Capítulo 09 - Hola, Pisos Profundos


¿Los Pisos Profundos? … ¿Es aterrador allí abajo?


Hice esa pregunta una vez.


Quería escuchar la respuesta de esa flor tan lejos de mi alcance. De la chica que admiraba tanto.

¿Cómo se veía el mundo desde las alturas donde se encontraba esa espadachín que llevaba el título de Aventurera de Primera Clase?

¿Qué tan peligroso era el escenario en el que la persona que admiraba se encontraba mientras perseguía sus aventuras?

Le pregunté por curiosidad, o tal vez porque quería acercarme un poco más a ella.


Cuando estuve allí, sentí por primera vez que los monstruos… que el Calabozo era aterrador.


Estábamos en las murallas de la ciudad, rodeados por el cielo azul. No podía ver más allá de sus ojos dorados.

Ella me respondió con la mirada de una Aventurera que había arriesgado su vida muchas veces. No es el tipo de cosa que puedes entender solo al escucharlo… pero si vas allí, lo entenderás. Ella habló muy claramente.

Si… un día en el lejano, lejano futuro puedes ir allí, entonces…


Estaba tratando de recordar esa conversación.


¿Qué me dijo ella ese día?


Por alguna razón, no podía recordar las palabras.


× × ×

Me zumbaban los oídos.


El sonido era como el grito agudo de un niño que acababa de despertarse de una pesadilla. Un grito de la razón, gritando en negación de la realidad.

El chillido de mis instintos asalto las profundidades de mi mente.


--Los Pisos Profundos…

 


El fragmento susurrado de un pensamiento cayo de mis labios y se derritió en la oscuridad. La quietud perforaba mis oídos.

Los latidos de mi corazón retumbaban en todo mi cuerpo. La sombría oscuridad del laberinto me abrazaba.

Un extraño color lechoso parecia adherirse a las paredes, y los techos eran tan altos que ni siquiera podía verlos. La escala del laberinto era tan enorme que parecia imposible.

Estaba en el 37° Piso.


Estaba en el abismo que todos los Aventureros temían—los Pisos Profundos del Calabozo.


--…


Sentía que mi cuello se había congelado en su lugar, así que moví solo mis ojos para mirar alrededor. No veía ningún monstruo cerca. Tampoco había señales reveladoras o signos de ellos.

Entrecerré los ojos en la penumbra, apenas capaz de distinguir mi entorno.


Mi ubicación actual era una habitación tremendamente grande. La distancia desde el centro de la habitación, donde estaba, hasta las paredes debía ser de al menos cuatrocientos metros. Aparte de un par de lugares específicos como la <Gran Muralla de las Angustias> en el 17° Piso y la Despensa, nunca había estado en una habitación del Calabozo tan grande. La fosforescencia iluminando las paredes era débil como la luz de las velas.

Justo a mi lado estaba el cadáver de una enorme serpiente.


Era el Lambton, también conocido como un Gusano de Pozo, que murió después de que salimos de su vientre y nos arrastramos a través de una fuente de sangre. Eso pasó después de que nos tragó en el 27° Piso y excavó hasta aquí con nosotros en su vientre.

--… ¡…! … Ah…


Mire con un ojo abierto el enorme cadáver.


Mi boca se abría y se cerraba por sí sola, separada del pensamiento consciente. Mi lengua estaba enredada, incapaz de formar palabras.

Solo podía producir un sonido seco y rasposo como si hubiera tratado de respirar y hubiera fallado.


—Esto tenía que ser una mentira. No podía ser real. Los Lambton normalmente aparecían en el 37° Piso.

¿Nos había traído de regreso a su propio nido, de todos los lugares?


¿Realmente había excavado a través de 10 Pisos de roca?


¿¡Su instinto guía lo trajo aquí mientras se tambaleaba al borde de la muerte—aquí a los Piso Profundos!?

 


¡Eso era muy extraño!


¡Era totalmente ridículo!


¡Sin precedentes!


¡Nunca había escuchado de algo tan duro!


¡¡Esto es malo… muy, muy malo…!!


Mis pensamientos seguían arremolinándose con una palabra particularmente aprensiva. Estaba cubierto sudor y mi cuerpo se sentía anormalmente caliente.

Los Pisos Profundos.


El Gremio había designado este lugar como la “Verdadera Primera Línea”.


Era el lugar más peligroso de todo el Calabozo. Definitivamente no estaba listo para desempeñar un papel en este escenario—¡Especialmente no solo!

¡Especialmente no en mi estado actual…!


--¡Ryuu-san…!


Comprobé a la Elfa tendida en mis brazos.


Estaba maltratada de pies a cabeza después de ser tragada por el Lambton y expuesta a su tóxico ácido estomacal. Se habían quemado pedazos de su larga capa y ropa de batalla, revelando su piel blanca y desnuda, que estaba marcada por innumerables quemaduras. Su pierna derecha, envuelta en su capa, estaba doblada en un ángulo extraño. Estaba rota.

Mi propia piel había sido quemada por ese mismo ácido corrosivo. Mi párpado izquierdo se había derretido y estaba pegado, así que no podía abrirlo. Mientras seguía mirando alrededor con mi ojo bueno, acerque un poco a Ryuu-san para protegerla—o tal vez para aferrarme a ella.

Sujete sus estrechos hombros con mis temblorosos dedos que se negaban a obedecerme más.


--¡Ryuu-san, Ryuu-san… Ryuu-san…!


Como un niño pequeño que lloraba por su hermana mayor, la llame una y otra vez. No podía pensar. Mi mente estaba en blanco.

Este era el peor <Irregular> posible. Nos habían arrojado al 37° Piso. Estábamos a merced de la oscuridad.


Solo, apartado, separado, completamente aislado. Estaba increíblemente incómodo. Frío. Solitario. Triste. Adolorido. Mis emociones eran un desastre.

Estaba girando en silencio en un pánico mortal.


Lo único que podía hacer era rogarle a mi única compañera de viaje, la Elfa, que despertara.

 


Fue ahí cuando sucedió.


*Golpeteo*


Fragmentos de piedra estaban cayendo.


-- —


Me congele cuando los pedacitos de algo gotearon en mi cabeza. Mire hacia arriba como si mi mirada fuera atraída hacia el techo.

Los fragmentos de piedra todavía caían de la bóveda de oscuridad, que bloqueaba mi visión del techo. No podía entender lo que sucedía en base a esa información visual tan limitada.

Pero el sonido era otro asunto. Definitivamente había escuchado un ruido.

Un ruido como de algo acelerando violentamente hacia este Piso.


Como si cierto objeto se precipitara por el agujero por el que pasamos—


En el momento en que me di cuenta de esa posibilidad, la sangre se dreno de mi cabeza. Esa enorme forma volvió a surgir en el ojo de mi mente.

El caparazón que repelía la Magia. Esas garras destructoras.

Y esos ojos rojos puros que brillan como sangre fresca.


De ninguna manera—


¿El monstruo contra el que luchamos en el 27° Piso nos perseguía por el agujero que cavó el Lambton?


¿¡Para así poder matarnos!?


Escalofríos atormentaban mi cuerpo, pero en mi corazón, sabia la verdad.


Las últimas palabras de ese hombre llamado Jura—la implacable orden final de ese Domador—trajo al monstruo hacía nosotros.

Mi corazón latía más rápido mientras pensaba en el collar con la piedra escarlata sujeta a su cuerpo colosal.


--¡Hiii… yaaaaaaaaaaaaa…!


El combustible de la ansiedad había sido arrojado a mi mente en blanco.


¡Corre, corre!


¡Escapa de ese monstruo!

 


Ese único deseo fue para que mi mente y cuerpo congelados se movieran nuevamente.


Forcé energía en mis extremidades y me levanté, aun apoyando a Ryuu-san. En el segundo en que lo hice, de repente sentí como si alguien hubiera encendido mi cuerpo en llamas. Mi abrupto movimiento revivió toda la agonía que se había adormecido momentáneamente.

Mis heridas abiertas gotearon sangre al suelo. Mi piel chamuscada estaba gritando. Lo peor de todo era el increíble dolor de mi brazo izquierdo.

Calor irradiaba de ese brazo, que estaba envuelto en la <Bufanda de Goliat> ya que lo use para bloquear las garras del monstruo durante toda nuestra batalla. Sentía que estaba a punto de vomitar. Mis ojos se llenaron de lágrimas y me temblaban las piernas. Mi espíritu estaba al borde del colapso.

Aun así, apreté los dientes y pateé el suelo con mis botas. Di un paso adelante.

Con cada paso, empujaba un lado el agotamiento y el dolor para impulsar mi cuerpo hacia adelante. Todavía me podía mover.

Aún podía correr.


¡Incluso ahora, todavía podía…!


A medida que los fragmentos de piedra continúan goteando desde arriba, reuní mi escasa fuerza y me moví. Cargando a la inconsciente Ryuu-san con mi hombro, corrí locamente por la habitación. Pero justo antes de llegar a la abertura que conducía al pasillo—*¡Crash!*

Algo salto del agujero.


--¡¡…!!


Con un resplandor azul violáceo, se precipito desde muy lejos hacia el suelo. La habitación tembló y retumbo.

Cuando me di la vuelta, vi su silueta deformada y con un solo brazo balanceándose. Estaban las familiares rodillas de articulación inversa y el cuerpo huesudo envuelto en una concha brillante de color azul violáceo. Con tres metros de altura, su enorme forma me hacía pensar en la frase “un fósil de dinosaurio con armadura”. El brazo izquierdo terminaba en esas garras destructivas que fácilmente podrían confundirse con colmillos.

A través de la penumbra que nos separaba, pude ver sus ojos rojos brillando misteriosamente. No había duda al respecto.

Era el monstruo ultra destructivo del 27° Piso.


——


*Girar*

 


Como si nos perforara con su mirada, el monstruo giro su cuello. Sus brillantes orbes rojos se encontraron con los míos.

—¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!


--¿¡…!?


Tan pronto como rugió, me di la vuelta y me lancé hacia un pasillo, dejando la habitación atrás. Podía escucharlo golpeando detrás de mí, provocando una conmoción infernal.

--¡Huff…!


Me lance sin rumbo por los complejos pasillos del laberinto. Si nos alcanzaba, estaríamos acabados. Si llegaba a un callejón sin salida, todo terminaría. Si me encontraba con otro monstruo, eso sería todo. Lo único que podía hacer en este peor de los casos era rezar.

Cambie de dirección una y otra vez, corriendo rápidamente por pasillos ramificados mientras trataba de perder a mi enemigo.

Pero los pasos del monstruo no se desvanecían.


En todo caso… ¡Se estaba acercando a cada segundo!


--*¡Huff… huff… huff!*


Mis pulmones estaban en llamas. El sudor no se detenía. Mi garganta estaba ardiendo.


Ya que cargaba a Ryuu-san, iba tan despacio que quería llorar. Apenas podía levantar mis pies. Todo mi cuerpo gritaba de dolor. De todos modos, huía del monstruo con toda la fuerza que podía reunir.

Mi cerebro no funcionaba bien. Voces inquisitivas se elevaban y se desvanecían como burbujas en el fondo de mi mente.

Había arrinconado a esa cosa una vez. ¿Debería darme la vuelta para enfrentarlo y ponerle fin a mi ansiedad?


¿De qué servía huir ahora?


¿No era un mal plan seguir huyendo de un enemigo que, sin duda, me perseguirá hasta el borde del mundo?


¿Solo estaba ganando tiempo antes de tener que comprometerme con una decisión? Pero no, no era bueno.

No podía hacer eso ahora.


¡Ahora mismo, solo tenía que correr!


Estaría dispuesto a apostar por ello. Si luchaba contra ese monstruo en este instante, ya sea Ryuu-san o yo moriríamos.

 


El monstruo lucharía con todo lo que tenía y teniendo en cuenta cómo mi cuerpo estaba tan quemado por el ácido venenoso del Lambton, no sería capaz de poner mucha resistencia. La situación era totalmente diferente de la batalla en el 27° Piso.

¡No podía luchar contra ese monstruo en este momento!


Decidido a escapar, apreté mi mano izquierda en un puño e inconscientemente comencé a cargar.


-- —¡¡…!!


Después de dar un par de vueltas más en el laberinto, el monstruo había logrado cerrar la distancia entre nosotros hasta el punto en que podía verlo claramente. Estaba rebotando en todas las direcciones desde el piso, las paredes y el techo del Calabozo a toda velocidad. A pesar de que nuestra batalla también debería haberlo dejado malherido, el instinto de este monstruo debía estar instándolo a matar a su presa a toda costa.

Los brillantes ojos rojos perforaban mi espalda. Podía escuchar las garras de la destrucción haciendo sonidos de arañazos.

Sintiendo que la amenaza de la creciente sed de sangre precipitándose hacia mí había llegado a un punto crítico, me giré a mitad de camino y extendí mi mano izquierda.

¡¡…!!


El monstruo lo noto.


Las campañillas.


Y las partículas de luz que se filtraban de la <Bufanda de Goliat> envolviéndose alrededor de mi mano izquierda mientras cargaba.

El miedo lleno los ojos rojos y grito de furia. Había cargado por veinte segundos.

Mi rostro se distorsiono mientras gritaba.


--<¡¡Firebolt!!>


Un enorme rayo de fuego se precipito hacia adelante.


Dentro del espacio cerrado del pasillo, la turbia corriente de llamas derribo paredes y techos por igual mientras se precipitaba hacia adelante.

Por el rabillo del ojo, vi al monstruo flexionar su pierna izquierda hacia atrás y saltar a un pasillo lateral un instante antes de que el rayo de llamas se lo tragara.

Un segundo después, el rayo de llamas exploto violentamente en el pasillo. Ya que no pude absorber completamente el contragolpe del disparo, el <Firebolt> se elevó en un ligero ángulo hacia el techo. El pasillo se destruyó.

--¡Whoa!

 


Fui lanzado hacia atrás por el viento y el polvo de la explosión de mi disparo. Mientras Ryuu-san y yo volábamos hacia atrás, el lecho de roca retumbo y comenzó a caer, como si todo el túnel estuviera a punto de derrumbarse. El sonido de una cascada de rocas resonó en el Piso.

Finalmente… se detuvo.


Después de rodar por el suelo y aterrizar boca abajo, por fin logré levantar la mirada. A medida que el polvo se despejaba, me di cuenta de que el amplio pasillo había sido completamente bloqueado por rocas blancas lechosas. No podíamos regresar por donde vinimos, pero tampoco el monstruo podía perseguirnos.

¿Realmente… superamos esto?


--¡*Huff, puff*… Aah…!


Ese había sido un golpe de pura suerte.


Lo mismo ocurría con el hecho de que no fuimos aplastados por las rocas que cayeron. Estaba bastante seguro de que no saldríamos tan fácilmente dos veces.

Me di un segundo para calmar mi respiración irregular, luego intenté despegarme del suelo con manos temblorosas. Falle varias veces. Las consecuencias de mi habilidad <Argonaut> habían agotado totalmente mi fuerza física y mental. Era como un fideo mojado. Peor aún, estaba a punto de desmayarme.

Dolía, era horrible. Estaba sufriendo.


Por un segundo, un poderoso deseo de dejar que mi fuerza se desvaneciera me inundo. Acostarme boca abajo en el suelo y cerrar los ojos.

Abrumado por este colapso mental total, estaba a la deriva entre dos deseos, cuando—


--¿Cra… nel-san…?


--¡…!


Salte ante las palabras susurradas.


Cuando moví mi mirada hacia Ryuu-san, quién estaba boca arriba en el suelo, vi que sus ojos estaban ligeramente abiertos. Los brumosos ojos azul cielo miraron alrededor hasta que me encontraron.

--¡Ryuu-san…!


Al instante, aleje el deseo que dulcemente me convencía de que me rindiera. Fui capaz de patearlo. No podía dejar que nadie muriera. No quería que nadie muriera

Justo como me sentí con Wiene, pero con todos esta vez.


¡Después de todo, prometí que me haría más fuerte por esa razón exacta…!


Me maldije a mí mismo por dejar que los gemidos y quejas me controlaran momentáneamente. Me mordí el labio y me levanté de verdad esta vez.

 


Me arrastré hacia Ryuu-san y me hundí en el suelo en ambas rodillas. Levante su cuerpo maltratado en mis brazos.

--… ¿Qué es este lugar?


--Es… el 37° Piso… los Pisos Profundos.


No pude ocultar mi desesperación mientras respondía la débil pregunta de Ryuu-san. Tropezando una y otra vez con mis palabras, expliqué tan simple como pude que fuimos tragados por el Lambton, llevados a un Piso diferente, perseguidos por el mismo monstruo con el que luchamos antes, y por ahora habíamos escapado. Sus ojos brillaron de comprensión, tal vez porque los recuerdos del 27° Piso estaban volviendo a ella.

Me miro de reojo, claramente adivinando cuán mala era nuestra situación actual.


Lo más probable era que su asombrosa fuerza física se haya ido ahora, junto con el espíritu que envió escalofríos por mi columna vertebral.

Solo miro mi rostro con uno de mis ojos aplastado.


--¡Uuu …!


--¿¡Ryuu-san!?


Haciendo una mueca, llevo sus manos protectoramente a su cuerpo.


Estaba tan agotada y horriblemente herida como yo. Si tomaba en consideración su pierna derecha rota, incluso podría estar peor que yo. Enormes gotas de sudor cubrían su piel.

--¡Por favor, cúrate a ti misma! ¡Usa tu Magia en tu propio cuerpo…!


No tenía ningún Ítem conmigo. Los había perdido junto con la funda de mi pierna en la batalla contra el monstruo. Teniendo en cuenta eso, le rogué a Ryuu-san que usara su Magia de Curación.

--…


Tal vez todavía estaba aturdida, porque me seguía mirando con los ojos entreabiertos. Eventualmente separo sus labios muy lentamente.

--<Canto de un ahora… bosque distante… Canto nostálgico… de la vida…> Vacilante y con voz ronca, comenzó a Cantar.

Finalmente, como si escurriera sus últimas gotas de fuerza, coloco sus manos en mi rostro.


--<Noa… Heal.>


La mirada de sorpresa en mis ojos no pudo detener lo que sucedió después. Un brillo cálido como la luz del sol moteada filtrándose a través de las copas de los árboles envolvió mi rostro.

Le grité.

 


--¡¡No!! ¡No a mí! ¡Por favor, cúrate a ti misma! ¡Si no lo haces, vas a…!


Incluso mientras gritaba, las heridas en mi rostro se estaban cerrando y el dolor disminuía en mi ojo cerrado. El poder curativo se centraba en mi cuello, pero también fluyo hacia mis heridas y piel quemada. Mi nivel de energía incluso oscilaba ligeramente desde cero.

Habiendo visto mi ojo derecho abierto, Ryuu-san dejo caer sus manos como una marioneta cuyas cuerdas habían sido cortadas.

--¿¡Por qué me sanaste!?


--… No puedo… no puedo moverme por mi cuenta… soy inútil…


--… ¡…!


--Tambien, eso fue lo último de mi fuerza mental…


Luchando por respirar, Ryuu-san llevo sus manos a su pierna derecha rota.


--Entonces tiene sentido… curarte, dejarte vivir.


--¡Eso no tiene ningún sentido!


Le grite enojado a Ryuu-san, quien por alguna razón estaba sonriendo a pesar de nuestra situación. Odiaba la debilidad de esa sonrisa. Estaba enojado con ella por ser noble en un momento como este. No quería escuchar las palabras que formaban sus labios.

Probablemente tenía razón.


Estábamos heridos de pies a cabeza, completamente exhaustos y completamente solos. No nos quedaban fuerzas físicas o mentales, ni un solo Ítem. Estábamos ante la destrucción. Esa oscuridad llamada muerte estaba lista para tragarnos.

A cambio de salvar mi vida, estaba a punto de dejar ir algo más.


--Cranel-san… déjame…


Pero justo cuando estaba a punto de decir la palabra definitiva, escuchamos algo.


*Clack-clack-clack-clack*


Un sonido resonaba hacia nosotros.


Era un sonido seco, como una marioneta rota riendo bruscamente.


-- ——


-- ——


Ese sonido claramente era anormal.


No era una voz humana, pero tampoco era un ruido del Calabozo.

 


Mis ojos se sintieron atraídos hacia la oscuridad más allá del alcance de la fosforescencia, en la dirección opuesta al derrumbe.

Algo estaba ahí.


Algo acechaba en la oscuridad.


Una gota de sudor cayo de mi barbilla sobre el tenso rostro de Ryuu-san. Un momento después, lo que hizo el sonido apareció en silencio.

--¿Wha—?


En el instante en que lo vi, dudé de mis ojos. Una máscara blanca flotaba en la oscuridad.

Había dos cuernos retorcidos y dos agujeros negros flotando en el espacio. Parecia como—

¿La parca…?


Estaba pensando en el mensajero de la muerte de los cuentos de hadas—el esqueleto con una túnica negra y una hoz.

La muerte había venido por nosotros mientras sufríamos. Al menos, tuve esa ilusión por un segundo. Pero se escuchó ese sonido otra vez—*clack-clack-clack.*

La máscara rebotaba hacia arriba y hacia abajo como si estuviera cantando. Como un monstruo alegre de encontrar presas.

-- ——


Trague saliva Estaba equivocado. No era una máscara. Era una calavera.

No era la parca. Era un monstruo.

--¿¡…!?

Agarre la empuñadura de la Daga en mi cadera y la desenvaine.


Escudando a Ryuu-san, quien no podía moverse sola, me puse de pie y levanté la <Daga Hestia>.

 


El monstruo sacudió la máscara como si se estuviera riendo de mí.


× × ×

Era un primer encuentro digno de mención.


Mi primera batalla en los Pisos Profundos—y tal vez mi batalla final—era contra una oveja. Una Oveja Calavera, para ser exactos.

Era un monstruo mediano parecido a una oveja que aparecía en los Pisos Profundos, media alrededor de 140 centímetros de altura. Tanto su rostro con sus cuencas oculares vacías como el resto de su cuerpo estaban hechos de huesos, como su nombre indicaba.

Pertenecían a una familia más grande de monstruos esqueletos. A pesar de que no tenían carne, piel u órganos, un gran número de estos monstruos altamente inusuales lograban deambular por el 37° Piso.

Un ejemplo típico eran los Spartois. La apariencia de estos guerreros esqueleto era tan impactante que incluso los Aventureros de bajo Nivel que no podían pasar de los Pisos Intermedios sabían de ellos.

Este laberinto blanco lechoso tambien podría considerarse una guarida de muertos vivientes.


--¿¡…!?


Mientras desenterraba los hechos que había aprendido de Eina-san antes de partir en la expedición, fijé mis ojos en este monstruo que desafiaba las leyes de la naturaleza. La calavera parecia flotar delante de mí en el oscuro pasillo. En cuanto a lo que estaba debajo, no tenía ni idea. Eso era porque el resto de los huesos estaban cubiertos por piel.

Las Ovejas Calavera eran diferentes de otros monstruos esqueleto en que una piel larga y ancha llegaba hasta sus pies, así que solo se veían sus pesuñas. Esa piel estaba lo más lejos posible de estar limpia. Era oscura y estaba rasgada aquí y allá, así que parecia que estaba usando una túnica vieja y andrajosa. Tenía sentido que la confundiera con la parca.

Por lo que podía ver, solo una calavera flotaba misteriosamente en la oscuridad.



El monstruo dirigió sus cuencas vacías en mi dirección. De vez en cuando su cráneo traqueteaba, enviando su extraña melodía a través del Calabozo.

Estaba paralizado por la tensión, incapaz de decidir si esperar a que hiciera un movimiento o atacar primero yo mismo.

De repente, el misterioso ruido se detuvo.


El cráneo se acercó hasta que estaba justo delante de mis ojos.


--¿¡…!?

 


Tan pronto como escuché el sonido de los cascos golpeando el suelo, ya estaba sobre mí.


La razón era la piel cubriéndolo todo. No pude verlo pateando el suelo o preparándose para moverse, y eso causó mi error. Estaba dependiendo demasiado de la información visual, así que perdí las señales de su acercamiento rápido.

Debajo de los cuernos retorcidos, su mandíbula se abrió. No podía leer ninguna emoción en la máscara de hueso, pero los innumerables colmillos eran espantosos.

Saliendo de mi aturdimiento, abruptamente me incline hacia un lado.


--¡Whoa!


La Oveja Calavera salto por encima de mi cabeza, que toco el suelo. Con su ataque sorpresa terminando en fracaso, aterrizo con un estrepito. Salte y me lance hacia adelante para proteger a Ryuu-san, quien estaba tendida en el suelo.

Me preparaba para hacer un movimiento ofensivo cuando—


--¿Qué…? ¿¡Se ha ido!?


Mi enemigo había desaparecido sin dejar rastro.


Todo lo que podía ver era las secuelas aún humeantes del derrumbe y, más allá de eso, la profunda oscuridad.


¿Qué demonios…? ¿¡Se desvaneció!?


--¡Mal… la túnica de la Oveja Calavera…!


Desde su posición a mis pies, Ryuu-san gimió el nombre de un Botín. Salte un poco

Tenía razón. La piel de la Oveja Calavera no solo cubría su cuerpo. También la ayudaba a mezclarse con la oscuridad tan penetrante en este Piso, como un cazador humano con ropa de camuflaje. En otras palabras, las Ovejas Calavera podían ocultarse en la oscuridad.

Primero aterrorizaban a sus presas con el extraño sonido de sus huesos, luego se arrastraban silenciosamente y los devoraban. ¡Por eso los Aventureros las habían apodado “Ermitaños de la Muerte”!

¿¡Dónde está, dónde está…!? ¿¡De dónde vendrá!?


Gire mi cabeza de un lado a otro. Todo lo que veía era oscuridad. Mi enemigo debió haberse tapado el rostro con su capucha holgada, porque no podía ver nada. Mi confusión solo servía a su acecho perfectamente.

Los atronadores latidos de mi corazón interferían con mi sentido del oído, que era todo en lo que podía confiar, y también me quitaba la calma.

Justo cuando alcance la ansiedad máxima, Ryuu-san hablo de nuevo.


--¡Derecha…!

 


--¡…!


Escuche la capucha siendo jalada hacia atrás y huesos crujiendo. Evite su ataque por un pelo, pero fue un mal comienzo.

La Oveja Calavera rozó mi brazo derecho, y la corriente de aire que envió en mi dirección a rozarme hizo que mis quemaduras ardieran. Digo rozar, pero una parte significativa de mi brazo había sido arrancada. Con su túnica revoloteando, la Oveja Calavera ignoro mi estado boquiabierto y aterrizo sobre sus cuatro pezuñas.

--¡Oww…!


En el momento en que mire hacia atrás, sujetando mi antebrazo… desearía no haberlo hecho.


Los colmillos del monstruo estaban haciendo ruido de traqueteo mientras masticaban. Pedazos de mi carne robada colgaban de las articulaciones de su mandíbula y cuello, manchándolos de rojo.

No había duda de que sentí terror hacia este horrible monstruo—o, hacia el Calabozo mismo.


—¡…!


La Oveja Calavera no podía ocultar su furiosa sed de sangre. Sacudió su cuerpo varias veces, luego bajo la cabeza hasta rozar el suelo. Estaba agachada, y supongo que sus pezuñas estaban plantadas firmemente debajo de la túnica.

Mi instinto de Aventurero parpadeo en rojo.


Al siguiente instante, bultos se elevaron sobre su piel.


--¿¡Qué!?


Las protuberancias fueron causadas por huesos sobresaliendo. Proyectiles dirigidos a su presa perforando la inflada piel desde el interior.

Tres “lanzas de hueso” se precipitaron hacia mí. Eran picos—¡No, estacas!

No pude evadir por completo ese ataque de larga distancia que mi enemigo implemento alargando una parte de su esqueleto. Las estacas arrancaron carne de encima de mi hombro derecho y mi axila izquierda.

--¡Ouch!


Evite que me atravesaran como una brocheta, pero aun asi perdí el equilibrio, momento en el cual la Oveja Calavera se precipito hacia adelante como si tuviera la intención de acabar conmigo. Retrayendo sus huesos alargados, pateo el suelo y voló hacia mí. ¡Esos colmillos afilados y manchados de sangre estaban a punto de hundirse en mi cuello!

--¡Yaaaaaah!


¡…!

 


Justo antes de que mi carne fuera desgarrada, extendí mi brazo izquierdo. La Oveja Calavera se aferró a eso en su lugar, derribándome. Mi espalda golpeo contra el suelo.

--¡Cranel-san!


Los gritos de Ryuu-san nos rodearon al monstruo y a mí, mientras estábamos enredados. Me di cuenta de inmediato que estaba sorprendida.

Los colmillos de ese monstruo no estaban hundidos en mi carne. Hice que me mordiera el brazo izquierdo a propósito.

El brazo con la tela negra envolviéndolo.


La <Bufanda de Goliat>. Este equipo de protección era tan duro que incluso repelió las garras de ese monstruo en el 27° Piso. Los afilados colmillos se movían de arriba abajo, intentando sin éxito aplastar la bufanda. Por primera vez, sentí una emoción—perplejidad—proveniente del cráneo de la Oveja Calavera.

Gimiendo por el dolor que, no obstante, sentía en mi brazo izquierdo, lo golpee con mis cuatro extremidades para quitarme al monstruo.

Había estado luchando duro durante un par de segundos cuando la Oveja Calavera tembló y dejo de moverse.


Su estómago estaba expuesto debajo de la túnica. La <Daga Hestia> que sujetaba en mi mano derecha se había deslizado entre sus costillas y… aplastó la Piedra Mágica que brillaba mientras flotaba en la caverna hueca de su torso.

--*¡Huff… puff… huff…!*


Ignorando la pila de ceniza cayendo sobre mí, mire al techo, jadeando. Solo había sido una batalla.

Y estaba acabado.


Estos eran… los Pisos Profundos.


--… ¡…!


Esto era imposible. Horrible. No podía hacerlo.


Si me encontraba con otro monstruo en esta condición… Obedeciendo mis instintos, salí de la ceniza y recogí a Ryuu-san. Una vez más, la sostuve en mi hombro y partí.

¡Tenemos que alejarnos de aquí …!


Si no nos dábamos prisa, pronto llegarían otros monstruos atraídos por el sonido de la batalla.

 


Si me enfrentaba en batalla contra uno de ellos, no podría lograrlo. Toda la energía que había recuperado a través de la Magia de Curación de Ryuu-san se había ido. Teníamos que escapar a alguna parte y dejar pasar este agotamiento.

Corrí hacia adelante desesperadamente.


Sangre goteaba de las heridas frescas que recibí de la Oveja Calavera.


Había estado sangrando mucho desde nuestra batalla. Si no tenía cuidado, me marearía. Si no hubiera alcanzado el Lv. 4 y obtenido esta increíble Resistencia, ya sería un desastre inútil.

Pero con cada paso adelante, mi mente y cuerpo se reducían cruelmente.


Mi brazo izquierdo me estaba matando. Desearía poder cortarlo. La palabra “ruina” parpadeaba en mi cabeza, como para predecir mi próximo final.

Pero seguí adelante.


Para sobrevivir, seguí adelante.


Como una marioneta defectuosa, seguí avanzando.


--… Cranel-san… para…


Ryuu-san parecia no poder soportar que la cargara en mi atormentante procesión por más tiempo.


--Bájame en este instante y sigue solo.


--¡…!


Estaba actuando como si fuera un simple equipaje. Como si todo lo que hiciera fuera retrasarme.

Eso era lo que implicaba su susurro. Fruncí el ceño lo más profundo que pude.

--¡No quiero!


--Cranel-san …


--¡Nunca te abandonare!


Insistí en ello como un niño terco. Ryuu-san giro sus ojos doloridos hacia el suelo. Abandonarla no era una opción.

Si lo hiciera, dejaría de ser Bell Cranel.


¡Nunca más podría rescatar a nadie!


Grite las palabras que dictaban mis furiosas emociones:

 


--¿¡Crees que tengo oportunidad de sobrevivir solo en los Pisos Profundos!?


--…


--Toma esa batalla justo ahora. ¡Hubiera estado en grandes problemas sin ti!


La sangre se me subió a la cabeza. Las palabras no se detendrían, aunque un monstruo pudiera escucharme.


Pero al mismo tiempo, mis instintos parecían entender inconscientemente la situación. Para sobrevivir, tenía que convencerla de que su presencia era crucial. Así que seguí gritando a pesar de que usaba más de mi preciosa energía.

--¡Te necesito porque sabes sobre los Pisos Profundos! ¡Necesito tu experiencia! Mientras gritaba, me di cuenta de algo. Lo que acababa de decir tenía sentido.

Era cierto que tenía conocimiento de los Pisos Profundos que obtuve al estudiar con Eina-san. Pero había una gran brecha entre conocimiento y experiencia. En este momento, esa brecha determinaba la diferencia entre la vida y la muerte. La batalla contra la Oveja Calavera era prueba de ello.

Cualquier Aventurero sabia lo aterrador que era explorar un Piso nuevo por primera vez. No tenía un mapa que me guiara a través del terrible laberinto de los Pisos Profundos.

Para sobrevivir, debía tener una linterna para iluminar el camino, un Capitán para guiarme hacia adelante.


--… ¡…!


Los ojos de Ryuu-san estaban bien abiertos. Apretó los labios y no dijo una palabra.


Apuesto a que estaba sopesando las opciones—los méritos de liberarme de su peso contra los méritos de convertirse en el cerebro que me llevara hacia adelante.

Después de pasar un tiempo en angustia mental, hablo en voz baja.


--… Estaré atenta a los monstruos. Enfócate en hacernos avanzar…


--¡Ryuu-san…!


--Justo como dijiste… parece que todavía hay un uso para mí…


La luz había vuelto a los ojos azul cielo que estaban tan llenos de resignación. La sombra de la muerte se había levantado de su cuerpo destrozado. Sus pequeños labios formaron una sonrisa irónica, como si dijera, Bien, fue una decisión precipitada. Perdí la calma.

Por mi bien, se había rendido. No pude evitar gritar de alegría.


--Cranel-san… por favor dirígete a una habitación… un callejón sin salida, lo más pequeño posible…


--¿Una habitación…?


--Nos ocultaremos por un tiempo… Si dañamos las paredes… no nacerán nuevos monstruos… y podremos descansar un poco…

 


--… ¡…!


Esta Aventurera de Segunda Clase endurecida por la batalla dio órdenes precisas. Su sugerencia me sobresaltó, pero tenía razón. Si nos encerrábamos en una habitación, seriamos liberados de esta marcha hacia adelante que tenía el riesgo de morir en cualquier momento.

Ahora teníamos una dirección. Se había abierto un camino a seguir.


Siguiendo las órdenes de Ryuu-san sin ninguna duda, comencé a buscar pasillos estrechos.


… ¡Pero nuestra situación actual no ha mejorado…!


Todavía seriamos eliminados si nos encontraba un equipo de monstruos. Si uno se generaba desde ese muro frente a nosotros, se acabó. Este agotamiento era terco. Si dejaba que mi atención flaqueara, mis rodillas colapsarían debajo de mí.

Si llegábamos a una habitación, ¿Qué seguía? Incluso si descansábamos, ¿Entonces qué? ¿Había un camino de regreso desde los Pisos Profundos? ¿Una forma de volver a la superficie con vida?

Le di la espalda a esos oscuros susurros que carcomían mi corazón, tapé mis oídos y puse toda mi energía en escapar. Me concentre en poner las palabras de Ryuu-san en acción. Si no lo hacía, no podría moverme.

Con mi rostro iluminado por la débil fosforescencia, seguí avanzando a lo largo de la pared blanca lechosa. Ryuu-san hizo una mueca como si incluso la vibración de mi hombro la lastimara. Con nuestras respiraciones entrelazándose, deambulamos por el Calabozo.

--… ¿…?


Me pregunto cuánto tiempo había pasado. ¿Habían pasado solo unos minutos? De repente entrecerré mis ojos.

Había algo delante de nosotros a la izquierda.


Una tenue luz parpadeaba desde un pasillo estrecho.


Al principio, creí que un monstruo se movía de un lado a otro frente a la fuente de luz, bloqueándola. Pero en el momento en que me di cuenta de que el patrón era regular, mis ojos se abrieron.

¿Estaba… parpadeando?


--De ninguna manera… ¿Es una Lámpara de Piedra Mágica? Ese tipo de luz intermitente estaba fuera de lugar en el Calabozo.

Pero era familiar en la superficie. Mi incrédulo susurro se convirtió en certeza.


No había duda al respecto. Esta luz no era fosforescencia natural, era… ¡Hecha por el hombre!


--¡Ryuu-san, es una Lámpara de Piedra Mágica! ¡Aquí hay una persona, un Aventurero!


--… Sí, esa luz… es…

 


Ryuu-san respondió a mi grito delirante con un susurro sorprendido propio. ¡Los monstruos no usaban lámparas!

¡Debía haber un humano más adelante!


Con un poco de alegría, me apreté en el pasillo que se bifurcaba a mi izquierda. Me había olvidado por completo del dolor que atormentaba todo mi cuerpo. Mis pasos eran animados ahora.

Aventureros habían sido rescatados del borde de la destrucción por otros Aventureros más de una vez. La mayoría de las veces, luchaban juntos en caso de emergencia, incluso si no se llevan bien en la vida normal. Había escuchado sobre esas historias de moralidad proscrita, y ahora formaba parte de una de ellas.

¡Qué buena suerte!


¡Imagina encontrar a otro Aventurero en un lugar como este!


Si estaban aquí abajo en los Pisos Profundos, el equipo definitivamente debía ser de Primera Clase. ¿Podría ser la <Familia Loki>? ¿O tal vez la <Familia Freya>? ¡Eso sería genial! ¡Cualquiera sería genial!

¡Ahora seremos salvados! ¡Ahora seremos liberados!


¡Yo y tambien Ryuu-san!


--¡Hola! ¡Hola! ¡¡Por favor, ayúdennos!!


Reuní mi energía y grité hacia la luz parpadeante.


Dimos vuelta en la esquina. Solo un poco más. El parpadeo se volvió más brillante. Solo un segundo más ahora. Podía ver la entrada a la habitación. ¡Ese era mi objetivo!

La tensión abandonaba mi rostro. El alivio era interminable. Quizás para ocultar su alegría, Ryuu-san permaneció en silencio. Vi una forma humana más allá de la luz parpadeante y estiré mi mano sin vacilar.

--¡Por favor, ayuden—!


Entre en la habitación con una sonrisa en mi rostro. Esa sonrisa se rompió con un ruido audible.

Escuche a alguien tragar.


Tardíamente, me di cuenta de que había sido Ryuu-san. El tiempo se detuvo.

-- ——


Ciertamente, había personas aquí.


Personas rodeaban la parpadeante Lámpara de Piedra Mágica en el centro de la habitación. Definitivamente eran Aventureros. Podía decirlo por sus armas y equipo de protección.

 


Pero no podía decir de qué raza eran. Tampoco podía decir su edad o rasgos faciales. Después de todo, no tenían carne ni piel.

Sus delgados dedos eran blancos como estatuas de yeso. Su cabello rubio una vez hermoso era opaco.

El tenue pero distintivo olor a carne podrida flotaba en el aire.


Estos eran los cadáveres de Aventureros, convertidos en huesos blanqueados.


Uno se apoya contra la pared, con sus cuencas negro azabache vacías mirándonos. Otro, con una larga y acampanada falda de batalla, yacía en el suelo con su cabello esparcido. Otro estaba desplomado con las manos entrelazadas alrededor de una Daga que atravesaba la ropa roja y seca, como si el Aventurero la hubiera clavado en su propio pecho.

Ciertamente, había personas aquí.


O más bien, había cosas que alguna vez fueron personas.


Aquí se encontraba el trágico final de los Aventureros que sucumbían a los Pisos Profundos.


--…… ¿Huh?


Me tambalee en la habitación como si estuviera siendo arrastrado hacia adelante.


La parpadeante lámpara estaba casi rota. Como si hubiera estado aquí por meses. Los tres esqueletos silenciosos contaban la misma historia del paso del tiempo.

No había Aventurero que nos salvara. Por supuesto que no. ¿Cómo pensé que nos salvarían en primer lugar?

¿Qué esperaba de cadáveres que no podían responder mi llamada ni moverse para ayudarnos? ¿Pensé que tomarían mis manos y bailarían? La idea era tan ridícula que salieron lágrimas de mis ojos.

La expresión de Ryuu-san no había cambiado. Su boca permanecía cerrada, como si hubiera esperado esto. De repente, mis ojos se encontraron con las cuencas vacías del esqueleto apoyado contra la pared.

¡Bienvenido! ¡Únete a nosotros!


Mis oídos jugaban conmigo.


Este es el objetivo que deseabas alcanzar.


--……… Ah.


Por extraño que pareciera, esto era justo lo que estábamos buscando—una habitación con una sola entrada. Un callejón sin salida.

Sentí que el mundo se desmoronaba.


Acerqué a Ryuu-san y caí al suelo de rodillas.

 


--Eso es…


Escuche un sonido fatal que destruye el alma.


Había pasado tan poco tiempo desde que decidí intentar sobrevivir con Ryuu-san.


Un hilo de esperanza había sido colgado ante nuestros ojos, y luego arrancado cruelmente. Si este era el trabajo del Calabozo, entonces era un tramposo astuto y sucio.

Aplasto mi voluntad con perfección sin igual. Su risa burlona resonaba en mis oídos.

Este tambien será tu destino.


Justo como estos Aventureros, derrotados y abandonados por el destino.


--Cranel-san…


Ryuu-san sonaba abatida.


No podía responder. No tenía idea de qué tipo de horrible expresión había en mi rostro. Como para anunciar que su papel había llegado a su fin, la parpadeante Lámpara de Piedra Mágica se oscureció por última vez. La herramienta que nos había traído al lado de sus dueños había terminado su vida.

La oscuridad descendió sobre la habitación.


Por enésima vez, llegaba la oscuridad de la desesperación. Y entonces—

Como para llevarnos al borde de la muerte mientras nos hundíamos en la desesperación, comenzó el traqueteo.


-- ——


Sintiendo por un momento como si una guadaña me hubiera sujetado el cuello, me gire. En la oscuridad, más allá de la única entrada, flotaban tres Ovejas Calaveras.

Los monstruos habían seguido las huellas de sus presas.


Una vez más, el terror surgió en mi cerebro congelado. La oscuridad había expuesto mi arrinconado corazón.


*Clack-clack-clack, clack-clack-clack*


Estas parcas nos llamaban desde más allá de la oscuridad.


--… Ah… aahh…


Ryuu-san hizo una mueca y la atraje hacia mí tan fuerte como pude, temblando de miedo. Las máscaras flotando en la oscuridad se acercaban lentamente.

 


--Aléjense…


Exprimí un débil susurro de mi garganta. Una voz de rechazo, miedo y súplica.


--Aléjense…


Eran despiadadas. Aplastando mis oraciones brutalmente debajo de sus pezuñas. El rebaño de ovejas monstruo avanzaba desde la oscuridad.

El hilo de tensión se rompió.


--¡Aléjense!


En el momento en que me rendí a mi miedo explosivo y grite, las Ovejas Calavera patearon el suelo. Con una energía terrible, los tres esqueletos se prepararon para precipitarse a la habitación.

Levante mi mano derecha y la empuje hacia ellos.


--<¡¡Firebolt!!>


Concentre todo mi Poder Mental en la palabra.


Frenético por alejar a la muerte que se dirigía a nosotros, dispare cinco rayos de fuego.


Dos de los disparos fallaron sus objetivos y rompieron la pared del laberinto, mientras que los tres restantes explotaron violentamente en las Ovejas Calavera.

—“ “ “¿¡…!?” ” ”


Chillaron ante el golpe directo de mi <Magia de Lanzamiento Rápido>.


Mientras los rayos de fuego atravesaban sus túnicas oscuras y astillaba sus huesos, los monstruos rodaron angustiados por el suelo. Y luego huyeron, como si las chispas danzando salvajemente los hubieran asustado.

-- —Ah.


Al mismo tiempo, la última gota de fuerza se dreno de mi cuerpo.


Un Mente Cero. Era lo que sucedía cuando se usaba Magia en exceso. Mis reservas de fuerza mental finalmente habían tocado fondo.

Si bien había logrado no desmayarme, literalmente no podía mover un dedo.


Incapaz de saborear el alivio de haber ahuyentado la amenaza inmediata, una desesperación fatal me invadió.


--Cranel-san…


Alguien me estaba llamando.


¿Pero quién era? ¿Quién estaba a mi lado?

 


Esto era malo.


No podía escuchar. No podía pensar. No podía sentir.


¿Por qué estaba aquí?


¿Qué era lo que tenía que hacer?


--Cranel-san…


Estaba vagando por un laberinto. Un laberinto sin salida. Una maraña interminable enterrada en la oscuridad.


No podía distinguir el frente de atrás. La izquierda y la derecha ya no estaban claras. No podía comprender dónde estaba.

La sensación en mis manos y pies se desvanecía.


El sonido de mis breves respiraciones se volvía distante. La frontera entre la realidad y la ilusión desaparecía.

--Cranel-san—


Una oscuridad donde no penetraba la luz borraba mi existencia. La oscuridad destruida mi cuerpo y alma.

Estaba perdiendo la vista de mí mismo—


—*¡Slap!*


Se escuchó un sonido seco.


Me tomo un minuto darme cuenta de que provino de mi propia mejilla.


--Por favor cálmate.


Los latidos en mi mejilla derecha devolvieron mi conciencia desde la oscuridad. Mire hacia arriba aturdido.

Vi un par de ojos azul cielo.


Ella me estaba mirando de manera imponente.


--… ¿Ryuu… -san?


El sonido volvió. Las sensaciones volvieron. La realidad volvió. Su nombre volvió y lo llame.

Había abofeteado mi mejilla. Ahora asintió.


--Puede ser difícil, pero escucha. Primero, necesitas calmarte. Respira lentamente.

 


Sentí que la calidez se extendía desde la mano colocada en mi hombro. Obedecí sus instrucciones. Inhala, exhala.

Una vez más.


Mis pulmones, que habían estado hiperventilando, se relajaron. El aire frío fluyo hacia mi cerebro y lo calmo.

La niebla se despejaba constantemente.


--Cranel-san. Ya no tienes que estar deprimido.


Ryuu-san me había estado vigilando en silencio, eligiendo el momento adecuado para hablar.


--Puede que nos hayamos topado con los cadáveres de otros Aventureros, pero eso no cambia nuestra situación en lo más mínimo. Así que no hay necesidad de llorar.

Abrí los ojos de par en par ante sus palabras.


Habíamos estado en la peor situación posible desde el principio—en lo más profundo de las profundidades. Las cosas no habían mejorado, pero tampoco habían empeorado.

Por el contrario, habíamos encontrado el tipo de habitación que estábamos buscando. Habíamos hecho progreso. Ryuu-san me dijo muy claramente que no había absolutamente ninguna necesidad de perder la esperanza.

… Y tenía que admitir que tenía razón.


Pero cuestione su cordura, o más bien la fuerza de su voluntad.


¿Cómo podía enfrentar a esos Aventureros podridos y todavía estar tan tranquila?


--Cranel-san, tómate cinco minutos.


--¿Qué…?


--Por favor duerme por cinco minutos.


Ryuu-san corto mi sorprendida protesta y acerco sus manos extendidas ante mis ojos.


--E-Espera, ¿¡Qué estas—!?


--Te protegeré. Te estoy diciendo que tomes una siesta.


--… ¿¡…!?


--Tómate esos cinco minutos para restaurar tu fuerza tanto como sea posible. Estaba hablando muy claramente. Finalmente acepte su orden de descansar.

¿Pero qué quería decir con cinco minutos?

 


--Aquí en los Pisos Profundos, y especialmente en nuestra situación… cinco minutos es el límite. Más era imposible.

En este momento, teníamos que estar en alerta máxima por los monstruos. Descansar más de cinco minutos sería inaceptable.

Trague saliva ante el tono definitivo de Ryuu-san.


Me di cuenta de que lo que decía era una locura. ¿Cuánto podía recuperarme en cinco minutos? Sin importar cuán súper humanos fueran los Aventureros después de un <Aumento de Nivel>, ¿Cinco minutos podían significar algo?

Mientras luchaba por expresar mis dudas, Ryuu-san las respondió.


--Trabajar hacia la recuperación en cualquier lugar y en cualquier momento… este es el regalo del Aventurero.


--¡…!


Me sobresalte.


Sus palabras me recordaron las palabras que la persona que admiraba pronunció sobre las murallas de la ciudad.


“En el Calabozo, debes poder dormir en cualquier lugar, en cualquier momento.” “Es muy importante poder recuperar tu fuerza física rápidamente.”

Entonces… mi temple como Aventurero estaba siendo probado en este momento.


Admito que solo había creído la mitad de sus consejos hasta este punto, pero ahora me daba cuenta… tenía razón al cien por ciento. Las palabras de Aizu-san dieron en el blanco.

A pesar de mi renovada admiración por ella, por alguna razón tuve una visión de ella mirando a un lado con culpa. ¿Qué pasa con eso?

--Afortunadamente, tu Magia dañó la habitación. No es probable que se generen monstruos en los próximos cinco minutos.

Ryuu-san miro a su alrededor.


Los <Firebolt> que use para deshacerme de las Ovejas Calavera causaron algunos daños cerca de la entrada. Grandes rocas yacían en una pila cerca de la entrada, formando una barricada baja e improvisada. Esa era la única entrada o salida, así que suponiendo que el Calabozo priorizara la reparación en lugar de engendrar nuevos monstruos, era lo único que teníamos que proteger.

--¿Podrás restablecerte en mente y cuerpo en cinco minutos? Este es un punto de inflexión para ti—no, para nosotros.

Estábamos en una situación de vida o muerte para empezar. Cinco minutos podrían parecer una gota en el cubo, pero aparte de acumular estos descansos cortos, no había forma de que volvamos vivos.

 


Solo eran cinco minutos de descanso, pero eran cinco minutos.


Si lo interpretabas como el cielo o el infierno era una cuestión de perspectiva.


¿Qué perspectiva debería tomar? Honestamente no lo sabía. Lo que sí sabía era que sentía menos desesperación y tristeza que antes. Era gracias a Ryuu-san que incluso podía estar pensando en esto ahora. Cada una de sus palabras tenía mucho peso. Su valiente voz resonando en este reino de sufrimiento me daba valor. Me daba un pequeño atisbo de esperanza.

--…


--…


Todavía de rodillas, miré a Ryuu-san a los ojos y asentí. Debería confiar en ella.

Con lo último de mi energía, me dirigí a un lugar junto a la pared, evitando los cadáveres de los Aventureros mientras avanzaba. Con un ruido sordo, caí torpemente al suelo y me apoyé en la pared fría.

--Duerme primero. Descansaré después de que lo hagas.


--… Okay.


Aprovechando la amabilidad de sus palabras, me prepare para cerrar los ojos. Estaba a punto de dormir junto a los cadáveres de mis compañeros Aventureros. No estaba muy seguro de poder descansar en un lugar como este. Pero justo antes de cerrar los ojos, la tranquila mirada azul de Ryuu-san se encontró con la mía.

--Duerme bien…


Sus delicados labios sonrieron débilmente. Esa sonrisa me tranquilizo y pude dormir. Me deslice suavemente al mundo de los sueños.


× × ×

Cinco minutos… ¿Será eso suficiente?


En el instante en que Bell cerró los ojos, la sonrisa de Ryuu desapareció. El sudor empapaba su cuerpo. Cinco minutos.

Hablando con precisión, esa era la cantidad mínima de tiempo que Bell necesitaba para descansar. Según el diagnóstico de Ryuu, realmente estaba en el límite.

Era cierto que su Magia había dañado la habitación. Pero no lo suficiente. No había alcanzado un nivel que pudiera llamar “seguro”. Normalmente demolería paredes en las cuatro direcciones, pero con su pierna rota eso no era posible. Ella simplemente no tenía la fuerza.

La pregunta era, ¿Podrían quedarse quietos en una habitación en los Pisos Profundos durante cinco minutos sin ser atacados? Las probabilidades eran escasas.

 


Al ver que el Calabozo comenzaba a repararse, Ryuu-san encerró sus miedos en lo profundo de su corazón.


No debo hacer que se preocupe más de lo necesario… no después de lo que ha hecho para protegerme. Si no descansa, se romperá…

¿Por qué Ryuu le había mentido a Bell? Porque no tenía otra opción.


Con su fuerza mental completamente agotada, no podía moverse. Su fuerza física también se había agotado. Estaba a punto de perder su propio sentido de sí mismo cuando la horrible realidad lo invadió. El descanso— incluso uno pequeño—era esencial para que él tomara medidas después de esto. ¿Cómo podría haberle dicho que demoliera la habitación antes de dormir?

Ella solo tenía una opción—arriesgar sus vidas y descansar aquí.


Este es el primer punto de inflexión…


Si superaban a este, ¿Cuántos más los esperaban? Intentó sonreír burlonamente ante su incapacidad para responder esa pregunta, pero falló. Ni siquiera tenía el espacio mental o emocional para burlarse de sí misma.

Durante los siguientes cinco minutos, tendría que luchar sola.


Con su cuerpo maltratado, tenía que proteger al chico y luchar contra la extensa oscuridad del laberinto.


<Futaba> es mi única arma… puedo lanzar estas dos Espadas Cortas, lo que significa que puedo ahuyentar a dos monstruos… Después de eso, tendré que detenerlos con este cuerpo mío…

Sacó las dos Espadas Cortas de su cadera y las clavo en el suelo junto a ella. Quería poder lanzarlas en el instante en que un monstruo invasor apareciera en la penumbra más allá de la entrada.

Ya que su pierna derecha estaba rota y no podía moverse, rezó para no tener que usar esas armas.


Oooooo…


En algún lugar a lo lejos escucho un rugido de batalla. Un escalofrío sacudió sus hombros. Aunque sabía que no tenía sentido, oculto su respiración.

Miró a la oscuridad y rezó una y otra vez, No vengan. No aparezcan.


Cada vez que se movía en lo más mínimo, su pierna derecha gritaba de dolor y ella respiraba ruidosamente.


… ¿Realmente estoy tan ansiosa solo porque no estoy hablando con Cranel-san…?


La profunda oscuridad de los Pisos Profundos corroía el corazón de incluso esa temida Aventurera llamada

<Tempestad>.


Eso era lo que hacía que esta zona fuera tan agravante. Había infinitamente menos luz que en los Pisos Intermedios. La oscuridad se infiltraba en cada esquina. Y la oscuridad ponía a las personas extremadamente ansiosas. Destruía sus personalidades y desestabilizaba la información. Todo eso era doblemente cierto cuando se estaba acorralado—exactamente como Bell y Ryuu. También adormecía todo sentido del tiempo.

Los trescientos segundos parecían interminables.

 


¿Cuántos ya habían pasado?


¿Cuántos aún tenía que esperar?


Le preguntó al reloj interno que había desarrollado en las expediciones. Se mordió el labio ante su respuesta. Muchos. Demasiados. No habían pasado ni treinta segundos.

Sabía que sus ojos estaban vacíos.


Luchaba incluso para controlar su respiración irregular para que no interfiriera con el descanso de Bell. El misterioso silencio que se extendió lentamente por la habitación la hizo imaginar cosas horribles.

¿No había grietas a punto de extenderse a través de la pared en la que se apoyaba?


¿Un monstruo no estaba a punto de pronunciar su grito de recién nacido y luego arrancarle la cabeza?


¿Y qué hay de ese pasillo más allá de la entrada? ¿No había una manada de monstruos dirigiéndose en su dirección en este mismo momento?

Ryuu se clavó las uñas en el antebrazo mientras luchaba contra esas ilusiones.


--…


Miró tímidamente a un lado para no tener que seguir enfrentando la oscuridad, enfrentando la realidad. Bell estaba durmiendo. Su barbilla descansaba sobre su pecho, asi que no podía ver sus ojos. Parecía haber tomado su último aliento. Pero no, estaba vivo. Definitivamente estaba vivo.

Había seguido obedientemente sus instrucciones y tomo una breve siesta.


Estaba perdiendo el control… pero eso es de esperarse en esta situación.


Ryuu no creía que Bell fuera lamentable por ponerse frenético. Por el contrario, se mantenía cuerdo notablemente bien dada su situación extrema. Estaba en los Pisos Profundos por primera vez, y comenzando desde la desesperación para arrancar. No había forma de abrirse paso y no había esperanza. Además, estaba sin energía mental y física. La voluntad de cualquiera vacilaría en esas circunstancias. Ni siquiera sería sorprendente para un Aventurero ordinario romperse y quitarse la vida.

Ryuu miró rápidamente el esqueleto con la daga en su pecho.


--… Realmente se ha vuelto más fuerte… Susurró.

Sintió la necesidad de tocar su sangriento y polvoriento cabello blanco. Quería peinar suavemente sus dedos a través de él. Pero no podía. No tenía el espacio para hacer eso.

En cambio, lo elogió sinceramente y con profunda emoción. Al mismo tiempo, su conciencia le dolía. Después de que terminara de descansar, tendría que darle una orden severa y obligarlo a obedecer.

Tendría que obligarlo a cometer un acto de atrevida barbarie.

 


Tendría que hacerlo para salvarlo.


--Solo tú debes ser salvado…


Los Aventureros podridos fueron los únicos que la escucharon susurrar. Bell se había equivocado.

Ryuu no había rechazado la muerte. Había elegido el auto-sacrificio.

Usaría su propia vida para salvar la suya. Esa era la resolución que apoyaba a Ryuu.

Si solo pudiéramos escapar de los Pisos Profundos… todavía habrá dificultades, pero él podría superarlas por sí mismo… Sí, como pensé, debemos apuntar al pasaje de conexión al 36° Piso…

Pensó en lo que le tomaría regresar con vida de este Calabozo.


Los Pisos Inferiores eran diferentes de los Pisos Profundos. Todavía estaría en la terrible posición de no tener Ítems, pero al menos sus posibilidades de sobrevivir mejorarían enormemente.

Si tan solo pudieran escapar de esa guarida de demonios—


—Se los ruego, Alise y todas. No me importa lo que me pase. Seguiré sus pasos para pagar mis pecados. Pero por favor, salven a este chico…

Ryuu miró hacia abajo mientras les rezaba a sus compañeras fallecidas.


Solo ante las visiones en su memoria expuso a su yo débil que también existía dentro de su yo fuerte y noble. Cerró los ojos como una chica débil.

Mientras lo hacía, un rugido vino desde la entrada.


Levantó la cabeza bruscamente. Tres máscaras de hueso colgaban en la penumbra.


Nuevas Ovejas Calavera. Los ermitaños que festejaban con la muerte habían vuelto a aparecer. La realidad le recordó que aferrarse a sus compañeras difuntas no serviría de nada.

Ryuu se mordió el labio y agarró las Espadas Cortas que sobresalían del suelo.


Tres al mismo tiempo—


No era posible. No podía manejar a los tres. Uno entraría en la habitación. Con un ruido dolorido, apuntó hacia las Ovejas Calavera y arrojó las espadas.

Una dio en el blanco. Un momento después, la segunda cuchilla atravesó su objetivo. Dos de los monstruos cayeron al suelo.

 


Pero eso fue todo.


El tercer monstruo corrió hacia ella y estaba a punto de entrar en la habitación—cuando una Daga blanca floreció de su cabeza.

¡¡…!!


Una brillante Daga blanco había sido arrojada a las ovejas. El lanzador estaba justo al lado de Ryuu. Bell había abierto los ojos y arrojó a <Hakugen>.

Los huesos sin vida colapsaron con un estrepito.


Mientras Ryuu miraba sorprendida, Bell bajó su brazo derecho, que había usado para lanzar la Daga.


--… Ryuu-san.


Sus delgadas orejas temblaron ante sus susurradas palabras.


--Han pasado cinco minutos.


El significado de sus palabras simples solo se asimilo después de un momento.


Parecía que el cuerpo de Bell inconscientemente había llevado la cuenta del tiempo, incluso cuando estaba dormido. Sin duda, también vigilaba su entorno. La capacidad de vigilar mientras dormía era de hecho una habilidad de Aventurero, pero Ryuu se sorprendió al ver que Bell lo había dominado.

O tal vez su maestro lo había entrenado en esa técnica.


--… Lamento no haber cumplido adecuadamente mi función. No estaba concentrada.


--No, está bien.


Bell sonrió torpemente ante la mansa disculpa de Ryuu. Aunque todavía podía ver rastros de agotamiento en su rostro, se veía completamente diferente de cinco minutos antes. Su voz también era mucho más fuerte.

Supuso que la niebla se había despejado de su mente. Cinco minutos no fueron suficientes para hacer mucho por su fuerza física o mental, pero, aun así, fue significativo.

--Por favor, toma tu turno y duerme ahora, Ryuu-san.


--… Muy bien, si insistes.


Habían sobrevivido a sus cinco minutos. Un gran peso fue levantado de Ryuu.


El agotamiento la abrumó de repente. Sus párpados se volvieron pesados como el plomo. Ella también estaba en su límite.

--Cranel-san… por favor destruye esos muros para que no se generen monstruos.


--Entendido.

 


Con eso, apoyó su peso contra la pared. Una profunda somnolencia la rodeaba como una cuna. No se resistió. Su mente se quedó en blanco.

Lyon, Lyon.


Escuchó una voz familiar.


Escuchó las voces de su <Familia>.


Cayó en el mundo de los sueños como por invitación suya.


× × ×

-- —Lyon, ¿Estás escuchando? Ryuu levantó la vista sobresaltada.

Una linda chica con cabello rojo liso y ojos verdes estaba parada frente a ella, con el ceño fruncido.


--¡Tienes agallas para soñar despierta cuando tu Capitana te está hablando! La chica pelirroja hablaba enérgicamente y golpeaba con el dedo en el aire. Ryuu la miró atentamente antes de finalmente abrir la boca.

--Lo siento, Alise. No estaba concentrada. Se disculpó arrepentida.

No cuestionó el hecho de que la chica pelirroja estaba parada frente a ella.


--¡Bien, siempre y cuando te des cuenta de lo que hiciste! Dijo la chica, sonriendo alegremente.

Oh. Esto es un sueño.


Ryuu lo supo de inmediato.


La prueba era que su cuerpo no hacia lo que quería. Sus labios decían palabras que no estaban relacionadas con su voluntad, como si simplemente estuvieran volviendo sobre un viejo recuerdo.

El sueño estaba reproduciendo un día de hace cinco años.


Estaba ubicado en un lugar que era muy importante para ella, en un momento en que la <Familia> que tanto amaba todavía estaba viva.

--¿Cuándo se volvió tan dormilona nuestra noble dama Elfa? Y tambien estando parada… ¡Tales habilidades están mucho más allá de mí!

--… Kaguya, no tengo sueño. Y deja de hablar así. Es extremadamente irritante.

 


--Deja de burlarte de ella, Kaguya. Incluso los Aventureros más fuertes no pueden evitar actuar de esa manera en esa época del mes. ¡Es una chica, después de todo!

--Lyra, eso es vulgar. De todos modos… ¡N-N-No es esa época del mes!


Ryuu estaba hablando con una humana con cabello negro y una Hobbit con cabello color durazno. Su expresión era agria y su voz elevada. Si Bell o sus amigos que solo conocían a la Ryuu de hoy hubieran visto su rostro en ese momento, seguramente se habrían sorprendido.

Era joven y su expresión era extremadamente vulnerable. Solo dejaba que sus amigas vieran su lado inflexible y juvenil. Estaba llena de cosas que la Ryuu de hoy había perdido.

--¡Oh, entonces estás en tu período, Lyon! Lo siento, no me di cuenta. Pero cuando estás en el Calabozo no puedes gemir así. ¡Intenta aguantar lo mejor que puedas!

--¡No la tomes en serio también, Alise!


Ryuu finalmente explotó contra Alise, quien no solo le guiñó un ojo descaradamente, sino que también volvió a meter el dedo en el aire. Los miembros femeninos de su <Familia> se rieron a carcajadas mientras la Elfa se sonrojaba hasta las puntas de las orejas.

<Familia Astrea>.


Dirigida por la Diosa Astrea, el símbolo de la <Familia> era una espada de la justicia y un par de alas.


Durante los días oscuros cuando <Evilus> se extendió por Orario, la <Familia Astrea> luchó junto a la <Familia Loki> y la <Familia Ganesha> para preservar la paz en la ciudad. Los once miembros eran mujeres, y todas eran guerreras de carácter fuerte, valientes y heroicas que inspiraban miedo. Los Aventureros masculinos huían descalzos de los miembros de este pequeño grupo de élite.

--Muy bien señoritas, reúnase. Hablemos de justicia. La batalla contra <Evilus> está llegando a su punto culminante. ¡Es hora de que revivamos nuestro entusiasmo inicial por la lucha!

Entre todos los miembros brillantes de esa <Familia>, Alise Lovell brillaba más. Ella era su Capitana y amiga de Ryuu, la que la había invitado a unirse a la <Familia>. Su cabello, que llevaba atado en una cola de caballo que se ajustaba perfectamente a su personalidad alegre, era del color del ocaso. Descrito amablemente, sus palabras y acciones eran sinceras y directas; descrito cruelmente, eran presuntuosas e irreflexivas. La primera vez que Ryuu la conoció, había irrumpido hacia ella con confianza, yendo tan lejos como para decir: “¿Te llamas Ryuu? ¡Eso es difícil de decir! ¡Voy a llamarte Lyon de ahora en adelante!”. Debía agradecerle el hecho de que todas en la <Familia>, aparte de su Diosa principal, Astrea, la llamaran así.

Pero Ryuu respetaba a Alise.


Siempre estaba enfocada en el futuro, era imparcialmente amable con todos y más honesta que cualquier otra persona que conocía.

En verdad, Alise fue la primera amiga de Ryuu.

 


--¿Se supone que debemos hablar de justicia? No estoy segura de qué decir…


--La definición más fácil sería que la justicia es hacer el bien sin compensación…


--¿Pero no es hacer el bien sin un objetivo lo mismo que auto-satisfacción?


--Si tienes una meta, entonces se vuelve calculadora. Eso está lejos de la verdadera justicia.


--En última instancia, la justicia es solo una herramienta conveniente. Es un arma utilizada para lograr un objetivo, o una bandera incolora utilizada para justificar palabras y acciones violentas.

--Espera, retráctate de eso. La espada y las alas de la justicia con las que nos comprometimos no son nada de eso.

--¡Uh-oh, aquí viene Ryuu la teórica!


A instancias de Alise, todas las miembros de la <Familia> se habían reunido en una habitación de su sede para discutir. El apasionado debate comenzaba a crear un ambiente explosivo. Alise miró a su alrededor y asintió generosamente.

-- —De acuerdo, terminemos la discusión sobre este tema. ¡Incluso los Dioses no pueden dar una respuesta perfecta a esa pregunta, así que no podremos hacerlo, sin importar cuánto lo intentemos! ¡Sí, es imposible!

Alise era exactamente tan despreocupada e irresponsable como la situación lo requería.


Las miembros de su <Familia> la miraron con irritación cuando puso fin al tema que ella misma había iniciado.


--Cualquiera puede hablar una y otra vez sobre justicia. ¡En lugar de buscar la justicia “real” entre la constelación interminable de posibles definiciones, golpeemos a los villanos que actúan bajo la bandera de la falsa justicia!

--“ “ “ “ “ “¡…!” ” ” ” ”


--Cuando desaparezca el mal de la falsedad, nacerá la armonía y el orden. ¡Las personas estarán muy felices!

¡Estoy bastante segura de que eso es lo que la justicia significa para nosotras como miembros de la <Familia Astrea>!

A veces, decía las cosas más sorprendentes de una manera indiferente.


--La justicia no es algo para llevar sobre nuestros hombros. Es algo que nos aplastará algún día. No es algo de lo que jactarse. ¡Eso es como presionar la mala voluntad en las personas!

--Alie…


--¡La justicia es algo para ocultar!


Los miembros de su <Familia> la miraron, la tensión desapareció de sus hombros y alzaron las cejas como para decir, ¡Ahí va otra vez! Al igual que su Diosa principal, Astrea, Alise era más popular y confiable que nadie en la <Familia>.

--¡Una vez más, se han postrado ante mi sabiduría, ya veo! Hehe, soy buena, ¿No es así?

 


También tenía una tendencia a decir cosas innecesarias. Esta vez, las miradas dirigidas a ella mientras ponía una mano sobre su pecho y cerraba con orgullo lo ojos eran frías.

¡Ah, extraño esos días!


Ese era el pensamiento en la mente de Ryuu mientras veía esa escena desarrollarse. Todo lo que buscaba estaba allí.

Si pudiera regresar, lo haría.


--¡Muy bien, vamos al tema principal! He aprendido del Gremio que se ha detectado actividad de <Evilus> en los Pisos Inferiores.

En el momento en que Ryuu escuchó esas palabras, su mente se enfrió.


--Por <Evilus>… ¿Te refieres a la <Familia Rudra>?


--Si. Durante esa batalla de pesadilla en el 27° Piso el año pasado, las <Familias> del lado del Gremio sufrieron graves daños, pero <Evilus> fue golpeado aún más. Lo más probable es que ahora solo puedan tomar medidas en esa zona.

--La estrategia en ese momento fue imperiosa, gracias a que la <Familia Loki> lideró el contraataque. Realmente depende de la valentía de nuestra <Familia>.

La mente de Ryuu se estremeció al recordar esa conversación entre Alise y las demás. Era el día antes de que eso sucediera.

La víspera de la calamidad.


En ese momento, no tenía idea de lo que les esperaba. Pero la Ryuu del presente lo sabía todo.

--Nosotras, la <Familia Astrea>, investigaremos los Pisos Inferiores. Es bueno si encontramos algo, mejor si podemos detener los planes de nuestro enemigo, y fantástico si podemos capturar a la <Familia Rudra>.

No, no.


Jura y los otros en la <Familia Rudra> habían difundido esa información intencionalmente. Los miembros del Gremio con vínculos con su facción lo habían filtrado. Como resultado, la <Familia Astrea> se dirigiría al Calabozo y se enfrentaría a la calamidad.

--¿No hueles una trampa? Como la pesadilla en el 27° Piso…


--Incluso si ese es el caso, nuestra única opción es ir. Iremos para que una tragedia como esa no ocurra por segunda vez.

Alise sacudió la cabeza mientras respondía a las palabras de su compañera Hobbit.

 


Ryuu había respetado su mirada directa llena de orgullosa justicia, pero ahora reflejaba el destino predeterminado que la hacía tan desesperada.

¡Alise, no es bueno!


Sin importar qué tan fuerte gritara, sus palabras no fueron escuchadas.


Sin importar cuán desesperadamente las llamara desde su cuerpo inmovilizado, el sueño procedía de acuerdo con el guion de su memoria, llevando a Alise y a las demás a la desesperación.

--Nos iremos después de la reunión. Preparen sus cosas.


¡No es bueno!


¡Alto, Kaguya y Lyra!


¡Todas ustedes—no deben ir!


Gritó en vano. Alise se dio la vuelta y salió de la habitación.


Los otros miembros de la <Familia> la siguieron, y la Ryuu de su sueño las acompañó. Solo quedaba la conciencia actual de Ryuu.

Esperen.


Poco a poco, su sede se derritió y se llenó de luz blanca.


Todo lo que quedaba era la imagen de sus espaldas alejándose de ella. Continuaron adelante sin mirar atrás.

Más allá de la luz, a la orilla lejana de la luz. Dejaron atrás a Ryuu como una pintura en la pared. Esperen.

Kaguya, Lyra, Noin, Neze.


Asta, Lyana, Celty, Iska, Maryu.


Llamó sus nombres en vano. Todas caminaban más y más lejos. Solo dejaron a Ryuu atrás.

Sin darse cuenta de lo que estaba haciendo, Ryuu extendió su mano desesperadamente hacia la espalda de la chica pelirroja.

Alise.

 


Podía ver la figura más allá de la luz, pero no se giró hacia ella.


× × ×

--Alise…


Un susurro suave escapo de sus labios. No pude evitar escuchar.

Estábamos en la habitación con los cadáveres de nuestros compañeros Aventureros.


Tal como lo había indicado Ryuu-san, dañé las paredes en las cuatro direcciones. Las apuñalé, rasgué y desgarré una y otra vez con la <Daga Hestia>. Esto definitivamente evitaría que aparecieran monstruos. También recuperé las Espadas Cortas de Ryuu-san y <Hakugen>.

Escuché su palabra susurrada cuando terminé todo eso y me senté a su lado. Mire su rostro, con la boca cerrada.

Se veía triste mientras conocía a esa persona en su sueño.


--…


Moví mis ojos a la escena frente a mí.


Escuché y sentí algo. Cuando miré la entrada, vi una máscara de hueso.


Las Ovejas Calavera estaban de vuelta buscando nuestras vidas. O tal vez una manada de ellos deambula por ahí.

Solo había uno… en cuyo caso…


--… Si viene por aquí, le dispararé. Levante mi brazo derecho y lo extendí.

Reuniendo la poca energía mental que me dio mi descanso, concentre el Poder Mágico en mi mano derecha.


De ninguna manera le haría saber que estaba cansado. Me quedé sentado, pero hice todo lo posible para poner un frente fuerte.

La Oveja Calavera me miro con sus cuencas vacías mientras le apuntaba con mi “arma”, luego desapareció en la oscuridad como si se retirara. Probablemente se sintió amenazada por mi Magia.

Si estuviéramos en los Pisos Superiores o Intermedios, estoy seguro de que cualquier monstruo habría cargado sin pensarlo. Tenía que darles a estos monstruos de los Pisos Profundos un poco de respeto por su inteligencia. Eran muy problemáticos para luchar, pero parecia que también eran buenos tácticos.

Solté un largo suspiro y miré a Ryuu-san.

 


… No creo haberla visto nunca tan indefensa…


Sus ojos estaban cerrados. Su cuerpo estaba maltratado. Tal vez debido a nuestras circunstancias, su rostro ensangrentado y polvoriento tenía una belleza efímera. Parecia un hada herida durmiendo junto a un manantial bajo la luz de la luna. Tenía que cuidarla. Por eso estaba tan cerca.

Sus cálidos hombros, tan cerca que los tocaría si me moviera, aunque fuera un poco… me parecían dulces. Maldiciendo las circunstancias, no pude evitarlo.

Esos hombros estrechos habían luchado mucho tiempo.


Ensangrentada y temida, <Tempestad> se había lanzado a las más tormentosas de las batallas.


--Alise…


Susurro el mismo nombre otra vez. La llamaba como una niña pequeña. Pensar que una guerrera tan galante y feroz también podría ser tan débil. Ni siquiera estaba seguro de cuál era la verdadera Ryuu-san.

Yo… solo quería protegerla.


Quería proteger a esta chica que nunca me mostraría intencionalmente su debilidad. Sentí que ese deseo me devolvía la fuerza.

--… Alise… espera…


Habían pasado cinco minutos.


Pero la dejaré descansar un poco más. Estoy seguro de que estará bien.

La dejare dormir y continuare mi vigilancia.


La dejare dormir para que pueda seguir hablando un poco más con los habitantes de sus sueños.


× × ×

No mucho después, Ryuu-san abrió los ojos.


La misma Elfa galante estaba de vuelta. No dije nada sobre lo que vi.


Probablemente estaba un poco menos cansada, como yo. Parte del color había vuelto a su rostro. Ahora era tiempo de actuar.

--<Por favor trae la misericordia de la curación a aquellos que te buscan.>—<Noa Heal.>

 


Una cálida luz se derramo de las manos de Ryuu-san y rodeo su pierna derecha. Aunque no podía decir que había vuelto a la normalidad, la pierna con las empuñaduras de sus espadas atadas como una férula se curó. Ella la miro descontenta.

Ahora que nuestra fuerza mental había regresado un poco, usamos rápidamente la Magia de Curación de Ryuu- san. Me las había arreglado para convencerla de que la usara en si misma negándome rotundamente a dejar que me curara. Por lo menos, tenía que arreglar esa pierna rota. Era demasiado agotador apoyarla mientras corría.

Eso fue lo que le dije, y finalmente cedió.


Su insistencia en ponerme en primer lugar durante tanto tiempo me recordó lo testaruda que era. De todos modos, moverse rápido seguiría siendo difícil, pero al menos ahora podía caminar sola.

--Primero haremos un balance de nuestra situación.


--Muy bien.


Mire a Ryuu-san a los ojos. Ambos estábamos arrodillados. Manteníamos vigilada la entrada para observar a los monstruos mientras hablábamos en voz baja.

--No estoy segura en qué parte del 37° Piso estamos actualmente. Ambos estamos heridos y cansados. Estamos en una situación extremadamente desesperada.

En otras palabras, era desconocido lo que podría pasar. Asentí seriamente.


No hacía falta decir que no saber en qué parte del Calabozo te encontrabas podría ser fatal. Básicamente, deambular sin saber si se iba hacia adelante o hacia atrás era un atajo a la muerte.

El hecho de que hubiésemos descansado no cambiaba nuestra horrible situación. Todavía estábamos demasiado débiles para luchar contra los monstruos de los Pisos Profundos. Si pudiera, me bañaría en Elixires y luego me sumergiría en la cama.

--Tampoco tenemos mucho en cuanto a tratamiento. Todo lo que podemos hacer es cuidar de nosotros mismos junto con mi Magia.

Acabábamos de usar su Magia en su pierna, asi que no podíamos volver a usarla por un tiempo. Lo que me recuerda—me di por vencido en curar mi brazo izquierdo destrozado. Cuando estábamos hablando sobre si curar su pierna o mi brazo, ella arrancó la bufanda que estaba envuelta alrededor y jadeó. Desde el codo hacia abajo, era un desastre de carne y hueso tan destrozado que ni siquiera yo quería mirarlo.

Pero aún podía moverlo. Lo que significaba que estaría bien.


Por supuesto, todavía dolía tanto que quería morir, y este sudor repugnante no se detenía. Cuando volvamos a la superficie, podría tener que obtener un brazo prostético.

… No estaba sonriendo.


--También nos falta el equipo adecuado. Para decirlo sin rodeos, no tenemos ni cerca de lo que se necesita para explorar los Pisos Profundos. Y nos faltan Ítems.

 


Toque la bolsa en mi cadera, que escapó del ácido estomacal del Lambton, mientras Ryuu-san continuaba su evaluación pesimista. Para las armas, teníamos a <Hakugen>, la <Daga Hestia> y las dos Espadas Cortas de Ryuu-san. Además de la <Bufanda de Goliat>, aunque dudaba que hiciera mucho más que servir como protector y como vendaje sustituto para mi brazo izquierdo.

Mi equipo de protección había sido destrozado por las garras del monstruo y luego derretido por el ácido del Lambton. Ya casi no existía. Estábamos tan mal equipados que me maree.

Ryuu-san continúo.


--En cuanto a la ayuda externa… será mejor no contar con eso. Incluso si tu <Familia> puede seguir nuestros pasos, será imposible para ellos llegar a los Pisos Profundos.

Saltamos del 27° Piso al 37°. Ese tipo de irregularidad no se podía esperar de ningún Aventurero. Mi única esperanza débil residía en Mari, quien presenció parte de nuestra batalla. Pero incluso si lograba ponerse en contacto con Lili y los otros Aventureros, ¿Cuánto tiempo le tomaría a un grupo de rescate alcanzar los Pisos Profundos?

¿Días? ¿Una semana?


En cuanto a la posibilidad de toparnos con otros Aventureros que exploraban los Pisos Profundos… sería mejor que tambien nos olvidáramos de eso. Ese tipo de idea demasiado optimista no era una verdadera esperanza— solo era un veneno que destruía el espíritu.

Le eché un vistazo a los Aventureros convertidos en huesos blanqueados y sentí una resolución que se asemejaba a la resignación.

Espero que Lili y los demás estén bien…


De repente pensé en mis amigos. Ya que se quedaron en el 25° Piso, probablemente no quedaron involucrados en la masacre de ese horrible monstruo.

Por el momento, corte ese brote de ansiedad que crecía a medida que pensaba en ello. Si no salíamos vivos de aquí primero, no sería capaz de verificar el bienestar de nadie.

--Basado en nuestras circunstancias actuales… nuestra mejor opción es dirigirnos al pasaje de conexión al 36º Piso.

Después de exponer todas las cosas de las que teníamos que preocuparnos, Ryuu-san continuo con nuestro plan para seguir adelante.

--¿Te refieres a escapar a los Pisos Inferiores? Pero incluso si llegamos allí…


--Lo sé. Nuestra seguridad no está garantizada. Tambien nos veremos obligados a atravesar esos Pisos.


La primer Zona Segura en los Pisos Profundos estaba en el 39º Piso. Esa era una distancia de dos Pisos desde aquí.

 


No hacía falta decir que cuanto más abajo vas en el Calabozo, más grandes eran los Pisos. El 37° Piso era lo suficientemente grande como para contener todo Orario. En lugar de bajar dos Pisos, tomaría mucha menos energía volver a los Pisos Inferiores. No podíamos utilizar la marcha forzada para dirigirnos a una Zona Segura en un Piso inferior, como nuestra estrategia de último recurso en los Pisos Intermedios. Para empezar, ese plan se basaba en la estructura del laberinto que se asemejaba a un canal vertical.

--Sin embargo, tendremos una mejor oportunidad de sobrevivir que si nos mantenemos en los Pisos Profundos. En los Pisos Inferiores, hay bayas y frutas que podemos comer… <Cultivos del Calabozo>. Es una opción mucho mejor en términos de comida y agua.

Tenía sentido. Asentí para indicar mi comprensión.


Por lo menos, no tendríamos que preocuparnos por la nutrición. Además, los monstruos deberían ser menos feroces y menos numerosos. Comparados con los Pisos Profundos, los Pisos Inferiores eran realmente fáciles.

--De aquí en adelante, nuestra fortaleza mental es nuestra línea de vida. Obviamente, debemos evitar luchar contra los monstruos tanto como sea posible, y usar la Magia principalmente para protegernos a nosotros mismos.

Incluso si usábamos su Magia de Curación cuando recuperara su fuerza mental, necesitábamos acumular nuestra energía y mantener nuestras cartas cerca. El uso imprudente de Magia o Habilidades estaba prohibido.

Eso es, si los Pisos Profundos nos permitían ser tan conservadores.


--Por ahora, necesitamos recolectar los Ítems y equipos necesarios para avanzar por los Pisos Profundos. También agua, si podíamos.

Con eso, Ryuu-san termino su discurso.


No tenía ningún argumento. Quiero decir, ¿Qué opción teníamos?


Ahora, ¿Cómo obtendríamos esos bienes esenciales? Estaba a punto de preguntarle eso cuando note algo. Toda expresión había desaparecido del rostro de Ryuu-san.

--¿Ryuu-san?


Sus labios se abrieron y luego se cerraron.


Vi vacilación y conflicto interno en su rostro frío.


Pareció dudar por un segundo antes de hablar. Como si estuviera a punto de tocar un tabú. Aparto sus ojos azules de los míos.

--… ¿…?


Estaba mirando los cadáveres.


Por alguna razón, tuve un mal presentimiento sobre esto.

 


Por alguna razón, mi cabello se erizo. Finalmente, abrió la boca.

--Vamos a despojar a los muertos de su equipo. Sus palabras perforaron mis oídos.

--… ¿Qué?


No entendí lo que acababa de decir. Sus palabras no tenían sentido. Cuando hice una mueca idiota, se repitió.

--… Despojaremos el equipo de los cadáveres y lo usaremos.


Su voz baja parecia estar hablando tanto para mí como para ella misma. Tan pronto como entendí lo que estaba diciendo, grité en protesta.

--¡¡E-Espera un segundo!! ¿¡Te refieres a saquear a los muertos…!? Profanación de los muertos.

Normalmente, existía una regla tácita entre los Aventureros de que, si se encontraba un cuerpo, debía llevarse a la Superficie. Violar esa regla para robar a los cadáveres era el peor tipo de barbarie.

Robar tumbas, profanación de cadáveres, bandidaje… frases detestables nadaban en mi cabeza. Eventualmente estalle en sudor. Mis globos oculares estaban fijos en su lugar de forma antinatural. Mi lengua se secó al instante. Cuando trate de expresarle a Ryuu-san esa sensacion indescriptible, me interrumpió sin piedad.

--Perdieron ante el Calabozo, y los usaremos. Son nuestros predecesores en la muerte, y les rogaremos una salida… No estamos en condiciones de elegir nuestros métodos.

Su oscura determinación resonó a través del Calabozo. Trague saliva.

Hablaba en serio sobre esto.


--… Yo lo haré con la mujer. Tú hazlo con los hombres. Se levantó.

Arrastrando su pierna derecha, camino hacia la mujer con la falda larga y acampanada, se arrodillo y realmente comenzó a despojarla.

--¿¡…!?


Desgarro sin piedad la falda ya hecha jirones, corto el cinturón con su espada y hurgo en la bolsa roja. Como si el esqueleto estuviera llorando, un pedazo de su brazo cayo del puño de la manga, y el cabello rubio dorado se extendió por el suelo.

 


¡Por favor detente!


¡No quiero verte así!


No exprese los gritos de mi corazón.


Mis ojos se posaron en el rostro de Ryuu-san, sus grandes ojos se movían con inquietud, y me di cuenta.


No había forma de que no estuviera dudando. No había forma de que no estuviera tratando de evitar esto. No, Ryuu-san se sentía aún más culpable que yo. Estaba vomitando sangre invisible.

No podría haber un acto más repugnante para un Elfo honrado que la profanación de los muertos. Estaba aplastando su orgullo bajo sus pies y poniéndose una máscara de crueldad para humillar a los muertos.

Lo estaba haciendo para sobrevivir. ¿Lo estaba haciendo para ella misma—o por mí?


¿Para cumplir con su deber como líder?


Mientras observaba a Ryuu-san despojar tranquilamente de sus posesiones al cadáver, no pude contener mis confusas emociones. Entrecerré los ojos y apreté los puños, como si estuviera a punto de llorar.

--¡¡…!!


Reprendí a mis piernas inútiles y rápidamente me precipite hacia los Aventureros convertidos en esqueletos. Mis ojos se encontraron con las cuencas negras del cadáver apoyado contra la pared. Los cubrí por un momento. Coloque mis manos sobre su armadura y la quite sin dudar.

Eso fue suficiente para hacer que el mundo vacilara ante mis ojos.


Mi respiración era irregular. Mi cabeza estaba nadando. Algo caliente estaba subiendo desde mi estómago hacia mi garganta.

No, no vomites. Esta era una situación de supervivencia. Perder fluidos corporales solo me acercaría más a la muerte. Presioné mis manos sobre mi boca y forcé a bajar al fluido ardiente.

La escena ante mí se volvió borrosa. No, las lágrimas tampoco eran buenas. No podía desperdiciar una gota de agua.

Es por eso. Es por eso. Es por eso que aprieto los dientes y profano a los muertos.


Lo siento. Perdónenme. No puedo morir todavía. Mientras quitaba el equipo de los Aventureros, repetí esas palabras llorosas una y otra vez en mi corazón. Sujete mi brazo cuando se estremeció como si estuviera electrificado por el toque de los huesos blancos y delgados, y robe la espada y el equipo de protección.

Esto era lo que significaba ser un Aventurero. También esto.

Cuando eres empujado a la frontera de la vida y la muerte, despojas a los cadáveres.

 


Sabía que este trabajo no era todo rosas y galantería. Pensé que ya lo entendía. Pero tal vez una parte de mí todavía era ingenua.

Endurecer mi resolución en este punto… es solo sofisma…


Pero, de todos modos—quería vivir.


Prometo compensar sus vidas robadas apoderándome de la vida yo mismo.


Repetí desesperadamente esas palabras incómodas a los cadáveres, pero los huesos no decían nada en respuesta. Aun así, la espada que les había robado me dijo que, si era un Aventurero, debía superar esto.

Eso, al menos, era lo que parecia decir su brillo brusco en la oscuridad.


× × ×

--*¡Huff, puff…!*


Jadeando con ambas manos plantadas en el suelo, mire hacia arriba.


Esparcidas frente a mí estaban las posesiones dejadas por los Aventureros—es decir, sus equipos e Ítems.


Había una Espada Larga con la cuchilla mellada, un Báculo roto, varias Dagas, una pieza de armadura lateral, un Bolígrafo Mágico, varias pociones descoloridas, un pan mohoso y algunas otras cosas pequeñas. Había bastante, pero un Item en particular llamo nuestra atención.

--Un mapa del Piso parcialmente completado…


El cadáver apoyado contra la pared había estado sujetando el resistente rollo de tela en su mano.


La X en una esquina probablemente representaba su base, es decir, esta habitación. A partir de ahí, una línea roja trazaba un complicado laberinto.

Se había completado un área bastante grande. Cuando miré el mapa, pude ver que una y otra vez se toparon con callejones sin salida, pero continuaron con su mapeo, a pesar del desaliento que debieron haber sentido.

Estaba seguro de que ellos también quedaron varados en este lugar, vagando en busca de una salida. Y en medio de ese objetivo, su fuerza se agotó.

--No puedo imaginar su amarga decepción… pero este mapa será de gran ayuda para nosotros.


Asentí con firmeza ante las palabras que Ryuu-san murmuro mientras miraba el mapa extendido en el suelo. Debiamos continuar donde terminaba su línea y continuar mapeando este Piso.

Debiamos trazar la línea que nos llevaría a casa.


--… Ryuu-san, ¿Te resulta familiar la información de este mapa…?

 


--No… el 37° Piso es demasiado grande. No lo he cubierto todo. Al menos, no recuerdo un laberinto con esta forma.

Tenía la esperanza de que al menos pudiera ubicar nuestra ubicación actual dentro del Piso en general, pero como era de esperar, el panorama no era brillante. Aun asi…

--He estado en los Pisos Profundos muchas veces. Así que recuerdo la ruta principal.


--Eso significa…


--Si. Si podemos llegar a la ruta principal… puedo llevarnos al pasaje de conexión. Ryuu-san me miro y vi un destello de luz en sus ojos.

Era extremadamente pequeño, pero vi un poco de esperanza.


--Sobre estas posesiones… llevemos todo lo que podamos. No sabemos lo que necesitaremos.


--Entendido…


Aparte la vista del mapa y mire el montón de equipos e Ítems.


Reparé la mochila rota con un cordón y comencé a llenarla. Incluso puse los Ítems que parecían demasiado deteriorados para usar, como la cantimplora abollada y llena de hollín y los viales vacíos. Ryuu-san cambio su ropa hecha jirones por la ropa de batalla rasgada de la Aventurera. No pude evitar sonrojarme y mirar hacia otro lado, aunque difícilmente fuera el momento de pensar en ese tipo de cosas.

Miré sus posesiones una vez más… y me di cuenta de que todavía quedaba algo de comida, a pesar del moho y la podredumbre. Teniendo en cuenta eso, era difícil creer que el hambre o la sed fueran las causas directas de sus muertes. Pero, aunque quedaban muchas pociones, no veía ningún antídoto. No me imagino que un equipo de exploración descuidaría traerlos… ¿Eso significaba que los habían usado todos? ¿La causa de sus muertes podría ser una anormalidad en su condición provocada por veneno?

Parecia plausible. Después de quedar varados por cualquier razón, probablemente hicieron de esta habitación su base mientras buscaban una salida. Pero antes de que pudieran, un monstruo los envenenó. Se las arreglaron para esconderse aquí, pero no pudieron tratar el veneno con los Ítems que les quedaban…

Cuando un compañero murió y luego otro, tal vez el Aventurero restante se volvió loco por la oscuridad de los Pisos Profundos y se quitó la vida.

No pude evitar mirar el esqueleto que hasta hace un momento tenía una Daga sobresaliendo de su pecho.


--… Cranel-san.


Pareciendo haber notado algo, Ryuu-san le dio vuelta el mapa y me lo entrego.


La tela era originalmente el Emblema de una <Familia>, muy probablemente una bandera. Sin papel para crear un mapa, se habían visto obligados a dibujar en el orgulloso símbolo de su <Familia>. Pero estaba demasiado dañado para distinguir a qué <Familia> pertenecía.

Sin embargo, en una esquina, había algunas letras rojas escritas en Koine.

 


--“Mis más profundas dis… re… honorable… lo sien… Ma… Madre… incapaz de regresar”.


Leí sus últimas palabras, algunas de las cuales habían sido borradas por la suciedad. Mientras imaginábamos los últimos días de este equipo de tres, tanto Ryuu-san como yo sentimos el mismo pesar.

--…


--…


Justo antes de salir de la habitación vestidos con su equipo de protección y armas, Ryuu-san y yo nos paramos frente a los tres Aventureros y cerramos los ojos. Los habíamos colocado en el centro de la habitación con las manos cruzadas sobre sus pechos. Nos disculpamos en silencio por lo que les habíamos hecho y ofrecimos una oración.

La cual solo duro unos segundos.


Este era el Calabozo, la guarida de los monstruos. No podíamos permitirnos demorarnos en la reflexión sentimental.

Salimos de la habitación con una última palabra de despedida y gratitud a estos Aventureros sin nombre.







Capitulo 10 – Palacio del Demonio Blanco


El Palacio del Demonio Blanco.


Así era llamado el 37º Piso. Las paredes eran de un extraño blanco lechoso y la escala del laberinto era infinitamente más grande que los Pisos en los que había estado antes. Todos los pasillos y habitaciones eran enormes, fácilmente de diez metros en la mayoría de los lugares. Los techos tampoco eran broma, aunque no podía ver qué tan altos eran gracias a la oscuridad.

Las Paredes Anillo eran especialmente distintivas.


En el centro del Piso había una escalera que conducía al siguiente Piso, y cinco anillos que se asemejaban a los enormes muros de un castillo la rodeaban como para proteger el trono imperial de la escalera. Este diseño no existía en ningún otro Piso. Los Aventureros debían atravesar los intrincados laberintos entre las paredes, o subir y bajar innumerables veces mientras se dirigían a la escalera central.

No estaba exagerando cuando dije que todo Orario podría encajar aquí.


Muchas partes del Piso aún estaban inexploradas y sin asignar, y se decía que si te perdías aquí nunca saldrías. Eso describía perfectamente nuestra situación actual. Teníamos que salir de este increíblemente grande Palacio del Demonio Blanco.

Debiamos escapar de este laberinto del horror.


¡¡SHAAAAAAAAAAAAAA!!


Un robusto brazo cubierto de escamas azules oscilo una espada.


El guerrero lagarto rugió amenazadoramente mientras esquivaba por poco su poderoso ataque, el cual me corto varios cabellos blancos de la cabeza y me había dejado empapado en sudor frío.

Hombre Lagarto de Elite.


Como su nombre lo indicaba, el monstruo era una versión de rango superior de los Hombres Lagarto que aparecían en el <Laberinto de Arboles Colosales>. Sus habilidades estaban en un nivel totalmente diferente. Sus escamas eran azules en lugar de rojas, y tan duras como una armadura, sin dejar ninguna vulnerabilidad ofensiva o defensiva en absoluto. Sus manos manejaban hábilmente el <Arsenal del Calabozo>—dos Hachas hechas de una piedra blanca lechosa que se asemejaba a un hueso. Aunque su nivel de amenaza variaba de un individuo a otro, el Gremio los calificaba entre Lv. 3 y Lv. 4. Se especializaban en combate cuerpo a cuerpo.

¡GRUO!


¡JAAAA!


El campo de batalla era una habitación cuadrada. Me enfrentaba a dos enemigos.


Ya que todavía no podía moverse con total libertad, Ryuu-san se vio obligada a arrodillarse detrás de mí como retaguardia, esperando al margen de la batalla. Enfrenté a ambos Hombres Lagarto a la vez, protegiéndola al mismo tiempo.

 


Podía sentir el potencial de mis enemigos visceralmente, pero tenía cuidado de no dejarme llevar y realizar un contraataque innecesario. Tomando una postura de lado, sostenía la Espada Larga en mi mano derecha y gradualmente me movía hacia atrás, tolerando los ataques de los Hombres Lagarto tan estoicamente como podía. Sentía los ojos azul cielo de Ryuu-san observándome desde detrás. Centre mi atención en los movimientos de mis enemigos, ahorrando mi fuerza.

Ryuu-san había impuesto una condición en mi avance a través de los Pisos Profundos.


Debía priorizar la conservación de la energía por encima de todo. Era esencial que evitara movimientos derrochadores y, siempre que fuera posible, matara a los monstruos con un solo golpe.

En otras palabras, un solo golpe letal.


¡Tenía que apuntar a la Piedra Mágica en el pecho del monstruo!


--¡¡Yaa!!


En el instante en que uno de los Hombres Lagarto se cansó de esperar y levanto su Hacha de piedra por encima de su cabeza, hice la transición desde la posición defensiva y desaté un ataque relámpago.

¡¡Lanzándome hacia adelante sobre mi pie izquierdo, empujé mi brazo derecho hacia adelante como una flecha!!


¿¡GAA!?


La espada del Aventurero muerto perforo el centro del pecho sin vigilancia del monstruo. Sentí que la cuchilla golpeaba algo duro—la Piedra Mágica.

Con los ojos saltones, el Hombre Lagarto se convulsiono y luego se desmorono en un montón de cenizas.


--¡Haaaaaa!


Ataque al otro monstruo, confundido ahora que había quedado solo. Ansioso por no dejar pasar la oportunidad, empujé la espada hacia adelante inmediatamente. La punta atravesó el pecho de mi enemigo, pero—

--¿¡…!?


Gu… ¡GAaa!


Aunque sangre salió a borbotones por su boca, el monstruo no se convirtió en cenizas. En cambio, sus ojos se inyectaron en sangre amenazadoramente.

No había podido romper su Piedra Mágica. ¡Había fallado mi objetivo!


Mi ansiedad era en parte culpable, pero más que eso, mi falta de habilidad. La Espada Larga había quedado atorada entre dos escamas, y no podía sacarla de la carne del monstruo. La perdí mientras Hombre Lagarto de Elite se agitaba. Espantosamente, se precipito hacia mí aún atravesado por la espada.

Girando a mitad de camino, balanceo su masiva cola hacia mí desde la izquierda.


La bloquee con la <Bufanda de Goliat>, que todavía estaba envuelta alrededor de mi brazo izquierdo.

 


Un segundo después, un shock adormecedor reverbero desde mi brazo hasta mi cerebro.


Mi brazo izquierdo se había convertido en mi talón de Aquiles. Aunque bloqueé el ataque del monstruo, el dolor fue tan extremo que me inmovilizo, dejándome completamente abierto. Y un monstruo de los Pisos Profundos no solo pasaría por alto esa oportunidad.

Rugió con furia y levanto su Hacha de piedra.


--Oh, no, no lo harás.


Un momento antes de que el Hombre Lagarto me partiera la cabeza, una Daga voladora lo apuñaló en el ojo derecho.

¿¡GUGAAAAA!?


--¡…!


El apoyo había venido de Ryuu-san.


Boquiabierto por la sorpresa, mi próximo movimiento fue completamente por reflejo. Desenvaine a <Hakugen> de mi cadera, me gire hacia el Hombre Lagarto de Elite retorciéndose y me lance sobre él.

¿¡…!?


La brillante cuchilla blanca perforo su pecho.


Apuñalado por una espada y una Daga, el Hombre Lagarto de Elite finalmente murió. La Daga y la Espada Larga cayeron al suelo mientras se convertía en cenizas.

--¡Cranel-san, vienen más!


--¿¡…!?


Ni siquiera tenía tiempo para tomar un respiro.


Muchos pasos se acercaban a nosotros desde el fondo del pasillo. Había demasiados. ¡Si luchamos aquí, estaremos rodeados!

Hice una mueca y me limpié el sudor, obligando a mi mente a cambiar del modo de batalla para escapar. Levante la Espada Larga y la Daga del suelo y le pase la última a Ryuu-san. No podíamos permitirnos desperdiciar ningún arma. Acercándome a ella, puse su brazo sobre mi hombro y salimos rápidamente de la habitación.


× × ×

Después de salir de la habitación donde yacían los cadáveres de los Aventureros, solo fuimos capaces de luchar con éxito contra los monstruos por un corto tiempo. Usamos el mapa para evitar callejones sin salida y nos dirigimos hacia un pasillo más grande, pero nuestra primera batalla levanto el telón sobre interminables oleadas de monstruos enojados.

 


Ya que el 37º Piso era tan grande, el número total de monstruos—es decir, el número absoluto que podían aparecer aquí—era extraordinario. Incluso los intervalos de nacimiento eran cortos, lo que no le daba tiempo a los Aventureros para descansar. La única gracia salvadora era el hecho de que los monstruos se extendían en el laberinto demasiado grande, pero si se tenía la mala suerte de encontrarse con un grupo de ellos, se terminaba en la situación en la que estábamos ahora.

“ “ “ “ “¡OOOOOOO!” ” ” ” ”


--¡…!


Estábamos siendo perseguidos por Hombres Lagarto de Elite, Ovejas Calavera y muchos otros monstruos. Una batalla convocaba a la siguiente. Un grito de batalla invitaba a otro. Si una batalla duraba más de unos pocos segundos, los monstruos de los Pisos Profundos la detectaban con sus agudos sentidos y se reunían alrededor de la presa.

Ryuu-san me dijo que evitara luchar tanto como pudiera… ¡Pero era imposible!


Ya habíamos luchado catorce batallas. Dejé de contar a cuántos monstruos nos habíamos enfrentamos después de los treinta.

¿Esto era lo habitual en los Pisos Profundos?


¡Esto debía ser una broma!


—¡OOOOO!


Un Loup Garou empuñando una espada de piedra corrió a traves de mi campo de visión.


Era un monstruo de tamaño mediano cuyo pequeño cuerpo media de 120 a 130 centímetros. Casi lo confundí con un Kobold a primera vista, pero tenía la cabeza de un lobo en lugar de la de un perro. Comparado con los monstruos de bajo nivel en los Pisos Superiores, era mucho más vigoroso y capaz de ataques violentos fuera de escala con su pequeño cuerpo.

Si los Beastman en la superficie se encontraban con este monstruo tipo Hombre Lobo, lo golpeaban hasta convertirlo en una pulpa. Eso se debía a que habían causado más que suficientes tragedias al invadir la superficie. La mayoría de las veces cuando un pueblo era saqueado en una noche de luna llena, se debía a una manada de estos Loup Garou. Incluso yo solía temblar ante las historias de estos monstruos cuando era un niño.

¡Los Hombres Lobo en particular detestaban a estos monstruos lobo guerrero como si fueran víboras!


¡AOOOOO!


¡WOOOOF!


--¿¡…!?

 


Uno pateo la pared y me ataco desde arriba, mientras que otro se arrastró por el suelo para atacarme los pies. Blandiendo espadas de piedra blanca lechosa que parecían cuchillos, ambos lobos atacaron salvajemente al mismo tiempo. Chispas volaron desde la Espada Larga que oscile sobre mi cabeza incluso cuando mi muslo izquierdo era ligeramente rasgado. De repente quede a la defensiva gracias a su extrema agilidad, que era sobresaliente incluso comparada con otros monstruos de los Pisos Profundos. Asestar un solo golpe mortal en sus pechos estaba fuera de discusión.

Feroz combate cuerpo a cuerpo.


Esa era otra razón por la cual el 37º Piso era llamado “palacio”.


Además de los no-muertos, el lugar estaba lleno de monstruos guerreros.


Desde Hombres Lagarto de Elite hasta Loup Garou y Spartois, todos ellos eran especialistas en combate cuerpo a cuerpo que aportaban fuerza bruta, agilidad y dominio del <Arsenal del Calabozo> a sus batallas. Sumergirían en un baño de sangre incluso a los Aventureros que se destacaban en habilidades y tácticas.

Eran verdaderos guardianes del palacio.


¡Y este es el tipo de lugar en el que Aizu-san y los miembros de su <Familia> pasan su tiempo…!


Eran rápidos y fuertes.


Mucho más rápidos y más fuertes que cualquier monstruo en los Pisos Inferiores.


No era que no pudiera vencerlos uno por uno. Su arma más grande eran sus números.


Se necesitaban al menos tres golpes para matar a uno—uno para defenderse del ataque, otro para desequilibrarlos y un tercero para apuñalar su pecho. Solo entonces finalmente derribe a un monstruo. Y una vez que eso termino, otros tres estaban aplastando el cadáver del último para atacarme.

Esto era imposible—¡No podía matarlos a todos!


--¡Cranel-san, por aquí!


Quizás sintiendo que había alcanzado mi límite, Ryuu-san me gritó con urgencia.


Tan pronto como lo hizo, una Daga paso a traves de una de las orejas del Loup Garou y le atravesó el cráneo. Aprovechando el momento, me gire con toda mi fuerza. Goteando sudor mientras la espada de piedra de un Hombre Lagarto rozaba mi espalda, corrí al lado de Ryuu-san.

¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOooo!


Naturalmente, manadas de monstruos también nos persiguieron.


Nunca podríamos escapar por completo. Seriamos aplastados. ¿Qué demonios podría tener Ryuu-san en mente?


Ella estaba al final del pasillo mientras me retiraba lastimosamente hacia ella. Ahora dio vuelta en la esquina y se ocultó.

--No tenemos otra opción… voy a usar esto.

 


Ryuu-san susurro.


La mire inquisitivamente.


Extendió una mano hasta su cadera y sacó una piedra roja brillante de su bolsa. Me di cuenta con un sobresalto de que había visto una de esas antes.

--Cranel-san, dispara por favor.


—¡Un <Kaenseki>!


En el momento en que asomo la cabeza por la esquina y arrojo la piedra a los monstruos que se acercaban, reflexivamente extendí mi mano derecha.

--<¡Firebolt!>


Cuando libere el rayo de fuego, Ryuu-san regreso a la esquina y me jalo hacia atrás con su delgado brazo—es decir, su brazo de Lv. 4.

Encendido por el rayo de fuego, el <Kaenseki> desencadeno una tremenda explosión.


“ “ “ “ “ “¿¡~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~!?” ” ” ” ” ”


Las ondas de choque y la corriente de aire nos alcanzaron alrededor de la esquina, ahogando los gritos de los monstruos.

Cuando las olas de calor finalmente retrocedieron, mire tímidamente a la vuelta de la esquina y lo vi, más allá del humo elevándose… había un pasillo agrietado lleno de cadáveres de monstruos muertos por la explosión.

--… Ryuu-san, acabas de usar…


--Sí, un <Kaenseki> que le confisqué a ese Enano.


Temblando por el hedor de la carne quemada, nerviosamente mire a Ryuu. Ella frunció el ceño. Estábamos hablando del incidente en el 27º Piso cuando me reuní por primera vez con ella.

Ryuu-san le estaba robando algo al Enano vencido, quien era compañero del Domador llamado Jura. Ahora me di cuenta de que debió haber sido uno de los <Kaenseki>, que habían usado para destruir el Piso.

--Nunca esperé que el <Kaenseki> que robé de los cómplices de Jura nos salvaría…


Mientras observaba esa terrible ironía, Ryuu-san por una vez no pudo ocultar su odio. Aunque dijo que no tenía otra opción, tuve la sensación de que sus sentimientos eran complicados.

En cualquier caso… la explosión pareció haber detenido la marea de monstruos. Lo más probable es que había eliminado a cualquiera que estuviera cerca de nosotros. El pasillo había quedado repentinamente tranquilo.

--… ¿Cuántos <Kaenseki> te quedan?


--Cinco.

 


En otras palabras, solo teníamos cinco lanzamientos más desde puntos estrechos… No se me ocurría nada que decir. En parte, estaba en silencio por impotencia.

--Cranel-san, necesito un poco de tiempo. Hare el mapeo.


--Okay…


--Por favor, haz guardia.


Ryuu-san miro con cautela a su alrededor, luego se sentó en medio del pasillo destrozado y saco el mapa. Sumergiendo el Bolígrafo Mágico—un Item Mágico llamado Pluma de Sangre que permitía el uso de sangre en lugar de tinta—en una de sus heridas, retomo el mapeo donde el mapa había quedado interrumpido. Como resultado de entrar en tantas batallas, nos habíamos alejado mucho de la parte del laberinto que anotaron los Aventureros fallecidos. La mano de Ryuu-san nunca se detenía, como si la compleja ruta que habíamos tomado estuviera impresa en su mente.

--¿Incluso puedes hacer mapas…?


--Simples. No soy tan buena como los Ladrones y cartógrafos especializados. Nunca podría lograr lo que hacía esta Elfa de Segunda Clase con tanta facilidad.

… Había estado dependiendo de ella.


Lejos de protegerla, había estado dejando que me rescatara desde el principio. Honestamente, ni siquiera podía imaginar dónde estaría si ella no estuviera a mi lado.

Mientras la veía dibujar la línea roja con perfecta precisión, caí al suelo con un ruido sordo.


No podía ocultarlo. Esta serie de batallas había agotado por completo cualquier energía que había recuperado.

¿Cómo superaría los Pisos Profundos de esta forma…?


--Cranel-san, sigues haciendo cosas innecesarias. Intenta ser más eficiente.


--…


Ryuu-san todavía estaba trabajando en el mapa. Ni siquiera levanto la cabeza mientras me daba ese frio consejo. Mi rostro se calentó instantáneamente—por vergüenza y arrepentimiento.

--¡Lo sé, lo sé! ¡Pero no puedo!


Me olvide de nuestro entorno y grite mi respuesta.


--¡Toda la situación es imposible! ¡Los monstruos son tan fuertes y rápidos! ¡Cuanto más me enojo menos puedo pelear!

Cubrí la mitad de mi rostro con mi mano derecha, ahogándome en la irritación y desesperación. Ryuu-san levanto la mirada en silencio.

--Si las cosas siguen así…

 


¡No podré protegerme ni a Ryuu-san…!


--… Lo siento.


Termine mi diatriba con una lamentable disculpa susurrada. Luego me desplomé en el suelo y gemí. Mientras miraba al suelo con el ceño fruncido… Ryuu-san finalmente hablo.

--Cranel-san. No estás actuando como un Aventurero.


Su voz no había cambiado en absoluto, pero sus palabras estaban totalmente fuera de lugar.


--¿Huh…?


--Estás haciendo un buen trabajo. Desde tu perspectiva, este es un mundo completamente desconocido. Es natural que estés confundido y seas incapaz de desempeñarte bien. Incluso si ahora eres Lv. 4, eso sigue siendo cierto bajo la superficie.

--… ¡…!


--Si fueras un Aventurero normal, estarías gritando que estoy siendo absurda en este momento.


No me estaba culpando, y no sonaba desesperada. Simplemente me dijo con voz tranquila lo que estaba pensando.

--Eres demasiado duro contigo mismo. A eso me refería cuando dije que no estás actuando como un Aventurero.


--Ah…


--Si ganas un poco más de confianza… serás un Aventurero mucho más fuerte.


Sonrió débilmente. No pude quitar los ojos de su rostro, que era claramente visible incluso en la oscuridad. Dejo el Bolígrafo Mágico, dudo por un momento, y luego apretó mi meñique.

--Observa bien a tus enemigos y evalúalos. Los monstruos de los Pisos Profundos son muy inteligentes. Lo más probable es que ejecuten tácticas mucho más avanzadas que los monstruos que has encontrado anteriormente.

--… Okay.


--Tu brazo derecho tiende a flotar cuando te pones nervioso. Relaja tu hombro y apunta a la Piedra Mágica.


--… Okay.


--Confía más en mí en la retaguardia. Ahora mismo, soy tu compañera.


--… ¡Okay!


Rodear el meñique de alguien con el dedo índice y el pulgar debe tener un significado entre los Elfos. Ahora me sentía tranquilo, como si la marea hubiera retrocedido. Las palabras de Ryuu-san penetraron directamente en mi cerebro. La calidez de sus dedos despejo la bruma de mi corazón.

--¿Recuerdas lo que te dije aparte de apuntar a la Piedra Mágica?

 


--… ¿Usar el terreno?


Ella asintió y me miro directamente a los ojos.


--Ahora lucharemos de nuevo y quiero que recuerdes todo lo que te acabo de decir. Puedes hacerlo.


Incluso en nuestra terrible situación, las palabras de Ryuu-san eran como magia. Me abrieron los ojos a muchas cosas. Me hicieron recordar muchas cosas.

Necesitaba volver a ser consciente de mí mismo.


Puede que haya cambiado cuando conocí a los Xenos y cuando perdí contra mi mayor rival, pero eso no significaba que fuera un Aventurero de pleno derecho. Por mucho que hubiera crecido, por mucho que mi

<Estado> hubiera aumentado, solo había estado haciendo esto durante cinco meses. Todavía era un novato. Había mucho que aún no podía hacer.

Todavía era totalmente inmaduro.


Pero, por otra parte, eso significaba que podía volverme más fuerte. Incluso a partir de ahora. No había limite.

Esta mujer es realmente increíble…


Fue lo mismo cuando nos encontramos con los Aventureros muertos. Elimino mi ansiedad y me guio hacia adelante.

Estaba decidido a ser más fuerte para poder proteger a esta guía mía de los Pisos Profundos.


--… Eres como mi maestra, ¿Verdad?


Antes de darme cuenta, dije las palabras en mi mente.


Por supuesto, estaba aprendiendo de Aizu-san, cuyo estilo de combate se parecia al mío, según cierta Aventurera de Primera Clase. Aun así, no pude evitar sonreír ante la relación que podría haber existido.

--… Eso podría haber sido una posibilidad. Ryuu-san abrió mucho los ojos y me sonrío.

Nuestra situación seguía siendo tan horrible como siempre. Sin embargo, podíamos sonreírnos el uno al otro.


--Cranel-san, volvamos a movernos.


Después de un momento, Ryuu-san cambio de marcha y puso su habitual expresión estoica.


Asentí con la cabeza. Mis dudas se habían despejado, pero no podría vencer a los monstruos en mi actual estado de agotamiento. Mirando a su alrededor con cautela, Ryuu-san guardo el mapa y saco algo más—un vial con un líquido púrpura chirriante revoloteando en su interior.

--Bebe esto.

 


--…


Era una de las pociones de época indeterminada que obtuvimos de los Aventureros muertos. Sude mientras la solemne Ryuu-san me tendía el líquido extrañamente descolorido.

¿Realmente tenía que beber esto?


--Este no es momento para exigir perfección. Bebe.


Hablo secamente, como si hubiera leído mi mente. Sonaba como una maestra estricta y seria que nunca cambiaba las reglas…

--No importa si está echado a perder.


--Ryuu-san…


--Todavía funcionará… creo.


--¿¡Ryuu-san!?


No pude evitar protestar cuando ella dejo escapar ese inquietante “creo”.


Pero parecia que tendría que beberlo. Después de todo, Ryuu-san tenía que guardar su Magia de Curación para emergencias. ¡Estaba seguro de que muchos Aventureros perdidos en el Calabozo o ruinas habían comido comida podrida o usado Ítems en mal estado para sobrevivir…!

Tome la poción estropeada, haciendo una mueca mientras lo hacía.


--¡Blech…!


El hormigueo en mi boca y el desagradable olor que invadió mi nariz hizo que mi voz sonara extraña. La poción era dulce. ¡Pero después de la dulzura vino la amargura…!

Con un extraño sonido de gorgoteo, mis órganos internos comenzaron a moverse de manera extraña. Me doble, agarrando mi estómago para tolerar de alguna manera esa sensación.

--Deberías estar bien debido a tu <Resistencia Anormal>…


¡Vamos, no digas “debería”…!


Con mis ojos llenándose de lágrimas debido a las palabras de Ryuu-san, bebí los últimos restos de la poción. Afortunadamente, no me dio diarrea ni me hizo vomitar.

Las Habilidades, o debería decir los Aventureros, eran increíbles…


Y hey… mi fuerza ha vuelto.


Físicamente, me sentía mejor que desde que llegamos a los Pisos Profundos, aunque mis nervios estaban desgarrados por la ansiedad y la sobre-estimulación. Pero incluso mis heridas se cerraron cuando rocié unas gotas de la poción sobre ellas.

 


Podía luchar de nuevo.


--Vamos.


--Muy bien.


Revisamos rápidamente nuestro equipo y nos levantamos.


Prestando atención al peligro, desechamos las Piedras Mágicas en los cadáveres de los monstruos muertos en la explosión para evitar que fueran usados para crear una Especie Mejorada. También recogimos las Dagas chamuscadas, aunque ya no se podía usar una.

A diferencia de la poción y la comida, el equipo que obtuvimos de los esqueletos estaba en excelentes condiciones. Cuando los Aventureros de Primera Clase entraban en los Pisos Profundos, llevaban consigo armas y equipo de protección forjados por Herreros de Clase Alta que podían resistir el uso prolongado con casi ningún deterioro en el rendimiento.

Apretando la Espada Larga en mi mano derecha, le presté a Ryuu-san mi hombro y comencé a caminar, con mi armadura lateral traqueteando.


× × ×

El Palacio del Demonio Blanco estaba tranquilo.


Era fácil pasarlo por alto porque cada pasillo era enorme, pero la cantidad de intersecciones y escaleras que subían y bajaban también era inmensa. La gran cantidad de elecciones que teníamos que hacer me recordaba a la Calle Dedalo. En ese sentido, la estructura del 37º Piso podría ser extrañamente ortodoxa.

A diferencia del <Laberinto de Arboles Colosales> y la <Capital del Agua>, este era un laberinto genuino. Era un laberinto blanco diseñado para confundir y atrapar a los ladrones que invadían el palacio real del Calabozo.

--Ryuu-san… ¿Hay monstruos especialmente peligrosos en el 37º Piso?


--En este momento, cada monstruo en este Piso es una amenaza para nosotros… pero si tuviera que nombrar dos, diría que los Spartois y los Peludas.

Estábamos susurrando de un lado a otro a medida que avanzábamos con precaución por un pasillo poco iluminado. En contraste con las batallas de unos minutos antes, el laberinto estaba en silencio ahora. No sentía a ningún monstruo cerca ni escuchaba gritos de batalla. No habíamos tenido ningún encuentro desde que usamos el <Kaenseki>. Pero incluso mientras rezábamos para que esto continuara, ambos sabíamos que solo era la calma antes de la tormenta.

--Dejando de lado a los monstruos raros, los Spartois son los guerreros más hábiles cuando se trataba de combate cuerpo a cuerpo. Son especialmente peligrosos porque nacen con armas hechas de hueso. Algunos incluso llevan Lanzas.

 


Aun vigilando a los monstruos, compare lo que Ryuu-san me estaba diciendo con el conocimiento de los libros que ya tenía. Para atravesar los Pisos Profundos, tenía que erradicar todas las fuentes de ansiedad en mi mente. Por eso le pregunté a Ryuu-san sobre los monstruos más aterradores.

--Los Peludas atacan con veneno. Lo más probable es que la causa inmediata de la muerte de esos Aventureros que encontramos en la habitación… fueron las espinas envenenadas de un Peluda.

--… ¡…!


--Si nos encontramos con un Spartoi o un Peluda, debemos huir si es posible.


Guarde las palabras de Ryuu-san en mi corazón incluso mientras luchaba contra el pánico que despertaron en mí.

Le pregunte a Ryuu-san sobre sus experiencias cuando era una Aventurera, y me contó todo lo que pudo. Codiciosa y desesperadamente, lo memorice, incluso mientras miraba a mi alrededor con mayor cautela.

El Palacio del Demonio Blanco…


Recordé el nombre en mi mente, pensando en lo apropiado que era.


El color blanco lechoso ligeramente repelente de las paredes y los pisos carecían del esplendor de un palacio, pero la incomprensible escala definitivamente era adecuada para un castillo natural. El “palacio” del inframundo podría ser el nombre correcto para él.

En cuanto a la dificultad para conquistar este Palacio del Demonio Blanco, el Gremio había establecido el requisito de ser Lv. 4 para el 37° Piso. Cuando pensé en eso, me di cuenta de que Ryuu-san y yo cumplíamos con ese estándar. Además, Boris-san había dicho que Ryuu-san estaba en el límite superior de un Lv. 4. Ella misma me dijo que la <Familia Astrea> había llegado al 41° Piso. Nuestra capacidad definitivamente no era inadecuada para este Piso.

Es decir, si no estuviéramos en nuestra situación actual.


--Ryuu-san, ¿Equipos de dos alguna vez exploran los Pisos Profundos…?


--No es probable. Aparte de Ottar, el <Señor de la Guerra>, incluso los Aventureros de Primera Clase no vendrían aquí solos. No es ese tipo de lugar.

--… ¿Ni siquiera la <Familia Loki>?


--Probablemente sea diferente si eres Lv. 6… pero debes tener al menos un equipo de tres hombres—no, un equipo de cuatro hombres. Además, querrás un Sanador.

Ryuu-san parecia estar anticipando lo que quería preguntar.


Ni siquiera la <Familia Loki> y la <Familia Freya> podían darse el lujo de ser descuidados aquí abajo. Ni siquiera la <Princesa Espada>.

Sentí como si mis pulmones se congelaran.

 


--Cranel-san, ¿Tienes una idea general del 37° Piso?


Ryuu-san interrumpió mi silencio con una pregunta propia. Asentí, desplegando mentalmente el mapa de los Pisos Profundos que recibí permiso para ver con Eina-san.

La analogía perfecta para el 37° Piso era una caja con un pastel redondo adentro.


La caja era el Piso mismo, y el pastel era el laberinto—es decir, el Palacio del Demonio Blanco donde

estábamos actualmente. El palacio estaba formado por las cinco Paredes Anillo. Las paredes estaban numeradas, comenzando con la Primera Pared en el centro, la Segunda Pared más allá de eso, y así sucesivamente. Los laberintos entre las paredes también tenían nombres.

El área más central dentro de la Primer Pared se llamaba Zona del Trono, y ahí era donde aparecía el Jefe de Piso. Saliendo de allí estaba la Zona del Caballero, la Zona del Guerrero, la Zona del Soldado y la Zona de la Bestia. A pesar de esos nombres, no había una gran diferencia en el tipo de monstruo que probablemente aparecía en cada parte del laberinto. Sin embargo, dado que el área se volvía más pequeña y el laberinto más intrincado a medida que se movía hacia adentro, la cantidad de encuentros y ataques sorpresa también aumentaba naturalmente. Además, los datos sugerían que las batallas eran más intermitentes en los anillos exteriores, aunque ese no era necesariamente el caso, ya que los monstruos podían moverse de un área del laberinto a otra.

La escalera más importante al 36° Piso estaba fuera de la Quinta Pared, en el extremo sur de la “caja”. En otras palabras, teníamos que salir del Palacio del Demonio Blanco.

En la ruta que planeábamos tomar, no había posibilidad de que nos encontráramos con el Jefe de Piso en el centro del laberinto. Esa era la única gracia salvadora en nuestra horrible situación actual. Si tuviéramos que enfrentarnos a un Jefe de Piso, bueno… podría descorazonarme por completo.

--Esto es…


Nos encontramos con varios monstruos deambulando por el laberinto, y luche contra ellos según las instrucciones de Ryuu-san. Todavía no estábamos en la ruta que los otros Aventureros habían anotado en el mapa. Finalmente, ingresamos a un espacio abierto. Un enorme muro se elevaba ante nosotros.

--… Una Pared Anillo.


Incluso sin haberla visto antes, supe lo que era de un vistazo.


Dentro del tinte lechoso del laberinto, la pared curva era de un blanco puro sin mancha. Podría confundirse fácilmente con hielo transparente—no, con cristal blanco. Se parecia un poco a <La Gran Muralla de las Angustias> en el 17° Piso, donde aparecía el Goliat, aunque esta era incomparablemente más grande.

El muro se extendía hasta donde podía ver a izquierda y derecha. Era tan perfectamente uniforme que apenas parecia una estructura natural. Debido a la oscuridad, no podía decir qué tan alta era. Pero estaba seguro de que, si buscara en todos los países del mundo, nunca encontraría un muro de castillo tan monumental.

--… No hay duda al respecto, esta es la Tercer Pared.

 


Las palabras de Ryuu-san me sacaron de mi aturdimiento. Todavía apoyada en mi hombro, entrecerró los ojos hacia la magnífica pared.

--Cada una de las Paredes Anillo tiene un color sutilmente diferente. La única que es blanco puro es la Tercer Pared, en el medio de los cinco anillos.

Sonaba muy segura. A instancias suya, caminamos hacia la pared. Silenciosamente presiono su palma contra su superficie, ignorando mi terror por estar tan cerca de una pared del laberinto, que era un lugar extremadamente arriesgado para ataques sorpresa ya que un monstruo podría engendrar en cualquier momento.

Con su mano todavía contra la pared, se movió a lo largo de ella.


--… Es muy leve, pero la pared se curva hacia nosotros.


--… ¡…! ¡Eso significa…!


--Sí, estamos entre la Tercer Pared y la Segunda Pared… en otras palabras, en la Zona del Guerrero. Si la pared se curvaba hacia nosotros… eso significaba que estábamos rodeados por ella.

Acabábamos de descubrir dónde estábamos.


¡La Zona del Guerrero estaba en el punto medio aproximado del Palacio del Demonio Blanco!


--Todavía no estoy segura de nuestra ubicación exacta… pero es increíblemente importante que hayamos averiguado el área general del 37° Piso en la que estamos.

Asentí, incapaz de contener mi emoción. Mis ojos se encontraron con los ojos azul cielo de Ryuu-san, que me dio el visto bueno para comenzar a moverme a lo largo de la pared. No teníamos tiempo para celebrar.

Teníamos que encontrar otro pasillo antes de que los monstruos se dieran cuenta de que estábamos aquí.


Todo lo que sabíamos hasta ahora era nuestra ubicación general. Todavía no podíamos identificar este lugar exacto.

De todos modos, era un paso adelante. Era progreso.


Un rayo de luz había brillado en la extensión infinita del laberinto. Eso era lo que trataba de hacerme creer. A medida que avanzaba, me decía a mí mismo que este camino conducía a la esperanza.

Podemos sobrevivir… ¡Podemos volver a la Superficie! ¡Nuestro equipo de dos…!


Enfoque mi energía en el hombro que apoyaba al delgado cuerpo de Ryuu-san.


× × ×

La discrepancia entre las perspectivas de ambos Aventureros no se había desvanecido.


¿Cuánto puedo ayudarlo a crecer antes de que me haya ido?

 


Ryuu estaba sumida en sus pensamientos mientras le daba un vistazo al rostro de Bell, que estaba lleno de renovada esperanza de que regresarían con vida. Aunque él no lo sabía, ella estaba reflexionando sobre lo que sucedería después de que su vida fuera ofrecida en sacrificio.

Es una mala estrategia esperar sacrificar la vida propia desde el principio, pero… necesito estar preparada para ese momento cuando llegue… Si dudo, ambos moriremos.

Al igual que Bell, Ryuu rezó para que pudiera sobrevivir a su terrible experiencia. Por supuesto que lo hizo. No había daño en que ambos volvieran vivos.

Pero también sabía que era poco probable que los Pisos Profundos les permitieran ese lujo.


Aunque su equipo había mejorado un poco al profanar a los muertos, su situación aún estaba lejos de ser sólida. Después de todo, ¿Por qué el Calabozo debería dejar escapar a sus presas débiles y heridas?

Esperaba que las circunstancias forzaran su mano.


Sin lugar a dudas, surgiría una situación en la que tendría que sacrificarse.


Antes de que eso suceda… tengo que enseñarle cómo sobrevivir.


Ryuu planeaba transmitirle a Bell todo lo que sabía en el tiempo que le quedaba.


Incluso después de escapar de los Pisos Profundos, tenía que poder sobrevivir solo hasta que llegara la ayuda.


Que buscara información de ella tan activamente era una buena señal. Además, debido a que el Calabozo lo obligó a poner en práctica lo que aprendió de inmediato, estaba absorbiendo todo extremadamente rápido.

Es más fuerte ahora. Mucho más fuerte que antes. Incluso si está en apuros en este momento… a medida que gane experiencia, lo desconocido se hará conocido y podrá adaptarse.

Ella no lo dudaba.


Realmente era más fuerte ahora. Tanto que apenas lo reconocía.


Había arrinconado solo al Juggernaut. Varios factores habían contribuido a su éxito, pero, sin embargo, era un logro extraordinario.

Verlo luchando tan duro contra la desesperación y, en última instancia, abriéndose paso le había dado esperanza. Había visto la luz de las llamas blancas que nunca se debía permitir que se apagaran.

… Incluso ahora persigue su ideal. Persigue un futuro en el que ambos sobrevivimos.


El chico era brillante. Tan brillante que la cegaba.


Una vez también había compartido su mirada despejada. Había seguido adelante creyendo en un futuro mejor. Dudaba de que ahora fuera capaz de perseguir un ideal.

Alégrate, Kaguya… Soy como tú ahora.

 


Mientras caminaba por el oscuro laberinto blanco lechoso, Ryuu le dirigió una sonrisa burlona a su amiga fallecida.

Las visiones de aquellos días surgieron en su mente.


Mientras la Aventurera Ryuu buscaba monstruos sin cesar, la parte suya que ya estaba libre del presente se elevó hacia el pasado.







Intermedio - Memorias de Justicia


--¡Retráctate, Kaguya!


Fue un día hace mucho, y Ryuu estaba gritando emocionalmente.


Ella y una compañera de la <Familia Astrea> estaban en una habitación en el <Jardín Polvo de Estrellas>, su sede en Orario, discutiendo.

--¿Y por qué, exactamente, tengo que retractarme de lo que dije?


La hermosa chica que le devolvió la sonrisa alegremente tenía liso cabello largo y negro. Su ropa de estilo isleño y su bonita horquilla sugerían sus orígenes en el Lejano Oriente, mientras que sus elegantes palabras y su porte eran los de una chica protegida de suave nacimiento. Todavía sonriendo, inclinó la cabeza inquisitivamente ante la apasionada insistencia de Ryuu, como diciendo, ¿Por qué tanto alboroto?

--¿Me estás diciendo que la minoría debe ser ignorada en nombre del cuadro más grande? ¿¡Esa es la justicia que Astrea-sama quiere!? ¿¡De qué sirve la paz a costa de tal sacrificio!?

Ryuu era más joven entonces, sus palabras estaban coloreadas por el carácter serio de la raza Elfa. Mientras Kaguya escuchaba, bajo sus cejas arqueadas, solo para entrecerrar los ojos como un zorro.

--¡Idiota! ¡Eres tan superficial que me deja sin aliento!


--¿¡¡Qué…!!?


--¿¡Por qué… crees que… las personas te llaman pequeña Elfa inútil!?


Kaguya resopló, sus modales refinados de un momento antes se habían desvanecido como el humo.


Ryuu quería explotar por la forma en que la otra chica le estaba hablando tan lentamente, como si fuera una niña estúpida.

Gojouno Kaguya.


Era una Aventurera Lv. 4 y la vice-capitana de la <Familia Astrea>. Su habilidad con la espada y su habilidad en el combate cuerpo a cuerpo superaban con creces a cualquier otro miembro de la <Familia>. Ella y Ryuu competían constantemente entre sí para ver quién podía avanzar más rápido.

Aunque no le gustaba hablar sobre su pasado, se rumoreaba que había crecido en una familia noble en el Lejano Oriente. Su cabello largo y sedoso le llegaba hasta la cintura y tenía un corte recto en el frente formando un flequillo. Cuando vestía un kimono y sonreía, era una verdadera imagen de una mujer del Lejano Oriente.

Sin embargo, tan pronto como abría la boca, esa ilusión se desmoronaba. Tenía una boca notoriamente sucia y ni una pizca de clase.

 


Ryuu sentía que se desmayaría de vergüenza cuando Kaguya cruzaba las piernas para que todos pudieran ver su ropa interior o caminar solo con ella puesta cuando hacía calor, incluso si había hombres cerca. Era igual que

<Ciclope> de la <Familia Hefesto>, lo que hacía que Ryuu se preguntara si este era el único tipo de mujer que producía el Lejano Oriente.

--Adoro a Astrea-sama. Si ella no me hubiera causado una impresión tan profunda, no estaría en esta <Familia>. Tengo el mayor respeto por ella.

--¡Bien, entonces…!


--Pero eso no tiene nada que ver con la aplicación de su concepto de justicia a la vida real. Dijo Kaguya, cortando el intento de protesta de Ryuu.

--¿Es más fácil para ti entender si lo digo así? No pienses que somos lo suficientemente fuertes como para rescatar al mundo entero.

La mirada en sus ojos era aguda y su tono frío.


--Lyon, eres fuerte. Lo suficientemente fuerte como para pensar en ti como una digna rival. Pero sigues siendo la miembro más inmadura de esta <Familia>.

--¡¡Wha…!!


Ryuu se lanzó hacia Kaguya, con las cejas arqueadas con incredulidad ante el repentino insulto.


--No te estoy molestando porque eres una Elfa. Estoy diciendo que tienes un espíritu más fuerte que cualquiera de nosotras. Pero si tienes razón, ¿Por qué murió la hermana menor de Shakti, Adi?

La mano que se extendía hacia Kaguya se congeló.


--Murió ante nuestros ojos, ¿No es asi? Fue asesinada por <Evilus> con esa bomba auto-detonadora sin sentido. Era un tiempo oscuro en la Ciudad Laberinto.

La <Familia Rudra> y otras fuerzas malvadas habían alzado sus cabezas en Orario, trayendo destrucción y sufrimiento.

El caos y la confusión se arremolinaban en la ciudad sin ley mientras los bandidos arrasaban. La sangre y las lágrimas de los ciudadanos impotentes fluían sin cesar, y aquellos con la fuerza para detener el mal se veían obligados a hacer sacrificios.

--Mira la ciudad. Los gritos de su gente todavía no se han detenido. Hemos tenido que hacer sacrificios incluso para llegar a este punto. ¿Cómo podemos gritar por una justicia que no tenga una sola mancha?

--… ¡…!


--¿Crees que podemos salvar a todos? No lo creo, idiota.


Kaguya acarició las dos Espadas Cortas en su cintura mientras escupía sus últimas palabras. Pero no estaba enojada ni desesperada. En cambio, estaba describiendo fríamente su dura realidad.

 


--La justicia de la que hablas no es más que un ideal conveniente. Llega un día para cada persona cuando deben tomar una decisión. Tú y yo también.

Apartó sus ojos negros de Ryuu como si hubiera perdido interés.


--Creo que necesitas aprender un poco más sobre el mundo real.


Con esas burlonas palabras de despedida, se dio la vuelta. Dejada sola, Ryuu solo podía apretar los puños—no irritada por Kaguya, sino enojada consigo misma por no poder responder.

--Parece que ustedes dos se estaban peleando de nuevo.


La voz tomó a Ryuu con la guardia baja. Era Alise, quien asomó la cabeza desde el pasillo como si por casualidad acabara de pasar. Ryuu miró hacia otro lado cuando la chica pelirroja entró en la habitación.

--Es bueno que ambas intercambien ideas, pero, ¿Podrían mantener sus voces bajas la próxima vez? Dejándome de lado, Astrea-sama las escuchó. Solo aumentarán su dolor.

--…


--Por supuesto, ella probablemente solo las alentaría a hablar las cosas. De todos modos, suena como que Kaguya ganó de nuevo. Eres demasiado seria. Haces que sea fácil molestarte.

Alise sonrió mientras se burlaba de la abatida Ryuu, quien mantenía sus ojos pegados al suelo mientras hablaba.


--Yo… no puedo aceptarlo. Incluso si soy una idiota y Kaguya tiene razón, simplemente no puedo aceptar la idea de esperar hacer sacrificios desde el principio… No es diferente de ceder ante <Evilus>. ¡También podríamos proclamar nuestra propia impotencia y olvidarnos de trabajar por la justicia!

Mientras hablaba, sus emociones estallaron y no pudo evitar alzar la voz.


--Por favor, cálmate, Lyon.


Alise apretó el meñique de Ryuu.


Su dedo índice y pulgar rodeaban el delgado dedo de la Elfa. Mientras lo hacía, los sentimientos de Ryuu se volvieron extrañamente claros.

Eso era lo que siempre sucedía.


Alise siempre era capaz de hacer que Ryuu se sintiera tan calmada como un mar tranquilo. Era como si los ojos verdes de la chica la estuvieran absorbiendo.

--… ¿Escuchaste lo que dijo Kaguya?


--¿Te refieres a tener que renunciar a algo? Sí, lo escuché—¿Por qué?


--¿Qué piensas de eso? ¿Estás de acuerdo con ella en que se deben hacer sacrificios?


Antes de darse cuenta, le estaba preguntando a Alise su opinión. Alise respondió sin pausa ni duda, empujando con orgullo su pequeño pecho hacia adelante.

 


--Por supuesto, es mejor si podemos salvar a todos. ¡Creo que estabas en lo correcto!


Ryuu estaba en shock. Alice estaba confirmando alegremente la resolución a la que había llegado Ryuu al preguntarse a sí misma. Mientras parpadeaba sorprendida, Alise continuó.

--Pero no estoy segura de si esa es la respuesta correcta.


--¿Eh…?


--No creo que todo salga bien simplemente cargando de frente hacia tu ideal.


Después de todo, eso podría llevar a pagar un alto precio y hacer aún más sacrificios. Alise no negó lo que Ryuu o Kaguya habían dicho; ella veía las cosas no desde una perspectiva individual, sino desde la de la ley natural.

--Escuché que cuando Kaguya estaba en el Lejano Oriente, pasó por muchas cosas. Sospecho que vio cosas que ni siquiera puedo imaginar.

--… ¿Te refieres a la lucha política en el Este?


--Pudo haber hablado con dureza debido a esas experiencias… tal vez dijo esas cosas para proteger lo que es realmente importante para ella.

La Capitana de la <Familia> estaba mirando profundamente el corazón de Kaguya.


--No creo que haya una respuesta correcta. Solo hay lo que hacemos para cumplir nuestros deseos y lo duro que luchamos. Solo hay lo que podemos dejar en el altar de los ideales que no podemos alcanzar. Incluso yo, con toda mi perfecta pureza, exactitud y sabiduría, no puedo decir más que eso.

Ryuu no estaba segura de si esa última parte la había dicho en broma o en serio, pero Alise sonrió después de que terminó de hablar.

--Pero los ideales son importantes, ¿Cierto? Como flores puras y elegantes.

--Puede que no sean más que palabras hermosas, pero aún debemos esforzarnos por ellos, sin importar cómo se rían o se burlen de nosotros. Si no lo hacemos, nos convertiremos en criaturas débiles dispuestas a aceptar cualquier resultado.

Los ojos de Alise estaban completamente serios mientras decía esas palabras. Ryuu los recordaba incluso ahora.


--Si no perseguimos nuestros ideales, las cosas que obtengamos a través del compromiso serán insignificantes.


Eso es lo que pienso.


Eso es en lo que creo.


Alise lo había dicho con bastante claridad.


--No sé si esa es la respuesta correcta. Pero rendirse está mal. Los ideales que persigues están llenos de felicidad.


--…

 


--Por eso es significativo perseguirlos.


Cada una de las palabras de Alise golpeó profundamente el corazón de Ryuu.


--… ¿Qué pasa si alguien realmente cumple con sus ideales? Preguntó Ryuu.

Alice se rio como una niña.


--¿No lo sabes? Esas son las personas a las que llamamos Héroes.







Capítulo 11 - El Paradero de la Intención Asesina


Los gritos de batalla de los monstruos resonaban como truenos.


Ignorando el sudor que goteaba por mi cuerpo, respondí al coro amenazante con un tranquilo vendaval de ataques.

Estábamos en un extenso campo de batalla en los Pisos Profundos.


Después de atravesar el laberinto por un tiempo, tomamos posiciones en la parte superior de una escalera. La decisión se basó en una de las condiciones de batalla de Ryuu-san:

Siempre usa el terreno.


Al igual que los laberintos en la <Capital del Agua>, los que se encontraban entre las Paredes Anillo en el 37° Piso eran de varios niveles. Los techos de las habitaciones eran terriblemente altos, y para avanzar tenías que subir y bajar escaleras sin fin. En este momento, estábamos luchando contra monstruos desde lo alto de una de esas escaleras.

No hacía falta decir que a los monstruos les costaba mucho atacarnos desde abajo y era igualmente difícil defenderse de nuestros ataques desde arriba. Teníamos la ventaja geográfica—es decir, estábamos utilizando la diferencia de altura para nuestro beneficio.

--¡Yaaa!


¿¡GAAA!?


Balancee un garrote de piedra blanca sobre un Loup Garou que quedó momentáneamente expuesto. Para el monstruo con cabeza de lobo en el escalón por debajo de mí, fue como si el <Arsenal del Calabozo>—que le robé a el mismo—fuera oscilado hacia abajo desde lo alto sobre mi cabeza. A pesar de que trato de protegerse con sus brazos, el garrote le rompió la cabeza y el cuerpo, alcanzando su Piedra Mágica.

Sin siquiera esperar a ver su cuerpo derrumbarse en cenizas, arroje el agrietado <Arsenal del Calabozo> e inmediatamente saque la espada del Aventurero muerto. La empuje con precisión en la Piedra Mágica de la Oveja Calavera que se abalanzó sobre mí en un instante, casi como si predijera su ataque.

Observa bien a tus enemigos.


Ryuu-san me había dicho que observara y evaluara a los monstruos.


Eso me permitiría actuar tácticamente, pero lo más importante, compensar las lesiones y otras desventajas físicas con mi ingenio.

¡OOO, OOO!


¡UUUU…!


Cuando los observaba cuidadosamente, podía ver que los monstruos debajo de nosotros no sabían cómo atacar.

 


El pasillo y la escalera en la que estábamos parados eran inusualmente estrechas para el 37° Piso, lo que nos permitía limitar a dos el número de enemigos contra los que teníamos que luchar. Los cadáveres se estaban acumulando al ritmo de sus aullidos enfurecidos.

Todo lo que teníamos que hacer era darles una buena patada a los monstruos que se acercaban descuidadamente.


Eso fue lo que le hice a un Hombre Lagarto de Elite que ataco con un rugido irritado. Una fuerte patada en la mandíbula lo mando a volar hacia atrás, derribando a los otros monstruos en la escalera mientras caía y finalmente se rompió el cuello.

Mi brazo derecho tiende a flotar…


Eso fue algo más que Ryuu-san me dijo.


Observe la oleada de monstruos ascendiendo por la escalera y muy intencionalmente—sin miedo, pánico o tensión—espere mi oportunidad—¡Y ataque!

¿¡GUGAA!?


Mi empuje aterrizo en el centro del abdomen del monstruo. El Loup Garou grito y se transformó en una niebla de ceniza.

Puedes hacerlo. Puedes ver. Puedes atacar. Puedes volar.


Si ponía en práctica los consejos de Ryuu-san, podía luchar.


Comparadas con las batallas en tierra plana, los movimientos de los monstruos eran mucho más limitados aquí. Di un salto mental.

Su rango de movimiento limitado significaba que podía guiarlos en cualquier dirección que me sirviera mejor. Y poder guiarlos significaba que mis predicciones podían acercarse bastante a la premonición.

Miré a los monstruos que rugían precipitándose hacia mí, apunte y actué.


-- —¡Haaaa!


Corté hacia abajo en diagonal el cuello del Hombre Lagarto que lideraba la carga, enviándolo a volar. Al instante, dos Loup Garou esquivaron el cadáver y vinieron hacia mí. Invertí mi oscilación y hundí la espada en el pecho del monstruo lobo a mi derecha. Cuando el que estaba a mi izquierda deslizo sus afiladas garras hacia mí, las repelí fácilmente con la <Bufanda de Goliat> envuelta alrededor de mi brazo izquierdo.

Una sacudida de dolor broto de mi brazo hasta mi cráneo. Ignorándolo, oscile la espada en un arco apretado. Incluso si no era capaz de matar a mi enemigo de un solo golpe, trataba de que mis movimientos fueran los mínimos posibles. EL Loup Garou venia hacia mí desde un lado ahora, y mi espada corto su pierna, haciéndolo perder el equilibrio. Inmediatamente lo golpeé con la empuñadura.

Sangre salió de su nariz cuando mi poderoso golpe cayó sobre su rostro en el aire. Terminando ensartado por algo que apuntaba a mí.

 


Era una estaca de hueso, uno de los proyectiles de larga distancia de una Oveja Calavera que se escabulló por detrás. La Oveja se congelo por un segundo cuando su ataque perforó al Loup Garou en lugar de mí, y aproveche la oportunidad para lanzarle mi espada. Vislumbre el arma atravesando su cráneo y su Piedra Mágica incluso mientras desenvainaba a <Hakugen> con mi mano ahora vacía.

Mire hacia arriba al Loup Garou que había saltado silenciosamente sobre mi cabeza como si dijera, Te veo, ignore la sorpresa en sus ojos al ser llevado a mi trampa—y lo corte por la mitad con <Hakugen>.

Acababa de convertir cuatro o cinco monstruos en cenizas como si hubiera planeado todo de antemano.


¡UOOOOO!


Aquí venia el número seis.


No podría detener solo a este Loup Garou. Entonces—

¿¡GUGEI!?


Se lo deje a ella.


Ryuu-san arrojo una Daga desde su posición en el pasillo detrás de mi espalda. Su sincronización fue impecable: la lanzo exactamente cuándo salí del camino de la Daga. Mientras el monstruo se retorcía, con su ojo atravesado por la Daga de mi increíble compañera en la retaguardia, hundí mi Daga en su pecho.

Volé—lo usé.


Guiar al enemigo.


Era algo que Aizu-san me había enseñado.


“Las personas se vuelven más fáciles de leer cuando ven una oportunidad.” “La guardia está más baja cuando el golpe final está cerca.”

“Tu mayor oportunidad se encuentra cuando estas más vulnerable.” “Entonces los guías para que intenten un golpe letal.”

En ese momento, estábamos hablando de batallas uno contra uno. Pero gracias a las instrucciones de Ryuu-san, lo había ampliado para abarcar a todos los enemigos. Lo había planeado desde mi golpe final mientras observaba y evaluaba todos sus movimientos. Luego, al usar el terreno, los atraje a propósito y limite sus opciones.

Estaba leyendo todo el campo de batalla y manipulándolo.


Mi entrenamiento con Aizu-san se había combinado con los consejos de Ryuu-san. Las enseñanzas de la <Princesa de la Espada> y <Tempestad> se habían entrelazado. En el segundo en que me di cuenta de eso, el mundo se expandió ante mí.

 


Esa momentánea sensación de omnipotencia pareció haberme dado poder. Lamentablemente, no tenía tiempo para disfrutar la experiencia.

Pero ahora sabía que podía volverme aún más fuerte.


Esa convicción brillo en mi pecho, y antes de darme cuenta, mi garganta estaba vibrando.


--¡¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!


× × ×

--… Excelente.


Cuando el grito de guerra de Bell, que rivalizaba con el de los monstruos, resonó en sus oídos, Ryuu susurró una palabra de admiración por el estilo de batalla actual del chico.

Esto es crecimiento… no, es un gran salto. ¿Pero puede crecer aún más?


No era solo que estaba absorbiendo las cosas rápidamente.


Ryuu pudo ver que tendía a poner en práctica su consejo con seriedad. Si bien se destacaba en corregir sus puntos débiles, sin embargo, no parecía capaz de hacer más de lo que ella le había dicho.

¿Qué podía hacer con eso?


En este momento, él estaba escuchando sus consejos y aplicándolos.


Tampoco abandonaba los conocimientos básicos; pensaba en cómo desarrollarlo por su cuenta. Aunque Ryuu no lo sabía, era muy similar a lo que había hecho para desarrollar <Argo Vesta> a partir de sus propias Habilidades. En ese caso, había pensado y experimentado por su cuenta. Eso era esencial en un Aventurero.

Había señales de que esto sucedería. Los dramáticos eventos que condujeron a su avance al Lv. 4, incluida la reunión con los Xenos y el encuentro con su digno oponente Asterius, lo habían cambiado. Ahora, las condiciones extremas de los Pisos Profundos lo estaban obligando a dar otro salto.

Si no se fortalecía, solo la muerte esperaba.


Empujados a este infierno, las crueles fauces de la muerte lo obligaban a crecer. Ryuu entrecerró los ojos como si estuviera mirando una luz cegadoramente brillante.

-- —¡¡…!!


--¡…!


Lo estaba viendo matar a un monstruo cuando lo escuchó—el rugido de los monstruos desde el fondo del pasillo detrás de ella.

Era una manada de Hombres Lagarto de Élite.

 


--¿¡Ryuu-san!?


Se giró hacia ella, gritando de sorpresa.


El pasillo en el que estaban ahora no tenía túneles que se bifurcaran. Habían quedado atrapados en un ataque de pinza. Temiendo por Ryuu, quien todavía estaba arrodillada e incapaz de moverse libremente, comenzó a dirigirse hacia ella, pero ella lo detuvo con una orden brusca.

--¡Cranel-san, concéntrate en tus propios enemigos!


--¡Pero…!


--Ya no puedo apoyarte. No tendré tiempo para vigilarte.


Estos eran los Pisos Profundos. Simplemente no podía seguir dejándole las batallas a Bell mientras esperaba en la parte de atrás.

Ella había sabido todo el tiempo que, en un equipo de dos personas, llegaría un momento en que la retaguardia tendría que dar un paso al frente y luchar. Ahora había llegado ese momento.

Su rostro estaba tranquilo a pesar de las gotas de sudor causadas por el dolor en su pierna.


--No puedo ser una carga para ti. También tengo que luchar. Ryuu le dio la espalda a Bell y adoptó una postura de batalla.

Con los monstruos presionando hacia él, Bell no tenía tiempo para dudar. Todo lo que podía hacer era continuar luchando en lo alto de las escaleras y confiar en Ryuu.

“ “ “ “¡¡UOOOOOOOOOOOOOO!!” ” ” ”


Colocó sus manos sobre la espada en su cintura mientras los Hombres Lagarto se acercaban.


Era la espada de acero que había tomado de los Aventureros fallecidos. Era hermosa, probablemente forjada por un Herrero atraído por las armas del Lejano Oriente. Hecha de materiales reunidos en el Calabozo, su cuchilla era tan afilada como siempre.

Sosteniéndola del lado izquierdo de su cadera, Ryuu se dejó caer sobre una rodilla mientras enfrentaba a la manada de monstruos.

“ “ “ “… ¿…?” ” ” ”


Los Hombres Lagarto miraron con recelo a la Elfa arrodillada en el suelo.


Estaba completamente inmóvil, con ambas manos en la vaina. Para los monstruos, era un comportamiento extraño. Se detuvieron por un momento ante su presa que todavía estaba como estatua, luego se precipitaron todos a la vez.

El Hombre Lagarto en la delantera se dirigió hacia ella, con la intención de dividirla por la mitad con su Espada Larga de piedra.

 


Incluso alguien que no estuviera familiarizado con la esgrima se habría dado cuenta que lo estaba esperando. Cuando el monstruo se precipito imprudentemente hacia ella, Ryuu desató su respuesta.

-- —¡¡Yaaa!!


¿¡GUAA!?


Ryuu se movió violentamente, y hubo un destello plateado.


Tan pronto como el Hombre Lagarto entró en el rango de ataque, ella rápidamente desenvainó la espada y cortó a su enemigo. Una enorme nube de cenizas llenó el aire. Los otros Hombres Lagarto se quedaron boquiabiertos ante los restos de su compañero que había sido cortado por la mitad, con Piedra Mágica y todo.

--Kaguya… tomé prestada tu técnica.


Ryuu había usado un desenvaine rápido, una habilidad de la que su compañera de batalla del Lejano Oriente se había enorgullecido. Con la pierna lesionada, Ryuu estaba casi inmovilizada. Por lo tanto, había renunciado a moverse y, en cambio, se enfocó en contratacar. Era la única estrategia de combate que le quedaba disponible.

Cuando volvió a colocar la espada en su vaina, los confundidos Hombres Lagarto cargaron hacia ella rugiendo. Entrecerrando los ojos, desenvainó la espada de nuevo y rasgó sus Piedras Mágicas antes de que sus espadas de piedra pudieran alcanzarla. Sin importar cuántas veces atacaban, el resultado siempre era el mismo—tan pronto como uno entraba dentro del alcance, ella lo cortaba. Debido a que el pasillo era tan estrecho, solo dos podían atacar a la vez. Y ella tenía la habilidad suficiente para defenderse con una espada en cada mano, de modo que la montaña de cenizas creció el doble de rápido.

Los deslumbrantes ataques plateados que realizaba con cada parte de su cuerpo, excepto su pierna derecha, cayeron dentro del territorio de los ataques de cuchilladas.

Si Kaguya estuviera aquí, probablemente diría que la pongo a dormir…


Había aprendido la habilidad de su amiga, pero no era tan buena como la original. Aun así, era suficiente amenaza para los monstruos de los Pisos Profundos. En el momento en que se acercaban en un intento de abrirse paso, el destello de su espada los acababa. Era casi como magia. La certeza de sus ataques hizo que los monstruos se estremecieran y vacilaran en sus ataques.

Y cuanto más dudaban, mejor. Cuanto más tiempo pudiera comprarle a Bell, más de sus propios enemigos podría eliminar. A estas alturas ya debería ser capaz de eliminarlos sin su apoyo.

Su estrategia funcionaba precisamente porque estaba lidiando con monstruos de los Pisos Profundos altamente inteligentes.

Pero justo entonces—saltó.


--¡¡…!!


Un sonido desagradable convirtió su corazón en una alarma. Incluso antes de que viera la profunda grieta dividir la pared directamente a su lado, ya había saltado. Tan pronto como lo hizo, un brazo enorme salió de la pared y se balanceó hacia abajo atraves del aire precisamente donde Ryuu había estado parada.

 


--… ¡…! ¡Un Barbarian!


Ryuu hizo una mueca hacia el monstruo de gran tamaño que había engendrado. Tenía dos cuernos retorcidos y afilados colmillos y garras. El monstruo guerrero era tan feroz como un Hombre Lagarto de Élite o un Loup Garou. El ataque sorpresa del Barbarian, exasperantemente cronometrado, hizo que Ryuu tropezara en su postura de desenvaine rápido, y entonces el Barbarian siguió con otro golpe.

¡GAA!


--¿¡Eeeh!?


Una larga lengua serpenteó desde su boca.


Incapaz de moverse rápidamente, Ryuu no pudo evitar completamente la lengua. Su espada se deslizó de sus manos.

Gritos de guerra resonaron de inmediato.


Encabezados por el Barbarian, los Hombres Lagarto se precipitaron hacia Ryuu. Justo cuando los monstruos iluminados por el resplandor fosforescente estaban a punto de tragarse a la Elfa—

--¡HAAAAAAAAAAAAAAAAA!


¿¡GYA!?


Bell corrió para bloquearlos.


Habiendo acabado con sus oponentes al otro lado de las escaleras, ejecutó una patada voladora con todas sus fuerzas. Con los huesos de su pecho rompiéndose por la fuerza del golpe, el Barbarian cayó hacia atrás, aplastando a los Hombres Lagarto detrás de él.

Aun así, Bell no se detuvo. Desenvainado a <Hakugen>, cayó sobre los monstruos colapsados. La sorprendida Ryuu hizo lo mismo levantando la espada que había dejado caer y zambulléndose en los monstruos como si fuera uno de los suyos.

¡GYAAAA!


¿¡GA!? ¿¡GO!! ¿¡GI!?


…, …, …¿¡…!?


Salpicados con fuentes de sangre, los monstruos gritaban sin cesar.


Ignorando sus gritos, Bell y Ryuu oscilaron hacia abajo sus cuchillas afiladas una y otra vez sobre los pechos de sus enemigos. Sabían que no podían permitir que ninguno se levantara de nuevo. La escena de dos Aventureros apuñalando furiosamente a los monstruos una y otra vez no tenía ni un ápice de refinamiento—era primitivo, incluso extraño.

Con sus mejillas pintadas con la sangre de sus enemigos y sus ojos abiertos de par en par, se movían con frenética desesperación. No podían permitirse dejar ninguna Piedra Mágica sin remover en esta batalla en la que habían arriesgado sus vidas.

 


Cuando los brazos del último monstruo terminaron de convulsionarse y finalmente se quedaron inmóviles… el pasillo quedó en silencio, aparte de los jadeos de ambos Aventureros.

Los ojos azul cielo y los ojos rojo rubí reflejaban las desaliñadas figuras del otro. Ryuu lentamente separó sus labios.

--Descansemos un poco…


× × ×

--¿El Juggernaut?


Sentado con la espalda contra la pared, repetí el nombre.


Estábamos en una habitación pequeña con una sola entrada. La forma extraña de la habitación estaba tan lejos de un cubo como se podría—una cueva de roca sería una analogía más precisa. Después de dañar las paredes, Ryuu-san y yo descansamos por segunda vez desde que llegamos al 37° Piso.

--Sí, escuché que así se llama… después de que todo terminó, por supuesto.


Mientras estábamos atentos a los monstruos, nuestra conversación se dirigió hacia el horrible monstruo del 27° Piso—el que tenía las horribles garras que nos siguió hasta aquí.

--Fue después de que perdí a mis amigas y me vengué… cuando Seal me acogió. Una figura vestida de negro apareció ante mí… probablemente un Mago.

Su descripción me sorprendió. Un Mago de negro… ese tenía que ser Fels-san. ¿Entonces Fels-san contacto con Ryuu-san hace años?

“<Tempestad>… nunca debes hablar del Juggernaut que encontraste en el Calabozo.”


Ambos habían hablado en un callejón en una noche oscura y lluviosa. Fels-san había ido a advertirla, dirigiéndose a ella por su apodo. En ese momento, nadie conocía su verdadera identidad.

“Nunca debe ser convocado de nuevo. Si cumples tu promesa… te dejaremos libre. Tomaremos en cuenta tus logros en la <Familia Astrea> y no procesaremos tus delitos.”

¿Con “nosotros” quiso decir la Administración Superior del Gremio… o incluso Urano-sama?


¿Estaba diciendo que gracias al edicto de Urano-sama, el Gremio solo había cumplido su deber básico de incluirla en la lista negra, pero no había tratado de localizarla?

Según Ryuu-san, ella asintió en silencio en respuesta a la advertencia, y Fels-san se derritió en la oscuridad.


--Si el Mago era un mensajero privado, eso significa que el Gremio sabía de la existencia del monstruo. Lo más probable es que actuara bajo el mandato del Dios Urano, quien le reza al Calabozo…

 


Ryuu-san parecia haber adivinado la verdadera identidad de Fels-san. La mire mientras se apoyaba contra la pared, exhausta. Estaba perdido en mis propios pensamientos. Así que incluso Fels-san estaba preocupado por ese monstruo… esa calamidad que apareció ante Ryuu-san dos veces.

--El Juggernaut…


Acaricie mi brazo izquierdo destrozado mientras susurraba su nombre. Mientras pensaba en que era mucho más aterrador que cualquier otro monstruo que había encontrado, una pregunta en mi mente se hincho hasta el punto en que ya no podía ocultarlo.

--… Ryuu-san. Lo que dijo el hombre llamado Jura…


Me había estado molestando desde que escuché al Domador decirlo.


“¡Para salvar tu preciosa vida!”


“¡Sacrificando a tus amigas, finalmente pudiste expulsar al monstruo!”


Estaba seguro de que eso fue lo que dijo.


¿Qué pasó ese día cuando todas en la <Familia Astrea> murieron excepto Ryuu-san? ¿Cómo sobrevivió? ¿Qué pasó con el Juggernaut que encontró esa vez? ¿Lo mató? Jura había dicho que “lo expulso”—¿Eso significaba que todavía podría estar vivo?

Esas eran las preguntas que circulaban en mi mente cuando le pregunte qué pasó. No pude evitar preguntar.


--…


Ryuu-san no respondió. Sus labios sellados solo devolvieron silencio, aunque su puño comenzó a temblar por estar tan apretado.

--… Cranel-san, enemigos.


Múltiples rugidos resonaron en el pasillo desde la distancia. Desde atrás, vi a Ryuu-san levantarse. La seguí en silencio, incapaz de hacer mi pregunta por segunda vez.

× × ×

Él estaba vagando.


Exhaló un aliento caliente. Trozos de su caparazón se desprendieron de su cuerpo y cayeron al suelo.


Las garras en su pata izquierda captaron la débil fosforescencia en la pared, brillando con un extraño púrpura oscuro.

El oscuro laberinto estaba en silencio ahora.


Los otros monstruos contenían la respiración colectivamente por miedo a él, asegurándose de no cruzarse en su camino. Solo el sonido de sus pasos sacudía el aire.

 


El monstruo que los Dioses y Aventureros llamaban Juggernaut deambulaba por el 37° Piso. Sus heridas eran profundas.

Dentro de él existía una inteligencia completa que se podría llamar pensamiento. Silenciosamente reviso su cuerpo con esos ojos inteligentes.

La articulación inversa de su pierna derecha había sido cortada. Todavía podía saltar, pero su movilidad se había desplomado comparado con cuando estaba en buena forma. La velocidad extrema que aterrorizaba a los Aventureros ya no era posible.

Su brazo derecho había sido arrancado por esa enorme llamarada. No quedaba rastro de el. La amenaza mortal que había destrozado su brazo había impactado todo el lado derecho de su cuerpo, y la mitad del caparazón de Reflexión Mágica que servía como su armadura se estaba desprendiendo. También faltaba la mitad de su cola.

Todo su cuerpo estaba dañado. Sus heridas eran severas.

Eventualmente, estaría inmovilizado. No le importaba.

Se desintegraría de todos modos.


Sin que nadie se lo dijera, era consciente de eso. Lo entendía. Los Juggernaut eran criaturas de corta duración.

Su mayor peculiaridad—lo que los distinguía de otros monstruos—era su falta de una Piedra Mágica.


Quizás todo su ser podría considerarse como una enorme Piedra Mágica. Su incomparable fuerza y agilidad eran producto de eso. Su potencial variaba según la zona en la que engendraban—cuanto más profundo era el Piso, más fuerte era el individuo. Algunos eran tan fuertes que podrían acabar con toda una <Familia> como la

<Familia Astrea>, o aplastar a todo un equipo de Aventureros de Primera Clase. Incluso si un Juggernaut perdiera la cabeza en la batalla o su pecho fuera atravesado, continuaría destruyendo. Solo cuando su cuerpo entero fuera aplastado su vida finalmente llegaría a su fin.

El precio de esa fuerza extraordinaria era la desintegración natural después de un cierto período de tiempo. Como esculturas hechas de hielo, se hacían añicos ruidosamente.

El primer Juggernaut pudo haber sido masculino o femenino. Desconocido para la raza humana, este niño de la calamidad se retiró a una esquina después de matar a la <Familia Astrea> y se convirtió en cenizas. Sus vidas tenían un límite de tiempo. Eran una especie fugaz de monstruos destinados a quemarse como estrellas fugaces. Y así, los planes del Domador Jura, que también intentó poner a un Juggernaut bajo su control, estaban destinados a fracasar.

 


El Juggernaut no dejaría ni una Piedra Mágica ni ningún Botín. No quedaría ni un solo rastro de su vida. Nacido al servicio de su madre, erradicaría los elementos que la amenazaban y luego desaparecería del mundo y de la memoria de su gente.

Por lo tanto, la masacre era lo único que le daba sentido a su existencia.


El Juggernaut no pensaba en su vida como vacía. Tampoco se veía a sí mismo como lamentable. Las emociones para sentir esas cosas no existían dentro de esta criatura recién nacida.

Pero—su cuerpo ardía como las llamas del infierno. Esa presa blanca.

Ese ser que siempre se levantó de nuevo, sin importar cuántas veces fue aplastado.


Ese hombre que perdió su propia sangre y carne solo para darse la vuelta y comenzar a destruirlo. Esas llamas blancas que le habían enseñado a temer.

No podía perdonar esto. No podía aceptarlo. Permitirlo sería lo mismo que negar el significado de su propia existencia. Perdería la razón de haber nacido en este mundo. Solo eso entendía instintivamente.

Era horrible, detestable, atroz.


Era lo único que no podía soportar. Podría ser olvidado por el mundo, su vida podría desaparecer en un instante, pero debía cumplir el propósito de su nacimiento.

Sus esperanzas eran deformadas, sus oraciones retorcidas. Pero para el Juggernaut, lo eran todo.

Como si simpatizara con sus pensamientos, el collar alrededor de su cuello pulsaba con luz.


Alimentaba sus impulsos destructivos, como si estuviera manejando sus emociones o haciéndolo actuar sin control. La voz de su madre era distante ahora. Ignoró esa voz, que repetidamente rogaba algo de él. Él puso su propia voluntad primero.

Ese fue el efecto secundario del Ítem Mágico de Jura.


Aunque no debería haber sido así en un ser que servía como anticuerpo para el virus invasor, su sentido de identidad era feroz. El apóstol de la muerte cuyo único propósito era la masacre no se dio cuenta de que el interés propio ahora lo controlaba. La poderosa intención asesina ahora centrada en una sola presa fue suficiente para hacerlo independiente. El Juggernaut actual, que no era esclavo de la voluntad de su madre, estaba preparado para morir en el cumplimiento del deber.

Había sido liberado.


Liberado del deseo moribundo de Jura, pero más que eso, liberado de la voz del Calabozo.


El apóstol de la muerte que erradicaba a la materia extraña del Calabozo había renacido como un monstruo cuyo propósito era perseguir a un solo humano hasta el punto de la locura y matarlo.

 


Y entonces.


Mataría a esa cosa, nada más. Absolutamente, sin duda, lo mataría.

Con ese ferviente deseo ardiendo en el centro de su ser, el Juggernaut se acercaba lenta pero seguramente a su presa.

Al mismo tiempo, su intención provocó un <Irregular> que incluso el Calabozo no había previsto, un

<Irregular> tan grande que fue más allá de sus habilidades dadas al reino de la evolución. No tenía brazo derecho. En ese estado, no podría matar a la presa blanca.

Necesitaba un brazo. Necesitaba garras para asesinar a esa cosa. Los ojos carmesí del Juggernaut pulsaron débilmente.

Al siguiente instante, estaba atacando a su propia especie.


Un coro de gritos fue seguido por las reverberaciones de la destrucción, y luego el sonido de la masticación. Los ruidos resonaban siniestramente en la retorcida oscuridad del Calabozo.







Intermedio - Recuerdos de Justicia


--¿Ideal y realidad? ¿Qué pasa, Lyon? ¿Alise o Kaguya han vuelto a poner ideas extrañas en tu cabeza? La chica estaba sentada en una silla, balanceando sus cortas piernas con evidente placer.

Habían pasado varios días desde la discusión de Ryuu con Kaguya. Después de estar sola por un rato, la Elfa se lo había mencionado a su compañera de la <Familia>, Lyra.

La Hobbit, que medía menos de 120 centímetros, había extendido una colección de instrumentos extraños sobre la mesa. Estaba en el proceso de desmontarlos y repararlos, y sus ágiles dedos trabajaban sin cesar. Sin levantar la cabeza para mirar a Ryuu, le ofreció una sonrisa tonta.

--En lugar de hacer esa expresión seria, solo debes asentir y sonreír. Si saltas a la cama fingiendo que lo has resuelto todo, ¡Lo extraño es que todas tus preocupaciones simplemente desaparecen!

--Vamos, Lyra, estoy hablando en serio. El hecho de que Kaguya sea tan conflictiva no significa que deba ignorar lo que dice. Eso solo reduce mi propio punto de vista. Las palabras de Alise realmente se quedaron conmigo también. Siento que necesito escuchar más opiniones si alguna vez voy a resolver esto…

--Oh, cielos, los Elfos son molestos…


Lyra rechazó groseramente las preocupaciones de Ryuu. Las palabras de la Hobbit estaban increíblemente fuera de sincronía con sus tiernos e inocentes ojos. Sorprendentemente, ella era dos años mayor que Ryuu. Su cabello corto estaba teñido de color melocotón (que era “súper genial”, según la propia Hobbit), y una sonrisa astuta estaba constantemente en sus labios.

Como su apariencia y comportamiento sugerían, la Hobbit Lyra era bastante cínica.


--¿Por qué tienes que ser tú quien tiene que encontrar una respuesta de todos modos? Y aún más una respuesta que otras personas piensen que es correcta.

A primera vista, parecía una pobre compañera de conversación para esta Elfa que era la imagen de un alma honesta, pero cada vez que Ryuu estaba preocupada por algo, solía ir primero a Alise, luego a Lyra. Las opiniones de Lyra siempre eran honestas y sin reservas, y a veces inesperadas para Ryuu. Dentro de la

<Familia>, sus palabras agudas siempre eran respetadas.


Aunque en la superficie Lyra no parecía seria acerca de la vida, Ryuu se sorprendía con frecuencia por la forma perceptiva en la que llegaba al corazón de las cosas, e inconscientemente se encontraba a sí misma dependiendo de la Hobbit con bastante frecuencia.

--Solo toma todo como algo insignificante. Eso va para lo que dicen Kaguya y Alise.


--Lyra, eso es un poco…


--La verdad cambia completamente dependiendo de la persona.


--¡…!

 


--En última instancia, eres tú quien decide lo que es verdad. Tú eres quien crea tu propia verdad. Toma todo como algo insignificante, piénsalo todo y concédete una verdad con la que puedas estar satisfecha.

Era diferente a Lyra sonar como un proverbio andante. Quizás era porque, por una vez, esta maestra mentirosa en realidad estaba diciendo su propia verdad.

--… Desearía que siempre me hablaras así.


--¿De qué estás hablando, Lyon? ¡Soy la persona más seria y amable por aquí!


--Me gustaría que pusieras tu mano sobre tu corazón y pensaras en lo que me has enseñado en el pasado antes de hacer un reclamo como ese…

Eso era cierto.


La Hobbit siempre le estaba enseñando a Ryuu las cosas más irrespetables.


Habilidades como ver a través de una mentira estaban bien, pero luego había cosas como el arte de usar el chantaje para negociar, lecciones de intimidación y, para colmo, también le enseñó a Ryuu cómo ganar siempre en el juego y cómo hacer trampa.

“Si vas a vencer a los tontos, tienes que entender cómo piensan… Las palabras bonitas no harán mucho en la lucha por la justicia…”

Las enseñanzas de Lyra podrían haber tenido alguna lógica detrás de ellas, pero ciertamente no eran apropiadas para la <Familia> de la justicia.

Después de cinco años en la <Familia>, Ryuu había adquirido más que suficiente conocimiento innecesario.


--Te he estado cuidando ya que eres una pequeña Elfa muy inocente…


--Si me estas comparando contigo, no puedo discutir eso…


Lyra sonrió burlonamente y finalmente miró a Ryuu, quien estaba parada junto a ella.


--Escucha, Lyon. El conocimiento es un arma. La información es un boleto de comida. Lo que te he enseñado puede haber sido impropio y aleatorio, pero todo será útil algún día. Recuérdalo todo y úsalo todo.

Recuerda todo y úsalo todo.


Ese era el dicho favorito de Lyra.


--Usa tu cerebro hasta que la sangre salga por tus oídos. Si no tienes equipo o Ítems, busca lo que necesitas del Calabozo, y si eso no es posible, confía en el Botín. Haz tus propias sustituciones. Incluso si algo es inútil por sí solo, podría ser increíblemente útil combinado con otra cosa.

--Usar la cabeza, ¿Verdad…?


--Puede que no te resulte fácil, pero estudia las sutilezas de la naturaleza humana. No son solo claves para negociar—son increíblemente importantes en el Calabozo.

 


Las características de los monstruos, fabricación de armas improvisada, habilidades de supervivencia, el

funcionamiento interno de los miembros de su equipo… Ese día, Lyra se había jactado de que al conocer todas esas cosas y usarlas en conjunto, era posible obtener algo importante para tener éxito en el Calabozo.

Había hablado en broma, pero estaba hablando en serio sobre plantar esa semilla en Ryuu.


--Es posible que todo este conocimiento aleatorio haya sido molesto y te haya llevado mucho tiempo aprender, pero es mejor que ser ignorante. Puede llevar un tiempo, pero ahora tienes que convertir lo que sabes en sabiduría.

--¿Convertir el conocimiento en sabiduría…?


--Una vez que puedas hacer eso, podrás ayudar a alguien aparte de ti. Serás una Elfa ridículamente fuerte a quien todos admirarán. Ni siquiera Kaguya podrá llamarte inmadura, entonces.

Lyra parecía en parte niña traviesa, en parte hermana mayor.


--… ¿Así es como te volviste tan fuerte?


--Sí. Quiero decir, si no uso mi cabeza, moriré. Soy una Hobbit, después de todo.


--…


--De todos modos, tambien toma esto como algo insignificante. Solo recuerda lo que es útil para ti.


La pequeña Hobbit, quien era físicamente más débil que Ryuu, terminó su discurso encogiéndose de hombros. Ryuu nunca olvidó una sola palabra que dijo ese día.

--No es prueba de nada, pero mírame. Aquí estoy, una respetada Aventurera Lv. 3, y llegué a donde estoy engatusando astutamente a presas fáciles como tú. Soy una estrella en ascenso entre los Hobbits.

--Tengo la sensación de que acabas de decir algo realmente inexcusable.


--No pasará mucho tiempo antes de que Finn Deimne, ese Héroe en ascenso de mi raza, se arrodille con una propuesta de matrimonio lista. Hehehe…

--Si no recuerdo mal, <El Valiente> te estaba evitando recientemente…


Ryuu suspiró mientras su amiga, que soñaba con casarse con alguien rico, se reía perversamente. Esa también fue una escena de una época pasada.

Entre los recuerdos más importantes que surgieron en la mente de Ryuu, ese era uno de los más sentimentales. Las palabras de Lyra y todo lo que le había enseñado estaban profundamente arraigadas en el corazón de Ryuu.

Todas las palabras de sus compañeros, todos los activos de la <Familia Astrea>, estaban vivos y bien dentro de Ryuu.

Pero…


Ryuu no estaba segura de sí había heredado adecuadamente su voluntad.

 


No sabía si había sobrevivido en ella después de toda su pérdida—después de perder la justicia.







Capítulo 12 - El Verdadero Laberinto, Hacer o Morir


El sonido de la batalla con espadas era incesante.


En el laberinto oscuro como la noche, innumerables chispas volaban.


El jadeo de los Aventureros se entrelazaba con los gritos de batalla de los monstruos.


—¡¡…!!


--… ¿¡…!?


Una espada del color blanco lechoso del Calabozo se balanceó ferozmente. Bell bloqueó el ataque del esqueleto guerrero por un pelo.

--Spartois…


Al igual que las Ovejas Calavera, estos también eran monstruos esqueleto. Sus cuerpos de hueso blanco eran de la altura de Bell o más altos. Cada uno llevaba una espada o una lanza de hueso, que empuñaban asesinamente. El grupo de Spartois había rodeado a Bell y Ryuu junto con otros tipos de monstruos guerreros.

Había sido un repentino ataque sorpresa.


Bell y Ryuu, que habían estado observando atentamente las señales de monstruos, habían escuchado un crujido. La fisura no había corrido a lo largo de la pared, sino a lo largo del suelo, generando Spartois debajo de los pies de los Aventureros atónitos, como muertos vivientes levantándose de la tumba para atacarlos.

Tomados por sorpresa y rodeados, no habían podido huir. Por el contrario, el sonido de la batalla había comenzado a atraer a otros monstruos hacia ellos. Estaban atrapados en una red.

¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOO!!


Bell no pudo ocultar su pánico cuando el Spartoi se abalanzó sobre él ferozmente, con la espada en una mano y el protector similar a un escudo de lagrima en la otra.

Este era más fuerte que los otros que Bell había encontrado hasta ahora. A pesar del hecho de que carecía de piel y músculos, el monstruo era más fuerte que un Hombre Lagarto de Élite o un Loup Garou, y mucho más ágil que un Barbarian. Se movía con una habilidad que recordaba a un Aventurero en lugar de un monstruo, haciendo que Bell se diera cuenta de que era un enemigo formidable. Cuando apuntó la espada del Aventurero muerto a la Piedra Mágica que podía ver entre sus costillas, rápidamente contrarrestó el posible empuje letal con su propia espada de hueso.

No era rival para este nivel de defensa.


Sus intentos de asestar un solo golpe mortal como Ryuu le había enseñado fracasaron una y otra vez. Si Bell estuviera luchando contra los monstruos uno a uno, su <Estado> de Lv. 4 significaba que podía ganar de manera confiable. Pero este era el Calabozo. Los números eran su mejor arma. Si Bell se tomaba demasiado tiempo luchando contra un monstruo, pronto seria abrumado por varios otros.

 


El <Estado> requerido para el 37° Piso era Lv. 4, y la calificación de habilidad básica era D o superior. Y eso suponía que los Aventureros estaban en un equipo. Por extraño que pareciera, la sensación que Bell estaba teniendo en los Pisos Profundos—que había un punto en estos estándares de Piso establecidos por el Gremio— era exactamente lo que Welf y los demás estaban experimentando en los Pisos Inferiores.

¡¡No puedo guiar sus movimientos…!!


Lo peor era que sus tácticas no estaban funcionando.


Al cooperar, los Spartois bloqueaban sus intentos de limitar sus movimientos llevándolos a donde quería. Tenían un sobresaliente dominio de las habilidades de batalla que utilizaban sus diversas armas, ya fueran espadas, escudos, lanzas o hachas. Cuando Bell intentaba avanzar, se encontraba con un escudo, y cuando intentaba retirarse, se encontraba con una espada. En todos sus viajes a través de los Pisos Superiores, Intermedios e Inferiores, nunca había encontrado una especie que trabajara tan bien en equipo. El hecho de que estuvieran luchando en un amplio pasillo que no ofrecía un terreno útil tampoco ayudaba.

No podía controlar el campo de batalla como quería.


--¡Agh…!


--¿¡Ryuu-san!?


Los Spartois también estaban amenazando a Ryuu, quien estaba luchando consecutivamente con Bell. Estaba en mayor riesgo que él, ya que no podía moverse con total libertad. Se las arregló para defenderse de los ataques con sus habilidades de desenvaine rápido, pero no pudo evitarlos por completo, y su piel blanca floreció con cortes.

-- —<¡Firebolt!>


Incapaz de aguantar más, Bell decidió usar su Magia.


El rayo de fuego se lanzó hacia adelante, eliminando la preciada fuerza mental mientras lo hacía. Su estrategia era hacer retroceder a suficientes enemigos para salir de la red que los rodeaba. La decisión tomaba valor cuando la opción de conservar su fuerza mental también parpadeaba ante él, e incluso Ryuu sintió que era la elección correcta.

Mientras ese monstruo no estuviera entre el grupo de enemigos.


--¿¡Qué!?


Pero en cuanto Bell vislumbró lo que parecía una roca negra asomándose por detrás de otro monstruo, el rayo de fuego se debilitó, justo antes de explotar en su objetivo. La caída fue tan dramática como una flecha convirtiéndose de repente en un palillo.

--Mierda—¿¡Un Soldado de Obsidiana!?


Su forma distorsionada brillaba con un negro azabache brillante como una piedra preciosa. En el lugar donde normalmente estaría una cabeza, una luz púrpura brillaba misteriosamente como un ojo de cíclope.

 


Soldados de Obsidiana. Estos monstruos de roca tenían cuerpos hechos de lava solidificada y se movían con menos agilidad que los monstruos guerreros; su único fuerte era la defensa. Se decía que se encontraba entre los luchadores más pobres del 37° Piso, su característica más distintiva era su capacidad para contrarrestar la Magia.

Sus cuerpos de obsidiana, que eran muy valorados como Botín, desactivaban la Magia con la misma eficacia que las Piedras de Amuleto.

Con el intento de Bell de atravesar el grupo de monstruos reducido a simplemente empujarlos ligeramente hacia atrás, Ryuu frunció el ceño y Bell hizo una mueca. Parecía que el Calabozo estaba usando todos los trucos que sabía para contrarrestar el crecimiento de Bell. Habiendo descubierto que no podía aplastarlo con fuerza bruta, ahora se estaba aprovechando de sus debilidades.

El laberinto les había dado un vistazo del abismo que no podía ser conquistado por Aventureros comunes.


¡OROOOOOooon!


El bombardeo del Calabozo continuó. Un nuevo monstruo había aparecido.


--¿¡Peludas!?


El grito de Ryuu sonó muy cerca de un chillido.


Los monstruos tenían cuerpos largos y delgados, como una serpiente con cuatro patas. Su piel era de un nauseabundo verde oscuro, y sus espaldas estaban cubiertas de innumerables espinas, como un puercoespín. A primera vista, se parecían a lagartos, pero en realidad pertenecían a una especie de dragón bien reconocida.

Peludas… ¿¡Esas cosas son las que Ryuu-san mencionó!?


Junto con los Spartois, eran una de las especies que había nombrado como las más peligrosas en el 37° Piso. Su arma especial era un poderoso veneno.

--¡No debes permitir que te perforen con sus espinas!


El volumen del grito de Ryuu comunicaba bien el grado de amenaza. Bell miró boquiabierto a los tres Peludas que habían aparecido. Las espinas de sus espaldas temblaron como si estuvieran absorbiendo poder, luego se dispararon al mismo tiempo.

--¡¡Ah!!


Bell jalo a Ryuu hacia él cuando el aluvión de espinas se lanzó hacia ellos, corriendo directamente hacia un Spartoi con un escudo de lagrima. La punta de su espada rasgó la piel de Bell, pero lo importante era que podían refugiarse detrás del escudo.

Las espinas chocaron contra la parte delantera del equipo de protección con un fuerte *ra-ta-ta-ta-ta*.


Al mismo tiempo, un par de gritos espeluznantes dividieron el aire.


¿¡GAAAAAAAAAAAAAAA!?


¿¡GE-GUEE—!?

 


Un Hombre Lagarto y un Loup Garou habían sido perforados por las espinas venenosas. Un instante después se desplomaron. Su piel se volvió negra, comenzaron a convulsionarse y sangre brotó de cada uno de sus orificios. Hasta la sangre era negra. Bell se puso blanco ante la escena.

Las espinas envenenadas de un Peluda podrían penetrar fácilmente la capacidad defensiva de incluso un Aventurero de Clase Alta.

El veneno tambien era increíblemente poderoso; incluso un pequeño rasguño hundiría al desafortunado Aventurero en un infierno de dolor y tosiendo sangre. El único tratamiento era un antídoto de alta calidad o Magia de desintoxicación. Teniendo en cuenta su estado mal equipado, recibir un golpe de una de las espinas significaría la muerte para Bell o Ryuu.

--¡Umph!


Mientras la lluvia de espinas venenosas continuaba sin cesar, Ryuu rompió el brazo del Spartoi con pura fuerza y Bell robó su largo escudo.

El aluvión de espinas de fuego rápido había arrojado la “red” de los monstruos al caos. Todo lo que Ryuu y Bell pudieron hacer fue encorvarse bajo el escudo como tortugas. Los únicos monstruos que podían seguir moviéndose después de recibir un disparo eran el Soldado de Obsidiana y los Spartois. Pero con sus cuencas y articulaciones perforadas por las espinas, incluso los pocos monstruos restantes no podían acercarse a Bell y Ryuu como querían.

*¡Rat-at-tat-tat!*


El escudo se sacudía por el golpeteo de las espinas contra él.


Presionado contra el cuerpo de Ryuu, Bell apretó los dientes y resistió la tormenta de espinas.


¡GOooooooooooooo!


Tal vez frustrados porque su ataque no estaba teniendo el efecto deseado, o tal vez porque se habían quedado sin espinas, los Peludas recurrieron a otra estrategia. Como correspondía a su línea de sangre de dragón, los monstruos transformaron su entorno en un mar de fuego con su aliento abrasador.

Mientras las llamas arrasaban alrededor de los Aventureros y no muertos por igual, Ryuu metió la mano en su bolsa.

--¡Cranel-san, voy a usar esto!


Arrojó el <Kaenseki> que había sacado de su bolso al mar de llamas. Bell reflexivamente se puso en cuclillas y fortaleció su agarre sobre el escudo. Al siguiente instante, una explosión masiva sacudió el suelo.

“ “ “ “¿¡~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ ooo!?” ” ” ”


Los monstruos gritaban en su agonía.


Bell y Ryuu fueron lanzados hacia atrás, con escudo y todo, mientras los Spartois y los Soldados de Obsidiana explotaban en innumerables fragmentos. Los tres Peludas también fueron tragados por la bola de llamas.

 


Bell y Ryuu rodaron por el suelo antes de finalmente poner sus cuerpos maltratados en una posición vertical.


--¿Funcionó…?


--… Al menos, los monstruos más cercanos a nosotros fueron eliminados.


Llamas carmesíes iluminaban el rostro de Bell mientras el escudo en su mano se desmoronaba. Las llamas aún ardían en el cráter que la explosión había creado. Incontables huesos y trozos de obsidiana—Botín, al parecer— cubrían el suelo.

Solo cuando vio a los tres dragones en llamas en la distancia, Bell respiró hondo. En el mismo momento, escuchó un ruido sordo.

Una larga espina sobresalía de su hombro izquierdo. Ryuu se congeló mientras Bell miraba detrás de ellos.

Su mirada aterrizó en un monstruo que se aferraba a la pared del laberinto como un lagarto, el humo se elevaba desde la espalda que acababa de disparar una espina.

Un cuarto Peluda.


Cuando se dio cuenta de que no solo había habido tres, ya era demasiado tarde.


--¡¡…!!


¿¡GUGEEI!?


Ryuu entró en acción y arrojó una Daga.


Fijado a la pared como un espécimen de muestra con una Daga atravesando su Piedra Mágica, el Peluda se derrumbó en una pila de cenizas.

Al mismo tiempo, Bell se derrumbó en el suelo.


--¿¡Cranel-san!?


Incluso Bell podía escuchar la desesperación en el grito de Ryuu. Su hombro izquierdo perforado estaba distorsionado por el remolino de veneno que intentaba invadir y pudrir cada órgano de su cuerpo y destruirlo en segundos.

Lo estaba llevando hacia el mismo final que los Aventureros muertos habían encontrado.


Cuando Ryuu cayó de rodillas, con el rostro fantasmalmente blanco, Bell arrancó la espina de su hombro, con los ojos saltones.

--¡Uhh!


Al momento siguiente, había hundido la Daga que sostenía en su mano derecha dentro de la herida.

 


Esta vez se estaba atacando a sí mismo. Por un momento, Ryuu cuestionó su cordura, pero luego abrió sus ojos azules con sorpresa.

--La Daga está manchada de negro… ¿¡No puede estar…!?


La brillante Daga blanca que había hundido en su hombro izquierdo estaba cubierta de líquido negro.


Era <Hakugen>, la Daga Larga que Welf había hecho con un Cuerno de Unicornio, un raro Botín. El Cuerno de Unicornio era muy apreciado para su uso en Ítems de recuperación y tenía la capacidad de neutralizar muchos venenos diferentes. Sería lógico esperar, entonces, que <Hakugen> tuviera propiedades de antídoto. Bell había recordado el origen de su Daga y rápidamente la apuñaló en su herida.

Efectivamente, la Daga de Cuerno de Unicornio absorbió el veneno negro de la herida de Bell. Las partículas negras como hollín se reunieron en el centro de la cuchilla y finalmente se derritieron, purificadas. Mientras lo hacían, el dolor retrocedió del cuerpo de Bell como una ola, revirtiendo su furioso camino hacia la muerte.

Cuando la Daga finalmente retiró todo el veneno, brilló en la oscuridad, volviendo a su brillante estado blanco original.

--¡Ow…!


Bell sacó a <Hakugen> de la herida con un sonido de succión y se desplomó lánguidamente sobre su costado. Mientras Ryuu miraba en estado de shock, presionó su mano derecha, todavía agarrando la Daga, contra su frente.

¡¡Oh, Welf, Welf…!!


Una y otra vez, llamó en silencio el nombre de su compañero que había hecho el arma. Si el Herrero hubiera estado aquí ahora, a Bell le hubiera gustado abrazarlo. Le hubiera gustado descansar la cabeza sobre su pecho como un hermano y lamentarse lastimosamente. Como no podía, murmuró su interminable agradecimiento al Herrero que lo había salvado de un roce tan cercano con la muerte.

--… Cranel-san, arreglemos la herida.


Después de ver a Bell temblar durante unos minutos, Ryuu finalmente le habló con voz fría. El veneno puede haber desaparecido, pero como la sangre aún brotaba desde el hombro izquierdo de Bell, ella lo obligó a beber la última poción. Había decidido que, si él no lo usaba ahora, nunca podría ponerse de pie.

Todavía tumbado lentamente en el suelo, presionó su mano contra la herida y trató desesperadamente de calmar su respiración. Afortunadamente, la serie de encuentros con monstruos había terminado, y pudo tomarse el tiempo para recuperarse mientras vigilaba atentamente el mar de llamas.

 

 

× × ×

--…


Mientras Bell intentaba recuperar su fuerza, Ryuu se obligó a cambiar de marcha. Ahora que habían agotado el último de sus Ítems, tenían que seguir adelante. Sacó un trozo de tela de su cadera—el mapa que habían recibido de los Aventureros muertos.

Ya que había marcado su ruta a medida que avanzaban, el mapa ahora estaba casi lleno de las complejas líneas del laberinto.

Ya hemos llegado a una serie de callejones sin salida… Dada la condición física de Cranel-san, será mejor que encontremos la ruta principal y rápido.

Miró a Bell y luego volvió a mirar el mapa. Aunque su dueño anterior lo había ampliado bastante, todavía no tenían una comprensión completa de su entorno. Cada vez que bajaban por una rama en el camino que no estaba en el mapa, se topaban con un callejón sin salida o un grupo de monstruos y se veían obligados a revertir el curso.

Dada la distancia, no es una buena idea que regresemos al último pasillo lateral que no tomamos. Eso nos deja con esta ruta marcada como bloqueada por los cadáveres…

El dedo de Ryuu trazó una línea que ella no había dibujado. Aferrarse al camino forjado por sus predecesores era su única opción. Pero, ¿Por qué cambiaron de rumbo en esta ruta…?

Los Aventureros habían sido asesinados por veneno. Al igual que Bell, Ryuu había decidido que eso era seguro. Hasta ahora, había asumido que habían sido víctimas del poderoso veneno mientras avanzaban por este último camino y, por lo tanto, se retiraron a la pequeña habitación donde ella y Bell los descubrieron.

Sin embargo, cuando lo pensaba bien, se dio cuenta de que era algo antinatural.


Si los Aventureros de Clase Alta fueran envenenados y no tuvieran forma de contrarrestar la sustancia,

¿Realmente abandonarían su curso para regresar a una base lejana?


Si Ryuu estuviera en su situación, habría seguido adelante. Sin ningún Item, estaría en una carrera contra el tiempo con el veneno comiendo su carne, así que regresar a la base sería casi lo mismo que cortar toda esperanza de escapar. Eso era más cierto si no esperaba un equipo de rescate.

Tendría la oportunidad de ser pionera en un camino a seguir para tratar de encontrar la ruta principal. Y suponiendo que ese equipo hubiera estado compuesto por Aventureros de Clase Alta capaces de llegar hasta los Pisos Profundos, ¿No apostarían sus vidas también en esa aventura?

… ¿O hay algo en esta ruta que los obligó a rendirse…?


Una sacudida de miedo cruzó el fondo de la mente de Ryuu.


--Ryuu-san, ¿Qué hacemos ahora…?

 


--… Seguiremos el mapa hasta la ruta que tenemos por delante.


Bell finalmente respiraba normalmente de nuevo. Ryuu le respondió secamente mientras la miraba. No existía otra opción.

Ryuu se apoyó contra el hombro de Bell y comenzaron a caminar hacia adelante nuevamente.


--… ¿…?


Habían estado caminando por un tiempo cuando el pasillo en el que se encontraban comenzó a cambiar.


Las escaleras ahora solo conducían hacia arriba. A diferencia de antes, cuando cada ascenso había sido equilibrado por un descenso igual, llegaron a un conjunto de escaleras tras otro que se extendía hacia arriba. El 37° Piso tenía una estructura de múltiples niveles, pero sin embargo era inusual moverse tan consistentemente hacia arriba.

Al principio, Ryuu había quedado perpleja, pero con cada momento se volvía más sospechosa.


Este terreno… no puede ser…


Las escaleras estaban intactas. Continuaban subiendo y subiendo. Sentía como si la llevaran a la horca o a la plataforma del verdugo. Su sospecha se convirtió en cierta convicción.

Una gota de sudor más frío que cualquier otra que había sentido desde que se había sumergido en los Pisos Profundos rodó por su mejilla.

—Entonces esto es lo que paso.


Parecía que el Calabozo estaba abrumadoramente empeñado en matarlos.


Cuando Ryuu se dio cuenta de dónde estaban y hacia dónde iba esa ruta, se sintió tan desesperada que quiso reír.


--¿Ryuu-san?


--… Estoy bien, estoy bien.


Tuvo cuidado de no extender su desesperación a Bell, quien había notado su expresión. Le tomó todo lo que tenía para mantener la desesperación fuera de su rostro.

--Descubrí dónde estamos.


--… ¡…! ¿¡De Verdad!?


--Si. Por favor continúa a lo largo de este pasillo. Deberíamos estar llegando a una gran escalera. Solo le contó los hechos.

 


Finalmente, como había dicho, apareció una gran escalera blanca lechosa con distancias irregulares entre cada escalón.

--Si subimos estas escaleras y pasamos lo que está al otro lado… estaremos en la ruta principal.


El rostro de Bell se iluminó ante sus palabras. De repente comenzó a subir energéticamente por las escaleras. En contraste, la boca de Ryuu se apretó al pensar en la única opción que se había visto obligada a darle.

Bell habría hecho bien en pensar en la situación con más cuidado.


Debería haberse preguntado por qué Ryuu había podido averiguar su ubicación a pesar de que todavía no estaban en la ruta principal. ¿Cómo había podido adivinar cuando el 37° Piso era tan grande como todo Orario? La única respuesta posible era que se habían topado con un punto importante en el laberinto—o un área que debía tratarse con la mayor precaución.

Pero Bell no se dio cuenta de que Ryuu recordaba este lugar porque era un lugar peligroso que debía evitarse a toda costa. Solo cuando subió la escalera final sintió un escalofrío terrible recorriéndole la espalda.

-- ——


Estaba frente a una habitación enorme.


Pero era claramente diferente de las habitaciones en otras áreas del Piso.


Para empezar, había un abismo de cincuenta metros entre donde Bell se encontraba en la entrada de la habitación y su piso. Muy por debajo, podía distinguir rocas afiladas que sobresalían del suelo, tan apretadas como si un ejército invisible estuviera sosteniendo sus lanzas hacia arriba. Las rocas cubrían todo el piso. Una caída significaría la muerte, incluso para un Aventurero de Clase Alta.

El único camino a través de la habitación era un largo puente que comenzaba inmediatamente frente a Bell. Llegaba hasta el centro oscuro de la habitación, donde pudo ver algún tipo de estructura grande. Sombras vacilantes—muy probablemente monstruos—rodeaban la estructura en grandes cantidades. El coro de gritos de batalla que llegó a los oídos de Bell provenía de más bocas de las que podía contar, anunciando un nivel de superioridad material que inducia a la desesperación por parte del Calabozo.

Parada junto a él, Ryuu quitó toda emoción de su voz mientras hablaba.


--El Coliseo… este es un lugar de matanza donde los monstruos se generan sin límite.


× × ×

El Coliseo.


Solo se sabía que existía una habitación de ese tipo en el 37º Piso.


Aunque el extenso espacio era mucho más grande que cualquier otra habitación en el Piso, no se conocían sus dimensiones exactas. Esto se debía a que era tan peligroso que los Aventureros habían renunciado a medirlo.

 


Para Bell, parecía del mismo tamaño que la caverna del 25º Piso, o tal vez más grande. Como en cualquier otra parte del Piso, el techo estaba oculto en la oscuridad, haciendo que su altura fuera imposible de juzgar. El aire debía estar circulando en la habitación, porque un silbido como el viento seco y frío que bajaba por un estrecho barranco provenía del lejano suelo rocoso. Bell tembló ante la escala.

La colosal estructura que se elevaba como una isla en el centro de la habitación era especialmente notable. Le recordó a Bell una cierta estructura en Orario.

--¿El Anfiteatro…?


La enorme estructura redonda se veía exactamente igual. Emitía una tenue fosforescencia para que pareciera flotar en la oscuridad.

Incluso ahora los gritos de batalla resonaban incesantemente desde la forma blanca lechosa a la que conducía el puente frente a Bell.

--Para ser claros, el Coliseo no es toda esta área—es solo esa estructura en el medio. Se llama así porque… sin importar cuántos monstruos mates, el suministro nunca se agota.

Dijo Ryuu.


A instancia suya, tanto ella como Bell se habían tumbado boca abajo en el suelo para que los monstruos no los notaran.

--En esta habitación, en el instante en que el número de monstruos se reduce, se generan más de ese Coliseo. No hay forma de reducir el límite superior. En otras palabras, el suministro es infinito.

--… ¡¡…!!


--Quizás podrías llamar a esta habitación una versión en miniatura del Calabozo mismo. Bell sabía de este lugar.

Eina le había dicho que había un área en los Pisos Profundos donde los monstruos se reproducían sin cesar para mantener una determinada población predeterminada. Pero cuando miraba lo real y escuchaba a Ryuu describir la realidad que enfrentaban, sintió la desesperación comerse su corazón. Ahora que era un Aventurero de Clase Alta, entendía el significado completo de esa realidad.

Incluso en los Pisos Profundos donde las batallas eran rápidas y furiosas, siempre había un pequeño descanso entre los encuentros. Pero el Coliseo era diferente. A diferencia de las habitaciones y pasillos comunes, los monstruos no tenían fin, sin importar cuántos fueron asesinados. Las batallas infinitas continuaban hasta que el Aventurero perecía en la oscuridad.

Un “Cáliz sin Fondo” de monstruos.


Ese era el apodo que los temblorosos y aterrorizados Aventureros le habían dado al Coliseo.


--Hemos llegado a una zona de peligro en el 37º Piso a la que ni siquiera los equipos de Aventureros de Primera Clase se atreven a acercarse.

 


Bell quedó estupefacto por las palabras de Ryuu.


¿Ni siquiera los Aventureros de Primera Clase—ni siquiera Aizu-san y sus compañeros—pueden entrar en este lugar?

Era el más mortal de los “puntos muertos”, a la par o incluso superando en peligro al Monstruo Rex dormido en este Piso.

Si superaban esto, saldrían a la ruta principal.


Bell finalmente entendió el verdadero significado de las palabras que Ryuu había dicho unos minutos antes. Para alcanzar la esperanza, tenían que atravesar la desesperación tan profunda como el abismo debajo de ellos. Estalló en sudor.

Al mismo tiempo, fue consumido por un impulso de arrancarse el cabello.


Pensó en los cadáveres de los Aventureros que habían muerto en esa pequeña habitación. La misma desesperación que había roto sus espíritus ahora presionaba a Bell. Sudor goteó de su frente. Jadeaba incontrolablemente y movía los ojos inquietamente.

--…


Ryuu lo miró de reojo. En lo profundo de la desgarrada capucha de su larga capa, entrecerró los ojos, como si hubiera decidido asumir lo que sea que esperara adelante.

× × ×

--Nuestra única opción es pasar a traves del Coliseo.


Se habían alejado temporalmente de la entrada de la habitación, pero la voz de Ryuu era firme.


--Ryuu-san, eso es—


--El hecho es que dar la vuelta no es una opción. Simplemente no tenemos la fuerza o el equipo.


Estaban a medio camino de las escaleras que conducían al Coliseo. Ryuu estaba sacando apresuradamente Items de su mochila y jugueteaba inquietamente con ellos sin mirar a Bell.

Lo que dijo era verdad.


No les quedaba energía para buscar otra ruta. Por lo menos, si no podían llegar a la ruta principal desde aquí, escapar del 37º Piso era extremadamente improbable.

Para sobrevivir, debían pasar a traves del Coliseo que se alzaba delante de ellos.


--Este es el momento crucial… el momento de asumir la única aventura que no podemos evitar. Levantó la vista y miró a Bell con sus ojos azul cielo.

 


Bell tragó saliva… luego asintió.


El sudor goteaba por su cuerpo y su corazón latía con fuerza, pero confiaba en Ryuu. Ella lo había mantenido vivo hasta ahora. Ryuu asintió en respuesta a su confianza desnuda.

--Pero, ¿Cómo podemos pasar a traves del Coliseo? Si tenemos que enfrentarnos a monstruos que engendran infinitamente, sin importar cuántos matemos …

--Naturalmente, evitaremos todas las batallas. Nos abriremos paso a través de la habitación en secreto, sin que ellos lo noten.

Ryuu hizo una pausa en su trabajo preparatorio. Sostenía un trozo de tela negra extendida entre sus manos.


--¿Eso es…?


--Si. Está hecho de túnicas de Ovejas Calavera.


Bell escuchó sorprendido la explicación de Ryuu. Durante el curso de sus batallas hasta el momento, Ryuu había estado seleccionando cuidadosamente el Botín y ocultándolo en su mochila. Las <Túnicas de Oveja Calavera> estaban entre ellas.

Había cosido dos de las túnicas juntas usando una tercera túnica rasgándola en tiras para usarla como hilo y una aguja de hueso. Era lo suficientemente grande como para cubrirlos a ambos.

--… ¿Quieres decir que vamos a usar esto como camuflaje?


La Oveja Calavera lanzaba sus ataques mezclándose en la profunda oscuridad que penetraba en cada rincón del Piso. Los movimientos clandestinos de los ermitaños de la muerte les habían causado muchos problemas en su viaje, pero ahora iban a robar una de sus tácticas. Bell sabía por dolorosa experiencia lo bien que funcionaban esas túnicas. Pensó que podrían dejarlos engañar a los monstruos en el Coliseo.

--También ocultaremos nuestro aroma. Por favor, frótate de pies a cabeza con los órganos de monstruo que estoy a punto de mezclar.

--¡Bleh…!


--Entiendo tu aprensión, pero tendrás que aguantarlo.


Bell se cubrió la nariz reflexivamente cuando Ryuu levantó una bolsa. La sustancia negra rojiza que manchaba el fondo de la bolsa era una mezcla de corazones de Barbarian y otros órganos de monstruos. Ese Botín normalmente se usaba como poderosas sales aromáticas, pero incluso a través de la bolsa bien cerrada, el horrible olor de los ingredientes no procesados era obvio. Sería difícil de tolerar incluso si evitara que los monstruos los olfatearan. Aunque lágrimas se acumulaban en las esquinas de sus ojos, el rostro de Ryuu estaba tan en blanco como una máscara.

Sin embargo, a Bell le pareció la mejor estrategia.


Conocía muy bien el poder de la túnica negra. Y también eliminarían su aroma. Si solo se ocupaban de moverse en silencio, deberían ser capaces de engañar a los monstruos.

 


--Cuando llegamos al Coliseo, me di cuenta en dónde estábamos. Ryuu saco el mapa.

--Solo hay un Coliseo en el 37º Piso, en la Zona del Guerrero entre la Segunda Pared y la Tercer Pared. Está en la parte oriental de esa zona.

Extendió el mapa ante Bell, quien se había arrodillado sobre una rodilla mientras continuaba al pendiente de los monstruos. Usando la Pluma de Sangre, dibujó un cuadrado grande para indicar la ubicación del Coliseo.

--Hay cuatro puertas en la habitación del Coliseo—norte, sur, este y oeste. La puerta sur conduce a la ruta principal. Entonces, si podemos llegar al lado sur… Oh, pero si no sabemos en qué dirección está el sur…

--Hay varias columnas deformadas en el lado noroeste del Coliseo en el centro de la habitación. Los vi cuando estuvimos allí hace un minuto y descubrí nuestra orientación. Estamos cerca de la puerta norte… lo que significa que la puerta sur está directamente enfrente.

Bell miró el mapa. La ruta principal estaba marcada a una ligera distancia del Coliseo, y enfrente estaba la puerta donde ahora se agachaban. Ryuu había combinado lo que recordaba del Coliseo con el conocimiento que dormía dentro de ella para determinar el camino más lógico a seguir.

Bell estaba lleno de admiración. No pudo evitar mirar el rostro de esa sabia Elfa que había tomado una buena decisión tras otra en una situación que habría roto muchos espíritus más débiles.

--Ryuu-san, realmente eres increíble…


Las palabras se derramaron inesperadamente de sus labios.


--¿Cranel-san…?


--Incluso en una situación como esta, mantienes la calma y tomas la decisión correcta… Has venido a rescatarme tantas veces. Si no estuvieras aquí, nunca podría salir de los Pisos Profundos…

Por un instante, una mirada de culpabilidad cruzó por el rostro de Ryuu mientras escuchaba en silencio. Pero Bell, quien estaba arrepentido por su insuficiencia, no lo vio.

--… Cranel-san, por favor convierte tu conocimiento en sabiduría.


--¿Conocimiento en sabiduría…?


--Si. Si vinculas el conocimiento a la acción y aprendes a aplicarlo, podrás ayudar a más personas. Te convertirás en un Aventurero más fuerte.

Ryuu se detuvo por un momento antes de hablar. Mientras miraba a Bell, parecía estar mirándose a sí misma en un día lejano en el pasado. Sus palabras sonaban como si estuvieran arraigadas profundamente dentro de ella.

Bell asintió seriamente, y Ryuu le dirigió una rápida sonrisa.


--¿Recuerdas el diseño de la ruta principal y cómo continuar el mapeo?

 


--… ¿…? Sí… la ruta principal es un gran pasillo, y siempre que no gire por ningún camino lateral, llegare al pasaje de conexión… y para el mapeo, convertir las unidades de diez a veinte pasos…

--Excelente.


Bell pensó en lo que Ryuu le había enseñado. Lo había instruido en el mapeo durante sus paradas de descanso, aunque apresuradamente. Ryuu entrecerró los ojos con aparente satisfacción y le tendió la bolsa que había atado a su cintura.

--Nos quedan tres <Kaenseki>. Toma uno.


--Pero…


--No sabemos qué pasará de ahora en adelante.


Hasta este punto, Ryuu había apoyado a Bell desde la retaguardia y administraba sus Ítems. Ahora los estaba dividiendo. Quería reducir el riesgo en caso de emergencia. Cada uno de ellos tenía que poder responder a cualquier situación en la que se encontraran.

Bell tenía dudas, pero a pesar de todo aceptó la bolsa. Después de todo, Ryuu no había dicho nada con lo que no estuviera de acuerdo. Además del <Kaenseki>, contenía el mapa con el Coliseo y la ruta principal más allá del lado sur anotado en él.

--…


Bell no pudo expresar con palabras la inquietud que lo atormentaba. Sin hacerle caso, Ryuu se puso de pie.


--Vamos.


× × ×

Cuatro puentes conducían al Coliseo.


Comenzaban en las puertas norte, sur, este y oeste y se conectaban a la estructura central como una cruz perfecta. Cada puente estaba hecho de piedra blanca lechosa y medía unos seis metros de diámetro. No hacía falta decir que no había barandillas. Un paso en falso hundiría al desventurado Aventurero cincuenta metros en el suelo.

La muerte instantánea esperaba en las puntas de las innumerables lanzas de piedra.


--…


Con su cuerpo apretado contra el de Ryuu debajo de la <Túnica de Oveja Calavera> que los cubría de pies a cabeza, Bell avanzó por el puente con la respiración contenida.

La verdadera prueba comenzaría cuando llegaran al Coliseo donde los monstruos asechaban. Era imposible relajarse. En el instante en que esos monstruos sintieran a un invasor, Bell y Ryuu estarían acabados. Los infinitos recursos materiales del Calabozo los aplastarían. Por supuesto que estaban tensos. Mientras las lanzas de piedra que cubrían el piso de la habitación apuntaban hacia ellos, avanzaron lentamente.

 


Cuando miraron cuidadosamente el piso, pudieron distinguir innumerables formas retorciéndose entre las lanzas de piedra.

Peludas. Como lagartijas, se aferraban a las rocas, moviéndose con un sonido deslizante. Eso descartaba la opción de bajar al piso y evitar el Coliseo por completo. Un infierno de veneno y llamas esperaba a cualquiera que intentara tal estrategia.

Bell se atraganto, habiendo visto desafortunadamente varios esqueletos y armaduras perforadas por las lanzas de piedra debajo del puente.

En contraste con el Coliseo central, el puente de piedra estaba en silencio. Pero esa quietud era una amenaza mortal para Bell y Ryuu.

Si eran descubiertos, su historia terminaría ahí. Cruzaron el retorcido puente de piedra con el mayor cuidado silenciando su respiración y sus pasos. Ryuu había perforado docenas de agujeros en la túnica con su aguja para que pudieran ver su camino a seguir, pero su visión estrecha tensó aún más sus nervios. Sentían como si sus propias vidas estuvieran en manos de este viaje sin fin a paso de tortuga.

Ryuu podía escuchar la respiración irregular de Bell.


Bell podía sentir el cálido aliento de Ryuu acariciando su cuello.


De repente, un puñado de pequeñas piedras cayeron del puente con un estrepito. Eran fragmentos que se habían erosionado de forma natural de la estructura.

Bell y Ryuu se congelaron, conteniendo la respiración. El ruido no pareció molestar a los Peludas.

Estaban bien.


Si hubieran sido vistos, los monstruos habrían roto instantáneamente el silencio con feroces rugidos anunciando la muerte del par.

Entonces estaban bien.


Todavía estaban bien.


Sus vidas aún no habían terminado.


Bell envió ese mensaje desesperado a sus pies congelados y una vez más comenzó a avanzar.


--Eso es… el Coliseo.


Habiéndose acercado al final del puente aparentemente interminable, Bell tragó saliva al ver la estructura de piedra blanca que se alzaba ante él. La pura estructura era abrumadoramente majestuosa e impresionante. El círculo perfectamente uniforme tenía un diámetro similar al de Babel.

--… Vamos.


--… Okay.

 


A instancias de Ryuu, cruzaron el tramo restante del puente.


Entraron ahora en el borde exterior del Coliseo, que conectaba con los puentes. Solo entonces Bell pudo ver la estructura interna del Coliseo, que había estado oculta a su vista antes.

Al igual que el Anfiteatro, el interior tenía la forma de un cono invertido. Había seis enormes placas dispuestas como escalones, y en el fondo, un campo redondo. En términos del Anfiteatro, la primera equivalía a los asientos de espectadores y la segunda a la arena donde tenían lugar las batallas. El campo estaba al mismo nivel que las lanzas de piedra fuera del Coliseo.

--… ¡…!


Cuando Bell vio la estructura del Coliseo, notó algo más. Lo que vio debajo de él dejo en claro el verdadero significado del nombre de la estructura.

“ “ “ “ “¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!” ” ” ” ”


-- —————¡…!


El Coliseo estaba lleno de una cantidad nauseabunda de monstruos. Pero no fue este caldero de monstruos de pesadilla lo que sacudió a Bell hasta el núcleo.

Los monstruos se estaban matando entre ellos.


Sin un momento de descanso, rugían de indignación y se desgarraban sin piedad el uno al otro.


--… He escuchado que, aparte de los momentos en que alguien invade su territorio, los monstruos en esta área están constantemente en guerra entre ellos.

El horrorizado susurro de Ryuu entró en uno de los oídos de Bell y salió por el otro.


Además de la arena en la parte inferior, las placas de arriba también estaban repletas de innumerables monstruos que se enfrentaban en una feroz batalla. Cerca de Bell y Ryuu en la quinta placa, una manada de Hombres Lagarto de Élite luchaba contra una horda de Spartois. Los guerreros esqueleto tenían la ventaja sobre los guerreros lagarto.

En una diagonal más allá de ellos, un Barbarian rugía mientras aplastaba la cabeza de un Loup Garou. Una fuente de sangre salpicó al agresor haciendo que sus pelos se pusieran de punta. Bell pudo ver de un vistazo que el enorme y poderoso monstruo era una especie mejorada. Pero incluso ese monstruo de gran tamaño no fue rival para el rebaño de Ovejas Calavera que lo atacó por detrás. Gritó en agonía mientras lo destrozaban.

En el segundo en que cayeron los monstruos, aparecieron grietas en varios lugares del Coliseo.


Un variado surtido de monstruos se generaba constantemente desde los pisos de las placas y paredes que rodean la arena. Quizás la mejor frase para el ciclo de muerte y nacimiento fue “una reposición interminable”.

Todo ante los ojos de Bell hablaba de la singularidad de esta área—del peligro y la herejía del Coliseo.


--…


Bell se cubrió la boca con la mano.

 


Le tomó toda su fuerza luchar contra la inquietud. Esta repetición interminable de la vida y la muerte.

Ahora más que nunca, Bell sintió el misterio del Calabozo.


O tal vez acababa de recordarlo—del horrible poder de lo sobrenatural que desafiaba la comprensión y la imaginación humana.

--Vamos… no tenemos tiempo para quedarnos aturdidos.


--… Okay.


En el instante en que esa fiebre de sed de sangre arremolinándose se dirigiera hacia ellos, la muerte sería segura. La escena ante ellos era suficiente para dejarlo claro. Bell asintió débilmente en respuesta a las palabras susurradas de Ryuu.

Despegando de alguna manera sus ojos de la inquietante escena, ambos comenzaron a avanzar. Estaban en el extremo más septentrional del Coliseo, donde se conectaba con el puente norte. Esa era la sexta placa, la más alta y más externa de todas. Desde ahí tenían que llegar al borde sur del Coliseo en el lado opuesto. Cortar en línea recta sería más rápido, pero descender al campo de batalla de la arena sería suicida. En cambio, planearon bordear la sexta placa.

A su derecha, en el lado noroeste del Coliseo, estaban las columnas deformadas que Ryuu había mencionado. Parecían un bosque de enormes lanzas de piedra. La sexta placa, que formaba el borde exterior de la estructura en otros lugares, faltaba en ese lugar. Las tres placas inferiores estaban allí, pero si descendían tan lejos, los monstruos probablemente las detectarían sin importar cuán silenciosos fueran sus movimientos. Todo terminaría si el borde de la túnica se volara después de una batalla.

Eso significaba que tenían que ir al este alrededor de la sexta placa, o hacia la izquierda de donde se encontraba.


¡Los monstruos están tan cerca…! ¡Es como si estuvieran rugiendo en nuestros oídos!


La agravante tensión estaba viva y bien dentro de Bell. Cuanto más se acercaban a los monstruos, más fuerte sentía que estaba parado en la frontera entre la vida y la muerte. Cada vez que un monstruo pasaba por la quinta placa adyacente, Bell y Ryuu se congelaban.

Pero afortunadamente—si esa era la palabra correcta—el Coliseo emitía un olor horrible.


Los cadáveres generados por la interminable lucha interna quedaban donde caían. Incluso si sus Piedras Mágicas se hubieran ido, trozos de su carne—Botín—quedaban, impregnando todo el espacio con un olor abrumador. No había forma de que los monstruos vivos pudieran captar el aroma de Bell y Ryuu. Por otro lado, ellos mismos luchaban por no vomitar.

Parte de este olor debe provenir de los cadáveres de Aventureros olvidados.


Si los monstruos nos descubren, ¿Nos convertiremos en otra mancha de sangre en la pared?


Bell obligó a su mente a alejarse de las persistentes preguntas que seguían surgiendo. Tenía que concentrarse en mantenerse vivo a sí mismo y a Ryuu.

 


Los constantes rugidos de los monstruos reverberaron a través de la túnica rota.


… ¿Por qué… el Calabozo creó un lugar como este…?


Mientras avanzaban silenciosamente en secreto, la pregunta surgió en la mente de Bell.


Según los registros del Gremio, el Coliseo había aparecido repentinamente hace unos treinta años. Su existencia se hizo conocida cuando los Aventureros informaron que lo que originalmente no había sido más que una habitación muy grande con múltiples capas de lecho de roca había cambiado a su forma única actual.

El Cáliz sin Fondo. Guerra sin fin. El Samsara de los Monstruos, donde los comienzos y los finales compartían un único punto de origen.

¿Era uno de los trucos del Calabozo, destinado a atraer a los Aventureros invasores y matarlos?


¿O era un escenario creado para que los monstruos pudieran matarse unos a otros? O tal vez era producto del azar sin un significado más profundo detrás de él.

La extensa oscuridad no le dio respuestas a Bell.


Un rugido resonó en sus oídos, como si dijera que las preguntas de un simple Aventurero no merecían respuesta.


--El puente del este…


Finalmente llegaron al primer puente a su izquierda.


Su estructura era la misma que el puente norte que habían cruzado, continuando hacia la pared de la habitación.


--Ryuu-san… si cruzáramos ese puente y dejáramos el Coliseo por el lado izquierdo, ¿Terminaríamos en la ruta principal? Si es así, tal vez no tengamos que ir hasta el lado sur…

--Desafortunadamente, no se puede llegar a la ruta principal desde la puerta este. Las puertas sur y oeste se conectan al laberinto mientras bordean el Coliseo… pero nuestra única opción en este momento es la ruta sur.

Bell había cedido ante la tensión y expresó sus ilusiones, solo para ser negado categóricamente por Ryuu. Estaba irritado por el hecho de que podrían haber usado la puerta oeste si las enormes columnas en el lado noroeste no estuvieran en su camino.

Aun así, habían llegado a la mitad.


Si pudieran atravesar el borde exterior en forma de abanico que se extendía desde el puente este hasta el puente sur, alcanzarían su objetivo.

Pero justo cuando ese pensamiento cruzó por la mente de Bell, retrocedió en estado de shock.


--… ¡¡…!!


Dos Loup Garou saltaron a la sexta placa cerca de Bell y Ryuu.


Estaban a menos de diez metros de distancia. Bell se agachó y contuvo el aliento. Su corazón latía tan fuerte como un tambor.

 


Uuu…


Los monstruos lobo escanearon sus alrededores.


Bajando sus caras al suelo, torcieron el cuello varias veces y resoplaron.


Parecían haber detectado un olor. Impulsado por el pánico, la temperatura corporal de Bell se disparó. Podía sentir a Ryuu haciendo una mueca a su lado.

¡Váyanse, váyanse, váyanse…!


Debajo de la túnica que se derritió en la profunda oscuridad, rogaron, suplicaron y oraron en silencio. Y entonces.

Los ojos de un monstruo se encontraron con los ojos que se asomaban por la túnica.


——


Justo cuando el corazón de Bell parecía que estaba a punto de explotar—


… ¡GURUuu!


Los monstruos dieron media vuelta y se alejaron.


Pasaron cinco segundos, luego diez, y todavía no se habían dado la vuelta. No habían visto a través del avance secreto de Bell y Ryuu. Estaban a salvo.

Bell abruptamente liberó la tensión de su cuerpo.


La disminución repentina de los músculos tensos casi lo hizo suspirar en voz alta, pero afortunadamente Ryuu presionó su mano sobre su boca.

Superé eso…


Los latidos acelerados de su corazón volvieron a su ritmo normal. El alivio inundó su cuerpo.


¡¡GYAAAAAAAA…!!


En ese mismo instante, un monstruo chilló en una parte distante del Coliseo. Al momento siguiente se había convertido en un montón de cenizas, con su Piedra Mágica habiendo sido aplastada.

No hacía falta decir que esto llevó a una nueva vida a engendrar en su lugar. El grito de nacimiento vino directamente debajo de ambos Aventureros.

-- —


-- —


Una densa red de grietas dividió el piso justo debajo de los pies de Bell. El tiempo se detuvo.

 


Ryuu se congeló.


Ni siquiera tuvieron tiempo de reaccionar antes de que un brazo de hueso blanco se extendiera desde la placa rota.

¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOO!!


Cinco dedos huesudos agarraron la pierna de Bell.


El guerrero esqueleto que surgió del suelo era un Spartoi.


Con su mano todavía sujetando el tobillo de Bell, lo levantó en el aire. La túnica de camuflaje cayó al suelo. Cada ojo en el Coliseo, cada gota de sed de sangre de los monstruos, se centró en los dos Aventureros expuestos.

-- —¡UAAAAAAAAAAAAAA!


Dejando escapar un rugido que pudo haber sido más terror que grito de guerra, Bell cortó la mano de hueso envuelta alrededor de su tobillo con la <Daga Hestia>.

Cuando se estrelló contra el suelo, Ryuu se arrojó contra el Spartoi impactándolo con su hombro, empujándolo fuera del Coliseo. Su aullido fue seguido por el sonido de algo rompiéndose.

Pero fue demasiado tarde.


“ “ “ “ “ “¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!” ” ” ” ” ”


Con un coro de gritos de guerra tan violentos que sacudieron toda la habitación, los monstruos se lanzaron hacia Bell y Ryuu.

--¡¡CORRE!!


En el instante en que Bell escuchó el grito descuidado de Ryuu, sus piernas ya estaban en movimiento. Tirando de Ryuu de la mano, arrojó cada gota de energía que tenía en su escapada.

--*¡Huff, puff, huff!*


Su respiración era irregular, no por correr sino por el peor de los casos que les había sucedido.


Agarrando la mano de Ryuu como si nunca fuera a dejarla ir, se lanzó a través del abanico del sudeste del Coliseo, el único camino que quedaba abierto para ellos.

Los interminables rugidos de los monstruos, su enemistad infinita y su sed de sangre seguían de cerca los talones de ambos Aventureros.

Incapaz de resistir el impulso de mirar hacia atrás, Bell giro la cabeza solo para hacer una mueca convulsiva ante lo que vio.

Las siluetas de innumerables monstruos retorciéndose bajo la fosforescencia parecían un enorme cometa negro cayendo sobre ellos.

Literalmente, cada monstruo en el Coliseo tenía la vista puesta en Bell y Ryuu.

 


Un ejército de monstruos se abalanzaba sobre los Aventureros. Si ese fangoso torrente los envolviera, no quedaría ni un hueso para dar testimonio de su muerte.

¡GAAAAAAAAA!


¡OOOOOOOOU!


Los monstruos que habían estado en la cuarta y quinta placas saltaron o escalaron las paredes, emergiendo en la sexta placa.

Un bosque de monstruos les bloqueó el camino.


En grupos de dos y tres, se reunieron ante los Aventureros.


--¡FUERA DE MI CAMINOOOOOOO!


El grito de Bell sonó tanto como una súplica como un grito.


<Hakugen> se hundió en el pecho de un Hombre Lagarto de Élite que había oscilado su espada de piedra hacia él. Antes de que la ceniza se asentara siquiera, la <Bufanda de Goliat> envuelta alrededor del brazo izquierdo de Bell estaba barriendo a los tres Loup Garou que saltaron hacia ellos. Su imprudente puño se estrelló contra ellos como un enorme martillo, aplastando sus colmillos y garras y enviándolos a volar hacia atrás.

Sin embargo, tan pronto como se fueron, un grupo de Spartoi se precipitó hacia Bell y Ryuu como para burlarse de sus esfuerzos

--… ¡…!


--¡¡No luches contra ellos completamente!! ¡Simplemente despeja el camino a seguir!


Cuando un trozo de carne de Bell fue arrancado y él tropezó hacia atrás, Ryuu le gritó desesperadamente. Inclinándose hacia adelante como una especie de bestia, desenvainó su espada. Protegiendo su pierna herida, se lanzó casi completamente al suelo mientras cortaba las espinillas de los Spartois.

Tres de los monstruos se derrumbaron uno encima del otro. Con los ojos muy abiertos, Bell agarró la mano que Ryuu había extendido en el momento justo y la atrajo hacia su pecho antes de lanzarse hacia adelante.

Sin volver a mirar el cráneo del Spartoi que había aplastado debajo de su bota, Bell empujó su mano izquierda hacia la pared de monstruos que bloqueaban su camino.

--<¡¡Firebolt!!>


Usando toda la Mente que había almacenado, disparó cuatro disparos consecutivos de su Magia de Lanzamiento Rápido a la línea de enemigos. A medida que el frente que avanzaba cedía terreno, él y Ryuu atacaron con poca preocupación por las secuelas de los rayos de llamas que había desatado.

Apretujándose entre la horda de monstruos, se abrieron paso. Las garras y el <Arsenal del Calabozo> de los monstruos que se retorcían los golpeaban imprudentemente, rasgando y arrancando su piel.

 


Pasando junto a innumerables aullidos enojados, emergieron al otro lado de ese bosque de monstruos. Se defendieron del constante aluvión de ataques de la horda dispersa con patadas o golpes de la espada del Aventurero muerto, enviando a sus atacantes a volar fuera del Coliseo.

En el instante en que Ryuu sintió que la horda de enemigos que perseguía estaba a punto de alcanzarlos, gritó.


--¡Cranel-san!


--¡¡…!!


Arrojó un objeto rojo brillante detrás de ella.


Era un de sus preciosos <Kaenseki>. Cuando la bomba trazo un arco a traves del aire, Bell miró hacia atrás, apuntó y disparó.

El rayo de fuego alcanzó su objetivo, desencadenando una explosión masiva.


“ “ “ “ “ “¿¡~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~AAA!?” ” ” ” ” ”


Pétalos de furiosas llamas envolvieron no solo a los monstruos, sino también el borde exterior del Coliseo, enviando multitudes de monstruos al suelo de abajo. Cuando la placa detrás de ellos se derrumbó con el rugido atronador de una avalancha, Bell y Ryuu volvieron a mirar a los monstruos prácticamente pisándole los talones. Pero…

¡AAAAAAAAAAAAAAAA!


Cada vez que mataban a un monstruo, un nuevo grito de nacimiento sonaba.


Ahí estaba el verdadero poder del Coliseo que incluso los Aventureros de Primera Clase temían. Un flujo interminable de monstruos. Grietas cubrieron el suelo ante Bell y Ryuu como telarañas, enviando nuevos enemigos en el instante en que los Aventureros pensaron que habían escapado por poco.

Destruir al enemigo no tenía sentido. Las hordas perseguidoras no tenían fin.

—Es imposible.


Incluso mientras Bell paraba a los monstruos que saltaron desde la quinta placa y se lanzaron directamente a su lado, la razón fría y dura susurró la verdad en un rincón de su mente. Sangre fría fluyó hacia su cerebro sobrecalentado, llevando sus pensamientos cubiertos de cenizas a su conclusión jadeante.

Ryuu, con su mano todavía sujetando la de Bell, no podía correr a toda velocidad. Si Bell intentara cargarla, serían alcanzados.

Incluso si lograban escapar a través del puente y abandonar la habitación, los monstruos del Coliseo podrían seguirlos, y eso significaría la muerte. El desfile infinito los perseguiría hasta dar el golpe final.

Era imposible. Ese era el final. Ryuu lo había dicho ella misma—si los descubrían, todo había terminado.

 


No tenía sentido huir.


No había escapatoria—


-- —¡Aún no!


Bell gritó como si hiciera a un lado la voz de su débil corazón. Lo que tenía que hacer era poner todo lo que tenía en huir.

Una vez que cruzaran el puente sur, podría usar su Magia para destruirlo.


Había infinitas formas de evadir la persecución. Sin importar cuán imposibles parecieran, él las haría realidad. Sin importar lo absurdo que fuera, sin importar si fueran castillos en el aire, sin importar si fueran egotismo infantil. Porque si no lo hiciera, sus vidas terminarían.

--¡Aun no, aun no!


Gritando, soltó la mano de Ryuu y balanceó su espada salvajemente hacia el Barbarian que les impedía avanzar. La espada serpenteó entre el brazo y el cuerpo del monstruo y cortó una pierna. Alejando el cuerpo del gigante chillando con su mano izquierda, procedió a destrozar a los Soldados de Obsidiana detrás del Barbarian.

Ryuu hizo una mueca mientras veía a Bell luchar tan ferozmente.


A diferencia de los ojos rojo rubí que buscaban desesperadamente el futuro, sus propios ojos azul cielo se esforzaban por ver la realidad. Al negarse a alejarse de la crueldad del mundo, se preparó para tomar una decisión a sangre fría.

Inadvertido para los oídos del chico, la balanza comenzó a crujir.


--*¡Huff, puff…!* ¡¡El puente sur…!!


Bell y Ryuu finalmente llegaron al extremo sur del Coliseo, sufriendo muchas heridas y pagando tanto en fuerza física y mental.

Bell quería desesperadamente encontrar esperanza en el puente que se extendía directamente frente a él, pero—


“ “ “ “ “ “¡OOOOOOO—!” ” ” ” ” ”


--… ¿¡…!? ¿¡Vienen monstruos desde fuera del Coliseo!?


Quizás habiendo escuchado la conmoción en el interior, apareció una horda en la puerta que conducía a la ruta principal.

--¡No puede ser…!


Estaban atrapados en un ataque de pinzas

 


Un grupo de enemigos ya comenzaba a precipitarse por el puente hacia ellos mientras interminables hordas los perseguían por detrás. Era obvio que si intentaban cruzar el puente serían aplastados entre las dos oleadas de enemigos. Incluso si Bell comenzaba a cargar ahora y lanzaba un rayo de fuego a la horda frente a ellos, había demasiados para eliminarlos a todos.

Antes de que cruzaran el puente—antes de que Bell tuviera la oportunidad de destruirlo—serían tragados por ambos lados.

Por supuesto, quedar atrapado en un ataque de pinzas en un puente sin ruta de escape significaba una muerte segura.

El rostro de Bell ardía de pánico.


--…


Por eso no se dio cuenta.


Directamente detrás de él, la mirada de Ryuu se había vuelto repentinamente distante. La balanza se inclinaba lentamente.

-- —¡Cranel-san! ¡Hacia el puente!


--¿¡Qué!?


--¡Destruye al enemigo que tenemos delante! ¡Usaré mi Magia para encargarme de los que están a nuestras espaldas!

De repente, Ryuu gritó órdenes en rápida sucesión. Bell no podía creer lo que escuchaba.


Era cierto que, si quedaban atrapados entre dos hordas, su única opción era lidiar con ambos. Pero en este caso, Ryuu estaba en la parte trasera. Si uno de ellos iba a enfrentarse a infinitos enemigos, debería ser Bell, quien aún podía moverse con normalidad. Tendría una mejor oportunidad de sobrevivir. Estaba a punto de protestar cuando—

--<Cielo distante por encima del bosque. Estrellas sin límites fijadas en una noche eterna.>


El Canto de Ryuu lo interrumpió. Había dejado de moverse y estaba completamente concentrada en su <Canto Acelerado>. No podía detenerla ahora, pero la pérdida de tiempo podría ser letal.

En este punto, la única opción de Bell era enfrentarse al enemigo delante de él.


--¡Maldición…! ¡Volveré pronto!


Miró a Ryuu, quien estaba de espaldas a él, y la avalancha de monstruos que se acercaban a ellos antes de entrar en el puente sur. Dejando a Ryuu en el punto donde el puente conectaba con el Coliseo, se enfrentó contra la horda de monstruos que se precipitaban hacia él.

--¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!


Con todas sus fuerzas, comenzó a matarlos uno por uno.

 


Como Ryuu le había enseñado, lanzó golpes letales directamente a sus Piedras Mágicas y los pateó fuera del puente de piedra. No dudó en usar la Magia también, arrasando salvajemente contra sus enemigos.

--<Escucha mi débil voz, y otorga la protección de la luz estelar. Otorga la luz de la piedad sobre los que te han abandonado…>

Desde atrás, podía escuchar a Ryuu cantando rápidamente. Su canción era tan rápida como el viento, su melodía no prestaba atención a las amenazas a su alrededor.

--<Ven, viento de los vientos, errante viajero de las edades. A traves de los cielos, a traves de los campos, más rápido que cualquiera, más lejos que todos.>

El puente se sacudió bajo los pies de Bell cuando un rugido atronador asaltó sus oídos.


Ryuu debió haber aprovechado el aliento ardiente de un Peluda para encender el último <Kaenseki> y repeler la avalancha de monstruos que avanzaba. Eso, o tal vez se estaba escondiendo dentro del humo de la explosión para escapar de la captura. De cualquier manera, el movimiento fue ingenioso.

Cuenta con Ryuu para hacer algo así. Cuenta con <Tempestad>.


Siempre se las arregló para escapar de las fauces de la muerte con estrategias probadas en batalla que Bell nunca pensaría. Mientras confiara en ella, sería capaz de superar cualquier cosa. Incluso podría escapar de los Pisos Profundos.

Si tan solo confiara en ella.


--<¡Luz de polvo de estrellas, desgarra a mi enemigo en pedazos!>


Esa era la última línea de su Canto, la que anunciaba que su Magia estaba completa.


Todavía había muchos monstruos en el puente. Bell aún no había despejado el camino, pero si no volviera ahora para cargar a Ryuu, no llegaría a tiempo.

Apretó los dientes y se preparó para retirarse del punto medio del puente. Volvió a mirar hacia el Coliseo.

-- —


Sus ojos se encontraron con un par de ojos azul cielo, y su mente se detuvo. Vio a Ryuu mirando hacia él y el tiempo se congeló.

Ryuu no estaba luchando hábilmente.


Estaba usando solo el mínimo de ataques y defensa. Estaba cubierta de heridas. Estaba de espaldas a un monstruo contra el que debería haber estado luchando. Por alguna razón, estaba apuntando su Magia a la base del puente.

Como un hada despojada de sus alas, la maltratada Elfa le sonrió a Bell.

 


—¿¡Que está haciendo!?


Antes de que el grito pudiera brotar de la garganta de Bell, Ryuu completó su Magia con la voz más hermosa que había escuchado.

--<Viento Luminoso.>


Un orbe de luz envuelto en viento apareció en su espalda y alzó el vuelo.


El primer orbe de luz cayó sobre la armadura de Bell, donde permaneció clavado en el suelo, como para levantarlo desde abajo. Antes de gemir por la sorpresa, sintió el viento envolviendo su cuerpo. El viento que envolvía el orbe de luz levantó sus pies del puente y lo levantó en el aire. Cuando los monstruos estiraron sus cuellos hacia él, fue llevado hacia atrás en un arco más allá del final del puente.

Es decir, fue sacado del Coliseo.


-- —


El siguiente lugar donde cayó la Magia de polvo de estrellas fue el puente.


Los orbes de luz restantes estallaron en una cadena de explosiones que destruyeron el puente en una nube de polvo. Los monstruos que habían estado sobre él cayeron en picado al suelo rocoso.

Mientras bailaba a traves del aire, Bell lo vio todo.


Con los ojos muy abiertos, extendió su mano derecha a pesar de que no podía alcanzarla.


No podía alcanzar a la Elfa que, tras derribar el puente de la esperanza, permaneció sola en el acantilado de la desesperación.

-- —¡Ryuu-san!


En el instante en que su espalda golpeó el suelo, el flujo congelado del tiempo se hizo añicos.


Mandado a volar hacia el pasillo fuera del Coliseo, Bell llamó el nombre de Ryuu. La llamó una y otra vez, incluso mientras presionaba sus manos contra su pecho para calmar su tos violenta.

A lo lejos, pudo ver a Ryuu sonriendo con la misma sonrisa.


¿¡Por qué!? ¿¡Por qué lo hiciste!?


Mientras emociones violentas y la tristeza latían sin palabras en su corazón, Ryuu separó los labios.


--Es como debería ser…


Su voz no lo alcanzó, pero sus labios deletreaban las palabras. Aunque no quería, Bell lo entendió.

Ryuu había tomado una decisión.

 


A diferencia de él, que había tratado de escapar de las fauces de la muerte sin una estrategia viable, ella había evaluado la situación con frialdad.

Sabía que sin importar cuán ferozmente lucharan, morirían juntos, asi que tiró su vida. La tiró para que Bell pudiera vivir.

--¡¡No, no!!


Bell gimió como un niño hacia Ryuu, quien lo había soltado.


Gritó hacia la Elfa que lo había protegido como una madre o una hermana. Pero sin importar cuanto gimiera y llorara, no había puente que lo llevara a ella.

Sin importar cuán lejos corriera antes de saltar, nunca podría volar a través del abismo que los separaba. El río de oscuridad entre ellos lo condenaba a la desesperación y a la separación eterna.

--Continua…


Al final, escuchó esas palabras.


¿Continua? ¿Con vida? ¿Con su viaje?


Sus ojos azul cielo lo miraron hasta el final, suplicándole que viviera.


En ese momento, un monstruo cayó sobre ella por detrás, y desapareció más allá del humo elevándose.


-- —¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!


Con un gemido que pareció atravesar su corazón, Bell se apartó del Coliseo y comenzó a correr.


× × ×

--Es como debería ser…


Ryuu entrecerró los ojos hacia el chico mientras sus gritos se desvanecían en la distancia. Como había predicho, el Calabozo finalmente los había forzado a tomar una decisión.

Les había presentado una encrucijada en la que todo se perdería a menos que se hiciera un sacrificio. Y entonces Ryuu había tomado la decisión.

Renunciaría a su propia vida para salvar la de Bell. Usaría su confianza en ella para lograr lo que quería.

Usaría la inocencia y la tendencia del chico para seguirla ciegamente sin cuestionar sus órdenes. Había estado preparada para hacerlo desde el principio. No se arrepentía.

 


Pero sentía culpa. La única aguja en su conciencia era el hecho de que lo había engañado.


Le di el mapa y los Ítem… Le enseñé todo lo que pude… incluso sin mí, o, mejor dicho—sin la carga que soy, podrá escapar de los Pisos Profundos…

Ryuu entendía que sus acciones lastimarían al chico. De todos modos, quería que él viviera.

Mucho más de lo que ella misma, la pecadora, quería vivir.


“ “ “ “¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!” ” ” ”


Los monstruos rugiendo detrás de ella no le dieron tiempo para el sentimentalismo.


Bell había sido liberado. Sin importar cuántos monstruos matara en el Coliseo, nuevos enemigos se levantarían en su lugar. No había sentido en la batalla continua.

Sin embargo, Ryuu resistiría hasta el final.


Era una Aventurera, y no renunciaría a su vida sin exigir un precio.


--Y… si no sufro hasta el final, no podré enfrentar a Alise y las demás.


Se giró para mirar a los monstruos que se acercaban desde su posición en el borde sur de la sexta placa donde el puente se había conectado una vez. Dobló las rodillas y saltó hacia arriba.

Fue un salto parcial ya que estaba protegiendo su pierna derecha herida. Aun así, llego lo suficientemente alto en el aire. Cuando los monstruos que habían estado corriendo hacia ella cayeron por el borde sobre las rocas puntiagudas debajo, innumerables ojos la miraron.

Aterrizó en la quinta placa, pero tropezó. Cuando cayó al suelo, las sombras cayeron instantáneamente sobre ella.

Un Spartoi osciló hacia abajo su garrote.


Rodó para evitarlo y se levantó, apartando la mano.


Habiendo caído más lejos en el Coliseo, Ryuu fue perseguida por una horda de monstruos que era como una enorme serpiente, o un remolino de bestias que se acercaba a una lamentable víctima de sacrificio.

Cortó al Loup Garou que se abalanzó sobre ella con la espada del Aventurero muerto. Se las arregló para abrirle el estómago cuando la cuchilla se rompió, y la arrojó con una palabra de agradecimiento por su ayuda.

Nuevos enemigos aparecieron. No habría más indulto. Huyó a la cuarta placa, pero no encontró escapatoria. Los monstruos la rodearon. Sin siquiera la fuerza para usar su Magia, fue embestida por un Hombre Lagarto de Élite.

Cayó a la tercera placa y fue agarrada por un Barbarian que esperaba.


--¡Ah—!


Fue pateada hacia el aire con una pierna tan grande como el tronco de un árbol.

 


Aterrizó de repente en el fondo del Coliseo, es decir, en su arena central. Quedando sin aliento por el poderoso golpe en su espalda, se dobló de dolor. Los monstruos la rodearon sin piedad.

Era una escena sin esperanza. Estaba atrapada en el centro de una red de muchas capas. Era como un general enemigo gravemente herido perseguido por un ejército de diez mil hombres. Con la intención de tener su cabeza, cada colmillo y garra imaginables silbaron a traves del aire. Si un compañero Aventurero hubiera estado observando desde afuera del Coliseo, seguramente la habrían abandonado como una causa perdida.

Los monstruos no ocultaron su frenética emoción por esta hada que había perdido sus alas.


Se apresuraron a ser los primeros en devorarla, empujándose unos a otros en un torbellino de sangre y gritos.


Pero eso también era un asunto trivial. El círculo a su alrededor se hacía cada vez más pequeño hasta que los monstruos estuvieron a punto de pisotearla.

--… Aaah… así que esto es… Ese era el lugar donde moriría. Finalmente se había dado cuenta.

Se arrepentía. Su orgullo de Elfo gritaba que no debería morir así en una guarida de monstruos. No quería ser deshonrada por los monstruos, incapaz de dejar atrás ni su orgullo ni su cadáver.

Pero había asegurado la vida de alguien que era importante para ella. Al final, había cumplido su papel de Aventurera experimentada.

Eso es suficiente. ¿No es así?


Debido a su vergonzoso pero noble sacrificio personal, él se había salvado. No había perdido lo que era más importante para ella.

En respuesta a sus palabras susurradas, su corazón estaba en silencio. Su molesto orgullo de Elfo parecía haber sido satisfecho por sus argumentos internos.

Sonrió fugazmente.


Seal.. todas…


<La Señora de la Abundancia> apareció en su mente.


Se disculpó por desaparecer sin una palabra de esas amigas que le habían dado un lugar para sentirse en casa cuando no tenía ninguno.

Lamento haber renunciado a la vida que salvaste. Astrea-sama…

 


Su corazón latía con el recuerdo de su Diosa principal.


Bajó la cabeza hacia esos ojos y esa voz triste que ya no podía recordar. Lamento haber manchado tu nombre y el de nuestra <Familia> incluso al final. Alise…

Cómo anhelaba reunirse.


La sentencia de muerte que había anhelado en el fondo de su corazón, el momento de la expiación y la redención, había llegado.

Por favor, te lo ruego, emite tu juicio sobre mí.


Ajena a los monstruos que la atacaban, Ryuu apoyó la mejilla contra el suelo y sonrió.


Tal como lo había hecho una vez en un callejón donde esperaba encontrarse con la muerte. Lentamente cerró los ojos, preparándose para darle la bienvenida a su momento final.

Pero Ryuu había cometido un error de cálculo. Lo había olvidado.

Había descuidado considerar la naturaleza de la vida que había soltado.


Había olvidado que sin importar cuánto lo engañaran o lastimaran, el chico de cabello blanco era tan simple y afable que insistiría en rescatar no solo a los humanos sino incluso a los monstruos.

Había olvidado que esos indomables ojos rojo rubí eran incapaces de dejar a nadie atrás o separarse de nadie— que su dueño era un tonto que insistía en romper las balanzas de su elección.

Fue justo como el momento en que la chica con cabello gris claro la salvó después de que termino su venganza.


La persona que había sujetado su mano con tanta fuerza simplemente no aceptaría que su vida había llegado a su fin.

--¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!


Al siguiente instante, rayos de llamas estallaron desde el Coliseo.


-- —


Cuando las llamas rugieron, chispas arremolinándose se deslizaron sobre Ryuu, donde yacía en el centro de la arena.

Ryuu no prestó atención a los monstruos aturdidos, sino que abrió los ojos y miró hacia la fuente de las chispas. Vio llamas blancas.

Furiosas llamas blancas en medio del horror.

 


Con su cabello blanco despeinado, y su cuerpo vestido con una llama parpadeante, un solo chico apareció ante los monstruos.

--¡¡RYUU-SAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN!!


Estaba en la sexta placa en el borde exterior del Coliseo.


Se precipitaba hacia adelante, pateando a un lado a los monstruos arrojados al caos por su ataque sorpresa. Se dirigía directamente hacia Ryuu, quien yacía boca abajo en el centro de la red de monstruos.

--… ¿Por qué…?


Al principio, Ryuu no sabía lo que había sucedido. Pero en el instante en que sus ojos se encontraron con los suyos más allá de la pared de monstruos confundidos y furiosos, gritó su pregunta con toda la fuerza de sus pulmones.

--¿¡Por qué!? ¿¡Cómo!?


Empujó sus manos temblorosas en el suelo y miró la escena que, para ella, era una pesadilla. Su corazón estaba lleno de un terrible lio de sentimientos y dudas.

Estaba segura de que Bell había desaparecido del lado sur del Coliseo. Entonces, ¿Por qué estaba él ahí? ¿Cómo había llegado hasta allí? Había destruido el puente. Ni siquiera un Aventurero de Clase Alta podría saltar tan lejos. Habían pasado menos de cinco minutos, entonces, ¿Cómo—?

Su confuso tren de pensamientos había llegado hasta ahí cuando se detuvo en total sorpresa.


--¿Podría haber tomado… el puente occidental? De hecho, lo había hecho.

Bell no había renunciado a rescatar a Ryuu después de que salió corriendo por la puerta sur de la habitación. Para salvarla, había corrido hacia la puerta oeste. Dada la ubicación de las cuatro puertas, todo el terreno que rodeaba el Coliseo consistía en escaleras que conducían hacia arriba. Incluso sin conocer el diseño exacto de los pasillos, podría llegar a su objetivo subiendo en cada oportunidad. El terreno único de esta área conducía inexorablemente hacia el Coliseo. Y el Coliseo estaba conectado a las puertas oeste y este por laberintos. Bell sabía todo eso de antemano.

En otras palabras, utilizó el consejo que ella le había dado con la intención de ayudarlo a escapar para rescatarla.


--Idiota… ¡¡Tonto!!


Se precipitaba hacia abajo, de la quinta a la cuarta y ahora a la tercera placa sin preocuparse por lo que pensaba Ryuu.

¿¡Por qué!? ¿¡Por qué está haciendo esto!?


Ahora era el turno de Ryuu de ser consumida por violentas emociones.

 


¿Por qué estaba destruyendo sus deseos? ¿Por qué no la escuchaba? ¡Ahora ambos morirían! Sus muertes no tendrían sentido.

¡Quería que al menos tú vivieras!


“ “ “ “¡OOOOOOOOO!” ” ” ”


--¡¡Yaa!!


Mientras cargaba directamente hacia Ryuu, Spartois y Barbarian lo atacaron por todos lados. Vomitó sangre, pero su impulso lo llevó hacia adelante.

Su imprudente misión suicida lo había agotado rápidamente. Su cuerpo estaba húmedo de sangre. Sin su Daga, los monstruos casi lo mataban. Era como una muñeca rota.

Suficiente. ¡Escapa! ¡Escapa mientras puedas!


Los labios de Ryuu no pudieron formar su desgarrador grito a tiempo.


Antes de que lo supiera, él había aterrizado en la arena donde ella yacía, ignorando las fuentes de sangre y las paredes de monstruos horribles en su camino hacia allí.

--¡¡—————!!


Lanzó un rugido sediento de sangre ahora sin sentido y se dirigió hacia ella.


Se arrastró como un animal entre las piernas de los monstruos, pateó el suelo y voló sobre sus cabezas cuando amenazaron con atacar, y cuando una pared de hierro hecha de monstruos se alzó ante él, abrió un camino hacia adelante con sus rayos de fuego.

No les prestaba ninguna atención real. Ignorando los colmillos y las garras que cortaban su carne, corrió hacia el centro de la red viviente donde yacía Ryuu.

Se convirtió en una cuña que abrió la pared de monstruos, una línea de llamas blancas.


No es bueno. No sirve de nada. No tiene sentido.


Incluso si Bell llegaba al lado de Ryuu, todo lo que esperaba era la humillación de ser devorados vivos. Ambos serían avergonzados convertidos en pedazos sin siquiera el lujo de unas pocas palabras finales. Los deseos de Ryuu se habían convertido en cenizas.

Esa era una traición desagradable de hecho. Un egoísmo desagradable. Una cruel amabilidad.


Incapaz de reprimir las emociones que surgían y caían dentro de su corazón, Ryuu abrió la boca para gritar. Quería maldecir esa figura valiente incomprensiblemente tonta hasta los límites de su fuerza.

-- —


Pero antes de que pudiera, notó algo.


Una fina luz emanaba de la mano derecha de Bell.

 


Partículas de luz blanca convergían mientras sonaba una campana.


Vio que sujetaba una esfera carmesí en su mano, y que las partículas de luz se enfocaban en ella. Vio que sus ojos rojo rubí no se habían rendido.

¡No puede ser—!


La mano derecha que no sostenía su Daga sujetaba una bomba. Era el último de los <Kaenseki>, que Ryuu le había entregado. Bell estaba cargando la piedra.

Eso era sabiduría. Bell había seguido el consejo de Ryuu y, con gran riesgo, había unido su propio conocimiento a la sabiduría.

Había experimentado con <Argonaut> antes. Sabía que su carga máxima era de cuatro minutos, que no podía cargar dos lugares a la vez, y que solo era efectivo para acciones relacionadas con ataques. También sabía que la carga podía aplicarse a la Magia o su puño, o a un arma como una Daga.

Ya había cargado armas como Grandes Espadas y la <Daga Hestia> varias veces durante las batallas. Sabía que mientras su mano tocara el arma, era posible aumentar su poder.

Por lo tanto, también debería ser capaz de imbuir al <Kaenseki> en su mano con el poder de su Habilidad. Para empezar, cargaría un Item que producía llamas explosivas.

Para salvar a una sola Elfa, se aventuraría a tomar el riesgo.


--¡¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!


El conejo empapado de sangre rugió, con su súper bomba apretada en su mano y atravesó la pared de monstruos.


Había estado cargando simultáneamente durante los cinco minutos que pasó corriendo desde el sur hacia el lado oeste del Coliseo y luego abriéndose paso a través de la red de monstruos que rodeaban a Ryuu.

Sonó una campana. Ya habían pasado doscientos cuarenta segundos. Estaba completamente cargado.

La piedra roja donde se habían reunido las partículas blancas brillaba intensamente como si estuviera gritando desde dentro.

Y entonces—


--¡¡Ryuu-san!!


Él se abrió paso.


Corriendo con todas sus fuerzas, pagando con sangre y heridas, y con la voluntad de morir si fuera necesario, atravesó el muro de monstruos.

 


Se lanzó al centro de la arena.


La Elfa yacía boca abajo, iluminada por la fosforescencia.


Extendió su mano izquierda, que estaba envuelta en la <Bufanda de Goliat>. Extendió la mano que luchaba tan duro contra la cruel realidad.

-- —


Fragmentos de memoria revolotearon en la mente de Ryuu, para quien el tiempo se había congelado. Recuerdos de debatir la naturaleza de la justicia con su compañera en la batalla.

De confundir los ideales con el significado de la justicia.


Cuando lo pensó, se dio cuenta de que había dejado de perseguir la justicia pura.


“… ¿Qué pasa si alguien realmente cumple sus ideales?”


Un recuerdo de hace mucho tiempo. Una pregunta de hace mucho tiempo. “¿No lo sabes?”

Ese día, su querida e irremplazable amiga había respondido. Ella estaba segura de eso.

“Esas son las personas a las que llamamos Héroes.”


Ryuu colocó su propia mano sobre la mano que se extendía hacia ella.


--¡¡…!!


Fue abrazada.


En los brazos del chico, y en el corazón de una prisión infinita llena de rugidos de monstruos.


Los monstruos se acercaban a ellos desde todas las direcciones. Sus rutas de escape habían desaparecido. Colmillos y garras brillaban ante sus ojos.

A medida que el flujo del tiempo llegaba a su límite, una campana sonó en la mano del chico, anunciando el punto crítico.

Tan pronto como lo hizo, arrojó la piedra.


Bailó sobre sus cabezas hacia el centro del Coliseo.


Debido a la naturaleza de su Habilidad, un momento después de que el arma cargada abandonara la mano de Bell, la carga perdería efecto y las partículas de luz almacenadas se dispersarían y disiparían.

 


Pero Bell tenía un fusible que ardía más rápido que ese fugaz momento.


--<Firebolt.>


Su Magia de Lanzamiento Rápido.


Negándose a permitir que las partículas de luz se disiparan, el rayo de fuego voló hacia la piedra roja. Un instante—y se encendió.

Ryuu vio las llamas expandiéndose hacia afuera.


No eran las llamas carmesíes que ya habían barrido a traves del Coliseo dos veces, sino un hermoso destello de luz blanca.

Una aurora blanca y pura que voló todo lo demás.


Los monstruos estirando el cuello para mirar hacia arriba, los ojos bien abiertos de Ryuu, el Coliseo en sí… todo fue iluminado por el cegador brillo.

Y entonces, el brillo que era como un sol blanco, explotó.


“ “ “ “ “ “¿¡———————————————————————!?” ” ” ” ” ”


Una llamarada blanca lo envolvió todo.


Los gritos de los monstruos fueron eliminados y las placas del Coliseo se desmoronaron, incapaces de resistir el impacto.

El instante antes de que llegara la luz brillante, Ryuu había sido presionada contra el suelo, todavía en los brazos de Bell, y el mundo ante sus ojos, también desapareció en una luz blanca.

Ensordecedores retumbos y oleadas de calor la golpearon. Poderosas ondas de choque asaltaron su cuerpo. Justo cuando su conciencia se desvaneció en blanco, una sensación de ingravidez envolvió su cuerpo.


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