Capítulo 06 – Canción de Amor para una Cierta Diosa
--¿¡Qué demonios está pasando ahí!?
*¡Wham!*
Un puño golpeó una mesa colocada en medio de una tienda de campaña de tela.
El puño cerrado pertenecía a un Dios. Los dependientes de Ares se encogieron ante el temor de los furiosos gritos de su líder mientras su melena dorada brillaba en la penumbra.
--Justo como dije, nuestros guerreros están siendo capturados por las fuerzas de Orario. De nuestros treinta mil soldados originales, al menos diez mil están ahora en manos del enemigo.
--¡Sé eso! ¡Lo que te estoy preguntando es por qué! ¿¡Por qué, Marius!?
--Porque los Aventureros de Orario son más fuertes que los monstruos de nuestras peores pesadillas, es por eso.
El humano que el Dios había llamado Marius permaneció sorprendentemente tranquilo ante la ira de Ares. Cada una de sus respuestas simples y directas estaba acompañada por un largo suspiro.
Estaban en la base principal de la <Familia Ares>.
Lejos de las batallas que tenían lugar contra la Alianza de Orario, cerca del Bosque Profundo Seoro, se estaba llevando a cabo una reunión a la que asistían los principales generales de Rakia.
Sin embargo, se había deteriorado hasta convertirse en un inútil concurso de gritos unilateral en el momento en que Ares se había enterado del horrible estado de sus fuerzas.
--Teniendo en cuenta a los heridos y a nuestros aliados capturados, no hay esperanza de que las líneas de frente se mantengan firmes, y mucho menos seguir adelante. Para empeorar las cosas, los comerciantes han estado drenando nuestros fondos de guerra a la izquierda y la derecha…
--Esos hijos de puta… ¡MALDITO SEAS ORARIOOOOOOOOOOOOO!
Ares levantó la cabeza y rugió hacia el techo de la tienda. Marius, por otro lado, dejo escapar otro largo suspiro. El resto de los generales estaban tan asustados de su Dios que sólo Marius, el mortal de más alto rango presente, podía pronunciar comentarios negativos.
El cabello color miel del humano estaba muy lejos de la brillante melena de león del Dios. Sin embargo, tenía 180 cm de alto y tenía una estructura decentemente muscular que no era demasiado gruesa o demasiado delgada. Ciertamente parecía que pertenecía a la realeza. Aún con sólo veinte años, si no estuviera cansado y al final de su ingenio, sus hermosos rasgos combinados con una armadura completa harían de este comandante militar un digno caballero en el campo de batalla.
Su orgullo como comandante había sido totalmente aplastado por repetidos fracasos en la batalla contra la Alianza—su rencor contra su Dios amenazaba con salir a la luz, empeorando el humor del segundo.
Obligándose a mantener la calma, suspiró otra vez.
--Estoy seguro de que lo sabes, pero no podemos continuar esta guerra, ¿No es así? Vayamos a casa, Ares-sama. Si has aprendido la lección, por favor detén esta innecesaria invasión a Orario.
--¡GRAH…! ¡Marius, cobarde insolente! Y tu padre, Martinus, siempre obedeció todas mis órdenes sin dudar.
-- —¡Eso es lo que le hizo ganar el sobrenombre de “Rey Estúpido”—¡Por tratar de hacer realidad todos tus caprichos, maldita sea!
--¿¡C-Cómo te atreves a hablarme de esa manera!? ¡Estoy muy cerca de revocar tu rango y desterrarte del Reino!
--No tendrás que hacerlo. ¡Entregare esta posición ahora mismo! De esa manera no te importará si salgo del país y cumplo mi sueño de ser un Aventurero en Orario, ¿¡Verdad!?
--Me niego. ¡No harás tal cosa!
--¿¡Entonces cuál es!?
--¡Mi Príncipe!
--¡Mi Príncipe!
Los otros generales sintieron que su joven comandante con el rostro rojo estaba a punto de atacar y rápidamente se movieron para contenerlo.
El Príncipe Heredero de Rakia había sido traído a esta invasión para proporcionarle una valiosa experiencia en el campo de batalla. El joven segundo al mando de la <Familia Ares> frunció el ceño, con su rostro envidiado por cada hombre de su reino retorciéndose en una expresión de ira mientras la discusión entre él y su Dios, prácticamente un ritual diario en este punto, continuaba intensificándose.
Con un espíritu tan fuerte que cuestionaba la fidelidad de la Reina, el Príncipe descargó toda su frustración e ira sobre el Dios belicoso.
--¡Despierta…! Sin importar lo que hagamos, el intento de Garon de traer a Welf Crosso nuevamente al redil ha fracasado. De hecho, el Gremio está exigiendo dinero para asegurar la liberación de Garon y sus hombres.
Nuestra red de seguridad se ha ido. Alargar esta guerra es inútil.
--¡GRAHHHH…!
Marius finalmente se había enfriado hasta el punto de poder mirar a Ares a los ojos y exponer los hechos. El Dios rugió de nuevo.
Eso era cierto. La estrategia para obtener las <Espadas Mágicas Crosso>, sus cartas de triunfo, ya no estaba sobre la mesa. La guerra había perdido su significado. La visión de Ares de usar el poder de Welf para revivir su batallón de Espadas Mágicas y atrapar a las fuerzas de la Alianza en un ataque de pinzas no era más que un sueño más allá de un sueño.
Marius nunca había creído que el plan tendría éxito desde el principio. No quería más que retirarse mientras
miraba al Dios de la Guerra… Sin embargo, la única emoción en los ojos rojos del Dios era un intenso deseo de no perder.
--Muy bien, entonces—¡Yo mismo iré a Orario!
--¿¡QUÉ!?
--¡Si ustedes excusas de soldados sin valor no pueden hacer el trabajo, yo personalmente adquiriré esas espadas con mis propias manos! ¡Con ellas a nuestro lado, los gloriosos días del pasado estarán otra vez en nuestras manos…!
--No me digas, ¿¡Planeas secuestrar a Welf Crosso!? ¡Él es el Lv. 2! ¡Levantar una mano contra él sería suicidio! ¡Muerte instantánea, te digo!
--¡Basta de esa charla de muerte instantánea! El objetivo no es el chico Crosso, sino su Diosa—Hestia.
Aparte de Marius, todos los generales en la tienda estaban con los ojos y la boca abierta ante el plan de Ares de secuestrar a una Diosa.
--Sólo es una pequeña Diosa. Estoy seguro de que ustedes gusanos pueden llevarla de un lugar a otro, ¿Verdad?
¡Entonces, conmigo liderando una fuerza de ataque, la capturamos, y demandamos a Welf Crosso en un intercambio de rehenes con Orario! ¡Ahahahaha! ¡Es tan perfecto, incluso me sorprendo a veces!
--¡Esa es la peor y más despreciable estratagema imaginable, y vino de tu boca! ¿Cómo demonios piensas atravesar la muralla en primer lugar—?
--¿Cómo pude haber sido tan ciego? ¡Ese debería haber sido el plan desde el principio! ¡Si el rey—no, el Dios— no conduce a sus hombres, no pueden seguirlo! ¡Marius, prepara mi caballo! ¡Saldremos bajo la cubierta de la oscuridad, antes de que la horrible Freya y su grupo sepan lo que viene!
--¡Ese tonto, ese Dios imbécil…!
Era imposible influir en la mente del rey divino una vez que tomaba una decisión. Los otros generales rápidamente se pusieron de pie y comenzaron los preparativos. Su joven comandante frunció el ceño mientras seguía al Dios de cabello dorado fuera de la tienda en una carrera.
Y así fue que el ejército de Rakia lanzó su última maniobra a instancias de su Dios.
La batalla final para decidir el resultado de esta guerra estaba a la mano. Las patrullas de Orario, muy pocas, distantes entre sí y prácticamente durmiendo en el trabajo, no estaban preparadas para un ataque tan imprudente, tan loco que nadie podía predecir su descenso en la ciudad.
× × ×
Hoy era tan pacífico como cualquier otro día dentro de las murallas de la ciudad.
El sol brillaba intensamente sobre una mañana en la que, a diferencia de lo habitual, el ejército de Rakia estaba luchando fuera de la muralla de la ciudad. Se decía que estaban tratando de alargar la guerra.
Caminaba rápidamente a través de los pasillos de mi sede, escuchando a los pájaros cantando fuera de las ventanas, cuando vi a alguien justo al frente y la llame.
--Haruhime-san.
Su dorada y esponjosa cola de zorro se meneaba de un lado a otro bajo la falda de su traje de sirvienta.
Sostenía una gran cesta en ambos brazos, presionándola contra su pecho mientras miraba por encima de su hombro hacia mí.
--Bell-sama. Buenos días a ti.
Una hermosa sonrisa apareció en su lindo rostro mientras las orejas de zorro sobre su cabeza se inclinaban hacia mí porque ella no podía hacerlo con la cesta en sus brazos.
Todavía era temprano, antes del desayuno. Los olores que salían de la cocina me hacían sentir hambre, mientras que Haruhime-san se encargaba de las tareas domésticas antes de entrar al Calabozo. La cesta estaba llena de la ropa recién lavada de todos en la <Familia>. Ella se dirigía afuera para colgar todo para secar.
Dije buenos días y camine a su lado.
--¿Necesitas alguna ayuda? Estaría encantado de echar una mano.
--To-Todo está bien, Bell-sama. Este deber me fue asignado; no quiero tomar tu tiempo…
--No hay problema. Por favor, déjame ayudar.
Rápidamente tome la mitad superior de la montaña de ropa lavada en la cesta. Las manos de Haruhime-san literalmente estaban llenas, así que no pudo detenerme.
Podría tener un <Estado>, pero llevar toda esa ropa húmeda debía ser un verdadero desafío. Me miro con ojos tímidos, insistiendo en que podía hacerlo sola. Pero solo le sonreí y lleve mi mitad de la pila afuera para ayudarla a colgar todo.
Todo estaba instalado en el patio interior al lado del pasillo. Ayude a Haruhime-san a atar un tendedero de una pared a otra en el lugar donde el sol de la tarde sería más fuerte y comenzamos a tender la ropa.
Dejo toda la ropa de Kami-sama, Lili, Mikoto-san, y la suya a la chica zorro mientras que me encargaba de la de Welf y la mía. Sabía que no se podía evitar, ya que tanto chicos como chicas de diferentes razas vivían juntos bajo un mismo techo, pero hice todo lo posible para evitar mirar la ropa de las chicas al otro lado de la línea.
Haruhime-san también se sonrojo. Dudo que colgara cualquier ropa interior aquí.
Mis mejillas tambien se sentían un poco calientes. Tal vez hablar con ella ayude a hacer esto un poco menos incómodo.
--Um, ¿Haruhime-san? ¿Te estás acostumbrando a vivir aquí?
--Sí, así es. Todo gracias a la ayuda de Hestia-sama, Lili-sama, Welf-sama y Mikoto-sama. Agrego que por supuesto tambien he sido una gran ayuda y sonrió con todo su corazón.
No era esa sonrisa vacía y hueca que solía hacer mientras vivía en el Distrito del Placer. Era una sonrisa gentil, tan cálida que se sentía como si el sol de la mañana estuviese brillando en mí.
Le devolví la sonrisa, con mis ojos casi cerrándose al mismo tiempo. Me alegro de poder ver su verdadera sonrisa de nuevo hoy.
--Desafortunadamente… mi ineficiencia siempre está causando problemas para todos… justo como a ti ahora mismo.
De repente esa sonrisa brillante fue reemplazada por las nubes.
--Haruhime-san, esto no es nada… y nadie se siente de esa manera.
--No, esta es la única manera en que puedo ser útil. Debo trabajar más duro; debo mejorar…
No parecia creerme. Mirando hacia otro lado, su mirada apologética cayó sobre el césped del patio entre nosotros. Frotaba sus manos arriba y abajo en las mangas de su traje de sirvienta, con su cola flotando lánguidamente alrededor de sus tobillos.
A pesar de lo que dijo, sabía que estaba trabajando muy duro. Probablemente un poco demasiado duro.
Lavandería, cocinar y limpiar, todo además de la exploración del Calabozo. No sólo era una gran ayuda alrededor de nuestra sede, sino que también una Ayudante y Hechicera en el Calabozo. No estaba acostumbrada a cuidarse en el Calabozo, así que estaba seguro de que estar en esa posición en la parte trasera de nuestra formación era increíblemente estresante para ella.
Con la última prenda de ropa tendida, me gire hacia ella. Rascándome la parte de atrás de mi cuello, encadene algunas palabras.
--Um, Haruhime-san… creo que no deberías presionarte tanto.
--¿Eh?
--Recuerdo cuando me uní por primera vez a la <Familia>, estaba decidido a hacer todo lo que pudiera alrededor de nuestra sede, cocinar y limpiar, para que Kami-sama no tuviera que preocuparse por ello…
Cuando la <Familia Hestia> se formó por primera vez, sólo éramos Kami-sama y yo.
Ganaba dinero en el Calabozo y hacía las tareas domésticas, como lo que Haruhime-san estaba haciendo ahora mismo.
Al final, me forcé a mí mismo demasiado y me enferme, lo que terminó causando más problemas para Kami- sama.
Las circunstancias podrían ser un poco diferentes ahora, pero había veces que el cuerpo no podía mantenerse al día con lo que la mente quería hacer. Tener un <Estado> no cambiaba eso. Le explique todo esto a Haruhime- san. Ella escuchaba con una mirada de sorpresa en su rostro.
--Así que, lo que estoy tratando de decir… ¿Cómo puedo ponerlo?
Estaba seguro de que discursos como éste salían de las bocas de Ouka-san y Finn-san sin ningún problema. Comparado con los otros líderes de otras <Familias>, esto era patético… Aun así, convertí mis pensamientos en palabras.
--… En lugar de presionarte, estaría más feliz viéndote… pidiendo ayuda. Sonreí, con mi rostro ardiendo otra vez.
Me gustaría poder terminar esto con algún tipo de discurso inspirador, pero nada venía a mi mente. Me rasque la mejilla.
Me miro con los ojos temblorosos, con sus manos juntas sobre las femeninas curvas en la parte superior de su traje de sirvienta.
Sus ojos comenzaron a llorar, casi como si su espíritu hubiese sido limpiado por lo que dije… Sus mejillas se habían sonrojado.
--B-Bueno, entonces… ¿Puedo pedir tu ayuda ahora mismo, Bell-sama?
Me miro a través de sus pestañas, casi como si fuera tímida. Incluso su voz sonaba un poco lenta y distraída.
¡Estaba tomando mi consejo! ¡Esto era genial, estoy tan feliz! De repente, extendió su brazo derecho.
--¿Estaría bien si… sostienes mi mano…?
--¿Huh?
Parpadee un par de veces. ¿De dónde vino esa petición?
Me congele en mi lugar, pero estaba muy consciente del calor palpitando en mis mejillas. Con sudor corriendo por mi rostro, trate de encontrar las palabras correctas para declinar educadamente… Aun así, no retiro su mano, esperando y sonrojándose aún más.
Mirando sus orejas y cola de zorro retorciéndose de esa manera, me sentí un poco mal por ella. ¿Qué debería hacer? Realmente no tenía ni idea, pero aun así, extendí una mano temblorosa y tome sus delgados dedos.
--Ah… Estaban fríos.
No sólo fríos, los dedos de Haruhime se estaban congelando.
Tambien ya era verano… Probablemente lavar la ropa de todos esta mañana la dejo helada hasta los huesos.
Moví mis dedos para abarcar toda su mano por reflejo, y vi saltar sus hombros. Su cuerpo entero estaba temblando, hasta su cola.
--¿P-Pedirte... usar ambas manos… es aceptable…?
--Um, seguro…
Concedí su solicitud de inmediato.
Levante mi mano izquierda y sostuve su fría mano derecha entre ambas palmas de mis manos. Entonces puso su mano izquierda sobre mi mano derecha, nuestras manos se superpusieron como un doble apretón de manos.
… ¿Qué… era esto?
Su temblor se había detenido. Cerró los ojos y apretó mis manos como para absorber cada pisca de su calor. Sus mejillas—y las mías—eran de color rojo brillante.
Mi ritmo cardíaco se aceleró, pero mi mente comenzó a disminuir la velocidad, yendo a la deriva.
-- —¿Qué crees que estás haciendo, Haruhime-kun?
--¡Kyaa!
Había sostenido sus manos durante un minuto.
De repente, una aterradora voz baja llamo su nombre de cerca. Casi salto de su piel.
Tambien me sorprendió. Mire hacia arriba y ahí estaba Kami-sama, parada con las piernas separadas a la altura de sus hombros, con los brazos a los costados y mirando hacia nosotros.
--¡HIYAA!
Salto hacia adelante, con sus coletas negras azotándose detrás de ella como las olas del océano mientras asestaba un golpe de cuchillo6 en nuestras manos.
¡¡Ouch!!
Haruhime-san y yo nos separamos inmediatamente.
--Bell-kun pudo habérselo traído sobre sí mismo, pero tú eres bastante problemática, Haruhime-kun. Tendré que vigilarte ya sea si me gusta o no, ¿Verdad?
--¡H-Hestia-sama! ¡Esto es un malentendido! ¡No hay un significado más profundo…!
--¿No hay un significado más profundo? ¡Ese rostro rojo ardiente tuyo dice lo contrario!
Haruhime-san podría haber crecido como una chica protegida y no saber mucho sobre el mundo real, pero esa inocencia parecia haber sacado de quicio a Kami-sama. Podía sentir la ira que emanaba de ella.
Sus ojos azules brillaban en un destello de furia dirigido a la Renart, olvidándose de mí por el momento. Pero esas coletas agitándose… No podía moverme—parte de ello podría ser porque vio mi patético intento de ser el líder. ¡Era muy vergonzoso! Mi silencio provoco que Haruhime-san hiciera una serie de gestos, intentando desesperadamente explicar la situación.
Una vez que llego a la parte de mí diciéndole que pidiera ayuda, la mirada azul de Kami-sama se desplazó en mi dirección. Sorprendentemente, Kami-sama hizo un rostro gentil y cruzo sus brazos tan pronto como Haruhime- san termino.
--Oh, ya veo. Bueno, no podemos hacer nada al respecto—
--¡E-Entonces estás dispuesta a pasar por alto esto…!
6 No creo que sea necesario explicar lo que es, pero lo hare de todas formas: es un golpe con la mano abierta y los dedos juntos, asemejando un cuchillo.
-- —Es lo que pensaste que iba a decir, ¿¡HUUUUUUUUUH!?
--¡M-M-M-Mis más profundas disculpas!
Kami-sama estaba a la mitad de un exagerado asentimiento generoso cuando repentinamente empujo ambos puños hacia arriba en el aire en una finta de proporciones épicas. Haruhime-san retrocedió asustada, con sus manos cubriendo su cabeza. Kami-sama agito sus puños en el aire, con sus pechos, incluso más grandes que los de Haruhime-san, saltando en sintonía con su agitación.
Algo parecia faltar en esta interacción entre una ex-miembro de la nobleza y la furiosa Diosa.
--Haruhime-kun… olvidé mencionar esto antes, pero hay reglas en mi <Familia>. ¡Por supuesto, las relaciones impuras entre chicos y chicas están fuera de los límites, pero eso incluye tomarse de la mano!
--¿Eeeeh?
Las palabras de Kami-sama golpearon a Haruhime-san como una pared de ladrillo. Pero, um, esta era la primera vez que escuchaba esa regla…
Tenía la sensación de que no tener permitido tomar las manos del otro podría causar problemas en el Calabozo…
--¡Yo era una de las tres Grandes Diosas Vírgenes del Cielo! ¡La moral es importante y estará protegida!
Kami-sama declaro. Haruhime-san no sabía qué hacer; sólo continuaba mirando entre Kami-sama y yo hasta que dejo caer la cabeza.
--No tengo excusa, Hestia-sama… Tendré más cuidado en el futuro.
--Bien. Mientras lo entiendas, está bien.
Haruhime-san se veía realmente deprimida mientras Kami-sama asentía solemnemente por encima de ella. Se hizo lo más pequeña posible, diciendo que obedecería las reglas de la <Familia> y me dio la espalda—Espera,
¿Qué era eso? Un destello dorado venía de debajo de su cintura. Su cola se dirigía hacia mí. Se envolvió alrededor de mi muñeca como si tuviera una mente propia.
--…
--…
--…
Su suave cola apretó mi muñeca unas cuantas veces, mientras Kami-sama y yo estábamos allí completamente en silencio. El lenguaje corporal de Haruhime-san era muy cohibido y obediente, pero sus orejas de zorro sobre su cabeza se agitaban en todas direcciones.
--¡HIYAA!
--¡EEEEEK!
El segundo golpe de cuchillo de Kami-sama golpeo la cola de Haruhime-san al suelo. La chica Renart dejo escapar un grito. Kami-sama descendió sobre ella como un infierno furioso. Haruhime-san estaba sobre sus manos y rodillas, inclinándose una y otra vez mientras se disculpaba con todas sus fuerzas. Observaba el espectáculo, sudando bajo el cielo matutino del verano temprano.
× × ×
--¿Todos están escuchando? No les diré que no formen relaciones, pero la moral debe ser respetada. Kami-sama nos había reunido a todos después del desayuno e hizo un anuncio.
Estábamos en la espaciosa sala de estar de la mansión. Todos nosotros fuimos convocados a la mesa principal antes de entrar al Calabozo.
Hoy era el primer día el día libre de Kami-sama de su trabajo a tiempo parcial en un tiempo. Nos miró a cada uno de nosotros, uno por uno.
--Así que es por eso que los géneros opuestos tienen prohibido tocarse físicamente unos a otros. Tomarse de las manos es un no-no definitivo.
--¡Eso es tiranía!
Los ojos de Kami-sama estaban cerrados mientras esas palabras salían de su boca. Sin embargo, Lili se apresuró a objetar.
Haruhime-san, quien causó esta reunión, se vía muy triste. Todavía vestida con su traje de sirvienta, le sirvió té a todos antes de sentarse silenciosamente en su silla, tratando de permanecer tan desapercibida como fuera posible.
Bueno, todas las <Familias> tenían reglas que eran decididas por sus Dioses y Diosas, y esta parecia ser una de ellas… pero creo que prohibir el contacto físico entre chicos y chicas iba un poco demasiado lejos…
--En ese caso, también estás sujeta a esta regla, ¿Verdad, Hestia-sama? ¡Nunca debes tocar a Bell-sama o a Welf-sama por ninguna razón!
--¡Y-Yo soy una Diosa!
--¡Eso no importa! ¿¡Cómo puede una Diosa esperar que sus dependientes obedezcan una regla que ella misma no obedece!?
¡Ella tiene razón—mi <Estado> nunca será actualizado! Otras objeciones fluyeron de alrededor de la mesa, pidiéndole que no hiciera reglas tan extrañas de la nada mientras el argumento de Lili y Kami-sama se extendía como un reguero de pólvora.
Mikoto-san estaba tan alterada como yo; podía ver el sudor rodando por su mejilla. Welf suspiro para sí mismo.
--D-De todos modos, todo contacto innecesario está prohibido. ¡Esto incluye relaciones con miembros de otras
<Familias>!
--¿¡Huh!?
Esa última parte consiguió mi atención realmente rápido.
--¿Qué pasa con tu sorpresa, Bell-kun? Eso debería ser sentido común. ¿Eso significa que hay alguien que te gusta en una <Familia> diferente? E incluso si es así, no hay manera de que quieras estar en una relación con ella, ¿Verdad?
--No, bueno, eso es… eso no es lo que quería decir…
Wow, sus palabras fueron agudas. ¿Cómo podía responder a eso?
Involucrarse con alguien en una <Familia> no amistosa, básicamente tener un amor prohibido, sólo ponía a la
<Familia> en peligro. Lo que dijo era absolutamente correcto, era sentido común. Era obvio, pero aun así…
Mire alrededor de la mesa, y sorprendentemente Lili se había tranquilizado. Ella tambien era tan inflexible antes.
Haruhime-san miraba incómodamente entre Kami-sama y yo mientras Welf se frotaba la parte posterior de su cuello. “Aquí vamos de nuevo…” dijo en voz baja.
Bueno, él no estaba equivocado…
Mire hacia la mesa y renuncie a intentar objetar a la regla de Kami-sama.
--Si se me permite, ¿Esta regla también se aplica a los Dioses? ... Como en, ¿Esta mal albergar sentimientos por uno de ellos?
Mikoto-san levanto lentamente su temblorosa mano.
Sus mejillas tambien se habían sonrojado. Todos nosotros, incluida Kami-sama, fuimos tomados por sorpresa por su pregunta.
--Oh, es cierto. Estas enamorada de Take…
--¡N-No estoy preguntando sólo sobre Takemikazuchi-sama! ¡Y-Yo sólo…!
--¡No soy alguien que se interpondría en eso! En realidad—¡Eso es!
Una luz se encendió en sus ojos. Debió haber pensado en algo. Incluso sus coletas negras volaron al aire.
--¡Eso debería ser alentado! ¡Las Dioses y los niños que formando parejas suenan muy bien mí! ¡Por supuesto, hay algunos Dioses que deben ser evitados a toda costa, pero con los agradables como Take, no veo ningún problema con eso en absoluto!
--¿P-Pareja…?
Me encogí en mi silla mientras la voz de Kami-sama subía una octava, con esas palabras saliendo de su boca.
Haruhime-san todavía no estaba acostumbrada al vocabulario de Kami-sama e inclino la cabeza en confusión. Kami-sama se giró hacia mí, con sus ojos brillando.
--¡Es como esas historias de antes de que viniéramos al Mundo Inferior! ¡Muchos romances ocurrieron entre Hadas y niños! ¿No es cierto, Bell-kun? ¿No te parece maravilloso tener ese sueño?
--Um, s-seguro…
Todo lo que pude hacer fue asentir con toda la atención de repente sobre mí.
Los romances entre Hadas y humanos o demi-humanos eran un elemento común en las historias que databan de la Antigüedad.
Desafortunadamente, la mayoría de esos cuentos de hadas e historias de Héroes terminaban en tragedia.
Hice una pausa por un momento para reunir mis pensamientos, pero Lili salto de su silla con algo importante que decir.
--¡No te dejes engañar, Bell-sama! ¡Estar con un Dios es una receta para el desastre! ¡La edad es un concepto extraño para los inmortales, y su amor es intenso! ¡La muerte se convertirá en el único escape de una relación pegajosa que durará hasta el final de tus días!
--¡Hey! ¿¡Qué crees que somos!?
Lili apasionadamente se negó a siquiera considerar hablar de un romance que involucrara a los Dioses del cielo. Una vez que termino su diatriba, Kami-sama miro a Welf.
--¿Alguna idea?
--Creo que… lo que dices está bien, Hestia-sama.
--¿En serio, Welf-sama?
--No hay necesidad de llamarlo un “amor prohibido” o algo así. Los Dioses cuidan de nosotros, muestran su afecto a su manera. Si quieren cambiar la naturaleza de la relación, entonces no es tan extraño. Por lo menos, eso es lo que me gustaría que sucediera.
La mandíbula de Lili cayó. Incluso a mí me sorprendió la confesión de Welf.
--¿Huh? No sabía que te gustaran las Diosas, Welf…
--Sólo tengo ojos para Hefesto-sama.
--¡O-O-Oh! ¡Sí, los niños con ese tipo de mentalidad directa son muy raros estos días! ¡Welf-kun, te estoy apoyando!
--¿Gra… cias?
Recuerdo haber escuchado algo sobre eso en el piso 18º Piso cuando hablaba con Tsubaki-san… Esto era una gran sorpresa. Kami-sama le estaba sonriendo, dándole palmaditas en el hombro con entusiasmo, ya que Welf estaba sentado a su lado.
Él era mucho más alto que ella, y sin embargo sólo estaba sentado allí, viendo con confusión que Kami-sama no mostraba signos de desaceleración.
--¿Escuchaste eso, Bell-kun? ¡El poder del amor puede romper barreras entre razas y Dioses! Ella estaba fuera de sí de alegría mientras yo me hundía lo más posible en mi silla.
¿Cuándo se convirtió esta reunión sobre mortales teniendo relaciones con Dioses?
Quienes estaban de acuerdo con Kami-sama eran el tranquilo, sereno y recogido Welf y la ruborizada Mikoto- san.
Por supuesto, la todavía parada Lili, tan ruidosa como siempre, estaba en contra. No podía leer bien a Haruhime-san. No decía nada de cualquier manera, pero a juzgar por la mirada en su rostro, diría que no estaba de acuerdo con Kami-sama.
La <Familia> estaba dividida en dos campos, y Kami-sama me miraba con expectación en los ojos.
--Entonces, Bell-kun, ¿Qué te parece?
--¿A-A mi…?
--S-Sí… como, por ejemplo, si yo fuera una Diosa de una <Familia> diferente y—¡Oh, no, no, no, no, no, no! Su rostro se volvió rojo remolacha, agitando sus manos de un lado a otro.
--¡A-hem!
Aclaro su garganta.
Entonces dirigió su mirada sin pestañear hacia mí.
--Si otra Diosa te ofreciera su amor… ¿Qué harías?
La sala de estar se quedó en silencio, con la pregunta de Kami-sama colgando en el aire.
Todos estaban esperando mi respuesta. Lili trago saliva y se inclinó hacia adelante en su asiento. Welf y Mikoto-san parecían interesados mientras Haruhime-san miraba hacia adelante, con su cola moviéndose inquietamente detrás de ella.
Al igual que Lili, Kami-sama esperaba con gran expectación, con sus misteriosos ojos azules se fijos en mí. Tenía que decir algo antes de que la atmósfera se volviera demasiado pesada para respirar.
--Yo, um, la rechazaría…
No había nada en qué pensar. Sólo era cuestión de sacar las palabras de mi boca. Kami-sama se estremeció.
Los ojos de Lili y Haruhime-san se abrieron. Welf y Mikoto-san tambien parecían genuinamente sorprendidos.
Algo sobre las reacciones de todos se sentía… extraño. Trate de explicar mi respuesta a medida que el estado de ánimo se volvía cada vez más incómodo.
--Simplemente no pienso en las Diosas de esa manera… Sería feliz, claro, pero no tiene sentido. Sería demasiado abrumador.
¿Una relación con una Diosa? No eran como nosotros—eran Dioses.
Welf y Mikoto-san, sorprendentemente, parecían tener una opinión diferente sobre el asunto… Pero, sí. Eran seres especiales que debían ser reverenciados, adorados y respetados.
Estaba más que feliz de interactuar con ellos como parte de una <Familia>, como un “niño” del Mundo Inferior, y como un miembro de su <Familia>, pero… creo que había una línea que no se debía cruzar.
--B-Bell-kun…
El lenguaje corporal de Kami-sama cambiaba tan rápidamente que prácticamente podía escuchar el golpe de su humor tocar fondo.
Su rostro estaba abajo; su cuerpo entero estaba temblando… se puso de pie rápidamente.
--¡Bell-kun, idiota—!
--¿¡K-Kami-sama—!?
Se precipito hacia la puerta de la sala de estar a toda velocidad, con su voz aun resonando alrededor de la sala de estar.
Cubrió sus ojos con su antebrazo, y la observe corriendo hacia el pasillo, dejando la puerta abierta detrás de ella. Sólo siguió adelante, todo el camino hasta la entrada principal y a través de la puerta.
Estaba medio levantado de mi silla, con mis orejas aún sonando.
--Bell… eres más denso de lo que pensaba.
--¿Huh? ¡P-Pero… las Diosas son Diosas…!
Desde la ventana de la sala de estar, la vislumbre corriendo por la calle. Welf se acercó a mí mientras trataba de decidir si debía perseguirla o no.
Incluso yo podía escuchar la confusión en mi voz mientras Lili y las chicas venían a unirse a nosotros.
--Tienes un punto válido, Bell-dono. Hay personas que respetan a los Dioses, pero…
--Sí, pero lo mismo podría decirse de muchos dependientes devotos…
Mikoto-san sonaba como si tuviera dificultades para elegir sus palabras, y Haruhime-san parecia muy confundida. Incluso Welf me estaba mirando fijamente—“¿Por qué tienes que ir tan lejos?”—como si todos parecieran pensar que mi opinión de los Dioses no era normal.
No me estaban criticando, pero me sentía como el único extraño aquí.
--Si, sólo si… Sólo como un ejemplo.
Pasaron unos momentos de pesado silencio. Entonces Lili me miro.
--Sólo en la remota posibilidad de que tal vez Hestia-sama secretamente tiene sentimientos por un humano aquí en el Mundo Inferior… Tu elección de palabras podría haber herido sus sentimientos, Bell-sama.
Le tomó un tiempo llegar al punto. Mire sus cejas hundirse en su rostro mientras mis ojos se ensanchaban con cada palabra.
--… Hey, Bell.
Welf me observaba desde un lado y hablo.
--¿De qué estás tan asustado?
--… ¡…!
No podía respirar.
La pregunta de Welf cortó a través de mí. Mis manos se apretaron en puños antes de que lo supiera.
Aun después de que pasaron unos cuantos segundos, no tenía una respuesta para él. Aparte la mirada de todos.
--… Iré a buscarla.
Salí de la sala de estar como un prisionero escapando de la cárcel.
Sentía sus ojos en mí, pero nadie dijo nada mientras corría hacia la puerta.
× × ×
--Lili-enana, ¿Estás segura de que fue una buena idea decir eso?
Después de que Bell salió de la habitación, los cuatro miembros restantes de la <Familia Hestia> miraron la puerta abierta durante unos momentos antes de que Welf se girara hacia Lili.
--… A Lili no le importa. Hestia-sama tambien es nuestra Diosa. Las cosas nunca se normalizaran sin resolver esto… y ella siempre mete la nariz en los asuntos de Lili, como la otra semana.
Welf quería asegurarse de que estaba bien con ayudar a su rival. Aunque susurró la última parte en voz baja, se giró para responderle de inmediato.
Mikoto y Haruhime inmediatamente se dieron cuenta de que Lili no estaba siendo completamente honesta y sonrieron irónicamente.
Sin embargo, sus leves sonrisas estaban a punto de estallar en risas. Welf tampoco pudo contener su sonrisa.
--Bueno, supongo que esto significa que hoy no habrá exploración del Calabozo.
--También lo creo.
Mikoto asintió tras la propuesta de Welf. No hubo objeciones.
El chico y la Diosa harían las paces pronto y querían estar en casa para darles la bienvenida.
× × ×
Me dirigí a la ciudad para buscar a Kami-sama.
Muchos Aventureros ya se dirigían al Calabozo, volviendo las calles animadas y concurridas. Incluso los ciudadanos comunes estaban ocupados estableciendo sus tiendas, y los taxis tirados por caballos comenzaban a fluir dentro y fuera de las Calles Principales por toda la ciudad.
El cielo por encima de Orario estaba claro otra vez hoy. Sin embargo, había un grupo de nubes grises reuniéndose al norte.
Las montañas de allí podrían tener algo de lluvia hoy.
Pensé para mí mismo mientras me habría camino dentro y fuera del tráfico avanzando lentamente.
No había pistas sobre a dónde fue Kami-sama después de salir de casa. No podía exactamente buscar por toda la ciudad hasta encontrarla; era demasiado grande para eso.
No podía sacar de mi cabeza la mirada que tenía en su rostro. Las palabras de Lili se repetían una y otra vez.
Ignorando el agudo dolor en mi pecho, le pregunte a los dueños de tiendas y transeúntes si habían visto a una Diosa de aspecto joven pasar por esta calle.
--¿Oh…? Vaya, ¿No es ese Bell?
--Es el, así es. ¡Hey, Bell!
--Ah… ¿Miach-sama y Hermes-sama?
Me encontré con ambos Dioses por casualidad cuando estaba a mitad del Distrito Occidental.
Miach-sama estaba empujando un carro de cuatro ruedas lleno de pociones y otros Ítems mientras Hermes-sama estaba usando su habitual sombrero de plumas de ala ancha. Debió haberse escapado de Asfi-san porque no podía verla en ninguna parte. Ella suele seguirlo como su sombra.
Un Dios con largo cabello azul marino, el otro con cabello naranja más corto y vibrante, y ambos tan apuestos que no me sorprendería si un artista hubiera esculpido sus rostros de una piedra. Los salude, pero no pude evitar pensar que este era una combinación inusual.
--¿Puedo preguntar qué están haciendo tan lejos en una calle lateral?
--Bueno, me han ofrecido un papel en un plan. A este hombre aquí le gustaría usar las mercancías de mi
<Familia> para hacer unos cuantos Varisu fácilmente, y yo trataba de encontrar una manera de rechazarlo.
--¡Oi, oi! ¡Miach! ¿Por qué tienes que decir algo así? ¡No estoy tramando nada!
Miach-sama dijo todo con una sonrisa en su rostro, pero estaba reprimiendo una risa. No había indicio de seriedad en su voz. Hermes-sama también se estaba riendo, así que probablemente sólo fue una broma. Había escuchado que la <Familia Hermes> era “multi-usos”. Ya sea explorar el Calabozo, un servicio de entrega, o proyectos económicos, intentara cualquier cosa para obtener un beneficio. Probablemente quería hacerle a Miach-sama algunas preguntas de negocios.
Sentí que una sonrisa crecía en mis labios cuando de repente recordé por qué estaba aquí. Así que les pregunte a ambos.
--¿Hestia? Hmmm, lo siento, Bell. No la he visto.
--Igual yo. Siento no ser de mucha ayuda.
--N-No es un problema. Gracias por escuchar, pero debo irme…
Tartamudee una disculpa e incline la cabeza. Estaba a punto de darles la espalda y salir cuando, en ese momento—
--Bell.
Miach-sama me llamo, con su tranquila mirada viendo a través de mí.
--Si no tienes prisa, te escucharemos.
--¿Huh…?
--Te ofreceremos algunos consejos, Bell. Hay algo que te preocupa, ¿No es así?
Miach-sama sonrió mientras lo miraba conmocionado. Los ojos de Hermes-sama estaban sonriendo.
… Me leían como un libro abierto; podían ver en mi pesado corazón. Por otra parte, tal vez no era tan difícil de entender.
Ambos Dioses me miraban como padres que cuidaban a su hijo. Vacile durante unos instantes. Al final, evite decirles lo que pasó en la mansión, pero fui directamente a la pregunta en cuestión.
¿Los Dioses eran capaces de amar? Más específicamente, ¿Cómo se sentían sobre nosotros los mortales?
--Miach-sama, Hermes-sama… ¿Los Dioses—se enamoran de las personas? Como en, volverse más que amigos, algo así como pareja de por vida…
Mis ojos trazaban los patrones en el pavimento de piedra bajo mis pies mientras hablaba. Vi a ambos Dioses compartir una mirada por el rabillo de mi ojo.
Sus expresiones se iluminaron, como si eso fuera todo lo que necesitaban para averiguar lo que estaba pasando. Comenzaron a hablar.
--Sucede, por supuesto. Somos sorprendentemente vulnerables a ello, a decir verdad.
--Estoy de acuerdo. Estoy seguro que recuerdas a Apolo, Bell. No busques más. Para él, el amor no tenía límites.
Apolo-sama… El Dios contra el que luchamos en el <Juego de Guerra>.
A menudo llamado Falo, una vez le ofreció su mano en matrimonio a Kami-sama. Apolo-sama era un dios que amaba demasiado.
--Una vez que un niño captura el interés de Apolo, él los ama completa y profundamente hasta el final.
--Justo como dijo Miach, ese tipo lo atesora todo de principio a fin… Y cada vez que uno de sus niños muere, se va un poco por la borda, incluso para nosotros.
Todo esto era una gran sorpresa para mí.
--¿Por… la borda…?
--Sin lugar a duda. Llorando día tras día durante meses. Si dicho niño llevaba algún tipo de baratija, Apolo lo usaría día y noche. Si un árbol comenzara a crecer desde donde el niño fue enterrado, lo trataría como un lugar sagrado.
--E-Estoy seguro de que no fue tan lejos…
--Oh, lo hizo.
Exprese mi duda, pero Hermes-sama se rio.
--Pero Takemikazuchi, por otro lado, tomaría un papel más paternal. Incluso si una chica mortal lo amara con todo su corazón, persiguiendo su amor hasta los confines de la tierra, estoy seguro de que trazaría una línea. Él no es el tipo que puede hacer verdaderamente feliz a una mujer.
--Hefesto es un poco más complicada. Para ella, ver el crecimiento como herreros de sus dependientes le aporta la mayor felicidad, como un maestro artesano viendo a sus estudiantes valerse por sí mismos. No sé si podría dar un paso más allá de eso. Sus interacciones con los niños probablemente son una mezcla de cordialidad como Dios y sus sentimientos como mujer.
Miach-sama dio a Takemikazuchi-sama como otro ejemplo, y Hermes-sama hablo de Hefesto-sama con una sonrisa en su rostro.
Me hablaron de todas las formas que el amor de los Dioses podía tener, ya sea la incapacidad de producir una descendencia, un sentido terco de la obligación paternal o la guía de un compañero artesano.
--Afecto, simplemente prestando atención, viéndolos valerse por su cuenta como un padre… Cada uno de nosotros tiene su propia manera de amar a nuestros niños. Hay algunos de nosotros que atesoramos nuestros recuerdos con niños como tú por toda la eternidad y otros que los olvidan de inmediato—y completamente al otro lado del espectro, hay una Diosa de la Belleza que se sabe que persigue las almas de sus niños difuntos todo el camino al otro lado para poder mantenerlos como suyos.
Hermes-sama estrecho sus ojos, con su mirada pasando sobre mí.
--Nuestra forma de amar puede parecer un poco deformada, por falta de una palabra mejor. Sobre todo desde tu punto de vista, Bell.
--Y-Yo no diría eso.
Miach-sama sonrió en mi dirección, pero rápidamente me opuse a su declaración. No estaba de acuerdo, pero tampoco podía rechazarlo de plano.
--… ¿Qué hay de ustedes, Miach-sama, Hermes-sama?
La multitud creció un momento, lo que hizo que fuera demasiado difícil escucharlos.
Mire a cada uno de ellos alternadamente y pregunte tan pronto como la multitud se movió.
--Déjame pensar… Takemikazuchi y yo tenemos mucho en común. Me gustaría ver a mi niño encontrar una pareja, formar una familia y estar a su lado… como un Dios, hasta que pasen al siguiente reino porque tengo sentimientos por ellos.
Miach-sama miro hacia el cielo azul mientras hablaba.
--¡Oi, oi, no hay necesidad de poner tanto pensamiento en ello! ¿Tú y Takemikazuchi iguales? ¡Yo mantendré a todas las chicas que me gusten a mi entera disposición! ¿No es cierto, Bell? ¡Un harén es el romance de un hombre!
En cuanto a Hermes-sama, no podía decir lo serio que era con ese brillo en sus ojos y ese tono bromista en su voz.
--¿Todavía estás escupiendo esas tonterías…?
Miach-sama le lanzo su mirada al otro Dios, levantando una ceja. Sonreí débilmente al saber que Hermes-sama esperaba que estuviera de acuerdo.
-- —Bell. Nuestro amor dura sólo un momento. Entonces.
Miach-sama me hablo con una suave sonrisa en los labios.
--El tiempo no tiene sentido para nosotros. Al existir por tanto tiempo, la sensación de enamorarnos y mantener esa conexión termina en un abrir y cerrar de ojos. Muchos de nosotros nos enamoramos de los niños a primera vista.
--Para nosotros, todo se acabó en un instante. Pero para ustedes los mortales, puede durar toda la vida.
Mis ojos se abrieron como platos cuando Miach-sama y Hermes-sama llevaron sus pensamientos a una conclusión. Eran inmortales, y su tiempo con nosotros era muy limitado… Básicamente, nos habremos ido en cuestión de segundos para ellos.
Era una de las cosas más tristes que había escuchado, ¿Así que por qué ambos se veían tan contentos?
--No diré que tienes que hacerlo, pero… acepta los sentimientos de una Diosa por ti. Miach-sama cerró los ojos.
--Bell, tienes a alguien en mente, ¿No es así?
--Y-Yo, um…
--No hay necesidad de disculparse o denigrarse a ser conducido en círculos por los deseos de un Dios. Sigue tu corazón—eso es suficiente.
Mi cuerpo comenzó a temblar, cuando de repente Miach-sama extendió su mano y—*Palmear* Me acaricio ligeramente la cabeza.
--Solo… ten fe. Eso es todo lo que necesitas.
Continúo hablando y agitando mi cabello al mismo tiempo.
--Estoy seguro de que muchos Dioses estarán satisfechos con eso.
--…
Añadió una cosa más:
--Por favor no huyas del amor de un Dios
Podía rechazarlo, podía aceptarlo, pero no debía temerle. Esa mirada en sus ojos, el tono de su voz, era como si pudiera ver a través de mí.
Era un poco más alto que yo. Así que levante la mirada para ver la suya, con mis ojos temblorosos. Pero las palabras no salieron, y mire mis pies.
Miach-sama no dijo nada para culparme o hacerme sentir culpable. Simplemente se quedó allí, acariciándome suavemente la cabeza. Mis ojos trazaron el patrón de las piedras de nuevo, con mi corazón emocionalmente inestable.
Hermes-sama nos miraba con una sonrisa. Ninguno de los dos presiono por una respuesta, y con mucho gusto acepte su amabilidad. Los tres nos quedamos parados en silencio.
× × ×
--¡Maldita sea su cabeza dura!
Hestia tenía los ojos llenos de lágrimas mientras caminaba por las calles de Orario.
Pasando por el Parque Central, se dirigió a la Calle Principal del Norte. Teniendo cuidado de evitar a los Aventureros completamente blindados en su camino al Calabozo, había recorrido una gran distancia desde que salió de la mansión esa mañana.
--Todo es porque Bell-kun tiene demasiado respeto por los Dioses. ¡Quiero decir, claro, es genial ser venerado y todo, pero…!
Su divagante voz era lo suficientemente alta para que cualquiera persona pasando la escuchara. Ignorando el hecho de que rápidamente se estaba convirtiendo en el centro de atención, Hestia expresaba sus quejas sobre Bell sin detenerse.
--¡No es como si fuéramos tan geniales! Aflojando la primera oportunidad que tenemos, encerrándonos en nuestras habitaciones para comer croquetas de patata fritas… ¡Nos cansamos de mantener la imagen de Dios!
“ “ “ “ “No, solo eres tú.” ” ” ”
Todos los humanos y demi-humanos escuchándola tenían el mismo pensamiento y la misma expresión mientras que la joven Diosa pasaba de largo.
--“¡Otros dioses se entretienen tan fácilmente, riéndose de las cosas más simples! ¡Pero son Dioses, así que deben ser reverenciados!” Eso es exactamente lo que dirías, ¿¡No es así!?
--¿Y-Yo…?
Hestia grito ante un Beastman, un completo extraño que tuvo la mala suerte de estar en su línea de visión.
“Lo haría, lo haría” la joven Diosa murmuró para sí misma, con los ojos cerrados mientras asentía. Los ciudadanos de Orario estaban acostumbrados a las locas divagaciones de Dioses y Diosas y se dedicaron a sus negocios sin pensarlo dos veces.
--¡Puedes abrirte a mí, Bell-kun! ¡No te disculpes mucho...! Tienes agallas, ¿Verdad? Las palabras salieron de su boca antes de susurrar las últimas.
Sin embargo, todas sus divagaciones se mezclaban con el ruido cotidiano de la concurrida calle.
--Conejo cabeza dura y obstinado.
Quejas y palabras aleatorias continuaron saliendo de su boca mientras Hestia se abría paso a través de la Calle Principal.
--¡Oh! ¡Hestia-chan! ¡Justo a tiempo!
--¿Hnnh…? ¿Jefa?
Suspirando a cada paso, Hestia de repente se detuvo cuando escucho que alguien la llamaba.
Mirando hacia arriba, vio a una mujer Beastman algo rechoncha que agitaba sus brazos por la entrada a una de las calles laterales.
Era una de las mujeres que trabajaba en el mismo puesto callejero de croquetas de patata fritas como ella.
--¿Sucede algo?
--Bueno, ya ves, el dueño me envió a recoger un cargamento de hierbas que usamos para hacer las patatas. Está fuera de la muralla ahora…
--¿Hierbas? ¿No puedes comprarlas en el mercado?
--No, son demasiado caras. Y estamos escasos de personal como están las cosas…
La mujer se inclinó en modo de disculpa hacia Hestia mientras la Diosa se rascaba la mejilla.
Tambien se suponía que hoy debía ser mi día libre…
Pensó para sí misma, pero también sabía que no había nada que hacer en casa incluso si regresaba. Llegó a la conclusión de que también podría ayudar.
Que aceptara ayudar trajo una sonrisa al rostro de su compañera de trabajo mientras se inclinaba nuevamente unas cuantas veces más.
--Pero sabes, jefa, también soy la dirigente de una <Familia>, así que no puedo pasar por la puerta de la ciudad.
--Ah, me olvide de eso…
Hestia señalo mientras ambas empujaban el carro lleno de cajas y otras herramientas hacia el norte a la muralla de la ciudad que se avecinaba y la puerta construida en ella.
Era difícil para los Aventureros de Orario, o cualquier persona perteneciente a una <Familia>, incluyendo al Dios o Diosa principal, salir de la ciudad.
Eso era porque tendría un efecto directo sobre la fuerza de batalla de Orario en su conjunto. Muchos problemas surgirían si, por alguna razón, los Aventureros de alto nivel que habían perfeccionado sus habilidades en el Calabozo—Aventureros pertenecientes a la <Familia Loki>, por ejemplo—fueran a abandonar la ciudad y se aliaran con una facción rival.
La razón principal por la que Orario era llamado el “Centro del Mundo” se debía a que las personas más poderosas del mundo lo protegían. El Gremio estaba extremadamente alerta a las constantes amenazas a la ciudad y a la amenaza de perder la protección proporcionada por los Aventureros de Primera Clase por cualquiera de los países circundantes. Por lo tanto, cualquier persona que perteneciera a una de las varias
<Familias> de la ciudad—especialmente las de alto rango—tenían que pasar por un riguroso proceso de selección y montañas de burocracia para pasar a través de la puerta. Eran especialmente estrictos con los Dioses. Incluso si sus dependientes debían dejar la ciudad, una situación de rehenes surgiría seguramente si las fuerzas enemigas capturaran a un Dios. Con la única notable excepción de la <Familia Hermes>, sería seguro decir que nadie podía pasar libremente por la puerta cuando lo desearan.
Entrar en la ciudad era simple; salir era mucho más difícil.
Era una de las reglas no escritas de Orario que aceptaban todos los que vivían dentro de sus murallas.
--Iré tan lejos como la muralla, pero no puedo ayudar mucho después de eso…
La <Familia Hestia> estaba en una tendencia ascendente y ya era reconocida como una <Familia> de rango medio por el Gremio. Como quien dirigía a dicha <Familia>, Hestia dudaba que pudiera pasar a través de la puerta de inmediato. Ambas llegaron a una plaza abierta donde incontables comerciantes y taxis tirados por caballos estaban alineados en frente de la puerta mientras Hestia explicaba su situación.
Frente a la imponente puerta norte, los empleados del Gremio, los Aventureros pertenecientes a las <Familias> que trabajaban estrechamente con ellos y dos porteros estaban ocupados inspeccionando a las personas que intentaban pasar a través de la barrera que separaba el exterior. Si alguien intentara pasar por la puerta sin un pase válido emitido por el Gremio, serían detenidos y retenidos en el acto.
Hestia y la mujer con la que trabajaba se unieron a un grupo de cinco más de sus compañeros que esperaban en la fila. Todavía era un grupo pequeño para un trabajo tan grande. Cada uno de ellos tenía listos sus pases. Sin embargo, la noticia de que Hestia no sería de mucha ayuda hizo que la mujer Beastman pusiera su mano en su mejilla en contemplación. Esto podría ser un problema.
—De repente, la plaza se llenó de ovaciones y aplausos.
--¿Huh?
La sorprendida Hestia murmuro mientras se giraba para echar un vistazo.
--¡Soy yo! ¡Soy Ganesha!
--Oh, sólo es Ganesha.
El Dios era inconfundible. Su sonora y masculina voz, combinada con su abrumadora presencia, hacía imposible pasarlo por alto mientras entraba desde fuera de la puerta.
Su piel oscura, largo cabello negro y músculos perfectamente tonificados eran una cosa, pero la máscara de elefante ocultando su rostro de la vista capturaba la mayor atención.
El Dios al mando de la <Familia> más grande de Orario, incluyendo a muchos Aventureros de clase Alta, apareció en la escena. Los ciudadanos y comerciantes presentes para presenciar su entrada le dieron la bienvenida con sonrisas y aplausos. Incluso los compañeros de trabajo de Hestia esperaban felices mientras el Dios se acercaba.
--Estoy espiando con mis propios ojos—¿¡Hestia!?
--No tienes que anunciar todos tus pensamientos al mundo, Ganesha. ¿Pero por qué estás aquí? ¿Qué tu
<Familia> no fue llamada a la batalla?
El grupo de Ganesha se acercó a Hestia, y éste hizo una extraña pose.
--¡Desmontar!
Gritó desde su asiento en la cima de un caballo que era guiado por dos de sus dependientes, y saltó hasta el pavimento de piedra.
--Se necesitaría mucho tiempo para explicar, pero la guerra está llegando a su fin. Así que he vuelto.
--Eso no tardó mucho en absoluto.
--También traje a los soldados Rakianos capturados conmigo. Hay tantos que no podíamos mantenerlos a todos en los campamentos.
--¿Oh? Pero, ¿Estás seguro de que está bien volver aquí? Tu <Familia> es enorme, es el pilar de las fuerzas de la Alianza, ¿No?
--¡No hay necesidad de preocuparse por la marea de la batalla! ¡Mis dependientes más fuertes, mis combatientes definitivos, todavía mantienen la línea! ¡Me consideraron una molestia y me pidieron que regresara pronto!
--¿Es así como te tratan tus niños?
--¡Bueno, yo soy Ganesha!
La masculina voz de Ganesha resonó alrededor de la plaza mientras hacia otra pose inusual. Hestia estaba perdiendo la paciencia rápidamente.
Había estado en buenos términos con muchos Dioses mientras estaba en el Cielo y estaba familiarizada con el Dios enmascarado. Podría ser mejor decir que no podía ignorar su abrumadora presencia y hacia todo lo posible por tolerarla.
No era la única. Los dos guardaespaldas de Ganesha masajeaban sus cienes mientras soportaban las peculiaridades de su Dios. Esta vez, Ganesha fue quien hizo una pregunta.
--Entonces, Hestia, ¿Qué te trae por aquí?
--Bueno, esto y aquello y algunas otras cosas.
Le dio un breve resumen. Ganesha sonrió, con sus dientes blancos y nacarados brillando bajo la luz del sol.
--¡Si ese es el problema, te doy permiso yo mismo! ¡Ve, Hestia, puedes pasar!
--¡Espera, Ganesha-sama!
--¡Espera, Ganesha-sama!
Sus guardaespaldas inmediatamente se giraron hacia su Dios, oponiéndose en el acto mientras Hestia observaba con sorpresa.
--¿¡Qué estás diciendo!? ¡No podemos emitir el permiso para algo como esto a espaldas del Gremio…!
--¡Yo soy el Dios de las Masas, Ganesha! ¡Las croquetas de patata fritas son manojos de alegría que traen lágrimas de felicidad a los ojos de las personas! ¡Si no pueden comer una sola, lágrimas de tristeza serán derramadas esta noche! ¡No puedo permitir que semejante farsa les suceda a los niños!
--¿¡Te has vuelto loco!?
Gritó uno de sus guardaespaldas mientras ambos intentaban razonar con él desesperadamente, pero Ganesha no mostraba señales de ceder.
Ganesha definitivamente era uno de los Dioses más extraños en Orario, pero como demostraban las ovaciones y aplausos que estallaban de la multitud alrededor de él, también era uno de los más confiables. La fe en él era profunda.
Como demostraba su título “Dios de las Masas”, las personas del Mundo Inferior apreciaban mucho a Ganesha. Su <Familia> se había aliado con el Gremio, eran conocidos por ayudar en muchos eventos alrededor de Orario, así como por proporcionar seguridad y mantener la paz. Incluso uno de los guardias que estaba en la puerta norte pertenecía a la <Familia Ganesha>, aunque en este momento estaba tratando de esconder ese hecho.
La voz de Ganesha se escuchó fácilmente sobre el estruendo en la plaza, es decir, los guardias escucharon cada palabra. Sus rostros se quedaron en blanco.
--¡Si el Gremio se entera, no dejarán que esto se deslice con una advertencia!
--¡Entonces no tienen que saberlo, Dependiente A!
--¡Ya lo saben! ¿¡Cuántos de sus empleados crees que están aquí ahora mismo!? ¡Y mi nombre es Modak!
Unas cuantas chispas volaron entre el Dios y sus guardaespaldas, pero no pudieron convencerlo de dar marcha atrás. Ambos se dieron por vencidos, dejando caer la cabeza en silencio.
Ganesha se giró hacia Hestia y le dio el pulgar hacia arriba.
--¿Estás seguro de que esto está bien, Ganesha?
--Por supuesto. ¡No eres una Diosa con gusto por el desorden, sino una que trae alegría a los niños del Mundo Inferior! ¡Ahora ve!
Una radiante sonrisa apareció bajo su máscara de elefante. Hestia se ruborizó torpemente y le dio un pulgar hacia arriba a cambio.
Los guardaespaldas de Ganesha sonrieron cansados mientras los empleados del Gremio con el ceño fruncido le permitían a Hestia pasar a través de la puerta junto con sus compañeros de trabajo.
--¡Ganesha-sama es un tipo extraño, pero debo decir que es un gran Dios!
--Si, supongo. Difícil de escuchar, pero un buen chico.
Hestia charló con la mujer Beastman mientras se unían a la línea de mercaderes y viajeros que se dirigían a través de la colosal estructura de la puerta. Sus compañeros de trabajo todavía estaban hablando del Dios “único” con la máscara de elefante que había capturado los corazones de tantos ciudadanos cuando el grupo dio su primer paso fuera de la ciudad.
Una vasta llanura verde se extendía frente a ellos a ambos lados del camino que conducía a la distancia. Las montañas bordeaban el lejano horizonte. Un exuberante bosque verde se podía ver en su base.
Podría llover pronto.
Pensó Hestia mientras miraba las nubes reuniéndose en el cielo del norte.
--Todavía no puedo creer que en realidad sigas adelante con esto. ¿Y si nos descubren…?
--Estoy restringiendo mi aura divina. ¡Nadie será capaz de decir que soy un Dios!
--¡Mantén tu voz baja! ¿Tratando de entrar en plena luz del día con tanta seguridad? ¿Estás loco…?
Una acalorada discusión se deslizó en sus oídos.
Girando la cabeza, el grupo vio una fila de personas al lado opuesto de la puerta esperando para entrar. En la parte delantera de la larga y serpenteante línea había dos hombres altos vestidos con mantos con capucha. Sus rostros estaban bien escondidos. Parecidos a los viajeros, se mezclaban muy bien con las muchas personas que llevaban el mismo tipo de túnica detrás de ellos en la línea. Por alguna razón, ambas voces crepitaban con energía nerviosa.
Los comerciantes en la línea detrás de los dos hombres se miraron unos a otros con confusión mientras escuchaban la conversación.
--Supongo que esos tipos de personas están en todas partes del mundo…
La mujer Beastman junto a Hestia comento. La Diosa, sin embargo, no pudo evitar sentir un poco de sospecha. Entonces, cuando el grupo de Hestia estaba a punto de pasar por delante de los viajeros encapuchados—
--¿Huh?
--¿Huh?
Sus ojos se encontraron con los de uno de los hombres en medio de la discusión.
Mechones de cabello dorado como la melena de un león sobresalían de su capucha, y sabía que había visto ojos rojos como esos en alguna parte antes.
El poder en su mirada la hizo detenerse. Él también se quedó en silencio con la boca entreabierta. Pasaron tres segundos.
-- —¿¡Ares!?
-- —¿¡Hestia!?
El Dios y la Diosa se señalaron el uno al otro, gritando al mismo tiempo.
Hestia se sorprendió de que estuviera cara a cara con el Dios que intentaba lo mejor que podía invadir la Ciudad Laberinto y Ares no podía creer su suerte de que el objetivo de su plan de última hora literalmente había llegado a él.
Los ojos rojos de Ares brillaron durante la batalla de Hestia contra la incredulidad. Pateó el suelo, abalanzándose.
--¡Te tengo—!
--¡GuWAHHH!
Ares se abalanzó y atacó a Hestia.
Con los ojos muy abiertos, fue derribada de la línea de sus compañeros de trabajo por el ataque perfectamente sincronizado del Dios.
Ambos cayeron sobre la hierba hasta que Ares recuperó el equilibrio y levantó a Hestia por encima de su hombro.
--¡BWAHAHAHAHAHA! ¿¡Viste eso, Marius!? ¡Objetivo completo!
--¡D-De ninguna manera…!
Ares se quitó la capucha mientras llamaba al humano, Marius.
--Uwhhh…
La joven Diosa estaba apenas consciente, con sus ojos girando mientras se inclinaba sobre su hombro. Ares ajustó su posición ásperamente y miró a sus dependientes.
--¡Todas las fuerzas, retirada total!
Con eso, los “viajeros” en la serpenteante línea se abrieron paso y despegaron a toda velocidad.
Se convirtió en un pandemonio. Por supuesto, los guardias se precipitaron al lugar inmediatamente, pero Marius lidero un contraataque contra ellos con su espada en la mano. Los guardias fueron ampliamente superados en número.
Gritos surgieron de la multitud.
--¡Misión cumplida! ¡Retrocedan, retrocedan!
Ares echó una mirada a la batalla antes de huir con Hestia firmemente en su poder. Sus aliados—los soldados de Rakia—interrumpieron su ataque y siguieron a su Dios.
--¡Oh no! ¡Hestia-chan!
Sus compañeros de trabajo gritaron con todas sus fuerzas cuando vieron a Ares montar un caballo como un valiente caballero y correr en la distancia.
× × ×
--¿¡Dónde has estado, Hermes-sama!?
Una mujer con cabello corto color azul turquesa le grito a Hermes-sama. Estaba caminando justo a mi lado, así que verla precipitarse furiosamente hacia nosotros me hizo saltar hacia atrás de la sorpresa.
Después de hablar un poco, pensé que sería una buena idea seguir buscando a Kami-sama.
Miach-sama y Hermes-sama ofrecieron amablemente su ayuda. Me sentía culpable por arrastrarlos a esto, pero no había razón para rechazar su oferta. Así que habíamos estado caminando juntos por un rato cuando Asfi-san, una miembro de la <Familia Hermes>, apareció sin aliento y enojada como el infierno.
Hermes-sama se veía muy incómodo mientras Asfi-san sostenía las gafas en su rostro con una mano para evitar que se cayeran mientras liberaba su diatriba.
--¡Dijiste que te siguiera, pero luego desapareció a quién sabe dónde…!
--Bueno, um, ya ves, escuche algo interesante y solo…
--¿¡Solo que!?
--Ah, no importa. ¡Lo siento!
Abrumado por la furia de su dependiente, Hermes-sama se disculpó de plano, con su rostro resplandeciente de sudor.
Sólo después de obtener una victoria moral sobre su Dios Asfi-san noto que tambien estábamos aquí.
--Mis disculpas por esa fea exhibición…
Se inclinó hacia nosotros mientras Miach-sama y yo sonreíamos débilmente. Se enderezo, ajustando sus gafas sobre sus ojos azules.
--Si no es mucho preguntar, ¿Qué estabas haciendo con este Dios más problemático de lo que vale mío?
--Ehh, um… Bueno…
Una cantidad excesiva de sudor rodo por mi espalda mientras comenzaba a explicar la situación, cuando de repente—
Los ecos de muchos pasos apresurados llegaron a mis oídos.
-- —¿Qué es eso?
Lo que vi cuando me di la vuelta me dejo sin palabras.
Había un grupo de demi-humanos con armadura completa y armas, con sonidos metálicos resonando con cada movimiento.
Además, había una espadachín rubia de ojos dorados entre ellos.
--¿¡A-Aizu-san!?
--Eres tú…
Aizu-san, con su espada en la mano, respondió a mi grito sobresaltado.
Se detuvo por un momento, y obtuve una visión clara de su peto plateado y guanteletes. Incluso estaba equipada con hombreras. No había duda de que estaba vestida para la batalla. Así como los otros miembros de la
<Familia Loki> corriendo con ella.
Nunca había visto a un grupo de Aventureros listos para la batalla corriendo por las calles de la ciudad en formación.
Debía ser lo mismo para Miach-sama, Hermes-sama, y Asfi-san, porque la tensión en el aire nos dejó sin palabras a todos.
Aizu-san me miro directamente y vi sus labios moverse.
--Todos ustedes, vengan con nosotros.
× × ×
--¡La Enana ha sido secuestrada! Orario, puerta norte.
La voz de Loki resonó a través de la plaza frente a la puerta en el borde norte de la muralla de la ciudad.
No estaba sola. El Capitán de su <Familia>, el Hobbit Finn, junto con varios más de sus dependientes e incluso algunos Dioses, se habían reunido.
--¡Así es! ¡Un Dios extraño se llevó a Hestia-chan…!
--¡Un grupo de soldados de Rakia estaba mezclado con los viajeros! ¡Todos se dispersaron tan pronto como Hestia-sama fue tomada!
La rechoncha Beastman y un empleado del Gremio estaban al borde del pánico mientras explicaban la situación.
Todo había pasado hace unos diez minutos. Los empleados del Gremio habían sido enviados para entregar las noticias por todo Orario de inmediato. No hacía falta decir que se informó a la sede del Gremio, pero los mensajeros también visitaron las sedes de <Familias> poderosas. Desde allí, la noticia se extendió a los Dioses y las filas de los Aventureros de Clase Baja. Sin embargo, debido al hecho de que no había pasado mucho tiempo, sólo Loki y el pequeño grupo de Finn había llegado a la escena.
Los comerciantes y los viajeros que trataban de salir o entrar en la ciudad emocionadamente hablaban entre sí cuando Loki llegó.
--Dahh…
La Diosa pellizcó el puente de su nariz en un intento por evitar un dolor de cabeza mientras miraba hacia el cielo.
--Finn.
--Lo siento. No puedo predecir lo que harán los Dioses…
Loki miró a Finn, claramente queriendo decir algo. El Hobbit se limpió el lado de su cara con la mano.
Las acciones de Hestia y Ares eran imposibles de comprender para los simples mortales. El hecho de verse obligado a experimentarlo había afectado al <Valiente>, su rostro mostraba signos de estrés.
--Así que dime… ¿Qué genio dejó que la Enana pasara por la puerta en primer lugar? ¿Fuiste tú, Ganesha?
--… ¿S-Soy Ganesha?
--Hey, ¿Dónde está tu espíritu habitual?
El mal humor de Loki era evidente en su mirada. Ganesha retrocedió, haciendo una pose mansa.
El Dios normalmente enérgico apenas era audible mientras explicaba la secuencia de acontecimientos que condujeron a la captura de Hestia.
--¿Entonces, siendo un idiota, la dejaste pasar por la puerta?
--Uh, sí.
--¿Esa máscara te estrangula el cerebro? ¡Parece lo suficientemente estúpida, pero no tienes que ir y actuar como tal, imbécil!
--… Porque yo… ¡Soy Ganesha!
--¡No estaba preguntando! ¡Gremio, llévenselo!
Loki les gritó a los guardias de la puerta uniformados.
--¡Noooo!
Ganesha gimió con la cabeza entre las manos. Mientras tanto, sus guardaespaldas y los miembros de su
<Familia> que trabajaban con el Gremio lo miraron con “Te lo dijimos” escrito en sus rostros.
--Pechos de croqueta, ¿Por qué tienes que ir y hacer las cosas más difíciles de lo que tienen que ser…?
Después de echar un vistazo a los guardias de la puerta heridos que yacían en el suelo, Loki miró al cielo y escupió su propia insatisfacción en el aire.
--Rakia secuestró a la Enana… ¿Quiere decir que están detrás de las <Espadas Mágicas Crosso> otra vez?
--Eso parece. Lo más probable es que pidan Espadas Mágicas o a Welf Crosso a cambio de su liberación… Sin importar lo que hagamos, una brecha dividirá a Orario.
La ciudad de Orario no era una fortaleza unida. Incluso si el Gremio utilizara todos los recursos a su alcance para expulsar a Rakia, los Dioses más cercanos a Hestia—especialmente la poderosa e influyente <Familia Hefesto>—objetarían sobre cómo se manejó la situación y la ciudad se dividiría en dos campos diferentes. Si lo peor llegaba a pasar, estas divisiones los expondrían a amenazas de otros países y ciudades.
--Perder nuestra ventaja de una manera tan estúpida podría dañar nuestra reputación… Finn murmuro en voz baja.
--Debemos recuperar a la Diosa Hestia antes de que las fuerzas enemigas lleguen a su propio territorio. De lo contrario, podría ser catastrófico.
--¡Dahh, maldita sea! ¿Por qué debo limpiar el desorden de la Enana?
Finn frunció el ceño cuando comenzó a explicar lo que podría pasar mientras Loki tiraba de su cabello a su lado.
Más Aventureros y Dioses estaban llegando a la escena, sus reacciones ante la grave situación iban desde la preocupación a la alegría de los interesados Dioses. Una reunión estratégica se inició de inmediato.
--Loki, Finn.
--Hey, Aizu, estás aquí. ¿Qué hay de Riveria y las gemelas?
--Soy la única. Y…
Los otros Aventureros de Primera Clase de la <Familia Loki> no habían estado en su sede cuando el mensajero explicó la noticia, lo que significaba que Aizu fue la primera en llegar. Había traído consigo a un grupo de sus aliados de rango inferior, junto con Hermes, Asfi, Miach y, por último, Bell.
Como si fuera atraído por la profunda mirada de Aizu, Bell se precipitó hacia Loki y Finn con fuego en sus venas.
--¿¡E-Es verdad!? ¿¡Hestia-sama ha sido secuestrada…!?
--… Te daré la versión corta. Bell Cranel, escucha.
Aizu había informado al chico parcialmente, pero habían hecho falta varios detalles. Finn rellenó concisamente los espacios en blanco. Bell estaba blanco como una hoja para el momento en que la explicación de Finn se completó.
--¿Dónde está ahora?
--No lo sabemos. Para empeorar las cosas, las fuerzas de Rakia se dispersaron en tres grupos que iban al norte, oeste y este, respectivamente. Nadie ha sido enviado para cazarlos hasta ahora.
Bell se inclinó hacia delante, con sus ojos pidiendo más información. La actitud tranquila de Finn no vacilo mientras respondía.
--Hay otro obstáculo que odio admitir.
Dijo Finn mientras conducía a la siguiente información.
Ya que las <Familias> de Orario en gran parte tenían prohibido salir de la muralla, las fuerzas de Rakia en medio de la ejecución de su sexta invasión estaban mucho más familiarizadas con la geografía que rodeaba la ciudad.
--Podrían conocer los mejores caminos, pasajes a través de las montañas y atajos secretos que les permitan volver a entrar en su territorio lo más rápido posible. Alcanzar a su ejército principal será extremadamente difícil.
Finn continuó.
El color se dreno del rostro de Bell con cada palabra que pasaba. Hermes también estaba escuchando, y empujó a Miach en el hombro.
--Puede que sea una buena idea contarle a Lili-chan y a los otros chicos.
Susurró en voz baja al oído del otro Dios. Miach asintió rápidamente y se dio la vuelta en dirección a la
<Mansión de la Chimenea>.
-- —Loki, Finn. Iré.
Aizu pudo ver el comienzo del pánico apareciendo en el rostro de Bell, y se puso delante de él.
La <Princesa de la Espada> era conocida por su naturaleza distante. Dando un paso adelante de esa forma no sólo tomo por sorpresa a su Diosa y aliados, sino que incluso los Aventureros alrededor mostraron expresiones sorprendidas.
--Espera, Aizu-taaaan. No necesitas salir de tu camino para rescatar a la Enana. La búsqueda será un infernal dolor en el culo, registrando el bosque y todo eso…
--Pero alguien tiene que ir.
--Ughh…
--Y la más rápida aquí soy yo.
Loki se estremecía con cada punto que hacia Aizu. Los ojos de la chica rubia eran serios y enfocados mientras hacía un argumento irrefutable.
Incluso si se enfrentaba cara a cara contra su Capitán, Finn, Aizu ganaría en una carrera a pie. Nadie fue capaz de oponerse a esta sugerencia de una de las mejores Aventureras de Primera Clase de Orario.
En cuanto a Bell—
A pesar de no tener mucha relación con Hestia, la resolución en la expresión de Aizu agito algo en su interior. Incluso su corazón temblaba.
Dejando a un lado todos sus temores y reservas, Bell dio un paso adelante, justo al lado de Aizu.
--¡Yo también iré! ¡R-Recuperare a mi Diosa!
Bell dio otro paso adelante, más cerca de Loki que de Aizu.
La Diosa no le había dicho nada a Bell, observando silenciosamente al chico desde su llegada. Ahora se giró para dirigirse directamente a él.
--¿No estabas escuchando, chico? Aizu-tan ya dijo que ira. ¿Acaso piensas retenerla?
--… ¡…!
--¡Piensa! ¿Cuál es tu nivel? Ya sabes lo lejos que estás detrás. Cierra la boca. Uno era Lv. 3, la otra Lv. 6.
Había una gran brecha entre Bell y Aizu, siendo esta última muchas veces más fuerte. Era tan simple como eso.
Era la verdad, pero el tono frio de Loki golpeó a Bell como una bofetada en la cara. Al percibir que el “Novato” recién llegado tenía una conexión con uno de los suyos, ella abrió sus ojos bermellones un poco más de lo habitual mientras veía los engranajes girar en la cabeza del chico.
Sus palabras hicieron que Bell se tambaleara, incapaz de responder—pero sus manos se apretaron en puños. Alzando sus hombros, rugió con un poder que incluso una Diosa tuvo que reconocer.
--¡Iré! ¡Kami-sama—Hestia-sama es parte de mi <Familia>!
Los ojos rojo rubí Bell brillaron, ardiendo con pura fuerza de voluntad. Todo lo que veía era la tarea en cuestión; nada más importaba. Canalizó esa determinación en su voz.
--¡No la retendré! ¡Juro que me mantendré al día con ella a cada paso! Así que por favor… ¡DEJAME HACER ESTO!
Su voz se volvió ronca por la desesperación. Las muchas otras conversaciones ocurriendo en la plaza fueron dominadas por su súplica mientras flotaba en el aire.
Los pocos Dioses presentes, al igual que los otros Aventureros, todos estiraron el cuello para ver qué estaba pasando. A pesar del despliegue de fuerza de voluntad y convicción de Bell, Loki no le concedió permiso.
Tampoco se negó.
-- —Haz lo que quieras. De todos modos, solo la retendrás. Aizu-tan, siéntete libre de deshacerte de el en cualquier momento.
--… Entendido.
Pasaron unos instantes antes de que Aizu le respondiera a su Diosa. Bell, quien no podía creer que la Diosa le hubiera permitido acompañar a Aizu en la búsqueda de Hestia, lanzó su cuerpo en una profunda inclinación y gritó: “¡Muchas gracias!”. Enderezándose de nuevo, el chico hizo contacto visual con Aizu. Ambos asintieron e intercambiaron miradas mutuas de aliento. Con eso resuelto, la reunión de estrategia se aceleró.
Los otros Aventureros fueron hacia los empleados del Gremio para pedirles que miraran hacia otro lado sólo esta vez y permitieran que grandes grupos pasaran por la puerta sin pases. No había tiempo para esperar a que la sede del Gremio llenara el papeleo necesario, y los empleados del Gremio entendieron eso—o mejor dicho, se vieron obligados a comprender y asintieron.
--¡Soy Ganesha!
La fuerte voz del Dios condujo a comerciantes y ciudadanos confusos lejos de la plaza mientras que los Aventureros rápidamente reunían la información sobre las rutas posibles que el ejército de Rakia podría utilizar para retirarse.
--No hay suficientes personas aquí para enviar otros equipos de búsqueda después de Aizu y Bell Cranel. Desafortunadamente, no hay tiempo para esperar a Bete o a las gemelas. Perderemos de vista el objetivo.
--Rastrear a todos los grupos hará que todos terminen exhaustos. Como dije antes, vamos a registrar el bosque…
Un Dios escuchó la conversación de Finn y Loki mientras trataban de encontrar la manera más eficiente de localizar a Hestia. Dio un paso adelante.
--¿Podrían dejarme ese detalle?
Levantó el sombrero de plumas de su cabello naranja y volteándolo en su dirección, Hermes mostro su encantadora sonrisa.
--Dios Hermes…
--Asfi aquí puede encontrar la ubicación de Hestia sin mucho problema.
--¿¡Qué!?
Manteniendo su mirada fija en Finn, Hermes se acercó y agarró a Asfi por el hombro, arrastrándola hacia delante con una sonrisa en los labios. Su dependiente no tenía idea de lo que estaba pasando, pero Hermes lo dijo con la mayor confianza.
--¿Eso es cierto? Entonces, chico Dandy, ¿Qué te da esa idea…?
--Vamos, Loki. Asfi es <Perseo>—la <Perseo>. Tiene algunos trucos en la manga que pueden encontrar a nuestra Diosa caprichosa. Todo lo que tienes que hacer es pedirlo.
Loki arqueó una ceja en sospecha mientras Hermes ponía énfasis adicional en el título de Asfi.
La líder de la <Familia Hermes> y poseedora de la <Habilidad de Desarrollo> <Enigma> miró a Finn y al grupo reunidos alrededor de ellos, suspirando como si la parte más profunda de su alma se hubiera cansado de esto.
Entonces Asfi enderezó su espalda, haciendo que su corto cabello azul y bufanda blanca revolotearan mientras ajustaba sus gafas.
--… Si tengo treinta minutos, lo más probable es que pueda.
Finn la miró con un ojo escrutador y lamió la base de su pulgar derecho.
--Todo bien.
Decidió poner su fe en ella. Loki entrelazó sus dedos detrás de su cabeza, sonriendo como si estuviera interesada en ver lo que Asfi podía hacer.
Armaduras y equipos de repuesto estaban siendo llevados a la plaza a la izquierda y la derecha. Bell se apresuró a armarse mientras escuchaba su conversación. Hermes notó la sorpresa en el rostro del chico y se dirigió a su lado.
--Esto no es mucho, pero haré lo que pueda para ayudar. Bell, <Princesa de la Espada>, traigan a Hestia de vuelta sana y salva.
Dijo que no quería que ésta fuera la forma en que tenía que despedirse de ella.
Bell se conmovió por el gesto de Hermes para ayudar a una amiga en necesidad. Él y Aizu junto a él asintieron de inmediato.
--¡Lo hare!
--Entendido.
Como si hubiera estado esperando a que los Aventureros se fueran, la puerta colosal se abrió de nuevo para atraerlos.
× × ×
--¿¡Hestia-sama fue que…!?
Los miembros de la <Familia Hestia> se sorprendieron al escuchar las noticias una vez que Miach llegó a su puerta.
Estaban parados en el césped, con la puerta principal abierta. Mikoto gritó, pero Welf no tardó ni diez segundos en comprender la razón por la que su Diosa había sido secuestrada. Lo dejó sin palabras.
Con los puños temblando, la palabra “¡Bastardos…!” salió de entre sus dientes apretados.
Ahora que su Diosa había sido arrastrada a su problema familiar. Haruhime lo observaba en silencio, con una expresión de preocupación en su rostro mientras la sangre del joven hervía. Mientras tanto, Lili corrió hacia Miach con un sentido de urgencia.
Mirando al Dios alto, preguntó:
--¿Dónde está Bell-sama ahora mismo?
--En la puerta norte de la ciudad, esperando—No.
Miach se detuvo a media frase y se tragó sus palabras. Luego se giró hacia el norte.
Estrechando sus ojos mientras miraba en la distancia, con la mirada en el rostro del chico antes de que se fuera fresca en su memoria, corrigió su declaración.
--Ya ha dejado la puerta norte para encontrar a Hestia por sí mismo.
× × ×
El viento silbante y pies corriendo.
Dos Aventureros, una con cabello largo y rubio y el otro con cabello corto y blanco, avanzaban por una empinado camino de montaña a una velocidad que las personas promedio nunca podrían soñar con lograr.
Directamente al norte de Orario estaba la Cordillera Beor.
Era conocida por sus pendientes pronunciadas y caminos increíblemente peligrosos. Atravesar un pico de montaña sólo exponía varios picos más a la vista. Por esa razón, había sido llamada “Castillo de la Montaña”.
Ya que estaba situada tan cerca de la entrada del Calabozo, los monstruos que habían llegado a la superficie durante la Antigüedad habían tomado residencia entre sus incontables picos, resultando en el área siendo conocida como malvada. Esa reputación y el terreno accidentado significaban que casi ningún Aventurero iba allí, incluso durante la era actual.
Las montañas no tenían casi ninguna vegetación, sus superficies rocosas color ceniza estaban completamente expuestas. Sin embargo, las áreas entre los afilados acantilados en los valles profundos estaban llenos de verde. Una mirada hacia el horizonte mostraba muchas cumbres montañosas separadas por grandes acantilados y bosques brillantes.
Bell y Aizu corrían a través del impenetrable terreno de la cordillera Beor bajo un cielo gris.
No hacía falta decir que los animales salvajes e incluso el ocasional monstruo amenazador se apresuraban a salir de su camino.
Un monstruo de gran tamaño, un Bugbear, cargo imprudentemente hacia ellos, pero fue eliminado por la espada de la chica, cortado por la mitad en un abrir y cerrar de ojos.
Los monstruos en la superficie eran mucho más débiles que sus hermanos dentro del Calabozo. Aun así, el único sonido que Bell podía escuchar mientras corría pasando al cadáver todavía arrojando sangre al aire era el incesante golpeteo de su propio corazón.
--¡…!
Mientras respiraba con dificultad, con sudor volando de sus brazos moviéndose, sus piernas estaban borrosas debajo de él.
Bell forzó su cuerpo hasta el límite, pero la espadachín en el borde de su visión estaba poniendo aún más distancia entre ellos.
—¡Que rápida!
En el momento en que dejaron Orario, Aizu se había lanzado hacia adelante con la fuerza de un vendaval, casi derribándolo.
La diferencia en sus habilidades físicas era evidente. La diferencia entre ellos se hizo aún más evidente en el momento en que habían entrado en la cordillera.
Nunca perdía el equilibrio en las pendientes ascendentes y descendentes, tenía suficiente fuerza para romper la roca a cada paso y poseía una cantidad aparentemente ilimitada de resistencia y poder.
Lo realmente aterrador de esta exhibición era que no había derramado ni una gota de sudor a pesar de su vigoroso ritmo.
La distancia entre Bell y la Aventurera de Primera Clase continuaba aumentando. Había estado confiado en su Agilidad, pero en este punto había sido destrozado y molido en polvo. Sin importar lo duro que se esforzaba, su espalda se hacía cada vez más pequeña en la distancia.
--¡HaAH… Haaa… haaa… gah… haah…!
No importaba cuánto del frio aire fresco de la montaña tratara de infundir en sus pulmones, no servía de nada.
Con los músculos de sus piernas forzados hasta el límite máximo, moviendo sus brazos con toda su fuerza, con sus ojos secos por el viento aullando por su rostro, gritó. Incluso exprimir cada pedacito de fuerza de su cuerpo no podía evitar que la chica fuera más y más lejos en la distancia. Era brutal.
La <Princesa de la Espada>, Aizu Wallenstein. El objetivo de Bell, la persona que admiraba. Una flor que florecía en la cima de una montaña muy por encima.
Podía ver claramente la distancia, el cañón que los separaba.
Una diferencia en la fuerza pura que ni siquiera probó durante las sesiones de entrenamiento con ella en la parte superior de la muralla de la ciudad.
Su posición actual, así como la suya, era una demostración visual de lo lejos que en realidad estaba sobre él.
Pensar que estaba cerrando la brecha parecía nada más que una broma en este momento. No estaba más cerca de ese plano superior donde residía; simplemente tenía una mejor visión de ello. El camino a esa cumbre frente a él era alto, extremadamente empinado.
Su convicción de salvar a Hestia lo obligaba a intentar mantenerse a su ritmo, pero su cuerpo ya estaba gritando en protesta. No podría aguantar mucho más tiempo.
Sus pulmones y garganta ardían con un dolor más intenso de lo que había sentido antes, Bell podía decir que sus piernas estaban a punto de ceder, cuando de repente—
Aizu lo miró sobre su hombro.
-- ——
El lado de su rostro apenas se asomaba por encima de su hombro. No se molestó en bajar la velocidad para ver cómo estaba.
Observó cómo los hombros del chico subían y bajaban lastimosamente mientras jadeaba por respirar durante unos instantes, antes de disminuir su ritmo.
—Ella estaba conteniéndose.
--¡¡…!!
Ver eso encendió un nuevo fuego dentro de Bell, todo su cuerpo se encendió.
La vergüenza y el deseo de no perder proporcionaron la chispa. Su orgullo como hombre sirvió de combustible.
Un intenso deseo de no parecer un patético estúpido echó leñan al fuego de su corazón en un estruendoso rugido. De repente, sus piernas a punto de renunciar se revitalizaron. Bell pateo el suelo con suficiente poder para romper las piedras en su camino, decidido a alcanzarla.
Esperando una batalla, otros Aventureros le habían proporcionado amablemente una armadura—un peto con hombreras y gorjal7. Los arrancó de su cuerpo y los arrojó. Los trozos de metal cayeron por la ladera de la montaña a su paso.
Sintiéndose un poco más ligero que antes, Bell se empujó al borde de nuevo y logró ganar algo de terreno.
--…
Aizu observó silenciosamente las oleadas de emoción en el rostro del chico mientras intentaba desesperadamente seguir el ritmo de sus pasos.
La delicada expresión de muñeca de la espadachín no cambió mientras se giraba de nuevo hacia delante. Poniendo su fe en el chico, aumentó su velocidad.
Después de un momento de aturdimiento, el chico siguió su ejemplo, pasando por el paisaje montañoso como un hábil conejo blanco en una carrera frenética para mantenerse al día.
Con Bell siguiéndola, Aizu corrió por el terreno accidentado y pasó a lanzar su mirada hacia el cielo.
*Goteo*
Una sola gota de humedad corrió por su rostro. Gruesas nubes grises bloqueaban el sol.
La ladera de la montaña se salpico con las primeras lluvias. A Aizu no podría haberle importado menos, pero sus ojos dorados vieron algo más y se concentraron.
Una sombra blanca estaba dando vueltas en el cielo, con sus alas abiertas.
× × ×
--¡BAHAHAHAHA! ¡Por fin, Orario obtendrá lo que se merece!
En lo profundo de la Cordillera Beor, el rugido triunfal de Ares resonó a través de un camino de montaña con vistas a un hermoso valle verde.
El batallón de unos treinta soldados estaba vestido para parecerse a los viajeros. La principal fuerza de ataque de Rakia acompañaba a su Dios a través de los tortuosos caminos de montaña y ya había puesto una gran distancia entre ellos y la Ciudad de Orario. De vez en cuando, un monstruo saltaba desde detrás de una roca o desde el interior de una cueva, pero los capitanes Lv. 2 y los generales Lv. 3 demostraban por qué eran el orgullo de Rakia y lo eliminaban rápidamente.
Ares observaba estas batallas desde lo alto de su caballo, de un extremadamente buen humor mientras sus dependientes lo protegían.
--¡Oye! ¡Ares! ¿¡Cual es la gran idea!? ¡Bájame ahora mismo! ¡Hay límites a lo que puedes y no puedes hacer, incluso si nos conocemos desde el Cielo!
7 Parte de la armadura que protege la espalda.
--¡Cierra tu impotente boca, Diosa insignificante! ¡No eres más que un rehén para ser cambiada por el chico Crosso! ¡Considera un honor tener un papel que desempeñar en mi gran plan!
--¿¡A quién llamas insignificante, idiota!?
Hestia, atada a la placa trasera de la armadura de Ares, agito furiosamente sus brazos y piernas en todas direcciones.
Atando las cuerdas a sí mismo, Ares la había obligado a ir con ellos. La joven Diosa carecía de la fuerza para aflojar las apretadas cuerdas, y mucho menos liberarse. Lo más que podía hacer era retorcerse, patear y golpear, pero… “¡¡Quédate quieta!!” Ares rugió mientras oscilaba su codo fuertemente blindado hacia sus costillas.
--¡UGHFF!
Ella gimió de angustia.
--Así que soy un rehén, ¿Verdad?
Hestia casi había quedado inconsciente cuando fue capturada, pero ahora que podía distinguir la izquierda de la derecha, comprendió su situación.
Saber que ayudar en su trabajo a tiempo parcial había conducido a esto era algo difícil de tragar, y la lleno de pesar. Orario probablemente estaba en caos en este momento.
--¡No pienses que te saldrás con la tuya! ¡Bell-kun—todos los Aventureros de Orario te alcanzarán en muy poco tiempo!
--¿Lo harán, ahora? Nuestras fuerzas de ataque se dividieron en tres batallones, con todos nosotros ejecutando varias maniobras para cubrir nuestras huellas. ¿Podrán encontrar al correcto?
--Ugh…
--¡Echa un vistazo, estas son las Montañas Beor! Estamos tan lejos que la victoria estaba casi asegurada en el momento en que llegamos al último paso de la montaña.
Habían dividido sus fuerzas en un esfuerzo por confundir a sus perseguidores. Era altamente improbable que su localización fuera descubierta durante la noche. Ares presiono su punto aún más diciendo que el terreno traicionero dificultaría el trabajo de los grupos de búsqueda, aumentando así la cantidad de tiempo que tomaría buscar a fondo en las montañas. No tenía posibilidades de ser rescatada.
--¡Uga-ga-gah…! ¡Al menos llévame como el premio que soy! ¡Tú armadura no deja de pincharme! Me duele mucho, ¿¡Sabes!?
--¡No es mi culpa que no pueda confiar en mis soldados cobardes y sin valor después de una serie de errores impensables! ¡No me complace tener a una Diosa inútil como tú atada a mi espalda! ¡Me contaminarás!
Hestia siguió gritando a todo pulmón sin negar la afirmación de Ares. Pero el Dios no retrocedió, diciendo que debían compartir el malestar.
Con su espalda atada a la suya y las cuerdas tirando de cada articulación, estaba sintiendo un dolor considerable. Con los ojos llenos de lágrimas, grito.
--¿¡Por quien me tomas!?
Aunque se conocían desde su tiempo en el Cielo, Ares había sido aficionado a causar desorden, mientras que Hestia era conocida por mantenerse al margen y encontrar su propio entretenimiento. Siendo tan diferentes, estos dos nunca se verían a los ojos.
Marius caminaba junto a ambos Dioses, quienes tenían una discusión de todos los tiempos.
--Haaah…
Soltó un largo suspiro.
--… Parece que lloverá.
*Goteo*
Una gota de agua corrió por el puente de su nariz, lo que llevó a Marius a mirar hacia el cielo.
Estaba en lo correcto. Las nubes grises sobre sus cabezas comenzaron a abrirse y cortinas de lluvia descendieron de los cielos. En cuestión de segundos, una leve llovizna se había convertido en un aguacero. Las capuchas de viajeros y la armadura de los guerreros se empaparon en cuestión de momentos.
Lo mismo era cierto para Hestia y Ares.
--¡Ak-choo!
El cuerpo entero de la joven Diosa se estremeció mientras un estornudo salía gritando por sus fosas nasales.
--Príncipe Marius, sería prudente detener nuestro avance y buscar refugio de la lluvia… me preocupa la salud de Ares-sama.
--No… Me gustaría proceder a la frontera norte. No olvides que nuestro enemigo es Orario. No debemos dejar nada al azar. Además, ese Dios estúpido no pescara un resfriado. Hay cosas más importantes de las que preocuparse.
Marius rechazó el consejo de un soldado cercano, añadiendo que no quería correr el riesgo de estar rodeado de monstruos al mismo tiempo. Siguió adelante, sabiendo que cada uno de los soldados bajo su mando llevaba la
<Falna> de Ares, su Bendición. Esta cantidad de lluvia no era suficiente para enfermar a alguien. Entonces, por el rabillo de su ojo—
Una extraña sombra pasó por encima, lo suficientemente cerca como para llamar su atención.
--… ¿Un pájaro?
La línea de caballeros completamente blindados miro hacia el cielo mientras la lluvia caía.
Una sombra blanca estaba dando vueltas justo por encima de ellos, con algo parecido a alas extendiéndose de su cuerpo. Una sensación de inquietud subió por la espalda de Marius.
El viento comenzaba a fortalecerse, pero este pájaro no mostraba signos de que buscar refugio. No sólo eso, sino que había momentos en que flotaba en un solo lugar. El Príncipe pensaba desesperadamente, tratando de encontrar una explicación, pero un segundo más tarde—
--¡L-LA <PRINCESA DE LA ESPADAAAAA>!
Un hombre gritó como si hubiera visto el apocalipsis acercándose. Su voz era lo suficientemente fuerte como para hacer que Marius se estremeciera.
--¿¡Whaa—!?
Aunque no le creyó completamente al soldado, se giró apresuradamente hacia las filas traseras.
Estaban a medio camino por la ladera de una montaña, el camino con vista a un acantilado. Efectivamente, había una figura humana ascendiendo por el empinado camino a una velocidad vertiginosa.
Su cabello rubio mojado se destacaba como un faro entre las rocas y la lluvia. Los ojos dorados se clavaron en él mientras gotitas de agua rebotaban en la espadachín. Marius gritó.
--¡Por Dios! ¡Aizu Wallenstein, la <Princesa de la Espada>!
--¡Es—ESTAMOS BAJO ATAQUEEEEEEEEEEEEEEE!
La espadachín rubia de ojos dorados atacó con un vigor que haría que Tiona, <Amazon la Degolladora>, se sintiera orgullosa. Su delgada espada silbaba a través del aire mientras corría directamente a la parte posterior de su formación. Los gritos resonaron en las montañas, haciendo que Ares y los generales adelante se detuvieran y giraran sus monturas para echar un vistazo. Marius, sin embargo, levanto su mirada al cielo.
Por muy duro que le fuera creerlo, sus ojos identificaron alas doradas, una bufanda blanca y las extremidades superiores de una persona.
No era un pájaro—sino un Aventurero.
--¿Desde cuándo Orario obtuvo el poder de conquistar los cielos…?
Un “ojo en el cielo” había anulado el terreno peligroso y los había visto desde la distancia.
Una chica de cabello azul seguía dando vueltas sobre sus cabezas, señalando su ubicación. Marius frunció el ceño mientras la famosa <Perseo> ponía el inmenso poder del Item Mágico <Talaria>, sus sandalias aladas, en exhibición.
Un nuevo grito resonó en la cordillera en el momento en que Marius comprendió lo que estaba pasando.
--¡GAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
Un torbellino de cuchilladas golpeaba soldado tras soldado.
Un golpe de la espada de Aizu enviaba a varios de ellos al suelo o a volar a toda velocidad por el aire al mismo tiempo.
El camino de la <Valkyria>8 estaba pavimentado con gritos de dolor y temor mientras arrasaba un sendero hacia el centro de su formación, donde estaba el Dios montado con una Diosa atada a su espalda.
--¿¡Wall-Wallen-lo-que-sea-kun…!?
Hestia abrió los ojos. Ares, por el contrario, mostro una sonrisa feroz.
Extendió su mano derecha fuertemente blindada en un intento de elevar la moral de sus dependientes.
--¡Manténganse firmes, mis soldados! ¡Aunque este giro de los acontecimientos fue inesperado, solamente hay un enemigo, y tenemos al general más poderoso del ejército de Rakia de nuestro lado! ¡Ve, Garyu! ¡Aplasta a esa pobre chica en polvo!
--¡Ares-sama, Garyu y su batallón han caído!
--¿¡ÉL QUÉ!?
Se acabó en un abrir y cerrar de ojos.
Un grupo de soldados musculosos y barbudos literalmente temblaban en sus botas ante la espadachín rubia y de ojos dorados antes de derrumbarse a su paso.
Ares apretó los dientes en el momento en que vio a sus una vez orgullosos generales boca abajo en el suelo.
--¡Maldita seas! ¡A-Así que ha llegado a esto…!
--¡Uphh!
Ares cortó la cuerda que ataba a Hestia a su espalda y saltó de su caballo.
Hestia cayó al suelo en un montón de lodo mientras Ares, libre de la carga no deseada, desenvainaba una Espada Larga de una vaina colgada de la silla del caballo.
--¡¡Ven a mí, <Princesa de la Espada>!! ¡Yo mismo me encargaré de ti!
--…
--¡¡UWAOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
Ares rugió mientras cargaba. Aizu se quedó en silencio mientras seguía abriéndose paso a través de los soldados Rakianos.
*¡Shing!*
Un eco metálico embotado resonó. La Espada Larga del Dios había sido cortada por la mitad.
--¡N-No está mal…!
8 Por si lo olvidaron ese es el otro apodo de Aizu.
--¿¡Qué demonios estás haciendo!?
Ares se detuvo por un momento, sorprendido de que su arma se había roto en el primer contacto. Marius fue testigo de todo el desarrollo y se sumió en la batalla para protegerlo.
Su Dios idiota acababa de atacar a un Aventurero de Primera Clase por impulso. Cada uno de los soldados se unieron a Marius rápidamente, formando una pared de músculos y acero delante de Ares. El lugar se sumió en el caos, con las espadas chocando entre incluso más gritos de dolor.
-- —¡¡Kami-sama!!
--Ah… ¡Bell-kun!
Un chico se abrió paso en la batalla por la ladera de la montaña. Siguiendo el camino que Aizu había despejado, llegó un paso detrás de ella. Todos los soldados estaban ocupados luchando contra la espadachín rubia, y aprovechó esta oportunidad para llegar a Hestia.
Ver a su dependiente trajo una sonrisa al rostro de Hestia. Se levantó para saludarlo, pero— Tropezó con las piernas de uno de los soldados que intentaba desesperadamente defender a Ares.
-- ——
Empujada hacia atrás por el impacto repentino, tropezó hacia el acantilado que conducía al valle de abajo.
Sus coletas negras parecieron flotar en el aire durante una fracción de segundo antes de caer por el borde de la ladera.
Haciendo un breve contacto visual con Bell, la Diosa se hundió directamente en el barranco con vista a los furiosos rápidos del río.
—¡¡…!!
Bell pateo el suelo.
Con Hestia en su mirada, cortó a través de la lluvia y voló fuera del borde del acantilado en su persecución.
A medida que la cara de piedra de la montaña zumbaba a su paso, su mano se extendió. Los ojos de Hestia temblaron al ver a Bell lanzarse como una flecha hacia ella y extendió su mano hacia él.
En el momento en que Bell sintió su mano en la suya, la atrajo contra su cuerpo y abrazó a la Diosa. A partir de ahí, el chico sujetó su diminuto cuerpo contra su pecho y se hundió directamente en el río.
--¡¡…!!
Aizu estaba eliminando a un soldado tras otro, pero todavía pudo escuchar el débil sonido de un chapoteo desde muy abajo.
Se separó de la batalla sin un momento de vacilación y se lanzó sobre el acantilado en busca del chico y su Diosa.
Era un barranco profundo, y la ladera de la montaña era empinada. Sin embargo, Aizu estaba lo suficientemente cerca de la ladera para patear la roca, y prácticamente corrió por la montaña a una velocidad vertiginosa.
--¡Bell Cranel, Aizu Wallenstein…!
—Asfi observó cómo se desarrollaba todo desde su punto de vista en el cielo.
No pudo ocultar su sorpresa ante este giro imprevisto de los acontecimientos en su misión de rescatar a la Diosa. Había sido enviada aquí para marcar la ubicación del ejército de Rakia usando <Talaria>. Tenía que ir tras ellos, pero dudó un momento.
Por desgracia, ese momento le costó.
--¡…!
--¡Olviden a esa Diosa! ¡Derriben al espía en el cielo!
Asfi se había acercado lo suficiente a la ladera que estaba en el alcance de la cadena que Marius lanzó rápidamente al aire. Se envolvió alrededor de su brazo y se fijó en su lugar.
Un dolor caliente rasgo sus músculos. Apartando los ojos del barranco y mirando la ladera, vio a Marius agarrando el otro extremo de la cadena.
--¡Una cadena de mithril…!
--¡Sin ella, las fuerzas de Orario no tienen ninguna posibilidad de encontrarnos! ¡No podemos dejarla escapar! Marius llamó con urgencia a los pocos soldados todavía capaces de moverse después de su encuentro con Aizu.
Envolviendo la inmensamente robusta cadena alrededor de su propio brazo, Marius estaba decidido a no dejar que Asfi escapara.
--¿¡Cuál es el significado de esto!?
Ares rugió mientras varios soldados lo retenían. Sin embargo, el segundo al mando se había adaptado a las circunstancias cambiantes y ordenó que el resto eliminara a Asfi.
--Marius Victrix Rakia—¡Había escuchado que eras hijo del “Rey Estúpido”, pero pareces tener una cabeza decente sobre tus hombros…!
--¡Yo también he escuchado cosas interesantes, <Perseo>! ¡Como la forma en que un Dios te robó a ti, una hermosa joven Princesa, de una nación isleña, y cómo caíste a través de las filas de la sociedad para convertirte en Aventurera! ¡Aunque no es como si esa nación alguna vez fuese a admitirlo!
Ambos lados del tira y afloja se antagonizaron entre sí.
Era una prueba de fuerza entre él y una Aventurera de Clase Alta. Asfi, por su parte, le sonrió gentilmente al Príncipe de Rakia, que había mostrado una capacidad de decisión superior en la batalla, y lo felicitó. Marius gritó de nuevo con todas sus fuerzas, con su expresión mucho menos relajada mientras miraba a su oponente en el aire. Canalizó cada pizca de fuerza en sus brazos y agarre.
--Parece que tenemos mucho en común—Siento que tienes la misma mala suerte que yo.
-- —¡Esos ojos! ¡Suficiente con la simpatía! ¡No me mires como si supieras mi dolor!
Ambos estaban a merced de los caprichos de sus Dioses, a menudo arrastrados a situaciones que no podían controlar. Asfi miró al hombre con una mirada de empatía en su rostro. Eso hizo que Marius se retorciera en agonía.
--¡Mi príncipe!
--¡Mi príncipe!
Los agotados soldados gemían mientras rodeaban a su vice-comandante, llamándolo desesperadamente mientras se ponían en posición.
Con sus movimientos restringidos por la rígida cadena, Asfi fue atacada por incontables flechas y Magias. Con su bufanda blanca desgarrada y su piel cubierta de quemaduras, <Perseo> hizo una mueca de dolor.
Podía sentir su cabello pegado a sus mejillas por la lluvia torrencial. Bell y Aizu ya estaban fuera de la vista, así que priorizo su propio escape de esta batalla. Esquivando otra oleada de flechas, sacó un frasco de aceite de su funda.
Una explosión resonó en la cordillera y ahogó los sonidos de la batalla, hasta que se desvaneció en el golpeteo de la lluvia y los rápidos del río desde muy abajo.
× × ×
La lluvia no se detenía.
Corrientes de agua bajaban por un lado de la montaña más y más rápido, y la tormenta no mostraba señales de detenerse.
Atrapado en un ensordecedor túnel de sonido, arrastrado por un río furioso a través del barranco entre las montañas, me dirigí a la orilla del río y logre levantar a Kami-sama y sacarla del agua. Salí justo a su lado a tiempo para ver que Aizu-san nos había seguido.
Me levante, puse a Kami-sama sobre mi espalda y corrimos por la orilla del río.
--¿Como esta?
--¡Su cuerpo se está poniendo cada vez más frío! ¡Tampoco me está respondiendo! Incluso yo podía escuchar lo cerca que estaba de llorar, gritando así.
--Haah… haah…
Su barbilla descansaba sobre mi hombro, así que podía escuchar las débiles respiraciones que entraban y salían de su boca.
Estábamos perdiendo calor corporal. Lo mismo era cierto para Aizu-san, su empapada armadura estaba resbaladiza y brillante. Pero Kami-sama y yo estábamos mucho peor, habiendo caído en el río.
Para Aizu-san y para mí, esta cantidad de lluvia no era gran cosa. Nuestros <Estados> altos hacían a nuestros cuerpos bastante resistentes para soportarla. Desafortunadamente, eso no era cierto para Kami-sama. Aunque sobrevivió a la inmersión en el río, no podía sentir ningún calor en mi espalda, y sus miembros están lánguidos.
Los Dioses y Diosas vinieron a este mundo para disfrutar de un “juego”, y por lo tanto tenían que seguir un conjunto de reglas.
La más importante era que nadie puede usar su poder divino, <Arcanum>. Sin esas omnipotentes habilidades, los Dioses eran físicamente iguales a las personas sin una <Falna>, o tal vez incluso más débiles. Claro, nunca envejecían y nunca morían, permaneciendo más o menos iguales por toda la eternidad, pero no eran inmunes a un resfriado común o enfermarse de gravedad.
Escuche que todo era un “ajuste” para disfrutar de todo lo que el Mundo Inferior tenía para ofrecer, o tal vez estaban siendo flexibles.
--¡Si no encontramos refugio pronto…!
Kami-sama no durará mucho tiempo así. Nunca había escuchado que el <Arcanum> se activara debido a una enfermedad y el Dios fuera devuelto repentinamente al Cielo, pero eso no hacía nada para aliviar su dolor.
La corriente nos llevó bastante lejos río abajo, así que no tenía ni idea de en dónde estábamos ahora. Que Aizu- san esté aquí no era de mucha ayuda, siempre y cuando estemos atrapados en la lluvia.
--Podría romper el acantilado y hacer una cueva…
El calor era lo que quería, no el refugio. Cada minuto que Kami-sama permaneciera fría la ponía en aún más peligro.
Hacer una fogata no era el problema; <Firebolt> podía hacerse cargo de eso al instante. El problema era mantener la fogata encendida. Teníamos que encontrar leña seca y un lugar protegido lejos del río y de la lluvia donde pudiéramos descansar y recuperarnos. ¡Tenía que haber un lugar como ese más adelante, estaba seguro de ello…!
Los músculos de mi rostro se tensaron mientras escuchaba hablar a Aizu-san y levantaba la mirada hacia la cima del barranco increíblemente profundo. No había nada que obstruyera mi visión del cielo gris oscuro mientras continuaba dejando caer implacablemente un torrente interminable de lluvia encima de nosotros.
——¡¡KIYAAAAAAAAAAAAWWWWW!!
--¡…!
Un grito agudo llego a mis oídos mientras seguíamos corriendo a través del barranco.
Un sinnúmero de sombras descendieron hacia nosotros desde arriba y en el camino por delante, acompañadas por el sonido de aleteo de alas emplumadas.
--¡Harpías!
¡Los descendientes de los monstruos originales que surgieron del Calabozo hace miles de años y se establecieron aquí en la Cordillera Beor pululaban para atacarnos!
Arpías: mitad-humano, mitad-pájaro, extraños monstruos de apariencia femenina.
Parecían mujeres de la cintura para arriba, incluso tenían pechos. Pero ambos antebrazos eran mucho más grandes que los de un humano, formando alas del tamaño de escudos. Todo desde la cintura hacia abajo estaba cubierto de plumas sucias. Al igual que un halcón o águila, ambas piernas terminaban con conjuntos afilados de garras.
En cuanto a sus rostros—sería fácil decir que se parecían al de una mujer, pero en realidad eran muy diferentes de la humanidad en su conjunto.
En primer lugar, sus bocas estaban llenas de afilados colmillos, y su piel estaba llena de arrugas. Para ser franco, eran horripilantes. Si tenía que describirlo, diría que parecían ancianas demasiado obesas. Pero no, una anciana arrugada era mucho más hermosa que estas cosas.
Sus cuerpos podrían estar cerca de lo que estábamos familiarizados, pero eran mucho más repugnantes que los monstruos normales en el Calabozo. Eso probablemente era debido al pútrido olor que emanaba de sus cuerpos. Hacía que quisiera arrancarme la nariz del rostro.
¿¡Por qué ahora…!?
Pululaban como aves de presa, con sus ojos dorados y brillantes destellando amenazadoramente. Mire hacia ellas y empuje mi mano derecha hacia adelante, apuntando hacia el centro de la bandada de Harpías. Estaba a un segundo de liberar mi Magia cuando escuche: “Sigue corriendo.”
El viento silbo por mis oídos.
Escuche el inconfundible sonido de una espada siendo desenvainada, y mis ojos capturaron un destello de cabello rubio. Lo siguiente que supe, fue que todas las Harpías en nuestro camino cayeron al suelo en pedazos.
Estridentes graznidos y fuentes de sangre llenaron el aire. Aizu-san había provocado confusión entre las Harpías, y sus ojos se agudizaron en una mirada tan aguda como su espada.
————¡KAAWWW!
El aire repentinamente se inundó con incontables plumas negras cayendo al suelo como la lluvia.
La espadachín rubia de ojos dorados estaba corriendo por el lado del barranco, corriendo por el aire, y cortando su camino al otro lado tan rápido que no podía mantener el ritmo con ella. Las aves de rapiña que nos rodeaban por todos lados lanzaron agudos chillidos mientras su espada los dividía en rodajas. Hice exactamente como me dijo y continúe corriendo con Kami-sama en mi espalda. Mientras tanto, había constantes destellos de luz dorada y plateada subiendo, bajando, y todo alrededor de nosotros como una cúpula que destrozaba a cualquier monstruo que se acercara demasiado.
Era como si su espada estuviese creando una barrera de protección alrededor de nosotros.
Sabía que estaba siendo protegido y todo, pero verla hacer eso tan fácilmente, era impresionante e inspirador al mismo tiempo. Estaba corriendo tan rápido como podía, pero no pude evitar forzar mis ojos tratando de verla en acción.
—Era muy, muy fuerte. Demasiado fuerte.
*¡Splash!* *¡Splash!*
Mientras estaba ocupado observando embobado, varios monstruos alados cayeron en el furioso rio y fueron tragados por los rápidos. Estaba esquivando cadáveres uno tras otro, y no podía decir cuántos cientos estaban detrás de mí a lo largo de la orilla del río.
La lluvia lavo la sangre salpicada contra el rostro de la montaña.
--… ¿Qué es eso?
Entonces, cuando el último chillido de la Harpía final resonó—
Aizu-san aterrizo en una roca no demasiado lejos delante de mí y se giró hacia adelante, como si hubiera notado algo fuera de lugar.
Mire en esa dirección: había una luz oscilándose en la distancia, una Lámpara de Piedra Mágica. Es más, venia en nuestra dirección.
--¡Hey por ahí! ¿Hay alguien aquí?
Una voz humana se elevó sobre la furiosa corriente de los rápidos.
Aizu-san y yo intercambiamos miradas y asentimos con la cabeza antes de salir corriendo en esa dirección.
× × ×
*Crujido, crujido.*
Los sonidos de la chimenea llenaban la habitación.
Todo aquí estaba infundido en una luz anaranjada e inundada con calor. El calor se derramaba sobre mí, abrazando mi frío cuerpo en un cálido abrazo. Mis párpados se pusieron pesados, pero sacudí la cabeza cada vez que el sueño amenazaba con dominarme.
Kami-sama estaba acostada en la cama delante de mí, durmiendo pacíficamente. Me senté en silencio, sosteniendo su mano derecha con la mía.
--¿Cómo está la Diosa-sama?
--Ah, Kam-san… Está bien. Se quedó dormida hace un rato.
Escuche un golpe en la puerta, levante la vista para ver a un anciano llamado Kam, y me levante para saludarlo. Una chica humana un poco mayor que yo estaba a su lado. “Me alegro”, dijo con una sonrisa de alivio.
—Vinimos a este lugar, la aldea Edas, después de haber tenido la suerte de encontrarnos con alguien en el barranco.
La aldea Edas se encontraba en la Cordillera Beor. Rodeada de escarpados acantilados, era una pequeña aldea bien escondida en uno de los valles. Aizu-san y yo estábamos muy sorprendidos de que un lugar como este existiera cuando llegamos a él. ¿Quién hubiera pensado que vivían personas aquí?
Después de explicarles la situación a los jóvenes que fueron a revisar el río, nos trajeron aquí, y los aldeanos inmediatamente se ofrecieron a ayudar. El jefe del pueblo, Kam, nos abrió su casa.
No sólo Kami-sama estaba descansando en una de sus habitaciones, sino que también me dio un cambió de ropa.
Las palabras no podían expresar lo agradecido que estaba por su ayuda. Me incline ante el anciano una vez más.
--No puedo agradecerte lo suficiente. Salvaste a mi Diosa…
--Levanta la cabeza, Bell-kun. Esto es lo menos que puedo—*¡Cough, cough!*
No pudo terminar lo que iba a decir antes de entrar en un ataque de tos.
La chica a su lado lo apoyo con ambas manos mientras el anciano se inclinaba, tratando de recuperar el aliento entre la tos. La chica, tal vez su hija, le insto a volver a su habitación, con una mirada preocupada en su rostro.
Kam-san levanto lentamente su mano, diciéndole que estaba bien, y poco a poco se enderezo.
--¡Um, por favor no te presiones…!
--No, está bien… Bell-kun, por favor, siéntete como en casa. Si necesitas algo, mi hija estará encantada de ayudarte. Ruego por la recuperación de tu Diosa.
Di un paso hacia él, sin saber qué hacer. A pesar de que no estaba sano, Kam-san dijo que estaba bien, pero mantuvo sus ojos en Kami-sama, todavía acostada en la cama.
Tenía una barba delgada y el rostro arrugado, pero había algo en sus ojos. Podía decir que habían visto mucho, y había una mezcla de emociones complicadas corriendo a través de él ahora mismo. Entonces hizo una pequeña reverencia y dijo: “Que ambos se mantengan en buena salud…” antes de salir de nuestra habitación con la ayuda de su hija.
--Me pregunto si está enfermo…
Acabamos de conocernos, pero inmediatamente hizo todo para ayudarnos en el momento en que me vio cargando a Kami-sama. Era casi exagerado, pero estaba muy agradecido por todo lo que había hecho. Había sido tan bueno con nosotros a lo largo de nuestro tiempo aquí que la falta de color en su rostro me preocupaba.
Me dirigí de regreso al lado de Kami-sama y vislumbre a alguien fuera de la ventana.
Mire la figura encapuchada acercarse por unos momentos, tratando de hacerla salir bajo la lluvia. Una vez que me di cuenta de quién era, deje a Kami-sama al cuidado de la hija de Kam-san y salí corriendo de la habitación y hacia la entrada de la casa.
--Bienvenida de vuelta, Aizu-san. Y, um, gracias por volver a salir.
--No hay problema, y gracias… ¿Cómo está?
Aizu-san se quitó la túnica con capucha empapada en el pasillo delantero, revelando su ropa de batalla y su armadura debajo. Le di una toalla mientras preguntaba sobre Kami-sama y le dije que estaba estable.
--Entonces, ¿Qué encontraste?
--Asfi no estaba allí y ni los soldados de Rakia… Sólo las armas rotas y carbonizadas después de la batalla.
Aizu-san regreso a revisar lo que estaba sucediendo con los soldados de Rakia tan pronto como Kami-sama estuvo a salvo dentro de la aldea Edas.
Dijo que siguió el río desbordante río arriba hasta el punto en que caímos. La tormenta había empeorado, así que razonó que los soldados de Rakia y Asfi-san se habían refugiado en alguna parte.
No sabía si los soldados enemigos estaban esperando a que el tiempo mejorara para volver a buscar a Kami- sama o se habían rendido completamente y se habían ido a casa.
No sólo había sido arrastrada en este lío, sino que también me había protegido todo el tiempo. Me disculpe por causarle tantos problemas, pero ella amablemente negó con la cabeza y me dijo que estaba bien.
--No tenemos forma de contactar a Orario… No creo que debamos esperar el rescate.
Regresar a la ciudad requeriría al menos el resto de la noche, y para empeorar las cosas, el clima no estaba cooperando. Perderse en terrenos escarpados y montañosos era un peligro muy real, separándola de nosotros—y las tropas de Ares-sama todavía estaban ahí afuera. Eran fuertes y lo suficientemente numerosos como para no querer enfrentarlos en batalla bajo estas condiciones. Así que Aizu-san decidió regresar a la aldea por el momento.
Asfi-san era una Aventurera de Clase Alta, así que estaba seguro de que regresó a la ciudad y explicó lo que pasó por ahora… pero dudo mucho que sepa sobre una aldea tan lejos en las montañas, y que habíamos llegado con seguridad aquí.
--¿Entonces nos quedamos aquí hasta que Kami-sama se recupere…?
--Sí, creo que es lo mejor.
Aizu-san seco su cabello y cuello mojados con la toalla mientras asentía. Su ropa humada estaba pegada a su piel, lo que hacía muy difícil para mí saber a dónde mirar mientras estaba de acuerdo con su plan.
Los tres seguiremos juntos y nos moveremos como uno solo. Tendremos que abusar de la amabilidad de las personas de la aldea hasta que Kami-sama esté lo suficientemente sana como para hacer el viaje de regreso a Orario.
Me sentía mal por hacer que Lili y los demás se preocuparan… pero no se podía evitar. Sintiéndome un poco culpable al respecto, hicimos un plan con Aizu-san para los próximos días.
× × ×
Kami-sama abrió sus ojos al día siguiente de nuestra llegada. Estaba tan feliz que podría llorar, pero sabía que todavía no estaba fuera de peligro. Se quedó en la cama el resto de ese día, así como la totalidad del siguiente.
Entonces, en nuestra tercera mañana en la aldea Edas—
--Lo siento… Bell-kun.
--Ya te has disculpado muchas veces, Kami-sama. Te lo dije, está bien.
Había perdido la cuenta de cuántas veces se había disculpado mientras estaba en la cama. Estaba en mi lugar habitual junto a ella, con la tensión dejando mi rostro mientras sonreía. Su color era mejor esta mañana. Me miro, pero evito hacer contacto visual, como si se avergonzara de algo.
--Esta es… una bonita aldea, ¿Verdad?
--Sí. Todos son muy cálidos y amables.
La aldea Edas originalmente era un asentamiento de los Elfos, si se retrocedía lo suficientemente en el tiempo. Retrocediendo hasta la Antigüedad, por lo que había escuchado.
A los Elfos generalmente no les gustaba mezclarse con otras razas, así que un lugar como este era perfecto para sus puntos de vista aislacionistas. Pero al parecer, la forma en que veían el mundo comenzó a cambiar hace unos 1.000 años. La llegada de los Dioses y Diosas al Mundo Inferior estimuló a los jóvenes Elfos a abandonar su patria y explorar el mundo, mientras que los Elfos mayores comenzaron a aceptar a personas de otras razas en su pueblo.
Las personas incapaces de afrontar su propia realidad, personas huyendo del peligro y las parejas jóvenes que se escaparon de familias que no pudieron aceptar su amor, se encontraron aquí.
Y, por supuesto, los Aventureros exiliados de Orario que vagaban por las montañas con la intención de morir aquí tambien terminaron asentándose en el pueblo. Como resultado, los aldeanos eran excepcionalmente amistosos y abiertos a los recién llegados. Más de la mitad de las personas que vivían aquí eran los descendientes de estos viajeros descarriados. Tenía la sensación de que esa era la razón por la que fueron tan rápidos para ayudar a personas perdidas como nosotros.
Una aldea oculta que no aparecía en un mapa, para las personas que se habían perdido. Este… era otro mundo del que no sabía nada.
Los Dioses debian ser un espectáculo poco común en la aldea porque dos niños demi-humanos, un niño y una niña, seguían mirando a través de la ventana. Kami-sama se dio cuenta y sonrió, agitando suavemente la mano.
Los niños se ruborizaron y sonrieron.
--¿Cómo te sientes hoy? Si necesita algo, por favor házmelo saber.
--Oh, Rina-san. Gracias por todo.
La hija de Kam-san, Rina-san, entro en la habitación y pregunto cómo estaba Kami-sama. Le dije que Kami- sama estaba bien e incline la cabeza.
Probablemente era dos o tres años mayor que yo y muy amable. Ella y varios de los hijos adultos de Kam-san se habían hecho cargo de todo para nosotros estos últimos días. Mi gratitud por lo que todos habían hecho para ayudar a Kami-sama no conocía límites.
Pero había algo que se sentía extraño. No quería sonar grosero, pero Kam-san era muy viejo. Había una diferencia tan grande entre él y sus hijos, que sería más fácil pensar en ellos como sus nietos. Siempre que los veía en la habitación o alrededor de la casa, no podía evitar sentirme un poco confundido. Es más, nunca había visto a alguien de la edad adecuada para ser su madre durante mi tiempo aquí.
Por más extraño que fuera, no iba a preguntar. En cambio, pregunte algo más que había estado en mi mente.
--Um, ¿Sucederá algo hoy? Ha habido muchas personas fuera de la ventana desde ayer…
--Así es. Hoy es nuestro festival anual de la fertilidad. Estábamos preocupados porque la lluvia no paraba, pero se detuvo justo a tiempo… Todos se están emocionando.
Había un cielo azul fuera de mi ventana, y podia escuchar a muchas personas hablando afuera. Explico lo que estaba pasando, su cabello negro atado se balanceaba detrás de su cabeza. Asentí con la cabeza en comprensión.
La pequeña aldea donde crecí tambien tenía festivales.
--Bell-kun… ve a ayudar con los preparativos del festival.
--¿Huh?
Rina-san y yo nos giramos hacia Kami-sama, sorprendidos por lo que dijo.
--P-Pero, Kami-sama…
--Después de todo lo que han hecho por nosotros, no hacer nada a cambio, haría que las Diosas se vean mal… Por favor, Bell-kun.
Ahora estaba mucho mejor que antes, pero dejar su lado todavía me hacía sentir incómodo. Se rio de mi preocupación y dijo que queria que fuera.
… Tambien yo quería hacer algo para pagarle a las personas que nos habían ayudado. Ir a casa sin pagar la deuda parecía frío, y estaba seguro de que me arrepentiría.
Con eso en mente, le regrese la sonrisa a Kami-sama y acepte hacer lo que pedía. Levantándome desde el lado de la cama, le dije a Rina que ayudaré. Mi oferta la hizo feliz. Dejando a Kami-sama bajo su cuidado, salí de la habitación.
--Ah, Aizu-san.
--Buenos días…
Me encontré con Aizu-san a medio camino por el pasillo.
Ella devolvió mi saludo, pero fue su atuendo lo que me llamo la atención—tanto que mis mejillas comenzaron a calentarse.
--Um, esas… esas ropas se ven lindas en ti…
Siempre la veía vestida con ropa de batalla y armadura, pero hoy no se parecia en nada a un Aventurero.
Lleva una larga falda roja con bordados vivos, con una blusa blanca suelta debajo de un chaleco con estampado abotonado en la parte delantera. Hacía que su cabello rubio se destacara aún más de lo habitual. Parecia una chica del campo.
Era hermosa, como siempre, pero… Nunca había visto este lado lindo de Aizu-san antes. Mi rostro se puso rojo mientras mariposas corrían desenfrenadas en mi estómago.
--Me lo recomendaron… ¿Me veo extraña?
--¡N-No, no! ¡Te ves genial!
Miro hacia abajo a su atuendo mientras yo sacudía la cabeza enérgicamente.
Al igual que yo, tomó prestada ropa de la hija de Kam-san para usar porque la lluvia había empapado su equipo y ropa de batalla. Al parecer, Rina-san se emocionó al elegir un atuendo para Aizu-san debido a su belleza de Diosa, y quería que Aizu-san se viera como tal.
Aizu-san miro un poco al lado cuando la elogie, con sus mejillas volviéndose rosadas… y sonrojándose tímidamente.
—*¡Sacudida!*
Cada movimiento que hacia enviaba un sacudida a mi columna vertebral. Fui yo quien la elogio, pero era mi pecho el que se estaba apretando a cada segundo. Mientras el fuego en mis venas volvía mi piel de color rojo brillante, me miro con perplejidad mientras me convertía en un lamentable desastre.
--¿Te diriges a algún lugar?
--Oh, sí. Hoy hay un festival en la aldea, así que voy a ayudarlos a prepararse. Inclino la cabeza cuando se dio cuenta de que iba a salir solo.
En los últimos tres días, apenas había dejado esa habitación. En cuanto a Aizu-san, para mantenernos a salvo— o tal vez porque no tenía otra cosa que hacer—había estado de guardia fuera de la habitación o patrullando la casa. La lluvia no se detuvo hasta anoche, así que no tenía sentido salir.
Sin embargo, le dio a los hijos de Kam-san, y a mí, un gran susto armándose con su espada mientras estaba vestida como una linda chica de campo… Era una espadachín de principio a fin, a pesar de lo que estaba usando.
Asintió con la cabeza mientras le explicaba lo que estaba pasando y luego dijo: “Yo también iré”.
--¿Huh? ¿Estás segura?
--Sí. Proporcionaron ropa y más que suficiente comida… Quiero ayudar.
Su expresión era tan distante como de costumbre, pero su deseo de ayudar me hizo feliz. Ambos salimos de la casa de Kam-san.
--Estaba oscuro cuando llegamos, y estaba lloviendo tan fuerte que no podía decirlo pero… esta aldea es bastante grande.
--Sí, lo es…
Los charcos en el suelo reflejaban el cielo azul de arriba. Los aldeanos afuera vinieron a saludarnos, y ofrecimos nuestra ayuda para los preparativos del festival.
Siendo una vieja residencia de Elfos, la aldea Edas estaba rodeada de árboles por todos lados y era mucho más grande de lo que parecia. Añadiendo las altas montañas de la Cordillera Beor, el término aldea oculta parecia describir este lugar muy bien. Sería muy difícil encontrar este lugar sin saber dónde estaba primero.
El hecho de que estemos aquí debió haberse extendido alrededor de la aldea, así que cuando salimos de la casa de Kam-san, recibimos mucha atención. O, debería decir, Aizu-san la recibió. Mirando a mí alrededor, vi que los hombres del pueblo se estaban reuniendo a la izquierda y a la derecha para echarle un vistazo en este traje. Unos cuantos tenían la boca abierta, embobados. Al mismo tiempo, los que ya estaban casados estaban siendo reprendidos por sus esposas. Una bofetada o dos resonaron desde la multitud. Una sonrisa creció en mis labios mientras veía a los hombres encogerse frente a las mujeres enojadas y a los niños emocionados junto a ellos.
Había muchas casas construidas alrededor de una plaza central en el centro de la aldea. Muchas mesas ya habían sido establecidas en la plaza, y varias personas estaban ocupadas construyendo una hoguera. Las cosas ya estaban comenzando. Un grupo de musculosos hombres de mediana edad, probablemente los encargados del evento, estaban dirigiendo el tráfico. Así que Aizu-san y yo escuchamos sus instrucciones, tomamos caminos separados y nos pusimos a trabajar.
× × ×
--Um… odio molestarte, pero, ¿Qué es eso?
Trabajando entre las muchas razas de personas que vivían en la aldea, hicimos un gran progreso. La tarde terminó antes de que me diera cuenta, y llegó el anochecer.
Yo estaba a cargo de preparar leña y llevar decoraciones de un lugar a otro, así que tuve la oportunidad de ver varios objetos peculiares esparcidos por la aldea.
Parecían grandes rocas de obsidiana brillantes, pero había una extraña aura flotando sobre ellas.
Cada una tenía el tamaño de mi pecho. Formaban un anillo alrededor de la aldea, creando una línea entre el final de la aldea y el bosque.
Le pregunte a una anciana cercana sobre las cosas negras que parecían proteger el pueblo. Ella sonrió y respondió de inmediato.
--Oh, ¿Esto? Es… una de las escamas del Dragón Negro.
-- —¿Es que?
No podía creerle a mis oídos.
Debajo de un cielo de la tarde tan rojo que podría estar sangrando, estaba seguro de que la escuché mal y le pedí una aclaración mientras daba un paso más cerca.
--El Dragón Negro… ¿Como en el de las leyendas? ¿Ese Dragón Negro…?
--Sí, ese es mismo. Hace mucho tiempo, después de que los Héroes lo expulsaron de Orario, el Dragón Negro huyó hacia el norte. Estas escamas cayeron de su cuerpo cuando pasó por este valle.
La señora me conto que la historia había sido transmitida a través de generaciones de Elfos de larga vida.
¿Así que, hace muchos años, un monstruo legendario voló sobre ese cielo mientras las escamas caían en el bosque de abajo…?
--¿No te ha parecido extraño que una aldea situada en medio de un bosque lleno de tantos monstruos nunca sea atacada?
--B-Bueno, sí, pero…
Aizu-san y yo fuimos rodeados por Harpías mientras no dirigíamos aquí. Pero no había visto ni una sola desde que entramos en la aldea. Claro, pensé que era raro, pero…
--Es todo gracias a estas escamas. Los monstruos tienen tanto miedo de ellas que se mantienen lejos. Es gracias al Dragón Negro que podemos vivir en paz.
La extraña aura que venía de estas cosas era la presencia del Rey de los Dragones, o quizás su poder.
Los monstruos tenían miedo de las partes aisladas del monstruo legendario, así que no se acercaban a ellas. Era por eso que la aldea Edas no se preocupaba por los ataques de monstruos.
Su historia me dejo sin palabras. Al mismo tiempo, cerró los ojos y junto sus manos mientras se arrodillaba delante de la escama negra.
--… Estoy segura de que te resulta extraño que adoremos a un monstruo. La razón por la que estamos vivos hoy no es debido a la protección de Aventureros o Dioses… sino de estas escamas.
—Eso, y tenían miedo.
Miedo del día en que el monstruo legendario regrese y destruya el mundo.
Los aldeanos que vivían en Edas tanto reverenciaban al monstruo, así como vivían con miedo de él todos los días. Ellos, que eran más conscientes del poder del dragón que nadie, temían el día en que se desatara en el mundo. Hasta el punto de que no podían evitar adorarlo.
… Una aldea construida sobre la fe en un dragón.
No, no exactamente. Una aldea que le rezaba a un dragón para que mañana continuaran viviendo pacíficamente, y retener la calamidad que era su poder.
Estaba aturdido por este lado de la aldea Edas, un lugar tan lejos del mundo que conocía.
La historia de las calamidades de las que me habló Hermes-sama me parecía mucho más real.
El Dragón Negro… Me pregunto si había más evidencias dejadas por el dragón de un solo ojo en otras partes del mundo.
--Pero por supuesto, si llegara un día en que Dragón-sama desaparezca de este mundo, no tendremos necesidad de seguir haciendo esto, pero por ahora lo haremos…
La señora, con los ojos todavía cerrados y las manos juntas, me dijo eso con una mueca. De repente, todo encajo.
El significado de las Tres Grandes Misiones que se le habían confiado a Orario. El deseo de salvación que el mundo mantenía hasta hoy.
--Bueno, esta charla intima se puso un poco seria. Ya casi terminamos de prepararnos, ¿Por qué no vas y dejas eso?
--Ah… sí, claro.
Ella me miro con una sonrisa gentil. Me las arregle para convencer a mi cabeza de asentir. Había estado cargando algunos troncos sobre mi hombro todo este tiempo, así que comencé a mover mis pies hacia mi destino original.
Después de dejar atrás a la agradable señora y entregar la madera, me detuve brevemente para examinar la aldea.
Las escamas negras salpicaban el paisaje. Con los preparativos casi completos, este lugar parecia un poco diferente de antes.
--Ah…
Vi a Aizu-san mientras caminaba a través de grupos de aldeanos que ya habían terminado lo que tenían que hacer.
Todavía vestida como una chica de campo, estaba de espaldas hacia mí. Estaba parada delante de una choza de piedra.
--¿Aizu-san?
--…
Mantenía sus ojos en la estructura de piedra, sin reaccionar en absoluto mientras me acercaba a su lado.
Una de esas escamas negras estaba dentro de la choza. Encima de un pedestal, varios platos de comida y otras ofrendas estaban alineados delante de ella… Esto debía ser un altar. Eso significaría que esta choza de piedra era un lugar donde las personas de la aldea venían a rezar a la cosa que protegía su hogar.
Aizu miraba tranquilamente la escama. Como yo, probablemente escuchó de los aldeanos sobre la historia de este lugar y las escamas negras.
--E-Es casi como un Dios, ¿No crees?
Su miedo a esta parte del dragón los había llevado a presentarle ofrendas. Las similitudes con los Dioses reales eran misteriosas. Casualmente exprese mis observaciones.
Sin embargo—
--Esta cosa no es un Dios.
Sus bruscas palabras cortaron el aire, cortando mi comentario despreocupado.
-- ——
Todavía estaba mirando lejos de mí. Todo lo que escuché fue un rechazo en una voz muy fría y baja.
¿Era realmente Aizu-san justo ahora? Nunca la había escuchado poner tanta emoción en su voz. Las palabras estaban atascadas en mi garganta.
Mi corazón estaba temblando. Esa voz realmente me asustó.
¿Qué aspecto tenía su rostro cuando lo dijo? El tiempo se detuvo sin respuesta.
--Volvamos.
--… S-Seguro.
Aizu-san se giró hacia mí después de unos segundos que se sintieron como una eternidad.
Tenía la misma expresión distante que había visto muchas veces antes. Era la Aizu-san que conocía. Incluso su voz sonaba como siempre. Se alejó de la choza de piedra.
Pero yo no me moví. Se detuvo y miro por encima de su hombro después de unos pasos. Mis piernas finalmente se despertaron, y me apresure a alcanzarla.
Caminando al lado del otro, le eche un vistazo a su rostro. Teñido de rojo por el sol poniente, nada había cambiado. Absolutamente nada. ¿Lo que escuché momentos atrás sólo fue mi imaginación?
Esas palabras todavía acechaban mis oídos, pero, ¿Realmente sucedieron?
Nunca reuní el valor para preguntar.
× × ×
Todavía un poco aturdido por lo que pasó con Aizu-san, termine lo que me asignaron y me dirigí a comprobar a Kami-sama.
Había muchas casas de madera construidas alrededor del centro de la aldea. Avance todo el camino al fondo a la casa de Kam-san, abrí la puerta principal, y entre. Una rápida caminata por el pasillo y llegue la habitación que nos dejaron usar tan generosamente.
--¿Huh? ¿Kam-san?
Abrí la puerta y entre, sólo para encontrar a Kam-san parado al pie de la cama delante de Kami-sama.
Estaba dormida. *Zzz, Zzz* Las respiraciones de la joven Diosa llenaban la habitación mientras el anciano la miraba silenciosamente.
Parado con la ayuda de un bastón, lentamente miro hacia mí.
--No te preocupes. No le he hecho nada.
--Eh, um, no estoy preocupado por eso… ¿S-Sucede algo?
Me arriesgue a preguntar, incapaz de ocultar mi sorpresa. Lo vi girarse hacia mí casi como si estuviera moviéndose a cámara lenta.
--Te estaba esperando.
Después de otra sorpresa, el anciano continúo.
--Bell-kun, ¿Puedes dedicarle un momento de tu tiempo a este anciano?
× × ×
Me llevo más lejos dentro de la casa, hasta llegar a su habitación.
Había una cama, un escritorio y una silla aquí. No había mucho más en absoluto.
Había un pequeño montón de papeles y una pluma de ave en su escritorio, pero eso era de esperar. Él era el jefe de la aldea, después de todo, pero no creo que haya usado la pluma en mucho tiempo. Incluso la hoja de papel en la parte superior tenía una fina capa de polvo sobre ella.
--*¡Cah-ough…!*
--¿E-Estás bien?
Una tos fuerte salió de la nada.
Me apresure a ayudarlo y me ofrecí a llamar a su hija, pero Kam-san extendió su mano y me hizo un gesto.
--Por favor, no te preocupes. Entiendo lo que me pasa mejor que nadie.
No estaba seguro de cómo tomar eso. Debió haber aparecido en mi rostro porque me dijo una vez más que no me preocupara.
El anciano era delgado, pero aun así era un poco más alto que yo. El cabello blanco grisáceo en la parte superior de su cabeza se desplazó mientras me sonreía. Todavía estaba preocupado por él, pero escucharé lo que tenía que decir.
Mientras la luz de la tarde, de color rojizo, entraba por la ventana, Kam-san se dirigió hacia el escritorio y abrió el cajón superior. Sacando algo, lo coloco en la parte superior del escritorio.
Sea lo que sea, era muy viejo. Me incline para mirar más de cerca, pero los detalles estaban tan desgastados que era difícil de ver… ¿Eran llamas? ¿Un emblema?
--¿Ese es… el emblema de una <Familia>?
--Sí, en efecto. Hace mucho tiempo, me comprometí a una cierta Diosa. Mis oídos se levantaron. Kam-san comenzó a contarme sobre su vida.
--Me enamoré de ella, y ella también tenía sentimientos por mí. Estábamos enamorados el uno del otro.
--¿Lo estabas…?
Se enamoró de una Diosa.
Esta era una noticia impactante para mí. Kam-san quito sus ojos de mí por un momento. ¿Se estaba sonrojando?
--Desafortunadamente, no pude protegerla. Yo era su único dependiente, y juré defenderla con mi vida. Pero ella fue cortada por la garra de un monstruo…
--… ¡…!
--Su sacrificio me salvó la vida… y, en consecuencia, regresó al Cielo.
Kam-san lanzo su mirada por la ventana, como si recordara los acontecimientos ocurridos hace más de cincuenta años.
Fueron atacados por un enjambre de monstruos mientras viajaban. Kam-san perdió a su Diosa ese día.
Ella lo empujó desde el borde de un acantilado y en el mar, salvando su vida a costa de su existencia en el Mundo Inferior. Al mismo tiempo, se sumergió en lo más profundo de la desesperación.
Con su razón de vivir habiéndose ido, Kam-san decidió arrojar su vida vagando sin rumbo en la Cordillera Beor, pero…
--… Encontré esta aleda. No pude desechar la vida que ella había salvado.
Después de conocer a varios otros que habían recorrido un camino similar, lo recibieron con los brazos abiertos.
Llorando lágrimas de alegría, decidió que algún día sería enterrado aquí. El <Estado> en su espalda había sido sellado debido al hecho de que su Diosa ya no estaba en este reino—y lo dejó solo como el único remanente del vínculo que una vez compartieron. Se comprometió a la aldea que lo acogió y eventualmente alcanzo el grado de jefe de la aldea.
--… En ese caso, ¿Rina-san y los demás son…?
--Adoptados. Algunos de ellos perdieron a sus padres a causa de las pestes, otros fueron abandonados… Tomé a cada niño que no tenía un lugar donde ir.
Él admitió que no estaba relacionado con ninguno de sus “hijos e hijas” por sangre.
Kam-san, quien había jurado su amor a una Diosa pero que no había podido protegerla, no podía tener una vida normal, casarse y tener hijos propios.
--Bell-kun… por favor, por favor protege a tu Diosa.
No necesitaba pedirme que lo hiciera porque tenía la intención de hacerlo, pero Kam-san lo hizo de todos modos.
--*¡Cough!*
Cubrió su boca, y di un paso preocupado más cerca, pero él solo me sonrió.
--No debes vivir la vida con los arrepentimientos que tengo.
Ahora finalmente entendía por qué era tan protector con Kami-sama, tan rápido para darnos la bienvenida en su casa.
Él vio a su yo más joven en nosotros cuando llegamos, y nos ayudó para que yo no pasara por la misma pérdida que él.
Esa sonrisa y sus palabras penetraron en mi corazón. Se quedarán allí por mucho tiempo.
× × ×
--… Blah…
Hestia yacía en la cama, mirando al techo y totalmente aburrida.
--Ya no puedo dormir…
El día prácticamente había terminado. La última luz roja del cielo se desvaneció. Sólo una tenue luz entraba desde la ventana, con la noche descendiendo en la vista de afuera.
Hestia usó sus codos para apoyar la mitad superior de su cuero y se sentó.
--Todavía no tengo fuerzas… Pero estoy mejor, probablemente.
Ella se miró a sí misma, convencida de que su somnolencia era el resultado de dormir durante los últimos tres días.
No estaba enferma, y su apetito estaba vivo y bien. Hestia sentía que lo peor ya había pasado, y ya no tenía que tomárselo con calma.
--Uph.
Comenzó a tirar su sudorosa blusa—una prenda usada de la hija de Kam que estaba apretada en el pecho. Sus coletas negras, todavía desordenadas por estar tres días acostada, se balanceaban de un lado a otro mientras se ajustaba a sí misma.
Se escuchó un golpe en la puerta.
--Por favor disculpa…
--¿Wa-Wallen-lo-que-sea-kun…?
Aizu entró en la habitación, sosteniendo una bandeja en sus brazos.
Hestia la observó acercarse con los ojos sin pestañear. La chica rubia colocó la bandeja sobre la mesa junto a la cama, con vapor levantándose de un plato de sopa encima de ella.
--¿Te has recuperado…?
--E-Estoy bien, pero… ¿D-Dónde está Bell-kun?
--Hablando con el jefe de la aldea, creo…
La Diosa preguntó por qué era ella y no Bell quien vino a revisarla, y Aizu respondió con una voz tranquila.
La hija de Kam había hecho la sopa, pero ella fue llamada a ayudar con algo afuera. Así que le había pedido a Aizu que se la entregara a Hestia en su lugar.
Hestia se había sorprendido tanto al ver a Aizu que sólo ahora se dio cuenta de lo que llevaba puesto la chica. Prácticamente se quedó sin aliento.
--Wa-Wallen-lo-que-sea-kun, ¿Qué pasa con esa ropa?
--Rina me las prestó…
--¿Estás intentando tentar a Bell-kun o algo así…?
El cuerpo de Hestia tembló, con una vena abultándose en su frente. Aizu, por el contrario, inclinó la cabeza confundida.
Hestia lo sabía. Sabía que al chico le gustaba el simple y encantador atractivo del tipo “chica de al lado”. Una mirada a la espadachín parada delante de ella, vestida de esa forma—
¡Bell-kun se ruborizó más veces hoy que en un año, sin duda!
--Grrrr…
Hestia gruñó en voz baja, a punto de divulgar sus pensamientos al respecto cuando no era ni el momento ni el lugar para hacerlo. Pero entonces se dio cuenta de que era su oportunidad y cambió de opinión. Había algo que quería averiguar de una vez por todas.
--Toma asiento, Wallen-lo-que-sea-kun.
--¿…?
Al ver a la Diosa mover su muñeca hacia una silla al lado de la cama, Aizu hizo lo que le dijeron.
--Para empezar… Gracias por salvarme. Siento que te hayas metido en esto.
--No es—
-- —Pero, y esto es importante, ¿Qué piensas de mi Bell-kun?
--¿Que pienso…?
--¡Ya sabes, es eso, um…! ¿Cómo lo ves? ¿Cuál es tu impresión?
Hestia no podía preguntarle directamente si tenía sentimientos por el chico. Lo intentó pero terminó ruborizándose demasiado y tropezando con sus propias palabras.
Sin importar que tan parecida a una muñeca fuera la mirada distante de Aizu, era imposible mentirle a un Dios.
Hestia lanzó su mirada divina sobre la chica humana, decidida a descubrir qué emoción estaba acechando dentro de su corazón.
Bajo la mirada intensa de la Diosa, Aizu miró casualmente al techo y le dio a la pregunta algo de pensamiento. Respondió después de unos momentos de pesado silencio.
--… ¿Un conejo?
Hestia cerró los ojos y asintió con decisión al escuchar su respuesta.
--Siempre creí en ti.
--… ¿…?
*Thump, thump*
Hestia extendió su mano y acarició a Aizu unas cuantas veces en el hombro.
Aunque la respuesta estaba un poco extraña, ahora tenía pruebas de que Aizu no veía a Bell como un hombre— es decir, un miembro del sexo opuesto. Su estado de ánimo se levantó inmensamente.
--Pero ten cuidado, no seas demasiado amable con él. Aunque estoy de acuerdo en que los conejos son muy lindos, si eres demasiado amable con él, se le subirá a la cabeza. Eso no será más que problemas.
--¿Enten… dido…?
Aizu volvió a inclinar la cabeza, sin comprender lo que la Diosa le estaba diciendo mientras Hestia seguía acariciándola con entusiasmo.
--Oh, Mi Señora, ¿Te sientes bien?
Fue entonces cuando la hija de Kam apareció en la puerta.
--Muy bien, gracias a ti.
Dijo Hestia con una sonrisa genuina a la chica que había llegado a ver cómo estaba.
--Parece que estás sudando. ¿Debo prepararte un cambio de ropa?
--Hmm, eso podría ser una buena idea…
Rina le entregó a Hestia una toalla y un vaso de agua mientras la Diosa pensaba aceptar la oferta. Se detuvo en seco.
Una rápida mirada al atuendo de Aizu, y sus ojos brillaron con la chispa de una idea.
--Lo siento, pero, ¿Puedo hacer una petición más egoísta?
× × ×
--El festival ya ha comenzado…
Kam-san y yo hablamos durante mucho tiempo, mucho más de lo que pensamos. Eche un vistazo por la ventana más cercana cuando finalmente salí de su habitación, y mi mandíbula cayó ante lo que vi.
Parecían ser altas horas de la noche afuera, y todos los aldeanos se habían reunido en la plaza principal.
Todos estaban hablando, pasando un buen rato mientras los troncos estaban siendo ensamblados para hacer una hoguera.
Mis músculos se relajaron mientras los recuerdos de las fiestas en mi aldea natal venían a mi mente. Sintiéndome nostálgico, comencé a caminar hacia la habitación donde descansaba Kami-sama.
--¡Bell-kun!
--Qué, Kami-sama—¿Eh?
Ella estaba en el pasillo, justo delante de mí, y usando algo que me quito el aliento.
Era casi el mismo atuendo que Aizu-san estaba usando. Pero en lugar de los colores rojos que la hacían destacar, Kami-sama llevaba un azul más tranquilo—aunque parecia que se forzó a ponerse esa blusa. Casi podía escuchar esos botones delante de su pecho gritando…
Parada de esa forma junto a Aizu-san, ambas tambien podrían pasar como hermanas.
--Hehe, ¿Entonces? ¿Cómo me veo?
--Te ves genial, pero… ¿Estás segura de que está bien estar fuera de la cama?
Sí, se veía muy linda, y las mariposas estaban de vuelta, pero mi preocupación por su bienestar era un poco más fuerte en este momento.
--¡Sí, estoy segura!
Dijo con una sonrisa. Al parecer, hizo una petición especial, y Rina-san hizo todo lo posible para ayudar. La hija de Kam-san estaba parada al lado opuesto de Aizu-san, sonriendo de igual manera.
--Puesto que de nuevo estas sana, Mi Señora, ¿Por qué no vienes a ver las fiestas? Kami-sama inmediatamente acepto su invitación.
Tal vez porque había estado en la cama por tanto tiempo, parecia entusiasmada con la idea y grito, “¡Me encantaría ir!” sin embargo, todavía estaba preocupado por ella. Debería estar descansando un poco, pero al final me uní a ella y a Aizu-san mientras Rina-san nos llevaba a los tres fuera de la casa.
--Um, ¿Estás segura de que es una buena idea, Kami-sama? No debes esforzarte todavía…
--¡Estoy bien! ¡Después de pasar tanto tiempo tan cerca de ti, estaría preocupado si no estuviera mejor!
Afirmo que permanecer en esa habitación la haría sentir peor. Verla tan vertiginosa de esa forma solo me estaba preocupando aún más.
Se veía bien, pero… tal vez estaba siendo sobreprotector después de escuchar la historia de Kam-san. Todavía pensaba en ello cuando llegamos a la plaza del pueblo.
--… ¡…!
--¡Vaya, esto es genial!
--… Maravilloso.
La hoguera ya estaba ardiendo brillantemente mientras expresábamos nuestras reacciones alternadamente. Las mesas que rodeaban la hoguera estaban cubiertas con una amplia variedad de alimentos. Los aldeanos nos vieron llegar y nos saludaron mientras sostenían sus bebidas en la otra mano.
Kami-sama y Aizu-san disfrutaban de la calidez del festival extendido frente a nosotros. Esta energía era infecciosa; Incluso yo estaba siendo absorbido por ella.
--¡Ah! ¡Mi Señora!
--¿Te sientes lo suficientemente bien para estar afuera? Varios aldeanos se reunieron alrededor de nosotros.
Kami-sama había estado acostada durante días, y todos estaban preocupados por ella. Al principio, Kami-sama se sintió abrumada por todos los hombres y mujeres expresando sus preocupaciones, pero no tomo mucho tiempo para que comenzara a agradecerles y sonreír.
Las noticias de su recuperación rápidamente se extendieron a través de la plaza mientras el festival comenzaba a sentirse más como una celebración. Aizu y yo fuimos arrastrados en ella, junto con Kami-sama.
--Entonces, Mi Señora, ¿Por qué llegaste hasta las montañas de Beor?
--Se dice que te perdiste. ¿Es verdad?
Los aldeanos comenzaron a presionar para obtener más detalles.
Los tres hicimos nuestro mejor esfuerzo para responder mientras los aldeanos formaban un anillo alrededor de nosotros. Casi lo olvidaba; se suponía que estábamos escondidos. ¿Y si todo este ruido y la hoguera le daban nuestra posición a los soldados Rakianos? Esta aldea podría estar oculta en un valle rodeado de montañas, pero esta hoguera sería fácil de encontrar… Mire a Aizu-san. Ella se dio cuenta y negó ligeramente con la cabeza, como si pensara lo mismo. Una gota de sudor frío corrió por mi cuello.
La Alianza de Orario los habría encontrado por ahora, e incluso si no lo habían hecho, dudo que el ejército Rakiano se quedara en las montañas por tres días en primer lugar…
--La verdad es que un Dios idiota nos llevó a un viaje salvaje. Por otra parte, todo este lío comenzó porque hui de casa—
Kami-sama dijo eso mucho antes de congelarse en el acto.
--Ah.
Ese sonido salió de mi boca mientras también lo recordaba.
Así es, Kami-sama y yo estábamos peleando—bueno, no realmente, sino algo cercano.
Kami-sama se giró lentamente hacia mí, estirando el cuello. Una sacudida atravesó mi cuerpo, y rápidamente desvié la mirada.
Los aldeanos y Aizu-san nos miraban con desconcierto.
¡N-No es bueno! ¡Tengo que disculparme, y rápido…!
Una disculpa podría no resolver el problema, pero ciertamente no hará daño.
*Mirada, mirada*
Kami-sama estaba mirando alrededor, esperando a que yo hiciera un movimiento.
Me apresure a encontrar las palabras correctas, para disculparme aquí y ahora, cuando—
--¿Oh…?
Las personas estaban cantando.
Era una melodía optimista, y otros estaban aplaudiendo al ritmo. Mire más allá de las personas que nos rodeaban hacia la hoguera y vi parejas de hombres y mujeres comenzando a bailar bajo la crepitante luz.
--¿Es la danza tradicional de esta aldea? La mayoría de los bailarines parecen jóvenes…
--Ahhh, ya ves…
Kami-sama tambien lo noto, y echo un vistazo. Tal como dijo, los aldeanos que bailaban alrededor del fuego ahora era una mezcla de humanos, Elfos, Enanos y Beastman, pero lo único que tenían en común era su juventud. Bueno, eso y sus sonrisas tímidas.
Un hombre mayor respondió a la pregunta de Kami-sama para nosotros con una sonrisa seca en su rostro.
--No es una ley de nuestra aldea de ninguna manera… pero se dice que cuando un hombre soltero invita a una mujer a bailar durante el festival, es lo mismo que una confesión de amor. Si ella acepta, ambos serán bendecidos con una vida de felicidad como amantes. O al menos así es como va la historia…
--¿O-Oh?
Su explicación me fascino. Por alguna razón, Kami-sama comenzó a inquietarse.
--¡Por favor, baila con nosotros, Diosa-sama! ¡Hoy es nuestro festival de la fertilidad, después de todo!
--¡Por favor, concédenos una recompensa de bendiciones!
Varios aldeanos utilizaron el comienzo de la danza como una excusa para acercarse a Kami-sama y decir sus deseos.
No creo que Kami-sama tenga poder sobre la fertilidad, pero… esta podría ser la primera vez que habían visto a una Diosa en persona, así que probablemente sea lo mismo para los lugareños. En cualquier caso, le pedían buena fortuna.
Rodeada de aldeanos, Kami-sama cerró los ojos y, “Ah-hem”, se aclaró la garganta.
*Paso, paso, paso*
Se desliza hacia mí con pies inquietos.
--Oh—¿Bell-kun? Parece que hay una necesidad urgente de que cumpla mi papel de Diosa, ya sabes… Así que, eh, sí.
Su rostro se estaba poniendo rojo, más roja que la cálida luz de la hoguera cubriendo su rostro. En realidad, diría que parecia nerviosa.
--Si bailas conmigo… considerare olvidado ese incidente. Parpadee un par de veces.
Casi como si fuera una señal, los aldeanos que nos rodeaban comenzaron a susurrar felizmente entre sí.
Mis hombros saltaron en el momento en que me di cuenta de que su entusiasmo significaba que sería muy difícil para mí rechazarla. Bueno, si iba a pasar por alto el problema si bailaba con ella, entonces sí, eso era lo que quería… Y también, podría disfrutar bailando con Kami-sama.
Cumplir su papel de Diosa también ayudará a estas personas, así que lucharé contra mis nervios—y soportaré la sensación de ardor en mis mejillas. Entonces asentí hacia Kami-sama.
--Está bien… bailaré contigo, Kami-sama.
Pero por alguna razón, sus mejillas se estaban curvando en una sonrisa de suficiencia. Esto era lo que quería,
¿Verdad? ¿Por qué se veía molesta?
--Si me vas a invitar a bailar, hazlo bien, Bell-kun. Como hiciste con Wallen-lo-que-sea-kun en el Banquete de Apolo, cuando la invitaste a bailar.
Me congele, con los ojos muy abiertos. Aizu-san, parada junto a mí, hizo lo mismo.
La sensación ardiente en mis mejillas creció hasta convertirse en un infierno. Mi cuerpo se sacudió hacia Aizu- san. Todavía tenía esa perplejidad en sus ojos, inclinando la cabeza hacia un lado.
¡B-Bueno, es cierto que bailé con ella durante el Banquete de Dios de Apolo-sama, pero…!
--Hay una línea que tienes que decir en momentos como este, ¿Verdad, Bell-kun?
Kami-sama dijo, mirándome a través de sus ojos entrecerrados. Mientras tanto, me estaba alejando de ella, con mi piel palpitando de rojo.
--¡Pero… pero, Kami-sama…!
--Es tu trabajo comenzar las cosas bien estableciendo el estado de ánimo. ¿No es cierto, todos? Sello mi única esperanza de escape apelando a los aldeanos que nos rodeaban.
No podía ir en contra de los deseos de las personas que querían que fuera feliz. Todos estaban asintiendo, urgiéndome a dar el primer paso.
Mire a Aizu-san con sudor rodando por mi rostro… Ella me miraba fijamente. Era casi como si estuviera esperando escuchar mi respuesta.
Sentía que estaba rodeado por todos lados, atrapado en una pinza de proporciones monumentales… pero al final, no podía ir contra Kami-sama.
--… ¿B-Bailarías… bailarías conmigo, Kami-sama?
Extendí mi mano frente a mi rostro rojo. Kami-sama me miro de nuevo con una sonrisa satisfecha que se extendía por todo su rostro.
--¡Whoa!
Sus finos y suaves dedos se envolvieron alrededor de mi muñeca. Me llevo de la mano, casi como a un niño, hacia la hoguera.
Los aldeanos nos dieron una enérgica despedida—sin embargo no podía ver el rostro de Aizu-san—y nos unimos al anillo de hombres y mujeres jóvenes.
Sosteniéndonos las manos, comenzamos a imitar los movimientos de la danza folclórica ya en progreso.
--E-Esto es muy difícil.
--A-Ahahahaha…
--Bell-kun, ¿Tomarías el liderazgo para poder concentrarme en reunir mi energía divina?
Estaba tratando de captar el baile sin mirar a las parejas que nos rodeaban, pero no era tan fácil como parecia. Ambos nos deslizábamos torpemente alrededor de la hoguera con el resto de los bailarines. Me sentía como un pez fuera del agua, pero Kami-sama parecia muy feliz, bailando con sus manos en las mías.
Con la luz de la hoguera iluminando la mitad de su bello rostro, la piel debajo de su ropa de aldeana era de color rojo brillante. Girábamos a la par con el ritmo, y sentía el calor de las llamas en mis mejillas. Sin embargo, no creo que esa fuera la verdadera razón por la que mi cuerpo se sentía tan caliente.
Ella me sonrió, genuinamente feliz. No pude evitar hacer lo mismo.
Las chispas de la hoguera bailaban en el aire. Nuestras sombras se deslizaban a través de los árboles y de las laderas cercanas. Sentía su calidez a través de mis manos.
Los aldeanos mayores nos estaban mirando, cantando y aplaudiendo mientras seguíamos bailando.
--Phew…
Mi baile con Kami-sama alrededor de la hoguera no concluyo hasta después de muchos, muchos más versos.
Finalmente satisfecha, Kami-sama me libero y fue a unirse a un grupo de niños tratando de aprender los pasos de la danza folclórica.
Comencé a pedirle que no se forzara… pero una mirada al entusiasmo de los niños y cerré la boca.
Una sonrisa creció en mis labios mientras observaba a Kami-sama enseñarle a una niña pequeña, probablemente de ascendencia mixta, la danza. La alegría en el rostro de ese chica… Estaba teniendo el mejor momento de su vida.
--Espera un momento, ¿Dónde está Aizu-san…?
El festival realmente se animó en el momento en que Kami-sama decidió participar. Todos parecían estarla pasando muy bien mientras buscaba entre la multitud para encontrar a Aizu-san… Allí estaba ella. Parada al lado de una casa cercana, como la chica fea del baile9—bueno, tal vez no como la chica fea del baile, pero muy cerca.
Me acerque a ella.
--Um, Aizu-san.
--… ¿Sí?
Estaba observando la danza desde lejos, casi como si estuviera tratando de no ser vista. Le tomo un momento para responder. Incluso su postura la hacía tan pequeña como fuera posible.
9 Por si no lo saben, es una expresión usada para describir a alguien con un tipo introvertido de personalidad (o en casos más extremos, ansiedad social ) que asiste a fiestas y reuniones sociales, pero normalmente se distancia de la multitud y evita activamente llamar la atención.
--Todos parecen estarla pasando muy bien…
Una pequeña niña humana bailando con su padre; una madre Beastman estaba regañando a su hijo mientras que el pequeño niño vertiginoso corría alrededor de ella.
Aizu-san entrecerró los ojos, como si todas las sonrisas de los aldeanos fueran brillantes luces brillando a su alrededor.
--… Tu baile fue muy bueno.
--¿Eh…? G-Gracias.
--… Eres… un gran bailarín.
--S-Si tú lo dices…
--…
--…
Un cumplido inesperado trajo un abrupto final a la conversación.
Aizu-san no había dejado de mirar la hoguera. No trataba de hacer contacto visual conmigo. Eso era normal para ella, pero aun así…
--Ah, um… ¿Vas a bailar?
--Todos están pasando un buen rato… No quiero arruinar su diversión.
--¡No lo harás!
--Y… no tengo a nadie con quien bailar.
Sus palabras no eran más fuertes que un susurro, pero se abrieron camino en mi cabeza. Llegue a una conclusión después de unos momentos de reunir mis pensamientos.
Con mis mejillas ardiendo de nuevo, me esforcé para hablar.
--Si… si me consideras digno…
Con esas palabras, Aizu-san finalmente miro en mi dirección con los ojos muy abiertos.
--… ¿Tu… bailarías conmigo?
--Ah, sí, pero eso sólo si estás de acuerdo con ello…
Me miraba sin parpadear mientras me ponía aún más rojo. Pasaron unos pocos segundos y lentamente extendí mi mano—
-- —¡¡Boom!!
--Ah.
--¡Urk!
Kami-sama me tacleo desde un lado, golpeándome en las costillas.
--¿Qué es esto, Wallen-lo-que-sea-kun? ¿No tienes a nadie con quien bailar? ¡Estaría feliz de bailar contigo ahora mismo!
--… ¿Gracias?
Ignorando mi tropezón a un lado, Kami-sama agarro la mano de Aizu-san y no acepto un no como respuesta. Aizu-san parpadeo varias veces en confusión mientras Kami-sama la guiaba hacia la hoguera.
Entonces comenzaron a bailar.
Una de ellas, una linda joven Diosa; la otra, una hermosa joven con un aire misterioso en ella.
Dos coletas negras y un largo cabello rubio se agitaban con las dos figuras, brillando bajo la luz de la hoguera. Usando el mismo estilo de ropa, parecían hermanas cercanas.
La danza compartida por la deslumbrante joven Diosa y la elegante joven recibió el más fuerte aplauso de la noche.
Hombres y mujeres, ancianos y niños—todos en el pueblo aplaudían y les sonreían a las dos hermosas chicas.
Mi sonrisa se ensanchaba cada momento que las veía, hasta el punto en que tuve que abrir mi boca para contenerla en mi rostro.
Rodeadas de tantos rostros felices, ambas se sorprendieron cuando se dieron cuenta por primera vez… pero entonces volvieron a sonreír con la misma alegría.
La alegría continúo durante toda la noche. El festival mantuvo su ambiente de celebración, con Kami-sama sonriendo felizmente junto con todos los demás hasta que la hoguera se apagó.
× × ×
El festival estaba por terminar.
Kami-sama, Aizu-san y yo estábamos descansando en un rincón de la aldea Edas.
--Uwaah, eso es suficiente ejercicio por un día… Estoy muy cansada.
--Por eso te dije que te lo tomaras con calma…
Kami-sama se sentó indiferentemente en el suelo. Terminó pasando toda la noche bailando con esos niños, así que no estaba sorprendido. Ni siquiera había recuperados sus fuerzas completamente para empezar, y se esforzó demasiado. Le recordé eso con una voz tranquila.
Aizu-san, parada silenciosamente junto a nosotros, observaba nuestra corta conversación con la más pequeña de las sonrisas en sus labios.
--De acuerdo, entonces, ¿Cuál es nuestro plan desde aquí…?
Todavía había muchos hombres en la plaza de la aldea. Debían estar limpiando, pero la mayoría estaban borrachos y todavía se reían entre sí. Dejándoles hacer lo suyo, plantee una pregunta. Kami-sama, quien estaba masajeando su hombro mientras miraba distraídamente las escamas negras que formaban el límite entre la aldea y el bosque, me miro.
--Oh, estoy bien para viajar. Tomó un poco más de lo que esperaba, pero ahora puedo caminar bien.
Aizu-san no dijo nada al principio. La Aventurera de Primera Clase, sin embargo, hizo contacto visual con nosotros y asintió con la cabeza.
--Dejaremos la aldea… mañana por la mañana.
Nos aseguraremos de que todo esté listo esta noche y luego esperaremos a que el sol se levante antes de regresar a Orario.
Ni Kami-sama ni yo nos opusimos al plan de Aizu-san.
Los tres miramos alrededor de la aldea que pronto dejaremos, observando el paisaje de montaña una última vez.
-- —¡Mi Señora!
Fue entonces cuando sucedió.
Una voz aguda surgió de la parte posterior de la aldea al mismo tiempo que una mujer venia corriendo hacia nosotros.
Era la hija de Kam-san, Rina-san. Se acercó a nosotros, e inmediatamente me di cuenta de que sucedía algo. Ella estaba sin aliento.
El rugido de un monstruo resonó a lo lejos. Escuchar el ominoso rugido del monstruo y ver las lágrimas que amenazaban con caer de sus ojos hicieron que mi corazón se hundiera.
Puso una mano sobre su pecho mientras una lágrima caía. Su voz sonaba forzada y temblorosa cuando finalmente logro pronunciar las palabras.
--¿Vendrías a ver a mi padre… partir a su viaje al Cielo?
× × ×
Aizu-san, Kami-sama, y yo entramos en la habitación. Kam-san estaba en su cama, rodeado de todos sus hijos adoptivos.
Su rostro tenía un color horrible, con los ojos cerrados.
Me congele en mi lugar. Todos los rastros de vida se habían ido de él.
--… Padre quería verte una última vez.
Uno de sus hijos nos invitó a acercarnos. Estaba sin palabras.
¿Cómo podía ser esto? Quiero decir, estaba hablando con él como cualquier otro día justo antes de que el festival comenzara—
“Entiendo lo que está pasando conmigo mejor que nadie.”
¿Esto era lo que quiso decir… cuando dijo eso?
Yo todavía no me había movido. Aizu-san tenía la boca cerrada y Kami-sama estaba conteniendo el aliento. Fue entonces cuando Kam-san lentamente abrió sus ojos.
--… Ohh, Diosa-sama. Muchas gracias por venir…
--… No hay necesidad de actuar de esa manera, Kam. Has hecho tanto para ayudarme que vine corriendo a tu llamada.
La débil mirada de Kam-san cayó sobre Kami-sama primero, y sonrió. Kami-sama forzó una sonrisa alegre y camino hacia el lado de la cama.
--Cuando te conocí, los recuerdos de mi querida Diosa, Brigit-sama, volvieron a mí…
Los ojos de Kami-sama se abrieron por la sorpresa al escuchar el nombre de la antigua Diosa de Kam-san.
--¿Has dicho Brigit? Cabello rubio, ojos de un color rojo intenso—¿Esa Brigit?
--¿Tú… sabes de ella…?
--¡Apuesta a que sí! ¡Brigit es una buena amiga mía! ¡Solíamos jugar juntas todo el tiempo en el Cielo; también discutir!
Un toque de sorpresa lleno la mirada de Kam-san. Qué coincidencia, tener una conexión a través de nuestras Diosas. “¿Eso es cierto…?” dijo con una sonrisa débil.
--Ella era muy amable… Tratando a todos de manera justa y amando a un humilde humano como yo.
--¿Qué? ¿Lo hizo? ¡Kam, te han engañado! Ella recurre a llamarme “diminuta” y todo tipo de otros nombres en el momento en que pierde la ventaja en una discusión. ¡Y es apenas un poquito más alta que yo! Apuesto a que sólo quería verse bien delante de ti y asegurarse de que no vieras cómo es realmente.
--Hahaha… ¿En serio? Nunca lo supe.
Me di cuenta de que Kami-sama trataba de levantar su ánimo. Kam-san intento reír pero fallo.
En realidad, sólo decir eso parecia doloroso, como si estuviera exprimiendo cada palabra de su cuerpo.
La pequeña sonrisa que hizo desapareció completamente después de unos momentos, dejando su rostro en blanco y sin emoción.
--Diosa-sama, por favor dime… ¿La veré, una vez que llegue al Cielo…?
--… Brigit te encontrará, estoy segura de ello. Es bastante insistente en conseguir lo que quiere. Kam-san escucho esas palabras.
Luego hablo de nuevo, apenas por encima de un susurro… como si estuviera hablando solo.
--Tengo miedo… miedo de no encontrarla, miedo de verla… mucho miedo.
La luz en sus ojos se marchitaba como los últimos pétalos de una flor mientras miraba hacia arriba a nada en particular.
Con sus últimos momentos acercándose, la única hija de Kam-san se mordió el labio para no llorar.
--Brigit-sama, por favor perdóname… No pude protegerte, por favor perdóname…
Kam-san levanto débilmente su temblorosa mano derecha en el aire. Pero por muy poco, como si estuviera usando lo último de su fuerza para llegar al Cielo.
Sus hijos debían ser incapaces de ver a su padre agobiado por la intensa culpa en este estado débil, porque miraron hacia otro lado con la boca cerrada. Aizu-san y yo apartamos la mirada y miramos al suelo.
Entonces Kami-sama dio un paso adelante.
Lentamente envolvió ambas manos alrededor de las de Kam-san.
--Gracias, Kam. Gracias por tu amor.
La voz de Kami-sama era completamente diferente.
-- ——
Kam-san abrió sus ojos tan anchos como podían.
Aizu-san, yo, y todos en la habitación de repente nos centramos en Kami-sama. Esa no era su voz. El tono, las palabras, incluso el ritmo había cambiado.
Era como si alguien más usara su cuerpo, mirando hacia abajo a un niño con una afectuosa mirada cariñosa y hablando.
Debía estar utilizando su conocimiento de la Diosa de Kam-san para hablar y actuar como creía que ella lo haría.
--Incluso ahora… y por siempre, siempre te amaré.
La voz de Kami-sama era tan rítmica y suave que sonaba como una madre amorosa poniendo a dormir a su hijo. Un soneto de amor de una Diosa.
Lágrimas cayeron de los ojos de Kam-san.
--¡Hhhhha…!
Los ojos que deberían haberse marchitado y secado ahora brillaban bajo las Lámparas de Piedra Mágica. Sus labios temblaban, como si estuviera viendo algo al otro lado de su mirada sin rumbo.
--Brigit-sama, yo… yo, también— Te amo.
Esas fueron las últimas palabras de Kam-san.
Lo último de la fuerza en la mano de Kami-sama se desvaneció, y quedó lánguida en su agarre.
Las lágrimas de sus hijos adoptados comenzaron a caer al suelo. Su hija oculto su rostro entre sus manos, colapsando en el acto.
Yo también estaba llorando.
Las lágrimas no se detenían.
Mi visión se volvió borrosa hasta el punto de que realmente no podía ver al hombre cuyo espíritu acababa de dejarnos. Trate de limpiar las lágrimas con mi brazo.
Hasta Aizu-san estaba cubriendo su rostro.
Kami-sama apretó su mano antes de colocarla suavemente sobre su pecho.
El rostro del hombre que dedicó su amor a una Diosa tenia, por mucho, la expresión más tranquila y pacifica que había visto en mi vida.
× × ×
La luz de la luna brillaba entre los árboles.
Los rugidos de los monstruos distantes se habían ido, dejando el bosque misteriosamente silencioso.
Encontré un pequeño claro entre los árboles, me senté en la base del más cercano y me recosté contra él. No me había movido desde entonces.
--Así que aquí es donde has estado, Bell-kun.
El sonido de las hojas bajo los pies alcanzo mis oídos mientras estaba sentado con las piernas cruzadas, con mi cabeza colgando. Esa voz… era de Kami-sama.
Estábamos al norte de la aldea, en un camino hacia el bosque. Después de que Kam-san murió, llegué a este lugar por mí mismo.
Las noticias de su muerte se esparcieron muy rápidamente por la aldea Edas. Los aldeanos que normalmente estarían dormidos se reunieron en su casa de inmediato. Todos los que lo vieron acostado en esa cama quedaron devastados y derramaron más que suficientes lágrimas.
Yo… no podía soportar escuchar todo el llanto y las voces afligidas… Necesitaba alejarme, escapar.
--…
--…
Kami-sama se sentó a mi lado.
Nos sentamos en silencio bajo el azul oscuro del cielo nocturno. Con mi cabeza aun colgando, trate de hablar.
--Kami-sama…
--¿Qué pasa?
--¿Podrá Kam-san reunirse con Brigit-sama en el otro lado?
El destino del alma que había dejado el Mundo Inferior y regreso al Cielo.
Quería saber si Kam-san realmente tendría la oportunidad de ver a la Diosa que fue devuelta antes que él hace tantos años.
--… Eso podría ser… difícil. Hay algunos de nosotros, como Freya, que son especiales, pero el destino de las almas de los niños es la responsabilidad de los Dioses que controlan la muerte. No es como si alguien pueda escoger y elegir las almas que juzgan.
Las almas que viajan al Cielo se purificaban—regresaban a un estado “en blanco” puro antes de renacer en otra vida en el Mundo Inferior.
Kami-sama me explico el proceso, pero yo apretaba mis manos en mis piernas con cada palabra. El silencio volvió a caer sobre el bosque.
-- —Entonces, los niños no deberían enamorarse de los Dioses después de todo. ¿Eso es lo que estás pensando?
--¡…!
Mis hombros temblaron.
Alzando la cabeza, mis ojos fueron recibidos por la sonrisa de Kami-sama.
--Después de lo que pasó en la mansión, pensé que eras demasiado obstinado para tu propio bien… pero no es eso.
Me miro con esos ojos azules como si pudiera ver a través de todo. Sólo estaban medio abiertos, una mirada amable.
--Olvide algo muy importante sobre ti. Puedes ver el dolor que has sentido en otros… y tienes miedo de infligirle ese dolor a alguien más. ¿Tengo razón?
Volví a dejar caer mi cabeza. Ella… vio a través de mí.
--¿Es el dolor de la muerte de tu abuelo el que te mantiene reprimiéndote? Así es.
Con mi Abuelo desaparecido, dejándome solo, no podía sentir calidez. Lo recordaba muy bien. Recordaba que mi corazón se sentía vacío, todo el dolor que soporté cuando pasó.
Conocía el dolor de aquellos que quedaban atrás.
Sabía cómo se sintió Kam-san. Estaba sufriendo todo el tiempo hasta el momento en que fue salvado por Kami- sama.
—Sin embargo, el final siempre vendrá para los mortales como nosotros.
A través de nuestra propia muerte y renacimiento, podemos olvidar el dolor de nuestra vida anterior.
—¿Pero qué hay de los Dioses y Diosas?
Vivian para siempre, así que no había olvido. No había forma para ellos de calmar las cicatrices que quedaran en sus corazones después de que dejemos este reino.
De amigo a <Familia>, de <Familia> a amante, de amante a cónyuge—cuanto más profundo era el vínculo, más especial se volvía, y más profunda será la cicatriz que quedará atrás. ¿Había alguna manera de que los Dioses escaparan al tormento de la pérdida?
Los Dioses y Diosas no podían envejecer con nosotros. Serán dejados atrás sin duda.
Por lo tanto, enamorarse de ellos sólo los hará sufrir.
¿Era el dolor—una agonía mucho peor que lo que sentí después de perder a mi familia—prometida a los Dioses que desarrollaban esos fuertes sentimientos por los mortales?
Causar todo ese dolor era aterrador. Tenía miedo de la tristeza, la angustia.
No era lo mismo que con dos personas—un vacío que sólo podían sentir los Dioses, quienes no podían morir.
-- ——
—Bell. Nuestro amor dura sólo un momento.
Eso fue lo que dijo Miach-sama. Hermes-sama dijo lo mismo.
El amor de un Dios se terminaba en un instante. Y una eternidad de vacío les esperaba después de ese segundo de amor.
El precio de un momento de felicidad: dolor y tristeza eternos. Eso era aterrador.
La pérdida que sentí después de que falleció mi Abuelo, posiblemente incluso peor, continuará durante cientos, miles, millones de años.
Absolutamente horrible.
--… Bell-kun. Por favor, no pienses demasiado en esto. Nosotros— Imposible.
Cerré mis ojos.
Ni siquiera trate de escuchar sus palabras, quedándome callado como un niño y dejando que su voz se convirtiera en ruido de fondo.
La escala de “para siempre” era imposible de comprender. Simplemente, no podía hacerlo. Y si yo estuviera en sus zapatos—no podría lidiar con eso.
¿Llevar la carga de la pérdida, aún más dolorosa que la que sentí, por el resto de la eternidad?
¿Hacer que un Dios llevara esa carga de la pérdida? Si ese era el precio, era mejor no amar en absoluto.
Era lo mismo que los romances entre Hadas y Héroes. Un romance entre Dioses y mortales nunca tendrá un final feliz.
Nosotros y ellos—no podíamos vivir la misma vida.
--… Sabes, Bell-kun, los Dioses y los niños podrían no ser capaces de vivir las mismas vidas. Como si hubiera leído mis pensamientos como un libro, dio justo en el blanco.
Mantuve la mirada hacia abajo, pero sentí su mano izquierda encima de mi mano derecha.
--Pero siempre estaré a tu lado.
--¿Huh?
Mi cabeza caída se levantó con sus amables palabras.
--Sin importar la edad que tengas, incluso si te conviertes en un anciano calvo y arrugado, siempre estaré contigo. ¿Crees que me iría alguna vez?
Me miro, con los ojos desbordados de afecto.
--Y aunque la muerte nos obligue a separarnos… yo te encontraré. Una sonrisa creció en su rostro.
--Sin importar cuántos cientos, miles, millones de años tome, te encontraré después de tu renacimiento… Incluso después de que ya no seas tú, todavía estaré a tu lado.
-- ——
Me había quedado sin palabras, pero Kami-sama continúo.
--Cuando te encuentre, te diré: “¿Te unirías a mi <Familia>?” El día en que nos conocimos, ella me preguntó lo mismo.
-- —Ah.
Creo que iba a llorar.
Mi mandíbula se apretó.
Con mi cuerpo temblando, la mire y trate desesperadamente de contener las lágrimas. Ella envolvió sus brazos a mí alrededor y abrazo suavemente mis hombros.
--El Mundo Inferior y el Cielo sólo son lugares—no significan nada. Somos igual que Brigit y Kam. Vendré a buscarte otra vez.
Sus brazos se envolvieron suavemente alrededor de mi cabeza.
Y como un niño—no, incluso más lamentable que un niño—sollocé en un último esfuerzo para no llorar.
--No soy la única. Otros vínculos de Dioses y Diosas con niños como tú pueden durar para siempre. Susurro en voz baja mi oído.
--Después de todo, somos Dioses. Vivimos para siempre, ¿Sabes? Me acaricio la cabeza, pasando suavemente sus dedos por mi cabello.
--Así que por favor, Bell-kun. No tengas miedo de nuestro amor.
—Por favor no huyas del amor de un Dios.
Podía rechazarlo, podía aceptarlo, pero no debía temerle, eso fue lo que Miach-sama me dijo.
La presa se rompió. Lágrimas cayeron por mi rostro. El miedo que pesaba tanto en mi corazón se estaba derritiendo.
<Familia>, amantes, compañeros, amor—no sabía cuáles eran estos sentimientos. El amor por una Diosa, menos aún.
No lo sabía, pero trate de ponerle palabras.
--Kami-sama… ¡Quiero estar siempre, siempre estar contigo…!
--Sí…
Ella estaba sosteniéndome.
Todo lo que podía hacer era llorar, pero ella no deshizo el abrazo.
--Siempre estaré aquí, Bell-kun.
La luz de la luna brillaba a través de los árboles. En un bosque bajo un cielo azul oscuro, llore y llore en el pecho de una Diosa.
× × ×
--…
Ella podía escuchar la temblorosa voz del chico, su llanto.
Aizu se quedó cerca de él incluso después de llevar a Hestia a su escondite. Se quedó quieta, apoyada en el otro lado del mismo árbol.
--Siempre… juntos…
Las palabras de la Diosa y las emociones del chico resonaron en sus oídos.
Miró a través de las delgadas ramas y el follaje hacia la luna dorada en lo alto del cielo.
--Madre…
La palabra que salió de sus labios se desvaneció en la noche.
× × ×
El aire era denso con niebla.
El sol se elevaba en el este, convirtiendo el cielo nocturno en día mientras Aizu-san, Kami-sama, y yo salíamos de la aldea Edas.
Terminamos quedándonos un día extra para el funeral de Kam-san, ayudándolos con lo que pudiéramos.
En la mañana del quinto día después de que llegáramos aquí como refugiados perdidos en la Cordillera Beor, nos despedimos de los aldeanos y establecimos rumbo hacia Orario.
El más viejo de los aldeanos nos mostró una ruta que él siempre tomaba, con una de las escamas negras en la mano, cuando dejamos la aldea. Salimos del bosque en un momento y rápidamente avanzamos por los acantilados empinados hacia un camino uniforme que corría a lo largo del río, llegando justo a tiempo para ver el sol de la mañana aparecer por encima de las montañas e inundar el paisaje con luz.
--Ese fue un buen lugar…
--¿No sería genial volver a visitarlos?
--Si vas, tambien quiero acompañarte…
--¿Huh? ¿Es-Estas segura de que está bien?
--Sí.
--¡Hey, espera un segundo, Wallen-lo-que-sea-kun! ¡No hagas promesas de la nada! ¡Si quieres ir, ve con tu
<Familia>!
Los tres caminábamos lado a lado, hablando.
Algo triste sucedió, pero aun así, todos estábamos de buen humor. Kami-sama hacia un alboroto, yo trataba de calmarla, y Aizu-san nos miraba con la misma mirada distante. Y tambien unas sonrisas. El aire fresco de las montañas llenaba nuestros pulmones mientras nos dirigíamos al próximo camino de montaña.
La niebla de la mañana comenzaba a despejarse.
-- —Ahí estás.
--¡Whoa! ¿¡Asfi-san!?
*¡Whoosh!*
Cayendo del cielo, aterrizo en frente de nosotros con su bufanda blanca a cuestas, y casi me mata del susto. Las alas doradas de sus sandalias se contrajeron mientras una mirada de alivio se extendía por su rostro.
--Te he estado buscando. Nunca temí por sus vidas, sabiendo que la <Princesa de la Espada> estaba contigo, pero…
--¿Has estado aquí desde entonces…?
--No, sólo desde la última noche, Diosa Hestia. El ejército de Rakia tuvo que ser tratado. Ella ajusto sus gafas y nos dijo lo que pasó después de que nos separamos.
Al parecer, Asfi-san logró escapar de la batalla con los soldados y regresar a la ciudad. Pasó la información que reunió a Finn-san, quien entonces organizó a los Dioses y Diosas de Orario en una fuerza de ataque que priorizó la captura de Ares-sama. El ejército de Rakia sufrió una gran cantidad de daño y no podía moverse a toda velocidad debido al gran número de soldados que no podían caminar por su cuenta. Asfi-san nos dijo que los Aventureros de Primera Clase los atraparon con facilidad.
Los soldados que no entraron en las montañas lograron escapar, pero la Alianza logró capturar a su líder, Ares- sama, ayer. El resultado de la guerra se determinó en el momento en que su Dios era oficialmente un prisionero dentro de las murallas de Orario. Con eso fuera del camino, la Alianza cambió su enfoque a encontrarnos. Sin embargo, un buen número de los Dioses perdieron interés en ese punto y sacaron a sus dependientes de la misión de búsqueda y rescate.
Asfi-san estaba bajo las órdenes de Hermes-sama mismo de continuar la búsqueda y ahora estaba sonriendo como si una gran cantidad de peso se hubiese levantado de sus hombros.
--Puedo llevarlos a todos ustedes uno por uno utilizando <Talaria>, si así lo desean. ¿Qué dicen?
--Hmm—Bueno, esta es una buena oportunidad para estirar mis piernas. No todos los días llego a estar fuera de la ciudad, así que tengo ganas de caminar.
Kami-sama declino cortésmente la oferta de Asfi-san. Aizu-san y yo nos sentíamos de la misma manera.
--Como deseen. Seguiré adelante y entregare las noticias. Hay muchos en Orario que están preocupados por tu bienestar, y no me gustaría mantenerlos esperando.
Dijo eso con una sonrisa y saco un casco negro de la bolsa atada a su cintura. Lo puso sobre su cabeza y de repente, desapareció.
Kami-sama y yo estábamos aturdidos—Aizu-san parecia bien, como si ya supiera sobre ello—mientras el sonido de alas aleteando llenaba el aire que nos rodeaba. Incluso ese sonido se había ido momentos después.
Supongo que como era de esperar de <Perseo>… Con una combinación de Ítems Mágicos como esos, no era de extrañar que muy pocas personas en Orario supieran de su capacidad para volar.
Pero espera, volviéndose invisible… ¿No había estado en una mala situación debido a un Ítems como ese antes…?
Las memorias de un cierto pillo amenazando con salir a la superficie enviaron una oleada de sudor frío por mi espalda. Entonces Kami-sama hablo con una voz alegre.
--¡Ahora, creo que ya es hora de que volvamos a Orario! ¡Conozco a unos cuantos niños que han estado preocupados durante demasiado tiempo!
--¡Sí!
--… Wallen-lo-que-sea-kun, um, gracias. Estoy, bueno, agradecida.
--No hay problema…
Aizu-san y yo le sonreímos a Kami-sama mientras le agradecía.
El momento duro un poco demasiado para Kami-sama, así que dio unos pasos delante de nosotros para escapar. Aizu-san y yo caminamos detrás de ella.
Kami-sama casi tropieza, y los dos apenas logramos atraparla. Caminamos por los caminos de montaña iluminados por el resplandor de la mañana y finalmente por el último acantilado empinado en donde la Ciudad Laberinto nos estaba esperando al otro lado de la llanura abierta.
Epilogo – Cumpleaños
Después de que Bell, Hestia y Aizu regresaran con seguridad a Orario, la guerra con Rakia llegó a una rápida conclusión.
El batallón de soldados que se acercó demasiado a Orario sufrió grandes pérdidas en la batalla contra la
<Princesa de la Espada>. Sin su escolta, Ares fue acorralado y capturado tan pronto como llegaron los refuerzos de Orario, gracias a la información de Asfi.
El Dios se separó de su segundo al mando, Marius, durante el caos que siguió. Con eso, el conocido como Dios de la Guerra fue llevado todo el camino hasta el césped delantero del Gremio.
--Por lo general, algo como esto terminaría enviándote de vuelta al Cielo. Pero, como siempre, te salvaremos. Hay muchos chicos en Rakia que estarían en apuros sin ti. Así que a cambio, vas a liberar los <Estados> de todos los niños de tu ejército que atrapamos.
--¿¡C-Cuál es el significado de esto, Loki!?
--Claro como el agua. No dejare que te lleves toda la <Excelia> que tus niños obtuvieron al luchar contra los míos a través de esa frontera de cualquier manera.
Gracias a la amabilidad de los Aventureros de Orario—con la única excepción del batallón desplegado por las
<Familias> belicosas—el ejército Rakiano sufrió muy pocas bajas. La firme demanda de Orario cuando este
<Juego de Guerra> llegó a su fin fue que los soldados de Rakia no recibieran gratis los beneficios de la
<Excelia> ganada durante la batalla.
Los <Estados> de casi 10.000 soldados iban a ser liberados—y posteriormente sellados por los Dioses y Diosas de Orario después de la <Conversión>. Sin embargo, no hacía falta decir que Ares rechazó ferozmente estos términos.
--¿Quieres un billete de ida a hacia arriba?
La amenaza de Loki lanzó lágrimas de tristeza por sus mejillas y él cedió a su demanda. Pasó la totalidad del día siguiente liberando un <Estado> tras otro fuera de la muralla de la ciudad. A Ares no se le permitió dormir ni tomar un descanso hasta que terminó.
El Dios de la Guerra luchaba por respirar, su mano temblaba mientras terminaba los rituales requeridos para liberar a sus dependientes.
Rakia pagó por esta guerra y la liberación de Ares con los <Estados> de 10.000 soldados, una pérdida sustancial en cualquier escala.
Su Dios, de rango superior a cualquier general, estaba siendo tomado como rehén por Orario. Sin importar lo que la ciudad exigiera, tenían que aceptar y entregar.
Rakia había ido a la guerra contra Orario muchas veces antes, pero la captura de su Dios resultó en las pérdidas más pesadas en la historia de su país. Un cansado Marius salió a reuniré con ellos durante su marcha de la vergüenza de regreso a su patria.
La cortina cayó sobre la <Sexta Invasión de Orario> con una completa y total derrota para Rakia. Estuvo tranquilo dentro de las murallas de Orario desde el principio hasta el final.
× × ×
--Finalmente estamos en casa…
Después de separarse de Aizu y pasar por la puerta norte, Hestia suspiró para sí misma, pero tambien sonrió. Caminando lado a lado con Bell, se adentró en el paisaje de la ciudad con ojos relajados y medio abiertos.
--… Bell-kun.
--Sí.
--Siempre juntos, ¿Verdad?
-- —¡Siempre!
La voz de Bell resonó con confianza mientras hacía contacto visual con la Diosa mirándolo y sonrió. Tomando su mano extendida, el chico y su Diosa surgieron desde el interior de la puerta.
Inmediatamente fueron recibidos por las lágrimas de júbilo de los miembros de su <Familia>, amigos Dioses y camaradas que habían participado en la aventura. Ambos saludaron al grupo de personas que se apresuraban a encontrarse con ellos.
Hoy un cielo azul se extendía sobre la Ciudad Laberinto nuevamente.
× × ×
Profundo bajo tierra.
En medio del Calabozo que se extendía en todas direcciones a través de muchos caminos tortuosos y giratorios, había un laberinto de madera que se parecía al interior de un árbol gigante.
Musgo verde azulado cubría las paredes y el techo, haciendo que el área pareciera un mundo oculto aún por explorar.
Ominosos aullidos resonaron desde algún lugar a lo lejos, enviando un temblor a través de los intrincados caminos del laberinto.
De la nada—¡Crack!
Una pared fisurada en un rincón del Calabozo. Un nuevo monstruo estaba a punto de nacer.
*Crack, crack*
Una red de líneas se abría camino a través de la pared cubierta de musgo. Un brazo de piel azul clara fue lo primero en aparecer.
Pronto un hombro del mismo color, entonces un cuello y siguió la cabeza. Entonces un cuerpo superior e inferior cayó de la pared y cayó al suelo por debajo.
Su cuerpo era similar al de una chica humana: cuatro miembros y un cuerpo liso. Sus hombros, cintura, y algunas otras áreas estaban cubiertas de innumerables escamas.
Un largo cabello de plata azulada descendía de su cabeza, balanceándose de un lado a otro mientras la criatura se levantaba lentamente de su lugar de aterrizaje boca abajo.
El monstruo sorprendentemente hermoso tenía ojos color rojo oscuro que brillaban como gemas en la penumbra. Cambió su mirada lejana hacia el techo, que estaba bloqueado por las hojas de muchos árboles.
Su delgada y delicada garganta vibró.
--… ¿Dónde… estoy?






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