Intermedio - Aquellos que Comienzan a Moverse
--Se ha movido.
Los susurros del Dios anciano resonaron en la oscuridad.
Los ojos de Urano estaban fijos en el laberinto subterráneo que se extendía bajo sus pies.
《¿Se movió? ¿Te refieres a… el Juggernaut?》La respuesta vino del cristal del tamaño de un puño.
Era un <Occulus> y del otro lado del Ítem Mágico estaba Fels conteniendo la respiración.
El <Occulus> estaba en la <Cámara de las Oraciones> debajo de la sede del Gremio. Aunque no completamente,
Urano—el Dios que le “rezaba” al Calabozo—podía comprender la situación dentro del laberinto. O más exactamente, sintió la presencia de un “monstruo” allí.
Después de una ausencia de cinco años, el desastroso Juggernaut había resucitado.
La presencia de este “apóstol de la muerte” que había masacrado a la <Familia Astrea> a la que pertenecía
<Tempestad> en ese momento, era suficiente para llenar de una inmensa aprensión al Dios fundador de Orario.
--Si… Se está alejando de la zona de dónde emergió, y está descendiendo a través de los Pisos. Esa criatura de la catástrofe había comenzado a moverse.
Y no simplemente dentro de su propio Piso.
Estaba cruzando varios Pisos, tantos que incluso Urano en la superficie podía sentir sus movimientos claramente.
Era una inmersión terriblemente rápida hacia abajo desde la <Capital del Agua>, la cual presumiblemente era la zona de dónde emergió.
《No puedo creerlo… ¡Teniendo en cuenta sus orígenes, las posibilidades que deje el Piso donde se generó son…!》
Fels—quién en ese momento estaba acompañando a los Xenos en la batalla para capturar el Calabozo artificial Knossos—sonaba perplejo.
Para que apareciera el Juggernaut, el Calabozo tenía que sufrir daños masivos.
Cuando eso sucedía, el Calabozo viviente desencadenaba una respuesta defensiva y convocaba a su “anticuerpo”. En otras palabras, el objetivo de la existencia del Juggernaut era eliminar cualquier rastro del patógeno invasor—Aventureros—en el Piso donde se había engendrado.
En circunstancias normales, incluso si los objetivos del monstruo huyeran, nunca cruzaría a otros Pisos para perseguirlos.
--… ¿Qué está pasando?
La realidad era que la obsesión de un Domador estaba causando que el monstruo persiguiera a cierto chico y Elfa.
Sin embargo, incluso siendo un Dios omnisciente, y el Dios fundador de Orario además de eso, no podía analizar los detalles de lo que estaba sucediendo en el Calabozo cuando ello iba mucho más allá del entendimiento establecido.
Urano y los demás en la superficie, solo pudieron darse cuenta de que estaba ocurriendo un <Irregular>.
--Y está reacción… ¿Un Monstruo Rex apareció en la <Capital del Agua>? ¿El Calabozo ignoro el intervalo de nacimiento regular y lo envío…?
Urano también notó otra acción del Calabozo que era imposible de ignorar.
La expresión del Dios anciano, la cual los otros Dioses llamaban burlonamente “inamovible”, se torció en una inconfundible mueca.
《¿Qué vas a hacer, Urano?》
--… Enviar refuerzos a la <Capital del Agua>. Incluso si no pueden resolver la situación, necesitamos saber que está sucediendo.
《Pero todavía estamos luchando para capturar Knossos. Pocas fuerzas están disponibles para que la <Familia Loki> tome la delantera. ¡Incluso si ordenas una mision y se siguen los procedimientos regulares, nunca llegaran a tiempo!》
La voz proveniente del cristal estaba llena de ansiedad.
Urano se dio cuenta de que cuando Fels dijo que las tropas no llegarían a tiempo, el Mago inmortal estaba hablando de la seguridad de la <Familia Hestia>. Desde el incidente con los Xenos, Fels había estado dispuesto a arriesgarlo todo por el bien de Bell Cranel.
Y lo mismo era cierto para el propio Urano.
--Haré todo lo que pueda hacer… incluso si termina en fracaso.
Las cuatro antorchas rodeando el altar absorbieron la voluntad del Dios. Desde su trono, Urano movió sus ojos azules hacia la oscuridad de arriba.
--El resto dependerá de si hay alguien más además de nosotros que tomara medidas…
× × ×
*¡Crash*
La taza se deslizó desde la parte superior de la mesa con un traqueteo
--¡Hey, Seal! ¿Estás bien?
--…
La mesera Runoa corrió hacia la chica de cabello gris claro que estaba rodeada de fragmentos de cerámica.
El objeto que había caído no pertenecía al bar, sino que era la taza favorita de una de sus compañeras de trabajo. Le pertenecía a la Elfa que no estaba allí con ellas.
Seal movió su mirada de los fragmentos de cerámica destrozada hacia su mano. Gotas rojas emanaban de las puntas de sus delgados dedos.
--… Lo siento, chicas. Saldré un momento.
--¡Seal! ¿¡A dónde vas, nya!?
Señal salió por la puerta trasera, ignorando las palabras de la Catman Anya.
Ella y las demás meseras se quedaron en el tranquilo bar que aún no había abierto para los negocios.
--¿Crees que fue a buscar a Ryuu, nya?
La Catman Chloe pregunto mientras giraba un trozo de la taza en su mano.
--No se me ocurre que más podría hacer… aunque ni siquiera tenemos idea de dónde podría estar esa chica.
Runoa, la única humana de las tres, respondió mientras fruncía el ceño. Sus palabras carecían de convicción. Lo mismo ocurría con las demás empleadas en la cocina. Pero Mia, la dueña de <La Señora de la Abundancia>, no hizo nada más que mirar y suspirar mientras sus empleadas hacían su trabajo completamente distraídas.
--Nya… ¡Todo es culpa de Ryuu, nya! El hecho de que Seal esté actuando extraño y que mamá Mía y las demás estén preocupadas, sin mencionar el sombrío estado de ánimo que hay por aquí—¡Todo es culpa suya!
Anya gritó hacia el techo.
Antes de que Ryuu se levantará y desapareciera, había estado tensa durante días y sus compañeras de trabajo sospechaban que había quedado envuelta en algo. Era solo una corazonada, pero basada en una larga amistad.
No podían explicarlo, pero todas lo sentía en su interior.
--Disculpen, ¿¡Hay alguien aquí!?
Justo en este momento, como si intercambiarán lugares con Seal, llegó otra persona
--¿Nya?
--¿Una Diosa? ¿Un cliente?
--No, ella es la Diosa principal del chico… Hestia-sama, nya.
La Diosa, quién fácilmente podría ser confundida por una chica normal, estaba parada en la puerta del bar. A juzgar por sus jadeos, y lo fuerte que rebotaban sus coletas gemelas, debió haber corrido hacia allí. Sin detenerse para recuperar el aliento, corrió hacia Runoa, Anya y Chloe.
--¿¡Son cercanas con Elfa-kun!? ¿¡Lo suficientemente cercanas como para saber lo que está haciendo!?
--¿Elfa…? ¿Te refieres a Ryuu, nya?
--¡Si! Y esta es la pregunta más importante: ¿¡Son tan ridículamente fuertes como lo es ella!?
--Espera un segundo, Diosa-sama. ¿Qué estás tratando de averiguar después de irrumpir aquí de esa forma?
--Si, nya. Primero debes explicar porque haces esas preguntas.
Mientras Anya inclinaba la cabeza con curiosidad y Runoa estaba confundida, solo Chloe exigió fríamente una explicación.
Hestia, quién se había inclinado hacia ellas, se calló.
--… Miren esto.
En lugar de responder, les tendió una carta.
Anya la tomó mientras Runoa y Chloe la miraban por encima de sus hombros desde ambos lados.
--Es una carta que la Ayudante de mi <Familia> envío desde el 18° Piso…
El mensaje contenía una explicación de la situación actual de <Tempestad> y una solicitud de refuerzos.
Aunque se suponía que las tres mujeres no eran más que meseras comunes, las expresiones en sus rostros eran tan agudas como la de guerreros endurecidos.
× × ×
*Creak*
Una grieta apareció en el martillo con un chasquido.
--¿Huh…?
La herramienta rota era del taller de Welf que estaba en el jardín trasero de la <Mansión de la Chimenea>, la sede de la <Familia Hestia>.
La mujer que había estado usando el martillo para forjar una espada, usándolo a su gusto a pesar de no ser su dueña, lo miro con incredulidad.
--¿La temperatura era demasiado alta? ¡De ninguna manera, esto es culpa de Welfy por no cuidar sus
herramientas con el espíritu adecuado de un Herrero! ¡Definitivamente es eso! No puede haber sido mi culpa…
¿Es mi culpa…? Uh-oh, esto es malo… Se va a enojar mucho conmigo.
Sujetando su cabeza mientras murmuraba, con su curvilíneo torso envuelto con una sola tira de tela blanca, la mujer era indudablemente sospechosa. Volvió a mirar el martillo arruinado y murmuró.
--O… ¿Es un mal presagio?
Mientras miraba fijamente el martillo en el taller ahora silencioso, la puerta detrás de ella se abrió.
--¿Que, los dueños ya están de vuelta? ¿O podría ser un ladrón queriendo entrar en la sede de la <Familia Hestia>…?
--Cálmate. Así como Hefesto te envío como apoyo, nos han pedido que vigilemos el lugar mientras todos se han ido.
--Oh, ¿En serio? Lo siento, lo siento. Ahora que lo mencionas, parecen familiares… El Dios Miach y su dependiente, si no recuerdo mal.
La mujer bajo la guardia cuando Miach entro en el taller, con Naaza siguiéndolo de cerca.
Riéndose con indiferencia, estaba a punto de hablar, pero cuando notó las expresiones de ambos, su expresión se tensó.
Con Hestia habiéndose dirigido a <La Señora de la Abundancia>, Naaza fue quien habló.
--Um… Sé que es una terrible molestia, pero, ¿Puedes hacernos un favor, <Cíclope>? El apodo de la mujer resonó en la habitación junto con la palabra “favor”.
Tsubaki Collbrande, Capitana y Maestra Herrera de la <Familia Hefesto>, estrecho su ojo derecho sin parche.
Capítulo 07 – Canción de Desesperación, Canción de Superación
Sin importar lo que haga, siempre es lo mismo. Sin importar lo que diga, nadie escucha.
Sin importar como ruegue, mis súplicas no llegan a nadie. Siempre es lo mismo.
El mundo siempre pisotea mis esfuerzos.
El mundo siempre se burla de mis tragedias.
Incluso si reúno mi coraje para luchar, incluso si gritó con todas mis fuerzas, siempre me encuentro con lo irracional.
Muchas veces, mis advertencias desesperadas han sido ignoradas.
Muchas veces, mi determinación se ha derrumbado como un castillo de arena. He pasado por lo mismo innumerables veces.
Una y otra vez he sido empujada desde el borde del acantilado hacia la profunda oscuridad.
¿Pero qué puedo hacer? Seguramente estoy maldita.
¿Qué puedo hacer, que puedo hacer…? ¿Qué puedo hacer?
¿Cuándo comenzaron a corroer mi corazón esas palabras?
¿Cuándo comencé a sentir un poco de resignación incluso en los momentos en que intente cambiar el futuro? Nadie confiaba en mi
Nadie siquiera intento creerme.
Ni siquiera los miembros de mi <Familia>.
Ni siquiera ella, a quien considero mi mejor amiga. Entonces me di por vencida.
Deje de hacer todo lo posible para intentar cambiar el futuro.
Una vez, como un milagro, apareció un chico que creyó mis palabras. Pensé esta vez tengo que tener éxito.
Di un paso adelante porque había hecho amigos que desesperadamente no quería perder.
Pero como siempre, el mundo se burló de mí. Aah, al final, todo fue inútil.
¿Quién podría culparme por pensar así?
Ante tanta desesperación, ¿Quién podría castigarme a mí y a mi corazón roto? Sola, la profetiza de la tragedia se ahogó en la tristeza.
× × ×
Era de color blanco.
Dos cabezas levantadas
El enorme y hermoso cuerpo traía a la mente la frase “dragón de los sueños” pero en realidad era la encarnación de la violencia y destrucción.
--El Monstruo Rex del 27° Piso— El doble rugido del dragón resonó.
Las dos cabezas enredadas mezclaron hostilidad e intenciones asesinas en perfecta armonía.
--¡El Amphisbaena!
Mientras la aturdida Hobbit miraba al dragón, la Amazona escupió el nombre del monstruo.
¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
Su inmenso rugido retumbó no solo en el 25° Piso, sino en los tres niveles de la <Capital del Agua>. Los miembros de la alianza de <Familias> retrocedieron al unísono cuando escucharon el rugido de batalla del Amphisbaena, el Jefe de Piso que había emergido de la <Gran Catarata> que unía los tres Pisos.
La Alianza había sido formada por múltiples <Familias> para realizar una expedición, con la <Familia Hestia> en su núcleo, aventurándose a los Pisos Inferiores con el propósito de descubrir la verdad del asesinato del que Ryuu, <Tempestad>, estaba siendo culpada.
Varias horas antes se habían separado de Bell quien se había unido al equipo de elite que se había adelantado al 27° Piso. Después de eso, hubo una cadena de explosiones tan grande que parecía que la <Capital del Agua> sería demolida, seguida de la aparición de un <Irregular> en el Calabozo—el banquete de la calamidad—que había ocurrido apenas 20 o 30 minutos antes, aunque el grupo de Lili no había sido tocado.
Y ahora aparecía de nuevo frente a sus ojos, junto con un nuevo <Irregular>.
--Ese es… el Jefe de Piso de los Pisos Inferiores.
Era el siguiente Monstruo Rex después del Goliat del 17° Piso.
Chigusa, quién pertenecía a la <Familia Takemikazuchi> miro aturdida al monstruo mientras hablaba. Estaba mirando hacia arriba desde el enorme lago que era el estanque de inmersión del 25° Piso.
Tuvo que estirar su cuello para poder observar la majestuosa forma que se elevaba a más de veinte metros de altura. Siendo docenas de veces más ancho que un orco, realmente estaba a la altura de su título de “Jefe de Piso”.
La figura cubierta de escamas blancas ciertamente era enorme, pero también evocaba cierta magnificencia.
Sin embargo, la luz en sus ojos innegablemente era la de un monstruo—el destello de un ser atroz que abandonó toda lógica para complacer su instinto de destruir.
--Un dragón de dos cabezas…
Las dos cabezas, que parecían moverse de forma independiente, eran particularmente notables.
Los largos cuellos se separaban en el punto donde emergían del cuerpo. Cada cuello terminaba en una cara inconfundiblemente bestial cubierta de escamas de dragón tan grandes como petos. El par de ojos de la cabeza izquierda eran azules, mientras que los de la derecha eran rojos.
Cuando esas palabras susurradas salieron de los labios de Mikoto, ni un solo miembro del grupo—ni Lili, Welf, y Haruhime, ni Ouka, Chigusa, Daphne y Aisha—pudieron ocultar su sorpresa.
--… Ah.
Entre ellos, el rostro de Casandra se puso blanco. Su puño cerrado se abrió audiblemente. Podía escuchar el perdón haciéndose añicos después de haber sacrificado tantas vidas para salvar a sus amigos.
El dragón ante ella realmente era la encarnación de la desesperación.
————
Su rugido—tan ensordecedor que ni siquiera el persistente estruendo de la <Gran Catarata> podía ahogarlo—se interrumpió, dejando que los ecos residuales resonaran en cada rincón del Calabozo.
Mientras la tenue luz de los cristales de la <Capital del Agua> se reflejaba en su cuerpo blanco, el dragón de dos cabezas lentamente dirigió su mirada amenazante a la sustancia extraña que amenazaba a su madre, el Calabozo. En otras palabras, estaba dirigida a los Aventureros.
—¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
Otro feroz rugido.
La cabeza de ojos azules exhaló un aliento horrendo. Llamas azules fueron lanzadas, chamuscando el aire.
La vista era tan hermosa que los Aventureros que miraban sintieron escalofríos en sus espaldas
Espantosamente, en el instante en que algunas llamas tocaron la superficie del estanque de inmersión, una tremenda ráfaga de vapor estallo hacia arriba. Ouka y los demás miraban horrorizados como las abrazadoras llamas avanzaban hacia ellos, vaporizando el agua mientras avanzaban.
--¡¡Dispérsense!!
El grito de Aisha, que no dejaba ni el más mínimo espacio para dudar, impulso a sus compañeros a moverse.
Al instante se lanzaron lejos. Welf jalo a Lili hacia él agarrando su mochila, mientras Aisha abrazo a Haruhime contra su pecho y Mikoto huyo con Chigusa lo más rápido que pudieron.
--¿¡Casandra!?
Solo la Sanadora se quedó atrás. Estaba aturdida e inmóvil. Incapaz de moverse.
Daphne ya había comenzado a escapar, pero rápidamente invirtió su rumbo y agarro el brazo de Casandra. Sin embargo, ya era demasiado tarde.
La luz azul del terrible infierno ilumino los rostros de ambas chicas. Lo que las salvo de una muerte segura fue el muro de la vanguardia.
--¡GUAAAAAAAAAAAAA!
--¡Ouka!
--¿¡Ouka-dono!?
Cumpliendo su deber como el tanque del grupo, Ouka empujo hacia adelante su gran escudo.
El Aventurero de Tercera Clase Lv. 2 había escapado por poco de la muerte mas de una vez en su viaje por los Pisos Inferiores, ahora usaba su ojo de la mente—que tambien podría llamarse su ingenio rápido—para proteger al equipo. En lugar de bloquear las llamas de frente, sostuvo su escudo en un ángulo.
Aparto del camino a las sorprendidas Daphne y Casandra con su espalda, salto a un lado y desvio el aliento de fuego. Su pensamiento rápido puso en exhibición las habilidades que había adquirido en la expedición actual asi como su experiencia acumulada. Sin embargo—
--¿¡Huh…!? ¡Pero mi escudo funciono muy bien para defendernos del Lambton…!
Ouka trago saliva mientras miraba la dura superficie de su escucho hecho de Valmar blanco solo para encontrar que se derretía como cera.
<Destrucción de Equipo>. Aunque Ouka había logrado evitar el peligro inmediato, su escudo no había bloqueado completamente el ardiente aliento de su enemigo. Todos los lugares donde las llamas habían rozado el suelo o chocado contra las paredes, habían quedado con agujeros y pedazos derretidos y dispersos por todos lados. Peor aún, las columnas de cristal se habían derretido exactamente como velas bajo el calor de las llamas azules, y se estaban derrumbando con estruendosos estallidos
En pánico, Ouka arrojo a un lado su chisporroteante escudo que todavía tenía llamas danzando sobre su superficie
--¡Ese calor es increíble…!
Todos los cabellos del cuerpo de Welf se erizaron mientras estaba arrodillado en el suelo de cristal y miraba el ardiente aliento del dragón. Al igual que el silencioso Ouka, el Herrero que había forjado el escudo se estremeció de horror.
Hasta unos momentos antes, el 25° Piso había estado ligeramente frio debido a su proximidad a la gran corriente de agua. Ahora hacia tanto calor que todos los Aventureros presentes goteaban sudor.
--El aliento del Amphisbaena… esas llamas están ardiendo en la superficie del agua…
Justo como había dicho Lili, las llamas ardían no solo en la tierra sino tambien en el agua. Desde la orilla de cristal hasta la humeante agua, las llamas azules danzaban con gracia sobre todo lo que había estado en el camino del aliento del dragón. Lili había leído sobre el dragón de dos cabezas en el Gremio antes de que partieran, y ahora, mientras estaba arrodillada a cuatro patas junto a Welf, el poder puro y muy real de ese horrible monstruo se desarrollaba ante sus ojos.
El aliento del Amphisbaena estaba mezclado con un tipo especial de líquido inflamable producido en el conducto biliar del dragón. Gracias a su cualidad extremadamente hidrofóbica, la sustancia repelía el agua, transformando el aliento en un rio de fuego paradójico. El Amphisbaena había nacido en un mundo acuoso pero su arma principal era el fuego; ese era su atributo especial.
Hermosas llamas ardientes.
Incluso en el agua, las llamas rugían a temperaturas increíblemente altas.
Era una escena surrealista, pero cualquiera que fuera lo suficientemente desafortunado como para estar en el camino del aliento mortal del Amphisbaena, seria incinerado instantáneamente, dejando nada más que una capa de cenizas.
Un golpe directo significaba una muerte segura.
--¡No dejen que los toque! ¡Se incendiarán y seguirán ardiendo! ¡La Magia de Curación es inútil!
Cuando Aisha grito esa advertencia, dejo a Haruhime en medio de un remolino de chispas y recogió su Podao
Riachuelos de sudor corrían por su piel color trigo—causado tanto por la temperatura como por su propio pánico.
¿¡Ahora tenemos que luchar contra el Jefe de Piso!? ¡Qué pesadilla! ¡De ninguna manera tenemos los números suficientes para derrotar a ese monstruo de mierda!
Incluso como Aventurera de Segunda Clase Lv. 4, la situación actual infundio temor en su corazón.
Cuando aún pertenecía a la <Familia Ishtar>, Aisha había luchado contra el Amphisbaena varias veces y siempre lo había matado. Pero eso había sido con un grupo de <Berberas>, y aún más crucial, la Lv. 5 Friene había estado allí.
El monstruo era tan feroz que generalmente requería que más de veinte <Berberas> trabajaran juntas para derrotarlo. Su equipo actual era más débil que la <Familia Ishtar>. ¿Cómo se suponía que iban a superar esto?
Carecían de poder de combate, simple y llanamente.
--¡Malditos sean los chicos de arriba por largarse!
Muy por encima, en el acantilado en el extremo sur de la gran caverna, no se veía ni un alma.
Boris había dejado a un grupo de Aventureros en la entrada del pasaje que conectaba con el 24° Piso para vigilar a <Tempestad>, pero parecia que habían dado media vuelta y habían huido a un Piso más alto. No era sorprendente, dada la serie de <Irregulares> rematado por la aparición de un Jefe de Piso.
En primer lugar, los Aventureros tendían a ponerse primero a sí mismos. No tenía sentido guardarles rencor por ello, pero Aisha no pudo evitar maldecir mientras miraba hacia el acantilado. Si hubieran trabajado juntos para atacar al dragón con un ataque de pinzas, habrían tenido la oportunidad de abrirse paso.
¿¡Qué demonios!? ¡Si la información del Gremio es correcta, el Amphisbaena no debería haber aparecido por otras dos semanas!
Lili, el cerebro del equipo, habia reunido toda la información públicamente disponible que pudo del Gremio antes de que partieran, pero Aisha tampoco habia pasado por alto recopilar información. Verificar la presencia de Jefes de Piso y los intervalos en los que emergían era una de las preparaciones más básicas cada vez que un equipo se dirigía a una expedición. Era esencial investigar a fondo cuales eran los peligros potenciales en la ruta planificada, incluidos los <Irregulares>, para eliminar tantos riesgos como fuera posible. De hecho, la <Familia Hestia> había programado su expedición de forma que evitaran específicamente los periodos en los que se esperaba que apareciera el Jefe de Piso de los Pisos Inferiores.
¡El Musgo Gigante, el Lambton, ha sido un <Irregular> tras otro!
--¡Mierda!
La furiosa Amazona torció su hermoso rostro en una mueca.
--¡Aisha-sama! ¡Creo que el retiro es nuestra única opción…!
--¡Obviamente! ¡No hay forma de que realmente podamos luchar contra esa cosa!
Aisha le devolvió el grito a Lili desde atrás sin apartar su mirada del dragón de dos cabezas.
No podemos volver al laberinto del 25° Piso. Se derrumbó después de esa última gran explosión. ¡Es una posibilidad remota, pero la única forma en que tendremos una oportunidad es escapando al 26° Piso…!
Ni humanos ni monstruos podían pasar por el interior del acantilado ahora que la explosión de los <Kaenseki> lo había destruido. Aisha miro hacia las fauces abiertas de un túnel en el lado sureste de la caverna que conducia al Piso debajo de ellos.
El problema era que, dado que el Amphisbaena era un Jefe de Piso móvil, podía usar los grandes ríos que conectaban con la <Gran Catarata> para abandonar la caverna y entrar en las secciones laberínticas de la
<Capital del Agua>. Si fueran arrinconados, en el segundo en que un aliento de fuego azul fuera lanzado por un pasillo, todos serias asados—
La línea de pensamiento de Aisha había llegado hasta ahí cuando escucho un goteo.
--… ¿…?
Algo estaba lloviendo con fuerza.
Cuando eso golpeo el suelo, destellos azules se dispersaron. Sonaba como granizo.
Pequeños puntos de luz bailaron alrededor de Lili y los demás, rebotando en sus capuchas, túnicas y ropa de batalla.
--¿Cristales del techo…?
Miro hacia el techo del 25° Piso, muy, muy arriba. Toda la superficie estaba cubierta de cristales, con enormes raíces emergiendo desde el campo azul aquí y alla. Eran las mismas raíces que Bell habia visto cuando llego al suelo, midiendo cinco metros de diámetro y crecían hacia afuera, una señal del <Laberinto de Arboles Colosales> que estaba arriba.
¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOoooooooooooooo!!
El Amphisbaena rugio.
Ignorando a Aisha y los demás que cubrían sus oídos, levanto la vista y dejo escapar otro rugido.
La caverna temblo. La lluvia de cristales se intensifico. Innumerables ondas se extendieron por el estanque de inmersión.
El sonido sonaba como una solicitud.
Como si el dragón le estuviera rogando algo al Calabazo. Sin embargo, nadie sabia para que.
Pero al momento siguiente, el techo del 25° Piso crujió.
-- “ “ “ “ “ “————” ” ” ” ” ”
Mientras Lili, Welf, Mikoto, Haruhime, Ouka, Chigusa, Daphne y Aisha miraron el techo y vieron que en silencio comenzaba a desmoronarse, todos sintieron que el tiempo se habia detenido.
Lenta y constantemente al principio, y luego con fuerza irreversible, los cristales llovieron. Fragmentos del techo destrozado caían a su alrededor.
Y entonces—
--El árbol colosal esta—
El tronco había perdido su soporte.
Como una proclamación de la desesperación sin fin, las raíces que crecían a traves del techo cayeron en picada.
--La jaula de la desesperación—
Con el rostro blanco, la profetisa de la tragedia susurro como si finalmente se hubiera dado cuenta de todo.
*¡WHOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOSH!*
Las raíces rasgaron el aire con un estruendoso chasquido y cayeron hacia el estanque de inmersión. Al descender, rozaron las paredes de la caverna e incluso golpearon la <Gran Catarata> con un horrible estruendo, como si el inmenso dragón arrastrara sus garras por los acantilados y la catarata. Los Iguazu que acechaban detrás de la catarata fueron arrastrados por los escombros caídos. Sin tiempo para escapar, las brillantes golondrinas escarlatas fueron aplastadas y arrojadas al estanque de inmersión, los restos de sus alas arruinadas se dispersaron por todas partes.
Al igual que los Iguazu, Welf y el resto del equipo no tenían a donde correr. Todo lo que podían hacer era tomar posiciones para la batalla, con los ojos muy abiertos.
La masa de raíces finalmente se estrelló contra el suelo.
--¿¡~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~!?
Mientras rebotaba violentamente arriba y abajo por el impacto. Lili tuvo la ilusión de que todo el Piso se estaba derrumbando.
Una tormenta de fragmentos de cristal voló desde las paredes y el piso, sacudió el estanque de inmersión y fue tragada por las olas causadas por las ardientes llamas azules.
Incapaces de resistir el impacto, los Aventureros tropezaron y perdieron el equilibrio uno tras otro. Poco a poco, sus mentes en blanco se reavivaron y comenzaron a procesar su entorno.
Tardaron unos segundos en darse cuenta de que todavía estaban vivos.
Y les tomo otros pocos segundos darse cuenta del nuevo entorno que se habia creado.
--¿Qué—?
Una enorme cúpula se elevaba desde el centro del lago con el estanque de inmersión.
El extraño objeto en realidad estaba formado por las enormes raíces del árbol colosal. Como una jaula de pájaros aplastada, el montón de raíces retorcidas había aterrizado entre la orilla donde se encontraban Lili y los demás y la pared.
Toda la caverna del 25º Piso estaba cubierta por las raíces caídas que una vez se extendieron por el techo.
--El árbol colosal del 24º Piso… ¿Cayo?
--Deber ser porque la parte del 25º Piso que lo estaba sosteniendo fue destruida…
El murmullo de Ouka respondio al murmullo de Daphne quien aun no se habia levantado.
No era que todo el 24º Piso se hubiera derrumbado. Lo que habían presenciado era una parte de las raices del
<Laberinto de Arboles Colosales> cayendo.
Y solo la parte mas inferior de las raices además de eso.
--¡Espera…! ¡Perdimos nuestra ruta de escape! Aisha giro la cabeza para mirar la orilla sudeste.
Una astilla larga y delgada que debía provenir de una raíz masiva había perforado la pared y demolido sin piedad el pasaje de conexión. Lo que significaba que los Aventureros habían perdido la salida de la caverna.
Ooooooo…
El dragón de dos cabezas innegablemente todavía estaba en el centro del lago. Movía cada una de sus cabezas alternadamente, sin la menor señal de confusión o angustia.
Las raíces se tejieron como una red, bloqueando su escape.
La tapa en forma de cúpula que ahora cubría el estanque de inmersión realmente era una jaula.
--No podemos escapar…
--No podemos…
Todo el color desapareció de sus rostros cuando Mikoto y Chigusa expresaron los temores de sus compañeros atrapados.
Ahora les era imposible abandonar la <Capital del Agua>. Ni siquiera podian escapar al 26º Piso. Su única opción ahora era enfrentar al dragón que era la encarnación de la desesperación.
Una batalla obligatoria exigida por el Calabozo.
¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOO!!
--“ “ “ “ “ “¿¡…!?” ” ” ” ” ”
Como diciendo que el escenario estaba listo, el Amphisbaena lanzo una corriente de llamas azules.
Lili y los demás saltaron reflexivamente del fuego infernal que quemaba agua y cristal por igual. Las llamas se extendieron en la orilla noreste donde se encontraban.
Nuevamente, la temperatura en el Piso se disparó.
Llamas ardían a su alrededor como si estuvieran dentro de la olla del diablo.
--¡Preparen sus armas! ¡No tenemos más remedio que luchar!
No era sorprendente que Aisha fuera la primera en recuperarse de la conmoción. Blandió su Podao, protegiendo a Haruhime detrás de ella.
--Pero… Aisha-sama…
--¡Reúnan su determinación! … Yo ya lo hice. No había forma de retirarse. Tenían que luchar.
Es decir, si se consideraban verdaderos Aventureros.
Un momento después de gritarle al resto del equipo que necesitaban prepararse para lo peor, Aisha hizo una mueca.
¿Esto es siquiera remotamente posible…?
Los rostros de los miembros del equipo mientras miraban al Jefe de Piso parecían a punto de perder toda esperanza.
Esto era diferente de su encuentro con el Musgo Gigante. Sus vidas corrían un riesgo aún mayor esta vez.
Nadie presente era tan estúpido como para ser ajeno a la diferencia en el poder de combate. El Amphisbaena tenía un potencial igual a un Lv. 5. Aisha no lo sabía, pero en el papel, estaba en el mismo nivel que el Goliat Negro. Cien Aventureros de Clase Alta habían estado presentes en esa batalla. Asfi, Ryuu y Bell habían estado allí. En este momento, solo había nueve de ellos. Incluso si la increíble capacidad de auto-regeneración del Goliat lo hacía más fuerte que este dragón, el equipo aún tenía muchas razones para sucumbir a la desesperación.
Solo había algo que era seguro.
Estaban siendo atacados por una montaña de lo absurdo que parecía haber sido enviada específicamente para matarlos.
Esto los rompería. Rompiendo su voluntad y su espíritu.
Era casi como si el Calabozo les estuviera susurrando: ¡No piensen que escaparán!
Su voluntad de luchar se agitaba como una vela en el viento. Casandra era quien estaba peor. Simplemente estaba parada en su lugar, habiéndose resignado a su destino.
No tenemos suficiente poder de combate. No tenemos suficiente poder de fuego. No tenemos suficiente moral. No tenemos un pilar alrededor del cual movilizarnos.
Era sorprendente lo poco preparado que estaba este equipo para una batalla contra un Jefe de Piso. Incluso Aisha quería tirar la toalla.
--Este es un día desafortunado.
Murmuró, pensando en cómo ya se habían encontrado con tantos <Irregulares> que nunca había visto ni siquiera en los Pisos Profundos.
Si tan solo Bell Cranel estuviera aquí.
Casi dijo las palabras en voz alta. De repente, su rostro se sonrojó de rabia.
¡Vuelve en ti, Aisha Belka! ¿¡Desde cuándo eres el tipo de mujer sin agallas que confia en un hombre!?
Maldijo ese pensamiento pasajero, avergonzada de sí misma. Como una Amazona de sangre pura, no podía tolerar tales quejas.
Ella dejó escapar un grito de batalla indomable, endureciendo su resolución.
Pero estos chicos…
Ella había luchado contra este monstruo antes. Se había enfrentado a su brutal y absurda realidad varias veces y la había superado. Esa, por encima de todo, era su arma principal contra el desaliento.
Pero no podía decirse lo mismo de Lili y el resto del equipo.
No tenían la fuerza de Aisha o tanta experiencia superando la línea entre la vida y la muerte. Y sin eso, no podrían contener la desesperación invadiéndolos.
Aisha le había dicho algo a Bell cuando entraron por primera vez al Nuevo Mundo en los Pisos Inferiores unos días antes.
“Si tropiezas, el equipo tropieza. Ese es el tipo de equipo que es este.”
Se había equivocado.
La alianza de <Familias> y la <Familia Hestia> misma eran fuertes. Eran lo suficientemente resistentes como para vencer la adversidad incluso cuando el chico no estaba con ellos.
Pero esto era diferente.
Estaban mirando las fauces de la muerte. La fuerza de sus recipientes estaba siendo probaba.
La situación puso en excibicion la importancia de una figura como Bell que podría actuar como el pilar de apoyo.
Para ellos… Bell Cranel es un Héroe.
O al menos algo cercano a un Héroe.
Era un hombre débil y honesto hasta la exageración, pero cuando reunía el coraje que tenía y desafiaba la desesperación misma, se convertía en un rayo de luz impulsando a todos los que lo conocían.
Sus lágrimas retorcieron el corazón de Lili. Su voz furiosa le robó el corazón a Mikoto.
Su espalda encogiéndose en la distancia estimuló los pies de Haruhime. Pero él no estaba con ellos ahora.
¿Qué pasó con las tropas que no tenían a su Héroe?
En los cuentos de hadas, fueron aplastados por monstruos como víctimas de sacrificio.
Si Bell-sama estuviera aquí.
Si solo Bell-sama estuviera aquí.
Aisha pudo ver de un vistazo que esas palabras estaban surgiendo en la garganta de Lili. Bell Cranel era tan importante para ellos que ni siquiera Aisha podía llenar su lugar.
Necesitaban un pilar para tomar el lugar de Bell. Una voz para impulsarlos hacia adelante.
En este momento, no tenían un pilar. Pero…
… Tenían llamas.
Un instante después—*¡Bang!*
--“ “ “ “ “ “¡¡…!!” ” ” ” ” ”
Lili y los demás giraron la cabeza hacia el ruido metálico que se empujaba contra el suelo de cristal.
El chico pelirrojo al final del equipo estabilizó su Gran Espada con ambas manos, con su kimono de trabajo todavía balanceándose.
La mirada de todos estaba en él.
Incluso el Amphisbaena dejó de moverse por un momento para fijar sus ojos en él.
Todavía mirando hacia abajo, Welf suspiró ruidosamente. Su rostro estaba goteando sudor, pero cuando se giro hacia Lili a su lado, su expresión era indiferente.
--Lili-enana, apuesto a que esta es tu primera.
--¿Um…?
--Tu primera aventura sin Bell.
Los ojos de Lili se abrieron ante sus palabras.
--Podrías pensar que no puedes luchar sin el hombre fuerte, que no puedes levantarte sin tu Héroe, pero eso está mal, ¿Verdad? Ese no es el caso, ¿Cierto? Así no es para los Aventureros.
Mikoto y Ouka sostuvieron sus armas con manos temblorosas.
--¡Es hora de que le mostremos a Bell de qué estamos hechos! ¡Tenemos que demostrar que podemos derrotar a los Jefes de Piso por nuestra cuenta!
Haruhime y Chigusa tragaron saliva.
--Si le decimos: “Estamos indefensos cuando no estás cerca”… bueno, ¡Eso solo le causara problemas! ¿¡Me equivoco!?
No tenían un pilar.
Pero tenían un Herrero que había luchado a su lado y los vigilaba desde el principio.
Tenían las llamas de un horno que resonaba con el sonido del martillo contra viento y marea para armarlos con armas.
Welf sonrió con una sonrisa decidida, intrépida e insolente.
--… ¡Obviamente! ¡¡Lili y sus compañeros no son un mero equipaje!! La Hobbit espeto en voz alta.
--¡Lili estará junto a él y jugará un papel en la aventura!
Lili presionó una mano sobre su pequeño pecho y gritó su gran decisión.
--Yo… también me niego a quedarme atrás. ¡No volveré a ser una prostituta que solo espera que él me salve! Mientras hablaba, Haruhime movió su cola de zorro.
--… Yo también estoy a bordo, Mikoto. ¡No debemos avergonzar el nombre de Takemikazuchi-sama!
--¡Si!
--¡Chigusa, no dejaré que Bell Cranel me gane!
--¡Si!
Ouka, Mikoto y Chigusa gritaron sus gritos de batalla.
--Oh, vamos, chicos… ¿No son un poco demasiado simples?
Daphne fue la única que aún no había dicho nada, y aunque su comentario fue pronunciado en un tono profundamente exasperado, estaba visiblemente al borde de las lágrimas. Un momento después, estaba sonriendo.
--Lo sé, lo sé… Somos Aventureros, después de todo. Si realmente nos arrinconan, tenemos que luchar.
Para Daphne, quien se esforzaba por tomar decisiones objetivas, su moral en aumento se sintió como una señal—como un viento justo que los empujaba hacia la batalla.
--Daph…
Frente a sus ojos aturdidos, Casandra observó a Daphne entrar en la línea de batalla y sacar su daga con forma de bastón, confirmando su decisión.
--… Estoy en excelentes condiciones, <Ignis>. Dijo Daphne.
Mientras Aisha observaba esto, le dio a la figura de hermano mayor de la <Familia Hestía> una silenciosa palabra de elogio.
El trabajo de un Herrero era traer fuego a las armas.
Y el trabajo de los Aventureros era usar esas armas para matar a los monstruos. Las llamas teñían los rostros tanto de los Aventureros como del Herrero.
Exaltados por el fuego que el Herrero había encendido, los Aventureros dirigieron sus ojos hacia adelante y vieron al monstruo.
Se encontraron con los ojos del dragón de dos cabezas que los esperaba.
¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
--¡¡Adelante!!
El rugido de Welf coincidió con el del dragón. Mikoto lo copió. Había comenzado.
La misión para resistir la desesperación.
× × ×
--<¡Kokonoe!>
Quién dio la señal inicial de la batalla no fue ni el Jefe de Piso ni los Aventureros.
Fue una cierta Hechicera.
--<Amada nieve. Amado carmesí. Amada luz blanca.>
Antes de que alguien más se moviera, ella comenzó a Cantar. Haruhime había visto batallas contra Jefes de Piso muchas veces antes. Era una escena típica cuando aún formaba parte de la <Familia Ishtar>.
Mientras los Aventureros reunían todo lo que tenían para enfrentarse a un monstruo tan tenaz, su trabajo como Hechicera era invocar inmediatamente su Magia.
Hechicería combinada con potencia de fuego.
Al otorgar un <Impulso de Nivel> general, podria mejorar el rendimiento de todo el equipo.
Tanto Lili como Aisha la dirigirían a la persona que debería fortalecer, así que priorizó centrarse en el canto. Mientras cantaba su hechizo, que era uno de los más largos, comenzó a convocar las colas doradas con todas sus fuerzas.
--<¡Hiyo!>
El siguiente en actuar fue Welf.
Osciló hacia abajo su larga Espada Larga color turquesa por encima de su cabeza. Apuntó la <Espada Mágica> de hielo al agua.
¿¡…!?
El lago se congeló instantáneamente. Los cuatro ojos del dragón mostraron sorpresa cuando el agua se transformó en un campo de hielo.
Ouka y los otros Aventureros tenían la misma expresión en sus rostros.
No había habido una reunión de estrategia, y nadie le había dicho a Welf que lo hiciera. Simplemente había concluido que para acercarse a ese Jefe de Piso masivo y derribarlo, necesitarían algo en que pararse. Eso fue lo que lo hizo oscilar la enorme <Espada Mágica> que tenía el poder de congelar todo a la vista.
No podría haber una mejor estrategia para enfrentarse al dragón de dos cabezas. Normalmente, el método preferido era lucha contra el Amphisbaena dentro de habitaciones específicas donde las vías fluviales estaban salpicadas de numerosas islas, proporcionando lugares para pararse. Un gran número de Aventureros iría a estas áreas específicas en los Pisos 25°, 26° o 27° y esperarían mientras otros atraían al Jefe de Piso.
--¡No está mal!
Aisha lo alabo con una sonrisa.
Su preocupación por la falta de puntos de apoyo naturales necesarios para esta batalla acababa de disiparse.
¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOO!!
El tercero en hacer un movimiento fue el propio Monstruo Rex.
Como para decir que no tenía intención de dejar que los Aventureros hicieran lo que quisieran, retorció sus cuellos y exhaló una corriente de ardientes llamas azules de ensueño.
Grietas aparecieron por todo el lago congelado cuando las llamas azules comenzaron a derretirlo. El sólido campo de hielo se estaba convirtiendo rápidamente en una multitud de islas.
Ahora tenían el terreno ideal para derrotar al Amphisbaena, tal como Aisha había estado esperando.
--<¡Ven, campeón de los salvajes!>
Para completar la escaramuza preliminar, la Amazona comenzó su <Canto Concurrente>. Tenía la intención de llamar la atención del monstruo hasta que Haruhime terminara el <Impulso de Nivel>.
La chica Renart no podía moverse en absoluto mientras realizaba un canto tan poderoso. Para asegurarse de que ningún ataque la alcanzara, Aisha saltó rápidamente a una de las islas y se acercó al Jefe de Piso.
¡¡OOOoooooOOOOOOOOOO!!
-- —¡¡…!!
El dragón se concentró en Aisha, quien había comenzado a activar su Magia imposible de ignorar y ahora estaba actuando como señuelo. La cabeza derecha del dragón rugió como para estimular a su contraparte izquierda, que respondió escupiendo llamas azules.
Aisha saltó fuera del camino justo a tiempo, haciendo una mueca por el calor mortal, y rodeó al Jefe de Piso en un amplio arco. Esquivando el torrente de fuego del enemigo, continuó Cantando sin pausa antes de finalmente desatar su Magia en lugar de un saludo.
--<¡Hell Kaios!>
Ella golpeó su Podao sobre el hielo a sus pies, lanzando una ola cortante que aceleró como la aleta de un tiburón. La segunda cabeza del dragón se movió rápidamente en respuesta.
¡¡GAAAAA!!
Aunque la cabeza izquierda había escupido llamas azules, lo que la derecha lanzo fue una niebla carmesí. Un cumulo de densa niebla en forma de hoz se enroscó protectoramente alrededor del cuerpo del dragón. Un segundo después, la Magia de la Podao se precipito hacia el costado del monstruo.
En el momento en que hizo contacto, el Poder Mágico se debilitó claramente. La ola se balanceó como una bruma de calor brillante y se hizo más pequeña, pero al final logró atravesar la niebla. Cuando hizo contacto con el cuerpo del Jefe de Piso, solo se escuchó un chaquido.
Las escamas del dragón estaban completamente indemnes.
--¿¡Huh…!?
--¿¡El poder de la Magia cayó!?
Mikoto y Ouka quedaron atónitos. Aisha respondió a la pareja confundida sin pausa.
--¡Es la niebla del Amphisbaena! ¡Cualquier Magia que la toque se difunde! Esa era la habilidad de la segunda cabeza del dragón.
Si las llamas azules eran la espada del dragón para erradicar a sus presas, entonces la niebla carmesí era el escudo que evitaba los ataques de sus enemigos. La efectividad era obvia. Eso podría neutralizar incluso el ataque mortal de un Aventurero de Segunda Clase que había matado a todo tipo de monstruos que los Pisos Inferiores tenían para ofrecer.
Aisha sonaba irritada mientras gritaba sus siguientes palabras.
--¡La única forma de matar al Amphisbaena es atacarlo a corta distancia!
Era por eso que los Aventureros solian elegir habitaciones con muchas islas cuando tenían que matarlo.
Normalmente, luchar voluntariamente contra un gigantesco dragón de agua sobre el agua se consideraría suicida. Pero debido a que la niebla carmesí suprimia la Magia que era tan crucial para matar a otros Jefes de Piso, los Aventureros se veian obligados a enfrentarse al Amphisbaena en un combate a corta distancia.
Sus armas tampoco podían alcanzar la Piedra Mágica en el cuerpo masivo del monstruo, lo que significaba que matarlo con un solo golpe no era una opción.
--¡Si lo golpeáramos con Magia, eventualmente abriría un agujero en la niebla o la volaría, pero no vale la pena!
¡Al menos, nosotros no podemos lograr eso!
Lili agregó lo que había aprendido sobre el monstruo incluso mientras temblaba ante el espécimen vivo.
La niebla no era impenetrable. Cada vez que difundia la Magia entrante, la niebla misma se diluía un poco. Pero el dragón podría reponer cualquier abertura con niebla fresca de su cabeza derecha. Era razonable comparar el inmenso cuerpo del Amphisbaena con un tanque de niebla sin fondo. Con toda probabilidad, los Magos de un equipo se quedarían sin Mente antes de que el monstruo se quedara sin niebla. O serían incinerados primero por las llamas azules.
La doble respiración del Amphisbaena era realmente ideal tanto para el ataque como para la defensa.
--¡Así que esta <Espada Mágica> tampoco funcionará…!
Welf miró la <Espada Mágica Crosso> que sostenia en su mano derecha y sonrió irónicamente.
--<Crece.>—<¡Uchide no Kozuchi!>
Con eso, Haruhime terminó sus preparativos.
Las cinco colas de zorro que se habían manifestado mientras Cantaba ahora estaban completamente cargadas de Magia para aumentar el nivel.
--¡Daselos a Welf-sama, Ouka-sama, Mikoto-sama, Chigusa-sama y a Daphne-sama! Lili gritó de inmediato.
El Amphisbaena tenía el potencial de un Lv. 5. Si un Aventurero Lv. 2 recibiera un golpe directo de sus ataques, los resultados serían fatales. La fortificación del frente y el centro era esencial. Al mismo tiempo, la lista de Lili no incluía a la Lv. 4 Aisha y la retaguardia formada por ella misma, la Ayudante del equipo, y Casandra, la Sanadora. La Hobbit había decidido realizar un ataque rápido.
Lili había asumido el papel de comandante ahora que Aisha estaba en la línea del frente, asi que Haruhime escuchó rápidamente sus órdenes.
--<¡Danza!>
Las colas de luz que habían crecido desde la parte inferior de la espalda de Haruhime se separaron de su cuerpo y se transformaron en orbes de luz. El encantamiento <Kokonoe>, cargado por el hechizo <Uchide no Kozuchi>, voló hacia Welf y los demás, entrando en sus cuerpos como si la Magia los estuviera poseyendo. Los orbes de luz del <Impulso de Nivel> formaron una cadena.
Pero solo había cuatro.
Una cola de luz todavía estaba unida al cuerpo de Haruhime. Presionó una mano contra su pecho, jadeando mientras sacaba una Poción Mágica.
Si las cinco colas son enviadas a la vez, colapsare. ¡Pero si retengo una por un momento…!
Haruhime había aprendido esa lección de su batalla contra el Musgo Gigante.
Si intentara usar toda la Magia de <Kokonoe> simultáneamente, sufriría un Mente Cero y se derrumbaría en un patético e inútil bulto.
Este era un método que había ideado para evitar ese problema. Al activar todas las colas mágicas menos una y mantener la última parte de la Magia en espera, podría retener el valor de la Mente de una cola y evitar desmayarse. Una vez que se recuperara, podría proporcionarle al equipo <Impulsos de Nivel> nuevamente.
Además, podría usar la cola restante como repuesto en caso de emergencia. Simplemente no podía darse el lujo de colapsar en este momento.
Eso era facil de ver.
Había descartado la modestia y la humildad. Lo que más necesitaba el equipo en su situación actual era su poder.
Para tener una oportunidad contra el Jefe de Piso escandalosamente fuerte, tenia que producir continuamente esa luz de <Impulso de Nivel> para apoyar a Mikoto y los demás.
Se sentía culpable, pero esta era la única forma que podía manejar.
Los ojos de Haruhime se encontraron con los de Chigusa, la única persona nombrada por Lili que no había recibido un <Impulso de Nivel>.
--Lo siento mucho, Chigusa-sama.
--Está bien.
Lo que Chigusa quiso decir era: todavía puedo luchar.
Haruhime sintió lágrimas en sus ojos cuando su amiga de la infancia sonrió, un ojo bondadoso se asomaba por detrás de su flequillo sacudiendose. En sus manos, Chigusa sostenía un arco y una flecha. Ella era parte de la guardia central.
Moviendo su cola, la Renart fijó su mirada en el campo de batalla, decidida a no apartar la mirada ni siquiera por un momento, luego se concentró en recuperarse.
--No quería usar esto, pero… este no es exactamente el momento de ser tacaña, ¿Verdad?
Daphne se rió entre dientes mientras se paraba al lado de Haruhime y observaba cómo arrasaba el Amphisbaena. Luciendo reacia pero resignada, comenzó su propio Canto.
--<Sigue ciegamente el sol en el cielo. Florece, armadura de laurel, de manera que todos huyan de ti.>
Era un Canto corto. Dibujando un círculo en el aire con su daga, Daphne completó el lanzamiento del hechizo.
--<Raumure.>
Una capa de luz verde profunda envolvió todo su cuerpo. Era magia de protección, similar a los encantamientos. El resultado fue un pequeño aumento en su Resistencia y un gran aumento en su Agilidad. Era la única Magia que tenía Daphne, y no le gustaba usarla porque le recordaba a cierto Dios; ni siquiera lo había usado durante el
<Juego de Guerra>, cuando la existencia misma de su <Familia> había estado en juego.
--¡¡Ooraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!!
Con eso, los Aventureros pseudo-Lv. 3, impulsados por la Magia de Haruhime, cargaron hacia adelante.
Sus <Estados> habían aumentado dramáticamente. Incluyendo la Magia de Daphne, la mejora del equipo estaba completa.
Todos sus preparativos habían sido hechos. Estaban a punto de cambiar de una escaramuza y comenzar la batalla principal.
Con un poderoso grito de batalla, Ouka y los demás se movieron desde la orilla hacia las islas sobre el agua y se precipitaron hacia el Jefe de Piso.
Sus botas pisotearon el hielo y su nueva fuerza los disparó en el aire. Utilizando el impulso otorgado por su
<Estado> temporal de Lv. 3, Welf, Mikoto y Ouka saltaron enérgicamente de una isla a otra, dispersándose en tres direcciones cuando el Jefe de Piso se abalanzó sobre ellos.
Junto con Aisha, quien ya se había dirigido hacia la espalda del dragón, lo rodearon, todos apuntando a diferentes objetivos.
Pero—
¡¡OOOOOOOOOOOOOOOO!!
¡¡GAAAAAAAAAAAAAAA!!
--“ “ “¿¡…!?” ” ”
Tan pronto como ambas cabezas dejaron escapar un doble rugido, el trío que avanzaba se encontró instantáneamente al borde de la derrota. Welf esquivó la cabeza derecha del dragón por un pelo cuando se abalanzó ferozmente sobre él, mientras que Mikoto y Ouka tuvieron que saltar del intento de la cabeza izquierda de cortarlos a ambos. Cuando la cabeza se osciló horizontalmente, rozando las suelas de sus botas, sus posturas de combate se desmoronaron y la enorme isla de hielo en la que estaban parados se partió en forma de V.
Una ráfaga de gotas de agua voló a través del aire, golpeando a los tres Aventureros cuando de alguna manera lograron aterrizar en otra isla.
--¡¡Es muy rápido!!
--¡Pero más que eso…!
--¡Nunca baja la guardia!
Welf, Mikoto y Ouka hablaron con voces que temblaban de miedo.
Las dos cabezas de dragón agitándose rápidamente tenían sus propias mentes. Ya sea que estuvieran rodeadas o atrapadas en un ataque de pinza, la conciencia situacional combinada de las cabezas eliminaba todos los puntos ciegos. Además, los largos y poderosos cuellos trenzados con músculos de dragón atacaban con una velocidad extraordinaria y podían atacar a los enemigos que se acercaban desde cualquier dirección.
-- —¿¡…!?
Sin siquiera una pausa, la cabeza derecha del dragón salió disparada en persecución de Mikoto.
Había dejado que su atención fluctuara por un mero instante, ni siquiera lo suficiente como para llamarlo un momento de descuido. Pero incluso con su <Estado> de Lv. 3, todavía no pudo escapar por completo.
Ese martillazo del dragón sería más que suficiente para evitar que Mikoto se recuperara.
--¡Cuidado!
--… ¡…! ¡Daphne-dono!
Daphne empujo a Mikoto fuera del camino sin un momento de sobra. Su sobresaliente habilidad precognitiva le advirtió sobre el peligro inminente de Mikoto, y al usar la agilidad extrema obtenida al combinar los efectos de
<Raumure> con el <Impulso de Nivel> de Haruhime, había logrado saltar al lado de Mikoto desde su posición en el centro del grupo.
El ataque del dragón no dio en el blanco, pero destrozó el trozo de hielo donde su presa había estado momentos antes. Llevando a Mikoto por la cintura, Daphne aterrizó en otro trozo de hielo y la dejó en el suelo.
--Esto puede parecer poco razonable, pero debes acostumbrarte a este monstruo rápidamente. No puedo rescatarte una y otra vez.
--¡Cierto, por supuesto!
Cubierta de sudor, Daphne regresó inmediatamente a la línea de batalla.
Mikoto se levantó, un escalofrío de terror la recorrió al darse cuenta de que distraerse significaba la muerte instantánea en esta batalla contra el Jefe de Piso. Mientras miraba al dragón, se dijo a si misma que agudizara aún más sus sentidos.
--El Jefe de Piso dragón… ¡Pensé que entendía lo feroz que era incluso sin verlo de cerca, pero esta fuerza es increíble!
La gran apariencia del dragón blanco envuelto en una niebla carmesí solo lleno de temor a sus oponentes.
Aunque el ominoso brillo en los ojos del dragón amenazaba con abrumarlos por completo, Mikoto y sus camaradas se precipitaron hacia él una vez más. Esta vez atacaron al unísono desde el frente, la izquierda y la derecha del dragón. Gracias a que Aisha intervino para ayudar, Ouka pudo escapar de la vista del Amphisbaena y finalmente asesto un golpe exitoso, pero los resultados no fueron lo que esperaba.
--¿¡Huh!?
Una violenta tormenta de chispas voló desde <Kougou>, su enorme Hacha de Batalla hecha de mineral Varmath de alta calidad. Las duras escamas del dragón habían obstaculizado su ataque.
Penetrar las escamas de un dragón—que se encontraban entre el Botín de mayor calidad disponible—era uno de los mayores desafíos que cualquier Aventurero podría enfrentar. La combinación de ataques viciosos y esta defensa casi impenetrable era lo que le dio a los dragónes su reputación como uno de los monstruos más fuertes.
Completamente ileso del ataque de Ouka, el dragón balanceó sus cuellos de un lado a otro como si estuvieran atrapados en una tormenta violenta. Los cuatro atacantes se vieron obligados a huir del alcance de su ataque, con su equipo de protección ya maltratado.
Tan pronto como se retiraron, apareció una neblina azul alrededor de la boca del dragón.
--¡El aliento se acerca!
Daphne gritó la advertencia desde una de las islas de hielo donde ancló el centro de su formación, con su
<Espada Mágica> estilo Daga agarrada en una mano. Chigusa corrió detrás de ella y soltó una flecha en un intento de distraer al dragón blanco, pero no se detuvo.
¡¡~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~!!
Nuevas olas de ardientes llamas azules se precipitaron por el campo de batalla.
En un abrir y cerrar de ojos, un trozo de hielo flotante de diez metros se derritió en nada y la superficie del lago se incendió.
Las ardientes llamas azules alimentadas por un propulsor de bilis de dragón no dependía de la Magia, sino de la potencia de fuego pura. Por esta razón, incluso la Magia Ant-Magia de Welf era inútil contra el aliento del monstruo.
Las olas de vapor que se elevaban desde la trayectoria de las llamas azules habían hecho que todo el Piso fuera increíblemente cálido y húmedo. Cambió el ambiente acuático normalmente frío en una sauna—o más exactamente, en un caldero de llamas azules.
--No puedo respirar…
--Me arde la garganta.
Cada vez que los Aventureros luchaban contra el Amphisbaena, la <Capital del Agua> sufría esa transformación. Aisha estaba acostumbrada, pero los demas eran diferentes. Este bautismo a vapor—a pesar del hecho de que no era un Piso volcánico—era desagradable incluso para los Aventureros de Clase Alta y erosionaba su capacidad de concentración. Y cuando lograron recuperarse, todavía estaban significativamente debilitados.
Parados cerca de las llamas azules que constantemente consumían el oxígeno en el aire, Mikoto y Ouka gruñeron.
Esta niebla carmesí… no solo bloquea la Magia. También interfiere con los ataques al reducir la visibilidad. Combinado con el calor y la humedad… esto es horrible.
Daphne se encontraba a cierta distancia de la línea del frente, observando atentamente al Amphisbaena.
Si entraban en combate cuerpo a cuerpo, la niebla que ocultaba a su enemigo actuaba como una cortina que les bloqueaba la vista. Lo más probable era que el primer golpe de Ouka haya sido ineficaz no solo porque las escamas del dragón eran tan resistentes, sino también el tiempo de su ataque no había sido correcto.
Técnicamente tenemos puntos de apoyo sobre los que pararnos, pero estas plataformas de hielo no son confiables comparadas con la tierra sólida…
Gracias al agua que caía de las <Gran Catarata> en el lado norte de la caverna, los innumerables fragmentos creados cuando el hielo se rompió eran como inestables islas flotantes. La distancia entre ellas variaba constantemente, así que era imposible que los Aventureros se movieran como quisieran.
¡Para empezar, esas dos cabezas se mueven demasiado rápido para un Jefe de Piso enorme!
Cuando se enfrentaban al Goliat, todo lo que los Aventureros necesitaban hacer para evitar recibir daño letal era estar atentos cuando estaban directamente frente a él. Además, eran capaces de acercarse al Goliat antes de que atacara.
Pero esta batalla contra el Amphisbaena era diferente.
Su velocidad parecía imposible para un monstruo de clase ultra grande, y usaba hábilmente esa velocidad tanto para recopilar información como para interceptar ataques. Era como una cereza extra sobre las poderosas llamas azules que parecían incinerar todo lo que tocaban y la barrera de niebla que bloqueaba la Magia.
--Ojalá pudiera escapar… aunque no pueda.
Gracias al papel de comandante que habían empujado en ella desde su tiempo en la <Familia Apolo>, Daphne no pudo evitar analizar al enemigo y murmuró su sombría conclusión a pesar de sí misma.
¿¡GUAAAAAAAA!?
--Maldición, ¿Demasiado superficial?
Aisha se había deslizado más allá de los afilados dientes del enemigo con su confianza habitual y asesto un golpe dirigido al espacio entre las escamas protectoras, pero logró extraer solo unas pocas gotas de sangre. Furia se filtró de los ojos del Jefe de Piso hacia la Amazona que lo había lastimado.
Ambas cabezas rugieron una tras otra, y al momento siguiente el dragón se hundió bajo la superficie del agua. La aprensión consumió a los Aventureros mientras veían al monstruo desaparecer bajo el agua.
El dragón blanco se lanzó casi hasta el fondo del estanque de inmersión, miró a través de la superficie ondulante con sus cuatro ojos y luego estalló hacia arriba.
—¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
¡¡GUOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
Ambas cabezas surgieron sobre el agua seguidas por el cuerpo masivo, que se lanzó directamente hacia los Aventureros.
Ni represalias ni defensa fueron posibles. Mientras Ouka y los demás huían de la enorme masa que salió disparada del agua hacia ellos, el tsunami los alcanzo.
El dragón de agua—que alcanzaba su mayor potencial en el agua—se precipitaba hacia ellos. Después de lograr una aceleración increíble bajo el agua, tanto la fuerza como el alcance del ataque entrante estaban en un nivel diferente en comparación con todo lo que habían visto hasta ahora.
Las ondas de choque incluso llegaron a Daphne y Chigusa en el centro, intimidándolas.
--*Cought* *Cought*… ¡Argh!
Con sus <Tela de Undine> ahora empapada, Welf y el resto de la vanguardia estaban de rodillas en una isla y levantaron la vista hacia el Jefe de Piso mientras los miraba hacia abajo.
“El Gremio lo califica como Lv. 6 cuando se encuentran en el agua”, Aisha lo había mencionado antes. Los otros apenas comenzaban a entender el significado de sus palabras.
El mundo acuático que se extendía al otro lado de un solo trozo de hielo era en sí mismo el arma más importante de su enemigo. No hacía falta decir que, si fueran arrastrados a las profundidades, serían brutalmente asesinados en un abrir y cerrar de ojos.
--Maldición, es fuerte… ¡Más fuerte que cualquier monstruo contra el que hayamos luchado antes!
--¡Pero lo derrotaremos! ¿Cierto?
--Así es. ¡Aquí voy!
Welf y Ouka le devolvieron la mirada al dragón, alzaron sus armas sobre sus hombros y corrieron hacia adelante para renovar su ataque.
× × ×
--¡E-E-E-Esperen! ¡Solo esperen un…! Mientras tanto—
Parada en la orilla detrás de los miembros atacantes de su equipo, Lili no podía hacer nada.
Su última acción había sido decirle a Haruhime qué hacer con sus <Impulsos de Nivel>. Desde entonces, se había sentido como una niña perdida.
¿¡Qué demonios deberíamos hacer contra esa cosa…!?
Una batalla contra un Jefe de Piso era completamente diferente de una batalla ordinaria.
Había demasiada información para tomar. Cuando estaban en los pasillos dentro del laberinto, Lili había podido manejar el trabajo de comandante. Pero ahora estaban en una caverna. El espacio era incomparablemente grande e incluía un terreno difícil frente al agua. La escala era ajena a ella, especialmente con ese dragón de gran tamaño que entraba y salía del agua para atacarlos a su antojo. Para colmo, había innumerables trozos de hielo, llamas furiosas y la pajita final—la cúpula de raíces que los rodeaba por encima y por todos lados. Lili quería preguntarle a alguien si estaba en un cuento de hadas.
Lili seguía siendo una comandante en entrenamiento. La situación actual estaba más allá de lo que podía manejar.
¿¡Qué debería hacer Lili…!?
En el vasto desierto de su cerebro, las opciones eran infinitas. No podía encontrar rápidamente la elección correcta.
Lejos de la orilla, las llamas se arremolinaban alrededor del árbol Ajura. Quemándose brevemente, sus pétalos caídos se dispersaron por el suelo. Lili observó a Haruhime presionar sus manos contra su pecho y descansar ambos codos en el suelo, tratando desesperadamente de recuperarse. Para Lili, la Renart parecía reflejar sus sentimientos de angustia.
Sudor rodó por su mejilla mientras captaba esa profunda escena por el rabillo de su ojo.
--¡Liliruca! ¡Mantén la calma!
--¡¡…!!
Era Daphne, su maestra en lo básico del liderazgo.
--¡Lo más importante para la retaguardia, especialmente el comandante, es perspicacia y decisión! ¡Y la compostura! ¡Debes mantener la cabeza más fría que cualquier otro en el equipo!
--¡E-Entiendo! ¡Pero…!
Desde el otro lado del trozo de hielo, Daphne cortó el grito de Lili con un grito propio.
--Los mejores comandantes no se preguntan qué deberían hacer en una situación dada. ¡Se preguntan cómo pueden cambiar la situación!
--¡¡…!!
--Una vez que puedas hacer eso, estarás lista para graduarte. Con eso, Daphne salió corriendo.
--¡Nos faltan personas! ¡Ire al frente!
Le habia dejado el mando del equipo completamente a Lili.
La Hobbit se quedó en silencio por un momento mientras consideraba la confianza tácita en la que descansaba la decisión de Daphne. Entonces sus ojos castaños brillaron con furia.
La confusión había desaparecido de su mente. Todo lo que sentía ahora era la voluntad de luchar ardiendo en su corazón.
La fuerte presión que venía de la mano con la responsabilidad había desaparecido. En su lugar ardia el calor de juramento para no fallarle al equipo, para no dejar morir a ninguno de ellos y para luchar junto a ellos.
Vigorizada por el consejo alentador de Daphne, la pequeña cabeza de Lili comenzó a hacer grandes planes.
Está el estanque de inmersion congelado y el árbol en lo alto…
Primero, observó su entorno.
¡Nos quedan cuatro <Espadas Mágicas>, y la situación de los miembros del equipo que pueden usarlas es…!
Luego, escrutó las cartas en su mano.
Afortunadamente—aunque esa podría ser la palabra equivocada—la destrucción del laberinto significaba que ningún otro monstruo podría llegar a la orilla. Todavía estaba dentro del alcance de las ardientes llamas azules, pero mientras Welf y los demás mantuvieran ocupado al dragón, tenía tiempo para pensar.
Finalmente se decidió por una estrategia.
--¡Mikoto-sama, comienza a Cantar!
Los otros Aventureros se giraron ante el fuerte grito de la Hobbit.
--¡Cambia posiciones con Daphne-sama y vuelve al centro! ¡Todos en la vanguardia, por favor detengan al enemigo con todas sus fuerzas! ¡Chigusa-sama, continúa brindando apoyo!
Emitiendo una serie de órdenes, su comandante puso en marcha su plan. Su poderosa y clara voz tenía la autoridad para estimular a los guerreros a la acción. Era como un rayo de luz perforando la oscuridad. Nadie la cuestionó.
Mikoto asintió, Welf sonrió y Aisha se lamió los labios.
--<Miedo fuerte y tortuoso—>
Mikoto retrocedió al centro de su formación donde estaba Chigusa y comenzó su Canto, según lo ordenado. Mientras tanto, Daphne—quien tenía un <Estado> más alto que Mikoto para empezar—llenó hábilmente el espacio que dejo, utilizando la perspectiva aérea que había ganado antes para coordinarse hábilmente con el resto de la vanguardia.
--¡No hay nadie que llene el espacio vacío más suavemente que tú!
--¡Vaya, gracias, señor!
¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
Welf y Daphne, que se habían enfrentado entre sí en el <Juego de Guerra>, ahora corrían lado a lado mientras intercambiaban bromas. Cuando la cabeza derecha del dragón se lanzó hacia ellos con una inclinación hacia abajo, Daphne la atrajo lo más cerca posible antes de retroceder. Mientras tanto, Welf usó su Gran Espada para cortar el tronco del monstruo.
Aisha y Ouka se abrieron paso entre las crepitantes llamas azules para reprimir la cabeza izquierda.
--<¡Trae la espada destructora del mal! Inclínate ante la espada de la supresión, la espada mítica de la subyugación. Te llamo aquí ahora, por tu nombre.>
Todo este tiempo, Mikoto construía constantemente su Magia.
Había decidido que quedarse en un lugar sería peligroso, así que mientras realizaba su <Canto Concurrente>, se movia constantemente de isla en isla. A Chigusa le tomó todo lo que tenia seguir y proteger a Mikoto, quien estaba saltando y corriendo como una Lv. 3.
¡¡…!!
El Amphisbaena había notado los movimientos amenazantes de los Aventureros.
Cuando el monstruo intentó lanzarle sus ardientes llamas azules a Mikoto, Aisha y los demás interceptaron el ataque. El dragón blanco sacudió sus cabezas, como si estuviera molesto por los pequeños seres que revoloteaban listos para blandir sus cuchillas en la más mínima apertura.
¡¡OOOOOOOOOOO!!
¡¡GAAAAAAAAAA!!
--¡Mierda!
Quizás dándose cuenta de que su patrón de ataque actual no las llevaba a ninguna parte, ambas cabezas rugieron y luego desaparecieron bajo el agua. Más trozos de hielo crujieron cuando el enorme cuerpo del dragón golpeó contra ellos, y Welf se retiró con una maldición.
Su objetivo ya no era visible. No sabían dónde podría aparecer a continuación. ¿Apuntaría a Mikoto quien Cantaba? ¿O trataría de dispersar a Welf y a los demás en la línea del frente? Mientras la electrizante tensión recorría a cada miembro del grupo, Lili emitió otra orden.
--¡Mikoto-sama, usa tu Habilidad <Yatanokurogarasu>!
--¡…!
Mikoto obedeció reflexivamente la revelación divina. <Yatanokurogarasu> le permitía detectar monstruos con los que se había encontrado anteriormente. Gracias a su <Impulso de Nivel>, el dragón no pudo escapar de su detección incluso después de sumergirse bajo el agua.
En el mapa negro que se desplegó en el fondo de la mente de Mikoto, había un punto carmesí moviéndose a una velocidad extrema.
Ella había continuado su <Canto Concurrente> mientras usaba esa otra Habilidad, asi que simplemente señaló para indicar a dónde deberían dirigir sus ataques.
--¡Noroeste! ¡Debajo de Aisha-sama!
--“ “ “¡¡…!!” ” ”
Sin perder el ritmo, Lili gritó la información. Cuando la voz de la Hobbit resonó en las esquinas del enorme espacio, Aisha y las personas cercanas a ella saltaron rápidamente.
Menos de un instante después, el Jefe de Piso ataco.
Fragmentos de hielo se dispersaron y agua roció por el aire. Los Aventureros habían evitado con éxito el ataque procedente de debajo del agua.
--<¡Shinbu Tousei!>
Casi simultáneamente, Mikoto terminó su Canto.
Con su ataque habiendo fallado, su enemigo ahora estaba completamente expuesto. Esta era una oportunidad perfecta.
Pero con un asombroso tiempo de reacción, la cabeza derecha lanzó una nueva capa de niebla carmesí. Ouka y el resto de la vanguardia fruncieron el ceño con frustración cuando el dragón desplego su escudo justo a tiempo—pero Lili emitió tranquilamente su orden final.
--Apunta tan lejos y tan alto como puedas.
--¿Huh?
Mikoto murmuró, pero mientras miraba hacia donde apuntaba la Hobbit, oyó crujir el hielo. El ruido provenía directamente de encima del Jefe de Piso.
Desde la cúpula de raíces en forma de jaula que los rodeaba.
Mikoto adivinó la intención de Lili y pronunció el nombre de su hechizo.
--<¡Futsu no Mitama!>
Apareció una espada hecha de luz de color morado oscuro, y círculos concéntricos se ondularon hacia afuera desde el Amphisbaena.
Mikoto había activado su Magia para controlar la gravedad.
UUUUUU…
El ataque gravitatorio que se extendía desde lo alto rodeó al Amphisbaena, pero como era de esperar, su escudo de niebla debilitó el impacto. Lo máximo que pudo hacer fue forzar el cuello del monstruo hacia abajo hasta que apenas tocó la superficie del agua. El campo de gravedad redujo la densidad de la niebla, pero el dragón inmediatamente exhaló más. El golpe de la Magia no había sido letal.
El Jefe de Piso sacudió sus cabezas con aparente irritación.
—¿¡GA!?
Entonces, una serie de feroces golpes aterrizaron en ambas cabezas. La lluvia de golpes no se detuvo, cayendo continuamente sobre el Amphisbaena sin pausa. Su mente se quedó en blanco. No había forma de que entendiera lo que estaba sucediendo.
--Las raíces de los árboles colosales…
--¡Ella los derribó con su Magia de gravedad!
Los Aventureros observaban cómo se desarrollaba la escena desde la distancia. Ouka y Daphne estaban asombrados.
La espada de luz—un signo de la gravedad siendo manipulada por <Futsu no Mitama>—se había desplegado a su alcance máximo, apareciendo justo al lado de la cúpula de raíces sobre las cabezas del dragón. En otras palabras, la enorme jaula de árboles estaba dentro del alcance de su poder.
Empujada hacia abajo por la gravedad extrema, la sección de la cúpula de raíces directamente sobre el Jefe de Piso se había derrumbado sobre sí misma.
La niebla solo podía debilitar la Magia entrante; no pudo bloquear una lluvia de raíces de árboles. Con la fuerza adicional de la gravedad, una montaña de raíces de cinco metros de ancho se precipito hacia abajo al Amphisbaena.
…… ¿¡…!?
Una cabeza del inmenso Jefe del Piso fue golpeada por grandes cantidades de escombros. Quedando aturdida al instante.
--¡Lo hiciste Lili-enana!
--¡¡Es tu turno ahora!!
Ellos no eran el tipo de Aventureros que dejarían pasar una oportunidad como esa. El aturdido Jefe de Piso era como un pato sentado en silencio flotando en el agua.
Los atacantes lamieron sus labios ante esa presa ideal—un objetivo indefenso y de gran tamaño.
Apuntar a las piernas y derribarlo. Esa era una práctica estándar cuando se luchaba contra Jefes de Piso y otros monstruos de gran tamaño.
Lili había hecho lo contrario—apuntar a la cabeza y llevarlo al agua.
Welf y Aisha aclamaron a su joven comandante, mientras que Ouka y Daphne se precipitaron hacia adelante para no perder su oportunidad.
--“ “ “ “¡¡UOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!” ” ” ”
En el instante en que <Futsu no Mitama> se disipó, Welf cortó, Ouka aplastó, Daphne perforó y Aisha destrozó.
Las escamas del dragón volaron bajo el ataque de la Gran Espada y el Hacha de Batalla. La sangre brotó de una lluvia de empujes de Daga, la cuchilla se abrió camino entre las escamas. Un trozo de carne se desprendió de un cuello cuando el filo de la Podao penetró profundamente. La espada de Mikoto y las flechas de Chigusa se unieron al ataque.
El enorme cuerpo cubierto de innumerables escamas grandes resultó herido, y ambos cuellos también sufrieron daños.
No mucho después, el dragón se recuperó de su aturdimiento y rugió indignado por el ataque total que los Aventureros habían lanzado.
¡¡~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~!!
Su rugido también tenía el doble propósito de convocar a otros monstruos para la batalla.
Los Aventureros retrocedieron de un salto del apaleado dragón solo unos momentos antes de que varias cabezas de serpientes salieran del agua.
--¡Serpientes Acuáticas!
--¿¡Y también Harpías!?
--¡Parece que llamó a sus amigos!
Los largos cuerpos de las Serpientes Acuáticas emergieron del agua entre las islas de hielo. El equipo maldijo cuando una bandada de Harpías descendió desde arriba al mismo tiempo.
En total, seis monstruos habían aparecido.
Los refuerzos eran oponentes irritantes. Pero su número no era nada que el equipo no pudiera manejar.
--¡Primero nos ocuparemos de estos monstruos! ¡Aisha-sama y Daphne-sama, distraigan al Jefe de Piso! Sin perder tiempo siendo indecisa, Lili dirigió el flujo de la batalla con su rápida orden.
Welf, Ouka, Mikoto y Chigusa fueron tras los monstruos. Mientras tanto, Aisha y Daphne distrajeron al dragón hasta que el resto fuera exterminado.
--<¡Danza!>
Justo cuando más lo necesitaba, Chigusa se encontró en el extremo receptor de un <Impulso de Nivel>. Cuando ella y Mikoto levantaron la vista, vieron a Haruhime pasar a la siguiente parte del canto de <Kokonoe>, con gotas de sudor cayendo de su cuerpo. El corazón de Mikoto se hinchó al saber que su amiga los estaba apoyando, y lanzó una cuchillada contra los monstruos.
--¡¡Acabenlos—!!
Sonó el feroz repiqueteo de los ataques con espada, la canción del campo de batalla. Los Aventureros empuñaban sus armas con todas sus fuerzas.
× × ×
Qué fuertes son esas personas.
Esto fue lo que pensó Casandra mientras miraba la escena ante ella.
Siguen luchando… sin ceder ante la desesperación.
Qué valientes se veían, con sus cuerpos cubiertos de heridas y sus mejillas ensangrentadas. Luchaban con todas sus fuerzas, ninguno se encogía de miedo.
Yo…
Casandra no podía hacerlo.
La desesperanza todavía desgastaba su corazón. El terror había anidado profundamente dentro de ella.
Sin importar lo que hagamos, volverá a suceder. Sucederá de nuevo.
Las palabras resonaban incesantemente en sus oídos.
Se sintió abrumada por su impotencia para superar la pesadilla.
Incluso si se uniera a la batalla, el mundo la empujaría fuera de la cima de la esperanza hacia las profundidades del abismo. Aterrorizada por la miseria y la angustia que la asaltaría cuando eso sucediera, sus manos y pies se negaron a moverse.
Si esta es la “jaula de la desesperación”, entonces… ¿Eso significa que esta caverna donde apareció el Jefe de Piso ya se ha convertido en el “ataúd”…? ¿No escaparemos de la muerte a tiempo…? No es bueno, no puedo pensar…
Una parte de su corazón quería hacer una pregunta: ¿Está bien renunciar a todo aquí y ahora?
Pero al igual que si los cables que conectaban su mente y su cuerpo físico se hubieran cortado, su cuerpo se negó a moverse como lo deseaba. Sintió que estaba viendo cómo se desarrollaba una obra trágica.
Casandra había dejado a muchos Aventureros a su suerte. Los había ofrecido como sacrificios a la calamidad. Eso también era una estaca que alimentaba su renuncia. ¿No deberías pagar por tus pecados con tu propia vida? Su débil corazón le susurró.
Había perdido tanto su espíritu como su voluntad de luchar. Casandra no podía soportarlo.
Casandra no podía enfrentarlo.
-- —¡¡Reacciona!!
--¡Ow!
De repente, algo la golpeó en el costado de la cabeza y el mundo se llenó de estrellas.
--¿¡D-Daph!?
Su mejor amiga estaba parada junto a ella con una mano apretada en un puño y su respiración entrecortada. Casandra, con los ojos llorosos, estaba a punto de preguntar por qué Daphne estaba allí, pero no tuvo oportunidad.
--¡Reacciona! ¡De una! ¡¡Buena veeeeeeeez!!
Fue interrumpida por una intensa demanda. Fue el grito más terrible que Casandra había escuchado. Sorprendida por la furiosa voz, la cola de Haruhime, quien estaba parada en la misma orilla, se estremeció.
Un gemido escapó de los labios de Casandra a pesar de sí misma.
--¡Eres una Sanadora! ¿¡Qué estás haciendo aquí parada!? ¡Ustedes en la retaguardia son más importantes que cualquier otro en las batallas contra Jefes de Piso! ¿¡Crees que podemos mantener la línea contigo actuando así!?
¡Ni siquiera tenemos suficientes personas en primera línea!
En respuesta al terror de Casandra, Daphne despotrico con los ojos inyectados en sangre.
Ver a la Sanadora descuidando su trabajo aparentemente la hizo enojar, lo que la llevó a abandonar el combate en el frente y correr para derribar un martillo de furia justificada.
--¡Y ahora tengo que correr todo el camino de vuelta hasta allá! ¡Es el doble de problemas! ¡No tengo tiempo de sobra en primer lugar!
Casandra se echó hacia atrás para evitar a la furiosa Daphne. Entonces se dio cuenta de algo. Daphne estaba cubierta de heridas.
Líneas rojas cruzaban sus brazos y hombros.
Su <Tela de Undine> estaba hecha jirones y sus hombros se agitaban mientras respiraba.
--Daph… ¿Esto es mi culpa…?
--¡Eso es lo que he estado diciendo! ¡Date prisa y ponte a trabajar!
Casandra miró hacia abajo, con el rostro pálido, mientras agarraba la <Tela de Undine> envuelta alrededor de su cuerpo. No levantó la vista cuando habló.
--¿Por qué no han cedido todos a la desesperación?
--¿Huh?
--¿No tienen miedo de la desesperación que nos va a tragar por completo?
Casandra frunció el ceño. Sabía que el verdadero significado de sus palabras no se estaba transmitiendo, pero preguntó de todos modos.
Esta era el Calabozo, el laberinto sin fin. La batalla que ella y sus compañeros enfrentaban no era más que una mota de polvo en comparación.
Ella preguntaba si la encarnación del Calabozo—el dragón que transformo la esperanza en desesperación—no pudo aterrorizarlos.
En respuesta, Daphne, que ya tenía la costumbre de mirar agudamente para empezar, la fulminó aún más.
--¿¡No es obvio con solo mirarme!? ¡Por supuesto que tengo miedo!
--¿Qué?
Daphne extendió su brazo, que temblaba incluso ahora. Luego continuó despotricando contra la desconcertada Casandra.
--¡Pero de todos modos lucho! ¡Lucho por sobrevivir!
Se inclinó hacia delante, su voz estaba llena de determinación.
--“Desesperación” es una palabra conveniente, ¿¡No es asi!? ¡Sabes que podrías meterte en más problemas si intentas luchar! ¡Es la mejor excusa para rendirse!
--¿¡…!?
--¡Yo era igual hasta hace unos minutos! ¿¡Pero qué opción tengo!? ¡Liliruca y sus amigos se levantaron para luchar, y pensé que tampoco estaba lista para rendirme!
Sin importar cuán difícil fuera la batalla, Daphne quería regresar a casa con vida.
Además, a pesar de sí misma, había encontrado un grupo de compañeros con los que realmente se estaba encariñando, y no quería que murieran. Sus motivos eran tan simples como eso.
--También te gustan, ¿Cierto? Es difícil no quererlos, ¿¡Verdad!?
--¡¡…!!
--¡Así que hazte útil ya! ¡Cura a alguien! ¡Protege a alguien! ¡Todavía estás viva y yo también! ¡No dejes que la palabra “desesperación” te gane!
Las palabras de Daphne fueron como una bofetada en la cara. Le estaba diciendo a Casandra que no se alejara de la realidad. Aún no había terminado.
Casandra interpretó que eso significaba que no debería ceder ante el futuro que aún no había llegado, o ante una profecía que aún no se había cumplido.
Independientemente de lo difícil o doloroso que fuera, tenia que luchar con todas sus fuerzas hasta el final. Tenía que hacerlo porque era una Aventurera, y los Aventureros nunca renunciaban a un desafío.
¡Si! Incluso si la desesperación espera—
-- —¡Mira al futuro! ¡Levantate! Siempre.
Siempre, Daphne estaba impulsando a Casandra hacia adelante. No creía sus profecías, pero cuando Casandra se acurrucaba de dolor, la regañaba y tiraba de ella hacia arriba.
Daphne era el polo opuesto de Casandra, y sentia una combinación de envidia, curiosidad y admiración hacia ella. Por eso se había apegado tanto a ella. Por eso quería ser su mejor amiga.
--… Yo…
No había tiempo que perder—eso era lo que Casandra dedujo de la forma en retroceso de Daphne mientras corría hacia el frente de batalla una vez más. Una mirada hacia ella hizo evidente que creía en Casandra.
Todavía arraigada en su lugar, Casandra agarró su Báculo de cristal con ambas manos y lo presionó contra su frente.
Sólo un poco más de tiempo. Solo un poco más.
Seguiría resistiendo la desesperación.
Casandra no había podido salvar muchas vidas. Pero los más importantes para ella todavía estaban vivos. Lo volvería a hacer. Desafiaría la trágica profecía una vez más.
--<Luz celestial, una vez rechazada. Misericordiosos brazos que salvan mi ser superficial.>
Luz se disparó desde su Báculo. La Magia que se lanzó emitió un resplandeciente brillo lleno de una calidez que desterró la oscuridad.
--¡Casandra-sama…!
Haruhime, quien había estado mirando la escena desde la misma orilla, no pudo evitar sonreír.
--<Rescata a mis miserables compañeros en lugar de mis palabras que no pueden llegar a ellos. Oh luz del sol, que puedes rechazar la ruina—>
Cantando el hechizo con los ojos cerrados, Casandra parecía una doncella orando.
La profetisa de la tragedia rechazada por el mundo Cantó su canción de resistencia una vez más, y cuando terminó, abrió los ojos.
Fijó su mirada en el área central donde la batalla se había vuelto más feroz. Invocando todo su Poder Mental y apuntando tan lejos como pudo, lanzó su Magia.
--<Luz del alma.>
Sintiendo el hechizo antes que cualquier otro, Daphne gritó.
--¡Se acerca la recuperación! ¡Todos, reúnanse alrededor de <Ignis>!
La cálida luz mágica se derramó sobre las islas de hielo desde el aire. Ouka y los otros combatientes abandonaron sus posiciones y corrieron hacia un área circular que medía alrededor de diez metros y que había sido iluminada.
En un abrir y cerrar de ojos, sus cuerpos estaban completamente curados.
--¡SIIIIIII!
--¡Estoy lista para luchar de nuevo!
Welf y Mikoto gritaron de alegría, cortando enérgicamente a los monstruos que volaban hacia ellos. Ahora que se habían recuperado de su agotamiento, sus movimientos eran tan agudos como lo habían sido al comienzo de la batalla.
--Lo siento mucho… ¡Realmente lo siento mucho! ¡Me uniré a la batalla!
Casandra presionó sus manos contra su pecho y gritó tan fuerte como pudo. Sus palabras de expiación se desvanecieron en el campo de batalla, que había alcanzado un nuevo nivel de ferocidad. Ninguno de los combatientes siquiera podía respirar para responder.
Pero creyó ver a Daphne sonriéndole mientras cortaba a un monstruo que se cruzó en su camino.
--¡Finalmente te has recuperado! ¡Casandra-sama, realmente eres lenta!
--¡L-Lo siento!
--¡Las hare trabajar a ti y a Haruhime-sama hasta el hueso! ¡Sin ustedes dos, no podremos ganar!
--¡¡E-Entendido!!
--¡¡E-Entendido!!
Lili era su yo habitual—o más bien, era aún más espinosa de lo habitual, lo que obligó a Casandra y Haruhime a responder bruscamente.
Por alguna razón, eso las hizo muy felices a ambas, y estallaron en sonrisas.
--¡Este no es momento para sonrisas! ¡Vamos a cambiar de ubicación! ¡Los monstruos nos han notado!
--¡Sí, señora!
--¡Si, señora!
Los tres miembros de la retaguardia se movieron juntas a un lugar diferente en la orilla.
Aunque todavía estaba envuelto en una batalla campal, el equipo ahora estaba en su punto más fuerte.
× × ×
--¿¡Qué quieres decir!? ¡Exijo una explicación!
Dormul Bolster levantó la voz. El Enano, miembro de la <Familia Magni>, estaba en el <Resort Subterráneo> del 18° Piso donde él y los miembros de su <Familia> esperaban. Se inclinó más cerca del Aventurero que se había derrumbado ante sus ojos.
--¡Y-Ya te lo dije, un Amphisbaena nació en la <Capital del Agua>!
--¡Pero aún debe quedar medio mes antes del próximo intervalo! ¿¡Por qué aparecería un Jefe de Piso ahora!?
--¡Ni idea! ¡Acabamos de enterarnos de algunos tipos que escaparon de los Pisos Inferiores y volvieron corriendo como locos!
Los Aventureros que habían huido a la Zona Segura de Rivira, la Ciudad de Avanzada del Calabozo, eran miembros del grupo de caza que perseguía a <Tempestad>. A estos subordinados en particular se les había encargado proteger los pasajes de conexión entre los Pisos para evitar que la fugitiva escapara, por orden de su líder Boris. Después de enterarse de lo que sucedía en el 25° Piso, habían realizado una especie de retransmisión para llevar la información a Rivira lo más rápido posible.
--¡Los chicos que escaparon del 25° Piso estaban medio locos…! Dijeron que el Calabozo estaba “llorando” y que la <Gran Catarata> estaba manchadas de rojo… lo único que sabemos con certeza es que hubo un montón de grandes explosiones y el laberinto en ese Piso se derrumbó.
--¿¡Se derrumbó!? ¿¡Ese laberinto estúpidamente gigantesco!?
Dormul miró en estado de shock al pálido Aventurero cuyas palabras se habían apagado al final.
Los Enanos sospechaban que algo extraño estaba sucediendo. Varias horas antes, habían sentido temblar el suelo. No había sido un terremoto, sino más bien un movimiento de arriba hacia abajo que parecía originarse en los Pisos de abajo.
--Si las explosiones hicieron que el Jefe de Piso ignorara el intervalo… entonces, ¿Qué causó las explosiones?
¿<Tempestad> y el grupo de caza principal se metieron en un llamativo tiroteo mágico o algo así?
Junto al atónito Dormul, el Elfo de la <Familia Modi>, Luvis, hizo una mueca severa mientras balanceaba su manga derecha vacía.
No había forma de que los subordinados de Boris—quienes no habían ido con el grupo principal a la <Capital del Agua> y no sabían lo que habían hecho Jura y Turk—pudieran comprender adecuadamente toda la situación. Por supuesto, lo mismo ocurría con Luvis, Dormul y la <Familia> de Dormul. Todos se habían quedado en el 18° Piso.
Ni siquiera tenían forma de saber que una calamidad había causado una masacre.
--Según los chicos que escaparon, la <Familia Hestia> se quedó en la caverna, con el Jefe de Piso…
--¿¡Qué…!? ¿¡Quieres decir que los abandonaron!?
--¡No se pudo evitar! ¿¡Quién no huiría de una batalla contra un Jefe de Piso cuando faltan equipos y mano de obra!?
--¡Y los monstruos estaban actuando de forma extraña! ¡Los escuchamos gritar por todas partes, y justo antes de que nos fuéramos, un grupo de todo tipo de monstruos se precipito a través del pasaje de conexión en el 19° Piso que estábamos custodiando!
Parecía que esos monstruos se dirigían a la <Capital del Agua>.
Dormul y Luvis guardaron silencio mientras escuchaban a los Aventureros relatar esa información. Pero todos los presentes tenían la misma palabra en el fondo de sus mentes:
<Irregular>.
Algo tan extraordinario que hizo que la aventura contra <Tempestad> pareciera una mera tontería en el Calabozo. Cada uno de los experimentados Aventureros de Clase Alta tenian la misma corazonada.
--¿Qué hacemos…? ¿Enviar apoyo? ¿O volver a la superficie primero e informar al Gremio?
--… Ambos. No podemos hacer mucho si no sabemos lo que está sucediendo allí, y no podemos encontrarlo aquí en Rivira.
En contraste con el agitado Dormul, la respuesta de Luvis fue sabia mientras evaluaba la situación. Gracias a la expedición de caza, gran parte de la población de Rivira estaba ausente. De los restantes
Aventureros de Clase Alta, los miembros de las <Familias> Magni y Modi tenían los niveles más altos. Los
subordinados de Boris esperaban a que esas <Familias> decidieran ya que sus propias mentes se habían quedado en blanco ante tal situación sin precedentes.
--¡Sobre todo, no debemos abandonar a la <Familia Hestia>! ¡Shario, Alec, tomen sus armas!
--¡Espera, Luvis! ¿Qué puede hacer tu grupo en tu estado actual? Nosotros los Enanos iremos al equipo de Bell Cranel. ¡Ustedes, Elfos, esperen aquí!
--¿Crees que nosotros los Elfos abandonaríamos a aquellos con los que estamos en deuda? ¿O estás diciendo que los retrasaremos? ¡Ustedes, Enanos de pies lentos, son el verdadero peso muerto, diría yo!
--¡Basura! ¡Cuenta con un Elfo para tomar mis amables palabras y torcerlas!
Los espectadores se apresuraron a poner fin a la incipiente discusión entre Enanos y Elfos que había estallado exactamente en el momento equivocado. Pero justo entonces, otra voz interrumpió.
--¿Qué dijiste sobre la <Familia Hestia>?
Todos los presentes se congelaron ante el sonido de la fuerte voz que cortó sus disputas como una espada.
--¿¡<C-Ciclope>!?
--¿¡Qué está haciendo aquí la Capitana de la <Familia Hefesto>!?
--¿Qué, un Herrero no puede entrar al Calabozo? Olvídate de eso—¡Solo dime qué está pasando! La sonriente semienana que estaba delante de ellos tenía la piel oscura y un parche sobre un ojo.
Tsubaki aparentemente había llegado en ese mismo momento a Rivira. Detrás de ella había lo que parecían tres Aventureras—dos Catman y una humana.
Luvis y sus compañeros tenían curiosidad sobre las recién llegadas, pero como la Herrera de Clase Alta de Primera Clase Lv. 5 había instruido, compartieron lo que sabían de la situación.
--¿Un Jefe de Piso, dices? ¿Y el 25° Piso explotó? ¿Y encima de todo, los monstruos actúan de manera extraña?
--¡Míranos como quieras, eso es todo lo que sabemos!
Luvis le espetó a Tsubaki, quien lo estaba interrogando con una mirada sospechosa en su rostro.
--¿Qué le pasó a <Tempestad>, nya?
Una de las Catman había entrado en la conversación sin preocuparse por el decoro.
--Hey, ¿Quién eres tú?
--Solo una gatita curiosa que trajo esta Herrera. Ahora responde a mi pregunta.
Los desconcertados Luvis y Dormul examinaron lo que parecía ser el equipo de Tsubaki una vez más. Estaban equipados con equipos ligeros, como túnicas con capucha y nudilleras. Después de todo, estaban en el Calabozo, por lo que su equipo no era una vista particularmente extraña, pero, aun así, parecían extrañamente diferentes a los Aventureros. Especialmente la humana y la Catman con el pelaje negro. Por lo menos, eran caras desconocidas en la ciudad de avanzada de Rivira en los Pisos Intermedios.
Era ridículo usar la frase para describir a los Aventureros en general, pero estas personas no parecían del todo
respetables.
Siento que he visto antes a esta Catman que nos interrumpió en algún lugar…
Luvis le echó un vistazo a la Catman debidamente vestida, que vestía ropas de batalla rojas y blancas y llevaba una lanza con grabados de oro. Ella parecía familiar. Pero su línea de pensamiento fue interrumpida por su
impaciente demanda de “¡Dime, nya!”
--<Tempestad> aún no ha sido capturada. Escuchamos que es probable que esté en el 27° Piso, y ahí es a donde se dirigieron los cazadores de élite… pero para ser honesto, esa es la menor de sus preocupaciones en este momento.
--¿Estás hablando de lo que llaman <Irregular>?
--Este lugar es un verdadero nido de monstruos. ¡Ah, ojalá pudiéramos apurarnos y salir al sol otra vez, nya!
La humana y la otra Catman reaccionaron a la explicación de Luvis como si no fuera de su incumbencia. Justo cuando Luvis y los demás se preguntaban quién demonios era este variado grupo, Tsubaki lo interrumpió.
--En ese caso, déjennos el 25° Piso a nosotras. Iremos a echar un vistazo.
--¿¡Huh!? ¿¡Qué significa esto!?
--¿Hay algún problema? Somos más rápidas que ustedes, así que somos más adecuadas para el trabajo. Más aún porque el tiempo es corto. Además… un ex-compañero de trabajo que solía tener como mascota ahora está con la <Familia Hestia>.
--¡E-Espera! ¡Hey!
Cuando Luvis y Dormul intentaron detenerlas, Tsubaki y su grupo ya se estaban convirtiendo en puntos distantes. Los Aventureros observaron aturdidos cómo las cuatro figuras desaparecían, dejando Rivira atrás.
× × ×
--Ahora lo hemos hecho. No estamos disfrazadas como Ryuu. ¿Crees que descubrieron que somos meseras de bar?
--En ese tipo de situación deberías fundirte en las sombras, nya. Si no recuerdan tus ojos y tu voz, estarás bien, nya.
--No puedo lograr cosas de asesinos como tú.
El grupo había cruzado los pantanos en el 18° Piso y emergió en un amplio prado. La Catman Chloe, vestida con una túnica con capucha, y la humana Runoa, que usaba nudilleras, conversaban mientras el grupo avanzaba en una formación cerrada. Sus voces casuales estaban completamente en desacuerdo con su velocidad sobrehumana.
Atravesaron la zona central del 18° Piso tan rápido que los monstruos que acechaban en el prado ni siquiera las notaron, y si lo hubieran hecho, no habrían podido siquiera acercarse a ellas.
--Cielos, ¿Todavía me están diciendo que todas ustedes son solo un grupo de meseras regulares de un bar o algo así? ¡Los bares seguramente deben ser muy peligrosos en estos días!
--Bueno, no es que tengamos la costumbre de salir con personajes que no conocemos, nya…
Aun manteniendo su velocidad, Tsubaki soltó una risa infantil. Chloe lanzó una mirada indignada mientras corría a su lado.
--¿Nunca has oído hablar del bar <La Señora de la Abundancia>? Es bastante famoso.
--Ese es el lugar donde Mia es la dueña, ¿Verdad? Siempre estoy encerrada en el taller, así que no sé sobre todas esas cosas mundanas. ¡No tenía idea de que existieran chicas como ustedes! ¡Perdónenme, hahaha!
--Seguro que es difícil trabajar con esta chica, nya…
Éstas eran las tropas de refuerzo que Hestia había enviado. El grupo se había unido rápidamente para rescatar a
<Tempestad> y ayudar a la <Familia Hestia>. Estaba compuesto por las tres meseras del bar Anya, Chloe y Runoa, además de Tsubaki.
Sin embargo, si alguien que las conociera los hubiera visto, sus ojos se habrían deslumbrado ante el equipo de casi Primera Clase.
--¿Y qué piensas de lo que dijo el Elfo, nya? Chloe miró inquisitivamente a Tsubaki.
--Todo lo que puedo decir es que es totalmente diferente de la historia que escuchamos antes de venir. Pensé que nuestro trabajo era ayudar a escapar a <Tempestad> si había sido capturada por algo que no hizo.
Las cuatro se habían apresurado al Calabozo antes de que terminaran de presentarse. Chloe, Anya y Runoa estaban allí para rescatar a Ryuu, cuya vida estaba en riesgo, mientras que Tsubaki estaba allí para echarle una mano a Welf y sus compañeros mientras recorrían un camino peligroso. Pero ahora las cosas habían ido a una dirección inesperada. Tsubaki frunció el ceño, presintiendo algo sospechoso.
--¡Ese no es el punto, nya! Entonces, ¿Qué pasa si nos encontramos con monstruos o Aventureros que se interpongan en nuestro camino? ¡Los mandaremos a volar y salvaremos a Ryuu, nya! ¡Junto con el chico de cabello blanco y también su equipo!
Anya, quien corría tan rápido como podía al frente del grupo, le gritó a Tsubaki. Sus compañeras de trabajo la miraron mientras hacía girar su larga Lanza con una mano y corría como loca, con su ropa de batalla ondeando al viento.
--Los idiotas seguro lo tienen fácil, ¿Eh?
--Pero somos nosotras las que tenemos que limpiar sus problemas cuando se sumerge sin pensar, nya.
--¡Hahahaha! ¡Estoy de acuerdo con esa chica! ¡Cuanto más simple, mejor!
--¡Captas rápido <Ciclope>, nya!
Runoa, Chloe, Tsubaki y Anya mantuvieron las bromas animadas. A pesar de su tono relajado y jovial, su velocidad no se había reducido en lo más mínimo. Todos los Aventureros se giraron sorprendidos para mirar mientras este extraño grupo pasaba más allá de ellos en el camino hacia el Árbol Central que conducía al 19° Piso.
× × ×
Una batalla contra un Jefe de Piso era una prueba de resistencia.
El enorme y aparentemente incansable cuerpo del monstruo ni siquiera se inmutaba en respuesta a ataques menores. Incluso un bombardeo concentrado de Magia—una de las armas más poderosas disponibles para los Aventureros—no podía derribar al monstruo de un solo golpe. Mientras los niveles de los Aventureros involucrados no fueran abrumadoramente superiores, luchar contra el Amphisbaena tendía a ser un juego de espera. La alianza de equipos de Lili, compuesta por menos de diez miembros, debería haber estado en una desventaja insuperable.
Pero estaban decididos a superar la adversidad. Estaban haciendo un esfuerzo total para inclinar la balanza y lograr la victoria.
--<¡Hiyo!>
La <Espada Mágica> chillo.
Welf—con su Gran Espada en su mano izquierda y su <Espada Mágica> en su mano derecha—lanzó su ataque. El suministro de islas estables en el estanque de inmersion estaba disminuyendo, pero ahora la cuchilla de hielo azulada que una vez había hecho gemir a un cierto Enano de Primera Clase transformó el estanque de inmersion en un campo de hielo por segunda vez. El Jefe de Piso estaba en la línea de fuego, y giró la cabeza hacia la ola de hielo.
¡¡GAAAAAAAAAAAAAAAA!!
Naturalmente, el Amphisbaena compensó el ataque con su niebla carmesí.
Pero el ataque de Welf fue tan poderoso que el dragón se vio obligado a usar la niebla como un escudo en lugar de una armadura que cubría todo su cuerpo. La irritación del dragón era evidente mientras su cabeza derecha rugía hacia al joven Herrero y exhalaba más niebla.
El cuerpo blanco del Jefe de Piso estaba empañado por la congelación.
--¡Welf-sama! ¡El Amphisbaena es un dragón de agua, así que las <Espadas Mágicas> de hielo no lo afectarán mucho! ¡Por favor evita hacer más de esos ataques!
--¡Lo sé! … Esta espada también está en su límite.
Welf miró el arma en su mano derecha. Con un chasquido, una red de fisuras atravesó su <Espada Mágica>
<Hiyo>.
Mientras observaba, Lili se dio cuenta de que el tiempo se estaba acabando; tenían que aumentar la intensidad de la batalla.
--¡Haruhime-sama, apoyo por favor! ¡Casandra-sama, primero cura a Aisha-sama y luego concéntrate en Mikoto-sama y los demás en la línea del frente!
--<Crece. Ese poder y ese buque. Mucha riqueza y muchos deseos.>
--<Rescata a mis miserables compañeros en lugar de mis palabras que no pueden llegar a ellos.> Dos Cantos parecían fundirse detrás de Lili.
Haruhime y Casandra habían estado apoyando la línea del frente lanzando hechizos constantemente. Sin un Mago para proporcionar poder de fuego en su grupo actual, estas dos sin duda tenían en sus manos el destino de la batalla.
Haruhime en particular desempeñaba un papel clave. Ya estaba entrando en su tercera ronda de <Impulsos de Nivel>. Normalmente durante las batallas, principalmente era una Ayudante, pero ahora realmente estaba demostrando su valía. Los Aventureros también estaban agotando rápidamente sus Pociones Mágicas—y eso preocupaba a Lili.
Si esta cosa hace lo mismo que el Goliat Negro… ¡Estaré lo suficientemente enojada como para llorar!
No pudo evitar comparar al <Irregular> contra el que habían luchado en el pasado con su enemigo actual.
Cuando un Monstruo Rex podía regenerarse, era una pesadilla lo suficientemente terrible como para aplastar la fuerza de voluntad de cualquiera. Como comandante que gritaba sin cesar órdenes para limitar el daño que sufrían, Lili lo sabía mejor que nadie. La batalla en el 18° Piso había sido realmente desesperada.
Pero el dragón de agua que estaba mirando ahora no tenía esa arma secreta. O al menos no creía que así fuera. Eso sería impensable. Lili ofreció una oración silenciosa mientras continuaba dando órdenes.
El Amphisbaena no tiene un arma secreta. Lo que da miedo son las llamas azules. Si nos atrapa con eso, la situación empeorará de inmediato.
La otra persona que pensaba furiosamente era Aisha.
El arma más aterradora de este dragón de dos cabezas eran sus llamas infernales que no podían ser apagadas, lo que hacía que sus ataques fueran fatales. Si permitían que siquiera una mano se incendie, el único resultado sería una tragedia. Welf y los demás estaban teniendo mucho cuidado para evitar las ardientes llamas azules, pero la pérdida de incluso un combatiente socavaría toda la línea del frente.
Ahora, ¿Cuántos viales de esa poción para apagar el fuego saqueé de Andrómeda por si acaso…?
Existían varios métodos para extinguir las llamas azules inextinguibles.
La más conocida era la solución curativa anti-llamas producida por Amid Teasanare, la <Dea Saint> de la
<Familia Dian Cecht> y la mejor Sanadora en Orario. Era muy buscada para expediciones en los Pisos Inferiores porque no solo apagaba las llamas, sino que también curaba la piel que habían quemado. El Item había contribuido enormemente a los esfuerzos de los Aventureros de Clase Superior porque les había abierto la puerta para conquistar al Amphisbaena.
Lo que era menos conocido era que <Perseo> había desarrollado un Ítem Mágico similar.
Asfi pertenecía a la <Familia Hermes>, que mintió sobre sus Niveles reales y los Pisos que había alcanzado. La primera vez que la Capitana de la <Familia Hermes> vio al Amphisbaena, se dedicó a desarrollar un antídoto con la mayor inquietud.
Solo a los miembros de la <Familia Hermes> se les permitía usar el Ítem secreto. No ayudaba con la recuperación, pero se reconocía universalmente que apagaba las llamas. Además, a diferencia de la solución anti-llamas, podría usarse para extinguir todo tipo de otras llamas.
--¡Yah!
¡UUU…!
La caverna se había convertido en un horno alimentado por las oscilantes llamas azules, pero Aisha ignoró el sudor que goteaba de ella mientras se abalanzaba sobre el Amphisbaena con su Podao. Incapaz de ocultar su extenuada fuerza, el dragón apartó el cuello para evitar sufrir daños graves, pero se retorció ante el ataque en sus escamas.
Un empujón más y el equilibrio se desmoronaría. Aisha estaba segura de eso.
Los efectos del <Uchide no Kozuchi> de Haruhime duran como máximo quince minutos. El intervalo antes de que pueda volver a activar su Magia es un poco más de diez minutos… así que si podemos resistir los próximos diez minutos, ¡Podremos contar con otro <Impulso de Nivel>!
Aisha había cuidado a Haruhime cuando ambas eran prostitutas, y también habían trabajado en pareja en el campo de batalla. Sabía todo lo que había que saber sobre la Magia de la Renart. Manipulando hábilmente la duración de la efectividad de la Magia y el intervalo de espera, era posible que una persona adicional luchara con un <Impulso de Nivel> durante unos cinco minutos. La carga sobre Haruhime aumentaría, pero esta vez simplemente tendría que soportarlo.
Aisha miró hacia la orilla. A pesar de la distancia entre ellas, Haruhime sintió la mirada de Aisha y asintió como si entendiera su intención.
Me gusta la expresión en su rostro en estos días.
Aisha sonrió brevemente ante la expresión decidida de Haruhime.
La chica que una vez había lamentado el mundo real no se encontraba por ningún lado.
Por encima de todo, para mí— Entonces, Ouka gritó.
--¡Se sumergió!
El dragón había desaparecido bajo el agua nuevamente, enviando una ola a su paso.
La amenaza de ataques provenientes del agua habría enviado un escalofrío a la mayoría de los Aventureros. Pero este equipo era diferente.
--¡Mikoto!
--¡Se está moviendo hacia el oeste! Sur… ¡No, este! ¡Lili-dono, sal del camino! Gracias a la Habilidad <Yatanokurogarasu> de Mikoto, ellos tenían la ventaja.
Moviéndose rápidamente, Lili pudo evitar por poco un ataque del Amphisbaena, que había surgido exactamente donde Mikoto dijo que lo haría. Varios monstruos más pequeños sufrieron el impacto del ataque en su lugar.
Una figura atravesó la escena, cronometrando su aproximación al instante en el que el Jefe de Piso mostró su rostro.
Era Mikoto, cuya Habilidad de detección rayaba en la premonición. Desenvaino su Espada Larga, <Shunsan>.
Aunque era difícil de maniobrar debido a su gran longitud, no había mejor arma para luchar contra un enemigo de gran tamaño. La espada también era ideal para realizar su movimiento especial.
Los destellos dorados de luz del <Impulso de Nivel> giraban en torno a la discípula del Dios de la Guerra. Ella saltó hacia adelante, torciendo sus caderas mientras sacaba la espada.
--<¡Zekka!>
Espíritu y técnica se fusionaron perfectamente en el ataque que estalló desde su vaina. La cuchilla cortó una escama del dragón por la mitad y rasgo profundamente en el cuello de la cabeza derecha del Jefe de Piso.
¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
El Amphisbaena gritó mientras sangre fresca llovía desde el centro de su cuello. El golpe fue incuestionablemente feroz, y Welf aplaudió al verlo.
¡Sí, con <Zetsu Ei> aquí, incluso podemos evitar esos malditos ataques bajo el agua!
Mikoto era una todo terreno que luchaba en la vanguardia y podía detectar y rastrear enemigos. Ella estaba aprovechando todo su potencial en esta batalla.
El equipo tenía <Espadas Mágicas> increíblemente poderosas capaces no solo de ataques devastadores, sino incluso de crear terreno para pararse.
Además de eso, tenían la Habilidad de detección de Mikoto.
Combinados de la manera correcta, esos dos activos le dieron a un grupo de menos de diez Aventureros la ventaja en una batalla en el agua con un Amphisbaena.
Mikoto era tan crucial para ganar esta batalla como Haruhime.
¡Somos tan buenos que incluso podemos matar a los otros monstruos en nuestro tiempo libre!
Debido a que las explosiones masivas habían provocado el colapso de partes del Calabozo, los monstruos en el interior no habían podido llegar a la caverna. Eso también era una gran ventaja en esta batalla. Normalmente, parte del equipo estaría ocupado encargándose de monstruos que no fueran el Monstruo Rex, pero ese no era el caso ahora.
La Podao de Aisha atravesó una Serpiente Acuática, con lo que el número de monstruos visibles era inferior a cinco.
--Hey… ¿Crees que esto realmente podría funcionar?
Pregunto Daphne, luchando espalda contra espalda con Aisha. La Amazona asintió.
--Si. Con estas <Espadas Mágicas>, parece que incluso podemos ganar una batalla en la caverna.
El herido Amphisbaena claramente estaba agotado. La prueba estaba en el hecho de que las ardientes llamas azules que el dragón había estado exhalando tan ferozmente en las primeras etapas de la batalla ahora llegaban en bocanadas irregulares.
En este punto, un dragón de agua normalmente habría dejado de luchar y se habría escondido en el fondo del estanque de inmersión hasta que se recuperara. Desde la perspectiva de los Aventureros, ese habría sido el peor resultado posible.
Pero desde la perspectiva del dragón, la presa podría escapar mientras tanto. En una emergencia real, podrían escalar los acantilados que conducían a los pisos 24° y 26°.
Este Jefe de Piso había ignorado el intervalo básico para su aparición, y también estaba ignorando sus patrones de comportamiento ordinarios para priorizar la matanza de los intrusos. Al menos, así le pareció a Aisha.
Mientras se preocupará por la posibilidad de su escape, lo más probable era que no descansaría por mucho tiempo.
Lili y el resto de la retaguardia se movían constantemente a lo largo de la orilla para evitar ser atacados mientras apoyaban a Welf y a los demás que maniobraban alrededor de las islas de hielo. En una emergencia, Lili podría usar su propia <Espada Mágica> tipo Daga para defenderse del enemigo. Mientras tanto, el grupo de Welf estaba lanzando ataques intermitentemente al Jefe de Piso.
Todo se unía en perfecta armonía. El viento soplaba a su favor.
Este equipo, incluso con su escaso número de combatientes, podría derribar a un Amphisbaena.
Podemos ganar.
Aisha estaba segura de eso. Estaba demasiado segura de eso.
Este era el Calabozo. El laberinto sin fin.
Y se había olvidado de que el Calabozo era todo menos predecible.
…
Cuatro ojos de dragón inyectados en sangre fulminaron con la mirada la escena.
El daño acumulado… la sangre perdida… y lo peor de todo, esos Aventureros inferiores que tuvieron el descaro de oponerse a un dragón a pesar de su insignificante tamaño.
Todo sobre la situación alimentó la ira del Amphisbaena, hasta que su enorme cuerpo ardió de ira.
¡¡GAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!
¡¡UOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
Ambas cabezas rugieron al mismo tiempo. Entonces el dragón se zambulló bajo el agua.
Welf y Ouka se estremecieron cuando su enorme aleta partió el agua, provocando una tormenta de gotas.
--¿De nuevo?
--¡Mikoto, contamos contigo!
--¡Entendido!
Ella activó <Yatanokurogarasu>. No había forma de que el movimiento masivo bajo el agua debajo de sus pies pudiera escapar de su atención. Rastreó la dirección del monstruo y estaba a punto de transmitir la información a sus compañeros—cuando de repente se congeló.
--…
El tiempo se detuvo para Aisha en el mismo momento.
Sus instintos de Aventurera que había perfeccionado tan bien sonaron alarmados.
En el pasado, Aisha siempre había atraído al Amphisbaena a un terreno más favorable antes de luchar contra él, así que no se había dado cuenta.
De hecho, ninguno de los aguerridos Aventureros que habían derrotado al Amphisbaena en el pasado lo sabía. Nadie había visto lo que haría un Amphisbaena si luchaba en la caverna de la <Gran Catarata> y era acorralado. No sabían qué comportamiento irregular usaría para aniquilar a sus enemigos.
Se dirige a la cascada—
El rastro del dragón de agua atravesó la red de detección de Mikoto.
Sin mirar atrás hacia los Aventureros, se precipitó directamente hacia la catarata en el lado norte de la caverna. Se movía con la misma terrible fuerza que uso cuando ascendió del 27° al 25° Piso.
Un instante después, rompió el hielo y colisionó contra la <Gran Catarata>, levantando un chorro masivo de agua.
Welf, Lili, Haruhime, Ouka, Chigusa, Daphne y Casandra vieron cómo la forma blanca ascendía por la enorme cascada.
Solo Mikoto y Aisha habían logrado adivinar las intenciones de su enemigo. Incluso ellas se habían dado cuenta demasiado tarde.
Al llegar a la cima de la cascada, el Amphisbaena saltó al aire.
--“ “ “ “ “ “………” ” ” ” ” ”
La caverna quedó en silencio. Incluso el rugido de la cascada cesó.
En este mundo silencioso congelado en el tiempo, los Aventureros vieron al dragón danzando muy por encima. El monstruo sin alas flotaba en el aire.
Y entonces el rugido aterrador de la catarata rompió el flujo congelado del tiempo. El Amphisbaena comenzó a descender.
--¡UOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOH!
En el momento en que terminó el grito de Welf, el Jefe de Piso se sumergió en el centro del estanque de inmersión.
La cúpula de raíces explotó con un impacto que pareció destrozar la tierra misma.
No solo el 25° Piso sino toda la <Capital del Agua> se sacudió cuando una masa de escombros— incomparablemente más grande de lo que había caído del árbol colosal antes—cayó al suelo.
El impacto provocó un tsunami que volcó todo lo que se parecía a una isla de hielo.
Aisha y todos los demás que habían escapado por poco del golpe del cuerpo del dragón fueron arrojados al agua. Cuando el tsunami llegó a la orilla, arrastró a los miembros de la retaguardia y las arrojó contra la pared.
Incluso las ardientes llamas azules que habían estado parpadeando en la orilla y el agua fueron tragadas por las violentas olas y se ahogaron en el agua espumosa.
Como el vino derramándose de un vaso, el agua azul esmeralda se vertió en el 26° Piso sin disminuir la velocidad.
Los temblores abrieron una alarmante red de grietas en toda la caverna.
--Ahhh—
Mikoto estaba más cerca del centro del ataque en picada del Jefe de Piso. Claramente había apuntado a ella. Golpeada por réplicas y trozos de hielo, cayó a través de la superficie del agua y se sumergió hacia un mundo azul claro.
Sangre brotaba de una herida en su cabeza, tiñendo el agua de un rojo nebuloso. Mikoto estaba aturdida.
Como para darle un golpe de despedida, sus ojos le dieron malas noticias.
Un enorme banco de peces se acercaba rápidamente.
—¡Peces Saqueadores!
A diferencia de las Serpientes Acuáticas, no podían emerger a la tierra. Se lanzaron hacia Mikoto como si hubieran estado esperando que la presa cayera al agua.
Uno descubrió sus largos y afilados colmillos y los hundió en su hombro derecho.
¡¡Owwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww!!
Otro se enganchó en su brazo izquierdo y un tercero mordisqueó su pie derecho.
Mientras los horribles monstruos pululaban en un intento de convertirla en comida, sintió como si la estuvieran violando. Su tierno cuerpo chorreaba sangre, e incluso la <Tela de Undine> que usaba parecía gritar mientras era destrozada.
Sus gritos silenciosos solo salieron como innumerables burbujas mientras su cuerpo se hundía con la multitud de monstruos en el fondo del estanque de inmersión.
Lo último que vio fue el enorme estómago del dragón que se elevaba hacia la superficie del agua directamente sobre ella.
× × ×
--*¡Cought, cough!* … ¡Mierda!
Welf se agarró a una de las pocas islas restantes y salió del agua con gran fuerza. Tomó una profunda bocanada de aire, luego escupió un chorro de agua y maldiciones.
La caverna estaba en un estado terrible.
El agua todavía estaba tan agitada como un mar tormentoso, y su nivel definitivamente había disminuido. Las plataformas de hielo se habían roto en miles de pedazos, lo que dificultaba saber que alguna vez fueron utilizadas como bases para lanzar ataques contra el Jefe de Piso. La cúpula de raíces, directamente encima, era un desastre, con un enorme tragaluz en el centro. Incluso las cuatro paredes de la caverna estaban cubiertas de grietas, como si hubieran sido aplastadas por un meteorito.
El Calabozo ya había sido maltratado, pero este era un daño sin precedentes. Ondas se superponían en la superficie del agua a medida que innumerables fragmentos de cristal continuaban cayendo del techo.
--*¡Huff, huff…!*
--¡Esto es una locura…!
Daphne, Chigusa y Ouka se agarraron a trozos de hielo flotantes y fragmentos de raíces y sacaron la cabeza del agua.
Todos los miembros del equipo estaban heridos con contusiones y cortes. Algunos incluso habían perdido sus armas.
--¡Casandra-sama…!
--¡Uugh…!
Los que estaban en la orilla habían sufrido en la misma medida.
Casandra yacía tendida en el suelo. Un trozo de hielo había chocado con su espalda cuando protegió a Lili y Haruhime. La mochila de Lili colgaba de un racimo de cristal goteando.
La formación que los Aventureros habían construido tan minuciosamente en busca de la victoria había sido completamente demolida.
--¿Mikoto…? ¿¡Dónde está Mikoto!?
Chigusa fue la primera en darse cuenta de que faltaba uno de su grupo.
Mientras Welf y el resto de la vanguardia trepaban a una de las pocas plataformas de hielo restantes—una gran isla que había sido volteada—Chigusa, ahora sin su arco y flechas, miraba de un lado a otro.
--De ninguna manera… ¡¡Mikotooo!! Ningún sonido llegó en respuesta a su grito.
Pero Daphne vio un géiser de burbujas rojas manchando la superficie del agua. Se quedó inmóvil, su rostro se torció al darse cuenta del destino que Mikoto había sufrido.
¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
--¡Este bastardo…!
En el mismo momento, el dragón de dos cabezas estalló a traves de la superficie del agua, con ojos enloquecidos.
Desde su posición en un trozo de hielo, Aisha arrojó una lluvia de abuso hacia el monstruo. Ambas cabezas persiguieron sin piedad a los Aventureros, con su línea ofensiva ahora rota. La cabeza izquierda exhaló ardientes llamas azules.
--¿¡Ah!?
--¡Muevanseeeee!
Cuando los Aventureros saltaron del camino, la cabeza izquierda los siguió, y pronto el agua se cubrió con llamas azules. Su enemigo realmente no estaba apuntando. Aisha saltó de isla en isla, mientras Daphne se lanzaba de cabeza al agua.
En un arrebato furioso, el dragón de agua continuó disparando llamas en todas las direcciones, como si tuviera la intención de quemar todo lo que estaba a la vista. Los cristales se derritieron cuando crecieron las olas abrasadoras y el poco aire que quedaba en la caverna se adelgazo.
Los gemidos de los monstruos alados llenaron el aire. Aunque trataron de escapar de las chispas azules que se arremolinaban huyendo más profundamente hacia el laberinto, trozos de cristal que caían del techo los arrojaron al mar de llamas azules.
Los Aventureros se aferraron a sus gargantas y se estremecieron.
El fuego se había extendido a los restos de la cúpula de raíces, creando una jaula de llamas. El primer piso de la <Capital del Agua> brillaba de azul.
Y luego el dragón disparó un chorro de llamas azules en la orilla noreste donde se encontraban Lili, Casandra y Haruhime.
--…
Lili acababa de poner a Casandra en pie. Observó las llamas dirigirse hacia ellas. Cuando la luz caliente iluminó sus rostros, se congelaron.
No había ningún lugar para correr. Se había acabado.
Lili y Casandra estaban a punto de sucumbir a la muerte azul, cuando—
--¡Oh!
Un golpe reverberó a traves de sus espaldas.
--¿Wha—?
--¿¡Haruhime-sa—!?
Los ojos de Lili se encontraron con un par de ojos verdes mirando hacia ella.
Casandra gritó cuando las delgadas manos la apartaron del camino con el poder de los impotentes. Un segundo después, la Renart desapareció detrás de un velo de llamas.
--¿¡HARUHIME-SAMAAAAAAAAAAA!?
Un mar de llamas cubría la orilla.
El fuego del infierno se tragó el grito de Lili.
-- —Haruhime.
Desde la distancia, Aisha presenciaba una escena que había esperado nunca ver.
Corrió hacia la orilla noreste como atraída por una fuerza invisible y luego se quedó clavada en el suelo ante la llanura ardiente.
No vio a Lili hundirse en el suelo de rodillas, o a Casandra hacerse un ovillo.
Por primera vez, la Aventurera de Segunda Clase quedó expuesta al ataque. Pero ni siquiera importaba. El dragón de dos cabezas ya se había resuelto extinguir toda la vida en la caverna.
¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
La salvaje corriente de llamas no disminuía. Rebosaban como un acto de los Dioses. Los Aventureros restantes miraron al dragón mientras su doble rugido resonaba.
--¡Así que este es el final…!
Parado en las aguas poco profundas donde había huido de las llamas, Ouka agarró su Hacha de Batalla,
<Kougou>, con una mano.
Welf fulminó con la mirada al dragón mientras llamas azules ardían detrás de él, la angustia teñía su rostro sudoroso.
Detrás de su flequillo, lágrimas brotaron de los ojos de Chigusa mientras pensaba en sus dos amigas ahora ausentes del campo de batalla.
--… ¡MIKOTOOOOOOOO! ¡HARUHIMEEEEE!
Ouka vertió las emociones devastando su pecho en su grito, ardiendo de ira.
Ira contra el Jefe de Piso por cometer tal atrocidad. Enojado consigo mismo por no poder protegerlas.
Dentro de las brumas de la desesperación, este guerrero que había perdido a sus amigas de la infancia ardía de ira.
--Haruhime… ¡Ese bastardo lo va a pagar! También Aisha.
Con Lili y Casandra todavía tumbadas en el suelo junto a ella, apretó los dientes y se giró hacia el dragón.
Como una mujer común, sus puños apretados estaban temblando. Pero como Amazona, sus instintos se negaban a dejarla sucumbir al dolor. No se permitiría revelar ninguna debilidad sollozando. En cierto sentido, era un tipo de desesperación.
Cubiertos por la pérdida que se apoderó de sus pechos con la ira que sentían, los Aventureros miraron al Jefe de Piso.
Ouka y Aisha.
Cuando apartaron los ojos de la desesperación y se lanzaron a una batalla sin esperanza de victoria, cada uno a su manera estaba pensando en las dos chicas perdidas. Esos pensamientos se unieron en la voluntad de morir como Héroes en la batalla—para derrotar al dragón incluso si lo pagaban con sus propias vidas. Un fuego infernal tan feroz como las llamas azules los consumía a ambos.
El fuego de su tenacidad.
Y entonces…
--<Desciende desde los cielos, apodérate de la tierra.>
… Una canción…
--<Crece.>
Solo ellos la escucharon.
-- ——
-- ——
Solo el hombre y la mujer que no habían perdido la voluntad de luchar escucharon las canciones de ambas chicas resonando desde las profundidades del fuego infernal.
× × ×
Eso es— Ouka lo vio.
Mientras todos los demás estaban paralizados, solo él, que se aferró a su determinación de luchar hasta el final, lo vio.
Solo él vio la banda de luz que empañaba ligeramente la superficie del agua, casi oculta por el resplandor de las llamas azules.
Solo él vio las partículas de luz formando una silueta entre las chispas que se arremolinaban.
Una espada—
Al siguiente instante se lanzó hacia adelante.
-- —¡¡HERRERO, DISAPARAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!
El grito enfurecido hizo que las manos de Welf se movieran.
Como si la visión de Ouka corriendo hacia adelante que vislumbro en el rabillo de su ojo lo estimulara, lo irritara o lo empujara a competir, agarró la empuñadura de su espada con ambas manos.
¡Deja de ordenarme! Te creo.
Precisamente porque siempre se maldecían mutuamente y se enfrentaban, Welf pudo actuar.
Precisamente porque era el compañero de crimen de Ouka, aunque nunca lo admitiría, fue capaz de oscilar su espada.
--<¡¡Hiyo!!>
Una ola de hielo se disparó hacia adelante.
El grito de batalla de la <Espada Mágica> apagó las llamas azules mientras avanzaba, dejando innumerables carámbanos a su paso.
¡¡GAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!
El Amphisbaena interpretó esta acción como una amenaza. Su cabeza derecha exhaló una poderosa ráfaga de niebla carmesí. Una tormenta de nieve ondulante se encontró con una avalancha de niebla. El azul luchó contra el carmesí.
Welf entrecerró los ojos mientras más grietas se extendían a través de la <Espada Mágica>.
Finalmente, el hielo atravesó la niebla y congeló parte del cuerpo del dragón. El dragón entrecerró los ojos y se preparó para desatar su contraataque de llamas desde la otra cabeza.
En ese mismo momento—
--<¡¡Shinbu Tousei!!>
El hechizo se escuchó claramente.
-- ——
-- ——
Era una canción que nunca deberían haber escuchado.
Una canción de invitación que debería haber resonado bajo el agua y desvanecerse en burbujas. Sin embargo, no había dudas sobre lo que escucharon.
Tanto los Aventureros como el dragón reconocieron la canción.
La banda de luz en la superficie del agua se convirtió en círculos concéntricos aprisionando al dragón.
Las partículas de luz flotando en el aire se fusionaron para formar una espada de luz de color púrpura oscuro que se cernía sobre su cabeza.
El dragón de dos cabezas era extremadamente cauteloso con la espada mágica. Exhaló niebla para formar un escudo frente a el.
No había armadura de niebla protegiendo el resto de su cuerpo.
La espada mágica se hizo añicos con un fuerte crujido y la niebla desapareció.
En el mismo instante, ella rugió.
--<¡¡Futsu no Mitama!!>
× × ×
El ondulado mundo submarino reflejaba la escena que había tenido lugar varios minutos antes, como el fragmento de una ilusión.
--<Miedo fuerte y tortuoso—>
El hombro en el que se habían hundido los colmillos de los monstruos gritaba. El brazo izquierdo al que le faltaba un gran trozo de carne chillaba.
La pierna derecha que, incluso ahora, estaba a punto de ser arrancada aullaba.
Las heridas eran profundas. El sangrado no se detenía. Seguía perdiendo y recuperando la conciencia.
Hundiéndose en el fondo del estanque de inmersión mientras los monstruos le arrancaban la carne, Mikoto ya no podía luchar.
Y entonces Cantó una oración.
--<Hago un llamado al Dios, el destructor de todos y cada uno, para la orientación desde los cielos. Concédele a este cuerpo trivial poder divino más allá del poder…>
Mientras su conciencia se hundía en la oscuridad junto con su cuerpo, las palabras vacilaban y se fragmentaban. La única imagen que quedaba en el fondo de su mente era la de sus compañeros.
--<Luz salvadora y purificadora. ¡Trae la espada destructora del mal!> Cantó una canción de exorcismo para barrer el mal y llamar a la luz.
--<Inclínate ante la espada de la supresión, la espada mítica de la subyugación.>
Una canción para barrer el veneno de la desesperación y llamar a la espada espiritual del Dios de la guerra que conduciría a la libertad.
Cantó para entregárselas a sus compañeros.
--<Te llamo aquí ahora, por tu nombre.> Fue entonces cuando sucedió.
--¡MIKOTOOOOOOOO!
Un grito onduló la superficie del agua, y le pareció escuchar la voz de Ouka llamándola.
Y entonces todo el mundo brilló con calor blanco.
¡No nos hemos rendido!
¡¡¡No nos rendiremos!!!
¡Ni él ni yo nos hemos dado por vencidos aún!
¡Ese guerrero que siempre luchó con tanto coraje!
¡Ese hombre valiente y fuerte que luchó sin parar para proteger a sus compañeros!
¡¡Aun sigue haciéndolo!!
Mikoto apretó los dientes.
Con su único brazo bueno, levantó el mejor puño que pudo.
--<¡Desciende del cielo, apodérate de la tierra!>
Entrecerró los ojos cuando la luz volvió a ellos y luego escupió un torrente de burbujas turbulentas. Estaba demasiado aturdida para guiar adecuadamente su ataque.
Bajo el agua, ni siquiera podía ver a su enemigo.
Pero si apuntaba hacia arriba, donde flotaba esa forma masiva…
… podría atraparlo.
--<Shinbu Tousei—>
Se formaron círculos concéntricos en el fondo del lago.
Los Peces Saqueadores se inquietaron mientras su Magia fluía.
Mikoto rugió hacia la espada de luz que se había materializado sobre la superficie del agua.
--<—¡¡Futsu no Mitama!!>
Al recibir su gran orden, la espada de color púrpura oscuro atravesó al Jefe de Piso y desplegó un campo de gravedad.
¿¡~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~~Aagh!?
Una tremenda fuerza cayó sobre el Amphisbaena.
Debido a que no había sido consciente del Canto bajo el agua de Mikoto, nunca tuvo la oportunidad de evadir un golpe directo. Y con su armadura de niebla desaparecida, no tenía forma de defenderse de la Magia de gravedad.
La fuerza fue tan grande que destrozó las escamas del dragón mientras bajaba las dos cabezas, forzando sus cuellos hacia el agua.
Incluso el centro del estanque de inmersión fue hundido hacia abajo por la implacable presión de la gravedad antinatural.
--¿¡Gyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!?
Directamente debajo del dragón, Mikoto también fue aplastada por la gravedad que había creado con su Magia. Un géiser interminable de burbujas escapó de sus dientes apretados.
Un frágil cuerpo humano sería destruido por el hechizo mucho antes de que afectara al monstruo masivo.
—No puedo ganar.
Parecía que el mundo se estaba derrumbando mientras su visión se estrechaba. Sus delgados dedos se rompieron con un chasquido embotado.
Sus órganos internos se deformaron y una línea de sangre escapó de sus labios. Pero Mikoto no intentó desactivar su Magia.
Si no apuesto mi vida en ello—¡No puedo ganar!
Gritando en silencio su disposición a enfrentar la muerte, incendió su vida.
La abrumadora gravedad presionó su cuerpo contra el fondo del estanque de inmersión donde aparecían grietas una tras otra.
Los Peces Saqueadores fueron atrapados en el campo de gravedad junto con Mikoto. Sus ojos se salieron de sus cuencas y su carne fue aplastada con un sonido espeluznante. Cuando uno de los enormes peces aflojó los dientes de su hombro derecho, empujó su mano contra la gravedad hacia la superficie del agua como si buscara la victoria.
¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
—¡No lo dejaré escapar! ¡Pase lo que pase, no dejaré que se escape!
Más allá de la superficie brillante del agua, los ojos inyectados en sangre de Mikoto vieron la forma de su enemigo.
Creía en sus compañeros que estaban fuera de ese mundo acuoso.
En su corazón, se aferró a la imagen de su amigo, el guerrero que la había llamado por su nombre.
× × ×
--¡¡UOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
Él corrió hacia adelante.
Ouka aplastó los cristales y se dirigió hacia el campo de gravedad púrpura en el centro de la caverna.
--¡MIKOTO, NO LO DEJES IIIIIIIIIIIIIIIR!
Ouka saltó sobre los restos de la cúpula de raíces.
Las raíces del árbol colosal estaban rasgadas por la multitud de ataques que había sufrido. Ahora las llamas azules se extendían a lo largo del enrejado de madera, creando una maraña de fuego en constante expansión. A medidas que las llamas se acercaban, quemaban las capas de raíces entrelazadas. Pero Ouka no dudó ni cuestionó su próximo movimiento. Rodeado de chispas arremolinándose, avanzó por la única abertura.
Corrió por la última ruta restante, una sola raíz sin quemar—y saltó.
Mientras Welf miraba asombrado, Ouka balanceó su gran Hacha de Batalla y se lanzó al campo de gravedad.
--Gu—¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
El mundo se volvió borroso ante los ojos de Ouka cuando una fuerza monumental lo empujó hacia abajo. Desde su posición directamente sobre el dragón atrapado dentro del campo de gravedad, cayó rápidamente hacia su cuerpo.
Incluso con el <Impulso de Nivel>, no tenía la fuerza para cortar las cabezas del Amphisbaena. Y entonces tomó prestado el poder de la Magia de gravedad de Mikoto y se convirtió a sí mismo en una guillotina.
--¡¡…!!
El instante antes de que Ouka ejecutara su ataque, una escena del pasado pasó por su mente.
Mikoto y Chigusa no fueron las únicas en recibir entrenamiento de Takemikazuchi antes de la expedición. Ouka también había buscado un nuevo movimiento especial acorde con <Kougou>, el Hacha de Batalla por la cual había obtenido un préstamo para comprársela a Welf.
A la tenue luz del amanecer, yacía tendido con los brazos y las piernas extendidos en el gran patio, golpeado y exhausto.
Por encima de él estaba el Dios de la Guerra que había introducido la habilidad de batalla en él.
Era simple pero perfecta, una técnica atrevida que requería que usara cada gramo del potencial de su poderoso y enorme cuerpo.
Solo Ouka podía lograrlo.
“Si usas tus habilidades en el momento adecuado con la respiración correcta, puedes convertirte en un conjunto de colmillos con el poder que puede matar incluso a un dragón”.
Ouka estaba seguro de que esas habían sido las palabras del Dios de la guerra. Giro a medio camino en el aire.
Luchando contra la presión de la gravedad, exhaló el aire de las profundidades de sus pulmones. Al instante se convirtió en chispas.
Como un conjunto de colmillos que lo envolvían todo, Ouka desató su movimiento letal en la cabeza derecha del dragón mientras se abalanzaba sobre ella.
--<¡Kokuu!>—<¡Tigre Devorador!> Su hacha cayó.
—¿¡GAA!?
Un rugiente destello de luz plateada atravesó el campo de visión del dragón, atravesando sus escamas y partiendo su carne.
Una fuente de sangre brotó, floreciendo en el aire. La cabeza de ojos carmesí se separó del largo cuello.
Casi en el mismo momento, el campo de gravedad se desvaneció, con su poder habiéndose agotado.
¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
El Aventurero cayó, los ojos restantes del dragón se hincharon y un carámbano masivo se elevó en el aire. Privada de su otra mitad, la cabeza izquierda rugió.
× × ×
Esto es—
Aisha lo escuchó.
--<Ese poder y ese buque. Mucha riqueza y muchos deseos.>
Aisha había escuchado ese Canto más veces que nadie en el mundo, y solo ella podía distinguir la voz clara y hermosa que lo pronunciaba.
--<Hasta que la campana toque, por favor se glorioso e ilusorio.> Provenía del centro del terrible océano de llamas.
Rodeada por esas llamas que convertían todo en cenizas—Haruhime se sentó y Cantó. La <Túnica de Goliat>.
Después de que la Renart empujó a Lili y Casandra fuera del camino, pero justo antes de que las ardientes llamas azules se la tragaran, había arrojado la túnica sobre su cuerpo y se había tirado boca abajo en el suelo.
Fue el primer y único movimiento táctico ejecutado por esta Hechicera que no sabía cómo luchar. La túnica era una pared indomable que bloqueaba no solo los golpes de fuerza contundente y los ataques penetrantes, sino también los rayos y el viento; en el mismo sentido, el río de fuego del Jefe de Piso no podía quemarla.
—¡Siento que voy a estallar en llamas!
Aun así, el fatal infierno de llamas estaba vivo y bien. El mundo de las llamas que incineraba tanto a personas como a monstruos era realmente infernal. La usuaria de la túnica podría haber estado protegida contra el fuego, pero el calor sobrenatural la atacaba sin piedad, derritiendo su conciencia como cera. Las lenguas de fuego parecían burlarse de ella mientras lamían el exterior de la túnica, enviando riachuelos de sudor por su hermosa piel blanca. Sentía como si llamas pudieran surgir de su delgada garganta.
—¡No, no! ¡Está bien incluso si me quemo! ¡Incluso si me convierto en cenizas!
De todos modos, se sentó con las piernas cruzadas debajo de la túnica con los ojos cerrados y Cantó.
¡Mientras esta canción surja de lo que queda y los alcance!
Ella vertió toda su fuerza mental restante en el hechizo.
Mientras lo hacía, imaginó el rostro de la mujer que sabía que estaba esperando su canción.
“Todo lo que tienes que hacer es cantar”.
Varios años antes, Aisha le había dicho esas palabras a Haruhime durante una expedición de la <Familia Ishtar>.
Aunque Haruhime había estado en los Pisos Profundos, no sabía casi nada del terreno del Calabozo. Eso se debía a que las Amazonas siempre la metían en una canasta resistente, la encerraban y la llevaban con ellas.
Fue tratada exactamente como un arma o un Ítem.
Las <Berberas> la sacarían cuando la necesitaran y la usarían para sus propios fines.
De hecho, no requerían que Haruhime hiciera más que actuar como cualquier otra herramienta. No había ninguna razón para pedirle nada más.
“No esperamos nada más de ti. Solo concéntrate en tu Canto.”
Todo lo que pudo hacer durante esas batallas fue permanecer parada en el lugar mientras observaba la sangre y carne volar mientras las lágrimas llenaban sus ojos. Apenas podía evitar desmayarse.
Una mujer noble enclaustrada no tenía lugar en el brutal mundo del Calabozo.
Todo lo que podía hacer era Cantar. Instada a usar el misterioso poder oculto dentro de ella, sus labios temblorosos no tuvieron más remedio que pronunciar los versos sin importar en qué estado se encontrara su mente.
“Termina tu Canto incluso un segundo tarde y una de nosotras morirá. Aquí en los Pisos Profundos, así es como es.”
Fue un destino duro.
Las robustas Amazonas caerían una tras otra, con sus extremidades arruinadas. Incluso Friné, una Aventurera de Primera Clase, a menudo estaba tan herida que vomitaba sangre. La impotente Haruhime fue arrastrada al campo de batalla, sin esperar nada de ella misma, y luego obligada a asumir la responsabilidad de las vidas de los demás.
Para una chica inocente que no sabía nada de la violencia y la crueldad del mundo, eso era una pesadilla viviente.
Sería una mentira decir que no las había odiado. “Bueno, estoy segura de que debes odiarnos.” “Está bien incluso si nos dejas morir”.
Eso fue todo lo que Aisha le había dicho.
Con su cuerpo medio cubierto de sangre, y sus ojos apartados, esas fueron las palabras que lanzó en dirección a Haruhime.
¿¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!?
Con su cabeza derecha cortada por el movimiento especial de Ouka, el Amphisbaena estaba loco de ira.
Mientras todavía le quedara una cabeza, el dragón continuaría arrasando. Y ahora que el campo de gravedad ya no estaba activo, ya nada restringía sus movimientos. Sus ojos restantes estaban completamente inyectados en sangre. La cabeza izquierda abrió tanto la boca que parecía lista para partirse.
La luz azul dentro de sus fauces brillaba más que nunca.
Había extraído hasta la última gota de propulsor de bilis de dragón para desatar una enorme explosión final de ardientes llamas azules.
Welf y Daphne intentaron seguir el ataque de Ouka y cortar la cabeza restante, pero no lograron llegar a tiempo. Este ataque de aliento, lo suficientemente poderoso como para inmolar toda la caverna, golpearía primero.
Lili y los demás miraban, inmóviles como estatuas, el resplandor de la destrucción inminente. El símbolo de la destrucción se quemaba en los ojos de los Aventureros.
Y entonces.
Aisha tomó medidas.
Tal vez actuó por instinto, o tal vez porque fue guiada por una fuerza mayor. Pero en medio de la más extrema de las situaciones extremas, cuando ni una loca carrera ni Magia podían detener las enloquecidas llamas, Aisha se inclinó hacia adelante.
Como una pantera negra agazapada mientras reunía fuerza, se puso en posición para cargar.
--¿Cómo podría elegir dejarte morir?
La voz de Haruhime cuando respondió a Aisha era ronca y húmeda por las lágrimas.
Eso fue porque no tenía resolución, siendo la criatura débil y tímida que era. No podía resistir la fuerte presión de la vida.
Pero las personas que estaban en ese campo de batalla eran personas que ella quería salvar, incluso si pudiera.
Cantaré hasta que mi cuerpo desaparezca de este mundo.
Y así se comprometió a sí misma. Ella canto y canto.
--<Crece.>
Y después de Cantar día tras día tras día, su Canto se había vuelto más rápido.
--¿¡…!?
La potencia aumentada de la Magia asombró a la Hobbit.
La voz que cantaba envió escalofríos por la columna vertebral de la Sanadora que había usado su propia Magia tantas veces.
El martillo gigante de luz dorada que se formó en el centro exacto del mar de llamas llenó de asombro los ojos del dragón.
A medida que el hechizo se aceleraba, dejó las llamas azules en el polvo.
<Canto Acelerado.>
El pináculo de los fundamentos de la Magia.
Los hechizos tejidos más rápido que el viento podrían rescatar a los compañeros y traer la fortuna de la victoria.
Haruhime no podía hacer nada más que Cantar, pero esta era la única habilidad real que había cultivado con el tiempo. Era la única habilidad pulida y refinada que pertenecía a esta Hechicera, que tanto había sido utilizada por otros. Después de Cantar cientos e incluso miles de veces, la velocidad de su Canto—y solo eso—superó a la de los Magos de Clase Alta.
--<Este cuerpo que come las ofrendas divinas. Esta luz dorada otorgada desde arriba.> La Canción de Haruhime corrió a traves de la caverna.
Dejando de lado la seguridad que generalmente buscaba, priorizó la velocidad por encima de todo lo demás, evitando la precaución, incluso si eso significaba que podría causar un <Fuego Fatuo>.
Sí, todo para lo que era buena era para Cantar.
Si ese fuera el caso, entonces pondría en juego su cuerpo y alma en Cantar más rápido que nadie en el mundo para que su hechizo alcanzara a los valientes Aventureros.
--<¡Alcanza el martillo y regresa a la tierra, por favor dale una bendicion!>
Abrió mucho los ojos y vio a la mujer guerrera, dándole la espalda mientras estaba parada frente al mar de llamas azules.
--<¡Crece!>
En ese mismo instante, Aisha—con su cuerpo inclinado hacia adelante—salió corriendo sin mirar atrás.
--¡DAMELO, HARUHIMEEEEEEE!
Cuando Aisha rugió su peticion, el martillo de luz cayó sobre ella.
--<¡Uchide no Kozuchi!>
La chispa corrió hacia Aisha, encendiendo una gran explosión de partículas de luz.
Imbuida por el brillo del <Impulso de Nivel>, la Amazona rugió y se lanzo hacia adelante a una velocidad que extendía los límites de lo que era posible. Su cuerpo color trigo se había convertido en una flecha de luz dorada.
Pateando cristales como si fueran grava, hizo un agujero a través de las chispas danzantes. Cuando el dragón llenó sus pulmones con llamas azules, ella apuntó a su ojo.
———
Salvaje de furia, el dragón finalmente se dio cuenta de su error.
Normalmente, cuando la cabeza izquierda preparaba su ataque de fuego, la cabeza derecha se defendía de los enemigos. Pero ahora la cabeza derecha se había ido. No quedaba nada para proteger a la cabeza izquierda.
La Amazona se precipitó como una lunática.
Su velocidad y la distancia que cubrió habrían sido imposibles para un Lv. 4, pero no para un Lv. 5. Había un camino.
Un solo camino conducía a través del estanque de inmersión.
Un imponente puente de hielo, colocado por <Hiyo> al precio de la desintegración completa de la <Espada Mágica>.
--¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
¿¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!?
Los rugidos de la Aventurera y el dragón se superpusieron.
Con la intención de incinerar a la mujer guerrera y al resto de la caverna junto con ella, el dragón se preparó para liberar el aliento ardiente. Había alcanzado el punto crítico dentro de su garganta.
Pero la luz combinada de Aisha y Haruhime fue más rápida.
Un destello.
Aisha saltó al aire, como la cola de un cometa brillante inclinandose hacia arriba más allá del centro del cuello del Jefe de Piso.
Una de las enormes escamas se hizo añicos, explotando hacia afuera. La espada de Aisha rasgó profundamente en la carne del grueso cuello debajo.
Un instante después, el propulsor que se había acumulado en la garganta y la boca del dragón surgió de la herida que había abierto.
¿¡~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~AAAGH!?
Como una tubería de agua rota, la bilis propulsora broto y se incendió.
Ardiendo en sus propias llamas, el Amphisbaena se retorció como si hubiera caído en el purgatorio. Peor que un fallo de encendido, la explosión extra grande de aliento del dragón había desencadenado una explosión masiva. El Jefe de Piso gritó mientras su rugido brotaba alimentando las llamas.
--<¡Ven, campeón de los salvajes!> Aisha no se detuvo.
--<¡Guerrero viril, Héroe fuerte, Héroe codicioso e injusto!>
En el momento en que se recuperó sobre un trozo de hielo que flotaba en el estanque de inmersión, volvió a correr y se lanzo hacia el Amphisbaena por segunda vez. Atacó al dragón con un torrente de cuchilladas rápidas y salvajes para evitar que escapara al agua, incluso mientras entonaba su <Canto Concurrente>.
--<¡Demuestra tu valor si deseas el cinturón de la emperatriz!>
Pateó uno de los enormes carámbanos formados por <Hiyo>, siguió moviéndose y voló hacia el Jefe de Piso con una libertad y velocidad que la hicieron invisible para Welf y los demás que observaban desde la orilla.
Todo lo que podían ver era un camino de puntos doradas detrás de ella. Esa era una danza de guerra realmente digna del nombre <Antianeira>. Ella respondió a los gemidos del dragón de agua con las últimas palabras de su Canto—
--<¡Mi hija muerta de hambre es Hipólita!> Un salto épico.
Voló en el aire directamente sobre el cuerpo ardiente del dragón. Mientras descendía hacia el tronco de su enemigo, donde estaba enterrado su núcleo, levantó su Podao. Luego, con todo el poder que ella y Haruhime podían reunir, la osciló hacia abajo.
--<¡¡Hell Kaios!!>
La Podao golpeó el cuerpo del dragón, descargando una luz mágica y brillante.
La ola carmesí del golpe de la espada aterrizó de lleno en el cuerpo del monstruo, rasgando su carne y enterrándose en lo más profundo. Abriendose paso a través del río de sangre de dragón, alcanzó el gran cristal de color morado oscuro enterrado en su interior y lo hizo añicos.
¿¡—————————————————————!?
Con su Piedra Mágica destruida, la forma del Amphisbaena se desintegró y floreció en una explosion de llamas azules.
La ceniza estalló cuando el propulsor restante detono.
La caverna retumbo con la poderosa explosión. Por un instante, todo fue envuelto por el destello de calor.
Mientras observaba esta escena desde el mar de llamas, la Renart sonrió levemente y se desplomó boca abajo en el suelo.
--¿¡Aisha-sama!?
En el momento en que terminó el destello, Lili—quien había cubierto su rostro con sus brazos y se había hecho un ovillo para evitar que la explosión la arrojara hacia atrás—gritó el nombre de la Amazona.
En la tormenta de cenizas, donde fragmentos voladores de Botín y cristal púrpura dibujaban parábolas en el aire entre innumerables chispas, había vislumbrado a Aisha cayendo al estanque de inmersión.
Cuando un Aventurero elegía realizar un ataque extremo a corta distancia, no había forma de evitar quedar atrapado después. Lili y los demás que vieron a Aisha realizar su asalto se pusieron pálidos y silenciosos por el miedo… pero en poco tiempo, la guerrera atravesó la superficie del agua, con su largo cabello goteando.
--…
Cuando sus hermosas extremidades y su piel desnuda y cobriza aparecieron a la vista, vieron que estaba cubierta de quemaduras. Aun así, dada la magnitud de la explosión que había resistido, el brillo en sus ojos era sorprendentemente brillante. Caminó lentamente por las aguas poco profundas, con partículas de luz aún cubriendo y protegiendo su cuerpo.
Brasas de llamas azules parpadeaban en uno de sus brazos, y estaba arrastrando su Podao detrás de ella a través del agua; ya que la palma de su mano estaba pegada a su empuñadura.
Los espectadores salieron de su aturdimiento y corrieron hacia ella, pero ella los rechazó y se dirigió directamente hacia el mar de llamas que envolvía la orilla.
--Haruhime…
Con la mano izquierda, sacó un frasco de la poción para apagar el fuego de <Perseo>, arrancó la tapa y la vertió sobre las llamas en su otro brazo. El humo se hinchó mientras el Ítem hacía su trabajo. Usó el resto de la poción para apagar el fuego directamente frente a ella antes de caminar hacia las llamas debilitadas. Desde arriba, debe haber parecido que un camino estaba siendo creada a traves del salvaje mar de fuego.
Aisha llegó frente a Haruhime, quien yacía boca abajo debajo de su túnica a prueba de fuego, y acunó a la Renart en sus brazos.
--… Aisha… -sama…
--Lo has dominado, ¿No es así…? Mi pequeña zorra tonta.
Aisha le sonrió a la chica. Los párpados de Haruhime se abrieron mientras yacía en el abrazo de Aisha. Llena de alegría, sonrió débilmente y descansó su cabeza sin fuerzas contra el pecho de Aisha.
La pareja regresó por el camino que Aisha había utilizado antes y fueron recibidos con lágrimas de alegría por Lili y Casandra. Aunque la <Túnica de Goliat> había absorbido tanto calor que quemó los brazos de Aisha, por el momento apenas lo sintió.
--Me salvaste, Haruhime…
La Renart había vuelto a cerrar los ojos, pero aún escuchó las palabras que Aisha le susurró al oído, como una hermana mayor que celebraba cuánto había crecido su hermana menor.
--¡Mikoto! ¡Ouka!
Mientras tanto, Chigusa había cruzado la isla de hielo hasta el epicentro de la explosión del Amphisbaena y se zambulló en el agua, que ahora estaba llena de cenizas. Usando el sitio de la Magia de gravedad para guiarse, se había propuesto rescatar a los dos Aventureros desaparecidos.
Rápidamente encontró a Ouka y Mikoto, que tenían heridas en todo el cuerpo, y los llevó a la orilla. Luego corrió hacia Casandra.
--¡Hey! Esto es una locura, quiero decir eso fue una locura, pero, ¿¡Estás bien!? Mientras tanto, Welf le estaba echando una mano a Ouka.
--¡Toma mi mano, grandote!
Las llamas todavía parpadeaban aquí y allá en la caverna, así que los Aventureros se reunieron en un trozo de hielo en el centro del estanque de inmersión.
--Todos están vivos…
--¡Derrotamos al Jefe de Piso por nosotros mismos!
Casandra y Lili no pudieron contener su felicidad mientras usaban sus Ítems restantes para sanar al resto del equipo.
Mikoto tenía heridas profundas en su hombro, brazo y pierna, y todos sus huesos se habían roto por la Magia de gravedad. Tenía los ojos cerrados y estaba inconsciente, pero respirando. Haruhime había sufrido un Mente Cero y apenas era consciente de su entorno. En cuanto a Aisha, podría haber usado el extintor de fuego y otras pociones, pero su Resistencia de Lv. 4 estaba en plena exhibición dado que todavía podía pararse sobre sus propios pies.
--Es demasiado pronto para celebrar… pero lo hicieron bien.
Habían derrotado al Jefe de Piso por el margen más estrecho, y el elogio de Aisha era genuino. Como para dar forma al logro sobresaliente de los Aventureros, un poco de bilis del Amphisbaena, un valioso Botín, cayó sobre la isla de hielo. Welf y los demás le sonrieron a Lili cuando comenzó a recoger un poco tan pronto como sus ojos agudos lo notaron.
El grupo estaba a punto de dar un grito colectivo de victoria cuando un fuerte estallido los interrumpió.
--” “ “ “ “ “¡¡…!!” “ “ “ “ “
El Calabozo no les había dado ni un momento para disfrutar del cálido resplandor de la victoria antes de volver a alzar la cabeza.
--¿Que es eso?
--¿¡¡El Piso se balancea…!!?
Mientras Welf y Chigusa gritaban confundidos, el Piso comenzó a desmoronarse con un chirrido penetrante.
Primero hubo una explosión tan masiva que demolió una sección del laberinto, y luego la caída de la cúpula de raíces, seguida de la inmersión del Amphisbaena, y finalmente la lluvia de llamas azules. La caverna simplemente no había podido resistir la salvaje batalla, y ahora comenzaba a desintegrarse en serio.
--Hey, ¿¡Esto no parece malo!?
Ese era el rugido enojado del Calabozo, o tal vez su grito de dolor. En cualquier caso, grandes cúmulos de cristal comenzaron a caer del techo con terribles sonidos de choque, levantando olas en el estanque de inmersión donde cayeron. Los Aventureros pálidos y en pánico usaron sus armas para combatir este atroz aguacero.
--¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh!
El grito no pertenecía a nadie en su grupo. Cuando se dieron la vuelta, vieron a un grupo de cuatro Aventureros parados en el puente de cristal que rozaba la cima de la <Gran Catarata> en el lado noroeste de la caverna, donde se conectaba con el laberinto dentro del acantilado.
Uno era un Hombre Lobo. Era Tark, el mismo Aventurero que avivó las llamas que encendieron la búsqueda de
<Tempestad> en Rivira. También era el líder del plan para volar el 25° Piso.
--¡¡Nos mentiste, Juraaaaaa!! ¡Nunca nos dijiste que resultaría así!
--¡Esos idiotas …!
El grupo de cuatro debió haber escapado de la devastación que había destruido una parte completa del Calabozo y logrado llegar a esta caverna. Aisha consideró irritante tener que observar a las personas responsables de causar esta terrible situación quejándose incoherentemente al respecto.
Abrumados por el terror, los cuatro Aventureros se precipitaron por el puente de cristal en un intento fortuito de huir.
Aterrizaron muy por encima de Aisha y los demás, en la cúpula de raíces que todavía cubría gran parte de la caverna. Aunque las ardientes llamas azules ya se habían extendido allí, Tark condujo a los Aventureros que huían hacia él sin pensar. Cuando algunas de las llamas se extendieron a la mochila de uno de ellos, el usuario estalló en una bola de fuego, gritando hasta que llegó la muerte.
--¡¡No quiero morir, no quiero morir!! ¡¡Definitivamente no quiero morir aquí!!
Goteando con lo que podría haber sido lágrimas o sudor, rodeados de humo y llamas, pero aun aferrándose ferozmente a la vida, el grupo de villanos menores llegó al acantilado en el lado oeste de la caverna y comenzó a arrastrase hacia arriba.
Irónicamente, esa escena ayudó al equipo de Aisha a descubrir una salida.
--¡Cruzaron las raíces del colosal árbol…! ¿¡Eso significa que ahora podemos usar el pasaje de conexión!?
En términos generales, subir o bajar el imponente acantilado de cristal no era una opción realista, incluso para los Aventureros de Primera Clase. Pero en este momento, debido a la cúpula, subir por el acantilado era relativamente fácil. Si escalaban la altura y emergían en el camino que conducía a lo largo de su borde, podrían escapar del pasillo en el extremo sur del Piso.
Esta era la única señal que apuntaba hacia una salida de la caverna desmoronándose.
--¡No podemos darnos el lujo de ser exigentes en este momento…! ¡Si nos quedamos aquí, seremos enterrados por escombros de cristal!
En el mejor de los casos, sus posibilidades de escalar el acantilado con los miembros heridos del grupo a sus espaldas eran cincuenta y cincuenta.
La única ruta que quedaba a través de la cúpula aún en llamas era su lado sur. Al ver cómo las llamas avanzaban hacia su ruta de salida por segundos, Aisha gritó para que se retiraran.
--¡Salgamos de aquí! ¡Suban al acantilado occidental!
--¡¡Espera!! ¡Bell-sama todavía está en algún lugar debajo de nosotros! Fue Lili quien protestó.
Su pequeño dedo apuntaba al acantilado del sudeste—en otras palabras, al precipicio que bordeaba la <Gran Catarata> y conducía al 26° Piso. Estaba sugiriendo que aún podían entrar al laberinto al descender esa pared escarpada.
--También estoy en contra. ¡Tenemos que rescatar a Bell antes de separarnos!
--¡Entiendo cómo se sienten… pero…!
--¡En esta condición, Mikoto y Haruhime…!
Welf había intervenido a favor de Lili, solo para ser contrarrestado por Ouka y Chigusa.
Mientras Chigusa apoyaba a su amiga de la infancia, que estaba flácida como un cadáver y aún no había abierto los ojos, contenía las lágrimas.
--¡Ustedes…! ¿¡Son idiotas!? ¡Miren nuestra situación!
Debido a su posición y experiencia, las palabras de Aisha tenían más peso que las de cualquier otra persona en el grupo. Ahora le gritaba a Lili y a los demás, con su rostro retorcido de angustia.
Al igual que Ouka y Chigusa, no deseaba abandonar a Bell. De hecho, ella quería más que nada rescatar a ese hombre que la atraía. Pero con el equipo en su estado actual, inmediatamente después de una batalla a muerte contra un Jefe de Piso, la propuesta de Lili era suicida. Mikoto y Haruhime ya no podían luchar. La mayoría de sus armas e Ítems estaban rotos o usados. No estaban en ningún estado para ir en busca de un compañero desaparecido.
Sobre todo, Aisha estaba pensando en la Renart todavía acunada en sus brazos.
Mientras Aisha sopesaba a la chica contra el chico y estaba a punto de inclinar la balanza hacia la chica, una mano débil se alzó de sus brazos y la detuvo.
--¡Aisha… -sama… por favor… olvídate de mí, solo…!
--… ¡…!
--¡Por favor, ayuda a Bell-sama…!
Aisha se mordió el labio mientras miraba a Haruhime luchando tanto para aferrarse a la conciencia.
--¡No podemos abandonar a Bell-sama!
--¡Pero si nos quedamos en este Piso…!
Lili, Welf y Haruhime querían quedarse atrás. Aisha, Ouka y Chigusa querían retirarse.
El equipo estaba dividido.
Todos han perdido la calma. ¡Incluso Liliruca y <Antianeira>!
Daphne estaba en medio de estos dos extremos.
Con el corazón palpitante y sudor goteando por su rostro, se obligó a seguir siendo objetiva. Solo ella, quien todavía no conocía muy bien a Bell y su <Familia>, podía hacerlo.
¡Quedarse aquí es imposible! ¡Esto es una locura! ¡Tenemos que salir de inmediato!
Naturalmente, eligió el lado de la retirada. Era obvio.
Dada la situación supremamente irregular que dejo al Piso al borde del desmoronamiento, permanecer en esta parte del Calabozo estaba fuera de cuestión.
Estoy segura de que este es el único Piso que se va a derrumbar. ¡El 27° Piso está dos Pisos abajo! ¡Debería estar bien! ¡Bell Cranel de todas las personas debería tener una buena oportunidad de sobrevivir…!
Realmente no creía eso, pero Daphne usó esa racionalización para poner la seguridad del equipo primero.
Ese era el trabajo del comandante, y esa era la responsabilidad que ahora recaía sobre los hombros de Daphne Lauros.
Las opiniones se dividen entre tres y tres. ¡Si voto a favor de la retirada, las cosas irán en esa dirección!
Daphne sabía que, en una situación difícil, el peso de la mayoría era decisivo.
Se aseguraría de que la preocupación que Lili y Welf sentían por el miembro de su <Familia> no los llevara a tomar la decisión equivocada.
Con una resolución teñida por la inquietud, Daphne se preparó para hablar.
--”La jaula de la desesperación… se convertirá en un ataúd… y te atormentará…”
Sin embargo, una cadena de palabras desarticuladas pronunciadas por la chica que estaba a su lado detuvo a Daphne en seco.
--El colosal árbol está en llamas, el Piso se está desmoronando… la jaula de la desesperación se ha convertido en un ataúd… ¿Es este lugar, esta situación lo que va a “atormentarme”?
Todos la miraron.
Mientras la interminable lluvia de cristales la golpeaba y la luz de las llamas azules iluminaba su rostro, la chica continuó murmurando su soliloquio.
--… ¿Casan… dra?
Sus ojos alzados no veían el mundo actual.
Estaba mirando a otro lugar, a eventos que ocurrían en otro momento, como si la guiaran hacia algo.
--Ahora es el tiempo de la profecía. Esta es la encrucijada, la bifurcación en el camino, el lugar donde el destino diverge—
La mirada de Daphne estaba fija en Casandra, quien había entrado en trance como una doncella del santuario recibiendo un oráculo.
El ataúd es un símbolo de la muerte. Pero si todavía tengo tiempo para ser atormentada, eso es lo mismo que decir que un futuro lleno de muerte aún no es inevitable. Por otro lado, si tomamos la decisión equivocada después de ser atormentados, la profecía consumirá mi vida.
Mientras tanto, Casandra se había hundido profundamente en sus propios pensamientos.
Las diecisiete líneas de la profecía flotaban en un mar en el fondo de su corazón. A medida que la oración que
se hacía llamar pesadilla cambiaba a una velocidad vertiginosa, su percepción del tiempo se extendió a su límite.
En un mundo aislado de su entorno, la profetisa de la tragedia se ahogó en un mar de versos mientras intentaba comprender el verdadero significado del oráculo.
En otras palabras, lo que me atormenta en este momento en este “ataúd”—¿Es la decisión misma?
Esa era la acción que Casandra debía tomar. Determinaría el futuro del equipo. Ciertamente, dos opciones habían dividido al equipo: quedarse o retirarse.
Casandra sabía que la decisión del grupo determinaría su destino.
“No lo olvides. La luz que buscas no se puede encontrar en ninguna parte, excepto con el sol revivido.” “Recoge los fragmentos, consagra la llama, y pide la luz del sol.”
“Ten cuidado. Es un banquete de calamidades…”
Revisando su situación, quedó claro que ya habían caído en la decimocuarta línea, dada la referencia del ataúd. Eso dejaba las últimas tres líneas de la profecía.
La decimoséptima línea es simplemente una conclusión que lo envuelve todo, así que la ignoraré por ahora.
¡Pero no hay duda de que las otras dos líneas son una advertencia para evitar la aniquilación!
La línea que comienza con “Reunir” claramente no coincidía con su situación actual de elegir entre dos alternativas, por lo que también la dejó de lado.
Eso significaba que tenía que examinar minuciosamente la línea que le decía que “que buscara el sol revivido”.
¿“Luz” significa… esperanza? ¿Y se supone que debo elegir la opción que se relaciona con “el sol revivido”? Pero, ¿Qué es “el sol”? ¿Dónde está esta cosa que representa “el sol”? ¡No hay “sol” en el Calabozo!
¡No sé, no sé, no sé!
¿Qué debería elegir? ¿Qué debería guiar su decisión?
¿Qué es lo que quiero?
No quiero que estas personas mueran. Quiero ir a donde él está.
Sin dejar que nadie muera, quiero ir a cualquier lugar horrible al que él se haya visto obligado a ir.
Cuando la estática de sus emociones interrumpió su proceso de pensamiento, Casandra se paró ante las dos opciones que la confrontaban.
¿Retirarse o quedarse?
¿El 24° Piso o el 26°?
¿Arriba o abajo?
¿El camino a lo largo del acantilado en el lado oeste, o el precipicio al este?
-- ——
De repente, un shock atravesó el cuerpo de Casandra.
La luz que buscaban… ¿Esa era la única opción que los dejaría con vida?
El sol revivido… no había nadie ni nada aquí en ese Piso acuático que representara al sol.
¿Eso significaba que no era algo que pudiera ver con los ojos? ¿No era una persona? ¿Ni siquiera un objeto físico?
Una sugerencia, una abstracción, una alegoría.
Una metáfora.
El sol revivido… el sol desaparece y luego aparece de nuevo, así que la puesta de sol y—
Casandra se dio la vuelta como si algo la hubiera picado, y fue entonces cuando lo vio. El pasaje de conexión al 26° Piso, en el lado sureste.
La cueva que debería haber sido destruida por la cúpula de raíces.
Los golpes repetidos habían deformado el terreno hasta el punto de que ahora, entre las raíces y el suelo, se había abierto un espacio lo suficientemente grande como para que una persona pudiera pasar.
-- —Oh.
La luz parpadeó.
Todo ante sus ojos parpadeó dentro y fuera como chispas.
Las piezas de la profecía se unieron con un sonido audible en su mente.
La luz de la esperanza que les permitiría escapar de la desesperación y la destrucción había sido entregada en sus manos.
--¡¡Hacia el este!!
En el momento en que llegó a su conclusión, Casandra lo gritó.
--¿Huh?
--¡Todos, vayan hacia el este! ¡Al 26° Piso, rápido!
Trató de instar al sorprendido equipo. Había arrojado al viento la preocupación por las apariencias y estaba gritando salvajemente, lo que los confundió a todos.
--¿¡Casandra!? ¿¡Qué estás dici—!?
Daphne, con el rostro pálido, intentó detener a su imprudente amiga, solo para ser interrumpida.
--¡Estaba equivocada, Daph! ¡¡Estaba equivocada!! ¡La profecía no hablaba de una persona o un momento!
--¿¡…!?
--¡El “sol revivido” representa una dirección! ¡He estado malinterpretando las palabras todo el tiempo! La profetisa de la tragedia interrumpió a Daphne con más revelaciones sobre su sueño profético.
Durante su tiempo en el 21° Piso, Casandra había tratado de deducir el significado de la línea antes. Había adivinado que la advertencia tenía algo que ver con cosas o personas relacionadas con Apolo, o que el sol podría haber representado incluso el día.
Pero se había equivocado.
El “sol revivido” era una metáfora del amanecer, que esencialmente era la desaparición del sol en la noche y su reaparición en la mañana. La profecía en realidad estaba haciendo referencia a la dirección desde la cual salía el sol.
--¡Este Piso ya ha cambiado de una “jaula de desesperación” a un “ataúd”! ¡La única forma de escapar de la muerte anunciada es yendo hacia el este, hacia el sol que revive!
Cuando lo pensaba, su error era realmente bastante simple.
Solía ser miembro de la <Familia Apolo>, asi que era natural que su viejo Dios principal le viniera a la mente, y eso había restringido su pensamiento, cegándola a las posibilidades. Había hecho las cosas innecesariamente complicadas.
Solo cuando se le presentaron las dos opciones de las rutas occidental y oriental, finalmente comprendió el verso.
--¡Todavía no sé lo que se supone que significa la “luz del sol”! ¡Y no tengo idea de cuáles son los “fragmentos” para recolectar, o cómo consagrar la “llama”! ¡Pero ir al este es nuestra única opción! ¡Dense prisa todos, diríjanse al 26° Piso!
Casandra lo había entendido al fin, pero—
--¿¡De qué estás hablando!? ¡Y en un momento como este! Daphne le espetó enojada. Ella no le creía.
--¡Deja de decir tonterías! ¡Déjalo ya!
El corazón de Casandra se partió cuando vio cómo su amiga la fulminaba con la mirada. Para Daphne y los demás, la súplica desesperada de Casandra no parecía más que una cadena de palabras ilógicas. Una divagación desorganizada e incoherente.
Nadie creía lo que decía—esa era la maldición de la profetisa de la tragedia. La duda llenaba los ojos de sus compañeros.
El mundo se retorció sobre sí mismo, cambió de forma, luego grito y se burló de Casandra.
Sentía como si sus ojos llorosos fueran a estallar en pedazos y sus rodillas estuvieran a punto de ceder.
Siempre es lo mismo.
Sin importar lo que haga, siempre es lo mismo. Sin importar lo que diga, nadie escucha.
Sin importar cómo suplique, mis ruegos nunca llegan a nadie. Siempre es lo mismo.
El mundo siempre pisotea mi arduo trabajo. El mundo siempre se burla de mis tragedias.
Incluso cuando reúno mi coraje y lucho, incluso si grito con todas mis fuerzas, siempre me encuentro con lo irracional.
Muchas veces, mis advertencias desesperadas han terminado con la inacción. Muchas veces, mi determinación se ha derrumbado como un castillo de arena. He probado la derrota una y otra vez.
Una y otra vez, me han arrojado desde el borde del acantilado a las profundidades de la oscuridad.
¿Pero qué puedo hacer? Debo estar maldita.
¿Qué puedo hacer, qué puedo hacer…? ¿Qué puedo hacer?
…… ¿Eso es realmente cierto?
¿Cuándo comenzaron a invadir mi corazón esas palabras? ¿Cuándo me desanimé tanto?
¿Cuándo comencé a sentir este tinte de resignación? ¿Cuándo comencé a mentir?
¿Cuándo dejé de luchar?
¿Cuándo dejé de creer en todo y cualquier cosa? ¿Cuándo caí en la desesperación?
¿¡Realmente he llegado al punto en el que incluso apartaré la mirada de mi amiga más cercana mientras ella se para aquí frente a mí!?
Siempre es Daph quien me rompe el corazón.
Y entonces—
“¡No dejes que la palabra “desesperación” te gane!” “¡Mira al futuro! ¡Levántate!”
¡Siempre son las palabras de Daph las que me dan coraje!
La luz en el altar de su corazón comenzó a brillar.
Ocultando las palabras que se repetían en su corazón, devolvió la mirada penetrante de su amiga y se enfrentó al mundo burlón.
Casandra apretó los puños y gritó.
--¡Escúchame, Daphne!
--¡¡…!!
Se inclinó hacia la aturdida Daphne, concentrándose solo en ella mientras gritaba sus siguientes palabras.
--¡Me había rendido! ¡Nadie me creyó en el pasado, así que asumí que tampoco nadie me creería en el futuro! Presionando su mano derecha contra su pecho, dejó al descubierto sus verdaderos sentimientos.
El rechazo, la conmoción y la desesperación que la habían sumido en un pozo de abatimiento. Revivir todos esos recuerdos del pasado era puro dolor para Casandra.
--¡Siempre tuve miedo! ¡Estaba en agonía! ¡Estaba triste y no quería que me lastimaran más! Pero aun así las palabras seguían llegando.
--¡Tenía miedo y nunca dije lo que era realmente importante! Cuando Bell apareció ante ella, sintió como si hubiera sido salvada.
Se había quedado a su lado, susurrándole al oído, viviendo en la fantasía de que él la aceptaba y le creía. Pero eso había sido simplemente dependencia.
Ella no había hecho nada.
Ni una sola vez se había enfrentado al mundo que imponia la tragedia. Nunca había confrontado sinceramente la maldición de la profecía que habitaba en ella.
Nunca había tratado genuinamente de decir esas palabras.
--¡No me importa si es la única vez que escuchas uno de mis sueños! ¡¡Sólo escucha!!
No te rindas a la desesperación.
Resiste la maldición que intenta separarnos a todos.
No cedas ante la débil yo que está aterrorizada por el rechazo y la desesperación.
--¡Daph, cree en mí!
El poder de sus palabras reverberó a través de la caverna desmoronándose.
Sus manos extendidas agarraron la mano derecha de Daphne y la apretaron como si la abrazara. Sus ojos se encontraron.
Los ojos de Casandra brillaron con su ardiente súplica. Daphne se tambaleó como una piscina de agua ondulante.
Por un breve momento, sus corazones fueron uno. Y entonces—
--… ¡No puedes esperar que realmente crea tu sueño! Daphne sacudió con fuerza las manos de Casandra.
Los ojos llorosos de Casandra se abrieron de par en par mientras se llenaban de más desesperación que nunca.
—Entonces Daphne continuó.
--¡Todos! ¡¡Hacia el este!! Había anunciado su decisión.
Girándose hacia los Aventureros sorprendidos, se puso del lado de aquellos que querían resistir.
--… ¿Huh?
Luego se giró hacia la aturdida Casandra.
--¡No creo en tus tontos sueños!
Daphne hizo un puchero, con sus mejillas tiñéndose de un rojo brillante. Luego apunto su dedo índice a la otra chica y gritó con todas sus fuerzas.
--¡En quien creo es en ti, Casandra Ilion! Daphne no había creído en la profecía.
Había creído en su amiga.
Casandra solo tardó un segundo en comprender lo que estaba diciendo. Pero fue un segundo muy largo. Nuevas lágrimas se derramaron de sus ojos.
Sonrojándose, Daphne agarró la mano derecha de su amiga y salió corriendo. Casandra se aferró a la palma caliente de Daphne.
--¡Rápido! ¡¡ De prisa!!
Daphne gritó mientras corría con Casandra hacia el pasaje oriental. El resto del equipo la siguió por reflejo. Aceptaron su elección porque su voto había inclinado la balanza.
--¡Corran! ¡CORRAAAAAAAAAN!
El rugido del Piso derrumbándose ahogó el grito proveniente de Aisha, quien era la retaguardia.
Un torrencial aguacero de enormes trozos de cristal perseguía a los Aventureros mientras saltaban de una isla de hielo a la siguiente. Con un retumbo, la cúpula de raíces en llamas se derrumbó en el estanque de inmersión.
El canto de las olas salvajes, la danza de las llamas azules y el coro de la desaparición. Alejándose del réquiem del Calabozo, Daphne y el resto del grupo cruzaron la caverna y corrieron por la orilla este.
Su destino era el pasillo que conectaba con el 26° Piso.
Al llegar al pequeño espacio que había aparecido entre las raíces y el suelo, se sumergieron en él uno por uno.
*¿¡~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~!?*
Un instante después, toda la caverna se derrumbó sobre sí misma con un terrible rugido.
El profundo estanque de inmersión fue destruido por los restos de cristales que tronaban en ella. Dentro de la cueva, los Aventureros fueron arrastrados por la corriente de aire.
--¿¡Gyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!?
En medio de todo, Tark y sus compañeros—quienes habían elegido la ruta occidental—quedaron atrapados entre los escombros cayendo y cayeron del derrumbado acantilado.
No quedaba un alma para ayudarlos. Fueron cruelmente aplastados bajo la avalancha de cristales, obligados a pagar el precio final por la destrucción del Calabozo.
--Phew… lo logramos…
--Si hubiéramos tratado de volver al 24° Piso…
Lili y Chigusa estaban jadeando y pálidas mientras se levantaban. Cuando volvieron a mirar la cueva que conectaba con el 25° Piso, ya estaba medio aplastada, y el paso completamente bloqueado.
--¡¡Daaaaaaaaaaaaaaph!!
--¡Deja de abrazarme! Esto aún no ha terminado.
Rodeada por sus compañeras que habían escapado por poco de la muerte, Casandra estaba llorando y aferrada a Daphne, con su mejilla presionada contra la de su amiga mientras estaban en cuclillas lado a lado. Daphne se sonrojó mientras luchaba por despegar a Casandra.
--¡Gracias, gracias…! ¡Me creíste…!
Envolvió ambos brazos alrededor del cuello de Daphne como un bebé, sollozando y sonriendo al mismo tiempo. No pudo evitar llorar de alegría ahora que su amiga finalmente había creído en ella.
Quizás por vergüenza, Daphne hizo un puchero.
--¡Muy bien, suficiente alboroto, ustedes dos! ¡Levántense! ¡Ya vienen!
La aguda reprimenda vino de Aisha mientras pasaba corriendo junto a ellas. La pareja levantó la vista y vio a una horda de monstruos corriendo hacia ellos desde el camino que se separaba hacia el 26° Piso. Parecían estar diciendo ¿Aún están vivos? No dejaremos que vayan mucho más lejos.
--¡La mala suerte siempre trae amigos…!
--¡Deja de balbucear, grandote! ¡Ahora que hemos llegado hasta aquí, definitivamente llegaremos a Bell!
Ouka levantó al maltratado <Kougou>, y Welf estaba listo a su lado con una <Espada Mágica> de repuesto. Daphne y Casandra también saltaron. Sin siquiera tener tiempo para saborear por completo el hecho de que todavía estaban vivos, los Aventureros se apresuraron a tomar sus posiciones de batalla.
La vanguardia se lanzó hacia adelante, tras haber entregado a Mikoto y Haruhime, aún inconscientes, a sus camaradas que estaban en la retaguardia.
Con la Podao de la Amazona liderando el camino a través de la sangre de los monstruos voladores, los Aventureros continuaron su batalla.
Capítulo 08 - La Voz del Martillo
Llegaron muy tarde.
Incluso Anya, quien era universalmente reconocida como tonta, entendió eso mientras confirmaba la escena con sus ojos.
--¿¡Que es esto!?
--… ¿La <Capital del Agua> es siempre una escena tan infernal, nya? Runoa estaba agitada, y la voz de Chloe era pesada.
Estaban paradas al borde del acantilado fuera del pasillo que conducía al 25° Piso. Una escena terrible se extendía debajo de ellas.
Levantándose de un mar embravecido de llamas azules se encontraban los restos de lo que parecían ser las raíces quemadas de un árbol enorme. El profundo estanque de inmersión estaba lleno con una montaña de escombros de cristal lo suficientemente grande como para enterrar fácilmente a cualquier ser vivo que pudiera haber estado en la enorme caverna. Las olas de ardientes llamas azules no mostraban señales de disminuir, enviando olas de calor y oleadas de vapor hirviendo hacia el grupo de Aventureras. Chloe no había exagerado cuando describió la escena como infernal.
Las paredes y el techo de la caverna también parecían haber sido aplastados por las fauces de un dragón. El una vez hermoso paraíso acuático no se veía por ninguna parte.
--Parece que un Jefe de Piso se volvió loco en esta caverna… Apuesto a que nunca han visto algo así antes,
¿Verdad?
Incluso la Lv. 5 Tsubaki no pudo evitar estrechar su ojo bueno mientras miraba hacia abajo la destrucción. Sus alrededores mostraban signos seguros de una feroz batalla en lugar de un desastre natural. ¿Pero cuánto tiempo había pasado desde que estallaron los combates? ¿Horas? ¿Medio día? ¿Había sido derrotado el Amphisbaena?
Solo una cosa estaba clara:
Tsubaki y sus compañeras habían llegado demasiado tarde para ayudar a los Aventureros que habían luchado aquí.
--Bueno… ¡Ryuu debería estar en el 27° Piso, nya! ¡Bajemos rápido, nya!
Anya gritó, sacudiendo su cabeza para aclarar las preguntas arremolinadas. Dada su propia estupidez, se dio cuenta de que no sería bueno quedarse allí tratando de pensar en las cosas.
Claramente, no quedaba nadie en el fuego infernal debajo de ellas. Ya sea en tierra o en el agua, cualquier cosa dentro de ese infierno no habría sido capaz de respirar. Eso, o habían sido enterrados vivos. Era cierto que buscar sobrevivientes sería una pérdida de tiempo.
Habían escuchado en Rivira que el grupo de caza que perseguía a <Tempestad> se había dirigido al 27° Piso. Encontrar este <Irregular> había puesto ansiosa a Anya. El rostro de su compañera Elfa apareció en su mente mientras animaba a las demás.
--Eso está muy bien, pero… ¡Todo este lugar está en ruinas! ¡No hay ningún lugar para que caminemos! ¿¡Qué hacemos!?
Preguntó Runoa, frunciendo el ceño. Tsubaki golpeó la parte posterior de su espada contra su hombro mientras respondía.
--Parece que nuestra única opción es descender este acantilado.
--¿Qué? ¡No hablas en serio, nya…! Chloe le sacó la lengua consternada.
--¡No hay ningún monstruo en la caverna ahora, nya! ¡Mientras no nos molesten, podemos hacerlo, nya! Además… ¡Mi hermano mayor logró bajar solo! ¡Si él puede, nosotros podemos, nya! ¡Al menos, eso creo!
El argumento poco convincente de Anya resonó vacíamente a través de la caverna.
--¡Oh, maldición, supongo que lo vamos a hacerlo! Dijo finalmente Runoa.
Las cuatro mujeres asintieron entre sí y se inclinaron audazmente hacia adelante.
Abriéndose paso a través del vapor caliente, salieron del borde del acantilado. Sin usar sus manos, corrieron hacia abajo directamente por la pendiente casi vertical. Cada vez que las rocas comenzaban a resbalar ruidosamente debajo de sus pies, clavaban sus armas profundamente en la cara del acantilado para sostenerse.
Aunque casi se cayeron innumerables veces, la línea de Aventureras que avanzaba se sostuvieron unas a otras, en dirección al 26° Piso.
× × ×
--¡¡Mierda!!
La Espada Larga de repuesto de Welf cortó a un Tritón por la mitad.
Pero incluso cuando el monstruo mitad pez cortado a la mitad murió, un nuevo Tritón aplastó su cadáver bajo sus pies en busca del Herrero, quien respondió con más maldiciones.
--¿¡Esto es una broma!? ¡Son interminables! Gritó Welf.
--¡Estos números no son normales!
--¡V-Vienen de los lados y también detrás de nosotros!
Ouka y Chigusa le devolvieron el grito.
El equipo actualmente estaba en el 26° Piso. Habiendo escapado por poco de la caverna derrumbándose, ahora se enfrentaban a una batalla tras otra. Se encontraron con un interminable flujo de monstruos. Era posible que, debido a la destrucción sin precedentes en el 25° Piso, que había arrojado al laberinto interior al caos, los monstruos parecían haberse vuelto más sensibles a la presencia de invasores.
La respiración de los Aventureros era irregular mientras se enfrentaban con la manada de monstruos acuáticos que los atacaban ferozmente.
--¡No deberíamos molestarnos con ellos! ¡Es un desperdicio de preciosa energía!
Incluso mientras gritaba, la flecha de Lili se abrió camino entre la multitud de Tritones antes de atravesar el ojo de su líder. Tales disparos de Ayudantes o comandantes, que normalmente no participaban directamente en la lucha, eran raros. El líder Tritón en el centro de la manada gritó y por un momento descuidó dirigir a sus tropas.
Los Aventureros aprovecharon el momento para huir de la escena.
--¡Esto no es broma! ¡A este ritmo, nunca tendremos tiempo para buscar a <Pies de Conejo>…!
Mirando a Aisha, quien se encargaba de los monstruos que se acercaban por los lados, Daphne confirmó la ruta de escape. En ese momento, un Mosquito Malvado se precipito desde lo alto y ella lo corto con su Daga en forma de bastón. Sin prestar atención al chorro de fluido producido por la horrible herida del monstruo mientras rodaba por el suelo, Daphne se lanzó hacia adelante.
Una gota de algo—el sudor de los nervios o el calor, ella no lo sabía—rodó por su estrecha barbilla.
--¿¡Cuántas veces vas a decir eso!? ¡Cuando llegamos al 26° Piso, decidimos encontrarnos con Bell-sama!
--¡Lo sé, lo sé! ¡No podemos volver al 25° Piso ahora que está destruido! ¡Y créeme, entiendo que no quieras abandonar a tu amigo! ¡Renuncie a convencerlos a todos de lo contrario! ¡Pero aun así, esto es…!
Daphne devolvió el grito de Lili con igual irritación. Incluso sus ojos parecían listos para gemir de angustia mientras inspeccionaba sus alrededores.
El 26° Piso claramente había sufrido daños como resultado del cataclismo en el 25° Piso. Las paredes y el suelo estaban agrietados, lo que sugería que no habían podido soportar con seguridad la presión desde arriba. El agua que corría por el centro del pasaje se había desbordado y estaba empapando completamente sus pies. Los pedazos de cristal que caían conjuraban horribles visiones de todo el techo derrumbándose en el futuro cercano. El laberinto podría caer fácilmente sobre ellos en cualquier momento.
Los viciosos aullidos de monstruos ya sea confundidos o emocionados avivaban aún más la ansiedad del equipo.
--¡En nuestro estado actual, y sin la menor idea de su ubicación, nuestras posibilidades de encontrarlo son básicamente cero!
--¡Sheesh!
Cada vez que Lili quería priorizar la búsqueda de Bell, Daphne siempre intervenía con la realidad de su situación.
La miserable condición del equipo después de la batalla contra el Jefe de Piso era una preocupación seria.
¿Cómo se suponía que debían buscar un Aventurero solitario en un Piso tan inmenso?
--¡De todos modos, ya que esta es nuestra primera vez en este Piso, debemos poner la seguridad primero…!
Aunque el 26° Piso se consideraba parte de la <Capital del Agua>, era irrefutablemente un mundo completamente nuevo para la mayoría del equipo. A pesar de eso, habían ignorado por completo los estándares habituales para despejar un nuevo Piso y estaban irrumpiendo en línea recta. Era suficiente para que Daphne— quien manejaba exploración del Calabozo con las palabras clave “constante, prudente y tímido”—quisiera desmayarse. Pensó que era una locura absoluta saltar sin mirar las fauces del demoníaco Calabozo.
Pero incluso mientras intercambiaba gritos con Lili, Daphne no podía darse el lujo de dejar de correr. Era obvio que en el momento en que lo hiciera, sería aplastada por la avalancha de monstruos.
--¡Avanzar es nuestra única opción! ¡No podemos volver al 24° Piso hasta que el Calabozo se haya reparado, y ni siquiera sabemos si se reparará solo! ¡Solo reza para que nos encontremos con él!
Actualmente, el equipo avanzaba por la ruta principal del Piso.
Aisha, quien constantemente hacía un seguimiento de la moral del equipo, hizo todo lo posible para aliviar la ansiedad de Daphne.
¡Además, aunque odio depender de otras personas, <Tempestad> debería estar en el mismo 27° Piso, donde encontraremos a Bell Cranel…!
También tenía otras cosas en mente—es decir, la Elfa acusada de asesinato en Rivira. Para Aisha, la cuestión de si realmente era culpable ya no importaba demasiado. Si pudieran reunirse con ella y Bell y obtener su cooperación, incluso por la fuerza, se abriría un camino a seguir, aunque fuera uno imprudente y potencialmente mortal. Era precisamente la presencia de esa idea en el fondo de su mente lo que había convencido a Aisha de cambiar de rumbo y apostar su vida a su actual avance imprudente.
Era una lástima que un <Irregular> tan extremo que destrozaría los esquemas de Aisha los esperaba en su destino, el 27° Piso.
--¡Más monstruos…!
--¡Incluso para un <Irregular> estos parecen demasiados!
Mientras Chigusa cargaba a la inconsciente Mikoto sobre su espalda y Casandra cargaba a Haruhime con el hombro, Ouka y Welf fruncían el ceño ante la nueva manada de monstruos que acababa de aparecer. Estaban al frente del equipo, y ahora los Aventureros se vieron obligados a cambiar de rumbo.
--¡Es como si cada monstruo en este lugar estuviera tras nosotros…!
La especulación jadeante de Chigusa no era en absoluto una exageración. Por el contrario, ella había dado en el blanco.
Todos los monstruos en el Piso—o más bien, toda la zona—se precipitaron en la dirección del equipo en busca de presas. Como para confirmar su suposición temerosa, una forma enorme estalló en la superficie del agua.
¡¡ROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
--¿¡Qué!? ¿¡Un Kelpie!?
--¡Pero ese es un monstruo del 27° Piso!
El asombro de Lili fue aún mayor que el de Aisha quien abrió muchos los ojos por la sorpresa.
Kelpie. Estos monstruos caballo con pieles y crines azules, así como cuerpos con aletas, podían galopar a través del agua como si estuvieran en tierra. Como dijo Lili, normalmente aparecían en el 27° Piso. Su hermosa apariencia exterior desmentía un potencial que estaba entre los más grandes de la <Capital del Agua>.
--¿¡Llegó a este Piso!? ¿¡Y en estas condiciones…!?
Abrumada por la magnificencia y el poder de su enemigo, Lili seguía gritando confundida cuando fue interrumpida por un coro de rugidos provenientes del fondo del laberinto.
¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
¡OOOO, OOO!
¡GUAAAAAAAAAAAA!
Una Lamia, un Afanc y un Dodora anunciaban en voz alta su presencia. Todos eran monstruos que normalmente aparecían por primera vez en el 27° Piso.
--¿¡Un enorme equipo de monstruos!? No, ¿¡Una migración masiva…!? ¡No puede ser! Daphne gritó.
Todos los monstruos estaban rojos de sangre, con trozos de carne escarlata colgando de ellos.
Todo pertenecía a Aventureros. Los Aventureros de Clase Alta que se habían unido a la caza de <Tempestad> solo para ser aplastados por los colmillos y las garras de la calamidad.
Esta tragedia se había desarrollado sin el conocimiento de Aisha y sus compañeros. Ahora, después de devorar los cadáveres de varios Aventureros e intoxicarse con enormes cantidades de sangre, los monstruos se habían vuelto más feroces y brutales que nunca.
Más sangre. Más carne. Otro festín.
En busca de nuevas ofrendas, la enorme manada de monstruos había dejado el 27° Piso derrumbado detrás de ellos y se había vertido en el 26° Piso.
--¿¡Qué demonios está sucediendo!?
--¡Pregúntale al Calabozo! ¡Es quien juega con nosotros los Aventureros de esta forma…! Por supuesto, Lili y los demás no tenían idea de nada de eso.
Aisha, que esperaba encontrar refugio en una Zona Segura, maldijo con frustración cuando se dio cuenta de que sus planes habían sido frustrados.
Afortunadamente, debido a que el Calabozo estaba priorizando la reparación del 25° Piso, actualmente no se generaban nuevos monstruos en ninguno de los tres pisos de la <Capital del Agua>. Sin embargo, todavía había demasiados para que el equipo enfrentara.
Sintiendo la inminente fatalidad acercándose por todos lados, incluso mientras luchaban contra el Kelpie directamente frente a ellos, la sangre se drenó de sus rostros.
—¡¡…!!
--¡Whoa!
Las rodillas de Welf temblaron al ver al Kelpie sacudiéndose violentamente y arrojando su melena azul. Este era un espécimen increíblemente fuerte. Su potencial incluso podría haber excedido los <Estados> de Welf y Ouka. Los <Impulsos de Nivel> que les habían proporcionado protección divina conduciéndolos a la victoria tantas veces antes no estaban disponibles.
Ante este oponente del 27° Piso, el equipo finalmente estaba comenzando a golpear una pared que no podían escalar con las habilidades de Aventureros Lv. 2 como Welf y Ouka.
--¡Argh!
Atrapado en el ataque del monstruo, Welf fue arrojado hacia atrás. Había podido evitar de alguna manera un golpe directo con su Espada Larga, pero ahora su espalda había chocado contra la pared. Se había agrietado antes, pero se distorsionó bajo el último impacto, enviando fragmentos volando mientras el cristal gemía.
--¡Mierda…!
Welf, todavía exhausto por la pelea contra el Jefe de Piso, apretó los dientes y estaba tratando de levantarse cuando—
-- —¿…?
*¡Clank, clank!*
Un trozo de pared rodando por el suelo con un estruendo llamó su atención.
El brillante azul acerado no era del color de los cristales aburridamente abundantes de la <Capital del Agua>. Este era un lingote natural del Calabozo, que brillaba con el brillo del metal raro.
El lingote se parecía a un granate del tamaño y la forma de un puño deformado, con fragmentos de cristal pegados a él. Parecía haber caído del interior de la pared, tal vez debido al extenso dañó que había sufrido el Piso.
Justo como un verdadero Herrero, Welf miró con incredulidad el mineral que había rodado a sus pies.
--De ninguna manera… ¡Esto es Adamantita!
Jadeó al darse cuenta de que variedad de metal raro era.
--¿¡Qué estás haciendo, <Ignis>!? ¡Ponte de pie!
--¡Oh, cierto!
Aisha, quien acababa de cortar el Kelpie, le gritó con impaciencia.
Cuando Welf se levantó aliviado, recogió el lingote por reflejo antes de correr para alcanzar a sus compañeros.
--¡Uoooooooooooooooooo!
--“ “ “ “ “ “¡¡…!!” ” ” ” ” ”
Justo entonces, alguien gritó. Alguien que no pertenecía a su equipo.
El sonido provenía de una forma humana rodeada de monstruos más abajo en la ruta principal.
--¿¡Ese es… alguien que fue al 27° Piso!?
La predicción anterior de Aisha había demostrado ser cierta. Welf y varios otros miembros del grupo corrieron hacia el extraño, rápidamente eliminaron a los monstruos y rescataron a la víctima deseada.
--Eres el de Rivira…
--¡Boris-sama!
Welf y Lili tenían razón. De hecho, era el descomunal Aventurero Boris Elder, con todo su cuerpo agitado mientras respiraba.
Era un espectáculo miserable.
Su figura musculosa estaba cubierta de heridas de pies a cabeza. Su ropa de batalla estaba manchada de rojo con sangre, aunque nadie podía decir cuánta le pertenecía y cuánta provenía de los monstruos que había matado.
Faltaba el parche que solía usar sobre su ojo izquierdo. También su arma, que supusieron que debío haber perdido en algún lugar del camino. Era increíble que hubiera llegado tan lejos sin una. Sus manos y guantes estaban rasgados y de color negro rojizo, evidencia de que había rechazado a los monstruos agitándose salvajemente y golpeando sus puños contra sus duras conchas y escamas.
--U-Ustedes, ustedes son… ¿La <Familia Hestia>…? ¿Sobrevivieron…? Boris se giró aturdido de un miembro del grupo al siguiente.
No había rastro de la arrogancia habitual del líder de Rivira o de su prepotencia autoritaria. En cambio, habló como si todavía estuviera delirando después de acabar de despertarse de una pesadilla.
--¿Estás solo? ¿Dónde está el resto del grupo de caza?
Llena de un terrible temor, Aisha cuestionó a este retornado del 27° Piso. Boris respondió en un susurro apenas audible, con su rostro nublado por una expresión inusualmente oscura.
--… Soy el único que queda. Todos los demás… están todos muertos.
--¿Qué?
--¿¡Qué estás diciendo…!? ¿¡Sabes cuántos Aventureros de Clase Alta te acompañaron!?
--¡No todos pueden haber sido eliminados!
--¿¡Fueron asesinados por <Tempestad> cuando intentaron atacarla!?
Chigusa fue la primera en romper el silencio con su susurro, seguida de Daphne, Ouka y Aisha disparando preguntas en rápida sucesión. No negaron rotundamente la afirmación de Boris, pero sus rostros estaban tensos por la duda y la incredulidad.
Varias horas antes, habían presenciado cómo el estanque de inmersión del 27° Piso se volvía carmesí. Las “profundidades del abismo lavaron los cadáveres desbordados” tiñendo ese enorme cuerpo de agua del color de la sangre.
--Fue un <Irregular>… un monstruo que nunca había visto antes acabo con mis seguidores y…
--… La gran calamidad.
Casandra se puso blanca cuando Boris, con los ojos desenfocados, recordó su encuentro con una criatura que no era de este mundo.
Solo Casandra entendió que esta era la “calamidad” de la cual su profecía le advirtió.
-- —¡¡Boris-sama!!
Justo entonces, Lili interrumpió con un grito estremecedor.
--¿¡Qué le pasó a Bell-sama!?
--<Pies de Conejo> también fue eliminado… uno de sus brazos fue cortado limpiamente, y los huesos de su cuello fueron… estoy seguro de que él…
--“ “ “ “ “ “¿¡…!?” ” ” ” ” ”
--¡Y también <Tempestad>…! ¡Esa Elfa que fue tan tonta como para protegerme …! ¡Todos, y quiero decir todos, fueron asesinados! ¡Ese monstruo los mató a todos!
Mientras escuchaba esa trágica historia, el pecho de Lili se agitó como si hubiera sido atravesado por una espada. Mientras tanto, cuanto más hablaba Boris, más emocional se volvía.
Como si hubiera perdido el corazón. Como si hubiera perdido la esperanza.
--Es una mentira… ¡Una mentira, una mentira, una mentira! ¡Bell-sama no puede morir! ¡¡No puede dejar sola a Lili!!
--¡Cálmate, Lili-enana!
Welf sostuvo el puño de Lili, quien parecía estar a punto de golpear a Boris mientras su otra mano agarraba su camisa.
El corazón del Herrero tampoco estaba tranquilo. Desde la aniquilación de los Aventureros de Clase Alta hasta la muerte de Bell, la información que repentinamente enfrentó el equipo fue como grilletes que les ataban los pies. Todos se congelaron, pero solo los gritos de Lili resonaron por los pasajes.
“ “ “ “ “¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOO!!” ” ” ” ”
--“ “ “ “ “ “—¿¡…!?” ” ” ” ” ”
Por supuesto, a los monstruos no les importaron en lo más mínimo sus sentimientos. Sus salvajes gritos de guerra llegaron una vez más a los Aventureros, que habían olvidado momentáneamente su situación actual. Un segundo después, apareció una manada alrededor de una curva en el pasillo y se precipito hacia ellos.
--¡¡Corran!!
Aisha lanzó una orden. Sus compañeros se sacudieron el miedo y obedecieron. Obedeciendo a sus propios instintos que gritaban por la supervivencia, desafiaron la muerte una vez más.
“ “ “ “ “¡¡UOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!” ” ” ” ”
Para los Aventureros, los rugidos de los monstruos sonaban como una burla malvada.
La retirada estaba fuera de discusión, pero seguir adelante no tenía ninguna esperanza para ellos. Delante de ellos yacían los cadáveres de innumerables Aventureros.
El equipo había salido del “ataúd” y superado la “desesperación”, pero lo que les esperaba ahora era el “banquete de la calamidad”.
Las reverberaciones de los monstruos que corrían en busca de su presa se transformaron en fantasmas que gritaban “¡Ríndanse!”. Debajo de la tenue fosforescencia, las sombras deformadas pasaban como si estuvieran bailando salvajemente en éxtasis. Los monstruos parecían empeñados en aplastar los débiles corazones de los Aventureros.
--¡¡Maldición!!
Con una maldición, Welf oscilo su <Espada Mágica> restante hacia la manada de monstruos que se precipitaba directamente hacia ellos. Las llamas se dispararon hacia delante sin prestar atención a los alrededores acuosos, carbonizando a los monstruos mientras aullaban en su agonía.
Y entonces oyó el crujido de la Daga.
--… ¡…!
La última <Espada Mágica Crosso> comenzaba a desmoronarse.
Welf entró en pánico mientras lo veía fracturarse. Ouka también hizo una mueca. En el momento en que perdieran esa última <Espada Mágica> seria el momento en que el equipo colapsaría.
No mucho después, llegaron a una encrucijada donde se cruzaban varias rutas. Al mismo tiempo, monstruos aulladores aparecieron de pasajes en todas las direcciones.
Los Aventureros no tenían idea de qué hacer mientras se acercaba una muerte segura. De repente, Aisha gritó:
--¡¡Camarón, saca las bolsas fétidas!!
--¿¡Qué…!? ¿¡Los <Morbul>!? ¡Pero no funcionaran en monstruos de agua…!
--¡No para sus narices, para sus ojos!
--¡…!
Al darse cuenta de la intención de Aisha, Lili metió la mano en el bolsillo lateral de su mochila y sacó cinco bolsas fetidas—todo su suministro de <Morbul>. Los arrojó por los cuatro pasajes hacia los monstruos que se acercaban.
“ “ “ “ “¿¡UUUUU!?” ” ” ” ”
Mientras la minoría de monstruos que tenían sentido del olfato se retorcían de incomodidad, la mayoría restante gruñó confundida. Una cortina de neblina formada por las partículas verdes liberadas por las bolsas fetidas los envolvió. Como una especie de polen extraño, el polvo apestoso llenó toda la intersección, causando una cadena de colisiones. Los monstruos se olvidaron por completo de los Aventureros—que se habían escabullido en medio del caos—y comenzaron a desgarrarse unos a otros indignados.
El plan de Aisha no había sido utilizar los <Morbul> para mantener alejados a los monstruos, sino crear una cortina de humo cegadora al abrir las bolsas.
--¡¡Ahora es nuestra oportunidad!!
Justo antes de que las bombas malolientes se abrieran, el equipo se había dado la vuelta y se había zambullido en uno de los pocos pasajes que no estaba completamente lleno de monstruos. Continuaron corriendo lo más rápido que pudieron, alejándose cada vez más de la ruta principal. Después de poner bastante distancia entre ellos y los monstruos, surgieron en una gran habitación.
--… ¡¡…!! Es un callejón sin salida… La habitación era un callejón sin salida.
Medía alrededor de treinta metros en cada lado y no tenía vías fluviales. Lo que una vez había sido un campo de cristal yacía en ruinas, tal vez debido a los impactos de la destrucción en el Piso de arriba. Solo había una abertura para la entrada y la salida, lo que significa que no tenían una ruta de escape.
--Oh, no…
Tenían que salir rápidamente.
Las mismas palabras estaban en boca de todos, pero jadeaban demasiado para hablarlas.
La combinación de la batalla contra el Jefe de Piso y el acoso continuo con el que habían estado lidiando desde entonces significaba que todo el equipo necesitaba descansar desesperadamente. Tenían que tener al menos un momento para recuperar el aliento. Más que nada, la posibilidad muy real de que Bell pudiera estar muerto los hacia perder la sincronización de sus mentes y cuerpos.
Todavía estamos en una situación desesperada… no hemos escapado de la ruina. ¿Sigue la profecía? ¿O nos hemos separado de ella? ¿Tomé la decisión equivocada?
Mientras tanto, Casandra deambulaba por su propio laberinto de preguntas sin respuesta.
No sabía si aún seguían la trayectoria de su sueño profético, o si se habían desviado de su camino. Pensamientos sombríos burbujeaban sin cesar en su mente, robándole la fuerza de voluntad para incluso levantar la cara.
Nadie podría levantar ni un dedo, ni hablar de tomar medidas decisivas.
-- —Boris. Cuéntanos exactamente lo que viste.
Cuando el equipo se hundió en un estado de parálisis casi mental, Aisha rompió el silencio.
--Danos todos los detalles que sabes sobre el monstruo que atacó a Bell Cranel… no tus conjeturas pesimistas, sino exactamente lo que sucedió.
--… El brazo de <Pies de Conejo> fue cortado y sufrió un golpe en el cuello. Sin duda esas fueron heridas fatales. Pero también vi a <Tempestad> usar Magia de Curación. Aun podría… estar vivo.
--… “ “ “ “ “ “¡…!” ” ” ” ” ”
Bajo la aguda mirada de Aisha, Boris transmitió lo que había visto sin embellecer los hechos.
Mientras escuchaban sus palabras, Lili y los demás se estremecieron. La luz volvió a sus ojos. La transformación sorprendió a Casandra.
--Escúchenme. Nuestros planes no han cambiado. Todavía nos dirigiremos a la Zona Segura. Llegar allí podría dejarnos a un pelo de morir, pero vamos a encontrar a Bell Cranel. Incluso si te cuesta la vida, nos vas a ayudar, Boris.
--¿¡H-Huh!? ¿¡No me escuchaste!? ¡Dije que hay un horrible monstruo en el 27° Piso!
--¿A quién le importa? De todos modos, no hay vuelta atrás.
--¡N-No iré! ¡Estaré condenado si me dirijo a ese infierno de nuevo!
Mientras Boris gritaba en protesta, Aisha agarró su ropa de batalla amenazadoramente.
--Si entiendes lo endeudado que estás con Bell Cranel y <Tempestad>… entonces muestra tu hombría.
Las palabras de la Amazona fueron tranquilas pero pesadas. Boris se quedó estupefacto por un momento, luego miró furioso a sus pies. Él no asintió con la cabeza, pero tampoco discutió más.
Esta mujer es realmente fuerte. No es solo la fuerza otorgada por su <Estado>, sino esa fortaleza emocional… Incluso en un apuro como este, ella no se ha rendido.
Casandra contempló a la Amazona de cabello negro. A pesar de estar cubierta de sudor y sangre, Aisha era hermosa. Sus palabras no solo habían refrenado todos los argumentos de Boris, sino que también habían unificado la voluntad del equipo. La prueba estaba en sus rostros, que ya no estaban nublados por la desesperanza. Aisha había revivido con éxito la voluntad de lucha que casi se había doblegado ante la noticia de la posible muerte de Bell.
Ni Lili ni Daphne, sus comandantes, habían podido hacer eso. Solo Aisha, quien era más fuerte y más dura que cualquiera de ellas, tenía lo que se necesitaba. Mientras Casandra miraba a esa poderosa figura, deseó poder ser igual de fuerte.
--Si vamos a alguna parte, será mejor que salgamos rápidamente de esta habitación. Daphne habló despacio. Sus palabras sonaban pesadas, como si dejaran clara la realidad.
--Es posible que nos hayamos quitado de encima a los monstruos, pero el camino a esta habitación fue prácticamente una ruta directa. Si no salimos de aquí, seremos aplastados por una avalancha de monstruos…
¿Pero qué harían a continuación? ¿Qué pasaría si lograban escapar de la multitud de monstruos? ¿Cuántas batallas más los esperaban en el largo viaje al 27° Piso?
Las preguntas no formuladas aparecieron de un lado a otro en las miradas de los Aventureros. Ni siquiera Daphne tenía una respuesta.
Sus corazones y mentes estaban unidos, pero su situación no había mejorado ni un poco. Todavía no tenían un plan sólido para hacer retroceder a las hordas de monstruos arrasadores o quitárselos de encima para siempre. Una vez más, un velo de silencio descendió sobre la habitación. Podían escuchar a los monstruos rugiendo. A medida que la muerte se acercaba cada vez más, la ansiedad atormentaba al equipo.
Lili y Daphne se retorcian el cerebro tratando de encontrar una salida. Ouka y Chigusa dejaron a Mikoto y Haruhime en el suelo, frunciendo el ceño mientras sostenían sus manos flácidas. Aisha y Boris mantuvieron sus agudas miradas fijas en el pasaje más allá de la entrada, buscando enemigos. Casandra trataba frenéticamente de interpretar la última parte de la profecía.
—¿Qué debemos hacer?
Por último, Welf estaba clavado en el suelo por la angustia mental.
¿Cómo podemos llegar a Bell? ¿Cómo se supone que debemos superar esto?
Al igual que Lili, atormentaba su cerebro para salir de este callejón sin salida.
Le dio la vuelta al problema aparentemente imposible en su cabeza una y otra vez, buscando una solución.
¡Ojalá tuviéramos algunas <Espadas Mágicas>…!
En lugar de una solución a su crisis, todo lo que pudo reunir fue una ilusión.
Ya había tomado la decisión de dejar de sopesar mi orgullo contra mis amigos … ¡Así es, lo hice, me detuve!
¡Pero todavía no tengo las <Espadas Mágicas> que necesito!
Solo podía maldecir su estupidez por usarlas todas. Era eso o su propia incompetencia era la culpable de hacer
<Espadas Magicas> débiles que se desmoronaban tan rápido. Todo lo que sentía cuando miró hacia atrás en sus acciones pasadas era arrepentimiento.
¿Hay algo que pueda hacer para ayudar a estos chicos? ¿¡Qué puedo ofrecer como Herrero para pagarle a estos Aventureros!?
Welf cerró los ojos con fuerza y buscó una respuesta.
Apretó los puños y se preguntó qué utilidad tenía para el mundo.
Hefesto-sama… ¿Qué debo hacer?
Estaba siendo un debilucho. Un debilucho total. Pero no pudo evitar preguntar.
Cuando estaba realmente, realmente en problemas, esa Diosa, ese pilar de fuerza siempre tenía las palabras que necesitaba.
Si ella estuviera mirando su yo sin agallas ahora, a este Welf Crosso que no podía hacer nada, ¿Qué diría? Le daba náuseas imponer su responsabilidad a una mujer de esa forma.
Pero por el bien de sus amigos, desechó su vergüenza y su preocupación por las apariencias externas y buscó la ayuda de esa presencia exaltada en su corazón.
Aquí en el Calabozo, ¿¡Qué puedo hacer…!?
Y entonces—
“Mientras tengas un martillo, un metal y una buena llama, puedes forjar armas en cualquier lugar—”
Escuchó la voz de la Diosa que veneraba. Vio la luz suprema a la que debía apuntar. La revelación divina atravesó su mente.
-- —
Sus ojos se abrieron de golpe. Sus brazos temblaban.
Las palabras que Hefesto, la Diosa de la Herrería, había hablado en el pasado, surgieron vívidamente en su mente.
Welf levantó la cabeza como si alguien lo hubiera golpeado y luego miró a su alrededor. Estaba en una habitación con una sola entrada y salida.
La mochila de Lili estaba llena de herramientas.
Por último, tenía la <Espada Mágica> de llamas que ya comenzaba a desintegrarse, más el lingote que sostenia en su mano.
El resplandor del calor todavía parpadeaba profundamente dentro de la cuchilla agrietada, y el lingote de metal brillaba como el acero.
Welf se miró las manos y tragó saliva. Un instante después—se decidió.
Apretó los dientes con tanta fuerza que casi se rompieron, abrió los ojos con feroz intención y agarró la <Espada Mágica> y el lingote de Adamantita con todas sus fuerzas.
Dio un paso hacia sus compañeros.
--Hey, chicos.
Su voz resuelta resonó en la habitación silenciosa. Todos los ojos estaban puestos en Welf.
--¿Pondrian sus vidas en mis manos?
Todos dejaron de moverse y lo miraron en estado de shock.
Todos se atragantaron con sus palabras, confundidos e incapaces de discernir lo que pretendía hacer.
--… Herrero, debes estar bromeando.
Ouka, con voz temblorosa, fue el único que adivinó el plan de Welf. Welf miró fijamente a sus compañeros y habló.
--Hare un <Espada Mágica> aquí mismo. El tiempo se detuvo.
--… ¿Qué?
--Estoy diciendo que forjare una nueva <Espada Mágica> aquí en esta habitación. Welf contuvo sus emociones mientras respondía a la desconcertada Casandra.
Una <Espada Mágica> nacería allí en el Calabozo.
Allí, en ese crisol de monstruos que podrían atacar en cualquier momento, establecería una fragua y trabajaría el metal. Aunque su rostro goteaba sudor, sus ojos estaban despejados cuando anunció su intención.
--¡Eso es imposible!
Fue Lili quien destruyó explosivamente su idea.
--¡¡Deja de decir estupideces!! ¿¡Qué estás pensando!? ¡La idea misma—de forjar armas en un área tan peligrosa del Calabozo que ni siquiera es una Zona Segura es estúpida!
Mientras Aisha y los demás permanecían congelados en su lugar, Lili, quien conocía a Welf desde hacía mucho tiempo, analizó su idea.
--¿¡Dónde están tus herramientas!? ¿¡Tú horno!? ¿¡De dónde reunirás las materias primas que necesitas!?
Aunque Lili había decidido que su idea no era razonable, Welf le respondió en voz baja y tranquila.
--Hay un martillo entre las herramientas que traje para mantenimiento. También un horno. Y esta <Espada Mágica> proporcionará las llamas.
Lili se quedó sin palabras para responder. Busco en su mochila. Como Welf había dicho, todo estaba allí. Él mismo había reunido un conjunto completo de herramientas para su expedición. Era un taller de herrería móvil, y ya lo había usado para reparar sus herramientas y hacer la <Bufanda de Goliat>.
--Además, recogí algunos materiales hace un minuto.
Daphne y los demás quedaron boquiabiertos mientras sostenía el trozo deforme de Adamantita, que brillaba en su mano.
--Escuchen, la única forma en que podemos salir de nuestra solución actual es con una <Espada Mágica>. ¡Si vamos a volar esos malditos monstruos y llegar al 27° Piso, nuestra única opción es confiar en el poder de la sangre Crosso…!
La angustia mental de Welf era clara cuando expuso sus pensamientos.
--Una vez que comience a trabajar, no podré luchar. Tendrán que protegerme hasta que la <Espada Mágica> esté lista… Les pido que pongan sus vidas en mis manos.
Una quietud antinatural descendió sobre la habitación, como si hubiera sido liberada del resto del mundo. Los fragmentos de cristal esparcidos por el suelo brillaban de azul. Lili, Chigusa, Daphne y Casandra estaban atónitas, con sus ojos inestables. Aisha y Ouka simplemente se quedaron allí con los labios apretados.
--Tú, <Ignis>… ¿Estás en tu sano juicio?
El primero en exprimir algunas palabras, con los ojos crispados, fue Boris. Nunca he conocido a un herrero tan loco como tú, parecía decir el lider de Rivira. Welf respondió su pregunta con un grito furioso.
--¿¡Qué importa si estoy loco!? ¡No tenemos otra opción! ¿¡Van a creer en mí o no!? ¡Respóndanme! Welf miró a los Aventureros antes de finalmente descansar sus ojos en Aisha.
La Aventurera de Segunda Clase tenía el verdadero poder de tomar decisiones en el equipo. Pasó un momento antes de que respondiera al Herrero parado frente a ella.
--… ¿Puedes hacerlo?
Eso fue todo lo que preguntó.
Antes de responder, Welf cerró los ojos y una vez más se volvió hacia su propio corazón.
Tienes un martillo Tienes metal
La única pregunta es, ¿Se ha encendido tu fuego?
--¡Por supuesto que puedo!
Estaba ardiendo.
La llama del corazón de Welf ardía más que nunca. Abrió los ojos y gritó a todo pulmón.
--Mientras tengas un martillo, un metal y una buena llama, puedes forjar armas en cualquier lugar. ¡¡Eso es lo que significa ser un Herrero!!
La determinación y el compromiso en su voz hicieron temblar a su audiencia. Aisha ignoró a sus compañeros sin aliento y se echó a reír.
--¡Bien, entonces adelante!
Ouka, quien había estado callado hasta entonces, también se rió.
--¡Sí, forja algunas espadas!
Con eso, Lili miró hacia el techo, Daphne evitó un desmayo y Chigusa apretó las manos en señal de fe.
--Hijo de puta.
Dijo Boris, golpeando su puño sobre su rodilla mientras sonreía rencorosamente.
Para mostrar su respeto por la decisión de Welf, Casandra juntó su coraje y asintió con la cabeza.
--Nuestras vidas—
Aceptación, renuncia, resolución.
Ouka habló por todos ellos, aunque las emociones que cada uno tenía eran diferentes.
-- —están en tus manos.
Mientras sus compañeros Aventureros lo miraban con confianza, Welf les sonrió sin miedo.
× × ×
Welf se quitó el pañuelo del cuello y se lo ató a la cabeza.
Este era el proceso, o más bien el ritual, por el cual el Welf ordinario se convertía en un Herrero. Blandió la <Espada Mágica> restante.
El horno resplandecía de bermellón, brillando intensamente mientras comenzaba a emitir calor. No tenía el combustible adecuado como el <Kaenseki>, así que usó la <Bilis de Amphisbaena> que Lili había recogido. Causó una pequeña explosión cuando entró en contacto con la llama, pero el horno permaneció encendido y comenzó a calentarse violentamente.
Había reforzado su horno portátil con Botín que habían recogido en el camino, como las conchas de Cangrejo Azul que tenían la intención de usar como prueba de completar su misión, y la cúpula torcida contenía bien el calor. Sería capaz de realizar el trabajo de fundir Adamantita, uno de los metales más duros.
Habiendo renunciado a su último estallido de poder, la Daga cayó al suelo en innumerables pedazos. Welf agarró el esqueleto del arma en la palma de su mano y se agachó ante el horno ardiente.
--Aquí voy.
Agarrando el trozo de metal entre sus pinzas, lo empujó con cuidado, pero rápidamente al fuego.
--¡Entren en formación de batalla! ¡No dejen que ningún monstruo se acerque a <Ignis>!
Mientras las llamas rugían, los demás siguieron la orden de Aisha y formaron un semicírculo alrededor de la entrada solitaria. Aisha, Ouka, Daphne y Boris formaron la primera línea, mientras que Lili tomó el mando y Chigusa apoyó la formación desde atrás. Más atrás, Casandra, la Sanadora, vigilaba a Mikoto y Haruhime, y más atrás, en el centro de la gran habitación, estaba Welf.
Con la carga de revivir al equipo, el Herrero de Clase Alta no podía luchar. Los otros tendrían que detener a los monstruos que avanzaban para que pudiera concentrarse.
--*Huff… puff…*
El sonido de la respiración superficial llenó la habitación. Los Aventureros jadeaban a pesar de no haber vislumbrado un monstruo todavía. No se debió simplemente al calor que irradiaba el horno brillante, que humedecía sus mejillas con sudor; Lili y los demás estaban nerviosos mientras veían a Welf mirar las llamas.
El contenido del horno se derritió rápidamente bajo el feroz calor. En el momento perfecto, Welf extrajo lentamente el metal caliente. La Adamantita se había transformado en un material rojo parecido a un caramelo, tiñendo las profundas paredes de cristal azul de la habitación de carmesí mientras emitía un intenso calor. Las sombras de los Aventureros se extendían por el suelo, balanceándose inestablemente.
Welf dejó el metal sobre una superficie improvisada, agarró el martillo con una mano y las pinzas con la otra, luego contuvo el aliento.
La habitacion quedó completamente en silencio.
El Herrero centró su mente y golpeó con fuerza el martillo.
--*¡¡Huff!!*
*¡Clang! ¡¡Clang!!*
Comenzó un fuerte y rítmico repiqueteo metálico.
--¡Incluso la idea de forjar en el Calabozo…! Daphne se llevó la mano a la boca.
--¡Esto no puede estar sucediendo…!
Gimió ante la increíble escena.
En efecto habían entrado en territorio desconocido.
La mayoría de los Aventureros y Herreros lo habrían llamado idiota.
Los Dioses habrían sostenido sus costados y reído con ojos brillantes por el viaje de este Aventurero hacia lo desconocido.
Si tenía éxito, sería un logro increíble.
Si fallaba, sería un acto de locura sin precedentes.
Sus cadáveres serían enterrados aquí, sus vergonzosas muertes serían el hazmerreír de las generaciones futuras.
Welf estaba intentando un acto de barbarie que incluso la Maestra Herrera Tsubaki Collbrande nunca había intentado.
—Forjar armas en el Calabozo.
Crear una <Espada Mágica> en lo profundo del laberinto mismo.
--*¡¡Huff!!*
Welf exhaló ruidosamente mientras golpeaba la ardiente Adamantita roja. Chispas se arremolinaban mientras los golpes rítmicos continuaban. Cada vez que el martillo se estrellaba contra el metal, Chigusa y Casandra saltaban. El mundo entero parecía vibrar por los golpes implacables.
Como era de esperar, el ensordecedor repiqueteo metálico comenzó a atraer monstruos mientras sonaba en el Calabozo.
El sonido del martillo era como una cuenta regresiva a la ruina. Y entonces comenzó.
“ “ “ “ “¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!” ” ” ” ”
Acompañado por un coro de rugidos y el golpeteo de innumerables patas, una enorme y variada manada de monstruos apareció a lo largo del pasillo. Toda la manada que habían esquivado en la encrucijada ahora corría hacia ellos.
--<¡¡Hell Kaios!!>
Aisha activó su Magia al instante. Había estado Cantando mientras esperaba, y ahora el revoltijo de monstruos que luchaban golpeándose unos a otros por el estrecho pasaje se convirtió en forraje para el ataque de ola.
--¡Tomen estos escudos y posiciónense al frente de la entrada! ¡No podemos dejar que los monstruos entren en esta habitación!
Obedeciendo la orden de Lili, Ouka y Boris se posicionaron entre el pasillo y la habitación para formar una pared que retendría la avalancha de monstruos.
La entrada única limitaría la cantidad de monstruos que podrían ingresar al mismo tiempo y reduciría el impulso máximo de su carga. Esta era una táctica para enfrentarse a una gran horda de monstruos en el Calabozo. La otra cara era que, si incluso uno entraba y comenzaba un combate cuerpo a cuerpo, los Aventureros no tendrían ninguna oportunidad.
Defender la “puerta” con sus vidas era una condición previa absoluta para el éxito de Welf.
--¡Uwaaaaaaaaaaaaaa!
--¡Bastardos!
Ouka se preparó cuando los monstruos comenzaron a arrojarse contra el escudo de repuesto que sostenía. A pesar de poner todo su cuerpo en una posición defensiva, el impacto lo obligó a dar un paso atrás. Junto a él, el Lv. 3 Boris los retuvo desesperadamente con su propio escudo prestado mientras golpeaba al azar con la Lanza plateada expandible que Chigusa le había entregado.
--¡No tienes que matarlos! ¡Solo córtales los pies!
--¡¡Ni siquiera puedo apuntar!!
--¡Necesitamos apoyo…!
Aisha y Daphne cortaban a los enemigos desde los lados de la “pared”, mientras que Chigusa intervenía con
<Shakuya>, los cuchillos arrojadizos de Mikoto, y Lili los apoyaba con disparos de su <Pequeña Ballesta>. En la parte posterior de la formación donde Mikoto y Haruhime yacían, Casandra luchaba para mantener su ingenio sobre ella mientras activaba su Magia de Curación cada vez que Daphne o los otros combatientes corrían el riesgo de caer fuera de la línea de batalla.
Con la melodía de hierro del Herrero sonando en sus oídos, los Aventureros interceptaban un monstruo tras otro.
--… ¡…!
*¡Clang, clang, clang!*
Como si reflejara sus corazones ansiosos, el martillo cayendo dibujaba un arco en el aire una y otra vez.
El peligroso calor chamuscaba la piel de Welf. La combinación de la <Espada Mágica> y la bilis del dragón había creado temperaturas mucho más altas de lo normal, quemando su <Tela de Undine> y bañándolo en sudor. En el instante en que una gota de humedad cayó de su barbilla sobre el martillo, se evaporó con un chisporroteo.
La ráfaga de chispas era prueba de su fuerza, aunque no necesitaba confirmación externa. La precisión con la que golpeaba el centro del metal cada vez provenía de su destreza.
Con todo su cuerpo ardiendo, Welf lanzo toda la fuerza física, el coraje y la habilidad que tenía en el trozo de metal.
Pero, pero, pero…
--¡Mierda…!
No podía darle la forma adecuada según sus deseos. De hecho, el metal parecía ignorar su voluntad mientras se transformaba en una forma irregular y desigual. Sentía como si fuera un ser vivo con una mente caprichosa propia.
La Adamantita estaba entre los mejores metales raros. Era extremadamente dura, lo que dificultaba el procesamiento y la forja. Incluso los Herreros de Clase Alta famosos luchaban por controlarla.
Había adquirido experiencia trabajando con Dir Adamantita, una versión más ligera y procesada del metal, cuando hizo la armadura de Bell. Pero este mineral puro estaba resistiendo sus intentos por completo.
Su nivel de habilidad claramente no era suficiente. Eso, o le faltaba la experiencia requerida. Las llamas que saltaban salvajemente y la intensa resistencia del metal eran signos de que él no tenía el control.
--¡Tienes que estar bromeando…! Quejarse no ayudó, por supuesto.
Las manos de Welf temblaban mientras la Adamantita rechazaba obstinadamente el martillo.
Las impurezas se transformaron en innumerables chispas que volaron a su rostro mientras recalentaba el metal y comenzaba a golpearlo nuevamente.
No hay tiempo. No puedo tropezar. Tengo que terminar rápido.
Sin embargo—
Desearía que los latidos de mi corazón se aceleraran.
Sonaba lento y persistiendo en sus oídos sin cesar.
Por cada tres veces que derribo el martillo, mi corazón solo late una vez— Welf estaba en el centro de una vorágine de tiempo.
Cada vez que balanceaba su martillo, el tiempo parecía derretirse. El metal rojo ardiente consumía su atención.
¿Cuánto tiempo llevo trabajando en esto?
¿Cuantas horas? ¿Medio día? ¿O un solo minuto?
¿Dónde estoy yo?
El proceso para hacer una <Espada Mágica> difería del de una espada normal, pero ninguno de los dos podía acortarse drásticamente. Si quería hacer un arma lo suficientemente fuerte como para sacarlos de su situación actual, tenía que lograr el dominio en un tiempo limitado.
Esta ansiedad que rayaba en la obsesión arrojó a Welf a la oscuridad del proceso de forja.
Estoy dando toda la fuerza y habilidad que puedo reunir. Todo mi orgullo, autoestima y voluntad de artesano.
Entonces, ¿¡Por qué no sale como quiero!?
¡¡GAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!
--¡Gyaaaa!
Los rugidos de los monstruos llegaban más a menudo ahora. Los contraataques que Ouka y los demás lanzaban sonaban más débiles. Welf se preguntó si estaban bien, pero no tenía el margen de maniobra para mirar hacia otro lado. Si apartaba los ojos de su trabajo, incluso una vez, podría fallar. Y el fracaso aquí significaba la muerte. La distracción invitaba a la distracción. Era el peor ciclo posible, carcomiéndolo mental y físicamente.
Mientras luchaba, comenzó a hundirse en un abismo sin fondo incómodamente cálido. Era un milagro que su martillo aún no hubiera fallado.
--*¡Huff, puff, huff…!*
Mientras grandes gotas de sudor rodaban por su rostro mientras su aliento parecía salir hirviendo, el mundo desapareció en las fuertes reverberaciones de los latidos de su corazón.
Ni siquiera podía distinguir derecha de izquierda, arriba de abajo, adelante de atrás. Dentro de la oscuridad ante sus ojos colgaba el brillante metal rojo y su martillo.
En este momento, eran su mundo entero.
Por primera vez en su vida, experimentó una visión extrema.
Escuchó una voz.
El mundo estaba envuelto en la oscuridad.
En la brecha entre la desesperación, la ansiedad y la voluntad de un individuo para resistir esos sentimientos, Welf escuchó hablar al lingote.
“Escucha las palabras del metal, presta tus oídos a sus ecos, vierte tu corazón en tu martillo.”
Lo había aprendido de la familia Crosso cuando era niño.
Esas palabras expresaban el espíritu de su abuelo y su padre, a quienes había odiado alguna vez.
Eran el punto de partida para el renacimiento de Welf y la piedra angular de todo; ahora le entregaban la voz del metal, la cuestión del martillo.
Escucha.
¿A qué?
¿Por qué me oscilas a mí, tu martillo? Para forjar armas.
¿Por qué forjas armas?
Para sobrevivir.
Incorrecto.
Eso no es lo que estoy preguntando. Eso no es lo que necesitas en este momento. Escucha.
¿Por qué forjas armas?
-- —
La voz inquisitiva del martillo se convirtió en la propia voz de Welf cuando se preguntó por qué, sondeando las profundidades de su corazón.
--¡Welf-sama!
Desde las profundidades de la oscuridad, Welf escuchó la desesperada súplica de la Hobbit.
--¡Herrero…!
Desde más allá de la oscuridad, un hombre gimió.
--¡Crosso-san!
A su lado, la chica a la que le había dicho que no lo llamara por su apellido estaba haciendo exactamente eso. Los gritos de guerra de los Aventureros y las voces de sus amigos lo sacudieron.
Yo… Yo…
¡Yo…!
--Forjo armas para mis amigos. Para Bell.
Para las personas aquí en esta habitación—sus camaradas.
--¡¡Para salvar a mis camaradas que creen en mí!!
Las armas que forjó pensando en alguien en particular contenían un poder especial. Brillaban más que cualquier otra arma.
Si. Esa era la verdad. Era obvio. ¿Por qué lo había olvidado? Para sus amigos.
Para que así pudieran ir a salvar a Bell—
--¡¡Yo!!
El martillo golpeó el metal con un fuerte sonido metálico. El martillo gritó mientras rebotaba en el aire. La melodía cambió.
El ritmo del martillo era más libre, más fuerte.
Los Aventureros escucharon la diferencia mientras continuaban reteniendo a los monstruos rugiendo. Cuando levantaron la vista sorprendidos, vieron que los ojos de Welf ardían de carmesí como si se hubieran fundido con las llamas.
Cambiando, cambiando, cambiando.
La Adamantita—el más duro de todos los metales que no tenía razón para obedecer el martillo de Welf—estaba tomando una nueva forma.
Como si cediera a la voluntad de un hombre, su grito de guerra sonó, su estructura cristalina cambió, y la silueta de una cuchilla comenzó a emerger.
--*¡¡Huff!!*
La sangre de Welf hirvió de emoción.
Su sangre acelerada armonizó con el rugido de su corazón, abriendo una nueva puerta.
Nunca saldremos de esto con una <Espada Mágica> regular.
Nunca superaremos el peligro si nuestra <Espada Mágica> tiene un límite de usos.
Nunca escaparemos de las fauces de la muerte con una <Espada Mágica> destinada a desmoronarse.
Entonces, ¿Qué debía hacer él? La respuesta era clara.
Tenía que superarlo.
Tenía que superar la idea de las <Espadas Mágicas> regulares, en ese mismo momento.
Tenía que hacer un arma que fuera más allá de las <Espadas Mágicas>—una nueva generación de armas, una
<Espada Mágica> estable.
Tenía que torcer el destino de la <Espada Mágica> para crear un arma contradictoria en sí misma. En ese fatídico día en el pasado, había declarado sus intenciones a su abuelo, Tsubaki y Hefesto.
Había jurado que en lugar de simplemente crear las <Espadas Mágicas Crosso>, forjaría sus propias armas—las armas de Welf. Cumpliría esa promesa aquí y ahora.
Justo aquí y ahora, tenía que ir más allá de ser Welf Crosso.
--¡¡Excelente!!
No tenía una teoría.
Pero tenía una idea.
Una visión había comenzado a aparecer.
No—eso no era exacto. La pista que necesitaba había estado a su lado todo el tiempo. Era la <Daga Hestia>.
La obra maestra que la Diosa de la Herrería había creado se consideraba herética, pero también representaba la esperanza del ideal de Welf—y había estado en la mano de ese chico todo el tiempo.
¡Bell, espérame!
Bell corría tan rápido y se elevaba tan alto que sorprendió tanto a los humanos como a los Dioses.
Y Welf—bueno, estaría condenado si solo se quedara mirando y observara cómo la distancia entre ellos se ampliaba sin descanso.
¡No te dejaré solo!
Me niego a abandonarte. Caminaré a tu lado sin importar lo que haga falta. No.
Caminaré uno o dos pasos delante de ti.
¡Te superaré a ti y también a Hefesto-sama!
¡¡Por eso—!!
Apuntare a las alturas, más allá de esta sangre mía maldita.
Iré más allá de esa maldición abominable a la fuente de la virtud y el mérito.
La piel del puño cerrado de Welf se rasgó, filtrando sangre que chisporroteó en la llama.
Pero la sangre Crosso no se evaporó. En cambio, se convirtió en una neblina de calor que se entremezcló y luego entró en la Adamantita.
Esta sangre maldita—el linaje de la muerte que Welf había heredado—se volvió cegadoramente candente mientras intentaba responder a la voluntad del joven Herrero.
A medida que su mente salvaje corría en un estado inconsciente desprovisto de un sentido de sí mismo o pensamientos ociosos, creó un diseño reconociendo las leyes fundamentales, escuchando la providencia divina y volcando la lógica misma.
Mientras hablaba con la Adamantita, Welf la infundió con el plano que había dibujado en su mente.
--¡¡No aguantara!!
En ese mismo instante, el sonido del metal desgarrado resonó a través de la habitación.
--¡Eyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
El grito de Daphne fue seguido por el aullido de Boris cuando él y su escudo destrozado salieron volando a través del aire.
¡¡—————————————!!
Con rugidos que sonaban como declaraciones de victoria, una avalancha de monstruos se derramó en la habitación.
Lo que comenzó a ocurrir después fue un retrato del infierno.
Con la intención de pisotear a los Aventureros cuya línea de batalla se había roto, los monstruos los atacaron desde todas las direcciones.
--¡Hagan un circulo! ¡No les muestren sus espaldas a los monstruos!
El equipo apenas logró obedecer la orden brusca de Aisha y formar un círculo, pero claramente no duraría mucho. Los monstruos se presionaban aún más en el círculo segundo a segundo, su circunferencia se reducía como si estuviera siendo cortada constantemente.
Pronto, se vieron obligados a regresar a donde Casandra estaba protegiendo a Mikoto y Haruhime. Aparte del área central, toda la habitación estaba llena de monstruos.
--¡Aaaaaah…!
Anillos concéntricos de monstruos rodeaban a los Aventureros. Casandra sintió que la fuerza se le escapaba del cuerpo mientras los miraba.
Los combatientes todavía repelían los colmillos y garras de sus enemigos, pero apenas. En el momento en el que perdieron el control de la habitación, su moral había disminuido.
Con los rostros manchados de sangre y sudor, el equipo estuvo a punto de aceptar la destrucción total.
Casandra se puso rígida cuando la desesperación le bajó por el cuello por enésima vez y estaba a punto de cerrar los ojos.
—¿…?
Pero cuando lo hizo, se dio cuenta de algo.
Ese sonido—
El martillo se había quedado en silencio.
La melodía de la fragua, que había continuado hasta ese momento sin importar cuán feroz fuera el rugido de los monstruos, se había detenido.
Casandra miró por encima de su hombro, insegura de lo que significaba este cambio.
-- —
Y entonces lo vio brillar.
¡Whoa—!
--¡Ouka!
En el mismo momento, unas garras afiladas como cuchillas desgarraron el hombro de Ouka y, por fin, se desplomo. Chigusa gritó su nombre cuando varios Tritones sedientos de sangre volaron hacia él.
Sus sombras negras envolvieron a Ouka, quien se había quedado sin aliento.
Sus horribles colmillos se posaron sobre su cuerpo caído—y luego estallaron en llamas.
--… ¿Qué?
“ “ “ “ “¡¡GYAAAAAAAA!!” ” ” ” ”
Mientras las fauces de fuego devoraban la manada de Tritones, el tiempo se detuvo para Ouka, Lili y los monstruos por igual.
Las llamas habían venido del centro de la habitación.
Su fuente era el pedazo de tierra habitada por un solo hombre, a quien Lili y los demás habían protegido. Todos miraron en su dirección.
Al igual que Casandra, que miraba con los ojos muy abiertos y no podía apartar la mirada, cada uno de ellos procesó lo que estaban viendo.
-- —
El Herrero se puso de pie.
Aunque su <Tela de Undine> se agitaba en olas de calor con sus dobladillos chamuscados, permaneció callado y tranquilo.
En su mano izquierda, sostenía su pañuelo.
En su mano derecha, sostenía una galante Espada Larga carmesí.
—“ “ “ “¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!” ” ” ”
Los monstruos habían recuperado su instinto destructivo. Sacudiendo su confusión, volaron hacia los Aventureros, con la intención de iniciar otro baño de sangre.
--¿Puedes darme una mano?
--¿Qué?
Desde todas las direcciones, cada monstruo en la habitación voló hacia él.
Welf estaba parado junto a Casandra sin medios para bloquearlos por su cuenta.
--No puedo hacerlo por mí mismo—¿Podrías sujetar esto?
Casandra lo miró a los ojos y agarró la empuñadura de la <Espada Mágica> que le tendió. Colmillos y garras de monstruos se acercaban.
Los Aventureros tomaron sus posiciones.
Welf envolvió sus manos alrededor de la misma empuñadura que Casandra estaba agarrando y apuntó la punta de la espada hacia el suelo.
--¡Aquí vamos!
Para Welf, este era el comienzo.
Era un mero punto de apoyo para alcanzar el nivel de dominio que la Diosa de la Herrería había alcanzado. Hinchó su pecho mientras hablaba.
Para salvar a sus amigos y tallar su voluntad en el mundo, rugió el nombre del arma para que todo el Calabozo lo escuchara.
--¡<Shikou>—<Kazuki>! Empujó la espada en el suelo.
Instantáneamente, enormes llamas carmesí saltaron hacia arriba.
“ “ “ “¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!” ” ” ”
Precisamente cuando los monstruos se preparaban para lanzarse hacia Ouka, Chigusa, Lili, Daphne y Aisha, las llamas estallaron directamente desde abajo.
Evitando cuidadosamente a los Aventureros—o, mejor dicho, protegiéndolos con una pared formidable—las llamas saltaron en círculos superpuestos como una flor de fuego. Habían viajado por el suelo desde la punta de la espada de Welf y florecieron explosivamente en el momento en que llegaron a los pies de los monstruos.
El grupo de Aventureros parados ante el ojo de la tormenta quedó estupefacto por el poder de las llamas y las olas de calor que irradiaban. Más allá de la neblina carmesí, escucharon Tritones, Kelpies, Cangrejos Azules y Lamias aullando mientras ardían.
El infierno era tan poderoso que inmolo incluso a los monstruos acuáticos normalmente resistentes a los ataques de fuego. Estallando en todas las direcciones alrededor de los Aventureros, parecía como si el sol hubiera descendido al Calabozo.
-- —Ah.
Un destello de luz atravesó el cerebro de Casandra.
La más horrible de las pesadillas se repitió en su mente junto a las líneas de la profecía. En el sueño, Lili había muerto con sus entrañas derramadas por todas partes; Haruhime se había ahogado en un mar de sangre, hecha pedazos; los cuerpos de Mikoto, Chigusa y Ouka habían sido apilados uno encima del otro; Aisha, quien llevaba el cuerpo de la Renart, se había tambaleado por el agotamiento antes de finalmente ser abrumada y luego devorada por una multitud de monstruos; y una Daphne bañada en sangre y con los ojos vacíos había dado su último aliento.
La profecía se refería claramente a la muerte, y las imágenes habían representado la aniquilación—pero solo Welf no había sido incluido.
“El martillo será destrozado…” Crosso-san había perdido sus brazos y piernas en una visión cruel.
Ciertamente, sus brazos y piernas habían sido cortados en su sueño.
Pero eso es todo.
También en la profecía, Welf era el único cuya muerte segura no había sido insinuada con palabras como “flores de carne” o “desgarrado”.
¿Qué pasaría si perdiera sus cuatro extremidades, pero aun así viviera?
La última parte restante de la profecía, la advertencia en la decimosexta línea, conectaba todo.
Reúne los fragmentos—los fragmentos eran las cuatro extremidades de Welf. Esto sugería que Casandra, la Sanadora, los restauraría.
Consagra la llama—esta era una metáfora para encender un fuego en el horno para refinar la <Espada Mágica>. Y finalmente, pide la luz del sol—la respuesta a este rompecabezas ya estaba a la vista.
--Un gran sol… no, flores de loto carmesí floreciendo en forma de sol.
Se había formado un infierno en forma de sol para proteger a los Aventureros en su formación circular de batalla. Y esa “luz del sol” había incinerado a innumerables monstruos.
Cura al Herrero, protégelo mientras trabajaba en la forja y abre un nuevo camino con su <Espada Mágica>. Ese era el significado completo de la decimosexta línea.
Las acciones de Casandra habían cambiado el futuro y, como resultado, Welf nunca perdió sus cuatro extremidades. Daphne y los demás tampoco habían muerto.
Casandra había ganado sobre el destino sin perder a ninguno de sus compañeros.
—Había logrado evitar que la profecía se hiciera realidad.
La profetisa de la tragedia, comprendiendo completamente por primera vez, se quedó clavada en el suelo mientras las llamas iluminaban su rostro. Con sus manos todavía sujetando la empuñadura de la <Espada Mágica>, miró el rostro del joven que estaba a su lado.
Welf contempló las imponentes llamas y lentamente abrió los labios.
--Así es… este es el comienzo. El comienzo de mi búsqueda de la supremacía. Para Welf, era el comienzo.
Era un mero punto de apoyo para alcanzar el nivel de dominio que la Diosa de la Herrería había alcanzado.
La empuñadura de la espada que todavía apretaba con fuerza no era más que una falsificación magistral nacida imitando la creación de Hefesto.
Era por eso que en parte lo llamó <Shikou>, o Primera Altura. Era un nombre que contenía su ambición de alcanzar el verdadero dominio, así como señalar el comienzo de su viaje para alcanzar ese objetivo.
Era el comienzo de su ascenso hacia la cima—la primera de una serie, digna de conmemoración.
La fuerza de este nuevo tipo de <Espada Mágica> dependía del Poder Mágico de su usuario, y por esa razón, nunca se secaría. Su vida útil no estaba determinada por un límite de usos predeterminado.
Esta espada no estaba destinada a desmoronarse; se había sacudido ese destino. Era la <Espada Mágica Welf>—la única en todo el mundo. La fuerza de esta arma no solo era directamente proporcional a la fuerza de su usuario, sino que continuaría desarrollándose a medida que su propietario creciera. Hace un momento, Welf había agregado el Poder Mágico de Casandra, una Sanadora, a la suya para aumentar la fuerza de ataque de la espada.
Las <Espadas Mágicas Welf> nunca volverían a romperse.
Nunca más corromperían el orgullo de la persona que las usó ni la dignidad del Herrero que las creó.
Acompañarían a su usuario a lo largo de la vida, desarrollándose juntos como una parte de su propio cuerpo, forjando un vínculo que solo la muerte podría separar.
--… Hey chicos.
El ruido de las llamas se había desvanecido y la habitación estaba en silencio otra vez. Cuando Daphne y todos los demás se giraron lentamente para mirarlo con ojos incrédulos, Welf se dirigió a ellos.
--Estoy listo para devolver las vidas que pusieron en mis manos. Sacó a <Kazuki> del suelo y la coloco en su hombro.
Los ojos de Daphne se encontraron con los de Welf en ese momento exacto, y se sonrojó.
Casandra le sonrió al Herrero, que parecía exhausto, pero en paz. Ouka también se recuperó de su estado aturdido y curvo las comisuras de sus labios.
--“ “ “ “¡¡Lo hiciste!!” ” ” ”
Él, Aisha, Boris e incluso Lili se unieron para alabar al Herrero.
Welf sonrió levemente a cambio, luego se puso serio. Tenían que moverse, y rápido.
Dejando atrás inmensos montones de cenizas que alguna vez fueron monstruos, los Aventureros salieron corriendo de la habitación.
× × ×
-- —¿…?
Justo cuando ese equipo tomó vuelo, en otro lugar, Tsubaki levantó la cabeza.
--¿Qué pasa, nya?
--Oh… nada, es solo…
Por una vez, Tsubaki no tenía una respuesta lista para la pregunta de Chloe. Era simplemente una sensación—o más bien, el sexto sentido de un Herrero. Trató de expresar su premonición en palabras, pero rápidamente se rindió y sacudió la cabeza. Si no se enfocaba en su entorno inmediato, sin duda tropezaría.
¡OOOOOOOOOOOO!
El pasaje frente a sus ojos estaba lleno de monstruos. Hambrientos de sangre, rugian sin cesar. Este era el 26° Piso.
Tsubaki y sus compañeras habían completado la mitad de la dura experiencia de descender el acantilado, pero tan pronto como pasaron el 25° Piso, aparecieron Harpías, Sirens y otros monstruos alados, obligándolas a renunciar a esa ruta. Decidieron entrar en el laberinto del 26° Piso antes de ser arrojadas contra la <Gran Catarata>.
--¡Zaa!
Tsubaki guio su espada con valentía y habilidad a través de la ola de monstruos grotescos corriendo hacia ellas.
En silencio, casi como magia, múltiples cabezas de monstruos fueron enviadas bailando a traves del aire. El terrible destello plateado cortó el largo cuerpo de una Serpiente Acuática por la mitad, luego cambió de dirección para cortar la cabeza de una Tortuga de Cristal.
La espada que sostenía en sus manos era <Benishigure>, un arma de asta de estilo Naginata magníficamente diseñada sin una sola muesca en su hoja. Ella misma la había forjado, un arma de primera clase que reinaba sin oposición sobre todas las demás. Brillaba en el aire como remolinos de pétalos de flores, enviando una lluvia de sangre fresca digna de su nombre, que significaba Lluvia Invernal Escarlata.
Cualquier monstruo parado en el camino de <Cíclope> pronto se teñía de rojo y caía sobre la creciente montaña de cadáveres.
--¡¡Fuera de mi camino~~~~~~~~~!!
El estilo de lucha de las tres meseras arrasando frente a Tsubaki era igualmente extremo. Como correspondía a su empleo en <La Señora de la Abundancia>, que tenía su propia historia interesante, sus habilidades de combate no podían describirse exactamente como promedio.
Mientras Anya cortaba una manada de Tritones con un golpe de su Lanza dorada a través de sus torsos, Chloe convirtió a un Erizo de Cristal rodando rápidamente en astillas con su espada de asesino. Al mismo tiempo, las despiadadas nudilleras de Runoa atravesaron los intestinos y el pecho de un Kelpie que se alzaba para golpear, transformándolo en una masa de cenizas.
Estaban acabando rápido a los monstruos de los Pisos Inferiores. Pero sin importar cuántos mataran, la inundación era interminable.
--¡No sabemos mucho sobre el Calabozo, pero wow!
--Sí, ¿¡Siempre es una fiesta tan loca aquí abajo, nya!?
Runoa y Chloe siguieron luchando en la batalla sin fin mientras hablaban. Tsubaki y Anya también empuñaron sus respectivas Naginata y Espada mientras respondían.
--¡Si las cosas fueran siempre así, el lugar estaría lleno de cadáveres de Aventureros!
--¡Esto seguro es un <Irregular>, nya! ¡¡Nunca había visto al Calabozo así!!
Sus expresiones estaban llenas de ansiedad mientras luchaban por contener el diluvio de monstruos, ni hablar de detener la marea. Pensaban en la <Familia Hestia>, que se creía que estaba en esta zona, y en <Tempestad>, cuya ubicación aún se desconocía. Esta no era una situación fácil de romper, incluso con la Lv. 5 Tsubaki en su grupo. ¿Qué podría haberle pasado a un grupo de Aventureros que carecían de una fuerza similar?
--¡Los monstruos están rugiendo como locos…!
Incluso Runoa, que sabía poco del Calabozo, podía sentir que algo inusual estaba sucediendo mientras los gritos de batalla resonaban en cada rincón del Piso. Era como si el propio Calabozo se estuviera volviendo loco porque no podía controlar la situación.
--… Tengo la sensación de que hay un monstruo realmente desagradable por aquí, nya.
--¿Qué? ¿Qué quieres decir?
--Solo una corazonada, nya. Aun así… mi cola tiembla. Podría estar en este Piso, podría estar arriba o abajo, pero hay algo desagradable cerca, nya.
Chloe entrecerró los ojos con irritación cuando Tsubaki se giró para mirarla. Como para respaldar lo que la experiencia le decía que era verdad, sus orejas se movían constantemente y el pelaje de su delgada cola se erizó. Anya y Runoa también parecían nerviosas; su tiempo junto con Chloe les había enseñado a confiar en ella como alguien muy sensible al peligro como un gato callejero.
De lo que no se dieron cuenta fue que, al entrar en el 26° Piso, y por lo tanto dividiendo la atención de los monstruos, habían aligerado milagrosamente la carga del otro equipo que también luchaba en ese Piso.
Sin que lo supieran, su lucha había permitido que otro cierto equipo atravesara la pared de monstruos y entrara al 27° Piso.
Dicho esto, ¿Cómo podrían Tsubaki y las demás haber sabido que acababan de llevar al otro equipo a una situación aún más desgarradora?
--…¡…! ¿¡Un grito!?
Justo en ese momento, las orejas de Anya se enderezaron. En medio de los gritos de guerra de los monstruos, había distinguido el sonido de una voz humana.
× × ×
--¡El 27° Piso!
--¡Lo hicimos!
Welf y Lili gritaron emocionados en el momento en que sus pies tocaron el suelo de cristal plano en el lado opuesto del pasaje de conexión. El laberinto aquí no se veía significativamente diferente de lo que habían visto en los Pisos 25° y 26°. Sin embargo, el tamaño de las columnas de cristal y los pasillos en sí era generalmente más grande.
--¡Dejen de espaciar! ¡Sigamos moviéndonos!
Aisha ni siquiera le dio al equipo un segundo para recuperar el aliento antes de apresurarlos. Estaba decidida a llegar a la Zona Segura de los Pisos Inferiores lo antes posible.
--¡Monstruos entrantes!
--¡Fuera de mi camino!
Cuando una gran manada de monstruos se precipitó hacia ellos desde la distancia, Welf empujó a Ouka fuera del camino y saltó a la vanguardia.
--<¡Kazukiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!>
Balanceó a <Shikou Kazuki> a través del aire. Escupió una dramática lengua de llamas danzantes que quemó toda la manada hasta crujir.
--¡Lo hizo de nuevo…!
--¡Parece mucho más fuerte que sus viejas espadas!
Casandra y Daphne miraron en estado de shock la escena de los enemigos diezmados. Así de sin precedentes era el grito de guerra de esta nueva <Espada Mágica>. Aisha sonrió para sí misma, con una tormenta de chispas fluyendo a su alrededor mientras se enfrentaba a los monstruos que surgían de los túneles laterales mientras Welf manejaba la ruta principal.
¡Una <Espada Mágica> que nunca se rompe…! Nos ha fabricado un arma increible, ¿¡No es así!?
La espada escarlata y carmesí resplandecía brillantemente contra el telón de fondo de su entorno. También había jugado un papel protagónico en su viaje al 27° Piso. Atrajeron a los monstruos a pasillos estrechos y luego los incendiaron en masa. Ni siquiera había necesidad de cantar cuando los monstruos intentaban acercarse durante el tiempo de inactividad entre los ataques de la <Espada Mágica>.
Mientras tuvieran el momento adecuado, los monstruos nunca tendrían la oportunidad de acercarse, y si un par lograba escapar de las llamas, Aisha y los demás podrían hacerse cargo de las sobras. Además, estaban libres de la ansiedad que siempre habían sentido al no saber cuándo se rompería una <Espada Mágica Crosso>.
En el actual estado gravemente herido del equipo, la <Espada Mágica Welf> había reducido drásticamente la carga de combate y había hecho realidad la desesperada posibilidad de llegar al 27° Piso. Aisha elogió en silencio el logro del Herrero en un lugar tan difícil.
Aun así, tenía algunas preocupaciones.
En lugar de romperse eventualmente… Supongo que consume la Mente del usuario como lo hace la Magia.
Ya podía ver el cansancio en el rostro de Welf. No era posible convocar constantemente una potencia de fuego tan abrumadora. La realización de tantos ataques conllevaba una tasa de agotamiento de Mente que eclipsaba por completo la tensión de usar Magia Antimagia.
--¡<Ignis>, aguanta!
--¡¡Lo sé!!
Mientras Aisha le gritaba al Welf empapado en sudor, juro silenciosamente que no sería encontrada muerta cargando a un Aventurero en su espalda y redoblo sus propios esfuerzos. Balanceando su Podao una y otra vez, abrió un camino para el equipo con una ferocidad igual a la Magia de Welf.
-- —¡Oh, no!
--¡No me digas que esto era el grupo de caza principal…!
Habían estado siguiendo los caminos dentro y fuera del laberinto de varios niveles durante un tiempo cuando se toparon con una escena horrible.
Chigusa se puso pálida y Ouka gimió cuando las paredes de cristal salpicadas de sangre, charcos de sangre todavía húmedos, y brazos y globos oculares a medio comer aparecieron a la vista. Muy probablemente, habían sido asesinados por el monstruo del que Boris había hablado, cada cadáver pertenecía a una víctima que el monstruo había cazado. El agua cercana estaba teñida de rosa claro, como si algunos de los cuerpos hubieran sido arrastrados al interior.
La escena insinuaba el tipo de atroz banquete que había tenido lugar aquí. Aisha examinó el espacio, extrañamente contenta de que Haruhime estuviera inconsciente.
--¿¡Qué demonios apareció aquí…!?
Mientras permanecían inmóviles observando las secuelas de una serie de asesinatos que se extendían en la distancia como huellas de pisadas, cada miembro del grupo trató de imaginar qué monstruo podría haber llevado a cabo esta masacre en el grupo de caza.
¿Realmente había logrado matar a tantos Aventureros?
¿Seguía en el 27° Piso?
¿Bell y Ryuu habían logrado sobrevivir a su encuentro con esta calamidad?
Mientras esas reflexiones ociosas cruzaban por su mente, Aisha miró a Boris, el único miembro del grupo que había visto al monstruo. Estaba preocupada de que pudiera ser nuevamente consumido por el terror, pero ese no era el caso.
--… No puedo escucharlo. Simplemente estaba en estado de shock.
--¿Qué?
--¡Ese sonido de salto… ese sonido que hace cuando se mueve, no puedo escucharlo más…!
La calamidad tocaba una cierta melodía de la muerte—un presagio de destrucción que rebotaba cada vez más cerca, como si rebotara en los pisos, las paredes y el techo. Boris había experimentado ese infierno de primera mano. La calamidad andante los había localizado instantáneamente y arremetió contra ellos, sin importar dónde intentaran esconderse, y le molestó que ya no hubiera ninguna señal de ella.
--¿Realmente… se ha ido? ¿<Tempestad> y <Pies de Conejo> podrían haberlo matado?
Aisha no sabía cómo interpretar las palabras que Boris murmuró aturdido. ¿Estaba expresando una esperanza real u optimismo infundado? Ella no lo sabía, así que decidió seguir moviéndose.
--¡Boris, llévanos al último lugar donde viste a <Tempestad>!
--¡Cierto!
Si el monstruo seguía allí o no, cada segundo era precioso. Aisha eligió la acción sobre el estancamiento. Empujó a Boris a la cabeza del grupo y le dijo que los guiara.
--… No… vayan.
Sin embargo, en el momento en que partieron, Aisha escuchó una voz extraña.
--No… vayan por… ese camino.
--… ¿…?
La advertencia le llegó en fragmentos entre los sonidos de los pasos del equipo. Las palabras fueron pronunciadas vacilantemente en lenguaje humano.
Miró alrededor pero no vio a nadie. Lo único que se reflejaba en sus ojos eran cristales tenuemente brillantes, armas sangrientas esparcidas por el suelo y agua corriendo junto a la tierra seca.
Solo ella había escuchado la voz. Parecía urgente y llorosa, como si tratara desesperadamente de contenerlos. Aunque percibió esas emociones, sin embargo, su única opción era ignorar la advertencia.
Eso era porque sabía que el resto del equipo no se detendría hasta que encontraran a Bell.
--¡Aquí es…!
Finalmente, llegaron a una enorme habitación con abundancia de tierra sólida y numerosas vías fluviales. Todo el espacio estaba marcado por las huellas de una terrible batalla.
--¿¡Que… es… esto!?
Enormes formaciones de cristal estaban tumbadas, cubiertas de grietas como si algo se hubiera estrellado contra ellas con una velocidad increíble. Fisuras profundas atravesaban el techo, las paredes y el piso, que estaban perforadas con profundos agujeros en forma de cueva. Algunas de las columnas de cristal parecían haber sido derretidas por el calor extremo de una llamarada.
Cada rincón de la habitación tenía cicatrices.
--¿Qué podría haber causado este tipo de daño…?
Daphne se preguntó en voz alta. A su lado, Ouka miraba alrededor aturdido.
Los Aventureros no necesitaban decirlo en voz alta para saber que había tenido lugar una gran batalla aquí, y que había sido una batalla a muerte contra un monstruo mucho más poderoso que cualquiera de ellos.
El problema era que ni el ganador ni el perdedor permanecían en la habitación.
No había ni un montón de cenizas para mostrar que un monstruo había sido asesinado, ni vieron los restos trágicos de un Aventurero que había encontrado un final cruel. El ruidoso gorgoteo de las vías fluviales que se cruzaban entre sí era todo lo que quedaba en el campo de batalla destrozado.
Welf y los demás caminaron hacia el centro de la habitación, pero tampoco encontraron pistas allí.
Como arrastrada por alguna fuerza invisible, Lili se acercó a un terreno donde la lucha había sido tan feroz que había cambiado la dirección en la que fluía el agua.
Entre varios agujeros en el suelo, vio un agujero vertical que era más grande y más profundo que los otros. Parecía que había sido tallado por algo girando, y parecía continuar todo el camino hasta el Piso debajo de ellos. Mientras Lili miraba sin palabras por el agujero, sintió como si condujera hasta lo más profundo del Calabozo. Al igual que las otras cicatrices de la habitación, se estaba curando y cerrando lentamente.
—No puede ser.
De repente, Lili pensó en el Lambton, un monstruo de los Pisos Profundos que nunca hubiera esperado encontrarse en esta zona acuosa.
La posibilidad parecía escandalosa, pero las campanas de alarma sonaban en un rincón de su mente.
--¿A dónde demonios fueron todos los cadáveres? Yo mismo vi a esos tipos morir… ¿Ese maldito monstruo también se los comió…?
Claramente aun temiendo a la horrible criatura que había encontrado, Boris examinó de cerca las abundantes cantidades de sangre que habían dejado los Aventureros desaparecidos.
Él era el único que sabía exactamente lo que había sucedido aquí. El resto del equipo miró alrededor mientras hablaba.
¿Quién estaría en un campo de batalla donde no quedaban ni ganadores ni perdedores, donde todos los que habían luchado habían desaparecido? Por supuesto, serían saqueadores quienes pisoteaban la dignidad de los guerreros caídos. Bandidos que devoraban enormes pilas de cadáveres para satisfacer su hambre. Pero este campo de batalla devastado no era el hogar de ninguna hiena trotando en su tierra o de buitres dando vueltas en sus cielos.
Lo que sí tenía era un pez cadáver que acechaba en sus aguas.
--“ “ “ “ “¿¡…!?” ” ” ” ”
*Splash, Splash*
De repente, múltiples formas rompieron la superficie del agua y nadaron en el aire.
--¿Monstruos Pez…? ¿¡Flotando en el aire…!?
Ouka se quedó boquiabierto cuando los cuerpos de peces flotaron en un espacio aparentemente vacío.
Los cuerpos estaban hechos de piedra. Eran de color negro violáceo y variaban en longitud de uno a dos metros, con ocho extremidades sobresalientes que se asemejaban a las aletas. Donde deberían haber estado un par de ojos había solo un simple globo ocular.
Los restos desiguales de carne humana atrapados entre sus afilados colmillos respondieron a la pregunta de a dónde habían ido los cadáveres.
--¡Voltimeria!
Aisha, quien había estado en el 27° Piso antes, hizo una mueca.
Los Voltimeria eran un monstruo raro encontrado solo en ese Piso. Su potencial se clasificaba entre los más altos en la <Capital del Agua>, justo al lado del Kelpie. Su cuerpo de piedra era extremadamente resistente al ataque físico, mientras que sus poderosas mandíbulas y sus colmillos afilados podían aplastar incluso la armadura más pesada que llevaran los Aventureros. Su habilidad para nadar en el aire lo distinguía de todos los demás monstruos acuáticos.
Con una composición similar a la de los Cuarzos Ligeros, que también estaban presentes en el 27° Piso, los monstruos pez podían flotar aproximadamente tres metros por encima del suelo. Sin embargo, su velocidad superaba con creces la de los monstruos flotantes de cristal; los Voltimeria se lanzaban contra los Aventureros como demonios amenazantes nadando en el aire como lo harían en una batalla submarina. En lugar de “fósiles vivos”, los Aventureros generalmente se referían a ellos como “fósiles voladores”.
Normalmente, los Voltimeria solo habitaban áreas donde múltiples canales se encontraban y formaban estanques profundos. Pero el olor a sangre de la masacre los había atraído aquí.
Ahora, saltaban incesantemente desde todos los canales de la habitación.
--¡Hay demasiados…!
--¡Estamos rodeados…!
Las interminables salpicaduras que causaron los Voltimeria mientras volaban en el aire pertubaron a Casandra, y su alarma se extendió rápidamente a Chigusa. Podrían contar fácilmente treinta peces flotantes frente a ellos.
Esto es malo.
Daphne palideció mientras contemplaba la escena.
Su avance a través del 26° Piso había sido un ejercicio de toma de riesgos. Se habían escondido en varias habitaciones y sobrevivieron a los ataques de los monstruos limitando el frente que presentaban solo a las entradas. Pero ahora estaban bajo asedio. Los monstruos estaban usando la masiva habitación para su ventaja para atacar desde todas las direcciones, incluso desde arriba y bajo el agua. Había demasiados para que el equipo los derribara uno por uno.
Además de eso, los peces podrían moverse tanto por el aire como por el agua. Incluso con la <Espada Mágica Welf>, no había forma de eliminar a un enemigo que se arrastraba sobre ellos desde ambas direcciones.
--<Ignis>, ¿¡Puedes quemarlos a todos!?
--¿¡Tengo otra opción!?
Welf escupió su respuesta a Aisha como una maldición. Estaba al borde de un Mente Cero. Aisha se dio cuenta de una mirada a su angustiado rostro.
El equipo se dio cuenta de que, por tercera vez, miraban las fauces de la muerte. Habían perdido el rastro de Bell y Ryuu de nuevo, y con eso todo indicaba cuál era el camino correcto a seguir. La resistencia física del equipo y su voluntad de continuar estaban disminuyendo.
“ “ “ “……” ” ” ”
Los Voltimerias de piedra no hacían ruido. Simplemente rodaron su único ojo en sus frentes sin cesar, señalando que nunca dejarían escapar a sus presas.
El banco de peces monstruo rodeaba a los Aventureros exactamente como una serpiente enrollándose alrededor de su presa o un tsunami negro a punto de tragárselos enteros. Desde fuera de la habitación, podían escuchar un estruendoso coro mixto de otros monstruos. Ante el grupo infinito de recursos del Calabozo, los Aventureros casi cayeron de rodillas.
—“ “ “ “¡¡…!!” ” ” ”
Al instante siguiente, el tenso hilo de tensión se rompió y los monstruos volaron hacia ellos. El despiadado asedio había comenzado.
Como era de esperar, la <Espada Mágica Welf> fue la primera arma en interceptar este banco de Voltimerias tan numeroso que podría haber sido considerada un equipo de monstruos por sí sola. El aliento de fuego de
<Kazuki> aniquiló a diez de los peces monstruo, pero otros treinta cayeron sobre ellos desde una dirección diferente.
Luchando frenéticamente por sus propias vidas, Boris y los demás respondieron. Cortaron, rasgaron, apuñalaron y aplastaron, luchando desesperadamente por proteger a sus compañeros heridos y miembros de la retaguardia que actualmente se encontraban en el centro de su formación circular.
Pero no era más que la lucha final de un animal acorralado.
--¡Mierdaaaaa!
Las reservas de Ítems de Lili se habían agotado hace mucho tiempo, y la Mente de Casandra se había agotado hasta la última gota. Los dedos de Welf ya se estaban deslizando de la empuñadura de su <Espada Mágica>. La fuerza bruta de Ouka, el ingenio rápido de Daphne, el manejo de armas de Chigusa y el tenaz agarre a la vida de Boris estaban a punto de agotarse. Incluso el flujo continuo de maldiciones de la boca de Aisha comenzaba a secarse.
Mataban monstruo tras monstruo, pero aun así llegó la multitud. Uno de los peces apretó sus mandíbulas con fuerza sobre el hombro de Daphne. La chica vomitó sangre. Ouka se lo quitó con fuerza bruta. Luego llegó su turno para sentir afilados colmillos hundiéndose en su brazo. Casandra y Chigusa gritaron. Lili perdió la esperanza en sus propias órdenes sin sentido.
Entonces una oscuridad singular oscureció su visión. Una pared de peces voladores los rodeaba.
Los Aventureros estaban a punto de ser aplastados por los Voltimerias. La ola de color negro violáceo estaba a punto de tragárselos. Precisamente era la “jaula de la desesperación” que la profetisa de la tragedia había tratado de evitar.
Y entonces, como un golpe fatal, los Aventureros vislumbraron una escena tan horrible que rompió sus espíritus.
--Pero eso no puede…
Desde fuera de la habitación, una avalancha de monstruos liderados por una Lamia se precipito furiosamente. Las especies variadas liberaron sus terribles rugidos individuales.
Los Aventureros se quedaron boquiabiertos ante los números abrumadores que enfrentaban.
--¿Este es el final…?
Alguien murmuró esas palabras y todos entendieron su horrible significado. Los Voltimerias atacaron a los desalentados Aventureros con una venganza renovada.
-- —¡¡…!! ¿¡Haruhime!?
--¿¡Casandra!?
Colmillos de muerte cayeron sobre la retaguardia.
Después de atravesar la línea del frente, los monstruos se acercaron a Lili y Casandra, quienes respectivamente custodiaban a Mikoto y Haruhime. Cuando sus cuerpos se estrellaron contra Casandra, ella salió volando junto con Haruhime. La Renart fue arrojada al suelo a cierta distancia, mientras Casandra levantó la vista y se encontró mirando unas horribles fauces.
Sus pupilas se contrajeron.
Estaba mirando directamente a la muerte. Daphne estaba gritando algo.
Casandra cerró los ojos ante su inevitable muerte. Y entonces—
Una Lamia voló hacia ella desde un lado y destrozó al Voltimeria que se aproximaba.
--¿Huh?
Las garras dibujaron un arco sangriento a través del cuerpo del pez flotante.
Cuando Casandra se congeló en el acto, la Lamia derribó al otro Voltimeria cerca de ella con la parte inferior de su cuerpo en forma de serpiente.
¡¡AaAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!
La Lamia se sacudió y chilló con voz aguda.
Otros monstruos hicieron lo mismo. Increíblemente, el grupo de monstruos que acababa de irrumpir en la habitación comenzó a atacar a los Voltimeria.
El tiempo pareció detenerse mientras los Aventureros observaban cómo los monstruos comenzaban a matarse unos a otros.
--¿¡Pelea interna!?
--¿¡Que está pasando!?
Daphne y Ouka giraron sus cabezas de un lado a otro, mirando la batalla en confusión. En muy poco tiempo, la batalla se había convertido en una completa escaramuza. Los Aventureros se congelaron como estatuas, incapaces de dar sentido a la escena ante ellos.
--… ¿Q-Qué demonios…?
--…
Lili estaba aturdida detrás de la aún anonadada Casandra, mirando a los monstruos que atacaban a los Voltimerias.
Los recién llegados eran terriblemente fuertes.
Sus rostros estaban manchados de rojo con lo que parecía un maquillaje sangriento.
Ellos llevaban armas.
-- —
Los ojos de Lili prácticamente se salieron de su cabeza.
La Lamia—la misma que acababa de rescatar a Casandra—percibió la mirada de Lili y le lanzó un adorable guiño secreto.
No era el parpadeo insensible del ojo de un monstruo, sino más bien el tipo de guiño que un humano le daría a un querido amigo.
El pecho de Lili se llenó de una emoción tan fuerte que apenas podía respirar.
-- —¡Los Xenos!
Prácticamente estaba llorando mientras gritaba las palabras.
--¡Saludos una vez más, buenas personas de la superficie!
Tan pronto como gritó, una figura danzo a traves del aire y aterrizó a su lado.
Esa figura llevaba una capucha y una túnica que cubrían todo su cuerpo. Lili lo reconocio como un disfraz destinado a hacerse pasar por un Aventurero.
Recordaba esos ojos de monstruo que eran tan cálidos y amables.
--¡Hemos venido a rescatarlos!
Debajo de su capucha, la Harpía Fia sacudió su profundo cabello rojo y le sonrió brillantemente a Lili con los ojos llorosos.
--¿Estás bien, Liliruca-dono?
Al momento siguiente, otro pequeño monstruo llegó al lado de Lili, después de haber usado un Hacha de Batalla demasiado grande para su tamaño para dividir a un Voltimeria por la mitad. Era Lett, el caballero Goblin de gorra roja. También llevaba una túnica para disfrazar su verdadera identidad.
--¿Por qué están aquí…?
Preguntó Lili, todavía incapaz de calmar su sorpresa.
--¡Fels nos ordenó venir! ¡Rei y varios de los otros están en una misión separada en este momento, pero el resto de nosotros corrió aquí bajo el mando de Lyd!
Esa fue la Voluntad de Urano cuando se enteró de las irregularidades en el Calabozo. Los Xenos habían recibido la misión del Dios anciano durante su asalto al Calabozo artificial, Knossos, y se habían dividido en dos grupos en consecuencia. Rei se había hecho cargo del grupo que permanecía en Knossos, mientras que el grupo de Lett había tomado el pasaje secreto en el 18° Piso hacia el Calabozo y se había dirigido directamente a la <Capital del Agua> basándose en la información que Urano había proporcionado.
Tomando la ruta más corta posible y utilizando cualquier medio disponible, incluso habían atravesado la línea de defensa de los Aventureros para rescatar a la retaguardia.
De hecho, los monstruos que habían causado un gran pánico entre los Aventureros que regresaban a Rivira eran estos mismos Xenos.
Lo habían hecho todo para rescatar a la <Familia Hestia>, a quien creían que había sido arrastrada a la vorágine del regreso de cierta calamidad.
Si un extraño hubiera visto a Lett y Fia en sus disfraces, no habrían sospechado en lo más mínimo, pero Lili se quedó sin palabras por su explicación.
--¡Y le hicimos una promesa a Bell-dono! ¡Prometimos acudir en su ayuda si alguna vez se encontraran en problemas!
Solo habían llegado a tiempo porque eran Xenos.
Incluso las tropas de apoyo que Lili había solicitado habrían llegado demasiado tarde para salvarlos de esta escena de tragedia.
Solo los monstruos con los que la <Familia Hestia> había estrechado la mano, forjado una relación de confianza y finalmente salvado de una muerte segura podrían haber llegado a tiempo para rescatarlos del peligro inminente.
--¡Hemos venido a pagar nuestra deuda con nuestros amigos irremplazables! Y había una razón más.
Estaba el vínculo que Bell había forjado.
Así como ese joven había salvado a Lili, también había salvado a los Xenos, y ahora estaban allí para devolver lo que les había ofrecido libremente.
Esta vez no había forma de detener las lágrimas que se derramaban de los ojos castaños de Lili.
--P-Pero, ¿Cómo llegaron aquí? ¿Cómo encontraron a Lili y sus compañeros en el inmenso Calabozo…? Apresuradamente se secó los ojos.
Fia respondió con una sonrisa.
--¡Tenemos que agradecerle a Helga y Aruru por eso!
× × ×
¡Kyuu!
Cuando Casandra estaba tumbada en el suelo, un Al-Miraj blanco montado a horcajadas sobre un Hellhound apareció ante ella. Ignorando su sorpresa, el esponjoso monstruo blanco levantó una mano enérgicamente, como diciendo, ¡Hola de nuevo, vieja amiga!
--U-Ustedes…
Casandra, con los ojos muy abiertos, había visto estas caras antes en ese día inolvidable cuando estos mismos monstruos armados aparecieron en la superficie y sumieron a Orario en un caos total.
Obedeciendo a un sueño profético, Casandra había protegido en secreto al Hellhound y al Al-Miraj.
¡Kyuu! ¡Kyuu!
¡Woof, woof!
Casandra gritó cuando el Al-Miraj la abrazó y el Hellhound la lamió. Estaba a punto de desmayarse cuando el monstruo conejo blanco enterró su rostro en su escote y acarició sus pechos. Mientras la miraba con sus ojos rojos, no pudo evitar estremecerse un poco.
--¿Han… venido a buscarme?
Los pequeños ojos redondos brillaron mientras el Al-Miraj frotaba su rostro contra su pecho. Casandra lo tomó como un sí—pero un instante después, un shock la atravesó y la dejó sin aliento.
--Ese sueño que tuve… con la ola negro azabache y el amuleto de conejo…
Había sucedido unos veinte días antes, justo antes de la batalla en la Calle Dedalo. Había visto un sueño profético que la llevó a refugiar al Al-Miraj.
En el sueño, una ola negra como el azabache la había tragado. Justo cuando estaba al borde de la muerte, había sacado un amuleto de conejo que había recibido de antemano y logró escapar. En ese momento, ella había tomado la ola negra como una representación del minotauro negro. Debido a que protegió al Al-Miraj, evitó ser atacada por el aterrador monstruo.
Pero ahora que lo pensaba más detenidamente, esa interpretación parecía extraña.
Si no hubiera protegido al “conejo” como lo había dictado el oráculo y hubiera ido al lugar que le había dicho que fuera, no se habría encontrado con el minotauro en primer lugar. Tal vez Daphne tenía razón cuando se enojó y le dijo que estaba actuando en una obra que ella misma escribió.
En otras palabras, la destrucción que evitó al proteger al Al-Miraj no había tenido lugar ese día. Casandra miró a su alrededor aturdida.
Los Voltimeria eran negros. Y cuando un grupo de ellos se aglomeraba, se veían exactamente como una ola negra como el azabache.
¿Podría ser que la ola oscura que la tragó en ese sueño no fue el minotauro sino el banco de peces voladores negros?
¿Se había acostumbrado el “amuleto de conejo”—es decir, el Al-Miraj—a su olor debido a que lo cuidó durante días y luego lo usó para localizarla en el Calabozo?
Apretando al esponjoso monstruo blanco con su mano derecha mientras esté gentilmente arañaba su escote, se dio cuenta de que acababa de evadir el destino establecido en el sueño profético hace unos momentos.
--¿Pueden los sueños proféticos ser redundantes…? ¿La visión de ese día fue una advertencia para evitar la destrucción de hoy?
Casandra miró inquisitivamente al Al-Miraj y al Hellhound que parecían muy felices de verla.
Mientras tanto, Daphne—quien estaba totalmente abrumada por el inesperado giro de los acontecimientos—no estaba prestando atención a Casandra, quien había reunido su coraje y estaba a punto de abrazar furtivamente a los monstruos.
--… ¡Nop, no puedo hacerlo!
¿Kyuu?
Bien intencionado o no, parecía que todavía no estaba lista para llegar tan lejos.
× × ×
--Ustedes…
Al borde de un Mente Cero, Welf solo pudo exclamar unas pocas palabras entre dientes. Pero mientras observaba, un Troll, una Lamia y un Avispón Mortal limpiaron el piso con un gran banco de Voltimerias mientras ignoraban por completo a los Aventureros.
--¿Q-Qué… demonios está… pasando?
--¿Son estos… los monstruos armados de los que escuchamos?
--¡Pensé que la <Familia Loki> los había eliminado en la Calle Dédalo!
Boris, Chigusa y Ouka estaban irremediablemente confundidos. Daphne seguía congelada, incapaz de entender lo que estaba sucediendo. Los monstruos parecían estar protegiendo a los Aventureros, o más bien priorizando su feroz batalla contra su propia especie mientras ignoraban a los Aventureros. Boris, Chigusa, Ouka y Daphne no pudieron lograr mucho más que una respuesta asustada, y mucho menos una reacción coherente.
Pero Welf entendió lo que estaba sucediendo.
Una Gárgola voló sobre su cabeza, notó la mirada de Welf y lo miró antes de darse la vuelta como una persona grosera. De repente, comenzó un combate aéreo salvaje. Completamente dominados por el Xenos con sus enormes alas de piedra casi indestructibles, los Voltimerias cayeron uno tras otro.
Debajo de la Gárgola, cierto Hombre Lagarto luchaba su propia batalla. Con innumerables victorias en batallas terrestres en su haber, el orgulloso guerrero atravesó varios peces voladores furiosos con un golpe de la Cimitarra en su mano derecha, mientras golpeaba aún más con un audaz golpe de la Espada Larga en su mano izquierda.
Mientras corría delante de Welf, el Hombre Lagarto curvo las comisuras de su boca llena de colmillos. Parecía que estaba a punto de sonreír.
—Adivina quién más está aquí.
Eso era lo que el indomable brillo en sus ojos de reptil entrecerrados parecía decir mientras miraba a través de la habitación.
Welf siguió su mirada y saltó sorprendido.
Una figura vestida con una túnica negra atravesaba el campo de batalla—
× × ×
--… Ahh.
Los párpados de Haruhime se agitaron cuando algo se movió contra su mejilla.
Se sentía muy mareada, casi como si una venda envuelta en sus orejas amortiguara los sonidos a su alrededor. Lo único que sabía con certeza era que estaba en un campo de batalla.
Quizás debido a los persistentes efectos secundarios del Mente Cero, un extraordinario agotamiento y letargo agobiaban sus brazos y piernas. Pero ella tenía que Cantar. Entendía su papel como Hechicera. No podía permitirse el lujo de permanecer acostada.
Haruhime azotó su cuerpo con el latigazo de su voluntad. Necesitaba reunir fuerza en sus extremidades y llevar un cántico a sus labios. Tenía que otorgar esa luz milagrosa a sus compañeros. Pero justo cuando pensaba que debía levantarse, y rápido—como había hecho Bell ese día en el pasado, alguien la tomó en sus brazos.
--… ¿…?
Cuando se dio cuenta de que su cuerpo estaba siendo apoyado suavemente, abrió los ojos. Vio un par de ojos color ámbar, y luego un rostro lleno de una cálida luz roja.
Se veía exactamente como el rostro de la chica en la que Haruhime había estado pensando sin cesar desde que se separaron.
Tan pronto como su visión borrosa se enfocó, los labios de Haruhime dijeron el nombre de la chica.
--¿Wiene… -sama…?
En respuesta a las palabras débilmente susurradas, el rostro de la chica dragón se convirtió en una sonrisa, con su cabello azul plateado balanceándose.
--Sí, Haruhime.
Lágrimas cayeron de los ojos verdes de Haruhime ante el sonido de la voz de la <Vouivre>.
--¡He venido a salvarte!
--¡Ah… ahhhh…!
Todavía arrodillada, la Xenos la atrajo hacia sí en sus delgados brazos. Haruhime encontró que contener sus emociones era una hazaña imposible.
Nunca había dejado de pensar en esta chica que se sentía tanto como una hermana o una hija. No había pasado un día en que no pensara en ella. Sus sentimientos de ternura al ver a Wiene nuevamente barrieron cualquier pensamiento de agotamiento. Envolvió sus propios brazos alrededor de la chica dragón y la atrajo hacia sí misma. Wiene acarició su rostro manchado de lágrimas contra el de Haruhime.
--¡Tenía muchas ganas de verte, Haruhime!
--¡Yo también… yo también!
--¡No lloré todo el tiempo! ¡No quería hacer que te preocuparas!
Al igual que Fia, Wiene llevaba una túnica que ocultaba su cabeza y cuerpo. Su hermosa voz sonaba como el canto de los pájaros a los oídos de Haruhime.
--Pero… ¡Ahora no puedo parar de llorar!
Haruhime sintió como si su corazón fuera a estallar. La sonrisa de la chica dragón era tan pura como las claras lágrimas rodando por sus mejillas.
Se abrazaron una vez más.
--¡Wiene-sama…!
× × ×
--Wiene ha participado en nuestras diversas actividades, y cuando escuchó que estaban en problemas, dijo que quería venir sin importar qué.
Lili había estado viendo cómo se desarrollaba la reunión con feliz sorpresa. Cuando Lett explicó las motivaciones de la chica dragón, sintió la verdad en sus palabras. Pensó cálidamente en los días que había pasado en la superficie con Wiene. Realmente se había convertido en parte de su <Familia>.
--¿¡Qué está pasando aquí, nya~~~~!?
Justo en ese momento, escuchó una voz inconsciente que les gritaba desde la entrada de la habitación, acompañada por el sonido de un monstruo siendo descaradamente pateado a un lado.
Anya y su grupo habían llegado solo unos pasos detrás de los Xenos.
--Encontramos a los Aventureros, pero… ¿¡Los monstruos se están matando unos a otros, nya!?
La jadeante Anya se sorprendió por la escena que encontraron dentro de la habitación. Runoa y Chloe también se quedaron boquiabiertas ante la feroz batalla entre los diversos monstruos—es decir, entre los Voltimeria y los Xenos.
Después de que el grupo de cuatro escuchó el grito de Lili, siguieron la corazonada de Chloe hasta el 27° Piso, donde vieron un desfile aterradoramente fuerte de monstruos armados desde atrás. Sintiendo que los monstruos podrían estar tramando algo basado en su marcha decidida hacia las profundidades del Piso, Anya y sus compañeros habían decidido seguirlos. Cada vez que perdían de vista el desfile, simplemente seguían los sonidos de la lucha antes de finalmente terminar en esta habitación.
--¡Anya-sama…! ¡Hestia-sama realmente nos envió ayuda!
Lili fue la primera en adivinar el significado de su llegada, aclamando en silencio la respuesta de su Diosa principal a su solicitud de refuerzos desde la superficie.
× × ×
Mientras tanto, cierta semienana avanzaba hacia cierto joven como atraída por él magnéticamente.
--Welfy…
--¿¡Tsubaki!? ¿Por qué estas…?
Tsubaki se detuvo frente al confundido Herrero.
Su antiguo colega estaba hecho jirones. Estaba sin aliento, cubierto de heridas grandes y pequeñas, y parecía listo para colapsar ante el más leve empujón.
Pero por el momento, no le importaba. Todo lo que su ojo podía ver era la espada en sus manos.
--Esa <Espada Mágica>…
Era una Espada Larga carmesí. No una <Espada Mágica Crosso>—sino una <Espada Mágica Welf>. Su ojo derecho se abrió de par en par con un nivel de emoción que Welf nunca había visto antes.
Sin embargo, no era tan poco sofisticada como para preguntar qué era.
Por el contrario, se encontró momentáneamente atónita. Una mirada al brillo de la espada le dijo a la Maestra Herrera lo que Welf había logrado.
--¡¡Hehehe, hahahahaha!! Así que finalmente has ido y lo has hecho, ¿Eh, novato?
Su estruendosa risa no era apropiada para un campo de batalla. Mientras Boris y los demás la miraban con enojo, solo Welf le devolvió la mirada con ojos claros.
--¡Intentaste poner tu mano en ella, aunque no sabías hasta dónde llegaban las alturas de su dominio! ¡Apuntaste a los picos de los cielos!
--…
--¡Dije que eras un idiota, pero pensar que en realidad eras un idiota incluso entre los idiotas! ¡Y aún más idiota por dar consejos innecesarios! ¡Ahhh, qué descarado bastardo! ¡Un placer único, esto es!
Las palabras de Tsubaki no eran insultos ni críticas, sino una expresión de puro deleite.
Eran una señal de la rivalidad que sentía hacia este chico que había superado sus expectativas. Y eran prueba de que ella lo había aceptado como parte de su tribu.
--Felicitaciones, Welf Crosso. Finalmente eres uno de nosotros. Luego agregó.
--Y… bienvenido al infierno.
Su elogio era genuino; la Maestra Herrera celebraba el logro de Welf desde el fondo de su corazón.
--Estoy de buen humor. Déjame el resto de estos monstruos a mí.
--… ¡…! Espera, Tsubaki, esos monstruos son—
--Lo sé. Solo eliminaré a los que no están armados.
Tsubaki se apartó de Welf, lamiéndose los labios ante la llegada de un nuevo banco de Voltimeria que la vía fluvial había llevado a su lado. Incapaz de ocultar su emoción, sonrió mientras los miraba como un demonio.
Anya, Chloe y Runoa se lanzaron a la acción y se unieron a Tsubaki para matar a los Voltimeria por el bien del paralizado equipo que habían venido a salvar.
Una amarga batalla entre monstruos, Aventureros y Xenos había comenzado.
--¡Lyd! ¡Lyyyyyyyyyyyyyd!
Una voz de soprano atravesó el incesante sonido de intensos combates. El Hombre Lagarto levantó la vista para ver a la Sirena Xenos, Mari, asomando la cabeza desde un canal de agua. Se apresuró a su lado.
--Mari, ¿¡Estás aquí de todos los lugares!? Entonces debes saber qué pa—
--¡Bell ¡Bell fue abajo!
Mari interrumpió entre lágrimas las palabras humanas de Lyd.
--¿Bellchi? Mari, ¿¡Estabas con él!?
El Hombre Lagarto sorprendido rápidamente entendió las palabras vacilantes de Mari, deduciendo que Bell y una Elfa habían sido tragados por el Lambton y llevados a un Piso debajo de ellos, solo para ser seguidos por el “apóstol de la muerte” que había engendrado recientemente. El informe coincidía con lo que habían aprendido sobre la “calamidad” del Dios anciano a través de Fels.
¡¡UOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
Los Xenos giraron sus cabezas hacia Lyd mientras este dejaba escapar un grito de guerra. Esa llamada era un mensaje para los monstruos que los humanos no podían entender. Habiendo recibido su información, la Lamia y varios otros Xenos le rugieron en respuesta e inmediatamente salieron corriendo de la habitación.
--¡Los monstruos armados están…!
--En un momento creo que están peleando entre ellos, y al siguiente se van. ¿¡Qué está pasando exactamente, nya!? ¡No entiendo nada, nya!
Chigusa y Chloe observaban en estado de shock mientras los excéntricos monstruos eliminaban a los últimos Voltimerias antes de salir corriendo de la habitación.
--¿¡Que dijo Lyd-sama—!?
--¡Dijo que Bell-dono y una Aventurera Elfa fueron llevados a un Piso inferior por otro monstruo!
Lett, todavía con su disfraz de Aventurero, se había quedado con Fia. Él transmitió lo que acababan de aprender.
--Parece que un apóstol de nuestra madre, el Calabozo… ¡Un enorme monstruo persiguió a Bell-dono y a la Elfa!
--… ¡…! ¿¡Y en qué Piso están!?
--¡No lo sabemos! Pero si la suposición del Dios Urano es correcta… podrían estar en los Pisos Profundos.
Las palabras de Lett dejaron a Lili sin palabras. Su mente se quedó completamente en blanco ante la perspectiva de esta peor noticia posible.
--Y Lyd tenía un mensaje para ustedes. “Si quieren venir, entonces vengan. Los llevaremos allí”.
--¡¡…!!
El llamado a la acción de Lyd sorprendió a Lili. Entendió perfectamente lo que estaba tratando de decir.
--¡Anya-sama!
--¿Nya, nya, nya? ¿La ayudante de cabello blanco está llamando…?
La Catman levantó la voz y se giró hacia Lili sin moverse. La Hobbit corrió hacia ella.
--¿¡Qué Nivel eres, Anya-sama!?
--¿Qué tipo de pregunta es esa, nya? Más importante aún, ¿Dónde está Ryu—?
--¡Oh por el amor de Dios! ¡Solo responde mi pregunta!
--¿¡Nya!? ¡Lv. 4! ¡Chloe, Runoa y yo estamos al mismo Nivel que Ryuu, nya!
Asustada por los ojos inyectados en sangre de Lili y su expresión indignada, Anya respondió reflexivamente. El corazón de Lili latió con fuerza ante su respuesta.
-- —¡Entonces podemos despejar la <Capital del Agua>! Al instante siguiente, Lili gritó una orden al equipo.
--¡Es muy probable que Bell-sama y Ryuu-sama fueran llevados por un Lambton a un Piso inferior! ¡Todos nos dirigiremos a la Zona Segura y nos reagruparemos! ¡Desde allí iremos a rescatar a Bell-sama y Ryuu-sama!
--¿¡Qué…!?
Boris y los demás miraron a Lili aturdidos mientras ella disparaba sus órdenes.
--¡¡Sin argumentos!!
La pequeña comandante proclamó su decisión como una tirana.
¡Las misteriosas meseras de <La Señora de la Abundancia> en realidad son combatientes Lv. 4! ¡Y Tsubaki- sama, la Capitana de la <Familia Hefesto>, es Lv. 5! ¡Si trabajamos juntos con ellas y los Xenos, podemos avanzar por el 28° Piso y más allá…!
Lili anoto la capacidad de lucha de Anya y sus compañeras en su mapa mental de batalla, calculando si la estrategia que imaginó era factible.
Había adivinado la intención detrás del mensaje de Lyd correctamente.
Los Xenos planeaban rescatar a Bell junto con el equipo de Lili. Lo más probable era que mantendrían una cierta distancia de los Aventureros mientras buscaban a Bell y Ryuu, transmitiendo mensajes de ida y vuelta a través de aullidos bestiales que Lett podría interpretar para ellos. A esto se refería Lyd al decir que los Xenos los llevarían allí.
Comenzando con Lyd y Gros, quienes tenían un potencial de Lv. 5, los Xenos tenían una alta capacidad de combate. La inclusión del equipo de Tsubaki significaba que tenían fuerza más que suficiente para las batallas que se avecinaban. La suficiente para despejar los Pisos Inferiores. Todo lo que Lili y los otros Aventureros de Lv. 1 y 2 tenían que hacer era brindar apoyo.
Estaba claro que una oportunidad inesperada—una especie de apertura—se había materializado. ¿Pero podrían ejecutar adecuadamente la estrategia necesaria para aprovecharla?
Podríamos.
No. ¡Haremos que funcione!
Tomarían el desafío de derrotar al Calabozo y encontrar al chico y a la Elfa. Cerca, Daphne y Casandra debatían su próximo movimiento.
--¿Quieres decir que buscaremos el agujero del Lambton? Pero no tenemos pruebas de que <Pies de Conejo> haya sido llevado allí, y mucho menos cualquier garantía de que estén vivos…
Argumentó Daphne.
--¡¡V-Vamos con ellos, Daphne!! ¡Salvemos a Bell-san y Ryuu-san!
--¡Oh, geez! ¡Bien, iré! No es exactamente una cuestión de lógica ahora que hemos llegado tan lejos, de todos modos.
Daphne trató de expresar sus dudas sobre los planes de Lili, pero cuando Casandra se inclinó ansiosamente para convencer a su amiga, Daphne cedió y respondió de manera indiferente.
Mientras tanto, Boris estaba buscando una salida. Como de costumbre, estaba poniendo su propia seguridad primero.
--¡No estoy obligado a ir hasta el final…!
--¿De qué estás hablando? Un combatiente Lv. 3 como tú es valioso para nosotros. ¡Te exprimiremos cada gota de fuerza hasta que estés completamente seco!
--¡Tienes que estar bromeando!
Aisha se rió descaradamente, habiéndole negado efectivamente cualquier posibilidad de escapar. Al mismo tiempo, el equipo de Tsubaki renovaba su compromiso de salvar a Ryuu.
--Realmente no lo entiendo… ¡Pero si Ryuu está abajo, entonces iré, nya! Dijo Anya.
--En el Calabozo, cuanto más bajo vas, peor se pone, ¿Verdad? Vaya, ya estoy agotada.
--Es una propuesta perdedora si no seremos compensadas por esta búsqueda, nya… Y ni siquiera somos Aventureras.
--¡Hahaha! ¡Todos estamos en el mismo bote ahora!
La risa de Tsubaki barrió el pesimismo persistente de Runoa y Chloe.
Chigusa y Ouka, por otro lado, todavía estaban pensando en la escena que habían presenciado en la Calle Dedalo, cuando cierta <Vouivre> había rescatado a los niños.
--… Siento que esos monstruos armados… nos estaban ayudando intencionalmente…
--… Y esos tipos escondidos detrás de las túnicas que parecen ser Aventureros… ¡Herrero, será mejor que expliques todo esto más tarde!
--¡No estoy seguro de poder explicarlo muy bien!
Dejando de lado sus preguntas, Welf les lanzó a sus dos compañeros una sonrisa molesta y tranquila. Esa misma <Vouivre> seguía parada junto a Haruhime.
--¡Vamos, Haruhime! ¡Salvemos a Bell!
--¡Sí, Wiene-sama!
La chica dragón extendió su mano, y Haruhime la apretó con firmeza.
Mientras Lili miraba a su alrededor la determinación y la alta moral aparente en los rostros de sus compañeros, su pequeño pecho se calentó de emoción.
¡Podemos hacerlo…! ¡¡Con este equipo, podemos llegar a los Pisos Profundos!!
Solo quedaba un problema.
--De ahora en adelante es una batalla contra el tiempo. ¡Tenemos que encontrar a Bell-dono mientras aún está bien!
--… ¡…!
--El progreso en los Pisos Inferiores es lento. ¡Nos llevará al menos uno o dos días alcanzar los Pisos Profundos…!
Lili respondió a la murmurada preocupación de Lett tragando saliva. Sin el equipo adecuado, solo podrían avanzar en los Pisos Inferiores durante un tiempo limitado. No tenían un segundo que perder. Tenían que avanzar a toda velocidad si iban a rescatar a Bell y Ryuu. Alejó momentáneamente la ansiedad, la incertidumbre y el miedo que sentía girando a su alrededor y emitió una orden.
--¡Vamos!
Los Aventureros comenzaron a correr.
Salieron de la habitación y volaron hacia la ruta principal que conducía al siguiente Piso. El Calabozo no podía detenerlos ahora.
Los gritos de guerra de los Xenos resonaron delante de ellos, como si estuvieran dándole la bienvenida a este valiente frente de avance.













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