Capítulo 04 – Misión



--¿Un monstruo alado?


Freya repitió la noticia.


--Sí, Mi Señora. Se dice que apareció durante las primeras horas de la tarde.


--Ah. Pensé que la ciudad parecía mucho más ruidosa de lo habitual… Así que eso fue lo que sucedió. Freya parecía satisfecha con el informe de su dependiente Boarman, Ottar.

Innumerables estrellas brillaban en el cielo oscuro. En medio de la noche, Freya estaba sentada en una silla adornada en el piso más alto de la Torre de Babel. Ottar esperaba pacientemente a su lado.


Con una copa de vino en una mano, le hizo una pregunta:


--¿Cuál es el daño a la ciudad?


--Más allá de algunos ataques de pánico aislados, no ha habido ninguno. Alguien se llevó al monstruo antes de que atacara a cualquier ciudadano.


--Alguien, dices… ¿Alguna palabra del Gremio?


--Ninguna, Mi Señora. Ya que actualmente están recopilando información, es muy poco probable que se pongan en contacto con nosotros en este momento.


De todo lo que sucedía en la ciudad, Ottar se aseguró de que solo la información más importante llegara a oídos de su Diosa.


Sin embargo, Freya no estaba para nada interesada en el resto del informe educado y conciso de su dependiente. Al menos, no por el momento.

--¿Debo ordenar una búsqueda?


--Bueno… esa puede ser una buena idea si la situación se complica, pero no te molestes por ahora. En el peor de los casos, podemos hacerle una visita a Hermes. Estoy segura de que está más actualizado sobre estos desarrollos que nosotros.


¡Ah-choo!


Un estornudo resonó en algún lugar alrededor de la base de Babel, pero era imposible que Freya y Ottar lo escucharan.


La Diosa de la Belleza se recostó en su silla, sus pechos se movieron debajo de su revelador camisón negro.


--Si esto es lo último que escuchamos de ello, entonces eso es todo. El Gremio se pondrá en contacto con nosotros sí sucede algo. Eso significará que tendrán trabajo para nosotros.

 


El ataque de la <Familia Freya> y la completa erradicación de la <Familia Ishtar> resultó en una sanción del Gremio. Ahora Freya no tenía más remedio que escuchar las demandas de la poderosa organización durante un poco más de tiempo.


A pesar de que estaba en su capacidad de rechazar la sanción por la fuerza, era necesario mantener la imagen de que el Gremio tenía el control de Orario. Las Diosas celosas no dudaron en expresar sus opiniones. Además, lidiar con una perturbada Loki, que era su incómoda aliada, era más problemático de lo que valía.


Freya no iba a permitir que nadie la frenara, pero tampoco tenía interés en convertirse en una gobernante arrogante como Ishtar.


--Nos pueden usar de nuevo, así que por favor tengan paciencia.


--Por tu voluntad, Mi Señora.


Ofreciendo una suave disculpa a sus dependientes, que serían llamados al servicio si el Gremio llamaba, la Diosa sonrió.


Luego agitó el vino antes de llevarse la copa a los labios.


--Me pregunto si esto será entretenido.


Susurró en voz baja, con un rastro de expectativa en su voz.


× × ×

--¿Un monstruo… humanoide…?


Aizu pidió una aclaración después de escuchar las noticias.


--¡Sip, sip! Se dice que apareció en el Distrito Oeste.


--¿No es un monstruo de Gran Tamaño…?


--No suena como eso. Los pocos Aventureros de Clase Baja que lo vieron lo llamaron Harpía o Sirena. Sin embargo, probablemente no tenga nada que ver con lo que sucedió durante el <Festival de Monstruos>.


Las gemelas Amazonas Tiona y Tione se turnaban para responder a las preguntas de Aizu mientras la humana rubia inclinaba la cabeza confundida.


Los pájaros cantaban fuera de las ventanas bañadas por la luz de la mañana. Las amigas de Aizu le contaban lo que había sucedido la noche anterior mientras paseaban por los estrechos pasillos de la sede de la <Familia Loki>.


Aparentemente, estaban hablando de todos los Aventureros de bajo rango de la <Familia>.


--Escuché que anoche habia pánico en las calles. Los empleados del Gremio están por todas partes preguntándole a las personas qué fue lo que pasó.

 


--… ¿Finn lo sabe?


--Por supuesto. Le está pidiendo a cualquiera que esté libre que se una a la investigación. Creo que tiene su propia teoría.


Aizu se giro hacia Tione después de escuchar lo que Tiona tenía que decir.


--Hmm.


La chica humana levantó sus ojos hacia el techo.


Su Capitán había dado la orden a pesar de que su <Familia> tenía poca conexión con el incidente en sí. Eso significaba que su amor por la ciudad y sus ciudadanos era lo suficientemente fuerte como para obligarlo a involucrarse.


Lo más probable era que le molestara saber que un monstruo acechaba en algún lugar de la ciudad, aterrorizando a los ciudadanos.


Como una Aventurera que llamaba hogar a Orario, Aizu tomó en serio esta noticia.


--¿Qué deberíamos hacer si encontramos a este monstruo?


--Finn dijo que capturarlo con vida sería lo mejor, pero…


La joven Amazona hizo una pausa, entrelazando sus dedos detrás de su cabeza. Tione terminó su frase.


--Si está poniendo en peligro vidas—mátenlo en el acto.


Con su largo cabello rubio fluyendo por su espalda, Aizu buscó la empuñadura de la espada colgando de su cintura.


--Entendido.


 

Ella asintió.

 

× × ×

 


El Gremio estaba en completo caos.


Habían llegado informes de que un monstruo alado no identificado había aparecido repentinamente en el Séptimo Distrito de Orario e intentó atacar a un niño la noche anterior. Los ciudadanos inundaron el Gremio en masa, exigiendo saber qué había causado tal falla de seguridad. Algunos empleados respondían preguntas en el frente mientras que otros trabajaban incansablemente para reunir información detallada.


Su primera prioridad era descubrir cómo se le había permitido a un monstruo salir del Calabozo y entrar a la ciudad. Por no mencionar que cierto Aventurero había informado de haber visto a un Barbarían en un túnel subterráneo cerca de un orfanato en la calle Dedalo unos días antes.


Después de todo lo que había pasado en el <Festival de Monstruos>, su dignidad como organismo de gobierno estaba en juego.

 


¿Qué demonios estaba pasando? Los empleados del Gremio tenían que encontrar una respuesta.


--Ughh. ¡¡Tambien acabo de pasar toda la noche en vela!!


--Estamos en un estado de emergencia. No tiene sentido quejarse.


La semielfo Eina Tulle estaba entre los empleados del Gremio haciendo horas extras serias.


Junto con su amiga y compañera de trabajo entre lágrimas, Misha Flott, estaba constantemente en movimiento.


Retransmitir información desde el mostrador de recepción a las oficinas centrales y visitar la escena de la perturbación para entrevistar a los testigos solo eran la punta del iceberg. El trabajo se acumulaba más rápido de lo que podría completarse. Mientras tanto, los sonrientes Dioses se divertían con el pandemónium, incluso llegando tan lejos como proporcionar información falsa para que el espectáculo fuera más interesante. Los empleados del Gremio se vieron obligados a autenticar cada una antes de buscar pistas.


--Pero, pero, pero… simplemente apareció de la nada. Todos los monstruos domados todavía están en sus jaulas, ¿Verdad?


--Sí. La <Familia Ganesha> ha confirmado que todos los monstruos están completos.


Misha hizo su pregunta, prácticamente saltando detrás de la semielfo mientras ambas viajaban por uno de los pasillos traseros del Gremio. Eina respondió asintiendo.


El Gremio mantenía un estricto control sobre todos los domadores que vivían en Orario, pero la <Familia Ganesha> era la única organización autorizada a mantener monstruos vivos en la ciudad para ayudar con el entrenamiento para el <Festival de Monstruos>.


También realizaban muchos experimentos con monstruos en cautiverio y probaban teorías dentro de las paredes de su extensa sede en nombre de “mejorar la eficiencia en el Calabozo”.


--No olvides que todos los monstruos domados están equipados con placas de seguimiento. Sabrían en el instante en que uno de ellos escapó.


Esas placas eran Ítems Mágicos diseñados para unirse al cuerpo de un monstruo, sin importar su forma, y transmitir constantemente su ubicación a un receptor. Una placa rota inmediatamente activaría la alarma del receptor, alertando a la <Familia Ganesha> de la situación. Si uno de sus cautivos escapaba, la <Familia> sería la primera en saberlo.


Se decía que la criatura avistada en el Séptimo Distrito se parecía a un humano con alas. Los testigos lo describieron como una Harpía o Sirena.


Ninguno de ellos mencionó haber visto una placa de seguimiento en su cuerpo.


Lo que me molesta son los informes que dicen que el monstruo llevaba una túnica… Si estaba tratando de ocultarse, eso significa que es consciente de sí mismo…


Ese pensamiento hizo que la sangre de Eina se enfriara.


Se frotó la parte superior de sus brazos mientras ambas continuaban su conversación.

 


--Tulle.


--¿Jefe? ¿Sucede algo?


Eina y Misha entraron a la oficina y estaban a medio camino de sus escritorios cuando su jefe Beastman habló.


El esbelto hombre Dogman usaba gafas similares a las de Eina, junto con una expresión preocupada ... aunque tal vez “apologética” sería un término más apropiado. Le dio otra tarea.


--El jefe quiere hablar contigo. Es urgente, así que ve a su oficina de inmediato.


--¿Eh…?


Eina se congeló en el acto.


--Oh no…


Misha susurro con voz vacía y forzó una débil sonrisa.


—¿Hice… algo mal?


 

Eina se subió las gafas a la nariz, llena de temor.

 


× × ×

 


--… Disculpe señor.


Después de subir al último piso de la Sede del Gremio, Eina tocó una puerta de roble.


--Entra.


Una orden malhumorada llego desde adentro. Sujetando ambas manijas de las puertas dobles, Eina las abrió y entró.


Lo primero que vio en la espaciosa habitación fue una enorme estantería que cubría toda una pared. Luego sus ojos se posaron en la alfombra ornamental del piso.


Todo en esta habitación, desde los jarrones antiguos y las pinturas en las paredes hasta el sofá tapizado de terciopelo y las Lámparas de Piedra Mágica de alabastro, era de la más alta calidad. Los Dioses que residían en Orario eran conocidos por su amor por el lujo, pero incluso ellas podrían sentirse un poco mal vestidos en esta habitación.


Eina hizo una rápida reverencia antes de caminar hacia el centro de la habitación. Luchando por mantener sus nervios bajo control, se acercó a quien estaba a cargo.


Estaba sentado en una silla elegantemente diseñada, parcialmente oculta detrás de las montañas de papeles en su escritorio.


--Llegas tarde, Eina Tulle.

 


Levantando la vista de su documento a medio terminar, el hombre miró a Eina con ojos verdes.


Sus orejas puntiagudas lo identificaban como un Elfo. Sin embargo, el resto de su forma carecía de la belleza y el refinamiento de su raza.


Su traje, de una calidad mucho más alta que los de los empleados promedio del Gremio, estaba bajo una inmensa presión para contener su estomago. Decir que tenía un barril por vientre sería una subestimación, ya que su figura general era difícil de describir. Una recepcionista se había referido irónicamente a su corpulenta complexión como la de un Orco, pero no estaba lejos de la realidad. Todas sus extremidades eran cortas y rechonchas, y tenía un conjunto de papadas5 impresionantemente flácidas.


Con prendas de alta calidad adornando su cuerpo, se parecía a un mercader disfrutando de una vida llena de riquezas.


Este era el jefe del Gremio, Royman Mardeel.


Como quien tenía el derecho de tomar la decisión final sobre las decisiones del Gremio, tenía control directo sobre los asuntos cotidianos de Orario.


--¿Te das cuenta de cuánto tiempo ha pasado desde que te convoqué? Debes pensar muy bien de ti misma para mantener a un hombre como yo esperando.


--Mis disculpas…


A pesar de su diatriba, Eina eligió seguir siendo humilde en lugar de tomar represalias.


Los Elfos eran conocidos por su larga vida, y Royman no era diferente, ya que había servido en el Gremio por más de un siglo. Su estilo de vida había cambiado a uno de extravagancia y libertinaje una vez que llegó a su posición actual, lo que resulto en su obesa figura.


Su apodo era “el Cerdo del Gremio”.


Todos los demás Elfos de Orario lo despreciaban, y preferían fingir que no existía. Lo veían como un desvergonzado glotón que había olvidado el orgullo de su raza.

Su codicia por el dinero, además de su creciente cintura, había desencadenado su caída de la elegancia de los Elfos y provocó duras críticas.


Al ser tan profundamente despreciado y aun así tan poderoso, ni siquiera su respeto Elfico innato por los de su raza podría evitar su arrogancia. Solo ante los Dioses y Diosas de Orario alguna vez mostraba humildad.


Y Eina solo era una semielfo.


Tenía la sensación de que los pensamientos sobre su “impureza” cruzaban la mente de Royman en este mismo momento.


Bueno, sabía que esto pasaría desde el momento en que me convocó, pero ...


5 Abultamiento carnoso anormal que se forma debajo de la barbilla. Para que sea más fácil de identificar, es el pliegue que forma la piel en el borde inferior del cuello de ciertos animales, como el toro, y se extiende hasta el pecho.

 


A Eina no le agrada Royman.


Estaba segura de que los empleados del Gremio que no tenían problemas con él eran una minoría. Pero el hecho era que, sin importar cuánto se consintiera a sí mismo, tenía autoridad.

Trabajar en el Gremio por más de 100 años no era solo para mostrar. Aunque sus lujosos gustos podrían haber molestado a algunas personas de la manera equivocada, había hecho muchas contribuciones al Gremio en general.


Si no lo hubiera hecho, aquellos a su alrededor—especialmente el “verdadero líder” del Gremio—nunca le habrían permitido ascender tan lejos en primer lugar.

Debe estar exhausto…


Todo lo que le molestaba sobre él, todas las quejas que la devoraban ahora, podría atribuirse al estrés de estar a merced de cada capricho de los Dioses… Pensar en eso de esa forma hizo que pudiera simpatizar con él.

Eina se lo repetía una y otra vez, aferrándose a su fe de que todos eran buenos en el fondo. Ella mantuvo una postura perfecta en su presencia.

--Hmph, entonces eres quien usa sus artimañas femeninas para atrapar a los Aventureros. Oh sí, lo sé. Usaste ese cuerpo tuyo para seducir, y hacer que hicieran lo que quieras, a dos Aventureros de Clase Alta, quienes están ganando dinero para nuestra ciudad. Tu promiscuidad está causándole muchos problemas al resto de nosotros.

Los ojos de Royman trazaron las curvas firmemente sostenidas por su traje, y Eina se sintió desnudada bajo su intensa mirada. Quería estremecerse, pero reprimió la reacción instintiva y se mantuvo firme.

Ese era un intento de molestarla.


En su caso, era más un insulto que acoso sexual. Ella podría soportar eso.


--… Eso es un malentendido, señor. Nada de lo que has insinuado ha tenido lugar.


--¡Cierra la boca! Usa la poca sangre Elfica que tienes para sentir la vergüenza adecuada.


A Royman no le gustó que lo contradijeran sobre el incidente de hace unos días que involucró al Enano Dormul y al Elfo Luvis, y su rostro se puso rojo mientras gruñía.

Eina se tragó un suspiro—y los ojos de Royman brillaron, mirándola.


--Pero lo peor de todo es que has estado ocultando información sobre Bell Cranel de nosotros, ¿No es asi?


Ah…


Él no pasaba nada por alto.

 


Eina no había informado sobre la <Habilidad de Desarrollo> de Bell, <Suerte> o su Magia, <Firebolt>—la primera de su tipo que no requería un hechizo desencadenante. Esta última ya había sido revelada durante el

<Juego de Guerra>, pero fue su asombrosa tasa de crecimiento lo que había impulsado al Gremio a investigar. Lo más probable era que Royman intentaba obligarla a divulgar cualquier información que tuviera. Para empeorar las cosas, Eina nunca había presentado el modelo de <Aumento de Nivel> de Bell. Este era un documento que detallaba cómo había conseguido su <Aumento de Nivel> y, en ese momento, todavía estaba enterrado en lo profundo de su escritorio. Un regaño como este era inevitable, pero ya era demasiado tarde para preocuparse por eso ahora.

Sin embargo, había presentado informes a lo largo de las directrices establecidas en su lugar para proteger a los Aventureros a su cargo como Bell y sus <Familias>… Royman debió haber pensado que había omitido algunas cosas después de ver los informes.

Una vez más, Eina tuvo que evitar que sus hombros se estremecieran bajo la presión de la astuta observación de Royman.

--Estás ocultando deliberadamente información para evitar que se convierta en el nuevo juguete de algún Dios,

¿Verdad?


--¡N-No, no es así…!


--¡No me mientas! Te has puesto de lado de los Aventureros desde el día que llegaste aquí, ¿No es así? Como su Asesora, no divulgar el secreto del crecimiento de Bell Cranel nos está costando mucho más de lo que te puedes imaginar.

Golpeando el escritorio con el puño y gruñendo como un cerdo, Royman mantuvo su ataque verbal. Eina solo podría tratar de soportar la tormenta de críticas y esperar a que pasara.

Royman eventualmente se calmó.


Con la frente y su barbilla flácida empapada en sudor, Royman tomo una respiración profunda.


--… En cuanto a por qué estás aquí.


Eina se tensó de nuevo mientras el líder del Gremio se limpiaba el rostro con un pañuelo y buscaba algo en su escritorio.

--Asegúrate de que esto llegue a la <Familia Hestia>… dásela a Bell Cranel.


--¿Eh?


Empujo una carta sellada hacia ella de entre dos montones de papeles.


Aturdida, Eina tomo el documento con manos temblorosas solo después de que la mirada de Royman se volvió demasiado intensa para soportarla.

--Um, señor, ¿Qué es…?


Sellada con el sello oficial del Gremio, parecía ser una especie de notificación.

 


¿Tal vez es una solicitud?


Royman habló, respondiendo la pregunta de Eina antes de que ella pudiera preguntar.


--Debo decirte que no es una solicitud sino una misión.


--¡…!


Los ojos de Eina se agrandaron en ese momento.


--Una secreta además de eso. Solo la <Familia Hestia> es la única que tiene permitido saber, y ningún personal del Gremio tiene autorización. Ten mucho cuidado cuando se la des… No creo que tenga que decirlo, pero tienes prohibido insistir en este asunto más lejos.

Una misión.


Una orden directa del Gremio que nadie podía rechazar. Todas las <Familias> y Aventureros que residían en Orario estaban obligados a obedecerla.

Además, esta era alto secreto. Eina no podía entender por qué a Bell, un Aventurero a su cargo, se le encargaría algo tan importante.

--Tú eres su Asesora. Este es tu trabajo.


Que Royman entregara la orden él mismo atraería demasiada atención, dada su posición. Explicó la situación mientras se reclinaba en su silla ante una asombrada Eina.

--Dásela a él, ¿Quedo claro? No permitiré que digas que no.


--S-Señor, ¿Qué está pensando la Administración Superior—?


--Una subordinada como tú no necesita saber. Ahora sal de aquí. Estoy ocupado. Royman escupió su réplica.

Luego soltó otro bombardeo verbal, recordándole a Eina—tantas veces que no podía quitarse su voz de la cabeza—para asegurarse de que la Diosa Hestia también viera la misión. Sin nada más que decir, Royman le exigió que saliera de su oficina.

Una misión secreta… ¿Pero por qué…?


Cerrando las puertas detrás de ella, Eina permaneció de pie en medio del pasillo.


Sus ojos color verde esmeralda se estremecieron mientras miraba el sello en el documento en su mano.


¿Una decisión de la Administración Superior? Pero en ese caso, ¿Por qué el Jefe Royman se encargaría personalmente…? ¿Prefirió hacerlo él mismo? No.

Ella negó con la cabeza una vez que llegó a esa conclusión.


¿Qué pasa si a él se lo ordenaron…?—No puede ser.

 


Un presentimiento la sacudió hasta el corazón.


La organización conocida como el Gremio tenía un verdadero “líder” que superaba a la Administración Superior.

Algo estaba sucediendo a puerta cerrada.


Sintiéndose ansiosa repentinamente, Eina sintió que su corazón daba un vuelco en su pecho.


× × ×

Logramos regresar a casa durante la noche.


De alguna manera, logramos mantener a Wiene y su nueva ala fuera de la vista durante el camino.


La noche podría haber terminado, pero no había nada que pudiéramos hacer para evitar la sofocante oscuridad que descendió sobre la mansión. Todos, excepto Lili—quien se obligó a regresar a la ciudad para reunir información—se habían quedado dentro desde que regresamos. Estábamos recostados, quedándonos lo más lejos posible de la conmoción en las calles.

Excepto por una cosa.


Me habían llamado a la Sede del Gremio. Solo a mí.


--Lamento pedirte que vengas aquí con tan poco tiempo.


--E-Está bien.


Estábamos en la sala de consulta.


Eina-san estaba justo frente a mí, y necesite toda la fuerza de voluntad que tenía para evitar que mi cuerpo temblara.

Un mensajero del Gremio llegó con la citación, complementada con la firma de Eina-san, alrededor del mediodía. La carta decía que era urgente, así que corrí al Gremio lo más rápido que pude.

Mis nervios no se calmaban.


¿Por qué tenía que ser hoy de todos los días?


¿Estaba en su lista de sospechosos por lo que sucedió anoche?


Por otra parte, fue Eina-san quien me envió el mensaje. Ella era mi Asesora, así que dudaba que sería ella quien se pondría en contacto conmigo si eso era lo que estaba sucediendo.

Wiene finalmente se había dormido después de una larga noche antes de irme, pero todavía estaba preocupado por ella.

Ni Eina-san ni yo tomamos asiento en la habitación insonorizada. Ella parecia inusualmente rígida mientras nos enfrentábamos cara a cara.

 


--… Esto es para ti.


--¿Huh?


Poniéndome aún más nervioso repentinamente, mire el documento sellado en su mano extendida.


--Eina-san, ¿Qué…?


No estando seguro de qué pensar, la tome de ella. Hizo una pausa por un largo tiempo antes de decirme.


--Es una misión secreta. Me ordenaron que te la diera personalmente. Bueno, eso era… sorprendente.

¿Una misión del Gremio? ¿Una secreta, además de eso?


Era una orden directa desde arriba. Por lo general, implicaban encargarse de un <Irregular> en el Calabozo o exterminar a un monstruo especialmente fuerte, o tal vez tratar con algo fuera de las murallas de la ciudad.

Claro, la <Familia Hestia> había sido el centro de atención recientemente, pero apenas calificábamos como promedio. ¿Por qué seríamos elegidos para una misión de este tipo?

Si era algo tan importante que debía hacerse en secreto, ¿No recibiría la llamada una de las <Familias> o Aventureros más fuertes de Orario…?

Mire el papel en mis manos con incredulidad.


--¿Puedo… abrirlo aquí?


--Sí. Pero no me lo muestres… No tengo permitido saberlo. Nuestra conversación era forzada y torpe.

Lentamente retire el sello mientras Eina-san miraba, con su boca ligeramente abierta.


Con mis manos moviéndose a la velocidad de un caracol gracias a mis nervios, lentamente desenrollé el trozo de pergamino.

[Se ordena a cada miembro de la <Familia>, incluida la chica <Vouivre>, que procedan al 20° Piso del Calabozo.]

--……


El tiempo se congelo.


Mi cuerpo se congelo. Ni siquiera podía sentir mis manos y pies.


Las simples letras en Koine, esos trazos de tinta que bailaban por la página, casi desencadenaron un ataque de pánico.

--Por favor, asegúrate de que la Diosa Hestia tambien vea esto… ¿Bell-kun? ¿Qué pasa? Escuchaba sonidos, no palabras.

 


Ni siquiera podía parpadear, leyendo el mensaje una y otra vez mientras luchaba por respirar. Las letras seguían enfocándose y desenfocándose.

¿Pero cómo…? ¿Desde cuándo—?


Tantas preguntas estallaron en mi cabeza que ninguna de ellas podía terminar antes de que comenzara la siguiente.

“Chica <Vouivre>”. Esa era Wiene sin lugar a dudas. ¿Alguien sabía que la <Familia Hestia> la estaba protegiendo?

¿El Gremio lo sabía todo?


¿Esto era una amenaza?


Si eso es cierto…


¿Cuál era el objetivo de esta misión?


¿Qué estaba tratando de hacer el Gremio?


¿Cómo podía resolver esto con mi cerebro yendo en todas direcciones a la vez?


--¡Bell-kun! ¿¡Bell-kun!?


Eina-san gritaba mi nombre una y otra vez cuando comencé a volver en sí.


Su voz aparto mi mirada del pergamino. La mire fijamente, blanco como un fantasma.


--Eina-san, ¿Qué es lo que el Gremio…?


Mi garganta dejo de moverse; con mis palabras quedando estancadas No podía preguntar

No podía preguntarle qué sabia el Gremio. Si eran amigos o enemigos.

Ya no sabía en quién podía confiar.


Casi podía escuchar el rostro de Eina-san retorciéndose.


¿Era posible que incluso ella—?


—¡No, eso no puede ser cierto!


Sacudí mi cabeza liberándome de esos pensamientos antes de que se salieran de control. Esta persona nunca me investigaría. Ella no estaba viendo mi reacción en busca de pistas. Eina-san solo era una empleada en el fondo de la jerarquía del Gremio.

 


Ella misma lo dijo: no se le “permitía saber”.


No podía dejar que esta situación me hiciera dudar de alguien que siempre había estado ahí para ayudarme.


Eso es. Esto justo aquí es—


Una misión asignada por los superiores del Gremio. Me trague el aire en mi garganta.

Una fuerza poderosa estaba trabajando, y estábamos a punto de ser barridos en su estela.


-- —Por favor, Bell-kun, háblame.


--¡…!


Eina-san dio un paso más mientras luchaba con nuestra situación. Levante mi cabeza para encontrar su implorante mirada directa.

--Si algo te preocupa, por favor dime. Tienes mi palabra de que no se lo diré a nadie más. No puedo simplemente sentarme y observar cómo estas sufriendo.

Sus ojos temblaban mientras sostenía su corazón.


--Incluso si fracaso como Asesora a los ojos del Gremio, quiero hacer todo lo posible para ayudar a los Aventureros como tú.

Mis ojos también temblaban.


--Esto es todo lo que puedo hacer, escuchar lo que tienes que decir. Así que por favor—


—Confía en mí.


Su súplica cortó profundamente en mí. Ella no sabía nada.

Pero si le decía lo que estaba sucediendo en este momento, si cedía a su bondad, ella también sería arrastrada a este lío. Quedaría atrapada en este oscuro dilema por mi culpa.

Yo… No podía permitir que eso sucediera.


-- —No es… nada ... Por favor, no te preocupes. Tomó todo lo que tenía para formar esas palabras.

Eina-san se encorvo como si estuviera colapsando por dentro. Se veía abatida. No podía mirarla a los ojos.

Incluso mirando el suelo a sus pies, podía decir que ella estaba mirando hacia otro lado.

 


Una barrera se interpuso entre nosotros. Casi podía escucharla apareciendo. Dejando atrás a Eina-san, salí rápidamente de la habitación como si huyera.

× × ×

--Una misión…


Resistiendo la fuerza invisible que me empujaba hacia el Gremio, regrese a casa.


Sin perder tiempo, fui directamente a la sala de estar donde todos estaban esperando. Welf susurro para sí con incredulidad con el pergamino en sus manos.

--¿Entonces lo saben? ¿Debido a lo que pasó ayer?


--Es demasiado repentino para eso. La chica <Vouivre>… Wiene-sama mantuvo su rostro y su cuerpo muy bien escondidos, y sin embargo saben qué tipo de monstruo es ella… La única explicación es que lo han sabido desde hace un tiempo.

Arrugas se formaron en la frente de Welf mientras se esforzaba por mantener la calma mientras escuchaba la concisa explicación de Lili. Mikoto-san y Haruhime-san estaban paradas como estatuas a un lado. Kami-sama estaba leyendo el documento ella misma ahora, sumida en sus pensamientos y silenciosa como una tumba.

Wiene no estaba aquí.


Nadie en la sala de estar estaba sentado.


Mientras intercambiamos miradas, vi que no era el único arrojado a un bucle.


--Lili está más preocupada por lo que implica esta misión… Tomo el documento de Kami-sama y lo leyó ella misma.

No estaba acostumbrado a ver tanta incertidumbre en su rostro mientras sus ojos castaños se deslizaban a través de la página.

--Lili no puede entender lo que el Gremio está tratando de lograr. Esta no es una orden para nuestro arresto, ni es una exigencia de entregar a Wiene-sama bajo su custodia… ¿Por qué enviarnos al Calabozo?

Además del documento de la misión decorado con un patrón similar a las enredaderas, había otra hoja con instrucciones detalladas.

Escrito en tinta roja, había un gran círculo en el mapa del 20° Piso. Nuestro destino estaba en la parte más profunda del Piso, lejos de la ruta principal.

Incluso nos decía a qué hora partir:


Esta noche a la medianoche, cuando estaba más oscuro afuera.


--¿Entonces el Gremio no tiene la intención de arrestarnos…?

 


--Por el momento, al menos.


--Tenemos que acompañar a Wiene-sama de regreso al Calabozo… ¿Para qué?


--Ni idea. Tal vez ella es parte de un plan para comenzar algo en el Calabozo… ¿Y estamos haciendo una entrega?

Lili respondió la pregunta de Mikoto-san, lo que provoco que Haruhime-san y Welf compartieran sus pensamientos.

Welf tomo los documentos de Lili mientras todos hablaban, su ceño fruncido se profundizo por un segundo mientras leía la misión por segunda vez.

--¿Podemos llegar hasta allí? ¿Nosotros? ¿Hasta el 20° Piso? No solo vamos a obtener rasguños de esto.


--… Usando continuamente la Magia de Haruhime-sama nos proporcionará la fuerza de dos Lv. 3, incluido Bell-sama, y un Lv. 2. El 20° Piso aún se encuentra en los Pisos Intermedios del Calabozo, así que nuestro grupo debería estar bien—teóricamente. El problema es nuestra aterradora falta de experiencia en ese Piso.

Los Aventureros generalmente se tomaban su tiempo en cada Piso, aprendiendo la disposición del terreno y cómo tratar con los monstruos antes de avanzar, por razones de seguridad.

Pero teníamos que saltear todo eso e ir directamente al corazón del 20° Piso, un lugar en el que nunca habíamos estado… Una cosa era segura: nos aventuraríamos directamente en lo “desconocido”.

Así como Lili señaló en su respuesta a la pregunta de Welf, tendríamos que soportar la incertidumbre y el miedo que acompañaban a una nueva área, un entorno desconocido y nuevos monstruos.

--… ¿Cuál es nuestro curso de acción? Después de que nuestra discusión se detuvo—

—La voz de Mikoto-san lleno la silenciosa sala de estar.


--No creo que tengamos otra opción más que ir…


--Esta es una misión. No tenemos derecho a rechazar.


Welf y Lili hablaron, sonando agobiados por las circunstancias.


El Gremio, a cargo de todo lo que sucedía en Orario, era consciente de lo que habíamos estado haciendo. Eso solo nos ponía entre la espada y la pared. Si tratábamos de resistirnos—por ejemplo, intentar huir de la ciudad— nos atraparían antes de que pudiéramos atravesar la muralla.

Todo lo que tenían que hacer para destruir a la <Familia Hestia> era decirle al mundo que habíamos estado ocultando a un monstruo en nuestro hogar.

¿Qué le va a pasar a Wiene ...?


No tenía sentido adivinar sin saber lo que el Gremio estaba tratando de lograr. Entendía eso.

 


Sabía que no teníamos elección, tal como lo señaló Lili.


Era solo que—no podía evitar preguntarme qué sucederá si logramos realizarlo… Esa era la única razón por la que no podía dejar de preocuparme.

Por otra parte… dudo que el Gremio nos envíe al 20° Piso sin saber algo que nosotros no sepamos.


Ahí estaba el Calabozo, donde nació Wiene.


Y ese monstruo, el que llamó a la chica <Vouivre> “una de su tipo”. No tenía idea de cómo se desarrollará esta misión.

Pero había algo que sabía: era muy posible que el Gremio supiera algo importante sobre Wiene y tuviera un plan para ella.

Nuestro camino se aclarará una vez que descubramos qué era eso.


Aventureros… No, ¿Exploradores?


En algún momento hace mucho tiempo en el Antigüedad, personas increíblemente valientes que se aventuraron en el Calabozo, encontrándose cara a cara con lo “desconocido”, comenzaron a llamarse Aventureros.

Ahora nosotros también ingresaríamos al Calabozo para hacer un nuevo descubrimiento. No había más remedio que seguir los pasos de nuestros antepasados.

--……


Todos nosotros miramos a nuestra Diosa, Hestia-sama.


No había dicho ni una palabra todo este tiempo. Regresándonos la mirada, asintió lentamente y nos dijo que fuéramos.

Nosotros asentimos, aceptando su voluntad divina. Era oficial. Haríamos la misión.


--Todos, lo siento mucho… Todo esto es culpa mía. Después de unos pesados momentos...

Aunque no podía mirar a mis amigos, les pedí disculpas.


Sabía que rescatar a Wiene fue la decisión correcta. No me dejaré pensar lo contrario. Todavía se estaba escondiendo aquí, y sabia en mi corazón que protegerla fue la decisión correcta.

Sin embargo, como miembro de esta <Familia>, como su líder, tenía que disculparme.


Tenían que soportar este peso sobre sus hombros ahora por mi culpa. Lili nos advirtió que esto podría pasar, y había dado en el blanco.

Puse a todos en peligro.


Eso era exactamente lo que se suponía que debía evitar un líder. Había fallado.

 


Supongo que no estaba hecho para esta posición, después de todo. Era esa culpa sin fin la que me impedía mirarlos a todos a los ojos. Mis temblorosas manos formaron puños por sí mismas.

--Bell-sama.


Justo entonces…


Haruhime-san, quien estaba parada cerca, extendió su mano para sostener la mía a pesar de que mis ojos todavía estaban pegados al piso.

--Te lo ruego. Por favor, no te arrepientas de haber acudido en ayuda de Wiene-sama. Mi cabeza se movió bruscamente con un sobresalto. Ella me suplicaba con sus ojos. Tomando mi puño con ambas manos, lo levanto a la altura del pecho y lo apretó.

--No estaría aquí hoy si no hubiera sido rescatada por ti y Mikoto-sama—gracias a todos, estoy feliz una vez más. Wiene-sama no es diferente. ¡La rescatamos, así que es por eso…!

Sus deslumbrantes ojos verdes brillaban con lágrimas; su voz se desbordaba de pasión.


Su mensaje era claro: no niegues las cosas buenas que han sucedido, sin importar cuán grave sea nuestra situación ahora.

Sentí que mis ojos se agrandaron cuando las primeras lágrimas cayeron de sus ojos.


Pasaron unos pocos segundos hasta que Haruhime-san se dio cuenta de que todavía estaba sosteniendo mi mano y salto, ruborizándose en el acto.

Lili camino detrás de Haruhime-san con una mirada medio cerrada y le dio un fuerte tirón a su cola de zorro.


--¡Whaa—! Ella grito.

--No tienes nada por lo que disculparte.


Estalle en sudor frío mientras Haruhime-san desaparecía de mi línea de visión y Welf hablaba.


--Esto es lo que hacen las <Familias>, ¿Verdad? Apoyarse mutuamente. Dijo.

--¿O ya has olvidado lo que les hice pasar a ti y a Hestia-sama durante la invasión de Rakia? Se encogió de hombros, sonriendo ante su propio comentario alegre.

--Agita todos los problemas que quieras. No tengo espacio para quejarme.


--Welf…

 


No pude decir una palabra más. De repente, vi a Mikoto-san sonriéndome.


--Parece que estamos en el mismo barco.


Dijo eso con la convicción de que un guerrero del Lejano Oriente se adhería a un fuerte sentido de la justicia.


Sus ojos violetas tambien se suavizaron en una expresión tierna. Encontré su mirada por unos momentos antes de mirar a Lili.

Haruhime-san estaba a su lado, gimiendo y acariciando su cola. En cuanto a la Hobbit, también estaba mostrando una sonrisa relajada.

--Lili irá a cualquier parte contigo, Bell-sama. Lili es, después de todo, tu Ayudante. Toda la <Familia> me sonreía.

Mis temblorosos puños comenzaron a relajarse ante la calmante calidez.


--… Gracias.


En lugar de disculparme…


Les dije que estaba agradecido.


× × ×

--…


Hestia observaba la conversación de su <Familia> desde un paso fuera de su círculo, incapaz de contener la sonrisa que crecía en sus labios mientras sus lazos se fortalecían justo ante sus ojos.

Sin embargo, duro poco tiempo. Su mirada una vez más cayó sobre el documento de la misión.


Sus ojos primero se deslizaron por los caracteres que explicaban la orden para ir al 20° Piso. Luego pasaron por encima de los patrones de enredaderas que cubrían la hoja.

Las formas parecían una mera decoración a primera vista, pero eran mucho más.


El diseño era un segundo mensaje oculto a simple vista, escrito en caracteres que Hestia conocía muy bien—

<Texto Divino>.


[Ven al Cuarto Bloque del Séptimo Distrito de la ciudad una vez que tu <Familia> se haya ido. No sufrirás ningún daño.]

Ese era el mensaje de la escritura divina.


Hestia había escuchado que cuando Bell recibió el pergamino de Eina, ella le dijo que se asegurara de que su Diosa también viera el documento.

Uno de los propósitos de esta misión era separarla de su <Familia> antes de establecer contacto.

 


La Diosa entrecerró sus ojos azules.


¿Podría ser que quien tira de las cuerdas detrás de las escenas es…?


Hestia se tensó mientras volvía a leer el mensaje que estaba destinado solo para ella.


× × ×

Estaba subiendo un tramo de escaleras bañado por la luz roja del sol poniente.


Mirando por la ventana, el sol casi había desaparecido. Todo el cielo ardía de color carmesí en el crepúsculo de la tarde. En cuanto a mí, ponía un pie delante del otro, ascendiendo un paso a la vez.

Decidimos aceptar la misión de esta noche después de una larga discusión, y todos se separaron para prepararse. Lili se dirigió a la ciudad para reponer nuestras existencias de Ítems para los Pisos Intermedios.

Welf recogió todas nuestras armaduras y armas antes de encerrarse en su taller para asegurarse de que todo estuviera en óptimas condiciones. Mikoto-san y Haruhime-san fueron puestas a cargo de preparar la comida y el agua para el viaje y se fueron hace un momento. Incluso Kami-sama dijo que tenía algo de lo que encargarse y se fue. Con Welf en su taller, los únicos dentro de la mansión éramos yo… y Wiene.

Llegue al tercer piso de nuestra mansión y camine en línea recta por el pasillo. Al llegar afuera de la puerta de mi habitación, la abrí silenciosamente.

La chica con piel color blanco azulado estaba acostada en mi cama en la esquina de la habitación.


Todavía llevaba puesta la misma túnica que ayer, y sus mejillas estaban surcadas de lágrimas mientras se acurrucaba en una pequeña bola como un niño.

Era justo como Haruhime-san y Mikoto-san, quien había estado usando su Habilidad sin parar, me habían dicho. Ella lloró hasta quedarse dormida y no había salido de esta habitación desde entonces.

Casi como si tuviera miedo del mundo exterior.


--……


Me acerque a la cama, teniendo cuidado de no hacer ningún sonido. Haciendo todo lo posible para no molestarla, me senté junto a Wiene.

Estaba silencioso aquí. El tiempo fluia pacíficamente y sin ser interrumpido por el ruido y la conmoción del exterior, y ella estaba muy lejos de aquellos que deseaban lastimarla. Solo su respiración tranquila llegaba a mis oídos.

Teniendo en cuenta que nos acercábamos al verano, todavía hacía calor durante las horas de la tarde. Pero no quería abrir una ventana. Solo perturbaría este espacio, interrumpiría nuestro tiempo juntos.

 


Esta podría ser mi habitación, pero su aroma se estaba mezclando con el mío.


Solo había pasado una semana, pero habían pasado muchas cosas. Su olor desencadenaba tantos recuerdos que veía destellos de ellos cada vez que cerraba los ojos.

--……


Hubo muchos problemas.


Estaba bastante seguro de que lloré todos los días. Aun así, no cambiaría la semana pasada por nada.

Mis labios se curvaron en una sonrisa de cálida reminiscencia.


Extendí mi mano izquierda y acaricié suavemente el cabello de Wiene.


Las hebras de cabello color azul plateado eran firmes y suaves como la seda.


Se sentía muy extraño para mí mientras pasaba suavemente mis dedos a través de él, tal como lo había hecho todos los días desde que la trajimos aquí.

--… Ah, umm.


Sus pestañas se movieron mientras sus párpados temblaban.


Sus ojos color ámbar se asomaron lentamente por debajo. Se movieron aturdidos hasta que me encontraron. Una sonrisa floreció en sus labios.

--Bell…


--Soy yo… Perdón por despertarte.


Negó ligeramente con la cabeza ante mi disculpa, diciendo que estaba bien. Su ala, doblada sobre la túnica rasgada en su espalda, se movió junto con ella.

Manteniendo su cabeza sobre la almohada, tomo mi mano de su cabello y la coloco en su mejilla. Su piel estaba fría, como una brisa fresca.

Todavía no estando completamente despierta, la chica <Vouivre> me miraba felizmente.


--Wiene, tengo algo importante que decirte, así que por favor escucha.


--… Okay.


Ella se sentó lentamente.


Hicimos contacto visual, sentados uno al lado del otro en la parte superior de las sábanas. Nuestras sombras se extendieron por la habitación, dos siluetas enfrentadas.

 


--¿Esta noche…?


--Sí. Junto con Haruhime-san.


Le dije a Wiene sobre la decisión que habíamos tomado con Kami-sama. Por supuesto, omití algunos detalles.

Le explique que todos nosotros iríamos al lugar donde nació. Esa era la historia.

--…


--… ¿No quieres ir?


Pregunte mientras ella bajaba la cabeza.


No podía culparla por reaccionar de esa manera. No le había dicho nada sobre por qué entraríamos al Calabozo. Esto tenía que ser una sorpresa.

La idea no podía ser fácil de tragar para Wiene. Después de todo, el Calabozo estaba lleno de cosas aterradoras que intentaron matarla.

El problema ahora era cómo convencerla de que fuera. Me devanaba mi cerebro por ideas, cuando—


--No, no… iré.


No levantó la vista, pero Wiene no pudo haber sido más clara.


Todavía estaba luchando con la incredulidad cuando ella levanto la cabeza.


--Bell… Haruhime. Todos están tratando de ayudarme, ¿Verdad? Mis ojos se abrieron.

La joya roja frente a mis ojos brillaba bajo el ultimo rayo del sol.


--Todos siempre me han ayudado antes.


--Wiene…


--Es aterrador… pero no si Bell y todos los demás están conmigo.


El último rayo de luz del sol se hundió detrás de la cabeza de Wiene, pero podía decir que todo su cuerpo estaba temblando.

La chica inocente y extravagante que solo quería ser amable estaba poniendo una cara valiente. Estaba confiando en nosotros.

--Perdón por llorar tanto… Gracias por protegerme.

 


Lágrimas amenazaban con derramarse desde sus brillantes ojos color ámbar, pero aun así sonrío de oreja a oreja.

Luego se inclinó un poco hacia adelante antes de enterrar su rostro en mi pecho.


--Amo a…Bell.


… Sin importar nada. Debía proteger a esta chica.

Sin importar lo que nos espere, protegeré a Wiene. No la dejaré estar sola. No la dejaré morir.

Lo juro por mi alma


Ahora era mi turno de contener las lágrimas. Manteniendo bajo control mis ganas de llorar, la rodee con mis brazos.

Asegurándome de incluir su temblorosa ala de dragón, la sostuve en un gran abrazo. Escuche pequeños sollozos de debajo de mi barbilla.

El sol se había ocultado; los últimos rayos que entraban por la ventana tiñeron mi habitación de una luz roja dorada.

× × ×


--Un monstruo humanoide… Ese es.


Dix se ajustó sus gafas de protección; la esquina de su boca se curvó en una mueca burlona.


--Sin embargo, no recuerdo nada sobre un ala… el monstruo no tenía ninguna cuando ustedes la vieron,

¿Verdad?


--Así es. Solo brazos y piernas como una persona. Por otra parte, se supone que los <Vouivre> tienen cuerpos de serpiente con alas de todos modos…

--Eso es cierto… Un monstruo es un monstruo ya sea que tenga garras o alas.


*Thump, thump*


Dix golpeó el eje de su Lanza roja contra su hombro mientras escuchaba a sus subordinados.


Estaban en una habitación oscura sin ventanas. Rodeados por los barrotes de hierro de las jaulas, los hombres hablaban entre ellos sin temor a que los escucharan.

--Pero sabes que todo esto se vino abajo el día en que nuestro Dios fue a visitarlo… ¿Es esto lo que llaman una Bendición? Quizás nuestro Señor no es tan estúpido como pensamos.

La alabanza para su temperamental Dios ausente sonaba vacía.

 


Dix se rió ante la idea.


--¿Estás pensando en lo que estoy pensando, Dix?


--Sí.


Su decisión estaba tomada.


Sus ojos rojos se entrecerraron detrás de los cristales de cuarzo ahumado de sus gafas de protección.


--Vigilen a la <Familia Hestia>.

× × ×

El atardecer cayó sobre Orario antes de cambiar finalmente a la noche.


La ciudad estaba lejos de estar dormida. La excepción era el Parque Central, que estaba lleno de un tranquilo silencio.

Apenas un alma pasaba por el área directamente debajo de la Torre de Babel. Las luces de los restaurantes y bares formaban un anillo alrededor del parque, pero pocos sonidos llegaban a la base de la torre blanca.

Era cerca de la medianoche. Los relojes marcarían el comienzo de un nuevo día en cualquier momento. Bell llevó a su <Familia> a la entrada oeste de la Torre de Babel.

Él, Welf y Mikoto usaban túnicas de Lana de Salamandra sobre su armadura. Lili y Haruhime estaban equipadas con Túnicas de Goliat. Por último, Wiene tambien estaba vestida con Lana de salamandra, pero también tenía una mochila ligeramente personalizada atada a sus hombros. La mochila tenía un orificio en el revestimiento interior para ocultar el ala de Wiene y disfrazarla como una Ayudante común para cualquier transeúnte.

La chica <Vouivre> continuaba mirando por encima de su hombro a este extraño objeto que colgaba de su espalda mientras caminaba. El equipo de Aventureros que la rodeaban portaba todo tipo de armas, y avanzaban con determinación. Su arsenal incluía un Gran Escudo, armas de repuesto de todo tipo e incluso Espadas Mágicas. El equipo nunca se había visto tan completo, y todo era gracias al arduo trabajo de Welf.

Los nervios previos a la misión comenzaban a aparecer. Haruhime, Mikoto y Lili parecían particularmente ansiosas.

--……


--¿Sucede algo, Bell?


El equipo se detuvo frente a las puertas abiertas de Babel, parcialmente iluminadas por la luz que se filtraba desde el interior, cuando Bell repentinamente se dio la vuelta.

Con su Gran Espada sobre su hombro, Welf lo llamó mientras el chico escaneaba sus alrededores.


Estamos siendo observados…

 


Y había más de un observador.


Bell podía sentir sus miradas procedentes de algún lugar alrededor del parque desierto. No estaban muy cerca, pero definitivamente estaban allí, diseminados por todos lados.

O el Gremio había enviado personas para vigilarlos, o—


El estómago de Bell se revolvió cuando ese pensamiento creó recuerdos de la inquietante sonrisa de Ikelos en el fondo de su mente.

Dándose la vuelta, su mirada se posó en la chica que ocultaba su verdadera identidad bajo una túnica: Wiene.


--Bell…


Ansiosos ojos color ámbar lo miraban desde lo más profundo de su capucha.


Bell tomó varias respiraciones ligeras, con ambos mirándose el uno al otro en silencio. Dejando de lado sus propias preocupaciones, sonrió para tranquilizarla lo más posible.

--Todo está bien.


Poniendo su mano encima de su capucha, Bell se preparó mentalmente para lo que le esperaba.


-- —Es hora.


*Snap*


Lili hizo el anuncio mientras cerraba la tapa de su reloj de bolsillo roto. Todos los ojos se reunieron en Bell. El asintió.

--Kami-sama, nos vamos.


--Bien. Solo asegúrate de que todos regresen.


Hestia había querido despedirlos y llegó hasta aquí para hacerlo. Bell dijo una rápida despedida.


La Diosa miro a sus dependientes, esperando un momento antes de girarse hacia Bell y abrir la boca para hablar.

--Bell-kun…


--¿Sí, Kami-sama?


--… No, no es nada.


Nos vemos cuando vuelvas.


Hestia transmitió con sus ojos, inclinando su cabeza hacia un lado. El chico asintió de nuevo antes de entrar a Babel.

Su misión había comenzado oficialmente.

 


El equipo partió hacia el 20º Piso.






 

Capitulo 05 – Xenos


Los cristales blancos que cubrían el techo se oscurecieron y bañaron todo el Piso con oscuridad.


Los cristales azules esparcidos por el bosque y los estanques comenzaron a brillar en su lugar, produciendo un “anochecer” completamente diferente de la superficie.

Estábamos en el 18° Piso del Calabozo, el Resort Subterráneo.


La “Noche” había caído en la Zona Segura en el momento en que llegamos.


Viajamos a través de los Pisos Superiores e Intermedios a gran velocidad mientras nos asegurábamos de mantener a Wiene fuera de peligro. Creo que lo conseguimos solo porque usamos Magia y Ítems como si no hubiera un mañana. Por otra parte, parte de esto podría deberse a nuestra familiaridad con los Pisos hasta el 18° y conocer las rutas más rápidas. También ayudó que el Goliat no estuviera allí.

Fuimos directamente hacia el norte desde el túnel sur del 17° Piso, yendo directamente hacia el enorme árbol en el centro.

Muchas Lámparas de Piedra Mágica brillaban desde lo alto de la isla en medio del lago a nuestra izquierda, pero las ignoramos. Una parada rápida en Rivira no era parte del plan. Íbamos directamente al 20° Piso.

Unos pocos encuentros aislados con pequeños grupos de monstruos fue toda la resistencia que encontramos. Llegamos a la mitad del camino y encontramos la entrada al 19° Piso entre las raíces del Árbol Central.

--Ahora viene la parte difícil.


--En efecto. Pasé por aquí una vez para la misión del día en que conocimos a Wiene-dono, pero… Wiene inclino su cabeza hacia la conversación de Welf y Mikoto-san.

No pudimos evitar sonreír mientras tomábamos nuestro primer y único descanso planeado.


Dudaba que tuviéramos la oportunidad de recuperar el aliento el resto del camino. Encontrando un lugar apartado cerca de la entrada, todos tratamos de reponer la energía que gastamos en llegar aquí tan rápidamente.

Las enormes raíces del árbol nos rodeaban como una herradura, y estábamos ocultos de forma segura en un hueco en su tronco. Afortunadamente, nadie entraba o salía del 19° Piso, ya que era “noche” aquí abajo.

Puesto que los Hellhounds ya no era una amenaza, Welf, Mikoto-san y yo nos quitamos nuestras túnicas de Lana de Salamandra. Ya me sentía más ligero.

No solo eso, la brisa fresca de la noche se sentía increíble.


--Lili, sobre las bombas fétidas…


--Sí, nuestro suministro es limitado. Lili desea ahorrar tantas como sea posible para nuestro viaje de regreso. Por supuesto, son una opción en caso de emergencia, pero…

Lili respondió mi pregunta mientras dejaba caer su mochila en la hierba.

 


Nuestro equipo estará en una situación aún peor en el viaje de regreso, así que tenía sentido guardar tantas bombas fétidas <Morbul> como fuera posible. También entendía que era imposible evitar todas las batallas.

La mochila de Lili está tan llena de armas e Ítems que prácticamente estaba a punto de reventar. Los equipos que no encajaban dentro chocaban entre sí mientras revisaba su mochila para asegurarse de que todo estuviera en orden. La mire por el rabillo del ojo, pero el viaje a casa era lo último en lo que pensaba. Era la misión lo que era importante en este momento.

--Welf-dono, ¿Cuántas Espadas Mágicas tenemos en nuestra posesión…?


--Tres. Lili-enana, no vayas a malgastar la tuya, ¿De acuerdo?


--¡Lili ya lo sabe!


Welf respondió la pregunta de Mikoto-san antes de lanzar una rápida advertencia en dirección de Lili.


Nuestro grupo trajo tres <Espadas Mágicas Crosso>. Dos de ellas tenían el tamaño de dagas y estaban destinadas a ayudar a proteger la parte trasera de nuestra formación. Welf tenía la tercera, un arma mucho más grande atada a su espalda junto a su Gran Espada. Welf hacia Espadas Mágicas de antemano para ayudar durante nuestros viajes regulares al Calabozo. Esta vez, trajimos todas las que tenía.

Sin un Mago para equilibrar a nuestro equipo, esperaba que pudiéramos compensar nuestra falta de potencia de fuego con ellas…

… Pero cuando llega el momento…


Todo se reducía a las fortalezas de un Aventurero, lo que cada uno de nosotros podía hacer.


Las armas y los Ítems nos prestaban su poder, eso era todo. Necesitaríamos ingenio rápido y trabajo en equipo para pasar las situaciones realmente difíciles.

Las entrañas de este despiadado Calabozo pondrían a prueba nuestro temple como un equipo. No sabía lo que iba a pasar… pero no podía olvidar a dónde pertenecía mi confianza.

--Probablemente deberíamos comenzar a movernos.


Hable con el grupo después de unos treinta minutos de descanso.


Mientras bajaba la última poción en mi mano, caminamos hacia la entrada del túnel como uno solo.


Las raíces de los árboles alfombraban el piso del túnel, formando una escalera. Un solo sendero cubierto de musgo se revelo ante nosotros tan pronto como llegamos al fondo. Este era el <Laberinto de Arboles Colosales>.

--Haruhime-sama, si pudieras.


--¡S-Sí!


Haruhime-san comenzó a cantar a petición de Mikoto-san.

 


Era importante que nadie más la viera usar Hechicería. Nos separamos para vigilar el camino por delante y por detrás mientras la bella voz de Haruhime-san resonaba a nuestro alrededor.

-- —<Uchide no Kozuchi>.


La Hechicería era un tipo de Magia que solo podían usar los Renart—esta le permitía a Haruhime-san activar su habilidad de <Impulso de Nivel>.

La cabeza de un martillo apareció del Poder Mágico girando, cayendo sobre Welf a la cabeza de nuestra formación y lo envolvió en luz.

--¡Listo para ir!


Welf dijo mientras bombeaba su puño; destellos brillaban alrededor de su cuerpo.


--Qué bonito… ¡Eres increíble, Haruhime!


--E-En absoluto… ¡Esto es lo máximo que puedo hacer para contribuir…!


Wiene nunca antes había visto la Magia de Haruhime-san, y el brillo del hechizo brillaba en sus ojos.


Haruhime-san lanzando constantemente el <Impulso de Nivel> era nuestra clave para avanzar más profundamente en el <Laberinto de Arboles Colosales>. Al estar en primera línea, Welf debía enfrentarse constantemente a monstruos en combate. Cuanto más fuerte fuera, mejores serian nuestras posibilidades.

Habíamos hecho algunos experimentos con <Uchide no Kozuchi> y aprendimos que podía durar quince minutos—siempre y cuando Haruhime-san pusiera suficiente Mente en él. Después de que el Hechizo termine, tendría que lanzarlo de nuevo. Necesitábamos estar constantemente al tanto del tiempo restante y confiar en Haruhime-san para mantener el efecto.

--Bebe una Poción Mágica mientras tengas oportunidad.


Welf insistió. Haruhime-san respondió de inmediato, diciendo:


--¡Sí, de inmediato!


<Uchide no Kozuchi> requería mucha energía, así que era mejor estar en el lado seguro. Llevándose el vial a los labios, Haruhime-san bebió la mitad de la poción.

--Bien, ahora deberíamos estar listos—¿Huh? Hey, Lili-enana, ¿Qué estás haciendo?


--Por si acaso.


Welf se dio vuelta para mirarnos, ansioso por irse, cuando vio a Lili parada junto a la pared del Calabozo.


*Raspar, raspar*


Usando una mano, deslizaba un pequeño cuchillo debajo del musgo que crecía en su superficie.


Esa planta—a menudo llamada <Musgo Lámpara>—era la única fuente de luz en este Piso. ¿Estaba recolectando un poco?

 


--Lili-dono, ¿Qué estás…? Seguramente no estás planeando vender eso en la superficie… ¿Cierto?


--¿Estás tan preocupada por las finanzas de nuestra <Familia> que debes tomar medidas incluso en momentos como este?

--¡Por supuesto que no! ¡¡Lili sabe que hay un tiempo y lugar!!


La combinación del gemido de incredulidad de Mikoto-san y la genuina sorpresa de Haruhime-san provoco una réplica molesta de Lili, su rostro repentinamente se puso rojo.

Bueno, había escuchado que el <Musgo Lámpara> se vendía por el mismo precio que los cristales del 18° Piso, pero…

Quería creer que Lili tenía algo más en mente.


--Es difícil complacer a algunas personas… Lili ha terminado. Vámonos.


Recogiendo el <Musgo Lámpara> en una pequeña bolsa y cerrando el cordón, Lili lo guardo en su túnica. Welf y yo nos asentimos el uno al otro mientras ella se levantaba. Era hora de seguir adelante.

--Bell…


--Wiene-sama, por favor quédate en la formación. No necesitas preocuparte por Bell-sama.


Lili le dio una aguda advertencia a Wiene desde una parte diferente de nuestra formación, aunque su voz fue amortiguada por el musgo y la corteza de árbol que cubrían las paredes que nos rodeaban.

Welf y yo dirigíamos la formación, una simple columna sin posición central, donde Lili, Haruhime-san y Wiene ocupaban la retaguardia. Mikoto-san estaba al final.

Normalmente, Mikoto-san estaría ocupando el centro, pero este Piso estaba lleno de monstruos que nunca antes habíamos visto. <Yatanokurogarasu> no nos protegería completamente de esos monstruos, así que estaba en la parte posterior para responder a las emboscadas lo más rápido posible. De esa forma, Lili podía proporcionarle inmediatamente cualquier arma que necesitara. Aunque Mikoto-san prefería luchar con una Katana, era igual de buena con un Arco y una flecha. Su capacidad de adaptarse a cualquier situación y cualquier posición a menudo había demostrado ser invaluable.

Lili y Haruhime-san servían como nuestra posición central en la formación, brindándonos apoyo con armas e Ítems nuevos según fuera necesario y, por supuesto, con el <Impulso de Nivel> de Haruhime-san. A pesar de ser nominalmente las más débiles entre nosotros, ellas eran el núcleo del equipo. Con Wiene entre ellas, no podía permitir que ningún ataque les llegara.

Como los únicos Aventureros Lv. 3, Welf y yo teníamos el trabajo más difícil—enfrentar a los monstruos de frente o abrirnos paso más allá de ellos.

Todo esto era para proteger a quien estaba en el centro de nuestro equipo: Wiene.


--… Bell.


--Lo sé.

 


Welf me susurro, con las luces que lo rodeaban atrapando el rabillo de mi ojo. Mantuve mi mirada entrenada en el camino y asentí.

Varios enemigos ya estaban acechando en la oscuridad delante de nosotros. Apuesto a que teníamos solo diez segundos más o menos antes de que se mostraran, así que apreté mi agarre en la <Daga de Hestia> y

<Ushiwakamaru-Nishiki>.


… Concéntrate en lo que es importante. Sin importar lo que aparezca, protegeré a Wiene.


Una rápida mirada por encima de mi hombro e hice contacto visual con ella. Su ansiedad estaba escrita en todo su rostro.

—¿Qué pasa si los monstruos que encontramos comienzan a hablar como ella?


—¿Qué pasa si ellos poseen los mismos sentimientos que nosotros y pueden derramar lágrimas como nosotros?


Silencie esas preguntas con la determinación que corría por mi mente. Esas excusas que una vez me retuvieron se habían ido.

Mi corazón estaba listo; mis ojos estaban enfocados. Estaba decidido.


Listo para la batalla, nuestro grupo se adentró en el extenso laberinto de árboles.

× × ×

Las nubes pasaban frente a la luna en el cielo nocturno.


Hestia levanto la vista hacia las líneas de nubes grises que viajaban por los cielos mientras cruzaba las calles de la ciudad. Su <Familia> acababa de dirigirse al Calabozo, comenzando su misión.

La fecha podría haber cambiado, pero las pocas personas que aún se encontraban en los bares y restaurantes a lo largo de la Calle Principal Noroeste—la Calle de los Aventureros—todavía eran lo suficientemente ruidosas como para ser escuchadas. Hestia viajó entre la vacilante luz alrededor de las Lámparas de Piedra Mágica, atrapando fragmentos de sus conversaciones mientras pasaba.

“Cuarto Bloque del Séptimo Distrito”. Esa era la dirección en el documento que detallaba la misión de su

<Familia> y en dónde se suponía que debía esperar. En verdad, el lugar al que alguna vez llamó hogar, la “habitación oculta debajo de la iglesia” estaba en el mismo vecindario.

En pocas palabras, estaba dentro de una zona residencial pobre.


--……


Hestia llegó al lugar y examinó su entorno.


Sin farolas, las nubes en el cielo obstaculizaban la poca luz de la luna que llegaba al oscuro callejón. Apenas salía un sonido de las casas que estaban alineadas en la estrecha calle, casi como si nadie viviera allí. La única identificación que pudo encontrar fue una señal que decía <CUARTO BLOQUE> clavado en una estaca de madera en la esquina.

 


Todo en esta calle oscura le daba la sensación de que algo estaba por aparecer.


—Y tenía razón.


--… Supongo que sería una tontería preguntar de dónde vienes.


Una onda cruzó la oscuridad al otro lado de la calle mientras una figura entraba silenciosamente en su línea de visión.

La misteriosa sombra con forma de humano estaba completamente envuelta en negro.


La figura se detuvo a unos cinco metros de distancia de Hestia, con guantes de color negro crujiendo a sus costados mientras la persona flexionaba los dedos.

Hestia se obligó a sonreír ante la inesperada llegada de esta persona y su aura ligeramente inquietante. Las comisuras de sus labios se curvaron hacia arriba.

--Es un honor conocerte, Diosa Hestia. Gracias por viajar hasta aquí.


--El placer es todo mío. Entonces, ¿Te importaría decirme quién eres?


La voz de la figura vestida de negro era tan indistinta que era imposible discernir su género.


¿La túnica que enmascaraba su identidad era una forma de contrarrestar a los Dioses, quienes podían ver a través de las mentiras de aquellos que vivían en el Mundo Inferior?

Los ojos de Hestia se entrecerraron mientras observaba cuidadosamente a este recién llegado. No había nada que sugiriera algo sobre su identidad mientras ella presionaba para obtener respuestas.

--No me pareces un empleado del Gremio. Entonces, ¿Por qué me arrastras todo el camino hasta aquí—?


Hestia sostuvo el documento de la misión en una mano mientras hablaba, agitándolo de un lado a otro antes de que repentinamente se quedara sin palabras.

Se congeló completamente aturdida.


Con sus temblorosos ojos divinos, miró profundamente en la oscuridad bajo la capucha de la figura.


--¿De verdad eres uno de nuestros niños… un humano? Algo me dice que eres…


--… Ara, ara. Ningún disfraz realmente puede engañar a un Dios.


La túnica se movió como si su portador se estuviera riendo secamente ante la expresión estupefacta de Hestia. La relajada actitud de la figura encapuchada contrastaba con la calma forzada de la temblorosa Diosa.

--¿Qué demonios eres…?


--Estaría más que feliz de responder a esa y cualquier otra pregunta que tengas. Sin embargo…


La figura encapuchada levanto la vista hacia un lugar muy detrás de Hestia, la cima de un edificio cercano.

 


--... Es difícil tener una conversación significativa mientras se está siendo apuntado.


Los ojos de Hestia se abrieron de golpe. Con esas palabras, la figura encapuchada extendió ambos brazos ligeramente.

--Sugiero un cambio de escenario.


Espesos humos negros salieron de las mangas de la túnica un segundo más tarde.

× × ×

-- —¡Una cortina de humo!


Miach se inclinó para mirar más de cerca.


Estaba en el techo de un edificio con vista al Cuarto Bloque del Séptimo Distrito de Orario. Al lado del hermoso Dios estaba una Dogman igualmente sorprendida, Naaza, con su arco y flechas preparados, que también miraba con incredulidad.

Hestia había solicitado su “protección” solo unas horas antes durante la tarde del día anterior. La Diosa llego a Miach y sus dependientes después de que a sus propios niños se les había asignado su misión. Ella le había dicho que el mismo mensaje la había convocado a ese lugar.

Como Hestia había venido personalmente a su sede, Miach aceptó su petición. Les dijo a sus dependientes que era una misión del Gremio, pero mantuvo la información sobre los monstruos parlantes en secreto.

Naaza, Daphne y Casandra habían tomado posiciones alrededor del lugar de reunión designado y vigilaban a Hestia desde lejos. Si la Diosa alguna vez parecía estar en peligro, Naaza usaría sus habilidades de arquera para eliminar la amenaza. Ella había estado esperando, lista para soltar una flecha ante el primer indicio de movimiento sospechoso.

--… ¿¡…!?


Naaza, con los ojos temblorosos, se sorprendió de que la misteriosa figura encapuchada fuera capaz de sentirla.


La nube en constante expansión oscureció a Hestia en cuestión de segundos y bloqueó la vista de todo el callejón. Miach observaba la cortina de humo—no, la niebla negra—inundar el área desde su posición en el techo.

También podía ver a los otros Dioses que habían respondido al llamado de ayuda de Hestia—Hefesto, y Takemikazuchi con su <Familia>—salir disparados de sus escondites… Sin embargo, el callejón estaba vacío en el momento en que se levantó la niebla.

La figura encapuchada y Hestia se habían ido.


--¡Miach-sama!


--… Vieron a través de nuestro plan.

 


Miach puso una expresión agria cuando Naaza levantó la cabeza hacia él desde su posición de rodillas en la azotea.

Con Hestia desaparecida, el arrepentimiento lo abrumaba.


--¡O-Ooooh! ¡Ese fue el fantasma! ¡El fantasma, Daph…!


--¿Fantasma? ¿Qué diablos es eso?


--¡Una sombra negra que patrulla los pasillos de la Sede del Gremio en la oscuridad de la noche…! ¡El espíritu de un Aventurero asesinado por un monstruo hace mucho tiempo, incapaz de pasar al más allá…!

--Déjame adivinar, ¿Otro sueño tuyo? Como si fuera a creer eso.


--¡N-no, no es esoooo! ¡No lo soñé! ¡Mi antigua Asesora en el Gremio, Misha-san, me lo contó…!


--¡Silencio, ustedes dos!


Las disputas de las nuevas incorporaciones de la <Familia Miach> irritaron a Naaza, quien estaba muy cerca para escucharlas.

Miach respiró profundamente antes de darle órdenes a sus dependientes.


--Nos vamos. Quedarse aquí más tiempo sería inútil. Para empezar, tenemos que reunirnos con Hefesto y los demás.

Naaza, Daphne y Casandra asintieron antes de irse.


Miach estaba a punto de unirse a ellas, pero volvió a mirar el callejón desierto y vio evaporarse la última niebla.


--Hestia…


Más nubes flotaban en lo alto, bloqueando completamente la luna de la vista.


× × ×

--¡¡GRAAAAAAH!!


Welf rugió mientras oscilaba su Gran Espada sobre el Escarabajo Loco, partiéndolo en dos.


Tan pronto como el monstruo insecto cayó en un chorro de sangre un nuevo monstruo pisoteó el cadáver para tomar su lugar en la línea del frente.

Era una batalla feroz.


El equipo de Bell se había encontrado con una multitud de monstruos particularmente agresivos en una habitación ubicada a lo largo de la ruta principal a través del 19° Piso.

--¡¡¡HAAAAA!!


¡GAH!

 


Además de los Escarabajos Locos, Welf cortaba oleadas de Bugbears en el suelo mientras varias Gun Libélula volaban sobre sus cabezas.

Un monstruo caía con cada golpe de su Gran Espada: muriendo instantáneamente.


No hubo excepciones. El <Impulso de Nivel> de Haruhime le dio a Welf la fuerza y velocidad de un Lv. 3, permitiéndole enviar a volar enemigos con facilidad. Su gruesa espada rasgaba a través de sus cuerpos sin espacio para la resistencia. Llenando el doble papel de atacante y muro, el Herrero de Clase Alta por sí solo detuvo a la horda en su lugar.

--¡¡…!!


Mientras tanto, Bell enfrentaba a los monstruos a un ritmo aún más rápido, dejando un rastro de cadáveres detrás de él.

Arcos de luz violeta y carmesí cortaban el aire y desaparecían. Con movimientos que superaban a los de un atacante normal, más a la par con quienes daban el golpe final, Bell luchaba al lado de Welf para reducir a sus enemigos uno por uno.

Después de enviar a un Bugbear volando con una sola patada giratoria, Bell desató un infierno de rayos llameantes en el aire.

--¡Firebolt!


Las desafortunadas Gun Libélulas que pasaron a estar directamente en la línea de fuego de la Magia fueron incineradas en el acto. Otras en el área de efecto se incendiaron por el intenso calor y se estrellaron contra el suelo.

Los enemigos aéreos sobrevivientes vinieron para otro ataque.


*¡Bang! ¡Bang!*


Los monstruos lanzaron una descarga de proyectiles de metal que crecían de forma natural dentro de sus cuerpos.

Bell esquivó la primera ronda antes de usar su Magia de Lanzamiento Rápido para contraatacar. A pesar de que vigilaba la batalla de Welf con los Escarabajos Locos y Bugbear, Bell priorizó a los monstruos libélula debido a sus ataques de larga distancia.

Lili, Haruhime y Wiene se agacharon en un círculo cerrado detrás de Welf y Bell, quienes estaban en la línea del frente. Las Túnicas de Goliat de Lili y Haruhime desviaron a cada uno de los proyectiles, pero hicieron poco para protegerlas de los impactos. Apretando sus dientes, ambas se mantuvieron firmes desesperadamente para evitar ser derribadas.

Su equipo nunca había experimentado ataques terrestres y aéreos simultáneos de esta magnitud en los Pisos previos en el Calabozo.

Mikoto se mantenía detrás de ellas, proporcionando fuego de cobertura con un arco. Su objetivo principal podría haber sido proteger a las Ayudantes, pero también encontraba tiempo para ayudar a Bell y Welf desde la retaguardia.

 


… ¡Wiene! ¡Van tras ella!


Las rondas metálicas cayeron sobre ellas como la lluvia. Sin embargo, era fácil ver que la mayoría apuntaban en dirección a Wiene.

Sudor frío rodo por el rostro de Bell.


Los monstruos, no muy diferentes de Wiene, la perseguían con la misma intención asesina que las personas de la superficie. No solo eran los aullantes Bugbears quienes la tenían como objetivo, sino que los ojos de los Escarabajos Locos y los multifacéticos ojos insectoides de las Gun Libélulas claramente estaban enfocados en la chica <Vouivre>.

Las Gun Libélulas lanzaron otra descarga. Los ojos color ámbar de Wiene temblaron cuando vio por debajo del abrazo de Haruhime que los proyectiles intentaban matarla.

Bell voló a través del aire, aterrizando frente a ella como un caballero al rescate, y derribó cada uno de los proyectiles con sus Dagas.

--Mikoto-sama, ¿¡Cuántos hay!?


Apoyando a las líneas del frente con su Pequeña Ballesta, Lili gritó cuando se dio cuenta de que los números del enemigo no disminuían.

Mikoto respondió con un grito igualmente aterrorizado después de atravesar la cabeza de un Escarabajo Loco con una flecha.

--Diecisiete, no diecinueve—¡Siguen aumentando!


Ahora que Mikoto había luchado contra estos monstruos, <Yatanokurogarasu> le decía que sus implacables enemigos estaban a punto de recibir refuerzos.

Efectivamente, más monstruos llegaron a través de la entrada del otro lado de la habitación.


--Ngh… ¡La usare!


Lili vio como Bell y Welf derribaban monstruo tras monstruo sin disminuir sus números antes de alcanzar su cinturón y sacar una daga dorada—una Espada Mágica.

Ambos jóvenes inmediatamente saltaron a un lado tan pronto como su voz llegó a sus oídos. En su camino despejado, Lili oscilo la espada con todas sus fuerzas. Una corriente de Poder Mágico estalló en su punta.

La explosión eléctrica cortó una línea recta a través del campo de batalla hacia la entrada en el lado opuesto de la habitación. Cada monstruo en su camino estallo en una llama crepitante, llevando la batalla a un rápido final.

Un estallido explotó dentro de la habitación un segundo después, como si la intensa explosión de Poder Mágico hubiera chocado con una pared más adelante en el pasillo.

--… ¡…!


*¡Creak!*

 


Un instante después—


La daga amarilla se hizo añicos.


Habían pasado varias horas desde que habían llegado al 19º Piso. Los monstruos con los que se encontraron eran tan fuertes que el grupo se vio obligado a usar la Espada Mágica varias veces solo para seguir adelante.

Había llegado a su límite. Unos fragmentos dorados cayeron de la mano de Lili.


--Se rompió… supongo que confiamos demasiado en ella.


--¡Pero ahora mismo…!


--Lo sé. Lo necesitábamos… pero simplemente no era lo suficientemente fuerte.


Varias emociones cruzaron el rostro de Welf mientras miraba los restos de su trabajo y detenía el contraargumento de Lili levantando su mano.

Si bien era cierto que las <Espadas Mágicas Crosso> eran extremadamente poderosos, las espadas en sí mismas eran bastante frágiles.

--Este es mi problema.


Dijo sin rodeos, atrapado entre sus Habilidades como fabricante de Espadas Mágicas y su orgullo como Herrero.

En cualquier caso, la batalla finalmente había terminado.


--Bell, ¿Están todos bien?


--Sí, estoy bien. No estamos heridos.


--Pero actualmente solo quedan dos Espadas Mágicas de Welf-dono… Lili-dono, ¿Cuál es nuestra ubicación?


--Hemos avanzado más allá de la mitad de esta área. El 20º Piso está cerca.


Wiene saltó hacia Bell, con su túnica de Lana de Salamandra ondeando detrás de ella como una bandera en un día ventoso, con una gran sonrisa en su rostro. Al mismo tiempo, Mikoto se acercó a Lili para obtener una actualización sobre su ubicación.

Lili sacó un mapa del Piso y señaló un punto a unas tres cuartas partes de la ruta principal. Una de sus tres Espadas Mágicas había desaparecido, y habían consumido muchas más pociones y Pociones Mágicas de lo esperado. Sin embargo, el resto de sus armas todavía estaban intactas y en buen estado. Dejando de lado la situación de sus Ítems, el equipo se mantenía en buen camino.

El grupo se detuvo por un momento para compartir la actualización antes de pasar a su siguiente tarea. Lili instruyó a todos a reunir el botín esparcido por el campo de batalla.

 


--Una vez más, por favor no dejen ni una sola Piedra Mágica. Cosas malas sucederán si un monstruo encuentra y se come una. Tomen cualquier Botín que quepa… En cuanto a los más grandes, no tenemos más remedio que tirarlos en la hierba espesa.

--S-Sí.


--Tambien ayudaré.


Lili emitió órdenes para asegurarse de que su misión secreta permaneciera en secreto cubriendo sus huellas. Los combatientes y Wiene ayudaron a las Ayudantes a terminar el trabajo antes de seguir adelante.

--Voy a poner esto por ahí. Sé que los monstruos aquí son más fuertes y hay una mayor tasa de encuentros, pero… Bell y yo no nos encontramos con esto la última vez. ¿O solo es mi imaginación?

--Eso es probablemente porque no hay muchos otros Aventureros. Lo más probable es que no haya nada más que pueda distraer a los monstruos de nosotros.

Las batallas consecutivas eran inevitables, pero los números eran asombrosos. Lili intentó ofrecer una respuesta a las dudas de Welf.

Había muchas razones—una de las cuales era que Aventureros sospechosos a menudo se congregaban en este Piso—pero muy pocos equipos pasaban durante la noche y las primeras horas de la mañana. Incluso los Aventureros que usaban a Rivira como campamento base preferían evitar operar durante esta hora del día. Lili explicó cómo los monstruos hambrientos se reunirían de todas partes cuando las presas escaseaban.

--……


--¿Wiene-sama?


--Este lugar es… familiar… pero aterrador… y frío.


La <Vouivre> tímidamente envolvió sus brazos alrededor de su cuerpo mientras escaneaba el <Laberinto de Arboles Colosales>.

Haruhime no estaba mucho mejor, con sus orejas y cola de zorro temblando visiblemente. Aun así, ver a Wiene tan asustada era peor. Poniendo un frente fuerte, extendió su mano y tomó la de la chica.

Bell le echo un vistazo a ambas chicas en el centro de la formación antes de reanudar su vigilancia constante. Mikoto, quien había matado a los muchos tipos de monstruos que habían encontrado hasta ahora, nunca olvidó activar su Habilidad periódicamente a medida que avanzaban. Lili y Welf estaban tan silenciosos como el resto del equipo, inspeccionando las paredes a su alrededor como si la corteza fuera a romperse en cualquier momento para revelar otra oleada de monstruos.

Los techos dentro de este dominio boscoso eran sorprendentemente altos, y pequeños huecos salpicaban las paredes. Mientras que aves o animales pequeños en la superficie podrían haber llamado hogar a estos agujeros, eran los lugares perfectos para que los monstruos prepararan una emboscada. Las agrupaciones de plantas nativas de estos Pisos aparecían por todas partes, fascinando a los Aventureros que pasaban por allí.

 


Extraños hongos con manchas rojas y azules, hierbas con abrojos dorados que brotaban como el algodón, y una asombrosa cantidad de enredaderas colgando de las paredes como serpientes llenaban los pasillos. Bell vislumbró una habitación sin salida con camas de flores plateadas, y era tan hermoso que le habría encantado pintar la escena si tuviera el talento.

Todos sabían que solo era cuestión de tiempo antes del próximo encuentro. Estos momentos de paz solo eran la calma antes de la tormenta, así que se mantuvieron en una formación cerrada y ganaron la mayor cantidad de terreno posible.

… Todavía estamos siendo observados. Y…


Había más de ellos.


Bell vigilaba la vegetación circundante con su cabeza girando, mientras escalofríos estallaban a través de su piel.

¿Los observadores desconocidos los habían seguido desde la superficie hasta allí? Había más de ellos aquí en el 19º Piso. De eso estaba seguro.

Los huecos en la pared sobre su cabeza, la red arbolada de senderos que se bifurcaban, los espacios oscuros detrás de enormes hojas—la mirada de Bell viajaba de un lugar sospechoso a otro, buscando cualquier movimiento en las sombras. Aunque no había visto nada, sabía que sus observadores ocultaban su presencia en algún lugar cercano.

¿Quiénes eran? ¿Qué estaban tratando de hacer?


El aire ominoso hizo que el corazón de Bell latiera un poco más fuerte.


Con sus respiraciones superficiales acelerándose y el temor inundando sus venas, Bell sabía que no tenía más remedio que seguir avanzando hacia delante.

Apretó más la empuñadura de la <Daga de Hestia> en su mano derecha.


--… ¿…?


Sin previo aviso—


Un obstáculo inesperado detuvo el considerable progreso del equipo.


Bloqueaba completamente su camino. La confusión corrió desenfrenada a través del grupo al verlo. Se detuvieron frente a una pared de hongos inmóvil.

--No hay manera de avanzar…


--¿V-Vamos por el camino correcto?


--Hey, Lili-enana, ¿Qué pasa?


--P-Por favor esperen un momento. Esto no debería…

 


Extendiéndose de pared a pared y del piso al techo, una colonia de hongos gigantescos sellaba el camino. Una silenciosa barrera de hongos con lunares rojos y azules se interponía en su camino.

Mikoto y Haruhime expresaron su decepción por llegar a un callejón sin salida.


Lili se defendió de la frustración de Welf mientras sacaba el mapa y lo abría para mirarlo más de cerca.


--Esto es… extraño.


Welf olfateó y se quejó en voz baja.


Una sensación inexplicable de reconocimiento se apoderó de Bell al escuchar esas palabras.


....


E inmediatamente se dio cuenta de por qué esas señales de alarma sonaban en su cabeza.


Sin embargo, esto era más que una sensación de que algo estaba fuera de lugar que un déjà vu sin fundamento.


Era el conocimiento de las lecciones que habían sido perforadas en su cabeza por una cierta “hermana mayor” semielfo.

Si crees que estás en problemas—ya es demasiado tarde.


Muchos de los hongos gigantes que componían la colonia abrieron ranuras que se veían notablemente como ojos bajo sus grandes sombreros.

--…


Dejando de actuar, hongos de muchos tamaños revelaron sus cuerpos de color púrpura oscuro al mismo tiempo y se movieron como una unidad.

--No es una pared—¡¡Son Hongos Oscuros!!


Una oleada de frio miedo se extendió por el equipo cuando Lili gritó lo suficientemente fuerte como para lastimar su garganta.

Hongos Oscuros.


Los monstruos parecidos a hongos habían evadido la Habilidad de Mikoto debido al hecho de que no tenía experiencia en lidiar con ellos. Estos monstruos preferían esperar a que su presa viniera a ellos, escondiéndose entre los gigantescos hongos que se agrupaban naturalmente dentro del Calabozo.

Tan infames como las muchas especies de monstruos insecto que habitaban en el <Laberinto de Arboles Colosales>, estas criaturas producían enormes nubes de gas venenoso.

--¡¡…!!


Los sombreros de los hongos se hincharon justo delante de sus ojos.

 


Sus nubes de esporas tóxicas hacían que el polen venenoso de las Polillas Purpuras en los Pisos Superiores pareciera un juego de niños. Era lo suficientemente poderoso como para infligir <Anomalías de Estado> al contacto e incluso podía poner de rodillas a los monstruos de Gran Tamaño con poca resistencia.

Una serie de explosiones resonó un segundo más tarde cuando los monstruos expulsaron su gas.


Era demasiado tarde para que Lili y los demás salieran del alcance cuando las nubes violetas se desbordaron en su camino.

En el mismo instante—


--¡Firebolt!


—Bell hizo su movimiento.


Como el único equipado con las lecciones de Eina, dependía de él mantener a raya las nubes venenosas.


Nueve ráfagas de llamas de rayos ardieron a través de la nube. A medida que las oleadas de calor extremo atravesaban la densa masa de esporas como un tsunami, la Magia de Lanzamiento Rápido se estrelló contra la colonia de Hongos Oscuros directamente detrás de ella.

Las nubes púrpuras que amenazaban con devorar al equipo se esfumaron.


¡~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~!


Siendo débiles contra el fuego, los monstruos hongo se retorcían de dolor mientras perecían en las llamas.


Las llamas engulleron hongo tras hongo, e incluso los hongos gigantes reales se encendieron convirtiéndose en imponentes antorchas en el pasillo.

La rápida reacción de Bell compro el tiempo suficiente para que Lili y los demás pudieran escapar de los bordes de la venenosa nube de gas, incluso cuando partes de la nube de esporas ardían en el aire—pero el Calabozo no les permitiría escapar con tanta facilidad.

Una sombra oscura apareció de repente en el otro lado del infierno de llamas, y un jabalí colosal irrumpió un momento después.

--¿¡Un <Jabalí de Batalla>!?


De casi dos metros de altura, era un monstruo de Gran Tamaño.


La pared de llamas se dividió en su estela mientras el monstruo cargaba con pura fuerza bruta. Sus ojos se fijaron en los Aventureros, y su pelaje se erizó.

No estaba solo, simplemente liderando la carga de sus compañeros. Rugió a todo pulmón mientras una horda de Bugbears y otros monstruos lo seguían a través de las llamas.

--¡¡Maldición!!


Welf pateo el suelo y cargó de nuevo en la neblina púrpura venenosa.

 


Dejando a un lado su Gran Espada, agarró el Gran Escudo que colgaba de la mochila de Lili en el camino. Lo sostuvo directamente en el camino del jabalí para proteger a sus amigos.

¡¡¡OOOOOOOOOOOOOOOO!!


--¡¡…!!


El escudo plateado, forjado por sus propias manos, choco contra el monstruoso jabalí.


Solo con la fuerza que le otorgó el <Impulso de Nivel> de Haruhime, Welf, con luces parpadeantes flotando alrededor de su cuerpo, logró mantenerse firme y absorber un golpe que habría enviado a muchos Aventureros de Clase Alta hacia el cielo.

Clavando sus talones, perdió solo unos pocos pasos de terreno antes de detener al monstruo por completo. Fue entonces cuando Mikoto entro en acción.

--¡¡HYAAA!!


Saltando sobre la cabeza de Welf, desenvaino a Chizan, la mitad de un conjunto de Dagas Gemelas que siempre mantenía en su persona, y lo clavó en el cuello del monstruo desde arriba.

Fue un golpe limpio, enviando un chorro de sangre al aire, pero no fue suficiente para decapitar al Jabalí de Batalla. Mikoto talló varias cuchilladas más en su enorme cuerpo mientras giraba en el aire. El monstruo se desplomó en el suelo en el mismo momento en que la chica salpicada de sangre aterrizaba a su lado.

-- —¡¡HAH!!


Bell se precipitó al lado del cuerpo del jabalí y directamente hacia los enemigos que venían detrás.


Blandió ambas Dagas—un destello de luz violeta atravesó el cuello de un Bugbear, y su cabeza giro a través del aire, mientras un destello carmesí montaba el impulso para golpear a otro monstruo en el mismo momento. La Agilidad característica de Bell sorprendió a la horda que se aproximaba; eran impotentes ante él mientras los arrastraba a la refriega.

Hacia pedazos a los Bugbears, matándolos uno por uno cuando Welf y Mikoto llegaron con espadas más grandes, su Gran Espada y su Katana; los tres se unieron para ocuparse del resto.

--¡Haa, haa…!


Bell mató al último monstruo cuando el combate llegó a su fin.


Los tres humanos luchaban por recuperar el aliento, con sus rostros iluminados por los hongos en llamas.


Haruhime miraba boquiabierta las pilas de cadáveres que los rodeaban y estaba a punto de correr a ayudar a sus compañeros cuando Lili la sujeto de la muñeca.

--Todavía no es seguro.


Dijo la Hobbit, con sus ojos siguiendo los últimos rastros de nubes de esporas venenosas.

 


--Lo siento, ¿Pero podría un chico obtener un antídoto…?


--¡S-Sí, de inmediato!


Welf gimió mientras se tambaleaba de regreso hacia las Ayudantes, con la piel brillando de sudor. Haruhime rápidamente saco un vial de líquido verde y se lo entregó.

Inhalar las esporas tóxicas dentro de la nube púrpura había envenenado a Welf. Se bebió la poción de un trago.


--En serio, Bell asó a la mayoría de ellos, y aun así fui golpeado… Supongo que esto significa que los Aventureros de Clase Alta no pueden cargar ciegamente y esperar lo mejor.

--Considérate afortunado. Hay peores casos de envenenamiento, y esos de los cuales toma mucho más tiempo recuperarse…

Lili continuó explicando cómo los desafortunados habrían muerto en el acto y hurgo en su mochila mientras la respiración de Welf volvía a la normalidad. Sacando algunos Ítems, se giró hacia los demás.

--Bell-sama, Mikoto-sama, ¿Cómo se sienten…?


--Duele, pero puedo mantenerme en pie…


--Todo se siente pesado, no tengo energía.


Mikoto y Bell volvieron a las Ayudantes, con sus rostros sin color.


A diferencia de Welf, ambos poseían la <Habilidad de Desarrollo> <Resistencia Anormal>.


Sin embargo, aún no era lo suficientemente efectiva como para anular por completo el veneno, y se volvieron dolorosamente conscientes de la fuerza de la nube de esporas de los Hongos Oscuros.

Las afiladas garras y colmillos no eran las únicas cosas de las que los Aventureros tenían que preocuparse en el

<Laberinto de Arboles Colosales>.


--Wiene-sama… Te ves perfectamente normal.


--… ¿…? Estoy bien.


Siendo un tipo de Dragón y habiendo nacido en los Pisos Intermedios, Wiene debió haber nacido con una gran resistencia a las <Anomalías de Estado>. Todos los Aventureros la miraban con preocupación, pero ella no podía entender por qué.

Lili suspiró antes de ordenarle a Haruhime que tomara un antídoto, solo para estar seguros, y luego hizo lo mismo.

--Mikoto-sama, Bell-sama, ¿Qué van a hacer…?


--La conservación es de suma importancia. Bell-dono y yo compartiremos una.

 


Vivir en la pobreza como miembro de la <Familia Takemikazuchi> durante tanto tiempo le había enseñado a escatimar y ahorrar siempre que fuera posible. Mikoto no lo pensó ni un segundo al responder la pregunta de Haruhime.

Bell tomó el antídoto—estampado con el emblema de la <Familia Miach>—de Haruhime y dijo:


--E-En ese caso…


Después de beber la mitad, le pasó el vial a Mikoto.


Su corazón dio un vuelco. Con el vial medio vacío en sus manos, la comprensión de que Bell acababa de beber de él la atravesó como un rayo. Ella lo miró por un momento antes de que su rostro se pusiera rojo brillante.

Solo entonces Haruhime se dio cuenta, sus orejas de zorro se enderezaron mientras rápidamente cubría sus ojos.


--Uno, dos y…


Mikoto susurro para sí misma, con las mejillas aún sonrojadas, antes de beber el resto. Incluso Bell comenzó a sonrojarse.

Una estrategia astuta…


Lili pensó para sí misma, apretando los puños mientras observaba con celos en sus ojos.


--……


Entonces, una vez que todos se habían recuperado… Las orejas de Wiene comenzaron a temblar.

--Escucho… algo.


--¿En serio?


Wiene se giró, con sus orejas puntiagudas guiándola.


Sus alrededores estaban en silencio. Bell siguió la mirada de la chica por el camino por el que habían llegado. No había nada fuera de lo común.

Welf y los demás comenzaron a preguntarse si algo estaba mal con Wiene cuando—


--… Ah.


--Tambien lo escucho…


Bell y Mikoto definitivamente lo escucharon. Un sonido extraño.

Uno que aún no habían encontrado durante su tiempo en este Piso.


Wiene poseía los sentidos mejorados de monstruo, muy superiores a los de los Aventureros.

 


El miedo apareció en su rostro—un presagio de lo que estaba por venir. La chica <Vouivre> dio un paso atrás.


--¿Esas son alas? No, no del todo…


No eran las señales reveladoras de otros Aventureros en combate, ni era el rugido de un monstruo.


El sonido inusual llegó a los oídos de Lili. Al principio también pensó que eran las alas de un ave, pero era demasiado metálico. Una gota de sudor rodó por su cuello. Ajustó las correas de su mochila mientras Welf levantaba su Gran Espada en una posición defensiva.

El peculiar ruido se volvió más fuerte. Algo se acercaba a lo largo del camino.

Todo el equipo retrocedió unos pasos mientras la siniestra tensión se volvía demasiado difícil de soportar. Cuando sus nervios se habían tensado más que una cuerda de arco—la fuente del sonido se reveló a sí misma.

--¿Esas son… abejas…?


Haruhime hizo su pregunta con voz temblorosa cuando sombras negras comenzaron a aparecer en el borde de su visión.

Sus cuerpos parecidos a insectos estaban cubiertos de gruesas placas negras que se asemejaban a una armadura.


Angulares y amenazantes, cada sombra era tan alta como un humano adulto. Tenazas en forma de tijeras sobresalían de sus mandíbulas, pero los Aventureros estaban más preocupados por el otro extremo—un aguijón venenoso con forma de pica.

--… <Avispones Mortales>.


Bell palideció mientras decía el nombre de la especie.


Normalmente aparecían en el 22º Piso y más abajo como uno de los monstruos que impedía que los Aventureros Lv.3 y Lv.2 avanzaran a los Pisos Profundos.

Sus temibles pinzas eran una cosa, pero el aguijón del Avispón Mortal era lo suficientemente poderoso como para atravesar armaduras pesadas e incluso matar a Aventureros Lv. 2 de un solo golpe. Aquellos que sobrevivían a su picadura generalmente sucumbían a la pérdida de sangre poco después.

Con una armadura lo suficientemente fuerte para desviar los ataques que no golpeaban correctamente, eran como Hormigas Asesinas con alas.

Las Hormigas Asesinas eran conocidas como “Asesinas de Novatos” en los Pisos Superiores del Calabozo; en la misma línea, los Avispones Mortales tenían un sobrenombre propio: “Abeja Asesina de Clase Alta”.

Cada uno de los letales monstruos estaba equipado con cuatro alas, dos a cada lado. Más y más sombras emergieron, su número superó los veinte.

-- —¡¡CORRAN!!

 


El grito de Welf fue la señal.


Todo el grupo le dio la espalda a los Avispones Mortales y corrieron tan rápido como sus piernas pudieran llevarlos.

--¡¡Avispones—avispones realmente, realmente grandes!! ¡Y demasiados para contarlos!


--¡¡Por favor mantente concentrada, Haruhime-sama!!


--¡Bell, tengo miedo!


--¡¡Yo también!!


Corriendo más allá de lo que quedaba de la gigantesca colonia de hongos venenosos, el equipo corrió por el centro de la ruta principal.

Los gritos de los aterrorizados Aventureros se unieron al zumbido casi ensordecedor de sus mortíferos perseguidores insectos mientras huían. Algunos de ellos tenían dolorosos recuerdos que involucraban abejas, como el abuelo quitando un enjambre para ayudarlo a escapar o el dolor punzante en la cola cuando la picaron en la casa de su familia, pero nada en comparación con este momento.

Si los avispones los alcanzaban, serían empalados antes de que esas masivas tenazas los devoraran. El grupo de Bell corrió por el suelo de madera, con sus cuerpos empapados en sudor.

--¿¡Por qué los avispones mortales tienen que aparecer ahora de todos los tiempos!?


--¡Este no es un momento para preguntas, Lili-enana! ¡¡Corre por tu vida!!


--¡LILI ESTÁ CORRIENDO!


Lili gritó, lamentando al <Irregular> que había ascendido varios Pisos para encontrarse con ellos. Welf grito en respuesta, con su Gran Espada apoyada en su hombro.

Las Ayudantes eran los miembros más lentos del equipo, y los otros no tuvieron más remedio que mantener el mismo ritmo. Lili y Haruhime iban tan rápido como podían.

--… ¡Los retrasaré con Magia!


--¡No, Bell! ¡No funcionará!


Los insectos eran demasiado rápidos. Un ataque a distancia nunca golpearía a monstruos que podían moverse tan libremente.

En este amplio y cavernoso pasillo, derribar a cualquiera de las extremadamente ágiles Avispas Mortales con

<Firebolt> mientras huían sería casi imposible. Lo que era peor era que las Espadas Mágicas no eran una opción porque había demasiado espacio por encima, casi diez metros. Podrían esquivar fácilmente la explosión.

Pero, por encima de todo, había demasiados.


Welf gritó que sería como intentar vaciar un océano con un cubo.

 


--¡Y no tenemos tiempo para eso…!


--¡…!


Mikoto gritó cuando vio algo más adelante en el pasillo. La cabeza de Bell giró, sus ojos se abrieron de par en par.

Sombras oscuras en forma de Escarabajos Locos se deslizaban sobre las paredes de adelante, justo en su camino. Mikoto y Bell aceleraron, sus rostros se contorsionaron en desesperación.

Dependía de ellos eliminar los obstáculos y despejar el camino para el resto del equipo.


--¡Ha! ¡Haa, haa…!


Corre. Corre. Corre.


Su formación estaba en ruinas. Welf estaba en la parte de atrás, moviendo furiosamente sus brazos y piernas.


Las Ayudantes pasaron corriendo junto a los cadáveres que Mikoto y Bell dejaron tras ellos, corriendo cada vez más profundo hacia el Calabozo.

Sus pulmones ardían mientras sus alientos irregulares resonaban por el pasillo. Sus perseguidores estaban ganando terreno; el enjambre no los iba a dejar escapar.

--Lili, ¿¡Qué hay adelante!?


--¡Este es un camino directo al 20º Piso! ¡Deberíamos estar casi allí…!


Bell se deslizó bajo las garras de un Bugbear, su contraataque cortó a la criatura por la mitad cuando la voz desesperada y casi suplicante de Lili llegó a sus oídos.

El equipo corrió por el camino curvado y, tal como Lili había predicho, divisaron una gran habitación hueca en el otro extremo.

Era la entrada al siguiente Piso.


Con su objetivo de repente a la vista, todos los ojos brillaron mientras corrían hacia el agujero con aún más vigor.

Sin embargo—


*¡Creak!*


--“ “ “ “ “—” ” ” ” ”


*¡Creak! ¡Creak!*


Los sonidos provenían de su destino, así como de las paredes a ambos lados del camino. Unos cincuenta metros se interponían entre ellos y la entrada, pero las siniestras grietas se extendían como telarañas. Su entorno se estaba desmoronando ante sus propios ojos.

 


El equipo cayó en un atónito silencio mientras una enorme horda de monstruos nacía simultáneamente en el pasillo.

Un <Equipo de Monstruos>.


El más sucio de todos los trucos del Calabozo.


Mikoto reflexivamente activo <Yatanokurogarasu>. Cuarenta y cuatro enemigos.


Escarabajos Locos, Bugbears, Gun Libélulas, Hongos Oscuros, Jabalíes de Batalla—un desfile de pesadilla avanzaba hacia ellos.

Estaban atrapados en un ataque de pinzas por delante y por detrás. El Calabozo había desnudado sus colmillos una vez más, enviando a los Aventureros a los más profundos rincones de la desesperación.

--Aahh—


El rostro de Wiene se congeló de miedo, con las mortales extremidades reflejándose en sus ojos. El resto del equipo no estaba mucho mejor, el terror amenazaba con abrumarlos.

Fue entontes cuando—


-- —¡¡SIGAN ADELANTEEEEEEEE!!


Welf no permitió que sucediera.


Les gritó a sus aliados y les ordenó que avanzaran justo cuando comenzaban a disminuir la velocidad. Bell, Mikoto y el resto decidieron poner su fe en la voz instándolos desde atrás.

Pateando en el suelo, aceleraron.


Justo hacia las fauces de los feroces monstruos rugiendo en su camino.


--¡¡…!!


Welf envainó su Gran Espada y saltó al aire.


Con una clara visión de las cabezas de sus aliados, agarró la empuñadura de una Espada Larga con su mano derecha—desenvainando la Espada Mágica de la otra funda atada a su hombro.

Oscilo la espada carmesí con un movimiento rápido.


--¡¡Atraviésalos…!! Llamas rugientes.

La Espada Mágica cobró vida en respuesta a la llamada de su creador con un ardiente rugido propio.


Torrentes de llamas se estrellaron contra los monstruos que bloqueaban su camino. Incluso sus agonizantes rugidos de agonía no pudieron escapar del infierno de llamas.

 


El resto del equipo observaba con asombro, con sus ojos abriéndose todo lo que podían. Su camino se había transformado en una garganta ardiente.

El Calabozo mismo parecía gritar de dolor, el poder abrumador de la Espada Mágica incineraba las paredes, el techo y cada planta en su camino.

Bell condujo al equipo directamente a la tierra calcinada a toda velocidad. Aguantando el calor y conteniendo la respiración para evitar quemarse la garganta, corrieron a través de los restos calcinados del pasillo.

Al mismo tiempo, un *¡Crick!* se escuchó desde la Espada Mágica.


Liberar tanto Poder Mágico a la vez afecto al arma. Aparecieron grietas a lo largo de la cuchilla, ahora se acercaba a su límite.

--¡Vamos, amigo, aguanta allí…!


Welf llamó a la espada en su mano, temiendo lo peor.


Incluso mientras comenzaba a desintegrarse, la Espada Mágica continuó resplandeciendo como para asegurarle a su portador que lucharía hasta el final.

--“ “ “ “ “ ——¡¡…!!” ” ” ” ”


El enjambre de Avispones Mortales se acercaba.


Casi no quedaba espacio entre ellos. Los más cercanos agitaban sus alas a un ritmo frenético, con los ecos llegando a un crescendo como si construyeran suspenso antes de matar.

Su presa estaba al alcance—los Aventureros que huían estaban justo en frente de ellos. Levantaron sus aguijones.

--¡¡…!!


En ese momento, Mikoto saltó del suelo.


Lo más lejos por delante, ella se zambulló en los últimos cuatro metros y aterrizó dentro del agujero. Bell, Lili, Haruhime y Wiene estaban justo detrás de ella, saltando por el umbral uno tras otro.

Mientras sus compañeros saltaban por la escalera compuesta de raíces de árboles, Welf tambien salto en el interior.

--¡Por supuesto que seguirían! ¡Tomen esto…!


Los Avispones Mortales no dudaron. Entraron en masa en el agujero, decididos a atrapar a su presa.


Welf giró su cuerpo a medio salto para enfrentar a los tenaces monstruos, sus labios se torcieron en una sonrisa.


Con sus ojos fijos sobre los Avispones Mortales, sujeto la Espada Mágica con ambas manos y la levantó por encima de su cabeza.

 


Volar no tenía sentido.


En este túnel angosto, ninguna cantidad de agilidad podría salvarlos en este espacio limitado. Por segunda vez, Welf rugió junto con su arma.

--¡¡VEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!


Una enorme bola de fuego envolvió todo a su paso.


Cada Avispón Mortal comenzó a brillar como acero caliente en una fragua.


-- ——¡¡Haaah!!


El enjambre de insectos letales, atraídos al túnel de conexión, se vaporizó en la nada. Aproximadamente al mismo tiempo, la Espada Mágica dejó escapar un agudo chillido y se hizo añicos.

-- —Gracias.


Eso no era una disculpa sino un agradecimiento.


Welf le sonrió a la empuñadura que aún tenía en sus manos mientras realizaba sus últimos ritos.


Los fragmentos emitieron una última chispa carmesí como si estuvieran ofreciendo su propia despedida.


Entonces, la explosión lanzó a Welf, Bell y al resto del grupo al aire, como para arrojarlos fuera de la caverna de madera.

--“ “ “ “ “ “¿¡…!?” ” ” ” ” ”


Torrentes de viento los llevaron hacia abajo por la escalera.


La luz apareció al final del túnel, causando que un chico experimentara una seria sensacion de déjà vu. De repente, los Aventureros volaron por la salida.

*¡Thud!* *¡Thump, Thump!* *¡Thud, wham!*


Impactos sordos resonaron uno tras otro.


--El 20º Piso…


--Finalmente, lo logramos…


--E-Estamos… aquí…


--¡Dense prisa y bajen de Lili!


--Ooph, oh…


--¡Ouch…!

 


Mikoto trató de recuperar su orientación; Welf sonrió a través de sus golpes y moretones; Bell se llenó de alivio y Lili con ira mientras Haruhime y Wiene sacudían sus cabezas por el dolor.

El equipo se desenredó a si mismos lentamente después de aterrizar en una gran pila. Y un laberinto inexplorado lleno de árboles se extendía ante ellos.

× × ×

Todo sucedió muy rápido.


Recordó haber hablado con alguien que vestía una túnica negra antes de que una niebla negra los envolviera. Después de toser unas cuantas veces, algún tipo de tela había sido deslizada sobre su cabeza, amortiguando el ruido.

Después de eso, solo se balanceaba constantemente como si la cargaran, y luego ella estaba allí.


--… ¿Fue algún tipo de Magia justo ahora?


--Nada tan impresionante. Solo un simple Item Mágico y un atajo, Diosa Hestia. El aire fresco dentro del pasadizo de piedra heló su piel.

Hestia caminaba pesadamente detrás de la sombra de la túnica negra a través de un túnel hecho por el hombre.


El túnel en sí era bastante estrecho, apenas lo suficientemente ancho como para que tres personas pudieran estar una al lado de la otra, junto con un techo bajo. Aunque no podía decir de qué material se habían construido las paredes en la tenue luz, pudo ver que la superficie estaba grabada con muchos patrones. Sin ventanas ni puertas de las que hablar, Hestia estaba segura de que era un pasaje secreto de algún tipo.

Bueno, seguro que me superaron en la táctica…


Hestia pensó para sí misma. Desde el momento en que su “guía” le dijo que lo siguiera, lo había hecho sin quejarse. Teniendo en cuenta la inmaculada planificación y ejecución de su captor, sabía que era inútil que una Diosa impotente como ella se resistiera.

Todavía hablaba con su tono informal habitual, pero ambos sabían quién tenía realmente el control.


--Muy pocas personas conocen este atajo. Es posible contar con una mano el número que lo ha usado.


No hacía falta decir que la figura vestida de negro que iluminaba el camino con una Lámpara Portátil de Piedra Mágica estaba de espaldas a Hestia mientras hablaba.

Su guía parecía confiar en que la Diosa no intentaría escapar. Eso o sabía que Hestia podría ser atrapada fácilmente si intentaba hacerlo.

Probablemente ambos.


Hestia contuvo un suspiro, frunciendo el ceño ligeramente hacia la figura misteriosa. Fuera quien fuera, no parecía tener ningún interés en lastimarla. Entonces se enfocó en las paredes sin imperfecciones que pasaban.

 


--Un atajo, dices…


Si su captor había estado diciendo la verdad, debe haber sido llevada a este “atajo”… Eso significaba que la entrada estaba extremadamente cerca de su punto de encuentro en el Cuarto Bloque.

Al visualizar un mapa de la ciudad, Hestia pensó dónde estaban las Calles Principales y los puntos de referencia para tener una idea general de su ubicación actual. Luego hizo otra pregunta:

--¿Este es un atajo para que tu maestro use para escapar en una emergencia?


--……


Hestia estaba de segura de su teoría, pero la respuesta de la figura de la túnica negra solo fue silencio. Excepto que tuvo la extraña sensación de que esa persona sonreía debajo de esa capucha.

No planea responderme, ya veo… Está bien. Si mi suposición es correcta, entonces pronto…


Ella aprendería todo lo que quería saber. El maestro de su captor se lo diría.

Hestia no insistió y continuó.


--¿Oh? ¿Un callejón sin salida?


Alcanzaron el final del túnel un poco más tarde.


Hestia alzó una ceja con sospechosa cuando la figura vestida de negro se acercó a la pared y pasó una mano por los surcos tallados en la superficie.

-- ——


Tan pronto como unas pocas palabras como un Encantamiento salieron de debajo de la capucha, la pared comenzó a deslizarse con un ruido sordo.

¿Quizás esto es “Ábrete sésamo”…?


Hestia pensó para sí misma en broma mientras la puerta oculta se abría, desapareciendo en la pared adyacente para dejarlos pasar.

Se conectaba a una cámara envuelta en la oscuridad.


--……


Hestia siguió a la figura de la túnica hasta un pequeño tramo de escaleras y entró en un salón de piedra. Miró alrededor de la habitación mientras los detalles emergían desde la penumbra.

 


El piso estaba cubierto con grandes losas. El techo era alto, sus sombras parecían flotar en el aire a su alrededor. Las piedras que componían las paredes mostraban su edad. Tal vez una vez fue un templo, construido en la Antigüedad y olvidado hace tiempo.

Sin tener en cuenta el “atajo”, solo había otra entrada a la cámara. Estaba ubicado en lo alto de una escalera de piedra, indicándole a Hestia que estaban bajo tierra.

Entonces su mirada cayó hacia el centro de la cámara.


“Él” estaba presente, sentado en un altar entre cuatro antorchas encendidas que proporcionaban la única fuente de luz.

-- —Urano.


El guía llevó a Hestia al frente del altar. Ella se giró para mirar al Dios, mirándolo directamente a los ojos.








El majestuoso pero marchito Dios estaba sentado en su trono—una gran estructura de piedra adecuada para un rey. De más de dos metros de alto, exudaba una intensidad, una presencia y una autoridad divina que estaban en una liga propia, inigualables por otros Dioses. Anunciado como un “Dios Supremo” mientras residía en el Cielo, era uno de los Dioses verdaderamente influyentes.

Cabello blanco y una barba de un color similar se derramaban de debajo de la capucha de su túnica. Sus robustos brazos estaban apoyados en los apoyabrazos del trono—un Dios inamovible.

Simplemente existía en ese lugar, examinando la cámara como un gobernante y una estatua al mismo tiempo. Un rey imponente e inflexible, el verdadero líder del Gremio alzó la barbilla para mirar a Hestia.

--Ha pasado mucho tiempo, Hestia.


--Sí, Urano… No te he visto en, ¿Qué, más de mil años?


No había alegría en esta reunión. Urano mantuvo su expresión tranquila y dirigió su resonante voz hacia la joven Diosa.

Hestia no estaba intimidad en lo más mínimo por su abrumadora presencia y se dirigió a él como a un conocido de días pasados.

La Diosa acababa de llegar al Mundo Inferior como participante.


Ella no sabía mucho sobre Urano—especialmente durante los últimos mil años—aparte de que a menudo se le llamaba el “Padre de Orario”.

Sabía algunas cosas básicas, como el hecho de que él era parte del primer grupo en descender a este mundo, uno de los Dioses que trajo el fin a la Antigüedad y se instaló en Orario.

Había trabajado junto con los niños del Mundo Inferior para tapar el “Gran Agujero” en el suelo que constantemente arrojaba monstruos—ayudando a construir la “tapa” que convirtió a la Ciudad Laberinto en la primera línea de defensa.

Con su <Familia> convirtiéndose en el Gremio eventualmente, supervisó tanto a la ciudad como al Calabozo. Sin embargo, se dio cuenta de que alguien con tanto poder debía mantener una postura constante de neutralidad. Por lo tanto, les otorgó a sus dependientes poder político en lugar de <Falna>.

Lo último que Hestia sabía sobre Urano era que pasaba sus días debajo de la Sede del Gremio, ofreciendo constantes “oraciones” al Calabozo.

Estas oraciones—impulsadas por su inmensa autoridad divina—mantenían al Calabozo bajo control. Era su voluntad lo que evitaba que hordas de monstruos alcanzaran la superficie y sumergieran nuevamente al mundo en el estado original de la Antigüedad. Así era como fue explicado.

Dada la presencia de Urano aquí, Hestia razonó que debía estar en la <Cámara de Oraciones> debajo de la Sede del Gremio.

 


Ambos Dioses se observaban con el mismo tono de ojos azules, directamente debajo de las instalaciones de gobierno de Orario.

--Esto termina mi papel aquí, Urano.


--Lo has hecho bien, Fels.


Detrás de Hestia llegó el sonido de tela desplazándose. Entonces la persona llamada Fels comenzó a despedirse.

--Bueno entonces, me excusaré. Llegaré tarde si no me marcho pronto. Con esas palabras, Fels regresó a la puerta oculta.

--Por favor siéntete como en casa, Diosa Hestia.


Fels dijo una última despedida antes de desaparecer en la oscuridad.


Hestia observó hasta que la figura desapareció, y luego volvió su atención al Dios que tenía delante.


--Tengo muchas preguntas, Urano. ¿Te importa si primero obtengo algunas respuestas?


--Lo permitiré.


Hestia se había dado cuenta de que fue Urano quien ordenó la misión en el momento en que vio el mensaje en

<Texto Sagrado> en el documento.


Aunque no sabía cómo iba a suceder, tenía la sensación de que ambos se encontrarían cara a cara en algún momento.

--¿Esta misión fue solo tu idea?


--En efecto lo fue. No se ha informado a los empleados del Gremio.


--¿Bell-kun y los demás están a salvo?


--Están en el Calabozo. No hay garantías.


La primera tarea de Hestia era asegurar que sus dependientes estuvieran a salvo. Ella frunció el ceño hacia al Dios esquivando su pregunta, pero sus hombros se relajaron.

Todavía puedo hacerlo hablar después de descubrir todo lo que tiene que decir.


Se prometió a sí misma antes de contenerse.


--Un esquema tan elaborado… ¿Qué pasa con este proceso tan indirecto?


--Fue necesario tomar medidas expeditas para garantizar que nuestra reunión permanezca absolutamente secreta. Estaba preparado para que tú y tus dependientes fueran cautelosos.

 


Lo más probable era que Urano no quisiera que nadie supiera que había convocado a Hestia a la <Cámara de Oraciones>. Este método tan contundente probablemente fue elegido como el curso de acción menos arriesgado.

Hestia sintió que estaban siendo probados al mismo tiempo.


Urano sabía desde el principio que Hestia y su <Familia> estaban albergando a Wiene.


Todo lo que había sucedido hasta el día de hoy, incluida la misión, sucedió bajo su atenta mirada. Él vio sus decisiones, sus reacciones.

Todo era para determinar si ella era o no merecedora de una audiencia con el Dios.


--¿Estoy en lo cierto al suponer que me has llamado aquí por culpa de la chica <Vouivre>—por Wiene-kun? Hestia cambió su curso de preguntas.

El gran y marchito Dios la miraba desde lo alto de su altar.


--¿Qué es ella? ¿Sabes algo, Urano?


--……


--¿Qué está pasando en el Calabozo en este momento? ¿Qué estás ocultando? Urano permaneció en silencio mientras Hestia acumulaba más preguntas.

Su voz resonaba alrededor de la cámara oscura. Antes de que sus últimas palabras se desvanecieran, Hestia hizo la pregunta más importante hasta el momento.

--¿Cuál es tu voluntad?


*¡Crepitar!*


Chispas estallaron en una de las antorchas.


Urano abrió lentamente su boca, con su majestuosa figura iluminada por todos lados por las llamas. Ojos tan azules como el cielo del mediodía se fijaron en Hestia.

--Te informaré, Hestia, de nuestro secreto…


× × ×

El choque de espadas resonaba a través del laberinto.


Cuchilladas y sus contraataques en respuesta. Una afilada cuchilla se detuvo en mitad del camino, se encontró con una espada y un estallido de chispas rojas.

 


Un escudo bloqueó inmediatamente la represalia posterior. El guerrero que empuñaba las armas sintió el impacto. Oleadas de dolor se dispararon a través de su brazo, y dejó escapar un espeluznante rugido a través de su palpitante garganta.

El profundo y bestial rugido llenó el pasillo y sacudió al equipo de batalla hasta el centro. El Calabozo, 20° Piso.

El equipo de Bell había hecho un buen progreso, avanzando incluso más profundamente en este Piso que estaban viendo por primera vez.

No muy diferente del 19° Piso, este Piso del <Laberinto de Arboles Colosales> estaba lleno de vida vegetal. Con sus paredes cubiertas de corteza de árbol, el 20° Piso era un laberinto verde que deslumbraba a los Aventureros que viajaban por sus pasillos. Sus rostros estaban iluminados por el constante brillo azul de ensueño que emanaba de las paredes cubiertas de musgo.

Lili guio al equipo por los pasillos usando su mapa. Los monstruos que encontraron eran similares a los del Piso de arriba, con Escarabajos Locos y Hongos Oscuros, entre otros. La Habilidad de Mikoto, <Yatanokurogarasu>, los mantenía a salvo de emboscadas, mientras que Bell y Welf sabían cómo lidiar con ellos en primera línea.

La eficiencia del equipo había mejorado, haciendo su viaje mucho más seguro y más rápido que antes. Sin embargo, un nuevo enemigo había aparecido.

Actualmente estaba cruzando cuchillas con Bell y Welf.


¡¡RUOOOHH!!


¡OO! ¡OOOOOGH!


Los guerreros lagartos rugieron mientras cargaban hacia el equipo sobre dos poderosas piernas. Con el destello de una cuchilla atrapando sus ojos, ambos jóvenes la bloquearon al mismo tiempo.

--¡Estas cosas son malditamente buenas!


Welf gruñó para sí mismo, sin apartar la mirada de los monstruos de escamas rojas llamados Hombres Lagarto.


Parados en dos patas y empuñando armas en ambos brazos, los dos monstruos atacaron como lo harían los Aventureros. Con 170 centímetros de altura, podían mirar a Welf a los ojos. Bell había luchado contra muchos monstruos en el Calabozo, pero esta era la primera vez que sentía que estaba enfrentando a otros Aventureros en batalla.

Principalmente porque estos dos monstruos atacaban con espadas.


Sus dedos con garras estaban envueltos alrededor de la empuñadura de una espada y sosteniendo un escudo.


--¿Flores como <Armas Naturales>…?

 


Ambos Hombres Lagarto llevaban <Arsenal del Calabozo>—armas que se producían de forma natural que el Calabozo proporcionaba.

Estas flores metálicas crecían directamente desde las paredes del Calabozo. Removiendo el tallo de la flor se obtenía un escudo redondo que medía cincuenta centímetros de diámetro. Además, cada uno de los pétalos podría extraerse individualmente de la flor, convirtiéndose en dagas tan anchas como espadas y dignas del apodo de <Cortadores>.

Las <Armas Naturales> que habían encontrado hasta este momento incluían Garrotes de Tronco de Árbol y Hachas de Guerra de Piedra, pero esta era la primera pieza de equipo que le proporcionaba a los monstruos el apoyo ofensivo y defensivo equivalente a la espada y el escudo de un Aventurero. Welf repelió un <Cortador> de su cuerpo mientras un Hombre Lagarto bloqueaba la Daga de Bell con su Escudo Redondo.

¡¡SHAAAAAAAAA!!


Ambos Aventureros se vieron obligados a lidiar simultáneamente con el tenaz asalto de los Hombres Lagarto y los ataques a distancia de un grupo de Gun Libélulas que venían desde atrás. Los monstruos usaban poderosas cuchilladas laterales, rápidas cuchilladas hacia abajo y repentinos empujes hacia delante para abrumarlos. Los golpes hacían añicos el suelo debajo de ellos, y las extremidades de ambos humanos temblaban bajo la tensión de recibir los ataques.

Su técnica podría haber dependido principalmente de la fuerza, pero inconfundiblemente eran técnicas de espada.

--Monstruos con habilidades de espada… Bueno, ¿¡Adivinen qué!? Welf les gritó a sus enemigos inusualmente habilidosos.

Las cosas cambiaron tan pronto como Mikoto y Lili terminaron de eliminar a las Gun Libélulas con un montón de flechas.

Welf bloqueó el siguiente golpe del Hombre Lagarto y, con una oportuna oscilación de su espada, mando a volar la Daga de Pétalo de Flores del monstruo. Aprovecho el segundo que tardó el Hombre Lagarto desarmado en recuperar el equilibrio, levantando su Gran Espada al aire.

Una sorprendida realización pasó sobre el rostro del monstruo mientras levantaba su escudo para defenderse. Welf sonrió ante el inútil gesto.

Luego usó cada músculo de su cuerpo para oscilar hacia abajo una cuchillada que corto directamente el escudo y se hundió en el cuerpo del monstruo.

¡GEH—!


La espada de Welf se abrió camino a través de su Piedra Mágica. El Hombre Lagarto se derrumbó en cenizas antes de que las mitades de su escudo cayeran al suelo.

Cuando el Hombre Lagarto restante reaccionó al ver que mataban a su compañero, Bell pateó el suelo con la velocidad de un conejo.

 


¡GAH!


Un arco carmesí se tallo directamente a través de la sección media del monstruo mientras el chico se deslizaba más allá, sosteniendo a <Ushiwakamaru-Nishiki> en un agarre inverso.

La Daga arrancó las escamas rojas de su cuerpo mientras cortaba profundamente su carne.


El monstruo se tambaleó por un momento con una gran herida en su torso antes de estrellarse estrepitosamente contra el suelo detrás de Bell.

--Eso fue una verdadera sorpresa al principio, pero sus movimientos realmente eran toscos. Esas no eran técnicas.

--Ten en cuenta que si monstruos como ese aparecen en mayor número… el camino a seguir será mucho más arduo.

Welf regreso su Gran Espada a su hombro, burlándose de los monstruos caídos como un veterano experimentado, mientras Mikoto intercambiaba un carcaj de flechas vacío por su Katana. Lili y las Ayudantes rápidamente se pusieron a trabajar, recogiendo las Piedras Mágicas del campo de batalla.

--Me pregunto si alguno de ellos vive lo suficiente como para aprender a hacer algo más que simplemente oscilar las armas.

--Aunque Lili no puede garantizar que no haya… no tendría sentido, Welf-sama. Una vez que fuera descubierto, el Gremio emitiría inmediatamente una recompensa por ese monstruo y enviaría exterminadores para eliminarlo.

Bell escuchó la conversación de sus aliados y pensó en la mirada llena de insaciable sed de sangre en los ojos de los Hombres Lagarto. Terminada la batalla, condujo a su grupo más adentro del Calabozo.

--Lili… ¿Hasta dónde tenemos que ir?


--De acuerdo con el mapa, nuestro destino está cerca. Por favor, giren a la derecha por adelante. Se habían desviado de la ruta principal desde hace bastante tiempo.

Los ojos de Lili nunca dejaron el círculo rojo sobre una habitación cerca de una Despensa en la esquina trasera de este Piso, el destino de su misión, mientras hablaba.

Cada miembro del equipo podía sentir que su ansiedad aumenta con cada paso.


Con sus mochilas sobre sus hombros, Lili y Haruhime trataban desesperadamente de ocultar su agotamiento y mantener sus nervios bajo control.

Incluso Welf, quien siempre aligeraba el ambiente con algunas bromas, estaba inusualmente callado.


La Mente de Mikoto casi se había agotado después de activar su Habilidad tantas veces. Sacó una Poción Dual, la bebió toda y silenciosamente se limpió la boca.

Bell condujo al grupo en el frente, manteniendo a raya los pensamientos ociosos mientras mantenía sus ojos y oídos bien abiertos. Echó un vistazo por encima de su hombro.

 


Wiene levantó la mirada, sus temblorosos ojos color ámbar se encontraron con los suyos casi como si fuera una señal.

Parecíeron intercambiar pensamientos y sentimientos en ese largo momento.


El interior de la capucha de la chica brillaba de rojo con la luz de la joya roja en su frente. El equipo encontró varios grupos más de monstruos después de eso.

El camino los obligo a trepar por una serie de raíces de árboles gruesas y enmarañadas, subir una colina y atravesar un matorral de exuberante vegetación.

Hasta que finalmente—


--Estamos aquí…


Habían llegado al destino de su misión.


La habitación era un rectángulo largo de unos diez metros de ancho, y el techo era igual de alto. Corteza de árbol cubría las paredes y el techo, como todas las habitaciones por las que habían pasado en el camino, y todo estaba alfombrado con <Musgo Lámpara>.

Hierba verde y una variedad de pequeños anillos blancos se juntaron para formar un lecho de flores que crecía en el suelo como un jardín de retazos.

Sin embargo, eso no fue lo primero que notó el equipo.


--Cuarzo…


Tal vez era porque la Despensa estaba cerca, pero cuarzo de color verde oscuro que se parecía a las esmeraldas sobresalía del piso, las paredes y el techo en todas direcciones. La luz verde de las formaciones rocosas le recordó a Bell la misión que Lili y él emprendieron una vez a petición de Naaza. Para otros como Haruhime, esta era la primera vez que veían cuarzo en todos los tamaños y formas con sus propios ojos. La vista les quitó el aliento. El grupo más grande estaba situado en el otro extremo de la habitación, directamente frente al equipo—y cubría la pared casi como un iceberg en miniatura.

Otras habitaciones ubicadas cerca de las Despensas tenían el mismo tipo de formaciones de cuarzo.


--Me alegra escuchar eso, pero…


--No hay nada que ver y no hay nadie aquí…


El grupo se detuvo en la entrada, Welf escaneo la habitación mientras Mikoto fruncía el ceño. No había monstruos esperando para darles la bienvenida, mucho menos un grupo de personas.

Todos coincidieron en que el cuarzo era hermoso, pero nada lo suficientemente especial como para designar a esta habitación como el destino de su misión.

Bell y su grupo estaban parados en la única entrada de la habitación.

 


Por supuesto, no parecia existir una forma de adentrarse aún más en el Calabozo desde ese lugar.


--Lili-sama, ¿Estás segura de que nuestra ubicación es precisa…?


--Estoy absolutamente segura. Esto… tiene que ser correcto.


Lili examinó nuevamente su mapa, junto con el proporcionado con el documento de la misión, mientras una incómoda Haruhime le pedía confirmación.

Bell se detuvo frente a la tranquila habitación, la luz azul del musgo se mezclaba con el verde del cuarzo frente a sus ojos. Puso un pie dentro.

La habitación era más brillante que el camino que habían tomado gracias al cuarzo. El equipo siguió a Bell, permaneciendo en un grupo compacto en caso de que un monstruo saliera de las paredes del Calabozo. También mantenían los ojos abiertos para tener una idea de por qué su misión los había traído aquí.

Pero todo fue en vano.


--Realmente no hay… nada…


--Maldición, Gremio, ¿Qué quieres que hagamos? Perplejos por una explicación, regresaron a la entrada.

Welf expresó la frustración que todos sentían y masajeó su cuello.


El <Impulso de Nivel> de Haruhime se estaba acercando a su límite de tiempo, por lo que los puntos de luz que flotaban sobre su cuerpo se desvanecían mientras hablaban.

La fatiga que habían estado ocultando, el agotamiento de avanzar implacablemente a través del Calabozo, había alcanzado un punto de ruptura y pesaba sobre los hombros de todos. Mientras tanto, las flores blancas a sus pies se balanceaban suavemente de un lado a otro.

—Ahora que lo pienso, quienes nos observaban…


Bell levantó la cabeza desde su lugar en el medio del equipo.


Todas las miradas que había sentido después de entrar en la Torre de Babel, que solo habían aumentado una vez que llegaron al 19° Piso, se habían desvanecido.

No había ningún error. Quienes los habían estado observando había desaparecido. Bell se revolvió el cerebro, tratando de descubrir lo que podría significar, cuando—

-- ——


*Crisparse*


Las orejas puntiagudas de Wiene volvieron a temblar.


--Escucho…

 


--“ “ “ “¿Huh?” ” ” ”


La atención de todos se centró repentinamente en Wiene.


Miró por encima de su hombro hacia el lado opuesto de la habitación. Su mirada cayó sobre la pared de cuarzo en el otro extremo.

No puede ser…


El equipo estaba en negación mientras veían a la chica <Vouivre> enfocarse en sonidos que solo ella podía escuchar. Pero una vez que lo intentaron—

--“ “ “ “—--” ” ” ”


—Tambien pudieron escucharlo.


Era una canción que ninguno de ellos había escuchado antes. Cada vez más fuerte, las reverberaciones resonaban en sus oídos.

Los ojos de todos se abrieron mientras los Aventureros intentaban encontrar palabras.


--Una canción en el Calabozo…


El tono era puro y constante, formando una melodía que evocaba imágenes del océano bajo un tranquilo cielo nocturno. Lili susurró para sí misma, habiendo escuchado sobre esto en algún lugar antes.

--¿Está… llamando?


Los ojos de Wiene se abrieron por completo mientras su mirada corría a lo largo del iceberg de cuarzo, tratando de localizar de dónde venía la canción.

Los otros tambien lo habían descubierto. Las ondas de sonido venían de aún más profundo en el Calabozo, desde detrás del grupo de cristales de cuarzo.

Nadie dijo una palabra mientras se ponían de pie y se desplazaban hacia la pared como si la melodía los atrajera.

Se detuvieron frente a la hermosa formación de cuarzo.


Parecía un fragmento sólido a primera vista—pero luego encontraron una mancha oscura entre los cristales.


La canción se había vuelto tan fuerte que ahora incluso el cuarzo vibraba muy ligeramente en armonía con cada nota. Intercambiando miradas, todos asintieron.

Welf dio un paso adelante, apuntó con su espada—y la oscilo hacia abajo con un movimiento rápido.


*¡Crash!*


El cuarzo se rompió en pedazos, destrozándose como un cristal para revelar un hueco en la pared.


--… Bueno, ¿Cómo se supone que íbamos a encontrar esto?

 


Welf gimió, susurrando en la apertura.


El Calabozo siempre se curaba a sí mismo, reparando el daño que sufría durante las batallas, pero el cuarzo volvía a crecer anormalmente rápido. De hecho, el proceso ya estaba en marcha. El equipo avanzó rápidamente a través de la abertura mientras se formaban nuevos cristales ante sus ojos.

Fragmentos de cuarzo quebrado cubrían el camino bajo sus pies mientras miraban la entrada sellarse detrás de ellos.

--…Vamos.


La canción había desaparecido, como si hubiera cumplido su propósito.


Mirando hacia abajo por la pendiente hacia las profundidades del árbol, Bell instó a sus aliados a avanzar. La tensión los invadió una vez más mientras el grupo formaba una línea y avanzaba hacia adelante.

--¿Podría ser este lugar…?


La tranquila voz de Lili tembló a través del pasillo oscuro y cubierto de corteza. Aunque todos sabían exactamente lo que estaba tratando de decir, nadie habló.

Respirando lo más silenciosamente posible, el equipo estaba tan agitado que se empaparon de sudor.


El camino era angosto, pero no parecía haber peligro de que nacieran monstruos de las paredes. No había

<Musgo Lámpara> en ninguna superficie. Pequeños cristales de cuarzo que salpicaban el pasadizo proporcionaban la luz suficiente para que los Aventureros se vieran entre ellos y su entorno inmediato.

Bell lideraba el camino. Wiene, directamente detrás de él, extendió la mano para tomar la suya.


El chico no dijo nada cuando sintió sus delgados dedos envolviéndose alrededor de los suyos, dándoles solo un estrecho apretón.

Después de haber aceptado la Lámpara Portátil de Piedra Mágica de Lili en una mano, Bell apunto hacia adelante con la otra mientras el grupo continuaba su descenso.

--… Un manantial.


Un cuerpo de agua azul fresca y fría los esperaba al pie de la colina.


El fondo del ancho manantial parecía tener cinco metros de profundidad. Podría haber pasado fácilmente por un pequeño estanque.

La pequeña luz que proporcionaban los cristales de cuarzo brillaba en el agua. Bell usó la lámpara para escanear la habitación, oscilando la luz de un extremo al otro.

--Parece que el camino termina aquí…


--Eso no puede ser… La canción vino de aquí, ¿No es así?

 


Haruhime no quería creer lo que Bell acaba de decir.


Arrojar luz sobre el techo y las paredes solo revelo corteza sólida. No había aperturas que pudieran conducir a otro camino.

Lili y Welf inclinaron sus cabezas, examinando la habitación en un esfuerzo por descifrar lo que le había sucedido al misterioso cantante.

--… ¿…?


Fue entonces cuando Mikoto descubrió algo en la superficie del agua. Una sola pluma dorada flotante.

Una idea le vino a la mientras permanecía paralizada por el brillo moteado y dorado de la pluma.


--Bell-dono, la luz.


Mikoto se acercó a la orilla con un propósito en sus pasos.


La luz de la lámpara de Bell pasó a través del agua clara, llegando al fondo con facilidad.


Cuando todos los detalles salieron a la luz, Mikoto vislumbró una abertura en la pared sumergida que se alejaba de este aparente callejón sin salida.

--Tengo una teoría…


Mikoto habló mientras quitaba su Katana, su armadura y el resto de su equipo de su cuerpo. Bajó a una sola capa de ropa de batalla, se zambulló en el agua. Entrenada en los implacables ríos del Lejano Oriente, usó su coordinación de ninja para deslizarse a través del agua hacia la abertura como un pez.

Wiene, Bell y los demás observaban con la respiración contenida… Burbujas se levantaron antes de que la cabeza de Mikoto saltara a la superficie unos segundos después.

Apartó de sus ojos el cabello mojado pegado a su rostro antes de asentirle firmemente con la cabeza a sus aliados de arriba.

Todos intercambiaron miradas y comenzaron a desvestirse.


Mikoto emergió brevemente para recoger su Katana y su Daga. Siguieron su ejemplo, dejando todo menos los elementos esenciales antes de entrar al agua.

Lili y Haruhime se quitaron sus Túnicas de Goliat y sus mochilas, llenando bolsitas pequeñas con tantos Ítems como pudieron.

Habiéndose unido a Mikoto y Ouka en viajes a los ríos cercanos en su juventud le había servido bien a Haruhime. Nadaba con relativa facilidad mientras Welf caminaba por el fondo, cargado con la enorme espada que se negaba a dejar atrás. Lili sostenía su Espada Mágica de tipo Daga contra su cuerpo mientras se deslizaba por el agua como un pececillo. Wiene, quien había sido reacia, sujeto el brazo de Bell mientras la ayudaba a entrar.

 


El agua les nubló la visión y les heló la piel cuando entraron al agujero.


Se abrió en un largo pasadizo sumergido que estaba iluminado por cristales de cuarzo que sobresalían del fondo como para guiar el camino.

Sus <Estados> les permitieron aguantar la respiración mucho más tiempo de lo que podría hacer una persona normal. Mikoto los condujo a una bifurcación en el camino submarino. Una vez allí, el grupo notó que la luz se filtraba desde arriba y cambió de rumbo.

Pataleando lo más rápido que pudieron, el equipo salió a la superficie.


-- —¡Pwah!


Sus cabezas salieron del agua una por una solo para encontrar lo que parecía una gruta de cueva caliza en lugar de la habitación de madera de dónde vinieron. Con paredes de piedra negra que se extendían en todas las direcciones, solo la tenue luz del cuarzo permanecía constante. El equipo salió del agua, Wiene y Haruhime sacudieron sus cuerpos para secarse.

Bell se apresuró a encontrar un nuevo camino en la negrura—uno que conducía aún más profundo en el laberinto rocoso.

--Entonces esto es…


Lili dijo asombrada, mientras miraba hacia el rincón oscuro e inexplorado del Calabozo.


--… <Frontera>.


El Gremio poseía una gran cantidad de datos cartográficos del Calabozo.


A pesar de que se usaba para ayudar a los Aventureros de la actualidad, fueron los Aventureros que llegaron antes que ellos, así como los valientes exploradores de la Antigüedad quienes originalmente los habían reunido. Esas personas habían abierto el camino sin ningún conocimiento, arriesgando sus vidas para descubrir nuevas rutas y hacer mapas de cada Piso. Estos fueron grandes logros.

Sin embargo, todavía había zonas que aún no habían sido exploradas.


El Calabozo era demasiado inmenso como para ser completamente mapeado.


Las personas a veces pasaban por alto los pasillos bifurcándose en el interminable viaje a lo profundo del Calabozo.

También había casos especiales como este, donde el terreno inexplorado todavía no había sido tocado por los exploradores.

<Frontera>.


Tal como su nombre lo sugería, nadie había estado antes aquí.


No estaba registrado en ningún mapa—ni siquiera los Aventureros de Primera Clase sabían que esta zona existía. Lili, Bell y el resto del grupo se quedaron boquiabiertos ante la idea.

 


--…


Una gran abertura conectada a lo que parecía un oscuro abismo. El grupo de Bell dio tranquilamente sus primeros pasos.

Cayeron en formación alrededor de Wiene. Bell levantó la Lámpara de Piedra Mágica mientras todos seguían su camino.

Los cristales de cuarzo no proporcionaban más que un ligero brillo. El rayo de la lámpara era todo lo que tenían para atravesar la oscuridad. Estaban tan nerviosos, que algunos de ellos confundieron los latidos de su propio corazón con pasos lejanos y la roca crujiendo bajo sus pies como una señal de peligro. El pasaje estaba en silencio, pero el equipo escuchaba cada pequeño sonido. Sin el ocasional y familiar rugido de un monstruo de fondo, el silencio era ensordecedor.

No había manera de saber qué criaturas encontrarían.


Si se producía un truco del Calabozo aún no documentado o un <Irregular>, la muerte era una posibilidad muy real.

Esto era puro y desenfrenado, “desconocido”.


Sus gargantas estaban secas, pero su piel estaba resbaladiza por el sudor. Sus cinco sentidos se agudizaron más allá de sus límites previstos. Sus mentes nunca habían soportado tanta tensión y, sin embargo, al mismo tiempo, también se sentían más agudos que nunca. Nada era más tranquilizador que una empuñadura familiar en sus manos. Lo “desconocido” revelaba más de sí mismo con cada paso, al igual que lo había hecho con sus antepasados.

Bell condujo al grupo cada vez más hacia la <Frontera>. Justo cuando la ansiedad de todos llegaba a su punto máximo, el final del túnel rocoso apareció a la vista.

--Esta oscuro… Y se abrió.

Bell y Welf fueron liberados repentinamente de la claustrofobia que los atormentaba en el túnel. Este nuevo espacio era extremadamente amplio, de forma abrumadora. Las palabras que escaparon de los labios de Welf resonaron en la oscuridad.

Esta probablemente era una habitación grande. Sin embargo, era completamente negra.


La iluminación de la lámpara no podía penetrar lo suficiente en la oscuridad para encontrar la pared opuesta.


--…… Um, Mikoto-san.


--¿Bell-dono?


--¿Hay algún… monstruo aquí?


--N-No, no por lo que puedo decir…

 


Bell luchó por controlar su temblorosa voz mientras preguntaba. Algo estaba allí.

Definitivamente había algo allí.


Más miradas de los que podía contar estaban mirándolos.


Se escondían en la oscuridad, ocultando su presencia mientras observaban cada movimiento de los Aventureros. El terror inundo las venas de Bell cuando se dio cuenta de que muchos ojos lo miraban.

La Habilidad de Mikoto no podía detectarlos. Eso solo dejaba tres posibilidades: eran personas, eran monstruos que no habían encontrado antes, o simplemente acechaban justo fuera del alcance de <Yatanokurogarasu>.

Una nueva oleada de sudor frío corrió por el cuello de Bell mientras su mente se aceleraba. Tenía que emitir órdenes, hacer que Haruhime volviera a cantar su <Impulso de Nivel>, asegurarse de que Wiene estuviera protegida, y demás.

Sin embargo, no hubo tiempo.


Un increíble intento asesino se hinchó en la oscuridad.


--“ “ “ “ “ “¡¡…!!” ” ” ” ” ”


Golpeó a Bell, Lili, Welf, Mikoto, Haruhime y Wiene como una sacudida eléctrica.


La animosidad era lo suficientemente intensa como para detener a estos Aventureros de Clase Alta en su lugar. De repente—

*¡¡Thud, Thud, Thud, THUD, THUD, THUD!!*


El inconfundible sonido de pies cargando directamente hacia ellos llegó a sus oídos. Al mismo tiempo, *¡Whoosh!* varias alas emplumadas tomaron vuelo.

--¡¡…!!


La mano izquierda de Bell guio la luz de la lámpara hacia el sonido aproximándose más cercano. El rayo atravesó la oscuridad, pero Bell solo pudo distinguir una cosa—escamas escarlatas.

—¡¡RUOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOH!!


Los ojos de Bell se abrieron de golpe cuando reconoció el aullido del guerrero reptil.


—¿¡Un Hombre Lagarto!?


Un Hombre Lagarto con ojos inyectados en sangre no le dio a Bell la oportunidad de atacar mientras se adentraba en su espacio.

 


El Hombre Lagarto blandía una larga espada curva en su mano izquierda—una Cimitarra. Un destello plateado fue oscilado hacia abajo con cegadora velocidad.

--¡¡…!!


El invisible manejo de la espada le robó el aliento a Bell.


La <Daga de Hestia> en la mano derecha del chico se había movido al lugar correcto por pura suerte. Ambas cuchillas colisionaron directamente frente a su pecho.

Inmediatamente después, sintió el impacto con todo su cuerpo, haciendo que su visión nadara antes de que lo arrojara a un lado.

--¡Bell!


El chico se estrelló contra el suelo, rodando lejos del equipo mientras el grito de Welf reverberaba por la habitación.

La lámpara cayó de la mano de Bell, y un pie de reptil la aplastó bajo sus garras. Con la fuente de luz perdida, el área se sumió de nuevo en la oscuridad.

--¿¡Qué demonios está pasando—!?


¡¡HYAA!!


-- —¿!...!?


El corazón de Welf corría en su oscuro entorno cuando una pequeña sombra se deslizó hacia él.


Rápidamente levantó su Gran Espada sobre su cabeza, donde se estrelló contra algo con un agudo sonido metálico. El impacto fue lo suficientemente fuerte como para hacerlo arrodillarse.

Las chispas que se dispersaron por la colisión revelaron brevemente al atacante: un monstruo diminuto con un sombrero rojo.

--¿¡Un Goblin!?


El monstruo con una regordeta parte inferior del cuerpo desapareció en el velo de la oscuridad. Welf miraba con ojos aturdidos, incapaz de creer en su fuerza.

--¡…!


--¡¡…!!


Incluso más atrás en la retaguardia, Mikoto reconoció el sonido de proyectiles silbando a través del aire. Saltando para aterrizar frente a Wiene, desvió los proyectiles con una oscilación de su katana.

-- —¿¡Plumas!?

 


En el instante en que su precisa cuchillada repelió los proyectiles, se dio cuenta de lo que eran mientras revoloteaban ante sus ojos.

Todavía recuperándose de la conmoción, se dio cuenta de que otra ráfaga de plumas se dirigía directamente hacia ella desde la misma dirección.

--¡Chicos! ¡Wiene!


¡¡GAAAAAH!!


--¡…!


Bell se había levantado mientras gritaba en dirección de su equipo, pero luego otro destello de plata descendió sobre él.

Esquivó la espada del Hombre Lagarto por un estrecho margen, y el monstruo rugió mientras presionaba el ataque.

Bell se movió para enfrentarse a un oponente que apenas podía ver.


--¿¡Q-Que demonios es…!?


El choque de metal resonó en la habitación; una explosión de chispas se dispersó a través del aire. Los bestiales rugidos se combinaron con los jadeos de los Aventureros en el caos.

El equipo de Bell fue forzado a una desesperada resistencia final, confiando solo en el sonido. La batalla dejó a Haruhime incapaz de hacer algo. En la oscuridad que impedía la visión, el caos alcanzo su punto más alto.

--¡…!


En ese momento—


La mano de Lili, que se había sumergido en su bolsa de repuesto en el momento en que comenzó el combate, rozó lo que estaba buscando tan desesperadamente. Mientras luchaba contra el miedo y el pánico, la devota Ayudante del equipo tomó una rápida decisión y agarró lo que necesitaba para superar su juicio.

Sacó una pequeña bolsa de su bolsa de repuesto, la abrió y la lanzó hacia adelante con todas sus fuerzas.


--¡<Musgo Lámpara>!


--¡…!


¿¡…!?


La sustancia de brillo natural se derramó, extendiéndose por el suelo. Era el <Musgo Lámpara> que Lili había cosechado en el 19° Piso.

Fragmentos de la principal fuente de luz del <Laberinto de Árboles Colosales> levantaron el manto de oscuridad que los rodeaba.

Tanto amigos como enemigos fueron tomados por sorpresa cuando el campo de batalla quedó a la vista.

 


--…¡…!


Fue entonces cuando el equipo de Bell definitivamente descubrió la verdadera identidad de sus atacantes.


¡Huuooo!


¡OooOOooOO…!


Aparecieron un Hombre Lagarto, un Goblin y una Harpía que batía sus alas en el aire.


Las especies de los monstruos podrían haber sido diferentes, pero cada uno tenía una cosa en común: todos tenían equipo, ya sea una Cimitarra o un Hacha de Mano, escudo o armadura.

--¡Monstruos…!


--… ¡Con armas…!


Bell y Welf apenas podían creer lo que veían.


Ambos recordaban claramente la publicación en el tablero de anuncios del Gremio:


Un informe que decía que los monstruos habían sido vistos robando equipo de Aventureros o saqueándolo de cadáveres en el Calabozo. Incluso mostraba un boceto de ellos con el equipo. Ambos jóvenes sintieron que el dibujo había cobrado vida.

--¿¡C-Cuántos de ellos hay…!?


Al mismo tiempo, Lili estaba más distraída por los otros monstruos más atrás.


Además de la Harpía, una Gárgola y un Grifo rodeaban el espacio sobre sus cabezas. Mientras tanto, en el suelo había… Lamias, Al-Miraj, Formoires, Sombras de Guerra, la araña humanoide llamada Arachne, Unicornios… La horda estaba compuesta de variedades de monstruos provenientes de los Pisos Superiores, Intermedios, Inferiores e incluso los Pisos Profundos del Calabozo. El espacio casi parecía lo suficientemente grande como para caber en el Coliseo de la superficie, y el número de ojos que los observaban en la habitación hizo que Mikoto y Haruhime se pusieran pálidas.

Wiene miraba temerosamente a los numerosos monstruos que tenían muchas de las mismas características que ella.

¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!


El Hombre Lagarto que estaba frente a Bell dejó escapar un rugido feroz, y los otros monstruos comenzaron a moverse todos al mismo tiempo.

La luz verde azulada que emergía del suelo iluminaba las garras y los colmillos, así como las espadas y las hachas levantadas.

--¡¡Todos estos tipos…!!


--¿¡Están tras Wiene-dono!?

 


Las armas de los monstruos atacantes apuntaban a la chica <Vouivre> en el centro de su grupo.


Con la respiración entrecortada y los ojos llenos de sed de sangre, se dirigieron a Wiene derramando baba de sus bocas. Welf y Mikoto intentaron desesperadamente contener la embestida que amenazaba con abrumarlos.

--¡La Espada Mágica no es una opción de esta forma…!


La batalla se había transformado por completo en una salvaje escaramuza en la oscuridad.


Enfrentando a los monstruos en combate cuerpo a cuerpo, Welf y Mikoto podrían verse atrapados en la explosión.

La entrada de la habitación, su única ruta de escape, había sido bloqueada en algún momento durante la batalla. Lili gritó con frustración, frunciendo el ceño mientras desataba un aluvión de flechas en el aire solo para que las Harpías de arriba lanzaran una ráfaga de plumas en su dirección.

--¡Lili! ¡Haruhime!


--¡Wiene-sama!


Cuando el ataque se acercaba a las Ayudantes, Wiene las protegió con su única ala. Haruhime y Lili abrazaron a la chica cuando su peculiar extremidad se abrió.

El dolor y la conmoción del ataque provocaron un gemido de ella.


--M-Me duele ...


Otra ronda de proyectiles de plumas cayó sobre la chica—pero entonces Bell se giró hacia ellas desde su ubicación distante.

-- —¡¡FIREBOLT!!


Un rugido.


La Magia de Lanzamiento Rápido atravesó la habitación para proteger a Wiene y a las chicas.


Varias ráfagas de fuego atronadoras cortaron la oscuridad y chocaron contra la Harpía y el Grifo en el aire. Gritando de dolor, los monstruos cayeron al suelo en un rastro de humo. La Gárgola, junto con los otros monstruos en el aire, usaron sus alas para protegerse del ataque mágico como lo había hecho Wiene antes.

¡¡SHAAAAA!!


--¡…!


El Hombre Lagarto gruñendo cargó hacia adelante y golpeó a Bell como para recordarle quién era realmente su oponente.

Bell había sido interrumpido en medio de lanzar más ataques a distancia y apenas pudo esquivar.


El Hombre Lagarto llevaba dos armas: una Espada Larga en la mano derecha, y una Cimitarra en la izquierda. Un peto estaba firmemente atado a su pecho sobre sus escamas escarlata.

 


Placas de metal cubrían sus antebrazos, cintura, hombros y rodillas, protegiendo las áreas vitales. El equipo podría no haber sido de la mejor calidad, pero el Hombre Lagarto podría describirse como completamente armado y protegido, con una cabeza y hombros más altos que Bell.

Bell hizo una mueca mientras desenvainaba a <Ushiwakamaru-Nishiki> y enfrentaba a su oponente con ambas Dagas.

Este Hombre Lagarto… ¡Es fuerte!


Su primer golpe no solo fue lo suficientemente rápido como para crear imágenes residuales, sino que era lo suficientemente inteligente como para aprovechar la oscuridad para su ataque y defensa.

Después de recibir el ataque del monstruo, Bell era muy consciente de su potencial. No había comparación entre este Hombre Lagarto y aquel contra él luchó antes en el 20° Piso. Su fuerza, velocidad y habilidad con la espada estaban en una liga diferente. Welf podría haber estado bromeando sobre que uno de ellos perfeccionó su técnica, pero este monstruo se ajustaba a esa descripción. La posibilidad de que esto pudiera ser una subespecie de Hombre Lagarto apareció en la parte posterior de su cabeza.

En términos de Nivel, el monstruo guerrero podría estar más allá de él—aunque solo era una suposición, Bell no pudo evitar pensarlo.

Los ojos rojo rubí de Bell se fijaron en su enemigo. Él le devolvió la mirada, moviendo su lengua ansiosamente de un lado a otro detrás de sus afilados colmillos.

Nunca llegaría a Wiene y las chicas sin ganar esta batalla.


Silenciando cada duda, el chico no retuvo nada mientras cargaba hacia delante para derrotar al Hombre Lagarto.


--¡Ha!


¡¡GRWAAA!!


La <Daga de Hestia> acuchillo hacia adelante, dejando un arco de luz violeta en su camino mientras la Espada Larga del monstruo descendía con toda su fuerza detrás de ella.

Ambos cerraron la distancia el uno sobre el otro y chocaron.


--¡…!


¡…!


El golpe confirmó las sospechas de Bell. El Hombre Lagarto era increíblemente poderoso. Al mismo tiempo, el Hombre Lagarto se sorprendió por la increíble velocidad del chico. Los ojos rojo rubí se encontraron con ojos reptilianos.

La más leve de las sonrisas apareció en los labios de Bell, y el Hombre Lagarto mostró sus colmillos en lo que parecía una sonrisa feroz.

-- —¡¡HAAAAAAAAAAH!!

 


—¡¡OOOOAAAAAAAAH!!


Bell y el Hombre Lagarto rugieron con todas sus fuerzas mientras cruzaban espadas de nuevo en una ráfaga de golpes.

--¡Lili-enana—hazlo!


—En otro lugar, Welf se erigía como la última línea de defensa que contenía a la horda que avanzaba. Gritó por encima de su hombro, usando la parte plana de su espada como un escudo contra la embestida.

--Pero—


--¡¡SOLO HAZLO!!


El Formoire golpeo su improvisada defensa con un garrote metálico. Sabiendo que su próximo bloqueo podría ser el último, Welf no estaba dispuesto a permitir que Lili se opusiera. La Hobbit vacilaba, mirando hacia el otro lado solo para ver a Mikoto luchando por su vida contra varios monstruos a la vez.

Apretando su mano en la reluciente Espada Mágica en forma de daga, Lili se mordió el labio antes de finalmente endurecer su resolución.

--¡¡DISPARANDO!!


Con eso, oscilo la daga roja con todas sus fuerzas.


Un río de llamas surgió de la <Espada Mágica Crosso> en línea recta.


Welf y Mikoto notaron una repentina ola de luz roja en su periferia e inmediatamente cayeron al suelo. Usando sus reflejos increíblemente rápidos, los monstruos saltaron del camino del fuego en el último momento. Los monstruos se encogieron mientras una esquina de la habitación estallaba en una bola de llamas.

--¡¡HAAAAH!!


¡¡RUOOO!!


La batalla de Bell con el Hombre Lagarto continuaba sin interrupción, y ambos lanzaban golpe tras golpe mientras las llamas bailaban en el fondo.

Sus perfiles se iluminaron con una suave luz anaranjada mientras la Espada Larga y la Daga chocaban. La Cimitarra corto a través del aire, solo para ser interceptada por una Daga carmesí. Entonces, cuando una cuchillada violeta se arqueó hacia adelante, la Espada Larga detuvo su avance.

El monstruo había mostrado un poderoso estilo de lucha que incluía feroces patadas y un enfoque al manejo de la espada que hacía buen uso de sus instintos de combate, todo respaldado por contraataques agudos e inflexibles.

El cuerpo de Bell se volvió borroso, y las espadas del Hombre Lagarto cortaron el aire vacío. Saltaron chispas de la armadura que detuvo el ataque del chico. El monstruo lo empujó hacia atrás, pero no antes de que una línea de escamas escarlata fuera arrancada de su cuerpo en una lluvia de sangre roja oscura.

 


Entonces—


¡SHAA!


--¿¡WHA—!?


Su estancamiento se rompió.


Bell quedó atrapado entre la Cimitarra y la Espada Larga. Atrapado en ataques simultáneos a izquierda y derecha, bloqueó ambas armas con sus Dagas. En ese momento, algo voló desde un ángulo imposible y lo golpeo en el estómago.

—¡¡Una cola!!


El tercer golpe provino de una extremidad tan gruesa como un tronco.


El ataque completamente imprevisto de un monstruo que no debería tener mucha experiencia luchando contra Aventureros hizo que Bell se tambaleara.

Fue el golpe final perfecto. Golpeando desde un ángulo que el chico nunca pensó en defender, la cola del lagarto derribó a Bell. Ahora era la oportunidad del monstruo de acabar con él, y aprovechó la oportunidad para clavar su pie con garras en el pecho de Bell en una poderosa patada.

El chico fue lanzado hacia atrás a través del aire.


--¡GAH!


¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!


El Hombre Lagarto declaró la victoria con un rugido mientras el cuerpo de Bell rebotaba más profundamente en la habitación como un río corriendo a través de diques rotos.

Perdió su agarre sobre la <Daga de Hestia> y <Ushiwakamaru-Nishiki>, y las armas volaron de sus manos.


El Hombre Lagarto guerrero no perdió tiempo en darse vuelta, cambiando su enfoque a su presa original. Sus ojos inyectados en sangre aterrizaron en la chica <Vouivre> rodeada de Aventureros, y se precipito hacia ella.

-- ———¡¡…!!


Wiene reflexivamente se agacho de miedo ante las pisadas y el rugido salvaje.


Cortando en línea recta a través del campo de batalla chamuscado, el Hombre Lagarto levantó su Espada Larga sobre su cabeza.

La larga sombra del monstruo cayó sobre la chica incapaz de levantarse cuando—


--¡¡No!!


--¡…!

 


Haruhime saltó frente a ella, con los brazos abiertos mientras Lili abrazaba a Wiene, colocando su propio cuerpo al frente como un escudo.

Dos sombras más saltaron a la refriega mientras el ataque se precipitaba hacia su objetivo.


--¡¡Oh no, no lo harás!!


--¡¡No te dejaré!!


Un Welf terriblemente maltratado y Mikoto oscilaron su Gran Espada y su Katana estrellándolas contra la Espada Larga.

Dos espadas se unieron a tiempo para atrapar la Espada Larga. Sus armas crujieron audiblemente mientras ambos Aventureros luchaban contra el increíble poder y peso—y entonces se detuvo.

La Espada Larga se detuvo a una pequeña distancia de Haruhime, quien estaba posicionada directamente frente a Wiene.

*¡Traqueteo, traqueteo, traqueteo!*


El Hombre Lagarto intentó forzar su arma hacia adelante, sus ojos de reptil de color amarillo pardusco se abrieron de par en par con la fuerza de los humanos que lo retenían.

———


Justo en ese momento… *Ping, ping*


Las orejas del Hombre Lagarto captaron un tintineo.


Dirigiendo su mirada hacia la fuente del sonido, vio a un Aventurero que se dirigía hacia él como un conejo salpicado de sangre. Y entonces un golpe de brillante luz blanca.

Una carga de cinco segundos.


Los ojos de Bell brillaron mientras desataba toda su rabia con todo su cuerpo.


--¡¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!


Impacto.


¡GOHOO!


El puño brillando colisionó con el pómulo del Hombre Lagarto.


Varias escamas escarlatas rotas se elevaron en el aire. Ahora fue el turno del Hombre Lagarto de ser mandado a volar.

Las espadas cayeron de sus manos y cayeron ruidosamente por el suelo.


¡Funcionó…!


Bell había usado su Habilidad, <Argonaut>, mientras se movía a alta velocidad.

 


Ver a Wiene en peligro le había proporcionado una chispa extra de emoción y determinación. Hasta ahora, solo había podido cargar el <Argonaut> con los pies firmemente plantados en el suelo. La situación lo había obligado a hacer una <Carga Concurrente>.

El Hombre Lagarto rebotó en el suelo y se precipitó a través del aire hacia una estalagmita negra a una buena distancia, deteniéndose finalmente.

Los otros monstruos habían retrocedido, olvidándose incluso de bramar después de ver el potencial destructivo de la Espada Mágica. El silencio flotaba en el aire.

Al mismo tiempo, Bell no les prestó atención a sus numerosas heridas y se mantuvo de espaldas a Wiene, listo para enfrentar al siguiente rival.

GEH—


Con las puntas de sus dedos con garras clavándose en el suelo, el Hombre Lagarto se levantó usando la estalagmita como apoyo.

Todavía sentado en el suelo, el monstruo hizo un ruido en su garganta—cuando de repente levantó su cabeza y gritó hacia el techo:

¡¡GUH-GYAGYAGYAGYAGYAGYA!!


Bell, Wiene y el resto del equipo observaban incrédulos.


El aura asesina y la furia que habían estado cayendo sobre ellos hace unos momentos se habían ido. Era casi cómico ver a un Hombre Lagarto sosteniendo su estómago y riendo a carcajadas de esa forma.

Escaneando la habitación de nuevo, el equipo se dio cuenta de que las miradas amenazantes de los otros monstruos también habían desaparecido.

¡GYAGYAGYAGYAGYA—!


Lenta pero seguramente, los gritos cacareantes comenzaron a cambiar.


-- —¡HAHAHAHAHAHAHAHA!


Comenzaron a sonar más mucho más parecido a la risa de una persona.


--¿Eh ...?


--¿Wha…?


El asombro de Haruhime y Lili ante el sonido era evidente en sus rostros. Welf, Mikoto y Bell estaban igual de estupefactos.

Incapaces de comprender lo que estaban viendo, no había nada que pudieran hacer más que estar parados y observar.

 


La realización comenzó a establecerse. Cada miembro del equipo miró a Wiene antes de volver a mirar al Hombre Lagarto.

--¡Eso es nuevo! ¡¡Nunca he conocido a Aventureros como estos antes!!


Nunca en los sueños más descabellados de cada uno de los miembros de la <Familia> habían esperado que un Hombre Lagarto comenzara a hablar, y mucho menos con este nivel de fluidez.

El monstruo felizmente se golpeó las rodillas varias veces antes de ponerse de pie.


--¡Aventureros dispuestos a sacrificarse para salvar a un monstruo! ¡Haaah! ¡No sé qué es este sentimiento, pero me gusta!

-- —¿No te lo dije, Lyd? Estos son diferentes.


*¡Aleteo!*


Un nuevo grupo de alas tomó vuelo.


Una sola pluma dorada revoloteó hacia el suelo desde arriba. Uno de los monstruos alados—una Siren6—se deslizó hacia abajo.

--Conozco esa voz…


--No puede ser…


Bell y Welf se estremecieron tan pronto como escucharon la inusual inflexión de la nueva voz. La Siren de alas doradas aterrizó con una sonrisa en su rostro.

--Así que nos volvemos a encontrar.


Una mirada a los ojos azul cielo del monstruo fue todo lo que Bell y Welf necesitaron para estar seguros. Era la extraña persona vestida de túnica—no, monstruo—que habían encontrado en el 19° Piso.

Al ver su rostro por primera vez, se sorprendieron de lo cálida y amable que parecía. Ni Bell ni Welf pudieron unir palabras para responder.

Al igual que Wiene, su belleza era impresionante. Su largo y opaco cabello dorado era azul claro en las puntas. No muy diferente de las Harpías mitad humano/mitad pájaro, ambos antebrazos alargados formaban hermosas alas doradas. De manera similar, plumas de colores cubrían la mayor parte de la parte inferior de su cuerpo, con la excepción de las garras de pájaro en sus pies.

Como llevaba una ropa de combate que las Amazonas habrían aprobado sobre su pronunciado busto, su estómago sin plumas estaba completamente expuesto.




6 Significa “sirena”, pero debido a que en Danmachi hay dos tipos de la misma especie y se usan diferentes términos, pero que en español significan lo mismo, para referirse a ellas (“Siren”=Sirena, es una especie alada parecida a las Harpias pero que a diferencia de ellas, ataca usando ondas de sonido y “Mermaid”=Sirena, especie con la mitad inferior del cuerpo con forma de pez) lo dejare así para diferenciarlas.

 


La Siren parada frente a ellos estaba muy lejos de los feroces monstruos de los que habían escuchado que ahuyentaban a los Aventureros con gritos ensordecedores.

--¡Sí, es justo como dijiste, Rei! ¡Estos tipos son diferentes!


El Hombre Lagarto se dirigió a la Siren de plumas doradas, Rei, mientras se acercaba vertiginosamente al grupo, con su gruesa cola balanceándose de un lado a otro.

Ambos monstruos caminaron directamente hacia Bell mientras los otros miembros del equipo observaban en varios estados de shock. Lili estaba completamente inmóvil con la boca abierta. Mikoto estaba confundida más allá de las palabras, y Haruhime trataba de averiguar qué hacer.

--Lo siento por eso. Eras demasiado rápido para contenerme.


--Umm… ¿Huh? Yo… um…


Bell tardó varios minutos en comprender que el Hombre Lagarto hablaba de la batalla que acababa de terminar.


Y por una buena razón. El monstruo que casi lo mató hace unos momentos repentinamente estaba más interesado en tener una conversación que cortarlo en pedazos.

--Primero, déjame disculparme. Los habíamos estado probando desde el principio.


--¿Pro… barnos…?


--Sí. Teníamos que saber si los Aventureros realmente habían acogido a uno de nuestros camaradas o no. ¿La abandonarían a la primera señal de peligro? ¿La usarían como señuelo para escapar…?

Esas palabras sorprendieron no solo a Bell sino a todo el equipo. Wiene no fue diferente.


--Explicaremos los detalles más adelante, pero… lamento haberte asustado así y haber infligido tanto dolor.


--.... ¡…!


--Gracias por proteger a nuestra camarada todo este tiempo.


El Hombre Lagarto ya no se sentía como un enemigo. De hecho, aparentemente nunca tuvo la intención de matarlos en primer lugar.

Su cabeza reptiliana baja y su voz sincera no hicieron más que confirmarlo.


Luego, el Hombre Lagarto cambió su mirada a Wiene y abrió la boca para hablar. Sin embargo, la asustada chica corrió por la seguridad a la sombra de Haruhime.

El Hombre Lagarto se rió entre dientes, sin reprocharla en lo más mínimo. Renunciando al esfuerzo por el momento, regresó a Bell.

Urhh ...

 


Bell estaba en una grave agonía, con heridas abiertas por todo su cuerpo y un dolor punzante en el pecho donde el pie del monstruo lo había golpeado y no mostraba signos de disminuir. Pero el dolor no podía estar más lejos de su mente.

Afiladas garras y colmillos; piel cubierta de escamas. Estos no eran rasgos familiares para una persona. Y, sin embargo, el Hombre Lagarto interactuaba con Bell, un humano, sin hacerle temer por su vida como lo haría cualquier otro monstruo.

Un guerrero lagarto equipado con equipo de Aventureros. Un monstruo parlante

Lo mismo que Wiene.


--Soy Lyd; como puedes ver, soy un Hombre Lagarto. Encantado de conocerte, Bell Cranel.


--¿C-C-Cómo sabes mi…?


--Ahh, lo escuché de Fels.


—Bueno, eran lo mismo hasta cierto punto. Wiene tenía una forma principalmente humanoide, haciendo que su apariencia fuera más fácil de aceptar.

Esa era la principal diferencia entre el Hombre Lagarto que lo miraba desde justo encima del nivel de sus ojos y la chica <Vouivre>. Tenía un parecido perfecto con otros de su especie. Si un lobo se acercaba a un cordero e intentaba iniciar una conversación, el pacifico herbívoro probablemente tendría la misma reacción.

La mente de Bell se movía demasiado rápido para prestar atención a la palabra que sonaba como un nombre. A punto de desmayarse, logró volver al momento.

--Hey, ¿Te importa si te llamo “Bellchi”? Lyd preguntó.

--Uh, um, seguro… A-Adelante.


El Hombre Lagarto estrechó sus ojos de reptil, enfocándose en Bell.


Sonriendo… ¿Tal vez? No era la mirada hambrienta que los cazadores usaban frente a su presa.


Muchos pensamientos pasaron por la mente de Bell mientras miraba a los ojos entrecerrados del lagarto, pero era difícil darle sentido a cualquiera de ellos.

--Bellchi.


--¿S-Sí?


--Démonos la mano.


¿Huh?


Bell regresó al momento en que su mano derecha apareció frente a él.

 


Estaba cubierta de escamas rojas y protegida por un guante metálico, sus dedos terminaban en afiladas garras.


Con sus ojos encogiéndose a nada más que puntos rojos, Bell se quedó mirando la mano que se movía frente a él.

Sabía lo que significaría seguir el gesto, y eso lo hizo sentir débil.


--B-Bell-sama…


--Bell-dono…


--Bell…


--¡Bell-sama!


Sus aliados no pudieron soportar la tensión y lo llamaron, pero no se movieron de donde estaban.


Haruhime estaba pálida como un fantasma, Mikoto estaba mareada y a punto de enfermar físicamente, Welf era incapaz de ocultar su ansiedad, y Lili luchaba con su creciente alarma.

Todos sabían que lo que estaban viendo desafiaba la lógica. Llamaron a su líder, voces parecidas a manos extendidas desesperadamente para detener una caída.

--……


El sudor brotaba de la piel de Bell. No dejaba de fluir.


Un apretón de manos. Un signo de amistad. Un puente entre el hombre y el monstruo. Sin precedentes. “Desconocido”.

Bell no pudo evitar sentir que estaba cometiendo un error de alguna manera. Parecía que el instinto de rechazar esa mano derecha y alejarse era abrumadoramente correcto. Su mente completamente inactiva así lo creía.

No quería nada más que huir de una decisión que volcaría todo el sentido común en su cabeza. Sin embargo, el Hombre Lagarto fue paciente.

Esperó a que Bell hiciera un movimiento o rechazara la oferta. Él tenía miedo.

Bell estaba aterrorizado.


De esos colmillos, esas garras, todas esas escamas. De la mirada reptiliana, del rostro aterrador del monstruo. Cada fibra de su ser quería poner tanto espacio como fuera posible entre él y el Hombre Lagarto que lo miraba. La lógica gritaba en sus oídos que sería más fácil escuchar la razón y huir.

Pero.


Bell miró por encima de su hombro.

 


--Ah… eh, uh…


Vio los ojos perplejos de la chica <Vouivre>.


Recordó cuando se conocieron, recordando cómo se sintió durante ese fatídico encuentro.


--…


Finalmente… Bell sonrió.

Un poco torpemente.


—Si esto es un error, preferiría hacerlo por la razón correcta.


--A-hem.


Se aclaró la garganta.


Y se armó de valor.


--…… E-Encantado de conocerte.


Bell movió rígidamente sus labios y tomó la mano extendida.


Haruhime y Mikoto observaban con la respiración contenida. Welf mostro una sonrisa y dejó que sus hombros se relajaran. Lili miró al techo y dejó escapar un largo suspiro.

Bell estrechó la mano de un monstruo.


-- —¡El placer es todo mío!


El Hombre Lagarto—no, Lyd—descubrió más de sus colmillos en una amplia sonrisa y sacudió firmemente la mano de Bell.

Un segundo más tarde—


--“ “ “ “ “ “¡¡WOOOOOOO!!” ” ” ” ” ”


Los Aventureros casi saltaron de sus pieles cuando un estallido de sonido rugió a través de la habitación.


Los monstruos que habían estado observando tan ansiosamente a Lyd y Bell como los Aventureros—estaban celebrando.

El Goblin de gorra roja aplaudía. Las Harpías en el suelo saltaban con entusiasmo. El Formoire bombeaba sus puños al aire, aunque lentamente. Los Al-Miraj daban vueltas en círculos. Las aclamaciones continuaron.

La amistad entre el hombre y el monstruo—este día pasaría a la historia, y todos estaban eufóricos por ser parte de ello.

--¡Hey, allá, enciendan las luces!

 


La gran voz de Lyd cortó la celebración para emitir órdenes.


Hellhounds y otros monstruos ágiles sacaron Lámparas de Piedra Mágica de los escondites en el paisaje de rocas y las encendieron usando garras o colmillos.

--Monstruos… usando Lámparas de Piedra Mágica…


Mikoto estaba estupefacta al ver monstruos operando los dispositivos hechos por el hombre.


Las Harpias ya habían tomado el aire y comenzaron a retirar trozos de tela gruesa para revelar cristales de cuarzo escondidos debajo.

Cada detalle de la habitación de piedra caliza similar a una caverna salió a la luz en cuestión de minutos.


-- —¿¡U-Un Dragón Verde!?


--¿Uno de esos estuvo aquí todo el tiempo…?


Lejos de la entrada donde estaba el equipo, un dragón de más de diez metros yacía en la base de una columna de cuarzo. Con su cuerpo cubierto de cicatrices, el monstruo marchito observaba a los Aventureros con ojos tranquilos que parecían contener la sabiduría de incontables años. Lili y Welf retrocedieron ante la presencia que los había estado observando desde las sombras.

--¡Por favor, déjame saludar a los habitantes de la superficie!


--Uuuu…


--¡También a mí!


Algunos que podían hablar, otros que no podían, así como aquellos que tenían dificultades para pronunciar palabras: todo tipo de monstruos se reunieron frente a Bell.

--He escuchado historias sobre ti. Es un honor conocerte, Señor Bell.


--¿S-Señor?


--¡Para poder estrechar tu mano, estoy muy feliz!


--G-Gracias.


--Soy Laura. Gusto en conocerte.


--T-Tambien es un placer conocerte…


--……


--¡Eek!


El Goblin de gorra roja que lo llamó “Señor” fue el primero en la fila cuando los monstruos se acercaron a Bell uno a la vez para estrechar su mano. Su rostro se había vuelto completamente rígido y, a veces, gritaba en voz baja—como cuando un monstruo silencioso de Gran Tamaño, un Formiore, extendió su enorme mano hacia él.

 


--Me disculpo por la presentación tardía. Yo soy Rei, una Siren.


--Yo soy… B-Bell Cranel.


--Sí, lo sé… Bell, gracias por salvar a mi camarada.


La Siren de antes también vino a intercambiar saludos con el chico. Ofreció su ala, con la punta extendida como un dedo. Bell la estrecho.

Sintiendo las suaves plumas en su mano y notando la deslumbrante sonrisa de Rei, se sonrojó.


--Tambien todos están felices. Están contentos de conocer a una persona que no nos rechaza.


El Hombre Lagarto guerrero, sonriendo de oreja a oreja, observaba cómo los monstruos se acercaban a Bell uno tras otro, a veces estrechándole la mano una y otra vez.

Bell miró a su alrededor después de escuchar el comentario de Lyd.


El caballeroso Goblin de gorra roja, las Harpías rebosantes de emoción, la Lamia que hablaba en frases vacilantes, la silenciosa Sombra de Guerra… No importaba si podían hablar o no, o incluso si eran humanoides o monstruosos, Bell podía ver conciencia en cada uno de los monstruos que vinieron a estrechar su mano.

Algunos tenían palmas diminutas, otros eran grandes y cubiertas de pelo, pero cada una de ellas era cálida.


Mientras una indescriptible sensacion se hinchaba dentro de Bell, los monstruos miraron por casualidad hacia Lili y los otros Aventureros.

Sin embargo, Welf y los demás evitaron incómodamente las miradas entrantes.


--… Uuuu.


En cuanto a Wiene—


Observaba al grupo de monstruos que rodeaban a Bell como un niño cuyo tesoro estaba a punto de ser robado.


--Kuuu…


--U-Un Al-Miraj…


Ella vio como un monstruo nuevo y más pequeño se acercaba a Bell. Llevaba una chaqueta de batalla azul suelta y tenía un reloj de bolsillo roto colgando del cuello como un colgante. El conejo blanco miró hacia arriba al chico con lindos ojos redondos y rojos.

Bell se inclinó, con la misma sonrisa incómoda en su rostro mientras le tendía la mano.


--¡Kuuu!


El Al-Miraj movió sus largas orejas y saltó sobre él.


--¡H-Hey, espera, eso me hace cosquillas…! ¿P-Por qué me lames?


--Aruru… Ella no puede hablar, pero parece que le gustas.

 


--Cuando dices “ella”—¿¡Es una chica!?


El Al-Miraj ya había saltado sobre su pecho y estaba felizmente lamiéndole la mejilla cuando Rei le ofreció una explicación. Bell casi gritó histéricamente. Lili y los otros Aventureros no estaban seguros de qué decir mientras veían la indescriptible escena de dos “conejos” jugueteando juntos—y fue entonces cuando la chica Dragón finalmente explotó.

Saliendo de su escondite detrás de Haruhime, corrió directamente hacia Bell.


--¡N-No! ¡¡No puedes tener a Bell, no!!


--¿¡Kuu!?


El Al-Miraj gritó cuando la <Vouivre> lo aparto físicamente y se aferró al brazo de Bell.


El monstruo regreso rebotando, saltando adorablemente para protestar. Pero Wiene soltó un “¡Uuuu!” y no retrocedió ni un solo paso, que fue cuando notó—

—Que estaba rodeada de monstruos, y todos la miraban.


Las criaturas que eran tan fantásticas en apariencia como ella, de quienes había estado demasiado asustada como para mirarlos, ahora estaban justo en frente de ella.

La Siren Rei se adelantó, y Wiene apretó más a Bell mientras se acercaba.


--¿Podrías compartir tu nombre conmigo?


--… Wiene.


--Wiene… es un muy buen nombre.


Rei sonrió ante la voz tranquila.


Wiene se sonrojó, retorciéndose como si le estuvieran haciendo cosquillas después del cumplido sobre el nombre que Bell y los demás le habían dado.

Pasaron unos momentos antes de que una mano alada se extendiera hacia ella.


La chica <Vouivre> vaciló, extendiendo temerosamente su mano varias veces y entonces calmándose silenciosamente, la estrecho.

La Siren de alas doradas sonrió con sus ojos azules.


--Un placer conocerte, nuestra nueva camarada. Nadie aquí te lastimará. Te damos la bienvenida.


Tal como lo habían hecho el chico y su <Familia>, había sido aceptada como una “camarada”. Los ojos color ámbar de Wiene se abrieron de par en par.

Tocada por la bondad y la aceptación, ella lloró en silencio.


Después de que la suave punta del ala se extendió y secó sus lágrimas, la más pequeña de las sonrisas floreció en el rostro de la chica.

 


Los monstruos que los rodeaban aullaron hacia el techo, como si estuvieran dando sus bendiciones.


--… Um, por favor dime.


Alrededor del tiempo en que los ecos comenzaron a desaparecer…


Todavía sin entender completamente la situación a su alrededor, Bell habló mientras todavía abrazaba a Wiene.


--Todos ustedes y Wiene—¿Qué son?


Era lo que habían estado tratando de descubrir desde el día en que conocieron a la chica fantástica. Bell y su equipo querían saber la respuesta a esa pregunta más que cualquier otra cosa.

Cada monstruo se giró para enfrentar a los Aventureros.


Como representante del grupo, la Siren de alas doradas respondió.


--Somos Xenos.


× × ×

-- —¿Xenos?


Hestia susurró bajo la luz de las crepitantes antorchas. Urano, todavía sentado en su trono, asintió en respuesta.

--Así es como nos referimos a ellos… Monstruos dotados de inteligencia.


En la <Cámara de Oraciones> debajo de la Sede del Gremio, el Dios anciano, que sabía todo sobre la situación, le informó a Hestia sobre la verdadera identidad de Wiene.

Xenos…


Una palabra que los Dioses y Diosas utilizaban para describir a los herejes. Eran anomalías borradas del sistema establecido.

--¿Estás diciendo que Wiene es también uno de estos Xenos, o como lo llames?


--En efecto. Todos comparten una cosa en común: un intelecto que supera con creces lo que es normal para los monstruos… Poseen la capacidad de comprender—pero lo más importante es que todos tienen corazones que de ninguna manera son inferiores a nuestros niños en términos de voluntad y emociones.

--…… ¡…!


--Monstruos anormales que no están dominados por el impulso de asesinar y destruir… Hestia casi se olvidó de respirar mientras escuchaba a Urano sacar a la luz estos hechos.

 


Su voz siguió resonando en la <Cámara de Oraciones>, y agregó que los monstruos con forma humana casi no se diferenciaban de las personas que habitaban el Mundo Inferior.

--En cuanto a cuándo aparecieron por primera vez los Xenos, no se sabe. Sin embargo, aquellos de nosotros que los hemos observado con nuestros propios ojos y entrado en contacto con ellos les hemos ofrecido apoyo con el pretexto de “protección”.

--¿Apoyo…? ¿¡El Gremio está apoyando a los monstruos!?


¿¡Qué diablos estás pensando!?


Hestia estaba a punto de embarcarse en una diatriba cuando algo se le ocurrió.


Ella y sus dependientes habían hecho exactamente lo mismo con la chica <Vouivre>. La habían albergado y continuaron protegiéndola.

Era tal como había dicho Urano. Esa chica pura e inocente tenía un corazón propio, no diferente de Bell o de cualquiera de sus otros niños.

El Dios anciano no se movió mientras veía que la boca de Hestia se cerraba. Luego continuó.


--El propósito de esta misión era devolver a un Xenos que había alcanzado la superficie de regreso a sus aliados en el Calabozo. Ese Xenos no es otro que la chica <Vouivre> que tú y tus niños han estado protegiendo, Hestia.

--… No me molestaré en preguntarte cuánto tiempo lo has sabido. Solo dime a dónde van Bell-kun y mis niños en este momento…

--Deben dirigirse al lugar donde residen los Xenos—su Aldea Oculta. La misión había sido llevar a Wiene a casa.

La agitación que se extendió por toda la ciudad después de la conmoción de la otra noche debió haber sido el impulso para la creación de la misión.

Hestia dejó que la idea se asimilara. Al mismo tiempo, surgió una nueva pregunta. La Diosa no podía permanecer en silencio.

--Urano, ¿Por qué te molestaste en pedirnos que la realizáramos? ¿No podrías haber secuestrado a Wiene y haberla llevada a la fuerza? ¿Por qué permitirnos aprender sobre estos “Xenos” en absoluto?

--Hay varias razones, entre ellas que Bell Cranel y tus niños ya son conscientes de los monstruos que pueden comunicarse usando el lenguaje. Sin embargo, la más importante es…

Urano hizo una pausa por un momento antes de decirle a Hestia.


--Decidí que era posible que tu <Familia>, sin importar cuán minúscula sea la oportunidad… pudiera convertirse en nuestra esperanza.

--¿Esperanza?

 


--Sí.


Urano dijo asintiendo.


--Para cerrar la brecha entre las personas y los monstruos y llevarnos al camino de la convivencia.


× × ×

--Esto es un sueño, ¿Verdad…?


--¿Te gustaría que Lili te pellizque la mejilla para comprobar…? Welf y Lili hablaban como si estuvieran en trance.

Bell escucho sus murmullos, incapaz de ocultar el sudor frío que corría por sus mejillas.


--¡Comida! ¡Bebidas! ¡Saquen todo lo que tenemos! ¡Hoy tenemos que celebrar a nuestra nueva camarada y a las primeras personas que hemos tenido como invitados!

Los monstruos estallaron de emoción tan pronto como escucharon la ruidosa voz del Hombre Lagarto Lyd—la habitación tembló por todo el ruido.

Una amplia variedad de alimentos, incluyendo frutas, nueces y hierbas que se podían encontrar en el Calabozo, estaba circulando. Barriles de alcohol tallados con marcas que decían “RIVIRA” fueron desplegados. Personas y monstruo por igual estaban sentados en un gran círculo que rodeaba varias Lámparas de Piedra Mágica brillantes.

Toda la escena era una reminiscencia de la noche que pasaron con la <Familia Loki> alrededor de una fogata. Realmente era un banquete.

--¡Bellchi, come todo lo que quieras; no seas tímido! ¡Prueba esto!


--¿Q-Qué es…?


--Ustedes los humanos lo llaman “Mruit”. ¡Se supone que es una verdadera delicia en la superficie!


Lyd, sentado a la derecha de Bell, sostuvo lo que parecía ser una fruta roja en la palma de su mano. Muy lentamente, Bell lo levantó y tomó un cauteloso mordisco. Se sentía como si estuviera mordiendo una gruesa porción de carne blanda, pero sus papilas gustativas no estaban de acuerdo ya que un sabor suave y con sabor a frutas le cubría la lengua. La textura era diferente a cualquier carne de res, cerdo o pollo, y solo podía describirlo como la mejor carne de algún tipo, provocando su reacción de sorpresa.

--Es muy bueno…


Frutas de Miel y más tambien se colocaron frente a Lili, Welf y los otros Aventureros. Monstruos más pequeños como el Goblin de gorra roja y el Al-Miraj estaban a cargo de distribuir hongos gigantes asados por las llamas de los Hellhounds sobre hojas anchas en lugar de placas.

--Um, perdón por golpearte tan duro allá atrás…

 


--Ni siquiera te preocupes. Todo volverá a crecer pronto. Y tampoco me contuve exactamente.


Bell menciono con cautela la mejilla izquierda de Lyd—específicamente la herida de aspecto doloroso que su puño había hecho. Se disculpó culpablemente, pero el Hombre Lagarto guerrero simplemente se sacudió las escamas desgastadas con su brazo.

--No hay nada por lo que perder el sueño.


Lyd dijo, con sus ojos amarillo sulfuroso formando semi-lunas. Lo más probable era que estuviera sonriendo.


Bell estaba llegando al punto en que podía reconocer sus expresiones faciales, incluso si no se parecían a las personas. Al principio había sido una verdadera lucha, pero el chico sentía que lo estaba entendiendo.

La voz grave y el aspecto feroz de Lyd lo hacían parecer mucho más intimidante que muchos de sus camaradas, pero era sorprendentemente agradable. Fue gracias a su risa constante que Bell pudo mantener un poco de calma a pesar de su compañía.

Se sentía orgulloso de sí mismo por adaptarse tan rápido—por otra parte, quizás también se había vuelto insensible.

Esos pensamientos lo hicieron querer reír sin querer.


--Ahora que lo pienso, ¿Beben licor ...?


--Sí. ¡Al principio pensé: “¿Qué demonios es esto?” pero luego lo probé y me gusto, y ahora se ha convertido en un hábito! Las personas realmente hacen cosas muy interesantes.

Lyd estaba bebiendo de lo que probablemente era una botella que había sido desechada en algún lugar del Calabozo. Su aliento olía a alcohol mientras palmeaba a Bell en la espalda varias veces. A su alrededor, una Lamia increíblemente hermosa tenía el rostro tan rojo como el Hombre Lagarto, y varios otros monstruos tampoco se quedaban atrás.

--Nunca he estado menos borracho en mi vida…


Al mismo tiempo, Welf y los otros Aventureros no eran tan sociales. Un Troll pasó, repartiendo tarros de madera llenos con cerveza barata.

Welf había esperado que el coraje líquido lo salvaría, pero fue en vano. Lili estaba sentada junto a él, hundiéndose aún más en el silencio.

Mikoto y Haruhime estaban sentadas sobre sus talones, increíblemente tensas, mientras un grupo de Harpías se reunía a su alrededor con ojos brillantes de curiosidad. Parecían estar más interesados en el aroma de Haruhime, olfateando el aire a su alrededor mientras la Renart parecía estar a punto de desmayarse.

--Y luego Bell regresó para salvarme.


--¿Lo hizo? Eso me pone celosa. Bell es ciertamente extra—Ahem, muy amable.


--¡Sí!

 


Wiene estaba sentada a la izquierda de Bell. Recibiendo cálidas bienvenidas de todos los monstruos, a pesar de su desconcierto, de vez en cuando mostraba una sonrisa despreocupada. Por el momento, ella estaba hablando con la Siren Rei, relatando los eventos hasta el día actual.

Aunque era un poco vergonzoso para Bell escuchar su nombre mencionado algunas veces, todo el equipo se vio abrumado por la hospitalidad de los monstruos.

--Entonces, este licor y equipo…. ¿Todo es de Aventureros…?


Sus anfitriones continuaron distribuyendo más comida y bebidas. Bell observaba con temor, mirando la armadura que cubría el cuerpo de Lyd antes de preguntar con cautela.

El Gremio había publicado avisos en el tablón de anuncios sobre monstruos que se apoderaban del equipo de los Aventureros. Bell estaba bastante seguro de que estaba mirando a los culpables en este momento.

--Bueno~ sí y no. El licor fue un regalo, pero estas espadas pertenecieron a un Aventurero que de repente me atacó.

Lyd dejó que su mirada cayera sobre la Cimitarra y la Espada Larga que yacía junto a sus pies mientras dejaba la botella en el suelo.

--Pero los dejó caer y se escapó tan pronto como comencé a defenderme… Pensé que también podría probarlos. Los Aventureros se llevan garras y colmillos de monstruos a casa después de matarlos, ¿Verdad?

--E-Eso… sí, es verdad.


--Las personas parecen quererlos de vuelta incluso después de que están muertos, así que tratamos de devolver lo que pudimos… Pero los Aventureros se enojaron con nosotros por llevar sus armas. Es difícil saber qué hacer.

Lyd habló con aire nostálgico, como si recordara un incidente específico en el Calabozo. Bell no pudo responder.

--¡Tengo que decirte, el licor es increíble, pero las armas creadas son realmente otra cosa! Cortan mejor que esas flores de allí y son mucho más duras. ¡No hay forma de que podamos hacerlas!

Con palabras saliendo de su boca con entusiasmo, Lyd habló con un gran respeto por las personas y sus creaciones.

Muchos otros monstruos usaban algún tipo de ropa de batalla, Lyd incluido, incluso si no tenían armadura. Algunos de ellos vestían ropa normal, como la bufanda que el Goblin de gorra roja había envuelto alrededor de su cuello.

Tal vez estaban tratando de imitar a las personas… copiar lo que vieron.


Bell sintió que cada uno de ellos se había encariñado con las creaciones de los habitantes de la superficie por una razón u otra.

-- —Lyd, detén esta tontería de una vez.

 


El hablante lanzando palabras venenosas hacia ellos se abrió camino a través de la conmoción del banquete.


--Son personas. ¡No son dignos de confianza!


--¿Sigues con eso, Gross? Viste cómo Bellchi y sus amigos protegían a Wiene con todo lo que tenían. Solo tuvimos que pasar por todo eso porque insististe en probarlos. ¿No es así?

Aparte de los monstruos que se habían unido a Lyd para darles la bienvenida al equipo, había otros que se habían separado del grupo.

Una Gárgola, una Arachne y un Grifo, entre otros, estaban sentados sobre un acantilado cercano. Todos miraban a Bell. Con su cuerpo compuesto de roca color ceniza, la Gárgola llamada Gross le imploró a Lyd que entrara en razón. En cambio, el Hombre Lagarto se giró hacia Bell y rechazó las palabras de Gross.

--No te preocupes por él.


Dijo tranquilizadoramente.


--Lo siento, ellos… Todos nosotros hemos pasado por mucho. La noticia de que personas vendrían aquí tenía a todos nerviosos.

--E-Eso es, um… está bien.


--Por lo que hemos visto de ti en tu camino hacia aquí y en la batalla, sabemos que todos ustedes son diferentes de los Aventureros normales. Eso los incluye a ellos.

--Espera un segundo, ¿En nuestro camino aquí…? ¿Eran ustedes quienes nos observaban en el Calabozo…?


--Oh, ¿Lo notaste? Así es, nuestros camaradas los han estado vigilando hasta su llegada.


Lyd continuó diciendo que, además de probarlos, los miembros de los Xenos habían seguido a los Aventureros para asegurarse de que pudieran rescatar a Wiene en el peor de los casos.

Eso explicaba por qué Bell sentía que estaban siendo observados en el Calabozo.


--¿Ustedes solo nos estaban observando en el Calabozo? ¿Había alguien en la superficie…?


--No, Lett y su equipo comenzaron a observarlos arriba, en el 19° Piso.


Lyd se rascó su escamosa barbilla, indicando claramente que no sabía de nadie que fuera más allá de eso.


La mente de Bell comenzó a girar una vez que se dio cuenta de que los primeros observadores eran otras personas.

--… Hey, ¿Es cierto, lo que dijiste hace un segundo? ¿Están en alianza con el Gremio?


*¡Slam!*


Un tarro de madera se puso en el piso con más fuerza de la necesaria. Welf había estado siguiendo su conversación y no pudo contenerse más.

 


Sorprendido de que Welf había hablado por sí mismo, Lyd parpadeó un par de veces antes de mostrar sus colmillos en una sonrisa.

--Sí, todo es verdad. Hicieron un montón de esfuerzos para mantenernos ocultos, además de proporcionarnos alimentos y equipos… Han hecho más que suficiente por nosotros.

--… Lili no puede aceptar tu palabra de que el Gremio se ensucie las manos para mantener este secreto. El riesgo de descubrimiento es demasiado grande, y el beneficio… ¿Qué beneficio podría haber?

--No somos simplemente parásitos que dependen de la caridad del Gremio. Aceptamos sus solicitudes para investigar situaciones o incidentes extraños mientras suprimimos los levantamientos en las sombras… Nuestra relación es “dar y recibir”, como dicen en la superficie.

Lili hizo saber su escepticismo mientras Rei intervenía para apoyar la explicación de Lyd.


El Gremio le pedía a los Xenos que respondieran a los <Irregulares> antes de que los Aventureros fueran alertados del peligro o cuando la situación era demasiado difícil para que los Aventureros lo manejaran por sí mismos.

--Tenemos objetivos similares, eso es todo. Lyd desestimo la noción casualmente.

--Pero yo diría que estamos más conectados con un Dios llamado Urano que con el Gremio mismo. La mayoría de los empleados del Gremio no tienen idea de que estamos aquí abajo.

--U-Urano-sama


El Dios fundador de Orario. Varios de los Aventureros se quedaron boquiabiertos ante el nombre.


El Gremio afirmaba carecer de cualquier forma de poder militar, sin embargo, aquí estaba su—no, el ejército privado de Urano. De repente, Lili y los demás se dieron cuenta de dónde estaban Lyd y el resto de los Xenos en la jerarquía.

--Entonces, es justo como dijiste. Esta misión…


--Eso es, Bellchi. Urano-sama nos contactó y acordamos poner a prueba a las personas que ayudaron a uno de nuestros camaradas.

La misión no había sido emitida por los niveles superiores de la administración del Gremio, sino por el propio Urano, su verdadero líder.

Habían estado bailando en la palma de su mano—siendo evaluados. Bell y su equipo sabían toda la verdad ahora.

--Sin embargo, escuchar sobre ti hizo que nuestras esperanzas aumentaran un poco. Justo cuando Bell estaba a punto de pedir una aclaración—

Una voz retumbante llegó desde el otro lado de su improvisada fogata de Piedra Mágica.

 


--¡REI! ¡CANTA!


--“ “ “ “¡OOOOOOOOOOO!” ” ” ”


Un par de monstruos borrachos comenzaron a exigir una canción, y más aullaron en aprobación.


La Siren, todavía sentada cerca de Bell, suspiró y miró a Lyd. Él asintió, con sus ojos brillando con expectación. Rei sonrió y se levantó.

--Supongo que debo hacerlo. Cantaré y añadiré un poco de color a este banquete.


Dando unos pasos hacia adelante, *¡Whoosh!* un aleteo de sus alas y Rei aterrizo en la cima de la Lámpara de Piedra Mágica más alta con la gracia de una pluma.

Giró sobre sus talones para enfrentar a Wiene, Bell y los demás, con una sonrisa.


--Una nueva camarada e invitados de la superficie están aquí. Hagamos de esto algo especial.


Con eso, Rei cerró los ojos y tomó aliento.


El silencio floto en el aire por un momento fugaz antes de que una hermosa voz lo reemplazara.


--¡Wow…!


--Esta canción…


Al escuchar las agudas notas, Wiene de repente sonrió de alegría, mientras que Bell y los demás reaccionaron con sorpresa.

Era la gentil soprano que los había guiado a través de esta <Frontera>.


La Siren llevó una de sus alas doradas a su pecho, cantando alegremente y disfrutando de su solo con una sonrisa en su rostro. No había instrumentos o letras.

La melodía pura por sí sola fue suficiente para atrapar los corazones de sus oyentes.


Una sola Siren, tejiendo una canción con los ojos cerrados, rodeada de personas y monstruos sentados uno al lado del otro.

La escena, iluminada por lámparas de cuarzo y Piedra Mágica, era tan elegante y hermosa que parecía provenir de otro mundo.

Apenas parecía el mismo laberinto oscuro lleno de monstruos en las profundidades de la tierra—pero, por otra parte, tal vez era uno de esos momentos en que el Calabozo le permitía a su audiencia darle un vistazo a los sagrados misterios e ilusiones.

La canción reverberó profundamente en el laberinto.


Bell y los demás nunca habían escuchado una canción tan cautivadora, tan hermosa, y el paso del tiempo se fue de sus mentes.

 


--¡Bailemos, moradores de la superficie! ¿Puedo tener este?


--¿Eh? ¿Wha…? Espe—¡Por favor, no, yo no soy una bailarinaaaaa!


--¡M-Mikotooo!


Una joven Harpía arrastró a Mikoto, dejando a Haruhime gimiendo mientras las perseguía. En el centro del círculo, dos sombras bailaban juntas. Una chica monstruo curiosa y enérgica giraba de la mano con Mikoto, o tal vez era más exacto decir que hacia girar a su compañera. Una mano humana y una mano alada estaban estrechamente unidas.

La Siren cantante se rió entre dientes por un momento antes de cambiar la melodía. Su hermosa canción se convirtió en un ritmo alegre y punzante similar a un vals.

Xenos completamente borrachos se apresuraron a unirse a Mikoto. Se llamaron el uno al otro, formando parejas. El Goblin de gorra roja y una Lamia se tomaron de las manos, los Hellhounds corrían a zancadas con los Al-Miraj, y los Formoires se unieron a los Trolls, usando sus gigantescos puños para golpear el piso como si fueran tambores. Otros monstruos se acercaron a Wiene y le susurraron al oído que se uniera.

--¡Está bien!


Respondió alegremente, dirigiéndose hacia Haruhime. Mientras tanto, la Gárgola y su grupo observaban el tumulto desde sus lejanos asientos, poco divertidos.

La canción, las aclamaciones y las risas no se detenían.


Wiene arrastró a la nerviosa Haruhime hasta donde estaban Mikoto y su compañera, antes de comenzar su propio baile.

Las largas sombras de personas y monstruos se extendían por el suelo, mezclándose.


--… Las cosas nunca se vuelven tan locas.


Los ojos de Lyd se llenaron de placer mientras murmuraba. Y sus labios definitivamente formaron una sonrisa.


Bell, Lili y Welf estaban convencidos de que estaban soñando y todavía no sabían qué decir. Pero antes de que se dieran cuenta, todos se reían.

La tranquilizadora canción de la Siren y los ecos de alegres aullidos los hacían sonar.


--Lyd, ¿Qué quisiste decir antes cuando dijiste que tenías un poco de esperanzas…?


--¿Hmm? Ahh…


Bell observó a Wiene y a las chicas durante un momento antes de volver a Lyd.


El guerrero reptiliano no apartó la mirada de sus compañeros bailando mientras respondía.


--Nos diste esperanza—de que tal vez las cosas puedan cambiar…

 

 

× × ×

--¿¡Personas y monstruos coexistiendo…!?


Hestia no estaba segura de cuántas sacudidas de sorpresa recorrieron su cuerpo después de lo que acababa de decir Urano.

El rostro del Dios anciano era tan estoico como siempre. Él no se apartó de su expresión atónita.


--¿¡Entiendes lo que estás diciendo, Urano…!?


--Por supuesto.


Que las personas y los monstruos vivieran juntos en paz era imposible.


Hestia ya había llegado a esa conclusión, y sin embargo Urano respondió con un profundo asentimiento. Él sabía lo que eso significaba.

Los nacidos en el Calabozo eran el mayor enemigo de las razas que vivían en la superficie. Las personas mataban monstruos y los monstruos mataban personas. Con un miedo y odio tan abrumador arraigado en ambos lados, no les gustaría nada más que evitarse el uno al otro. No podrían estar juntos.

Las distintas razas que residían en el Mundo Inferior estaban destinadas a matar y ser asesinadas por los monstruos.

Ese era su destino desde que los monstruos surgieron por primera vez del “Gran Agujero” en la Antigüedad. Estaban condenados a luchar por toda la eternidad.

Entonces Urano llegó con la voluntad divina volcar esa verdad innegable en su cabeza…


Hestia frunció el ceño, incapaz de pasar por alto ese deseo del maestro del Gremio, de todas las personas.


--Sin embargo, los Xenos no atacan a las personas instintivamente, sino que desean dialogar con ellos.


--¡¡…!!


--En lugar de colmillos o garras, desean usar palabras y lógica para hacer que sus voces sean escuchadas. Quieren caminar en la superficie. Quieren conocer a nuestros niños… para aprender más sobre las personas.

El rostro de Wiene apareció en la parte posterior de la mente de Hestia.


--Los Xenos autoconscientes están constantemente amenazados incluso por monstruos normales. Viven en la marginación y el exilio. No tienen lugar para estar en la superficie o en el Calabozo.

--…


--Sin nadie que los escuchara, su opción más fácil como monstruos era resignarse al olvido. Sin embargo, poseen determinación y también los medios para expresar sus pensamientos y deseos. Como nuestros niños.

Dijo Urano.

 


--Entonces los descubrí.


Urano bajó los ojos ligeramente.


--Como quien ofrece “oraciones” al Calabozo… Ya no podía soportar su lamento mientras perecían.


Alguien seguro es diligente.


—Hestia intentó obligarse a burlarse de Urano, pero no pudo pronunciar las palabras. Porque había conocido a Wiene.

¿Realmente podría decidirse a abandonar a la chica <Vouivre> ahora?


¿Podría convertirse en una Diosa traicionera y engañosa por el bien de su <Familia>?


Los pensamientos de Hestia se arremolinaron, atrapándola en un torbellino de opciones y decisiones. Después de unos minutos de pesado silencio, levantó el rostro y comenzó a hacerle otra pregunta a Urano.

--¿Hablas en serio sobre traer armonía a los niños y monstruos?


--La voluntad de lo divino se ha establecido. Sin embargo, es una demanda imposible. La verdad es que está más allá de mi control.

Urano no tuvo reparos en confesar todo en respuesta a la pregunta de Hestia.


--Si nuestro objetivo es la armonía entre nuestros niños y monstruos, entonces debemos cuestionar la razón de su existencia en detalle.

—Probar que los monstruos mismos eran importantes.


Desde su nacimiento, fueron constantemente estigmatizados debido a sus características físicas que divergían de lo que se consideraba normal.

Formas amenazadoras, garras y colmillos que eran símbolos de derramamiento de sangre, llamas que anunciaban la muerte y voces teñidas de salvajismo.

Para liberarse de su reputación como íconos de matanza y violencia—así como para establecer la paz—no había más remedio que demostrarle su papel en este mundo a los niños del Mundo Inferior. Para realizar su sueño de tomar la luz del sol de la superficie, era imperativo superar el odio y el miedo de las personas demostrando su importancia.

Una opción era el cruel método de subyugación conocido como domesticación. Aunque les permitiría ser reconocidos por las masas, requería vivir con un collar de espinas. Además, ese camino nunca conduciría a la verdadera paz.

--… Entonces, básicamente, en tu búsqueda para probar el significado de su existencia, ¿Pensaste que hay una posibilidad de que Bell-kun y mis otros niños puedan convertirse en un puente entre ambas partes?

--Eso es correcto.

 


Hestia dejó caer la cabeza sin fuerzas ante la revelación. El Dios anciano era tan increíblemente abierto sobre estos planes secretos que era casi refrescante.

Entendía el razonamiento de Urano. Después de conocer a Wiene, también quería ayudar a los Xenos a encontrar la felicidad.

Sin embargo, este camino ponía a Bell y a su <Familia> en una posición muy precaria.


Urano mencionó la marginación y el exilio. Si el hecho de que la <Familia Hestia> había ayudado a estos

“monstruos” se hiciera de conocimiento público, no solo su posición en Orario estaría en riesgo sino su lugar en el mundo entero. Como los Xenos.

Tal vez era imposible, pero Hestia prefería no tener su destino pendiendo de un hilo.


Incluso si eso significa huir.


La Diosa pensó para sí misma.


--¿Lo que acabas de decir tambien es la opinión del Gremio sobre el asunto?


--Actualmente, es solo mía. Eso tenía sentido.

Declarar la paz con los monstruos sacudiría al mundo hasta su núcleo.


Incluso Urano, quien se anunciaba como el Dios fundador de Orario, no podría evitar perder el poder político a medida que se formaban grietas en su base.

--Los niveles más altos de administración del Gremio, incluyendo a Royman y sus asesores más cercanos, se han mantenido en la oscuridad en este asunto.

A sus empleados solo se les había ordenado entregarle la misión a la <Familia Hestia>. Lo más probable era que Royman creyera que el rápido crecimiento de Bell había captado la atención de Urano y que el Dios intentaba probar la fuerza del chico con la misión.

Urano le explicó esto a Hestia.


--Entonces los únicos que saben son…


--Entre los Dioses aparte de mí mismo, Hermes, porque él acepta mis peticiones… y Ganesha.


--¿¡G-Ganesha!?


Hestia estaba completamente desconcertada por el inesperado nombre.


--Debes estar bromeando.


Dijo, con los ojos muy abiertos.


Pero luego, sus hombros se sacudieron.

 


--¿No me digas que el <Festival de Monstruos> es…?


--Correcto. Fue concebido hace cinco años para suavizar el odio de las personas hacia los monstruos, sin importar cuán leve sea, y ha continuado desde entonces.

El <Festival de Monstruos>: un evento que convertía a los monstruos domados en un espectáculo.


El festival había sido propuesto y organizado por el Gremio. No había sido idea de Dioses que ansiaban el entretenimiento. Todavía era relativamente nuevo, y Hestia había escuchado que el Gremio no ofreció mucha explicación al respecto durante el <Denatus7>.

Ahora ella pudo conectar los puntos.


Urano había sido la fuerza impulsora detrás del evento. Poner un espectáculo a pesar de los peligros de sacar monstruos del Calabozo fue idea suya.

Quería suavizar la opinión pública sobre los monstruos mostrando a los majestuosos domadores interactuando con ellos, haciendo que las bestias fueran menos extrañas, proporcionando una base para el cambio futuro.

Todo fue para colocar los primeros peldaños que conducirían a un día en que los Xenos pudieran deleitarse con los rayos del sol.

No era solo un <Festival de Monstruos> sino una <Monsterphilia8>.

Pero eso simplemente sirvió como la primera etapa, y su impacto fue bastante limitado.


--Informé a Ganesha para obtener su apoyo.


Mientras el Gremio supervisaba el evento, era la <Familia Ganesha> quien proporcionaba a los domadores para el espectáculo.

Urano nunca habría ganado la confianza de Ganesha siendo manipulador. Entonces el Dios anciano no tuvo más remedio que revelar su voluntad divina.

Nunca pensé que sería Ganesha…


De todo lo que había escuchado, eso había sido lo más sorprendente. Hestia se secó el sudor de su cuello con visiones del amistoso Dios que llevaba una extraña máscara de elefante apareciendo en su cabeza.

Ella se prometió a sí misma en ese mismo momento tomarse un tiempo para conocerlo mejor.


--¿Esos son todos los que están trabajando contigo?


--No.


Urano respondió claramente a la pregunta de Hestia.



7 <Reunión de Dios> a partir de ahora usare ese término, el cual es el termino original usado en la novela en japonés.

8 Aquí puede ser confuso para algunos, pero la diferencia radica en el término “Philia” el cual es un antiguo término griego para referirse al amor fraterno, incluyendo amistad y afecto, y también se define como la intención de promover el bien común cuando se trabaja en cooperación con otros, a diferencia del “Festival de Monstruos” donde los monstruos solo son un espectáculo.

 


El Dios bajó la mirada hacia sus pies como si estuviera mirando profundamente en el Calabozo que se encontraba debajo.

--Fels también está con nosotros.


× × ×

--Bueno… esto ciertamente superó mis expectativas.


Una voz seria, desprovista de cualquier conmoción o burla, llegó al banquete, todavía tan animado como siempre con canciones y bailes.

Bell y todos los que escucharon la voz extraordinariamente monótona se giraron hacia la entrada de la habitación para ver de dónde venía.

--¡Fels, llegaste!


Lo que vieron parecía una sombra viviente, vestida con una larga túnica negra y guantes negros adornados con intrincados patrones. Bell y los Aventureros reaccionaron rápidamente ante este misterioso individuo, listos para una batalla, pero Lyd abrió los brazos y saludó al recién llegado.

Fels. Un nombre que tanto Lyd como Rei habían mencionado varias veces.


Los Aventureros todavía miraron a la figura encapuchada durante un momento mientras se acercaba. Sin embargo, Fels parecía más interesado en ver a Wiene y a los otros bailarines.

--Llegaste antes de lo que pensé que lo harías.


--Vine tan rápido como pude. Pero, por favor, Lyd, necesito una explicación rápida. A decir verdad, estoy bastante sorprendido.

Fels le preguntó al Hombre Lagarto guerrero que se levantó para contar lo que había sucedido. Los Aventureros siguieron su ejemplo, mientras Lyd ponía al extraño al día.

--¿Oh ho?


Una ligera risa emergió de la capucha.


--Todos ustedes pueden ser más importantes de lo que pensábamos.


Fels miró hacia Bell y los demás, ofreciendo palabras que eran difíciles de discernir como elogios o burlas.


La figura vestida de negro era un poco más baja que Welf. Examinando a cada miembro del trío, la sombra cobro vida y continúo hablando.

--Primero, permítanme presentarme. Soy Fels. Actúo como enlace entre Urano y los Xenos—un mensajero, si quieren. También tomo trabajos ocasionales según sea necesario.

 


--¿T-Trabajos ocasionales?


--Sí, así es… ¿Tal vez lo entenderían si dijera que fui yo quien los vigilaba a ustedes y a la chica <Vouivre>?


--¡…!


--¡…!


--¡…!


Bell, Lili y Welf quedaron atónitos.


Algo parecido a una risa se derramó de la oscuridad de la capucha de Fels mientras una mano enguantada se elevaba en el aire.

--Bell Cranel, Liliruca Arde, Welf Crosso… al igual que Mikoto Yamato y Haruhime Sanjouno. He estado observando sus actividades la semana pasada.

Esas fueron las únicas palabras que necesitaron escuchar para juntar las piezas.


La persona que estaba frente a ellos eran los “ojos” del Gremio que se habían tomado la libertad de investigarlos a fondo sin su conocimiento.

--Eres… ¿Eres un monstruo, como ellos?


Lili sabía que había algo raro sobre esta persona; algo se sentía fuera de lugar. Evitando su confusión, presionó para obtener respuestas.

--Nah, Fels es una persona.


Lyd respondió, y la capucha negra de Fels revoloteó arriba y abajo otra vez.


--Anteriormente una persona puede ser una mejor opción de palabras.


¿Huh?


Bell casi susurró en voz baja.


--Les mostrare.


Dos guantes negros agarraron la capucha y la empujaron hacia atrás.


--“ “ “——” ” ”


Para Bell, Lili y Welf, el tiempo se detuvo bruscamente.


Los ojos que se suponía que estaban allí no existían—solo dos cavidades negras, cuencas oculares vacías.


La piel que esperaban ver también había desaparecido. Dientes perfectamente alineados sobresalían de la mandíbula expuesta.

El rostro simplemente no existía.

 


Una calavera blanca de la muerte miraba a los Aventureros.


--¿¡U-Un esqueleto!?


--¡Espera, espera, espera…!


--¿¡Un Spartoi!?


Tres voces gritaron.


No había duda de que era la cabeza de un esqueleto—sin ojos, sin nariz, sin orejas, sin pelo, solo huesos. La aterradora personificación de la muerte misma era prueba suficiente de que este ser no era una persona viva.

Bell recordó a los monstruos esqueletos de los Pisos Profundos llamados Spartoi. Pero Fels sacudió lentamente su cráneo de un lado a otro para refutar el grito aterrorizado del chico.

--Lo siento, pero no soy un monstruo. Como dije antes, anteriormente era una persona.


--¿A-Anteriormente una persona…?


--¿¡Q-Qué demonios pasó…!?


Lili solo pudo repetir las palabras de Fels mientras Bell luchaba por hablar, abriendo y cerrando la boca una y otra vez. Mientras tanto, Welf apretó los dientes en un desesperado intento por mantener la calma, pero no pudo ocultar el miedo grabado en su rostro. El miedo era una reacción natural a una voz que se originaba en un cráneo sin piel o garganta para hablar.

Mientras los tres estaban sin habla, fue Lyd quien habló con una respuesta:


--Fels es el Sabio. Un asombroso Hechicero. Esas palabras.

Era como si Bell y sus compañeros hubieran sido rociados con agua, todos quedaron en silencio. Es decir, hasta un momento después, cuando Lili dejó escapar un grito.

--¿¡El sabio!? ¿¡Como en EL Sabio!? El que creó la <Piedra Filosofal> en el Reino de la Magia—¿El único que creó con éxito el elixir de la vida eterna? ¿¡Ese Sabio!?

--S-Si… Probablemente ese Sabio, supongo…


El Hombre Lagarto no estaba familiarizado con lo que se consideraba sentido común en la superficie, así que el estallido de la Hobbit con el rostro rojo lo tomó por sorpresa.

Abrumado por esta chica demi-humana de solo la mitad de su tamaño, Lyd dio un paso atrás mientras un aturdido Bell recordaba la historia que Eina le había contado una vez sobre el Sabio.

Tal como Lili había dicho, esa persona legendaria había creado la <Piedra Filosofal>, un Item Mágico que le otorgaba al usuario la vida eterna.

 


Dominando la <Habilidad de Desarrollo> <Enigma>, el Sabio se convirtió en el Hechicero más poderoso de la historia.

Llevo su creación, la <Piedra Filosofal>, ante su Dios solo para verlo romper la piedra en el suelo…


Si esa historia era cierta, entonces el ser que estaba frente a él era digno de ser nombrado entre los Héroes de los cuentos de hadas y leyendas. Los ojos de Bell se abrieron tan amplio como podían.

--Otra corrección, si se me permite. Soy lo que se convirtió en el que alguna vez se llamó el Sabio. El Hechicero sorprendió aún más a los Aventureros, explicándoles con cierto auto-deprecio.

--Así como mi historia se transmitió a las generaciones futuras… y como se dice incluso hoy, llegué a detestar al Dios que destruyó mi preciosa piedra. Me volví más motivado que nunca en mi búsqueda por adquirir más conocimiento, para descubrir los secretos de la inmortalidad… y me convertí en lo que ven ahora.

El esqueleto relató la traumática experiencia con ese Dios mientras subía y bajaba los guantes negros por la túnica que ocultaba el resto de su cuerpo.

--Mis métodos pasaron factura, causando que mi piel y carne se pudrieran de mis huesos. Ahora me he convertido en algo más repugnante que un monstruo. Olvidé la sensación de hambre y sed… no soy más que un fantasma viviente.

Fels terminó diciendo que todo lo que su experimentación produjo fue una “maldición”.


Al aprender el otro lado del relato, uno que se había perdido en la historia, los Aventureros tragaron saliva cuando el destino del Sabio salió a la luz.

Al mismo tiempo, se sorprendieron de cuán cruel podrían ser los Dioses, arruinando por completo las vidas de sus dependientes.

--Ahora me llamo Fels el Tonto.


“Fels”, un nombre apropiado para alguien que una vez fue conocido como “Sabio”, solo para haber sido reducido a una farsa.

Incapaz de expresar ni la más mínima emoción, el Hechicero esquelético que ya no podía sonreír ahora se llamaba por ese nombre.

--… ¿Te importaría explicar cómo es que el Sabio terminó en un lugar como este?


--Es una larga historia, por decir lo menos. Basta decir que Urano me acogió a pesar de mi miserable estado después de que terminé en Orario.

Welf ciertamente parecía incómodo, pero planteó su pregunta sin miedo.


Fels respondió abiertamente, haciendo que la voz peculiarmente indistinta tuviera un tono más amigable.


--Ahora tengo acceso a un asiento de primera fila en el “centro del mundo”, la fuerza impulsora detrás de los tiempos cambiantes.

 


Volviendo a ponerse la capucha, Fels habló como si estuviera satisfecho con el estado de las cosas.


Mientras Bell permanecía inmóvil en su lugar, pensó que nada podría superar el shock de encontrarse con Lyd y los otros Xenos. Ahora sus ojos estaban girando por un segundo golpe de gracia.

× × ×

--El Sabio, ¿Huh…? Bueno, por supuesto que he escuchado de él. ¿Entonces ese chico de antes se convirtió en tu mano derecha, Urano?

--No lo niego. Fuera de mi acuerdo con los Xenos, Fels es la única pieza que puedo mover a voluntad… Mi soldado privado.

Urano asintió ante la pregunta de Hestia.


Varias <Familias>, incluida la <Familia Ganesha>, trabajaban estrechamente con el Gremio para crear una imagen pública. Mientras tanto, Fels, un Hechicero—un ser que tenía un control firme sobre las complejidades de la Magia—trabajaba en las sombras, realizando trabajos sucios y asumiendo misiones secretas.

--Supongo que Fels jugó un papel importante en mantener a los Xenos en secreto hasta hoy.


--En efecto. Ya hemos trabajado juntos durante siglos.


Fels también ocupaba el puesto de guardaespaldas personal de Urano. Muchos empleados del Gremio habían sido testigos de sus movimientos a través de la Sede del Gremio, con rumores de un elusivo “fantasma” que circulaba entre sus filas a través de las generaciones, cada uno con un hilo común.

× × ×

--Monstruos con la capacidad de pensar y sentir… La primera vez que me encontré con Lyd y su especie fue hace quince, tal vez dieciséis años atrás.

Fels continuó hablando mientras la Siren cantaba entre los monstruos bailando felizmente de fondo.


En ese momento, los miembros de la <Familia> cercana a Urano los capturaron. El Dios logró mantener su presencia en secreto del resto de Orario al emitir una estricta orden de silencio. Esa <Familia> cayó en la ruina y ya no existía.

Fels obedeció la voluntad divina de Urano y había servido como un mensajero desde entonces, convirtiéndose en el primer contacto de los Xenos con el mundo de la superficie.

--Después de hablar con Lyd y sus compañeros, decidimos llamar a su grupo de herejes, “Xenos”. Ahora viven como una comunidad bajo el mismo nombre.

--¿Una comunidad?


--Sí. Otros como nosotros nacen en todo el Calabozo. Nos contactamos con nuestros camaradas para formar nuestra propia organización.

 


Bell le pidió una aclaración a Fels, pero fue Lyd quien proporcionó la respuesta.


--Nos reunimos en Aldeas Ocultas como esta y viajamos entre diferentes Pisos con la esperanza de encontrar camaradas cerca.

Tan pronto como Lyd explicó que la mayoría de sus actividades se llevaban a cabo en los Pisos Inferiores, Lili volvió a la conversación para preguntar sobre algo que había estado rondando en su cabeza por algún tiempo.

--… Esto ha estado molestando a Lili por un tiempo, pero… ¿Los monstruos no nacen en esta habitación?


--¿Oh? ¿Lo notaste, Lilichi?


--¿L-Lilichi…?


Mientras la Hobbit se debatía sobre cómo sentirse siendo tratada de una manera tan extraña, Lyd echó un vistazo a la habitación salpicada de cuarzo verde oscuro que sobresalía de las paredes y el techo.

--Este lugar… podrías llamarlo una Zona Segura. Hay muchos más como este.


--¿¡Eh!?


--Por supuesto, los Aventureros no los han encontrado. Es por eso que llamamos a estos lugares Aldeas Ocultas. Lyd ignoró el asombro en los rostros de Bell, Welf y Lili y continuó con su explicación.

Los Xenos frecuentaban las <Fronteras> no descubiertas en los Pisos Intermedios hasta los Pisos Profundos9— lugares que los Aventureros no sabían que existían—usándolos como campamentos base en su búsqueda de monstruos que compartían sus dones únicos.

Eran una comunidad de monstruos, una brigada ambulante.


--En este momento hay unos cuarenta Xenos… Los números suben y bajan, pero Lyd, Rei y Gross son miembros desde el principio.

--Ha pasado mucho tiempo, ¿Verdad?


Fels miró a la Siren y la Gárgola mientras el Hombre Lagarto esbozaba una sonrisa dentuda.


--… Eso te haría el líder, ¿No es así?


Finalmente, Welf preguntó lo qué Lili y el sospechaban desde hacía un tiempo.


--Sí. Gryuu solía tener ese título, pero su cuerpo de dragón no puede moverse como solía hacerlo. Así que estoy guiando a todos en su lugar ahora.

--Entonces el miembro más fuerte es…


--¡Por supuesto! ¡¡Lo estás mirando!!




9 Una aclaración para quienes les parezca confuso, los Pisos Superiores son del 1º al 12º Piso, los Pisos Intermedios son desde el 13º al 24º Piso, los Pisos Inferiores son desde el 25º al 35º Piso y los Pisos Profundos son desde el 35º Piso en adelante.

 


Lyd orgullosamente hinchó su pecho blindado.


Bell pensó que ese podría ser el caso después de luchar contra el Hombre Lagarto uno a uno.


Era probable que Lyd se estuviera reteniendo en ese momento, pero aún así evocó recuerdos de la Aventurera de Primera Clase de la <Familia Ishtar>, Friné, durante la batalla. Por lo tanto, el chico había sospechado que la fuerza potencial del Hombre Lagarto podría superar la de ella.

--… Bueno, eso es lo que me gustaría decir.


—Sin embargo, Lyd dejó caer su cabeza de reptil, con sus hombros desplomándose enseguida.


--Uno de nuestros compañeros más nuevos me quitó el título en un abrir y cerrar de ojos…


--O-Oooh…


Welf no estaba seguro de qué hacer con el Hombre Lagarto claramente deprimido. Bell, sin embargo, estaba aturdido.

La pregunta tenía que ser hecha.


--Um, entonces, ¿Cómo es este nuevo miembro?


--Él no está aquí ahora. Es extraño, te digo. Fue a los Pisos Profundos por su cuenta para entrenar.


--E-En los Pisos Profundos… ¿Crees que está bien?


--Conociéndolo, creo que preocuparme sería una pérdida de tiempo. Lyd se rió para sí mismo, como si estuviera exhausto solo de pensarlo.

--… Fels-sama.


--¿Qué pasa, Liliruca Arde?


Después de que un tiempo había pasado…


Cansados de cantar y bailar, los bailarines estaban comenzando a sentarse en el suelo. Mikoto, Haruhime y Wiene estaban entre ellos.

Lili se había perdido en sus pensamientos cuando, finalmente, miró a Fels.


--Cuando la Siren Rei… Rei-sama habló con nosotros, ella describió la relación de los Xenos con el Gremio como “dar y recibir”.

--Sí, es cierto.


--Urano-sama brinda apoyo y, a cambio, los Xenos recorren el Calabozo en busca de nuevos miembros… ¿Eso es realmente todo?

Su mirada color castaño se adentró en la oscuridad bajo la capucha del Hechicero, pero su única respuesta fue el silencio.

 


--Lili no puede evitar sentir que esta relación es demasiado unilateral. Hay algo extrañamente urgente sobre las palabras y acciones elegidas por estos herejes…

Un grupo que usaba varias Aldeas Ocultas desconocidas y tenía miembros capaces de viajar solos a los Pisos Profundos poseía un poder considerable. La brigada de monstruos llamada Xenos debería poder cuidarse a sí misma con o sin la ayuda de Fels y Urano.

Lili reconoció que el Gremio, a cargo de la ciudad y de la administración del Calabozo, querría vigilarlos para evitar que el pánico masivo se propagara a través de Orario. Sin embargo, por lo que podía ver, el trato era increíblemente injusto.

Sobre todo, los miembros de los Xenos parecían anhelar algo más. Lili lo explico todo.

--Si esto es simplemente caridad, entonces Lili abandonará la sugerencia ahora… Sin embargo. Desviando sus ojos y dudando por un momento, expreso su punto.

--¿Están en esta relación porque quieren algo que solo Urano-sama y Fels-sama puedan brindar?


Había mantenido estas dudas para sí misma desde que llegó a la Aldea Oculta, y ahora las había expresado en voz baja.

Bell y Welf permanecieron en silencio, agudizando sus oídos y esperando. Una mirada de silenciosa contemplación apareció en el rostro de Lyd.

Cuando la conversación llego a un punto muerto, solo se escuchaban las risas de Wiene y los aullidos de los juguetones monstruos.

-- —Para caminar en la superficie.


Sólo entonces…


Una voz atravesó el silencioso aire, clara como el día.


--Rei-sama…


--Ese es nuestro deseo.


Rei caminaba ligeramente mientras se acercaba al grupo, con los brazos cruzados como si estuviera abrazando su propio cuerpo.

Bell, Lili y Welf miraron con asombro los resueltos ojos azules de la Siren mientras asimilaban sus palabras.


--… Tengo sueños.


La suave voz de Lyd los devolvió al momento.

 


--Sueño con una bola de luz roja que se hunde detrás de una enorme pila de rocas… Un cielo que no se puede encontrar aquí, rojo ardiente, tan rojo y hermoso que me hace llorar. Enrojeciendo más y más a medida que pasa el tiempo…

--¿No sería eso ... un atardecer?


El Hombre Lagarto guerrero miró hacia las oscuras sombras que ocultaban el techo del Calabozo, pero su mirada parecía ir más lejos, más allá de el.

Bell podía visualizar fácilmente lo que estaba describiendo.


--Puede que tengas razón.


Lyd respondió asintiendo.


--¿Pero no es solo un sueño…? No has estado fuera en la superficie, ¿Verdad?


--Ni una sola vez. Lo que significa que tal vez en algún momento de una vida pasada salí de este oscuro infierno y pasé un tiempo arriba.

La sugerencia de Lyd hizo que Bell y los demás se congelaran.


--¿En… una vida pasada…?


--No querrás decir…


Lili y Welf susurraron con asombro. Entonces la voz de Bell tembló mientras preguntaba:


--¿Reencarnación…?


Lyd y Rei no respondieron, mirando a lo lejos.


--Sabes, Bellchi, esa Wiene es una verdadera habladora.


--¿Huh…? Oh, s-sí, lo es.


El cambio aparentemente abrupto en el tema tomo a Bell desprevenido, pero se recuperó a tiempo para asentir con la cabeza afirmativamente.

Lyd observó a la joven y risueña chica jugando con Haruhime y Mikoto y charlando con Harpías y Al-Miraj.


--Algunos de nosotros podemos usar el lenguaje, pero algunos no pueden hablar ni una palabra. Están aquellos que saben cómo expresarse, mientras que otros no tienen ni idea. ¿No te parece extraño?

Sin embargo, Lyd mencionó que allí era donde terminaban las diferencias individuales.


--Esto es lo que es una locura. Los realmente buenos pueden hablar desde el principio. Casi como si estuvieran

recordando algo que ya saben.


--¡…!


--Tal vez habían visto a las personas durante mucho tiempo en el pasado… Celosos de ellos, anhelándolos.

 


—“Muchas personas, al igual que Bell… protegen a alguien de mí”.


—“Veo a esas personas y siento frío”.


—“Pero esas personas eran hermosas”.


Las palabras de la chica <Vouivre>, susurradas bajo las sábanas de una cama muy estrecha hace solo unos días, llegaron al frente de la memoria de Bell.

Una oleada de incredulidad las acompaño.


Wiene y aquellos como ella realmente son—


-- —Un poderoso anhelo.


La voz de Fels interrumpió sus pensamientos.


--Cada uno de los Xenos tiene sus propios pensamientos y sentimientos únicos. Sin embargo, todos tienen algo en común: un intenso anhelo por las personas o el mundo de la superficie.

Los Xenos recordaban en sus sueños sus celos de las personas que residían bajo el sol y el cielo y su deseo de hacer lo mismo.

Habían visto cosas hermosas entre la violenta hostilidad y la intención asesina.


Humanos desesperados por salvar la vida del otro. Un Enano erguido valientemente a pesar de las numerosas heridas que lo cubrían de pies a cabeza. Un Elfo al borde de la muerte y todavía manteniendo su orgullo hasta el final. O tal vez los que mostraron misericordia, perdonando la vida de un monstruo. Incluso algo tan simple como un hermoso cielo azul y el atardecer.

Los Xenos recordaban sus “vidas pasadas” en sus diversos “sueños”.


Y cada uno de ellos poseía un intenso deseo que les daba una fuerte razón para seguir viviendo.


--Quiero vivir en ese mundo con una hermosa puesta de sol una vez más.


--Quiero extender mis alas en un mundo lleno de luz, pero a cambio, estos brazos no pueden sostener nada… Quiero ser sostenida por los brazos de alguien que amo.

Estar con las personas bajo la luz del sol. Ese era su deseo. Lo que estos hombres y mujeres deseaban. Estaban buscando una forma de hacerlo posible, con la ayuda de Fels y Urano.

Todo para lograr un objetivo que hubiera sido tan simple si solo los Xenos fueran humanos.


También eran plenamente conscientes de lo difícil que era, cuan largo seria el camino que tendrían que tomar. Ambos Xenos dejaron de hablar, dejando que sus palabras flotaran en el aire.

Lyd y Rei sonrieron débilmente cuando Bell y los aturdidos Aventureros llegaron a la misma conclusión.


--Sabemos lo que somos. Nuestro lugar está en las sombras—a medio camino entre el hombre y el monstruo, sin ser aceptados por ninguno de los lados… Aun así, queremos seguir soñando.

 


Querían seguir esos sueños y el permiso para hacerlo.


Lyd volvió a mirar el techo del laberinto mientras hablaba.


--Tal vez Madre quería que seres atrapados en medio como nosotros tuvieran un lugar a donde ir cuando creo Aldeas Ocultas como esta… Ese pensamiento cruza por mi mente de vez en cuando.

--¿M-Madre…?


--Madre—ya sabes: Mamá. Quien nos dio la vida.


--En otras palabras, el Calabozo.


Las palabras de Rei sorprendieron nuevamente a los Aventureros.


--Todavía no sabemos cómo se siente Madre sobre nosotros… Por qué aquellos que deberían ser nuestros hermanos y hermanas intentan quitarnos la vida. Aun así, se nos permite existir. Ese es nuestro dilema.

Lyd y Rei parecían estar preguntándole al Calabozo a pesar de saber que no habría respuesta. Además de todo, aún deseaban perseguir sus sueños.

--Así que es por eso… que no podríamos estar más contentos de conocerlos, Bellchi y todos los demás. Después de mirar hacia el Calabozo con Rei, Lyd volvió su mirada hacia los Aventureros.

Casi al mismo tiempo, Wiene y los demás se levantaron y se unieron al resto del grupo.


Bell escuchó a alguien llamarlo felizmente por su nombre y miró por encima de su hombro para reconocerlo antes de volver su atención a los Xenos.

--No estamos pidiendo ayuda o favores. Es suficiente saber que hay personas que aceptan quiénes somos… Solo eso significa mucho para nosotros.

Lili y Welf permanecieron inmóviles con Bell a su lado.


El Hechicero miraba desde debajo de su oscura túnica negra. La Siren sonrió. Por último, el Hombre Lagarto se rascó la nariz tímidamente.

--Me alegro de haberlos conocido a todos ustedes.


× × ×

-- —Urano, última pregunta.


En la cámara de piedra iluminada por antorchas crepitantes… La voz de Hestia resonó.

--¿Qué está pasando en el Calabozo?

 


--…


--Estos “Xenos”… ¿Sabes por qué Wiene-kun y otros como ella nacieron en primer lugar?


Monstruos ladrones, subespecies, <Irregulares>. Si eso era todo lo que se necesitaba para explicar la situación, entonces ahí terminaba todo.

Sin embargo, estaba convencida de que había algo más en los Xenos debido al simple hecho de que ni siquiera los Dioses podían explicar su existencia. Hestia tenía que saber por qué.

Después de un largo silencio que descendió sobre la cámara, Urano abrió lentamente sus labios.


--¿Qué crees que les sucede a los monstruos después de la muerte, Hestia?


--… ¿…?


Hestia frunció el ceño cuando su pregunta fue respondida con otra pregunta. El Dios anciano no esperó su respuesta y continuó.

--Las almas de nuestros niños regresan a Cielo, son juzgadas y clasificadas por los nuestros, y luego muchos renacen en el mundo… ¿Entonces qué hay de las almas de los monstruos? No, sería mejor decirlo así… Si estos monstruos que no son nuestros niños tienen almas, ¿A dónde crees que irían?

*Estremecerse*


Hestia sintió que su corazón temblaba.


--¿Podría ser…?


--Esta solo es mi especulación, pero también tengo la confianza de que es correcta. Urano estaba ganando impulso.

--Después de la muerte, los monstruos regresan a la madre de donde vinieron, al Calabozo… Se les da nueva forma en algún lugar en el interior del laberinto y luego nacen de nuevo.

Un ciclo de muerte y renacimiento— “almas” de monstruos estaban en constante circulación dentro del Calabozo.

El inmóvil y anciano Dios lo declaró mientras sus profundos ojos azules se estrechaban.


--¿Los monstruos tienen… almas…?


--Sí. Han mostrado cambios durante sus siglos de muerte y renacimiento. Específicamente, se volvieron autoconscientes y capaces de aprender.

El “cambio” había comenzado a manifestarse en monstruos individuales después de que había pasado tanto tiempo que la Antigüedad se sentía como un sueño lejano. Fuertes sentimientos de apego y deseo se acumularon en cada alma al completar innumerables revoluciones en el ciclo.

 


La estupefacta voz de Hestia se desplomó.


--No puedo creer algo así… ¿Cuál podría ser la causa?


--La fuerza impulsora es ya sea el fuerte anhelo y deseo de los monstruos… o—la voluntad del Calabozo. Las palabras de Urano desaparecieron en las sombras que envolvían la cámara.

× × ×

El banquete en la Aldea Oculta de los Xenos estaba llegando a su fin.


Bell y los demás se estaban preparando para regresar a casa. Lyd y el resto de los Xenos planeaban trasladarse a otra Aldea Oculta poco después.

Haruhime y Mikoto mostraban sonrisas incómodas mientras estrechaban las manos de sus compañeros de baile y se despedían de los monstruos que se habían convertido en algo cercano a amigos.

Las Lámparas de Piedra Mágica se extinguieron una por una hasta que solo el brillo del cuarzo iluminaba la zona.

--…


Envuelto en su verde resplandor, Bell observaba a sus aliados intercambiar palabras con los Xenos alrededor de la oscura caverna.

No había tenido tiempo de pensar en ello antes, pero todos los monstruos con características humanas eran individuos genuinamente atractivos. Algunos hablaban con facilidad mientras que otros no podían decir nada en absoluto. Era justo como había dicho Lyd. Cada uno de ellos era diferente. Incluso sus tipos de cuerpo eran increíblemente variados. Cada uno tenía su propia personalidad, su propia forma de vida.

Había aprendido que tenían aspiraciones. Había escuchado que tenían esperanza.


Y también había descubierto que antes de que adquirieran estos sentimientos, eran bestias sedientas de sangre incapaces de siquiera derramar una lágrima.

Eso fue tan cierto para el Lyd de corazón abierto como lo fue para la hermosa Rei.


—¿Podre apuntar una espada a los monstruos de la forma en que solía hacerlo otra vez?


Los pensamientos que había mantenido encerrados comenzaron a resurgir en los rincones de su mente. Mientras Bell miraba la palma de su mano, casi podía escuchar el torbellino de angustia dentro de él.

--… ¡Bellchi!


Lyd vio al chico perdido en sus pensamientos. Agitó una mano por encima de su cabeza y se acercó a él.


Bell levanto la mirada para ver al Hombre Lagarto guerrero moviendo lentamente su gruesa cola de un lado a otro mientras sacaba algo de debajo de su peto.

 


--¿Sabes qué es esto?


--Esa es una Piedra Mágica… ¿No es así?


Lyd asintió mientras pellizcaba la piedra púrpura entre sus garras. De repente, se la llevó a la boca abierta y la dejó caer como un dulce.

--¡…!


--¿Sabes lo que sucede cuando los Xenos… nosotros los monstruos comemos Piedras Mágicas?


*¡Crunch!* *¡Crunch!*


Bell no estaba seguro de cómo reaccionar mientras miraba a Lyd masticar deliberadamente más fuerte de lo necesario.

Al ver a un Hombre Lagarto engullendo una Piedra Mágica, uno de los hechos que Eina había perforado en su interior se levantó de su memoria.

--Especies Reforzadas…


Era como cómo cuando los Aventureros se volvían más fuertes al recibir <Excelia> y actualizar su <Estado>, pero para los monstruos.

Ganaron un impulso de poder al consumir el “núcleo” de otro monstruo—un principio del mundo de los monstruos donde solo sobrevivían los más fuertes. Los que se atiborraban de Piedras Mágicas y se volvían demasiado poderosos eran identificados por el Gremio y posteriormente marcados para el exterminio a través de misiones.

Bell no pudo responder mientras observaba el fenómeno de primera mano.


--Matamos a todos los monstruos que no son nuestros camaradas. Luego sacamos sus Piedras Mágicas y las comemos.

--¡¡...!!


--Estoy seguro de que ya sabías que otros monstruos nos atacan al vernos. No solo vamos a tumbarnos y dejar que nos maten sin luchar. Matamos para sobrevivir y comer para ver el mañana.

Habían perfeccionado meticulosamente su manejo de la espada y potencial para luchar a la par de los Aventureros de Clase Alta… Bell reflexionó sobre su batalla anterior, la fuerza y el poder que poseía el Hombre Lagarto, y supo de inmediato que Lyd estaba diciendo la verdad.

Los Xenos se vieron obligados a cometer canibalismo todos los días para mantenerse con vida en el Calabozo. Puramente porque sus vidas dependían de eso.

La sangre se dreno del rostro de Bell cuando Lyd explico su punto.

 


--Así que por favor no vaciles. No te detengas por nuestro bien. Esas cosas dan miedo como el infierno, y te matarán si dudas por un momento. Morirás, Bellchi.

--Lyd…


--E incluso si pueden hablar, si te atacan, mátalos por mí.


Esta cueva de monstruos ya está llena de cadáveres y cenizas.


Aunque no lo dijo directamente, el Hombre Lagarto guerrero realmente quería que Bell priorizara su vida por encima de cualquier otra cosa.

--Nunca mueras. Quiero verte otra vez.


Los Xenos mismos habían matado a muchos otros habitantes del Calabozo y continuarían haciéndolo.


Así que tampoco te detengas. Así podremos encontrarnos una vez más.


Los ojos de Bell temblaron ante el argumento de Lyd.


--Bellchi.


--… ¿…?


--Démonos la mano.


Con sus ojos de reptil sonriendo, Lyd extendió su mano derecha.


Bell se detuvo por un momento, mirando entre el rostro del Hombre Lagarto y su mano… pero luego logró sonreír.

Al escuchar las mismas palabras que cuando hablaron por primera vez, el chico sonrió ante la hilera de colmillos justo al nivel de sus ojos.

Él tomó la mano que se le ofreció.


Bell sintió a Lyd contraer su piel escamosa y áspera por sí mismo.


--… Entonces, ¿Exactamente por qué hiciste los arreglos para que los conozcamos?


La Hobbit estaba ocupada atando una bolsa de Ítems a su cintura cuando alcanzó a ver el apretón de manos de Bell y Lyd. Luego se giró hacia el Hechicero que estaba parado a su lado, mirando hacia la capucha oculta mientras hablaba.

Fels no se encontró con su mirada, pero una respuesta emanó de lo profundo de los confines oscuros de la túnica.

--Queríamos que los conocieran. Eso es todo… al menos por ahora.


Ante la profunda y enigmática respuesta, sus ojos castaños se estrecharon.

 


Su mirada lo decía todo: Preferimos no tener más problemas con los que lidiar, así que por favor discúlpanos y déjanos fuera de esto.

La figura con capucha negra se encogió de hombros de buen humor.


--No creo que deba recordarte, pero por favor guarda para ti misma lo que viste hoy.


--¿Alguien podría creerle a Lili si lo dijera?


Con los puños apretados temblando de frustración, Lili se alejó hacia el centro de la habitación donde Welf y los demás esperaban.

Bell y Lyd no se quedaron atrás. Personas y monstruos se reunieron en el pilar de cuarzo antes de ir por caminos separados.

--Bell, vamos a casa.


Wiene inmediatamente termino su conversación con los otros Xenos tan pronto como lo vio llegar. Dándose la vuelta con una sonrisa en su rostro, ella extendió su mano para tomar la suya.

Bell sonrió débilmente a cambio y estaba a punto de dejarla hacerlo. Sin embargo, Lyd se puso en el camino.

--Tu lugar está aquí, Wiene.


--¿Huh?


Él agarró su brazo color blanco azulado y la arrastró hacia el grupo de Xenos. Conmocionada, Wiene gritó y comenzó a luchar.

--¡Lyd! ¡No! ¡Déjame ir!


--No. Te quedaras aquí en el Calabozo.


--¡No quiero! ¡Quiero estar con Bell!


Sus delgados brazos no tenían ninguna posibilidad de romper el agarre de Lyd. Lágrimas de desesperación comenzaron a formarse en sus ojos color ámbar.

Bell observaba, incapaz de hablar mientras el Hombre Lagarto se arrodillaba a la altura de la chica.


--Si estás con ellos, Bellchi, Lilichi, todos terminarán llorando.


--¡…!


--Te pasaron cosas malas en la superficie, ¿Cierto? Solo que esta vez, eso podría sucederle a Bellchi.


Todas esas voces enojadas y burlonas. Frías y duras piedras golpeando su piel y las armas apuntando maliciosamente hacia ella.

 


Los delgados hombros de Wiene temblaron cuando los recuerdos de esa noche volvieron a su mente.


--… Aun no podemos vivir en la superficie. Pero aquí nadie será cruel contigo. Puedes vivir aquí con nosotros.


La voz de la Siren los alcanzó. El ala de dragón de la chica, la característica que la identificaba claramente como un monstruo, se estremeció.

Una ráfaga de emociones inundó la mente de la chica <Vouivre> mientras miraba a cada uno de los otros monstruos alternadamente.

--Wiene-sama… Bell no se movió.

Escuchó a Haruhime detrás de él mientras hacía lo posible por no llorar. El momento de la separación fue mucho más abrupto de lo que había esperado, y la sorpresa estaba escrita en todo su rostro.

No—eso solo era un acto.


En el momento en que conoció a Lyd y a los otros Xenos y supo que había otros como Wiene que la consideraban su amiga, había hecho todo lo posible por ignorar esa posibilidad. Sumergirse en los nuevos descubrimientos y revelaciones le había permitido huir de la realidad.

La realidad de que Wiene tenía un lugar aquí. Que decir adiós sería la conclusión obvia.

--Hay un grupo de cazadores que indiscriminadamente intentan capturar a los Xenos.


--“ “ “ “ “¡…!” ” ” ” ”


--Después de todo, son monstruos que pueden comunicarse con el lenguaje. Los que tienen características humanoides poseen belleza seductora. Si son lo suficientemente raros, todo se vuelve emocionante para estos cazadores. Después de capturar a los Xenos, aparentemente los sacan clandestinamente de la ciudad y los venden a gourmets.

Lili y los otros Aventureros estaban tan asombrados como Bell ante la explicación de Fels. El Hechicero con túnica negra escupió las palabras con disgusto.

--Sacan fragmentos de información, llaman a los Xenos “monstruos con armadura” y cosas por el estilo, pero nunca dejan un rastro para seguir. Deben tener una base de operaciones, un lugar para retener a sus cautivos, pero…

Fels dirigió su mirada hacia Bell desde debajo de la capucha que lo ocultaba.


Permanecer con Wiene solo resultará en desastre.


Bell entendió la indirecta.

 


La ominosa sonrisa de Ikelos apareció en el fondo de su mente, sellando su última esperanza de escapar de la realidad. Se giró para mirar a la chica.

--Beeeell…


Mientras el Hombre Lagarto y la Siren sostenían suavemente sus hombros, con lágrimas rodando por su rostro, Wiene lloró el nombre de Bell como si se aferrara a él.

Una realización golpeó a Bell mientras Lili, Welf, Mikoto y Haruhime observaban con ojos preocupados.


—No la dejaré sola. No la dejaré morir.


Podría cumplir las promesas que se hizo a sí mismo sin estar allí para protegerla personalmente.


--¡Bell! ¡Yo…!


Un gran grupo de monstruos inteligentes estaba directamente detrás de ella. Detrás de él estaba la <Familia> con la que había pasado tanto hasta ahora. Bell estaba rodeado de aquellos preciosos para él, adelante y detrás.

Para la felicidad de esta chica…


Y su <Familia>, la de todos, la de su Diosa—


--… Nos vemos, Bellchi. Nos iremos primero.


Lyd se despidió antes de darle la espalda a los Aventureros. Bell no pudo detenerlo, ni siquiera pudo dar un paso adelante.

Los monstruos comenzaron a desaparecer en una esquina de la caverna envuelta en la oscuridad, con Wiene con ellos. Ella miró alrededor una última vez.

Podía ver sus ojos color ámbar brillando con lágrimas. Bell apretó sus puños y gritó incluso cuando su expresión estaba a punto de romperse.

--¡Esto no es adiós! ¡Nos veremos de nuevo!


La dejó con esa promesa tranquilizadora, sin saber si podría cumplirla.


Wiene sollozó, abriendo y cerrando la boca como si tratara de decirle algo, pero no podía convertir sus sentimientos en palabras.

No pasó mucho tiempo antes de que cada Xenos se desvaneciera en la oscuridad.


--…


Con sus aliados mirándolo silenciosamente desde atrás…


Bell solo se quedó mirando el lugar donde vio por última vez a la chica <Vouivre>.

 


× × ×

La niebla matutina llenaba el aire.


Los charcos que salpicaban el pavimento de piedra sugerían que debió haber llovido la noche anterior. Los árboles de hoja ancha parecían derramar lágrimas mientras las gotas de agua caían de sus ramas de vez en cuando. Otra salpicó la superficie de piedra y desapareció.

El sol aún no había salido. Solo los más pequeños rastros de luz estaban comenzando a aparecer en el horizonte. El silencio se cernía sobre la ciudad dormida.

Era temprano en la mañana en la base de la Torre de Babel.


El equipo de Bell regresó de su misión después de un poco más de un día completo de su partida.


Fels, quien los acompañó a la superficie, ya había desaparecido. El grupo de cinco personas salió de debajo de la entrada de la torre blanca.

Hestia esperaba sola a sus dependientes fuera de la puerta antes del amanecer.


Al darse cuenta de que había uno menos que cuando los vio irse, los hombros de la Diosa se hundieron en tristeza mientras decía: “Bienvenidos de nuevo”, con una débil sonrisa.

--Kami-sama…


--… ¿Qué pasa, Bell-kun?


El grupo estaba completamente solo en el Parque Central. Bell abrió la boca para hablar.


--¿Qué es… el Calabozo?


Preguntó, girándose para mirar a Hestia.


Welf y sus otros amigos la observaban en silencio mientras ella apartaba los ojos.


--El Calabozo es… el Calabozo…


Ella le dio la misma respuesta que los Dioses le habían dado a los niños del mundo desde el principio. La Diosa no diría más de lo que ya se había dicho.

Bell se detuvo como una estatua mientras sus palabras se desvanecían.


El chico miró al suelo como si el mundo mismo pesara sobre sus hombros.



El amanecer se alzó en el otro lado de la muralla de la ciudad, anunciando un cielo azul.







Intermedio – Maldad Sin Limites



--¡Malditos bastardos!


*¡Wham!*


Una fuerte patada aterrizó en la jaula.


El sonido del traqueteo de cadenas que contenían cuatro extremidades y estridentes gritos se detuvo precisamente en el mismo momento.


El que había estado aullando y suplicando, diciendo “Duele, déjame salir de aquí”, se había quedado en completo silencio como si temiera la voz furiosa de su amo.


Las agudas y airadas respiraciones de un hombre resonaban en las paredes de piedra.


--Glenn, baja la voz, ¿Quieres? ¿Quieres que alimente a los monstruos contigo?


--Gah… l-lo siento, Dix. ¡¡Pero vamos, estábamos muy cerca de encontrar su nido…!!


Un hombre corpulento llamado Glenn rugió de frustración, con los puños apretados a los costados.


El hombre con gafas de protección, Dix, estaba sentado encima de una jaula negra mientras apoyaba el mango de su Lanza roja contra su hombro.


--¡Seguir a la <Familia Hestia> y al monstruo <Vouivre> tambien iba muy bien!


Rodeado por un grupo diverso de Beastman, humanos y Amazonas, dejó escapar un suspiro lo suficientemente alto para que todos lo escucharan.


Gracias a que su Dios investigó a la <Familia Hestia>, además de asumir que la chica <Vouivre> había causado el alboroto en la ciudad, Dix les había ordenado a sus subordinados que vigilaran la sede de la <Familia Hestia>.


Por supuesto que se dieron cuenta cuando el equipo de Bell salió del edificio con la <Vouivre> disfrazada con ellos. Habían planeado atacarlos de inmediato, pero rápidamente dedujeron que el grupo se dirigía al Calabozo después de ver su equipo. Entonces decidieron esperar. Regresando al monstruo al Calabozo—¿La <Vouivre> les había dicho dónde estaba el nido de los monstruos que hablaban? ¿Se dirigían hacia allá? Esa era la teoría de Dix y el por qué no habían hecho un movimiento.


De hecho, casi dieron en el blanco. Siguieron al grupo al Calabozo, babeando ante la idea de que su objetivo los llevaría directamente al nido.


Desafortunadamente—


--¡Ardan en el infierno, <Familia Hermes>! ¿Quién hubiera pensado que nos estaban siguiendo?


Dix y sus compañeros habían sido privados de su premio por una segunda <Familia> que los seguía a ellos. Estaban tan concentrados en el equipo de Bell que otro grupo de Aventureros pasó desapercibido.

 


Dado que los miembros de la <Familia Hermes> estaban equipados con Ítems Mágicos, Dix notó a sus perseguidores solo por una coincidencia afortunada. Los Bugbears eran conocidos por su agudo sentido del olfato—y algunos de ellos parecían estar buscando a alguien que no estaba allí. Teniendo un mal presentimiento, les ordenó que abandonaran la persecución y se separaran.


Una vez que la presencia del enemigo se había revelado, se habían dispersado a través del <Laberinto de Arboles Colosales> para hacer una escapada limpia. Ahora se habían reagrupado.


Esa era la verdadera identidad de los muchos “ojos” que Bell había percibido fuera de la Torre de Babel antes de que comenzara la misión.


Algunos de ellos pertenecían al grupo de Dix, miembros de la <Familia Ikelos>; el resto eran de la <Familia Hermes>.


--Maldito sea ese Dios nuestro. Justo cuando finalmente se hace útil, saca una mierda así. Dix gruñó y se quejó de su Dios.

“Los niños de Hermes pueden haberlo notado…”


Ikelos lo había mencionado de pasada, sonriendo con anticipación. Sin embargo, el Dios no estaba presente ahora. Lo más probable era que la idea de una lucha de tres lados lo atrajera—y estaba vigilando de cerca el espectáculo que involucraba a su propia <Familia> desde algún lugar cercano. El Dios pensaba en sus dependientes como nada más que piezas en un tablero que podía manipular para su propia diversión.


Dix estaba muy familiarizado con el hambre de entretenimiento de su Dios, habiendo experimentado este tipo de cosas muchas veces antes.


--Maldito sea ese Dios. Murmuró haciendo una mueca.

--Así que era la <Familia Hermes> quien nos estaba vigilando… lo que significa que saben sobre nuestros negocios. ¿Tambien el Gremio esta tras nosotros? Tch, que molestia.


Había otro lado de la misión secreta de Urano.


Bell y su equipo, además de llevar a Wiene a la Aldea Oculta de los Xenos, habían servido como cebo para atraer a los cazadores, Dix y sus subordinados.


Esa era la misión en su totalidad.


--Pensando lógicamente, no nos atacaron cuando estábamos detrás de los mocosos… lo que significa que éramos más fuertes. Mi apuesta es que estaban tratando de encontrar este lugar.


Los perseguidores estaban más interesados en la ubicación de su base que en ellos mismos. Dix ridiculizó a sus oponentes mientras analizaba sus acciones.

--¿Q-Qué se supone que debemos hacer, Dix? A este ritmo…

 


--¿Qué demonios hay que hacer? No hay forma de que dejemos de hacer algo tan interesante. Todos ustedes se están divirtiendo bastante de todos modos, ¿No es así?


Dix se rió desde lo más profundo de su garganta mientras miraba a las figuras no completamente humanoides encerradas dentro de las jaulas.


Varios de los cautivos temblaron al escuchar su risa cruel.


--Si el Gremio se está involucrando, dudo que quieran saber si los monstruos que hablan se están extendiendo por la ciudad. No hay mucho que puedan hacer… Continuaremos la cacería.


Dix se levantó y se paseó de un lado a otro mientras giraba su Lanza en sus manos.


--Sabemos más o menos en qué Piso está el nido. Tal vez deberíamos usar eso por primera vez en mucho tiempo.


Caminando por la línea de jaulas negras, Dix tomó unos diez pasos.


Conteniendo la respiración, se detuvo frente a una jaula particularmente silenciosa.


--¡Hiii!


Un pequeño y temeroso grito emergió de entre los barrotes.


--Tu servirás muy bien—¡Sera mejor que demuestres ser útil!


Empujó la maliciosa punta curva de la Lanza profundamente dentro de la jaula. Un ensordecedor chillido de dolor inundó el lugar un instante después.





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