Capítulo 3 – Akatsuki en Escena





Era la víspera del último día del campamento de entrenamiento combinado. Con el fin de recibir a los estudiantes que estaban a punto de regresar, la instructora de la Academia Hagun, Yuuri Oreki, estaba barriendo la entrada principal con una escoba de bamboo.



En ese momento, una estudiante vestida con un suéter le habló. “Buenas noches, Oreki-sensei.”

La voz que llegó por encima de su hombro, aunque no la sobresaltó, le recordó a una chcia de tercer año. Era una estudiante de una de las batallas de selección que Oreki había supervisado hace un tiempo. Oreki buscó el nombre de la chica en su memoria, y devolvió el saludo.



“Oh cielos, buenas noches, Ayatsuji-san. *tos*”



“Gracias de nuevo por su ayuda en aquel entonces.”



Ayatsuji le ofreció su gratitud haciendo una reverencia, refiriéndose al asunto de la batalla de selección contra Ikki Kurogane.



“No hice nada, ¿sabes? Fue todo obra de Kurogane-kun, dando lo mejor de sí.”



“Pero Oreki-sensei, si usted no hubiera mirado a otro lado mientras yo rompía las reglas, probablemente no sería capaz de estar aquí ahora.”



“Eso también fue porque Kurogane-kun me lo contó de antemano. *tos* Ya que tenías el asunto de tu padre, pensé que definitivamente regresarías a tu hogar durante el verano.”



“Intenté estar con mi Padre durante su rehabilitación, pero me echó. ‘No dejes de entrenar durante tu período de crecimiento. Me encargaré por mi cuenta.’—dijo.”



“Ja ja, es el Último Samurái después de todo… ¿cierto?”



“Bueno, ha estado durmiendo por dos años. Después de despertar, ha estado muy enérgico. No perderé contra él, así que recién vuelvo de correr.”



“Sí, es gran dedicación. Creo que tu otro profesor también está trabajando duro en este momento, Ayatsuji-san.”



Diciendo eso, Oreki miró hacia el cielo despejado, al norte. Ayase dijo “es verdad” en voz baja, y contempló el mismo cielo.




“Kurogane-kun es impresionante, ¿huh? Derrotó incluso a la presidente del consejo estudiantil bajo esas circunstancias.”



“¿Verdad que sí? Incluso yo me sorprendí un poco~”



“Escuché rumores, ¿pero es verdad que usted fue la que estuvo a cargo del examen de ingreso de Kurogane-kun?”



“*Tos*… sí, es verdad.”



“Entonces Sensei, tuvo buen ojo, ¿huh?”



Al mirar sólo los atributos de Ikki Kurogane, él era un rango F. No alcanzaba la elegibilidad mínima para la Academia Hagun. El hecho de que Ikki estaba en esta escuela debe haber sido gracias al juicio de Oreki. Pensándolo de esa manera, Ayase elogió a Oreki.



Sin embargo, Oreki negó con una expresión de alguna forma pesarosa. “No, no, para nada. La realidad es que yo también lo rechacé.”

“¿En verdad?” Oreki asintió.


—Era extraño que a una persona le faltara talento a ese grado. Cuando Oreki tuvo su primera impresión de Ikki, no dudo en decidir que no iba a permitirle aprobar. Así, intentando apegarse a las reglas, ella presumió de sus propios méritos como Blazer.

“¿Pero qué crees que ese chico dijo sobre mi alarde?” “¿Qué… dijo?”
“‘Puedo derrotarla.’—así nada más.”

Un niño que ni siquiera era de primer año, a una callaero mágica instructora rango C.

“¡Me sorprendí tanto que no podía creer lo que escuchaba!” “…U-Una confianza sorprendente, ¿cierto?”
“*Tos*… Y además de eso, iba a ganar hasta que fuera aceptado. Aun si no era contra mí.”

“Ya veo. ¿Entonces pasó algo así…?”

Escuchando los detalles de aquel ingreso escolar, Ayase asintió con admiración. Quizás el propio Ikki lo entendía. No podía triunfar con el examen usual. Por esa razón, provocado a Oreki, y creó una oportunidad para demostrar su fuerza.

Ayase pensó en ello. Falta de poder, atributos insuficientes, en compensación por sus factores negativos, tenía que detectar cualquier medio de supervivencia sin importar lo inferior que fuera.

A decir verdad, era muy típico de Ikki—sin dudas ahora, y en el futuro, seguiría siendo así.

Pensando en él, Ayase le preguntó a Oreki.

“Oreki-sensei, ¿cree que Kurogane-kun puede convertirse en el Rey Espada de las Siete Estrellas?”

En respuesta, Oreki dijo—

“Ese chico está destinado a convertirse en todo tipo de cosas, así que lo veo con una luz bastante favorable. Creo que tiene la fuerza suficiente para llegar muy
lejos… Pero…” “¿Pero?”
 

“Este año, no sólo están las personas que tienen la fuerza para convertirse en el Rey Espada de las Siete Estrellas. Puede que no sea capaz de llegar más allá de eso, ¿cierto?”

Le devolvió una respuesta de alguna forma pesimista.

“¿Se refeire al caballero rango A que es el hermano mayor de Kurogane-kun?” Ante las palabras de Ayase, Oreki lo aclaró y asintió.
“También está él, pero además de eso… hay muchos niños este año a los que no conozco bien. Estudiantes de primer año desconocidos cuyas habilidades son poco comprendidas y que representran a casi cada una de las escuelas. ¿Qué clase de poder tienen esos niños? El Festival de Arte de la Espada evolucionará de manera grandiosa, creo.”

“Uh, huh… como con Stella-san, este año será muy productivo.”

Ante las palabras despreocupadas de Ayase, Oreki se quedó en silencio un momento.

Productivo. Eso era ciertamente verdad. La mayoría de los años, ingresaban sólo uno o dos nuevos representantes. No era inusual que no haya gente nueva cada año. Pensándolo de esa manera, un año en donde diez personas de todas las escuelas ingresaban sin dudas era una gran cosecha.

Pero había algo pesado en el estómago de Oreki.

Estaría bien si fuera sólo un año. ¿Pero acabaría sólo con los desconocidos?

…Es como si algo hubiera estado trabajando de manera encubierta todo el tiempo, ¿cierto?

Si la Directora Shinguuji y Saikyou regresaban de Osaka, ¿debería pedirles sus opiniones? Conforme Oreki pensaba en eso…
“¿Oh? Oreki-sensei, ¿parece que mcuha gente está viniendo para aquí?” Ayase le informó a Oreki de esto mientras señalaba a la entrada principal.
Cuando lo dijo, Oreki también miró hacia esa dirección. Ciertamente, por fuera de la entrada principal, las figuras de siete personas se estaban aproximando a la Academia Hagun en fila.

Era una escena inusual desde los dormitorios de los estudiantes hasta la academia. Sin mencionar que estamos en vacaciones de verano, era muy extraño que tantas personas vinieran en grupo hacia aquí.
 

Pero de las suete personas, dos estaban montando una bestia salvaje enorme que lucía como un león. Era extraño.

Preguntándose quiénes eran esas personas, Oreki entrecerró los ojos. “Eh, acaso no es ese…”
Sus ojos entrecerrados se abrieron grandes por el asombro. Entre las siete personas, había un rostro que ella conocía del pasado.

“¡¿El caballero rango A de la Academia Bukyoku, Ouma Kurogane…?!”

¿Por qué alguien de Bukyoku venía a Hagun? Esa pregunta rosó la mente de Oreki, pero rápidamente se desvaneció de sus pensamientos, porque notó algo en su campo de visión que no dejaba lugar a preocupaciones triviales en su mente.

Eran los otros además de Ouma. Oreki había visto sus rostros en la información distribuida al staff del Festival de Arte de la Espada de este año.

No sólo es Ouma-kun. ¡Bunkyoku, Donrou, Reitei, e incluso los otros…!

Había varios representantes de las siete escuelas que habían ingresado al Festival de Arte de la Espada de este año.

Los estudiantes de primer año desconocidos por los que Oreki se había estado preguntando estaban en fila aquí. En un instante, Oreki sintió un impronunciable escalofrío en su nuca.

¿Por qué se habían reunido representantes de todas las escuelas?

¿Por qué se había reunido y marchado hacia Hagun?

¿Por qué estaba recordando una promonición desagradable?

Y más que nada—¡¿por qué habían manifestado sus Dispositivos?!

En ese momento, las preguntas se arremolinaban en la mente de Oreki, y— “¡Ayatsuji-san! ¡Vete ahora mismo!”
En ese momento—comenzó.

Una de las siete personas. A pesar de que era verano, una chica llevaba demasiada ropa como para enfrentar el clima frío. La representante de Donrou, Yui Tatara, de pronto acortó la distancia entre ella y Ayase con la velocidad de un ventarrón.

Y atacó a la indefensa Ayase con un Dispositivo con forma de motosierra que cargaba con ambas manos.
 

“¿Eh?”

Una malicia brutal que fue simplemente demasiado inesperada. Ayase se quedó petrificada, incapaz de responder. La rugiente hoja descendió, y—

“¡Haa!”

Antes de que la hoja atravesara el cuello de Ayase, Oreki lo bloqueó con un Dispositivo con forma de alfanje. Bloqueada suavemente, el cuerpo de Tatara se sacudió. Oreki no desaprovechó esa oportunidad.

Primero, tengo que tomar control de esto…

Por qué había desatado de pronto ese asalto era algo que Oreki podría preguntarle una vez que despierte. Decidiendo eso, Oreki giró su muñeca, y con el más ligero movimiento viró su espada. Apuntó con forma ilusoria a la arteria carótida de Tatara. Una vez que reciba el corte, su conciencia se desvanecería. Cortarla con el más pequeño movimiento le permitiría evadir cualquier hendidura de su defensa. Y como Oreki planeó, su alfanje se dirigió hacia la arteria carótida de Tatara—
“Reflejo Total.” (1)
—En ese instante, la boca de Tatara trazó un arco torcido, y un misterioso impacto chocó contra la tajada de Oreki.

♦♦♦♦♦

Era anocheciendo, y el cielo estaba teñido de rojo.

Ikki y el equipo de los representantes de Hagun para el Festival de Arte de la Espada que él estaba liderando, así como Shizuku y todo el consejo estudiantil quienes fueron para asistirlos, se encontraban en un autobus descendiendo lentamente por las montañas. Finalmente estaban regresando a la Academia Hagun. En el autobús, los cercanos compañeros estaban sentados juntos y comiendo dulces, charlando pacíficamente.

Pero en medio de eso, sólo Stella tenía los hombros decaídos con un rostro decepcionado.

“…Haa~”

“Anímate, Stella.”

Aunque Ikki quien se encontraba sentado junto a ella estaba preocupado, ella no recupero su animosidad.

“Pero es frustrante…”
 

De pronto, dos estudiantes le hablaron. Dos chicas con el mismo rostro, sus camaradas representantes del Festival de Arte de la Espada, Kikyou y Botan Hagure.

“¿Qué sucede, Stella-chan?”

“¿Se siente mareada, Su Alteza?”

Ikki les hizo un gesto como diciéndoles que no se preocupen. “Parece que está molesta por su récord contra Toudou-san.” Explicó la razón de la depresión de Stella.
“Ahora que lo mencionas, lucharon algunas cuántas veces, ¿huh? Por cierto,
¿cuál fue el resultado?”

“…Tres victorias, tres derrotas.”

Ante la pregunta, la propia Stella respondió en voz baja.

Sí. El objetivo de Stella en este campamento era lograr más victorias que derrotas contra Raikiri. Pero de una manera u otra, había terminado en un empate, y ese objetivo no fue logrado. Stella se había decepcionado de sí misma.

“Pero creo que eso ya es bastante asombroso tratándose de la presidente de los estudiantes como tu oponente.”

“No, Stella-chan es una caballero rango A. Ella querría ganarle a un oponente de menor rango, ¿cierto?”

“…Aunque no pienso que Touka-san sea de rango menor al mío.”

Stella pronunció esas palabras en respuesta al argumento de Kikyou. No pensaba que Touka fuera de menor rango. De hecho, era lo contrario. Stella pensaba que ella era inferior a Touka en el presente. Por esa razón—estuvo tratando de ganar en este campamento, con el fin de lograr confianza en el inminente Festival de Arte de la Espada. Pero—el resultado no fue como Stella quería.

“¡Oooooh! ¡Qué frustrante! ¡Es tan frustrante que no me puedo calmar! ¡Si es así, debería correr de regreso en lugar de tomar el autobús!”

“Eso no tiene sentido…”

Ikki soltó una sonrisa irónica. Bueno, así era Stella.

“…En un momento así, sería mejor que me distraiga con comida.”
 

Diciendo eso, Stella sacó tres barras de Snic●ers (2) de su bolso de viaje, y acurrucándose, comenzó a comerlos con impaciencia.

Viendo a Stella así, las hermanas Hagure gritaron.

“¡Te comiste tres tazones de udon y ramen durante el almuerzo en la estación de servicio, ¿y ahora estás comiendo otra vez?!”

“Vas a engordar, sabes—”

En respuesta, como si no fuera un problema, Stella les dio— “Está bien. No subo de peso sin importar cuánto coma.”
—esa breve explicación.

Ciertamente, era misterioso, pero aunque Stella era una glotona absurda, su cuerpo estaba bellamente tonificado y no engordaba. Incluso para Ikki quien consideraba que su propio cuerpo era especial, esto era un misterio. Sólo podía considerarlo injusto.

Bueno, incluso Ikki se sentía un poco irritado por ello— “¡¿Huh?!”
Eso pareció ser devastador para las dos estudiantes superiores que habían lo descubierto pro primera vez durante el campamento. Las expresiones de ambas se congelaron, y…

“…Botan-chan. Los tazones udon eran… kitsue, curry, y kakiage (3). El ramen era de shouyu, miso, y tonkotsu (4). ¿Es posible no engordar después de comer todo eso en el almuerzo y encima agregarle Snic●kers?”

“No existe tal magia negra. Debe tener barriga debajo de su ropa.”

“E-Es imposible que tenga algo así. Qué ruda. Parece que mi constitución acumula todo el peso en mi pecho, por lo que nunca tuve mucha grasa corporal desde que nací.”

Stella respondió mientras comía la barra super gruesa y dulce ruidosamente, y cuando lo hizo—Ikki, quien estaba sentado junto a ella, definitivamente escuchó un sonido como si algo se hubiera quebrado por la mitad.


“¡¡¡No nos mientas!!!”
 


Y las hermanas Hagure quienes habían emitido ese sonido mostraron rostros de enfado que parecían máscaras demoníacas, abalanzándose sobre Stella.

“¡¿Whoa?!”

Sacando a Stella de su asiento tomándola por los hombros, las dos la sostuvieron con firmeza.

“¡¿Qu-Qué están haciendo?!”

“¡Nada de eso! ¡Sabemos que escondes gordura ahí abajo! ¡Confiesa!” “¡Ya dije que toda la grasa se va a mi pecho, ¿no?!”
“¡¿Cómo puede ser verdad algo tan indignaaaaanteee?!” “¡Definitivamente haremos que lo pruebes!”


Girando los hombros de Stella, las dos comenzaron a toquetearle el cuerpo. Ante esto, Stella se sonrojó y gritó.

“¡Oigan! ¡Deténganse! ¡¿Dónde creen que están tocando?! ¡Ikki no te quedes ahí, ayúdame!”

“¡Ah, sí, cierto! ¡Cálmense, ustedes dos!”

Al momento que Ikki trató de intervenir—¡Destello! Dos pares de ojos rojos salvajes se dirigieron hacia él—

“Esta es una cruzada chicas, a la cual no nos rendiremos.”

“Los chicos deberían quedarse sentados comiendo Pocky (5).” “O-Okey. Por favor, discúlpenme.”
“¡¿Ikki—?!”

Perdón, son muy aterradoras.

Derrotado por la avasallante intensidad de las dos hermanas, Ikki apartó sus ojos de la escena que podría llevar a un problema internacional.

Y en el asiento vacío del cual Stella había sido sacada, una chica bajita de cabello plateado se sentó. Era la hermana menor de Ikki, Shizuku Kurogane.

Shizuku dirigió sus ojos verdes hacia las tres personas en el escenario del forcejeo, y habló en broma.

“Es una escena que habría hecho feliz a Kusakabe-san presionando el obturador si estuviera aquí, ¿no?”

“Ah, ja ja… Es cierto. Estoy seguro de que se lamentará cuando lo descubra luego.”

Ikki estuvo de acuerdo con su visión. Mejor dicho, Kagami también se uniría. “¿Kagami-san se fue a Hokkaido por su cuenta?”
La pregunta de Ikki fue para Arisuin, quien estaba sentado del otro lado del autobús junto a la ventana. Ante su consulta, Arisuin respondió asintiendo.

“Sí. Fue a cubrir el campamento de entrenamiento de Rokuzon que comenzó hace tres días, y se fue temprano esta mañana.”
 

Era una mentira, por supuesto. A decir verdad, ella estaba atada y prisionera en un lugar oculto en las instalaciones del campamento de Kyomon.

Pero en ese momento, Ikki no tenía manera de ver a través de esa mentira. “Debería haber venido con nosotros.”
Creyó esa mentira sin dudas. Y no sólo Ikki. Shizuku también creyó la mentira de Arisuin, y eso le permitió soltar un pequeño suspiro de alivio.

“Qué persona trabajadora, Kusakabe-san. Yo también estoy un poco cansada.”

“Has hecho un montón, Shizuku. Gracias a que estuviste aquí, nos salvaste de muchas maneras.”

Aunque las cápsulas iPS eran convenientes, era necesario inyectar anestesia, y la carga sobre el cuerpo era grande. Con una excelente sanadora como Shizuku en reserva, la diferencia en eficiencia era inmensa. Por esa razón, Ikki la había traído a las montañas aunque no fuera representante, y apreció su trabajo al atender lesiones menores. Shizuku respondió con palabras y una sonrisa que alcanzaba la plenitud como una flor, la cual nunca mostraba a nadie más.

“Es todo por ti, Onii-sama.” Y sacó una caja de Pocky.
“¿Quieres un poco?” “Tomaré uno.”
A Ikki no le gustaban mucho las cosas ducles, pero era distinto si era su hermana la que se lo ofrecía. Extendió su mano hacia el Pocky que le estaba ofreciendo, y se movió para sacar un palito de la caja.

Pero—en el momento antes de que el dedo de Ikki tocara el Pocky, la característica caja roja se movió.

¿Eh?

Ikki quedó perplejo. Del otro lado, Shizuku sacó un Pocky con un rostro inocente, y lo puso entre sus rosados labios, miró a Ikki con el Pocky en su boca como pidiendo un beso.

“Nnn~”

“¡¿Qu-Qué me estás pidiendo que haga?!”
 

Ikki titubeó ante el repentino ataque.

Pero no había manera de que su amante recibiera esta escena en silencio. “¡O-Oye, tú! ¡Shizuku, ¿qué estás tratando que Ikki haga?!”
“¡Whoa!”

“¡Eek!”

Como si el forcejo de recién hubiera sido una ilusión, Stella se quitó de encima fácilmente a las hermanas Hagure y se acercó.

“Sólo es acoso sexual. ¿Qué pasa?”

“¡No lo hagas tan descaradamente! ¡Tan en serio! ¡¿No crees que es impropio?!” “Una persona ene se estado no debería hablar de modestia.”
“¿Eh?”

Con un dedo señalándola, Stella dirigió su atención a su propia situación. Y se quedó sin palabras. Como las hermanas Hagure la habían sujetado, su brasier estaba completamente expuesto, y su falda se había caído casi por completo.

“¡E-Eeeeekkk!”

Perdió todos sus otros pensamientos. Conforme su consideración de la realidad comprendió su situación, Stella se agachó con su rostro en llamas.

Ante esa figura, Utakata quien estaba mirando desde un costado murmuró. “…Está actuando como alguien sin experiencia que acaba de ser violada.”
“Uta-kuuuun. Cuando lleguemos a la escuela, espero que te prepares para tu castigo—”

“¡Hiiii! ¡Armé un revuelo! ¡Kanata, sálvame!”

“Tú solo te metiste en ese matorral, así que no voy a ayudarte.”

Pero Stella también era una señorita. No se escapó de algo como esto. Prontamente se acomodó su atuendo, y presionó a Shizuku una vez más.

“Oye, Shizuku, lo que hay entre Ikki y yo, ¿no lo aceptaste ya?” “¿Te refieres a que son pareja?”
 

“¡Sí!”

“Por supuesto que lo acepté.”

“¡E-En ese caso, por favor deja de hacer cosas así!”

Levantando la voz, Stella expresó su insastifacción. En respuesta, Shizuku—sólo rió.

“Dios. En verdad me gustaría que pensaras en esto con más cuidado.” “¡¿D-De qué estás hablando?!”
“He aceptado que eres tú a la que ama Onii-sama, ¿sabes? Sí. Pero eso es todo lo que te concederé, Stella-san. Adoraré a Onii-sama como una hermana, lo cuidaré como una madre, lo seguiré como una amiga, y lo amaré como una amante.”

“Umm, Shizuku, algo fuera de lo común se mezcló cerca del final…”

Ikki protestó, pero Shizuku lo ignoro magníficamente. Mostrando cuatro dedos en frente de Stella, declaró.

“¡En otras palabras, amo a Onii-sama cuatro veces lo que tu lo amas! ¿Entiendes esta incontrovertible verdad?”

“¡¿Cómo podría entender eso—?!”

Era natural que Stella no responda. Qué argumento tan irracional.

“¡Deja de buscarle el pelo al huevo con esas declaraciones frívolas y aléjate de Ikki! ¡Ese es mi asiento!”

“¡Me niego!”

Stella finalmente levantó a Shizuku con fuerza pura, pero Shizuku contrarrestó a Stella aferrándose alrededor de Ikki. En esa situación, Ikki que ya no podía ver más esto le habló a Stella.

“B-Bueno, Stella. No armemos tanto alboroto en el vehículo. Es peligroso.” “Pero…”
“¿No está bien si lo dejamos así? En todo caso, llegaremos a la academia pronto, así que…”

Diciendo eso, Ikki dirigió sus ojos hacia la escena por fuera de la ventana del autobús. EL autobús ya había alcanzado el final de la carretera de la montaña, y
 

los familiares árboles y el asfalto del área metropolitana eran visibles. Era el circuito por el que Ikki y Stella corrían todos los días. En ese punto, pronto estarían en la Academia Hagun.

“Muu… supongo que no hay opción. ¡Haré que lo compenses cuando lleguemos!”

De cualquier modo, si llegaban a la Acadeia Hagun en los próximos minutos, no había necesidad de volver a pelear de inmediato, así que Stella se rindió—y en ese momento.

El autobús chilló de una frenada brusca. “¡Eeeeek!”
“¡Whoooa!”

El movimiento del autobús de pronto desapareció, y tofos adentro fueron lanzados hacia delante. ¿Qué había sucedido?

“¡¿Qu-Qué sucede, Saijou-kun?!”

La primera en actuar fue la presidente del consejo estudiantil, Touka Touduo. Se levantó de inmediato, y se apresuró hacia Saijou quien estaba conduciendo.

Saijou estaba—mirando por el parabrisas con un rostro inexpresivo e inusualmente pálido para él.

“¡¿Acaso—chocamos a alguien?!” “No… no es eso, pero…”
Saijou lentamente levantó un dedo temblando y señaló al exterior del parabrisas. Ikki y los demás quienes se apresuraron y miraron en la dirección que estaba señalando, y—

“¿Huh…? ¿Eso no es en la Academia?”

En dirección al extremo del dedo que temblaba, en el cielo anocheciendo que era como el color de la sangre—había una columna de humo negro elevándose. Era exactamente en la dirección de los edificios del campus de la Academia Hagun.

Al ver ese panorama, todos se quedaron sin palabras, y sus ojos se abrieron del asombro.

Excepto por una persona—excepto por Arisuin, quien no se había levantado de su asiento.
 

♦♦♦♦♦

El autobús que Ikki y los demás habían tomado ingresó a la Academia Hagun por la entrada principal, y sus neumáticos derraparon hasta detenerse. Al mismo tiempo, a través del la puerta y las ventanas, Ikki y los demás salieron.

“Esto es… terrible…”

Flamas se estaban elevando de todos los edificios escolares, y humo negro llenaba el aire. El asfalto que pavimenta la carretera estaba lleno de grietas, como si hubiera sido destruido con bombas. Y en todas partes en el destruido campus, los profesores y estudiantes que estaban allí habían caído. Esto no era fuego ordinario. Eran los restos de una batalla.

“¡Ikki, por allí!”

Stella gritó y señaló. Cuando él dirigió su mirada, vio— “¡¿Oreki-sensei y… Ayatsuji-san?!”
—a dos señoritas que conocía. ¿Perdieron el conocimiento? Yacían sobre el suelo sin moverse. Ikki y los demás rápidamente corrieron hacia ellas, y las levantaron.

“¡Ayatsuji-san! ¡Por favor despierta!” Pero no hubo respuesta.
“Esto es malo. Stella, ¿qué hay de ti?”

“Ella tampoco reacciona… Pero no parece que esté herida. Sólo desmayada.”

Ciertamente. Ambos cuerpos no tenían ninguna lesión. Pero en sus ropas había rasgaduras de cortes con espada. Esto debe ser—

“¿Forma ilusoria…?”
“¡Daaammmaaasss! ¡Yyyyyyyyy! ¡Caabbaalleeerroooss!”
Abruptamente, una voz muy animada resonó. La voz provenía de arriba. Ikki y los demás levantaron la mirada al unísono, y lo vieron allí. De pie sobre la azotea de un edificio escolar en llamas, era un hombre alto y delgado vestido con un atuendo de payaso.

“¡Miembros del equipo de lucha de la Academia Hagun, han tenido un largo viaje! ¡Perdón por hacerlos esperar!”

“¿Un payaso?”
 

Ante la extravagantemente extraña ropa del enemigo, todos mostraron expresiones perplejas. Pero entre ellos, Ikki y Touka—

“No, él es—”

Ellos recordaban la apariencia del chico. Lo vieron en el catálogo de los participantes del Festival de Arte de la Espada de este año.

“Tú. Eres Reisen Hiraga de la Academia Bunkyoku, ¿no?”

Touka preguntó con una expresión sombría. En respuesta, el payaso felizmente abrió suslabios espléndidamente delineados de rojo.

“¿Oh, me reconociste? Es un privilegio ser recordado por la propia Raikiri, ¿no? Ja ja ja. ¿Qué te parece este escenario? ¿Te sorprendiste?”

“¿Esto es obra tuya?”

Ante su pregunta, el payaso negó grandiosamente. “No, no. ¡No, no, no! No fui yo quien hizo esto.”
En un instante—el payaso Reisen Hiraga bajó de la azotea del edificio que estaba a más de diez metros de un salto. Pero no fue sólo Hiraga el que saltó.
Siguiéndolo uno a uno, un tren de figuras también bajaron— Toda la pandilla aterrisó en frente de Ikki y los demás.
Un hombre vestido en ropas japonesas tradicionales que portaba una nodachi (6). Una mujer llamativa vestida con lo que parece ser un delantal topless.
Una chica con un parche en el ojo en un uniforme de maid, montando un león con pelaje negro.

Además otros tres, en total eran siete personas incluyendo a Hiraga, todos con apariencias extrañas. Su rareza encajaba con auras llenas de mal augurio, y se encontraban en fila en frente de Ikki.

Hiraga se señaló a sí mismo, y respondió la pregunta de Touka. “No fui yo. Fuimos nosotros, la Academia Akatsuki.”
Este era el anuncio oficial de la Academia Akatsuki, el poder que constituía la octava escuela moviéndose entre las sombras. Era su comienzo. En contra de las siete escuelas que recibieron su nombre de la Osa Mayor—ellos estaban proclamando el amanecer (7).
 

Ikki y los demás permanecían mirando al enemigo, desconcertados. Su asombro era comprensible. Todos estos eran representantes de otras escuelas, excepto por Hagun, en el Festival de Arte de la Espada. Además, el familiar de Ikki y Shizuku, su hermano mayor Ouma Kurogane se encontraba allí entre ellos.

No, no sólo su hermano.

“¡Ah, eres tú! ¡El de Kyomon que estaba en el campamento…!”

“Ajaja, nos encontramos otra vez, Stella-san. E Ikki-kun también. Estoy feliz de ver sus rostros tan pronto otra vez.”

Entre los siete que se llamaban a sí mismo la Academia Akatsuki, también estaba Amane a quien Ikki y Stella habían conocido hace unos días.

“Ikki, el mal presentimiento que tuviste… era sobre esto, ¿huh?”

Anteriormente, Ikki había comentado su repulsión sobre Amane abrazándolo, y Stella tosió como habiéndolo entendido ahora.

Pero—a su lado, Ikki pensó.

¿En verdad es… sólo eso?

El mal presentimiento que había tenido en ese momento era una pista acerca de este evento. Habría sido bueno si el asunto hubiera terminado allí. Pero Ikki no había investigado profundamente la sospecha que nació dentro de él. Si no pensaba ene sto ahora, si no miraba con más atención—

“Kyomon y Rokuzon, Bunkyoku y Bukyoku—aparte de Hagun, ¿por qué los representantes de todas las escuelas están aquí? Me gustaría que me lo cuentes, hermano.”

Entre los enemigos, le preguntó a aquel con el que tenía lazos más cercanos. “¿Qué está sucediendo aquí? Nunca escuché de Akatsuki, pero—”
Sin embargo— “Silencio.”
Lo que recibió no fue una respuesta, sino crueles palabras como espantando una mosca.

“Ya he cortado lazos con los Kurogane. No me hables tan casualmente.”
 

Ouma ni siquiera echó un vistazo a su hermano y hermana de sangre. Sus ojos están fijos en una sola persona—miraban sólo a Stella, quien se encontraba junto a Ikki.

Recibiendo esa mirada, Stella ciertamente lo sintió.

Este hombre—parece poco entusiasta, ¿huh?

Con sólo recibir esa mirada, estaba experimentando una sensación de hormigueo y entumecimiento.

Las siete personas alineadas en frente de sus ojos. Todos y cada uno de ellos era un demonio rebosando ambición. Pero por encima de todos, el Emperador Espada de Viento, Ouma Kurogane, se destacaba entre ellos. En términos de intimidación, la sensación irradiada por su cuerpo se encontraba en un nivel de magnitud alto.

No hay dudas… Este es por mucho más fuerte que los demás.

Stella estaba segura de eso, y además—le devolvió la mirada con fuertes emociones. Y no sólo Stella, sino todos. Poco a poco, pero notoriamente, la tensión entre ambos lados se incrementó. En medio de eso, como sustituto de Ouma quien no parecía que fuera a responder, Hiraga contestó.

“¿Por qué hicimos esto? ¿Qué es la Academia Akatsuki? La pregunta del hermano menor es natural—así que expliquémoslo. Todo es muy simple. Sin importar cuántos consigan el derecho de aparecer en el Festival de Arte de la Espada, una nueva academia organizada luchando sin autorización de la Unión de Caballeros definitivamente no sería aceptado por el comité directivo. Pero pretendemos ser reconocidos. Así que incluso en un festival sin sentido para decidir al más fuerte de Japón, nosotros nos mostraremos claramente en frente de todos.”

“Ya veo. En otras palabras, al demostrar la destrucción de Hagun, ¿pretenden tomar su lugar como la séptima escuela en el Festival de Arte de la Espada?”

“Como se esperaba de Raikiri, tú sí entiendes rápido. Es exactamente así.” “…Cuánta anarquía, ¿crees que esto será permitido?”
“El comité directivo no es estúpido. Probablemente suspendan el festival.”

Si un miraba a lo que había sucedido antes, el sistema judicial de este país no se quedaría en silencio. Touka y Saijou señalaron eso, y Hiraga estalló a reír sin temor.
 

“—Ja ja. Eso no es verdad en absoluto. Todos nosotros definitivamente aparecemos en el Festival de Arte de la Espada. Más que eso, el comité directivo y su organización matriz, la Unión de Caballeros, no tienen más opción que reconocernos. ¿No es así? Luego de haber destruido una academia histórica como Hagun, si nuestro desafió es denegado, sería lo mismo que escapar como perro azotado. La Unión de Caballeros no tolerará ninguna institución educativa para Blazers en países bajo sus auspicios excepto por aquellas afilidas con ella. Porque ese es el nivel de fe del que la Unión de Caballeros depende. Con el fin de recuperar la fe que perdieron, deben probar que los Blazers que ellos criaron son superiores a los nuestros. Es para proteger su monopolio sobre el sistema de entrenamiento de todos los Blazers en Japón que ellos han creado en la última mitad del siglo durante el período de posguerra.”

Ciertamente. El Festival de Arte de la Espada no era sólo un festival escolar común. Por mucho que la Unión de Caballeros alardeara de su excelente educación, Blazer superiores siempre aparecían. Era un escenario para que los ciudadanos japoneses vean a los novatos. En este escenario donde se mostraban los resultados, la Unión de Caballeros estaba tratando de ganar la aprobación de los ciudadanos—era una situación excesivamente especial, donde el entrenamiento de los Blazers quienes eran la defensa de la nación, así como de otras organizaciones además de Japón, se mostraban.

En ese caso, ¿qué pasaría si los caballeros que la Unión de Caballeros había educado eran derrotados abrumadoramente, y aquellos de una organización distinta salían victoriosos? Naturalmente, la fe en el estilo de la Unión se vería estafada en sus cimientos.

Y esa era la meta de la poderosa organización que creó a la Academia Akatsuki y que empleaba a Rebelión, el gran enemigo de la Unión de Caballeros.

“Así que me disculpo enormemente, pero por favor caigan aquí. Y sean nuestro peldaño.”

—En ese momento, una sed de sangre extremadamente fuerte se elevó entre los miembros de Akatsuki. El sofocante instinto asesino estuvo acompañado de manifestaciones de Dispositivos, y Akatsuki se preparó para la batalla al unísono.

Enfrentando eso, Ikki y los demás estudiantes de la Academia Hagun—

“Haciendo lo que se les place hasta ahora como tontos, ¿acaso pensaron que diríamos ‘okey, está bien’?”

Antes de que se dieran cuenta, la malicia había aparecido. Fue demasiado repentino. Sería una mentira decir que no estaban irritados.

Pero—todos ellos manifestaron sus Dispositivos, y demostraron sus sentimientos contra los enemigos que se habían desplegado frente a ellos.
 

“¡Si quieren pelea, entonces vengan a buscar una!” “Oh, lo haremos sin reservas. Ja ja.”
En ese lugar, la tensión había alcanzado su punto máximo, y ambos lados arremetieron simultáneamente.

♦♦♦♦♦

“Nangou-sensei. Muchas gracias por tomarse la molestia de viajar.”

En los campos de entrenamiento de la Academia Kyomon, en las instalaciones abandonadas después de que los estudiantes de ambas academias regresaran, el instructor de la espada quien había sido convocado de pronto, Torajirou Nangou fue enviado en automóvil, y el administradora de la institución le estaba dando las gracias al hombre mayor.

“No pensé que ninguno de los entrenadores de manejo de la espada terminarían siendo valiosos.”

“Jojojo. Está bien, está bien. Esperaba tener un combate con ese chico al menos una vez. Era una buena oportunidad… Y a find e cuentras, ese chico era
considerable, ¿no?” “¿En verdad?”
Ante la respuesta de Nangou, el administrador inclino la cabeza, confundido.

“Yo también vi el desafío entre ustedes dos de cerca, pero sólo hubo un intercambio de miradas a distancia, y no cruzaron espadas ni siqueira una vez, pensé que Ikki-kun simplmente se había mantenido a raya…”

“Jo jo. Bueno, no puede evitarse que un profano lo vea de esa manera.”

Ciertamente, en el campamento, Nangou había tenido un total de tres encuentros con Ikki, pero ninguno de ellos se movió desde el principio hasta el fin de los enfrentamientos, y sólo pasaron el tiempo hasta el fin del entrenamiento. Por lo que era inevitable que el administrador quien los había visto llegara a esa conclusión.

Peor Nangou estaba diciendo que la verdad era distinta.

Tres enfrentamientos. Sesenta minutos. Desde el comienzo, El Peor había igualado cada intento del más mínimo comportamiento, ya fuera una mirada o espíritu de espada.
 

Tratándose de un espadachín de la clase de Nangou, el alcance de su espada era lo mismo que un campo de muerte segura. Si incluso se daba un solo paso descuidadamente, ene se instante, la espada de Nangou hubiera dejado inconsciente al enemigo. Por lo tanto Ikki descartó cualquiera acercamiento insensato, sin hacer ningún movimiento para ingresar al rango del oponente, y permaneció en la línea de partida, abordando todo tipo de maneras para poner a prueba ese alcance, desafiando la barrera de la espada de Nangou.

Pero su oponente era Torajirou, el Dios de la Guerra. Él que peleó en la más alta liga, y la única persona japonesa que conquistó la famosa Liga Dios de Guerra de China. Ikki no pudo pisar dentro de su rango, y eventualmente se quedó atrás sin haberse movido de la línea de partida. Pero—

Pero aun así, Nangou tenía una excelente opinión sobre Ikki. La razón era—

No podía creerlo, pero yo tampoco pude quitar mis ojos de encima de él.

Ciertamente. Ikki no pudo moverse de la línea de partida. Pero Nangou se encontraba en la misma posición. El Peor, en el total de esos sesenta minutos que lucharon, no le había dado al Dios de la Guerra ni una sola vulnerabilidad. Sin importar cuántas veces Nangou trataba de intimidarlo o de amagar con su espíritu de la espada, el corazón de Ikki no se perturbó ni un poco, y en cambio Nangou quien estaba tratando de atacar no pudo provocarlo para que deje una apertura.

A los ojos de los demás, parecía un enfrentamiento sin movimientos. Pero para Nangou, pasar esos oscuros y densos sesenta inutos fue como esperar varias vidas enteras.

Si ambos hubiéramos usado habilidades, habría terminado en una conclusión distinta, pero…

El rostro arrugado de Nangou se movió con aparente felicidad.

“En manejo de la espada, él es mejor que Ryouma, ¿huh? Qué chico de mal agüero.”

“Qué gran joven. Para que Nangou-sensei lo juzgue tan bien.”

“Jo jo. Aunque no creo que perdería contra él, por supuesto—¿hmm?” Nangou de repente detuvo su caminata.
“¿Senseo? ¿Sucede algo?”

El administrador caminando junto a él también se detuvo, y le preguntó. Nangou estaba mirando hacia delante a la pequeña choza que yacía junto al camino.
 

“Allí, ¿qué es eso?”

“Un almacén. Creo que es donde se guarda la cal viva para reparar los campos de deportes.”

“¿Eso es todo?”

“Sí, muy probablemente.”

Ante la respuesta del administrador, Nangou se rascó la barba e inclinó la cabeza con confusión.
“…Si ese es el caso, es extraño.” “¿Por qué?”
“Por que allí hay una persona.”
Las palabras de Nangou cargaban la pura verdad. Ante eso, el administrador exclamó con desconcierto.

“Eh… ¡¿Eh?! ¿C-Cómo puede ser…?”

Sin embargo, Nangou no esperó a su reacción. Llevando su bastón para caminar, avanzó hacia el almacén, y—con un pequeño esfuerzo y una velocidad más rápida que la vista, blandió su Dispositivo bastón espada, y cortó el candado que mantenía cerrada la puerta del almacén.

Esa puerta se abrió, y— “Como pensé.”
“¡Mmm! ¡Nnn!”

Descubrió a una jovencita dentro, atada de pies y manos. El administrador que había llegado luego también abrió los ojos grandes con asombro.

Y el administrador conocía a esta chica.

“¡T-Tú eres del club de periodismo de la Academia Hagun…!” Sí, la jovencita atada era Kagami Kusakabe.
“¡NNN—!”

“No te preocupes, te liberaré.”

Diciendo eso, Nangou hábilmente cortó las ataduras de Kagami. Kagami, con sus extremidades libres, se quitó la mordaza de la boca, y respiró profundo.
 

“¡Bwah…haa! ¡Haa! ¡E-En verdad me salvaron…!” “¿Qu-Qué sucedió aquí?”
Una chica estaba atada y encerrada aquí. Ante esta inusual situación, el administrador mostró un rostro de inquietud, y pidió una explicación. En respuesta, Kagami negó con la cabeza.

“Haa… Se los diré luego. ¡Por favor permítanme hacer una llamada ahora mismo!”

La verdad que había descubierto. Y la verdad que la había atacado. Tenía que comunicar eso a sus amigos—a Ikki y los demás. Con ese sentido del deber estimulándola, Kagami sacó su datapad de su bolsillo. Pero—

¡No hay conexión…!

Sin importar cuántas llamadas hiciera, ni Ikki ni Stella ni Shizuku, nadie respondía. Era un mal presentimiento.

Lo que le vino a la mente fueron sus amigos, caídos a los pies de Arisuin. Kagami quien había socializado con Arisuin, conocía el terror de su habilidad. Si Arisuin era alguien que se encontraba del lado enemigo como ella temía, la escena en su cabeza no era para nada surrealista.

“¡Kuh!”

Rápido, si no era un segundo más rápida, si no les contaba acerca de Arisuin. El interior de Kagami estaba palpitando con impaciencia, y—tomó una medida de emergencia. Ella, con un protocolo particular, operó la pantalla de su datapad.
Pasándolo al modo de emergencias para la transmisión forzada de llamadas a sus compañeros de la academia al máximo volumen del altavoz, Kagami se conetctó con el terminal de Ikki, y vociferó—
“¡SENPAI! ¡ALICE-CHAN ES OTRO DE LOS ESPÍAS DE LA ESCUELA!
¡¡¡POR FAVOR, TEN CUIDADO!!!

♦♦♦♦♦

A un enorme volumen, el grito de Kagami hizo eco a través de la Academia Hagun, alcanzado a todos los oídos posibles.

Pero—lamentablemente, fue demasiado tarde.

El grito de Kagami ciertamente llegó al instante en que Hagun y Akatsuki salieron a correr. En ese momento, Arisuin había comenzado a moverse. Situándose al final de la línea de Hagun, mirando las espaldas de sus amigos que estaban enfrentando a Akatsuki—
 

Manifestando varias veces su Dispositivo, Ermitaño Oscuro, los acomodó en forma de un abanico en su palma.

Arisuin estaba esperando ese momento. Estaba aquí para encargarse de este momento.

La habilidad de Arisuin era del tipo interferencia conceptual, manipulando las sombras. Su Arte Noble, Atadura Sombría, era una habilidad extremadamente fuerte que le permitía sellar por completo los movimientos de su objetivo al apuñalar la sombra del objetivo con su Ermitaño Oscuro.

Una vez que la sombra era apuñalada, sin importar cuán fuertes eran los músculos de uno, no se podía romper esa atadura. Incluso alguien tan fuerte como Stella no sería capaz de lograrlo.

La habilidad de Arisuin, bajo las circunstancias de un ataque sorpresa, era más fuerte que cualquier clase de habilidad. Ya que ese era el caso—él sólo necesitaba preparar las circunstancias para ese ataque sorpresa. Si ingresaba a la academia, se acercaba a gente importante con un aire de inocencia, lograba ganarse su confianza, y tan solo con un único golpe creaba una apertura que pudiera explotar, entonces ellos no tenían oportunidad de ganar.

Esto era lo que la Academia Akatsuki había preparado, el plan para lidiar con los oponentes de la Academia Hagun en la víspera del festival y que ellos habían llevado a cabo sin un solo error.

Y en este momento, Arisuin había llevado a cabo completamente. Ante las indefensas espaldas de los del campamento de Hagun, Arisuin lo vio correr hacia su enemigo.

Ninguno de ellos sospechaba de Arisuin. Ese fue une rror letal. Aunque Kagami había gritado, ya era demasiado tarde para evadirlo o defenderse—
“Atadura Sombría—”
Sin piedad, sin compasión, Arisuin lanzó incontables dagas del Ermitaño Oscuro, y atravesando el aire, se clavaron sobre las sombras a las que él había apuntado.

—Y cada una de las sombras de los miembros de Akatsuki fueron atrapadas.

♦♦♦♦♦

Esto fue algo que pasó hace diez minutos, conforme Ikki y los demás estaban corroborando el humo negro que se elevaba a la distancia.

「Akatsuki Academy—ese es el nombre de los que atacaron la Academia Hagun.」
 

Dentro del autobús lleno de personas en pánico, la fría voz de Arisuin resonó. Al mismo tiempo, el Ermitaño Oscuro fue clavado en las sombras de todos los que estaban dentro del autobús.
「¡¿Eh?! ¡¿A-Alice?!」
「¿Qué significa esto?」
Todos mostraron agitación al haber sido robada su habilidad para moverse. Mirándolos a todos uno por uno, Arisuin habló.
「Se los contaré paso a paso, ¿así que podrían calmarse y escuchar?」
Y lo explicó. Su verdadera naturaleza como un assassin de Rebelión. El plan al haber sido empleado por Rebelión, y crear caos en el Festival de Arte de la Espada. Con el find e cumplir eso, él y los demás elites del bajo mundo fueron enviados. Además de la estrategia amenazante para atacar a Ikki y los demás en diez minutos.

「 Mi rol, en otras palabras, es reducirlos a todos ustedes por la espalda luego de que lleguemos a Hagun. Una vez que se cumpla eso, las posibilidades de que este
plan falle son no más de una en un millón—es por eso que vine a la Academia Hagun, y me acerqué a ustedes.」
「¡¿Entonces nos has estado engañando todo este tiempo?!」
「Si estás bromeando, me gustaría que pagues de inmediato.」
Stella e Ikki mostraron rostros que evidenciaban confusión y angustia. Pero Arisuin negó con la cabeza a ambos.
「No es una broma. Todo lo que acabo de decir es verdad.」
Declaró. Ante su tono firme, las expresiones de Stella e Ikki se agravaron más. Pero una persona—
「No entiendo.」
Shizuku, quizás la que más se había asociado a Arisuin en este lugar, con una expresión inquebrantablemente calmada como la luz del sol sobre la superficie del agua, interrumpió con una pregunta desde un costado.

「¿Por qué nos estás contando esto ahora? Si nos enteramos de esto, se arruinaría toda la estrategia, ¿no?」
 

La pregunta de Shizuku, era natural. Ya que Arisuin, con sus propias palabras, había admitido su rol para reducir a Ikki y los demás por la espalda luego de llegar a Hagun. Si iba a hacer eso, el momento de la traición en este momento era prematuro.

Shizuku depositó sus dudas en esta cuestión. En respuesta, Arisuin enfrentó a Shizuku y susurró una respuesta.

Su respuesta fue—que lo había decidido en su corazón.
「Sí, eso es verdad. En otras palabras, yo quiero arruinar esta estrategia.」
Un tono firme. Palabras que transmitían nada más que una cierta resolución. Las
palabras que hicieron eco eran sin dudas los verdaderos sentimientos de Arisuin. Ya se había decidido. Se aseguraría de que la estrategia falle.
「¿Por qué? Viniste a la academia y te acercaste a Shizuku para esto, ¿no?」
「…Sí, ciertamente así se suponía que era.」
Ikki le preguntó a Arisuin por qué cometer esta traición, y Arisuin le dedicó una sonrisa afligida.
「Pero le tomé cariño a Shizuku a pesar de mí mismo, ¿sabes?」
Mientras miraba a la chica de cabello plateado frente a él, Arisuin reflexionó.

Una familia tensa. Lazos de sangre rotos. Muchos absurdos. Y en medio de todo esto, lastimada y perdida, aceptando todo y nada… aun si no podía ser la más cercana a su hermano, esta chica seguía amando a su hermano.

A los ojos de Airusin quien no podía soportar los absurdos del mundo y abandonó el amor, el camino que tomó Shizuku era excesivamente noble y deslumbrante.

Y debido a eso, Arisuin se había hallado a sí mismo pensando cuidadosamente por algún tiempo.

Los fuertes toman todo, a los débiles les roban. Las palabras de Wallenstein en aquel entonces, incluso si eran la verdad de este infernal mundo—él no quería robarle a esta chica moralista.

Porque si lo hacía, no sería distinto de la banda que le robó todo en aquel entonces.

「Si me preguntas por qué, esa es la razón de mis acciones. No quiero arruinar el deseo de Shizuku, o el sueño de la persona que ella más aprecia. No quiero
 

arruinárselo a nadie… Así que por esa razón, quiero cooperar con todos. Con el fin de proteger el escenario donde tienen lugar todos sus sueños, el Festival de
Arte de la Espada.」
「¿Cooperar?」
「 Sí. Todos en la Academia Akatsuki sin podeross en el bajo mundo. Si luchamos con ellos, honestamente, son demasiado fuertes. Por eso, la mejor oportunidad para derrotarlos sería con un ataque sorpresa.」
Traición de parte de un aliado. Sin importa qué clase de luchador se era, uno no podía responder a eso. Era por lo cual había sido enviado un espía a Hagun, para que Akatsuki no tenga posibilidad de ser derrotados.

—Era el mismo esquema por el cual Akatsuki ahora iba a ser víctima.

Así Arisuin, hasta el último momento y sin mostrar el menor indicio de duda, había actuado como un miembro de Akatsuki lo haría. Con el fin de crear las circunstancias para la mejor oportunidad de un ataque sorpresa cien por ciento efectivo.

「 Si Hagun da vuelta el marcador aquí, los cálculos de Akatsuki serán perfectamente afectados. La Academia Akatsuki no podrá aparecer en el Festival
de Arte de la Espada, ni podrán escapar… Así que, por favor. Cooperen conmigo, y aplastemoslas manipulaciones de Akatsuki.」
Concluyendo sus palabras, Arisuin agachó la cabeza en profunda petición.

Era todo por Shizuku y las personas que ella amaba. Al hacer una buena acción después de todo este tiempo, no esperaba que ellos quisieran conservar su relación. Era un homicida, y el hecho de que siempre había engañado a Shizuku y los demás no cambiaría.

Shizuku probablemente no lo llamaría nunca más “hermana mayor”. Al igual que las sus hermanas en aquel entonces. Pero estaba bien. No le molestaba si la vida diaria de Shizuku ya no lo incluyera, si sus esperanzas, y las personas importantes para ella, eran protegidos. Eso era todo lo que Arisuin deseaba, su verdadero motivo que no cargaba falsedad.

Sin embargo…

「¡A-Aunque digas eso, no puedo creerte…! ¡Después de todo, ¿no es Rebelión un grupo terrorista repleto de asesinos?!」

「¡Es cierto! ¡Tú mismo admitiste que eres un assassin, ¿cómo podemos confiar en un tipo que sigue quitándonos la habilidad de movernos en este momento?!」
 

Bueno, la gente no tiene manera de saber lo que hay en el corazón de otra personas. Especialmente las hermanas Hagure que lo conocían poco, era natural que ellas expresaran esa opinión. Ambas estaban mostrando expresiones de consternación y repugnancia ante el assassin que tenían en frente, y que se había desviado del armazón del sentido común de los demás. Tal homicida había estado viviendo cerca de ellos hasta ahora.

Pavor. Miedo. Repulsión. Tales emociones de fuerte rechazo. Pero esas reacciones no podían evitarse. Si cualquiera descubriera que su vecino era un asesino que había matado a docenas de personas, probablemente estaría aterrado. Las conversaciones diarias que habían compartido casualmente se volverían nauseabundamente repulsivas.

Los objetivos de asesinato de Arisuin eran criminales del bajo mundo como él, pero un homicida era un homicida. Ambas reacciones estaban extremadamente justificadas. Así que Arisuin dijo—

「Creo que lo que Hagure-senpai dijo es cierto. Estoy seguro de que no pueden confiar en lo que les dice un homicida, ya que los he estado traicionando todo
este tiempo. Así que después de que este asunto termine, prometo que no volveré a aparecer frente a ustedes, y si de alguna forma fuera a lastimarlos durante este plan, no me molestaría que me abandonen—pero por favor, les pido que me
crean por una hora.」
Reconociendo que no podían confiar en su propio pedido, aun así agachó la cabeza y rogó.

Arisuin comprendía. No podía hacer más que rogar. No tenía manera de hacerles comprender por completo su corazón. Por lo que en ese caso, sólo podía contarles la cruda verdad, bajar la cabeza, y transmitir su buena fe lo mejor que pudiera.

A Arisuin quien hacía una reverencia, Touka le preguntó—

「 Tengo una preocupación. La organización que contrató a Rebelión para destruir el Festival de Arte de la Espada, los que te patrocinaron a ti… ¿quiénes son?」
「—No puedo responderte en este momento.」
「¿Por qué?」
「…No es un enemigo con el que podamos lidiar. Decírtelo sólo te distraerá inútilmente. Así que no lo diré por el momento.」
「¡O-Oye! ¡¿Vas a mantenerlo en secreto?!」
 

「¡No podemos confiar en este tipo sombrío después de todo!」
Ante las exclamaciones de las hermanas Hagure, Touka les ordeno que “esperen”.
「―Si decimos que no te creemos, ¿qué intentarás hacer?」
「Si llegamos a eso, haré que el autobús haga un giro en U, y escaparemos tan lejos como sea posible」
Ante la pregunta de Touka, Arisuin respondió sin titubear, porque esta era la última medida en la que había estado pensando por un largo tiempo.

「Aunque mantenerlos aferrados a todos ustedes es imposible para empezar, es sólo mi propia resistencia inútil. Sólo puedo explotar confiablemente la ventaja de la falta de preparación del objetivo al principio.」
「Ya veo. Entiendo muy bien tu punto de vista.」
Probablemente era la dignidad de la presidente del consejo estudiantil. En este caótico lugar con aquella errática conversación, Touka había lidiado rápidamente con los comentarios, y arregló la conclusión.
「¿…Qué haremos, Kurogane-kun?」
Le pasó toda la decisión y buscó la opinión de aquel que haría el dictamen.

「Escapar o luchar, creerle o no creerle, en este momento es una carrera contra el tiempo. Esta no es una situación donde podemos intercambiar opiniones sin
prisas. Tú eres el líder del equipo para el Festival de Arte de la Espada. Creo que tú eres el más calificado para decidir esta cuestión.」
En respuesta, Ikki se quedó en silencio, y consideró qué deberían hacer.

En este momento, no podía tener fe completa en Arisuin. Sin embargo, como Shizuku señaló, si consideraba el punto de vista de Arisuin, era cierto que las acciones de Arisuin no beneficiaban al enemigo. Ikki reflexionó en ello… y por un instante, echó un vistazo a la expresión de Shizuku—y respondió.
「Creo que intentaremos confiar en Alice.」
♦♦♦♦♦

Como resultado, la estratagema de Arisuin se había activado espléndidamente. Todos los miembros de la Academi Akatsuki tenían sus sombras atrapadas en el momento que ambos lados colisionaron, y se quedaron completamente
 

indefensos—
“¡Yaaaaahhh!”
Ante las espadas florecientes de la Academia Hagun, todos ellos cayeron. En su condición de indefensión, habían recibido golpes letales. Incapaces de defenderse, ya no pudieron esquivarlos. Era una victoria sin lugar a dudas.

Gracias a dios… entonces ahora.

Las esperanzas de Shizuku, de su preciosa hermana menor, habían sido protegidas. Su Festival de Arte de la Espada no se había manchado. Arisuin disfrutó eso. Y todos los demás también—
「Wh-Whew…. no sabría que hacer si en verdad nos atacaras por la espalda.」
Todos soltaron un suspiro de alivio similar, y dejaron que la tensión abandone sus hombres. Probablemente fue porque todos y cada uno de ellos sintieron la respuesta contra su propia espada.

Excepto por una persona.
Excepto por Ikki, quien estaba mirando con una expresión rígida a su hermano mayor, Ouma Kurogane, a quien él mismo había golpeado.
Imposible.

Ikki, ante la realidad desenvuelta frente a sus ojos, recordó un escalofrío que le provocó náuseas.

¿Qué es esto?

Sin importar cómo lo mirara, este era realmente su hermano Ouma. En comportamiento, aura, espíritu, voz, y rostro, ciertamente era el auténtico. La respuesta de Intetsu también le dijo que había derrotado al oponente sin dudas.

Pero debido a eso, sin importar cuán real fuera—era absolutamente imposible.
¡Que su hermano mayor, el Emperador Espada de Viento Ouma Kurogane, se encontrara tendido a sus pies tan antiestéticamente!
—En ese momento, lo que hizo que se diera cuento de ello fue un recuerdo que le volvió a la mente. Hace muchos días, el recuerdo de aquel distrito comercial en las montañas—ese fragmento—
「¡Wah! ¡Espere, espere! ¡No puede hacer eso!」
Ese día, aquel joven había sujetado, más rápido que el entrenado cuerpo de Ikki, al hombre que había comenzado a atacar a la gente en la calle. Y el chico había dicho que se trataba de una habilidad Blazer. Bajo esas circunstancias, teniendo en cuenta la condición física del chico, él debe haber comenzado a actuar antes de que el atacante se moviera. Si no—Ikki debería haber sido más rápido.
 

Esa habilidad podría haber sido una de dos tipos.

Una era visión penetrante. Si él vio que el hombre llevaba un cuchillo, hubiera sido imposible comenzar a moverse antes de que el hombre iniciara su acción.

Pero un factor descartaba esa posibilidad. Kagami había dicho que la razón por la que el chico fue seleccionado como representante del Festival de Arte de la Espada fue debido a que era un Blazer del sistema de interferencia de causalidad con una extraña habilidad. La visión penetrante no era una habilidad extraña ni era parte del sistema de interferencia de la causalidad.

En ese caso, quedaba una sola posibilidad. Predicción del futuro—
Descubriendo esa posibilidad, Ikki experimentó una revelación. En ese instante, un temblor se extendió por su garganta y su estómago.

“¡Cuidado, Alice! ¡Es una trampa!”

Giró en dirección e Arisuin, con el temblor emergiendo junto a su voz. Pero—fue un poco tardío.
“¿Eh—?”

Más rápido que lo que Arisuin pudo reaccionar ante las palabras de Ikki, incontables espadas volaron hacia el cuerpo de Arisuin por detrás.

“¿Ha…?”

“¿Ali…ce?”

Con un ruido sordo, Alice cayó sobre el suelo con diez espadas plateadas atravesándolo. Todos se quedaron sin aliento por la abrupta situación.
“Casi, ¿huh? Podrías haberlo logrado si hubieras sido un poquito más rápido.” Aquella voz ilimitadamente animada se escuchó.

“¡Pero que hayas descubierto mi habilidad con sólo verlo una vez! ¡Como se esperaba de Ikki-kun!”

La voz llegó por detrás de Arisuin. De pie allí sonriendo inocentemente con incontables espadas plateadas en ambas manos, era Amane Shinomiya.

♦♦♦♦♦

El desvalido cuerpo de Alice cayó al suelo. Su cuerpo había sido perforado por armas en forma ilusoria, y se había desmayado.
 

Ante esta situación, Shizuku fue la primera en actuar. “¡Alice!”
Gritando, intentó correr hacia donde se encontraba. Pero ese acto— “¡Shizuku, no te descuides! ¡Mira en frente de ti!”
La advertencia de Ikki llegó justo a tiempo, a diferencia de la anterior. Frente a los ojos de Shizuku, en lo que debería ser aire vacío, había remolinos en el espacio.

¡Esto es—!

Shizuku quien lo reconoció de inmediato se cubrió la cabeza con ambos brazos. En ese instante, algo golpeó el pequeño cuerpo de Shizuku, y la mandó a rebotar como una pelota. Como si algo invisible la hubiera mandado a volar.

“¡Eh…!”

¿El asombro fue para los del lado de Hagun? ¿O para todos? Pero era comprensible. Era algo que lo dejaba a uno atónito. Los estudiantes de la Academia Akatsuki que deberían haber sido derrotados estaban saliendo de un humo transparente, completamente ilesos.

“¡¿H-Huh?! ¡¿Qué significa esto?!”

“¡¿Copias de las mismas personas…?! ¡Es imposible! ¡¿Entonces a quiénes derrotamos—?!”

Renren y Saijou una vez más confirmaron las formas de los estudiantes de Akatsuki a sus pies.

Y abrieron sus ojos de par en par. Lo que yacían alló eran marionetas de madera pintadas.

“¡¿Qu-Qué es esto?!”

“Arte Engañoso (8). Mi arte que es aún más real que el auténtico.”

Ante el grito de Renren, una de las personas de la Academia Akatsuki comentó perezosamente. Era la señorita toples cuyos grandes pechos estaban ocultos bajo apenas un delantal de pintor. Como Arisuin, ella fue contratada por Rebelión, era Bloody Da Vinci, Sara Bloodlily.

“En otras palabras, lo que pensaron que éramos nosotros en realidad eran muñecas de madera animadas por mi Viuda Negra (9), con apariencias otorgadas
 

por el Arte Noble de ella. Y los verdaderos estábamos escondidos aquí con el viento de Ouma-kun, esperando a que todos ustedes terminen de esforzarse para nada.”

“¡¿Viste a través del plan de Alice desde el principio?!”

“Sí, bueno. Tenemos un excelente profeta aquí, ¿sabes…? Aunque no creímos que habría un traidor entre nosotros.”

Mientras el payaso se reía ruidosamente como si hubiera contado un chiste—

“Pero al final, la predicción de Amane-san se hizo realidad, ¿huh? Estoy seguro de que Wallenstein-sensei quien le dio una oportunidad hasta el final, estará triste.”

Levantó el cuerpo caído de Arisuin.

“Bueno, dejaré que se encarguen del resto, chicos. La orden de nuestro patrocinador era destruirlos tan profundamente que sea imposible argumentar en contra de nuestra superioridad. Aplastarlos totalmente, sin dejar a ninguno. En
cuanto a mí, tengo que llevarle este traidor a Sensei, así que…”

Y retrocedió de un salto con la agilidad de una pantera, probablemente para retirarse del campo de batalla. Llevándose a Arisuin, por supuesto.

Pero naturalmente, Ikki no dejó que eso suceda fácilmente. “¡Espera!”
Se impulsó hacia delante pisándole los talones al payaso. Su velocidad fue lo suficientemente rápida. Podría alcanzarlo de inmediato—o debería haber podido.

El camino de Ikki fue bloqueado por el Emperado Espada de Viento, Ouma Kurogane.

“¡Hermano…!”

“Cae.”

Ouma, sin titubear, movió su Dispositivo con forma de nodachi de más de un metro de largo, Ryuuzume (10). Atravesando el aire, trazó un arco plateado hacia el torso de Ikki en un destello.

Ikki estaba convencido de aquel ataque despiadado. Si no se hubiera detenido, concentrado su vista, y girado para defender su cuerpo con toda su fuerza, habría sido cortado a la mitad junto a Intetsu.
 

“¡Kuh!”

Pero conforme Ikki estaba a punto de abandonar la persecución— “¡Haaaaa!”
Siguiendo la misma línea que el Dispositivo de Ouma, una espada dorada cubierta de flamas impidió su avance.

“¡Stella!”

Gritó el nombre de su amante de cabello rojo que se había interpuesto para protegerlo. Y mientras Stella chocaba espadas con Ouma, le dijo a Ikki.

“¡Ikki! ¡Shizuku fue por Alice!”

Escuchando eso, Ikki miró a donde Ouma había mandado a volar a Shizuku. Ya no había nadie allí. Escaneando su campo de visión, encontró la espalda de Shizuku corriendo tras Hiraga a toda velocidad.

“¡Estos tipos dejaron pasar a Shizuku! ¡Probablemente prepararon trampas antes de salir! ¡No es bueno que siga sola! ¡Date prisa y síguela!”

Ante las palabras de Stella, Ikki dudó un momento. ¿Debería dejarle esta situación a Stella y los demás?

Pero afortunadamente, los ejecutivos del consejo estudiantil estaban aquí, comenzando por Touka, y además los otros representantes, las hermasn Hagure, también estaban aquí. En ese caso—él tenía que unirse a quien había quedado sola.

“¡Entiendo! ¡Te lo encargo!”

“Sí. ¡Si estos tipos no tienen el poder de Alice apoyándolos, los derribaremos a todos!”

Las animadas palabras de Stella lograron que él se decidiera, e Ikki abandonó el campo para seguir a Shizuky. Viendo a Ikki conforme se iba—Stella una vez más miró al chico que era a quien más amaba y también alguien digno de ser su rival.

Y lo sabía. Su enemigo estaba en frente de sus ojos, parado derecho como la marioneta de madera y la miraba.

“He estado sintiendo tu mirada todo este tiempo. ¡¿Quieres luchar conmigo, cierto?!”
 

Si esa marioneta fuera más real que el auténtico, entonces esa mirada estaba copiando las verdaderas emociones de Ouma. Si eso era verdad—

“¡Acepto tu desafío, Emperador Espada de Viento!”

La Princesa Carmesí no tenía motivo para declinar. Ya que su oponente era un caballero rango A como ella, este era el rol que debía ocupar. Decidiendo eso, Stella empujó el cuerpo de Ouma con toda su fuerza.

Y contra Ouma quien había sido alejado unos treinta metros, comenzó a preparar su letal Arte Noble. Era una técnica en la que se blandía una espada que ardía con calor y luz, invirtiendo todo su espíritu en su espada larga, Lævateinn.

―Katharterio Salamanda.

No sé qué clase de habilidad tiene mi oponente. ¡Pero sé que no es una persona común!

En ese caso, usaría toda su fuerza desde el comienzo. Sería mejor decidirlo todo aquí. Si no lo hacía, intentaría sondear la habilidad de su oponente al ver cómo respondía. Esa fue la decisión de Stella. En respuesta, Ouma—


“―Hmph.”

Ante el espíritu de Stella que estaba agitando la temperatura atmosférica de los alrededores—

“¿Algo tan trivial es lo mejor que puedes hacer?”

Dedicándole una sonrisa que mostraba un vistazo de sus colmillos—respondió con su propio y más poderoso Arte Noble.

Extrañemente, adoptó la misma pose que Stella. Tomando su inmensa espada con ambas manos, levantó la hoja, y depositó toda su magia en ese Dispositivo. La habilidad de Ouma Kurogane, el Emperador de Viento, era el sistema de influencia de los elementos—el poder de manipular el viento.

El huracán nacido de ese poder se convirtió en un ciclón dentro de Ryuuzume, y devoró la atmósfera de los alrededores. La atmósfera, los escombros, las flamas—todo en los alrededores. En breve, lo que él había creado era una espada de tormentas de viento intensas, capas y capas de masa apilada—
“Kusanagi.” (11)
Una espada de luz y calor contra una espada de huracanes. Ambas hojas tenían más de cincuenta metros de largo, ambas constituían un ataque que va más allá de las normas. Con apenas treinta metros de distancia entre los usuarios, ese alcance era más que suficiente. Si ambos balanceaban sus espadas sobre su oponente al mismo tiempo, chocarán.

En un instante, el fuego y el viento de las dos espadas de magia entrelazándose en una lluvia de chispas, destruyeron los alrededores como una tempestad de flamas.

“¡Eeeeeeekkk!”

Ante la tempestad blanca y caliente que estaba volando y ardiendo todo, las hermanas Hagure gritaron. No, todos en ese lugar incluyéndolas a ellas se protegieron con magia, acurrucaron sus cuerpos, y apenas lograron mantenerse firmes. Si perdían la concentración por un instante, sus cuerpo habrían volado muy lejos, y probablemente habrían recibido un impacto equivalente a una caída desde un rascacielos. Fue por eso que todos se protegieron desesperadamente.
Era una batalla más allá de lo que los caballeros comunes podían soportar ver. Pero—

Pronto, el choque entre las espadas de fuego y la espada de viento comenzó romperse. Quien comenzaba a derrumbarse era—la Princesa Carmesí.

¡N-No puede ser!
 

Con sonidos chirriantes, las manos de Stella con las cuales presumía de una fuerza física que iba más allá de lo establecido, comenzaron a sentir una presión que nunca habían experimentado. Sus talones se estaban hundiendo en el suelo, y el asfalto debajo de ellos comenzar a agrietarse. Al descubrir esta realidad, Stella se quedó atónita.

¿Estoy perdiendo en fuerza? ¿Yo…?

Era su primera vez experimentándolo. La razón era que su plan de usar Katharterio Salamandra para conocer la respuesta de su oponente había colapsado en un instante.

Era natural. Hasta ahora, ni una sola persona había recibido ni devuelto su Katharterio Salamandra, el Arte Noble del que la Princesa Carmesí estaba orgullosa. No había aprendido nada acerca de su oponente con su plan.

Stella no tenía experiencia con esta situación. Si no tenía experiencia, no podía pensar en una respuesta.

¿Qué debería hacer…?

Gradualmente, gradualmente. La bella cruz creada por las espadas de fuego y viento comenzó a perder su forma. La espada de huracanes estaba empujando a la espada de fuego, rasurando la espada de luz con un ciclón girando como un taladro de roca.

Finalmente, la forma de espada de Katharterio Salamandra fue superada. Y Kusanagi cayó hacia la cabeza de Stella.

Oh—no—

Stella, en el instante justo antes de que la presión cayera sobre ella, no podía moverse para esquivarlo. Y al mismo nivel donde los dos estaban luchando, los demás se estaban protegiendo con todas sus fuerzas, y no pudieron acudir a ayudar. Stella no podía evadir este golpe. Su derrota era segura.
—Si no fuera por la única que podía hacer algo en ese momento, Raikiri, Touka Toudou.
“¡Stella-san!”

En el instante que Kusanagi estuvo a punto de cortar en dos el cuerpo de Stella, Touka rápidamente usó Shippu Jinrai para acelerar. Deslizándose por al lado de Stella, la sacó del camino de la descendente hoja justo a tiempo.

Al momento que Kusanagi golpeó el suelo, la hoja de huracanes cortó e hizo volar todo allí. Mientras abrazaba a Touka con fuerza, Stella contempló la destrucción con sus propios ojos. En el lugar donde Kusanagi había caído, ya nada quedaba allí. Los edificios escolares, las arenas de práctica, incluso el
 

asfalto de las calles pavimentadas… Todo había sido reducido a escombros. Todo había sido destrozado, dejando sólo un bache cóncavo en la tierra marrón. Era como si un enorme dragón hubiera excavado en el suelo. Si un humano hubiera recibido ese golpe directamente, era seguro que no dejaría rastros.

E-Estuvo muy cerca… Si Touka-san no me hubiera salvado recién…

“¡Gracias, me salvaste, ¿Touka—?!” Conforme Stella habló, su voz se detuvo.
La razón era que—la mano derecha de Touka que estaba sosteniendo a Stella. La mano derecha de Touka apoyada sobre la cabeza de Stella. En este momento, estaba por aplicar relámpagos en el cráneo de Stella.

“¿Po-Por qué…?”

“Lo siento, Stella-san. En este momento, no puedes luchar con Ouma-san. En este momento ni siquiera puedes separarte de mí, no puedes ganar contra él.”

“…Ah…”

Con un rostro que parecía mostrar que quería responder, Stella perdió la conciencia de inmediato. Naturalmente. Un interruptor había sido activado directamente dentro de su cabeza.

“¡Kikyou-san! ¡Botan-san!”

“¡¿Eh?!” “¡Eek!”
Touka, quien había aturdido a Stella, se dirigió hacia las hermanas Hagure, y les lanzó el cuerpo de Stella a ellas con toda su fuerza.

Las hermanas Hagure estaban atónitas por el abrupto evento, pero no obstante eran mujeres valientes que habían luchado hasta el final en las batallas de selección. Aunque estaban estupefactas, atraparon el cuerpo de Stella con éxito.

A las dos, Touka les gritó sin hacer una pausa.

“¡Por favor, tómenla y llévensela! ¡Aléjense de aquí tanto como puedan! ¡En este momento, los representantes del Festival no pueden perder aquí en absoluto!”

En ese instante, bajo esas circunstancias, Touka estaba más calmada que nadie.
 

Derrotar a la Academia Akatsuki y terminar esto ahora, el método elegido por Stella ciertamente era la estrategia a seguir en el mejor de los escenarios, pero esta situación ya no es del tipo que llevará al mejor de los escenarios.

Luego de que su ataque sorpresa había fallado, la situación cambió. Teniendo en cuenta la diferencia en la habilidad de batalla, repeler a la Academia Akatsuki ya era muy difícil. Si llevaban a cabo un desafío aquí, y Stella y las hermanas Hagure eran derrotadas por la Academia Akatsuki sin oportunidad de recuperarse, Akatsuki en serio podría reemplazar a la Academia Hagun como la séptima escuela en el Festival de Arte de la Espada, llevando todo a la peor de las conclusiones.

¡En ese caso, lo que deberíamos hacer aquí es proteger a los representantes de la Academia Hagun!

A Touka, una veterana que había experimentado incontables instancias de combate real, se le ocurrió la mejor estrategia. Y con la fuerte voluntad que Touka había depositado en su voz—

“¡S-Sí!”

Aunque las hermanas Hagure no habían comprendido su pensamiento, la voz de Touka las instó a ambas a actuar. Kikyou, quien era fuerte, cargó a Stella sobre su espalda, y las dos dieron media vuelta y se fueron de la Academia Hagun.

En respuesta—

“¿Creen que pueden escapar?”

Al mismo tiempo que la voz de Ouma reverberó sobre ellas, los estudiantes de Akatsuki que estaban detrás de él a la espera, surgieron. La joven con vestido, montando un enorme león negro—la “Domadora de Bestias”, Rinna
Kazamatsuri. Y la “Inmutable” Yui Tatara. Dieron caza a las tres personas. Pero—

“¡Red Mach!”

“¡Hacha Crescendo!”

Arremetiendo rápidamente, la Corredora de Perparatoria y el Destructor atacaron a los que perseguía a las tres que estaban escapando, y obstruyeron su avance.

“¿—Crees que puedes seguir?”

Touka le preguntó a Ouma quien yacía de pie frente a sus ojos, y levantó su Narukami. Actuando en armonía, los que estaban con Touka también blandieron sus Dispositivos.
 

“¿Intentan sacrificarse para dejar que los representantes escapen? Qué decisión resuelta. Pero retrasará sólo un poco lo inevitable.”

De acuerdo con las palabras de Ouma, la desquiciada hostilidad de Akatsuki se elevó al unísono, y dieron un paso adelante. Será su segundo choque. Pero el choque de esta ocasión no será contra las farsas del primero. Probablemente será una pelea a muerte genuina.

En la atmósfera que se estaba tensando rápidamente, Touka pronunció el nombre de la chica junto a ella.

“…Kana-chan.”

Kanata Toutokubara. La única representante del Festival de Arte de la Espada que pertenecía al consejo estudiantil. Touka instó a que escapara con una mirada, pero—

“No escaparé. Estaré contigo hasta el final, Touka-chan.”

Ante esa mirada, Kanata no gastó un vistazo. Sólo miraba directo a lo que tenía en frente.

“—Okey.”

Touka conocía su terquedad, porque habían estado juntas desde la infancia, por lo que Touka no repitió palabras sin sentido.

“Lo que sucedió hoy aquí es un insulto para el consejo estudiantil de la Academia Hagun. ¡Les devolveremos dos veces el favor!”

Diciendo eso, los compañeros restantes en este lugar soltaron un grito de coraje. “¡SÍ!”
—Todos encararon al enemigo y enfrentaron su desafío al unísono.


“¡Haa… ha…!”

Ella había estado corriendo por un rato, descendiendo la desierta pendiente en frente de la academia. Luego de que Shizuku dejara las populares calles del distrito comercial, sus pies se detuvieron debido al dolor que estaba sintiendo en su costado.

No… estoy en forma, ¿huh?

Chasqueando la lengua ante su propia debilidad, dedujo la distancia con Hiraga quien estaba cargando a Arisuin. Ya se encontraba más allá de lo que podía percibir con sus ojos. Bien podría haberse alejado en un automóvil.

Pero aún no he perdido su rastro.

En el momento que Arisuin fue secuestrado, Shizuku había dejado un hilo de agua mágico e invisible sobre el cuerpo de Arisuin. Ese hilo atravesava cualquier sustancia material, y se extendía directo hacia Arisuin. En otras palabras, si jalaba, definitivamente le apuntaría la dirección en donde se encontraba Arisuin.

Pero parecía que ya no podía seguirlos a pie. Por lo tanto, Shizuku— “Disculpe.”
—le habló a un hombre que estaba sobre una motocicleta esperando que a cambie el semáforo.

“Soy una estudiante caballero de la Academia Hagun. Estoy en medio de una emergencia, me gustaría que me prestara su moto—”

“¡¿Huh?! No bromess conmigo, enana. ¿Por qué debería dártela?”

Apoyó su Yoishigure en la garganta del motociclista que se rehusaba y fruncía el ceño rotundamente.

“Es una emergencia. Se lo suplico.” “¡Okey! ¡Tómala!”
El hombre sonreía y asentía repetidamente conforme se bajaba de la moto y escapaba.

Como se encontraba en apuros, ella no tuvo más opción que hacer esto. No habría problemas si luego le pedía a la academia que regrese la motocicleta.
 

Pensando eso, Shizuku se subió a la motocicleta que el hombre le había entregado. Pero—se dio cuenta de que había cometido un gravísimo error.

Mi pie no llega al pedal…

“…No puedo creer que había una trampa como esta.” “¿A qué estás jugando, Shizuku?”
De repente, una voz que provino de atrás hizo que Shizuku gire la cabeza. “Onii-sama.”
Ikki quien había seguido a Shizuku sin parar estaba allí. Al verlo, Shizuku le explicó la situación.

“La distancia con Alice ha crecido, quizás el payaso está en un vehículo. Conseguí una moto, pero como puedes ver tiene un defecto estructural. Incluso una moto hecha en Japón, no está construida apropiadamente.”

“Claramente no es la culpa de los fabricantes.”

Ikki se reía irónicamente ante la queja de Shizuku. Pero inmediatamente endureció su expresión, y le habló a Shizuku. Lo que dijo fue una pregunta para Shizuku quien estaba siguiendo a Arisuin, a pesar de que Arisuin los había engañado hasta hoy.

“…Shizuku. Aunque ellos saben que estamos siguiendo a Alice, Ouma y sus compañeros no nos están siguiendo a nosotros. Porque no hay necesidad de seguirnos. Seguramente sea porque hay un enemigo que enfrentaremos al que no podemos derrotar. Por supuesto, eres conciente de eso, ¿cierto, Shizuku?”

“Sí, lo sé.”

“Alice nos engañó. Puede que seguir a Alice también sea una trampa para ti y para mí. Seguramente también sepas de esa posibilidad, ¿cierto?”

“Sí, lo sé.”

“E incluso si Alice en verdad cortó lazos con Akatsuki con el fin de salvarnos, él dijo que deberíamos abandonarlo. Ese fue el deseo de Alice. No quería verte en peligro, Shizuku. ¿No es así?”

“Sí, lo sé.”

Tres veces. Shizuku había confirmado de la misma manera a cada una de las preguntas de Ikki. Él había venido para brindarle apoyo. Pero no la había
 

persuadido. Aunque eran las palabras de su amado hermano mayor. Después de todo—
“Onii-sama, ¿viniste a preguntarme esto?”
Para Shizuku, parecía que Ikki había venido a hacer a esas tres preguntas. Todas ellas parecían ser cosas completamente triviales y sin importancia. Shizuku miró directo al rostro de su hermano que había venido a apoyarla.

“Alice fye la primera que me agradó después de ti, Onii-sama. Es mi preciado amigo. En este momento, mi amigo se encuentra en peligro. Para mí, no hay ningún asunto más importante. Por eso, sin importar los peligros que me estén esperando, y sin importar lo que Alice hizo o lo que quiere—voy a salvarlo.”

Le transmitió su decisión a Ikki. Nunca retiraría lo que acababa de decir. A pesar de que comprendía todos los riesgos, iría y salvaría a su amigo, su única hermana mayor.

Escuchando eso, su hermano… le dedicó una pequeña sonrisa. “—Buena respuesta.”
“¿…Eh?”

Era una respuesta que ella no había esperado de Ikki. Y Shizuku soltó una confundida voz sin pensarlo.

“Onii-sama, no viniste… ¿para detenerme?”

“Bueno, si tú dabas una respuesta poco entusiasta, iba a llevarte de regreso en contra de tu voluntad, pero… ya que estás tan decidida, no tengo motivos para detenerte.”

Conforme respondía, Ikki empujó ligeramente el cuerpo de Shizuku hacia atrás, subió a la motocicleta, y tomó el manubrio. Y giró hacia Shizuku.

“Yo también actuaré de acuerdo a tus deseos, Shizuku.”

Conociendo todos los peligros, se comprometió a seguir los deseos de su hermana.

“Onii-sama…”

Ante tal consideración de su parte, Shizuku experimentó una dulce sensación reforzándose en su pecho. Apoyó su frente sobre la espalda de Ikki, y pensó—

Mi amor no será aceptado, pero…

Qué bueno que amaba a esta persona.
 

“Gracias.”

Conforme ofrecía su gratitud, tembló sólo un poco.

“No me agradezcas, Shizuku. Soy tu hermano mayor después de todo. —Bueno, aquí vamos. Te encargaré las direcciones a ti.”

“¡…Sí!”

E Ikki pisó el pedal de la moto.

Viajaron en línea recta, hacia dónde Arisuin había sido llevado—a la Academia Akatsuki.






NOTAS DEL TRADUCTOR (CAPÍTULO 3):
(1) Reflejo Total: este nombre usa los kanji 完全反射, Kanzen Hansha (“Reflejo Perfecto”).

(2) Snic●ers: Snickers, una marca norteamericana de barras de chocolate.

(3) Udon de kitsune, curry, y kakiage: platos de udon extensamente vendidos. El udon “kitsune” o “zorro” son fideos en una sopa con sabor a curry. Udon “kakiage” es fideos con buñuelos de tempura fritos.

(4) Ramen de shouyu, miso, y tonkotsu: platos de ramen extensamente vendidos. Ramen “shouyu” es fideos en una sopa con sabor a salsa de soya. Ramen “miso” es fideos en una sopa de miso. Ramen “tonkotsu” es fideos en un caldo hecho usando huesos de cerdo.

(5) Pocky: una marca japonesa de finos palitos de biscocho bañados en chocolate u otros sabores.

(6) Nodachi: una espada japonesa. Esencialmente una katana larga.

(7) La palabra “akatsuki” es un término japonés para alba o amanecer.
(8) Arte Engañoso: el término usa los kanji 騙し絵, Damashii E (“Dibujo Engañoso”).
(9) Viuda Negra: el término usa los kanji 地獄蜘蛛の糸, Jigoku Kumo no Ito (“Seda de Araña del Infierno”).

(10) Ryuuzume, 龍爪: “Garra de Dragón”.

(11) Kusanagi: “Cortadora de Hierba”, una espada que es considerada como uno de los Tres Tesoros Sagrados de Japón. El término usa los kanji 月輪割り断つ天龍の大爪, Getsurin Waritatsu Tenryuu no Ootsume (“Garra de Dragón del Cielo que Corta la Luna”). Más información e historia del significado,
aquí.


Capítulo 4 – Batalla Decisiva Prematura


Humo negro se elevaba de la Academia Hagun. Dentro de esos campos, se estaba desarrollando una pelea entre el consejo estudiantil de la Academia Hagun y la Academia Akatsuki.

La inferioridad del consejo estudiantil de la Academia Hagun se estaba haciendo obvia. Entre los estudiantes de Akatsuki, excepto por el Emperador Espada de Viento Ouma Kurogane quien era un invitado, todos ellos eran personas con influencia en el lado oscuro de la sociedad. Eran niños que habían sobrevivido cacerías más allá de la imaginación de aquellos que vivían en la sociedad normal, y además eran la elite. Como individuos, su fuerza era excesivamente alta, y todos eran ases de sus escuelas. En el peor de los escenarios, tenían el poder del top ocho en todo el país. Con esa diferencia absoluta en fuerza, arrinconaron a Touka y los demás.

“¡Kuh!”

Una de los miembros del consejo estudiantil de Hagun, la ‘Corredora de Preparatoria’ Renren Tomaru, soltó un grito de dolor en medio de su alta velocidad.

Su Arte Noble, Red Mach, era una habilidad para acelerarse infinitamente. Sin importar cuántas veces había sido derrotada en combate, esta aceleración siempre había sido capaz de hacerles comer polvo a todos. Sin una sola excepción. A pesar de eso, el enemigo que estaba enfrentando ahora—

“¡Es inútil, frágil humana!”

Sus talones estaban calientes. A la máxima velocidad de Red Mach. ¿Cómo era posible eso?

Se debía a que su enemigo no era humano. Era un león negro gigante. Y no sólo un león ordinario. Esa bestia, además de su poder físico que excedía al de un humano incluso bajo circunstancias normales, era capaz de seguirle el ritmo a la velocidad de Renren debido a propulsión por emisión mágica.

“Mi sirviente, la bestia mágica Sphinx, no es una bestia mágica ordinaria. Los estigmas que provienen de una técnica que mezcla el espíritu de una maldición con mi propia sangre infunden el máximo poder de la oscuridad en una bestia mágica. ¡No hay cuerpo humano que pueda competir con ella!”

“Milady dice, ‘Al ponerle mi collar de subordinación a una criatura, puedo convertirla en mi Dispositivo. Ya que el cuerpo de un león siempre es más fuerte
 

que el de un humano, si además se aplica magia, ¡se vuelve absurdamente fuerte!’”

La chica del parche en el ojo que llevaba un vestido y estaba montada sobre el lomo de un león negro, Rinna Kazamatsuri estaba hablando en una voz inusualmente histriónica, y además la maid que estaba montada detrás de Rinna, Charlotee, estaba traduciendo su significado con palabras dramáticas.

“¡Ahora, acepta tu ruina obedientemente, frágil humana!”

“Milady dice, ‘¡Moverme por todas partes es doloroso, así que no quiero que te muevas!’”

“¡Qué montón de bromistas, ¿huh?!”

Renren maldijo las interpretaciones de Charlotte que le quitaban tensión al asunto. Era imposible que deje de moverse sólo porque ellas le dijeron que lo haga. En contra de ese león negro cuyo cuerpo era como un pequeño camión, quedarse quieta sólo llevaría a la derrota. Sin embargo, con esta rivalidad en velocidad, ella no podía ni siquiera golpear y correr.

En ese caso—

¡Allí!

Renren se concentró en el pilar de una farola en frente de ella. Su enemigo la estaba persiguiendo a la misma velocidad. Ya que eso era cierto—

Si viene hacia aquí a toda velocidad, usaré esa velocidad—¡y haré mi contraataque!

Exactamente como Ikki había usado la propia velocidad de Renren para derrotarla. Ella iba a usar la velocidad de su enemigo para golpearlo. Decidiendo esto, Renren pasó corriendo junto al poste, lo sujetó con su mano izquierda, e hizo un agudo giro. Doblando el vector de su velocidad, contra el león negro que la estaba persiguiendo, realizó un asalto por adelante, apuntando a su expuesta frente.

Era un contraataque a partir de un giro abrupto. No habría oportunidad de evadirlo. Además, el animal, a diferencia de un humano, no tenía postura de defensa.

¡Este golpe lo decidirá!

“¡Pájaro negro!”

Era un puñetazo cargado con el deseo de poner fin a todo de un solo golpe.
 

Sin embargo—ante aquel ataque con toda su peso—

“¡Fwajajaja! ¡Esta tona nunca ha visto la verdad del mundo!”

La Domadora de Bestias motada sobre el león negro le dedicó una fuerte risa.

“¡¿No has oído mi majestuosa voz?! ¡Esta técnica maldita no enlaza conmigo a una bestia mágica ordinaria! ¡Te mostraré el poder de la máxima oscuridad
embuída en el alma de mi bestia mágica Sphinx!”

En ese momento, los ojos del león negro brillaron con rojo. “¡Inclínate! ¡Presión del Rey—!” (1)
El león rugió. Fue un sonido que pudo escucharse a kilómetros de distancia, y golpeó el cuerpo de Renren. Tan pronto como lo hizo, el cuerpod e Renren sufrió de un anormal fenómeno.

“¡¿Qu—é—?!”

¡¿Mi cuerpo… no puede moverse…?!

El cuerpo de Renren, con un puño extendedido hacia delante, se había endurecido por completo.

¿Cómo? —No tuvo tiempo de reflexionar sobre ello. “¡Guh!”
Aquella corpulencia que era como un camión pequeño golpeó el cuerpo de Renren a máxima velocidad y la mandó a volar.

Renren, cuyo cuerpo ya era bastante liviano, se convirtió en un balón de goma y voló varias decenas de metros antes de chocar. Para el momento en que golpeó el suelo, ya hbaía perdido la consciencia.

“Te lo dije. ¡Mi técnica maldita sonsaca el poder de la oscuridad! Y no es el de Fefnir, sino el de Sphinx—¡Presión del Rey! ¡El poder del rey de las bestias para hacer que cualquier enemigo a la vista tiemble de miedo!”

“Milady dice, ‘Como mi Dispositivo, es noatural que pueda usar no sólo magia, sino también Artes Nobles. ¡¿No es genial?!’ con una mirada satisfecha.”

“¡Tomaru-san!”

Confirmando que Renren había caído a la distancia por la esquina de su ojo, Touka se mordió el labio. Sin embargo, Renren no era la única que había perdido.
 

“Saijou-kun. Uta-kun. ¡Incluso Kana-chan…!”

Sólo habían pasado diez minutos desde el comienzo de la batalla. Touka era la única de los miembros del consejo estudiantil de Hagun que quedaba en pie en el campo.

“¿Qué tal si te rindes de una vez?”

Ante la voz de Ouma cuyas palabras goteaban con desdén, la amargura se extendió por el rostro de Touka.

A diferencia de los otros, el cuerpo de Touka no había sufrido ninguna herida. Sin embargo, ella no era rival para Ouma.

Luego de que Stella y los demás escaparon, Touka consideró el poder de los restantes miembros, y lo desafío sabiendo que era ella la única que podía server como su oponente, pero para su sorpresa Ouma había bajado su Dispositivo Ryuuzume y permaneció allí indefenso. Y encima—

“No tengo interés en dirigir mi espada contra una chica más débil que yo. Si deseas luchar sin importar qué—un golpe es suficiente. Trata de dejar una marca sobre mi cuerpo. Si puedes hacerlo, seré tu oponente.”

Y se cruzó de brazos, cerró los ojos, y se paró derecho—sin preocuparse por la clase de caballero que estaba enfrentando.

Decir que ella no sintió ira sería contar una mentira. Pero por el otro lado, tal arrogancia y descuido era una rara oportunidad para Touka.

Ouma, quien había eliminado a Stella fácilmente. Su fuerza era real. Y aquí estaba él en frente de la espada desenvainada de ella, completamente indefenso.

No tenía intención de dejar pasar esta oportunidad. Ouma estaba insultando a su enemiga con abundante negligencia. Sin titubear, Touka tajeó hacia el indefenso Ouma usando a Raikiri con toda su fuerza. Liberando su fuerza, dejando nada atrás. Ángulo. Velocidad. Fue un golpe perfecto.

Suponiendo que fue un mal cálculo, la arrogancia de Ouma nació de su confianza y la diferencia entre sus poderes.

Los golpes directos con Raikiri no habían dejado ni una sola herida en el cuerpo de Ouma.

En diez minutos. Sin importar cuántas veces, el resulto era el mismo. Había cortado sus ropas un poco, pero no le hizo el más mínimo rasguño a su piel.
 

Lo que sentía con sus manos cada vez que tajeaba era… una montaña. Como si estuviera golpeando una enorme montaña con una espada, una respuesta que era demasiado sólida.

¡¿Qué es este anormal poder defensivo…?!

En lo que respecta a peleas entre Blazers, había fenómenos como este. Había casos donde la diferencia en capacidad mágica era así de absoluta. Cierto, como el primer enfrentamiento entre Ikki y Stella.

¡Pero no puede haber una diferencia tan inmensa entre la capacidad mágica de Ouma-san y la mía…!

A pesar de eso, por qué—

De inmediato, como viendo a través de la discordia en su corazón, Ouma le habló.

“Se debe a la diferencie en nuestro entrenamiento. Desde el comienzo, no hubo pelea entre nosotros. Acéptalo apropiadamente.”

“¡Tch! ¡Aún no!”

Touka estaba arriesgándolo todo aquí. El resto de sus aliados habían caído, y quizás sus enemigos se unirían. En ese caso, ella también se encontraba en peligro.

Entonces, al menos un golpe.

¡Antes de abandonar mi ataque sobre Ouma-san, tengo que asestar un golpe!

Touka dio un paso atrás y tomó un poco de distancia de Ouma, y nivelando el extremo de Narukami hacia él, mantuvo su espada horizontalmente.

Y con su habilidad, formó un campo magnético en el aire ante ella. Revistiendo su carne con la energía de Shippu Jinrai—
“¡Takemikazuchi—!” (2)
Zambulléndose en un túnel de fuerza electromagnética. En ese instante, la carne de Touka que había ingresado al túnel de relámpagos se aceleró a una velocidad devastadora. En otras palabras, esto era un cañón de riel que convertía su cuerpo en una bala.

Era una técnica excesivamente incompleta, excesivamente indefensa, y excesivamente riesgosa. Un movimiento especial sin mucha práctica de uso. Sin embargo, Raikiri no tenía un poder que podía igualar la penetrante fuerza de ese estoque.
 

Cargando ese poder ofensivo, Touka desató su último ataque—y chocó. La sangre emanó.
Sin embargo, la sangre volando por el aire no era de Ouma. La sangre provenía del hombro derecho de Touka, desde donde ella había apuñalado.

Su espada había clavado a Ouma, y dónde el cuerpo de Ouma había sido golpeado por Takemikazuchi, una pequeña gota de sangre escapó de la piel apenas rasgada. Sin lugar a dudas él se encontraba allí, inmóvil, como una montaña.

“…Qué… eres…”

Debido al contragolpe de Takemikazuchi, su hombro derecho quebrado estaba colgando inútilmente, y Touka preugntó con una voz temblorosa. Sus ojos se abrieron grandes por el shock. Sin embargo, aun con toda su fuerza, su cuerpo no podía hacer el más ligero movimiento.

El pecho desnudo de Ouma había sido golpeado por Takemikazuchi. Ella podía ver que había sido entrecruzado con incontables cicatrices.

Cortes, laceraciones, pinchazos, heridas de bala, lesiones aplastantes—sobre el cuerpo de Ouma habían sido grabadas todos los tipos posibles de heridas, una encima de la otra sin posibilidad de curarse.

En estos días, la tecnología de las cápsulas iPS se había desarrollado al punto que casi ningúna cicatriz de heridas permanecía. Tener cicatrices a este grado era extremadamente raro en esta época. Dándose cuenta de eso, Touka sintió temor hacia Ouma desde lo más profundo de su ser.

“Tú… ¿qué has estado haciendo luego de desaparecer cuando eras pequeño…?”

Durante cinco años él había desaparecido del escenario público. ¿Cuántas escenas de matanzas había superado? Ouma, al escuchar esa pregunta, dijo—

“No tengo interés en hablar de mí.”

Negando con la cabeza, se rehusó a hablar sobre el espacio vacío durante esos cinco años—

“No, nunca he sido del tipo que hace cosas como hablar. Mis padres, hermano, hermana, fama—he ignorado a todos ellos. Todo lo que tengo es esta espada, y los juramentos que le hago.”

En su mano, Ryuuzume se manifestó.
 

“Aun si es apenas esto, una herida es una herida. Como prometí, seré tu oponente.”

En un instante, desde el núcleo de Ryuuzume, un huracán que devoraba todo comenzó a soplar. Igual que cuando había chocado con Katharterio Salamandra de Stella—

“Kusanagi.”

La espada descendió como un tornado. La excesiva corriente del contragolpe de Takemikazuchi cubría todo el cuerpo de Touka. No podía mover ni un solo músculo debido a los espasmos por la sobrecarga, por lo que era obvio que no iba a esquivarlo—

Lo siento… chicos…

La garra de dragón envuelta en viento arrasó con la conscienia de Touka despiadadamente.

♦♦♦♦♦

Luego de ganarle fácilmente al consejo estudiantil de la Academia Hagun, uno de Akatsuki, Amane Shinomiya, soltó un suspiro. El sol ya se había ocultado, y el cielo oscureció con un matiz azul índigo.

“Phew. Es más tarde de lo que pensé, ¿huh?”

Mientras la motosierra que llevaba en sus manos despedazaba ruidosamente la tierra, Yui Tatara expresó su honesta opinión sobre esas palabras con una voz profunda.

“Jejeje. Es que ustedes fueron muy flojos, tonta. Yo acabé con esto en un destello, sabes.”

“Milady dice, ‘¡Sólo tuviste la suerte de enfrentarte a un enemigo que era débil contra ti, así que no te creas tanto!’”

“¿Huh? ¿Qué tal si tú y yo vemos quién es la que se enfrenta a un enemigo que es demasiado débil contra nosotros?”

“Suena divertido.”

Los labios de Kazamatusuri se torcieron en una sonrisa felina ante la provocación de Tatara, y levantó el parche que cubría su ojo derecho con uno de sus dedos.

“¡Te mostraré el poder de mi Ojo Mágico del Ocaso! ¡No te arrepientas luego!
¡Sello, liberate!”
 

“…Tu ojo izquierdo también es rojo.”

“Milady, olvidó sus lentes de contacto.”

“¡…W-Wajaja! Me he quedo sin MP por hoy. ¡Tienes suerte!” “¿A qué están jugando ustedes dos?”
Amane, quien no podía ver tal inmadurez, suspiró con un rostro afligido.

Ya veo. Cuando Hiraga-san no está aquí, yo tengo que ser el director de este dúo cómico, ¿huh?

“Aún tenemos algo que terminar. Tenemos que buscar a Stella-san, y a Ikki-kun también… Por el momento, ¿deberíamos separarnos?”

Amane quien había reconocido su propio rol les propuso eso a los demás. Sin embargo, Ouma negó con la cabeza ante aquella propuesta.

“Eso no es necesario.”

“¿Eh? ¿A qué te refieres, Ouma-san?”

“Mi hermano y mi hermana se están dirigiendo a una muerte segura. Si sólo se tratara del Espadachín de Un Brazo podrían salvarse, pero en este momento ella está allí.”

Ella—con esas palabras, Amane estuvo de acuerdo.

Su alma máter, la Academia Akatsuki, un lugar discreto en un rincón del área metropolitana de Tokyo. Este día, cierta persona invitada se encontraba allí por casualidad.

“Ahora que lo mencionas, es verdad. Es hoy. Esa persona se está alojando en la Academia Akatsuki.”

“Así es. Por lo tanto esos dos no tienen la más mínima oportunidad. Sería mejor que todos nosotros persigamos a la Princesa Carmesí.”

Ciertamente, Amane estuvo de acuerdo. Aunque ella no era la clase de persona que participaría en su plan, era una persona sentimental. Debiéndoles un favor, probablemente se los recompense con su espada. Y si ella tomaba el campo, visitar la Academia Akatsuki ahora sería una misión imposible.

“A pesar de eso, sí que eres indiferente al respecto. ¿No estás preocupado? ¿Se trata de tu hermano, cierto?”
 

Ante la pregunta de Amane, Ouma escupió su respuesta.

“No seas ridículo. Es alguien a quien abandoné hace mucho tiempo. Ya no siento lástima por él.”

“Ajaja. Ikki-kun no tiene suerte con su familia, ¿huh?”

“Basta de tus parloteos. Amane, aun con tu pasión y simpatía por ese chico,
¿acaso tú tampoco vas a mostrar preocupación alguna?” “¿Yo, preocupado? Ajaja, imposible.”
Amane reía ruidosamente ante la respuesta de Ouma que no había dado en el blanco.

“No estoy ansioso por eso. De hecho, estoy encantado… Ikki-kun, sabes, debería sufrir más y más. Debería dolerle más y más. Su cuerpo debería retorcerse por una crisis horrible y agónica. Porque cuando supere esa desesperanza, hará que el cuento de El Peor brille.”

Cierto. Era por eso que la desesperanza debería profundizarse intensamente. La idea de él agotando toda su fuerza de voluntad, tosiendo sangre, pero aun así negando su destino—

“¡Me encaaaaanta la idea de ver a Ikki-kun así! ¡Por eso quiero que se esté en problemas más y más extremos!”

“Jejeje, tu usual actitud repugnante está saliendo a la luz otra vez.”

“Hmph. No digas algo tan cruel. ¿No es natural que un fan quiera ver a quien idoliza actuando genial?”

Y en el momento que Amane infló sus mejillas con indignación, notó que su datapad había recibido un mensaje. Revisando, vio que provenía de su manager, el ‘Pierrot’ Reisen Hiraga. El asunto era que ya le había entregado a Arisuin a Wallenstein, el profesor y supervisor de ellos, y ahora estaba regresando para
reunirse con el grupo. Había enviado ese mensaje, así que…

Como pensé, sólo tenía que ocupar este rol temporalmente, ¿huh?

Reconociendo eso, Amane le comunicó que iban a perseguir a Stella, a quien Touka había expulsado.

“Bueno, ¿vamos a atrapar a la princesa?”

Guiando al resto de Akatsuki, inició la persecución de Stella y las hermanas Hagure.
 

♦♦♦♦♦

Por esas horas, no sólo eran los estudiantes de Hagun y Akatsuki los que estaban actuando.

“¡Maldición! ¡Qué mala suerte que el avión tenga un desperfecto justo hoy!”

La que estaba maldiciendo era una mujer vestida con un bello kimono, la profesora especial de la Academia Hagun, Nene Saikyou, conocida como la Princesa Yaksha.

“Es cierto.”

La que estuvo de acuerdo con ella estaba corriendo a su lado, la directora de la Academia Hagun, Kurono Shinguuji, conocida como Reloj Mundial.

Las dos habían pasado la semana pasada en Osaka, donde se llevaría a cabo el Festival de Arte de la Espada, pero acababan de recibir noticias sobre el ataque en la Academia Hagun de parte de los profesores que se quedaron allí, y ahora estaban tratando de regresar con prisas a Tokyo.

Sin embargo, el medio más rápido de transporte entre Osaka y Tokyo, la aerolínea, se había suspendido por un problema con las pistas.

Sin otra manera de lidiar con ello, las dos estaban corriendo por la vía férrea Tokaido Shinkansen (3) hacia Tokyo. Ya que, si usaban sus habilidades, podrían llegar a su destino más rápido corriendo que tomando el tren bala.

“…Quizás sucedió porque era hoy.”

“No digas eso. No quiero pensar en cosas tan problemáticas.” Saikyou mostró un rostro amargado ante las palabras de Kurono.
En este momento, Kurono y Saikyou no contaban con información adecuada. Lo único que entendían era que algunos representantes de cada escuela se habían aliado y atacaron a Hagun. No conocían el verdadero motivo detrás de ese acto. Sin embargo, ambas lo presentían. Fue un ataque que no se comunicó por las noticias. Y luego los servicios de las aerolíneas fueron suspendidos de pronto.

Este repentino ataque fue profundamente planeado. Esa era la sospecha que tenían.

“Bueno, en todo caso, una vez que lleguemos allí todo se aclarará. Por esa razón—”
 

Tan rápido como sea posible. Ante esas palabras, pusieron aún más fuerza en sus piernas… En ese momento, una repentina ráfaga golpeó sus cuerpos y las hizo detener.

—De hecho, no había viento soplando. El mar también estaba calmo.

Sin embargo, en los rostros de las dos caballeros de clase mundial, se extendían temblores de obvia consternación. Sus piernas estaban temblando, y sus frentes estaban sudando efusivamente.

Sí… lo que detuvo sus piernas no fue el viento. Fue un aberrante espíritu espada que podía sentirse desde una larga distancia. Al punto donde el suelo delante de ellas se estaba poniendo borroso frente a sus ojos, como si una espada desenvainada fuera presionada contra sus gargantas. Ambas eran caballeros superiores, pero pudieron sentirlo y eso las paralizó.

—Ir hacia eso era peligroso. Ante esa instintiva advertencia, las dos habían dejado de correr.

“E-El espiritu espada… de recién… no puede ser…”

“O-Oye, oye, oye. ¿Estás bromeando? ¡Nuestros atacantes tienen a alguien extravagante entre ellos…!”

Las dos sabían. Este inusual espíritu espada. Una sola persona en el mundo podía ejercer esta clase de presión.

“El espíritu espada duró sólo un momento. ¿Fue para intimidar…? ¡Démonos prisa, Nene!”

“¡S-Sí!”

Con sus rostros pálidos, e ignorando los esfuerzos de mover sus cuerpos otra vez, corrieron hacia Tokyo a máxima velocidad.

¡¿Este espíritu espada, si ella se ha interesado en alguien—probablemente sea Kurogane?!

Kurono supuso lo que estaba sucediendo en aquel lejano lugar, y rezó.

¡No te precipites, Kurogane! ¡Es demasiado pronto para que ingreses a este dominio!

♦♦♦♦♦

La presión que era como el cielo derrumbándose, llegó de repente.
La moto había estado avanzando de acuerdo con la navegación de Shizuku
 

durante un rato. Saliendo de las áreas urbanas con mucha gente, e incluso de la carretera de la montaña. En un lugar desierto, se situaba la escuela principal de la Academia Akatsuki. En ese lugar desolado, la moto había ingresado, y fue justo en ese momento.

Una repentina sensación de opresión. Ante ese peso que se sentía como si a uno le estuvieran aplastando el estómago, Ikki detuvo la moto abruptamente, con los neumáticos derrapando.

“¡¿O-Onii-sama?! ¡¿Qu-Qué sucede?!”

Ante la repentina frenada, Shizuku exclamó sorprendida. Ella no lo entendía. Como luchadora, Shizuku no tenía experiencia.

Pero Ikki lo comprendía. En este momento, él—había puesto un pie en el dominio de alguien malvado. Por lo tanto, no pudo responder a la pregunta de Shizuku. Ikki sólo reprimió el pavor que estaba congelando su cuerpo, y calmó su aliento. Con su mano derecha, invocó a Intetsu, y alzó la vista al cielo.

En la azotea del edificio principal de la Academia Akatsuki. En ese lugar extraordinariamente alto, había algo blanco brilante.

¿Era la luna? No. Era blanco, pero aquello que brillaba débilmente tenía la forma de una persona.


Tenía la forma de una mujer que parecía una Valkyria de las legendas europeas, sosteniendo espadas en ambas manos y señalando hacia abajo.

“¡¿Una enemiga?!”

Siguiendo la mirada de Ikki, Shizuku también notó la presencia. Inmediatamente bajó de la moto de un salto, y manifestó su Yoishigure. Pero—la figura de blanco no mostró ningún interés en Shizuku. Aquellos hermosos ojos estaban mirando enteramente a Ikki, y a nadie más.

Ikki también se dio cuenta de inmediato… y lo decidió. “Shizuku. Alice está dentro de la escuela, ¿cierto?”
“Eh… ah, sí. Así es.”

“En ese caso, sigue adelante por tu cuenta. Estaré bien.”

“No, nos han declarado la guerra. No hay necesidad de enfrentar duelos uno a uno—”

“Te lo estoy suplicando, Shizuku. Ve.”

El tono tan cortante de Ikki al rechazarla no permitía ningún argumento. “¿Onii…-sama?”
Ante el serio tono de su hermano, Shizuku le echó un vistazo a su expresión… y tragó saliva. Porque la expresión de Ikki se había vuelto más rígida que nunca.

“¿Es… una enemiga tan fuerte…?” “…Sí, probablemente.”
“Entonces con más razón los dos deberíamos—” “No.”
Ikki le negó a Shizuku quien estaba intentando persuadirlo una segunda vez.

“Te lo dije, ¿no? Quiero seguir tus deseos, Shizuku. Me decidí, y vine contigo. Si no cumplimos con eso, habremos venido aquí en vano. Si no te apresurás y encuentras a Alice, puede que no llegues a tiempo. Así que déjame este lugar a mí.”

Ikki fue terco hasta el final. Si ella combinaba todo lo que dijeron hasta ahora, incluso Shizuku lo comprendía. En otras palabras, Ikki estaba diciendo esto.
 

—Si Shizuku se quedaba aquí, Ikki no sería capaz de protegerla. Esa mujer de blanco era una enemiga muy fuerte.

“…Entiendo.”

Comprendiendo eso, Shizuku asintió. Y— “Onii-sama, por favor encárgate de esto.”
Confiándole la situación a su hermano, ella entró a la Academia Akatsuki sola.

La mujer de blanco no le impidió pasar. Como durante todo este tiempo, sólo había mirado a Ikki quien se había quedado.

“Shizuku fue trasparente en lo que a ti concierne, ¿huh?”

“Sí. Porque Lord Wallenstein también está adentro. Además, si los destruyo a ambos aquí, o te destruyo a ti y luego voy por ella, no marcará mucha diferencia en términos de tiempo.”

Una voz que hacía eco con elegancia como una canción sacudió la noche. En respuesta, Ikki—

“Supongo que así es para ti.”

—con una voz protestante, murmuró esas palabras.

…Esto es malo. Ellos se hacen llamar escuela, tiene sentido que también tengan profesores.

Los estudiantes ya se encontraban en aquel nivel. El rango A no quedaría afuera de la cuestión. Ya se había resignado al respecto.

—Pero como pensé, esto fue inesperado.

Sí. Ikki sabía quién era esta Valkyria vestida de blanco.

“Todos aquellos que aspiran a ser espadachines conocen tu apodo. Con un vestido blanco sagrado, y blandiendo un par de espadas como alas. La criminal más grande del mundo, quien es demasiado fuerte para arrestarla. Y al mismo
tiempo… posee el manejo de la espada más extremo de todos. Situándose en la cima como la mejor espadachina del mundo. —‘Alas-Gemelas’ Edelweiss. Sin dudas, eres tú, ¿cierto?”

“Ciertamente. Sin dudas me llamo Alas-Gemelas.”
 

Ante la pregunta de Ikki, la mujer respondió con una afirmación, y le mostró a Ikki una expresión perpleja.

“Pero no lo entiendo. Aunque conoces mi identidad, ¿por qué has desenvainado tu espada? No eres un espadachín que no conoce la diferencia entre tú y el enemigo si debes cruzar espadas, creo. Pero a pesar de eso, permaneces sin temor a tal grado.”

“…Aunque quería aparentar para que no te dieras cuenta de eso.”

Habiendo sido expuesto su miedo, Ikki dejó escapar una risa seca que expresaba sus pensamientos internos.

Honestamente hablando, Ikki también lo entendía.

Ahh, es como dijo… Recién fui imprudente.

Él sabía eso. Como era un excelente espadachín, podía comprender lo grande que era la diferencia en fuerza entre ellos. No podía ganar aquí. Y encima de eso, era cierto, la mujer que estaba frente a sus ojos era genuinamente—la más fuerte del mundo. No podía compararse con la cima del Festival de las Siete Estrellas.
Probablemente, esta era una enemiga que Ikki debería enfrentar luego de seguir su camino como espadachín por años, incluso décadas, de constante
entrenamiento sin descanso… Sin dudas, en este campo de batalla en particular, y como era ahora, él no calificaba como un oponente de la misma dimensión.

Esta reunión era demasiado prematura. Para empezar ni siquiera sería una competición. Alas Gemelas estaba—diciendo esto deliberadamente, con el fin de darle una oportunidad para retirarse. Ikki supuso eso, y pensó.

Qué amable es esta persona.

Probablemente dejaría ir a Ikki si él daba media vuelta y se retiraba ahora. Era una persona verdaderamente amable.

Pero, yo también lo siento. Es imposible que me vaya.

Ciertamente estaba asustado. Sólo con aquella mirada, podía sentir que se sacudía todo su cuerpo, y como el sudor frío bajaba por su espalda. Sus dientes estaban temblando, y sus piernas estaban a punto de ceder. Era la primera vez que Ikki se sentía así.

Pero tenía una razón para luchar contra ese terror. ¡Tenía una razón para quedarse aquí! Por eso—

“…Esto es sorprendente, ¿no?”
 

Ikki, mostrando el rostro más fuerte que pudo, sonrió.

“¿La espadachina más fuerte del mundo está cuestionando el espíritu de lucha de un enemigo que ya ha desenvainado su espada?”

Dirigió la punta de su espada negro azabache hacia la mujer de blanco, con clara enemistad.

En respuesta, la mujer de blanco asintió con calma. “—Ciertamente. Estas palabras son innecesarias.” Y ese fue el detonante.
“Si no fuera un miembro de este plan, no tendría ningún rencor en contra de ustedes. Sin embargo, como se han convertido en los enemigos de aquellos a quienes les debo, no voy a ignorarlos.”

La mujer de blanco saltó del edificio escolar silenciosamente hacia el suelo. Con una elegancia tal como si hubiera usado alas en el descenso. Al momento en que aterrisó en el piso, Ikki sintió miedo como si su corazón fuera a estallar. Todo su cuerpo, su instinto, su alma. Todos ellos aullaron.
Escapa.

Escapa.

Te lo suplico, escapa.

Si no lo haces, morirás aquí—

Pero apretó los dientes, y enfrentó esa presión de frente. Y entonces—

“Yo soy la muerte que viene de la cima distante, la que divide el cielo y la tierra con dos espadas. Mi nombre es Alas-Gemelas Edelweiss. Chico infantil.
Aprenderás lo grande que es este mundo.”

—El Peor, Ikki Kurogane, se enfrentó a la espadachina más fuerte del mundo, Alas-Gemelas Edelweiss.


Mientras la batalla de Ikki y Edelweiss comenzaba, en otra dirección—

Arisuin finalmente despertó luego de recibir daño de parte del ataque en forma ilusoria de Amane.

Este lugar… es…

Conforme despertaba lentamente, analizó su situación.

En su campo de visión, había un techo alto. Una gran fuente de iluminación. Por el sonido del flujo de aire, se encontraba en una vasta sala. Y dada la temporada,
¿el aire helado se debía a encontrarse bajo tierra? “¿Despertaste?”
Ante la voz, Arisuin intentó dar un salto, y se dio cuenta.

Mis manos y mis pies están atados…

Y no sólo con una soga común.

Eran hilos de magia tan finos como cuerdas de piano. Se trataba de la Viuda Negra del ‘Pierrot’ Reisen Hiraga.

“Tonto.”

A Arisuin quien estaba retorciéndose como una oruga, la sombra de una persona apareció a la vista y le habló. Arisuin alzó la vista hacia la sombra, y vio un rostro que se encontraba en la plenitud de la vida.

“Wallenstein…”

Instantáneamente, el joven—Wallenstein—hundió su bota el estómago de Arisuin.

“¡Guh!”

“Wallenstein-sensei, querrás decir.”

Con aquel dolor que parecía como si le hubieran arrancado las tripas, Arisuin despertó por completo.

Y así, lo supo con confianza.

Lo arruiné, ¿huh?
 

Su propia traición fue conocida de antemano, y se habían tomado contramedidas.

Pero era incomprensible. No recordaba haber cometido algo tan incompetente como para que lo descubriesen.

“¿…Cómo sabían que los iba a traicionar…?”

“Hubo alguien que pudo darse cuenta. Eso es todo.” “…Ya veo.”
Arisuin entendió con esas únicas palabras. Los Blazers podían hacer cosas más allá del dominio del sentido común. Si había un humano que pudo hacer esto, no sería un misterio después de todo.

…No conocer los detalles de nuestros miembros terminó siendo doloroso después de todo.

Bueno, a estas alturas, no hay nada más que hacer que lamentarse, pero…

“A pesar de que no creí lo que escuché cuando ese chico hizo la predicción. Que tú, el miembro más leal, el más obediente… nos traicionaría…”

“…Supongo que me tenía mucho respeto.”

“Por supuesto. El que te eligió no fue otro más que yo. Esperaba que fuera mentira. Esperaba que fuera un error. Quería confiar en ti. Hoy, hasta el último instante… creí en ti. Pero a pesar de eso…”

El tono de Wallenstein lentamente comenzó a temblar, y de pronto, estalló de la furia.

“¡¿Por qué, por qué, por qué?! ¡¿Por qué traionaste mis expectativas!” “¡Gah! ¡Gugh!”
Una y otra vez, Arisuin era pateado mientras yacía sobre el suelo del área de entrenamiento bajo la Academia Akatsuki.

“¡Deberías saberlo! ¡Deberías entenderlo más que suficiente! ¡Que el amor es inútil en este mundo lleno de mentiras! ¡Te enseñé todo esto! ¡¿Por qué cometiste el mismo error?! ¡¿No te habías deshecho de eso?! ¡¿No reconociste las mismas verdades que nosotros?!”

“¡Guggh, ugh! ¡K-Kuh!”
 

Huesos rotos, órganos internos desgarrándose. Arisuin tosía sangre negra. Pero la violencia de Wallenstein no terminó. Con una feroz ira, siguió golpeando a Arisuin.

Ya que conocía el pasado de Arisuin, Wallenstein no podía comprenderlo. ¿Por qué el prodigio que él personalmente descubrió fue tan tonto como para volver a negar el poder?

“¿Qué tratas de hacer? ¡Respóndeme…!”

Las patadas no se detenían, y Wallenstein le preguntó eso mientras respiraba agitado. Ante esa pregunta, Arisuin—torció sus sangrantes labios burlándose de sí mismo.

“…Sí. Eso es. Eso es lo que quería.”

Arisuin pensó. En el momento que perdió a Yuuri y los demás, iba a deshacerse todo. Por esa razón, le había demandado dinero a Wallenstein. Con el fin de cortar todos las relaciones con ellos al entegarle a la Hermana el dinero suficiente para apoyar a sus hermanas menores hasta que se vuelvan adultos.

Pero—cuando estaba entregando el dinero, le había contado a la Hermana acerca de la aniquilación de la banda y de que se vendió a sí mismo como un asesino profesional, y ella fue al galpón detrás de la iglesia y sacó la botella verde de alcohol. Y derramando lágrimas, le dijo.
「Lleva esto contigo. Es algo que vas a necesitar como te encuentras ahora. Y
uno de estos días, por favor recuérdalo. Que Yuuri y tú bebiendo alcohol, juraron ser nobles—」
No tenía intención de aferrarse a eso. Eran los restos de su sueño con Yuuri, amar
y proteger a los demás aunque ellos mismos no habían crecido siendo amados y protegidos por nadie. Ni siquiera quería verla. Iba a botarla de inmediato e irse con Wallenstein. Con el fin de odiar todo acerca de este mundo.

“Pero—al final, no pude deshacerme de todo esto.”

Sin importar lo mucho que abandonó el sentido común, o lo mucho que se degradó a sí mismo como sicario, no pudo convencerse de soltar esta botella.

Y además de no deshacerse de ella, se cruzó con alguien. Una chica por la que quería apostar todo de nuevo para protegerla.

“Conocí a Shizuku, y finalmente recordé. Qué clase de adulto quería ser. El deseo del cual intentaba escapar, rebelarme, deshacerme…”

Fue por eso que Arisuin lo decidió. ¡Aun si Shizuku conocía su verdadero ser y nunca más lo llamaba hermana mayor, él recordaría su deseo y protegería todo lo que ella tenía! Por lo tanto—
 

“¡Voy a proteger las esperanzas de esa chica! ¡No dejaré que ustedes hagan lo que quieran!”

En ese momento, Arisuin se liberó de las ataduras que lo mantenían en el suelo, y se levantó de un salto. Ataduras como esas no podían contener a un assassin del nivel de Arisuin. E invocó de inmediato a su Ermitaño Oscuro, apuntando a la sombra de Wallenstein—

“Qué desperdicio.”

En el instante que intentó hacerlo, una patada de Wallenstein penetró el plexo solar de Arisuin una vez más. Fue un contraataque tan rápido que parecía haber previsto el movimiento de Arisuin. En realidad, Wallenstein lo sabía. El Assassin Negro no iba a ser retenido obedientemente. Como lo sabía, fue capaz de hacer el primer movimiento.

“¡G-Gah…!”

El Ermitaño Oscuro resbaló de la mano de Arisuin, y se desplomó sobre el suelo otra vez. Y mirando con desdén a su pupilo quien se estaba desmayando de la agonía al no poder respirar por el golpe en su diafragma—

“Ahora comprendo tu estupidez por completo… En resumen, ¿esa chica te simpatizó?”

—Wallenstein… mostró una sonrisa sádica que le provocó escalofríos a Arisuin. “En ese caso, este es el momento perfecto.”
Dijo él. “¿Eh?”
El momento perfecto. ¿Qué significaba eso? Al instante en que Arisuin estaba a punto de preguntar…

La arena de entrenamiento subterránea. Una parte de su techo se desmoronó de golpe. Al mismo tiempo, del agujero, una gran cantidad de agua cayó a la arena de entrenamiento. Y además de eso, también descendió una masa esférica impertubable de agua. Y en medio de ella—

“¡¿Sh-Shizuku…?!”

—una chica bajita con cabello plateado. Era ‘Lorelei’, Shizuku Kurogane.
 

♦♦♦♦♦

“Por fin te encontré, Alice.”

Por el techo alto, Shizuku descendió envuelta en una masa de agua. Al instante que vio su silueta, la expresión de Arisuin palideció a un grado que nunca antes había alcanzado.

“¡¿Po-Por qué viniste aquí?! Te dije que me abandones, ¿no?” “Sí, te escuché.”
“Si lo hiciste, entonces—”

“Pero no recuerdo haber aceptado eso.” “Qu…”
Ante esa objeción, Arisuin se quedó sin palabras. Ciertamente no recordaba que ella hubiera estado de acuerdo, pero—

¿Por qué…?

“Shizuku, soy un homicida, ¿recuerdas? Te estuve engañando siempre, ¿no?”

La mente de Arisuin rememoró la escena de aquel día. Los aterrados rostros de sus hermanos y hermanas menores al verlo cubierto de sangre. Era un homicida al que nadie debería mirar. No merecería la ayuda de Shizuku.

“Por qué…”

Arisuin preguntó con una expresión angustiada. A esa pregunta, Shizuku respondió simplemente—
“¿Y cuál es el problema? Eres importante para mí, así que no importa.” Honestamente, sin miedo, sin desdén—sin ningún cambio respecto a cuando no conocía la verdadera naturaleza de Arisuin, ella lo miró y respondió con ojos verdes llenos de afecto.

“Sean cuales sean tus secretos, Alice.Sea cual sea la culpa del pasado que cargas. En lo que a mi respecta, tú eres elegante, genial, muy reconfortante cuando estás conmigo, eres bueno arreglando mi cabello y preparando mi maquillaje, siempre escuchas seriamente mis problemas, y me animas cuando estoy preocupada… luchas a mi lado y todo eso es importante para mí. Eres mi amigo más preciado. Eso es todo. ¿Abandonar a mi hermana mayor, cómo podría hacer eso?”

“Shizu… ku…”
 

“No creas que me atesoras y eso es todo. Yo te atesoro de la misma manera. — Comparado con aquellos tipos, ¿ellos sienten lo mismo?”

Ante la imperturbable determinación de Shizuku, Arisuin no teía nada para decir. Los sentimientos que rebosaban en su pecho eran demasiado grandes para expresarlos en palabras. Pensaba que eventualmente ella lo vería con los mismos ojos que sus hermanas.

A pesar de eso—Shizuku no había cambiado, y seguía adorándolo. Esta realidad, le llevó fuertes sentimientos al corazón de Arisuin. No se esperaba esto, pensaba que no podría desearlo, ni el más mínimo deseo—

Shizuku, yo…
“Basta de charlas.”
Pero en ese momento, Wallenstein golpeó la espalda de Arisuin con su talón. “¡Gah!”
El impacto se hundió en su espalda, en sus órganos, y Arisuin casi se desmayaba de la aonía. Tosiendo violentamente, acurrucó su cuerpo.

Mirando a su estudiante con ojos fríos, Wallenstein—

“Puedes quedarte tirado allí, y contemplar la recompensa de un traidor.”

—invocó una larga espada en su mano derecha, lentamente la dirigió hacia Shizuku, y comenzó a caminar.

Arisuin ya podía comprender el significado de aquel “momento perfecto”. Instinto asesino. Iba a matar a Shizuku. Frente a los ojos de Arisuina.

“E-Espera… *tos*”

Como conteniéndolo, el diafragma de Arisuin que experimentaba espasmos no le dejaba pronunciar las palabras. Sólo podía rezar.

¡Vete, Shizuku…!

No eran profesor y alumno sólo para aparentar. Arisuin lo sabía. La fuerza de Wallenstein, al punto que era llamado “maestro espadachín” a pesar de tener un solo brazo.

El Blazer conocido como el Espadachín de Un Brazo a quien nadie podía igualar en ofensa y defensa durante la batalla.

¡Tus poderes de agua no le harán nada a este hombre! ¡Date prisa y corre!
 

Pero esa frenética súplica no le llegó a Shizuku. No, sí le llegó, pero no le hizo caso. Porque Shizuku ya se había preparado para lo peor antes de venir aquí. Sin mostrar intenciones de escapar, le lanzó un comentario a Wallenstein quien se aproximaba.

“Por lo que veo parece que eres el jefe de mi hermano mayor y los demás,
¿cierto?”

“Soy Wallenstein, de Rebelión.”

“No me interesa tu nombre. Devuélveme a Alice. Eso es todo lo que me importa.”

“¿Crees que lo haré?”

“No. Pero pensé en preguntar de todas maneras. Porque después de todo—
¿No debería tener una excusa para matarte?”
Declarando esto, Shizuku balanceó su Yoishigure como la batuta de un director de orquesta dentro de su esfera de agua. De acuerdo con sus movimientos, la masa de agua que la envolvía adoptó la forma de enormes látigos. En las puntas de los muchos látigos, el agua reunida se congeló.

Tomaron la forma de un martillo cubierto de espinas, y el martillo de hielo cayó sobre Wallenstein.

♦♦♦♦♦

El martillo de hielo golpeó violentamente sin piedad, quebrando el piso de la arena de entrenamiento con una nube de polvo y un rugido estruendoso. Sin embargo—

“Qué fina disposición, chiquita.”

El martillo de hielo había caído ligeramente al lado de Wallenstein. Wallenstein se encontraba ileso, y caminando lentamente hacia Shizuku.

Si el martillo lo hubiera golpeado, un humano habría sido aplastado en pedazos. Más allá de las palabras que Shizuku había usado, ¿también debió haber titubeado?

—No. Shizuku no era así para nada. En el grupo de Ikki, ella era sin dudas la más despaidada e implacable. Shizuku iba en serio. En este momento, definitivamente balanecó el martillo de hielo para aplastar a Wallenstein.

A pesar de eso, el martillo de hielo había fallado.

¿Qué sucedió?
 

No era como si Wallenstein se hubiera movido. Sin embargo, resultaba difícil pensar que alguien con un control mágico del más alto nivel en la humanidad había fallado. Alguna clase de habilidad debió ser usada para influenciar eso. Shizuku pensaba así, y—

…Bueno, como sea.

No tenía idea de qué truco había usado él, pero— “Toudo Heigen.”
Sería mejor usar balas excesivas y evitar el contacto físico con su oponente. Shizuku pensó eso, y primero congeló el campo de batalla para privarlo de un punto de apoyo seguro. Reduciría enormemente la agilidad del oponente, y además—

“Keppu San’u.” (4)

Revolviendo la enorme masa de agua, le dio la forma de espinas como un erizo. “Dispara.”
Las espinas de agua se dispararon en todas direcciones sin apuntar a ninguna parte en particular. En un segundo, varios miles de balas de agua de alta presión taladraron todo el campo de batalla, perforando el concreto.

Era una cantidad de agua incomparablemente grande comparado con lo que usó en la pelea con Raikiri hace un tiempo. Y con razón. Raikiri usaba relámpagos. Con el fin de que Shizuku, usuaria de agua, pudiera luchar con eso, tuvo que hacer que toda su agua fuera pura para aislarse a sí misma de la elctricidad.
Debido a eso, la cantidad de agua que pudo usar al mismo tiempo fue limitada.

Sin embargo, en este momento no existía un límite similar. La cantidad de agua que Shizuku podía usar era varios cientos de veces más grande que en la pelea con Raikiri. El piso de la arena de entrenamiento subterránea de la Academia Akatasuki, las paredes, el techo—¡cada recoveco y hendidura, había sido llenada de agujeros!

Fue un estallido maestro de proyectiles que cayó como granizo. En aquel espacio cerrado de esa arena subterránea, no había lugar a donde escapar. El cuerpo de Wallenstein debe haber sido empapado por este bombardeo—

Como Shizuku planeó, las balas de Keppu San’u habían golpeado a Wallenstein directamente.

Pero… aun cuando… eso era verdad.
 

Wallenstein no se detuvo. Ni terminó hecho carne picada por el bombardeo, ni siquiera había perturbado su calmado avance. Ciertamente, estaba caminando con tranquilidad sobre el piso congelado.

¿Qué es esto? ¡¿Toudo Heigen y Keppu San’u no le hicieron nada?!

En medio de los alrededores que habían sido transformados en ruinas sin exepción, levantando polvo y neblina. Wallenstein no había recibido daño. Por el contrario, ni siquiera se había mojado su ropa.

¿Qué era eso? Shizuku estaba totalmente desconcertada. Y Wallenstein le dedicó una risa a la perpleja Shizuku.

“Qué lamentable. Si no te guardara rencor, esto me resultaría bastante favorable. Bueno, son los caprichos del destino.”

Casualmente, con diez metros de distancia entre ellos, él adoptó una pose con su enorme espada en su mano izquierda descansando en su hombro. Al momento que ella vio este acto, todo el cuerpo de Shizuku tembló. No había dudas. Podía sentir instintivamente que esta postura era la verdadera técnica mortal del
‘Espadachín de Un Brazo’ Wallenstein.

¡Algo se acerca!

Shizuku puso fin de inmediato a la lluvia de proyectiles de Keppu San’u, y se protegió con una masa de agua congelada. Con permahielo que tenía una excelente fuerza protectora, formó la pared de un castillo. Con lo que podría considerarse como un fuerte, había preparado una defensa con perfecta disposición—
“¡Shizuku—no te defiendas contra eso!” En ese momento.

“Bergschneiden.” (5)

Todo lo que protegía su cuerpo fue fácilmente arrancado.

♦♦♦♦♦

La espadachina más fuerte del mundo, Edelweiss. El que la está confrontando, ‘El Peor’ Ikki Kurogane, inmediatamente—

“¡Ooooohhh!”

—emitió un aura azul de ira que envolvió su cuerpo, activando el Arte Noble IttouShura.
 

Más rápido que el intercambio de un simple golpe de espada. ¿Por qué usaba esta técnica con una duración estricatemente limitada a un minuto desde el comienzo? Era obvio—si no lo hacía, no sería capaz de luchar en absoluto.

No era más que el propio conocimiento de Ikki de sí mismo, reconociendo aquella diferencia de poder.

Un minuto. Era el límite más extenso durante el cual podría igualar a la más fuerte del mundo.

Y ese razonamiento fue correcto. Edelweiss atacó con el viento que la envolvía. Desde el comienzo, Ikki tenía confianza en que su juicio acerca de su oponente no estaba errado. En el momento que Edelweiss balanceó ambas espadas, los ojos de Ikki perdieron de vista el ataque. Confundido, él retrocedió.

En ese instante, el aire en el lugar donde antes se encontraba la nariz de Ikki, se había partido. Algo invisible y absurdamente filoso revoloteó frente a sus ojos, apenas rozando su nariz. Ante el hedor de algo ardiente pasando por allí, Ikki comprendió. Eso invisible que había revoloteado cerca de él había sido un ataque—las dos espadas de Edelweiss.

¡No puedo—ver sus ataques!

Como eran demasiado rápidas, demasiado mordaces, ni siquiera podía ver a simple vista las postimágenes de las espadas blancas gemelas. Lo que había percibido fue un destello de incandescencia en el aire debido a las hojas atravesando el aire a extraordinaria velocidad.

¡Qué temperamento…! ¡Si me desconcentro un instante, me cortará la cabeza…!

En ese momento, Ikki abandonó toda idea de encarar esta pelea con trucos. Literalmente, se había quedado sin aliento.

Para lidiar con la tajada de las dos espadas de Edelweiss que trazaron un destello, él tuvo que reunir todo su valor. Entre las técnicas que conocía, esta era una que presumía de tanta velocidad que era invisible. Con la séptima espada secreta, Raikou, la cual usaba el poder de Ittou Shura que envolvía su cuerpo, conoció el inminente ataque.

Una, dos, tres, cuatro veces—el acero invisible originó chispas blancas en la oscura noche. Diez colisiones en total. Contra esa cadena invisible de ataques que Edelweiss desataba con breves pausas, Ikki había rastreado sus movimientos por la mirada de ella, apenas pudiendo defenderse.

Desde el comienzo, la expresión de Ikki había contenido este obvio desconcierto.

¡I-Increíble…!
 

Recibiendo las tajadas que le habían entumecido desde las manos hasta los hombros. No sólo se trataba de velocidad—sino también de una fuerza absurdamente pesada. ¡A pesar de ser desatada con una sola mano, cada uno de los ataques iba más allá que los del Raikou de Ikki!

¿Por qué? Ikki comprendió la razón instantáneamente. “¡Kuh!”
Ikki contraatacó los inminentes ataques de Edelweiss con su Raikou otra vez. En medio del choque de acero que soltaba chispas, Ikki estaba seguro dque su entendimiento era correcto.

¡Esa es la razón…! ¡Las acciones de esta persona no están emitiendo ningún sonido!

Sus pasos, sus tajadas, todo lo hacía en completo silencio.

Los sonidos eran ondas originadas de los impactos contra la atmósfera ocasionando oscilaciones. En otras palabras, uno podría llamarlo dispersión de fuerza física. Así, si uno era capaz de controlar la energía de sus acciones por completo, y no permitir que nada de ella se consuma innecesariamente, ¿qué pasaría? Como resultado de realizar todas sus acciones en silencio, uno puede usar su velocidad y ofensiva al cien por ciento de su potencial.

Una cosa así no era la técnica de un ser humano, pero—sin dudas, esto era posible para la humana frente a los ojos de Ikki. Ikki entendió eso, y se estremeció conforme tragaba la saliva acumulada en su boca.

¡Esta es… la espadachina más fuerte del mundo…!

En acercamiento ofensivo. En manejo de la espada. En todas esas cosas—iba más allá de todo límite. No había oportunidad.

—Sin embargo.

¡Aunque eso sea verdad, no puedo defenderme!

Mientras apenas se defendía de aquellos ataques impredecibles que llegaban sin parar, Ikki entendió esto.

¡Raikou es apenas suficiente! ¡No puedo igualarla en velocidad y ofensiva! ¡Si lo recibo de frente, me cortará en cinco segundos!

Por esa razón, tenía que cambiar su manera de atacar. El ataque era la mejor defensa. Él no creía en esas palabras como tales, pero la realidad aquí era
 

demasiado unilateral. Incluso si un ataque no la golpeaba o alcanzaba a su oponente, si al menos rompía su postura, tendría sentido.

Por lo tanto, Ikki tomó una decisión. Enfrentando a la mejor espadachina del mundo—atacar. No iba a ser generoso. Contra esta oponente, no podía darse el lujo de serlo.

¡Chocar con todo lo que tengo…!

Instantáneamente, Ikki puso su decisión en acción. El ataque de alta velocidad de las dos espadas de Edelweiss. Ikki retrocedió como escapando de ellas.

Edelweiss inmediatamente arremetió, persiguiéndolo mientras blandía las espadas como una cruz. Levantando ambas a modo de defensa tanto como para un ataque cortante, se trataba de una postura que no mostraba aperturas. La oponente que estaba enfrentando lo estaba persiguiendo, pero al mismo tiempo era el mejor de los escenarios para él—exactamente como Ikki predijo.

¡Aquí voy!

Ikki arremetió contra la blanca Edelweiss. Y usando pasos únicos, creó una postimagen al cambiar repentinamente la velocidad de su cuerpo conforme avanzaba—

La cuarta espada secreta, Shinkirou.

Edelweiss atacó la postimagen originada del juego de piernas ilusorio. Sus dos espadas la rebanaron simultáneamente desde ambos lados, trazando una cruz. Pero ya que no era más que una postimagen, las hojas sólo cortaron aire. Como resultado—

¡Su pecho está expuesto!

Apuntando allí, Ikki preparó su Intetsu y arremetió contra él—

Pero repentinamente, Ikki hizo retroceder su cuerpo a media carrera con pánico. En ese momento, una tajada invisible atravesó el espacio donde antes había estado el cuello de Ikki.

¡Esto es malo! ¡Sus espadas se mueven más rápido de lo que yo puedo abalanzarme sobre ella! ¡Así no puedo acabarla!

Si se hubiera quedado dentro de su rango descuidadamente, habría sido decapitado.

¡¿Pero es esto algo en lo que me rindo después de intentarlo una o dos veces?!
 

Si su velocidad no era lo suficientemente buena, entonces Ikki atacaría una segunda vez, cambiando hacia el lado del poder. Doblando su torso contra la parte baja de su cuerpo como un resorte, cargando todo su peso y fuerza física y concentrándolos en ese único estoque, era la técnica más fuerte de El Peor—

La primera espada secreta—Saigeki.

La habilidad de más alta ofensiva de Ikki que dejó un agujero incluso en aquella muñeca de roca gigante. La embestida y su poder penetrante no tenían igual.
Incluso alguien como Edelweiss no tendría más respuesta que escapar—qué ingenuo pensamiento.

“¡Qué…!”

Al siguiente instante, la embestida de Saigeki perdió poder, y ya no estaba avanzando.

¿Por qué?—La razón era que Edelweiss, a quien Intetsu infundida con la fuerza de Saigeki estaba embistiendo, había detenido a Saigeki bloqueándolo con sus propias espadas. En la punta de su espada que no era más ancha que una aguja, las espadas de Edelweiss se habían unido perfectamente, contrarrestando la habilidad con la más alta ofensiva de Ikki.—Era realmente asombroso.

“¡Ugh…!”

Así nada más, ante el hecho que demostraba la verdadera diferencia entre los dos, una gran agitación brotó en el pecho de Ikki.

Y Edelweiss no ignoró aquella agitación. Aprovechó el lapso en la reacción de Ikki la cual se había atenuado ligeramente—

“¡Whoa!”

El ataque de Edelweiss cortó la piel de Ikki. Lo que le cortó fue—su frente. Para empeorar las cosas, la sangre que brotó de allí fluyó sobre los ojos de Ikki.

¡Mi visión!

Por supuesto, Edelweiss no dejó pasar esa letal vulnerabilidad. Lo que desató fue el ataque con forma de cruz instantáneo que había mostrado al principio. La inminente espada, con su veloz ataque, quemó el aire con un matiz blanco—

“¡Haaaaa!”

Pero todo eso había sido una interacción que Ikki Kurogane había previsto. Él la desvió a ella, y a todos sus ataques en forma de cruz. Ikki, quien había perdido la visión de ambos ojos, no tenía ni un ápice de agitación dentro de sí.
 

¿Cómo? ¡Todo eso eran cosas que no necesitaba ver!

¡No puedo ver los ataques, pero puedo ver a través de los músculos que mueven su cuerpo!

El aliento de Edelweiss. Su manejo de la espada. Su ritmo. Su juego de piernas—

Era la habilidad sin igual de la percepción, descubriendo la esencia de los hábitos del oponente a partir de la información que recabó de ese oponente mientra luchaba.

Visión Perfecta—usando el recurso con el que contaba además de las técnicas con la espada, El Peor vio a través de la propia técnica de Edelweiss. Por lo que ya no necesitaba la vista. ¡Ya que incluso sin algo como la vista, él podía predecir dos o tres movimientos de su enemigo!

“Lo estás haciendo bastante bien.”

Incluso la más fuerte del mundo reveló una voz de admiración ante la sensibilidad de Ikki que se acercaba a la del ojo de una mente mística.

Sin embargo, los ataques de ella no se ralentizaban. Desde frente, atacaba con una ventaja absoluta otorgada por su estilo de dos espadas. Era una continua embestida. Ella comprendía que él había visto a través del movimiento de sus músculos, pero la diferencia que existía entre ambos no iba a ser superada sólo con previsión.

En ese caso, no había necesidad de trucos. Era suficiente sólo con presionar hacia delante con velocidad y poder.

—Era un razonamiento totalmente apropiado. Como tal, de inmediato intensificó el ataque. Otra vez, Ikki estaba confiado acerca de esto. Por esa razón—

¡La pelea se decidirá aquí—!

Era una sola cosa, existía una manera de cambiar el flujo de la situación. Mientras lidiaba con el ataque silencio y sin sombras sólo con previsión, él lo consideró. Edelweiss no había retrocedido ni una sola vez durante esta pelea. Se había estado defendiendo mientras avanzaba, pero nunca se había movido para evadir. ¿Por qué? Era simple. No necesitaba hacerlo. No había necesidad de evadir. El tiempo libre para defenderse mientras atacaba era más que suficiente. La espada de Ikki no era más que una hoja, para ser desviada por las propias espadas de Edelweiss. Si él consideraba la diferencia entre ambos, eso era cierto. Por lo tanto Edelweiss no había elegido evadir.

Entonces en ese caso—
 

En ese punto, había una manera de que él sobreviviera. ¡Porque era seguro, era el único favtor fácil de interpretar!

¡Este es el único punto en que puedo interrumpir su ritmo!

Y la última ofensiva de Ikki salió a la luz. Golpear una hoja blanca con sólo un poco de fuerza, retrasaría el regreso de la espada. Un ataque de estoque dentro de ese espacio podría ponerle fin a todo esto.

La hoja de Intetsu apenas rozaba el suelo—no, mientras rozaba el suelo, se dirigió hacia Edelweiss.

El balanceo fue grande, como un agudo ventarrón. Sin embargo, probablemente no alcanzaría a Edelweiss. Si la espada de Ikki era como un ventarrón, la espada de Edelweis era como un destello. Sin dudas, ella lo bloquearía.

Sin embargo—eso no era nada de qué preocuparse. Porque el sentido de esta técnica era precisamente que fuera bloqueada. En el instante que el oponente se defendió de Intetsu, Ikki, de sus pies hasta sus dedos, todos sus músculos trabajaron en conjunto, flexionándose para desatar una onda expansiva.

El cuerpo humano estaba constituido por carne y agua. Por lo tanto, era frágil contra las vibraciones. Si se aplicaba una ligera onda sobre un cuerpo humano vulnerable a las vibraciones, afectará el interior de ese cuerpo. Por ejemplo, existía un tipo de golpe penetrante en las artes marciales chinas que aplicaba este principio.

En otras palabras, el ataque de Ikki era un golpe penetrante aprovechando una ventaja. Atravesaría la armadura y golpearía los órganos internos. Si era bloqueado con espadas, golpearía ambos brazos. Alcanzar un cuerpo humano a través de vibraciones de la hoja de una espada, era un golpe venenoso que acarreaba alteración.
La sexta espada secreta—Dokuga no Tachi. (6)
Aprovechando la diferencia entre sus fuerzas, y asegurándose que ella no lo evada. Podría decirse que Ikki se había cerciorado correctamente de la diferencia entre sus movimientos y los de Edelweiss.

Sin embargo, esta espada secreta sólo sería efectiva en una situación donde el oponente bloqueaba contundentemente. Y exactamente como Ikki planeó, Edelweiss no tuvo dudas—¡y bloqueó la venenosa espada con su blanca hoja!

Sin importar que fuera la más poderosa del mundo, Edelweiss seguía siendo humana. En la estructura de un cuerpo humano, no era distinta de Ikki. ¡En ese caso, no tenía manera de escapar de este veneno!

Ikki apuntó a la espada expuesta de Edelweiss, y volcó sobre ella la onda expansiva originada de todos sus músculos trabajando juntos.
 

En ese instante, brotó sangre de todo el cuerpo de Ikki. “¿Eh?”

Los músculos rompieron la piel de todo su cuerpo, y la sangre se derramó por todas partes.

¿Por qué? El motivo era algo de lo que Ikki se dio cuenta instantáneamente. Era simple. Edelweiss había hecho exactamente lo que Ikki estaba a punto de hacer— con una velocidad y poder destructivo de una magnitud mayor.

Como resultado, la onda expansiva que Ikki había lanzado a Edelweiss había sido completamente extinguida, y en cambio, las ondas restantes habían destruido el cuerpo de Ikki.

Ikki había intentado ver a través de la espada de Edelweiss. Pero todo eso fue una ilusión. Todo lo que vio fue lo que Edelweiss quería mostrarle. Todo había estado en la palma de su mano todo el tiempo.

Esta realidad hizo que el cuerpo de Ikki se sacudiera del miedo.

¿A este… grado…?
Agotando toda su fuerza, apostando todas sus técnicas, usando las mejores estrategias que pudo concebir—ni siquiera pudo tocarla.


¡¿La palabra cima… se encuentra tan alto… tan lejos…?!

Ante tal fuerza a la cual su propia escala no podía medir, Ikki sintió terror.

Y al siguiente instante, llegó el final. Contra Ikki quien había perdido todos sus métodos de ataque, Edelweiss balanceó la espada en su mano derecha—la hoja blanca voló de manera invisible, atravesó la hoja de Intetsu, y cortó a Ikki.

“Ah.”

Con ese único ataque, la herida que recibió Ikki no fue profunda. Sin embargo, debido a que su Dispositivo cristalizado por su propia alma había sido destrozado, la conciencia y el cuerpo de Ikki se derrumbaron.

Edelweiss no dio el golpe final. Él entendía que no era necesario. Habiendo terminado la pelea, apartó la vista de Ikki—
“¡¡¡UuuaaaAAAAAAA!!!”
Pero en el momento que el cuerpo de Ikki habría golpeado el suelo, increíblemente, Ikki reunió tanta fuerza como pudo, y rechazó ese último acto. Sujetando un pedazo de Intetsu que estaba volando por el aire—

“¡Aaaaahhh!”
 

Atacó a Edelweiss otra vez.

Ese fragmento roto fue fácilmente bloqueado por la hoja blanca. “¿…Aún deseas continuar?”
La acción de Ikki había hecho que el corazón de Edelweiss titubeara un poco. Por encima de su hombro le preguntó al caballero que ahora estaba respirando con dificultad, y sosteniendo un fragmento roto de su alma cristalizada.

“Está más que claro que con nuestra diferencia en poder, no puedes ganar ni siquiera por casualidad. La espada formada con tu alma está rota, tu consciencia se desvanece. Tu cuerpo ya no puede luchar. A pesar de eso, ¿por qué me estorbas? No tengo deseos de lastimar a un niño irrazonablemente. Desde el principio no tuve intenciones de matarte a ti o a tu hermana. Si me mantienes aquí, estás poniendo en peligro a tu hermana. Me temo que Lord Wallenstein no tiene piedad con los niños… ¿Acaso no sabes eso?”

Ante esa pregunta, Ikki asintió mientras respiraba con dificultad. “Sí… lo sé… Eres una persona amable.”
“Si es así, ¿entonces por qué?”

“…Porque Shizuku no quiere eso.”

Ikki, manteniéndose despierto con pura voluntad, miraba a Edelweiss con sus ojos borrosos y le respondió con la razón de que aún no se había rendido.

“Si te dejo ir… quizás Shizuku se salve. ¡Pero no Alice!”

“—Ese chico es un criminal, un miembro de la sociedad del bajo mundo. Tal es destino es inevitable.”

“Quizás así sea. Pero Shizuku no quiere eso. ¡Ella vino aquí porque no quiere eso! ¡Y yo prometí hacer lo que Shizuku quiso!”

Por lo tanto—

“¡Aunque muera, no me rendiré!”

Ante esa respuesta, el noble rostro de Edelweiss mostró confusión.

“¿Aunque mueras? No valoras mucho tu vida, ¿o sí? Habiendo cruzado espadas contigo, sé lo fuertes que son la ambición y el deseo dentro de ti. Tú también tienes un sueño. Tú también tienes a alguien importante. A pesar de eso, ¿no te importa perder la vida aquí?”
 

A aquella desconcertada pregunta, Ikki dedicó una débil sonrisa. “Esta es… la primera vez.”
“¿Primera?”

“Sí… la primera. Que Shizuku ha dependido de mí.”

Ikki habló mientras rememoraba su relación con Shizuku.

“Siempre me he preocupado por eso. Como hermano mayor, nunca he hecho nada por ella. Y aun así esa chica siempre estuvo idolatrándome y amándome como su hermano mayor. Y hoy, mi hermana tiene un deseo, y está confiando en mí.”

Ella le había confiado sus esperanzas a este inútil hermano mayor. “¡Esa es la única razón que necesito para arriesgar mi vida…!”
Es por eso que no se rendirá. No aquí. No se rendirá aquí. Por el deseo de su hermana, quien siempre hacía cosas impías pero siempre lo apoyaba. ¡Si no ponía en juego su vida aquí, ¿qué clase de hermano era?!
“¡Con mi debilidad, resistiré tu fuerza aquí!”
Mientras siga con vida, no la dejará marcharse. Manteniendo esa fuerte voluntad y determinación, Ikki se interpuso en el camino de Edelweiss. Y Edelweiss podía ver esa determinación brllando en sus ojos.

Qué fuerte voluntad. ¿Acaso son estos los ojos de un chico que acababa de alcanzar la mayoría de edad?

Ella se quedó sin aliento. Tal fuerza, tal ambición. Y no sólo eso, sino el noble espíritu para arriesgar su vida por el bien de otros.

Ha pasado tiempo, ¿no? Desde que vi a una persona tan hermosa como esta.

“Joven. ¿Podrías decirme tu nombre?” “…Ikki Kurogane.”
“Kurogane—me disculparé por mi descortesía anterior. Joven guerrero.” Declarando eso, Edelweiss retrocedió ligeramente de un salto.
Dejando una amplia distancia entre ella e Ikki—
“Tú no eres un niño que necesita ser protegido. Eres un hombre capaz de
atestiguar toda mi fuerza como caballero. Por eso… con la espada más poderosa del mundo, mataré a un caballero como tú.”
 

Por primera vez en esta noche, la espadachina más fuerte del mundo iba en serio. En ese momento, un espíritu espada que no podía ser comparado con nada hasta ahora desbordó del cuerpo de Edelweiss. Y similarmente, una tormenta de luz. El polvo se sacudió, y los árboles crujieron, y cada ventana de vidrio estalló en pequeños pedazos.

Una simple humana. Mientras una presencia inimaginablemente inmensa para las dimensiones de un cuerpo humano se propagaba, Alas-Gemelas Edelweiss extendía las espadas en ambas manos como alas—
“Prepárate.”
—y se elevó.

No como un niño que debería ser protegido, sino como un caballero que debería mostrar gratitud, ella estaba apuntando a aquel que reconocía como un enemigo.
¡Con el fin de acabar absolutamente con la vida de ese enemigo—!

Justo antes de que las cosas se complicaran, Ikki lo había sentido. Los pasos de la muerte. La presencia de una filosa espada que arrancaría su futuro. Si se defendía, moriría—

Sea lo que fuere, ahora no era como la situación de antes. Era distinto de la pelea anterior, donde él podía subestimar a su oponente o retirarse. La velocidad de Edelweiss en serio, no podía compararse con eso. Ni hablar de su manejo de la espada, esto ya llegaba al punto donde la forma de Edelweiss había pasado a ser luz en sí misma—

Y sin sonido alguno, todo parpadeó por un momento antes de suceder. Con retraso, un rocío de sangre voló en la oscuridad. Ikki Kurogane no tuvo tiempo de emitir un solo sonido—esta vez, cayó.

♦♦♦♦♦

Si su razonamiento hubiera tardado sólo un momento, habría perdido la vida. Al comprender esa verdad, Shizuku jadeó.

Si Alice no hubiera gritado, habría sido realmente peligroso.

Le había arrancado un brazo. “Kuh…”
Desde el medio de la parte alta de su brazo, el resto de su brazo izquierdo había sido cortado. Desde esa perspectiva, el fuerte dolor trepó hasta su cerebro.

Sin embargo, no había tiempo para llorar del dolor. El enemigo ante sus ojos estaba preparando uno de los ataques que había atravesado su muralla de hielo e incluso le había arrancado su brazo izquierdo.
 

“¡Hyakuya Kekkai!” “¡¿Hmm?!”
La decisión de Shizuku en respuesta fue apropiada: elevó rápidamente una cortina de niebla sobre los alrededores y desapareció del campo de visión de Wallenstein. Y en el lapso de tiempo que Wallenstein la perdió de vista, congeló y cerró la herida de su brazo izquierda—y corrió.

Rodeando rápidamente a Wallenstein, dirigiéndose al lugar que quedó a resguardo de Hyakuya Kekkai, el único lugar que no fue perforado por las balas de Keppu San’u. Donde se encontraba Arisuin.

Una tajada que atraviesa cualquier clase de protección. Una defensa que le permite caminar tranquilamente incluso en medio de un bombardeo. Y un avance que no era afectado por Toudo Heigen.

Si la habilidad de ese hombre es como yo esperaba, debe ser la más alta entre las habilidades.

No podía luchar con él directamente. Por lo tanto Shizuku eligió tomar a Arisuin y escapar.

Pero—

“Correteando… qué insolente.”

Junto a esas palabras, Wallenstein plantó su espada en el piso conforme permanecía en la niebla.

“¡¿Ugh…?!”

Shizuku perdió el equilibrio y cayó, como mareada. Quería levantarse de inmediato, pero sin importar cuántas veces lo intentaba, sus pies resbalaban.

¡¿No puedo levantarme…?!

¿No era capaz de ponerse de pie sobre el hielo que ella misma había creado con Toudo Heigen? No. Toudo Heigen era una habilidad de la propia Shizuku. Ese poder no podía entorpecer los movimientos de Shizuku. Con más razón teniendo en cuenta el control del poder mágico de Shizuku.

¿Entonces por qué? —Había una respuesta. Había otro poder en acción. “¡Esto es…!”
 

No había duda. Shizuku estaba segura de que su corazonada era cierta, y le preguntó a Wallenstein quien estaba saliendo lentamente a la vista en la niebla.

“¡Hiciste que el suelo pierda fricción, ¿no…?!” “Qué rápida comprensión. Eso es correcto.”
Wallenstein respondió mientras caminaba tranquilamente hacia Shizuku.

“Bloquear, cortar, disparar. En este mundo, el efecto de cada tipo de poder está enormemente relacionado a la fricción. Sin importar lo rápida que sea una bala, si su velocidad es robada por la fricción en el punto de impacto, no tendrá penetración y caerá inútilmente a los pies de su objetivo. Y si un ataque es alterado con el mismo poder, puede crearse una espada que atraviese cualquier material sin resistencia.”

Una espada de excelente ofensiva. Un escudo de defensa divina. Era un poder que manipulaba la fricción, que constituye la base de cada tipo de fuerza.

“—Esa es la habilidad que yo, el Espadachín de Un Brazo Wallenstein, poseo.” Y Wallenstein finalmente se ubicó frente a Shizuku.
“¡Sh-Shizuku! ¡Huyeeeee!”

Ante los ojos de Arisuin gritando—
Cortó a la chica de cabello plateado por la cintura, partiéndola en dos. “Ah―”

Con un solo golpe, el torso cortado a la altura de la cintura cayó al piso congelado. Rociando una inmensa cantidad de sangre y entrañas. Ante ese escenario sin remedio,

“¡¡¡NOOOOOOOOO!!!”

El grito de Arisuin sacudió el aire.

♦♦♦♦♦ Edelweiss derribó a Ikki Kurogane de un solo corte.
La expresión de la ganadora… estaba teñida de asombro. Pensaba en el instante de la conclusión. El increíble incidente que se desarrolló en medio del entrelazamiento que brilló como si fuera luz.

En ese instante, Ikki Kurogane, frente a la espada más fuerte del mundo—había atacado por propia voluntad.
 

Hasta ahora, no podía decirse que ella, la más fuerte del mundo, se contuvo o que actuó con un poco de titubeo mientras usaba la espada. Al ir en serio, ella había embestido profundamente con el fin de quitarle la vida a Ikki, pero él había impulsado la espada infundida con su alma hacia aquel espacio reducido como una aguja.

Hasta el final, había tratado de ganarle. Contra ese filo, Edelweiss había sido forzada a protegerse completamente, y como resultado—su ataque había flaqueado. Un solo paso había vuelto inútil a su golpe letal.

Y así, Edelweiss no había matado el espíritu de Ikki Kurogane.

Encima, el último resto de manejo de la espada que demostró fue indudablemente—…

“…Increíble. Nunca pensé que sería a este grado.”

Edelweiss permaneció junto a Ikki quien había colapsado, y dirigió su hoja blanca hacia su garganta.

Y sonrió ligeramente.

“Si pongo mi mano encima de ti mientras yaces aquí, seré yo quien pierda el honor, ¿no?”

En ese momento. “¡K-Kurogane!”
Giró su vista hacia la voz—

“¿…No es esa Reloj Mundial?” “¡Edelweiss, perra—!”
Kurono Shinguuji, el Reloj Mundial, había saltado por encima de la pared, y divisó el ensangrentado cuerpo caído de Ikki. Manifestando con ira su Dispositivo, un par de pistolas, una negra y una blanca, apuntó los cañones hacia Edelweiss.
“Cálmate.”

En el instante que Edelweiss iba a recibir un disparo en medio de los ojos, los dedos sobre el gatillo se congelaron. Era como si el corazón de Kurono hubiera explotado del miedo. Había aterrizado sobre el suelo, y apenas había podido apuntar las pistolas, y aun así sus dedos no se movieron.
 

Lo que la estaba deteniendo no era otra cosa más que los propios instintos de Kurono. Porque si movía sus dedos sólo un poco, la batalla iba a comenzar instantáneamente, y sabía que no podía ganar esta pelea.

“Monstruo…”

“Aunque ha pasado tiempo desde la última vez que nos vimos, ¿así es como me saludas?”

Edelweiss le habló con un semblante tranquilo a Kurono en cuyo rostro se extendía una mirada de preocupación.

“Tranquilízate. Sigue vivo.” “¡¿E-En verdad?!”
“A pesar de que no pretendí apiadarme de él.”

Mientras sonreía con un poco de amargura, Edelweiss dijo eso, y saltó en silencio. Una vez más, se movilizó hasta la azotea del edificio escolar de la Academia Akatsuki desde donde había comenzado.

“¡¿A-A dónde vas?!”

“Me retiro. Después de todo, en realidad nunca estuve relacionada con todo esto en primer lugar.”

Respondiendo así, Edelweiss otra vez miró al joven guerrero que había enfrentado. Y pensó en la cantidad de tribulaciones que probablemente enfrentará en el Festival de Arte de la Espada que estaba a punto de empezar. Ella no estaba involucrada directamente en el plan, pero lo conocía a grandes rasgos.

Probablemente, te enterarás de ello personalmente.

La batalla destinada. Lo que yace en frente de Ikki Kurogane no eran sólo el Emperador Espada de Viento y la Princesa Carmesí.

Pronto, Amane Shinomiya se interpondrá en tu caminó.

Y esa pelea probablemente será dura más allá de toda imaginación. Incluso más que la pelea con ella misma. Pensado en eso—
“Reloj Mundial. Si Ikki Kurogane despierta, por favor dile esto por mí.” Edelweiss dejó estas palabras para El Peor.
“La próxima vez que nos veamos, espero que seas un oponente digno.”
Y silenciosamente, la espadachina más fuerte del mundo desapareció en la noche.
 

“Se lo diré, definitivamente.”

Respondiendo de esa manera al espacio vacío donde había estado Edelweiss,
Kurono se apresuró hasta el caído Ikki. Aunque ciertamente había sufrido
lesiones severas… no había ninguna herida letal. Podía salvarse. Sabiendo esto, Kurono sintió un profundo alivio.

“Increíble. Enfrentar a Edelweiss y regresar con vida—”

Y cuando usó sus poderes sobre el tiempo para cerrar sus heridas— “¿…Eh?”
Kurono vio algo que no podía creer por el extremo de su visión periférica.

Justo donde Edelweiss había estado hace un momento. Sobre el blanco concreto. Lo que quedaron allí eran—manchas rojas.

¡¿La lastimó?! ¡¿Un niño que apenas alcanzó la mayoría de edad, contra la más fuerte del mundo…?!

Ciertamente. Él la había alcanzado.

Sólo algunas gotas. Fue tan superficial que uno no podría llamarla herida—pero aun así, la espada de El Peor definitivamente había dejado una marca sobre la mejor del mundo.

“Ja ja ja… Qué es esto, no dejas de sorprenderme.”

Con pleno deleite y asombro, el cuerpo de Kurono se sacudió con entusiasmo. “…Sheesh. Qué chico siniestro.”
Después de eso, Kurono comenzó de inmediato a tratar las heridas de Ikki. Al hacerlo, replanteó la situación.

Kurono y Nene. Cuando las dos llegaron a Hagun, no había nadie allí con la excepción de los estudiantes de Hagun que perdieron el conocimiento. Por lo tanto con la habilidad de Kurono, habían revisado lo que sucedió en ese lugar, y Nene había ido por Stella y los demás, pero Kurono había asumido la tarea de rescatar a Ikki y Shizuku.

Y aquí sólo se encontraba Ikki. ¿Dónde estaban Shizuku y Arisuin? Kurono agudizó sus sentidos, y rastreó poder mágico en los alrededores.

Y—los encontró.
 

“¡Esto es…!”

Directamente debajo—profundo bajo tierra, algo increíble había sucedido.

♦♦♦♦♦

…Oh, cielos…

La consciencia de Shizuku, que había sido sacudida por un tremendo impacto como si su cuerpo hubiera sido alcanzado por un rayo, lentamente regresó.
Levantó sus pesados párpados, y vio lo que yacía frente a ella.

Ali…ce…

Shizuku alzó la vista. El rostor de Arisuin estaba allí, de cabeza en su campo de visión. Aunque estaba diciendo algo con lágrimas deramándose de su desesperado rostro, Shizuku no podía escucharlo.

De repente, experimentó una sensaicón de incomodidad, y entonces Shizuku bajó la vista.

Y se dio cuenta. La mitad inferior de su cuerpo se había ido. Eso hizo que lo recordara.

Ahh, me… cortaron…

¿Despertó? La sensación en su cuerpo estaba regresando. Debido a eso, había un gran sentimiento de pérdida.

La parte inferior de mi cuerpo. Eso y la mayoría de mis entrañas desaparecieron.

Probablemente esta otra mitad se había caído. Era sin dudas una herida letal. Shizuku era capaz de darse cuenta que moriría en unos pocos segundos.

Es frustrante, ¿huh?

Otra vez. No había podido ganar. Al igual que en la pelea contra Raikiri. No haber podido controlar la distancia durante una batalla mágica, Shizuku recordaba esa amargura.

Si muero… Onii-sama se pondrá triste…

Probablemente se pondrá triste. No sólo su hermano, sino Stella y Arisuin, y todos los demás—en el presente, había muchas personas a su alrededor.
Probablemente llorarán por alguien con tan mal carácter y tan poca ternura. Esa escena le vino a la mente. Y entonces pensó—que esto… no era lo que quería.
 

—En ese caso, debería intentarlo una vez más, ¿cierto?

Luego de perder contra Raikri siempre había estado pensando. Con su poder, siempre perdía contra la espada. Y no podía hacer nada al respecto. Con su pequeño e débil cuerpo, era imposible controlar una batalla a corta distancia. No podía evitarlo. Y sólo podía pensar en una manera de compensar esa debilidad.

Era algo tremendamente riesgoso, por lo que nunca lo había intentado hasta ahora, pero—a estas alturas, iba a morir en algunos segundos si no la usaba. No quería abandonar sin intentarlo.

Puedo, si doy todo de mí—

Así como siempre lo hacía su preciado hermano. Iba a creer en su propia fuerza. Decidiéndose, Shizuku cerró uss ojos. Y—

♦♦♦♦♦

“Shizuku… Shizuku…”

Arisuin sostenía el cuerpo caído de Shizuku. Un borboteante sonido provenía de la herida, mientras la sangre y las vísceras se derramaban rápidamente. Su pedo. Su vida. Sintiendo que se deterioraba, la visión de Arisuin se oscureció. Una vez más, la sensación de pérdida de una hermana menor que había atesorado y que quería proteger, todas sus emociones se estaban derrumbando. Ira contra su propia inutilidad. Furia contra el hombre que había robado la vida de Shizuku.
No podía sentir nada más. Ni siquiera tenía la voluntad para llorar. “Esta es la realidad de la que he tratado de alejarte.”
Por detrás de él, llegó la voz de Wallenstein.

“Sólo el poder es verdadero. A pesar de que te enseñé esto, y te llevé a lado de los fuertes. Si ni siquiera puedes entender esto, no tienes remedio.”

Una voz perpleja. Decepción respecto de un discípulo personal que estaba abrazando el cuerpo de Shizuku, aun cuando ya no era nada más que un cadáver.
“No necesito un assassin que desarrollar sentimientos por su objetivo. Muere.” El sonido del viento cortado detrás de él golpeó los oídos de Arisuin.
Probablemente era Wallenstein levantando su espada. Arisuin no pensó en
protegerse a sí mismo. En cambio, pensó en que la paz llegaría pronto. En este momento, el peso de Shizuku en sus brazos estaba desapareciendo sin cesar.
Cómo sabía que no la recuperaría, ya no le importaba la derrota.
 

Constantemente, constantemente, el pequeño cuerpo se estaba volviendo más ligero.

Constantemente, constantemente, el peso que podía sentir en sus brazos estaba desapareciendo—

¡¿Eh…?!

Allí, Arisuin finalmente sintió algo incomprensible.

¿El peso estaba desapareciendo al punto que él no podía sentirlo? Eso era imposible. Aun si toda la sangre y vísceras se derramaban, los músculos y los huesos de un cuerpo humano seguían presentes. Esa sensación de sublimación dio origen a una luz que brilló en la oscuridad de la visión de Arisuin. Miró lo que estaba en sus manos. Allí, los restos del cuerpo de Shizuku se habían—
—ido. Dejando sólo su ropa. Y al momento siguiente—

“Está bien, Alice.”

La voz de Shizuku hizo eco con dignidad a través de la arena de entrenamiento subterránea.

“¡¿…Eh?!”

“¡¿Qu-Qué…?!”

Perplejos, Arisuin y Wallenstein escanearon los alrededores en busca de Shizuku. Sin emabrgo, Shizuku no se encontraba en ninguna parte. No, por el contrario, incluso la sangre y las entrañas que se habían desparramado hace sólo un momento, se habían desvanecido.

“¡¿Qu-Qué es esto?! ¡¿Qué hiciste?!”

Ante la situación que estaba yendo más allá de toda comprensión, Wallenstein gritó, confundido. Y en medio de la confusión de Wallenstein y Arisuin— Shizuku Kurogane apareció.


Apareció como una estatua formada de neblina, con su cuerpo desnudo e inmaculado. Y abrió su boca para hablar.

“Está bien—porque ganaré.” “¿Shizuku, estás… viva?”
Arisuin miró a Shizuku como si fuera un fantasma. Aún no había comprendido la situación. Pero detrás de él, Wallenstein—

“¡Cómo puede ser esto…!”

Por sus instintos nacidos de muchas batallas, él se dio cuenta de que había una sola manera de que esta situación fuera posible. Y con el fin de asegurarse, balanceó su espada sobre Shizuku quien se encontraba frente a sus ojos.

Shizuku, sin moverse para defenderse, recibió el ataque sobre su cuerpo. Un corte—el Dispositivo de Wallenstein una vez más partió en dos a Shizuku.

Pero esta vez no salió sangre. No hubo respuesta excepto por un rocío de niebla, y aunque la silueta de Shizuku había sido partida, inmediatamente volvió a la normalidad—al ver esto, Wallenstein se convenció.
“¡T-Tú, pequeña rata…! ¡¿Convertiste tu propio cuerpo en vapor?!”
En respuesta, la boca de la forma parpadeante de Shizuku se curvó ligeramente. “Ja ja ja. Como pensé, no eres viejo sólo para aparentar, ¿verdad, señor?”
Shizuku lo confirmó con una burla sádica. Ciertamente. Esa era la verdadera naturaleza de cómo había sobrevivido Shizuku.

“Fui derrotada por Raikiri en las batallas de selección, así que siempre estuve pensando.”

—Que aunque tenía habilidad, le faltaba determinación. Cuando enfrentaba hostilidad, no había nada que pudiera hacer más que recibir una herida letal—
¿entonces cómo debería lidiar con eso?

“Pensé y pensé… y de repente, di con la respuesta. Ahh, cierto. Recibo daño porque tengo un cuerpo de carne y hueso.”

En ese caso, ella eliminaría esa premisa. Al hacerlo, creó esta técnica. Un aspecto del agua mágica, una aplicación de técnicas de curación para el cuerpo humano, un Arte noble que desintegra su propio cuerpo en neblina y polvo al punto que los cortes y los golpes ya no la afectan y entonces se reoncstruye voluntariamente—
“Aoiro Rinne (7)—inventé una técnica grandiosa, ¿cierto?”
 

Shizuku habló con un rostro ligeramente presumido. Ante la explicación de Shizuku, Wallenstein palideció más y más.

“¡¿Inven… taste?! ¡¿Tienes idea de lo que te has hecho?! ¡¿Lo comprendes?!”

La alteración de Wallenstein era natural. Ya que Aoiro Rinne era temporal, se trataba de una técnica amputa la vida de uno.

“¡Con control mágico de la mejor clase, puedes reconstruir algo, pero es
imposible hacerlo después de morir…! ¡No, aunque lo hagas, si cometes el más mínimo error al reconstruir las trillones de células del cuerpo humano, ni siquiera puedo imagina lo difícil que sería…! ¡Que hayas usado esa clase de poder sobre
tu propio cuerpo…! ¡¿Estás demente, niña…?!”

Ciertamente había grandes méritos por ignorar las físicas de un ataque. Pero para hacerlo, era necesaria una técnica excesivamente poderosa. El riesgo era demasiado grande. Por lo tanto, frente al consternado Wallenstein, Shizuku—

“Estoy más que cuerda. Si se trata de mí, puede hacerse, pensé.”

—declaró, como si no fuera nada.

A esas palabras, Wallenstein estuvo convencido. Había conseguido información sobre Hagun con antelación, pero sólo había considerado a Stella Vermillion como una oponente digna de su atención. Y al final, había ignorado a alguien.
Lorelei, quien estaba justo debajo de su nariz, era como Stella, alguien diferente de las masas. Una prodigio que iba más allá de los límites.

Qué descuido tan vergonzoso… Pero aún no he perdido— Wallenstein pensó así, y adoptó su pose de nuevo. Pero— “¿Oh? ¿Será que pensas pelear conmigo otra vez?”
—con una sonrisa, Shizuku le sonreía como burlándose. “¡¿Qué dijiste—?!”
En ese instante, Wallenstein quien se había recuperado de su ataque sobre Aoiro Rinne notó algo sobre sí mismo.

“¡¿*Tos tos*… gah…?!”

El aire que estaba exhalando no estaba era inhalado. Sus pulmones no podían llenarse de aire. Como si se estuviera ahogando—sí, estaba al borde del ahogamiento.
 

“Si los pulmones se convierten en globos de agua, los humanos se pondrán así,
¿no? Como se esperaba de esta técnica, no es algo que otras personas en la escuela puedan hacer, por lo que es la primera vez que lo ves.”

Shizuku al usar Aoiro Rinne convertió toda la atmósfera en todo el lugar al mismo tiempo. Por lo tanto, podía establecer control sobre ella—incluyendo el aire que Wallenstein estaba respirando.

Ciertamente, la habilidad para controlar la fricción de Wallenstein era un poder incomparable relacionado con cortes y golpes externos. Sin embargo—

“Si es dentro del cuerpo, no hay nada que la fricción pueda hcer, ¿me equivoco?” “¡Gah… ukk…!”
Wallenstein, ahogándose en un mar invisible, finalmente no pudo mantenerse de pie y cayó al piso con sus ojos abiertos de par en par y abriendo y cerrando la boca como un pez varado en una orilla buscando oxígeno desesperadamente.

“¿Hmm? ¿Qué fue eso? ¿Qué dijiste?” “¡L… Li-Libéra… me!”
“¡Oh, quieres que te deje ir?”

Era una declaración de rendición. Wallenstein había decidio que ganar era imposible a estas alturas, y estaba agitando la bandera blanca para Shizuku.

“Pero no lo haré.”

Shizuku le dedicó una despiadada sonrisa, y chasqueó los dedos. En ese momento, voló sangre desde todo el cuerpo de Wallenstein.

“¡—GAAAAHHH!”

Carne dentro de su cuerpo fue rasgada, y docenas de lanzas de hielo emergieron de él. Ese ataque rompió la consciencia del Espadachín de Un Brazo.
Wallenstein, mientras descargaba sangre mezclada con agua por su boca, se desmayó.

Y Shizuku bajó la vista hacia su oponente con frialdad, como si fuera basura.

“No soy tan buena como Onii-sama, o tan amable como Stella-san, así que no puedo evitar cortar a un enemigo que me trituró. —Elegiste al enemigo equivocado.”
 

Le arrancó el abrigo a Wallenstein. Con él se cubrió el cuerpo, y apartó su mirada. Ya había perdido interés.

De esa manera, la lucha entre el Espadachín de Un Brazo y Lorelei llegó a su fin.

♦♦♦♦♦

“Mientras lo intente, puedo hacer de alguna manera u otra, ¿cierto? No soy alguien que debe descartarse tan fácilmente.”

Reconstruyendo su carne, Shizuku revisó su sentido del tacto al abrir y errar su mano. No había ninguna sensación de malestar. Parecía que la reconstrucción mágica había funcionado apropiadamente.

Sin emabrgo, no era como si no hubiera problemas en absoluto. “…El esfuerzo mental es demasiado. Me siento enferma.”
Luego de procesar magia de un nivel excesivamente alto, la cabeza gritaba. La agonía como si su cráneo estuviera agitándose hizo que Shizuku fuera consciente de su propia falta de habilidad. Parece que lo mejor será abstenerse de usar magia temerariamente por un tiempo.

A Shizuku quien había corroborado la condición de su cuerpo—Arisuin le preguntó con un rostro cubierto de asombro.

“Shizuku… ¿en serio sigues viva?”

“Oh, detente por favor. Me estás mirando como si fuera un monstruo.” Shizuku se quejó, de mal humor.
Pero la pregunta de Arisuin era comprensible, ya que el acto de Shizuku habóa sido un milagro.

“De todas formas, Aoiro Rinne resultó bien, pero perder la ropa cada vez que lo uso es un problema, ¿cierto? No quiero que nadie además de Onii-sama me vea así.”

Sin embargo, al ver que en todos los aspectos Shizuku era la misma de siempre, el alivio había superado al asombro.

“Ja ja ja. Sí, es verdad. En verdad sigues viva. Gracias a dios.”

Arisuin cayó de espaldas ene se lugar, y con lágrimas fluyendo por la verdad frente a sus ojos, se alegró.
 

“En serio, gracias a dios…” Pero Arisuin—
“Eso es lo que yo debería decir.”

Shizuku frunció sus labios con disgusto—y arrodillándose, le abrazó su cabeza. Con ternura, con afecto.

“Yo… pensé que ya te habían matado.” “Sh-Shizuku…”
“Sheesh. No hagas que me preocupe así… hermana mayor.”

Shizuku se alegró de que Arisuin se encontrara bien con una voz ligeramente temblorosa. Esa voz temblorosa—sacudió a Arisuin por dentro, y las emociones que se habían congelado en su cabeza hace un tiempo, se calentaron de nuevo. De repente, lo que le vino a la mente eran las expresiones de miedo de sus hermanas menores al ver su cuerpo cubierto de sangre. Al ver eso, había pensado que ya no podía permanecer con ellas. Él, un homicida, no debía quedarse con ellas. Y estaba seguro de que Shizuku lo vería con los mismos ojos. Se había convencido a sí mismo de eso. Incluso Shizuku, no quería estar a su lado, probablemente.

Pero… pero… Pero si Shizuku seguía llamándolo “hermana mayor”— “¿Puedo… quedarme a tu lado otra vez…?”
“¿¿Te estás aferrando a mí sólo porque crees que eso es lo que quiero?”

La cabeza de Arisuin que ella sostenía negó con un movimiento. Ese no era el caso. Había una razón mucho más grande.

“Gracias… Shizuku…”

“Entonces estamos a mano, ¿cierto?”

Mientras reía, Shizuku soltó esas palabras. Airusin rápidamente se dio cuenta de qué significaban esas palabras—ahora que lo mencionaba, hubo una vez en que él había abrazado a Shizuku cuando perdió contra Raikiri, ¿no?

“…En serio.”

Poniéndose extrañamente feliz al compartir algo tan trivial, Arisuin también le devolvió una sonrisa—y juró en su corazón.
 

No volverá a traicionarla. Se quedará con esta chica hasta el final. Y la protegerá a ella y las personas importantes para ella. Después de todo, todos ellos eran preciados para esta chica increíblemente dulce—

Él cambiará, y seguirá para defender este deseo, porque quería convertirse en un ser humano orgulloso.

♦♦♦♦♦

Lo que Kurono había sentido era el movimiento de un bizarro poder mágico que nunca antes había experimentado. Ese poder mágico que Shizuku Kurogane había desarrollado era tan sutil al punto que uno no podía detectarlo, pero su alcance era amplio, y su movimiento al converger de nuevo en forma humana era errático.

¿Por qué sucedió ese movimiento? Kurono, quien conocía el poder mágico de Shizuku, lo supuso de inmediato.

“¿Se descompuso a sí mismas y luego se reconstruyó?” Esa increíble resucitación era un milagro impresionante.
“…Sheesh. ¿Primero el hermano, y ahora la hermana? Qué par de hermanos extravagantes.”

Expresando su asombro, Kurono escaneó aún más precisamente la situación bajo tierra. Viendo el grado de respuesta al poder mágico, parecía que el enemigo ya había sido silenciado. Probablemente no habría problemas en hacer pasar eso como un milagro secundario. Sintiendo sólo un momento de alivio ante esto— Kurono alzó la vista al cielo del oeste.

De alguna maner aquí todo resultó bien, ¿pero qué cómo van las cosas por allá? Nene—

♦♦♦♦♦

“Espada Negra ・ Yatagarasu—” (8)
“¡Kusanagi—!”

Una hoja mágica de luz más oscura que la noche chocó contra una espada de tornados, y los dos caballeros blandiéndolas retrocedieron. Mientras perdía el equilibrio sobre la grava del camino en la montala, el Emperador Espada de Viento Ouma Kurogane chasqueó la lengua.

“Como pensé, el poder decae al tercer uso.”
 

Del otro lado, la mujer bajita luchando contra él quien estaba danzando por el aire, la Princesa Yaksha Nene Saikyou giró con elegancia en el aire, y bajó frente a las hermanas Hagure quienes había sido arrinconadas sobre la montaña desierta.

“¡Sensei!”

“Parece que llegué justo a tiempo~” “*Llanto* Nos salvó…”
“Ahh. Resistieron bastante. Ya está bien.”

Luego de confirmar que las dos y la desmayada Stella se encontraban a salvo, Saikyou sintió un momento de alivio, y—

“Entooooonces ahora…”

—de inmediato miró al enemigo en frente de ella. Academia Akatsuki—al único que ella reconocía entre ellos, Saikyou declaró.

“No te veía desde el jardín de niños, ¿verdad? Ouma-chan. Creciste mucho.” “Y tú no has crecido nada.”
“Eso no es asunto tuyo—de todas formas, quiero enseñarte una lección, ¿pero qué significa todo este alboroto? Habla, y yo te escucharé, ¿okey?”

Saikyou desplegó su arma, un abanico de hierro, y le preguntó a Ouma mientras ocultaba sus labios detrás de él.

Pero el que respondió fue Amane, quien se encontraba detrás de Ouma, en reserva. Él, con una sonrisa peculiar que podía describirse como ingenua, respondió a la pregunta de Saikyou.

“En lugar de charlar, ¿qué tal si en cambio negociamos y nos entregas a esas tres personas?”

En un instante.

“Ja ja. Negociar. ¿Eso dijiste—chiquito?” El aire se endureció con un *crack*.


“No trates de meter a un adulto en tus juegos de fantasía, mocoso.”

Cada uno de los miembros de Akatsuki fue asaltado por un gran peso. No, no sólo Akatsuki. Con Saikyou en el centro, todo dentro de veinte metros fue aplastado contra el suelo por una fuerza invisible. Era el Arte Noble de Saikyou que usaba la gravedad, Jibakujin (9). Akatsuki, quienes de pronto había sido golpeados por la gravedad haciéndolos pesar diez veces más que lo normal, colapsaron sobr el suelo como si se estuvieran hundiendo en él.

Excepto por una sola persona, Ouma Kurogane, quien permanecía derecho y miraba a Saikyou sin mover ni una ceja. Ouma lentamente apuntó su Ryuuzume hacia Saikyou, y Saikyou una vez más cargó una energía gravitacional enorme y pura en los abanicos de hierro que había materializado, habiendo tomado la forma de la llamada Espada Negra・ Yatagarasu—
“¡Ah, paren, paren! ¡Por favor esperen un segundo!”

Entre los dos, el inapropiadamente vestido Pierrot Reisen Hiraga, los interrumpió. Luego de llevarle a Arisuin a Wallenstein, había dado media vuelta de inmediato y apenas logró alcanzar a sus compatriotas, y—

“Todos, retírense. No necesitamos a esas tres.”

—instó a Akatsuki a retirarse. “¿—Eso está bien?”
“Sí. Bueno, probablemente ya hemos causado cierto impacto, y más que nada, si la Princesa Yaksha es nuestra oponente, sería un riesgo demasiado alto. Si la Princesa Yaksha se enfurece en serio, puede que Ouma-kun esté bien, pero no creo que los demás miembros puedan escapar ilesos. Y nuestro patrocinador no nos quiere derrotados antes del Festival de Arte de la Espada. Así que mejor escapemos.

“Hmph.”

Ante esas palabras, Ouma envainó su espada con aburrimiento. “Princesa Yaksha, esto no será un problema, ¿cierto?”
Saikyou, al recibir la pregunta—se mantuvo un momento en silencio, luego devolvió sus abanicos de acero a las mangas de su kimono. Había muchos enemigos. Luchar sola era una cosa, pero sabía que tenía como prioridad la seguridad de las estudiantes detrás de ella. Era el deber de una profesora defender a los estudiantes. Ya que ese era el caso, no tenía movito para rechazar la propuesta.
 

“—Agradezcan que soy una profesora, mocosos de mierda.”

“Apreciamos su comprensión.”
Y así, el conflicto que comenzó con el ataque a la Academia Hagun en la víspera del Festival llegó a su fin.
Todos los miembros de Akatsuki, comenzando por Reisen Hiraga, desaparecieron en la oscuridad ignorando a las hermanas Hagure y a Stella. En el sendero en la montaña, no quedó nada más que el sonido del viento pasando a través de los árboles.

“—Patrocinador, ¿huh?”

Saikyou reflexionó sobre las palabras de Hiraga, y alzó la vista hacia el cielo con un rostro amargo.

“Parece que estos chicos se serán terriblemente problemáticos, Kuu-chan.”










NOTAS DEL TRADUCTOR (CAPÍTULO 4):

(1) Presión del Rey: el término usa los kanji 獣王の威圧, Juu-Ou no Iatsu (“Coerción del Rey de las Bestias”).

(2) Takemikazuchi: un dios japonés del trueno y la espada.

(3) Tokaido Shinkansen: la línea del tren bala entre Tokyo y Osaka, llamada así por la histórica ruta Tokaido que viaja por la costa.

(4) Keppu San’u: “Lluvia Espantosa de Sangre y Viento”.

(5) Bergschneiden: “Corta Montaña”, en alemán. El término usa los kanji Yamakiri, 山斬り (“Cortador de Montaña”).

(6) Dokuga no Tachi, 毒蛾ノ太刀: “Espada Larga Polilla Venenosa”.
(7) Aoiro Rinne, 青色輪廻: “Reencarnación Azul”.

(8) Yatagarasu: un ave negra de enorme envergadura de la mitología japonesa, que simboliza la intervención divina.
(9) Jibakujin, 地縛陣: “Atadura a la Tierra”.
 

Epílogo – Apañador


Respecto al ataque de la Academia Akatsuki sobre la Academia Hagun, hubo un video que grabó los edificios de Hagun incendiándose que inmediatamente fue titular de las noticias en toda la nación. Contra los terroristas que se llamaban a sí mismo Academia Akatsuki y que perpertraron esta brutalidad sin precedentes, el comité directivo del Festival de Arte de la Espada inició el proceso de revocación de las cualificaciones como estudiantes caballeros de la Academia Akatsuki, y considerar una severa investigación de sur esponsabilidad. Condenarlos más rigurosamente que nadie, arrestarlos, censurarlos. Era natural creer que no se les permitiría participar en el Festival de Arte de la Espada.

Pero—cuando la persona que se identificó como el director de la Academia Akatsuki apareció, la situación cambió por completo. El nombre del hombre de mediana edad que se presentó y se reveló a los medios como el director de la Academia Akatsuki era—Bakuga Tsukikage. Era el actual primer ministro, en otras palabras, el jefe ejecutivo de la nación de Japón.

En la investigación por los hechos, él no se disculpó. Por el contrario—dijo esto con una revigorizante sonrisa.

“Es magnífico, ¿no lo creen? Qué asombroso. Una academia vinculada a la Liga no fue un digno oponente para ellos. ¡Esa es la fuerza de la Academia nacional Akatsuki de Japón, y que reemplazará a las Siete Estrellas, los perros de la Liga!”

Y declaró su propósito: que la Academia nacional Akatsuki conquiste el Festival de Arte de la Espada de las Siete Estrellas, para dejar obsoleto al sistema de entrenamiento de Blazers dominado por la Liga de Naciones de Caballeros Mágicos, y que Japón recupere su supremacía.

Luego de ese discurso, la situación comenzó a desenvolverse en una dirección que nadie había imaginado. La policía, el sistema judicial, no tomaron ninguna medida en absoluto en contra de la brutalidad de la Academia Akatsuki. Por el
contrario, afirmaron 「El ataque contra la Academia Hagun fue un falso informe.
En realidad, sólo se trató de un accidente durante un enfrentamiento mutuamente aceptado.」 y comenzaron a divulgar eso como la verdad.
Generalmente, esta era una afirmación inaceptable, pero al insistir tanto el gobierno, fue fácil que el público terminara confundida. Por supuesto las siete escuelas comenzando por la Academia Hagun, al igual que el comité directivo del Festival de Arte de la Espada, se enfurecieron. Inmediatamente actuaron para suspender el derecho de los estudiantes de la Academia Akatsuki a participar en el Festival.
 

Pero esta acción no fue ejecutada. Llegó una directiva desde el cuartel general de la Liga de Naciones de Caballeros Mágicos. Respecto al entrenamiento de los Blazers de Japón, una atrocidad como esta no podía ser ignorada. Por lo tanto, la Academia Akatsuki debe ser destruida en el Festival de Arte de la Espada de las Siete Estrellas, y la pertinencia de la Liga de Naciones de Caballeros Mágicos se mostrará públicamente.

Todo—había ocurrido exactamente como Hiraga describió. El enemigo espiaba detrás de escena, pero el enemigo era el propio país, y encima el cuartel general de la Liga fue el que dio aquella orden, por lo que las personas a cargo del comité directivo del Festival de Arte de la Espada y las siete escuelas no pudieron hacer nada en absoluto. Al final, sus denuncias habían terminado en un lloriqueo, y la Academia Akatsuki se ganó su reputación y un grado de atención como un grupo de poderosos y prometedores caballeros que dejaron medio destruida a la Academia Hagun con apenas siete personas, y formalmente ingresaron al Festival de Arte de la Espada como la octava escuela.

♦♦♦♦♦

“Lo siento.”

Refiriéndose a las circunstancias del ataque a Hagun, Kurono se disculpó con Ikki y Shizuku por su propia impotencia. En respuesta, Ikki le rogó a Kurono que levantara la cabeza.

“No, no hay razón para que se disculpe, Directora.”

“Pero es increíble, ¿no…? Que había algo así oculto, fuera de la vista en este país.”

“Ha estado ardiendo desde el fin de la segunda guerra mundial.” Kurono dijo ante el murmullo de Shizuku.
Desde el comienzo, la unificación del país nunca pudo considerarse pacífica. Después de la segunda guerra mundial, el cansancio del público respecto a la guerra fue conveniente para detener el imperialismo temerario del Primer Ministro, y para progresar hacia un mundo en armonía al conceder territorio. El ingreso de Japón a la Liga de Naciones de Caballeros Mágicos fue un paso para llevar a cabo ese plan.

“Sin embargo, fue un acto que renunciaba a los privilegios de una nación poderosa. Naturalmente, hubo muchas voces de discenso, y surgió un gran conflicto político. A pesar de que el Primer Ministro en aquel momento obligó al país a inclinarse hacia la armonía internacional, la discordia de esa era sigue existiendo aun ahora. Hubo personas que creían que Japón tenía el poder para seguir siendo un gran país sin unirse a otros como Rusia y Estados Unidos.
 

Estaban aquellos que pensaban en una reforma. Y también hubo muchos que consideraban un problema que el entrenamiento y disciplinamiento de los Blazers sin aprobación de la Liga de Naciones de Caballeros Mágicos no se sancionara—estas personas tenían una gran influencia y se oponían a la creación de una rama de la Liga.”

“¿Crear rama de la Liga?”

“Desde el comienzo, la rama de la Liga que tenemos ahora anteriormente era un departamento de guerreros de la época en que los Blazers eran llamados samuráis, un cuerpo armado de Blazers directamente controlado por el gobierno japonés, ahora separado del gobierno con nada más que un cambio de nombres. La relación que tenemos con la rama de la Liga que nos arrancó nuestra autoridad no puede considerarse como buena. Bueno, como esto también era para obligarnos a que nos inclinemos por el sendero de la cooperación internacional, habría cierta presión. Y el punto de vista de la anti-Liga también era compartido por parte del público.”

El porcentaje de extremistas entre ellos era especial, pero la declaración de la anti-Liga afirmando que sería extraño que los propios soldados de la nación sean entrenados con un sistema creado por extranjeros era bastante lógica. Pero entonces, como también estaban aquellos que debenfían las ventajas de la Liga, era difícil decidir quién tenía razón—

“…Y así, la opinión pública fue presionada por medio siglo y esa influencia se expandió hasta el gobierno dominante que tenemos hoy en día, pero puede que el incidente de esta vez fuera inevitable.”

“En resumen, el plan del Primer Ministros Tsukikage era demostrar sus propios logros en donde la Liga celebra el Festival de Arte de la Espada de las Siete Estrellas. ¿Básicamente demuestra sus logros directamente, y le roba la autoridad a la Liga para educar a los Blazers?”

“Esa sigue siendo una conjetura optimista. En el peor de los casos, puede que su objetivo sea cortar completamente las relaciones con la Liga.”

“¿Y que hay del programa de entrenamiento de la Academia Akatsuki que proviene de Rebelión, el grupo terrorista?”

“La única evidencia de que los estudiantes de la Academia Akatsuki son miembros de Rebelión es el testimonio de Arisuin, después de todo. Si ellos fingen ignorancia y honestidad, no hay nada que podamos hacer. Incluso en el caso de que realmente haya prueba de ello, el gobierno usará todo su poder para eliminarla. Igual que con el ataque a Hagun.”

Mientras soltaba un suspiro, Kurono sacó un cigarrillo.
 

“Pero sigo sin poder crrerlo. Que Tsukikage-sensei haga algo así…” Se quejó con un rostro amargo.
“Sensei, ¿usted conoce al Primer Ministro Tsukikage?”

“Era el director de Hagun cuando yo asistía aquí. Lo recuerdo como una persona intelectual, racional, y muy respetable, pero… ¿qué sucedió con él después convertirse en político?”

Mientras expresaba dudas, encendió su cigarrillo. El cenicero sobre su escritorio de trabajo estaba tan lleno de cigarrillos usados que parecía un erizo de mar. En parte probablemente se debía a su irritación.

“De todas maneras, ya se ha decidido formalmente que la Academia Akatsuki participará en el Festival de Arte de la Espada. Ellos son elites del bajo mundo. No sería exagerado decir que el Festival de este año será completamente distinto de lo normal. Por eso los profesores están pensando en permitirles a los estudiantes decidir no participar. Esto significa que ustedes deciden si todavía quieren aparecer.”

“¿Entonces es así?”

Ikki finalmente comprendió por qué había sido llamado a la oficina de la directora.

“Arisuin y Toutokubara, al igual que las hermanas Hagure, ya se han retirado. Arisuin siente que es su obligación, como se esperaba. Oí que Toutokubara se quedará junto a Touka, quien aún no ha recuperado el conocimiento. Y en cuanto a Kikyou y Botan Hagure, parece que perdieron la confianza luego de atestiguar la fuerza de Akatsuki.”

“…Ya… veo. Supongo que no podía evitarse, ¿huh?”

“¿Qué van a hacer? Dadas las circunstancias, haré una excepción respecto a mi promesa contigo—”

“No, no hay problema en absoluto.”

Ikki interrumpió a Kurono, porque no necesitaba la concesión que ella estaba ofreciendo. Ikki ya lo había decidido en su corazón.

“Participaré en el Festival de Arte de la Espada. La promesa puede seguir como hasta ahora.”

“¿Estás seguro?”
 

“Sí. En primer lugar, el Festival de Arte de la Espada de este año no parecía normal para mí. En un festival donde usualmente sólo aparecen caballeros legítimos, se están entrometiendo criminales poderosos del bajo mundo. Eso es todo. Más que un Festival de Arte de la Espada celebrado para definir a los mejores caballeros estudiantes de Japón, el de este año quizás ni siquiera pueda considerarse como un verdadero Festival de Arte de la Espada.”

Entonces—

“Hay algo que quiero. En cualquier caso, lo que piensan el Primer Ministro Tsukikage y aquellos que están con él, no nos interesa a los estudiantes. Como siempre, sólo apunto al lugar donde prometí luchar de igual a igual con Stella.”

Respondiendo con una fuerte voz, mostró un rostro verdaderamente determinado. “…Y además, hay un oponente que me preocupa un poco.”
“¿El Emperador Espada de Viento?” “No.”
Ikki lo negó de inmediato.

“No puedo decir que no me preocupa mi hermano Ouma, pero hay alguien más.” “¿Más que el Emperador Espada de Viento? ¿Quién?”
“El representante que originalmente era de la Academia Kyomon. Amane Shinomiya.”

“Onii-sama, ¿ese es el chico del rostro extremadamente lindo?”

Ikki asintió ante la pregunta de Shizuku. Kurono inclinó la cabeza ligeramente, confundida ante esa confirmación.

“…Pero no lo vi como un caballero particularmente notable.” “Yo también lo pensé.”
“¿Qué?”

“Los que están implicados con esto deben tener una ambición excepcional como mi hermano Ouma. Entre los miembros de la Academia Akatsuki, no hay ninguno que no deje una impresión especial. Y creo que mis impresiones son básicamente correctas. Su poder como caballero no es tan grande comparado con el resto de los de Akatsuki… Y a pesar de eso, por alguna razón siempre he
 

tenido una extraña impresión acerca de él. Una sensación desagradable lo suficientemente fuerte para asombrarme incluso a mí—”

¿Por qué tenía tales sensaciones de desagrado solamente para con Amane? El propio Ikki no lo sabía. Por esa razón, no podía evitar pensar que era un mal presagio.

“¿Por qué siento tanto rechazo hacia Amane-san? Quiero saberlo.”

No lo entendía ahora, pero debe haber una razón. Ante las palabras de Ikki, Kurono asintió con comprensión.

“…Es cierto, no eres del tipo de persona quemira a los demás con asco sin razón, Kurogane. Quizás eres el único que notó algo sobre este chico llamado Shinomiya. —De todas formas, entiendo tu determinación. Seguiré tu participación en el torneo.”

“Muchas gracias.”

Ikki expresó su gratitud, y le preguntó algo que daba vueltas en su mente. “Por cierto, Directora. ¿Stella… también participará?”
En respuesta, Kurono contestó con una pequeña risa.

“Si le hubieras preguntado esta mañana, ella habría contestado con un ‘¿Te pegas a mí como el musgo?’”

“Esa respuesta se parece mucho a lo que Stella-san diría, Onii-sama.” “…Supongo que sí.”
Ante las palabras de regaño de Shizuku, Ikki asintió un poco.

“Ahh, eso me recordó algo, Kurogane. Ella dejó un mensaje para ti. ‘Durante la semana hasta que comience el Festival de Arte de la Espada, no regresaré al dormitorio.’ Y también dijo ‘¡Sólo porque no estoy allí no quiere decir que debas dejar que Shizuku haga lo que quiera!’.”

“Me niego.”

Aunque Shizuku respondió de inmediato a esa parte del mensaje, alzó los ojos y miró a Ikki, confundida.

“¿Pero a qué se refiere con que no vendrá por una semana?” “—Me lo pregunto.”
 

Ante la pregunta de Shizuku, Ikki rememoró… las palabras de Stella cuando ayer fueron a visitar a Touka y Utakata quienes aún no habían despertado. Miró a los dos por la ventana. Y apretando los puños con muchísima fuerza, habló con una voz temblorosa.
「No sabía… que ser débil… era tan doloroso…」
“…Estoy seguro de que Stella también ha estado pensando en muchas cosas.”

Esos comentarios, esas lágrimas, probablemente no eran lo que Stella deseaba. Por eso Ikki vagamente pudo responder por encima la pregunta de Shizuku.

“Por cierto, Shizuku Kurogane. Tengo algo importante que discutir contigo.”

De pronto, Kurono le presentó una cuestión a Shizuku quien había permanecido al lado de Ikki todo el tiempo.

“Sí, ¿de qué se trata?”

“La verdad es que, como Kanata Toutokubara, Nagi Arisuin, Kikyou Hagure, y Botan Hagure han rechazado participar, iba a ofrecerte a ti el derecho de aparecer en el torneo. Eres la única caballero que logró una victoria en este incidente. No hay problema con tu capacidad. Si estás dispuesta a aceptar esta oferta, haré que se cumpla de manera acorde, entonces… ¿qué harás?”

La expresión de Shizuku no mostraba asombro ante la pregunta. Quizás Arisuin ya le había contado al respecto. Shizuku, sin demostrar ningún titubeo en particular, asintió.

“Claro, acepto agradecidamente la oportunidad de participar.” “Entonces vamos a encargarnos de eso.”
Y así, Kurono escribió algunas palabras en documentos que tenía a mano, y agregó su sello. Luego de eso, alzó su rostro y le informó a Ikki y Shizuku quienes se encontraban frente a ella. Mostrando una sonrisa valiente, dijo—

“Este año, se desató un alboroto anormal antes de que pudiéramos reaccionar, pero como dijo antes Kurogane, no hay necesidad de preocuparse por la conspiración de los adultos en torno al Festival de Arte de la Espada. Los protagonistas en el Festival son sin dudas los caballeros estudiantes. Esta es una buena oportunidad para encontrarse en combate con los miembros de Rebelión, en un lugar donde ellos no pueden luchar rompiendo las reglas. Ya sea en la sociedad pública o en el bajo mundo criminal, en este festival se están reuniendo personas poderosas sin tales distinciones, para decidir quién es realmente el más fuerte de Japón. ¿No es espléndido? El escenario más alto e incomparable.
¡Pónganse a prueba y diviértanse hasta los límites de su fuerza!”

“¡Lo haremos!”
 

♦♦♦♦♦

Al mismo tiempo, Stella Vermillion se encontraba en frente de un gimnasio en el Área Metropolitana de Tokyo reservado para uso exclusivo de los contendientes del Rey de Caballeros. Estaba esperando a alguien.

“Bueno, bueno, no pensé que nos encontraríamos en ese lugar.”

La que finalmente apareció era la Princesa Yaksha, Nene Saikyou. Esta era una institución que Saikyou usaba mientras se quedaba en Hagun.

“La estaba esperando, Nene-sensei.”

“¿Oh? ¿Dices que tienes asuntos conmigo, Princesa?”

Suponiendo sus intenciones por aquellas palabras, Saikyou escuchó el importante tema del que Stella quería hablar con ella. La expresión de Stella era extremadamente seria—o quizás muy preocupada—conforme respondía.

“Durante la semana hasta que comience el Festival de Arte de la Espada, le pido que me entrene.”

“Una vez más, que palabras tan abruptas. ¿A qué viene esto?”
Ante esa pregunta, Stella se mordió los labios, y respondió con una voz tensa. “…Desde que no pude superar definitivamente a Touka-san en las batallas de
práctica durante el campamento, he sido apenas consciente de algo. Pero esta vez
me di cuenta realmente.”

La sensación al enfrentar el Kusanagi de Ouma seguía viva en las manos de Stella. Era la primera vez que lo había experimentado, perder en fuerza, en su propio campo, en su fuerte: la ofensiva. El impacto de esa derrota, junto con Touka quien la había protegido y que seguía sin recuperar el conocimiento, había hecho que Stella enfrentara la realidad.

“Soy… débil. A este ritmo, no podré unirme a Ikki en el lugar que prometimos.” “¿Entonces es por eso que quieres que te entrene?”
Stella asintió con énfasis.

“¡Por como yo lo veo, usted es la más fuerte de esta academia, Nene-sensei! ¡Por eso quien pasar este última semana entrenando con usted! ¡Por favor!”

“¿…Y si digo que no?”
 

Saikyou contemplaba mientras Stella bajaba la cabeza profundamente, y cuando Stella la levantó rápidamente para responder—
“Las chispas que caen sobre todos no pueden ignorarse, ¿cierto?”
A través del cabello que colgaba frente a sus ojos, Stella miró a Saikyou con ojos ardientes. Si Saikyou no acompañaba a Stella, Stella la obligaría. Si Saikyou no aceptaba, Stella atacaría de inmediato. Eso era lo que estaba diciendo la mirada de Stella.

Dándose cuenta de eso, Saikyou suspiró por dentro.

Supongo que está metida en una situación difícil, ¿huh?

Saikyou lo reconoció. Hoy, Stella—estaba luchando. La experiencia de una derrota absoluta que nunca antes había tenido. La sensación de impotencia que nunca antes había tenido. Frustración, amargura, el dolor de querer hacer algo, cualquier cosa, pero sin saber cómo hacerlo. Porque si no hace nada, la ansiedad la aplastará.

Honestamente, lo que necesita ahora es algo que la calme, pero…

Entrenar forzosamente por impaciencia y agitación sólo sería peligroso. No había nada más importante que decirle eso claramente. El potencial que tenía Stella se encontraba en otra dimensión. El hecho de ser rebajada al nivel de una persona ordinaria, y alcanzar el techo en la habilidad de una prodigio que goza del poder mágico más grande del mundo, había constituido una gran pérdida para Stella.
Por lo tanto, decirle que se calmara era la mejor opción para una profesora. Aun así—
…Como se esperaba, esto requiere de un poco de compasión, ¿huh?

Viendo la tensa expresión de Stella al punto de que podría romper en lágrimas en cualquier momento, Saikyou pensó. Ciertamente, pensando a largo plazo, calmarla podría ser la mejor opción. El potencial de Stella sin dudas estaba por encima del resto. Probablemente no había nadie más en Hagun que pudiera igual al Emperador Espada de Viento. Para Saikyou, era fácil imagina el futuro.

Pero—eso sería en tres años. En este momento, la ansiedad que Stella estaba sintiendo era una verdad inconfundible. En los términos del Festival de Arte de la Espada de este año, probablemente sea difícil que Stella llegue a las finales en su estado actual. Como Stella comprendía eso, le estaba preguntando a ella qué podía hacer.

Eres del tipo con gran talento, así que… bueno, eso no es razón para que deba ayudarte, ¿sabes?
 

Recordando sus propios días como estudiante, Saikyou soltó una sonrisa irónica desde sus más profundos pensamientos. Cuando era joven, había hecho varios pedidos idiotas con el fin de incrementar su fuerza y mejorar sus resultados. La vez fue demasiado lejos y tuvo que rendirse por usar una fuerza mortal contra Kurono en aquel enfrentamiento, sería un buen ejemplo. Aquella vez era muy similar a lo que estaba sucediendo ahora. Stella no estaba mirando al futuro. Esta chica estaba pensando que si ganaba, no habría problemas ni aunque muriera.

Los chicos tienen su propio sentido de los valores.

Sería el pensamiento ilógico que uno esperaría de los inexpertos y ridículos. Sin embargo, obligar a los chicos a que piensen como adultos racionales sería—

—Ilógico, ¿no…?

Así que Saikyou le hizo una propuesta.

“Oye, Stella-chan. Pondré una condición. Si la aceptas, entonces te entrenaré.” “¡¿E-En serio?! ¡¿Cuál es su condición?!”
“Es simple. Te daré un curso breve. Sin embargo, no te enseñaré nada.” “¿Eh…?”
“En otras palabras, Stella-chan, durante esta semana no haré más que darte una paliza como si fueras un saco de boxeo. Quizás tu cuerpo se quiebre, y quizás se quiebre tu corazón antes de eso. Seguiré golpeándote sin piedad. Si estás de
acuerdo con esa clase de entrenamiento, ¿debería dártelo?”

“¿Entonces dice que mientras tanto, tengo que descubrir todo por mi cuenta?”

“Así es. Por supuesto, no puedo garantizar que aprendas algo, pero—¿qué quieres hacer?”

Eso fue lo mejor que se le ocurrió a Saikyou. Mostrarle su fuerza absoluta. Hacer que Stella se dé cuenta de su propia impotencia. Sin embargo, Stella tendrá que hallar la solución por su cuenta. Si no lo había, a Saikyou no le importaba. Era una propuesta que una profesora normal no ofrecería, pero—en su estado actual, para Stella era más que atractivo. En cualquier caso, Stella quería una dirección. Con el fin de hacerme más fuerte, necesitaba alguna clase de estímulo para avanzar. Y si podía hallar el camino de esta manera, era imposible que se negara.

“¡Es suficiente! ¡Muchas gracias!”

“Entonces ven conmigo… Durante una semana, te mostraré el infierno.”
Y así, todos los participantes pasaron su última semana a su propia manera.
 

Arriba y debajo de la superficie, adultos y niños, todos sus deseos y ambiciones giraban en un torbellino y se reunían, encarando el Festival de Arte de la Espada de las Siete Estrellas.

Y dos días antes de la apertura del Festival, las eliminatorias del torneo fueron finalmente anunciadas. Al ver la distribución de las eliminatorias, los labios de Ikki Kurogane se torcieron en una sonrisa.

¿Estaba sonriendo por confianza? ¿O amargura?

Luego de que se descartara a quienes decidieron no participar, la cantidad final de contendientes era de treinta y dos. Entre esos treinta y dos nombres, el del oponente que Ikki enfrentaría en la batalla de apertura era—un estudiante de tercer año de la Academia Bukyoku.
El Rey Espada de las Siete Estrellas Yuudai Moroboshi.
El campeón del Festival de Arte de la Espada del año pasado. El hombre que en este momento sin dudas se encontraba en la cima de los caballeros estudiantes de Japón.
 



Palabras Finales


Muchas gracias por comprar el volumen cuatro de Rakudai Kishi no Eiyuutan. Soy el autor, Riku Misora.
¿Fue agradable el volumen cuatro? En este volumen, Ikki-kun tuvo muchísima mala suerte, ¿cierto?


Su hermano mayor se convirtió en el chico de los redados para una organización sospechosa.

Se topó con un salvaje atacante en la calle.

Ahora es seguido por un fanático extraño que se parece mucho al de aquella película de Robert de Niro. (1)

En la primera ronda del Festival de Arte de la Espada, tendrá que luchar con el campeón del Festival anterior.


En general, eso sería miserable. Ciertamente sería como si los cielos intentaran matarlo. Bueno, su vida suele ser así, pero encima su suerte es rango F, ¿cierto? No puede evitarse.

Por esa razón, el quinto volumen tendrá una confrontación entre él y el actual Rey Espada de las Siete Estrellas que derrotó a Raikiri el año pasado, Yuudai Moroboshi. ¡Me estoy acelerando para crear un clímax frenético desde cero, por favor espérenlo con ansias!

¡Por cierto, ha sido anunciado en el envoltorio del libro, pero comenzó la adaptación a manga de Rakudai Kishi no Eiyuutan! Ver que mi propio trabajo reciba un manga fue un inmenso escalón, y me hizo muy feliz. ¡El sueño que no pude lograr con Danzai no Exceed y Kanojo no Koi ga Hanashitekurenai ahora se ha vuelto realidad! ¡Todo esto es gracias a ustedes los lectores que apoyaron este trabajo! ¡Estoy muy agradecido! Estas palabras finales son para captar la atención de los lectores, porque la primera edición del manga fue publicada gracias a la gran conmoción de la gente en línea, y así el manga fue realizado con el apoyo de los lectores. ¡Espero que todos lo sigan! ¡Siento que no puede evitarse si todos lo esperamos ansiosos!
 


Finalmente, a todos los del departamento editorial que siempre colaboran revisando mi trabajo, y a Won-san quien se sumergió en los nuevos capítulos y en la inmensa cantidad de trabajo de diseño necesario para los nuevos personajes, muchas gracias. Como las imágenes de Amane y Sara Bloodlily que dieron justo en el clavo, y eso me animó muchísimo cuando las recibí.

También me gustaría agradecerle a cada uno de los lectores que siguieron apoyando este trabajo hasta el cuarto volumen. Si sigues la historia desde el arco nacional que comienza ahora hasta el final del Festival de Arte de la Espada, me haría muy feliz.

Nos vemos de nuevo en el volumen cinco.


























NOTAS DEL TRADUCTOR:

(1) El Fanático, una película de 1996 protagonizada por Robert de Niro como un vendedor de navajas que acecha a una celebridad de béisbol.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

iiolft

https://2020novelaligera.blogspot.com/p/volumen-2-parte-3-conspiracion-viento.html https://2020novelaligera.blogspot.com/p/201-una-asamblea-...