Intermedio – Ese Hierro no se Enfriará




Welf Crosso Lv. 2

Fuerza: H118—>177 Resistencia: H123—>191 Destreza: H143—>G233 Agilidad: I71—>H138 Poder Mágico: I72—>98 Herrería: I

<Magia> [Will o’ Wisp]

• Magia Anti-Magia

• Canto de activación: [Arde, fuego blasfemo]

<Habilidades> [Sangre Crosso]

• Habilidad para crear <Espadas Mágicas>.

• Fortalece las capacidades de las <Espadas Mágicas> en proporción al tiempo de elaboración. [Veritas Ardiente]

• Alta resistencia a las llamas.

• Fortalece los efectos de los ataques relacionado al elemento fuego.

El día en que Lili obtuvo su <Aumento de Nivel>, el <Estado> de Welf también fue actualizado.

El resultado fue un amplio aumento en sus Habilidades Básicas y la aparición de una nueva Habilidad.

Ya que acababa de convertirse en Lv. 2 era imposible que alcanzará el Lv. 3, pero los resultados obtenidos al arriesgar su vida en la Expedición—aunque no al mismo nivel que Bell—se mostraban claramente.

Especialmente el subproducto de “forjar” bajo una situación extrema—la aparición de una Habilidad especializada en el elemento fuego, era algo especialmente grandioso. Si usará una <Espada Mágica> del mismo elemento, su poder aumentaría aún más. Dado que era un efecto fácil de entender, Hestia quien era una aficionada en cuanto a las batallas, también estaba feliz.

Pero, para el Welf actual, eso era un asunto trivial.




No, había algo que lo alegraría más que eso—algo que debía priorizar.

× × ×

--Por favor mira. Es mi nueva <Espada Mágica>.

Sede de la <Familia Hefesto> en la Calle Principal Noroeste.






Oficina en el tercer piso.




Sin poder ocultar hábilmente su confianza en sí mismo, Welf extendió un arma hacia la Diosa frente a sus ojos. Era la <Shikou Kazuki> que había forjado en el Calabozo.

--…

La Diosa quien la acepto, Hefesto, estrecho su ojo izquierdo que no estaba cubierto por el parche y deslizo su mirada por toda la cuchilla de la espada.

Como Herrero, este instante era de máxima tensión.

Incluso se podría decir que nunca se había sentido así en su vida.

Después de todo, la Diosa que gobernaba la Herrería desde el campo de lo “supremo” estaba evaluando un trabajo que el mismo había creado.

Además de Hefesto, había otros Dioses como Goibniu cuyas palabras los harían cambiar de la alegría a la tristeza. Si su evaluación era mala, sería como si fueran empujados desde un acantilado, y no volverían a agarrar un martillo por un tiempo. Para un Herrero, su valoración era igual a las [Palabras de Dios].

Pero solo está vez, Welf estaba lejos de sentirse ansioso.

Recibiré una respuesta satisfactoria—era imposible que tuviese esa confianza. Pero, la “satisfacción” tras haber dado todo de sí estaba llenando su corazón.

Incluso si recibiera una mala evaluación, solo tendría que determinarse e ir mas allá. Simplemente entendió que debía superar a su yo actual.

De esa manera, Welf pudo poner todo de sí en la <Espada Mágica> frente a sus ojos.

--Mi Señora, justo como dije antes, esa <Espada Mágica> fue creada en el Calabozo. El idiota de allá la forjo en un “campo de muerte” que no tenía el equipo adecuado. Por favor eso también tómalo en consideración y ve a través de su valor con ojos sin prejuicios.

A parte de Welf y Hefesto, en la habitación también estaba la semi-Enano que tenía un Sarashi envuelto su abundante pecho.

Mientras estaba sentada en el escritorio donde su Diosa originalmente se sentaría, apoyando su mejilla en su mano, Tsubaki declaro como si bromeara. Había una sonrisa en su rostro.

Aunque Welf realmente no quería que estuviese allí, ella dijo que quería asistir y no lo escuchó.

Cuando miro enojado a Tsubaki quien estaba diciendo cosas excesivas a su gusto, Hefesto, quien había estado en silencio hasta ahora, hablo por primera vez.

--Sin duda, no es una <Espada Mágica Crosso>. Sino una <Espada Mágica Welf>…






Hefesto deslizo sus dedos por la superficie de la cuchilla que tenía marcas por su uso en el Calabozo. Seguramente tambien había notado que uso Adamantita como material.

Como para demostrar el estilo de la técnica de Welf, y por sobre todo como evidencia de que sus llamas—su

“alma” estaba dentro, la apariencia de Hefesto se reflejaba débilmente en la superficie de color escarlata. Esa <Espada Mágica> era gallarda y hermosa.

--Entonces, ¿Cuál es tu veredicto, Mi Señora?

Como para hacer avanzar el flujo del tiempo, Tsubaki pregunto. Un momento de silencio.

La Herrera parada en lo supremo, declaro.




--… Aceptable.

Welf apretó su mano por el calor que brotaba. La evaluación de Hefesto fue solo esa palabra.

Pero con solo eso, el pecho de Welf fue envuelto por una emoción sin fin. El interior de su cuerpo se calentó como un horno.

Solo esa palabra de la Diosa Herrera contenía ese “valor”.

Tsubaki, quien estaba mirando, también mostro una mirada de satisfacción.

O posiblemente ese era el rostro de una hermana mayor que celebraba el crecimiento de su hermano menor.




--… Aun no alcanzas lo “supremo” de lo que hablabas. Por eso, se diligente. De aquí en adelante también

En ese momento, Hefesto, que había estado inexpresiva desde el principio, por primera vez mostró una sonrisa. Le entrego la <Shikou Kazuki> que estaba sosteniendo.

Como una cortesía, Welf también nuevamente la recibió ambas manos.

Mientras gravaba en sus palmas el peso de la espada devuelta, la envolvió en una tela blanca que remplazaba a una funda.

Apretándola con cuidado, como si fuera un objeto valioso.

Hefesto miraba amablemente esa escena, como los Dioses que vigilaban desde el cielo.




--… *Cough*.

En ese momento—

Hefesto se aclaró la garganta deliberadamente.






La expresión que la Diosa que había estado llevando hasta ahora se derrumbó, sus mejillas se tiñeron de un pálido rojo, y cerro su ojo.

Mientras giraba su rostro hacia un lado, comenzó a murmurar.

--Bueno, aun parece que tiene partes inmaduras, al parecer hiciste esto mientras tambien ponías tu alma,

¿Verdad? Además, alcanzaste este nivel en un corto periodo de tiempo, ni siquiera yo pude imaginarlo. P-Por eso… err, en otras palabras… solo un poco, realmente solo un poco… sin ser mezquina te reconoceré, quiero decir…

Con ese tono mal articulado que no se parecía a ella, Hefesto se expresaba de una manera indirecta. Cada vez que decía algo más, sus mejillas se ponían aún más rojas.

Tsubaki, quien la miraba desde un lado, estaba sonriendo.




Lo mismo podría decirse de Welf, entendió que estaba intentando decir algo y comprendió correctamente su voluntad divina.

Entonces volvió a apretar sus puños.

Le sonrió a la Diosa de ojo y cabello carmesí que abrió su ojo y lo miraba fijamente.

Y entonces, en el instante en que Hefesto se decidió, el tambien abrió la boca para hacer una declaración.

--Justo como prometí, saldré conti—

-- —¡¡Por supuesto!! ¡Con esto como punto de apoyo, absolutamente hare una espada que reconozcas! Con el impulso para cubrir las palabras de la Diosa, declaro lleno de confianza.

Hefesto se congelo.




Tsubaki también se congelo. Welf sonrió ampliamente.

Así es.

Welf entendía muy bien lo que Hefesto quería decir.

“Aunque hiciste algo como esto, no se te permite estancarse. ¡No te sientas satisfecho con la situación actual, rápidamente debes apuntar a la siguiente altura!”

“Para llegar a lo “supremo”, por el bien de la grandiosa “promesa” que cumplirá tu deseo, debes ser aún más diligente que esto.”

--¡¡Con tu permiso!!

Diciendo eso, Welf se dio la vuelta.




Abrió la puerta sin ninguna dificultad y salió.






Por lo que vendría después se redirigió hacia su taller, y con ese impulso forjaría una nueva espada. Dejando a Hefesto y Tsubaki congeladas en su lugar, en un instante se marchó.

--… ¡Mou!

Después de que Welf desapareció.

Hefesto, quien había estado congelada, dejo escapar una voz como la de una jovencita. Sus mejillas eran aún más rojas que antes.

Su expresión era una mezcla de ira, vergüenza, y exasperación.

Mirando con resentimiento la puerta por la que el chico había salido, hizo un berrinche encantadoramente. Si la joven Diosa que era su amiga estuviese aquí, probablemente se quedaría sin habla.

Tsubaki, quien miraba de reojo a su Diosa que estaba haciendo pucheros, cubrió su frente con una mano y dejo escapar un largo suspiro.

--Para ser así de denso… de alguna manera, por haber alcanzado la “perfección”, terminara convirtiendo su arma en su amante.

Ignorando sus propios defectos, la Maestra Herrera refunfuño.

--Ese idiota de la herrería…




× × ×

--¡Muy bien!

Welf estaba corriendo.




Corriendo por las calles de Orario.




Cargaba en su hombro la <Espada Mágica> envuelta en tela blanca.

Una brillante sonrisa flotaba en todo su rostro. Mientras gritaba en voz alta hasta el punto de sorprender a un grupo de demi-humanos que cruzaban a su lado, corría por la calle con grandes zancadas que desbordaban emoción. La “dicha” que estuvo conteniendo con todas sus fuerzas frente a Hefesto finalmente estallo.

Esa apariencia era justo como la de un niño.

Esa era una figura que nunca mostraría como el hermano mayor de la <Familia Hestia>. Si tuviera que decir, ese era el trabajo de Bell.

Si le preguntaran si era feliz, entonces Welf respondería.

¡Estoy decididamente feliz!






Después de todo, ella lo había dicho.

¡Esa Hefesto!

¡Esa suprema Diosa de la Herrería!

¡Había dicho “Aceptable”!

Los herreros como Welf sabían que tan valioso era eso.

El peso que había en la palabra “aceptable” pronunciada por un Dios de la Herrería que estaba en la cima de lo supremo era un honor irremplazable.

Estaba bien incluso si decía que reconocía incluso un fragmento.

Su encuentro fue casualidad, pero siendo esa “maestra del fuego” de quien se había enamorado en un instante, Welf sintió que fue recompensado.

--¡Bien!

Celebro nuevamente.




Corriendo de esa forma, planto su pie derecho y casi sucumbió al impulso de querer saltar con todas sus fuerzas. La razón lo contuvo, pero los sentimientos que llenaban su pecho no podían ser detenidos.

—Odiaba las <Espadas Mágicas>.

Desde ese día en que termino haciendo una <Espada Mágica> sin querer, siempre había sido asi. Sin embargo, a partir de ahora, solo un poco.

Solo un poco, sintió como si pudiera amarlas.

--También siento que puedo aceptar a las <Espadas Mágicas>. Continúo corriendo sin rumbo, y finalmente llego al Parque Central.

Dentro de los cálidos rayos del sol brillando sobre él, Welf detuvo sus pies. Sin importarle los Aventureros que pasaban a su lado, Welf miro hacia el cielo.

--Phobos… ¿Estás viendo?

Mirando hacia ese claro cielo azul, murmuro.




Imaginado las muchas escenas que construyeron a su yo actual, cargando muchas emociones.




--Lo estoy haciendo bien.




Finalmente, levanto las comisuras de sus labios como un chico travieso.






Entre las nubes que flotaban en el cielo, sintió como si pudiera ver el perfil de la Diosa que sonreía de la misma manera.




















Capítulo 05 – Fuego Azul




--¡Hey Crosso, enano bueno para nada!




Welf se dio la vuelta de mala gana. Precisamente por eso odiaba los bailes elegantes y las cenas.




Los muros y los pilares habían sido adornados a gran costo con tantos adornos brillantes que lastimaban los ojos. Un remolino de nobles elaboradamente vestidos fluia con gracia por la pista de baile al ritmo de una melodiosa música de cuerdas. Sobre su cabeza colgaba una gran cantidad de luces de Piedras Mágicas provenientes de la Ciudad Laberinto dispuestas en un enorme candelabro.

Era un salón lujosamente decorado, y era solo una parte del enorme castillo que también contaba con amplios balcones, jardines y fuentes.

Este era un baile real.




--¿Un enano de una familia deshonrada como la tuya se atreve a mostrar su rostro aquí? Es patético ver a tu calaña aferrándose a glorias pasadas. ¿O solo esperabas conseguir algunas sobras del banquete?

Un grupo de jóvenes vástagos de poderosas familias nobles le sonrieron con desagrado. Welf había sido arrastrado por la fuerza por dos de los matones de aspecto más aburrido por orden de un tercer niño que parecía tener unos diez años, que también se acercaba a la edad de Welf. Su delgado cuerpo estaba vestido con ropa bien hecha a medida, y lo menospreciaba con una mirada de desprecio y superioridad.

Welf odiaba todo lo relacionado con la atmósfera de este baile. En medio de un remolino de vestidos brillantes y música hermosa, la nobleza y los vasallos reales presentes se sondeaban unos a otros mientras se disputaban la ventaja. Detrás de su lenguaje florido, todos y cada uno de ellos se frotaban las manos. Sin duda, Welf era todavía un niño, pero eso fue lo que vieron sus ojos.

Era un mundo de actuación y superficialidad, sin un rastro único de algo sincero o genuino.




Los asistentes eran todo dulzura y adulación, y todos con gusto patearían a cualquier otra persona aquí en su desesperación por obtener ganancias personales. Y cualquiera que se retirara de las viciosas luchas políticas internas era tratado con el desprecio y la fría burla que ahora estaba recibiendo Welf.

Había sido arrastrado hasta aquí por su familia, que estaba ansiosa por ganarse el favor de la nobleza más poderosa, pero si iba a ser así cada vez, Welf hubiera preferido estar encerrado en un taller sucio puliendo martillos.

La idea se le ocurrió vívidamente mientras se enfrentaba al grupo de chicos que habían venido a burlarse del único hijo de la una vez grande y ahora caída familia Crosso.

Justo cuando Welf estaba haciendo una mueca claramente poco noble, otro chico se les acercó de repente.




--Un hijo de Hron, que se alía con otros solo para humillar a una persona. No es muy apropiado.




--¿¡M-Marius-sama...!?




La aparición de Marius, el primer hijo del rey de la nación, sorprendió tanto a Welf como a sus verdugos.






Su cabello rubio miel y su postura caballeresca hablaban del hombre de rasgos finos en el que se convertiría. El término señor le sentaba perfectamente.

Además del don de su apariencia y su estatus, su manejo de las demandas irrazonables que le imponían el rey y su Dios principal había comenzado a distinguirlo incluso a la tierna edad de doce años. Welf había oído que no había fin para la corriente de nobleza que intentaba adularlo para ganarse su favor.

Parecía que había venido a detener el acoso, pero Welf sospechaba que era solo un capricho.




Dicho esto, cuando miró al estoico príncipe heredero que miraba todo lo que lo rodeaba con molestia, tuvo la extraña sensación de que el príncipe odiaba este baile tanto como él.

Los muchachos nobles se habían sorprendido tanto que se olvidaron de presentar sus respetos, tropezando con ellos mismos hasta que finalmente sonrieron de manera desagradable cuando idearon una táctica.

--N-No, Alteza, esto no es... ¡Sí, de hecho, es su culpa! Este enano de una familia de herreros irrelevante se olvidó de su lugar. Debería contentarse con jugar en su fragua en lugar de—

Las palabras fueron cortadas por un puño. Welf había perdido los estribos y lanzó un puñetazo.




--¡Te reto a que digas otra palabra, bastardo! Rugió Welf, agarrando al chico por las solapas.

--¡Nnagh!




Gritó el chico, con las mejillas rojas y la nariz sangrando por el golpe.




Mientras las damas a su alrededor gritaban alarmadas, Marius miró con sorpresa, pero no hizo ningún movimiento para detener a Welf. Estaba demasiado ocupado cerrando la boca con fuerza en un intento de reprimir una risa.

Los otros chicos saltaron inmediatamente a la pelea que se estaba desarrollando, pero la furia del chico pelirrojo no pudo ser reprimida. Luchó con uñas y dientes hasta que sus tres atacantes clamaron por piedad.

Este era el Reino de Rakia, una <Familia> del tamaño de una nación gobernada por Ares, el Dios de la guerra. El baile real celebrado esa noche en la ciudad capital de Barva pronto se convirtió en un alboroto.

× × ×

--¡Bwahahahahahahaha!




La risa vulgar de una Diosa resonó bajo los cielos nublados.




Welf, molesto y magullado, giro su rostro amargado hacia la Diosa que se sujetaba los costados mientras rodaba a carcajadas.

Estaban en el jardín trasero de la destartalada mansión Crosso. Era el día siguiente de la pelea en el baile.






--¡Golpear al hijo de un noble! ¡Convirtiendo un baile en una pelea! ¡Esta es la primera vez!

¡Heeeeheeheeheehee!




--Aw, vamos… ¿Qué se suponía que debía hacer? ¡Ellos empezaron! Desde el interior de la casa llegó la voz cortante de la madre de Welf.

--¡Welf! ¡Welf! ¿¡Dónde estás!?




Welf había huido al jardín en un esfuerzo por escapar del sermón histérico que tanto odiaba, y la Diosa frente a él se rió con anticipación, como si le hubiera leído la mente.

Cuando le preguntó qué había hecho en ese momento y él se lo explicó de mala gana, esto había sucedido.




--De todos modos, Phobos—si hacemos ruido, mamá me encontrará. Detente, vamos.




--Aw, lo siento, lo siento. Aun así, eres un tipo realmente divertido, Welf. No como el resto de los Crosso.




Su lustroso cabello negro le caía hasta la cintura. No hacía falta decir que Welf tuvo que mirar hacia arriba para encontrar su mirada, pero sin tener en cuenta el hecho de que todavía era un niño, la esbelta Diosa era bastante alta para una mujer, casi 170 centímetros. Estaba vestida con extrañas túnicas del mismo color negro que su cabello.

Si bien no estaba claro cuál era su edad real, la Diosa apareció como una hermosa joven—aunque su aspecto chocaba terriblemente con el lenguaje vulgar y la risa que parecía ser típica de ciertos Dioses.

--¡Si hubiera más como tú, que me impusieran el deber de la nobleza caída no sería tan aburrido! Su nombre era Phobos.

Era una diosa respetada, así como la Diosa principal responsable de la casa Crosso. También era una figura decorativa desinhibida y despreocupada que había sido asimilada por el Reino de Rakia.

Para abreviar la historia, había librado una guerra defensiva contra el ejército de Rakia—es decir, la <Familia Ares>—y perdido. Y ya que los perdedores de un <Juego de Guerra> tenían que acceder a los deseos del ganador, tuvo que convertirse en un Dios vasallo de Ares, Dios de la guerra.

Dentro de la vasta población del Reino de Rakia, la posesión de una <Falna> era lo que separaba a los civiles de los combatientes. Los primeros representaban la gran mayoría de la población, pero los soldados y caballeros que constituían a los últimos todavía se acercaban fácilmente a los cien mil. Era bastante imposible para Ares manejar todas las concesiones de <Falna> y las actualizaciones de <Estado> él mismo.

Ahí fue donde entraron los Dioses vasallos como Phobos. Eran sus manos y pies, los que traían a la gente al margen a la <Familia>.

Si bien la posición del clan Crosso caído como parte de Rakia no había cambiado en cierto sentido, ahora todos llevaban la bendición de Phobos como miembros de la <Familia Phobos>. Era un sistema que se encontraba a menudo en <Familias> de tipo nación.

--... Si estás tan aburrida, da un golpe de estado o algo así. Los Dioses aman ese tipo de cosas, ¿Verdad?






--Sí, me gustaría que alguien lo hiciera. Es genial ver cosas como esa desde el margen. Pero hacer que un grupo de niños se excite y mantenerlos en orden mientras me aseguro de que Ares no se dé cuenta sería una verdadera molestia.

Incluso si hubieran perdido una guerra y hubieran sido subyugados, no había forma de saber qué podría hacer un Dios caprichoso.

Por lo tanto, para evitar la rebelión, todo el poderío militar de Rakia, sus caballeros y oficiales de Lv. 2 y Lv. 3, y la totalidad de la guardia de la casa real, estaba bajo el control directo de Ares. Si bien podría contar con la ayuda de otros Dioses, el notoriamente obstinado (y, algunos dirían, cabeza de musculo) Ares era atendido personalmente por más de diez mil de estas tropas. Mientras tanto, sus Dioses vasallos solo eran responsables de los poseedores de los <Estados> más bajo y de los luchadores más débiles.

Además, cada vez que escuchaba que cualquiera de los dependientes de sus Dioses vasallos se había vuelto especialmente fuerte o inteligente, inmediatamente los convertía en miembros de la <Familia Ares>.

En otras palabras, ascender a cualquier tipo de poder en Rakia también implicaba recibir la sangre de su padre fundador, Ares, Dios de la Guerra. Y el propio clan Crosso tenía aspiraciones de volver a la prominencia montando los faldones de Ares.

--Aun así, eres un niño extraño, hablando de golpes de estado y todo eso con tanta naturalidad. Hehe.




El clan Crosso una vez había proporcionado Espadas Mágicas de gran poder a la familia gobernante, pero con la realeza ahora siendo una sombra de lo que eran antes, y con los Crosso malditos, además, ya no podían producir las armas legendarias. Tal como habían dicho los chicos del baile de la noche anterior, pasaron sus días aferrados a los jirones de su antigua gloria.

Welf descubrió que la obsesión de su familia con el estatus era indecorosa y no estaba interesado. Tenía su propia meta.

--Seré un herrero. No importa si los Dioses o los reyes o lo que sea que esté por encima de mí cambien. ¡Hey! ...

¡Detente! ¡Deja de arruinar mi cabello!




Phobos había envuelto sus brazos alrededor de Welf, quien aún no había tenido su crecimiento acelerado, y estaba despeinando cariñosamente su cabello. Su comportamiento inmaduro se sentía de alguna manera incongruente dado sus ojos seductoramente estrechos y hechizantes. Welf era diferente al resto de los Crosso, y ella no pudo evitar quejarse y burlarse de él.

Para Welf, mientras tanto, no era tanto una Diosa para ser adorada sino una combinación de amiga traviesa, mala influencia y un hermano mayor irritante.

--Oh, por cierto, Welf, Garon estaba hablando de hacer algo de templado hoy. Dijo Phobos después de jugar con él por un tiempo, como si acabara de recordar.

Ella no era realmente voluptuosa, pero Welf todavía se estaba poniendo rojo ante la sensación de sus suaves pechos presionándose contra él a través del material negro de su túnica. Sin embargo, en el momento en que escuchó sus palabras distraídas, sus ojos se abrieron y grito.






--¿Wha…? ¿¡Por qué no lo dijiste antes!? Se liberó de ella y salió corriendo del jardín.

--¡Buena suerte, Welf!




--¡No te lo pedí, Diosa estúpida!




Dijo Welf, pero había una sonrisa en su rostro. La saludó con ambas manos mientras corría, actuando como un niño de su edad, lo cual estaba bastante alejado del noble para el que había sido educado.

La Diosa sonrió mientras lo veía desaparecer por la esquina de la mansión.




Welf se dirigió directamente a un edificio viejo y desgastado claramente separado de la residencia principal.




× × ×

El taller de los Crosso estaba tan en mal estado como su vieja mansión en ruinas, pero a Welf no le importaban los espacios reducidos de la herrería. El penetrante olor a hierro, las paredes manchadas de hollín—todo era familiar y reconfortante. El horno era viejo, pero aún producía una llama caliente. Aquí podría olvidar las cadenas de la nobleza.

Se quitó la ropa de noble fina y bien confeccionada, se puso la ropa de trabajo y entró en el interior del taller.




--¡Abuelo! ¡Viejo!




Solo había otras dos personas en el taller, ambas vistiendo la misma ropa de trabajo que él: su abuelo, Garon Crosso, y su padre, Vil Crosso. Garon tenía el pelo blanco y barba, mientras que Vil tenía el pelo largo y castaño atado. Al escuchar el saludo de Welf, ambos se giraron para mirar.

--Welf, ¿Cuántas veces te he dicho que no te dirijas a nosotros así? ¿Cuándo vas a empezar a actuar como un verdadero noble? Y escuché que mientras estaba fuera, ¿Aparentemente te involucraste en una pelea en el baile?

--Eso fue porque llamaron a nuestro trabajo “jugar en la fragua”—




--¡Silencio! ¡No toleraré exhibiciones tan infantiles en presencia del rey! Somos afortunados de que Marius- sama consideró oportuno facilitarnos las cosas...

El padre de Welf, Vil, era rígido en su adherencia a las reglas de la nobleza.




Como el actual jefe de la familia, había jurado verla restaurada e insistió en mantener la apariencia de una familia noble de herreros desde su esposa hacia abajo, bajo coacción si era necesario. Welf lo encontró todo terriblemente constrictivo.

Pero aparentemente el primer hijo del rey, debido a algún capricho, intercedió en nombre de Welf y lo absolvió de la culpa del incidente en el baile.

--Suficiente, Vil. Welf está aquí. Es hora de comenzar.




Vil miró el rostro abatido y disgustado del chico, pero aceptó a regañadientes las palabras de Garon.






--…Muy bien.




El abuelo de Welf, quien había renunciado a su puesto como jefe de la familia, tenía, sin embargo, una constitución lo suficientemente fuerte como para que nadie pudiera detectar ningún indicio de vejez en él. Su postura era rígidamente recta, como si tuviera una columna vertebral de hierro, y su expresión facial era siempre severa.

Garon no era un noble sino un herrero, Pensó Welf, razón por la cual lo había salvado de más regaños.




Welf sonrió mientras observaba desde atrás cómo su abuelo se acercaba al horno. Siguió a su padre para ocupar su lugar junto a los dos hombres.

-- —¡Hn!




*¡Clang! ¡Clang!*




Comenzó el temple, entre chispas y el sonido del golpe de hierro. El horno resplandeció en rojo, iluminando el oscuro taller.

A pesar del calor asesino que le abrasaba la cara y las gotas de sudor que rodaban por su espalda, Welf estaba totalmente comprometido como aprendiz de su padre y abuelo.

Tanto su padre como su abuelo llevaban la <Falna> de Phobos y el sonido de sus golpes era claro y fuerte. A pesar de que su Habilidad les daba suficiente fuerza para forjar armas por sí mismos sin necesidad de turnarse para golpear con el martillo, los dos trabajaban obstinadamente en una sola pieza de metal.

Con Welf uniéndose a Vil y Garon, tres generaciones combinaron su poder para forjar una sola espada. Con un rostro terriblemente serio, Vil le habló a Welf mientras oscilaba su martillo hacia abajo.

--Escucha, Welf. Debes escuchar la voz del hierro e inclinar tu oído a su tono. Siente la mente del martillo. Si no lo haces, nunca forjarás una espada correctamente. Siempre debemos esforzarnos por fabricar armas dignas de reemplazar las <Espadas Mágicas Crosso>.

Siempre era su padre quien decía esas cosas. Vil había apostado su vida a intentar restaurar a la familia mediante la elaboración de armas que pudieran sustituir a las legendarias <Espadas Mágicas Crosso>.

Si bien su verdadero deseo seguía siendo la restauración de la familia como nobleza, las intenciones y emociones de su padre aquí eran sinceras, y Welf asintió después de escuchar con atención.

Cuando Welf observaba a su padre mientras atendía el templado, sintió respeto y amor.




Mientras tanto, su taciturno abuelo de alguna manera era capaz de encarnar el significado de la herrería incluso con su amplia espalda vuelta.

--Welf, las tenazas.




--¡Sí señor!






Mientras trabajaba el hierro con determinación, Welf estaba aprendiendo todo tipo de cosas de él. Lo mismo ocurría con Vil. La familia había perdido hacía mucho tiempo el arte de crear las <Espadas Mágicas Crosso> cuando Garon se dedicó al oficio de la herrería en un intento por crear armas del mejor calibre.

“Escucha la voz del hierro. Presta tu oído a su tono. Siente la mente del martillo”.




Esas palabras habían sido originalmente de Garon y Vil las heredó de él. Welf las había escuchado de su abuelo solo una vez, cuando había golpeado su martillo como un hombre poseído.

Welf había conocido a Garon y Vil y el arte del herrero antes de saber qué era un arma. Desde antes de que pudiera recordar. No pudo evitar estar fascinado con las armas que crearon su pasión y dedicación—esas espadas templadas y afilados reflejos.

Cuando vio a cierto caballero empuñando una de las piezas de su abuelo, todo el cuerpo de Welf se sintió caliente. ¿Podría un portador y su postura, la unión de arma y persona, realmente elevarse a tal nivel?

Quería convertirse en herrero el mismo.




Quería convertirse en herrero y crear una obra maestra.




Quería ver esa obra maestra manejada por alguien de la más alta habilidad. La compulsión ardía dentro de él. Un anhelo, una necesidad, una esperanza.

Welf había llevado esos sentimientos dentro de él incluso cuando era pequeño.




--... Welf, intenta dar un golpe.




--¿Wha…? ¿¡R-Realmente puedo, abuelo!?




Hasta ahora, a Welf solo se le había permitido realizar el trabajo de asistente más humilde. Esta sería la primera vez que se le permitió sostener un martillo en la fragua.

Con una mirada silenciosa, su severo abuelo le dijo que continuara. Su padre empapado en sudor también sonrió.

Welf sonrió alegremente y casi parecía que iba a llorar.




Agarró el martillo, que parecía demasiado pesado para sus brazos delgados e infantiles, y se acercó al yunque donde aguardaba el metal al rojo vivo.

Welf osciló el martillo hacia abajo, sabiendo que nunca olvidaría este día.




Sonó un pequeño y triste sonido metálico. Estaba muy lejos de los golpes claros y resonantes de su padre y su abuelo, pero puso todas sus fuerzas en el martillo mientras caía.

Él también sería herrero. Con su padre y su abuelo, fabricaría armas legendarias que superaban incluso a las

<Espadas Mágicas Crosso>.




En ese momento, Welf todavía creía en ese futuro.





× × ×

El día predestinado llegó en el décimo cumpleaños de Welf.




--¡Okay, es hora de recibir mi Bendición!




En una habitación de la mansión Crosso. Welf estaba a punto de recibir la <Falna> de Phobos.




La inscripción de un <Falna> en su décimo cumpleaños se estaba haciendo bajo la dirección de Garon. Creía que Welf necesitaba comprender las dificultades como artesano antes de recibir su <Estado> que mejoraba la fuerza.

Mientras Welf, Garon y otros miembros de la familia miraban, Welf se sentó en una silla con la parte superior de su cuerpo desnudo mientras Phobos vertía Ichor en su espalda y grababa el <Texto Sagrado> en su piel.

Welf Crosso Lv. 1

Fuerza: I0 Resistencia: I0 Destreza: I0 Agilidad: I0 Magia: I0 Magia

( )




Habilidad




<Sangre Crosso>




• Habilidad para producir <Espadas Mágicas>.




• Puede aumentar el poder de las <Espadas Mágicas> durante la creación.




Mientras miraba las hileras de <Texto Sagrado> en la espalda del chico—incluida la misma habilidad, <Sangre Crosso>—que tenían otros miembros de su familia, Phobos habló lenta y silenciosamente.

--… Ahora, Welf. Ve y forja una <Espada Mágica>.




--¿Eh? Eso es imposible. Toda la familia fue maldecida por un espíritu—




--Solo inténtalo, chico.




Su padre y su abuelo le habían inculcado los caminos del oficio de herrero hasta el día de hoy. Había pasado un año desde que había empuñado un martillo por primera vez, y ahora que había recibido su propio <Estado>, estaba seguro de que podría forjar un arma por su cuenta.

Garon y Vil tenían expresiones cautelosas en sus rostros, pero la Diosa de cabello negro solo sonrió levemente.




--… Solo haz lo que puedas.




Siendo ordenado por la Diosa de esa forma, Welf se puso a trabajar con tristeza.








Y entonces todo cambió.






× × ×






--No lo creo...




El campo de visión de Vil estaba lleno de tierra quemada de la que se elevaba humo negro. Estaban en un campo en las afueras de la ciudad capital de Barva.

En su mano había una espada corta de cuchilla carmesí cuya hoja acababa de romperse con un fuerte crujido.




Cuando el fragmento de la hoja golpeó el suelo a sus pies, Vil y el resto de la familia que había venido con él se quedaron estupefactos.

Era la prueba de la Espada Corta—la <Espada Corta Mágica>, que Welf había forjado. Destellos de llamas permanecían por todas partes. El campo se había reducido a cenizas.

El símbolo de la gloria perdida de la familia, la <Espada Mágica Crosso>, había regresado. Surgió un gran y loco grito.

--¡Raaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaagh!




El aturdido y conmocionado Welf también estaba allí, y miró el fragmento de cuchilla rota en el suelo con los ojos llenos de lágrimas.




× × ×

--¡¡Welf, forja una <Espada Mágica>!!




Después de que regresaron a la mansión, Welf se encontró rodeado por su familia. Familiares que no reconoció, su madre e incluso Vil, todos coreaban las mismas palabras.

El joven Welf estaba congelado donde estaba.




--¡Esto restaurará el clan Crosso! ¡Solo tus espadas pueden hacer esto!




Vil miró a Welf y lo sostuvo por los hombros, con los ojos muy abiertos y salvajes. Vil pareció no notar el rostro de dolor del niño mientras exigía más armas.

--¡Espera por favor…! ¿¡No estábamos tratando de fabricar armas confiables dignas del nombre Crosso!?




--¡Ya no las necesitamos! ¡Si te tenemos a ti y tus <Espadas Mágicas>, la familia Crosso se levantará de nuevo!




--¡Padre, no! Yo... no quiero fabricar armas que abandonen a sus amos... ¡Armas que siempre se romperán! ¡Por favor!

--¡No permitiré ninguna de tus tonterías, muchacho!






Golpeado en su rostro, Welf cayó al suelo, donde se quedó, mirando ausente hacia abajo.




El hombre que había puesto su corazón y su alma en la tarea de crear un sustituto del arte perdido de las

<Espadas Mágicas Crosso> ya no estaba allí. Lo que quedó fue el descendiente de una línea de Herreros Mágicos malditos, obsesionados con su linaje.

--¡Recuperaremos el honor de los Crosso, Welf! ¡Ahora, forja herramientas que complazcan al rey! Los puños cerrados de Welf temblaron terriblemente ante esa voz, esas palabras.

En medio de los gritos de la familia reunida, solo Garon guardó silencio. Welf lo miró suplicante.




Garon miró a los ojos temblorosos de su nieto, con su expresión terriblemente en blanco mientras hablaba.




--Welf... forja una <Espada Mágica>.




Toda la fuerza abandonó el cuerpo de Welf como un aliento escapado.




Fue reemplazado por llamas escarlatas de rabia. Sintió desesperación, traición y una violenta indignación. Ese día, Welf fue destruido por su padre, su abuelo y toda la familia Crosso.

× × ×

Tarde esa noche, Welf estaba en su dormitorio, empacando sus cosas en silencio y en secreto, cuando apareció Phobos.

--¿Vas a huir de casa, Welf? ¿De todo tu país?




--¿Qué es lo que quieres?




Dijo Welf, mirando por encima del hombro, con un brillo salvaje en sus ojos. Había sido la instrucción de esta Diosa lo que había desencadenado todo esto.

Aunque la verdad seguramente habría salido a la luz sin importar cómo intentara ocultarla, el joven Welf no pudo evitar resentirse con ella.

--Lamento haberte robado tu casa. Realmente lo siento, Welf.




--...




--Por otro lado, si te hubieras mantenido ignorante—o no, si no lo hubieras aceptado, eventualmente te habrías arrepentido. Por eso te dije eso.

Ella rió.




--Perdóname, ¿Okay?




Phobos miró al niño afligido, con la misma sonrisa de siempre.




Welf se mordió la lengua por un momento, decidió no molestarse en replicar y regresó a su equipaje.






--No intentes detenerme.




--No lo hare. De hecho, estoy aquí para ayudarte. Welf se detuvo y se giró para mirarla.

--… ¿Qué?




--Justo lo que dije. Voy a sacarte de este reino.




--¿A qué quieres llegar...?




--Es mi última intromisión en la vida de mi querido niño. Llámalo expiación. Además, no es como si un niño pudiera atravesar las paredes exteriores de Barva por su cuenta.

Phobos se acercó al ahora silencioso Welf con una sonrisa y puso sus brazos alrededor de sus hombros con demasiada familiaridad.

--Déjamelo a mí, ¿De acuerdo?




Welf no sabía cuáles era su voluntad divina, pero lo que decía era verdad.




Había una pequeña posibilidad de que un niño que no sabía nada de la vida salvo su existencia como noble empobrecido y su habilidad como herrero pudiera encontrar una manera de superar a los guardias fronterizos del país. Su exultante familia seguramente le estaba contando a toda la corte real sobre el niño que podía forjar las <Espadas Mágicas Crosso>.

Si quería salir del país, no tenía más remedio que aceptar la ayuda de Phobos.




--Welf. Lleva contigo una <Espada Mágica>.




--No necesito una. Yo nunca—




--No sabes con lo que te vas a encontrar, ¿Verdad? Es por si acaso. ¿Podrías por una vez escuchar lo que tu Diosa te está diciendo, por favor?

Welf había forjado dos <Espadas Mágicas>—una para probar y otra para presentar a la familia real.




Las palabras de Phobos le hicieron darse cuenta de que detestaba la idea de dejar atrás su primera creación para ser utilizada por otra persona. Hizo una mueca y asintió de mala gana.

--Usaré mis contactos y haré que puedas pasar por el punto de control. Será mañana. ¿Lo entiendes?




--Está bien...




Dijo, asintiendo con la cabeza ante su explicación del plan.




Welf no sabía qué estaba provocando que Phobos hiciera eso, pero de alguna manera tuvo la sensación de que podía confiar en las palabras de su traviesa vieja amiga.





× × ×

--¡Hahahahahaha!




La risa del Dios Ares retumbó. Le estaba dando a Vil una audiencia en el piso más alto del castillo, en la sala del trono.

--¿Escuchaste, Martinus? ¡Alguien que puede forjar <Espadas Mágicas> ha aparecido en la familia Crosso!




--Pero Ares-sama, el clan Crosso todavía sufre de la maldición de un espíritu. Incluso si estas espadas mantienen su forma ahora, hay muchas posibilidades de que se rompan en un instante en el momento en que vean una batalla real... Seguramente están defectuosas.

Ofreció el anciano rey.




--Hmm, eso también es cierto. Bueno, entonces mantendremos bajas nuestras expectativas. Dijo Ares con un decidido asentimiento que sacudió su melena de cabello dorado.

Ambos hombres se rieron alegremente mientras desde las sombras el exhausto y exasperado príncipe Marius miraba.

Marius llamó a uno de los espías que empleaba para que le sirviera de ojos y oídos, como si estuviera acumulando las preocupaciones que su padre y Ares deberían tomar en serio.

--¿Qué noticias hay de los Crosso?




--Alteza... parece que el que tiene la habilidad es el hijo de Vil Crosso, Welf Crosso.




El joven y brillante príncipe tomó el informe y recordó la cara del baile real un año antes.




--Welf Crosso... ah, entonces es él.




Aunque sus ojos eran de un color diferente, brillaron con un brillo que reconoció en los suyos. El chico pelirrojo, como el príncipe, tenía dudas sobre el entorno en el que vivía.

--… Bueno, deberíamos aumentar la seguridad, al menos. Envía caballeros al puesto de control.




× × ×

--¡Maldición!




La lluvia había comenzado a caer de las oscuras nubes que cubrían el cielo nocturno.




Vestido con túnicas de viaje, Welf ignoró el silbato de alarma que sonó mientras corría hacia la puerta del castillo.

En total, Barva estaba rodeada por cuatro pares de muros.






Gracias a las maniobras de Phobos, había superado los dos primeros, que separaban a la realeza y la nobleza, los militares y las zonas residenciales de los plebeyos, pero en la puerta del tercer muro, había sido descubierto por soldados.

No sabía cuándo había cambiado, pero las inspecciones en los puntos de control claramente se habían vuelto mucho más estrictas.

--Maldita sea, ¿¡Cómo paso esto...!?




Se las había arreglado para atravesar el puesto de control con el poder de su <Estado>, y ahora corría por la ciudad del castillo mientras la lluvia caía en forma de hojas.

Welf corrió, tratando de mantener la respiración tranquila. La Espada Corta en su cadera resonaba estridentemente, sonando increíblemente fuerte en su oído. A medida que se acercaba al último muro, vio que la puerta de hierro estaba bien cerrada y—

--¡Alto!




—¡Caballeros!




Los ojos de Welf se agrandaron al ver a tres hombres, completamente vestidos con armadura. Estos caballeros Lv. 2 eran la élite de Rakia. Eran espadachines mortales, mucho más allá de lo que Welf podía manejar.

Sacaron sus espadas amenazadoramente. Welf frunció el ceño y puso la mano en la empuñadura de su Espada Corta.

Se precipito directamente contra los caballeros y la puerta detrás de ellos, sacando la cuchilla escarlata. Y entonces la oscilo—

--¡¡Resplandece!!




—E invocó el poder de su Magia.




-- ——




La vista detuvo el tiempo tanto para los caballeros que esperaban como para el mismo Welf. Lo que había emanado de la cuchilla solo podía describirse como un torrente de llamas.

El infierno resultante envolvió tanto a los caballeros como a la puerta con un rugido. Un impacto.

Un sonido ensordecedor.




Y una explosión.




El rugido de un infierno y los gritos de las personas que habían escuchado la conmoción comenzaron a llenar la ciudad del castillo, resonando en la noche lluviosa.






Al final de la visión del aturdido Welf estaba la pared en ruinas y, más allá en la oscuridad de la noche, el mundo exterior.

Y esparcidos entre los escombros estaban los caballeros gravemente heridos.




--¡¡Nnh, ngaaaaaaaaaaaaaah!!




Welf rugió en la oscuridad mientras dejaba caer los fragmentos desmoronados de lo que quedaba de la <Espada Mágica>.

--¿Es esto...? ¿¡Es este poder!?




La lluvia golpeó el rostro de Welf y rodó por sus mejillas como lágrimas.




De los restos de la sección en ruinas de la muralla se elevó tanto humo como brillantes lenguas de fuego que se negaban a apagarse a pesar de la lluvia.

Normalmente, si alguien como Welf se hubiera enfrentado a esos caballeros, se habría sentido abrumado en un instante. Pero la <Espada Mágica Crosso> le había dado vuelta a la situación—el arma blasfema permitió que un niño impotente derrotara a tres caballeros incondicionales.

Hace mucho tiempo, tales armas habían causado la caída de la familia de herreros que las había fabricado. Welf derramó lágrimas al ver las espadas muy quemadas de los caballeros.

--¿¡Realmente es esto lo que quieres de nosotros!? ¿¡Realmente tenemos que hacerte estas cosas!?




El respaldo de los caballeros llegó confundido, persiguiendo a Welf mientras saltaba más allá del muro exterior en ruinas. Desapareció en la oscuridad, gritando y sollozando de rabia al cielo nocturno.

Esa noche, hizo un juramento sobre su orgullo como herrero y su sentido de responsabilidad personal.




—Jamás volveré a forjar una <Espada Mágica>.




× × ×

Habiendo escapado, Welf llegó a un pequeño bosquecillo no muy lejos de la ciudad. La lluvia había cesado.

Empapado hasta los huesos, se quitó la capucha, ante lo cual una cierta Diosa de cabello negro apareció de entre las sombras de los árboles.

--Parece que te las arreglaste para escapar después de todo, Welf.




--Phobos...




Phobos se acercó lentamente a él, habiendo llegado primero a su lugar de encuentro. El niño exhausto tenía una vaina—pero no una <Espada Mágica>.






Phobos notó esto y entrecerró los ojos sin decir palabra.




--Welf, ven. Tengo un regalo de despedida para ti antes de que partas.




Fue su primera y última actualización de <Estado> de ella. Explicando todo eso, Phobos dio la vuelta detrás de Welf.

Welf estaba agotado tanto física como mentalmente por el drama de la huida nocturna, así que silenciosamente hizo lo que le ordenaron.

Se sentó en una roca como un muñeco de trapo flácido y Phobos le arremangó la ropa. Pasó su dedo delgado por la espalda del chico, musculosa por su trabajo como herrero.

--Listo. Y Welf—también he disuelto tu pacto conmigo.




--... ¿...?




--Significa que puedes aceptar la <Falna> de otro Dios cuando quieras. De ahora en adelante, puedes unirte a la

<Familia> que quieras.




Le explicó que no había sellado su <Estado>, sino que había dejado sus habilidades mejoradas como estaban, al tiempo que abría la posibilidad de entrar en otro contrato con un Dios diferente.

Una <Conversión>.




--Sin embargo, mi Ichor permanecerá. En otras palabras, fui tu primera vez. Dijo en broma.

Welf había sido taciturno hasta ahora, pero las bromas de Phobos trajeron un poco de su antiguo yo a la superficie.

--... No digas cosas raras. La Diosa se rió, divertida.

--En algún momento de hoy, una caravana pasará por este grupo de árboles. Consigue un paseo con ellos. Y una vez que te hayas alejado de Rakia, sé libre.

--¿Qué... te va a pasar? Si vuelves a Barva ahora, te culparán por...




--¿Quién va a arreglar el desastre que hiciste, si no yo? El clan Crosso y Rakia definitivamente están perdiendo la cabeza en este momento.

--...




--No te preocupes, jugare con Vil y al resto de ellos, les diré que te puse a ti sobre todo lo demás. Que todo fue un gran juego para mí. Ares es un idiota, así que lo creerá.

El corazón de Welf estaba confundido por las palabras de Phobos y por la mirada en sus ojos mientras lo miraba.






--… ¿Por qué? ¿Por qué irías tan lejos por mí...?




--Llámalo el capricho de un Diosa. Aparte de eso... ¿Quizás eso es lo que hago por mis niños más adorables? Mientras ladeaba la cabeza, su largo cabello negro le caía desde la nuca.

--Me hace feliz, ya sabes, tener niños pequeños estúpidos como tú cerca. Además, estoy harta de andar con dificultad bajo Ares. Ya ni siquiera me importa si me envían lejos del Mundo Inferior.

Welf se preguntó si eso era realmente todo lo que pensaba la caprichosa Diosa. Pero una cosa era segura—en ese lugar, en ese momento, vio la esencia de la divinidad dentro de ella.

--No te preocupes. Incluso si me envían de regreso al Cielo, siempre estaré cuidando de ti. Ella se rió.

--... Solo ocúpate de tus propios asuntos. Entonces—

--Vete, Welf. Vive como quieras. La familia Crosso, Rakia, simplemente te retendrán.




Phobos ni lo abrazó ni le acarició la cabeza, pero Welf vio en su rostro una sonrisa gentil que nunca antes había visto.

--Nos vemos.




--… Si.




Esas fueron las últimas palabras que se dijeron el uno al otro.




× × ×

Varios días después—




Desde la dirección de Barva, la capital de Rakia, un enorme pilar de luz se disparó hacia el cielo.




—Lo siento. Gracias.




En lo alto de una pequeña colina fuera de las fronteras de Rakia, el niño miró hacia ese rayo de luz solo mientras una lágrima rodaba por su mejilla.




× × ×

--Seguro que hay algunos que parecen muy animados, ¿No?




Se escuchó el sonido de la voz de una hermosa mujer cuando sus ojos vieron una herrería con un horno en llamas.






En la herrería, había un chico pelirrojo discutiendo vehementemente con varios oponentes adultos sobre quién usaría el horno primero.

--¡Aah, Diosa-sama! Ha pasado tanto tiempo desde que nos visitaste y, sin embargo, aquí estamos, saludándote con una escena tan desagradable...

--Bueno, así es como son los herreros. Me gusta más, personalmente. Entonces, ¿Quién es él?




--Simplemente apareció un día y suplicó que se le permitiera trabajar por alojamiento y comida. También dio su nombre, pero creo que es falso. Tampoco es un herrero tan malo, por lo que ha sido imposible discutir con él.

Estaban en Zolingam, la ciudad de los forjadores de espadas.




Cierta Diosa había venido aquí para trabajar en un contrato y estaba visitando la herrería de un colega. Sus finas facciones estaban parcialmente oscurecidas por un parche en su ojo derecho; su ojo izquierdo se entrecerró mientras miraba al chico de cerca, estudiándolo mientras se concentraba en el horno (el que había ganado el derecho de usar).

--Hey, jefe—ese chico, ¿Me dejarías tenerlo?




--¿Eh? Quiero decir, no tengo ningún problema con ello, pero... ¿De verdad lo quieres?




--Seguro. ¿Por qué no?




La Diosa sonrió y esperó a que el chico terminara de trabajar con el horno. Después de que había completado una espada aún áspera, ella se acercó a él.

--Hey, chico. ¿Cuál es tu nombre?




El chico de rostro sudoroso miró hacia arriba. Con expresión cautelosa ante la repentina aparición de una Diosa, respondió.

--… Welf.




--¿Solo Welf? ¿Cuál es el nombre de tu familia?




--Yo... no quiero decirlo.




--Ah. Bueno, entonces, Welf, ¿Te gustaría unirte a mi <Familia>?




--¿Eh...?




El chico miró a la sonriente Diosa sin comprender.




--... ¿No deberías presentarte antes de hacer una invitación como esa?




--Dios mío, lo siento. Lo olvidé.




La Diosa se disculpó alegremente con el chico todavía dudoso. Y entonces—






--Me llamo—




El chico conoció a una Diosa pelirroja y de ojos rojos, y nada menos que su vieja amiga traviesa lo había llevado hasta ella.





















Intermedio – La Agitación de la Elfa


--“ “ “ “ “¡Salud!” ” ” ” ”



Espuma blanca se dispersó grandiosamente de los tarros superpuestos.



Chocamos nuestros más de 10 tarros, agitando el licor o el jugo que nos sirvieron y los llevamos a nuestras bocas al mismo tiempo.

Estábamos en la <Señora de la Abundancia>.



Siendo completamente de noche, este bar construido en la Calle Principal Oeste hoy también era bastante animada. Envueltos por la cálida luz de las Lámparas de Piedra Mágica, la gran cantidad de clientes lo llenaban de bullicio. El ruido de los Enanos bebiendo licor y los Hobbits borrachos, hizo que mi cuerpo que habia regresado desde la Expedición se sintiera extrañamente confortable.

Estábamos celebrando un “fiesta”.



Los participantes incluían a la <Familia Hestia>, la <Familia Miach> y la <Familia Takemikazuchi>, eran rostros con los que estaba familiarizado.

--¡Felicidades porque te quitaran la férula, Bell-sama!



--Ahaha… err, ¿Gracias?



Ante las exageradas palabras de Lili sonreí irónicamente.



En realidad, esta era la segunda vez que celebrábamos una fiesta después de regresar de la Expedición. La primera vez fue la celebración por el retorno de la Expedición que celebramos en nuestro hogar.

Allí Miach-sama y Takemikazuchi-sama hicieron un brindis.



Ahora la segunda fiesta era en celebración porque me quitaron la férula.



Honestamente, pensé que no era correcto hacer una celebración por una razón como esa, pero… ya que tambien quería comer la comida de Mia-san, probablemente esté bien así. Y Lili, quien era estricta en el manejo del dinero, también lo permitió.

Por cierto, Kami-sama estaba trabajando como siempre.



“Ya que consolaremos a la desanimada Hestia, ustedes disfruten solo entre dependientes.”



Esas fueron las palabras de Takemikazuchi-sama. Miach-sama, Hefesto-sama y después Hermes-sama y Demeter-sama también se añadieron, parece que harían un brindis entre compañeros Dioses.

Tenían algunas historias acumuladas o algo asi.



--Hee, es delicioso. Es un poco caro, pero esta <Señora de la Abundancia> es un buen bar.



--¿No habías venido? Este bar es muy famoso entre los Aventureros.







--Cierto, pero… por alguna razón Apolo-sama odiaba este lugar. En mi <Familia> anterior no veníamos aquí.



Además de Welf y Daphne-san, quien estaba saboreando la comida que había traído, todos estaban disfrutando libremente. Probablemente hablando sobre la compra de Pociones, Naaza-san y Lili intercambiaban bromas— pero sus ojos no estaban sonriendo—durante la negociación, Mikoto-san, Chigusa-san y Haruhime-san estaban sonreían mientras hablaban sobre historias del pasado. Los miembros de la <Familia Takemikazuchi> también estaban añadidos allí. Sin duda, intentaban retomar el tiempo con Haruhime-san quien había terminado distanciada.

Viendo a Ouka-san quien estaba vigilándolos amablemente sin interrumpirlos justo como un hermano mayor, no pude evitar que mis mejillas se aflojaran.

… La <Familia Loki>, no vino, ¿Eh?



Cuando miraba alrededor de nuestra mesa, repentinamente mire alrededor del interior del bar. No pude evitar buscar a la <Familia> que poseía el título de los más fuertes de la ciudad.

Y a la hermosa chica de cabello dorado.



Después el caso de los Xenos, y superar muchas “aventuras”, quería ver a Aizu-san.



No era como si quisiera que viera mi crecimiento, pero… quería saber en qué lugar me encontraba. Probablemente quería asegurarme.

Estando cara a cara con la persona que anhelaba.



Teníamos la promesa de que me enseñaría como luchar nuevamente, pero en realidad no sabía si estaba bien ir a su encuentro y que cara poner.

--¿Nn? ¿Qué ocurre, Bell? Estas mirando alrededor.



--Ah… um, solo me preguntaba si la <Familia Loki> cabria en el bar si vinieran a celebrar. Después de todo, Aizu-san y sus compañeros también usan mucho este lugar.

Cuando di una excusa mientras entraba en pánico, Welf, quien estaba sentado a mi lado, sonrió confortablemente.

--No creo que haya problema. Ya casi es la <Elegía> después de todo. En ese momento dijo algo que no había escuchado antes.

--¿<Elegía>…?



--Aunque los preparativos son responsabilidad del Gremio, a la <Familia Loki> y la <Familia Freya> seguramente se les dijo que sean obedientes por un tiempo.

Diciendo eso, Welf ordeno otra cerveza.



Incline la cabeza e intente preguntar más sobre la <Elegía> pero—







--¡B-Bell-san…! ¿T-Tu brazo izquierdo está bien?



Casandra-san, quien no estaba participando en la conversación, pareció haber decidido hablarme, y me interrumpió.

--Ah, sí. Airmid-san dijo que el proceso fue satisfactorio. Ya no me duele, ni es difícil moverlo.



--¿E-Es así…? Que bien.



Sentada en diagonal frente a mí, miraba fijamente el tarro que agarraba con ambas manos—o, mejor dicho, estaba nerviosa—Casandra-san, sonrió ante mi respuesta.

Tambien abri y cerre mi mano izquierda repetidamente, intentando comprobar que no había problemas.



Aunque Airmid-san me dijo que aún debía abstenerme de luchar, pero en este estado, probablemente el día en que pueda retomar la exploración del Calabozo no esta tan lejos.

--Ah, cierto… Welf, Casandra-san, gracias por lo de esa vez.



Pensando que era el momento adecuad, les di mi agradecimiento a Welf y Casandra-san. Era por la <Bufanda de Goliat> que prepararon en medio de la Expedición.

Sin ella, no hubiera podido luchar contra el Juggernaut ni en broma, y probablemente no estaría aquí en este momento.

Cuando les transmití honestamente lo que pensaba, Welf sacudió su mano mientras levantaba sus labios y los ojos de Casandra-san se abrieron ampliamente sus ojos y luego sonrió felizmente con un “¡Sí!”.

Mantengamos en secreto el hecho de que, ante su hermosa sonrisa, en la que sentí como si pudiera ver lágrimas en las esquinas de sus ojos, mi corazón salto un poco.

Mientras pensaba que no era infidelidad para mí mismo con una mezcla de vergüenza, sonreí irónicamente.



--De todos modos… Daphne-sama y Casandra-sama, las dos también obtuvieron un <Aumento de Nivel>. Felicidades.

--¡M-Muchas gracias!



--Con esto incluso nuestra <Familia> tiene dos Lv. 3… Fufu, espero que el dinero que traigan sea aún más deslumbrante que los impuestos, Daphne, Casandra…

--No nos acoses discretamente, Capitana…



Ante las palabras de Lili, Casandra-san bajo su cabeza pareciendo avergonzada y Daphne-san se vio abrumada ante Naaza-san quien mostraba una sonrisa misteriosa por alguna razón.

Así es.



En esta Expedición, Daphne-san y Casandra-san también obtuvieron un <Aumento de Nivel>.







Cuando estaba vagando por los Pisos Profundos, al parecer Lili y los demás tuvieron su propia “aventura”. Derrotar al Jefe de Piso de los Pisos Inferiores con un pequeño número de personas, sin duda era una “hazaña” tremenda.

Tambien me sentía culpable por haber sido aislado y causarles problemas, pero más allá de eso estaba admirado.

Probablemente me sentía un poco solitario.



Debido a que no pude explorar el Calabozo con todos.



De cualquier manera, la fiesta también era para celebrar el <Aumento de Nivel> de Daphne-san y los demás.



--Dicho eso, tambien obtuviste un <Aumente de Nivel> ¿No es asi, Liliruca? Felicidades.



--No, esto también es gracias a tu guía, Daphne-sama. Muchas gracias.



Ante la sonriente Daphne-san a quien consideraba una mentora, Lili dio su agradecimiento.



Probablemente debido a la influencia de Mikoto-san y Haruhime-san, estaba sentada sobre sus rodillas en la silla e inclino la cabeza como en el extremo oriente. Ante eso, Ouka-san y los demás también sonrieron irónicamente.

Dentro del mismo equipo varias personas obtuvieron un <Aumento de Nivel>.



En otras palabras, solo con esto se podría decir que esta Expedición había experimentado una serie de rigurosas pruebas.

Incluso si lo comparamos con las Expediciones de otras <Familias>, talvez no existan ejemplos similares.



--¡Fufu, es preocupante si se olvidan de nuestra actuación también, nya!



--¡Así es, nya! La escena donde, viéndome aparecer gloriosamente frente a él cubierto de heridas, el chico me juro “¡Aah, Chloe-sama, mi trasero es tuyo de por vida…!” eso fue conmovedor, nya.

Anya-san y Chloe-san dejaron su trabajo de lado, posando extrañamente mientras se unían a nuestra conversación.

Mis mejillas se convulsionaron ante la descripción de Chloe-san que no estaba en mis recuerdos, y luego la humana Runoa-san, quien sostenía una montaña de platos sucios, mostro una expresión atónita.

--Cuando llegamos, básicamente fue después de que todo había terminado. De que se están enorgulleciendo si no hicieron nada, par de gatas estúpidas.

--¿¡Que dijiste, nya!?



--¿¡Que dijiste, nya!?



Y entonces, cuando Anya-san y Chloe-san se enfadaron—



--¡No estén parloteando, chicas estúpidas!







Desde detrás de la barra se escuchó el grito furioso de Mia-san.



Al parecer Anya-san y las demás quienes abandonaron su trabajo para ayudarnos estaban bajo una estricta vigilancia.

Ante la poderosa mirada de Mia-san, los hombros de Anya-san y las demás saltaron y diciendo “¡¡Lo sentimos!!” medio llorando rápidamente regresaron a su trabajo.

Ya que los refuerzos de Anya-san y las demás eran también por nuestro bien, normalmente pensé en disculparme, pero…

--Por favor no te preocupes, Bell-san. Anya y las demás también fueron con esa resolución después de todo.



--Seal-san…



--Estoy muy feliz de que todos regresaran sanos y salvos.



Como si leyera mi corazón, Seal-san, quien traía la comida, me sonrió.



--Aunque tambien corrí hacia un Aventurero conocido y llorando le rogué “¡Por favor ayúdalo!”, pero… fufu, al parecer fue innecesario, ¿Eh?

--… Con respecto a esa parte, te cause muchos problemas.



Me disculpe avergonzado con Seal-san quien me susurro en el oído. Realmente hice preocupar a muchas personas.

--Entonces, Bell-san…



Cuando estaba sonriendo amargamente mientras me rascaba la cabeza, Seal-san también me pregunto mientras sonreía.

--¿Qué ocurrió con Ryuu?



*¡Pichi!*



Un sonido de congelarse se produjo desde mis alrededores. Y después tambien desde los alrededores de Lili.



… Recientemente estaba siendo evitado por Ryuu-san. Tal vez, quizás, seguramente, sin ninguna duda.

Después de que me pusieran la férula, vine algunas veces a la <Señora de la Abundancia>, pero cada vez Ryuu- san se negaba a verme, retirándose rápidamente a la cocina con movimientos extremadamente naturales.

Ya que claramente estaba distanciándose de mí, no pude perseguirla.



--Desde que regreso al bar, siempre que se habla de ti, la actitud de Ryuu se vuelve extraña.







Ante Seal-san quien me miraba fijamente como si quisiera abrirme un agujero mientras sonreía, por alguna razón comencé a sudar profusamente. Sonriendo extrañamente mientras temblaba y después de estar inmóvil por un tiempo, le pregunte tímidamente.

--¿E-Extraña…?



--Muy extraña.



--¿D-De qué manera…?



--De esa manera.



Mientras sostenía la bandeja con una de sus manos, Seal-san señalo en cierta dirección. Ryuu-san estaba ahí.

Al igual que Anya-san y las demás, se movía rápidamente entre las mesas haciendo su trabajo. Parecía como si no hubiese nada particularmente extraño, pero… no miraba hacia aquí.

No miraba nuestra mesa hasta el punto de ser antinatural. O, mejor dicho, no miraba en mi dirección.

En los casos en que nos disponíamos a ordenar, se dirigía en nuestra dirección, y se acercaría hasta cerca de la mesa, pero… una vez que intentaba entrar en su campo visual, cambiaría la dirección de su cuerpo. Hasta el punto de atraer la mirada de los otros clientes.

Si mirara hacia otro lado o solo bajara los ojos, no sería tan notorio.



Pero debido a que giraba su cuerpo con demasiada fuerza, la sensacion de incongruencia era terrible. Si tuviera que decirlo, eran movimientos como si estuviese sola dentro del Calabozo.

Su falda que acompañaba sus giros como un remolino era inútilmente llenada con el viento, dejando al descubierto varias veces sus piernas envueltas en medias negras…

Yo, quien estaba siendo observado por Seal-san, nuevamente comencé a sudar.



--¡Ryuu! ¡Lleva esto a la mesa del chico!



--…



Mia-san, quien coloco en la barra unos platos servidos, le ordeno directamente.



Ryuu-san permaneció en silencio por un tiempo y sin mover un centímetro su expresión seria, acomodo los numerosos platos en sus manos y brazos.

Y de esa forma camino directamente hacia nosotros.



--R-Ryuu-san…



--Tu filete.







--¿E-Es conveniente hablar ahora…?



--¿Vas a ordenar?



--Eh—



--¿Cerveza?



--E-Err—



--Cerveza, ¿Verdad?



--E-Escúchame—



--Entendido.



La conversación no progresaba.



Independiente de mi figura temblorosa, Ryuu-san se marchó con pasos ligeros.



Como era de esperar, dándose cuenta de mi situación, Welf, Mikoto-san, Haruhime-san, Naaza-san, Ouka-san y los demás miraron en mi dirección.

--… Bell-sama, ¿Que le hiciste a Ryuu-sama?



--S-Sobre eso, no lo sé… pasaron muchas cosas y no puedo identificarlo correctamente… Hacia Lili quien me pregunto mientras acercaba su rostro, lo confesé honestamente.

Lo primero que me vino a la mente… f-fue el haberla abrazado desnuda, pero… esa fue una situación de emergencia.

Además, después de que regresamos del Calabozo hablamos normalmente. Incluso reímos juntos en la colina bajo ese hermoso cielo.

¿Hice algo para hacer enojar a Ryuu-san?



Unimos fuerzas para escapar de los Pisos Profundos.



Y en ese momento pudimos entendernos mejor que cualquiera.



¿Solo fui yo quien pensó eso?



--…



--… ¿Seal-san?



Justo entonces note que Seal-san me miraba fijamente.



Sus ojos grises miraban fijamente mi rostro hasta casi poder oír sonido “Jiii~”2.









2 Onomatopeya usada cuando se mira fijamente.







Justo después—



*Thump*



La bandeja que sostenía en sus manos golpeo ligeramente mi cabeza.



--¿Eh? ¿Eh?



--Hmph.



Cuando estaba en caos sosteniendo mi cabeza que produjo un lindo sonido, Seal-san estrecho sus ojos y giro su rostro.

Justo como una niña.



Pero extrañamente tuve la sensacion de que estaba enojada.



Dejándome perplejo, y sin explicarme nada, Seal-san regreso a su trabajo al igual que Ryuu-san.



Lili nos miraba con ojos entre cerrados, Welf y Daphne-san, como si no tuviera relación con ellos, bebían su vino, Mikoto-san y Chigusa-san inclinaron sus cabezas y Haruhime-san con Casandra-san estaban poniéndose nerviosas.

Solo Naaza-san estrecho sus ojos y sonrió diciendo “La juventud”, entonces Ouka-san le pregunto seriamente “¿Qué significa eso?”.

Pero ahora no tenia la holgura como para preocuparme por ellos.



Me congele en mi lugar y solo pude mirar la espalda de Ryuu-san quien se marchaba hacia la cocina.


× × ×

--Sacare la basura. Ryuu dijo.

Las cocineras que estaban demasiado ocupadas respondieron con el gemir de las llamas asando la carne y el sonido al cortar las verduras. Sosteniendo el barril de madera que contenía la basura orgánica, salió por la puerta trasera.

Caminando hacia el estrecho callejón que se había vuelto oscuro, arrojo la basura en el basurero. En ese momento—

Como si llegara al límite de su resistencia, la expresión de Ryuu que hasta ahora había permanecido inmóvil, se derrumbó.

--… Es extraño.



Cuando estuvo sola comenzó a exponer los sentimientos de vergüenza en su corazón.







Sus mejillas estaban ligeramente sonrojadas.



Como para ocultar el calor que se reunía en su rostro, inconscientemente cubrió su boca con su mano.



--Eso fue extraño. Fui grosera con Bell. Seguramente lo lastimé… Debo disculparme rápidamente. Al reflexionar sobre sus propias acciones, se lamentó.

Ese amable chico seguramente estaba desconcertado ante el cambio en la actitud de Ryuu, preguntándose tristemente en su corazón si era odiado.

Debería ir inmediatamente con él y disculparse. Por favor no te preocupes. No hiciste nada.

Estaría bien con solo decirle eso.



--Pero…



Su corazón latía con fuerza. Se pondría nerviosa.

Y finalmente mostraría una actitud extraña.



Lo que había podido hacer hasta ahora, se había vuelto imposible de hacer. No podía mirarlo a la cara

--… ¿Qué demonios me ocurre?



Colgando sus brazos, bajo su mirada y murmuro. Su pecho era ruidoso. Sus orejas estaban calientes.

Cada vez que la figura del chico entraba en su campo de visión, sus hombros saltaban como un gato asustado. Parecía justo como si realmente se hubiera enfermado.

… Yo, desde cuando…



¿Desde cuándo lo llamaba “Bell”?



Cuando Ryuu noto ese hecho, y estaba a punto de confirmar sus recuerdos—



--Ryuu-san.



Alguien la llamo por su nombre. Justo detrás de ella.

Ryuu abrió sus ojos color cielo.



Por qué no había notado su presencia y por qué estaba ahí, esos errores y dudas ya eran algo sin importancia.







Era Bell.



Lo entendió incluso sin darse la vuelta. Con solo su voz lo supo.

Sin embargo—Ryuu fue arrojada al extremo del caos.



No podía aceptar la realidad de que ahora estaba sola con el chico.



Por lo tanto, tan pronto como se dio la vuelta, lanzo un golpe con su mano en forma horizontal.



--¿¡Quién es!?



--¿¡Eeeeeeeeeeeeh!? ¡¡Soy yo!!



Gritando, Bell respondió a su ataque con su mano izquierda.



Hace medio año, absolutamente no sería capaz de hacerle frente a tal ataque siendo Lv. 1. Ahora había detenido el ataque con su mano derecha, mientras cubría su brazo izquierdo que aún no se había curado.

Era un movimiento maravilloso hasta el punto en que incluso Ryuu se sorprendió. Probando que el título de Lv 4 no es mentira, era un claro “crecimiento”.

Seguramente con la intención de no lastimarla, sostuvo magníficamente la delgada muñeca de Ryuu. Sin embargo—

Para la Ryuu actual, eso tuvo el efecto contrario.



Con su mano izquierda que fue firmemente agarrada como punto de origen, el calor corrió salvajemente por todo su cuerpo.

*¡Kaa~~~~~! *



En el instante en que sus mejillas se tiñeron de rojo, alzando sus cejas que se habían vuelto rojas, con un dominio que hacía honor al nombre de <Tempestad>, envolvió el brazo de Bell.

Y entonces, lo arrojo.



--¿¡Fuguah!?



El sonido de golpear el suelo resonó por el callejón, junto con el triste grito del chico. Su <Estado> claramente ya la superaba.

Pero con respecto a las “técnicas y tácticas” Ryuu aún estaba un par o más niveles por encima.



El hecho de que el cuerpo del chico, quien ni siquiera tomo una positura adecuada, fuese arrojado era lógico. Sin embargo, el problema no estaba allí.







--… Lo exagere como siempre.



Mientras sudaba frio, Ryuu dio una excusa muy, muy dolora de escuchar. Y de todas las cosas, lo hizo estrellarse en el suelo de piedra.

Incluso si el chico era Lv 4, quien lo arrojo también era Lv 4.



Grietas corrían magníficamente por los adoquines debajo suyo y el propio Bell también se había desmayado.



En una esquina de su mente, imagino escuchar a Laila y Kaguya de la <Familia Astrea> diciéndole “¡Elfa inútil!” juntas.

--¡Ryuu, cuanto más va a tomarte sacar la basura, nya!



--¿¡…!?



Otra vez se vio presionada.



Una voz enojada llego hasta donde estaba congelada.



Después de que Ryuu no regresara incluso después de que transcurriera algún tiempo, Anya y las demás seguramente comenzaron a irritarse. Ante la presencia que se acercaba, la propia persona en cuestión hizo un cambio repentino de expresión.

No podía permitir que vieran esa situación. ¡No sabía muy bien por qué, pero no quería que la vieran! La acción que tomo justo después fue el resultado de su confusión.

Ryuu rápidamente recogió a Bell. Estaba “cargándolo como princesa”. Y entonces abandono el lugar.

Mientras aun lo “cargaba como princesa”.



Aunque Bell desde que llego Orario había experimentado “cargar como princesa” a alguien más varias veces, nunca se lo habían hecho a él. Si despertara ahora, seguramente se habría desmayado en agonía. Sin embargo, Ryuu quien no tenía razón para saber algo así, corrió a una velocidad que no avergonzaba su apodo de

<Tempestad>.



Abandonando su trabajo en el bar, dio vueltas por los callejones muchas veces, buscando un lugar desierto. Y entonces—

--¡Haa, haa…!



El lugar al que llego era un estrecho callejón sin miradas humanas.



Los alrededores no tenían siquiera una pequeña tienda hecha de piedra, y en cambio había escaleras cortas que se extendían hacia arriba, farolas envejecidas y después lo que parecía una banca hecha de un árbol.







Primero, Ryuu recostó a Bell quien seguía inconsciente en la banca y luego quiso abrazar su propia cabeza ante sus acciones demasiado terrible.

-Herirlo… secuestrarlo… ¿Que tanto más tengo que caer…?



Mientras era torturada por su culpa sin fin, examino la condición de Bell. De todos modos, necesitaba tratamiento.

Aunque había perdido el conocimiento, afortunadamente no tenía heridas. Sin prestarle atención a eso, uso su Magia de Curacion. Sacudiendo su cuerpo nerviosamente, iba aplicando la curación en el límite de lo concebible hasta ser innecesario. Hablando honestamente, ella estaba en pánico. De cualquier manera, hizo todo lo que podía hacer.

Y el resultado—



Ryuu estaba dándole una “almohada de regazo” a Bell.



¿¡Por queeeé…!?



La Elfa inútil se conmociono por lo que ella misma había hecho. Esto era eso.

Para al menos expiar su culpa, hasta que el chico despertara usaría su regazo para que su cuello no le doliera, solo era una acción basada en la consideración. No había error en eso. Solo podía pensar así.

Sin poder remover el calor de sus mejillas, ahora también parecía que hervidos mientras miraba hacia abajo el rostro del chico desmayado.

En ese momento—



En el callejón sin presencia de personas, se acercaron un par de alegres Beastman con sus hombros entrelazados.

Seguramente ya estaban muy borrachos Mientras exudaban olor a alcohol, miraron a Ryuu y Bell, y se alegraron.

--¡Hyuu, Hyuu!



--¡Ouou! Encontramos, una ojou-chan—



Sus palabras de burla se detuvieron a mitad de camino.



Después de todo, la Elfa los estaba mirando con sus pupilas dilatadas y un rostro extremadamente aterrador.



--No hagan escándalo.



--S-Sihii



--Olvídenlo.







--Fu-Fue—



--Márchense.


--“ “¡¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!” ”



Con sus hombros aun entrelazados, el par se escapó apresuradamente.



Cuando los borrachos se marcharon, y volvieron a quedar solos, Ryuu murmuro con una expresión de profundo dolor.

--… Estoy actuando de forma extraña. Ha sido así desde hace un tiempo.



Sobre su cabeza se extendía el cielo nocturno recortado por la forma del callejón. Las estrellas estaban esparcidas como en el bosque de su ciudad natal.

Mientras el chico yacía sobre su regazo, fueron envueltos por el pacífico espacio.



--Sigo siendo alguien difícil de tratar… una problemática y desagradable Elfa… Autodesprecio se arremolinaba en su corazón.

Recordó a su propio yo del momento en que acaba de llegar a Orario.



Igual que cuando me reuní con Astrea-sama y Alice…



En ese entonces, Ryuu también lastimaba a cualquiera que se le acercara.



Su estrecha visión la impulsaba a tener un vergonzoso comportamiento y no pudo salir desde ese laberinto al igual que ahora.

--… Bell.



No queriendo regresar a ser su yo del pasado, abrió la boca.



Tocó suavemente con sus dedos su flequillo blanco que cubría sus ojos. Con solo eso su pecho se puso ruidoso.

--Yo, no te odio…



Aunque lo explicara en este momento, no tendría sentido. Pero si era ahora, sentía que podría decirlo.

Con sus mejillas ligeramente sonrojadas, le hablo al rostro del chico que estaba durmiendo sobre su regazo Es genial que sus ojos estén ocultos por su flequillo, pensó Ryuu.

Si pudiera ver las pestañas y los parpados cerrados del chico, Ryuu sin duda se quedaría terriblemente desconcertada por alguna razón desconocida y solo movería su boca murmullando.







Cepillando con sus dedos su cabello que llegaba a sus largos y delgados oídos de Elfo, acerco su rostro hacia el chico.

A una distancia en la que pudo sentir su respiración, susurro.



--No puedo odiarte. Por el contrario— En el momento en que dijo eso—

Las palabras de Ryuu se cortaron. Dejo de hablar.

Cubriéndose por un silencio antinatural.



Finalmente, sus ojos azul cielo se estrecharon levemente.



--Bell… ¿Estas despierto?



Las mejillas del chico temblaron.



Ryuu levantó su rostro y continúo mirándolo con una mirada bajo cero al chico quien no se movió pretendiendo fingir ignorancia, entonces—

--…… Si.



Pareciendo resignado, no, pareciendo sumamente avergonzado, Bell abrió los ojos. Las hermosas cejas de Ryuu se crisparon.

--No quiero que hagas algo como esto otra vez… creo haberte dicho eso, ¿Verdad?



--¡¡Duele, duele, duele!! ¡¡Lo-Lo siento!!



Pellizco las mejillas del chico que estaba fingiendo dormir.



Algo similar sucedió cuando estuvieron vagando por los Pisos Profundos.



Después de que el chico hiciera colapsar el Coliseo, incluso si fue inevitable, pretendió estar al borde de la muerte, y escucho claramente la miserable voz de Ryuu como una doncella.

Recordando ese momento, la vergüenza también regreso.



Ruborizándose, Ryuu aumento la fuerza en su mano que pellizcaba su mejilla con una mirada resentida. El grito de Bell subió una octava.

--Lo-Lo siento… cuando me di cuenta, estábamos en una postura como esta y confundido… no pude comenzar a hablar…

Mientras acariciaba su mejilla, Bell se levantó del regazo de Ryuu.







El pensamiento de que era un poco lamentable que la calidez se marchara desde su regazo, seguramente fue su imaginación.

--… A propósito, ¿Desde cuándo estas despierto?



--Veamos, realmente justo ahora… en el momento en que dijiste, “por el contrario”.



Si era así, estaba bien. Si era así, su desliz mortal no fue escuchado. Ryuu se sintió aliviada.

Sin comprender que significado tenía ese alivio, acaricio su pecho.



--Entonces, ¿P-Por qué me diste una almohada de regazo, Ryuu-san…?



--… Ya que mis acciones te causaron daño, es una forma de al menos expiar mi culpa…



--¿E-Es así?



Explicándole las circunstancias de los hechos, Bell, quien, sentado a su lado, inclinó constantemente su cabeza. Sin mirar en absoluto en su dirección, Ryuu estaba mirando directamente la pared del callejón.

--… Err, como pensé, ¿Hice algo que te molesto, Ryuu-san?



--¿Eh?



--Porque desde entonces, no intentas mirarme después de todo…



Cuando dirigió su mirada hacia él como si fuese atraída, vio el rostro de Bell quien sonreía con preocupación. También se veía triste.

Ryuu con su pecho apretado, y dijo al instante.



--No es así.



--¿Eh?



--¡No es así, no hiciste nada...! No hay nada por lo que debas disculparte…



Ryuu cuyas palabras se volvieron gradualmente más débiles al final, quito su mirada desde Bell quien abrió ampliamente sus ojos y miro sus propios pies.

Calmando desesperadamente su pecho y después de ordenar firmemente lo que quería decir, abrió la boca.



--Yo… no tengo razón para odiarte. No me hiciste nada.



--¿Es así…?



--Simplemente, no puedo soportar mirar directamente tu rostro.



--¡¡Por eso pregunto por qué!!







Ryuu no se dio cuenta que por la manera en que dijo esas palabras invitaban a malentendidos. Tampoco noto que Bell, quien estaba en una edad delicada emocionalmente, estaba extrañamente herido.

Mientras se explicaba, Ryuu no intento mirar a Bell a los ojos.



Sin embargo, no se separó del hombro increíblemente cerca del chico, ni intento distanciarse desde su lado.



--… Lo siento, Bell.



--¿Huh?



--Incluyendo lo de ahora, te cause varios problemas. He estado causando te ansiedades repetidamente. Realmente, lo siento mucho…

--Ah, no, ¡Estoy bien! Al saber que no soy odiado por ti, me sentí aliviado o, mejor dicho, me sentí feliz o, mejor dicho, err…

--… ¿Es así?



--Si.



--…



--…



--… ¿No habrá problemas si no vuelves?



--Veamos… Welf me dijo “ya que es problemático ve, arréglalo y luego regresa”. Asi que está bien si tardo un poco más. ¿Tu estarás bien, Ryuu-san?

--Bueno... ya que siendo Mamá Mia absolutamente no me perdonara, incluso si intentara regresar rápidamente ahora, no tendría mucho sentido.

Por eso, debería estar bien incluso si regreso un poco más tarde.



Ryuu pensó dentro de su corazón.



Después de pensar eso, quería estar ahí un poco más de tiempo.



--Anya, Chloe, Runoa e incluso Seal se saltan el trabajo… así qué, un poco debería estar bien.



--Ahaha.



Bell sonrió irónicamente.



Ryuu también finalmente pudo mostrar una sonrisa.



Después de eso, hablaron sobre las recientes condiciones de cada uno. Preguntándose y transmitiéndose mutuamente lo que les ocurrió después de regresar de los Pisos Profundos.

¿Cuál era la condición de su brazo izquierdo? ¿Qué paso con el brazo derecho de Ryuu? Transmitiéndole un “estoy de vuelta” a Hestia. Comiendo la comida hecha a mano de Mia.






Ahora descansando lentamente. Estar trabajando como antes en el bar. Intercambiando historias simples como esas.

Historias simples como esas, pero que hacían feliz a la actual Ryuu. Su pecho cosquilleaba.

Su voz que estaba tensa al principio también se volvió gentil y tranquila.



--Err, Ryuu-san.



--¿...?



--Si estás bien con eso, ¿Me contarías… sobre Alice-san y las demás? Inesperadamente, Bell dijo algo así.

--¿Sobre Alice y las demás?



--Si. Cuando estábamos en el Calabozo, no pude preguntar profundamente… Quiero saber, sobre tu <Familia>, Ryuu-san.

Recordar esa separación sin duda lastimaría su corazón



Pero más allá de eso, el hecho de que Bell quisiera escuchar sobre Alice y las demás, la hacía feliz.



--… Está bien. Entonces, ¿Desde dónde debería comenzar?



Inclinando solo un poco su cabeza hacia arriba, miro hacia el cielo nocturno.



Mientras dejaba volar sus pensamientos en el brillo de las estrellas, haciendo un preámbulo como, Sin embargo, es una historia vergonzosa comenzó a hablar.

Los detalles de su llegada a Orario y con quien se encontró allí. El chico escucho en silenció.

Ocasionalmente riendo, Ryuu también sonrió sin pensarlo.



En el callejón donde el cielo nocturno vigilaba, confiaron sus cuerpos a este tiempo solos un poco más.




















Capítulo 06 – Encuentro y Voto




Ryuu Lyon fue una vez una niña que vivía en una aldea de Elfos.




Sin embargo, decir que ella era “solo” una niña sería engañoso. Era miembro del clan que había protegido el árbol sagrado de la aldea durante generaciones, y casi desde el momento en que nació, había sido entrenada en las costumbres de los guerreros Elfos. Si los forasteros invadieran alguna vez, ella defendería la aldea junto a los adultos. A pesar de carecer de la Bendición de algun Dios, su habilidad con el arco y la espada significaba que eran completamente capaces de enfrentarse a cualquiera de los monstruos que habitaban la superficie del Mundo Inferior.

Ese día, Ryuu y los otros guerreros habían ahuyentado a una caravana extranjera que se había acercado demasiado.

--¡Esos sucios mercaderes Beastman!




--¿Viste sus repugnantes rostros? Es como si la fealdad simplemente rezumara de sus almas. No se parecen en nada a nosotros.

El rostro de Ryuu estaba escondido debajo de su manto, que ocultaba el resto de su pequeña figura debajo de su cortina oscilante. Cuando regresaron a la aldea, escuchó a los Elfos adultos hablar de su desprecio por los seres a los que acababan de rechazar.

El asentamiento Elfo estaba cubierto por el espeso dosel del follaje en lo alto. Incluso en la era actual—la llamada Era Divina, cuando los Dioses caminaban por la tierra y florecía el intercambio entre humanos y semihumanos—solo los Elfos evitaban a las otras razas por orgullo y se escondían en los bosques.

Con el árbol sagrado en el centro, la casa de Ryuu era uno de esos lugares—el bosque de Lumirua.




--...




“Horrible, por dentro y por fuera. Cuán viles son, cuán diferentes a nuestra propia belleza.”




Ryuu observó en silencio a los otros miembros de su clan hablaban de las otras razas. Los Elfos eran famosos entre los mortales por su extraordinaria belleza.

Eran orgullosos, meticulosos y evitaban revelarse a quienes consideraban indignos. Pero al mirar a los miembros supuestamente atractivos de su propia raza, Ryuu sintió que eran los Elfos de apariencia hermosa los que eran, de hecho, los más viles de todos.

Con sonrisas desdeñosas en sus hermosos rostros, se halagaban mutuamente con florida retórica. Mientras los observaba y caminaba entre ellos, Ryuu había llegado a albergar dudas.

No podía recordar cuándo habían comenzado, pero durante los once años desde que había entrado en el mundo, esas dudas habían crecido en su joven corazón.

Y, finalmente, esas dudas se habían convertido en repulsión.






Para los Elfos, que se enorgullecían tanto de su raza, pensar así era una herejía. Pero una vez que la semilla fue plantada, Ryuu no pudo evitar que crecieran. La arrogancia lanzada por hombres y mujeres Elfos por igual sólo estimuló su vergüenza y abatimiento, carcomiendo su respeto por sí misma.

La joven Ryuu no sabía nada. Nunca había abandonado su aldea y su mundo era demasiado pequeño. Y, sin embargo, estaba segura de que lo que veía a su alrededor estaba terriblemente distorsionado.

Cada día, su corazón se alejaba cada vez más de su familia y de los otros Elfos de su aldea. Estaba avergonzada de ellos y también de sí misma.

Un día, se separó de los otros Elfos de su grupo y finalmente llegó a un claro arroyo del bosque. Mientras se llevaba el agua fría a la boca para saciar su sed, vio su reflejo en sus manos ahuecadas.

Esas orejas puntiagudas y ojos azul cielo.




El mismo cabello largo y dorado y rasgos finos y delicados que todos los demás en su aldea. Ese día, mientras miraba sus pequeñas manos, Ryuu tomó una decisión.

--… Adiós.




Envuelta en la oscuridad de la noche, Ryuu se escapó de su casa—sola, llevándose solo un poco de mineral Seiros para usar como dinero de viaje.

Se despidió del cielo nocturno de su hogar que tanto había amado cariñosamente, y el árbol sagrado que había sido obligada a cuidar desde el momento de su nacimiento, partiendo hacia el mundo exterior, con su mente llena de lo que su inmensidad podría contener.

Esperaba poder liberarse del yugo del nombre Elfo. Y, sin embargo—

× × ×

Estaba lloviendo.




Nubes grises cubrían el cielo, y la capucha que le cubría el rostro se humedeció con la llovizna. Ryuu caminaba con dificultad, chapoteando en cada paso mientras contemplaba la calle desierta que se había vuelto casi empañada por la niebla.

Esta era Orario, la Ciudad Laberinto.




Ryuu había dejado su hogar y había venido hasta aquí, al lugar conocido como “el centro del mundo”. A pesar de luchar con su ignorancia del mundo en general, la reputación de la Ciudad Laberinto había llegado incluso a su aldea aislada, y con un esfuerzo significativo había logrado atravesar sus vastas puertas.

Había escuchado que Orario era un lugar donde Dioses, mortales y espíritus se unían, superando las barreras de la raza.






Esperaba poder encontrar algo raro aquí—algo imposible de tener en su aldea. Esperaba hacer amigos de otras razas y conocer a verdaderos camaradas a quienes valoraría de por vida.

Tales eran las esperanzas de Ryuu para esta ciudad y el Calabozo que acechaba debajo de ella. Pero sus esperanzas fueron rápidamente frustradas.

Y fueron aplastados por su propia mano.




¡No me toques!




Ryuu rechazo a cada persona que se le acercó: los humanos la invitaron a unirse a sus <Familias>. Beastman borrachos. Comerciantes Hobbits con sonrisas lujuriosas. Un Aventurero Enano que buscaba compartir una historia de dolor. Si tenían buenas o malas intenciones era irrelevante—Ryuu los hizo a un lado.

Era una disposición común de los Elfos evitar el contacto de alguien indigno. La costumbre que parecía estampada en los corazones de su raza forzó su comportamiento estricto. Ese había sido el costo de crecer rodeada por una aldea llena de Elfos seguros de su propia superioridad; su propia personalidad nunca había salido a la superficie.

Más que cualquier otra cosa, fueron las miradas inquisitivas las que no pudo soportar. Las miradas—de interés, envidia, curiosidad—no se parecían a nada que hubiera experimentado en su aldea y la avergonzaban, confundían y aterrorizaban. Y todo simplemente por sus atractivos rasgos Elficos.

El miedo que sentía se había vuelto tan intenso que no podía caminar afuera sin esconder su rostro bajo una capucha.

La única opción que le quedaba era depender de otros Elfos cuyos nombres ni siquiera conocía. Pero Ryuu se negó. Su orgullo juvenil excluía ese camino.

Su vergüenza y aversión a los Elfos—incluida ella misma—bloquearon su única vía de retirada.




--... Me he convertido en todo un hazmerreír.




Ryuu se encontró envuelta en una capa de tal manera que nada de su piel estuviera expuesta, incluso envolviéndola alrededor de su rostro.

A pesar de huir de su aldea por su disgusto por sus costumbres, el mundo exterior la había asustado tanto que se había aislado de él. Ryuu odiaba eso de sí misma.

Ella era miserable.




Era cómico—una farsa.




Detuvo su paseo por las calles adoquinadas. Mirando su reflejo en un charco, sintió la necesidad de pisarlo.




Estaba aterrorizada por las personas que no conocía y se sentía desdichada. Y, sin embargo, estaba dominada por la sospecha de que miraba a los demás con la misma mirada prejuiciosa que tanto odiaba. Todo su odio por los Elfos había vuelto al punto de partida.






Una voz se dirigió a Ryuu en su momento de desesperación.




--Perdón, pero, ¿Pasa algo?




Se estremeció y miró por encima de su hombro para ver a una hermosa mujer parada allí.




Independientemente de su edad, la mujer estaba en el apogeo de su belleza femenina, su rostro era incluso más fino que los rasgos Elficos de Ryuu. Su largo cabello castaño nogal estaba elegantemente recogido hacia atrás. Sus ojos eran del azul índigo de las profundidades del mar. Con el kirtle—una elegante falda larga—que llevaba, parecía una noble virtuosa.

La débil aura de divinidad que emanaba de ella dejaba claro lo que era: una Diosa.




Parecía regresar de algunas compras, con un velo sobre su cabeza para protegerse de la lluvia mientras le sonreía suavemente a Ryuu.

--Una Diosa...




Ryuu murmuró, haciendo una mueca.




Ryuu no había llegado a tener a los Dioses y Diosas en una consideración particularmente alta.




Los Dioses que había conocido hasta ahora en Orario habían sido seres frívolos, propensos a decir cosas inexplicables y enloquecedoras—“¡Es una Elfa! ¡Si!” “¡Maldita sea, si tan solo fuera un poco más joven…!”— lo cual había sido bastante impactante para Ryuu. No podía imaginarse acudiendo a ellos en busca de ayuda.

Había llegado al punto en que comenzaba a preguntarse si su gente había tenido la idea correcta después de todo, rechazando tanto a otras razas como a los Dioses mismos, optando por esconderse en el bosque. Los sentimientos de desilusión y desesperación inundaron su pecho, como si estuvieran a punto de abrumarla.

Para Ryuu y su corazón astillado, estos Dioses que parecían vivir solo para su propia diversión eran seres profundamente irritantes.

--Vas a coger un resfriado ahí parada así, ¿Sabes?




La voz de la Diosa era suave como el terciopelo, con una cualidad gentil que parecía envolver a Ryuu.




Pero Ryuu ya había decidido que no tenía más buena voluntad por esta Diosa que por cualquier otro de ellos.




--… No es de tu incumbencia que tanto me empape. Preferiría que te ocupes de tus propios asuntos.




--Oh, pero es de mi incumbencia. Me entristecería mucho si una chica inocente como tú se enfermara. Me preguntaría a mí misma por qué la dejé en tal estado.

Dijo la Diosa, con su dulce sonrisa permaneciendo en sus labios. Ella continuó:




--Ojalá pudiera ser tu refugio de la lluvia—en este momento, pareces un niño perdido. Un niño perdido.

Al escuchar esas palabras, algo se rompió dentro de Ryuu.






—¿¡Esta Diosa no se dio cuenta de quién es la culpa!?




Ryuu estaba inconfundible y completamente fuera de lugar; esa era una rabieta infantil. Pero en ese momento, no conocía la manera de detenerse a sí misma de la rabia que la abrumaba.

--¡¡Todo esto es tu culpa!!




Ryuu gritó, más fuerte de lo que nunca antes había levantado la voz, hablando justo como le decía la furiosa emoción dentro de ella.

--¡Ustedes los Dioses crearon a los Elfos! ¡Hicieron a todos esas razas que se niegan a aceptar a alguien diferente a ellos, personas a las que solo les importan las apariencias!

Los Dioses en el Cielo habían sido quienes crearon a los humanos y semihumanos que vivían en el Mundo Inferior. En lo que para sus hijos era el pasado lejano, los Dioses en su capricho les habían dado a todas las razas mortales características diferentes. Los mortales creían que eso también era cierto, sin cuestionarlo.

Ryuu apretó sus ojos cerrados con impotente frustración mientras le hacía una última demanda a la Diosa.




--¿¡Por qué nos hiciste así!?




Su voz afligida resonó en la calle actualmente desierta.




La Diosa se quedó en silencio ante la furiosa diatriba de la Elfa.




La lluvia comenzó a caer con más fuerza, como en represalia por las palabras de Ryuu.




Era un arrebato terriblemente mal dirigido. Gritando de esa forma, Ryuu solo se había lastimado a sí misma, y lágrimas corrían por sus mejillas.

Ella era miserable.




Era cómico—una farsa.




Era una tonta. No podía soportar que nadie la viera de esa manera.




Ryuu se desplomó cuando se dio cuenta de lo que acababa de hacer, perdiéndose en un vórtice de autodesprecio. Su pequeño cuerpo se estremeció como si estuviera tratando de contener sus sollozos.

Finalmente, la Diosa aún sin nombre habló, como si hubiera visto a través de Ryuu.




--Creo que lo que necesitas en este momento no es la voz de ningún Dios o Diosa, sino de un amigo y un igual. Ryuu miró hacia arriba con una profunda inhalación y solo vio la misma sonrisa amable.

--Los Dioses, ya ves, son sorprendentemente impotentes. Incluso si pudiéramos usar nuestro poder aquí en este mundo… lo siento.

Dijo la Diosa en tono de disculpa, pero al mismo tiempo, sus ojos índigos se entrecerraron tiernamente.




--Rezaré para que conozcas a alguien maravilloso, alguien que alegrará tu deambular con su risa.






Se acercó a Ryuu y rápidamente le entregó un mapa.




--Si quieres, ven a visitarnos. Quizás podamos ayudarte. Dijo la Diosa, y justo así, se alejó.

Ryuu se quedó allí, sosteniendo el mapa, junto con algo de pan y fruta envueltos en tela.




--…




Nadie se había acercado nunca a la chica ingenua con intenciones puras. E incluso si lo hubieran hecho, Ryuu los habría rechazado.

Lo que hizo que esta fuera la primera bondad que Ryuu había aceptado desde que llegó a Orario.




Cuando la lluvia comenzó a amainar, la chica continuó mirando en la dirección en la que la Diosa se había ido durante algún tiempo.




× × ×

La ciudad de alguna manera había carecido de energía durante varios días. O al menos eso era lo que pensaba Ryuu. Aunque ciertamente era lo suficientemente activa para una Elfa que anteriormente solo había conocido su propia aldea, se sentía como si una sombra hubiera caído sobre todo.

Era palpable en los suspiros repentinos de los residentes, las miradas oscuras que pasaban por sus rostros y la serie de refriegas que se derivaban de una sola provocación o grito. Cuando estallaban las peleas, los residentes comunes, ya acostumbrados a ellas, se escondían o intentaban escapar a alguna parte. No pasaba un día sin ver a los empleados del Gremio patrullando tratando de controlar el caos o el tráfico pesado de personas que parecían ser Aventureros.

El orden público era inexistente. Mientras deambulaba sin rumbo fijo por la ciudad, Ryuu no pudo evitar sentir su estado de ánimo tenso y nervioso.

Por eso, cuando finalmente sucedió, una parte fría de su mente reflexionó que había estado destinada tarde o temprano.

--Hey, eres una Elfa, ¿Verdad? No tienes escapatoria.




--Y sin la protección de ningún Dios, así que no hay necesidad de preocuparse de que nadie la apoye… esto será fácil.

Ryuu había sido acorralado por un grupo de semihumanos de aspecto malvado en un callejón que estaba desprovisto personas.

Habían pasado dos días desde su encuentro con la Diosa. Los fondos con los que había sido tan ahorrativa se estaban agotando, y podía ver que se acercaba rápidamente el final de su estadía en la posada barata que estaba usando, asi que Ryuu estaba angustiada sobre si debía ir al lugar indicado en el mapa.






Justo cuando estaba considerando lo difícil que era para ella como Elfa ignorar la posibilidad de una mayor humillación, esos semihumanos de repente la habían conducido a ese callejón como si lo hubieran estado planificando.

Por la forma en que estaban hablando, habían marcado a Ryuu como un blanco fácil porque era una Elfa hermosa y una pueblerina. También parecía que habían explorado el área con anticipación.

--Y está en el límite entre ser una mocosa y una mujer de verdad. Valdrá un buen dinero en Distrito del Placer.




Entonces son secuestradores. No, esclavistas.




¿Pasaba ese tipo de cosas a menudo en Orario? Un estremecimiento de repulsión recorrió el cuerpo de la noble Ryuu. Por lo general, se guardaba sus peores juicios para sí misma, pero en este momento, finalmente sintió una justa indignación.

Ryuu le dio al aparente líder—un Catman de mediana edad—la mirada más cruel que pudo reunir.




Con toda probabilidad, todos sus oponentes eran Aventureros que llevaban la <Falna> de algún Dios. Si bien un guerrero Elfo podía superar fácilmente a cualquier persona común, tenía pocas posibilidades de hacerlo aquí.

Especialmente dados los números.




Mientras los Aventureros se acercaban, Ryuu se preparó para desenvainar la Espada Corta que llevaba en defensa propia, pero entonces—

--¡Hey, ustedes ahí! ¡Tienen algo de valor para intentar esto a plena luz del día! Apareció una figura deslumbrante.

Tomados por sorpresa, todos los hombres se giraron para mirar—y vieron a una chica humana con equipo de combate.

Su hermoso cabello rojo estaba recogido hacia atrás y se balanceaba en lo que los Dioses siempre llamaban una “cola de caballo”. A su lado llevaba un Estoque.

Sus afilados ojos verdes brillaron con el poder de su voluntad mientras observaba de cerca a los hombres desviados.

--¡Alise Lovell…!




--¿Tú de nuevo, Jura? ¡Si crees que vas a llevar a cabo algún plan, piénsalo de nuevo!




El Catman y la chica se miraron fijamente, usando sus nombres como si se hubieran conocido antes.




--¿Saben cómo los llaman en la ciudad? ¡Matones! ¡Me escucharon—matones! ¡Vinieron hasta Orario para buscar fortuna en el Calabozo y terminaron como delincuentes de poca monta! ¿¡No les da vergüenza!?

--¡P-Perra…!




Los hombres empezaron a parecer asesinos, pero en el instante en que empezaron a moverse—




--Oh, ¿Quieren pelear?






Los ojos de la chica se afilaron como cuchillas, y desenvainó su espada más rápido de lo que el ojo podía seguir.

Los hombres tragaron saliva ante la punta afilada de la espada que les apuntaba. El rostro del líder se torció en una mueca de desprecio y escupió.

--Tch… Uno de estos días te vamos a matar, te lo prometo. ¡Vámonos de aquí!




Los hombres buenos para nada se dispersaron, dejando atrás a una aturdida Ryuu junto con su triunfante salvadora.

--Lo juro, nunca aprenden. ¿Estás bien?




Ryuu miró de nuevo a la chica que se le acercó.




Era hermosa. Incluso sin hablar con ella, Ryuu podía sentir su espíritu brillante y su personalidad directa.




La chica parecía tener aproximadamente la misma edad que Ryuu, que era bastante madura para su edad según los estándares de los Elfos. Teniendo en cuenta el hecho de que era humana, esta chica probablemente tenía uno o dos años más.

Ryuu la miró de cerca, ante lo cual la chica inclino la cabeza, luego sonrió como si algo se le hubiera ocurrido. Sacó el pecho y colocó la mano derecha sobre él.

--¡Oh, todavía no me he presentado! Soy Alise Lovell. ¡Soy una hermosa Aventurera que planea llegar al Lv. 2 muy pronto!

Los ojos de Ryuu se agrandaron ante la presentación de la chica.




--¿Q-Qué? ¡Es verdad, te digo! ¡Quiero que sepas que soy objeto de miradas envidiosas de bastantes novatos! Añadió la chica apresuradamente.

Ryuu no dijo nada en respuesta y le dio la espalda. Ya que había comenzado a alejarse, la chica humana— Alise—frunció el ceño.

--¿En serio te vas a ir sin ni siquiera una palabra? No estoy diciendo que quiera una recompensa, pero es un poco descortés ignorarme.

--... Si solo me salvaste por tu sentido de autosatisfacción, entonces no deberías necesitar nada de mí. No te pedí que me salvaras.

Respondió Ryuu, dándole una mirada a Alise.




Normalmente, Ryuu nunca diría tal cosa, pero su corazón había sido aplastado por su continuo sufrimiento en Orario. Más que cualquier otra cosa, temía apartar la mano de la chica y la mirada acusadora que le seguiría.

Instantáneamente, Alise contraataco la respuesta de Ryuu con una rotundamente sincera respuesta suya.




--Oh, ya veo. Simplemente eres terca.






En ese momento, la sangre subió a la cabeza de Ryuu.




Ante la sensación de ser legítimamente apuñalada, la humillación y la rabia se apoderó de su cuerpo. Sus ojos azul cielo se agudizaron y la miraron desde debajo de su capucha.

--¿Y me llamas así porque soy una Elfa?




--¿Eh?




La otra chica mostro una expresión de confusión, lo que solo encendió aún más la ira de Ryuu.




--Bueno—no nací como una Elfa porque quería serlo, ¿¡De acuerdo!?




Era la segunda vez que sus emociones la dominaban desde que llegó a la ciudad. Dejó que su habla normalmente controlada con cuidado se deslizara y expresó sus sentimientos usando palabras que eran mucho más típicas de una chica de su edad.

Respiraba pesadamente; el sonido resonó en el callejón. Ambas chicas se miraron fijamente.

Después de un breve momento, Alise hizo un satisfecho “¡Ha!” bajo la mirada acusadora de Ryuu. Bufo ostentosamente.

--¿De qué estás hablando? Realmente eres despistada.




--¿¡Wha—!?




--Ni una palabra de lo que dije tiene nada que ver con que seas una Elfa. ¡Ni una! ¡Sola! ¡Palabra! Continuó enérgicamente y en voz alta.

--Si eres testaruda, obstinada y terca como una mula, esa es solo tu personalidad, ¿Verdad? ¡Así que no lo hagas ver como si fuera porque eres una Elfa!

La chica se acercó a la aturdida Ryuu. Extendió su dedo índice y señaló directamente al rostro de Ryuu, continuando su sermón a una distancia extremadamente cercana.

--¡Hay Enanos que son refinados caballeros y Elfos que son repugnantes matones! ¡La raza no tiene nada que ver con eso! ¡Voy a ser honesta, estás siendo una persona bastante horrible en este momento!

Las palabras golpearon a Ryuu como una bofetada. La sacudieron hasta el fondo.




No pudo decir nada en respuesta. Los golpes seguían cayendo sobre ella. Comenzando cuando llegó a Orario, y hasta hoy, fue como si cada una de sus acciones estuvieran siendo condenadas, incluida su estallido contra la Diosa.

Ryuu escuchó las palabras sinceras de la chica y finalmente aceptó sus errores. Hubo un largo silencio.

--Tienes toda la razón.






Murmuró finalmente.




--Soy una cobarde. Culpo a mi raza por todo lo que no va bien. Solo… soy una niña.




En algún momento, Ryuu había comenzado a culpar por todo a su raza, lamentándolo como injusto e irrazonable. Había encontrado el mundo más allá de su aldea desconcertante, y con sus emociones constantemente en desorden, simplemente había estado atacando.

Sabía que había estado completamente equivocada, y era tan vergonzoso que no podía soportarlo. Su mirada se posó en el pavimento de adoquines a sus pies.

--Oh, entonces puedes admitir cuando te equivocas. La mayoría de las personas se ponen rojas y pierden la paciencia o simplemente nunca lo aceptan. Eres… testaruda, claro, pero al menos puedes ser razonable. No, no solo eso… eres honesta.

Dijo Alise, con su propia ira completamente desvanecida.




--Pero… me gusta las personas así. Y luego sonrió.

Ryuu miró esa sonrisa despreocupada y sus ojos se abrieron como platos.




Mientras pensaba en lo extraña que era, su cabello rojo captó la luz del cielo azul claro. Ryuu nunca había conocido a nadie como ella.

--¡De todos modos, cediste a mi justicia! ¡Haha! ¡Así se hace, yo!




… Evidentemente también tenía tendencia a ser un poco excesiva.




Ryuu comenzó a darse cuenta de que su propio rostro estaba en un estado algo delicado, asi que se quitó la capucha y la máscara.

Se encontró con los ojos de la otra chica y habló con toda la sinceridad que pudo reunir.




--Muchas gracias por salvarme. Te debo mi gratitud. Alise Lovell sonrió.

--Tu rostro dice que todavía estás preocupada por algo. ¿Qué pasó? Me alegraría escuchar, si quieres. Dijo con una sonrisa honesta y sincera.

A Ryuu se le ocurrió, mientras la obligaban a salir del callejón y la guiaban a una plaza abierta, que Alise probablemente habría tratado a cualquiera de esa manera.

Ambas se sentaron junto a una fuente decorativa rociando arcos de agua, y antes de que se diera cuenta, Ryuu estaba confesando todo el dolor y la angustia que había resultado de su constante rechazo hacia los demás.

--Hmm… había escuchado de esas costumbres élficas, pero supongo que pueden ser bastante serias para algunas personas.






Fue una sensación extraña, abrir su corazón a una chica que recién había conocido. Ryuu no sabía exactamente cómo expresar el sentimiento que le dio.

Alise escuchó con atención, y tan pronto como Ryuu terminó de hablar, se inclinó de repente más cerca.




--¡En ese caso, solo necesitas practicar! ¡Para que cuando alguien tome tu mano, no la rechaces!




--¿Qu—?




Ryuu se sorprendió por la forma casual con la que Alise se había reído de la angustia que había definido gran parte de su vida.

--¿Quieres comenzar ahora mismo? Ven, dame la mano.




--¡E-Espera un momento! No soy—




--¡Planeo ser un Aventurero de Tercera Clase pronto! No te preocupes, sin importar cuánto me pegues, ni siquiera dolerá. ¡Mira!

Alise trató de tomar su mano mientras Ryuu, aunque hacía todo lo posible por no rechazarla, todavía se apartaba.

Pero la autoproclamada Aventurera de Clase Alta tomó fácilmente la mano de Ryuu y la apretó con fuerza.




-- ——




Sus dedos se entrelazaron.




Sus manos permanecieron conectadas.




Ryuu sintió la calidez la palma de la otra chica en la suya.




--Oh, estás totalmente bien. Casi me siento decepcionada.




--No, eso no es—




Los ojos azul cielo de Ryuu estaban fijos en sus manos entrelazadas. No podía comprender lo que estaba pasando.

Mientras Alise observaba la expresión nerviosa de Ryuu, mostro en una amplia sonrisa.




--Hey. ¿Quieres unirte a mi <Familia>? Dijo, todavía sosteniendo la mano de Ryuu.

--¿Que…?




--La cosa es que me gustas. Puede que seas demasiado seria, pero eres una Elfa que puede admitir cuando se equivoca. Y lo más importante es que odias cuando algo está mal, ¿No es así? ¡Yo soy igual!

--P-Pero, yo soy…




--¡No te forzaré, no te preocupes! Pero solo ven y echa un vistazo, ¿Okay?






Alise se paró desde el borde de la fuente, levantándola mientras lo hacía. Ryuu no podría haber soltado su mano incluso si hubiera querido.

De repente se sintió muy reacia a alejarse de esa cosa rara e improbable que había encontrado.




--¡Oh, por cierto, nunca te pregunté tu nombre! Entonces, ¿Cómo te llaman?




--… Ryuu. Ryuu Lyon.




Ryuu respondió vacilante mientras Alise la arrastraba.




La pelirroja miró por encima del hombro y sonrió despreocupadamente.




--¿Tu nombre es Ryuu? Es un poco difícil de pronunciar, así que… ¡Te llamaré Lyon!




La repentina familiaridad de la chica con su nombre las hizo parecer mucho más cercanas, y una extraña calidez se elevó en el pecho de Ryuu ante la sensación.




× × ×

Alise la llevó a una casa en el Distrito Suroeste de la ciudad.




--¡Astrea-sama! ¡Estamos en casa!




Justo cuando de repente se le ocurrió a Ryuu que la ruta había sido terriblemente similar a la descrita en cierto mapa que había recibido recientemente, pasaron por la entrada a una sala de estar, en el que estaba sentada una cierta Diosa de ojos índigo trabajando serenamente en su tejido.

--Bienvenida a casa, Alise. Ara, esa es…




La Diosa—Astrea—se rió con su cabello castaño nogal agitándose.




--Ya veo. Sí, por supuesto.




Ella le sonrió cálidamente a Ryuu.




Ryuu se quedó allí incómoda, con las mejillas enrojecidas. Esta era, de hecho, la segunda vez que conocía a esta Diosa de buen corazón, e hizo una profunda y rígida reverencia de disculpa.

--Capitana, ¿Quién podría ser esta Elfa?




--Dios, ¿Trajiste otro de tus niños extraviados?




--Deberías arreglar ese hábito de darte importancia cuando conoces a alguien por primera vez, Kaguya. ¡Y Lyra! ¡Es una candidata adecuada que espera unirse a nuestras filas, así que muestra algo de respeto!

Alise les dijo a las dos chicas que hablaron, presumiblemente otros miembros de la <Familia>, y luego llevo a Ryuu al centro de la habitación. En los otros sofás descansaban otras chicas de distintas razas.

Alise comenzó su presentación.






--¡Lyon! Esta es el hogar de la <Familia Astrea>. Somos diez, y nuestra Diosa es, por supuesto, Astrea-sama que está allí.

Dijo Alise, y agregó con orgullo.




--¡Y soy la Capitana, por cierto!




Ryuu escuchó esto y comprendió de inmediato que, de ser así, la <Familia> debió haberse fundado bastante recientemente.

--Además de nuestras actividades en el Calabozo, también trabajamos para mantener la paz en Orario.




--¿Mantener la paz…? Pensé que ese era el trabajo del Gremio…




--¡No! ¡Operamos de acuerdo a nuestro sentido de la justicia!




--¿Justicia?




Ryuu repitió con incertidumbre. Alise asintió con decisión.

--Así es. ¡En nombre de Astrea-sama, Diosa de la justicia y el orden, corregimos los errores del mundo!

¡Borramos todas las cosas irracionales e injustas! ¡Nuestra justicia viene de Astrea-sama y de nuestros propios ideales! ¡Mientras ella esté con nosotros, nunca perderemos de vista lo que es correcto!

Exclamó con orgullo.




Desde la perspectiva de una forastera como Ryuu, todo sonaba algo ciego e idealista. Si su Diosa los explotara—como a menudo se sabía que hacían los caprichosos Dioses—todas podrían convertirse fácilmente en nada más que unos títeres lamentables.

Y, sin embargo, una parte de Ryuu estaba segura de que eso nunca sucedería.




Incluso ahora, Astrea miraba a Ryuu, Alise y los otros miembros con ojos llenos de bondad. Ella no traicionaría su confianza ni las abandonaría. Era una Diosa de carácter, que claramente amaba a sus niños más que a cualquier otra cosa.

La profunda confianza que Astrea se había ganado de Alise y los demás era, quizás, algo único para ella.




--¡Por supuesto, a veces nuestra justicia choca con la idea de justicia de otra persona! ¡Las personas tienen todo tipo de ideales, después de todo!

Había tantos puestos para ocupar como personas para ocuparlos, pero tuvieron la persistencia de la voluntad para superar ese desafío. El conflicto era inherente a la búsqueda de la justicia, explicó la chica.

-- —¡Pero no hay nada justo sobre las personas corriendo alrededor de Orario ahora mismo! Alise declaró enfáticamente.

--Lyon, has visto a Orario estos días con tus propios ojos, ¿Verdad? ¿Las personas están sonriendo?






--… Todos están aterrorizados. Está estancado, como un río ahogado.




--¡Exactamente! ¡Orario está en serios problemas ahora mismo! ¡En los cinco años desde que la <Familia Zeus> y la <Familia Hera> fracasaron en derrotar al Dragón Negro, el mal sigue corriendo desenfrenado!

El fracaso de las dos <Familias> principales para completar la última de las Tres Grandes Misiones—la noticia de ese tremendo evento había llegado incluso a la aldea Elfica de Ryuu. Alise explicó que había resultado en un caos que descendió sobre Orario, comenzando con <Evilus>.

--Las dos <Familias> más fuertes en este momento, bajo Loki-sama y Freya-sama, están haciendo todo lo posible, por supuesto, y últimamente está llegando la <Familia> de Ganesha-sama. ¡Incluso están Hefesto-sama y sus herreros! ¡Pero todavía no es suficiente!

--…




--¡Tenemos que levantarnos y poner fin a esta era de oscuridad!




Dijo Alise, abriendo los brazos. Hablaba completamente en serio cuando afirmó que dependía de ellos poner fin personalmente al reinado del caos en Orario.

--Dicen que Orario es el “centro del mundo”, así que, si las cosas van mal aquí, esa influencia seguramente se extenderá. ¡No necesitamos el caos aquí!

--Alise…




--¡Lo que Orario necesita ahora es un orden adecuado y muchas más sonrisas! Brillaban.

Los ojos de Alise brillaban con una fe y un orgullo singulares. Ryuu sintió que su corazón se agitaba y era atraído por la energía y el optimismo de la chica.

Alise bajó la voz del volumen conmovedor que había estado usando y miró seriamente a Ryuu.




--Y para eso, necesitamos camaradas. Personas de ideas afines con las mismas ambiciones.




Ryuu le devolvió la mirada, y mientras Astrea y las demás miembros de la <Familia> miraban, cerró los ojos.




De hecho, había querido encontrar amigos e iguales. Había deseado tener camaradas a los que pudiera respetar y que la respetaran. Por eso había venido a Orario—para encontrar algo que se había perdido en su aldea natal.

Pero, ¿Y ahora?




¿Qué sentía ella?




Al escuchar los pensamientos de la primera chica de otra raza que le había tomado la mano, ¿Qué decía su corazón?

Ryuu recordó. Recordó cuando había sido acorralada por los esclavistas. O más bien, recordó la justa indignación que había sentido en ese momento.






Recordó la forma de la chica que la había salvado.




Con los ojos cerrados, se imaginó la brillante sonrisa de Alise y la ternura y el cuidado de Astrea.




--Podría yo…




Ryuu abrió los ojos y miró fijamente a los de Alise.




--¿Realmente podría ayudar a su justicia…? Los labios de Alise se curvaron en una sonrisa.

--¡Por supuesto! ¡Bienvenida, Lyon!




Las otras miembros estallaron en aclamaciones y Astrea sonrió con benevolencia.




--Gracias por unirte a nuestra <Familia>, Ryuu Lyon.




--No—debería agradecerte a ti y a Alise. Había perdido el rumbo y no tenía adónde ir, pero tú me trajiste aquí…




Astrea y Ryuu fueron a una habitación diferente, donde Ryuu desnudo su torso y se sentó de espaldas a la Diosa.

Al tener un <Estado> grabado en su piel, fue formalmente incluida en la <Familia> de la Diosa, y también recibió el emblema del grupo—las alas y la espada de la justicia.

Hubo una breve pelea cuando, a pesar de sí misma, Ryuu instintivamente trató de alejar a las muchas miembros de la <Familia> que se acercaron para darle una palmadita amistosa en el hombro, pero pronto, Alise y el resto formaron un círculo en la habitación central.

--¡Muy bien, ahora es el momento de la ceremonia de bienvenida! ¡Todas reunidas! Noin, Neze, Lyra, Asta, Lyana, Kaguya, Celty, Iska, Maryu.

Todas chicas, la mayoría de las cuales tenían aproximadamente la edad de Alise. Todas amigas, ninguna de ellas Elfos.

Mientras Astrea las observaba con una sonrisa, todas—incluida Ryuu—colocaron las manos una encima de la otra en un círculo.

--Somos la <Familia Astrea>. Servimos a Astrea-sama, Diosa de la Justicia y el Orden. ¡Juramos traer la paz a Orario! ¡Por las alas y la espada de la justicia!

--“ “ “ “ “ “¡Por las alas y la espada de la justicia!” ” ” ” ” ”




Corearon las chicas, siguiendo el ejemplo de Alise.




Y luego, mientras sus camaradas miraban, Ryuu sonrió y lo siguió.




--Por las alas y la espada de la justicia.




Hasta el día de su disolución, cinco años después, ese juramento nunca se rompería.




















Intermedio – La Princesa Trabajadora y la Ninja Vigilando




Yamato Mikoto Lv. 2

Fuerza: H185—>G279 Resistencia: H158—>G 255 Destreza: G232—>F334 Agilidad: G217—>298 Poder Mágico: I97—>H149 Resistencia Anormal: I

<Magia>




[Futsu no Mitama]




• Magia de Gravedad.

• Aumenta la fuerza de la gravedad dentro de la barrera creada.

<Habilidades> [Yatanokurogarasu]

• Detecta enemigos dentro de un cierto rango. El ocultamiento no tiene efecto.

• Uso específico en Monstruos. Activa su efecto solo en la misma especie con la que tenga la experiencia de haberse encontrado.

• Activación activa. [Yatanoshirogarasu]

• Detecta aliados dentro del radio de efecto. El ocultamiento no tiene efecto.

• Activa su efecto solo en personas que posean la misma <Falna>.

• Activación activa.







Sanjouno Haruhime Lv. 1

Fuerza: I18—>35 Resistencia: I43—>80 Destreza: I70—>99 Agilidad: I61—>96 Poder Mágico: E441—

>D543




<Magia>




[Uchide no Kozuchi]




• Impulso de Nivel.

• El objetivo de activación se limita a un individuo.

• Después de la activación, hay un inérvalo de tiempo determinado para la siguiente activación.

• No puede ser usada en el propio lanzador.






[Kokonoe]




• Encantamiento.

• Canto Encadenado.

• Equipa el efecto mágico del objetivo encadenado. Número máximo de activaciones, 9.

<Habilidades> [Mikuzume no Hou]

• Aumenta el efecto de la Magia.

• Eficiencia de consumo de poder mental (Mente)

Esos eran los <Estados> actualizados de Mikoto y Haruhime.




Primero, al igual que Lili y los demás, sus estadísticas habían aumentado significativamente. Especialmente el aumento del Poder Mágico de Haruhime era sorprendente— comparado con las otras Habilidades Básicas como Fuerza o Agilidad, el dominio del Poder Mágico era difícil de aumentar debido a su naturaleza—su Magia propia tenía un largo Canto que era difícil de usar frecuentemente, y nuevamente añadiéndole al hecho de ser un Canto súper largo, los resultados de esta vez eran encomiables.

Probablemente también debido a eso incluso había aparecido una Habilidad.




La nueva Habilidad era similar a la que aparecía en todos los Elfos, sin duda era algo conveniente siendo una Hechicera. Incidentalmente, incluso dentro de las Habilidades relacionadas al Poder Mágico que habían sido confirmadas hasta ahora, las que tienen efectos relacionados al consumo de Mente eran muy valiosos, aunque eran simples, eran poderosos.

Aunque en el <Estado> de Mikoto no aparecieron nuevas Magias o Habilidades—




--De alguna manera sentí que una peligrosa Habilidad podría aparecer, pero ya que era aterrador, lo detuve. Claramente es del tipo autodestructivo.

Eso fue lo que dijo Hestia.




Esa era una elección extraña para los Dios que, sin importar cuan desagradable fuera su presentimiento, su curiosidad hacia lo “desconocido” ganaría y las harían aparecer indiscriminadamente. Pensando en Mikoto hasta ese punto probablemente era la otra cara de su amor.

Incluso quitando eso, excluyendo a Bell, el aumento de sus estadísticas estaba en la cima dentro de la <Familia Hestia>. Era el resultado de continuar actuando como un todo terreno en la Expedición. El contenido de su

<Estado> ya estaba apuntando a la parte media de los Lv. 2




Mikoto y Haruhime se alegraron ante el resultado de sus actualizaciones. Sin embargo, sin perder la razón, su cambio nuevamente fue rápido.

Las chicas del lejano oriente siendo humildes y diligentes, proactivamente apuntaron a la siguiente etapa.






× × ×

--¡T-Teyaa!




Una voz motivada pero sutil resonó en el Calabozo.




Una abultada cola con pelaje dorado se sacudía en el viento.




La Renard que levantando en lo alto su largo Báculo, Haruhime, se precipitó hacia un monstruo.




¿¡Hoa!?




Frente a ella había un Goblin.




Para el patético monstruo de clase baja que era sinónimo de lo más débil del Calabozo, probablemente incluso la chica Beastman que se precipitaba con la postura de un principiante era amenazante—de hecho, incluso la embestida de un Lv. 1 era lo suficientemente mortal—y dejo escapar un gritó de sorpresa.

Oscilo su Báculo con un excelente cronometraje imposible de evitar, sin embargo, solo golpeó el aire vacío magníficamente.

--¿¡Hyaaa!?




Cayendo al suelo con ese mismo impulso.




El cuerpo de Haruhime se deslizo hasta una posición justo al lado del Goblin. Un silencio indescriptible cayó en el Calabozo.

… ¡Gobliaa!




--¿¡Haguu!?




El Goblin que había dejado de moverse por un momento pateo el costado de Haruhime, quien estaba justo frente a sus ojos, como si dijera “¡Te atreves a asustarme!”.

Implacables ataques continuos golpearon a la chica Renard haciéndola gemir. Incluso si era un monstruo de clase baja, el dolor era dolor.

Además, probablemente atraídos por el ruido, otros Goblins tambien se unieron uno tras otro, rodeándola y golpeándola magníficamente.

--¿¡Auau!?




Cuando Haruhime, quien cubría su cabeza, estaba por convertirse en un lamentable bulto—una sombra que voló como una flecha se interpuso.

--¡Seei!




¿¡Gobudouha!?






Era Lili cargando una gran mochila.




Patentado con fuerza el suelo, lanzo una patada voladora con todas sus fuerzas. Incluso con su pequeño cuerpo de Hobbit—era la patada de un Lv. 2.

Los indefensos Goblins fueron mandados a volar hasta el final del pasillo mientras gritaban horriblemente.




--¿¡Que estás haciendo, Haruhime-sama!? ¡Es solo un oponente del grado de un Goblin!




--L-Lo siento mucho, Lili-sama… Ese fue un increíble ataque.




--¡Naturalmente! ¡Lili es Lv. 2 después de todo!—¡¡Soy Lv. 2 después de todo!!




Lili quien literalmente disperso de una patada a los monstruos estaba siendo extremadamente jactanciosa. Y por alguna razón dijo las mismas palabras dos veces.

Viendo a Lili hinchando su pequeño pecho mientras ponía sus manos en sus caderas, Haruhime, quien estaba completamente magullada, se levantó con una sonrisa amarga.

Aunque su ropa estaba sucia, su elegancia no había desaparecido de su hermoso cabello largo y dorado y su conducta perfecta. Sin embargo, si hermoso rostro estaba ensombrecido, suspirando mientras dejaba caer sus hombros.

Al contrario de su desánimo, Lili golpeó su cola de muy bien humor diciendo “¡Ya que Lili está aquí, no tienes que preocuparte!”.

--¡Muy bien Haruhime-sama, vamos al siguiente oponente! ¡Hasta que puedas luchar adecuadamente, Lili te acompañara!

--¡M-Muchas gracias! ¡Me alegro mucho!




Impulsada por la vigorosa Ayudante, la chica Hechicera que era novata en combate, se dirigió hacia el monstruo que apareció en lo profundo del pasillo.

--Está muy animada…




--Es su primera exploración luego del <Aumento de Nivel>… cuando me volví Lv. 2 también estaba muy emocionado, así que entiendo sus sentimientos.

Un poco más lejos, Welf y Bell las vigilaban.




Viendo a Lili, quien tras volverse Lv. 2 se vengaba de los monstruos que la “cuidaron” de varias formas en su tiempo como Ayudante, Bell mostro una sonrisa irónica.

--Eso no es “emoción”. Solo se está dejando llevar.




--W-Welf…




Welf dio su mordaz opinión mesclada con sorpresa, haciendo que la sonrisa irónica de Bell se profundizara aún más.






Era el 3° Piso del Calabozo.




La razón por la que la <Familia Hestia>, que se enorgullecía de estar en el Rango D de las facciones, estuviera en los Pisos Superiores que no eran aptos para su Nivel, era únicamente para el “entrenamiento” de Haruhime.

En los pisos más bajos que el estándar de exploración de la <Familia>, los miembros con menor habilidad podrían obtener <Excelia>.

Era lo que llamaban <Nivelación>.




Los miembros Lv. 1 de la <Familia Hestia> participaban en dicha actividad, Lili también lo había hecho hasta su <Aumento de Nivel>.

Habían comenzado a hacerlo justo después de que Haruhime se uniera.




Estaban siendo implementadas dentro del rango que no afectara la exploración principal de la <Familia>.




Naturalmente, la seguridad estaba asegurada. Además de que no recibirían heridas fatales de los monstruos de este Piso, llevaban equipos defensivos cuidadosamente hechos por Welf. Incluso si Haruhime y los demás cayeran en peligro debido a algún <Irregular>, era normal que Bell y los demás con Niveles más altos las acompañarán para vigilarlas y poder salvarlas inmediatamente.

Esta vez debido a que Lili quería hacerlo sin importa nada, se le dejo a ella la protección de Haruhime, pero… la persona misma estaba de muy buen humor derrotando a los monstruos que en el pasado no podía enfrentar por su cuenta. Sin embargo, Bell y los demás también sabían que la sensación de omnipotencia generada por un

<Aumento de Nivel> que aumentaba considerablemente las capacidades era un poco abrumadora, pero también emocionante.

Por cierto, el brazo izquierdo de Bell estaba básicamente curado.




Siendo ese el caso, podría participar sin problemas en la exploración de los Pisos Intermedios que habían pospuesto para unos días después.

Hoy estaba participando en la exploración de los Pisos Superiores para verificar la condición de su brazo.




--Sin embargo, sigue igual, ¿Eh? No hay señales de que sea capaz de luchar adecuadamente.




--Ha-Haruhime-san… en base a su personalidad, no es adecuada para luchar o, mejor dicho, err…




--No importa como lo digas. Con solo mirar la manera en que balanceó su Báculo, pensé en si siquiera podría mantenerse en pie…

Mientras Welf se cruzaba de brazos, Bell de alguna manera justificaba a Haruhime.




Aunque la <Nivelación> la realizaban cuando encontraban tiempo, se limitaba a Haruhime, y el propósito más importante era dejarla aprender “técnicas de lucha”. No era hasta el punto de que aprendiera “técnicas y

estrategia”, era más apropiado decir que eran métodos de defensa personal.




Para que aprendiera métodos de lucha para no obstaculizar la exploración de los Pisos Intermedios y los Pisos Inferiores.






Había sido la misma Haruhime quien lo solicitó.




Aunque como se podía ver, los resultados no eran muy favorables.




--Si supiéramos que arma es adecuada para ella, podría ayudar, pero… no es buena con las espadas, tampoco con las lanzas, no puede usar las Naginatas ni los arcos, y los Martillos de Guerra o Espadones naturalmente son imposibles. El Báculo también termino en un fracaso… ¿Que arma queda?

Mientras doblaba sus dedos, Welf dio su opinión como Herrero, y Bell también se estaba preocupando.




--Como les dije, realmente no tiene talento. Creo que lo mejor sería rendirse y hacerla practicar su Canto.




En ese momento, la prostituta que poseía un largo cabello negro, una vibrante piel marrón y largas extremidades, hablo.

Era la Amazona Aisha.




Ya que casualmente estaba libre convenientemente, vino a observar cómo iba la <Nivelación>.




Habiendo dicho eso, básicamente los acompañaría cada vez que se trataba del entrenamiento de Haruhime.




--A-Aisha-san… pero, Haruhime-san misma dijo que quería esforzarse…




--Creo que también es amabilidad dejarla rendirse. Bueno, si esa es su política, no los detendré. Ahora es parte de tú <Familia>. Pero al menos respecto a eso, nosotras no rendimos.

--No es como si esperara que aprendiera el <Canto Concurrente>, pero incluso si es para poder Cantar para el

<Impulso de Nivel>, no le haría daño conocer “los cambios sutiles del campo de batalla”, ¿Verdad? Después de la discusión de Bell y Aisha, Welf también dio su opinión.

Aunque hablo de las muchas dificultades a futuro, el mismo también era positivo sobre enseñarle sobre la “batalla” a Haruhime, Bell, quien pensaba en “querer luchar junto con todos”, se sintió feliz al escucharlo.

--Se los diré por si acaso, pero… la <Excelia> que obtienen aquellos que reciben el <Impulso de Nivel> se vuelve menos de la mitad de la que se obtiene normalmente.

--¿Eh?




--¿Eh?




--Es obvio. Después de todo, están volviéndose fuertes usando la “mejor trampa” por así decirlo. Incluso si derrotan a un oponente más fuerte en ese estado, la evaluación no será muy alta.

Escuchando a Aisha explicar sobre la Hechicería de Haruhime, Bell y Welf se quedaron inmóviles.




Cuando estaba con la <Familia Ishtar>, Aisha uso y verifico incontables veces el <Impulso de Nivel>, y además habiendo acompañado muchas veces a Haruhime, era muy consciente de los efectos y deméritos del <Uchide no Kozuchi>.






Ya que, como condición de la Magia, el <Impulso de Nivel> no podía aplicarse a la propia Haruhime, no entorpecería su propio crecimiento, pero… Bell y Welf quien lo estaban usando sin reservas en momentos de dificultad, recibieron un gran shock mientras decían “No lo sabíamos…”.

Viendo eso, Aisha estrecho sus ojos como un gato travieso.




--Entonces, ¿Esa zorra tonta también puede obtener un <Aumento de Nivel>?




--Ah, sí. Kami-sama también dijo que podría volverse Lv. 2. Así es.

Haruhime también podía obtener un <Aumento de Nivel>.




La batalla mortal contra el Amphisbaena que se desarrolló en el 25° Piso.




Y dentro de eso, la acción de continuar Cantando hasta el límite, incluyendo el Canto con su vida en la línea mientras era rodeada por las llamas, fue valorada como una “gran hazaña”.

--Intimidada por ti… no, siguiendo lo que le dijiste, Kami-sama no realizó el <Aumento de Nivel>…




--Entonces está bien. Es demasiado pronto para que tenga un <Aumento de Nivel> ahora. Y de esa forma Haruhime permaneció como Lv. 1.

Nadie más que Aisha le sugirió eso a la <Familia Hestia>. Diciéndoles “Esperen un tiempo para el <Aumento de Nivel> de Haruhime”.

--Incluso si esa zorra tonta se volviera Lv. 2 en su condición actual, sería inútil. ¿O piensan que derrotara a los monstruos golpeándolos con su cabeza en el instante en que se resbale y caiga?

Eso fue lo que Aisha les dijo y tanto Hestia como Bell y los demás dijeron “Sin duda…”, y estuvieron extrañamente de acuerdo.

--Si van a otorgarle el <Aumento de Nivel>, dejando de lado los “métodos de combate”, al menos háganla aprender la forma de mover su cuerpo como una “Hechicera. De lo contrario, sería como hacer a un bebe cargar un cañón. No vería los riesgos.

Esa era la opinión de Aisha.




Tomando en consideración su opinión como alguien quien la había estaba vigilando todo el tiempo, el <Estado> de Haruhime se mantuvo en “espera”. En otras palabras, estaba en un estado en el que Hestia podría otorgarle el Aumento de Nivel> en cualquier momento.

Por cierto, no se le había informado a Haruhime de ello. Y tampoco a Lili.

--No quiero poner una presión excesiva sobre Haruhime-kun, y con respecto a Ayudante-kun, ya que tras su anhelado <Aumento de Nivel> está en la gloria, sería como arrojarle agua fría, así que por ahora no se los diremos.






Esa era la consideración de Hestia. Además, la joven diosa dijo,

--En esta Expedición en mi <Familia> fueron 3… no, no, 2. Y en la de Miach, 2. Si los otros Dioses se enteran, dirían algo como “¡Claramente es una liquidación de <Aumentos de Nivel>!”…

Volviendo al tema principal.




--En relación al Canto, bueno, se lo reconozco, pero… debe ser capaz de actuar sin una instrucción mía o de la enana. Lo que digo es que debe obtener “coraje”.

Delante de su mirada, Haruhime luchaba contra un monstruo mientras escuchaba las instrucciones de Lili. Debido a que cuando atacaba tenía el hábito de cerrar los ojos, ni siquiera lo rozaba.

Acorralada entre el enojo de Lili y el contraataque del monstruo, termino con sus ojos girando. Mientras miraba esa escena, Aisha se encogió de hombros y sonrió.

--Aunque, bueno, no sabemos cuándo será eso.




× × ×

Eso claramente sucederá pronto.




Mikoto quien estaba escuchando la conversación de Aisha y los demás desde un lado, pensó para sí misma.




Sin duda es demasiado pronto para una batalla directa…




Sin embargo, si era ella, seguramente pronto dominaría una técnica de defensa personal. Si era la Haruhime de ahora.

Ajena a Bell y los demás sonriendo amargamente, Mikoto confió.




--Haruhime-dono… por favor esfuérzate.




Tal vez ese murmullo que se deslizo desde sus labios termino transmitiéndosele.




Haruhime esquivo el ataque del Kobold por un estrecho margen y con un movimiento de su Báculo que había oscilado justo a su lado, derribo a su oponente.

Esa serie de movimientos se parecían a los de Mikoto, no, a una de las técnicas enseñadas por Takemikazuchi. Los ojos de Aisha se abrieron extrañamente y tanto Bell como Welf se sorprendieron.

La aturdida Lili aplaudió después de aclararse la garganta.




La chica Renard cuyo pecho se agitaba por la extrema emoción, tímidamente realizo el signo de victoria que Hestia le había enseñado.






Solo Mikoto sonrió.




Así es.




Porque ella ya no era una simple “princesa”.




La débil chica que conoció en el pasado ya no existía. Solo Mikoto lo sabía.



Solo ella sabía cuánto había cambiado la chica con quien se reencontró en Orario, el “crecimiento” que había logrado que no perdería incluso al de Bell.




















Capítulo 07 – Historia de Entonces y Ahora ~El Ave Negra y el Zorro Dorado~




--M-Me llamo Haruhime… es un placer, conocerlos. Sin duda se le podría llamar princesa recluida.

Eso pensó la joven Mikoto al ver a esa chica.




Diez años antes de que Mikoto y los demás se dirigieran a Orario. El lugar era el lejano oriente.

Esa chica Renard había venido en secreto al templo donde los niños huérfanos eran criados con Takemikazuchi y los otros Dioses como núcleo.

Su piel fina era como la nieve sin manchas, su largo cabello dorado era tan brillante que casi parecía como si hubiesen entretejido la luz del sol. Sus ojos verdes eran como un par de joyas. Sus rasgos eran ordenados como si claramente fuera amada por Dios, y el futuro prometía que se convertiría en una hermosa princesa sin comparación. Además de eso, las orejas de zorro que crecían desde su cabeza y la cola de zorro que se extendía desde sus caderas eran encantadoras sin más.

Para Mikoto esta no era la primera vez que veía a la chica Renard—a Haruhime.




Habiendo visto que estaba muy sola dentro de la mansión que se construyó en la base de la montaña, sigilosamente la habían sacado para jugar.

Pero otra vez, al enfrentarse de esa manera, los hizo conscientes de que los mundos en que vivían eran diferentes.

--¡Aah, encantado, Haruhime! ¡Gracias a ti pudimos soportar el duro invierno! ¡Te doy mi agradecimiento! Quien respondió alegremente fue Takemikazuchi.

Este día habían traído a Haruhime para encontrarse con Takemikazuchi y los demás que vivían en el templo.




Con su alto estatus social, Haruhime, quien vivía sin ninguna inconveniencia, había hablado con su padre el oficial de gobierno sobre la existencia del santuario que estaba en problemas y le rogo que dividiera su comida. Este fue el detonante para que Mikoto y los demás conocieran sobre su amabilidad, pero, de cualquier manera, fue llevada a ese lugar para agradecerle.

Animados aplausos resonaron desde los Dioses hacia la joven Haruhime quien termino su introducción. Sin embargo, la reacción de los niños del templo fue lenta.

No era frialdad.




Todos y cada uno de ellos había sido encantado por la chica Renard.






La belleza de Haruhime llegaba hasta ese punto. Probablemente por su alta posición social, elegancia y también ternura. Dentro del pequeño mundo llamado templo que estaba un poco en declive, Haruhime era una hermosa flor.

Aunque era el mismo caso con las niñas, la reacción de los niños que la veían en trance era notable.




Probablemente porque no estaba acostumbrada a reunir la atención de los niños de su misma edad, Haruhime se sonrojo y bajo la mirada.

Su figura nerviosa la hizo aún más tierna. Incluso los rostros de los Dioses del templo se suavizaron y murmuraron “Que linda…”.

Sin embargo, esas personas recibieron un codazo por parte de las Diosas que sonreían ampliamente.




--Ha-Haruhime-chan, es muy linda, ¿Verdad?




--Así es. Es justo como alguien salido desde un emaki3.

Al lado de Mikoto quien respondió de esa manera, los ojos de Chiguas también fueron robados. Pero sintiéndose inevitablemente preocupada por Ouka quien era el destinatario de sus sentimientos, miro en la dirección del chico pareciendo angustiada.

Por cierto, la persona en cuestión estaba actuando normalmente diciendo, “Haruhime, ¿Qué te pasa? Estas roja,

¿Te resfriaste?”




Desde ese momento, el grado de ignorancia de Ouka sobre el corazón de las mujeres estaba a la par de Takemikazuchi.

--¡Haruhime-chan, gracias por la comida!




--¡Vamos a jugar juntos!




--¡T-También yo!




En un instante Haruhime fue rodeada por los niños.




Chicas y chicos tomaron las manos de la abrumada Haruhime.




Mikoto no se unió a ese círculo inmediatamente, sino que miro fijamente el rostro de Haruhime. Inclinando la cabeza, se movió hacia cierta Diosa.

--Tsukuyomi-sama, Tsukuyomi-sama.




--¿Nn? ¿Qué pasa, Mikoto?




Golpeo las caderas de la Diosa con quien contaba en esos momentos. Mikoto le pregunto a la Diosa que tenía atado su cabello azul.




3 Tira de pintura enrollada






--¿Por qué Haruhime-dono parece desanimada desde hace un rato? Su cola también está colgando abatida. Así es.

Haruhime estaba cubierta por una atmosfera temerosa.




Si solo fuera eso aun estaría bien, pero por alguna razón estaba evitando mirar los rostros de los niños del templo.

--Tienes razón, probablemente tiene algún sentimiento de culpa, pensando que solo ella está siendo bendecida.




--¿Sentimiento de culpa?




--Mira, nuestro templo está en mal estado, ¿No es asi? Y eso incluye sus ropas. Aunque esto no es por culpa de Haruhime, pero ante el hecho de que solo ella está viviendo en el lujo, se siente incómoda.

Las ropas de Mikoto y los demás estaba parchada con tela y las ropas de los Dioses definitivamente no eran ropas que alguien como ellos debería usar.

Por el contrario, Haruhime llevaba un kimono reluciente que podría ser llamado “vestimenta”.




Haruhime parecia estar pensando si realmente debería estar en ese lugar y esa expresión claramente se mostraba en su rostro.

--¿Qué? Entonces, traer aquí a Haruhime-dono… le causo problemas.




*¡Ga—n!*




La Mikoto de ese tiempo recibió un shock.




--Pensé que sería bueno traerla al templo, pero, ¿Eso le causo dolor? Viendo a Mikoto preguntando con ansiedad, la Diosa extendió su mano.

--Esa es la amabilidad de esa chica. Y al mismo tiempo es su “debilidad”. Por eso—tú y los demás tienen que cubrirla y protegerla.

La mano puesta sobre su cabeza acaricio amablemente su cabello negro azabache.




Al ver que Mikoto no pudo comprender completamente sus palabras en ese momento, la Diosa sonrió.




--Ve y jueguen con ella, para que olvide ese sentimiento de culpa—eso es lo que quiero decir. En ese momento, su expresión era igual a la de Takemikazuchi.

Se parecia a su expresión cuando declaro “Escuchen, saquen a esa chica” con una sonrisa astuta en el momento en que se llevaron a Haruhime desde la mansión.

El rostro de Mikoto se ilumino.




--Primero, protegerla de los chicos que parecen tener intenciones ocultas, es parte de tú trabajo actual, Mikoto.






--¡Entendido!




Desapareciendo como un ninja, se precipito hacia el circulo de niños.




Saltando alto, le aplico las inexpertas técnicas que el Dios de la Guerra le había enseñado a los niños que intentaban acercarse a Haruhime.

Se escucharon gritos como “¡Uwa!”, “¿¡Que fue eso!?”, “¡Detente!” y “¡Otra vez Mikoto!”.




Perdiendo la oportunidad de detenerla, Ouka y Chigusa mostraron rostros de rendición y sonrisas irónicas.




Y entonces, Haruhime, quien estaba encogida de miedo hasta ahora, parpadeo repetidamente ante la escena de los niños siendo arrojados ridículamente.

--¡No necesitas preocuparte, Haruhime-dono! ¡Este templo, no es un lugar como el que tú piensas! Girándose hacia Haruhime quien estaba detrás de ella, Mikoto tomo su pequeña mano.

--¡Ciertamente es un lugar pobre, pero hay muchas, muchas cosas que no hay incluso en tu palacio, Haruhime- dono! ¡Así que, por favor, siéntete cómoda!

Ante esas palabras de Mikoto, Takemikazuchi y los otros Dioses abrieron ampliamente sus ojos. Y entonces, se rieron a carcajadas.

“Tienes razón”, dijeron.




Sin saber la razón por la que sus propias palabras que dijo sin pensarlo demasiado tuvieron esa gran aceptación, Mikoto miraba de un lado a otro confundida, pero—

La chica que estaba frente a sus ojos, sonrió como una flor.




--Gracias, Mikoto.




Ante esa sonrisa, el semblante de Mikoto se derrumbó en un abrir y cerrar de ojos.




En ese entonces, en el momento en que Haruhime sonrió, fue el instante más feliz de Mikoto.




Después de todo, Mikoto recibió la <Falna> de Takemikazuchi para pintar de felicidad el rostro de la chica que sola en la mansión miraba el cielo pareciendo solitaria.

Desde ese día, Haruhime fue sacada de la mansión por las manos de Mikoto y los demás, visitando frecuentemente al templo.

Jugando caprichosamente con los niños y cayendo, intentando ayudar con el trabajo del templo y fallando, quedando al borde de las lágrimas cada vez.

Pura y sin conocimiento del mundo. Pero una persona sumamente compasiva. Esa imagen suya dejo una gran impresión en Mikoto.

¡Debo proteger a Haruhime-dono!






Eran sentimientos de respeto, y afecto, asi como el deseo de cuidarla de una entrometida amiga de la infancia.




Con esos sentimientos combinados fortaleciéndose día a día, Mikoto se determinó en su corazón como un guerrero que sirve a su señor, o posiblemente como un ninja.

Caminare junto con ella, y continuare vigilándola.




× × ×

--Y-Yo, Haruhime—¡Quiero trabajar como sirvienta! Ante esas palabras, los ojos de Mikoto se abrieron.

La noble persona que decidió proteger hace 10 años declaro su determinación vistiendo un uniforme de sirvienta.

Eso sucedió en el momento en que Haruhime acababa de ingresar a la <Familia Hestia> después de que terminara la batalla contra la <Familia Ishtar>.

Sucedió justo cuando estaba pensando felizmente que podría recuperar el tiempo perdido con Haruhime.




--H-Haruhime-dono, incluso si no haces algo irrazonable… sobre la sirvienta, si repartimos la carga entre todos…

--No, Mikoto-sama. cuando estaba en la mansión e incluso cuando estuve junto a Ishtar-sama, solo estuve al cuidado de otros…

No, creo que el ultimo era más como estar siendo usada generalmente.




Mientras sudaba al decir eso, los ojos verdes de Haruhime derramaban su fuerte voluntad.




En ese momento, a causa del <Juego de Guerra> el hogar de la <Familia Hestia> se volvió enorme y para administrar la mansión, Lili y los demás estaban considerando el contratar una sirvienta. En ese instante, Haruhime levantó su mano como si saltara.

--Tomando esta oportunidad, debo “volverme independiente”. ¡Además quiero serle útil a Bell-sama y a ti, quienes me salvaron y a todos los demás!

Diciendo hasta ese punto, Mikoto ya no pudo detenerla.




Sin embargo, también era verdad que estaba profundamente emocionada. Como la hija de un funcionario de gobierno, fue criada entre lujos y no se le permitió elegir ni siquiera una cosa. Haruhime estaba intentando afrontar algo por su propia voluntad.

Viniendo a Orario antes que la <Familia Takemikazuchi> y siendo forzada a prostituirse. Debería haber pasado por tantas cosas dolorosas que Mikoto apenas podía imaginar. Sin embargo, superando eso, estaba intentando cambiar desde su niñez.

No—seguramente estaba decidida a cambiar.






Porque había sido salvada por la mano de un chico.




--… Comprendo. ¡Si es así, también te apoyare, Haruhime-dono! Haruhime sonrió felizmente al escuchar las palabras de Mikoto.

Haruhime había aprendido danza y arreglos florales en el lejano oriente. Por lo tanto, sus dedos deberían ser habilidosos, e inesperadamente podría acostumbrarse de inmediato al trabajo de una sirvienta.

Eso fue lo que pensó Mikoto al principio.




-- —¿¡Hya!?




--¿¡Aaah!? ¡Haruhime-sama rompió un plato otra vez! Pero—

Su optimismo se hizo añicos.




No había día que los sonidos de los fallos de Haruhime no resonaran en el hogar.




--¡Aaah…!




Incluso desde el punto de vista de Mikoto, Haruhime estaba esforzándose inútilmente.




En resumen, estaba muy tensa. Sin importar si llevaba los platos, cuando vertía el té, en incluso cuando limpiaba, ya que intentando demasiado duro ser útil, los rompía al usar demasiada fuerza, se desbordaba o volcaba el cubo con agua.

Literalmente sacada a patadas de la cocina por Lili, Mikoto no podía contar con los dedos de sus manos las veces que desvió la mirada sin pensar ante su lamentable figura la cual masajeaba su esponjosa cola y regordete trasero con lágrimas en los ojos.

Había hecho un cambio de trabajo desde una “princesa encerrada” a una “sirvienta torpe”. Hablando honestamente, estaba evolucionando en una dirección inútil, pero el tiempo no podía retroceder.

Además, los otros fracasos de Haruhime eran innumerables.




--Eres más inútil de lo que pensaba…




--Lo siento mucho, Crosso-sama…




--No me llames por mi apellido, con que me digas Welf está bien. … ¿No tienes algo como un punto fuerte?




--¿P-Punto fuerte…? Si es eso, conozco muchas técnicas de dormitorio que me enseñaron en el burdel… ¡Si lo deseas Welf-sama, puedo servirte en la noche…!

--¿¡Buhh!?




--¿¡Buhh!?




Incluso Welf, quien era el consejero de la <Familia>, tambien se vio afectado.






Mikoto, quien se sonrojo intensamente, también recibió daños, pero el arrebato de Haruhime no se detuvo.




--¡¡Pe-Pero, si pudieras escuchar mi egoísmo, por favor permíteme pasar un “sueño de una noche” con Bell- sama antes!! ¡Por favor, por favor ten misericordia…!

--¡¡Basta!! ¡¡No me transformes en un corrupto bastardo!!




--¡¡Eres de lo peor, Welf-sama!! ¡Pretendiendo que Haruhime-sama haga cosas indecentes! ¡¡Lili lo escucho!




--¡¡No juegues conmigo!! ¡¡Soy fiel a Hefesto-sama!!




--¿¡De que cosas están hablando en la <Familia> de una Diosa virgen como yo!?




Debido a lo que dijo, Lili y Hestia que tenían oídos agudos tambien se involucraron, y una segunda ola de calamidades se arremolino.

Fue la primera vez que Mikoto escucho a Welf rugir así.




El origen de todo estaba en que Haruhime pensaba que “ya no era virgen”, y debido a que era demasiado vergonzoso, Mikoto no podía corregirla. O, mejor dicho, quería que Bell se lo transmitiera. Sin embargo, el chico nuevamente estaba siendo incompetente.

Por las razones anteriores, la propia existencia de Haruhime quien siempre entraba en “charlas indecentes” de forma natural—

--¡¡Prohibido!! ¡¡Prohíbo que te acerques a Bell-kun, Haruhime-kun!!




--¿¡Haee!? ¿¡P-Por qué!?




--¡¡Escucha a tu propio corazooooooooooooooooooooooon!!




--¡¡Escucha a tu propio corazooooooooooooooooooooooon!!




El grito de ira de Hestia y Lili resonó. En un lugar donde Bell no estaba.




Hestia quedo intranquila y desde este momento, no separo sus ojos desde Haruhime.




Mikoto le hizo un “Dogeza” a Lili y le suplico desesperadamente para evitar que le pusiera el apodo de

“Sirvienta Erótica del Lejano Oriente”, también se había acostumbrado a preocuparse por los problemas de otros en las sombras, teniendo muchas oportunidades de trabajar junto con Welf quien tenía una posición similar en la <Familia>. Dentro de la <Familia Hestia>, tal vez era él con quien había profundizado más su amistad, incluso al nivel de su amigo Ouka.

Con esto, el corazón de Haruhime-dono podría romperse… Mikoto estaba preocupada por eso, pero— Inesperadamente, Haruhime no se desanimó.

Aunque a menudo suspiraba y se deprimía mucho, seguía corriendo torpemente, superando poco a poco los trabajos de una sirvienta.






Esa era la “fuerza” de Haruhime que Mikoto no había visto.




¿Esa “fuerza” era algo que había adquirido durante su tiempo como prostituta—o el chico que la salvo fue el “detonante”?

De cualquier manera, el hecho de que no podía apartar sus ojos de ella no cambiaba. En muchas ocasiones Mikoto pensó en ayudar a la poco confiable Haruhime.

Pero, lo soporto cada vez.




Incluso diciéndolo ella misma, las habilidades hogareñas de Mikoto eran altas. Ya que hacia las tareas domésticas junto con Chigusa en el santuario, no solo en la cocina, la limpieza y el lavado, podía hacer cualquier cosa. Hasta el punto en que, cada vez que le tocaba cocinar, era gratamente recibido por Hestia y los demás incondicionalmente.

Asi que la demasiado seria Mikoto pensó que, si le aconsejaba o hiciera su trabajo por ella, no le haría ningún bien a Haruhime.

¿Que podría hacer para ayudar a Haruhime-dono…? ¡Ah!




En ese momento, tuvo una idea




Mikoto ideo un plan y pidió “refuerzos”.




--Bell-dono, ¿¡Podrías por favor enseñarle sobre lo que hacen las sirvientas a Haruhime-dono!?




--¿¡Fuah!?




--No, err, Mikoto-san… no sé muchos detalles con respecto a las sirvientas… Ante la solicitud de Mikoto, Haruhime se alteró y Bell comenzó a sudar.

De cualquier manera, Bell acepto fácilmente la petición de Mikoto.




No—incluso si Mikoto no se lo pedía, Bell seguramente habría ayudado a Haruhime.




Por supuesto, eso era natural como Capitán de la <Familia>, pero la gran amabilidad de Bell sin duda era la razón más fuerte. Basándose en su experiencia viviendo en el campo con su abuelo, amablemente ayudo a Haruhime en el rango de lo que podía ensenarle.

Aunque parecía avergonzada, Haruhime felizmente manejo su trabajo junto con Bell—aunque a veces Lili y Hestia también interrumpían.

Incluso viéndolo desde los ojos de Mikoto quien no estaba familiarizada con el amor, la persona a la que Haruhime amaba era Bell.

Trabajar junto con la persona que anhelaba fue inesperadamente efectivo.






Consiente de no mostrar algún comportamiento extraño, tendría en su mente el intentar mostrar su buena conducta o posiblemente su lado más hermoso. Era una de las experiencias de Mikoto quien estuvo junto con Takemikazuchi.

Aunque tambien existía la trampa de que si se esforzaba demasiado por el contrario fallaría.




--… Además, ya no soy el “Héroe” de Haruhime-dono.




Durante la estrategia de recuperación que realizaron contra la <Familia Ishtar>, fue Bell, quien después de luchar tanto, salvo a Haruhime.

Él era un “Héroe” para Haruhime. Solo él podía apoyara.

Mientras vivía con la <Familia Hestia>, ese pensamiento fortalecía día a día en la mente de Mikoto. Era natural que se sintiera triste.

Cuando era niña, los “Héroes” de Haruhime fueron Ouka, Mikoto y los demás.




No pensaba en absoluto que Bell le hubiese robado a Haruhime. Pero sería mentir decir que nunca había pensado que, si fuera más fuerte, ella podría ser su “héroe”.

Después de un año, cuando Mikoto regrese a la <Familia Takemikazuchi>, Haruhime definitivamente se quedará junto con Bell y los demás.

Tenía ese presentimiento. Pero—

--Mikoto, ¿Lo hacemos juntas?




--… ¡Si, Haruhime-dono!




Olvidando su usual manera de llamarla, Haruhime le sonrió como si regresara a cuando eran niños. Para ella, Mikoto era una amiga irremplazable y al mismo tiempo, también era el “Héroe” que la salvo. Mikoto entendió los pensamientos de Haruhime y su pecho se llenó de timidez y felicidad.

Incluso si estuvo encerrada en la jaula llamada Distrito Rojo, seguía siendo una chica de buen corazón. Eso hizo muy feliz a Mikoto.

× × ×




Después de eso, un mes paso. Haruhime cambio nuevamente.






O, mejor dicho, en primer lugar, su “poder maternal” aumento. Incluso la joven y amorosa Diosa Hestia cubrió su rostro con sus manos diciendo, “Uooh, que deslumbrante”

Su habilidad como sirvienta tambien mejoro. Aunque aún fallaba y se deprimía, la mayoría de las veces levantaba su rostro avanzaba hacia el frente

Algunas veces miraba hacia el cielo con ojos tristes, pero en lugar derramar lágrimas, mostraba una sonrisa. Todo eso sucedió después de su encuentro con Wiene.

Transcurrida la separación con los Xenos, y la chica dragón, se había vuelto capaz de luchar enérgicamente contra cualquier cosa.

Lo más notorio eran sus preparaciones preliminares para la exploración del Calabozo. En resumen, había estado reuniéndose secretamente con Lili quien era una Ayudante al igual que ella. Comenzando con el manejo de Piedras Mágicas, aprendió la manera de leer mapas, la separación de Ítems comenzando por las Pociones y Antídotos. Mikoto la había visto yendo a la habitación de Lili y comparando varias veces unas botellas que contenían líquidos rojo y azul.

--Escucha, Haruhime-sama. Cuando se trata sobre la función de un Ayudante, lo primero es “ordenar el campo de batalla de un Aventurero”. Significa crear un ambiente en el que sea más fácil luchar. La responsabilidad de un Ayudante no es solo recoger Piedras Mágicas y el Botín.

--¡Si!




--Aunque son pocos, también hay Aventureros que llaman a los Ayudantes “la última retaguardia”. Pasar y recibir equipo, distribución de Ítems… por favor siempre ten en cuenta que debes reducir la carga de los Aventureros que realizan la exploración.

Lili seguramente también la había reconocido. Y le estaba enseñando a Haruhime sus ideas y conocimiento.




Antes de la primera Expedición de la <Familia Hestia>, dividió su tiempo en sus estudios de comandante, imbuyendo sin reservas en Haruhime todo lo que pudo. Esa era una prueba de su confianza a Haruhime.

Incluso después que termino la Expedición, la llevaba de un lado a otro como su seguidor, probablemente pensaba en intentar convertirla en su sucesora en el caso de que algo le ocurriera.

La figura de Haruhime siguiendo de tras de la pequeña espalda de Lili, le recordaba a una ardilla y un zorro con buena relación, lo que la hizo reír.

Además, Mikoto tambien sabía que Haruhime estaba haciendo un entrenamiento de Hechicería con Aisha para la “Expedición”. La biblioteca con las cortinas cerradas estaba constantemente iluminada por una luz dorada y ocasionalmente resonaba una explosión como la de un <Fuego Fatuo>. Esas veces que llegaban hasta el punto de que los hombros de Hestia saltaran, hacía suponer que el control y aplicación de la “nueva magia” era sumamente riguroso. Mikoto había perdido la cuenta de cuantas veces entro n pánico al ver la figura de Haruhime con su ropa quemada y tosiendo violentamente saliendo desde la biblioteca, junto con Aisha quien suspiraba pesadamente.

--¿Quieres aprender artes marciales?






--Si.




Incluso mientras realizaba seriamente su entrenamiento de Magia, también pidió la enseñanza de movimientos defensivos.

Eligiendo un momento que no sería un estorbo para Mikoto y los demás, secretamente se lo pidió a Takemikazuchi quien venía a la <Mansión de la Chimenea> para el entrenamiento de Mikoto y Chigusa.

Incluso en el corto periodo que quedaba hasta la Expedición, exprimió su escaso tiempo.




--Aisha-sama dijo que no tuviera expectativas, pero… desde hace mucho estuve preocupada pensando… pensando en que está equivocado que siga “sin poder hacer nada” por mí misma.

--…




--Yo también… quiero volverme fuerte.




Bajo la luz de la luna, Mikoto escucho a Haruhime estaba hablando a solas con Takemikazuchi en el corredor que enfrentaba al patio.

--… Entiendo. Te enseñare.




Al escuchar a la chica decir “quiero volverme fuerte”, el Dios de la Guerra acepto con una sonrisa.




Desde el día siguiente, después de agotar su Mente con el entrenamiento de Hechicería, la exhausta Haruhime comenzó a practicar artes marciales durante el descanso de Mikoto y los demás.

--Primero, tus bases son diferentes a Mikoto y los demás. Comprende eso.




--Si, Takemikazuchi-sama.




--No harás nada con una preparación apresurada…. Por eso, solo te enseñare técnicas de autodefensa.




--¿Técnicas de autodefensa?




--Así es. Por lo que escuche, parece que tienes un “equipo defensivo” muy resistente. Aprende como usar eso. Entrenaremos para que puedas reaccionar a un ataque enemigo como un reflejo condicionado.

Si se tuviera que describir con una palabra lo que Takemikazuchi le enseño en ese corto periodo de tiempo, seria “táctica”.

--Solo “técnicas” vistosas no son artes marciales. Perfecciona tu “agudeza”. Las acciones instantáneas te protegerán de una herida fatal y seguro salvarán tu vida.

--¡Comprendo!




De hecho, esas enseñanzas le salvaron la vida.




Superando la idea de Aisha quien intentaba que se enfocara solo en la Magia, sus acciones salvaron no solo su propia vida, sino también a su equipo de una situación peligrosa. Ni más ni menos que durante de la batalla contra el Jefe de Piso.






Afrontando algo por su propia voluntad. Pensando por sí misma y actuando.

Por encima de eso, solicitando orientación a otros.




Eso era algo muy simple pero muy importante. Asi como lo había hecho Bell, quien supero muchas pruebas y dificultades, fue tal cosa lo que le permitió avanzar un paso más allá, o incluso diez pasos. Comparado con solo hacer lo que otros le decían y solo impregnarse de las enseñanzas de otros, producirá un valor inconseguible.

Ahora Haruhime también estaba en ese territorio.




Antes había sido una persona inocente y pura y que no sabía del mundo, pero de buen corazón.




La princesa que se escondía detrás de las persianas de bambú, levantando la pantalla y se transformó en un “viajero” que caminaba por el desconocido mundo con sus propios pies.

--Haruhime-dono… ¿Ocurrió algo?




Dándose cuenta de que algo le había ocurrido, Mikoto le pregunto repentinamente.




Bajo el cielo despejado, miro el perfil de la chica que miraba fijamente el patio como si mirara sus recuerdos.




--Hice, una promesa.




Haruhime dijo eso levantando su meñique.




--Nos reuniremos otra vez… y viviremos juntos otra vez. Por eso, con ese fin… me esforzare.




Abrazo contra su pecho amorosamente su dedo meñique con el cual había hecho una “promesa de meñique” con alguien.

El rostro sonriente de la chica era hermoso.




Era tan hermosa como la primera vez que la vio, pero mucho más fuerte. Mo si mirara algo deslumbrante, Mikoto también sonrió.

Las personas cambiaran.




Incluso la chica débil y la prostituta que una vez había sido teñida de desesperanza. Después de pasar por muchos encuentros.

Ya no necesito proteger a esta persona.




Eso fue lo que pensó Mikoto. Por eso—

De ahora en adelante, esperaba poder servir como un pilar para apoyarla a ella quien quería salvar a alguien.





× × ×

En medio de la noche cuando todos estaban dormidos. Ese día, Bell se despertó sobresaltado.

-- —¡¡…!!




Sintiendo el ligero crujir de las paredes, levanto su manta e intento sacar una inexistente Daga desde su cintura. La luz azul de la noche entraba desde la ventana. No había nada que pudiera dañarlo.

Después de darse cuenta de que no ocurría nada, exhalo como para sacudir su aliento que se había detenido. Su cuerpo estaba sudando terriblemente.

Después de bajar lentamente su brazo, se sentó en la cama y cubrió su boca con su mano. No podía dormir profundamente.

Aunque era mucho mejor que con su marcha de la muerte a traves de los Pisos Profundos donde solo podía tomar una siesta de 5 minutos, sin duda el estrés se estaba acumulando en el cuerpo de Bell. Siendo un Aventurero Lv. 4, reducir su sueño un poco no obstaculizaría su vida diaria y nadie le prestaría atención, pero la incomodidad de ser asaltado por una pesadilla siempre lo atormentaba en el momento de levantarse de la cama.

De hecho, probablemente era una pesadilla.




El sonido de la masacre del Juggernaut, los gritos de los Aventureros, y los aterradores rugidos de los monstruos del 37º Piso.

Resonaban desde lo profundo de sus sueños. Eso era lo que afligía a Bell.




¿Sería arrastrado hacia la “oscuridad” de los Pisos Profundos del Calabozo que podía ver en sus sueños, y nunca más volvería a despertar?

Había tal rastro de terror en el corazón del chico.




--… Está bien. Ya está bien… Eso solo era algo transitorio.

Mientras lo soporte, inmediatamente se acostumbraría a la “atmosfera de la superficie” y desaparecería. Ya que tenía esa confianza, no lo había comentado con nadie, ni había dependido de nadie.

Ya que sabía que solo el tiempo podría resolverlo, no quería causar problemas.




Aunque había pensado en querer volverse fuerte hasta ese grado, ahora pensaba con envidia en su joven yo que iba llorando hasta su abuelo al ver un sueño aterrador, suspirando pesadamente mientras pensaba ese tipo de cosas—

--¿…?






*Konkon*




Se escucho el sonido de alguien tocando la puerta.




Cuando intento levantarse de la cama un poco sorprendido, la puerta se abrió antes de eso y un par de ojos verdes mirando la situación del interior entraron a la habitación.

Los hermosos cabellos dorados reflejaban perfectamente la azulada luz de la noche.




--¿Haruhime-san…?




--Sí, soy yo.




Acercándose tranquilamente, la chica Renard que se detuvo frente a sus ojos sonrió como para calmarlo. Antes de que Bell abriera la boca, Haruhime levantó hasta su pecho el objeto que tenía en sus manos.

--Bell-sama, ¿Te gustaría escucharía un libro? … Una gentil historia de Héroes. Era un envejecido libro de cuentos heroicos.

Bell parpadeo repetidamente.




--¿No leer… sino escuchar?




--Si. En este momento, tengo muchas ganas de leer la historia en voz alta.




Después de decir eso, se apoyó en el cuerpo de Bell mientras lo recostaba amablemente en la cama. Como una admirable prostituta, o posiblemente como una hermana mayor.

Siendo atendido hasta ese punto, Bell se dio cuenta de las verdaderas intenciones de Haruhime.




Había venido a contarle un “cuento para dormir” a él, quien noche tras noche no podía conciliar el sueño. Haciendo eso, podría estar a su lado.

Los labios de Bell se curvaron ligeramente.




--… Es como el cuento de las mil y una noches.




--Fufu, es verdad. Probablemente por una vez quise intentar convertirme en la princesa de un reino caído que ama al rey con todo el corazón.

Delante de la mirada de Bell quien estaba recostado.




De espaldas a la luz de la luna que entraba desde la ventana, los labios de la chica se curvaron en una sonrisa.




--¿Podrías por favor escuchar este capricho mío, Mi señor? Bell entrecerró los ojos.

Me haría feliz, murmuro, muchas gracias, susurro.






Los delicados dedos que sujetaban suavemente su mano, eran muy cálidos.




Hoy dormiré adecuadamente. Y no seré asaltado por sueños aterradores.




Eso fue lo que pensó el chico mientras sentía sus parpados volverse pesados gradualmente con la historia de Héroes que su hermosa voz como campana comenzaba a hilar.

× × ×

--…




La voz que hilaba la historia podía escucharse débilmente desde dentro de la habitación.




Mikoto, quien escuchaba la amable “canción de cuna” con su espalda cerca de la puerta, tambien sonrió.




Su compañera de habitación Haruhime se había levantado silenciosamente y vino a la habitación de Bell y ella la persiguió en secreto.

Estaba consciente de su “amabilidad”.




--Fuah~ ¿Hm?, ¿Eres tú, Mikoto-kun~?




--Hestia-sama, ¿Qué pasa?




--Sentí que Bell-kun estaba asustado~ … Solo vine a ver como estaba y de paso pensé que podríamos dormir juntos~

--La habitación de Bell-dono esta por allá. Entonces, ¿Vamos juntas?




--¿Mua~? ¿Es así~?




Mikoto guio suavemente a Hestia, quien se frotaba sus ojos medio dormidos mientras sostenía una almohada en una de sus manos, de vuelta a su propia habitación.

La joven Diosa que estaba medio dormida con su ropa de cama la siguió obedientemente mientras decía “Muamua”.

Mientras empujaba la espalda de su Diosa, sigilosamente saco su lengua y se disculpó dentro de su corazón. Leal como un guerrero, y desde las sombras como un ninja—



De ahora en adelante, estaría bien si apoyaba a Haruhime de esa manera. Mientras guiaba a su Diosa, eso fue lo que pensó Mikoto.




















Epilogo – Elegia del Héroe




--Te lo pido… Mátalo.




Frente a mí, quien estaba parado sin moverme, un Aventurero humano del que ni siquiera sabía su nombre me dijo con voz temblorosa.

Cubierto de heridas, abrazaba el cuerpo de una mujer Beastman dentro de sus brazos.




Una evidente herida mortal estaba grabada en el cuerpo cubierto de sangre de la Aventurera, quien nunca más volvería a abrir los ojos.

--¡Ayúdame a matar a ese monstruo…!




El laberinto subterráneo donde un oscuro y frio ambiente flotaba. 20° Piso del Calabozo.

Frente al Aventurero que derramaba lagrimas junto a sus compañeros llenos de heridas, había unos brillantes ojos bestiales flotando en el fondo de la oscuridad acercándose hacia aquí.

Las circunstancias eran simples.




Sin duda era una historia común en el Calabozo.




Un monstruo de Gran Tamaño que ataco a un grupo de Aventureros de Clase Alta que estaban en medio de una exploración. Ante un <Irregular> que había subido desde su Piso de nacimiento en una parte más baja, fueron masacrados, derrotados completamente sin nada que pudieran hacer.

Aunque en ese momento pasábamos por allí, y les prestamos ayuda para que escaparan… fue demasiado tarde para la curación.

La mujer Beastman que resultó gravemente herida, expiro su último aliento frente a su compañero sin dejar siquiera una palabra de despedida.

--Se, que estoy diciendo algo erróneo. Nosotros elegimos esto. Pero, pero…




Viviendo y trabajando como Aventurero, el peligro era algo a lo se debía estar determinado. Debería haber otros trabajos más seguros.

Pero ellos, y ella quien había dejado de respirar, eligieron ser Aventureros.




Ya sea para obtener riquezas y gloria, para satisfacer sus propios deseos, o por ser encantado por lo “desconocido”.

Aunque las razones eran muchas, conocían los riesgos involucrados y aun asi eligieron este trabajo por sí mismos.

Por eso, odiar a los monstruos no tenía sentido. Incluso si le provoco heridas irrecuperables, incluso si asesino a su compañera, el odiar a un monstruo, más allá de no tener sentido, era ridículo.






Incluso mientras decía eso implícitamente, el Aventurero derramo muchas lágrimas mientras abrazaba el frio cadáver de su compañera.

--Te lo pido, Bell Cranel… ¡Mata a mi enemigo…!




Mientras dejaba en claro que era un vergonzoso rencor personal, me imploro con una voz mezclada con sollozos.

Había sucedido justo cuando mi brazo izquierdo estaba completamente curado y reanudamos la exploración del Calabozo con todos los miembros de la <Familia Hestia>.

La trivial muerte de un Aventurero.




Sin relación a nada, sin nada dramático, era el día a día del Calabozo.




Sin duda incluso esa cruel verdad estaba a la espera en algún lugar, solo que no lo notamos.




En el instante en que mi compañero Aventurero dejo de respirar, me quedé estupefacto y mirando las grandes lagrimas que derramaba esta persona… sentí que tanto mi mente y mi cuerpo se habían quedado en blanco.

La vacilación y los pensamientos ociosos desaparecieron y solo una voluntad transparente lleno mis manos y pies.

Decía que debía derrotar al monstruo que incluso ahora se acercaba rugiendo salvajemente.




--Bell…




--Bell-sama…




Mientras escuchaba las voces de Welf y Lili desde un lado.




--Bell-dono…




--Bell-sama…




Mientras escuchaba la tristeza de Mikoto-san y Haruhime-san en mi espalda. Sujetando la <Daga Hestia>, comencé a correr hacia el monstruo que rugía.

× × ×

Orario está lleno de muertos. Desde el pasado distante hasta hoy.

Entre ellos, se encontraban las muertes irrazonables que arribaron repentinamente durante los días de paz, y los trágicos momentos finales de aquellos llamados Héroes, había una abundancia de karma sin espacio para la compasión. Pero solo algo era seguro, el hecho que la mayoría de ella se generaron durante la lucha contra los monstruos.






Los muertos, tan numerosos como las estrellas, estaban apilados en esta tierra. Orario era un lugar como ese.

Irónicamente, en esta ciudad laberinto glorificada hasta el punto de ser llamada “el centro del Mundo”, incluso si su forma había cambiado con el transcurso de las eras, las persona y los monstruos continúan matándose unos a otros.

Era un lugar donde se producían las muertes.




Ya sea ahora o en el pasado, el significado de su esencia no había cambiado, este era el bastión final del Mundo Inferior.

El baluarte de la antigüedad que separaba al laberinto del mundo exterior. El símbolo del anhelo de la humanidad que tomo la espada.

Orario era “la tierra del comienzo”. Pero—

Si se cambia la perspectiva, los monstruos también podrían considerarse víctimas. Esta era la era en la que los monstruos eran sacrificados debido a la codicia y los deseos egoístas de la humanidad y sus Piedras Mágicas y partes de su cuerpo eran arrancadas y cambiadas por dinero. Siendo el costo de la prosperidad, eran masacrados. Eso era algo que no podía negarse.

Los habitantes del Mundo Inferior seguramente no reconocerán algo así en absoluto, pero posiblemente si se trataba los Dioses que eran Existencias Trascendentales, deberían compartir tales opiniones y puntos de vistas.

Quizás, el que ellos mismo pensaban era que ese asunto no tenía sentido.




En el pasado distante, desde el momento en que los monstruos se desbordaron desde el “gran agujero” y devastaron el Mundo Inferior todo fue decidido. El que arrebataba y el que era arrebatado, el que arrebata de vuelta y el que volvía a arrebatar. El antagonismo de personas y monstruos, y el diseño actual estaba establecido. Personas y monstruos se aborrecían y se mataban mutuamente, eso era algo inevitable.

Pero—si el “avance hacia la superficie” de los monstruos era el comienzo de todo.




¿El odio y resentimiento de la humanidad no debería estar dirigido hacia ese “gran agujero” llamado Calabozo y a los monstruos?

Eso era lo que pensaba Aizu Wallenstein.




Asesina al enemigo.




Protege a ese niño.




Por favor, cumple el más querido deseo de la humanidad.




Lo que Aizu, sola en medio de la oscuridad podía escuchar, era una voz de resentimiento y lamento.






Desde voces que claramente no conocía y voces que recordaba haber escuchado, numerosos deseos se aferraban a sus oídos. Desde lo profundo de la oscuridad sinnúmeros de brazos se extendieron gimiendo con pesar “te lo ruego, te lo ruego”.

Esas eran las voces de aquellos que habían fallecido.




Y, además, también eran los deseos de las personas que estaban esperando por el futuro. La joven Aizu bajo la mirada hacia sus pequeñas palmas y asintió lentamente.

Como muchos lo habían hecho hasta ahora, empujándola frente a sus ojos extrajo su espada y tomo su arma. Como si mostrara su propia determinación.

En ese momento, termino el sueño.




--…Nn.




Lentamente abrió sus parpados.




El techo al que se había acostumbrado a ver se reflejó en su campo visual borroso. El estéril interior anunciaba que era su propia habitación.

Al parecer, después de terminar el mantenimiento de su arma temprano por la tarde, de alguna manera durmió en la habitación. Mientras levantaba la mitad superior de su cuerpo desde la cama, comprobando que la toalla y su amada espada que estaban a su lado, Aizu volvió a pensar en sus nebulosos recuerdos.

La habitación era un poco oscura.




Al comprobar la hora, la puesta del sol ya había pasado.




Más allá de la ventana que estaba abierta, el sol había desaparecido y desde el cielo del este se acercaba el anochecer.

--…




El sueño que vio hasta hace un momento floto en la mente de Aizu. La Aizu dentro del sueño, lo había aceptado sin decir nada.

Sin ser obligada, sin sufrir por el peso, sin ser incitada por un sentido del deber, parecía como si solo supiera hacer eso.

Aizu silenciosamente guardo la espada inclinada en su funda e intento cerrar la ventana con las cortinas sacudiéndose.

--… ¿…?




Estando parada alrededor de la ventana, noto que el paisaje de la ciudad que siempre estaba allí era diferente.






Por ejemplo, era de noche, pero los torbellinos de luz que se desbordaban por las incontables luces de las Lámparas de Piedras Mágicas no estaban.

Y más que cualquier cosa, no podía escucharse el ruidoso ajetreo de las personas. Aizu, quien miro el paisaje a través de la ventana por un rato, murmuro ya veo.

--Hoy, es la “Elegía”…




Probablemente por eso había visto ese sueño.




Mientras miraba fijamente el balanceo de las muchas llamas que se alojaban en las amplias calles, Aizu pensó eso.




× × ×

Sonidos ensordecedores resonaban alrededor, como que si provinieran desde el fondo de la tierra.




Por el flujo del viento que fluía hacia el “gran agujero”, el laberinto que continuaba hacia el subsuelo tenía algo que ocasionalmente sacudía los oídos de los Aventureros. Eso claramente se parecía al rugido distante de un gigantesco monstruo.

Un gigantesco monstruo llamado Calabozo.




Mirando hacia abajo las mandíbulas del gran laberinto que se abría bajo mis ojos, mientras mi cabello se sacudía, subí por la larga escalera iluminada por Lámparas de Piedras Mágicas.

Este era la escalera de caracol que conectaba al Calabozo con la gigantesca torre blanca “Babel”. Regresamos a la Superficie.

Mandando al olvido al violento monstruo que rugía salvajemente y balanceaba sus agudas garras. Na hubo una sensación de realidad de “derrotar al enemigo”.

No sentí un sentido del deber de que si dejábamos libre a este monstruo se convertiría en algo terrible, o los sacrificios aumentarían aún más.

Probablemente, al ver las lágrimas que se derramaban tras perder a su compañera… solo quise detener una mayor tristeza y sufrimiento.

--Gracias…Bell Cranel.




El Aventurero aun con rastros de lágrimas dijo eso después de derrotar al monstruo. Yo, no pude responderle nada.

--Ya es de noche…






Saliendo del subterráneo que se conectaba directamente con el Calabozo, llegué al primer piso de Babel y mirando el exterior de la puerta que normalmente estaba abierta, murmuré.

La cortina de la noche había caído en la plaza central que rodeaba a la gigantesca torre.




Yo, Lili, Welf, Mikoto-san y Haruhime-san junto con el grupo que resultó herido, cargamos hacia la superficie el cadáver que se había vuelto frio desde el laberinto. Luchando contra los monstruos que vinieron a atacarnos mientras los protegíamos.

El grupo de Aventureros pertenecía a la <Familia Delling>.




El Aventurero líder que me solicitó subyugar a su enemigo se llamaba Edgar-san. La Aventurera Beastman muerta era Sheila-san.

Después de bajar al suelo el cadáver de Sheila-san, Edgar-san y los demás no se movieron por un tiempo.




En el piso sin ninguna presencia humana, los escasos compañeros Aventureros miraban desde la distancia como si estuviesen acostumbrados a verlo. En las múltiples miradas estaban incluidas, burlas, compasión y miradas frías.

Lili y Welf empujaron mi espalda cuando estaba parado al lado de Edgar-san y los demás. Ya no hay nada que podamos hacer, dijeron.

Haruhime-san con un mal semblante y Mikoto-san quien la apoyaba también asintieron suavemente. Instado por los cuatro, despegué mis pies del piso y salí fuera de “Babel”.

--¿…? La Plaza Central…




En el momento en que salí por la puerta, noté que el aspecto de la Plaza Central era diferente a lo normal. La extensa área de la Plaza Central estaba decorada con muchas cosas.

Pilares de madera estaban en todas partes, adornados con flores.




Estaban adornadas con flores blancas y azules, pero extrañamente no parecían muy hermosas.




Lo que más preocupaba era que las Lámparas de Piedras Mágicas comenzando por las farolas de las calles estaban todas apagadas y en su remplazo, la luz de pequeñas velas iluminaba el lugar.

Incluso mirando fuera de la Plaza Central, las luces de las Lámparas de Piedras Mágicas habían desaparecido desde dentro de la ciudad.

--Cierto, hoy es la “Elegía”.




--Como estuvimos alojándonos en Rivira dentro de los Pisos Intermedios, lo había olvidado.




Cuando no podía ocultar mis dudas mientras caminábamos por la plaza, Welf y Lili caminando a mi lado dijeron eso como si acabaran de recordarlo.






--¿“Elegía”…?




Esa era la palabra que había escuchado de Welf en la <Señora de la Abundancia>. Cuando lo repetí sin pensar, Lili se giró en mi dirección.

--¿No lo sabes…? … No, es cierto. Aunque te convertiste en Aventurero de Clase Alta, no ha pasado siquiera un año desde que llegaste a Orario, ¿Cierto, Bell-sama?

Lili bajo sus cejas y mostro una sonrisa.




Esa sonrisa de alguna manera perecía solitaria.




Welf, quien estaba al lado de Lili, me explico tranquilamente.




--A lo que llamamos Elegía, bueno, simplemente es una ceremonia conmemorativa donde se ofrecen condolencias por los “Héroes” que murieron.

--¿Condolencias, por los “Héroes”…?




--Si, Bell-dono. Es para rendir homenaje a esos Héroes de Orario que se sacrificaron para evitar que los monstruos se desbordaran desde el “gran agujero” en la Antigüedad…

--Además, alabando las hazañas de esos Héroes, incluso se celebra una ceremonia de agradecimiento. Mikoto-san y Haruhime-san continuaron la explicación.

Finalmente, como evidencia de sus palabras, las personas comunes que habitaban Orario excluyendo a los Aventureros, comenzaron a reunirse en la Plaza Central.

Pero esa inmensa multitud no era opresiva.




Todos estaban en silencio, tan silenciosos como una sombra.




Mirando a los chicos y chicas que abrazaban ramos de flores, Haruhime-san entrecerró los ojos con tristeza.




Jóvenes y viejos, hombres y mujeres, muchos humanos y semihumanos vestían ropas blancas y puras, y sostenían candelabros.

--Creo que ya lo sabes, pero… en Orario, comenzando por la plaza frontal del Gremio y el Primer Cementerio, están erigidos monumentos a los Héroes. Cuando llegue el momento, las personas partirán desde la Plaza Central y visitaran los diferentes monumentos.

--Y entonces, finalmente regresaran aquí y cantaran la elegía.4 Justo como dije al principio, ofrecerán sus condolencias y agradecimientos.

Se dice que la Elegía—el canto fúnebre de los héroes continuara hasta que salga el sol de la mañana.
















4 Canto fúnebre






Además, mientras dure, se apagarán las Lámparas de Piedras Mágicas de Orario y solo se iluminará con el fuego de las velas. Como para recrear las noches de la Antigüedad donde estaban los Héroes, el centro de la ciudad, el distrito de entretenimiento, el distrito industrial, los bares y las casas, toda la ciudad pasara una noche solo con la luz de un escaso fuego.

Liderados al parecer por el Gremio, dentro de la plaza pude ver varias veces a los empleados con sus uniformes. Dentro de ellos, tambien estaban Eina-san y Misha-san.

El cielo estrellado se expandía sobre nuestras cabezas y la ciudad estaba llena de pequeñas velas. La atmosfera de la ciudad, como si la prosperidad diaria fuese mentira, se había vuelto silenciosa. Solo hoy, las risueñas voces de los Dioses que siempre eran ruidosos tampoco podían escucharse. Era como si todos los que vivían en Orario mostraran su respeto a los Héroes.

--Y, para los Aventureros de la actualidad… es una ceremonia para dar el pésame a los muchos que murieron en el Calabozo.

Ante las palabras que Lili murmuro tranquilamente, escuche algo sacudiéndose en lo profundo de mi pecho. Los Aventureros de la actualidad.

Héroes de la Antigüedad.




El festival de Orario que una vez al año ofrecía su elegía hacia ambos. Para llorar la muerte de los Aventureros, y agradecer a los Héroes.

Mientras estaba caminando por la plaza, cuando me di cuenta, había detenido mis pies y me di la vuelta.




Mis pensamientos se dirigieron hacia Edgar-san y los demás que seguramente aún estaban rodeando el cadáver de Sheila-san dentro de la torre.

¿Las muchas luces de las velas que se alojaban dentro de la ciudad se volverán su ofrenda?




¿Esta luz de pésame enterrará sus sentimientos de perdida? Ahora solo eso me preocupaba.

× × ×

Aizu salió hacia el exterior.




Frente al paisaje nocturno de lámparas que se veía desde su hogar—tal vez porque vio un sueño diferente al usual—se volvió incapaz de quedarse inmóvil mirando desde su habitación.

Obviamente diferente a su ropa habitual de Aventurero, vestía un vestido de una pieza blanco puro y su largo cabello dorado estaba atado detrás de su cabeza.






Como si fuera invitada por las luces de pésame, Aizu camino sola por la calle sin decirle nada a nadie.




Este año, también hay muchas personas…




La Elegía había comenzado.




Las personas que aparecían desde la plaza se dirigían a los monumentos dispersos por la ciudad, formando una fila y caminaban por la Calle Principal. Algunas personas se dirigían a la plaza frontal del Gremio, algunas hacia el Primer Cementerio y otras hacia el exterior de la ciudad. Cada uno dirigiéndose hacia los Héroes de la Antigüedad cuyo rostro era desconocido, o hacia los Aventureros de quienes fueron separados por la muerte.

En la Elegía, muchas personas comunes llevaban flores hacia los Aventureros que habían conocido.




<Familias>, amantes, antiguos compañeros. Los relacionados a los Aventureros que habían caído en el Calabozo eran muchos. La chica humana sosteniendo un ramo de flores en sus manos con lágrimas en los ojos, y cierta mujer Elfa con un rostro que supero la tristeza se estaban uniendo a la fila.

Mientras que los empleados del Gremio estaban vigilando por las calles para que no hubiera caos, Aizu, quien estaba caminado en un rincón, como si se opusiera a la corriente de personas, bajo su mirada.

Mirando la luz de las velas oscilantes, lo que iba y venía dentro de su pecho eran los rostros de las muchas personas de las que se había despedido.

Personas cercanas, personas que fueron amables con ella, personas importantes. Dentro de ellos, también estaban los rostros de sus compañeros de la <Familia Loki>.

Aizu había perdido a compañeros más experimentados y tambien a novatos durante las terribles exploraciones del laberinto.

Lo que revivió en su mente fueron las muchas escenas de muerte y las últimas palabras que quedaron en sus oídos. La tristeza por sus compañeros desaparecidos apareció convertida en un dolor en la esquina de su corazón.

Si perderás a alguien, era mejor no ir al Calabozo.




Lo mejor era que dejaran de ir a la “aventura” como esclavos de lo “desconocido”. Aquellos que no sabían nada, decían eso señalando a los Aventureros.

Pero para Aizu—No, para un Aventurero de Primera Clase, había una razón por la que no podían dejar de luchar.

Por supuesto, también estaba la ambición y aspiraciones de cada individuo, pero más que nada, para Aizu y los demás existía una “misión” que les había sido impuesta por el mundo.

--¡Ah, es la <Princesa de la Espada>!




En el momento en que estaba hundida en sus pensamientos mientras su perfil era iluminado por las luces de las velas.






Una voz sorprendida fue dirigida hacia Aizu quien iba en contra del flujo de personas.




--¡No está llevando su espada, pero no hay duda!




--¡Realmente es más hermosa que un Elfo, es como una Diosa!




--<Princesa de la Espada>, ¿¡Que estás haciendo ahora!?




Los niños que estaban rondando fuera de la fila de acorde a su edad, se acercaron corriendo hacia ella.




Ante los niños inocentes cuyos ojos brillaban frente a una famosa Aventurera de Primera Clase, Aizu se vio desconcertada.

--¡No pueden, tienen que agregarle “-Sama”! ¡Los Aventureros de Primera Clase son increíbles! En ese momento, una chica semielfa que estaba con ellos les dio una advertencia a los niños.

Después de darles instrucciones a sus amigos por un rato, la chica se dirigió nuevamente hacia Aizu y mientras abrazaba un ramo de flores.

--¡<Princesa de la Espada>-sama, hay algo que escuche de mamá! ¡En algún lugar del mundo hay un muy poderoso y temible “dragón”!

Sobresalto.




Las manos de Aizu temblaron.




Mientras la observaba estar en silencio, pareciendo asustada de alguna manera, la chica semielfa continuo.




--¡En el festival de hoy, le rezamos a los Héroes para que puedan protegernos de ese “dragón”! ¡Para que los Aventureros derroten al “dragón” del que todos están asustados!

--…




Mientras los otros niños tragaban saliva, la chica declaro mientras sus ojos temblaban.




--¡<Princesa de la Espada>-sama, derrota al dragón malvado!




--… Si.




Ante el deseo de la chica, Aizu asintió.




--Absolutamente, lo derrotare.




Y entonces, le regreso una sonrisa efímera que ocultaba su determinación. Escuchando la respuesta de Aizu, los niños dejaron florecer una sonrisa.

La chica y los demás que se miraron entre sí y se alegraron. Diciendo “¡Esfuérzate!”, regresaron a la fila de la calle.






Después de ver partir sus figuras que se machaban agitando sus manos, Aizu también retomo su caminar. Como para escapar de los pobladores que comenzaron a notar su existencia, se dirigió hacia una esquina sin presencia humana.

El lugar al que llego era un terreno elevado sin personas.




Mientras rumiaba la charla con los niños de antes, Aizu miro hacia el cielo nocturno enterrado en estrellas.




—En algún lugar del mundo, había un muy poderoso y temible “dragón”. Esa era la última de las “Tres Misiones” que quedaba.

El más querido deseo del mundo—la subyugación del “dragón negro”.




Terminar la subyugación del dragón antiguo que puede ser llamado el fin viviente, el cual se marchó volando desde Orario.

Esa era la misión que les había sido impuesta a Aizu y los demás.




El deber que las personas le pedían a la <Familia> parada en el pináculo de la ciudad. Aizu y los demás debían continuar luchando.

Debían volverse fuertes.




Incluso aunque los cadáveres de sus compañeros se acumularan.




La ciudad laberinto donde estaban reunidos los Aventureros más fuertes del mundo—esta tierra de Orario que dio origen a esa catástrofe, tenía las cualidades y el deber de subyugar al rey de los dragones.

Aizu, quien fue alcanzada por el viento nocturno, sujeto su cabello y miro las luces de la ciudad.




El tiempo paso y mientras la posición de la luna flotando en el cielo cambiaba, finalmente una canción fluyo desde la Plaza Central.

La elegía que daba inicio a la ceremonia había comenzado.




La multitud desbordante se reunió en la Plaza Central y las voces cantantes de las personas se superpusieron.




Superando la barrera de las razas, todo tipo de sentimientos entrelazados ascendieron hacia los cielos nocturnos de Orario.

Como había dicho la chica, en esta elegía las personas cantaban de luto y agradecimiento mientras al mismo tiempo rezaban.

Aizu y los Aventureros de Primera Clase sabían lo que significaba esa oración El mundo anhelaba un “Héroe”.

Los muchos Aventureros dispersos por la ciudad escucharon esa canción en sus respectivos hogares.






En una de las habitaciones de la gran mansión, el valiente Hobbit, la reina de los Altos Elfos, y el viejo soldado Enano.

En el techo de un edificio, un joven Hombre Lobo y unas hermanas Amazonas. En el piso más alto de la gigantesca torre blanca, el guerrero Boarman.

Escucharon la canción con el más querido deseo, esperando por el “Héroe” de la siguiente generación.




--…




De ahora en adelante, los sacrificios seguramente continuaran.




Para dar nacimiento a un “Héroe”, muchas vidas deberán volverse su cimiento. Hasta que se cumpla el más querido deseo del Mundo Inferior.

Y seguramente, sin duda, hasta que la voluntad divina oculta de los Dioses se cumpla. Hasta que asalten la parte más profunda del Calabozo.

Estas luces de luto extendiéndose por su campo visual no se extinguirán en absoluto.




--… Mirar los ojos de esos niños, fue doloroso. Escuchar esa elegía que fluía ahora, era doloroso. Aizu tenía un querido deseo.

Un “deseo” diferente del de la humanidad. Algo que debía recuperar.

En ese momento prometido, Aizu definitivamente luchara por su “rencor personal”.




Justo como un Aventurero cuyos compañeros fueron asesinados por monstruos en el Calabozo.




No como el noble “Héroe” que las personas desean, sino como una cómica marioneta atada por sus propios deseos.

--Yo…




La garganta de Aizu se estremeció sin control.




Sufriendo por la hermosa elegía, como si escapara desde esa canción. La chica (Aizu) no tomo la espada por sí misma.

La chica (Aizu), solo podía tomar la espada.




La continuación del sueño que vio hoy, el sonido de la majestuosa canción perturbo el corazón de Aizu. Finalmente, pronunció las palabras como si las escupiera.








--… No puedo, volverme el Héroe de nadie.






× × ×






--…




--¿Bell-sama?




Bell detuvo sus pies y miro hacia el cielo donde la canción continuaba resonando.




--… Los Dioses también están cantando.




Lo que podía escuchar era tanto una canción de luto por los muertos, un hermoso himno que alzaba su agradecimiento hacia los Héroes, y también una plegaria que deseaba por un nuevo “Héroe”. Y dentro de eso, Bell noto que las voces de los Dioses estaban mezcladas.

La Diosa amante del alcohol que bebía bajo la noche de luna, la hermosa y caprichosa Diosa de cabello plateado, el Dios con mascara de elefante que derramaba lagrimas sofocantes, la Diosa herrera que estaba parada al lado de la ventana, el amable Dios que estaba parado sobre la muralla de la ciudad y también la joven Diosa que esperaba el regreso del chico y los demás.

Muchos Dioses tarareaban la elegía de los niños.




Bell repentinamente recordó las palabras de su abuelo que escucho en su juventud.




“Hay de todo en Orario.”




“Si caminas alrededor hábilmente, seguro podrás obtener fortuna y fama.




“Pero, aquellos que ponen allí sus pies, serán envueltos en el irrechazable remolino de la era.” “Es un lugar como ese.”

“Por eso… incluso puedes convertirte en un Héroe”




La vida y muerte de los Aventureros, de los Héroes.




Los cuentos de aventuras que se repetirían y los cuentos heroicos que serían hilados nuevamente.




—Orario, la ciudad laberinto.




La “tierra del comienzo” donde los Héroes estaban esparcidos.




Y también la “tierra prometida” donde, a cambio de muchas vidas, un Héroe nacería. La historia continuará sucediendo.

Sin importar si lo deseaban o no.




En este momento, Bell sintió que finalmente entendía el significado de las palabras de su abuelo.






--Quiero, convertirme en un Héroe…




El deseo que había ocultado desde la niñez, Bell lo susurró en el aire nocturno.




--Pero… de alguna manera, es triste.




Y luego, convirtió en palabras los sentimientos que la elegía interminable provocaba en su pecho. Hagamos una ofrenda de flores. Para no olvidar lo de hoy.

El chico murmuro en voz baja.




Este año también hagamos una ofrenda de flores. Para no perderme de vista a mí misma. La chica murmuro en voz baja.

El chico y la chica escucharon la misma canción, miraron el mismo cielo, y se hundieron en pensamientos diferentes.




× × ×

El cielo del este estaba envuelto en luz.




Los cantos que habían resonado hasta el amanecer habían desaparecido. La elegía había terminado. Era temprano por la mañana.

Mientras era bañado por la luz del sol, me dirigía hacia el Primer Cementerio que estaba ubicado en la parte suroriental de la ciudad.

Para hacer una ofrenda de flores a la Aventurera fallecida… a Sheila-san.




Antes de venir aquí, visite la sede de la <Familia Delling> y Edgar-san me informo que su cadáver ya había sido enterrado.

Aun con una expresión demacrada en su rostro, nuevamente me dio unas palabras de agradecimiento. Llegué a la esquina del cementerio que me dijo.

Se había erigido una lápida que aún no estaba grabada en este espacio estrecho. Esta era la tumba que la

<Familia Delling> había comprado y preparado para Sheila-san.




En este amplio terreno compartido llamado “Cementerio de Aventureros” estaban alineadas un incontable número de tumbas. Incluyendo el camino de piedra bajo mis pies y las lapidas, todo estaba construido con planchas de roca blanca, como el mundo celestial que los habitantes del Mundo Inferior imaginaban arbitrariamente—te hacían asociarlo a algo así como el “paraíso”.

--…




El aire era muy claro.






Y muy frio.




Dejando frente a la tumba el ramo de flores que compré en la florería que Lili me recomendó, cerré los ojos.




Aunque no conocía la forma de rezar por su fortuna en la otra vida, pero como un compañero Aventurero, mostré mis condolencias.

Después de que todo termino. Lentamente abrí mis ojos.

--Es, la segunda vez que vengo aquí… Mirando alrededor, murmure.

Mis pies se dirigieron hacia lo profundo del cementerio por sí mismos. Pude ver un gigantesco monumento.

La primera vez que vine fue el primer día que llegué a Orario. La segunda vez, es ahora después de medio año.

Caminé hasta la tumba de los Héroes que se alzaba justo como la recordaba, y me detuve.




… Comparado con ese momento, ¿Qué tanto he cambiado?




Frente al monumento negro azabache, compare el pasado y el ahora. Había acumulado mucha experiencia.

Me volví lo suficientemente fuerte para poder enfrentar a los monstros. También había tenido muchos encuentros con la “muerte”.

Aun así, aunque lo pensara, aún no podía encontrar una respuesta clara.




La tumba en la que estaban registrados los nombres de muchos Héroes tampoco podía darme una respuesta. Simplemente, sentía como si solo el dolor cruzando por mi pecho fuera todo.

Como evidencia de que muchas personas habían venido aquí en la Elegía de anoche, un pequeño anillo que podría confundirse con un campo de flores brillaba por el sol de la mañana.

-- —¿...?




Cuando miraba el monumento, rememorando el tiempo en que aún no sabía nada— Sentí que alguien llegaba a este cementerio sin personas.

Esa es…




Al darme la vuelta, me sorprendí.






Pasando entre las tumbas de los Aventureros, quien se acercaba era una chica de cabello y ojos dorados.




--Aizu-san…




Notándome, Aizu-san también parecía sorprendida. Los blanco rayos del sol llovieron entre nosotros.

No sabía la razón.




Pero, en ese momento—




Por alguna razón sentí que delante del deslumbrante sol de la mañana... Esa persona estaba llorando.




--Bell…




Aizu-san murmuro con su habitual expresión sin emociones. Como para alejar mis fantasías, se acercó hacia aquí.

--¿Viniste a la tumba de alguien?




--S-Si…




--Ya veo…




Aizu-san quien llego al frente mío, dejo un ramo de flores frente a una tumba. Luego bajo su mirada.

No hubo conversación, y después de que confiamos nuestros cuerpos al tranquilo momento los dos solos, ella levantó la cabeza.

--Entonces, nos vemos…




Diciendo solo esas palabras, paso junto a mí.




A pesar de que quería reunirme con ella, no pude detenerla. Porque había algo entre nosotros que me hizo incapaz de detenerla.

--…




Mire su espalda marchándose, y nuevamente mire hacia enfrente como si mi conciencia fuera atraída. Camine hacia la tumba en la que Aizu-san ofreció sus flores.

Era la tumba de los Héroes de la Antigüedad que también aparecía en “Oratoria del Calabozo” que era mi libro favorito en mis días de infancia.

En este lugar descansaban los célebres Héroes que protegieron a muchas personas poniendo sus propias vidas en riesgo en esta tierra de Orario, deteniendo la invasión de los monstruos desde el “gran agujero”.






¿Aizu-san también trajo flores para los Héroes debido a la Elegía…?




Frente a ese monumento habían dejado muchas flores. También había muchas velas quemadas.

La lápida donde Aizu-san dejo las flores también era la más grande del monumento. Leí el nombre del Héroe que estaba tallado allí.

--¿Héroe, Albert…?




Fue un gran Héroe que apareció no solo en “Oratoria del Calabozo”, sino también en muchos cuentos de hadas.




Al pie de la oscura lapida donde esa persona ofreció sus oraciones, el ramo de flores blancas que acababa de dejar se sacudió por el viento—

En ese momento—




Sin aviso previo.




Sin siquiera algo cayendo en su lugar.




Sencillamente, un terrible destello corrió por mi mente en el momento en que leí el nombre del Héroe. La voz de mi abuelo revivió, y entonces algo insignificante de cierto poema brillo como un trueno.

El gran Héroe Albert… en el libro lo llamaban Alberto, Eusebius, <Emperador de la Espada>… era llamado por varios nombres… no, es diferente, no es eso, sin duda—

Mi mente intentaba recordar algo.




El recuerdo intentaba proporcionarme algo. Así es.

Una línea que estaba escrita en los Registros Heroicos que leí.




El título que estaba registrado en el libro “Oratoria del Calabozo” que recibí de mi abuelo. El segundo nombre del gran Héroe—

--El <Rey Mercenario Waldstein>.




*Dokun*




Justo después de decir su nombre, mi corazón se estremeció.




El Héroe más fuerte que apareció en el pasaje final de “Oratoria del Calabozo”.




Las personas que liberaba eran llamados mercenarios o exploradores en la Antigüedad—los antecesores de los Aventureros actuales.






En otras palabras, el nombre significaba, <Rey de los Aventureros>.




Waldstein… ¿Wallenstein?




Sabía perfectamente que mis ojos temblaban.




En la actualidad había muchas personas que tomaban prestado el nombre de un Héroe y se lo otorgaban a un niño.

No era raro en absoluto que intentaran seguir el ejemplo de los célebres Héroes. Pero, esto, ¿Realmente era… una coincidencia?

Esa persona que estaba entre los Aventureros más fuertes de la actualidad, nombrada como el Héroe más fuerte. La <Princesa de la Espada> Aizu Wallenstein, ofrendando flores a la tumba del <Rey Mercenario>.

--…




Lentamente me di la vuelta.




El cabello dorado que se sacudía en el fondo de mi línea de visión se alejaba gradualmente.






Dejándome sin palabras y en estado de shock, la espalda de la persona que anhelaba se desvaneció en lo profundo del sol de la mañana, y desapareció.
























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