× × ×


--Lett, Fia, ¿Pueden escapar de aquí? Estaban aislados del Calabozo.


Una frenética batalla se desarrollaba dentro de una inmensa cámara en las profundidades de <Knossos>, el laberinto hecho por el hombre construido por innumerables personas durante un desconcertante número de décadas.


--¿¡Para ayudar al Señor Bell!? ¡Dada esta situación…!




--¡No, a la entrada detrás de nosotros!




--¡…!




--Regresen al 18° Piso, reúnanse con Rei y los que se quedaron con ella. Quiero que le expliques lo que sucedió y los traigas aquí. ¡Incluso puedes traer a la <Familia Ganesha> a este lugar!


Fels sabía que no era el momento de ser quisquilloso mientras gritaba órdenes a diestra y siniestra.




Si los Aventureros se enteraban de la existencia de los Xenos, eso pondría a la sociedad patas arriba, pero eso era preferible a ser eliminados por la <Familia Ikelos> aquí y ahora.


 




Ambos Xenos asintieron, entendiendo su intención.




--¿Recuerdas la ruta hacia aquí?




--¡Sí!




--Toma esta llave. Abrirá todas las puertas.




Fels rápidamente extendió el Item Mágico esférico al Goblin de gorra roja. El pequeño monstruo arrojó su enorme Hacha y se giró para mirar a la Harpía sentada a su lado.


--¡Fia!




--Puedo volar… ¡Voy a volar!




Con los grilletes de gran tamaño todavía uniendo sus piernas, la Harpía abrió sus alas y obligó a su cuerpo a tomar vuelo.


Suspendida en el aire, pero inestablemente, el Goblin de gorra roja se apoderó de una de sus piernas. Ambos Xenos se elevaron, pasando por encima de sus enloquecidos hermanos antes de desaparecer por la escalera de piedra.


--Mago, ¿¡Qué has hecho!?




--¡…!




Una voz tan áspera como el gruñido de un perro callejero llegó a los oídos de Fels antes de que el Mago pudiera verlos partir.


Los cazadores de la <Familia Ikelos> habían llegado. Ocho hombres y mujeres que se habían librado de la maldición <Phobetor Dedalo> de Dix cargaron con sus armas en alto.


--Hay algo que me gustaría saber. ¿Por qué sigues las órdenes de ese hombre? Por lo que he visto, no es más que un humano que lidera con mano de hierro.


Si todos lucharan como uno solo, sus números serían demasiado para vencerlos. Un ataque bien orquestado sería todo lo que necesitaban.


Fels instantáneamente decidió retroceder hacia la caótica batalla entre los Xenos.




--Porque es divertido como el infierno, ¿Por qué más? ¡Haz lo que dice Dix, y todo el dinero y las mujeres que podamos desear vienen a nosotros! ¡Los monstruos no son más que juguetes!


--… ¿Por qué siquiera pregunté?




Fels eligió no responder a esa respuesta con palabras, sino con un contraataque.




Ahora los ataques a plena potencia de los monstruos se habían convertido en obstáculos para el enemigo. Cada vez que uno de los cazadores lograba pasar a los furiosos monstruos o trepaba por las jaulas restantes para entrar en rango, Fels los atacaba con una onda de choque antes de acercarse demasiado.


 




--¡Gah!




--¡Hijo de—! ¿¡Qué es esa cosa!? ¿¡Algún tipo de Item Mágico!?




--No veo lo que es tan difícil de entender sobre el Poder Mágico siendo utilizado como proyectil. “Algunos monstruos hacen algo similar con un Rugido”, el Mago explicó.


El caos total del campo de batalla era el mejor amigo de Fels. Aunque los monstruos arrasando sí representaban una amenaza, el hecho de que el enemigo no pudiera usar Magia era mucho más importante.


Completar un hechizo desencadenante era casi imposible. Incluso los enemigos capaces de usar el <Canto Concurrente> tendrían dificultades para terminar un canto. Cualquiera que dejara el caos para pararse y cantar sería un objetivo fácil para la onda de choque de Fels, la cual no requería tiempo para desatarse.


Los guantes eran Ítems Mágicos diseñados para atacar: <Devoradores Mágicos>. Un arma de proyectiles diseñada por Fels para su uso personal.


--Aunque su ineficiencia es un inconveniente… estoy bastante celoso de la Magia de Lanzamiento Rápido de Bell Cranel.


Usando la batalla de los Xenos en todo su potencial, el Mago derribó a otro cazador.




--¡Si no fuera por esos trucos sucios tuyos…!




Un Beastman escupió mientras se acercaba a Fels, maldiciendo la túnica negra del Mago entre los otros Ítems Mágicos que ponían a su oponente a la par o incluso encima de <Perseo>.


--¡¡Pero en este rango—!!




Una Espada Larga se acercaba cortando atraves del aire. Fels la arrebató del aire como un halcón.


--¿¡…!?




--Estos “trucos sucios” de los que ustedes cazadores siguen quejándose requieren varias <Habilidades de Desarrollo> para ser creados.


Fels respondió, deteniendo fácilmente la espada con su palma enguantada a pesar de la fuerza completa del cazador detrás de ella.


El Mago vestido de negro le explicó fríamente al tonto cazador.




--Da la casualidad que soy Lv. 4. Aunque no he podido actualizar mi <Estado> desde que la carne se pudrió en mi espalda.


Expresando odio por un Dios pasado, Fels se adelantó y presionó su palma contra el estómago del oponente.




--¡Espe—!


 




Entonces—*¡Bang!*




La onda de choque incolora explotó directamente en su estómago y lo lanzó hacia atrás como un cañón.




--Ah, y una vez fui conocido como el “Sabio”. Estoy bastante seguro con mi capacidad de usar Poder Mágico y Mente.


El Mago con túnica negra dijo con un toque de sarcasmo. Los intrincados diseños de los guantes de Fels brillaban.


Cuatro cazadores derrotados. Una vez que el resto fuera atendido, Bell necesitaría ayuda. Y justo cuando ese pensamiento cruzó la mente de Fels—


El Mago apenas logró esquivar a un atacante por la espalda.




--Eso es extraño. Da la casualidad que también soy Lv. 4.




--… ¡…!




Era un corpulento hombre calvo con un tatuaje negro en el rostro—Gran—quien cortó un trozo de la túnica negra de Fels con una Gran Espada. Una Amazona, un Beastman y un Enano habían sobrevivido a la caótica batalla y se estaban acercando al Mago junto con él.


Ellos eran quienes habían matado a Ranye. La fuerza principal de la <Familia Ikelos>. Completamente consciente de la desventaja, Fels agitó ambos brazos, liberando otra onda de choque.


× × ×


Una serie de estridentes explosiones y ondas de choque estallaron en el otro lado del campo de batalla.




Bell lanzaba un ataque tras otro contra el hombre que tenía delante mientras las fuertes vibraciones golpeaban sus tímpanos.


--¿De verdad eres Lv. 3, chico? Tienes unos pies bastante rápidos.




--… ¡…!




El hombre con gafas de protección giro la Lanza roja de dos metros, desviando cada golpe con facilidad.




En pocas palabras, los ataques de Bell no habían causado ni un rasguño en el cuerpo de Dix. El hombre había evitado cada golpe de la loca carrera del chico.


Con los sangrientos rugidos de los Xenos detrás de él, el hombre con gafas de protección obligó al chico a regresar con una serie de devastadores golpes de su Lanza.


Ambos se separaron por un breve momento.




--Lo que dijo ese Mago es verdad. Mi Maldición hace que mi <Estado> caiga como una roca.


 




--… ¡…!




--No puedo evitar que todo se sienta lento y pesado.




Era como si el hombre pudiera ver dudas en los ojos de Bell, preguntándose si realmente estaba debilitado de alguna manera. Entonces, Dix reveló el costo de <Phobetor Dedalo> directamente.


El oponente de Bell normalmente tenía fuerzas para enfrentarse cara a cara con Aventureros de Primera Clase. Incluso si su <Estado> había disminuido en un Nivel completo—todavía era Lv. 4.


El rostro del chico se tensó, pero él ya sabía la diferencia en sus <Estados> y se apoderó de sus Dagas sin temor. Luego lanzó su ataque de nuevo.


--Simplemente iba a perder el tiempo un poco, pero parece que no tengo otra opción. El rumoreado novato está a la altura de los rumores.


Pero él se estaba aburriendo.




El hombre con gafas de protección sonrió.




--¿Listo para mi turno?




Preguntó ligeramente.




Había terminado de jugar, y la punta de la Lanza repentinamente ataco con intención asesina.




--¿¡…!?




El increíble impacto mando a volar a <Ushiwakamaru-Nishiki> de las manos de Bell.




Mientras la corta Daga carmesí giraba en el aire, la perversamente curvada punta de la Lanza carmesí ya había vuelto a la ofensiva.


--¡Kuh!




Él la esquivó por un pelo.




Bell siguió torciendo la parte superior de su cuerpo mientras mechones de su cabello blanco caían, usando su impulso para girar hacia Dix con la <Daga de Hestia> en un agarre inverso.


--Eres bastante astuto, ¿Verdad, chico?




--¡Gahh!




Sin embargo, Dix se giró hacia él, conduciendo la punta de su Lanza hacia el rostro de Bell en el camino.




El golpe del chico golpeo solo el aire vacío, y su rostro ardía de dolor. El mundo se sacudió por un segundo para Bell, pero se apresuró a volver a orientarse. Plantando sus pies, se giro para mirar a Dix, quien ya estaba detrás de él.


-- —¿¡…!?


 




Lo primero que vio fue la punta de la Lanza carmesí llegando directamente a sus ojos.




Vislumbrando la malvada mueca del hombre, Bell usó toda la Fuerza que poseía para forzar a la <Daga de Hestia> hacia arriba y golpear el arma hacia un lado.


--¡¡Hahahahahahahahahahaha!!




La punta de la Lanza había sido desviada, pero giró en el último momento y cortó al chico. La risa de Dix acompañó el ataque. Él le había advertido a Bell; en efecto era su turno en la ofensiva.


La larga Lanza parecia curvarse en el aire, golpeando como una serpiente con los colmillos descubiertos. Aumentó su embestida contra el chico, quien se vio obligado a defenderse con solo la <Daga de Hestia> y movimientos rápidos y cambios de posición. No había un patrón—Bell no tenía idea de dónde vendría el próximo ataque.


Además, el hombre combinaba algunas violentas patadas con sus implacables ataques, haciendo que el chico perdiera el equilibrio y haciendo que el siguiente ataque fuera aún más difícil de predecir.


Bell fue empujado más atrás por la Lanza del hombre y su agresión desenfrenada y salvaje.




--¡¡Fue un placer conocerte!!




El hombre empujó la Lanza hacia adelante para acabar con el chico tambaleándose. Bell vio venir la punta de la Lanza—y sus ojos brillaron.


—¡Funcionó!




Su mano izquierda libre se balanceó detrás de su espalda, y un instante después, un arco carmesí brotó de una funda.


Se estrelló contra la lanza de Dix con una fuerza increíble.




--¡¡…!!




Los ojos rojos debajo de las gafas de protección de cuarzo ahumado se abrieron completamente.




Era la <Ushiwakamaru> de repuesto, acompañada de una técnica que había aprendido observando a la


<Princesa de la Espada>: cebo y contraataque.




Bell recordó las vigorosas sesiones de entrenamiento junto a una chica Amazona en la parte superior de la muralla de la ciudad justo antes del <Juego de Guerra> y mostró una apertura cuando estaba en clara desventaja.


“Su guardia es más baja cuando el golpe final está cerca.”




Mientras las palabras de la persona que admiraba volvían a aparecer en su mente, el cuerpo de Bell se volvió borroso. La primera Daga carmesí le permitió esquivar la punta de la Lanza por un fino margen, y se acercó a su oponente que forcejeaba.


 




La debilidad de una Lanza era la fuerza de su Daga—el rango cercano. Bell se movió para aprovechar al máximo su arma.


Sin embargo—




-- ——




Dix, quien debería haber estado con los ojos abiertos de sorpresa, estaba sonriendo con confianza.




El hombre sostenía un Cuchillo de Combate, lo suficientemente grande como para ser confundido con una Espada Corta, detrás de su espalda, oculto de la vista de Bell.


Un destellante arco brilló desde el lado opuesto a la Lanza, quemando una imagen en los congelados ojos rojo rubí del chico.


Era como si el hombre hubiera copiado la técnica de Bell, sacando una espada de la cintura y balanceándola hacia el estómago expuesto de su oponente.


Fue un contraataque perfecto. La punta del Cuchillo de Combate se elevó hacia arriba.




--¡¡…!!




Cayendo en su propia trampa, Bell inmediatamente se forzó a agacharse con toda la fuerza que pudo reunir.




--¿Oh?




Su línea de visión cayó justo cuando el golpe destinado al estómago del chico fue desviado hacia el pecho.




La punta del Cuchillo de Combate se detuvo contra su peto. La armadura plateada bloqueó el arma de Dix con un fuerte *Clang*.


--¡Hahaha! ¡Tienes una buena armadura allí!




--¡Urgh!




Todavía recuperándose del impacto en su pecho, Bell fue lanzado de regreso por una patada frontal.




Mientras ríos de sudor le cubrían la piel, Bell se ajustó el peto con su mano derecha, sin soltar la <Daga de Hestia>.


¡Welf…!




El herrero se había jactado de la doble Adamantita mezclada en la quinta encarnación de <Pyonkichi>.




“Vertí mucho dinero en ese lingote metálico. Será mejor que no la rompas”, dijo el pelirrojo con una sonrisa. Bell silenciosamente le agradeció por la armadura desde el fondo de su corazón.


Esa armadura lo había protegido del golpe mortal de un enemigo, salvándole la vida.




--Bien hecho, chico. Aquí viene el siguiente.




Dix ataco de nuevo, con sus labios curvandose en una sonrisa.


 




Bell no tuvo más remedio que defenderse contra su enemigo que empuñaba una Lanza, y había devuelto su cuchillo a su funda.


—Es fuerte.




La habilidad y las tácticas de Dix nunca desaparecerían, sin importar cuánto cayera su <Estado>. Por supuesto que no. Se habían desarrollado en combate real, a partir de la experiencia real.


Sin importar qué tan cerca estuviera el <Estado> de Bell, incluso si su mejor arma, su Agilidad, era comparable, la cantidad de experiencia que los separaba a ambos era insuperable. En resumen, el cazador Dix Perdix era fuerte, incluso sin su poderosa Maldición.


Bell se dio cuenta dolorosamente de ese hecho mientras el eje de la Lanza lo tiraba al suelo.




La imparable invasión de la ardiente desesperación comenzó en los dedos de sus pies y las puntas de sus dedos, de forma muy parecida a cuando se enfrentó a Friné.


--¡Gah!




Aunque Bell logró salir de la trayectoria del arma, la punta de la Lanza carmesí aún asi talló un corte en su mejilla.


Un momento después, Bell estaba de pie e intentando ganar distancia cuando—




--¡Caliente…!




El intenso y ardiente dolor en su mejilla hizo que todo su cuerpo se estremeciera.




--Cuidado. Un mal golpe de esta Lanza… y estarás muerto en el acto.




Dijo Dix con una sonrisa, levantando la ominosa Lanza perversamente curvada hasta el nivel de sus ojos.




--Le pedí a un Mago que la personalizara. Tiene una Maldición incorporada. Lo que sea que corte no sanará, ni siquiera con pociones o Magia. Mientras la Maldición esté intacta, de todos modos.


--¡…!




El shock estaba escrito en todo el rostro de Bell. Otra ola de sudor frío corrió por su cuello al mismo tiempo.




Sin importar cuántas veces Bell limpió la sangre, no se coagulaba. La declaración de Dix era verdad. La sangre goteaba de su mejilla, manchando su piel y su armadura de rojo.


No había forma de recuperarse ni siquiera de un solo golpe; realmente era un Arma Maldita. Bell apretó los dientes ante la Magia carmesí que agravaba sus heridas.


—¿No he visto esto antes?




Le echó un vistazo al reflejo de la herida en la hoja de su Daga. Estaba perplejo ante el recuerdo punzando en el fondo de su mente.


 




--Sin importar cuántas veces ponga en su lugar a esos monstruos, se curan tarde o temprano. Es mucho más fácil si los cortas tanto que no puedan moverse y las heridas nunca sanen.


Los ojos de Bell brillaron al escuchar a Dix explicar casualmente su horrible método.




--¿Podría ser… ese Barbarian en la Calle Dedalo…?




Detrás del orfanato. Él y Seal habían entrado en un túnel subterráneo después de que los niños les pidieran que hicieran una mision.


Bell recordó el monstruo de gran tamaño contra el que luchó en la oscuridad.




--Hey, ¿En serio, chico? ¿¡Te encontraste con eso!?




Bell observó, estupefacto, como Dix casi estallaba en carcajadas.




--Así es, atrapamos a ese grande. Lo corté realmente bien con esta Lanza, pero… escapó de mis subordinados idiotas antes de que pudiéramos sacarlo.


--… ¡…!




--El maldito túnel se derrumbó durante la persecución y se escapó. Tambien seguimos buscando. No podía dejarlo ir exactamente.


Ese cuerpo grande y manchado de sangre había tenido innumerables heridas sangrantes y, sin embargo, ninguna mostraba signos de cerrarse.


Sus aullidos estaban llenos de ira, dolor y sufrimiento. Bell se había sorprendido por el “lamento” del monstruo.


¿Ese Barbarian también era un Xenos…?




--Esa cosa nos causó muchos problemas, así que hemos estado matando inmediatamente a todos los grandes desde entonces, pero… Así que lo eliminaste por nosotros. Gracias por la ayuda, <Pequeño Novato>.


Un escalofrío recorrió las venas de Bell debido al hombre sonriendo y riendo frente a él, quien era mucho más aterrador que cualquier monstruo o incluso el propio Calabozo.


El “maldad” que Ryuu mencionó tenía que ser algo como esto. Una indescriptible sensación de frío envolvió el cuerpo de Bell.


--Por qué…




--¿Hm?




--¿Por qué lastimas a estos monstruos…?




Las palabras salieron de la boca de Bell antes de que lo supiera.




--Te dije que necesitaba dinero, ¿Verdad?


 




--¿Eso… eso realmente es todo…?




¿Cómo fue capaz de seguir infligiendo tanto dolor en los Xenos después de escuchar el lamento que Bell había escuchado?


Con los rugidos de los monstruos llenando sus oídos, Bell se inclinó hacia adelante y exigió una respuesta.




--…




Dix cerró la boca por un momento mientras las palabras del chico flotaban en el aire. Puso una mano sobre sus gafas de protección… y sonrió.


Esa sonrisa era diferente a cualquier otra de antes.




--<Pequeño Novato>. ¿Tienes alguna idea de por qué los descendientes de Dédalo escuchan a nuestro enloquecido antepasado desde más allá de la tumba…? ¿Entiendes por qué ha durado mil años? ¿Lo entiendes?


Bell se estremeció, sorprendido por la repentina pregunta. Dix no esperó una respuesta.


--Porque nuestra sangre nos obliga a hacerlo.




--¿Qué…?




--Nuestra sangre nos dice que lo hagamos.




Dix dijo, empujando sus gafas de protección sobre esos grandes ojos rojos con todas sus fuerzas. La voz del hombre alcanzó se intensifico.


--¡No se calla! ¡¡“Completa este jodidamente enorme laberinto”, dice!!




-- —¡…!




--¡Ni siquiera me deja parar para tomar un respiro! ¡¡La sangre de Dedalo me obliga a regresar a trabajar!! Era la primera vez que su voz tenía alguna emoción.


Dix ignoró el reflexivo paso hacia atrás de Bell y continuó su diatriba.




--¡Ha sido de la misma manera desde que nací en este oscuro y mugriento montón de basura! ¡¡Los planos de


<Knossos> en ese diario nos obligan a trabajar hasta la muerte!! ¡¡Nadie puede escapar, no de esta maldita línea de sangre!!


Dix soltó una carcajada que rebosaba de ira e indignación.




Bell se estremeció de miedo ante el torrente de odio en exhibición.




—Línea de Sangre Maldita.




La tenacidad del Loco Dedalo había continuado ininterrumpidamente durante casi mil años.


 




La inflexible obsesión que el hombre había poseído, el impulso de crear una construcción que superase al Calabozo, superaba a los Dioses mismos.


¿Era como dijo Dix? ¿La brillantez y la locura del hombre se habían transmitido a su descendencia a través de su sangre?


--Es una mierda, ¿¡Verdad!? El único que puede ordenarme—¡Soy yo!




Bell estaba atrapado entre lo que era posible y sus propias conjeturas, pero había una cosa que sabía con certeza. Este hombre frente a él, Dix Perdix—


—Poseía un feroz sentido de la individualidad, uno lo suficientemente fuerte como para luchar contra su sangre maldita.


--… Me encantaría que todo esto simplemente desapareciera. No estoy bromeando.




Dix comentó con frialdad, con su sonrisa inalterada como si toda su cólera acumulada hubiera sido ventilada con éxito.


--Odio este laberinto más que nada en el mundo. Pero no podía romperlo.


La sangre no lo dejaba. La Maldición de Dédalo era demasiado fuerte. Insistía en lo contrario, para terminar la construcción.


Dix finalmente retiró la mano de sus gafas de protección.




--Solía desahogarme de todo en el Calabozo. Odiaba el laberinto que enloqueció a Dédalo y a todos mis antepasados. Maté monstruos, simplemente los mate, los mate, los mate uno tras otro.


--… ¡…!




--Pero por supuesto, no fue suficiente.




Entonces, Dix miró más allá de Bell hacia los Xenos que todavía luchaban detrás del chico.




--¿Cómo iba a sentirme satisfecho…? Eso era en todo lo que podía pensar, construyendo este laberinto. Pero encontramos a los monstruos parlantes en ese momento, y comenzaron las cacerías. Veamos… ah, sí. Fue justo después de que esos bastardos engreídos de Zeus y Hera desaparecieran.


Dix miró hacia abajo, riéndose para sí mismo tan pronto como las palabras salieron de su boca.




Escalofríos recorrieron a Bell una vez más mientras la ominosa y áspera risa del hombre resonaba en sus oídos.




--No eran monstruos ordinarios. Lloraban y suplicaban por sus vidas. Imagina eso. Monstruos nacidos del mismo Calabozo que convirtieron a Dédalo en un loco, rogando por piedad… Haha, todavía me molesta.


-- ——


 




La sonrisa plasmada en el rostro del hombre cuando levantó la mirada era tan horrible que Bell quedo sin palabras.


-- —¡Lo encontré por fin! ¡¡Un deseo que podía calmar la maldita Maldición!!




Dix empujo la Lanza carmesí hacia adelante con su mano derecha, cortando el aire.




--¡Mi primera prueba de satisfacción vino al hacer sufrir y llorar de desesperación a esos monstruos, tratándolos como basura! ¡¡Pude saciar mi sed y calmar mi sangre!!


--¿Wha—?




--¡Tal como mis antepasados lo dijeron una vez, persigo puramente lo que deseo! El hombre no dejó de hablar.


--¡Oh, la rápida—y pura alegría! ¡Finalmente silenciando la sangre! ¡Ir contra ti mismo y ganar! ¡¡Ninguna cantidad de cerveza o drogas podría estar a la altura—era pura euforia!!


Bell vio la locura del hombre ante él y comprendió.




En otras palabras, no había mayor significado para lo que Dix le había hecho a los Xenos, ningún gran esquema. Su único propósito era satisfacer sus deseos y tremendo sadismo.


Y esos feroces deseos eran lo suficientemente fuertes como para superar la Maldición de su sangre.




Lo que el hombre buscaba… era satisfacer su insaciable voluntad sádica, y todo lo que hizo era para ese fin.




Esto era completamente diferente de la batalla de Welf contra la sangre Crosso en sus venas. Era presuntuoso compararlos a ambos.


Dix había dejado de luchar contra su sangre por completo—reemplazándola con un deseo más poderoso, volviéndose más monstruoso que los monstruos mismos.


--¡¡Por eso…!!




Había hecho lo que le hizo a Wiene y a los Xenos—




Los hombros de Bell temblaban mientras veía al hombre ahogarse en su propio placer.




--¿¡Hiciste todo esto!?




La expresión de Dix desapareció en un abrir y cerrar de ojos.




--Olvídalo, chico.




-- —¿¡…!?




--Nunca entenderás cómo es, tener impulsos impulsados por la sangre manejando tu vida.




Él cargó hacia adelante, apuñalando con su Lanza con una sola mano una y otra vez mientras Bell esquivaba frenéticamente para evitar que lo atravesara.


 




--¡¡Nunca entenderás a alguien que no puede hacer nada sobre una Maldición quemándole el globo ocular desde adentro!!


El hombre canalizó toda su furia en un barrido horizontal. Incapaz de absorber el golpe, Bell fue derribado.




× × ×


--Al principio todo fue por el dinero. Ikelos dijo, rodeado por el cielo azul.


--Como te dije antes, completar <Knossos> requiere dinero—montones y montones de dinero. Tanto dinero que ninguna cantidad de tesoro traída de los Pisos Profundos del Calabozo podría esperar cubrirlo.


--….




--Además, el riesgo de perder aliados es demasiado alto. Si encontraras una manera de llenar tus bolsillos de forma segura, te zambullirías en la oportunidad, ¿Cierto?


Ikelos recordó cuando los Xenos fueron descubiertos por accidente y el mercado negro comenzó por primera vez.


El rostro de Hermes permaneció neutral mientras escuchaba.




--Eso fue lo que hizo que Dix comenzara, pero… ¡Hehehe! El tipo cambió.




--¿Cambió…?




--Sí. Mientras les enseñaba a los monstruos a temer el dolor antes de llevarlos afuera… en algún momento, sus ojos comenzaron a encenderse cuando los escuchaba gritar y los veía llorar.


Ikelos continuó diciendo que “algo” dentro de él debió haber despertado.




Luego explicó que el objetivo y el método de captura de los Xenos habían cambiado lugares.




--Me encantó. Parecía un tipo que buscaba lo que quería. ¡Esos ojos salvajes, temblando, prácticamente gritando de placer…!


--… Eso es peor que horrible, Ikelos.




--¡¡Hehehehe…!! Nosotros los Dioses no querríamos que fuera de otra manera, ¿Verdad? Esos mocosos son una verdadera molestia, pero los amo a todos a mi manera.


La voz de Ikelos se desvaneció en la brisa, como si estuviera animando a su niño a cambiar el rumbo de su Línea de Sangre Maldita.


--Parece que el último deseo de Dedalo podría morir con la generación de Dix.




--….


 




--Ha perdido todo interés en terminar <Knossos>; esa idea ha desaparecido de su mente. Ikelos entrecerró los ojos.


--Ahora, él tiene lo que amo—el sueño de un monstruo.




× × ×


¡Imposible…!




Asfi estaba abrumada ante la escena.




Brazos y piernas que yacían inertes en el suelo, hojas rojas de hierba goteando lágrimas de sangre, fragmentos de armas rotas esparcidas por todas partes.


Cuerpos de Aventureros caídos y apenas respirando estaban tendidos debajo de su punto de observación en los árboles.


Habían sido eliminados.




Las élites de la <Familia Ganesha>, los Aventureros de Primera Clase de Orario, todos habían sido derrotados por un solo monstruo.


Al igual que Shakti, Ilta había sido derrotado con un solo golpe. Todo había terminado antes de que supieran qué los golpeó.


El enemigo había apuntado específicamente a los miembros más fuertes del equipo de subyugación, eliminándolos uno por uno antes de moverse para abrumar a los que quedaban en pie. El suelo se hacía añicos con cada movimiento de su Labrys de doble filo. Derribó grandes árboles y pisoteó las formaciones de los Aventureros con sus enormes pies.


Su piel negra no había sufrido daños de ningún tipo.




*¡Huff, huff!*




Intermitentes respiraciones de su poderoso hocico resonaban en todo el bosque silencioso.




Estaba en el centro del campo de batalla cubierto de cuerpos de Aventureros dispuestos como cadáveres, como un rey de la calamidad.


¿¡Un minotauro negro…!?




Ella no sabía. Nunca había escuchado de algo como esto.




Un monstruo de esta magnitud no existía en ninguna parte de la riqueza de conocimiento de Asfi.




Los palpitantes latidos de su corazón sacudían todo su cuerpo desde adentro. Luchaba por recuperar el aliento contra el poderoso ritmo. Desesperada por no hacer ningún ruido, tuvo que sostener sus temblorosos brazos y piernas para evitar que derribaran el Item Mágico que la mantenía invisible.


 




Punzadas de pesar la atormentaban.




Ella no había priorizado la recolección de información y el abandono del campo de batalla.




Permitir que Ryuu y Aisha la influenciaran y dejar que su sentido de la justicia la convenciera de proporcionar ayuda desde las sombras—todo fue un error.


Debería haber escapado, y rápidamente.




Al ver lo que se extendía ante ella, luchando contra su cuerpo poco cooperativo, Asfi se arrepintió de todo.




--Esto tiene que ser una especie de broma…




--….




Además del monstruo negro, dos personas aún permanecían de pie en el campo de batalla del bosque. Aisha y Ryuu.


No pudieron unirse a la batalla antes de que el ataque unilateral llegara a su fin. Un sentido de urgencia había invadido sus rostros. Ambas estaban paradas, abrumadas e incapaces de moverse ante su presencia.


Todos los otros monstruos se habían ido. Casi como si supieran que esto iba a suceder, todos habían abandonado el campo de batalla y habían desaparecido hacia el este.


--¿¡…!?




¡Huyan!




Asfi suplico silenciosamente.




¡Aléjense lo más posible de aquí!




Su corazón les gritó a las otras mujeres.




Sin embargo, la Elfa y la guerrera Amazona levantaron silenciosamente sus armas, rechazando simbólicamente la súplica de Asfi.


Las mujeres estaban rodeadas por los cuerpos de los miembros de la <Familia Ganesha>. Sin embargo, todos aún estaban respirando.


Incapaces de abandonar a su suerte a estos Aventureros al borde de la muerte, Ryuu y Aisha apuntaron sus espadas hacia el monstruo negro.


Asfi rechinó los dientes, sintiéndose impotente.




--….




La tensión llenó el aire del bosque.




Ryuu adoptó una postura baja, la Espada de Madera de Aisha silbó, y Asfi buscó una funda en su cintura en medio de la punzante ansiedad.


 




Tres corazones latían como uno.




——Ooo.




Entonces—




El primer paso del monstruo negro fue la señal.




--¡¡…!!




Ryuu y Aisha despegaron en una carrera en el mismo momento en que la invisible Asfi saltó desde su lugar en el árbol, arrojándole agujas afiladas y <Aceite Explosivo> al monstruo.


El monstruo bloqueó fácilmente las tres agujas que aparecieron de la nada con el Guantelete sujeto a su brazo. El <Aceite Explosivo> detonó después de un retraso intencional un momento después. No tenía la intención de infligir daño. Sin embargo, el humo y las llamas podrían interferir con la visión de su adversario. Ryuu y Aisha lo rodearon desde diferentes direcciones, cargando desde la izquierda y la derecha.


Atrapado en un rápido ataque de pinza, el enemigo—se dirigió hacia Aisha.




--“ “ “¿¡…!?” ” ”




Una sombra negra atravesó el humo.




La distancia entre ellos se redujo a cero con una patada de su poderosa pierna y una nube de polvo.




El trío se estremeció de miedo—Ryuu, con el monstruo habiendo desaparecido de su campo de visión, Asfi con su vista aérea y Aisha, el objetivo.


Aisha levantó su Gran Espada de Madera para defenderse de la Labrys que se dirigía a su rostro.




-- ——




Su arma fue completamente destruida un momento después.




Los huesos de sus dedos se agrietaron con el impacto. La gruesa espada se hizo añicos de un golpe justo frente a su rostro, y una lluvia de fragmentos plateados llenó la visión de Aisha. Mientras que la Amazona había sacrificado con éxito su arma para crear una apertura para su propio ataque, no tenía forma de bloquear el seguimiento del monstruo.


El enemigo movió violentamente su mano derecha, estrellándose contra Aisha menos de un segundo después.




-- —¡Gahh!




La palma de la mano del enemigo golpeo justo por encima del brazo izquierdo de Aisha, levantándola en el aire y lanzándola hacia atrás con un nauseabundo *Crack*.


La mujer choco contra un enorme tronco de árbol, se deslizó hasta el suelo y no se levantó.




--¡<Antianeira>!




Como atraída por el grito de Ryuu, la sombra negra no perdió el tiempo en darse la vuelta para mirarla.


 




--¡…!




Ryuu necesito cada parte de sus reflejos de alta velocidad para arrojarse al suelo a tiempo para evitar un golpe de barrido entrante que desafiaba las leyes de la inercia.


La Labrys pasó justo por encima de su cabeza mientras la Elfa prácticamente se abrazaba al suelo del bosque. El viento azotando por la estela del arma era lo suficientemente poderoso como para destrozar su capa, arrancando la capucha junto con ella. Las delicadas facciones faciales de Ryuu ahora estaban expuestas.


La guerrera Elfa no estaba dispuesta a dejar que esto quedara impune, oscilando su Espada de Madera hacia adelante mientras el enemigo pasaba—pero él pudo esquivar su ataque con solo un salto de una pierna.


--… ¡¡…!!




Su enorme cuerpo golpeó el suelo, enviando un temblor a través del campo de batalla. Ryuu rodó lejos, sacudiéndose su sorpresa.


El monstruo negro que apareció directamente ante ella ya estaba mirándola fijamente con la Labrys en alto, a pesar de la distancia que los separaba.


—¿¡Va a arrojarla!?




No lo hizo.




Yendo en contra de las expectativas de Ryuu, el enemigo clavó el hacha de doble filo directamente en el suelo a sus pies.


Los cristales, piedra y vegetación estallaron en una onda de proyectiles que se precipitaron hacia ella.




--¿¡…!?




Aunque Ryuu logró alejarse de ellos a tiempo—




-- —¡Geh, agh!




—Escucho varios cristales hacerse añicos por el impacto detrás de ella, así como un grito de dolor.




--¿Wha—?




Ryuu miró por encima de su hombro y quedó boquiabierta por la sorpresa. Asfi estaba tendida en el suelo detrás de ella.


Ryuu entendió en un instante.




El verdadero objetivo del enemigo no había sido ella, sino <Perseo> y su Item Mágico.




Ya fuera por el olfato o algún instinto, el monstruo había detectado la ubicación general de Asfi y envió una lluvia de proyectiles sobre un área amplia.


Ryuu no tenía manera de saber que estaba bloqueando la vista de Asfi, retrasando su reacción.


 




--Andrómeda…




El <Casco de Hades> se había roto bajo la lluvia de fragmentos de cristal.




Siendo visible nuevamente, la hermosa joven había aterrizado sobre su espalda. La capa blanca que siempre llevaba ahora estaba llena de agujeros y manchas de sangre. Sus gafas con montura de plata habían sido arrancadas de su rostro y ahora yacían en el suelo a cierta distancia.


--…




Ryuu miró a Aisha y Asfi con incredulidad. Al ver que ninguna de las dos sería capaz de unirse a la batalla, la Elfa se giró para mirar hacia adelante.


El monstruo estaba parado frente a ella, una pesadilla hecha realidad.




*¡Paso, paso!*




La Labrys, salpicada con la sangre de muchos Aventureros, o quizás innumerables monstruos, se balanceaba mientras los pasos del monstruo hacían temblor el suelo.


Ryuu permaneció en silencio, bajando su postura y levantando su arma.




Ella se enfrentó al enemigo, sujetando su Espada de Madera con ambas manos. El monstruo negro se dio cuenta y se detuvo.


Mirando inquisitivamente a los ojos estoicos e impasibles de Ryuu por un momento, silenciosamente elevó la Labrys a su posición.


Ryuu confrontó al monstruo sola.




--….




Después de perder su capucha ante el ataque del enemigo, su belleza Elfa quedó expuesta al bosque. Su voluntad de luchar era más fuerte que nunca.


Con las cejas arqueadas, miró al enemigo con la imponente presencia y la expresión de un guerrero. Sin embargo, los ríos de sudor que bañaban su rostro delataban su verdadero estado mental.


Ha pasado bastante tiempo…




La sensación de estar en las puertas de la muerte.




Ryuu no lo había experimentado desde que dejó de ser una aventurera y se lavó las manos del Calabozo. Había una línea absoluta entre la vida y la muerte, una que siempre había evitado cruzar por muy poco.


Estaba delante de ella otra vez, excepto que era más densa y más clara de lo que alguna vez había sentido antes. El breve silencio apuñalaba sus oídos.


 




Mientras su acelerado corazón latía una advertencia en sus oídos, relajó sus manos alrededor de la Espada de Madera para ajustar su agarre, luego la apretó con fuerza.


En el siguiente momento—




——¡¡OOOOO!!




--¡¡…!!




Ryuu y el monstruo hicieron sus movimientos.




Se dejó caer a cuatro patas para evitar el corte del hacha que acompañaba el grito de batalla y empujó la Espada de Madera hacia adelante desde abajo.


Ese golpe falló, pero a ella no le importó. Ryuu mantuvo sus piernas en movimiento y aceleró.




La batalla de Aisha le había enseñado que tratar de bloquear la fuerza abrumadora del enemigo no era una opción. Incluso el más mínimo contacto debía evitarse a toda costa. Ella corrió como el viento, esquivando los ataques como una tormenta violenta. Y, con el poder de un vendaval, lanzó su ofensiva. Ryuu vertió todo su ser en la evasión y el contraataque, aprovechando todas las oportunidades para golpear al monstruo negro.


El feroz potencial de su oponente siempre le robaba el primer movimiento, obligando a Ryuu a leer y reaccionar en todo momento.


El monstruo tenía habilidad, y se estaba adaptando y prediciendo sus patrones de ataque. Tambien había sido lo mismo con una fracción de los monstruos armados. Para Ryuu, ese era el factor más intimidante de todos. El terror amenazaba con abrumarla con cada ataque enemigo, pero se negaba a tener miedo. El miedo llevaba a la derrota y, en última instancia, a la muerte.


Manteniendo una postura baja ante su gran adversario, bombardeó tenazmente sus piernas.




—Uoo.




Los ojos del monstruo se agrandaron cuando se dio cuenta de que los ataques de Ryuu estaban golpeando con más fuerza, y la precisión y velocidad de cada golpe aumentaban constantemente. Ella podía ver alegría en su expresión. Este monstruo era diferente a cualquier otro que hubiera encontrado.


Este monstruo no estaba interesado en masacrar personas sino en luchar contra ellos.




Ese pensamiento cruzó por su mente. Y Ryuu estaba segura de que sabía lo que eso significaba para su batalla. La diferencia entre un asesino en masa y un guerrero residía en la insaciable aspiración de este último de alcanzar nuevas alturas y deseos de probar la victoria. Las características elegantes y ocultas de Ryuu se contorsionaron.


Y así, la batalla entre una Elfa, moviéndose lo suficientemente rápido como para dejar imágenes secundarias en su estela, y la fuerza aparentemente ilimitada de un monstruo estaba a punto de llegar a su fin en menos de un minuto.


Ryuu había estado luchado con toda su fuerza desde el principio, sin intención de alargar el encuentro.


 




Sabiendo que estaba cerca de su límite, la guerrera intentó terminar la batalla de una vez por todas.




--¡HAAAA!




—¡¡…!! ¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!




Ella apuñalo desde un lado. Agachándose como una bestia salvaje, Ryuu se lanzó hacia adelante en una de sus técnicas de eficacia comprobada mientras el monstruo negro balanceaba la Labrys por encima de su cabeza.


La masiva hacha cayo hacia abajo mucho más rápido que la loca carrera de su oponente.




¿¡…!?




Cuando el ciclón subsiguiente mando la espada de Madera al aire, el hombro del monstruo se crispó. Algo no estaba bien.


Debería haber habido una ligera resistencia en el momento del triunfo, pero la Labrys solo había cortado el aire en su camino hacia el suelo. No había nada.


Entonces, una sombra se extendio sobre el cuerpo del monstruo en la pausa momentánea.




—Eres mío.




Era Ryuu.




Había saltado al aire en una carrera justo antes de que el hacha de doble filo cayera.




La primera parte de su estrategia había sido mantener a su oponente enfocado hacia abajo. Había manipulado su proceso de pensamiento para establecer su propio ataque furtivo.


Ryuu jugó su carta de triunfo, una batalla aérea.




En el momento en que se requirió que su enemigo se ajustara desde el combate en tierra a un ataque desde arriba, se abrió una brecha fatal.


Las tácticas de Ryuu excedían la fuerza y habilidad del monstruo.




--¡¡HAAAAAAAAAAAA!!




Apuntando a su atónito adversario, sacó dos Espadas Cortas de su cintura.




“Espadas Cortas Gemelas”. Las había recibido de una <Familia> del Lejano Oriente que ya no existía. Ryuu intentó cortar la vida del monstruo, con sus espadas brillando.


-- —¡Wha—!




Sin embargo—la bloqueó.




Lo que detuvo el ataque de doble hoja de Ryuu fue un solo cuerno. El cuerno carmesí crecía desde su frente, como el de un toro.


 




Tomó el ataque de doble hoja de frente, manteniéndose fuerte como si nunca fuera a romperse.




A partir de ahí, el monstruo utilizó los músculos de su cuello para arrojar el vulnerable cuerpo de Ryuu a través del aire con una increíble fuerza después de absorber el impacto.


--¡GhAH!




*¡Crash! *




El delgado cuerpo de Ryuu se estrelló contra un árbol, y un estruendo resonó a través del bosque.




Jadeando mientras el aire escapaba de sus pulmones, vio una sombra negra caer sobre ella en un instante mientras luchaba por levantarse.


-- —¡…!




La Labrys se elevó alto frente a sus ojos, y era demasiado tarde para evadirla. Ryuu miró hacia la enorme sombra negra, sabiendo que moriría.


-- ——




Pero justo antes de que el hacha cayera—




Su enemigo se detuvo para mirar en una dirección completamente diferente. Con los ojos abiertos, Ryuu también lo escuchó—el rugido de un monstruo desde la distancia, mucho más profundo en el bosque. Era casi como si estuviera transmitiendo un mensaje.


Cayendo en silencio, el monstruo negro bajó su hacha y comenzó a alejarse de Ryuu.




Dejando atrás a la boquiabierta Elfa, desapareció en el bosque con pasos que sacudían el suelo.




--… Me… salve.




Ryuu susurró débilmente para sí misma cuando la criatura desapareció de la vista.




Miró su temblorosa mano, incapaz de apretar un puño, antes de ceder a su cansancio y apoyarse contra el árbol detrás de ella.


Miró hacia el firmamento azul del Piso.




Muchos Aventureros yacían esparcidos por el campo de batalla iluminados por la luz de cristal que penetraba el dosel del bosque, pero ella era la única que se movía.


× × ×


--¿Te hice enojar, <Pequeño Novato>?




Dix le hizo una pregunta en medio del incesante frenesí.




--Pueden hablar, eso es todo. No cambia el hecho de que son monstruos.


 




--¡Gh-ah…!




Bell había sufrido un considerable daño.




Aunque había logrado evitar la Lanza Maldita en sí, el hombre todavía tenía una ventaja en la batalla y le infligía una gran cantidad de dolor. Desde el comienzo de la escaramuza, Bell había recibido tantos cortes y magulladuras que era seguro decir que estaba herido de pies a cabeza.


Sin embargo, los ojos del chico todavía estaban claros, brillando como el sol sin una nube en el cielo.




--¿Qué hay de malo en matarlos en un charco de su propia sangre?




--¿¡Ghah!?




--Tambien lo has estado haciendo, ¿No es así? Sacar algunos monstruos, obtener algo de dinero. ¿No es eso lo mismo?


--¿¡GAH…!?




El chico apenas podía moverse, y Dix lo derribó hacia atrás con el eje de su Lanza.




Aunque podía interceptar el arma con su <Daga de Hestia>, Bell no podía protegerse completamente de las largas cuchilladas diagonales. Sus piernas, brazos y rostro habían recibido más golpes de los que podía recordar.


Dix solo estaba jugando con Bell, golpeándolo por diversión con una sonrisa.




No quería nada más que ver como la luz dejaba los ojos del chico y ver su espíritu romperse. Sus palabras estaban allí para hurgar en la herida por si acaso.


--… ¡Incluso… si… incluso si eso fuera cierto…!




--¿…?




--¡Lyd, todos esos monstruos pueden sonreír… y reír…! ¡Pueden derramar lágrimas, como nosotros…! Bell miró a Dix con sus ojos rojo rubí.


--¡¡Pueden… darse la mano…!!




Bell apretó su puño derecho, recordando la calidez que una vez sintió en esa palma.




--... Chico, estás loco.




Dix dijo, con su sonrisa haciéndose más profunda.




Con sus ojos rojos brillando detrás de sus gafas de protección, era casi como si el espíritu sádico del hombre se hubiera incendiado.


--Ahora, ¿Qué hacer…?




--¡UgHA…!




Un fuerte golpe en la parte superior del hombro de Bell lo hizo caer sobre una rodilla.


 




Dix miró al chico, quien se estaba apoyando con la mano izquierda mientras jadeaba.




--Si recuerdo bien… tenías algo por esa <Vouivre>, ¿Verdad? Como un interruptor—


—El tiempo se detuvo bruscamente para Bell una vez que escuchó esas palabras.




-- —Muy bien entonces, te mostraré qué es qué. Una cruel sonrisa apareció en el rostro del hombre.


--¿Que estas…?




--Tiempo para una siesta.




Una poderosa patada lo golpeo justo debajo del mentón, y Bell se desplomo sobre el suelo de piedra.




La presencia del hombre riéndose se alejaba cada vez más. Atrapado en una turbulenta y nauseabunda niebla por un momento, el chico se mordió el labio y luchó por ponerse de pie. Luego pateó el suelo de piedra.


Tropezando, Bell corrió más adentro de la cámara, donde Dix había desaparecido en la oscuridad.




Lo que saludó sus ojos cuando llegó allí fueron varios túneles equipados con puertas de Oricalco, así como un agujero en el piso, con metal expuesto debajo de la piedra, que parecía ser un pasillo sin terminar. Mientras los enloquecidos rugidos de los Xenos se desvanecían detrás de él, Bell atravesó uno de los tenues pasillos.


Una sola Lámpara de Piedra Mágica iluminaba el camino. La oscuridad se movía alrededor de él.


Avanzando a través de la negrura que envolvía su camino como un velo y casi tropezando con sus propios pies, llegó al final del corto camino de piedra y escuchó:


-- —¡¡Bell!!




La chica dragón estaba atada a cadenas que colgaban del techo.




--¡¡Wiene!!




Los ojos de Bell se agrandaron y apoyó su mano en la pared de piedra para mantener el equilibrio. No había nada en este espacio aparte de sangre seca manchando el piso.


Con sus manos encadenadas, la chica <Vouivre> parecía como si estuviera a punto de ser sacrificada a un Dios antiguo. Sus piernas también estaban atadas, y su magullado y maltratado torso se parecía al de Bell.


Su cabello azul plateado se movió, las escamas rotas se desprendieron de su piel color blanco azulado, Wiene miró a Bell con sus ojos color ámbar llenos de lágrimas.


Era una reunión largamente esperada. Finalmente se habían encontrado de nuevo. Pero esto estaba mal, completamente equivocado.


 




Este lugar, esta situación, este sufrimiento físico y mental no era lo que habían deseado. Ellos nunca desearían esto.


En ese momento fugaz, un torrente de innumerables emociones recorrió el corazón de Bell. Y quien lo causó, el hombre con gafas de protección, estaba justo al lado de Wiene.


--Pregunta sorpresa, <Pequeño Novato>.




Dix agarró un puñado del cabello azul plateado de la <Vouivre> con una leve sonrisa en sus labios.




--¡Ahh…!




Wiene grito de dolor mientras él le sacudía la cabeza y levantaba su barbilla. Furioso, Bell estaba a punto de gritarle que la dejara ir—


--¿Qué pasaría si… le arranco la joya de la cabeza?




-- ——




Bell sintió una mano helada alrededor de su corazón cuando Dix rozó la joya granate en la frente de la chica: Una <Lágrima de Vouivre>.


Se decía que la piedra rojiza valía más que los sueños más salvajes de un hombre. Era una joya mística que merecía el apodo de “Piedra de la Prosperidad”.


Sin embargo, la <Vouivre> se volvería increíblemente violenta y cruel en el momento en que perdiera la joya—




--¡¡NO!!




Bell gritó con cada fibra de su ser.




--¡N-No, para! Yo… ¡Ya no seré yo!




--¡Haha! Entonces lo sabes, ¿Huh? El chico se lanzó a toda velocidad.


Sus piernas, impulsadas por una ira incontenible, lo llevaron hacia ella. Hacia la encadenada, asustada y temblorosa Wiene.


Estaba lejos—infinitamente lejos. La distancia entre ellos se sentía interminable e inmensamente extensa. Gritando el nombre de Wiene, Bell la alcanzó.


Su llorosa mirada color ámbar se levantó, como si estuviera tratando de llegar a el.




--Fue un placer conocerte, monstruo.




El hombre arrancó la joya granate con un movimiento contundente de su muñeca.


 




-- ——




Para Bell, el tiempo se detuvo en seco. Los colores se convirtieron en blanco y negro. El mundo dejó de girar.




Un rastro de luz siguió a la joya granate después de su violenta eliminación, trazando un arco desde la cabeza de la chica.


--Aa—




Cuando los labios de la chica formaron un grito fracturado, se inclinó hacia atrás y miró fijamente el techo. Sus iris color ámbar se encogieron; sus delicados miembros temblaban.


-- ——Ah, agh.




*Estremecerse*




Una última convulsión surgió a través de su cuerpo como una ola gigante antes de quedarse extrañamente quieta.


Las cadenas que la ataban se sacudían como si temieran lo que estaba por venir. Entonces— Un poderoso rugido salió de su garganta.


¿¡A, AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!?




Bell se congeló en su lugar, atemorizado por el increíble sonido que provenía de la chica justo en frente de él.




Las cadenas se sacudían y chirriaban mientras su cuerpo comenzaba a cambiar. Un gran bulto apareció en la espalda de piel color blanco azulado de la chica antes de que una enorme ala se liberara, siguiendo a su gemela a la existencia.


Pero eso no fue todo. Los brazos y piernas de la chica se estremecían, hinchándose con cada pulso. No se detenía. Su transformación no se detenía.


En medio de los espeluznantes ruidos de carne, la chica—se convirtió en un monstruo.




--…. Wie… ne.




Sus cadenas se rompieron bajo la tensión, con trozos de metal cayendo al suelo.




Una nube de polvo llenó la temblorosa cámara como humo alrededor de la voz quebrada de Bell.




--¡Kehaha! Entonces eso es lo que sucede.




Dix se rió, agarrando la joya granate arrancada mientras salía rápidamente.




—aAA.




Bell levantó la vista desde su posición, todavía congelado en su lugar, hacia el monstruoso rostro que lo miraba hacia abajo.


 




En el momento en que esos ojos color ámbar sin emociones se encontraron con la mirada del chico—rugio.




—————¡¡…!!




Y se precipito.




Dos brazos agarraron a Bell y lo arrojaron como una muñeca de trapo hacia atrás y contra el suelo de piedra.




Mientras las paredes pasaban furiosamente a su lado de forma borrosa, escucho que un enorme cuerpo atravesaba el túnel cuando aterrizó en el piso de piedra de la cámara principal.


--¿Q-Qué diablos es eso…?




Gran murmuro con su arma en alto, mirando con asombro lo que aparecía en la parte posterior de la cámara.




--No… no puede ser… ¿¡Eso es Wiene…!? Una voz susurró con incredulidad.


Acorralado por los atacantes y ahora usando nada más que harapos negros, Fels se apoyaba contra la pared.




Poco preocupados por su entorno en su frenesí, los rampantes Xenos seguían rugiendo mientras la nueva sombra se elevaba lentamente a su altura máxima.


--… Ah.




Bell, con un dolor considerable por el duro aterrizaje en su espalda, levantó la vista hacia el enorme cuerpo que estaba sobre él y se congeló una vez más.


Tenía que tener más de siete metros de la cabeza a la cola.




Sus piernas se habían fusionado para formar un cuerpo inferior gigante parecido a una serpiente. Un par de siniestras alas color ceniza se extendían desde un pequeño torso en una asimetría inquietante.


Sus largas garras de dragón, parecidas a una hoz, estaban afiladas una vez más, y escamas perversamente deformadas cubrían partes del cuerpo de la criatura. Todo lo que quedaba de la chica era su cabello azul plateado que fluía hacia la base de sus alas y su piel suave color blanco azulado.


En cuanto a la cabeza en la parte superior de su cuello, parecía como si el rostro de un dragón hubiera sido pintado sobre el de la chica; su expresión estaba congelada y sus mejillas se habían dividido. Esos ojos huecos estaban desprovistos de pupilas, eran blancos e inyectados en sangre como para simbolizar su salvaje transformación.


Sólo quedaba una depresión ennegrecida en el espacio que la joya granate, el tercer ojo, alguna vez había ocupado.


Finalmente, de nuevo en pie, Bell estaba sin palabras, mirando a Wiene que se alzaba tres metros sobre él.




--¡Hahahahahaha! ¿Por qué te ves tan sorprendido, <Pequeño Novato>? ¡¡Todo es exactamente como debe ser!! El hombre regresó a la cámara un momento después, con su risa resonando en los oídos de Bell.


 




Él estaba en lo correcto.




Esto era una <Vouivre>




Coincidía con el tipo de dragón de tipo lamia que Bell conocía de sus estudios. Un dragón—un monstruo.


… ¡A, A, A, AAAAAAAAAAAAAAAAA!




El largo cabello del monstruo dragón revoloteó mientras desataba un estridente y ensordecedor grito.




El sonido hizo que tuviera escalofríos, y Bell solo podía mirar distraídamente a la criatura y tratar de mantener el equilibrio mientras su cola de dragón se estrellaba contra el suelo de piedra una y otra vez.


La Wiene que conocía se había ido.




Su sonrisa inocente, su calidez, sus lágrimas estaban enterradas bajo ese rostro monstruoso. No había cómo negarlo.


Este era un monstruo, de principio a fin.




--¿Puedes mirar esto y repetir esas lindas palabras, <Pequeño Novato>? ¡¡No, no, Bell Cranel!! El rostro de Bell se retorció como si estuviera a punto de reventar.


Las palabras de Dix resonaban en la mente del chico como si la maldad misma le estuviera hablando.




El intimidante cuerpo de la criatura no era como el de un humano; sus feroces dientes inspiraban visiones de sangre; su feroz y salvaje aullido resonaba en sus oídos.


Era inhumano.




Era abominable.




Repugnancia y disgusto, emociones que impulsaban a las personas a luchar, en efecto inundaban su cuerpo. Dix no estaba equivocado.


No había nada de malo con estas emociones.




Frente a la verdadera forma del monstruo dragón, Bell estaba asqueado—nauseabundo.




… ¡RUUuuuu… uUuuuuuUUUUUUUUUUUU!




--¡Gah!




La cola del dragón se azoto, golpeando a Bell mientras se encogía de miedo ante ella.




Era como ser clavado con un tronco escamoso y el chico se deslizo por el suelo en un rastro de polvo. La extremidad del monstruo lo había golpeado en la parte baja de su espalda, haciendo añicos los viales de cristal de sus pociones al impactar. El precioso líquido curativo se filtró de la bolsa en su cintura.


 




Cuando finalmente se detuvo, Bell estaba boca abajo en el suelo, tosiendo sangre y retorciéndose de dolor.




--¿¡Ahora lo entiendes, Bell Cranel!? Dix le gritó al chico una vez más.


Bell despegó su cuerpo sangrando del suelo mientras gotas teñían de rojo la superficie de piedra. Sin embargo, el ataque verbal del hombre fue seguido por otro.


--¡Mira a tu alrededor! ¿¡Qué hay frente a ti!? ¿¡Qué hay detrás de ti!? Delante de Bell—


Un dragón feroz con instintos monstruosos. Detrás de él—


Un enjambre de monstruos enloquecidos, aullando como perros salvajes.




Estaba atrapado entre monstruos violentos que nunca verían a los ojos a las personas.




--¡Las cosas que casi te mataron! ¡Justo ahora y antes! La <Vouivre> y el Hombre Lagarto.


Mientras sus desgarradores aullidos resonaban en sus oídos y sus miradas sedientas de sangre lo miraban hacia abajo, había estado a solo unos segundos de la muerte.


Había estado en el extremo receptor de su fuerza y determinación asesina.




--¡Eso es lo que son estos monstruos! ¡Eso es lo que son los monstruos! Dix se burló.


La verdad en sus palabras era irrefutable.




--¡¡Abre los ojos, Bell Cranel!! ¡Pon tu culo en el lado correcto!




La alegre risa del hombre resonaba desde todos los rincones de la cámara.




Los temblorosos ojos de Bell se abrieron de par en par mientras el suelo se oscurecía con sangre roja.




--¡Hahaha! Realmente le gusta lo rudo, a ese Dix.




Viendo la escena desde la distancia como Dix, Gran sonrió con alegría. Eligió ver el drama desarrollarse en lugar de acabar con Fels de una vez por todas.


--¡Bell Cranel…!




Fels llamó con agonía, tratando desesperadamente de ponerse de pie.




… ¡¡RUUUUuuuuu ... UUUUUuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu…!!


 




Los aullidos de los monstruos enloquecidos, los agudos chillidos de la <Vouivre>. Todo sonaba distante para los oídos de Bell.


Sus ojos temblaban. Todo estaba desenfocado. Se estaba ahogando en náuseas, y su boca sabía a hierro. La repulsión se mezcló con el dolor ardiente.


Estaba rodeado de verdaderos monstruos.




Y Bell—escuchó un resonante latido de corazón.




--¡Acéptalo, solo estás aquí porque viniste siguiendo el flujo! ¡Reconócelo! La voz del hombre golpeó a Bell mientras su cabeza caía.


Él estaba en lo correcto; una cosa solo condujo a otra.




Había encontrado a una chica extraña, involucró a su <Familia> y se dejó arrastrar. Todo, cada evento individual solo condujo al siguiente.


¿Todas sus elecciones carecían de significado?




Había sido arrastrado por el curso de los acontecimientos, incapaz de tomar sus propias decisiones. Entonces, este era su castigo.


Era hora de pagar.




Era hora—de dar su respuesta—




Bell apretó sus dientes, apretó los puños y le ordeno a su cuerpo que se levantara.




… ¡UuuU…!




Bell fijo su mirada—




—Directamente en la enorme, violenta y agitada <Vouivre>.




… ¡Ruuu…!




Normalmente, una <Vouivre> rampante tenía un solo pensamiento.




Se volvían extremadamente agresivas en un intento de recuperar la <Lágrima de Vouivre> robada. Sin embargo, este monstruo no mostraba interés en el hombre que sostenía la joya granate, Dix.


… Bluuuuu…




Estaba buscando algo más importante.




¡BELuuuuuuuuuuu…!


 




Ella estaba buscando.




A pesar de su horrible forma, estaba buscando a Bell. Incluso como un monstruo, ella anhelaba al chico.


Bell apretó aún más sus puños y se avanzó.




--… i… ene.




Limpiándose la sangre de la boca, obligó a su cuerpo lesionado a avanzar.




--¡Wiene…!




La llamó por su nombre con voz temblorosa.




—————¡Aaa!




La <Vouivre> balanceó su enorme cola hacia el chico mientras se acercaba.




Como si estuviera llorando de miedo debido a las personas malvadas, en una pesadilla donde todos sus amigos fueron asesinados.


La cola se estrelló contra el chico.




--¡Hey, hey! ¡Vas a morir si no haces algo! La ridiculizante risa de Dix llenó el aire.


Bell volvió a ponerse en pie y se acercó a la <Vouivre>.




--… Wie… ne.




Fue lanzado hacia atrás.




--Wie… ne.




Golpeado contra el piso.




--¡Wie… ne…!




Aun así, Bell se acercó a la violenta <Vouivre> por tercera vez.




¡AAAaaa!




El monstruo embistió al golpeado y ensangrentado humano que tenía delante.




Largas y afiladas garras de dragón destellaron. Su brazo izquierdo descendió en un corte diagonal, colisionando con el hombro derecho de Bell.


——aa




El cuerpo de Bell se hundió bajo el golpe, el pesado ataque lo empujó hacia abajo.


 




Pero sus piernas se mantuvieron fuertes. El suelo de piedra se agrieto bajo sus botas. Las garras de dragón que golpearon su hombro, sin embargo, se detuvieron.


A pesar de que se clavaron en los músculos de su hombro, no penetraron más.




*¡Crick, crick, crick!*




Las garras temblaban; ecos metálicos resonaban.




La armadura de Welf había absorbido el golpe, manteniendo a raya las garras del dragón.




--… Estoy bien.




Bell levantó la mirada.




Hacia el monstruo dragón que lo miraba desde arriba directamente.




--… Estoy… bien, ¿Ves?




Entonces, Bell sonrió.




Soportando el dolor, con los ojos llorosos, sonrió con todo su corazón. Justo como lo hizo cuando se conocieron.


Justo como lo hizo en ese día.




———




El monstruo dragón rugió.




--Estoy… justo aquí…




Ignorando la nueva oleada de sangre de su boca, el chico extendió su mano derecha y abrazó la mano que se clavaba en su hombro.


Envolvió sus dedos alrededor de su garra, manchada con su sangre.




--Está bien, Wiene…




Acercó su rígido y extraño cuerpo.




Abrazó el frío cuerpo y presionó el rostro inhumano contra su pecho.




-- ——




Dix estaba parado, aturdido, viendo la escena desarrollarse. Gran tragó saliva, y Fels quedo sin palabras. Incluso los monstruos que lo vieron por casualidad se congelaron, temblando por un breve momento.


--Todo está bien…


 




Había reconocido y aceptado su propia repulsión y disgusto, pero entonces los contuvo con una emoción más poderosa.


Su cálido y resonante latido del corazón llegó a la chica que siempre había querido escucharlo.




Bell había enterrado sus labios en su cabello azul plateado, sus ojos brillaban con lágrimas, y le susurró algo.




Ah……




Un líquido claro tambien broto en sus ojos color ámbar sin pupilas. Una gota, dos gotas y más. Ambos ojos estaban inundados.


Los monstruos no deberían saber cómo llorar, y sin embargo este sabía.




Aa… ¡AaAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!




La <Vouivre> gritó de miedo una vez más, arrojando a Bell.




Su gran cuerpo se retorica como una tormenta furiosa, y el espíritu de la chica y los instintos del monstruo luchaban por el control entre lágrimas y lamentos.


--¡Wiene…!




Bell gritó desde su asiento en el piso, con su rostro retorciéndose de dolor.




Justo cuando estaba a punto de apresurarse a su lado y consolarla una vez más—




-- —Aguafiestas.




Una Lanza roja ataco desde atrás.




--¿¡…!?




Bell prácticamente arrojó su cuerpo fuera de su camino, giró sobre sí mismo y se levantó para enfrentar al hombre que empuñaba la Lanza.


Dix fulmino a Bell con fastidio, entrecerrando los ojos bajo sus gafas de protección.




--¿Qué demonios estás haciendo, chico? Hablando de una decepción. Deberías haber cortado a esa cosa con esa Daga tuya.


Rociando saliva con cada palabra, Dix empujó su Lanza hacia adelante con una mano. Bell se quedó sin aliento, sacando la <Daga de Hestia> y desviando la punta de la Lanza.


--Te lo dije, ¿No? ¡Los monstruos son monstruos!




--… ¡…!




--¿¡Cuál es el punto de ponerse cariñoso con ellos!?




Enfurecido, Dix gritó entre los golpes de su Lanza, con su arma difuminándose.


 




--¿¡Qué les debes!? ¿¡¡De que sirve ayudar a estas cosas!!? Ese instante—


--¡¡…!!




Los ojos de Bell se encendieron desde adentro.




Sus anchos ojo rojo rubí se clavaron en las perversas curvas de la Lanza. La poca fuerza que le quedaba surgió a través de él—y cortó la punta de la Lanza.


--¿Wha—?




--¡Vale la pena salvar a cualquier persona! Persona, monstruo—¡¡Eso no importa!!




La punta de la Lanza Maldita golpeó el suelo de piedra con un considerable retroceso y rodó en una cacofonía de agudos ruidos metálicos que se desvanecieron en la oscuridad.


Con los ojos ardiendo de convicción, Bell le gritó al sorprendido Dix.




--¡¡Quieren ayuda!!




Esa razón era suficiente. El chico preparó su arma y rugió.




--¡¡Eso es más que suficiente!!




Esas palabras, y esa voluntad, no eran las de nadie más que las suyas.




La respuesta y los sentimientos del chico hicieron eco en toda la cámara.




--Bell Cranel, tú eres…




Fels susurró en voz baja una vez que el grito del chico lo alcanzó. Algo cambió entre los enloquecidos Xenos en ese instante.


En algunos de ellos, sus hombros temblaban; en otros, sus pechos se expandían y contraían. Los ojos de piedra de una cierta Gárgola se abrieron completamente.


Gotas cayeron de los ojos de reptil de un Hombre Lagarto.




-- —¡¡Chico, eres un hipócrita!!




Dix respondió a la declaración de Bell. Con la boca abierta en una sonrisa salvaje, Dix comenzó su ataque de nuevo.


--¿¡Estás diciendo que salvarás a cualquiera, hombre o monstruo!? ¿¡Salvaras a todos y a todo!?




--… ¡¡…!!




--¡Eso es imposible! ¡Incluso los estúpidos mocosos lo saben! Me hace querer vomitar.


 




El hombre agregó con una risa desdeñosa.




Armado con su Lanza ahora sin Maldición y su Cuchillo de Combate, atacó al chico herido con despiadado abandono.


--Bell Cranel, no eres un conejo. ¡¡Eres como un murciélago!! ¡Solo das vueltas y nunca aterrizas en ningún sitio!


--¿¡…!?




Golpeando a Bell en la mejilla con esas palabras, el hombre lanzó una patada en un amplio arco. Golpeo al chico en el pecho y lo empujó hacia atrás.


--¡Ugh…!




--Ahh, que aburrido… Después de todo, eres un niño con mierda por cerebro.




Dix dio un paso adelante, golpeándose el hombro con el eje de la Lanza mientras se acercaba a donde estaba Bell en el suelo.


Expresando su completa y absoluta decepción, hizo girar la Lanza.




--Basta de esto. Vete al infierno.




Dirigió la punta de la Lanza decapitada pero aún afilada hacia Bell y la empujo hacia abajo. Pero justo cuando la Lanza estaba a punto de atravesarlo—


--Gracias—




Una cola de escamas rojas apareció a la vista desde detrás de Dix.




-- —Bellchi.




Lyd, sosteniendo una Espada Larga por encima de su cabeza, y con sus ojos rojos llenos de sed de sangre, oscilo su arma con una fuerza increíble.


--Wha—¡GAH!




Dix se dio cuenta en el último momento y logró evitar un golpe directo, pero aun así sangre salpicó de su espalda.


El hombre con los ojos entrecerrados se retiró como una bestia herida, gruñendo con incredulidad ante lo que vio.


--¡¡T-Tú bastardo!!




Había sido rescatado por el Hombre Lagarto—Bell levanto la mirada hacia Lyd en estado de shock.




Los ojos de Lyd estaban teñidos de carmesí, prueba de que todavía estaba bajo la influencia de la Maldición. Sin embargo—


 




--Bueno, maldición, estoy feliz. Realmente feliz… ¡Me siento fuerte y no tengo idea de por qué!




--… ¿¡…!?




--¿Quién sabia que las palabras de las personas… podrían hacerte sentir tan… caliente…!




La ardiente determinación en su corazón había proporcionado una base sólida para dejar de lado la Maldición y recuperar su mente.


Lyd apretó los dientes, casi rompiéndolos, y sujeto la empuñadura de su arma con todas sus fuerzas. Una sonrisa monstruosa apareció a través de sus lágrimas.


Una presa se había roto, enviando ríos por sus mejillas de reptil.




--Lo siento, Bellchi… y gracias.




Después de disculparse por todo lo sucedido y ofrecer palabras de gratitud, Lyd se giró para mirar hacia adelante, deslumbrantemente.


Luego desató un rugido de monstruo sediento de sangre impulsado por la Maldición directamente hacia Dix.




¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!




--¡¡…!!




Ver a Lyd hizo que se renovara la energía de Bell. Sacando toda la fuerza de sus músculos, siguió al Hombre Lagarto a la batalla.


Humano y monstruo atacaron cruelmente al malvado cazador, uno al lado del otro.




--¿¡¡Qué demonios es esto…!!? ¿¡Cómo puedes pensar con claridad, monstruo!? Dix estalló con enojo. Pero también vaciló con miedo.


En verdad, él estaba en una gran desventaja.




Bell estaba gravemente herido de pies a cabeza, y Lyd todavía sentía los efectos de la Maldición.




Aunque ninguno de los dos podía luchar con toda su fuerza, todavía era dos contra uno. Incluso sin sus refinadas técnicas de espada, el Hombre Lagarto aún poseía la fuerza de un Aventurero de Primera Clase—el potencial para igualar a Dix golpe por golpe todavía estaba intacto. Su <Estado> era considerablemente más débil mientras <Phobetor Dedalo> estaba activo, así que Dix no podía lidiar con Lyd en este estado.


Por otro lado, si recuperaba todo su poder liberando la Maldición, todos los enloquecidos Xenos regresarían a sí mismos e inmediatamente atacarían a Dix y los otros cazadores.


El escape del hombre era impedido por un hipócrita tonto y un solo <Irregular>.




--¿¡Dix!?




Gran gritó aterrorizado al ver que su líder perdía terreno.


 




Su Maldición era la única ventaja que tenía la <Familia Ikelos> en este punto. El hombre grande inmediatamente se dirigió hacia la parte posterior de la cámara, llevando a un grupo de cazadores para ayudar a su líder.


-- —¡GHAA!




En ese momento, una poderosa onda de choque incolora se estrelló contra la espalda indefensa de una Amazona.


--¡No te dejaré…!




--¿¡T-Tú!?




Gran y los demás se dieron la vuelta cuando su aliada Amazona se estrelló de cara contra el suelo. Un Mago estaba parado frente a ellos, con el brazo izquierdo extendido y la túnica negra en ruinas. Furiosos, los cazadores se precipitaron hacia Fels al mismo tiempo.


*¡Whoom, whoom, whoom!*




El brazo derecho de Fels se extendió mientras ambas manos desencadenaban una onda de choque tras otra.




--¡Maldita sea todo! ¡Chicos, masacren a ese Mago! ¡El resto de ustedes, vengan conmigo para ayudar a Dix!




Gran no esperó una respuesta, dejando a un Beastman y un Enano frente a él como una pared y corriendo hacia la otra dirección. En el camino, despertó a los cazadores noqueados gracias a la avalancha de ondas de choque de Fels con patadas y lideró la carga alrededor de los enloquecidos monstruos que aún intentaban desgarrarse el uno al otro en el campo de batalla.


Sin embargo, un instante más tarde—




*¡Shak!*




La mitad de la visión de Gran se oscureció cuando un sonido carnoso llenó sus oídos.




--¿Ga… aah…?




Al hombre grande le tomó un momento darse cuenta de que la mitad izquierda de su rostro había sido arrancada por un ataque lateral.


Estirando el cuello y susurrando en confusión, giró su ojo restante y encontró a una Gárgola, con sus hombros subiendo y bajando con cada respiración.


¡¡A-GAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!




--¿P-Por qué?—¡¡GYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!




Los Xenos que deberían haber estado bajo el poder de la Maldición venían detrás de los cazadores en un frenesí.


 




Gros y los otros Xenos habían encontrado una manera de resistir los efectos de la Maldición, como lo había hecho Lyd, ahora descendían con un propósito asesino hacia Gran y los dos cazadores que intentaban desesperadamente acabar con Fels.


¡SHAAAA!




--¡¡HAAAH!!




--¡~~~~~~~~~~~~!




Mientras el flujo de la batalla se revertía en la cámara, los ataques coordinados de Bell y Lyd estaban abrumando a Dix.


Las espadas del Hombre Lagarto se oscilaban desde la derecha, y la Daga del chico apuñalaba desde la izquierda.


Cambiando de lado sin problemas, ambos ataques se alternaban y atacaban al unísono mientras el hombre bloqueaba con su Lanza e interceptaba con su cuchillo. Los gritos de Gran y los otros cazadores en el fondo pusieron a Dix especialmente inquieto.


Las primeras gotas de sudor aparecieron en el rostro siempre arrogante del hombre. Entonces—se dio cuenta.


-- ——




Entre los golpes de la mano izquierda de Bell con la <Daga de Hestia> y las oscilaciones de la Espada Larga y la Cimitarra del Hombre Lagarto—


—Entre el sonido de su defensa contra tres cuchillas simultáneamente, había otro sonido.




*Ping, ping*




-- —Chico.




El choque de las cuchillas había ocultado una pequeña melodía similar a una campanilla.




El sonido proveniente del puño de Bell era cada vez más fuerte, lo suficientemente fuerte como para escucharse sobre la batalla.


-- —¡Hey!




Puntos blancos de luz pasaban junto a él, reuniéndose.




Dix vio el brillo reflejado en sus gafas de protección—y gritó tan fuerte como pudo.




-- —¿¡Qué estás haciendo, CHICOOOOOOOOOOOOOOOOO!?




<Argonaut>.




Y una <Carga Concurrente> durante el fragor de la batalla.


 




Después de adquirir primero la habilidad en la batalla contra Lyd, Bell ahora la estaba usando mientras luchaba junto a él.


¡GURAA!




--¿¡...!?




El breve momento de confusión dejó a Dix abierto para un ataque. Lyd se aprovechó de eso, empujando su Cimitarra hacia adelante.


Aunque el hombre esquivó la espada por un fino margen, perdió el equilibrio mientras Bell cerraba la distancia en un abrir y cerrar de ojos.


*¡SHWIP!*




Dix escucho el movimiento de la pierna izquierda de Bell a corta distancia. El rostro del hombre se congeló. Después de una carga de veintidós segundos—


Bell empujó su puño hacia adelante, rugiendo.




--¡¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!




*¡Boom!*




--¡GAAAAAAAAAH!




Una explosión de llamas como un rayo explotó en el pecho blindado de Dix.




El devastador golpe mando a volar al hombre a toda velocidad hacia las jaulas negras en un rincón de la cámara.




--¡Hah, gah…!




Bell sujeto su mano mientras un intenso y abrasador dolor lo atravesaba en el momento en que Dix fue mandado a volar.


La carga del <Argonaut> había hecho añicos las armas en el pasado, y con mucho menos tiempo. La larga carga había destrozado el puño de Bell.


Sangre se filtraba de la piel rasgada, y con casi todos los huesos rotos, Bell apretó los dientes mientras intentaba flexionar los dedos.


--Ah—




Mientras tanto, el tono rojo se desvaneció de los ojos de Lyd y los otros Xenos.




--¿Qu-Que estaba…?




--¡Gros…! ¿¡Se ha levantado la Maldición!?




Fels miró a los Xenos con alivio cuando fueron liberados del control de <Phobetor Dedalo>.


 




Parados sobre los cazadores que habían aniquilado en su involuntario frenesí, Gros y los otros monstruos sacudieron sus cabezas de un lado a otro, finalmente calmándose.


--¡Lo hiciste, Bellchi!




--…




No, no lo hice.




Lyd se regocijó cuando volvió en sí, pero Bell era el único que sabía.




La Maldición no se había roto porque el invocador había sido derrotado. Dix la había liberado justo antes del impacto.


No tuvo más remedio que liberar la Maldición y restaurar su <Estado>—regresando a ser Lv. 5 para evitar el inevitable golpe que le pondría fin a la batalla, lo que le dio la fuerza suficiente para resistir el poder del


<Argonaut>.




--¡GaAAH! Agh… ¡Eso DUELEEEEEEEEEEEEEEEE…!




Dix gritó de dolor debajo de una pila de barras de jaulas negras rotas. Bell todavía estaba en alerta máxima, y Lyd se dio cuenta de que no había terminado. Ambos se giraron para mirarlo.


Bell había puesto todo lo que tenía en el golpe cargado y le había infligido un gran daño, ya que Dix estaba en evidente dolor. Acurrucado en una temblorosa bola, el hombre tosía sangre periódicamente como si el impacto hubiera roto todos los huesos en su pecho. Chocar contra la montaña de jaulas no había ayudado, y estaba cubierto de cortes. Sangre manaba de sus heridas abiertas.


--¡MALDITA SEA……! ¡TE ARRANCARE LA CABEZA…!




Sosteniendo el eje de su Lanza como un bastón, Dix se liberó de la maraña de barras de metal, sus ojos ensangrentados quedaron expuestos bajo sus gafas de protección rotas, y rugió de odio mientras se ponía de pie.


--Esa es mi línea.




--¿¡…!?




Lyd, quien ya había cerrado la brecha entre ellos, miró a Dix con un aura feroz y oscilo su arma hacia abajo con un poderoso golpe.


El hombre con gafas de protección se apartó antes de que pudiera golpearlo, pero Lyd lo persiguió sin piedad.




--¡¡Pagarás por todo lo que les has hecho a mis camaradas!!




--¡A-Aléjate de mí! ¡Apártate!




Dix no tuvo más remedio que saltar hacia atrás, rodando de un lado a otro para evadir los feroces ataques de Lyd.


 




Bell impulso su cuerpo hacia adelante, luchando contra el dolor y la fatiga para salvar a la <Vouivre> que todavía sufría en sus cercanías.


--¡D-Detente! ¡Realmente moriré si sigues así!




Dix luchaba con uñas y dientes, bloqueando y eludiendo desesperadamente los ataques de Bell y Lyd.




Su arrogante desprecio se había disipado, el hombre retrocedió, y su estatura se reducía con cada paso atrás. Lentamente, se retiró a una esquina cerca de una hilera de puertas donde Wiene todavía aullaba de dolor y dijo:


--Retrocedan ahora o—




Dix de repente levantó la vista y se puso de pie, con una sonrisa creciendo en sus labios.




-- —¡La romperé!




Ambos estaban a punto de cargar una vez más cuando el hombre tendió hacia una sola joya granate.




--¡…!




--¡…!




Bell y Lyd se detuvieron a medio golpe.




La <Lágrima de Vouivre> de Wiene. La única llave que podría poner fin a su dolor.




Dix se burló, aprovechando su momentánea falta de equilibrio para derribarlos hacia atrás con el eje de su lanza. Mientras los miraba golpear el suelo, levantó la joya por encima de su cabeza.


--¿Esto es tan importante para ustedes? Bien entonces. ¡Pueden tenerla!




Luego lo arrojó directamente al agujero en el piso, el túnel aún en construcción.




--¡¡…!!




--¡KUH!




Los ojos de Bell y Lyd se abrieron de golpe un instante antes de que se movieran.




Lyd alcanzó la joya en un abrir y cerrar de ojos, su destreza física quedo en exhibición mientras se lanzaba al agujero sin ninguna duda.


Cuando el Hombre Lagarto atrapo la joya por detrás, el más lento Bell logró clavar sus talones y sujetar la larga cola de Lyd en el último segundo posible.


--¡Eso funcionó aún mejor de lo que esperaba!




En lugar de mirar al chico tratando desesperadamente de sacar al Hombre de Lagarto desde el borde del agujero, Dix en cambio señaló con su dedo a la <Vouivre>.


--<Piérdete en una pesadilla interminable>—<Phobetor Dedalo>.


 




Una ominosa ola de luz roja envolvió a Wiene tan pronto como el corto hechizo desencadenante se completó.




—¡AAAAAAA!




--¿¡Qué!?




La <Vouivre> se tambaleó hacia atrás, rugiendo. Fels, Gros y los otros Xenos corrieron a ayudar a Bell y vieron todo lo que sucedió, con los ojos completamente abiertos por la sorpresa.


--Eso debería ser suficiente.




Por último, Dix se quitó las gafas de protección rotas y dejó al descubierto la D que marcaba el costado de su ojo izquierdo.


Cuando resonó con la puerta a su lado, la entrada se abrió de golpe.




--Sube al cielo.




--¿¡…!?




La rampante <Vouivre> cargó a través de la puerta y saltó por la escalera aparentemente interminable detrás de ella.


--¡Tú! ¿¡Qué hiciste!?




--Mi Maldición puede hacer que las personas vean cosas mientras no golpee a demasiados objetivos. ¡Bell Cranel, esa persona te está persiguiendo “a ti” en este momento! ¡Y ese pasaje se conecta directamente a la superficie!


Dix dirigió la primera mitad de su declaración a Gros antes de dirigir su atención a Bell, quien acababa de sacar a Lyd fuera del agujero.


Sus labios se curvaron en una sonrisa mientras impartía la última pieza información.




--¡Si ese monstruo sale al exterior, no durará mucho!




--… ¿¡…!?




Satisfecho con el jadeo del chico, Dix usó su ojo para abrir otra puerta.




--¡¡Dix Perdix!!




--¡Oh! ¡No me molestes, tienes un monstruo que atrapar! Hah! ¡¡Hahahahahahaha!!




Evadiendo hábilmente la onda expansiva de Fels, Dix desapareció detrás de la puerta mientras su risa resonaba a través del pasillo.


--¡KUH…!




Gros se elevó en el aire, con las alas de piedra extendidas en toda su longitud mientras cargaba hacia adelante a una velocidad vertiginosa. Pero la puerta se cerró justo antes de que pudiera cruzar el umbral.


 




Con la puerta de Oricalco sellada, perseguir a Dix ahora era físicamente imposible.




-- —¡Lyd, la joya!




--¿¡Bellchi!?




Bell arrebató la joya granate de la mano extendida de Lyd y corrió por la empinada escalera tras Wiene. Con su cuerpo ardiendo con un calor abrasador, persiguió a la violenta <Vouivre>.


--Esto es malo… ¡Lyd, Gros, les dejo el resto!




Temiendo la exposición de los Xenos, de lo que sucedería si ese monstruo apareciera en una ciudad ya en confusión, Fels salió en su persecución.


El Mago corrió tras Bell y dejó a los Xenos a cargo.




--¡Lyd, Gros!




Rei, acompañada por el segundo grupo de Xenos, llegó a la cámara un momento después.




El Goblin de gorra roja Lett, la Harpía Fia y los otros con Rei no pudieron ocultar su sorpresa al ver a sus camaradas liberados y los cuerpos silenciosos e inmóviles de los cazadores.


-- —¡…! ¿¡Rei, tienes una llave!?




--¿Qué?




--¡El líder enemigo ha escapado profundamente en el laberinto! ¡¡Ese es demasiado peligroso para dejarlo vivo!!


Gros gritó desde el otro extremo de la cámara. Insegura, Rei se giró para mirar a los demás.




La Harpía y el Goblin de gorra roja que habían llevado allí a la Siren le mostraron el Item Mágico.




--Rei, solo hay una llave. No podemos dividirnos y buscar en el laberinto como queramos.




--… Entonces deja la llave para el que aún está por llegar.




Después de un intercambio rápido con Lett, Gros dejó el Item en posesión del pequeño monstruo.




Después de verlo desaparecer por el camino por el que vinieron, Rei condujo a los monstruos restantes a encontrarse con Lid y Gros.


--Rei, ¿Qué hay de los Aventureros?




--Logramos sobrevivir a ellos. En cuanto a las bajas… Creo que no hubo ninguna. ¿Qué hay de ustedes?




--Como puedes ver, nuestros camaradas han sido liberados… Sin embargo, Wiene perdió su joya y se ha vuelto loca, Fels y… ese chico la persiguen.


 




Los recién llegados guardaron silencio al escuchar que Wiene se dirigía a la superficie. Los tres líderes rápidamente compartieron sus pensamientos.


--Nuestros camaradas que fueron capturados están en su límite. No pueden moverse y deben descansar en un lugar seguro.


--Entonces debemos proteger a nuestros camaradas y—




--Tambien vamos a perseguir a Wiene.




Gros, Rei y Lyd observaron a sus exhaustos camaradas, gastando la última de sus fuerzas bajo los efectos de la Maldición, antes de mirar hacia la escalera que Wiene y Bell habían dejado atrás.


La Siren dorada y la Gárgola color ceniza se giraron hacia Lyd después de su declaración.




--¿De verdad deberíamos dejarle todo a Bellchi y Fels? ¿Están bien con solo ser ayudados? Salir a la superficie puede causar una gran conmoción, pero… es nuestro turno de ayudar a Bellchi y Wiene si están en problemas. Tenemos que hacerlo.


Incluso con el peor resultado posible a la vista, era hora de que pusieran sus vidas en riesgo para ayudar al chico y lo que él más apreciaba.


Gros y Rei se quedaron en silencio frente a la mirada decidida de Lyd.




--… Además, podremos ver la superficie que tanto hemos anhelado, ¿No es así?




--Tonto. En un momento desesperado como este…




--Sin embargo, iras, ¿Cierto?




Gros regaño a Lyd por su intento de broma, pero Rei sonrió a su lado, consciente de los verdaderos sentimientos de la Gárgola.


--Tenía pocas esperanzas cuando vi a Bell en el bosque… Entonces, una vez que escuché que rescató a uno de los nuestros… ahora estoy llena de alegría.


Con las mejillas ruborizadas y sonrosadas, la Siren dorada Rei se abrió paso a través del lenguaje de los habitantes de la superficie para expresar lo que sentía en su corazón.


Otros Xenos compartieron sus sentimientos después de escuchar lo que sus líderes tenían que decir. Rugiendo y gritando a todo pulmón, expresaron su intención de seguir.


Manteniendo la boca cerrada, Gros extendió sus alas después de una larga pausa.




--… Fels es una cosa, pero no puedo confiar en ese chico.




Rápidamente dividió a los Xenos en un grupo que se quedaría y un grupo que iría basado en sus heridas. Entonces, un poderoso aleteo de sus alas llevó a Gros al aire y hacia la escalera.


Lyd y Rei intercambiaron sonrisas antes de ir tras él.


 




--¿Entonces, Gros? ¡Parece que hay humanos confiables después de todo!




--… Aún no. Lo peor aún puede volverse peor…




--Simplemente nada te complace, ¿Verdad?




--Las Gárgolas como Gros siempre son tercas como la piedra.




--¡Suficiente!




Uno al lado del otro, los tres líderes guiaron a los Xenos por la escalera.




× × ×


En otro lugar en ese momento—




Un hombre había logrado desaparecer durante la masacre de la <Familia Ikelos>.




Después de deslizarse por el suelo de piedra para evitar la atención de los Xenos, había caído por los escalones de piedra.


--Diiiix… ¿Adónde fuiste? Salvameee… Malditos sean esos monstruos… Lo pagarán…




Se aferraba a un orbe fabricado en su mano derecha y una punta de Lanza carmesí cortada en su izquierda.




El humano grande había perdido la mitad izquierda de su rostro, incluido su ojo. Murmurando delirantemente para sí mismo, el hombre se adentró en el laberinto.


× × ×


Gotas rojas golpeaban el suelo, resonando a través del aire.




Un hombre avanzaba a través de los oscuros pasillos de <Knossos>, con su camino marcado por manchas de sangre.


--¡Agh, ardan en el infierno, ow…!




Con el rostro retorcido en una monstruosa expresión, Dix apoyó su cuerpo sangrante y descargó su ira y frustración pateando una estatua minuciosamente tallada que estaba al final del pasillo.


Dix, capaz de viajar a cualquier lugar en <Knossos> a voluntad gracias a su <Ojo Dedalo>, había estado moviéndose desde que escapó de la cámara principal. Después de haber sido forzado a leer los planos dibujados en el Diario de Dédalo hasta que lo enfermó, conocía estos complejos pasillos como la palma de su mano.


Ahora se dirigía hacia la sede de su <Familia>, la base subterránea donde todo tipo de Ítems de Curación lo estaban esperando y donde podría descansar.


--¡Todos esos monstruos y ese estúpido chico…! ¡Los mataré incluso si es lo último que hago…!


 




Aparte de él, la <Familia Ikelos> había sido aniquilada. Cada Xenos que capturaron les había sido arrebatado.




Jurando en furiosos susurros que les devolvería diez veces lo que habían hecho después de encontrar una manera de salir de este lío, Dix fulmino a la oscuridad con ojos inyectados en sangre.


--… ¿…?




Dix se detuvo de repente.




Algo parecía diferente sobre el laberinto que siempre había llamado hogar.




Era como si el aire estuviera vibrando, como si la silenciosa tranquilidad tratara de advertirle, como si hubiera entrado en el verdadero Calabozo. Las Lámparas de Piedra Mágica eran pocas y distantes, parpadeando como velas.


Habiendo pasado por varias puertas de Oricalco, Dix se había sentido seguro sabiendo que nunca podría ser encontrado. Pero ahora, mientras continuaba su escape, un escalofrío le recorrió la espalda.


Imposible, no puede ser, las puertas están cerradas, no hay manera—




Una mirada penetrante le perforaba la espalda. Mientras su ansioso latido del corazón se intensificaba, Dix estaba corriendo antes de darse cuenta.


El punzante dolor atravesando sus extremidades no importaba. Jadeando, trató de escapar del escalofrío que amenazaba con envolverlo. Sin embargo, no podía ganar terreno. Fue entonces cuando notó el rastro de sangre detrás de él, pero esconderlo no haría ninguna diferencia. Lo que fuera que enviaba el escalofrío a través del laberinto permanecía cerca como si estuviera siguiendo su olor.


Tan pronto como Dix cerró la puerta siguiente detrás de él, escuchó una puerta diferente abriéndose en algún lugar a lo lejos. La sombra invisible de su perseguidor se acercaba cada vez más, acorralándolo.


--… ¿¡…!?




A pesar de que estaba siguiendo la ruta grabada en su memoria, cada esquina y cada pared comenzaron a verse igual. Miedo y pánico lo invadieron mientras la realidad y la ilusión se mezclaban, distorsionando sus sentidos.


La obsesión de Dedalo, este mundo caótico de un arquitecto aclamado, mostró su verdadero rostro. Este laberinto hecho por el hombre, capaz de desorientar absolutamente a cualquiera, arrastró al hombre a una pesadilla interminable. ¿El perseguidor venía desde atrás o se acercaba desde el frente? Dix ya no podía decirlo.


Su confianza se había ido.




La comodidad de saber que, sin importar lo que se interpusiera en su camino, su Maldición le permitiría escapar había sido destrozada. Eso era lo mucho que su situación—este algo siempre acercándose—lo había sacudido. Ruidosas campanas de advertencia teñían sus pensamientos de rojo.


Dix arrojó orgullo y dignidad a la basura y se echó a correr. Entonces—


-- ——


 




Dix se detuvo de repente.




Lo que vio directamente frente a él, en medio de un pasillo aparentemente normal, no lo dejó continuar. Era un pasaje de piedra fría, tan envuelto en la oscuridad que era imposible ver el otro lado.


Esa oscuridad se onduló.




Lo que emergió hizo que los ojos rojos de Dix se pusieran vidriosos.




Era como un Jefe de Piso del Calabozo que había estado residiendo en los pasillos más profundos del laberinto, esperando un sacrificio.


Un monstruo negro—un toro negro—separó la oscuridad y apareció ante los ojos de Dix.




--… Vamos… Debes estar jodiendome.




Dix había cometido el error de verse tan atrapado en pensamientos de odio y venganza que había perdido la capacidad de tomar decisiones tranquilas y racionales.


Como olvidar que el enemigo tenía su propia llave.




Pero aún más que eso, su error de cálculo más grave fue no saber de la existencia de esta cosa.




*Huff, huff*




Bruscas respiraciones chocaron contra los tímpanos de Dix.




Un paso, luego otro. La piedra se agrietaba bajo sus pies mientras el monstruo se acercaba, pero los pies de Dix no se movían.


Una luz premonitoria se reflejaba en la Labrys salpicada de sangre, sujetada en la mano izquierda de roca de la bestia.


--¿¡De dónde demonios vienes, MONSTRUOOOOO—!?




Una sombra oscura cayó sobre Dix mientras el hombre agitaba sus brazos y gritaba de terror. Un instante después—*¡¡Thud!!*


Ese fue el final.




Incapaz de activar su Maldición, la guillotina aproximándose reclamó su vida al instante. La muerte del hombre miserable y violento no pudo llegar lo suficientemente pronto.


El monstruo pasó junto a la sangre salpicada y los trozos de carne aplastada, continuando su camino. Se apresuraba a unirse a sus camaradas.


Como si estuviera muriendo de hambre por una buena batalla.


 


 


× × ×


--¡Bell Cranel!




Una larga y larga escalera se extendía hacia arriba hasta donde alcanzaba la vista. Solo escalones de piedra subiendo y subiendo, aparentemente hacia el infinito. Fels había alcanzado a Bell, con su túnica negra fluyendo, mientras el chico subía corriendo el equivalente a diecisiete Pisos de escaleras del Calabozo.


--Tu cuerpo no está en condiciones para esto. Estás más allá de agotado.




--F-Fels-san…




Fels le advirtió a Bell, recordándole el considerable daño que había sufrido durante la batalla en la gran cámara de abajo.


Eso era cierto. Ya que Bell no podía moverse como él quería, Fels había logrado igualarlo a pesar de su ventaja inicial.


--Puedes seguir corriendo, pero espera un minuto.




Fels puso una mano enguantada sobre Bell mientras el chico respiraba con dificultad.




--<Báculo de Pius, luz de Pione. Intersecta con la autoridad de sanar y cura todo>.




Los patrones intrincados del guante brillaban como el báculo de un Mago mientras aparecía un círculo mágico blanca a sus pies. Era un <Canto Concurrente> perfectamente ejecutado.


Bell observó sorprendido mientras Fels entonaba el hechizo.




--<Dia Panacea>.




Esferas de diferentes colores de luz brillante envolvieron a Bell. Se maravilló cuando las heridas que cubrían su cuerpo desaparecieron, su puño roto se curó, e incluso su fatiga desapareció en el aire.


--¿Qué es esto…?




--Magia Curativa que alivia todo tipo de heridas y dolencias, similar a un Elixir. La Magia de alto nivel había restaurado por completo el cuerpo de Bell.


--¡Muchas gracias, Fels-san!




Bell, lleno de vitalidad una vez más, le dirigió algunas palabras de gratitud a Fels y aceleró.




Fels repentinamente fue dejado atrás mientras el chico subía la escalera ocho pasos a la vez como un conejo.




--¿¡En serio…!?




Ante la notable agilidad del chico, las palabras de los Dioses y Diosas escaparon de Fels.




--¡No puedo seguir el ritmo…!


 




El Mago gimió mientras Bell movía sus brazos con imprudente abandono.




--¡Wiene…!




El crujido de rocas rompiéndose se escuchó en la distancia.




La luz brillaba desde muy arriba, indicando que el monstruo había alcanzado la superficie.




× × ×


El sol poniente se acercaba a la muralla de la ciudad en el oeste, diciéndoles a los ciudadanos de Orario que la noche estaría encima de ellos en unas pocas horas.


La <Familia Hestia> había llegado al bloque sureste de la ciudad bajo el cielo azul y entró en la calle Dedalo.




--No sirve de nada. No hay pistas en ninguna parte…




--Puede estar sobre la superficie, pero este lugar es más parecido a un Calabozo que el real.




--W-Welf-sama, no tengo la menor idea de lo que estás diciendo…




Mientras el grupo avanzaba a través de las ennegrecidas calles de ladrillo, Mikoto escaneaba sus alrededores, Welf se rascaba la cabeza, y Haruhime comenzó a sudar bajo su kimono mientras cada uno hablaba alternadamente.


--Ayudante-kun, parece que preguntar por todos lados es una causa perdida. Incluso los rumores que suenan prometedores terminan contradiciéndose unos a otros.


--Lili nunca pensó que esto iría sin problemas, pero…




Hestia y Lili, quienes habían hecho todo lo posible para recopilar información de los lugareños, intercambiaron miradas.


Después de separarse de la <Familia Soma>, habían llegado a la Calle Dedalo como Zanis había sugerido. El grupo había hecho todo lo posible para seguir incluso las más débiles sombras de monstruos, pero en su lugar se perdieron en el complicado y entrelazado diseño de los barrios marginales.


Las escaleras subían y bajaban, conectando con un revoltijo de casas y pequeños edificios. Construido principalmente con ladrillos, no había orden ni concierto con el tamaño o la altura de cualquiera de las estructuras agrupadas. Era como si la <Familia> estuviera atrapada en una ilusión óptica, un laberinto infinito de caminos y escaleras dentro de una ciudad encerrada.


--Estoy segura de que Bell-kun siente lo mismo… pero no tengo muchos buenos recuerdos de la Calle Dedalo. Mirando los ladrillos mientras los recuerdos regresaban, Hestia entrecerró sus ojos azules.


Al doblar la esquina en una calle diferente, el grupo reviso un letrero Ariadne en una pared de ladrillo rojo para verificar su ubicación antes de continuar.


-- —¡…!


 




--Hey… ¿Qué fue eso?




Mikoto y Welf fueron los primeros en notar algo extraño.




Se giraron tan bruscamente que asustaron a Hestia, y las orejas de Renart de Haruhime se pusieron de punta un momento después. Lili se quedó sin aliento un segundo después de eso.


La mente de la Diosa corrió, tratando de descubrir por qué sus dependientes se habían puesto tan nerviosos repentinamente—cuando un coro de gritos volvió a sonar en la distancia.


--¡¡…!!




--¡Vamos a movernos!




--¡Sí!




Justo cuando Hestia descubrió lo que estaba pasando, Welf y Mikoto lideraron al resto de la <Familia Hestia> mientras corrían a toda velocidad. El grupo luchó contra el flujo para llegar al origen, chocando con los residentes en pánico y gritando mientras pasaban.


Entonces, una vez que dieron vuelta en otra esquina---




--¡Whoa…!




--¿¡Un monstruo!?




Una criatura que se asemejaba a una Lamia estaba fuera de control.




Incluso en la Ciudad Laberinto, esto era inaudito. A uno de los edificios adyacentes a la calle ancha le faltaba una esquina, y los escombros estaban esparcidos por el suelo. La escamosa piel color blanco azulado del monstruo estaba llena de fragmentos de piedra, prueba de que ya había destruido varias paredes.


Muchos ciudadanos aún tenían que escapar de la espesa nube que cubría la zona.




Por supuesto, la única <Familia> o Aventureros en la escena era la <Familia Hestia>.




--¿Así que un monstruo escapó de la base enemiga…? Eso tendría sentido, ¿No?




--... E-Espera, por favor espera. Eso es…




El monstruo en el suelo estaba temblando cuando Welf desenvaino su Gran Espada, mientras que Mikoto levantaba su larga Katana, <Kotetsu>, y hablaba con voz temblorosa.


Ella activó su habilidad, <Yatanokurogarasu>, en el instante en que escuchó el alboroto. Entonces, a pesar de que no podía verlo bien, le dijo al grupo que habían encontrado al monstruo antes.


Lili se congeló una vez que el rostro del monstruo finalmente apareció desde lo más profundo de la nube de polvo, susurrando su nombre con los ojos pegados en su cuerpo.


--… Una <Vouivre>.




-- —“ “ “ “¿¡…!?” ” ” ”


 




Welf, Mikoto, Haruhime y Hestia jadearon al unísono. Entonces lo vieron.


Un agujero antinatural—donde debería estar la joya granate—en la frente.




--¡No puede ser…!




En el instante en que el grupo entendió lo que le había sucedido a la <Vouivre> delante de sus ojos, el monstruo hizo un movimiento.


——¡…!




Lanzando un estridente aullido, cargó hacia ellos directamente.




Las reacciones de Welf y Mikoto fueron instantáneas, cruzando su Gran espada y su Katana para formar una pared y detener su avance. Sin embargo—


--¡Ghwoooo!




--¡Uwah!




Fueron mandados a volar hacia un lado.




La carga de la violenta <Vouivre> era tan poderosa que los Aventureros Lv. 2 no pudieron contenerla con sus espadas. Aunque frenaron al monstruo, Welf y Mikoto se estrellaron contra las paredes de edificios cercanos, provocando gritos más fuertes de los ciudadanos.


--¡Hestia-sama!




--¿¡Kh…!? Haruhime-kun!




Hestia, empujada hacia un lado de la calle por Lili, gritó cuando vio a la colapsada Renart justo enfrente de la


<Vouivre>.




A pesar de que había sido derribada por los temblores en el suelo y estaba cubierta de rasguños y arañazos, la temblorosa Haruhime se incorporó, con los ojos abiertos mientras miraba al monstruo.


--¿Wiene… -sama?




Aunque brillaban de rojo, sus ojos eran color ámbar.




Habiendo pasado más tiempo que nadie con la chica dragón, la Renart susurró su nombre. Lágrimas se acumularon en sus ojos verdes, al ver qué había sido de su amiga.


¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!




La chica dragón transformada azotó su largo cuerpo hacia adelante como si persiguiera una aparición.




Haruhime no pudo moverse cuando el dragón agitó su cola, gruesa como el pecho de un Enano, directamente hacia ella.


 




--¡Haruhime-sama!




Mikoto gritó. El resto de la <Familia> la llamó, con sus voces resonando en la calle, cuando de repente—




-- —¡¡Wiene!!




Bell irrumpió en la escena como una ráfaga de viento, con sus piernas difuminándose.




--¡¡Bell-kun!!




Al salir del agujero que Wiene había dejado atrás, el chico se lanzó sobre la cola del dragón y la golpeó con su antebrazo blindado en el costado para alterar la trayectoria. La cola pasó sobre la cabeza de Haruhime, golpeando el aire vacío.


El chico escuchó los gritos de sorpresa y alegría de su <Familia> mientras permanecía con la Renart detrás de él.


--¡Bell-sama…!




--¡Haruhime-san, por favor regresa!




Bell hizo una mueca de dolor como si la llorosa y triste voz de Haruhime lo hubiera cortado físicamente, y le gritó.


Mikoto llego para apoyar a la chica que no podía moverse por sí misma y la arrastró de vuelta al resto del grupo.


¡Evité que sucediera lo peor, pero…!




Bell había seguido el camino de destrucción de Wiene a través de la Ciudad Laberinto después de salir de una de las entradas ocultas de <Knossos> y alcanzarla en la calle laberinto.


Sin embargo, muchas personas ya habían visto a Wiene. Sus palmas estallaron en sudor al ver a tantos espectadores.


¿¡Ahora qué!? ¿¡Qué debería hacer!?




No—la joya granate tenía que ser devuelta a ella primero. Detener el alboroto tenia prioridad.




Wiene estaba recuperando su postura, recuperándose del ataque repentino mientras Bell se paraba frente a ella.




—Fue entonces cuando sucedió.




Un destello de luz brilló desde el cielo.




-- ——




Desde atrás, sobre la cabeza de Bell—




Apareció desde el rabillo de su ojo—una larga Lanza con una espada dorada como punta—perforando la mano izquierda de Wiene como un rayo.


 




¡A—AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!




El increíble impulso de la Lanza la envió volando a toda velocidad a través de un edificio cercano.




Wiene gritó cuando la Lanza se hundió profundamente en el suelo, inmovilizándola eficazmente en el lugar.




El cambio repentino de los acontecimientos tomo a Bell por sorpresa, y su mente se quedó en blanco por un instante.


Se olvidó de respirar mientras su cerebro procesaba lo que acababa de suceder.




Lo más probable era que alguien con increíble Fuerza arrojara esa lanza desde atrás de él.




-- —Entonces eso es lo que ha estado causando todo el ruido, supongo. Bell lo escuchó, una voz desde muy lejos.


Entonces—estallaron aclamaciones.




--¡¡————————!!




--¡SÍ, NOS SALVAMOS!




--¡¡AVENTUREROS!!




Esas voces, esa euforia, la emoción.




Todos hablaban de quienes habían aparecido detrás de Bell.




El silencio de Hestia y el resto de la <Familia> implicaban aún más lo que había llegado. Bell escuchaba su corazón latir con fuerza.


Campanas de advertencia sonaban tan fuerte en sus oídos que no podía ver directamente.




*¡Dong!* *¡¡Dong!!* *¡¡DONG!!*




Bell se giró lentamente mientras el sonido cada vez más insistente ahogaba el mundo que lo rodeaba.




--…




Lo primero que vio fue a una espadachín con cabello y ojos dorados con una espada en la mano.




--Parece que los residentes no han sufrido ninguna baja hasta el momento.




--¿Qué es esto? Parece que alguien llegó antes que nosotros.




--Espera un segundo, ¿No es ese…?




--¡Es Argonaut-kun!




--Ese chico conejo otra vez…


 




Las siguientes personas en ingresar en su línea de visión fueron una Alto Elfo que llevaba un largo Báculo; un Enano con una gran Hacha de Batalla sobre su hombro; Amazonas gemelas empuñando Cuchillos Kukri y una Espada Larga de doble hoja; y un Hombre Lobo equipado con botas de metal.


--Una <Vouivre>… ¿Crees que hay alguna conexión con el avistamiento anterior de ese “monstruo alado”? El último era quien había arrojado la lanza, un Hobbit.


Parados sobre un grupo de edificios y mirando hacia abajo sobre Bell y Wiene estaban los Aventureros más fuertes de Orario.


<El Valiente> Finn Deimne.




<Nueve Infiernos> Riveria Ljos Alf.




<Elgarm> Gareth Landrock.




<Amazon> Tiona Hiryute.




<Jormungand> Tione Hiryute.




<Vanargand> Bete Loga.




Y la <Princesa de la Espada> Aizu Wallenstein.




Después de su última expedición, todos y cada uno de los líderes habían alcanzado el Lv. 6.




Se habían igualado incluso con su <Familia> rival como Héroes al frente de la Ciudad Laberinto, de quienes se hablaría durante generaciones.


La <Familia> más fuerte de Orario, la <Familia Loki>.




--¿Ese monstruo está conectado con lo que sucedió en el 18° Piso? Esos parecen grilletes, pero, ¿Hay alguna armadura?


--No puedo estar segura de eso… pero el Gremio pudo haber previsto esta posibilidad al ordenarle a todas las


<Familias> que se mantuvieran en espera.




--Tch, un mano a mano hubiera sido bueno.




Para Bell, el tiempo se congeló mientras la conversación entre una de las Amazonas, la Alto Elfo y el Hombre Lobo pasaba a través de sus oídos.


No tenía sentido. Habían llegado demasiado rápido.




Esta era la Calle Dedalo de la Ciudad Laberinto. Incluso si corrieron aquí una vez que comenzó la conmoción, habrían necesitado más tiempo. El hecho de que otros Aventureros aún no habían llegado lo demostraba.


Podría ser—¿Lo vieron venir?




Habían visto los acontecimientos desarrollarse y analizaron las posibilidades cuando se les ordenó esperar en la superficie.


 




Bell fijo su temblorosa mirada en el Hobbit, quien estaba examinando tranquilamente el campo de batalla desde arriba.


--Capitán, ¿Qué hay del monstruo…?




--La piedra en su frente no está. Elimínenlo de inmediato. Solo había una razón por la que estarían aquí.


Para exterminar a cualquier monstruo que apareciera en la ciudad.




Las calles estaban inundadas de aclamaciones, como si su fama hubiera rescatado a la ciudad del caos que la asolaba.


Bell casi se tambaleó bajo el sonido. Los miembros de la <Familia Hestia> palidecieron cuando el ruido los envolvió.


Esos Aventureros eran faros de esperanza para los ciudadanos, siempre habían admirado su fuerza. Pero para Bell, se veían como el apocalipsis.


× × ×


--Oh, vamos. ¿Por qué tuvieron que aparecer los mocosos de Loki?




En lo alto de una torre de ladrillos, uno de los puntos más altos de la Calle Dedalo—




Ikelos y Hermes rápidamente se dieron cuenta de la perturbación desde su posición estratégica con vista a la Calle Laberinto, y observaban los acontecimientos desarrollarse.


--Justo cuando las cosas se estaban poniendo interesantes… Bueno, eso lo termina todo.




--… Claro que sí.




Ambos Dioses observaron a los Aventureros de Segunda Clase y por debajo de la <Familia Loki> detrás de Aizu al nivel de la calle. Ikelos se desplomó, aburrido ahora que la <Familia> más fuerte de Orario pondría fin a esto.


--Prácticamente todos mis mocosos mordieron el polvo… así como los cabos sueltos.




Ikelos se giró hacia Hermes, felicitándolo sarcásticamente con una débil sonrisa. Sin embargo, Hermes estaba en silencio, con su mirada fría centrada en el perfil del rostro del chico.


× × ×


—Aizu… -san.




En medio de la ardiente inquietud—


 




Bell levanto la mirada y se encontró con la de Aizu mientras lo miraba. La persona que el chico admiraba estaba enfocada únicamente en él.


Sus ojos dorados tenían curiosidad, como si preguntaran: ¿Por qué estás allí? Uh, ahh…


Las palabras de cierto hombre cobraron vida en el fondo de su mente.




“Hipócrita”.




Dix se rió con desprecio de la decisión tonta de Bell.




Esa risa hueca que resonaba en sus oídos hizo otra pregunta:




“Entonces, ¿Qué vas a hacer ahora, chico?”




¿¡AAAAAAAAAAAAaa…!?




La <Vouivre> gritó de dolor.




La Lanza había penetrado profundamente en el suelo, literalmente inmovilizando a la chica dragón. Los pensamientos de Bell se nublaron, y su visión pulsaba.


Estaba parado en tierra de nadie, directamente entre ambos lados. ¿Hacia adelante o hacia atrás? ¿Avanzar o retirarse?


La persona que admiraba y el monstruo, aliados y escamas, Héroe y villano, abuelo y chica, disculpas y arrepentimiento, promesa y traición, genuino y falso, la bifurcación en el camino y la elección.


Decide, decide, decide.




La imagen grabada en su corazón: la sonrisa y las lágrimas de la chica. Su mano tendida, su calidez, esa promesa que hizo, jurando protegerla—


Todos sus pensamientos se mezclaron armoniosamente, revolviendo el corazón de Bell. Eternidad condensada en un solo momento.


Bell. Bell. Bell—


“ “ “ “ “ “ “ “OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOooooo…. ¿…?” ” ” ” ” ” ” ”




Las aclamaciones de los ciudadanos comenzaron a disminuir.


 




En su lugar, un vórtice de ira confundida tomó su lugar. Los Aventureros de menor rango estiraron el cuello para ver qué sucedía, y la sospecha también oscureció sus expresiones.


Un inquietante silencio había abrumado el alboroto en la Calle Laberinto.




--¿Hah?




El Hombre Lobo frunció el ceño ante lo que vio.




--Hey… ¿Qué pasa con eso?




--¿Argonaut-kun…?




Las gemelas Amazonas estaban aturdidas.




--¿Estoy viendo eso bien?




--Finn…




--… ¿Qué tiene en mente?




El Enano, la Alto Elfo y el Hobbit estrecharon sus ojos fríamente.




-- ——




En cuanto a la chica que el chico admiraba, sus ojos dorados temblaban de incredulidad.




--… ¡¡…!!




Bell estaba frente a ellos.




Estaba de espaldas al monstruo retorciéndose de dolor mientras bloqueaba a las personas que intentaba deshacerse de él.


Como si estuviera protegiendo al monstruo y defendiéndolo de los Aventureros.




Gotas de sudor rodaban por sus mejillas, su respiración era irregular, y su rostro estaba pálido como un fantasma.


Levantó su Daga negra en un agarre inverso, preparado para interponerse en su camino.




¡No seas estúpido…!




Lili, Welf, Mikoto y Haruhime estaban sin palabras. Los ojos de Hestia se abrieron todo lo que pudieron.


--… ¡¡…!!




Lo mismo era cierto para la Gárgola Gros, quien estaba mirando desde la distancia.




--¿Qué crees que estás haciendo, Bellchi…?


 




Lyd y los otros Xenos se habían mantenido fuera de la vista acercándose a través de los callejones, y ahora estaban parados mirando el enfrentamiento. Incluso Fels, quien se había reunido con ellos, estaba en estado de shock.




× × ×


-- —¡Hee, HEHE! ¡HEEHEHEHEHEHEHE…!




Era Ikelos.




Mirando todo abajo, sus hombros se convulsionaban con alegre regocijo.




--¿¡Ves eso, Hermes!? ¡Esto es hilarante!




El Dios estallo en carcajadas, y su brillante cabello azul marino se movía de un lado a otro.




--Pensé que todos eran descarados en estos días… ¡Pero parece que aún quedan algunos locos! Parado al lado de Ikelos, cuyo cuerpo estaba encorvado con una risa sin parar—


—Los labios de Hermes se curvaron silenciosamente en una sonrisa distante, casi solitaria.




--Realmente eres un tonto…




Los ciudadanos, Aventureros, monstruos y Dioses se centraron en un punto. El solitario chico que se había arrojado a la ruina.


En Bell, quien había desafiado a la <Familia Loki> para salvar a una chica monstruo.







Capítulo 10 – El Tonto


En el bloque sureste de Orario, una esquina de la Calle Dedalo estaba envuelta en un misterioso silencio. La escena que se desarrollaba bajo el cielo azul estaba lejos de ser normal.

Una <Vouivre> yacía a medio camino a través de la pared de un edificio, clavada en el suelo por una Lanza. Justo delante de ella, parado en medio de la amplia calle con su arma levantada para proteger al monstruo, estaba Bell. Hestia y el resto de su <Familia> estaban acurrucados contra el costado de la calle, los ciudadanos los observaban desde más atrás, y la <Familia Loki> estaba reunida en los tejados directamente detrás de ellos.

Mientras columnas de polvo flotaban desde los escombros de ladrillos, el chico estaba parado ante los espectadores y sus miradas sospechosas.

--Entonces… ¿Qué hacemos con eso?


Los sustanciales pechos de Tione se hincharon cuando suspiró hacia el chico posicionándose para oponerse a ellos.

Su hermana gemela, Tiona, estaba conmocionada junto a ella, mientras Bell, Aizu y los Aventureros más fuertes de la <Familia Loki> se miraban mutuamente.

--¿Q-Qué deberíamos hacer?


--Solo ignórenlo. No tengo idea de lo que está pensando, pero no importa. Esto termina ahora. Bete casi parecía aburrido mientras daba un paso adelante.

Justo cuando el resto de la <Familia Loki> se preparaba para seguir los pasos del Hombre Lobo adulto hacia el monstruo—

--¡FIREBOLT!


--¿¡…!?


*¡Boom!*


Un rayo de llamas atravesó el cielo con una explosión rugiente.


Bete y sus aliados estaban a pocos momentos de saltar desde el techo, pero todos se congelaron a mitad de un paso. Sorprendidos por la repentina explosión, los residentes de la Calle Dedalo se cubrieron los oídos por el miedo.

Bell había metido la joya en la bolsa en su cintura antes de empujar su brazo izquierdo hacia el cielo y activar su Magia de Lanzamiento Rápido.

Era una amenaza, una advertencia para no acercarse.


Se quedó completamente inmóvil, con sudor corriendo por su piel en riachuelos.


-- —¿AAh?

 


--¿¡…!?


Salvajes emociones surgieron de Bete, de la <Familia Loki> y de los residentes.


“¿Cuál es la gran idea?” innumerables conjuntos de ojos preguntaron al unísono.


Críticas hacia el chico que protegía al monstruo no eran lo único en sus ojos—el terrible desdén y la hostilidad también aumentaban. Estaba a un paso de ser marginado. Podía ver la confusión de Aizu y Tiona, las miradas cautelosas del resto de la <Familia Loki> y los rostros conmocionados de su propia <Familia>.

La <Daga de Hestia> temblaba en su mano derecha, y el sudor y los latidos de su corazón habían alcanzado un crescendo.

—Esto podría ser el fin.


Una palabra incorrecta aquí y todo terminaría.


Bell Cranel se convertiría en un enemigo de las personas. En cuanto a lo que dijo a continuación—

--… Esta—


Su lengua reseca se enredó.


Bell fijó su mirada en las personas frente a él y levantó la voz.


--… Esta… esta es mía.


Esas palabras salieron de su boca.


--¡Vi primero a esta <Vouivre>; es mía…!


Bete y los otros se sorprendieron, mientras Bell declaraba tan severamente como podía.


--¡¡Así que no la toquen…!!


Acorralado en una esquina en el momento de la verdad, Bell eligió actuar como un Aventurero temperamental.


Después de reclamar la Piedra Mágica del monstruo y todo el Botín para él, blandió el arma en su mano derecha hacia los boquiabiertos espectadores, incluida su propia <Familia>.

———¿¡…!?


--¡…!


Fue entonces cuando la <Vouivre>, que había estado revolcándose, finalmente arrancó la Lanza del suelo y se liberó.

Sangrando, salió corriendo como si tratara de escapar de los Aventureros y de su propio dolor. Bell les dio la espalda a los residentes y persiguió al monstruo sin un momento de retraso.

 


--Ooookay… ¿Qué quiso decir con eso?


Tiona inclinó su cabeza confundida. Aizu abrió la boca.


--Es contra las reglas que un Aventurero robe un monstruo de otro…


--Ahh… las <Vouivre> son bastante raras, ¿Verdad?


--Chico estúpido… Eso solo es cierto en el Calabozo. ¡Esas reglas no pertenecen aquí!


La explicación de Aizu satisfizo a Tiona, quien asintió con la cabeza, pero Bete estaba a punto de arrancarse su pelaje color ceniza.

El Hombre Lobo no era el único molesto porque el chico había priorizado su propio beneficio durante este estado de emergencia—otros miembros de la <Familia Loki> y los ciudadanos estaban furiosos y animosos.

--Capitán…


--No hay necesidad de dejar que un niño se salga con la suya. Sigan a esa <Vouivre>.


Tione mantuvo sus ojos en el monstruo y el chico acercándose al final de la calle mientras se giraba hacia Finn, quien comenzó a emitir una serie de órdenes con voz firme.

Las fuerzas de la <Familia Loki> obedecieron. Algunos saltaron de los tejados mientras que otros se quedaron por encima de las calles según sus instrucciones, cuando—

—¡OOOOOOOOOOOOOOO!


--“ “ “ “¿¡…!?” ” ” ”


El feroz rugido de un monstruo resonó en el cielo como para ahogar sus voces. Más de veinte monstruos con armas aparecieron en la calle un momento después.

--¡Monstruos armados!


--Parece que había una conexión con la destrucción de Rivira, después de todo…


Furiosos pasos resonaron en los callejones mientras un Hombre Lagarto saltaba a la vanguardia y una Gárgola descendía al laberinto de edificios en forma de calabozo desde arriba. Ambos monstruos condujeron a sus aliados hacia adelante desde la tierra y el cielo.

El caos estalló en la calle una vez más—los civiles gritaban mientras los Aventureros miraban con incredulidad. El enjambre de monstruos se reunió frente a la <Familia Loki> como para bloquear su camino—ofreciéndose a sí mismos como señuelos—y para evitar su avance.

 

 

× × ×

--¡Lyd, Gros…!


—Mientras tanto, Fels, quien había perseguido a los Xenos en un intento de detenerlos, miraba impotente desde un callejón.

--Por favor no nos detengas, Fels.


--¡Rei…!


--Hemos tomado nuestra decisión. Ayudaremos a esa persona y a nuestra camarada. Si los dejamos a su suerte ahora… Perderemos el derecho de perseguir nuestro deseo.

La Siren le dio un mordisco a la punta de su ala, untando su rostro en sangre antes de sonreírle a Fels y tomar vuelo. Los guantes del Mago con túnica negra se cerraron en puños mientras sus plumas doradas descendían desde el cielo azul de arriba.

--Maldita sea… te diste cuenta de que mis sentimientos ya se conmovieron para ayudarte, ¿No es así? Fels salió del escondite, decidido a ayudar a los Xenos.

× × ×

--Finn, ¿Tus órdenes?


Riveria comenzó una contraofensiva con su arco mientras se dirigía a Finn.


--… Dejen vivos a tantos como sea posible.


--¿Vivos?


Bete se mofó, pero el Capitán Hobbit respondió con un asentimiento y dijo:


--Sí. Hay algo que me gustaría saber. En primer lugar, Tione, lidera un grupo para enfrentarlos de frente. Evita lanzar Magia poderosa. Dañará la ciudad.

--¡Lo tengo!


--¡Entendido!


--Bien, entonces…


--Los Magos ayudarán a proteger a los ciudadanos mientras se retiran. Su seguridad es nuestra principal prioridad. Ahora vayan.

--“ “ “ “¡Señor!” ” ” ”


Habiendo recibido las órdenes en rápida sucesión, los que estaban bajo su mando inmediatamente partieron para llevarlas a cabo.

 

 


Mientras Tione, Tiona y Bete atacaban con la mayor parte de las fuerzas de la <Familia Loki> justo detrás de ellos, Finn llamó a Aizu antes de que pudiera saltar desde la azotea.

--Aizu, quédate aquí.


--… ¿…?


--Riveria, prepara una barrera. Sé lo que dije, pero dudo que los ciudadanos escapen de inmediato.


--… Demasiado renombre plantea sus propios problemas. Entiendo, debemos ser precavidos.


--Asegúrate de que se haga. Gareth, odio pedir, pero, ¿Establecerías un perímetro allí?


--¿Hmm? Está bien por mí… ¿Estás seguro de que pueden manejar esos monstruos armados?


--Sí, esos tres por si solos deberían ser suficientes.


Ignorando completamente la confusión de Aizu, Finn les dio órdenes a Riveria y Gareth.


Le echaron un vistazo a los civiles, quienes eran reacios a evacuar ahora que se sentían seguros sin mencionar emocionados por la perspectiva de ver a la <Familia> más fuerte de Orario en acción con sus propios ojos.

Riveria suspiró para sí misma mientras saltaba del tejado, ya cantando su Hechizo.


Gareth levanto su Hacha sobre su hombro y se echó a correr en la dirección que Finn había indicado.


--… Finn.


--Oh, lo siento, lo siento. Aizu, eres nuestro seguro.


*Mirar fijamente…*


Finn se disculpó de inmediato una vez que sintió los ojos de Aizu sobre él.


Forzó una sonrisa como si sintiera los distantes y normalmente tranquilos pensamientos de la <Princesa de la Espada>—su decepción o tal vez su descontento.

--… ¿Acaso… algo viene?


--Mi pulgar está un poco… ya sabes…


Aizu le pidió más detalles con una mirada dócil en su rostro mientras Finn se pasaba la lengua por el pulgar. Ahora solo con la chica en la azotea, el Capitán Hobbit levantó la mirada.

Los Aventureros y los monstruos ya estaban en combate ante que él.


El telón se levantó sobre la batalla entre la <Familia Loki> y los Xenos.

 

 

× × ×

La batalla comenzó cuando los combatientes se dispersaron por la calle de ocho metros de ancho.


Las fuerzas Xenos lucharon con la muralla oriental de la ciudad a sus espaldas, tratando de detener el avance de los Aventureros. La <Familia Loki> vino del oeste, más cerca de la Torre de Babel, y ambos grupos colisionaron en el medio de la calle.

Un Troll intercambió golpes con un Hombre Lobo; una chica humana se enfrentaba a una Lamia en combate; una Arquera Elfa increíblemente elegante disparaba flechas hacia un Grifo. Cada uno estaba armado con su arma de elección. El campo de batalla resonaba con una cacofonía casi constante de arma contra arma.

¡¡GAOOOOOOOO!!


--Un Hombre Lagarto, ¿Huh…?


Lyd, luciendo un rostro monstruoso, se enfrentó a la Amazona Tione.


El primero estaba armado con una Espada Larga y una Cimitarra mientras que la último empuñaba un par de Cuchillos Kukri. Ambos combatientes de doble empuñadura intercambiaron una ráfaga de golpes y cuchilladas.

--… ¿¡…!?


Sin embargo, Lyd pronto sintió que estaba luchando contra una marejada con marea alta.


Su largo cabello negro se arremolinaba, y sus cuchillos se volvieron borrosos en una danza furiosa y creciente. Cada golpe de alta velocidad era lo suficientemente poderoso como para infligir daño crítico. Lyd los bloqueaba con sus desvíos de fuerza completa, creando tremendos sonidos metálicos que abrumaban su capacidad auditiva.

La danza de la Amazona continuaba fluyendo, pero se mezclaba con su propio estilo de artes marciales. Sus flexibles piernas de color trigo azotaban como látigos, rompiendo las apreciadas y sólidas escamas rojas de Lyd al contacto. Además, sus pies descalzos no tenían rasguños en ellos.

Mientras sus cuchillos surcaban el aire como una red, su excepcional técnica mano a mano tambien usaba sus codos y piernas.

Cuando sus espadas eran desviadas, el impacto enviaba descargas increíblemente feroces a través de sus guanteletes y en los músculos debajo.

Para los ojos del Hombre Lagarto, para un monstruo real, su salvaje estilo de lucha conjuraba imágenes de bestias salvajes; sus dos Cuchillos Kukri eran colmillos por derecho propio.

Lyd se encontró a la defensiva casi de inmediato.


--Interesante…


Tione entrecerró los ojos hacia el Hombre Lagarto que estaba resistiendo sus ataques, logrando evitar los golpes fatales que rozaban sus escamas.

 


Súbitamente interesada en las técnicas de espada de Lyd, aceleró el paso como para determinar exactamente cuántas habilidades y tácticas poseía el monstruo.

¡Q-Que fuerte…!


Los reptilianos ojos amarillos de Lyd temblaban.


Se había enfrentado a muchos Aventureros en combate hoy y—excluyendo a la élite de la <Familia Ganesha>, Shakti, y al hombre con gafas de protección, Dix—confiaba en poder derrotar a cualquier Aventurero. Eso no era ni una sobre-exageración ni un farol. Su confianza provenía de sus muchos años consumiendo las Piedras Mágicas de otros monstruos para adquirir un potencial de especie mejorada, así como el tiempo que había dedicado a perfeccionar su salvaje estilo de lucha.

Contra este oponente, sin embargo, no podía ver el más mínimo atisbo de victoria.


Lyd no tuvo más remedio que aceptar el hecho de que él, un monstruo, se había convertido en la presa ante esta perspicaz Amazona.

—“<Familia Freya> y <Familia Loki>.”


—“Lyd, debes evitarlos a toda costa.”


—“Nunca deben convertirse en tu enemigo.”


Lyd recordó el consejo que Fels le había impartido en lo profundo del oscuro Calabozo.


Habían hecho todo lo posible para evitar a ambos grupos debido a la advertencia del Mago, y ahora Lyd sabía de primera mano el verdadero significado de las palabras de Fels.

Pero—¡No puedo morir ahora!


Lyd, con los ojos brillando, desvió hábilmente los golpes de su oponente y puso su mirada en un contraataque.


Una vez que había ganado un poco de distancia con unas pocas y hábiles cuchilladas bien ubicadas, oscilo la Espada Larga y la Cimitarra hacia adelante con todas las fuerzas que su cuerpo tenía que ofrecer.

Por supuesto, Tione desvió las cuchilladas con facilidad—provocando que Lyd arremetiera hacia adelante con su cola y la extremidad de su cintura golpeara con una fuerza increíble.

--¡…!


El tercer golpe sorprendió a Tione, y sus Cuchillos Kukri fueron mandados a volar de sus manos.


¿Qué te parece eso?


En el momento en que Lyd oscilo la Cimitarra para dar el golpe final—Tione desapareció.


Demasiado rápido para que sus ojos lo registraran, ella agarró la cabeza de Lyd por un lado con su mano desnuda y lo estrelló contra una pared cercana con un suave movimiento.

-- —¡GHAA!

 


La pared de ladrillo ennegrecida estalló en el impacto, enterrando a Lyd en escombros mientras uno de sus ojos se abría con horror.

--… No eres solo un Hombre Lagarto, ¿No es así?


Quien había arrojado el cuerpo entero del Hombre Lagarto contra una pared con una extremidad delgada lo dijo con naturalidad mientras apretaba su agarre, rompiendo su cráneo bajo la presión.

La cola del monstruo se retorció hacia adelante del dolor, y Tione saltó hacia atrás inmediatamente. Ahora libre, Lyd sacó su cuerpo de los escombros, pero apenas podía pararse.

× × ×

————¡¡…!!


--Oh, cállate…


—Cerca del borde de la calle, lejos de Lyd y Tione, Bete cubrió sus orejas de lobo en la parte superior de su cabeza para protegerlos de una onda de sonido que volaba sobre él.

Una Siren de aspecto monstruoso esquivó fácilmente las flechas y otras armas lanzadas en su dirección mientras desencadenaba ondas de sonido de alta frecuencia en un área amplia. Bete casi perdió su sentido del equilibrio ante la poderosa embestida a pesar de la considerable distancia entre ellos. Los Aventureros que se encontraban directamente en la línea de fuego no tenían ninguna posibilidad y se desplomaron de rodilla con una mano en el suelo y con sangre saliendo de sus oídos.

Con la amenaza grabada en sus ojos, Bete pateo el suelo.


--¿¡…!?


La Siren Rei se estremeció mientras él se dirigía hacia ella desde la parte inferior izquierda. Mientras Bete rasgaba el aire como un lobo voraz empeñado en devorar la luna, ella inmediatamente cesó el ataque y voló hacia un lado para evadirlo.

Ambos se deslizaron uno sobre el otro en el aire, y la Siren estalló en sudor frío cuando el puño del Hombre Lobo rozó su rostro por un fino margen. Al mismo tiempo, su oponente parecía haber anticipado esto y aterrizó contra un edificio cercano. Rebotando como resorte en una fracción de segundo, saltó de su superficie.

Una vez más, cerró la distancia como una flecha.


-- ——


Rei, un monstruo volador, estaba a punto de ser atacada por la retaguardia. No había tiempo para mirar boquiabierta.

Bete sonrió, con su bota de Mithril brillando bajo la luz del sol mientras se arqueaba sobre su cabeza.


--Estréllate.

 


A pesar de no tener alas, Bete golpeó con su pie la espalda del monstruo en el aire.


--¿¡…!?


Rei cayó al suelo como un meteorito.


Incapaz de respirar o amortiguar su caída de ninguna manera, ella rompió el pavimento de piedra por el impacto.

Todo terminó con un solo golpe.


--¿Por qué tenías que ir y dar esa orden molesta, Finn…?


Maldiciendo sus instrucciones de capturar a los monstruos vivos, Bete se acercó a Rei para ver si se había contenido lo suficiente. Sus aliados heridos observaban, queriendo nada más que devolverle a la Siren lo que ella les había hecho, mientras caminaba hacia el pequeño cráter donde yacía boca abajo y le dio la vuelta con una patada descuidada.

El pecho bien proporcionado de la Siren se estremeció bajo una sola capa de ropa de batalla cuando cayó de espaldas.

--¿Ahhn? ¿Qué demonios…?


Deslizarse sobre el pavimento de piedra había limpiado una parte de la máscara de sangre de Rei.


Tenía largo cabello dorado oscuro, ojos azules como el cielo y facciones elegantes comparables a las de los Elfos.

Bete arqueó una ceja ante la apariencia que Rei había ocultado deliberadamente y sonrió.


--Eres muy atractiva para un monstruo, ¿Verdad?


Luego levantó su pierna derecha y sin piedad lo llevó directamente al estómago de Rei.


--... ¡Agh!


--Pero los monstruos pueden irse al infierno.


La parte inferior de la Siren se sacudió hacia arriba por el impacto del talón de la bota. Con una sonrisa de desprecio e ira, golpeó la división entre persona y monstruo en Rei.

Un hermoso pero duro sol ardía en los ojos de Rei.


Había anhelado ver la luz de la superficie por tanto tiempo, y todo lo que hacía era iluminar su cruel realidad.


¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOO!


--¿¡Alguno de ellos sabe cómo callarse!?


Una Gárgola se lanzó hacia el Hombre Lobo con su bota en Rei.

 


Bete saltó hacia atrás, evitando la furiosa carga de Gros, y rompió las garras de piedra con una patada antes de que pudieran arrancarle la cabeza.

El tiempo se detuvo para la Gárgola mientras los fragmentos de garras de piedra pasaban volando ante sus ojos, y la bota de metal de Bete se abalanzo sobre él con una patada giratoria.

--¿¡Gwah!?


--Los de tu tipo no pertenecen aquí.


El brutal Hombre Lobo siguió con otra patada, diciéndole a la Gárgola que se escondiera en el lúgubre subterráneo.


× × ×

--¡Uno… y dos!


--¿¡…!?


Con una ruta aérea de escape negada, la Gárgola se defendía desesperadamente del bombardeo mientras Tiona desarmaba a su oponente, un Goblin de gorra roja. El Hacha era demasiado grande para su pequeño portador, y ella la envió hacia el cielo con unos hábiles movimientos de su espada gigante de doble hoja.

—Es un Goblin, pero es tan bueno como un Lv. 4, tal vez.


Tiona pensó para sí misma, impresionada y desconcertada por su contrincante, y especie mejorada, el Goblin de gorra roja mientras lanzaba varias patadas en una variante del estilo de combate de su hermana.

--¡Hi, yaaaa!


--¡GUH!


En un abrir y cerrar de ojos, Tiona derrotó al monstruo especialmente desafiante.


--No soy Bete ni nada, pero es difícil retener a Urga.


Balanceando el arma de doble hoja sobre su hombro con una mano, Tiona trotó a través de los Aventureros y monstruos que se enfrentaban.

--No se puede tener ninguna diversión… Murmuró para sí misma en busca de presas.

¡¡KIIH!!


--¿Heh? ¿Un Al-Miraj~?


Con sus redondos ojos rojos mirándola, tenía un pelaje esponjoso parecido al algodón.


Se precipitaba hacia ella con un brazo en alto, como si gritara: “¡Esto es por mis camaradas!”

 


El monstruo que se asemejaba a cierto chico no despertó el interés de Tiona en lo más mínimo, y ella extendió su brazo para golpearlo.

--¡KYU!


*¡SMACK!*


Un sonido increíble salió de su mejilla mientras el Al-Miraj con los ojos abiertos rodaba por la calle y se estrellaba contra una pared.

El Al-Miraj con los ojos en blanco—Aruru—perdió la conciencia con un suave chillido.


--Kyuu…


Su compañero Hellhound lo dejó allí y se escondió detrás de un edificio cercano.


× × ×

--¡Esto es muy malo…!


Fels susurró ansiosamente, examinando la batalla desde el techo de un alto edificio de apartamentos antes de entrar en acción.

Un Xenos, luego otro y otro cayeron ante la <Familia Loki>. Incluso los miembros más débiles detrás de Tiona y los otros líderes demostraron una fuerza considerable y un excelente trabajo en equipo. Habiendo estado en combate continuo desde el 18° Piso del Calabozo no ayudó, ya que la Lamia, el Troll y la Harpía herida habían alcanzado sus límites físicos.

La suerte estaba echada. Había llegado a esto. Apretando sus dientes huesudos bajo la capucha negra, Fels levantó la mirada de la calle y escudriñó el área circundante.

--¡La batalla está teniendo lugar en una esquina de la Calle Dedalo, relativamente cerca del Coliseo y la Calle Principal del Este…!

Echando un vistazo al anfiteatro entre dos edificios, la mente de Fels estaba preparada.


--Mis disculpas, Urano… ¡Lo usare!


Fels sacó una varita dorada de debajo de los pliegues de su túnica y salió corriendo hacia el norte.


× × ×

--… ¿Un terremoto?


*Fwump*


El Hombre Lagarto se desplomó en el suelo frente a ella, y Tione miró sus pies.

 


Bete había derribado a la Gárgola, y con muy pocos monstruos en pie, temblores corrieron por la tierra. Se estaban volviendo más fuertes—no, más cercanos—y los miembros de la <Familia Loki> se unieron en su sorpresa e incredulidad por un momento. Y entonces—

El suelo se abrió con una fuerza increíble para revelar una masa de metal brillante.


--¿¡Uwoah!? ¿¡Que es eso!?


Tiona exclamo con asombro, seguida por los gritos de sorpresa de sus aliados.


--¿¡Un monstruo metálico!?


--¿¡Una nueva especie!?


Tal como dijeron los Aventureros, la cosa estaba hecha de un metal plateado.


Sus brazos y piernas eran más gruesos que cualquier monstruo de gran tamaño. Su cabeza parecía una pequeña montaña debido a la posición del cuello y tenía partes que se asemejaban a ojos. Un símbolo, más negro de lo que cualquier lenguaje podría describir, estaba justo encima de sus ojos. De más de tres metros de altura y careciendo de simetría en ambos lados, la cosa bien podría haberse improvisado a partir de grandes trozos de metal. Su cuerpo torcido compartía algunas similitudes con un <Roca Ardiente>, un tipo de monstruo que residía en los Pisos Profundos del Calabozo.

--Un Golem… ¡Es mi propio Item Mágico, enviado al sistema de alcantarillado después del incidente del

<Festival de Monstruos>…!


Fels exclamo para sí mismo al borde de la desesperación, anunciando su carta de triunfo.


El creador podía canalizar Poder Mágico a través de una varita para controlarlo a distancia, pero era autónoma en su mayor parte. Un guerrero metálico que realizaba instrucciones simples.

Un combatiente incuestionablemente leal sin alma propia—un Item Mágico de muy alta calidad que requería un nivel de habilidad que solo Fels, anteriormente conocido como el Sabio, poseía.

Fels usó la Varita Mágica para ordenarle al guerrero que entrara en combate y ayudara a los Xenos.


--¿¡Que es esto!? ¿¡Uno de sus amigos!?


--¿¡Cómo demonios voy a saberlo!?


Tione y Bete se movieron de inmediato para enfrentarse al Golem, atacando a corta distancia.


-- —¡¡Maldición, es muy duro!!


--¿¡Está hecho de Adamantita!?


Sin embargo, las puntas de ambos Cuchillos Kukri se rompieron al golpear, y el impacto de su bota de metal golpeando la masa sólida alcanzó el pie de Bete.

--¡Estás absolutamente en lo correcto…!

 


Fels, mirando hacia abajo desde lo alto, habría estado sonriendo con satisfacción si tuviera músculos o piel para hacerlo.

El cuerpo entero del Golem había sido creado usando Adamantita. Y no solo la forma estándar, sino una forma más pura de Adamantita extraída de los Pisos Profundos. Ni siquiera las armas de los Aventureros de Primera Clase podrían romperlo fácilmente. En términos de dinero, se valoraría en mil millones de Varisu, un as en la manga que Fels había mantenido oculto durante siglos.

———¡¡…!!


Mientras el Mago se reía con alegría por encima, el Golem desvió sin esfuerzo los ataques de Tione y Bete mientras avanzaba hacia los otros Aventureros sin siquiera un rasguño. Sus movimientos podrían haber sido torpes, pero el peso y la densidad de la Adamantita hacia que cada oscilación salvaje de sus brazos fuera extremadamente poderosa.

Muchos Aventureros lo pensaron mejor para atacar mientras que otros fueron lanzados hacia el cielo junto con sus escudos. Bete chasqueó la lengua, cuando de repente—

-- —¡Ohohoho! ¡¡De eso estaba hablando!!


Los ojos de Tiona brillaban; estaba sonriendo de oreja a oreja.


Fels se congeló en su lugar, viendo cómo el flujo de la batalla cambiaba ante sus ojos.


--¡Todos, salgan del camino!


--¡Esa idiota…!


--¡Hey! ¡Pateen a todos esos monstruos caídos fuera de la calle!


El estado de ánimo de Tione se volvió agrio cuando Tiona apareció, girando su espada de doble hoja sobre su cabeza como un molino de viento con ambas manos, y Bete le espetó. Estaban alterados.

Lo mismo era cierto para sus aliados.


--¡Huyan!


--¡Ya viene!


Se gritaban el uno al otro, desesperados por salir de su camino.


Los ciudadanos—y la <Familia Hestia>, todavía en el mismo lugar—miraban confundidos mientras Finn sonreía débilmente, Riveria soltaba un largo suspiro, y Aizu observaba con un poco de envidia.

El Golem lentamente se dio la vuelta, habiendo quedado solo repentinamente en la calle abandonada.


El guerrero metálico la atacó de frente mientras Tiona le dirigía una inocente sonrisa a su objetivo—y lo atacaba con su arma de doble hoja.

--¡Aquiii voooooy!

 


Entonces—*¡SLASH!*


“ “ “ “ “ “ “ “—————” ” ” ” ” ” ” ”


Los ciudadanos, la <Familia Hestia> y los Xenos caídos no pudieron evitar mirar. La masiva espada descendió en un ángulo horizontal.

Brillantes fragmentos de metal se dispersaron mientras el cuerpo de Adamantita se desplomaba en el suelo con un estruendoso *Bang*.

Todavía como una estatua erosionada, Fels miraba en blanco las dos mitades de su preciado Golem.


……… ¡….!


--¿Huh? ¿¡La cosa todavía se está moviendo!?


*¡Crick, crick, crick!*


Su parte superior del cuerpo cortada se extendió hacia afuera, sorprendiendo a Tiona mientras cortaba de nuevo.


La luz dejó los ojos del Golem en el momento en que su espada atravesó el símbolo en su cabeza, y su brazo se desplomó en el suelo. El guerrero metálico cayo en silenció como una tumba.

--¡Oh! ¡Entonces la cabeza era el punto débil! ¡Finn, lo hice!


--¡Tiona, idiota! El Capitán dijo que los dejáramos vivos, ¿No es así?


--Ah.


El reproche de Tione golpeó a su hermana como un rayo cuando la chica más joven hizo un gesto. Habiendo cedido a sus instintos de Berseker, Tiona se congeló en el acto.

Su espada de doble hoja hecha a medida—con dos cuchillas masivas en cada extremo de la empuñadura—era enorme incluso para los estándares de los Aventureros. La descomunal arma brillaba en las manos de Tiona.

Pasaron unos momentos antes de que la silenciosa multitud nuevamente estallara en aclamaciones.


--Hah, hahaha… No sirve de nada, Urano. ¡Ellos son los verdaderos monstruos después de todo…! Después de salir del aturdimiento, Fels solo pudo forzar una risa vacía.

Una mezcla de asombro y miedo se apoderó del Mago después de ver la verdadera fuerza de la <Familia Loki>. Y, en ese momento—

--La corazonada de Finn estaba justo en el blanco. Agudo como un alfiler, como siempre.


-- ——


La voz baja de un Enano se escuchó desde detrás de Fels. Era Gareth, con su Hacha de Batalla preparada.

 


Finn había razonado que debía haber un Domador—o alguien—que tomara las decisiones, debido al momento y la coordinación de la aparición de los Xenos, y le ordenó a Gareth que rodeara a la extraña figura que vigilaba la batalla.

--¿Eres la mente maestra detrás de los monstruos?


--….


--¿Eres una persona o un monstruo…? Bueno, quitarte esa túnica debería dejarlo bastante claro.


El Mago se congeló, incapaz de encontrar una forma de escapar de la abrumadora presencia del Aventurero de Primera Clase.

Debajo de la túnica negra, Fels recordó la sensación del sudor frío, a pesar de que ya no podía sentirlo.


× × ×

--… ¡…!


Con los gritos de dolor de los Xenos y los gritos de júbilo de los ciudadanos en sus oídos, Welf apretó su agarre sobre su Gran Espada.

La <Familia Hestia> no se había movido del lado de la calle. No habían podido perseguir a Bell debido a que los Xenos aparecieron repentinamente en su camino, pero por encima de todo, habían quedado atemorizados del trabajo en equipo y la habilidad de la <Familia Loki> en la batalla.

La línea de visión del joven Herrero estaba llena de Xenos gravemente heridos, sangrando mientras se arrastraban por el suelo. Welf no pudo soportarlo más y salió de su escondite.

--¡No debes, Welf-sama!


Lili saltó justo detrás de él, agarrándose de su cintura.


--¡Suéltame, Lili-enana! A este ritmo, todos van a—


--¡No podemos! ¡La situación de Bell-sama aún no está resuelta, pero si alguno de nosotros tambien los protege, la <Familia Hestia> será…!

Lili también luchaba contra el miedo.


Miedo a lo que le pasaría a su <Familia> que pronto seria denunciada y miedo al incomparable poder de los Aventureros de Primera Clase, más aterradores que cualquiera de los monstruos.

Welf se mordió el labio y vio a Lili temblar mientras le advertía sobre la persecución y el castigo.


--… Está bien. Ve, Welf-kun.


--¿¡Hestia-sama!?

 


--Solo di que tu Diosa te dijo que lo hicieras. Los dependientes no pueden ir contra de los deseos de su Dios,

¿Verdad? Los Dioses siempre buscan entretenimiento… Si parece ser mi capricho, las personas no deberían ser demasiado duras contigo.

Lili no podía ignorar las palabras de su Diosa y su compasión por los compañeros de Wiene. Soltando la chaqueta de Welf, metió la mano en su bolsa de Ítems como si se hubiera determinado a ayudar a su causa.

--… Intentaré retener a los Aventureros con mi Magia. Aprovecha esa oportunidad para llegar a los Xenos.


--Mikoto-sama…


--Haruhime-sama, ¿Me prestarías tu <Impulso de Nivel>? Para ser franca, dudo de mi capacidad para contener a los Aventureros de Primera Clase por mucho tiempo…

--… ¡Pero por supuesto!


Mikoto se puso al lado de Welf, envainando su katana. Haruhime le asintió firmemente con la cabeza.


Todos sudaban a medida que la tensión aumentaba, y Mikoto y Haruhime estaban a punto de esconderse detrás del edificio más cercano para que el hechizo de la Renart no fuera escuchado, cuando de repente—

Un retumbante rugido llenó el aire.


--“ “ “ “ “ “ “ “——————” ” ” ” ” ” ” ”


Aizu, Finn, Riveria, Tiona, Tione, Bete y Gareth—todos dejaron lo que estaban haciendo en el campo de batalla e inmediatamente se giraron hacia él.

Welf, Mikoto y el resto de la <Familia Hestia> se congelaron al ver el cielo temblar.


--¿Qué… fue eso…?


La multitud aclamando se calmó de repente.


Los combatientes de la <Familia Loki> se habían detenido repentinamente, pero incluso la no combatiente Haruhime estaba completamente inmóvil, con su cola de zorro crispándose y sus instintos diciéndole que huyera aterrorizada. Hestia, una Diosa, estaba aturdida.

Entonces—


*Thud… Thud…*


Los fuertes y amenazantes ecos y la temblorosa tierra anunciaban el arribo de un recién llegado.


Nadie necesitaba verlo para saber que eran esos pasos. Se estaban acercando, de forma constante, desde atrás del muro que la <Vouivre> había abierto a su llegada.

Cada par de ojos se centró en la pared, todavía envuelta en una nube de polvo.


Muchos monstruos seguían acostados boca abajo en la calle, y todos los demás sonidos desaparecieron del campo de batalla.

 


Momentos después—


Una sombra apareció entre la nube de polvo, aplastando los escombros mientras su figura tomaba forma.


-- —¿Que demo…?


Uno de los Aventureros susurró.


Tenía una piel tan negra que podría haber nacido de las entrañas más profundas y más oscuras del Calabozo.


De más de dos metros de alto con músculos construidos como rocas, estaba equipado con una armadura de Aventurero.

Un peto casi indestructible, hombreras, guanteletes, placas de cintura y grebas.


El conjunto completo de armadura de placas no podía cubrir todo el cuerpo y casi se parecía a una Armadura Ligera en su enorme cuerpo. Sosteniendo una enorme Labrys en alto con una mano, el recién llegado tenía otra Hacha masiva atada a su hombrera. Las cuchillas de cada arma estaban teñidas de rojo con la sangre de sus víctimas.

Ambos cuernos en su cabeza eran carmesíes.


La vista traía a la mente las palabras Toro Furioso.


Una criatura ausente de los archivos del Gremio y desconocida incluso para la <Familia Loki>—un monstruo “desconocido” estaba parado frente a ellos.

El siempre tranquilo Finn desplegó sus brazos y dio un paso adelante, sintiéndose ansioso repentinamente. Su pulgar convulsionaba, enviando espasmos por su brazo.

——


*Huff, Huff*


El monstruo giró su grueso cuello en su dirección, y su respiración entrecortada resonó en sus oídos. En el instante en que vio a los Aventureros y los monstruos caídos—

—Rugió con todas sus fuerzas.


¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!


Un destructor Rugido borró el silencio.


Los residentes de la Calle Dédalo cayeron al suelo uno por uno, con los ojos en blanco tras el rugido que levanto el polvo.







-- —Ah.


-- —Ah.


--¡Ayudante-kun! ¡Haruhime-kun!


Unas pálidas Lili y Haruhime no quedaron muy atrás de los ciudadanos, con sus rodillas doblándose hasta que estuvieron sentadas en la calle.

Welf, Mikoto y muchos miembros de la <Familia Loki> fueron derrotados, luchando con todas sus fuerzas para permanecer de pie mientras Hestia gritaba.

Un Rugido, mucho más poderoso de lo normal.


La intimidante canción de un monstruo que ataba a las criaturas vivientes con miedo primitivo.


Aquellos que no eran dignos de enfrentar el desafío quedaron inmóviles de inmediato—el Rugido restringía a sus víctimas.

Welf y Mikoto cayeron de rodillas. Ambos miraban fijamente las palmas de sus temblorosas manos; incluso sus Niveles altos no pudieron salvarlos de sus efectos. Había muchos dentro de las filas de la <Familia Loki> que estaban a punto de perder su voluntad de luchar, clavando sus espadas en el suelo para mantenerse de pie.

——¡¡…!!


Quedando solo los dignos en el campo de batalla, el monstruo cargó.


El primer objetivo de la masiva sombra negra precipitándose fue Tione.


--¡…!


Tione miró al monstruo que descendía sobre ella como una marejada del color de la noche. Levantando sus Cuchillos Kukri, plantó sus pies para enfrentar el ataque con el suyo.

--¡¡Sal de allí, Tione!!


El aire silbando más allá de la Labrys ahogo la llamada desesperada de Finn mientras la cuchilla plateada se deslizaba directamente hacia abajo, hacia el suelo, un metro frente a los pies de Tione.

Hubo una explosión y una onda de choque, seguidas por una repentina ingravidez. El asombro paso por los ojos de Tione.

Sus pies dejaron el suelo, robándole cualquier posibilidad de evadir mientras el polvo se arremolinaba y los restos de piedra la cegaban. El monstruo inmediatamente descendió sobre ella, con su brazo izquierdo se dirigiéndose hacia ella.

Tione cruzó sus Cuchillos Kukri en el último momento para defenderse, pero las dos cuchillas no pudieron hacer nada frente a esa enorme palma.

Se hicieron añicos.

 


-- —¿¡GHaHH!?


El golpe atravesó su defensa y colisionó con el lado izquierdo de su cuerpo—asombrosamente similar al destino de Aisha—y envió a Tione a volar a toda velocidad a la esquina de una casa cercana.

--¿¡Tione!?


Todo sucedió en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, la escena fue más que suficiente para robarles su voluntad y sentido del tiempo a los Aventureros.

El monstruo se mantuvo de pie, rugiendo hacia los otros Aventureros antes de que el grito de Tiona llegara a sus oídos.

¡¡UOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!


Mientras avanzaba con un pisotón aplastante, el monstruo balanceó su puño cerrado en un amplio semicírculo con la fuerza de un huracán. Todos y cada uno de los Aventureros parados junto a un Xenos fue arrastrado por la explosión y lanzado hacia atrás, al igual que Tione.

Con huesos rotos y tosiendo sangre, los Aventureros chocaron contra sus aliados que estaban fuera de su alcance, gritando a todo pulmón.

--¡UWAHHHHHHHHHHHHHH!


Cuando los gritos de los hombres se elevaron hacia el cielo, la <Familia Loki> perdió más de la mitad de sus fuerzas con un solo golpe devastador.

--¡¡Pagarás por eso—!!


--¡Cruz, muévete! ¡Fuera de mi camino!


Tiona cargó hacia adelante, con su espada de doble hoja en alto con Bete justo detrás de ella, burlándose con todas sus fuerzas.

Los Aventureros de Primera Clase colisionaron con el Toro Furioso mientras otros Aventureros arrastraban a los afectados por el Rugido y los heridos a un lugar seguro.

La espada de doble hoja no pudo atravesar el sólido golpe de la Labrys. Una Tiona con los ojos abiertos se las arregló para absorber el fuerte golpe y luchar contra él, inmediatamente abrió una brecha para que Bete bajara y atacara sus piernas.

El monstruo fue desequilibrado. Dos Aventureros Lv. 6 trabajaron conjuntamente para hacerlo retroceder.


--¡Elfie, pon a todas las personas inconscientes a salvo! ¡¡Ahora!!


--¡S-Señor!


Finn llamó a los pálidos y encogidos Magos en la parte posterior de la formación. Sobresaltados por la orden directa de su Capitán, las mujeres se movieron rápidamente hacia los cuerpos tendidos cerca para acelerar la evacuación.

 


--Finn, ¿¡Los apoyaremos con Magia!?


--No. Eso solo atraería la atención del enemigo hacia los civiles que nos rodean. Tu barrera es poderosa, pero no resistirá un golpe directo.

Riveria levantó la vista desde su posición al nivel de la calle mientras Finn le decía que esperara hasta que la evacuación estuviera completa.

Con un Círculo Mágico extendiéndose a sus pies, la Alto Elfo cambió su hechizo completado al modo de espera mientras fruncía el ceño hacia las líneas del frente, frustrada.

--¿Un minotauro negro…?


--No lo creo… Se parece más a una subespecie de un <Rinoceronte Negro> para mí.


Aizu mantenía sus ojos en el monstruo rampante que le prestaba poca atención a las oleadas de ataques de Tiona y Bete. Finn notó que la chica parecía ansiosa por unirse a la batalla, siguiendo su mirada y teorizando que la criatura era un <Irregular> desde los Pisos Profundos.

Eso, y que era una especie mejorada como el resto de los monstruos armados.


--… A-Asterios…


Los Xenos caídos levantaron la vista del suelo para mirar hacia la sombra negra. Herido gravemente, Lyd susurró el nombre de su último camarada.

--… Maldito presumido.


En otro lugar, en medio de una pila de escombros de ladrillo—


Tione emergió de entre los escombros y, tosiendo la saliva ensangrentada, retiró suavemente el flequillo que ocultaba sus ojos de la vista.

Entonces sus ojos cobraron vida.


--¿¡Así que crees que eres la gran cosa, toro hijo de puta!? Completamente ignorando sus costillas rotas, estalló de ira.

Tiona y los demás no tuvieron tiempo de reaccionar ante su ahogado rugido, apenas reconocible como la voz de una persona, antes de que Tione volviera a la batalla, desarmada.

Pasando sobre Tiona y Bete de un solo salto, ella se precipitó hacia el Toro Furioso con su puño izquierdo en alto, desafiando al monstruo uno a uno.

El monstruo se movió para encontrarse con ella de frente, tirando de su propio puño izquierdo hacia atrás y colocando sus pies.

--¡¡GRRAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!


¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!

 


Tiona le dio un puñetazo directamente al puño con guanteletes del enemigo.


La espeluznante colisión resultante hizo que los espectadores quisieran cubrirse los oídos.


El tremendo impacto empujó el puño del monstruo hacia atrás y rompió todos los huesos en la mano de Tiona. Apretó su carnosa, rota y sangrienta mano en un puño y lanzó otro puñetazo.

¿¡…!?


Recibiendo un golpe en su sólida sección media por primera vez, el Toro Furioso se tambaleó hacia atrás.


--¡¡Te haré carne picada!! Tione no se detuvo.

Consumida por una ardiente furia que se convertía en su fuerza y la estimulaba, lanzó una ráfaga de golpes y patadas en el gran cuerpo de su enemigo. Talón, codo, rodilla, puño. Mientras su largo cabello negro se arrastraba hacia atrás como una serpiente, su furiosa danza de golpes físicos sacudía el cuerpo del monstruo de pies a cabeza.

—¡¡UoHoOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!


El toro negro no se inmutó, recibiendo cada golpe de frente y respondiendo de la misma manera.


--¿¡Q-Qué estás haciendo, Tione!?


--¡¡Cierra la puta boca!!


Tiona gritó a pesar de haber sido derribada, pero Tione no quiso saber nada y le gritó furiosamente. Bete y Tiona la miraron con cansancio.

--Es inútil. Está furiosa…


Su verdadero yo había quedado al descubierto—Tione era aún más Berseker que su hermana menor.


Su ofensiva continuaba escalando sin importar qué parte de su piel se rompiera al contacto con el imponente y solido cuerpo de su enemigo o cuántos de los huesos de sus piernas se agrietarán en el proceso. Evitando el contraataque ocasional, tenía toda la intención de eliminar al enemigo en su línea de visión.

A la altura de su título <Jormungand4>, su cabello se azotaba de un lado a otro como una serpiente mientras luchaba con extrema ferocidad.

--¡¡SHII!!


Entonces, después de pasar más allá del enorme brazo de su enemigo, Tione puso todas sus fuerzas en una patada con su pie izquierdo que golpeo al toro en el rostro.

Fue un golpe demoledor, incluso para monstruos de los Pisos Profundos.


4 Es el nombre de una serpiente de mar gigante, y el hijo del Dios Loki y la Giganta Angrboða de la mitología nórdica.

 


Tione, quien había lanzado el golpe en el aire, miró a su oponente solo para abrir los ojos con incredulidad. Incluso con su pie enterrado profundamente en su mandíbula, el minotauro negro todavía estaba en pie.

Maldita sea, esta, cosa—


Ella no tenía respuesta.


Un Aventurero nunca podría alcanzar esta cantidad de resistencia, esta dureza, sin importar cuán duro entrenaran. No solo su defensa era lo suficientemente poderosa como para romper el pie de Tione en el impacto, sino que sus piernas aún estaban firmemente plantadas en el suelo.

El toro negro y furioso agarró la pierna izquierda de Tione, todavía clavada en su rostro, y la arrojó.


--¿¡…!?


Tiona arrojó su espada de doble hoja y se zambulló para atrapar a su hermana justo antes de chocar contra una pared. Sin embargo, eso no evitó el estallido subsiguiente del edificio.

--¿¡Qué demonios te pasa!?


--¡¡Mantén tu nariz fuera de esto!! Te dije que te callaras, ¿¡No!?


Ambas atravesaron la pared juntas, pulverizándola mientras discutían de ida y vuelta. Mientras tanto, Bete se movió para enfrentarse al monstruo uno a uno. El Hombre Lobo desencadeno un aluvión de patadas no menos poderosas que la de Tione, mientras el toro rugía y las contrarrestaba con la Labrys. Ambos iban y venían, alternando ataque y defensa hasta que Tiona y Tione se unieron a la batalla, con su argumento intensificándose hasta el punto de intercambiar insultos.

La espada de doble hoja y la Labrys chocaban violentamente, las botas de metal redirigían los ataques, y un frenesí de golpes físicos conectaban con la armadura de la criatura.

Ni Aventureros ni monstruos se rendían un solo paso. El resto de la <Familia Loki> observaba con asombro, y entonces lo vieron.

--E-Eso es una sonrisa…


La feroz sonrisa en el rostro del monstruo.


Sus grandes dientes blancos habían aparecido por debajo de una hendidura en sus mejillas. Sin duda, el Toro Furioso estaba teniendo el mejor momento de su vida.

Enfrentar a tres Aventureros de Primera Clase a la vez y absorber innumerables golpes no hacía nada para disuadir al colosal espíritu de lucha que palpitaba a través de su cuerpo. El toro negro balanceó su cabeza y soltó un rugido feroz.

¿Soy solo yo, o se siente como…?


La piel de Tiona estalló en carne de gallina mientras resistía el rugido y oscilaba su arma de doble hoja para otro golpe.

 


¡¡Esta sensación, la he sentido antes…!!


Chasqueando la lengua con frustración por la ineficacia de sus ataques, Tione se zambulló fuera del camino de la Labrys.

¡¡Este monstruo, es casi…!!


Bete sintió como si estuviera peleando contra un Jefe de Piso extremadamente pequeño. Sus botas de metal se difuminaban.

Esta fuerza excesiva.


Era lo mismo que otra cosa, una sombra lejana acechando en sus recuerdos. A los jóvenes Aventureros les recordaba a cierto hombre.

× × ×

--….


Ottar observaba la batalla que se desarrollaba en la Calle laberinto desde el piso más alto de la Torre de Babel.


--¿Reconoces a ese minotauro?


Una pared rectangular fue construida completamente de vidrio. Parado frente a ella, observando toda la escena a la vez desde el punto más alto de Orario, Freya se dirigió a su asistente, que miraba fijamente la Calle Dedalo.

--Eso… No, pero de nuevo… Imposible.


El rostro de Ottar permaneció estoico mientras miraba hacia adelante, buscando torpemente las palabras adecuadas para responderle a su Diosa.

Dando un paso al lado del guerrero y tomando un sorbo de la copa de vino en su mano, Freya apartó la mirada de la batalla de la <Familia Loki>.

Incluso a esta gran distancia, los ojos plateados de la Diosa podían ver una mancha de color y una veta brillante y transparente.

Era la <Vouivre>, creando un camino de destrucción a través de la Calle Laberinto, y el chico, persiguiéndola.


--Helen.


--Mi señora.


Una chica parada cerca enderezó su postura ante el llamado de la Diosa, pero Freya se mantuvo de espaldas a ella mientras continuaba.

--¿Alguna palabra de Alfreg y del equipo que envié al Calabozo?


--Todavía tienen que regresar.

 


--Ya veo… ¿Podrías alcanzar a la <Vouivre> precipitándose si te marcharas ahora?


--… No creo que llegue a tiempo.


Tomando la honesta opinión de su dependiente con calma, Freya ordenó: “Está bien. Ve.” Cuando la chica hizo una reverencia y salió de la habitación, Freya susurró en voz baja:

--Pensar que existían monstruos como este.


Maravillada por la imprevisibilidad de este mundo, la Diosa de cabellos plateados sonrió de oreja a oreja.


× × ×

-- —Como te he estado diciendo, mis mocosos han estado atrapando a esos monstruos. Gareth entrecerró los ojos mientras la confesión de un Dios se disolvía en el cielo.

--Buscaban dinero en el mercado negro, pero las malditas cosas escaparon, como puedes ver.


--¿Y esperas que yo crea eso?


--Si mi palabra no es suficiente, te diré dónde ir en las alcantarillas debajo de la Calle Dedalo. Verás las jaulas donde se guardaban estos monstruos.

Ikelos había aparecido en la azotea con Gareth y Fels unos momentos antes, cuando el Enano se distrajo con la entrada del toro negro. Entonces, de repente comenzó a explicar su participación en la situación.

--Entonces, ¿Qué hay sobre dejar que Túnica Negra aquí se vaya, hm?


--…


--El pobre diablo no tiene nada que ver con mis mocosos. Solo quedó atrapado en todo esto, es todo.


Ikelos apuntó con su dedo unas cuantas veces a la figura vestida de negro, que todavía estaba como una estatua, de espaldas a ellos.

Si bien no mentía, tampoco estaba diciendo la verdad. Después de décadas de entrenamiento con Loki, Gareth pudo ver a través de la débil sonrisa de Ikelos y decidió presionar para obtener una respuesta a lo que había estado pensando desde el principio.

--¿Y por qué me estás diciendo eso aquí y ahora?


--Porque perdí… tuve que hacer lo que quería el ganador. Justo después de que él dijo eso—

La figura vestida de negro saltó desde la azotea, escabulléndose durante una pausa en la conversación. Gareth suspiró al ver que su presa desaparecía por el borde, pero no hizo ningún esfuerzo por seguirla.

 


--… Preguntaré por los detalles más tarde. Por ahora, vendrás conmigo.


--Si seguro. Solo se amable, ¿De acuerdo?


Ignorando las palabras de Ikelos y su sonrisa, Gareth agarró el cuello de la ropa del Dios.


Mientras la batalla se intensificaba por el rabillo de su ojo, el Enano sabía que el tiempo era esencial y no le prestó atención al Dios que gritaba mientras saltaba por los aires.

× × ×

--Parece que está yéndose.


--… Tienes mi agradecimiento, Dios Hermes.


—Ocultándose en un callejón, Fels observó a Gareth desaparecer del tejado y se giró para darle las gracias a Hermes, quien estaba parado delante de él.

Hermes no solo había estado observando la batalla desde su posición privilegiada en la parte superior de la torre de ladrillo, también había sido testigo de cómo Gareth se acercaba por detrás de Fels y había convencido a Ikelos para que interviniera con una negociación unilateral. Sabiendo que el Mago trabajaba como la mano derecha de Urano, había salvado a Fels ofreciendo en su lugar al Dios.

--¿Qué puedo decir? Tal como están las cosas ahora, necesitaremos tu poder para superar esto, Sabio.


--… Me llamo Fels ahora, Dios Hermes.


El Mago con túnica negra sonaba tímido, pero el Dios elegante simplemente se encogió de hombros. Pero Hermes sabía que no había tiempo para charlar y fue directamente al grano.

--Muy bien entonces, Fels. Como una forma de agradecerme por salvar tu vida, tengo un favor que pedirte… Bell está solo en este momento. Por favor ayúdalo.

--Pero… si me voy ahora, los Xenos…


--Gracias a ese minotauro negro, las cosas deberían funcionar bien, ¿No crees? Y por lo que he visto, el

<Valiente> quiere capturarlos vivos. Las cosas no deberían empeorar hoy. Hermes cuidadosamente elaboro su argumento.

Pasaron unos momentos en un profundo silencio, y luego el Dios entrecerró los ojos detrás del ala de su sombrero.

--También tengo muchas cosas que me gustaría barrer debajo de la alfombra, ¿Sabes? Estoy seguro de que el brazo derecho de Urano lo comprende.

--….


--Esto no enmendara por el pasado, pero… ¿Podrías ser tan generoso de hacer esto por mí?

 


Hermes se inclinó para susurrar al lado de la capucha del silencioso Mago.


Fels tardó unos momentos en pensar antes de extender una mano hacia Hermes.


Entonces varias esferas negras, más pequeñas que un <Occulus>, cayeron del guante negro en la palma de su mano extendida.

--Estos son para una emergencia. Rómpelos para usarlos.


--… Entendido. Soy Hermes y lo juro por mi nombre. Lulune.


Hermes le pasó las esferas a una chica Dogman que apareció desde el fondo del callejón. Al verla desaparecer, Fels se puso en marcha de acuerdo con la voluntad de Hermes.

--Bell y la <Vouivre> se dirigieron hacia el sur. Apuesto a que ya están fuera de la Calle Dedalo, probablemente en algún lugar de la zona en reconstrucción del Distrito del Placer.

--Entendido.


Después de que Hermes le transmitió lo que vio desde lo alto de la torre, Fels tomó un camino que se dirigía al sureste.


× × ×

La batalla continuaba.


El combate entre los Aventureros de Primera Clase y el minotauro negro había alcanzado un punto critico. Un paso adelante, un paso atrás. El ataque y la defensa cambiaban de bando a cada segundo en un épico vaivén mientras los otros Aventureros se quedaban boquiabiertos. Sin embargo, los números estaban del lado de los Aventureros. Una vez que Tiona y Bete ignoraron la rabiosa furia de Tione y mostraron cierta similitud con el trabajo en equipo, el monstruo se vio obligado a ceder terreno.

Justo cuando las mareas de la batalla parecían fluir a su favor—


La siguiente acción del monstruo revertió toda la batalla en su cabeza.


¡VUOOOOOOO!


Mientras otro golpe más golpeaba su armadura, el minotauro negro extendió su mano detrás de su hombro derecho.

Esos cinco dedos carnosos se envolvieron alrededor de la alargada empuñadura de un hacha de metal.


—¿Doble Hacha?


Ante la perspectiva de un cambio abrupto en el estilo de batalla, los tres observaban todos los movimientos del minotauro negro con ojos nerviosos.

-- ——

 


El primero en reconocer el peligro no estaba en las filas de la <Familia Loki>—fue Welf.


-- —¡¡Nos vamos de aquí, ahora!!


--¿¡Eh!?


--¡¡Solo muévanse!!


Sacudiendo los últimos efectos del Rugido, Welf impulsó su cuerpo hacia adelante, recogiendo el cuerpo inconsciente de Lili y agarrando la mano de Hestia. Con Mikoto cargando a Haruhime en sus brazos cerca, Welf corrió directamente hacia la otra dirección, hacia donde estaba Riveria con su báculo en alto frente a las fuerzas de la <Familia Loki>.

¡¡…!!


Con los músculos de su brazo y hombro palpitando, el monstruo oscilo el hacha manchada de sangre con su mano derecha.

En el instante en que choco contra el arma de doble hoja de Tiona—un trueno golpeó.


--“ “ “ “¿¡…!?” ” ” ”


Un destello de luz envolvió a Tiona junto con su arma, y Tione y Bete a ambos lados de ella también quedaron atrapados en la onda de choque.

*¡Crepitar!*


Una corriente eléctrica bailaba sobre la espada frente al trío estupefacto.


La capa de sangre fue destruida, y el verdadero color dorado del arma salió a la luz.


Tiona, Tione, Bete y el resto de la <Familia Loki> reconocieron en ese momento el arma por lo que era. El hacha salpicada de sangre—era una Espada Mágica.

El rostro de Finn se contorsionó, Aizu miraba con asombro, y Riveria preparó a su Báculo a una velocidad increíble gracias a sus habilidades como Maga. Welf, quien le había dado prioridad a su propia <Familia>, apretó los dientes mientras el resto de la <Familia Loki>, todavía en el campo de batalla, se congelaba de miedo.

OOO———


Aun tambaleándose por la inesperada descarga eléctrica, los tres Aventureros momentáneamente adormecidos vieron como el brazo derecho de la descomunal sombra negra balanceaba el hacha una vez más.

El arma se elevó alto en el cielo. El monstruo se preparaba para otra lanzar descarga para mandarlos a volarlos a todos.

Finn gritó, y Riveria activó su Magia casi en el mismo instante.


--¡¡Riveria, la barrera!!

 


Justo cuando el último miembro de la <Familia Hestia> se sumergió en el círculo mágico— La Magia de Riveria—una enorme barrera tipo domo—tomó forma.

—¡¡ooOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!


El Rugido atravesó el aire junto con la onda de choque.


-- —¡Maldito seas!


Bete forzó a su hormigueante pie a elevarse en el aire y lo bajó directamente en la Espada Mágica. Brutales relámpagos estallaron en el instante en que su bota de metal tocó el arma del minotauro negro.

La cegadora luz amarilla ahogo el sonido de los alrededores. Cada rayo corría hacia adelante como una de las muchas cabezas de una Hidra, con colmillos electrificados que desgarraban la calle y convertían los alrededores en un remolino de destrucción. Al estar tan cerca de la explosión, no hacia decir que no solo Tiona, Tione y Bete, sino que los Aventureros que todavía estaban en la calle no tenían ninguna posibilidad de evadirlo. Todos fueron atrapados en la explosión.

Los rayos avanzaron hasta la barrera de Riveria.


*¡Ka-boom!*


Una inmensa lluvia de chispas estallo en el impacto. La barricada de luz verde protegió a los habitantes de la ciudad inconscientes, los jóvenes Magos, Finn, Aizu y Welf sin ni siquiera un temblor.

Cuando sus oídos se recuperaron de la explosión, todos esperaron a que el humo desapareciera—solo para ver una completa ruina ante sus ojos. Cada casa y edificio que una vez se alineó en la calle había sido arrasado, el pavimento de piedra estaba tallado como por garras de dragón, y los cuerpos quemados y ardientes de los Aventureros estaban esparcidos por todas partes.

Parecía que el apocalipsis había llegado, pero todos seguían respirando por algún milagro.


--¡Q-Que hormigueo…! ¡Estoy paralizada~!


--¡Maldición…! ¿¡¡Por qué no pudiste tomarlo todo, maldito Hombre Lobo!!?


--¿¡Quieres que te aplaste la cabeza, maldita Amazona…!?


Justo antes de la explosión, Bete había puesto su cuerpo en la línea para bloquear la explosión a corta distancia, pegando sus botas de metal—el Mithril absorbió la electricidad—y reduciendo en gran medida su poder. Pero, por supuesto, no pudo bloquear la totalidad de una descarga de esa escala.

Después de ser lanzados a través del aire y rodar sobre los escombros, los tres Aventureros de Primera Clase gravemente quemados estaban de rodillas en una esquina de la calle. Eran los únicos que todavía se movían, pero intercambiaron palabras duras a pesar de sus heridas.

Aunque lograron atravesar la explosión en una sola pieza, las chispas trazaban sus cuerpos como espinas destellantes, y ninguno de los tres podía moverse del lugar.

 


--…


Aparte de donde los monstruos yacían en el lado este, ni siquiera quedaba una sombra de los edificios en la calle central donde estaba el minotauro. Todo al oeste era completamente irreconocible.

Finn entrecerró los ojos mientras observaba la destrucción, mirando por encima de las montañas de escombros y el monstruo que lo miraba.

--Olvídate de dejarlo vivo.


Con su cabello dorado moviéndose sobre su cabeza, el Capitán abría la boca para hablar. Dijo desde su lugar, solo en la azotea:

--Hazlo, Aizu.


De repente—*¡Thud!*


-- ——


Con el inconfundible sonido de botas en la piedra, la espadachín de cabello y ojos dorados aterrizó detrás de la espalda del monstruo.

--Entendido.


Un suave canto abandonó sus labios en el mismo momento en que desenvaino su espada plateada.


--<Despierta, Tempestad.>


Su bella voz se escuchó en la brisa.


El hechizo desencadenante extremadamente corto activó su Magia.


—¡VUOOOO!


Con su espalda vulnerable, el minotauro inmediatamente se giró para oscilar la Espada Mágica en su mano derecha.

La espadachín de cabello y ojos dorados vio la cuchilla electrificada acercándose a ella y susurró en voz baja:


--<Ariel.>


El viento sopló.


En el momento en que envolvió su cuerpo, ella se inclinó hacia delante con una velocidad cegadora. Su espada—perforó el brazo del enemigo.

--“ “ “ “ “———” ” ” ” ”


El tiempo se detuvo para la <Familia Hestia>, los Xenos y el minotauro negro.

 


La espada recubierta de viento envió la Espada Mágica girando junto con la mayor parte del brazo derecho del monstruo.

Giró por el aire hasta que se estrelló con la cuchilla en un pedazo de piedra con la empuñadura apuntando hacia arriba.

La energía eléctrica palpitaba en el suelo mientras el gigantesco monstruo retrocedía.


—————¿¡…!?


Mientras el minotauro rugía hacia al cielo, la sangre brotó de lo que quedaba de la parte superior de su brazo; todo, desde la mitad del codo había desaparecido.

Protegida por las corrientes de viento alrededor de su cuerpo, Aizu evitó por completo la fuente de sangre. Cada gota de sangre fue alejada.

Su Magia se llamaba <Ariel>.


Una Magia de viento que mejoraba el arma y los atributos físicos del usuario.


Ya que no pertenecían a su <Familia>, eso era todo lo que Welf, Mikoto e incluso Hestia entendían.


—Aizu Wallenstein.


Siendo el único ser aparte de los Aventureros que no se vio afectada por el Rugido, Hestia fue cautivada por la majestuosa apariencia de la chica en ese momento.

La <Princesa de la Espada>. Aizu Wallenstein.


Una destacada Aventurera tanto en nombre como en realidad. La espadachín más fuerte de Orario. La persona que Bell admiraba.

Envuelta por el viento, con su cabello dorado flotando en la brisa, tenía el aire de un hada sacada de un cuento de Héroes, y era tan hermosa que Hestia tuvo que aceptarla como digna de la admiración del chico.

La única que no se inmutó por el Rugido del monstruo que sacudió el campo de batalla, la chica oscilo su espada a través del aire.

¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!


El minotauro, con los ojos abiertos completamente, oscilo hacia abajo la Labrys en un contraataque.


Fue un golpe que había eliminado permanentemente a muchos Aventureros de la batalla. La guillotina móvil del monstruo.

Y Aizu lo desvió con un solo movimiento de su delgada espada.


No había tiempo para enorgullecerse de su exitosa emboscada que reclamó el brazo de su enemigo, ni podía bajar la guardia.

Ella miró al monstruo estupefacto, con sus ojos dorados se estrechándose.

 


--Aquí voy.


Ella atacó con toda su fuerza, con espada y viento combinándose en su propia melodía.


--¡HAA——!


Era una serie de despiadados e implacables ataques.


Aizu tallo cortes en el imponente cuerpo de su oponente, cortando desde innumerables ángulos aparentemente todos al mismo tiempo.

Diagonal sobre el hombro, arco ascendente, girando, hacia abajo desde arriba—el minotauro ahora con un solo brazo no tenía ninguna esperanza de bloquearlos todos. Heridas se abrían en la piel negra increíblemente dura del monstruo; líneas aparecían en la gruesa armadura que cubría su cuerpo con cada movimiento.

Enfrentándose a una tormenta, el minotauro retrocedió por primera vez.


--¡Sabes, la Magia de Aizu es muy injusta!


--¿Acabas de darte cuenta, tonta…?


Se movía más rápido que Bete, golpeaba más fuerte que Tiona y golpeaba con más frecuencia que Tione.


La chica Amazona, incapaz de unirse a la batalla, observaba con angustia. Junto a ella, un Hombre Lobo chasqueó la lengua con frustración por una de las razones principales por las que la chica se había convertido en la <Princesa de la Espada>—el poder que el viento le otorgaba.

El monstruo dejó de intentar defenderse y se lanzó al ataque. Aizu cargó para enfrentarlo, con sus cuchillas chocando con una fuerza increíble.

La espada choco contra el Hacha. No había chispas en el aire, solo viento ensordecedor. Las corrientes que golpeaban al inflexible minotauro eran mucho más poderosas de lo normal, lo que permitía que la técnica profana de Aizu asestara tres golpes en el tiempo que tardaba su oponente en oscilar su Hacha una vez.

Ella tomó velocidad.


Con su rostro desprovisto de emoción, Aizu solo veía al minotauro mientras bloqueaba todo lo demás.


Sus golpes precisos se intensificaron, como si se estuviera empujando a sí misma a un plano superior, progresando más que nunca.

La sangre salía del gran cuerpo de su enemigo con cada aullido del viento y cada destello plateado.


--E-Esa es…


Aunque ya estaba cautivada, Hestia la miró en estado de shock, su rostro temblaba mientras tragaba. Mikoto estaba casi igual, pálida como un fantasma y con voz temblorosa.

--Esa es… <Valkyria>.


Ella había escuchado el término en algún lugar antes.

 


<Valkyria>.


Una asesina de monstruos con piel de chica. Quien estaba parada sobre una montaña de monstruos muertos. Sin miedo, siempre merodeando por las profundidades del Calabozo sin cansarse.

Welf, e incluso los otros miembros de la <Familia Loki>, contemplaban a la increíble chica con una mezcla de asombro y miedo mientras danzaba entre las fuentes de sangre, aunque su viento la protegía de las salpicaduras.

El viento chillaba aún más fuerte sobre el campo de batalla.


--¡…!


El gran cuerpo se tambaleó. El enemigo estaba fuera de balance.


Herido una vez más, el minotauro había mostrado debilidad. Aizu tomó la apertura, decidida.


Pateando el suelo con la velocidad suficiente para convertir el pavimento de piedra en grava detrás de ella, Aizu puso todas sus fuerzas en un golpe diagonal y por encima del hombro para terminarlo de una vez por todas.

—¡OO!


--¿¡…!?


Sin embargo, el siguiente movimiento del enemigo tomó a Aizu por sorpresa.


Al darse cuenta de que no había tiempo suficiente para contrarrestar con la Labrys, el minotauro movió su cabeza en cambio—sus poderosos cuernos. Las protuberancias carmesíes desviaron el golpe de la espada recubierta de viento de Aizu al contacto.

Con la chica repentinamente vulnerable en su línea de visión, el minotauro clavó su pie en el suelo y oscilo la Labrys con todas sus fuerzas.

--¿¡…!?


El viento aulló.


La fuerza pura del monstruo desgarró el vendaval que protegía la espada plateada.


Mandada a volar por la abrumadora fuerza, los pies de Aizu tallaron el pavimento de piedra antes de que finalmente se detuviera y examinara su espada.

Estaba temblando, el encantamiento del viento había sido completamente eliminado.


La mano de Aizu se había entumecido después de absorber el devastador impacto y ya no podía mantener un fuerte agarre en la empuñadura. Mientras su rostro todavía estaba distante, sus ojos dorados se abrieron un poco más antes de mirar lo que estaba frente a ella.

*¡Huff! ¡Huff!*

El minotauro cubierto de sangre respirando con dificultad estaba sonriendo. Incluso ahora, el monstruo era feroz, brusco e intrépido.

 


Las cejas de Aizu se fruncieron, sus ojos se abrieron.


--<Despierta, Tempestad.>


Las corrientes de <Ariel> envolvieron su brazo hormigueando una vez más, apretando fuertemente su agarre con el poder del viento.

El minotauro le rugió a su poderosa e inflexible adversaria, oscilando su Hacha directamente en el camino de Aizu.

Sus cuchillas chocaron mientras la batalla comenzaba de nuevo, el choque resultante hizo que la <Familia Hestia> y los otros espectadores retrocedieran, cuando de repente—

--¡NGAH!


¿¡GOOH!?


Justo cuando Aizu parecía llevar la ventaja, la batalla fue interrumpida.


Era Gareth, equipado con una armadura pesada. Finalmente, regresando al campo de batalla, el Enano había dejado a Ikelos en la parte superior de un edificio cercano después de una corriente constante de quejas del Dios “Los mocosos de estos días, lo juro…”, y luego saltó detrás del minotauro y cortó la espalda del monstruo con su enorme Hacha de Batalla.

--Aizu, ataque de pinzas.


--… ¡…! Pero Gareth, yo…


--Nos estás poniendo a todos en riesgo, actuando así. Controla ese ego—¿No estás de acuerdo, Finn? Una larga Lanza respondió a la pregunta de Gareth lanzándose hacia el monstruo.

… ¿¡…!?


--Así es. Por otra parte, es posible que no te necesitemos aquí, Gareth.


Habiendo recuperado su Lanza, Finn la había arrojado de nuevo, y se encogió de hombros mientras atravesaba el hombro del minotauro. Ya sea si había sentido un problema con Aizu o no, había dejado temporalmente de lado sus deberes como Capitán para unirse a la batalla él mismo.

Bajo su mirada severa, Aizu asintió a regañadientes. Tres Aventureros experimentados de Primera Clase rodearon al minotauro.

El monstruo dio batalla a pesar de estar gravemente herido, pero no pasó mucho tiempo antes de que—

*¡Thud!*


… ¡…!


La figura golpeada, magullada y sangrienta cayó sobre una rodilla.


--¡Asterios…!

 


Lyd hizo una mueca al ver al minotauro arrodillado ante los Aventureros y su espada de plata, su enorme Hacha de Batalla y su Lanza.

Y así el último de sus camaradas se había vuelto incapaz de luchar. Sintió que los otros Xenos, como Gros y Rei, se acercaban mientras miraba las espaldas de los Aventureros, cuando de la nada—tres esferas negras fueron arrojadas al centro de la calle.

--“ “ “ “ “¡…!” ” ” ” ”


Se abrieron al contacto con el pavimento, arrojando una bocanada de humo negro. Los ojos de Lyd, Gros y Rei brillaron con reconocimiento inmediatamente.

Ítems Mágicos de Fels.


--¡…!


--¡Una pantalla de humo…!


--¡Este humo, se está extendiendo rápidamente!


Aizu, Finn y Gareth se sorprendieron al ver el remolino de humo que se entrelazaba no solo corriendo hacia ellos sino amenazando con engullir todo el campo de batalla.

Unos segundos antes que los Aventureros de Primera Clase, Lyd y sus dos camaradas intercambiaron miradas de complicidad, reunieron sus últimas fuerzas y todos se movieron al unísono.

———¡¡…!!


La gárgola rugió.


Otros Xenos comenzaron a moverse cuando llegó el grito hasta ellos, con el minotauro inmediatamente mirando hacia el cielo.

Mientras el tremendo rugido aún resonaba en sus oídos, la Siren tomó vuelo y desencadenó una poderosa onda de choque expansiva.

--“ “ “ “ “¿¡…!?” ” ” ” ”


La amenazante pared de sonido se dirigió solo a los Aventureros de Primera Clase. Los tres se congelaron en su lugar, preparándose contra el ataque que venía desde atrás.

Sentidos visuales y auditivos.


Podrían haber sido Aventureros de Primera Clase, pero un lapso momentáneo era inevitable sin vista y sin sonido.

¡…! ¡El aura del minotauro ha…!


Desaparecido.

 


Limitada por el humo que oscurecía su visión, y con sus oídos bajo ataque, Aizu no podía creerlo cuando la presencia del monstruo pareció desaparecer en la oscuridad.

--¡He visto eso antes…!


—Mientras tanto, el recuerdo de Hestia se encendió mientras miraba el humo negro inundar la calle, ocultando a Aizu y los otros Aventureros de la vista.

En la noche de luna llena, cuando conoció a Fels por primera vez, solo unos días antes, este mismo humo había salido de las mangas de la túnica negra antes de que el Mago la llevara con Urano. Otra esfera negra aterrizó justo en frente del grupo de Hestia solo un momento después, envolviendo el área en una niebla negra.

--¡…!


Incapaz de escuchar las voces de Finn o Gareth debido a las ensordecedoras ondas de sonido, Aizu decidió usar

<Ariel> por su cuenta.


Los torrentes de viento que la rodeaban aumentaron en velocidad y despejaron un espacio a su alrededor en unos momentos.

Una vez que la enrollada y casi animal niebla retrocedió lo suficiente como para ver, era cierto. El minotauro había desaparecido sin dejar rastro.

—¡No mantengas esto en mi contra!


Entonces—


En el instante en que <Aizu> y los demás Aventureros emergieron de la niebla y entraron en la línea de visión de Lyd, hinchó su pecho como un globo y lo soltó todo de una vez. Aizu, Gareth y Finn se habían distraído con la desaparición del minotauro y rápidamente se giraron para enfrentar esta nueva amenaza, pero ya era demasiado tarde.

Un infierno salió de la boca de Lyd.


--¿¡Un Hombre Lagarto que respira fuego…!?


Aizu ignoró el comentario atónito de Gareth y los envolvió con una pared de viento protectora. Sin embargo, ellos no eran el objetivo de Lyd.

El Hombre Lagarto movió su cabeza a un lado junto con el infierno, encendiendo una amplia área.


--¿¡…!?


El viento de Aizu por sí solo no era suficiente para proteger los edificios residenciales a ambos lados de la calle de las llamas.

Siendo estos los barrios bajos, muchos objetos inflamables inmediatamente se incendiaron. Materiales de madera y productos de Piedra Mágica se encendieron, convirtiendo todo el bloque en un infierno justo delante de sus ojos.

 


¡GROOOOOOOOOOOOOO!


La Siren y el Hombre Lagarto cesaron sus ataques y salieron corriendo en el momento en que la voz de la Gárgola resonó a través del estrépito.

Los otros monstruos ya estaban corriendo por los callejones—los Xenos estaban en retirada completa.


--¡…!


--… Estamos escasos de personal como es. Cruz y los demás tienen prioridad.


Finn parecía derrotado mientras le ordenaba a Aizu quedarse quieta justo cuando estaba a punto de perseguirlos. Los tres incluidos, muy pocos Aventureros aún podían moverse.

--¿¡Qué está sucediendo allá afuera…!?


Riveria permaneció inmóvil, asegurándose de que la barrera que protegía a los ciudadanos permaneciera firmemente en su lugar.

No podía liberar la Magia debido a la niebla negra y humeante que oscurecía su visión y le impedía comprender la situación—y su preocupación podría ser venenosa. Las personas a las que debía proteger se habían convertido en sus cadenas.

Sin alguien para instruir sus movimientos después de que Finn se uniera a la línea del frente, la <Familia Loki> había perdido la ventaja ofensiva.

Los Aventureros se reagruparon rápidamente una vez que Finn volvió a tomar el mando. Gareth fue con Tiona, Tione y Bete antes de recoger a Ikelos y llevarlos a todos a un lugar seguro. Aizu también participó en el esfuerzo de rescate. Para contener el fuego, los Magos ilesos se unieron a Riveria para congelar el área con Magia de Hielo e invocar corrientes de agua para sofocar las llamas. Incluso la <Familia Hestia>, que no pudo ponerse del lado de los Xenos o de la <Familia Loki>, ayudo.

El daño se contuvo en un solo bloque en diez minutos gracias a los poderosos esfuerzos de los Magos. El fuego se había extinguido por completo.

Pilares de humo negro se alzaban sobre la calle de piedra, ahora un páramo de escombros carbonizado y estéril.


--Finn, ¿Qué le pasó a ese minotauro…?


--… Está bajo tierra.


Aizu caminó sombríamente a través de la mitad de la calle hacia Finn, quien estaba mirando al suelo. Los adoquines se habían abierto por debajo para formar un pasillo hacia el área de abajo.

--¿Qué es esto…?


--El agujero que el gigante metálico dejó atrás. Ese monstruo probablemente pasó por aquí para entrar en las alcantarillas.

Aizu miró con sorpresa el agujero de donde había surgido el Golem de Fels.

 


De hecho, había un rastro de sangre que conducía a la oscuridad debajo de la abertura carbonizada. El monstruo negro había desaparecido en este espacio durante la conmoción.

--… ¿Deberíamos seguirlo?


--Sí, por favor hazlo… pero considerando lo bien que lograron escapar, creo que es seguro decir que estos monstruos armados son bastante inteligentes. Por favor, no vayas tras ellos sola.

Finn suspiró mientras respondió la pregunta de Aizu, notando que el brazo cortado del minotauro también había desaparecido.

Pasó un poco más de tiempo antes de que otros Aventureros y empleados del Gremio llegaran a la escena en una ráfaga.

Mientras las personas que todavía sufría efectos del Rugido recibían atención médica a su alrededor, Finn miró hacia el cielo y reflexionó sobre su error.

--Eso fue un error… Este fracaso está en mí.


× × ×

El atroz monstruo rugía, los ecos explosivos y, sobre todo, las historias de los ciudadanos que huían del laberíntico distrito sumieron al relativamente tranquilo Orario en el caos.

Mientras Royman y el resto de la Administración Superior del Gremio palidecían y daban órdenes a todas las

<Familias> de izquierda a derecha, los Aventureros descendían sobre la Calle Dedalo en el Tercer Distrito de la ciudad, en el bloque sureste.

--¡Kuh…!


El sol poniente casi había llegado a la muralla de la ciudad, quemando el perfil del rostro del chico. Bell estaba corriendo.

Estaba persiguiendo a la <Vouivre> destruyendo todo a su paso.


--¡Wiene!


El grito de Bell no llegó a la chica dragón que se lamentaba mientras avanzaba.


Rompiendo a través de las paredes y corriendo escaleras arriba, la <Vouivre> y Bell salieron del distrito parecido a un laberinto, dejando atrás los barrios bajos.

--¡Eek…! ¡EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEKK!


--¡Hey tú—Aventurero! ¡Aquí! ¡Está aquí!


Un grupo de demi-humanos gritó y se dispersó en todas direcciones una vez que vieron al furioso monstruo.

 


Dejar la Calle Dedalo significaba que ahora se movían a toda velocidad por las calles más transitadas de la ciudad, creando un alboroto y gritos aterrorizados. Mujeres vestidas como cortesanas llamaban a los Aventureros una tras otra.

Bell se ponía más ansioso a cada momento.


--¡Wiene, detente!


¡AAAAAAAaaa!


Él había saltado sobre ella muchas veces mientras atravesaba la Calle Laberinto; la había abrazado solo para ser rechazado por su cuerpo ondulante y serpenteante. Sus manos ya estaban cortadas y ensangrentadas por tratar de agarrarse a sus afiladas escamas de dragón. Llamar a la chica había demostrado ser inútil, haciendo que la tarea de devolver la joya granate fuera casi imposible.

Bell se había aferrado a su delicado torpe, y sus implacables convulsiones lo habían sacudido como una muñeca de trapo hasta que fue arrojado después de colisionar con un cartel de la calle y rodó por el suelo una vez más. Los testigos gritaban, temiendo por su vida.

¡La Maldición debería haberse levantado por ahora…!


El ominoso tinte rojo había desaparecido de los ojos de Wiene.


La Maldición de Dix debería haberse roto. Pero, aun así, el alboroto de la chica dragón persistía.


Bell, con sangre fluyendo por su rostro, miró la punzante y desgarrada herida en la mano izquierda de Wiene.


—La Lanza que la había atravesado.


Por desafortunada que fuera, había una gran posibilidad de que el ataque de Lanza de Finn hubiera sido excepcionalmente traumático.

Era un recordatorio de la Lanza de Dix, su risa desdeñosa, su maldad. La maldición de su existencia no desaparecería.

--¡Ahí está! ¡¡Justo ahí!!


--¿¡…!?


Incapaces de detener a Wiene, los Aventureros comenzaron a aparecer uno tras otro.


Dudaron al principio, viendo a una <Vouivre> enloquecida, un extraño monstruo de gran tamaño como una Lamia, precipitándose hacia ellos. Sin embargo, levantaron sus armas, decididos a no dejar que se acercara más.

Sus cuerdas de Arcos Largos se tensaron con flechas listas; con sus dedos apretados alrededor de las Jabalinas; las joyas de sus Báculos brillaban.

Bell les gritó, lo suficiente como para lastimar su garganta, a los Aventureros que se alineaban en el camino y se interponían en su camino.

 


--¡DETENGANSE—!


Sin embargo, el grito de Bell fue ahogado por los gritos de los Aventureros mientras atacaban.


Una Jabalina se hundió en su cola de dragón; una flecha atravesó su hombro; Magia de fuego la golpeo de frente.

Incontables escamas rotas cayeron de su cuerpo.


——¡…!


Un estridente aullido vino de Wiene.


Retorciéndose por el dolor del despiadado ataque de los Aventureros, aceleró en un intento desesperado de escapar de la amenaza.

Ella se lanzó sobre los Aventureros en su camino.


--…¡¡…!!


Bell apretó los dientes con tanta fuerza que casi se rompieron.


Mientras más adversarios se reunían en el camino de la <Vouivre>, Bell dejó de lado la discordia y la duda en su mente y empujó su brazo derecho en su dirección.

--¡Firebolt!


Una ronda de su Magia de Lanzamiento Rápido voló hacia los Aventureros que se preparaban para atacar.


--¿¡Qué demonios!?


--¿¡…!?


--¡WHOOOOOOOOOOOOOAAA!


A sus pies, a su armadura, en sus cuerpos.


Rayos de llamas se encendieron, derribándolos sobre sus espaldas en una explosión de chispas.


Pisándole los talones a la cola de Wiene, Bell se volvió contra aquellos que deberían ser sus aliados, los Aventureros.

--¡<Pequeño Novato>, hijo de puta!


Aventureros con el rostro rojo de ira rugían hacia Bell mientras sus rayos de llamas interferían con sus ataques.


Aventureros de Clase Alta y Clase Baja, incluso sus <Familias> no importaban. Todos se enfurecieron cuando el novato solitario se interpuso en su camino.

Mujeres y niños con los ojos abiertos se asomaban desde los pisos superiores de los edificios que bordeaban la calle, dando testimonio de sus acciones bárbaras.

¿Estaba loco? ¿Tanto quería el Botín? ¿Qué estaba pensando, en un momento como este?

 


Cada una de las críticas de sus compañeros Aventureros penetraban profundamente en su corazón y hacían temblar sus manos, pero Bell continuó lanzando su Magia de todos modos. Protegiendo a la <Vouivre>, persiguiéndola.

La persecución sin fin pronto llegó a un nuevo escenario, la zona en reconstrucción del Distrito del Placer.


Anteriormente el territorio de la <Familia Ishtar>, había sufrido graves daños durante el ataque de la <Familia Freya> que expulsó a los antiguos dueños de los negocios. Muchos edificios todavía tenían las cicatrices de ese día, y montones de escombros seguían proliferando incluso en el Distrito del Placer. A los ciudadanos se les había prohibido poner un pie en el área. Los burdeles estaban en ruinas; barriles dispersos y ceniza cubrían las calles. Un <Belit Babili> sin maestro vigilaba un castillo solitario y vacío.

Ambos se abrieron paso a través de la red de escombros que llenaba la calle.


Un grupo de Aventureros se había adelantado dado un rodeo, esperando a Bell y Wiene directamente en su camino.

--… ¿…?


*¡Zing!*


Bell inmediatamente se dio cuenta de que algo estaba mal.


… ¿No están atacando?


Con sus armas en reposo, incluso los sonidos de sus perseguidores habían desaparecido.


Los Aventureros se habían parado para bloquear el camino de Wiene o quizás intimidarla con sus armas, pero el ataque se había detenido por lo que Bell podía ver.

Casi como si hubieran renunciado—


—No, no era eso.


Un escalofrío recorrió la espalda del chico en el instante en que revocó su propia hipótesis tranquilizadora.


¡La están guiando…!


Todo el color se dreno del rostro de Bell un momento después.


--¡Wiene, no vayas en esa dirección! Estaba siendo arrastrada a una trampa.

Nada más le importo a Bell una vez que se dio cuenta, y gritó con todas sus fuerzas.


Un humano junto a un Enano con un enorme escudo listo apareció en su camino. La <Vouivre> se desvió, corriendo por un pasaje diferente para evitar el bloqueo de las personas. Bell extendió su mano para agarrar su cola, pero una flecha cruzó justo en frente de él, negándole la oportunidad.

Venía de un Beastman encima de un techo cercano, como si dijera: “No te metas en el camino”.

 


--…. ¿…?


Entonces el deseo de Bell resultó ser en vano.


El oscuro callejón se abrió de repente en una amplia zona iluminada por el sol poniente. Era como un cuenco, un claro rodeado por un anillo de escombros.

La <Vouivre> atravesó una puerta de hierro, rompiendo los barrotes con una fuerza asombrosa antes de que el suelo desapareciera debajo de ella, y cayera hasta el fondo.

El pavimento de piedra se derrumbó con una serie de estruendos hasta que se detuvo en el mismo centro. Innumerables Aventureros estaban en el borde mirándola desde todas las direcciones.

Los Aventureros habían conspirado juntos—a través de sus <Familias>.


El corazón de Bell latió aún más fuerte al ver a tantos Magos preparados para liberar los hechizos que tenían en espera.

Se zambulló en el claro sin perder un paso.


--¡<Pequeño Novato>! ¡Retírate!


--¿¡Estás loco o algo así!? ¡Morirás!


Los Aventureros le gritaron enojadas advertencias al chico en el momento en que aterrizo.


--¡No importa! ¡Solo haganlooo!


Un hombre que parecía haberse perdido a sí mismo en el caos gritó desde algún lugar alrededor del borde, y su voz puso todo en movimiento.

Innumerables destellos de Poder Mágico estallaron en una lluvia de Hechizos simultáneos.


-- ——


La descarga descendió directamente hacia el centro del claro.


Los ojos de Wiene se encogieron, con su rostro iluminándose brevemente antes de que la luz la envolviera.


¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!


Las explosiones mágicas ahogaron el grito del monstruo. Wiene desapareció en medio del rugiente viento.

--¡…!


Bell corrió hacia adelante.


Rayos de llamas, descargas eléctricas y vientos helados sacudieron su cuerpo de un lado a otro mientras se detenía en medio del claro.

 


Sin importar cuánto su piel se chamuscaba, su cabello chisporroteaba, o su cuerpo ardía por la escarcha, Bell se apresuró a alcanzar a la chica en el ojo del torbellino de Poder Mágico.

Un grito sin palabras brotó de sus pulmones.


El tiempo disminuyó a una repugnante cámara lenta. Atrapado en este mundo sin tiempo, Bell se acercó.

Allí, en medio del parpadeante Poder Mágico, había un monstruo dragón sin escamas mirando al cielo.


El humo se elevaba por todo su cuerpo; su débil cabello azul plateado se balanceaba de un lado a otro mientras sus extremidades cenicientas comenzaban a pudrirse.

Vislumbrando al chico que se aproximaba, ella lo miró con ojos vacíos mientras sus labios formaban una sola palabra:

Bell.


--¡¡¡¡…!!!!


Bell empujó su mano hacia adelante con todas sus fuerzas y estaba a punto de alcanzarla, cuando de repente— Una punta de Lanza carmesí se hundió en su pecho.

-- ——


El proyectil había sido arrojado desde detrás de Bell. Era una Lanza Maldita con un profundo rencor.

--¡HAH! ¡Hyahahaha! ¡AHAHAHAHAHAHAHAHA! ¡Lo hice! ¡La acabe! Un hombre grande dejo escapar una desdeñosa risa lunática.

Faltándole la mitad de su rostro, el robusto humano carcajeándose puso el tiempo en movimiento otra vez. El cuerpo de la chica ensartada comenzó a inclinarse levemente frente a los ojos de Bell.

-- —¡Wiene!


Justo cuando el lloroso grito del chico se escuchó—la tierra cedió.


--¿¡Que es eso!?


--¡Se está derrumbando!


El claro se derrumbó en el centro, el punto focal del poder Mágico.


Las piedras desaparecieron de debajo de sus pies, y él cayó junto con ella. Bell sujeto a la chica que caía en la oscuridad y la abrazó.

 

 

× × ×

Los Aventureros y los Magos se protegieron sus rostros con los brazos, observando inmóviles la escena de abajo.

Un derrumbe.


Nubes de polvo se elevaban en el aire.


Un enorme agujero se había abierto en el centro del cuenco, haciendo que el área se asemejara a un hormiguero invertido hecho por el hombre.

*¡Desmoronarse!* *¡Grieta!*


Unos pocos fragmentos de piedra se derrumbaron en el agujero como si se acabara de dar cuenta de lo que había sucedido.

Diseñados por el mismísimo Dedalo, pasajes subterráneos secretos cruzaban debajo del Distrito del Placer. Uno de estos túneles subterráneos pasaba bajo el cuenco, lo que significaba que el espacio debajo del claro era hueco para empezar. Incapaz de soportar la aluvion de Magia, el pavimento de piedra se había derrumbado sobre sí mismo.

Unos pocos Aventureros aclararon sus gargantas, llenando el silencio.


El chico y la <Vouivre> habían caído profundamente en el agujero y desaparecieron sin dejar rastro.


--¡Hahahahahahaha!


Había un humano grande entre ellos, riendo como un loco.


Era Gran de la <Familia Ikelos>. El último cazador sobreviviente había usado una llave para regresar a la superficie a través de la escalera de <Knossos> y, perdido en su propia ira, lanzó la punta de la Lanza de Dix hacia Wiene.

--¿¡Viste eso, Dix!? ¡Maté al monstruo, la maté completamente! ¡Yo, solo yo!


--¡¡…!!


Una garra de Gárgola cayó en picado desde el cielo y aplastó al hombre trastornado.


Gros había sido testigo del faro de luz desde el aire después de escapar de la <Familia Loki> y condujo a los monstruos alados rápidamente hacia el claro. Fue entonces cuando lo vio.

La Gárgola, habiendo acabado con la vida del cazador con seguridad esta vez, permaneció en medio de los gritos de los Aventureros y contempló boquiabierto el agujero donde Bell y Wiene habían caído, temblando.

¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!


--¿¡Un monstruo volador!? ¿¡Por qué está tan enojado!?


--¡Maldición, salgamos de aquí!

 


Los Xenos enloquecieron.


Con los últimos vestigios de fuerza en sus cuerpos malheridos, corrieron detrás de los Aventureros gritando en retirada completa.

Todo para que el chico y la chica pudieran pasar sus últimos momentos juntos sin interrupciones.


× × ×

Una corriente constante de arena y escombros caía a su alrededor como un reloj de arena contando el tiempo restante.

La piedra y los escombros de un oscuro túnel subterráneo los rodeaban.


Un cielo rojo bajó la mirada hacia Bell abrazando el cuerpo inerte de la chica desde un agujero sobre sus cabezas.

--Wiene… ¿¡Wiene!?


Con los ojos brillantes de lágrimas, agarró la punta de la Lanza Maldita alojada en su pecho.


La Maldición ya estaba comiendo su carne. Tirando de la hoja perversamente curva del cuerpo de la chica, Bell la arrojo a un lado con un sonido seco.

El cuerpo color blanco azulado se crispó.


Bell retiró la joya granate de su bolsa y la apretó contra la frente de la inerte chica.


Aunque un leve parpadeo pasó a través de la piedra rojiza, la chica en sus brazos no se movió. En realidad—*¡Thud!*

La larga cola de dragón se estaba convirtiendo en ceniza.


--… ¿¡…!?


Muy dentro de la herida de la Lanza en su pecho—


El sangriento cristal violeta apenas visible dentro de la abertura estaba agrietado.


Las partes externas de su cuerpo se convirtieron en cenizas, cayendo a medida que la grieta se expandía.


--No… ¡¡No!!


Bell siguió gritando, chillando como un niño.


No, no hagas esto—no te vayas.


Repitió las mismas palabras una y otra vez.

 


Una interminable corriente de lágrimas caía de sus ojos, los cerro con fuerza, y gotearon sobre sus mejillas mientras yacía débilmente en sus brazos.

--… ¿Be… ll?


--¡…!


Los ojos de Bell se abrieron en el instante en que escuchó sus débiles susurros, apenas más que respiraciones.


Wiene estaba despierta. La luz había vuelto a sus ojos color ámbar, asomándose por detrás de sus párpados agrietados.

Sus mejillas todavía eran sólidas y alargadas.


Levanto la mirada hacia Bell, tan débil que parecía a punto de expirar en cualquier momento.


--¡Wiene…!


--… Be… ll… lo… siento.


Se disculpó con voz ronca, mirando fijamente el rostro ensangrentado de Bell.


A medida que el sonido de la ceniza desmoronándose se hacía más fuerte en sus oídos, Bell negó con la cabeza una y otra vez.

Él rió entre lágrimas con una sonrisa que difícilmente podría pasar como genuina.


--Estoy bien, está bien, así que… ¡¡No te preocupes por mí, solo…!! ¡Por favor, Wiene—!


—No desaparezcas.


Bell apretó su agarre en su hombro, suplicando con todo su corazón.


Temblorosa, Wiene presionó su mejilla contra el pecho del chico, sonriendo como si todo estuviera bien en el mundo mientras lágrimas brotaban de sus ojos color ámbar.

*Fsh…*


Un débil sonido salió de su pecho mientras su abdomen de dragón se derrumbaba en el suelo.


--… Yo… tuve un sueño.


--¿Lo tuviste…?


Solo el torso humanoide de Wiene permanecía mientras miraba a Bell a los ojos abiertos.


--Nadie… me salvaba… fue muy aterrador.


Se estaba convirtiendo en ceniza en sus brazos.


Con los últimos momentos de su vida transcurriendo, Wiene levantó una mano temblorosa.


--¿Pero, sabes?

 


Suavemente rozó su mejilla, desmoronándose al contacto. Con su voz apenas audible entre sollozos, Wiene continuo.

--Esta vez… alguien vino… Alguien me salvó. Los ojos de Bell se abrieron todo lo que podían.

--Estoy tan feliz…


Cerró los ojos y una sola lágrima transparente corrió por su mejilla.


Sus labios se separaron, pero un solo sueño, un pequeño deseo, la mantenía cerca. En ese momento, la chica excepcional estaba completa.

Su cuerpo se estaba disolviendo.


La forma de la chica se estaba volviendo irreconocible. “Gracias”, le dijo al sorprendido chico.

Mientras lloraba, una sonrisa floreció en sus labios. Entonces—

--Bell… te amo. Ella se había ido.

Se había derrumbado.


Cenizas fluyeron a través de los dedos de Bell. Su calidez se había desvanecido.

-- ——


El tiempo se detuvo mientras inflexibles lágrimas se deslizaban silenciosamente por las mejillas de Bell.


Las motas de ceniza flotaban suavemente a su alrededor, brillando bajo la luz y desvaneciéndose a medida que sus recuerdos de ella hacían lo mismo.

Su reunión.


El miedo.


La tristeza.


Desconcierto.


Contacto.


Gratitud.

 


Nombre. Alegría. Sonrisas. Abrazos. Lágrimas.

En medio de la ceniza que caía de su pecho, solo la hermosa joya rojiza permanecía intacta.


--Agh, aaggghhhhhhhhhhhhhh— Su corazón se estaba rompiendo.

Un agujero se había abierto en su núcleo.


Le temblaba la garganta, pero justo antes de que pudiera dejar escapar un gemido—


--<Oh dominio inexplorado, Oh pared prohibida. Hoy en este día, desobedezco las leyes del cielo—> Las palabras de un Hechizo resonaron.

--¿¡…!?


Las lágrimas volaron de sus mejillas mientras Bell se giraba para mirar por encima de su hombro. Era el Mago de túnica negra.

--<Vara de Asklepio, Cáliz de Salus. Oh, tú que está más allá del poder de curación—te pido que esperes.>


Un Círculo Mágico blanco expandido en un instante. El chispeante Poder Mágico superaba los reinos de la comprensión humana.

Bell observaba con los ojos muy abiertos mientras Fels continuaba cantando en voz alta.








--<El juicio del Señor, un rayo de convicción. ¿Debo ser quemado, rechazando tu providencia—?>


El Poder Mágico blanco que iluminaba el túnel subterráneo estalló a través del agujero sobre su cabeza, formando un pilar blanco que llegaba al cielo.

Todos en Orario, tanto monstruos como personas, divisaron el rayo que atravesaba el crepúsculo.


--Esa luz—¿¡Fels!?


--… ¿¡…!?


Rei y Gros habían expulsado exitosamente a los Aventureros y ahora cargaban al gravemente herido Lyd sobre sus hombros. El Hombre Lagarto susurró incrédulo mientras los tres miraban la luz brillante que salía de las grietas en el pavimento bajo sus pies.

--¡¡Hestia-sama!!


--¿Un Dios enviado al Cielo…? ¡No, no es eso!


Hestia estaba revisando el estado de su <Familia> cuando Welf llamó su atención al señalar el pilar de luz.


--Finn…


--Desde el Distrito del Placer… Bell Cranel—no, ¿La <Vouivre>? Los Aventureros de la <Familia Loki> tambien miraron al cielo.

--Estas usando eso ahora, ¿Eh, Fels…? Un Dios marchito cerró sus ojos.

--Esa luz, ¿Cuántas veces la he visto ahora?


Una Diosa de la Belleza de cabello plateado sonrió desde su punto de vista en la cima de la torre gigante.


--Algo grande está pasando abajo…


Así lo dijo una Diosa con cabello rojo bermellón, sentada con las piernas cruzadas en un tejado.


--Un milagro si alguna vez he visto uno.


Un Dios entrecerró sus ojos bajo su sombrero de viajero.


--<—Viajaré al reino de los muertos yo mismo.> El tempo de la canción aumentó.

A medida que el Círculo Mágico brillaba aún más, el rostro de Bell y la túnica negra desaparecieron en la luz blanca.

--<Puertas de Caronte, sobre el río del tiempo. Presta tus oídos, oh Señor. Escucha esta melodía desquiciada.>

 


Era una melodía majestuosa y reverberante. Una armonía divina.


Y un hecho pecaminoso que iba en contra de las leyes del Mundo Inferior.


--<Lágrimas interminables, gemidos lamentándose. El precio ya ha sido pagado.> Era un tabú mágico conjurado con un canto extremadamente largo.

Podría revertir el destino predeterminado, una técnica secreta capaz de desafiar una verdad irreversible y absoluta.

--<Oh camino de luz. Te pido que sacrifiques el pasado dado y arrojes luz sobre este deseo insensato.> Magia de Resurrección otorgada solo al Sabio de antaño.

--<Sí, no le daré la espalda.>


La conjuración fue completada, el Poder Mágico estaba en su apogeo. Y se hizo una solicitud a cambio de toda la Mente de Fels.

--<Dia Orpheus.>


El pilar de luz comenzó a desmoronarse.


En su lugar, millones y millones de fractales de luz inundaron el túnel subterráneo.


Espumosas joyas blancas cayeron como la nieve. Los grandes ojos de Bell brillaron con los reflejos cuando un tono agudo llenó el aire, y las piezas comenzaron a girar en espiral en un solo punto.

Por último, la suave luz azul que provenía de debajo del Círculo Mágico se arremolino en el pecho de Bell. La columna de luz se hizo añicos un momento después con el sonido de cristales rotos.

Bell reflexivamente cerró los ojos para protegerlos contra el cegador destello que volvió blanco el mundo por un instante, estremeciéndose cuando el peso y la calidez regresaron a su pecho.

Lentamente, y con cautela, Bell abrió los ojos como si rezara—solo para ver a la chica dragón, con los ojos cerrados y acurrucada contra su pecho.

--Aa—


Un pequeño grito escapó de él mientras su visión se volvía borrosa y ponía una mano en su mejilla. Fría. Y sin embargo cálida. Sintió un suave latido. Ella estaba respirando.

Tenía cuatro extremidades flexibles, parecidos a los humanos. Se habían ido las alas de dragón, y las pilas de cenizas en el piso eran notablemente más pequeñas que antes.

La joya rojiza incrustada en su frente comenzó a brillar, resaltando los ojos de Bell.


--… Ese… fue mi primer éxito.

 


*¡Plaf!*


Un golpe sordo sonó poco después.


El Mago vestido de negro se dejó caer en un asiento en el piso detrás de Bell, con cada onza de energía y fuerza de voluntad gastada.

--¿Han sido, ochocientos años…? Cómo aborrecí esta Magia sin sentido, esta esperanza inútil que tomó una de mis ranuras de <Estado> todo este tiempo…

Bell se encontró con la mirada del Mago, seguro de que podía sentir una sonrisa saliendo de debajo de la capucha.

Fels miró hacia arriba, mirando al espacio vacío.


--Pero sí… habia un punto.


Lágrimas brotaron de los ojos de Bell mientras veía a Fels luchar para formar las palabras.


El chico luego dirigió su atención a la chica, sintiendo el calor en su mejilla una vez más, y la abrazó con todas sus fuerzas.

Una sola lágrima transparente salió de entre los párpados cerrados de la chica.


× × ×

El sol se hundía en el oeste.


El pilar blanco que atravesó los cielos se había desvanecido sin dejar rastro.


El mundo había sido bañado momentáneamente en luz blanca, pero ahora estaba en silencio. El crepúsculo regresó a Orario, dejando solo a las personas confundida y los excitados susurros de los Dioses.

En un rincón de los barrios bajos en la sombra de la torre blanca— Finn estaba recibiendo un informe debajo de la luz del atardecer.

--Lo siento, Finn… Un canal de agua se rompió a la mitad… y tuvimos que abandonar la persecución.


--Los monstruos alados que aparecieron en el Distrito del Placer también desaparecieron en las alcantarillas debajo del patio roto… No hay rastro de ellos.

--Ya veo… ¿Qué hay de Bell Cranel? ¿Y la <Vouivre>?


--Todavía está perdido. Sin embargo, en el lugar donde cayó junto con la <Vouivre>… descubrimos rastros de sangre entre una gran cantidad de lo que parecían ser cenizas de monstruo.

Finn no dijo nada, pasando la lengua por la base de su pulgar mientras escuchaba el informe de Aizu y Riveria.

 


Desde el rabillo de su ojo, tomo nota la reacción de Aizu ante la información de Riveria y agregó: “Muy bien, gracias”, asintiendo. El Capitán Hobbit despidió a ambas mujeres y lanzó su mirada hacia el campo de batalla.

--Así que se escaparon al final…


Susurró mientras inspeccionaba el paisaje urbano dañado y quemado.


Por fin, comenzó a emitir nuevas órdenes a la <Familia Loki>, que había estado ocupada ayudando a los otros Aventureros a atender a los heridos y rescatar a las personas de los escombros.

--….


Aizu lo miró en silencio antes de mirar su propia mano, luego silenciosamente levantó su cabeza hacia el cielo. El sol rojo estaba a punto de hundirse debajo de la ciudad.

× × ×

Bell miraba en silencio hacia adelante, oculto en lo profundo de las sombras donde la luz del atardecer no podía llegar.

--¡Wiene, Wiene…!


--¡G-Gracias a Dios…!


Habían llegado a la entrada de un canal de drenaje ubicado más adentro de la red de alcantarillado de la ciudad.


Oculto detrás de una puerta secreta, este túnel era sorprendentemente grande y se parecía a un área debajo de un puente. Bell tenía la sensación de que había estado aquí antes, pero no podía recordarlo en este momento.

Bell, Fels, Wiene y todos los Xenos que habían logrado llegar tan lejos se habían escondido en este canal de drenaje, que todavía estaba más allá del alcance de los Aventureros.

Lyd, Gros y Rei, así como una Lamia y un Troll, estaban todos acurrucados alrededor de Wiene frente a Bell. Aunque todavía no se había despertado, los Xenos temblaban y lloraban lágrimas de alegría al ver que su camarada estaba a salvo y durmiendo a pierna suelta.

--… Fels-san.


--¿Qué te preocupa, Bell Cranel?


Bell quería hacerle una pregunta al Mago, quien estaba parado fuera del circulo de los Xenos como él.


--¿Son todo lo que queda de los Xenos que subieron a la superficie…?


--No, hay Xenos que todavía tienen que reagruparse. Puede que no estés al tanto, pero muchos de ellos se separaron durante el retiro de la <Familia Loki> y todavía se esconden en la ciudad, o…

Las palabras de Fels flotaron en el aire, y Bell cerró la boca.

 


Bell podía contar a los Xenos supervivientes frente a él con los dedos. Estaba preocupado por la seguridad de todos los monstruos que se habían precipitado a la batalla para ganar tiempo para Wiene y para él.

Perdido en sus pensamientos, Bell se centró de nuevo en los Xenos que rodeaban a Wiene.


--Bell Cranel…


Todavía agotado por el Hechizo anterior, Fels habló con voz mansa mientras se apoyaba contra la pared.


--¿Puedo preguntarte por qué pareces molesto?


Fels dio un paso adelante de inmediato, presionando por los pensamientos del chico mientras miraba a los Xenos con un corazón pesado.

--….


--Los Xenos fueron salvados gracias a tus esfuerzos. Eso no es mentira. Lo mismo es cierto para Wiene. También tienes mi gratitud.

--Yo…


--Lamentas tu decisión, ¿Verdad?


¿Te arrepientes de las acciones que elegiste tomar?


Esa era la pregunta, pero implícita más que verbalizada.


Bell inmediatamente comenzó a negar con la cabeza, pero luego se detuvo y miró al suelo mientras respondía.


--Ese hombre… El Aventurero que usaba gafas de protección me dijo algo. El tiránico cazador que había capturado y torturado a los Xenos.

Bell repitió las palabras de Dix.


--Que… soy un hipócrita.


--….


El hombre con gafas de proteccion había declarado y se había reído desdeñosamente de él.


Afirmó que la decisión de Bell no era más que palabras bonitas, un sueño absurdo, una fabricación. Que no era nada más que un “murciélago” aleteando de un lado a otro, incapaz de decidirse.

—Estaba en lo cierto.


Bell estaba desesperado por no ser expulsado por las personas, pero ayudo a los monstruos. Se convertiría en el blanco de la hostilidad de la <Familia Loki>.

Había atacado a otros Aventureros con su Magia.

 


Bell recordaba todo.


Había traicionado a muchos durante su decidido esfuerzo por salvar a la chica. Se había parado contra la persona que admiraba, alejando a sus aliados.

Incluso le había dado la espalda a su deseo de ser un Héroe de acuerdo con las enseñanzas de su abuelo. Había estado tan cerca de dejarlo todo atrás.

Una monumental sensación de impotencia lo había estado esperando al final de todo.


Sin la ayuda de Fels, los otros Xenos, Ryuu y tantos otros, nunca habría podido rescatar a Wiene. No fue capaz proteger ni salvar a nadie—un hipócrita.

La risa de ese hombre resonó profundamente en sus oídos una vez más.


--….


Fels escuchó la respuesta del chico mientras se encorvaba. Apartándose de la pared, el Mago se giró hacia Bell.

--Bell Cranel, esto no es más que una teoría… Sin embargo, yo lo veo así: solo aquellos criticados por hipocresía poseen las cualidades necesarias para convertirse en un Héroe.

Bell abrió los ojos y miró hacia arriba.


--Por favor, continúa preocupándote, angustiándote y dudando al tomar decisiones, como hoy.


--Fels-san


--Los Héroes tienen que tomar decisiones que a veces son crueles, desalmadas e imperdonables… pero también son las más nobles.

Bell no pudo evitar sentir que Fels-san sonreía profundamente en la oscuridad debajo de su capucha.


--Porque tu respuesta—al igual que las de los Héroes de la antigüedad—no estaba equivocada, sin importar cuán despreciada o criticada sea.

Las palabras de Fels tocaron su alma. Bell no tenía respuesta y no pudo responder.


Le tomó todo lo que tenía para manejar las emociones que corrían a través de su corazón.


--Permíteme hablar como alguien que ha perdido su carne y piel. Yo, un Mago compuesto de nada más que huesos y pesar, te digo esto.

El esqueleto longevo y vestido de negro finalmente llegó al punto.


--Sé un tonto, Bell Cranel.


--….

 


--Tú eres quien debe hacerlo. Lo que posees parece tonto para nosotros… Sin embargo, estoy absolutamente seguro de que es irremplazable a los ojos de los Dioses.

Fels se hizo a un lado, permitiendo que Bell volviera a ver a los monstruos.


--¡Bell, gracias, muchas gracias…!


--Lo siento, Bellchi… ¡Y gracias!


--… Gracias. Tienes… mi gratitud.


La visión de Bell se nubló ante los sentimientos de estos monstruos que nunca podrían estar cara a cara con las personas.

Vislumbro a la chica dragón dormida, y su garganta tembló.


--Hubo muchos que mostraron compasión y compartieron un vínculo inusual con los Xenos como tú… Sin embargo, ninguno de ellos fue capaz de cuidarlos y salvarlos, como acabas de hacer. Gracias.

Bell volvió a mirar sus pies al escuchar esas palabras de aprecio.


El chico estaba de espaldas hacia el sol poniente, y el último de sus rayos tiño de rojo el cielo mientras acariciaba la mejilla del chico.

No tienes que estar orgulloso. Puedes dudar de ti mismo.

Pero nunca lo lamentes.


Porque las vidas salvadas por la hipocresía tonta seguramente están frente a ti.



—Sintió que los rayos rojos habían pedido prestada la voz a su abuelo para decírselo.







Epilogo – El Costo de la Decisión


Él caminaba a través de las calles de la ciudad iluminadas por el sol poniente.


El cielo todavía estaba rojo. Bell se había separado de los Xenos y ahora se dirigía a la Calle Dedalo. Aunque le dolía irse antes de que Wiene despertara, la dejó en sus manos.

Los ciudadanos sospecharían aún más si alguien lo viera junto con ella. Fels se unió al grupo de Lyd para ayudar a los Xenos que ahora estaban esparcidos por la superficie.

Bell caminaba con la cabeza hacia abajo, para no llamar la atención.


Había llegado a una de las calles principales del laberíntico distrito donde probablemente la <Familia Hestia> y la <Familia Loki> todavía estaban por allí. No podía correr a su hogar y dejar que todo se olvide.

Bell tenía que ver con sus propios ojos exactamente lo que había sucedido, lo que sus decisiones habían causado.

Nadie le había gritado en su camino a través de las calles de la ciudad—pero la situación cambió en el momento en que puso un pie allí.

--… ¿¡…!?


Empleados del Gremio corriendo por todos lados; personas heridas tendidas en el suelo. Varias paredes rotas también parecían familiares. Las personas en la zona comenzaron a notar al pálido chico mirándolo mientras pasaba.

Ciudadanos, Aventureros y empleados del Gremio miraban con furia en su dirección.


Él era el chico que había priorizado su propia codicia, había protegido a un monstruo, y lo había perseguido por sí mismo por dinero, y ahora lo criticaban en silencio como venganza.

--Yo, Bell Cranel. ¿Obtuviste la joya de ese dragón?


--¿Por qué lo hiciste…? Y la <Familia Loki> estaba luchando tan duro por nosotros.


--Vaya Aventurero que eres… ¡<Pequeño Novato>, mi culo!


Aunque no pasó mucho tiempo antes de que personas que nunca había conocido comenzaron a desahogar su ira contra él.

No ocultaban su despiadado desprecio por el chico mientras caminaba penosamente por la calle. Hostilidad, odio y desesperación.

Nunca antes se había enfrentado a estas oscuras emociones humanas, el aliento de Bell quedó atrapado en su garganta.

El nombre de <Pequeño Novato>, reconocido desde su victoria en el <Juego de la Guerra>, había caído en desgracia.

 


La fama y las grandes esperanzas podrían perderse con una sola acción. Eran dos lados de la misma moneda. Un lado significaba confianza; el otro, decepción.

Bell los había traicionado a todos. La moneda nunca se voltearía.


Cuando se encontraba con la ira de los heridos por sus acciones, Bell sintió que sus temblorosas manos se enfriaban mientras lo soportaba y seguía adelante.

Entonces—


-- ——


Bell se detuvo cuando llegó a la calle.


El pavimento de piedra estaba partido y roto en todas partes. Montañas de escombros ocupaban espacios donde alguna vez estuvieron las casas. Había restos carbonizados de la batalla. La devastación le dijo una cosa—esto era lo que le había costado su decisión.

--Bell-kun…


Hestia estaba parada al lado de la calle. Welf y Mikoto estaban con ella. Lili y Haruhime parecían físicamente enfermas. Eso hizo que a Bell le doliera el corazón.

--….


Aizu estaba a poca distancia. Estaba mirando en su dirección con el resto de la <Familia Loki> surgiendo detrás de ella. Mientras algunos estaban ocupados trabajando, había otros que claramente querían decirle lo que pensaban. Bell tragó saliva.

--… ¡…!


Entonces, varios empleados del Gremio aparecieron a la vista, junto con lo que fue el principal campo de batalla.

En medio de todas las miradas venenosas, una de las mujeres lo vio e inmediatamente corrió hacia él.


Tenía cabello castaño rizado, ojos color verde esmeralda detrás de sus gafas, y puntiagudas orejas de semielfo.


--Eina… -san…


Eina se detuvo justo en frente del aturdido chico.


Su penetrante mirada estaba acompañada por un profundo ceño fruncido, una expresión severa que nunca antes había visto en ella.

Nadie se atrevía a acercarse.


Todos estaban completamente inmóviles; el silencio parecía ensordecedor para los oídos de Bell. Eina lentamente abrió su boca.

 


--Pusiste en peligro a muchas personas por razones egoístas. Incluso atacaste a otros Aventureros—¿Eso es cierto?

—No lo es.


Él quería decirlo.


Lo último que quería era que ella de entre todas las personas, tuviera la idea equivocada. Desafortunadamente, no podía decir nada por el bien de Wiene—por todos los Xenos.

Bell bajó la cabeza y respondió.


--… Sí.


Un momento después—*¡SLAP!*


Un impacto seco acompañó el dolor en su mejilla.


Con los ojos muy abiertos por la sorpresa, levantó la mirada. Eina estaba parada con su mano derecha extendida hacia afuera y lágrimas en sus ojos—estaba enojada.

--¡No te creo…!


Entonces lágrimas se derramaron de sus ojos color esmeralda.


--¡Nunca podría… creerte…!


Llorando, Eina envolvió sus brazos alrededor de Bell.


Ella había visto a través de su mentira, y estaba enojada porque le estaba ocultando la verdad, afligida por su falta de voluntad para hablar con ella.

Bell quedó sin palabras mientras Eina se aferraba él y sollozaba entre su llanto.


—Préstale tu hombro a una dama llorando, y abrázala.


Las enseñanzas de su abuelo hicieron eco en el fondo de su mente, y ambos brazos de Bell se elevaron hasta la mitad de la espalda de Eina… antes de caer inertes a sus costados.

—Abuelo, yo… No sé qué hacer.

Era su culpa que Eina, a quien prácticamente veía como su hermana mayor, estuviera llorando. Las personas a su alrededor se olvidaron de sí mismos viendo la miserable escena.

Hestia y su <Familia> los observaban en silencio.


Con ambos brazos de Eina alrededor de sus hombros, Bell levantó su cabeza hacia el cielo. El rojo oscuro se reflejaba en sus ojos.

 


Era temprano en la mañana.


El sol aún tenía que elevarse, y el cielo era de un color gris claro.


La lluvia que había caído durante la noche finalmente había cesado. En medio de una ligera neblina matutina, se abrió la Puerta Norte del muro de la ciudad de Orario.

--Así que mis días en Orario han llegado a su fin… pero nunca pensé que tú serías quien me despediría, Ganesha.

--Eso es porque… soy Ganesha.


Ikelos estaba parado frente a la puerta abierta, a punto de salir mientras Ganesha y sus dependientes eran testigos. El cabello azul marino del Dios de piel color trigo se movió a un lado mientras le mostraba una sonrisa al Dios enmascarado y decía: “Sabes, esa no es una respuesta”.

La <Familia Loki> había llevado a Ikelos ante el Gremio, donde admitió la participación de su <Familia> en las transacciones en el mercado negro. También confirmó que habían estado capturando monstruos a espaldas del Gremio.

Se determinó que las actividades de su <Familia> habían causado la invasión de los monstruos en la superficie que había enviado a la ciudad al caos, y, por lo tanto, fue exiliado permanentemente de la ciudad dos días después del incidente como castigo.

Habiendo perdido a todos sus dependientes y con los bienes de su <Familia> confiscados, el Dios fue expulsado con nada más que la ropa que llevaba puesta.

--Bueno, seguro que es mejor que ser enviado al Cielo.


--El Gremio ciertamente lo consideró y escuché que hubo mucho debate.


--Lo sé, lo sé. Necesitaban un chivo expiatorio para hacer una escena, ¿Verdad? Después de todo lo que mi

<Familia> hizo, realmente no puedo culparlos…


Ganesha se quedó en silencio bajo su máscara mientras veía a Ikelos aceptar su destino con una sonrisa.


El Gremio les había autorizado a los ciudadanos la entrada a la Puerta Norte para presenciar su salida y, a pesar de la hora de la madrugada, se había congregado una gran multitud de personas y Dioses. Todos estaban allí para ver a Ikelos irse con sus propios ojos.

--Pero sabes… mi único remordimiento es que perdí mi asiento en la primera fila. Justo cuando las cosas comenzaban a ponerse buenas.

Ikelos miró hacia el interior de la puerta, observando a Orario por última vez.


--Estoy celoso, Hermes.

 


-- —Para resumir todo, las cosas están comenzando a calmarse.


Hermes abrió sus brazos casualmente hacia el Dios anciano y concluyó su informe.


Debajo de la Sede del Gremio, en la <Cámara de las Oraciones>, Urano en su altar y Hermes estaban conduciendo una reunión secreta en medio de la luz de cuatro antorchas en la oscuridad.

--Conseguí que mis niños investigaran en la ciudad, pero no pudieron encontrar a demasiadas personas molestas con el Gremio. Eso probablemente sea todo gracias a que Ikelos tomo la culpa y responsabilidad.

Ikelos y sus dependientes eran considerados como los responsables de permitir que los monstruos escaparan a la superficie y pusieran a la ciudad en peligro. No había nadie más a quien culpar, así que todas las críticas se concentraron en él. El Gremio había logrado aliviar la situación por ahora sentenciando al culpable. El hecho de que este incidente ya no se considerara una “invasión de monstruos a la superficie” también benefició a su causa.

El Dios desempeñó su papel de chivo expiatorio, aceptando el exilio permanente.


--Los ciudadanos aún no son conscientes de que existen monstruos con inteligencia. Pero, de nuevo, los residentes de Rivira vieron monstruos armados, y está la conexión entre el 18º Piso y la Calle Dedalo… Solo es cuestión de tiempo antes de que las personas descubran que hay una forma de entrar al Calabozo aparte de Babel.

Sin embargo, solo unas pocas <Familias> y el Gremio sabían de <Knossos>.


--Te dejo el resto a ti.


Hermes comentó desinteresadamente.


--Por lo que he visto, este incidente ya parece estar desapareciendo, así que no hay problema.


Urano abrió la boca para hablar con el Dios elegante, quien estaba tratando de envolverlo todo con una simpática reverencia.

--Sin embargo, no ha terminado.


--Lo sé.


Hermes dijo asintiendo ante él.


--Los Xenos que escaparon de la <Familia Loki>… Como ninguno de ellos puede regresar al Calabozo, viven con el temor constante de los equipos de búsqueda de los Aventureros. Sus vidas están en juego.

--Algo irónico, finalmente llegar a ver la superficie como siempre quisieron, pero tener que regresar al Calabozo para sobrevivir. El problema es que los altos mandos del Gremio no solo han mantenido a Babel fuera de los límites, sino que también han acordonado la Calle Dedalo. Sin mencionar que los niños de Loki están vigilando por todos lados. No tienen forma de llegar a casa.

 


--Es solo cuestión de tiempo hasta que los Xenos sean capturados, junto con Fels por protegerlos… Con el mundo en contra de ellos, Hermes se arriesgó—

--¿Qué hay de incluir a Loki en nuestro secreto? Aun cuando nuestras posibilidades son muy delgadas.


El Dios se desplomó cuando Urano respondió con un silencio perfectamente compuesto. Ensanchó sus estrechos ojos, con su aura cambiando instantáneamente.

--Urano, eres el pilar de la fuerza que sostiene al Gremio y la ciudad misma. Si rezas para que la paz y el orden continúen dentro de las paredes de Orario, debes simbolizar esas mismas cosas.

--…


--Incluso si hay asuntos que te gustaría mantener ocultos, cualquier cosa que ensucie tu reputación…


--… Soy consciente.


El parloteo continuo de Hermes finalmente obtuvo una respuesta de Urano. El Dios elegante sonrió en el instante en que escuchó esa respuesta.

-- —Entonces, Urano, ¿Por qué no me pones a cargo de mantener más incidentes bajo control?


--… ¿Qué planeas, Hermes?


--¿Qué pasa con ese tono? Solo quiero congraciarme contigo. Piensa en ello como una recompensa por trabajar como tu peón.

Esa fue la petición de Hermes.


--No puedo permitir que ese chico—Bell Cranel—se levante y desaparezca. Apuesto todo a él, Urano. La opinión pública había cambiado drásticamente y ahora muchos odiaban al joven Aventurero.

Hermes declaró su intención de evitar que el chico fuera destruido y saliera del centro del escenario.


--¿Por qué favoreces al chico de esa manera?


Sin ofrecer ninguno de sus sentimientos personales hacia el chico, Urano decidió preguntarle directamente al Dios.

Hermes sonrió.


--¿Porque es un regalo de despedida de Zeus, tal vez?


*¡Crepitar!*


Un repentino estallido de chispas de las antorchas iluminó los ojos de Urano. El Dios anciano permaneció en silencio y lentamente cerró los ojos.

--¿Puedo tener tu cooperación esta vez, Urano?

 


El Dios anciano permaneció en silencio frente a la oscura sonrisa del Dios elegante, aceptando todas las cosas buenas y malas—y asintió.


× × ×

Un cielo nocturno azulado miraba hacia abajo sobre una pila de escombros en las afueras de la ciudad. Un solo monstruo se había ocultado en las sombras, respirando silenciosamente.

El minotauro negro, sin un brazo.


La sangre, todavía fluyendo de las heridas abiertas, había teñido su pelaje negro de un carmesí oxido.


*Goteo, goteo*


La Labrys sobresalía del suelo salpicado de sangre junto al ensangrentado minotauro. La increíble vitalidad del monstruo era lo único que lo mantenía vivo.

--…


La tranquilidad era tan completa, que la emoción de la batalla parecía un sueño lejano. El monstruo lentamente cambió su mirada hacia el agujero en el techo que se desmoronaba sobre su cabeza.

El cielo en la superficie. Podía ver innumerables puntos de luz estelar que no existían en el Calabozo. Un cuarto menguante de la luna apareció detrás de las nubes tenues y fluyendo.

Estaba brillando de blanco esta noche.


Se había ido el resplandor dorado, reemplazado por la luz fría.



El monstruo miró la media luna blanca como si buscara algo que todavía no había encontrado.










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