Capítulo 04 – Cuenta Regresiva
--¡¡Hahahahahahahahahaha!!
La risa del Catman resonó a traves de la habitación.
Mientras Ryuu-san y yo estábamos lado a lado observando, una gran gota de líquido pegajoso cayo del colmillo puntiagudo del monstruo serpiente.
Era un Lambton
Un monstruo raro de los Pisos Profundos. Su cabeza se estrechaba hacia la punta y sus mandíbulas—que se abrían verticalmente—se veían lo suficientemente amplias como para tragarse a un Orco entero. A cada lado de su boca había nueve agujeros que formaban un órgano que no se veía en otros monstruos.
Pero lo primero que noté fue el collar hecho por el hombre que se encontraba debajo de su cabeza. Brillaba con una joya roja que parecia marcarla como la “mascota” del Domador.
Su piel era azul profundo, y sus ojos ámbar rodaban sin descanso en su cabeza mientras nos miraba a Ryuu-san y a mí.
--¿¡Cómo llego hasta aquí un monstruo de los Pisos Profundos…!?
Para un monstruo de tan abajo en las profundidades del Calabozo, aparecer aquí en la <Capital del Agua> era un <Irregular> muy inusual. Mientras me quedaba boquiabierto en estado de shock ante el increíble fenómeno, el Catman nos sonrió burlonamente.
--Lo traje de <Knossos>. Es uno de los monstruos que los tipos allí capturaron. Probablemente sabes de lo que estoy hablando, ya que te involucraste con esos horripilantes monstruos que hablaban y con la <Familia Ikelos>.
--… ¡…!
Parecia saber todo sobre mis conexiones con los Xenos y la <Familia Ikelos>. Y si ese Calabozo hecho por el hombre tenía algo que ver con esto, entonces todo comenzaba a tener sentido. Aun así, un monstruo tan grande seguramente atraería la atención de otros Aventureros. Pero no había habido rumores sobre esto, y mucho menos un solo informe de avistamiento. ¡Era extraño!
Mis pensamientos debieron mostrarse en mi rostro, porque el Catman continúo hablando, con su expresión tan relajada como siempre.
--¿No has escuchado de la habilidad especial de los Wormwell3, <Pies de Conejo>?
--… ¡…!
--“Lambton” solo es un apodo, como los que tenemos los Aventureros. Ahora recordaba.
3 “Serpiente de Pozo”, lo deje asi porque se ve mejor.
Repasé mentalmente la información sobre los monstruos de los Pisos Profundos que revisé por si acaso en uno de los libros ilustrados que estudié con Eina-san antes de la expedición.
“Lambton” era el apodo que los Aventureros le habían dado a la especie. Su nombre real era Wormwell, la primera parte significaba “serpiente” y la segunda se refería a un “pozo de agua”. Mientras recordaba con sorpresa por qué ese era su nombre, Ryuu-san frunció el ceño y dijo lo que estaba pensando.
--¡Los Lambton pueden moverse entre los pisos perforando la tierra…!
× × ×
--¿¡Un monstruo que se mueve entre pisos!?
Welf grito en respuesta a la explicación de Aisha, olvidando por completo sus alrededores.
--Sí, es por eso que tiene ese sobrenombre exagerado, “Lambton”. Los caracteres escritos para eso significan “mal presagio”.
Estaban en un pasillo en el 25° Piso. Mientras el equipo se enfrentaba al mismo tipo de monstruo que Bell había encontrado dos pisos más abajo, Aisha sonrió nerviosamente.
Normalmente el Wormwell—o Lambton—vivía en el 37° Piso. Pero justo como su nombre lo sugería, tenía la capacidad de perforar verticalmente hacia arriba a través de los pisos, como si estuviera cavando un pozo a la inversa, y aparecía en pisos más altos. Eso era lo que lo hacía tan aterrador para los Aventureros.
--¿¡Quieres decir que un monstruo de los Pisos Profundos puede invadir pisos más altos…!?
Para los Wormwell, esa no era una característica irregular; simplemente era su naturaleza. No le prestaban atención al principio de niveles y en cambio se movían libremente entre los pisos. Mikoto y Chigusa, que entendieron exactamente lo aterrador que era esto, palidecieron.
--Entonces, ¿Qué tan fuerte es…?
Lili chilló, sorprendida por este encuentro con un monstruo totalmente inesperado.
--De acuerdo con el Gremio, tiene un potencial de Lv. 4.
Rara vez aparecía en los Pisos Inferiores, pero cuando lo hacía, era tan bueno como una sentencia de muerte anunciando la destrucción total para los Aventureros.
--¡¡Debes estar bromeando!!
Welf vocifero, sosteniendo su Gran Espada lista.
Bajo el control de Tark y su Látigo escarlata, el Lambton gruñendo lentamente torció su cuerpo en una posición de ataque.
Mientras la tensión nerviosa recorría al equipo, Aisha gritó una advertencia.
--¡Hagan lo que hagan, no se aferren a ese monstruo! ¡Si lo hacen, los llevará a otro piso!
Lo que no dijo fue que lo más probable era que, antes de que el desafortunado Aventurero llegara allí, serian molidos en carne picada entre el enorme cuerpo del monstruo y las paredes rocosas del túnel del Calabozo por el que se arrastraba.
En cualquier caso, en el momento en que el monstruo los capturara, estarían acabados.
--¡Acábalos, Lambton!
El Hombre Lobo Tark golpeó su látigo contra el suelo. En respuesta, la serpiente gigante gruñó ruidosamente, y entonces se lanzó hacia el equipo.
× × ×
¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
--¡Aaah!
Me lance hacia un lado para evitar la cabeza del Lambton que se lanzó hacia mí.
Con un escalofrío, me di cuenta de que fácilmente podía alcanzar todos los rincones de esta enorme habitación, que media unos veinte metros de alto y cincuenta de ancho. El cuerpo deslizante de la serpiente arranco los cristales y cúmulos del suelo y los mando volar. Mientras tanto, una ola del turbulento canal salpico sobre mí.
Pero incluso mientras estaba empapado de pies a cabeza, nunca quite mis ojos del monstruo que se retorcía al otro lado de la habitación.
--¡Es mucho más fuerte que cualquier cosa en el 27° Piso…!
El Lambton parecia aparecer misteriosamente desde su hábitat en el 37° Piso, y luego desaparecía de nuevo sin dejar rastro. Sin embargo, nunca se enterraba por debajo el 37° Piso. Eso se debía a que sería un suicidio bajar incluso un piso en el Calabozo, donde los monstruos se hacían más fuertes a medida que se descendía.
Había escuchado que muchos Aventureros habían sido eliminados cuando este monstruo con su potencial desproporcionado aparecía en un piso más alto. Incluso me pareció recordar haber escuchado que el Lambton era el más temido de todos los monstruos entre los Aventureros que exploraban los Pisos Inferiores.
El distintivo sonido que producía al excavar el suelo predecía el desastre. En efecto era un mal presagio.
¡¡De todos modos, no hay precedentes de que apareciera un Lambton en la <Capital del Agua>!!
El piso más alto en el que había sido visto era el 29° Piso. Eina-san me había dicho que sería imposible para un Lambton cavar a través de diez pisos de roca sólida.
Pero ahora las cosas estaban encajando.
Ese enorme agujero que descubrí con el grupo de Boris-san había sido hecho por este monstruo. ¡Era el camino que esta cosa había hecho mientras se movía entre los pisos!
--¡Acábalos, Lambton!
El Catman Domador azoto su Látigo contra el suelo. Tan pronto como lo hizo, el Lambton rugió y lanzo su cuerpo al aire.
--¿Wha—?
Su cabeza trazo un arco de diez metros por el espacio. Su largo cuerpo siguió, nadando por el aire con destellos de un azul profundo. Por un momento quede cautivado por la fantástica vista, fuera monstruo o no. El tiempo pareció ralentizarse. Sin embargo, incluso mientras lo hacía, mis instintos gritaron una advertencia.
El cuerpo se torció y, lentamente, la amenazadora forma fue atraída hacia abajo por la gravedad. Una sombra negra bloqueo las luces de cristal blanco en el techo, oscureciendo el lugar donde estaba parado.
Mire hacia arriba en estado de shock mientras el enorme cuerpo de la serpiente giraba hacia mí.
--¡Alejate, Cranel-san!
La voz de Ryuu-san me impulso a moverme, y me aleje con todas mis fuerzas de la forma que caía.
———————¡¡…!!
La habitación—no, lo más probable era que todo el Calabozo—se sacudió con un estruendo cuando el Lambton se estrelló contra el suelo donde había estaba parado un segundo antes.
Las ondas de choque me arrojaron al aire y mi visión se volvió borrosa.
La serpiente se estaba torciendo y excavando su camino en el suelo de roca. Incluso mientras mi cuerpo volaba sobre los cristales, la forma larga fue tragada completamente por el suelo.
Aprovechando el impulso de mi aterrizaje rodante, me levante rápidamente y logre recuperar una postura de combate. Mi sangre se enfrío cuando mire alrededor de la habitación ahora desfigurada por un gigantesco agujero.
--… ¿¡…!?
--… ¡…!
Ryuu-san y yo apuntamos nuestras armas al suelo.
Las vibraciones que emanaban hacia arriba eran incesantes. La serpiente estaba cavando en el suelo con la intención de tragarse a su presa—a nosotros—como un todo.
¿Dónde reaparecerá?
¿Desde tierra o desde el agua?
--¡Incorrecto!
El Catman se burló mientras mirábamos con recelo al suelo.
Al instante siguiente, la enorme forma emergió con un ruido aplastante desde un lado. Fragmentos de cristal volaron desde una pared cerca de Ryuu-san en el lado oeste de la habitación, y el Lambton se lanzó hacia adelante con sus mandíbulas abiertas de par en par.
--¡¡Ryuu-san!!
--¡Haaa!
Ryuu-san pareció estar en llamas mientras la serpiente se abalanzaba sobre ella. Para recuperar el tiempo perdido, pateo el suelo y, con un chasquido de su larga capa, salto hacia arriba. Se había refugiado hábilmente en el aire mientras el largo cuerpo pasaba por debajo.
Aterrizo a mi lado y fulmino al monstruo que ahora estaba cargando en el centro de la habitación.
--¿¡Los Lambton siempre son tan locos!? Pregunte, jadeando.
--Bueno, ya que son un monstruo raro, solo me he encontrado con la especie una vez. Realmente no puedo responder a tu pregunta…
Respondió vagamente, preparando su Espada de Madera.
La única vez que me había enfrentado a un monstruo tan grande fue cuando luché contra el Goliat. Pero esta cosa… Tanto sus métodos de ataque como su escala eran insanos. ¡Supongo que así es como eran los monstruos de los Pisos Profundos!
--Así que ha llegado el final, ¿Eh, Lyon? ¡Tú y <Pies de Conejo> pueden volverse más cercanos en el estómago de este chico!
El Catman se rio a carcajadas.
--No necesitamos participar en el espectáculo de nuestro enemigo. Ryuu-san me susurro por encima de mi hombro.
Me sorprendí, pero asentí rápidamente. Después de intercambiar esas breves palabras, comenzamos a correr en paralelo.
Extendí mi mano derecha hacia el Lambton.
--¡Firebolt!
Los rayos de llamas que brotaron de mi mano golpearon el rostro del monstruo y aterrizaron en uno de los nueve agujeros al lado de su boca. Por supuesto, este ataque mágico no infligió mucho daño a mi oponente de inmenso tamaño.
Aun así, los tres pares de ojos inyectados en sangre se enfocaron en mí.
¡Te tengo!
El furioso rugido del monstruo me hizo sudar, pero sin embargo, apreté mi mano en un puño.
Esta era mi primera vez luchando contra un Domador, pero incluso yo podía entender que tenía más sentido apuntar al Domador que al monstruo que estaba controlando. Dado que tenían que aprender habilidades de Domador, mi suposición era que a menudo eran más débiles que otros Aventureros.
Así que los separabas de su monstruo y los atacabas en su estado “desnudo”.
En este caso, serviría como cebo para alejar al monstruo mientras Ryuu-san actuaba como la lanza que atravesaría al Domador.
Mientras el Lambton enfocaba momentáneamente su atención en mí, Ryuu-san acelero.
Como un halcón deslizándose a través del cielo abierto, corrió hacia adelante, con su cuerpo inclinado hacia el suelo. Se deslizo a través de la estrecha brecha entre el cuerpo del monstruo y el suelo y llego junto al Domador, quién había sido obstruido por la serpiente.
--¡Jura!
--¿¡Eh!?
Su voz en respuesta a su llamada fue lamentable. Sin embargo, retorció su rostro en una sonrisa y azoto el Látigo en su mano hacia el suelo.
¡¡…!!
--¿¡Huh!?
Para mi sorpresa, el Lambton—que pensé que estaba enfocado en mí—giro su cabeza hacia el Catman. Habiendo invertido su dirección, apunto directamente a la espalda de Ryuu-san.
--¡Ryuu-san!
--¿¡…!?
Justo antes de que su Espada de Madera hiciera contacto con el Domador, Ryuu-san se vio obligada a saltar para evitar al monstruo lanzándose hacia ella.
Jura la miro de reojo mientras apenas esquivaba los colmillos de la serpiente. El Lambton no daño a su Domador, sino que se enrollo a su alrededor exactamente como si lo protegiera.
--¡Hahaha…! Así que pensaste que podrías apuntarme a mí, ¿Huh? ¿Pensaste que no estaba listo para eso?
--… ¡…!
--¡He impreso este comportamiento en mi mascota bastante bien! Se jacto aun sonriendo, mientras Ryuu-san se mordía el labio.
Mientras tanto, yo estaba mostrando flagrantemente mi asombro.
No estaba tan familiarizado con los Domadores o su profesión. Ni siquiera había visto el <Festival de Monstruos> de la<Familia Ganesha>, así que no tenía idea de lo versátiles que podían ser.
Sin embargo… ¡Este monstruo parecia increíblemente bien entrenado!
Lo único que sabía era lo que Eina-san me había enseñado, pero mi entendimiento era que, en esencia, domar a los monstruos no implicaba tanto que hicieran lo que tú querías sino evitar que se rebelaran. Se trataba de hacer que se dieran cuenta y se sometieran a la fuerza superior del Domador—en otras palabras, <Domar> era una Habilidad de sumisión.
La evidencia de eso podía encontrarse en el hecho de que los monstruos domados aún atacarían a otras personas además de su Domador. También había escuchado que era extremadamente difícil enseñarles varias órdenes.
Pero este Catman estaba controlando al monstruo como si fuera una extensión de sus propias manos y pies.
--Ryuu-san... ¿Este tipo realmente es un Domador tan increíble?
--No… quiero decir, él es uno de los mejores, pero creo que está por debajo de los Domadores de la <Familia Ganesha>. Es decir, el Jura Halmer que conocí hace cinco años lo era.
No pude ocultar mi sorpresa ante el hecho de que Ryuu-san—quien estaba conectada a su <Familia> y era una antigua rival de este hombre—también esperaba que sus habilidades fueran menores.
El Domador acaricio con ternura el resbaladizo cuerpo de la serpiente.
--Ah, mierda… es inútil… ¡Todavía tengo miedo! ¡Lyon, asquerosa <Tempestad>! Grito, incapaz de ocultar el temblor en su voz.
--¡Mira esta mano temblorosa! ¡Es como una hoja en el viento! Casi me matas una vez—¡Por supuesto que te tengo miedo!
Fue ahí cuando me di cuenta.
Su sonrisa de un momento antes era falsa y forzada.
--¡Lo recuerdo, Lyon! No puedo olvidarlo. ¡No hay manera de que lo olvide!
--...
--Cuando cierro los ojos, todavía te veo allí, arrasando en un mar de sangre el día que atacaste mi sede. Sueño con eso todos los días. ¡No he tenido una buena noche de sueño desde ese día! ¿Puedes creerlo? ¡No por cinco años!
--... ¿¡...!?
--¡Ese día, me escondí entre los cuerpos de mis compañeros sacrificados, delirando! ¡Me quede allí conteniendo el aliento y escuchándote rugir como un monstruo hasta que volaste toda nuestra sede con tu Magia! Es extraño que incluso haya sobrevivido.
Ryuu-san se quedó en silencio mientras el Catman dejaba al descubierto sus sentimientos. Yo estaba en pánico y confundido. Podía vislumbrar sus enfermas emociones de vez en cuando en el par de ojos hundidos y abiertos. No solo su brazo derecho cortado, sino incluso su brazo izquierdo se contraía en reacción al más leve movimiento de <Tempestad>.
Finalmente, lo entendí.
La muestra de miedo de este hombre a lo largo de las actuaciones y las estratagemas destructivas que utilizó para engañar a Boris-san y al resto de nosotros no fue un acto. La razón por la que inicialmente no cuestioné su terror fue porque era real.
Para él, Ryuu-san era un símbolo de su trauma.
<Tempestad>—la Elfa que le había cortado el brazo, la oreja y lo llevó al borde de la muerte—era más aterradora que nadie o cualquier otra cosa.
--Si tuviera que enfrentarte solo, me mearía en los pantalones. ¡Es por eso que tengo al monstruo luchando en mi lugar! ¡Es más fuerte que yo, esta linda mascota mía!
Todavía temblando de un incontrolable miedo, el Domador azoto su látigo. El Lambton se abalanzo sobre nosotros otra vez, dejando al descubierto sus colmillos.
El Catman se rio mientras luchábamos para defendernos del monstruo bajo su mando. Mientras tanto, el monstruo se movía con gran precisión y rapidez de acuerdo con la voluntad de su Domador, tanto atacando como defendiendo.
Pero dudaba que las Habilidades del Catman fueran las únicas responsables de todo esto.
No—tenia algo que ver con el collar alrededor de su cuello y el Látigo escarlata. Eran Ítems Mágicos.
× × ×
--¡Acabalos, Lambton!
Ante el sonido de la voz del Hombre Lobo Tark y el chasquido de su Látigo, el Lambton cargó hacia adelante. Ante su imparable avance, Aisha optó por retirarse.
--¡Entren en ese pasillo lateral!
Lili y los demás se lanzaron justo a tiempo para evitar la embestida de la masiva forma retorciéndose dirigiéndose hacia ellos, aplastando el estrecho pasaje a medida que avanzaba.
Un fuerte chirrido llenó el corredor que acababan de dejar mientras el cuerpo blanco azulado se deslizaba por el suelo. Los gritos de los monstruos aplastados debajo de su vientre resonaron por el pasillo.
Haruhime palideció, abrumada por el disgusto visceral.
--Todo lo que tiene que hacer es precipitarse hacia nosotros ...
Gritó Welf.
--... ¡Y estaremos acabados!
Gritó Ouka, terminando su oración. Ambos miraban las fisuras que se extendían a través de la entrada al pasillo mientras el enemigo avanzaba.
Se había dado la vuelta rápidamente y ahora se dirigía al equipo quienes estaban en pánico.
--¡No podemos luchar contra eso aquí! ¡Retirada!
Estarían en una enorme desventaja luchando contra un monstruo de ese inmenso tamaño en su ubicación actual. Aisha—quien frecuentemente había luchado en los Pisos Profundos a donde la <Familia Ishtar> había dirigido sus expediciones—rápidamente se rindió en una batalla inmediata y en cambio puso toda su energía en el retiro.
--¡Hey camarón, encuéntranos un campo! Gritó
--¿¡Un campo!? ¿¡Qué quieres decir!?
Lili gritó en respuesta, cambiando de color.
--¡Una habitación sin salida en el 25° Piso! ¡Mientras no haya un río en ella, tendrá un campo! ¡Llévanos allí! En otras palabras, Lili necesitaba mirar el mapa.
El equipo se retiró tan rápido como pudo, logrando entorpecer los movimientos del Lambton a través de los repetidos disparos de flechas de Mikoto y Chigusa y la Daga Mágica de Daphne.
--Hey, no nos está siguiendo. ¡¡Desapareció!! Welf grito, mirando por encima de su hombro.
--No, Welf-dono… ¡Todavía está aquí!
Mikoto respondió, usando su Habilidad <Yatanokurogarasu>.
--¡Se enterró bajo tierra! Está subiendo desde abajo—¡¡No, desde un lado!! ¡Disparen! Aisha gritó a todo pulmón, sintiendo las vibraciones.
Un segundo después, el Lambton irrumpió a través de la pared junto a ellos y se lanzó hacia adelante.
¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
--¿¡Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!?
--¡Esta cosa es insana!
--¿¡Los Pisos Profundos están llenos de este tipo de monstruos!?
El grito de Haruhime, el desesperado alarido de Daphne y la pregunta horrorizada de Ouka llenaron el pasillo mientras evadían a duras penas a la serpiente. A estas alturas, Haruhime no era más que un equipaje que reducía la velocidad del equipo, así que Aisha le dijo que arrojara su mochila y la arrojo sobre su hombro derecho. Ella chasqueó la lengua mientras miraba hacia atrás al monstruo que se acercaba.
Nos han bloqueado totalmente la opción de seguir a esos Aventureros. ¡Bell Cranel nos pidió que los vigiláramos, pero ahora realmente estamos acorralados!
Maldiciéndose internamente, la única Aventurera de Segunda Clase del grupo buscó alguna salida.
× × ×
Mientras tanto, de vuelta en el pasillo del que Aisha y los demás habían huido, Tark y sus tres compañeros celebraban.
--¡Hahaha…! ¡Este Ítem Mágico es asombroso! No puedo creer que incluso los monstruos de los Pisos Profundos me obedezcan… ¡Gracias, <Evilus>!
Tark miraba el Látigo escarlata con la joya fijada en un extremo, intoxicado con una falsa sensacion de omnipotencia. El Item Mágico había sido creado por los Remanentes de <Evilus> que se escondían en
<Knossos>. El misterioso cristal—o más precisamente, el bulto maldito—había sido creado como una forma de convencer a los compradores de los Xenos y otros monstruos que habían sido contrabandeados por los cazadores de la <Familia Ikelos> de que el “producto” que estaban comprando era seguro.
Adjuntándole collares a juego a los monstruos, los Ítems Mágicos prohibidos permitían a los Domadores menos poderosos, o incluso aquellos sin ninguna habilidad, subordinar a los monstruos. Jura se había aprovechado de los recientes eventos en <Knossos> para sacar a escondidas todos esos valiosos Ítems, que eran extremadamente efectivos, pero no podían ser producidos en masa.
--Cuando escuché el plan de Jura, pensé que estaba loco… Pero puede funcionar. ¡Si estas cosas funcionan tan bien, puede funcionar!
El joven Hombre Lobo—quien originalmente había pertenecido a una banda de pequeños criminales que no tenían nada que ver con <Evilus>—había olfateado algo lucrativo en el último miembro restante de la <Familia Rudra>, Jura. Ahora que veía los efectos del Item Mágico con sus propios ojos, estaba listo para jurar su lealtad.
Estaba decidido no solo a incriminar a la vieja enemiga de Jura, <Tempestad>, sino también a asegurarse de que todo el plan del Catman se hiciera realidad.
--Ahora es nuestra oportunidad de actuar! ¡Hagan lo que Jura ordenó! Los tres Aventureros que llevaban mochilas asintieron.
Dejando atrás el Lambton como su regalo de despedida, el grupo abandonó la escena.
× × ×
--¡Haruhime, necesitamos <Impulsos de Nivel>! ¡Comienza a cantar! Ordeno Aisha.
--¿Te refieres a <Kokonoe>? ¿Para Mikoto-sama y para todos?
--¡Dos es suficiente! Si te agotas ahora, estaremos en problemas más tarde. ¡Por ahora, simplemente dáselos a
<Ignis> y a <Masuratakeo4> en la vanguardia!
El equipo había llegado a una habitación sin salida gracias a la guía de Lili. Tan pronto como llegaron allí, Aisha comenzó a escupir órdenes, incluida una para darles <Impulsos de Nivel> a Welf y Ouka. Era la única entre ellos con experiencia en explorar los Pisos Profundos, y no había permitido que Lili o Daphne tomaran el mando. Su situación era demasiado crítica—como había quedado claro por el tono áspero de Aisha. Además, tenía una comprensión detallada del equilibrio interno del equipo, obtenida de su posición habitual al mantenerse al margen.
--¡Primero esa Especie Mejorada, ahora esto… seguro que no me aburro cuando estoy con ustedes! Bromeó, formando una sonrisa en su boca mientras blandía su gran Podao.
--¡Nunca soñé que la Amazona <Berbera> estaría diciéndome esas palabras!
--Sí, seguro que es inesperado… Un honor, ¿Deberíamos decir?
Ouka y Welf bromearon con ella mientras las partículas de luz del <Impulso de Nivel> de Haruhime los rodeaban. Estaban a ambos lados de Aisha, sosteniendo su Gran Espada, Hacha de Batalla y escudos preparados.
Con sus combatientes más fuertes en la vanguardia, el grupo estaba preparado para luchar contra el monstruo de los Pisos Profundos.
--… ¿Esta es la calamidad?
--¡Casandra, deja de espaciar!
Cuando la profetisa de la tragedia se quedó aturdida, el telón se levantó en la batalla.
—————¡¡…!!
Como si resonara con el rugido de la serpiente, el collar alrededor de su cuello pulsó con luz, y el monstruo tembló.
× × ×
--Fue realmente una molestia traer a esta cosa a este piso.
4 Ese es el Alias de Ouka.
Ryuu-san y yo esquivábamos frenéticamente mientras el Lambton retorcía su largo cuerpo y atacaba brutalmente, respondiendo al azote del látigo en el suelo.
--Por supuesto, fue capaz de cavar su camino hasta aquí el mismo, pero el problema era ese cuerpo. Es muy fácil de detectar. Tuve que hacer que se tragara a todos los Aventureros que lo vieron.
--… ¡…!
--La parte más difícil fue sacarlo de <Knossos>.
El Catman me miro mientras yo apretaba los puños en respuesta a su casual confesión de asesinato.
--<Pies de Conejo>, después de que te enredaras con la <Familia Ikelos>, decidí que era mejor salir de
<Knossos>. Gracias a ti—no, comenzó cuando Dix lo estropeó—pensé que el Gremio finalmente llegaría a mi escondite. ¡Y lo hicieron!
Gritó Jura.
--Una vez que el lugar en el que habíamos estado escondidos en silencio se había ido, no había ninguna garantía de que estuviéramos a salvo… Ahí fue cuando comencé a seguir adelante con mi plan.
Una onda de choque de los movimientos de la serpiente me mandó a volar. Cuando aterrice, mire por encima del hombro y le hice una pregunta.
--¿¡Desde entonces!?
--Sí. No pensaste que habíamos logrado mover a los monstruos aquí desde ayer, todo con Lyon persiguiéndonos, ¿verdad? Comenzamos por esconder dos Lambton en este piso.
--¿Wha…?
--Ya ves, mientras los mantuviéramos tranquilos bajo el agua, ninguno de los otros Aventureros los encontraría. Oh, y quien sabe, Tark y sus chicos podrían estar atacando a los Aventureros en este momento. Porque les di uno de estos Látigos.
--… ¡…!
Mientras asimilaba esas palabras impactantes, el Catman continuó.
--Hace dos días, cuando las fuerzas del Gremio finalmente se arremolinaron en <Knossos>, estábamos a punto de hacer avanzar nuestros planes y sacarlos de allí… Pero Lyon estaba en el grupo y me vio.
Sus ojos estaban llenos de un profundo odio mientras miraba a Ryuu-san.
--Me perseguía, así que usé a Jan y a Tark para hacer algo al respecto. Sabía que nos seguiría hasta este piso, así que incite a las personas en Rivira para detenerla.
Supongo que cuando evadió temporalmente a Ryuu-san y escapó de <Knossos> al 18° Piso, su primer paso fue enviar a sus dos subordinados a Rivira. Pero uno de ellos fue capturado e interrogado por Ryuu-san, lo que la llevó a dirigirse lo más rápido posible al 27° Piso.
Y luego Tark, quien se había escapado sin que ella lo notara… debió haber decidido usar a su amigo. Mató al herido Jan, haciendo parecer que <Tempestad> era la asesina, y corrió a decirnos a Boris-san y a mí en Rivira. Después de eso, encabezó la formación de un equipo de caza para perseguir a <Tempestad>, tal como el Catman lo había ordenado.
Todo esto era una mera especulación de mi parte, pero sin embargo me ponía enfermo. Y estaba bastante seguro de que debía estar en lo cierto.
--¡Pensé en usar como señuelos a los chicos que me acompañaron hasta el 27° Piso para alejarte a ti y a Lyon!
¡Pero luego cuando el grupo de Rivira finalmente bajó aquí, los volé a todos al mismo tiempo con las explosiones!
--… ¡…!
En otras palabras, sacrificó a sus compañeros para mantener de su lado a los residentes de Rivira y hacer que temieran a <Tempestad>.
La ira se extendió sobre el rostro de Ryuu-san mientras escuchaba la clara explicación de nuestro oponente.
Yo también sentí miedo y disgusto hacia este hombre que estaba dispuesto a usar cualquier medio para lograr sus objetivos.
Pero… ¿Por qué nos estaba diciendo todo esto ahora? ¿Para demostrar su propia calma? ¿Para molestarnos? O… ¿Para ganar tiempo?
Mientras estaba aquí desconcertado, una cola cayo desde arriba de mi cabeza y se estrelló contra el suelo con un impacto aún más fuerte que los otros hasta ahora.
--¡Argh!
Salte tan lejos como pude. Mientras recuperaba el aliento, Ryuu-san aterrizo a mi lado.
--Como sospechaba, Jura ha estado alimentando a este monstruo con Piedras Mágicas para mejorarlo ...
--… ¡…!
Sus palabras me hicieron darme cuenta de que teníamos una larga batalla por delante. Sería casi imposible alcanzar la Piedra Mágica dentro de un cuerpo tan grande. Correr el riesgo de intentar un solo golpe mortal no funcionará. Probablemente tenía más sentido tratar de inclinar la balanza con Magia, incluso a costa de una gran tensión mental.
Actuar como un muro no funcionará frente a los poderosos ataques de nuestro oponente… Pero, ¿Qué pasaría si Ryuu-san y yo usábamos el <Canto Concurrente> y la <Carga Concurrente> para convertirnos en una fortaleza viviente? ¿El Domador nos dejaría realizar una estrategia tan obvia…?
Estaba recurriendo a toda mi experiencia pasada para intentar encontrar la mejor estrategia posible. Sin embargo, lo siguiente que dijo Ryuu-san me tomo totalmente desprevenido.
--… Pero ya he descubierto la conexión entre las órdenes de Jura y los movimientos del monstruo.
No podía creer que Ryuu-san ya hubiera entendido los patrones de comportamiento que el Domador había impreso en su monstruo—en otras palabras, la relación entre los movimientos del Látigo y las acciones del Lambton.
¿Cómo lo había descubierto en tan poco tiempo?
--Una opción es destruir el Item Mágico, pero una vez que el monstruo se libere de su control, se volverá loco y será una molestia tratar con él. Lo inmovilizare por la fuerza.
--¡Uh, okay, lo tengo! P-P-Pero, ¿¡Cómo ...!?
--Jura desconfía de mi Magia, así que lo mataré con mi arma.
Ignorando mi confusión, Ryuu-san paso su dedo por su Espada de Madera.
--Cranel-san, tú distráelo mientras lo mato.
--¡O-Okay, lo tengo!
--Su único comportamiento realmente molesto es su capacidad de excavar bajo tierra. Si lo ves intentando hacer eso, usa tu Magia de Lanzamiento Rápido para bloquearlo. Creo en ti.
La Aventurera de Clase Alta endurecida por la batalla hablaba inquebrantablemente incluso ante este monstruo abrumador.
--He luchado contra un Lambton antes. No hay razón para pensar que nos puede vencer.
El piso alcanzado que Ryuu-san—o más bien la <Familia Astrea>—había registrado en el Gremio era el 41° Piso. Realmente era una increíble guerrera experimentada en la lucha en los Pisos Profundos. Me impresionaron sus poderes de observación y comprensión, su inteligencia para desarrollar y proponer una estrategia sin dudar, y más que nada la determinación que subyacía en sus decisiones y acciones.
Tenía un largo camino por recorrer antes de que mi habilidad como Aventurero alcanzara la suya.
--Ocupémonos de esto rápidamente para poder capturar a Jura.
Con las llamas de la irá aun ardiendo en su pecho, la Elfa se transformó en una flecha de tempestad.
--¡¡...!!
Al mismo tiempo, comencé a correr en la dirección opuesta.
Los múltiples ojos del monstruo giraron en su cabeza, siguiéndonos mientras nos separábamos a la izquierda y la derecha.
Con el fin de atraer más atención hacia mí, aumente mis ataques, usando mi agilidad y velocidad para confundirlo.
--¡Haaah!
¿¡Ergh!?
En esa apertura debido a la distracción, Ryuu-san se precipitó valientemente hacia el pecho del enemigo.
Anticipando cada movimiento del monstruo, esquivo cada uno de sus golpes defensivos con la diferencia de un pelo, canalizando la fuerza de sus cargas en su Espada de Madera. Escamas volaban en todas direcciones, y la piel del monstruo se volvía cada vez más irregular. El suelo vibraba como si lo estuviera golpeando con un enorme martillo de hierro, produciendo un sonido de agrietamiento que se deslizaba por mis tímpanos.
Mientras tanto, deslicé a <Hakugen> de mi mano izquierda en su funda y extendí mi mano ahora vacía hacia mi pierna izquierda. Muy silenciosamente, extraje varios Ítems de la funda de mi pierna y los inspeccioné.
Había una Poción Superior, una Poción Mágica, un antídoto y dos viales de Poción Dual Superior. No escatime en la cantidad que use.
Luego endurecí mi resolución y comencé a cargar.
<Argonaut>.
Partículas de luz de color blanco puro se reunían alrededor de mi mano izquierda mientras comenzaba la
<Carga Concurrente>.
Tomaría al menos dos minutos de carga para derrotar a un monstruo de Gran Tamaño tan inmenso. Pero mi trabajo en este momento no era aniquilarlo. ¡Era apoyar a Ryuu-san!
--¡Mierda! ¡Entiérrate, Lambton!
El Catman, viendo que el monstruo estaba sufriendo bajo los ataques de Ryuu-san, azoto su látigo. Era la orden que estaba esperando.
Instantáneamente extendí mi mano izquierda. Había cargado durante veinte segundos.
Apuntando a la cabeza del enemigo, que estaba intentando enterrarse en el suelo lo más rápido que pude, dejé escapar un grito.
--¡<Firebolt>!
Un enorme rayo de llamas rodeado de partículas blancas de luz dividió el suelo entre el piso de cristal y el Lambton.
¿¡OOOOOOOOOOOOOOOO!?
Lanzada hacia atrás por la explosión, la serpiente se retorcía en el suelo.
Aprovechando el momento en que el monstruo—habiendo fracasado en su intento de excavar—se retorcía de dolor, Ryuu-san aumento la velocidad de sus ataques.
--¿¡Whoa!?
Adelante, diagonal izquierda, lateral, diagonal nuevamente.
Tanto el Catman como yo estábamos boquiabiertos ante Ryuu-san mientras se lanzaba y se desviaba, desatando una serie de ataques consecutivos. Su velocidad aumentaba con cada empuje, y ahora se estaba moviendo tan rápido que prácticamente dejaba una imagen residual.
Si pudiera verla desde arriba, estaba seguro de que sus estocadas y retiros formarían una estrella de cinco puntas que encerraba al monstruo en su centro.
La ininterrumpida cadena de feroces golpes de su Espada de Madera levanto el enorme cuerpo de nuestro oponente del suelo.
No había duda—a medida que aumentaba la velocidad de sus ataques, también lo hacia su ferocidad.
--¡¡Haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!
Su espada brillo con la luz verdeazulada de su Habilidad.
Finalmente, lanzo un golpe decisivo en diagonal sobre su pecho, lanzando su forma gigante contra la pared.
—————¿¡…!?
Mis ojos prácticamente se estaban saliendo de mi cabeza, y los del Catman estaban llenos de horror, como si estuviera viendo el regreso de su peor pesadilla.
¿Realmente acababa de mandar a volar el cuerpo de un monstruo de ese inmenso tamaño?
Los repugnantes cabeza y cuello, que habían estado chillando en agonía y convulsionando, cayeron al suelo. Cristales desmoronados enterraron el masivo muerto.
Ya sea que estuviera muerto o simplemente inconsciente, estaba demasiado atónito incluso para aclamar la increíble habilidad de <Tempestad> para derrotar a un monstruo tan inmenso con solo su arma.
Supongo que el Catman, quién estaba enraizado en el suelo, debía sentirse de la misma manera.
--Jura, eres el único que queda… se acabó.
Ryuu-san blandió su espada, cruzo la habitación ahora quieta y camino hacia el Catman. Volviendo a mis sentidos, la seguí. Recuperando mi energía rápidamente con una Posición Dual Superior, estaba a su lado frente a Jura.
Sus compañeros se habían ido, y también el monstruo que había domado. Estaba demasiado traumatizado para oponer resistencia contra Ryuu-san. Como ella había dicho, este era el fin.
Con su temblorosa mano restante, bajo los ojos ante la penetrante mirada de Ryuu-san. Y entonces, con su cabello escondiendo sus ojos, sonrió lentamente.
× × ×
--¡Vanguardia, manténganse firmes! ¡Sólo uno más! La voz de Aisha resonó a través de la habitación.
Welf y Ouka apretaron los dientes, mantuvieron sus escudos inclinados y lograron lanzar al monstruo fuera de su línea de ataque. Todos sus cuerpos estaban tensos y sangre brotaba de sus heridas, pero sus brazos y piernas, envueltos en la luz del <Impulso de Nivel>, no mostraban signos de rendirse. Los duros escudos hechos de Valmar Blanco también se mantenían ante la tarea. De inmediato, Casandra aplico Magia Curativa en ellos.
El Lambton rugió confundido frente a este muro defensivo, que había logrado mantener la línea a través de puro valor y habilidad simple y precisa sin importar cuán desesperadamente se lanzaba contra ellos.
Flechas y otras armas afiladas perforaban las fauces abiertas incluso mientras rugía.
En la parte superior de su boca había dieciocho agujeros, nueve a la izquierda y nueve a la derecha. A estas alturas, ya estaban marcados con heridas de puntas de flecha, cuchillos arrojadizos y de la gran Podao de Aisha.
Esos agujeros le daban al Lambton una habilidad extraordinaria para sentir el calor. De hecho, eran estos agujeros los que le permitían al monstruo ubicar con precisión a los Aventureros incluso cuando estaba bajo tierra. Debido a que estos órganos también le permitían distinguir entre humanos y monstruos al reaccionar a las Piedras Mágicas y detectar con gran sensibilidad el uso de la Magia y <Espadas Mágicas>, podía escapar bajo tierra según fuera necesario, lo que lo hacía extremadamente difícil de combatir. Incluso ahora, el Lambton estaba constantemente escondiéndose bajo tierra, frustrando los intentos de Lili y los demás de usar sus
<Espadas Mágicas>. A menos que se usara Magia de Lanzamiento Rápido, probablemente sería difícil asestar un golpe en el monstruo.
Por todas esas razones, Aisha apuntó primero a los agujeros en su cabeza.
Mientras Welf y Ouka literalmente estaban poniendo sus vidas en la línea para contener los ataques del enemigo y distraerlo, Aisha trabajaba junto con Mikoto y los demás en el centro para destruir los agujeros.
La habitación sin salida a la que Lili los había llevado era un campo de cristales, con columnas de cristal brotando a traves de él como arboledas. No había tal cosa como un obstáculo para el Lambton, quien podía atravesar los pisos y las paredes del Calabozo, pero las grandes formaciones de cristal ciertamente desaceleraban sus movimientos. Mikoto, Chigusa, Lili y Daphne derramaron sus ataques sobre el monstruo herido.
Una y otra vez huía bajo tierra, convirtiendo lentamente gran parte de la habitación en una llanura plana. Solo un agujero permanecía intacto encima de su cabeza.
¡¡EEYAAAAAAAAAAA!!
--¡Ahora, Chigusa-dono!
Mikoto—con su carcaj ya vacío—gritó cuando Ouka y Welf apartaron al monstruo del camino.
Chigusa, quien estaba escondida en una de las arboledas de columnas de cristal restantes, apuntó su tenso arco y flecha hacia la serpiente. Solo su ojo izquierdo se asomaba por detrás de su flequillo.
Al igual que Mikoto, Chigusa había entrenado con Takemikazuchi y era una combatiente completa. Era tímida y quizás no se adaptaba bien al papel de Aventurero, pero había una habilidad en la que superaba a Mikoto—el tiro con arco.
--Certero y mortal—
Susurrando el encanto del Dios de la Guerra, Chigusa soltó su cuerda de arco y su concentración simultáneamente.
<Kokutoba>, la flecha que Welf había forjado para ella con sus habilidades de Herrero de Clase Alta, silbo atraves del aire y aterrizó en el último agujero intacto del Lambton.
¿¡…!?
--¡Buen trabajo!
Aclamó Aisha, pasando de la defensa al ataque.
Para un Lambton, perder los agujeros en su cabeza era equivalente a estar cegado. Esa fue la estrategia de Aisha, destinada a aprovechar tanto los números superiores del equipo como la topografía favorable. Todo se basaba en su fe en la capacidad de disparo altamente precisa de los combatientes en el centro.
El Lambton ya ni siquiera podía excavar bajo tierra. Mientras la vanguardia presionaba hacia atrás al monstruo que se retorcía y arrasaba, la Amazona completó su <Canto Concurrente>, saltó hacia atrás y oscilo su Podao contra el suelo.
--¡<Hell Kaios>!
La Magia, con toda la fuerza de la energía de Aisha detrás de ella, fue liberada.
La ola cortante impregnada de poderosa Mente se transformó en una guillotina de cuatro metros y se lanzó hacia adelante. Desatado en el costado del monstruo, el arma mortal aterrizó directamente en el collar escarlata, y luego siguió avanzando.
El Lambton pereció, incapaz de siquiera soltar un grito de muerte cuando la cuchilla cortó su cabeza, con el Item Mágico y todo.
--¡¡Sí!!
--¡Derrotamos a un monstruo de los Pisos Profundos!
--El grandote y yo en la vanguardia estamos bastante golpeados… pero lo hicimos.
--¡Ouka! ¿Estás bien?
--¡También conseguimos Botín!
--No puedo creer lo codiciosa que eres, Liliruca…
Welf apretó su puño ante la espléndida derrota del monstruo de los Pisos Profundos, y Mikoto sonrió mientras se limpiaba la sangre del rostro.
Welf y Ouka fueron los más golpeados del grupo, ya que se mantuvieron como un muro contra los ataques del Lambton, y sus escudos también estaban bastante abollados. Mientras Chigusa les traía pociones, Lili recogió alegremente el <Colmillo Afilado> y el <Caparazón Craneal> del Lambton, junto con su Piedra Mágica extremadamente pura. Sólo Daphne parecía aburrida.
Mientras tanto, Aisha entrecerró los ojos, como si estuviera muy orgullosa de haber estado a la altura de su reputación, y sonrió con alivio.
--Casandra-sama, tire mi mochila con todos mis Ítems en ella, ¿Te importaría aplicar tu Magia Curativa en todos? Lamento ser tan inútil…
Haruhime dijo avergonzada, mientras se dirigía a la solitaria Sanadora del equipo en busca de ayuda.
--¿Casandra… -sama?
La chica permaneció en su lugar, como si no hubiera escuchado nada.
¿Esto es… la calamidad?
Miró a los miembros de su equipo, rebosantes de emoción por su victoria, y al cadáver del monstruo, que en su mayor parte ya estaba convertido en ceniza.
¿Esto es todo?
En un momento dado, Casandra creyó que el monstruo de los Pisos Profundos era la calamidad de la que su sueño profético le había advertido, pero esa creencia se había volcado.
No había sido lo suficientemente amenazador No había sido lo suficientemente aterrador No había provocado suficiente desesperación. Había terminado demasiado rápido.
Simplemente no parecía digno del término catástrofe.
--Esto no es.
Murmuró, decidiendo dentro de sí misma que esto no era la realización de su sueño. Por el contrario, si su sueño no hubiera sido más que esto, cuán aliviada habría estado.
Pero las escenas que había visto en su sueño habían sido mucho más crueles y siniestras. No había esperanza de ser salvado.
¡Esta no es la calamidad…!
No. La verdadera desesperación aún estaba por delante de ellos.
× × ×
--Heheheh… ¡¡Hahahahahahahahahahahahaha!!
Una carcajada se derramo del Catman como si su boca estuviera rota, su hombro sin brazo se sacudía hacia arriba y hacia abajo. Su cuerpo se doblaba como si tuviera un ataque, y su cola—que estaba cortada hasta la mitad—se sacudía detrás de él.
Ryuu-san y yo miramos a Jura, quien debería estar encogido de miedo en un rincón, mostrando esta ridícula exhibición.
--¿Crees que se acabó? Te equivocas. ¡¡Este solo es el principio!! Rugió de risa, lágrimas se acumulaban en las esquinas de sus ojos.
--¿Quieres saber por qué elegí este lugar para la “ceremonia”, Lyon?
--¿¡De qué estás hablando…!?
--¡La <Capital del Agua> está vinculada a través de esta zona! ¡Toda la zona conectada por la <Gran Catarata> es como un piso! ¡El daño en un solo lugar se comparte en todas partes! ¡Al menos eso es lo que piensa el Calabozo!
Ryuu-san se estremeció como si acabara de ser golpeada por un rayo.
¿Daño? ¿Compartido? ¿El Calabozo… piensa?
Parecia que era el único que no entendía lo que estaba pasando. La vulgar risa del Catman resonó atraves de la habitación.
--No importa si la explosión es en el 25° o 27° Piso… ¡Para el Calabozo, es como si las heridas estuvieran en el mismo piso!
La expresión de Ryuu-san se transformó.
--¡Incluso usé la Magia que liberaste!
--¡¡De ninguna manera…!!
--¿Pensaste que todo todavía estaría bien con este nivel de daño? Él sonrió, y un segundo después—
*¡Boom!*
El techo de la habitación en la que estábamos tembló.
--Me perseguías tan desesperadamente—¡Pero solo soy un señuelo! Fragmentos de cristal caían sobre nosotros.
Parecia que hubo una explosión en uno de los pisos más altos, como si continuara la serie de explosiones que ocurrieron en este piso.
El 25° Piso estaba gritando.
--Detente…
Ryuu-san dijo, mirando hacia el techo mientras yo estaba atónito.
--¡¡Detente!!
Por primera vez, su voz había perdido la calma. Estaba gritando en pánico.
El Catman la ignoro.
-- —¡Hazlo, Tark!
Grito.
× × ×
--*¡¡Huff… puff… huff…!!*
Mientras el Hombre Lobo corría por el Calabozo, arrancó las mochilas de sus compañeros y dispersó bolas de color rojo brillante dentro de los pasillos del piso.
Ignorando a los monstruos que los perseguían, el pequeño grupo de hombres siguió corriendo y dispersando más bolas rojas.
--O-O-Ok, aquí vamos… ¡Voy a encenderlos ahora!
Habiendo arrojado todas las bolas, se refugiaron y sacaron sus <Espadas Mágicas>.
Los Ítems que miraban eran <Kaenseki>. Recogidos como Botín de los monstruos llamados <Roca de Fuego>, un tipo de monstruo de los Pisos Profundos, tenían un fuerte poder incendiario y explosividad incluso cuando se usaban sin refinar.
--¡Fuego!
En cuclillas en un pasillo del 25° Piso lleno de monstruos, Tark y sus compañeros apuntaron a las bolas rojas y oscilaron sus <Espadas Mágicas>.
Las llamas que se dispararon desde sus extremos se extendieron, y los <Kaenseki> brillaron. Un momento después, una explosión masiva sacudió el Calabozo.
—¡OOOOOOO!
Los monstruos que habían estado siguiendo al grupo de Tark fueron tragados por la bola de fuego.
Sin embargo, no se detuvo allí.
Los <Kaenseki> que habían dispersado al azar por los pasillos se encendieron como una mecha, explotando y extendiendo las llamas más y más lejos, destruyendo un pasillo tras otro.
Monstruos ardientes y columnas de cristal derretido fueron arrastrados por el torbellino de la destrucción.
× × ×
--¿¡…!?
--¿¡Qué está pasando!?
Las ondas de choque habían llegado al lugar en el mismo piso donde Aisha, Welf y el resto de su grupo estaban parados.
× × ×
Mientras tanto, dos pisos más abajo, los Aventureros miraron hacia arriba cuando las estruendosas explosiones les llegaron.
--¿¡B-Boris!?
--¿¡Que es esto!? ¿¡Que está pasando!?
Por encima de ellos, las paredes de cristal volaban, los pisos se abrieron, los techos se derrumbaron y los canales se desbordaron en caos.
× × ×
Una sección del 25° Piso que estaba conformado por varias capas se derrumbó por completo, habiendo perdido sus soportes.
--¡¡El piso se está derrumbando…!!
--¡Corran! ¡¡Corran!!
Welf y el resto de su grupo huyeron desesperadamente para evitar ser arrastrados por la estructura que colapsaba.
En la enorme caverna, la <Gran Catarata> escupió una masa de escombros de cristal y cadáveres de monstruos, hinchándose y rugiendo como una ola gigante.
El grito del Calabozo era interminable.
× × ×
Las explosiones continuaban.
Mientras las luces parpadeaban y los cristales en la habitación vibraban y saltaban arriba y abajo por los impactos, el Catman se paró frente a nosotros riendo.
--¡Sabía que me perseguirías como a una loca! ¡Es por eso que soy el señuelo! ¡El plan era que una vez que casi terminara de destruir el 27° Piso, Tark se haría cargo del 25° Piso!
Estaba gritando alegremente mientras los cristales caían del techo a su alrededor.
--Mientras me perseguías tan frenéticamente, mis subordinados estaban poniendo las bombas en el otro piso. Entonces, ¿Cómo se siente ser burlada, eh?
Un escalofrío recorrió mi espalda mientras el Catman volvía a reír ruidosamente a pesar de lo que sucedía a su alrededor. No podía seguir con su lógica.
¿Bombas?
¿Destruir el 25° Piso?
¿Qué estaban tratando de hacer estos tipos?
--No prestaste atención cuando tiré esas bombas hace un rato, ¿Verdad? Fuiste descuidada, ¿Cierto? ¿No es así, Lyon? ¡Hahahaha! Te atrapé, ¿Verdad?
En el siguiente instante, Ryuu-san—quien había estado mirando al techo aturdida—miro y se precipito hacia el Catman.
--¡¡JURAAAAA!!
Sujeto la camisa de su pecho y lo tiro al suelo.
--¿¡Te das cuenta de lo que has hecho!? ¿¡Te das cuenta!? Grito.
Su puño temblaba, como si estuviera tratando de contener sus emociones.
El Catman seguía sonriendo a pesar del golpe que había recibido y no respondió a su pregunta. En cambio, continúo gritándole.
--¿Pensaste que solo estuve holgazaneando en estos cinco años desde que arruinaste mi vida? ¡No, estaba ocupado investigando! ¿Dónde estaba el mejor lugar para invocar a la desesperación? ¿¡Cómo podría hacerlo!?
--¿Huh?
--¡Todo el tiempo, estaba pensando en cómo podría aplastar ese bello rostro tuyo!
-- —¡¡Aaaaaaaaaaaaah!!
La angustiada Ryuu-san saco su espada y la oscilo hacia el Catman. Pero la detuve.
--¡Eso no está bien, Ryuu-san!
--¡Suéltame! ¡Suéltame!
Toda su fuerza estaba dirigida a liberarse de mi agarre. El Catman se levantó lentamente, riendo entre dientes.
¿Qué estaba pasando?
Se suponía que lo teníamos acorralado en una esquina—¡Pero ahora éramos nosotros quienes estábamos atrapados!
Cuando ese pensamiento cruzo mi mente—
--¿¡…!?
La explosión más fuerte hasta ahora nos meció como algún tipo de gran final. Y entonces— El Calabozo se lamentó.
-- ——
No era el sonido del crujido que hacia el Calabozo cuando nacía un monstruo. No era el temblor que sucedía antes de que ocurriera un <Irregular>.
Literalmente era un lamento.
Un violento, inorgánico y agudo lamento.
Era como un cuchillo siendo tallado a través de una tensa cuerda de plata, perforando mis tímpanos. O una soprano del tamaño del mundo gritando.
Este violento e inconfundible lamento del Calabozo puso mis instintos en alerta máxima.
--¡Aaah… aaaaah…!
No podía bloquear mis oídos, ya que todavía estaba refrenando a Ryuu-san, pero todo mi cuerpo estaba tenso. Justo entonces, la fuerza se dreno de su cuerpo.
--Es como esa vez… todo otra vez… ¡Aaah, Alise…!
--¿Ryuu-san? ¿¡Ryuu-san!?
Su delgado cuerpo se derrumbó, y me apresure a apoyarla. Estaba llamando a su nombre en pánico mientras su rostro se volvía blanco y luego azul.
No conocía a esta Ryuu-san.
¿Quién era esta persona con ojos vacíos y ahuecados por un trauma?
--Corre… ¡¡Huye!!
--¿Qué…?
Me miro mientras pronunciaba su orden con una voz entrecortada.
Nuestros rostros estaban tan cerca que casi se tocaban. Ella estaba sujetando mi ropa.
--¡Sal de aquí lo más rápido que puedas! Incluso si tienes que ir solo—¡¡Date prisa!! Fue ahí cuando entendí.
Ahora tenía sentido por qué se había esforzado tanto en deshacerse de mí cuando la encontré por primera vez en este piso.
Tenía miedo de que algo como esto sucediera. El Catman se levantó.
--¡Es demasiado tarde! Grito.
Levanto la mirada hacia el techo como si estuviera señalando con su brazo faltante.
--¡Tú y yo, ambos estamos atrapados en la desesperación! Su sonrisa se contrajo. Él también estaba pálido.
--¡Ven a buscarnos! ¡Muéstrate!
Grito, como si estuviera arrojando sus fichas en la apuesta de su vida. Su voz estaba llena de alegría.
--¡¡Aparece ante nosotros una vez más!!
× × ×
-- ——
La profetisa de la tragedia cayo de rodillas al suelo.
--¿¡Casandra!?
--¿¡Casandra-sama!?
No podía escuchar la voz de Daphne. No podía ver a Haruhime ni a los otros que corrían a su lado. Destellos de luz corrían por su cabeza. Ella sabía que “ese momento” había llegado.
--Aa… Aaa…
Los gritos del Calabozo eran el “lamento”.
Su rostro estaba tan pálido como el de Ryuu. Sujeto su cabeza con ambas manos, congelada en su lugar mientras la profecía salía de sus labios.
--Una gran calamidad… se acerca.
× × ×
*¡Crack!*
Una fisura se extendió por la caverna del 27° Piso.
Era una fisura larga, ancha y profunda, corriendo verticalmente frente a <La Gran Catarata>. Lo primero que surgió de la fisura fue líquido.
El suero púrpura fue expulsado como sangre, vapor se elevaba de él. El agua color turquesa se oscureció como si se hubiera ensuciado con fango de una cloaca.
La grieta se ensanchó, dispersando fragmentos de cristal, como si el Calabozo estuviera abriendo su propio útero.
Finalmente.
Un ojo escarlata brillo desde las profundidades de la fisura. La desesperación dejó escapar su primer grito.
Capítulo 05 – Llegada de la Calamidad
--¡Boris, esto es malo!
--¡Nunca antes había escuchado al Calabozo hacer ese ruido! ¡Vámonos de aquí!
Los Aventureros se habían reunido de nuevo después de haber sido dispersados por su encuentro con
<Tempestad>, y ahora los estaban persiguiendo a ella y a Bell en un grupo.
Estaban decididos a matar a la legendaria fugitiva con sus propias manos. Se las había arreglado para escapar tras el ataque sorpresa, pero estaban seguros de que, con un grupo tan grande, podrían derrotarla.
Sin embargo, las cosas estaban cambiando rápidamente.
Se habían producido las tremendas explosiones en el 25° Piso, y ahora los lamentos que sin duda procedían del Calabozo. Todos adivinaron que esos sonidos de alta frecuencia, tan fuertes que no pudieron soportar dejar sus oídos descubiertos, eran la señal de un <Irregular>.
Los Aventureros de Clase Alta sabían que iba a suceder algo sin precedentes, y sin excepción le pidieron al jefe de Rivira que evacuara al grupo del piso.
--¡Hey, Boris! ¡Boris!
--… Esperen.
--¿Huh?
Dejaron de moverse cuando Boris empujó su palma hacia ellos.
Retiró su otra mano del lado de su cabeza gigante adornada con un parche en el ojo y murmuró.
--El sonido… se ha detenido.
× × ×
La Sirena envolvió sus brazos alrededor de su cuerpo.
¡Ugh… odio ese sonido…!
Estaba profundamente sumergida, rodeada por la oscuridad azulada.
Se había sumergido para escapar del horrible grito de su madre, el Calabozo, tratando de esconderse en el agua. Con su cuerpo acurrucado como un feto, presionaba desesperadamente sus manos contra las aletas que le servían de orejas.
¡Estoy asustada, asustada, asustada…!
Había ocurrido antes, solo una vez.
Había sido hace cinco años, estaba segura.
Había escuchado el lamento de su madre desde lo más profundo del Calabozo. Por supuesto, esa vez no tuvo nada que ver con Mari, quien no podía abandonar la <Capital del Agua>, pero aún así, se había asustado.
Algo malo también había nacido esa vez. No sabía mucho, pero ella lo sabía. Lo entendió. Mari se llevó las manos a los oídos y cerró los ojos.
Se había escapado a las profundidades del agua en un intento de separarse de la aterradora realidad. Pero detrás de sus párpados cerrados, vio a sus amigos y su familia—los Xenos.
Los Xenos, y una imagen de la espalda del chico que había conocido tan recientemente en el Calabozo. Ese chico, que era tan importante para ella como su propia familia, estaba aquí.
Él ya estaba entre sus tesoros más preciados.
¡Bell…!
Alejó su miedo y se forzó a abrir los ojos.
Con sus lágrimas derramándose en el agua y su cola golpeando contra ella, la Sirena nadó hacia la superficie donde se filtraba la luz.
× × ×
--Eso estuvo cerca…
Lili murmuró, ignorando la gota de sudor que caía por su barbilla.
Ante sus ojos había un suelo de cristal derrumbado. Muy por debajo, podía ver el canal embravecido.
Su equipo apenas había logrado escapar hasta ese lugar del desastre corriendo a través del 25° Piso derrumbándose, con explosiones resonando a su alrededor y la destrucción de todo lo que pareciera un camino.
No sabían cuán extenso fue el daño, pero sabían que era malo. En cualquier caso, no era el momento de luchar contra los monstruos, que estaban en la misma situación que ellos.
El paraíso de agua se había convertido en una capital en ruinas, y algunas rutas ahora eran intransitables. Lili temía que hasta que el Calabozo no terminara de repararse, no podrían volver al pasillo que conducía al 24° Piso.
--¡Estoy preocupado por estas explosiones, pero…!
--Ese ruido increíblemente agudo hace solo un minuto… ¿¡Vino del 27° Piso?
--¡¡Si eso era un <Irregular>, entonces Bell-dono…!! Aisha, Welf y Mikoto estaban igualmente angustiados.
--¡Casandra! ¡¡Casandra!! ¡¡Contrólate!!
--¿¡Casandra-sama!?
Pero la Sanadora estaba más perturbada que cualquiera de ellos.
Estaba desplomada en el suelo, sin responderle a Daphne, quien estaba arrodillada a su lado y sacudiendo su hombro, o Haruhime, quien la llamaba frenéticamente.
La fuerza se había drenado de sus piernas, y sujetaba su cabeza con ambas manos. Su rostro estaba blanco. Su sangre se había drenado hasta el punto de que sus compañeros se preguntaban si era posible que una persona se hundiera tan profundamente en la desesperación.
Era extraño.
Lili no podía entender lo que había sucedido.
Ouka y Welf sentían lo mismo mientras miraban, conteniendo la respiración nerviosamente. Su capacidad de pensar se había debilitado en medio del caos.
Lili apenas podía distinguir lo que Casandra estaba diciendo.
--… yan… uyan…
Gritaba algo una y otra vez.
--¡¡Huyan…!!
× × ×
Mientras se escuchaba el sonido de rocas de cristal rompiéndose, eso apareció silenciosamente desde dentro de la fisura.
Engendrado desde la pared de la caverna, cayó en el estanque de inmersión con una tremenda salpicadura. Su primer grito fue un suspiro desagradablemente cálido.
Mientras el estruendo de <La Gran Catarata> golpeaba contra su piel, la niebla blanca ocultaba su silueta.
No aulló ni rugió un grito de batalla, sino que agitó su larga cola y movió sus piernas, enviando ondas a través de la superficie del agua.
En lo profundo de sus cavidades oculares, una siniestra luz carmesí brillaba.
En el borde del estanque de inmersión tan ancho como un lago, dobló sus articulaciones y sus rodillas crujieron. Al instante siguiente, desapareció.
Había salido de la superficie del agua y se había adentrado en el laberinto interno del piso.
--Hey, ¿No deberíamos tratar de reunirnos con Boris?
--Idiota. ¡Salvamos nuestras propias vidas primero!
El pequeño grupo de Aventureros estaba en el 27° Piso, pero no habían podido reunirse con el grupo principal de Boris. En cambio, el equipo de cuatro hombres, compuesto por humanos y Beastman, había regresado apresuradamente por el camino por el que habían bajado. Habían perdido la calma ante el <Irregular> del Calabozo.
Para un grupo de vándalos que se ganaban la vida explorando el Calabozo, era el curso obvio de acción. Pero las cosas no salieron como esperaban.
--… ¿…? ¿Qué es ese ruido…?
*¡Bam-bam-bam-bam-bam!*
Un extraño sonido venía de detrás de ellos.
Sonaba como si algo estuviera saltando arriba y abajo. Los Aventureros se detuvieron y miraron por encima de sus hombros.
El ruido se acercaba rápidamente a ellos.
Una sombra parpadeó en las profundidades del pasillo.
--¿Huh?
--Algo vie—
*¡Pop!*
Hubo un sonido crujiente, y luego las cabezas de los Aventurero explotaron, de modo que no pudieron terminar su oración.
Incluso cuando llegó su momento final, no supieron lo que había sucedido.
Se habían convertido en bultos de carne silenciosa, con fuentes de sangre brotando de ellos mientras sus rodillas se hundían en el suelo.
Sucedió cuatro veces. Fueron aniquilados.
Eso ignoró la sangre fresca que goteaba de sus garras y pisoteó los cadáveres de los Aventureros. Mientras su enorme sombra caía sobre el laberinto, el monstruo cambió de rumbo.
Se dirigía hacia su próxima presa.
--A… ¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!! Un grito resonó a través del Calabozo.
Era el lamento de un Lancero llorando.
Su pequeño equipo había sido destruido por un ataque repentino.
La Maga Elfa había sido asesinada primero. Había estado decidida a purgar a su compatriota Elfa <Tempestad> de su raza, y su orgullo bordeaba en la jactancia, convirtiéndola en una mujer desagradable. Aun así, aunque no era dócil, era atenta de una manera extraña, y a él le había parecido una buena mujer. Ella fue la primera en caer víctima de las garras. Su cuerpo había sido desgarrado por la mitad desde la cintura. Sus entrañas se derramaron y sangre goteo de sus ojos vacíos. Había muerto de una manera que ningún Elfo orgulloso permitiría voluntariamente. Y así, el hombre había perdido el control de sí mismo y había empujado su espada hacia adelante. Pero solo golpeo el aire vacío. Todo ante él se volvió negro, y su cabeza se abrió.
Cuando cayó, su mano rozó la mejilla de la Elfa que lloró lágrimas de sangre.
--¿¡Que es esta cosa!? No lo sé… ¿¡Qué eres tuuuuuuuuuuuu!?
El quinto Aventurero, un semielfo y el último que quedaba en pie, sacó su <Espada Mágica>. Hubo una explosión seguida de llamas.
Cuando el humo se disipó, eso había desaparecido, dejando el cadáver quemado del quinto Aventurero tirado en el pasillo.
× × ×
La sombra corría y danzaba, y entonces hacia lo mismo con el siguiente, y el siguiente. El Calabozo se llenó de gritos.
Gritos de agonía se unían a fuentes de sangre.
--¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!! Más rápido y más rápido, tan rápido que era increíble, los cadáveres se multiplicaban.
Tenía una implacable percepción de dónde estaban los Aventureros, y extinguía sus vidas una por una.
Sus cortantes garras desgarraban cualquier cosa con la que entraban en contacto. Sus punzantes colmillos masticaban a través de carne y armadura por igual. Su oscilante cola exprimía sangre desde la boca de los Aventureros.
No había nada que pudieran hacer los cincuenta y tantos Aventureros en el 27° Piso. Simplemente fueron masacrados.
--¡¡Nooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!! Todos los que lo veían gritaban.
--¿¡Qué es esa enorme co—!?
Todos los que lo veían temblaban de miedo.
--L-L-L-L-L-L-L-L-L-L-L-Los dientes están… Todos los que lo veían eran destruidos y devorados. Sus gritos resonaban.
Sus armas eran destrozadas. Intentaban correr, pero no podían.
--¡¡Boris, sálvanos!! Salva—¡¡Aaah!!
--¡¡Eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeek!! El banquete era interminable.
× × ×
Había muchos “lamentos” mientras se creaba el “camino rojo de carne” dentro del laberinto de cristal. Los “canales azules” ahora se habían convertido en “ríos de sangre”.
A medida que los cadáveres de los Aventureros se multiplicaban uno por uno, los monstruos—la “grotesca horda”—se regocijaban.
Bebían la sangre de los humanos que manchaban los ríos como si fuera rocío fresco, y devoraban con avidez los cuerpos que el agua les llevaba como si fueran la mejor carne.
Algunos Aventureros florecieron en “flores de carne”. Algunos fueron “desgarrados efímeramente”.
Algunos fueron “destrozados”.
Se “jugo” con la dignidad de algunos.
Aquellos que intentaron escapar desesperadamente fueron derribados por otros monstruos, que se arremolinaron a su alrededor y los destrozaron con “innumerables colmillos y garras”, y “se lamentaron” de una manera más miserable.
Aquellos que murieron y dejaron a sus compañeros atrás “impartieron tristeza”. Pero aquellos que los lloraron pronto compartieron el mismo destino.
La <Capital del Agua> se había transformado en el escenario de una masacre.
× × ×
--¡Hii…!
--E-Esto es…
Cuando lo vieron, Chigusa tembló de miedo y Ouka se quedó atónito. Estaban en la caverna en el 25° Piso.
Lili y el resto del grupo estaban parados en el acantilado en la desembocadura de la cascada, cerca del pasillo que conducía al 26° Piso, y observaban la escena mientras el agua que caía retumbaba en sus oídos. Acababan de salir a la caverna.
<La Gran Catarata> se había vuelto roja. Un rojo tenue y fugaz.
La cascada, que estaba conectada directamente a los canales dentro del laberinto, estaba escupiendo un río de sangre producido por el festín de los monstruos. El color turquesa del estanque de inmersión en el 27° Piso no era más que un débil recuerdo.
Agitándose en el agua muy abajo, que para Lili y los demás parecían como puntos negros, eran las piernas y brazos desmembrados de los cadáveres medio devorados. Los lamentables fragmentos de armas y Aventureros flotaban y se hundieron en el nivel más bajo del paraíso acuático.
Las “profundidades del abismo” se desbordaban de cadáveres, devolviendo todo a la “madre”, el Calabozo.
--De ninguna manera… ¿Todo eso es… sangre…? Welf no pudo ocultar el temblor en su voz.
--Es una locura; ¿Cuántos Aventureros…? No, ¿Todos los que fueron al 27° Piso…? La voz de Mikoto también se desvaneció mientras contemplaba la posibilidad.
--¡¡Por favor, dejen de bromear!! ¡Bell-sama sigue vivo! ¡Bell-sama esta…! Lili dijo en estado de pánico.
Haruhime, incluso aún más en pánico que Lili, se había vuelto completamente blanca.
--¡¡Ah, aaah…!!
Incluso Aisha estaba aturdida.
--… ¿Qué demonios está pasando?
La Aventurera de Segunda Clase desplazo su mirada del estanque de inmersión color rojo sangre a la fisura opuesta a el.
Por un momento, se olvidó de respirar mientras se imaginaba lo que había surgido de esa grieta demasiado profunda.
--… ¡Vamos al 27° Piso! ¡No sé qué está pasando, pero tenemos que salvar a Bell-sama!
Gritó Lili. Muy por encima de ella, parados en el acantilado junto al pasillo que conducía al 24° Piso, otro grupo de Aventureros gritaba.
El túnel que conducía al interior del 26° Piso estaba en el lado sureste de la caverna donde ahora estaban Lili y los demás. Para la <Familia Hestia>, los pisos de abajo eran un mundo desconocido, pero todos asintieron con la cabeza hacia Lili. Ni Welf ni Mikoto ni Haruhime dudaron ni por un instante.
Lili estaba a punto de salir corriendo a través de la caverna con los demás cuando Casandra, quien había estado en silencio hasta ese momento, sujeto su mano.
--¡¡…!! ¡Casandra-sama! Este no es el momento de jugar—
Se interrumpió a mitad de su oración cuando miró el rostro de la chica que sujetaba su pequeña mano entre las suyas.
--¿Cassan… dra…?
Daphne dijo, tan inmóvil como Lili.
Welf y los demás también se habían detenido y miraban en silencio a Casandra.
--¡Lo siento... lo siento; lo siento; lo siento…! Estaba sollozando, pero no soltaba la mano de Lili.
Su rostro estaba lleno de desesperación. Su cabeza colgaba mientras lágrimas se desbordaban de sus ojos. Se disculpaba con los que no estaban allí.
--¡¡Lo siento; lo siento…!!
Se disculpaba con los innumerables Aventureros a los que había renunciado porque no le creyeron. Y también con el chico a quien le había permitido ir al lugar de la catástrofe.
No podía dejar de disculparse.
× × ×
Este era el “banquete de la calamidad”.
El Calabozo no dijo nada. Simplemente aceptó la sangre que volaba sobre sus paredes, como si ese fuera el curso correcto de los eventos. Los cristales que antes brillaban de color azul ahora estaban manchados de sangre, transformando la fantástica escena que asombró al equipo de Bell en una imagen del infierno.
El Calabozo sabía cómo terminaría su viaje.
Nadie volvería vivo.
× × ×
Los cristales en el techo ahora se habían atenuado, como Linternas de Piedra Mágica a punto de quedarse sin energía, debido a las explosiones en el 25° Piso. A medida que la habitación se volvía cada vez más oscura, sonidos llegaron a nuestros oídos.
--¿¡Esto es…!?
Los caóticos rugidos de los monstruos.
El sonido de algo sacudiendo al Calabozo.
Y mezclado con todo, gritos distantes, pero claramente humanos. Los sonidos se entrelazaban en una extraña e inquietante melodía.
¿Qué son esos sonidos?
¿¡Qué son esos gritos!?
Mientras apoyaba el cuerpo de Ryuu-san, no pude evitar gritarle al hombre frente a nosotros.
--¿¡Q-Qué hiciste!?
--¡Es una ceremonia, ya ves! Sonrió con profunda alegría.
--¡Una ceremonia para despertarme de mi pesadilla!
--¿Pesadilla…?
Sus ojos hundidos brillaban vidriosamente, como si se hubiera vuelto loco. Era inútil. No tenía idea de qué estaba hablando.
Lo que estimulaba mi pánico era el hecho de que este tipo sonriendo frente a nosotros estaba en una situación tan mala como la nuestra. Sudaba profusamente mientras los monstruos seguían rugiendo y el Calabozo temblaba, y parecia que sus dientes estaban a punto de comenzar a castañear.
Como si él también se estuviera dirigiendo hacia las fauces de la muerte—
Pero lo que me preocupaba aún más que eso era la forma en que Ryuu-san—quien siempre había sido tan tranquila y serena—estaba actuando en este momento.
--¡Jura…!
Se alejó de mis brazos y trato de calmar su respiración entrecortada. Pero su pequeño cuerpo no obedecía su voluntad. Como si estuviera luchando contra un miedo a punto de desbordarse o, más probablemente, porque no podía escapar de las cadenas del trauma que la ataban, seguía temblando violentamente.
Envolvió sus brazos con fuerza alrededor de su pecho y miro penetrantemente al Catman. Sin embargo, lejos de encogerse, parecia que la situación era agradable para el.
--Así que todavía no lo has resuelto, ¿Eh, <Pies de Conejo>? ¿A pesar de que Lyon está tan perturbada que prácticamente se está muriendo?
Se burló de mí.
--¡Lo he llamado aquí al 27° Piso!
--¡¡Detente!!
Ignoro la súplica de Ryuu-san y simplemente grito de nuevo. Sus siguientes palabras me dejaron sin palabras.
--¡He invocado al monstruo que mató a la <Familia Astrea>!
× × ×
--¡¡…!!
Urano se levantó de su trono.
《Urano, ¿Qué pasa?》
Estaba en la <Cámara de las Oraciones> debajo del Gremio, una habitación de piedra que recordaba a un templo. Cuatro antorchas colocadas en el altar de la habitación subterránea liberaban un brillo rojo. Parado en el centro del sombrío espacio, el Dios abrió mucho sus ojos azules.
Incluso a través del <Occulus>, Fels percibió la gravedad de una situación que llevó al Dios anciano a levantarse de su trono. En circunstancias normales, apenas se movía.
Para Urano, el tiempo se detuvo. Hablo con gravedad.
--Esa cosa ha salido…
《¿Cosa? ¿A qué te refieres? ¿¡De qué estás hablando, Urano!?》
La voz de Fels se elevó en pánico en respuesta al extraño comportamiento del Dios.
Urano miró con los ojos entrecerrados hacia el mundo subterráneo que se extendía bajo sus pies mientras hablaba en la bola de cristal.
--El monstruo que diezmó a la <Familia Astrea> hace cinco años…
《… ¿¡…!?》
Urano continuó hablando solemnemente al estupefacto Fels.
--La calamidad ha comenzado de nuevo…
× × ×
--¡Hace cinco años, mi <Familia>, la <Familia Rudra>, luchábamos contra la <Familia Astrea>, ya ves! ¡No sé quién estaba en lo correcto o lo que sea, pero se estaban interponiendo en el camino de nosotros, <Evilus>, y no podíamos soportarlo! ¡Así que decidimos tenderles una trampa en el Calabozo!
Bell se quedó boquiabierto en shock mientras las palabras de Jura resonaban a través de la habitación en el 27° Piso.
Una señal palpitaba en el fondo de su mente.
Lo que estaba escuchando ahora estaba relacionado con la historia que Ryuu le había contado en el 18° Piso.
--¡Al igual que hoy, recolectamos una gran cantidad de <Kaenseki>! ¡Planeamos atraer a Lyon y su <Familia> allí y enterrarlas vivas! Pero esas bastardas persistentes no murieron. ¡De hecho, terminamos a la defensiva!
El miedo y la ira se elevaron en los ojos de Jura mientras recordaba ese día. Sin embargo, de repente sus emociones se enfriaron, y una sonrisa inquietante curvó sus labios.
--Pero entonces… sucedió algo que no esperábamos. El rostro de Ryuu se distorsionó, y Jura se estremeció.
--¿Algo inesperado…?
Bell preguntó, sudor goteaba por su rostro.
El Catman se puso pálido, pero de todos modos, continuó sonriendo.
--Un monstruo surgió del Calabozo, ya ves.
× × ×
--Cuando se produce un daño excesivo, provoca un instinto de autoprotección… El lamento del Calabozo fue tan terrible que mis oraciones no pudieron alcanzarlo.
Urano habló con tristeza mientras escuchaba la voz continua del Calabozo.
Ese día, hace cinco años, la <Familia Rudra> había llevado imprudentemente montones de <Kaenseki> al Calabozo, causando enormes explosiones en uno de los pisos.
El daño había sido tan extenso que el término laberinto ya no tenía ningún significado. Y entonces el Calabozo envió su señal de advertencia.
--Si simplemente hubieran dañado la estructura del laberinto, no habría pasado nada. El Calabozo se habría reparado y regenerado. Tiene un poder tan grande que los niños lo llaman un “recurso infinito”…
《Pero si el comportamiento destructivo es tan grande, tan excesivo… que la regeneración no puede seguir el ritmo…》
--Sí… el Calabozo decide no regenerar sino eliminar la fuente del daño.
Era bastante simple en realidad, si se pensaba en el Calabozo como una criatura viviente.
Cuando un organismo extraño atacaba a un humano internamente, el sistema inmune actuaba para matar al patógeno invasor. Este era el instinto natural de autodefensa de todas las criaturas vivientes.
Lo mismo era cierto para el Calabozo.
Como decían los Aventureros, “El calabozo está vivo”.
Cuando el útero de todos los monstruos era atacado con demasiada fuerza, el laberinto subterráneo viviente activaba sus instintos defensivos y generaba un ser que servía como respuesta inmune.
Este ser que mataba a organismos extraños, en este caso—Aventureros invasores—podía considerarse como el apóstol del Calabozo. E incluso ignoraba la voluntad de Urano, cuyo papel era mantener al Calabozo bajo control.
《¿Estás diciendo que el mismo nivel de daño que ocurrió hace cinco años ha ocurrido una vez más?》
Preguntó Fels.
--Ese parece ser el caso…
El hecho de que el Calabozo lo engendrara hace cinco años era un <Irregular>.
Urano no lo había anticipado, lo que significaba que tampoco la <Familia Astrea> ni la <Familia Rudra>; era un monstruo verdaderamente desconocido.
La <Familia Loki> nunca lo había visto, ni la <Familia Freya>, ni tampoco las dos <Familias> más grandes de la época, las de Zeus y Hera. Es decir, en los mil años transcurridos desde que los Dioses habían descendido al Mundo Inferior, el fenómeno se había observado solo una vez.
Sólo Urano, quien le rezaba al Calabozo por piedad, lo había notado. Y solo las víctimas de ese monstruo sin nombre lo habían visto.
× × ×
--¡Excepto por mí, todos fueron asesinados! ¡Solo esa mujer de mierda de la <Familia Astrea> y yo sobrevivimos!
Mientras Bell escuchaba la historia completa que Ryuu le había ocultado, todo, excepto el shock, desapareció de su mente.
A su lado, el rostro de Ryuu estaba lleno de dolor.
--¡Durante los últimos cinco años, he estado investigando lo que sucedió! ¡Investigué todos los detalles de lo que lo causó y cómo podría invocar a ese monstruo de nuevo! No le pregunté a ninguno de los Remanentes de
<Evilus>—¡Lo hice todo por mí mismo!
Bell no podía creer lo que estaba escuchando mientras escuchaba la acalorada explicación de Jura. Con su cabeza aun nadando con asombro y sus labios temblando, finalmente habló.
--¿¡Por qué!? ¿¡Por qué querías invocar esa cosa otra vez…!?
--¡¡Así podría entrenarlo, obviamente!! Jura respondió bruscamente al instante.
--A pesar de que me estaba orinando y cagándome esa vez, como Domador no pude quitarle los ojos de encima. Lyon, ¿Te pareció un monstruo? ¡No para mí! ¡¡Para mí, era más bella que una Diosa!!
Ryuu le regreso la mirada a Jura con una mirada indescifrable. Por primera vez, la voz del Catman temblaba.
<Fetiche de Monstruo>.
La frase llegó a la mente de Bell.
--¡Su presencia fue abrumadora, matándolo todo, destruyéndolo todo! ¡¡Yo lo quería; lo quería todo para mí!!
Tal vez porque era un Domador, sus ojos brillaban como los de un niño y su voz palpitaba con una alegría perversa.
En ese momento, a pesar de que el asombro y temor abrumadores habían hecho temblar todo su cuerpo, había ansiado fervientemente poseer al monstruo. Jura, en cierto sentido, había deificado y adoraba a la horrible criatura.
En otras palabras, el Domador de un solo brazo había sido cautivado por el monstruo cuyo poder abrumador dio lugar a tal tragedia.
Ryuu miró furioso a Jura cuando reveló sus motivaciones más profundas.
--¡Idiota! ¡Ese monstruo es diferente! ¡No es así! ¡No es algo que pueda ser domado!
--¡No por métodos ordinarios! ¡¡Pero tengo esto!!
Jura sacó un collar expansible. Al resonar con el Látigo, el Item Mágico creado por <Evilus> podría domar incluso a los monstruos de los Pisos Profundos.
--¡¡Y con eso aquí, no tengo miedo de nada!! ¡No puedo ser amenazado!
--… ¿¡…!?
--¡Ni siquiera por ti, Lyon!
Jura señaló a Ryuu con su mano restante, con su odio ardiendo profusamente.
--¡Hasta ahora, no ha habido una sola noche en la que no me hayas perseguido en mis sueños! ¡Sí, eran pesadillas! Pero cuando invoque a ese monstruo… ¡Sí! ¡Superaré la pesadilla de ese día!
Mientras Bell escuchaba el furioso flujo de palabras, el significado de pesadilla y superación era claro para él. Ryuu era la encarnación del trauma de Jura, y planeaba usar su trauma personal para humillarla y eliminarla.
No había lugar para la simpatía hacia este hombre.
De todos modos, Bell pudo ver que también era otro individuo atormentado por el pasado.
--¡Es mío! ¡Nunca lo dejaré! Gritó, mirando hacia el techo.
Cinco años de investigación y búsqueda llevaron a Jura a dos conclusiones.
Primero, sin importar cuánto daño fuera infringido en los Pisos Superiores, el Calabozo no dejaría escapar su “lamento”, ni siquiera una advertencia. Esto se debía a que la zona cercana a la superficie se veía muy afectada por la voluntad de Urano. Por lo tanto, determino que el monstruo no podía ser invocado en esa área.
Su segunda conclusión tenía que ver con las condiciones necesarias para que apareciera el monstruo sin nombre. El daño a los pisos tenía que ser tan severo, que el Calabozo no pudiera mantenerse al día con las reparaciones. Si se infligiera ese nivel de daño, el monstruo se engendraría en el mismo piso. El monstruo no podía ser invocado sin tomar ciertas medidas. Al comparar la cantidad de <Kaenseki> que uso su <Familia> hace cinco años y los datos sobre el daño al Calabozo contra cientos de ubicaciones en mapas, Jura había determinado que aproximadamente el 20% de un piso determinado tenía que ser destruido. En otras palabras, la estructura misma del Calabozo tenía que ser dañada.
Jura había domado y luego sacrificado a una gran cantidad de monstruos durante sus cinco años de experimentos en destrucción. Basándose en las minuciosas reacciones del Calabozo, finalmente había llegado a la conclusión de que el Calabozo veía a toda la <Capital del Agua> como un solo piso.
× × ×
--Nadie sabe de este tabú del Calabozo. Si hubiéramos emitido algún tipo de regulación, habríamos terminado por revelar que algo estaba allí… Así que no tuvimos más remedio que guardar silencio y reprimir la verdad.
Dijo Urano.
El supuesto era que, en circunstancias normales, nadie podría causar daños a gran escala en los extensos pisos de los Pisos Intermedios o Inferiores. Después de todo, ¿Quién arriesgaría su propia vida para hacer tal cosa?
La <Familia Astrea>, quienes habían sido testigos del monstruo, había sido aniquilada, y la <Familia Rudra> había sido exterminada hasta el último hombre por <Tempestad>.
Ryuu era la única que quedaba que sabía la verdad sobre lo que había sucedido, y Urano pensó que ella— habiendo experimentado la tragedia tan directamente—ni siquiera intentaría probar los límites del tabú.
En otras palabras, eso nunca debería haber sido engendrado de nuevo. Eso habría sido cierto, si <Tempestad> no hubiera fallado en matar a Jura.
--Le revelé todo a los Xenos. Sintieron el <Irregular> hace cinco años y estaban aterrorizados por ello. Busqué su ayuda para asegurar que una cosa así nunca volviera a suceder. Pero…
《¡En este momento, Lyd y los otros Xenos están participando en la invasión a <Knossos>…!》Fels gimió, los cristales parpadeantes iluminaron el rostro del Mago a través del <Occulus>.
Urano asintió con gravedad.
--Sí. No hay manera de responder rápidamente a la situación.
《Y está sucediendo en los Pisos Intermedios—no, en los Pisos Inferiores… Justo a dónde se dirigió la expedición—¡No puede ser! ¿¡La <Familia Hestia> está ahí abajo!?》
× × ×
--¿¡Domar a tal monstruo…!? Un monstruo tan horrible que destruyó a toda la <Familia> de Ryuu-san… ¿¡Y lo llamaste a este piso!?
Bell no podía organizar toda la información que le habían arrojado tan rápidamente.
¡No sirve de nada! No puedo seguir el ritmo.
A medida que el sonido de su propio corazón latía desagradablemente en sus oídos, Bell frenéticamente trató de entender.
Así que el monstruo al que Jura llamó aquí intencionalmente al destruir los pisos es el verdadero enemigo de Ryuu-san—
Esa pesadilla se suponía que nunca debía regresar.
Pero ahora estaba arrasando a través de este piso, exterminando lo que veía como un virus. En otras palabras—
-- —¿¡Boris-san!?
Habiendo finalmente descubierto lo que estaba sucediendo, Bell se dirigió hacia la entrada de la habitación y al laberinto más allá, donde aún podía escuchar a los monstruos rugir como si estuvieran en celebración.
Los rostros de los Aventureros en el grupo de Boris se alzaron en su mente, y estaba a punto de salir corriendo hacia ellos cuando Ryuu lo sujeto del brazo.
--¿¡Ryuu-san!?
--¡No…!
Su delicada mano de Elfa era blanca como la nieve.
--¡No debes ir! ¡Si intentas luchar contra esa cosa…!
Por primera vez, Bell vio una mirada de súplica llenando su rostro. Sus ojos azules, normalmente resueltos, vacilaban con desesperación. Era como si estuviera llorando sin lágrimas—como si estuviera mirando a través de él y rogándole a un fantasma del pasado que no siguiera adelante.
Bell estaba desgarrado sobre qué hacer. Él no dijo nada.
--¡Asi es, Lyon! No puedes dejarlo ir, ¿Verdad? ¡Tú misma luchaste contra ese monstruo, y sabes incluso mejor que yo lo aterrador que es!
Una vez más, Jura se rió.
--Por no mencionar…
Bell se quedó sin aliento ante las siguientes palabras del Catman.
--… ¡El hecho es que no deseas matar a más de tus amigos con tus propias manos! El rostro de Ryuu pareció agrietarse.
--¡Oh sí, eso es lo que hiciste!
--Cállate.
--¡Para salvar tu preciosa vida!
--¡Cállate!
--¡Sacrificando a tus amigas, finalmente pudiste eliminar al monstruo!
--¡¡CALLATEEEEEEEEEEEEEE!!
El Catman se rió.
Bell se quedó clavado en el suelo. Ryuu echó la cabeza hacia atrás y grito.
Los tres estaban atrapados en el caos de sus emociones enredadas. Justo en ese instante, un rugido retumbó a través del Calabozo.
× × ×
Por un momento, después de que el espeluznante estruendo desapareciera, todo el piso quedó en silencio. Bell no podía respirar. Ryuu se quedó congelada. Jura se estremeció.
Tanto los sentidos cuidadosamente cultivados de los tres Aventureros como sus instintos animales más básicos gritaban señales de advertencia.
El temblor del horror duró solo un segundo.
El suelo tembló al unísono, y cuando el silencio momentáneo se hizo añicos, una oleada de hombres y mujeres irrumpió en la habitación donde estaba Bell.
--“ “ “ “ “ “¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!” ” ” ” ” ”
El grupo de Aventureros llegó con Boris a la cabeza.
Era el equipo de caza que tanto Bell como Ryuu conocían tan bien. Solo que ahora, su tamaño se había reducido claramente.
Los que quedaban estaban salpicados con grandes cantidades de sangre—y no era suya. Bell los miró boquiabierto.
--Boris-sa—
Su grito murió a mitad de la palabra.
Un par de ojos ensangrentados flotaban débilmente en la oscuridad más allá de la entrada a la habitación. Garras heladas se apoderaron de su corazón.
… Ahí está.
Un instante después, la sombra desapareció en la oscuridad.
-- ——
Bell escuchó el sonido de un cristal siendo aplastado bajo los pies, y luego un destello de movimiento pasó rozando a Boris y su grupo mientras intentaban huir. Continuó sin detenerse, zumbando en una inclinación sobre la cabeza de Bell.
Ni siquiera tuvo la oportunidad de reaccionar.
Para cuando giró la cabeza, faltaba un miembro del grupo de Boris.
Dominado por el terror, aún sin entender lo que había sucedido, escaneó la habitación detrás de él. No había nada allí.
--Aa… Aaaa…
Estaba por encima de él.
Como una araña gigante, se aferraba allí agarrando la unión entre la pared y el techo. El desdichado Aventurero desaparecido estaba apretado entre sus mandíbulas.
-- ——
La forma iluminada por la luz de los cristales era enorme y delgada.
Tenía dos brazos y dos piernas. Sus largos y delgados brazos estaban extrañamente fuera de proporción con el cuerpo. Las piernas también eran largas y delgadas, pero dobladas hacia atrás en las articulaciones.
Curiosamente, la forma huesuda, casi sin carne, estaba cubierta por un caparazón que a primera vista parecía una cota de malla. Brillaba con una extraña luz azul violáceo oscuro. Desde la base de su espalda se extendía una dura cola de cuatro metros de largo.
Su cabeza irregular era idéntica al cráneo de una bestia, excepto por la luz carmesí que brillaba dentro de las dos cuencas oculares vacías. El color era más profundo y mucho más malicioso que el de los ojos rojo rubí de Bell.
Si Bell tuviera que describir la apariencia general del monstruo, lo habría llamado “fósil de dinosaurio con armadura”.
Incluso entre los innumerables monstruos que habitaban el Calabozo, era claramente un <Irregular>.
——
Su cuerpo, suspendido boca abajo mientras se aferraba a la pared de cristal con las garras de sus pies y brazos mirando a Bell y a los otros Aventureros, medía tres metros de largo. No había duda de que se trataba de un monstruo de Gran Tamaño.
Su característica más conspicua eran sus garras parecidas a colmillos. Extendiéndose desde los extremos de sus huesudas manos de seis dedos, las garras desproporcionadamente largas brillaban de un color morado oscuro. Al verlas, Ryuu se hundió en la desesperación y Jura sonrió temblando.
El monstruo que causo tal tragedia hace cinco años había aparecido una vez más ante ambos Aventureros, y ahora, por primera vez, Bell también lo estaba viendo.
Sus ojos carmesí escrudiñaron a los Aventureros restantes.
--A-Ayuden—
*Crunch*
Ante los ojos del aturdido Bell, el monstruo mordió al Aventurero que sostenía entre sus dientes, como si hacerlo fuera lo más normal del mundo.
× × ×
Aquí estaba el principal culpable detrás del sufrimiento de la <Familia Astrea>.
En ese momento, las personas decían que solo sería cuestión de tiempo antes de que las jóvenes Aventureras que formaban a la <Familia> obtuvieran el estatus de Primera Clase. Pero este único monstruo las había diezmado, borrando su futuro en cuestión de minutos.
Dos habían sido Lv. 3. Ocho habían sido Lv. 4.
Este monstruo sin nombre había eliminado a diez de estas Aventureras de Segunda Clase. Aunque los registros del Gremio no mencionaban al monstruo, Urano le había dado un nombre.
<Juggernaut>. El destructor.
× × ×
La cabeza del Aventurero cayó silenciosamente de entre los colmillos del monstruo y se abrió en el suelo.
Boris y los demás palidecieron mientras observaban. La mente de Bell se quedó en blanco. El monstruo se movió de nuevo.
——
Sus rodillas se doblaron hacia atrás, se extendieron—y una vez más se desvaneció.
-- —¿¡…!?
Se movió a una velocidad increíble.
El viento que arrojo fue tan fuerte que hizo retroceder el cabello de los Aventureros. Bell esquivó el destello púrpura justo a tiempo.
Un segundo después, alguien gritó.
--¡¡Gyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!! Un Beastman había sido dividido en varios pedazos.
Las garras, moviéndose tan rápido que dejaron atrás un arco de color púrpura oscuro, lo habían asesinado. Lo habían matado de un solo golpe.
La masacre continuó sin cesar.
El monstruo pulverizó a un par de Enanos con su larga cola en forma de mayal5. Se desplomaron, vomitando sangre. Luego oscilo hacia abajo su mano sobre una Elfa, aplastándola contra el suelo. Todavía agarrada por su mano, cayó presa de las garras parecidas a colmillos. Sus brazos y piernas cayeron lejos de su cuerpo, ahora no más que un trozo de carne destrozada.
Devoró a un humano desde la cabeza hacia abajo.
En un lapso de tiempo tan breve que la mente de Bell no pudo mantenerse al día, se produjo una cadena de cinco muertes.
--¡Haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
Medio locos de miedo e ira, los tres Aventureros de la vanguardia se lanzaron hacia adelante, balanceando su Gran Espada, Maza y Hacha de Batalla.
Un instante antes de que las armas aterrizaran en su objetivo, el monstruo se agachó agilmente sobre sus piernas dobladas hacia atrás, aplastando el suelo de cristal debajo de él, y saltó a un lado. Las tres armas golpearon nada más que aire vacío. El Juggernaut aterrizó junto a un enorme grupo de cristales, enviando una lluvia de escombros.
Se lanzó de nuevo hacia adelante, y los torsos de los tres Aventureros volaron en el aire.
5 Un mayal de armas es el arma contundente que proviene de la herramienta campesina que, compuesta de dos varas asidas, servía para desgranar cereales.
La forma color azul violáceo no se detuvo.
Saltando desde una columna de cristal a la siguiente, comenzó su loca danza de la muerte.
--¡¡Aaaaaah!!
Cada vez que pasaba, sangre fresca brotaba de los Aventureros y armaduras destrozadas volaban hacia el techo. Como una araña tejiendo su telaraña, el monstruo rodeaba a Boris y su grupo con intersecciones púrpuras.
Atrapadas en esta red, las presas vomitaban sangre, perdían extremidades y caían al suelo una tras otra. La calamidad que Casandra había previsto en su sueño se había hecho realidad.
Lo que le permitía al monstruo realizar esta masacre que ni siquiera un Jefe de Piso podría haber logrado era su capacidad de moverse a una velocidad súper alta. Normalmente, los monstruos de gran tamaño no podían moverse tan rápido.
Usando el insano poder de sus piernas, aceleraba como un proyectil desde una esquina de la habitación de cincuenta metros de ancho hasta la otra, eliminando eficazmente al virus—es decir, los Aventureros. Rebotaba en el suelo, el techo y las paredes en una continua serie de saltos, masacrando rápida y cruelmente al gran grupo de Aventureros que se habían reunido en esa cámara de la muerte. Ni siquiera tuvieron tiempo para entender lo que estaba sucediendo.
Mientras observaba a su pesadilla cobrar vida una vez más, la voz de Ryuu quedó atrapada en su garganta. Incluso Jura, quien fue el creador de todo el horror, descubrió que sus piernas temblaban debajo de él.
Bell miraba con incredulidad. Los Aventureros se derrumbaban.
Los valientes guerreros eran despedazados junto con sus escudos. Los cobardes eran atravesados mientras intentaban huir.
Los vacilantes cantos de los Magos se convertían en réquiems cuando eran asesinados. El alboroto ni siquiera era una batalla.
El espectáculo de tantas muertes en tan breve período de tiempo desafiaba los límites de la emoción. Mientras Bell observaba cómo se desarrollaba la despiadada masacre, no sentía terror ni desesperación; en cambio, era como si hubiera sido liberado de todos los sentimientos.
-- —¡¡…!!
De repente, explotó.
Con los ojos bien abiertos y con un rugido sin palabras en sus labios, saltó en medio de la masacre.
--¿¡Cranel-san!?
Quizás fue una suerte que Bell no se aventurara en el laberinto y fuera testigo de la muerte de los otros Aventureros. Después de todo, solo las muertes dentro de la habitación habían sido suficientes para hacerle perder la calma por completo.
Ignorando el grito de Ryuu, aceleró.
--¡¡Uaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!
Las salvajes garras y colmillos se abalanzaron hacia los Aventureros que no mucho antes habían conformado el grupo de Bell—los hermanos Beastman, la poderosa Amazona y Boris con su Hacha.
¿¡Crees que te dejaré seguir con esto!?
Canalizando sus furiosas emociones en un rugido, Bell recogió una Gran Espada que había sido dejado caer por su dueño original y se lanzó hacia el destello purpura excesivamente veloz.
¡¡…!!
La espada resonó con un bajo y atenuado *Clang*. Fragmentos de color azul violáceo se esparcieron en el suelo.
La luz dentro de las cuencas oculares del Juggernaut se centraron en el chico. Había sufrido un golpe directo en el costado, lo que lo forzó a abortar su ataque. Los ojos rojo rubi de Bell habían rastreado perfectamente los movimientos a alta velocidad de su enorme cuerpo y respondió con un golpe de espada igualmente veloz, que el monstruo había bloqueado con uno de sus antebrazos largos y huesudos.
--¿¡<Pies de Conejo>!?
Empapados en sangre y sollozando, Boris y sus tres compañeros gritaron de alegría cuando el Juggernaut se detuvo en seco. Por primera vez, el imparable torrente de violencia se había detenido momentáneamente.
La mirada de Bell se encontró con el brillo de las cuencas oculares del monstruo.
En esos breves segundos, sintió la insondable profundidad de la habilidad de su enemigo, y se estremeció.
Por su parte, el monstruo reconoció a la criatura frente a él como una amenaza, y cambió automáticamente sus prioridades para que Bell estuviera ahora en la parte superior.
Cada uno solo veia al otro.
Comenzó la lucha a muerte entre Aventurero y monstruo.
--¡¡Haaaaaa!!
¡¡…!!
El chico oscilo su Gran Espada, y el monstruo ataco con su antebrazo izquierdo.
El gimiente metal envio a volar al aire fragmentos del caparazon con forma de armadura del enemigo. Bell se tambaleó a causa de la fuerza bruta del Juggernaut, pero incluso mientras sudaba profusamente al pensar en su abrumadora fuerza, había descubierto un punto de ataque.
¡Sus defensas son débiles!
El caparazon de su oponente se había roto con un solo golpe, y una débil fisura había bajado por su delgado brazo.
Un instante de batalla fue suficiente para que Bell lo entendiera. Miéntras que la fuerza y velocidad del monstruo habían evolucionado mucho más allá de los límites ordinarios, su resistencia frente a los ataques había disminuido.
¡Quien golpeara primero ganaría!
Habiendo alcanzado esa conclusión simple y clara con respecto a las condiciones para la victoria, Bell estimuló a su cuerpo a un movimiento aún más enérgico.
--¡Hah!
Usando la energía del pie que plantó en el suelo, torció bruscamente la parte superior de su cuerpo para dar un feroz golpe de giro con la espada.
El arco de la bufanda negra alrededor de su cuello reflejo el de la cuchilla plateada.
——
En respuesta, las articulaciones inversas del Juggernaut crujieron, y saltó hacia adelante.
--¿¡Huh!?
El golpe que Bell había lanzado con toda su fuerza golpeo el aire vacio, y por un momento su enemigo desapareció de su vision. Levantó la vista cuando lo escucho aterrizar sobre él.
El Juggernaut estaba suspendido boca abajo desde el techo.
¡Imposible!
¿Realmente podria haber saltado veinte metros hacia arriba en un solo salto?
No, de ninguna manera.
No hay manera de que algo como eso pudiera existir.
Por un lado, era un monstruo insanamente grande lo suficientemente fuerte como para matar a un Aventurero de Clase Alta con un solo golpe, pero por el otro, tenía una velocidad sin igual y agilidad para esquivar fácilmente los ataques de su oponente.
Todo lo que Bell penso que sabía sobre los monstruos estaba siendo destruido. Sin embargo, el conocimiento y la experiencia que había adquirido hasta ahora le dieron algo en que basarse.
¡Esta cosa es como un Jefe de Piso que se mueve más rápido que un Iguazu!
Tienes que estar bromeando. ¿Que es esto? No puedo ganar. Es imposible. Tengo que salir de aquí.
Bell apartó los pensamientos que resonaban dentro de su cabeza, rechazando lo que tanto la lógica como su instinto le decían.
No hay manera de que pueda escapar de todos modos.
Suprimio el miedo y la inquietud surgíendo dentro de él con una feroz determinación de luchar, apretando los dientes con una voluntad de hierro.
¡…!
El Juggernaut exhaló un aliento caliente, fijó sus brillantes orbes en Bell y se lanzó desde el techo con una poderosa patada.
--¿¡…!?
Bell esquivó por un pelo la enorme flecha de destrucción que se precipito hacia él.
Las ondas de choque siguieron rápidas y furiosas. Los Aventureros que habían estado clavados en su lugar fueron mandados a volar hacia atrás cuando el suelo se abrió de golpe formando un cráter. Fragmentos de cristal bombardearon a Bell como proyectiles.
La gran Espada—que él había retirado un momento demasiado tarde—estaba medio destruida.
--¿¡Que demo—!?
Bell se deslizó por el suelo, arrojó a un lado la Gran Espada y extendió su mano izquierda.
Sin importar lo rápido que fuera el enemigo, Bell pensó que no sería rival para la velocidad de sus rayos de llamas ahora que había obtenido un nuevo <Aumento de Nivel>. Usaría su Magia de Lanzamiento Rapido para romper las vulnerables defensas del monstruo.
--¡¡No funcionara!!
El grito con todas las fuerzas de Ryuu llegó justo cuando Bell abrió su propia boca.
--¡<Firebolt>!
Rayos de llamas brotaron de su puño.
Sin embargo, un instante antes de que el rayo escarlata explotara en su objetivo, el caparazon azul violaceo que cubria al silencioso Juggernaut pulso con luz.
Al instante siguiente, los rayos de llamas explotaron en el propio cuerpo de Bell.
--¡Gaaaah—!
Se tambaleó hacia atrás, sin comprender lo que había sucedido. Humo salía de su peto.
Un poder y un calor tan fuertes que le quitaron el aliento le dijeron que su propia Magia había golpeado su pecho. Las chispas bailaban inútilmente ante él.
¿¡Rebotó—!?
Mientras las llamas que nunca había esperado experimentar quemaban su cuerpo, se quedó mirando al ser parado en la distancia.
Incluso ahora, el caparazon con forma de armadura del ominoso monstruo estaba brillando.
Luz se ondulaba desde el lugar en su estómago donde Bell había esperado que el <Firebolt> hiciera contacto, pero no había el menor rastro de una herida.
——
La aturdida incomprensión en la mente de Bell duró solo un instante, pero el Juggernaut aprovechó ese momento.
Aplastando el suelo bajo sus pies, lanzó su cuerpo hacia adelante a toda velocidad.
--¿¡…!?
Mientras el monstruo se abalanzaba con su brazo derecho levantado sobre su cabeza, Bell cambió al modo defensivo solo un segundo demasiado tarde.
Las largas y brillantes garras cortaron atraves del aire.
Bell sacó la <Daga Hestia> de su funda con su mano derecha.
El arco púrpura de la Daga reflejo el de las garras del monstruo mientras Bell intentaba bloquear el golpe.
--No—
Justo cuando hizo contacto, Bell escuchó a alguien detrás de él susurrar.
Era el desesperado susurro de una Elfa, como un pájaro que había perdido sus alas. Luego vino un golpe tan poderoso que el mundo entero tembló ante los ojos de Bell. Al momento siguiente, sintió una ligereza en su hombro derecho.
-- —¿…?
Algo daba vueltas en el aire.
Era tan vibrante como un pájaro cantor, rociando gotas de líquido que parecían sangre. Estaba cubierto por un guantalete.
Sujetaba una Daga negra. Era el brazo derecho de Bell.
--Aaa—
Había perdido uno de sus brazos.
Su brazo derecho, cortado desde el codo.
Tomó un segundo para que la realidad lo golpeara.
Al instante siguiente, lo que quedaba de su brazo se encendió como si estuviera en llamas.
--¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!
Un grito estallo de su garganta.
Como para reiniciar el flujo de tiempo temporalmente congelado, una fuente de sangre brotó de la carne expuesta de su codo derecho.
El dolor era tan intenso que pensó que sus terminaciones nerviosas arderian en llamas. Sus ojos estaban inyectados en sangre hasta su centro mismo.
El brazo dibujo un arco en el aire antes de aterrizar—todavía sujentando la Daga—en el canal.
--¡¡Cranel-san!!
Pudo escuchar a Ryuu gritando su nombre.
Pero no era un grito de tristeza—era una advertencia. La enorme sombra que cubría a Bell se difumino.
Levantó la mirada sorprendido y vio la silueta del monstruo con las garras de su mano izquierda levantadas como una guillotina sobre su cabeza.
El miedo que inundó su cuerpo al ver esas garras que le habían arrancado el brazo, con protector y todo, fue suficiente para hacerlo llorar. Sin embargo, levantó su brazo izquierdo cubierto por su guantalete para bloquear el golpe. Su armadura de Doble Adamantita destelló.
Un instante después, el guantalete se encontró con las garras, y fue destruido.
-- ——
Esa armadura se suponía que era inigualabe.
Por lo menos, Bell había creído que lo era. Ciertamente, era la armadura más fuerte que Welf había forjado para él. Pero ahora la armadura de Doble Adamantita que había resistido incluso los golpes del Minotauro negro habia sido destruida.
No pudo rechazar el golpe.
Bell tenía la intención de que las garras se deslizaran a lo largo del metal, pero en el momento en que hicieron contacto, la fuerza del golpe aplastó la armadura.
Así de poderosas eran las garras de destrucción del Juggernaut.
Se extendian siniestramente desde el final de los seis dedos que lo marcaban como un monstruo. Los dedos en sí mismos eran tan delgados como huesos, pero las puntas eran gruesas, afiladas y curvas. Brillaban como joyas púrpuras, al igual que la <Daga Hestia> de Bell.
Solo Ryuu y Jura sabían la verdad—que nunca se debia enfrentar esas garras. Se tenía que luchar de alguna manera sin dejar que tocaran la carne. Solo ellos, paralizados por el regreso de su peor pesadilla, sabían que defenderse contra las garras de destrucción era completamente imposible.
Con una forma más parecida a la de colmillos que garras, eran un regalo del Calabozo, más fuertes que cualquier armadura y afiladas a puntos más nitidos que cualquier arma.
——
El monstruo avanzó sin piedad hacia Bell mientras él miraba aturdido el dorso aplastado de su mano izquierda. Levantó sus garras en el aire, luego las oscilo hacia abajo.
Eso fue suficiente para abrir su armadura.
De alguna manera logrando evitar un golpe directo, su cuerpo con un solo brazo se desplomo. Toda la esperanza se drenó de su corazón mientras observaba los fragmentos plateados arremolinandose frente a sus ojos.
Sus protectores de hombro, sus protectores de cadera, sus rodilleras y su peto se dividieron en fragmentos y volaron fuera de él. Incluso la funda de pierna en su pierna izquierda fue destrozada, rociando sangre en el aire.
Ya sea por el dolor extremo o por el miedo, Bell se dio cuenta de algo a través de la bruma de sangre y lágrimas.
La razón por la que las defensas del monstruo eran tan bajas se debia a que no las necesitaba.
Tenía una fuerza magnífica, garras que lo destruian todo, y una abrumadora e incomparable capacidad de matar.
¿Por qué necesitaria defenderse contra una presa que podría sacrificar en un solo segundo? Todo el propósito de su especialización en ataques ofensivos era aplastar a sus enemigos.
El monstruo ante sus ojos era una catástrofe encarnada. Era un apóstol de la muerte desatado por el Calabozo.
Como una marioneta con sus cuerdas cortadas, Bell estaba realizando una danza torpe. Una sombra negra corroía su corazón, a pesar de que había logrado mantenerse vivo durante tanto tiempo.
Prácticamente podía escuchar su corazón siendo aplastado.
Era el sonido de una desesperación mucho más profunda y devastadora de lo que había sentido cuando se enfrentó al Minotauro de un solo brazo.
Sin piedad, el Juggernaut oscilo su cola horizontalmente—esa arma de la muerte que destruia todo—hacia la presa que había tropezado en su postura de batalla.
Aterrizó en el cuello de Bell.
-- ——
Un crujido vino de un lugar que nunca debería hacer ese sonido.
—Muerte.
Bell escuchó el sonido de su propia vida llegando a su fin. Perdió la conciencia.
× × ×
Lanzado al aire por la cola del monstruo, el cuerpo del chico voló hacia adelante como una flecha.
Sangre brotaba de la articulación donde había estado el brazo amputado, rodó una y otra vez por el suelo y finalmente se detuvo donde la tierra se encontraba con el agua.
Yacía allí completamente inmóvil.
--… Cranel… -san.
Quedándose inmóvil, Ryuu apenas pudo susurrar esas dos palabras. El tiempo se ralentizo a un goteo.
El mundo se volvió plano—la escena ante sus propios ojos, una mentira. Incluso el agua parecía haber dejado de fluir. Los gritos de los otros Aventureros y el sonido del latido de su propio corazon se volvieron distantes.
Solo la horrible figura del chico que estaba boca arriba donde había aterrizado era fresca y brillante.
-- —¿¡Bell!?
El grito de Ryuu era como la seda siendo rasgada. Arrancando las cadenas del trauma que la habían retenido, medio se zambulló, medio corrió hacia él.
--… ¿¡…!?
Se arrodilló a su lado, estupefacta.
Además del brazo cortado, todo su cuerpo sin armadura estaba cubierto de profundos cortes y magulladuras, indicando huesos rotos. Sangre goteaba de su boca. No había ningún signo de conciencia en los ojos detrás de su flequillo. Aún así, era un milagro que su cabeza estuviera aún sujeta a su cuerpo después de sufrir ese feroz golpe de la cola del monstruo.
La palabra muerte cruzó por la mente de Ryuu. Temblando y pálida, colocó un dedo en el cuello de Bell.
--… ¡…! ¿¡Aun esta vivo…!?
Sorprendida, se inclinó hacia él. Apenas podía distinguir el más leve sonido de respiración.
La <Bufanda de Goliat> le había permitido a Bell recibir el poderoso golpe en su cuello sin sufrir un solo rasguño. El material formado a partir de la piel del gigante había detenido el golpe mortal y habia salvado la vida de su portador.
Sin embargo, aunque había repelido el daño directo, no había podido suavizar el impacto. Solo eso había infligido el daño suficiente para que el propio Bell pensara que se estaba muriendo. Probablemente, algunas de las vértebras en su cuello estaban fracturadas.
¡Tengo que parar el sangrado de ese brazo! ¡No, mejor hago algo por su cuello primero!
Sudando profusamente, Ryuu comenzó a cantar un hechizo.
--<Canto de un ahora distante bosque. Canto nostálgico de la vida. ¡Por favor trae la misericordia de la curación a aquellos que te buscan!>
Había usado todas sus pociones durante la batalla en <Knossos> y su búsqueda del grupo de Jura. Sentía que el hechizo se extendía para siempre, pero era la única Magia Curativa que tenía a la mano.
--<¡Noa Heal!>
Una suave luz como el sol moteado de un bosque rodeo la base del cuello de Bell. Era una Magia de uso múltiple con el poder de curar heridas superficiales, así como otros tipos de daño, y restaurar la fuerza. Sin embargo, no funcionaba inmediatamente como una poción—el tiempo requerido para la recuperación total era su principal inconveniente.
Mientras esperaba a que funcionara, Ryuu usó sus dientes y un brazo para arrancar un pedazo de su capa y atarlo alrededor del brazo derecho de Bell para detener el sangrado. Maldiciendo su propio fracaso en actuar en el momento crucial, atendió al chico como si estuviera pagando su pecado.
--¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!!
--¡…!
Tras acabar con Bell, su primer objetivo, el Juggernaut había vuelto a centrar su atención en los Aventureros restantes. La razón por la que se dirigió al grupo de Boris en lugar de Ryuu o Jura se debio simplemente a que había más de ellos.
La tormenta de masacre se levantó de nuevo.
--¡¡A-A-Ayuda!!
El corazón de Ryuu tembló ante las súplicas de ayuda.
—Quiero ayudarles, pero si dejo a Cranel-san ahora—
Ryuu no pudo terminar su angustiado pensamiento.
En un intervalo demasiado corto incluso para llamar un momento de vacilación, el monstruo había terminado su masacre. Aparte de Boris y algunos otros que habían corrido en la dirección opuesta, todos los Aventureros ahora no eran más que horripilantes cadáveres. Entre ellos estaban los hermanos Beastman y la guerrera Amazona que Bell había tratado de salvar.
A Ryuu ni siquiera se le había dado la oportunidad de tomar una decisión.
--¡¡Haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!
En el momento en que la luz sanadora se desvaneció, Ryuu rugio y corrió hacia el monstruo, quien se apartó de ella. Como un animal demente, se lanzó hacia adelante y clavó su Espada de Madera en su espalda color azul violaceo.
——
El Juggernaut respondió simplemente.
Liberando la energía almacenada en sus rodillas dobladas hacia atrás, saltó momentáneamente fuera de su vision. Luego, aferrándose al lado de una columna de cristal, la miró con sus brillantes ojos carmesí, como diciendo ¿Eres la siguiente?
Al instante siguiente, se precipito hacia ella.
Esquivó las garras afiladas plantando sus manos en el suelo.
Cuando el dobladillo de su larga capa fue destrozado, apartó su pánico y voló como una bestia hacia el monstruo, que acababa de aterrizar de nuevo en el suelo.
El Jaggernaut bloqueó su ataque con su cola, pero ella apuntó implacablemente hacia su pecho, acercándose al cuerpo que le causaba una poderosa repulsión física.
Manteniendose donde sus largos brazos no podían alcanzarla fácilmente, ataco al monstruo una y otra vez con su espada.
¡…!
-- —¡…!
Pero el monstruo extraordinariamente ágil saltó de lado a lado y luego hacia atrás, arremetiendo contra ella, y muy pronto Ryuu se encontró a la defensiva.
Esa era la razón por la que había evitado tan obstinadamente a Bell al principio. Si el Juggernaut era engendrado una vez más, no quería que él se convirtiera en su objetivo.
Era una estrategia pasiva totalmente diferente a la Ryuu normal. Esa era la profundidad del terror que había sido impreso en su corazón. Así era lo profundamente atormentada que estaba por la calamidad que le había robado todo hace cinco años.
--¡Aaaaah, aaaaaaaaaaaaaaaaaah!
La lívida escena se alzó ante sus ojos una vez más.
Sus compañeras derrumbandose.
Con sus armas aplastadas, sus amigas estaban siendo despedazadas. Gritaban mientras el monstruo las aplastaba entre sus colmillos.
Las viciosas garras habían desgarrado los cuerpos de sus compañeras.
Las escenas se grabaron en su cerebro, agitando su terror y aplastando su voluntad de luchar. Y entonces gritó.
Gritó para engañar a su miedo, para borrar el pasado y para estimular su cuerpo a la acción.
Cuando ese grito, ese derramamiento de rabiosa emoción, se extinguiera, Ryuu ya no podría luchar. Su corazón colapsaría ante este ser abrumador, y se abrazaría a si misma y sollozaría como una niña indefensa.
Debido a que sabía eso, oscilo velozmente su Espada de Madera y dejo escapar su grito de batalla.
—Ha.
El Juggernaut respondió con una breve respiracion corta casi como un suspiro y un golpe feroz de las garras en una de sus manos.
Eso fue suficiente para mandar a volar la espada de Ryuu.
-- ——
<Alvs Lumina>, su arma de Segunda Clase hecha a partir de la rama de un árbol sagrado, se rompió en pedazos. Sufriendo el mismo destino que la armadura de Bell, se despidió de ella.
La despiadada fuerza que había destruido su arma generó un impacto que fracturó los dedos que sujetaban la empuñadura de la espada. Ryuu fue mandada a volar atraves del aire y aterrizó con un estruendo en el piso de cristal, boca arriba.
El aliento fue expulsado de sus pulmones en una sola ráfaga.
--¡V-Vamooos! ¡¡Ahora!! ¡¡Ahora es su oportunidad!! ¡¡Acaben a ese bastardo!! Lejos de ella, Boris dejó escapar un grito de batalla.
Los Aventureros que quedaban sabían que escapar no tenía remedio. Aprovechando que Ryuu ganaba tiempo, comenzaron a cantar—en otras palabras, a lanzar un <Bombardeo Simultáneo>. Boris también participó, empuñando su <Espada Mágica> incluso mientras el terror lo abrumaba.
--¡¡No, detenganse!!
Las palabras de Ryuu no los alcanzaron. Ella apenas podía respirar.
A medida que su inútil grito se desvanecía, el caparazon azul violáceo que cubria el enorme cuerpo del Juggernaut brillo.
Justo como una repetición de lo que sucedió cuando Bell trató de usar su <Firebolt> en el monstruo, el ataque mágico rebotó hacia su origen. Solo que esta vez, no fue un solo <Firebolt>, sino un <Bombardeo Concurrente> mucho más poderoso.
-- ——
Los golpeó de frente.
El caparazon protector del Juggernaut tenía el poder de la <Reflexión Mágica>. Era el único escudo de este monstruo que había cambiado la defensa por el poder de aniquilación. Incluso si un Aventurero lanzara Magia Buscadora de Objetivos, que normalmente era un método infalible para alcanzar un objetivo, no golpearía al Juggernaut.
Por lo tanto, los Aventureros habían perdido la Magia con la que habían contado como su carta de triunfo. Cualquiera perdería la esperanza ante estas circunstancias desesperadas, tal como lo había hecho la <Familia Astrea> cinco años antes.
Afortunadamente, Boris estaba en la parte posterior del grupo y evitó un golpe directo. Miró aturdido a sus compañeros carbonizados. El parche en su ojo había sido arrancado y la cuenca vacía de su ojo izquierdo estaba expuesta, pero no tenía tiempo para preocuparse por eso. El monstruo se precipitaba hacia él, con sus propias cuencas oculares brillando.
--¡¡Detenteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!! Boris sollozó.
Empujando ambas manos frente a él, incapaz de pararse, se orinó en sus pantalones.
Incluso para un Aventurero de Segunda Clase como Boris, este monstruo era demasiado para enfrentarlo. Las garras descendieron hacia él.
-- —Aaa.
Dibujando un vivido arco, se movieron desde la parte superior de su cabeza hacia abajo.
Ni siquiera tuvo tiempo de pensar en su vida. Pero su cerebro registró el sonido de su propio cuerpo dividiéndose en dos mitades. Escuchó el sonido de su cabeza siendo aplastada, su carne desgarrada y sus huesos pulverizados.
Se acabó en un instante. Boris estaba muerto.
--¡Levántate!
-- —¡¡…!!
La niebla de la alucinación se despejó.
Cuando Boris se recuperó de la visión que había producido su cerebro petrificado, se encontró vivo, con una Elfa luchando en su lugar. Antes de que las garras que lo destruían todo lo alcanzaran, la Elfa había interceptado el golpe con uno de los suyos, golpeando al antebrazo del monstruo. Ahora estaba luchando desesperadamente con dos Espadas Cortas.
En ese mismo momento, la Elfa estaba protegiendo a Boris.
--¡Huye, rápido!
--T-Tú…
Las palabras de Boris se desvanecieron mientras miraba el perfil de la Aventurera Elfa, a quien se le habían caído la capucha y la máscara.
Era la misma valiente Elfa que había visto antes en el 18° Piso. La hermosa Elfa que había luchado sin ayuda contra el aterrador gigante negro.
Justo en ese momento, el monstruo oscilo sus garras con una velocidad feroz.
Ryuu se inclinó hacia atrás, apenas evitando un golpe directo, pero aun asi las garras la rozaron, rasgando su hombro.
Un chorro de sangre brotó del delgado cuerpo de la Elfa.
Mientras el tibio líquido salpicaba el rostro de Boris, Ryuu apretó los dientes y resistió la tentación de su cuerpo de desplomarse en el suelo.
--¡¡Apresurateeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!
--¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!! Boris huyó, con sus pies golpeando ruidosamente el suelo.
Tropezando repetidamente sobre sí mismo, no estaba haciendo ningún progreso en absoluto. Para protegerlo, Ryuu—con el rostro cubierto por un sangriento maquillaje de sangre—se llevó la peor parte del ataque del Juggernaut.
¡¡…!!
--¡Agh!
Su larga cola golpeo sus piernas.
Aunque carecía de la amenaza de las garras, la dura extremidad cubierta por su caparazón negro y azul violáceo no era diferente de un garrote.
La pierna derecha de Ryuu, cubierta por su larga bota, se rompió como una ramita bajo el golpe. Su espinilla dejó escapar un sonido seco mientras ella volaba atraves del aire.
--¡Ah—!
Ryuu sujeto su pierna torcida en un angulo extraño con una mano mientras gritaba en una agonía sin palabras. Sentia que se desmayaría por el increíble dolor. Pero sabía que no podía.
*¡Stomp!*
El horrible sonido del inmenso cuerpo del monstruo avanzando hacia ella resono a través de la habitación.
--¡No…!
Cuando un fragmento de cristal perforó su mejilla izquierda, levantó su tembloroso rostro.
Aparte de su cuerpo retorciendose, no había otra señal de vida en la extensa habitacion. Incluso Jura se había ido. ¿Se había escapado? Ya no podía entender en absoluto lo que estaba pasando.
La destrucción avanzaba.
La desesperación se apoderó de ella en forma del Juggernaut.
Estaba cubierta de heridas de la cabeza a los pies. Cuando aterrizó ante sus ojos, se dio cuenta de que no le quedaba otra manera de defenderse contra el.
No pude detener los planes de Jura, y ahora aquí estoy, con mi vergonzoso fracaso expuesto…
Se sentia humillada. Quería gritar y llorar. Quería colocarse una maldición mortal sobre sí misma porque una vez más habia cometido un error que guio a la calamidad.
Todavía no le había explicado nada a Seal y sus compañeras de trabajo. No había hecho nada para pagarles por darle un hogar. Tenía que sobrevivir, aunque solo fuera para explicarse a ellas.
… Oh, pero…
Si muero aquí, podre estar con Alice y las demás…
Por fin, podría estar al lado de sus compañeras una vez más. Por fin, podría disculparse con ellas.
Por fin, podría dejar que la castigaran.
Finalmente, este pecado de matarlas será…
Por fin, estaría libre de la culpa que había escondido en lo más profundo de su corazón. Para Ryuu, eso sería una especie de salvación.
Sería una especie de ceremonia en la que enterria a su yo cuyo deshonor había sido expuesto. Una sonrisa de resignación curvó sus labios.
Una lágrima cayó de uno de sus ojos azul cielo.
La escala en su corazón se inclinó del apego a la vida hacia la paz de la muerte.
--¿Huh?
En ese momento, algo llamó la atención de Ryuu.
× × ×
Los chillidos sonaban—las canciones de muerte de los Aventureros.
Los gritos resonaban—la voluntad de la Elfa que luchó y sufrió, pero se negó a sucumbir al miedo. El dedo de Bell se crispó ante los sonidos del campo de batalla.
Un temblor levemente más fuerte que el de otros, hizo una grieta en el suelo de cristal, lo rompió y envió el cuerpo de Bell deslizándose desde el borde entre el agua y la tierra hacia el agua.
Debajo de la superficie, los sonidos estaban ambotados. Una niebla carmesí se extendia desde su brazo amputado. Se hundió hacia las frías profundidades del canal.
-- —Bell.
Una voz llorosa lo alcanzó mientras se deslizaba lentamente hacia abajo.
Con cabello color turqueza arremolinandose, la Sirena extendió su mano hacia el lastimoso y herido chico. Ella estaba abrazando su brazo derecho, todavía sujetando la Daga, contra su pecho. Hundió sus dientes en su propia muñeca. Cuando presionó el brazo contra la superficie de la que había sido cortado, absorbió su sangre vital.
Burbujas curativas flotaban alrededor del cuerpo de Bell mientras recuperaba su extremidad perdida.
--Bell… Bell.
Las lágrimas de la Sirena eran infinitas.
Colocando una mano en la mejilla del chico cuyos ojos permanecían cerrados, tomó su Daga y se cortó una y otra vez. Apretó el cuerpo hundiéndose contra el suyo.
Su sangre corrió en las heridas de Bell, fundiéndose con él. Rodeado por una neblina de color carmesí producida por su sangre entremezclada, su cuerpo maltratado comenzó a recuperarse.
--Vive.
La chica monstruo susurraba una y otra vez.
--Abre los ojos. Murmuró en su oído. El respondió.
--¡¡Oh!!
Apretó los puños, abrió los ojos y escupio incontables burbujas.
La Daga negra brillaba con vida renovada.
Miró fijamente a los ojos bañados en lágrimas de la Sirena, tan cerca de él que sus frentes se tocaban.
Gracias. Lo siento.
Tengo que ir.
El chico que pronunció esas palabras, el chico a quien Mari amaba, no era un príncipe en un barco naufragado. Era un Aventurero.
Por el bien de su compañera que todavía estaba luchando, tenia que revivir su corazón desesperado. Tenia que encender las llamas de la recuperación.
Con lágrimas corriendo por sus mejillas, Mari extendió una mano para detenerlo y luego la retiró.
El chico era terco. Era un Aventurero. Mari haría lo mismo para salvar a la familia que amaba. Así que en lugar de contenerlo, lo abrazó una vez más. Luego, tranquilamente, lo dejó ir.
Liberado de los brazos de la Sirena, Bell dio una patada y se levantó hacia arriba.
--Prometeme—
Mari lloró mientras veía a la figura alejarse más y más lejos de ella. Extendiendo su mano hacia él, envió su deseo al mundo del agua.
-- —Prométeme que no perderás.
Bell extendió un puño y rompió la superficie del agua donde se filtraba la luz.
× × ×
Ryuu lo vio todo.
Vio las gotas de agua volando, la figura estallando poderosamente a través de la superficie del agua, y el pie pisando firmemente el suelo de cristal
Vio al chico parado en tierra.
Vio la luz de la determinación en sus ojos rojo rubi.
--Gracias, Mari.
Sangre de Sirena. Se decia que el misterioso Botin tenía el poder de curar heridas. Y en verdad, Bell se había recuperado completamente. Humo brotaba de las heridas que habían sido bañadas en la sangre de su auto sacrificio.
Para los ojos de Ryuu, la escena parecía un faro para un contraataque.
Con su brazo derecho restaurado, Bell endureció su voluntad y apretó su agarre sobre la Daga negra.
——
Detrás del Juggernaut, que se habia quedado inmóvil delante de Ryuu, quien lo miraba con asombro, y junto a Mari, quien asomó su rostro a traves del agua, Bell se precipito furiosamente.
--¡¡…!!
Corrió hacia el Juggernaut, con su cuerpo—solo unos momentos antes al borde de la muerte—transformandose ahora en un proyectil.
¡¡…!!
El monstruo se giró violentamente mientras Ryuu observaba. Había determinado que este vengador, a quien había destruido más allá de toda recuperación, pero que ahora regresaba vivo al campo de batalla, no era una simple presa, sino su principal enemigo, digno de una completa aniquilación.
A medida que el chico se precipitaba hacia él con una velocidad aterradora, el monstruo oscilo velozmente sus poderosas garras, como si dijera: Esta vez, serás aplastado.
-- —¡¡…!!
Ante este golpe mortal que se acercaba a la velocidad del rayo, Bell eligió no escapar, sino avanzar directamente.
Se arrancó la bufanda del cuello, la envolvió alrededor de su brazo izquierdo y lo lanzo hacia adelante.
¿¡…!?
El asombro parpadeó en los brillantes orbes del Juggernaut.
La bufanda negra que Bell había envuelto alrededor de su brazo en lugar del guantelete destruido arrojó una lluvia de chispas mientras las garras del monstruo se deslizaban sobre él.
El arma devastadora otorgada al monstruo por el Calabozo habia sido desviada por la armadura defensiva definitiva nacida de ese mismo Calabozo.
Como para devolverle el favor al monstruo, Bell aprovecho su breve momento de vacilación para atacar.
Con una brusquedad y velocidad que no dejaban espacio para escapar, la <Daga Hestia> brilló en un apuñalada hacia el pecho del monstruo.
--¿¡…!?
Entonces fue el turno de Bell de asombrarse.
Había apuñalado el pecho de su enemigo. Sin embargo, la respuesta no sugería que había aplastado su núcleo. En otras palabras—
¿¡No tiene Piedra Mágica!?
Estremeciéndose ante las amenazadoras presencias del otro, el chico y el monstruo se deslizaron limpiamente uno mas alla del otro.
Al instante, ambos giraron sobre sus talones. Sus miradas chocaron. Sus respectivos golpes se encontraron con el aire vacío.
Fue ahi cuando realmente comenzó la batalla de vida o muerte.
—¡¡…!!
--¡Hah!
Cuando el Juggernaut rugio mortalmente, Bell dejo escapar un grito lleno de espíritu de lucha y se lanzó frontalmente hacia el monstruo, con la <Bufanda de Goliat> y la <Daga Hestia> listos.
El monstruo se alejó rápidamente con una serie de saltos alimentados por la energía almacenada en sus rodillas de articulación inversa.
Seré sacrificado antes de que pueda parpadear si permito que use esas piernas para su ventaja.
En su lugar, Bell eligió luchar en una batalla a corta distancia.
Vertiendo cada gota de su fuerza en el golpe inicial con la esperanza de obtener una ventaja sobre su oponente, convirtió su cuerpo en una flecha de luz color blanco puro.
—¿¡…!?
El monstruo cargó hacia adelante incluso cuando el ataque de puñalada de su enemigo cortaba la superficie de su cuello y hombro.
Sangre, carne y piel volaron.
Mientras Ryuu miraba atónita, y Mari se tapaba la boca con ambas manos, Bell lanzó un ataque especial impulsado por su sangre fluyendo.
--¡¡Haaaaaaaaaaaa!!
La Daga negra estaba dirigido a la articulación de la rodilla derecha del monstruo. Con velocidad inhumana, la cuchilla corto en su objetivo.
¿¡…!?
La pierna derecha del Juggernaut cayó ligeramente con un fuerte *Thump*.
Aunque su postura de batalla y su capacidad para continuar luchando no se habían visto afectadas en lo más mínimo, ya no podía volar a la velocidad del rayo como un huracán. El único golpe de Bell había aterrizado perfectamente en la fuente de esos poderosos saltos—las rodillas de articulación inversa del monstruo.
Miró fijamente a Bell, quien ya había sufrido graves daños en sus enfrentamientos. Aunque la mitad izquierda de su cuerpo estaba empapada en sangre, los ojos del Aventurero enviaban un mensaje claro—acabamos de empezar.
--¡Adelante!
Bell levantó sus Dagas, con sus ojos rojo rubi destellando.
—¡¡OOOOOO!!
Los ojos carmesí del monstruo ardían. Por primera vez, rugio de rabia.
Se lanzó hacia adelante, con la explosion de fragmentos de cristal del suelo arremolinándose ocultando la forma de su oponente.
Justo como Bell había anticipado, comenzó la lucha a corta distancia.
--¿¡Cranel-san!?
Ryuu gritó mientras se acomodaba en una posición sentada, con su pierna rota debajo de ella, y vio cómo se desarrollaba su temeraria aventura.
Ryuu conocía el terror del Juggernaut mejor que nadie.
Lo que Bell estaba haciendo pudo haber sido su única opción, pero aun asi era una locura ubicarse dentro del rango de matanza del monstruo. Momento a momento, podía ver su cuerpo siendo golpeado y herido.
Sangre y trozos de carne volaron cuando su camisa—despojada de su armadura protectora—fue destrozada. Con cada segundo que pasaba, lo estaban cortando. Mari observaba en silencio completamente palida.
Pero—
¿¡…!?
Las garras de destrucción no perforaban el cuerpo de Bell.
Usando la bufanda envuelta alrededor de su brazo izquierdo exactamente como un guantalete, desviaba las garras del Juggernaut deslizándolas sobre su superficie dura.
Una y otra vez, el monstruo oscilaba su arma más mortal, como si dijera: Deja de jugar conmigo.
Pero la bufanda no se rompia. El número de rasguños en su superficie aumentaba, pero la <Piel de Goliat>—el “escudo” que Casandra había solicitado y Welf había hecho para él—no se rompió.
Y mientras no se rompiera, Bell podría seguir luchando.
Mientras tuviera el escudo que sus amigos habían hecho para él, podría enfrentar a la más fuerte y terrible calamidad.
Si podia resistir los golpes mortales que ningún Aventurero debía soportar, entonces podría obtener la más mínima posibilidad de victoria y, por lo tanto, podría vencer su propia desesperación
*¡¡Screech!!*
La <Daga Hestia> dejó escapar su propio grito de batalla mientras desviaba el curso de las garras. Una fuente de chispas bailaba en el aire mientras la cuchilla gritaba. Aún así, la <Daga Hestia> no se desmoronó. Continuó chocando con el arma del monstruo.
El Juggernaut estaba loco de rabia destructiva. Bell, también, estaba luchando en una batalla desesperada armado con la más fuerte de todas las cuchillas y escudo.
Es como lo sospechaba.
Mientras brotaba sangre fresca de sus heridas, Bell miró a su oponente con los ojos entrecerrados.
Es más rápido que yo.
No solo era más fuerte sino también más rápido. Comparado con el Juggernaut, todo sobre Bell era inferior. En el pasado, sin importar cuánto más alto había sido el Nivel de su oponente, Bell siempre había tenido ventaja en términos de velocidad y agilidad. Ahora incluso esa ventaja se había ido.
Sin embargo, no se rindió ante este análisis sin esperanza. En cambio, su corazón gritó sin cesar.
¿Cómo podria resistir a este monstruo que lo superaba en todos los sentidos? Por supuesto, era obvio. Usando la habilidad y tácticas que había cultivado hasta ahora.
Esta era la verdadera arma y escudo que se le habia dado como Aventurero—esa determinación ardiendo en su pecho. Los Aventureros tomaban el juicio llamado “desesperación” y lo transformaban en un gran logro.
Su poder y potencial son increíbles para su tamaño—
Si le hubieran pedido que comparara al Goliat Negro y al Juggernaut, Bell honestamente no habría podido decir cuál era superior.
Compararlos no tenía sentido.
Trabajaban de maneras completamente diferentes.
El Goliat tenía una habilidad extraordinaria para suprimir ejércitos, mientras que el Juggernaut era un asesino que sobresalía en infligir daño mortal a los Aventureros individuales. En términos de eliminar al enemigo con una sola arma, las garras de destrucción probablemente superaban al martillo y aullido del Goliat.
Por otro lado, en términos de capacidad para soportar ataques, el Juggernaut no podía compararse con el Jefe de Piso.
Este monstruo era más capaz de ejercer todo su potencial—su altamente desarrollada fuerza, velocidad y capacidad para matar—no en una habitación abierta, sino en los pasillos y otros espacios cerrados del Calabozo. Eso lo convertia en el apóstol de la muerte ideal, diseñado únicamente para eliminar los “virus” que dañaban al Calabozo.
¿Es incluso más rápido que mi mayor rival?
Ahí estaba la feroz e inmensa velocidad de sus ataques y las vibrantes ondas de choque que hacían que sus pies y manos se adormecieran.
En un rincón de la mente ardiente de Bell, fragmentos de lógica comparaban al monstruo que enfrentaba ahora con el Minotauro negro.
En términos de poder destructivo, el Juggernaut era superior debido a sus garras.
¿Pero quizás Asterios era el vencedor cuando se trataba de fuerza física?
Esa vez, el inmenso toro había estado al borde de la muerte. Su verdadera fuerza probablemente era mucho mayor—
Bell cortó los pensamientos irrelevantes que pasaron brevemente por su mente. En esta batalla desesperada, cualquier distracción innecesaria podría llevar directamente a la muerte. El error más pequeño por parte de cualquiera de los combatientes podría costarles la cabeza.
—¡…!
Incluso cuando la tormenta de cuchilladas de Bell hería su cuerpo, el Juggernaut no mostraba signos de disminuir su propio ataque.
Todo su cuerpo estaba gritando. Sus extremidades y torso sobrecalentados se sentían como si estuvieran a punto de estallar.
Su brazo izquierdo bien podría estar gritando sus gritos de muerte. Dentro de la <Bufanda de Goliat>, su brazo había sido pulverizado por la fuerza de los repetidos ataques de garras que había desviado. Dolor era la única sensacion que le quedaba. La sangre chapoteaba ruidosamente dentro de la envoltura. Sin embargo, Bell sabía que en el momento en que dejara de desviar las garras, estaría acabado.
Su hombro y cuello ardían donde la carne había sido arrancada.
Sus heridas, una vez curadas, se abrieron de nuevo, brotando sangre. Aun así, la luz brillaba en sus ojos, y avanzó.
Si caía ahora, estaba seguro de que el Juggernaut mataría a Lili y al resto de su equipo. Todo Aventurero en la
<Capital del Agua> sería exterminado.
No podía dejar que sucediera. Tenía que defenderlos hasta la muerte. En otras palabras—
¡¡Vas a caer!!
Incluso si este monstruo hubiera sido llamado por <Evilus> y Bell nunca hubiera querido luchar contra él, no podría dejar que algo tan destructivo hiciera lo que quisiera.
No dejaria que matara a más personas. No dejaria que la muerte continuara. Bell se puso la máscara del hipócrita.
Por el bien de las personas que quería proteger, mataría al ser que estaba frente a él.
--¡¡…!!
El ataque de su enemigo comenzó. Fragmentos de cristal volaron. Bell se vio obligado a tomar una postura defensiva.
Golpe de garras, esquivado, ataque de colmillos, interceptado.
Un contraataque de Bell, bloqueado por el enemigo. Demasiado superficial. Aún no. Otro golpe. Pedazos del caparazón del enemigo cayeron.
Acabare contigo.
Bell Cranel todavía puede luchar. ¡Sí! ¡Sigue! ¡Protegela! ¿¡Por qué viniste a este piso en primer lugar!?
En un momento que duró una eternidad, Bell aceleró literalmente a costa de deshacerse de su propia vida.
¡Más rápido, más rápido, más rápido!
Estaba decidido a poner fin a su pesadilla.
--¡¡HAAAAAAA!!
Bell rugio, con sangre brotando de todo su cuerpo.
Cortó hacia el huracán de la muerte, con una sola pieza de tela—su única protección—envuelta alrededor de un brazo.
Se enfrentó de frente al monstruo que para Ryuu simbolizaba pura desesperación.
Entendió solo un fragmento del sufrimiento que ella había soportado. Pero fue suficiente para incendiar a su propio corazón, que alguna vez se llenó de desesperación.
Dejo escapar un largo rugido, porque ese sonido era la llama de su espíritu que quemaría la tragedia y la calamidad.
--Cranel-san…
Incluso la bastante insensible Ryuu sabía por quién estaba gritando. Calidez se expandió en las profundidades de su pecho.
--… Eres mucho…
Su última palabra susurrada—“más fuerte”—desapareció en el estruendo del campo de batalla. Se sentía lamentable allí tendida sin hacer nada. Pero aun así esa sensación ardía en su corazón.
Por primera vez, comprendió por qué a Bell le gustaban tanto esas historias de Héroes. Por primera vez, la Elfa vio cómo se veían los nobles Héroes cuando desafiaban la desesperación misma.
… ¿…?
El Juggernaut estaba desconcertado por esta sensación totalmente nueva que estaba experimentando. La llama blanca que se había extinguido nuevamente rugía a la vida, había sido cortada pero ahora estaba cargando hacia adelante, había sido derribada, pero se levantaba una vez más en desafío. El monstruo recién nacido no podia comprender el hecho de que el espíritu de su enemigo estaba dominando al suyo.
Finalmente—ya sea porque había reconocido la interminable serie de ataques de cuchilladas como una amenaza o porque había sido abrumado por la determinación del chico—el monstruo se retiró por primera vez.
Se había doblado primero en el enfrentamiento de resistencia de vida o muerte.
Quizás había sido por instinto, o quizás era el resultado inevitable. En cualquier caso, no vio la necesidad de arriesgar su propia vida por una pequeña presa que casi había muerto una vez y ya estaba medio muerta otra vez. Y así, el monstruo se retiró de la batalla a corta distancia a la que había sido atraído.
Era, sin duda, un movimiento ventajoso. Pero Bell vio una oportunidad para la victoria.
Se está retirando.
Aunque estaba delirante y cubierto de sangre, sintió que su hambre de batalla ardía con una nueva ferocidad. Dejó que su mente siguiera el camino de ese deseo.
Su mayor rival no se había retirado.
La persona que admiraba siempre lucharía hasta el final.
El monstruo ante él no era ni un guerrero ni un Aventurero. Bell sonrió
Había atraído al Juggernaut a un combate cercano para arrancar este momento de ello. Aunque era más rápido que Bell, había sido forzado a ponerse a la defensiva por primera vez para hacerlo retirarse.
Empujó su mano izquierda envuelta en una tela hacia su enemigo inclinandose hacia atrás.
--¡¡<Firebolt>!!
17 disparos sucesivos.
Concentró su Mente en esos 17 disparos, cargando hasta la última gota de Poder Mágico que tenía en el veloz ataque consecutivo.
Todo el poder de fuego instantáneo y total estalló ante los ojos del monstruo sorprendido.
¡…!
Por supuesto, el Juggernaut pulsó su caparazón para ejercer su poder de <Reflexión Mágica>. La Magia de Bell fue reflejada sin piedad por el escudo invencible.
--¡¡Siiiii!!
—¡Cayó!
Dejando escapar un grito de victoria, Bell se lanzó hacia el torbellino de rayos de llamas que se lanzaron hacia él.
--¿¡…!?
Ryuu no podía creer lo que veía. Mari gritó, e incluso el monstruo miró en shock.
El aluvión de 17 <Firebolts> aceleró hacia él. Un instante después, su cuerpo fue engullido por una luz de color rojo oscuro.
A pesar de que su propio fuego chamuscó su carne y perforó su costado, Bell aceleró, gritando victoriosamente. Un solo disparo.
Un único y cuidadosamente dirigido <Firebolt> explotó en su Daga negra. Estaba cargando su arma.
El Juggernaut lo vio—vio que en lugar de dispersarse como debería haberlo hecho cuando golpeó la Daga, el
<Firebolt> fue presionado en su lugar con una luz blanca y se enfoco en ella. Una <Carga Dual>.
Bell había anticipado que su <Firebolt> sería reflejado y lo usó para preparar su golpe mortal.
El masivo bombardeo de fuego proporcionó una cubierta. En el momento en que los furiosos rayos de llamas ocultaron su cuerpo de la vista del enemigo, se acercó a su enorme cuerpo.
El Juggernaut, congelado por un instante, lo entendió todo.
Había sido engañado para usar su <Reflexión Mágica> por un aluvión de poder de fuego lo suficientemente fuerte como para infligir lesiones mortales incluso en un monstruo. Había sido atacado con el objetivo de provocar ese pequeño momento de inmovilidad causado por el uso de su caparazón armadura.
El tiempo se congeló para el Juggernaut mientras miraba la furiosa <Daga Hestia> envuelta en una armadura de llamas.
Sabía que estaba en una mala situación. Las cosas se movían rápido. Aun así, tenía tiempo. Si reuniera toda su fuerza, podría interceptar el ataque, defenderse y escapar.
Pero una especie de duda estaba interfiriendo con los instintos del monstruo.
¿Eso era magia, o era un ataque de corte? ¿Debería desviarlo con la armadura invencible o destruirlo con las garras mortales?
El apóstol de la muerte estaba confundido. Eligio escapar.
Usando su única pierna de articulación inversa restante, saltó hacia adelante—no perfectamente, pero de manera adecuada.
-- ——
En conclusión, el monstruo de la calamidad perdió su enfrentamiento contra el Aventurero.
El instante que dedicó a decidir qué hacer fue, para el Juggernaut, una apertura muy lamentable que nunca debería haberle mostrado al conejo que era tan rápido como un rayo.
-- —¡Haah!
Bell repentinamente desenredo la bufanda que rodeaba su brazo izquierdo y la lanzó hacia adelante. A diferencia del <Firebolt>, este era un ataque indirecto de rango medio.
La tira de tela negra se ondulo atraves del aire como un látigo, aterrizando en la larga cola del monstruo.
¿¡…!?
Hubo un tremendo impacto cuando la bufanda se desplegó en toda su longitud y Bell planto ambos pies en el suelo de cristal.
El Juggernaut se congeló de forma poco natural en el aire. Entonces la inercia lo llevó hacia la mano izquierda de Bell, que aún se aferraba a la bufanda.
Se escuchó el sonido de un músculo desgarrado y el chasquido de un hueso del brazo saliendose de su lugar. Los ojos de Bell se hincharon.
Aun así, reunió las fuerzas que le quedaban y jalo su brazo izquierdo hacia su cuerpo.
--¡¡Haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!
El Juggernaut—con su cola enredada en la bufanda—fue arrastrado hacia él. Cuando su enorme cuerpo aterrizó a los pies de Bell, se estremeció. El monstruo se dio cuenta de la naturaleza de la emoción que había estado sintiendo durante los últimos minutos.
Ese era el terror que experimentaba su presa.
—¿¡…!?
Como para sacudirse la sensación, pulsó su caparazón con una luz azul violáceo. Frente a la Daga en llamas en la mano derecha de su enemigo, blandió su propia arma—sus garras que lo destruían todo, las garras que no podían ser resistidas por nada.
Un momento antes, se había preguntado si la Daga lanzaría Magia o un ataque de corte ordinario. La respuesta era, ninguna. El golpe mortal que mantenía en espera no permitiría la reflexión ni la defensa.
Era una llama sagrada que convertia todo en cenizas. Bell había cargado durante nueve segundos.
Mientras el Juggernaut se alzaba sobre él con sus garras al descubierto, Bell desató su ataque.
--¡¡<Argo Vesta>!! Una explosión de luz.
——
Las atronadoras llamas se tragaron las enormes garras parecidas a colmillos. Una llamarada extinguió la destellante luz azul violácea.
Las garras de destrucción se hicieron añicos. Fragmentos negros y morados volaron por todas partes.
Bell había sido arrojado hacia atrás, pero mantuvo su brazo derecho extendido. Esta vez, fue el brazo derecho del Juggernaut el que fue destruido.
¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
El monstruo se lamento.
Su brazo derecho se había desvanecido, con garras y todo, en el rugido y destello de la llama sagrada. El impacto reverberó a través de su hombro y en la mitad derecha de su imponente cuerpo.
Su velocidad y agresión habían sido desarrolladas extraordinariamente, pero por consiguiente su resistencia y defensa eran bajas. Fisuras corrieron por su costado y espalda, y trozos de caparazón cayeron al suelo. Mientras su forma de fósil se desmoronaba, el Juggernaut se estrelló contra el suelo de cristal.
Con su brazo derecho arrancado y su cola finalmente siendo liberada de las ataduras de la bufanda, rodó y raspó el suelo, deteniéndose finalmente en el centro de la habitación.
Por primera vez en su vida, el Juggernaut rugio de dolor.
¡La carga no fue suficiente…!
Bell escudriño al monstruo que se retorcía y chillaba. Aunque era inevitable debido a la poca cantidad de tiempo que había tenido, el golpe no había sido mortal.
Pero podia hacer algo al respecto. Podía enterrar una cuchilla plateada en el horrible monstruo.
--¡¡Aaaaaaagh…!!
Una terrible sacudida de dolor se disparó a través del brazo izquierdo de Bell.
Su tremendo esfuerzo para lograr disparar la Magia de Lanzamiento Rápido al usar la <Carga Dual> había drenado su Mente y la fuerza de su cuerpo. Le temblaban las piernas. Sentía como si su brazo derecho estuviera a punto de ser arrancado de sus hombros. No podía sentir su brazo izquierdo.
Pero tenía que luchar. Tenía que reunir sus últimas gotas de fuerza. Tenía que detener a ese monstruo y su torbellino de calamidades.
Mientras la vorágine de dolor forzaba a salir una lágrima de uno de sus ojos, Bell sujeto la <Daga Hestia> y se giró hacia el Juggernaut, todavía tendido en el suelo.
-- —¿¡Cranel-san!?
Ryuu, quien había estado mirando aturdida mientras se desarrollaba la escena, se estremeció y dejó escapar un grito.
Bell también se dio cuenta, pero ya era demasiado tarde.
Una sombra de un solo brazo saltó desde detrás de una columna de cristal y cayó sobre el Juggernaut.
--¡¡Hahahahahahahaha!! ¡Lo hice! Era Jura.
El Domador había estado escondido y esperando que este momento sucediera para aparecer.
El Collar Mágico, que aún rodeaba el delgado y huesudo cuello del monstruo, pulso con una extraña luz carmesí.
--¡No esperaba que lo pusieras de rodillas de esa manera!
--¡Jura…!
--¡Pero con esto, es mío!
Temblando de alegría, el Catman le sonrió a los estupefactos Bell y Ryuu.
Ese era el momento tan preciado que había estado esperando. Burlandose, sacó su Látigo carmesí y lo azoto con fuerza contra el suelo.
--¡De pie, monstruo mío! ¡¡Mata a Lyon y a ese mocoso!!
El collar pulsó con una luz brillante en respuesta al Látigo. Mientras el Item Mágico destellaba violentamente, el cuerpo medio destruido del Juggernaut se convulsiono una y otra vez… hasta que finalmente, lentamente, se levantó.
La luz carmesí en las profundidades de sus cuencas oculares penetró a Bell y Ryuu.
Bell hizo una mueca, incapaz de ocultar su miedo ante un monstruo cuyos ojos—como si no sintiera todas las heridas que había sufrido—estaban llenos de pura sed de sangre.
--¡Hahahahaha! ¡Sí, mátalos! ¡Matalos a ambos! Con esas garras tuyas—
Al instante siguiente, el monstruo agitó los restos de su cola, como si estuviera irritado. Volaron trozos de carne. El cuerpo del Catman se dividió en dos.
Al final, Jura nunca supo lo que había pasado. La mitad superior de su cuerpo voló por el aire y aterrizó con un chapoteo en el canal que fluia a través de la habitación. Como si se diera cuenta de su destino, la mitad inferior se derrumbó. Burbujas rojas formaron espuma mientras la mitad superior se hundia en el agua.
Bell y Ryuu se quedaron boquiabiertos en silencio.
El fin del miembro de <Evilus> había llegado muy abruptamente.
—,—,—…¡¡…!!
Pero el collar seguía pulsando con luz.
Como si estuviera iluminado por el último deseo del hombre muerto—o más bien, su rencor—el collar continuó destellando, animando el cuerpo del Juggernaut. Las maltratadas piernas dieron un paso hacia Bell.
--¡Uh…!
Ante este destructor que parecía no darse cuenta de sus propias heridas, Bell preparo la <Daga Hestia>. Dejó escapar un grito de batalla, como para impulsar a su cuerpo agotado hacia una última batalla.
--¿Huh?
En ese momento, escuchó un sonido de desmoronamiento. O más exactamente, el sonido de escombros apilados siendo arrojados a un lado.
Algo tiró de la mente de Bell. A pesar de que el Juggernaut estaba justo delante de él ahora, obedeció su instinto de Aventurero y giró su cabeza hacia el sonido que indicaba algo anormal en el Calabozo.
Directamente detrás de él estaba Ryuu, todavía incapaz de pararse.
Detrás de ella, deslizándose desde la pila de escombros de cristal, había un gigantesco monstruo serpiente.
-- ——
Se suponía que el Lambton estaba muerto.
Pero allí estaba, tan enorme como siempre, con el collar pulsante alrededor de su cuello respondiendo claramente a la orden del Domador. Sus múltiples ojos ensangrentados brillaban mientras obedecía la última orden de su amo.
“¡Mata a Lyon y a ese mocoso!”
La serpiente casi muerta rugió y se abalanzo detrás de Ryuu, dispersando fragmentos de cristal a medida que se acercaba.
--¡¡Ryuu-san!!
Los ojos de Ryuu se agrandaron cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando, pero ya era demasiado tarde. El Lambton se precipitaba hacia adelante, con sus enormes fauces abiertas de par en par.
Bell corrió hacia allí.
Con la poca energía que le quedaba, aceleró, agarró la mano extendida de Ryuu y la atrajo hacia él. Un momento después, ambos Aventureros fueron envueltos por la boca de la serpiente.
¡¡Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!!
Mientras bramaba, el Lambton hundió su cabeza afilada en el suelo. Su cuerpo en espiral aplastó el lecho de roca mientras perforaba y excavaba hacia abajo.
—¡¡…!!
El Juggernaut lo siguió. Rugiendo y dispersando trozos de caparazón de su cuerpo fracturado, se sumergió en el agujero que había hecho el Lambton.
La heroica batalla que se había desarrollado en la habitación de cristal había terminado.
--Bell… ¿¡Beeeell!?
Sólo quedaba un ser vivo.
El triste grito de la Sirena resonó en la habitación ahora tranquila.
× × ×
--¡Por favor suéltame, Casandra-sama! ¡Ya basta…!
El grito de Lili desapareció en el estruendo de <La Gran Catarata>.
Estaban en la caverna del 25° Piso. Parados en el acantilado, cerca de la desembocadura de la catarata que dominaba la caverna en el piso de abajo, los Aventureros discutían entre ellos.
--¡No, no puedes ir…! ¡No al 27° Piso…!
Casandra se aferraba ferozmente al brazo de la Hobbit. Apartó a Mikoto, quien estaba tratando de contenerla con lágrimas en los ojos, y agarró la pequeña mano de Lili. Su rostro estaba tan transformado mientras luchaba para evitar que la <Familia Hestia> siguiera adelante que no sabían qué hacer.
¡Mi sueño se ha hecho realidad después de todo! ¡No puedo dejarlos ir! ¡Sus muertes han sido predichas…!
Todas sus acciones eran impulsadas por ese pensamiento. La culpa y la desesperación la abrumaban. Las innumerables almas que había abandonado hasta la muerte atormentaban su conciencia y pesaban en su corazón. Su pecho se sentía apretado y caliente, como si sus propios pensamientos la estuvieran mordiendo. Lágrimas se derramaban de sus ojos.
Pero, pero, si no van…
Ella podría salvarlos. Mientras se quedarán allí, las personas que le importaban a Casandra estarían a salvo. Eso no la absolvería de sus pecados, pero aun asi el pensamiento le daba algo de alivio a Casandra.
Si los mantenía allí, podría evitar la destrucción total.
Pero entonces, como si el Calabozo se burlara de Casandra, un temblor sacudió el piso.
-- “ “ “ “ “ “——” ” ” ” ” ”
¿Un terremoto? No, un temblor causado por el Calabozo.
Welf y los demás, quienes estaban tan preocupados por el extraño comportamiento de Casandra, se congelaron. El sonido era inconfundible.
--¡Hey, ese ruido…!
--¡Me estás tomando el pelo…!
--Es imposible. Quiero decir—¡Uno se engendró hace solo dos semanas!
El Calabozo ignoró la repentina palidez de los rostros de Ouka, Welf y Lili y continuó con sus gemidos. Tenía un solo pensamiento.
Había enviado a su apóstol de la muerte, su equivalente a un sistema inmunológico, pero el virus seguía vivo. Peor aún, el niño de la calamidad había dejado el piso, a pesar del hecho de que los contaminantes que destruian el útero de su madre permanecían en la <Capital del Agua>.
No solo uno o dos, sino un número tan grande que no se podia ignorar. El Calabozo no podía pasar por alto esto.
Así que tomó una decisión completamente improbable. Elevando su voz en un aullido, engendró esa cosa.
--E-E-Esto es…
Lili y los demás reconocieron algo—algo en las señales de que un ser increíblemente enorme estaba a punto de engendrarse, en los temblores que sacudían el suelo y el sonido de enormes fisuras dividiendo las paredes.
--¡Ya viene! Gritó Aisha.
Al instante siguiente, <La Gran Catarata> en el 27° Piso exploto. Enormes chorros de agua salieron del 25° Piso y cayeron sobre la caverna como una sinuosa lluvia.
Esta lluvia subterránea cayó sobre la cosa que estalló a través de la catarata en el piso más bajo, envolviendo su forma en una niebla blanca y humeante. Lentamente, se hundió hacia el fondo del estanque de inmersión.
Un momento después, volvió a estallar hacia arriba.
Luego literalmente comenzó a escalar la columna de agua furiosa de varios cientos de metros de altura que era
<La Gran Catarata>.
-- ——
Mientras Casandra miraba la escalofriante forma que se elevaba desde el 27° Piso al 26°, y luego hacia el 25°, recordó algo.
“Oh, no te preocupes, los monstruos no escalan la catarata.” “Bueno, la mayoría no lo hace.”
Una determinada Amazona había dicho esas palabras unos días antes. La misma Amazona que estaba junto a ella ahora, preparada y con los ojos llenos de asombro. Casandra finalmente entendió lo que había querido decir.
--¡¡Retrosedaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan!!
Todo el grupo se separó del borde del acantilado que formaba la desembocadura de la catarata.
Tan pronto como lo hicieron, se hizo pedazos. El tsunami que surgió de allí se los tragó a todos y los llevó hacia la parte posterior de la orilla.
Uno por uno, se levantaron; levantaron sus rostros empapados, tosiendo; y miraron al dragón de dos cabezas delante de ellos.
--El Monstruo Rex del 27° Piso— Lili susurró aturdida.
Aisha escupió el resto de la frase.
-- —Amphisbaena.
Como si respondiera a la llamada de su madre, el enorme Jefe de Piso que se retorcía en el centro del estanque de inmersión en el 25° Piso miró hacia arriba.
¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
El Amphisbaena era una anomalía entre los Jefes de Piso conocidos por el Gremio. Infringiendo la regla que confinaba a los Monstruos Rex a la protección de un piso específico, éste podía moverse.
Mientras sus compañeros fruncían el ceño y blandían sus armas, Casandra lo miraba distraídamente. Este era el Calabozo, el crisol de los monstruos.
El Calabozo ilimitado, para quien la rebelión de una profetisa de la tragedia era un asunto insignificante. El monstruo blanco de dos cabezas rugió con la voluntad de ese Calabozo.
El rostro de Casandra se congeló.
Era posible que ella y su grupo hubieran escapado de la catástrofe, pero ahora se enfrentaban—sí, a la desesperación.
Capítulo 06 – Y Asi Hilaron su Cruel Destino
El sonido del lecho de roca rompiéndose se escuchó.
La enorme forma descendió entre una lluvia de roca y piedra.
El terrible sonido de esa forma desgarrando atraves del aire fue sucedido por el de estrellarse contra el suelo. Todo el piso temblaba.
Más allá del velo de humo, un largo cuerpo blanco azulado se retorcía en la depresión recién formada. Era el Lambton, ese enorme monstruo serpiente.
—¡¡Aaaa!!
El Lambton bramo.
Sus múltiples ojos estaban aplastados y sangrando, se agitaba como si estuviera sufriendo el tormento más cruel que se pudiera imaginar. Un líquido rojizo se derramaba de sus enormes mandíbulas mientras su largo cuerpo se sacudía en el suelo.
Se veía precisamente como un niño que había comido algún objeto extraño garantizado a causarle un dolor de estómago real.
De repente, su cuerpo convulsionó con un fuerte *Thump*. Sucedió una y otra vez, cuatro veces en total.
Cada vez, sus gritos se hacían más desesperados. La superficie blanca azulada de su cuerpo brillaba de color rosa pálido, como si estuviera siendo iluminada desde el interior por una lámpara. Finalmente, temblores se apoderaron de todo su cuerpo, y la luz de rayos de llamas palpitaban sucesivamente.
Pulso una vez, dos veces, y aun así no se detenía.
Una ardiente columna de rayos de fuego se elevó desde el flanco del cuerpo del Lambton.
Con un estruendo, el monstruo—quemado y abierto desde el interior—rodó de costado, desprovisto de toda su fuerza.
Y luego, desde el centro de la larga forma del monstruo, una Daga negra estallo a través de la piel. Era como si una espada estuviese creciendo desde el interior del cuerpo del Lambton. El <Texto Sagrado> grabado en la cuchilla brillaban con luz. Con un horrible sonido de carne siendo desgarrada, cortaba siempre hacia abajo.
Un corte vertical apareció en la piel.
Las entrañas del monstruo salieron con un chorro de agua carmesí. Fueron seguidos por un par de manos, que agarraron los bordes de la herida y tiraron con todas sus fuerzas hacia la derecha y hacia la izquierda.
--¡Uwaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…! Apareció un chico de cabello blanco.
Con los ojos entrecerrados y vapor elevándose de su cuerpo, Bell grito. Se tambaleó a pocos pasos de la prisión del cuerpo del Lambton, luego cayó de bruces en el charco de líquido rojizo.
--¡¡Ahhhhhhhhhhh!!
Su cuerpo entero se estaba derritiendo. Su piel expuesta y partes de su equipo de Aventurero parecían haberse disuelto, y su cabello blanco estaba humeando. La única parte de él que estaba ilesa era la bufanda negra que rodeaba su mano izquierda y el arma que había sido protegida por su funda.
Había sido quemado por el potente ácido venenoso dentro del estómago del monstruo que lo había tragado. Cuando el aire fresco bañó su piel ahora que finalmente había escapado, un dolor abrasador envolvió todo su cuerpo. Y ya que estaba tumbado boca abajo en un charco de sangre mezclado con ácido estomacal, su piel estaba siendo quemada nuevamente.
A pesar del dolor, plantó sus manos en el suelo y empujó su cuerpo hacia arriba, luego se levantó inestablemente.
--Ryuu-san… ¡¡Ryuu-saaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan!!
Consiguiendo abrir un párpado que se había pegado y mirando la escena borrosa que tenía delante, se giró hacia el monstruo. Entonces, con un gemido ensordecedor, se sumergió nuevamente en su estómago.
Un momento después, emergió de nuevo, con una Elfa envuelta en sus brazos.
--¡Bleeeeh!
Si hubieran sido personas comunes y corrientes, hace mucho tiempo se habrían fundido en un solo charco calido en las entrañas del monstruo.
Pero no eran personas ordinarias. Eran Aventureros de Clase Alta que habían aumentado de nivel tres veces a un Nivel superior. Habían sido capaces de soportar el baño del poderoso ácido estomacal.
Bell arrastró a Ryuu—quien estaba medio sentada, medio parada y totalmente indefensa—alrededor del charco de sangre y luego se desplomó en el suelo.
Ryuu estaba completamente agotada. Aunque Bell la había protegido después de que se los tragaran al abrazarla, su larga capa y sus ropas de batalla estaban parcialmente disueltas. Su suave piel de Elfo también estaba horriblemente desfigurada por las quemaduras. Sus ojos estaban cerrados con fuerza como si estuviera en un sueño eterno.
Una lágrima cayó de los ojos de Bell. A estas alturas se estaba moviendo por pura fuerza de voluntad. Se arrodilló a su lado y levantó su cuerpo en sus brazos.
--¡¡Ryuu-san, Ryuu-san!! ¡Por favor, por favor abre los ojos…!
Con manos temblorosas y con la piel de sus dedos desprendiéndose, sujeto sus hombros. Una y otra vez, grito su nombre, como para atarla al mundo de los vivos.
No estaba claro si fue en respuesta a su súplica, pero las pestañas de sus ojos fuertemente cerrados temblaron.
--¡Ryuu-san…!
Pero tan pronto como la alegría inundó su rostro— Un monstruo rugió, aplastando sus esperanzas.
-- ——
Regresado a la realidad, Bell levantó lentamente la cabeza.
Estaban en una vasta habitación. Era inconcebiblemente enorme. Simplemente demasiado grande
Mirando nerviosamente a su alrededor, Bell trató de consolarse pensando que no veía ningún monstruo cerca, pero no podía sentirse a gusto.
Si somos atacados por un monstruo ahora, todo esto terminará. No, eso está mal.
¿Dónde estamos?
¿En qué piso estamos?
Sabía que el Lampton podía moverse entre los pisos. Había sido repetidamente sacudido de un lado a otro en el fondo negro de su estómago y arrojado por el impacto de su excavación. Sin embargo, no tenía forma de saber hasta qué punto había excavado el monstruo que ahora yacía muerto a su lado.
Lo más probable era que estaban en algún lugar debajo del 27° Piso.
Mientras clavaba sus dedos en los hombros de Ryuu y la abrazaba con fuerza para protegerla de cualquier daño, trató de reprimir el terror el tiempo suficiente para descubrir qué estaba pasando.
El suelo estaba hecho de tierra y piedra. Lejos en la distancia, podía ver que lo mismo ocurría con las paredes. El espacio abierto sobre su cabeza era extremadamente alto, hasta el punto que no podía ver el techo ni siquiera con su vista de Lv. 4.
Estaba atrapado en una vasta oscuridad.
La única fuente de luz era la luminiscencia que brillaba a intervalos regulares a lo largo de las paredes. El suelo, las paredes y el piso en sí eran de un blanco turbio.
Una gélida corriente de aire sopló junto a Bell, asaltando su cuello como para susurrar, Finalmente lo descubriste, ¿Verdad?
La sombría oscuridad que cayo pesadamente sobre sus hombros comenzó a reírse en sus oídos.
Su corazón latía con fuerza. Sentía que estallaría a través de sus costillas y saldría volando de su cuerpo.
Tardó varios segundos en darse cuenta de que el sonido áspero y continuo, como si alguien soplara un silbato ronco, era en realidad su propia respiración irregular.
De ninguna manera. De ninguna manera. De ninguna manera.
Sus instintos le gritaban, pero su mente racional quería negar la verdad.
El conocimiento que había almacenado en su memoria durante su tiempo estudiando con Eina le dijo que su entorno actual era un ajuste cruelmente perfecto para la descripción de un determinado piso.
La estructura del espacio era abrumadoramente gigantesca. La escala era tan diferente que le daban ganas de llorar.
Esto no era la escala de los Pisos Superiores, ni los Pisos Intermedios, ni siquiera los Pisos Inferiores. La desesperación se apoderó del corazón de Bell cuando llegó a la respuesta a su propia pregunta.
La cruel identidad de su ubicación actual era—el 37° Piso. Sus temblorosos labios formaron un susurro.
--Los Pisos Profundos…











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