Capítulo 03 – La Agonía del Zorro y el Conejo


--¿Entonces? Vamos a escucharlo. Me habían dicho que tomara asiento.

Kami-sama se alzaba sobre mí, con los brazos cruzados frente a su pecho.


Finalmente llegué a la sede de la <Familia Hestia>, la <Mansión de la Chimenea5>. Todos se habían reunido en la sala de estar.


Alguna cosas sucedieron después de que dejé el Distrito del Placer. Como resultado, no regresé aquí hasta temprano en la mañana.


Traté de entrar tan silenciosamente como pude, pero no sirvió. Kami-sama me capturó de inmediato y así inició el interrogatorio.


--Pasaste la noche en el Distrito del Placer, ¿Verdad~? Así que ahora, Bell-kun, ¿Qué tienes que decir en tu defensa? ¿Hm~?


Descubrió que había pasado la noche en un burdel antes de que pudiera negarlo.


Con ese dulce olor a almizcle por todo mi cuerpo, estaba seguro de que era obvio. Me miraba como si fuera la escoria de la tierra. Las lágrimas no dejaban de salir de mis ojos.


Trabajó hasta altas horas de la noche anoche; no había nadie aquí cuando llegó a casa. Una vez que Welf y los demás regresaron, alguien faltaba. Temió lo peor durante horas y horas, y entonces aparecí oliendo de esta forma. Por supuesto que estaría enojada conmigo. No podía culpar a sus dos coletas negras por flexionarse hacia el techo.


Lo peor era que Lili estaba justo al lado de Kami-sama, con una mirada igualmente aterradora en su rostro. Welf suspiro un poco lejos. Mikoto-san estaba tan ansiosa que podía sentirlo desde aquí.

--H-H-Hestia-sama, soy culpable por todo lo que sucedió. ¡Por favor se misericordiosa con Bell-dono…!


--Mikoto-kun, cállate.


Kami-sama cerró el intento de Mikoto de protegerme sin siquiera mirarla.


Lili conocía la historia completa de lo que pasó en el Distrito del Placer, y estaba furiosa—lo que significaba que todos pensaban que estuve haciendo eso hasta altas horas de la noche sólo porque olía como las mujeres trabajadoras.


--Entonces~ dormiste con una de las prostitutas, ¿Verdad~?


--¡N-No!




5 Elegí el nombre que había en la wikia en lugar del de la traducción que era: La finca de la Piedra de la Chimenea.

 


Agite vigorosamente la cabeza hacia la izquierda y la derecha, tratando desesperadamente de convencer a Kami-sama de que era inocente, e intentando ignorar su tono aterrador. Nunca había escuchado nada parecido.


--¡N-No dormí con nadie, ni quiero! ¡Todo esto es un gran malentendido!


--Entonces, si ese es el caso, ¿Por queeeeee estuviste fuera toda la noche, Bell-sama?


¿¡Ahora también Lili lo estaba usando!? ¡Ambas tenían la idea equivocada! ¿¡Cómo se supone que debía convencerlas!?


No podía decir exactamente cada detalle de lo que pasó en el Distrito del Placer. Era lo mismo con el hecho de que me perdí en la calle Dedalo en el camino a casa después de que Haruhime-san me llevó fuera de la zona roja.


La única opción que quedaba era negar todo inmediatamente.


--¡L-Lo que estoy tratando de decir es que no hice nada de eso con nadie!


--¿Es así~?


Kami-sama estrecho sus ojos hacia mí. Lili debía estar en la misma longitud de onda mental porque eligió ese momento para sostener una pequeña botella.


--¿Entonces te molestaría explicar esto?


Kami-sama tomo la botella de Lili y la empujo delante de mi rostro. Era una botella de cristal transparente del tamaño de una pieza de ajedrez, llena de líquido rojo—un afrodisíaco.


¡Hermes-samaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!


Mi alma grito de angustia.


Esa maldita botella me había metido en muchos problemas desde anoche. Todavía podía ver esa sonrisa elegante suya en el fondo de mi mente.


Pero ahora se sentía más como una plaga que cualquier otra cosa.


Quería contarle a Kami-sama todo sobre cómo esa botella cayó en mis manos.


Sin embargo, “Me gustaría que tuvieras el hecho de que estaba aquí como un secreto entre nosotros, ¿De acuerdo?”, todavía podía escuchar su voz en mi cabeza.


No tenía el valor de romper una promesa directa con un Dios.


Sin importar lo que dijeran, los Dioses debían ser respetados y sus órdenes obedecidas.


Estaba atrapado entre la promesa y la helada mirada de muerte de Kami-sama. *¡Crick!* Mi cabeza se desplomo como un títere cuyas cuerdas habían sido cortadas.


--… ¿Cómo debemos proceder, Hestia-sama?

 


Lili desvió la mirada de la lamentable pila de carne humana en la que me había convertido y se giró hacia Kami-sama.


--… Nadie puede mentirle a un Dios. Bell-kun está diciendo la verdad.


Kami-sama hizo una pausa por unos terriblemente largos momentos antes de decir eso y soltar un largo y profundo suspiro.


El alivio me inundo. Levante la mirada, mi rostro estaba lleno de alegría por el hecho de que mis súplicas habían llegado a ella. Sin embargo, esos ojos enojados reaparecieron casi inmediatamente.


--¡Sin embargo, no puedo perdonarte por pasar la noche en el Distrito del Placer! ¡No puedo perdonar el hecho de que hayas mostrado interés en ese miserable lugar!


Arreglando mi postura, no quería nada más que sofocar la ira que brotaba de ella, convencerla de que todo era un gran error.


Pero esos helados y agudos ojos no me dejaron hablar. Las palabras se evaporaron de mi mente mientras corria de regres hacia el suelo.


--Pasarás el día sirviendo un castigo como lo crea conveniente. Eso te dará tiempo suficiente para pensar en lo que has hecho. ¿Bien?


--Sí…


Esa fue la única palabra que pude deslizar a través de mi garganta seca.


Causé un incidente importante en el Distrito del Placer, el territorio de otra <Familia>. Nos hice quedar mal. Yo era el líder; la reputación de esta <Familia> se basaba en mis acciones. Las manos de Kami-sama estaban atadas—se vería mal delante de los demás miembros si no me castigaba.


Con su papel como jefe de la <Familia> completo, se dio vuelta y salió de la sala de estar, dejando atrás la pulsante aura de ira en su estela.


Lili siguió su ejemplo.


--Mis más sinceras disculpas, Bell-dono…


Finalmente había terminado. Había estado sentado en esta posición tanto tiempo que mis piernas estaban completamente entumecidas. Trate de moverme, pero el hormigueo me obligo a volver al piso. Más sangre llenaba mis piernas mientras Mikoto-san se acercaba a mí.


Le dije que no se preocupara, que todo fue culpa mía porque fui yo quien la siguió.


--No tienes que disculparte.


Dije, forzando una sonrisa.


--¿Realmente estas bien? Nos has preocupado.


Welf se acercó a mí con una mueca en el rostro.

 


Después de que nos separamos anoche, aparentemente escucharon que un grupo de Amazonas de Ishtar-sama perseguía a un conejo. De hecho, casi quedaron atrapados en ello después de que mis perseguidoras me perdieron de vista en un punto. No tenían manera de saberlo y se retiraron antes de que las Amazonas los vieran.


Hice que todos se preocuparan… No podía expresar cuánto lo sentía por eso.


--No creo tener que decírtelo, pero escucha a Hestia-sama. No vuelvas.


--…


--Viste algo que desearías no haber visto, ¿Verdad? Rompí el contacto visual con Welf y mire al suelo. Es cierto—Haruhime-san....

--… Oh sí, Mikoto-san, ¿Por qué tú y Chigusa-san fueron al Distrito del Placer en primer lugar? Desesperado por cambiar de tema, me gire para mirar a Mikoto-san y le pregunte.

Ella me lo explico todo.


--Escuchamos que había una prostituta que residía en el Distrito del Placer y que se parecía a alguien de mi patria… Fuimos allí a buscarla.


En el momento en que dijo que esa persona había estado desaparecida durante años, mis ojos se abrieron.


No puede ser…


Los puntos comenzaban a conectarse en mi cabeza.


Tanto Haruhime-san como Mikoto-san eran del Lejano Oriente.


--¡Hey, Bell-kun! ¡No tengo todo el día!


Mi tren de pensamiento se descarriló por la voz enojada de Kami-sama que me llamaba desde fuera de la sala de estar.


Me forcé a ir hacia su voz. Así debía ser como se sentían los niños cuando sus padres los alejaban de algo interesante.


× × ×


Mi castigo resultó ser servicio comunitario.


Básicamente, iba por el área, saludando a todos los que conocía y ayudando a cualquiera que lo necesitara.

 


Decía mi nombre y mi <Familia>, y luego ayudaba con cualquier trabajo extra que necesitara ser hecho o tratar de resolver sus problemas.


--¡Lo siento por el problema, <Pequeño Novato>! ¡No podría haberlo hecho sin ti!


--¡El gusto es mío!


Barriendo los callejones, reemplazando Piedras Mágicas en las lámparas, llevando cajas… Un amable hombre de mediana edad me agradeció por todo mientras me ponía en camino para encontrar a más personas.


Era importante que las <Familias>—que estaban compuestas por personas de diferentes países y ciudades— presentaran una imagen amistosa a nuestros vecinos. Y al menos, que conocieran nuestros rostros y pensaran en nuestra Diosa con buena luz. Ser aceptados en la comunidad era el primer paso para adaptarse a nuestro nuevo hogar.


Habíamos tenido nuestras manos llenas solo viviendo nuestras vidas hasta hace poco…


Pero las propias palabras de Kami-sama, “Ama a tu vecino del Mundo Inferior”, la describían muy bien. Este castigo probablemente era su manera de llevar todo eso a un buen comienzo.

--¡Es el <Pequeño Novato>!


--¡Oh wow, es él!


Caminaba por una calle con mis brazos llenos de madera contrachapada6 cuando un niño y una niña apuntaron hacia mí.


¿Quién habría pensado que el <Juego de Guerra> tendría tanto impacto? ¡Dos niños recordaron mi título! Sus ojos brillaban de asombro y admiración.


¡Esto era increíble…! Sin embargo, ¿Cómo debía responder?


Había estado trabajando muy duro toda la mañana. Mis miembros estaban cansados y cubiertos de sudor, pero hice todo lo posible para saludarlos.


--Está todo tembloroso.


--¡Qué débil!


Nunca supe que las palabras inocentes fueran tan despiadadas. La sonrisa se disolvió de mis labios.


No estaba cumpliendo una misión ahora mismo. Mi Fuerza de Lv. 3 se utilizaba en los mandados y trabajos de reparación de forma gratuita. Esos niños podrían estar en lo correcto…


Saludando a persona tras persona, y haciendo trabajo tras trabajo, termine en la Calle Principal Oeste antes de que me diera cuenta.



6 El contrachapado, también conocido como multilaminado, plywood, triplay o madera terciada, es un tablero elaborado con finas chapas de madera pegadas con las fibras transversalmente una sobre la otra con resinas sintéticas mediante fuerte presión y calor.

 


--¡Cabello blanco, haz lo mejor por nosotras, nya!


--¡Lo siento por esto, Aventurero-kun!


La Catman Anya-san llamo mi atención mientras pasaba delante de <La Señora de la Abundancia>. Ella pidió mi ayuda para reparar el techo que goteaba de un edificio cercano.


Anya-san y una de sus compañeras de trabajo humanas, Runoa-san, me llamaron mientras subía una escalera al área problemática.


A este ritmo, ¿Debería comenzar mi propio negocio…?


--¡Esto nos ahorra mucho tiempo, Aventurero-kun!


--¡Una vez que hayas terminado con eso, nya, te daré mis pantys como agradecimiento, nya!


--¡Quédatelas!


Otra Catman, Chloe-san, apareció junto a Runoa-san. Mi rostro se volvió rojo remolacha mientras le grita en respuesta.


Las tres me miraban desde el nivel de la calle. Una cuarta persona, la Elfa Ryuu-san, se acercó detrás de ellas y las golpeo a todas en la parte posterior de sus cabezas con un movimiento rápido.


--¡UGGHA!


--¡UGGHA!


--¡UGGHA!


Todas hicieron una mueca de dolor al unísono.


Estallando en sudor frío, me puse a trabajar. Lo primero que tenía que hacer era levantar la madera podrida con la parte posterior de un martillo y luego deslizar dentro madera contrachapada fresca antes de clavar todo en su lugar.


¡No había hecho nada de esto desde que vivía con mi abuelo!


Estas habilidades finalmente eran útiles. Admire mi trabajo por un momento antes de bajar de la escalera. Ryuu- san y Seal-san, otra camarera de <La Señora de la Abundancia>, me esperaban.


--Gracias por tu arduo trabajo, Cranel-san. Pido disculpas en nombre de mis colegas.


--Tomando tiempo de tu apretada agenda para arreglar nuestro techo… Lo siento, Bell-san.


--Ah, no fue nada.


Di una ligera reverencia. Me habían ayudado mucho en el pasado, realmente no podía quejarme.


Los ojos azules de Ryuu-san parpadearon lentamente mientras regresaba el gesto. El cabello azul grisáceo de Seal-san se agito cuando me sonrió.

 


--Te has vuelto muy conocido, Bell-san.


--¿De verdad piensas eso?


--Sí. Aventureros, clientes regulares—todos hablan de ti. Seal-san me dijo que me estaba volviendo muy popular.

De hecho, no había habido un día desde el <Juego de Guerra> que mi nombre no había surgido en algún momento en su bar.


Unas cuantas personas me reconocieron después de que alcance el Lv. 2, pero nada como esto… Esos niños de antes… ¿Y ahora descubro que las personas hablaban de mí entre cervezas? Casi no se sentía real.


Me rasque la barbilla y aparte la mirada de ella. También se burlaba de mí.


--Cranel-san, por favor almuerza en nuestro café.


--¿Estás… segura?


Ryuu-san esperó una pausa en nuestra conversación para invitarme a <La Señora de la Abundancia>. Esto era demasiado bueno para ser verdad.


--Sí. Reparaste nuestro techo, así que estoy segura de que Mama Mia permitirá— Ryuu-san de pronto dejo de hablar.

Estaba parada a un brazo de distancia de mí, pero dio un paso atrás e inclino su cabeza hacia un lado.


--Conozco esto, ¿Pero de dónde…?


Sus ojos se estrecharon cuando esas palabras salieron de su boca en voz baja. Seal-san tambien debió haber notado que algo era extraño, y dio un paso más.


Se inclinó realmente cerca. Podía sentir mis mejillas ardiendo de nuevo. Su nariz se abrió mientras tomaba una gran inhalación de mi camisa.


--Este olor…


Con esas palabras, mi rostro pasó instantáneamente de caliente a frio como el hielo.


Un olor en mi cuerpo—¿¡Una ducha, ropa limpia, y una mañana de trabajo duro no se deshicieron del olor a almizcle de anoche!?


--¡L-Lo siento, olvídate del almuerzo! ¡Te—Tengo algo más que atender! Sus espaldas ya se habían girado antes de que comenzaran a hablar.

Ambas chicas dieron unos pasos saltando más allá de las otras camareras.


Me gire para irme, pero podía sentir los ojos tristes de Chloe-san clavados en mí. Era hora de una salida rápida.

 

 

× × ×


--… Haaa~


Podría haber tenido un buen almuerzo, pero en su lugar hui en lugar de tratar de limpiar mi nombre. Lamentable, absolutamente lamentable.


Me uní al flujo de demi-humanos que viajaba por la Calle Principal Oeste debajo del claro cielo azul.


No pensé que tendría que saltarme el almuerzo como parte de mi castigo… pero había olvidado todo sobre el Distrito del Placer mientras hacía mi trabajo voluntario. Haruhime-san finalmente había salido de mi cabeza, pero todo llego inundando cuando las chicas notaron ese olor.


Ahora estaba deprimido.


No había habido una oportunidad de sacar nada de esto de mi pecho, y ahora el peso estaba de vuelta. Si tan solo tuviera a alguien con quien hablar.


Continúe poniendo un pie delante del otro, temeroso de ahogarme en este remolino de oscura emoción si dejaba de moverme.


Vagando distraídamente por la Calle Principal Oeste—la calle de los Aventureros—mis oídos se dieron cuenta vagamente de las campanas del mediodía en la distancia. El flujo de tráfico me guío hacia la sede del Gremio.


--Oh, Bell-kun.


Eina-san me vio desde su lugar detrás del mostrador de la recepción en el momento en que pase por las puertas principales del Panteón en su mayoría vacío.


Ella me escuchará. Siempre había tenido consejo para mí y nunca me había defraudado. Había llegado hasta aquí por ella.


Pero, ¿Qué puede hacer ella?


Me pregunte a mí mismo mientras me desplazaba hacia adelante. El Gremio sabía lo que estaba pasando en ese distrito… Probablemente causaría más problemas cuando todo esté dicho y hecho.


¿Realmente era una buena idea? Mis pies se detuvieron en medio del vestíbulo. Eina-san todavía me miraba desde detrás del mostrador.


Ella se levantó, le dijo algunas palabras a algunos compañeros de trabajo, y salió para saludarme. Llegando hasta mí, no espero ningún saludo y dijo:

--¿Vamos a una sala de consulta? Inmediatamente.

--Ummm…

 


Tartamudee, pero ella me sonrió.


--Tienes algo en mente, algo importante. Puedo decirlo. Dijo que estaba escrito en mi rostro.

Su suave mirada verde esmeralda encontró la mía a través de sus gafas.


--Lo he dicho antes y lo diré de nuevo: ven a mí por consejo sobre cualquier cosa. Soy tu consejera, es mi trabajo.


Una súbita luz de una vela parpadeo dentro de mí.


Ahí es cuando sabía que debía hablar con ella. Eina-san siempre había sido buena; ella me guiará a través de esto.


Me estaba ofreciendo ayuda antes de que explicara lo que estaba pasando. Tendría que ser un idiota para negarme.


Ahí estaba ella, sonriendo y esperando pacientemente mi respuesta. Le di un gran asentimiento.


 

¡Confiaré en ella!

 

× × ×

 



--¿¡Un burdeeeeel!?


La sonrisa de hace un momento había desaparecido, sustituida por una mirada de desprecio.


Lo sabía…


Lo admití, llorando por dentro.


Estábamos dentro de la sala de consulta. Este lugar era insonorizado para que los Aventureros y sus asesores pudieran discutir asuntos sin preocuparse por ser escuchados. Así que con eso en mente, comencé a hablar de lo que pasó en el Distrito del Placer… En el momento en que surgió la palabra “burdel”, el comportamiento de Eina-san se enfrió rápidamente.


Sus perfectamente recortadas y delgadas cejas se erizaron mientras la ira ardía en sus ojos.


Las lentes de sus gafas se encendieron del otro lado del escritorio entre nosotros antes de que se levantara.

*Deslizar* Su silla se deslizo hacia atrás por el piso de mármol.


--¿¡Entonces estás diciendo que pasaste la noche con una de esas mujeres!?


--¡N-N-N-N-N-N-N-No! ¡De ningún modo!


Ella me acuso con venas palpitando en su rostro rojo.

 


No sabía si era porque era una semielfo, pero me miraba como si fuera un montón de basura. Una pila de basura particularmente repugnante con la que estaba enfadada por alguna razón.


Volviendo a sí misma, Eina-san negó con la cabeza de un lado a otro y miro a un lado.


--B-Bueno, eres un Aventurero y un hombre, después de todo… Es natural que tengas curiosidad por ese tipo de cosas a tu edad… Pero… pero, en realidad…


Las puntas de sus cortas orejas de Elfo se volvieron de un rosa brillante. Luchando por encontrar las palabras correctas, prácticamente las escupió.


--¿¡Pero en realidad fuiste~~!? Ella me grito con los cerrados.

--¡Te prohíbo ir a otro burdel, nunca vuelvas a ir! ¿¡Entendido!?


--¿Eh? Ah, pero—


--¡¡NUN—CA!!


--¡S-SI, EINA-SAN!


Ella se inclinó amenazadoramente sobre la mesa. Sin ningún lugar a donde correr, desesperadamente asentí con la cabeza arriba y abajo, completamente abrumado.


Retrocediendo, Eina-san se sentó de nuevo en su silla. Siempre se había sentido como una hermana mayor, madura y conocedora. Pero ahora estaba haciendo pucheros como una niña pequeña.


Genial, ahora alguien más estaba enojada conmigo. Todavía no me miraba, con los brazos cruzados y las orejas rojas.


Realmente no debería estar pidiéndoles consejo a las mujeres sobre este tipo de cosas. Aunque ya era demasiado tarde.


Un silencio incómodo se prolongó durante demasiado tiempo… Me sentía muy pequeño en esta silla. Por fin, me esforcé por hacerle una pregunta.


--Um, ¿Hay algo que puedas decirme sobre la <Familia Ishtar>…?


Ella pensaba que mi cabeza estaba llena de visiones de noches divertidas con prostitutas. Pero finalmente me miro desde detrás de las gafas. La ira seguía ahí.


Los miembros de esa <Familia> pasaron la mayor parte de la noche pasada persiguiéndome por la ciudad. Me gustara o no, ahora tenía una historia con ellas y podrían tratar de encontrarme de nuevo. Debía aprender tanto sobre ellas como pudiera. Me esforcé para transmitirle lo que pasó anoche a Eina-san, y que no estaba intentando explorar mi próxima “aventura”.


Me observo en silencio por unos momentos antes de dejar escapar un leve suspiro.


--Regreso en un momento.

 


Finalmente decidió creerme, y fue a buscar un archivo de su escritorio.


--La <Familia Ishtar>… Como sabes, es una <Familia> exploradora del Calabozo altamente influyente, cuyo territorio abarca todo el Distrito del Placer.


Eina-san trajo una pequeña pila de carpetas y hojeo a través de ellas mientras hablaba. Me aferre a cada palabra que decía. No podía saber cuándo necesitaría esta información.

La mayoría de los miembros de la <Familia> eran Amazonas, y el 90 por ciento de todos los miembros eran mujeres. Aunque ganaban una gran cantidad de dinero explorando el Calabozo por día, el 40 por ciento de sus ingresos se generaba desde el Distrito del Placer en el tercer distrito de Orario.


--Un grupo de Amazonas dentro de sus filas ha llegado a conocerse como las <Berbera>. La mayoría de ellas son Lv. 3, con la excepción de su líder, <Androctonus7, la Asesina de Hombres>… Friné Jamil es una Aventurera de Primera Clase Lv. 5.


Lv. 5—un escalofrío recorrió mi espina dorsal. Las memorias de lo que vi anoche me darán pesadillas. Tal como pensé, Friné era una de las élites. Con tanta fuerza y velocidad, ¿Cómo no podría serlo?

Y su título, <Androctonus>… Era aterrador lo mucho que tenía sentido.


--Uh… ¿Hay alguna información sobre una Amazona llamada Aisha y una Renart llamada Haruhime?


--En realidad, Aisha Belka es bastante conocida. Mientras que está registrada como Lv. 3, hay rumores de que está justo en la cúspide del Lv. 4. En lo que se refiere a Lv. 3, ella es la crema y nata.


Eina-san también me dijo que el título de Aisha-san era <Antianeira8>.


--En cuanto a esa Renart—Haruhime, ¿Verdad? Nunca he escuchado de ella. Tampoco está en nuestra lista… Lo más probable es que sea un no combatiente.


Eina-san pasó su dedo por la página de su archivo. Supongo que era la lista de la <Familia Ishtar>. Un no combatiente… un miembro de la <Familia> que no había recibido una <Gracia>.

Eso tenía mucho sentido. Dejando de lado a Aisha-san y otras como ella, tenía la sensación de que la mayoría de los miembros de la <Familia Ishtar> estaban a cargo de los burdeles… y Haruhime-san les fue vendida, así que hacían todo lo posible para mantener su verdadera identidad en secreto. Que su nombre aparezca en esa lista sólo causaría problemas.


Eina-san me pregunto si sabía algo y de inmediato le dije que no.


--Volviendo al tema de la propia <Familia Ishtar>, el Gremio les ha asignado el Rango “A”. Son una de los

<Familias> más poderosas e influyentes en Orario.



7 Es el nombre de un escorpión vulgarmente conocido como “escorpión de cola gorda“, es uno de los más peligrosos del mundo.  8Antianeira era una Amazona que sucedió a Penthesilea como Reina. Se convirtió en Reina de las Amazonas después de que Penthesilea fue asesinada por Aquiles en la Guerra de Troya . A diferencia de las reinas antes que ella, era excepcionalmente cruel hacia los hombres.

 


--…


--Están en el lado opuesto completo del espectro de la <Familia Hestia>. Especialmente Friné Jamil… Una vez luchó uno a uno contra la <Princesa de la Espada>. Wallenstein-san casi fue derrotada.


--¿¡Qué!?


Ese pequeño fragmento de información de Eina-san me sacudió hasta mi núcleo.


¿Aizu-san—casi fue derrotada?


--Tienes que darte cuenta que eso sucedió hace unos años. Jamil-san tenía un nivel más alto en ese momento… Wallenstein-san la superó recientemente al alcanzar el Lv. 6.


Eina-san rápidamente trato de tranquilizarme, pero era demasiado tarde. Friné ya estaba en un nivel que la persona que admiro luchó por alcanzar…

Si eso era cierto, entonces la <Familia Ishtar> realmente estaba entre las mejores de las mejores. Eso no se podía negar ahora.


Pasaron momentos en los que no tenía ni idea de qué decir.


--¿Todo está bien?


--O-Oh, sí… estoy bien.


Volviendo a mí mismo, la explicación de Eina-san tomo un giro repentino.


--No tengo todos los detalles sobre lo que voy a compartir contigo. Nunca he estado a cargo de ningún miembro de esa <Familia>, pero… ha habido rumores de que la <Familia Ishtar> no reporta información exacta al Gremio.


--Cómo, ¿Ocultar su poder real?


--Exactamente. Varias Diosas rivales plantearon quejas contra ellos, diciendo que sus miembros lucharon con fuerza mucho más allá de sus niveles informados.


De repente recordé algo que Kami-sama me dijo—que la <Familia Hermes> había hecho algo similar a esto, mintiendo sobre sus niveles.


--Nos convencieron de tomar medidas. El Gremio inició una investigación completa sobre la <Familia Ishtar>, específicamente relacionada con el nivel de las <Berbera>, bajo la amenaza de severos castigos. La Diosa Ishtar se vio obligada a mostrarnos todos sus <Estados>.


--¿Y……?


--… Inocentes. Ni siquiera un indicio de juego sucio. La declaración me cegó.

 


--Cada uno de sus <Estados> era igual a nuestros registros al pie de la letra. Fue entonces cuando ella lanzó la ofensiva, alegando que había sido acusada falsamente… Exigió que el Gremio fuera penalizado y le pagara una fuerte multa. Estuvimos de acuerdo con todas sus demandas.


--¿¡T-Tomaron dinero del Gremio…!?


-Sí, y una gran suma. Todas las Magias y Habilidades de sus dependientes habían sido reveladas al Gremio, así que tuvo una gran influencia… Desde ese día, no hemos podido tomar ninguna acción real contra la <Familia Ishtar>.


¿Lo suficientemente poderosa como para quitarle dinero al gobierno de la ciudad…? Sudor estaba saliendo de mi piel ahora.


--Tambien nos vimos obligados a sancionar a las <Familias> que levantaron los cargos. La <Familia Ishtar> acabo con ellas en su estado debilitado. Sus Diosas fueron devueltas al Cielo. Todo esto sucedió hace cinco años.


--…


--Es difícil de explicar, después de haber visto suceder todo eso. Todo resultó como una especie de guion, todos los actores interpretaron sus partes… Se sentía como si todos estuviéramos conectados a las cuerdas y la Diosa Ishtar fuera el titiritero.


Eina-san cruzo sus brazos, absorta en sus pensamientos mientras me decía lo que podía recordar de esos días. La Fuerza y Velocidad de sus miembros sobrepasaban con creces los niveles reportados.

Un secreto que incluso una investigación completa por parte del Gremio no pudo descubrir.


¿Qué tenía que esconder la <Familia Ishtar>?


--Bell-kun… personalmente, tengo miedo de la <Familia Ishtar>. Incluso sin el burdel que mencionaste antes, sería mejor evitar a esas mujeres siempre que sea posible.


Esa era una clara advertencia basada no sólo en su fuerza como <Familia> sino también en la posibilidad muy real de que estén haciendo algo turbio.


Entonces Eina-san me dijo que debía hacer todo lo posible para evitar lo que pasó con la <Familia Apolo>.


Me senté en mi silla en completo silencio. Eina-san me miraba como si yo estuviera a punto de caer de algún tipo de ventana.


Todavía veía el rostro de esa Renart cada vez que cerraba los ojos, pero tenía que decir algo. Ya que no tenía respuesta para Eina-san, le hice una pregunta.


--… Eina-san, ¿Sabe el Gremio… sobre lo que está pasando, en el Distrito del Placer…? Tenía que saber si lo que dijo Haruhime-san era cierto.

Eina-san supo de inmediato que me estaba refiriendo a sus prácticas comerciales y desvió la mirada.

 


--… Sí. El Gremio ha tomado una postura neutral. También sabemos lo que está sucediendo a puerta cerrada, pero creo que sería casi imposible que hiciéramos algo al respecto en este punto.


Haruhime-san tenía razón.


Estaban ignorando la verdad para mantener la paz.


Eina-san también se veía legítimamente triste. La verdad pesaba mucho sobre nosotros dos.


× × ×

La ciudad estaba llena de los rayos del sol de la tarde.


Mientras que la mayoría de los Aventureros estaban ocupados explorando el Calabozo, los ciudadanos de Orario se ocupaban de sus asuntos, terminaban sus compras, o se esforzaban para matar el tiempo.


Varios Dioses y Diosas caminaban entre ellos, encontrando maneras de entretenerse. Un Dios ligaba con una Elfa absolutamente radiante. Mientras tanto, un grupo de Dioses bebían alcohol mientras caminaban, bebiendo con abandono. Otro más estaba jugando con un grupo de niños, pateando una pelota de un lado a otro.


Los Dioses estaban por todas partes.


El Distrito Oeste de Orario era un poco más animado gracias al servicio comunitario de un Aventurero. Un Dios se abrió camino a través de las concurridas calles, permaneciendo fuera de la vista hasta que llegó a otro bar.


--Anya-chan, llama a Mia por mí. Es urgente.


--¿Nya? ¿Otra vez tu Hermes-sama, nya?


Hermes llamó a la primera camarera que vio en el momento en que entró por la puerta de <La Señora de la Abundancia>.


La Catman desapareció a regañadientes en la parte trasera del bar. Una Enana aún más molesta apareció momentos después.


--¡Te lo ruego, Mia, envíale un mensaje a Freya-sama por mí!


--¿Eso de nuevo? Te lo dije la última vez, tienes piernas, úsalas. No lo haré.


--¡Pero esta vez podría matarme!


El rechazo de Mia hizo que Hermes se llenara de desesperación.


El Dios estaba solo. Abriéndose camino rápidamente entre las mesas y todo el camino hasta la ventana de la cocina, Hermes se acercó lo suficiente a la irritada Enana para evitar que se escuchara su conversación.


--Ya ves…. Bell—¡Oh, Bell!


--¿Qué le paso al chico ahora? ¿Hiciste algo?

 


--¡No es mi culpa… yo fui impotente, e indefenso… yo no soy el chico malo aquí…!


--Escúpelo ya…


“Antes de que mi puño pase por tu rostro” añadió con una contracción de sus labios. El ya pálido rostro de Hermes se volvió aún más sombrío bajo la increíble presión de su aguda mirada. Su mente se apresuró a encontrar las palabras correctas y sacarlas de su boca antes de que ella cumpliera su promesa.


--Ishtar tiene la mirada puesta en Bell… ¡Está en peligro en muchos niveles!


La molestia de Mia se convirtió en un asombro estupefacto cuando Hermes explicó los acontecimientos que se desarrollaron la noche anterior en la sede de la <Familia Ishtar>.


Él reveló, bajo el intenso interrogatorio de Ishtar, que la Diosa Freya estaba encantada por el niño.

--¡Por favor, Mia, envíale un mensaje a mi lugar! Si tuviera que explicarle todo esto a Freya-sama en persona… Ya podía ver la mirada en el rostro de la Diosa de la Belleza, con una sonrisa fría mientras pronunciaba las

palabras “Muerte, sí”. Hermes temblaba cada vez que cerraba los ojos, con sus mechones de cabello plateado azotando su mente.


Fue entonces cuando otra persona, una chica humana de cabello plateado, apareció detrás del aterrorizado Dios.


--¿Qué quieres decir con que Bell-san está en peligro, Hermes-sama?


--¿¡UWAH!?


Hermes casi saltó de su piel por la sorpresa. Se giró y vio a Seal devolviéndole la sonrisa.

--Hoy temprano, había un débil pero inconfundible olor de almizcle en Bell-san. No habrás tenido nada que ver con eso—¿Verdad, Hermes-sama? ¿Cuál es tu respuesta?


--V-V-Vamos, Seal-chan, querida. ¿No sabes que es malo que una chica mortal asuste a un Dios?


Sus labios podrían estar sonriendo, pero la acusación en sus ojos ejercía tanta presión que el tono de la voz de Hermes era notablemente más alto.


Eso llamó la atención de las otras empleadas. No pasó mucho tiempo antes de que una pequeña multitud se reuniera alrededor de la ventana de la cocina.


--¡HYEHE!


Más preguntas golpearon al Dios generalmente encantador. Mia masajeó su sien y dejo escapar un largo suspiro.

 

 

× × ×

Era el atardecer. Este cielo era una hermosa sombra de rojo mientras el solo se ocultaba en el oeste.


Hice un poco más de trabajo voluntario después de hablar con Eina-san. Pero Kami-sama había insistido en que la encontrara frente a una tienda a esta hora.


Lili, Welf, Mikoto-san y Kami-sama—todavía con su delantal del puesto de Jyaga Maru-kun (croquetas de patata fritas)—se habían reunido frente a una vieja puerta y entramos en una librería de aspecto bastante viejo.


--¡Hola! ¡Estamos aquí para ayudar, como prometí!


--¡Ah, Hestia-chan! Realmente viniste.


Aparentemente, Kami-sama había hecho esa promesa hace un tiempo.


Ella nos había dicho a cada uno de nosotros dos o tres veces esta mañana que nos reuniéramos aquí, pero ninguno de nosotros sabía cuál era su plan hasta ahora.


--Ahora eres muy famosa, le diste una gran sorpresa a estos viejos huesos. Pensé que estarías demasiado ocupada para cumplir una promesa conmigo.


--Hehehe, ya sabes cómo es. ¡Pero es demasiado tarde para unirte ahora, tuviste tu oportunidad!


--Hahaha, así es. ¡Un gran error de mi parte!


Esta librería era el lugar donde Kami-sama me dio su <Gracia>.


Me trajo aquí después de conocernos, y recibí su <Gracia> poco después. Este era el lugar de nacimiento de nuestra <Familia>.


El anciano dueño de la tienda miro por encima de la cabeza de Kami-sama y dijo:


--Ah, ha pasado un tiempo, Bell.


Su blanda barba blanca bailaba con cada palabra.


--Tambien me alegro de verte de nuevo. Respondí con una pequeña reverencia.

--De acuerdo, todos. Justo como les expliqué esta mañana, vamos a ayudar a limpiar el almacén. Piensen en esto como un servicio comunitario, así que hagan lo mejor que puedan.


Con eso, nos pusimos a trabajar.


Me pregunto qué está haciendo Haruhime-san ahora mismo.


Recogí el primer montón de libros que encontré en el almacén y los cargue, pero mi cerebro no podía dejar de pensar en ella.

 


Sólo pasamos un par de horas juntos, pero esa fugaz sonrisa suya no salía de mi cabeza.


Me pregunto si está esperando a su primer cliente…


Mis mejillas se sonrojaron y sacudí la cabeza de un lado a otro, tratando de eliminar esa imagen de mi mente. Suspire y regrese al primer piso de la librería.

Welf, Lili y Mikoto-san ya estaban adentro con sus espaldas hacia mí mientras se enfocaban en alinear los libros. Sin embargo, Kami-sama no estaba aquí.


Mi mejor conjetura es que probablemente estaba en otra habitación con el dueño, revisando el papeleo.


--… Um, Mikoto-san.


--¿Qué pasa, Bell-dono?


Dejé la pila de libros en un lugar abierto y llame la atención de Mikoto-san.


Ella se alejó de los libros… Tenía que preguntarle lo que había estado en mi mente desde esta mañana.


--¿Conoces a una Renart llamada Haruhime?


--¿¡D-Dónde escuchaste ese nombre!?


Su cuerpo entero se estremeció por un momento antes de que se precipitara hacia mí.


Lili y Welf se giraron para escuchar mientras comenzaba a explicar lo que ocurrió anoche. Cómo la encontré en la zona roja, y cómo acabó en Orario.


Todos escucharon atentamente mi historia, pero de vez en cuando veía temblar a Mikoto-san. Ella se enderezaba cada vez, recobrando su compostura… tenía una mano cruzando su pecho, con los ojos fijos en el suelo cuando termine.


--Si está bien… ¿Podrías decirme cómo tú y los otros miembros de la <Familia Takemikazuchi> conocieron a Haruhime-san?


Quería saber más sobre ella. Hice mi petición lo más fervientemente posible sin sonar desesperado. Mikoto-san permaneció allí durante un largo rato, recogiendo sus pensamientos.

Finalmente, asintió lentamente.


--… He hablado de esto antes, pero nosotros seis fuimos criados por Takemikazuchi-sama y algunos otros Dioses en un santuario.


De hecho, nos dijo que Ouka-san, Chigusa-san, y todos los demás eran huérfanos después de que termino el

<Juego de Guerra>. Cada uno de ellos fue acogido por el santuario bajo diferentes circunstancias, pero vivían juntos como una gran familia.

 


--Viajamos a Orario desde el Lejano Oriente por razones financieras… Nuestro santuario estaba demasiado empobrecido para apoyar a los niños necesitados.


Más huérfanos entrando pero casi ningún ingresos para ayudar a alimentarlos. Los días viviendo de las sobras se habían acumulado, y se tenía que hacer algo.


Se reunieron con los Dioses y Diosas del santuario y tomaron su decisión. Los huérfanos más antiguos y más fuertes, los capaces de luchar, viajarían a través del océano con Takemikazuchi-sama a Orario.


Esta ciudad había sido bendecida con un recurso ilimitado conocido como el Calabozo. Harían dinero con sus propias manos y lo enviarían para apoyar su santuario.


Me había sentido así desde la primera vez que escuché la historia, pero… el hecho de que vine aquí sólo porque quería conocer chicas me hizo querer cavar un agujero y esconderme dentro por la vergüenza.


Dejando de lado esos sentimientos por el momento, podía decir que Mikoto-san estaba a punto de llegar a la parte importante, así que me concentre en escucharla.


Incluso Welf y Lili habían dejado de trabajar y se dieron la vuelta para escuchar la historia de Mikoto-san.


--Conocí por primera vez a Haruhime-sama mucho antes de viajar a Orario… Han pasado unos diez años desde entonces.


Mikoto-san evito hacer cualquier contacto visual, su mirada escudriñaba el piso mientras relataba esos recuerdos para nosotros.


--Nuestro santuario estaba situado en una montaña. La mansión de Haruhime-sama estaba situada al pie de ella. Nacida en una vida de lujo, nunca había abandonado esa mansión. Su mundo era completamente diferente al nuestro… pero Takemikazuchi-sama se compadeció de ella.


—Todos ustedes, tráiganla al mundo exterior.


Era una orden extraña, pero Takemikazuchi-sama la había dado con una sonrisa infantil—al menos eso es lo que dijo Mikoto-san.


Takemikazuchi-sama era un Dios de la Guerra, más específicamente de estilos de combate. Había estado entrenándolos desde el día en que llegaron al santuario, así que Mikoto-san, Chigusa-san, Ouka-san y los demás no tuvieron problemas para meterse en la mansión y sacar a Haruhime para jugar.


--¿Así que eso significa que tú y Haruhime-san son amigas de la infancia…?


--Sí, lo somos. Sin embargo, su familia descubrió nuestras actividades. Después de ese día, sus patrullas se hicieron más frecuentes y minuciosas…


Siendo nobleza, la familia no podía dejar que eso se deslizara. El padre de Haruhime-san estaba furioso con ellos… Afortunadamente, Takemikazuchi-sama intervino y se disculpó postrándose, utilizando la técnica Dogeza, hasta que su padre accedió a dejarlos libres.


--Es muy rápido para disculparse, para un Dios.

 


Escuche la voz de Lili desde el otro lado de la habitación. A juzgar por su tono, eso la sorprendió tanto como a Welf y a mí.


--La sacamos muchas veces. Subiendo la montaña, corriendo a través de los campos, chapoteando en el río… Pero todo llego a un abrupto final.


--¿Fue entonces cuando…?


--Sí. Llegó en un momento en que las donaciones del santuario estaban aumentando y todos estábamos demasiado ocupados para ir a la mansión… La noche antes de que pensábamos hacer nuestra primera visita en semanas, nos informaron que Haruhime-sama había sido desheredada.


Ella fue expulsada de su propia casa. Mikoto-san y los otros buscaron cualquier pista sobre su paradero, pero regresaron con las manos vacías…


Eso probablemente tuvo algo que ver con ese hombre Hobbit de quien me habló Haruhime-san. De allí, fue vendida y llegó al continente, a Orario.

La <Familia Takemikazuchi> llegó aquí hace unos dos años. Haruhime-san ya había estado en la ciudad por algún tiempo.

--Mi tiempo con Haruhime-sama pudo haber sido mucho más corto que los años que he pasado con el Capitán Ouka y los demás… pero éramos más que sólo conocidos. Yo la llamaría mi amiga.


Mikoto-san se quedó en silencio para señalar el final de su historia.


Había mucho remordimiento en sus palabras… Podía sentir su dolor desde aquí. Un pesado silencio cayó a nuestro alrededor.

--… Lili piensa que esto es obvio, pero…


Una voz suave rompió la inquietante tranquilidad en el primer piso de la librería. Welf estaba apoyado en una estantería con los brazos cruzados.

Lili estaba parada junto a él. Ella continúo.


--Por favor, no pienses en tratar de rescatar a esa Renart.


--¡¡…!!


--Por supuesto. Acabamos de terminar un <Juego de Guerra>, y actuar ahora causaría otro, ¿Verdad?


Dimos todo lo que teníamos en él y de alguna manera logramos salir victoriosos, pero Lili dijo que todo vino con un precio.

 


--Ser famosos es una cosa. Al mismo tiempo, sin embargo, la información sobre nosotros circula mucho más rápido que antes y más personas quieren información sobre nosotros. Muchas <Familias> nos están investigando en este mismo momento.


Esa explosión de fría verdad hizo estallar el globo de felicidad que había estado en mi corazón desde que esos chicos me reconocieron esta mañana.


--La <Familia Ishtar> es completamente diferente de lo que era la <Familia Apolo>. Deja de considerar lo que sería luchar contra sus miembros uno a uno.


--… ¡…!


--Como estamos ahora, incluso si logramos convencer a otros para que nos ayuden, seríamos completamente aniquilados.


La diferencia en la fuerza era demasiado grande. Eso era exactamente lo que Eina-san me dijo…


Las palabras de Lili eran tan directas, tan poderosas que no podía dar una respuesta. Mikoto-san abrió y cerro su boca muchas veces, pero tampoco pudo decir nada.


--Por encima de todo, Hestia-sama soportaría la mayor carga. Tal vez ella no se dio cuenta, pero después del

<Juego de Guerra>, obtuvo un territorio. Otros Dioses querrán quitárselo y echarla.


No deberíamos dejar que esto llame atención. Kami-sama tenía suficiente de que preocuparse como estaban las cosas.


La pequeña diatriba de Lili llego a su fin. Su gélido tono no contenía nada.


Sacar el tema de Kami-sama parecia la última cerradura de una camisa de fuerza. No había nada que pudiera decir ahora.


Mikoto-san ni siquiera podía mirar a Lili. Se desplomaba pesadamente, claramente lastimada.


--Hey, no tienes que actuar como la mala.


Welf golpeó ligeramente a Lili en la parte posterior de la cabeza unas cuantas veces con el libro en su mano derecha.


Lili no supo cómo reaccionar al principio. Pero entonces se quitó el libro.


--¡L-Lili no está actuando como la mala!


Pero estaba ruborizada. Mire por un momento y me di cuenta de lo que está pasando, gracias a Welf. Lili se estaba forzando a sí misma en ese papel—interpretando al malo.

Haciéndolo por nuestra <Familia>, por Kami-sama, y por nosotros.


Mikoto-san también se dio cuenta. Lili oculto su rostro mientras Welf daba un paso adelante y tomaba la personalidad de un hermano mayor.

 


--Como miembro de esta <Familia>, tengo que estar de acuerdo con Lili-enana. Me niego a ponernos en peligro.


“Pero.” Esa palabra me llamo la atención. Mikoto-san y yo lo miramos de inmediato.


--Si ambos quieren hacer algo, estoy aquí para ayudar. Lo veré hasta el final, justo a su lado.


¡Palabras de aliento! Vi el rostro de Mikoto-san iluminarse mientras una nueva esperanza se hinchaba en mi pecho. Todavía no podía formar palabras, pero por una razón completamente diferente.


Mi posición, mis esperanzas, y las responsabilidades que venían con ellos. Estaba pesándolo todo en mi cabeza, pero era tan pesado que no podía moverme.

No había una respuesta clara, pero tenía que estar aquí… Abrí la boca para hablar cuando de repente—


--¡HEY! ¡Vuelvan al trabajo! ¡¡No nos iremos hasta que este lugar este impecable!! Kami-sama vino a vernos. Estaba parada en el marco de la puerta, gritando con fuerza.

Nuestra conversación se detuvo inmediatamente. Con nuestros músculos volviendo a la vida, todos nosotros rápidamente saltamos de nuevo a nuestros lugares y nuestras manos agarraron los primeros libros a la vista.


--Esta conversación queda entre nosotros. Hestia-sama no puede saberlo.


Lili susurro sólo lo suficientemente fuerte para que solo nosotros pudiéramos escucharlo después de que Kami- sama salió. Nos advirtió que eso solo haría que Kami-sama se preocupara.


Todos le dimos un rápido asentimiento.


--¡Y!


Hizo contacto visual conmigo.


--¡Bell-sama, por favor ni siquiera pienses en ir al Distrito del Placer esta noche! ¡¡Sólo causará más problemas!!


--O-Okay.


¿Cómo supo que quería ir a ver a Haruhime-san? Lili continúo diciendo que mientras esas Amazonas me tuvieran como objetivo, ir allí sólo pondría a la <Familia> en mayor peligro. Ahora estaba realmente obligado a quedarme.


Me gire hacia la estantería, sintiéndome absolutamente impotente. Kami-sama regreso a la habitación y nos dijo que nos separáramos. Cada uno de nosotros fue asignado a un área diferente.


--Bell-dono, gracias por informarme.


--Mikoto-san…

 


Mikoto-san me agradeció mientras caminábamos por el pasillo. Pude darle un vistazo a su perfil cuando nos separamos. Generalmente estaba muy compuesta, pero pude ver que sus verdaderos sentimientos amenazaban con derramarse… Pero tenía un trabajo que hacer ahora mismo.


Subí las escaleras y entre en otro almacén. El aire era penetrante con el olor de los libros viejos. Aquí fue donde todo comenzó. Kami-sama me dio su <Gracia> en esta habitación.

Las estanterías llenas hasta el límite estaban paradas frente a las cuatro paredes y el suelo estaba lleno de montones de libros.


Una nueva oleada de emoción me inundo cuando entre y me puse a trabajar.


--…


Mis ojos se sintieron atraídos por un libro que sobresalía de una de las estanterías. Comprobando para asegurarme de que estaba solo, me dirigí hacia él.


Recogiéndolo cuidadosamente por el lomo, lo abrí.


Era una colección de historias de Héroes que recuerdo haber leído cuando era joven. Hojee las páginas mientras mis ojos corrían a través de ellas.


Había bastantes de ellos aquí. Los recuerdos llegaron a mí mientras avanzaba, hasta que mis ojos se posaron en una imagen específica con el pasaje:


[¡Conozco las atrocidades que has cometido, miserable Babilonia!


¿Cuántos hombres has atrapado y arrastrado por un camino de oscuridad y dolor?


¿No tienes vergüenza, puta común?]


Era una escena donde el Héroe principal rechazaba la confesión de amor de una prostituta. El Héroe estaba parado sobre la prostituta vestida lascivamente, mirándola.

Había montones de cadáveres masculinos en un arco detrás de la mujer. No se podía negar que el Héroe estaba en lo correcto.


—Las prostitutas son la ruina de los Héroes.


Haruhime-san me lo dijo anoche.


Sí, las prostitutas eran la ruina de los Héroes.


Por lo menos, estaba escrito aquí en este libro sobre Héroes.


Este Héroe acababa de haber experimentado mucho dolor al involucrarse con una.


Al rechazarla, incito su rabia. Ella intento buscar venganza, pero fue asesinada por la mano del Héroe al final.

 


Las prostitutas eran objetos de desprecio, compasión o empatía, tal vez, pero nunca como alguien para ser salvada de su destino.


Esas mujeres habían pasado por un camino inmundo y a menudo eran objeto de desdén y desprecio. Los Héroes que había admirado desde la infancia probablemente no tratarían de ayudarlas.

--… No.


Era como dijo Haruhime-san.


Las prostitutas, quienes habían vendido sus cuerpos y corazones para obtener ganancias, nunca tendrían a un Héroe que fuera a su rescate.


No se les permitiría… estar entre los Héroes.


--…


Mis ojos miraban la trágica historia de este Héroe mientras estaba parado junto a la estantería.


Sentimientos de impotencia y tristeza agarraron mi corazón. Si iba a hacerme sentir así, tal vez no debería haberme involucrado en primer lugar, no debería haber sentido ninguna compasión por ella, no debería haber aprendido nada.


Seguía haciendo preguntas e intentando responderlas dentro de mi cabeza, con la esperanza que algún pensamiento pasajero pudiera resolver todos mis problemas.


Pero sabía que no quería lamentar haberla conocido.


Cada reunión era algo especial para ser atesorado, estaba seguro de ello.


--… Abuelo, yo…


Reproduje la conversación en mi mente. Cosas que debía hacer, cosas que quería hacer. Con la cabeza llena de palabras y voces, mire hacia el crepúsculo.


El rojo profundo en el cielo occidental estaba siendo sobrepasado por la oscuridad de la noche.


× × ×

Una luna color dorado colgaba en lo alto del cielo nocturno. Haruhime la miraba desde su lugar en la galería.

Contemplaba la luz que irradiaba, trazando su camino hasta los otros burdeles de la zona roja. Esta noche estaba tan ocupada como la noche anterior.


Sentadas junto a ella había un gran grupo de humanas y otras demi-humanas, todas vestidas con kimonos rojos. Los ojos de muchos potenciales clientes masculinos pasaban por encima de ellas.

 


Sin embargo, en esta noche, Haruhime estaba sentada sobre sus rodillas con su espalda recta y sus ojos mirando a través de la multitud de hombres.


—¿Está ahí? ¿Está ahí?


Estaba buscando la cabeza blanca del chico que conoció la noche anterior.


Su cola rubia y dorada se movía de un lado a otro cada vez que un nuevo rostro aparecía a la vista.


Anoche fue realmente…


Divertido. Había sido como un sueño.


No había experimentado nada parecido desde los viejos tiempos en que sus amigos venían y la sacaban de la mansión en su ciudad natal.


Su amabilidad y su calidez habían tenido un profundo efecto en Haruhime. Y sus ojos rojo rubí eran increíblemente hermosos.

Eran tan puros que podía ver claramente en su corazón.


No podía evitar sonreír cada vez que recordaba alguna de las historias de las que hablaban. Su pecho se sentía caliente cada vez que pensaba en su voz.


--¡Maestrooo!


Una de las mujeres sentadas frente a Haruhime en la alineación llamó a un hombre que pasaba, su lujuriosa voz estaba llena de emoción.


Había habido una vez cuando otra mujer que trabajó junto a Haruhime desarrolló sentimientos por un cliente.


Otra Beastman como ella, Haruhime todavía podía recordar la mirada triunfante en sus ojos cuando declaró: “No lo entenderías. Sólo cuando te enamores lo sabrás.” Esas fueron sus palabras.


Eso, o algo parecido a ello, podría ser lo que estaba sintiendo ahora.


Era como las historias que había leído en su juventud. Un Héroe aparecería repentinamente y la llevaría a un mundo diferente, salvándola de una vida vacía, al igual que la forma en que las heroínas se enamoraban de sus rescatadores.


Si… si ese chico…


El poder de su imaginación se había deteriorado sustancialmente desde su niñez. Pero ahora estaba revitalizado.


Aunque pocas, sabía de algunas prostitutas que habían recibido <Redención> de un Aventurero y dejaron el Distrito del Placer para siempre.

 


La mayoría de ellas, sin embargo, volvieron a estar solas después de que dicho Aventurero no regreso del Calabozo y cayeron en tiempos difíciles… Las otras dejaron Orario, viajando por el mundo, juntos como pareja.


Si ese sueño se hacía realidad para ella—el tren de pensamiento de Haruhime se detuvo bruscamente. Solo era su imaginación, pero no podía creer que dejo que una idea tan frívola se conectara con el chico. Las prostitutas no merecían ese tipo de oportunidades. Ella no podía hacer nada y por lo tanto era inútil. Pero lo que era más importante,

Ishtar-sama nunca me dejara ir.


--…


Haruhime pasó sus dedos por el collar negro alrededor de su garganta. Dejó caer su cabeza, resignándose a su destino.


A pesar de estar rodeada por las otras prostitutas en el vibrante Distrito del Placer, nunca se había sentido más sola.


Había una gran demanda de ellas en Orario.


La manera más rápida para que alguien ganara dinero en la ciudad, aparte de convertirse en Aventurero, era vender su cuerpo en el Distrito del Placer. Una vez que habían ganado notoriedad—al desarrollar conexiones con Aventureros y <Familia> influyentes—podrían ejercer un poco de poder.


Con una <Familia> fuerte respaldándolas, le habían dicho a Haruhime, la sensacion que rivalizaba con el de convertirse en una reina.


Había muchas prostitutas que también escucharon esas historias y vinieron a Orario por su propia voluntad. Incluso sin una <Gracia>, fueron capaces de utilizar ese poder para establecer sus propios establecimientos.


Al igual que para los Aventureros, ser bien conocido en la Ciudad Laberinto significaba que una persona tambien adquiría influencia. La promesa de poder había atraído a la mayoría de las prostitutas que conocía. Muy pocas compartían un pasado como el suyo.


La única razón por la que tenía valor como prostituta era por su raza. Los Renart eran extremadamente raros y atraerían a muchos clientes.


… Yo…


Podría haber sido más fácil para ella gritar, “¿Por qué estaba yo condenada a este destino?” O podría haber dirigido toda su ira contra el noble Hobbit que creó este lío en primer lugar. Pero le faltaba el coraje para gritar y estaba demasiado asustada para odiar a otra persona. Haruhime sabía eso de sí misma.

--No esa cara otra vez. Ya muestra una sonrisa.

 


La prostituta más experimentada que estaba sentaba al lado de Haruhime la regañó en voz baja por parecer deprimida en la alineación.


Su cabeza y sus hombros se enderezaron como reflejo. Su rostro emergió por encima de la primera fila de la galería, revelándolo a todos los hombres que estaban afuera del burdel que servía de prisión.


Había estado muy orgullosa de su cabello dorado cuando era una niña viviendo en la mansión. Pero ahora, era su característica menos favorita.


Sus orejas y cabello dorados la hacían resaltar como un pulgar dolorido.


Todos y cada uno de los hombres que estaban afuera la miraron instantáneamente. Era lo mismo de siempre.

Una expresión de ensueño alcanzó a un delgado Beastman cuando sus ojos se encontraron.


Nunca desvíes la mirada de un cliente, incluso si él no es tu tipo—


La voz de su superior surgió a través de su mente. Ella mantuvo contacto visual con el Dogman e hizo todo lo posible para sonreír como una muñeca.


Podía ver las ruedas girando en su cabeza, el valor que estaba tratando de acumular. El Dogman mantuvo sus ojos en ella mientras corría a la entrada del burdel conectado a la galería.


Así es, el chico estaba bastante sorprendido…


Con el encuentro de la noche pasada repitiéndose en su mente, parecía que se estaría vendiendo una vez más esta noche.


Su rostro permaneció tan sin emoción como una muñeca sonriente, pero las otras prostitutas en la alineación descubrieron algo interesante afuera.


--¡Hey, galán!


--Chico apuesto, ¿Por qué no me llamas esta noche?


Un rostro nuevo apareció justo afuera de la valla de madera—un joven humano con rasgos elegantes. Las mujeres trabajadoras lo saludaron inmediatamente con entusiasmo.


Miró a cada una de las prostitutas sucesivamente, hasta que finalmente su mirada aterrizó en Haruhime.


Sus ojos se abrieron de par en par cuando el joven saltó hacia adelante y se aferró a la cerca de madera con todas sus fuerzas.


--¿¡Haruhime-sama!? ¡Soy yo—Mikoto! Haruhime dejó de respirar.

La voz, y la mirada seria y directa en los ojos del humano fueron suficientes para saber que “él” estaba diciendo la verdad.

 


Era su amiga de la infancia que debía estar muy lejos de aquí—Mikoto, disfrazada de hombre.


Haruhime había sido incapaz de presenciar el <Juego de Guerra> porque no se habían abierto <Espejos Divinos> en la zona roja. No había tenido forma de saber que alguien de su pasado vivía en la misma ciudad. La confusión y el pánico ahora amenazaban con abrumarla.


Congelada en su lugar, su cuerpo comenzó a temblar tan fuerte que un pequeño anillo en su collar comenzó a hacer ruido.


—¿¡Por qué aquí!? ¿¡Por qué ahora!?


Esta no era la feliz reunión que había imaginado, sino los pozos más profundos de su desesperación.


El último sueño que había guardado, regresando a su tierra natal y abrazando felizmente a los amigos que significaban tanto para ella, se había ido, se había hecho añicos. Su yo pasado que vivía en sus recuerdos fue completamente destruida, ahora que sabían lo que había sido de ella.


¡¡Que embarazoso!! ¡Que humillante! ¡¡Absolutamente humillante!!


Lo último de la vergüenza que poseía incendió su cuerpo desde dentro. Ella quería gritar, “¡No me mires!” con todas sus fuerzas. Ella habría dado cualquier cosa por un cuchillo para cortar la ropa sucia de su cuerpo para poder romperla en pedazos.


¿Por qué…?


¿Por qué ahora? ¿Por qué tenía que venir ahora?


Si ese día hubiera llegado unos días más tarde, nunca habría tenido que enfrentarse a esta vergonzosa reunión.


Las otras mujeres siguieron la línea de visión de Mikoto; ahora todas estaban mirando a Haruhime. Temblando de la cabeza a la cola, forzó su boca a abrirse para hablar.


--… Debes haberme confundido con otra persona. Yo no te conozco…


Las lágrimas comenzaron a brotar detrás de los amplios ojos sin parpadear de Mikoto.


Una mujer apareció en la puerta que conducía a la recepción. Tomando el momento, levantó su voz.


--Haruhime, tienes un cliente.


--En seguida…


Forzando a su cuerpo que aun permanecía inmóvil, la Renart se levantó.


Mikoto se apretó contra la valla y llamó desesperadamente a Haruhime antes de que desapareciera de la vista.


--¡Espera, por favor espera, Haruhime-sama!


Mirando lejos de su amiga de la infancia, Haruhime salió de la galería.


--No hagas el ridículo hoy.

 


Haruhime pasó a una Amazona particularmente bronceada en el pasillo. Ella no dijo nada en respuesta a las contundentes instrucciones de la otra mujer.


--Sí, señora.


Dijo finalmente, con su mente emergiendo por un breve momento de la oscuridad que la había abrumado. La Amazona siguió su camino, dejando a Haruhime a solas con sus pensamientos mientras caminaba hacia la habitación donde probablemente un hombre la esperaba.


× × ×

Las brillantes linternas de la zona roja brillaban por debajo.


Aisha observaba el flujo de personas que pasaba por la sección del Lejano Oriente del Distrito del Placer, hasta que el chirrido de una puerta señaló la llegada de quien había convocado esta reunión. Se alejó de la ventana y caminó hacia el centro de la habitación.


Los miembros de la <Familia Ishtar> se habían reunido en una amplia sala de reuniones en el 20º piso de su sede.


Un grupo de Amazonas había agarrado sillas y sofás del lugar y los habían arrastrado hacia el centro—diciendo que las Amazonas eran las líderes de la <Familia>, así como las guerreras más fuertes entre ellas. Las

<Berbera> se habían reunido. Friné reclamó uno de los sofás más grandes para ella y ocupó un lugar en el centro de la habitación.


Aisha dejó caer su cuerpo en un sofá libre y esperó a que su Diosa, Ishtar, subiera a su improvisado círculo de sofás y sillas.


--Parece que todas están aquí.


Su asistente personal, Tamuz, se apresuró a levantar una silla para su Diosa. Ishtar tomo una larga bocanada de su pipa antes de tomar asiento.


La razón por la que todas se habían reunido aquí esta noche era porque Ishtar había emitido una citación urgente.


--Convocando una reunión de la nada de esa manera, ¿Qué sucedió, Ishtar-sama?


--Estaba pensando cazar a un hombre particularmente agradable esta noche.


Ishtar no prestó atención a las quejas de las Amazonas y abrió la boca para hablar.


--Todas deben evitar a los mocosos de Freya—y traerme a Bell Cranel. La reunión cayó en silencio.

Entonces, casi de inmediato—

 


--¡Pero lo devorarás, Ishtar-sama!


Y una oleada de otras quejas surgieron de las Amazonas. Los celos en sus voces eran obvios, pero todo lo que Ishtar hizo fue decir: “Tranquilícense”, con una sonrisa.


--¿Qué pasa con la parte de evitar a la <Familia Freya>?


Aisha se recostó en su sofá y planteó una pregunta diferente. Ishtar respondió.


--Parece que está obsesionada con el chico pero no está haciendo un movimiento por alguna razón. Y voy a robarlo antes que ella lo haga.


Una siniestra sonrisa apareció sobre un hermoso rostro que podía hacer que alguien se parara y mirara en cualquier otro momento.


--En el momento en que se entere de que su insignificante niño favorito ha caído por mí… Oh, cómo me encantaría ver esa cara.


Los ojos de la Diosa se cerraron y sus labios se curvaron mientras imaginaba exactamente cómo se desarrollarían los acontecimientos.


“¡Qué mal gusto!”, se escucharon las voces de las <Berbera> mientras se sonreían una a la otra. Ishtar miró cada uno de sus rostros sucesivamente y emitió una advertencia.


--Le prohíbo a cualquiera de ustedes darse un banquete—especialmente a ti, Friné.


--… Gegegegeh. Impensable, Ishtar-sama. ¿Yo, ignorar tus órdenes?


La líder del grupo, llevando el título de <Androctonus>, había estado en silencio hasta ese punto. Tomó la apenas disimulada amenaza de Ishtar con calma.


Los ojos de Ishtar se estrecharon, como si pudiera decir que la masiva Amazona tenía algo más en mente.


--Tampoco un bocado. En el momento en que tú le pongas las manos encima, será inútil para mí. Lo tomare primero… Una vez que haya cumplido su propósito, se los daré a todas ustedes para que hagan lo que quieran.


*PHOOO* Ishtar exhaló una espesa nube de humo púrpura.


Friné no pudo ocultar su decepción mientras el humo llovía sobre su rostro. Sin embargo, no podía ir en contra de su Diosa y aceptó a regañadientes sus condiciones.


Aisha y las otras Amazonas le sacaron la lengua a la desalentada Friné, burlándose de ella.


--Pero, Ishtar-sama…


--¿Qué ocurre, Samira?


--¿Ahora es el mejor momento para tomar a Bell Cranel? Creo que es mejor esperar hasta después del Ritual de la <Piedra Asesina> para hacer un movimiento.

 


Samira, una Amazona con cabello color ceniza, expresó su opinión de una manera claramente masculina.


--Aprendí de Bell Cranel de un mensajero poco dispuesto… No confío en que mantendrá su boca cerrada. No pasará mucho tiempo antes de que Freya se dé cuenta de que sé cómo hacerle daño. Tomen al chico antes de que pueda protegerlo.


Ishtar se detuvo un momento mientras miraba a sus dependientes. Otra sonrisa fuera de lugar apareció en sus labios mientras sus ojos ardían desde adentro.


--Una vez terminado el ritual, le declaramos la guerra a Freya. Ese chico insignificante va a hacer una infernal campana de apertura… Todas, estén preparadas.


Iba a utilizar a Bell para iniciar su guerra—las Amazonas no mostraron ningún indicio de cobardía, sólo sonrieron como lobos en la cacería. Los labios de sapo de Friné tambien se abultaron en una sonrisa.


Aisha era la única que permanecía imperturbable y silenciosa.


--Gegegegegeh. Entonces, ¿Cómo conseguimos el trofeo del conejito? ¿Dónde ponemos la trampa? Las otras Amazonas se lamieron los labios después de escuchar lo que Friné tenía que decir.

--En la superficie es demasiado peligroso, evítenlo. Ishtar se unió a la conversación.

Cada persona en Orario estaba prestándole atención a la <Familia Hestia> después del <Juego de Guerra>. La palabra se extendería rápidamente si algo le pasara a uno de sus miembros. No pasaría mucho tiempo para que el Gremio o el enemigo se enteraran de ello.


--Hay demasiados ojos en Orario. Dijo Ishtar.

--En ese caso… será en el Calabozo.


Fue Aisha quien puso los pensamientos de todas en palabras.


Todos los Aventureros sabían que si se iba a cometer un crimen, el Calabozo era el lugar para hacerlo. Los Pisos Intermedios eran el mejor lugar ya que sólo los Aventureros de Clase Alta podían entrar en ellos. Las posibilidades de ser descubierto eran extremadamente delgadas.


--¿Cómo atraemos al conejo?


--Usar el nombre de Ishtar-sama nos dará lo que necesitamos. Tomen todo lo que consideren útil.


En el lugar de su arrogante líder, Aisha tomó un enfoque más realista para responder a las preguntas de sus aliadas.


Friné resopló por su nariz, como si estuviera aburrida con la idea. “¿Algún problema?” Aisha replico con una mirada.

 


--¿Deberíamos llevar a Haruhime?


El corto cabello gris de Samira se movió mientras se alejaba del concurso de miradas de Friné y Aisha.


La Amazona estaba mirando a Ishtar, pero la Diosa sabía que su pregunta estaba dirigida a todas en la habitación. Era una propuesta interesante.


--Haz lo que quieras, pero… ¿Acaso el <Pequeño Novato> es tan fuerte?


--Por lo menos, es más rápido que todas nosotras.


Claro, habían estado tratando de contener a Friné en ese momento. Pero las Amazonas le contaron a su Diosa cómo no habían capturado a su presa durante la cacería de anoche. La mayoría de las participantes eran Lv. 3.


--Tuve una idea después de ver su batalla con Jacinto… Pero, ¿Cómo es que un novato alcanzo el Lv. 3 tan rápido?


El nuevo <Poseedor del Record> no estaba realizando una estafa elaborada; el realmente era Lv. 3. Aisha no podía estar más de acuerdo con las palabras de Samira.

--No me importa si ustedes alimañas inútiles quieren usar a Haruhime. Utilicen cualquier cosa que quieran, sólo acorralen al chico. Yo me encargaré del resto.


La declaración de Friné no encajaba bien con las otras Amazonas. Todas le lanzaron miradas de reojo llenas de desdén.


Siendo Lv. 5, ella era la única que podía mantenerse al día con su presa. Aisha rodó sus ojos antes de mirar hacia la ventana.


Aunque no podía verla, la zona roja estaba justo debajo de su mirada.


--… Haruhime es una idiota torpe, difícilmente una parte de la <Familia>. ¿Por qué no dejarla salir y que extienda sus alas una última vez?


La propuesta de Aisha sorprendió al resto de las Amazonas. Cada par de ojos en la habitación inmediatamente se centró en ella.


La brutal voz de Friné sonó casi inmediatamente.


--¿Tienes mierda en el cerebro? ¿Y si se escapa? ¿O ese era tu plan desde el principio, Aishaaa?


--…


--No podemos dejar que nadie más sepa sobre eso, ¿Verdad?


Las venas se hinchaban en la frente de Friné; sus ojos parecían listos para matar. Aisha no respondió. Por primera vez, nadie salió en defensa de Aisha. De hecho, Samira añadió más leña al fuego.

--¿Qué diablos ves en esa zorra tímida? En cuanto a mí, la odio.

 


Los labios de Samira se tensaron en una sonrisa torpe. Ishtar permaneció en silencio, sólo exhalando otra nube de humo en medio del grupo.


Aisha miro hacia la nube, sólo para ver dos ojos amatista brillando amenazadoramente en el otro lado. Un escalofrío recorrió su espina dorsal, su cuerpo temblaba.


Aisha apretó los dientes y deseó que su cuerpo estuviera inmóvil. Por fin, Ishtar parpadeó.


--Por supuesto que no.


Ese fue el final.


Con la propuesta de Aisha siendo ignorada, comenzaron a trabajar en establecer una trampa para el conejo. Aisha exhaló por su nariz y una vez más dirigió su mirada hacia el cielo nocturno por la ventana.

Una luna casi llena brillaba intensamente sobre el resplandor de la zona roja.


× × ×

En la hora más oscura de la noche…


Los agudos ecos de los tacones altos resonaban en el nivel más alto de la torre blanca en el centro de Orario.


Los agudos sonidos se hicieron más fuertes cuando una figura que llevaba un vestido negro extremadamente revelador dio un paso con mucha más fuerza de la necesaria en un pasillo. La piel blanca y perlada de la figura emergió de las sombras al llegar ante una puerta alta. Su ayudante la estaba esperando, y abrió la gran barrera de madera para dejarla entrar.


--Ottar, mi vino.


La luz de la luna penetro las ventanas de cristal del piso más alto de la Torre de Babel, llenando la habitación de largas sombras. La Diosa de la Belleza, Freya, no dijo nada más mientras se sentaba en su silla.


Su largo cabello plateado se encrespaba sobre sus hombros y se extendía más allá de su femenina espalda hasta llegar a su delicada y delgada cintura.


Su ayudante, un Beastman con un cuerpo parecido a un jabalí construido como una montaña, siguió silenciosamente las instrucciones de su ama.


--¿Te preocupa algo?


Ottar colocó la copa de vino en una mesa extravagante tallada para parecer una cesta de fruta abundante, luego esperó a que su Diosa tomara un sorbo y le hizo una pregunta.


Un raro mal humor se ocultaba bajo su exterior normalmente tranquilo y pacífico. Ottar bajó la cabeza mientras Freya lo miraba por el rabillo de su ojo.


--¿No has escuchado nada de Mia?

 


--No.


Si la corta respuesta de su asistente la había ofendido, Freya no mostró ninguna señal de ello. Ella, sin embargo, tomo otro trago de vino.


El resto de sus mechones plateados cayo de sus hombros mientras sacudía la cabeza. Quitando la copa casi vacía de sus labios, se giró para mirar a su asistente y habló.


Cierta información había sido adquirida de un cierto Dios—que otra Diosa de la Belleza, Ishtar, se había dado cuenta de algo importante.


--¿Es prudente seguir dejando a ese Dios por su cuenta?


--En efecto, debería castigarlo la próxima vez que nos encontremos.


Hermes se habría desmayado de miedo si hubiera estado presente durante esta conversación. Freya se pasó los dedos por su cabello, curvando sus mechones plateados alrededor de sus dedos.

--Odiaba que Ishtar vigilara cada uno de mis movimientos, así que me comporté durante bastante tiempo… pero se ha vuelto anticuado.


Estaba haciendo pucheros, muy diferente de su yo habitual.


Su Diosa había sido ofendida. Ottar apretó su boca pero no pudo controlar la expresión de ira en su rostro.


Freya suspiró, completamente ajena al horrible rostro detrás de ella que habría hecho huir a un Minotauro de puro terror.


--Ishtar conoce a ese niño. Mientras no haga algo estúpido, está bien.


--… ¿Cómo atacarlo a sangre fría?


--Eso sería bastante lindo, en realidad.


A pesar de las preocupaciones de Ottar por la seguridad del chico, Freya vio más allá del peligro real.


Teniendo en cuenta la discordia entre ellas—causada por los abrumadores celos de su rival—Freya tenía una idea general de lo que Ishtar estaba planeando.


Sólo había una solución. Freya silenciosamente suspiró otra vez.


--¿Tomamos a Bell Cranel bajo nuestra protección?


--… No, espera.


Freya se detuvo por un momento para considerar la sugerencia de su asistente antes de rechazarla con fuerza.


--Mis disculpas.

 


Dijo Ottar, bajando su cabeza una vez más. Freya no lo miró, sino que fijo su mirada en la gran ventana de cristal.


Tomó la vista desde el punto más alto de Orario, con sus ojos trazando el paisaje urbano por unos momentos. Su cabeza giró lentamente hasta que Ottar entró en su línea de visión.

--Vigila a los niños de Ishtar. Infórmale a los demás… permaneceré en casa por el momento.


--Como desees.


Con la respuesta cortes de Ottar llenando sus oídos, Freya bebió lo último que quedaba de su vino.





Capitulo 04 – Yoshiwara X Utakata



--Terminé…


Estábamos comiendo el desayuno bajo los primeros rayos de sol alzándose sobre la muralla de la ciudad. Mikoto-san sonaba como si no hubiera dormido en absoluto la noche anterior mientras deslizaba su silla lejos de la mesa.


No comió mucho, sólo un pedazo de pan. No toco su sopa ni la ensalada, dijo que cualquiera podia tener su Jyaga Maru-kun (croqueta de patata frita). Todo aún estaba colocado en un plato.


Evidentemente no tenía hambre, se dirigió lentamente hasta el fregadero para lavar su plato, y vislumbre su rostro abatido. Kami-sama, Lili y Welf parecían igual de preocupados por ella como yo.


--Hey, Mikoto-kun, ¿Sucede algo?


--Mikoto-sama salió tarde anoche…


Kami-sama se inclinó sobre su silla, seguida de cerca por Lili.


Mikoto-san ni siquiera se dio la vuelta, sólo puso su plato a secar y salió de la cocina.


Welf hizo contacto visual conmigo y yo asentí en respuesta. Olvidando los buenos modales por ahora, devore mi desayuno restante tan pronto como fuera posible.


Le deje la limpieza a Welf y seguí a Mikoto-san.


--¡Mikoto-san!


--Bell-dono…


Todavía arrastrando los pies, estaba a punto de salir por la puerta principal.


Ella me miro. Su mirada color purpura normalmente digna no podía verse en ninguna parte.


--Así que fuiste anoche…


Los hombros de Mikoto se encorvaron mientras asentía débilmente.


Tal como pensé, fue a ver cómo estaba Haruhime-san. Podía adivinar qué pasó mirando su rostro… pero le pedí que me lo dijera de todos modos.


Ella asintió ligeramente de nuevo. Prefiriendo sentarnos, salimos al jardín delantero y encontramos un lugar lleno de cajas vacías y barriles en la esquina de la propiedad. Ambos tomamos asiento.


--Regrese y llamé a Haruhime-sama… pero fui rechazada. Comenzó a contarme todo lo que sucedió.

Aparentemente no pudo quedarse tranquila después de nuestra conversación en la librería.

 


Se disfrazó de hombre y se dirigió a la zona roja bajo la cubierta de la noche. Su mirada cayó a la hierba a sus pies, claramente herida.

--Ella afirmó no saber quién era yo…


A juzgar por su reacción, no creo que Haruhime-san supiera que sus amigos de la infancia estaban en Orario. No estuve allí para ver el “rechazo”, pero tal vez Haruhime-san sólo se sorprendió por la repentina reunión.


O tal vez… no quería que su amiga la viera como una prostituta.


Sólo era una suposición, pero después de pasar varias horas con ella, no creo que hubiera estado emocionada de ver a Mikoto-san.


--… Um, Mikoto-san. ¿Cómo era Haruhime-san en el Lejano Oriente? Ni siquiera sabía por qué quería saber tanto sobre ella.

Debería estar tratando de animar a Mikoto-san, pero en su lugar mencione eso.


--… Ella era bien educada, elegante, y excesivamente gentil. Sin conocimiento del mundo exterior, incluso las cosas más mundanas la sorprendían… la hacían feliz.


Mikoto-san no quito sus ojos de la hierba mientras esas palabras salían de su boca. Estaba perdida en sus recuerdos.

--Era una persona tímida. Diferente de Chigusa-dono, Haruhime-sama siempre se preocupaba por si se le permitía estar donde estaba, en constante ansiedad… Por eso me daba mucha alegría cada vez que sonreía.


Haruhime-san como una niña… podía imaginar su suave cabello dorado e inocente sonrisa.


--Más que nada, era muy amable. Incluso antes de que nos conociéramos, Haruhime-sama escucho rumores sobre el santuario apenas visible detrás de su mansión en la montaña… Ella le pidió a su padre que enviara una donación de comida.


--¿Eso hizo…?


--“Puesto que no puedo comer todo esto por mí misma, por favor dale algo a los Dioses”… Fue la primera petición que le hizo a su padre.


Haruhime-san había nacido en una vida de llena de comodidades, sin temor al hambre. Escuchar cómo vivían Mikoto-san y los demás debió haber sido un verdadero shock para ella. Escuchar de niños y Dioses que se vestían con todo lo que estaba disponible y vivían cultivando y vendiendo raíces u otras plantas de su jardín de montaña probablemente sonaba como algo salido de un libro.


Mikoto-san dijo que ella ya tenía un amor por la lectura, escapando de su existencia solitaria en los hermosos mundos entre las páginas. Fue allí donde ganó la compasión para ayudar a personas que nunca había conocido. Aparentemente, fue bastante persistente sobre enviar ayuda al santuario.

 


--Todos saltamos de alegría el día en que la comida nos fue entregada como donaciones. Por supuesto, estábamos interesados en saber quién había sido tan generoso. Una vez que escuchamos que venía de la mansión en la base de la montaña, el capitán Ouka nos llevó a todos a la gran construcción de madera. Comenzamos a mirar por encima de su cerca…


Fue entonces cuando vio por primera vez a Haruhime-san.


Su extenso césped estaba bien cuidado, lleno de jardines de roca y árboles pequeños. Primero la vislumbraron, una Renart con un pincel en la mano, escribiendo en un pergamino. Pero sus ojos miraban afuera, llenos de soledad.


--Aunque es embarazoso admitirlo, nos llenó de coraje. Esa gran persona nos había rescatado del hambre; la salvaríamos de la desolación.


Las mejillas de Mikoto-san se ruborizaron mientras una pequeña sonrisa aparecía en sus labios.


A partir de ahí, los niños del santuario consultaron con los Dioses sobre cómo ayudar a la niña. Fue entonces cuando Takemikazuchi-sama se enteró de la situación de Haruhime-san y les dio el empujón que necesitaban.


--Takemikazuchi-sama nos concedió su <Gracia> para que pudiéramos pagarle a Haruhime-sama por su amabilidad.


Se había negado a hacerlo hasta que completaran su entrenamiento de combate. Sin embargo, cedió después de ver la virtud en su propósito.


Eso significa que ella… ¿Recibió su <Estado> para ayudar a Haruhime-san?


--El resto lo expliqué ayer. Todos trabajamos juntos para infiltrarnos en la mansión y sacar a Haruhime-sama.


Usando las técnicas que aprendieron de Takemikazuchi-sama, así como de sus <Estados>, les fue muy fácil evitar a los adultos en patrulla y sacaron a Haruhime-san a jugar por la noche.


Mikoto-san hizo una mueca y dijo que desde el punto de vista del padre de Haruhime-san, no eran nada más que un mal karma para una buena acción.


--Al principio, Haruhime-sama se sobresaltó. Niños que nunca había visto antes aparecieron de repente en su dormitorio, diciéndole que fuera con ellos…


Sin embargo, una vez que la convencieron de salir, Haruhime-san tuvo su primera experiencia emocionante. Después de dos o tres veces, la Renart esperaba con entusiasmo el regreso del grupo de niños de su edad por la noche.


--Incluso después de que nos descubrieron, seguimos entrando furtivamente para visitarla… Ella nos dijo… La mansión estaba más fuertemente vigilada que nunca.

Un grupo de niños había evadido las patrullas para sacar a su amiga al exterior.


Dos figuras, una de cabello dorado y una de cabello negro, corriendo tomadas de la mano a través de los campos de arroz bajo la luz de la luna.

 


La joven se detuvo para recuperar el aliento, sonrojándose mientras miraba a sus amigos, sonriendo.


—Mikoto, Ouka, todos ustedes son como los Héroes de un libro.


Las otras figuras de cabello negro dejaron de correr, se dieron la vuelta para mirarla y le devolvieron la sonrisa.


--Estábamos felices, orgullosos de considerarla nuestra amiga. Habíamos pagado la deuda… Habíamos hecho sonreír a la solitaria niña.


Mikoto-san continúo diciendo que llevaron a Haruhime-san a muchos lugares alrededor de la montaña.


Debido a los alborotadores que seguían secuestrando a su hija—el señor de la casa dejó de enviar ayuda a los niños del santuario, pero eso no impidió que Mikoto-san y sus amigos encontraran maneras de infiltrarse en su mansión.


Ouka-san, Chigusa-san, Mikoto-san y los otros miembros de la <Familia Takemikazuchi> jugaron y rieron junto con Haruhime-san… hasta que llegó ese día.


Una sonrisa había estado creciendo en el rostro de Mikoto-san mientras relataba sus viejas aventuras. De repente, como si despertara de un sueño, volvió a mirar al suelo.


Entonces, Haruhime-san fue vendida a otro país y se convirtió en una prostituta.


Mientras tanto, ellos viajaron a Orario hace dos años, lucharon con dientes y uñas para ganar <Puntos de Experiencia> para mejorar sus <Estados> de crecimiento lento y finalmente obtuvieron resultados.


Ouka-san, y luego Mikoto-san, aumentaron de nivel.


Y ahora estaban involucrados con un conocido “novato” y habían ganado un poco de notoriedad por derecho propio.


Mikoto-san y Haruhime-san habían tomado caminos muy diferentes para reunirse de repente en una gran ciudad lejos de casa.


La voz de Mikoto-san se estremeció cuando relato su inesperada reunión y cómo cambiaron sus posiciones.


--Si ella está sufriendo, quiero ser de ayuda… No, quiero volver a cómo eran las cosas antes. Mikoto-san no pudo mantener su voz firme mientras revelaba su más profundo deseo.

Extendiendo su mano, paso sus dedos sobre su <Estado> grabado en su espalda.


--Esto es bastante egoísta… pero quiero ver a Haruhime-sama sonreír de nuevo.


Sólo entonces note las lágrimas corriendo por sus mejillas. Rápidamente las limpio con su brazo y se quedó en silencio.


Una vez más, no tenía ni idea de qué decirle a una chica llorando. Nuestra conversación termino, espere con Mikoto hasta que se calmó.

 


Disculpándose por el vergonzoso espectáculo, dijo que planeaba visitar el Gremio. A pesar de saber que sería inútil, quería ver si había otras opciones que podía seguir.


Le pedí ir con ella. Dudaba que pudiera hacer mucha diferencia, pero tampoco quería solo quedarme sentado. Ella estuvo de acuerdo y ambos salimos por la puerta principal.


--…


--…


Salimos a la calle en frente de nuestra sede en silencio.


Nuestras cabezas estaban llenas de pensamientos sobre Haruhime-san. Decir algo en este punto sería un intento inútil de lamer las heridas del otro, así que mantuvimos la boca cerrada.


Si alguien nos viera ahora, probablemente comentarían lo deprimidos que nos veíamos caminando al lado del otro de esta forma.


--H-Hey, Bell. Mikoto-chan.


--… ¿Hermes-sama?


Estábamos a menos de una cuadra de nuestra sede.


Hermes-sama apareció repentinamente detrás de unos cuantos árboles. La pluma en su sombrero rebotaba mientras caminaba, deteniéndose justo delante de nosotros.


Esto era extraño, parecia como si estuviera esperando que alguien saliera de nuestra sede…


--Um, ¿Han tenido algún altercado recientemente? Como, digamos, ¿Contra un montón de Amazonas al mismo tiempo…?


--¿Q-Qué clase de pregunta es esa…?


Mikoto-san fue la primera en responder a la inesperada pregunta de Hermes-sama. Bueno, por otra parte, Aisha- san y un montón de Amazonas me persiguieron casi hasta la muerte hace unas noches, pero…


Hoy Hermes-sama estaba solo de nuevo y muy ansioso por algo. Sentía pena por él.


Jugaba con el ala de su sombrero de plumas y no podía mirarme más de unos segundos a la vez. En su tercer intento, se dio cuenta de que tampoco estábamos muy bien.


--Ambos parecen un poco abatidos… ¿Sucedió algo?


Mikoto-san y yo nos dimos un vistazo el uno al otro y miramos al suelo.


El aire alrededor de Hermes-sama cambio instantáneamente y mostro una sonrisa encantadora.


--Si me consideran digno, les puedo dar un consejo.


--Um…

 


--Juro por mi divinidad que todo lo dicho permanecerá entre nosotros. Se quitó el sombrero y lo coloco sobre su corazón.

--Después de todo, soy un Dios. Podría ser capaz de ayudar.


Incluso su tono había cambiado—era más poderoso, la voz de alguien que podía guiar a los niños perdidos del Mundo Inferior. Incluso lanzo un guiño.


Mikoto-san y yo nos miramos de nuevo… luego a Hermes-sama, y asentimos.


Queríamos hacer algo sobre la situación de Haruhime-san, y si había alguna posibilidad de que Hermes-sama pudiera ayudarnos, la tomaremos.


× × ×

Había un lugar a donde ir para reuniones secretas.


Al menos eso fue lo que nos dijo Hermes-sama mientras lideraba el camino a una pequeña cafetería en el lado suroeste de la ciudad. Había pasado por aquí una vez, cuando me encontré con Kami-sama en la Plaza del Amor.


Tuvimos que pasar por caminos estrechos para encontrar esta cafetería, <Wish>.


Aparentemente, este pequeño lugar era muy popular. Tenía un diseño muy moderno y todo era lindo y limpio por dentro y por fuera.


Mirando a través de las ventanas, pudimos ver que estaba completamente lleno de parejas jóvenes.


Una anfitriona Elfa con gafas de montura fina nos encontró en la puerta principal y nos guío a un asiento en la parte trasera de la cafetería.


--Ya veo… Así que tu amiga es una prostituta.


Hermes-sama tomo un sorbo de su té mientras lo ponía al tanto de la situación.


Mikoto-san mantuvo sus ojos fijos en la mesa mientras hablaba, mirando hacia arriba sólo de vez en cuando. Ahora todo lo que podíamos hacer era esperar su respuesta.


--Yo escucharía a Lili-chan, ella tiene un punto muy bueno. Si tratas de sacar a tu amiga del burdel por la fuerza… sería lo mismo que apuntar una espada contra Ishtar. Realmente no puedo recomendarlo.


Hermes-sama continúo, diciendo que la <Familia Hestia> no tendría ninguna oportunidad si estallaba una escaramuza. Cada una de sus palabras se sentía pesada. Mikoto-san ni siquiera podía mirarlo ahora. Lili, Welf y Kami-sama serían arrastrados a esto si hiciéramos algo precipitado. Eso era obvio.


Y Mikoto-san acababa de someterse a la <Conversión>… No podía dejar la <Familia>.


Si eso fuera una opción, no tendría que preocuparse por el resto de nosotros y podría ir por sí misma.

 


Sólo una mirada al perfil de su rostro me dijo que eso tambien estaba pasando por su mente.


--Generalmente, las <Familias> se mantienen fuera de los asuntos de los demás. Así que si arriesgas tu cuello para ayudar a un amigo de otro grupo, causaras más problemas de los que resolverás.


Nuestros rostros se oscurecieron. El tono de Hermes-sama no dejaba ninguna posibilidad de malentendido. Así que no había nada que pudiéramos hacer. Nunca me había sentido tan impotente.

-- —Pero las prostitutas son otra historia.


Su voz sonaba mucho más brillante esta vez.


--¿Qué?


--¿Qué?


Respondimos al unísono, alejando nuestra decepción con sonrisas.


--Todo depende de su rango… su posición dentro de la <Familia>. Si está cerca del fondo o es un no combatiente, la <Redención> podría ser una opción.


<Redención>—Hermes-sama explico la regla exclusiva del Distrito del Placer.


En pocas palabras, era un sistema que le permitía a alguien comerciar una gran cantidad de dinero por la liberación de una prostituta.


Una persona podía “comprar” a una prostituta pagando sus deudas o pagando una cantidad aceptable al propio burdel, otorgándole así su libertad. De esa manera, los Aventureros de Clase Alta podían convertir a su prostituta favorita en una compañera de por vida. Sonaba como que no era tan raro.


No podía decir que estaba muy cómodo con tratar a las personas como mercancía de esa forma, pero… ahora mismo, esto podría funcionar.


--... La <Redención> podría ser posible para una prostituta común… Pero, ¿La <Familia Ishtar estaría dispuesta a liberar a una de sus miembros tan fácilmente?


Justo cuando comenzaba a emocionarme por ello, Mikoto-san señalo un gran problema. podía decir que estaba forzando a su voz a mantener la calma.


Hermes-sama le sonrió. ¿Eso significaba que no era un problema?


--¿No estás olvidando algo? Ishtar es una Diosa de la Belleza y también tiene la capacidad de controlar el amor, hasta cierto punto. Si un hombre desea ofrecerle la <Redención> a una de los suyas, no se negará.


*¡SWISH!* Mikoto-san y yo nos miramos tan rápido que su cabello se puso de punta. Me traje el aire en mi garganta.


--El único obstáculo que queda es si tu amiga es un no combatiente… o si está en el extremo inferior. Uno o el otro.

 


Ishtar-sama no dejara que un poderoso combatiente o líder se vaya. Hermes-sama miro cuidadosamente nuestros rostros, esperando una respuesta. Pero yo ya sabía la respuesta. Me levante y me incline sobre la mesa.


--¡E-ESTÁ BIEN! ¡Dudo que Haruhime-san tenga un alto rango! Eso salió mucho más fuerte de lo que pensé que sería.

¡Haruhime-san a quien conocí hace dos noches en el Distrito del Placer no era una combatiente, estaba seguro de ello!


No estaba seguro si tenía un <Estado> o no, pero a juzgar por la forma en que las Amazonas hablaron de ella, no había duda en mi mente de que era una de las miembros de menor rango de su <Familia>.


Todas las otras parejas en la cafetería de repente se giraron para mirarme después de mi estallido. Hermes sonrió y asintió con la cabeza.


--En ese caso, podría haber luz al final de este túnel.


Los labios de Mikoto-san comenzaron a temblar en el momento en que Hermes-sama dijo eso. Su máscara de desesperación se desprendía lentamente.


Luego se levantó y se inclinó sobre la mesa justo a mi lado.


--¿C-Cuál es el costo de la <Redención>?


--Eso depende del rango de la prostituta, pero… escuche que suele estar entre dos y tres millones.


Eso me golpeo como una tonelada de ladrillos. Trague saliva y escuche a Mikoto-san hacer lo mismo. Pero—


—No es imposible conseguir ese dinero.


Podría tomar un tiempo, pero para una <Familia> capaz de explorar los Pisos Intermedios como nosotros, no era sólo una ilusión.


Por fin, había esperanza.


Mis mejillas se ruborizaron mientras mi corazón latía más rápido.


Ella quería que la sacaran de allí. Haruhime-san me contó tanto esa noche en la zona roja. Justo como era en los libros que leyó.


¡Podíamos ayudarla!


--Si todo está bien contigo, ¿Podrías decirme algo más sobre esta chica? Podría hacer un poco de investigación alrededor de los establecimientos de Ishtar, ¿Podrías ayudarme?


Mikoto-san y yo solo pudimos convencer a nuestros cuerpos de que se sentaran en nuestras sillas cuando Hermes-sama dijo eso. Mirando a Mikoto-san, vi que no podía contener su felicidad más de lo que yo podía.


--Haruhime—¡Sanjouno Haruhime-sama! ¡Tiene más o menos mi edad y es una Renart!

 


Mikoto-san no perdió tiempo en aceptar la oferta de Hermes-sama, y le dijo su nombre y raza.


--… Una Renart.


Los ojos de Hermes-sama se abrieron. Sus labios parecieron tropezar con esa palabra. Eso no era un acto. Estaba genuinamente sorprendido.

Hermes-sama cerró su boca e hizo contacto visual directo con ambos.


--¿Hermes-sama…?


Su súbito cambio de humor me hizo preocupar. Tenía que preguntar. Hermes-sama suavemente encadeno las palabras.

--Esto, um, va en contra de mis principios, pero… Se detuvo un momento antes de continuar.

--Bell, la noche en que me topé contigo en el Distrito del Placer, me dirigía a ver a Ishtar con un paquete especial.


--¿Un paquete especial…?


--Es un tabú para un repartidor revelar el contenido de la orden de su cliente—digno de expulsión, podría añadir… pero voy a hacerte un favor.


Mikoto-san inclino la cabeza confundida. Estaba seguro de que mi rostro no se veía muy diferente del suyo. Hermes-sama abrió su boca para hablar.


--Le entregue un artículo llamado <Piedra Asesina>.


… ¿<Piedra Asesina>?


Parpadee un par de veces. Estaba seguro de que nunca había escuchado de eso antes. A juzgar por la expresión en el rostro de Mikoto-san, tampoco sabía sobre ello.

--Eso es todo lo que puedo decirte. Bueno, Bell, Mikoto-chan, nos vemos. Hermes-sama deslizo su silla hacia atrás y se levantó.

Ajustando su sombrero, me miro desde la sombra del ala.


Fue al mostrador y pago la cuenta antes de desaparecer en el exterior, dejándonos a Mikoto-san y a mí completamente desconcertados.

 

 

× × ×


--¿Qué sucedió con Hermes-sama?


--No tengo ni idea. ¿Qué causaría ese cambio repentino…?


Mikoto-san y yo dejamos la cafetería y decidimos no visitar el Gremio.


En cambio, nos dirigimos a casa. Necesitábamos hablar con Lili y Welf sobre reunir suficiente dinero para una

<Redención>.


Mikoto-san y yo caminábamos lado a lado, tratando de averiguar lo que acababa de suceder.


¿Qué trataba de decir Hermes-sama…? Por ahora, dejare de lado la <Piedra Asesina>. Viajamos a través de las calles laterales sumidos en nuestros pensamientos.

--… ¿…?


--¿No es eso…?


Nuestra mansión de tres pisos comenzaba a ser visible después de girar en la bifurcación de una de las calles más anchas cuando algo más llamo nuestra atención.


Un carruaje tirado por caballos estaba estacionado justo afuera de la puerta principal.


Un chasquido resonó momentos después de que lo vimos. Ese sonido fue seguido inmediatamente por el relincho del caballo y el lujoso carro comenzó a alejarse.


Mikoto-san y yo aceleramos el paso, curiosos. Welf y Lili estaban parados junto a la puerta, Kami-sama estaba con ellos. Y sostenía un trozo de papel.


--¡Welf, Lili! ¡Kami-sama!


--Ah, Bell-kun. Y Mikoto-kun. Me alegra ver que están en casa.


--¿Qué fue eso de hace un momento?


Los tres se giraron para mirarnos cuando los llame. Mikoto-san les pregunto. Lili miro el papel en las manos de Kami-sama y respondió.

--Una misión de una empresa comercial.


¿Empresa comercial?


Pedí confirmación y Welf asintió.


--Esto también es debido al <Juego de Guerra>. Uno de los más codiciosos está buscando dinero.

 


--Hm.


Kami-sama, parada entre Welf y Lili, frunció el ceño mientras volvía a leer el papel.


A juzgar por el nombre en la parte superior de la hoja, esta empresa se llamaba <Albella>.


Eso significaba que una de las grandes empresas comerciales que apoyaba la economía de Orario había llegado directamente a la <Familia Hestia> con una misión.


Había muchos Ítems que solo podían ser adquiridos por nosotros los Aventureros, lo que significaba que estas relaciones eran muy valiosas. La mayoría de los Aventureros nunca veían las ofertas que ocurrían detrás de puertas cerradas por el Botín y otros materiales recogidos o extraídos del Calabozo.


Los comerciantes basados en el continente principal eran particularmente aficionados a los Ítems recuperados de los Pisos Intermedios e Inferiores, o eso me han dicho. Puesto que sólo unas pocas <Familias> y Aventureros podían llegar tan lejos, estaban dispuestos a pagar más por sus servicios. Por lo tanto, trataban de desarrollar relaciones con <Familias> fuertes para satisfacer sus propios clientes.


Lo que significaba que esta empresa, <Albella>, fue testigo de nuestra victoria en el <Juego de Guerra> y considero digna a la <Familia Hestia>—nuestra flecha apuntaba hacia arriba y querían construir una relación lo más rápido posible.


--Es casi como una inversión… Sucede todo el tiempo en Orario.


Los comerciantes patrocinaban equipos de Aventureros todos los días para poner sus manos en Ítems raros de las profundidades del Calabozo.


Los Aventureros podían comprar Ítems a precios más bajos y a cambio vender su Botín por un poco menos a los comerciantes para devolver el favor. Había ventajas para ambos lados.


Había un poco de riesgo en firmar ese tipo de contrato, pero se podía ganar una gran cantidad de dinero al no pasar por el Gremio.


--Vinieron a nosotros sin informarle al Gremio, así que esta no es una misión autorizada. Sin embargo, se identificaron a sí mismos.


Lili le dio otro vistazo a la hoja, sus ojos pasaban por los detalles mientras nos los explicaba.


--El cliente es una empresa comercial reconocida, mucho más confiable que otras misiones no autorizadas. Pensando en lo que dijo Lili, decidí pedir más detalles sobre la misión en sí.

--Entonces, ¿Qué quieren que hagamos?


--Aquí dice que quieren una buena cantidad de cuarzo de la Despensa del 14º Piso del Calabozo. Kami-sama respondió a mi pregunta.

Welf se inclinó sobre su hombro para ver más de cerca.


--Esa es una gran recompensa por algo tan simple.

 


--Es su manera de pedir más favores a cambio.


Welf y Lili hicieron sus observaciones, sorprendidos frente a la hoja en la mano de Kami-sama. Mikoto-san y yo hicimos contacto visual.


Luego miramos a Kami-sama, dimos un paso adelante y dijimos:


--¿C-Cuánto?


--¿C-Cuanto?


--Un millón de Varisu


--¿¡U-Un millón…!?


--¿¡U-Un millón…!?


La respuesta de Kami-sama fue suficiente para dejarnos en shock a ambos.


¡Eso cubriría una gran parte de lo que necesitábamos para pagar una <Redención>!


--¿Qué debemos hacer, Hestia-sama?


--Hmm… realmente no quiero involucrarme con comerciantes, compañías y todo eso.


O no quería lidiar con todo el papeleo o tenía miedo de que se aprovecharan de ella, pero Kami-sama no parecia demasiado interesada.


--Sé que vinieron hasta aquí, pero vamos a rechazar—


--¡Hagámoslo!


--¡Hagámoslo!


--¿¡UWAH!?


Mikoto-san y yo desesperadamente tratamos de evitar que Kami-sama terminara esa frase. Ante nuestros rostros rojo remolacha, ella salto hacia atrás con sorpresa.

--¡No sólo para establecer una conexión, y soy plenamente consciente de que tener algo sólo para tenerlo es muy estrecho de mente, pero en cualquier caso, necesitamos dinero lo más rápido posible!


--¡Estoy de acuerdo!


Mikoto-san dio un paso adelante, diciendo más palabras en una sola respiración de las que podía. Me acerque con ella y ofrecí mi apoyo.


Mikoto-san lo intento de nuevo, haciendo gestos con todas sus fuerzas para tratar de convencer a Kami-sama.

 


--Hnnnn… Bueno, mi propia deuda les causó problemas a todos… Y esto sólo es una misión, así que tal vez podamos hablar de ello.


Ella miro otra vez el papel con gotas de sudor rodando por su rostro antes de finalmente ceder.


--¡M-Muchas gracias!


--¡M-Muchas gracias!


Le dimos las gracias y e inmediatamente chocamos nuestras palmas épicamente.


--¿Qué está pasando…?


--Parece que han encontrado algo que hacer.


Así es como debía sentirse un pez después de ser liberado de nuevo en el agua. podía sentir los ojos de Lili en nosotros. Debía estar sorprendida—después de todo, estábamos casi muertos de pie esta mañana. Incluso Welf se reía de nosotros ahora.


--Aunque estoy un poco preocupada de que seas demasiado amigable con Mikoto-kun, Bell-kun… volvamos adentro por ahora.


Los cuatro la seguimos de vuelta al interior para hablar de la misión en más detalle.


Ahora que no teníamos que secuestrar a Haruhime-san del territorio enemigo, este era el mejor momento para contarles a todos sobre la <Redención>.


Los pasos de Mikoto-san eran más enérgicos; estaba bastante seguro que tambien los míos. Pero espera, había algo más que me gustaría preguntar.


--Kami-sama, ¿Qué es una <Piedra Asesina>?


--¿<Piedra Asesina>? Nunca he escuchado de eso.


Recontando la entrega de Hermes-sama a Ishtar-sama, les explique a todos que la Diosa de la Belleza Ishtar tenía una <Piedra Asesina>. Pero Kami-sama no tenia ni idea.


Me gire hacia Welf y Lili.


--¿Alguna idea, Lili-enana?


--No, Lili tampoco sabe nada. Sin suerte.

Nadie había visto una o siquiera escuchado sobre ella… las <Piedras Asesinas> debían ser extremadamente raras.


Parecia un poco extraño, pero decidí dejarlo pasar mientras pasábamos por la puerta principal.

 


× × ×

Al final, decidimos aceptar la misión de la Compañía Comercial <Albella>.


Kami-sama continuo dándome una mirada sospechosa por alguna razón cuando le dijimos que podíamos rescatar a Haruhime-san, una prostituta, con una <Redención>. Fue la súplica sincera de Mikoto-san lo que la hizo aceptar a regañadientes—Mikoto-san salió a informar a la <Familia Takemikazuchi> sobre Haruhime-san en el momento en que terminamos.


Ni Lili ni Welf plantearon objeciones, así que la <Familia Hestia> se embarcó en una misión para recibir un millón de Varisu.


--Una vez más estamos aquí para completar una misión. Ahora estábamos rondando el 14º Piso del Calabozo.

Pasamos los últimos dos días después de nuestra reunión preparándonos para la misión y completando el papeleo. Ahora todo lo que quedaba era la misión en sí. Lili estaba llevando su gran mochila mientras su comentario anterior resonaba en los largos y rocosos túneles.


La tenue luz brillaba desde lo alto; el aire era espeso y húmedo. Los agujeros en el suelo que resultaron ser nuestra peor pesadilla hace sólo unas pocas semanas acechaban en las sombras del Calabozo, que parecia ser una cueva normal sólo en la superficie.


Pasamos a través de los Pisos Superiores sin ningún problema en absoluto y llegamos a los Pisos Intermedios con facilidad. Algunas batallas rápidas aquí y allá, y nuestro equipo de batalla de cuatro personas llego al 14º Piso.


--¡Ahora, todos, sigamos moviéndonos!


Podía sentir la emoción en la voz de Mikoto-san, llamándonos desde el frente de nuestra formación.


*¡Swish, swish!* Mikoto-san golpeo su katana de un lado a otro en su mano derecha con toda la emoción de un niño dirigiéndose a una tienda de dulces.


Welf le quito los ojos por un momento y me miro.


Ambos compartimos una sonrisa, sin saber cómo reaccionar.


--La misión nos obliga a entrar en la Despensa de este piso. Lili recomienda que no hagamos nada precipitadamente…


La Despensa era justo como sonaba: un lugar en el Calabozo donde los monstruos hambrientos iban a comer. Lili menciono los peligros de este lugar y retuvo un suspiro mientras miraba el comportamiento de Mikoto-san con preocupación en sus ojos. Lili tomo un momento para hurgar en su mochila, asegurándose de que teníamos un montón de Ítems y que nuestras <Capas de Camuflaje> estaban listas.


Con una sonrisa inquieta todavía en mi rostro, tambien revise mi equipo.

 


Armas—la <Daga de Hestia> y las dos Dagas forjadas de un Cuerno Rojo de Minotauro era todo lo que tenía conmigo; sin escudo ni broquel9. Mikoto-san y yo le dimos todas nuestras dagas y espadas de repuesto a Lili para su custodia. Llevaba la misma armadura que durante el <Juego de Guerra>, <Pyonkichi>, lisa y brillante gracias a las recientes reparaciones de Welf.


Finalmente hicimos suficiente progreso en nuestra sede para que Welf pudiera encender su fragua por primera vez. Ya que no quería que ninguno de nosotros viniera al Calabozo mal preparado, trabajó muy duro para fabricar nuevas armas y armaduras para todos nosotros antes de venir aquí.


--Una <Redención>, ¿Huh? Ni siquiera sabía que existía.


Welf estaba caminando justo a mí lado en medio de nuestra formación, con una Gran Espada lista sobre su hombro.


Satisfecho con esa opción pacífica, mostro una sonrisa.


--Sí. Podría ser difícil reunir suficiente dinero, pero… podemos ayudarla.


Mire de nuevo a Mikoto-san, con una sonrisa creciendo en mi rostro. Ambos estábamos de buen humor.


Vamos a salvar a Haruhime-san—pensamientos de su sonrisa llenaban mi mente mientras tomaba una de mis Dagas.


--La <Redención> cuesta tres millones… Sólo para estar a seguros, tener cinco millones a mano sería una buena idea.


--Ehh… Eso tardará una eternidad.


--Entonces es mejor que consideremos profundizar en el Calabozo.


Escudriñando el Calabozo con ojos penetrantes por lo monstruos, Lili se unió a nuestra conversación desde el final de la línea.


Welf sugirió que podíamos ganar más dinero al ir a los Pisos Inferiores.


--Bell es Lv. 3, así que deberíamos ser capaces de llegar al 20º Piso, ¿Verdad? Welf se giró y le mostro otra sonrisa a Lili detrás de nosotros.

Generalmente era aceptado que los Aventureros Lv. 2 podían explorar con seguridad los Pisos Intermedios entre los Pisos 13º y 24º. De acuerdo con el Gremio, a los Aventureros Lv. 3 como yo se les permitía aventurarse en los Pisos Inferiores que comenzaban en el 25º Piso.


Lili, quien se había convertido en la estratega de nuestro equipo, sacudió la cabeza ante la propuesta de Welf.


--Que Bell-sama sea Lv. 3 no hace ninguna diferencia. El Calabozo puede mostrar sus colmillos en cualquier momento. Podríamos ser aniquilados sin la preparación adecuada en cualquier Piso.



9 Un broquel es un escudo pequeño, de hierro o de acero, y más comúnmente de madera, cubierto de ante y con su canto guarnecido de hierro, que tiene en el centro una cazoleta del mismo metal, hueca para que la mano pueda empuñar la embrazadura o manija, colocada por dentro.

 


No estaba tomando a la ligera su experiencia de la batalla en el 18º Piso. Dudo que cambie de opinión en el corto plazo.


Incluso si fuéramos capaces de llegar al 24º Piso en el papel, siempre existía el riesgo de ir más profundo— había una gran diferencia entre “información” y “experiencia”.


Ella tenía un buen punto… Sería muy peligroso bajar hasta ese punto con poco entusiasmo.


Entiendo que quieran hacer progresos rápidamente, pero este era un problema que no podía resolverse sólo por una persona volviéndose más fuerte. Todos nosotros, como equipo, necesitábamos estar completamente preparados antes de seguir adelante.


Ryuu-san me dijo hace un tiempo que sólo un equipo equilibrado podía sobrevivir en los Pisos Intermedios. Un Aventurero por sí mismo sería abrumado por los números.


Teníamos un objetivo, pero no podíamos apresurarnos. Me dije una y otra vez para no confiarme demasiado. Ahora era el momento de concentrarse en la misión.


-- —Guarden silencio.


Mikoto estaba bastantes metros delante de nosotros cuando de repente se detuvo y nos dijo que paremos. Dándose la vuelta, miro más allá de nuestra formación y se concentró en un lugar detrás de nosotros.

Lili rápidamente ajusto su posición en la formación… justo cuando Mikoto-san nos advirtió, *¡WHOOSH!*

algo salió desde un agujero un poco detrás de nosotros.


Un monstruo tigre con un cuerpo sólido como una roca salió a la luz.


--¡Un <Liger Fang>…!


--Debe haber llegado a este Piso desde abajo.


Lili explico con calma el Irregular mientras las mandíbulas del resto de nosotros caían ante un monstruo que no debería aparecer hasta el 15º Piso.


La bestia debió haber matado algo, un monstruo o algo más, porque sus garras y colmillos estaban teñidos de rojo con la sangre. Con su grueso pelaje erizándose, el monstruo rugió justo hacia nosotros. Se necesitará algo más que una Daga para penetrar su pelaje grueso como armadura.


Parecia tan agresivo como el Minotauro que llegó a los Pisos Superiores. A pesar de su mirada asesina inyectada en sangre, Welf miro a Mikoto-san con admiración y dijo:


--Una Habilidad de detección—que útil.


--No, solo puedo sentir a los monstruos que he encontrado antes… y también depende en gran medida de la claridad de mi mente. Por favor, no dependas de ello.


Nos dijimos unos a otros nuestras Habilidades y Magia una vez que nos convertimos en miembros de la misma

<Familia>.

 


Mikoto-san luchó contra un Liger Fang mientras se dirigía al 18º Piso cuando nos buscaba anteriormente. Ella camino por delante de mí para enfrentar a la bestia que sintió venir, con su katana ya levantada en una posición defensiva.


--¡Es más rápido que un Minotauro! ¡Manténganse alerta!


--¡Sí!


Mikoto-san se precipito hacia la bestia rugiente. Welf y yo la seguimos de cerca, ya que aún más monstruos se unieron a la batalla.


× × ×

Violentos ecos de Aventureros luchando contra monstruos resonaban desde el pasillo.


Un grupo de mujeres vestidas con capucha estaban paradas en una habitación no muy lejos—cada una de las guerreras de piel bronceada sostenía su arma holgadamente en una mano.


--¿Progreso?


--No podría ser mejor. Un millón de Varisu fue suficiente para atraerlos. La Compañía Comercial <Albella> les dijo que vinieran a esta Despensa… Tienen que pasar por aquí.


Otra mujer alta y esbelta, una Amazona, se acercó al grupo. Se dirigió a su líder, cuyos ojos—los ojos de Aisha—brillaban desde lo profundo de su capucha.


Samira, con su cabello gris y rostro ocultos debajo de la áspera tela, sonrió mientras respondía.


--Buen plan, hacer que una compañía comercial emita la misión por nosotras. No tenía ni idea de que era una opción.


--Esos “Albellas” nos deben en más de una forma… Ishtar-sama tambien los ayudó a salir de una situación difícil. No podían rechazarnos.


Aisha tenía una idea bastante buena de lo que sucedió detrás de las escenas de este contrato. Con su túnica con capucha balanceándose justo por encima de sus rodillas, se dirigió hacia el centro del grupo.


Varias figuras encapuchadas estaban de espaldas a un gran recipiente de acero como si lo protegieran. Aisha pasó junto a ellas y colocó su mano en la caja de carga que era lo suficientemente grande como para que cupieran unas pocas personas.


Deslizando sus dedos en la manija, abrió la puerta.


--Haruhime, prepárate.


Una solitaria chica estaba sentada en la esquina trasera de la caja de carga.

 


Vestida con ropa larga y suelta—ropa de combate al estilo del Lejano Oriente—llevaba un casco que había sido profusamente decorado con plumas. Su hermoso cabello dorado estaba trenzado y atado en un rodete10 que estaba oculto junto con sus orejas debajo del casco. Incluso su tupida cola de zorro estaba completamente oculta.


Se había hecho todo lo posible para ocultar el hecho de que esta chica era una Renart. Sus brillantes ojos verdes se movieron hacia Aisha.


--… ¿Estamos aquí para… secuestrar a un Aventurero?


Sus ojos temblaban suavemente mientras hablaba. La expresión de Aisha, sin embargo, no cambió.


--Así es.


--¿Puedo preguntar, a quién?


--No necesitas saberlo.


Aisha alcanzó el interior del contenedor, agarró el brazo de la joven y la levantó. Entonces se inclinó tan cerca que sus labios rozaron las plumas en el casco de Haruhime mientras hablaba.


--Igual que siempre, ¿Entendido?


--… Sí.


La fuerte voz de Aisha reverberó dentro de la caja de acero. Haruhime miró a sus pies mientras susurraba su respuesta. Satisfecha, Aisha la dejó ir.


--¡Aisha, son ellos!


--… Muy bien, todas ustedes, en posición. Y aténganse al plan.


Una de las exploradoras había regresado. Cada una de las mujeres encapuchadas tomó apropiadamente sus armas en el momento en que Aisha emitió sus órdenes.


× × ×

-- —Ese sonido.


Nos habíamos abierto paso a través de muchos grupos de monstruos e hicimos un gran progreso en el Calabozo. Repentinamente, el sonido de pasos corriendo llego a mis oídos.

--Esos gritos, humanos y monstruos… Vienen hacia aquí.


--¡Oh demonios no, no de nuevo!



10 Para quienes no lo sepan, es un estilo de peinado usado típicamente por mujeres en donde el cabello es recogido hacia atrás dejando al descubierto el rostro y se arregla con una trenza enroscada o sujetada con una redecilla alrededor, en la parte posterior de la cabeza.

 


Mikoto centro sus oídos en esa dirección. Welf sonaba realmente molesto.


A juzgar por los ecos, yo diría que era un grupo de monstruos de tamaño decente persiguiendo a un grupo de Aventureros a gran velocidad. Todos eran los signos reveladores de un <Pase del Desfile>. Todos nosotros inmediatamente nos tensamos.


Un grupo de Aventureros encapuchados apareció en el otro extremo del túnel, con un gran un grupo monstruos mordisqueando sus talones.


--Desde el frente… ¿Están saliendo de la Despensa?


Lili ajusto su mochila mientras evaluaba la situación, con sus ojos pegados a la amenaza inminente. Cerrando rápidamente todos los bolsillos de su mochila, dejo que sus cejas se hundieran mientras todos nos preparábamos para tratar de escapar.


Este túnel era un largo camino recto. No había razón para arriesgarnos a ser abrumados manteniendo nuestras posiciones. Era mucho más seguro mantener a esos Aventureros encapuchados entre nosotros y los monstruos.


--¡Vuelvan a la intersección!


Di la orden que todos vieron venir y corrimos.


Ajustando nuestra formación, volvimos al túnel por dónde venimos.


Echaba un vistazo por encima de mi hombro cada pocos segundos, juzgando la distancia entre nosotros y ellos. Llegamos a la intersección… pero un instante más tarde—


Dos grupos más de Aventureros, uno desde la izquierda y otro desde la derecha, inundaron la intersección con nosotros en el medio.


--¿¡Dos más!?


La aguda voz de Lili perforo el aire.


Los <Pases del Desfiles> estaban a punto de chocar. Todos quedamos aturdidos por este giro muy improbable de los acontecimientos.


Los rugidos de los monstruos y los gritos de batalla nos envolvieron en cuestión de segundos. ¡Estábamos siendo abrumados!


--¡U-UWOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!


--¡C-CHICOS!


Un torbellino de caos estallo en la intersección, con nosotros atrapados en el medio.


Los Aventureros encapuchados entraban y salían del camino, llevando grupos de furiosos Hellhounds y Al- Miraj justo hacia a nosotros. Había tantas sombras negras y cuerpos entrando y saliendo de la vista que perdí la pista de Welf y Mikoto-san durante unos segundos.

 


Lo único que podía hacer era confiar en ellos y proteger a nuestra Ayudante. Lili me necesitaba. Salte delante de ella, cortando y abriéndome paso a través de las oleadas de colmillos y pieles.


Había olvidado una cosa muy importante: el primer <Pase del Desfile>. Nos habían atrapado.


--¿¡Un tercero…!?


El grupo golpeo nuestro campo de batalla desde atrás.


Más gritos, más ruidos, e incluso más colmillos llegaron volando hacia mí. Corte a un Al-Miraj en el último momento. No había lugar para el error. Otro destello—un monstruo había hundido sus colmillos en la mochila de Lili. Eliminándolo rápidamente, jale a Lili más cerca de mí.


Monstruos en todas direcciones—estaba completamente encerrado en una jaula de garras y colmillos. Pero fue lo que había en el exterior de la jaula lo que me llamo la atención. Los tres equipos de Aventureros regresaron a la intersección. Ignorando a los monstruos, apuntaron sus armas hacia nosotros.


--¿¡Quién demonios son estos tipos!?


*¡CLASH!* Welf uso su Gran Espada para bloquear una Cimitarra. *¡WHAM!* La katana de Mikoto-san choco contra un garrote.


Cada vez más Aventureros encapuchados saltaban sobre el círculo de monstruos para atacar. Con una Daga en cada mano, desvíe a los que venían hacia mí, protegiendo a Lili con todas mis fuerzas.


Otra oleada de monstruos se unió a la refriega. Destellos de acero y garras afiladas me atacaban sin cesar desde todas las direcciones.


Esto era demasiado organizado para ser un <Pase del Desfile>. Estos números, esta localización—todo esto significaba que nosotros éramos su objetivo desde el principio.


--Tú vienes con nosotras.


--Wha—


Una voz femenina resonó mientras una sombra negra caía sobre mí.


Mire hacia arriba y vi una túnica negra cortando el aire y dirigiéndose directamente hacia mí.


Las mangas sueltas de su túnica con capucha hacían que la mujer se viera más como un murciélago, con sus ojos brillando bajo su capucha.


Ese segundo de vacilación fue todo lo que necesito para golpearme desde el aire con una larga y poderosa pierna.


--¿¡…!?


Conseguí levantar los brazos para defenderme en el último momento, pero aun así el impacto me mando a volar hacia atrás.


--¡Bell-sama!

 


Mi cuerpo se elevó dibujando un arco sobre las cabezas de los monstruos. La voz de Lili llego a mis oídos, pero sonaba… distante.


El poder de esa increíble patada me impulso completamente fuera de la jaula de colmillos.


¡No! ¡Lili, Welf, Mikoto-san!—¡Me han aislado!


Todavía podía verlos dentro de la jaula cuando golpee el suelo y rodé.


La túnica negra se acercaba con cada rotación. *¡WHAM!* Otra patada me mando más atrás y a la vuelta de la esquina.


¡No podía ver a nadie más!


--¡GWA—uhh…!


Finalmente conseguí poner mis pies debajo de mí y trate de levantarme. La sombra negra llego volando alrededor de la esquina… y se quitó su túnica negra.


--¿¡Aisha-san…!?


--Nos reunimos de nuevo, y tan pronto.


Estaba vestida con una diminuta ropa púrpura muy ajustada, como la de una bailarina, con su largo cabello negro y delgadas piernas… y una enorme espada a su lado.


Sólo éramos ella y yo. No había nadie más para presenciar la verdadera forma de una guerrera Amazona emerger de la túnica negra ahora a sus pies.


--¿Qué está pasando…?


En lugar de responder, ella apunto su arma justo hacia mi pecho mientras los aullidos y ecos de la batalla se desbordaban a través del túnel.


Su arma de madera era muy similar a la Gran Espada de Welf.


Las únicas diferencias reales eran la empuñadura notablemente más larga y la curva ascendente de la cuchilla.


Ella estaba sosteniendo el arma con su mano izquierda, con sus ojos mirándome amenazadoramente justo detrás de la punta de la espada. Ella abrió la boca.


--Puedes dirigir tu odio a los caprichos impredecibles de una Diosa. Eso o— No me había calmado lo suficiente como para notarlo hasta ahora.

Había algo extraño sucediendo en su piel oscura—diferentes puntos alrededor de su cuerpo estaban brillando. Entonces, ¿Por qué…?

-- —¡Maldícete a ti mismo por haber sido notado!

 


Aisha-san desapareció en el aire.


--¿¡…!?


Pedazos del suelo del Calabozo estallaron en el aire donde ella estaba. Me tomo un momento darme cuenta que Aisha-san se había ido.

Ella estaba encima de mí en un abrir y cerrar de ojos, esa espada curvada suya se dirigía directamente hacia mi estómago.


Empujé la <Daga de Hestia> hacia adelante por reflejo y logré guiar con seguridad la espada más allá de mi pecho.


Aisha-san ni siquiera espero a que se desvanecieran las chispas de la colisión para lanzar su primera patada. Golpeo con la ferocidad de una lanza el centro de mi pecho expuesto.


Mi peto se agrieto instantáneamente, liberándose de sus restricciones mientras el metal gritaba por el impacto. Lo que quedaba de la armadura salió volando de mi cuerpo.


¡Es demasiado rápida—!


Perdiendo el equilibrio, sólo pude captar el destello de la próxima patada implacable de Aisha-san ya en camino.


Caí de rodillas y manos antes de saltar hacia atrás y recuperar el equilibrio. Con mis dagas todavía en ambas manos, pase a la ofensiva.

Luche contra la confusión y el caos concentrando todas mis emociones en mis dagas y cargue hacia adelante. La Amazona me encontró de frente con una velocidad increíble.


Arcos de luz púrpura y carmesí cubrieron su espada de madera, pero nada pasaba atraves de ella. Ella contraataco con esas largas piernas, golpeando una y otra vez mi armadura y mi piel.


—¡Es más rápida que yo!


Eso no era posible.


Lo sabía por un hecho—cuando luche contra ella hace tres días en el Distrito del Placer tenía la ventaja en velocidad.


¡Mi velocidad, mi Agilidad, era más alta, estaba seguro de ello! Solo habían pasado unos días, ¿Entonces por qué?

--Mi <Estado> no es diferente.


Aisha-san giro para otro ataque y prácticamente leyó mis pensamientos.

 


La palma de su mano voló justo enfrente de mi rostro. Todo fue una finta para que pudiera poner su talon por encima de mi cabeza y azotarlo hacia abajo en mi hombro.


Pude echarle un vistazo a mi reflejo golpeado y dañado en sus ojos—ella estaba usando la misma expresión que Jacinto al final del <Juego de Guerra>.


--¡Mikoto-sama, por favor sigue a Bell-sama!


--Pero—


--¡Voy a despejar el camino—muévete!


Las voces que sonaban como las de mis amigos llegaron a mis oídos desde lejos. Sin embargo, no tenía el tiempo para procesar su significado.


Mi sentido del yo estaba desapareciendo con cada golpe, enfocándose hacia un fino borde. Un borde púrpura que logro bloquear una patada inminente.


Lanzando su pierna fuera del camino, di paso hacia delante con <Ushiwakamaru Shiki>.


--¡¡HAAH!!


*¡CLASH!* Mi daga carmesí golpeo el lado plano de su espada.


Vi que su agarre se aflojo por un momento y concentre toda mi fuerza en ese punto. El arma salió de su agarre un momento después, girando a través del aire.


Estaba desarmada. Sus ojos se abrieron por un momento por la sorpresa—pero eso fue todo. Cambiando su estrategia, Aisha-san me sujeto con ambas manos.

--¿¡…!?


Una tremenda presión rodeo mis hombros, cada dedo se clavaba profundamente en mi piel. Lanzo un golpe rápido a mis pies para hacerme perder el equilibrio de nuevo y golpeo mi espalda contra la pared.


Mis huesos se agrietaron por el impacto. Entonces Aisha-san comenzó a correr conmigo pegado contra la superficie rocosa del túnel.


--UGH—¡UWAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!


*¡¡BANG!!* *¡¡BANG!!* *¡¡BANG!!* *¡¡BANG!!*


Cada bache en la pared golpeaba mi espalda, mi piel ardía por la fricción y oleadas de dolor atacaban mi cuerpo a cada segundo.


Aisha-san me arrastro incluso más lejos por el túnel mientras los pedazos de la pared explotaban o se incrustaban en mi piel.


—¡Esto es una locura!

 


No podía escapar, no podía bloquear, no podía defender.


Esta increíble fuerza—no sólo el poder de sus golpes, sino cada uno de sus dedos al borde de desgarrar mis hombros—no tenían sentido.


No sólo era su velocidad, tambien era su Fuerza.


Estaba en un nivel completamente diferente del otro día. En realidad, esto era más como—

—¿¡Lv. 4!?


Esa realización estremeció mi cuerpo.


Todo tembloroso, lo único que podía ver claramente era la mirada en los ojos de Aisha-san. Ella era absolutamente aterradora.


Me aferre a mis dagas por mi vida. Invocando todo el coraje que tenia, trate de asestarle un golpe a mi oponente desarmada—silencio.


--¿¡…!?


Una súbita ingravidez. Los fragmentos de roca que estaban destrozando mi espalda se habían ido. Pero la abrumadora fuerza continuaba empujándome. Ahí fue cuando me di cuenta de lo que pasó. Fui empujado hacia abajo por uno de los muchos agujeros en las paredes del Calabozo en este Piso.

Con sus dedos todavía clavándose profundamente en mi carne, ambos caímos por el conducto que se conectaba al Piso de abajo.


--¿¡~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~!? Ella no me dejaba ir. Abajo, abajo, abajo.

Gotas de sudor salían a borbotones de mi mientras el aire de repente se volvía más húmedo. Giramos hacia adelante, cayendo de cabeza.


Luche para recuperar el aliento. Los destellos de luz que salían de su cuerpo se grabaron en mi memoria.


¿¡Un encantamiento!?


Eso tuvo sentido—sólo por un momento.


Había un capítulo que trataba de encantamientos en uno de esos libros que Eina-san perforó en mi cabeza. Los encantamientos con este gran efecto simplemente no existían. A lo sumo, podían agregarle un elemento fuego o rayo a un arma por un tiempo limitado, pero nada como esto.


—Sus miembros lucharon con fuerza mucho más allá de sus niveles reportados.

 


—Personalmente, tengo miedo de la <Familia Ishtar>.


La advertencia de Eina-san pasó a través de mi cabeza, haciendo que se me pusiera la piel de gallina.


--GEH—¡UWAAAAAAAAAAH!


Salimos por el techo del 15º Piso. Apreté los dientes y torcí mis hombros, finalmente rompiendo su agarre.


Pateando a Aisha-san, conseguí poner mi cuerpo en una buena posición para tomar la caída en el último momento.


La parte de atrás de mi hombro golpeo primero. El impulso me mando rodando por el túnel, pero vi a mi oponente aterrizando suavemente sobre sus pies. Puse mi pie en el suelo y deje de rodar tan pronto como había una buena distancia entre nosotros.


--¡Haaah… haah…!


Tome tanto daño que hasta la sensación del aire entrando en mi pecho quemaba. Arrodillado en el suelo y sujetando mis costillas, mire hacia Aisha-san. No había ni un solo indicio de emoción en su rostro.


La mayor parte de mi armadura había sido destruida y deje caer una daga por aquí. Aisha-san dio algunos pasos adelante, un verdugo obligado a cumplir con su deber.


--¡¡Bell-dono!!


Una voz desde arriba.


Una sorprendida Aisha-san y yo miramos hacia el agujero a tiempo para ver a Mikoto-san aparecer desde la apertura.


Su equipo de batalla violeta se había desgarrado y sangrientos cortes cubrían su piel expuesta. Con su Katana parpadeando amenazadoramente en su mano derecha, aterrizo con apenas un sonido.


--… ¿Cómo demonios supiste que estábamos aquí?


Mikoto-san no respondió a la fría pregunta de Aisha-san. Ella, sin embargo, cargo. Mis ojos se abrieron mientras me levantaba apresuradamente y hacia lo mismo.

Era dos a uno, un ataque de pinzas.


No me importaba lo cobarde que fuera. Ella estaba dándome la espalda y yo estaba aprovechando la oportunidad.


No me había dejado otra opción. Tenía que terminar esto, ahora.


--El equipo de Samira perdió la pista de una mocosa. Qué descuidadas. Pero es inútil. Murmurando algo sobre sus aliados arriba, Aisha-san tomo una postura defensiva.

 


Su larga pierna derecha se disparó hacia Mikoto-san, forzándola a utilizar su katana para defenderse antes de que pudiera entrar en su rango. *¡SNAP!* la patada de Aisha-san fue tan poderosa que rompió a través de la guardia y su pie golpeo el pecho de Mikoto-san.


Cambiando su balance, Aisha-san entonces giro como un trompo y vino hacia mí con una patada giratoria antes de que pudiera acortar la distancia. Todos los puntos de luz pulsaron como uno, distrayéndome por un instante muy valioso. No pude defenderme a tiempo mientras su pie colisionaba con el lado de mi rostro.


Volé hacia atrás cuando Mikoto-san se levantó. Desafortunadamente, Aisha-san tambien vio eso, y llevo su pierna por encima de su cabeza antes de dejar caer su talón.


--¡UGWAH!


--¡GEH!


Con el talón de Aisha-san golpeando justo debajo de su cuello, Mikoto-san se desplomo en el suelo. Aterrice bastante lejos de ellas.


La Amazona salió de nuestro ataque de pinzas bailando, con su largo cabello negro fluyendo graciosamente detrás de ella.


--¿¡M-Mikoto-san…!?


Su cuerpo estaba torcido en un bulto desgarbado en el suelo. No se movía.


Una demostración gráfica de la diferencia en sus niveles. Me levante y di unos pasos hacia ella.


--Nah. Esa ya está acabada.


Aisha-san me miro con sus ojos helados. Claramente había sido lanzado de nuevo a una intersección; no había forma de que pudiera llegar a Mikoto-san a tiempo.


Un momento después…


*WHOOSH*


Una nueva sombra oscura cayó sobre mí.


-- ——


Una sonrisa horripilante saludo a mis ojos cuando me di la vuelta para encarar al recién llegado.






Un cuerpo de pie de más de dos metros de altura. Rechonchos brazos extendidos a los lados.


Mis instintos gritaban que huyera, cada uno de mis nervios se encendió al mismo tiempo, pero no fue lo suficientemente rápido.


Aún más rápido que Aisha-san, me impidió escapar con un puño del mismo tamaño y poder que una balista11— golpeándolo contra mi espalda.


--¡GAHH!


Mi cuerpo se doblo hacia atrás como un tabla rota, todo el aire fue forzado a salir de mis pulmones por el impacto.


Dolor estallo a través de mi estómago como una bola de demolición, mis pies se despegaron del suelo mientras mi cuerpo era mandado a volar.


Mi visión se volvió borrosa, pero no lo suficientemente borrosa como para no darme cuenta de que otro puño del tamaño de una roca se acercaba a mi rostro. Se abrió en el último segundo y agarro mi cabeza en medio del aire.


-- —¡GEGEGEGEGEGEGEGEGEH!


La risa como el croar de una rana demasiado grande llego a mis oídos antes de que las sensaciones que quedaban en mi cuerpo me dijera que estaba inmovilizado contra una pared.


Mis huesos se agrietaron bajo la presión. Pero fue la pared del Calabozo la que cedió primero, rompiéndose y explotando en miles de pedazos a mi alrededor. Duchado por una avalancha de escombros de piedra, mis brazos y piernas quedaron completamente entumecidos.


No podía ver nada más que oscuridad con mis ojos pegados entre dos dedos gigantescos. La desesperación inundo mi mente y un inimaginable dolor atravesó mi cuerpo entero.


--Ah…


Incluso mis cuerdas vocales fallaron.


La mano se alejó de mi rostro y la luz golpeo mis ojos.


La última cosa que recuerdo haber visto fue la horrible sonrisa de esa mujer. Literalmente incrustado en la pared, perdí la conciencia.

× × ×

--¡MALDICIÓN!


Una Gran Espada cortó al último Hellhound en dos.


11 Una catapulta usada en la guerra antigua para lanzar grandes piedras. Los dos tipos de armas de asedio eran catapultas y balistas.

 


Los cadáveres de innumerables monstruos y montones de ceniza llenaban el pasillo.


Clavando la Gran Espada en el suelo y usándola como un bastón, un hombre se limpió el sudor y la sangre de sus ojos mientras miraba alrededor de la zona.


--¿¡Dónde demonios están!?


--¡Lili no tiene ni idea! ¡Bell-sama y Mikoto-sama no han vuelto…! Lili respondió al grito enojado de Welf con su propio grito.

Los grupos de Aventureros encapuchados los atormentaron a ambos a su antojo antes de matar a la mayoría de los monstruos y desaparecer sin dejar rastro. Welf y Lili estaban ahora solos en un silencio mortal.


Lucharon contra su confusión y ansiedad lo suficiente para comenzar a buscar a sus aliados perdidos. El humano gravemente herido y la Hobbit pronto fueron descubiertos por unos Aventureros de Clase Alta que pasaban, y la palabra de su situación se extendió.


× × ×


-- —No puede ser.


En otra parte…


Los gritos de las víctimas fueron silenciados.


Haruhime miraba con incredulidad a las personas que estaban más allá de sus pies.


Un chico de cabello blanco, maltratado y ensangrentado, y la chica de largo cabello negro cubierta de moretones y heridas, yacían inconscientes justo delante de ella.


--Cranel-sama… Mikoto-sama.


Muchas Amazonas trabajaban rápidamente a su alrededor, preparándose para regresar a la superficie, mientras ella se sentaba en estado de shock.


--¿Por qué recogiste a esa pequeña chica, Aishaaa? Nuestras órdenes son llevar el conejito a casa.


--Ahora estaría en el vientre de algún monstruo si la hubiera dejado allí. No sería capaz de dormir por la noche. El monstruosa Amazona Friné y Aisha intercambiaron palabras.

Los labios de Haruhime temblaban mientras se daba la vuelta para dirigirse a ellas.


--Aisha-sama… ¿Estas personas eran el objetivo de esta misión?


--… Así es. Por órdenes de Ishtar-sama.


Toda la fuerza abandono el cuerpo de la Renart.

 


Ella observó con consternación como sus cuerpos eran cargados en la caja de carga metálica detrás de ella.


--Aahh……


Pálida como un fantasma, Haruhime cayó de rodillas.









Capítulo 05 – Piedra Asesina



*Goteo, goteo*


Poco a poco abrí los ojos.


--… Ugh.


El sonido de agua goteando alcanzo mis oídos mientras mi entorno se aclaraba.


Dolor. Dolor desde todos los rincones de mi cuerpo. Reuniendo fuerza en mi cuello, levante la cabeza para tener una mejor vista.


Lo primero que vi fue una pequeña Lámpara de Piedra Mágica. Pero estaba muy oscuro aquí.

Y creo que… las paredes estaban hechas de piedra. No sólo las paredes, tambien el piso y el techo. Era una habitación decentemente amplia, pero el aire era frío y húmedo.


Mis ojos comenzaron a ajustarse a la oscuridad y entonces mi cerebro comenzó a despertar.


--… ¿¡…!?


Mis últimos recuerdos brillaron ante mis ojos.


En el Calabozo, un ataque de Aventureros encapuchados, una extrañamente fuerte Aisha-san, y—


Una grotesca sonrisa en el rostro de una mujer masiva. Todo mi cuerpo se estremeció y cerré los ojos con fuerza.


¡Eso es, yo fui…!


--¡Capturado…!


Totalmente despierto, mi cuerpo volvió a la vida. *Clang, clang* Pero algo me detuvo. Gire mi cabeza para ver de cerca.


Mi trasero estaba en el frio suelo de piedra y estaba sentado contra una pared. Mis brazos… estaban atados encima de mi cabeza por cadenas plateadas. La sorpresa se apodero de mí, mis ojos se abrieron. Trate de liberarme, confiando en mi Fuerza para romper los grilletes—pero no sirvió de nada. ¡Ni siquiera se agrietaron!


Jale un par de veces más, las pesadas cadenas metálicas chirriaron por encima de mis orejas. Pero esto era un desperdicio de energía. No había más remedio que renunciar por ahora.


Tomando respiraciones rápidas y cortas, trate de relajarme mis hombros.


--¿Qué demonios está pasando…?


Una débil voz broto de mi boca. El ataque salió de la nada, y ahora esto. Nada tenía sentido.

 


Pero sí sabía que Aisha-san estaba dirigiendo el ataque, lo que significaba que fue la <Familia Ishtar>. No sabía lo que estaban tratando de lograr, pero… me capturaron y me trajeron aquí… ¿Así que esta sería su sede?


Lili, Welf, Mikoto-san… ¿Todos estarán bien?


Sorprendentemente estoy en buen estado…


Quité mis ojos de mis manos suspendidas y me eche un vistazo mí mismo. Mis Dagas y mi armadura se habían ido. Mi camisa negra era un completo desastre, pero la piel debajo parecia saludable. Tambien mis brazos y piernas, apenas tenían un rasguño.


Ah, era por eso. Las salpicaduras de residuos en mi camisa demostraban que prácticamente me ducharon con pociones en algún momento. El frío era más fuerte en mi piel expuesta.


En realidad, todo mi cuerpo se sentía muy frío. Tome una respiración profunda, reuní mis pensamientos y revise la habitación una vez más.


La habitación de piedra se sentía vieja, como que fue construida hace mucho tiempo. No había ventanas en absoluto, y estaba bastante seguro de que había moho en el aire.


La Lámpara de Piedra Mágica estaba integrada en la pared… y justo debajo había látigos, cadenas, velas, una variedad de esposas y ataduras, y un garrote con puntas… tambien otras cosas, pero pensar en ellas me asustaba hasta la muerte. Había incluso más de ellas en una mesa y apiladas en la esquina.


Y directamente frente a mí, apenas reconocible en la tenue luz del otro lado de la habitación—había una reja de hierro negro.


--Es como si esto fuera… Una sala de interrogatorios.

Me trague el aire en mi garganta.


No había nadie más aquí, al menos eso creo… Una oleada de miedo se precipito a través de mi cuerpo hasta la punta de mis dedos de los pies.


Jale aún más fuerte de las cadenas, con mi ansioso corazón palpitando en mi pecho. Mire a la izquierda y a la derecha; el sonido de pasos llego a mis oídos.


--… ¡…!


Contuve la respiración.


Más gotas de agua caían del techo mientras los pasos se hacían más fuertes, viniendo hacia mí. Mi corazón golpeaba contra el interior de mis costillas mientras mis ojos se fijaban sobre la reja de hierro, temiendo lo que podría ver.


Una gran sombra apareció en el otro lado. Se desplazaba ligeramente de un lado a otro, luego, *Creak*. La reja se abrió y la figura entro.

 


Cada nervio en mi cuerpo estaba pulsando, gritándome que corriera. Los detalles de la figura entraron en mi visión—


--¡Gegegegegegeh! ¡Mira quién está despierto!


 

Casi me desmayo de nuevo.

 


× × ×

 


--¡Encuentren a ese maldito sapo!


La sede de la <Familia Ishtar>, <Belit Babili>, estaba en caos.


Aisha había llevado a un grupo de las <Berbera> al Calabozo para atacar al equipo de batalla de Bell bajo las órdenes de su Diosa.


Volvieron a la superficie y regresaron a su territorio sin problemas. Fue entonces cuando la masiva mujer delante de ellas, Friné, decidió hacer su movimiento. Dejando inconscientes a todas las otras <Berbera> en cuestión de segundos, sacó a Bell de la caja de carga y desapareció. Ella había ignorado una orden directa.


El equivalente del pandemonio apocalíptico estalló en el momento en que sus acciones fueron descubiertas. Aisha gritó órdenes a sus aliadas, consiguiendo que toda la <Familia>, incluyendo Beastman, Elfos y no combatientes, se unieran a la búsqueda. Aventureros y prostitutas corrían por los pasillos de su fortaleza de burdeles.


--¡Esa tina de manteca…!


--¡Ella va a “festejar” a pesar de que Ishtar-sama le dijo que no!


Las Amazonas se gritaban unas a otras mientras su grupo de búsqueda aumentaba en número a cada segundo.


--Eso es justo como tú, Friné…


Con los frenéticos pasos de sus dependientes resonando desde abajo, Ishtar se sentó en un sofá con una expresión extremadamente disgustada en su rostro.


Actualmente estaba en una habitación abierta hacia la cima de su imponente palacio. Acentuado con una gruesa alfombra roja, el espacio entero fue diseñado para parecer un salón del trono apto para la realeza. La Diosa estaba sentada con las piernas sobre el sofá, estirada como una reina.


Estaba rodeada por un anillo de sirvientes sin camisa—todos hombres guapos y elegantes chicos mayores. Cada uno de ellos agitaba lentamente un abanico de un lado a otro.


--Pero… ningún hombre se sentiría atraído por una mujer así, ¿Verdad?


Un Beastman que había entrado recientemente al servicio de Ishtar expresó en voz baja su opinión mientras agitaba su abanico de un lado a otro. Un humano de piel oscura, el sirviente preferido de Ishtar, Tamuz, se apresuró a responder.

 


--¿No lo sabes?


--¿Saber qué?


--Friné fuerza una enorme cantidad de afrodisíaco en la garganta de cualquier hombre que atrapa. A esa mujer no le importa un bledo cuánto ruegue su víctima. Ella tomará lo que quiere.


Tamuz terminó diciendo que ella se complacía hasta que no quedaba nada, sólo la cáscara vacía de un hombre. El color se desvaneció del rostro del joven sirviente.


Un escalofrío recorrió a los otros sirvientes, haciendo que se estremecieran mientras mostraban expresiones amargas.


--Aún podría dejarme vengarme un poco de Freya… pero no se siente bien para mí.


Ishtar tomó una uva de un tazón en la mano extendida de un sirviente y molió la jugosa fruta entre sus dientes.


Lamiéndose sus gruesos labios con su lengua rosa oscuro, Ishtar volvió su mirada hacia su asistente de mayor confianza.


--Tamuz, únete a la búsqueda.


--En seguida.


El apuesto hombre hizo una breve reverencia antes de salir de la habitación.


Las acciones de una mujer habían desencadenado una total confusión y desorden dentro de su palacio y sus alrededores.


× × ×


--…


Una chica estaba sola en medio del torbellino de locura. La determinación crecía en los ojos de Haruhime.

Lanzo una mirada hacia el pasillo y volvió su atención a una reja de hierro justo a su lado. Podía ver a una chica humana inconsciente tendida en el suelo justo detrás de las barras de hierro.


Los guardias habían sido llamados para buscar a Bell, dejando a la prisionera sin vigilancia. Haruhime miró por encima del hombro una vez más para asegurarse de que estuviera sola. Luego tiró un montón de llaves en la celda través del espacio entre las barras.


--Tienes mis más profundas disculpas.


Susurró en voz baja hacia la celda, pero ella era necesaria en otra parte.


Con sus orejas de zorro completamente extendidas, no perdió tiempo en salir del pasillo.

 


× × ×

La sangre se dreno de mi rostro mientras dos ojos saltones se cernían sobre mí.


--Bienvenido a mi pequeña cámara de amor.


Una voz tan ronca que me sacudió hasta mi mismo centro. Dos musculosos brazos cortos y rechonchos salían de la ropa de batalla roja y negra. Al menos diez llaves colgaban de un anillo colgando de sus carnosos dedos.


--Y todo es porque la Calle Dedalo está tan cerca. Hay un túnel secreto desde la sede que trae aquí.


Todavía llevaba el nombre del loco arquitecto que la diseñó. Gracias a él, ella puede hacer lo que quiera aquí. Friné dio un paso más cerca, con su profunda voz resonando alrededor de la habitación.

--Aquí es donde traigo a todos mis hombres favoritos. Es un poco molesto tener que arrastrarlos hasta aquí, pero ni siquiera Ishtar-sama conoce este lugar.


Mi boca se secó al saber que ella era la única que conocía esta habitación. La desesperación me invadió; nadie iba a salvarme.


Ni siquiera tenía que preguntarle qué planeaba hacer ahora.


Era muy consciente—¡La “cacería” a través del Distrito del Placer fue hace sólo cuatro días!


¡No es bueno, no es bueno, NO ES BUENO!


Movi mis pies hacia atrás en un intento desesperado de ganar algo de distancia, pero mi espalda golpeo la pared inmediatamente. ¡Estaba atrapado!


--¿Quién se conformaría con las sobras? ¡Tienes que tener el primer bocado, el primer olor, para disfrutar verdaderamente del banquete! ¿No es así?


Sus ojos se estrecharon mientras sus labios se extendían de oreja a oreja en una sonrisa amenazadora.


--¡Gegegegegegegeh!


Otra ronda de risa como el croar de una rana.


Otro paso más cerca de su sombra cayó sobre mí—ya no podía controlar el pánico.


--HYYE—¡HYYYEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!"


¡Incluso el ruido de los grilletes no podía enmascarar mi lamentable grito! Me retorcí, desesperado por cualquier tipo de oportunidad para escapar.


Tirando contra las restricciones en todas direcciones, lo intente una y otra vez. Pero las cadenas no se rompían.

 


--Ya ríndete. Esas cadenas fueron forjadas con mithril. Incluso los Aventureros de Primera Clase no pueden romperlas.


El mithril también es muy mágicamente conductivo. Si intento volarlas con Firebolt, la reacción explosiva me arrancaría las manos de mis muñecas y las enviaría volando. Ella se regodeo y me dijo lo mismo.


Friné llevo el anillo de llaves a su rostro y las hizo sonar delante de mí. Una de esas piezas de metal podía liberarme. Mire horrorizada mientras tiraba todas a la mitad de la habitación, aterrizando con un tintineo metálico sobre la mesa. Ella me sonrió—y se inclinó cerca de mi rostro.


--Ahhh, deliciosooo.


-- ——————————————


Una larga lengua salió de su boca y lamio un lado de mi rostro.


Todo mi cuerpo se entumeció. Estaba bastante seguro de que podría morir aquí y ahora.


Era exactamente el mismo efecto que ser lamido por una Rana Tiradora en el Calabozo. Todos los pelos de mi cuerpo se erizaron, mi consciencia vago hacia la próxima semana. Mi cabeza se balanceo hacia atrás, mis ojos retrocedieron mientras perdía de vista el techo.


La Aventurera de Primera Clase me convirtió en nada más que una concha con una sola lamida. Mi vista volvió a enfocarse por un momento, pero me gustaría que no hubiera sido por la sencilla razón de que la vi mojarse los labios con esa lengua.


--A la cama o sacar los juguetes…


--¡D-Detente, por favor, te lo suplico, por favor, detente—!


--¡Gegegegegeh! Parece que primero necesitas aprender quién es el que manda.


Extendió su mano derecha y sujeto mi rostro, justo encima de mi boca. Entonces su mano izquierda se apodero de lo que quedaba de mi camisa y comenzó a tirar de ella.


Mis dientes castañeaban. Las lágrimas se escapaban de mis ojos. No podía dejar de temblar.


Me movía de un lado a otro en un intento desesperado por liberarme de su agarre, pero no servía de nada. El temblor se volvió demasiado intenso y mi capacidad de lucha desapareció.


Friné se inclinó más cerca, disfrutando claramente cada segundo de mi agonía. Entonces—


--… ¿Haa?


Ella miro mis piernas.


Más específicamente, mi… ingle que parecia haberse marchitado de miedo.


--Tch… Ese es el problema con los mocosos. No se puede evitar. Tengo un suministro de jugo de amor por aquí en alguna parte…

 


Ella dejo caer mi camisa y se levantó. ¿Tal vez ha perdido el interés? Apartándose, me miro y dijo:


--Espera allí. Te serviré como un estofado de conejito. Sí, cuidare muy bien de tiiiii.


Comenzó a reírse de lo que sin duda consideraba una linda expresión de terror en mi rostro y desapareció de nuevo en la oscuridad. Escuche que la reja de hierro se cerraba y volví a intentar liberarme.


--… ¡T-T-T-T-Tengo que salir de aquí!


El crujido de las cadenas una vez más resonó en toda la habitación. Mis muñecas gritaban de dolor, pellizcadas entre las cadenas, pero no me importo. Salir de estas cosas era una cuestión de vida y muerte.


¡Estaba en tiempo prestado así como me encontraba!


Entonces, con todo mi cuerpo temblando como un conejo atrapado—*Creak*


--¿¡T-Tan pronto!?


La reja de hierro se abrió de nuevo.


Con lágrimas brotando de mi rostro, vislumbre la figura humana que se aproximaba a través de la oscuridad.


Se acabó. La oscuridad de la desesperación se apodero de mí. Y las últimas cosas que vi fueron dos orejas de zorro… ¿Y una espesa cola dorada?


La luz volvió a llenar mi visión, mis ojos se abrieron desmesuradamente. La delgada figura claramente llevaba un kimono.


--¿Estás herido, Cranel-sama?


Ella sonaba sin aliento, pero se apresuró a mi lado.


--¡¡HA-HARUHIME-SAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN!!


--Shh, shhh, shhh. Quédate quieto, Cranel-sama.


Lágrimas de alegría brotaron de mis ojos mientras mi voz rugía desde lo más profundo de mi garganta. Sorprendida, Haruhime-san coloco dos dedos sobre mis labios.


Pero no podía escuchar ni una palabra de lo que decía.


¡Era una Diosa! ¡Una Diosa había llegado!


¡Una Diosa del Lejano Oriente estaba aquí ahora mismo!


He sido salvado del borde de la desesperación. Haruhime-san inspecciono rápidamente los grilletes que ataban mis muñecas antes de mirar alrededor de la habitación. Detecto el anillo de llaves que Friné dejó en la mesa y los agarro sin pensarlo dos veces.


Ella regreso a mi lado en un instante, tratando con llave tras llave en la cerradura justo por encima de mis manos.

 


--Estas libre.


*CLICK* Los grilletes de mithril liberaron su agarre.


La sangre regreso corriendo a mis miembros mientras caían al suelo. Una nueva ola de lágrimas fluyo de mis ojos, pero esta vez eran lágrimas de alegría por mi nueva libertad.


Salte hacia la chica frente a mí.


--¡UWAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!


--¡EEEK!


Envolví mis brazos alrededor de ella.


No pudo mantener su equilibrio cuando enterré mi cabeza en su pecho, y cayó hacia atrás.


No había nada de calma en mí. Cada músculo, cada fibra, cada célula estaba regocijándose después de ser liberado del más inflexible temor que había experimentado hasta ahora. La abrace tan fuerte como pude, con mi rostro clavado en su pecho como un niño traumatizado reuniéndose con su madre.


Estaba asustado, muy asustado.


Ella era tan cálida y suave, no pude evitar tallar mi rostro en ella una y otra vez.


--¡Haruhime-saaaaaaaaan…!


Finalmente levante la cabeza. Viendo mi rostro con lágrimas corriendo libremente, sus propias mejillas enrojecieron.


Luego se sentó, jalando de mi cabeza hacia su pecho y abrazándome con ambos brazos. “Ahora está bien”, dijo suavemente mientras pasaba sus dedos por mi cabello. Cambiando su equilibrio, levanto su cola y la envolvió alrededor de mi cintura.


Un conejo buscando refugio encontró consuelo en un zorro solitario.


--B-Bueno, Cranel-sama. Deberíamos irnos enseguida.


--¡Uhnnhg!


Ella se sonrojo de nuevo y empujo mis hombros hacia arriba y lejos. Levantándose, sujeto mi mano.

Limpie mis lágrimas con mi mano derecha, y ella me levanto como si fuera una amistosa vecina consolando a un niño perdido.


Debo parecer absolutamente lamentable en este momento. Afortunadamente, estaba oscuro en la sala de interrogatorios. Pasamos a través de la reja de hierro y hacia el pasillo aún más tenue.


--L-L-Lo siento, Haruhime-san…

 


--N-No es nada… Por favor, no te preocupes.


Me llevo más allá de las Lámparas de Piedra Mágica.


Finalmente me había calmado lo suficiente de la explosión de euforia para darme cuenta de lo que había hecho y me disculpe con ella.


Sólo entonces note que todavía estaba sosteniendo mi mano. Sus mejillas se sonrojaron y soltó mi mano.


--Pero… ¿Cómo supiste dónde estaba?


Estaba muy agradecido, agradecido más allá de las palabras, por lo que había hecho por mí. Pero teniendo en cuenta lo que me dijo Friné, era un poco extraño.


Si su Diosa no sabía la ubicación de la habitación, ¿Cómo me encontró a tiempo Haruhime-san? Gire mis ojos rojos—ya eran rojos para empezar, pero no así—hacia Haruhime-san.

--La verdad es que vi a Friné-sama usar este pasaje en el pasado.


Seguimos caminando mientras me contaba sobre la ocasión que vio a la Amazona escabulléndose.


--Me descubrió y me amenazo. Es por eso que nunca le he dicho una palabra a nadie antes…


--Entonces… eso significa que…


Si no le había dicho a nadie sobre este pasaje, entonces Friné sabía que sólo Haruhime-san sabía sobre él. Haruhime-san se puso en una posición muy peligrosa para ayudarme.


Ella leyó la mirada de preocupación en mi rostro, pero sólo sonrío.


--No hay necesidad… de preocuparse por mí.


Era la misma sonrisa que antes, vacía y distante. No había nada que pudiera decir. Perdido en mis propios pensamientos, seguí a Haruhime-san fuera del pasaje.

× × ×

--…… ¿Huh?


Los músculos del cuerpo de Friné se contrajeron mientras examinaba la escena con una jarra de afrodisíaco en su mano.


Una cerradura abierta estaba puesta sobre el montón de cadenas de mithril en el suelo. El conejo blanco no estaba por ninguna parte.


El rostro de Friné se transformó en una máscara de rabia mientras miraba lo que quedaba de su premio.

 


--La única persona que lo conoceeeee…


Las pupilas de sus ojos se encogieron mientras se fijaban en una larga hebra de cabello dorado.


-- —¡HARUHIMEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!


Un estruendoso rugido estalló, su rabia sacudió toda la habitación.


× × ×

Al final de la Calle Principal del Sur, había un edificio que se destacaba de todos los demás en el Distrito Comercial.


Era un solemne palacio que tenía la atmosfera de un antiguo templo, rodeado por un amplio césped y altos muros por todos lados.


Controlar esta cantidad de espacio en el Distrito Comercial hablaba volúmenes sobre la riqueza y el poder de su propietario.


Se elevaba orgulloso en el 5º Distrito de Orario, intercalado entre las Calles Principales del Sur y Sureste. Esta estructura dominante era el polo opuesto de la sede de la <Familia Loki>, <La Mansión del Crepúsculo>, en el norte. Su nombre: <Folkvangr>.


Sin embargo, todos la conocían como la sede de la <Familia> más poderosa de Orario: la <Familia Freya>.


--Freya-sama. La <Familia Ishtar> se está comportando extrañamente.


El nivel más alto del palacio estaba revestido de plata y diseñado para parecerse a la luna. Freya estaba sentada al fondo de una habitación abierta, su abrumadora presencia llenaba la habitación mientras sus ojos se fijaban en la persona que hablaba. Una de sus dependientes, una joven humana, avanzo a toda prisa por la habitación antes de arrodillarse delante de su Diosa.


--¿Detalles?


--Un gran número de prostitutas están corriendo alrededor de su sede, así como del Distrito del Placer.


--Dime… ¿Allen y su equipo las están vigilando?


--Sí, Mi Señora. Ottar ha tomado posición en la Calle Dedalo. Allen y Grale se han infiltrado en el Distrito del Placer.


--Ya veo. Puedes irte… Gracias, Helen.


La humana había venido para entregar el mensaje en lugar del favorito de Freya, Ottar. Le agradeció a la chica y amorosamente pasó sus dedos por el largo cabello de la humana.


La chica tembló, abrumada por un cumplido que nunca espero recibir. Volviendo a sus sentidos, empujó su cabeza cerca del suelo, alegando que no era digna de tales elogios.

 


Ocultando su rostro ruborizado detrás de su cabello, salió de la habitación tan rápidamente como había llegado. Freya la observó alejarse un momento antes de mirar hacia el cielo.

La ventana, muy por encima de su cabeza, mostraba el horizonte occidental.


× × ×

--…


Él estaba mirando por la ventana del último piso del burdel en el mismo momento en que Freya recibió el mensaje.


Todavía era de madrugada y sin embargo podía ver a grupos de prostitutas caminando por las calles en grupos de dos o tres. Una larga y delgada cola se agitaba perezosamente de un lado a otro mientras las miraba a través de sus estrechos ojos. Cada una de las prostitutas parecía nerviosa, moviendo sus cabezas de un lado a otro como si estuvieran buscando desesperadamente algo.


Él era un Catman, de 160 cm de altura y cubierto de brillante pelaje negro y gris. Mirando lejos de las calles, su mirada cayó sobre un palacio en la distancia.

--¡Allen!


Apresurados pasos resonaron por el pasillo antes de que una hermosa prostituta llegara a su puerta. El Catman, Allen Fromel, se apartó lentamente de la ventana para mirarla.

--El <Pequeño Novato> fue llevado a nuestra sede después de todo. Pero ahora ha desaparecido y todas lo están buscando.


Ella era una mujer humana muy atractiva que compartía su estatura que era incompatible con su abundante figura.


También era un no combatiente que pertenecía a la <Familia Ishtar>.


Le dio al hombre información que sólo Aventureros y capitanes de la <Familia> sabían.


--Capturado por un grupo de prostitutas… conejo sin valor.


Los Catman eran generalmente conocidos por su gentil y amistosa apariencia. Sin embargo, las palabras y el tono ásperos de Allen traicionaron esa reputación.


Él chasqueó su lengua, con sus ojos negros destellando de disgusto.


--Allen, he hecho todo lo que me has pedido. Esto fue suficiente para convertirme en tu mujer, ¿Verdad?


Sus mejillas se sonrojaron de color rosa brillante, y sus ojos se humedecieron mientras se acercaba al hombre.

 


Ella estaba al alcance de la mano del Catman.


Aunque no trato de acercarse, se había puesto en gran peligro para cumplir sus deseos. Había traicionado a su propia <Familia> por el hombre que amaba.


Abriendo sus hombros hacia él, el anhelo en sus ojos era palpable. Sin embargo, Allen le dio un vistazo antes de empujarla.


--No me toques, puta. Ensuciarás el favor de mi Diosa.


Ella se tambaleo hacia atrás. El duro rechazo de Allen la dejo en estado de shock.


--Como si me gustara una de ustedes. Eres una puta común, consumida por la lujuria.


Miró el escote expuesto de la mujer con el mismo desdén como si mirara carne podrida antes de mirarla a los ojos.


Ser la compañera preferida de un Aventurero de Clase Alta, o convertirse en su mujer, era el objetivo de toda prostituta en Orario. Una conexión con la persona o <Familia> adecuada le daría más poder dentro de su mundo.


Todos estaban desesperadas por un patrocinador influyente para respaldarlas. Todas tenían sueños de convertirse en una reina de la noche.

Allen sabía que era una de ellas y fríamente escupió sus siguientes palabras, diciendo que un parásito que se entregaba a cualquier hombre por el precio correcto era indigno de su afecto.


--Monstruo… Y-Yo te amaba.


Un tipo diferente de lágrimas fluyo de sus ojos en el momento en que se dio cuenta de que había sido utilizada. Allen apartó los ojos de ella y pasó más allá de sus temblorosos hombros.

Estaba casi fuera de la puerta cuando la prostituta se dio la vuelta con furia en sus ojos.


--¡Hijo de puta desagradecido!


Su voz chilló mientras sus manos buscaban a tientas algo que no estuviese pegado al suelo.


Arrojó almohadas, objetos aleatorios e insultos hacia él—Allen los esquivó sin mucho más que mirar por encima de su hombro. Luego extendió su mano a su cintura, sacó una Daga, se dio la vuelta y presionó la cuchilla contra su garganta en menos de un segundo.


-- —Ah.


--Cállate.


Su rabia se congelo por el terror, sus pulmones se negaban a respirar.

 


La cuchilla permanecía inmóvil justo encima de su piel. Afortunadamente, ella cayó hacia atrás en el suelo. Allen giró el arma en su agarre antes de devolverla a su funda. Le dio la espalda y caminó hacia la puerta.


La chica se sentó en el suelo, con la cabeza entre sus manos temblorosas.


--Que… cruel…


Dijo débilmente. Allen no respondió mientras sacaba una pequeña bolsa de monedas de su cinturón y la lanzaba en su dirección.


Dejando atrás el deformado desorden de una mujer, Allen dejó una habitación a la que nunca volvería.


--…


El Catman salió del burdel sin hacer ruido, en dirección a la azotea.


Una vez allí, vio varias otras sombras paradas sobre la zona roja y otros burdeles.


Pertenecían a un Elfo, un Elfo oscuro, y cuatro Hobbits que parecían lo suficientemente parecidos como para ser cuatrillizos.


Entonces Allen volvió su atención a las calles del Distrito del Placer, con su equipo vigilando cada uno de sus movimientos.


× × ×


Se despertó con el sonido de cientos de pasos apresurados.


--Uhh…


Mikoto gimió suavemente mientras sus ojos parpadeaban lentamente.


--¿Dónde estoy…?


De repente se dio cuenta de que sus brazos y piernas estaban atados cuando trató de levantarse del suelo. Sus ojos rápidamente miraron hacia sus manos y hacia sus pies. Sus miembros estaban sujetos por grilletes plateados.


--No puede ser… En el Calabozo, ¿Fui capturada?


Atacados por misteriosos Aventureros, prácticamente obligada por Lili y Welf a perseguir a Bell, atrapada por el contraataque de una Amazona alta—los recuerdos inundaron su mente mientras punzadas de dolor destellaban por su cuerpo. Mikoto comenzó a conectar los puntos.


--¿¡Bell-dono…!?


La identidad de sus atacantes seguía siendo un misterio, pero estaba bastante segura de que Bell había sido su objetivo. El hecho de que habían utilizado un método tan violento para capturarlo la llenó de temor y aprensión.

 


Podría estar atrapada e indefensa en un cuarto oscuro, pero… La velocidad y el inusual ritmo de los pasos fuera de la puerta le hicieron saber que algo andaba mal. Había pánico en el aire. Las cejas de Mikoto se hundieron mientras se concentraba en los sonidos.


--El conejo y Friné… No puedo encontrar… La orden de Ishtar-sama…


Con sus oídos potenciados por su <Estado>, Mikoto logró reunir valiosa información.


Primero, los atacantes pertenecían a la <Familia Ishtar>, lo que significaba que esta probablemente era su sede. Segundo, había una alta probabilidad de que Bell había sido capturado como ella, pero de alguna manera había escapado. Sin embargo, no podía confirmar nada de eso por el momento.


Mikoto sabía que era demasiado pronto para relajarse, pero saber que Bell aún estaba vivo la hizo dar un suspiro de alivio.


La nueva información le ayudó a recuperar una pequeña sensación de calma.


--Sea como sea… hay que hacer algo con estos grilletes.


La mirada de Mikoto se clavó en las cadenas que la ataban. Un tirón rápido fue suficiente para hacerle saber que no podía liberarse solo con fuerza. Así que levantó la cabeza y escudriñó la habitación para encontrar cualquier tipo de herramienta que pudiera ayudarla. No pasó mucho tiempo antes de que—


--… ¿Llaves?


Ella vio un anillo lleno de llaves en el suelo justo delante de la puerta de hierro herméticamente cerrada.


Asombrada por este golpe de suerte, Mikoto deslizó su cuerpo hacia ellas. Bajo la débil luz de la ventana enrejada de la puerta, las agarró y maniobro la llave superior en la cerradura situada justo debajo de su muñeca izquierda y, con gran dificultad, la metió dentro. *Click*


Los grilletes instantáneamente se abrieron y sus brazos y piernas quedaron libres. Mikoto se sentó y miró fijamente la cerradura abierta en el suelo.


--… ¿Haruhime-sama?


Mikoto pensó inmediatamente en la Renart que pertenecía a la <Familia Ishtar>. No había ninguna prueba, pero no había ni una sombra de duda en su mente.


Fue la amable chica quien le dio un medio para escapar.


--Estoy en deuda contigo... Haruhime-sama.


Sintiendo una sonrisa creciendo en sus mejillas, el ahora libre Mikoto se levantó. Necesitaba un plan.

Reunirme con Bell-dono tiene prioridad, entonces nuestro escape… Otros objetivos: adquirir armas sería útil.


Estaba completamente desarmada. Su una vez orgullosa ropa de batalla violeta no eran más que harapos alrededor de su cuerpo.

 


Mientras que encontrar armas estaba en la cima de su lista, su aspecto rayaba en lo obsceno. Usando el equivalente a trapos ensangrentados que revelaban gran parte de su blanca y sedosa piel todavía magullada, Mikoto estaba a un paso de parecerse a esas damas libertinas.


Cubriendo su cuerpo lo mejor que pudo con sus delgados brazos, Mikoto comenzó a explorar la habitación una vez más.


Había una oscura Lámpara de Piedra Mágica encima de su cabeza. Por lo que podía ver, Mikoto descubrió que había estado encerrada en una especie de gran almacén. Por supuesto que no había armas aquí, pero había armarios llenos de ropa usada por las prostitutas y cajón sobre cajón de sus accesorios y artículos.


--Mis disculpas.


Susurró a los armarios antes de abrir cada uno de ellos y buscar de un extremo a otro hasta que encontró lo que buscaba.


No hace falta decir que los primeros artículos de ropa que encontró eran muy adecuados—para el Distrito del Placer. Sin embargo, no tardó mucho en tropezar con trajes usados en la zona roja.


Mikoto pasó los dedos por la manga de un kimono de su ciudad natal y la sacó sin vacilar. Teniendo en cuenta que su única otra opción eran vestimenta de Amazonas que ascendía a poco más que ropa interior, fue una decisión fácil.


Sonrojándose en la oscuridad, rápidamente se quitó los restos de su armadura de batalla de tela y se puso una túnica de manga corta y que llegaba hasta los muslos sobre la larga hebra de tela que había envuelto alrededor de su pecho.


Terminó el conjunto con una falda a juego.


--Esto es de esperar…


El tejido de la falda que llegaba a sus espinillas y la parte superior del kimono crujían cada vez que se movía. Se sentía barata y picaba contra su piel.


Decidiendo que era mucho mejor que la alternativa, ignoró el extraño tirón de su nueva ropa y se puso seria. Sólo había una entrada o salida de la gran habitación, la puerta de hierro. Mikoto se aproximó cautelosamente y miró por la ventana.


Vio a grupos de dos o tres personas corriendo por la puerta, pero nadie estaba afuera. Entonces encontró la cerradura en el interior de la barrera metálica y usó el mismo juego de llaves para abrirla. No se demoró. Dio una revisión rápida por el pasillo, y salió del almacén sin hacer ruido.


Su nariz recogió un tenue rastro de almizcle en el aire mientras desaparecía por el pasillo del palacio antes de que alguien llegara.


Mikoto comenzó su búsqueda por la extensa estructura.


--Hey, ¿Los encontraron?


--¡…!

 


En el momento en que escuchaba una voz o sentía la presencia de alguien, Mikoto se zambullía en la esquina más cercana o se escondía en las sombras fuera de la vista.


Capaz de ocultar su respiración y ralentizar su ritmo cardíaco, observó a las prostitutas no combatientes e incluso a las temibles <Berbera> pasar por delante de ella muchas veces sin que la notaran.


No soy una gran ninja, sin embargo…


Takemikazuchi la había entrenado en muchos estilos de combate incluso antes de abandonar su patria. El Ninjutsu era uno de ellos.


Tenía sentimientos encontrados sobre estas técnicas de espionaje siendo útiles mientras caía del techo y aterrizaba en silencio en el piso después de que otro grupo pasara por debajo de ella.


Sigilo, caminar de puntillas, movimiento silencioso. Evitando hábilmente la atención de las Amazonas corriendo y su atuendo actual eran muy apropiado del nombre ninja.


--... Ahora es un momento tan bueno como cualquier otro.


Mikoto encontró escaleras que subían y bajaban—y activó su Habilidad.


—<Yatanoshirogarasu>.


En este momento, Mikoto tenía dos Habilidades a su disposición.


La primera, <Yatanokurogarasu>—una Habilidad que le permitía detectar la presencia de un monstruo del que ya había recibido <Puntos de Experiencia> en el pasado. Aunque no era perfecta, esta habilidad la protegía de la mayoría de las emboscadas de monstruos y ataques furtivos.


La segunda, <Yatanoshirogarasu>.


Todo lo contrario de la primera, <Yatanoshirogarasu> le daba a Mikoto la capacidad de sentir a sus aliados.


… Bell-dono no parece estar en este piso.


Esta habilidad solo detectaba a aquellos con el mismo Ichor que el suyo—otros que habían recibido un

<Estado> del mismo Dios.


Lo que significaba que podía encontrar fácilmente a los miembros de su propia <Familia>.


Incluso si estuviera perdida en los túneles más profundos del Calabozo, <Yatanoshirogarasu> podría guiarla de regreso al resto de su equipo dándole una imagen mental de su ubicación.


Había usado esta Habilidad para seguir a Bell durante la emboscada.


Incluso a plena potencia, treinta metros podrían ser mi límite ahora…


El rango de las dos Habilidades de Mikoto variaba, basado en su <Estado> y condición.

 


Además, activarlas drenaba su Mente. Por lo tanto, elegía una dirección después de usar <Yatanoshirogarasu> durante unos segundos y luego viajaba hasta el límite de su rango antes de activarla de nuevo. Esta estrategia le ayudó a evitar la tensión constante en su Poder Mágico.


--… ¿…?


Evitando los ojos de las prostitutas que pasaban, Mikoto bajó a los niveles inferiores del edificio. Ahí fue cuando lo sintió: una presencia apenas dentro del rango.

--¿Bell-dono? No, pero, ¿Qué es esta extraña sensación…? Era la presencia de un aliado que nunca había sentido antes. Dejando de lado su confusión, se dispuso a buscarla.

Mikoto atravesó varios pasillos y descendió aún más escaleras hasta encontrar una habitación escondida en un rincón de un piso oscuro.


--¿Una bóveda…?


Las circunstancias estaban a su favor: no había guardias, y ya tenía un anillo lleno de llaves. Asegurándose de que estuviera sola, Mikoto encontró la llave correcta, abrió la puerta y entro. Sus ojos fueron recibidos por armas de todos los tamaños y formas, poderosos Ítems y pilas de joyas. Grandes estantes cubrían las paredes en cada dirección. Una gran bolsa en la esquina trasera de la habitación brillaba con el brillo de miles de Varisu en la penumbra.


Su sorpresa fue evidente cuando se adentró en la bóveda… y localizó la extraña “presencia” en una mesa junto a un conjunto de escamas doradas.


--Esto es… de Bell-dono.


Mikoto extendió la mano y agarró la vaina negra de la <Daga de Hestia>.


Sólo cuando su palma tocó la empuñadura hizo que el grabado respondiera a su <Gracia> resplandeciendo de purpura hasta el final del arma.


--La Daga de Hestia-sama... Así que es por eso.


El valor y el origen de esta arma habían causado un gran revuelo en su día de reclutamiento. Ésa había sido su primera pista.


Esta arma, hecha especialmente para Bell, compartía la misma <Gracia> e Ichor que ella y estaba respondiendo a su toque con un brillo violeta.


Estaba viva y de hecho era una de sus aliadas. Mikoto sonrió mientras disfrutaba de su luz.


--Tambien debería recoger las otras armas de Bell-dono…


No tardó mucho en ver tanto a <Ushiwakamaru> y <Ushiwakamaru-Shiki> colocadas en la misma mesa.

 


Mikoto razonó que después de que fueran capturados y despojados de su equipo, sus atacantes planeaban vender cualquier cosa valiosa—particularmente la Daga marcada con el grabado <Ήφαιστος>—y los pusieron allí para su custodia.


Recogiendo las tres Dagas, así como la riñonera de Bell, la bolsa de Ítems y la funda de pierna aun llena de pociones, Mikoto ató todo a su cuerpo.


Luego le dio otro vistazo alrededor de la bóveda. Excusa tras excusa para lo que estaba a punto de hacer escapaba de sus labios mientras se acercaba a una de las estanterías llenas de Ítems.


Bebió dos opciones: una para sanar sus heridas físicas restantes y la otra para restaurar su Mente. Por último, llenó los espacios vacíos de las fundas de pierna con tantas Pociones Superiores como pudo.


Mikoto encontró una gran variedad de granadas de destello y bombas de humo un poco más abajo en el mismo estante. Deseando estar lo más preparada posible, llenó la bolsa de Ítems de Bell hasta la cima.


--Haa… Estas son las acciones de nada menos que de un vulgar ladrón… Aunque se sentía genuinamente arrepentida, no detuvo sus manos.

Mikoto había llegado a comprender plenamente lo difícil que sería escapar de la sede de la <Familia Ishtar>. Sin importar lo bien equipada que estuviera, una feroz batalla podría estar esperándola a cada paso.


Sus ojos purpura llenos de lágrimas pasaron por tantas cosas que inmediatamente pensó en Lili, quien con mucho gusto las metería en una mochila sin pensarlo dos veces.


--No hay razón… para quedarse mucho tiempo.


Otra ronda de pasos apresurados resonó desde el otro lado de la puerta de hierro de la bóveda.


Aunque no había ventanas, Mikoto vislumbró unos conductos de aire justo por encima de su cabeza. Utilizando la estantería como apoyo, Mikoto saltó justo hacia ella. *¡WHAM!* Sus pies se estrellaron contra la pequeña reja de hierro y la partieron en dos.


Otro salto rápido y giro, y la humana desapareció en el respiradero sin dejar rastro.


× × ×

--¿¡La chica escapó!?


Aisha, quien ya tenía las manos llenas buscando el paradero de Bell y Friné, se giró hacia una mensajera extremadamente nerviosa.


--¿Cómo pudo suceder eso? ¿Qué demonios estabas haciendo?


--Y-Y-Ya ves, fui a buscar a Friné y, bueno… fui descuidada, lo siento.


La joven Amazona de cabello largo que había estado a cargo de vigilar el almacén dejó caer la cabeza de la vergüenza.

 


Aisha suspiró mientras todas las otras <Berbera> corrían alrededor de ellas.


--Espera, Rena. La chica estaba atada con grilletes de mithril, ¿No es así? La <Zetsu-ei> sólo era Lv. 2. Sería imposible para ella liberarse.

--¡E-Eso es lo que pensé! ¡No podía ir a ninguna parte!


La ira y frustración de la joven Amazona se encendieron por un momento, pero luego se disiparon mientras continuaba.


--Pero están completamente intactos y también, las llaves que abrían los grilletes, no estaban en el gancho.


Aisha consideró por un momento que el “conejo” que escapo pudo haber liberado a la chica… Pero entonces la mirada en el rostro de la Renart después de que habían capturado a Bell y a Mikoto en el Calabozo ese mismo día brilló a través de su mente.


--… Haruhime, ¿Dónde está?


La joven Amazona fue tomada por sorpresa por un momento y se detuvo a pensar. Su cabeza se inclinó hacia un lado brevemente antes de decir:


--Ella dijo algo sobre purificarse para el ritual, pero… no estaba en su habitación la última vez que revise. Aisha frunció el ceño, dándose cuenta de lo que acababa de suceder.

× × ×

--Um, ¿Haruhime-san?


Nuestros pasos resonaban por el oscuro pasadizo.


Estaba bastante seguro de que habían pasado al menos veinte minutos desde que nos escapamos de la habitación de Friné.


Haruhime-san y yo habíamos estado viajando a través de estos secretos túneles subterráneos desde entonces. Creo que nos íbamos en la dirección opuesta de la sede de la <Familia Ishtar>… pero habíamos retrocedido unas cuantas veces y atravesado tantas intersecciones que sinceramente no tenía idea de hacia dónde íbamos. Aunque, podía decir que estos caminos estaban conectados a muchos lugares diferentes en el Distrito del Placer.


Parecia que Haruhime-san, a quien no se le permitía salir de la zona de burdeles, realmente venia de vez en cuando—en las primeras horas de la mañana, cuando el Distrito del Placer estaba dormido—a través de un pasadizo que conectaba con la zona roja. Ella me dijo que íbamos a la salida más aislada, pero sentía que eso fue hace una eternidad.


El arquitecto de la Calle Dedalo… Se dice que su locura entró en el diseño del distrito que llevaba su nombre.

¿Quién habría pensado que había incluido pasajes secretos hacia el Distrito del Placer?

 


La idea de que un hombre podría diseñar y construir algo tan complejo y expansivo como estos túneles me hizo temblar.


--¿Qué te preocupa, Cranel-sama?


La cola dorada agitándose lentamente que había estado siguiendo se detuvo cuando Haruhime-san me miro por encima de su hombro.


--¿Está… realmente bien dejarme escapar?


Considerando los métodos y el tono de Aisha-san en el Calabozo, tenía todas las razones para creer que fue Ishtar-sama quien ordenó que me capturaran.


La voluntad del Dios era la voluntad del dependiente. Ir contra eso para rescatarme pondrá a Haruhime-san en una posición muy difícil.


También me habló de Mikoto-san—aunque no podíamos hacer nada con una Aventurero de Primera Clase como Friné acechando aquí—pero no pude evitar estar más preocupado por la persona que estaba frente a mí.


--Por favor no te preocupes, Cranel-sama.


Haruhime-san me sonrió, ignorando completamente mi inquietud.


Dejo de caminar y se giró hacia mí. Su sedoso cabello dorado fluyo como el agua alrededor de una curva de río mientras sus ojos verdes se encontraban con los míos.


--Es mi deseo final. No hay duda de que Aisha-sama y los demás harán la vista gorda.


Su tono sonaba como el de una madre tratando de consolar a un niño, su sonrisa era suave y gentil. Y sin embargo, algo parecia fuera de lugar.


¿Podría ser mi imaginación?


Luego estaba su elección de palabras: deseo final… ¿Qué quería decir con eso?


No tenía idea de lo que era este extraño hormigueo en el fondo de mi mente, pero lo deje de lado y trate de animar el estado de ánimo.


--¡Oh sí, Haruhime-san! ¡En realidad, vamos a darte una <Redención>! Le conté todo lo que decidimos como <Familia>.

Una sonrisa creció en mis labios mientras le decía con entusiasmo que ya no tendrá que ser una prostituta. Si este tema no cambiaba el atmosfera aquí abajo, no sé qué lo hará.


--¿Eh…?


Los ojos verdes de Haruhime-san se ensancharon. Parecia confundida, así que lo explique de nuevo.

 


--¡Mikoto-san ya ha convencido a nuestra Diosa para ayudarte! Podría tardarnos un poco en conseguir suficiente dinero, pero…


Quería hacerla feliz.


No una felicidad fugaz, sino una radiante alegría que vendría desde el fondo de su corazón.


--¡Nuestra Diosa y todos los de mi <Familia> quieren ayudarte, Haruhime-san! No quería ver esa sonrisa distante.

Esperaba ver la sonrisa infantil, esa expresión de felicidad que llevaba cuando hablábamos de Héroes y aventuras.


--¡Mikoto-san… y yo queremos ayudarte!


Quería volver a ver esa sonrisa, justo como Mikoto-san.


Sólo quiero reír con ella, unir nuestras manos y olvidar nuestros problemas por unos momentos de júbilo.


--No puede ser así… Pero Haruhime…

… silenciosamente derramo una lágrima.


--… ¿Haruhime-san?


Brillantes corrientes de lágrimas rodaban por sus mejillas, desde sus ojos verdes muy abiertos.


Me quede sin palabras cuando la vi de parada allí, mirándome como si estuviera perdida en el tiempo.


--Aah…


Haruhime presiono ambas manos contra su pecho y dejo escapar un suspiro completamente desprovisto de emoción.


Cerrando lentamente los ojos, una fresca lágrima rodo por su mejilla, dijo:


--Yo… Haruhime, estoy muy agradecida.


Sus delgados labios se arquearon hacia arriba.


--Para recibir tales palabras de ti… de Mikoto-sama.


La parte superior de su cuerpo se estremeció mientras tomaba una respiración profunda. Podría haberse caído en pedazos si sus manos no estuviesen sujetando su pecho.


--… No tengo arrepentimientos.


Los orbes verdes de sus ojos aparecieron a la vista, brillando en la penumbra mientras me sonreía una vez más.

 


--……


¿Lágrimas de alegría?


¿De verdad?


Si no lo supiera… pensaría que estaba diciendo una última despedida.


--Gracias, Cranel-sama. Sigamos avanzando.


Con eso, me dio la espalda y miro hacia adelante. No podía decirle nada a su espalda, sólo trate de mantenerme al día.


Trate de seguir esa cola dorada mientras desaparecía lentamente más profundo en la oscuridad, tratando desesperadamente.


Esto no se sentía bien.


 

Podía sentirlo en mi pecho.

 


× × ×

 


En un edificio diferente.


Una imponente estructura de piedra que era más ancha de lo que era de alto fue decorada para destacar de los otros edificios en la zona.


Dentro del pasillo principal, *Tap, Tap* una bufanda blanca se balanceaba de un lado a otro mientras una mujer se abría paso a través del vestíbulo principal.


--Lulune, ¿Dónde está Hermes-sama?


--En la parte de atrás.


La mujer miró a través de sus gafas de montura de plata a una chica Beastman tendida en un sofá. La joven simplemente apunto su pulgar hacia el pasillo en respuesta. Con los ecos de sus sandalias de alas doradas en el suelo de piedra resonando por el pasillo una vez más, la mujer se alejó un poco más rápido.


Tan pronto como llegó al frente de la habitación, la mujer, Asfi Al Andrómeda, golpeó la puerta de madera con toda su furia ardiente antes de abrirla.


--¡Hermes-sama!


Cada centímetro de las paredes dentro de la habitación estaba cubierto de mapas.


Algunos mostraban todos los caminos que serpenteaban por el mundo conocido, otros eran mapas del tesoro y sistemas de cifrado, e incluso diagramas oceánicos, todos ellos ocultando completamente las paredes de piedra. La mayoría de los mapas estaban dibujados a mano en papel y tenían pequeñas “X” rojas y flechas que detallaban los planes de viaje futuros.

 


Él estaba en la habitación, completamente rodeado por los intimidantes atlas del mundo. La persona en cuestión estaba en medio de una partida de ajedrez contra sí mismo. El tablero estaba en su escritorio, decorado con artefactos y artilugios recolectados de todo el mundo. El valor de varias horas de arena se derramo desde la mitad superior hasta el fondo de un gran reloj de arena a su lado.


Totalmente sorprendido por la entrada bastante violenta de su dependiente, Hermes prácticamente cayó de su silla sorprendido.


--Fuiste al Distrito del Placer hace unos días, ¿No es así? Sin—una—escolta.


--¿¡C-C-Cómo lo sabes!? ¡Espera, Asfi, no hice nada con ellas, lo juro…!


Hermes levantó inmediatamente las manos y se declaró inocente, pero el interrogatorio de Asfi había comenzado.


*¡WHAM!*


La mujer golpeó ambas manos sobre su escritorio y se inclinó justo hacia su rostro, con sus ojos ardiendo de furia.


--¿¡Así que tomaste el dinero que obtuvimos arduamente poniendo nuestras vidas en juego para jugar con mujeres!? Qué alta calidad de carácter tienes, Hermes-sama, ¿Qué clase de Dios eres?—olvidé que eres ese tipo de Dios, si solo fueras un poco más consciente de tu posición como nuestro Dios, cuánto dolor y sufrimiento nos ahorraría—es más, ya es de mañana, ¿¡Qué tan descuidado puedes ser!?


Generalmente, los Dioses y Diosas tenían control total sobre los acontecimientos de sus <Familias>, incluyendo quién tenía la última palabra. Hermes, sin embargo, se encogió de miedo por el palpitante rostro rojo de su furiosa dependiente.


--¡C-Cálmate, Asfi! ¡Fui allí, pero fue para terminar una entrega…!


--¿Una entrega?


Hermes finalmente encontró una abertura para explicarse a la mujer que lo estaba sermoneando como una esposa enojada que regañaba a un marido infiel.


Asfi se quedó en silencio y con los ojos fijos en su Dios. Su mirada exudaba una presión extrema, pero le permitió una oportunidad de explicarse.


Hermes se aclaró la garganta.


 

--La verdad es—

 


× × ×

 


--¿¡Es verdad que Mikoto ha sido capturada!?


La puerta de la sala de estar se abrió de golpe cuando el Dios Takemikazuchi y su <Familia> entraron corriendo.

 


Las expresiones de Ouka, Chigusa y los tres miembros restantes se oscurecieron en el momento en que vieron una Gran Espada gravemente dañada y lo que quedaba de una mochila de gran tamaño colocada en la esquina, y a sus maltrechos y sangrientos dueños, Lili y Welf, sentados en el sofá. Cada uno de ellos temía lo peor.


--Sí, es verdad. Se la llevaron, junto con Bell-kun, en el Calabozo… Lo siento, Take.


Hestia terminó de vendar el brazo de Welf antes de levantar la cabeza y responder a la pregunta del Dios. El resto de la <Familia Takemikazuchi> entró en el centro de la sala de estar y tomó asiento.

--¿Saben la identidad de sus atacantes?


--Llevaban largas túnicas que escondían sus rostros, pero… Lili pudo darse cuenta. Cada uno de ellos era una Amazona.


--Tambien eran malditamente fuertes. No pude hacer ni una mierda contra ellas. Con fuerza y velocidad como esa, tenían que ser las <Berbera>.


--La <Familia Ishtar>…


Lili fue la primera en responder a la pregunta de Ouka, con una voz débil. La respuesta de Welf siguió, sus palabras estaban llenas de frustración. Por último, fue Chigusa quien en voz baja expresó la conclusión que todos los demás estaban alcanzando.


Un silencioso escalofrío llenó la habitación ante la mención de esa <Familia>.


--Pero, ¿Por qué Ishtar tendría como objetivo a Mikoto y a Bell? ¿Alguna idea, Hestia?


--Hmm, hubo una noche bastante agitada en el Distrito del Placer hace unos días… pero nada que conduciría a esto.


Takemikazuchi se giró hacia Hestia, esperando cualquier tipo de información. Sin embargo, la Diosa sólo gruñó y cruzó los brazos.


Su siguiente pregunta fue si le había informado al Gremio. Ella negó con la cabeza y dijo que no había pruebas. El Gremio no actuaría de inmediato a menos que hubiera evidencia innegable de sus acciones. Había ido al Gremio después de que Bell había sido perseguido por el Distrito del Placer, pero eso no la había llevado a ninguna parte—aparentemente, los hombres que eran perseguidos por las Amazonas a través del Distrito del Placer era una ocurrencia tan común que los empleados del Gremio compartían esas historias durante el almuerzo.


Cuando se trataba de la <Familia Ishtar>, el Gremio tenía poco o ningún poder en absoluto. Incluso si pudieran imponer una sanción contra ellos con evidencia apropiada, sólo los ralentizaría.


Esta era la razón por la que la Diosa de la Belleza podría tomar tal acción militar en primer lugar.


--Um, si se me permite… ¿Podría el interés de Ishtar-sama por Cranel-san ser como lo que pasó con la <Familia Apolo>…?


--No está fuera de discusión… ¿Pero Ishtar?

 


--Bell-kun realmente no es su tipo…


Chigusa se ruborizó mientras se esforzaba por hablar. No pudo evitar recordar los acontecimientos que condujeron al <Juego de Guerra> después de escuchar lo que pasó con las Amazonas. Esta vez Takemikazuchi cruzó los brazos y Hestia inclinó la cabeza hacia un lado mientras respondían.


Ambos Dioses sabían que algo no encajaba, pero no podían averiguar qué. Ambos se miraron el uno al otro.


--… ¿Podría esto estar relacionado con la situación de Haruhime? Una nueva voz, Ouka, rompió el silencio.

Mikoto ya le había informado a la <Familia Takemikazuchi> que su amiga de la infancia estaba trabajando como una prostituta y los había puesto al día con el plan para liberarla con una <Redención>.


Una expresión de desesperación llenó los ojos de Chigusa mientras su cabeza se inclinaba. Los otros tres miembros de la <Familia Takemikazuchi> mostraron expresiones similares.


Takemikazuchi se enderezo y cerró los ojos.


--Todos han estado diciendo que ella sólo era un miembro de bajo rango, así que no tiene sentido que Ishtar tomara medidas por esa Renart…


Hestia murmuró mientras llevaba su mano a su barbilla. De pronto, recordó algo importante y se giró hacia su amigo Dios.


Una información que había escuchado directamente de Bell.


 

--Ishtar tiene algo llamado <Piedra Asesina>…

 


× × ×

 


--Y-Yo decidí entrar, pero esto es muy estrecho…


Mikoto avanzaba atraves de los conductos de piedra de la sede de la <Familia Ishtar>.


Este mismo conducto fue cómo escapó a la bóveda después de sentir la aproximación de posibles enemigos— aunque estaba a salvo de su vista sobre el techo, este respiradero tenía aproximadamente la misma cantidad de espacio como un ataúd.


Flexionando sus hombros y caderas en un ritmo alternado, la chica se arrastró hacia adelante a través de la red de conductos de aire polvorienta y plagada de telarañas.


--… ¿…?


Estaba a punto de activar su Habilidad una vez más cuando de repente las voces que venían de abajo llamaron su atención.


--Parece que Haruhime se ha ido.

 


--El Ritual de la <Piedra Asesina> es esta noche, sí… ¿¡No crees!?


--¿Planea usar al <Pequeño Novato> para escapar?


Mikoto retorció su cuerpo para colocar su oído lo más cerca posible de la rejilla de hierro más cercana. Arrastrándose hacia delante, se acercó lo suficiente para ver el pasillo de abajo.


Sólo viendo un atisbo de las dos Amazonas mientras caminaban, dejó que sus cejas se hundieran mientras repetía su conversación en su mente.


¿<Piedra Asesina>…? Esto es malo. Tambien necesito encontrar a Haruhime-dono.


Mikoto pensó mientras otro grupo de Amazonas aparecía debajo de ella. Incluso más preguntas inundaron su mente.


¿Qué era el Ritual de la <Piedra Asesina>, y qué tenía que ver con Haruhime? ¿No era sólo una prostituta—en otras palabras, un no combatiente de bajo rango?


Un velo gris de temor comenzó a llenar su corazón mientras Mikoto seguía arrastrándose por el conducto de aire.


Según las nuevas voces bajo ella, las Amazonas habían ampliado su búsqueda fuera de la sede de la <Familia>. Eso significaba que el número de patrullas en el interior disminuiría. Esta era su oportunidad de escapar del recinto. Su decisión se hizo aún más fácil cuando el conducto de aire de repente se volvió aún más estrecho que antes. Mikoto retrocedió hasta la rejilla de hierro más cercana, la sacó de su marco, y entró en la habitación de abajo sin hacer ruido.


--¿Qué es este lugar…?


Estaba rodeada por un laberinto de estantes.


Rápidamente dedujo por la cantidad de libros y papeleo en la zona que se trataba de algún tipo de biblioteca o archivo.


El olor a madera vieja y papiro llenaba la habitación débilmente iluminada.


Mikoto comenzó a avanzar a través del laberinto lo más silenciosamente posible, sabiendo que una salida tenía que estar cerca. Sin embargo, eso no fue lo que vio primero.


Un escritorio lleno de rollos y papeleo bloqueó su camino después de doblar una esquina. Es más, no había polvo. Alguien había estado allí hace muy poco tiempo.


Mikoto se inclinó para echar un vistazo a las hojas en la parte superior de la pila en medio del escritorio.


--... Información del Ritual de la <Piedra Asesina>.


Tuvo que forzar sus ojos en la tenue luz para distinguir los caracteres sobre la hoja. Casi se quedó sin aliento en el momento en que aparecieron a la vista.


Echó un rápido vistazo a cada esquina antes de agarrar una Lámpara de Piedra Mágica de tipo linterna de un estante cercano y encenderla.

 


Colocándola encima del escritorio, pasó el dedo por las muchas líneas de texto en lenguaje común (Koine) antes de tropezar con un memorándum muy importante.


--“Una vez que la <Piedra Asesina> haya sido entregada por la <Familia Hermes>, las <Berbera> deberán—”


× × ×

-- —¿¡Una <Piedra Asesina>!? Takemikazuchi agarró los hombros de Hestia.

Hestia estaba tan aturdida por el repentino estallido de su amigo y la mirada desesperada en sus ojos que no pudo retroceder.


--¿¡Estás segura!? ¿¡Estás absolutamente segura—de que Ishtar tiene una en su poder!?


--¡T-Takemikazuchi-sama!


--¡Por favor cálmate!


Ouka fue el primero en ponerse delante del Dios en pánico. Lili y Welf estaban muy cerca, dando un paso delante de Hestia como para protegerla.


--M-Mis… mis disculpas, Hestia.


--Es-Está bien. Entonces, ¿Qué pasa, Take? ¿Qué es una <Piedra Asesina>?


Libre de sus manos, Hestia rápidamente cambió su expresión de perplejidad a urgencia.


Takemikazuchi dejó que Ouka lo empujara hacia atrás un paso más antes de mirar al suelo y rechinar los dientes.


--La <Piedra Asesina> es un Item que sólo los Renart pueden utilizar.


× × ×

--<Sesshouseki>, también conocida como <Piedra Asesina>… Un Item Mágico prohibido que es creado por la síntesis de una <Piedra Tamamo> y una <Piedra Toba>.


Había un aire siniestro en la voz de Asfi. Siendo una creadora de Ítems, sabía exactamente lo que podía hacer. Continuó mirando a Hermes mientras más y más detalles de su entrega salían a la luz.

--Trajiste algo así directamente a manos de Ishtar-sama—¿Eso es lo que estás diciendo?


--No conocía el cargamento hasta que lo vi por mí mismo.

 


Los hombros de Hermes se hundieron en el respaldo de su silla. El aura que emanaba de la mujer al otro lado de su escritorio era absolutamente aterradora.


Sin embargo, Asfi no estaba satisfecha con la respuesta de su Dios y cambió su tono de un martillo romo a una cuchilla afilada.


--¿Y dónde fue hecha? ¿Huh? Cómo obtuvieron el material—


Hermes no dejó que su dependiente terminara su pregunta y salto a medio camino.


 

--Oh, ya sabes. De las cenizas de un Renart.

 


× × ×

 


--Hacer un Item del cadáver de un niño… ¿¡En serio!?


Hestia se estremeció al escuchar una explicación de la <Piedra Tamamo>.


Takemikazuchi asintió, su expresión era tan pesada que aparecieron arrugas alrededor de su boca y ojos.


--Su propósito original era aumentar el Poder Mágico de un Renart… Un Item para aumentar la eficacia de su Hechicería…


La esfera prohibida fue creada profanando tumbas de los fallecidos.


Ouka, Chigusa y los demás no sabían cómo reaccionar y se quedaron en silencio. Sólo Lili fue capaz de mantener la cabeza fría. Miró a Takemikazuchi desde su lugar en el sofá.


--El otro objeto, una <Piedra Toba>… ¿Sería una <Luz Lunática>? Takemikazuchi gruñó una afirmación y asintió con la cabeza.

--¿<Luz Lunática>?


Repitió Hestia. Fue Welf quien le respondió.


--Es un mineral que adquiere atributos mágicos y resplandece de diferentes colores bajo la luz de la luna. Conozco a unos cuantos herreros que lo usan en sus armaduras y armas.


El joven continuó explicando que el material había sido hecho famoso por un bardo hace mucho tiempo quien cantaba de su amor por la piedra brillante.


Takemikazuchi escuchó la historia de Welf antes de agregar otra información.


--Los atributos de los Ítems y armas que lo contienen cambian dependiendo del nivel de la luz de la luna. Como no hay luz de luna en el Calabozo, la <Luz Lunática> casi nunca se usa en Orario…






× × ×

--Y las <Piedras Toba> son más eficaces bajo la luna llena. Si una se sintetiza con una <Piedra Tamamo> a toda potencia, obtendrás una <Piedra Asesina>.


La arena en el reloj de arena en el escritorio de Hermes continuó derramándose lentamente en la mitad inferior. Hermes hablaba mientras movía diferentes piezas en su tablero de ajedrez.


Con su mirada tan aguda como siempre, Asfi abrió su boca para hablar.


--El usuario… El Poder Mágico del Renart—no, el alma—es sellada en la piedra.


--Exactamente. Y si todo está configurado justo cuando lo usan, la Magia inusual del Renart… su Hechicería se puede transmitir a otro. Básicamente es una Espada Mágica que no se rompe.


Hermes movió otra pieza de ajedrez a su lugar en el tablero y sonrió débilmente.


--Pero el precio es elevado: el Renart sacrificado se convierte en una cáscara sin alma. Vivo, pero no entre los vivos.

Era por eso que el uso de las <Piedras Asesinas> estaba prohibido.


Un Item de Magia oscura creado por los antepasados de la humanidad, uno que permitía que otra raza utilizara la Hechicería de los Renart.


--Lo sorprendente es que las <Piedras Asesinas> fueron creados por los Renart.


Hermes sonrió de nuevo y se recostó en su silla. Asfi eligió no responder y miró las posiciones de cada pieza en el tablero de ajedrez.


Un ejército blanco y un ejército negro.


La reina negra llevaba a un grupo de peones rodeando a dos piezas únicas talladas en la forma de un conejo y un zorro.


Al mismo tiempo, la reina blanca lideraba una carga en el corazón de las filas enemigas, como si blandiera orgullosamente su propio poder e influencia.


--Los niños que se obsesionan con el poder son bastante aterradores.


× × ×

--¿¡Qué pasa con la persona que pierde su alma!?


La voz de Chigusa chillo, saliendo mucho más fuerte que de costumbre.

 


Los ojos de todos los miembros de la <Familia Takemikazuchi> se abrieron por la sorpresa. No sabían que ella era capaz de producir tanto ruido. La chica humana estaba al borde de las lágrimas mientras le imploraba a su Dios por una respuesta.


--Si la <Piedra Asesina> es devuelta al usuario, el Renart se despertará. Él o ella debe ser capaz de vivir con normalidad, suponiendo que su cuerpo físico no fue dañado durante la ausencia de su alma.


Cada persona en la habitación estaba a punto de dejar salir un suspiro de alivio cuando se dieron cuenta del ceño oscuro todavía pegado en el rostro de Takemikazuchi. Todos los ojos estaban puestos en él mientras continuaba.


--Sin embargo, las <Piedras Asesinas> se rompen.


Continuó explicando que una piedra sólida no podía liberar toda su energía.


--Cada fragmento de una <Piedra Asesina> puede desencadenar la misma cantidad de Hechicería que la original. Lo que es peor, los hechizos de activación no son necesarios.


Un ejército de 10.000, cada uno equipado con la Magia de los Renart. Cada uno de ellos capaz de usar la Hechicería.

Mientras que uno por su cuenta no sería una gran amenaza, un ejército de Hechiceros sería una fuerza imparable.


—Al igual que las <Espadas Mágicas de Crosso>.


Welf no estaba seguro de quién pronunció esas palabras. Apretó los dientes y apretó los puños con tanta fuerza que sus huesos comenzaron a crujir.


--… ¿Qué le sucede al niño sin alma si un fragmento se pierde o se rompe? Hestia ni siquiera podía levantar la mirada mientras hablaba.

Takemikazuchi era el único en la habitación que sabía la respuesta a esa pregunta. A él también le faltaba el coraje para enfrentar a cualquier otro, y su mirada vagaba de un lugar a otro mientras respondía.


--Por lo menos, nunca sería normal otra vez. Incluso si cada fragmento es reunido y devuelto, el niño sería similar a un bebé humano… o sufriría de discapacidad mental.


Las rodillas de Chigusa cedieron. Ouka logró atraparla momentos antes de que cayera al piso.


--Entonces, Haruhime-sama será…


Lágrimas salían de sus ojos ocultos detrás de sus flequillos.


Ese era el plan de Ishtar. Ella tenía todo lo que necesitaba: una <Piedra Asesina> y a la Renart, Haruhime. No había duda de que planeaba sellar el alma de Haruhime dentro de ella.

--... Las <Piedras Asesinas> contienen <Luz Lunática>, lo que significa que la ceremonia o ritual para transferir su alma ocurrirá en la noche de la luna llena…

 


--La próxima luna llena…


Takemikazuchi llegó a la conclusión más sombría cuando escuchó el silencioso intercambio de palabras de Lili y Welf. Levanto la vista hacia el techo con una irremediable desesperación.


 

--Esta noche.

 


× × ×

 


-- —¡Qué absurdo!


Mikoto rugió cuando termino de leer el último documento.


Olvidando brevemente que estaba en las entrañas de una fortaleza enemiga, agarró el papel toscamente entre sus dedos con las manos temblorosas.

El alma de Haruhime iba a ser sellada dentro de la <Piedra Asesina>—y dividida en miles de pedazos. Mikoto perdió su calma. Su amiga estaba a punto de morir.

¿Cómo podría permitir que eso suceda? ¿Qué estaba intentando hacer Ishtar, comenzar una guerra? ¿Qué le pasaría a Haruhime?

Una tormenta de preguntas nuevas envolvió su mente.


Al mismo tiempo, su cuerpo cobro vida propia, y Mikoto dejó el archivo con poco más que un crujido de tela negra.

--¡Bell-dono… Haruhime-sama!


× × ×

*Creak, creak*


Empuje un panel de piedra ligera. Se abrió hacia arriba, dejando que la luz naranja entrara en el túnel.


No sabía cuánto tiempo pasamos allí, pero no podía expresar lo bien que se sentía tener un soplo de aire fresco después de salir de ese laberinto subterráneo.

--Finalmente…


Esa palabra cayo de mi lengua mientras salía a la luz. El cielo había adquirido el color rojizo del atardecer. Me di la vuelta y tome la mano de Haruhime-san, levantándola al exterior.

Una pizca de sorpresa apareció en su rostro antes de que me agradeciera y mostrara otra pequeña sonrisa.


--Ya es tan tarde…


El panel de piedra se mezclaba perfectamente con el pavimento de la calle.

 


En realidad, era bastante impresionante. Tome otra respiración profunda y mire hacia el cielo por encima del Distrito del Placer. Cada edificio está parado en marcado contraste con la luz del sol, eran como pilares de sombra que llegaban hasta el cielo. Había sido un día muy agitado. Primero estaba explorando el Calabozo, luego siendo atacado, capturado, rescatado… No era de extrañar que perdiera la noción del tiempo.

Eche otro vistazo y vi que esta callejón blanco estaba lleno de burdeles abandonados y en decadencia. Dudo que haya alguien dentro de alguno de estos edificios. Haruhime-san tenía razón—nadie sabrá que estamos de vuelta aquí.

--Muchas gracias, Haruhime-san. Rescatándome, guiándome hasta aquí…


Ella giro su cabeza para mirarme. Una vez más se veía como una pintura, el único toque de color frente a un telón de fondo de edificios en mal estado. Entonces sonrió.

--Solo he hecho lo que deseaba. Por favor, no te preocupes. Más importante aún, por favor, deja este lugar rápidamente.

--Pero…


--Tienes mi palabra, Cranel-sama, me aseguraré de que Mikoto-sama escape con vida.


¿Mikoto-san? Oh, supongo que piensa que estaba dudando porque estaba preocupado por ella. Por supuesto que lo estaba, pero… había algo más que me molestaba.

La forma en que Haruhime había estado manteniendo un frente fuerte; simplemente no tenía sentido. Y luego estaba su elección de palabras cuando estábamos en el subterráneo.

Parecia que había algo escondido en una espesa y misteriosa niebla, algo peligroso. Pero no podía averiguar que era.

--Haruhime-san, ¿Realmente estas segura? Si regresas, tú…


Había tanto en mi mente que tuve que luchar para encadenar las palabras. Sonaba como una excusa, pero temía por ella.

Haruhime-san había ido contra la voluntad de su propia <Familia> para protegernos a Mikoto-san y a mí. No podía dejarla.

--… Cranel-sama. Mira esto.


Me congele en el acto cuando hizo un gesto hacia el collar negro alrededor de su fino cuello.


--Este es un Item Mágico que rastrea mi ubicación… Estoy constantemente conectada a una cadena invisible.


--¿Huh…?


--Ishtar-sama y las <Berbera> están constantemente informadas de mi paradero. Si doy un paso fuera del Distrito del Placer, emitirá un fuerte sonido y quemará mi piel mientras restringe mis movimientos. Los perseguidores me alcanzarán en muy poco tiempo.

 


Mi mandíbula cayó.


Entonces explico que cualquier intento de destruirlo haría sonar la alarma. Todo el tiempo, pasando las yemas de sus dedos por su brillante superficie negra.

--Si la alarma se activa, las <Berbera> descenderán sobre este lugar. Así que por favor date prisa. Suplico de nuevo.

--Aquí es hasta donde puedo llegar.


Ella sonrió débilmente y se quedó en silencio.


--No, no debería ser así… Esto no estaba bien.

Nunca había estado tan seguro de algo en mi vida.


¿Por qué la <Familia Ishtar> tomaría medidas tan extremas para mantener vigilada a un no combatiente de bajo rango?

¿Por qué sería necesario un Item Mágico para contenerla?


La única respuesta que podía pensar era que Haruhime-san tenía un papel importante que desempeñar para la

<Familia>.


En ese caso, ¿Fuimos ingenuos al pensar que podríamos liberarla con una <Redención>…? Prácticamente podía escuchar las ruedas girando en mi cabeza.

Fue entonces cuando las imágenes comenzaron a parpadear.


Haruhime-san llamándose a sí misma una prostituta sucia, mientras que hablaba con ojos distantes sobre gloriosos viejos tiempos.

Sentada en la parte posterior de poco más que una celda de prisión, mirando el mundo exterior con envidia a través de una ventana enrejada.

Con una sonrisa distante, como si hubiera renunciado.


¿Tal vez su condición de prostituta no era la causa de su dolor?


No pude evitar sentir que me faltaba algo muy importante. No iré a ninguna parte hasta que lo averigüe.


--… Cranel-sama, por favor huye.


Dio un paso más cerca de mí, su voz era más urgente que antes. Cuando de repente—


--¡Bell-dono!


Una nueva voz resonó desde arriba.


--¿Mikoto-san?

 


Me di la vuelta para darle un vistazo justo cuando saltaba de una de las sombras. En un abrir y cerrar de ojos aterrizo frente a mí con un ruido sordo.

Oh sí, ella tiene esa habilidad. Debió haber encontrado una manera de escapar del palacio por su cuenta y me siguió aquí. Su cola de caballo negra monto la brisa detrás de ella mientras se levantaba y se giraba para mirarnos fijamente. Haruhime-san parecia tan sorprendida como yo.

Ambos quedamos desconcertados por un momento por su extraña ropa, pero Haruhime-san no tardó en darse cuenta de que su amiga de la infancia la había encontrado una vez más.

--Mikoto-sama…


--Haruhime-sama, tengo una pregunta que hacer.


--… ¿Cuál es?


Mikoto cortó la alegría de su reencuentro.


Había un toque de desesperación en su rostro. Se detuvo un momento para ordenar sus pensamientos antes de susurrar dos palabras.

--… <Piedra Asesina>.


--¡¡…!!


El acto de fortaleza de Haruhime-san se derrumbó delante de mí.


Sus hombros comenzaron a temblar, sus ojos se dilataron, y bajo la cabeza.


Mikoto-san miro su transformación, parecía que podría llorar en cualquier momento.


¿Qué está pasando? Antes de que tuviera la oportunidad de preguntar, las siguientes palabras de Mikoto-san hicieron que mi sangre se enfriara.

--¡Dime que es mentira! ¡Que esta noche… no te convertirás en un sacrificio!


¿Sacri—ficio…?


Haciendo todo lo posible para superar el shock, mire a Haruhime-san. Ella seguía mirando a sus pies, sin intentar negar nada.

--¡Haruhime-sama!


Mikoto-san grito mientras se apresuraba a su lado.


-- —Entonces así es como es. Pero otra voz la detuvo en seco.

--¿¡…!?


Una sombra corrió hacia Haruhime-san y Mikoto-san como una flecha, arrastrando cabello negro en su estela.

 


Se envolvió alrededor de Haruhime-san, dejando aturdida a Mikoto-san.


--Geez, ¿Desde cuándo se conocen?


Era Aisha-san. Ella sostenía una inmensa espada de madera en su mano izquierda.


Usando su mano derecha, Aisha-san presiono el rostro de Haruhime-san contra su pecho, sosteniéndola cerca mientras se quejaba.

--¿¡Aisha-san!?


Por lo menos era una cabeza más alta que Haruhime-san y había sellado totalmente sus movimientos.


Al menos parecia que Aisha-san podría evitar la fuga de Haruhime-san o que la estaba protegiendo de nosotros; no estaba seguro de cuál era.

--Así que parece que lo has descubierto todo. Nuestro plan, eso es… Bueno, ¿Entonces?


Había unos diez pasos entre nosotros. Cuatro figuras en el callejón, Mikoto-san y yo nos enfrentábamos a Aisha-san y Haruhime-san.

Mikoto-san tomo una postura agresiva preparando su cuerpo, mientras que Aisha-san se giró hacia mí. No pude evitar gritar con todas mis fuerzas.

--¿¡Cuál es el significado de esto!? Sacrificando a Haruhime-san… ¿¡Por qué!?


--… Todo se hace según los deseos de Ishtar-sama. Usaremos a Haruhime aquí para acabar con la <Familia Freya>.

Había tantas cosas que quería decir, y eso fue lo mejor que pude hacer. Aisha-san me sonrió y comenzó a contarme su gran plan.

--¡Aisha-sama, detente!


Haruhime-san grito entre los pechos de Aisha-san y lucho con todas sus fuerzas. Sin embargo, la Amazona sólo apretó su agarre hasta que Haruhime dejo de luchar y continúo.

—Primero, sellaran el alma de Haruhime-san en un Item Mágico llamado <Piedra Asesina>.


—Entonces romperán la piedra en pedazos lo suficientemente grandes para que el portador use la Magia de los Renart, llamada Hechicería.

—Por último, usaran ese poder para acabar con el rival y enemigo jurado de su Diosa, la <Familia Freya>. Esto era demasiado para asimilar de inmediato. La escala era demasiado grande.

¿Derrocar a la <Familia Freya>? ¿La <Familia> más poderosa de Orario?


¿Con el “poder” de Haruhime-san?

 


Mi confusión desapareció cuando explico el propósito de la <Piedra Asesina>, así como el destino del sacrificio. Había estado tan desesperado por entender, en pánico por la falta de información, que cuando finalmente entendí, me golpeo como un muro de piedra.

Parte de mí todavía se preguntaba si algún Item Mágico extravagante realmente haría posible su plan.


Pero otra parte de mí estaba reviviendo la noche que pasé con Haruhime-san, hablando de una historia en particular.

Se trataba del genio atrapado en una lámpara. Era lo mismo que su poder, atrapado hasta que los deseos de su amo se hicieran realidad.

La historia se repetía, siempre había una conexión con el pasado—llegue a una conclusión bastante fría.


--¿Pero el poder de Haruhime-san? Ella sólo…


--Solo es una prostituta de bajo rango, ¿Es lo que vas a decir? ¡Hah! ¿Ya has olvidado los golpes que recibiste en el Calabozo? Ese era su “poder” que limpio el piso contigo. Eso es Hechicería.

No había nada que pudiera decir. Trague saliva mientras los recuerdos de esa batalla volvían a inundarme. Mikoto-san también, por lo que pude escuchar. Una lágrima corrió por la mejilla de Haruhime-san, su expresión estaba en algún lugar entre el remordimiento y el tormento.

¿Cómo podría olvidar esos innumerables pequeños destellos que rodeaban a Aisha-san mientras asestaba golpe tras golpe durante esa batalla?

Su poder era abrumador. Ella acabo rápidamente con Mikoto-san y conmigo con fuerza y velocidad equivalente a alguien en las filas superiores del Lv. 4.

Esa luz de Encantamiento provenía de la Habilidad de Haruhime-san, la razón por la que sería sacrificada por el beneficio de la <Familia Ishtar> para convertirse en el poder que acabaría con la <Familia Freya>. Todo cayó en su lugar.

Ella tenía la capacidad de aumentar el poder de los que la rodeaban. Combinando eso con un Aventurero de Primera Clase como Friné y cualquier otro combatiente—

Sólo podrían tener éxito.


Destronando a la <Familia Freya>—derrocándolos de la cima.


--¡Aisha-sama, te lo imploro! ¡Deja que Cranel-sama y Mikoto-sama se vayan! El grito de Haruhime-san me saco de mi tren de pensamiento.

Aisha-san ni siquiera miro hacia abajo a la chica suplicando con todas sus fuerzas.


--No puedo hacerlo. No puedo permitir que alguien que sepa esto se marche… Ishtar-sama no los dejaría vivir. Aisha-san declaro mientras apuntaba su espada de madera en nuestra dirección.

Sus ojos eran fríos como el hielo, penetrando a través de mí. Fue ahí cuando mi ira explotó.

 


--¿¡Cómo puedes esperar y ver como le sucede eso a alguien de tu propia <Familia>!?—¡¡DE TU PROPIA FAMILIA>!!

--…


--¿¡Qué es ella, algún tipo de herramienta que tiras cuando terminas!?


Mi arrebato no tuvo ningún efecto sobre ella. El rostro de Aisha-san era sólido como una máscara.


--Ishtar-sama ha prometido devolverle el contenido de la <Piedra Asesina> a Haruhime una vez que la cuenta haya sido saldada con la <Familia Freya>.

--¡Sabes que no puede mantener una promesa vacía como esa! Mikoto-san rugió ante las palabras de Aisha-san.

Planeaban una guerra total contra la <Familia Freya>. No había manera de garantizar que cada fragmento de esa piedra sobreviviría, y mucho menos ser devuelta. Haruhime-san nunca volvería a ser normal.

Con nuestros ojos ardiendo de furia, ambos refutamos las afirmaciones de Aisha-san.


--¿Qué pasa contigo? ¿Estás de acuerdo con esto? Mi voz temblaba de rabia.

--… Ustedes no lo saben.


Aisha-san sonaba cansada. Haruhime-san la miro con sorpresa.


--Nada causa más problemas y dolor que los celos de una Diosa.


--¿Eh…?


--Esos celos son lo suficientemente fuertes como para cambiar nuestro mundo. Lo suficientemente fuertes como para desordenar los destinos de cada humano, comenzar guerras, y cosas peores. Nuestra Diosa es consumida por ellos.

Las negras llamas del infierno ardían detrás del glamour de esa Diosa, según Aisha-san. Continúo con una voz áspera, llegando al núcleo de su reclamo.

--Hablar ya no tiene sentido. No podemos desobedecer a Ishtar-sama.


Sus palabras sonaban con la resolución de un fanático—a pesar de que no hacia ningún intento de ocultar su frustración—cuando los ojos de Aisha-san y los míos se encontraron.

--Te contare sobre una prostituta estúpida. Odiaba tanto a una Renart que podía vomitar cada vez que veía la lamentable mirada en su rostro. Sin importar lo bien que la tratara, la Renart solo la miraría con una sonrisa patética, como si se hubiera rendido hace mucho tiempo.

--… ¡…!

 


--Esa prostituta estúpida, tan llena de odio, hizo algo estúpido en el pasado. Destruyó una piedra, la rompió en pedazos a su llegada.

Los ojos de Haruhime-san se abrieron en shock. Ella saco su rostro del pecho de Aisha-san. No creo que haya escuchado esto antes.

Mikoto-san y yo estamos igual de aturdidos.


Pero Aisha-san no había terminado de hablar. Su ira por esa “prostituta estúpida” tenía raíces muy profundas. Cada palabra que decía, cada respiración que tomaba, rebosaba de ira que no tenía a dónde ir.

--Las acciones de esa prostituta no se mantuvieron en secreto durante mucho tiempo. Después de ser golpeada a una pulgada de la muerte por un maldito sapo, su cabeza fue… Encantada hasta el punto de la locura por su Diosa.

Había algo más detrás de su ira; podía verlo en sus ojos. Era miedo.


--Fue completamente devastada, hasta el punto de que la idea de ir contra la voluntad de la Diosa hacía temblar sus manos. Romper una piedra la hizo derrumbarse en el acto… Esa prostituta ya ni siquiera podía pensar en ir en contra de Ishtar-sama.

La espada de madera en su mano izquierda estaba temblando. Su brazo derecho se apretó alrededor de Haruhime-san, casi como un reflejo.

Mikoto-san y yo solo estábamos allí, ninguno de nosotros decía una palabra. Una nueva imagen vino a mi mente.

Una Aisha-san impotente, magullada y ensangrentada a merced de una Diosa erótica con el vigor de un necrófilo.

Su rostro atrapado entre las manos de la Diosa, con los ojos llenos de lágrimas, mientras la Diosa se sentaba encima de ella, susurrando tormentosas palabras de amor en su oído antes de correr sus dedos por la piel golpeada y maltratada de Aisha-san, ignorando sus gritos de dolor.

Sólo tuve un breve encuentro con esa Diosa de la Belleza, pero ya tenía una idea de su lado diabólico.


Era lo suficientemente fuerte para conquistar el determinado espíritu de la Amazona frente a mí. Hizo que mis palmas gotearan de sudor sólo pensando en ello.

Le di un vistazo a Mikoto-san. Había olvidado respirar.


--Todas las <Berbera> se unieron después de dicho incidente. Algunas querían pelear desde el principio, otras temían la ira de Ishtar-sama. Pero todas lo sabemos, nada puede detener esta batalla.

Dijo que era una purga completa.


Después de eso, incluso las <Berbera> que inicialmente se oponían a la guerra con la <Familia Freya> estuvieron de acuerdo con el plan para usar a Haruhime-san. Todas las voces que se oponían a la guerra desaparecieron.

 


Todo según el deseo de Ishtar-sama.


--Ustedes no comprenden lo aterradora que puede ser nuestra Diosa. Con eso, Aisha-san se quedó en silencio.

Ahora era Haruhime-san quien estaba temblando. Aisha-san ajusto su agarre antes de inclinar la cabeza y decir:


--… Y tengo que decir, ¿Por qué ninguno de ustedes ha venido a mí todavía? ¿Por qué sólo hablan? Ella levanto una de sus cejas mientras sus párpados caían.

--Saben lo que le pasará a esta chica. ¿Por qué no intentan recuperarla? ¿Qué esperan?


--¿¡…!?


--¿¡…!?


Mis hombros saltaron. Mikoto-san tuvo la misma reacción.


Ambos recordábamos la advertencia de Hermes-sama demasiado bien.


Hacer cualquier cosa que molestara a Ishtar-sama o a sus dependientes hasta el punto de una escaramuza resultaría en la destrucción absoluta de la <Familia Hestia>.

Kami-sama y nuestros amigos serían arrastrados a una batalla sin esperanza si tratamos de hacer un movimiento.

Si tomamos a Haruhime-san ahora, las <Berbera> seguramente nos seguirían.


Uno de los grupos de elite dentro de Orario, con una venganza contra la <Familia Hestia>.


--Bueno eso es…


Las palabras no salían. Mi garganta estaba seca, mi respiración era áspera.


Mikoto-san y yo estábamos congelados en nuestro lugar. Mis ojos se estremecieron cuando mire a Haruhime- san.

Sus ojos estaban ocultos detrás de sus flequillos, sus orejas de zorro estaban firmemente apretadas contra su cabeza. No estaba mirando, no estaba escuchando, sólo haciendo todo lo posible para esconderse dentro de los brazos de Aisha-san. Verla así hizo que algo se rompiera dentro de mi corazón.

—Las prostitutas son la ruina de los Héroes.


¿Por qué eso? ¿Por qué ahora?


¿Por qué tenía que recordar esas palabras en un momento como éste?


--... Sin esperanza después de todo. No puedo darte a esta chica, Bell Cranel. Aisha-san dijo mi nombre, su feroz mirada se fijó en mi cuerpo inmóvil.

 


--Y si buscas simpatía, olvídalo. Me hace querer vomitar.


--¡N-No, eso no es…!


--Entonces, ¿Dices que puedes salvarla? No me parece. No puedo dejar esto en tus manos, ¿No es así?


Me interrumpió antes de que pudiera decir cualquier otra cosa. Su propia presencia era imponente, abrumándome a cada paso.

No había piedad en sus ojos. Al mismo tiempo, su voz sonaba como si estuviera lanzando un desafío.


--No estoy diciendo que seas débil. Te falta determinación, espíritu.


--… ¡...!


--No tienes la resolución de arriesgar todo para salvar a Haruhime.


Esa penetrante mirada veía a través de mí, sus palabras atraparon mi corazón como garras heladas.


--No tienes el rostro de un hombre.


La estaca verbal fue colocada. Entonces dejo caer el martillo.


--No hay arrogancia, ni fanfarronería, no demuestras ningún deseo de dominar, de tomar lo que quieres. Todo lo que veo es a un mocoso de mierda con la cabeza en las nubes. No puedes dar todo lo que tienes por esta chica.

Había un claro tono de decepción en la voz de Aisha-san mientras su discurso finalmente llegaba a su fin.


Esas palabras cortaron profundamente. Quería responder, decir cualquier cosa para defenderme, pero nada venia. Tambien era lo mismo para Mikoto-san.

La decepción de Aisha-san ahora estaba escrita en su rostro. Nos miraba a ambos alternadamente, como si esperara un desafío que nunca llegaba.

Haruhime-san se parecia a una niña asustada, sólo deseando que todo el asunto llegara a su fin… Ella tenía sus brazos envueltos alrededor de su cuerpo, esperando el momento oportuno.

Cuatro figuras paradas en un amplio callejón, bañados por la luz del sol naranja.


-- —¡Los encontré—por aquí!


Las voces de otras Amazonas cortaron atraves de la quietud.


Mikoto-san y Haruhime-san inmediatamente miraron en la dirección de las recién llegadas. Todavía estaban lejos, pero deberán estar aquí en unos momentos.

Aisha-san no se movió; sus ojos todavía estaban en mí, en mi rostro patético. Lo que era peor, todavía no podía moverme.

-- —¡Mikoto-sama, escapa! Haruhime-san, sin embargo, pudo.

 


Saliendo del agarre de Aisha-san, salto sobre el brazo izquierdo de la Amazona y envolvió todo su cuerpo alrededor de él, bajando su espada.

El repentino grito de Haruhime-san saco a Mikoto-san de su trance y sorprendió a Aisha-san al mismo tiempo. Mikoto-san salto a mi lado y tomo mi brazo.

--¡Bell-dono!


Prácticamente me arrastro hacia atrás, le tomo a mis piernas unos momentos para recordar cómo caminar.


Las largas sombras de las <Berbera> estaban llegando hacia nosotros. Aisha-san simplemente estaba parada allí, con Haruhime-san colgando de ella con todas sus fuerzas. Los deje atrás.

Yo… hui.


× × ×

--…


--¡Síganlos!


--¡No los dejen escapar!


Haruhime y Aisha observaron y escucharon los gritos de muchas Amazonas vociferando mientras pasaban corriendo.

Aisha observó cómo sus aliadas se dispersaban para buscar a los dos humanos y dejo que su cuerpo se relajara.


--… Ya basta, ¿Quieres, idiota?


*Swish* La palma de la mano derecha de Aisha chocó con la cabeza de Haruhime, rompiendo fácilmente su agarre y haciéndola caer al suelo. “Awh”, se escuchó un débil grito de la Renart mientras se daba cuenta de lo inútiles que habían sido sus acciones.

Siendo Lv. 1, Haruhime no había tenido ninguna esperanza de contener a Aisha desde el principio. Llevó su mano a su cabeza, tomando respiraciones superficiales justo por encima del pavimento de piedra. Aisha apartó su mirada de ella y miro en la dirección en la que los dos humanos habían desaparecido.

Con la luz roja del ocaso iluminando la mitad de su rostro, frunció el ceño.


× × ×

--¡Tienen que estar por aquí—encuéntrenlos!


Las voces de muchas mujeres se arremolinaban a nuestro alrededor.


Las prostitutas no combatientes recibían órdenes directamente de las <Berbera>. Había tantos ecos de pasos, que ya no podía decir cuáles eran reales.

 


--¡Haaa… haa…!


Evadimos la persecución y llegamos a un oscuro camino lateral.


Aquí no llegaba la luz del sol. Pronto, los pasos se desvanecieron y los únicos ecos venían de Mikoto-san y de mí tratando de respirar.

Mikoto-san finalmente libero el doloroso agarre de mi brazo y se giró hacia mí.


--Yo… nosotros…


Incapaz de responder a las palabras que Mikoto-san sacó de su garganta, tropecé a un lado y puse ambas manos en la pared más cercana.

En el muro de piedra de color ceniza, incline mi cabeza, con mi forzada respiración que llegaba hasta mis pies.


Mire fijamente el suelo negro con los ojos bien abiertos. Los músculos de mi rostro se contorsionaron cuando mis emociones finalmente me alcanzaron.

—¡Ella tenía razón, en todo!


Todo lo que dijo Aisha-san era cierto.


No pude poner todo en la línea por Haruhime-san.


¡Sopesé a Kami-sama y a mis amigos—contra ella!


¡¡Ni una sola vez dije que iba a salvarla!!


--¡GAH…!


Cerré mi boca, pero aun así mi frustración salió de entre mis dientes.


El riesgo de ser blanco de la <Familia Ishtar> era demasiado grande. Estaba demasiado asustado para tomar una decisión.

No pude llegar a ayudar a esa chica con la cabeza baja, ni siquiera pude decir que lo haría. Yo… no pude decidirme.

Todo a mí alrededor se volvió borroso. Cerré los ojos, pero la parte de atrás de mis párpados estaba caliente, casi ardiendo.

Mi miserable y lamentable yo, demasiado patético para salvar a una temblorosa chica, para salvar a Haruhime- san.

Lo peor de todo, era que no pude tomar una decisión y hui de ella.


Angustia, arrepentimiento, remordimiento. Había una tormenta en mi cabeza que amenazaba con rasgarlo todo.


--Bell-dono…


Mikoto-san dijo mi nombre entre respiraciones bajas y llorosas.

 


Ella también estaba sufriendo.


Atrapada entre su amistad con Haruhime-san y sus vínculos con nuestra Diosa, con nuestra <Familia>.


Sus puños estaban apretados tan fuerte que sus huesos podrían romper a través de su piel. Tampoco pudo tomar una decisión.

Lágrimas de impotencia corrían por sus mejillas.


--¡Yo…!


¿Qué debería hacer? ¿Que podía hacer?


¿Debía huir, olvidarme de Haruhime-san y salvarme a mí mismo?


¿Mantener a Kami-sama y a todos los demás a salvo de daño y darle la espalda a ella?


¿O debía seguir a través de este egoísmo?


¿Escuchar la voz gritando en mi corazón, en lugar de tratar de ignorarla?


Constante preguntándome, opciones imposibles, pensamientos que no se desvanecían. El tiempo seguía fluyendo hacia adelante, pero yo estaba atascado en este enigma, un laberinto sin salida a la vista.

El cielo muy por encima de mi cabeza se había oscurecido, la luz de la luna llena había entrado en la ciudad.


Alguien…


Cualquiera, dígame qué hacer.


Persona, Hada o Dios, no me importa quién.


¿Qué debería hacer? ¿Que podía hacer? Yo… no lo sé.

—Ahora, si él estuviera aquí…


Si mi abuelo estuviera aquí.


Si el hombre que me crio estuviera aquí, ¿Qué diría?


Si me viera parado cuando sabía que esa chica estaba en problemas, ¿Qué me diría? Me aleje de la pared e intente visualizar cómo sería esa conversación.

Hay, um, alguien a quien quiero ayudar.


Pero tengo una <Familia> que no quiero perder.


¿Qué crees que debería hacer?


¿Qué crees que puedo hacer?

 


¿Crees que estaría bien… si grito todo en mi corazón hacia el cielo?


Hice mi mejor esfuerzo para encontrar cada memoria que acechaba en los rincones de mi mente. El tiempo que pasamos juntos, mi infancia, sus lecciones.

Entonces le pregunte. Y…

Las visiones de él en mi cerebro se reunieron… El recuerdo de mi abuelo—sonrió.

—Ve


Dijo la visión sin una sonrisa agravante.


--¡¡…!!


Una nueva llama ardió en mis ojos.


Mi puño derecho se apretó tanto como podía.


¿No puedes salvar a una pequeña dama? ¿Te llamas a ti mismo hombre?


Él diría eso.


Si estuviera aquí, lo diría con seguridad.


Conociendo a mi abuelo, me daría el primer empujón.


—Y tiene razón.


Decide.


¡Decide!


¡Sólo decide ya!


Ser objeto de burla, ser objeto de risa, ser señalado, eso no era vergonzoso.


¡Lo más vergonzoso era estar en una encrucijada, pero no ser capaz de tomar una decisión!


Yo—


—Iré.


Iré a salvarla.


Iré a salvar a esa chica, la que no podía sonreír desde el corazón.


--… Lo siento, Mikoto-san.

 


Mi voz temblaba. Ella me miro con los ojos muy abiertos, sus hombros temblaban como si tuviera miedo de lo que iba a decir.

Me gire lentamente hacia ella y me levante. Lágrimas goteaban de mi barbilla mientras mantenía mi cabeza en alto por primera vez en demasiado tiempo.

--Yo… Quiero salvarla.


Mikoto-san parpadeo unas cuantas veces, asimilando mis palabras.


Iré a salvar a Haruhime-san, poniendo a la <Familia> en peligro. Le pedí perdón.


De alguna manera me las arregle para no llorar y cerré la boca. Mikoto-san se acercó a mí.


--¿P-Pero qué harás después de rescatar a Haruhime-sama? La <Familia Ishtar> te perseguiría hasta—


--Dejare Orario.


La interrumpí antes de que pudiera terminar su pregunta. Ahora era mi turno de tener miedo de sus próximas palabras. Me esforcé para mantener firme mi rostro. Mikoto-san estaba aturdida.

Me disculparé con Kami-sama hasta que tenga un pie en la tumba.


Me disculparé tan pronto como no tenga más remedio que dejar la ciudad. Esto era como lo que sucedió con la <Familia Apolo>.

Excepto que esta vez saldré de Orario para salvar la vida de una chica.


--Huiré de Orario… Pero te prometo que volveré.


--¿Eh?


--¡Más fuerte—lo suficientemente fuerte para protegerla, más fuerte que el yo de ahora! Entonces volveré. Volveré a Orario.

Sin importar cuánto tiempo me tome, sin importar cuánto largo sea el desvío que tenga que seguir, volvere a la persona que admiro.

Una vez que sea lo suficientemente fuerte para proteger a Haruhime-san, nada me impedirá regresar dentro de las murallas de la ciudad.

¡Se realista por un segundo!


Me grite a mí mismo mientras Mikoto-san se tragaba el aire en su garganta.


¿En quién pensé la primera vez que vi el hermoso cabello dorado de Haruhime-san?


¿Quién apareció en mi corazón?


Si ahora abandonaba a Haruhime-san… Siempre que viera a la persona que admiraba de ahora en adelante…

 


Recordaría a Haruhime-san y no podría volver a mirarla a los ojos.


Quería estar frente a ella, levantando el pecho, y proclamando con orgullo que me había convertido en un hombre digno de su atención. Eso nunca sucederá si le daba la espalda a Haruhime-san.

Nunca, jamás renunciaré a Haruhime-san, ni a mis amigos, ni a ella. Lucharé contra cualquier posibilidad siempre que sea necesario. Así que— Me encontré con la mirada de Mikoto-san, con ojos firmes.

La mirada aturdida en su rostro se desmorono, sus ojos brillaban con lágrimas frescas mientras una amplia sonrisa aparecía en sus labios.

--Convertirme en miembro de tu <Familia>… nunca me había hecho tan feliz como ahora.


Dio otro paso adelante y agarro mi mano derecha. Una oleada fresca de lágrimas fluia por sus mejillas mientras sonreía de oreja a oreja.

--Que tú seas mi líder, que te haya conocido en primer lugar… estoy muy agradecida. Puso mi mano en su pecho, su voz se hacía cada vez más pequeña.

Sus labios formaron la palabra gracias una y otra vez. Sus lágrimas brillaban mientras caían en la palma de mi mano.

--… Con mucho gusto me uniré a ti, estaré a tu lado haciendo Dogeza a los pies de Hestia-sama, Lili-dono y Welf-dono. ¡Seremos regañados juntos!

Mikoto-san soltó mi mano y se limpió el rostro con su manga. Cuando finalmente levanto la mirada, nunca había visto una sonrisa más alegre en mi vida.

Eso rompió la presa. Esta chica no sólo escuchó mi decisión egoísta, accedió a ayudarme, a unirse a mí. Y con esa sonrisa. Mis ojos brillaban mientras nuevas lágrimas amenazaban con derramarse.

Intercambiamos sonrisas desaliñadas. Tomando un momento para componernos, ambos asentimos, sabiendo exactamente lo que teníamos que hacer.

No teníamos que lucir bien.


Ser empapados de suciedad y sangre no importaba en absoluto. No me importaba si todo terminaba aquí.

Era hora de convertirse en su Héroe.


Seré yo quien llegue para salvarla, prostituta o no, para convertirme en el Héroe con el que siempre había soñado.

--… ¡…!


Con determinación en nuestros ojos, Mikoto-san y yo miramos hacia el camino por el que llegamos.

 


Mirando hacia arriba desde la parte trasera del oscuro camino lateral, pudimos ver el exterior dorado de un palacio que brillaba bajo la luz de la luna.


× × ×

--Después de todo eso, ¿¡Dices que dejaste que el conejito escaparaaaaa!?


La Renart estaba escondida detrás de su espalda con los hombros temblorosos, mientras la rugiente voz de Friné llenaba el aire…

Aisha permaneció sorprendentemente tranquila mientras protegía a Haruhime. Un gran grupo de las <Berbera> se había reunido en una amplia habitación dentro del palacio.

--Este lío fue tu culpa, yendo contra las órdenes de Ishtar-sama. No me culpes.


--¡No me salgas con esa mierdaaaa! ¡Si esa bribona detrás de ti no hubiese soltado a mi presa, todo habría salido bieeeeeen!

Los ojos saltones de rana inyectados en sangre de la Amazona estaban fijos en Haruhime.


Las venas en la cabeza de Friné comenzaron a palpitar. Fue entonces cuando su mirada roja se volvió hacia Aisha.

--La <Piedra Asesina>, ellos saben que la tenemooos. ¡El <Pequeño Novato> no puede seguir viviendooo! Si se escapa… ¿Cómo vas a asumir la culpa, Aishaaa?

Grupos de Amazonas estaban en movimiento a lo largo del <Belit Babili>.


La mitad de ellas estaban persiguiendo a los dos humanos que habían aprendido sobre la <Piedra Asesina>. Las demás estaban ocupadas preparándose para el <Ritual de la Piedra Asesina>. No había pies ociosos a la vista.

El ruido de la bulliciosa actividad abajo alcanzó la habitación a pesar de estar cerca de la cima de la torre más alta en el compuesto. Aisha miró a Friné rápidamente, se encogió de hombros y dijo:

--Ese chico, vendrá.


--¿Huuuh? ¿Dices eso debido a que…?


Completamente impasible ante la mirada de muerte de Friné, Aisha miró por la ventana.


--No tenía la apariencia de un hombre, pero esos ojos…


Podía ver la zona roja, con sus faroles iluminándose uno a uno.


--Eran los de un Aventurero que no sabe cuándo renunciar.


Haruhime escuchó el áspero susurro de Aisha y miró hacia el perfil de su rostro. La expresión de la Renart cambio para mostrar la gama de emociones que estaba surgiendo dentro de ella.

 


Ella también miró hacia el exterior, hacia abajo en el Distrito del Placer—hacia abajo en el lugar donde probablemente ese chico y esa chica estaban ahora.

En el mismo momento, el chico y la chica miraban el palacio desde lejos.


Saliendo de un ruinoso callejón trasero, sólo los dos estaban parados bajo la brillante fortaleza de una Diosa. La oscuridad se extendía en el cielo por encima de ellos.

Una luna dorada gradualmente se hacía más clara, más brillante y más llena con la llegada de la noche. Por el bien de salvar a una prostituta, el chico y la chica se prepararon para atacar el palacio.


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