Capítulo 04 – Aquellos que se Reúnen


La noticia de que se celebraría un <Juego de Guerra> se extendió como un reguero de pólvora entre los Dioses.


Por supuesto, los Aventureros y ciudadanos de Orario no pudieron evitar notar a los jubilosos y emocionados Dioses alrededor de la ciudad. Sucedió un poco antes de que todos los seres vivos de la superficie de la Ciudad del Laberinto supieran lo que iba a suceder.


Algo más ocurrió justo después de que el anuncio de Hestia y Apolo se hiciera oficial.


--¡Esa es, esa torre tiene que ser...!


Bell había dejado la sede de la <Familia Apolo> en una loca carrera y se abrió camino a través de una ciudad mucho más activa que de costumbre. Avanzando a través de territorio desconocido, llegó al distrito situado más al norte. Hace un mes, entrenó con ella en la parte superior de la muralla de la ciudad. Haciendo todo lo posible por recordar los puntos de referencia que le enseñó, Bell buscó desesperadamente el edificio que llamaba hogar.


El chico de cabello blanco prácticamente voló por la Calle Principal del Norte, empujando furiosamente sus brazos en perfecto ritmo con sus zancadas. Las calles laterales se abrieron alrededor de él; sus ojos exploraban desesperadamente algo familiar.


Giro en una calle lateral llena de casas decorativas y estructuras bien conocidas. Bell mantuvo los ojos en los tejados, tratando de encontrar uno que era más alto que los demás. Unas cuantas vueltas más y repentinamente se encontró frente a la sede de la <Familia Loki>, la <Mansión Crepúsculo>.


--¡Tú, detente!


--¡Declara tu asunto!


--Déjenme hablar con Aizu-san... ¡Déjenme hablar con Aizu Wallenstein!


Un hombre y una mujer bloquearon inmediatamente el camino del intruso en la entrada de su sede. El chico les rogó que lo dejaran reunirse con Aizu.

El guardia masculino le echó un vistazo al rostro del frenético chico, sus cejas se fruncieron cada vez más cuando comenzó a conectar los puntos.


--Tú eres, ¿El <Pequeño Novato>...? ¿¡Cuál es la gran idea, tratando de reunirte con ella!?


El cabello blanco de Bell y sus ojos rojos debieron haberle alertado. El guardia inmediatamente salió en defensa de su aliada, tratando de protegerla de este forastero. Sin embargo, Bell no podía permitirse retroceder.


El chico les pidió a los guardias muchas veces que lo dejaran ver a Aizu, pero no pudo explicarse. Las voces de los guardias se volvieron más y más furiosas mientras las súplicas del chico se volvían cada vez más desesperadas. No tardó mucho tiempo para que otros miembros de la <Familia> salieran a la calle.


--… ¡…!

 


Un grupo de veinte Aventureros surgió del edificio que fue construido como una pared de lanzas con varias torres que alcanzaban al cielo. Se extendieron justo detrás de los dos guardias, listos para defender su sede contra el intruso. La situación de Bell se había convertido en algo mucho más peligroso.


Los recién llegados comenzaron a gritar amenazas, calificándolo de “lamentable”, “desvergonzado”, “imprudente”, entre otros... Ya sabían que la <Familia Hestia> participaría en el <Juego de Guerra> y creían que quería convencer a Aizu de unirse a la batalla—un zorro reclutando a un tigre por sus garras. Harían todo lo posible para alejarlo. Su deseo de proteger a su aliada rápidamente se convirtió en ira—¿Cómo se atreve a usarla para su propio beneficio?


El miedo consumió el cuerpo del chico mientras retrocedía por reflejo. Sabía muy bien que lo que hacía era vergonzoso.

Pero no estaba dispuesto a darles la espalda.


Sólo tenía una pequeña cantidad de tiempo para fortalecerse, para superar la brecha que lo separaba de su nuevo enemigo. La única manera que conocía para ser más fuerte que Jacinto a tiempo era aprender de Aizu una vez más. Justo como lo había hecho lo suficientemente fuerte como para derrotar a un Minotauro.


El hecho de que Lili había sido secuestrada todavía lo comía por dentro. En lugar de apresurarse a salvarla, estaba parado aquí recibiendo gritos. Cada momento que no estaba progresando para rescatarla o haciéndose más fuerte se sentía como una eternidad.


--¡Déjenme ver a Aizu-san!


Le suplicó de nuevo a la multitud, inclinándose una y otra vez. Todos los músculos de su rostro estaban apretados hasta el límite.


--¿Qué es todo esto?


Una voz cortó el caos.


La multitud de Aventureros se calló de inmediato. Bell dejó de moverse, con sus ojos fijos adelante.


Una Aventurera de Primera Clase, la Amazona Tione Hiryute, salió al patio. Como era normal para su raza, llevaba ropa que exponía gran parte de su piel de color de trigo.


Su largo cabello negro se movía de un lado a otro sobre sus hombros y bajaba por su espalda mientras se acercaba.


La multitud rápidamente se separó, permitiéndole pasar. Caminó directamente hasta Bell.


Uno de los guardias se inclinó para susurrarle al oído y le explicó todo lo que había ocurrido hasta entonces. Los ojos de la Amazona fulminaron a Bell.


--Vete de aquí. No puedo permitir que esta burla continúe.


--... ¿¡…!?


Tione no mostró simpatía. Ella había entregado la voluntad de la <Familia Loki> en lugar de su líder, Finn.

 


Su tono era frío y su mirada no mostraba disposición para escuchar. Bell se encogió ante su presencia. Ella cruzó sus brazos, emanando un aura inquebrantable y abrumadora. Un momento después, agarró los hombros de Bell y lo apartó de la entrada principal.


--¡E-Espera, Tione-san! ¡Por favor, sólo escúchame...!


Bell se vio obligado a retroceder para mantenerse erguido. Su fuerza lo abrumo en poco tiempo mientras Bell se alejaba cada vez más de su última esperanza.


Su cuerpo se sacudía, tratando de empujar hacia adelante, cuando Tione se inclinó cerca de él.


-- —Gira a la derecha desde aquí y ve a dos cuadras por esa calle.


--¡…!


Su voz era baja para no ser escuchada por los espectadores.


Tione ignoró la mirada de shock en el rostro de Bell y le dio un último empujón a la calle.


Su rostro parecia haber sido tallado en piedra, sin emoción mientras lo miraba fijamente durante un largo momento antes de darle la espalda. Bell miró su largo cabello negro balancearse detrás de ella, incapaz de moverse o hablar. La Amazona caminó rápidamente por la multitud y entró en el edificio.


Finalmente, los músculos de Bell comenzaron a responder. Lentamente al principio, se alejó de la <Familia Loki>. Sintiendo las miradas furiosas de la multitud de Aventureros, Bell retrocedió por la misma calle que había venido... El chico se echó a correr en el momento en que estuvo fuera de la vista.


Siguió las instrucciones de Tione, corriendo por un callejón sin salida con su corazón acelerado y luchando por respirar. Una cuadra, dos cuadras y—


--¡Ah! ¡Hey, Aizu! ¡Argonaut-kun está aquí—!


--¿¡Aizu-san!? Y—¿¡Tiona-san!?


Paradas allí para saludarlo estaban nada menos que Aizu con su espada en su mano y la otra chica Amazona, Tiona, con una especie de gran vaina descansando sobre sus hombros.


Bell se congelo por la sorpresa, pero Tiona lo saludó como a un amigo mientras ambas chicas se acercaban para recibirlo.


--Te vimos desde la ventana, Argonaut-kun. Una especie de Lámpara de Piedra Mágica se encendió en la cabeza de Aizu, y le pedimos a Tione que te recibiera.


Tiona continuó explicando el otro lado de la historia.


Aizu se había dado cuenta inmediatamente de lo que Bell estaba haciendo cuando apareció en la puerta de su sede.


La mirada en sus ojos le dijo que el chico quería otra ronda de entrenamiento. Sin embargo, no podían permitir que la multitud la viera, así que enviaron a Tione para entregar un mensaje.

 


Ya sea si quería ayudar a su amiga o solo porque le pareció divertido, Tiona estuvo completamente de acuerdo con la idea.


--... Aizu-san, ¿Está bien?


Bell dio un paso muy cauteloso mientras hablaba.


No tenía ninguna razón para enseñarle nada, Bell estaba pidiendo un gran favor. Dado que sus <Familias> no estaban trabajando juntas, ella estaría haciendo esto por su cuenta, así como enfrentar las consecuencias que podría traer.


Las palabras de Bell colgaron en el aire por un momento, la tensión aumentaba. Finalmente, Aizu le respondió.


--No puedo luchar por ti o a tu lado... Tienes que hacer todo lo posible, y entonces...


--¡Sip, sip! ¡Esta es tu batalla, Argonaut-kun!


Tiona interpretó las vagas palabras de Aizu antes de—*¡Whoosh!*—señalar su dedo hacia él. Bell estalló en sudor frío. Aizu continuó.

--Creo que sería un error... abandonarte.


--Aizu-san…


La mirada en los ojos dorados de la chica hizo que el corazón de Bell se derritiera. Ignorando completamente el repentino cambio de humor, Tiona saltó de nuevo a la conversación.


--Está bien, no hay problema. ¡Si Aizu te pone en forma, el <Juego de Guerra> será más entretenido! ¡Loki y todos los demás seguramente estarán encantados!


Bell solo pudo hacer una mueca ante la idea. Si la diferencia de poder entre él y la <Familia Apolo> no fuera tan asombrosa, su lucha sería más divertida de ver. Aizu miró a la Amazona y sonrió ligeramente.


--Pero para mí, la <Familia Apolo> está haciendo mal todo esto. Muy por encima, sucio, simplemente no puedo soportarlo...


La mejilla de Tiona se torció por un momento antes de mirar al chico y sonreír de oreja a oreja.


--¡Así que yo también te ayudare, Argonaut-kun!


--Espera, eso significa...


--¡Sip! ¡También estás atascado conmigo!


Bell miró a Aizu, sin saber qué decir. Ella asintió con la cabeza.


Superando el shock de este giro de los acontecimientos, Bell no perdió tiempo en mostrarles su agradecimiento a las chicas.


--Realmente, no puedo agradecerles lo suficiente...

 


--¡Relájate, relájate, no es nada! ¡Vamos, el tiempo se está desperdiciando!


--Sí.


Bell se juró a sí mismo justo entonces y allí que encontraría alguna manera de pagarles por su amabilidad. Estaba en deuda con ellas.


Tiona estaba tan emocionada que empujó su gran vaina hacia arriba, con una sonrisa infantil en su rostro. Bell y Aizu la siguieron por el callejón.


Su destino: el mismo lugar en el que habían entrenado antes—la muralla noroeste de la ciudad. El entrenamiento de Bell bajo dos Aventureras de Primera Clase estaba por comenzar.

× × ×

El Gremio aprobó oficialmente el <Juego de Guerra> entre Hestia y Apolo casi inmediatamente. Al mismo tiempo, comenzaron los preparativos alrededor de la ciudad.

Sin embargo, nadie estaba más ocupado que los empleados del Gremio. Tenían que encontrar una manera de permitir a ambas partes liberar todo su potencial dentro de las reglas del juego, mientras que no plantearan ningún peligro para los ciudadanos de Orario. Los combatientes necesitarían suministros, direcciones y, sobre todo, un escenario en el que realizar el <Juego de Guerra>. Podría empezar cualquier día; no había tiempo que perder. También tenían que adaptarse a los deseos de los Dioses.


No había un alma en la ciudad, Aventurero o de otro tipo, que no esperara con gran expectación que se anunciaran las condiciones del <Juego de Guerra>. Mientras tanto, lo único que podían hacer era prepararse.


-- —¿¡Hestia todavía no está aquí hoy!?


En el 30° piso de la Torre Babel en el centro de Orario... Apolo había llegado a su punto de ruptura.

Muchos Dioses y Diosas se habían reunido alrededor de una mesa circular en el centro de la red de altos pilares que soportaban un techo elevado. Las reglas y el estilo del <Juego de Guerra> debían ser decididos por los dos Dioses participantes, así como los observadores—para exprimir todo el entretenimiento posible del evento—en esta <Reunión de Dios>.


Tres días habían pasado desde el ataque a la <Familia Hestia>.


Apolo se había irritado por que su oponente se negaba a mostrar su cara. Se disculpó por su ausencia afirmando estar “enferma” durante los últimos días. A pesar de su afirmación de que no estaba lo suficientemente bien físicamente como para participar en la reunión, era claro como el día que trataba de ganar tiempo.


Apolo caminaba airadamente alrededor de su silla, insistiendo en que estaba inventando un plan de escape. En cuanto terminó su discurso, las puertas de la habitación se abrieron.

 


--Lamento llegar tarde. Me disculpo por hacerlos esperar.


Aunque sus palabras eran educadas, no parecia que realmente lo sintiera en lo más mínimo. Miach entró a su lado.


Lo que es más, no mostraba ningún remordimiento por mantener la <Reunión de Dios> en un punto muerto. Apolo frunció el ceño.


--Llegas muy tarde, Hestia. ¿Cómo piensas asumir la responsabilidad de retrasar la <Reunión de Dios> hasta este punto?


--No es mi culpa que me diera fiebre después de ser perseguida por la ciudad por tus dependientes. Durante un tiempo, pensé que ya estaba desahuciada.


Hestia volvió a usar su salud para eludir las quejas de Apolo. Miach se puso de su lado, respaldando su afirmación.


--Sí, estaba en un apuro.


--Ya, ya, la enana es una idiota, pero ya basta de perder el tiempo. ¿Podemos comenzar?


Loki estaba recostada en su silla, con una ceja levantada y sus manos detrás de su cabeza como si también estuviera impaciente. Todos los Dioses regresaron a sus asientos y la discusión finalmente se puso en marcha.


La primera orden del día era que Hestia y Apolo firmaran los trámites necesarios con todos los presentes como testigos.


--Una vez que salga victorioso, reclamo a Bell Cranel.


--…


--Quiero dejarlo perfectamente claro. No habrá excusas mezquinas o afirmaciones extravagantes después de que todo haya terminado. Si Hestia gana, es libre de exigir lo que su pequeño corazón desee.


La posibilidad de la derrota no pareció cruzar la mente de Apolo. Sólo quería una cosa: la propiedad de Bell Cranel y su inmediata transferencia a la <Familia Apolo>. Hestia permaneció en silencio. El Dios encargado de tomar las notas para la reunión respondió con un “Muy bien, entonces” mientras registraba sus términos.


A continuación, necesitaban decidir cómo se libraría el <Juego de Guerra>.


--Uno a uno, el mejor de nuestras <Familias> resolviéndolo todo. ¿No sería emocionante? Hestia ni siquiera miró a Apolo mientras hacía su sugerencia desde su lugar en la mesa redonda.

--Podría realizarse en el Coliseo para que todos lo vean. La batalla final justo delante de nuestros ojos. ¿Cómo no entretendría a alguien?


--Estoy de acuerdo. Ver a todos los niños de Apolo atacar a Bell uno tras otro suena más bien aburrido.


--Secundo la moción.

 


La mirada hostil de Apolo cayó primero sobre Hestia y luego hacia sus aliados, Miach y Takemikazuchi. Unas pocas cabezas alrededor de la mesa empezaron a asentir, viendo la lógica en su razonamiento.

--¿Qué dices, Apolo?


--¡Es el <Asesino de Toros> contra el que estás luchando!


--Un oponente fuerte en un duelo uno a uno, suena bien para mí.


--…


Los Dioses alrededor de la mesa sonrieron en la dirección de Apolo. No estaban del lado de nadie; simplemente disfrutaban viendo la reacción de Apolo.


El Dios rubio que llevaba una corona de laureles mostro una cara de calma antes de sonreír de nuevo.


--La única razón por la que tu <Familia> no es más grande se debe enteramente a tu pereza, Hestia, cuando se trata de reclutar.


--Muu...


--Puedes llorar todo lo que quieras sobre tu falta de niños, pero esa no es razón para que tenga que acomodarme.


--Grrrr.


Hestia gruñó en voz baja cuando Apolo señaló que el tamaño de la <Familia> estaba completamente bajo el control del Dios.


Era verdad que Hestia quería estar siempre a solas con Bell y nunca había intentado aumentar el tamaño de su

<Familia>.


--Para que sea equitativo, ¿Por qué no hacemos un sorteo para ello?


Incapaz de defender su posición, Hestia permaneció en silencio mientras Apolo sugería una solución. “Claro”, llegó la voz de su transcriptor mientras sacaba una caja de debajo de la mesa y la colocaba encima.


Cada uno de los Dioses en asistencia escribió cómo les gustaría ver que se librara el <Juego de Guerra> en una hoja de papel. Los papeles fueron recogidos y puestos en la caja. Por supuesto, Hestia escribió “DUELO” en letras grandes y audaces y metió el papel en la caja.


Lo único que quedaba era decidir quién sacaría el papel.


--No puedo confiar en nadie que haya apoyado a Apolo.


--... El sentimiento es mutuo. No aceptaré un papel sacado por Miach o Takemikazuchi. Hestia y Apolo emitieron sus condiciones en tonos cortos y agudos.

En ese caso... ambos Dioses miraron alrededor de la mesa, sus miradas se detuvieron en un Dios en particular.

 


--Hermes.


--Hermes


--Ehhh... ¿En serio?


Las voces de Hestia y Apolo se superpusieron mientras decían su nombre al unísono. Sorprendido por su repentina selección, Hermes forzó una sonrisa sin pensar.

--Mi querido amigo, lo dejo en tus manos.


--Estoy contando contigo, Hermes.


Apolo, que había conocido a Hermes desde sus días en el Cielo, asintió solemnemente. Hestia miró al encantador Dios con ojos de confianza.


Esto sucedió porque Hermes siempre había tomado la postura de intermediario y nunca había tomado partido en estas situaciones. “Parece que tengo que hacerlo”, dijo con una voz desinflada, aceptando el papel que le impusieron los otros dos Dioses. Se levantó de su silla y se abrió paso alrededor de la mesa. Todos los ojos en la habitación lo seguían.


--Por favor se gentil…


Hermes susurró para sí mismo mientras metía lentamente su mano en la caja.


Hestia estaba en el borde de su asiento, incapaz de respirar cuando Hermes retiró una hoja de papel y la desplegó.


El rostro de Hermes se puso pálido mientras hacía una pausa, una sonrisa vacía apareció en su rostro mientras abría la boca para hablar.


--<Asedio del Castillo>.


—*¡Slam!* Hestia golpeo sus puños en la mesa, con los dientes apretados.


--¡Fuhahahahaha! Esta decisión fue tomada de manera justa. ¡Esto es definitivo! El rugido de la carcajada de Apolo resonó en toda la habitación.

Ya sea en el ataque o la defensa, este estilo de <Juego de Guerra> requería un gran número de guerreros. Probablemente, Hermes saco el papel escrito por el propio Apolo.


--Como se esperaba de Hermes.


--¡No puedo esperar!


Los otros Dioses reaccionaron a la decisión, charlando entre sí.


Hermes levantó la vista hacia el techo en decepción mientras Hestia se ponía roja, temblando de rabia. Apolo, por otro lado, estaba de muy buen humor.

 


--Es imposible defender el castillo con una sola persona. Así que le concedo el papel de atacante a Hestia. Apolo estaba sonriendo cuando sus palabras fueron grabadas.

Los molares de Hestia estaban a medio camino en su lengua debido a la frustración ya que el peor resultado había llegado a pasar. Sus hombros comenzaron a caer...


--Disculpen, ¿Puedo tener la palabra? Hermes habló.

--Apolo, esto pone a Hestia en una desventaja extrema... Es completamente injusto. Y estoy seguro de que muchos de nosotros aquí se aburrirán viéndolo.


--…


--Por lo tanto, me gustaría proponer que se les permita a los forasteros participar en esta batalla.


La propuesta de Hermes de permitir que miembros de otras <Familias> se unieran al <Juego de Guerra> con el fin de igualar los números hizo que Apolo frunciera el ceño.


--... Hermes, sé lo que estás tratando de hacer: sacando algo como si no fuera gran cosa y al mismo tiempo forzarme a un rincón. No pienses por un momento que dejaré que suceda.


Trajo a colación su áspera relación en el pasado, Apolo forzó una sonrisa, tratando de detener el plan de Hermes.


Apolo declaró que no aceptaría una proposición tan ridícula.


--Todos los participantes en el <Juego de Guerra> deben estar vinculados contractualmente a una <Familia> directamente involucrada, esa es la regla. La presencia de otras <Familias> en el campo de batalla sólo deshonraría a los Dioses en guerra.


--Bueno, eso no está mal.


--Además, si un Aventurero de Primera Clase decide unirse al lado de Hestia, eso me pondría en peligro. Me he enterado de que Hefesto tambien es bastante amable con Hestia.


Apolo continuó su respuesta a Hermes mientras miraba a todos los Dioses alrededor de la mesa alternadamente.


Los dependientes de Hefesto eran reconocidos no sólo por sus habilidades como herreros, sino también por sus hazañas en el campo de batalla. Su Diosa miró a Apolo, cruzó los brazos y dijo: “No haría tal cosa”.


Apolo se burló de ella, no queriendo aceptar su palabra, cuando—


--Ara, ara, Apolo. ¿Estás asustado?


--Freya...


La Diosa de cabello plateado había estado sentada en silencio en su silla hasta ahora. Una pequeña sonrisa floreció en sus labios.

 


--¿Tienes miedo de luchar contra más de un enemigo a la vez?


--No me tomes por tonto...


--Entonces, ¿No confías en tus niños? ¿Es esa la extensión de tu amor por ellos?


La Diosa con el poder de controlar el amor mismo ataco el orgullo del Dios que amaba demasiado apasionadamente. Las mandíbulas de Apolo se apretaron lo suficientemente fuertes como para hacerlas gritar bajo la presión. Efectivamente, un gran grupo de Dioses masculinos se unieron a Freya y votaron para permitir la adición de forasteros. La <Reunión de Dios> se estremeció instantáneamente con fervor.


—Así que Freya está interesada en Bell-kun.


Mientras que las palabras de la Diosa de cabello plateado disparaban alarmas en la mente de Hestia, este no era el momento ni el lugar para expresarlas. Si las acciones de la Diosa de la Belleza causaban alguna diferencia en la situación de Bell, tendría que aceptarlas con los brazos abiertos.


Perturbado por este giro de los acontecimientos, Apolo cedió y acordó aceptar una parte de la sugerencia de Hermes.


--…Bien, entonces. Puede haber un forastero. Sin embargo, ese forastero debe pertenecer a una <Familia> que este fuera de Orario.


¡Tú, monstruo!


Los labios de Hestia formaron las palabras, pero ningún sonido salió mientras sus hombros caían.


Sin tener en cuenta los números, la fuerza media de una <Familia> ubicada en Orario era mucho mayor que la de las <Familias> que residían fuera de sus muros. La mayor parte de eso se debía al hecho de que los Aventureros de Primera Clase de Orario eran demasiado poderosos.


Probablemente había unas cuantas <Familias> que operaban cerca de Orario con Aventureros por encima del Lv. 2. La parte difícil era hacer contacto con una de ellas y negociar algún tipo de acuerdo antes del inicio del

<Juego de Guerra>. Era una tarea casi imposible.


No hubo objeciones a las condiciones de Apolo. Las nuevas reglas se agregaron al <Juego de Guerra> como eran. Incluso Freya no trató de interferir.


El Dios de cabello rubio se veía completamente complacido consigo mismo mientras miraba a una Hestia silenciosa y desesperada.


--No podemos usar cualquier castillo viejo, así que dejaremos que el Gremio se encargue de eso. También podemos fijar la fecha entonces. ¿Damos por terminada la reunión?


Loki dio por terminada la <Reunión de Dios>. Sillas rasparon el suelo mientras los Dioses se dirigían a la salida. Apolo se tomó su tiempo, burlándose de Hestia antes de desaparecer por la salida.


Hestia no pudo hacer nada más que mirarlo de vuelta. Dejó escapar un largo suspiro en cuanto él estuvo fuera de la vista. Pronto, sólo Miach, Takemikazuchi, y otros amigos suyos permanecieron en la habitación.


--Lo siento, Hestia. Te he puesto en una situación difícil.

 


--No, Hermes, no es culpa tuya.


Hermes fue el primero en acercarse a Hestia y ofreció su propia disculpa. Ella negó con la cabeza. Por mucho que no le gustara, la decisión había sido tomada usando un sorteo justo.


Fue un milagro que se le permitiera participar a un forastero. Todo fue gracias al hecho de que los Dioses y Diosas estaban sedientos de un buen espectáculo, y Freya, a quien se le dio algún favoritismo durante la reunión.


Todas las reglas estaban en su lugar, así que Hestia se decidió a hacer todo lo posible con las piezas que tenía. Sus ojos ardían con el deseo de encontrar una manera de ganar.


Moviendo mentalmente un interruptor, Hestia volvió su atención al otro asunto que necesitaba ser resuelto.


--Dime, Hermes, ¿Sabes dónde está nuestra Ayudante?


No había estado parada sin hacer nada mientras simulaba estar enferma los últimos tres días.


Había utilizado todos los recursos que podía para averiguar qué le había sucedido a Lili después de que fue tomada por la <Familia Soma>, incluso pidiendo a Hermes su cooperación.


--De hecho, lo hice. Es decir, Asfi lo hizo. Parece que Lili-chan fue llevada a las instalaciones de almacenamiento de Soma.


--¿¡A una bodega!? ¿No a su sede?


--Así es. Soma compró un gran edificio sólo para almacenar su vino. Supongo que su sede no era lo suficientemente grande.


Hestia dudó de sus palabras, pero Hermes era serio. El Dios continuó transmitiendo la información.

--Está situada en el sureste, cerca de la calle Dedalo. Al parecer, la seguridad es bastante estricta, más estricta que en su sede. Aventureros de Clase Alta se arrastran por todo el lugar.


--…


--Lo siento, pero mantendré a mis niños fuera de esto. No les pediré que luchen... ¿Qué harás? La cabeza de Hestia se levantó en respuesta a la pregunta de Hermes.

--Iré, por supuesto.


Se lo había prometido a Bell. Eso es lo que les dijo.

 


× × ×

Una sucia Lámpara de Piedra Mágica arrojaba una tenue luz sobre las paredes de piedra. Sintiendo una losa fría contra su mejilla, los ojos de Lili se abrieron.

Estaba tumbada boca abajo, con las manos atadas a su espalda. Ignorando las molestias y dolores de su cuerpo, la chica Hobbit levantó la cabeza para mirar a su alrededor. Nada había cambiado en su oscura celda desde que la trajeron por primera vez. Encerrada en una jaula, no pudo evitar sentir que era una triste visión para ver.


Siguió las órdenes de Zanis al pie de la letra y fue llevada a la bodega de vinos de la <Familia>. Ella había estado encerrada aquí desde entonces.


Este piso fue diseñado para mantener a los miembros de la <Familia> que habían violado las reglas o se habían emborrachado demasiado con el Vino de Dios. Estaba atada con un alambre metálico lo suficientemente fuerte como para mantener restringidos a los Aventureros de Clase Baja indefinidamente. Varios de estos compartimentos se utilizaban para almacenar herramientas, así como servir como una cárcel improvisada dentro del complejo. Lili estaba siendo tratada como una prisionera como castigo por el largo tiempo que había pasado lejos de la <Familia>.


Habiendo perdido todo sentido del tiempo, Lili no tenía idea de cuántos días habían pasado desde la batalla en las calles.


Lili movió su cuerpo hacia la esquina de su celda donde había un pequeño plato de agua que misericordiosamente habían dejado para ella. Levantando su cabeza del suelo, puso sus labios en el líquido.


Una parte de ella estaba avergonzada por su miserable condición, pero había estado esperando algo como esto. Los días que había pasado con Bell fueron especiales, pero ahora viviría su vida bebiendo el agua sucia que le daban.


Bell-sama, Welf-sama, Hestia-sama...


¿Estaban bien?


Eso era en todo lo que pensaba.


Nadie la estaba vigilando fuera de la prisión, y los ladrillos de piedra no hacían la mejor conversación. No tenía forma de saber lo que pasaba afuera. Pero ni una sola vez pensó en intentar escapar. El conocimiento de que había caído al mismo nivel que un prisionero hizo un nuevo agujero en su espíritu.


El suelo de piedra estaba frío y húmedo. Su cuerpo se estremecía mientras bebía.


La Lámpara de Piedra Mágica que estaba fuera de su jaula de hierro parpadeaba como una vela a punto de apagarse.


--…


*Tap, tap*

 


Ruidos comenzaron a llegar desde el final del pasillo fuera de su celda, el sonido de alguien bajando por la escalera.


Lili levanto su cuerpo del suelo y se sentó. Efectivamente, una sombra larga crecía al otro lado de los barrotes. La sombra de Zanis.


--¿Cómo te sientes, Arde?


--… Horrible.


El hombre la miró a través de las barras mientras Lili prácticamente escupió su respuesta a sus pies. Él le sonrió irónicamente, con los brazos cruzados detrás de su espalda.

--Perdón por esto. Ya ves, los últimos tres días han estado muy ocupados, recolectando información y otras cosas. No he tenido tiempo de marcharme hasta ahora. Perdóname.


--… ¿Bell-sama todavía está bien? ¿Realmente no le has hecho nada, Zanis-sama?


--Soy un hombre de palabra. Lo juro por el nombre de Soma-sama.


Lili finalmente tuvo la oportunidad de hacer la pregunta que había estado ardiendo dentro de ella durante tres días. Aunque no confiaba completamente en él, decidió creer sus palabras por ahora. Con eso establecido, había algo más que quería saber.


--¿Por qué... te preocupas por Lili, Zanis-sama? Preguntó con la voz más seria y seca que pudo reunir.

Sabía que había dicho que la necesitaba cuando el hombre se la llevó. Claramente recordaba ese momento.


Justo como Kanu, el hombre que la había dejado para morir, Zanis a menudo le quitaba su dinero. Nunca le había ofrecido una mano amiga. Ella creía que era un hombre que la veía sólo como un insecto que de vez en cuando tenía Varisus dignos de tomar.


--Ha llegado a mi conocimiento que vales mucho. La sonrisa de Zanis se hizo más profunda.

--No puedes imaginar lo feliz que estaba cuando supe que estabas viva. Pensé en capturarte el otro día cuando apareciste sola ante Soma-sama... pero ya estábamos en negociaciones con la <Familia Apolo>. Todavía necesitábamos de ti para nuestra justificación después de haber asegurado su pago. Hiciste muy bien tu parte.


Como resultado, todo salió según lo planeado, o eso dijo el hombre. Lili era vagamente consciente de que su mirada se agudizaba mientras escuchaba más de su historia.


--... Lili es inútil, no vale nada.


--No, no, tengo un uso para ti. Me di cuenta que estabas ahorrando mucho dinero en secreto. Creo que cualquier persona con dedos tan pegajosos como los tuyos merece ser reconocida por sus talentos.

 


“Pero sobre todo...” Dejó que sus palabras colgaran mientras empujaba sus gafas de vuelta a su cara con un dedo.


--Tienes un tipo “inusual” de Magia, ¿No es así?


Los ojos de Lili se abrieron ante la mención de su magia, <Cinder Ella>.


Con la excepción de Bell, Welf y Hestia, nunca le había revelado el secreto a nadie. “Soma-sama me dijo,” dijo Zanis en respuesta a la mirada de sorpresa en su rostro. Soma fue quien había encontrado esa Magia en sus

<Puntos de Experiencia> y le permitió usarla. Por supuesto que lo habría sabido.


Lili pensó sobre el marco de tiempo y llegó a la conclusión de que Zanis probablemente sabía de su Magia antes de que fingiera su muerte.


--Sólo para comprobar... Arde, puedes transformarte en un monstruo, ¿Correcto?


--... ¿Qué significaría si Lili pudiera?


Un oscuro crujido de risa escapó de los labios del hombre.


Los ojos de Zanis se estrecharon en una sonrisa maligna mientras miraba a Lili como un lobo que acababa de acorralar su presa.


--Hay un proyecto en el que me encantaría tu participación. Nada grande, solo una nueva empresa de negocios.


--¿Y eso es…?


--Atraer monstruos, capturarlos y venderlos con fines de lucro... ¿No es muy simple?


¡Eso es una locura!—Lili se burló de él en sus pensamientos.


Incluso si un monstruo salvaje fuera domesticado, dicho monstruo sólo escucharía al domador. Si el monstruo domado estuviera encerrado dentro de una pequeña habitación y ordenado a esperar por su domador, todavía atacaría sin piedad a cualquiera que se acercara. Es por eso que los monstruos domados nunca eran utilizados para los carruajes y otras tareas difíciles alrededor de la ciudad.


Los monstruos consideraban a los humanos como su enemigo mortal; No había manera de evitarlo. Eran completamente diferentes de los esclavos obedientes.

--Los monstruos no tienen valor.


--Hehe... no estoy tan seguro.


Un zumbido inconfundible de pasión pasó por los ojos sonrientes de Zanis mientras se reía de la observación de la chica.


La ira comenzó a apoderarse de Lili. Le lanzó una mirada al hombre. Incluso sus vanos intentos de mostrar respeto desaparecieron.

 


--¿Esa es la razón por la que trajiste a Lili de regreso a la <Familia Soma>... la razón por la que te involucraste en el ataque a Bell-sama?


--Sí, eso fue lamentable.


El tono de su voz se elevó un poco, emocionándose.


Su máscara de inteligencia desapareció, el verdadero carácter de Zanis comenzaba a surgir.


--Quiero el Vino de Dios de Soma-sama. Tambien quiero dinero y mujeres. Quiero probar los platos más exquisitos—¡Quiero todo lo que este mundo tiene para ofrecer!


*¡BAM!*


Zanis golpeó su bota en una de las barras de hierro.


La jaula había sido diseñada para ser lo suficientemente fuerte como para mantener bajo control a los Aventureros indisciplinados sin romperse. Pero el estado de Zanis era demasiado alto para soportar ese tipo de golpe, y se dobló bajo el impacto. Lili miró en silencio, con los ojos temblorosos, la abolladura en forma de bota en la barra.


La avaricia en su voz era mucho más allá de lo que Lili había escuchado antes—mucho más horrible que aquellos bajo la influencia del Vino Divino, el Soma.


--Me encanta esta <Familia>. Sin importar cuántos cuantas cosas cuestionables intente mi mano, nuestro Dios no dice una palabra. Está muy ocupado con esa afición suya para que le importe una mierda lo que cualquiera de nosotros haga. ¡Es la máxima libertad!


--... Lili puede ver tus verdaderos colores.


--Oops.


Zanis trató de cubrir la mitad de su maliciosa sonrisa con su mano. Sacando la bota de la barra de hierro curvada, el hombre enderezó su postura y siguió adelante, como siempre.


La ira en el estómago de Lili ardió aún más cuando se dio cuenta de que a este hombre no le importaba nada Soma. No hacía falta decir que la condición actual de la <Familia Soma> era en parte debido a la negligencia de su Dios, pero el hombre parado delante de ella merecía una gran parte de la culpa.


Los ojos de Lili se encendieron al mirar al hombre, con una sonrisa en su rostro. Fue entonces cuando sucedido.


--… ¿…?


--La campana de alarma... ¿Estamos bajo ataque?


Incluso los gruesos muros de piedra de esa prisión no podían evitar la resonancia penetrante que sonaba arriba.


Los apresurados golpes de cientos de pasos sonaban por encima de sus cabezas, mezclados con el tono agudo de la campana. Cayendo en su estómago, Lili miró hacia arriba, hacia abajo, y todo alrededor buscando una pista de lo que estaba pasando.

 


--¡Chandra! ¿¡Dónde estás!? ¡Dime qué demonios está pasando!


Zanis gritó con todas sus fuerzas por el pasillo hacia la escalera que iba a la superficie.


El pasillo permaneció inmóvil por un momento mientras la voz del hombre se desvanecía en la nada. Unos momentos más tarde, un enano muy enojado apareció en la base de la escalera.


--Podrías ir a echar un vistazo por ti mismo... ¿O esos pies tuyos son solo para la decoración?


--Suficiente con tu insolencia. ¿Qué está pasando?


--Unos pocos “ratones” entraron. De unas pocas <Familias>... Una Diosa de apariencia joven esta con ellos.


Un enano barbudo con cabello corto y un aire inhóspito a su alrededor, Chandra, miró a Lili mientras se acercaba a la celda de la prisión.


El corazón de la chica saltó ante la mención de una “Diosa de apariencia joven”. Zanis entrecerró los ojos al llegar a la misma conclusión sobre la identidad de los intrusos.


--¿Dónde están ahora?


--Luchando en el vestíbulo del primer piso.


--¿Es así? En ese caso—necesitamos exterminar a las plagas. Tomaré el mando.


El rostro de Lili se puso aún más pálido de miedo. Agitando frenéticamente sus piernas, se las arregló para pegar su cuerpo contra las barras con sus manos aún atadas a la espalda.


--¿¡Vas a romper tu promesa!? ¡Dijiste que Hestia-sama no sería herida!


--Ella vino a atacarnos. No es culpa mía que se queme por su propia llama.


--Lili la convencerá de que se vaya. ¡Por favor, deja que Lili hable con ella...!


--Absolutamente no. No puedo permitir que mi amada aliada sea puesta en tal peligro. Apuesto a que están aquí buscándote.


La afirmación de Zanis de que necesitaba protegerla fue la última gota. La furia de Lili se encendió.


--¡Lili se niega a trabajar contigo si la promesa se rompe!


--Que desafortunado…


Zanis cerró los ojos y caminó con calma hacia las barras de hierro.


Con un gesto de desprecio en sus labios, se inclinó para mirar a Lili a la cara.


--Entonces no se puede evitar. Tengo una botella de <Soma> con tu nombre. Me aseguraré de que bebas cada gota.


-- ——

 


Lili se congeló.


--La influencia del <Soma> debería convertirte en una servidora muy confiable... te alegrara cumplir cada orden que te dé.


El “absoluto” que fue creado por Soma.


Una bebida despiadada que convertía los corazones de las personas del Mundo Inferior en una espiral sin fin de extasiante embriagues e insoportable deseo.


No hace mucho tiempo, un sorbo de la mezcla fue suficiente para que Lili lo codiciara más que la vida misma.


--¡…!


Sin preocuparse por romper su cráneo, Lili empujo su cabeza hacia adelante para intentar infligir cualquier cantidad de dolor posible a Zanis.


*Dunnnn* Pero las barras de hierro se pusieron en su camino. El sonido reverberó por toda la celda mientras su cabeza rebotaba. El hombre sólo sonrió mientras observaba cómo un hilo de sangre se deslizaba por el rostro de la chica, disfrutando cada segundo del odio que emanaba de sus ojos.


--Chandra, mantén a Arde aquí por mí.


--Hmph...


El enano no respondió a la orden de su líder, sólo le dio la espalda a la celda de la prisión y se sentó. Zanis se encogió de hombros en respuesta antes de desaparecer de la línea de visión de Lili.


Quería gritar, hacer que volviera, pero ninguna palabra salía de su garganta temblorosa. El hombre había estado planeando romper su promesa e incluso tenía la intención de convertirla en nada más que su intoxicada mascota desde el principio.


¡Maldita sea!


Lili apretó los dientes y decidió que había llegado el momento de salir de su celda.


La única razón para que se quedara se había ido. Tenía que ayudar a Hestia y a los demás a escapar.


--… ¡…!


Entró en el punto ciego de Chandra y comenzó a tirar vigorosamente de sus ataduras.


Pero el enano se quedó sentado allí, tomando unos tragos de vino de la calabaza atada a su espalda.


Los cables se clavaban cada vez más profundamente en sus muñecas mientras luchaba. Invoco todos los trucos que había aprendido como ladrona—incluyendo cómo desencadenar su Magia en silencio. Las garras de un hombre lobo crecieron en sus dedos, lo que le permitió aflojar el agarre de los cables lo suficiente como para liberar sus manos.


Sin embargo, mantuvo sus manos detrás de su espalda para ocultar el hecho de que se había soltado. Ahora todo lo que quedaba era averiguar cómo escapar sin que el guardia se diera cuenta.

 


La mente de Lili corría mientras trataba de encontrar una forma de salir de la celda sin llamar la atención de Chandra.


Pero fue el enano quien habló.


--Si quieres salir, sal. Lili estaba aturdida.

Chandra ni siquiera se molestó en mirarla, sólo envolvió su enorme palma alrededor de la cerradura de la celda y la arranco limpiamente del marco de la puerta.


--¿Po-Por qué... desobedeces la orden de Zanis-sama?


--Odio a ese tipo.


El odio en su voz era más intenso que los sonidos de la batalla que llovían desde arriba.


--Vine a esta ciudad porque escuche que podía beber el vino más rico, el más delicioso que existe. Así es como encontré esta <Familia>. Pero ahora no es nada más que el juguete de ese tipo. Ninguna cantidad del vino de nuestro Dios puede satisfacerme.


Lili miró el perfil de rostro del enano mientras tomaba otro trago de su calabaza. Chandra Ihit, un Aventurero de Clase Alta Lv. 2, al igual que Zanis.

Nunca había extendido una mano de ayuda cuando Lili estaba sola y atormentada por los otros miembros de la

<Familia>. Al mismo tiempo, nunca se había unido.


--Tengo la sensación de que lo odias tanto como yo. Así que, mirare hacia otro lado.


Miró por encima de su hombro. Los profundos ojos castaños de Chandra se encontraron con la mirada castaña de Lili.


Lili decidió creer en su deseo bastante simplista de vino delicioso y tomo la oportunidad.


--Muchas gracias.


Después de una rápida demostración de gratitud, Lili salió corriendo de la celda.


Estar inmovilizada y encerrada durante tres días había afectado su cuerpo. Tropezando sobre sus pies varias veces, Lili subió la escalera a la superficie tan rápido como pudo.


--... ¿¡…!?


Ella emergió al final de otro largo pasillo de piedra, pero los sonidos de la batalla procedían del otro lado de la pared.

 


El choque de metal contra metal, gritos desesperados y gritos de dolor—cada sonido era como un cuchillo atravesando el corazón de Lili. No podía soportarlo. Mirando a su alrededor para encontrar un camino, sus ojos lograron atrapar la luz que entraba por una ventana al otro extremo del pasillo. No perdió el tiempo para llegar allí.


La ventana era ligeramente más alta que su cabeza y tenía barras justo como su celda bajo tierra. Saltó del suelo, agarró las barras y metió su cabeza entre ellas.


--¿¡Welf-sama, tambien Mikoto-sama...!?


A pesar de su visión muy restringida de la batalla, Lili vio muchos rostros familiares luchando contra la

<Familia Soma>.


El patio interior era amplio y lleno de montones de cajas, algunas de las cuales se extendían hasta el techo.


Sin embargo, la zona estaba totalmente inundada de enemigos. Welf y Ouka protegían las líneas de frente, Mikoto les proporcionaba protección en sus puntos ciegos. Naaza y Chigusa los apoyaban desde una ligera distancia. Su grupo entero había sido arrinconado en la esquina del patio por el ataque aparentemente sin fin de la <Familia Soma>.


La mayoría de sus enemigos eran Aventureros de Clase Baja, pero su número era abrumador.


--¡Por favor, salgan de aquí! ¡Corran, apresúrense!


El rostro de Lili se volvió azul mientras usaba cada pisca de aire en sus pulmones, suplicándoles.


Sólo había una razón por la que esa clase de personas había llegado tan profundamente al territorio enemigo: ella. Todos los daños que recibieron, todas las heridas que sufrieron eran culpa suya.


Gritó con todas sus fuerzas con la esperanza de que la batalla se detuviera. Dio la casualidad que Hestia sostenía su cabeza con ambas manos detrás de una caja de almacenamiento cerca de la misma ventana y escuchó los gritos de Lili.


--¿¡Ayudante-kun!?


--¡Hestia-sama!


Naaza usaba una pila de cajas como cubierta; Hestia estaba aún más lejos detrás de ella. Manteniendo la cabeza baja, Hestia se acercó a la ventana de Lili.

Ambas se reunieron, cara a cara a través de un agujero en el muro de piedra gruesa.


--¡No te preocupes por Lili! ¡Por favor, huye ahora!


--¡No puedo hacer eso! ¡No dejaré este lugar hasta que vengas con nosotros!


--¿¡POR QUÉ!? ¡Lili no causará más problemas! ¡No serás arrastrará a más situaciones malas sin Lili! ¡Así que por favor…!

 


Las dos jóvenes discutían de un lado a otro, se quedaban o se iban, a través de las barras de hierro de la ventana hasta que Hestia gritó:


--¡Vamos a enfrentar a Apolo en un <Juego de Guerra>!


--¿¡…!?


--¡Es un <Asedio del castillo>! ¡Dos <Familias> chocarán cabeza a cabeza con toda su fuerza! Lili se quedó sin palabras al escuchar la impactante explicación de Hestia.

La idea de que la <Familia Hestia>, que sólo tenía un miembro, asumiera toda la fuerza de la <Familia Apolo> en un <Juego de Guerra> era increíble. ¿Bell iba a tener que atacar un castillo por sí mismo?


Hestia se detuvo un momento para recuperar el aliento, sin apartar los ojos de la asombrada Lili.


--¡Estoy haciendo todo lo que puedo para darle a Bell-kun una oportunidad de ganar!


--¿Eh...?


--¡Ahora mismo, ese chico está pasando por un infierno para prepararse para el <Juego de Guerra>! ¡Pero no será suficiente! ¡Te necesitamos! ¡Es inútil a menos que estés con nosotros!


—¿Qué fue eso?


¿Necesitan a Lili para ganar el <Juego de Guerra>?


Ella no le creía. Lili siempre retenía a otras personas—¿Cómo podría ser la clave de la victoria?


Otras personas la habían usado como alfombra, se habían aprovechado de ella a cada paso, y le habían robado muchas cosas. ¿Cómo podría una chica Hobbit atrapada en esta oscura realidad ser de alguna utilidad?


¿Por qué valía la pena salvarla? Hestia estaba diciendo tonterías.

--¡No podemos ganar sin ti! ¡Tiene que ser tú, nadie más! La joven se opuso.

Ella nunca había sido necesitada antes, y sin embargo esta Diosa decía que la necesitaba.


Ese chico fue el único que alguna vez la ayudo, que dijo que la necesitaba—ahora era el momento de ayudarlo. Hestia quería que Lili ayudara a Bell.

--¡Por favor, ayúdanos—ayuda a Bell-kun! Ella corrió.

Corrió como si fuera disparada por un cañón.

 


Con las súplicas de Hestia en la parte posterior de su mente, paso a través de las puertas de los oscuros pasillos de piedra de la instalación de almacenamiento de la <Familia Soma> sin hacer ni un sonido.


No era algo que la pequeña y débil Lili debería ser capaz de hacer. ¿Cómo podría salvar a Bell? Hestia sobreestimaba su valor a pesar de su divinidad.


¡Pero…!


Dijo que Lili era necesaria. Ella pidió la ayuda de Lili. Quería a Lili, a nadie más.

Nadie la había querido antes, nadie la necesitaba. Pero ahora, había alguien.


--¡Wah...!


Su visión se hizo borrosa, su cabeza febril. Su pecho se sentía tan apretado que sus costillas podían estrangular sus pulmones.


No había manera de describir la avalancha de emociones que la atravesaba. Su único deseo ahora era ayudar a Hestia y a los que luchaban por ella en el patio. Y para hacer eso, tenía que moverse.


Con Zanis a la cabeza, sólo había una manera de detener esta batalla: apelar al única persona con más autoridad en la <Familia> que su líder, el Dios Soma. Lili buscó desesperadamente a través de sus recuerdos del día en que fue traída aquí y recordó haber visto al Dios en el edificio. También era su única esperanza de ser liberada de su contrato con la <Familia>. Tenía que persuadir a Soma.


Utilizó sus recuerdos para armar un pequeño mapa de la instalación. Había una torre de observación que daba a la entrada de las celdas subterráneas. Estaba casi segura de que la habitación más alta de esa torre pertenecía al propio Soma. Ahí es donde lo encontraría.


Dejando claras lágrimas en su estela, Lili se apresuró a encontrar la escalera que llevaría a su Dios.


× × ×

--No saben cuándo rendirse...


Zanis observaba como se desplegaba la batalla en el patio desde el techo del almacén.


La bodega de la <Familia Soma> era una torre central en la parte delantera con cinco torres más en cada lado abarcando un patio abierto debajo. Sus subordinados estaban luchando contra los intrusos que habían sido arrinconados debajo de una de las torres de vigilancia en la esquina del patio.


Zanis se rió entre dientes mientras el grupo de menos de diez trataba desesperadamente de defenderse. Él les aplaudió en silencio por haber llegado tan lejos a pesar de las abrumadoras probabilidades.

 


Si podía capturar a la joven Diosa de abajo, sería fácil lograr un acuerdo rentable con la <Familia Apolo>. Ya estaba trabajando en los detalles más finos en su mente mientras les ordenaba a sus subordinados rodear al enemigo.


--… ¿…?


Zanis observaba la batalla como un halcón hasta que un destello de color llamó su atención. Era Lili, dirigiéndose hacia la torre principal.

--¿¡Qué demonios está haciendo Chandra!?


Exclamó en silencio, con su mejilla crispándose en agitación. Pero su sonrisa regresó un momento después.


--Interesante. ¿Qué crees que puedes hacer?


Dejando a uno de sus subordinados de alto rango a cargo, Zanis despegó para interceptar a Lili.


× × ×

Lili corrió a través de los complicados y complejos pasillos de la torre principal. Por fin, encontró la escalera que conducía al segundo piso.

Emergiendo de los estrechos confines de los pisos inferiores a este nuevo espacio abierto se sentía extremadamente liberador. Los pasillos inferiores eran estrechos y había muchas puertas que conducían a habitaciones pequeñas y otros pasillos. Podía ver el cielo azul fuera de las ventanas abiertas y las Lámparas de Piedra Mágica de tipo candelabro eran brillantes y limpias.


La habitación de Soma estaba en el tercer piso.


Todo Aventurero que debería haber estado en guardia había ido a unirse a la lucha. Estaba misteriosamente tranquilo.


--¿A dónde crees que vas, Arde?


--¿¡…!?


Una voz salió de detrás de Lili mientras corría por el pasillo abierto. *¡CRASH!* Una ventana fuera de su línea de visión fue destruida.


Era Zanis. El Aventurero de Clase Alta había roto la ventana del segundo piso antes saltar a través de ella. Pisando casualmente los fragmentos de vidrio roto, el hombre insultó a Lili otra vez.


—¡Me encontró!


Imbuyendo más velocidad de débiles sus piernas, Lili dio la vuelta en la esquina y salió de la vista.


--La escalera en esa dirección sólo sube.

 


--¿¡…!?


Lili repentinamente sintió una presión por detrás de ella antes de que fuera golpeada en el hombro. La palma de la mano de Zanis fue suficiente para enviar a la chica contra el suelo estrepitosamente.

Un dolor nauseabundo la alcanzó cuando su cuerpo cayó hacia adelante sobre el suelo de piedra. Luchando contra él, Lili se puso de pie y comenzó a correr una vez más.


--Fu... ¡Hahahahahahaha! Vamos, vamos, Arde, ¿Cuál es la prisa?


La risa amenazadora del hombre sonó detrás de ella. Lili frunció el ceño y continúo precipitándose hacia adelante.


Un momento después, la bota del hombre se clavó directamente en sus costillas.


--¡Agh!


--No me digas, ¿Tratas de encontrarte con Soma-sama? ¡Es inútil! ¡Absolutamente inútil!


Su patada la envió de cara directo hacia la pared. Luchando para recuperar el equilibrio, Lili siguió avanzando.


Sus delgadas piernas llegaron a su límite y Lili tuvo que empujar su mano hacia la pared para atraparse a sí misma.


--¿Qué te hace pensar que te escuchará? ¡Lo único que le importa a nuestro Dios es su vino!


--¡Ighhh...!


--¡Los renacuajos como tú no son más que ruidos de fondo para él! ¡Sin importar cuánto lo reverencies, pedir ayuda te dejará con nada más que consternación!


Dejó que Lili se alejara un poco antes de alcanzarla y golpearla de nuevo. Entonces soltaría un poca más de burla y repetiría el proceso una y otra vez. Ya fueran sus puños o sus pies, un golpe era suficiente para enviar el pequeño cuerpo de Lili volando en cualquier dirección que él quisiera.


Se había convertido en un juego para él. Su sombra negra alcanzaba a Lili, entonces decidía cómo golpear, disfrutando de sus chillidos de dolor, y luego miraba hacia abajo sobre ella mientras se levantaba y seguía adelante.


Durante todo ese tiempo, comentaba jubilosamente que todo su esfuerzo era inútil.


--¡Eres extraña, Arde! ¡Pensé que eras más inteligente que esto! ¡Me gustaba esa mirada fría en tus ojos, como si odiaras el mundo y todo lo que hay en él!


En sus días más oscuros, había intentado muchas veces escapar del abismo sólo para que su conexión con la

<Familia Soma> la arrastrara de vuelta. La cascara de un hombre que era Zanis se burlaba de Lili.


Sin embargo, las lágrimas que brotaban en los ojos de Lili no eran causadas por su oscuro pasado, sino por el dolor que corría por su cuerpo. Nunca volvería a mostrar lágrimas de tristeza. Ya había derramado demasiadas.

 


Superando los ataques físicos y verbales de Zanis, Lili siguió adelante. Adelante, adelante hasta que finalmente encontró la escalera y subió al tercer piso.


Había sólo unas pocas paredes en este piso, haciendo una habitación grande con una zona repartida—la habitación privada de Soma. Lili canalizó toda la fuerza que le quedaba en sus piernas y se precipito hacia ella.


--Tres, dos... ¡WHAM!


--¡AGUHH!


Zanis contó y anunció juguetonamente su propia patada, golpeando a Lili justo entre los omóplatos con toda su fuerza. El cuerpo de la chica voló por el aire como una muñeca de trapo.


Sin embargo, su patada la empujó hacia la puerta de la habitación privada. Lili cruzó los brazos sobre su pecho y utilizó ese impulso para abrirla.


*¡SLAM!* Lili cayó en la habitación cuando las puertas crujieron en sus bisagras después de golpear las paredes a ambos lados.


--…


Soma estaba allí.


Estaba parado delante del ancho balcón, cuidando las muchas diversas clases de plantas que crecían en la luz del sol.


No prestó absolutamente ninguna atención a los sonidos de la batalla fuera de la ventana o incluso a la entrada ruidosa de Lili. La cantidad de agua que cada planta recibía, los ingredientes futuros para su vino, era la única cosa en su mente en este momento.


--¡Soma-sama! ¡Soma-sama! ¡Por favor, escucha lo que Lili tiene que decir!


El Dios se mantuvo de espaldas a ella mientras Lili trataba de despegar su cuerpo lleno de herida del suelo de piedra.


Al principio, el Dios continuó trabajando con su túnica ligeramente sucia a pesar de las súplicas de Lili hasta que finalmente se dio la vuelta con una mirada un poco molesta en su rostro.


Zanis había entrado en la habitación—era él a quien Soma miraba a través de sus largos flequillos.


--Esto es demasiado molesto, Zanis. Dejé todos los asuntos triviales en tus manos. Ignorada por su propio Dios. Lili se sorprendió.

Zanis disfrutaba de la mirada en su rostro sin fin, riendo alegremente entre dientes. Mantuvo los ojos fijos en la chica y dijo:


--Pido disculpas por la brusquedad, Soma-sama. Parece que Liliruca Arde desea hablar contigo directamente.

¿Te importaría escucharla?


Zanis habló con un tono tranquilo y casi burlón, como si supiera lo que estaba a punto de suceder.

 


Pareciendo aún más perturbado, Soma cambió su mirada hacia Lili. La chica logró forzar a su cuerpo dolorido a ponerse de rodillas.

--Te lo suplico, Soma-sama. Por favor, ponle fin a la batalla que se desarrolla afuera—¡Por favor, salva a Hestia-sama y a los que luchan junto a ella! ¡Por favor, por favor…!


La mejilla de Soma se retorció como si la voz de Lili hubiera lastimado sus oídos. Él lentamente se giró para enfrentarla.


Abrió la boca para hablar, pero la expresión de su rostro mostraba que creía que era una pérdida de tiempo.


--¿De qué sirven las palabras de un niño que sucumbe al vino tan... fácilmente?


-- ——


Lili se quedó en silencio después de escuchar las monótonas palabras de Soma. Un escalofrió recorrió sus venas.


Pero era la mirada en sus ojos lo que hizo que Lili se diera cuenta de la verdad.


Soma estaba decepcionado. Decepcionado de sus propios dependientes, decepcionado del Mundo Inferior.


El Vino de Dios (Soma) había hecho que la <Familia Soma> se derrumbara desde dentro. Tal como dijo antes, los niños sucumbieron al poder de la bebida que les estaba dando como recompensa.


Pronto comenzaron a luchar entre sí por más, se volvieron egoístas más allá de la creencia.


Desde el punto de vista del Dios Soma, todo lo que hizo fue recompensarlos con un delicioso vino por sus servicios. Pero en vez de darle las gracias, se volvieron el uno contra el otro por más placer embriagante.


Se había desilusionado por su reacción primitiva a sus métodos más refinados.


—Soma no tenía mala voluntad. No tenía necesidad de infligir dolor. En este punto, no tenía ningún interés en los dependientes como Lili en absoluto. Estaba completamente desinteresado.


El ser divino que había tenido suficiente de los vulgares habitantes del Mundo Inferior continuó produciendo el Soma y recompensando a los niños que hicieron posible que él se concentrara en su oficio.


--Las palabras de los niños que sucumben son... irrelevantes.


Los ojos de Soma, negros como tinta, finalmente se fijaron en la dirección de Lili. Sin embargo, el rostro de Lili no se reflejaba en ellos, sólo decepción vacía.


Lili permaneció inmóvil, incapaz de encontrar ninguna palabra ante la fría mirada de su Dios. Fue Soma quien se movió primero.


Tomó una botella de vino blanco de uno de los estantes construidos en la pared de su habitación.


Lili observó con un silencio atónito mientras Soma tomaba una copa de un estante diferente y le decía:

 


--Si puedes decir lo mismo después de beber esto, te escucharé.


—No podía respirar.


El Dios vertió el vino en la copa, su aroma fresco pero dulce lleno la habitación. Llevo la copa hacia ella. Lili miró su propio reflejo en la superficie del líquido blanco.


Vino de Dios.


Su garganta se apretó. Sudor corría por su rostro. La copa casi se resbaló de su agarre mientras trataba de tomarla con ambas manos.


Las memorias de los días oscuros en que estaba bajo la influencia del poder del Soma atravesaron su mente. Volvió a mirar a Soma, son sus hombros temblando de miedo. El rostro del Dios estaba vacío de emociones mientras la miraba desde detrás de sus flequillos.


Zanis observaba todos estos acontecimientos, sonriendo como si lo hubiera visto venir.


--¡Ah, ah...!


Lili se puso de pie con piernas inestables.


Su respiración era muy superficial y entrecortadas, miró otra vez la copa en sus manos.


No tenía elección. Para salvar a Hestia, para finalmente romper sus lazos con esta <Familia>, no tenía más remedio que beberlo.


Lili se llevó la copa a los labios, con las manos temblorosas y las palmas húmedas. Ese vino había convertido a Lili en poco más que un monstruo.

Había robado su vida de ella, había causado todos sus problemas. Bajo los ojos atentos de Soma y Zanis, Lili abrió la boca y lo bebió.

-- ——


El mundo se desvaneció a su alrededor en un abrir y cerrar de ojos.


Una embriagante euforia sin límites la envolvió. La dicha era lo suficientemente intensa como para doblar su conciencia.


*¡Tink!*


La copa cayó de sus manos, golpeó el suelo, y rodó lejos.


Sus brazos y piernas temblaban. No pudo seguir de pie y cayó de rodillas como una marioneta cuyas cuerdas acababan de cortarse.


El calor agudo llenó sus mejillas mientras sus ojos se desenfocaban... Lili rió.

 


-- —a... haa.


El sabor del vino más delicioso en existencia hizo que su corazón se derritiera.


Soma vio desaparecer el espíritu de la chica y le dio la espalda sin un segundo pensamiento. Las orejas de Lili dejaron de captar los sonidos a su alrededor, con una sola excepción: la risa que helaba la sangre de Zanis.


Una abrumadora satisfacción se extendió por todo su cuerpo. Recuerdos destellaron ante sus ojos antes de desaparecer de nuevo. Nada dentro de esta habitación le importaba, nada valía la pena ver. Incluso su propósito de estar aquí, el por qué estaba tan determinada a beber el Soma, se sentía como nada más que un pensamiento pasajero. Todo lo que hacía a Lili quien era se evaporo en un instante.


Veía todo en la habitación con un tono blanco. Su cuerpo, mente y espíritu estaban calientes. Abajo, abajo, abajo ella fue.

Entonces, justo cuando el blanco estaba a punto de abrazarla, vio algo. Un chico, un chico sonriente.

-- ——


Su anhelo se intensificó. El animal que exigía el Soma dentro de ella estaba a punto de tomar el control. Pero en medio de todo el blanco que la rodeaba, vio cómo el chico sonreía cuando la salvó ese día.

Permaneció profundamente dentro de su alma incluso después de que todo lo demás había sido borrado. Su sonrisa se quedó con ella.


--…


Una sola lágrima rodó lentamente por su mejilla.


Su holgada boca abierta sonrió por un momento antes de debilitarse otra vez. La cabeza de Lili comenzó a levantarse.


La calidez de la sonrisa del chico había despertado su corazón, llenándola con emociones nuevas y había causado que derramara una lágrima.


Lili había regresado.


--…… Por favor.


Un pequeño sonido escapo de sus labios, pero fue suficiente para detener a Soma. Un momento después, se dio la vuelta vigorosamente.

Sus largos flequillos salieron del camino, revelando sus ojos negros. La figura temblorosa de Lili se reflejaba en ellos.

 


--… Detenla, por favor.


Sus palabras eran cada vez más claras. Soma y Zanis miraban con incredulidad. Lili hizo contacto visual con Soma.

--Lili te lo suplica—¡Detén la batalla!


Sus palabras permanecieron sin cambios mientras más lágrimas corrían por su rostro.


--Wha...


Ella no sabía si ese sonido provenía de Soma o de Zanis. Ella perseveró. Lili evitó los efectos del Soma.

Incontables personas habían caído bajo su hechizo, convirtiéndose en poco más que salvajes en el proceso. Y sin embargo, esta pequeña y frágil chica no lo había hecho.


Sin importar que su <Estado> era bajo, que su cuerpo era débil. Había derrotado al Soma con pura fuerza de voluntad.


--¡Lili quiere salvar a esas personas!


Ella gritó su deseo más ferviente tan fuerte como pudo. No sonaba diferente de una chica que sollozaba.

Los vínculos con sus aliados habían sido forjados en el fuego, y ella era un Fénix emergiendo de la llama, guiado por ellos.


--¡Lili sabe, incluso sin que un Dios se lo diga, Lili sabe que nació para este momento! Era muy poco probable que Lili lo olvidara.

Incluso si moría y renacía muchas veces, incluso en los pozos más profundos del infierno... Lili nunca olvidaría la sonrisa en el rostro de ese chico.

--¡Todo error que Lili ha cometido era en preparación para este día! El calor de sus manos que extendió hacia ella, la bondad de su abrazo. Nunca olvidaría la sonrisa de quien la había rescatado.

La imagen que había sido grabada en su alma nunca se desvanecería.


--¡Esta vez, es el turno de Lili para salvarlo!

 


En el rostro sonriente y la calidez de Bell llenando cada rincón de su mente, Lili gritó una vez más.


No había olvidado todos los errores que cometió y las áreas grises de su pasado. Esos recuerdos le daban la fuerza para seguir gritando.


--¡Por favor, ponle fin a esta batalla!


La voz de Lili era lo suficientemente fuerte como para ser escuchada fuera de la torre.


--...


Soma se quedó de pie, con los ojos sin pestañear fijos en la chica.


Los Dioses no crecían ni sufrían angustia de ningún tipo. Era difícil comprender lo que se desarrollaba.


Ver a una persona del Mundo Inferior cambiar justo ante sus ojos por primera vez dejo a Soma sin palabras.


--¡¡De ninguna manera…!!


Zanis percibió el peligro en la expresión del rostro de su Dios.


Con su sensacion de invencibilidad desapareciendo, le suplico al Dios.


--¡Soma-sama, no debes escucharla! ¡Nuestra <Familia< está bajo ataque!


--Silencio, Zanis.


Soma se dio la vuelta, sin ni siquiera mirar en su dirección.


Zanis se quedó en silencio, su rostro se crispó al saber que no había posibilidad de un contraargumento. Soma hizo contacto visual con Lili una vez más.

Sus ojos del color de la tinta reflejaban claramente la mirada de la joven. Entonces caminó hacia el extremo de su habitación y abrió la gran ventana.


Con la botella de vino vacía todavía en su mano, Soma salió al balcón. Podía ver la batalla librándose en el patio debajo de él. Parándose junto a la barandilla, levantó la botella por encima de su cabeza y la arrojó al patio.


Girando de punta a punta, la botella lanzó llamaradas de la luz del sol que destellaron por todas partes del campo de batalla antes de estrellarse en medio de él.


El sonido violento hizo que todos los miembros de la <Familia Soma> se detuvieran. Todas las cabezas del patio se giraron hacia el balcón, con la respiración contenida.

--Dejen de pelear.


Soma miró al resto de sus dependientes mientras hacía su declaración.

 


Los miembros de la <Familia Soma> fueron cegados por una orden directa de un Dios que nunca había mostrado interés en otra cosa más que su afición antes. Nadie pensó siquiera en ir contra ella.


Ignorando las órdenes de Zanis, escucharon a un poder más alto y bajaron sus armas.


--¿¡Soma-sama se movió por su cuenta...!?


Un silencio incómodo descendió sobre el campo de batalla. Zanis no podía creer lo que estaba viendo, sus ojos estaban pegados a la espalda de Soma. Sacudió la cabeza de un lado a otro, negándose a aceptar lo que estaba sucediendo. Su máscara de refinada inteligencia se rompió de nuevo, los músculos de todo su cuerpo comenzaron a crisparse nerviosamente.


Se balanceó sobre las puntas de sus pies—*¡BANG!* Las puertas principales de la base de la torre habían sido pateadas. Sus hombros se flexionaron.


Sabiendo que los intrusos llegarían pronto, Zanis miró alrededor de la habitación en pánico. Sus ojos se estrecharon tan pronto como vio a Lili en el suelo.


--¡Maldita seas! ¡Por lo menos dame el placer de cortarte antes—! Zanis saltó hacia Lili como una bestia capturando a su presa.

El hombre sólo la había visto como un beneficio posible; la capturó por codicia. Su avaricia lo había hecho atormentarla y ahora estaba demasiado débil físicamente para huir o defenderse.


Ella era la razón por la que su mundo perfecto se había desmoronado. Retirando un Estoque de la vaina en su cinturón, sonrió para sí mismo, creyendo que debía ser castigada por lo que le había hecho. Extendió su mano izquierda.


Sin embargo, justo antes de que sus dedos llegaran a su cuello... Una flecha fue disparada contra su pecho.

--¡…!


Zanis apenas logró evitar el ataque que venía de fuera de la ventana.


La flecha se enterró en la pared detrás de él, haciendo una pequeña red de grietas en la piedra. Zanis miró hacia fuera, en estado de shock.

Allí, parada en la cima de la torre de vigilancia más cercana, estaba una Beastman sosteniendo un arco largo.


--¡Estoy listo! ¡Dispara!


--No tienes que decírmelo.


Zanis escucho la voz de un joven y vio un destello de oro cuando la Beastman recibió una nueva flecha de él y rápidamente la deslizó sobre su arco. Tiró de esta nueva flecha de oro hacia atrás, apuntó y disparó con un rápido movimiento. Pero ella no estaba apuntando a Zanis. La flecha se hundió profundamente en el muro de piedra junto al balcón.

 


El hombre sólo tuvo un momento para sentirse sorprendido: vio un alambre muy grueso atado al final de la flecha. Su sorpresa se convirtió en incredulidad.


Como para confirmar su miedo más salvaje, un joven de cabello rojo y una gran espada sobre su hombro corrió a través del alambre hacia él.


--¿¡…!?


El hombre pelirrojo mantuvo el equilibrio, realizando algunos movimientos muy acrobáticos mientras corría a través del puente de alambre que conectaba las dos torres. El alambre se mantuvo firme bajo su peso.


Con su espada balanceándose contra su hombro, Welf rápidamente alcanzó el balcón, saltó sobre la silenciosa cabeza de Soma y aterrizó justo delante de la ventana.


La chaqueta negra del herrero se desplegó detrás de él mientras entraba en la habitación y se detenía frente a Zanis y Lili, ambos con miradas de asombro.


--Es hora de que vuelvas, Lili-enana.


--Welf-sama...


--Salgamos de aquí.


Welf apretó los dientes, sonriéndole a Lili antes de girarse hacia Zanis.


--He venido a recoger a esta. Tengo un compañero que la está esperando.


--Rrrgh—¡Y una mierda lo tienes!


Zanis cargó sin vacilar, blandiendo su arma en el aire. Welf sostuvo su propia arma en su mano derecha y corrió a su encuentro.


Un Estoque contra una Gran Espada en un duelo.


Las dos espadas chocaron en una lluvia de chispas, la campana de apertura.


--¡Ven a mí, herrerito!


Con la ferocidad de un loco, Zanis dio un paso con una cuchillada inclinada hacia delante antes de oscilar su espada alrededor y en una cuchillada hacia arriba.


Todo lo que logró hacer fue un pequeño corte en la chaqueta negra de Welf. Era un ataque que habría ensartado a cualquier Aventurero de Clase Baja, pero el joven lo esquivó con facilidad y utilizó ese impulso para oscilar su propia espada en diagonal hacia arriba hacia su oponente. Zanis no pudo realizar su siguiente ataque.


Ambos Aventureros Lv. 2, se enfrentaron mutuamente golpe por golpe, y sus movimientos poco a poco aumentaron en velocidad.

 


Las ondas de choque generadas en el impacto eran lo suficientemente fuertes como para hacer que Lili se inclinara hacia atrás mientras los ecos del choque de sus espadas llenaban la habitación. Welf desvió los empujes de Zanis y las patadas altas con el brazal en su brazo izquierdo, sin permitir que ningún ataque golpeara su cuerpo.


Zanis usó su rabia para desatar una avalancha de cuchilladas.


Welf se mantuvo firme, usando su espada como un escudo de gran movilidad a pesar de su peso.


Teniendo en cuenta las armas que los combatientes estaban usando, Zanis tenía varias ventajas. Sabía que la velocidad estaba de su lado y podía usarla para dominar a su adversario pelirrojo. Welf leyó tranquilamente sus movimientos y entrecerró los ojos.


--Es difícil intimidar a un Aventurero de Clase Alta.


La espalda, los hombros y los brazos de Welf se llenaron de fuerza al mismo tiempo.


El joven oscilo su enorme espada con un poderoso arco. Se encontró de frente en la cuchillada baja de Zanis, la abrumo, y mando su espada a volar.


-- ——


El tiempo se detuvo para Zanis.


Sus técnicas y maniobras eran inútiles en un concurso de fuerza—un “Herrero guerrero” como Welf no iba a caer en los mismos trucos que los Aventureros que confiaban en un <Estado> alto pasaban por alto.


Lili escucho la chaqueta negra de Welf agitándose mientras el hombre cerraba la distancia entre él y su oponente antinaturalmente rígido.


Viendo todo en cámara lenta, Zanis trató de saltar fuera del camino, pero observó impotente mientras el pie izquierdo de Welf chocaba contra su pecho.


Entonces vio a la espada destellar mientras giraba alrededor.


Welf había invertido su agarre en el arma para que el borde romo se enfrentara a su enemigo.


--Descuidado. Esa arma tuya está llorando.


Diciendo eso, Welf condujo la espada entera hacia adelante en un arco ascendente dirigido justo a la cabeza de su oponente.


--¡GHEEEEE—!


El ataque golpeó a Zanis con tal precisión que partió sus gafas justo por la mitad antes de lanzarlo hacia atrás.


El impulso llevó su cuerpo directamente a la pared, el grito de dolor del hombre fue interrumpido por el impacto.

 


Zanis cayó al suelo de piedra como una bolsa de patatas. El borde romo de la gran Espada de Welf dejó una gruesa línea roja en el centro del rostro del hombre inmóvil. Lo que quedaba de sus gafas yacía en el suelo junto a él.


--Eso debería bastar.


Welf dijo mientras devolvía su espada a la funda en su hombro y miraba los ojos blancos de su enemigo inconsciente.


--Realmente lo hiciste... No beberé tanto esta noche.


--… ¿Chandra-sama?


Chandra de la <Familia Soma> había aparecido en la habitación y estaba detrás de Lili, comentando la victoria de Welf en el duelo contra Zanis.


Con su habitual expresión antipática en su rostro, Chandra volteo el cuerpo del hombre y le puso unas robustas esposas que incluso los Aventureros de Clase Alta tendrían dificultades para romper.


--Él robaba el Soma, usándolo para su propio beneficio. Se merece algo de tiempo en prisión.


--¿Que pasara ahora…?


--Me aseguraré de que no tengas problemas. Todo dependerá de nuestro Dios después de eso... Tal vez ahora nuestras voces llegarán a él.


Aparentemente, Zanis había secuestrado a la <Familia> usando el nombre de Soma y castigando a cualquiera que se atreviera a decir algo en su contra. Ahora que su traición había sido expuesta justo en frente de los ojos de Soma, Chandra sintió que la nueva era estaba a punto de comenzar.


El Dios en cuestión todavía estaba en el balcón, evaluando los daños en su habitación—pero su mirada siempre volvía a Lili.


--¿Estás bien, Ayudante-kun?


--Hestia-sama...


No pasó mucho tiempo antes de que Hestia y los otros Aventureros dirigidos por Mikoto y Ouka llegaran al tercer piso de la torre principal.


Verdaderamente agradecida con Lili por todo su trabajo duro, ambas hicieron contacto visual por un momento antes de que Hestia se acercara a hablar con Soma.


--Me gustaría hacer un trato para que la ayudante, Liliruca Arde, se una a mi <Familia>.


--…


Soma se quedó en silencio en el balcón mientras Hestia se detenía justo delante de la ventana abierta, sin parpadear.


--Por favor, acepta esta daga como garantía de pago.

 


--¡¡H-Hestia-sama, eso es...!!


--Todo está bien. He hablado con Bell-kun.


Lili jadeó cuando vio a la Diosa sosteniendo la <Daga de Hestia> y entregársela a Soma.


--Esta daga es un arma muy costosa. Si perdemos el <Juego de Guerra>, podrás conseguir mucho dinero por ella.


--…


--Pero si ganamos, te la recompraré con el dinero de nuestra recompensa... Haré que Apolo pague por ella en su totalidad. Una vez que tengas el dinero, me llevaré la daga.


Ella explicó que si la <Familia Hestia> ganaba el <Juego de Guerra>, planeaba tomar una gran suma de dinero de Apolo. Soma sostuvo el arma en sus manos, pasando su pulgar por la insignia <Ἥφαιστος> grabada en su vaina. Él la miró.


--De hecho, esto es más que satisfactorio. Ella puede salir de mi <Familia>. Sus labios apenas se movieron mientras hablaba con Hestia.

Welf, el grupo de Mikoto y Chandra se quedaron callados en la puerta mientras Soma se giraba para mirar a Lili.


Muy herida y aun sangrando, se las arregló para hacer contacto visual. Ambos se quedaron inmóviles hasta que finalmente se escuchó una respuesta.


Soma cambió su postura para enfrentarse a Hestia de frente y asintió con la cabeza, diciendo: “Acepto”.


× × ×

Hestia, Soma y Lili fueron al segundo piso de la torre principal, dejando a todos los demás atrás.


Los tres entraron en una pequeña habitación que no tenía ventanas. No había necesidad de preocuparse de que alguna información estuviera expuesta a miradas u oídos. Los tres se pusieron a trabajar en la penumbra.


Lili se sentó en una silla, se quitó su blusa y expuso el <Estado> en su espalda. Soma hizo un pequeño corte en su dedo y lo pasó por los jeroglíficos, el Ichor7 en su sangre hizo resplandecer las marcas.


Su dedo hizo movimientos rápidos sobre su piel, como si descifrara un rompecabezas. Los jeroglíficos resplandecían con cada momento que pasaba hasta que cada marca comenzó a parpadear.


Ahora era el turno de Hestia. Pinchando su dedo, añadió su propio Ichor a la mezcla, borrando gradualmente varios jeroglíficos mientras su color se desvanecía. Las marcas que indicaban el contrato de Soma desaparecieron de la vista mientras el nombre de Hestia y los símbolos se grababan por encima del nombre de Lili en la parte superior de su <Estado>.


7 El líquido que fluye como sangre en las venas de los Dioses. Ellos no tienen sangre en sus venas, tienen Ichor que corre en sus venas, lo cual es obviamente algún tipo de líquido inmortal.

 


<Conversión>


Una ceremonia que permitía que un niño del Mundo Inferior fuera transferido de una <Familia> a otra.


Un anillo de luz se abrió paso alrededor del <Estado> de la chica, haciéndolo parecer un epitafio8 en la habitación débilmente iluminada. Las marcas de la <Familia Hestia> brillaban intensamente en la parte superior.


A partir de este momento en adelante, Lili ahora era una de las dependientes de Hestia.


--Hestia-sama... ¿Esto está bien? Usando la preciosa arma de Bell-sama en una transacción por Lili...


--Perfectamente bien. Todo volverá a la normalidad si ganamos el <Juego de Guerra>. Y te necesitamos para tener una oportunidad de ganar. No hay problema.


Los nervios de Lili se habían calmado considerablemente ahora que la ceremonia estaba completa y estaba completamente vestida. Sin embargo, la garantía le causaba inquietud. A pesar de eso, Hestia hincho su pecho y dijo que se encargaría de todo.


--Confía en mí, no hay problema. Ahora vamos.


--Sí.


Los ojos de Lili seguían saltando de un Dios a otro. Hestia colocó ambas manos sobre los hombros de la chica y la condujo hacia la puerta.


--... ¿Hest... ia?


--Esa soy yo. ¿Qué pasa?


Hestia cerró la puerta detrás de Lili y se giró hacia el Dios con el que se reunía por primera vez. Soma ni siquiera estaba seguro de cómo pronunciar su nombre.


Sólo ellos dos permanecieron dentro de la pequeña habitación.


--... ¿Esa chica realmente recibió mi <Gracia>?


Incluso ahora, recordaba la mirada fuerte en sus ojos. Sin embargo, Soma no tenía ningún recuerdo de ella. Hestia era la única a quien le podía preguntar.


--Sin lugar a dudas, ella es una de los niños que sufrieron debido a tu descontento egoísta. Es una niña que creció fuerte como resultado de tu negligencia.


Hestia dio un paso más, diciéndole que imaginara cuánto había sufrido Lili después de haber sido abandonada por su propio Dios.


El azul de sus ojos se convirtió en orbes intensos en la oscuridad mientras Soma era incapaz de responder a sus acusaciones.



8 Inscripción grabada o destinada a ser grabada en una sepultura.

 


--Deberías pensar largo y tendido sobre por qué cambió, el significado detrás de ello.


Hestia tenía la mano en el pomo de la puerta mientras terminaba su conferencia con eso y salía de la habitación. Soma se quedó solo con sus pensamientos.

Se quedó allí en silencio, con las palabras de Hestia corriendo a través de su mente.


× × ×

Hestia y Lili se reunieron con los otros en la base de la torre principal y salieron de las instalaciones de almacenamiento de vinos de la <Familia Soma>.


Miach había estado esperando a una cuadra de distancia en caso de emergencia. Uniéndose al grupo de más de diez, todos corrieron juntos a través de los callejones.


--Lili está muy arrepentida por los problemas que ha causado... Gracias.


--Todo está bien…


--No pienses en eso, Lili-dono.


--Así es... Es bueno verte de nuevo.


Naaza, Mikoto y Chigusa—con sus ojos ocultos detrás de sus flequillos como siempre—respondieron a la disculpa de Lili.


Welf y el enorme Ouka, sosteniendo una Gran Espada y un Hacha de Batalla sobre sus respectivos hombros, tenían su propia conversación junto a las chicas.


--Ese cable, ¿Lo trajiste contigo?


--Nah, lo encontré en esa torre. Pensé que podría ser útil, así que lo recogí. El sol parecía sonreírles mientras todos celebraban el éxito de su misión. Lili se acercó a Hestia.

--Pero, Hestia-sama, Lili no entiende cómo puede hacer una diferencia en el <Juego de Guerra> por si misma... Hestia sonrió ante su confusión y luego volvió a mirar el camino que había delante.

--No exactamente.


Hestia negó con la cabeza mientras Miach hablaba.


--No estarás sola.

 


Lo único que habían hecho era aumentar la confusión de Lili. Ella inclinó la cabeza en su dirección y Miach le devolvió la sonrisa. Sintiendo otra mirada en ella, Lili miró hacia otro lado para ver a Mikoto con una mirada muy decidida en sus ojos.


Incluso Welf le estaba sonriendo.


El grupo llego a una intersección de cuatro vías.


--Nos vemos más tarde, Lili-enana.


--... Hestia-sama, nos despedimos aquí.


Welf se apartó del grupo y se fue por el camino de la derecha. Ouka, Mikoto y Chigusa llevaron a su grupo por el camino de la izquierda.


Miach, Naaza y Lili los vieron alejarse del centro de la intersección mientras una brisa repentina atravesaba el callejón.


Hestia quitó su cabello negro de sus ojos con su mano derecha.


Miró hacia el cielo azul, donde el viento soplaba en una nueva dirección.


× × ×

--Hmmm—gaaah... Takemikazuchi gruñó.

Estaba caminando de un lado a otro dentro de su propia habitación, en un antiguo edificio diseñado para alojar a varias <Familias>, construido al lado de una calle estrecha. El Dios vivía junto a su <Familia> de seis miembros; este edificio era su hogar. Con los brazos cruzados frente a su pecho, tenía una expresión de preocupación.


--El <Juego de Guerra>... Quiero ayudar a Hestia, pero...


El Gremio ya había anunciado los detalles del <Juego de Guerra>. Takemikazuchi sabía muy bien que era un estilo de ataque al castillo y todo lo que implicaba.


Su buena amiga necesitaba fuerza militar y quería ayudarla. Pero estaba en un dilema.


¿Debería transferir a uno de sus propios dependientes a la <Familia Hestia> con una ceremonia de

<Conversión>, o no?


--Es imposible para Miach. Sólo tiene uno y su <Familia> se derrumbará si se va...


Sin ningún miembro, la <Familia Miach> sería disuelta por defecto y revocada por el Gremio. Miach perdería la reputación y el reconocimiento que había trabajado tan duro para ganar. También existía la posibilidad de que pudiera verse obligado a vender su casa para pagar las deudas actuales.

 


Takemikazuchi completó otra vuelta por su habitación, murmurando para sí mismo mientras contemplaba todas las posibilidades.


--Incluso entre mis propios niños, los únicos que podrían competir con los niños de Apolo son Ouka y Mikoto. Chigusa y los demás sólo serían una carga para ellos...


Chigusa y los otros tres seguían siendo Aventureros Lv. 1. Sólo Ouka y Mikoto tenían sentido.


--Ouka es el capitán. No puedo enviarlo...


Lo que significaba que la única opción era Mikoto—


--¿Estaría dispuesta a ir a una <Familia> diferente...? Mikoto amaba demasiado a la <Familia Takemikazuchi>.

Siempre había tenido un fuerte sentido de la justicia y un impulso de hacer lo correcto. ¿Era capaz de traicionar a Ouka y a sus aliados? También se tenía que considerar la misión que les había dado su ciudad natal en el Lejano Oriente—Mikoto nunca la abandonaría.


--Tendré que encontrar alguna manera de convencerla... Después de todo, soy yo quien quiere ayudar a Hestia... Pero espera, si lo hago... Ghaaaaaa...


Takemikazuchi se detuvo en medio de la habitación y se rascó la cabeza con ambas manos mientras gemía hacia el techo.


Atrapado en un ataque de indecisión muy indecorosa, casi no escucho el golpe fuera de su puerta.


--Takemikazuchi-sama, soy Mikoto... ¿Puedo hablar contigo?


--¡Ohh!


El Dios saltó en su lugar sorprendido por la visita de la chica.


Mikoto debió haber interpretado su sorpresa como una afirmativa y abrió la puerta con una ligera reverencia.


--... ¿…? ¿Ha ocurrido algo, Mi Señor?


--N-No. Todo está bien. No hay nada de qué preocuparse.


La chica inclinó la cabeza mientras Takemikazuchi se apresuraba a enderezar su cabello.


Forzando un aire de calma, el Dios cerró la boca y miró a su dependiente. Ella también llevaba una expresión angustiada similar a la suya.


Su sedoso cabello negro estaba atado en su estilo habitual. Sin embargo, no tenía su nivel normal de confianza, con sus hombros caídos atípicamente. Incluso sus ojos de color violeta temblaban cuando se encontró con su mirada.


Ambos se miraron el uno al otro en silencio.

 


Con la tensión aumentando, Takemikazuchi cedió y abrió la boca.


-- —Mi-Mikoto.


-- —¡Takemikazuchi-sama!


Los dos hablaron exactamente en el mismo momento.


Ambos se detuvieron, diciendo: “Mis disculpas, adelante”, y “Habla primero, insisto”, de ida y vuelta. Mikoto fue la primera en aceptar la oferta.

Respiró hondo y estableció contacto visual con su Dios.


Un momento después, se tiró al suelo a sus pies. Realizando la técnica especial de la <Familia Takemikazuchi>, Dogeza.


--¡Por favor perdóname!


--¿Qu-Qué?


Takemikazuchi se sorprendió por la súbita súplica de Mikoto, con sus manos, rodillas y frente en las tablas del suelo.


Ella no levantó la mirada, sólo levantó su voz para ser escuchada claramente a pesar de hablar directamente en el suelo.


--¡Por favor, permíteme ayudar a Bell-dono!


Los ojos de Takemikazuchi se abrieron de golpe.


--¡A pesar de casi causar su muerte, no he hecho nada para expiar mis acciones! ¡También hice una promesa; hicimos una promesa de ayudarnos mutuamente!


El cuerpo de Mikoto se estremeció mientras su voz tomaba un tono más serio.


--Esta es mi oportunidad. No puedo abandonarlo en su momento de necesidad...


La expresión de sorpresa fue abandonando poco a poco el rostro de Takemikazuchi mientras observaba a su dependiente descubriendo su alma a él.


Con sus hombros relajados, sus brazos colgaban sueltos a sus costados.


Así que ambos llegamos a la misma conclusión...


Había estado con ella durante tanto tiempo y, sin embargo, no había previsto cómo reaccionaría ante la situación. Era una vergüenza.


Takemikazuchi hizo una mueca antes de que una sonrisa genuina apareciera en sus labios.


--Haaaa...

 


Dejo escapar un largo suspiro. Los hombros de Mikoto volvieron a temblar. El Dios volvió a mirar el techo y murmuró en voz baja.

--Un año... tanto tiempo.


Mikoto miro hacia arriba con un sobresalto.


Era una regla entre <Familias>: Un niño que había sido transferido a una <Familia> diferente con

<Conversión> no podía ser transferido de nuevo por al menos un año.


Mikoto comprendió inmediatamente lo que sus palabras significaban. Su rostro se hizo más y más brillante a cada segundo.


--Pero pasará. Aprende todo lo que puedas de los niños de Hestia y vuélvete más fuerte que nunca.


-- —¡Sí, señor!


Mikoto juntó el puño y la palma mientras Takemikazuchi le sonreía.


Por último, le dio su emblema de la <Familia> para que se lo guardara hasta que regresara. Mikoto Yamato se había unido a la <Familia Hestia>.

× × ×

--…


Hefesto estaba sentada en su escritorio, examinando una daga en sus manos.


Estaba de visita una de las tiendas de su <Familia> ubicada en la Calle Principal Noroeste. En lugar de trabajar en su oficina privada, estaba centrada en esa arma en particular.


Había una historia detrás de su creador. Un niño bastante difícil, sus habilidades habían sido bastante toscas en el momento en que forjó esta daga, pero la pasión por su oficio solo le dio un increíble potencial—esa “pasión” podía ser sentida por cualquiera que usara la daga.


Hefesto misma podía sentirla corriendo a través de ella cuando llamaron a la puerta.


--Entra.


Abrió uno de los cajones del escritorio a su lado, devolvió la daga a su funda y la colocó en su interior.


Cerrando el cajón, Hefesto levantó la vista para ver la silueta de un joven vestido con una chaqueta negra en la puerta: Welf.


--¿Qué pasa?


En lugar de responder, Welf se acercó al otro lado de su escritorio.

 


No mostrando ninguna vacilación, se acercó lo más cerca que el escritorio permitía y se encontró con su mirada.


--He venido a despedirme. Cerró los ojos y continuó.

--Me uniré a la <Familia Hestia>. Por favor, permítelo.


Eso no era una petición de permiso, sino una demostración de determinación.


Dejar la <Familia Hefesto> significaría que se le prohibiría usar su insignia como herrero. A pesar de finalmente haber logrado su sueño de convertirse en un Herrero de Clase Alta, estaba dispuesto a perder el derecho de grabar <Ἥφαιστος> en cualquiera de sus trabajos y dejar a Hefesto atrás.


--¿Y qué te hace pensar que permitiría una decisión tan egoísta?


--Porque la Diosa que conozco y amo me regañaría si no lo hiciera. Welf respondió sin perder el ritmo.

Hefesto no mostró ninguna emoción, su rostro continuo estoico mientras hacía otra pregunta.


--¿No querías vencer la sangre en tus venas, creando un arma que superara a las <Espadas Mágicas>?


--Mientras tenga un martillo, metal y una buena llama, puedo forjar armas en cualquier parte. Quien me enseñó que fuiste tú.


Incluso separado de ella, él trabajaría para extender su nombre y alcanzar un lugar más alto. Le respondió sin vacilar.

--¿Y qué fue lo que inspiró este intenso entusiasmo? Welf levantó la barbilla y sonrió.

--Amistad.


Por fin, una sonrisa apareció en los labios de Hefesto.


--Entonces acepto.


Hefesto se levantó de su escritorio y caminó hacia una larga fila de martillos en un estante detrás de ella. Seleccionó uno que era del mismo color carmesí que su cabello y ojos, y lo recogió.

Se acercó a Welf, todavía parado frente a su escritorio, y le entregó el martillo.


--Un regalo de despedida. Úsalo bien.


Hefesto se despidió dándole el alma de un herrero. Welf sonrió de oreja a oreja y lo aceptó de buena gana con un arco.

 


--Gracias por todo.


La tela de su chaqueta negra se agito cuando se dio la vuelta para marcharse. Dejando a la Diosa que veneraba detrás, Welf salió con confianza de la oficina. Welf Crosso se había unido a la <Familia Hestia>.

× × ×

--… Entonces así es como es. ¿Te importaría ayudar de nuevo? Hermes observó de cerca su rostro mientras le preguntaba.

Estaban un poco alejados de <La Señora de la Abundancia>, dentro del edificio de madera donde vivían las empleadas. La Elfa Ryuu suspiró ante la sonrisa forzada de Hermes.


--Dios Hermes, ¿Me estás tomando por una sirvienta?


--¡Lo siento! Pero haz esto por Seal. ¡Bell necesita tu ayuda!


--Me gustaría que te abstuvieras de usar a Seal como moneda de cambio...


--L-Lo siento, Ryuu...


--Seal, tu disculpa es innecesaria.


Tres figuras estaban juntas dentro de la habitación privada de Ryuu: Hermes, Seal y Ryuu.


Sólo quedaban unos días antes del <Juego de Guerra>. Hermes había presionado para permitir la participación externa por esta razón, para pedir su ayuda.


La condición: dicho forastero debía pertenecer a una <Familia> fuera de Orario—debía tener la <Gracia> de un Dios fuera de sus muros. Puesto que la Diosa de Ryuu, Astrea, no había estado en la ciudad por algún tiempo, no habría ninguna objeción a su participación.


Hermes se sentía un poco culpable por ser directamente responsable de forzar a Bell y a Hestia a entrar en el extremadamente desventajoso <Asedio del Casillo>, y ésta era su manera de ofrecer su ayuda.


--Si lucho, hay una alta probabilidad de que mi identidad sea revelada durante el <Juego de Guerra>.


--No te preocupes por eso. Convenceré a todos que viniste de algún lugar al otro lado de las montañas antes de que comience la batalla. Nadie creerá que eres una camarera en un bar una vez que haya terminado con ellos.


Varios acontecimientos en el pasado reciente habían puesto a una Aventurera encapuchada en la lista negra del Gremio—todavía había muchos que resentían a la <Tempestad>. Hermes ya tenía un plan para ayudar a mantenerla a ella y a los que vivían con ella anónimos y seguros.


Ryuu suspiró.

 


--Mia Mama me regañará otra vez.


De cualquier manera, la ex-Aventurera no podía abandonar a Bell a su destino. La Elfa aceptó la petición de Hermes.


La habitación en sí tenía muy poca decoración. Ryuu caminó unos pasos a la esquina y agarró una mochila junto con una espada de madera.


--Yo me encargaré del papeleo con el Gremio. Sería mucho más fácil hacerlo si tuviera el emblema de tu

<Familia>. ¿Aún lo tienes?


--Lo tengo. Asegúrate de no perderlo.


--Nunca saldrá de mi vista


Dijo asintiendo con la cabeza mientras tomaba la placa grabada con el espada de la justicia y alas de ella. Por último, Ryuu se acercó a Seal, quien sostenía su capa.

--Haz lo mejor que puedas, Ryuu. Encontrare algo que decirle a mamá.


--Tienes mi gratitud, Seal.


Levantando la correa de su mochila por encima de su hombro, Ryuu sonrió. Hermes y Seal la vieron salir del edificio y la vieron desaparecer en la noche.

 

Ryuu Lyon se había unido al <Juego de Guerra>.

 


× × ×

 


Cuchillas se enfrentaban en ráfagas viciosas.


Un destello plateado, atacando hacia adelante a una velocidad tremenda, fue bloqueado de frente por la oscilación hacia abajo de una daga carmesí. La daga y la espada chocaron bajo el resplandor rojizo del crepúsculo, con el cabello rubio y blanco de sus empujadores fluyendo en la brisa.


La larga sombra del chico pasó por encima de la superficie de piedra, golpeando la sombra de la chica una y otra vez. Cada vez fue arrojado hacia atrás y cada vez cargaba de nuevo.


Su brutal entrenamiento estaba ocurriendo encima de la muralla de la ciudad alrededor de Orario.


--Aprendiste a... reaccionar sin ver...


--¿D-De verdad crees eso...? Ya era el quinto día.

 


Aizu bajó su espada, señalando una breve pausa en la acción. Bell respiró hondo y echó un vistazo a su propio cuerpo. Lo que quedaba de la luz del sol de la tarde iluminaba todos los cortes, raspaduras, magulladuras y sangre seca que cubrían su piel. Completamente cubierto de sudor, la condición del chico mostraban cuan intensas habían sido estas sesiones de entrenamiento.


Después de reunir provisiones y establecer un pequeño campamento, Bell se había comprometido completamente a luchar contra Aizu. Comenzaban justo antes del amanecer del sol cada mañana y continuaban hasta que las estrellas iluminaban la noche, aumentando dramáticamente la duración y la intensidad de sus sesiones desde la última vez que estuvieron aquí. Comían juntos y dormían al mismo tiempo; ninguno de los dos había ido a la ciudad ni siquiera una vez. Una olla sucia y los restos de una fogata estaban sobre el camino justo dentro de la pared de piedra que llegaba a la altura del pecho, una barandilla en el lado de la muralla de la pared. Tres botellas de agua y tres sacos de dormir también estaban contra la base de la barandilla.


Bell tenía los ojos fijos en los cortes que cruzaban su brazo cuando repentinamente—*¡Whoosh!* Una espada llegó desde su punto ciego sin previo aviso. Sus reflejos instantáneos llevaron su arma en la trayectoria de la espada que se acercaba, desviándola antes de saltar hacia atrás.


Se veía muy parecido a un conejo, parado con su hombro izquierdo más alto que su hombro derecho, se puso en posición listo para el próximo ataque. Aizu parecía muy satisfecha mientras asentía una y otra vez.


--¡Adivinen quién ha vuelto!


Bell y Aizu se giraron hacia la dueña de la alegre voz.


Quien salió desde la puerta de la torre que albergaba una escalera que conectaba a la calle de la ciudad era Tiona con una mochila muy grande sobre su hombro. Se acercó a ellos y colocó la mochila a sus pies sobre el camino de piedra con un ligero “¡Hup!”


--¡Compre un montón de carne y pescado! ¡Tambien pan y agua!


--Gracias, Tiona...


--¡Claro! Ah, Argonaut-kun, ¿Estas espadas funcionan bien para ti? Compré unas cinco.


--S-Sí, muchas gracias... s-siento las molestias.


Bell estaba junto a Aizu, asustado, mientras Tiona retiraba las armas de su mochila una tras otra.


Tiona había estado suministrándoles comida e Ítems a ambos durante los últimos cinco días. Fue gracias a ella que Bell y Aizu pudieron concentrarse únicamente en el entrenamiento.


Bell no pudo evitar sentir que estaba acumulando una gran deuda con la siempre sonriente y despreocupada chica Amazona Tiona. Con la excepción de <Ushiwakamaru>, no podía contar cuántas espadas habían roto por la mitad o habían sido dañadas más allá de la reparación durante sus sesiones de combate.


--Bueno, escuche un poco alrededor de la ciudad. En primer lugar, el <Juego de Guerra> es dentro de cuatro días.


--Cuatro días…

 


--Sí. Se realizara fuera de Orario, así que tenemos que pensar en el tiempo de viaje... Yo diría que quizás te quedan dos días más.


Tiona siguió transmitiendo la información que había reunido ese día.


Con su actualización completa, Bell miró por encima de la barandilla y a través del hermoso paisaje urbano.


--Exactamente una semana... Kami-sama.


Los cinco días de entrenamiento más dos más harían una semana. Bell le dio un rápido agradecimiento a su Diosa, quien había logrado cumplir su promesa.


Los ojos rojo rubí de Bell sonrieron; sabía que en algún lugar de esta hermosa ciudad, Hestia estaba sonriendo.


--Además, nunca adivinarás lo que fue publicado en el tablón de anuncios del Gremio. La <Familia Hestia> tiene nuevos miembros.


--¿¡Eh!?


--Soma, Takemikazuchi, Hefesto... Parece que esas tres <Familias> transfirieron a alguien.


Bell luchó para contener su sorpresa y deleite hasta que Tiona terminó de hablar. Ambas chicas observaron su rostro iluminado y lágrimas de felicidad rodando por su rostro.


Hestia había salvado a Lili, además Welf y Mikoto venían a ayudarlo. No necesitaba saber los detalles porque ya lo entendía. El negro vacío que había estado devorándolo finalmente se levantó, un nuevo calor inundó su alma.


Bell extendió los brazos. Miró a Aizu y Tiona con renovadas fuerzas y fuerza de voluntad, sintiéndose más fuerte que nunca.


--¡Otra ronda, por favor!


La expresión en sus ojos hizo sonreír a Aizu y a Tiona.


--Sí…


--¡Trata de mantener el ritmo!


Las dos chicas pasaron a la ofensiva bajo el cielo rojo.


Tres pares de piernas se precipitaron con velocidad cegadora.


Aizu, Tiona y Bell mezclaron ataque con contraataque en el muy limitado espacio sobre la muralla de la ciudad. Dos dagas, una espada plateada y dos espadas anormalmente anchas golpearon con impactantes impactos, las chispas iluminaban el cielo crepuscular.


--¡Eshaa!

 


Bell hizo todo lo que pudo para mantener a raya los ataques de dos Aventureros de Primera Clase. Mientras tanto, no podía quitar los ojos de las enormes espadas en las manos de la Amazona. A pesar de aprender a defenderse de los ataques desde el costado, sabiendo que otra espada exactamente igual a ese borde de la muerte seguía justo detrás de él, enviaba escalofríos por su columna vertebral.


Inmediatamente se dio cuenta que las armas fueron hechas a pedido. Verla empuñar las gruesas y pesadas espadas como si fueran nada más que Espadas Cortas era algo de pesadillas. La chica Amazona sonrió, prácticamente riendo mientras bailaba en cada golpe.


En lugar de tratar de defenderse contra tal ataque frontalmente, Bell decidió apartarse del camino.


Saltando hacia atrás para evitar la primera y a su derecha para esquivar la segunda, el chico logró librarse. Sin embargo, Tiona cargo hacia adelante aunque sus armas no estaban listas para atacar.


--¡Hup!


Girando en el aire, Tiona desató una patada en el rostro de Bell.


--¿¡Geh!?


La piel de color trigo de su pie desnudo se enterró en su mejilla, enviando al chico volando hacia atrás. Golpeando el suelo de piedra y rebotando varias veces, Bell rodó a una parada misericordiosa.


--Intenta no usar pociones. Si tomas una después de cada golpe, se te acabaran muy rápido. Es mejor eliminar el hábito.


--L-Lo intentaré...


Tiona se acercó a él con sus espadas sobre sus hombros, pareciendo alas del infierno. Aizu no estaba muy lejos. Tiona le dio un consejo tan pronto como vio la mano del chico extendiéndose a la funda en su pierna.


--De eso se trata ser Aventurero. ¡Todavía tenemos que ser capaces de movernos incluso después de que nos han sacado la mierda!


A pesar de que se estaba conteniendo, la patada de un Aventurero de Primera Clase en el rostro podía infligir un daño inmenso. Bell asintió lentamente mientras las sensaciones regresaban a su cabeza. Tal como ella había sugerido, sería una buena idea aprender a luchar bien cuando no estaba en plena fuerza. La lección había sido literalmente golpeada en él.


Apretando los dientes, Bell se puso de pie mientras Tiona miraba con una sonrisa de satisfacción.


--Mi turno.


--¿¡…!?


La sesión comenzó de nuevo. Bell se vio obligado a usar ambas dagas para repeler el ataque directo de Aizu. No sólo eso, Tiona rodeó su punto ciego y continuó su ataque. Dos de los más grandes espadachines en Orario no retenían ninguna técnica encima de la muralla de la ciudad. Bell interceptaba desesperadamente cada golpe, desviando las espadas de su camino siempre cambiante. Sin embargo, no había venido aquí para aprender a defenderse. Tenía que encontrar una oportunidad para el contraataque.

 


Luchando contra su propia cobardía, Bell sorprendió a ambas cargando hacia adelante.


--¡…!


La postura de Aizu se deslizó ligeramente.


Sus pies y hombros no estaban en la misma sincronía, moviéndose en direcciones diferentes cuando Bell avanzo para su ataque. Bell no podía creer su suerte. La femenina figura de la chica estaba tratando de retirarse, dejando su costado abierto. Esta era su oportunidad y no vaciló.


Una oportunidad de oro—asestarle un golpe a la <Princesa de la Espada>.


Apuntando a sus costillas, Bell dio un rápido paso adelante y empujó la daga en su mano izquierda hacia su oponente.


--Hm.


-- ——


Pero Aizu giró su cuerpo como una peonza, creando una imagen borrosa.


Aprovechando su posición extendida, Aizu esquivó fácilmente el arma y cambio lugares con Bell. Ahora directamente detrás de él, oscilo su espada hacia adelante con menos de su fuerza completa y apuñalo la armadura ligera que protegía la espalda del chico.


--¿¡BuuHA!?


--Caíste en la finta...


Dijo Aizu mientras Bell aterrizaba sobre su pecho en el suelo de piedra.


Sólo entonces Bell se dio cuenta de que era una trampa. Había creado un cebo y lo puso para el conejo como para demostrar la destreza de un hábil cazador. La cabeza de Bell golpeó la superficie de piedra en decepción.


El chico se separó del suelo de piedra hacia una posición sentada. Aizu se agachó delante de él y continuó su lección.


--Los monstruos y las personas luchan de manera diferente...


--S-Sí.


--Los monstruos siempre atacan de frente, con el objetivo de matar... pero las personas se leen el uno al otro, cambiando su estrategia.


A diferencia de los monstruos que usaban todo su poder todo el tiempo, las personas usaban técnicas y experiencia para ganar la ventaja en una batalla. Eso era especialmente cierto para los combatientes de fuerza y habilidad similares.


--Las personas se vuelven más fáciles de leer cuando ven una oportunidad. Justo como ahora.


--… ¡…!

 


--La guardia está más baja cuando el golpe final está cerca... Eso es lo que me enseñaron.


Las personas se volvían demasiado confiadas cuando veían la victoria en sus manos, lo que significaba que no cubrían su punto ciego.


Eso era especialmente cierto durante un duelo.


Bell miró hacia arriba, haciendo contacto visual con Aizu mientras terminaba su apasionada explicación.


--Tu mejor oportunidad radica en el momento en que estas más vulnerable. No lo olvides. Bell tallo sus palabras en su alma.

Aizu le tendió la mano. Bell asintió y la tomó. Ella tiro de el para levantarlo.

--¿Qué tal un poco más?


--Sí…


--¡Sí!


Ambos combatientes asintieron con la cabeza a la invitación de Tiona y su batalla se calentó una vez más.


Con las lecciones de las Aventureras de Primera Clase frescas en su mente, Bell continuó su entrenamiento a lo largo de la noche.

× × ×


Para alcanzar la victoria o rescatar a un amigo.


Cada una de las personas atrapadas en el remolino estaba tomando sus propias acciones por sus propias razones y reuniéndose.


La ciudad de Orario podría parecer tranquila en la superficie, pero la emoción estaba creciendo debajo de su apacible exterior.


El <Juego de Guerra> se acercaba rápidamente. Con cada día que pasaba, los ciudadanos promedio de la ciudad lo discutían en las calles, en sus lugares de trabajo, y con un tarro de cerveza en su bar favorito.


El número de Aventureros que entraban en el Calabozo cayó dramáticamente, obligando a las tiendas decepcionadas a cerrar temprano. Nadie parecía querer hacer nada más. Incluso los niños parecían sentir que algo era diferente. Muchos de ellos se reunían en parques de la ciudad manejando espadas de juguete y organizando sus propios juegos.


Orario estaba en silencio, pero indudablemente, hirviendo de emoción. Se hacía más intenso a medida que el

<Juego de Guerra> se acercaba.

 


Por encima de todo, los más cercanos a las personas atrapadas en el remolino tenían sus propias reacciones mientras veían cómo se desarrollaban los preparativos.


La cortina de la noche cayó sobre la ciudad, revelando un cielo lleno de estrellas.


La torre blanca en medio de todo miraba hacia la ciudad mientras las Lámparas de Piedra Mágica iluminaban gradualmente sus alrededores.


--Freya-sama, se ha completado según lo ordenado... ¿Freya-sama? En la habitación más alta de la Torre de Babel.

Aunque Freya escucho las palabras de su dependiente, Ottar, no respondió en lo más mínimo.


El hombre la miró con preocupada confusión mientras ella pasaba sus dedos por su largo y hermoso cabello plateado. La Diosa estaba sentada en su silla de costumbre frente a la ventana, mirando algo afuera con tanta intensidad que Ottar temía que el cristal se derritiera.


--Fufu.


Sus ojos plateados estaban siendo atraídos por una feroz batalla que tenía lugar encima de la muralla de la ciudad.


La espadachín rubia de ojos dorados junto con la guerrera que manejaba grandes espadas gemelas luchaban dos a uno contra un chico de cabello blanco. Dos mujeres, un hombre, tres espíritus diferentes “brillaban” mientras se enfrentaban. Freya estaba disfrutando cada segundo de ello.


No sentía lástima por el chico cuando era lanzado al aire por la chica Amazona o cortado por la humana de cabello largo.


Esto era porque cada vez que el chico se levantaba, su alma brillaba aún más. Era como si ese campo de entrenamiento fuera una fragua9 y las chicas eliminaran todas las impurezas, como un herrero que preparaba el metal.


Estaban sacando el resplandor de su alma.


Fue ese resplandor el que originalmente atrajo a Freya y mantendría su interés hasta el final de los tiempos. Cada golpe que el chico tomaba añadía un nuevo brillo. La Diosa permaneció sentada, completamente petrificada.


--... ¿Estás segura de que podemos permitir que los dependientes del Dios Apolo sigan con esto? Ottar intentó una vez más apartar su atención de la muralla de la ciudad.

Sus ojos se quedaron dónde estaba, pero usó uno de sus finos dedos para tirar de un mechón de su cabello plateado detrás de su oreja y sonrió.


--Pensé en aplastarlos por intentar algo tan estúpido pero... No.



9 Taller de Herrería por si no lo saben.

 


Sus ojos plateados se estrecharon mientras seguían al chico que cargaba de nuevo a la batalla contra la chica humana y la Amazona.


--Ninguna Diosa digna de su divinidad no querría ver cómo resultara esto.


Sus mejillas se curvaron en una sonrisa llena mientras miraba hacia abajo desde su lugar entre las estrellas.


× × ×

Incapaces de descansar, las estrellas brillaban intensamente durante toda la noche.


Incluso a esta hora tardía, la sede del Gremio estaba llena de actividad. Empleados sosteniendo pilas de papeles, recepcionistas que llevaban cajas sobre cajas, y empleados sin tiempo para sentarse estaban trabajando afanosamente en cada esquina del Panteón decorado con pilares blancos.


Con el <Juego de Guerra> a sólo cuatro días de distancia, había suficiente trabajo para hacer girar sus ojos.


--¡No más! ¡Moriré aquí mismo!


--Misha, eres demasiado pesada...


La recepcionista humana Misha puso otra pila de papeles sobre su escritorio antes de volverse hacia Eina y colapsar sobre su espalda en medio de la conmoción. La semielfo miró a su vieja amiga con ojos cansados mientras volvía a hablar.


--Eina, ¿Qué estás haciendo...?


--Hacer un plan para mantener a las personas lejos de la zona de guerra... Asesoramiento, supongo. Una pequeña cadena montañosa de papeleo rodeaba su escritorio, cada pila llevaba la escritura de Eina.

“No entrar” estaba escrito en grandes letras en negrita—todas refiriéndose a las ruinas del Castillo Shreme situado al sureste de Orario.


--Castillo Shreme... ¿No fue ahí donde ese grupo de ladrones decidió mudarse un tiempo atrás?


--Sí. La <Familia Ganesha> aceptó nuestra solicitud para eliminarlos antes de tiempo. También se han publicado algunas misiones para ayudarlos... Es una buena oportunidad para atraparlos mientras podamos.


Eina continuó escribiendo mientras respondía a la pregunta de Misha.


Misha podía escuchar la poca energía en la voz de Eina a pesar de su débil tono. La chica miró al perfil del rostro de Eina antes de levantarse y acercar su silla junto a ella.


--Eina... ¿Estás preocupada por Bell-kun?


--… ¿Preocupada? ¿Cómo podría no estar preocupada...?


Su expresión se nubló mientras sus ojos esmeralda temblaban.

 


Su cabeza cayo mientras llevaba su mano a su pecho. Uno de los Aventureros asignados a ella, prácticamente un hermano menor en este punto, se vio envuelto en una batalla entre <Familias>. Y ahora se había visto obligado a participar en un <Juego de Guerra> en el que no era raro que los participantes murieran.


Agujas atravesaban su corazón sólo visualizando la inocente sonrisa del chico—¿No volvería a verla? Si pudiera convencerlo de huir o tal vez ayudarlo, tal vez no sentiría tanto dolor.

--Pero soy una empleada del Gremio... no puedo interferir de ninguna manera.


Sin embargo, la situación había progresado hasta el punto de que una semielfo no podía tener ninguna influencia en absoluto. Eina sabía que era impotente frente a las fuerzas trabajando.


Ese hecho se había empapado completamente. El tono de la voz de Eina rayaba en la desesperación. Se sentía completamente inútil.


--Bue~no, ¿Sabes...? Podrías animarlo.


Misha podía decir que su amiga estaba preocupada y trató de animarla. Eina la miró.

--¿Animarlo…?


--Sí. “¡Puedes hacerlo!” y cosas así. Estoy seguro de que si tuviera tu apoyo, haría lo mejor que pudiera para ganar, ¿Verdad?


Eina miró la sonrisa infantil de Misha por unos instantes. Finalmente, se levantó y se acercó a la ventana al final de la oficina. La luna brillaba sobre ella mientras miraba hacia el cielo nocturno.

--… Puedes hacerlo.


 

Eina susurro a la luz de la luna.

 

× × ×

 


--Ahh, ¿Qué tan paciente debo ser...?


Los ojos del Dios se cerraron lentamente en un cuarto oscuro iluminado por la luz de la luna. Sentado en un trono adornado de oro, Apolo llevo una copa de vino a sus labios.

La mansión que él llamaba hogar era tranquila, a una buena distancia de las áreas ruidosas de la ciudad. Esta noche, era mucho más tranquila de lo habitual. La mayoría de los miembros de su <Familia> ya se habían ido a preparar las ruinas del castillo que se convertirían en su campo de batalla. Ya que su papel en esta batalla era defenderlo, la <Familia Apolo> tenía mucho trabajo por hacer.

 


Si su único objetivo fuera robar a Bell de Hestia, habría sido bastante fácil continuar su asalto y capturarlo incluso sin la cooperación de la <Familia Soma>. Si lo hubiera hecho, el chico ya sería suyo.


Sin embargo, Apolo era aficionado a la idea de un <Juego de Guerra>.


Había una diferencia muy clara entre un conflicto que se libraba en las calles y el <Juego de Guerra>. Aplastar a un enemigo en la batalla para obtener un objetivo dejaría a todos los involucrados con un sabor amargo en la boca. Por otra parte, si obtenía su premio siguiendo un conjunto de reglas, entonces podría disfrutar de la gloria de la victoria y disfrutar del botín. Después de todo, era un juego. No permitiría que el Gremio o cualquier otro grupo se aprovecharan de esta situación.


Con la victoria, él ganaría la autoridad para tomar al seguidor del Dios enemigo—si Hestia se negaba a realizar una <Conversión>, era imposible hacer a Bell suyo en nombre y realidad.


Sobre todo, los otros Dioses no estarían satisfechos por tan rápido giro de los acontecimientos. Apolo había reunido el apoyo de muchos Dioses que estaban hambrientos de un poco de “entretenimiento” con el fin de capturar a Bell. Les debía el espectáculo que morían por ver.


También quería algo de diversión.


Una guerra de Dioses combatida por los mortales. De lejos el más delicioso sabor del Mundo Inferior, que era disfrutado por todos los Dioses.


No había mayor emoción que ser capaces de mover a sus dependientes como piezas en un juego de mesa sin ningún tipo de interferencia.


Eran los verdaderos sentimientos de Apolo—la influencia de su propia divinidad.


Con sus necesidades y deseos arremolinándose dentro de él, el Dios que llevaba una corona de laureles miró hacia el cielo.


--Oh, mi amado Bell Cranel... ¿Alguna vez llegará el día en que pueda abrazarte en mis propios brazos?


No estaba seguro de cuándo supo por primera vez del chico—probablemente cuando los rumores de un nuevo Poseedor del Record salieron a la luz. Apolo tenía el hábito de entregarse a todo lo nuevo y fresco. Imaginar los acontecimientos que pronto se desarrollarían le traía una gran alegría. Su propio cuerpo temblaba de anticipación.


--¡Ah, Bell!


--¡No, mi Belly-boy!


—¡No te escaparas!


Podía ver al chico ahora, con una lágrima en sus ojos. Pero algo más se hinchaba dentro de él.


Ese calor surgiendo a través de su pecho era prueba de su amor. El anhelo de Apolo por el chico estaba a punto de volverlo loco. Su estructura delgada y compacta y sus rasgos de conejo con cabello blanco y jóvenes ojos rojos que no estaban contaminados por las verdades de este mundo—todo10.


10 Okay, este tipo da escalofríos.

 


Las mejillas de Apolo se ruborizaron como las de un borracho.


--... Si nuestro amor crece, Hestia, sólo estarás en el camino. Una vez que sea mío, te expulsaré de esta ciudad— no, del Mundo Inferior por completo.


Volviendo a la realidad, Apolo abrió los ojos y miró a las estrellas.


La luz de la luna se reflejaba en sus ojos repentinamente serios mientras sus labios se curvaban hacia arriba.


--Estoy contando con ustedes, mis lindos niños...


Una risa baja resonó desde su habitación bajo los tranquilos rayos de la luna.


*Click* Unos momentos más tarde, ambas manos de su reloj se le unieron mirando hacia el cielo.


 

El tiempo se acercaba.

 

× × ×

 


La ciudad estaba llena de un frio matinal justo antes del amanecer.


Las calles estaban llenas de tiendas silenciosas e inmóviles. Las persianas estaban cerradas sobre las ventanas y las puertas; era increíble lo vacía que parecía la ciudad. La muralla de la ciudad proyectaba una sombra alta sobre los edificios, cubriendo las calles de sombra.


Dos figuras corrían rápidamente por la Calle Principal del Este hacia el horizonte que brillaba a través del aire anormalmente silencioso de la mañana.


--¡Tienes que apresurarte, Bell-kun! ¡La caravana está a punto de salir!


--¡Voy justo detrás de ti!


Hestia y Bell corrían a través de lo que quedaba de la niebla de la mañana. Su destino era la Puerta Este. Siguieron hablando mientras corrían.


--Ya saben que vienes. Hay un lugar para ti en uno de sus carros tirados por caballos. ¡Bájate en un pueblo llamado Agris, está bastante cerca del antiguo castillo! ¡Los empleados del Gremio te darán instrucciones desde allí, así que presta atención!


--¡Lo haré!


El <Juego de Guerra> comenzaría después de mañana.


Bell había terminado su entrenamiento con Aizu y Tiona y su <Estado> había sido actualizado por Hestia.


Ahora todo lo que quedaba era viajar al campo de batalla. Se necesitaría un día para llegar allí, así que se habían hecho arreglos para que Bell viajara con la caravana de mercaderes durante la mayor parte del viaje.


Estaba vestido con ropas de viajero ligeras pero fuertes, con un manto alrededor de sus hombros.

 


Todo lo que necesitaba estaba en una bolsa sobre su hombro, sujetando firmemente el cordón en su puño.


--¡Todos los demás ya están allí, así que reúnete con ellos en la ciudad! Además, aquí está tu permiso de viaje emitido por el Gremio—¡Muéstraselo a los porteros y al líder de la caravana!


Orario se estableció de modo que era relativamente fácil entrar en la ciudad pero extraordinariamente difícil salir. Un individuo necesitaba varios documentos aprobados por el Gremio antes de que se les permitiera pasar. Bell tomó las hojas de papel firmadas identificándolo como un participante del <Juego de Guerra> de Hestia y dijo un rápido “Gracias”.


Por fin llegaron a la Puerta Este fuertemente fortificada. De alguna manera, para Bell ahora se veía mucho más pequeña que cuando había pasado a través de ella unos meses atrás. Los miembros de la caravana ya estaban allí, hablando excitadamente entre ellos. Bell y Hestia avanzaron a través de líneas de carros tirados por caballos y grandes contenedores de almacenamiento en ruedas hacia el líder de la caravana antes de detenerse delante de la primera puerta.


--... Estaré esperando aquí por tu glorioso regreso.


--... ¡Nos vemos entonces, Kami-sama! Hestia le sonrió. Bell le sonrió en respuesta.

Fue entonces cuando Hestia saltó sobre su pecho, envolvió sus brazos alrededor de él, y lo apretó con toda su fuerza. El cuerpo de Bell se tensó por vergüenza, pero no intentó escapar. No podía. Hestia ignoró toda la conmoción que les rodeaba y disfrutó del calor que emanaba de su pecho mientras podía. El rostro de Bell se puso rojo remolacha mientras sus brazos se movían más alto, pasando por encima de sus hombros y alrededor de su cuello mientras ella comenzaba a retroceder. Encontrando su mirada, abrió su boca en una sonrisa brillante y gentil mientras decía: “Ahora ve”.


Bell dio un paso atrás, con una sonrisa tímida en su rostro. Secándose sus mejillas calientes con su mano libre, el chico se dio la vuelta y corrió hacia el frente de la caravana. “¡Espérenme!” gritó al frente y se lanzó al laberinto de carretas. El líder de la caravana estaba hablando con uno de los porteros.


Ambos levantaron la vista cuando el chico se acercó, mostrando su papeleo para que lo vieran.


El portero era un Aventurero—probablemente alguien que había aceptado una misión del Gremio. Dos empleados del Gremio salieron por la puerta de la oficina detrás de él y tomaron los papeles de Bell.

Leyéndolos, asintieron con la cabeza. El líder de la caravana señaló un carro en la línea y le dijo a Bell que se sentara.


El carro tirado por caballos en el que Bell se había metido era más espacioso de lo que pensaba. Tenía un techo, así como ventanas a cada lado. Unas pocas personas—algunos viajeros, comerciantes y un guardia contratado— ya estaban a bordo. Cada uno de ellos tenía un aspecto muy distinto sobre él o ella, algunos en armadura ligera y otros en ropa cómoda.


--... Hey, tú allí. ¿No eres el <Pequeño Novato> de la <Familia Hestia>?


--Ah, sí, ese soy yo.


--¡Eso pensé! Te diriges hacia el <Juego de Guerra>, ¿Huh? ¡Muéstrales el infierno!

 


Bell se sentó en la esquina trasera del carro junto a un Beastman bastante amistoso que inmediatamente lo reconoció y comenzó una conversación. El hombre joven y sonriente tenía el aura de un vagabundo y una cola espesa se movía alegremente detrás de él. La tensión en el carro se disipó cuando los otros pasajeros se acercaron para romper el hielo.


--¡Esos tipos son duros, pero da lo mejor de ti!


--¡Esta es nuestra tradición, tenemos aperitivos antes de cada viaje!


--¿¡Qué te parece esto!?


Cada uno de ellos se acercó con puñados de turrón, frutos secos y tartas. Rodeado de personas amables y acogedoras, Bell no pudo evitar sonreír, asentir con la cabeza y decir: “¡Gracias!”. No le gustaban los alimentos dulces, pero no quería rechazar su buena voluntad y decidió comer todo lo que le ofrecieron.


El carro se sacudió debajo de él cuando comenzó a avanzar.


Los relinchos de muchos caballos cortaron el aire de la mañana. La Puerta Este estaba abierta; la caravana comenzó a moverse.


Bell sentía cada bache en el camino a través de su asiento de madera cuando de repente—


-- —¡Bell-san!


Escucho que alguien llamaba a su nombre.


Se inclinó para mirar por la ventana y vio a Seal corriendo al lado de la carreta.


--¿¡Seal-san!? ¿Qué estás haciendo? ¡Es peligroso! Bell levantó la ventana y la llamó.

Estaba sin uniforme, llevaba una capa sobre su ropa habitual y corría lo más que podía para mantenerse al día con la carreta. Empujó su mano derecha hacia la ventana.


--¡Toma esto…!


--¿Huh?


Algo dorado brillaba desde su mano extendida. Bell saco su mano por reflejo.


Ella le dio un amuleto. Tenía la forma de una lágrima de oro, con una joya en su centro. Tenía que ser un accesorio que le otorgaba al portador algún tipo de poder. Bell levantó los ojos del Item que tenía en la mano para mirar a Seal.


--Fue un regalo de agradecimiento para el bar de un Aventurero hace un tiempo... ¡Un amuleto de la buena suerte!


Bell abrió los ojos mientras escuchaba su explicación.


--¡Haz lo mejor que puedas! ¡Y por favor regresa a nuestro bar!

 


El carro tomó velocidad y Seal no pudo quedarse a su lado, casi tropezando unas cuantas veces.


--¡Te-Tendré un almuerzo listo para ti! ¡Estaré esperando!


Las mejillas de la chica se sonrojaron de un rosa claro. Bell no pudo evitar sonreír.


Se asomó por la ventana y se despidió mientras se alejaba más y más. Ella se detuvo, juntó las manos frente a su pecho y observó el carro desaparecer por la Puerta Este.


--….


Bell regreso a su asiento y volvió a mirar el brillante amuleto en su mano.


Deslizando la delgada cadena alrededor de su cuello, metió el amuleto debajo de su camisa.


—Gana.


—Gana y regresa.


Los rostros de todos los que había conocido en Orario inundaron su mente mientras juraba verlos de nuevo.


Apretando el amuleto con su mano derecha a través de su camisa, el chico se dio cuenta de que estaba sonriendo.


Miró por la ventana mientras sentía que cada bache en el camino sacudía su asiento. El sol miraba por encima de las montañas en la distancia.

Bell protegió sus ojos de la brillante luz de la mañana.


× × ×

Las ruinas del castillo Shreme.


Posicionado en un campo sin árboles o colinas, el castillo había sido construido en la antigüedad como la primera línea de defensa. Completado antes de que la Torre de Babel sirviera como una “tapa” sobre el Calabozo, se utilizaba para detener el avance de los monstruos que salían del agujero para atacar a pueblos y ciudades cercanas. Muchos castillos como este se construyeron relativamente cerca de Orario por esa misma razón. La mayoría de ellos habían sido destruidos o colapsados después de siglos de abandono, pero Shreme fue utilizado como punto de partida por el reino de Rakia en la guerra hace casi mil años. Varias de sus torres principales fueron dañadas, pero la pared principal del castillo y otras defensas estaban muy intactas. Ahora había sido seleccionado para albergar el <Juego de Guerra>.


El muro exterior tenía un impresionante número de diez metros de altura, incluso más alto en las áreas donde se encontraban las torres. El muro era más que suficientemente grueso para soportar los ataques más fuertes, quizás con la excepción de una poderosa explosión de Poder Mágico. Incluso los Aventureros de Primera Clase tendrían dificultades para romperlo. El castillo estaba situado en una zona abierta y muy fácil de atacar. Esta muralla era la razón principal por la que había durado tanto tiempo.

 


--Traigan un poco de arcilla por aquí. Refuercen todo lo que es corregible.


La noche ya había caído, la luna brillaba sobre sus cabezas. La <Familia Apolo> trabajaba duro haciendo sus últimos preparativos para el <Juego de Guerra> que comenzaría en unas pocas horas.


Ciento diez de ellos habían llegado hace tres días y habían estado trabajado todo el día para asegurarse de que el castillo estuviera listo. Eso casi era la totalidad de su <Familia>. Trabajando en grupos, habían hecho las reparaciones al castillo mismo, así como la creación de almacenes ocultos de armas de repuesto e Ítems en varios lugares dentro de la estructura.


--Hmph, que inútil... ¿Por qué molestarse?


La torre principal de la fortaleza estaba sobre los restos de las otras torres en el mismo centro del castillo. Jacinto observaba a los otros miembros de su <Familia> trabajar desde el piso superior.


El límite de tiempo para el <Juego de Guerra>, <Asedio del Castillo>, se había fijado en tres días. La <Familia Apolo> ganaría ya sea si el seguía vivo después de ese tiempo o si el general enemigo—sin duda, Bell Cranel— era derrotado en combate.


Era su papel como el defensor asegurarse de que el castillo estuviera listo, pero era obvio que podían ganar sin todo este alboroto. Jacinto había escuchado que las filas enemigas habían aumentado en el último momento, pero se enfrentarían a no más de cinco combatientes. ¿Qué sentido tenía tener a más de cien guerreros reparando un castillo cuando podían aplastar a su enemigo en una batalla cabeza a cabeza?


--Apolo-sama, ¿Por qué? ¿Por qué un <Asedio del Castillo>...?


Jacinto estaba muy seguro de que podría ganar sin todas estas condiciones favorables.


¿Su Dios no confiaba en él y en el resto de la <Familia>? El hombre se sentía subestimado, como si Apolo hubiera olvidado lo que era capaz de hacer.


El hombre descontento se alejó de la ventana y se sentó en el trono en el fondo de la habitación. El trono había estado allí cuando la <Familia Apolo> llegó por primera vez, pero habían hecho algunas modificaciones. Muy cómodo, el respaldo de la silla adornada era una versión agrandada del emblema de su <Familia>, un sol ardiente con un arco y una flecha. El resto de la habitación estaba decorada con obras de arte y había sido limpiada impecablemente porque Jacinto les había ordenado a todos bajo su mando hacer el espacio agradable a la vista.


Apoyándose en su trono, Jacinto rió a regañadientes a través de su nariz.


 

--Qué juego tan aburrido...

 

× × ×

 


-- —Sí, Jacinto diría algo así...


La mujer de cabello corto, Daphne, se quejó para sí misma mientras miraba hacia el salón del trono desde su puesto en lo alto de la sólida pared del castillo.

 


Rakia había hecho algunas modificaciones extrañas cuando ocuparon el castillo. Su Dios realmente debió haber disfrutado presumir porque la torre principal tenía muchos diseños complejos construidos en su superficie.

Tenía un aspecto lujoso a pesar de ser la última línea de defensa del castillo. Viendo el emblema de su propia

<Familia> unido a la parte superior de la torre principal, le dio ganas de reírse por pura absurdidad. Ese pedazo de metal era tan grande que probablemente podría ser visto desde Orario.


Daphne suspiró para sí misma y continuo con su propia tarea. Era su trabajo motivar a los demás miembros a apresurarse con las reparaciones de la pared. La parte difícil era que la mayoría de ellos compartían la opinión de Jacinto sobre la próxima batalla y no podía esperar a ver como se desarrollaba. A pesar de tener más de cien trabajadores bajo su mando, asegurarse de que no había puntos débiles en ninguna de las paredes del castillo había sido frustrante más allá de la creencia.


Además, la <Familia Ganesha> había llegado a Shreme unos días antes que Daphne y el resto de la <Familia Apolo> para deshacerse del grupo de ladrones y saqueadores que habían estado viviendo en el castillo. Como se les había ordenado que no dañaran el castillo de ninguna manera antes del <Juego de Guerra>, el desalojo se había realizado cavando agujeros debajo de la pared y atrapando a los ocupantes por sorpresa. Habían capturado a cada uno de los criminales en menos de un día.


Daphne se aseguró de que rellenaran los agujeros antes de regresar a Orario.


--Daph...


--¿Casandra?


Las Lámparas de Piedra Mágica iluminaban la parte superior de la pared en lugar de las antorchas de antaño. Casandra se acercó a Daphne, llamándola nerviosamente.


Se detuvo frente a una de las lámparas, sólo la mitad de su rostro se iluminó con la luz.


Ella abrazó su propio cuerpo tembloroso con ambos brazos como si temiera que se derrumbara.


--No es bueno... Necesitamos alejarnos de aquí.


--¿Huh?


--El castillo, el castillo caerá...


La expresión de Daphne se convirtió en molestia mientras escuchaba las tonterías que salían de la boca de Casandra.


--¿Otro sueño? Sabes que es demasiado tarde para hacer eso ahora. Sopórtalo.


--¡Por favor, por favor, Daph, créeme...!


Casandra le rogo desesperadamente a su amiga que tomara en serio su sueño profético aunque no había manera de que pudiera pasar.


Daphne la ignoró y siguió inspeccionando la pared, pero Casandra era mucho más persistente que de costumbre. Los hombros de la chica de cabello largo se desplomaron como si estuviera debatiendo si debía seguir intentándolo, antes de congelarse en el acto.

 


Sorprendida por el repentino silencio, Daphne se dio la vuelta para mirarla. El rostro de Casandra estaba pálido y demacrado como si estuviera a pocos minutos de la muerte, con los ojos fijos en un punto debajo de ellos.


--No, no podemos dejarlo entrar. Todavía hay tiempo; no debe entrar...


Una pequeña línea de carros tirados por caballos que llevaban el último de sus suministros se acercaba a la pared justo afuera de la puerta. La chica observaba, horrorizada, como la puerta se abría.


--¡Heey! Espera, ¿¡Quieres!?


Luan gritó con todas sus fuerzas, persiguiendo el último carro mientras observaba cómo la puerta del castillo comenzaba a cerrarse.


El conductor del último carro le ordenó a su caballo que galopara para cubrir la distancia, forzando al Hobbit a una loca carrera solamente para pasar por la puerta antes de que se cerrara completamente. Un ruido sordo sonó un momento después de que se deslizara entre los bloques de hierro masivos.


--¿Por qué, por qué la cierras cuando todavía estoy ahí afuera?


Preguntó el pequeño Hobbit con una patética y jadeante voz al Beastman excepcionalmente grande parado en la puerta de control.


El hombre grande solo se rió.


--Hehe, así que estabas allí, Luan. ¡Eres tan pequeño! No pude verte en absoluto.


El Aventurero de Clase Baja conocido como Luan Espel parecía mucho más joven que su edad, casi como un niño. Los otros miembros de la <Familia Apolo> lo trataban como el fondo del barril debido a la combinación de su rango y su apariencia. Por eso le habían asignado llevar provisiones al castillo a estas horas.


Los Hobbits a menudo eran discriminados debido a su pequeño tamaño y presencia no intimidante. “Vamos” replicó mientras otros miembros de la <Familia> se unían a la risa.


--... Es un gran cargamento el que trajiste.


--El valor de tres días de armas y raciones. Es mejor estar listo, ¿Sabes?


El Beastman se rió de nuevo, diciendo que estaba siendo demasiado cuidadoso considerando a su oponente. El hombre grande ni siquiera miró a Luan mientras comenzaba a inspeccionar el cargamento.


En momentos, otros miembros de la <Familia> comenzaron a descargar caja tras caja de los carros y llevándolos a los ya bien surtidos almacenes del castillo.


--Aaah…


Casandra observaba todo desarrollarse desde su lugar en la parte superior de la pared.


Daphne nunca había visto a su amiga así. Aunque sintió que algo estaba mal con la chica, Daphne se dio la vuelta para irse.


--¡Despierta, tenemos trabajo que hacer!

 


Casandra observó cómo la espalda de Daphne entraba y salía de la luz de las Lámparas de Piedra Mágica. Respiró hondo y soltó un suspiro largo y pesado.

Luego susurró con voz temblorosa como un profeta que había visto el fin del mundo.


--Es demasiado tarde... El caballo de Troya está dentro de la pared.


× × ×

--¿Qué te tomo tanto tiempo?


--Lo siento.


--¿Tus preparativos están en orden?


--Sí. Mi Diosa ya ha actualizado mi <Estado>.


--Estupendo. Ahora, aquí está la daga que te prometí. El filo es mucho mejor que el de la primera, lo garantizo.


--Gracias.


--Welf-dono... ¿Qué hay de eso?


--Listo y esperando. No tenía mucho tiempo, así que sólo pude terminar dos.


--... Um, Welf, ¿Estás seguro de que esto está bien?


--Sí... He dejado de poner en peligro a mis aliados por el orgullo.


--¿…?


--No importa... Yo, puedes tomar esto ahora. Pero te advierto, fueron muy apresuradas, así que no estoy seguro sobre su poder total o cuánto tiempo durarán. No las desperdicies.


--Entendido.


--Bueno, entonces... Todo va de acuerdo con el plan de Hestia-sama.


--Sí. Y mañana—derribaremos el castillo.


--Sí... Ganemos esto.


Varias voces se escuchaban bajo la cubierta de la noche.


<Juego de Guerra> contra la <Familia Apolo>. Clasificación—<Asedio del Castillo>. Condición de victoria: derrotar al general enemigo.

 


La larga noche casi había terminado.





Capítulo 05 – Nuestro Juego de Guerra


La ciudad estaba bulliciosa.


El <Juego de Guerra> que todos habían estado esperando finalmente estaba aquí. Había una atmósfera de energía y pasión que normalmente no se veía dentro de la muralla de la ciudad.


Cada bar abrió temprano; los trabajadores de los restaurantes y puestos de comida estaban listos para el asalto entrante. La razón por la que este juego había recibido tanta atención se debía a unos pocos Dioses que exigieron que carteles se colgaran por toda la ciudad como publicidad. Estos Dioses querían una audiencia lo más grande posible para crear tensión. Los carteles estaban dominados por el emblema del sol ardiente y el arco de la <Familia Apolo>. Puesto que la <Familia Hestia> no tenía ningún tipo de emblema, un conejo blanco había sido pintado en la esquina.


Casi ningún Aventurero siquiera considero explorar el Calabozo en un día como hoy. En su lugar, estaban abarrotados en sus bares favoritos con aun más Aventureros llegando en cada momento. En cuanto a los trabajadores y ciudadanos que se las arreglaron para obtener el día libre, se dirigieron al Parque Central. Ninguno de ellos podía contener su anticipación mientras esperaban con gran expectación la campana de apertura.


--Probando—probando, uno... dos... Ahem. ¡Bueeeeenos días y buen día! ¡Estaré proporcionando un análisis detallado de los acontecimientos de hoy, yo, la bola de fuego que charla por sí misma, Ibly Archer de la

<Familia Ganesha>! Algunos de ustedes ya me conocen como la Llama de Fuego Infernal. ¡Recuerden ese nombre!


Se había construido un escenario temporal en el jardín delantero de la sede del Gremio. Un hombre de piel oscura que afirmaba ser un comentarista del <Juego de Guerra> estaba en la parte delantera del mismo con un Amplificador de Voz de Piedra Mágica en su mano. Una gran multitud ya se había reunido frente a él.


--Junto a mí hoy para añadir sus propias ideas sobre la celebración no es otro más que Ganesha-sama mismo.

¡Ganesha-sama, una palabra, por favor!


-- —¡Soy Ganesha!


--¡Sí, muchas gracias por eso!


Un Dios que llevaba una gran mascara de elefante trepó hasta el escenario a instancias de Ibly y tomo una postura mientras gritaba a todo pulmón. El Dios recibió una ronda de aplausos.


El Gremio había trabajado con los comerciantes para convertir esta batalla en un tipo de vacaciones. Muchas personas de otras ciudades de todo el mundo vendrían a Orario para ver la batalla, es decir, más clientes para los comerciantes. Al mismo tiempo, el Gremio aprovechó esta oportunidad para anunciar la imagen de Orario y atraer más Aventureros a la ciudad.


Pero, por supuesto, nadie esperaba más el <Juego de Guerra> que los Dioses.


--¡Woah, están muy animados por ahí!


Dijo Loki con su rostro pegado a la ventana, mirando hacia las multitudes.

 


Muchos Dioses se habían reunido en el 30º piso de la Torre de Babel. Todos estaban al borde de sus asientos, rebosantes de emoción. Hestia y Apolo, los dos Dioses en “guerra” en esta batalla, estaban entre ellos.


Los que no estaban presentes en la Torre de Babel habían elegido ver el juego en los bares entre las personas o con sus dependientes desde la comodidad de sus propios hogares.


--Hermes-sama... ¿Estás seguro de que se me permite estar aquí?


--Sí, no te preocupes por eso. Los únicos que se preocuparían no están aquí de todos modos.


Una mujer humana muy incómoda estaba entre los Dioses y Diosas dentro de los anchos confines del 30º piso. Pero Hermes se rió de la preocupación de Asfi. Ella hizo todo lo que pudo para hacerse lo más pequeña posible mientras Hermes metía su mano en la parte delantera de su camisa.


--... Debe ser hora.


El reloj de bolsillo dañado que saco mostraba tres minutos hasta el mediodía. Hermes levantó la barbilla hacia el techo y respiró hondo.

--Bueno entonces, Urano11, necesitamos tu permiso para usar nuestro “poder”.


Las poderosas palabras de Hermes resonaron en la habitación. Fueron respondidas un momento después.


-- —Concedido.


La respuesta se extendió por toda la ciudad, las pesadas sílabas se escucharon por todas partes desde la sede del Gremio a los bares a la multitud reunida en el Parque Central.


Los Dioses de todo Orario tronaron sus nudillos y se pusieron a trabajar.


--“ “ “ “ “ “¡———————————————!” ” ” ” ” ”


Los mortales a lo largo y ancho se quedaron boquiabiertos de asombro mientras cientos de “ventanas” aparecían por toda la ciudad.


A los Dioses sólo se les permitía usar un tipo específico de Arcanum—el <Espejo Divino>. Cualquier Dios o Diosa podía usar su poder de clarividencia para mostrar lo que sucedía en un lugar diferente en cualquier momento. Cabe destacar que era para aumentar su disfrute de la vida en el Mundo Inferior.


De esta manera, cada Dios en Orario podía ver el <Juego de Guerra> junto a sus niños, a pesar de que la batalla tendría lugar lejos de la ciudad.


--¡Ahora que los espejos están en su lugar, estableceré el escenario una vez más! ¡El <Juego de Guerra> de hoy es una batalla de <Asedio del Castillo> entre la <Familia Hestia> y la <Familia Apolo>! ¡Los combatientes de ambas facciones ya están en su lugar y esperando la señal para comenzar!


“Ventanas” mágicas de varios tamaños llenaron los bares, el jardín delantero del Gremio, y el Parque Central.



11 Dios primordial personificador del cielo.

 


Cada uno de los círculos flotaba en el aire, mostrando diferentes ángulos del castillo, el emblema de gran tamaño de la <Familia Apolo> y la pradera circundante. Un rugido de excitación surgió de la multitud cuando Ibly levantó el amplificador de voz de regreso a sus labios y comenzaba a dar información de fondo.


--¿¡Son todas las apuestas—!? ¡No aceptaré nada una vez que las cosas comiencen!


La voz de Ibly resonó por todos los bares de la ciudad. El dueño de uno de esos establecimientos elevó su voz para cortar el ruido de sus clientes, así como el comentario. Tanto los comerciantes como los Aventureros estaban calculando las posibilidades y haciendo apuestas sobre el resultado del <Juego de Guerra> entre la

<Familia Hestia> y la <Familia Apolo>. Con su cerveza favorita en una mano y grandes cantidades de dinero en la otra, los clientes hicieron sus apuestas y tomaron sus asientos frente a una de las muchas “ventanas”.


--El Equipo Apolo y el Equipo Hestia, superan en número casi veinticinco a uno...


--Pero las probabilidades son de veinte a uno en favor de la <Familia Apolo>... Menos de lo que pensé que sería. ¿Qué idiota apostó al Equipo Hestia?


Dos Aventureros sentados uno al lado del otro en la mesa miraban la información que les dieron en el mostrador de apuestas. El Equipo Apolo era el abrumador favorito y apostar en ellos debía ser lo más inteligente que hacer, y sin embargo había algunos que habían puesto dinero en el Equipo Hestia.


--Tienen que ser esos Dioses de allá...


Los Dioses y Diosas eran conocidos por ir tras el premio mayor en lugar de hacer apuestas seguras.


Ambos Aventureros miraron a tres en particular con miradas en blanco mientras los Dioses se fascinaban cada vez más con el espejo delante de ellos.


--¡Uahh!


--¡Es hora, es hora!


--¡Vamos, conejo de la suerte!


Con sus boletos en la mano, los tres temblaban de anticipación y rezaban con todas sus fuerzas. Mientras tanto, en otro bar...

--¿Qué es esto? Es molesto como el infierno si todos apuestan en el Equipo Apolo...


Otro corredor de apuestas miraba alrededor del bar, un poco decepcionado. En ese momento, un Aventurero humano se acercó al enano quejumbroso y dejó una gran bolsa de monedas en el mostrador.


-- —¡Cien mil al conejo!


--¡Whoa, whoa, whoa!


--¿En serio? ¿¡Te golpeaste la cabeza o algo así, Mord!?


--¿Alguien más montara la suerte de la <Familia Hestia>? ¡Ahahaha!

 


El nivel de excitación en el bar se duplicó cuando el humano de aspecto duro hizo su apuesta. El hombre sonrió maliciosamente ante la expresión de incredulidad de sus compañeros, pues había atacado a Bell con un odio hirviente en el 18º Piso del Calabozo. Mord se sentó en la silla más cercana, cruzó los brazos y empujo su barbilla hacia adelante con inquebrantable confianza.


Cada esquina de la ciudad había sido azotada en un frenesí. Su furor podría desbordarse a este ritmo.


--Espero que le hayas dicho tu último adiós a Bell Cranel.


--...


Muy arriba del torbellino de tensión y el nivel de la calle, Apolo se acercó a Hestia dentro de la Torre de Babel.


El cabello del Dios estaba perfectamente preparado para la ocasión. Se acercó al asiento de Hestia con una sonrisa burlona en sus labios. Hestia no respondió, sólo le dio la espalda con sus ojos pegados a su propio espejo personal.


“Ara, ara”, dijo Apolo con un encogimiento de hombros. Volvió a su propia silla, tranquilo y sumamente seguro de sí mismo.


--¡Estamos a sólo unos segundos del mediodía! La voz del comentarista llenó el 30º piso.

Oleadas de aclamaciones recorrieron el jardín frente a la sede del Gremio.


--Aquí vamos…


--Sí…


Eina y Misha hablaron en voz baja mientras ambas chicas observaban el gran espejo divino flotando detrás del escenario.


Los ojos de Aventureros, dueños de bares y personal, comerciantes y Dioses se centraban en las imágenes dentro de esas “ventanas”.


Y entonces…


¡El <Juego de Guerra>—ha comenzado!


Estruendosamente, sonaron profundas campanadas para señalar el inicio de la batalla.


× × ×

En ese momento, dentro de las ruinas del castillo...


El sonido de las campanas que señalaba el inicio del <Juego de Guerra> flotó a través de las ventanas desde lejos.

 


En comparación con la emocionante atmósfera de Orario, el campo de batalla en sí era decepcionante.


Como se trataba de un asedio del castillo, el plazo había sido fijado en tres días. La gran mayoría de la <Familia Apolo> creía que la estrategia de su oponente sería esperar hasta el último día cuando su concentración sería más baja porque no tenían los números para atacar el castillo de frente. Siempre y cuando se mantuvieran vigilantes de cualquier ataque de sondeo, debería estar bien donde estaban.


El ambiente dentro de las paredes del castillo era relajado.


--Hey, Luan. Ve a buscar un puesto de vigilancia.


--Wha ¿¡Por qué tengo que hacerlo!?


El superior de Luan el Hobbit le ordenó que dejara el santuario interior perfectamente limpio y decorado.


--Tienes buena vista, ¿Verdad? Ya que no puedes luchar, haz algunas vueltas alrededor de la pared como lo hiciste ayer. Podrías ser útil mientras puedas.


El castillo en sí era engañosamente ancho, lo suficientemente grande como para que cien personas tuvieran dificultades para mantener una constante vigilancia de todo su perímetro. Siempre faltaría alguna parte. Luan no quería dejar la comodidad del castillo interior, pero obedeció a regañadientes la orden.


Pudo escuchar a los demás riéndose de él mientras cerraba la puerta de la habitación y subía la escalera que conducía a la parte superior de la pared.


--Hey, Luan. ¿Qué estás haciendo aquí?


-- Vigilando.


Dos arqueros en patrulla lo vieron inmediatamente cuando el Hobbit emergió en el borde norte de la pared. Ambos se rieron entre dientes tan pronto como escucharon esa palabra, sabiendo exactamente lo que había sucedido. Luan les dio la espalda y miró hacia las planicies del norte.


No había casi nada por ahí. Claro, había un árbol al azar o una roca aquí y allá, pero no había lugar para que alguien se escondiera. Las praderas se extendían desde el norte y hacia el este. Un río corría más allá del castillo al sur y el borde de un bosque era visible al oeste. Una ráfaga de viento pasó por el cabello del Hobbit mientras entrecerraba los ojos hacia el norte, cuando escuchó voces que venían de detrás.


--La Magia es realmente la única amenaza.


--¿De qué te preocupas? Este tipo grande tiene algunos regalos para cualquiera que aparezca.


Un Beastman acarició su arco y mostró sus colmillos en una larga sonrisa, borrando completamente la advertencia del otro arquero.


La potencia y el alcance de toda Magia se determinaban por la longitud de su hechizo de activación. El muro defensivo era tan grueso y robusto que sólo un tipo realmente poderoso de Magia tendría alguna esperanza de hacer daño, y mucho menos de agrietarlo. La Magia con un largo hechizo de activación sería la única opción del enemigo.

 


Cualquier mago que vagabundeara dentro del alcance de sus arcos sería recibido por una lluvia de flechas mucho antes de que pudieran terminar de recitar su hechizo de activación. El Beastman no estaba preocupado en lo más mínimo.


--Keh.


Luan tosió con disgusto, sabiendo que los dos tenían todo cubierto. Le habían dado un trabajo inútil. Fue entonces cuando—

Los ojos del Hobbit atraparon algo que se movía a lo lejos.


Alguien caminando por el pastizal hacia el norte directo hacia la pared... Una figura vagamente humana completamente cubierta por un manto.


--¡H-Hey!


--¿Qué es eso…?


Era un traje muy extraño para que alguien lo llevara puesto. Lo más probable es que la persona tenía una capa con capucha debajo de un largo manto que lo ocultaba todo por encima del tobillo. Los arqueros también notaron la figura encapuchada.


No había duda de que era un enemigo. Sin embargo, el guerrero enemigo estaba solo y no estaba cantando un hechizo La figura encapuchada caminaba lentamente pero con seguridad en su dirección. Los ojos de Luan se abrieron asustados ante el aura de calma del guerrero misterioso que ardía como carbones calientes enterrados bajo las cenizas. La brisa hizo oscilar el manto de la figura, los sonidos de aleteo llegaron hasta las orejas del centinela.


Los tres permanecieron de pie, observando a la figura acercarse a menos de cien metros de la muralla del castillo.


La figura encapuchada eligió ese momento para hacer su movimiento.


*¡Whoosh!* Extendió sus brazos hacia fuera, la capa externa se extendió, exponiendo lo que estaba oculto debajo.


Dos finas y femeninas manos sujetaron las espadas escarlata y violeta—dos <Espadas Mágicas>.


--¿Huh?


Los ojos de Luan se volvieron tan redondos como la luna llena mientras observaba las dos largas espadas oscilándose hacia adelante al mismo tiempo.


Una masa abrumadora de Poder Mágico se reflejó en los ojos de todos los presentes en el extremo norte de la muralla.

 


× × ×


--¿¡Qu-Qué!?—¿¡Que sucede!?


El caos total estalló dentro del castillo en el instante en que el Poder Mágico golpeó la muralla.


Gritos resonaban por los pasillos de piedra mientras más impactos sacudían la estructura. Aquellos que salieron de la torre principal inmediatamente perdieron las palabras cuando vieron lo que le había sucedido a su preciosa muralla.


La brisa alejo suficientes nubes de humo para que vieran que faltaba un pedazo de ella.


--¡I-Increíble! ¡Son ellos!—¡Están atacando!


Luan, quien había sido arrojado de la parte superior de la pared por la primera explosión, subió de nuevo. Las mismas personas que le ordenaron “vigilar” hace unos momentos se acercaron a él en pánico.


--¿¡Cuántos!?


--¡S-Sólo uno!


Los superiores del Hobbit lo miraron como si trataran de asegurarse de que lo habían escuchado bien. Luan, él mismo, estaba visiblemente sacudido por el miedo. Aun así, sacó palabras temblorosas de su boca.


--P-Podría ser... ¡N-No, tiene que ser! ¡<Espadas Mágicas de Crosso>! ¡¡Van a romper la pared con armas legendarias!!


Un grito colectivo surgió del pequeño grupo de personas que se habían reunido a su alrededor. Sabían que decía la verdad.

No había otra <Espada Mágica> en este amplio mundo que pudiera romper una pared de ese tamaño de un solo golpe. Puesto que no una Magia no fue cantada, la sugerencia de Luan era la única explicación que tenía sentido. Cualquier duda que tenían desaparecido al instante.


Casi en el momento justo, las voces de los vigías en la parte superior de la torre principal sonaron.


--¡¡Un enemigo!!


--¡Está atacando con <Espadas Mágicas>!


Las palabras que comenzaron como una llamada a las armas terminaron en gritos atados de miedo y sorpresa.


--¡El castillo será soplado hasta el cielo a este ritmo!


Luan grito de puro terror, sus compañeros se congelaron en el acto. De repente, *¡KA-BOOM!* Los restos de la torre de vigilancia a pocos metros de distancia recibieron un golpe directo. Grandes trozos de piedra volaron en todas direcciones, bañando a los arqueros y espectadores con escombros.

 


--¡UWWAAAAAHHHHHHHHH!


Luan grito con todas sus fuerzas. Dejando atrás a sus aliados, volvió a la seguridad relativa del santuario interior.


× × ×

--Pensar, que llegaría un día en que usaría esta <Espada Mágica>...


La figura encapuchada, Ryuu, susurró para sí misma mientras oscilaba ambas espadas hacia el castillo. Una oscilación de la espada escarlata envió una gigantesca bola de fuego crujiente hacia el objetivo.

Al oscilar hacia abajo la espada violeta apareció una espesa columna de electricidad que serpenteo hasta el castillo en menos de un instante. Ambos eran lo suficientemente poderosos para perforar la capa externa de roca, enviando trozos y pedazos al aire.


Las armas habían sido preparadas por Welf en menos de una semana. <Espadas Mágicas de Crosso>.


Las espadas creadas por hombres con sangre maldita eran tan poderosas que dominaban a los oponentes hasta el punto de que un contraataque era imposible. El reino de Rakia había demostrado su poder durante la guerra, y el mundo no había olvidado la devastación que causaron.


Incluso había historias sobre cómo habían utilizado las <Espadas Mágicas de Crosso> para convertir una fortaleza previamente impenetrable en una pila de escombros en una noche. La última arma de asedio.


--No podrán golpearme desde allí.


Los arqueros precipitadamente arrojaron una lluvia de flechas desde las partes intactas de la pared.


Sin embargo, Ryuu no tuvo ningún problema para esquivarlas. Cada vez que giraba, oscilaba una de las

<Espadas Mágicas> hacia delante, envolviendo a los arqueros y a los Magos con explosiones llameantes y erupciones eléctricas. El sonido era ensordecedor incluso desde esta distancia, mientras más de la muralla del castillo se desmoronaba hasta el suelo.


Con su integridad estructural desaparecida, la muralla norte fuertemente dañada comenzó a inclinarse hacia adentro. Lanzando una serie de Ataques Mágicos más fuertes que la Magia regular, Ryuu se dirigió hacia el este mientras continuaba el ataque. No pasó mucho tiempo antes de que la muralla oriental del castillo comenzara a desmoronarse bajo su poder.


--Si insisten en no hacer nada, derrumbare el castillo sobre ustedes. Sus ojos azules se entrecerraron por debajo de su capucha.

Otro rayo de electricidad disparó directamente a través de la abertura en la pared del castillo, iluminando el interior como una nube de tormenta. No pasó mucho tiempo para que gritos de dolor llegaran a sus oídos.


--Ahora, salgan.

 


 

Un giro más, y otra explosión sacudió el castillo.

 


× × ×

 


--¡I-Informe de estado! ¿¡Qué demonios está pasando!?


Gritos de pánico y terror reemplazaron el ambiente relajado dentro del castillo mientras Ryuu continuaba su bombardeo. Todos estaban perplejos en cuanto a cómo manejar a tal oponente impredecible y peligroso.


Sus flechas no golpeaban, los hechizos no podían ser terminados—Luan emergió desde la cámara central, corriendo como si su vida dependiera de ello.


--¡Órdenes de Jacinto! ¡Toma cincuenta combatientes y elimina a ese tipo!


--¿¡Cincuenta!?


Todos los presentes en el santuario se sorprendieron por ese número. Eso dividiría a las fuerzas que defendían el castillo por la mitad para eliminar a un enemigo. Luan se apresuró a cortarlos.


--¡Esas <Espadas Mágicas> acribillaran a cualquier pequeño grupo que enviemos! Ni siquiera tienen diez combatientes—¡Sólo deshazte de él y vuelve aquí!


Todos se quedaron en silencio frente a la razón. Otra explosión sacudió la muralla, enviando ondas de choque a través de la piedra y agrietando la superficie bajo sus pies.


--¡Uwaah!


Luan saltó hacia atrás cuando cayeron pequeñas piedras del techo, y huyó.


--¡V-Vamos, vamos a ir!


--Tch... No hay elección. ¡Muévanse!


El mensaje de Luan fue el empujón final, cincuenta Aventureros se reunieron alrededor del Elfo, Lissos, y se precipitaron hacia la puerta del este. Las puertas de hierro se abrieron, una brisa de la tarde golpeo sus rostros mientras otra ronda de explosiones hacía sonar sus oídos.


--¡Extiéndanse!


Obedeciendo la orden de Lissos, los Aventureros se dividieron en diez grupos de cinco mientras convergían en el atacante encapuchado desde diferentes ángulos.


--¿¡Guh, guahh...!?


Como se predijo, el grupo que había tomado la posición de punto fue lanzado hacia atrás por una brillante explosión eléctrica. Un grupo tras otro fue noqueado despiadadamente cada vez que su enemigo oscilaba una de esas dos <Espadas Mágicas>. Lissos saltó sobre la hierba ardiendo y se abrió camino a través de los ataques eléctricos mientras cerraba la distancia.

 


Luego escucho un crujido inmediatamente después de esquivar una bola de fuego. Un momento después, la espada carmesí se rompió en miles de pedazos.


--¡Ahora! ¡Ataquen como uno!


La <Espada Mágica> había superado su límite. La espada violeta comenzó a agrietarse en el momento en que Lissos ordenó un ataque completo para aprovechar la oportunidad.


La Aventurera encapuchada arrojó los restos de las armas al suelo y sacó una espada de madera de debajo de su manto para luchar contra los treinta Aventureros restantes en combate cercano.


--¡¡Q-Que rápida!!


--Permanezcan en formación; ¡No rompan las filas!


No pasó mucho tiempo para que el grupo bajo el mando de Lissos cayera en el caos cuando la Aventurera encapuchada entró en acción. La mayoría de ellos eran Aventureros de Tercera Clase Lv. 2 enfrentando a una enemiga que estaba sola—y sin embargo desató una masacre, empuñando su arma de madera con la fuerza de un vendaval. Con su capa aleteando vigorosamente detrás de ella, desvió tres espadas que venían desde el frente con un barrido hacia arriba antes de enviar a un humano que se acercaba a veinte metros al aire, usando el impulso de su espalda para impulsar su espada hacia adelante.


Treinta Aventureros ni siquiera podían asestar un golpe contra un solo enemigo.


--¡Haa!


--¡…!


Lissos cronometró su ataque furtivo para aterrizar en el momento en que la Aventurera encapuchada repelía otra arma. La punta de su daga corto a través de la mejilla del enemigo.


El lado de su capucha se había abierto lo suficiente para revelar, por un momento, una larga oreja en forma de hoja. El tiempo se congeló para Lissos cuando se dio cuenta de que la Aventurera encapuchada era otro Elfo. La furia se extendió por sus venas como un reguero de pólvora.


--¡Maldita! Un Elfo ensuciando sus manos con armas sucias como las <Espadas Mágicas>—¿¡No tienes vergüenza!?


La rabia llenó el cuerpo de Lissos hasta el punto de que sus oídos estaban ardiendo de rojo mientras se precipitaba hacia la Aventurera encapuchada.


--Las <Espadas Mágicas de Crosso> convirtieron un bosque Elfo en cenizas. ¡Esas armas destruyeron la casa de tu pueblo! ¿¡Cómo puedes no saberlo!?


Rugió con la ira y rencor de toda una raza. En respuesta, la Aventurera encapuchada—Ryuu—permaneció inexpresiva y calmada mientras desplazaba lateralmente la daga, rompiéndola por la mitad.


-- ——


--Lamentablemente, hay algo más importante para mí que la animosidad de un pueblo.

 


El tiempo se detuvo mientras Lissos observaba a su oponente dar un paso, con sus palabras abrumándolo mientras su arma se adelantaba.


--Si es una vergüenza rescatar a un amigo, lo aceptaré con gusto.


Lissos vio sus pies dejar el suelo en un giro antes de perder la conciencia por el impacto.

× × ×

--¡Esto es increíble! ¿¡La <Familia Hestia> podría estar buscando terminar esto rápidamente!? Aclamaciones de sorpresa y entusiasmo estallaron por todo Orario.

Los espejos que flotaban en el aire mostraban imágenes de las humeantes murallas norte y este, así como el daño ya causado por la torre interior del antiguo castillo. Otros se centraron únicamente en los ataques implacables de la misteriosa Aventurera encapuchada que eliminaba a los Aventureros de Clase Alta uno a uno en un abrir y cerrar de ojos. Ella estaba ganando fans por el momento.


Los espectadores que llenaban las calles gritaban gritos de estímulo a la hermosa Elfa.


--Por favor dinos, Ganesha-sama, ¿Qué son esas feroces <Espadas Mágicas>?


--Esos son—¿¡Ganesha!?


--¡Si no quieres añadir nada al comentario, por favor ve a casa, Ganesha-sama!


El ambiente en el patio delantero del Gremio era absolutamente animado, mientras las voces de los locutores resonaban por toda la ciudad.


Mientras tanto, dentro de los confines de la Torre de Babel en el Parque Central, muchos Dioses y Diosas expresaron admiración por sus hazañas.


--Esa Aventurera encapuchada—es malditamente buena, ¿Verdad?


--Según Hermes, es una “ayudante” de fuera de la ciudad.


--Aventurera encapuchada... Lyon algo u otro...


--El tiempo de respuesta de la <Familia Apolo> es muy rápido.


Tres dioses se habían reunido en la esquina, todos mirando el mismo espejo e intercambiando opiniones. De vuelta en la mesa principal, “¡Tch!” Apolo chasqueo su lengua con disgusto. Le mostro amenazadoramente sus dientes blancos a Hestia, pero la joven Diosa no levantó la mirada de su propio espejo.


--¡Mira—aquí viene otra!


Podía verse movimiento en un espejo que mostraba las praderas del norte. Esta vez, era una chica humana corriendo por el paisaje como un depredador en la caza.

 


× × ×

Usando camuflaje para ocultarse en las praderas, Mikoto aprovechó el caos de la batalla para acercarse al castillo sin ser vista.


Gracias a la distracción de Ryuu, fue capaz de subir por encima de los escombros en el lado norte del castillo y entrar. Sosteniendo una rústica Espada Larga en una mano, se topó con los restos dañados de la base de una torre de vigilancia. Pequeñas pilas de escombros se habían acumulado en el interior, pero ella simplemente saltó sobre ellos.


--<Miedo, fuerte y tortuoso—>


Entonces comenzó a cantar mientras corría.


--¡Un ataque furtivo—! ¡Otro enemigo viene del norte!


El Hobbit Luan fue el primero en reconocer el peligro y alertó a sus aliados de la presencia de Mikoto.


Ella utilizó las escaleras dentro de la torre para emerger sobre el techo del santuario interior, manteniendo los ojos fijos en la extraña torre donde el general enemigo esperaba en su trono. Sus enemigos se movieron para rodearla y cortar su avance.


--<Hago un llamado al Dios, el destructor de todos y cada uno, para la orientación desde los cielos. Concédele a este cuerpo trivial poder divino más allá del poder>.


--¡Ella también tiene una <Espada Mágica>! ¡Va por Jacinto!


Los agudos ojos de Luan habían visto el arma poco ortodoxa en su agarre. Los miembros de la <Familia Apolo> se agolparon, inundando el techo de ambos lados.


--<Luz salvadora y purificadora. ¡Trae la espada destructora del mal!>


Flechas y hechizos disparados desde torres más altas acribillaron el techo de piedra a sus pies. Mikoto continuo, el canto de su hechizo danzando en la brisa.


El calor brotaba mientras el Poder Mágico se arremolinaba dentro de su cuerpo, salpicando con cada paso y golpe tomado. Su piel estaba manchada de sudor, gotas volaban a su paso.


-- —¿…?


--¡Hey! ¡Eso no es una <Espada Mágica>!


Un arquero disparó una flecha desde abajo y logró golpear la Espada Larga. La espada se rompió por el impacto.


Su truco había terminado. La siguiente oleada de flechas arrancó el camuflaje de su espalda y expuso sus miembros. Los ataques de sus perseguidores se intensificaron; las flechas se enterraron en su ropa de batalla y los hechizos quemaron su tierna piel. Fragmentos de piedras que volaban por el aire dejaron cortes y magulladuras en su rostro y cuello.

 


Casi cayó innumerables veces, pero nunca dejó de cantar su hechizo. Mikoto avanzó a toda velocidad.


--<Inclínate ante la espada de la supresión, la espada mítica de la subyugación.>


Con todos sus nervios ardiendo, Mikoto realizo un <Canto Concurrente> muy tosco. Había un peligro muy real de un Fuego Fatuo—que el Poder Mágico inestable explotara antes de la liberación. Cada ataque que golpeaba, cada paso que daba agitaba aún más el poder en ella. Ya estaba al borde.


Manteniendo el Poder Mágico bajo control a través de pura fuerza de voluntad, un recuerdo destelló dentro de los ojos de Mikoto: el canto de <Tempestad>.


La melodía exquisita producida por esa guerrera asombrosa mientras combatía ferozmente contra un poderoso enemigo todavía sonaba en sus oídos. Mikoto había visto el siguiente nivel; ella había jurado hacer lo que fuera necesario para alcanzar ese lugar.


Sin importar cuántas flechas la golpearan, cuántos hechizos restringían su camino, ella apretaba los dientes y seguía adelante.


Conjurar y correr—eso era todo. Esa guerrera Elfa logró atacar, moverse, esquivar y lanzar su hechizo al mismo tiempo. Pero ese seguía siendo un sueño lejano, uno que nunca realizaría si no podía terminar su misión. Lo que es más, sería incapaz de enfrentar a sus nuevos aliados en caso de fallar.


Cada vez más enemigos emergían del castillo. Mikoto forzó a sus piernas a moverse aún más rápido.


--<Te llamo aquí ahora, por tu nombre.>


Mikoto corrió por el tejado de piedra. Sabiendo muy bien que no podría terminar su hechizo si entraba en combate, hizo un brusco giro y corrió hacia la torre central, llegando al patio interior del castillo.


Haciendo lo mejor para evadir las flechas entrantes y manteniendo sus ojos enfocados en la torre que se alzaba, saltó del techo y en el aire.


--<Desciende desde los cielos, apodérate de la tierra—>


Guerreros enemigos aparecieron en el patio, salieron desde el castillo, saltaron desde el techo en persecución.


La amenaza de una <Espada Mágica> los había atraído. Los Aventureros en el patio miraron a la chica en el aire mientras ella enfocaba su mirada hacia las nubes.


Con un sinfín de ojos en ella, Mikoto terminó su encantamiento.


-- <—¡Shinbu Tousei!>


Una ola de Poder Mágico fue liberada en el momento en que Mikoto aterrizó en el patio. Sus enemigos sólo se quedaron boquiabiertos por un instante y lanzaron sus espadas, lanzas, hachas o cualquier otra cosa a mano en un desesperado intento de silenciarla antes de que pudiera activar el hechizo, pero ya era demasiado tarde.


La ola se extendió cincuenta metros en todas las direcciones, alcance máximo.


Un pálido resplandor de luz en forma de espada apareció por encima de la cabeza de Mikoto—su Magia había sido activada.

 


--<¡Futsu no Mitama!>


Muchos anillos de luz brotaron de debajo de ella mientras la espada de luz violeta caía a sus pies.


Un inmenso campo de gravedad forzó a todas las armas volando hacia ella a caer directamente al suelo antes de que pudieran golpear a su objetivo. Todos los Aventureros dentro del anillo exterior, incluida la propia Mikoto, cayeron al suelo bajo el tremendo peso.


--¡¿Gh-Gahhhhhhh...!?


Los Aventureros atrapados debajo de la cúpula violeta generada desde la cima de la espada gritaban de dolor.


Los miembros de la <Familia Apolo> que habían tenido la suerte de estar fuera del anillo dispararon flechas y lanzaron aún más espadas hacia Mikoto, pero todas se estrellaron al suelo en el momento en que golpearon la barrera de color púrpura claro. *¡Ka-ting!* el sonido de metal chocando contra la piedra resonó por todo el patio. Los humanos, Elfos y Beastman dentro del anillo exterior cayeron de rodillas, algunos a cuatro patas mientras luchaban para mantener sus cabezas erguidas bajo la insana presión de la Magia de Gravedad de Mikoto.


La chica tenía los puños apretados, y sus pies plantados firmemente en el suelo mientras soportaba todo el peso de su propio hechizo.


--¿¡Realmente eres seria!? Auto-sacrificio.

Al quedar atrapada en su propia Magia, había logrado capturar a todos los Aventureros dentro del patio y mantenerlos allí todo el tiempo que pudiera aguantar.


Mikoto observaba cómo más y más Aventureros se derrumbaban. Sin embargo, no se movió en absoluto. Sus ojos se encontraron con la mirada del humano más cercano mientras aullaba hacia ella.


En medio de esta prueba de resistencia, Mikoto respondió con una voz decidida.


--¡Permanecerán aquí conmigo por el momento...!


× × ×

--Mantente fuerte, Mikoto...


Takemikazuchi observaba la batalla desde un espejo que había convocado en la sede de su <Familia>.


--Resiste ahí...


--¿Planea mantener a los enemigos en el patio?


Chigusa y Ouka estaban a su lado, haciendo muecas mientras observaban el sudor que caía por el rostro de Mikoto.

 


Veintidós combatientes enemigos habían quedado atrapados dentro de la barrera de gravedad de Mikoto.


Cualquier cosa que tocara la capa exterior de <Futsu no Mitama>, ya sea física o mágica, al instante caería al suelo. Nada se acercaba al usuario en su centro, lo que significaba que el hechizo no se rompería hasta que se derrumbara por agotamiento.


Incluyendo el grupo que había ido a luchar contra Ryuu durante su ataque con las <Espadas Mágicas>, las fuerzas de la <Familia Apolo> habían sido reducidas en casi un 80 por ciento.


—Al mismo tiempo en el 30° piso de la Torre Babel...


Hermes habló mientras seguía las mareas de la batalla en el espejo frente a él.


--Muy rápido.


--¿Qué pasa?


--Los movimientos del Equipo Apolo. Están reaccionando demasiado rápido.


Sus ojos saltaban de persona a persona reflejados en el espejo mientras respondía a la pregunta de Asfi.


--Cómo respondieron como un grupo al poder de las <Espadas Mágicas de Crosso>, cómo se unieron para detener el ataque de Mikoto-chan—¿No te parece un poco extraño? Es casi como... si estuvieran siendo guiados de alguna manera.


Los ojos de Asfi se abrieron en reconocimiento cuando Hermes apartó la mirada de la batalla para disfrutar de la expresión en su rostro.


--La información es un arma en la guerra.


--Cuanto mejor sea la calidad, y más rápido viaje la palabra, puede ser la carta de triunfo final.


--Sin embargo, si un poco de veneno se mezcla con dicha información... se propaga mucho más rápido.


Asfi intercambió palabras con su Dios antes de mirar de nuevo hacia el espejo. Sólo una persona se reflejaba en el interior: un Hobbit con un torniquete en la cabeza mientras corría por un pasillo. Luan no encontró guardias mientras corría en silencio hacia la completamente intacta puerta oeste del castillo.


--Sólo una gota de veneno puede llevar a una tragedia impensable.


Entonces el hombre abrió la puerta oeste girando una rueda con sus propias manos—concediéndole la entrada a Bell y Welf al castillo.


× × ×


--“ “ “ “ “ “¿¡Un traidor—!?” ” ” ” ” ”


Los pobladores de todo Orario se levantaron, con sus cabezas entre las manos y sus mandíbulas flojas por la sorpresa.

 


En las Calles Principales, frente al Gremio, en el Parque Central, nadie podía creer lo que estaban viendo y gritaron a todo pulmón.


--“ “ “ “ “ “¿¡Ese tipo acaba de traicionar a la <Familia Apolo>!?” ” ” ” ” ”


Las muchas “ventanas” que flotaban en el aire mostraban a dos humanos corriendo uno al lado del otro. Todo el mundo parecía estar más cerca de los espejos en estado de shock.


Una traición impensable—Bell y Welf entraron en el castillo sin ninguna resistencia gracias a Luan. Lo que quedaba de los cincuenta Aventureros enviados a encargarse de Ryuu seguían luchando en el este. Casi la mitad de las tropas restantes del castillo actualmente estaban atrapados por la Magia de Mikoto en el patio. Los pasajes de la parte occidental del castillo parecían desiertos. Los guardias que originalmente estaban estacionados allí debieron haber ido a proteger las muy dañadas murallas Norte y Este, creando este punto ciego. Un desafortunado Aventurero que pasaba por el pasillo se quedó mirando a los tres por un momento antes de precipitarse y gritar con todas sus fuerzas. Pero no fue lo suficientemente rápido para alejarse del conejo blanco y fue dejado inconsciente con un golpe rápido.


Absolutamente aturdidos por el giro de los acontecimientos, oleadas de emoción y ansiedad pasaron a través de los espectadores.


--Wha... Eh... ¿¡Hah...!?


Un Apolo sin habla era uno de ellos.


Se levantó de la mesa con tal fuerza que su silla voló hacia atrás, golpeando el suelo detrás de él. La ira hervía en su interior hasta el punto de que su rostro comenzaba a contorsionarse y a cambiar de color mientras abría y cerraba la boca.


¡Sí…!


Hestia se aseguró de mantener su celebración fuera de la vista del Dios visiblemente tembloroso mientras silenciosamente bombeaba su puño debajo de la mesa.


Miró a todos los miembros de su <Familia> con ojos confiados en el espejo frente a ella.


× × ×

--¿Conseguiste alejarlos?


Las ruinas del castillo, dentro del castillo de la <Familia Apolo>. Welf corría al lado de Luan.


--Esta es la única manera en que Lili puede ser útil.


Definitivamente era la voz de un hombre, pero el tono de Luan era sorprendentemente femenino. Su rostro tambien era masculino, pero la forma en que le sonreía a Welf era la imagen esculpida de su joven aliada. Bell corría del otro lado y le sonrió a su Héroe, su Ayudante.


Luan el traidor en realidad era Lili disfrazada usando su Magia.

 


El verdadero Luan había sido capturado hace casi cuatro días en la noche que la <Familia Apolo> se dirigió primero a las ruinas del castillo. Actualmente estaba en un cobertizo al azar fuera de la muralla de la ciudad— sin duda viendo el <Juego de Guerra> bajo los ojos vigilantes de Miach. Lili había tomado su lugar, copiando su voz y gestos hasta el punto de que nadie notó la diferencia. Desde entonces había recopilado información desde el interior del castillo.


Ella tuvo la oportunidad de reunirse con Welf y los demás la noche antes del <Juego de Guerra> después de ser asignada a traer el último de los suministros al castillo. Fue entonces cuando este plan tuvo sentido.


Siendo Lv. 4, Ryuu atraería a la mitad de las fuerzas enemigas y las mantendría ocupadas, mientras que Mikoto reduciría las fuerzas restantes por la mitad una vez más refrenándolas dentro de los terrenos del castillo.


Lili manipularía a los comandantes, así como a cualquier otra persona desde el interior, para atrapar al mayor número posible en su trampa. Con su número reducido, entonces dejó entrar a Welf y a Bell al castillo.


Por último, Welf escoltaría a Bell todo el camino hasta el salón del trono. Todo iba exactamente como lo habían planeado Lili y Hestia.

Un traidor entre ellos—Lili disfrazada había sido el caballo de Troya todo el tiempo.


--Te lo dije ayer, pero el general enemigo está en lo alto de una torre de aspecto extraño. Para llegar allí, hay que pasar por un largo pasillo que se conecta al tercer piso.


Volviendo al estilo de hablar de Luan, Lili le explicó todo a Bell. Rakia había hecho algunos serios cambios de diseño, el más grande de los cuales era un puente cerrado que conectaba la torre principal blanquecina al resto del castillo. Ella lo señaló a través de la ventana mientras corrían.


--¿No podemos entrar desde afuera?


--No, no hay entrada. Puede parecer bonita, pero es resistente como una roca. Llevará tiempo llegar allí y los enemigos pulularan como moscas. Pero, una vez que entres...


--¿Camino directo al salón del trono?


El pequeño hombre asintió y sonrió ante las palabras de Bell.


--Habrá un montón de Magos en ese pasillo. ¿Cuento contigo?


--Sí, tengo esto.


El “hombre” Hobbit le pidió a Welf cuidar la espalda de Bell y sonrió.


Luego se separó de los dos humanos. Las únicas personas que conocían la verdadera lealtad de “Luan” eran las personas que miraban los espejos en Orario. Lili todavía podía provocar suficiente caos dentro del castillo para mantener a los enemigos restantes alejados de sus aliados.


--Hagámoslo.


--¡Sí!

 


Bell, llevando una armadura ligera nueva y renovada, y Welf, con una Gran Espada balanceándose en su hombro, subieron corriendo la escalera más cercana hacia el puente del cielo.


× × ×

--¿¡Dime qué está pasando!? ¡Fuera con esto!


Daphne gritó mientras observaba la marea de la batalla volverse contra ellos desde su puesto en la base de la torre principal.


--¡No necesitas decirme que la muralla ha sido destruida, puedo verlo desde aquí! ¿¡Por qué el castillo está tan vacío!?


Con los ojos ensanchados, y un tinte de miedo en su voz, Daphne se sacudió el cabello mientras gritaba.


El humo seguía subiendo de las murallas norte y este; tenía una vista directa desde una de las muchas ventanas que la rodeaban. Estaba tratando de obtener una respuesta directa del mensajero que había traído noticias desde el frente.


Daphne, junto con sólo otros ocho Aventureros, estaba posicionada al final del puente del cielo como la última línea de defensa.


--L-Luan dijo que Jacinto ordenó un ataque directo...


--¿¡HAH!? ¡Ese hombre no ordenó tal cosa! ¡He estado aquí todo el tiempo! ¡Yo habría sido la primera en saberlo!


En efecto, se le había ordenado estar de guardia delante de la única entrada a la torre principal. Ningún mensajero que llevara la palabra de Jacinto hubiera alcanzado a las tropas en la línea de frente sin que ella se diera cuenta.


El mensajero Elfo se encogió hacia atrás ante el aura intimidante de Daphne.


--Luan... ¿Nos traicionó...?


Era creíble, sobre todo teniendo en cuenta que Daphne dudaba de la mayor parte de la lealtad de sus compañeros a Apolo en primer lugar. Se mordió el labio antes de presionar al mensajero para obtener más información.


--¿Y Lissos y sus tropas?


--E-Eliminados, por lo que se ve. El enemigo usó algún tipo de Magia en el patio y atrapó a muchos de nuestros guerreros en su interior. No sé cuántos quedan que todavía pueden luchar.


Razonó rápidamente que todo esto debía ser obra de Luan; él tenía que ser la razón de que las cosas se salieron de su control tan rápidamente. Ni siquiera había transcurrido una hora desde el comienzo del <Juego de Guerra>, y el enemigo ya había hecho este progreso con casi ninguna resistencia.

 


Daphne maldijo entre dientes. No sólo estaba enojada con la forma en que Jacinto menospreciaba a su enemigo desde antes del <Juego de Guerra>, sino también consigo misma por dudar en actuar en el momento en que la muralla norte se derrumbó.


--¡Daphne, están aquí! Dos humanos... ¡Es el <Pequeño Novato>!


--... Esto termina ahora. Alto, entrégale un mensaje a Jacinto por mí: “Envía refuerzos desde el salón del trono y aplastaremos a Bell Cranel”.


Uno de los Aventureros había visto a los dos avanzando por la torre exterior y alerto a Daphne al peligro. Ella emitió sus órdenes al Elfo, quien inmediatamente se inclinó y desapareció en la torre principal.


El plan de Daphne era inundar el puente del cielo con tantos guerreros que sería imposible que Bell y Welf pasaran. El puente del cielo era sorprendentemente ancho—se necesitarían más de diez hombres grandes con armadura completa, parados hombro con hombro, para sellarlo completamente. Sabía que tardarían varios segundos para que se acercaran desde el otro lado. Ventanas salpicaban las paredes, un techo muy sólido arriba y una alfombra roja que corría por todo el piso. No había obstáculos en el camino, no había cobertura. Daphne ordenó a los Magos que empezaran a cantar.


Finalmente, los dos humanos aparecieron en el otro extremo del pasillo.


--¡Arqueros al frente! ¡No tienen dónde correr, disparen todo lo que tengan! ¡Magos, disparen a mi orden!


Cada arquero y Mago tenía un tiro recto a su objetivo, un rango de tiro literal. La Magia con un radio de explosión decente borraría cualquier cosa en este espacio confinado. No habría escapatoria.


Las cejas de Daphne se hundieron, teniendo visiones de la posible desaparición de esos atacantes en su cabeza. Retirando su espada corta de la funda en su cintura, apunto directamente a sus enemigos venideros.

Los arqueros prepararon sus flechas; los Magos llegaron a las frases finales de sus conjuros de activación—

.

-- —¡VE!


Al mismo tiempo, el hombre con la espada masiva sobre su hombro—Welf—grito.


El chico de cabello blanco a su lado se inclinó hacia delante un instante antes de precipitarse en una loca carrera.


--¡FUEGO!


Las cuerdas de los arcos silbaron cuando las flechas se precipitaron hacia adelante. Los Magos movieron sus labios para llevar su magia a la vida. En ese momento—


Welf empujó su mano derecha hacia delante.


--¡<Arde, fuego blasfemo>!


Una Magia con un breve encantamiento.

 


La niebla plateada y turbia fluyo silenciosamente como mercurio desde la palma de su mano. La niebla supero a Bell e inundó las filas enemigas alrededor de Daphne.

-- ——


Ella observó con horror cómo los cuerpos de cada uno de los Magos comenzaban a brillar, parpadeando como llamas dentro de un horno mientras la niebla se apoderaba de ellos.


Un instante más tarde, cada uno de ellos se estremeció torpemente mientras sus cuerpos destellaban desde adentro.


*¡KA-BOOM!*


--¿¡Huh!?


Chispas estallaron como pétalos de flores a su alrededor.


Todos los Magos frente a ella habían fracasado en lanzar la Magia—víctimas de un Fuego Fatuo.


—¿¡Convirtió a los Magos en bombas!?


Magia Anti-Magia de Welf. Los arqueos atrapados en las explosiones fueron arrojados como muñecos de trapo a la izquierda y a la derecha. Los Magos yacían donde cayeron, y humo negro se elevaba constantemente de sus bocas holgadas. No volverían a cantar Magia de nuevo pronto.


La serie de explosiones sacudió pedazos de roca sueltas desde el techo y las paredes del pasillo, la alfombra roja se chamusco quedando en ruinas. Daphne logro prepararse a sí misma justo antes de la explosión y logro mantenerse de pie a pesar de los fuertes vientos que aullaban dentro del puente de piedra.


Una débil nube de humo negra se levantaba frente a ella, Daphne se estabilizó cuando el chico de cabello blanco pasó a través de ella.


--¿¡…!?


Bell pasó junto a ella como un conejo desatado, dando un giro hacia la escalera en la base de la torre principal.


¡Maldita sea!


Daphne se dio la vuelta para perseguirlo cuando de repente, “¡Ekkkk—!” un grito la detuvo en seco.


Girando sobre sus talones, Daphne vio a un arquero caer de cara al suelo, y un pelirrojo caminando hacia ella sobre los restos de la alfombra.


Con su chaqueta negra agitándose en el viento, Welf se detuvo a poca distancia de Daphne—*¡THUD!*


Con la punta de su espada en el suelo, Welf miró a Daphne a los ojos justo por encima de la empuñadura de su arma.


--Los verdaderos Aventureros arreglan las cosas con espadas, ¿No crees?

 


Los ojos de la joven temblaban mientras miraba la intrépida sonrisa del herrero.


× × ×

Las espadas de Welf y Daphne brillaban con la poca luz que entraba por las ventanas del puente.


Loki observaba la batalla en su propio espejo, una sonrisa juguetona crecía en sus labios mientras observaba al hombre pelirrojo forzar a Daphne a alejarse de la torre principal.


--¡Hefesto-tan, ese chico sí que es algo!


--Vaya, gracias.


Mesa principal dentro de Torre de Babel. Loki estaba sentada al lado de Hefesto, quien acababa de permitir que Welf se uniera a la <Familia Hestia>. Esta fue la oportunidad del “tramposo” de divertirse un poco.


--Esas llamativas <Espadas Mágicas>—fueron forjadas por él, ¿Verdad? ¿Lamentas dejarlo ir?


--Quién sabe.


Los dientes blancos y nacarados de Loki brillaron mientras su sonrisa se hacía aún más profunda. Hefesto la miró con una cálida sonrisa, como si estuviera feliz por algo.


× × ×

En otro lugar, las conversaciones que se producían justo fuera de la Torre de Babel estaban lejos de ser tan animosas como la de las dos Diosas.


--Estaré jodido a este ritmo...


--Todavía hay una oportunidad, todavía hay una oportunidad...


La atmósfera dentro de los bares se había vuelto gruesa de tensión, los Aventureros estaban inquietos.


Muchos ojos se movieron mientras observaban a Bell correr en uno de los muchos espejos que flotaban en el aire.


--¡Ríndete ya!


Gritó uno mientras se ponía de pie, agitando su puño contra el chico.


--¡Como si fueran a perder!


Gritó otro, animando a la <Familia Apolo> con todas sus fuerzas. Todos los Aventureros que habían apostado dinero en la victoria del Equipo Apolo se volvieron ruidosos repentinamente. Sus gritos se escuchaban por toda la ciudad.

 


× × ×


--¡Ve, Cabello Blanco! ¡Hazlos llorar-nya!


--¿Ella aposto a nuestras espaldas...?


--Alégrate de que no apostó a la <Familia Apolo>-nya... Calle Principal Oeste, <La Señora de la Abundancia>.

No había ni un solo asiento vacío en el bar. Chloe gritaba hacia los espejos junto con los Aventureros mientras llevaba tarros de cerveza en sus brazos. Runoa y Anya la miraban con incredulidad.


--...


Seal estaba al lado de las dos chicas, incapaz de concentrarse en su trabajo en lo más mínimo mientras miraba a Bell en el espejo.


Sus ojos de color gris plateado seguían cada paso del chico, como si rezara que saliera con vida.


× × ×

-- —¡Wow, simplemente wow, Aizu! ¡Míralo, ahí va!


--Sí.


En el extremo norte de la ciudad...


La sede de la <Familia Loki> también estaba llena de emoción a pesar de estar lejos de los bares.


Los ojos de Tiona brillaban mientras observaba cómo el ataque cuidadosamente diseñado de la <Familia Hestia> se desarrollaba en otro espejo.


Aizu estaba parada junto a ella, su mirada dorada estaba clavada en el chico reflejado en su interior.


--Sí, lo están haciendo muy bien... Pero incluso sin todos esos trucos, ¿No pudieron haber enviado a esa Aventurera encapuchada con las <Espadas Mágicas> directamente y dejar caer las cartas como pudieran? Eso hubiera sido mucho más fácil.


Tione estaba parada detrás de las dos chicas, observando la acción sobre sus cabezas mientras hacía su propia pregunta.


--Amazona hasta el hueso, pensando de esa manera...


--Hmm, en pocas palabras, ¿Un Goliat tendría una oportunidad cargando contra un equipo de batalla de cien miembros?


--… Imposible.

 


--Además, esas dos <Espadas Mágicas> por sí solas habrían sido incapaces de destruir toda la estructura. No hay duda de que las fuerzas de la <Familia Apolo> están mucho mejor organizadas. La <Familia Hestia> no podía permitirse una batalla a gran escala, mezclando caóticamente a sus amigos y enemigos.


Gareth, Finn y Riviera rodaron sus ojos ante la proposición de Tione y cada uno explicó su razonamiento a su vez.


Un equipo de batalla compuesto sólo por miembros de la <Familia Apolo> liderados por el Lv. 3 Jacinto ya era lo suficientemente poderoso como para derrotar a un Goliat por su cuenta.


Los tres comenzaron a desentrañar con calma las tácticas del grupo para ella cuando—


--No es nada de esa mierda. Bete entró en la conversación.

--El Chico Conejo quiere ajustar cuentas con el pervertido por su cuenta.


Muchos miembros de la <Familia Loki> se habían reunido en la sala común de su sede. Loki había establecido muchos espejos divinos antes de salir esa mañana. El joven hombre lobo estaba viendo uno diferente de las chicas, uno que mostraba el perfil del rostro de Bell mientras corría.


--Ese tipo, es un hombre.


Hablando lo suficientemente alto para ser escuchado por todos, sus ojos de color ámbar no se despegaron del espejo.


--¿Sabes algo?


--... No.


Bete escupió una respuesta a la pregunta de Riviera.


--¡Eso funcionará, eso funcionará! ¡Ya han llegado tan lejos!


Ignorando completamente lo que estaba pasando detrás de ella, Tiona comenzó a correr alrededor de Aizu y a empujar su puño en el aire. Tione, Bete y los demás observaban con molestia como la joven Amazona tambien comenzaba a saltar. A Tiona no le importó mientras sus aclamaciones se volvían aún más acrobáticas.


Con su rostro rojo remolacha, la chica se detuvo y golpeó el espejo con cada palabra.


 

--¡Lucha! ¡Gana—! ¡Argonaut-kun!

 

× × ×

 


Bell pasó por el puente del cielo y entró en la torre principal siguiendo las instrucciones que Lili le había dado.


La torre que contenía el salón del trono era amplia. Alfombras antiguas cubrían el suelo de piedra y las paredes estaban decoradas con obras de arte cubiertas de polvo. Bell sintió que había entrado en una mansión que había sido abandonada por su dueño.

 


--¡SHAA!


--¡…!


Un Beastman saltó hacia él desde las sombras. Bell se movió con calma para luchar.


Esquivando fácilmente las dos oscilaciones de la espada blanca del atacante, Bell sacó la espada del camino en el tercer golpe y oscilo su pierna izquierda hacia fuera y hacia arriba. “¡Gah!” Su pie izquierdo se enterró en la mejilla del atacante, enviándolo a estrellarse contra el suelo. El cuerpo del Beastman rodó dos o tres veces antes de quedarse inmóvil.


—Cranel-san. Sólo te estoy prestando mi fuerza.


A medida que más enemigos aparecían desde las sombras, la mente de Bell volvió a la conversación que había tenido anoche.


Habían pasado la noche antes del <Juego de Guerra> en el bosque al oeste del antiguo castillo. La experta guerrera Elfa lo había jalado a un lado bajo la luz de la luna.


—Este conflicto debe ser resuelto por tu <Familia>—no, por tu mano.


Gracias a las <Espadas Mágicas> apresuradamente forjadas, Bell y los demás no tuvieron que preocuparse sobre asaltar directamente el castillo. Teniendo en cuenta la ventaja defensiva dada a un enemigo ya poderoso, un plan para realizar un ataque usando a <Tempestad> como punta de lanza también fue desechado.


Pero eso sólo era una premisa.


Sin duda, todos esperaban un momento decisivo.


Hestia, Lili, Welf, Mikoto, la audiencia, y lo más probable es que todos los Dioses—pero sobre todo, Bell mismo.


Todo el mundo quería ver al chico ponerle fin a este <Juego de Guerra>.


—Quiero vencerlo.


La determinación ardía dentro de él.


Quería rugir con el dolor de no ser lo suficientemente bueno, las lágrimas que había derramado.


El bar, en el centro de la ciudad, y hoy. Bell juró que superaría a ese hombre en su tercer encuentro. Para recuperar su honor, para reclamar la victoria para su Diosa, y para llegar a la siguiente etapa. Hoy, Bell lo arreglaría todo con sus propias manos.

--Creo que este es el último...


Dejando los cuerpos de sus atacantes en el suelo, Bell avanzó hacia un pasillo circular donde no podía sentir a nadie más.

 


El último de sus enemigos estaba en el salón del trono. El general, Jacinto, y sus guardias personales lo esperaban allí.


Devolviendo sus armas a sus vainas, Bell miró la palma de su mano derecha.


Apretando el puño, el chico miró hacia arriba—*Ping, ping, ping*. Un sonido de tintineo resonó a su alrededor.


× × ×

--¡Estamos bajo ataque! ¡El <Pequeño Novato> está aquí!


El Elfo mensajero voló a través de las puertas principales e instantáneamente envió una ola de pánico a través del salón del trono.


El hecho de que Bell había penetrado tan lejos en las defensas internas del castillo dejó a todos ellos en estado de shock. El mensaje de se necesitaban refuerzos abajo hizo que todos desenvainaran sus armas y se precipitaron hacia la puerta. Es decir, todos menos uno.


--Denegado ¿¡Qué está pasando por sus cabezas!?


Jacinto estaba sentado en el trono al fondo de la habitación. Golpeo su puño contra el reposabrazos.


Con su capa agitándose detrás de él mientras se levantaba, y con las venas en su cabeza palpitando de ira, miró alrededor de la habitación. Todos los presentes retrocedieron con miedo.


--Mostrar esta cobardía es más que vergonzoso. ¿Cómo podremos enfrentar a Apolo-sama con tal deshonra...? Su rostro normalmente encantador y hermoso se torció en una expresión horripilante.

Jacinto no podía ocultar su irritación por el hecho de que sus propias fuerzas habían permitido que el enemigo llegara hasta aquí, así como la ira que sentía hacia sí mismo.


--¡General! ¡General, señor! ¡Te lo ruego, por favor, deja este lugar de inmediato!


--¡Casandra, basta ya!


La chica que gritaba desde su trono había proporcionado a Jacinto una salida para su ira.


La chica, que llevaba un traje de batalla de estilo vestido con su largo cabello atado atrás, había estado rogándole a Jacinto que se fuera del salón del trono desde temprano en la mañana. Todo sobre la desesperación en su mensaje cobarde le ponía la piel de gallina.


--¡Por favor, por favor cree lo que te estoy diciendo...!


--¡Silencio! ¡Mantén tus tonterías para ti misma! Jacinto la agitó con ira.

 


Apolo lo había nombrado general de sus fuerzas. Un líder nunca podría abandonar su puesto sin razón. La derrota todavía era impensable, incluso con las condiciones actuales.


--¿¡No puedes ver!? Estoy aquí junto con varios otros guerreros. ¡Qué Bell Cranel entre aquí solo significara su propia muerte!


El hombre hizo un gesto a los otros Aventureros en la habitación. Habían sido seleccionados personalmente por Jacinto por sus habilidades en la batalla. Diez en total, serían más que suficientes para manejar a un novato Lv.

2. La victoria estaba casi garantizada con su general Lv. 3 liderando el ataque.


Cada persona en la habitación miró a Casandra mientras sus ojos comenzaban a llorar. Ella miró a sus pies con terror.


Ella sostuvo su cuerpo tembloroso, su línea de visión saltaba de piedra en piedra en el piso del trono.


--Ah... ahhh.


La chica de cabello largo comenzó a gemir, su rostro perdía color cada segundo.


Las mejillas de Jacinto se crisparon por la molestia mientras se giraba hacia ella. Fue entonces cuando la chica levantó la vista y susurró:


 

--Un rayo…

 


× × ×

 


*Ping, ping*


Bell siguió moviéndose, campanas resonaban a su alrededor hasta que encontró una escalera que conducía más arriba de la torre.


No había ni un alma en su camino. Sus ojos rojo rubí siguieron el camino de la escalera espiral antes de concentrarse en los puntos de luz que rodeaban su brazo derecho.


La gran campana no se había escuchado desde la batalla en el 18º Piso del Calabozo.


Debía haber algún tipo de gatillo porque Bell estaba seguro de que esta era exactamente la forma en que cargó su ataque antes. Recorriendo su memoria, tuvo la sensación de que la voz de un ser divino vino a él en ese momento.


Lo revivió, siempre y cuando la visión proporcionada lo llenara de un ardiente deseo—eso era todo lo que Bell podía recordar. Algo había venido de repente a él durante esa batalla. Al mismo tiempo, Bell se dio cuenta de que el poder que ejerció aquel día no era algo que pudiera invocar cada vez.


Pero no lo necesitaba ahora mismo.


--... ¡…!


El disparador del <Argonaut>, era una visión clara de un héroe. Esta vez, vio al guerrero Argis.

 


El Héroe aparentemente inmortal había luchado hasta su último aliento, asesinando monstruo tras monstruo para recuperar una fortaleza que había sido invadida por una horda. Sus acciones valientes eran legendarias.


Todos los nervios en el cuerpo de Bell cobraron vida mientras visualizaba al Héroe atacando el castillo por su cuenta. La luz comenzó a parpadear en la palma de su mano derecha.


× × ×

--Un rayo—¿En serio?


Jacinto exhaló lentamente por su nariz, su voz estaba mezclada con sarcasmo mientras le respondía a Casandra. El hombre miró fuera de cada una de las ventanas que rodeaban el salón del trono. Aun de espaldas, miró a la chica por el rabillo de su ojo.


--El cielo es azul claro, con nubes blancas aquí y allá. ¡Y me estás diciendo que caerá un rayo! Sin ningún indicio de tormenta en el horizonte, Jacinto se rió de la posibilidad.

Sin embargo…


--No caerá…


La refutación de Casandra apenas salió de sus labios.


Sujetando su pálido rostro entre sus manos, Casandra hizo contacto visual con el hombre y susurró:


--El rayo... se elevará.


De nuevo, su mirada cayó al suelo de piedra.


 

--¿Qué?

 

× × ×

 


La base de la escalera directamente debajo del salón del trono.


La enorme espiral se extendía a su izquierda y derecha. Bell estaba directamente en el medio, mirando hacia arriba como un arquero mirando un objetivo.


Los pasos de un Aventurero tratando de descender resonaron por el ancho tubo y llegaron hasta sus oídos. Bell extendió su mano hacia el cielo como si estuviera tratando de agarrar el sol.

—Un minuto.


Una carga de sesenta segundos. Una pulsante luz blanca se había reunido a su alrededor. A continuación, una voz.

 


--Firebolt.


 

Un infierno blanco de electricidad estalló.

 


× × ×

 


--… ¡…!


Grietas corrían a través del suelo de piedra abultado, luz se filtraba de ellas.


Todas las palabras dejaron a Jacinto en el momento en que vio la primera explosión pasar atraves y continuar hacia el techo.


 

Una explosión ensordecedora.

 


× × ×

 


--¿¡Qué fue eso!? ¿¡Viste eso——!? Babel estaba lleno de Dioses gritando.

--¿¡Sin cantar ningún hechizo!?


--¿¡Esa clase de poder sin cantar——!?


--¡Quiero tantoooooooooooooo a ese humano!


Ni un solo Dios se mantuvo en su asiento mientras rugían de excitación.


La mayoría de los Dioses y Diosas se llenaron de una mezcla de sorpresa y admiración por la Magia sin encantamiento de Bell.


--...... ¿¡…!?


Separado de los Dioses disfrutando el momento, Apolo estaba congelado en su lugar con la boca abierta.


--... ¡…!


Hestia tampoco se movió, sus ojos no se apartaron de su espejo.


Observó cómo el general enemigo emergía de un montón de escombros en la superficie.

 


× × ×


--¿¡Haa—ghaa—!?


Partes y trozos de piedra cayeron de Jacinto mientras se sentaba, retorciéndose de dolor.


La mitad superior de la torre principal había desaparecido. El salón del trono en si había sido completamente destruido por una explosión que vino directamente de debajo de él. Incluso ahora, las últimas explosiones eléctricas se abrían camino a través de las nubes en lo alto del cielo, dirigiéndose hacia el brillante sol.


--¿¡Qué-Qué acaba de pasar!?


Jacinto se puso de pie. Su capa una vez perfectamente ajustada y limpia alrededor de sus hombros estaba desgarrada y dañada. Su cabello normalmente elegante estaba desordenado y lleno de suciedad.


—Casandra lo había tacleado justo cuando la primera explosión eléctrica salió por el suelo, empujándolo por la ventana.


Podía recordar vagamente escuchar la rotura del cristal mientras todo se ponía blanco y su cuerpo era bañado con miles de fragmentos de piedra. Debió de haber perdido la conciencia durante la caída, porque no podía recordar cómo había terminado en el suelo fuera del castillo.


Mirando a su alrededor, todo lo que podía ver eran pequeñas montañas de escombros y densas nubes de humo oscureciendo su visión.


--¿¡Casandra!? ¿¡Ron!?


Llamó a sus aliados en confusión, ira y una emoción que no podía reconocer estaba creciendo dentro de él. No hubo respuesta.


El humo se disipo lo suficiente como para que pudiera ver mejor el montón de piedras que estaban a pocos metros de él. Un escalofrío recorrió la columna vertebral de Jacinto cuando se dio cuenta de que había un cuerpo humano enterrado en los escombros.


—Aniquilados.


Era el único que quedaba. Su actitud normalmente tranquila y refinada se desmoronó.


Con los ojos brillando de furia, Jacinto sacó su espada mientras el puente del cielo se derrumbaba, colapsando sobre el castillo de abajo.


--¿¡Dónde estás!?


Con su Flamberge firmemente en su mano, Jacinto rugió hacia el humo.


Su enemigo seguía vivo, lo sabía. El deseo de rasgar en pedazos a ese chico lo consumía.


Su corazón latía con fuerza; sudor continuamente caía por su rostro. El enemigo se escondía en el humo, con su espada en su garganta.

 


Jacinto giró hacia la izquierda, miró de vuelta a la derecha y luego miro todo alrededor.


El salvaje guerrero se había ido. No podía quedarse quieto, observando cada peculiaridad del humo creciente en todas direcciones.


Por fin, los rayos del sol comenzaron a perforar las nubes de humo. Podía ver cada vez más y más profundo— hasta que—


-- ———


El aire pareció estremecerse.


Dos puntos de luz rojo rubí centellearon profundamente en el humo detrás de él. Jacinto podía sentirlo: la bestia cubierta de sangre. Se le puso la piel de gallina.

Un instante más tarde, Bell se precipito a través de la cubierta de humo. Jacinto se dio la vuelta para encontrarse con él.


Dos dagas rojas y una larga espada carmín chocaron en una explosión de chispas.


× × ×

--“ “ “ “ “¡UWAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!” ” ” ” ”


Orario estaba en shock.


Aventureros, comentaristas y Dioses por igual.


Un duelo entre los generales enemigos. Este giro muy inesperado de los acontecimientos envió a la ciudad en un frenesí.


Miles de palmas sudorosas estaban apretadas en puños mientras ojos sin pestañear miraban los espejos con la máxima intensidad.


Ninguno de los espectadores podía formar palabras reales, sólo hacían tanto ruido como fuera posible mientras el duelo del siglo se desarrollaba ante ellos.


× × ×


--... ¿¡…!?


Un empuje hacia adelante. Dos dagas carmesí rotando.


Sus ataques eran demasiado rápidos para seguir. Tan pronto como el espejo reflejaba un ataque bloqueado con éxito, los ecos de los tres siguientes se escuchaban fuerte y claro. En el momento en que Jacinto lo enfrentaba, el chico de cabello blanco se alejaba, rodando a su lado, luego a un punto ciego, permaneciendo siempre fuera del camino de la Flamberge.

 


Forzado a ir a la defensiva, no había ninguna oportunidad para contraatacar.


El hombre podía sentir cada impacto de ambas dagas contra su arma en los huesos de sus dedos. Dolor estallaba atraves de ellos cada vez.


Los ojos de Jacinto se estremecieron mientras veía el ataque de doble hoja de Bell, tratando desesperadamente de mantenerse al día.


—¿Quien?


Los ataques del chico aumentaron en ferocidad. Lo que era peor, no podía predecirlos. Jacinto tenía la ventaja en Fuerza. Pero extrañamente, y obviamente, el chico era más rápido.

—¿Quién es este?


Técnicas, trabajo de pies, nada importaba si su espada no podía golpear. Es más, el chico se puso detrás de él. Su Agilidad había aumentado tanto que los recuerdos de sus batallas anteriores se volvieron turbios.

—¿Quién es?


La palabra “crecimiento” no le hacía justicia.


Apenas logrando bloquear el ataque del chico, Jacinto lo miró con incredulidad y gritó con todas sus fuerzas:


-- —¿¡QUIEN DEMONIOS ERES TU!?


Habilidades, estrategia, técnicas—todo estaba en su propio nivel.


El chico que había sido fácilmente dominado por ataques simples y sencillos en un instante hace sólo diez días, no se veía en ninguna parte.


El hombre puso toda su fuerza en una oscilación hacia abajo a la cabeza de este extraño Aventurero y gritó:


--¡Soy Lv. 3!


Jacinto oscilo su espada una y otra vez, atacando violentamente, cuando de repente el cuerpo de Bell se volvió borroso.


Atrapando la Flamberge que se aproximaba entre ambas dagas en un golpe descendente, las cuchillas carmesí destellaron mientras rompían la espada roja a la mitad.


× × ×

--¿¡Qué te pasa, Jacinto!?


Apolo grito mientras observaba a su apreciado dependiente perder la espada que simbolizaba a su <Familia>. El rostro del Dios no podía ocultar la cantidad de estrés bajo el que estaba.

 


Podían escucharse furiosas burlas desde la ciudad abajo mientras cada Dios dentro Babel miraba a Jacinto sacar una Espada Corta de su cinturón y continuar la batalla. Hestia se mordió el labio mientras los observaba a ambos luchar con un estilo de combate de golpear y correr de gran movilidad en su propio espejo.


Hermes levantó una ceja y se dirigió a su lado.


--Vaya, vaya, parece que Bell tenia algunos <Puntos de Experiencia> adicionales almacenados cuando alcanzo el Lv. 2.


Hermes lanzó su habitual sonrisa encantadora mientras miraba el perfil del rostro de Hestia.


No había habido ningún anuncio de que Bell había alcanzado el Lv. 3. Así que la única manera que le fuera posible mantenerse al día sería que sus habilidades de Lv. 1 se hubieran combinado con sus actuales estadísticas de Lv. 2. Solo pensar en lo alto que debieron haber sido sus Habilidades Básicas para producir ese resultado hizo que Hermes se estremeciera por dentro, y tenía que saberlo.


--¿Cuál era su <Estado> antes de conseguir el Aumento de Nivel? Vamos, prometo que no se lo diré a nadie más. El secreto está a salvo conmigo, así que, ¿Por favor?


Los ojos de Hestia no se despegaron del espejo. Ni siquiera se movió mientras respondía con una voz tranquila:


--De todos modos no me creerás, así que no.


--Por supuesto que te creeré, así que por favor, dímelo.


Hermes seguía presionando, así que Hestia le dijo los niveles de las Habilidades Básicas de Bell después de su batalla con el Minotauro.


--Todo menos Agilidad era SS.


--¡Haha! Debes estar bromeando.


--¿Ves?


Hestia siguió observando el espejo, su serio rostro contrastaba grandemente con la risa de Hermes. Hermes se dio cuenta de que Hestia no sonreía y la realidad de lo que había dicho comenzó a hundirse.

--¿De verdad?


--De verdad.


Hermes dio un paso hacia delante, sintiendo un hormigueo inundando su cuerpo mientras otra sonrisa crecía en sus labios.


--... Entonces, ¿Cuál era su Agilidad?


--Tranquilo, Hermes.


Hestia volvió a concentrarse completamente en el espejo, poniéndole un brusco final al interrogatorio del Dios.

 


 

Estaba decidida a ver esta batalla hasta el final.

 


× × ×

 


--¡Hu...!


-- ——¿¡…!?


Arcos carmesí cortaban el aire mientras Jacinto absorbía cada golpe con su Espada Corta.


Su arma principal, la Flamberge Solar, estaba en pedazos encima de los escombros. Un golpe directo de las armas en las manos de Bell fue lo suficientemente poderoso como para romperla de un golpe. Cubierto de sudor, el hombre fue repentinamente conducido hacia atrás.


<Ushiwakamaru-Shiki>


Welf, ahora un Herrero de Clase Alta, había puesto su corazón y alma en forjar esta nueva arma con la mitad restante del <Cuerno de Minotauro> de Bell. Con un poder mucho más destructivo que el <Ushiwakamaru> original, el amenazante espíritu del Minotauro parecía residir dentro de la daga misma.


De hecho, Bell tenía que concentrarse con todas sus fuerzas para evitar que la sed de sangre del Minotauro lo alcanzara mientras avanzaba hacia Jacinto.


Sin embargo, sólo porque había desarmado a su enemigo y lo había arrinconado no significaba que Bell estaba seguro de la victoria.


El uso de <Argonaut> había cobrado un alto precio en su cuerpo a pesar de haber bebido una de las Pociones Duales de Naaza. Bell sabía que perdería esta batalla si su oponente la alargaba. Sus brazos y piernas se volvían cada vez más pesados a cada segundo.


Bell necesitaba terminar esto en menos de un minuto. Cada onza de su fuerza, cada gota de energía iba en cada ataque.


Con su cuerpo y mente trabajando como uno, los movimientos del chico aumentaron aún más en velocidad.


--¿¡Guhh...!?


El hermoso rostro de Jacinto, que su Dios adoraba, se contrajo violentamente mientras la ira se mezclaba con la desesperación.


Una semana de entrenamiento de combate bajo Aizu y Tiona había llegado a un punto crítico. Bell estaba a la par con su oponente en términos de técnica y juego de piernas; todo se estaba uniendo. Cada lección que había sido golpeada en su cuerpo por los puños, pies y espadas de las Aventureras de Primera Clase empujaban a Jacinto más y más hacia atrás a través del campo de escombros.


El enfoque del chico y su <Estado> mejorado en gran medida estaban abrumando al Aventurero de Segunda Clase.


--¡¡U-UOOHHHHHHHHHH!!

 


--¿¡…!?


Todos los accesorios atados a su cuerpo se agitaron en el aire cuando Jacinto giró y se retorció para esquivar las cuchillas carmesí. Gritando con todas sus fuerzas, el general de la <Familia Apolo> golpeó su Espada Corta en los escombros bajo sus pies.


El impacto resultante envió una nueva nube de polvo cegador al aire. El golpe fue lo suficientemente potente como para llegar al suelo, añadiendo una nube de suciedad a la explosión. Bell reaccionó rápidamente, sus reflejos lo enviaron hacia atrás antes de que la nube lo alcanzara. Al mismo tiempo, Jacinto pateo el suelo, lanzándose lejos del chico como una flecha disparada de un arco.


Entonces—


-- —<Mi nombre es amor, hijo de la luz. ¡Hijo glorioso, te ofrezco mi cuerpo!>


Jacinto jugó su carta de triunfo.


Con una buena cantidad de distancia entre ellos, comenzó a cantar su Magia.


--<Mi nombre es pecado, celosamente del viento. ¡Este cuerpo llama tu ráfaga!>


Magia—el poder de revertir la situación más desesperada en un abrir y cerrar de ojos.


Incapaz de mantener su propio combate cuerpo a cuerpo, Jacinto decidió probar una estrategia diferente para cambiar el rumbo de la batalla a su favor.


--<¡Ven, anillo de fuego—!>


Bell podía sentir una gran cantidad de Poder Mágico reuniéndose al otro lado de la nube de polvo girando.


Regresando a <Ushiwakamaru> a su vaina, Bell empujó su brazo izquierdo hacia adelante en un intento de detener la Magia en su lugar.


--¡Firebolt!


Tomó menos de un segundo para que la Magia de Lanzamiento Rápido de Bell cortara a través de la nube y golpeara a Jacinto.


--¿¡…!?


El estruendoso infierno lo envolvió, dispersando el polvo.


El largo cuerpo del hombre se inclinó hacia atrás. Su ropa de combate ya no era más que trapos cubriendo piel carbonizada. Sin embargo, Jacinto lo soportó.


No sólo eso, el Poder Mágico que se acumulaba en sus manos no se vio afectado. El hombre apretó los dientes, se enderezo y continuó cantando.

--<—¡En los vientos del oeste!>

 


Bell abrió mucho los ojos. Observo al hombre con incredulidad.


Respiró hondo, preparándose para golpear a su enemigo con otra ronda de la Magia de Lanzamiento Rápido, cuando de repente—


--¡¡YAA—!!


--¿¡…!?


Una chica de cabello largo surgió desde los escombros y ataco a Bell desde un lado.


La embestida de Casandra entró en contacto con su brazo en el mismo instante en que la magia del chico era liberada, protegiendo a Jacinto de la explosión.


--¡Bien hecho, Casandra!


Apolo gritó en su espejo dentro de la Torre de Babel. Otra sombra apareció en el campo de escombros, dirigiéndose en línea recta hacia Casandra.


--¡Bell-sama!


--¿¡Kyaahhh!?


Lili, sin disfraz, había llegado para brindar apoyo.


La chica fue la primera en llegar desde el castillo. Agarrando a Casandra por detrás, ambas rodaron por el montón de piedras y sobre la hierba abajo.


-- —¡Nuuuahhhhh!


Bell inmediatamente extendió su mano izquierda para disparar de nuevo, pero Jacinto había terminado de cantar.


El hombre saco sus hombros hacia atrás mientras su torso se torcía en la cintura.


Doblando las rodillas para bajar su centro de gravedad, Jacinto extendió su mano derecha al aire y dejó caer su mano izquierda justo por encima de los escombros bajo sus pies—un lanzamiento de disco.


El chico observó con horror cómo los ojos de Jacinto se clavaban en él, con su mano derecha pulsando con Poder Mágico. Un segundo más tarde, el hombre disparó su Magia.


--<¡Aro Zephyros!>


Un anillo del tamaño de su cuerpo apareció entre sus manos, brillando como el sol.


Jacinto lanzó el anillo hacia adelante con un rápido movimiento, con su mano derecha apuntando el disco hacia Bell.


Giraba con una velocidad vertiginosa mientras se precipitaba hacia adelante.


--¡Firebolt!

 


Bell lanzó su propio Magia de Lanzamiento Rápido un segundo después.


Un disco ardiente del tamaño de un torso humano; un serpenteante rayo violeta de llamas eléctricas. Ambas Magias chocaron, pero el disco no tuvo problemas para cortar las llamas eléctricas.

--¿¡…!?


Las chispas volaron en todas direcciones cuando la luz violeta fue absorbida por los ardientes rayos del “sol”.


El <Firebolt> había sido dominado. Ésa era la debilidad de la Magia de Bell—podía ser rápida, pero carecía de poder destructivo.


Ante el <Aro Zephyros> de Jacinto, no tenía ninguna posibilidad.


--¡Guh!


Bell logró esquivar el disco inminente por un estrecho margen.


--¡Es inútil!


Sin embargo, el disco de repente se giró hacia el cielo como si fuera guiado por la voz de Jacinto. Volteándose, estableció un nuevo rumbo hacia Bell. Las llamas que se aproximaban se reflejaron en los ojos rojo rubí de Bell.


Magia Buscadora de Objetivos. El Poder Mágico no desvanecería hasta que el disco alcanzara a su objetivo.


Con un viento del oeste empujando su cuerpo hacia el este, Bell hizo un salto desesperado para salir de la trayectoria del disco.


--¡Rubele!


Un destello cegador y luego una explosión repentina.


-- —¡GAH!


El cuerpo de Bell se había estirado, con los brazos extendidos, cuando Jacinto provocó la explosión del disco. La explosión arrojó al indefenso cuerpo del chico a varios metros, estrellándose en otro montón de escombros.

--¿¡Bell-sama!?


Lili grito mientras se aferraba al cuerpo de Casandra, observando la batalla desde el rabillo de su ojo.


Hestia se olvidó de respirar mientras miraba, con los ojos fijos en su espejo. Todo el mundo animando al chico alrededor de la ciudad de repente se quedó en silencio.


Con su cuerpo envuelto en humo, Bell rebotó en los escombros dos, tres veces, gotas de su sangre se arremolinaban en el aire a su alrededor. *¡Clang!* la daga cayó de la mano derecha de Bell en el siguiente impacto.

 


Deteniéndose por fin, el chico logró ponerse de pie. Sin embargo, la armadura protegiendo su hombro derecho se había ido, su brazo colgaba inerte e inútil a su lado.


--¡Ahora te tengo!


Desenvainando la Espada Corta de la vaina en su cintura, Jacinto cargó hacia él. Bell miró a su enemigo acelerar, pero no pudo reaccionar.

El sol se reflejaba en la espada de Jacinto mientras se enfocaba en su objetivo inmóvil. (———)

Bell vio a su oponente cargando en cámara lenta. Mientras tanto, muy lejos en Orario... Los ojos de Hestia se estremecieron.

Apolo sonrió con alegría.


El rostro de Eina se puso pálido, Seal oró, Bete chasqueó la lengua.


Tiona contuvo el aliento, pero en los ojos dorados de la chica sentada a su lado... Estaba el mismo recuerdo que parpadeaba ante los ojos rubíes del chico. (———)

Dos sombras colisionando sobre la muralla de la ciudad, el cielo naranja antes de la puesta del sol.


Te lo dije. Te he escuchado.


—Las personas se vuelven más fáciles de leer cuando ven una oportunidad. El chico había prestado atención a cada palabra.

—La guardia está más baja cuando el golpe final está cerca.


Sus corazones estaban conectados por ese único recuerdo, accidentalmente, inevitablemente.


—Tu mayor oportunidad se encuentra cuando eres más vulnerable. Ella le había enseñado. El chico lo tomó en serio.

—No lo olvides.


Por lo tanto, todavía no. ((—Ahora))

El brazo de Jacinto retrocedió, la hoja de su Espada Corta incluso con su hombro.

 


Todas las emociones que se apiñaban dentro de él estaban enfocadas en la punta de su espada para un empuje mortal. Iba a terminar esto atravesando a Bell.


El rostro del hombre se transformó en el de un lobo que salivaba por una matanza. Bell comenzó a inclinarse hacia atrás.


Las esquinas de la boca de Jacinto se curvaron hacia arriba, interpretando los movimientos de Bell como cobardía. Cortó el aire con su espada una vez, burlándose de su enemigo antes de reajustarla para la aproximación final.


Bell dobló sus rodillas y rodó sobre su espalda un momento después.


Forzando su centro de gravedad lo más atrás posible, rodó hacia atrás sobre su hombro.


Al ver a su enemigo a menos de tres metros de distancia, Bell retrocedió vigorosamente una vez más a tiempo para esquivar la espada entrante.


Utilizó ese impulso para balancear sus piernas hacia arriba.


La Espada Corta era sostenida por la mano derecha extendida de su oponente. Bell sintió la punta de su bota derecha contra la empuñadura.


Desde allí, le dio una patada con todas sus fuerzas.


-- ——


*¡CLING!* La Espada Corta brilló en la luz del sol mientras giraba hacia arriba y fuera de la vista. Desarmado, Jacinto se congeló en el acto.

La confianza y el descuido de su enemigo habían abierto el camino a la victoria.


Bell volvió a rodar por encima de su hombro y sintió que sus pies se conectaban con el suelo—él se adelantó.


-- —¡Haa!


A quemarropa.


-- —¡E-Esperaaaaaa!


Dejando su brazo derecho a merced de la fuerza centrífuga, Bell hizo un puño con su mano izquierda.


Jacinto vio venir al chico, pero no podía evadir su ataque porque su cuerpo seguía atrapado en la misma posición de empuje, con su brazo derecho hacia adelante, y su brazo izquierdo hacia atrás.


El Conejo Vorpal era un temible conejo blanco asesino que acechaba en los Piso Inferiores del Calabozo. Y sin embargo, aquí estaba uno sobre el suelo. Eso fue lo que Jacinto vio cuando el miedo se apodero de él.


Cada músculo del cuerpo del chico se tensó antes de llenar el “colmillo” de su puño con cada onza de fuerza que le quedaba.

 


--¡HAAAAAAAAAAAAAAH!


Impacto.


--¿¡GeHAA!?


El puño de Bell se enterró en la mejilla de Jacinto; Ondas de choque rodaron todo el camino alrededor de la cabeza del hombre. Un segundo más tarde, sus pies dejaron el suelo.


Un fuerte golpe resonó antes de un fuerte estallido. El cuerpo del hombre golpeó el suelo con tal fuerza que voló alto en el aire en el primer rebote; lo que quedaba de su capa se rompía en pedazos mientras giraba como una peonza. Cayó de nuevo al suelo sólo para que su impulso lo lanzara hacia el cielo una vez más.


Su cuerpo se detuvo misericordiosamente tras un viaje de treinta metros por el campo de escombros. Jacinto yacía de espaldas, con los brazos y piernas extendidos como un ángel caído en medio de la pradera. Con los ojos en blanco y el cráter gigante en su mejilla, el hombre no trató de pararse.

El viento dejó de soplar mientras el silencio descendía sobre el campo de batalla.


Casandra estaba a punto de tirar a Lili de su cuerpo cuando vio el golpe final. La chica de cabello largo cayó de rodillas.


× × ×

--“ “ “ “ “ “ “ “ “ “¡—————————————————————————————!” ” ” ” ” ” ” ” ” ”


El cielo de Orario estalló en un tremendo grito.


Las campanas de la iglesia sonaron por toda la ciudad para marcar el final del <Juego de Guerra> justo cuando el golpe final había sido asestado en las ruinas del castillo.


Los demi-humanos de cada raza miraban al joven reflejado en los espejos y gritaban con todas sus fuerzas.


--¡Eina, mira eso!


--¡Bell-kun…!


Misha envolvió sus brazos alrededor de los hombros de Eina frente a la sede del Gremio.


Con sus ojos esmeralda llenándose de lágrimas, Eina olvidó su posición como empleada del Gremio y se unió a la celebración que tenía lugar a su alrededor. La ansiedad enmascarada por el refinamiento había desaparecido, la alegría pura ocupaba su lugar.


--¡Ahí está la campana final! ¡Eso fue increíble, situándose a la altura de las hazañas de los <Asesinos Gigantes>, la <Familia Loki>! ¡El vencedor de este <Juego de Guerra> es la <Familia Hestia>———!

 


Por alguna razón, Ganesha hacia poses varoniles en medio del escenario, ignorando completamente el hecho de que Ibly estaba gritando a través del amplificador de voz con tanta intensidad que su rostro podría explotar.


Su voz resonaba por toda la ciudad, envolviendo cada edificio y llegando a los oídos de cada espectador.


--¡Yahh-HAAAA!


--¡Yahh-HAAAA!


--¡Yahh-HAAAA!


Tres Dioses, que apostaron a la <Familia Hestia> en un determinado bar de la ciudad, saltaron de su mesa, celebrando sus improbables ganancias.


--“ “ “ “ “ “¡HIJOS DE PUTA!” ” ” ” ” ”


Al mismo tiempo, todos los Aventureros que apostaron a la <Familia Apolo> maldijeron con todas sus fuerzas y lanzaron sus boletos al suelo con disgusto.


--¿O-Oh? ¿¡Ojou-chan, tú también ganaste!?


Juzgando por todos los gritos de agonía, Mord había pensado que era el único que había llegado a la cima. Fue entonces cuando vio a una joven bastante feliz sentada en la esquina del bar.


El hombre se acercó a ella, tan feliz como podría ser. La mujer Beastman—Naaza—le devolvió la sonrisa, meneando su espesa cola y haciendo una V con los dedos.


--¡YESSS-SAA!


--¡YESSS-SAA!


--¡YESSS-SAA!


Los gritos de angustia eran igual de fuertes en <La Señora de la Abundancia> en la Calle Principal Oeste.


Sin embargo, Anya, Chloe y Runoa estaban saltando de alegría, chocando sus manos una y otra vez. Otras empleadas del bar se acercaron a las tres chicas, intercambiando abrazos y sonriendo junto a ellas.


--…Bell-san.


Lágrimas de felicidad inundaban los ojos plateados de Seal. Sus labios temblaban mientras su rostro trataba de expresar la intensidad de sus sentimientos de una vez.


Sus mejillas se sonrojaron cuando finalmente apartó la vista del espejo flotando frente a la pared y dirigió su atención hacia los clientes.


--¡Maldita sea, he perdido todo!


--¡Hey, Seal-chan, necesitare una maldita cerveza por aquí!

 


Se las arregló para poner su “sonrisa de negocios” mientras los clientes comenzaban a ahogar su tristeza en tanto alcohol como podían permitirse.


--¡Voy~!


Respondió con una voz brillante, dando enérgicos pasos mientras iba a tomar sus órdenes.


× × ×

--... El mocoso lo logro.


Bete prácticamente escupió esas palabras de su boca mientras escuchaba las celebraciones que venían de fuera de la sede de su <Familia>.


Le dio la espalda a la sala común y caminó hacia la salida.


--Bete, ¿Adónde vas?


--A donde quiera que me apetezca.


El hombre lobo respondió a la pregunta de Finn antes de desaparecer por la puerta.


Todos los que quedaban en la sala común intercambiaron miradas. Llegaron a un consenso sorprendentemente rápido.


--Al Calabozo, ¿Huh?


--Eso sería el Calabozo.


--El Calabozo, sin duda.


--Sin lugar a duda…


Finn y Gareth forzaron una sonrisa mientras Riviera cerraba los ojos con frustración. Tione parecía más aburrida que molesta.


Con Bete habiéndose ido, todos en la habitación volvieron su atención a los espejos. Pensando en el chico desesperado que había llegado a su puerta hace casi diez días, era difícil creer que ese conejo lamentable se había apoderado de la victoria. Nadie dijo una palabra.


Es decir, hasta que...


--… Bien por él.


--Sí…


Tiona había estado literalmente bailando alrededor de la habitación momentos antes, pero ahora la

Amazona estaba junto a Aizu mientras miraban un espejo. Poco a poco la chica de piel color trigo se giró hacia su amiga con una radiante sonrisa en sus labios.

 


La chica rubia asintió con la cabeza y vio a los amigos de Bell reunirse a su alrededor en el reflejo del espejo. Sus labios se abrieron antes de darse cuenta de lo que estaba sucediendo.


 

--Felicidades...

 


× × ×

 


El espejo más grande de la calle mostraba a los aliados del chico reuniéndose a su alrededor, agitando su cabello y felicitándolo como si fueran una familia. Otros mostraban escenas de otras ciudades superadas por la emoción de la buena batalla.


Lo mismo sucedía con los Dioses en la Torre de Babel. Varios de ellos se habían reunido, comparando notas y admirando a los niños u ofreciendo críticas en sus propias opiniones del <Juego de Guerra>.


--Wha... ha..., ¿Eh...?


Sin embargo, uno de ellos, Apolo, parecía un fantasma mientras estaba congelado junto a la mesa.


Su espejo no mostraba más que reflejos de sus niños, impotentes y arrodillados por todas las ruinas del castillo. El hecho de que no podía escapar de esta realidad lo golpeó como una pared de ladrillos.


Dio dos pasos atrás, luego otro mientras su corona de laureles caía de su cabeza.


--A—PO—LO.


Entonces, *Schreee*


Los pies de la silla de Hestia chirriaron mientras se deslizaban lentamente por el suelo. La Diosa que había guardado silencio todo este tiempo había roto su silencio.


Un aura oscura emergió mientras se levantaba de la mesa. Con la cabeza inclinada hacia abajo, nadie podía ver sus ojos detrás de sus flequillos negros. Su barbilla se levantó repentinamente, con sus ojos azules destellando mientras se clavaban en su objetivo: Apolo. *Tap, tap* Ella caminó hacia él.


--¡Hy-Hyeee!


--Espero que hayas hecho la paz contigo mismo.


La voz baja de Hestia sonaba como si fuese convocada desde los pozos más profundos del infierno. Apolo cayó hacia atrás asustado.

Bell casi le había sido robado, su hogar había sido destruido, y había sido perseguida a punta de flechas alrededor de la ciudad, entre otras dificultades.


Toda la ira reprimida que no se había permitido desahogar hasta ese momento estaba a punto de estallar dentro de ella. El Dios en el suelo podía verlo en sus ojos. Se estremeció cuando Hestia se paró sobre él, fulminándolo con la mayor intensidad. Los ojos del Dios comenzaron a humedecerse.

 


--¡Escúchame, Hestia! ¡Todo esto fue simplemente un impulso! Ese niño tuyo era tan lindo, no pude evitar pellizcarle un poco las mejillas... ¡P-Por favor, ten piedad de mí, oh Diosa del afecto! ¡Una vez estuvimos destinados a compartir la felicidad matrimonial!


--Cierra—tu—boca.


La joven Diosa cortó su súplica con la ferocidad del propio Hades.


El rostro de Apolo tomó una sombra de azul y se quedó en silencio. Incluso en el Cielo, nunca había visto a Hestia ser tan aterradora.


*Whoosh, Whoosh, Whoosh* Las coletas gemelas de Hestia se azotaban detrás de su cabeza, montando las olas de su aura. Era la prueba de lo profunda que era su rabia.


--Prometiste concederme todo lo que mi pequeño corazón deseara, ¿Verdad? Apolo, quien ni siquiera consideró la posibilidad de la derrota, había dicho eso.

Todos los demás Dioses presentes habían hecho un gran círculo alrededor de ambos, disfrutando cada segundo del clímax. No podían esperar a ver el Juicio Divino de la joven Diosa sobre el ofensor por sus pecados.


Apolo comenzó a entrar en pánico, jadeando para respirar mientras miraba a los rostros de sus antiguos aliados. Ahora sólo eran caras en la oscuridad, con dientes blancos brillando bajo la tenue luz de los espejos.

Los Dioses disfrutaban viéndolo retorcerse.


Las ropas de Apolo se arrastraron por el suelo mientras se alejaba de ellos y retrocedía hacia Hestia. Mirando hacia arriba, vio los orbes azules brillar de ira en el momento en que hizo contacto visual.


--Todo lo que posees, incluyendo tu hogar, ahora es mío. Disuelve a tu <Familia>—¡Y ve al exilio! ¡No vuelvas a poner tus pies en Orario NUNCA———!


--¡HyGAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!


Su grito provocó un escalofrío por la ciudad.


Hestia no tuvo piedad contra el peligroso Dios que casi le había quitado todo. Lejos del campo de batalla, en medio de un torbellino de emociones...

 

Otro golpe final había sido asestado.

 


× × ×

 


En las ahora pacíficas ruinas del castillo...


Bell se reunió con sus aliados dentro del castillo que ahora había perdido su salón del trono y una buena parte de su muralla exterior. Por supuesto, todos estaban entusiasmados por su victoria.

 


--Realmente derrotamos a una <Familia> que posee tanto poder... por nosotros mismos.


--Tuvimos que confiar en un truco o dos pero... Sí, podemos presumir de esto.


Mikoto y Welf intercambiaron palabras, la adrenalina todavía bombeaba a través de sus venas. Ella había tomado la peor parte de su propia Magia y él había cruzado espadas con una de los capitanes enemigos, así que ambos estaban desgastados físicamente. Sin embargo, sus rostros estaban tan llenos de vida y un sensacion de logro que nadie podía decir si sentían dolor en absoluto.


Bell se alejó de su conversación y se acercó a Lili.


--Lili... Gracias por salvarme.


--Bell-sama…


--De verdad, gracias…


La sinceridad en los ojos de Bell, a pesar de que estaba cubierto de sangre y molido a golpes, abrumó tanto a Lili que no podía hablar con claridad. Los músculos de su pequeño cuerpo se tensaron mientras ocultaba su rostro y se armaba de valor para preguntar.


--¿Lili fue... útil?


--Sí. Es todo gracias a ti que... puedo ir a casa a Orario.


Las palabras de Bell hicieron sonreír el rostro infantil de Lili.


Ella no se había sentido así desde el día en que su relación había sido reestablecida. La Hobbit se ruborizó mientras lo miraba con una sonrisa tan radiante como un girasol en floración.


--Cranel-san, debemos salir de este lugar. Los empleados del Gremio estarán aquí pronto; es necesario encontrar un lugar para descansar y recuperarse.


--Ah, seguro.


Ryuu sugirió desde debajo de su capucha, con sus ojos fijos en el hombro derecho herido de Bell.


Con el sabor de la victoria en sus bocas, el grupo hizo su camino a través de los escombros dentro de las paredes del castillo.


--… ¿...?


Sin pensar, Bell colocó su mano izquierda sobre su pecho.


Respirando hondo, agarró la cuerda alrededor de su cuello y sacó el amuleto de debajo de su camisa. Sin embargo, estaba roto.

La joya tenía una serie de fisuras parecidas a telarañas corriendo a través de ella y la cubierta de oro se estaba desmoronando. El resplandor que tenía en el momento en que Seal se lo dio se había ido.

 


... ¿Me protegió?


La Magia de Jacinto era muy poderosa. Tomar un golpe directo, como él lo hizo, debería haberlo dejado fuera de combate permanentemente.


Bell no pudo evitar sentir que este amuleto se había sacrificado para salvarlo.


Bell echó un vistazo más de cerca a la joya rota y vio algo que parecía un emblema grabado en la cubierta detrás.


Sin embargo, debido a las miles de grietas en su superficie, sólo pudo ver que era el perfil del rostro de alguien.


--¿Sucede algo, Bell? Te dejaremos atrás.


--Ah sí. Voy justo detrás de ti.


El chico dejó de moverse para mirar la joya. Welf se había dado cuenta y lo llamo.


El chico de cabello blanco asintió con la cabeza, manteniendo la mirada en la joya en su mano izquierda antes de mirar lentamente hacia el cielo.


--...


¿Quién fue el Aventurero que le dio a Seal ese amuleto? Se lo dio por una razón, para que ella se lo diera a él.

Esos pensamientos pasaron por la mente de Bell mientras miraba hacia el cielo azul.


No pudo evitar sentir que alguien que lo miraba a través de un espejo en la ciudad estaba sonriéndole en ese momento.


× × ×

Y así la cortina cayó en el <Juego de Guerra>, con la <Familia Hestia> saliendo victoriosa.


Las hazañas de los combatientes de ambos bandos se convirtieron en la charla de la ciudad. Bell y sus aliados se convirtieron en Héroes de la ciudad durante la noche. Eran el centro de atención a dondequiera que fueran después de regresar a la ciudad.


Obedeciendo las demandas de Hestia, la <Familia Apolo> fue disuelta inmediatamente. Apolo se despidió y liberó a cada uno de sus dependientes de sus contratos antes de ser escoltado fuera de la ciudad por última vez.


En cuanto a los Aventureros ahora sin <Familia>, se fueron por caminos separados. Algunos se fueron en viajes de auto-descubrimiento, otros fueron reclutados y se unieron a otras <Familias>, y algunos cayeron en la desesperación. Un pequeño grupo, incluido Jacinto, fue en contra de las leyes de Orario dejando la ciudad para seguir a su Dios.


Los efectos del <Juego de Guerra> se sintieron en muchos lugares.

 


El fervor todavía no había desaparecido, pero todavía había algo que necesitaba ser atendido.


--... Este es el dinero que se debe por la liberación de Lili, como se prometió. La pequeña chica tendió una bolsa llena de monedas de oro.

Soma, vestido con su bata sucia, tomo la bolsa sin decir una palabra.


Habían transcurrido dos días desde que terminó el <Juego de Guerra>. Lili había viajado sola a la sede de la

<Familia Soma>.


Cada Varisu que había sido reunido en nombre de Apolo ahora pertenecía a la <Familia Hestia>. Lili tomó una gran parte de él y regresó a su antigua sede para intercambiar el dinero por la <Daga de Hestia>, que había sido utilizada como garantía.


Su nueva <Familia> se ofreció a ir con ella, pero Lili se negó. Ella les dijo que tenía que ver esto hasta el final por su cuenta.


--...


Ella tenía una reputación que mantener como un miembro de su <Familia>. Soma aceptó el dinero sin problemas.


Ni siquiera examinó el contenido de la bolsa antes de sacar la daga del interior de su bata y entregársela a Lili.


Lili quedó desconcertada por la rapidez con que transcurrió este intercambio. En una habitación llena de diferentes tipos de plantas y una amplia gama de botellas de vino, parpadeó unas cuantas veces antes de enderezar su postura.


Se aclaró la garganta y se dispuso a decir su último adiós.


--Gracias por todo, Soma-sama...


No había ningún indicio de ironía o resentimiento en su voz. Quería terminar bien las cosas.


El <Estado> en su espalda claramente la identificaba como miembro de la <Familia Hestia>. Ya no tenía ninguna conexión con la <Familia Soma>.


Su holgada túnica se dobló alrededor de su pequeño cuerpo mientras Lili se inclinaba. Con su rostro hacia abajo, nunca tuvo la oportunidad de establecer contacto visual con Soma. Dio un paso atrás, se dio la vuelta, dio unos pasos más, y se detuvo un momento delante de la puerta.


--...


Soma estaba parado en la esquina de su habitación, los músculos de su rostro cambiaban como si estuviera pensando profundamente. Miró la espalda de su antiguo niño... y le habló.


--Liliruca Arde... Te he hecho algo malo.


A medio camino hacia la puerta, Lili se congeló en el acto.

 


Miró por encima de su hombro, sorprendida. La expresión del Dios estaba oculta detrás de su largo cabello mientras continuaba.


--... Asegúrate de cuidar tu salud.


Las primeras palabras que había hablado para ella.


Poco a poco, los ojos castaños de Lili comenzaron a humedecerse.


Había querido escuchar sus palabras durante mucho tiempo, pero al menos ahora, al final, estaba agradecida de escucharlas. Lili asintió, con su barbilla golpeando su hombro.


--Lili lo hará...


Le dijo con voz temblorosa al Dios que se había acordado de su nombre. Dio un último paso, y salió de la habitación.

--.....


Soma permaneció en silencio durante un tiempo después de que Lili desapareció de la vista. Finalmente, se dio la vuelta hacia los estantes de su pared.


Sacando todas las botellas de vino, las llevó a una caja de madera en la esquina de la habitación, las introdujo en el interior y cerró la tapa.


Llenando los espacios vacíos con las copas de vino ahora inútiles, los ojos de Soma se estrecharon detrás de sus largos flequillos.


Las condiciones dentro de la <Familia Soma> mejoraron gradualmente a partir de ese día.





Epilogo – La Familia Hestia


Una gran mansión estaba en medio de un amplio jardín. Hestia respiró hondo.

--¡Ta-da! ¡Este es nuestro nuevo hogar!


--Ooooooh—


--Ooooooh—


--Ooooooh—


--Ooooooh—


Bell, Lili, Welf y Mikoto se quedaron admirados por el edificio que Hestia señalaba.


Tenía tres pisos de altura; tuvieron que estirar su cuello para poder darle una buena mirada al piso superior. Hestia continuó diciendo que había pasillos cubiertos junto con más jardines en el interior. La propiedad estaba rodeada por una alta valla de hierro. Las flores y los árboles escondían la mayoría de las barras de la vista.


--Pero, ¿Está bien aceptar la sede de la <Familia Apolo>?


--Oh, sí, voló la mía en un millón de pedazos. ¡No quiero escuchar ninguna queja! Lili murmuró mientras miraba la mansión, pero Hestia la cortó enseguida.

Era un premio del <Juego de Guerra>—el edificio que la <Familia Apolo> había llamado hogar una vez era suyo. Bell estaba tan sorprendido como Welf y Mikoto ante esta mejora repentina en las condiciones de vida.


Ninguno de los mortales podía creer su suerte mientras miraban su nuevo hogar desde los jardines exteriores.


--Los que vivían aquí antes tenían... gustos extraños. ¡Así que, ya que tenemos un montón de dinero, digo que hagamos algunas remodelaciones! ¡Si tienen alguna solicitud, háganmela saber!


--¡H-Hestia-sama, humildemente solicito una casa de baños!


--¡Hestia-sama! ¿¡Me construirías una fragua!?


Mikoto y Welf no perdieron el tiempo en sugerir qué construir para reemplazar los restos de la <Familia Apolo>. Hestia se giró hacia ellos con los brazos extendidos, diciendo: “Esperen, esperen”, y sonriendo.


--Ahora que finalmente podemos levantar nuestro pecho y decir que somos una <Familia> adecuada, ¿No creen que deberíamos decidir sobre un emblema primero?


--¡Buen punto!


--¡Buen punto!

 

 


--¡Buen punto!


--¡Buen punto!


Todos los dependientes de Hestia asintieron al unísono. Bell era el más entusiasmado entre ellos. Había estado deseando tener su propio emblema de <Familia> durante bastante tiempo.


Hestia se sentó en los escalones de la mansión. Sacando un pedazo de papel y una pluma, se puso a trabajar dibujando una imagen. Bell y los demás formaron un medio círculo a su alrededor, observando cómo se movía su pluma mientras estaban hombro con hombro.


--Hehehe, pensé mucho en esto—


La pluma de Hestia no se detuvo ni por un instante hasta que giró el papel para mostrárselo a su nueva

<Familia>, sonriendo de oreja a oreja. Welf, Mikoto y Lili sostuvieron el papel en sus manos y le dieron un vistazo al diseño.


--Esto es fuego y...


--Ya veo. Esta es la idea de Hestia-sama de llamas protectoras.


--No es eso en absoluto. ¡Este emblema, es todo sobre la relación entre Hestia-sama y Bell-sama! Welf y Mikoto murmuraron entre sí, pero los ojos de Lili se crisparon con molestia.

Los tres tuvieron diferentes reacciones, pero Hestia usó su autoridad como Diosa para ignorarlas y dijo con una voz muy satisfecha:


--¿Cuál es el problema? Esta <Familia> comenzó conmigo y Bell-kun, después de todo. Por fin, el papel llego a las manos de Bell.

Sus ojos rojo rubí se abrieron de par en par mientras estudiaba el diseño del emblema.


--Kami-sama, ¿No es esto...?


Hestia se rió mientras miraba la sorpresa en el rostro del chico. Sonriendo una vez más, hizo contacto visual con Bell y dijo:

--Ahora, Bell-kun. Hoy es el verdadero debut de nuestra <Familia>.


Bell miró de nuevo el papel mientras escuchaba sus palabras. Unos momentos más tarde, le devolvió la sonrisa con una expresión tan radiante como el sol.


El chico extendió el papel otra vez para que todos lo vieran.


El diseño en el papel en sus manos consistía en una campana rodeada de llamas.









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