× × ×

Me precipite hacia el bosque descuidada e imprudentemente.


¡Más lejos, más rápido, adelante! Un gran árbol se encontraba en medio de mi camino así que gire a la derecha duramente. Corté hacia el bosque del Piso, corriendo como un conejo asustado.


Pero luego me di cuenta de algo importante.


--E-Estoy perdido...


Por fin, las llamas ardiendo dentro de mí se enfriaron lo suficiente para que pensara con claridad. Eche un vistazo alrededor y vi que no reconocía nada. Los árboles y cristales en esta área no se parecían a los que estaban cerca del campamento; la copa de los arboles tambien era más delgada y más brillante.


¿Estoy en la parte sur del bosque? ¿El este? ¿Tal vez el sureste?


Trate tan duro como pude para recordar cómo se veía el bosque de la ciudad de Rivira esta mañana, pero no podía recordar ningún detalle. No creo que haya alguien que pueda recordar la disposición de un área después de sólo un día.


No tengo idea de dónde estoy.


Guaaa...


¿¡U-Un <Bugbear>...!?


Rápidamente salte fuera de la vista después de ver un atisbo de un monstruo con aspecto de oso sentado en la base de un árbol.


Si no recuerdo mal... su Fuerza y Defensa están a la par con la de un Minotauro. Pero lo que los hace realmente peligrosos es su engañosamente alta Agilidad que no coincide con su gran tamaño corporal. Aparecen por primera vez en el 19° Piso, acorralan a sus presas antes de destrozarlos. El pensamiento de un Minotauro ágil es absolutamente aterrador. Este <Bugbear> en particular debe tener hambre, o había encontrado su cosa favorita, porque estaba completamente distraído por el fruto en las ramas inferiores del árbol. Tenía una <Nube de Miel> en su pata masiva y otra en su boca.


Puse mis manos sobre mi nariz y boca tratando de controlar mi palpitante corazón. Dándole la espalda al árbol, me moví lentamente alrededor del tronco y espere a que el oso se fuera.

 


¡E-Esto es malo, muy malo...!


Un sentido inminente de peligro, estando perdido en un bosque lleno de monstruos, se apodero de mí.


Aizu-san dijo algo el día de hoy sobre que los Aventureros en Rivira de forma regular eliminaban selectivamente a los monstruos en el 18° Piso para mantener sus números. Por desgracia, no creo que vengan hasta aquí en el bosque—¿Por qué lo harían? Eso significaba que había más de ellos aquí que cerca de la ciudad.


Estoy perdido y probablemente rodeado de monstruos. Esta era una situación muy, muy peligrosa.


¡Si no regreso al campamento para la <Noche>...!


Seguí adelante, mis ojos estaban jugándome trucos, haciendo que el bosque pareciera un pantano siniestro, mis oídos estaban en alerta máxima.


Espera... ¿Qué es eso?


Un tipo diferente de sonido envío mi mente en un torbellino.


Ese no era el tranquilo murmullo de un arroyo, sino como agua siendo derramada de un vaso... Muy poco natural.


No podía negar la posibilidad de que un monstruo estuviera haciendo el sonido en un estanque cercano.


De hecho, eso era lo más probable. Pero tenía hambre y mi garganta estaba lo suficientemente seca para competir con un desierto. Decidí que valía la pena el riesgo y camine hacia el sonido del agua.


Una pila de troncos saludo a mis ojos mientras doblaba una esquina. Estaban bloqueando el área entre dos árboles en el suelo, pero podía subir y pasar por encima de ellos. Manteniendo un ojo en mi equilibrio para evitar las acumulaciones de musgo, me abrí camino a la cima y a través de la abertura, hacia la fuente del ruido.

¡Kaw, Kaw! Dos monstruos ave volaban en la distancia.


El follaje a mi alrededor se volvía más grueso, el camino más oscuro. Pero al poco tiempo, todo a mí alrededor comenzó a tomar un tono azul claro.


Los árboles se levantaban como columnas verticales, cristales brillaban bajo mis pies como si me guiaran hacia adelante...


-- ——


El bosque se abrió para revelar un pequeño estanque.


Todas las palabras me dejaron tan pronto como puse mis ojos en el centro de la masa de agua. Había un <Hada>.

No tenían ni un hilo de ropa, solamente piel de color blanco lechoso—su esbelta espalda estaba frente a mí mientras lavaba su cuerpo. Recogía agua con sus manos y la levantaba cuidadosamente por encima de su cabeza antes de dejarla correr por su cabello.

 


Esto parecia como una página de un cuento de hadas, no era broma.


Un Hada bañándose. Un encuentro casual en medio del bosque con un hermoso Espíritu del agua.


Esto no era diferente. Ella había congelado el flujo del tiempo, pero por alguna razón pude hacer esa conexión.


*Blip, blip* El agua hacia suaves sonidos de salpicaduras mientras el Hada se movía. Tenía un delgado pero musculoso cuerpo y largas orejas puntiagudas.


Me quede parado con la mano apoyada en el árbol junto a mí, estupefacto mientras disfrutaba de la vista. Mi cerebro no tenía la capacidad de producir cualquier tipo de emoción ante este tipo de belleza.


Pero espera, en esos cuentos de hadas, en este instante...


La persona que ve al Hada bañándose de repente es golpeada con una flecha—


-- —¿¡Quién está ahí!? Un destello de luz.

Una voz aguda y una cuchilla blanca fueron lanzadas contra mí al mismo tiempo—una daga se enterró en el árbol al lado de mi rostro, por encima de mi mano. *¡Shing!* Mis oídos finalmente registraron el sonido de la corteza del árbol siendo perforada por la cuchilla. *Gulp* Me trague el aire en mi garganta.


Los ojos azul cielo de la Elfa se fijaron en mí. Los ojos de Ryuu-san.


Envolvió su brazo izquierdo alrededor de su pecho, ocultándolo de la vista. Su mano derecha, la que arrojó la daga, todavía estaba extendida mientras miraba a través de mí... Sus cejas se hundieron en el momento en que se dio cuenta de que era yo quien estaba espiándola.


--¿Cranel-san?


--... ¡¡L-LO SIENTOOOOO!!


Todos mis músculos volvieron a la vida al escuchar mi nombre. Salte hacia atrás y lejos antes de aterrizar en cuatro patas y ejecutar la técnica definitiva de la <Familia Takemikazuchi>.


Golpee mi rostro en el suelo, tratando de disculparme.


¿Qué estoy haciendo? ¿¡QUÉ ESTOY HACIENDO!? ¡¡He cometido el mismo error otra vez!!


¡¡Son dos veces seguidas!! Me gritaba a mí mismo una y otra vez. Hermes-sama nunca debe saberlo. Mis oídos ardían al rojo vivo mientras mantenía mis ojos cerrados. “Haa...” Escuche un suspiro.


Mis hombros temblaban de miedo mientras esperaba sus siguientes palabras.


--Por favor date la vuelta.


--¡S-Sí, señora!

 


Mantuve mi cabeza hacia abajo, girando sobre mis rodillas. El borde del estanque salió de mi línea de visión; las raíces de los árboles tomaron su lugar. En ese momento levante la parte superior de mi cuerpo y me senté tan inmóvil como una piedra.


Podía escuchar el sonido de la ropa detrás de mí mientras ríos de sudor resbalaban por mi rostro. Mis mejillas estaban sonrojadas.


Estaba poniéndose la ropa.


--Ya puedes darte la vuelta.


Lenta y cuidadosamente desplace mis rodillas. Ryuu-san estaba usando la misma ropa de batalla que usaba ayer.


Ajustados pantalones cortos y botas largas. Llevaba esa capa por encima de su blusa, pero no tenía puesta la capucha. La hermosa Elfa y yo hicimos contacto visual.


--Primero, me gustaría escuchar tu explicación.


-¡¡S-Sí!! ¡Bueno, ya ves, es como esto...!


Ryuu-san camino hasta mí y me levante mientras tartamudeaba, tratando de decirle lo que pasó... pero la verdad era demasiado embarazosa. ¿Que se supone que debo decir? ¿¡Que me descubrieron viendo a las otras chicas bañarse y luego vine aquí!?


Tengo que pensar en otra cosa... No.


Sus ojos azul cielo estaban mirando a través de mí; detectaría una mentira al instante. Y eso la pondría aún más furiosa.


Mi mandíbula se abrió y cerró un par de veces antes de que las palabras comenzaran a salir. Ella escucho en silencio mientras confesaba cada ultraje moral que he cometido en la última hora.


Empujé mi cabeza hacia abajo por debajo de mi cintura tan pronto como le dije todo lo que tenía que decir.


--Entiendo tu situación, Cranel-san. Permíteme guiarte de vuelta al campamento de la <Familia Loki> después de esto.


--... ¿M-Me perdonas?


--No hay necesidad de perdón, ya que no tienes la culpa. Un rencor estaría fuera de lugar.


--¿C-Cómo sabes que no estoy mintiendo...?


--Cranel-san... La modestia puede ser una virtud, pero por favor, deja de considerarte a ti mismo inferior. Es un mal hábito.


Me disculpe con ella una vez más. Ryuu-san sonaba un poco enojada allí.


Mirando hacia abajo en mis habilidades... ¿Así que estaba enojada conmigo por mi forma de pensar sobre mí mismo?

 


Ryuu se dirigió hacia un árbol diferente, dejándome allí parado por un momento. Debe haber escondido su espada de madera y otras armas allí antes de entrar al estanque.


Por último, fijo una pequeña bolsa en su cinturón por debajo de su capa. “Mis disculpas por la espera,” dijo mientras regresaba.


--... Um, es un poco tarde, pero gracias por venir hasta aquí para rescatarme. Este piso es bastante profundo...


--No, por favor no te preocupes. Planeaba venir a este piso independientemente. La distancia no es un problema. Mis ojos parpadearon un poco más amplios. No esperaba una respuesta así.

Ryuu-san continúa hablando de todos modos.


--Tengo algo que atender antes de llevarte hasta el campamento. ¿Puedes darme algo de tu tiempo?


--Ah... Claro.


Dio un rápido agradecimiento y comenzó a caminar.


Le eche un vistazo al perfil de su rostro antes de seguirla.


--Ryuu-san... ¿Estabas, um... en el bosque todo este tiempo?


--Sí.


--¿Por qué no te uniste con todos en el campamento? ¡Hay monstruos por aquí! No sería mucho más seguro con—


--Tenía un recado que atender. Y no quería que otros vieran mi rostro.


Dijo todo eso de manera uniforme y sin emoción, justo como de costumbre.


Hermes-sama dijo algo antes, que ella tenía “razones”... ¿Esto es a lo que se refería?


--Asumo que el Dios Hermes ya te ha informado sobre mi pasado.


--No, nada…


--… ¿De verdad?


--S-Sí.


--Parece que he llegado a la conclusión equivocada...


A pesar de que estaba mirando hacia otro lado, pude sentir la sonrisa de dolor en su rostro.


--Ya hemos llegado hasta aquí. No hay ningún punto en ocultarlo a estas alturas. Sígueme.


¿Qué es…? ¿Tiene algún tipo de conexión con este piso?

 


Todo lo que pude hacer fue seguir esa capa y pensar en el momento en que dijo que una vez que fue conocida como “Aventurera”.


Ryuu-san debe conocer esta zona extremadamente bien. Caminaba con un destino mientras hacía giros bruscos en árboles y cristales específicos como si siguiera un camino establecido. Caminamos durante unos veinte minutos sin encontrar ningún monstruo antes de llegar a su destino.


--Esto es…


Lo que saludo a mis ojos después de salir de un estrecho túnel entre los árboles fue un cementerio.


Había un pequeño espacio abierto rodeado de árboles delgados y absolutamente impresionantes formaciones de cristal.


Una serie de cruces de madera, ramas de árboles rotas unidas con una cuerda, estaban alineadas en el claro y eran bañadas por la luz que brillaba a través del cristal del dosel de arriba.


--Mia-mama... de vez en cuando me da tiempo para traer algunas flores.


Ryuu-san fue a cada una de las tumbas y coloco cuidadosamente una flor en frente de ellas.


¿Reunir esas flores era su “recado”?


Extendió su mano bajo su capa a la pequeña bolsa y saco una botella—vertió un poco de vino en cada una de las tumbas.


--Ryuu-san, ¿Que es este lugar—?


--Todo lo que queda de las mujeres que lucharon a mi lado. Mi <Familia>.


Me miro tranquilamente mientras hablaba. Sentí como si simplemente hubiera sido golpeado por una tonelada de ladrillos.


Sus ojos azul cielo me aspiraron.


--Ha aparecido otro con conocimiento sobre mi pasado. Es sólo cuestión de tiempo antes de que lo sepas... me arrepentiría si no te lo digo yo misma.


Dijo que era un poco egoísta de su parte, pero me pidió permiso. Le asentí con la cabeza.

--Mi nombre aparece en la lista negra del Gremio.


--¿¡…!?


Luego dijo algo increíble.


--Mi posición como Aventurera ha sido revocada. Hubo un tiempo en que una recompensa fue puesta sobre mi cabeza.

 


Oculto su rostro y no se quedó con nosotros en el campamento... ¿Por esa razón?


--Una vez pertenecí a la <Familia Astrea>... Ella era la Diosa de la justicia y el orden, y yo la idolatre desde el día en que nos encontramos.


Ryuu Lyon. Así es como se le conocía. Su título, <Tempestad>.


Una Aventurera encapuchada envuelta en el misterio cuyo nombre completo era desconocido.


--Aparte de las actividades en el Calabozo, mi <Familia> se encargaba de eliminar a aquellos que trataban de robar la paz de Orario. Por esa razón, hicimos muchos enemigos.


Afirmo que tan recientemente como hace cinco años, Orario estaba inundada con un “mal” que amenazaba a la ciudad.


Jurando sobre el emblema de la Diosa Astrea, una espada alada de la justicia, Ryuu-san y sus aliadas lucharon para purgar la ciudad de esa presencia cancerosa y proteger a las personas vulnerables de ella.


--Hasta que, un día, una <Familia> que se levantó en armas contra nosotras nos tendió una trampa en el Calabozo. Yo fui la única que escapo con vida... Incapaz de recuperar sus cuerpos, recogí todas las cosas que pude y las enterré aquí.


--¿Así que eso es lo que son estas tumbas...?


--Sí. A esas mujeres les gustaba este lugar.


Me dijo que siempre bromeaban casualmente, diciendo que si morían, querían ser enterradas aquí.


No podía imaginarme que imágenes debían estar pasando a través de su cabeza. Ella miro hacia el suelo, la parte baja de sus labios temblaba.


--... Fui con Astrea-sama como la única sobreviviente y le conté todo. Entonces, le rogué que saliera de Orario por sí misma. Le rogué por días y por fin la convencí.


--¿A-Ayudaste a escapar a tu Diosa?


--No, eso no.


La voz de Ryuu-san se apretó, diciendo que su razonamiento fue mucho más egoísta mientras apretaba los puños.


--No quería que viera a la criatura apasionada y violenta en que me estaba convirtiendo. Dijo que no sabía cómo controlar las emociones que estaban inundándola en ese momento.

--Tenía que vengar a aquellas que habían luchado a mi lado. Puse mi mirada en la <Familia> que puso fin a sus vidas y jure vengarme sola.


--¿¡S-Sola...!?

 


Ataques bajo el amparo de la oscuridad, emboscadas, trampas. Utilizo todo tipo de ataques furtivos para eliminarlos uno por uno—hasta que la <Familia> fue aniquilada.


Un grupo grande e influyente en Orario fue arrancado desde las raíces y completamente eliminado a manos de un sola Elfa.


--Mis acciones no tuvieron nada que ver con la justicia. Llena de un deseo de venganza, localicé a cada miembro y los elimine junto con cualquier persona conectada a ellos... Incluso la más mínima sospecha era suficiente.


Eso es lo que la hizo caer en la lista negra del Gremio.


En su búsqueda de venganza, se ganó el odio, no sólo de los Aventureros, sino tambien de los comerciantes, herreros, y personas de la ciudad. Ellos fueron los que emitieron la recompensa.


La recompensa por su captura continuo creciendo y creciendo... El Gremio no tenía más remedio que castigarla a pesar de las circunstancias que la rodeaban. Especialmente teniendo en cuenta que había desnudado sus colmillos en los grupos conectados con los culpables. Después de todo, vendían los Ítems y armas utilizadas para matar a su <Familia>.


Con la Diosa Astrea fuera de los muros de la ciudad, su <Estado> se mantuvo intacto mientras la <Tempestad> cubría a Orario en una tormenta de furia.


--... Entonces, ¿Que sucedió después de eso?


--Me desplomé. Con todos los objetivos eliminados, sin uno restante, sola en un callejón trasero. Debió haber aceptado la muerte en el momento en que juró venganza.

Con su misión completa, su Diosa desaparecida y amigas muertas, ya no quedaba nada para ella en este mundo.


--Cubierta de sangre y suciedad a un lado de la calle... era un final apropiado para una persona que había cometido tales atrocidades como yo


--...


--Sin embargo…


—¿Estás bien?


Una mano cálida había alcanzado a tomar la suya.


Seal-san encontró a Ryuu-san en ese callejón y la salvó.


Ella escuchó su historia, todo lo que Ryuu-san había hecho—una y otra vez, y logró traerla de vuelta desde el abismo.


--Después de rescatarme, Seal convencido a Mia-sama de emplearme como camarera en la Señora de la Abundancia También teñí mi cabello.

 


Dado que siempre había usado una capucha y tomado el nombre de Lyon durante su tiempo como Aventurera, las posibilidades de que fuera descubierta eran muy bajas, siempre y cuando cambiara el color de su cabello.


En un tono suave, Ryuu-san continúo explicando cómo se convirtió en su yo actual.


--... Me disculpo por ensuciar tus oídos.


--¿Q-Qué?


--En resumen, la Elfa que ves ante ti es una descarada y violenta criminal... He traicionado tu confianza, Cranel- san.


Me miro con la misma expresión tranquila, a pesar de que acababa de confesarme todos sus crímenes. Me aclare la garganta.


No sabía cómo responder, así que solo dije la primera cosa que vino a mi mente:


--Ryuu-san... Por favor, deja de considerarte a ti misma como inferior. Me enojare contigo. Sus ojos azul cielo se abrieron un poco más anchos.

Se quedó inmóvil por un momento antes de finalmente decir:


--Eso fue... muy astuto.


Sólo muy ligeramente, sus labios se suavizaron.


No estaba sonriendo de ninguna manera, pero sus ojos no se veían tan penetrantes como normalmente lo hacían.


Todo lo que hice fue repetirle sus propias palabras, solo robe su línea, pero su reacción me hizo sentir bien. ¿Por qué no? Su habitual expresión helada simplemente se calentó un poco.


Un estado de ánimo tranquilo nos rodeó en medio del cementerio, rodeado de hojas verdes y la luz del cristal.


--…Puedo preguntar…


--¿Qué es?


--¿Puedo preguntar por qué viniste a Orario? Esta era mi mejor oportunidad.

Mi mejor oportunidad para averiguar por qué Ryuu-san llegó al lugar a donde las personas acudían para seguir sus sueños.


Quería saber por qué ella y yo nos encontramos en primer lugar.


--...


Abrió su boca ligeramente antes de mirar hacia el techo.

 


Entonces Ryuu-san entrecerró sus ojos para protegerlos de los rayos de luz que penetraban el dosel de arriba.


--... Nosotros los Elfos somos una raza conocida por nuestra buena apariencia.


Con sus ojos ligeramente abiertos, deambulo por el suelo cubierto de hierba del Calabozo. Por fin, Ryuu-san continúo su historia.

--Yo y los otros habíamos sido elogiados por nuestra belleza. Sin embargo, ¿Eso es cierto? Extremadamente orgullosos y rebelándonos contra todo lo impuro, no permitíamos que otras personas tocaran fácilmente nuestra piel...


--...


--Había algunos que pensaban que las otras razas eran sucios en la superficie, así como por dentro, y se negaban a interactuar con ellos, aislándose en sus bosques de origen. Por lo menos, la mayoría de los Elfos de mi hogar en el bosque pensaban de esa manera...


“Sin embargo”, continúo.


--Sólo reconociendo su propia belleza, mientras menospreciaban todo lo demás como si fuera nada más que basura... Un pensamiento vino a mí.


Ryuu-san miro una vez más a la luz.


--Que en realidad los bellos y magníficos Elfos eran los más repugnantes.


Conociendo el valor que los Elfos ponían en las relaciones interpersonales, apuesto a que ella era la única que se sentía de esa manera.


Entre todos esos Elfos, tan llenos de orgullo, ella era la única cuestionando su lógica.


--Tan pronto como esa idea se afianzó, fue imposible de eliminar. Me avergoncé de mi propia patria, así que me fui... y, finalmente, llegué a Orario.


--¿Por accidente?


--No exactamente... Había escuchado a muchos viajeros decir que Orario era el hogar de Dioses, humanos y otras Hadas, un lugar lleno de vida, donde las personas se reunían. Pensé que si iba allí, podría ser capaz de encontrar algo... No, no es eso.


Miro las palmas de sus manos como si estuviera recordando sus primeros días en la ciudad.


--Quería compañeros dignos de mi respeto quienes sintieran que era digna de ellos.


Era la única cosa que no tuvo habiendo crecido en la cultura Elfica con las costumbres de los Elfos.


Personas que no colocaban valor alguno en la raza o apariencia, sino en los contenidos del carácter. Amigos que reirían junto a ella.

 


--Vine a la ciudad con grandes esperanzas... pero se desvanecieron rápidamente. No exponiendo mi piel a nadie más que a otros Elfos. Siempre cubriendo mi rostro con una capucha, abofeteé cualquier mano que se extendiera hacia mí.


La cultura Elfica estaba arraigada muy profundamente... Ryuu-san no podía girar una nueva página. En este nuevo lugar, era mirada constantemente a causa de su belleza, y no podía soportarlo.

Los Elfos no permitían que alguien en quien no confían tocara su piel. No podía arreglar eso y las otras enseñanzas Elficas que habían sido perforadas en su cabeza desde la infancia—eso debió haberla atormentado.


--Que broma. Salí de mi patria, porque no podía soportar a mi propia raza, y sin embargo, en el mundo exterior, no era diferente de ellos. Por lo tanto me aislé, creando un muro.


Así que por eso se quedó con la capucha puesta durante su estancia en Orario.


Estaba decepcionada de sí misma al darse cuenta que era exactamente igual que los Elfos en el bosque. Desde su punto de vista, era ella la que menospreciaba a las personas.

Su desdén innato hacia las otras razas llego al punto de partida, regresando a sí misma. Comenzó a odiarse a sí misma.


--No cambie. Todavía era un Elfo, con la nariz en alto con orgullo.


--Ryuu-san...


--Sin embargo—


Su tono cambio de repente.


Luego camino hacia mí, cara a cara, y tomo mi mano suavemente.


-- —¿Huh?


--De esta forma, hubo alguien que tomó mi mano, alguien a quien podía tocar. Ella estaba sacudiendo mi mano.

Sus dedos se sentían tan pequeños y delicados que tenía miedo de que pudieran romperse si tambien sacudía mi mano. Y, sin embargo, su piel era muy suave y flexible. Mis mejillas se sonrojaron antes de que me diera cuenta.


--Esta es mi segunda vez contigo, ¿Verdad? ¿Lo recuerdas?


--¡¡S-Sí!!


--El día en que perdiste tu daga y estabas buscándola desesperadamente.

 


Estaba demasiado aturdido para entender de lo que está hablando al principio, pero entonces la sensación de su piel en mis manos desencadeno una memoria. El día en que Lili, disfrazada como un Beastman, robó la <Daga de Hestia>.


Eso es de lo que estaba hablando.


Recuerdo claramente que felizmente tome sus manos porque había recuperado mi daga.


--Estaba muy sorprendida. Desconcertada de porque no había lanzado inmediatamente a un lado de la calle al humano que había tomado de repente mis manos.


Su rostro mostro una expresión que nunca había visto en Ryuu-san antes: una sonrisa maliciosa.


No habría sido capaz de decir nada si me hubiera cortado por la mitad... Sólo ahora me golpeo esa realización. Mis mejillas y oídos estaban ardiendo, pero hice todo lo posible para forzar una sonrisa.


--Eres la tercera persona a la que no castigo inmediatamente por tocar mi piel. Dijo eso con su mano todavía sujetando firmemente la mía.

—¿Eh? ¿Tu nombre es Ryuu? Eso es muy difícil de decir. ¡Te llamaré Lyon a partir de ahora!


La primera, la brillante y alegre chica que la invitó a unirse a su <Familia>.


—¿Estás bien?


La segunda, la buena chica que le tendió una mano cálida a sus dedos fríos, la camarera que le dio un lugar al cual pertenecer.


Y la tercera era...


--Por favor, no pongas esa cara confundida. Siento como si estuvieras burlándote de mí.


--¡L-Lo siento!


--Estoy bromeando... He seguido de cerca tus acciones desde que nos conocimos. He llegado a entender tu debilidad, tu sinceridad, y sobre todo tu espíritu.


--¿Ryuu-san...?


--Cranel-san, eres amable.


Completamente abrumado por esta nueva aura que irradiaba de sus ojos, sólo pude responder diciendo su nombre.


Parpadeo sus ojos cerrados, oculto sus ojos azules de la vista por un momento, antes de abrirlos lentamente de nuevo.

--Eres un humano digno de mi respeto. Ryuu-san... sonrío.

 


Sus delgadas cejas se relajaron mientras los bordes de sus femeninos labios se curvaban hacia arriba.


Todo mi cuerpo se sonrojo completamente cuando me miro con una sonrisa tan pura y limpia como un loto blanco.


--… Uh.


--¿Cranel-san?


Sé que es un poco tarde, pero ahora realmente sé por qué la sonrisa de un Elfo es algo peligroso.


La sonrisa de una refinada Elfa conociendo su conducta habitual en su día a día era particularmente brutal. Era una carta de triunfo lo suficientemente poderosa como para hacer que mis rodillas se debilitaran a pesar de tener mis propias aspiraciones.


La belleza de los Elfos no estaba sólo en la superficie.


Una sonrisa que sólo mostraban a sus compañeros de más confianza.


Mis ojos se llenaron de los haces de luz de arriba y los colores tranquilos del cementerio y la flores, pero sobre todo, la hermosa sonrisa en su cabeza inclinada.


Creo que ahora sé por qué a las demás razas les gustan los Elfos.


× × ×

--Ow, ow, ow... ¿Qué habrías hecho si rompías mi rostro, Asfi?


--Cosechas lo que siembras.


La <Noche> ya había caído en el 18º Piso del Calabozo.


Dos figuras salían del campamento en el bosque: Hermes y Asfi.


--Un Dios que no es mejor que un mirón... ¿¡No tienes vergüenza!?


--Espiar no es la gran cosa para nosotros...


Bell, quien había desaparecido después del incidente de espionaje, regresó al campamento poco antes de la cena. El hecho de que fue llevado al lugar por el Dios—y que prácticamente enterró el rostro en el suelo inclinándose—le permitió escapar con una áspera advertencia verbal. Sólo Hermes, el instigador, fue castigado físicamente.


--... Pues bien, ¿A dónde vamos en esta oscura noche?


--En una noche oscura como esta, sólo hay un lugar para llevar a una dama. ¿No es obvio?


En el otro lado de las praderas frente a ellos, las luces de la ciudad de Rivira brillaban como un faro desde el oeste.

 


 

--A un bar.

 

× × ×

 


--¡Maldición!


Dentro de uno de los pocos bares en un pequeño lugar de Rivira.


Construido en el interior de una grieta natural en la pared del acantilado, el suelo del bar estaba cubierto por una alfombra sucia y sólo tenía una mesa con algunas sillas. Las paredes estaban cubiertas con Lámparas de Piedra Mágica Portátiles. Incluso aquí, los cristales crecían en una de las paredes y algunos lugares en el techo.


Un hombre golpeó su tarro sobre la mesa en el interior de este bar que era un poco diferente de la mayoría de los bares habituales de los Aventureros.


--Tómalo con calma, Mord.


--¡Cállate! Ese mocoso, no tengo idea de cómo llego hasta aquí... ¡Es condenadamente engreído!


--¿Acaso escucho celos?


Esa línea causo la carcajada de todos alrededor de la mesa, aparte de Mord.


Sólo unos pocos Aventureros de Clase Alta tenían la capacidad de llegar a Rivira, lo que significaba que cuanto más tiempo se pasara allí más se conocería a los residentes que hacían negocios.


Los clientes de este bar podrían ser de diferentes <Familias>, pero se llevaban bien con el grupo de Mord.


--¿¡De qué demonios se están riendo!? ¿¡Ese novato pedazo de mierda no ha hecho nada, Aumento de Nivel dentro de unos meses, y ahora trajo su culo todo el camino hasta aquí!? ¡¡Que tan estúpidos somos, trabajando tan duro durante años sólo para llegar tan lejos!!


Relatando los eventos en la <Señora de la Abundancia>, Mord no perdió el tiempo al señalar la fuente de su rabia.


Todas las personas aquí eran parte de un exclusivo club de Aventureros de Clase Alta dentro de Orario. La idea de que algún novato caminara por las mismas calles era algo que él no podía soportar.


Más aún cuando algunos de los propios Dioses hablaban de ese novato en particular, ese <Conejo>.


El bar quedo lo suficientemente tranquilo para escuchar un alfiler caer cuando la diatriba de Mord finalmente llegó a su fin.


--Incluso consiguió un poco de Lana de Salamandra de alta calidad... Maldito sea ese chico, quiero arrancarle la cabeza.


Mord escupió con rabia antes de tomar otro trago de una cerveza particularmente fuerte, incluso para los estándares de Rivira.

 


--Pero Mord, no importa que tanto desees golpear a ese chico para bajarle los humos—¿Cómo lo harás? Está con la <Princesa de la Espada>.


--Tambien con alguien de la <Familia Hermes>, y también... de la <Familia Takemikazuchi>. Los compañeros de Mord se sentaron a ambos lados de él, tratando de hacerlo entrar en razón.

--El tipo no estaría aquí sin ellos... ¿No crees que el <Pequeño Novato> comprende eso?


--¡Basta de esa charla de mierda! ¿Me van a ayudar o no? ¿¡Cual es!? Sus palabras solo habían hecho enfurecer aún más a Mord.

Los Aventureros que estaban sentados alrededor de la mesa se congelaron en su lugar; la furia que emanaba de los ojos del hombre no dejaba que se movieran. Sabían que en cualquier momento Mord podría desenvainar cualquiera de las armas colgando de su cintura si el pensamiento cruzaba su mente.


--Si pudiéramos estar a solas con él, atraer a ese mocoso de mierda lejos de los demás... Bell había destacado demasiado.

Había llegado demasiado lejos en los Pisos Intermedios muy rápido después de conseguir el Aumento de nivel. Lo suficientemente rápido para llamar la atención e indignación, de los otros Aventureros de la Clase Alta.


--¡O-Oh, ustedes realmente están disfrutando aquí!


*Twitch*. Cada par de ojos en el bar se fijó en la entrada.


Vieron a Hermes, entrando como si fuera el dueño del lugar, seguido en silencio por Asfi.


--... ¿Qué negocios tienes, Dios-sama? Si estás buscando una bebida, sería mejor que regresaras a la superficie.


--Haha, acabo de escuchar algunos planes furtivos siendo creados, y no pude evitar entrar.


*Paso* Uno de los Aventureros se puso firmemente entre el Dios y la salida.


Él sabía de su plan. Hermes había estado con Bell, y sin duda le advertiría. No podían permitir que el Dios escapara.


Este tipo de cosas están sucediendo mucho en estos días...


Asfi se lamentó mientras se escondía en la sombra de Hermes.


--Entonces, ¿Qué es lo que harás? ¿Trataras de detenernos solo?


--¿Qué te ha dado esa idea? Haz como quieras. Ignórame y continúa creando tu plan.


--¿Haaa?


La mandíbula de Mord cayó de incredulidad.

 


--Resulta que me gustan los niños como tú. Este mundo sería muy aburrido si todos jugaran bien. Los ojos de Hermes se arquearon en una sonrisa mientras se reía entre dientes.

Sólo por un momento, Hermes mostró su verdadero carácter—uno que gozaba de todo el encanto de estar en el Mundo Inferior como un Dios.


No estaba mostrando tolerancia hacia el bien y el mal. En realidad era el bien y el mal.


Mord se quedó sin palabras por esa presencia ante él, algo mucho más misterioso que cualquier monstruo.


--Quieres una oportunidad para atacar a Bell, ¿Verdad? En ese caso, ¿Por qué no te digo nuestros planes para mañana?


--... ¿Cómo sé que puedo confiar en tu palabra, Dios-sama?


--Hey, hey, es con Hermes con quien estás hablando. No les miento a los niños.


Algunos de los otros alrededor de la mesa trataron de llamar la atención de Mord, pero él los ignoró y acepto la oferta de Hermes.


--No estoy en posición de ayudarte directamente... Oh, sí, si necesitas un <Amuleto de la suerte> de valentía para vencer a tus enemigos, tengo una cosita que puedes tomar prestado.


Con eso, Hermes se giró hacia Asfi, quien le entregó un Item. Hermes lo tomó y se lo presentó a Mord.


Era un pequeño casco. Basado en su diseño, parecía más un sombrero con un pequeño borde alrededor de la parte delantera.


Su color era igual que la suciedad encontrada profundamente en la tierra, negro como el carbón.


--¿Y esto es…?


--Un Item Mágico forjado por la gran y única <Perseo>. Sería más fácil mostrarte lo que puede hacer. Mord se quedó sin palabras al ver a los otros ponerse el casco. No podía creerle a sus ojos.

Un Item Mágico creado por uno de los fabricantes de Ítems más famosos de Orario. Se decía que los Ítems de

<Perseo> le otorgaban al usuario Magia y Habilidades a través del poder del <Enigma>.


--¿En serio, puedo usar esto...?


La voz de Mord temblaba mientras Hermes asentía con un “Sí”.


--Sin embargo, con una condición...


Mord tomó el Item con una mano y la acercó a su pecho, con los ojos brillantes.


--Entretenme. Dame un espectáculo que permanezca en mi memoria.





Capítulo 05 – El Equipo Bandido



Bell Cranel Lv. 2

Fuerza: G 267 —> F 365 Resistencia: H 144 —> G 271 Destreza: G 288 —> F349 Agilidad: F 375 —> E469

Magia: H 189 —> G 270 Suerte: I


<Magia> [Firebolt]

Magia de Lanzamiento Rápido


<Habilidad>


[Deseo del Héroe (Argonaut)]


El derecho a cargar para una acción activa


Hestia le informó a Bell de su nuevo <Estado> dentro de su tienda de campaña.


--Hmm, este es tu primer gran salto en un tiempo...


--¿E-Es así...?


No había plumas o papel para que escribiera su <Estado> en lenguaje común, pero así como había dicho Hestia, las Habilidades Básicas de Bell no habían mejorado desde que había conseguido el <Aumento de Nivel>. Al parecer, viajar desde el 13º al 18º Piso y escapar por los pelos de un Jefe de Piso le dio suficientes <Puntos de Experiencia> para recibir un gran impulso.


--Tus habilidades subieron, pero tambien conseguiste un poco de <Puntos de Experiencia> de rango superior.


--¿Eh?


--Hiciste algo grande. Significa que estas un paso más cerca de conseguir otro <Aumento de Nivel>. Hestia se rió al ver la expresión de asombro en el rostro de Bell.

La superación de innumerables encuentros con la muerte en el viaje hacia el 18º Piso debió haber sido lo que lo hizo.


Lograr algo grande, superar un obstáculo extraordinario—esas cosas eran requeridas para un <Aumento de Nivel> y no se podía hacer derrotando continuamente monstruos de bajo nivel. Bell reflexionó sobre estos pensamientos en su mente mientras se reequipaba su armadura.


--Los niños de Loki están ocupados preparándose. Debemos salir de su tienda de campaña tan pronto como sea posible.

 


--También pienso lo mismo.


Hoy era el día en que la <Familia Loki> dejaría el 18º Piso. Los antídotos habían llegado de la superficie a última hora de la noche anterior, así que finalmente eran capaces de irse como un grupo. Los sonidos de los Aventureros de la <Familia Loki> desmontando el campamento sonaban de todos los alrededores de su tienda de campaña.


Bell le dio un rápido saludo a Hestia, quien todavía estaba limpiando el equipo que necesitaba para la actualización de su <Estado>, y salió.


--¿¡Por qué demonios está aquí el chico conejo!? ¡Nadie me dijo absolutamente nada!


--Porque sabíamos que reaccionarías así, Bate. ¡Ahora vamos, sigamos adelante!


--¡Hey, quítame las manos de encima, Amazona idiota!


Bell caminaba por el área rodeada por personas ocupadas plegando las tiendas de campaña y se dirigió hacia el lugar en donde estaban reunidos los líderes de la <Familia Loki> en las afueras del campamento.


--¡A-Aizu-san!


Noto a una chica con largo cabello dorado parada lejos de los demás y la llamó.


La chica que se dio la vuelta estaba totalmente equipada para la batalla, un cómodo peto sobre su pecho y una espada colgando a su lado.


--¿Ya te vas?


--Sí... me pidieron que me uniera al primer grupo.


Debido a la gran cantidad de miembros necesarios para una expedición, se le exigió a estos grupos viajar en grupos más pequeños desde el 17º Piso, para evitar el bloqueo de los túneles. La <Familia Loki>se había dividido en dos.


Aizu, junto con Tiona y los demás, fue asignada al primer grupo.


Sin embargo, el grupo de Bell regresaría a la superficie junto con el segundo grupo.


--U-Um...


--¿…?


Por supuesto, esto significaba que Aizu participaría en la batalla para matar al Goliat acechando justo arriba.


Bell se sintió avergonzado de que sólo podía esperar a que ellos abrieran un pasaje seguro para él. Le recordó lo mucho que le faltaba para alcanzarla.


Sabía cuán inútiles eran estas palabras, pero se adelantó y las dijo de todos modos.


--... Por favor, ten cuidado.

 


--... Tú, también, ten cuidado.


La boca normalmente inexpresiva de Aizu se suavizo un poco mientras respondía.


--Nos vemos de nuevo.


Dijo en voz baja. Ella se unió a sus compañeros mientras se dirigían hacia la abertura del túnel que conducía al 17º Piso. Bell se quedó allí y la vio irse hasta que cada uno de los miembros del primer grupo había desaparecido en el túnel.


--Bell-sama, ¿No deberíamos estar preparándonos?


--¡Ah, sí!


Escucho a Lili llamándolo desde detrás y rápidamente se giró hacia ella.


Se dirigieron hacia el centro del campamento que estaba reduciéndose, para asegurarse de que sus mochilas estaban completamente abastecidas, y revisar sus armas.


--¡Yo, Bell, pásame tus dagas!


--Seguro. Gracias, Welf.


Bell saco sus dagas de sus vainas y se las entregó al chico pelirrojo, quien las pasó rápidamente a través de una piedra de afilar. Bell vio como la <Daga de Hestia> y <Ushiwakamaru> brillaban más y más con cada momento que pasaba, su bordes de corte revivieron.


Mikoto se acercó al lado del hipnotizado Bell, sus espadas ya estaban afiladas y equipadas.


--Me disculpo, Welf-dono. Para afilar nuestras armas así como las suyas...


--No es gran cosa. Este es mi trabajo, después de todo. Otras tres o cuatro no son nada.


--¿Acaso compraste esa piedra en Rivira?


--Nah, bajé la cabeza y pedí algunos favores...


Welf señaló con la cabeza hacia algunos de los herreros de clase alta restantes en el campamento en respuesta a la pregunta de Ouka.


Los precios habían sido tan altos en Rivira que todo lo que grupo Bell pudo permitirse el lujo de comprar en la ciudad fue una vieja espada y la nueva mochila de Lili. Ambos habían sido comprados usando el emblema de la

<Familia> de Welf, así que ya estaba sintiendo el espacio vacío en su cartera.


La espada en cuestión, así como el arma larga envuelta en tela blanca, yacían en el suelo junto a él mientras trabajaba.


--Me he estado preguntando... ¿Dónde están Hermes-sama y Asfi-dono?


--Hermes-sama dijo que quería una oportunidad más para ir a explorar. Le dijo a Lili que regresara a la superficie con todo el mundo por delante de él. Asfi-sama se veía muy cansada y frustrada por la situación.

 


--Que trabajador...


La conversación de Mikoto, Lili, y Welf hizo que Bell pensara en Ryuu. Ella también tenía la intención de regresar sola, al menos eso es lo que le había dicho la noche anterior después de escoltarlo con seguridad hasta el campamento.


Teniendo en cuenta su situación y <Estado>—la mandíbula de Bell cayo cuando le dijo que era Lv. 4—su plan no era ninguna sorpresa.


Todos estamos divididos.


Bell pensó mientras miraba hacia la <Mañana> por encima del bosque.

× × ×

--Okay, todo listo...


Poniendo la última de las pociones que recibió de Naaza en su bolsa, Hestia dio un paso fuera de la tienda.


El dosel del espeso bosque bloqueaba una gran parte de la luz de la mañana procedente de los cristales de arriba.


Todo lo que podía ver era el verde oscuro del bosque que la rodeaba. El campamento estaba casi desierto, sólo unas pocas cajas aleatorias yacían todavía en el suelo y no había personas a la vista. Hestia estaba a punto de llamar a Bell para que le ayudara a doblar la tienda.


--... ¿…? ¿Hay alguien?


*Swissh, swissh*


El sonido de alguien pasando a través de la hierba le llamó la atención y se dio la vuelta. Pero todo lo que vio fueron árboles y la sombra de color verde oscuro que proporcionaban. No había nadie allí.


¿Tal vez cayeron algunas hojas?


Pensó para sí misma mientras miraba hacia las ramas superiores.


-- —¿¡Muguu!?


Repentinamente algo fue colocado sobre su boca.


Pero no termino ahí. Sintió un brazo densamente envuelto en armadura alrededor de ella y algo sólido presionándose contra su espalda. Sus ojos se movían frenéticamente por todas partes, buscando desesperadamente algo que no podía encontrar. Fue casi como si estuviera actuando una escena en la que estaba siendo restringida.


Entonces sus pies dejaron el suelo mientras su pequeño cuerpo era levantado en el aire y se alejaba del campamento.


¿¡Un humano invisible!?

 


Casi como si confirmara su especulación, un extraño objeto que se parecía a un puñado de papel apareció de la nada debajo de ella, golpeo el suelo, y rodó hasta detenerse. Ella agitó su cuerpo, pataleando sus piernas mientras las pociones dentro de su bolsa todavía abierta caían sobre la hierba.


--¿¡Mgghh!?


Los gritos ahogados de Hestia no fueron escuchados mientras era llevada hacia el bosque.


× × ×

--¿Kami-sama? ¿Kami-sama?


Bell miraba de izquierda a derecha, llamándola.


Con todo listo para su retorno a la superficie, el chico se dio cuenta de que Hestia no estaba allí. Volvió a la tienda en donde acababa de actualizar su <Estado>. Se fue poco después, rascándose la cabeza una vez que se dio cuenta de que tampoco estaba allí.


--Esto es extraño…


Bell dio otra vuelta por el campamento, con su mano derecha en la parte posterior de su cabeza. Sólo quedaban unas pocas de las tiendas de campaña; no había nada que obstruyera su campo visual. A pesar de que había muchos árboles en esa zona, ninguno de ellos era lo suficientemente grueso para ocultar por completo el pequeño cuerpo de la Diosa.


Sin embargo, no había manera de que simplemente pudiera haber desaparecido.


--Tal vez fue a ver irse a los demás...


Bell se dirigió hacia el túnel que conectaba al 17º Piso con un aspecto aún más confundido en su rostro.


Los árboles se volvieron mucho más gruesos a sólo unos pasos fuera del campamento, lo suficiente como para bloquear su visión. A pesar de que era relativamente seguro en esa zona, también era cierto que los monstruos acechaban en esos bosques. Y era muy diferente de Hestia desaparecer sin decirle una palabra a nadie... Estos y otros pensamientos pasaban por la mente de Bell.


--¿Eh...?


Lo encontró inmediatamente.


Era una pequeña zona de césped sólo un poco retirada del campamento. Había muchos viales de pociones esparcidos por el suelo y una pequeña bola de papel.


Bell se detuvo repentinamente, sus ojos prácticamente saltaron de su cabeza ante la escena delante de él.


--¡¡Estos son...!!

 


Recogió el vial más cercano—una Poción Dual hecha por Naaza, una que Hestia había traído con ella desde la superficie. Bell cayó de rodillas, olvidándose de respirar. La forma en que los viales estaban tendidos en el suelo le dio un indicio de lo que le había pasado a Hestia.


Su cabeza se levantó, sus ojos escanearon los alrededores. La sensación de que algo malo le había sucedido lo inundó mientras alcanzaba el trozo de papel arrugado.


[... Pequeño Novato. Tengo a tu Diosa. Si la quieres de vuelta, ven al cristal en la zona este del Árbol Central, solo...]

Los ojos de la Bell se abrieron en estado de shock al leerlo antes de levantarse de un salto.


Un mapa áspero estaba dibujado en la parte inferior del mensaje. Bell salió corriendo a toda velocidad, con el papel firmemente en sus manos.


--Ah...


Chigusa alcanzó a ver a Bell por el rabillo de su ojo, pero él había sido ajeno a su presencia.


¿Quién haría algo así, y por qué?


Una nueva ola de confusión corrió a través de la cabeza de Bell. No era un monstruo, sino un Aventurero justo como el quien había puesto sus manos sobre Hestia. Sólo había una cosa que sabía con certeza: El Aventurero en cuestión no estaba jugando. Sus acciones y la nota fueron suficientes para que se diera cuenta de eso.

Suficiente para hacerlo sentir mareado.


¿Hestia estaba bien?


Esa pregunta encendió un fuego dentro de él. Atravesó el bosque a toda velocidad, dejando nada más que polvo y sudor en su estela.


Bell corrió. Salió del bosque y entro en la gran llanura dirigiéndose directamente al Árbol Central en la distancia. *Thump, thump, thump* Aumento aún más la velocidad de sus piernas. Los monstruos en la zona se fijaron en él y lo persiguieron pero no pudieron mantener el ritmo. El conejo blanco los dejó a todos en el polvo.


—¡JYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!


Varias sombras grandes bloquearon su camino.


Un grupo de monstruos insecto de tamaño medio con dos patas llamados <Escarabajos Locos> se mantuvieron firmes. Bell extendió su brazo derecho en respuesta.


--¡¡<Firebolt>!!


Rayos de llamas surgieron de su palma en el mismo instante en que la voz de Bell surgió de su garganta. Un segundo más tarde, Bell se abrió paso por el agujero en la formación de los <Escarabajos Locos> y continuo yendo recto.

 

 

× × ×


--Hehe, esto es impresionante... es auténtico. Mord contuvo las lágrimas de alegría.

Sostenía un casco negro con la forma de un sombrero entre sus manos.


Bajó la mirada al Item Mágico hecho por Asfi, también conocida como <Perseo>—<Cabeza de Hades>—con los ojos de un Aventurero que acababa de encontrar oro.


--¡Hey, tu allí, libérame! ¿¡Crees que podrás salirte con la tuya!? Soy una Diosa, ¿¡Sabes!? Mord miró sobre su hombro a la fuente de las protestas.

Estaban en algún lugar en medio del bosque sur en el 18º Piso del Calabozo. Los cristales eran escasos en esa zona, mientras que hierba espesa crecía entre los árboles. Hestia estaba debajo de uno de los grandes, con sus manos y pies atados con una cuerda.


--Mis disculpas, Diosa-sama. Por favor, perdona mi rudeza.


--No te sientes mal en absoluto, ¿¡No es así...!?


Había dos Aventureros más parados alrededor del árbol, los mismos que se habían sentado junto a Mord en el bar en Rivira.


Rodearon Hestia a su izquierda y derecha, mirándola.


--Desapareciendo y reapareciendo de la nada, ¿¡Esa es tu Magia!? ¿¡Por qué me has traído aquí!?


--Hahaha, no puedo responder a todas esas preguntas a la vez, Diosa-sama.


Mord mantuvo la <Cabeza de Hades> fuera de la línea de visión de Hestia mientras se giraba hacia ella, con una leve sonrisa en su rostro.


El poder del Item Mágico que recibió de Hermes le concedía la invisibilidad al usuario. Al no requerir Mente o fuerza física para realizar una Habilidad, la persona permanecía invisible siempre y cuando el Item estuviera equipado. Mord utilizo esa capacidad para secuestrar a Hestia desde el campamento y traerla aquí.


Fue fácil para él encontrar una abertura una vez que supo que el grupo de Bell, junto con la <Familia Loki>, estaría ocupado preparándose para su viaje de regreso el día de hoy.


--No tenemos nada contra ti directamente, Diosa-sama. Así que por favor no te preocupes. Ninguno de nosotros es tan estúpido como para levantar una mano contra un Dios. Las repercusiones serian demasiado aterradoras.

¿Así que podrías hacer el favor de mantenerte tranquila?


--¿Qué razón tengo que estar tranquila, ahora que sé que no me lastimaras?


--Hehehe, Diosa-sama. Por favor, perdóname, pero si no permaneces tranquila... me veré obligado a cortar ese hermoso cabello tuyo, o tal vez esa ropa, hasta que cierres la boca.

 


Mord sonrió mientras sacaba la Espada Larga colgando de su cintura hasta la mitad de su vaina. Hestia se quedó en silencio. Sus pechos bien formados se sacudieron bajo la delgada capa de tela que los mantenía contenidos, como si expresaran el temor que la alcanzó.


Mord se mostró satisfecho por la mirada de angustia en los ojos de la pequeña Diosa y envaino su espada de nuevo.


Dejando a los demás a cargo, una vez más le dio la espalda.


--¡Hey, no hemos terminado aquí! ¿¡Que estás tratando de hacer!?


--... Le enseñare una lección a un miembro de tu preciosa <Familia>.


Los dientes de Mord brillaron mientras sonreía ante los ojos completamente abiertos de Hestia.


--Ese chico tiene una cosa o dos que aprender sobre el código que siguen los Aventureros.

× × ×

--¿¡Los encontraron!?


--¡No, Bell-sama y Hestia-sama se han ido!


La temblorosa voz de Lili respondió a la llamada de Welf mientras el joven corría hacia ella.


No había transcurrido mucho tiempo desde que Bell se precipito solo para encontrar a Hestia. Lili fue la primera en darse cuenta de su ausencia y pidió ayuda para buscar en el campamento y el bosque circundante.


Lili se encorvo, tratando de recuperar el aliento. Mikoto y Ouka se unieron a ellos.


--Esto no está bien. Si no los encontramos pronto, la <Familia Loki> nos dejará atrás.


--No hay tiempo…


Ambos continuaron buscando por el bosque, incluso mientras hablaban.


Aunque el segundo grupo de la <Familia Loki> había acordado escoltarlos de regreso a la superficie, no estaban obligados a esperar. Sin un acuerdo formal para contenerlos, comenzarían su viaje de acuerdo a su horario. La ventana de los jóvenes Aventureros para unirse a ellos se estaba cerrando con cada segundo que pasaba.


Welf frunció el ceño y dijo:


--Esto no es como Bell y Hestia-sama, especialmente no en un momento como este.


--Eso significa... ¿Qué algo ha pasado con ellos?


Lili dijo lo que todos estaban pensando. Los cuatro rápidamente formaron un círculo, el estrés y ansiedad los inundaba. Estaba escrito claro como el día en sus rostros.


--¿Podemos solicitar la ayuda de Hermes-sama y Asfi-dono?

 


--Podrían estar en el otro lado del bosque por ahora. Y no hay forma de encontrarlos, perderíamos demasiado tiempo.


--Ryuu-sama... No, la Aventurero con capucha. ¿Alguien sabe dónde está?


--Sólo Bell tendría alguna idea de dónde comenzar a buscar.


Welf comenzó a maldecirse a sí mismo, la frustración lo abrumaba mientras se cruzaba de brazos. Fue entonces cuando una nueva voz llegó al grupo.


--¡C-Chicos—!


Chigusa llegó corriendo de entre los árboles del norte del campamento, agitando frenéticamente sus brazos.


--¿Qué pasa?


--¿Pasó algo?


En lugar de tratar de explicar, Chigusa los condujo hasta el lugar donde los viales de pociones cubrían el suelo.


--¿No son estos los viales que recibió Hestia-sama de Naaza-sama...?


--Ah, y también, vi a Cranel-san correr en esa dirección. Se veía muy angustiado...


--... Lili piensa que es seguro decir que se involucraron en algo malo.


Dijo la Hobbit mientras se agachaba para inspeccionar las pociones por cualquier tipo de pista.


--De hecho, parece poco probable que un monstruo le hiciera algo a Hestia-sama. ¿Eso significa que esto fue el trabajo de otros Aventureros?


--¿Secuestro? ¿Sin que ninguno de nosotros o la <Familia Loki> lo notara?


Con la conversación de Welf y Mikoto pasando sobre su cabeza, la mano de Lili se sacudió cuando se encontró con algo.


 

--Esto es…

 

× × ×

 


--¡Lo encontré…!


Bell vio un gran cristal azul que llegaba hasta el techo mientras se abría paso entre los árboles.


Metiendo el mapa en la parte delantera de su camisa, Bell aceleró el paso. El suelo era desigual, con miles de raíces gruesas. Rasgó a través del bosque con pasos poderosos como si fuera guiado por el viento.


El Árbol Central estaba al este del cristal, que servía de punto de referencia, que estaba directamente delante de él.

 


Entrecerró los ojos mientras el resplandor del cristal se hacía más intenso con cada paso. Los árboles disminuían mientras salía a una ubicación muy abierta y luminosa.


--¡Él está aquí, Mord!


Un Aventurero oculto en la sombra de uno de los últimos árboles restantes vio al chico y lo llamó hacia el cristal.


Bell se detuvo. El Aventurero que salió de detrás del cristal azul no era otro más que la persona con la que había chocado en Rivira, Mord.


--¡Eso fue rápido, Pequeño Novato!


--… ¿¡Donde esta Hestia-sama!?


De inmediato descubrió que el hombre frente a él era el responsable de la desaparición de Hestia y no perdió el tiempo preguntándole al respecto. Mord salió de debajo de la sombra del cristal, sus labios formaban una amplia sonrisa.


--Tu Diosa no era nada más que el cebo para atraerte, mocoso. ¡No le hemos hecho una mierda! Después de todo, ¿Quién sería tan estúpido como para herir a un Dios? ¡Ellos pueden tener un infierno de resentimiento!


Los ojos de Bell se afilaron. Él era su verdadero objetivo.


--¿Por qué...? ¿Qué quieres conmigo?


--Debes tener alguna idea. Realmente no puedes ser tan estúpido, ¿Verdad, <Poseedor del Récord>? La voz del hombre estaba llena con un grueso y frio odio. Le dijo a Bell todo lo que necesitaba saber. La razón por la que el hombre había ido tan lejos como para secuestrar a Hestia era para hacerlo salir...

--¿Viniste solo?


--… Sí.


--¿Es así? Bueno, traje un pequeño seguro, por si acaso.


*Shf, shf*


Aventureros de Clase Alta emergieron desde atrás de los árboles y bajo la hierba. Había demasiados para que Bell los contara, al menos veinte en total.


El grupo de Mord se movió para rodear a Bell, su cuerpo se tensó en el acto.


--¡No tienes de que preocuparte, ellos no te tocaran—sígueme!


Mord hizo un gesto con la barbilla sobre su hombro. Bell no tuvo más remedio que hacer lo que se le dijo. El grupo de Aventureros no se quedó atrás—*Clank, Clank*—golpeando sus espadas desenvainadas contra sus armaduras como si estuvieran esperando a que comenzara la diversión. Bell mantuvo la boca cerrada y trató de ignorar las disimuladas sonrisas excitadas que lo rodeaban.

 


Su primera prioridad era rescatar a Hestia, pero eso era imposible en estas condiciones. No sabía en donde estaba, y allí nadie estaba dispuesto a permitirle buscar. Bell llegó a la conclusión de que no tenía más remedio que escuchar sus demandas por el momento.


Había luchado contra suficientes monstruos para estar tranquilo en la cara del peligro. Sin embargo, no reconocía el temblor corriendo por sus extremidades en este mismo momento como miedo.


--Este lugar…


Mord llevó a Bell a una pequeña meseta.


La superficie era casi perfectamente lisa, con una superficie circular ligeramente más elevada que el resto. De alrededor de siete metros de diámetro, sin lugar a dudas era un escenario diseñado para una audiencia.


--Sube, ahora.


Una vez más, Bell hizo lo que le dijo. Mord le siguió de cerca. El grupo de Aventureros rodeo el escenario. No había manera de escapar.

--Y ahora es cuando comienza la diversión. Tendremos un duelo.


--¿Un duelo…?


--¡Así es, un duelo! Y el patético perdedor tendrá que hacer lo que el ganador le diga... Cuando gane, tomare todos tus equipos de buen aspecto y los venderé.


Las cicatrices en el rostro de Mord se deformaron mientras sonreía una vez más, como si quisiera decir:

“tambien podrías entregar todo ahora”. La mirada en sus ojos y el tono de su voz mostraban extrema confianza.


El ganador tomaría todo del perdedor. Bell necesito un momento para asimilar esa regla arcaica y violenta. Entrecerró sus ojos, sus cejas se hundieron tanto como podían.


Para estabilizar su respiración, Bell respondió con toda la determinación que pudo reunir.


--Libera a Hestia-sama si gano.


--…Seguro, seguro. Si ganas.


El rostro de Mord se quedó en blanco por un momento cuando Bell hizo su demanda. Sin embargo, una delgada y fría sonrisa volvió a aparecer en sus labios en un momento, sus ojos brillaban.


La superficie del escenario estaba cubierto de tierra y pequeños pedazos de cristal. La forma imponente del gran cristal azul no estaba demasiado lejos. Bell y Mord tomaron sus lugares en el centro del escenario, sacando sus armas de las vainas alrededor de sus cinturas.


El tipo de armas que llevaban daba pistas sobre los estilos de lucha de los combatientes. Con la <Daga de Hestia> en su mano derecha y en su izquierda <Ushiwakamaru>, Bell luchaba con una combinación de alta velocidad y una oleada abrumadora de cuchilladas. La multitud de Aventureros alrededor del escenario comenzaron a silbar y gritar mientras Bell tomaba una postura defensiva.

 


En cuanto a Mord, saco lentamente una Gran Espada que estaba atada a su espalda, la Espada Larga todavía estaba en su cintura.


--Pero no tengas la idea equivocada, mocoso de mierda.


Descansó la gigantesca espada en su hombro derecho y llevo su mano izquierda detrás de su espalda. Entonces se rió. Oscuros y malvados, sus ojos destellaron en Bell.

--¡Este es un espectáculo—donde te sacare la mierda! Oscilo el arma masiva hacia el suelo.

La fuerza del impacto fue suficiente para romper el escenario, así como levantar una explosión de polvo y tierra. Bell sintió temblar la tierra a través de sus botas mientras Mord desaparecía de su visión.


--¡Maldita sea, Mord!


Escucho la voz enfadada de un Aventurero detrás de él mientras el polvo golpeaba de lleno su rostro. Bell saltó rápidamente de la nube de polvo para ganar un poco de distancia, tomo una postura, y observó atentamente.


--¿Huh...?


La nube de polvo se había ido, pero Bell no podía creer lo que veía.


La gran espada todavía estaba clavada en el suelo, pero Mord había desaparecido. No estaba a la izquierda ni a la derecha—Bell rápidamente escaneo la audiencia para ver si trataba de acercarse sigilosamente a él por detrás usándolos como cobertura. Mord no estaba allí.


Arriba.


Sus ojos se agrandaron mientras miraba hacia el techo—pero el golpe llego desde un lado.


--¿¡Guha!?


Algo del tamaño y la forma de un puño fue oscilado desde el lado derecho de su cabeza. Era lo suficientemente poderoso como para mandar a volar a Bell. Se recuperó rápidamente, rodando un par de veces antes de saltar hacia arriba. Bell miró rápidamente por todo el escenario, haciendo todo lo posible por ignorar el dolor punzante en su sien derecha. Pero Mord no estaba por ningún lado.


Bell solo tuvo el tiempo suficiente para registrar la confusión antes de que llegara el siguiente golpe.


—¿¡Una patada de salto!?


*Whoosh*


Pudo escuchar el silbido del aire por sus oídos un momento antes de que el tacón de una bota sabaton6 de hierro se enterrara en su pecho. Sus ojos se abrieron mientras todo el aire de sus pulmones era expulsado, Bell fue mandado a volar una vez más hacia atrás.


6 Un sabaton o solleret es parte de una armadura de caballero que cubre el pie.

 


Aterrizando sobre su espalda y luchando por respirar, Bell rodó rápidamente lejos de ese lugar después de detectar un aura violenta viniendo justo hacia él. El lugar en el que su cabeza estaba hace un momento de repente se derrumbó. Un poderoso pisotón acababa de aterrizar.


Un infierno lo estaba esperando cuando Bell se levantó de nuevo.


Una tormenta incesante de golpes y patadas fueron desatadas en su cuerpo.


--¡¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!


Sangre y suciedad volaban con cada golpe. Derecha-izquierda, derecha-izquierda. El público rugía de entusiasmo mientras Bell era empujado más cerca y más cerca del borde del escenario. Agitando sus brazos y alzando sus puños, Bell fue capturado en un feroz torbellino de sed de sangre.


El chico veía estrellas cada vez que aterrizaba un golpe, pero se dio cuenta de que no podía ver al atacante.


Luchando para permanecer consciente, Bell se centró en el área directamente delante de él y trató de evaluar la situación. Eso no era una Habilidad—tal vez era Magia. Nunca se había encontrado con algo como esto y era demasiado lento para reaccionar. Tomando golpe tras golpe, explosiones de dolor estallaron por todo su cuerpo.


La fuerza de cada golpe enviaba su cuerpo de derecha a izquierda, manchas de sangre se dispersaban a través del suelo del escenario.


--¡Aplástale la cabeza, Mord!


--¡Asombroso! ¡¡Tampoco podemos verlo!!


--¡Arráncale la nariz limpiamente del rostro a ese conejo sabelotodo! Todavía había sonidos. Las botas de hierro chasqueaban, el aire crujía.

Sin embargo, todo el ruido rodeando el duelo los anulaba. Bell no tenía ninguna manera de predecir de dónde vendría el siguiente golpe de Mord.


Incluso cambiando su cuerpo cuando podía sentir el aura del atacante hacia poco para protegerlo. La cantidad de daño que Mord había infligido usando esa estrategia había negado completamente las ventajas de la Agilidad de Bell a pesar de que sus <Estados> y niveles eran bastante similares. Las reacciones medio segundo tarde de Bell se estaban convirtiendo en su caída.


Mord utilizo la falta de conocimiento de Bell como escudo y no le dio ninguna oportunidad para reaccionar.


--¡Vuelve allí!


--... ¿¡…!?


Bell había sido forzado todo el camino hasta el borde del escenario. Uno de los espectadores lo empujó hacia el centro. Inclinándose hacia adelante para recuperar el equilibrio, Bell recibió otro golpe directo de la rodilla de Mord en sus costillas.


Su conciencia era inestable. Pero el dolor de cada golpe y patada no eran la causa.

 


Era el pesar, la malicia y la hostilidad de las personas.


Bell nunca había visto algo así antes. Ni una sola vez había quedado atrapado en un torbellino de odio y celos. Esta era la primera vez que se enfrentaba al lado más oscuro de la humanidad.


—Eso lo estaba poniendo mareado.


Burlas e insultos fueron lanzados hacia él desde todas las direcciones, tambien risas alegres y miradas perforantes. Mareado y con una punzada de miedo, Bell se dio cuenta de que ese escenario era un mundo completamente diferente del que conocía, el cálido reino de apoyo que llamaba hogar.


Era el bautismo de fuego de un Aventurero.


Esto era parte de ser un Aventurero, un rito de paso. Ahora, esto era lo que hacía un Aventurero. Vino y mujeres, riquezas y títulos eran requeridos para hacer un equipo bandido.

Bell apretó los dientes en un intento desesperado por permanecer consciente, incluso mientras los golpes seguían llegando.

× × ×

El duelo completamente unilateral de Bell y Mord estaba rodeado por un excitado anillo de Aventureros gritando con toda la fuerza de sus pulmones.


Dos pares de ojos miraban el “espectáculo” creado por los bandidos desde una distancia segura.


--Tienes un gusto vulgar... ¿Realmente encuentras interesante ver este tipo de pelea?


--Que dura, Asfi, eres muy dura.


Escondidos en el dosel en el borde del bosque con vista al escenario, Hermes se encogió de hombros mientras su dependiente lo miraba con ojos inflexibles.


--Dijiste que querías ver el poder de Bell Cranel con tus propios ojos... ¿Veniste todo el camino hasta aquí para ver algo como esto?


--En realidad, esperaba verlo luchar contra un Jefe de Piso, pero eso no funcionó muy bien.


Una sombra de decepción llenó los ojos color naranja de Hermes mientras observaba a Bell ser empujado y sacudido. “Esto es aún más sádico,” Asfi respondió con un tono de tristeza en su voz.


--Saliendo de tu camino para darles mi casco, informando a todos esos Aventureros... estoy comenzando a pensar que tienes algún resentimiento contra él.


--¿Oh? Yo lo llamaría amor duro.


--Es imposible llamar a eso “amor”.

 


--Ahora escúchame. Tarde o temprano, los Aventureros le mostrarían sus colmillos a Bell. Tu misma lo dijiste, él no era muy querido, ¿Cierto? Bell era ingenuo, y a este ritmo eventualmente se encontraría con algo mucho más cruel. Vulgar o no, quería que entendería ese lado de la humanidad.


Asfi se quedó en silencio ante el nivel de tolerancia y aceptación de todos los tipos de personas de su Dios.


Hermes no solo les dijo una manera de aislar a Bell, sino que también les había proporcionado un Item Mágico que les permitía evitar cualquier tipo de enredo con la <Princesa de la Espada>. Incluso les había pedido que lo entretuvieran con un espectáculo.


Esto podría haber ido demasiado lejos para ser una prueba sencilla para Bell, pero tal vez era exactamente lo que estaba esperando.


--Sin embargo, aunque no puedo negar que estoy disfrutando de esto en algún nivel, le he hecho algo terrible a Hestia.


--... ¿Y si el chico cae aquí?


--Entonces no tenía lo que se necesitaba, eso es todo.


Hermes no aparto los ojos de la lucha, incluso mientras respondía sin vacilar a las preguntas de Asfi. Hasta que por fin, levantó los ojos a un ángulo diferente y dijo:

--Pero incluso ahora... tanto Bell y los otros brillan con los pensamientos de sus amigos.


× × ×

-- —¡Los encontré!


Welf les aviso a los demás tan pronto como alcanzó a ver a un gran grupo de Aventureros.


Había tres personas detrás de él: Ouka, Mikoto, y Chigusa con su mochila. *Shf, shf, shf*, todos corrían rápidamente a través de la hierba en el bosque para reunirse con él. Moviéndose como un grupo, analizaron su entorno y se acercaron.


--La <Familia Loki> realmente nos dejó.


--Consideraremos nuestras opciones después de haber recuperado con seguridad a Bell-dono y Hestia-sama.


Mikoto y Ouka intercambiaron palabras mientras se equipaban con arcos cortos y flechas desde la mochila de Chigusa.


--Sólo para advertirles chicos, soy bastante inútil contra personas tan fuertes. ¡Todo lo que puedo hacer es sellar su Magia!


--Son un montón.

 


Ouka le asintió a Welf antes de unirse a Mikoto detrás de la raíz de un árbol grande. Ambos hicieron contacto visual por un momento y saltaron en el aire, desatando flechas hacia sus oponentes.


--¡Oi!


--¿¡Qué fue eso!?


--¡Son los que estaban con el Pequeño Novato! ¿¡Cómo demonios nos encontraron!?


A pesar de que los disparos procedían de detrás de ellos, los Aventureros de Clase Alta sacaron sus armas y desviaron las flechas con facilidad, demostrando su habilidad. Mikoto y Ouka dispararon cuatro flechas por segundo, creando una lluvia de proyectiles implacables. Los Aventureros que habían estado observando la lucha se dispersaron rápidamente desde el escenario y corrieron hacia la fuente.


--¡Esto era parte del plan de todos modos! ¡Acaben con ellos!


--Quién demonios se dejará intimidar por el estandarte de Takemikazuchi, ¿¡Huh!?


El más rápido de los Aventureros de Clase Alta maniobro rápidamente a través de la lluvia flechas, gritando amenazas a su paso. Ouka vio la primera ruptura a través de algunos de sus ataques a distancia cuando disparó su última flecha. Arrojo su Arco Corto sin dudar.


--¡Chigusa, una lanza!


--¡Señor!


Tomando una lanza de ella un segundo más tarde, Ouka se precipito para luchar.


--¡Demasiado lento, estúpido!


Un hombre lobo con una Agilidad especialmente alta eludió el primer golpe de Ouka. Sonriendo mientras pasaba la primera defensa, el hombre lobo oscilo sus garras hacia Mikoto, quien acababa tirar su propio Arco Corto.


-- —¡Yah!


--¿¡…!?


Aprovechando la oportunidad, Mikoto sujeto rápidamente la muñeca de su atacante y lo arrojó limpiamente por encima de su hombro.


El hombre lobo aterrizó directamente en su espalda. Sin embargo, antes de que tuviera la oportunidad de registrar el dolor, Ouka piso fuertemente directamente en el intestino del hombre lobo con todas sus fuerzas.


--¿¡Geh!?


--Somos dependientes de Takemikazuchi-sama, ¿Okay?


El cuerpo del hombre lobo se estremeció en respuesta. El trabajo en equipo de Ouka y Mikoto había dejado a uno de los Aventureros de Clase Alta completamente fuera de combate.

 


Siendo un Dios de la Guerra, Takemikazuchi se aseguró de que todos sus dependientes fueran competentes con muchos tipos de armas, incluso en estilos de combate con las manos vacías. No se limitaba simplemente a arcos y lanzas, Ouka y Mikoto eran capaces de ajustar su estilo de combate para adaptarse a cualquier situación.


Con su Ayudante Chigusa a su lado, ambos tambien fueron capaces de responder a los recién llegados. Usando una combinación de técnicas y conocimiento de combate, los tres se movieron para encontrar la posición más ventajosa para continuar la lucha.


--¡Estos hijos de puta son difíciles de eliminar...!


--¡Idiotas! ¡Los superamos en número! ¡Rodéenlos y abrúmenlos!


El último de los Aventureros de Clase Alta llego a unirse a la refriega, gritándole a los que ya habían entrado en combate.


Welf miraba abrumado como seguían llegando Aventureros.


--¡Hey, hay demasiados de ellos!


--¡Tendremos que utilizar los árboles a nuestro favor...! ¡Manténganse cerca!


La voz de Ouka se mantuvo estable y en control a pesar de los veinte enemigos blandiendo sus armas en su dirección.


Welf tomó su lugar para formar un equipo de cuatro hombres mientras utilizaban el paisaje como protección durante la batalla.

× × ×


--Hey, ¿¡Qué está sucediendo!?


Los ojos de Hestia se agrandaron cuando los sonidos de la batalla resonaron a través del bosque.


Se dio cuenta de que no era un enfrentamiento sino algo mucho, mucho más grande. El sonido del choque de espadas y pequeñas vibraciones a través de los árboles era más que suficiente para hacerla temblar de miedo.


Tenía un mal presentimiento de que esto tenía algo que ver con la “lección” que Mord había planeado para Bell.


Algo malo le estaba pasando, ella lo sabía. Luchando con fuerza contra las cuerdas cortantes en sus muñecas y tobillos, trataba desesperadamente de obtener respuestas de los hombres que Mord había dejado atrás.


--Ahh... Suena como que se están divirtiendo...


--Maldita sea, quiero ir a ver...


-- —¡Hey! ¡No ignoren a los Dioses! ¡Es una orden!


Los dos Aventureros que estaban sentados en el suelo a ambos lados de Hestia solo se le quedaron mirando fijamente.

 


--¡¡Urrggghhhaaaaaaa!!


Gritó mientras su rostro se hinchaba de rabia. Por desgracia para ella, su pequeño cuerpo no era ni un poco intimidante. Sus captores no estaban seguros de cómo reaccionar.


--¡…!


--¿¡Quién está ahí!?


--¿Huh? ¿Huh?


Hestia miró a la izquierda y derecha en rápida sucesión cuando los Aventureros se pusieron de pie repentinamente.


*Shf, shf*


Rápidamente detectaron movimiento en los espesos arbustos justo más allá de su escondite—dos orejas largas y blancas emergieron mientras un conejo asomaba su rostro de detrás de las hojas.


--¿B-Bell-kun?


--¡Por supuesto que no!


--Un Al-Miraj, ¿Huh...? Me dio un susto.


El monstruo conejo movió su cabeza de lado a lado, sus ojos rojos escanearon el entorno antes de que saltara fuera de los arbustos. Sosteniendo una <Nube de miel> en sus pequeñas manos, se movió saltando rápidamente por la zona y salió de la vista como si estuviera buscando más fruta.


Uno de los Aventureros suspiro de alivio, pero entonces frunció el ceño repentinamente.


--Espera un segundo, ¿Por qué hay un Al-Miraj en el 18º Piso...?


Ese monstruo conejo en particular sólo aparecía en los pisos 13º y 14º del Calabozo. Los monstruos tendían a atacar a todo lo que percibían como una amenaza, incluyendo a otros monstruos. Entonces, ¿Cómo podría un Al-Miraj, un monstruo bastante débil, recorrer todo el camino hasta el 18º Piso por sí solo? El Aventurero no pudo evitar sentir que algo estaba mal.


Se apartó de Hestia y fue hacia el lugar en donde el conejo había desaparecido cuando de repente—*¡Splatt, splatt!*


--¿Huh...?


--Ghaa.


Algo lo golpeó en el pecho. Jugos de color miel corrían por la parte delantera de su armadura. Miró hacia su aliado; el hombre había sido golpeado en la cabeza con la misma cosa.


En el momento en que ambos se dieron cuenta de que habían sido golpeados con la fruta, la tierra se sacudió mientras un árbol se desplomaba detrás de ellos.

 


Ambos se dieron la vuelta lentamente para encontrar...


Guuraa...


A tres <Bugbears>, todos babeando de hambre.


-- —¡¡UWAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!


-- —¡¡UWAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!


“ “ “¡¡ROOOOAAAAARRRRRRRRRRRRRRRRRRR!!” ” ”


Los tres monstruos aullaron al unísono y pusieron sus ojos en los Aventureros cubiertos de fruta. Buscaban la

<Nube de Miel>, pero comenzaron a correr repentinamente cuando los Aventureros se precipitaron en la dirección opuesta. Los <Bugbears> los persiguieron, dejando sola a Hestia, parpadeando por la confusión.

*Boing, boing*, el Al-Miraj regresó al claro y se detuvo frente a ella.


--¡Oooooh! ¡Tengo un sabor horrible, así que no me comas!


-- —<El eco es la señal de la medianoche>.


La voz llegó desde el interior del cuerpo del monstruo. Hestia miraba en estado de shock como la Magia era liberada.


--Incluso los monstruos podrían enfermarse si tratan de comerte, Hestia-sama.


--¡Ayudante-kun!


Una nube de ceniza gris rodeo al conejo de piel blanca. Tan pronto como la nube se aclaró, no había monstruo, solamente Lili en su lugar.


Había engañado a los Aventureros usando su magia, <Cinder Ella>, que podía transformar su cuerpo en algo que podía imaginar claramente en su mente, incluso los monstruos. La técnica que le había servido tan bien durante sus días como ladrona le había permitido atraer monstruos sobre sus adversarios.


--¿¡Estás sola!? No, eso no es importante. ¿¡Cómo me encontraste!?


--Lili estaba con Welf-sama hasta que lo descubrió justo antes de encontrar a Bell-sama. Lili encontró este lugar por... el perfume que te pusiste esta mañana, Hestia-sama.


Debido a que alguien se había llevado a Hestia en contra de su voluntad, lo más probable era que estaba siendo retenida como rehén. Lili había conectado los puntos, se separó del grupo principal, uso su Magia para transformarse en un monstruo, y rescató a la Diosa capturada.


Encontró la botella de perfume que Hestia había comprado en Rivira entre los viales dispersos. El olor la llevó directamente a Hestia.


--La Magia de Lili puede copiar formas físicas, así como las características básicas del objetivo. Lili no puede obtener nada más fuerte que su <Estado>, pero copiar un sentido del olfato innato es posible.


--¡E-Esa Magia para cambiar de forma es muy conveniente!

 


Ciertos tipos de Beastman eran conocidos por tener agudos sentidos con la ayuda de sus <Estados>.


El sentido del olfato de Lili había sido mejorado por el tiempo que se había disfrazado de un Dogman y un Hombre Lobo. Eso es lo que le avisó.


--Bell-sama está luchando en la base de ese gran cristal. Vámonos.


--¡Sí!


Lili cortó las ataduras de Hestia con un cuchillo y ambas corrieron directamente hacia el cristal.

× × ×

--<¡Arde, fuego blasfemo!>


Magia Anti-Magia—Welf activo <Will-o’-Wish>, haciendo que los tres Aventureros que estaban conjurando la Magia fueran alcanzados por un Fuego Fatuo. Tres explosiones estallaron alrededor de la batalla.


Los Aventureros afectados colapsaron en las manchas carbonizadas de suelo a sus pies, humo emanaba de sus bocas.


--¡Uno de esos hijos de puta tiene una maldita Magia extraña!


--¡Aplástenlo primero!


Los dos amigos de Mord, Aventureros humanos, se precipitaron hacia Welf.


--No conspirarían contra un herrero, ¿¡Verdad...!?


Dos Aventureros Lv. 2 avanzaron hacia el Lv.1Welf. Aunque tuvo tiempo para establecer su postura, los dos eran demasiado rápidos para que los contraatacara. Apenas pudo utilizar la parte plana de su espada como un escudo.


Las dos espadas se enfrentaron, enviando la onda de choque más fuerte que Welf había experimentado a través de su cuerpo. Con su postura defensiva rota, el joven no tuvo tiempo de recuperar el equilibrio, porque el segundo Aventurero ya había desatado su propio ataque.


--¡Comete esto!


-- —¿¡…!?


La bota de hierro del hombre dibujo un arco en el aire y cayó con fuerza en su hombro derecho, haciendo un corte en la chaqueta de Lana de Salamandra de Welf. Se las arregló para evitar un ataque mortal desplazando su cuerpo hacia la izquierda, pero la correa utilizada para mantener su espada se rompió por la mitad.


La vaina de la espada y el arma envuelta en tela blanca se apartaron de su cuerpo.


La vaina simplemente cayó a sus pies, pero el arma cayó abajo de la colina empinada detrás de él y luego en el espeso bosque.

 


El tiempo se detuvo mientras Welf la observaba caer cada vez más lejos, incapaz de recuperarla. Recibió una bota de hierro en las costillas y cayó al suelo un segundo después.


--¿¡Geh—!?


--¡Se acabó!


Welf sintió el impacto a lo largo de su espalda y vio una espada que se dirigía directamente a su pecho— entonces repentinamente una fuerte ráfaga de viento—


--¿¡Haggh!?


La hoja de la espada de madera de Ryuu.


Welf vio con asombro como el hombre que estaba a punto de matarlo recibió un duro golpe por detrás y se desplomó como un saco de tierra.


--Pensé que el bosque era demasiado ruidoso... Así que esto era lo que estaba pasando.


--¡Tú…!


Quien salvo a Welf no era otra que la Aventurera encapuchada.


Mantuvo la espada de madera apuntando hacia el suelo y se quedó mirando el Aventurero restante.


--¿¡Q-Quién demonios eres tú!? ¿Un amigo de este bastardo?


El hombre blandió su espada amenazantemente, pero la chica tranquilamente llevó sus manos a cada lado de su capucha y tiró de ella hacia atrás.


--Al parecer no aprendieron la lección. No debimos habernos contenido la primera vez.


-- —¡¡Gaaaaaiiiigh!!


El hombre dejó escapar un grito como si hubiera visto visiones de su propia muerte en el momento en que el rostro de la Aventurera encapuchada—el rostro de Ryuu—quedo expuesto.


Había estado con Mord en la <Señora de la Abundancia> cuando las camareras los habían suprimido. Gritó porque la más aterradora y violenta entre ellas, la Elfa, había aparecido ahora justo en frente de su nariz una vez más.


Una mirada de desesperación apareció en su rostro cuando se dio la vuelta para correr, pero Ryuu no tuvo piedad y lo hirió antes de que pudiera dar un paso.


--Me disculpo por mi tardanza. Mi espada te asistirá.


--Uh, sí, gracias.

Ryuu puso la capucha sobre su rostro y agito su capa. Ella avanzó hacia el grupo atacando a Ouka y Mikoto. Sus enemigos cayeron al suelo como moscas segundos después y quejándose de dolor.

 


Welf miro a través del bosque, el suelo lleno de Aventureros de Clase Alta caídos, por un momento antes de mirar en la dirección en la que el arma envuelta en tela blanca había caído.


--...


Se movió hasta el borde, como si se tratara de una pared y miró por encima.

Miró abajo de la colina como si fuera el enemigo jurado de su padre durante unos segundos. Dándole la espalda, se precipitó para reunirse con Ouka y los demás.

× × ×

Aplastantes impactos tras impactos resonaban en el claro.


Bell se movía y evadía, la parte exterior de sus brazos pulsaban de dolor mientras se mantenía firme.


El anillo de Aventureros que rodeaba el escenario ya se había ido. El sonido del choque de armas y rugidos de batalla podían escucharse en el bosque no demasiado lejos. La <Familia Takemikazuchi>, con la asistencia de Welf y Ryuu, estaban dando una gran batalla. El duelo de Bell y Mord continuaba en el escenario repentinamente tranquilo, su público no estaba por ningún lado.


Un grito, y luego otro. Los bandidos estaban cayendo rápidamente.


--... ¿...?


Hubo un ataque invisible, un sólido puño al final del brazo de carne que rasgó a través del aire. El golpe aterrizó en el exterior de los delgados brazos de Bell.


También había una sensación de confusión—Bell podía sentir el ataque del oponente que no podía ver. Mord dio un paso atrás, cambió su ángulo, y desató una ráfaga de poderosas patadas.


Bloquear. Bloquear. Bloquear.


A pesar de que su defensa no era perfecta, Bell tenía una buena idea de dónde vendrían los ataques, así como el momento. El chico no mostraba señales de perder el equilibrio.


Sus ojos color rojo rubí estaban fijos en donde el cuerpo invisible de Mord estaba en cada momento.


La presencia invisible se movió una vez más. *Thump, thump*. El sonido del hierro golpeando la piedra resonó a través del aire cuando el hombre invisible saltó hacia atrás para ganar un poco de distancia. Esto no puede estar bien, pensó para sí mismo mientras detenía sus pies y contenía la respiración. Ocultó por completo su presencia de Bell, al igual que un asesino en el trabajo.


Una vez que estuvo seguro de que esos ojos color rojo rubí no lo habían seguido, Mord se coló por el hombro derecho de Bell y cargo.


-- —¡¡…!!

 


El cuerpo de Bell reaccionó en un instante. Oscilo su pierna izquierda hacia atrás y hacia la derecha con la máxima confianza.


Era una larga patada de barrido con su tacón principal bien blindado. Su pie izquierdo corto a través de lo que parecía al aire libre.


*¡Whok!* Su espinillera golpeó la barbilla de su agresor.


La confusión se convirtió en shock. La presencia invisible retrocedió para evitar otro contraataque, desconcertado—los ojos Mord ardían de rabia pura mientras rugía de ira.


--¿¡C-Cómo puedes verme!? Bell no podía verlo.

El aura de furia y confusión de Mord envolvió el aire por todo el escenario. Bell no podía verlo, y sin embargo, estaba mirando directamente hacia él. En realidad, no era el aura del hombre lo que Bell estaba sintiendo, sino la intensidad de sus ojos.


—Justo como la intensa mirada de otro, la sensación de ser juzgado.


En los últimos dos meses, Bell había notado la mirada de un cierto par de ojos plateados siguiéndolo siempre. La sensación de ser observado había aumentado enormemente sus sentidos. No sabía de quien venía, pero lo golpearía sin previo aviso, haciéndole saltar de la sorpresa. Su sensibilidad había aumentado de forma espectacular después de sentirla acariciando sus hombros tantas veces.


La intensa mirada de una Diosa había tenido un gran impacto en el chico que ya era mucho más cobarde que otros humanos. Él no era más que un conejo buscando cobertura.


La <Mirada> maliciosa de Mord era como un faro—justo como los dos pares de ojos mirando hacia abajo en él desde los árboles. Bell podía sentirlos a todos.


Sabía que los ojos del enemigo estaban mirando, sabía desde dónde estaban mirando, podía “ver” dónde estaba su enemigo.


El hecho de que Mord era invisible era irrelevante. Era la intensidad de sus ojos lo que lo delataba.


--¡Maldita sea, maldita sea, maldita sea al infierno! El sonido de una espada siendo desenvainada.

Mord había estado disfrutando de sí mismo, golpeando y pateando a Bell a sus anchas hasta ahora. El tiempo de juego había terminado, era tiempo de matar. El arma, al igual que su cuerpo, era invisible debido al poder de la

<Cabeza Hades>.


Los ojos de Bell se abrieron. Al sentir la embestida de su oponente, Bell se lanzó de cabeza hacia un lado. Escucho el silbido del aire justo cuando salía del camino de la espada.


Bell rodo varias veces en la superficie del escenario. *¡Snatch!* Extendió su mano derecha a la mitad de su rodada y cogió un puñado de tierra suelta y pequeños cristales de color azul antes de recuperar su postura.

 


--Te cortare como un—


Mord grito mientras levantaba su espada y embestía para otro ataque.


Bell, una vez más capto su ángulo de ataque desde la mirada del hombre y apretó su puño derecho, moliendo los cristales y la tierra en un polvo fino.


Un segundo más tarde, arrojó el polvo directamente en la trayectoria de Mord.


--¿¡Wha!?


El polvo de color azul golpeó a Mord en el rostro. Miles de pedazos de cristal se extendieron a lo largo de su cuerpo.


El fantasmal contorno azul del hombre apareció en el centro del escenario. Incluso su espada apareció a la vista. Bell ahora sabía exactamente dónde estaba.

Bell enfrento a su oponente prácticamente invisible, con el centelleo de los cristales azules guiándolo.


--¡Hah!


--¡Ha, hooooooo!


Bell desenvaino <Ushiwakamaru>, la sujeto en un agarre inverso, y cargo directamente hacia su oponente. Mord levantó su espada y la oscilo hacia abajo en el conejo blanco.


Bell vio el contorno del centelleo azul del arma bajando en diagonal desde la izquierda y lo desvió usando la daga carmesí en su mano izquierda.


Las cuchillas chocaron en una explosión de chispas; el chirrido de metal contra metal atravesó el aire. Una grieta repentina resonó desde la Espada Larga invisible pero brillando de azul. De repente, un pedazo de ella apareció de la nada cuando la espada se rompió por la mitad. La fuerza del golpe empujo a Mord unos pasos hacia atrás. Se congeló en estado de shock, sosteniendo lo que quedaba de la espada en su mano derecha.


Sin embargo, Bell no se detuvo.


Plantando su pie izquierdo directamente en frente de su enemigo, Bell aprovechó el impulso hacia la derecha de la oscilación anterior para saltar y dar vueltas en el aire.


Su pie derecho se precipito por el aire con la fuerza y velocidad de un tornado, la técnica que había adquirido de Aizu.


--¡¡Haaaah!!


Su talón derecho entro en contacto con el lado de la cabeza de Mord.


--¿¡GAHH!?


Golpeó el mismo lugar que Mord había atacado primero, la sien derecha, con su propia bota blindada.

 


El cuerpo del hombre fue arrojado hacia atrás por la fuerza centrífuga, el movimiento fue acompañado de otro crujido. Excepto que esta vez, venía del Item Mágico que llevaba puesto, la <Cabeza de Hades>.


Grietas cubrieron el casco como una tela de araña antes de que se rompiera en pedazos. El cuerpo de Mord volvió a aparecer en el mismo momento.


Aterrizó sobre su espalda, con los puños temblando de rabia mientras una vez más hacia contacto visual con Bell.


--¡¡Que... demonios!! ¡¡Púdrete en el infierno, bastardo!!


Mord sujeto el lado de su cabeza mientras se levantaba de nuevo, sus ojos inyectados en sangre ni una sola vez dejaron a su objetivo.


El cuerpo de Bell estaba en mal estado. Cortes, magulladuras y sangre cubrían sus brazos y rostro mientras estabilizaba su respiración y tomaba otra posición defensiva.


Los sonidos de la batalla todavía bramaban a su alrededor mientras se miraban el uno al otro, preparándose para un último ataque para resolver esto.


--¡¡Detengan—esto—ahora—!!


*Cling...* Todo quedó en silencio.


Incluso Mord y Bell se congelaron en su lugar con los puños levantados y miraron en la dirección de donde vino la voz.


Parada allí, para que todos pudieran verla, estaba Hestia. Lili estaba parada junto a la pequeña Diosa mientras miraba hacia el campo de batalla.


--¡Bell-kun, todos, estoy bien! ¡Esta batalla ya es inútil! ¡Todos ustedes, retírense!


Bell sintió una oleada de alivio inundándolo al escuchar su voz, y dejó caer sus brazos lentamente. El grupo de Welf también envaino sus armas, siguiendo los deseos de la Diosa.

Por otro lado, la rabia de Mord no aminoraba. Las venas palpitaban en su rostro, se giró para enfrentar a sus aliados, que no tenían idea de qué hacer.


--¡Las palabras de una Diosa no significan una mierda! ¡¡Acaben con ellos, todos ellos!!


La mayoría de los Aventureros de Clase Alta estaban en el suelo y retorciéndose de dolor gracias al contraataque de Ryuu. Pero ya habían llegado tan lejos; no podían dar marcha atrás. Los Aventureros se levantaron mientras Mord se giraba hacia Bell y se preparaba para embestirlo.


Sin embargo—


-- —Vas a detenerte.


Todo el piso pareció caer en silencio con esas palabras, el aire estaba extrañamente quieto.

 


Los cuerpos de Mord y todos los Aventureros dejaron de moverse como si estuvieran siendo restringidos por cadenas invisibles. El color dejo sus rostros, muchos pares de ojos quedaron fijos en Hestia. Sus gargantas temblaban de miedo. Incluso Bell y los que vinieron a ayudarlo se quedaron sin palabras ante el poder que exudaba la inexpresiva Diosa


Ese era el poder que hacía que las personas del Mundo Inferior se inclinaran ante los Dioses. No tenían más remedio que bajar la cabeza ante un ser del plano celestial de los Dioses.


Hestia desencadenó su Poder Divino no para su propio beneficio, sino para evitar que los niños se lastimaran el uno al otro.


--Bajen las armas.


--Uh, ah...


Bell nunca había visto a Hestia de esa forma, o utilizando un tono tan persuasivo.


Mord y sus Aventureros sólo pudieron gruñir y gemir mientras retrocedían, abrumados por la inmensa presión emitida por los ojos azules de la Diosa.


--... ¡¡UWAAAAAAH!!


Uno de los Aventureros de Clase Alta dio media vuelta y corrió. A continuación, un segundo y un tercero, los demás los vieron y contemplaron sus opciones. De repente, todos comenzaron una retirada completa.


--¡E-Esperen, idiotas!


Mord gritó. No pasó mucho tiempo para que se uniera a ellos.


Una calma distinta llenó el bosque, como si hubiera pasado la tormenta.


-- —Bell-kun, ¿¡Estás bien!?


--¿¡Ughaa!?


Bell todavía no podía moverse incluso cuando Hestia lo tiró al suelo. El tiempo volvió a él. La Diosa se sentó sobre su estómago mientras tomaba una de las pociones superiores de Miach fuera de su bolsa, desprendió la tapa, y la derramó sobre el rostro de Bell.


--¿¡Bwff!?


Bell escupió por la sorpresa, incluso cuando el dulce líquido fluia en sus heridas y las curaba. La poción se abrió camino en su torrente sanguíneo y a través de su cuerpo, curando sus otras heridas en el proceso mientras restauraba su fuerza.


--¡Uwahhhh, realmente lo siento, Bell-kun! Es mi culpa que terminó de esta manera—


--Ah, no, Kami-sama... no pude protegerte en primer lugar, así que... Por favor, no llores.

 


Bell no sabía cómo reaccionar mientras Hestia se desplomaba sobre su pecho, con lágrimas en sus ojos. Envolvió sus brazos lentamente a su alrededor, como si tratara de calmar a un niño llorando. Hace unos momentos, sin lugar a dudas era una Diosa de otro mundo. Pero ahora parecia muy humana. Bell no sabía qué pensar.


Los Dioses eran dignos del temor y reverencia de los niños del Mundo Inferior incluso con sus Poderes Divinos, Arcanum, sellados.


Eso era debido a que su vida en el Mundo Inferior no era más que un juego para ellos... Todavía podían liberar su Poder Divino y obligar a todos a su alrededor a inclinarse. Pero, al mismo tiempo, se preocupaban por los niños que se habían comprometido a seguirlos, y querían ayudar en sus historias de vida.


Bell miro hacia abajo a la Diosa que había utilizado su poder no para su propio beneficio, sino para salvar a personas como él... Hestia levanto la mirada, sus ojos estaban llenos de lágrimas. En ese momento, Bell sintió algo nuevo por su Diosa, una conexión aún más profunda.


--¿Estas entero, Bell?


--Welf...


--¡Lili entiende la situación, pero por favor, no actúes solo! ¡Tuviste un montón de oportunidades para pedirnos ayuda, Bell-sama!


--Mmm—


Hestia, una vez más enterró su rostro en el pecho de Bell mientras Welf y Lili aparecían en el escenario. El joven pelirrojo estaba haciendo su mejor esfuerzo para forzar una sonrisa mientras Lili regañaba a Bell. El chico se disculpó y les agradeció a ambos. Mikoto y su grupo observaban desde una distancia, sonriendo ante los lazos de amistad que mantenían el equipo de batalla.


-- Hmmm. Lo siento, <Familia Takemikazuchi>, tambien les he causado problemas a ustedes.


--No, en absoluto, Hestia-sama. Estamos encantados de ayudarte.


--Gracias tambien por tu ayuda, Capucha-kun.


--Capucha…


Hestia había dejado de llorar y se levantó, actuando finalmente como la Diosa que era en realidad. Con su rostro oculto bajo la capucha de su capa, Ryuu murmuró para sí misma mientras los hombros de todos se relajaban.


Una suave brisa vino del bosque con la batalla finalizada. Allí todos tenían una sonrisa genuina en sus rostros. Entonces—

--De todos modos, cómo deberíamos—


Hestia comenzó a hablar. Fue entonces cuando sucedió.


--¿Eh—?

 


El suelo bajo sus pies se sacudió. No, todo el piso estaba temblando.

--¿U-Un terremoto?


--No, esto es…


--¿El Calabozo está temblando?


Chigusa, Mikoto, y Ouka hablaron el uno al otro con sus ojos en el suelo.


*Zhaa, zhaa*—las vibraciones se volvieron más intensas, provocando que las hojas se frotaran una contra la otra.


--Este es... un mal temblor.


Bell se dio cuenta en el momento en que esas palabras salieron de los labios de Ryuu... Un Irregular estaba a punto de ocurrir, y eso era una señal de advertencia.

Todas las características del 18º Piso parecieron estremecerse alrededor de ellos, entonces en el momento siguiente—


Algo por encima de ellos emitió una sombra enorme sobre el escenario.


--... ¿Qué demonios es eso?


Esas palabras salieron de la boca de Welf mientras miraba hacia arriba.


Todo el techo del 18º Piso estaba cubierto de millones y millones de cristales, cada uno proporcionando luz. El más grande de ellos, el <Sol> del piso, tenía algo en su interior.


Algo grande. Algo moviéndose.


Una parte de él se reflejada sobre toda la superficie del masivo cristal blanco, como si estuviera dentro de un gran caleidoscopio. Estaba bloqueando la fuente de la luz, cada uno de sus movimientos arrojaba sombras a través del vasto paisaje.


Al igual que los otros, Bell había notado la cosa dentro del cristal y lo miraba atentamente mientras un temblor aun mayor lo alcanzaba. Todos los Aventureros presentes en el escenario tomaron una postura defensiva, sus manos alcanzaron sus armas por reflejo.


Entonces—*Crack* Apareció.

Seguía moviéndose dentro del cristal, pero una línea gruesa había aparecido en la superficie del cristal mismo.


--¿¡Una grieta…!? ¿¡Un monstruo!?

 


--Eso es imposible. ¡Esta es una Zona Segura!


Varios pedazos de cristal cayeron, brillando en el cielo mientras caían al suelo.


Más y más líneas aparecían en la superficie del cristal mientras Mikoto y Lili prácticamente gritaban lo que estaban viendo.


La cosa negra dentro del cristal estaba haciendo más que moverse; estaba golpeando y pateando desde adentro. La figura parecía crecer con cada momento que pasaba.


--Aw, vamos... De ninguna manera. Esto es mi culpa.


*Whoosh*


Cada golpe estallaba en la dirección de Hestia.


Ignorando por completo las miradas de las personas a su alrededor, Hestia no aparto sus ojos del techo y continuó:


--Eso fue casi nada... ¿No hay manera?


Los ecos de las grietas se volvían más fuertes, como si estuvieran tratando de aplastar todo lo que había debajo de ellos.


Hestia observaba con incredulidad.


 

--¿¡Fui notada...!?

 

× × ×

 


--No, esto no es culpa de Hestia.


Hermes veía todo el piso continuar temblando desde su posición en la parte superior del árbol.


--Hermes-sama, ¿¡Qué hiciste esta vez!?


--Por supuesto, ninguno de mis pequeños pasatiempos podrían desencadenar algo como esto.


La falta de confianza de Asfi en su Dios salió en su voz mientras descargaba toda su frustración con toda la fuerza de sus pulmones. Hermes, sin embargo, mantuvo sus ojos en la sombra negra en el interior del cristal.


--Ahh, Urano... ¿Has estado escuchando las oraciones? No escuche nada acerca de esto.


Los ojos de Hermes se estrecharon en la frustración. Estaba tan molesto por su situación que prácticamente escupió las palabras de su boca.


--¡Deja de ignorarme y por favor dime lo que está pasando! ¿¡Que es esa cosa!?


--Fuera de control, diría yo. Y por alguna razón es más sensible de lo habitual. Y ha notado nuestra presencia.

 


Hermes, una vez más ignoro a la confundida Asfi que estaba al borde del pánico y continuó hablando en voz baja, casi para sí mismo.


--El Calabozo lo odia, ya ves. Odia el hecho de que los Dioses vengan aquí.


Hermes siguió observando el techo a pesar de la mirada sospechosa que estaba recibiendo de Asfi. Ella abrió la boca para hablar, pero fue interrumpida repentinamente por el sonido de otro fuerte crujido.


Los monstruos acechando en el bosque eligieron ese momento para rugir hacia el <Cielo>. El sonido de sus feroces aullidos se mezcló con el sonido de rotura que venía de arriba y resonaron a través de todo el paisaje.


--Asfi, ve a Rivira y pide refuerzos.


--¿Refuerzos? No me digas, ¿Tendremos que luchar contra esa cosa? ¿No huiremos?


--Sin duda se ve de esa manera...


Hermes dejó que sus palabras se desvanecieran poco a poco. Un momento después, una nueva serie de ecos se unió al coro desde el sur—un derrumbe.


La cabeza de Asfi se giró en esa dirección. Las pupilas de sus ojos se encogieron detrás de sus gafas.


--El túnel, nuestra única vía de escape, está bloqueado... no creo que quiera dejarnos escapar.


-- —¿¡…!? ¡Lo tengo! ¡Si no salgo viva de esto, te perseguiré hasta el fin de los tiempos, Hermes-sama!


Asfi se arrojó fuera del árbol con un abandono imprudente. Hermes la observó marcharse, sus hombros cayeron de simpatía por su situación. Volvió a mirar hacia el techo una vez que estuvo fuera de su vista.


--Bien entonces…


Las grietas crecían, esparciéndose como una telaraña de rayos. Una lluvia de fragmentos de cristal cayó al suelo.


La cosa empujo su rostro hacia fuera de la parte superior del cristal, con la forma de una flor de loto abierta, con un estruendoso retumbo.


Hermes vio con asombro, congelado en su lugar, antes de mostrar una sonrisa a su pesar.


 

--Sip, ese es un Jefe de Piso.

 

× × ×

 


El monstruo empujó su rostro fuera de la parte inferior del cristal seriamente dañado.


Era casi como si una cabeza cortada hubiese sido colocada en el techo del 18º Piso. Sin embargo, esta cabeza definitivamente estaba más viva. Sus enormes ojos miraban todo lo que se moviera mientras miraba hacia abajo desde arriba. Sus hombros y pecho surgieron con otra explosión de fragmentos de cristal disparándose en todas direcciones. Con la mayor parte de su torso libre, abrió sus gigantescas mandíbulas.

 


¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!


Un estruendoso rugido hizo temblar todo el piso. El monstruo de otro mundo, un Goliat que superaba la versión del 17º Piso en todos los sentidos, nació en la <Zona Segura> del Calabozo.


El Goliat estrello sus puños en el cristal hasta que sus piernas comenzaron a surgir y la gravedad se hizo cargo del resto.


Cayó hacia el suelo como un meteoro negro, rodeado por centelleantes fragmentos de cristal, lo suficientemente grandes para engullir a cualquier humano en su camino. Volteando sus pies hacia abajo a mitad de camino, la bestia aterrizó con un sonoro crujido directamente sobre el Árbol Central.


La onda de choque resultante fue ensordecedora. Las raíces del árbol fueron aplastadas bajo el peso del monstruo. De hecho, el tronco fue empujado hasta la mitad bajo tierra mientras el colosal árbol se doblaba bajo el peso del gigante. Los fragmentos de cristal no se quedaron atrás, cortando los árboles y la hierba alta de las llanuras, incrustándose en el suelo.



El <Cielo Azul> se había ido. El cristal que le suministraba la mayor cantidad de luz al piso—el que el Goliat simplemente hizo pedazos—había perdido su brillo. Un manto de oscuridad cayó sobre el 18º Piso. Lo que quedaba del cristal roto brillaba débilmente en medio del mar de cristales azules. Una noche antinatural con una luna llena había aparecido.


Un Monstruo Rex Irregular estaba parado en medio de todo eso.


El monstruo levantó lentamente la cabeza, mientras bajaba del árbol.


--... ¿W-Wha...?


Las personas con la mejor vista de la llegada del Goliat eran Mord y su grupo de Aventureros.


Estaban corriendo lejos del borde del bosque oriental y hacia las llanuras. Desafortunadamente para ellos, se dirigían hacia el Árbol Central cuando la primera grieta sonó.


El Goliat en el 17º Piso tenía la piel de color ceniza; éste era negro puro, con ojos del color de la sangre. Se inclinó sobre Mord, sin parpadear.


-- —¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!


--¡¡H-HYYEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!


Todos en el grupo de Mord habían estado esperando a que otro grupo derrotara al Jefe de Piso en el 17º Piso para ganar el paso seguro. Luchar contra esta nueva bestia no era una opción. El grupo se dispersó en todas las direcciones, tratando desesperadamente de escapar.


--¿¡Qué demonios es eso…!?


--¿¡Un Goliat Negro...!?


El grupo de Bell había salido del bosque y se quedó en estado de shock por lo que apareció ante sus ojos.

 


El Goliat comenzó a moverse hacia el grupo de Mord mientras Welf y Lili hablaban con nadie en particular.


Incluso desde esa distancia, Bell se dio cuenta de que ese Goliat era mucho más ágil y poderoso que el que había encontrado en el 17º Piso.


--Ese monstruo probablemente fue enviado a matarme... No, enviado para matar a los Dioses que vinieron hasta aquí.


El Calabozo había detectado la presencia de los Dioses y había enviado a ese monstruo específicamente para asesinarlos.


Los otros no entendían completamente lo que estaba pasando. Pero todos y cada uno de ellos tragaron saliva tan pronto como Hestia les dijo que ese Jefe de Piso probablemente iba tras ella.


A pesar de que la bestia era muy poderosa, perseguía todo lo que se moviera. Tal vez nació demasiado rápido para heredar la inteligencia de los otros Jefes de Piso.


--... ¡¡T-Tenemos que ayudarlos!!


Bell estaba tan agitado como Welf y los demás. Pero ver a los otros Aventureros en peligro ayudó a controlar su miedo mientras preparaba sus piernas para saltar hacia delante.


--Retírate.


--¿…?


Ryuu sujeto la mano de Bell desde atrás.


El chico podía ver su aguda mirada color azul celeste viniendo de debajo de su capucha.


--¿Realmente tienes la intención de ayudarlos? ¿Con este equipo?


Su rostro no tenía ninguna expresión y sus palabras eran muy frías mientras le hacia lo que debería haber sido una pregunta obvia.


Su equipo solo tenía cinco Aventureros de Clase Alta para derrotar lo que probablemente era, al menos, un Monstruo Rex Lv. 4. La diferencia en su fuerza era astronómica.


Pero sobre todo, ¿Valía la pena salvar a ese grupo de bandidos con el costo potencial de las vidas de sus amigos? El lenguaje corporal de Ryuu acentuaba todo.


Los ojos del chico se abrieron un poco más amplios mientras una mirada de incertidumbre pasaba sobre su rostro.


Pero duró sólo un instante.


--Vamos a ayudarlos.


Los ojos de Ryuu se estrecharon por la decisión rápida del chico.


--Eres incapaz de dirigir un equipo.

 


Siendo quien era ella, la crítica de Ryuu lo hirió profundamente. Entonces encontró su afilada mirada por un momento—y ella sonrió.

--Pero no te equivocas.


Con la expresión de Bell fresca en su mente y una sonrisa en sus labios, Ryuu salió corriendo del bosque y hacia el Goliat con su capa ondeando detrás de ella. Ella fue la primera en moverse para ayudar a los Aventureros.


El corazón de Bell sintió una punzada por un momento antes de correr tras ella a toda velocidad. Entonces Lili, Welf, Mikoto, Ouka, Chigusa, y finalmente Hestia.

Nadie expresó ningún desacuerdo, sólo intercambiaron miradas y asintieron con la cabeza.


Lo siento—y gracias.


Sus corazones y mentes estaban unificados. Bell gritó:

--¡Vamos!


Siete figuras salieron del bosque y entraron en las llanuras.


Gritos de miedo y confusión acompañados por los ecos de poderosos pasos se extendían delante de ellos en el centro del 18º Piso.


El grupo de Bell se precipito hacia el gigante, lanzando un grito de guerra con todas sus fuerzas.





Capítulo 06 – Alabanza a los Héroes


El techo había perdido su luz blanca, lanzando una cortina de color azul oscuro sobre la totalidad del 18° Piso.


Los Aventureros reunidos en la plaza central de Rivira pudieron verlo todo desde la parte superior de la isla en el medio del lago.


--¿Qué demonios es eso...?


Una descomunal figura oscura estaba corriendo por el centro del piso, persiguiendo algo. Aunque no podían ver lo que era, podían escuchar los desgarradores gritos desde su posición junto al acantilado al lado de la plaza central con toda claridad.


Un Irregular de esa magnitud nunca se había encontrado en este piso. Los Aventureros de Rivira eran conocidos por su capacidad para protegerse a sí mismos, pero ninguno de ellos sabía cómo reaccionar a eso.


Todos se quedaron allí, mirando.


-- —¡Boris! Boris, ¿¡Estás aquí!?


--¿¡A-Andrómeda!? ¿¡Dónde demonios vienes, pies ligeros!? ¿Justo del cielo...?


--¡Eso no importa ahora mismo! ¡Boris, dile a los Aventureros que recojan sus armas, vamos a matar a esa cosa!


La voz de Asfi estaba llena de desesperación mientras le imploraba al hombre más fuerte de Rivira, el dueño del Intercambio de Rivira. El enorme hombre que llevaba un parche sobre su ojo izquierdo. El, sin embargo, no estaba muy emocionado sobre esa propuesta y dio un paso hacia la chica.


--¿¡M-Matarlo!? No sea idiota, Andrómeda. ¿¡Y quién dijo nuestro arsenal de armas debe ser desperdiciado para matar a esa cosa!? ¡Sería mejor sacar nuestros culos de aquí!


--¡Escapar no es una opción! ¡La pared del acantilado sur se ha derrumbado, así que es imposible dejar este piso!


El hombre grande no tomó bien su impertinencia. Sin embargo, su ojo bueno pasó a ver una nube de polvo subiendo desde el sur. Su cuello se giró lentamente, dejando caer su mandíbula más y más mientras comenzaba a comprender la situación.


--Ganaremos algo de tiempo, a continuación, haciendo como los presos y excavando nuestra salida...


--Un lamentable intento de broma. ¿Cuánto tiempo piensas que sería necesario para eliminar suficiente piedra para hacer utilizable el pasaje? ¿Medio día? ¿Un día completo? Sera interesante ver si los Aventureros podrán comprar suficiente de ese tiempo que mencionaste para que despejes el camino o si todos son aniquilados primero.


--... S-Sólo es un Goliat. No hay necesidad de que todos nos precipitemos ahí...


--¿Se ve como un simple Goliat para ti?

 


Asfi miro hacia el acantilado hacia la sombra negra arrasando al amparo de la noche. Podían sentir el impacto de sus poderosos puños cada vez que el Goliat golpeaba el suelo desde esta distancia.


--Est es sólo mi intuición, pero creo que el Goliat y nuestra ruta de escape cortada están vinculados. Nadie será capaz de escapar, siempre y cuando esa cosa siga respirando. No tiene sentido esperar refuerzos.


--... Maldita sea todo.


Los musculosos hombros del hombre cayeron en el momento en que Asfi terminó su explicación. El Goliat dio otro giro en la distancia, acompañado de aún más gritos de dolor y otro temblor.

--¡Muy bien, gusanos! ¡Ya la escucharon, eliminaremos a ese monstruo aquí y ahora! ¡Me encargare personalmente de que ningún cobarde vuelva a poner un pie en esta ciudad de nuevo!


Todos los Aventureros en la plaza no pudieron moverse por un momento después de que Boris dio la orden. Entonces, como si alguien accionara un interruptor, cada uno de ellos se puso en acción. Equipándose de sus mejores armas, salieron de la ciudad y se precipitaron hacia la llanura.


Asfi observó cómo los rezagados completaban su preparación y se ponían en camino mientras Rivira se quedaba en silencio. Coloco su mano en la barandilla por encima del acantilado, mientras observaba su avance.


--¡Supongo que debería comenzar a moverme...!


Dándole un último vistazo al gigante, plantó su pie derecho sobre la barandilla y saltó.


× × ×

La gran llanura se había convertido en un campo de batalla infernal.


El Goliat había apuntado al grupo de Aventureros de Mord. Los que no habían podido salir del camino lo suficientemente rápido fueron lanzados hacia el cielo con cada oscilación de sus puños similares a un monolito.


Incluso si se las arreglaban para esquivar el golpe, el impacto sobre el suelo era lo suficientemente poderoso como para lanzar sus cuerpos al aire como papel de seda.


--¡¡UWWAAAHHHH!!


Todos podían escuchar los gritos de sus aliados, pero ninguno de ellos era capaz de pensar en otra cosa más que en sí mismos. El instinto de conservación se había apoderado de ellos mientras todos trataban desesperadamente de poner un poco de distancia entre ellos y el gigante negro.


Su desesperación se había vuelto locura, sus desafortunados aliados volaban por el aire, mientras que su propio miedo los hacia dispersarse como moscas en un vano intento de escapar.


... Oooo.


El Goliat seguía a cada uno de sus objetivos con una mirada penetrante.

 


Físicamente, la forma de su cuerpo no era muy diferente de un Orco. Piernas cortas pero gruesas apoyaban un torso que componía aproximadamente el 60% de su altura total. Encorvado hacia adelante, su largo cabello negro fluia hasta la mitad de su espalda.


Los ojos del Goliat se mantenían saltando de pequeña sombra a pequeña sombra mientras corrían en círculos debajo de ella. Así que dejó de mirar. En su lugar, centró sus dos orbes de color sangre en las sombras más alejadas y se inclinó hacia el suelo.


Un segundo después, el gigante lanzo una explosión de su boca.


—¡¡AAAAAOOOOO!!


Un rugido y un estampido sónico surgieron de entre sus mandíbulas.


La explosión hizo impacto a los pies del Aventurero más alejado del Goliat. El hombre fue atrapado con la guardia baja así que ni siquiera pudo gritar cuando fue lanzado al aire junto con grandes pedazos de hierba del suelo del Calabozo. Mord y el resto de los Aventureros lo vieron caer al suelo como una marioneta cuyos hilos habían sido cortados. Sus ojos se agrandaron mientras cada pelo de sus cuerpos se ponía de punta.


--¿¡U-Un aullido...!?


Ese no era un aullido ordinario utilizado para inspirar miedo e intimidación. Ese era un Ataque Mágico que convertía la garganta del Goliat en un cañón. Su gran poder y alcance hacían que el aliento de fuego de los Hellhounds pareciera infantil en comparación.


El grupo de Mord estaba atrapado en una pesadilla. Si estaban demasiado cerca, serían aplastados físicamente. Pero serian derribados uno a uno si trataban de huir. Cada uno de los Aventureros se volvió pálido como un fantasma.


¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!


El Goliat se echó hacia atrás y rugió hacia el techo. El sonido llego a todos los rincones del piso—y los monstruos respondieron.


--¿¡WHA!?


Desde el bosque, desde la llanura, desde los humedales.


Todos y cada uno de los monstruos que acechaban en el 18° Piso comenzó a dirigirse hacia el Goliat. Los Aventureros estallaron en un sudor frío al ver a varios tipos de monstruos emerger y rodearlos.


Otra oleada de monstruos llegó, cortando las posibles rutas de escape, mientras gruñían y cacareando a sus presas.


¡Hyeeeeee—!


Todos los Aventureros no tuvieron más remedio que sacar sus armas, pero ahora el Goliat estaba moviéndose de nuevo. Libero aullido tras aullido, volando Aventureros y monstruos al aire a medida que se acercaba a un objetivo en particular.

 


La sombra del gigante cayó sobre él. El Aventurero hombre lobo podía sentir los ojos de color rojo sangre del monstruo fijos sobre su espalda.


Observó la sombra de un puño gigante levantándose—monstruo o Aventurero, cualquiera que fuera golpeado por esa bola de demolición del tamaño de una enorme roca moriría instantáneamente. El Goliat rugió una vez más, mientras balanceaba su puño hacia abajo.


-- —¡…!


Sin embargo, otro Aventurero llegó a la escena como si estuviera montando una ráfaga de viento.


La capa de Ryuu se agitaba mientras hacia su movimiento. Aprovechando el punto ciego del Goliat, se levantó de un salto de su pierna desde un lado con increíble velocidad—y enterró su espada de madera directamente en su rodilla izquierda con un poderoso golpe. Oleadas de dolor recorrieron la pierna de la bestia mientras todos los Aventureros escuchaban un fuerte chasquido. Sin una de sus piernas de apoyo, el puño del Goliat perdió al Aventurero hombre lobo por un margen considerable.


Ouka y Mikoto llegaron a la escena, tratando de evitar que el miedo apareciera en sus rostros mientras pasaban a través de los Aventureros en pánico hacia el gigante.


--¡¡HAAAAAAAAAAA!!


--¡¡YAAHHHHHHHHH!!


Hacha y katana golpearon la misma rodilla que Ryuu acababa de atacar, pero lo que sucedió después dejo a ambos sin habla.


Un dolor agudo viajó a través de sus muñecas. El Hacha de Guerra de Ouka se destrozó por el impacto mientras que la Katana de Mikoto se partió en dos.


La <Piel> de la bestia era más fuerte que sus armas combinadas. Ni siquiera dejaron un rasguño.


--¡Retírense de una vez!


La aguda orden de Ryuu llegó a sus oídos a tiempo para hacerlos salir de su aturdimiento y conmoción.


Ouka y Mikoto miraron las palmas de sus manos ahora vacías antes de mirar hacia arriba—y hacia las pupilas color rojo sangre de los ojos del Goliat. Eran unos ojos realmente furiosos. El gigante torció su cintura mientras balanceaba su enorme brazo derecho detrás de su espalda.


--¿¡GEH, EHHHHHHHHHHHHH!?


--¿¡~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~!?


Su brazo atravesó el aire mientras barría hacia delante. El puño del Goliat viajó a mitad de camino alrededor de su cuerpo antes de finalmente caer al suelo. Aunque Ouka y Mikoto consiguieron esquivarlo en el último momento, el impacto los arrojó en el aire mientras eran soplados hacia atrás por el viento en la estela del puño del gigante.


Pero el Goliat no iba a dejar las cosas así. Dio otro paso hacia delante y abrió sus mandíbulas.

 


--¡<Arde, fuego blasfemo>!


La cabeza del monstruo quedo atrapada en una enorme explosión justo antes de que lanzara un aullido.


Otro rugido del gigante fue amortiguado mientras su rostro surgía de una nube de cenizas y chispas, su boca todavía escupía humo. Sus ojos encontraron rápidamente la causa de la explosión, Welf y su Magia Anti-Magia.


Un aullido requería poder mágico; eso fue lo que la provocó. El pelirrojo se quedó en la llanura no demasiado lejos, sus ojos estaban centrados en la boca quemada de la bestia... Cuando repentinamente—


Los ojos de Welf se abrieron cuando vio lo que la bestia tenía reservado para él. El Goliat ya estaba en posición para otro aullido, y el joven podía ver el Poder Mágico reuniéndose en el interior de su garganta.


--¡¡Hah!!


¿¡GUH!?


El aullido dirigido a Welf había fallado.


--¿¡Uwoo!?


Gritó mientras el suelo detrás de él estallaba. Fue gracias a Ryuu que todavía estaba vivo.


Se había subido al cuerpo de siete metros de altura del gigante y lo golpeó en la parte posterior de la cabeza para cambiar la trayectoria del aullido. Utilizó su impulso para girar y asestarle un golpe directamente a la mejilla del gigante antes de retirarse al suelo.


--Es fuerte... y tambien rápido. Este no es un Goliat ordinario.


Ryuu susurró para sí misma, sus cejas se hundieron bajo la capucha mientras el Goliat se recuperaba en un momento.


El Goliat que aparecía en el 17° Piso estaba alrededor del Lv. 4. El Goliat al que se enfrentaba ahora era completamente diferente del que ella y sus antiguas aliadas habían matado innumerables veces antes. Su defensa era lo suficientemente fuerte como para hacer que incluso sus manos se adormecieran después del impacto, su capacidad para utilizar un aullido, pero sobre todo tenía reflejos que no coincidían con su enorme tamaño.


—Este enemigo tenía el potencial de ser Lv. 5.


Esa fue la conclusión de Ryuu. Una sensacion de temor y desesperación comenzó a brotar dentro de ella mientras trataba de idear un plan de ataque por sí misma.


Retirarse era inútil. En el momento en que alguien le mostrara la espalda o perdiera la voluntad de luchar, se convertirían en un objetivo. Los años de experiencia y el instinto de combate de Ryuu le decían lo mismo.


Con el arma creada a partir de un árbol sagrado en su tierra natal, la espada de madera <Alvs Lumina>, en su mano, la hermosa guerrera Elfa decidió usar una táctica de distracción para atraer a la bestia, y atacar reiteradamente sus piernas.


Urrgh—¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOUUUGGH!!

 


Los ataques de la Lv. 4 Ryuu eran lo suficientemente poderosos como para infligirle dolor a la bestia. Incluso era lo suficientemente rápida como para evitar su mirada, no era más que una pequeña sombra corriendo alrededor del Goliat.


El Goliat rugió con rabia, agitando sus brazos alrededor como si tratara de matar una mosca particularmente molesta.

× × ×

Cerca de 100 metros al sur de donde Ryuu estaba luchando contra el Goliat, Mord y los otros Aventureros estaban involucrados en una pelea generalizada contra grandes enjambres de monstruos.


--Scott, Guile, ¿¡Dónde están!? ¡¡Sálvenme, sálvenme por favor!!


Mord estaba comenzando a entrar en pánico, atrapado en medio de rugidos de monstruos y gritos de Aventureros. Llamó a sus dos mejores amigos, pero no hubo respuesta.


Escarabajos Locos, Bugbears, Gun Liberla, Minotauros... monstruos de los Pisos Intermedios de todos los tipos lo asaltaron con varias combinaciones de garras y cuernos. Se las había arreglado de alguna manera para esquivar todos los golpes e incluso contraatacar con su espada rota hasta este punto, pero los ataques seguían llegando desde todos los ángulos.


Su mente estaba en su límite. Adelante, atrás, izquierda, derecha, había algo tratando de matarlo, sin importar a donde viera.


¡¡GAARRRRRRRRR!!


--¿¡Ugho!?


El golpe violento de un Bugbear había alcanzado su hombro. Las garras del monstruo arrancaron la armadura de su cuerpo y golpeo la espada de sus manos mientras se desplomaba en el suelo.


De espaldas, rodó para proteger su hombro herido y levantó la vista a tiempo para ver a tres Bugbears converger sobre él.


La conciencia de Mord comenzó a contorsionarse de terror. Cada uno de los cuerpos parecidos a rocas de los tres monstruos estaba a unos pocos centímetros de distancia.


Alcanzó a ver sus bocas hambrientas abriéndose, sus afilados colmillos brillaban en la penumbra mientras todos se lanzaban para tomar un bocado al mismo tiempo.


--¡¡D-DETENGANSEEEEEEEEE!!


Sin embargo, un grito llegó a sus oídos antes de que los dientes de los monstruos se hundieran en él. Algo brilló delante de sus ojos.

--... ¿Qué?

 


Un pequeño humano acababa de usar la Gran Espada de Mord para decapitar a una de las bestias negras—un chico de cabello blanco.


El chico se colocó entre Mord y los dos monstruos restantes. Sin perder tiempo o impulso, empujó la larga y gruesa hoja de la espada profundamente en el pecho de la bestia más cercana. El arma atravesó la Piedra Mágica dentro del monstruo y se derrumbó en un montón de cenizas.


El Bugbear restante lanzo un golpe a la cabeza del chico, pero él lo esquivó con facilidad y realizo un contraataque.


--... ¿Por qué, tú de todas las personas...?


El chico ya estaba en su siguiente objetivo. Mord observo la parte posterior de la cabeza blanca desaparecer en el caos mientras esas palabras se derramaban de su boca.


*¡Gashi!*


Alguien sujeto la parte posterior de su cuello.


--Estás en camino de Bell-sama—Arreglemos eso.


--¡Geh! ¡¡Ow, ow, ow, ow!! Quién es—¡OUCH! ¡MALDICION! ¡¡MI CULO!!


La visión de Mord cambió de repente mientras era jalado por el suelo sobre su espalda.


Una chica Hobbit, Lili, llevaba su gran mochila sobre sus hombros mientras lo arrastraba con una mano— exactamente de la misma manera que llevaría el cadáver de un monstruo—sobre el suelo sin mucha preocupación por su bienestar. Sin embargo, el terreno no era fácil debido a los pequeños cristales que salían de forma natural en el piso del Calabozo. El hombre aullaba de dolor cada vez que golpeaba uno.


No había pánico en los movimientos de Lili. Parte de ser Ayudante era ser capaz de evaluar con precisión los movimientos de los monstruos y Aventureros manteniéndose alejados de la batalla sin dejar de cumplir con sus deberes. Se abría paso dentro y fuera de la pelea, arrastrando a Mord de cerca detrás de ella hasta que finalmente estuvieron fuera de peligro.


--Por favor encuentra un lugar para esconderte si eres incapaz de luchar. No pierdas la vida que Bell-sama salvo.


Lili soltó el cuello de Mord tan pronto como estuvieron en un área libre de monstruos en la llanura. El hombre con los ojos abiertos rápidamente se incorporó y le hizo una pregunta.

--¡¡H-Hey!! ¿Por qué el… está ayudándonos...?


Incluso ahora, Mord podía ver a Bell eliminando a monstruo tras monstruo para salvar a los Aventureros que no hace mucho tiempo festejaban su dolor. Rayos de luz escarlata estallaron del brazo extendido del chico, matando monstruos en sus pistas sin importar la distancia.


Lili se giró hacia él mientras observaba la batalla desde lejos, y dijo:


--Agradece que Bell-sama no es el tipo de persona que guarda rencor.

 


Lili entrecerró los ojos y le sacó la lengua con un “¡Bleh!”, antes de darle la espalda y correr de vuelta la refriega.


*Tap, tap, tap* Los pasos de Lili se volvieron más tranquilos, dejando a Mord solo con sus pensamientos. El hombre parecía abatido y susurró para sí mismo:

--¿Qué demonios fue eso…?


Las únicas respuestas que recibió fueron los feroces sonidos de la batalla.

× × ×

--Chigusa, ¿Estás segura de que está bien que nos vayamos?


--S-Sí... En primer lugar, si no reunimos suficientes armas...


Ellas estaban en el lado oeste de la llanura, alejándose de la batalla.


Hestia y Chigusa corrían hacia el lago tan rápido como podían, llevando una bolsa y una mochila llena de Ítems que se sacudían mientras corrían.


--Nunca lo he experimentado yo misma, pero... las armas y escudos se rompen todo el tiempo cuando se lucha contra los Jefes de Piso. Así que si no podemos conseguir un número suficiente de repuestos, el capitán Ouka y los demás...


El largo flequillo de Chigusa cubría sus ojos mientras hablaba entre respiraciones. Hestia golpeó su puño en su palma como si dijera: “Lo tengo” y le asintió. Por supuesto, luchar contra un monstruo de ese calibre por un largo período de tiempo requeriría un gran suministro de armamento.


Chigusa y Hestia se dirigían a la ciudad de Rivira. Tenían la esperanza de persuadir a los Aventureros allí para proporcionar armas e Ítems para la lucha. Chigusa sólo era Lv. 1 y Hestia era muy inferior a eso—ambas sólo serían un lastre en la primera línea. Así que le confiaron a Lili el apoyo de Bell y los otros y decidieron que esa era la mejor manera de ayudarlos.


--¿¡Wah...!? ¡¡Ch-Chigusa!!


--... ¡…!


Un Bugbear vio a las chicas justo cuando el árbol puente de la isla en el medio del lago apareció a la vista. Se precipito directamente hacia ellas. Habían logrado evadir cualquier encuentro con monstruos hasta ahora, pero no había manera de evitar esto.


Chigusa se mordió el labio mientras saltaba delante de Hestia para protegerla. Las patas delanteras del monstruo chocaban contra el suelo con cada paso, las vibraciones en sus botas se volvían cada vez más y más fuertes con cada segundo que pasaba. Cuando repentinamente—una flecha atravesó la cabeza del monstruo a través de sus ojos.


--¡Whoa!

 


Un arquero Elfo fue quien había frenado al Bugbear. No estaba solo—los Aventureros de Rivira habían llegado. Corrieron alrededor de Hestia y Chigusa hacia el Jefe de Piso al otro lado de la llanura.

--¡Chigusa, los refuerzos!


--¡Los Aventureros de la ciudad...!


Ambas se llenaron de esperanza y admiración, sonrojándose mientras más y más Aventureros aparecían a la vista.


Los que ya las habían pasado se gritaban señales entre sí y apuntaban en diferentes direcciones. Se dividieron en tres grupos: uno se quedo atrás para eliminar a los monstruos que bloqueaban el camino hacia el campo de batalla; uno se separó para ayudar a Bell en la pelea; y el resto hizo un punto de mira para el Jefe de Piso.


Todos tenían sus armas desenvainadas y listas, gritando con todas sus fuerzas mientras se precipitaban hacia adelante.

× × ×


--¡Siempre eres tan fiable en caso de apuros!


La primera persona aparte de los refuerzos de Rivira en llegar al Jefe de Piso no fue otra más que Asfi.


Se había abierto paso atraves de los gritos de sorpresa de otros Aventureros todo el camino hasta los pies del Goliat. Metiendo la mano en la funda de su cinturón, saco dos botellas pequeñas y las arrojó en la bestia.


El gigante todavía estaba tratando de seguir los rápidos movimientos de Ryuu cuando ambas botellas cayeron de lleno en su rostro, explotando al contacto.


¿¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!?


--¡Oh, vamos, al menos chamúscate un poco...!


La mayoría de los monstruos en los Pisos Intermedios habrían sido incinerados solo por una de esas granadas de Aceite Explosiva—como una Creadora de Ítems, ésas eran su especialidad. Sin embargo, no dejaron huella en la gruesa piel del Goliat.


El gigante contraatacó con un aullido, pero Asfi fue capaz de esquivarlo con facilidad y reunirse con Ryuu.


--¡Lyon! Creo que ya te lo imaginaste, pero nuestros refuerzos están preparándose para lanzar un gran Ataque Mágico. ¡Por favor, mantén ocupado al Goliat hasta que estén listos!


--Entendido. Tú y yo nos turnaremos para atraer su atención.


--¿Eh? No, espe—


--¡Muy bien, gusanos! ¡Andrómeda será el señuelo, así que canten esos Encantamientos!


-- —¿¡Boris!? ¡Vas a lamentar esto!

 


Habiendo recibido el papel más peligroso en su operación, Asfi en silencio exclamó para sí misma mientras ella y Ryuu salían corriendo en direcciones opuestas para rodear el gigante. Dependía de ellas comprar tiempo suficiente para que los demás se prepararan, con la velocidad como su única ventaja.


--¡Tenemos más que suficientes armas, maldición! ¡Si algo se rompe, vengan a buscar una nueva!


Un pequeño grupo se había reunido en una colina un poco retirada del Goliat. Los habitantes de Rivira habían establecido bases improvisadas al lado del Árbol Central aplastado y a una corta distancia del derrumbe que cubría el túnel sur. Espadas, lanzas y escudos estaban alineados en el exterior de las bases con más piezas de repuesto en el interior. Enanos y Beastman con figuras musculosas tomaron espadas, escudos y gruesas Espadas Largas sin vacilar mientras se dirigían a la batalla. Hestia y Chigusa llegaron a la base de suministro justo detrás de ellos.


--¡T-Tenemos una oportunidad!


--I-Increíble...


Hestia y Chigusa observaron mientras cientos de Aventureros de muchas <Familias> diferentes trabajaban juntos para matar al monstruo gigante.

× × ×


--¡Rodéenlo—! ¡¡Rodéenlo—!!


Los Aventureros se movieron para establecer un perímetro alrededor del Goliat. A pesar de que ninguno de ellos conocía el uno al otro muy bien, mucho menos luchado juntos, se quedaron muy juntos mientras mantenían suficiente espacio para no tropezar con nadie.


Elfos y otros magos se reunieron en pequeños grupos y comenzaron a recitar sus Encantamientos para lanzar la Magia. Círculos Mágicos de diversos tamaños, formas y colores aparecieron en los pies de unos pocos elegidos. Esos magos habían adquirido la Habilidad Avanzada <Conjurar>, que aumentaba la potencia y alcance de toda la Magia. Era una prueba de su destreza como magos.


Sin embargo, su magia requería cantar un largo Encantamiento. Cada mago estaba recitando sus Encantamientos tan rápido como sea posible.


Sus voces claras y rítmicas eran bastante agradables al oído. Por desgracia, estaban completamente indefensos en medio del canto. Por lo tanto, grupos de enanos armados con gruesos escudos que eran tan altos como ellos dieron un paso adelante para protegerlos.


—¡AAOO!


El Goliat se dio cuenta de su presencia y le lanzó un aullido al grupo más cercano, pero la barrera de enanos se mantuvo firme contra el ataque. Ni siquiera el más mínimo de la energía del ataque pasó más allá de sus escudos a los magos.


Cuando se comparaba con un golpe directo de puño del gigante, un aullido no era tan poderoso. Mientras el monstruo no se acercara lo suficiente para lanzar un golpe o una patada, los escudos de los enanos eran más que suficientes para el ataque a distancia del Goliat.

 


Sabiendo esto, las líneas de Aventureros Lv. 3 dejaron los deberes de atacar a Ryuu y a Asfi para mantener intactas las paredes protegiendo a los magos.


--¡Necesitamos una línea del frente! ¡Vayan allí! ¡Corten a esa cosa y reclamen su gloria!


Intrépidos grupos de atacantes salieron de detrás de las paredes y cargaron hacia la bestia. Precipitándose con un bramido, los atacantes se dividieron en grupos de cuatro o cinco Aventureros mientras cerraban la distancia.


Los primeros en llegar esperaron a que Ryuu o Asfi lo distrajeran el tiempo suficiente para que apareciera la oportunidad para atacar una de las dos piernas de la bestia. El Goliat miró hacia abajo con sorpresa cuando Espadas Largas, Martillos y Hachas impactaron la parte inferior de su cuerpo antes de mirar como una sombra cruzaba por delante de su rostro. Asfi lanzó otra de sus granadas de Aceite Explosiva en sus ojos, cegando momentáneamente a la enorme criatura. Dejo escapar un grito de rabia y frustración mientras seis grupos de atacantes continuaban su ataque sobre sus rodillas y pies.


--Bell, ¿¡Estás bien!?


--¡Welf!


Los refuerzos de Rivira habían rescatado al grupo de Mord de la escaramuza de monstruos, permitiéndole a Bell unirse a los Aventureros en la base avanzada. Nunca había visto tantos Magos cantando al mismo tiempo, y estaba un poco abrumado por su intensidad cuando Welf llego corriendo hacia él.


--¿¡Qué hay de Mikoto-san y Ouka-san!?


--Están bien; se unieron a los chicos que luchan contra los monstruos normales.


El Goliat podría estar tomando el centro del escenario, pero muchas pequeñas batallas tenían lugar alrededor de la base avanzada. Considerando que el túnel que llevaba al 17º Piso y el camino a los Pisos Inferiores bajo el Árbol Central había sido cortado, no aparecerían nuevos monstruos en el 18° Piso. Al mismo tiempo, ya había una cantidad considerablemente grande de monstruos en este piso.


Bell escaneo la batalla y rápidamente encontró a Mikoto y Ouka luchando junto a los Magos y Aventureros de nivel inferior para proteger su fortaleza.


--¿Y ahora qué? ¿Quieres unirte a mí en la matanza de monstruos?


--Yo…


Bell se detuvo por un momento, cuando otra voz se escuchó de un poco lejos detrás de él.


--¡Yo! ¡Chico conejo! ¡Ven aquí por un poco acción! ¿¡O es que estas demasiado asustado!?


Un grupo de atacantes se estaba preparando para otro ataque y su líder llamó medio en broma a Bell. Habían escuchado los rumores y lo invitaron a unirse a ellos al estilo Aventurero, con un desafío.

--... Muéstrales cómo se hace. Quiero presumir que tengo un contrato con el tipo que venció a este Jefe de Piso,

¿Entiendes?


-- —¡Cuenta con eso!

 


Bell sonrió mientras Welf le daba un pequeño empujón en su hombro. El chico asintió mientras se deseaban suerte mutuamente y se separaron.


Bell corrió para reunirse con el grupo de atacantes, se emparejo con ellos, y se unió a su formación. Un hombre grande con un parche en el ojo le dio un tirón afirmativo de su barbilla como si le diera la bienvenida tan pronto como Bell llegó.


--¡Pequeño Novato! ¿¡Atacaras con esas armas!?


--¡Dame una Gran Espada, por favor, la mejor que tengas!


--Te escucho. ¡Tome esta!


Uno de los atacantes en el grupo tomó una Gran Espada de repuesto de su espalda y se la entregó a Bell. El chico le dio las gracias. Bell sujeto la Gran Espada con su mano derecha, descansando la parte posterior de la hoja en su hombro mientras el grupo de atacantes, cuatro en total, salía de la base avanzada y se precipitaban hacia el gigante.


Sin embargo, el gigante vio al grupo que venía y corrió a su encuentro.


--¡OH, MIERDA!


--¡OH, MIERDA!


--¡OH, MIERDA!


--¡OH, MIERDA!


--¿Huh?


Los “valientes” atacantes inmediatamente cambiaron de curso, dejando atrás a Bell. Siendo aún un relativo novato, Bell no reconoció el peligro a tiempo para salir de la trayectoria del Goliat como ellos.


Bell se preguntó si tal vez estaba cayendo en una trampa mientras cargaba hacia el Goliat, solo. Los dañados ojos inyectados en sangre del gigante lograron fijarse en la solitaria figura que se precipitaba hacia él.


*¡Zing!* La feroz aura del monstruo lo golpeó fuertemente. Bell miró a su alrededor, buscando una ruta de escape, cuando de repente—la imagen de cabellos dorados atravesó el fondo de su mente.


-- ——


La chica que había matado a un Jefe de Piso justo como éste, por su propia cuenta. Una imagen de la Espadachín que era mucho más poderosa que él.


Los ojos color rojo rubí de Bell brillaron con intensidad mientras levantaba la mirada. Agarrando la Gran Espada en su mano derecha con todas sus fuerzas, el chico pateo la tierra y se precipito directamente hacia su objetivo.


¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!


-- —¡…!

 


Señaló la espada en la pierna del gigante y aceleró.


Un camino simple al objetivo—¡No huyas, lucha! Llegó a su velocidad máxima. Se las arregló para pasar bajo el puño acercándose de la bestia por un estrecho margen, el suelo detrás de él estallo en una nube de polvo y cristales.


Sus piernas se difuminaron debajo de él, permaneció en el trayecto. Ahora estaba en el interior de las defensas del Goliat, pero la presencia amenazante de su enorme puño justo detrás de él mantenía sus sentidos en alerta máxima mientras se acercaba a su objetivo, la pierna izquierda de la bestia. Sujetando la empuñadura de la Gran Espada con ambas manos, la oscilo—y golpeó.


--¡¡Gah!!


Un impacto sordo. La piel de la criatura era demasiado fuerte para penetrar; sin embargo, el impacto provoco algo de daño.


El ataque de Bell causó que la pierna del Jefe de Piso temblara. El daño infligido por las tácticas de golpear y correr de los atacantes había sido inmenso.


Bell hizo lo mismo y escapó de entre las piernas del gigante y salió detrás de él, en medio de las aclamaciones de las personas que habían sido testigos de su hazaña.


--Cranel-san, eso fue imprudente.


--R-Ryuu-san...


--Ninguna cantidad de vida te salvará si lo intentas de nuevo.


Ryuu se encontró con él, corriendo lado a lado mientras lo regañaba.


Bell podía sentir su mirada color azul celeste procedente de debajo de la capucha. Sus hombros se hundieron como los de un niño que estaba siendo castigado.


--Daré una señal; sigue mi ejemplo para atacar. Deberías ser capaz de seguirme el paso.


--... ¡...! ¡Sí!

Ryuu espero antes de hablar. Bell asintió con entusiasmo y se colocó detrás de ella. Ambos avanzaron como maestro y aprendiz mientras continuaban su asalto al Jefe de Piso.

× × ×

Los atacantes tenazmente apuntaron a las piernas del Jefe de Piso en un esfuerzo para hacerlo caer, o por lo menos limitar su movilidad. Aunque no fueron capaces de herir al Goliat lo suficiente para mantenerlo en un solo lugar debido a su piel extremadamente gruesa, sus ataques hicieron que los movimientos de la bestia se volvieran torpes y pesados.


Los magos terminaron sus Encantamientos justo cuando un grupo de atacantes celebraba otro ataque exitoso.

 


--¡Líneas del frente, vuelvan! ¡Viene algo grande!


Ryuu, Bell, y los otros atacantes se retiraron inmediatamente. Habían llevado al Goliat en medio de una pequeña red de Magos protegidos por barreras. Los ojos color rojo sangre de la bestia se abrieron una vez que se dio cuenta de lo que estaba a punto de suceder.


Cada uno de los Magos sonrió, sabiendo que no había escape para su objetivo ahora, y empujaron sus báculos hacia arriba.


Nuevos colores destellaron en todo el campo de batalla. Círculos mágicos brillaban mientras una oleada tras otra de Magia golpeaba a la bestia inmediatamente.


———¿¡…!?


Magia de cada elemento continuó golpeando al monstruo. Fue atacado por florecientes bolas de fuego, seguido de rayos en forma de lanzas, a la vez que era atrapado entre masivos tornados y ensartado por una lluvia de gruesos y largos fragmentos de hielo. Un grupo de atacantes equipados con Espadas Mágicas añadió una nueva ronda de llamas a la colección de humo y explosiones en la que estaba sumergido completamente el cuerpo del Goliat.


Finalmente, el bombardeo mágico se detuvo. Los oídos de todos sonaban mientras los ecos de la última explosión se extinguían. Cada par de ojos estaban enfocados en la bola de humo en medio del campo de batalla... Un brazo masivo surgió cuando el humo comenzó a despejarse, pero no había ninguna mano adjunta. A continuación, una cabeza muy dañada y hombros aparecieron, mientras se desplomaban hacia delante. La piel del Goliat estaba hecha pedazos, dejando al descubierto el músculo desnudo y escupiendo sangre desde todos los ángulos.

Una columna de humo blanco salía de su boca mientras la bestia trataba de respirar, mostrando qué tanto daño había recibido.


Las filas de Aventurero gritaron en celebración.


--¡¡Acabémoslo, gusanos!! ¡¡ATAAAAAQUEEEEEEEEEN!!


Todos los atacantes se movieron a la vez. Llegaron desde todos los ángulos, todos buscando ser la persona que diera el golpe final.


Esta vez, su objetivo era la cabeza del Goliat.


--... ¿…?


 

--¿Ryuu-san?

 

× × ×

 


Bell tenía la misma sonrisa de triunfo en su rostro como los otros atacantes, hasta que noto que los hombros de Ryuu temblaban.


Sus ojos eran muy serios, se estrecharon debajo de su capucha, hasta que de repente se abrieron de golpe.


—FUOOOO.

 


Los otros Aventureros tambien lo notaron aproximadamente al mismo tiempo.


El Goliat debería haber estado demasiado gravemente herido para moverse, y sin embargo, levanto la cabeza. Las heridas que había recibido habían desaparecido.


Puntos rojos de luz salían de su cuerpo, más específicamente de sus heridas. Los Aventureros vieron con horror como la piel del Goliat se regeneraba frente a sus ojos. Los puntos rojos se multiplicaban mientras que todo el daño era borrado. Pronto, todo lo que quedaba en su cuerpo eran cicatrices.


El Goliat se paró con renovado vigor.


--¿¡Auto-regeneración!?


Asfi gritó con incredulidad. El Goliat se recuperó de sus heridas a un ritmo asombroso y enfoco sus ojos sobre los atacantes que se habían precipitado primero—entonces en los aturdidos y horrorizados magos—antes de levantar sus brazos por encima de sus hombros y llevando sus manos por encima de su cabeza.


Entonces balanceo sus masivos puños hacia abajo en el suelo.


————


La gran llanura se dividió.


La feroz explosión envió una destructiva onda de choque a través del suelo. Los atacantes fueron tragados instantáneamente por un tsunami cada vez mayor de escombros. No paso mucho tiempo antes de que las barreras de Aventureros se vieran desbordadas y los magos superados.


Todo fue lanzado al aire.


--¿¡Huh...!?


Bell se había retirado junto con Ryuu, pero no podía creer lo que estaba viendo. Su red defensiva fue destruida en un instante.

Los atacantes consiguieron lo peor de todo y la mayoría estaban en el suelo retorciéndose de dolor. Pero no se trataba sólo de ellos—a los Magos tampoco les habían ido bien. Había demasiados Aventureros temblando en sus manos y rodillas para que Bell pudiera contar.


Humo flotaba desde las grietas en el suelo, cubriendo un campo de batalla que parecía una escena del infierno.


--¿¡Convirtió el Poder Mágico en poder curativo...!?


Los cristales que quedaban en el techo lanzaban luz azul sobre el campo de batalla. Sin embargo, el Goliat brillaba de rojo. Su cuerpo estaba rodeado de miles y miles de puntos rojos, el subproducto del Poder Mágico quemado.


El mismo poder utilizado para un aullido había sido utilizado para acelerar su capacidad de curación natural.


Asfi estaba boquiabierta ante la pesadilla viviente, un monstruo con la capacidad de regenerarse—un poder sólo atribuido a los Jefes de Piso.

 


Los Aventureros restantes todavía capaces de estar de pie observaron al Goliat. Estaba cubierto de tantos puntos rojos que parecía estar ardiendo en la oscuridad.


Para Bell, parecía como si Sodoma había surgido de las llamas del infierno para castigar el mal en este mundo.


—¡AAAOOO!


El ataque del Goliat comenzó sin previo aviso. Disparó un aullido a cualquier cosa que se moviera, dejando a aún más Aventureros fuera de combate. Ellos fueron mandados a volar hacia atrás, aplastados por su impacto, y se desvanecían perdiendo y recuperando la conciencia.


--Oh, no... ¡Boris, restablece las formaciones, ahora!


--¿¡Cómo demonios se supone que voy a hacer eso!?


La confusión y el miedo habían abrumado completamente a los Aventureros, quienes no estaban acostumbrados a trabajar en grandes números. Algunos se retiraban para reagruparse; otros estaban curando a los heridos. Unos magos habían comenzado a lanzar otro Encantamiento. No había unidad, sólo pánico.


Al ver su trabajo en equipo desmoronarse completamente, el Goliat aprovechó la oportunidad para usar su carta de triunfo.


¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!


--Ese bastardo. ¿¡Más monstruos...!?


Todos los monstruos restantes en el 18° Piso respondieron a la segunda invocación del Goliat con un aullido propio. Sin perder tiempo, una nueva oleada de monstruos apareció en la gran llanura.


Los Aventureros sobrevivientes repentinamente tenían mucho más en sus manos de lo que podían manejar.


--…Cranel-san, quédate aquí. Únete a sus filas y repele a los monstruos.


--¡R-Ryuu-san! ¿¡Que hay de ti!?


--Me uniré a Andrómeda y mantendré al Goliat en la bahía.


Bell la miraba con una mezcla de sorpresa y preocupación mientras la Elfa daba unos pasos hacia el gigante.


--Nuestras fuerzas serán abrumadas si permitimos que ese monstruo vague libremente. Ganaremos tanto tiempo como sea posible para otra descarga de Ataques Mágicos... Que la fortuna te sonría.


Cortó la conversación rápidamente, como para decir que no había tiempo. Bell observó su capa aleteando mientras se precipitaba hacia el gigante, entonces miró a su alrededor.


Armas rotas y destrozadas cubrían el suelo. Los atacantes caídos y miembros de la barrera trataban de levantarse, mientras que otros Aventureros luchaban desesperadamente para protegerlos. Sus gritos resonaban en todo el campo de batalla.


Fueron encerrados en una batalla perdida. Incluso si de alguna manera lograban montar otro asalto, no había garantía de que podrían acabar con el Goliat.

 


La garganta de Bell se sacudió mientras trataba de no perder el equilibrio. Su mirada se desvió hacia su mano derecha.


—Es la única oportunidad.


<Argonaut>. Una Habilidad otorgada a Bell con el poder de cambiar el rumbo de cualquier situación. Él decidió utilizarla.


Por desgracia, el <Argonaut> era un arma de doble filo que requería enormes cantidades de resistencia física y Poder Mental. Era más que probable que Bell se convertiría en nada más que una carga en el campo de batalla después de lanzar el ataque. Tenía un solo disparo.


Si esto no funciona... Si no puedo luchar...


—Bell comenzó a cargar mientras esos pensamientos pasaban por su mente.


--¡Más rápido, más rápido…!


Lanzar el ataque con nada menos que la máxima potencia sería un desperdicio. Tenía que poner todo lo que tenía en un disparo.


Apretando los dientes mientras los gritos de dolor resonaban a su alrededor, pequeños destellos de luz blanca comenzaron a reunirse alrededor de su muñeca derecha.

× × ×

--¡Esto es horrible...!


Lili se dirigía a la base de suministro cuando vio lo que había sucedido con la red defensiva. Su mandíbula cayo mientras observaba el paisaje.


El Goliat parecía ileso mientras que los cuerpos inmóviles de los Aventureros estaban tendidos en todas las direcciones. Lo que era peor, grupos de monstruos se precipitaban desde todos los ángulos para dar el golpe final. Lili pateo el suelo tan rápido como pudo y corrió hasta la colina hacia la base.


--¿¡Todavía hay armas e Ítems aquí!?


--¿¡Ayudante-kun!?


--¡Reúnan todo lo que tengamos! ¡Lili los entregará a las líneas del frente!


La llegada de Lili llamó la atención de Hestia, así como de las pocas personas que quedaban en la base. Al igual que Lili, eran personas que sólo se meterían en el camino si se unían a la lucha, así que protegían su posición y atendían a tantos Aventureros heridos como podian.


Todos estaban aturdidos, mirando hacia el campo de batalla con expresiones en blanco.


--¿Vas a entregarlos? ¿¡Segura que puedes hacer eso!?


--¡Nadie más puede moverse! ¡Lili tiene una oportunidad mucho mejor que alguien muerto de miedo!

 


No hacia falta decir que los Aventureros incapaces de luchar, así como los que protegían la base, no podían salir. Además de eso, incluso los Aventureros que habían recibido tratamiento no serían capaces de lograr nada regresando inmediatamente a la batalla. Lili prácticamente arrojo su gran mochila en el centro de la base mientras ella y Hestia corrían a buscar Ítems y armas para llenarla.


--¿Qué hay de Chigusa-sama?


--Se fue corriendo tan pronto como vio la explosión. Probablemente se dirigió con Ouka y Mikoto por ahora.


Lo más probable es que no pudo soportar solo estar parada en las líneas laterales. Lili definitivamente podía relacionarse con la chica humana mientras una imagen de lo que probablemente ocurrió pasaba por su cabeza.


A pesar de que sería eliminada si era atacada por un monstruo, la devoción de Lili con Bell y Welf le daba el valor para cumplir con sus deberes como Ayudante en la cara del peligro.


Ignorando la mirada de preocupación de Hestia, Lili llenó su mochila hasta el tope con cualquier cosa que pudiera ser de utilidad.


--¿Eh...?


--¿Ayudante-kun?


La mano de Lili había encontrado una gran arma cuando buscaba dentro de una vieja caja de carga. De repente se detuvo.


Sus ojos alcanzaron a ver algo muy interesante. Hestia se acercó a su lado por curiosidad.


--¿Eso es un Botín...?


La superficie expuesta de color negro del Item brillaba en la penumbra. Tenía más o menos la forma de una espada pero estaba envuelto en tela en lugar de una vaina. Podría muy bien ser un hueso grande y negro. Una empuñadura muy mal hecha estaba unida a la parte inferior de la “cuchilla”. La tela parecía tener algo escrito en ella, probablemente el nombre del propietario. Sin embargo, la tela estaba tan sucia y arrugada que era imposible de leer.


Había una buena probabilidad de que se trataba de un arma de repuesto propiedad de alguien que visitaba Rivira a menudo. Muchos Aventureros utilizaban la ciudad como un lugar para guardar sus armas de repuesto en lugar de llevarlas al 19º Piso y más allá, ya que ocupaban demasiado espacio. El arma debió haber sido retirada del almacenamiento debido a la situación de emergencia.


--Casi ningún esfuerzo en esto en absoluto... No, espera...


Lili tragó saliva mientras miraba hacia abajo el Item que podría muy bien haber sido un arma natural que se encontraba dentro del Calabozo. La chica se acercó más para evaluar su densidad, filo, y poder destructivo global.


Eso una vez fue parte de un gran monstruo, una garra o un colmillo que se convirtió en Botín. Es más, ese monstruo era de los Pisos Inferiores.

Lili dejó caer inmediatamente el arma en su otra mano y agarró el Item negro antes de meterla en su mochila.

 


--¡Oi, hey! ¿¡Ayudante-kun!?


Su mochila estaba a punto de reventar, pero Lili era capaz de cargarla con facilidad debido a su propia Habilidad, <Héroe Anónimo>. No respondió a la llamada de Hestia mientras salía de la base tan rápido como sus piernas le permitían.


¡Si puedo llevarle esto a Bell-sama...!


—Si esa arma se combinaba con su luz blanca, entonces tal vez... tal vez...


La mochila de Lili se movía de lado a lado, la punta del arma negra sobresalía de la parte superior mientras corría a buscar a Bell.

× × ×


--¡…!


El dedo del Goliat que pasó rozando el cuerpo de Ryuu.


Luchaba para controlar la descarga de adrenalina causada por el ataque del enemigo fallando por un pelo y se precipitó hacia adelante para golpear sus piernas expuestas. Los ensordecedores rugidos del gigante llenaron sus oídos mientras se quedaba en donde estaba después de su primer ataque y asestaba dos más antes de escapar.


--¡Lyon, harás que te maten!


--Todos están luchando con sus vidas en la línea. Debería hacer al menos eso.


Ryuu respondió con una inquebrantable determinación a la llamaba de Asfi desde la distancia.


Luchaba contra el gigante lógicamente, ajustaba su posición y ángulos de ataque, según fuera necesario. El Goliat era incapaz de ignorar los ataques agudos y precisos de Ryuu. Su capa estaba en ruinas, debido a su constante asalto, casi temerario.


--Andrómeda, ¿Deberíamos atacar a su núcleo?


--Imposible. Su piel es muy gruesa. Ninguna de nuestras armas es lo suficientemente poderosa como para romper la Piedra Mágica desde el exterior.


Asfi esquivó otro aullido con un salto de vuelo y aterrizó a medio paso junto a Ryuu. Ambas aprovecharon ese respiro para tomarse una poción de un trago mientras huían.


--¿Qué pasa con la Magia?


--... Mi Encantamiento es absurdamente largo y no es muy poderoso. No hay posibilidad de que tenga algún efecto sobre ese Goliat con sus capacidades regenerativas. No esperes mucho.


La capa blanca de Asfi se agitaba mientras se limpiaba la boca con su brazo, tenía una mirada de desesperación en su rostro.


--Entendido.

 


Ryuu respondió calmadamente a esa información.


--Siendo ese el caso, necesitamos otra descarga de los magos.


--Solo se curara de nuevo después de recibir un golpe directo.


--Si es así, lo golpearemos a una y otra vez hasta que ya no pueda curarse.


--¿¡Estás loca…!?


Asfi alcanzó su cinturón mientras Ryuu tomaba velocidad, dejándola atrás. Cambio su dirección y lanzo más granadas de Aceite Explosivo, golpeando al Goliat en el rostro en su camino más allá.


Ambas mujeres atacaron al gigante una y otra vez a pesar de saber el resultado. El Goliat se cernía sobre ellas, estando rodeado por el ardiente resplandor de los puntos rojos de la luz. Su situación se había vuelto aún más grave que antes.

× × ×


--¡Los magos...!


—Mientras tanto, a corta distancia de su batalla contra el Goliat...


Ouka se había dirigido al centro de lo que quedaba de la red defensiva y se precipitó a ayudar a un mago herido.


Los que habían resistido la onda de choque inicial lo suficientemente bien como para continuar el canto eran perseguidos por el Goliat con aullidos antes de que pudieran terminar. Incapaces de moverse o protegerse a sí mismos mientras recitaban sus Encantamientos, cada uno fue atrapado en una explosión de uno en uno. Otros incluso fueron atacados por monstruos aleatorios en la zona. No había manera de montar un asalto.


Sus Ataques Mágicos eran de vital importancia para el éxito o el fracaso de la batalla contra el Jefe de Piso. Sin ellos, los ataques y la defensa física del Goliat abrumarían a los otros Aventureros.


No había barreras formándose para protegerlos. Los magos estaban completamente expuestos.


Ouka observaba las desesperadas maniobras de Asfi y Ryuu, sabiendo que serían eliminadas a este ritmo.


--¡Ouka!


--¿¡Chigusa!?


Se giró hacia la chica que lo llamó y le respondió.


Al principio se sorprendió de que había llegado tan lejos en una zona peligrosa por sí misma. Entonces vio su mochila—llena hasta al tope con Ítems y equipada con un escudo. Dejo escapar un suspiro de alivio.


Corrió hacia ella a toda velocidad, casi saltando para cerrar la distancia.


--¡Chigusa, el escudo!

 


Sus palabras no se registraron en Chigusa de inmediato mientras Ouka se detenía justo fuera del alcance de su mano. Entonces, se conectaron. Sus normalmente ocultos pero bellos ojos aparecieron de debajo de su flequillo.


Estaban llenos de miedo.


Ella sacudió violentamente su cabeza de lado a lado.


--¡¡Chigusa!!


--¡No, vas a morir...! ¡Si te unes a una barrera contra esa cosa... tú... tú vas a morir, Ouka! Lágrimas corrían por sus mejillas mientras prácticamente le gritaba.

El hombre grande contuvo sus propias lágrimas. Afirmándose, miraba a la chica llorando con toda la sinceridad que pudo reunir.


--¡Chigusa, por favor, no me robes mi honor!


--... ¿¡…!?


--No quiero ser conocido como alguien que sólo hablaba mientras que otros morían en vano. No quiero ser el que se escapó. ¡Soy un orgulloso miembro de la <Familia Takemikazuchi>!


La cabeza de Chigusa estaba inmóvil, con sus ojos congelados en su lugar mientras más lagrimas surgían.


Su rostro se contrajo, entonces asintió. Deslizando sus brazos fuera de las correas de su mochila, la bajo y le entregó el escudo a Ouka.


Le dio un rápido agradecimiento mientras lo equipaba, y luego corrió hacia al campo de batalla sin mirar hacia atrás.


Chigusa se quedó allí llorando, viendo a Ouka alejarse cada vez más.

× × ×

Los destellos de luz blanca dejaron de rodear la mano de Bell.


--¡Carga completa…!


Tres minutos. Ese fue el tiempo que actualmente le tomo a Bell cargar completamente el <Argonaut>.


Las luces brillantes, haciendo sonidos *Ping, ping* como campañillas en la brisa de verano, Bell sostuvo su brazo directamente hacia su costado y pateo el suelo en una carrera de velocidad completa.


Atravesó la gran llanura como una flecha hacia el enfurecido Goliat. Quería asegurarse de golpear a la bestia con todo lo que tenía, lo que significaba que necesitaba llegar a quemarropa.


--¿¡Cranel-san!?

 


Ryuu fue la primera en fijarse en él, seguida de cerca por Asfi, y el resto de los Aventureros que participaban en la batalla contra los monstruos pronto hicieron lo mismo. Lo mismo hicieron los ojos color rojo sangre del gigante que se elevaba por encima de él.


El cuerpo de Bell ya estaba latiendo con tanto poder que la presión de los ojos del Goliat no tuvo ningún efecto sobre él mientras se disparaba hacia adelante.


--No puede ser—¡Lyon, sal de ahí!


Asfi sabía que Bell había vaporizado a un <Dragón Infantil> con un ataque que fue descrito exactamente como ese. Dio la orden de retirada tan pronto como vio las luces alrededor de su brazo derecho. Ryuu vaciló sólo un momento antes de salir de la línea de fuego del chico.


Entonces, Bell se detuvo lo más cerca posible del gigante. El Goliat lo miro hacia abajo y abrió sus mandíbulas.

——¡¡OOO!!


Un extremadamente poderoso aullido atado con Poder Mágico.


Al mismo tiempo, Bell fijo sus pies y extendió su brazo hacia adelante. Un rugido tan fuerte como el de la bestia brotó de su boca:

--¡¡<FIREBOLT>!!


Sus pies se hundieron en la tierra debajo de la hierba.


El poder absoluto del infierno de rayos que estallo de su brazo hizo retroceder su cuerpo. Su <Firebolt> intercepto el aullido entrante, rompiéndolo en pedazos en el aire.

———


Los destellos blancos brillaban maravillosamente mientras eran lanzados e introducidos en los rayos ardientes. Una explosión ensordecedora ahogo todos los otros sonidos. Los rayos golpearon al Goliat en la boca, y siguieron adelante.


La Magia <Firebolt> desapareció en un instante, dejando sólo una pequeña porción de la parte derecha de la cabeza del gigante, todavía unida a su cuerpo. La bestia no tuvo tiempo ni para rugir de miedo. Sólo una pequeña parte de su ojo derecho quedo en su pómulo roto mientras el Jefe de Piso se tambaleaba hacia atrás. La explosión de la magia de Bell viajó todo el camino hasta la pared opuesta, explotando al impacto en la distancia.


Había fallado su objetivo.


Bell había estado apuntando al pecho del Goliat, pero fue incapaz de controlar la explosión a plena potencia y lo había golpeado en la cabeza por accidente.


Bell se quedó allí con su brazo todavía extendido, sus ojos estaban muy abiertos mientras observaba de cerca al Goliat.

 


Todos a su alrededor quedaron boquiabiertos atemorizados de ese ataque que tan fácilmente había atravesado la piel que no pudieron romper.


Ningún ser vivo podría sobrevivir sin su cabeza.


Ganamos—vino de las voces de esperanza de muchos Aventureros. Sin embargo— Un géiser de puntos rojos salió disparado del cuello de la bestia.

--¿¡…!?


El géiser se convirtió en un volcán en medio de la oscuridad. Los Aventureros vieron con horror como el rostro del Goliat comenzaba a regenerarse. La desesperación se apoderó de sus corazones mientras observaban un nuevo ojo rojo sangre moverse libremente sin una cuenca.


El Goliat todavía estaba vivo incluso después de perder la cabeza. Había resistido un <Firebolt> apoyado por

<Argonaut> completamente cargado utilizando su fuerza de vida de otro mundo y su capacidad de recuperación para sobrevivir.


El as en la manga de Bell había fracasado.


El ojo izquierdo recién reformado se unió a su pareja en el descubrimiento del chico de cabello blanco que estaba parado en medio de la hierba. Los dos orbes rojos miraron hacia él con un odio intenso.


-- —¡¡Bell, huye!!


El tranquilo comportamiento de Ryuu desapareció. El Goliat desencadenó otro aullido justo en la parte superior del chico mientras ella le gritaba.


El proceso de curación del gigante todavía no estaba completo—pedazos de músculos y colmillos cayeron sobre Bell. El <Argonaut> había agotado por completo su fuerza y agilidad; no pudo salir del camino y recibió un golpe directo.


Los pies de Bell dejaron el suelo mientras su cuerpo fue cortado y rebanado en medio del aire junto con la suciedad. La siguiente cosa que los ojos del chico vieron fue la montañosa figura del Goliat yendo justo hacia él.


La bestia fue tras él, gritando con toda la fuerza de sus pulmones. Ryuu y Asfi no pudieron llegar a él a tiempo. El Goliat ya tenía su enorme brazo ladeado detrás de su espalda.


Una inevitable muerte instantánea estaba en camino.


El tiempo pareció congelarse para Bell mientras esperaba a que el puño del gigante llegara. Entonces, él llegó.

-- ——


Un gran hombre empuñando un escudo saltó delante de Bell.

 


Ouka llegó a tiempo para colocarse entre Bell y el Goliat en el último segundo posible. Preparó su cuerpo contra su escudo para proteger al chico de un golpe directo. Bell vio los dedos del Goliat doblarse hacia dentro momentáneamente mientras su puño se tragaba a Ouka y el escudo entero en cámara lenta.


Sangre salió disparada de la boca del hombre. El cuerpo de Ouka golpeo a Bell con la fuerza para romper los huesos. La fuerza del impacto viajó a través del escudo, a través de Ouka, y directamente a él. Ambos fueron lanzados en el aire, con sus ojos abiertos hasta el límite.


¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!


Más salpicaduras de sangre. El emblema de una <Familia> roto.


Sus cuerpos giraban a través del aire mientras el Goliat rugía triunfante detrás de ellos.

× × ×

--Bell-kun—

Una conmocionada Hestia observaba la escena desplegándose desde la base de suministro. Inmediatamente salió de detrás de la barrera protectora y se precipitó por la colina.

× × ×


--Bell-sama—


Lili observaba su cuerpo inerte volar por el aire, el arma que tardo demasiado en entregarle todavía estaba en su mochila. Ella inmediatamente cambio de curso y se precipitó hacia el campo de batalla.

× × ×

--Bell…


La voz de Welf temblaba mientras el nombre de su amigo salía de su boca.


Los sonidos de la batalla a su alrededor parecían distantes mientras un cierto conjunto de palabras venía a su mente.


<Deja de poner en peligro a tus aliados debido a tu orgullo.>


Las palabras de una cierta Diosa cortaron su mente como una espina afilada a través de la piel. Atravesaron su alma.


El remordimiento y la culpa lo inundaron mientras su rostro se transformaba en algo así como el de un niño regañado. Se paró en su lugar por sólo un momento antes de darse la vuelta para enfrentar el bosque detrás de él.


--¡¡Maldita sea todo!!

 


Arrojando su Espada Larga al suelo, Welf se precipito hacia el bosque oriental tan rápido como pudo.


× × ×

--¡Ouka...!


--¡Capitán Ouka!


Chigusa, con las mejillas brillando de lágrimas, y una triste Mikoto llegaron al punto donde su líder se había deslizado hasta detenerse. Abrazaron su cuerpo roto y ensangrentado. Los párpados de Ouka colgaban sobre sus ojos cerrados mientras ambas chicas trabajaban juntas para llevarlo fuera del peligro.


--¡¡No—!!


Al mismo tiempo, Ryuu corrió al lado de Bell y rápidamente lo tomó en sus brazos. Lo llevó a un lugar seguro como un viento propicio guiando a un barco fuera de una tormenta.


--¡Cranel-san, Cranel-san! ¡Respóndeme!


Ryuu lo sentó en la hierba entre los restos del Árbol Central y la base de suministro en el lado sur del 18° Piso. El chico no respondió mientras yacía en silencio sobre su espalda.


--¿¡Por qué ahora de todos los tiempos...!?


La Elfa echó su capucha hacia atrás mientras buscaba a través de su bolsa de Ítems adjunta a su cintura. Sus ojos se llenaron de pesar.


Ya no tenía pociones superiores. Decir que el chico estaba herido de gravedad sería un eufemismo. Una poción normal casi no tendría ningún efecto. La mayor parte de la armadura ligera de Bell, incluyendo su peto, se hizo añicos. Su camisa interior y piel fueron despedazadas por los fragmentos de los colmillos de la bestia todavía pegados a su cuerpo. Un vistazo rápido era todo lo que Ryuu necesitaba para decir que sus costillas se rompieron en varios lugares.


Sus ojos temblaban mientras miraba todas las heridas del chico, cada una derramando sangre fresca.


--¡Bell-kun!


--Diosa Hestia...


Hestia fue la primera en llegar a la escena, porque la base de suministro estaba muy cerca.


El color desapareció del rostro de la Diosa en el momento en que vio la terrible situación de Bell, y metió la mano en su propia bolsa de Ítems. Pero al igual que Ryuu, las pupilas de sus ojos se contrajeron cuando se dio cuenta de que tampoco tenía ninguna poción superior. Había utilizado todas las que tenía mientras ayudaba a los Aventureros heridos durante la batalla.


--Capucha—no, Elfa-kun. ¿¡Como esta!?

 


--Respira, pero sus heridas son profundas. Me temo que los huesos de sus brazos y piernas también pueden estar...


Hestia y Ryuu se arrodillaron a ambos lados del chico, quien había recibido un golpe directo de un aullido Lv. 5.


Los sonidos del combate todavía sonaban en la distancia, pero una voz corto a través del estruendo.


--¡Lyon, vuelve aquí de inmediato!


Era el grito de Asfi. Estaba enfrentando sola al Goliat. Sus ojos se abrieron de golpe cuando la bestia se preparó para disparar otro aullido. Se envolvió en su manto blanco justo antes del impacto.


La tela absorbente de impactos de su propio diseño resistió la explosión, pero el delgado cuerpo de la joven salió volando.


--... Elfa-kun, por favor ve. Consíguenos tanto tiempo como sea posible.


La expresión de Hestia se tensó mientras Ryuu veía a Asfi recuperar su postura.


--Bell-kun despertara. Y una vez que lo haga, matara a ese monstruo.


--Pero, Diosa Hestia...


--Lo viste, ¿¡No es así!? Bell-kun puede hacerlo. ¡Bell-kun puede acabar con esa cosa! Ryuu fue cautivada por la absoluta confianza en los ojos de Hestia.

--Entendido.


Dijo con una breve inclinación de cabeza.


Recuperando la compostura, el perfil de la Elfa desapareció detrás de su capucha mientras corría de regreso al campo de batalla.


--... ¡Abre los ojos, Bell-kun!


Con Ryuu habiéndose ido, Hestia se quedó sola con él. Sostuvo la mano derecha del chico y lo llamó.


Los ojos de Bell se ocultaban detrás de su cabello blanco, con su boca parcialmente abierta. Pero no se movía.


--Puedes escucharlos, ¿¡Cierto!? ¡Todos están luchando contra ese monstruo aterrador!


La agudas voces de Ryuu y Asfi, los gritos de los otros Aventureros, los rugidos de los monstruos, los aullidos del Goliat—los sonidos llegaban a ellos desde todos los ángulos.


Hestia apretó sus manos alrededor de los flácidos dedos de Bell. Un coro trágico de choques de armas y valientes gritos de batalla llenaba el aire.


--¡Puedes hacerlo; eres el único que puede hacerlo! ¡Eres el único que puede salvarlos, Bell-kun...!

 


Su querido dependiente resultó gravemente herido, sin embargo, ella lo instaba a luchar mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.


Su voz se volvía más y más desesperada mientras rogaba ver sus ojos color rojo rubí abrirse una vez más. Tomó una respiración profunda y gritó desde el fondo de sus pulmones con todo el poder que pudo reunir:

 

--¡¡Levántate, Bell-kun!!

 

× × ×

 


Su voz lo alcanzó.


La voz de la Diosa a la que amaba y respetaba más que nadie alcanzo la conciencia de Bell, en la esquina más profunda y oscura de su mente. No podía sentir su cuerpo, y sin embargo había un poderoso calor alrededor de una mano derecha que no existía.


Bell podía sentir su “dientes” apretándose en respuesta a los repetidos gritos llenos de lágrimas de la Diosa. Se abrieron camino a través de la oscuridad, sacándolo.


Su alma se encendió. La llama de Hestia, una vez más.


Su cuerpo volvió a la existencia, crispándose. Podía ver la luz al final de la oscuridad. Todo lo que quedaba era levantarse.


Fuera de la oscuridad, al otro lado de la luz. Al lugar donde la voz de la Diosa lo estaba llamando.


Su cuerpo todavía no se movía como quería, así que Bell se centró en la calidez envolviendo su mano derecha. A pesar de sus mejores esfuerzos, no se movía o siquiera se estremecía en dirección de la luz.


¡Maldita sea!


El chico le gritó a su cuerpo, sabiendo plenamente que estaba en su límite físico—y entonces—


--Si... si tienes lo que se necesita para ser llamado Héroe—


——


Otra voz cortó a través de la oscuridad.


--¿¡Hermes!?


Una punzada de sorpresa en la voz de la Diosa apareció junto con la voz de otro Dios. Bell conocía esa voz, esas palabras, ese eco—los recordaba.

--No es alguien capaz de desenvainar una espada, o alguien dispuesto a levantar un escudo, o alguien que cura a los demás.


Era una voz que había escuchado hace mucho tiempo.

 


Antes, cuando era muy joven. Palabras que dieron forma en quien se convertiría. Palabras de un mensajero divino, la voz de su pasado—de su abuelo.

--Sólo alguien que está dispuesto a arriesgarlo todo puede ser llamado Héroe. La voz del Dios se convirtió en la de su abuelo.

--Protege a tus aliados. Rescata a las damas. Ponte en la línea.


Una nueva luz rosa en la oscuridad, tomando la forma de su abuelo, el pasado.


--Está bien romperse, descorazonarse, gritar de dolor. Aquel que clama la victoria al final siempre surge de los vencidos.


Él recordó. Se acordó de todo.


Recordó las palabras que esos labios sonrientes dirían a continuación.


--Sigue adelante con tu sueño, grítalo para que todos lo escuchen. Aquel que lo haga— Sí, ese es el único que—

-- —El único que se convertirá en un glorioso Héroe.


--¡¡…!!


Él despertó.


--Bell-kun…


Hestia apenas podía hablar mientras el chico se sentaba por su cuenta.


El Dios parado sobre el cuerpo herido del chico, velando por él, era Hermes.


La imagen del cuerpo tembloroso de Bell se vio reflejada en la mirada color naranja del Dios mientras el chico se levantaba.


Levántate, lucha, ve por una espada para no deshonrar su memoria. Pero, sobre todo, para salvar a las personas que más le importaban.

Para ir a los límites—más allá de los límites, para poner todo en la línea.


--¡Bell-sama!


La pequeña figura de Lili apareció detrás de ellos. Utilizo cada músculo de su pequeño cuerpo para sacar una gran arma de su mochila y tirarla en su dirección.


La Gran Espada negra dibujo un arco a través del aire mientras volaba girando hacia ellos. El brazo de Bell volvió a la vida mientras sujetaba el arma en el aire con una mano.

 


Sujetando la gruesa empuñadura de la espada con ambas manos, balanceó la espada hacia delante mientras ponía sus pies en una postura poderosa.


Sus ojos color rojo rubí se movieron hacia adelante y se centraron en la forma del aterrador gigante en la distancia.


Deja que las aspiraciones ardan. Deja que los sueños rugan.

Si había alguna ventaja que Bell Cranel tenía sobre los demás, sería ésa memoria insustituible de su juventud— eso es porque era todo lo que tenía.


--¡…!


Comenzó a cargar el <Argonaut>. Al mismo tiempo, los caracteres grabados en su espalda comenzaron a brillar de color rojo.


<Liberación del Límite>.


Un estado temporal en el que las condiciones del entorno combinadas con la emoción sobrecargaban la

<Gracia> contenida dentro de la bendición de un Dios. El poder de las Habilidades aumentaba de forma exponencial durante una <Liberación del Límite>.


Una piedra que enviaría ondas a través de un campo de batalla; una espada destinada a la garganta del gigante.


Destellos blancos se arremolinaron alrededor del cuerpo de Bell mientras cargaba para el ataque antes de que subieran alto en el aire.


*Ping, ping, ping*


El sonido de las campanillas.


*Gong, gong*—se convirtió en el sonido de campanas de iglesia.


× × ×

En un claro en el borde del bosque, al sureste de donde se llevaba a cabo la batalla contra el furioso Goliat...

El grupo de Aventureros de Mord se había desprendido de las fuerzas principales. Estaban a punto de perder su voluntad de luchar.


--¡No aguanto más! ¡No podemos ganar!


--¡Tenemos que salir de aquí! ¡Tal vez si encontramos un escondite en el bosque...!


Una bestia violenta que nadie podía detener estaba suelta. Sin importar cuántos monstruos mataban, aparecía otro para ocupar su lugar.

 


La situación era desesperada, tan oscura como la falsa noche que cubría el piso. Una persona tras otra levantaba su voz en la desesperación y amenazaban con irse por su cuenta.


--¡¡No huyan, cobardes!! Fue Mord quien los detuvo.

--¿¡Qué demonios estas diciendo, Mord!? ¡No tenemos ninguna oportunidad contra esa monstruosidad! ¿¡Qué sentido tiene quedarse!?


--¡Lucharemos! ¿¡Realmente están considerando la posibilidad de huir cuando todos esos chicos y damas necesitan nuestra ayuda!?


Mord gritó tan fuerte como pudo y señaló la lucha desesperada de Ryuu y Asfi para contener al Goliat. Los otros sólo lo miraron, incapaces de entender por qué era tan apasionado.

--¿¡Así que van a retirarse, sin hacer una mierda!? ¿¡Cómo demonios están de acuerdo con eso!?


La pasión de Mord se había convertido en ira, sus ojos estaban encendidos con una llama ardiendo dentro de él.


Interrumpió el contacto visual con las personas más cercanas a él y miró a su alrededor. Los Aventureros lo suficientemente fuertes para formar una barrera resultaron gravemente heridos. Los magos sujetaban sus propios brazos por el dolor. El hombre desato un torrente verbal sobre ellos mientras le devolvían la mirada con ojos aturdidos.


--Hey, todos ustedes sucios Elfos, ¿¡Es que solo saben hablar!? Y ustedes, enanos arcaicos allí—¿¡Esos músculos sólo son para mostrar!?


Oleada tras oleada de insultos salía de su boca. Agitaba su espada alrededor, lanzando incluso más golpes a su orgullo antes de que los Aventureros comenzaran a levantarse. Toda la conmoción llamó la atención del Escarabajo Loco, y se precipito. Mord rápidamente lo elimino antes de continuar su diatriba una vez más— entonces el sonido de una campana resonó en el aire.


-- ——


El inconfundible sonido de campanas de iglesia resonó desde muy por encima de sus cabezas.


El tiempo se detuvo para todos ellos. No había ni un solo Aventurero cuyos ojos permanecieran bajos mientras los grandes ecos llenaban sus oídos y llegaban a sus corazones.


El grupo miro hacia el sur sólo para ver a un Aventurero solitario, un chico que sostenía una espada negra absolutamente enorme e iluminada por remolinos de luces blancas. El cabello blanco del chico se reflejó en sus ojos.


Las palabras no eran necesarias.


Su luz corto a través de la oscuridad, levantando sus espíritus con esperanza.


-- —¡¡Vamoooooooooooos!! ¡¡Todos ustedes bastardoooooooos!! ¡¡Córtenlos, CORTENLOS A TODOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS!!

 


Todos y cada uno de los Aventureros se precipitaron hacia adelante por la orden de Mord.


El Goliat se había dado cuenta de la amenaza y convocó a más monstruos a su causa. Sin embargo, Mord no iba a dejar que los monstruos llegaran a Bell, incluso a costa de su propia vida. Filas de Aventureros y monstruos colisionaron.

× × ×

¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!


El Goliat se precipito hacia adelante ante el sonido de las campanas extendiéndose por el suelo.


Su rugido era un tono mucho más alto que antes, llamando a todos los monstruos aún con vida en un instante.


Con su resplandor rojo ahora unos tonos más claro, la bestia fijo su mirada únicamente en el chico parado en la llanura sur.


--¡El Goliat...!


--¿Ha reconocido a Cranel-san como su enemigo?


El área alrededor del chico se había convertido en una pelea generalizada entre los Aventureros de Mord y los monstruos sobrevientas. El gigante se dirigía justo hacia él. Asfi miraba en estado de shock como el Goliat ignoraba sus ataques y los de Ryuu completamente. Mientras tanto, la Elfa estaba persiguiéndolo, haciendo todo lo posible para evitar los pequeños temblores que el monstruo estaba haciendo mientras corría. Sus ojos se clavaron en su objetivo.


--Nosotras lo protegemos. ¡El Goliat no lo tocara! Ryuu le gritó a su compañera sin titubeo en su voz.

El Goliat no le prestó atención mientras galopaba rápidamente con sus piernas cortas y rechonchas. Abriéndose paso a través de las ráfagas de viento cada vez que sus pies tocaban el suelo, Ryuu se alineo a sí misma junto a él y golpeó una de sus rodillas con toda su fuerza.


La bestia perdió rápidamente su balance—un centro de gravedad bajo y alta velocidad no eran una buena combinación. El Goliat con los ojos abiertos cayó hacia delante y golpeó la gran llanura con una explosión atronadora.


El suelo se resquebrajo por el impacto, enviando una espesa nube de polvo al aire. El rostro del Goliat se transformó en una expresión de incredulidad ya que todos sus miembros estaban en el suelo por primera vez.


--¿¡Eso realmente sucedió...!?


Sacudiéndose la sensación de asombro ante lo que acababa de ver, Asfi se movió para iniciar su propio ataque. El Jefe de Piso estaba tratando de levantarse del suelo. Sin embargo, ambas mujeres no le mostraron piedad a su oponente.


GUH—¿¡OOOOOOoooooOOOOOOOOOoooooOOOOOOOOOO!?

 


Rostro, manos, hombros, muslos, y espalda—la espada de madera de Ryuu y las dagas de Asfi golpearon todos los objetivos posibles con una velocidad cegadora. La rabia del Goliat aumentó mientras rugía de dolor.

Olvidando su objetivo original por el momento, el Goliat balanceo todas sus extremidades alrededor como si tratara de aplastar a los mosquitos más fuertes del mundo desde el cielo. Incluso utilizaba aullidos en un intento de mantenerlas a raya.


Al ver que el gigante se retorcía desesperadamente, Ryuu comenzó a cantar un Encantamiento.


-- —<Cielo distante por encima del bosque. Estrellas sin límites fijadas en una noche eterna>.


Continuó su ataque sobre el Goliat mientras el Encantamiento salía de sus labios. Una desconcertada Asfi observaba como la Elfa continuaba atacando a la bestia aún más rápido de lo que ella podía mientras se centraba en su magia.


--<Escucha mi débil voz y otorga la protección de la luz estelar. Otorga la luz de la piedad sobre los que te han abandonado>.


Simultáneo combate de alta velocidad y Magia: <Canto Concurrente>.


No sería una exageración decir que la Magia requería una enorme cantidad de concentración y la enunciación verbal para ser lanzada. Alto poder de salida—el poder de una Magia era clasificado por la longitud del Encantamiento. Cuanto más largo sea el Encantamiento, más poderosa sería la magia. Por lo tanto, todos los magos tenían que permanecer en un lugar y concentrar toda su atención en recitar su Encantamiento.


Sin embargo, Ryuu estaba recitando un Encantamiento y atacando al mismo tiempo. El más mínimo desliz podría resultar en un <Fuego Fatuo>, y sin embargo, allí estaba atacando, moviéndose, esquivando, y cantando a un ritmo vertiginoso. Incluso para una Aventurera de Clase Superior, como Asfi, eso era extremadamente impresionante.


La cantidad de resistencia mental y coraje necesario para realizarlo era enorme, por no hablar de conocimiento de combate cuerpo a cuerpo y pericia retórica.


Ejecutando un estilo de combate que incluso la <Princesa de la Espada> no se atrevería a intentar, Ryuu mantuvo un poderoso asalto físico sin dejar de cantar su magia.


--¡Batalla sincronizada y canto...!


—Mikoto noto lo que Ryuu estaba haciendo y estaba tan fascinada como Asfi.


Había dejado el cuidado del gravemente herido Ouka a Chigusa y regresó al campo de batalla, sólo para quedar confundida por lo que vio. La forma en que la Elfa esquivaba los enormes puños del Goliat agitándose mientras seguía atacando con una fuerza implacable era nada menos que los fuertes vientos en un huracán. Al mismo tiempo, la belleza y gracia de su esbelta figura sacudieron a Mikoto hasta su núcleo.


--¡Qué poder...!


Mikoto podía ver que la guerrera Elfa estaba mucho más allá de su propia fuerza. Al principio hizo que se diera cuenta de su propia debilidad, pero luego le mostró un nivel de poder que podía alcanzar. Finalmente, ella juró que algún día llegaría al mismo nivel y se pararía junto a la Elfa como iguales.

 


Ella sacudió la cabeza y dio un vistazo alrededor—los Aventureros a su alrededor estaban involucrados en una lucha enérgica contra los monstruos restantes. Al ver su valor y coraje, Mikoto corrió para unirse a la lucha contra el Goliat y ayudar a Ryuu.


Si su propia Magia podía ayudarlas, podía comprar más tiempo para Bell... Ella encontró un punto bajo en las llanuras y comenzó a cantar un Encantamiento.


--<Miedo, fuerte y tortuoso—>


Concentró todo su Poder Mental en este ataque.


No tenía sentido guardarse nada para continuar la lucha. Vertió todo lo que tenía en su Encantamiento, enunciándolo fuerte y constante.


--<Hago un llamado al Dios, el destructor de todos y cada uno, para la orientación desde los cielos. Concédele a este cuerpo trivial poder divino más allá del poder>.


Los Encantamientos de Mikoto y Ryuu resonaron a través del aire.


Mientras tanto, el Goliat consiguió poner sus rodillas debajo de su cuerpo y comenzó a enderezarse.


--¿¡No podías permanecer abajo sólo por un poco más de tiempo!?


Ya sea que finalmente obtuvo el control de su ira o se acordó de lo que Bell estaba haciendo, el gigante continuó su avance a través de la gran llanura. Asfi le dijo sarcásticamente a la bestia con frustración porque la Magia de Ryuu aún no estaba lista.


--¡No quiero usar esto en frente de tantas personas, pero...!


Con un tono de resignación en su voz, a regañadientes se inclinó y acarició los costados de sus sandalias.


-- —<Talaria>.


Las decoraciones de alas doradas que estaban envueltas alrededor de los costados de cada sandalia se encogieron antes de venir a la vida.


Dos alas por cada sandalia, cuatro en total, se extendieron mientras Asfi tomaba vuelo.


¿¡…!?


El Goliat inclino su cabeza con incredulidad mientras la chica volaba por delante de su rostro. Incluso Ryuu y los otros Aventureros quedaron momentáneamente aturdidos por la chica moviéndose a través del aire.


Sandalias aladas, <Talaria>. Un Item Mágico de alto nivel reservado para Perseo misma.


Hace mucho tiempo, la joven reina de una nación isla tenía tal anhelo por recorrer los cielos que uso <Enigma> para crear un Item que hizo realidad su sueño. Con esas dos sandalias firmemente atadas a sus pies, Asfi solo era capaz de elevarse en el aire.

 


Un Item que nivelaba el campo de juego de los monstruos voladores. Su capa blanca ondeaba detrás de ella mientras serpenteaba alrededor del Goliat como un pájaro, más y más rápido a medida que se acercaba al rostro del gigante.


Sosteniendo su daga en su mano izquierda en un agarre inverso, hizo su movimiento.


——¿¡…!?


El Goliat rugió de dolor mientras la daga rasgaba a través de uno de sus ojos rojos.


-- —<Ven, viento de los vientos, errante viajero de las edades. A través de los cielos, a través de los campos, más rápido que cualquiera, más lejos que todos. ¡Luz de polvo de estrellas, desgarra a mis enemigos en pedazos!>


El Goliat sujeto su ojo lesionado con una mano y miro hacia Ryuu cuando la Elfa termino su Encantamiento. Las finas cejas de Ryuu se curvaron hacia abajo en la bestia inmóvil antes de desatar su Magia.

--¡¡<Viento Luminoso>!!


Cientos de pequeños orbes rodeados por remolinos de viento verde aparecieron a su alrededor. Empujando sus brazos extendidos hacia adelante, el polvo de estrellas se estrelló contra la bestia en un torrente de Poder Mágico y viento penetrante. Cada golpe dividía un trozo de piel del Goliat, causando innumerables explosiones de sangre a cada segundo.


Era un poderoso tipo de magia, muy apropiada para un Elfo, y estaba haciendo retroceder al Goliat—hasta que—


——¡¡OOOOOOOOOOOOOOOO!!


--¿¡…!?


El Goliat detuvo su retirada y presiono hacia adelante en la avalancha de polvo de estrellas.


Oleadas de puntos rojos fueron lanzadas desde el cuerpo del monstruo, encerrándolo en una espiral de pulsación de luz. Sus heridas se curaban tan rápido como los orbes de polvo de estrellas restantes podían abrir otras nuevas, mientras que el monstruo avanzaba hacia la posición de Ryuu y Asfi justo en frente de ella.


--<Desciende desde los cielos, apodérate de la tierra—¡¡Shinbu Tousei!!>


El brazo del Goliat se extendió, en un curso directo hacia Asfi, mientras que su hombro caía hacia Ryuu. Ese fue el instante en que la Magia de Mikoto se completó.


--¡<Futsu no Mitama>!


Una espada compuesta de luz violeta apareció directamente sobre la cabeza del Goliat y descendió.


Al mismo tiempo, varias luces similares a círculos Mágicos aparecieron en el suelo, rodeando al gigante.


La espada de la luz ensarto el cuerpo del gigante, desencadenando una jaula de gravedad alrededor de la bestia.

 


——¿¡…!?


Un campo de fuerza descendió de la empuñadura de la espada diez metros en el aire para crear una cúpula.


El borde delantero del campo puso una barrera entre las dos mujeres y el Goliat justo antes de que los ataques del monstruo pudieran conectar. Atrapado dentro de la cúpula, el brazo derecho extendido del Jefe de Piso cayó al suelo, seguido de cerca por sus rodillas. El Goliat se quejaba de dolor mientras el suelo debajo de él se derrumbaba bajo la presión de la magia de Mikoto.


Este era su carta de triunfo. Takemikazuchi le había prohibido usar esa Magia dentro de los espacios cerrados del Calabozo. Su Magia tenía el poder para aplastar las cosas de una determinada zona, aumentando drásticamente el efecto de la gravedad. El Goliat estaba siendo empujado más y más hacia abajo por la cúpula violeta que lo mantenía prisionero.


Había sido reacia a utilizarla hasta ahora porque podría haber atrapado a los atacantes y magos bajo la cúpula por accidente. Ryuu y Asfi estaban claramente impresionadas al ver al gigante retorciéndose.


--Guh, ¡AAAAHHH...!


El rostro de Mikoto se distorsiono del dolor, sujetando su brazo derecho extendido con su mano izquierda.


*Crick, Crick, Crick*—La cúpula comenzó a ceder mientras el gigante que literalmente había estado al borde de ser puesto de rodillas estaba levantándose lentamente.


El cuerpo del Goliat se elevaba más y más, luchando contra la gravedad con toda su fuerza. Mikoto centró todo su Poder Mental en un vano intento de empujar al monstruo hacia abajo.


Ella no era lo suficientemente fuerte. El <Estado> del Goliat estaba mucho más allá del suyo. No tenía ninguna oportunidad.


El Goliat se elevaba más y más, el campo de fuerza se deformaba a la voluntad del gigante. Al mismo tiempo, Bell todavía estaba cargando para su ataque.

× × ×


Welf estaba corriendo.


Se abrió paso a través de un bosque inundado de silencio, usando la luz de los cristales para encontrar su camino a través del denso follaje. Los únicos sonidos que se escuchaban eran su pesada respiración y sus pasos rápidos mientras el joven llegaba a una parte del bosque que reconoció.


--Maldita sea, Bell, ese grandote... ¡¡DAHH!!


No podía quitarse la imagen de la cabeza del Goliat golpeando a Ouka y a Bell. Ese hombre grande no podía haber querido recibir ese golpe, pero aún así protegió a Bell. Todo lo que Welf podía hacer era tratar de adaptarse.


Era divertido, en cierto modo. El pensamiento de sí mismo solo allí parado mientras todo sucedía. Un remolino de pesar rabiaba dentro de él.

 


--Hefesto-sama, yo...


El arma envuelta en tela blanca que había recibido de Hestia, enviada a él por su propia Diosa. También pasó a ser un arma que Welf mismo forjó.


La había hecho inmediatamente después de unirse a la <Familia Hefesto>, por sus órdenes. Fue su primer trabajo como un miembro de la <Familia>.


Con sus habilidades probadas, le había dado el arma a Hefesto ya que solo mirarla lo llenaba de odio a sí mismo. Él juró no hacer otra.


Ella le dijo que estaba bien, por ahora. Pero lo dejó con las palabras: “Te arrepentirás de no usar este poder una vez que hayas conseguido algo importante”.


<Deja de poner en peligro a tus aliados por tu orgullo.>


Todo lo que la Diosa de cabello y ojos carmesí le había dicho se repetía una y otra vez en su cabeza.


Su arrogancia centrada en sí mismo le había llevado a jurar no convertirse en un Herrero de Espadas Mágicas. Aún más, su ego no le permitía usar una.


Si hubiera sido capaz de dejar de lado su vanidad, las cosas podrían haber sido distintas.


--¡Yo…!


Welf odiaba las Espadas Mágicas.


Le daban a cualquier persona el poder para acabar con el más fuerte de los enemigos con un movimiento de la muñeca. No eran nada más que un Arma Mágica que consentía a su usuario. Ellas destruyeron su familia, a otros herreros, y pudrían a los usuarios desde el interior.


Pero por encima de todo, las Espadas Mágicas inevitablemente se romperían y abandonarían a su usuario. Welf detestaba las Espadas Mágicas.

--... ¡…!


De repente, una colina de árboles que había visto antes apareció en su visión. Estaba seguro de que el arma había caído entre ellos y estaba sentado en algún lugar de la hierba alta.


Durmiendo, nunca utilizada por nadie, su empuñadura sin tocar y pura. No rota, simplemente en reposo.

--¿¡Hey dónde estás!? ¡¡Di algo!!


Gritó por la colina mientras se adentraba cada vez más en el bosque.


Estaba mucho más oscuro ahora de lo que recordaba a causa del brillo sutil de los cristales de color azul muy por encima de su cabeza. Era como si una manta oscura había sido arrojada sobre el bosque.

 


--Es irónico, ¿No es así? ¡¡Lo sé, LO SÉ!! ¡Yo te tire y ahora te estoy pidiendo ayuda!


Welf sabía que no había posibilidad de una respuesta, pero seguía gritando con todas sus fuerzas de todos modos.


Su cabeza estaba girando mientras recorría todo el camino a través del denso bosque.


--¡Pero hay alguien que necesita mi ayuda! ¡¡Por favor—déjame romperte!! Un suave brillo rojo apareció de la nada, como para responder a su llamada.

Welf lo vio inmediatamente y corrió a su lado. Lo que sobresalía de una pila de musgo, era la empuñadura alto en el aire.


El paño blanco estaba comenzando a desenredarse, exponiendo la parte superior de la hoja y la empuñadura unida a ella. La hoja de la espada pulsaba y parpadeaba como una llameante joya roja a sus pies. Welf agarró rápidamente la empuñadura y la levanto en el aire.


Descansando la espada en su hombro derecho, corrió para subir la cuesta.


--... ¡…!


Welf hizo una mueca ante ese nuevo peso sobre sus hombros.


La fuerza de una Espada Mágica—se haría añicos tan pronto como fuera utilizada demasiadas veces. Ese era el precio de un arma que ejercía el mismo poder que la Magia. Ese era su destino inevitable.


Nunca podría convertirse en la compañera de confianza de su usuario, nunca experimentaría las buenos o malos tiempos.


Nunca se podría contar con que estaría ahí hasta el final, siempre rompiéndose primero. Welf odiaba las Espadas Mágicas. Ellas abandonarían a sus usuarios sin falta.

Las Espadas Mágicas nunca podrían cumplir con su deber como un arma. Ese era su destino, y lo odiaba.


—Eso era, una inútil y dolorosa simpatía.


Mientras corrompían a usuarios y herreros por igual, cada espada individual nunca podría desempeñar el papel de una compañera de confianza en la batalla. Por lo tanto, permanecerían dormidas sin la oportunidad de conocer a un usuario que honestamente las considerara como una compañera valiosa.


Como alguien que podía forjar Espadas Mágicas, Welf sentía lástima por ellas—sentía su dolor.


--¡…!


Salió del bosque. Podía ver al Goliat atrapado debajo de una formación de una cúpula violeta agrietándose en la distancia. Los monstruos y los Aventureros participaban en una reyerta total directamente en frente de él. Bell estaba parado no muy lejos detrás de su batalla, con una Gran Espada negra en sus manos.

 


El sonido de campanas de iglesia inundaba sus oídos, Welf comprendió de inmediato lo que estaba pasando. Jurando que no dejaría que Bell recibiera otro golpe así, se precipito lejos del bosque y hacia el caos frente a él.


Un enjambre de monstruos se precipito contra el en un instante. El hombre pelirrojo tomo una postura con el arma cubierta de tela.


--¡Todos ustedes! ¡¡Si no desean morir, salgan del caminooooooo!!


Welf oscilo la espada horizontalmente frente a su pecho—un feroz fuego estallo hacia adelante.


Los Aventureros con los ojos desorbitados lograron salir de su camino en el último momento, sus armaduras se chamuscaron mientras que todos y cada uno de los monstruos eran reducidos a cenizas al contacto. La gran llanura se convirtió en un desastre humeante a su paso.


Los Aventureros miraron con incredulidad como el último trozo de tela blanca se quemaba, dejando al descubierto el resto de la espada.


No se podían ver decoraciones, sólo una cuchilla de color carmesí y una larga empuñadura. El arma absolutamente impresionante parecía como si hubiera sido tallada directamente de la roca sólida, era sencilla y hermosa.


*¡Creack!*


Una pequeña línea apareció en medio de la espada justo debajo de la mano de Welf. Welf fulminó a la Espada Mágica que comenzó a desmoronarse después de un solo uso antes de precipitarse una vez más.


--¡¡Se está rompiendo!!


Mikoto gritó una advertencia a los demás mientras el gigante estrellaba sus puños en la barrera exterior creada por su Magia de Gravedad.


¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!


Rugió mientras el campo de fuerza se destrozaba a su alrededor, liberando al Goliat de su jaula. Ryuu y Asfi se prepararon para la batalla una vez más—cuando Welf corrió delante de ellas.


El joven se paró delante del Goliat, su mano derecha sujetaba la empuñadura de la espada que sostenía detrás de su espalda.


Una extraña calma llenó el aire mientras hombre y bestia se miraban a los ojos. Entonces de repente, heroicamente—


Una oscilación.


Y sólo para ése ataque, Welf gritó el nombre de su Espada Mágica con toda la fuerza de sus pulmones.


--¡¡¡<Luna Ardiente, Kadukiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii>!!!





La llamarada al instante proyecto sombras brillantes por encima de todo y de todos.


Una hoguera carmesí nació en un instante. Llamas surgieron de la hoja de la Espada Mágica; el Goliat quedo envuelto en un infierno abrasador.


Los aullidos de dolor del Goliat fueron ahogados por el fuego crepitante mientras su cuerpo era invadido por las llamas.


¿¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!?


El cuerpo del gigante se quemaba como si estuviera atrapado en el fuego del infierno.


Su auto-regeneración no podía mantener el ritmo. El fuego quemaba cualquier progreso que hacía. En el momento en que uno de los puntos rojos cicatrizaba un pedazo de su piel, las llamas lo quemaban. El Goliat sólo tenía suficiente Poder Mágico para mantener su forma física, y se estaba quedando sin Poder Mágico rápidamente.


Por primera vez durante esta larga lucha, daño permanente había sido grabado en la piel del Jefe de Piso.


--¡Eso es, una Espada Mágica de Crosso...!


--Es más fuerte—¿¡Más fuerte que la magia original!?


Asfi y Ryuu vieron la tormenta de fuego intensificándose justo delante de sus ojos. Ese no era el poder de alguna Magia conjurada. Fueron testigos de un poder lo suficientemente fuerte como para incinerar los bosques de los Elfos en un abrir y cerrar de ojos.


Como decía la leyenda, las Espadas Mágicas de Crosso eran lo suficientemente poderosas como para <evaporar un océano>. Cada pizca de ese poder acababa de ser liberado.


-- ——


La espada lanzo un último torrente de llamas antes de que una pequeña red de grietas apareciera en la cuchilla.


Las grietas comenzaron a multiplicarse, cortando más y más profundamente hasta que finalmente la espada se rompió justo en frente de Welf.


-- —Lo siento.


Sus hombros cayeron mientras susurraba en voz baja, mientras observaba los miles de fragmentos caer al suelo, tintineando al chocar.

× × ×


—Tres minutos.


Bell permaneció en silencio cuando se dio cuenta de cuánto tiempo había pasado.


Había estado esperando pacientemente, sus ojos color rojo rubí miraron directamente hacia adelante.

 

Y justo en el medio de su campo de visión estaba el gigante negro, Goliat. En este momento, la mayor parte de su cuerpo estaba oculto por las masivas llamas y el ondulante humo. Sin embargo, su brillo rojo era por mucho la fuente más brillante de luz en la oscuridad que cubría el 18° Piso.


Bell dirigido la masiva espada negra en sus manos hacia la bestia que había repelido los ataques de muchos otros Aventureros con facilidad.


Su Habilidad requería una imagen mental de un Héroe para activarse. La imagen en su mente: el Gran Héroe David.


Un Héroe que había defendido su tierra natal levantándose y derrotando a un enorme enemigo en combate.


Los actos heroicos de David se grabaron en el ojo de su mente, Bell comenzó lentamente pero con seguridad a inclinarse hacia adelante.


-- —¡¡TODOS, ABRAN UN CAMINOOOOOOOOOOOO!!


Dio un salto hacia adelante.


La orden de Hestia vino desde atrás mientras cerraba la distancia, cortando a través de la gran llanura.


Estaba en una trayectoria recta hacia el monstruo de color rojo brillante. Incluso más campanas de iglesia sonaron mientras su espada negra era bañada en su propia luz blanca. Incluso la sangre que fluia de sus heridas parecía impulsarlo hacia adelante. Sus amigos le habían dado esta oportunidad para atacar—sería la última, y tenía que hacer que contara.


Los Aventureros que seguían en la llanura escucharon la orden de Hestia e inmediatamente se hicieron a un lado.

Welf, Mikoto, Ryuu y Asfi—


Todos alcanzaron a ver su rostro mientras Bell aceleraba.


Sus ojos estaban llenos de creencia, esperanza y el deseo de apoyarlo—¡Ve! Bell aumento aún más su velocidad. Nadie podía apartar la mirada.





¿¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO OOOOOOOOOOOOOO!?

Los ojos rojos del Goliat en llamas alcanzaron a ver el avance de Bell.


Rugió con una mezcla de ira y miedo, mientras movía uno de sus masivos brazos ardiendo detrás de su espalda.


El gigante estaba listo para golpear. Ese ataque ya había destruido mucho, heridos a muchos Aventureros, incluyendo a Bell. Conocía el riesgo, pero no se detuvo.

—Como Hestia había dicho antes, Bell poseía el <Golpe de un Héroe>.


Con sus palabras grabadas profundamente en su alma, Bell oscilo la Gran Espada negra en un arco por encima de su hombro derecho.

La distancia era cada vez menor.


El cuerpo del Goliat se alzaba sobre él, una presencia que podía aplastarlo en cualquier momento. Al mismo tiempo, el poder fluyó en su agarre, la adrenalina corría por sus venas.

Enfocando cada pizca de su ser en la hoja de la espada, Bell saltó en el aire y dio un giro.


--¡¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!


Explosión en el impacto.


-- ———


Welf y todos los demás se vieron obligados a proteger sus ojos de la intensa luz blanca.


El grito de guerra de Bell había ahogado el rugido del Goliat hasta que la explosión borró todos los demás sonidos.

Nadie pudo escuchar ni un sonido durante varios segundos. Sin embargo, una vez que sus oídos se recuperaron... un silencio absoluto. La batalla había sido decidida.

Unos Aventureros reunieron el valor necesario para bajar sus manos y brazos para ver mejor. Vieron a un gigante sin torso y ni brazo derecho tumbado en el medio del círculo de cenizas.

Las piernas y el brazo izquierdo no hacían ningún sonido, una extraña estatua como resultado.


Y justo en frente de ella, aterrizando de pie después del seguimiento y conclusión de su ataque, estaba Bell. La espada negra se rompió, humo blanco salía de lo que quedaba del arma.

Nadie dijo una palabra, sólo trataban de recordar todos los detalles de ese espectáculo.


--... Él... lo corto.


El tiempo fluyó una vez más cuando esas palabras salieron la boca asombrada de Welf.

 


Bell perdió el equilibrio y su rodilla golpeó el suelo. Usando la espada rota como un bastón, el chico vio que las piernas y el brazo izquierdo del Goliat se desintegraban en cenizas delante de él.

La Piedra Mágica del monstruo había sido destruida junto con su torso. Sus restos lentamente comenzaron a desintegrarse y desaparecer.

*SHHHH*


Una ligera brisa comenzó a llevar una parte de la gran cantidad de ceniza hacia el <Cielo>, revelando el Botín—

<Piel de Goliat>.


--“ “ “ “ “ “ “ “ “ “¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOH!!” ” ” ” ” ” ” ” ” ”


Aclamaciones sonaron un momento después.


Los Aventureros que rodeaban el campo de batalla levantaron el puño triunfalmente, abrazaron a sus aliados, y derramaron lágrimas de felicidad mientras gritaban tan fuerte como podían. Destellos de luz plateada llenaron la zona. Agitaban sus espadas rotas, lanzas, hachas y escudos mientras su canto de victoria resonaba en todo el 18° Piso.

La gran llanura se sacudió con sus ondas de sonido que eran demasiado distorsionadas para formar palabras.


Todo lo que acababa de suceder en el Calabozo se sentía como una mentira en este momento de júbilo. Las paredes y el techo estaban en silencio; no había ninguna amenaza de que nuevos monstruos aparecieran. Los residentes de Rivira celebraban junto a los Aventureros de Mord, sus rostros estaban rojos de emoción y alegría.

--¡Bell-kun!


--¡Bell-sama!


Hestia fue la primera en correr a su lado, secándose las lágrimas mientras lo hacía. No pasó mucho tiempo para que Lili, Welf, Ryuu, y Mikoto tambien llegaran a él. Incluso algunos de los otros Aventureros se reunieron a su alrededor.

Lo que quedaba de la flor de cristal en el centro del techo brilló con una luz azul sobre él.


Bell y sus aliados estaban rodeados por aplausos de felicitación continuos mientras todo el 18° Piso parecía abrazarlos.


× × ×

--Ahhh... ¡Ahhh, glorioso!


Hermes estaba solo después que Hestia salió de la base de suministro del sur.


Sus ojos color naranja brillaban mientras observaba a Bell en el centro de la celebración de los niños. El Dios se rió como si estuviera intoxicado por la emoción que se arremolinaba a su alrededor.

 


--¡Estos ojos lo han visto! ¡Yo, Hermes, he visto todo! ¡Tú nieto, tu regalo de despedida de este mundo! El fervor de Hermes aumentaba más y más mientras llamaba a alguien, en algún lugar.

Recordó las palabras del abuelo del niño.


<El chico tiene agallas. El chico tiene paciencia—Sin embargo, carece de carácter serio.>


El abuelo de Bell le había dicho que el chico no tenía lo que hacía falta.


--¿¡Has perdido la vista, diciendo cosas como esas!?


¿¡Todavía dirías eso si vieras esto!?


El Dios se rió para sí mismo mientras hacia un gesto hacia el chico en la distancia.


Hermes echó su cabeza atrás hacia el cielo, con su boca muy abierta, se rio de una manera que se podría llamar demente.

--¡Alégrate, Gran Zeus-sama! ¡Tú nieto es el auténtico! ¡El último Héroe que tu <Familia> dejo atrás! El entusiasmo de Hermes aún no disminuía mientras continuaba.

--Bueno, no soy un Oráculo, pero... ¡Ahhhh! ¡No puedo reprimirlo!


Hermes contemplo la gran llanura llena de Aventureros, como si estuviera viendo una obra de teatro, y gritó.


--¡Está llegando, está llegando! ¡Una nueva era está llegando! ¡Podría ser dentro de diez años, cinco años, un año, o incluso mañana! ¡Pero algo pasara en Orario para marcar el comienzo de la nueva era!

Era su intuición divina.


Había sido una espina en su costado desde hace algún tiempo.


--En serio, ¿¡Ha habido alguna vez un mejor grupo de Héroes viviendo al mismo tiempo desde los tiempos prehistóricos!?

El <Valiente> Finn Deimne.


<Nueve Infiernos> Riviera Ljos Alf. El <Señor de la Guerra> Ottar.

La <Princesa de la Espada> Aizu Wallenstein.


Era difícil encontrar una mejor colección de valerosos individuos a lo largo de toda la historia.


Cada uno de ellos tenía un nivel de carácter y fuerza que estarían a la altura con los Héroes más grandes de todos los tiempos, y todos estaban aquí al mismo tiempo.

--¡No, definitivamente no! ¡Con tantos niños dignos tan juntos, no hay manera de que algo enorme no podría suceder!

 


Añadiendo al <Pequeño Novato> en la ecuación, con su potencial desaprovechado en la cima de toda la fuerza y poder demostrado por los demás, y la intuición de Hermes se convirtió en una firme convicción.

--¡Y yo lo veré, lo veré todo! ¡Estos ojos los mirarán a todos mientras tallan sus nombres en la historia, hasta el día de sus muertes!

Su humanidad, sus alabanzas, sus alegrías.


La visión del futuro de Hermes se formó en su cabeza mientras observaba a los Aventureros reunirse alrededor del chico de cabello blanco.

Los ojos del Dios se abrieron aún más amplios.


--La historia que crearan, atada por el amor de sus Dioses. ¡El <Mito de la Familia>! Se convertiría en el espectáculo final.

El más encantador de los encantos.


El pasatiempo para terminar con todos los pasatiempos.


--Aaaahhh—


Era muy emocionante.


--¡Venir a este mundo fue la mejor decisión que he tomado en mi vida!


Los niños todavía estaban bailando, levantando sus puños y gritando de alegría. Él abrió ambos brazos hacia ellos y cantó una canción para alabar a los Héroes.





Epilogo – Aquel que Apunta al Conejo


Bell y el resto del grupo regresaron a la superficie un día después de derrotar al Goliat.


Por algún milagro, todos los miembros de su grupo sobrevivieron a la terrible experiencia. Cada uno de ellos se fue por caminos separados, para informar a las personas más cercanas a ellos de su retorno seguro. Uno fue con su Diosa para expresar su gratitud y sepultar los restos de un arma; otro indujo a sus miembros de equipo a apresurarse; y otra tranquilamente retiro su capucha y volvió a trabajar en un bar sin que nadie se diera cuenta.


Al mismo tiempo, una orden de silencio fue emitida para todos los Aventureros que habían sido testigos de los acontecimientos en el 18°Piso.


La aparición del Jefe de Piso en una Zona Segura era un Irregular mas allá de toda comprensión. El Gremio declaró que era un <Acto de los Dioses>---calificado de ahora en adelante como <Calamidad>. Para evitar una confusion excesiva, Hestia y Hermes recibieron una estricta advertencia, así como una multa---su explicación de las circunstancias fue ignorada---y se les prohibio hablar de ello otra vez.


Sin embargo---


Era imposible mantener las voces en silencio para siempre. Ese era el camino del mundo.


--¿Estás seguro de esto?


--Completamente. Un Goliat apareció en el 18° Piso. Los Aventureros en la ciudad de Rivira participaron en el combate y prevalecieron... Aunque no sé cómo, es altamente probable que fuera el <Pequeño Novato> quien dio el golpe final.


--Ku, fufu, hahahaha... ¿Es así? Lo has hecho bien, Jacinto. Su risa contenida hizo eco por toda la oscura habitacion.

El dueño de la habitacion se estiró y amorosamente acarició las mejillas del joven llamado Jacinto.


La mirada del dueño de la habitacion dejó al hombre de rodillas, mirando a ninguna parte en particular con un brillo en sus ojos como si alguien estuviera en su mente.


--Bell Cranel... En verdad es extraordinario. Como Apolo, yo lo reclamo como mío.


Los labios del Dios se curvaron en una sonrisa mientras la poca luz que entraba en la habitación iluminaba su suave cabello rubio, que igualaba el color de la luz del sol.








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