Prologo – Encuentro
Agudas y entrecortadas respiraciones resonaban.
El techo, las paredes y el piso de esta zona del laberinto eran de corteza de árbol.
El musgo cubría densamente sus superficies, iluminando el pasillo con una luz verde azulada. Daba la impresión de que ningún alma había pisado nunca esta parte del Calabozo. Las reverberaciones de los aullidos lejanos de los monstruos hacían temblar las hojas, provocando que cuentas de plata goteaban de la diversa y fantástica flora.
En este laberinto de árboles gigantes que estaba completamente separado del mundo de arriba, una solitaria sombra corría con toda la energía que podía reunir.
La figura tenía extremidades suaves y delicadas que se parecían mucho a los de una niña. Cabello azul plateado resplandecía bajo la luz del musgo.
Además de sus largas y sedosas trenzas, el ser poseía una piel de color blanco azulado.
Las muchas escamas que cubrían sus hombros, espalda baja, y las largas orejas enmarcando su rostro, se estrechaban hasta puntos aún más finos que los de los Elfos, eran de color similar. Pero la característica más notable por mucho era la resplandeciente joya carmesí incrustada en su frente.
La piel blanco azulada y una joya carmesí eran sólo la primera de muchas características que demostraban que esta criatura era un monstruo.
*¡Thump, thump, thump!*
El monstruo sostenía sus delgados brazos mientras recorría el Calabozo.
¿Por qué?
Estaba sangrando.
Garras, colmillos y espadas habían infligido muchas heridas en su cuerpo. Sangre color rojo oscuro goteaba de las heridas abiertas con cada paso. Los ataques habían arrancado escamas enteras de sus hombros, tiñendo completamente de rojo su piel azul claro.
¿Por qué?
Había terror en sus ojos. Confusión. Dolor.
Varias gotas de agua acompañaban a la sangre en su camino hacia el piso de abajo.
El transparente líquido fluia de los impresionantes ojos ámbar del monstruo mientras su delgada garganta comenzaba a temblar.
--¿Por qué…?
El sonido que escapo de sus pequeños labios no era el tosco aullido de un monstruo, sino una sola palabra ronca y triste.
La voz era como la de un niño sollozante. Como si desdeñaran los sonidos que se unían para formar una palabra, los rugidos de los monstruos que resonaban a través del laberíntico Calabozo se acercaban. El cabello plateado azulado y los delgados hombros de la solitaria figura temblaban de miedo.
El dolor había distorsionado su rostro, que estaba fuera de lugar en un monstruo y era lo suficientemente atractivo para dejar a una persona sin aliento.
El monstruo—la “chica” estaba llorando.
¿¡Por qué, por qué todos…!?
Estaba sola.
Solo era una recién nacida, recién liberada de las paredes del Calabozo, pero todo lo que había encontrado la rechazo.
Tenía recuerdos de su nacimiento, de salir de la pared antes de caer al suelo. Aun incapaz de distinguir la izquierda de la derecha, vagó por el Calabozo, tratando de darle sentido a su tenue entorno. Mientras estaba ansiosa por no saber su ubicación, capto un aroma familiar—uno de su propia especie. Sus instintos la impulsaron a seguirlo.
La condujo a un rincón diferente del Calabozo, donde una criatura mucho más grande que ella estaba parada. Ella se acercó a preguntar: “¿Dónde estoy?”
La respuesta de la criatura fue un monstruoso rugido. Después de levantar la voz con ira, el monstruo la corto con unas afiladas garras.
Con su piel desgarrada, ella huyó sin entender por qué.
Mientras la confusión se apoderaba de su cuerpo, la sangre roja que se filtraba de sus heridas y la primera sensación de dolor inspiró terror en la recién nacida.
Desde entonces, había sido atacada una y otra vez. Los seres que compartían su aroma, sin importar su forma o tamaño, amenazaron su vida. No hubo excepciones. Luchó desesperadamente para contener algo que amenazaba con fluir de sus ojos mientras sus heridas continuaban aumentando.
Saliendo de las profundidades del Calabozo, la agotada “chica” encontró criaturas de una especie completamente diferente.
Eran humanos equipados con espadas y arcos.
Acompañándolos había un macho y una hembra parecidos a hadas. La pareja de orejas largas se acurrucaron juntos, protegiéndose uno al otro.
Se acercó a ellos, sin darse cuenta de que sus ojos delataban su envidia.
No queriendo asustar a los recién llegados, ocultó sus afiladas garras y abrió la boca para hablar.
--Ayúdenme.
En un instante, una espada abrió una nueva herida en su cuerpo.
El grupo parecía más confundido y agitado que ella, pero lo más evidente era su terror mientras la rechazaban.
Ante esta nueva animosidad, huyó una vez más. Los hombres se dispersaron mientras balanceaban sus espadas, y las mujeres con el rostro pálido preparaban sus arcos con gritos ahogados.
Las flechas golpeaban su espalda mientras sus lágrimas finalmente se derramaban. Dolor. Sufrimiento. Tristeza.
Las escamas de su espalda desviaron las puntas de las flechas, pero se agrietaban con cada impacto. Sus hombros desgarrados y heridos se sentían como si estuvieran en llamas. El mundo la excluyó, la aparto y la rechazó; la había calificado de marginada.
Se preguntaba una y otra vez.
¿Por qué? ¿Por qué?
Gritos de “estoy asustada, estoy muy asustada” se deslizaron de su boca. Su llanto no se detenía.
¿¡Qué… soy yo…!?
Sin importar cuántas veces preguntó, el Calabozo, su madre, no respondió. Huyó durante algún tiempo, pero al final sus perseguidores aparecieron otra vez.
Asombrados por su belleza, mostraron expresiones desconocidas mientras gritaban bruscamente: “¡Detente!”
Los cazadores, mojándose los labios y mirándola sádicamente, no tenían ninguna razón para detener su avance. La locura en sus ojos mientras la acechaban era mucho más fea que cualquier cosa que ella había visto de sus compañeros monstruos. Trató de escapar con sus delgadas piernas, ya que había aprendido a temer todo.
La razón por la que era considerada como una bestia estaba en el poder latente que utilizaba para deshacerse de sus perseguidores, esquivar a otros monstruos en el Calabozo que seguían atacándola y correr solo por el sendero arbolado. El solitario eco de sus pasos colgaba en el aire del aparentemente interminable Calabozo.
Lágrimas translúcidas se derramaron de sus ojos ámbar otra vez.
--¡Aah!
Una pendiente descendente.
Perdió el equilibrio como un niño y cayó pesadamente por la colina entrelazada en las raíces de los árboles. Después de caer al fondo, la “chica” notó que se había herido la pierna.
No podía estar de pie.
Los distantes aullidos de monstruos y las pisadas de personas provocaron un escalofrío en su cuerpo. Examinó su entorno antes de partir, arrastrando su pierna inmóvil. Sus heridas ya habían coagulado lo suficiente como para detener el flujo de sangre, lo que le permitió ocultar su rastro. En un rincón del Calabozo, encontró un solo árbol y una abundancia de plantas. Utilizando las hojas como refugio, se escondió en el interior.
Con la espalda pegada a la pared, contuvo el aliento. Temblando, apretó fuertemente su cuerpo herido con ambos brazos y luchó contra las interminables oleadas de terror.
Entonces se dio cuenta de que algo se acercaba. Contuvo el aliento de nuevo.
Podía escuchar pasos acercándose cada vez más a cada momento.
El crescendo de pasos le hacía recordar el penetrante dolor de una espada, casi como si la memoria misma irradiara calor, paralizándola con horror.
Su cuerpo temblaba incontrolablemente.
Sus mejillas aún estaban húmedas, otra oleada de terror cruzó su rostro.
Mirando la figura humana que se acercaba, la chica se abrazó con todas sus fuerzas. Entonces.
Los llorosos ojos de la “chica” levantaron la vista cuando apareció el recién llegado.
--Un monstruo… ¿Un <Vouivre>? Cabello blanco y ojos rojo rubí.
En un rincón oscuro del Calabozo, tuvo un fatídico encuentro con un chico.
Capítulo 01 – Una Chica Diferente
Todo comenzó con una cierta misión.
--<Aves de Fuego> están desbordándose en el 19º Piso. <Pequeño Novato>, tú también danos una mano.
Nosotros, la <Familia Hestia>, acabábamos de llegar al 18º Piso cuando los Aventureros de Rivira inesperadamente llegaron a nosotros con una misión.
De vez en cuando, había brotes impredecibles de muchos monstruos únicos en el Calabozo. Estos fenómenos erráticos e inusuales se conocían como <Irregulares>.
Las especies específicas involucradas esta vez habían sido confirmadas como Aves de Fuego, un tipo raro de monstruo que normalmente se encontraba en el 19º Piso y por debajo. Justo como su nombre indicaba, tenían la apariencia de aves y predominantemente usaban ataques basados en llamas. Esto era un problema porque el 19º Piso era el comienzo del <Laberinto de los Arboles Colosales> en el Calabozo.
Al parecer estas Aves de Fuego podían convertir una zona entera en un mar de llamas si no se controlaban. Lo que era peor, escuche que a veces llegaban hasta el 18º Piso—que debería ser una Zona Segura—y se elevaban a través de los cielos abiertos, poniendo en peligro incluso a la ciudad junto al lago, Rivira.
Los Aventureros de Clase Alta que realizaban expediciones desde Rivira no estaban dispuestos a dejar que su base se incendiara, y habíamos llegado justo cuando se dirigían a exterminar a los monstruos. Los residentes estaban buscando ayuda para suprimir el brote y se lo solicitaban a todos los Aventureros de Clase Alta que estaban pasando.
La guerra contra Rakia había terminado hace tres días. Habiendo regresado a nuestras actividades regulares en el Calabozo, finalmente había recorrido todo el camino hasta la Zona Segura sin depender de nadie más por primera vez. Lili estaba bastante infeliz cuando esta misión fue forzada en nosotros a nuestra llegada, pero dada la buena recompensa y el hecho de que una bandada de Aves de Fuego en nuestro camino hacia imposible progresar cómodamente más lejos, cedió a regañadientes.
Los Aventureros de Rivira proporcionaron túnicas de Lana de Salamandra resistentes a quemaduras como anticipo para todos los participantes. Mientras tanto, los organizadores me asignaron temporalmente a un equipo diferente debido a mi gran Agilidad. Querían terminar la subyugación de los monstruos lo más rápido posible, así que fui desplegado en un grupo que hacía hincapié en la velocidad.
Con mi túnica de Lana de Salamandra envuelta alrededor de mis hombros, me separe de Lili, Welf, Mikoto-san y Haruhime-san por el momento y seguí a mi grupo asignado de corpulentos Aventureros a través de la entrada que conducía al 19º Piso.
Justo cuando pensaba que las cosas iban bien, me di cuenta de que había terminado separado y solo.
El <Laberinto de Arboles Colosales> era completamente diferente de los otros Pisos que había visto antes, y no tenía experiencia con su estructura y caminos. Puesto que estábamos persiguiendo y algunas veces huyendo de las Aves de Fuego en un territorio desconocido—por no mencionar mi posible posición perjudicial en la parte trasera de la formación—los otros Aventureros me dejaron totalmente atrás.
Me encontraba en un rincón desierto del Calabozo, tratando de orientarme, cuando sucedió.
Vislumbré algo que parecía una silueta humana.
Arrastraba una pierna herida a lo largo del suelo y se escondió en la exuberante maleza del Calabozo, lo que sugería que estaba tratando de evadir la persecución.
Al principio, pensé que era un compañero Aventurero herido y comencé a correr en pánico, pero entonces repentinamente sentí como si algo estuviera fuera de lugar. Con la mayor precaución posible, me acerqué.
Entonces—
--Un monstruo… ¿Un <Vouivre>? Estaba sorprendido por lo que vi.
Era un monstruo humanoide con miembros delgados y delicados y piel blanca azulada.
Cuando vi la joya en su frente que podría ser confundida con un tercer ojo, busque en mi memoria y encontré un tipo de dragón llamado <Vouivre>.
<Vouivre>
A la par con el Unicornio, era conocido por ser el más raro de los Monstruos Raros incluso en el Calabozo.
Escuche que eran conocidos por aparecer entre los Pisos 19º y 24º, y su Botín, ya sean escamas o garras, valían enormes sumas de dinero en el mercado. Sin embargo, éstas no eran nada comparadas con la gema roja situada en sus frentes, conocida como <Lágrima de Vouivre>. Su valor prometía tan inmensas riquezas que los Aventureros a menudo se referían a ella como <Piedra de la Prosperidad>.
Pero extraer la joya de la frente de un <Vouivre> hacia que enloquecier—y matar al dragón inevitablemente rompería el precioso objeto. Había registros de innumerables Aventureros que habían sido cortados en pedazos tratando de obtener una.
Los <Vouivre> eran una especie de dragón, los monstruos más grandes en el Calabozo, y su fuerza de combate era inigualable.
Usualmente, los <Vouivre> tendrían un torso humanoide con un parte inferior como serpiente, como las Lamias. En general, se asemejan a mujeres unidas a una cola de dragón, pero—
… ¿Esto realmente es un monstruo?
El rostro de la criatura parecia sorprendentemente humano, y había lágrimas saliendo de sus impresionantes ojos color ámbar.
No llevaba nada en absoluto, sólo la piel blanca azulada con la que nació.
Me di cuenta de que tenía piernas delgadas, donde debía estar la cola de dragón, y había un par de modestos senos en su pecho.
Aparte de su complexión y escamas, podría muy bien ser una chica sobre mi edad.
--… ¡…!
La <Vouivre>… estaba llorando.
Con sus brazos envueltos alrededor de su tembloroso cuerpo, me miraba desde su lugar en el suelo. Como si hubiera olvidado que era un monstruo, mostrando miedo como una persona.
No lo creo.
Llego un susurro de un rincón de mi mente.
Ni siquiera podía pensar con claridad. Mi confusión solo aumentaba. Incluso viéndolo con mis propios ojos, simplemente no podía entenderlo.
Quiero decir, los monstruos eran nuestros enemigos después de todo.
Los monstruos nacían siendo asesinos, desnudando sus colmillos en nosotros y tomando todas las posibilidades que aparecían para atacar. Poseían tales atroces deseos destructivos que no había espacio para que la razón o las emociones intervinieran.
Los monstruos eran, bueno, monstruos.
—Por lo menos deberían serlo.
No sentía nada del odio y disgusto que se suponía que un monstruo evocaba dentro de mí.
Estos enemigos nos impulsaban incondicionalmente a luchar, pero no podía sentir ni siquiera un fragmento de la animosidad instintiva que podría esperar.
En este momento, era exactamente lo contrario. Era reacio a apuñalar con una espada a esta figura humanoide ante mí.
Nunca había visto un monstruo como este.
--¡Uu, aah…!
--¡…!
Los ojos de la <Vouivre> estaban fijos en la punta de la <Daga de Hestia>. Rápidamente la oculte detrás de mi espalda.
¿Qué demonios estás haciendo?
Me regañe. La pequeña cantidad de alivio que paso sobre el rostro del monstruo me confundió aún más.
¿Esta <Vouivre> en específico era una subespecie?
¿Un producto de una mutación repentina que podría considerarse un <Irregular>?
Se lastimo… No, está herida.
Había varios lugares en su cuerpo endurecidos con sangre seca. Podía ver manchas en los hombros donde las escamas habían sido violentamente rasgadas o rotas.
Sólo las armas podían causar heridas como esas. Probablemente fueron Aventureros quienes la atacaron.
Cualquiera que fuera el caso, la <Vouivre> gravemente herida me miraba aterrorizada y trataba desesperadamente de poner más distancia entre nosotros. Pero su espalda ya estaba contra una pared, y ninguna cantidad de retirada la ayudaría.
No podía moverme.
Los monstruos eran los proveedores de muerte y destrucción.
Nunca se debía ser amigo de ellos, y ciertamente no extender una mano por ninguna razón.
Pero yo estaba aquí parado, atrapado en la mirada de la <Vouivre>, mirando esos ojos color ámbar que definitivamente llevaban emoción. No podía acabar con ella… Lentamente, retrocedí.
En un callejón sin salida, decidí que actuar como si nunca la hubiera visto era la mejor opción y luego hui patéticamente.
Dándole la espalda a la <Vouivre>, deje el lugar detrás de mí.
× × ×
--…… ¿…?
Con el humano desapareciendo de su línea de visión, la <Vouivre> miró a su alrededor con una expresión desconcertada, las lágrimas todavía llenaban sus ojos.
El Calabozo estaba misteriosamente silencioso. Asustada por lo que pudiera ver, la chica miró a su alrededor antes de levantarse lentamente.
Colocando ambas manos en el muro del Calabozo para quitarle un poco de peso a su pierna herida, comenzó a cojear a lo largo del pasillo.
De repente, con un ruido sordo—
El sonido del aleteo de alas descendió detrás de la herida <Vouivre> mientras un ave carmesí aparecía desde un túnel lateral que se ramificaba del pasillo. El Ave de Fuego tenía más de dos metros de largo de punta a punta, con ojos estrechos e inyectados de sangre y un enorme pico abierto.
La chica se congelo cuando sintió el calor acercándose a ella por detrás. La criatura en el aire había encontrado a su última víctima.
Mientras el Ave de Fuego lanzaba hacia ella un torrente de fuego más poderoso que el que un Hellhound podría producir, trató correr con sus delgadas piernas, pero ya era demasiado tarde.
Las llamas danzando en la parte posterior del pico del Ave de Fuego iluminaron el rostro de la chica
<Vouivre>, a punto de ser lanzadas—
× × ×
-- —¡Haaa!
—Oscile mi <Daga de Hestia>.
Corrí y salte hacia adelante para atacar, la cuchilla tallo un brillante arco violeta a través del aire antes de dividir el Ave de Fuego en dos.
El ataque de fuego interrumpido se rompió en el aire como fuegos artificiales. Su Piedra Mágica se rompió, así que el Ave de Fuego se deshizo en cenizas, y sus restos fueron lanzados al espacio.
La <Vouivre> se desplomo al suelo bajo la nube de chispas y cenizas ardiendo mientras aterrizaba.
… Maldición.
Ahora lo habia hecho.
Mirando fijamente mi <Daga de Hestia>, que sostenía en un agarre inverso, me encorve en desesperación.
No fui capaz de irme después de dejar este lugar, así que me di la vuelta y vi a la <Vouivre> desde un punto ciego. Entonces me encontré corriendo desde mi escondite una vez que el Ave de Fuego atacó.
El horror en el rostro del monstruo—no, “su” rostro—estimuló a mis piernas a moverse por su cuenta.
Sola en el corazón del Calabozo…
Después de ser atacada por los Aventureros, tiene sentido que ahora nos tenga miedo.
¿Pero ser atacada sin razón alguna por sus compañeros monstruos?
Sí, sabía que pensar así solo causará problemas. La parte racional y sensata de mí me decía que no hiciera algo tan estúpido. Pero mis manos ya se habían adelantado y lo hicieron de todos modos.
Sujete mis flequillos con mi mano izquierda libre, apretando mi cabello mientras caminaba hacia la aturdida
<Vouivre>.
Ella estaba en la misma posición que antes, mirando hacia mí.
Temblando de miedo y confusión, me miraba como si se aferrara al más débil rayo de esperanza. Solté mi cabello y lentamente baje mi mano con todo tipo de pensamientos pasando por mi mente—y luego le sonreí débilmente.
No podía hacerlo.
Sin importar lo que pasara.
No podía matarla.
-- —Está bien. No tengas miedo.
Me arrodille junto a ella para que nuestros ojos estuvieran al mismo nivel. Luego relaje mi rostro y sonreí otra vez.
Sus ojos se abrieron un poco más, casi como si entendiera lo que dije.
Incluso los Domadores, que doblegan a los monstruos a su voluntad usando una combinación de fuerza y dolor, nunca harían algo totalmente estúpido como esto. Volviéndome cada vez más imprudente, examine más de cerca las diversas heridas que cubrían su cuerpo.
Sus hombros estaban en muy mal estado, y su pierna rota era horrible. Metí la mano en mi funda de pierna y saque una Poción Dual hecha por la <Familia Miach>.
El vial que contenía líquido desconocido en mi mano debió haberla asustado, porque todo su cuerpo se estremeció cuando lo vio.
--No hay nada de que preocuparse. Esto se llama Poción—-
--¿Po… ción…?
—Ella habló.
No sabía cuántas veces había sido destruido el sentido común hoy, pero esto superaba todo. Su voz seguía sonando en mis oídos.
Simplemente estaba hablando con ella sobre lo que estaba haciendo para calmar sus nervios, sin esperar una respuesta. Ahora estaba congelado en mi lugar, y una risa seca y vacía escapo de mi boca.
De todos modos, abrí el vial y me preguntaba si las Pociones tenían algún efecto sobre los monstruos mientras la vierta por encima de sus hombros. Mi pecho se llenó de alivio mientras observaba cómo sus heridas abiertas comenzaban a cerrarse bajo la sangre seca. Ella, por otra parte, parecia sorprendida.
Las Pociones Superiores podían curar un hueso roto, pero… aparentemente podían forzarlo a curarse en el ángulo incorrecto si no se fijaba correctamente. Lo mismo era cierto para otros Ítems de Curación y la Magia— podían causar daños permanentes cuando se utilizaba sin un tratamiento previo adecuado. Aunque no tenía ni idea de cómo tratar las heridas de la manera “correcta”, arranque un pedazo de Lana de Salamandra para un vendaje y la envolví alrededor de su pierna usando la vaina de mi Daga como férula.
--…
--…
Derrame el resto de la Poción sobre el resto de su cuerpo herido mientras me arrodillaba a su lado. Ahora que el vial estaba vacío, ambos nos miramos en silencio.
La chica de largo cabello azul plateado parecia estar nerviosa. Sosteniendo sus manos juntas frente a su pecho, sus sorprendentemente claros ojos color ámbar temblaban mientras su delicada boca se abría y cerraba cada pocos momentos.
Mientras hacia todo lo posible para ignorar el calor que aumentaba en mis mejillas y mantener mis ojos apartados de sus pechos completamente expuestos, me di cuenta de que había algo diferente en ella.
Me encontré con Harpías cuando estaba varado en las Montañas Beor no hace mucho tiempo: tambien parecían humanas, pero eran horribles. Esas criaturas definitivamente eran monstruos. Pero esta chica—se parecia mucho a nosotros, y la misteriosa atmosfera que la rodeaba era completamente diferente de las Harpías.
Un monstruo extraño… Una chica extraña.
Algo quedo atrapado en mi garganta mientras trataba de comprender al ser que estaba entre persona y monstruo sentado frente a mí.
-- —¡Sigan buscando! ¡No puede haber ido muy lejos! Voces humanas.
Ásperos gritos de ira resonaban por el pasillo hacia nosotros.
La chica <Vouivre> se encogió de miedo. El temblor que casi se había detenido volvió con fuerza.
El terror lleno sus ojos mientras los pasos se acercaban a nosotros. No dije ni una palabra mientras me quitaba la túnica de Lana de Salamandra y la arrojaba sobre sus hombros.
Justo cuando termine de ocultar toda su piel de color blanco azulado debajo de ella, varios Aventureros fuertemente armados aparecieron en la esquina.
--¡Hey, tu ahí! ¿¡Has visto pasar a una chica <Vouivre>!?
Un grupo de cuatro hombres y mujeres se abalanzaron por detrás de mí con el líder gritando con fuerza. Me quedo mirando la pared del Calabozo.
Tenía un mal presentimiento sobre esto.
No era difícil adivinar su relación con la chica de <Vouivre>. Si no la protegía ahora, entonces…
Podía decir que ya miraban con desconfianza a la chica que se escondía debajo de mi túnica. Agarrando la pequeña y temblorosa mano debajo de la tela roja, desesperadamente exprimí mi cerebro para encontrar una solución.
El tiempo se ralentizo. Puedo escuchar la agitación en sus voces y sentía gotas de sudor cayendo por mi rostro. Mirando hacia abajo—vi que todavía sostenía el vial vacío en mis manos. ¡Eso es!
Era arriesgado. Sólo espero que mis habilidades de actuación estén a la altura de la tarea.
--Olvídate de eso, ¿¡Tienes alguna Poción!? ¡Ella fue golpeada por un Ave de Fuego y tiene quemaduras graves, muy graves!
Fijando mi mirada en la figura contra la pared, puse tanto pánico en mi voz como pude.
El vial vacío, el cuerpo tembloroso debajo de la Lana de Salamandra, el suelo y el follaje chamuscados que quedaron de la explosión de las Aves de Fuego—todo aquí contaba la historia. Sus ojos se movieron hacia mí, estrechándose.
Mi desesperación debía estar haciendo efecto, porque se burlaron de mí antes de girar sobre sus talones. No querían involucrarse con mi problema y estaban mucho más interesados en rastrear a un Monstruo Raro. Los Aventureros se fueron corriendo.
Una vez que estuve seguro de que se habían ido definitivamente… Deje que mis hombros se relajaran.
--D-Deberíamos estar bien ahora…
Le susurre a la temblorosa figura bajo la túnica, y ella tímidamente asomo su cabeza de la tela.
Estaba seguro de que nunca en sus sueños más salvajes esperaba que un Aventurero la curara en lugar de asestar el golpe mortal, y mucho menos protegerla de otros Aventureros.
Había salvado a un monstruo—¿Cómo reaccionaría si viera a alguien más hacer eso?
… No, no quería pensar en ello.
No pude evitar suspirar mientras la chica <Vouivre> seguía temblando de miedo de los Aventureros, a pesar de que se habían ido.
--Um… ¿Puedes caminar?
Me levante y le ofrecí mi mano.
Quedarse aquí sólo la ponía en riesgo de ser encontrada por… bueno, cualquier cosa. Aquellos Aventureros podrían regresar, y ella tendría una muerte sin sentido.
Miro mi mano extendida y luego a mis ojos… entonces asintió ligeramente.
Su temblorosa mano se extendió y se apoyó en mi palma. Estaba fría, sorprendentemente. Curve mis dedos a su alrededor y tire suavemente de ella para levantarla.
Probablemente tenía alrededor de 150 centímetros de altura. Después de asegurarme de que estaba completamente oculta por la túnica de Lana de Salamandra, puse su brazo por encima de mi hombro mientras dábamos nuestros primeros pasos.
Parece haber una batalla por allá… Okay, vamos por este camino por ahora y averigüemos qué hacer a continuación en el camino…
Ahora que estaba separado de mi grupo asignado, no tenia ni idea de cómo volver a la entrada.
No había otra opción más que seguir mis oídos de vuelta a lo que esperaba fueran otros Aventureros en la misma misión, luchando contra las Aves de Fuego a lo largo de la ruta principal. Después de eso, todo será cuestión de seguir el mapa que Lili prácticamente metió en mi bolsillo antes de irme. Mi única esperanza era encontrar los puntos de referencia en el mapa, seguirlos, y evitar ser visto tanto como fuera posible.
Esperando que no encontráramos ningún monstruo realmente feroz en el camino, apoye a mi compañera herida para que no tuviera que poner ningún peso en su pierna rota. Si sucedía lo peor, la cargare con ambos brazos y huiré.
--…
La extraña chica monstruo cazada tanto por hombres y monstruos miraba silenciosamente mientras me defendía de los Bugbears y Escarabajos Locos que bloqueaban nuestro camino con mi Magia de Lanzamiento Rápido,
<Firebolt>.
Sus ojos húmedos brillaban.
--Khaa…
Ella estaba sollozando, creo.
Se giró hacia mí unos momentos después, enterrando su rostro entre mi cuello y hombro. Una pequeña nariz se presionó contra mí, y pude sentir su cálido aliento en mi pecho. Sabía que estoy en el Calabozo y perder la concentración era un viaje de ida a la tumba—pero mis mejillas estaban ardiendo.
Que delicada… y suave.
Incluso si tenía el cuerpo de una chica normal, ponerme nervioso en una situación como esta era un fracaso como un hombre y un Aventurero.
¿Salve a la <Vouivre> porque era linda? ¿Fue su aspecto lo que me hizo extender una mano? Si ese era el caso, ya estaba más allá de la ayuda.
¿Qué diría mi Abuelo, quien siempre me decía que salvara a las damiselas en peligro, si me viera ahora? ¿Me alabaría?
… Tenía la sospecha de que esta sería la única vez que gemiría. Realmente había tocado fondo, haciendo lo que acababa de hacer. Salvar a un monstruo.
Entonces ella susurro:
--…… Gracias.
Necesite un momento para superar esta nueva sorpresa, la mire hacia abajo. Ella miro hacia mí con lágrimas en los ojos.
Su cabeza estaba ligeramente inclinada bajo la capucha roja oscura de la túnica. En ese momento, sentí algo que no se podía expresar en palabras—una calidez que sólo las personas podían compartir.
¿Cómo respondo? ¿Debía responder? Una interminable cadena de pensamientos corrían por mi cabeza mientras ella me miraba con inquietud.
Su inocencia pura e infantil hizo desaparecer todos los sentimientos contradictorios.
Forcé una sonrisa.
--Todo estará bien.
Le mostré otra sonrisa para tratar de tranquilizarla, y ella devolvió el gesto con una pequeña sonrisa. Cerró los ojos y presiono su cuerpo contra mí otra vez, y yo envolví mi brazo alrededor de ella.
Mi decisión estaba tomada. Protegeré a esta chica que podía sonreír como el resto de nosotros. Sólo había un problema… ¿Cómo debía explicarles esto a Lili y a los demás?
× × ×
Nos llevó un tiempo, pero encontramos el camino de regreso a la ruta principal en el 19º Piso.
Guiados por el sencillo mapa en mi mano, nos ocultamos de Aventureros y monstruos a cada vuelta hasta que descubrimos la luz del techo de cristal del 18º Piso.
Finalmente, la salida.
-- —¡Es verdad! ¡¡Un monstruo me habló!!
--¿¡Por qué no nos crees!?
Seguimos el camino que conectaba los pisos 18º y 19º, y salimos en la base del Árbol Central ubicado en el centro de la zona. Varios Aventureros, incluyendo a los de Rivira, estaban parados alrededor de las raíces.
Dos Elfos, un hombre y una mujer, le contaban su experiencia al grupo.
Su insistencia no hacía nada para convencer a la escéptica multitud. Mire a mi lado para comprobar a la chica
<Vouivre> y la vi sujetando su hombro. Sus ojos ámbar se cernieron sobre los Elfos con miedo.
--Sí, sí. ¡Hey! Tu allí, consíguele a estos dos un lugar para que descansen sus cabezas. Soñar está bien cuando lo haces en una almohada, así que asegúrate de que encuentren una.
--¡Boris, por favor, créeme! ¡Ese monstruo, realmente hablo…!
La improbable historia de un monstruo parlante está levantando más que unas cuantas cejas, pero nadie lo tomaría en serio si Boris, en la parte superior de la jerarquía de Rivira, no podía ser convencido.
Sin embargo, la petición de los Elfos nos dio una distracción. Rápidamente salimos de la entrada del túnel.
--¡Bell-sama!
--¿¡Estás ileso!?
--Maldita sea, realmente sabes cómo hacer que un hombre se preocupe.
--Hola, chicos…
Casi nadie nos echó un vistazo mientras salíamos, pero tan pronto como nos alejados de los otros Aventureros, el resto de la <Familia Hestia> me vio y vino hacia nosotros.
Pude escuchar el alivio en sus voces cuando Lili, Mikoto-san y Welf nos alcanzaron primero. Quizás escucharon que me separe de mi grupo.
--… ¿…? Um, Bell-sama, ¿Quién podría ser…?
Haruhime-san los alcanzo con una sonrisa aliviada, pero entonces señalo a la chica envuelta en Lana de Salamandra a mi lado.
Bueno, aquí vamos.
--Síganme…
Lleve a todos a otro lugar.
En lugar de regresar a Rivira, me dirigí hacia el este, más profundo en el bosque. Lili me lanzo una mirada sospechosa mientras avanzábamos entre los cristales y densos árboles que llenaban esta parte de la Zona Segura.
Seguí hasta que estuve absolutamente seguro de que los otros Aventureros no podían vernos ni escucharnos. Habíamos llegado bastante profundo en el bosque antes de que me girara para enfrentarlos a todos.
Formamos un círculo en medio de un pequeño claro que estaba rodeado por el brillo de las formaciones rocosas.
--Ahora, Bell-sama, por favor infórmanos exactamente quién es. ¡No le digas a Lili que nos has arrastrado a un nuevo lío rescatando a otra chica!
Sus palabras eran agudas como cuchillos. Ella se acercó a la chica a mi lado. Creo que tenía la idea equivocada… Estampando sus pies, Lili trato de echar un vistazo bajo la capucha de la túnica.
--Ah.
Un débil sonido salió de debajo de la tela mientras la asustada chica retrocedía. Lili dio otro paso adelante, y la chica se resbalo en un intento de retirarse más lejos.
¡La pierna rota! Extendí mi mano y la sujete—su capucha se cayó en el proceso.
--“ “ “ “¡¡…!!” ” ” ”
El tiempo se congelo.
La piel blanca azulada expuesta y la joya en la frente de la chica <Vouivre> aparecieron a la vista. Lili y los demás quedaron sin habla, pero se prepararon para la batalla con sus armas desenvainadas en poco tiempo.
Lili salto hacia atrás mientras Welf sujetaba la Gran Espada atada a su espalda y Mikoto-san envolvió sus dedos alrededor de las empuñaduras de dos espadas que colgaban de su cintura.
Los ojos verdes de Haruhime-san se abrieron con sorpresa mientras cubría su boca con ambas manos.
Todos se inquietaron inmediatamente, y yo estaba demasiado atónito para reaccionar. Junto a mí, la chica
<Vouivre> se puso rígida como una tabla.
--… Tienes algunas explicaciones que dar, Bell.
--Haruhime-sama, por favor ven por aquí.
Los ojos de Welf nunca dejaron a mi nueva compañera mientras hablaba. Nunca lo había escuchado sonar tan intimidante. Al mismo tiempo, Mikoto-san se colocó delante de Haruhime-san, ocultándola de la chica
<Vouivre>.
Como siempre lo habían hecho, mis amigos se mostraban muy cautelosos con los monstruos.
--¡E-Esperen! ¡Todos, por favor! ¡Esta chica, ella…!
--¡Aléjate de eso, Bell-sama! ¿¡Qué está pasando en esa cabeza tuya!?
Lili cortó mi intento de explicar, prácticamente gritándome mientras apuntaba su Pequeña Ballesta. Sus ojos color castaño estaban llenos de reproches y confusión.
--¿¡La trajiste porque tiene un bello rostro, Bell-sama!?
--¡N-No, no es así…!
--¡No se puede culpar a Lili por pensar que esto es un <Fetiche de Monstruo>!
<Fetiche de Monstruo>
Tal como su nombre indicaba, el término <Fetiche de Monstruo> describía a aquellos que sentían una atracción sexual anormal hacia los monstruos antropomórficos como Harpías y Lamias. En el Mundo Inferior en el que vivíamos, era el insulto final.
Así de profundo era el odio hacia los habitantes del Calabozo corriendo en nuestros corazones.
--¡¡Bell-sama, los monstruos son monstruos!! ¡Incluso los domesticados no merecen ese tipo de atención!
¡¡Son—nuestros enemigos!!
Sintiendo el pánico en la voz de Lili, más las reacciones de Welf y Mikoto-san, podía decir que esto no iba bien.
Los monstruos y las personas no se podían ver a los ojos—esa siempre había sido nuestra relación. No podía culpar a mis amigos por esto. Era de esperar.
Los monstruos habían estado matando a nuestros antepasados desde la Antigüedad.
Atrapados en una espiral de muerte durante miles de años, nunca podrían vivir en paz con nosotros. Welf estaba completamente enfocado en la chica mientras Lili me presionaba para obtener respuestas en su lugar.
--¡¡¡Esto no es un perro o gato!! ¡¡Bell-sama, por favor aléjate de eso!!
--Bell.
--Bell-dono.
Di un paso delante de la chica <Vouivre>, protegiéndola de Welf, Mikoto-san y la Pequeña Ballesta de Lili. Los tres me rogaban que saliera del camino. Sólo Haruhime-san, poco acostumbrada a la confrontación directa, permaneció en silencio mientras observaba.
Nunca había estado en este lado de sus espadas antes, y estaba perplejo. No podía hacer nada, pero me negaba a detenerme. La protegeré.
La chica <Vouivre> parecia aterrorizada de Lili y de los demás, pero una chispa de luz brillaba en sus ojos mientras me miraba.
--… ¿Bell?
Un coro de jadeos lleno el aire en el momento en que esa palabra salió de sus labios.
--Ah, um, sí… Ese es mi nombre.
--¿Nombre…?
--S-Sí. Soy Bell.
--Bell… Bell es nombre… ¿Nombre es… Bell?
Mis amigos necesitaron un momento para procesar lo que acababa de suceder. Miraron fijamente a la chica mientras ella jugaba con el sonido de mi nombre.
El monstruo parlante dejo a todos sin palabras.
Con su intensa concentración ahora rota, los cuatro la observaban completamente aturdidos.
--Bell, Bell.
Apretó mi dedo con una mano, repitiendo mi nombre como si hubiera descubierto lo que significaba la palabra. Sólo “Bell, Bell”, una y otra vez, como si tratara de grabarlo en su memoria.
La chica se inclinó más cerca de mí, con su piel blanca azulada presionada contra mi armadura. Como si yo fuera la única cosa con la que podía contar en este mundo.
--El monstruo… habló.
--Esto tiene que ser una mala broma.
Mikoto-san y Welf susurraron con incredulidad. Al mismo tiempo, comenzaron a bajar sus armas.
La confusión crecía. La abierta exhibición de debilidad tan poco característica de otros monstruos le haría eso a cualquiera.
--Bell-sama… ¿Qué pasó entre los dos…?
Con una inestable voz, Haruhime-san acumulo el valor de dar un paso adelante y preguntar. No podría estar más agradecido.
--La encontré… en el 19º Piso. Estaba muy mal herida… Aventureros y monstruos la atacaron… Estaba temblando… llorando.
Expuse mi razonamiento para traerla conmigo tan claramente cómo pude.
Su pierna, lánguida e inútil, arrastrándose detrás de ella. Mi lucha emocional frente a esos ojos color ámbar.
Welf, Mikoto-san y Haruhime-san examinaron a la chica aferrada a mi lado, ahora con un mejor entendimiento de lo que había pasado.
--Yo… Quisiera ayudarla.
--… Si se sabe que estamos ocultando a un monstruo, la <Familia Hestia> estará acabada…
Lili, quien había estado temblando silenciosamente todo este tiempo, sacudió la cabeza débilmente después de que revele lo que quería hacer.
Aunque sabía que estaba poniendo a la <Familia> en riesgo—de la cual soy líder, no menos—me disculpe con todos por mi egoísmo mientras compartía mis verdaderos pensamientos.
--Aun así, no puedo abandonarla.
Tan lamentable como sonaba, mantuve mis ojos enfocados en Lili. Ella mordió su labio inferior.
Unos momentos pasaron. La mirada de Lili comenzó a moverse, casi como si pudiera ver una sombra de su antiguo yo en la chica <Vouivre>.
Las memorias del día en que Kami-sama y yo la salvamos debían estar corriendo por su cabeza—y bajo la cabeza.
--Simplemente… haz lo que quieras…
Bajo su mano derecha, apuntando su Pequeña Ballesta al suelo.
Welf y Mikoto-san también se relajaron, bajando completamente sus armas. La tensión disminuyo. Finalmente capaz de respirar de nuevo, la chica aprensivamente observo a nuestro grupo.
La atmósfera amenazante podría haberse desvanecido, pero ahora nadie sabía qué hacer—y menos Haruhime- san, quien estaba en medio de ella. Nadie se movía; solo había mucho contacto visual.
Dejando a un lado el hecho de que había arrastrado a mi propia <Familia> en territorio inexplorado y le habia causado problemas a todos, propuse un plan de acción.
--Ella será vulnerable a Aventureros y monstruos si permanece en el Calabozo… Me gustaría llevarla a casa. También quiero escuchar lo que nuestra Diosa tiene que decir.
Además de proteger a la <Vouivre>, también me interesaba la opinión de Kami-sama. Y si ella podía decirme exactamente qué era esta chica.
Welf, Mikoto-san y Haruhime-san no se opusieron. Sólo me mostraron sonrisas distraídas y asentimientos renuentes, como si sus cuellos estuvieran cubiertos de óxido.
Por último, Lili dejo escapar un largo suspiro.
--Si volvemos a la superficie, tiene que ser por la noche. Eso asegurará que haya la menor cantidad de Aventureros como sea posible… Debemos apuntar a salir de Babel en un momento en que nadie estará mirando.
Lo que sea que hiciéramos, no podíamos dejar que nadie supiera que estábamos protegiendo a un monstruo. Con eso en mente, tenía sentido volver a la superficie cuando los Aventureros estaban demasiado ocupados bebiendo en bares para notarnos. El consejo de Lili era un salvavidas.
Sabía que no estaba contenta con esto, pero aun así, estaba haciendo todo lo posible para ayudarme. No sabía qué haría sin ella como mi Ayudante.
--Lo siento, Lili. Y gracias…
--… Lili ha renunciado. Sí, haz lo que quieras, porque no importa lo que digas o hagas, Lili no se atreve a dejarte por tu cuenta.
Ella se dio la vuelta, su rostro estaba un poco rojo. ¿Estaba de mal humor?
A pesar de que me sentía mal por ponerla en una posición incómoda, estaba más feliz de que mis amigos se habían puesto de mi lado.
Estaba muy agradecido con Lili por decir lo que dijo.
Welf y Mikoto-san parecían un poco perdidos al principio, pero ver la reacción de Lili trajo una sonrisa a sus rostros.
--¿Superficie…?
--Sí. Iremos a donde vivimos.
Sonreí ante la nerviosa chica que me apretaba el dedo entre las sonrisas de mis amigos y la sonrojada Lili haciendo pucheros. Me miró fijamente unos momentos antes de que una pequeña sonrisa apareciera en sus labios.
*Plop*
Ella cae contra mi pecho, enterrando su rostro en mi cuello.
Tropezando hacia atrás, atrape su pequeño cuerpo antes de levantar la mirada al techo muy por encima.
Podía ver los innumerables cristales azules y blancos sobre las hojas. Con cada momento que pasaba, su reflejo se debilitaba, señalando que la “noche” estaba cayendo.
× × ×
La gigantesca torre blanca estaba envuelta en la oscuridad.
Situada en el centro de la Ciudad Laberinto, Babel se extendía hacia los cielos en medio del Parque Central a medida que el día se volvía noche. Por toda la ciudad, un animado bullicio se desarrollaba alrededor de los bares mientras la iluminación multicolor de las Lámparas de Piedra Mágica reemplazaba el sol.
La vibrante energía de la ciudad nunca se debilitaba, ni siquiera por la noche. Las calles del Distrito Comercial todavía estaban llenas de personas, y una atmósfera lasciva estaba descendiendo en las áreas todavía activas del Distrito del Placer, donde algunos estaban haciendo todo lo posible para ayudarlo a recuperarse. En las afueras en las líneas de bares de las Calles Principales, mujeres borrachas bailaban con Dioses en el camino como si estuvieran en un baile. Como siempre, la torre blanca vigilaba la vida nocturna por debajo de ella.
Los Aventureros que volvían a la superficie después de un largo día en el Calabozo se separaron para desahogarse en sus abrevaderos preferidos. Uno de los equipos veía a grupo tras grupo subir la escalera espiral antes de finalmente ascender ellos mismos.
Un humano de cabello blanco estaba en el centro de este grupo de seis. Subiendo rápidamente por la escalera escasamente poblada, llegaron a la entrada del Calabozo situada en el sótano de la Torre de Babel.
Acelerando su paso, el grupo pasó bajo un hermoso mural que representaba un claro cielo en el techo.
Lo que no sabían era que en un rincón del ingenioso diseño estaba oculto un pequeño orbe azul que parpadeaba mientras pasaban.
× × ×
-- —Tenemos un problema, Urano.
Una voz resonó a través de una oscura cámara de piedra construida para parecerse a los templos antiguos.
La única fuente de luz eran cuatro antorchas en el centro de la cámara. Las danzantes llamas iluminaban un cristal azul posado encima de un pedestal, así como al dueño de la voz.
Una túnica negra cubría completamente a la misteriosa figura. Absolutamente ninguna piel estaba expuesta. Esta persona llevaba guantes negros decorados con intrincados diseños sobre ambas manos. Era como si una sombra hubiera cobrado vida.
Incluso su voz no daba indicios de si era un hombre o una mujer quien hablaba.
La capucha de su túnica flotaba sobre el cristal azul mientras la figura seguía hablando.
--Un monstruo inteligente ha encontrado un grupo de Aventureros. Ahora están saliendo de Babel.
El cristal azul mostraba una imagen: una vista del sótano de la torre desde el orbe en el techo.
Un chico de cabello blanco era claramente visible bajo la superficie del cristal, así como una chica envuelta en Lana de Salamandra.
La figura de la túnica negra inmediatamente se dio cuenta de que la chica presionada contra el humano era, de hecho, un monstruo.
--¿Tienen dificultades con el monstruo?
--No lo creo… De lo que puedo ver, parecen estar protegiéndolo.
Una voz diferente y majestuosa resonó a través de la cámara desde la proximidad de las cuatro antorchas mientras la figura de túnica negra se concentraba en el cristal azul.
Las danzantes llamas arrojaban luz parpadeante sobre un imponente altar de piedra en forma de trono en la oscuridad y destacaban al imponente Dios anciano que estaba sentado en el.
De más de dos metros de altura, el Dios, vestido con una túnica, no mostraba emoción mientras continuaba haciendo preguntas.
--Fels, ¿Quiénes son los Aventureros?
La figura de la túnica negra—Fels—respondió enseguida.
--Bell Cranel, miembro de la <Familia Hestia>.
En la imagen mostrada por el cristal había una combinación familiar de blanco y rojo. El Dios anciano frunció el ceño ante esta revelación, estrechando sus ojos azules.
--El <Pequeño Novato>, ahora un nombre muy conocido en la ciudad… Y uno de los favoritos de Hermes.
--¿Cuál es tu divina voluntad, Urano?
--… Esperar y observar.
El Dios anciano cerró los ojos silenciosamente ante la pregunta y no volvió a abrirlos hasta que respondió.
--¿Estás seguro? Para bien o para mal, la <Familia Hestia> tiene la atención de la población. Si algo sucede…
--Estos son los dependientes de Hestia. No hay conexión entre ellos y los cazadores que perseguimos. Pero sobretodo…
La mirada del Dios cayó sobre el cristal azul. Estudió el rostro del humano durante varios momentos.
--Quiero saber. ¿Los dependientes de Hestia pueden convertirse en el catalizador del cambio…? ¿Pueden darles esperanza a ellos?
Siguió un pesado silencio. La capucha de la figura se movió hacia delante, indicando un asentimiento.
--Como desees, Urano. Yo obedeceré.
*¡Creak!*
Una chispa salió de una de las antorchas.
--Envía “ojos”—Mantén una estrecha vigilancia sobre Bell Cranel, su <Familia> y el monstruo.
--Sí.
Dentro de una cámara de piedra…
… una túnica negra se agitó mientras desaparecía en la oscuridad.
Capítulo 02 – Vida Diaria con una Chica Dragón
Llegamos a la superficie muy cerca de la medianoche.
Tal como Lili había predicho, Babel y el Parque Central estaban prácticamente desiertos cuando llegamos. No nos quedamos ahí y rápidamente nos apresuramos a casa, los caminos laterales y los callejones traseros proporcionaron la cubierta perfecta para nosotros mientras permanecíamos fuera de la vista en nuestro camino a casa.
Los bares eran ruidosos, al igual que algunas casas en las zonas residenciales—la chica <Vouivre> salto de sorpresa ante las luces y sonidos de la civilización. A pesar de que fue un desafío mantenerla tranquila en una ciudad desbordante de ruido, eventualmente llegamos a la <Mansión de la Chimenea>.
--Bell-sama, por favor espera aquí con ella. Lili hará que Miach-sama salga primero.
Ella le dijo a la chica <Vouivre> que permaneciera fuera de la vista al lado de la puerta trasera de la mansión, mientras todos entraban por la parte delantera.
La <Familia Miach> fue lo suficientemente amable para cuidar nuestra sede por nosotros mientras estábamos en el Calabozo hoy. Miach-sama era una cosa, pero la situación se pondría tensa si la Dogman Naaza-san o sus dos nuevas dependientes, Daphne-san y Casandra-san, veían a la <Vouivre>—justo como ocurrió antes con mi propia <Familia>. Aunque eran nuestros amigos, Lili y Welf pensaron que sería una buena idea mantenerlos en la oscuridad sobre la chica monstruo. Estuve de acuerdo.
La chica cubierta con la Lana de Salamandra y yo nos escondimos en un lugar oscuro detrás de la mansión durante unos minutos. Por fin, escuche voces que provenían del otro lado de nuestra sede y se desvanecían en la distancia. Miach-sama y sus dependientes se habían ido.
Haruhime-san y Mikoto-san salieron corriendo por la puerta de atrás para recogernos momentos después.
--Bell-dono, ¿Quién debe informarle a Hestia-sama…?
--… Yo lo hare. Por favor, déjame decirle.
--¿Estás seguro…?
Estaban claramente preocupadas mientras abrían la puerta de hierro al jardín trasero.
Las chicas tomaron posiciones un paso a la izquierda y derecha de nuestra visitante. Fui yo quien la invitó aquí, así que debería ser yo quien le explique. Le eche un vistazo a la chica <Vouivre> y me maraville de lo mucho que su pierna se había curado por sí misma—de esto eran capaces los monstruos. Aun así, apreté mi agarre para apoyarla.
--Hey, hey. ¡Bienvenido de vuelta!
Kami-sama nos saludó en la sala de estar con su habitual sonrisa.
--¡Vaya, Bell-kun! Es inusual que entres por la puerta trasera. Miach ya se ha ido a casa. ¿Y quién es éste—? Nos miraba con jovial curiosidad, sólo para caer en silencio repentinamente.
Welf y Lili llegaron y nos vieron a todos congelados con nuestras bocas cerradas con nerviosismo. Los ojos azul cielo de Kami-sama estaban fijos en mí.
El tiempo se ralentizo cuando su mirada se desplazó hacia la chica a mi lado, escondiéndose bajo el manto.
-- —Bell-kun, ¿Qué es eso?
Su expresión cambió completamente. Nuestra Diosa no había preguntado “quién” sino “qué”. Abrumado, silenciosamente retire la capucha de la chica.
--……¡¡…!!
Piel color blanco azulado, ojos color ámbar y una joya similar a un granate1 en su frente. Kami-sama trago con dificultad ante el fantástico aspecto de la chica.
Mientras tanto, nuestra visitante estaba aterrorizada de la Diosa mirándola. Ella envolvió sus delgados brazos alrededor de mí en respuesta.
--… Explícame lo que me pasó.
Rodeada por su <Familia>, Kami-sama tomo una respiración profunda para estabilizar su voz y me miro sin parpadear.
× × ×
En la sala de estar, relate los detalles de cómo nos conocimos. Lili, Welf y los demás acercaron sillas a nuestra mesa redonda.
Estaba sentado con todos los demás, junto a la chica <Vouivre>. Kami-sama mantuvo una expresión gentil mientras me escuchaba y no dijo ni una palabra de principio a fin.
--… ¿Qué debemos hacer, Hestia-sama?
Lili le pidió a Kami-sama que tomara una decisión tan pronto como termine mi historia.
La chica <Vouivre> sujetaba fuertemente mi brazo derecho y no lo dejaba ir. Kami-sama se sumió en sus pensamientos, con los brazos cruzados sobre su pecho hasta que lentamente abrió los ojos.
--… Por favor, no se lo digan a nadie más. Esperaremos y veremos.
Hizo contacto visual con cada uno de nosotros alternadamente, incluso con la chica extraña a mi lado.
--Seré brutalmente honesta con todos ustedes, pero realmente no sé cómo tomar esto. Casi no puedo creerlo…
1 Los granates son un grupo de silicatos minerales que han sido usados desde la edad de bronce como piedra preciosa y abrasivo.
Kami-sama miro fijamente a nuestra inesperada invitada por unos instantes mientras la chica de piel color blanco azulado temblaba de miedo bajo su mirada.
Un monstruo capaz de hablar había violado todo lo que pensamos que sabíamos sobre las cosas que vivían en el Calabozo.
Además, la admisión de Kami-sama de que incluso los omniscientes Dioses no eran verdaderamente omniscientes nos dejó sin habla.
--Los monstruos y los niños del Mundo Inferior… son enemigos. Dos entidades destinadas a luchar entre sí. Sé que eso es cierto, pero no puedo darle la espalda a alguien capaz de sentir tanto miedo.
--¡Entonces eso significa…!
--Sí, puede quedarse aquí por ahora.
Proteger a los necesitados era la manera de mostrar afecto de Kami-sama.
Su deseo de extender su mano amablemente a cualquier niño lleno mi corazón de alivio. Su decisión desencadeno muchas reacciones diferentes alrededor de la mesa, desde suspiros hasta muecas. Pero nadie estuvo en contra del decreto.
Kami-sama salto de su silla con un pequeño gruñido de esfuerzo. Podía ver la ansiedad en sus ojos, pero aun así le mostro una sonrisa gentil a la chica <Vouivre>.
--Entonces, ¿Tienes un nombre?
--… ¿Nombre?
La chica <Vouivre> mostro una expresión curiosa mientras se inclinaba más cerca de mí.
--… ¿Bell?
--No, ese es mi nombre…
Inclino la cabeza hacia un lado, haciendo que su cabello azul plateado se agitara. Una gota de sudor cayo por mi rostro.
--¿Mi… nombre…? No lo sé.
Lili y los demás jadearon suavemente, sorprendidos por su frágil frase—era la primera vez que la escuchaban decir algo más que mi nombre. Pero al mismo tiempo, la chica bajo la cabeza.
Así que no tiene nombre, después de todo.
<Vouivre> era el nombre que las personas eligieron para su especie. Ella necesitaba tener uno como un individuo.
--Bell, dale uno.
--¿¡Que, yo!?
--Sí, Welf-kun tiene toda la razón. La encontraste y la trajiste a casa, por así decirlo. Tú eres quien la salvó. Deberías asumir un papel paternal y darle un nombre.
¿¡Co-Cómo llegó a esto…!?
Welf y Kami-sama fueron los únicos que dijeron algo. Lili, Mikoto-san y Haruhime-san tenían la boca cerrada pero sus ojos decían en silencio: “Adelante”.
Con el corazón acelerado, mire a los demás en la mesa. Si no lo conociera mejor, diría que Welf estaba disfrutando de esto. Incluso la chica <Vouivre> me estaba mirando fijamente.
¡Tanta responsabilidad…!
¿¡Por qué tengo que ser quien le dé a esta chica algo que afectara el resto de su vida!?
Mire sus ojos color ámbar. Mi mente ya estaba tambaleándose, pero su expresión puso a mi cerebro en desesperación.
<Vouivre>, dragón, chica, joya, granate, azul plateado, ojos ámbar…
Trate de enumerar todos los rasgos físicos que podía ver—¡No servía de nada!
Sudor frío corría por mi espalda, y mis ojos giraban. “Date prisa”, dijo alguien. ¿Cuánto tiempo había estado pensando en esto…? Mis labios temblaban.
--¿Wi-Wilusine?
--“ “ “ “ “¿Huh?” ” ” ” ”
Todos respondieron con confusión, e incluso Kami-sama inclino la cabeza hacia un lado.
¿Tal vez intente demasiado duro para llegar a un nombre llamativo?
--Si puedo preguntar, Bell-sama… ¿Ese nombre está basado en una Hada de un cuento de Héroes…?
Vaya… mierda.
Haruhime-san, a quien le gustaban los mitos y las leyendas sobre Héroes tanto como a mí, vio a través de mí.
Había una historia sobre una Hada con alas de luz llamada Melusine. La historia trataba sobre su enamoramiento de un Héroe que le salvó la vida, así como sus esfuerzos para mezclarse con las personas y tratar de vivir entre ellos. Ella le dijo al Héroe que nunca mirara mientras se estaba bañando, pero él finalmente rompió esa promesa y termino viendo sus alas, exponiendo su verdadera forma… Se separaron después, pero se reunieron para matar a un dragón que amenazaba con destruir la ciudad natal del Héroe.
Me había gustado la historia de Melusine desde que era niño, así que combinando ese nombre con <Vouivre> y se obtiene… Wilusine.
¿Es demasiado simple?
--No es un nombre malo, especialmente teniendo en cuenta que fue idea de Bell-sama. Sin embargo, es un poco ostentoso.
--Sí, y largo. Se destaca como un pulgar dolorido.
--Hmmm. Entonces, ¿Por qué no la llamamos Wiene? Suena lindo, ¿No creen?
--Oh, muy buena sugerencia, Hestia-sama. Ese es más realista.
Lili, Welf, Kami-sama, y Mikoto-san se turnaron para criticar el nombre que se me ocurrió. Nadie me prestaba atención mientras me encogía en mi silla.
--¡C-Creo que Wilusine es un nombre maravilloso!
Haruhime-san se apresuró a darme un cumplido, y Mikoto-san se dio cuenta.
Genial, chicas mayores que yo están tratando de consolarme…
Esto era tan lamentable que era doloroso.
Pero “Wiene”…
Eso podría ser mejor ahora que lo pienso.
--¿Wiene…? ¿Yo… Wiene?
--S-Sí. ¿Qué piensas?
Aún unida a mi brazo, la chica <Vouivre> me pregunto con la misma inocencia infantil. Pero estaba seguro de que la mirada en su rostro era una sonrisa.
Los labios de la chica <Vouivre>—no, los labios de Wiene se extendieron en una expresión inconfundiblemente alegre que nos quitó el aliento a todos. Incluso Kami-sama quedo estupefacta.
Había una pura, casi ingenua, felicidad infantil en el rostro de un monstruo sorprendentemente hermoso justo a mi lado.
El fundamento mismo de la relación hombre y monstruo acababa de desmoronarse. Esta extraña chica había superado la pared que debía habernos separado, y ahora estábamos completamente fascinados con ella.
--Bell, Bell.
Wiene soltó mi brazo en su momento de felicidad y froto su rostro contra mi pecho sin armadura. Mis brazos se movieron por su cuenta para atraparla, pero estaba sin palabras.
Su calidez me envolvió, agitando todo tipo de emociones en mi pecho por un instante.
--… Ejem.
Kami-sama nos había estado observando todo el tiempo, fingiendo una tos para llamar nuestra atención. Entonces se aclaró la garganta para traernos de vuelta al tema.
--Comencemos con el pie derecho—¡Es un placer conocerte, Wiene-kun! ¡Soy Hestia, la Diosa de Bell-kun! Vivirás con nosotros a partir de hoy. Traten de llevarse bien, ¿De acuerdo?
Inflo su pecho y le dio un enérgico saludo a Wiene.
Wiene levanto la mirada hacia Kami-sama desde su posición en mi regazo mientras Kami-sama le tendía la mano.
--… ¿Diosa… de Bell…?
Esas palabras salieron de su boca cuando ambas hicieron contacto visual—y enterró su rostro en mi pecho.
Dejo a Kami-sama colgando con la mano extendida. Kami-sama dejo caer su brazo, habiendo aprendido que ganar la confianza de Wiene no sería tan fácil.
Haruhime-san y yo forzamos una sonrisa.
--… De todos modos, ¿Cuánto tiempo vas a abrazarla, Bell-sama? ¿Te gusta tanto tocar a una chica, incluso si es un monstruo?
--¿Huh?
--¡Gah! ¡Tiene razón, Bell-kun! ¡Suéltala! ¡Que te la comas con los ojos es una vergüenza, una vergüenza!
--¡N-No me la estoy comiendo con los ojos!
Y así comenzó la diatriba de Lili y Kami-sama.
Rápidamente rechace todas sus acusaciones, pero nada las convencía de que era Wiene quien no me soltaba. Welf y Mikoto-san rieron en silencio ante nuestro argumento inútil mientras Haruhime-san seguia la conversación con sus ojos.
Pero ahora que el ambiente ansioso se había ido de la sala de estar, me di cuenta de lo suave que era el cuerpo de Wiene. No hubo nada que pudiera hacer para detener el lamentable gemido de mi garganta mientras me sonrojaba furiosamente.
× × ×
Algún tiempo después.
No estaba seguro de cuándo, pero Wiene debió haber sucumbido al agotamiento en algún momento durante mi discusión con la ofendida Kami-sama y cayo dormida en mis brazos.
Corriendo por el Calabozo sin nadie en quien confiar… No podía imaginar cuánto estrés y ansiedad había estado soportando. Ya profundamente dormida con sus brazos envueltos alrededor de mi cuerpo, absolutamente no me soltaba.
Todos trataron de hacer que me soltara, pero la increíble fuerza de Wiene—la fuerza de un Dragón—la mantuvo en su lugar, y sólo se abrazó con más fuerza y me hizo gritar de dolor.
Sin otra alternativa, terminé pasando la noche con ella. Kami-sama y Lili tenían algunas cosas bien escogidas que decir como: “No perdonaré ningún “error”, ¿Entiendes?” y “Bell-sama, por favor no abandones tu humanidad.” Juro que sus ojos eran tan fríos como el hielo mientras emitían advertencia tras advertencia, aunque asentí firmemente a todo lo que dijeron.
Mientras yacía en un sofá de la sala de estar con Wiene encima de mí, Haruhime-san fue lo suficientemente amable para traernos una manta delgada.
… Pero al final, todos vinieron…
Todos se habían reunido en la sala de estar, reclamando lugares en otros sofás o en el suelo bajo la tenue Lámpara de Piedra Mágica.
Kami-sama fue la primera en unirse a nosotros, con una manta en sus brazos y una expresión que decía que no podía dejarnos solos. No pasó mucho tiempo antes de que Lili, Mikoto-san, Haruhime-san e incluso Welf tambien se prepararan para la noche.
¿No confían en mí en absoluto…?
--…
Welf estaba sentado contra la pared, con una rodilla levantada para mantener el equilibrio. Sus ojos estaban cerrados, con su Gran Espada en su regazo.
Era lo mismo con Mikoto-san. Podría estar acostada en un futón con Haruhime-san, pero su Espada Corta Chizan estaba al alcance de su brazo en el piso al lado de ella. Incluso Lili sujetaba firmemente su Pequeña Ballesta.
Sabía por qué estaban armados y para quién eran esas armas. No era que no confiaban en mí. No confiaban en ella…
Rodeado por un suave coro de respiraciones superficiales de sueño incómodo en la oscura sala de estar, mire hacia abajo a la chica en mi pecho.
Si no fuera por la joya brillando ominosamente en su frente, podría pasar por una belleza durmiente completamente indefensa.
¿Qué es ella, en realidad…?
Me pregunte a mí mismo mientras contemplaba a la chica <Vouivre>, un monstruo que se había quedado dormido, envuelta en Lana de Salamandra, encima de un humano.
Sería una mentira si dijera que las líneas de sangre seca en su piel color blanco azulado, asomándose por debajo de la túnica, y su olor inusual no eran desconcertantes.
Visiones de un futuro incierto tambien seguían apareciendo en mi cabeza.
Mi cerebro trabajaba silenciosamente hasta que… mis párpados se volvieron demasiado pesados para permanecer abiertos.
Tambien había sido un día ocupado para mí. Debí haber llegado a mi límite. El sueño no podía esperar más.
—En cualquier caso, lo primero que quería hacer mañana era tomar un baño. Ese fue mi último pensamiento antes de caer en la inconsciencia.
× × ×
--Quiero más información sobre Wiene-kun. A la mañana siguiente…
Hestia hizo una declaración en la mesa del comedor durante el desayuno.
--No podemos decidir qué hacer de ahora en adelante sin saber más sobre ella. ¿Hay otros como ella? ¿Qué está sucediendo en el Calabozo ahora? Eso es lo que quiero saber.
La somnolienta Wiene todavía se negaba a soltar a Bell, quien era el único incapaz de comer con el resto de la
<Familia>. Mientras tanto, Hestia les ordenó a sus dependientes reunir la mayor cantidad de información posible.
--Sin embargo, tengo que dejar esto en claro: Ningún fragmento de información vale lo suficiente como para llamar atención no deseada. Nadie puede saber… No dejen que nadie sepa que hay un monstruo viviendo con nosotros.
El hecho de que una criatura como Wiene existiera en absoluto era una cosa, pero los ciudadanos entrarían en pánico si se sabía que un monstruo sin domar estaba en la ciudad. Lili les dijo a todos en términos inequívocos que Wiene nunca debía ser vista ni mencionada en ningún momento fuera de la Mansión.
--Tambien hare algunas investigaciones, así que por favor, enfóquense en esto, a partir de hoy.
--Supongo que eso significa que la exploración del Calabozo está en espera por un tiempo. Welf comentó en respuesta a la petición de Hestia.
--En efecto. Además, Bell-sama, Mikoto-sama y Haruhime-sama, por favor eviten hablar con alguien en quien no puedan confiar sin lugar a dudas.
--Ah, sí…
--Ah, sí…
--Ah, sí…
Lili le emitió una advertencia a Bell, Haruhime y Mikoto, quienes estuvieron de acuerdo con un fuerte asentimiento.
No era que los tres no pudieran guardar un secreto, sino más bien que eran terribles mentirosos. Los tres se hundieron en sus sillas, tratando de parecer lo más pequeños posible. Hestia se rió para sí misma mientras observaba a sus dependientes bromear antes de levantarse de su silla.
--Sólo tengan cuidado, todos. Bueno entonces, hagámoslo.
× × ×
Los rayos del sol del mediodía llegaban a las calles de Orario.
El cielo era de un azul claro hasta donde el ojo podía ver. Los ciudadanos comunes se dedicaban a sus negocios, codeándose con los Aventureros mientras viajaban por las Calles Principales hacia el Calabozo.
--¿Ahora qué? Será mejor que esta “cosa importante” sobre la que quieres hablar no sea una nueva excusa para saltarte el trabajo.
--¡H-He estado trabajando muy duro! ¡¡He cambiado mucho, Hefesto, créeme!!
Estaban en el cuarto piso de la Torre de Babel, dentro de la sucursal de la <Familia Hefesto>.
Hestia llegó a su trabajo de medio tiempo en esta tienda de armas de clase alta como siempre, pero le había pedido a su amiga Hefesto una charla en privado.
Dio la casualidad que la Diosa de la Herrería había llegado a la tienda esta mañana para una inspección, y accedió a escuchar a la joven Diosa.
--¿Entonces? ¿Qué es? Será mejor que no me hayas sacado de una reunión importante por alguna tontería.
La Diosa de cabello carmesí llevó a su contraparte a una sala de consulta en la parte de atrás. Separadas de la conmoción del piso de ventas por paredes gruesas e insonorizadas, Hefesto estaba segura de que no serían escuchadas. Cruzó los brazos y sospechosamente levantó una ceja hacia Hestia.
Ya que ésta era la primera vez que Hestia había puesto el pie en esta habitación, giraba su cabeza de un lado a otro. Inmediatamente fue hasta una hermosa Espada Larga montada en el lado de un estante y examinó su reflejo en la cuchilla hasta que su atención fue atraída por la figura de Hefesto por encima de su hombro.
--¿Alguna vez… has escuchado sobre un monstruo que pueda hablar?
--¿Qué clase de pregunta es esa? Por supuesto que no.
--Debería haberlo imaginado…
Hefesto parecía más molesta que cualquier cosa mientras los hombros de Hestia se hundían.
El delantal carmesí de Hestia, su uniforme de trabajo, se movió mientras la joven Diosa se giraba lentamente hacia su amiga.
--Si, hipotéticamente, hubiera un monstruo que pudiera hablar… ¿Qué harías?
--… Más detalles—ahora.
Viendo la inusual seriedad de la joven Diosa, Hefesto estrechó su ojo izquierdo que no tenía parche.
× × ×
--Un monstruo… que habla…
La <Farmacia Azul>, situada en un callejón entre las Calles Principales Noroeste y Oeste del Séptimo Distrito de Orario, también era la sede de la <Familia Miach>, pero el edificio no recibía mucha luz. La poca luz del sol que pasaba atraves de las ventanas cayó sobre tres figuras en medio de una conversación: el Dios de la
<Familia>, Miach; el Dios Takemikazuchi; y Mikoto.
--¿Este monstruo realmente habla? ¿Significa que es plenamente consciente de sí misma y de su entorno?
--Sí… Pasó la última noche en nuestra sede.
Takemikazuchi tuvo la misma reacción a la noticia como una cierta Diosa de cabello carmesí en la Torre de Babel. La voz de Mikoto era pesada mientras explicaba la situación.
Mikoto había recibido permiso para consultar con Dioses dignos de confianza, como Miach y Takemikazuchi. Por otra parte, no debía compartir ninguna información con los mortales, sin importar cuán confiables fueran. Ouka, Chigusa y el resto de la <Familia Takemikazuchi> habían entrado al Calabozo mientras que los miembros de la <Familia Miach> estaban ocupados recolectando ingredientes para reabastecer los estantes de la farmacia. Mikoto usó esa oportunidad para consultar con los dos Dioses sobre la existencia de la chica
<Vouivre>.
--Pensé que tu comportamiento anoche fue un poco extraño. Así que eso es lo que pasó…
Miach pudo atestiguar la ansiedad de la <Familia Hestia> después de haber presenciado su comportamiento la noche anterior, una vez que terminaron de cuidar la sede durante el día. Finalmente conectando los puntos, asintió con la cabeza.
--Takemikazuchi-sama, Miach-sama, ¿Saben de otros incidentes similares?
--No puedo decir que sí. Un monstruo que habla… Eso es nuevo para mí. E impactante, para ser honesto. Mikoto nunca había visto a Takemikazuchi tan perturbado.
--Sí, incluso ahora me cuesta creer que sea verdad… Sin embargo— Dijo Miach.
--Lo <Desconocido> del Mundo Inferior es tan complejo que ni siquiera podemos predecirlo. Las posibilidades son ilimitadas… Tal vez algo está sucediendo también en el Calabozo, incluso mientras hablamos.
Mikoto se quedó sentada en silencio y escuchó la advertencia del Dios, con su cabello azul turquesa moviéndose de un lado a otro mientras hablaba.
Takemikazuchi observó la reacción de Mikoto desde su lugar a su lado y le hizo una pregunta.
--¿Cuál es tu punto de vista al respecto, Mikoto? ¿Cómo te sientes sobre este monstruo que habla?
--… No lo sé.
Ella respondió con honestidad, sacudiendo débilmente la cabeza.
--Entiendo que Wiene… Wiene-dono es diferente de otros monstruos, pero… todavía no estoy segura de cómo tratarla.
Sus labios temblaban mientras entraba en detalles.
--Me encuentro constantemente en guardia, preocupada de que pueda traicionar nuestra confianza… Estoy alerta, lista para actuar en cualquier momento.
--…
--…
--No puedo relajarme, sin importar lo mucho que lo intente. Tengo… miedo de ella. La mirada de Mikoto cayó al suelo mientras luchaba por juntar las palabras.
Takemikazuchi jugueteó con los cuernos de cabello enmarcando su rostro mientras la escuchaba. A su lado, Miach miraba a Mikoto con una mirada comprensiva.
--Bueno, estoy seguro de que cualquiera reaccionaría de la misma manera… El Dios le aseguró que esa reacción era natural.
Mikoto no tenía nada que decir. Se quedó en silencio, mirando al suelo.
× × ×
Sede del Gremio, vestíbulo.
Welf entró en la espaciosa cámara de mármol blanco, rozándose contra muchos otros Aventureros que estaban pasando antes de aventurarse en el Calabozo.
Se sentía perfectamente cómodo caminando entre ellos con los oídos bien abiertos.
Había aprendido durante su tiempo como un joven Herrero que se podían encontrar pequeños tesoros en las conversaciones más mundanas. Esto no era nada nuevo.
Debido a su <Aumento de Nivel>, su audición se había vuelto más sensible que la de cualquier Aventurero de Clase Baja, y utilizó cada parte de esta capacidad para filtrar el ruido en busca de información. No hacía falta decir que no se acercó a ningún Aventurero o empleado del Gremio con preguntas para acelerar el proceso.
Con una chaqueta de trabajo negra sobre sus hombros y una Gran Espada atada a su espalda, Welf se dirigió a un rincón del vestíbulo.
Varios empleados del Gremio estaban publicando nueva información en un tablón de anuncios público mientras un grupo de Aventureros observaba.
-- —Oi, ¿Ya escuchaste? Otro monstruo que roba equipo.
--Ya veo. Tambien fue en los Pisos Intermedios esta vez.
--Oh, sí, escuche que algunos de los chicos de Rivira se alteraron demasiado y les patearon el culo hasta dejarlos medio muertos.
Escuchaba todas las conversaciones entre los Aventureros. Escaneando el tablón de anuncios, Welf descubrió rápidamente una hoja de papel.
Era un dibujo de un monstruo que sostenía una espada y llevaba una armadura.
--… Nah, no puede ser.
Pero el intento de reírse no hizo nada para aliviar la tensión en su rostro.
× × ×
--Vaya, vaya. Hey, lindura… ¿Qué te parece, pequeña Elfa? ¿Nos sirves una ronda de licor?
--Escucharemos lo que te preocupe… ¡Hehehe!
Cabello largo y dorado fluía por debajo de una capucha. Una chica Elfo—Lili disfrazada con su Magia <Cinder Ella>—ignoró la vulgar risa de los hombres.
Rápidamente se abrió paso a través de un bar subterráneo donde no llegaba el sol. Calle Principal Noroeste, Calle de los Aventureros.
A poca distancia de las tiendas de armas y armaduras que bordeaban la calle había un bar que necesitaba una buena limpieza. El edificio de madera tenía un emblema colgando en la puerta principal, lo que significaba que era un establecimiento propiedad de una <Familia>.
Las <Familias> que dirigían este tipo de negocios les proporcionaban un lugar para publicar misiones a los ciudadanos comunes y a aquellos que querían permanecer en el anonimato y alojaba agentes de información, personas dispuestas a compartir lo que sabían por un precio. Con estas transacciones teniendo lugar constantemente, también era común que los clientes intercambiaran información entre sí.
Varias <Familias> como ésta operaban dentro de las murallas de Orario.
Tan sucio como siempre…
Lili susurró para sí misma mientras recordaba sus días como ladrona y continúo ignorando las burlas y silbidos que venían de todos a su alrededor. Con apenas 120 cm de alto, sabía que la belleza de su rostro transformado atraía mucha atención.
El bar estaba oscuro y en mal estado. Había tantas misiones clavadas en un tablón de anuncios en la esquina que su superficie estaba oculta debajo de la masa de papeleo.
En el primer piso, los civiles podían acceder a los servicios de la <Familia> en su tiempo libre, pero este bar subterráneo sólo era accesible desde la escalera situada en la parte trasera del edificio. Desde las oscuras Lámparas de Piedra Mágica hasta los personajes sombríos reunidos en el sótano, todo en este lugar era sospechoso.
Un Beastman que no tenía los dientes delanteros se rió mientras tomaba una cerveza de aspecto desagradable. Una Amazona llevaba tantos anillos alrededor de sus dedos y cuello que su cuerpo alto brillaba bajo la tenue luz. Un hombre enmascarado estaba al acecho en la esquina trasera. Varios clientes estaban sentados en los sofás o alrededor de mesas pequeñas, todos conversando en voz baja.
Si el Gremio podía ser llamado el frente, éste era la parte de atrás. Las personas con algo que ocultar frecuentaban estos bares en lugar del Gremio. Confiable o no, la información se extendía a través de estos centros como un reguero de pólvora. Al mismo tiempo, Lili comprendía que el descuido en un lugar como este a menudo resultaba en la pérdida de todos los objetos de valor de su persona.
Bajo ninguna circunstancia Bell debía poner los pies en un lugar como este.
--Un Agua de Manantial Alb.
*¡Clunk!*
El taburete traqueteo cuando Lili tomó asiento y le pidió una bebida al barman humano.
Agua helada obtenida de los picos sagrados de las montañas Alb—una bebida popular sin alcohol entre los Elfos. Lili tomó un sorbo antes de dirigirse al barman.
--¿Tienes alguna información sobre monstruos parlantes?
--… No, no tengo nada.
El barman ni siquiera parpadeó cuando aceptó el pago y la generosa propina que Lili coloco en la barra. Su mensaje era claro: la información era valiosa, y un rostro bonito no iba a hacer que lo dijera sin pagar el precio completo. Lili había elegido este disfraz como seguro. Era su manera de asegurarse de que nadie supiera que la
<Familia Hestia> estaba buscando información sobre monstruos parlantes.
El barman mantuvo su ojo en la “Elfa” mientras limpiaba silenciosamente los tarros que no necesitaban limpieza. Lili estaba a un paso de preguntar si sabía de cualquier cliente que pudiera tener más información cuando alguien se sentó en el asiento a su lado.
--Sé algo sobre estos monstruos parlantes. No mucho, pero algo.
Esta recién llegada, una Dogman de piel color trigo, llevaba un equipo de batalla ligero y botas hasta la rodilla.
Debió haber estado escuchando a escondidas, porque sus orejas de perro estaban animadas y una sonrisa se extendía por su rostro. Lili frunció el ceño.
--<Perra Loca Fangosa2>.
--¿Oh? ¿Conoces mi apodo? Eso es sorprendente, ya que todos suelen olvidarse de mí con todos los Aventureros realmente famosos por ahí… Pero sí, odio ese nombre. ¿Qué pensaban los Dioses, llamándome así? Es un poco cruel, ¿No crees…?
La chica parecía sorprendida cuando Lili mencionó su título y comenzó a parlotear como si ambas fueran amigas reuniéndose para beber. Cruzando sus flexibles piernas debajo de la barra, ordenó su propia bebida.
--¡Barman, cerveza de miel!
Luego le susurró su lealtad: <Familia Hermes>.
--Entonces, ¿Que estabas diciendo?
--Bueeeeno, um, Suerte-sama no ha sido amable conmigo en estos días… No estoy segura de que pueda pagar por esta cerveza.
Con una sonrisa y un guiño, la recién llegada hizo un círculo con el pulgar y el índice.
El hermoso rostro Elfico de Lili se crispó. Chasqueando su lengua, sacó una pequeña bolsa de monedas de su túnica y la colocó con fuerza en la barra frente a ellas.
La Dogman agitó alegremente su cola y comenzó a hablar con entusiasmo.
--Bueno, como dije, no es mucho. Historias sobre personas que escuchan palabras al azar en el Calabozo han estado circulando por un tiempo. Se rumorea que algunos Aventureros incluso han escuchado frases completas cuando nadie más estaba cerca, y durante un tiempo hubo otra historia por ahí sobre una hermosa voz cantando en lo profundo del Calabozo… Ah, una cosa más. Tambien hay otras personas buscando esa información.
--…
--Todos se rieron de esos rumores—todos menos esos tipos. Ellos eran serios. Pusieron peticiones de noticias en bares de todo Orario, no sólo aquí, y están dispuestos a pagar. Mucho.
La chica le echó un vistazo al tablón de anuncios en la esquina trasera por un momento.
--¿Y quiénes podrían ser estos tipos?
--Sobre eso, estoy perpleja… tambien me gustaría saberlo.
La recién llegada de repente se volvió un poco más agresiva mientras explicaba que había publicado sus propias solicitudes de información sobre este grupo.
Entrecerrando los ojos con una débil sonrisa en los labios, la Dogman se inclinó para ver mejor bajo la capucha de Lili.
2 El nombre era un poco extraño en inglés, y en la wikia era completamente diferente, hice lo mejor que pude para darle sentido.
--¿Eres nueva por aquí…? ¿Cuál es tu afiliación? Pareces un poco sucia para ser un Elfo.
Lili se maldijo a sí misma en silencio mientras el rostro de la Dogman se ponía incómodamente cerca, con su nariz olfateando el aire frente a su rostro. Su compañera actual tenía el mismo “olor” que ella tuvo una vez.
No había duda en la mente de Lili de que esa mujer era una ladrona. No una niña descontenta como su antiguo yo, sino una autentica.
El trabajo de <Perra Loca Fangosa> como repartidora de su <Familia>, combinado con sus actividades en esta parte más oscura de la sociedad, le daba acceso a mucha información. Era muy probable que tambien estuviera buscando información sobre los monstruos parlantes. La búsqueda de Lili por la misma información había atraído su atención, y ahora Lili era su principal sospechosa.
Sin embargo, Lili no compartía la confianza de Bell y Mikoto en la <Familia Hermes>.
Tal vez ambos no habían vivido en Orario el tiempo suficiente para darse cuenta, pero esa constante postura de neutralidad de la <Familia> era extremadamente sospechosa.
La <Familia Hermes> podría fácilmente cambiar de amigo a enemigo si se ajustaba a sus necesidades. Quince años en los barrios bajos de Orario le habían enseñado eso a Lili.
No hay información autentica de valor… pero saber que hay otros preguntando sobre monstruos parlantes es lo suficientemente bueno por ahora.
Había llegado el momento de que siguiera adelante. Sin decir nada más, se levantó de su taburete.
--¿Qué? ¿Ya te vas? Pero hay mucho de lo que quería hablar. Ignorando la alegre voz detrás de ella, Lili dejó el bar.
Sin embargo…
… Está siguiéndome.
Notó una presencia que la seguía atraves de los callejones desde el momento en que salió por la puerta trasera del bar.
Era sólo una persona, y Lili estaba 99% segura de que era la misma ladrona. En el peor de los casos, no tenía ninguna posibilidad contra un Aventurero de Clase Alta.
<Cinder Ella> y sus Ítems eran su única opción. Lili tomaba pasos inusualmente grandes, caminando sobre un camino débilmente iluminado y extrayendo de su túnica una bolsa conectada a una cuerda—un <Morbul3>.
Había usado tácticas similares muchas veces cuando vivía la sombría vida de una ladrona.
Saber que tomaría algún tiempo para lidiar con este oponente hizo que se estremeciera—aunque esto no era nada comparado con ser perseguida por la aguerrida Elfa de ese loco bar—Lili se zambulló en el oscuro callejón.
3 Para quienes no lo recuerdan, es una bomba fétida usada para alejar monstruos. Lili la ha usado en el vol. 5 y 7.
La luz del sol brillaba directamente desde arriba.
Ni siquiera había una nube en el cielo. El sol del verano colgando sobre Orario hacia el exterior demasiado caliente. Lo suficientemente caliente como para enrollar mis mangas, de todos modos.
Brillante luz del sol y un claro cielo azul—la chica <Vouivre> no podía apartar los ojos. Con Kami-sama y todos fuera, dependía de mí y de Haruhime-san cuidar la mansión.
Habiendo llegado aquí por la noche, Wiene aún no había visto el sol. Había estado diciendo lo mismo desde que se percató de dónde venía toda la luz de esta mañana:
Ella quería salir.
--¿Qué es… eso?
La habíamos traído al patio en medio de nuestra sede, la <Mansión de la Chimenea>. Tal vez se debía a que el Calabozo no tenía sol, pero Wiene estaba fascinada.
Haruhime-san se giró hacia la curiosa chica y se acercó a ella por detrás.
--Lo llamamos… el sol.
--El sol…
Wiene miraba hacia el cielo brillante mientras repetía lo que dijo Haruhime-san con una sonrisa.
Sin ningún tipo de luz del sol, el Calabozo era bastante frío. Por supuesto, había algunas excepciones, como en lugares con monstruos que escupían fuego y Pisos con volcanes activos.
Pero estaba seguro de que la mayoría de los monstruos no sabían lo que era sentir el sol en la piel.
--… Es cálido.
Los ojos de Wiene se iluminaron mientras miraba el cielo y se rio.
Su expresión era muy inocente, y creo que sus ojos color ámbar estaban llorosos.
Me perdí en el momento, mirando su perfil por detrás, cuando de repente se giró hacia mí, sacudiendo su largo cabello azul plateado.
--La superficie es hermosa.
Ya no podía pensar en ella como un monstruo.
Su ingenua e inocente sonrisa era tan brillante como el sol.
Podría ser nuestro trabajo cuidar la sede mientras los otros estaban fuera, pero eso realmente significaba que Haruhime-san y yo teníamos la tarea de cuidar a Wiene.
Hiciéramos lo que hiciéramos, no podíamos dejarla salir de la mansión. Ella no sabía nada sobre el mundo exterior, así que teníamos que mantenerla entretenida aquí.
--Bell… hace mucho calor. ¿Puedo quitarme esto?
--¡¡N-No, no debes hacerlo, Wiene-sama!!
--S-Sí, debes soportarlo.
--Ugh…
Murmuro, tirando del cuello de la túnica de Lana de Salamandra alrededor de su cuello como si estuviera dispuesta a dar lo que fuera para quitársela. Haruhime-san y yo entramos en pánico un poco, pero de alguna manera conseguimos persuadirla. Esto era un alivio, considerando que Wiene estaba completamente desnuda debajo.
Pedí la ayuda de Haruhime-san para limpiar a Wiene después de que Kami-sama y todos los demás se fueran esta mañana. Fue una verdadera lucha porque la chica todavía no confiaba totalmente en Haruhime-san, pero logró lavar una gran cantidad de sangre y suciedad.
Haruhime-san también trató de ponerle ropa adecuada, pero… eso no terminó bien. Eso era lo único a lo que se había negado totalmente. Tal vez tenía miedo.
En cualquier caso, Wiene no tenía nada de eso, así que por lo menos la convencimos de volver a ponerse la túnica de Lana Salamandra de ayer.
Incluso si es un monstruo, sigue siendo una chica… Sólo espero que pueda bajar la guardia en torno a Haruhime-san y los demás…
La túnica todavía proporcionaba amplios atisbos de sus agiles piernas y escote, así que tenía que tener cuidado de donde miraba… Sin mencionar que no tenía sentido de la vergüenza en absoluto.
Haruhime-san, vestida con el traje de sirvienta que siempre llevaba alrededor de la mansión, y yo hacíamos nuestro mejor esfuerzo para mantenernos al día, pero Wiene nos llevaba a su propio ritmo.
--Bell, ¿Qué es esto?
--Es una Lámpara de Piedra Mágica. Producen luz como los del Calabozo…
--¿Qué hay de eso?
Wiene no quería volver a entrar. Su pierna se había recuperado completamente de la noche a la mañana, y ahora saltaba vertiginosamente bajo el sol.
Ya que aquí estábamos rodeados por cuatro muros, dudaba de que alguien pudiera verla. Para alguien como Wiene que no tenía un lugar al cual pertenecer, ya sea en la superficie o en el Calabozo, este era su único refugio seguro.
Mirando con curiosidad por los pasillos del patio, Wiene hacía nuevos descubrimientos a cada paso. Sus mejillas brillaban de un rosa claro, sujetaba mi brazo cada cierto tiempo.
--Wiene-sama, ¿Te gustaría tomar el desayuno? No comiste nada esta mañana.
--… ¿Desayuno?
--Um, es otra palabra para “comer”… Wiene, no has comido nada desde ayer, ¿Verdad? Tambien comeré, así que, ¿Qué te parece?
--… Okay.
Wiene me miro con preocupación, no completamente segura de lo que Haruhime-san estaba sugiriendo. Le sonreí suavemente, y ella asintió lentamente.
Haruhime-san recupero una cesta del pasillo, y los tres nos sentamos en la hierba.
--… Delicioso…
--¿¡Realmente piensas eso!?
--Sí…
--¡Es una bola de arroz, hecha a mano por Mikoto-sama! ¿¡Te gustaría probar esta fruta!?
Haruhime-san parecia emocionada, con sus orejas de zorro levantadas y su cola moviéndose de un lado a otro casi como si estuviera presentando su propia cocina.
Mientras tanto, Wiene mordisqueaba silenciosamente la comida delante de ella. La chica <Vouivre> le echo un vistazo al radiante rostro de Haruhime-san.
Yo sabía que los Bugbear comían las frutas <Nube de Miel> en el 18º Piso—y muchos monstruos iban tras los Ítems trampa—así que parecia razonable suponer que los monstruos tambien podían comer nuestra comida. Si no, tendríamos que ir a una Despensa para conseguir comida para ella, y Haruhime-san parecia tan aliviada como yo de descubrir que no era el caso.
Se acercó a acariciar la cabeza de Wiene mientras la chica <Vouivre> estaba ocupada engullendo la fruta. Wiene esquivo su mano con un *Wiff* y se alejó.
Los hombros de Haruhime-san cayeron, y Wiene se inclinó más cerca de mí.
--Hahaha…
Al parecer Wiene todavía desconfiada un poco de ella.
Pero dejó que Haruhime-san limpiara suavemente su cuerpo, así que creo que había un poco de confianza entre ellas.
La siguiente cosa que capturo la atención de Wiene fue la cola de zorro de la Renart Haruhime-san. La estaba observando muy de cerca, imitando sus movimientos con su cuerpo.
Haruhime-san se dio cuenta, moviendo su cola de lado a lado y haciendo un juego mientras seguían la corriente.
Cualquiera pensaría que son hermanas…
Haruhime-san estaba asustada al verla ayer, pero ahora trataba de relacionarse con Wiene. Sus loables esfuerzos por aceptar a esta chica—un monstruo—me hacían muy, muy feliz.
Por otra parte, tal vez sólo Haruhime-san, quien sobrevivió a una gran cantidad de dificultades, era capaz de esta bondad.
--Bell, ¿Tienes alguna poshun?
--¿Quieres decir pociones? Tengo unas cuantas en la funda de pierna en mi habitación; Puedo ir…
--¿Sabes…? Tiene un buen olor. Huele como… la fruta de allí. Wiene estaba hablando bastante.
Tal vez era por la cálida luz del sol o por el hecho de que realmente estaba asustada antes, pero estaba usando más palabras que ayer. Sonriendo y riéndose así, estaba hablando mucho más libremente y con fluidez, o eso me parecia.
No—no sólo era yo.
Ignorando su reticencia anterior, era sorprendente lo rápido que Wiene estaba aprendiendo las palabras y expresiones, adquiriendo lenguaje. Al revisar nuestras conversaciones, estaba seguro de ello.
Pero no creo que esté aprendiendo exactamente… ¿Qué era, entonces?
Parece una chica… pero es un monstruo.
Respondí sus preguntas con una sonrisa forzada, pero había muchos misterios sin resolver. Tenía una buena comprensión de la gramática y tenía una gran semejanza con nosotros.
No había mucha diferencia entre ella y otras personas. Sin embargo, su piel color blanco azulado y escamas claramente indicaban que era un monstruo.
La joya roja incrustada en su frente brillaba bajo la luz del sol.
--Bell, Bell.
Entonces, mientras se reía y tiraba juguetonamente mi brazo…
… intento cambiar su agarre, deslizando su mano sobre mi piel—y las afiladas garras en las yemas de sus dedos cortaron mi brazo.
--¡…!
No tenía ropa de batalla o armadura para la protección, y mis mangas enrolladas no hicieron nada para protegerme mientras aparecían tres rayas largas en mi antebrazo.
Volviéndose rojas inmediatamente, de las marcas que sus garras dejaron comenzó a gotear sangre. Las hojas de hierba a mi lado se pusieron rojas.
--¿Huh…?
--¿¡B-Bell-sama!?
Me congele en mi lugar mientras Wiene miraba su propia mano ensangrentada, con ojos conmocionados. Haruhime-san grito cuando vio mi brazo herido.
--¡Traeré el botiquín de primeros auxilios!
Gritando, se levantó de un salto una vez que vio que el sangrado no se detenía y corrió hacia la mansión.
--Ah, n-no… Bell, ¿Te duele?
Wiene se acercó hacia mí, con sus ojos color ámbar temblando, antes de detenerse repentinamente. Alejo bruscamente su mano—y las garras que sacaron sangre.
Mirando de ida y vuelta entre mis ojos doloridos y mi brazo sangrante, la mirada de Wiene cayó entonces sobre sus propios dedos. Su rostro se contrajo repentinamente.
--¡Yo… no… lo siento mucho, Bell…!
Un río de lágrimas fluia por sus mejillas. Podía escuchar el shock y la tristeza en su temblorosa voz. Luego retiro sus temblorosas manos y las sujeto contra su pecho.
Quería contacto físico, pero no podía tocarme.
No podía extender su mano porque me lastimaría de nuevo.
--¡Lo siento, lo siento…!
Más disculpas.
Tenía miedo de su propia mano, que podía lastimar a las personas tan fácilmente. Tenía miedo de sí misma. Verla pasar por esto era demasiado doloroso.
--… ¡…!
Sólo pude ver esa cantidad de lágrimas rodar por sus mejillas antes de que mis manos se movieran por su cuenta.
Destellos de sorpresa pasaron a través de su rostro mientras mi brazo derecho lesionado se extendía, y mi mano sujetaba las garras cubiertas de mi sangre.
Sus garras se clavaron en la palma de mi mano y abrieron nuevas heridas, pero no les preste atención.
--Todo está bien.
Le sonreí como lo hice cuando nos conocimos. Sin prestar atención al dolor, apreté mi agarre.
-- —¡¡Bell!!
Superada por la emoción, Wiene grito mi nombre y se arrojó a mi pecho, envolviendo sus brazos alrededor de mí.
Enterrando su rostro en mi cuello, lágrimas calientes humedecieron mi piel. Ella realmente… sólo era una niña.
Asustada de ser lastimada y lastimar a otros, buscaba calidez y amabilidad como un niño perdido. Esa era la única cosa en la que podía pensar mientras escuchaba los suaves gemidos bajo mi oído.
Envolví mi brazo izquierdo libre de sangre alrededor de su delgado cuerpo y suavemente pasé mis dedos a través de su cabello azul plateado. Sus hombros temblaban, y juro que sus ojos estaban cerrados de placer.
Presiono su nariz contra mi cuello como un gato que quería atención.
Superado por una repentina calidez, acaricie suavemente la parte posterior de su cabeza.
-- —¿…?
Frote suavemente su espalda hasta que se calmó, y de repente sentí que estábamos siendo vigilados.
Siendo bastante sensible a esta sensacion por varias razones, rápidamente mire hacia la fuente—un ave sentada en la parte superior del techo.
¿Un búho…?
Varias preguntas me vinieron a la mente al inspeccionar los patrones verticales en sus plumas blancas.
¿Qué los búhos no eran nocturnos? ¿Y por qué habría un búho en la ciudad en primer lugar?
El búho, lejos del bosque más cercano, me miraba con lo que estaba seguro que era un brillo en sus ojos. De repente extendió sus alas y despego antes de que pudiera obtener una mejor mirada.
--…
El búho desapareció en el cielo, dejándome con la boca cerrada y confundido. Sólo era un ave, y sin embargo no pude evitar sentir que estaba siendo vigilado.
Todo eso me hizo apretar más fuertemente a Wiene—cuando sentí a otro observador inmediatamente. Estremeciéndome de sorpresa, mire a mí alrededor para ver—
--…… Awww.
Haruhime-san estaba parada cerca, sosteniendo un botiquín de primeros auxilios en sus brazos. Por alguna razón, casi parecia celosa al ver a Wiene acomodarse cómodamente en mi abrazo.
--…
--…
--¡Bell, Bell!
Con la feliz voz de Wiene en mis oídos, comencé a sudar cuando vi la cola de Haruhime-san balanceándose de un lado a otro.
× × ×
El sol descendió detrás de la muralla de la ciudad a medida que caía la noche.
Kami-sama, Welf, y todos los demás regresaron a casa cuando el cielo se oscureció completamente.
--Estoy de vuelta~.
--Bienvenida, Kami-sama. Oh, hey, todos. Entonces, um… ¿Cómo les fue?
--Horrible. No pude encontrar ninguna pista en absoluto.
--Muchas cosas le sucedieron a Lili, pero fue imposible obtener información directa sobre monstruos parlantes…
--Miach-sama y Takemikazuchi-sama tampoco… saben nada sobre este asunto.
Kami-sama entro por la puerta principal, cansada después de un largo día en su trabajo de medio tiempo. Welf la seguía, rascándose la cabeza. Por alguna razón, Lili parecia aún más cansada que Kami-sama. Mikoto-san evito mi pregunta por completo… Nadie parecia satisfecho con su día mientras entraban en el pasillo.
Sabía que habíamos comenzado a recolectar información hoy, y sería necesaria una cantidad increíble de suerte para obtener resultados en el primer día, pero a juzgar por sus expresiones, esto podría tomar un tiempo.
Reflexione sobre ese pensamiento mientras los tres que nos habíamos quedado en casa hoy salíamos a saludar a todos.
--Entonces, ¿Cómo estuvo tu día? Welf pregunto.
Todos los demás estaban mirando a la chica que se escondía detrás de mi espalda, Wiene.
Estaba agarrando mi camisa, siendo muy cuidadosa de no extender sus garras. Haruhime-san se acercó a la temblorosa chica <Vouivre> con una sonrisa en el rostro y se inclinó antes de susurrar—
--¿Por qué no lo intentas tú misma?
Ella asintió con la cabeza, y ondulaciones se extendieron por su cabello azul plateado.
--… B-Bienvenidos de vuelta.
Salió de su escondite solo lo suficiente para exponer la mitad de su rostro. La tranquila voz de Wiene lleno el pasillo.
Kami-sama, Welf, Lili y Mikoto-san quedaron conmocionados mientras Wiene saltaba rápidamente de detrás de mí y se escondía detrás de Haruhime-san.
Haruhime-san y yo intercambiamos miradas y sonrisas ligeras.
--Ella ciertamente… se acostumbró a ti.
Mientras Lili y Mikoto-san seguían paradas en silencio y aturdidas, Welf rompió el hielo, aunque no estaba seguro de qué expresión usar.
Tenía razón. Wiene finalmente se estaba abriendo a Haruhime-san. Su cuerpo azul estaba presionado contra la espalda de la Renart, con su frente entre sus omoplatos.
Mientras tanto, Haruhime-san la acaricio suavemente en la cabeza con su cola dorada de zorro. Debió de darle cosquillas, porque Wiene se retorcía como si estuviera conteniendo la risa.
Haruhime-san miro por encima de su hombro y sonrío junto con ella.
Lili todavía no se había recuperado de la conmoción de que un monstruo le diera la bienvenida. Estaba allí con la boca abierta. Kami-sama estaba a su lado, con los brazos cruzados sobre su pecho y murmurando.
--Vaya, vaya, Haruhime-kun. Tienes los elementos necesarios de una gran madre. Sin duda alguna.
¿Tal vez todavía le dolía ser rechazada la noche anterior?
× × ×
--¡Es delicioso…! ¡Mikoto eres increíble!
--G-Gracias…
Todos se habían reunido en el comedor después de cambiarse de ropa.
Lo primero que Wiene dijo después de tomar un bocado de la cena hizo que Mikoto-san se agitara mucho. Una amplia gama de alimentos, incluyendo carne y pescado, cubrían la mesa delante de nosotros.
El menú de esta noche no era demasiado complicado, todo ligeramente cocido y sazonado sólo con sal. Las gruesas rodajas de jamón se habían cortado en trozos pequeños para mayor comodidad.
Había un plato cubierto con un pescado a la parrilla entero y cuencos de sopa de verduras. El único rastro de la cocina tradicional del Lejano Oriente de Mikoto-san en la mesa esta noche era un plato de huevos fritos endulzados. Al parecer, a Wiene le gustaba.
--Haruhime lo dijo. Mikoto es increíble. Hace buena comida.
--N-No, hay mucho que puedo hacer para mejorar. ¡Soy vegetariana después de todo, y…!
Mikoto-san estaba aturdida por el brillante elogio de Wiene—bueno, solo avergonzada en realidad.
No estando seguro de qué hacer con ella misma, Mikoto-san balanceaba su cola de caballo negra de lado a lado mientras su rostro se enrojecía.
Me di cuenta de que no estábamos alimentando a una mascota, pero… la voz de Wiene era más fuerte que de costumbre. ¿Tal vez la sabrosa comida la emocionó?
--¡Ahn!
Ella abrió su boca y espero con felicidad pura a que Haruhime-san la alimentara con una gran porción de huevos fritos y calientes.
Incluso la joya granate en su frente estaba centelleando junto con sus ojos color ámbar.
--Uh, wah… He pasado todo este tiempo preguntándome cómo acercarme a ella. Qué risa…
La sonrisa inocente de la chica <Vouivre> pareció haber desarmado a Mikoto-san, quien tenía la cabeza baja.
--Mikoto-sama, eso es un monstruo. Por favor, no seas tan dura contigo misma.
--¿Por qué tan tensa, Ayudante-kun? Mantener una mente abierta y suavizar las relaciones es muy importante en momentos como este… y por eso hare eso con Wiene-kun ahora mismo.
--¡Por favor, no compitas con Haruhime-sama! ¿¡Cómo pueden los Dioses actuar tan despreocupados!?
Lili emitió otra advertencia, pero Kami-sama se dirigió hacia Wiene como si fuera a dar un paseo en el parque.
--¡Escucha las palabras de Lili, este es un momento peligroso para nuestra <Familia>! Lili alzo aún más la voz, pero fue en vano.
Haruhime-san le sonrió a Mikoto-san y la invito a unirse; Kami-sama estaba empeñada en unirnos con nuestra invitada, y Lili estaba igualmente decidida a detenerla. Wiene estaba en medio de todo.
--¿Está bien que se unan? No estoy preocupado por Lili-enana, pero… ¿Es una buena idea?
--Um, ¿Estás… nervioso por Wiene, Welf?
--Prefiero evitarla, a decir verdad.
Kami-sama me pidió que renunciara a mi asiento junto a Wiene, así que deje la conversación de las mujeres para sentarme al lado de Welf mientras comía.
Habiéndome refugiado, pedí la opinión de Welf, pero él forzó una sonrisa incómoda y se encogió de hombros.
--Aun así, debe ser agradable escapar por un rato. Ella no se ha separado de ti por dos días, ¿Verdad? No me digas que te sientes solo ahora que tiene otras amigas.
--¡W-Welf!
Sabía que sólo estaba bromeando, pero aun así respondí sin pensar. Al mismo tiempo, podía decir que me estaba sonrojando, así que no lo culpe.
Me había dado cuenta de que sin importar cuán sobresaltada o asustada estuviera inicialmente Wiene, se volvería amigable cuando sabía que no se le lastimaría.
La escena desarrollándose alrededor de la mesa era prueba suficiente. Todo era gracias a Haruhime-san asegurándole a Wiene que todo estaría bien, y ahora estaba hablando con todos sin miedo.
No sabía cuánto tiempo estuvo sola, pero creo que estaba tratando de olvidar esa aterradora soledad volviéndose amiga de nosotros—de las personas.
Nuestra ruidosa cena continúo con los hombres y las mujeres en diferentes lados de la mesa. Wiene estaba comiendo alegre y felizmente junto a todos con una sonrisa imborrable.
--Lili, Lili.
--¡S-Suelta a Lili! ¿¡Por qué quieres abrazarme así!?
Después de que nuestra animada cena llego a su fin y se guardaron los platos, nos trasladamos a la sala de estar.
Wiene de repente se interesó en Lili por alguna razón y envolvió sus brazos alrededor de ella. Siendo mucho más pequeña que la chica <Vouivre>, la Hobbit desapareció en su abrazo.
--Aww, le gustas, Ayudante-kun.
--¿¡Y de quién es la culpa!?
Lili había dejado muy clara su postura hacia Wiene, pero la chica debió haberse divertido con su hilarante charla de antes y bajo la guardia. Una vena apareció en la frente de Lili, su rostro se enrojeció de frustración mientras miraba a Kami-sama desde los brazos de Wiene. Disfrutando del momento, Kami-sama acaricio el largo cabello azul plateado de Wiene.
--¡Y-Y ella realmente apesta! ¡Lili lo notó antes, pero nuestra “amiga monstruo” tiene un olor preciso para ella! Lili grito una vez que se liberó del abrazo de Wiene.
La chica <Vouivre> la miro tristemente mientras Mikoto-san y Haruhime-san se asentían la una a la otra.
--Sí, eso es verdad…
--La limpié con una toalla húmeda esta mañana, pero…
Wiene no había tenido un baño adecuado desde que salió del Calabozo ayer.
También llevaba la misma túnica de Lana de Salamandra. Había estado absorbiendo todo su sudor en los últimos dos días, así que probablemente olía peor que ella…
Por otra parte, no era como si yo pudiera hablar. Estando pegado a ella todo este tiempo, tampoco había tomado un baño.
Cuando súbitamente me hice consciente de mi propio hedor, los ojos de Kami-sama se iluminaron como si una Lámpara de Piedra Mágica hubiese aparecido dentro de su cabeza.
--¡De acuerdo entonces!
Dijo con una sonrisa.
--¿Por qué no tomamos un baño juntas?
× × ×
El olor de los cipreses flotaba en el aire mientras el vapor blanco se elevaba hasta el techo.
--Oooh… ¿Esto es… baño?
--Sí, lo es. Se siente bien en la bañera.
Haruhime le sonrió a Wiene quien estaba completamente desnuda mientras sostenía una delgada toalla sobre sus voluptuosos pechos con una mano.
Un baño tipo balneario estaba situado en el tercer piso de la mansión. Las mujeres de la <Familia Hestia> dejaron su ropa en el vestuario y dejaron que el vapor caliente inundara su saludable y vibrante piel.
--Ha pasado mucho tiempo desde que todas tomamos un baño juntas.
Mikoto comento casualmente, la piel que cubría sus brazos y piernas era lo suficientemente suave como para poner celosas a las mujeres.
--Los horarios para explorar el Calabozo y mi trabajo de medio tiempo realmente no se alinean, ¿Verdad? Hestia respondió, con su pecho bien formado balanceándose mientras hablaba.
Tanto la chica como la Diosa dejaron caer su largo y negro cabello con dichosa anticipación.
--Usar este baño uno o dos a la vez es la definición misma de lujo… Más personas utilizándolo a la vez ahorra dinero. Lili cree que deberíamos hacer esto más a menudo.
Las tablas de ciprés crujían bajo sus pies descalzos mientras las mujeres caminaban dentro del baño y Lili ofreció su opinión sobre los beneficios financieros del arreglo.
Este baño del Lejano Oriente había sido instalado a petición de Mikoto. El lujoso diseño y el espacioso interior impresionaron hasta a Haruhime, quien provenía de una familia noble y había pasado años con la <Familia Ishtar>. La bañera era lo suficientemente grande para acomodar fácilmente a 10 personas a la vez. Con el vapor alzándose constantemente de su superficie suavemente ondulante, no había nada más atractivo para la vista.
Una corriente constante de agua caliente fluia de la boquilla en la esquina trasera, resonando suavemente en el baño. El suelo de madera y el techo enmarcaban la vista del paisaje nocturno de Orario más allá de la ventana. Si no fuera por el ruido constante desde fuera, el ambiente sería perfecto.
Wiene miraba atentamente su propio reflejo bailando en la superficie del agua caliente.
--¿Wiene-sama? Vamos a lavarnos antes de entrar en el baño.
Haruhime, quien siempre se comportaba con pureza y gracia mientras estaba siendo entrenada como una prostituta, saco agua de la bañera con un cubo antes de verterla sobre sí misma y guio a Wiene lejos de la bañera poco profunda.
Hestia y las otras chicas siguieron su ejemplo y comenzaron a lavar sus cuerpos.
--Bell no está con nosotras. ¿Por qué?
--¡Bell-sama es un chico! ¡Es de sentido común!
--Lo chicos y las chicas tienen sus diferencias, Wiene-kun. Eso también se aplica para monstruos y Dioses.
Wiene había mirado alrededor de la habitación como si faltara algo. Lili ofreció una réplica, y Hestia le dio una explicación adicional mientras se lavaba los brazos. La chica <Vouivre> había invitado al chico a unirse a ellas hasta el punto de molestar.
“Por favor no…” el chico la rechazaba cada vez, tratando desesperadamente de encontrar una excusa mientras su rostro ardía de rojo.
--Wiene-sama, por favor quédate quieta.
--L-Las escamas…
Pidiéndole a Wiene que se sentara en un taburete de baño, Haruhime se arrodilló detrás de la chica y comenzó a lavarle el cabello mientras Mikoto limpiaba su cuerpo desde el frente.
La piel color blanco azulado de la chica se destacaba aún más en el baño lleno de vapor. Ambas chicas estaban asombradas de la suave y brillante piel del monstruo. Sin embargo, las escamas agrupadas alrededor de sus hombros y espalda baja eran un recordatorio constante de que esta chica no era una persona normal, sino un tipo de dragón.
Esas escamas presentaron un desafío serio para Mikoto porque sus puntas fuertes y resistentes rasgaban el paño en pedazos cada vez que pasaba sobre ellas. Determinada a completar su misión, Mikoto sostuvo los miembros de Wiene y cuidadosamente evitó las escamas mientras cubría el cuerpo de la chica con espuma de jabón.
--¡Eso hace cosquillas!
Wiene dijo riendo. De vez en cuando se retorcía bajo las manos de Mikoto y Haruhime pasando por su piel y por su cabello.
--Tienes un hermoso cabello, Wiene-sama.
--¿Lo tengo?
--Sí. Es como una corriente de agua pura de manantial.
El rostro de Wiene se iluminó cuando escucho el cumplido de Haruhime detrás de ella.
La Renart—con su largo cabello dorado, sus orejas de zorro y su cola goteando—manejaba cuidadosamente el cabello azul plateado de la chica <Vouivre>, como si lavara seda.
--¿Deberíamos enjuagarlo?
Haruhime dijo, y vació un cubo de agua sobre la cabeza de la chica un momento después.
Toda la suciedad y mugre fluyeron de su piel junto con la espuma. Ahora limpia, Wiene se sacudió antes de inclinarse hacia atrás en Haruhime.
Un suave *Plop* llenó el cuarto de baño cuando la cabeza de la chica encontró el curvilíneo pecho de Haruhime.
--¿Wiene-sama?
--… ¡Ehehe!
La chica <Vouivre> le sonrió a Haruhime desde su lugar de descanso en su pecho. Encontrando la mirada de la chica, la Renart le sonrió como una hermana mayor.
Mikoto no pudo evitar sonreír también, sus ojos se estrecharon mientras miraba desde un lado.
--Se ha encariñado bastante contigo, Haruhime-sama… Quizás tambien tengas el talento para ser domadora.
--Es porque Haruhime-kun sería una buena madre… Completamente diferente de ti, Ayudante-kun.
--¿¡Por qué arrastras a Lili en esta competencia!?
La Hobbit y la Diosa observaban la interacción de la afectuosa pareja a corta distancia. Una vez que su breve argumento se calmó, siguieron a las otras chicas al baño.
Pequeñas olas cruzaban la superficie mientras todas se acomodaban, el agua caliente chapoteaba contra sus hombros. El suspiro de placer de Mikoto fue seguido de cerca por otros más.
--Se siente bien…
--Si~ es porque tus músculos han trabajado muy duro todo el día y ahora finalmente pueden relajarse.
Las palabras se deslizaron de la boca de Wiene mientras el agua caliente abrazaba su cuerpo. Hestia, quien también disfrutaba mucho del baño, miró al techo y le explicó a la chica <Vouivre>.
Varias de ellas habían atado su largo cabello sobre sus cabezas, pero todos sus rostros estaban relajados y en paz.
--…
--Lili-dono, ¿Te preocupa algo?
Casi al mismo tiempo que la piel de todas había tomado un brillo rosa—
Mikoto inclinó la cabeza mientras le preguntaba a Lili por qué estaba tan pensativa.
--… Hay demasiadas mujeres bien dotadas en esta <Familia>.
Los ojos de color castaño de Lili se centraron en Mikoto—específicamente, en su pecho.
Su mirada se desplazó a través de las diversas figuras de sus compañeras, algo oscurecidas bajo la superficie del agua clara, y a los enormes pechos de su Diosa. Lili se hundió más profundamente en el baño y sopló burbujas frustradas en el agua.
No tenía sentido compararse a sí misma con la Diosa apodada “Loli de Grandes Pechos”, pero definitivamente tambien ocupaba un lugar más bajo que Haruhime y Mikoto en términos de tamaño de pecho. Dejando de lado a la joven Hobbit, el tamaño y forma promedio de las curvas femeninas de la <Familia Hestia> era casi intimidante—y la mayor sorpresa provino de Mikoto, quien normalmente se mantenía literalmente totalmente envuelta. La visión cercana e íntima era algo amargo de tragar.
Con su mente corriendo, Lili dirigió su atención a Wiene y se llenó de una sensación de alivio de que no estaba en el fondo de la jerarquía. Sin embargo, ese alivio fue seguido instantáneamente por una punzada de auto-odio por pensar tal cosa.
*¡Splash!*
Su cabeza desapareció bajo la superficie del agua.
-- —Estar con Bell es mejor.
Un segundo más tarde.
Wiene se levantó de un salto, con su piel color blanco azulado teñida de rosa por el agua caliente.
Lili y las otras chicas se sorprendieron por los rápidos movimientos de la chica <Vouivre> y tardaron en reaccionar. Con la velocidad y destreza de su linaje de dragón, la chica salió del baño en un abrir y cerrar de ojos.
-- —¡¡No, no te vayas!!
--¡¡Por favor espera, Wiene-sama!!
--¡¡E-Ella debe ser detenida!!
--¿¡T-Todas!?
El cuarto de baño cayó en un alboroto cuando Lili, Haruhime y Hestia corrieron tras la completamente desnuda chica monstruo. Mikoto gritó tras ellas, un momento demasiado tarde.
Lili encabezó la carga de mujeres mayormente desnudas, llevando toallas para cubrir lo que pudieron, en el pasillo en busca de Wiene, pero fue en vano.
--¡GAH!
El grito sobresaltado de un chico resonó a través de la mansión.
× × ×
... Después de que se calmó la conmoción, todos terminamos de bañarnos, nos pusimos nuestra ropa para dormir y fuimos a la sala de estar.
Todos estábamos mirando a Welf y Wiene sentados en el suelo en el centro de la sala de estar.
--Okay, extiende tu mano derecha.
La chica <Vouivre> extendió su mano con cautela—y Welf se puso a trabajar en sus garras.
Había traído algunas herramientas desde su taller hasta aquí, incluyendo una piedra de afilar. Excepto que esta vez, no estaba afilando una cuchilla, sino embotando bordes afilados.
Sus habilidades como herrero quedaron en exhibición mientras sus manos firmes se movían con un propósito.
Las garras de dragón eran un Botín extremadamente valioso y lo suficientemente afiladas como para infligir heridas mortales a los Aventureros de Clase Alta. Con el mayor cuidado posible, Welf elimino cada punta de las garras con facilidad.
Gracias a él, nadie tendría que tenerles miedo a sus garras.
--Muy bien, eso debería ser suficiente.
Welf soltó su agarre en la muñeca color blanco azulado de la chica.
Los ojos de Wiene se agrandaron mientras miraba sus uñas perfectamente redondeadas. Sus labios se curvaron en una sonrisa.
--¡Gracias, Welf!
--… No te preocupes.
Pasaron unos instantes antes de que Welf reconociera su agradecimiento con su propia sonrisa. Wiene se levantó de un salto y corrió a mi lado.
Con los ojos llenos de esperanza y miedo, se acerco a mí.
Primero a mi mano izquierda, luego a mi brazo, y finalmente a mi pecho.
Sus nuevas “uñas” eran tan suaves que ni siquiera se enganchaban en mi camisa, y mucho menos penetraban mi piel.
Lágrimas de felicidad brillaron en sus ojos color ámbar cuando se dio cuenta de que su mano no estaba cubierta de sangre.
--Bell… ¿No te duele?
--No, en absoluto.
Ella comenzó a llorar seriamente, sonriendo de oreja a oreja.
Wiene extendió ambas manos hacia mí. Sus palmas se palmearon contra mis mejillas, frotando de un lado a otro como si estuviera jugando con un perro.
--¡Ehehe!
Se rio y sonrió más brillante que el sol. Sus dedos deslizándose sobre mi piel hacían cosquillas en mis mejillas y cuello, pero sonreí y lo soporté.
--¡No debes tocar a los demás tanto, especialmente en el rostro! ¿¡Y por qué estás sonriendo, Bell-sama!?
--N-No lo estoy disfrutando exactamente…
Lili nos fulmino con la mirada desde el otro lado de la sala de estar.
Solo estaba tratando de mantener feliz a Wiene siguiéndole el juego, entonces, ¿Por qué repentinamente estaba recibiendo un sermón?
--… ¿Lili… odias a Bell?
--¿Huh…? E-Eso fue repentino.
La evidente irritación y el tono enojado de la Hobbit provocaron que Wiene hiciera esa pregunta. El rostro de Lili se quedó en blanco, así que la chica <Vouivre> volvió a preguntar:
--¿Lo odias?
--¡L-Lili… Lili, um…!
Sus ojos castaños temblaban ansiosamente mientras tales palabras salían de su boca. Con sus mejillas poniéndose rojas, sus ojos saltaban entre Wiene y yo.
Su boca se movía, pero no salía ningún sonido. Los hombros de Wiene cayeron y su expresión se nublo— entonces Haruhime-san repentinamente se inclinó hacia adelante.
--¡Yo amo a Bell-sama!
Su rostro apareció en mi línea de visión desde detrás de mi asiento en el suelo, e hizo una ardiente declaración.
La vista de las mejillas sonrojadas de Haruhime-san tomo por sorpresa a Lili y a Wiene mientras mi corazón daba un vuelco.
Welf dejo de recoger sus herramientas, se levantó y se giró hacia nosotros.
--Yo mismo aprecio mucho al chico.
--¡¡Por supuesto que yo también lo amo!!
--Hoho… yo también.
Kami-sama y Mikoto-san se unieron.
Lili miro alrededor de la habitación mientras todos se juntaban cerca de nosotros. Debió haber decidido que no tenía sentido ir contra la corriente y grito hacia el techo:
-- —¡Argh, bien! ¡¡Lili también lo ama!! ¡Lili ama a Bell-sama!
Las Lámparas de Piedra Mágica en el techo se sacudieron, con su luz oscilando.
Escuchando una y otra vez que era amado… Mis mejillas estaban ardiendo. No pude evitar sonreír con Kami- sama y mis amigos.
--Tambien los amo chicos.
Puse la calidez de nuestra <Familia> en cada palabra. De repente, Wiene puso ambas manos sobre mi pecho.
--Todos aman a Bell… Todos se aman.
Apretó sus ojos cerrados mientras otra expresión de alegría florecía como una flor en su rostro.
--Que cálido…
En este momento, con todos aquí, parecia que todos encajábamos entre sí. El aire estaba libre de tensión, y Wiene se sumergió en mi pecho.
Envolviendo sus brazos alrededor de mis hombros, presiono su oreja contra mi corazón como si esperara escucharlo latir.
Un vistazo a la vertiginosa felicidad en su rostro fue suficiente para derretir todos nuestros corazones antes de que nos diéramos cuenta.
Puse mi mano sobre su cabello azul plateado y miré hacia arriba. La escena en la sala de estar se reflejaba en la ventana de cristal. Humanos, demi-humanos, una Diosa y un monstruo.
Todos teníamos nuestras diferencias, ya sea color de piel, raza o todo tipo de cosas. Pero aquí todos estábamos juntos alrededor a una chica.
La imagen de una cálida familia.
× × ×
Después de que la <Familia Hestia> pasara algún tiempo con la chica monstruo, los miembros decidieron ir a descansar y regresaron a sus habitaciones, uno por uno.
Las Lámparas de Piedra Mágica en cada piso de la mansión se volvieron oscuras.
--Por favor dime, Haruhime-sama. ¿Qué piensas de Wiene-dono…?
--Me siento de la misma manera que Bell-sama. No quiero abandonarla. Sin embargo, puede ser la empatía sacando lo mejor de mí…
Haruhime y Mikoto yacían en futones adyacentes en una habitación oscura.
Mientras yacían sobre sus costados, sus ojos verdes y violetas se encontraron mientras hablaban.
--Me veo a mí misma como una cortesana… Separada de ti y los demás, tal vez veo a mi antiguo yo en ella. Mi propio egoísmo puede estar cegándome…
--Eso no es así, Haruhime-sama. Sigues siendo la misma persona generosa que eras en esos días.
Haruhime había donado alimentos al empobrecido santuario donde vivieron Mikoto y sus amigos hace muchos años, incluso antes de conocer sus nombres. Reflexionar sobre los recuerdos de aquellos días trajo una sonrisa al rostro de Mikoto.
Con el rostro escondido en la oscuridad, Haruhime le devolvió la sonrisa.
--¿Qué piensas de ella, Mikoto-sama?
--Me duele admitirlo… pero todavía tengo que llegar a una conclusión definitiva. Dijo Mikoto.
--Sin embargo… siento que la sonrisa de Wiene-dono es la misma que la nuestra. Si es posible, me gustaría construir un vínculo duradero con ella… como nuestra <Familia>.
--… Gracias, Mikoto.
Mikoto y Haruhime cerraron lentamente sus ojos bajo los estrechos rayos de la luz de la luna entre las cortinas de la ventana.
Justo como cuando tomaban siestas juntas en el santuario en su niñez, se inclinaron lo suficiente cerca como para sentir la respiración de la otra mientras se dormían.
× × ×
--Hestia-sama sabe… Los Dioses y Diosas saben algo sobre el Calabozo. Dentro de la sala de estar tenue y casi vacía…
Una solitaria Lámpara de Piedra Mágica proyectaba una tenue luz en la sala de estar desde su lugar en la pared. Welf casi había terminado de limpiar después de limar las garras a la chica monstruo cuando Lili rompió el silencio.
--Ese también fue el caso cuando apareció el Goliat Negro. Están ocultando la verdad sobre el Calabozo… o
algo dentro de él… de las personas.
--Probablemente.
--A pesar de eso, la existencia de ese monstruo los sorprendió.
Lili estaba sentada en una silla, balanceando sus cortas piernas hacia adelante y atrás mientras hablaba. Welf estaba de espaldas a ella, respondiendo con un gruñido ocasional o una o dos palabras para demostrar que estaba escuchando.
--Un <Irregular> encarnado, incluso para los Dioses… Tenemos un problema en nuestras manos, pero puede ser mucho más problemático de lo que vale.
--Aceptaste ese riesgo cuando Bell la trajo aquí. ¿Qué sentido tiene quejarse ahora?
--Lili no “aceptó”. Me rendí… A Bell-sama le gustan las personas demasiado para ver la razón.
La Hobbit, quien simultáneamente apoyaba tanto a la <Familia> como a Bell, continuó su conversación con el joven.
--Si su presencia aquí pone a nuestra <Familia> en peligro… Cuando llegue ese momento…
--¿La echaras y la dejarás a su suerte?
--… Si es necesario.
Welf levanto la cabeza y se giró hacia Lili al escuchar sus pensamientos al respecto.
La preocupación de Lili por el futuro de sus aliados era tan fuerte que estaba dispuesta a ser odiada para protegerlos.
--Mírate en el espejo. Las personas determinadas no hacen esa expresión.
--…
El rostro de Lili se contorsionó. La angustia llenaba sus ojos bajos.
Sin levantar la mirada, junto las palabras y las exprimió de su garganta.
--Seguir nuestras emociones conducirá al desastre…. Si todos nos apegamos a ella, seguramente nos arrepentiremos.
--…
--No puede seguir así para siempre. Es imposible que esta noche se repita por el resto de nuestras vidas… Debido a que esa chica era un monstruo.
La voz de Lili se desvaneció en un susurro. Esta vez, Welf no tenía nada que decir.
× × ×
--Bueno entonces, ¿Por qué no dormimos los tres juntos esta noche? ¡Solo familia!
--¿Solo familia?
--¿Huh? ¿¡Kami-sama…!?
Estaban en la habitación de Bell, en el tercer piso de la mansión.
La habitación en sí estaba casi desprovista de características identificables, salvo por el armario que había sido reformado en una unidad de almacenamiento para equipos tales como armaduras reparadas y otros Ítems para explorar el Calabozo. Hestia estaba parada en la puerta abierta, con una almohada debajo del brazo.
Wiene se negó completamente a dormir en otro lugar excepto al lado de Bell, y Hestia llegó a la escena para cumplir con su deber divino. Prácticamente se abrió camino a la habitación para poder vigilarlos a ambos.
Nadie más sabía que ella estaba allí.
--Primero lo primero… Wiene-kun, ahora debes llamarme “Mamá” y a Bell-kun “Papa”.
--¿Mamá, papá…?
--Kami-sama, ¿¡Qué le estás enseñando!?
Hestia le enseño a Wiene y acarició suavemente el cabello de la chica mientras Bell gritaba en desesperación.
La chica <Vouivre> inclino la cabeza con curiosidad mientras la Diosa, más baja que ella, extendia la mano para acariciar amorosamente su cabeza.
--Bell-kun, en momentos como este, debes obedecer las reglas del Mundo Inferior sobre cómo se comportan las familias. Tenemos una imagen que mantener.
--¿Cuál imagen? ¡¡Nunca he escuchado nada sobre esto!!
El asombro de Bell no hizo nada para frenar el entusiasmo de Hestia. Con una sonrisa fresca en su rostro, le dio un enérgico pulgar hacia arriba.
--¡Pe-Pero mi habitación solo tiene una cama! ¡Entonces no es posible!
--¿Qué quieres decir con eso, Bell-kun? Te acostaste con Wiene-kun acurrucada junto a ti anoche, ¿Cierto?
¿Entonces puedes hacer eso con ella, pero no conmigo?
--¡Eso no es lo que yo…! ¡Eres una Diosa! ¡Dormir a tu lado sería…!
--Dormimos juntos en el sofá en la habitación debajo de la iglesia, ¿Recuerdas?
--¿Huh? ¡¿Lo hicimos?!
¿¡No solo se subió sobre mí medio dormida!?
Bell busco a través de su memoria en busca de respuestas.
Hestia se giró hacia Wiene y le mostro una sonrisa amistosa mientras el chico se aferraba a su cabeza con ambas manos a poca distancia.
--¿Está bien contigo, Wiene-kun?
--… Okay.
La única esperanza de escape de Bell había desaparecido. Los tres se subieron a la cama y se acostaron.
--… ¿N-No es esto un poco estrecho?
--Hehe, creo que quieres decir “acogedor”.
--Es muy… cálido.
El rostro de Bell se volvió rojo brillante; sabía que estaban lo suficientemente cerca como para tocarse el uno al otro con el menor giro. Mientras tanto, la sonrisa de Hestia se amplió mientras Wiene se acomodaba en la cama.
La chica <Vouivre> yacía entre el humano y la Diosa, los tres sobre sus espaldas.
Aunque habría sido más eficiente para Hestia dormir en medio en función de su altura, Wiene se veía tan cómoda que ninguno de los dos tenía el corazón para moverla.
Cada Lámpara de Piedra Mágica en la habitación se había apagado; el sonido del roce de las sabanas llenó el espacio. La ansiedad de Bell evitó que se moviera en absoluto, mientras que Hestia y Wiene se empujaban para buscar espacio en la cama. El sonido de respiraciones ligeras comenzó a llenar el aire mientras el reloj de la pared continuaba avanzando.
Con todas las luces apagadas, el sueño descendió sobre la mansión.
--… ¿…?
Bell estaba en algún lugar entre el sueño y la conciencia cuando el movimiento a su lado lo hizo abrir los ojos. Vio a Wiene frente a él, con su cuerpo acurrucado cerca.
Estaba sosteniendo el brazo derecho de Bell como lo había hecho muchas veces antes.
--¿No puedes dormir?
--No… estoy bien.
Dos voces susurraron en la oscura habitación. Sus ojos color ámbar se cerraron a una línea.
La joya granate emitió una débil luz cuando su cabello azul plateado se deslizó hacia abajo, exponiendo la piel color blanco azulado en la nuca del cuello de Wiene sobre el cuello de su ropa para dormir. Ella le sonrió desde la almohada.
Bell desvió rápidamente sus ojos.
--*ZZZ*…
Hestia roncó y rodó al mismo tiempo. Bell hizo una pausa cuando vio que la Diosa les había dado la espalda y se acomodó sobre su costado para enfrentar a Wiene.
La chica <Vouivre> mostro una expresión tranquila y se acurrucó más cerca.
--… Wiene, ¿De dónde vienes?
Bell no pudo evitar preguntar mientras ella presionaba su cuerpo contra el suyo como un niño somnoliento.
La chica de un mundo diferente finalmente confiaba en él. La pregunta que había estado carcomiendo a Bell todo este tiempo salió de su boca antes de que se diera cuenta.
--No lo sé.
--¿Tienes amigos…? ¿Hay algún monstruo que no te ataque, Wiene?
--Tampoco lo sé…
La chica afirmo ignorancia sin importar lo que le preguntara y desvió la mirada. Luego murmuró que su primer recuerdo era estar sola en el Calabozo.
--Pero…
Wiene levanto su rostro del pecho de Bell.
--Tengo sueños.
--¿Sueños…?
--Sí. Atacando a Bell… a personas como Bell. Los ojos del chico se abrieron con sorpresa.
--Cortando personas que no conozco, mordiéndolos, destrozándolos… En un área llena de piedras y rocas, en medio de intrincados pasillos.
Desnudando colmillos en espadas desenvainadas, garras afiladas rasgando a través de cualquier cosa en su camino.
Gritos de quienes evitaban los colmillos; embistiendo cuernos a través de las espaldas de aquellos que huían en pánico.
--Todo se pone rojo… sueños aterradores.
La visión de sus manos, garras goteando con sangre fresca.
Wiene lo describió todo, cómo se desarrollarían esos sueños cada vez que cerraba los ojos.
--Siempre estoy enojada en los sueños… siempre se vuelven más y más fríos.
--¿Huh…?
--Muchas personas, al igual que Bell… protegen a alguien de mí.
Como Bell había protegido a Wiene de Lili y del resto de la <Familia> cuando se conocieron, las personas en sus sueños hacian lo mismo, explicó.
Había uno, posiblemente un Elfo, que abrazó a su compañero gravemente herido y usaba su propio cuerpo como escudo.
Otro, tal vez un Enano, que bloqueó el pasillo por sí mismo, luchando contra una oleada entera de monstruos a la vez para permitir que el resto de su grupo escapara.
Otro, y otro, y otro… Escuchando sus historias fragmentadas, una imagen comenzó a formarse en la mente de Bell.
Wiene se acurrucó junto a él, haciéndose lo más pequeña posible mientras sus largas pestañas temblaban.
--Veo a esas personas y siento frío.
--…
--Como si hubiera un agujero en mi pecho que permite que todo fluya, hasta que me siento vacía… Pero esas personas eran hermosas.
Personas apoyándose, protegiéndose y amándose unos a otros.
Escenas normalmente pasadas por alto, tales como aliados superando sus miedos para salvarse unos a otros, repentinamente fueron mucho más claras.
--Lo que sucede a continuación es siempre el mismo. Me pongo roja, y todo se oscurece. Así era como los sueños terminaban siempre.
Un destello plateado y un cuerpo frío. Miembros que ya no se movían. Sangrado que no se detenía. Acostada en el suelo de piedra, mirando al techo mientras la visión se difuminaba en la nada.
--Lloro por ayuda… pero nadie viene.
Ninguna cantidad de gritos o suplicas convenció a ninguno de los de su tipo en la zona para acudir en su ayuda. Con sus gritos de batalla llenando sus oídos, continuaban atacando a las personas.
Nubes de ceniza sofocaban el aire antes de que todo se volviera oscuro.
--Sueños muy aterradores y solitarios.
Las visiones siempre terminaban sin que ella recibiera una mano de ayuda.
--…
Bell mantuvo la boca cerrada, escuchando su historia de principio a fin.
¿Esos realmente son sueños? ¿O son—?
Los pensamientos de Bell habían llegado a ese punto cuando la chica <Vouivre> enterró su rostro en su pecho una vez más.
--Pero ya no tengo miedo.
Porque Bell estaba aquí.
Su voz amortiguada era tranquila mientras envolvía sus brazos alrededor del chico. Wiene estaba sonriendo.
Ella anhelaba su cómoda calidez. Bell no dijo nada y aceptó su abrazo.
Sin embargo, extendió su mano suavemente y le acarició el cabello.
--…
Hestia, de espaldas a Bell y Wiene, abrió lentamente sus ojos.
Reflexionando sobre lo que acababa de escuchar, miró por la ventana hacia el cielo nocturno. Al cabo de un rato, escuchó la respiración reveladora de dos figuras dormidas.
Hestia se dio la vuelta una vez más y, después de dudar un par de veces, envolvió sus brazos alrededor de la chica <Vouivre> por detrás.
× × ×
Una oscuridad azulada cubría el cielo.
Innumerables estrellas brillantes llenaban la noche. Las nubes de color ceniza ocultaban parcialmente la luna mientras los cielos arrojaban luz y sombra sobre Orario.
El negocio estaba en auge en los bares a lo largo de las principales avenidas y esquinas. Un pequeño grupo de figuras humanoides se distanció de la zona más animada y ruidosa, el Distrito Comercial y el Distrito del Placer, para reunirse en un callejón cercano a la Puerta Este de la muralla de la ciudad en la sección Oriental de Orario.
Con la imponente sombra de la muralla sobre ellos, se encontraron donde el callejón atravesaba un callejón sin salida.
Varios Aventureros estaban sentados sobre una pila de cajas de madera y barriles que habían quedado afuera. Un Dios estaba entre ellos, aunque este Dios en particular estaba mayormente preocupado por ajustar la pluma en su sombrero.
--Hermes-sama, Laurier y los demás han regresado.
Las nubes por encima se alejaron de la luna cuando apareció en el callejón una bella mujer con un cabello azul turquesa.
La capa blanca sobre sus hombros parecía atravesar la oscuridad. Tan pronto como las palabras salieron de su boca, tres demi-humanos con túnicas de viajero aparecieron detrás de ella.
Escuchando el informe de su dependiente, Asfi Al Andrómeda, Hermes mostro una fina sonrisa mientras miraba hacia sus gafas de plata y se levantaba de su barril.
--¡Buen trabajo en su largo viaje, Laurier y compañía! He estado esperando.
Hermes agradeció a los tres por su arduo trabajo mientras una joven mujer Elfa y dos Beastman, un hombre y una mujer, bajaban sus capuchas.
--Entonces, ¿Cómo les fue?
--Señor… Realizamos un seguimiento de las ventas ilícitas que ocurren alrededor de la ciudad e identificamos a la organización comercial que mueve los hilos.
--¿Lo hicieron? Bien hecho.
Hermes asintió, aparentemente satisfecho con las noticias de la Elfa Laurier.
Orario, que poseía el único Calabozo del mundo—la única fuente de Piedras Mágicas—tenía que mantener un control constante en el mercado negro. El Gremio controlaba todos los derechos legales sobre las Piedras Mágicas y sus productos relacionados, pero eso no impedía que las personas los traficaran a través de los puestos de control y hacia otros países, donde serían vendidos al mejor postor. Aunque el Gremio y las
<Familias> que colaboraban con ellos hacían todo lo posible para eliminar estos crímenes, la verdad era que Orario había crecido demasiado para evitar que sucedieran.
Por lo tanto, le correspondía a la <Familia Hermes> investigar las diversas operaciones del mercado negro y eliminar a las organizaciones detrás de ellas. Viajaban fuera de la ciudad a instancias del Gremio para investigar a dónde se estaban contrabandeando los productos. Esta era una de las razones por las que la <Familia Hermes>, que nominalmente trabajaba como un servicio de entrega, podía pasar a través de varios puestos de control a voluntad. Con los Ítems Mágicos de <Perseo> a su disposición, el Gremio tenía una gran confianza en la <Familia> de rango medio, incluso si no fueran completamente honestos sobre los niveles de sus miembros.
Había llegado una carta informando a Hermes que uno de sus equipos de investigación regresaría de su misión esta noche, y fue a su encuentro en persona.
--Cada detalle se ha registrado aquí… Además, hay una cosa más para informar.
Laurier le entregó a su Dios un trozo de papel enrollado, y mientras continuaba, su piel blanca pura adquirió una palidez ominosa.
--Tal como mencionaste antes de nuestra partida… La venta de monstruos ha sido confirmada.
--… ¿Y el comprador?
--Nuestra investigación nos llevó a infiltrarnos en una propiedad perteneciente a la realeza de Elurian… Una investigación más profunda reveló la posibilidad de que la nobleza que reside en otros países también pueda estar involucrada.
La Elfa luchó contra una oleada de náuseas mientras los recuerdos de lo que había visto inundaban su mente. Presionó una mano en su garganta para mantener la compostura y evitar vomitar.
--Los monstruos estaban encadenados entre sí en celdas subterráneas. No pudimos determinar si habían sido domados o no. Sin embargo, fueron violados… N-No, fue peor que eso. Fue un tratamiento que no creía que las personas fueran capaces de infligir.
Mientras Laurier ajustaba su elección de palabras, el cabello dorado de la Elfa se balanceaba y sus orejas puntiagudas se retorcían ansiosamente.
--Estaban en la puerta de la muerte para cuando llegamos… Uno nos pidió con su último aliento—“dale esto a mis camaradas”…
Uno de los Beastman detrás de la Elfa dio un paso adelante y le tendió un objeto envuelto en tela.
Hermes retiró la cubierta para revelar un cuerno de monstruo marcado con muchas cicatrices—un Botín. El Dios estrechó sus ojos color naranja.
El mensaje y la horrible condición del cuerno dejaron a los miembros circundantes de la <Familia Hermes>, incluyendo a Asfi, sin palabras.
Los dos Beastman con túnicas de viajero permanecieron en silencio, con los labios fruncidos en líneas delgadas. La Elfa, por otro lado, ya no podía mantener a raya sus hirvientes emociones.
-- —¡Me habló y me pidió ayuda! ¡¡Un monstruo!! ¡Usó palabras no diferentes a las nuestras, con lágrimas rodando por sus mejillas!
Su respiración se volvió irregular.
Su ojo derecho se abrió de par en par antes de que lo cubriera con su mano. Estaba al borde de un colapso.
Un estremecimiento recorrió a la joven Elfa, quien siempre se esforzaba por defender ideales puros. No era una exageración decir que estaba experimentando una crisis. Sus bellos ojos se volvieron borrosos detrás de las lágrimas mientras dejaba al descubierto las emociones contenidas dentro de ella para que su Dios y todos las vieran.
--¿¡Qué fue eso!? ¿¡Por qué me miró así…!? ¿¡¡Qué debería yo—yo…!!? Laurier estaba angustiada.
Sin decir una palabra, Hermes se acercó a ella y tomó la mano de la Elfa.
--Todo lo que viste, todo lo que presenciaste ahora es mi carga que debo soportar. Ya no dejes que te moleste. Déjamelo a mí.
Hermes presionó la mano de la Elfa contra su pecho para que pudiera sentir el latido de su corazón. El calmante ritmo recorrió la palma de la Elfa; su respiración volvió a la normalidad.
La temblorosa Elfa miró a su Dios y vio su habitual sonrisa alegre.
Luego se quitó el sombrero de plumas antes de colocarlo sobre su cabeza.
--Eso tambien va para ustedes dos.
Dijo con una sonrisa y le dio unas palmaditas a los Beastman en sus hombros. Luego dejó al agobiado trío en las capaces manos de sus otros dependientes.
Confiando en que ellos se ocuparían de las cosas, los envió a todos a casa.
--… Entonces, ¿Qué quieres que hagamos, Hermes-sama?
Una vez que sus aliados habían desaparecido en la noche, Asfi habló con su Dios con una agitación ligeramente disimulada por su comportamiento condescendiente.
Sintiendo su mirada entrecerrada, el Dios miró al cielo en silencio antes de girarse hacia otra de sus dependientes que todavía estaba en el callejón.
--Lulune, ¿Dijiste que encontraste a un niño sospechoso?
--Sí, lo hice, Hermes-sama. Una mocosa Elfa que nunca había visto antes estaba preguntando sobre “monstruos parlantes”. Traté de seguirla, pero… prácticamente me rompió la nariz con una bomba de hedor y se escapó.
La Beastman de piel color trigo se masajeaba la nariz como si todavía sintiera los efectos.
--Lo siento.
Se disculpó juntando sus manos.
Hermes la miró mientras hablaba, pero rápidamente volvió su mirada al cielo nocturno—o al menos al fragmento visible directamente encima del callejón.
--La solicitud del cliente es absoluta. Todo lo que podemos hacer es seguir recopilando información… Las palabras de Hermes flotaron en el aire.
--Haaah, Geez. Susurró en voz baja.
--Bueno, Urano, ciertamente nos diste un trabajo infernal…
Los afilados ojos del Dios contemplaron la luz de la luna. Pasó un largo momento antes de que desenrollara el pergamino en sus manos y le diera un rápido vistazo.
Era una lista de todas las organizaciones mercantiles conectadas con este grupo de contrabando, así como quién había comprado y vendido monstruos.
Recorriendo la ruta todo el camino de regreso a Orario, notó el nombre de una <Familia> específica: la
<Familia Ikelos>.
× × ×
Cadenas tintineaban desde lo profundo de la oscuridad.
Rugidos llenos de rabia—y a veces doloridos y tristes gemidos—acompañaban los estruendos metálicos. Espeluznantes aullidos de agonía resonaban en el oscuro abismo.
--¿Dejaste que la carga <Vouivre> escapara?
Como si su propietario estuviera completamente impasible por el ruido, una voz irritada cortó el aire. Pertenecía a un hombre con cabello negro.
Llevaba gafas de protección de cuarzo ahumado, aunque las lentes teñidas no pudieron enmascarar completamente el resplandor de los ojos rojos detrás de ellos. Era bastante alto, y su ropa de batalla sucia estaba abierto en la parte superior, revelando los músculos del cuello y sus hombros bien tonificados. Un gran cuchillo de combate lo suficientemente largo como para rivalizar con la mayoría de las Espadas Cortas colgaba de su cintura.
Se había situado sobre las barras negras de una jaula vacía, con las piernas cruzadas descuidadamente, y el tono y la calidad de su voz sugerían que era propenso a la violencia.
--La teníamos acorralada en el 19º Piso, pero perdimos su rastro… l-lo siento, Dix.
--¿Te das cuenta de lo que podríamos haber obtenido? Esos fenómenos a cargo de Elurian habrían pagado una fortuna para poner sus inmundas manos en una viva.
El hombre con gafas de protección, Dix, ni siquiera se molestó en mirar a los cuatro Aventureros debajo de él mientras hablaba. Los hombres y mujeres se encorvaron decepcionados mientras el levantaba la cabeza hacia el techo.
El dosel de piedra estaba envuelto en la oscuridad, dando a la habitación una atmósfera opresiva. Unas pocas Lámparas de Piedra Mágica iluminaban una gran cantidad de jaulas negras, así como los rostros de los numerosos demi-humanos caminando entre ellos. Los incesantes aullidos y el tintineo de las cadenas provenían de dentro de esas jaulas.
El hombre con gafas de protección escupió a los pies de los Aventureros antes de pararse.
--Si solo pudiéramos encontrar su nido… Está en algún lugar en el <Laberinto de Arboles Colosales> con seguridad, así que no podemos estar lejos.
Agarrando una Lanza roja apoyada contra la pared, el hombre se acercó a una de las jaulas en el conjunto densamente poblado.
La punta de la Lanza tenía una forma extraña, curvada e increíblemente aguda. En lugar de la eficacia letal, esta arma había sido diseñada pensando en provocarles dolor a sus víctimas.
--Y ninguno de estos bastardos dice ninguna maldita cosa… ¡Maldita sea!
La cuchilla roja brilló entre las barras de la jaula. Una sombra oscura se sacudió en el interior, aullando cuando la lanza se clavó en su carne.
Los débiles y casi suplicantes gemidos, se convirtieron en agudos y ensordecedores gritos. Las cadenas tintinearon mientras un fluido carmesí salpicaba por el suelo.
El rostro del hombre estaba desprovisto de emoción mientras observaba cómo la sombra oscura se retorcía de dolor antes de retirar la Lanza.
--Por otra parte, un <Vouivre> femenino, ¿Huh…? Ahora ese es un tesoro al que me gustaría ponerle mis manos.
Golpeando el eje del arma contra su hombro, el hombre entornó los ojos detrás de las gafas de protección.
--El 19º Piso, ¿Dices? Cuéntame los detalles.
--Ah, sí, s-seguro… los Aventureros de Rivira estaban en una misión para cazar algunas Aves de Fuego cuando la encontramos. El lugar estaba repleto de ellos.
Un Aventurero perturbado le respondió al hombre que jugaba con la lanza cubierta de sangre.
--Hubo una Elfa divagando sobre un monstruo que habló con ella, pero nada más. Nadie la tomó en serio. Apuesto a que la <Vouivre> todavía está en el Calabozo… si los otros monstruos aún no han acabado con ella.
El hombre con gafas de protección escuchó a su subordinado entregar las difíciles noticias. Consideró el asunto por un momento y luego abrió la boca.
--Entonces, un grupo de personas levantó un alboroto, pero nadie reclamó la muerte… Podría ser que algún idiota está tratando de esconder al monstruo.
Los labios del hombre se curvaron en una sonrisa ante los aturdidos Aventureros, pero inmediatamente después, se echó a reír.
--Por lo que escuche, la <Vouivre> tiene un bello rostro, ¿Verdad? No me sorprendería si algún Aventurero se dejó llevar e hizo algo loco.
Con una sonrisa, agregó, “Los fetiches de monstruos sí que son algo, después de todo”.
Sabiendo cómo pensaban los Aventureros, nadie dejaría pasar la oportunidad de alardear de matar a una
<Vouivre> parlante. Las historias sobre el extraño monstruo deberían estar extendiéndose a través de Orario como un reguero de pólvora. El hombre explicó su teoría.
--Por supuesto, otros monstruos podrían haber acabado con ella, como dijiste. Y todavía hay una posibilidad de que esté deambulando por allí. Echare un vistazo yo mismo… Además, averigüen quiénes participaron en la misión de Rivira—todos ellos.
Con sus órdenes recibidas, los Aventureros le dieron un breve asentimiento antes de irse tan rápido como pudieron.
Después de verlos irse por el rabillo de su ojo, el hombre con gafas de protección se giró en sentido contrario.
--Y ahí lo tienes… Ikelos-sama, ¿Puedo contar con tu cooperación una vez más?
-- —Hehe, ¿Así es como le pides un favor a tu Dios, pedazo de mierda arrogante? Ante el hombre con gafas de protección había un Dios solitario.
Con ojos y cabello del mismo tono azul claro, el Dios vestía principalmente ropa negra sobre su piel marrón oscuro. Una sonrisa falsa estaba grabada en sus elegantes rasgos, que servían como prueba de su divinidad.
El Dios, que se parecía a un joven, no había dicho nada durante el intercambio anterior para poder disfrutar mejor del espectáculo. Estaba sentado sobre un pedestal de piedra con las piernas cruzadas.
--Los Dioses pueden ver a través de nuestras mentiras. Me gustaría que les dieras un vistazo a las personas sospechosas que encuentre.
--Eso suena absolutamente aburrido… Soy un Dios, ¿Y me estás mandando a un recado? El Dios—Ikelos—se burló, provocando que Dix soltara una risita.
--Creo que encontrarás la manera de no aburrirte, ¿No?
--… Supongo que no tengo otra opción, entonces.
Luego de hablar con su dependiente, Ikelos mostro una sonrisa característica de los Dioses hambrientos por “entretenimiento”.
--Sera mejor que tambien me hagas reír esta vez, Dix.
--Por tu voluntad, Mi Señor.
Dos sombras se extendieron en la oscuridad bajo la luz de la Lámpara de Piedra Mágica.
Entre el olor a piedra y los constantes rugidos bestiales resonando en sus oídos, Dios y hombre compartían la misma sonrisa delgada, como si fueran el reflejo del otro.
Capítulo 03 – El Mundo, Realidad y Monstruos
--Hay una gran diferencia entre oírlo y verlo con mis propios ojos. Es una verdadera sorpresa.
Hefesto-sama dijo eso mientras se rascaba el parche que cubría su ojo derecho mientras inspeccionaba a Wiene.
La sala de estar de la <Mansión de la Chimenea> estaba bañada por la luz de la mañana. Tres Dioses habían llegado a nuestra sede: Takemikazuchi-sama, Miach-sama, y Hefesto-sama. Sus aturdidas miradas estaban centradas en la chica <Vouivre> que se escondía detrás de mi espalda.
--Un monstruo que no ataca a las personas… y es capaz de comunicarse.
--Esto podría reescribir nuestra comprensión del Mundo Inferior, tal vez incluso cambiar lo que una vez consideramos como sentido común.
--No creo que podamos encubrir esto simplemente llamándolo <Irregular>…
Los Dioses tenían expresiones atribuladas mientras nosotros, la <Familia Hestia>, observábamos desde un lado.
--Entonces, ninguno de ustedes tiene ninguna experiencia con esto, ¿No es así?
Kami-sama dio un paso más cerca de sus amigos y pregunto una vez más, pero Hefesto-sama simplemente sacudió la cabeza de un lado a otro.
Para perturbar incluso a los Dioses… La existencia misma de Wiene debía ser extraordinaria.
--Si alguien fuera a tener alguna información… ¿No sería el Gremio?
Su conversación continúo hasta que la sugerencia de Hefesto-sama envió escalofríos por las espaldas de todos. Incluso yo reaccione después de que menciono al Gremio.
--… Puede que tengas razón. Existe la posibilidad de que sepan más de lo que sabemos ahora.
--Pero ten cuidado, ir al Gremio por información es peligroso.
El Gremio actuaba como el cuerpo gobernante de Orario, además de su papel en el manejo de todas las actividades relacionadas con el Calabozo. Era muy probable que estuvieran más informados sobre el estado actual del Calabozo que nuestra <Familia> solitaria.
Por otro lado, había una buena probabilidad de que retuvieran el conocimiento de su propiedad. Empleados de bajo rango como Eina-san y otros no sabían muchas cosas—por ejemplo, la información secreta sobre nuestra lucha contra el Goliat Negro.
Pero por otro lado, estaríamos en una mala posición si se enteraran de Wiene. Nuestra <Familia> obviamente estaría en una posición increíblemente peligrosa si se supiera que estabamos ocultando a un monstruo.
Especialmente Wiene, el epítome de los <Irregulares>. En el peor de los casos, podrían llevársela para experimentación o quién sabe qué...
Con todas esas aterradoras ideas corriendo por mi cabeza, no pude evitar estar de acuerdo con la evaluación de Miach-sama y Takemikazuchi-sama de que era demasiado arriesgado consultar con el Gremio. Kami-sama cruzo sus brazos, con una mirada amarga en su rostro.
Al final, Hefesto-sama dijo que no podía hacer ninguna promesa, pero que investigaría esto y nos informaría si encontraba algo importante.
--En cuanto a lo que haremos desde aquí… me gustaría que tú y los demás hagan un viaje al Calabozo, Bell- kun.
Después de que los demás Dioses se fueron, Kami-sama se enfrentó a nosotros mientras abordaba el tema.
--Resulta dolorosamente obvio que hay un límite en lo que podemos aprender en la superficie. La única opción ahora es ampliar nuestra investigación al Calabozo.
Habían pasado seis días desde que conocí a Wiene.
Revisando todo lo que habíamos aprendido en esos días, Kami-sama nos pidió volver al lugar en el 19º Piso donde encontré a Wiene y buscáramos pistas.
--Así como Lili mencionó antes, no somos los únicos que investigamos a los monstruos que hablan. La situación podría cambiar en cualquier momento… Si queremos hacer un movimiento, cuanto antes, mejor.
--… Sí. Tenemos que ir.
Mikoto-san y Haruhime-san se tensaron cuando Lili les recordó su primer día buscando por la ciudad. Welf expreso su acuerdo.
Solo estábamos parados en este momento. A este ritmo, la situación podría alejarse de nosotros. Intercambiando asentimientos, decidimos ampliar nuestra búsqueda al Calabozo.
--Perdón por esto, todos… tambien quiero saber lo que está sucediendo. Cuento con todos ustedes. Kami-sama nos miro a todos alternadamente.
Recordando la conmoción de Hefesto-sama y los otros Dioses después de la sincera intención de Kami-sama, me di cuenta de nuevo de que estábamos entrando en territorio desconocido, donde incluso los Dioses no sabían lo que estaba sucediendo. Me dieron escalofríos.
--Bell…
--… Todo está bien. Estaré de vuelta antes de que te des cuenta.
Wiene miro ansiosamente hacia mí. Dije las palabras tranquilizadoras habituales e hice mi mejor esfuerzo para sonreír.
× × ×
--Ha pasado un tiempo desde que solo nosotros tres exploramos el Calabozo.
--Eso es porque recientemente no nos ha faltado ayuda.
Salí por la puerta principal de la mansión con Welf, con su Gran Espada sobre su hombro, y Lili, con su mochila atada a la espalda.
Quienes nos dirigíamos al Calabozo éramos Lili, Welf y yo. Mikoto-san y Haruhime-san se quedaron para cuidar a Wiene y nuestra sede.
Era nuestro equipo original de tres. Qué nostálgico. Compartí una sonrisa con mis dos amigos que habían luchado conmigo desde antes de unirse a mi <Familia>.
--Tengan en cuenta que nuestro destino es el 19º Piso… Honestamente, Lili está preocupada por que los tres vayamos por nuestra cuenta. El viaje hacia y desde el lugar más nuestra investigación puede tomar más de un día.
--Buen punto. No quiero estar lejos de casa más de lo necesario.
--Si… es cierto…
Lili expreso sus preocupaciones mientras nos dirigíamos a la avenida más cercana, la Calle Principal Suroeste.
Llegamos al 18º Piso el otro día, pero fue como un equipo de cinco miembros. Sin mencionar que Mikoto-san y Welf tenían el beneficio del <Impulso de Nivel> de Haruhime-san.
Después de haber viajado hasta la Zona Segura varias veces, estábamos bastante familiarizados con el diseño del Calabozo, así como con la forma de lidiar con los monstruos que nacían en los Pisos Intermedios. Llegar allí como un equipo de tres no debería ser un gran problema. La única preocupación era que nos tomaría bastante tiempo para llegar.
Sin Mikoto-san y Haruhime-san, era natural que el peligro aumentara—y depender demasiado de las <Espadas Mágicas> de Welf y las bombas fétidas de Lili, que tenían un número limitado de usos, sería un plan bastante terrible—así que tendríamos que ser más cuidadosos y reducir la velocidad.
Y una razón cursi era que no quería estar lejos de casa durante mucho tiempo, ya que dejamos a Wiene y las demás allí.
Aunque antes de conocerlos a todos, solía ir al Calabozo solo todo el tiempo, así que tengo la suerte de tener estas preocupaciones, pero…
Como nota al margen, cada vez que visitaba Rivira, a menudo escuchaba sobre Aventureros de Clase Alta que viajaban regularmente desde y hacia la Zona Segura completamente solos, especialmente aquellos que eran Lv. 3 como yo.
En mi caso, sin embargo, tenía una abrumadora falta de experiencia… y los Pisos Intermedios—un lugar en el que se entraba completamente preparados para morir—me habían dado un complicado tipo de trauma. Por lo menos, yo particularmente no deseaba ir más lejos de allí.
--Haa…
Sabía que Welf y yo habíamos <Aumentado de Nivel> desde nuestros primeros intentos de explorar tan profundo, pero no podíamos bajar la guardia. Sin mencionar que queríamos llegar al 19º Piso lo más rápido posible.
Contemple el inmenso cielo azul sobre mi cabeza y trate de encontrar una buena idea… y entonces en mi mente apareció el rostro de una cierta Aventurera.
Por supuesto que ella podría…
× × ×
--¿Hay algo en mi rostro?
--¡Ah, n-no!
Habíamos venido a la siempre bulliciosa Calle Principal Oeste.
Deliberadamente trate de evitar encontrar la mirada de un par de ojos azul cielo, mirando en su lugar el constante flujo de carros tirados por caballos y Aventureros pasando.
--¿Pasa algo, Bell-san? Has estado mirando a Ryuu desde que llegaste aquí.
--N-No, no pasa nada…
Estábamos frente a <La Señora de la Abundancia>.
Seal-san hizo el almuerzo para mí otra vez hoy, así que había venido para recogerlo.
Ella me preparaba el almuerzo todos los días, incluidos los días en que no entrabamos al Calabozo. En esos días ella se lo daba a las otras camareras y pedía opiniones… o eso escuche. Humildemente le agradecí, recibí la cesta del almuerzo de ella, pero señalo que mi mirada seguía vagando hacia la mujer Elfo.
Al parecer mis pensamientos se mostraban en mi comportamiento.
Básicamente, “¿Es posible pedirle ayuda a Ryuu-san en este viaje…?” o algo así.
Tener un antiguo Aventurero con increíbles habilidades como las suyas en nuestro grupo nos garantizaría alcanzar nuestro destino en muy poco tiempo.
¿Pero pedirle que venga solo porque sería conveniente para nosotros…? Creo que eso era llevarlo demasiado lejos. No podríamos haber ganado el <Juego de Guerra> sin ella, y habia venido a nuestro rescate tantas veces que aprovecharse de ella sería grosero.
Forcé una sonrisa para Seal-san y Ryuu-san, tratando de aclarar las cosas, pero—
--Bell-sama, no tenemos nada que perder, así que pídele a Ryuu-sama que nos ayude.
--¿Huh? Espera un segun—¿Lili?
--No podemos permitirnos ser exigentes con nuestros métodos. No tenemos más remedio que hacer esta solicitud.
… Sin embargo, Lili tiro de la parte de atrás de mi camisa y susurro sus pensamientos.
Ella estaba en lo correcto. Ya era bastante tarde en la mañana, así que apuesto a que otras personas como Ouka- san o Daphne-san ya habían conducido a sus equipos al Calabozo. Era muy tarde para pedirles que nos acompañaran, pero aun así...
Me gire en un esfuerzo por disuadirla lo más silenciosamente posible, pero me rendí tan pronto como Lili menciono a Wiene. No había nada que pudiera decir.
Todavía indeciso, me gire para enfrentar a Ryuu-san y a Seal-san antes de intentar negociar.
--… ¿Estás tratando de llegar a la Zona Segura?
--S-Sí… ¿Es eso… demasiado pedir… después de todo?
Dejando de lado nuestro verdadero destino en el 19º Piso, afirme que estábamos tratando de llegar a Rivira en su lugar.
Ante la respuesta de Ryuu-san, mi voz y mi cuerpo se hicieron más pequeños mientras la miraba parada, sosteniendo una de las bandejas del bar.
--Bell-san, ¿Por qué quieres ir hasta allí?
--B-Bueno, ya ves, hay algo que tenemos que hacer hoy, como una especie de misión…
Seal-san inclino su cabeza, mostrando su confusión mientras trataba de sonar lo más convincente posible… pero su expresión nunca cambio, y sus ojos azul cielo me miraban sin pestañear. No podía mirarla a los ojos, así que deje que mi mirada vagara.
Me sentía culpable por ocultar algo ante tanta sinceridad.
Lili y Welf suspiraron por mi comportamiento sospechoso, o más bien por mi incapacidad para mentir.
--… Cranel-san, debo disculparme, pero tengo mucho trabajo que atender en este momento… Esas eran las palabras exactas que esperaba, el inevitable rechazo, cuando de la nada—
--¡Bell Cranel!
Una asertiva voz apareció de detrás de mí.
Todos giramos para encontrar a una hermosa y salvaje mujer con una mano apoyada en su curvilínea cintura.
--¿A-Aisha-san?
Mis ojos se posaron en Aisha Belka-san, quien llevaba ropa adecuada para una bailarina.
Siendo anteriormente una miembro de alto rango de la <Familia Ishtar>, era una Aventurera de Segunda Clase y una apasionada Amazona. También era una de las pocas aliadas de Haruhime-san cuando se vio obligada a trabajar como prostituta.
Tenia hermosas y largas piernas; piel bronceada, como se mostraba por su estómago expuesto; y, sobre todo, un intenso encanto que emanaba de todo su cuerpo.
Todos los hombres en la calle estiraban el cuello para verla mejor.
--¿Q-Qué estás haciendo aquí…?
--Quería ver como estaba esa zorra escuálida y quizás ver tu rostro, así que pasé por tu sede, solo para escuchar que te habías ido al Calabozo. Iba a regresar sin más alboroto, pero aquí estás. ¿No soy afortunada?
Mientras Aisha-san se acercaba, su respuesta sonaba convincente.
Esta no era la primera vez que nos visitaba para ver si Haruhime-san estaba bien. Welf y Lili también habían interactuado con ella en algunas ocasiones.
Hoy no había salido como planeó, pero al final se encontró con nosotros.
--Si no te importa que pregunte, ¿Qué están haciendo pasando el rato afuera de un bar?
Aisha miro de un lado entre nuestros grupos y pregunto luego de que la presente rápidamente a Ryuu-san y Seal-san.
Dude un poco, pero luego le explique la situación sin decir mucho sobre Ryuu-san.
--¿Oh? ¿Entonces necesitas una escolta? Asumiré ese papel.
--¿¡Huh!?
--Solo irás a la Zona Segura y de regreso a la superficie, ¿Cierto? Pan comido.
Todos quedamos sorprendidos por la respuesta de Aisha-san, incluidos Welf y Lili—al igual que Seal-san y Ryuu-san.
--¿E-Estás segura…?
--Es una misión como cualquier otra. Mientras haya una recompensa, no tengo ninguna razón para decir que no. Además, siempre he querido intentar ir al Calabozo contigo.
La primera parte la dijo como si fuera algo natural, pero dijo la segunda con una cautivadora sonrisa mientras cruzaba sus brazos.
Sus ropas eran tan reveladoras que fácilmente podrían confundirse con ropa interior, y estaba empujando hacia arriba su amplio escote, a la par con el de Kami-sama. Sabía que el comportamiento considerablemente sensual de Aisha-san encendió mis mejillas.
... Era consciente de que tenía problemas para interactuar con esta mujer que representaba todo lo que definía a una Amazona.
Su personalidad audaz era parte de ello, pero la constante visión de su vibrante piel oscura junto con su provocativo escote hacía que me sonrojara furiosamente. Mientras tanto, la mirada de Lili y la amplia sonrisa de Seal-san realmente estaban asustándome.
Sudor goteaba de mi frente… pero honestamente, tener a una Aventurera de Segunda Clase como ella con nosotros sería una gran ayuda. De esa forma, no tendría que arrastrar a Ryuu-san a esto.
Aisha-san entrecerró los ojos en el momento en que ese pensamiento cruzo por mi mente.
--Pero solo te advierto—no soy barata.
--¿¡Eek…!?
Sus brazos se deslizaron sobre mis hombros como una serpiente y me acercaron a ella.
Estaba aterrorizado incluso antes de sentir el suave cuerpo de Aisha-san presionándose contra el mío. Sobre todo porque estaba lamiendo sus labios justo en frente de mi rostro.
La escena sobresalto a Lili y a Seal-san, mientras que Welf dejo escapar un suspiro exasperado. Incluso Ryuu-san, quien no había dicho ni una palabra, frunció el ceño.
--¿C-Cuál es la recompensa…?
--Oh, recuerdas, ¿Verdad? Ya que la última vez perdí la oportunidad de disfrutar.
Espeluznantes recuerdos de ser cazado en el Distrito del Placer destellaron ante mis ojos. El perfume almizclado de Aisha-san y su piel color trigo trajeron de vuelta el terror que soporté esa noche.
Ante la carnívora sonrisa en sus labios, toda la sangre se dreno de mi rostro, poniéndome pálido como un fantasma—
-- —Quítale las manos de encima.
Como una espada brillando, una bandeja de madera corto a través del aire a una velocidad aterradora. Aisha-san esquivo la cuchillada vertical en el último momento posible.
Finalmente libre, moví mis temblorosos ojos en la dirección de la portadora de la bandeja. Una fría mirada que nunca había visto antes emanaba de los ojos azul cielo de Ryuu-san.
--Retrocede, Amazona. No te permitiré realizar actos obscenos sobre él.
La guerrera Amazona no se inmuto por la gélida mirada. En cambio, parecia emocionada por una batalla, sus labios se curvaron hacia arriba.
--¿Oh? ¿Qué es esto? ¿Dices que tienes derecho sobre este hombre?
--… No me malentiendas. Él ya se ha comprometido con su pareja prometida.
¿¡Que está diciendo!?
--Bueno, ¿No es eso interesante? Pensaba en confiarlo a una hermana menor mía.
--Por favor, abstente de decir tonterías tan ridículas. Solo le causarás problemas a Cranel-san.
--Bien, lo entiendo, lo entiendo. Lo probaremos primero, y luego tú y esa amiga tuya pueden comenzar sosteniendo sus manos como un grupo de Elfos.
--Me niego a confiárselo a alguien de tan pobre carácter. Te aconsejo a ti y a tu hermana que se retiren. Una discusión feroz se desarrollaba justo en frente de mis ojos abiertos.
Aisha-san miraba hacia abajo a Ryuu-san con su ventaja de altura, pero la Elfa no retrocedía. Casi podía ver chispas volando en este momento. Hechos y situaciones hipotéticas volaban entre ambas mujeres y—yo no tenía idea de lo que estaba pasando.
... Los puritanos Elfos podrían tener tanta dificultar para verse cara a cara con las desinhibidas Amazonas como con los Enanos, si su relación en realidad no era peor.
Pensando en esto, comencé a sudar profusamente mientras los amenazadores ojos de Ryuu-san se encontraban con la provocativa sonrisa de Aisha-san.
--Seal, mis disculpas. Estaré ausente por la mitad del día. Por favor, infórmale a Mama Mia.
--¿R-Ryuu?
--Esta mujer es peligrosa y no se le puede dejar a su suerte. Participaré en esta misión para proteger la castidad de Cranel-san. Regresaré por la tarde. Tienes mi palabra.
¿C-Castidad?
Ryuu-san no apartó sus ojos de Aisha-san mientras hablaba. Incluso Seal-san está desconcertada. Era absolutamente seria sobre protegerme de la “malvada influencia” de Aisha-san...
Ya sea que ponía esta cantidad de esfuerzo en todo lo que hacía, o un fuerte sentido de lealtad y coraje la estaba motivando. Esto no era una broma
--… Bueno, parece que hemos adquirido dos aliadas valiosas para este viaje, y eso es algo bueno.
--… Debe ser difícil ser un Aventurero famoso, con personas vigilándote todo el tiempo…
Ryuu-san estaba parada entre Aisha-san y yo como un caballero. Miraba aturdido a ambas cuando los comentarios de Lili y Welf llegaron a mis oídos.
Pero creo que fue la compasión en la voz de Welf lo que más dolió.
× × ×
Con el apoyo prometido de Ryuu-san y Aisha-san, Seal-san nos despidió mientras nos dirigíamos hacia el Calabozo.
Fueron lo suficientemente amables para ajustarse a nuestro apretado horario, y en lugar de ir a recuperar su propio equipo, ambas compraron armas y armaduras en las variadas tiendas en el camino a la Torre de Babel para ahorrar tiempo.
Luego, con la ayuda de dos Aventureras de Segunda Clase en nuestro equipo temporal, recorrimos rápidamente los Pisos Superiores en un abrir y cerrar de ojos.
× × ×
--¡¡HAAAAAAAA!!
Su voz cortó atraves del aire con una ferocidad digna de la gran arma que tenía en sus manos, y arraso con varios Hellhound en un ataque.
Habíamos llegado a los pasillos rocosos del 14º Piso. Aisha-san parecia estar completamente a gusto, sonriendo de oreja a oreja como la atacante en nuestra formación. Eliminaba rápidamente a cualquier monstruo en nuestro camino.
Compró una Gran Espada inusualmente grande en una tienda de armas antes de que ingresáramos al Calabozo. Era mucho más afilada y pesada que su espada de madera habitual, pero todavía la balanceaba como una pluma. Ningún monstruo podía acercarse.
Su trabajo estaba provocando algunas quejas de nuestro usuario de Gran Espada, Welf.
Aisha-san estuvo momentáneamente libre después de la destrucción de la <Familia Ishtar>, pero ya había sido sometida a la <Conversión>.
En cuanto a dónde pertenecía ahora, una vez le pregunté cuándo estaba visitando a Haruhime-san, pero ...
--Eso es un secreto.
Ella se rió y abandonó el tema.
Estaba seguro de que podría averiguarlo revisando los registros públicos en el archivo del Gremio…
--… Aisha-sama, ¿Has alcanzado el Lv. 4?
--¡Claro que sí, tienes buenos ojos!
El apoyo a distancia de Lili era completamente innecesario con nuestra línea de frente abrumadoramente poderosa, así que su visión naturalmente superior le permitió detectar algunas señales reveladoras y la llevó a preguntar. Aisha-san lo afirmo sin pensarlo dos veces.
Pasó del Lv. 3 al Lv. 4. En otras palabras, un <Aumento de Nivel>—alcanzando un plano superior.
Tuve la misma impresión que Lili cuando sus movimientos resultaron ser mucho más rápidos que cuando luchamos, pero ... No pude ocultar mi sorpresa después de escucharlo por mí mismo. Aisha-san miro hacia mí por un momento antes de atacar a otro grupo de monstruos y hacerlos pedazos.
--Es porque tuve que lidiar con algunas cosas difíciles. Me encerré en el Calabozo por un tiempo para fortalecerme un poco.
Aparentemente, había estado en algunas cuantas aventuras desde nuestra batalla en el Distrito del Placer.
Ella ya estaba en la cima de los Aventureros Lv. 3 cuando lideraba a las <Berbera>. Ya había pasado un mes desde esa batalla, así que el hecho de que haya obtenido un <Aumento de Nivel> no era tan extraño.
Pude sentirlo cuando Aisha-san me devolvió la sonrisa con deseo de batalla: ella se había adelantado.
Combinando estremecedoras patadas con cuchilladas de su Gran Espada, aplastaba cabezas tras cabezas de monstruos. Fluia a través del campo de batalla como un torrente letal de cuchilladas que dejaba horripilantes pedazos a su paso.
La tela suelta de su revelador atuendo se desplazaba junto con su cabello, mientras el impulso de la Amazona la alejaba de los chorros de sangre. Ni una gota la toco durante la danza de la muerte.
--<Antianeira>… Ya veo. Entonces esta es ella.
Ryuu-san susurro el título de Aisha-san para sí misma desde su lugar, unos pasos atrás de la línea del frente. Casi en el mismo momento, la pared del Calabozo se abrió detrás de la Amazona. Ni siquiera tuve tiempo para contar a los monstruos derramándose antes de que Ryuu-san los cortara a todos con sus dos Espadas Cortas en un abrir y cerrar de ojos.
--Heh, no está mal.
--Igualmente.
Aisha-san le hizo un cumplido a Ryuu-san después de verla eliminar a la horda de monstruos.
En lugar de comprar armas en nuestro camino, Ryuu-san compró ropa de batalla que se asemejaba a un atuendo de viajero. Combinándolo con su túnica con capucha, oculto su identidad como de costumbre. Vestirse de la misma manera que durante el <Juego de Guerra> solo atraería atención no deseada, así que arreglo un conjunto sencillo. Las únicas armas que tenía con ella eran las dos Espadas Cortas que aparentemente llevaba en todo momento.
Aisha-san podría haber descubierto quién era ella. Pero no dijo nada.
Debió haberlo considerado un detalle menor ante la batalla actual y solo se abrio camino a través de las oleadas de monstruos junto a la guerrera encapuchada del <Juego de la Guerra>.
—¡¡KIIIH!!
--¡…!
El devastador poder de nuestra línea de frente abrió un camino a través del Calabozo.
Welf y yo, que estábamos en espera en el centro, repentinamente fuimos atacados por monstruos que salieron de un pasillo adyacente.
Era un enjambre de monstruos conejo, Al-Miraj. Welf se enfrentó a la primera oleada, cortando a varios con una oscilación de su Gran Espada. A su lado, tarde en reaccionar, y lanzaron una avalancha de Armas Naturales—Hachas de Guerra de Piedra—directamente hacia mí.
Desvié cada una de las Hachas de Guerra con la <Daga de Hestia> y <Ushiwakamaru-Nishiki>. Los Al-Miraj desarmados cedieron a sus instintos de monstruo y cargaron directamente contra nosotros, con los cuernos en sus cabezas al frente.
Esquivando sus ataques, bloquee uno de frente, lo hice perder el equilibrio y prepare el contraataque—
-- —¡…!
Mi cuerpo se ralentizo justo antes de realizar el ataque.
--¡Bell!
--¡Bell-sama!
Algo sobre ver mi reflejo en sus grandes ojos rojos me hizo dudar.
De hecho, me había detenido por completo. Los gritos de Welf y Lili resonaron en mis oídos mientras los ojos rojos del Al-Miraj se estrechaban. Salto directamente hacia mi peto.
Me golpeo justo en el centro, y el impacto me derribo.
¡Mierda—!
Aterrizando sobre mi espalda, más Al-Miraj se precipitaron hacia mí.
¡Esto es ma—!
Justo cuando trate de levantar una Daga que nunca llegaría a tiempo—un vendaval paso sobre mí.
¿¡KIH—!?
Una túnica con capucha revoloteo; cuatro monstruos sucumbieron a destellos de luz plateada.
Más exactamente, se desmoronaron en cenizas momentos más tarde, con sus Piedras Mágicas hechas añicos. La sombra que salvó mi vida elimino rápidamente a los monstruos restantes.
--… G-Gracias, Ryuu-san.
Retrocediendo desde las líneas del frente, Ryuu-san acabó con todos los enemigos en un instante.
Ella me ofreció su mano, la que tome, levantándome tambaleantemente.
--En serio, eso fue patético. Qué decepción, Bell Cranel.
Terminada la batalla, Aisha-san camino hacia nosotros, golpeando el borde romo de su Gran Espada contra su hombro con extrema decepción. Después de todo, yo era Lv. 3, y un monstruo de los Pisos Intermedios acababa de vencerme. Era una decepción
La mirada de crítica en sus ojos decía: Eres un hombre que me derrotó en batalla.
No había forma de que pudiera responder después de esa vergonzosa demostración.
--Cranel-san, eso no fue como tú.
Ryuu-san me miro desde debajo de su capucha mientras se acercaba.
--¿Ha pasado algo?
--……
Su tono era suave, como si tratara de proteger mis sentimientos, pero todo lo que pude hacer fue mirar al suelo. Pasar tanto tiempo con Wiene me había afectado más de lo que pensaba.
¿Los otros monstruos que encontremos comenzarán a hablar, de la forma en que ella lo hizo?
¿Todos era capaces de tener los mismos pensamientos y sentimientos que nosotros? ¿Todos podían llorar?
No había hecho nada desde que habíamos entramos en el Calabozo, dejando que todos los demás se ocuparan de los monstruos.
Esto nunca había sucedido antes.
Welf y Lili me miraban en silencio con expresiones de comprensión.
No puedo seguir así…
No terminará bien.
Tenía que centrarme. Esto solo estaba desperdiciando el tiempo de Ryuu-san y Aisha-san. Me dije eso a mí mismo una y otra vez mientras miraba mi puño cerrado.
El equipo volvió a avanzar después de que me disculpe rápidamente. Pero aun así…
No pude quitarme el rostro de Wiene de mi cabeza, y no había manera de silenciar la duda en mi corazón.
× × ×
El equipo de Bell llegó al 18º Piso.
En gran parte gracias a las hazañas de Ryuu y Aisha—y al hecho de que otros Aventureros ya habían exterminado al Jefe de Piso en el 17º Piso, Goliat—solo les tomó tres horas.
Pasaron bajo la luz de la “tarde” que brillaba desde los cristales muy arriba. La más brillante de todas era una formación en forma de crisantemo que crecía desde el centro del techo como una flor invertida. Los Aventureros formaban una desordenada línea mientras viajaban hacia Rivira, el asentamiento que se había construido en una isla rocosa en medio del lago en el lado oeste del Piso.
Como siempre, estaba lleno de Aventureros de Clase Alta que buscaban descansar y reabastecerse en la ciudad.
-- —Entonces, ¿Cuándo regresan los chicos?
--¿Cómo debe saberlo Lili? Los chicos son chicos, y hay cosas que solo ellos pueden atender, ¿Verdad?
Aisha habló en medio de las tiendas llenas de armas e Ítems a la venta y cristales brillantes que bordeaban la calle.
Dio media vuelta en una columna de cristal particularmente grande en una esquina. Lili respondió casualmente mientras ajustaba las correas de su abultada mochila, mientras la Amazona le echaba un vistazo a los Aventureros fuertemente armados que pasaban.
Solo Lili, Aisha y Ryuu estaban en la esquina de la calle.
--Me engañaste bien. Nunca pensé que ambos te dejarían atrás y se irían por su cuenta.
Bell y Welf se excusaron diciendo: “Venderemos algunos Ítems y volveremos” y dejaron el grupo. Las chicas no habían visto al par desde entonces.
--Dijiste que tenían asuntos en este Piso. ¿No se nos permite saber?
--Aisha-sama, ¿De qué estás hablando? Lili no entiende.
Negándose a ceder, Lili mantuvo la fachada con una sonrisa satisfecha.
--Enana descarada.
Aisha murmuró a través de una sonrisa amarga.
A su lado, un largo suspiro escapó de la capucha de Ryuu.
× × ×
--¿Deberíamos haberle dicho algo a Ryuu-san y a Aisha-san antes de irnos…?
--Sabes tan bien como yo que no podemos tenerlas con nosotros mientras buscamos. Deja que Lili-enana lo maneje.
Welf y yo caminábamos lado a lado a través del laberinto de árboles.
Ryuu-san y Aisha-san nos llevaron a la Zona Segura, pero descendimos al 19º Piso, el <Laberinto de Arboles Colosales>, por nuestra cuenta. Ambos pusimos un pie en el Piso donde conocí a Wiene.
--No lo olvides, esas dos tambien son Aventureros. Estuvieron de acuerdo con esta “misión”, así que no hay necesidad de contarles nada más.
Los Aventureros solo necesitaban comprender cuál era su misión y cómo realizarla—nada más, nada menos. Los detalles innecesarios solo se interponían en el camino. Welf mostro una sonrisa mientras explicaba esta regla no escrita entre los Aventureros.
Todavía me sentía mal por dejar a Ryuu-san y Aisha-san en la oscuridad… pero era justo como dijo Welf. Nuestra principal prioridad era mantener a Wiene en secreto. No tuvimos más remedio que separarnos.
De alguna manera, me las arregle para devolverle la sonrisa y cambiar mi enfoque a la tarea en cuestión.
--Sé que acabamos de llegar y todo… pero este Piso es completamente diferente de lo que hemos visto hasta ahora.
En alerta máxima, Welf señalo mientras pasábamos por el pasillo particularmente amplio.
La corteza de los árboles cubría cada una de las paredes del Calabozo aquí, haciéndolo parecer y sentirse como si estuviéramos explorando el interior de un árbol gigante. Mientras pensaba que la ruta era tan compleja como un revoltijo de ramas entrelazadas, detectamos un camino estrecho al menos a diez metros sobre nuestras cabezas. Una larga serie de raíces de árbol desiguales se juntaban allí, formando una escalera. Había algo en cada esquina que mostraba que el 19º Piso era mucho más grande de lo que pensaba.
Estaba acostumbrado a los puntos brillantes en el techo que proporcionaban luz, pero no aquí. En cambio, la oscuridad era mantenida a raya por el musgo luminiscente que crecía densamente a lo largo del techo, las paredes y el suelo, brillando como estrellas en el cielo nocturno. Su hermoso resplandor azul era tan fascinante que tenía que recordarme a mí mismo que estaba en el Calabozo.
Welf tenía razón: este Piso era completamente diferente de cualquier otra área que hayamos explorado.
Estaba acostumbrado a los muchos cristales y diversas áreas del Resort Subterráneo, pero el verdadero significado de la palabra desconocido me estaba golpeando de nuevo.
--Apuesto a que la <Familia Miach> va a comenzar a enviarnos aquí en misiones mucho más a partir de ahora.
--Ahaha…
Todas las plantas aquí tenían olores distintivos, incluyendo algunos aromas dulces, parecidos a flores, con potencial para engañar a los Aventureros.
Había una variedad mucho mayor de plantas en el <Laberinto de Arboles Colosales> que simplemente árboles y musgo. Flores blancas estaban floreciendo desde el pliegue donde la pared se encontraba con el techo. Después de girar en una esquina, apareció un grupo de hongos gigantes. Muchos de estos eran los ingredientes principales para pociones y otros Ítems. Era asombroso. Podríamos tomar algunos con nosotros ahora mismo.
Hierbas extrañamente coloreadas en varios tonos, una pared cubierta de enredaderas espinosas, pequeñas flores doradas que florecían donde el camino se bifurcaba, un líquido azul goteando desde el techo formando un charco en el suelo… Había tantas rarezas a nuestro alrededor que los creadores de pociones amarían tener en sus manos. Las cosas que deseaban literalmente crecían en los árboles aquí abajo.
--Bell, lideraré el camino. Esta es una buena oportunidad para que obtenga algo de <Excelia>.
Todavía tan alerta como siempre, Welf había sido tan amable de seguir hablándome como si estuviéramos charlando en casa.
Estaba seguro de que trataba de mantener el ánimo alto, ya que yo no podía luchar decentemente en este momento.
Como nunca antes habíamos estado aquí, ambos estábamos realmente nerviosos. Estábamos más allá de la Zona Segura del 18º Piso. Muchas personas llamaban al 13º Piso la “Primera línea” porque era el comienzo del
<Laberinto de Cuevas>. A pesar de que todavía era parte de los Pisos Intermedios, sería mejor considerar todo más allá como un mundo completamente diferente.
Los Aventureros no solo tenían que lidiar con el temible potencial de los Bugbear y los Escarabajos Locos y los ataques a distancia de las Gun Libélulas y Aves de Fuego, sino que los monstruos en esta área eran particularmente buenos para infligir <Efectos de Estado>. Tener una gran cantidad de antídotos ayudaba, pero poseer la <Habilidad de Desarrollo> <Resistencia Anormal> se consideraba la clave para superar los Pisos en el
<Laberinto de Arboles Colosales>.
Los Pisos Intermedios terminaban en el 23º Piso. Avanzar hasta el 24º Piso requería un <Estado> superior al Lv. 2, así como un equipo en el que se pudiera confiar… Me pregunto si nuestro equipo de dos hombres, conmigo siendo Lv. 3 y Welf siendo Lv. 2, era lo suficientemente fuerte para el 19º Piso. Si no enfrentábamos todo de frente y evitábamos luchar tanto como fuera posible, creo que deberíamos hacerlo bien.
Lili me equipó con una <Espada Mágica Crosso> del tamaño de una daga y un par de bombas fétidas
<Morbul>, en caso de que las cosas se pusieran feas.
Creo que la principal fuente de mi ansiedad era que aún no estábamos acostumbrados a este Piso.
--Tch… Escarabajos Locos y Gun Libélulas.
--Están bloqueando el camino adelante… ¡Vamos!
Un enjambre de Escarabajos Locos bloqueo nuestro avance, mientras que algunos de los monstruos libélula conocidos como Gun Libélulas volaban por el aire. La túnica negra de Welf se agitaba detrás de él mientras se dirigia hacia el grupo de monstruos insectos, nuestro primer encuentro en el 19º Piso.
Estaba usando la Túnica de Goliat de Lili sobre su chaqueta de trabajo habitual.
Era un Item protector capaz de repeler todo, desde garras de monstruo hasta llamas. Lili insistió en que Welf la tomara cuándo descubrió que seguiríamos adelante como un equipo de dos hombres.
Su rendimiento era excelente en el <Laberinto de Arboles Colosales>. No solo repelía las pinzas en forma de gancho de los Escarabajos Locos, sino que incluso desviaba los ataques a distancia de los abdómenes en forma de lanza de las Gun Libélulas.
Con apenas un rasguño gracias a la túnica, Welf se encargaba de los Escarabajos Locos con una expresión complicada.
… ¡No puedo permitirme dudar!
Apreté mi puño mientras veía cómo Welf avanzaba contra el enjambre.
Si me convertía en una carga, terminaremos en una situación de la que no podríamos recuperarnos. Welf podría luchar solo durante un tiempo antes de que su equipo e Ítems no puedan soportar más.
Silenciando mis dudas no resueltas, lance varios <Firebolts> en rápida sucesión y derribe a las Gun Libélulas volando por encima de nosotros, despejando el cielo.
La <Daga de Hestia> pulso con una luz violeta, como si respondiera a la última actualización de <Estado> que recibí de Kami-sama. Oscile la daga en cada criatura que entro en mi rango, y sus gritos de muerte llenaron el pasillo mientras Welf y yo avanzábamos.
Entonces, poco tiempo después de desviarnos del camino principal que conducía al siguiente Piso—
--¿Nos acercamos?
--Sí… encontré a Wiene por aquí.
Teniendo cuidado de no bajar la guardia, había estado revisando el mapa simple metido en una bolsa en mi cinturón una y otra vez, sosteniéndolo contra la luz para confirmar dónde estábamos hasta que reconocí nuestra posición.
Estábamos en un camino arbolado donde se cruzaban muchos pasillos. El techo era alto y había una gran colina en la distancia cubierta de raíces de árboles. Desde aquí, casi parecia la base de una montaña.
Apostaría a que así fue como Wiene se lastimó la pierna, cayendo por esa colina.
--No vi nada muy útil en el camino hasta aquí…
--Ojalá supiera lo que significa “útil” …
Welf agrego con un suspiro mientras nos dirigimos hacia la pendiente empinada. Nos detuvimos frente a un árbol solitario rodeado de espesa maleza.
Era el lugar donde Wiene se escondió después de lastimar su pierna—y el lugar donde nos encontramos por primera vez.
... Debería haber sabido que no sería tan fácil.
Sin importar cuántas hojas removíamos, no encontramos pistas.
Comprobé nuestra ubicación de nuevo; estábamos en el lado oeste del mapa. Había una Despensa más al oeste. Estaba a una buena distancia, pero si Wiene vino de esa dirección y cayo por la pendiente, eso significaría que nació en algún lugar de allí.
Podríamos necesitar buscar aún más lejos…
Justo cuando ese pensamiento cruzo mi mente—
… ¿Un Aventurero?
—Una figura humanoide apareció desde otro pasillo.
Una túnica con capucha cubría su cuerpo alto. La persona debía llevar armadura en su pecho, porque su torso era mucho más grueso que la parte inferior de su cuerpo. Su altura era casi la misma que la de Welf. Aunque realmente no podía distinguir su raza o género gracias a la túnica, por alguna razón, me dio la impresión de que era una mujer.
La figura encapuchada parecia estar buscando algo, su cabeza giraba de un lado a otro. Siguiendo el mismo camino que Welf y yo tomamos, el desconocido se acercó.
Welf y yo, después de haber elegido un lugar sospechoso para detenernos, intercambiamos miradas abruptas e inmediatamente pretendimos que habíamos estado recogiendo ingredientes crudos para un Item.
Después de un rato, nos levantamos. Por el momento, volvimos por dónde venimos, pasando por la figura encapuchada que se movía en la dirección opuesta.
-- —Ustedes… huelen como los de mi tipo.
En ese instante—
—Una voz penetrantemente fría entro en mi oído cuando la cabeza de la figura vestida se movió hacia nosotros mientras pasábamos.
*Estremecerse*
Con escalofríos corriendo por nuestras espaldas, Welf y yo saltamos hacia atrás.
Cada fibra de mi ser me grito que pusiera algo de distancia entre nosotros, y mi cuerpo respondió rápidamente.
Con los pies firmemente plantados en el suelo, la figura se giró lentamente en nuestra dirección, enfrentándonos directamente.
--… ¿Qué fue eso?
Las palabras que rozaron mis oídos en ese momento fueron torpemente formadas; sin embargo, la presión que emanaba de la figura se multiplicó por diez.
A mi lado Welf susurro para sí mismo en estado de shock mientras mi corazón se aceleraba.
--……
El desconocido fijo una mirada inmóvil en nosotros.
En las profundidades de la capucha, apareció la estrecha silueta de un rostro femenino.
Pero esos ojos azules, enfocados en Welf y en mí como los de un ave de rapiña, recordaban al océano o quizás al cielo.
--Aquellos que secuestraron a mis camaradas—¿Fueron ustedes?
-- —¿¡…!?
-- —¿¡…!?
Emitían sed de sangre más allá de la razón.
Eran increíblemente feroces, como los de un animal.
Como los de un monstruo.
Un aura que las personas comunes nunca podrían esperar reproducir—un impulso instintivo de matar. Esos ojos azules debajo de la capucha cambiaron—convirtiéndose en ranuras verticales.
—No puede ser.
La pronunciación de un niño, una mirada hostil y, sobre todo, un caso extremo de déjà vu—el rostro de Wiene cruzo por mi mente.
Welf y yo luchábamos contra nuestro shock mientras especulamos sobre la verdadera identidad del desconocido.
--… No, no puede ser. No huelen a sangre.
Estábamos congelados en nuestro lugar. Pero tan pronto como la oleada de hostilidad nos golpeó, la nariz aguileña de la figura se contrajo ligeramente. El aura asesina desapareció de repente.
Las pupilas de hendidura volvieron a la normalidad. Ahora los bellos ojos reflejaban una calma racional mientras nos estudiaban.
--¿Tal vez ustedes son los que Fels mencionó?
--¿Fels…?
--¿¡De qué demonios estás hablando!?
Solo pude balbucear en confusión mientras Welf se abría camino a través de su propia desorientación para lanzar un grito enojado.
No podía discernir qué se supone que significaba la declaración del desconocido, pero dijo lo que sonaba como el nombre de una persona.
Había algo seductor sobre el tono cristalino y el ritmo de esa voz. De todos modos, estaba totalmente perdido.
Estar sin palabras no solo era patético; era doloroso. Ni siquiera podía pensar. Este giro de los acontecimientos me había conmocionado tanto que mi garganta se había secado completamente.
--….
La persona misteriosa—no, “ella” permaneció en silencio.
Esto era incómodo. Los monstruos estaban aullando a lo lejos, pero mis oídos apenas registraban el sonido. Era como si estuviéramos en nuestra pequeña burbuja en lo profundo del Calabozo.
Había unos cinco metros entre nosotros. Ella estaba mirando hacia nosotros de espaldas a la colina y sin moverse.
El tiempo se había detenido por completo. Después de lo que pareció una eternidad, abrió la boca para hablar de nuevo.
--Tengo una pregunta para ustedes dos. ¿Podemos todos coexistir?
--¿Whaa…?
¿Qué tenía eso que ver con esto? Su pregunta surgió tan de la nada que nos quedamos sin palabras.
--¿Creen que podemos tomarnos de las manos?
--¿Que estas…?
--Los de su especie nos matan. Y a su vez matamos a su especie… ¿Es este nuestro destino? ¿Nos es imposible entendernos los unos a los otros?
Las preguntas continuaban sin cesar, pero había algo en común en todas ellas: una negativa a renunciar a la esperanza.
Los ojos azules asomándose por debajo de la capucha estaban entrecerrados y cansados.
--Yo… quiero bañarme en la luz del sol. En lugar de este infierno cerrado y oscuro, quiero extender mis alas en el mundo de la luz.
Ella miro hacia el techo, con el dobladillo de la túnica rozando sus pies.
Su capucha se desplazó lo suficiente como para que pudiera vislumbrar su rostro. Como el de Wiene, era increíblemente humano.
--Hay algo… diferente en ustedes dos… Tal vez puedo tener esperanza, solo un poco.
Después de eso, se agacho—y luego salió volando.
--¡¡…!!
--¡¡…!!
Todavía mirando hacia adelante, ella se abrió camino a través del aire lejos de nosotros.
Incluso un Aventurero bendecido con un <Estado> no podría imitar eso. Ligera como un ave, paso sobre la colina en un abrir y cerrar de ojos y se fue un momento después.
Welf y yo estábamos en estado de shock… Solo entonces notamos que varias plumas doradas habían caído de debajo de su túnica. Lentamente cayeron en espiral al piso donde una vez estuvo.
--Tienes que estar bromeando… No hay forma… Ella es…
Welf susurro a pesar de estar aturdido como si estuviera perdido en un sueño. Parado inmóvil junto a él, no podía estar más de acuerdo.
--Lo mismo que… Wiene…
No pude dar voz a nada más que eso.
× × ×
Después de nuestra impactante reunión.
Welf y yo nos quedamos allí un rato, pero no paso mucho tiempo antes de que una manada de monstruos nos encontrara. No tuvimos la oportunidad de reunir nuestros pensamientos, pero teníamos que comenzar a movernos de nuevo.
Enfrentamos a los monstruos y los eliminamos antes de volver sobre nuestros pasos hacia la ruta principal que nos sacaría de aquí. Ambos aceptamos que estábamos demasiado aturdidos para recopilar más información. La verdad era que, durante el ataque, las cosas se pusieron un poco difíciles gracias a mi incapacidad para concentrarme.
--……
--……
Ninguno de los dos hablo en el camino de regreso.
Todavía no habíamos podido superar el impacto de lo sucedido. Teníamos miedo de mencionarlo—como si fuera a romperse un extraño equilibrio si habláramos ahora.
Con rostros duros, viajamos por el laberinto.
--……
De una forma u otra, logramos eliminar cada monstruo que encontramos y alcanzar el pasillo que conectaba con el 18º Piso.
Un equipo de cinco Aventureros apareció en el camino frente a nosotros. Un humano con gafas de protección y una peculiar Lanza roja me llamo la atención.
No era particularmente extraño ver a nuestros compañeros Aventureros, aunque algo en mi memoria me estaba molestando. Entonces de repente me di cuenta:
Los cuatro demi-humanos detrás del Aventurero con gafas de protección eran los mismos hombres y mujeres que perseguían a Wiene, y a los que yo había logrado engañar con mi actuación.
Escondí mi rostro lo más rápido que pude. Welf debió haber notado que algo estaba pasando, porque cambio sutilmente su dirección, ocultándome de su línea de visión.
Entonces, una vez que nos cruzamos, tuve la extraña sensación de que el hombre usando gafas de protección me estaba mirando.
--……
Moviéndome lo menos posible, los mire por el rabillo del ojo.
Efectivamente, todos nos estaban mirando.
× × ×
--La <Familia Hestia>… el <Pequeño Novato>, ¿Huh?
--Sí… ese es él, así es. ¡Ese mocoso fue reclutado para la misión de Rivira!
--¿Ese de ahora?
Dijo el hombre con los ojos desorbitados con una sonrisa burlona mientras el chico desaparecía por el túnel que conducía al 18º Piso.
--¿Qué crees que estaba haciendo, escabulléndose por aquí sin casi nadie más con él?
--… Hey, Dix, ¿No querrás decir…?
--Sí, algo es sospechoso. Es hora de que nuestro Dios se ponga serio e investigue un poco, ¿No creen?
× × ×
Después de regresar a la Zona Segura en una sola pieza, nos reunimos con Lili y las demás.
Aisha-san comenzó a quejarse de que nos fuimos por nuestra cuenta, pero cuando no respondimos, noto nuestro extraño comportamiento y decidió no criticarnos más.
Ryuu-san también permaneció en silencio, sin hacer preguntas.
Aunque me sentía culpable por lo que hicimos, estaba demasiado aturdido como para preocuparme por eso en este momento. Nos dirigimos a la superficie de inmediato.
--No te preocupes por una recompensa. Dejémoslo como un favor que me debes. Aisha-san dijo con una sonrisa antes de separarse de nosotros.
Dudo que alguna vez lo admitiría, pero estaba realmente agradecido por su consideración.
--Cranel-san, consúltame si te encuentras en apuros. No soy muy capaz, pero haré lo que pueda. Con esas palabras de consideración, Ryuu-san regreso a su lugar de trabajo.
--….
Me abrí camino solo a través de las calles de la ciudad.
Tan pronto como salimos de la Torre de Babel, me fui por mi cuenta sin Lili o Welf. A veces necesitaba estar solo para ordenar mis pensamientos.
Aún era temprano en la noche. El sol podría estar ocultándose en el oeste, pero el cielo sobre mí seguía siendo mayormente azul. Llevar a Ryuu-san y a Aisha-san convirtió nuestra misión de investigación en una excursión de un día.
Mis pies me llevaron por la ciudad, lejos de la multitud y el ruido de la Calle Principal.
--¿Ohhh? ¿Es mi día de suerte o qué? Hey, <Pequeño Novato>.
--¿…?
Después de caminar sin hacer nada, justo cuando comenzaba a pensar en volver a casa, lo escuche.
A lo largo de mi ruta de regreso a la <Mansión de la Chimenea>, en la Calle Principal Suroeste, un cierto Dios me llamó la atención.
No lo reconocí… Probablemente sea la primera vez que hablábamos.
Tenía ojos y cabello azul oscuro, así como piel bronceada. Era de estatura promedio, y su ropa era en su mayoría de color negro. Pensé en cómo me recordaba a un Dios—o más precisamente, tenía la sonrisa frívola de un Dios en su rostro—y se acercó sociablemente.
Después de que me llamo por mi título, me detuve y reajuste mi postura.
--Um… ¿Hay algo que pueda hacer por ti?
--Hehe, no hay necesidad de estar tan en guardia—aunque supongo que eso es imposible, ¿Huh? Después de todo, los Dioses sí merecemos precaución, después de todo, ¿Verdad?
Desde que recibí mi primer <Aumento de Nivel>, Dioses desconocidos habían tratado de reclutarme, y si no era eso, entonces algo más. De todos modos, desde entonces, la cantidad de líos en los que me había metido en esta ciudad habían aumentado dramáticamente. Ni siquiera podía contar cuántos en este punto.
Era grosero, pero me incline levemente a regañadientes mientras el Dios se reía de nuevo.
--¡Hehe! Mi nombre es Ikelos. Un placer conocerte.
--¿Ikelos… -sama? Entonces, ¿Qué necesitas de—?
--Sólo escucha. Esos arrogantes niños míos me están presionando por el momento.
Después de darme instrucciones para que escuche, comenzó a enumerar las quejas sobre sus dependientes mientras continuamente daba vueltas a mi alrededor, a veces mirándome al rostro, otras dándome palmaditas en el hombro como si nos conociéramos desde siempre. El comportamiento de Ikelos-sama había pasado de una amistad excesiva a una simple burla, dejándome absolutamente desconcertado.
Frente a esta conversación incomprensible, de repente recordé el consejo de Kami-sama: ¡Si algún Dios extraño parece que va a atraparte, date prisa y huye! Comencé a preguntarme si sería mejor renunciar a la cortesía en una situación como esta mientras sudor caía por mi rostro y—
--¿Sabes algo sobre una <Vouivre> que habla?
--……
Ikelos-sama se acercó por detrás de mí y susurro esas palabras sin previo aviso. Se sintió como si algo sujetara mi corazón en un agarre mortal.
--Escuché que tiene un rostro malditamente~ bueno… Parece ser del 19º Piso. Cielos~ me gustaría darle solo una mirada.
Estaba tratando de sacarme información, me di cuenta.
La melosa voz de Ikelos-sama lleno mis oídos, junto con el sonido de mi pulso aumentando rápidamente. Sentía como si todas las venas de mi cuerpo estuvieran temblando y mis palmas se volvieran húmedas.
Incapaz de responder, me gire lentamente para mirarlo como si todas mis articulaciones se hubieran oxidado.
Sus labios se torcieron hacia arriba, un poco demasiado cerca para mi gusto.
Esos ojos azul oscuro se agudizaron como si pudieran ver mi corazón.
--Entonces~ si sabes—
--Bell.
Una nueva voz interrumpió mientras estaba parado como una estatua congelada. Este recién llegado corto a Ikelos-sama a mitad de la frase.
--¿H-Hermes-sama…?
--Vaya, vaya. Qué coincidencia, encontrarte aquí.
Ikelos-sama y yo nos giramos hacia quien hablaba: Hermes-sama luciendo su habitual sombrero de plumas y su sonrisa elegante.
Levanto una mano hacia nosotros mientras se acercaba.
--Bell, puedes irte ahora.
--¿Eh…?
--Un Dios te está dando problemas, ¿Verdad? No necesito toda la historia para notar eso. Hermes-sama se rio de mi aturdido silencio antes de desviar su atención de mí.
Como si hubiéramos cambiado de lugar, le lanzo una mirada de reojo al siempre sonriente Ikelos-sama.
--Además, Ikelos y yo necesitamos tener una pequeña charla.
Pasando el dedo por el borde de su sombrero, Hermes-sama esbozo una sonrisa.
--Muévete, Bell.
--L-Lo siento… Disculpen.
Ante la insistencia de Hermes-sama, ni siquiera dije una despedida adecuada mientras les daba la espalda. Apresure mis pasos sin siquiera mirar a Ikelos-sama.
× × ×
--¿Qué pasa, Hermes? ¿No puedes ver que estaba hablando con el <Pequeño Novato>?
--Bueno, simplemente no podía soportar ver a un Dios hundir sus venenosos colmillos en un niño tan dulce,
¿No?
--Hehe, qué cosas tan terribles dices.
Hermes e Ikelos intercambiaron chistes sin hacer contacto visual directo después de que Bell se fuera.
Entonces, ambos salieron de la Calle Principal y salieron a una pequeña plaza equipada con una fuente de agua, como si lo hubieran planeado todo el tiempo. No había una sola persona alrededor, haciendo que su conversación pareciera una reunión clandestina.
--Le hice una visita a tu sede, solo para encontrarla vacía… Me costó un gran esfuerzo rastrearte.
--Ah, mi mal, mi mal. El lugar ya no se sentía como en casa, así que supongo que me mudé.
--Puede ser una buena idea avisar al Gremio cuando hagas eso, Ikelos.
Hermes e Ikelos conversaban sin problemas. Ambos parecían saber mucho sobre el otro, insinuando una larga relación.
En cualquier caso, ambos Dioses parecían más interesados en sondearse mutuamente para obtener información en lugar de ponerse al día en los viejos tiempos.
--¿Entonces? ¿Qué es esta “charla” que necesitamos tener, Hermes?
--Oh, nada importante. Hay algo que quiero preguntarte… Un pajarito me dijo que la <Familia Ikelos> estaba involucrada en una red de contrabando de Orario.
--Hey, hey, ¿Dónde escuchaste eso? ¿Cómo puedes estar seguro de que es legítimo?
--Déjame ver… ¿Creo que fue la realeza Eluriana?
--… Hehe. ¿Un “pajarito”, dices? Te has aventurado bastante lejos para desenterrar la suciedad en esto.
Ikelos pareció darse cuenta rápidamente de que la información de Hermes era demasiado buena. Su sonrisa se hizo más profunda.
--¿Soy sospechoso, Hermes?
--Por mucho que me duele investigar a un viejo amigo de nuestros días en el Cielo… Ikelos, en el pasado, tu
<Familia> estaba en la lista de candidatos que aspiraban a unirse a <Evilus>.
--Ugh, ¿Cuántas veces tengo que decirte que esos cargos fueron una estupidez? Por lo menos, nunca dije ser un Dios malvado.
Agitado por la acusación, Ikelos lo negó con destreza y evadió su pregunta.
Todo el tiempo, Hermes lo vigilaba constantemente desde debajo del ala de su sombrero, con su característica sonrisa todavía en sus labios.
--También tengo algunas noticias interesantes.
--¿Oh? Dilas.
--Monstruos, normales y de otro tipo, son sacados de Orario y vendidos en todo el mundo. Es casi como si alguien estuviera interesado en difundir el caos.
Fue en ese mismo momento—
Los ojos azul oscuro de Ikelos se abrieron de par en par cuando Hermes golpeó directamente el meollo del asunto. Los bordes de su boca parecían a punto de reventar con su sonrisa.
--¡Hee! ¡¡Hehehehehehehe—!! ¿Estás diciendo que eso es lo que quiero, Hermes? ¿¡Que tengo el sueño de las bestias—de arrojar pesadillas en el Mundo Inferior!? ¡¡Ahora eso es interesante!!
Ikelos estalló en carcajadas como si la idea lo emocionara sin fin.
Hermes se quedó en silencio, mirando al otro Dios agarrando su estómago en medio de la risa.
Una vez que los ecos se habían desvanecido en el cielo que se oscurecía, Ikelos se enderezó con una sonrisa en su rostro.
--Siento decirlo, pero eso no tiene nada que ver conmigo. No di esas órdenes. Mis mocosos fueron los que enloquecieron.
Ikelos lo expuso simple y llanamente, sin interés en ocultar nada.
--Tengo que decirte, sin embargo, hay muchos menos idiotas en mi <Familia> en estos días; solo un montón de sabelotodos más arrogantes. No muestran ningún respeto a los Dioses en absoluto. Usándome para hacer algunos recados estúpidos.
--……
--Pero… todo lo que hacen es estúpidamente ridículo. Es hilarante.
Solo un Dios que estaba tratando desesperadamente de contener su dicha mostraría una sonrisa como la suya.
Desde la perspectiva de un Dios, era la locura de los hombres lo que los hacia interesantes—eso hacía que un asiento de primera fila fuera tan tentador.
--Es responsabilidad del Dios controlar a su <Familia>.
--No puedes creerlo seriamente, Hermes. Los mocosos pueden soportar las dificultades, pero no pueden resistir el placer. ¿Acaso nosotros los Dioses no somos iguales? Puedo relacionarme, dolorosamente. Y es por eso—
Ikelos continuo.
--Mientras me mantengan entretenido, no me interpondré en su camino.
Ikelos se inclinó cerca del rostro de Hermes y declaró su opinión directamente.
--Puedes aplastar mi cabeza si quieres. Dame un viaje de ida al Cielo. Pero eso no va a detener a mis mocosos ahora, ¿Verdad? Podría darles un pequeño problema, pero es solo cuestión de tiempo antes de que se registren con alguien más.
--Lo supuse.
--Heh, echa un vistazo por ti mismo. Utiliza a todos los mocosos tuyos que se esconden por aquí para darnos un vistazo a mí y a los míos. No podría importarme menos. Inténtalo. Será más interesante de esa manera.
A riesgo de arruinarse a sí mismo y a sus dependientes—tal vez incluso esperando con anticipación la desaparición de su propia <Familia>—Ikelos dejó que esas palabras flotaran en el aire.
Con una leve sonrisa todavía en su rostro, el Dios salió de la pequeña plaza. Hermes lo vio irse y suspiró tan pronto como Ikelos desapareció de la vista.
--Ara, ara. No hay nada más desagradable que un Dios desesperado por algo de entretenimiento.
--“ “ “ “ “Mira quien habla.” ” ” ” ”
Los dependientes de Hermes abuchearon a su Dios desde sus escondites a su alrededor.
× × ×
Los últimos rayos de sol que aún alcanzaban la muralla de la ciudad iluminaron el hogar de la <Familia Hestia>.
Cuatro personas se encontraban dentro mientras el equipo de Bell estaba fuera recopilando información: Mikoto, Haruhime, Wiene y la Diosa Hestia. Después de pedirle el día libre a Hefesto esa mañana, la Diosa esperaba el regreso de Bell junto con sus dependientes.
Cada una de las mujeres estaba ocupada.
Hestia pasó el día estudiando minuciosamente su colección de libros en busca de información acerca de todo, desde monstruos hasta la historia de Orario.
Mientras tanto, Mikoto patrullaba los pasillos, siempre vigilante. El cuidado de Wiene recayó en Haruhime.
--¡Haruhime, te encontré!
--Hehe, de hecho, lo hiciste.
Wiene se zambulló en una sombra proyectada por una de las paredes interiores y envolvió sus brazos alrededor de Haruhime en su atuendo de sirvienta.
Ambas estaban jugando a las escondidas. Era uno de los juegos que Bell y Haruhime le habían enseñado a Wiene cuando ambos estaban a cargo de cuidarla.
Hoy, después de hacer que Wiene prometiera no salir nunca y jugar solo en el jardín interior, ambas chicas se turnaron.
--¡Ahora tu eres “eso”, Haruhime!
--Sí. Voy a contar ahora. Uuuno, Dooos.
Haruhime comenzó a contar mientras se giraba hacia la pared del jardín interior. Wiene silenciosamente se escabulló, corriendo con una sonrisa en su rostro.
Con la túnica balanceándose a sus pies, buscó un escondite adecuado.
... Me pregunto cuándo volverá a casa Bell.
Justo cuando estaba a punto de agacharse detrás de una maceta llena de flores…
La expresión de Wiene se nubló mientras los pensamientos sobre el ausente Bell cruzaban su mente.
Él siempre había estado a su lado, hasta ahora. Haruhime estaba con ella, como de costumbre, pero simplemente no era lo mismo sin él.
Esa punzada de soledad la estaba poniendo ansiosa.
En un mundo oscuro donde todos y todo intentaron lastimarla, la sonrisa de ese chico se convirtió en el faro de luz que la salvó del aislamiento.
Como un niño que anhelaba la calidez de sus padres, la chica <Vouivre> no pudo evitar extrañarlo.
--……
Wiene echó un vistazo al tercer piso de la mansión antes de que su mirada se posara en la Renart, quien todavía estaba mirando la pared.
Después de un momento de vacilación, decidió romper su promesa y abandonar el jardín interior.
El impulso de visitar la habitación de Bell en el tercer piso la atrajo por los pasillos como un hechizo.
Encontró el camino hacia una puerta abierta. *Creak* Las bisagras gimieron cuando Wiene la abrió y se asomó con cautela en el interior.
El dueño de la habitación no se encontraba por ningún lado, la chica silenciosamente se dirigió hacia la pila de sabanas dobladas sobre su cama.
Envolviendo una sobre sus hombros, lentamente frotó su mejilla contra ella.
--El olor… de Bell…
Tomando todo lo que pudo con una larga bocanada, Wiene enterró su rostro en las sábanas.
Se acurrucó en una bola mientras su mente se llenaba de recuerdos del chico que siempre había dormido junto a ella.
--… ¿…?
Sin previo aviso—
Personas se acercaban por el pasillo. Cuatro en total.
Procediendo desde el otro extremo del largo pasillo, sus pasos entraron en la habitación justo al lado, una que no estaba en uso.
Pensando que era un poco extraño, Wiene sintió que su corazón daba un vuelco, creyendo que sería regañada si la descubrían. Contuvo la respiración en un esfuerzo para escapar de la detección—
--¿Otro monstruo, no solo Wiene-kun?
—Voces de la otra habitación llegaron a sus oídos. Sus ojos color ámbar se abrieron de par en par.
Su cabello azul plateado crujió.
Sus orejas, más agudas y largas que las de un Elfo, se movían de un lado a otro. Originalmente le permitieron detectar intrusos desde muy lejos en el inmenso Calabozo, pero ahora le permitieron recoger los detalles de la discusión en el otro lado de la pared.
Wiene se sentó silenciosamente en la cama antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo.
En silencio, colocó su oreja contra la pared.
× × ×
--¿Estás seguro, Welf-kun?
--Absolutamente. Fue en el mismo lugar donde Bell se encontró con Wiene en el 19º Piso… Welf asintió. Su rostro permaneció extrañamente tranquilo a pesar de la sorpresa de Hestia.
Welf y Lili habían venido directamente a casa después de que Bell se fuera por su cuenta. Hestia y Mikoto los habían convencido de reunirse secretamente en el tercer piso.
Para asegurarse de que Wiene—y Haruhime, quien se había vuelto cercana a ella—no escucharan.
--Hablamos. Dijo que “olíamos como los de su tipo” … Probablemente estaba hablando de Wiene.
--Otro ser similar a Wiene-dono… Nunca pensé que podría haber más…
Mikoto no pudo ocultar su sorpresa cuando Welf entró en detalles sobre su encuentro. Mientras se quedaba en silencio, también lo hizo Lili junto a ella.
--… Welf-kun, ¿Cuál fue tu impresión de eso? Hestia preguntó.
--Por lo menos, parecía tener más experiencia que Wiene. Su pronunciación era un poco extraña, pero se ocultó con una túnica, fingiendo ser un Aventurero… Eso, y creo que sabía algo.
Un pequeño ruido escapó de la garganta de Hestia ante la respuesta de Welf. Mikoto tambien tragó saliva.
La atmósfera de repente se volvió mucho más pesada. Lili, que había estado en silencio hasta ese momento, abrió la boca para hablar.
--Lili piensa que deberíamos dejar de albergar a Wiene-sama.
--“ “ “ “¡¡…!!” ” ” ”
Todos los ojos se volvieron hacia Lili. La primera en recuperarse fue Mikoto.
--Lili-dono, ¿¡Qué estás diciendo!?
--Lili será directa. Estamos en la cúspide de una situación muy grave. Un <Irregular> que ni siquiera los Dioses pueden comprender, otros grupos al acecho en busca de información sobre monstruos parlantes… Ahora que hemos descubierto otros monstruos capaces de hablar, ya no podemos darnos el lujo de esperar.
Su punto era que estos <Irregulares> estaban en el centro de una gran perturbación, y ellos tambien estaban siendo absorbidos.
Utilizando la información que había reunido en diferentes bares y otros lugares de reunión durante la última semana, Lili describió una imagen objetiva de la situación.
--Sin embargo, si dejamos de protegerla…. ¿Qué le sucederá a Wiene-dono? ¡Si la abandonáramos, ella…!
--… Puede ser difícil, pero hay una oportunidad para ella fuera de las murallas de la ciudad. Ella es una
<Vouivre>. Las <Familias> fuera de Orario y los monstruos que viven en la superficie representarían una pequeña amenaza para ella.
Nacida en los Pisos Intermedios, provenía del tipo más poderoso de monstruos: los Dragones.
Lili mantuvo una expresión neutral y explicó que la fuerza potencial de la chica <Vouivre> sería toda la protección que necesitaba.
--Ella puede vivir su vida escondida en el Bosque Profundo Seoro.
--¡¡Lili-dono…!!
Mikoto, siempre fiel a su amiga Haruhime, levantó sus cejas con ira Lili observó la apasionada súplica de su aliada fríamente.
--Entonces dime esto: ¿Qué pasará si esa chica se queda aquí?
--¡…!
--¿Es posible mantenerla oculta de todos indefinidamente tal como están las cosas ahora? Una vez que ciertas cosas comiencen a moverse, la situación no permitirá que el status quo continúe. En este momento, la <Familia Hermes> se está moviendo activamente a petición de alguien o de algo.
Lili estaba tan desprovista de emoción que su rostro le recordó a Mikoto las máscaras tradicionales de su tierra natal en el Lejano Oriente.
--¿Creerán las personas que este monstruo completamente sin restricciones ha sido domado? No es probable. Nuestra <Familia> no tiene Domadores reconocidos oficialmente registrados en el Gremio. Lo que es peor, cualquiera que vea su belleza sospechará que algo más está sucediendo.
--…
--Si otros Dioses se enteran de la situación, seguramente caerán sobre nosotros como lobos para ver la matanza. Nuestra <Familia> está en la cuerda floja como están las cosas. Si eso llegara a suceder, Lili no anticipa nada más que dificultades para pagar nuestras deudas.
Explicó con un sermón inusualmente largo—todavía en un tono inexpresivo e impasible. La abrumadora fuerza de su argumento dejó a Mikoto sin nada que decir en respuesta.
Ni Hestia ni Welf tenían nada que agregar, parados con la boca cerrada en la atmósfera opresiva. Era justo como dijo Lili. En este momento, estaban atrapados en un laberinto sin salida.
--La chica es, en sentido figurado, una bomba. Incluso si todo está bien ahora, no hay duda de que pondrá a nuestra <Familia> en peligro tarde o temprano… Bell-sama es muy bondadoso para ver la razón. Depende de nosotros tomar la decisión para protegerlo, incluso si él nos odia por ello.
Lili bajó la cabeza. Tuvo que esconder su rostro contorsionado de sus aliados y mantuvo su voz firme mientras formaba sus siguientes palabras.
--No puede quedarse con nosotros… Ella es… un monstruo.
La Hobbit sopeso el futuro de la <Familia> contra la chica y declaró su conclusión en términos muy claros. Su declaración llegó al otro lado de la pared.
--… Todavía es demasiado pronto para pensar de esa manera, Ayudante-kun. Deberías calmarte.
--… Lili… lo siente.
Hestia intervino para mitigar la situación.
Primero se dirigió a Lili, que hablaba por preocupación por la <Familia> y la seguridad de Bell.
La Hobbit cayó de rodillas y exprimió una disculpa. Welf y Mikoto se quedaron en silencio, con los labios apretados.
--:.. ¿…?
Entre el grupo inmóvil, la primera en notarlo fue Mikoto.
Un sonido proveniente de la habitación contigua—algo moviéndose.
La sofocante atmósfera de la habitación le dificulto descubrir la causa, casi fatalmente.
*Tap, tap, tap*
Golpeteos en rápida sucesión. Tan pronto como lo descubrió, corrió hacia la puerta y saltó al pasillo. Examinando frenéticamente el pasillo, no pudo ver a nadie.
Welf y los demás la siguieron, igual de sorprendidos.
--No puede ser…
Con el corazón acelerado y los nervios heridos—Mikoto se dio cuenta de que no estaba en óptimas condiciones. A pesar de activar su Habilidad muchas veces, su rango obstaculizado no pudo detectar nada en sus alrededores.
× × ×
--Haah… haah… Wiene corrió.
Corrió por el pasillo, bajó las escaleras, y salió por la puerta.
¡Yo… yo…!
Las palabras que había escuchado durante la reunión secreta.
—Depende de nosotros tomar la decisión para protegerlo.
—Ella no puede quedarse con nosotros.
—Ella es… un monstruo.
La voz de la chica Hobbit la perseguían como una maldición, apuñalándole el corazón.
A pesar de ser un monstruo, también poseía un corazón sensible al dolor. Cada sílaba de las palabras de Lili cortaba profundamente en ella, al igual que esas aterradoras espadas a través de su piel.
¿No puedo estar con todos…? ¿No puedo estar… con Bell?
Su hermoso cabello azul plateado revoloteaba detrás de ella. La joya granate en su frente latía como si gritara hacia el cielo.
Lágrimas translúcidas caían de sus ojos color ámbar.
Bell. ¡Bell! ¿Dónde está Bell?
Ella quería que él lo dijera. Que no era verdad
Anhelaba escuchar esas palabras una vez más.
“Todo estará bien.”
Anhelaba ver su nerviosa pero amable sonrisa, sentir sus brazos alrededor de ella. Quería que la abrazara y pasara sus dedos por su cabello.
Para negarlo todo.
¡Por favor…!
Wiene buscaba desesperadamente al chico a través de sus ojos llorosos. Ese deseo de verlo la llevó a huir del único refugio que había conocido.
Asustada por la presencia de personas en todo momento, retrocedió varias veces por los callejones y ocultó su rostro bajo la capucha de su túnica.
Se precipitó directamente a lo desconocido en una frenética búsqueda de la brillante sonrisa que se había grabado en su memoria.
× × ×
--¿¡Wiene no está aquí!?
Bell grito en el momento en que lo escuchó.
Era justo antes del anochecer. La mente del chico había estado corriendo sin parar desde su encuentro con el Dios Ikelos. Después de que se apresuró a regresar a casa, sus temores se habían materializado, como para burlarse de él.
Todos los miembros de la <Familia> se habían reunido en el pasillo delantero, listos para partir en cualquier momento.
Bell se congeló como una estatua. Haruhime se arrojó en una profunda reverencia en disculpa.
--¡No tengo excusa! ¡Fue porque ella dejó mi vista…!
--He buscado con mi Habilidad, pero no obtengo nada…
Lágrimas corrían por las mejillas de Haruhime. Mikoto estaba parada junto a ella, cohibida y frunciendo el ceño.
Su Habilidad, <Yatanokurogarasu>, le permitía detectar a los monstruos cercanos que había encontrado antes— pero Wiene no estaba en la mansión.
Ante la noticia de que el as en la manga proporcionado por el <Estado> de Mikoto era inútil, Bell podía sentir cómo la sangre se drenaba de su rostro.
Todos los pensamientos sobre Ikelos habían desaparecido de su mente.
--¡…!
Después de explicar su reunión secreta que había terminado bruscamente solo unos minutos antes, Lili apretó los dientes y apretó su pequeña mano en un puño.
-- —¡¡Vamos a buscarla!! ¡¡Mikoto-san, ven conmigo!! Bell se precipito sin perder el ritmo.
--¡Sí!
Mikoto fue tras él mientras respondía.
--¡Nosotros también vamos!
--¡T-También yo!
--¡No puede haber llegado lejos! ¡Sepárense y encuéntrala!
Las voces de Welf, Haruhime y Hestia resonaron a través de la entrada. Lili, sin embargo, salió por la puerta sin decir una palabra.
Dejando su sede completamente vacía, toda la <Familia Hestia> salió corriendo hacia la noche para perseguir a la chica <Vouivre>.
× × ×
La vida nocturna había envuelto completamente a la ciudad.
Después de que descendió el crepúsculo, las calles se volvían más concurridas a cada momento.
Los Aventureros regresaban del Calabozo y los ciudadanos comunes que buscaban relajarse después de un arduo día de trabajo se dirigían a los bares.
Con el ímpetu de la noche en marcha, cada establecimiento tenía sus puertas abiertas para invitar a los clientes a entrar. El aroma a carne asada sobre carbón y licor picante flotaba en las calles mientras los bardos deleitaban a las masas con bellas melodías de sus arpas y animadas actuaciones de flauta.
Era un festín de entretenimiento para la nariz y los oídos.
Incluso los rincones más tranquilos de la ciudad estaban cobrando vida.
--¡……!
Wiene lo observaba todo desde debajo de su capucha mientras avanzaba por una de esas calles.
Para ella, ver tantas cosas nuevas junto con la gran cantidad de humanos y demi-humanos en la zona era abrumador. Sin embargo, la curiosidad era lo más alejado de su mente. La música detrás de rincones invisibles, el constante tráfico de carros tirados por caballos, incluso la risa inocente de los niños jugando a la pelota en la calle, enviaba descargas de tensión por sus venas. La superficie de piedra de la calle estaba fría bajo sus pies descalzos.
Completamente oculta con la túnica, estaba constantemente asustada de que cualquiera de esas personas oscilaría una espada hacia ella en cualquier momento. Se mantenía fuera de la vista, manteniéndose al borde de las calles.
Bell…
Sus ojos color ámbar se abrían paso entre la multitud desde el interior de su capucha, buscando el cabello blanco del chico.
Comparada con las Calles Principales, esta calle era bastante estrecha. Su mirada paso por encima de la multitud, luego se dirigió a los callejones, y finalmente cambio todo el camino hasta el área residencial al final.
Entonces, mientras estaba observando sus alrededores inmediatos…
…. Ella lo vio suceder.
—Ah.
Un carro tirado por caballos se detuvo frente a la tienda en la esquina. Vio algo balancearse cuando el relincho del caballo llenó sus oídos.
Una alta pila de cajas estaba a punto de colapsar como una casa de bloques de juguete.
Una de las restricciones debió haberse soltado; ella no podía decirlo. Pero eso no cambió el hecho de que la carga iba a caer. Uno de los niños que jugaba en la calle, un Beastman completamente desprevenido, estaba directamente en su camino.
Los ojos de Wiene se abrieron de par en par.
Los otros a su alrededor que se percataron miraban con la respiración contenida, muchos a punto de gritar una advertencia.
Varias cajas de madera estaban a punto de caer sobre el niño.
—Eso dolerá.
Eso seguramente le causaría dolor. Mucho dolor.
Lo suficiente para hacer llorar al niño. Justo como lo que todas esas garras y espadas le habían hecho a ella. Tan pronto como ese pensamiento pasó por su mente, su cuerpo se movió.
--¡…!
*¡Thud!*
Wiene pateo el suelo y se precipito hacia el chico como una flecha.
Corrió al lado del niño tan rápido como si se hubiera teletransportado al lugar.
Cuando vio la expresión de horror en el rostro del niño cuando se dio cuenta repentinamente de su precaria situación, se vio a si misma frente a las furiosas llamas del Ave de Fuego. Los recuerdos del chico que la había salvado aparecieron ante sus ojos.
—Tengo que ayudar.
Ese pensamiento desencadenó una reacción en cadena. El cuerpo de Wiene cambió.
Algo creció de su espalda.
Unos perturbadores sonidos carnosos surgieron de debajo de su túnica, y su piel color blanco azulado se desgarro junto con ella—y un ala se extendió.
-- —¿Huh?
Un ensordecedor ruido ahogo el susurro del niño mientras las cajas se derrumbaban. Varias de ellas se abrieron cuando golpearon el pavimento de piedra.
Una vez que los ecos que llenaban la calle se desvanecieron, los asustados espectadores demi-humanos que no se habían movido comenzaron a gritar, atrayendo aún más atención.
Las cajas rotas y sus contenidos yacían esparcidos por toda la calle. Botellas de vino y otra basura rodaron a través de la escena mientras la multitud veía a un niño acurrucado de miedo debajo de una figura que se expandía como las fauces ampliándose de un depredador.
Lo suficientemente grande como para tragar a un hombre entero. Una sola ala, con una figura azul claro y una piel gris ceniza.
El ala distintiva del rey de los monstruos—un Dragón.
La calle que había estado llena de bullicio hace unos momentos se quedó en silencio.
--……
Wiene tenia su ala en un arco protector y miró hacia abajo a sus pies.
El chico no recibió ni un rasguño gracias a su escudo. Un inmenso alivio la inundó mientras hacía contacto visual con el niño asustado y movía sus labios.
--¿Estás bien?
Sin embargo…
--Uu—¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
La voz de Wiene se perdió bajo el grito del niño.
Todo lo que el niño aterrorizado podía ver eran unos penetrantes ojos color ámbar y una monstruosa ala que no pertenecía al cuerpo de una persona.
El niño demi-humano en pánico se levantó de un brinco y corrió, dejando a Wiene aturdida y confundida.
--Mons—
--¡UN MONSTRUOOOOOOOOOO!
Gritos rasgaron el aire uno tras otro.
El grito del niño fue la chispa que encendió el caos en la tranquila calle.
Al igual que la marea en retirada, la multitud trató de poner la mayor distancia posible entre Wiene y ellos mismos. Incluso el caballo todavía unido al carro corrió a toda velocidad. Las madres humanas se llevaron a sus hijos; un joven Hombre Lobo protegió a su amante inconsciente con su cuerpo. Un rechoncho comerciante Hobbit cayó al suelo en estado de shock.
Una cacofonía4 de pisadas acompañaba a un coro de gritos ascendentes. Los espectadores estaban al borde del pánico.
La esquina de la calle bajo el crepúsculo se vio envuelta en un vórtice de terror.
Wiene, completamente sin palabras, estaba en el centro de este masivo semicírculo de personas.
--¡Una Harpía—no, una Siren!
--¿¡Qué está haciendo aquí!?
Los Aventureros de Clase Baja cercanos sacaron sus armas, con un destello plateado.
Wiene se quedó sin aliento y retrocedió asustada ante el metal afilado que la rodeaba mientras ojos llenos de ira y miedo se clavaban en ella.
Los últimos rayos de luz roja iluminaban al misterioso monstruo que llevaba una túnica rasgada.
Las únicas partes visibles del rostro del monstruo para los transeúntes eran los agudos ojos color ámbar que acechaban en la oscuridad bajo su capucha y el sangriento brillo carmesí de su joya. Sin saber lo que era, solo veían a un horrible monstruo de tres ojos.
El terror de la multitud se convirtió en odio y disgusto dirigidos al acorralado monstruo de una sola ala.
--¡M-Monstruo!
Un instante después, una mujer Elfa arrojó una piedra.
--¡Ah!
Golpeó a Wiene en la cabeza, y la capucha no hizo nada para detener el golpe. Ese fue el desencadenante.
4 Efecto acústico desagradable que resulta de la combinación de sonidos poco armónicos o de la repetición exagerada de un mismo sonido en una frase.
El pánico y la furia alcanzaron un crescendo. Los enfurecidos espectadores tomaron proyectiles a sus pies y se los arrojaron.
El monstruo temblaba de miedo mientras una lluvia de piedras y rocas descendía sobre ella.
--¡¡Vete, monstruo!!
--¡Este es nuestro hogar!
--¡Regresa a tu inmundo Calabozo!
Los proyectiles formaban arcos en el aire mientras los que los arrojaban al pequeño monstruo ataban sus palabras con odio.
--¿¡Qué demonios están haciendo!? ¡Paren!
--¡No lo hagan enojar!
A pesar de ser de Clase Baja, los Aventureros en la multitud sabían lo que podían hacer los monstruos alados y desesperadamente intentaron intervenir. Sin embargo, la multitud no podía ser detenida. Una avalancha de furiosos insultos se derramaba sobre el monstruo que se había atrevido a poner un pie en su territorio. El odio se desbordo hacia su antiguo enemigo.
--Ooph…
--Whoa. Maldita sea.
En otros lugares, algunos Dioses notaron la conmoción.
Escalando edificios cercanos para una mejor vista, veían la escena desplegarse.
Uno hizo una mueca, mientras que otro estaba preocupado por su seguridad. El último sonreía mientras disfrutaba el espectáculo.
Una versión en miniatura de la eterna lucha entre hombres y monstruos del Mundo Inferior se desarrollaba frente a sus ojos.
--O-Ow… ¡Eso duele!
El suave grito del monstruo sitiado no fue escuchado entre los implacables gritos de la multitud.
Aunque su ala recién brotada podía protegerla de las piedras, no podía hacer nada para protegerla del intenso odio.
Su corazón lloraba, y la incesante hostilidad de sus palabras se clavaba profundamente en su alma. Lágrimas emergieron de sus ojos mientras se encogía sobre sí misma.
--¡B-Beeeell…!
× × ×
--¿¡Un monstruo, aquí!?
--¡Sí, a solo unas pocas cuadras más!
En el instante en que escuchó esas palabras—
Bell se lanzó sobre el pavimento de piedra y corrió por las calles.
--¡Bell-dono!
Él y Mikoto habían estado buscando como equipo hasta ese momento, pero pronto la dejó atrás. El viento silbaba por sus oídos, y sus ojos se llenaron de lágrimas.
¡¡Más rápido!!
Se gritó a sí mismo, moviendo sus piernas tan rápido como podía.
¡¡Wiene!!
Mientras la noche caía rápidamente sobre las calles de la ciudad, el corazón de Bell latía furiosamente detrás de sus costillas; su sangre ardía en sus venas.
Corrió por las calles, siguiendo las instrucciones que había escuchado, así como la creciente conmoción, hacia la ubicación de la chica.
Entonces—
--¡¡…!!
Allí estaba ella, protegiéndose de una lluvia de piedras con una gran ala que nunca había visto antes.
En el Séptimo Distrito de Orario, en una esquina del extremo oeste-noroeste de la ciudad, lejos del Parque Central, Wiene estaba sola, atrapada en el centro de una tormenta de antipatía lo suficientemente fuerte como para intimidar incluso al mismo chico.
--¡Bell-sama!
--¡Bell-kun!
Haruhime y Hestia llegaron a la escena casi en el mismo momento, seguidas de cerca por Welf y Mikoto sin aliento. Se detuvieron por solo unos instantes.
En cuanto a Bell, ver las lágrimas que caían debajo de su capucha encendio su espíritu.
—Ella está llorando.
—¡Wiene está llorando por ayuda!
Él cargó hacia adelante.
--¡Espera, Bell!
Welf llamó al chico que se abrió paso entre la multitud.
Bell planeaba proteger al monstruo—frente a esta multitud, frente a los Dioses.
No habría marcha atrás si él llegaba a ella. Se volvería tan odiado y temido como la chica fantástica. Aun así, no hizo caso de las súplicas de sus aliados.
No se detendría. No podía abandonarla.
Bell se acercó, a solo unos pasos de la llorosa Wiene. Sin embargo…
Una sombra atravesó la multitud justo antes del chico.
--¿¡…!?
Sin prestar atención a las piedras, la pequeña figura con túnica corrió al lado de Wiene. Era una hermosa joven Elfa con cabello largo y dorado corriendo por su espalda.
Nadie esperaba ver a una demi-humana del tamaño de un niño en la escena, y la multitud detuvo sus manos por la sorpresa. Ahora que no había dolorosas piedras cayendo sobre ellas, la misteriosa figura de 120 centímetros utilizo esa oportunidad para agarrar la mano de Wiene.
Los miembros de la <Familia Hestia> estaban tan conmocionados como el resto de la multitud al verla guiar al monstruo hacia un callejón adyacente. Bell no era diferente, sus ojos se abrieron de par en par cuando la chica Elfa se encontró con su mirada—con ojos castaños.
Todo quedo claro.
—¡Lili!
Se había disfrazado con su Magia, <Cinder Ella>.
La agilidad de la Hobbit le permitió llegar a la chica <Vouivre> antes que nadie.
Mientras arrastraba a la estupefacta chica detrás de ella, la disfrazada Lili le gritó directamente a Bell:
--¡¡A la habitación subterránea!!
Dejándolo con ese mensaje, Lili y Wiene desaparecieron en las oscuras sombras del callejón.
Bell, que había atravesado a la multitud, tuvo una revelación mientras la multitud estaba tratando de procesar lo que acaba de suceder.
¡Ahora lo entiendo!
Recordando dónde estaban, Bell comprendió el verdadero significado del mensaje de Lili.
Le lanzo a Hestia una mirada sobre su hombro, y ella confirmó su comprensión con un fuerte asentimiento.
--¡Eso es lo que ella quiso decir…!
Welf dijo con una sonrisa mientras tambien lo resolvía.
--¡Vámonos!
--¿Y-Y a dónde vamos a ir?
Lili había omitido deliberadamente las piezas clave de su mensaje para evitar que otros encontraran su punto de encuentro, lo que significaba que Haruhime lo desconocía.
Bell y los demás dejaron atrás a la multitud confundida, apartándose de la escena lo más rápido posible.
--¡A nuestro hogar oculto!
× × ×
El sol se había ocultado completamente, y ahora una luna azul pálida se cernía sobre la ciudad en el cielo nocturno.
Podía decirlo por la luz plateada que se filtraba entre las grietas en los escombros.
Aparte la vista del techo de mala calidad y mire a Kami-sama, a Welf y a todos los que estaban aquí reunidos en la estrecha habitación subterránea.
Estábamos en la antigua sede de la <Familia Hestia>, una habitación oculta debajo de una iglesia.
Llegamos a este lugar subterráneo secreto de acuerdo con las instrucciones de Lili mientras jalaba a Wiene con ella.
La iglesia en sí fue destruida por la <Familia Apolo> durante el período previo al <Juego de Guerra>, y nos obligaron a mudarnos… pero en comparación con los restos del piso de arriba, el sótano aún se parecia a lo que era antes.
--Fue una buena idea, Ayudante-kun, usar esta habitación como escondite.
--Lili se enteró por Welf-sama, cuando regresó aquí para recuperar un Botín…
Welf y yo volvimos aquí hace un tiempo para recuperar el dinero y Botín, como la <Piel de Goliat>, que todavía estaban aquí. Fue algo bueno que no nos molestamos en volver a colocar los restos sobre la entrada cuando nos fuimos, porque el camino fue muy útil. Pensamientos de ese día pasaron por mi mente mientras escuchaba la conversación en voz baja de Lili y Kami-sama.
No había forma de que alguien pudiera vivir aquí, pero era más que suficiente para servir como un lugar de reunión en una emergencia. Había una pila de escombros directamente encima, así que supongo que esta era ahora nuestra base oculta.
Me pregunto qué estará pasando afuera… Apuesto a que el Gremio ya se habia involucrado. Pero decidimos quedarnos aquí hasta que la situación se calmara.
--¡*Hic*, *Hic*… *Hic*…!
Un suave llanto resonaba en toda la habitación subterránea. La fuente era Wiene, quien actualmente estaba abrazada a mí.
Su nueva ala está doblada sobre su espalda, pero aún era lo suficientemente grande como para cubrir la mitad de su cuerpo.
Aparentemente, brotó cuando trató de proteger a un niño desconocido.
La atmosfera era pesada. Todos—desde Lili y Welf apoyados contra la pared hasta Mikoto-san y Haruhime-san paradas en el rincón y Kami-sama sentada en la cama polvorienta—parecían sombríos. Wiene y yo estábamos sentados en el centro en el piso.
... La realidad de nuestra situación había quedado muy clara hoy. La naturaleza de Wiene como un monstruo.
Además de lo que Lili y Kami-sama nos habían advertido.
El aura de animosidad alrededor de monstruos y hombres, el abrumador odio. Las personas no podían dejar que los monstruos existieran.
Sus colmillos, sus garras y las alas que les permitían volar, todos inspiraban miedo y hacían que las personas quisieran evitarlos a toda costa.
Por otro lado, esa reacción se originaba en un momento en que las razas de la superficie poco pudieron hacer para resistir sus invasiones durante la Antigüedad—un temor latente que se mantenía hasta la actualidad.
Los monstruos eran el enemigo.
Esa verdad innegable nos había golpeado a todos hoy.
--Um… Bell.
Wiene me miro mientras todos los demás miraban al suelo.
Con sus pequeñas manos agarrando mi camisa, y sus mejillas color blanco azulado marcadas de lágrimas, la chica lucho para unir palabras con sus temblorosos labios.
--¿No puedo… estar contigo?
Podía escucharla aferrada a la débil esperanza en su voz. Pero no pude decir nada.
Quería decir que todo estaría bien.
Había dicho esas pocas palabras muchas veces—solo que ahora no salían.
La verdad era demasiado dura. Wiene miro la patética expresión en mi rostro, y su propia expresión se contorsiono por la tristeza.
Todo lo que podía hacer era abrazarla.
Mientras yo mismo estaba al borde de las lágrimas, sostuve su pequeño cuerpo lo más cerca que pude. Las personas y los monstruos no estaban destinados a coexistir.
Una mirada a la siniestra ala de dragón en su espalda me dijo eso.
× × ×
La cortina de la noche cayó, envolviendo a la ciudad en la oscuridad. En lo profundo de un callejón, lejos de las ruidosas calles principales…
Todo estaba en silencio alrededor de las ruinas de una iglesia que se había derrumbado sobre sí misma. La
estatua de una Diosa, reducida a pedazos frente a los escombros, permanecía pacíficamente en silencio. Un búho miraba los restos, con su silueta iluminada por la tranquila luz de la luna.
Patrones verticales corrían a través de sus plumas blancas. Estaba posada sobre una barandilla de hierro en el techo de un edificio cercano, con sus garras curvándose alrededor del peldaño superior.
Justo cuando uno de sus ojos brillaba en la noche, extendió sus alas y descendió de su percha.
Cruzando bajo el océano de estrellas que salpicaban el cielo nocturno, el ave descendió repentinamente y se aferró a un brazo extendido—el de su amo.
--Entonces no sirvió de nada…
Una figura vestida de negro que estaba parada sobre otro techo recuperó al búho—su Familiar—mientras murmuraba en voz baja para sí mismo.
Sus guantes estaban cubiertos con intrincados diseños. Un cristal azul incrustado entre ellos brillaba con la misma luz que el ojo del búho.
Un largo suspiro se escuchó de debajo de la tela oscura que ocultaba por completo la verdadera identidad de su portador.
--Admito que tenía esperanza para ellos… pero ese día todavía está muy lejos. El búho cerró ambos ojos como si simpatizara con las palabras de su amo.
La sombra negra se quedó mirando hacia el norte, desde donde había volado su Familiar, y vio las ruinas de la iglesia.
--No podemos demorarnos más. Su mirada viajó hacia la luna.
--El resto depende de ti, Urano.
Luego, susurró a los pilares de mármol blanco del Panteón bajo sus pies—la Sede del Gremio.











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