Capítulo 3 – Ayatsuji Ayase
Parte 1
La mañana antes de la batalla con Ikki, a eso de las 9 am, Ayatsuji Ayase se despertó
perezosamente.
Estuvo durmiendo en su propia habitación luego de despedirse de Ikki a medianoche.
Estaba cansada debido a todos los preparativos del enfrentamiento, e igualmente debido
a las negociaciones con Ikki. Luego de levantarse escurriéndose de la cama de doble
plaza cuidadosamente arreglada, vio una carta de su compañera de cuarto sobre la mesa.
「No iré a ver el enfrentamiento, porque me dijeron que no lo haga. Sin embargo,
quiero que consultes conmigo si hay algo que te esté molestando. Me preocupo mucho
cuando veo a Ayase quien se ha estado bastante melancólica últimamente.」
“…En serio, qué mujer despreciable que soy.”
Traicionar a su benefactor y preocupar tanto a su compañera de cuarto—
「Manchas nuestro orgullo, e incluso avientas a un lado el tuyo. ¡¿Puedes seguir
sintiéndote orgullosa si logras recuperar ese ‘algo’ con tales medios?!」
“…Ku.”
La pregunta, que se le había arrojado con un tono triste, seguía haciendo eco
profundamente en sus oídos. No era una buena condición en la cual estar. A pesar de
que había un enfrentamiento que no podía perder hoy.
Esto tenía que corregirse de inmediato. Tiene que cambiar su humor y aliviarlo.
Habiendo pensado eso, Ayase decidió usar el tiempo de la mañana para ir a cierto lugar.
Parte 2
Unos quince minutos en tren desde la estación de tren más cercana a la Academia
Hagun. Ayase llegó a la instalación planeada: un gran edificio blanco que se elevaba
hacia el cielo sin nubes de verano. Este era el Hospital General Shishido. Era el hospital
grande más cercano a la Academia Hagun. El número de la habitación era 515 y ese era
el destino de Ayase.
Familiarmente se dirigió a sí misma, llegando a su destino, y abrió la puerta corrediza.
Dentro de la habitación había una sola cama. Era una habitación privada. Y junto a la
cama se encontraba una bella mujer de mediana edad sentada sobre una silla de metal.
La mujer de mediana edad emitió un sonido de sorpresa cuando vio a Ayase quien
acababa de abrir la puerta.
“¡Oh cielos, pero si es Ayase-chan!”
“Hola, Tía Suzuka.”
“Hola~ ¿Qué pasa a esta hora del día? ¿Qué sucedió en la escuela?”
“Hoy tengo libertad de asistir o no. Los estudiantes que tienen enfrentamientos de
selección de representantes quedan exentos de asistir a clases en el día de sus
enfrentamientos. Es por eso que me hice algo de tiempo para venir aquí.”
“Ya veo. Ya sean las batallas de selección, o el asunto de los compañeros de cuarto, la
nueva directora sí que hace cosas interesantes.”
Cuando ella explicó las políticas de Kurono, su tía le dio su consentimiento.
Su tía se levantó de la silla de metal y se dirigió a la cama, y—
“Hermano, tu linda hija vino a verte—”
—le dijo al hombre que yacía sobre la cama.
Mejillas que se habían hundido, y con la forma de los huesos de la cara; piel con grietas
como las de la tierra seca, y manos, delgadas como ramitas de invierno. Ese hombre,
que se había marchitado como una momia, era el padre de Ayase. Él era Ayatsuji Kaito.
“Buen día, Padre.”
Siguiendo a su tía, Ayase también lo llamó. Pero Kaito no contestó. Sin responder nada,
siguió durmiendo.
Así es… Había estado durmiendo continuamente por dos años.
“Bueno, sería malo que una extraña se meta entre padre e hija. Así que estaré en la
cafetería. ¿Hasta qué hora vas a quedarte, Ayase-chan?”
“Tengo el enfrentamiento a la tarde, así que me iré pronto.”
“Okey~ Entonces, regresaré alrededor de esa hora. Nos vemos~”
Su tía dejó la habitación mientras la saludaba balanceando su mano.
Ella era una persona muy animada cuando sea que veía a Ayase. Ayase deseaba que ella
compartiera un poco de esa vivacidad con su hermano.
…No, incluso mi padre era—
En ese momento—
“…Ku…n.”
Kaito, quien estaba en la cama, movió sus marchitados labios apenas un poco con una
temblorosa debilidad.
“Padre…”
Era lo que pasaba siempre. Estaba susurrando las palabras habituales. Ella no podía
escuchar su voz. No las pronunciaba con una voz que pudiera oírse. Pero Ayase
recordaba los movimientos de esos labios.
(Perdón.)
“¡…Tsk!”
Krrr. Los dientes de Ayase se apretaron. Sobre los sentimientos de tristeza y enfado,
casi lo suficiente para hacerla gritar, Ayase lo reprimió apretando los dientes. Desde ese
día Kaito siempre ha seguido disculpándose con Ayase. Porque no fue capaz de
proteger. Porque no fue capaz de confiar. De manera solitaria, eternamente aquella
temporada de lluvias.
※ ※ ※
Escucha bien, Ayase. Nunca pierdas tu orgullo sin importar qué. Nuestra espada tiene el
poder de matar personas. Los dones de tu gente tienen el poder para superar a otras
personas. Es por eso que no puedes perder tu orgullo. Si lo pierdes, tus acciones se
convertirán en mera violencia. Siempre sé educada, ayuda al débil, y odia al malvado.
Nunca te dejes atar por tu propio poder, y sin importar de qué clase de oponente se trate,
siempre enfréntalos de manera limpia y justa. Conviértete en una caballero que no
avergüence a los demás, o a ti misma.
Esas fueron las palabras que el padre de Ayase, el ‘Último Samurái’ Ayatsuji Kaito,
siempre le decía. La responsabilidad de aquellos que tienen poder. Como Kaito entendía
eso muy bien, impartió la espada y sus morales a Ayase quien nació como una Blazer.
Para asegurarse de que no se convirtiera en una humana arrogante y mezquina ebria de
su propio poder.
El entrenamiento de Kaito, aunque ella lo haya dicho por adulación, no era uno suave.
Severo. Uno bien podría decir que era severo. Pero, aun así… Ayase amaba la fuerza de
la que hablaba Kaito. Amaba la galante espalda de su padre cuando balanceaba su
espada. Amaba las manos grandes y ásperas de Kaito que solían acariciarle la cabeza
cuando fuera que ella mostrara progreso.
Un pequeño dojo, unos diez discípulos, su padre, y ella. En absoluto era un estilo de
vida lujoso, pero había calidez en el flujo del tiempo.
Eran momentos llenos de felicidad. Ayase deseaba desde el fondo de su corazón que
tales momentos continuaran para siempre.
Pero ese deseo suyo fue cruelmente aplastado. Aquel lluvioso día, hace dos años… Por
un solo hombre que se entrometió en su vida diaria.
※ ※ ※
Habían pasado dos meses desde que Ayase se matriculó en la Academia Hagun. La
temporada de lluvias acababa de llegar. La temporada donde el cielo se cubría con
pesadas nubes de lluvia e incluso el viento se sentía húmedo.
Luego de que las clases terminaran, sin regresar al dormitorio, Ayase sostenía un
paraguas en medio de la lluvia, y se dirigía hacia el dojo de su casa. Su propósito era
por supuesto, aprender el manejo de la espada, que sin importar qué, no podrá aprender
en la escuela.
Cuando Ayase estaba en primer año de escuela secundaria, Kaito fue diagnosticado con
una enfermedad cardíaca que era imposible de curar incluso con tratamiento médico de
vanguardia, y ahora apenas era capaz de balancear una espada. La última vez que Kaito
sostuvo la espada fue cuando la admisión de Ayase en Hagun fue decidida. Fue para
confiarle la técnica secreta que él mismo había desarrollado. Para ser francos, su cuerpo
ya no estaba en condiciones de blandir una espada. Pero en el dojo habían discípulos
que aprendieron el estilo Ayatsuji de un solo filo de Kaito. Aunque eran pocos en
números, eran guerreros, como Ayase quien desde temprana edad había aprendido la
espada bajo el Último Samurái.
Entre ellos Sugawara de la escuela de tutorías, aunque distaba muchísimo de Kaito, era
más fuerte que Ayase. Es por eso que para recibir entrenamiento de él, Ayase viajaba a
su hogar tres veces a la semana. Porque quería volverse pronto lo suficientemente fuerte
para ser capaz de usar la técnica secreta que su padre le había confiado.
Por eso, viajar, más o menos se había vuelto parte de la rutina.
Pero ese día, luego de atravesar la entrada abierta para discípulos, ella conoció la
variante que no se suponía que existía en su vida diaria.
“¿Eh?”
El que se encontró era un joven alto que estaba sosteniendo un paraguas. Su cabello
estaba teñido de un color claro, y tenía una cigarrillo en la boca. Su mirada era aguda
como un lobo hambriento, y un tatuaje de una calavera podía verse bajo su desatado
uniforme de la Academia Donrou. Un joven con una apariencia atroz pero brutal y que
probablemente se encontraba a mundos de distancia del mundo apreciativo de los dojos
y las artes marciales.
Ayase, quien normalmente no podía lidiar con el sexo opuesto, dio un paso atrás sin
pensar al ver esa dominante apariencia suya.
“…Juju.”
El chico, Kurashiki Kuraudo se rió de eso como para molestarla.
“Nos vemos.”
Y desapareció en la gris ciudad cubierta por nubes.
“¿Quién era esa persona…?”
¿Por qué alguien con tan sospechosa apariencia salió de su casa? Para empezar, alguien
que llevaba puesto el uniforme de la Academia Donrou. En otras palabras, era un
Blazer. No debería tener asuntos con un dojo de manejo de la espada. ¿Acaso paró aquí
para averiguar alguna dirección o algo? Mientras pensaba en eso, Ayase comenzó a
caminar hacia el dojo dentro de la casa.
Y—
“¡Mierda! ¡No perdonaré a ese bastardo!”
La voz de Sugawara, quien podría decirse que es el amigo de la infancia de Ayase,
resonó dentro del dojo. Preguntándose qué sucedió, Ayase rápidamente ingresó al dojo
luego abrir la puerta corrediza.
Dentro del dojo los usuales sonidos enérgicos de las espadas no se escuchaban. Más
bien, incluyendo a Sugawara, unos siete discípulos estaban inmóviles, haciendo su
mejor esfuerzo para contener su ira e impacto. Su instructor, Kaito, también, estaba de
rodillas mientras mantenía sus ojos cerrados con una expresión compleja en su rostro.
“¿Qué sucede? ¿Pasó algo?”
Ayase le preguntó a Sugawara.
“Recién, un extraño gamberro nos interrumpió de repente, y pidió un enfrentamiento
con el título de este dojo en juego.”
“¿Un desafío de dojo, cierto?”
“Sí, pero el cuerpo de Sensei ya está desgastado, y encima de todo el estilo Ayatsuji de
un solo filo prohíbe tales enfrentamientos de apuestas.”
Ayase también sabía eso. La espada de Ayatsuji existe para proteger. Kaito siempre
hablaba acerca de eso. Era una espada pensada para no provocar riñas inútiles, o para
mostrar la fuerza de uno. Bajo esa noción, el estilo Ayatsuji de un solo filo había
prohibido cualquiera pelea excepto por los enfrentamientos oficiales.
“Es por eso que, el Instructor había rechazado el enfrentamiento, y entonces…”
“¡Ese bastardo insultó al Instructor llamándolo cobarde, fiasco, y fracasado, y luego
hasta le escupió en la cara!”
“¡A pesar de que era un simple gamberro! Actuando de manera engreída sólo porque
puede usar alguna habilidad… kuh.”
Los discípulos comenzaron a alzar sus enfadadas voces uno tras otro. Desde la época de
su infancia ellos han visitado el dojo frecuentemente, y respetaban a Kaito como si fuera
su propio padre. Es por eso que probablemente no pueden perdonar que se hayan
burlado de Kaito.
Ayase compartía ese sentimiento. Alguien escupió sobre el rostro de su padre. Con sólo
escuchar eso la temperatura de su cuerpo se había elevado dos veces.
“Maldición, sus pisadas aún siguen aquí. Pensar que entró al dojo sagrado con sus
zapatos puestos… tch. Si tan solo el cuerpo del Maestro estuviera en perfectas
condiciones, le hubiera pateado el trasero a ese mocoso…”
“Eso es incorrecto, Nitta.”
Kaito respondió con una voz aguda sobre las palabras que uno de sus pupilos dijo.
“No podría haber aceptado ni aunque mi cuerpo estuviera en perfectas condiciones,
porque la espada Ayatsuji existe para proteger a las personas. NO es una espada que
debería blandirse para peleas inútiles. Esta no es una era para proteger a las personas
con la espada, pero no se debería abandonar ni renunciar a ese propósito.”
“¡S-Sí! ¡Mis disculpas! Reflexionaré en ello con todo mi espíritu.”
Nitta ofreció una reverencia ante la reprimenda, la cual estaba llena de un tono pacífico
pero severo, de Kaito.
“Bien. Los demás también, todos han detenido sus manos. ¡Como castigo practiquen
balanceo mil veces!”
Luego de explicar la filosofía de la espada Ayatsuji, Kaito velozmente cambió la
atmósfera del lugar. Los discípulos respondieron “¡Osu!” y obedecieron la orden. Tras
lo cual, la usual animosidad regresó al dojo.
“Bueno, Ayase-chan, date prisa y ponte la ropa de dojo. Después de todo, no puedo
permitir que Ayase-chan se convierta en una Blazer ebria de su propio poder. Te
entrenaré apropiadamente hoy también.”
“¡Sí, por favor cuida de mí!”
Ayase finalmente se relajó luego de ver que el dojo había recuperado su energía, y se
apresuró hasta el vestuario.
Pero en su camino… percibió una esencia que jamás había olido dentro del dojo. Ese
era el olor del tabaco dejado por él. Esa persistente esencia siempre, siempre envolvería
la amada vida diaria de Ayase como una serpiente con su amenazante lengua.
Y pero, esa premonición era correcta.
※ ※ ※
Al día siguiente. Como ayer, Ayase fue al dojo en medio de la molesta lluvia.
“Hola~ ¿…Huh?”
Luego de saludar y abrir la puerta del dojo, encontró a Kaito, quien estaba sentado sobre
un almohadón.
“¿Sólo estás tú, padre? Es inusual que los demás lleguen más tarde que yo.”
“Así es, es la primera vez que todos ellos llegan tarde al mismo tiempo.”
Kaito inclinó la cabeza, perplejo. Aunque ellos nunca llegaban tarde todos juntos, había
ocasiones donde uno o dos de ellos llegaban tarde. Probablemente era una coincidencia
que todos ellos llegaran tarde.
“Bueno, vendrán tarde o temprano. Ahora, ya que por fin estamos a solas después de
mucho tiempo, veré personalmente tu práctica de la espada.”
“Me hace feliz que lo veas, pero… no tienes permitido blandir la espada, ¿entendido?
Ya que estás enfermo.”
“Ayase se preocupa mucho. No te preocupes, sólo miraré, porque mi cuerpo no está en
buenas condiciones debido a las continuas lluvias de estos días.”
Ayase decidió mostrarle a Kaito las posturas antes de intentar realizar la técnica secreta,
la cual aprendió de él cuando ella se matriculó en la Academia Hagun, mientras
esperaban a los demás discípulos. Ayase apuntó su espada de madera, y abrió su postura
un poco. Bajó ligeramente su cintura y desató fuerza de sus hombros. Trazó los
movimientos de Kaito dentro de su memoria en aquel día. Uno a uno, cuidadosamente.
Pero—
“No.”
Kaito de inmediato refutó.
“No sueltes tu mano cuando desates fuerza de tus hombros. Refuerza más tus muñecas,
pero no pongas demasiada fuerza. Todo eso mientras mantienes las posturas en mente.”
“Es-Eso es difícil.”
“Si no puedes hacerlo, entonces no podrás dominar la técnica secreta. Te mostraré cómo
se hace una vez más.”
Luego de decir eso Kaito alcanzó la espada de madera que estaba contra la pared,
pero—
*Mirada*
“…”
*Mirada—*
“…Entiendo, entiendo. No la blandiré, okey.”
Kaito se rindió levantando ambas manos ante Ayase, quien lo estaba mirando desde
atrás con una mirada de reproche en sus ojos.
“Por el amor de dios, sí que te pareces a tu madre en ese aspecto. Tu madre también, me
reprendía enviándome miradas como esa en lugar de decirlo con su boca.”
“Es natural, porque mi Madre me enseñó que cada vez que mi Padre trate de hacer algo
estúpido puedo detenerlo haciendo eso.”
“No es gracioso ser dominado por ambas generaciones de madre e hija.”
Kaito suspiró una vez, y se movió hacia la espalda de Ayase. La abrazó por detrás y
tocó sus manos, que estaban sujetando la espada de madera.
“Escucha bien: mantén tus muñecas en este ángulo. El punto vital detrás de esta técnica
secreta es no arruinar las poses al insertar demasiado poder.”
Mientras explicaba el punto vital de la técnica secreta, la cual él le confió cuando ella
estaba a punto de ir a Hagun, Kaito estaba ayudando a Ayase con su postura.
Percibiendo la sensación de las ásperas y rígidas palmas que estaban envolviendo sus
manos.
…Eran grandes. Las manos de mi padre.
Ayase amaba esa sensación a la que uno no podía referirse como suave.
Ahora que lo pienso… Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que me enseñó de
esta manera.
“…Fufu.”
Cuando fue consciente de ello, por alguna razón, se puso extremadamente contenta.
Ayase soltó una sonrisa.

“¿Qué pasó? Riéndote tan de repente.”
“No es nada. Sólo pensaba que ha pasado mucho tiempo desde que mi Padre me enseñó
varias cosas de esta manera. En cierto modo estoy feliz por eso.”
Ayase de repente se inclinó sobre el fuerte pecho de Kaito y acercó su rostro.
*Ba-bump Ba-bump* Mientras escuchaba los latidos de su amado padre—
“…Sería lindo que un momento tan dulce como este continuara para siempre.”
Susurró para sí misma.
“…”
No hubo palabras de parte de Kaito. Por supuesto, porque Kaito sabía que ese deseo no
se haría realidad. Por supuesto, Ayase también sabía eso. A Kaito no le quedaba mucho
más tiempo de vida. El momento en que estos latidos, que ella estaba escuchando ahora
mismo, se detuvieran estaba acercándose constantemente. Es por eso que Kaito le había
enseñado a la inmadura Ayase la técnica secreta que ella ahora no podía manejar.
¿Por cuántos años más podrá vivir mi Padre?
Ya se había decidido a partir con él. Pero era por eso que Ayase deseaba que el último
día fuera tan tierno como este momento.
—Y ese deseo fue traicionado de la manera más cruel de todas.
En ese momento, la puerta corrediza del dojo se abrió de repente. Ayase y Kaito
dirigieron sus ojos hacia la entrada, pensando que finalmente los discípulos había
llegado. Ciertamente, uno de los discípulos se encontraba allí. Era Sugawara.
Pero—
“¡Su-Sugawara-san―!”
El rostro de Ayase palideció en un instante. Porque Sugawara estaba allí de una manera
que era dolorosa de ver, con vendajes y gasas en todo su cuerpo y rostro.
“¿Esas heridas, qué sucedió?”
Kaito, quien también estaba impactado, se apresuró hacia Sugawara.
Habiendo visto que su instructor corrió hacia él, Sugawara por un instante casi estalla en
lágrimas y,
“Instructor… ¡yo, lo siento mucho!”
De esa forma, postrado, casi golpeando su cabeza contra el piso del dojo. Aunque su
rostro no podía verse, su voz solloza podía escucharse.
Kaito de inmediato entendió que no se trataba de algo trivial.
“Levanta tu cabeza. Esas heridas… no parece que te las hayas hecho por caerte o algo
parecido. ¿Qué sucedió?”
“Es-Eso es, nos hirió ese hombre que vino ayer…”
“¡¿Qué…?!”
“Anoche, cuando volvíamos del dojo, él estaba esperando para emboscarnos a los
siete… ¡Entonces, de repente nos atacó con un palo! ¡Ese tipo es un demente! Sin
titubear trató de aplastarle la cabeza a los demás. Está demente, loco… Es por eso que,
sin otra opción más, todos nosotros peleamos, pero…”
Sugawara sollozó con fuerza una vez a ese punto, y—
“¡No pudimos! Los siete de nosotros juntos no fuimos capaces de tocarlo cuando él
usaba su habilidad, ni siquiera estaba cubriendo su cuerpo con maná.”
“¡…!”
Ayase tragó saliva, impactada al escuchar esas palabras. Incluyendo a Sugawara, los
otros discípulos al igual que Ayase, habían estado aprendiendo la espada de Ayatsuji
desde su infancia, y que ellos no hayan podido hacerle frente a alguien…
Ese tipo, era demasiado fuerte…
“A pesar de que fuimos entrenados por el Instructor por tantos años… ¡ese delincuente
se divirtió con nosotros! ¡Lo siento mucho!”
“¡Ya no tienes que disculparte más! ¡Más importante, ¿los demás están bien?!”
“…A Nitta la molieron a palos y es por eso que fue tratada con una píldora, pero todos
los demás fueron hospitalizados.”
Las píldoras sólo podían usarse con un seguro de salud; de lo contrario eran muy
costosas. Por lo tanto, parece que de los siete, descartando a Sugawara y Nitta, los otros
cinco aún estaban confinados a la cama. Los que tenían heridas severas fueron
diagnosticados con lesiones como que su brazo nunca volvería a la normalidad, etcétera.
Luego de confesar todo eso, al final Sugawara levantó su cabeza.
“¡Sensei… fuimos capaces de ir tan lejos porque lo admiramos. Queríamos convertirnos
en hombres de orgullo como Sensei, pero… no quiero decir esto pero ¿qué estuvimos
haciendo por tantos años…?!”
Le preguntó a Kaito mientras lloraba.
“…”
Luego de ver la figura miserable de su mayor pupilo, Ayase se quedó sin palabras. El
entrenador, Sugawara quien le enseñaba espada a Ayase, no se podía ver por ninguna
parte. Esos ojos estaban bañados de miedo y desesperanza. Su corazón se había
retorcido tanto que ya no podrá volver a su usual yo. Error, no sólo Sugawara—
“Lo siento. No tocaremos la espada de aquí en adelante…”
Mientras lloraba fuerte, Sugawara sacó de su bolsillo cartas de renuncia de siete
personas. Sí, al igual que Sugawara aquí, los otros seis, que no estaban presentes,
también tenían sus corazones rotos.
“Cruel…”
¿Por qué hizo algo como esto? ¿Cómo puede alguien hacer algo como esto? A pesar de
que todos hicieron su mejor esfuerzo desde la infancia y recorrieron el camino de la
espada. ¿Cómo puede alguien jugar con los corazones de las personas y romperlos?
Ayase no podía comprenderlo.
Y el hombre que hizo tales cosas incomprensibles—
“¡Jaja! Llegué en un momento interesante.”
““¡¿!?””
Apareció en el dojo como si estuviera esperando tal momento.
“Pensar que todos renunciaron, quizás los molesté demasiado.”
“¡Hi-hiiiii!”
Al momento en que Sugawara vio esa figura, gritó como una chica revoloteando sus
cuatro extremidades para esconderse rápido en el dojo.
“Oye, oye, no corras así. Lastimarás mis sentimientos.”
Kuraudo ingresó al dojo mientras se reía de manera vulgar.
“¡N-No entres, por favor no entres, hi-hiiiiii!”
“¡D-Detente! ¡Está asustado!”
Incapaz de ver la patética figura de su camarada quien siempre había caminado por la
ruta de la espada con ella, Ayase se puso al frente para proteger a Sugawara.
Pero su hombro fue sujetado por una áspera mano. Era Kaito.
“¿Qué asuntos tienes aquí?”
“El mismo asunto que ayer.”
“Creo que me había rehusado.”
“Pensé que si pasaba por aquí hoy recibiría una respuesta distinta. ¡Jajaja!”
“Ya veo. Entonces, ¿sólo para convencerme les hiciste esto a mis discípulos?”
“Sí. Pero ayer no pude poner mis manos sobre esa mujer de allí.”
“¿…Por qué?”
“¿Huh?”
“¿Por qué haces tales cosas? ¿No eres un Blazer? Ya sea en la escuela o en el Festival
de Arte con la Espada de Siete Estrellas, no te deberían faltar oponentes cuando sea que
enloquezcas. A pesar de eso, ¿por qué te obsesionaste tanto conmigo?”
“No me hagas una pregunta rara de nuevo, viejo. ¿Acaso el corazón de un guerrero
entorpece cuando se retira?”
“¡…!”
Ante esas palabras, Kaito abrió ligeramente sus ojos.
“Jaja… Bueno, está bien. La razón es simple, porque quiero presumir mi fuerza, mi
poder. No importa si son Blazers o gente normal. ¡Quiero mostrárselo a cualquiera que
atrape mi interés!”
Ayase ardió de la ira ante el motivo de Kuraudo, el cual él acababa de pronunciar como
si estuviera gruñéndole a Kaito.
“¡Por algo tan despreciable… hiciste cosas tan crueles!”
“¿Despreciable? ¡Ja! ¿Qué es eso? Sólo quiero entrometerme con alguien fuerte, quiero
aplastar a las personas fuertes. ¿Acaso sentimientos como esos no son algo natural?”
“¡No bromees conmigo!”
Ella no iba a quedarse sin hacer nada mientras este tipo hacía lo que quería.
“¡No importa las veces que vengas, la respuesta seguirá siendo no! ¡Este no es un lugar
donde alguien como tú puede entrometerse, porque nosotros no blandimos la espada
sólo para presumir nuestra fuerza! ¡Padre, llamemos a la policía de inmediato!”
Pero Kaito susurró.
“No, no puedo dejar esto así. El dojo del estilo Ayatsuji de un solo filo acepta tu
desafío. Quien sea que logre los primeros dos golpes gana el enfrentamiento. Sólo
usaremos espadas de madera. Las espadas de verdad no están permitidas, ¿entendido?”
Sorprendentemente él aceptó el desafío de Kuraudo.
“¡¡¡Qu-Qué, Padre!!!”
“¡Se-Sensei!”
El momento en que escucharon su motivo para aceptar el desafío de Kuraudo, los dos
discípulos, cuyos rostros se habían puesto azul, trataron de detener a Kaito.
“¡Por favor deténgase, Instructor! ¡No debería pelear con alguien de esta manera!
¡Sobre todo, su corazón…!”
“¡Así es, Padre! ¡No serás capaz de luchar con tu cuerpo de ahora! ¡Si tanto quieres
hacerlo, entonces yo lucharé en tu lugar!”
La hija de Kaito, Ayase, e incluso Sugawara, quien se había retorcido por el miedo a
Kuraudo, trataron de detener a Kaito desesperadamente. Pero Kaito sonrió ligeramente
ante eso.
“Gracias, a los dos. Me enorgullece la amabilidad de ambos al preocuparse por mí, pero
es precisamente por eso que—”
Las palabras que fueron pronunciadas habían ardido en la mente de Kaito.
「¡¿Qué estuvimos haciendo por tantos años…?!」
“¡Que no hay manera de que perdone a este tipo por haberlos lastimado!”
No podía dejarle esto a los demás. Tenía que derrotar a este hombre con sus propias
manos. Kaito miró fijamente a Kuraudo como un ogro, y en sus ojos residía
determinación y resolución.
Habiendo visto esa expresión, Ayase se quedó sin palabras. Finalmente lo había
entendido, que ahora él no podía ser detenido con sus palabras.
“…Entiendo. No te detendré Padre, si estás dispuesto a ir tan lejos. Veré esto como la
juez.”
“Sí, te encargaré eso a ti.”
“Gana a como dé lugar… Padre.”
Una violenta voz salió de Ayase, quien estaba deseando como rezando, desde un
costado.
“Oye, si ya terminaron de hablar empecemos de una vez. Ya me cansé de esperar.”
“…Lo sé.”
Ayase frunció el ceño ante la voz que no quería escuchar, luego golpeó el suelo con su
talón y le lanzó una espada de madera al demandante Kuraudo.
“Jaja, qué mujer violenta.”
“Las reglas son, como dijo mi Padre, el primero que golpee dos veces a su oponente
gana. Las armas de este enfrentamiento son espadas de madera. El uso de maná está
prohibido. ¿Está claro?”
“Sí, no tendría ningún sentido si no fuera un enfrentamiento en igualdad de
condiciones.”
Los caninos de Kuraudo brillaban como colmillos cuando sonreía. Sus ojos ahora están
mirando solamente a Kaito.
Por el otro lado, ¿Kaito se estaba concentrando? Estaba de pie allí con la espada de
madera en su mano derecha, y con sus ojos cerrados.
Parece que ambos habían terminado sus preparativos. Es por eso que Ayase como la
juez—
“Entonces, ambos sitúense uno enfrente del otro. ¡Comiencen!”
El enfrentamiento de esos dos había empezado.
※ ※ ※
“¡Jaja! ¡Aquí voy!”
Al momento en que se gritó ‘comiencen’, Kuraudo corrió hacia Kaito, cubierto de
vientos. Eliminó la distancia con pura fuerza de piernas, e hizo caer su espada sobre la
cabeza de Kaito. No había ni un ápice de técnica en ese simple ataque, el cual desgarró
la atmósfera. No había transmitido poder desde sus piernas, ni usado el músculo dorsal
ancho al cerrar sus axilas; no hizo nada de eso.
Era un balanceo salvaje con sólo el poder de su brazo detrás de él. Obviamente, era un
juego de espada perteneciente a un amateur.
¡Rápido!
Incluso desde los ojos de Kaito, quien era un maestro, esa tajada parecía anormal.
Concluyó que podría ser peligroso recibirla de frente. Kaito rápidamente escapó de la
trayectoria de la tajada deslizando sus pies a un lado.
En ese momento, la espada de madera de Kuraudo rozó la punta de la nariz de Kaito, y
partió el suelo del dojo.
“¡Qué monstruosa fuerza…!”
La juez Ayase levantó la voz, sintiendo temor. No podía evitarse ya que una tajada
capaz de partir el suelo, rozó el rostro de su padre.
Pero Kaito era distinto. A propósito dejó que lo rozara. Ajustar la distancia deslizando
tus pies era una habilidad básica de los espadachines. Él lo hizo, para mantener corta la
distancia abierta para que él contraatacara. Una tajada suficiente para partir el suelo; por
supuesto, el oponente no sería capaz de adoptar posturas defensivas lo suficientemente
pronto para bloquear el contraataque. ¡Ese preciso momento se vuelve el factor decisivo
en un enfrentamiento con un maestro como oponente!
Y contraatacar era el fuerte del estilo Ayatsuji de un solo filo.
El momento cuando la punta de la espada de Kuraudo se incrustó en el suelo, Kaito
deslizó su pie hacia delante acortando la distancia medio paso. Ese era el rango de
ataque de Kaito.
“¡—!”
Kaito soltó un pequeño suspiro y, esta vez, él fue el que atacó. Apuntando a lo mismo
que Kuraudo, la cabeza, balanceó su espada hacia abajo. Pero, el balanceo de Kaito era
hermoso, e incomparable con la bárbara tajada de Kuraudo, y más rápido. Esa velocidad
era la misma que la de la luz. Aunque estaba enfermo, seguía siendo llamado el Último
Samurái en el pasado. El extraordinario genio. La sola idea de comparar su juego de
espada con el de un amateur era tonto. Kuraudo, quien había fallado en su primer
ataque, no pudo escapar del destino de ser golpeado por ese balanceo.
O así se suponía que sería.
“¡Jajaja!”
*Golpe*
Las manos de Kaito se entumecieron luego de recibir el retroceso de su propio ataque.
No fue la cabeza de Kuraudo la que sintió que golpeó. Era la espada de madera de
Kuraudo quien la desató ante el ataque de Kaito. La repelió con su propia espada. El
hueso de Kaito crujió debido al impacto.
“Pareces sorprendido, viejo. ¿Pensaste que serías capaz de golpearme de esa manera?”
“…Sí. A decir verdad, no pensé que lo repelerías.”
Eso ciertamente era una sorpresa. Uno podría decir que fue completamente inesperado.
Pero Kaito no es un espadachín sin experiencia como para asombrarse por cada
movimiento de su oponente.
Sí que tiene algunos instintos allí.
Parece que había predicho el contraataque de Kaito. Esa velocidad de reacción no podía
explicarse de ninguna otra manera. Estaba por encima de la velocidad de los humanos.
Sin embargo, no era un problema por el hecho de que haya detenido un movimiento.
Kaito aún tenía trucos bajo la manga.
“¡Aquí! ¡Te devolveré el favor!”
Otra vez, balanceo su espada hacia abajo como antes sin ninguna belleza, con la misma
velocidad y sobre el mismo lugar.
Obviamente, ese poder era verdaderamente temible. No había dudas de que su espada
de madera se destrozaría si la recibía de frente.
Aun así, Kaito la recibió con su espada de madera. ¿No fue capaz de escapar? No, este
era el plan de Kaito. Si sus contraataques no iban a funcionar, entonces no necesitaba
esquivar los ataques.
El momento en que las dos espadas de madera colisionaron, antes de que su espada de
manera pudiera quebrarse, Kaito movió su muñeca, y cambió el ángulo de la hoja de
madera con la que recibió el ataque, y dejó salir el impacto del ataque.
Debido a eso, la espada de madera de Kuraudo se resbaló y él perdió su postura.
Esquivar y recibir era un mecanismo de defensa en parte primitivo. Las artes marciales
existen en un nivel más alto. Crea técnicas defensivas innovadoras.
En otras palabras, esa era una desviación. Implica recibir el ataque del oponente y
entonces usar el poder del mismo ataque para desviarlo. Con lo cual el oponente flota;
pierde su equilibrio y se crea una apertura decisiva. Y esta vez con seguridad, Kaito
aprovechó esa apertura.
“Ja… ja…”
El momento en que la juez, Ayase, confirmó el estado del caso—
Esta sensación…
Luego de sentir la resistencia del ataque, Kaito sintió que su corazón latió.
¿…Qué es esta sensación?
“¡Como se esperaba del Instructor! ¡Sus movimientos no parecen los de una persona
enferma!”
“¡Padre… asombroso…! ¡Como se esperaba, mi Padre es asombroso!”
Los discípulos levantaron sus voces encantados luego de verlo anotar el primer punto.
Ante eso, Kaito les sonrió ocultando la inexplicable y mala sensación que estaba
brotando dentro de su corazón, y luego deslizó su mirada de regreso al enemigo.
Kuraudo se estaba levantando mientras sostenía su costado.
“Jajaja… Como se esperaría del Último Samurái, esta es la primera vez que he recibido
un golpe tan agudo. Sin embargo… ¿eso es todo lo que tienes? —Si es así, morirás,
viejo.”
Incluso luego de recibir el primer golpe, Kuraudo aún no perdía su espíritu de lucha. La
luz en sus ojos, todavía ardiendo y con hambre, atravesó a Kaito.
“Por favor. Esto comienza de aquí en más, mocoso.”
“Bien… entonces, ¡yo también iré contra ti en serio!”
Mientras sonríe como un bruto, Kuraudo una vez más acortó la distancia impulsándose
con pura fuerza de piernas, y por tercera vez, balanceó su espada hacia abajo.
¡No aprende…! Qué movimiento tan amateur.
Ciertamente él predijo y bloqueó el contraataque. Esos movimientos eran buenos. Pero
desataba sus ataques con emociones y fuerza bruta. Esa clase de juego de espada, con
sólo poder detrás de sí, no suponía ninguna amenaza para un excelente espadachín.
¡Terminaré con esto…!
Kaito, una vez más, adoptó la pose para la desviación con su espada a su lado izquierdo.
Desvió el ataque, y lo terminó. Kaito, Ayase, quien estaba mirando desde un costado, y
Sugawara también, creyeron eso.
En ese momento, la espada de madera de Kuraudo desapareció como la niebla.
¡¿Qué…?!
En ese instante, el sonido de las costillas de Kaito quebrándose hicieron eco dentro del
dojo.
※ ※ ※
Kaito cayó luego de ser golpeado en el torso por la espada de madera de Kuraudo.
Violentamente convulsionó, pero Kuraudo obtuvo un punto justo, por el cual nadie
podía quejarse.
Sin embargo, Ayase no tenía la compostura para anunciar el punto calmadamente,
porque sobre el suelo, Kaito estaba sufriendo hemorragia pulmonar mientras sostenía su
costado. La cantidad de sangre perdida era excesiva. Era obvio a primera vista que sus
órganos internos se habían dañado. Dándose cuenta de eso, Ayase corrió hacia Kaito
con un rostro pálido.
“¡Padre! ¡¿Estás bien?!”
“¡No vengas!”
Pero Kaito, aun escupiendo sangre, detuvo a Ayase quien se estaba aproximando a él
con una voz fuerte y potente.
“¡El enfrentamiento aún no ha terminado…! ¡Si no puedes juzgar justamente hazte a un
lado!”
“¡No es momento de decir cosas como esa!”
“¡AYASE!”
Kaito, quien seguía escupiendo sangre, le gritó a Ayase quien aún estaba acercándose a
él, habiendo ignorado sus palabras. Le reprochó y le gritó a Ayase múltiples veces en el
pasado, pero esta vez fue completamente distinto. Ella sintió miedo, como si su corazón
fuera directamente atacado. Su grito fue como el rugido de un animal salvaje.
“¡Esta es mi batalla! ¡No interfieras!”
“¡¿A… a… Pa… dre?!”
Ayase perdió ante el serio grito de Kaito que ella nunca antes había escuchado.
“¡No te preocupes! ¡…Definitivamente ganaré!”
Kaito se levantó mientras derramaba sangre por su boca. Sus ojos rojos se fijaron en un
solo punto, en Kuraudo. Su ardiente espíritu de lucha hervía.
“¡Aquí voy! ¡¡¡Chicoooo!!!”
Kaito arremetió.
“¡Jaja! El resultado será el mismo sin importar cuántas veces lo intentes.”
Kuraudo lo recibió de frente. Por tercera vez sus espadas chocaron. Sin embargo, ahora
era unilateral. Kaito ya había sufrido una herida letal. Con su ataque y defensa estaba
quedando claro que se encontraba algo oxidado debido a no sostener la espada por
varios años.
Estaba retrocediendo. El enemigo lo estaba haciendo retroceder sin piedad con tajadas
al azar, las cuales no contenían ni un ápice de belleza ni técnica y eran impulsadas con
pura fuerza bruta. Ahora, ni siquiera podía atacar, y meramente estaba desviando los
ataques al azar.
Y para asestar el golpe final sobre Kaito, ahora, cuyo cuerpo entero estaba cubierto de
heridas, Kuraudo una vez más desató el mismo ataque que anotó un punto sobre Kaito
antes. Apuntando al torso.
Kaito rápidamente adoptó una postura defensiva ante eso. Una postura intentando
recibir el ataque. No obstante, justo antes de que chocara con la espada de madera de
Kaito, la espada de madera de Kuraudo una vez más desapareció como la niebla y
golpeó el cuerpo de Kaito.
Esta vez fue una tajada hacia abajo sobre su cráneo.
Era incomprensible. Cómo es posible que una espada dirigida hacia el torso, llegara
desde arriba de la cabeza. Esa acción probablemente había superado las habilidades de
los humanos. ¿Era alguna clase de truco? No podían entenderlo. Nadie sabía qué era.
Sin embargo, la espada de madera, que balanceó hacia abajo, ciertamente existió sobre
la cabeza de Kaito y despiadadamente aplastó su cráneo. O eso se suponía.
“¡¿Qué?!”
Ese golpe el cual se suponía era un ataque decisivo no golpeó el cráneo de Kaito y
terminó cayendo sobre su cuello. El ataque quebró su clavícula. Kaito apenas lo evadió
para que no se contara como un punto.
“Kuh… ¡No puedes contar eso como un punto… chico!”
“¡Jaja, sólo eres alguien que no logró morir! ¡No te esfuerces!”
Luego de patear a Kaito en el estómago, y agrandando la distancia entre ellos, Kuraudo
una vez más retomó su violenta descarga de ataques. Aunque un ataque sobre la
clavícula no contaba como un punto, no cambiaba el hecho de que eso drenó la
resistencia de Kaito. Los movimientos de Kaito ahora eran sosos al punto de que
resultaban incomparables a los de antes, y les faltaba su usual brillantez, y entonces
incontables golpes fueron dirigidos hacia Kaito.
Los severos ataques de la espada de madera le quebraron los huesos, le cortaron la piel,
y derramaron su sangre por todo el dojo. Aun así… aun así, Kaito no le permitió
golpearlo en lugares que le concederían el punto. Aunque todo su cuerpo estaba cubierto
de sangre, siguió permaneciendo de pie y continuó peleando.
¡¿…Por qué?!
Ayase no podía comprender las acciones de Kaito. Era obvio quién iba a ganar. Aun así,
¿por qué no dejan de luchar? ¿Por qué no se rinde?
“¡Detente… detente ya!”
Sonidos de carne aplastada hicieron eco. Y cada vez que hacían eco, la espada de
madera teñida de rojo de Kuraudo salpicaba sangre.
“¡Jajajajajajajajajajaja!”
Kuraudo, quien estaba cubierto de sangre, se reía. Su carcajada resonaba.
Ahora, Kaito estaba siendo golpeado desde todas partes. Ya no se trataba de victoria o
derrota, ya no se trataba del enfrentamiento. Ayase comenzó a llorar, y ya no podía ver
qué clase de expresión estaba mostrando Kaito o siquiera si estaba consciente en
absoluto.
Si no detenía esto.
Si no detenía esto.
¡Si no detenía esto, su padre será asesinado!
Ayase entendía eso, pero aun así no podía moverse. Aun cuando la sangre de Kaito
manchó la ropa de ella, y aun cuando a Kaito se le rompió un diente y se le atascó en la
mejilla. No era capaz de reunir el poder en su muñeca debido al rugido de antes de
Kaito.
“¡Detente, por favor detente! ¡No necesito este dojo! ¡Por favor deja de golpear a mi
Padre!”
Ayase sólo podía gritar. Pero el grito de Ayase… no llegó a los dos que estaban al borde
de la muerte. Kaito seguía sin rendirse, y Kuraudo no dejaba de blandir su espada.
“—”
En un instante, Kaito, cuyo cuerpo entero estaba cubierto de sangre, desató un ataque
final. Apuntó su espada de madera desde en medio de sus ojos hacia Kuraudo, y avanzó.
“¡¡¡Ooooooooooooooooo!!!”
“¡!”
¿Acaso sintió algo de parte de la presa moribunda que sólo podía defenderse de golpes
anotadores? La expresión de Kuraudo se tensó. Pero Kuraudo no retrocedió, en cambio
balanceó su espada de madera hacia abajo con toda su fuerza. Apuntó a la cabeza de
Kaito quien estaba avanzando hacia él.
Aún en dirección a la inminente espada de madera que estaba rasgando el aire, Kaito no
detuvo sus avances. No, más bien él ni siquiera movió su espada de madera que estaba
sosteniendo entre sus ojos, y no tomó precauciones respecto de la tajada como un rato
que se estaba combando hacia abajo.
Era un ataque suicida. El sentido de esa conducta aparentemente temeraria—
¡Esa postura es—!
Ayase lo sabía. Ese era el resultado de toda la vida del Último Samurái Ayatsuji Kaito,
la técnica secretar de la espada de Ayatsuji. La única técnica oculta capaz de romper
esta situación.
Pero… no hay manera de que Kaito, quien se había debilitado debido a la enfermedad y
a las heridas en la batalla, sería capaz de usarla.
“¡¡¡Detteeeeeeenntteeeeeeeee!!!”
El despiadado ataque quebró el cráneo y la consciencia de Kaito.
“Ah…”
El segundo punto fue anotado. En el momento en que quedó decidido, el cuerpo de
Kaito cayó al suelo.
“¡¡¡Aaaaaaaa!!!”
Ayase corrió hacia Kaito, medio enloquecida. Le habló numerosas veces, pero Kaito no
respondió. La boca de Kaito estaba derramando sangre fresca.
“¡No, nooooo!”
“…Hmm, esto es aburrido. Se decidió bastante rápido.”
Con un *Clack*, Kuraudo lanzó la espada de madera que estaba usando, en frente de
Ayase. Estaba manchada de rojo oscuro por la sangre, y tenía algunas resquebrajaduras
por aquí y por allá por haber roto tantos huesos. Al ver el estado de la espada de madera,
la consciencia de Ayase se cubrió de rojo por la cantidad de instinto asesino que estaba
emitiendo. Esa dura espada de madera había golpeado a su padre hasta dejarla de esta
manera.
“¡¡¡Demoniooooo!!!”
Habiendo perdido la razón, Ayase arremetió hacia Kuraudo luego de materializar a
Hizume.
Pero el brazo que estaba a punto de balancear Hizume fue atrapado por Kuraudo y él
fácilmente levantó el cuerpo de Ayase.
“No pierdas el temperamento de esa manera, no me interesan los debiluchos.”
“¡Suéltame! ¡Suéltameeeee!”
“Primero que nada, este no es el momento de que vengas contra mí, ¿o me equivoco?”
Luego de decir eso, Kuraudo lanzó a Ayase encima del cuerpo de Kaito.
“¡Tch!”
Con lo cual Ayase recordó qué era lo que necesitaba priorizar y hacer.
“¡Sugawara-san! ¡Una ambulancia! ¡Llama una ambulancia! ¡Rápido!”
“¡O-Okey!”
Ayase le dio órdenes a Sugawara quien estaba de pie en una esquina del dojo. Mientras
tanto Ayase velozmente trató de despertar a Kaito hablándole. Luego de ver a esos dos
con una mirada fría y aburrida, Kuraudo dejó el lugar, dejando algunas palabras detrás
mientras partía.
“Empaquen sus cosas y váyanse. Este lugar ya no les pertenece más.”
Ayase apretó los dientes con amargura. En ese momento, Kaito soltó un sonido similar
a un gemido desde su pecho.
“Pe…r…dón……”
“¡Padre!”
Miró a Kaito, pero seguía inconsciente. Sólo estaba soltando palabras de disculpas
como débiles suspiros.
Parte 3
Hace dos años, aquel día, Ayase había perdido todo. La propiedad del dojo, su tierra, y
todo lo demás fue robado por Kuraudo… y desde entonces no se había encontrado con
los otros discípulos.
Y Kaito, habiendo sido derrotado cruelmente había quedado en coma. Aún no se había
despertado. Kaito seguía dentro de ese día de pesadilla, y… aún continuaba
disculpándose hasta el día de hoy.
Lo siento, lo siento.
Con sus discípulos a los que no fue capaz de proteger. Y con Ayase porque dejó que el
estilo Ayatsuji de un solo filo fuera robado.
…Mi padre quizás no pueda aguantar hasta este invierno.
Ese fue el diagnóstico que el doctor había dado. Ella ya se había determinado cuando le
diagnosticaron su enfermedad. Ya lo entendía.
Pero no podía permitirse dejar a su padre en esa pesadilla por toda la eternidad. Eso no
podía permitirlo. Es por eso que estos dos años que pasaron Ayase había desafiado a
Kuraudo, quien se había convertido en el nuevo maestro del dojo, numerosas ocasiones.
Para reclamar el dojo por el que su padre había arriesgado su vida para proteger.
Sin embargo, era imposible que Ayase pudiera ganarle a Kuraudo, quien ni siquiera
Kaito pudo vencer. Ayase fue reprimida muchas veces por Kuraudo quien la trataba
como si fuera un gatito que intentaba jugar con un león.
Al principio, se divertía mostrándoles a sus camaradas el espectáculo de una mujer
lamentable que trataba de derrotarlo desesperadamente. Quizás se aburrió de eso, pero
últimamente la rechazaba sin siquiera darle la oportunidad de enfrentarlo. Ahora, la
única manera de luchar con él era apareciendo en el Festival de Arte con la Espada de
Siete Estrellas, y derrotar a Kuraudo quien aparecerá allí.
Ahora Ayase y Kuraudo estaban en tercer año. El límite de la vida de Kaito se estaba
aproximando. El venidero Festival de Arte con la Espada de Siete Estrellas será su
última oportunidad. Si pierde, el alma de su padre quedará atrapada por siempre en la
oscuridad de la desesperanza. No podía permitirse eso.
Por lo tanto la única opción era usar cualquier medio necesario para ganar. Para lograr
resultados. Priorizaría eso por sobre todo lo demás. Los medios no importaban. No
pensaba que era lo correcto, pero de ninguna manera estaba equivocada. Si el débil
quería ganarle al fuerte, entonces él o ella no podía darse el lujo de elegir su manera.
Esa era la realidad.
“Reclamaré el dojo a cualquier precio. Aun si Kurogane-kun nunca me perdona.”
…Entonces, finalmente, podrá decirle a su padre, quien estaba deambulando en las
profundidades de la desesperanza, que ahora ya estaba bien, y que ya no necesitaba
disculparse.
Una vez más, Ayase recordó todo y resolvió sus sentimientos. Ya no iba a titubear. Ya
no iba a dudar. Aunque no pudiera presumirle a nadie.
Ganará cueste lo que cueste, y recuperará el dojo, porque eso era todo para Ayatsuji
Ayase.
“¡Gracias por esperar! ¡Es hora, así que comenzaremos con el primer enfrentamiento en
la sexta área de entrenamiento! ¡Yo, Isogai del Club de Radiodifusión junto a Oreki
Yuri, una profesora titular de primer año, seremos comentaristas para este
enfrentamiento! ¡Oreki-sensei, parece estar en buena condición hoy!”
“Es porque es apenas el primer enfrentamiento~ me convertiré en la misma Yuri que
todos aman cuando lleguemos al tercer enfrentamiento más o menos~ ♪ Pero, aún estoy
bien. Tengo un litro de sangre de reserva~”
“¡Ya veo! ¡Parece que otra vez tendremos una lluvia de sangre en el estudio de
radiodifusión! ¡Bueno entonces, amigos, realizaremos las esperadas presentaciones de
los participantes!”
La estudiante del Club de Radiodifusión comienza a presentar al primer jugador.
“¡Primero, en la esquina azul, con sus juegos perfectos; habiendo ganado diez de diez
enfrentamientos, y que ahora se ha vuelto el centro de atención, el caballero Rank F,
Kurogane Ikki!”
La audiencia estalla en vitoreos al momento en que Ikki apareció en el estadio. Las
fanáticas que vinieron a alentar al Caballero Fracasado eran chicas.
“¡El estadio se llena de gritos al momento en que apareció! ¡Tiene una asombrosa
popularidad!”
“Kurogane-kun tiene un montón de fanáticas—”
“¡A pesar de que es tan fuerte siendo un Rank F, se siente como si no estuviera siendo
premiado!”
“¿Sensei comprende esta sensación?”
“Hace un tiempo nadie lo tenía en cuenta, y era un don nadie que repitió el año, pero
luego de los cambios en el sistema de Hagun, se destacó después de demostrar su
habilidad con las armas y en combate. ¡Ahora, el Caballero Fracasado es considerado
como un posible candidato para el Festival de Arte con la Espada de Siete Estrellas!
¡¿Qué clase de pelea nos mostrará hoy?! ¡Y la que lo enfrentará hoy ha aparecido en la
esquina roja! ¡Con el mismo espléndido récord de diez victorias en diez
enfrentamientos, y anhelando su undécima victoria, la caballero Rank D de tercer año,
Ayatsuji Ayase!”
Luego de Ikki, Ayase apareció, con su cabello negro revoloteando.
“Por alguna razón ella también proviene de una casa que practica el arte de la espada, el
cual es muy raro en estos días, como el contendiente Kurogane. Ambos han ganado
cada enfrentamiento con técnicas de espada. ¡Según la información proveída por
Kagami-san del Club del Periódico Mural parece que es una discípula del contendiente
Kurogane quien ha estado dando clases! ¡En otras palabras, el enfrentamiento de hoy es
entre un maestro y su discípula! ¡¿La discípula será capaz de superar a su poderoso
maestro?!”
“*Tos* Este será un momento crítico para Ayatsuji-san.”
“Sí. A diferencia del contendiente Kurogane quien ha luchado con competidores como
el Cazador y la Corredora de la Preparatoria, la contendiente Ayatsuji le ha ganado a
caballeros Rank E. Siendo realistas, fue extremadamente afortunada de haber ganado
diez enfrentamientos seguidos.”
“¿Qué clase de Blazer es~?”
“Tenemos muy poca información sobre la contendiente Ayatsuji. No tenemos datos
porque no participó ni una vez en los enfrentamientos competitivos del año pasado, y
como dije antes, este año ha ganado sus enfrentamientos con habilidades de espada. ¡Es
por eso que no sabemos qué clase de habilidad esconde bajo la manga! ¡La existencia de
la carta del triunfo que la contendiente Ayatsuji está ocultando aumentará la emoción de
este enfrentamiento! ¡Bueno entonces, ambos ya están en la línea de partida!”
Los dos se enfrentaron con una distancia de veinte metros entre ellos en el medio del
ring que tenía unos cien metros de largo. Como se había anunciado hace un momento,
ambos eran camaradas que habían practicado espada y pasado tiempo juntos. Pero en
este momento, ya no había tal relación entre ellos.
…Qué rostro aterrador.
Ayase pensó, mirando la expresión de Ikki. Nunca había visto tal expresión estricta y
seria en el rostro de Ikki. Estaba enfadado. Con Ayase quien se había rebajado a sí
misma con una conducta de juego sucio sobre el que un artista marcial nunca debería
poner sus manos encima.
Pero Ayase no se arrepentía. Porque ya había decidido recorrer este camino.
Mejor dicho… esto es más conveniente.
El maná de Ikki no se había recuperado completamente debido a los preparativos de
Ayase. Ya no debería ser capaz de usar Ittou Shura. Encima de eso, Ikki claramente se
estaba esforzando. Esa no era su postura usual, ella podía ver eso fácilmente.
La ira le robó su compostura, y la falta de compostura siempre se conectaba con una
disminución del potencial. Ya que la diferencia entre ellos era obvia, ella tuvo que
remover lo que fuera removible del poder de lucha de Ikki. Es por eso, que podía
decirse que esto era el resultado de sus acciones.
Encima… Ayase tenía una trampa que bien podía considerarse una carta del triunfo. Ya
la había preparado al amanecer antes de enfrentarse a Ikki.
Ahora que ha perdido su compostura, él podría caer en esa trampa.
“¡Entonces ahora, amigos, prepárense para alentarlos! ¡QUE COMIENCE EL
ENFRENTAMIENTO!”
En el momento en que sonó la chicharra el enfrentamiento comenzó—
“¡—!”
Con la velocidad de reacción de un atleta, el espadachín de la katana negra corrió hacia
Ayase. Inclinando su cuerpo, una corrida como la de un ventarrón que usaba toda la
elasticidad de su cuerpo y no sólo fuerza de piernas. Era un ataque sorpresa, elevando el
telón del enfrentamiento.
Ayase, quien aún no había tomado un buen agarre de la espada roja japonesa, Hizume,
no iba a ser capaz de contrarrestarlo.
Pero así sería si sólo fueran espadachines. ¡Ambos eran Blazers!
“¡Caíste!”
Junto con su voz, el dispositivo de Ayase, Hizume, liberó una luz roja, similar a la
sangre fresca, de la hoja de su espada.
—Sangre brotó de todo el cuerpo de Ikki.
“¡Guhh, ahhhhh!”
Ikki cayó mientras gritaba del dolor. Luego de examinarlo, todo el cuerpo de Ikki estaba
cubierto de heridas provocadas por grandes tajadas.
“¡¿Qu, qué, qué, qué, qué, qué, qué acaba de sucedeeeeeeer?! ¡De repente el cuerpo de
Kurogane ha sido cortado! ¡¿Qué rayos acaba de pasar?!”
“¡¿Qué?! ¡¿Qué pasó?! ¡Está brotando sangre del Caballero Fracasado!”
La audiencia estaba impactada por el repentino giro de los eventos. Nadie entendía lo
que sucedió en ese momento.
Sin embargo, sólo un Blazer puede hacer algo como tajear y cortar a un oponente que
estaba lejos, a la distancia. Esa era la habilidad del Dispositivo Hizume de Ayatsuji
Ayase.
Mi habilidad es abrir las heridas causadas por la hoja de Hizume.
Manipulando las heridas ocasionadas por su espada a voluntad, su habilidad le permitía
convertir cualquier clase de herida pequeña, en una letal. En otras palabras, era una
habilidad para intensificar heridas vitales.
Sin embargo, esto sólo se cumplía cuando era usada en humanos. Su habilidad también
puede usarse en la atmósfera. Manipulando las partes de la atmósfera que eran cortadas
por la hoja de Hizume, ella podía instantáneamente, o luego de cierto tiempo, crear
cuchillas de vacío.
Ese era su Arte Noble, Marca del Viento.
Antes del amanecer, y antes de encontrarse con Ikki, Ayase había venido a la sexta
arena de entrenamiento, la cual iba a ser el escenario de su enfrentamiento, y plantó las
minas terrestres de tajadas al cortar todo el ring con Hizume.
He plantado más de cien de estas marcas por todo el ring. ¡Aunque Kurogane sea un
maestro en ver a través de las cosas, no hay manera de incluso él pueda defenderse de
ataques que no son visibles! En realidad, cayó fácilmente en una de mis trampas.
Por supuesto, esto iba contra las reglas. No sería un problema si ella marcara el ring
durante el enfrentamiento, pero iba totalmente contra las reglas plantar trampas en un
escenario antes de que el enfrentamiento comience siquiera.
Pero como el kamaitachi no podía verse, era difícil detectar el truco. Estaba preocupada
porque Oreki, quien era una caballero mágica, podría ser capaz de ver a través de eso.
Pero Oreki aún no había suspendido el enfrentamiento por juego sucio. Entonces—
¡Puedo hacer eso!
Fue más lista que Oreki. Ayase ciertamente sintió el golpe del ataque.
Las cuchillas de vacío creadas por Marca del Viento eran resultado de magia
conceptual. Honestamente, no tenía el poder de matar al oponente, y por lo tanto no
era un movimiento decisivo. Pero una tajada de Hizume era una historia distinta. Con
la habilidad de Ayase, el enfrentamiento se decidirá si Ikki recibe incluso un rasguño de
la hoja de Hizume, porque ella podía hacer que cualquier herida, por más pequeña que
fuera, se abriera y cortara la carne hasta el hueso haciéndola letal.
En otras palabras, el objetivo de Ayase era arrinconar a Ikki con Marca del Viento y
luego tajearlo una vez con Hizume.
Si puedo hacer eso, podré ganar.
El problema era, ¿cuándo podrá arremeter para asestar la herida?
Ikki no era un espadachín promedio. Ayase era la que mejor entendía eso porque tomó
clases directamente de él. Si ella realiza un movimiento incorrecto, será derrotada. Le
había causado algo de daño con ese ataque sorpresa, pero eso no lo hizo caer, sólo
detuvo su arremetida. Aún estaba en guardia al menos para desviar ataques mientras se
encontraba herido.
…Es por eso que es demasiado pronto. No puede evitarse, y sus acciones podrían
significar una sola cosa si Kurogane-kun no arremete contra mí ahora.
Su arremetida se había detenido, y en cambio terminó recibiendo grandes heridas. Hubo
una pausa por un momento para reconfirmar sus emociones y postura. Entonces—
“¡Oh, el contendiente Kurogane dio un paso atrás! ¡¿Acaso ha decidido retroceder y
reconfirmar la situación ante las tajadas desconocidas?!”
¡Eso espero!
“¡¿Gahhhh?!”
“¡¿Ahh?! ¿Podrá ser esto? ¡Esta vez el contendiente Kurogane fue tajado por detrás!
¡¿Qué está sucediendo en ese ring?!”
Ayase había creado una prisión de tajadas. No había ningún lugar a donde correr. Ikki
finalmente cayó de rodillas luego de la repentina tajada por la espalda.
Una completa apertura, y eso para Ayase era—
¡¡¡Una oportunidad única en la vida!!!
Le pondrá fin aquí; con eso en mente, Ayase corrió hacia Ikki.
“¡La contendiente Ayase toma la ofensiva al momento en que el contendiente Kurogane
cayó de rodillas! ¡Esto es malo! ¡Él no será capaz de demostrar su preciada técnica con
la espada en esa posición!”
Ayase tenía la opción de prolongar la batalla al haber creado la prisión de tajadas, pero
tenía miedo.
Kurogane-kun fue capaz de vencer al Cazador.
Y no sólo lo venció. Lo más importante aquí era el hecho de que logró derrotar al
Cazador luego de recibir todos sus ataques e incluso romper la famosa Área Invisible.
En esa pelea Ikki no fue capaz de ver al Cazador sino recién en el final. A pesar de eso,
El Peor aun así atrapó al Cazador y lo derrotó. Ikki tenía una capacidad de
entendimiento aterradora. Con eso no sería raro que trazar al revés los pensamientos de
Ayase y ver a través de los lugares que tenían Marcas del Viento.
Ella no pensaría en eso si se tratara de alguien ordinario, pero Kurogane Ikki bien podría
hacerlo. Aún si ella prolongara el enfrentamiento y agotara su resistencia poco a poco,
sería malo que él se recuperara mentalmente durante ese tiempo.
La parte aterradora acerca de El Peor no era su fuerza física sino su poder mental que se
apoyaba en su comprensión.
Es por eso que— ¡arremeteré ahora! ¡Estará bien si sólo lo lastimo un poco! ¡El
enfrentamiento se decidirá con eso solo!
“¡¡¡Haaaaaaa!!!”
“¡Y la contendiente Ayatsuji ataca con ferocidad! ¡Corre, corre, cooooorre! ¡Está
desatando tajadas con la hoja escarlata sobre el contendiente Kurogane, quien está de
rodillas! ¡¿Acaso bloquear los ataques en esa inestable posición será lo mejor que
Kurogane pueda hacer?! ¡¿Será cortajeado por la rubia de tajadas así nada más?!
¡¿…No?! ¡Qué rayos! ¡El contendiente Kurogane se está defendiendo completamente de
la rubia de tajadas rojas a pesar de encontrar en una posición inestable y desventajosa
con la hoja de Intetsu! ¡No está permitiendo que pase una sola tajada de la hoja que
sigue cayendo sobre él!”
¡…Kuh…!
No podía alcanzarlo. A pesar de que todo lo que necesitaba era rasparlo un poco, ese
poco parecía tan lejano. Ayase estaba atónita al ver a Ikki quien estaba, a pesar de
encontrarse en una posición desventajosa, bloqueando todos sus ataques usando técnicas
que se basaban únicamente en las muñecas.
Como se esperaba… del caballero que alguien una vez llamó El Rey Espada Sin
Corona. No la iba dejar ganar tan fácil. Además, Ikki se levantó mientras bloqueaba la
lluvia de tajadas.
“¡Haa!”
“¡El contendiente Kurogane, mientras bloquea los ataques de la espada de su oponente
en esa posición, se levanta y finalmente contraataca!”
Lanzó una amplia y grande tajada hacia la cabeza de ella.
No era el estilo de Ikki atacar con poder solamente, pero todo eso era parte de su plan.
—Esto no era un contraataque como la comentarista había dicho.
Aun si fuera capaz de realizar una réplica, el ritmo que perdió por haber recibido los
ataques en esa posición desventajosa, no iba a recuperarlo tan fácilmente. Ikki deseaba
crear algo de distancia, por eso, la amplia tajada. Si su oponente la esquivaba
obviamente acrecentaría la distancia entre ellos, e incluso si el oponente recibía el
ataque la sacudiría debido al poder del ataque y la distancia se crearía entre ellos.
Era ventajoso para Ikki sin importar cuál de las dos opciones eligiera ella. Era un ataque
con un plan detrás de él. ¡Sin embargo, Ayase había leído ese plan suyo!
¡Aquí!
Leyó sus movimientos y comprendió que esta era una oportunidad para ganar. El estilo
Ayatsuji de un solo filo de Ayase era una escuela que se especializaba en los
contraataques por medio de desvíos.
Es normalmente imposible que alguien de mi nivel logré replicar un ataque de un serio
Kurogane-kun.
El manejo de la espada de Ikki era demasiado ágil. Si ella intentaba temerariamente de
hacer un movimiento, ella será la que se queme.
Pero este ataque desde arriba era un tema completamente distinto.
Este intimidante ataque sólo era para ganar algo de distancia de un oponente pegado.
Aunque era duro y violento no tenía tanta agilidad y agudeza.
Si se trata de este ataque, incluso yo puedo contraatacarlo.
Lo decidió en un instante. Ayase preparó Hizume y deslizó el ataque como martillo
hacia afuera. Simultáneamente, Ayase puso fuerza en su pierna y movió su cuerpo hacia
delante, anhelando un contraataque. Pasó por delante de Ikki cuya parte superior del
cuerpo estaba a flote y balanceó Hizume apuntando al torso.
¡Lo atrapé!
Ayase ganó confianza precisa en su juicio.
Pero—más que percibir la sensación de cortar carne abdominal, lo que sintió fue la
resistencia de haber golpeado algo duro.
¡Fue capaz de protegerse! ¡Por qué!
A pesar de que había deslizado su hoja hacia un costado, ¿cómo fue capaz de protegerse
con ese tiempo?
La respuesta yacía en la mano de Ikki.
Bloqueó el contraataque de Ayase con la empuñadura de Intetsu.
“¡Oooooooo! ¡En el momento que pensamos que había sido contraatacado, el
contendiente Kurogane bloqueó le réplica con la empuñadura de su espada! ¡Qué truco
tan asombroso!”
“Kurogane-kun usó la misma protección en su batalla de práctica con Stella-chan.
Protegerse de ataques, de los que uno no puede defenderse con la hoja, con la
empuñadura. Una defensa que usa la hoja y la empuñadura, como siempre el rango de
cruce es invulnerable.”
¡…Kuh! ¡Ahora que lo pienso, Kurogane-kun también fue capaz de protegerse de esta
manera extraña…!
Luego de la explicación de Oreki, Ayase chasqueó la lengua. Qué asombroso poder de
concentración. ¿Pero por qué es capaz de mantener tal concentración? A pesar de que
había perdido su compostura—
“¡¿—?!”
Pensando en eso, Ayase, quien vio la expresión de Ikki, estaba aturdida.
Su expresión no contenía un átomo del enojo o la impaciencia que mostró antes. Ikki
había recuperado su compostura. Estaba mirando a Ayase con ojos tan serenos que a
uno le recordaban a una fuente que no creaba una sola onda.
No puede ser que… ¡¿mordí el anzuelo…?!
Ayase reaccionó inmediatamente a los escalofríos que sintió en la espalda. Se impulsó
desde el suelo y ganó una considerable distancia de la zona de ataque de Ikki. Estaba en
guardia pensando que un ataque de su parte seguiría a continuación, pero Ikki no la
persiguió. Ayase se encontraba de pie en su lugar pero no hubo ataques que la siguieran.
Pensó que estaba malentendiendo algo o que quizás estaba siendo excesivamente
precavida.
De cualquier manera, volvió todo a cero.
Aún quedaban muchas trampas. No deseaba una batalla prolongada pero no tendría
sentido que fuera por una batalla decisiva sólo para que la muerdan a ella misma.
Como había pensado, tenía que ser más cuidadosa la próxima vez—
“…Me alegra.”
En ese momento, el samurái con la katana negra, quien era su oponente, suspiró como si
estuviera aliviado por algo.
“¿Eh?”
¿Se alegra? ¿Por qué? ¿Por qué abrió distancia entre ellos? Ayase estaba tratando de
pensar seriamente el significado de esas palabras.
“Como esperaba, Ayatsuji-san es como me imaginé que era.”
Sus pensamientos se congelaron ante la sonrisa de Ikki que estaba llena de felicidad.
Parte 4
Había una mujer que mostró una sonrisa luego de escuchar las palabras de Ikki. Era su
profesora titular, y una de las comentaristas y supervisoras de este enfrentamiento. Era
Oreki Yuri.
Esta mañana estuvo escuchando las razones de Ikki para dañar propiedad de la escuela,
como su profesora titular.
“Sensei, en mi enfrentamiento de hoy, el cual Sensei va a supervisar, mi oponente sin
dudas va a hacer trampa.”
“¡¡¡BU――!!!”
Oreki escupió café y su nariz comenzó a sangrar ante la repentina revelación.
“¡¿Qu, eh?! ¡Detendré mi sangrado nasal, mientras tanto explícate!”
Allí, Oreki escuchó todo acerca del incidente entre Ayase e Ikki, el cual ocurrió anoche.
Que Ayase llamó a Ikki. Luego de encontrarse con él, como saltó de la azotea para
reducir la fuerza de Ikki. Sobre como él rompió el edificio escolar usando su habilidad
para salvarla.
“¿Ta-Tal cosa sucedió…?”
Si esta historia era verdad sería para una tarjeta roja. La expulsión sería un poco
improbable, pero este acto definitivamente la eliminaría de los enfrentamientos.
“¿Pe-Pero cómo sabes que hará trampa en el enfrentamiento?”
“…Cuando corté el alambrado ella no estaba haciendo nada, pero definitivamente
escuché el sonido de una espada larga en ese momento. Deduciendo de eso que, aunque
no conozco exactamente el mecanismo detrás de ello, pienso que la habilidad de
Ayatsuji-san es posicionar tajadas en varios lugares, las cuales pueden ser disparadas al
azar. Si ella tiene esa clase de habilidad entonces no sería un error asumir que
probablemente ha puesto trampas por todo el suelo de la sexta arena de entrenamiento
donde el enfrentamiento tendrá lugar hoy. Después de todo, intentó fingir un suicidio
para matar mi carta del triunfo, y seguro, usará los medios que sean necesarios para
derrotarme en el enfrentamiento.”
“Bueno, por supuesto, alguien que hizo tal cosa, no creo que vaya a jugar limpio en un
enfrentamiento esencial… Mu mu mu~ pero un intento de suicidio y obstrucción… eso
son, de hecho, grandes problemas, sabes.”
“Pero, sólo mi testimonio no contará como prueba, ¿cierto?”
“Sí. Sensei confía en Kurogane-kun, pero debido a mis propias circunstancias no seré
capaz de avanzar sólo con un testimonio. Pero tengo un panorama general. Sensei estará
en el puesto de observación. Si encuentro indicios de juego sucio detendré el
enfrentamiento de inmediato. Así que ahora puedes relajarte, Kurogane-kun.”
“No, por favor no suspenda el enfrentamiento por juego sucio.”
Sangre emanó de nuevo de la nariz de Oreki. Oreki, mientras se sentía anémica y
extremadamente mareada, bloqueó su nariz con un pañuelo y le preguntó a Ikki.
“¿Eh? ¿A, a qué te refieres? ¡No entiendo en absoluto lo que estás diciendo! Entonces,
¿por qué me contaste sobre esto ahora?”
“Si me pregunta la razón por la que destruí el edificio escolar, no tendría más opción
que contarle. Además, aun si Oreki-sensei no escuchara esto de mí, usted
probablemente notaría el juego sucio de Ayatsuji-san, y cuando lo hiciera, detendría el
enfrentamiento de inmediato. Pero… no quiero que detenga el enfrentamiento.”
“¡¿Por qué?! Si en verdad hay juego sucio, entonces Kurogane-kun ganara por
abandono de Ayatsuji-san. Entiendes lo importante que es ganar un solo enfrentamiento
en esta competencia de selección de representantes, ¿no?”
“Sí, lo entiendo. Si no me mantengo invicto, probablemente no sea seleccionado como
representante.”
“Sí, para ser directa, según tu desarrollo actual, si no consigues una victoria completa no
serás seleccionado como representante. ¿Entiendes eso, y aun así deseas que no
suspenda el enfrentamiento por juego sucio?”
“Sí, por favor no lo haga, Sensei.”
Oreki no podía comprenderlo, ya que Ikki debería estar ansiando la vitoria más que
nadie. Oreki conocía a Ikki desde el momento en que tomó el examen de ingreso, ya que
ella fue la responsable de su examen de ingreso. Nunca había visto a un estudiante con
una determinación y sentido del propósito tan fuertes como los de Ikki.
Oreki estaba muy triste porque alguien como él había perdido un año entero debido a la
irracionalidad del mundo de los adultos. Luego, el sistema escolar había cambiado y
finalmente había obtenido una oportunidad equivalente este año. Él debería querer ganar
incluso si tenía que usar métodos engañosos. A pesar de eso, ¿por qué estaba agachando
la cabeza por alguien que rompió el mayor tabú como caballero contra él?

“¿…No me dirás la razón?”
“Porque quiero creer.”
“¿…Quieres creer?”
“Sí… he estado pensando desde el momento en que me encontré con ella a la
medianoche. Como una amiga me dijo, si cortó mis lazos con ella aquí y ahora,
seguramente ganaré el enfrentamiento debido a su juego sucio. ¿Pero eso estaría bien?
Pensé una y otra vez pero no pude hallar una respuesta… pero claramente entendí una
cosa.”
“¿Qué?”
“Mis sentimientos de que no quiero cortar lazos con ella… Es por eso que pensé en que
voy a creer hasta el final que Ayatsuji-san ha sido arrinconada por algo y debido a eso
ha perdido la visión sobre sí misma.”
Ikki lo sabía. Cuando ella se acercaba a la espada de su padre por un ligero margen
festejaba como una niña pequeña. Ikki conocía esa sonrisa de Ayase Las palabras de
Ayase, diciendo cuánto le gustaban sus manos que se habían vuelto ásperas por blandir
una shinai. No podía creer que todo eso era una mentira.
“Es por eso que lo he decidido. Creeré en la Ayatsuji-san de siempre y no en la que vi
anoche.”
Cuando las personas están desesperadas se ciegan más de lo que piensan, al punto
donde pierden la visión sobre sí mismos. Ikki sabía eso porque él mismo lo había
experimentado. Y lo único que podía salvar a las personas así eran palabras de alguien
que ellos estimaban.
Es por eso que, si Ayase era como él quien, en aquel momento, no fue capaz de
escuchar los llantos de su propio corazón porque estaba muy desesperado, entonces—
“Quiero ayudarla. Es por eso que, Sensei, por favor permítame esta última oportunidad
para confirmar sus verdaderas intenciones.”
…Cielos, no existe ningún caballero que sería capaz de rehusarse después de escuchar
algo como eso.
Siempre sé justo. Sé honesto incluso contra tu enemigo. Un yo ideal con el que sueñan
todos los que anhelan ser caballeros.
Oreki era igual, es por eso que aceptó el pedido de Ikki. Por supuesto que detectó el
juego sucio de Ayase a primera vista pero no suspendió el enfrentamiento, porque había
decidido dejarle el enfrentamiento y el corazón de la chica solitaria, a él.
Ella no interferiría. Oreki cuidaba silenciosamente a Ikki.
Ayuda, a tu preciosa amiga—
Para ser franco, todo estuvo en la palma de la mano de Ikki desde el principio. Ya sabía
que había trampas plantadas por todo el ring. Ya había comprendido el hecho de que
ella no quería prolongar esta batalla. Esa era la razón por la que Ikki se precipitó contra
las tajadas por voluntad propia para ponerla a ella a la ofensiva anhelando una batalla
decisiva.
Todo eso… fue para hablar con Ayase a través de los choques de sus espadas.
Debería haber hecho esto desde el principio.
Ikki sonreía amargamente de su estupidez.
Ah sí, así es, es imposible que un hombre como él, que no pudo reconocer los
sentimientos de la que más cerca estaba de él, su amante, durante todo un mes, pudiera
entender a Ayase sólo con palabras. Al final, él sólo tiene la espada. Sólo podía entender
los verdaderos sentimientos de las demás personas por medio de la espada.
Pero ahora, con certeza, Ikki vio los verdaderos sentimientos de Ayase.
“Me alegra… Como esperaba, Ayatsuji-san es como me imaginé que era.”
“¿…A qué te refieres?”
“Quiero decir, que Ayatsuji-san no es alguien que actuaría como si nada hubiera pasado
después de hacer algo malo.”
“…Me estaba preguntando qué dirías… ajajaja. Después de que te molieron a palos, sí
que tienes agallas para decir una tontería así. ¿No es demasiado? Sin importar qué, ¿no
te estás comportando demasiado como un buen tipo?”
Ayase miraba los ojos de Ikki, hablando y menospreciándolo de la misma manera que lo
hizo anoche en la azotea. Pero—
“No es una tontería.”
Ikki no volverá a dejarse engañar por esa falsa expresión, porque las espadas no
mienten.
“Tu juego de espada, de pies, ritmo, respiración, cada uno está arruinado. Ni hablar de
lo que te enseñé, ni siquiera eres capaz de realizar lo que ya sabes de antes. Incluso la
ejecución de una réplica, lo cual es tu especialidad, es inestable. Por eso fue bloqueado
con tanta facilidad. No puedes engañar a tu alma sin importar cuánto hacerte ver mala
en tu cabeza. El manejo de la espada se realiza con el corazón, la técnica, y el cuerpo.
No habrá ningún poder real en una espada si tu corazón duda… Ayatsuji-san, eres una
persona orgullosa, más de lo que tú misma piensas.”
“¡P-Para nada es así!”
Luego de la deducción de Ikki, Ayase repentinamente alzó el volumen de su voz.
“¡No estoy dudando! ¡Lo he experimentado hace dos años! No importar con cuánto
orgullo pelees. ¡Si pierdes todo, se habrá terminado! ¡Palabras bonitas que no traen
resultados no tienen sentido! ¡Porque no puedes proteger si no ganas! ¡Es por eso que
usaré los medios que sean necesarios para ganar! ¡Sin importar qué métodos tenga que
usar, ganaré, y recuperaré todo!”
Más que refutar a Ikki, esas eran palabras pensadas para persuadirse a sí misma. Ikki
entendía eso. Al desesperarse tanto, estaba tapando sus oídos al gritar de su corazón.
Igual que su pasado yo.
“…Entonces, me queda una sola cosa por hacer.”
Eso era, permitirle escuchar el grito de su propio corazón. Eso era lo único que hacer
ahora. Por eso Ikki señaló a Ayase con la punta de Intetsu.
“Con lo más débil de mí, te haré recuperar tu orgullo.”
Declaró él.
“¡Ooh! ¡El contendiente Kurogane agachó su torso! ¡Igual que al principio, es una pose
de ataque! ¡Aun luego de recibir esas misteriosas tajadas no hay indicios de nervios en
su rostro! ¡El Peor planea atacar! ¡¿Podrá ser que ya vio a través de las tajadas
misteriosas?!”
Ayase inmediatamente reaccionó a esa acción. Retrocedió para aumentar la distancia.
Su reacción tenía compostura, pero su mente estaba enormemente perturbada.
¡¿Estoy equivocada?! ¡¿Los gritos de mi corazón?!
¿Qué clase de parloteo es ese? No hay manera que tal cosa sea posible.
¡Sin importar lo que tenga que hacer, sólo tengo que recuperar el dojo para aliviar a
mi Padre!
Ella no estaba dudando, ni trataba de engañarse a sí misma. Ikki sólo estaba intentando
confundirla. Ayase se persuadió a sí misma fuertemente con esas palabras y trató de
evitar pensar profundamente.
¡—Si dices todo eso, entonces muy bien, podré fin a este enfrentamiento con el mismo
error del que hablaste!
La distancia que había creado al retroceder era de treinta metros. Y en medio se
encontraban las minas terrestres, las tajadas. Se había memorizado completamente la
velocidad de arremetida de Ikki en el principio. ¡La próxima vez será capaz de activar
Marca del Viento con una precisión más letal!
“Aquí voy, Ayatsuji-san.”
¡En ese instante, Ikki elevó su torso y corrió hacia delante!
¡Aquí!
Luego de esa acción, Ayase abrió las heridas de Marca del Viento que estaba en frente
de Ikki. La grieta en la atmósfera que de repente se abrió era la guillotina de vacío que
corta todo lo que toca. Si lo toca no saldrá ileso. Pero—
“¡¿Qué—?!”
El cuerpo de Kurogane Ikki se impulsaba hacia delante como una bala, incomparable a
la velocidad que mostró al principio, y dejó atrás a la hoja de Ayase antes de que el
vacío se abriera. ¡—Esa super-velocidad era la misma que la de Ittou Shura!
“¡Qué velocidad! ¡El contendiente Kurogane finalmente usa su carta del triunfo Ittou
Shura!”
¡¿Po, por qué?! ¡Esa carta del triunfo debería haber sido sellada…!
La voz de Oreki llegó a una desconcertada Ayase.
“Bueno, ese no es Ittou Shura—”
“¿Eh? ¿En verdad, Oreki-sensei?”
“Está haciendo lo mismo que todos, sólo está acelerando la emisión de maná.”
¡Emisión de maná!
Ayase se dio cuenta de su error ante esas palabras.
La emisión de maná era la liberación de maná para acelerarse y mejorarse a uno mismo.
Era una técnica de mejoramiento que muchos otros Blazers usaban inconscientemente.
Por supuesto, Ayase también la usaba.
“Kurogane-kun no tiene mucho maná a diferencia de otros estudiantes, por lo que si lo
usa así se quedará sin maná después de usarlo una o dos veces. Es por eso que él no lo
usa normalmente. Pero, ‘no lo usa’ es distinto de ‘no es capaz de usarlo’.
Probablemente, por alguna razón, esta vez no puede usar Ittou Shura. Por eso pienso
que está usando esto en reemplazo.”
Como Oreki había dicho, ‘no lo usa’ es distinto de ‘no es capaz de usarlo’.
Normalmente Ikki ‘no lo usa’ porque no tiene mucho maná. Pero ahora, ya que la
cantidad de maná requerido para usar Ittou Shura no se recobrará a tiempo, no tiene
razón para no usar la emisión de maná para mejorarse. Por eso lo usó. ¡Al liberar todo
su maná existente, aunque una sola vez, era capaz de producir velocidad que no era
inferior a Ittou Shura!
¡Me preocupé demasiado por Ittou Shura!
Qué error fatal. Ikki ya se había ubicado a un rango donde su espada podía cortarla
usando un solo paso de super-velocidad.
Marca del Viento no lo logrará a tiempo.
Fue superada mentalmente por completo.
¡Sin embargo, este no es el fin!
Él había irrumpido en su rango. Ella no podría evadir un choque de espadas. ¡Pero sólo
por esta vez, tenía que resistir este choque con todo lo que tenía y abrir distancia entre
ellos una vez más! Entonces, el maná de Ikki se habrá acabado. No será capaz de
realizar un arranque como una bala.
¡Mi oportunidad de ganar existe allí! ¡Tengo que superar este choque a como dé lugar!
Ayase balanceó Hizume mientras gritaba intensamente, y desató una tajada sobre Ikki
quien estaba frente a sus ojos—
Esa hoja tajeó aire vacío.
“―Eh…”
Ikki estaba, con seguridad, frente a sus ojos—
La tajada de Ayase, la cual fue desatada con toda su fuerza, apenas había raspado la
punta de la nariz de Ikki, mientras él corría hacia ella. No lo alcanzó. ¿Acaso había
calculado mal la distancia entre ellos? No. Ciertamente, Ikki estaba dentro del rango de
su espada. Pero, ese Ikki desapareció como un espejismo, y otro Ikki detrás de él estaba
corriendo hacia ella.
Ayase estaba perpleja. Ya no podía entender qué estaba pasando. Pero esa confusión no
era infundada. Esta era una de las técnicas originales que Kurogane Ikki poseía, una
técnica que rivalizaba con la séptima espada secreta, Raikou. Con un radical juego de
piernas, él crea una post-imagen frente a sí mismo mientras corre para confundir la
distancia entre él y su oponente.
“Cuarta espada secreta — Espejismo.”
En ese momento, la hoja de Intetsu balanceada con toda su fuerza, tajeó el aire y a
Ayase.
“¡Se acabóóóóó! ¡El ataque del contendiente Kurogane fue un golpe justo!”
Tras la voz, la cual se desbancó por la acumulación de escenas, la audiencia, también
estalló en ruidosos vitoreos.
“¡La contendiente Ayase ha caído al suelo! ¡Sin embargo no está sangrando…! ¿Qué
está pasando…?”
“*Tos, tos*… Sí, eso se debe a que él cambió su dispositivo a la Forma Ilusoria un
momento antes de tajearla.”
“Entonces, ¿eso significa que quedó exhausta y no recibió necesariamente un golpe
letal?”
“Sí, eso es correcto.”
“¿Pero por qué él hizo tal cosa? ¿Quiere decir que no quiere lastimar a las mujeres?”
“Eso no es verdad. Yo fui tajeada por él en el pasado. Probablemente, desde el principio
tenía la intención de dejarla agotada… porque esta vez, ganar no es el único objetivo de
Kurogane-kun.”
Oreki susurró para sí misma, y bajó la vista hacia el ring.
La caída Ayase estaba tratando de levantarse poniendo fuerza en sus extremidades.
Ayase, mientras temblaba, levantó la cabeza y miró a Ikki quien estaba de pie frente a
ella.
“¿…Qué estás… tratando de hacer…?”
“¿Sobre qué?”
“¡No te hagas el tonto… ¿por qué no me cortas…?!”
“No tengo que hacerlo. Ayatsuji-san ya no puede pelear.”
¡Se está burlando de mí…!
Fue menospreciada. Pensando en esa acción como un insulto, Ayase flexionó sus
extremidades. Uno no recibe ningún daño físico si se es cortado por un Dispositivo en
Forma Ilusoria. Sólo se agota la resistencia. Ayase tenía confianza en su resistencia, al
punto donde fácilmente podía mantener el ritmo de Ikki y Stella en sus corridas
matutinas. Una fatiga de este nivel no significaba nada para ella.
“¿…Huh?”
Así es como debería haber sido… pero no podía sentir nada de poder en su cuerpo.
“¿…Por qué…?”
“Tenía que levantarse, tenía que ganar esta pelea, o de lo contrario todo habrá acabado.
No será capaz de salvar a su padre… ¿Por qué, por qué?”
Mi corazón… ¿estaba tan frío?
Su corazón no se estaba despertando. No podía sentir su espíritu de lucha levantarse una
vez más armándose de sus últimas fuerzas.
Ayase se dio cuenta al sentir ese hecho. Que su alma estaba rechazando una lucha que
no tenía orgullo alguno.
Ya veo… Este es el grito de mi corazón…
Cuando las personas estaban arrinconadas, sólo eran capaces de volver a levantarse
porque tenían orgullo dentro de sus corazones. Porque todavía podían hacerlo. Porque
deberían hacerlo. Sin rendirse. Se armaban de valor de esa manera.
Ayase, también había estado haciéndolo todo el tiempo. Sin importar cuán difícil fuera
el entrenamiento, sin importar cuánto se ampollaran sus manos, fue capaz de resistirlo
todo porque estaba orgullosa de sí misma, por blandir la espada de Ayatsuji.
Pero… para la Ayase que rechazó ese mismo orgullo…
“…Es justo como Kurogane-kun dijo.”
Ya no tenía el poder para levantarse.
“…Es mi derrota.”
“¡Wow, una señal de rendición de parte de la contendiente Ayatsuji! ¡Con esto el
enfrentamiento acaba~~! ¡Como se esperaba, fue El Peor, el contendiente Kurogane,
quien ganó! ¡Y así, el contendiente Kurogane tiene once victorias consecutivas! ¡Once
victorias consecutivas que logró derrotando a personas famosas como el Cazador y la
Corredora de Preparatoria! ¡Ahora podemos decir con confianza que será un
representante en el Festival de Arte con la Espada de Siete Estrellas!”
Echando un vistazo a la emoción y al aliento de la audiencia, Ayase soltó una risa seca.
“Qué lamentable… ni hablar de abandonar, ni siquiera pude mantenerme…”
Las palabras que salieron de su boca eran como una burla de su yo poco entusiasta.
Pero, esa burla—
“No eres lamentable.”
Ikki rechazó eso rotundamente.
“¿Eh…?”
“Te desviaste, te equivocaste, y al final perdiste la visión de ti misma, pero aún no la
habías desechado, y esa es la fuerza de Ayatsuji-san.”
E Ikki preguntó mientras le extendía su a la caída Ayase.
“Ayatsuji-san, por favor dímelo… ¿qué fue lo que te quitó el Devorador de Espadas?
¿Qué fue lo que te llevó tan lejos?”
“Qué planeas hacer después de escuchar algo como eso…”
“Lo recuperaré.”
No había ni un poco de titubeo o falsedad en esas palabras. Si Ayase confiaba en él, Ikki
lucharía por ella sin dudarlo. Ella entendía eso, y precisamente porque entendía eso,
dijo—
“…No puedo decírtelo, porque después de todo no tiene nada que ver con Kurogane-
kun.”
No podía permitir que luchara contra tal monstruo. No podía permitir que un hombre
tan gentil saliera lastimado por alguien poco entusiasta como ella misma.
Es suficiente, Padre. No puedo permitir que también le pase algo a él.
Es porque Ayase estaba ocultando todo. Pero—
“Entonces, investigaré sobre el tema.”
“¿Eh?”
“Averiguaré todo siguiéndote e investigándote.”
“Qu, qué estás diciendo…”
“Averiguaré sobre todo, y recuperaré todo para ti. Ayatsuji-san me acechó antes, así que
con esto estaremos a mano. Por eso, no tengo motivo para escuchar tus quejas, ¿o sí?”
Incomprensible. ¿Que “con esto estaremos a mano”…? Esto no iba a balancear la
deuda, sólo la iba a incrementar.
“¿…Por qué…?”
Ayase no podía detener el temblor de su voz, ni tampoco detener las miserables
lágrimas.
“A pesar de que traicioné a Kurogane-kun… A pesar de que hice cosas tan horribles…
¿Por qué… intentas ayudarme?”
Ayase preguntó con una voz temblorosa. La respuesta de Ikki estuvo llena de claridad.
“No necesito una razón para limpiar las lágrimas de mi amiga.”
“¡…!”
Por un momento la figura de Ikki se solapó con la de Kaito en los ojos de Ayase. La
figura de su padre que escaló el escenario de batalla por el bien de sus aprendices. Ikki
era igual a él. Aunque lo escupieran o lo abuchearan, él no desenvainaba su espada por
cosas triviales como esas. Pero, si sus preciosos camaradas eran lastimados, no dudaba
en lo más mínimo en blandir su espada.
Ah… Sí, así es como es…
¿Desde cuándo perdió la vista sobre eso? Esto, aquí mismo, era la figura que ella había
estado siguiendo tanto en aquel dojo. Ayase miró sus propias manos. Eran manos
ampolladas que no podía considerarse como lindas ni siquiera como adulación. Como
las de su padre e Ikki, eran las manos de un espadachín.
Así es, sólo quería ser una espadachina genial como mi Padre. Es por eso que blandí la
espada.
Se enfrentó a la violenta fuerza de Kuraudo una sola vez, y perdió la visión sobre sí
misma por la impaciencia de intentar recuperar el dojo. Dónde había quedado su
orgullo, Ayase finalmente había recordado eso y apretó sus manos con fuerza.
En ese momento, el corazón de Ayase por fin se decidió.
“…Kurogane-kun… por favor, ayúdame… ¡!”
Lo que debía hacer ahora no era ir en contra de las enseñanzas de su padre, y traicionar
su propio orgullo y disfrutar sintiendo lástima de sí misma como una damisela en
apuros. Sino pedirle ayuda a este chico amable pero fuerte, y creer en su victoria.
Por eso Ayase tomó la mano extendida de Ikki.
“Sólo quería escuchar esas palabras.”
Luego de esas palabras, Ikki sonrió como si estuviera muy feliz con fuerza sujetó la
mano de Ayase.

Capítulo 4 – Batalla Decisiva “Caballero Fracasado” VS
“Devorador de Espadas”
Parte 1
Era la medianoche del día en que Ikki luchó con Ayase. Una silueta podía ver en el
claro en el bosque donde Ikki usualmente entrenaba. La silueta blandía un katana
tenuemente brillante bajo la luz de la luna.
Era una noche sin viento, pero el sonido de la hoja balanceándose en el aire podía oírse.
Era una bella forma de entrenamiento, como danzando.
Pero ese movimiento de pronto se detuvo.
“¿Stella?”
La silueta… Kurogane Ikki giró hacia la entrada del lugar mientras se limpiaba el sudor
y preguntó. Sentía una presencia allí; como se esperaba, una chica con lustroso cabello
color fuego yacía allí. Era Stella Vermillion.
Ella frunció un poco el ceño, pero preguntó con franqueza.
“¿Todavía sigues? Si no tienes cuidado va a afectar la batalla de mañana.”
La batalla que Stella mencionó era un duelo con Kuraudo. Luego del enfrentamiento de
Ikki con Ayase el día de ayer, Ikki y Stella escucharon todo de ella. Desde el principio
hasta el final, y qué sucedió hace dos años.
Como Ayatsuji Kaito, el Último Samurái había sido derrotado.
Y después de escuchar todo, Ikki firmemente le prometió a Ayase que le propondría un
duelo a Kuraudo mañana apostando el dojo. Mañana… una batalla aún más difícil que
la de hoy lo podría estar esperando. Entonces la decisión más sabia ahora sería
descansar. Ikki también entendía eso, pero no podía calmarse.
“¿…Fue impactante?”
“Bueno, sí… Para mí, Kaito-san podría ser algo así como un ídolo.”
Para Ikki quien fue abandonado por los adultos de la casa Kurogane, personas como
Kaito eran lo mismo que un maestro de manejo de la espada para él. Mirando sus
enfrentamientos, él capturó, analizó, y practicó sus técnicas una y otra vez. Era algo que
se convirtió en las bases del Ikki actual. Por lo que escuchar los eventos pasados de
parte de Ayase fue un shock para él. Afectado por una enfermedad, en un
enfrentamiento sin magia… en otras palabras, en un enfrentamiento no entre caballeros
sino entre espadachines, él fue derrotado por completo.
“Como se esperaba, Kurashiki-kun no es pan comido.”
“¿Estás nervioso?”
“…Sí, porque es un duro oponente.”
Kurashiki Kuraudo, el as de la Academia Donrou. De tercer año. Estuvo entre los
mejores ocho del festival anterior. Información sobre una figura como él fácilmente
podría hallarse si se buscaba. Su Dispositivo era Orochimaru (1), una cuchilla de sierra
blanca con la habilidad de expandir su longitud. Eliminaba el sentido de la distancia.
Podía arremeter contra el oponente a la velocidad de una bala incluso desde una larga
distancia, y si eso era esquivado podía arrasar con todo el ring. Si su oponente se
acercaba a una distancia cuerpo a cuerpo, él podía reducir a Orochimaru hasta una
espada corta y superar a su oponente con una barrera rotatoria.
Cuchilla de Serpiente de Hueso, el Arte Noble de Kuraudo que tenía un alcance
absoluto sin importar la distancia no tenía puntos ciegos. No era un movimiento
ostentoso. Pero ese simple movimiento tenía una fastidiosa cantidad de poder ofensivo.
Era complejo lidiar con el constante cambio en la distancia con el oponente para un
espadachín como Ikki, quien se especializaba en peleas con espada.
Por eso él era llamado ‘Asesino de Espadas’, y como el apodo establecía, su habilidad
era el enemigo natural para los espadachines. Y él derroto a Kaito. Por lo que Ikki tenía
la sensación de que Kuraudo tenía algo más bajo la manga.
“Pero eso es algo que entiendo.”
Desde que percibió ese aura bárbara con esa expresión salvaje suya en el restaurante.
Pero esa no era la razón por la que Ikki no podía calmarse.
“…Stella. Después de que escuchaste la historia de Ayatsuji-san, ¿qué pensaste?”
“Se entrometió con un perro fastidioso, y la compadezco.”
“¿Eso es todo? Yo…”
“No tienes que decirlo.”
Stella lo interrumpió y murmuró.
“Probablemente, estamos pensando lo mismo. Es por eso que lo dijiste, ¿no?”
“¿En verdad…? Sí, así es. Sabía que Stella lo comprendería.”
El rostro de Ikki se iluminó con felicidad. Estaba feliz de que su amante estaba
pensando lo mismo que él.
“Pero cual sea la verdad, no debería preocupar a Ikki, ¿cierto? Lo que tienes que hacer
no ha cambiado.”
“Sí, así es.”
Asintiendo, Ikki una vez más balanceó su espada en la oscuridad.
…La condición corporal está bien. Tampoco hay problemas de vitalidad. Todo lo que
queda es esperar. Después de mañana, todo quedará aclarado.
—La verdad de la que Ayase aún no se había dado cuenta, sobre los eventos que
sucedieron hace dos años.
Al atardecer el día siguiente, Ikki y Stella se dirigieron al lugar del ex-dojo Ayatsuji
guiados por Ayase.
“Este camino, me trae recuerdos.”
Ikki murmuró mientras miraba las familiares casa alineadas.
“Ahora que lo pienso, ¿Kurogane-kun no vino una vez a desafiar nuestro dojo?”
“Sí. Pero me fui luego de que me dijera que ya no hacían más esas cosas.”
“Eso fue en tus días de segundaria, ¿cierto? Fuiste a muchos lugares y visitaste un
montón de dojos.”
“Puede que haya sido un lado travieso de mí. Cuando podía arreglar los tiempos, iba por
el país y proponiendo desafío.”
“Eso es mucha fuerza de voluntad. Pero Kurogane-kun, ¿no fue peligroso? Un
estudiante de secundaria yendo por allí desafiando dojos, ¿nunca te dieron una paliza
por esa actitud infantil?”
“Eso también pasaba. Algunas veces fui apaleado desde todas las dirección por los
discípulos hasta quedar medio muerto. Pero no podía evitarse ya que hacía algo
irrespetuoso como desafiar su dojo. El retador no puede quejarse sin importar lo que el
retado le haga, esa es una regla de hierro.”
Así es. Sabía que era peligroso, y el número de veces que casi lo mataron no se podía
contar con los dedos de las manos. Pero en ese momento, sólo quería volverse fuerte sin
importar qué. Ya que los adultos a su alrededor no lo ayudaban en absoluto, él quería
experimentarlo todo, absorber todo, y lograr toda la fuerza que pueda.
Pero aun así, no hice nada como atacar a los pupilos y desafiar dojos por la fuerza
cuando me rechazaban.
Mientras recordaba, los tres dejaron la autopista y entraron a un lugar vacío mezclado
con bosques. Frente a ellos estaba una solitaria casa rodeada de grandes paredes.
“Este… fue una vez mi hogar.”
Pero ahora, era apropiado llamarla mansión samurái abandonada. Las baldosas estaban
fuera de lugar, la madera de la entrada se deterioró y colapsó. El área estaba
contaminada con colillas de cigarrillos, cajas de frituras, bolsas de plástico, etc. Las
blancas paredes ahora tenían grafitis coloridos e insípidos.
“Qué garabatos tan vulgares. He escuchado que hay gente con habilidades grandiosas
para los grafitis pero esto, es totalmente un no.”
“…No creo que sea eso lo que deba sorprenderte… Qué desastre.”
Ayase quien los guió aquí tenía una expresión de dolor, como si estuviera erradicando la
decepción que estaba sintiendo. Su precioso lugar estaba dañado a tal extremo, por
supuesto que lo estaría.
Tengo que recuperarlo.
Ikki se decidió una vez más, y sacó una espada de madera de su bolsa.
“Kurogane-kun… quisiera preguntar, ¿cómo vas a recuperar el dojo?”
“Por supuesto, entraré directamente y desafiaré al maestro del dojo. No hay otra manera,
¿cierto?”
Luego de escuchar lo que pasó hace dos años, Ikki pensó que la manera de hacer las
cosas de Kuraudo era sorprendentemente modesta. Por supuesto, atacar a los estudiantes
para tener el derecho a desafiar el dojo no era exactamente modesto, pero al final, todo
fue decidido bajo un duelo supervisado con el que ambas partes estuvieron de acuerdo.
En otras palabras, el bien y el mal, la verdad y la mentira, todo se encomendó en ese
duelo. Y que un tercero meta su nariz en los resultados sería muy grosero. Es un insulto
hacia Kaito.
“Eso es muy típico de Ikki.”
“Entiendo… Pero Kurogane-kun, por favor ten cuidado. Ese hombre… el Devorador de
Espadas, es muy fuerte. Ciertamente en aquel momento mi padre estaba enfermo, pero
aun así era tan fuerte que los otros pupilos y yo ni siquiera pudimos tocarlo. Y él
perdió…”
“Lo sé. Es el as de Donrou. No es alguien con quien puedo ir a la ligera.”
Ikki respiró profundo una vez.
“Entonces, vamos.”
Decidiéndose, se dirigió hacia la entrada del ex-dojo Ayatsuji.
Ante la ahora deteriorada y casi colapsada entrada del dojo, unas cinco personas,
probablemente estudiantes de preparatoria con atuendos bastante vulgares, estaban
arrodillados y charlando de manera vulgar. Entre ellos, estaba el cabeza rapada que
vieron en el restaurante. Sin dudas, eran los lacayos de Kuraudo.
“Discúlpenme, ¿pero podrían darme un momento de su tiempo?”
“¿Huh?”
Me pregunto por qué estas clases de personas comienzan todo con una amenaza.
“¡…A-Ah! ¡¿No eres ese cobarde del restaurante—?!”
Parece que el cabeza rapada recordada a Ikki. De inmediato lo reconoció.
“¿Eh? ¿Te refieres al tipo del que hablaste hace poco?”
“¡Sí, sí! ¡Ese cobarde que ni siquiera pudo decir algo después de que Kuraudo lo
golpeó, sólo pudo temblar!”
“¡JAJAJA! Parece débil. ¡Lleva puesto el uniforme de Hagun, ¿pero en verdad es un
Blazer?!”
“¿Nn? ¿No es Ayase-chan la que está atrás…? ¡Whoa! ¡¿Quién es esa chica de cabeza
roja totalmente sexy?!”
Uno de los inútiles notó la presencia de Stella y con una sonrisa retorcida, se aproximó a
Stella.
Por el otro lado, Stella lo miró como si estuviera viendo un insecto invertebrado.
Chispas rojas comenzaron a aparecer en el aire.
Ah, eso es malo.
Antes de que el cadáver quemado número pueda producirse, Ikki sujetó el hombre del
tipo que se estaba acercando. Lo estaba haciendo de buena voluntad, pero la atmósfera a
su alrededor de pronto cambio abruptamente.
“¡Oye! ¿Qué demonios pasa con esa mano, amigo?”
“Trataba de salvarte de morir aquí, pero bueno, escúchame. He venido a desafiar a
Kurashiki-kun a un duelo. Por favor, guíame a donde se encuentra él.”
Ante eso, los ojos de todos ellos giraron por un momento,
“““¡¡¡JAJAJAJAJAJAJAJAJJA!!!”””
Y empezaron a estallar en risas.
“¡Oye, oye, oye, ¿es en serio?! ¡¿Un duelo?! ¿Una gallina como tú? ¡Eso no tiene
precio!”
“En primer lugar, ¿sabes si quiera qué es un duelo?”
“¡Jijiji! Maldición, esto es demasiado~”
Kukukukuh… Oye, hermano. Es una lástima pero Kuraudo no tiene el hobby de batirse
en duelo con cobardes don nadie como tú. ¿Por qué no peleas con nosotros en cambio?
Si nos derrotas te llevaremos con él— ¿buen trato, cierto?”
“¡Jajaj, pelea, pelea! Esto va a estar bueno.”
Diciendo eso, uno de ellos materializó un Dispositivo que lucía como un cuchillo
militar y tocó la mejilla de Ikki con la parte plana mientras se reía.
Ante esa provocación, Ikki…
Ah, así que estos tipos son estudiantes de Donrou, huh…
—Y así, ya que las circunstancias lo favorecían, de repente sujetó la muñeca del rufián.
“Por mí, está bien.”
*Crujido*
Mostró una sonrisa que casi podía considerarse cruel.
“Entonces, como ese tonto de cabello castaño fue demasiado molesto, le arranqué los
pantalones y lo hice rodar por la calle principal.”
“¡Gyajaja, en serio!”
“Imposible~ ¡Kyajaja!”
En el salón del ex-dojo Ayatsuji, algunos chicos estaban sentados sobre el suelo
mientras charlaban. El tema de conversación era el mismo de siempre. Quién peleó con
quién, quién engañó a quién, quién le hizo qué a quién, y así. Kuraudo no estaba muy
interesado en todo eso, así que se sentó sólo en el sofá, lejos de sus amigos mientras
fumaba tabaco.
…Estos tipos sí que no se cansan de hablar de lo mismo todos los días.
Eran colegas que estaban de acuerdo con su visión, pero esto era lo único que no
entendía de ellos.
Será mejor que participe en los enfrentamientos de selección que comenzaron en
Donrou y Hagun.
Porque así podrá experimentar momentos más estimulantes. Mientras suspiraba soltó
algo de humo, y lo miró mientras se dirigía al agujero en el techo. El cielo nocturno se
estaba asomando. Ahora que lo pensaba, ha pasado dos años desde que robó este dojo.
Después de todo este tiempo, quizás debería venderlo.
Conforme pensaba mientras liberara humo de tabaco—
“Oye, Kuraudo.”
“¿Qué? ¿Te duele el estómago o algo?”
“¿…Recuerdas a esos chicos que molestaste en el restaurante? Ya sabes, esos dos que
estaban con Ayase-chan.”
“Aah, ¿qué pasa con ellos?”
“Pensé que había visto sus rostro antes pero ayer, de repente me acordé.”
Uno de los tipos le mostró su datapad a Kuraudo. Había un artículo titulado 『¡Batalla
de Práctica! ¡La Caballero Rank-A, ‘Princesa Carmesí’, Derrotada por el Caballero de
Rank-F, ‘El Peor’!』 y mostraba algunos enlaces a videos de referencia en la pantalla.
Los videos de referencia eran por supuesto, los de la batalla de práctica de Stella e Ikki.
“¡Hoy escuché de parte de un amigo en Hagun que este tipo incluso derrotó a esa
‘Corredora de Preparatoria’! ¡Y un grupo le dio un apodo exagerado, ‘Rey Espada Sin
Corona’! Quizás… quizás nos metimos con alguien bastante problemático…”
Estaba sudando con el rostro azul luego de leer la verdadera identidad de la persona con
la que se metieron. Pero en cuanto a Kuraudo—
“…Jaja.”
Luego de ver ese video, tenía una amplia sonrisa que mostraba sus treinta y dos dientes.
“Ya veo. Pensé que él estaba al nivel de Ayase, pero no pensé que sería tan fuerte.”
Kuraudo sintió que su temperatura interna se elevaba rápidamente. Bueno, no podía
evitarse si su energía acumulada quería explotar.
Interesante.
Quería posponerlo hasta el festival, pero, ahora era mejor simplemente ir a Hagun hoy.
¿O debería usar a Ayase para atraerlo? Mientras estaba preparando ese malvado plan—
“¿…Ah?”
Kuraudo escuchó pasos que se encontraban cerca del salón del dojo mientras pisaban la
tierra. Era un sonido bastante limpio; por limpio, refiriéndose a que la postura al
caminar era correcta. Entre sus compañeros aquí, no había ninguno que pudiera hacer
eso.
“Jaja. Oye, oye, ahora se puso interesante.”
“¿Eh? Kuraudo, qué estás…”
Por un momento, los pasos se detuvieron en frente de la puerta. Luego se abrió con
mucha fuerza. Los invitados que llegaron eran justo quienes Kuraudo esperaba.
Kurogane Ikki, Stella Vermillion, y Ayatsuji Ayase, los tres del restaurante.
“Permiso.”
“¡Uwah! Qué desastre. Me sorprende que puedan vivir en este basurero.”
“¡Q-Quién demonios son!”
“¡Espera, del restaurante…!”
Sus compañeros se pusieron nerviosos ante los inesperados invitados pero Kuraudo se
quedó sentado en el sofá como siempre y miró fijo a Ikki, quien tenía una espada de
madera en una mano y una bolsa de plástico en la otra.
“…Qué coincidencia. Justamente estaba pensando en ir a tu lugar.”
“¿En verdad? Gracias a Dios nos encontramos.”
Ikki estaba completamente relajado a pesar de estar en territorio enemigo. Tiene agallas.
“Entonces, ¿para qué viniste, cobarde?”
“No creo que seas lo tan estúpido como para no saber lo que quiero después de ver todo
esto pero… estoy aquí como sustituto. En lugar de Ayatsuji-san, voy a recuperar el
dojo.”
“¡Jaja! ¡Me estaba preguntando qué dirías, pero qué lamentable~! No sé con qué te lavó
el cerebro esa mujer, pero este dojo es algo que obtuve en un duelo justo y limpio. Si
eres un espadachín, entonces sabes lo que significa eso, ¿cierto?”
“Por supuesto. —Por eso, no te diré que sólo lo devuelvas.”
Diciendo eso, se aproximó al sofá.
“Kurashiki-kun, te desafío a un duelo.”
Dirigió la espada de madera justo en frente de la nariz de Kuraudo.
“Un desafío por el dojo, ¿huh?”
“El mismo método que Kurashiki-kun. No estarás pensando en escapar, ¿o sí?”
¿Oh? Encima va a provocarme también, ¿huh?”
Era casi una persona diferente de cuando se encontraron la primera vez. Pero no importa
por qué tuvo un cambio de opinión… ya que se puso interesante.
Kuraudo sujetó la punta de la espada en frente de su nariz.
“Jaja. De acuerdo. Aceptaré.”
Con su agarre, destrozó la espada de madera.
“Sin embargo, será de la misma manera que lo hice yo. Vas a tener que pelear con todos
estos treinta idiotas solo antes de que luchar conmigo. Empieza así.”
“No me molesta. Las chicas están aquí sólo para ver. Al desafiar un dojo, tengo que
seguir las reglas del maestro del dojo. Porque esa es la manera apropiada de hacerlo.”
“Parece que conoces el protocolo de un retador de dojo, huh. Bien, espera un poco.
Llamaré a todos los chicos.”
Kuraudo accedió a la opción del teléfono celular de su datapad para llamar a todos los
chicos que estaban afuera pero—
“No, eso no es necesario.”
“¿Huh?”
“Pensé que dirías eso, así que ya terminé todo eso antes de venir aquí.”
Diciendo eso, vació la bolsa de plástico que traía. Datapads de estudiantes de la
Academia Donrou comenzaron a caer al suelo mientras hacían ruido. Y entre ellos, uno
comenzó a sonar. Ese era, de hecho, al que Kuraudo acababa de llamar.
“Todos los que quedan son las siete personas aquí.”
Mostrando sus trofeos, le mostró una audaz sonrisa a Kuraudo como burlándose de él.
“¡E-Este bastardo! ¡Probando su suerte!”
“¡Mátenlo—!”
Luego de saber que sus compañeros habían sido acabados, los siete rufianes allí
comenzaron a materializar sus Dispositivos uno tras otro.
Pero Kuraudo los detuvo y—
“Ustedes, atrás.”
“¿Kuraudo?”
“¡N-No hay necesidad de asustarse! ¡Ataquémoslo en grupo y pateémosle el trasero!”
“Cálmense. —Están estorbando.”
“¡Hii—!”
Sus compañeros tragaron saliva y palidecieron. Fueron presionados por el rabioso
peligro que residía en los ojos de Kuraudo.
Ya veo, aunque estos chicos ataquen todos al mismo tiempo, no será ni siquiera un
juego para él.
Así que eso sólo será una pérdida de tiempo.
“Un cambio en las reglas. El duelo será entré tú y yo, una pelea con armas reales. El que
muera pierde.”
Declarando eso, Kuraudo sacó su Dispositivo, la nodachi blanca, Orochimaru.
En general, estaba prohibido que los estudiantes caballeros usaran sus habilidades
afuera de la escuela. Pero había unas pocas excepciones. Una, cuando estaban
involucrados en alguna clase de incidente. Y también, en un dojo privado si el dueño del
dojo lo permitía. Este se trataba del segundo caso. E Ikki no tenía motivo para negarse.
“Tienes mi gratitud por aceptar, Devorador de Espadas.”
Respondiendo, Ikki también materializó su Intetsu, y se puso en posición. Por un
momento, Kuraudo sintió que todo el bello de su cuerpo se ponía de punta con un
escalofrío.
—Él lo entendía, esto era serio. Esta sensación, no la había sentido desde el encuentro
con el Último Samurái.
Los espadachines son loe mejores. La tensión al enfrentarlos se encuentra en otro nivel
distinto a luchar con algún idiota al azar.
Una mirada penetrante. Una punta de espada sombríamente brillante. Todo, como
vaciando sus interiores. Una tensión creciente que no podía evitarse. Este tipo de
sensación, no podía lograr suficiente de ella ni siquiera en el Festival.
Kuraudo expulsó todo con ese estímulo, y—
“¡¡¡Entonces, vamos!!!”
Con esa ira, tajeó hacia Ikki.
Parte 2
Primero, Kuraudo arremetió hacia delante lo cual eliminó la distancia de inmediato. Se
impulsó desde el suelo con sus piernas mágicamente fortalecidas y se acercó a Ikki.
“¡Jaja!”
Un destello de hierro. Balanceó su nodachi con la hoja de sierra con su mano derecha
desgarrando el viento. Estaba lleno de defectos y aperturas. Una manera muy cruda y
desprolija de manejar una espada. Era bastante fácil defenderse. Sin embargo, aunque él
no tenía el conocimiento básico sobre cómo manejar una nodachi, ¡la balanceó como un
destello sólo con la fuerza de su brazo!
Más que tajear, lucía como si estuviera segando.
¡Un movimiento desprolijo, ¿pero por qué el balanceo es tan agudo?!
Una, dos, tres veces. Intetsu la cual seguía bloqueando los golpes comenzó a crujir. El
brazo de Ikki estaba gritando del dolor. Incluso sus tobillos sentían una punzada.
¡Qué poder tan ridículo! Como si fuera una bestia. Sus balanceos eran como una bestia
salvaje mostrando los dientes. ¡Sin lógica, ni teoría, ni elegancia, él superaba a los
enemigos sólo con fuerza bruta!
¡Pero ese tipo de movimiento del brazo lo desequilibrará por completo y su
recuperación será tardía!
Luego de recibir el ataque unas tres veces, Ikki hizo retroceder su cuerpo con sus
piernas y atacó el costado de Kuraudo. Un fuerte estallido de sonido, una presión pasó
junto a la punta de su nariz. Kuraudo quien balanceó la nodachi con una mano tenía el
área del pecho totalmente descubierta.
¡Allí—!
La razón por la que él esquivó el balanceo por apenas un pelo fue para contraatacar. Ikki
atacó a Kuraudo sin la intención de dejar escapar la oportunidad. Pero—el tatuaje de la
calavera en el pecho de Kuraudo parecía como si se estuviera riendo de ese cuidadoso
contraataque.
“¡¿—?!”
Lo que las manos de Ikki sintieron fue una respuesta de acero. Una hoja de acero detuvo
el contraataque perfectamente calculado de Ikki.
“Jaja, qué mal.”
La bestia se reía, sacando la lengua. Ciertamente, era lamentable. La coordinación de
tiempo de Ikki fue perfecta. Que lo haya podido bloquear con esa cadencia, no es algo
posible para los reflejos de un humano normal.
A menos que haya predicho su contraataque y planeado defenderse desde el principio.
…No, no es eso… ¡No puede ser que él…! Pero eso es…
De repente, una posibilidad extremadamente peligrosa surgió en la mente de Ikki.
“¡Ja! ¡Jaja-!”
Pero no tenía tiempo para pensamientos profundos. Kuraudo hizo retroceder a Ikki junto
con Intetsu con sólo un empuje de una mano con la nodachi.
Tras lo cual, la distancia de la batalla cambió de la de una espada a la de una lanza.
Ninguna de sus espadas se alcanzarían. ¿Acaso él estaba reseteando la distancia?
No, no era eso.
“¡Persigue y mata, Orochimaru!”
Se encontraba dentro del alcance de Orochimaru. La nodachi de Kuraudo se extendió
como una serpiente y persiguió a Ikki con la intención de matar.
“¡…!”
Ikki reflexivamente bloqueó con Intetsu pero—
“¡JAJA! ¡Aún no terminé!”
El ataque de Kuraudo aún no había terminado. Su nodachi inmediatamente se encogió y
la usó como un látigo para tajear a Ikki, extendiendo la hoja una vez más. En este
momento, su distancia era una donde sólo los ataques del Devorador de Espadas
alcanzaría al otro, una batalla unilateral. Ikki no tenía más opción que adoptar una
postura defensiva en frente de esos ataques.
“¡Kuh!”
La hoja negra de Ikki se estaba resquebrajando poco a poco mientras soltaba chispas
contra los ataques a larga distancia de la hoja de sierra blanca.
Sus brazos también estaban cediendo ante esos ataques a larga distancia.
“¡Sí! ¡Hazlo, Kuraudo—!”
“¡Conviértelo en una pila de basura!”
La audiencia de Kuraudo lo alentó cuando él tomó la ventaja. Por el otro lado, Ayase
quien estaba del lado de Ikki tenía un rostro pálido.
“¡A este ritmo tu defensa se romperá! ¡Kurogane-kun, toma algo de distancia!”
“Eso es inútil. Si Ikki retrocede entonces esa nodachi simplemente se expandirá para
adaptarse a eso, por lo que no tiene sentido agrandar la distancia. Mejor dicho, eso sería
más desventajoso para él.
“Kuh, ¿eso significa que la situación sólo puede empeorar?”
“Sí. Sin embargo… ¡Ikki no es la clase de chico que se quedará sentado mientras eso
sucede!”
La Princesa Carmesí quien prometió eso rotundamente había dado en el blanco. Por
supuesto, ya que era la mujer que mejor conocía a El Peor.
Ikki quien sólo se estaba defendiendo con ese amplio espacio, de repente se inclinó
hacia delante. Usando sus pies, impulsó todo su cuerpo hacia delante. Por supuesto,
Kuraudo no iba a dejar que eso pase tan fácilmente. Esta distancia era perfecta para él,
una batalla unilateral donde Ikki no podía atacar. Entonces balanceó su espada una vez
más para proteger esa distancia.
Una serpiente blanca rebanó el viento mientras perseguía a Ikki. Era el aullido para
romper el cráneo de Ikki. Pero Ikki se echó aún más adelante. ¡Una corrida! Sólo
posible debido a que Ikki ha entrenado su cuerpo.
Ikki ágilmente evadió la cuchilla, y corrió hacia el oponente al cual había venido a
derrotar.
“¡Lo hizo…!”
“Ayase quien vio esa espléndida evasión sacudió su puño. Pero—
“¡Jaja!”
Peor el Devorador de Espadas no era alguien tan suave que iba a dejar que su oponente
se aproxime a él sólo porque su ataque fue evadido. Orochimaru la cual había perdido a
su objetivo por un momento giró su aguda cabeza de serpiente como si poseyera
voluntad propia, y una vez más atacó la expuesta espalda de Ikki.
“¡¿E-Eso espada puede hacer eso?!”
Ayase gritó.
El verdadero valor de Orochimaru no era su habilidad de extender su longitud sino el
hecho de que podía moverse como su amo le ordenara. Como si la hoja tuviera mente
propia, cambió su dirección y persiguió a Ikki. Luego de reconocer que Ikki la había
esquivado, Orochimaru dirigió su hoja hacia su espalda. ¡Como resultado, Ikki no iba a
poder escapar de ensartado!
“Aa, si se trataba de Kurashiki-kun, pensé que harías eso.”
Pero había una sola apertura.
“¡Qué—!”
Ikki dio un paso al costado con mínimo movimiento y esquivó la hoja que lo perseguía.
Así es, Ikki no sólo estaba peleando defensivamente. No era una persona tan sumida.
Definitivamente había un esquema más profundo en sus batallas. Cuando estaba
esquivando los ataques de Kuraudo por un mínimo margen, en realidad estaba
analizando y confirmando los movimientos, acción, y patrones combinados de Kuraudo,
al mismo tiempo revelando las raíces de la persona llamada Kurashiki Kuraudo.
Visión Perfecta.
El poder de El Peor que atrapó incluso al Cazador. El poder para leer las acciones de
una bestia y con ese conocimiento, responder con un contraataque perfecto. El
contraataque que desató luego de leer los ataques de Kuraudo era el ataque más rápido
posible para una espada japonesa—una estocada.
Un ataque dirigido a arrancar los ojos de la calavera bajo ese uniforme. Kuraudo estaba
repleto de aperturas con ese ataque sorpresa. No había manera de que pudiera girar su
espada ni evadir el inminente ataque a estas alturas. Eso no era algo que un humano
pudiera hacer.
Así, dio en el blanco. ¡El ataque de Ikki golpeó el pecho de Kuraudo!
Eso se suponía que sucediese. Pero justo antes de golpearlo, la calavera en frente de los
ojos de Ikki de pronto se desvaneció.
¡¿…Huh!?
¿Qué pasó? ¿Qué él haya perdido de vista a su objetivo con tal coordinación? No podía
entenderlo. ¿Acaso acaba de perder de vista a Kuraudo como la niebla?
¡Peligro, Peligro, PELIGRO, PELIGRO—!
¡…Se agachó!
Justo antes de que el ataque lo golpeara, Kuraudo dobló tanto la parte superior de su
cuerpo que casi estaba paralela al suelo, y así esquivó el ataque. Como si se estuviera
burlando de Intetsu desde directamente debajo de ella, él alzó la vista y…
“Ja—¡JA!”
Atacó a Ikki con Orochimaru.
“¡Ugh—!”
Ikki lo bloqueó con Intetsu justo antes de que le tajeara el cuello. Como el ataque fue
muy pesado, su hombro se dislocó pero no dejó que pasase. Su expresión también lucía
mal. Pero la razón de eso no era su posición desventajosa ni el poder del ataque.
¡Como pensé… este tipo…!
Kuraudo se levantó con el impulso del ataque, y una vez más comenzó su descarga.
La respiración de Ikki era un desastre comparada con cuando estaba esquivando hace un
momento. No podía permitirse ir demasiado lejos aquí. Levantó Intetsu con el fin de
bloquear la nodachi que venía bajando.
Pero en el momento que sus hojas deberían haberse cruzado—con una neblina, la
nodachi de Kuraudo desapareció.
Esto—
¡—Esto es malo!
Aunque Ikki ya estaba más o menos apaleado, impulsó su cuerpo hacia atrás con toda su
fuerza. Justo en ese momento, un destello apareció en el espacio en el que Ikki acababa
de estar. El aire se desgarró.
“¡!”
Ya que saltó hacia atrás de repente, su postura estaba completamente arruinada pero
logro conseguir un punto de apoyo y recuperó su equilibrio. Ayase y Stella quienes
estaban mirando la pelea de pronto contuvieron el aliento.
En el uniforme de Ikki—en el área del abdomen, había una gran hendidura. Lo que
significaba que si Ikki no hubiera retrocedido de un salto recién, ellas ahora hubieran
visto salir sus entrañas.
“¡Jaja! Buen trabajo esquivando eso.”
“¡¿…Qu-Qué fue… eso…?!”
“¡Kurogane-kun!”
“Sííííííííííí!”
“¿Lo hubiera partido en dos, cierto~?”
“¡Sí, como se esperaba de Kuraudo! ¡Ese tipo ni siquiera vale la pena!”
“¡Atrápalo!”
Alboroto y desconcierto. Expectativas y emoción. Había un cambio en la energía de la
parte alentadora de ambos lados. Pero Ikki no tenía tiempo de prestarle atención a eso.
“…Ya veo, entonces ese es.”
Porque resulta que se dio cuenta. Una posibilidad impensable que se encontraba en la
esquina de su mente desde que Kuraudo esquivó el primer contraataque perfecto de
Ikki. Pero esa posible y peor posibilidad era ciertamente, una realidad.
“Así que ese es tu verdadero poder, el que derrotó al Último Samurái.”
“Ha habido una cosa que me ha estado preocupando desde que Ayase me contó como
Kaito-san fue derrotado por Kurashiki-kun hace dos años. ¿Por qué Kaito-san fue
derrotado tan unilateralmente? Aunque estaba enfermo, era alguien que intentaba
atrapar la corona en el mundo de las espadas, el Último Samurái. La batalla nunca sería
tan unilateral en su propia área. Tiene que haber una buena razón.”
Y ese era el factor que Ikki notó acerca de la fuerza de Kuraudo.
“Y ahora lo he confirmado.”
Evadir y defenderse de ataques que tenían una coordinación del tiempo casi perfecta y
absoluta. Desaparecer como una neblina y atacar desde un ángulo completamente
distinto. Todo esto era el fruto de cierta habilidad.
“¡¿De qué estás hablando?! ¡¿Hay alguna clase de truco?!”
Ayase inmediatamente insistió sobre el tema. Para ella, esta podría ser la respuesta a por
qué su padre fue derrotado de manera tan unilateral hace dos años, una cuestión
realmente importante.
¿Kuraudo usó algún tipo de engaño? Pero Ikki negó eso.
“No, no hay ningún engaño ni truco.”
“Jaja, parece que te diste cuenta… Dilo, checkearé la respuesta.”
Kuraudo quien tenía una gran sonrisa pidió que se revele la verdadera identidad de su
poder que Ikki había logrado captar.
“Es algo que Kurashiki-kun tiene directamente de sus raíces: sensibilidad refleja.”
“Sensibilidad… Refleja…”
“Ikki, eso… ¿no es algo el mismo mecanismo reflejo normal que todos los humanos
tienen?”
“Eso es mitad correcto, mirad erróneo. Si se pusiera en palabras sería eso, pero la
eficiencia, y velocidad son demasiado grandes. Estoy hablando del tiempo que le toma a
un humano completar el proceso sensorial, es decir, ‘sentir’, ‘comprender’ y
‘responder’. Para la mayoría de la gente es de 0.3 segundos. Se dice que un corredor
profesional tiene un tiempo de 0.15 segundos. Y sin importar cuánto entrenes, este
número no puede cruzar el límite del 0.1 segundos. Eso es sentido común. Sin
embargo… para Kurashiki-kun quien acaba de esquivar ese contraataque, parece como
si el tiempo para él fuera de 0.05 segundos o menos.”
““¡¿—?!””
Stella y Ayase se quedaron sin palabras ante ese hecho. Bueno, era obvio asombrarse.
El tiempo de reacción de Ikki y Stella era de 0.13 segundos. Los sentidos de Kuraudo
han cruzado por mucho el límite humano. En otras palabras, en el tiempo que le toma a
Ikki y a Stella realizar una acción, Kuraudo puede realizar dos o tres acciones en la
misma cantidad de tiempo.
“Y con ese sentido común que desafía la velocidad de reacción, él puede esquivar
nuestros ataques que lucen como si fueran absolutamente imposibles de esquivar con
cadencia perfecta, o puede cambiar la dirección de un ataque justo antes de que choque
con el nuestro y hacerlo llegar desde un ángulo completamente distinto. La razón por la
que su espada parecía desvanecerse a medio de camino fue por eso.”
“Jaja… jajaja… ¡JAJAJA! ¡BINGO!”
Kuraudo abrió sus ojos de par en par mientras se reía intensamente.
Sí, su espada no era un arte. Era pura violencia. Y con esa violencia, el Devorador de
Espadas los aplastaba a todos.
Porque la velocidad de reacción era la base de todos los deportes y acciones. Sin
importar cuánto uno entrene, o cuánto pula su postura; no importa cuánta experiencia
tenga uno, todos será inútil frente a eso. Sin importar cuán absurdo sea un ataque
sorpresa desatado sobre él, él puede lidiar con ello luego de verlo. Sin importar cómo
uno arremeta temerariamente hacia él, él puede cambiar su guardia luego de ver eso. Le
permitía algo irracional como ver la decisión del oponente entre piedra, papel, o tijeras
antes de dar la suya: ese era el verdadero valor del Devorador de Espadas.
Técnicas y experiencia, esquemas y tácticas, una pesadilla que había que todo eso fuera
inútil. Reflejos sobrehumanos, y una habilidad de reacción nacida de eso, sumando los
dos y creando así el Contraataque Marginal.
“Eres el primero que ve a través de mi Contraataque Marginal en el primer encuentro!
¡Te elogiaré, El Peor! Como pensé, eres el mejor. ¡¿Pero y entonces qué?! Aunque
sepas cómo funciona, ¿puedes hacer algo al respecto?”
“…”
Al escuchar eso, la expresión de Ikki se nubló.
Sí. Su Visión Perfecta era inútil frente a un juego de piedra, papel, o tijeras donde el
oponente podía ver su movimiento de antemano. E Ittou Shura sólo fortalecía sus
habilidades físicas y no la velocidad de transmisión de su cerebro. En otras palabras, era
exactamente como Kuraudo dijo. Ikki no tenía un método para destruir el Contraataque
Marginal.
“Jaja. No puedes, ¿o sí? Mi Contraataque Marginal no es un ‘arte’. Es un atributo
especial. No hice trampa ni nada… ¡Y este no es el límite de mi Contraataque
Marginal!”
Diciendo eso como aullando, atacó. ¡Y lo vino hacia Ikki fue un ataque como si
estuviera apuntando a dos áreas al mismo tiempo!
“¡Hebigami!” (2)
Como mordiéndolo, el balanceo de su mano derecha atacó por los lados izquierdo y
derecho como mordiendo. Un fantasma como ese, poco realista, vino con ridículo vigor
y velocidad, del cual era imposible defenderse, atacando ambos lados al mismo tiempo.
Aunque lograra defenderse de uno de los ataques, el otro simplemente lo cortaría.
Entonces podía hacer una sola cosa. Ikki usó toda su fuerza para retroceder de un salto y
tratar de evadirlo. Al ser un ataque doble no importaba si se escapaba de su rango.
“¡No hay manera de que te deje hacer lo mismo dos veces, ¿ciertoooooo?!”
La hoja de Orochimaru se extendió e inmediatamente persiguió a Ikki. La distancia ya
no tenía ningún sentido. Las hojas de sierra llegaron desde izquierda y derecha y se
cruzaron en el cuerpo de Ikki.
—Pero justo en ese momento, Ikki actuó. Con un sonido metálico, el sonido de dos
hojas chocando reverberó y volaron chispas conteniendo maná. Con Intetsu la cual Ikki
tenía en su mano derecha, repelió la Orochimaru que vino desde la derecha. Pero eso
fue… ¡un error! ¡Los reflejos de Ikki no fueron lo suficientemente rápidos para bloquear
el segundo ataque que vino por la izquierda! ¡La hoja de sierra que vino desde la
izquierda golpeó su cuerpo!
La hoja de sierra arrancó la carne de su cuerpo, la cual voló por el aire, y la sangre se
derramó sobre el suelo tiñéndolo de rojo… eso se suponía que pasaría.
“¿Qué?”
Pero eso no pasó. Lo que se derramó n era sangre sino chispas. ¿Por qué? La respuesta
estaba en la mano de Ikki que se defendió contra Hebigami.
“¡Tú—!”
Luego de notarlo, Kuraudo soltó un rugido. Ikki no estaba sujetando la empuñadura de
Intetsu, sino la base de la hoja y así, intencionalmente redujo su alcance.
“¡Así es, técnicas kodachi…! (3) ¡Cómo se esperaba de Ikki!”
“¿Kurogane-kun puede usar una kodachi?”
“¡Le puede enseñar a Shizuku que tiene un dispositivo con forma de kodachi, así que
por supuesto que puede usarla!”
Ikki odiaba enseñarle las cosas mal a los demás, conociendo esa naturaleza suya, Stella
estaba convencida. Y su conjetura era correcta. Ikki no sólo era un experto en manejo de
la espada, también era diestro en arquería, lucha cuerpo a cuerpo, desarmado y muchos
otros. Aun si podía elevar su fuerza en un nivel minúsculo, lo practicaba
desesperadamente y usaba todo el tiempo que su cuerpo le permitiera para seguir esos
métodos. Porque era bien consciente del hecho de que era más débil que cualquiera. Y
ahora estaba recurriendo a todo lo que había aprendido en aquel entonces.
El hecho de que fue capaz de discernir la posición del Cazador luego de ser golpeado
por su flecha también fue resultado de eso. Eso también se cumplía para su
demostración de defensa y ataque en este enfrentamiento. Debido al alcance más corto,
la kodachi tenía menos defensa, pero como podía ser rotada más rápido, las habilidades
de bloqueo aumentan. Ikki, utilizando esa defensa bloqueó el ataque a velocidad divina
de Kuraudo.
“Significa que no eres el único que puede cambiar su alcance.”
Ikki, luego de defenderse de Hebigami con Intetsu inmediatamente avanzó y comenzó
el contraataque.
“Jaja.”
Kuraudo se rió luego de ver a Ikki desafiándolo, a pesar del hecho de que Ikki ya había
atestiguado su avasallante velocidad de ataque. A pesar de que este era sólo un
intercambio, para un caballero mágico que dependía enormemente del maná, esta era
una decisión que se presentaba una sola vez en la vida. Kuraudo elogió a Ikki por eso.
Pero—
Pero no puedes ganar. No sólo con eso.
Fue hábil de su parte cambiar de repente a una técnica kodachi. Pero al final, el alcance
sigue siendo corto.
—Así que le enseñará a ese tipo. Como uno de los mejores ocho en todo el país. Como
alguien que reside en la cúspide de las Siete Estrellas.
La fuerza no sólo son técnicas preciosas con la espada que encantan a la gente. La
fuerza no es alguna clase de sentimiento ardiente que tienes cuando peleas por un
amigo.
Es algo más simple; es algo mucho más terrible. Hay una sola respuesta apropiada para
eso.
—Es sólo simple violencia avasallante.
“¡JAJJAAAA―!”
“¡Qué!”
Por un momento, Ikki incluyendo a aquellas que estaban mirando, Stella y Ayase, se
quedaron sin palabras. El ataque como serpiente que fue desatado contra Ikki luego de
que él avanzó para contraatacar— ¡tenía cuatro cabezas! ¡Un ataque cuádruple
imposible!
¡Todavía puede ser más rápido—!
Un ataque completamente sorpresa. Pero Ikki no perdió la calma y bloqueó el ataque,
que venía a cortarle la cabeza y a atacar su lado izquierdo, con una técnica kodachi.
Sin embargo, no fue suficiente. Kuraudo desató cuatro ataques sobre Ikki
instantáneamente. Ikki sólo pudo bloquear dos. Los dos restantes tajearon el pecho de
Ikki en una cruz.
“¡Argggggh!”
“¡Ikki!”
“¡Kurogane-kun!”
“…E-Estoy bien, aún puedo pelear.”
Una gran cantidad de sangre se estaba derramando. La herida probablemente alcanzó el
esternón. Pero aun así Ikki vertió poder en sus rodillas y se rehusó a rendirse. Continuó
mirando al oponente frente a él.
“¡Oh! Evadiste una herida letal usando el impulso del primer y segundo golpe para
moverte hacia atrás. Astuto, ¿no…? ¡Pero todo eso termina ahora!”
Kuraudo extendió su Orochimaru, que ahora estaba teñida de sangre fresca, como un
látigo.
“¿Qué puedes hacer desde esa distancia? ¡Te convertiré en carne picada!”
Atacó desde una distancia donde él podía tomar la ofensiva, y tajeó hacia el herido Ikki.
Al principio cuando Ikki bloqueó a Orochimaru, Ayase pensó que él definitivamente
podía ganar esto. Cuando bloqueó a Hebigami con una técnica kodachi, pensó ‘¡Él
puede hacer esto!’ Pero cada vez, el Devorador de Espadas sólo se hacía más alto.
Saltaba sobre cada una de sus expectativas e hipótesis. Como una pesadilla.
El Ikki actual podía ir cabeza a cabeza y ganarle a cada uno de los actuales candidatos
para el festival de Hagun. Era el Rey Espada Sin Corona que derrotó incluso a la
Princesa Carmesí sin sufrir una sola herida. Incluso ese Ikki—
No puede hacer nada… ni siquiera a corto alcance.
La Visión Perfecta pierde contra el Contraataque Marginal. Con Ittou Shura, la Visión
Marginal deja inútiles a todas las acciones luego de la arremetida inicial al usar eso, por
lo que no tiene sentido usarla. Más bien, podría ser fatal si la usaba descuidadamente.
Ittou Shura era algo que Ikki usaba utilizando toda su resolución y determinación. Si la
usaba en un intento desesperado, terminará quemando todo su poder. No puede
detenerse a la mitad, ni tampoco puede hacer regulaciones minúsculas como contenerse
y extender un poco el tiempo límite. Y si un oponente que puede realizar de dos a tres
acciones en el tiempo que él puede hacer una se pone totalmente a la defensiva, derrotar
a ese oponente en sólo un minuto será casi imposible.
Se quedó… sin opciones en absoluto…
Todo lo que podía hacer era defenderse de Orochimaru y Hebigami mientras se paraba
sobre el charco creado por su propia sangre y soportar esa profunda cuchillada. Una
batalla completamente unilateral.
Ayase tragó saliva mientras se mordía los labios y veía la figura de Kuraudo que
continuaba su descarga sobre Ikki.
¡…Es fuerte! ¡Este hombre, no puede ser derrotado!
¡Así que este era el nivel nacional! Entre los mejores ocho del último festival, esta era la
verdadera fuerza del Devorador de Espadas.
¡¿Hay tales monstruos en la cima de las Siete Estrellas…?!
Ella no podía ver la victoria. Ninguna salida era visible. Pisoteo todas las estrategias y
técnicas enviadas hacia él mientras se burlaba.
Ante eso, Ikki seguía recibiendo daño conforme el tiempo se hacía eterno. Seguía
defendiéndose de Orochimaru y Hebigami una y otra vez con su antiestética
observación y técnicas de kodachi las cuales se estaban atenuando mientras el tiempo
pasaba, y el número de golpes de los que no podía defenderse o esquivar se
incrementaban. Y cada vez que eso sucedía, la hoja de sierra rasgaba la carne de sus
brazos y muslos.
¡A este ritmo—!
Un déjà vu de mal agüero. La visión de Ikki rehusándose a caer aun luego de lesionarse
a tal extremo se solapó con la visión de Kaito hace dos años.
“¡—!”
Ayase ya no podía soportarlo.
“¡Vermillion-san! ¡Por favor, detén este enfrentamiento! ¡A este ritmo, Kurogane-kun
se hará pedazos!”
“¡Si lo detengo entonces no recuperarás el dojo, sabes!”
“¡No me importa! ¡Kurogane-kun es más importante!”
“Eso es verdad… Pero aun así, no.”
Ayase estaba impactada ante las palabras de Stella, quien estaba viendo como
desgarraban a su amante poco a poco mientras tenía los brazos cruzados debajo de sus
pechos como si no fuera nada.
“¡¿Por qué?! ¡¿Acaso no eres su novia?! ¡¿Cómo puedes decir eso?! ¡¿O hay alguna
manera de cambiar esta situación?!”
“—Imposible. Si fuera yo podría haberlo restringido con mis flamas, pero Ikki no tiene
esa opción. No tiene un método para atacar desde esa distancia. Y encima de eso, su
única manera de atacar, su defensa y ofensiva son de corto alcance como un espadachín,
no puede hacer eso desde esa distancia… La situación es bastante desesperante
supongo. Honestamente, no pensé que ese tipo de la calavera sería tan fuerte.”
Stella estaba serena. Pero mirando con más atención, sus uñas estaban clavándose en la
blanca piel de sus brazos cruzados. Una gota de sangre manchó su uniforme. Las está
reprimiendo, las ganas de salir corriendo justo en este instante.
“La etiqueta de los mejores ocho en el país no es una broma, tengo que admitirlo luego
de ver esto. Ese hombre es fuerte. A este ritmo Ikki va a perder.”
“¡No lo entiendo… ¿a pesar de que comprendes todo eso por qué no lo detienes?!”
“Es imposible que haga eso.”
“¡¿Por qué?!”
“Porque Ikki… luce como si se estuviera divirtiendo mucho.”
“¿Eh?”
Ayase miró a Ikki, pensando, ¿qué demonios está diciendo Stella? Y fue golpeada por el
shock.
Él se está… ¿riendo?
Ikki tenía una sonrisa en su rostro. Y no era la usual sonrisa inocente y amable. Como
una bestia mostrando los dientes.
“Ahora que lo pienso, él estaba sonriendo cuando enfrentó a Katharterio Salamandra.”
“¿P-Por qué? ¿Aun cuando puede ser asesinado? H-Hay tanta sangre… ¿por qué?”
“¿No se debe a que es muy divertido?”
Ella no podía entenderlo. Aún no estaba… a ese nivel. Pero, Stella entendía. Y
probablemente, su padre también.
“…Oye, Senpai. Después de escuchar tu historia, hubo una cosa que Ikki y yo no
pudimos comprender. No quedamos satisfechos.”
“¿No quedaron… satisfechos?”
“¿El Último Samurái realmente se hundió en el arrepentimiento?”
“¿…H-Huh? ¿Qué estás diciendo? ¿No es eso obvio?”
Ayase de repente se alteró ante las inesperadas palabras de Stella.
“¡Si tan sólo, si tan sólo ese tipo no hubiera aparecido, seguiríamos viviendo
pacíficamente! ¡Mi padre no había quedado en coma! ¡Nuestro dojo no habría sido
robado! ¡Los pupilos no habrían salido heridos! ¡Ese tipo, destrozó nuestra pacífica vida
diaria! ¡Por eso, por supuesto que mi Padre tiene arrepentimientos!”
“Pero eso no es más que la subjetividad de Senpai, ¿cierto?”
“¡Qué—!”
“Sólo trata de pensarlo un poco. Un hombre que una vez quería la corona del mundo de
las espadas, que incluso fue llamado el Último Samurái debido a esa ambición
absurdamente grande… una persona como esa, ¿sería verdaderamente feliz en una vida
donde ni siquiera puede usar su espada, y quedarse como instructor? ¿Es esa una vida
diaria que él querría que continúe para siempre? —Si fuera yo, definitivamente no
podría soportarlo.”
“¡—!”
“Ciertamente, el fastidio de la pelea es innegable. Y los métodos que ese tipo de la
calavera usó para desafiar a tu padre no son admirables en absoluto. Pero hubo una
persona que llegó tan lejos sólo para desafiar a tu padre… Como espadachín, ¿no es eso
algo de lo que estar contentos?”
Imposible… No hay manera de que eso sea posible. Después de todo, mi Padre siempre
estaba sonriendo. Cuidaba de sus pupilos con ojos amables, y le pasó su espada a la
siguiente generación—
「¡Esta es mi batalla! ¡No interfieras!」
“¡¡¡—!!!”
En ese momento exacto, algo dentro de Ayase, algo que ha estado perdido por un largo
tiempo cayó perfectamente en su lugar con un click. Y entonces, entendió todo.
Durante esa pelea, la razón por la que Kaito lucía tan terrible, y por qué sonaba como un
demonio salvaje que incluso Ayase nunca lo había visto o escuchado así, cuando Ayase
trató de detener el duelo. Por qué intentó continuar el duelo con ese obvio resultado.
Ella no se había dado cuenta hasta ahora; no se había dado cuenta de los verdaderos
sentimientos de Kaito.
Por tanto tiempo, había pensado que Kaito aceptó obligadamente un duelo que no
quería, y fue derrotado, lleno de arrepentimiento.
¡Pero eso era erróneo! ¡Absolutamente erróneo!
Ciertamente, él había intentado pelear por los pupilos lesionados. Quería pelear para
proteger el lugar en el que vivía su hija.
¡Sin embargo, eso no era todo!
El combustible que manejó a Kaito en aquel entonces, había sido un sentimiento mucho
más simple que el decoro y la moral, había sido mucho más puro.
Quería pelear.
Quería pelear con el oponente frente a él.
Quería derrotar al asombroso tipo frente a él.
Era simplemente los instintos naturales de una bestia salvaje por pelear. Porque esa
pelea era, para Kaito-san que estaba asolado por una enfermedad, un momento que
siempre había anhelado. Lo deseaba aunque su alma debiera quemarse, un momento de
pasión.
…Aaah… así que eso era.
—Perdón.
Esa palabra, no era algo que nos decía a nosotros.
Ahora, podía comprenderlo. Esas palabras no estaban dirigidas a Ayase ni a los pupilos;
le dijo esas palabras a Kuraudo. Sin importar la razón, había un chico dispuesto a
desafiar a un fósil del pasado enfermo como él. Pero no logró mostrarle todo del estilo
Ayatsuji de un solo filo. Por eso le estaba pidiendo a Kuraudo que lo perdonara por su
débil actuación.
…En serio, ese viejo tonto.
Pronunciar las palabras que bien podrían ser sus últimas palabras a su enemigo. Ella
siempre pensó en él como un tipo de persona más intelectual. ¿Pero qué? ¡Resultó ser
un egoísta extraordinario! Casi como un chico que odia perder.
Pero… aun así.
…Entonces mi padre… ¿al final estaba feliz?
En ese momento, un ruido metálico fuerte y sobresaliente sonó a través del salón.
Parte 3
El sonido de choque más ruidoso hasta entonces resonó de repente, y el salón se quedó
en silencio.
“¡Haa, haa! ¡Haa!”
En ese silencio, Ikki estaba jadeando bruscamente. La sangre perdida por las incontables
heridas que soportó enormemente drenaban su energía. Pero—Ikki no era el único que
estaba jadeando.
“¡Ugh! Haa, haa, haa.”
Aunque Kuraudo aún no había recibido una herida, también estaba respirando
pesadamente. La batalla parecía ser completamente unilateral, ¿pero por qué estaba casi
tan cansado como Ikki?
La respuesta, Stella inmediatamente la descubrió.
“¡Eso es! ¡Entonces ese es el punto débil del Contraataque Marginal…!”
“¿Eh? ¿De qué estás hablando Vermillion-san?”
“Sólo mira atentamente la cara del tipo calavera, lo entenderás.”
Habiendo escuchado eso, Ayase miró el rostro de Kuraudo. Estaba sudando mucho, y
de su mentón, se estaban derramando gotas de sudor como desbordándose.
“¡…Ya veo! ¡Es su resistencia!”
“Sí. Es bastante simple ahora que lo pienso. Ese Contraataque Marginal avasallante
suyo que desafía el sentido común le permite realizar más acciones, pero a cambio el
consumo de resistencia es muy severo. ¡Ikki inmediatamente notó eso y jugó para hacer
tiempo mientras soporta la mínima cantidad de heridas que pudo, con el fin de reducir
su resistencia!”
Como confirmando eso, Kuraudo de repente rechinó los dientes de manera violenta.
¡Maldición…! ¡Se suponía que esto iba a avanzar a mi ritmo, pero antes de darme
cuenta fui atrapado por el juego de resistencia de este bastardo!
A pesar de que estaba medio muerto y apenas podía sostener su espada, inmediatamente
vio la debilidad del Contraataque Marginal de Kuraudo y lo arrastró a su propio ritmo.
Como resultado, la energía de Kuraudo estaba casi completamente agotada.
Sí, es exactamente como Stella dijo. Ikki no era el tipo de chico que se quedaría sentado
tranquilo mientras lo estaban atacando. En su arsenal, había muchos métodos para
desgastar a sus oponentes.
Casi como la hechicería… qué bastardo molesto.
A Kuraudo le dieron escalofríos cuando trató de pensar en cuántas capas de
planeamiento tenía este simple enfrentamiento de atacar y bloquear.
Por el otro lado, Ayase estaba admirando totalmente a Ikki.
“¡Como se esperaba de Kurogane-kun! ¡Puede hacer eso incluso desde un lugar donde
sus espadas no alcanzan al oponente! ¡Si es así, podría ser capaz de ganar…!”
Pero cuando Ayase estaba agitando sus puños por la felicidad ante la posibilidad de un
giro, Stella mostró una expresión severa.
“…Quizás, quizás no.”
“¿Eh? ¿A qué te refieres?”
“Este juego de resistencia era su última carta. No tenía otras opciones al no poder
cambiar la distancia en absoluto. Eso es todo. E Ikki también se quedó sin resistencia.
Está mucho más allá de su límite. En una batalla prolongada, la posibilidad de que
pierda es más alta.”
Era algo que hizo sólo como último recursos en esa situación desesperadamente
desventajosa. Por lo que no era algo que tuviera muchos méritos de su lado. Lo único
que podía decirse era—
“Bueno, sin importar quién pierda y quién gane… el próximo golpe probablemente sea
el último.”
Esa era la única verdad.
“…Este bastardo… ¡debería haber un límite para la obstinación…!”
“Haa, haa… desafortunadamente, odio perder… Y… ha pasado tiempo desde que me
maltrataron tanto… Es muy divertido… sería una pena que terminara.”
“Haa… haa… haa… ¿divertido, es? ¡Jajajajaja! ¡Tú también, huh, tú también estás muy
mal de la cabeza!”
“¡…Eso, podría decir lo mismo de ti…!”
“…Sí, pero es hora de terminar esto.”
Kuraudo corrigió su respiración, y enderezó su espalda. Y blandió Orochimaru.
“El próximo te acabará.”
Declaró al guerrero cubierto de sangre, de pie frente a él. Con el próximo golpe—lo
matará.
Y aceptando ese desafío mortal, Ikki felizmente levantó los extremos de sus labios.
“—Sí, así es. Yo también estaba pensando eso.”
Ubicó la hoja negra frente a sus ojos, apuntando el extremo directamente al pecho de
Kuraudo. Los dos caballeros intercambiaron la promesa de otorgarle una muerte
inevitable al otro, y entonces—
“Antes, ¿puedo preguntar algo?”
“¿Qué?”
Antes de terminar el enfrentamiento, Ikki preguntó algo que tenía que oír del propio
Kuraudo sin importar qué.
“El gran maestro de la espada que ambos anhelamos… ¿estaba sonriendo igual que
nosotros ahora?”
Ante esa pregunta, los ojos de Kuraudo de pronto se abrieron grandes.
“…Jaja, no preguntes algo tan obvio.”
Respondió como escupiéndolo.
“Es imposible que alguien que es llamado el Último Samurái no disfrute un excitante
enfrentamiento mortal tan divertido como este.”
“…En verdad.”
Quería saber eso. Y quería que la respuesta fuera esa. Por eso, Ikki lo dijo.
“Gracias.”
Arremetió mientras mostraba los dientes.
Mientras derramaba sangre de varios cortes en su cuerpo, Ikki se impulsó con una
pequeña postura.
Su cuerpo teñido de rojo estaba medio muerto, medio vivo. Pero la velocidad de esa
arremetida de ahora es la más alta desde el comienzo de la batalla, casi como un
ventarrón.
¡Qué bastardo ridículo!
Kuraudo no se sentía arrepentido de elogiar a ese Ikki. Entonces, él también debería
dejar de lado todos los titubeos. Decidió volcar toda su alma en el siguiente ataque, y
redujo el tamaño de Orochimaru al de una espada de una mano.
Reduciendo el alcance, pero priorizando la velocidad. Un ataque de máxima velocidad
que contenía su todo. ¡Utilizando el Contraataque Marginal al máximo, una técnica
suprema que sólo el Devorador de Espadas podía desatar!
“¡Yamata no Orochi―!” (4)
Un ataque con poder al máximo. Y al mismo tiempo balanceó su espada; ¡ocho cabezas
aparecieron al ataque! Brillando tenuemente con un resplandor color hueso, la serpiente
de ocho cabezas asaltó al caballero de cabello oscuro mientras mostraban los colmillos.
Para Ikki, quien no pudo detener el ataque cuádruple, era imposible detener esto. Será
asesinado sin dudas.
Pero, aunque eso era un hecho. ¡Aun así!
El Peor no se detuvo. Sin un ápice de titubeo, arremetió hacia la serpiente de ocho
cabezas inminente. Con la hoja posicionada paralela a su vista, y con el extremo
apuntado directamente al pecho de Kuraudo, se impulsó hacia delante sin intención de
defenderse.
¿Acaso era auto-abandono? ¿Acaso era un ataque frenético al azar?
¡No!
¡…No! Esto es—
Por la hoja ubicada paralela a su vista. Y por la profundidad del par de ojos que
liberaban un resplandor deslumbrante. Kuraudo sintió un escalofrío como si todo su
cuerpo estuviera siendo cortado.
Él conocía esto. En el pasado, hubo un momento donde tuvo la misma sensación. Eso
fue, durante el enfrentamiento con Ayatsuji Kaito. Durante el último momento. En ese
instante, el casi muerto Kaito estaba tratando de hacer algo. Igual que el Ikki de ahora,
tenía su espada blandida de esa manera, y se impulsó hacia delante abandonando toda
defensa.
Hasta este día, Kuraudo siempre se había preguntado qué fue eso, esa sensación. Pero
ciertamente la tuvo en ese momento, esa sensación.
Peligro.
De un hombre que estaba medio muerto, un hombre que podía colapsar en cualquier
momento, sentía un miedo irrazonable que brotaba de su interior. Y en este momento,
era lo mismo— ¡y exactamente por eso!
¡¡¡Interesante!!!
Kuraudo no detuvo su espada. Aun en ese preciso momento, podía evadirlo con su
Contraataque Marginal. ¡Pero aun así, no lo hizo! ¡Lo enfrentó directamente!
¡¡¡Por supuesto que lo haré…!!!

Kuraudo siempre anheló ver esto. Quería ver la continuación de ese duelo, aunque
pensaba que ya no era posible. Quizás, quizás Kaito se recupere. Quizás Ayase
dominaría la espada completamente y vendría a desafiarlo.
Con ese deseo marginal en mente, siempre había esperado en este lugar. Era por eso,
que no se detendría. No había motivo para que se detuviera.
“¡La espera valió la pena! ¡¡¡Dos largos años—!!!”
Inmediatamente después, sus dos figuras se cruzaron, y la sangre fresca voló por el aire.
Las salpicaduras de sangre que se elevaron tan alto que alcanzaron el techo—eran de
Kuraudo. Había una masiva tajada diagonal en su corpulento cuerpo, comenzando desde
el hombro derecho hasta el final de su área abdominal izquierda inferior.
Y en cuanto a Ikki, él no recibió heridas.
¿Por qué? Yamata no Orochi era algo que no permitía defenderse y ni evadirlo. En
realidad, Ikki recibió los colmillos de la serpiente de ocho cabezas con su cuerpo. ¿Pero
por qué estaba ileso?
La razón, Ayase la entendió inmediatamente.
…S-Sin dudas… eso es…
En el pasado, Ayase había atestiguado esta técnica una vez. Cuando Ayase decidió
entrar a la Academia Hagun, era la técnica secreta del estilo Ayatsuji de un solo filo que
su padre le había mostrado a ella.
En ese momento, cuando Ayase atacó a su padre con Hizume, ella ciertamente golpeó su
cuerpo. Pero no fue capaz de cortarlo. La respuesta, era como si él estuviera cortando
los pétalos de cerezos danzando a través del aire. Su padre dijo esto—
—Un contraataque será retrasado si uno usa la hoja para desviarlo con el fin de realizar
una interceptación.
Porque cuando uno desplazar la espada del enemigo para evadirla, entonces la propia
espada de uno también se desplazará desde el lugar que él quiere atacar a una distancia
proporcional. ¿Entonces que debería hacerse con el fin de realizar un contraataque
perfecto?
Kaito dio una respuesta a esa pregunta. Todo lo que uno tenía que hacer es tomar el
ataque del oponente con el cuerpo de uno y rebatirlo sin desplazar la espada del
oponente junto con el lugar que uno quiere atacar.
Una postura incomparable para evadir el ataque del enemigo al usar el menor
movimiento posible, disipando todo del mundo material y sintiendo toda existencia
física alrededor.
“Técnica secreta final del estilo Ayatsuji de un solo filo, Ten’'i Muhou!” (5)
¿Pero por qué Kurogane-kun fue capaz de usarla? Incluso Kaito usó sólo una vez esta
técnica secreta en frente de ella, entonces por qué—
“—Ah.”
Luego recordó algo que Ikki había dicho en aquel restaurante familiar.
“Se debe todo al duro trabajo de Ayatsuji-san. Además, pienso que hubieras resuelto el
problema pronto, y llegar al secreto.”
Ikki nunca dice nada si no está seguro. Ayase quien había recibido su entrenamiento
directamente conoce su sinceridad mejor que nadie.
“¡No puede ser, él ya lo sabía en ese entonces…!”
“Robo de Espada.”
“¿Eh?”
“El estilo de espada de Ikki. Él es capaz de robar incluso los más profundos secretos de
un estilo de espada después de observarlo. Eso también sucedió en mi caso.”
Sí, en aquel momento, Ikki ya había visto a través del estilo Ayatsuji. El destino que la
espada desordenada de Ayase, una espada que estaba entrenando desesperadamente
para seguir a su padre, alcanzaría.
Confirmando eso, Stella le mostró una mirada de encanto. Porque sabía que esto era el
verdadero horror de Ikki. Él no estaba satisfecho, a pesar de que tenía tanto poder.
Acumulando poder y técnicas aunque lo ayudaran apenas un poco, y usarlas, con el fin
de alcanzar una nueva cúspide. Esa imparable ambición que convierte a El Peor en el
Rey Espada Sin Corona. Esa era la verdadera esencia de Kurogane Ikki, el amante de la
Princesa Carmesí.
“…Dios, es un hombre que vale la pena seguir, en serio.”
Stella murmuró eso en un tono asombrosamente bajo. Pero en ese momento,
“¡—AAAAAH!”
Algo que nadie allí podía creer sucedió. Kuraudo, mientras soportaba esa herida
obviamente letal aulló como una bestia enloquecida y mantenía su postura, rehusándose
a dejar caer su cuerpo. La inmensa cantidad de sangre que fluía de su herida formó un
charco debajo de sus pies. Pero aun así, Kuraudo no dejó que sus rodillas se doblaran, y
no admitió la derrota.
¡Sigue de pie!
Ante esto, incluso Ikki no podía ocultar su asombro. Pero—
“…Ya veo. Así que esto es lo que el viejo maestro quería usar en ese entonces.”
No había más espíritu de lucha en los ojos de Kuraudo.
“Jaja… Asombroso…”
Como anhelando la batalla que ocurrió aquí hace dos años, se reía animadamente. Y
entonces, una vez más dirigió su atención hacia Ikki luego de levantar su cuerpo teñido
de sangre.
“El Peor— ¿tu nombre?”
“Kurogane Ikki.”
“Kurogane… Continuaremos esto en el Festival de Arte con la Espada de Siete
Estrellas.”
Diciendo eso, se dirigió hacia la salida del dojo. Parece que ya no tiene intención de
pelear. Suponiendo eso, Ikki preguntó—
“Kurashiki-kun, este dojo—”
“Haz lo que quieras. —Porque ya no tengo motivo para esperar.”
Esa fue su respuesta.
“¡E-Espera, Kuraudo!”
“¡Oigan, chicos! ¡Nos vamos!”
“¡S-Sí!”
Sus lacayos siguieron a Kuraudo uno por uno y dejaron el dojo. Y justo cuando sus
figuras desaparecieron por completo,
“¡Whoa! ¡Aguanta, Kuraudo!”
“¡Esto es malo, perdió la consciencia completamente!”
“¡Alguien dese prisa y llame a una ambulancia!”
“¡Esperen un momento! Los llevo a la escuela.”
“¡Kuraudo! ¡Resiste—!”
Sus voces en pánico hacían eco a la distancia.
Ikki disipó su Intetsu con un suspiro, aunque parecía haber algo de admiración
residiendo allí.
“No quería dejar que sus enemigos vieran su debilidad… Es asombrosamente terco.”
“Igual que tú, ¿cierto?”
“¡Uwaah!”
Al ser empujado de repente, cayó de trasero al piso.
“¡Q-Qué estás haciendo, Stella!”
“No digas esas cosas pretenciosas cuando ni siquiera puedes pararte.”
“Uuu.”
Ciertamente, el Ikki de ahora ni siquiera podía levantarse, ni hablar de caminar. Como
fue descubierto, apartó el rostro con una mueca.
“Lo notaste…”
“¡Por supuesto! ¡Jeez, te apalean de esta manera cada día! ¡Si tenías una técnica tan
asombrosa por qué no la usaste antes!”
“No pidas lo imposible. Es el ataque secreto del grandioso Último Samurái. No hay
manera de que pueda usarla sin preparación previa. Si no hubiera desgastado a
Kurashiki-kun para hacer que sus ataques de espada se atenúen, me hubiera convertido
en carne picada.”
“¡Entonces al menos trata de evadir esas heridas un poco más!”
Suspirando, Stella le dio su bolso a Ayase.
“Senpai, traje un botiquín de primeros auxilios por si acaso, ¿puedes detener el
sangrado, por favor? Una chica de un dojo como tú debería ser capaz de hacerlo,
¿cierto? Mientras tanto voy a llamar a un Sensei para que nos encontremos, no podemos
subir al tren con toda esta sangre encima, ¿o sí?”
“¡S-Sí, entendido!”
Respondiendo, Ayase tomó el bolso. Dentro había muchos materiales de primeros
auxilios como vendajes, líquidos desinfectantes y demás. Antes de que Stella terminara
de llamar a la escuela para pedir un auto, ella debería ser capaz de completar parte del
tratamiento. Ayase rápidamente comenzó el tratamiento, y mientras lo hacía…
“Kurogane-kun… Gracias.”
Tomó con fuerza las manos de Ikki y le ofreció más sincera gratitud.
“Gracias a ti, creo que finalmente entendía lo que sentía mi padre… Pensé que era la
que mejor lo entendía, pero parece que no lo entendí en absoluto.”
“Eso no es verdad.”
“¿Eh…?”
“La razón por la que pude ganar hoy fue gracias al hecho de que Ayatsuji-san fue capaz
de recordar perfectamente las enseñanzas de Kaito-san. Creo que nadie además de
Ayatsuji-san, podría haber hecho eso. Eres la que más lo entiende. Porque eres la
sucesora del Último Samurái.”
“…”
“¿En verdad? Ayase no lo sabía con certeza. Pero ella, ciertamente, rezó porque eso
sucediese.
“Entonces, tendré que volverme más fuerte. Lo suficiente como para poder llamarme a
mí misma con orgullo, su sucesora, lo suficiente como para vencer a ese chico yo
misma.”
Los ojos de Ayase ya no estaban nublados como antes. Probablemente nunca vuelva a
perder su camino. Porque había hallado un lugar para sí misma, un lugar del que estaba
orgullosa de estar.
Ikki le mostró una sonrisa de alivio a esta Ayase.
“Lo esperaré con ansias.”
Rezó porque el deseo de la chica algún día se haga realidad.
NOTAS DEL TRADUCTOR (CAPÍTULO 4):
(1) Orochimaru,大蛇丸: “Gran Bucle de Serpiente”
(2) Hebigami,蛇咬: “Mordida de Serpiente”
(3) Kodachi: Una espada pequeña, una katana corta.
(4) Yamata no Orochi: Una dragón de ocho cabezas y ocho colas de la mitología japonesa.
(5) Ten’i Muhou,天衣無縫: literalmente significaría “Ropa/Tela Sagrada Sin Descosturas”, pero al mismo tiempo se
trata de un dicho japonés.
El mismo se basa en que un día una diosa bajó y se presentó frente a una mujer. Y la mujer se dio cuenta que el
kimono de la diosa no tenía ninguna imperfección. Le preguntó la chica a esa diosa y la diosa le dijo que era porque
de donde venía no existían los hilos así que técnicamente lo que estaba usando no tenía ninguna imperfección en
ningún lado de la tela.
En pocas palabras, el dicho significa “natural y perfecto”, “sin fallas”, “perfección”, etc.
Gracias a Azure Spirit por la explicación.

Epílogo – Sonrisa Glacial
『¡Duelo Afuera del Campus! ¡Devorador de Espadas, el As de Donrou, aplastado
por El Peor!』
Al día siguiente del duelo, un periódico con un artículo titulado así se había esparcido.
Incluso había fotos del duelo tomadas en secreto. La que escribió el artículo no era otra
más que Kusakabe del Club de periodismo. Ella primero sospechó luego de escuchar la
conversación de Ikki y Ayase durante el enfrentamiento de selección. Así que al día
siguiente, siguió a los tres, incluyendo a Stella.
「¡Para una periodista, este nivel de persecución es una obligación!」
Ese parecía ser el caso. E Ikki sólo pudo chasquear la lengua ya que no sintió ni una
pizca de su presencia ni una sola vez durante todo lo que pasó.
Este artículo además era un gran golpe para Hagun. Por supuesto, ya que el oponente
era el as de otra escuela, a pesar de ser un duelo afuera del campus, no podía ser una
casualidad, tratándose de uno de los mejores ocho del país. Incluso los chicos que aún
albergaba un poco de dudas no tenían más opción que callarse y aceptar las habilidades
de Ikki.
Y en alguna parte entre todos ellos, alguien preguntó esto—
¿Quién es el más fuerte? El más fuerte de Hagun, ¿la actual presidente del consejo
estudiantil Raikiri (1) Toudou Touka o El Peor?”
Nadie sabía de dónde vino esa pregunta, pero esa pregunta encendió un fuego entre los
estudiantes de la Academia Hagun. ¡Raikiri está entre los mejores cuatro! Por supuesto
que ella es más fuerte. No, si se trata de El Peor, puede que sea capaz de derrotarla.
Imposible. Es posible. No. ¡Sí!—
Argumentos como esos se surgieron a través del campus y para cuando había pasado
una semana, todos deseaban estrepitosamente la respuesta.
Una semana después del duelo con el Devorador de Espadas. Era de tarde. Ikki y Stella
terminaron su entrenamiento diario en el claro del bosque y ahora estaban descansando
en un banco, sentados lado a lado.
Y durante eso, Ikki recibió un mail de Ayase, el contenido—decía que su padre, Kaito-
san, había recuperado la consciencia.
“¿Eh? ¡¿El padre de Senpai despertó?!”
“Así parece.”
“Qué momento increíble.”
“Sí, Ayatsuji-san también parece asombrada. Mira esto.”
Ikki le mostró el contenido del mail a Stella.
「¡¡¡¡¡¡¡Mi padre ha recuperado la consciencia!!!!!!!」
“Wow, es verdad. ¡Está muy sorprendida! Hay tantos signos de exclamación como
Esferas del Dr●gón.”
“Bueno, está bien si está alegre.”
De hecho, luego del duelo de aquel día, no habían visto a Ayase ni una vez. Porque
después de eso, cuando regresaron a la escuela—
‘Hice que Kurogane-kun hiciera todo esta vez, así que al menos decidiré por mí misma
que hacer de ahora en adelante.’
Diciendo eso, fue al comité ejecutivo de los entrenamientos de selección y confesó que
había hecho trampa en el enfrentamiento. Gracias a la intervención de Oreki-sensei su
expulsión pudo evitarse pero su inscripción en los enfrentamientos de selección fue
borrada y fue suspendida en la escuela por 7 días. Por eso Ikki estaba contengo de saber
que le estaba yendo bien a pesar de eso.
“Pero ya que su padre despertó, será difícil para ella regresar a la escuela.”
“Sí…”
Porque estuvo en coma por dos años. Su cuerpo probablemente estaba muy débil. La
rehabilitación será dura, eso es seguro.
Además… tiene una enfermedad cardíaca. Ayase debe querer pasar un poco más de
tiempo con él.
“¿Ya no vendrá más a practicar tampoco?”
“…Es un poco solitario.”
“Pero no puede evitarse.”
Mejor dicho, debería ser algo por lo cual estar feliz, ya que Kaito finalmente despertó, a
pesar de que los doctores estaban diciendo que no llegaría hasta el invierno.
“Puede que sea breve, pero quiero que esos dos pasen un tiempo muy valiosos juntos.”
“…Sí.”
Conforme rezaba por eso con Stella a su lado mientras alzaba la vista al cielo nocturno,
su datapad de pronto sonó. ¡Alguien lo llamaba, y hablando del rey de roma! Era
Ayatsuji Ayase.
“¡Oh! Está llamando directamente ahora. ¿—Hola?”
“Así que tú eres Kurogane Ikki-kun. Escuché sobre ti de Ayase. Quiero que te cases con
ella de inmediato y encargarse del doj—” *Bag**Ugh*
“¿Qué demonios estás diciendo? ¡Acabas de despertarte después de dos años! Lo siento,
Kurogane-kun, el idiota dijo algo grosero. Te llamé porque él quería agradecerte
pero…”
“¡Jajaja! No necesitas ocultarlo Ayase. Lo amas, ¿cierto? Me refiero a Kurogane-kun.
Un padre puede entenderlo. Cuando estabas hablando de Kurogane-kun lucías como una
esposa hablando con cariño sobre su esposo. ¡Justo como tu madre solía ser!”
“¡Aaaaaaaah! ¡Ahhhhh! ¡¡¡No digas algo tan extraño—!!!”
“No tienes que ocultarlo. Papá se despertó, así que ustedes dos—”
“¡¡¡Sólo duérmete por dos años más—!!!”
“Ugh― ¡…Argh!”
“¡K-K-Kurogane-kun! ¡O-Olvida eso! ¡H-Hablamos luego!” *Click* —Beep-Beep-
Beep—
“…Bueno, de alguna forma, parece que Kaito-san va a vivir más que nosotros…”
“Estaba pensando lo mismo.”
Pero bueno—
“Pero de alguna manera, todo se siente resuelto, ¿verdad?”
“Sí.”
El dojo fue devuelto a Ayase, y Kaito se despertó. Puede que Ayase no venga más a
practicar así que todo se sentía un poco solitario, pero bueno, no es como si fuera la
última vez que la iban a ver. El caso acerca del dojo Ayatsuji estuvo repleto de altibajos
desde lo del restaurante, pero era bueno que todo ya se haya calmado.
“Pero, todo ha estado un poco tranquilo desde que tenemos una persona menos…”
“Más bien, somos los únicos aquí.”
“Bueno, eso también es verdad.”
Hoy, Shizuku y Arisuin estaban ausentes como Ayase.
“Es raro, Alice está bien pero que Shizuku esté ausente es…”
“Sí… quizás está cansada.”
“…Eso significa… que estamos los dos solos… ¿cierto?”
“…”
Stella entrelazó sus manos con las de Ikki. Ella estaba mirándolo con deseo, y ojos rubí
que parecían albergar una ligera fiebre. Desde lo de la pileta, su relación se ha vuelto
más como la de los amantes, aunque todavía permanecía platónica.
Así que señales como esta, ellos iban a aceptarla, de ambos lados. Sentados en el banco,
acortaron la distancia poco a poco y se acercaron el uno al otro.
“Stella…”
“Ikki…”
“Ikki…♡”
““¿Eh?””
Ambos de pronto giraron hacia esa voz de más.
“Beso~ ¿…Eh? ¿No se van a besar?”
Era Arisuin quien trataba de mezclarse con el beso desde un costado.
““¡¡¡UWAAAAAAAH!!!””
Y en cuanto a Stella e Ikki, se cayeron del banco casi instantáneamente.
“¡A-Alice! ¡Q-Qué estás haciendo!”
“Oh no~ Con esa pasión, estaba pensando si podríamos hacer un trío~”
““¡¡¡ABSOLUTAMENTE NO!!!””
“Es una broma, una broma~♪ Aww~ Ambos estaban colorados, fue tan tierno~ Ajaja.”
¿Acaso su reacción fue tan extraña? Arisuin tenía lágrimas en las esquinas de sus ojos y
una gran sonrisa. “Pero aun así, la Hermana Mayor está asombrada~ Acortar su
distancia como un erizo… tan lentamente, ¿puede ser que todavía no tengan
experiencia—?”
“¡¡¡N-N-No hemos llegado tan lejos!!!”
“Ah, ¿en verdad? Pero eso sí que fue un progreso rápido. Ahora pueden coquetear tan
bien.”
“…Mejor dicho, Alice, ¿te diste cuenta de que estábamos saliendo?”
“Bueno, sí, de alguna forma. Pero lo confirmé hoy~♪”
“Ugh…”
Stella mostró una expresión amarga. Arisuin era una persona sociable, por lo que era
popular entre chicas y chicos. Y si ellos fueran descubiertos, podría ser malo—eso era
probablemente lo que ella estaba pensando.
¿No hay alguna manera de engañarlo? Stella se estaba quejando con su mirada.
No, pero eso es imposible ahora. Pero si explicaban la situación apropiadamente, él
podría mantenerlo en secreto. Así que él decidió confesarle todo a Arisuin.
“Oye Alice, sobre esto—”
“Lo sé, quédense tranquilos. No planeo contarle a nadie.”
Puede que Arisuin haya supuesto la situación por sí mismo. Puso su dedo índice frente a
sus labios y guiñó el ojo. Como se esperaba de la persona que lograba que aquella
Shizuku que odiaba a los humanos se sincerara, sabía cómo lidiar con los humanos.
“Sólo lo disfrutaré desde un asiento especial~♪”
Era lo que se sentía. Debería ser pateado por un caballo.
“Maldición, fue un error ser descubiertos aquí, pero supongo que el hecho de que
Shizuku no esté aquí es una fortuna entre el infortunio.”
“Sí. Por cierto, ¿la has visto, Alice?”
“Sí. Vine tarde porque estaba jugando UNO con fans pero Shizuku dijo que hoy iba a
entrenar sola.”
Entrenar sola…
“Oh, eso es extraño. Que Shizuku no esté con Ikki. Y por propia voluntad.”
“Sí, probablemente se está preparando… Esta vez su próximo oponente es un
oponente.”
“¿Huh? ¿Su próximo ya ha sido decidido?”
“Oh cielos, ¿no lo saben?”
¿Acaso Stella lo sabe? Arisuin la miró pero ella lo negó. Por supuesto, Ikki tampoco lo
sabe.
“¿Alice? ¿Quién es el próximo oponente de Shizuku? ¿Y a qué te refieres con que su
próximo oponente ‘es un oponente’?”
Ikki preguntó, preocupado. Y Arisuin le mostró una expresión compleja.
“Es la más fuerte… La número uno de esta academia.”
Al mismo tiempo, en la sexta arena de entrenamiento.
Era usada como arena desde las doce del mediodía hasta las cinco de la tarde durante los
enfrentamientos de selección, pero después era usada como arena de entrenamiento para
batallas reales que cualquier podía utilizar.
Por supuesto, se usaba la Forma Ilusoria. Era distinto de las clases y sin reglas rápidas o
complejas. Así que las personas que no participaban de los enfrentamientos de selección
también la usaban. Por esa razón, sonidos de batallas se oían por la arena cada día.
Pero hoy era diferente. Lo que reinaba era un completo silencio. El calor de una batalla
tampoco podía sentirse. Sólo la atmósfera cero absoluto podía sentirse, y que dominaba
la sexta arena de entrenamiento.
Bueno, por supuesto ese sería el caso, porque—
“Q-Qué diablos pasa con ella…”
“Monstruo…”
Porque cada uno de los caballeros que batallaron aquí se habían convertido en
esculturas de hielo.
“¡Ella, realmente… derrotó a cincuenta personas… sola…!”
En la audiencia, un estudiante habló con voz temblorosa. El significado de sus palabras
podía rastrearse diez minutos hacia atrás.
Una chica de primer año vino a los campos de entrenamiento y le dijo esto a todos los
presentes: quería enfrentar a todas esas personas ella sola.
Los que recibieron este ridículo desafío estaban sintiéndose reprendidos,
probablemente.
¿Pero el resultado…? Aniquilación total. Ni uno solo de ellos pudo tocarla. La única
que permanecía allí era—‘Lorelei’ Kurogane Shizuku.

“No es suficiente…”
Suspiró mientras veía la planicie congelada que había creado. Pensaba que si luchaba
con cincuenta de ellos, al menos sería como una práctica pero, no fue suficiente en
absoluto. ¿Acaso Hagun tenía un nivel tan bajo? Esto es estresante.
“…Sin embargo, ¿tú no vas a decepcionarme, o sí?
Bajó la vista hacia su datapad. En la pantalla se encontraba un mail del comité ejecutivo
notificándole acerca de su próximo oponente. Era la número uno de Hagun y estuvo
entre los cuatro mejores del país el año pasado.
「Se ha decidido que la oponente para el décimo enfrentamiento de Shizuku-sama será
Toudou Touka, del tercer año clase tres.」
¡Finalmente! Shizuku tenía una sonrisa extrañamente fascinada en su rostro.
Por fin podía dejar de luchar conteniéndose, sin cuidarse de terminar matando a sus
oponentes. Esta farsa finalmente termina.
Quería luchar con un oponente donde podía dar todo de sí. Había estado pensando en
eso por mucho tiempo.
Algo como esto, me pregunto si será como Onii-sama.
Bueno, si se trataba de ambiciones estaría más cerca de Stella… pero como oponente
Toudou no tenía fallas. Era una oponente con la que tenía que luchar con toda su fuerza
con el fin de ganar.
Al menos.
Al menos podrá luchar con toda su fuerza.
Al menos podrá acabar con alguien con toda su fuerza.
“¡Fufufu, ajajajaj!”
Aunque la temperatura en los alrededores estaba tan fría que penetraba la atmósfera, ella
no podía detener el explosivo entusiasmo brotando dentro de ella. No, si se trataba de
una fiebre no podría bajarla así que era mejor no intentarlo en primer lugar.
Shizuku siguió riéndose, como entregando su cuerpo a la pasión de la batalla venidera.
NOTAS DEL TRADUCTOR (ÉPÍLOGO):
(1) Raikiri,雷切: “Corte Relámpago”
Palabras Finales
Gracias por leer el segundo volumen de Rakudai Kishi no Cavarly.
Misora, el autor aquí.
El húmedo verano finalmente ha terminado. ¿Pasaron bien su verano? Misora ha
colapsado. Colapsó en la carretera. Culpa de la hipertermia.
El sudor frío no se detiene. Y mi cuerpo sigue temblando por lo que es un lío.
Afortunadamente había un hospital cerca y de alguna manera luego de ir allí, colapsé en
la sala de espera. ¡Así que, salvado! De alguna forma. Pero pensar aumentó la
hipertermia y he escuchado de ello en las noticias.
Creo que es mejor que la gente salga un rato y tome bebidas deportivas en lugar de té.
¿Eh? ¿Que ya se terminó Octubre? Eso no importa. No es importante.
Bueno entonces, ¿qué tal el libro? El volumen tres será el clímax de las batallas de
selección en la escuela. Con las batallas de selección alcanzando su fin, junto a eso
llegan las batallas de orden más alto.
La aparición de la presidente del consejo estudiantil de Hagun.
Los astutos trucos de la casa Kurogane, quienes están avanzando.
Rivales y viejos enemigos, dos batallas decisivas al mismo tiempo.
¿Ikki será capaz de triunfar en su último enfrentamiento y ganar una entrada para
participar en el Festival?
Por favor, lean con placer el 3er volumen de esta serie escolar de acción con espadas.
Agradezco a todos aquellos que me han ayudado a escribir y publicar este libro.
“¡Por favor desgarra la ropa cerca de sus pechos en la cubierta frontal!”—Creo que seré
capaz de corresponder a esta extraña orden. ¡Won-san es un dios! Gracias por el regalo.
Y también les agradezco a los lectores que se encasquetaron con este libro. En serio,
muchas gracias.
Bueno entonces, nos vemos de nuevo en el 3er volumen.
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