





Videojuegos y Lotería
Parte 1
Viernes 10 de julio
Koutarou y las otras residentes del apartamento 106 podían sentir el verano acercándose, puesto que
ya estaban a mediados de julio.
Se podían oír las cigarras en el exterior mientras que la intensa luz del sol entraba en la habitación y
aumentaba la temperatura. Ésta era aún mayor con siete personas apretadas en una pequeña
habitación de seis tatamis.
—¡Guaaaa! ¡¡El Caballero Azul ha mueeeeeerto!!
—Bueno, si sigues adentrándote sin freno en la mazmorra es obvio que va a morir.
—¡Dime, plebeyo! ¡¿Cómo puedo salvar al Caballero Azul?!
—Forma un equipo de rescate y ve a donde ha muerto el Caballero Azul.
—¡Muy bien, lo intentaré! ¡Quédate aquí y dame consejos, plebeyo!
—Está bien, pero cálmate. Solo es un videojuego.
—¡Como si pudiera hacerlo! ¡Mi Caballero Azul ha muerto, ¿sabes?! ¡Aah, fue un error dejarme llevar
por la pereza y ponerle el nombre de “Yurika” al mago!
—¡Eso es una acusación falsa!
La temperatura de la habitación seguía aumentando debido a la vieja consola conectada al televisor.
Cuando era joven, Koutarou había pedido a sus padres que le compraran una consola para poder
estar a la moda, y se apegó tanto a ella que la llevó consigo al apartamento 106. Ruth la encontró
mientras limpiaba el armario y esto condujo a la situación actual.
—Necesitas miembros útiles para una misión de rescate, así que deja atrás a los de nivel bajo.
Tampoco vas a necesitar un ladrón.
—¡¿Y qué hay del equipamiento?!
—Es muy habitual que un grupo de rescate se quede atrapado, así que utiliza el mejor equipamiento
que tengas disponible.
—¡Ya veo, vamos allá!

Theia provenía de otro planeta, de modo que mostró interés en la consola.
Al principio estaba sorprendida, pero en cuanto cogió un mando empezó a comportarse como un niño
que jugaba a un videojuego por primera vez. Desde entonces había hecho que Koutarou le
acompañara mientras ella vivía distintas aventuras.
—Y pensar que Theia se interesaría en un juego tan antiguo>
Sanae estaba asombrada por el comportamiento de Theia y le lanzó una mirada fría mientras le
observaba sosteniendo el mando.
—Fufu. A su majestad le encanta la competición. De hecho, le gustan la mayoría de los juegos, pero
en esta ocasión es especial.
—¿Qué quieres decir?
Por otro lado, Ruth y Kiriha estaban mirándola con ternura. Las dos se encontraban sentadas frente a
la mesa bebiendo té, mientras observaban tranquilamente cómo jugaban Koutarou y Theia a la
consola.
—En realidad, cuando su alteza iba a la universidad tuvo que investigar sobre la historia de la
informática. Y por eso tiene especial interés en los primeros juegos que se hicieron.
—¿Un trabajo de investigación> a su edad?
Shizuka mostró una expresión de sorpresa. Como no tenía nada que hacer, se juntó con Ruth y Kiriha
para tomar el té.
—A los miembros de la realeza de Fortorthe siempre se les ha animado a estudiar arte y literatura
militar. De modo que es una tradición terminar sus proyectos de investigación en la universidad antes
de comenzar con la prueba.
—Así que quieres decir que se trata de una costumbre de Fortorthe> Las tradiciones siempre son
duras, no importa a dónde vayas.
Kiriha se llevó su taza de té a los labios mientras sonreía con ironía. Ella tenía su propia opinión sobre
las costumbres, pero prefirió no mencionarlas en público. Ruth no percibió el ligero cambio en su
expresión.
—Ser una princesa debe ser realmente difícil>
Shizuka dio varios sorbos a su taza mientras admiraba a Theia. El té frío sofocó su sed provocada por
la temperatura de la habitación.
—De entre la larga historia de la informática, su alteza eligió centrarse en los videojuegos.
¿Qué sentido tenía utilizar las computadoras para jugar?
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Theia analizó la situación actual desde ese punto de partida y su posterior desarrollo para predecir los
acontecimientos futuros.
Su investigación comenzó por explicar un solo videojuego y acabó debatiendo sobre diversas teorías
de este medio. Su trabajo fuera de lo común recibió muy buenas críticas en la universidad.
—La historia de Fortorthe tiene más de dos mil años, por lo que el videojuego más antiguo que aún
se conserva es muchísimo más avanzado que los que pueda haber en la Tierra. Por eso uno de los
primeros juegos de este planeta es casi como un tesoro legendario para su alteza.
—Ya veo, así que a Theia-dono no solo le gustan los juegos como afición, sino que también se debe
a su trabajo de investigación.
—Exactamente.
—Aaah> Me alegro de no haber nacido princesa.
Mientras que Kiriha, Ruth y Shizuka estaban charlando, la aventura de Theia y Koutarou proseguía.
—Oye, Tulipán. Yurika B está a punto de morir.
—No me importa. Déjala estar. No puedo malgastar pociones.
—Oh, entonces no pasa nada.
—¡¡Sí que pasa!! ¡¡Por favor, cúrala!!
—Me niego.
—¡¿Por qué!?
Yurika se había acercado a Theia y Koutarou para ver su aventura sin que nadie se hubiera dado
cuenta. Los tres estaban discutiendo sobre qué hacer en el juego mientras miraban al televisor.
—Y tú también, Koutarou, ya eres un estudiante de instituto, ¿qué se supone que estás haciendo>?
Sanae se había quedado sorprendida con los tres. Sin embargo, solo se encontraba molesta porque
le habían dejado de lado, aunque no era lo suficiente madura como para sincerarse y unirse al grupo.
—Me gusta mucho que su alteza y Satomi-sama se lleven tan bien como ahora.
—Solo son niños, por favor.
No podía unirse a ellos a pesar de quererlo; por eso Sanae llevaba un buen rato mirando la espalda
de Koutarou. Aunque los estaba llamando críos, ella era la más infantil de todos.
—Un mago sin maná no sirve para nada, al igual que tú.
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—¡Sí que servirá! ¡Solo tienes que entrar en una posada y recuperar su maná, por favor! ¡Y yo
tampoco soy una inútil! ¡¡Soy una chica mágica de verdad!!
—Una chica mágica, ya>
Yurika trató desesperadamente de explicar su caso.
—Q-qué~
—¿Qué te parece si te enfrentas a la realidad de una vez?
Koutarou apartó su vista del televisor y dirigió su atención hacia Yurika. Ella retrocedió y dio una
respuesta mientras Koutarou le miraba con dureza.
—¡¿La realidad?! ¡En realidad soy una chica mágica!
—Ya estamos en julio y esos enemigos que mencionaste no se pueden ver por ninguna parte.
—¡Vendrán! ¡Seguro que se presentarán aquí algún día!
Koutarou recordó algo al sentir la sinceridad que despedía la súplica desesperada de Yurika.
—>¿Esto tiene algo que ver con la Comiha?
Comic Heart Network, o Comiha para acortar.
Se trataba de un evento relacionado con el manga que se iba a llevar a cabo el próximo mes, el
evento más importante del mundo para las cosplayers.
Koutarou se imaginó que Yurika estaba nerviosa porque ella y sus amigas cosplayers tenían que
realizar un espectáculo en ese evento.
—¡No tiene nada que ver con eso! ¡¿Por qué siempre tiene que acabar todo en cosplay?!
—Porque es cosplay, lo mires por donde lo mires.
Sanae se metió en la conversación; tenía una mirada dulce y compasiva.
—¡¡N-no me mires con esa lástima, por favor!!
—Eso es porque me das pena.
—Bueno, espera un minuto, Sanae.
—¿Koutarou?
—Yurika, no lo admitirás si seguimos haciendo lo mismo de siempre. Ha llegado el momento de que
tú también lo entiendas.
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Mientras hablaba, Koutarou se llevó las manos a su ropa y empezó a buscar algo.
—¿Qué? ¿Qué está pasando?
Theia se interesó por lo que iba a ocurrir y se deshizo del mando para acercarse a la mesa.
—Ah, lo encontré>
Koutarou sacó dos fotografías de su bolsillo interior y las colocó sobre la mesa. Las otras seis (Yurika,
Sanae, Ruth, Theia, Shizuka y Kiriha) se asomaron a las fotos al mismo tiempo.
—¡Ah, es una foto mía!
—Y esa chica> ¿Alguien recuerda cuál era su nombre?
—Es Sakuraba-sama. Ganó el festival deportivo.
—El festival deportivo> Acabo de recordar las desgracias que sufrí>
—Esta foto es muy buena.
—¿Y qué ocurre con estas dos fotos, Koutarou?
Koutarou había sacado dos fotografías, de Yurika y de Harumi. Señaló a las dos y abrió la boca.
—Vamos a imaginarnos que una de estas dos es una chica mágica.
—Muy bien, ¿y entonces?
—¡No lo estoy imaginando! ¡Soy una chica mágica de verdad!
—Tranquilízate, solo abre la mente por un momento.
—Bueno, no estoy de acuerdo, pero>
Yurika no podía estar de acuerdo con Koutarou, pero tuvo que rendirse a su pesar. Koutarou
prosiguió una vez que ella dejó de protestar.
—Digamos que una de estas dos es una chica mágica y la otra es una chica normal. Con eso en
mente, tengo una pregunta para todas vosotras: ¿quién pensáis que es la maga?
A excepción de Yurika, las otras cinco chicas señalaron a una de las imágenes.
—Esta es la que te podrías esperar.
—Desde mi experiencia propia puedo asegurar que es mentalmente fuerte.
—Es muy desagradable admitirlo, pero de estas dos chicas tendría que ser esa.
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—Siento como si esta persona tuviera un aura de misterio a su alrededor.
—Lo siento, Nijino-san>
Las cinco señalaron la fotografía de Harumi sin tener un solo atisbo de duda.
—Ugh.
En cambio, Yurika fue la única que dudaba.
—E-esto es injusto.
Si no hubiera sido por Harumi, Yurika se habría elegido a sí misma inmediatamente. Sin embargo,
ella admiraba a su amiga. Cuando llegó la hora de la verdad no pudo escoger a una.
—Yo t-también creo que e-ella es la chica mágica>
El dedo tembloroso de Yurika apuntó hacia la imagen de Harumi. Su voz temblaba como sus dedos y
su expresión estaba horriblemente deformada.
Ella también creía que Harumi encajaba más con la figura de una chica mágica, por lo que tuvo que
señalar, no sin dolor, a Harumi en vez de a ella misma.
—¿Ahora lo entiendes, Yurika? Que pudieses utilizar la magia o no es irrelevante.
—Lo sé> Incluso yo sé que no encajo con este trabajo> Si solo el enemigo se mostrase ahora> Si
solo pudieseis verme luchar> Entonces me creeríais> Date prisa y ataca, Darkness Rainbow>
Apresúrate para acabar con esta paz y salvarme>
Las lágrimas caían por las mejillas de Yurika.
—>Creo en el amor y el coraje~♪ Lo más importante son los lazos que consigas crear~♪
Yurika empezó a cantar una canción en voz baja y despareció en el armario.
—>Sé que es una cosa extraña de decir, pero> Satomi-kun, ¿no es hora de que empieces a
creerle?
Se podía escuchar una voz lastimera desde el armario y Shizuka no pudo evitar sentir compasión por
ella.
—Es aterrador que esté deseando que vengan sus enemigos para perturbar la paz, ¿no crees?
—Después de todo ella se considera a sí misma una chica mágica del amor y el coraje>
Harumi nunca habría deseado que aparecieran enemigos. El verdadero problema era la personalidad
de Yurika; no estaba actuando solo como una heroína de la justicia.
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—Por cierto, Koutarou.
—¿Mm?
Koutarou dejó de moverse cuando Sanae lo llamó mientras recogía las fotos de la mesa.
—¿Dónde conseguiste esa foto?
—¡¿Q-qué más da eso?!
Koutarou se metió rápidamente las fotografías en el bolsillo.
—¡Claro que importa! ¡Enseñaste la foto de Yurika al club de cosplay, pero ¿de dónde has sacado la
de Harumi?! ¡Pervertido!
—¡E-esa no era mi intención en absoluto!
—¡Entonces escúpelo! ¡¿Cuándo tomaste esa foto?! ¡Tú nunca me has hecho una!
Sanae se puso agitada y se sujetó al cuello de Koutarou como de costumbre.
—¡A-aunque te haga una foto, solo será una foto fantasma!
—¡¡Aun así es injusto!! ¡Esto es humillante!
—B-basta ya, Sanae.
—¡¡Maldita sea, sácame una foto!! ¡¡De hecho, sé sincero contigo mismo y di “eres muy linda, Sanae,
vamos a intentarlo en una posición más atrevida”!!
—¡N-no te creas tan genial!
Para combatir contra Sanae, Koutarou dirigió su puño cerrado hacia la cara de la niña. En su mano
derecha se encontraba el típico amuleto de “Alejaos, espíritus malignos”.
—¡Aah, como si fuera a caer otra vez en el mismo truco!
Pero Sanae movió la cabeza hacia delante y atrás como una boxeadora, esquivando los puñetazos
de Koutarou.
—¡M-maldita seaaas!
Como se estaba ahogando, Koutarou se movía más lento de lo normal, y puesto que ya había
utilizado el amuleto en numerosas ocasiones para alejar a Sanae, ella finalmente aprendió la lección.
—Oh vaya, vosotros siempre os lleváis muy bien, Satomi-kun, Sanae-chan.
—Parece que sois hermanos. Como yo soy hija única, me dais un poco de envidia.
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Shizuka y Ruth miraban a los dos con una sonrisa en sus rostros.
Aunque Shizuka era estricta en cuanto a las peleas en la habitación, en esta ocasión los dejó
continuar; para ella no contaba como una lucha.
—Ummf, parece que tienen la misma edad mental. Solo son niños.
Theia no estaba satisfecha. Mientras decía aquellas palabras recogió el mando del suelo, aunque no
con la misma expresión de alegría que antes.
—>Ya veo, las cosas se están poniendo muy complicadas.
Kiriha sonrió y fue cambiando su vista entre Theia y Sanae. Los intereses de cada una chocaban, ya
que Koutarou se encontraba en medio de las dos, cosa que Kiriha pudo ver con claridad.
—¡Niajajaja! ¡Herir los sentimientos de una dama es un pecado! ¡Como castigo haré que te
desmayes!
—¡C-como si fuera a permitírtelo!
De repente se escuchó el sonido de una explosión.
—¡¿Giya?!
Sin embargo, al final Koutarou fue el que se hizo con la ventaja. No llevaba solo un amuleto en la
mano derecha, sino que tenía otro también en la izquierda. Sanae se distrajo con la mano equivocada
y fue lanzada hacia atrás en un instante.
“Seguridad Familiar”
El amuleto que había hecho salir volando a Sanae tenía esas palabras bordadas con hilo dorado.
—Fufu, no esperarás que use siempre el mismo truco, idiota.
—M-maldita sea, utilizar dos es injusto> ugh>
Sanae se derrumbó sobre el tatami junto a un reguero de humo que brotaba de su cabeza.
—¡Gracias, abuela!
Koutarou dejó de prestar atención a la niña fantasma y se quedó mirando los amuletos de sus manos.
Estaba pensando en su abuela, que vivía en el campo.
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Parte 2
—Muy bien, ya casi es hora de salir a comprar.
Después de mirar a Koutarou y Sanae jugando, Shizuka terminó lo que le quedaba de té y se levantó.
No estaba preocupada por Sanae en absoluto, ya que se trataba de algo que ocurría todos los días.
—Ah, vayamos juntas.
Ruth también se puso en pie y rápidamente cogió la billetera de Koutarou, que se encontraba cerca
del teléfono.
Ruth era la persona que estaba a cargo de administrar el dinero en el apartamento 106, y era porque
Koutarou confiaba en ella.
—¿Vais a comprar las dos, Casera, Ruth-san?
—Sí, la oferta temporal del supermercado de la estación está a punto de comenzar.
—Haré todo lo que pueda para evitar perder contra las amas de casa del vecindario.
Koutarou también se levantó al ver a Shizuka y Ruth en pie.
—Yo llevaré las bolsas. De todos modos no tengo nada que hacer.
—¡E-espera un segundo, plebeyo! ¡¿Pretendes abandonar a tu señora cuando se dispone a salir de
aventuras solo para ir a comprar?!
Confundida, Theia agitó los brazos con el mando incluido y detuvo a Koutarou. Sin embargo, él
simplemente negó con la cabeza.
—Lo siento, Tulipán. Ya continuaremos cuando vuelva. No se puede vivir únicamente jugando
videojuegos.
—>Uuuuh~
Theia lo miró con unos ojos de desagrado. No se trataba de su típica mirada penetrante; en esta
ocasión tenía un matiz distinto.
—¿Estás seguro, Satomi-sama? Puedo llevar las bolsas yo sola>
Ruth advirtió el estado de ánimo de su señora e intentó persuadir a Koutarou para que se quedara en
la habitación.
—No puedo permitirlo. Si mi viejo se entera de que estoy dejando todo el trabajo del hogar a una
chica me reñirá.
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Sin embargo, Koutarou no aprobaba delegar todo el trabajo doméstico a Ruth.
—>
Theia se dio cuenta de que Koutarou no iba a cambiar de opinión y le dio la espalda.
—Esto no es de lo que se trata>
—¡Koutarou, ¿vas a ir a comprar?!
—Sí.
—¡Te acompañaré! ¡Quiero comer takoyaki!
—Ruth trató de seguir persuadiendo a Koutarou, pero tuvo que renunciar a ello cuando Sanae se unió
a la conversación.
—Entonces todo bien, vamos.
—>Vale.
—¡Takoyaki, takoyaki!
—¿Solo piensas en comida, Sanae?
—¡No pasa nada, aún estoy creciendo!
—No, tú ya has muerto.
Con Shizuka al frente, Koutarou y Sanae salieron del apartamento. Ruth llamó a Theia, que estaba
jugando sola al videojuego.
—Voy a salir ahora, alteza.
—>Ya>
La respuesta de Theia fue breve. Ruth se preguntaba qué expresión estaba poniendo en ese
momento, pero no pudo averiguarlo solo mirando a su espalda.
Alteza>
Ruth se dio la vuelta y salió del apartamento 106. Las únicas dos personas que quedaban ahora en la
habitación de seis tatamis eran Theia y Kiriha.
Durante un rato, el único sonido en la estancia provino del juego que estaba usando Theia. Kiriha
abrió la boca diez minutos después tras la salida de Koutarou y las demás.
—>¿Crees que lo correcto fue no acompañarlos, Theia-dono?
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Las manos de Theia dejaron de moverse después de escuchar esa pregunta.
—Ummf, ¡¿por qué tendría que haber hecho algo como eso?! ¡Estoy ocupada jugando videojuegos!
—Ya veo. Bueno, en ese caso>
—¡¡No es asunto tuyo!!
Theia gritó y continuó jugando frente al televisor. Y como ella había dicho, sus manos estaban
ocupadas pulsando los botones del mando para controlar a su personaje.
Pero
Sin embargo no parecía que estuviera disfrutando del juego.
—Y pensar que al Tulipán le gustaban tanto los videojuegos.
—Solo es una niña.
—Allí, allí, Sanae-chan.
Koutarou y las chicas iban caminando por el distrito comercial mientras conversaban sobre Theia. Ya
habían terminado sus compras y Koutarou estaba llevando la mayoría de las bolsas. En este
momento estaban pensando utilizar el boleto de lotería que habían conseguido en la caja del
supermercado y por tanto se dirigían al límite del distrito.
El distrito comercial conectaba la ciudad de Kitsushou y la de Harukaze, y gracias a la autopista
recién construida, el vecindario había recuperado gran parte de su vitalidad. Para captar a nuevos
clientes, el distrito se encontraba en esas fechas realizando una campaña de lotería.
—La adoración de su alteza por los juegos se debe en gran parte a la influencia de su madre.
—¿La madre> de Theia?
—Sí. Cuando la madre de su alteza, que se llama Elfaria-sama y es la emperatriz actual, era una
estudiante, su trabajo de investigación se basó en la arqueología. Debido a su influencia, Theia-sama
adquirió un interés por las computadoras del pasado y comenzó a estudiarlas.
Cuando era más joven, Theia invirtió mucho tiempo en jugar con las computadoras después de
aprender pronto sobre el tema de investigación de su madre. Por lo tanto, obviamente su tema de
investigación se basó en la historia de la informática.
La tecnología informática se mencionaba en el trabajo de su madre en algunas ocasiones, y además
la propia Theia sobresalía en el uso de las computadoras.
—Pero escoger los juegos como su tema principal fue debido a la afición de Theia-chan, ¿no?
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—Sí, así es.
—Bueno, a ella le encanta la competición>
Y de entre todos los hitos de la enorme historia de la informática, Theia desarrolló su interés por el
software de juegos. Era algo natural para ella, ya que era una persona con muchas ansias
competitivas. Koutarou era igual, de modo que comprendió sus sentimientos.
—Aunque ese también es el motivo de su inquietud. Theia-sama de verdad es tímida y amable.
—>¿Eh?
Las siguientes palabras de Ruth dejaron sorprendido a Koutarou.
¿Es tímida y amable ?
Para él, Theia parecía una chica arrogante y egoísta. Pero Ruth había dicho de ella lo absolutamente
opuesto.
—>Teniendo en cuenta el sistema de selección de sucesores de Fortorthe, existe una lucha de
poder dentro de la familia real desde tiempos muy antiguos. La leyenda del Caballero Azul fue el
resultado de una de esas luchas de poder.
Ruth continuó con una expresión seria, aunque también dura. Al mirarle, Koutarou pensó que estaba
diciendo la verdad.
—Su alteza es la única hija de la emperatriz, pero también la séptima princesa, por lo que tiene
muchas rivales.
Ser hijo de la emperatriz no implicaba necesariamente que fuera a ser el sucesor al trono. En cambio,
toda persona que naciera en cualquiera de las familias reales tenía la oportunidad de convertirse en
soberano. Su objetivo era completar la prueba antes que nadie, y debido a eso, las distintas familias
guardaban una fuerte rivalidad entre ellas.
—Además, siempre hay rumores de sospecha sobre su majestad Elfaria porque es incapaz de hacer
una coalición con los conservadores o de comprometerse con los militares.
—Su madre>
—Por eso su alteza siempre ha alardeado de sus habilidades desde pequeña, para protegerse a sí
misma y a su madre. No puede perder de ninguna manera, ya sea en un juego o en una pelea.
Las palabras de Ruth llevaban un gran peso, ya que ella era la única que había permanecido junto a
Theia en su lucha por vivir el día a día.
Si eso es cierto, ha estado defendiéndose de todos empleando la fuerza
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Koutarou sintió que empezaba a comprender a Theia un poco mejor tras escuchar la explicación de
Ruth.
—Su alteza probablemente nombró a su nave personal como la “Caballero Azul” por la misma razón.
Seguramente desea defender a su madre, como el Caballero Azul de las leyendas.
—El Caballero Azul, eh>
Era el mismo nombre que Theia siempre decía cuando hacía llegar sus armas, y esta era la
explicación.
Me pregunto si habría sido mejor quedarme en casa jugando videojuegos con ella en vez de salir a
comprar
Ese pensamiento entró de forma repentina en la mente de Koutarou. Recordó que Theia había
llamado al héroe del juego “Caballero Azul”. Pero en el instante siguiente negó con la cabeza.
¡No, no, ¿por qué estoy pensando en ser compasivo?! ¡Tengo que hacer que se vaya! ¡No debo
compadecerme de sus sentimientos! ¡¿Por qué estoy tratando de llevarme bien con ella?!
Mientras que Koutarou estaba intrigado por sus propios sentimientos, Ruth sonrió mirando hacia él y
su expresión le dejó una impresión cálida y amable, la cual fue intensificada por la luz del sol
vespertino que iluminaba su rostro.
—Pero su alteza ha cambiado un poco desde que vino a este planeta y de vez en cuando se
comporta como debería hacerlo una chica de su edad. Eso ha sido gracias a Satomi-sama.
—¿Y-yo?
—Sí.
Koutarou miró a Ruth con una cara de asombro, mientras que ella sonreía y asentía.
—Satomi-sama no tiene intereses en Fortorthe. Por lo tanto se supone que no tienes motivos para
luchar, así que no hay necesidad de preocuparse por intentos de asesinato. Satomi-sama es la
primera persona que su alteza ha conocido en la cual puede confiar.
—Bueno, a mí no me importa ni su posición ni su estatus, pero en lo que se refiere al apartamento
106, sí que compartimos intereses.
—>Koutarou, lo que Theia quiere probablemente es un oponente con el que poder luchar.
Sanae había permanecido en silencio todo el tiempo, pero llegado este punto abrió la boca. Se
encontraba de mal humor.
—Creo que es como ha dicho Sanae-sama. Su alteza nunca antes ha tenido a un igual con el que
poder pelear.
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—>Alguien con quien poder pelear> En ese caso creo que lo he entendido.
En el caso de Koutarou era como la diferencia entre haber tenido o no a Kenji en su vida. Tener a
alguien con quien poder luchar cambió muchos aspectos de su vida.
—Por eso quiero que Satomi-sama siga defendiendo el apartamento 106.
—¿Eh?
—¡¿Por qué?!
Koutarou se sorprendió por las últimas palabras que había dicho Ruth, pero en esta ocasión se quedó
sin habla.
Esas palabras eran sencillamente demasiado inapropiadas para alguien que supuestamente era una
aliada de Theia. Esto no solo dejó sin palabras a Koutarou y a Sanae, sino que también a Shizuka.
—¿Por qué dices eso, Ruth-san?
Koutarou y Sanae se quedaron con la boca abierta, de modo que Shizuka realizó la pregunta por
ellos. Ruth sonrió ligeramente y comenzó a explicarse.
—Si su alteza se hace con el control del apartamento, entonces tendrá que regresar a Fortorthe y
volverá a tener una vida donde no podrá bajar la guardia ni por un instante. Antes que eso preferiría
que su alteza tuviera la vida de una chica normal durante un tiempo.
No eran las palabras de un sirviente de Theia, sino las de una amiga de la infancia. Eso era lo que
Ruth deseaba desde lo más hondo de su corazón. Deseaba que Theia fuera feliz antes que conseguir
convertirse en la emperatriz.
—Umm, ahí tienes mucha parte de la responsabilidad, Satomi-kun.
Shizuka sonrió y dio unos golpecitos a Koutarou en la espalda.
—¡Si pierdes, Theia volverá a casa, así que aguanta!
—De todas formas no tengo intención de perder. Ese apartamento es mío.
Después de conocer más sobre la situación de Theia, el pensamiento de perder a propósito cruzó su
mente, pero gracias a las palabras de Ruth su determinación le llevó por el camino contrario.
¡La situación actual está bien así! ¡Esa habitación es mía!
Como había dicho Ruth, lo mejor para Theia era que él no saliera derrotado enseguida en la pugna
por conseguir el apartamento, de modo que ya no tenía razones para dudar. Las cosas estaban bien
del modo presente y si seguía así el resultado sería el mejor para todos.
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—¡Bien dicho, Satomi-kun! ¡Yo te prestaré ayuda desde las sombras!
—¡Fufufufu, najajajaja! ¡Eso es, estaba muy equivocado! ¡Incluso el solo hecho de pensar en la
derrota no encaja conmigo!
Cuando Koutarou pensó en qué hacer en esa circunstancia, recuperó completamente la motivación.
—>Por favor, continúa tratando a su alteza como siempre, Satomi-sama.
Ruth se inclinó ante Koutarou en señal de agradecimiento. Y cuando volvió a levantar la cabeza, se
pudo ver indicios de lágrimas en sus ojos. Las lágrimas brillaban con un color anaranjado, teñidas por
el sol de la tarde, y dejaron una fuerte impresión en Koutarou. También eran un símbolo de gratitud
hacia él y una forma de expresar el alivio que sentía al saber que su amiga de la infancia iba a ser
capaz de vivir un poco más de tiempo en paz.
—Creo que voy a luchar con ella hasta que se agoten mis fuerzas.
—Sí. Hazlo, por favor.
Es realmente hermosa
Koutarou admiró a Ruth sin darse cuenta.
Y como ella pudo sonreír de esa manera, Koutarou sintió que había tomado la decisión correcta.
—Koutarou> tú>
Sanae era la única de las chicas con una expresión sombría. Era debido a que podía sentir el cambio
que se estaba produciendo en el interior de Koutarou. Pensó que era extraño, ya que al principio
Koutarou y Theia nunca jugaron juntos anteriormente, pero al final del festival deportivo, cuando los
dos estaban corriendo delante de Shizuka y Kenji, terminaron llevándose bien. Y mirándolos en el
presente, Sanae no pudo evitar sentirse intranquila.
—Por qué me ocurre> esto>
El corazón de Sanae latía de dolor. Al principio era casi imperceptible, pero el dolor se hizo más
fuerte con cada día que pasaba. Por lo que en cuanto percibió el cambio de Koutarou sintió un dolor
tan fuerte como si hubieran atravesado su corazón con un cuchillo.
Detestaba que Koutarou utilizase su amuleto para espantarla desde el día que empezó a sufrir ese
dolor. Sentía como si la estuviera rechazando con sus ataques, lo cual también le hacía recordar que
él antes solo pensaba en ella como un espíritu maligno que había encantado su casa. Sanae creía
que esa era la realidad.
—>¡Qué importa si Koutarou piensa que solo soy un espíritu maligno, ya conseguí echar a todo el
que ha vivido allí!
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Sanae hablaba consigo misma, pero por muchas veces que dijera lo mismo no consiguió sentirse
mejor.
Parte 3
—Ahí está, por allí. Sígueme, Ruth-san.
—Vale, Satomi-sama.
Cuando Koutarou y las chicas llegaron al puesto de la lotería, se encontraron con que la única
persona que se encontraba allí era la que estaba a cargo, un empleado. Gracias a ello no había
ninguna fila que esperar.
—Mmm, no es del tipo de rascar, sino del de girar.
—Hay premios desde el primero hasta el quinto puesto.
El tipo de lotería que había en el puesto era una rueda que se hacía girar gracias a un tirador y
después salía una bolita de ella. Podían salir cinco tipos de bolas: la dorada, la plateada, la de cobre,
la de color blanco y la roja. Las cinco correspondían a distintos premios.
La bola dorada era el primer premio, unos boletos para un balneario. La de plata era el segundo, un
televisor LCD. La de cobre era el tercero, una bicicleta. La blanca era el cuarto, que eran diversas
frutas enlatadas, y por último, la roja, que en el quinto y último lugar a modo de premio de
participación, consistía en pañuelos de papel.
—Estos premios son muy lujosos para una lotería de un distrito comercial>
—¡Bienvenidos! ¿Habéis venido para girar la rueda?
El empleado a cargo de la lotería era un individuo muy amistoso. La vistosa chaqueta roja que llevaba
le concedía una impresión desenfadada.
—Sí, eso es. Pero no voy a ser yo, sino esta chica> Vamos, Ruth-san.
—¡¿Kya?!
Koutarou cogió la mano de Ruth aprovechando que estaba distraída mirando la tienda y tiró de ella
hasta llevarle delante de la rueda de lotería.
—¿S-Satomi-sama?
—Ya que estamos aquí, ¿por qué no lo intentas, Ruth-san? No vas a tener tantas oportunidades de
hacer algo así, a diferencia de nosotros.
23
—>U-umm>
Ruth no comprendía por qué le habían arrastrado de repente hasta esa rueda de lotería, pero aún se
quedó más confundida cuando Koutarou le agarró de su mano derecha.
Después de haber derramado algunas lágrimas, Ruth se encontraba especialmente sensible con
Koutarou, por lo que no pudo evitar sonrojarse.
—¿Esta chica es tu novia? Tienes una novia muy linda, qué envidia.
—Sí, ¿no? Yo tampoco me opondría a que fuese mi novia.
—Supongo que no sería nada fácil.
—¡Najajaja, exactamente!
—La realidad suele ser cruel, ¿verdad? ¡Guajajaja!
Koutarou y el dependiente estaban riéndose a carcajadas, pero Ruth no se encontraba en un estado
mental que le permitiese hacer lo mismo. Ruth había nacido en una familia noble y había pasado la
mayoría del tiempo en una escuela de oficiales solo para mujeres, por lo que no estaba
acostumbrada a tratar con hombres. Por supuesto era la primera vez que uno le había cogido de la
mano.
—>Yo>
La cara de Ruth estaba tensa y teñida fuertemente de rojo, y lo único que podía hacer era mirar a
Koutarou, que se encontraba frente a ella.
—Ruth-san, ¿ocurre algo?
Koutarou se giró hacia ella. Como ahora los dos se estaban mirando a poca distancia, Ruth se sentía
arrinconada.
Si me estiro un poco estaremos lo suficiente cerca para b-besarnos
Cuando Ruth estaba a solo unos segundos de que su cerebro hirviendo empezase a crear
pensamientos extraños, Shizuka, que se encontraba cerca de ella, la liberó de la mano de Koutarou.
—¡Satomi-kun, ¿acaso no te das cuenta de que Ruth-san no se encuentra bien?!
Ah
Gracias a ella, el cerebro de Ruth empezó a enfriarse.
—¡No puedes coger a una chica de la mano tan fácilmente!
—Ah, p-perdón. Solo es que me puse a actuar como suelo hacer con Mackenzie.
24
—¡L-lotería, eso es, todavía tengo que participar en la lotería!
Mientras que Ruth se calmaba no pudo evitar recordar los pensamientos vergonzosos que habían
pasado por su cabeza momentos antes. De repente su cerebro comenzó a arder de nuevo.
—Perdone señorita, como tiene tres boletos debe girar la rueda tres veces.
—¡S-sí!
Ruth era incapaz de pensar correctamente y por lo tanto hizo girar la rueda con todas sus fuerzas.
Normalmente solo caía una bolita al mismo tiempo, pero debido a la velocidad que tenía la rueda,
cayeron en cambio tres bolas de forma simultánea. Los colores de las bolitas eran oro, plata y cobre.
—¡Felicidaaaadeees! ¡Primer, segundo y tercer premio! ¡¡Un triple bingo!!
La voz del hombre y la campana que estaba sosteniendo en su mano se pudieron escuchar por todo
el distrito comercial; las tres bolas eran los premios más importantes.
—¡I-increíble! ¡¿Es a esto a lo que llaman la suerte del principiante?!
—¡¿Una jugada completa desde el primer premio hasta el tercero?!
—¡Ruth, eres asombrosa!
Debido a la sorprendente situación, Koutarou, Shizuka y Sanae dieron a Ruth sus alabanzas y un
aplauso.
—¡O-otra vez! ¡Tengo que hacerla girar tres veces!
Sin embargo, Ruth seguía girando totalmente ajena al hecho de que la lotería ya había terminado.
Después de que la conmoción en el puesto de lotería se hubo sofocado y de que Koutarou junto a
sus compañeras abandonaran el distrito comercial, el cajero del supermercado vino corriendo por
algún motivo.
—Aniki, ¿cómo ha ido?
El cajero estaba cubierto de sudor. También había perdido el aliento por el simple hecho de haber
llegado corriendo desde el supermercado debido a su obesidad.
—¡Hey, Hachi! ¡Alégrate, todo ha salido de acuerdo con el plan!
El dependiente dio la bienvenida al cajero con una sonrisa. Como el individuo obeso estaba delante
del dependiente, que era delgado, su aspecto tenía un gran contraste, haciendo parecer al segundo
aún más delgado.
—¿Entonces se han hecho con los boletos del balneario?
25
—¡Pues sí, ahora lo único que nos queda por hacer es esperar a que caigan en nuestra trampa!
—¡No podía esperar menos de ti, Aniki!
El cajero y el dependiente eran conocidos, y estaban contentos porque habían tenido éxito en algún
asunto.
—Pero la verdad es que haber ganado el televisor LCD y la bicicleta ha sido un fallo de cálculo>
—¡¿Eeeeeeh?! ¡¿También se han llevado esos premios?!
—Ha sido un error. La chica que ha hecho girar la rueda tenía una suerte extraordinaria.
—No me lo puedo creer> se suponía que ese televisor y la bicicleta iban a ser para nosotros
después de que hubiésemos acabado con esta lotería amañada> Como no era una lotería de verdad
solo teníamos que haber llenado la rueda con bolas rojas y el primer premio>
—¡Pero en la realidad no funciona así! ¡Si no mostramos las bolas con premio antes de meterlas en la
rueda nadie se lo tomaría en serio!
—¡No puedo ver la tele usando la realidad! ¡Y tampoco puedo montar en bici!
—¿Pero quién podía pensar que iban a sacar el segundo y tercer premio de entre cien bolas>?
—Supongo que son personas realmente bendecidas por Dios>
Los dos se quedaron mirándose el uno al otro y agacharon la cabeza. Sin embargo, el dependiente
negó enseguida con la cabeza y recuperó el ánimo. Entonces dio unos golpecitos en el hombro de su
amigo.
—¡No te deprimas, Hachi! ¡No pasa nada!
—¡Pero Aniki! ¡El televisor! ¡La bicicleta!
—¿Ya lo has olvidado? Cuando nuestra operación “¡Es el océano, yajuu! Capturar al Fantasma”
tenga éxito podremos comprar todas las teles y bicicletas que queramos.
—¡E-es verdad! ¡Por eso hicimos esta lotería de mentira en primer lugar!
—¡Solo piensa en ellos como un sacrificio por un bien mayor, Hachi! ¡Los dados ya están echados!
—¡Tienes razón! ¡No hay tiempo para estar deprimido!
26
Aquella lotería se había creado para regalar los boletos del balneario a Koutarou y compañía; se
trataba de una completa estafa. Los dos individuos buscaron un trabajo a tiempo parcial en el
supermercado después de observar el comportamiento de los chicos y sus rutinas. Más tarde
esperarían a que Koutarou y las chicas salieran de compras para poder entregarles los billetes falsos
de lotería. Por último, habían trucado la rueda de lotería para que consiguieran el primer premio.
Todo había salido según sus planes para que pasaran unas vacaciones en un balneario.
—Kukuku, y si ella está confinada en la casa tendrán que dejarla allí sola, pero si puede viajar
colocaremos cientos de trampas en el hotel.
—Eres muy malvado, Aniki.
Su objetivo era capturar a Sanae. Si ella los acompañaba al balneario, entonces colocarían trampas
para cazarla, pero si no, solo tenían que atraparla cuando ya no quedase nadie en la casa excepto
ella.
De cualquier modo ahora ya podían seleccionar una fecha y un lugar, lo cual les daba muchas más
oportunidades de tener éxito que si solo intentaban hacerlo sin un plan determinado.
—¡Vamos a capturar a ese fantasma estable de alta densidad y decir adiós a nuestra vida de
pobreza!
—¡Podremos graduarnos en exterminio de pequeños fantasmas y codearnos con las celebridades!
Y después de atrapar a Sanae la venderían por una gran cantidad de dinero.
—Hip hip hurra.
Eran cazadores de fantasmas, profesionales en lo referente a la exterminación de espíritus.
Parte 4
—Perdónenme por molestar cuando están celebrando, pero tengo algo realmente espantoso que
compartir.
Kiriha apareció frente a Koutarou y las chicas con una cara seria mientras estaban celebrando sus
premios de la lotería.
—Kiriha-san.
—Yurika ha perdido el conocimiento.
Cuando entraron en el apartamento, Yurika yacía inconsciente en medio de la habitación.
27
—¡Guaaaaah, Yurikaaaaa!
Al ver así a Yurika, Koutarou entró corriendo en la habitación.
—Se metió en el armario con esta temperatura y parece que ha sido demasiado para ella.
Yurika se había desmayado porque se encerró en el armario con aquel calor endemoniado de verano.
Aunque solo estaban a mediados de julio, la luz constante y fuerte del sol que entraba por la ventana
había convertido el armario en un sauna.
—¿Es idiota? Habría podido prever lo que iba a ocurrir si solo se hubiese detenido un segundo a
pensar.
—Me pregunto por qué Nijino-san no salió a pesar del calor que hacía dentro>
Sanae estaba atónita y Shizuka inclinó la cabeza confundida. Las dos habían olvidado por completo
que Yurika se había encerrado en el armario debido a su depresión.
—¡Resiste, Yurika!
—¿S-Shatomi-shan>?
Yurika abrió los ojos cuando Koutarou empezó a agitar sus hombros. Estaba cubierta de sudor y
tenía el flequillo pegado a la cara, impidiéndole ver.
Koutarou alargó el brazo y le quitó el pelo de los ojos.
—L-lo shiento>
—¡¿Por qué siempre eres tan zoquete?!
—Eshtoy bien. Déjame shola. Me recuperaré en un rato.
—¡Como si pudiera dejarte sola!
Koutarou depositó a Yurika de nuevo en el suelo y empezó a realizar los preparativos para cuidar de
ella hasta que se repusiera. Sacó varias toallas del armario, puso agua con hielo en un barreño y
cogió una botella de agua de la nevera para que bebiese.
Yurika lo seguía con la mirada.
—Yurika, ¿te duele la cabeza o algo parecido?
Koutarou miraba a Yurika con ojos de preocupación mientras le lavaba la cara con la toalla que antes
había mojado en el barreño.
—No, eshtoy bien.
28
—¿Y agua? ¿Tienes sed?
—Beberé un poco fentro de un rato>
—Ya veo> descansa, Yurika.
—Shí>
Yurika no podía mover la lengua correctamente, pero su respuesta fue clara. Al verla, Koutarou dejó
salir un suspiro de alivio.
Satomi-san está siendo bueno conmigo por alguna razón
Ese pensamiento cruzó la mente de Yurika mientras veía a su enfermero sonreír.
Sigo sin poder hacer que crea en la magia, pero parece que me trata mejor que antes ¿No será
solo mi imaginación?
La realidad era que Yurika no se estaba imaginando cosas. Efectivamente, Koutarou había empezado
a comportarse mejor con ella.
—No hagas cosas tan estúpidas que puedan provocar que Sakuraba-senpai se preocupe.
—Shí> lo eñtiendo>
Koutarou había cambiado la forma que tenía de interactuar con Yurika desde el festival deportivo, y
fue porque ella se había hecho amiga de Harumi inesperadamente.
Si solo hubiese sido una cosplayer molesta, probablemente no se habría preocupado, pero como era
amiga de Harumi no pudo hacerlo, puesto que si le ocurría algo malo a Yurika, seguramente Harumi
no podría estar tranquila.
De modo que Koutarou dejó el asunto de la chica mágica a un lado y cuidó de Yurika en calidad de
amiga de Harumi. Y esa es la razón de que quisiera atenderla cuando se desmayó. Si tenía hambre,
también le daría de comer. No lo hacía enteramente por el bien de la chica, pero como resultado
acabó tratándola mejor.
—Eres realmente>
Koutarou cogió un ventilador cercano y lo enfocó hacia Yurika.
—Shiento que tengash que malgashtar tu tiempo conmigo>
Yurika dejó salir una pequeña sonrisa mientras la brisa le refrescaba la cara. Al verla, Koutarou
determinó que ya se encontraba bien. Después Ruth se acercó a los dos.
—¿Yurika-sama se encuentra bien?
29
Como persona educada que era, Ruth estaba preocupada por Yurika, aunque esencialmente se
había puesto en peligro ella sola. Arrugó la frente y se quedó mirándola fijamente.
—Creo que sí. Ella siempre ha sido muy resistente.
—Perdoñadme por hacer que osh preocupéish~
—No, estamos contentos de que te encuentres bien. No podríamos celebrar haber ganado la lotería
si hubieses sufrido una desgracia.
Ruth sonrió mientras sacaba los boletos de su bolsillo.
—¿Qué es eso?
Cuando Ruth entró en la habitación, Theia soltó el mando y se acercó a donde estaba tumbada
Yurika.
—Alteza, cuando fuimos a comprar nos dieron unos boletos de lotería y ganamos unas entradas para
un balneario.
—¿Lotería?
Al haber nacido princesa, Theia no tenía idea de lo que era la lotería y miró a Koutarou, que se
encontraba a su lado.
—Es una campaña para aumentar las ganancias del supermercado, y los clientes tienen una
oportunidad para ganar premios.
—Oh, ya entiendo>
Ruth entregó los boletos a Theia y ella los examinó minuciosamente.
—Ah sí, ¿os gustaría que fuésemos todos juntos al balneario?
—Ruth sonrió y lanzó la pregunta.
—¿Te parece bien que te acompañemos, Ruth-san?
Cuando Shizuka le respondió con esa otra pregunta, Ruth asintió de forma evidente.
—Hay entradas para seis, y su alteza y yo solo somos dos. Además, las vacaciones son mucho más
divertidas si se disfrutan con más personas, por no hablar de que nosotras aún no nos hemos
acostumbrado a vivir en la Tierra.
—¡¿Les vas a llevar con nosotras?!
Theia quitó la mirada de los boletos y mostró una expresión de desconcierto.
30
—Sí. Creo que sería perfecto dejar nuestras riñas diarias atrás y descansar por un tiempo.
Ruth tenía una expresión radiante mientras respondía a Theia. Ella se quedó observando a su
sirviente durante unos instantes antes de mirar al resto de personas de la habitación.
Ruth, Sanae, Shizuka, Yurika, Kiriha. Y cuando vio la cara de Koutarou, se sonrojó ligeramente y
apartó la vista de él.
—>E-esos tickets los has ganado tú, así que haz con ellos lo que desees.
—Gracias, alteza.
Después de dar sus agradecimientos a Theia, Ruth llamó a Koutarou y al resto.
—¿Entonces qué os parece? ¿Os gustaría venir con nosotras al balneario?
—En ese caso, será un placer acompañaros♪
—¡Yo quiero ir, yo quiero ir! ¡Quiero darme un chapuzón en las termas!
—No tengo objeciones. Hace mucho que no me doy un descanso.
Shizuka, Sanae y Kiriha estuvieron de acuerdo inmediatamente.
—Shi osh parece bieñ yo también puedo ir~
Yurika levantó el brazo con problemas, aun descansando sobre el suelo. Como ella siempre era
rechazada, tuvo que pedir permiso.
—¿Pero no es imposible? Solo tenemos seis entradas.
En cuanto Sanae dijo aquello empezó a contar a las personas de la habitación. Ella misma, Koutarou,
Ruth, Theia, Shizuka y Kiriha sumaban seis; no había sitio para Yurika.
—Vayia>
Las lágrimas empaparon el rostro de Yurika cuando escuchó la respuesta de Sanae.
—¡Ashí que eshtáis diciendo que lash chicash mágicash no puedeñ ir a losh balneariosh! Uug>
—En ese caso, no tendré problema si yo me quedo en casa. Os dejo las vacaciones a vosotras,
chicas.
—¡Shatomi-shan, ¿estásh sheguro?!
Yurika se sorprendió por las palabras amables de Koutarou y se puso en pie de un salto.
—¡¡Shiempre he shabido que erash una bueña persona deshde que nosh conocimos!!
31
Los ojos de Yurika resplandecían mientras sostenía la mano de Koutarou y la agitaba.
—Eres muy egoísta>
—¡¿Eeeeh?! ¡¿Por qué no podemos dejar aquí a Yurika?!
—No puedo permitirlo. Presta atención, dice que solo podemos ocupar una habitación. No puedo
dormir en una misma habitación junto a cinco mujeres.
—Tiene razón. Satomi-kun, eres realmente perspicaz>
En el ticket había un pequeño texto en el que decía que las seis personas debían compartir la misma
habitación.
—>Vale, tengo una cosa que decir.
Kiriha había estado pensando durante todo el rato, y en ese momento abrió la boca.
—No veo ningún problema si vamos los siete.
—Pero Kiriha-san, solo hay entradas para seis personas.
—Lo sé. Por lo que solo seis de nosotros van a ser clientes. Koutarou, Theia-dono, Ruth, Shizuka,
Yurika y yo misma. Así sumamos seis, no hay ningún problema.
—¡E-espera un momento! ¡¿Y qué pasa conmigo?!
—>No creo que el hotel pueda cobrar a un fantasma.
Había siete en la habitación, pero en realidad solo seis de ellos necesitaban entrada.
—Ajajajaja, c-claro. Soy un fantasma, lo había olvidado por completo.
—Esto es genial, Satomi-sama. Ahora podemos ir todos.
Ruth le sonrió a Koutarou, pero él negó con la cabeza.
—Ruth-san, de verdad que no puedo ir. Todas sois chicas jóvenes.
—¿Qué importa eso? No será muy distinto a lo que hacemos normalmente.
—Sí que lo será.
Normalmente, en el apartamento 106 solo dormían Koutarou y Yurika. Y ella lo hacía en el armario,
por lo que hablando con propiedad no se encontraban en la misma estancia.
—No pasará nada, Satomi-kun. Solo vamos a compartir una habitación.
32
—¡¿Tú también, Casera?!
Cuando las únicas dos personas con sentido común trataron de convencer a Koutarou, él empezó a
entrar en pánico.
—¿O crees que vas a poder hacer algo indecente a cualquiera de nosotras y sobrevivir en el intento,
Satomi-kun?
—Ugh.
Si Koutarou intentaba hacerle algo a Kiriha, Theia, Ruth o Shizuka, probablemente no volvería a ver
la luz del sol. Y Sanae estaba fuera de toda cuestión. Esto solo dejaba fuera a la cosplayer Yurika,
pero Koutarou no querría hacerle nada por diversas razones. Aunque si lo hiciese, las otras cinco le
darían una paliza hasta machacarlo.
—E-eso es cierto, pero>
—¿Ves? ¡Entonces está decidido!
Koutarou no fue capaz de seguir discutiendo con Shizuka, ya que ella había llevado la conversación a
su conclusión por la fuerza.
—¡Ah, Casera, espera!
—¡Disfrutemos de nuestras vacaciones de verano en la playa y en el balneario! ¡Me alegra haber
comprado un bañador hace unos días!
Los ojos de Shizuka brillaban. En su mente ya estaba disfrutando de las vacaciones veraniegas en el
balneario.
—¿Bañador? ¿A qué te refieres?
Ruth inclinó la cabeza en confusión. Kiriha comenzó a explicarle mientras Shizuka se encontraba en
medio de su ensoñación.
—El hotel en que nos vamos a hospedar está cerca de la playa. Si sales del hotel llegarás al mar en
menos de tres minutos. Mira, es uno de sus atractivos para el público.
—Bañarme en el mar>
De repente, la expresión de Ruth se tornó oscura.
—¿Qué ocurre, Ruth-san?
—Satomi-sama, ah no> No es nada importante, pero yo no tengo bañador.
33
—¡No hay problema! ¡Tengo muchos bañadores que compré y que nunca me puse, así que puedo
darte esos!
—En ese caso no habrá ningún problema.
—Muchas gracias, Shizuka-sama.
Una vez resuelto los inconvenientes, Ruth se inclinó ante Shizuka, pero por alguna razón su
expresión no se había alegrado. Koutarou normalmente no se habría dado cuenta de ese tipo de
cosas, pero en esta ocasión le dejó bastante impresionado.
Supongo que a Ruth-san le gustaría ir con su propio bañador. Después de todo es una chica
Y por si aún no fuera lo suficientemente extraño, Koutarou quiso hacer algo al respecto. Deseaba
mostrar su gratitud a Ruth debido a que ella le ayudaba diariamente. La explicación sobre las
circunstancias de la familia real de Fortorthe también consistía una gran parte de ese deseo.
—Ruth-san, yo te compraré un bañador nuevo.
Con el alquiler barato de 5.000 yenes, Koutarou podía permitirse algún lujo que otro, y además
comprar un bañador a Ruth no supondría un golpe tan duro para su bolsillo.
—Eh>
Ruth se quedó mirando a Koutarou, intentando averiguar las intenciones tras sus palabras.
—Quiero ver a Ruth-san llevando un bañador poco discreto y devorarla con los ojos.
—D-devorarla>
Las mejillas de Ruth se pusieron rojas de forma instantánea. Al mismo tiempo recordó haber
fantaseado con besar a Koutarou, por lo que su vergüenza se multiplicó.
—¡¿Crees que vas a poder salir indemne después de decir algo así?!
—¡Por supuesto! ¡De hecho, ese es el deber de un chico joven!
Sin embargo, Ruth no vio en los ojos de Koutarou alguna clase de deseo.
Satomi-sama ¿Estás diciendo esas cosas a propósito, por mi bien ?
Su vergüenza desapareció en el mismo momento que se percató de ello y la reemplazó con un
sentimiento de alegría.
—¡Pienso que perdere todos mis puntos si las veo en bañador, pero Ruth es diferente! ¡Voy a
contemplar su cuerpo con el entusiasmo propio de un chico adolescente!
—U-umm> si crees que es suficiente con mi cuerpo delgado>
34
Ruth sonrió embargada por sentimientos agradables. Esto era algo poco frecuente para ella, pero
deseaba confiar en la buena voluntad de Koutarou.
—Así que> por favor, cómprame un bañador>
—¡¿Ah, eh, eeh?!
Extrañamente, Koutarou empezó a ponerse nervioso. Había estado hablando de aquella forma para
que Ruth estuviese de acuerdo en acompañarlos sin sentirse mal, pero al final no mostró signos de
estar disgustada y en cambio aceptó obedientemente su oferta.
—Fufu. Sorprendentemente tienes un lado amable, Koutarou.
—¡Como podía esperar de Satomi-kun, el hombre japonés perfecto!
Kiriha, con su aguda habilidad de observación, y Shizuka, que había recordado la discusión previa
referente a la lotería, habían comprendido las intenciones de Koutarou.
—Yo solo~
—¡No pasa nada, sabemos que estás un poco avergonzado! ¡Ruth-san, lo primero que haremos
mañana será ir a comprar!
—Ah, sí.
Maldición La próxima vez tendré que ser más sutil
Después de que Kiriha y Shizuka hubiesen visto a través de sus intenciones, Koutarou dejó salir un
gran suspiro; era más embarazoso ahora que lo sabían.
—Ah, umm>
En ese momento, Koutarou se dio cuenta de que Theia estaba moviendo los dedos de forma nerviosa
mientras lo miraba.
—¿Qué pasa, Tulipán?
En cuanto hizo la pregunta, las mejillas de Theia se tornaron de color rojo y apenas fue capaz de
pronunciar las siguientes palabras.
—U-umm> Yo no> tengo un b-bañador>
Ah, es cierto
Si Ruth no contaba con un bañador, obviamente Theia tampoco tenía uno.
“Ya veo. Qué mala suerte.”
35
Seguramente eso es lo que él habría dicho hacía solo unas horas, pero ahora dijo una cosa distinta.
Theia lo estaba mirando con una expresión avergonzada.
Ruth notó el comportamiento de su ama y miró a Koutarou como si estuviera esperando a su
respuesta. Y por encima de todo, el hecho de que él viera la pantalla del televisor detrás de Theia fue
el mayor error. Lo que se mostraba en ella era el menú de estado del personaje, donde uno de ellos,
Yurika B, tenía llena solo la barra de vida. Esto se debía a que aún seguía sin maná, por lo que se
trataba de la misma pantalla de estado que cuando Koutarou y las chicas habían salido a comprar.
De modo que Tulipán no ha jugado desde entonces
Koutarou no podía sencillamente rechazarla después de haberse dado cuenta de ello.
—>P-pues en ese caso, si consigues rescatar al Caballero Azul antes de mañana te compraré uno
también.
Como una chica normal.
Las palabras que había dicho Ruth cuando salieron a comprar resonaron en su mente.
—¡¿P-por qué solo me discriminas a mí?! ¡A Ruth no le has impuesto una condición como esa!
—¡Porque tú siempre consigues salirte con la tuya! ¿O acaso no tienes confianza en que serás capaz
de salvar al Caballero Azul?
Pero a pesar de ello, las impertinencias hacia Theia eran su forma de ocultar su vergüenza.
—¡¿De qué estás hablando?! ¡¡Pienso salvar al Caballero Azul ahora mismo y hacer que te
arrepientas de haberme retado!!
Al final Theia se comportó como de costumbre. Se dio la vuelta rápidamente para mirar el televisor y
cogió el mando.
Qué raro Algo no va bien conmigo ¿Por qué dije que le compraría un bañador al Tulipán ?
Mirando la pequeña espalda de Theia, Koutarou se encontraba confundido por la situación, pero al
mismo tiempo sintió que había hecho lo correcto. Actuó de esa forma debido a que era la primera vez
que había visto a Theia como una chica, pero el propio Koutarou fue incapaz de reconocerlo y acabó
en un estado de confusión.
—Satomi-sama> Alteza>
Ruth miró a los dos y se conmovió hasta el punto de escapársele algunas lágrimas. Ella siempre
había estado con Theia y por eso no pudo evitar pensar que lo único que les hacía falta era tener una
relación de maestro-sirviente.
—Q-qué fallo másh grande> shi lo hubiera shabido me habría comprado un bañador.
36
—>No pienso comprarte uno, hagas lo que hagas.
—Auuuuuuu, e-esho esh injushto>
—¡Plebeyo! ¡Apresúrate para venir aquí y mira de cerca la valentía de tu señora!
—Sé sincera y pide ayuda directamente> qué fastidio>
Koutarou y Theia se sentaron frente al televisor sin ser conscientes de los sentimientos de Ruth y
discutieron mientras continuaban avanzando en el juego.
—Fundadora de Fortorthe, Diosa del Amanecer, por favor, vela por el futuro de su alteza>
Ruth se dejó afectar por sus emociones al mirar las espaladas de los dos y fue incapaz de hacer nada
más durante un tiempo.
—>
Había una persona más superada por sus sentimientos. Se trataba de Sanae, pero los suyos eran
completamente opuestos a los de Ruth.
Koutarou realmente es
Koutarou, Theia y Ruth; al verlos a los tres, Sanae sintió un enfado descomunal. Sentía que debía
hacer algo al respecto, pero no sabía qué.
¿Qué me está ocurriendo ?
Y al igual que Ruth, no pudo hacer nada más que observar a Koutarou y Theia.
37
La Conspiración en la Playa
Parte 1
Lunes 11 de agosto
Theia y Ruth habían llegado a la Tierra en una gran nave espacial de combate que ellas llamaban
Caballero Azul.
Se necesitó varios años para construir la Caballero Azul y fue entregada a Theia como su nave
personal para que le sirviera de ayuda en su prueba. Se encontraba en órbita desde que llegaron a la
Tierra.
Esta nave espacial de un kilómetro de largo tenía una característica distintiva que se podía ver a
simple vista: su casco era de color azul cielo y tenía la forma de una persona. Con ese color y diseño,
el nombre de Caballero Azul encajaba a la perfección.
—¡¡G-gigante!! ¡Es gigante! ¡Podrías meter una infinidad de apartamentos aquí! ¡Tulipán, ¿cuántos
tatamis tiene este lugar de superficie?!
—¡Plebeyo, ¿no hay nada más que te sorprenda?! ¡Podrías haber dicho “así que este es el Caballero
Azul del que Theia-sama siempre está hablando” o “como podía esperar de Theia-sama, tienes una
nave increíble en tu poder”, o algo parecido!
Koutarou y las demás se encontraban en el puente de mando de la Caballero Azul. Estaban de
camino al hotel del balneario, de modo que ya llevaban puesta su ropa de verano y cargaban con sus
bolsas de viaje.
—Satomi-sama, en este puente podrían caber unos quinientos tatamis♪
El puente de mando estaba posicionado en la cabeza del Caballero Azul, pero como se trataba de la
cabeza de un gigante de un kilómetro de alto, era sorprendentemente grande.
—¡Ruth, no hay necesidad de decirles eso! ¡Aún más importante, ¿por qué pareces tan contenta?!
—¡¿Quinientos?! ¡Tulipán, si vives en un lugar tan grande como este, ¿para qué quieres el
apartamento 106?! ¡Es totalmente injusto!
—¡¡Ya te he dicho que es por la prueba!!
Las voces de Koutarou y Theia hicieron eco en la enorme cabina. El puente se alargaba
aproximadamente unos 50 metros en todas direcciones y estaba construido con algún tipo de material
de color blanco, que le concedía un aspecto admirable.
Dentro de aquel lugar tan espacioso había un asiento para el operario, otro para el piloto y varios para
los demás puestos. Era similar a un centro de mando militar de los que se podía ver habitualmente en
las películas.
38
—¡Maldita sea, si eres una princesa, entonces confórmate con esta casa gigante!
—¡Si eres capaz de entender que soy una princesa será mejor que vigiles tu boca!
—¡No, me niego!
—¡En ese caso yo también me niego! ¡Me quedaré en esa habitación si tengo que hacerlo, aunque
sea por molestar!
Se escuchó un fuerte sonido mientras Koutarou y Theia discutían. La situación era preocupante, pero
entre ellos dos era algo normal, por lo que a nadie le importó realmente.
—Mmm, así que el otro lado de esa extraña pared brillante tiene este aspecto.
—Sabía que era una puerta de transferencia, pero pensar que se encontraba en órbita>
Si utilizaban la pared brillante de color azul que Theia y Ruth usaban para viajar entre el apartamento
106 y la Caballero Azul, podrían llegar al hotel más rápido que cualquier tren o autobús.
—¡¿Eeeh?! ¡¿Estamos en el espacio?!
—Pero si ese es el caso, ¿entonces por qué no estamos flotando en el aire?
—Eso es gracias a la gravedad artificial. Estamos utilizando la energía de la Caballero Azul para crear
gravedad artificial en el interior del puente. Podemos desactivarla si te apetece.
—Haremos eso en otra ocasión, porque si lo desactivamos mi peinado y mi ropa se convertirán en un
desastre.
—Ya veo. Entonces por favor, poneos cómodos durante un rato. Mientras tanto vamos a reemplazar
el portal.
Cuando Ruth dijo eso comenzó a usar el panel del operario para recolocar el portal. La tecnología
que utilizaban las dos extraterrestres para teletransportarse y hacer aparecer armas era la misma. De
modo que en un principio, colocar un portal y hacer aparecer armas tendría que emplear la misma
cantidad de tiempo, solo que para hacer posible que los humanos puedan atravesarla se requería una
calidad y una seguridad mucho mayores.
Un arma se podía reconstruir, pero no se podía decir lo mismo de una persona. Por esa razón se
necesitaba bastante tiempo para abrir un portal en otro lugar, pero una vez conseguido, se podría
viajar libremente entre ambos lugares.
—En solo unos instantes abriremos un portal cercano al hotel.
—Sí, buen trabajo.
39
Después de terminar los preparativos, Ruth regresó a donde se encontraba el grupo y Theia le
agradeció su trabajo. Ella sonrió y se sentó al lado de su señora. Koutarou y las demás chicas se
sentaron en los puestos destinados para las reuniones estratégicas. Estos asientos normalmente
estaban ocupados por comandantes, capitanes y demás oficiales, discutiendo sobre las estrategias
mientras leían los datos del enemigo, pero ahora era un lugar para que las chicas pudieran charlar.
No había ninguna clase de tensión entre ellas, y unos aperitivos reemplazaron a los monitores de
datos. Además de eso, los haniwas de Kiriha habían preparado té y lo estaban sirviendo. Si los
oficiales del ejército de Fortorthe hubieran visto esta escena, probablemente se habrían echado a
llorar.
—Por cierto, Theia-dono, tengo una pregunta.
Kiriha aguardó a que Ruth se sentara y dejó de comer su manjū para abrir la boca.
—Cuál.
—¿Es correcto que una nave de combate, o mejor dicho, una gran estructura diseñada para el
combate, tenga forma de persona?
La pregunta de Kiriha era simple. Cuanto más compleja fuera la forma de una estructura tan grande
como esa, más débil sería su integridad.
Normalmente, las construcciones grandes deben tener un diseño simple. Pero a pesar de ello, la
Caballero Azul, que tenía un kilómetro de longitud, fue construida con la forma de un humano. Esto
podría ser descrito como un punto débil demasiado importante para un arma.
—Buena pregunta. Estás absolutamente en lo cierto. Esta forma no es nada más que una debilidad.
—¿Entonces por qué?
—Ruth.
—Sí, alteza.
Ruth tomó el relevo a Theia para dar una explicación más detallada. A pesar de su apariencia, ella
era una oficial militar y sabía más sobre la nave que Theia.
—Básicamente, su apariencia exterior es un punto débil. La integridad estructural es casi insuficiente
para soportar los esfuerzos de las articulaciones, y es prácticamente imposible moverla durante un
combate.
—Así que esta nave tiene falta de calcio.
Sanae dio un golpe en la mesa al escuchar la explicación.
—Sanae-chan, no creo que ese sea el problema aquí>
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—Sin embargo, nuestra civilización tuvo éxito a la hora de controlar la gravedad hace
aproximadamente unos ciento cincuenta años. Gracias a ello, la integridad de la nave no es tan
relevante, sino que en cambio, lo más importante es la creación de energía del generador.
—Entiendo, si se utilizan escudos de energía y se controlan la masa inercial de la nave, la forma de la
misma realmente no tiene un gran papel en su integridad. De todos modos, sea como sea la
estructura de la nave, no se podrían bloquear ataques de este tipo de armamento.
Los avances científicos de Fortorthe habían alcanzado un nivel que les permitía controlar el peso de
los objetos. De modo que cuando recibiera algún impacto, la nave se haría más pesada y cuando
desearan moverse la harían más ligera.
Por otro lado, las armas de Fortorthe eran tan poderosas que cualquier armadura sería incapaz de
bloquear los ataques a través de medios convencionales. No importaba lo resistente que se
consiguiera fabricar una aleación, no podrá bloquear el disparo de un cañón de rayos.
Debido a ello, se requería algo más que el casco para defenderse, por lo que lo más importante no
era la forma de la nave, sino la cantidad de energía disponible; el rendimiento del generador era el
factor decisivo.
—Habéis compensado la carencia de calcio con unas buenas agallas.
—Umm, creo que eso también es un poco inexacto>
—Dejando esto a un lado, como esta nave tiene forma de ser humano, el tamaño del generador es
ligeramente menor. El área es más grande y la eficiencia de los campos magnéticos no es la mejor.
Se podría decir que esta nave es inferior si se compara con las de otras princesas.
El tamaño del generador tenía una importancia mayúscula en relación a su producción de energía.
Pero como la Caballero Azul parecía una persona, tenía un generador más pequeño que otras naves
del mismo tamaño.
—Dicho esto, no puedo dedicarme solo a buscar la eficiencia máxima y volar en una nave esférica.
Theia mostró una expresión de desagrado. Estaba un poco molesta por el hecho de que su forma
ideal para una nave no pudiera desarrollar la fuerza ideal.
Si se trataba de optimizar la forma de la nave para que en ella cupiera el generador más grande
posible, entonces evidentemente tendría que convertirse en una esfera. En ese ejemplo, la superficie
total sería menor, lo cual la hacía más apta para la defensa. Pero Theia no quería volar en algo como
eso.
—Así que tu sentido de la elegancia es el problema.
—Eso es. También debe dejar una impresión cuando se dirige a sus ciudadanos en las ceremonias.
—¿De verdad? Pues yo pienso que una nave espacial redonda es muy bonita.
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Yurika dibujó en el aire un círculo con la punta de su dedo y expresó su opinión. Theia levantó las
cejas al escucharle decir eso.
—¡Yurika, no me compares con alguien como tú! ¡Yo no quiero una nave de combate fea como esa
que dices! ¡Todas las demás princesas se reirían de mí!
—P-pero, pero, ¿no sería mejor tener una nave redonda que ser derrotada?
—¡No te atrevas a igualarme a una perdedora como tú! Por otro lado, esta nave está protegida por el
poder del Caballero Azul. ¡No voy a perder, independientemente de cómo luche!
—>¿P-perde-dora? Aaah~
Impactada por el peso de aquella palabra, Yurika perdió sus fuerzas y se desplomó sobre la mesa.
—Ya lo sé, pero>
Yurika se había dado cuenta en parte de que estaba emitiendo un aura de fracaso, pero su vida
después de admitir ese hecho sería cruel y dolorosa. Le caían lágrimas sin cesar.
—Yo no soy Yurika, pero también creo que una nave redonda quedaría bien, Tulipán.
Koutarou dejó que Yurika se abandonara a su llanto y cruzó los brazos antes de asentir.
—¡Calla, plebeyo! ¡¿Quieres que te expulse por la escotilla?!
—Creo que no serías capaz>
—¡¿Estás intentando pelear conmigo haciéndote el listo?!
—¡Alteza, por favor cálmese!
Ruth contuvo a Theia desesperadamente porque daba la impresión de que quisiera saltar sobre
Koutarou y morderlo. Pero las siguientes palabras de Koutarou hicieron que ella perdiera el control.
—Además, es mejor no dar a los niños juguetes con punta. Sería un problema si te lo tragaras.
—¡Te voy a matar! ¡Quédate ahí, plebeyo, te daré una paliza de muerte!
—¡Guaaah! ¡¿Se está acercando?!
Koutarou había dado por sentado que Theia no iba a poder hacer nada porque Ruth la estaba
sujetando, pero inesperadamente se abalanzó sobre él. Theia había dado un salto en la mesa y
después se lanzó encima de él como un ave rapaz.
—¡Me va a matar!
—¡Alteza, tranquilícese!
—¡Koutarou, no, no te acerques aquí! ¡Si vais a pelear hacedlo por allí!
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—¡Llegados a este punto no se puede hacer nada, Escudo Mortal de Yurika!
—¡¿Kiaaaa?!
Se pudo oír el sonido de un ataque impactando.
—Ah, lo siento.
—>E-res lo peor> ugh>
—¡¿Nijino-san?! ¡¿Nijino-san, estás bien?!
—N-no>
—No olvidaré tu sacrificio, Yurika.
—>Koutarou, en ocasiones haces cosas horribles. Pero bueno, como se trata de Yurika no importa
mucho.
—¿Lo dices en serio?
—Mmm, este dorayaki está delicioso. Yurika, ¿te gustaría probar un trozo?
—Todo lo que coma ahora mismo solo me sabrá a sangre.
El puente de mando se encontraba en caos. Debido a eso, pasó un tiempo hasta que se dieron
cuenta de que el portal ya estaba en funcionamiento.
Parte 2
El hotel donde iba a dormir el grupo de Koutarou era un edificio bastante antiguo. Pero desde la
burbuja económica, sus clientes fueron robados por un hotel más moderno y con más comodidades
que provocaron la decadencia gradual del más antiguo.
Los que obtuvieron ventaja de la situación del hotel fueron los cazadores de fantasmas en cuestión.
Prometieron una gran recompensa a la dirección a cambio de que cooperasen con ellos, por lo que
ese mismo día se encontraban vestidos con el uniforme de empleados y sustituyeron a los porteros
de la entrada. Dieron la bienvenida a Koutarou y las chicas con una sonrisa exagerada mientras
jugueteaban con los dedos.
—Han venido desde muy lejos.
—Bienvenidos.
El hombre alto y delgado y el otro gordo y bajo tenían un comportamiento muy sospechoso, pero
hospedarse en un hotel era un evento tan inusual para Koutarou y compañía que no se dieron cuenta
en absoluto.
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—Ustedes son el grupo de Satomi, ¿no es así?
—Sí. Vamos a ser vuestros clientes durante un tiempo.
Koutarou y Shizuka se adelantaron al mostrador del recepcionista y los saludaron.
—Muy bien. Ahora, ¿podría por favor el representante rellenar el registro del hotel?
—Vale.
—El resto de clientes, por favor síganme. Les llevaré a su habitación.
—Bieeen.
Cuando los dos comenzaron a hacer su trabajo no parecía que hubiese nada extraño en ellos. Poco
después, Koutarou y las chicas fueron conducidos a su habitación.
—Están picando, están picando.
—Todo va de acuerdo con el plan. Hagámoslo, Hachi.
—¡Sí!
Después de llevar a los clientes hasta su habitación, los dos cazadores de fantasmas se sonrieron el
uno al otro. Todo había salido conforme a su plan hasta el momento, y si continuaba de la misma
forma pronto se encontrarían rodeados de una gran fortuna.
—Esos trescientos millones de yenes serán nuestros. ¡Vamos a hacerlo, Hachi!
—¡Sí!
Sus ojos brillaban debido a las esperanzas volcadas en su codicioso futuro. Ajenos a sus planes, en
el grupo de Koutarou estaban sorprendidos por su habitación.
—P-pequeña>
—Koutarou, ¿de verdad vamos a quedarnos aquí?
—Ese debería ser el caso, pero>
—¿Puede que mi habitación sea más grande que esta?
—Shizuka, solo parece pequeña debido al mobiliario.
—¡He terminado de medir jo~! ¡Su tamaño no es distinto al del apartamento 106 jo~!
—No, en realidad es aún menor.
—¿Alteza?
—Es porque Yurika no está en su armario.
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—¡Descontando ese espacio, esta habitación tiene cinco tatamis y medio de superficie jo~!
—¡¡No quiero vivir en el armario después de haber conseguido llegar hasta aquí!!
Todos se encontraban decepcionados por el pequeño tamaño de la habitación. Al medirlo, se
determinó que tenía exactamente la misma superficie que la habitación interior del apartamento 106.
Contando con siete personas, su equipaje y los dos haniwas, se sentía extremadamente angosta.
Y después de haber estado en el puente de mando tan espacioso de la Caballero Azul, la estancia
resultaba aún más enana.
—¿No es demasiado cutre para ser el primer premio?
—El segundo, que era el televisor LCD, probablemente cuesta más que esto.
—El hotel tiene un ambiente muy rústico>
—Estoy empezando a comprender por qué este hotel está tan cerca de cerrar.
—Si hubiera sabido que iba a ser así no estoy segura de sí habríamos venido o no.
La insatisfacción de todos los miembros del grupo empezó a hacerse patente. Pensaron que iban a
poder dormir en una habitación más espaciosa que la suya durante unos días, pero en cambio fueron
obligados a quedarse en una aún más pequeña. Era natural que se sintieran de aquella manera.
—Lo siento muchísimo. Aunque fui yo la que os invité> Si hubiera sabido que iba a ser tan pequeña
habría venido solo con su alteza>
Ruth se sentía responsable de lo que había ocurrido. Ella era la que había ganado la lotería y los
había invitado, por lo que dejó caer los hombros y agachó la cabeza con una expresión de disculpa.
—¡N-no es culpa tuya, Ruth-san! Si no hubiésemos venido aquí no podríamos jugar en la playa. ¡Así
que todos estamos contentos, ¿verdad, Tulipán?!
—¡A-así es, Ruth! ¡En realidad no es tan incómoda, y además estamos cerca de la playa, este sitio es
genial!
Koutarou y Theia se peleaban normalmente, pero en esta ocasión se asociaron para subir el ánimo
de Ruth.
—>¿Lo dicen de verdad?
—¡P-por supuesto! A que sí, Tulipán. ¡No puedo esperar el momento de bañarnos!
—¡S-sí! ¡Te enseñaré cómo nadar de forma elegante!
—Entonces todo está bien.
La expresión de Ruth se encendió. Al verlo, Koutarou y Theia se disponían a soltar un suspiro de
alivio cuando Sanae los interrumpió diciendo una cosa extraña.

—Pero Koutarou, esta habitación ya tiene un huésped.
—¿Qué huésped?
Koutarou ladeó la cabeza en confusión. No parecía que el hotel hubiera cometido un error y alquilado
dos veces la habitación de Koutarou. Pero si eso era cierto, tendrían que cambiar a otra, de modo
que Koutarou presionó a Sanae para que diese más detalles.
—¿Qué quieres decir?
—Mmm, la energía espiritual es demasiado débil para que pueda asegurarlo con certeza, pero puedo
ver señales de un cuello apretado, así que probablemente se trate del fantasma de alguien que fue
asesinado o que se suicidó.
Sanae arrugó la frente mientras comenzaba a ascender hasta el techo, algo parecido a una persona
con problemas de vista intentando leer algo demasiado lejano.
—¡¿F-f-fantasma?!
Yurika reaccionó de inmediato a las palabras de Sanae. Atenazada por el miedo, lanzó por los aires
su equipaje y corrió hacia el armario.
—¡Nooooooo! ¡¡Fantasmas no!!
Sacó los futones del armario a toda prisa y saltó adentro. Después cerró la puerta corredera con
todas sus fuerzas.
—¡Caray, Yurika, cálmate! ¡Su presencia es tan débil que ni siquiera puede hacer ruidos!
—¡Noooooo! ¡Odio el solo hecho de saber que hay un fantasma aquí!
—Pero siempre estás conmigo.
—¡Eso es porque me olvido de que eras una fantasma! ¡Nooooooooo!
El intento de persuasión de Sanae fracasó y Yurika se puso a temblar de miedo en el interior del
armario.
—Es inútil. Debe de estar realmente asustada.
Cuando Shizuka intentó abrir la puerta del armario, Yurika empleó toda su fuerza para mantenerla
como estaba. Shizuka era más fuerte que ella, de modo que podía forzar la puerta, pero si lo hacía al
final acabaría rota.
—Yurika-sama>
La expresión de Ruth comenzó a oscurecerse de nuevo. Koutarou se dio cuenta y rápidamente cogió
su mano.
—¡Muy bien, vamos a nadar!
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—¡¿S-satomi-sama?!
—¡Él tiene razón, tiene razón! ¡Por eso vinimos aquí para empezar!
Theia agarró la otra mano que le quedaba a Ruth.
—Satomi-sama, alteza, ¿qué les ha pasado de repente?
—¡Solo es que tengo ganas de verte con tu bañador! ¡Apuesto a que te verás muy mona!
—¡Ella no está a mi nivel, pero ciertamente Ruth es muy mona!
Koutarou y Theia intentaron arrastrar a Ruth hasta la playa por la fuerza.
—Me daría igual si no veo el bañador de Tulipán.
—Te voy a matar, plebeyo. ¡Ahora no es el momento, pero te aseguro que más tarde te mataré! ¡No
lo olvides!
—Ya lo he hecho♪
—¡¡Eh!!
—¿A-alteza? ¿Satomi-sama?
Y mientras que los dos proseguían con su extraña discusión, trabajaron en equipo para llevar a la
confundida Ruth fuera de la habitación.
—¡Ah, espera, Koutarou! ¡Yo también voy!
—¡E-esperad todo el mundo! ¡¿Y qué pasa con Nijino-san?!
Sanae siguió enseguida los pasos de Koutarou, pero Shizuka se preguntaba qué debían hacer con
Yurika, que aún seguía metida en el armario.
—No pasa nada. Ya saldrá cuando se tranquilice, al fin y al cabo no es una niña pequeña.
—Pero>
—No te preocupes. Dejaré aquí a Karama y Korama.
—En ese caso os lo dejo a vosotros, Karama-chan, Korama-chan.
—¡Jo~!
—¡Nosotros nos encargamos jo~!
Shizuka cambió de opinión después de que Kiriha le convenciese. Ella era una chica adolescente y
con energía, por lo que en el fondo también deseaba jugar en la playa. Y como Karama y Korama
pretendían quedarse para vigilar, Yurika no se encontraría sola y los demás no se sentirían culpables
por abandonarla de forma irresponsable.
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—Bien entonces, Nijino-san, nos vamos a la~
—¡N-n-no me dejéis sola! ¡¡No quiero estar a solas en esta habitación con un fantasma!!
Pero cuando Shizuka ya se había decidido, Yurika saltó fuera del armario. Miró a su alrededor aun
temblando de terror.
—¡Satomi-san, espera! ¡Satomi-san!
Recogió su equipamiento para nadar y salió velozmente tras Koutarou y el resto.
—Ah> umm>
Shizuka dio un suspiro después de haberse quedado atrás de forma tan repentina. Incluso ella no
pudo evitar sentir asombro por la inutilidad de Yurika.
—>Shizuka, vayamos nosotras también.
—Sí.
Shizuka sonrió a Kiriha, que se encontraba igual de estupefacta que ella, y siguieron juntas al resto
del grupo.
Parte 3
Lo primero que hizo Koutarou cuando llegaron a la playa fue limpiarse el sudor de la frente con una
toalla. Habían entrado en plena estación de verano y la luz del sol era abrasadora. Por eso la
temperatura era muy elevada y la arena ardiendo quemaba los pies a Koutarou.
—Quema, quema.
Mientras tanto, Koutarou estaba preparando en solitario el equipo para pasar el día en la playa.
Colocó la toalla sobre el suelo y cerca de ella una sombrilla, todo ello mientras se movía de puntillas.
Había terminado de cambiarse de ropa en un instante a diferencia de las chicas, por lo que al
encontrarse aburrido, comenzó con los preparativos.
—Muy bien, esto debería valer.
—¡Oh, ¿pero ese no es Satomi-kun?!
Cuando terminó de prepararlo todo pudo escuchar una voz que le llamaba.
—¡¿Eh, dónde?! ¡Ah, estáis ahí!
—¡¡Hola, Koutarou-kun!!
—¡Qué coincidencia, Satomi-kun, ¿tú también has venido a jugar aquí?!
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Unas chicas en bañador corrieron hacia él. Había un total de seis; eran las miembros del club de
cosplay.
—Hola a todas. Así es, mi amiga ganó unos boletos para un hotel de por aquí, así que nos hemos
acercado a la playa para jugar.
—¿De verdad>? Realmente estamos unidos por el destino, ¿no crees, Satomi-kun?
—Ajajaja, eso estaría bien.
—No me importaría que fueses mi novio, Koutarou-kun.
—¡A mí tampoco, a mí tampoco!
—>Me parece que tener a una cosplayer como novia sería bastante caro, y yo suelo tener que
apretarme el cinturón.
—Uh, como esperaba de Koutarou-kun, siempre aciertas donde duele.
—Después de todo, Satomi-kun vive solo.
—Cuando me haga rico y si vosotras seguís pensando de la misma manera, entonces me encantaría
serlo.
—Un chico que te hace esperar no se puede hacer muy popular, ¿sabes?
—Soy consciente de ello.
Koutarou y las miembros del club de cosplay rieron juntos.
—Por cierto, ¿por qué ha venido aquí el club de cosplay? ¿También habéis venido todas a pasar el
día y a jugar?
Tras reír un rato, Koutarou preguntó lo que se le había pasado por la cabeza.
—Una parte es debido a una actividad del club y la otra es por pura diversión. En realidad, la Comiha
se va a celebrar en tan solo tres días.
—Ahora que lo mencionas, dijiste algo sobre eso el mes pasado.
Las miembros del club de cosplay estaban llevando a cabo sus preparativos para disfrazarse en el
evento. Avisaron a Koutarou unas semanas atrás para que les diera su opinión sobre los vestidos.
Por eso Koutarou, que en cuyo cerebro solo había espacio para el béisbol, sabía lo del evento.
—Por eso vamos a quedarnos en ese hotel que está tan cerca de la zona del evento, pero de
momento vamos a disfrutar un poco en la playa.
—Ya veo, es un buen plan.
—¿Verdad? Además, aquí podemos ver a Sakuraba-senpai.
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—¿Has dicho Sakuraba-senpai?
Se presentó un nombre inesperado en la conversación. Sakuraba Harumi, la presidenta del club de
tejido al cual Koutarou se había unido.
Koutarou inclinó la cabeza con una mirada de confusión en su rostro mientras que la presidenta del
club de cosplay le explicaba.
—En realidad, Sakuraba-san tiene una finca por aquí cerca. Cuando estuve charlando con ella el mes
pasado, hablamos sobre las vacaciones de verano. Dijo que iba a pasarlas aquí, de modo que
pensamos que sería buena idea hacer lo mismo.
—Entiendo. Gracias por tener siempre un ojo encima de Sakuraba-senpai.
Koutarou escuchó la explicación y agachó la cabeza con amabilidad hacia las chicas del club de
cosplay.
—Bueno> a mí también me gustaría que los estudiantes de años inferiores me tratasen así.
—Pongamos nuestras esperanzas en Yurika-chan.
—>Ahí no hay muchas esperanzas que poner.
Las miembros del club de cosplay habían empezado a interactuar de forma regular con Harumi desde
que ella y Yurika ganaron en el festival deportivo. El motivo más importante era que estaba conectada
con Koutarou y Yurika; otra razón era que habían advertido que Harumi siempre estaba sola. Por eso
solían entablar conversaciones con ella.
—Cuando estuve con ella antes me dijo que se pasaría por aquí más tarde.
—Gracias por cuidar de Yurika y Senpai.
—De nada. Sakuraba-san es muy linda, espero que podamos conseguir que se una al cosclub♪
—Ajajaja.
—El club de cosplay y el de tejido son pequeños, ¿no? Uno tiene que aprovechar las oportunidades
que se le presentan.
—¿Significa eso que cuando llegue el momento te unirás a nosotras?
Koutarou y las chicas empezaron a reír una vez más.
—Por cierto, presidenta, ¿deberíamos movernos hacia allí también? Si vamos a jugar, cuantos más
seamos mejor.
—Cierto. Buena idea, vicepresidenta.
—Eres muy amable.
Después de asentir mirando a la vicepresidenta, la líder del club se giró hacia Koutarou de nuevo.
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—Satomi-kun, como de momento no hay nadie, volveremos dentro de un rato. Tenemos que ir a
coger unas cosas de nuestro equipaje.
—Vale, estaré esperando.
—¡Muy bien, chicas, vamos!
—Vaaale.
Y las miembros del club de cosplay se marcharon con el mismo ánimo que como habían llegado.
Unos minutos más tarde desde que Koutarou se despidió de ellas, todas las residentes del
apartamento 106 terminaron de cambiarse y llegaron a la playa.
—Guau> qué pasa con esas chicas>
—¿Son modelos o algo?
—Quizás se trate de algún tipo de evento o una campaña de publicidad.
—Guah, los pechos de esa chica son enormes.
—Los de esa chica bajita también son grandes>
Cuando las chicas hicieron su aparición, todos los hombres que había en la playa se quedaron
mirándolas. Junto a ellos también había muchas mujeres que no pudieron evitar echar un vistazo.
—¡Hey Koutarou, perdona por la tardanza!
—Satomi-kun, ¿ya has terminado de prepararlo todo? Gracias~
—Mmm, está bien hecho para tratarse de un plebeyo.
—P-perdona por hacerte esperar, S-satomi-sama.
—Cálmate, por favor, Ruth.
—Satomi-san, ¡¿por casualidad no sabrás dónde está mi ropa interior?!
En lo que tenía que ver con la apariencia, todas eran bellezas, de modo que evidentemente todos los
que había allí estaban mirando a las chicas. Pero a excepción de Ruth, ninguna había reparado en
ello; no eran del tipo que se molestaban por algo así. Ruth era la única que estaba preocupada por
todas las miradas y a medida que avanzaba por la playa se iba poniendo más nerviosa.
—¡¿Qué te parece, Koutarou?! ¡¿Te has quedado embelesado por la increíble belleza de Sanae-
chan?!
—De todos modos, Kurano-san, tus pechos son tan grandes> Parece que estén a punto de salir
disparados del bañador> Tengo tanta envidia>
52
—Shizuka, tener los pechos grandes no es tan genial como parece. No hay mucha ropa que sea
apropiada para esta figura y además tengo mucha atención no deseada.
—Ahora que lo dices, todo el mundo está mirando hacia aquí>
—Eso es porque están atraídos por nuestra belleza. Excelente.
—¡S-satomi-sama, ayúdame! ¡¡T-toda la gente está mirándonos!!
Mientras que Ruth intentaba escapar de las miradas, las otras cinco chicas se acercaron a Koutarou
mostrándole sus bañadores.
Aparte de Ruth, las cinco tenían varias razones para esperar que él se quedara sorprendido.
—¿Te gusta? ¿No estás contento, Satomi-kun? ¡Eres la envidia de todos los que están en la playa y
además tienes a seis lindas chicas para ti solo! ¿Eh?
Sin embargo, su plan había fracasado estrepitosamente. Aunque todos los hombres tenían puestas
sus miradas en ellas, Koutarou era el único que estaba prestando atención a otro lugar.
—Ya veo, si tienes una finca tan grande debes de ser una señorita de clase alta, senpai.
—S-satomi-kun, una señorita> Eso es>
—Si tienes una finca más grande que la casa en la que antes vivía, entonces tienes que ser una chica
adinerada obligatoriamente. Además, tu ropa tiene aspecto de ser cara.
—¡E-eso es> p-porque>!
Koutarou estaba mirando a Sakuraba Harumi; llevaba un vestido de verano y sostenía una sombrilla.
Su ropa era lo que normalmente se esperaría que llevase una chica de clase alta, y a pesar del calor
tenía una atmósfera de frescura a su alrededor.
—Te ves genial, muy propio de una señorita. Najajajaja.
—>Satomi-kun, no digas eso>
Aunque tenía un ambiente de frescura, sus mejillas se estaban sobrecalentando.
—M-maldito seas, Koutarou> ¡¿Nos está ignorando completamente?!
—¡¿Sakuraba-senpai?! ¡¿Por qué está aquí?!
—¡Tú otra vez no, Sakuraba Harumi!
—Si recuerdo bien, esa chica pertenece al club de Satomi-kun>
—Sakuraba Harumi. Está en la clase 2-A y es la presidenta del club de tejido. Aparte de su amigo de
la infancia, Matsudaira Kenji, ella es la persona más próxima a Koutarou.
53
Debido a este inesperado desarrollo de acontecimientos, las cinco chicas estaban extremadamente
descontentas con Koutarou. Esa situación no se trataba más que de un resentimiento injustificado,
pero a ninguna de las cinco le importaba.
—¡Satomi-sama, por favor no mires a otro lado y sálvame!
Pero incluso en ese momento Ruth seguía intentando escapar de las miradas que posaban sobre
ella.
—¡¡Estúpido Koutarou!! ¡Cabeza hueca! ¡¡Tendrás que devolvernos el tiempo que hemos pasado
preocupadas por lo que pensarías!!
—¡¿Uguah?! ¡¿Qué?!
—¡¿Satomi-kun?!
Sanae se lanzó hacia el chico y lo derribó para dejarlo tirado sobre la arena. Y antes de que Koutarou
pudiera sentir la arena ardiente en su piel, Sanae y Theia se lanzaron al ataque.
—¡Enterradlo! ¡¡Hay que dejar que este desleal se ahogue en la marea!!
—¡Ya no te voy a decir que esperes con ansias la sorpresa, solo mírame de una vez! ¡Al menos
danos la respuesta estándar! ¡¡Sonríe y di algo como “tu bañador nuevo es realmente bonito”!!
—¡Aaah! ¡¿Q-quéeee?!
Koutarou fue cogido por sorpresa y Theia lo clavó al suelo. Mientras tanto Sanae empezó a tirar
arena sobre él.
—¡¡C-como si Tulipán por sí sola pudiera retenerme!!
—¡Ah, ah, guah!
Como Theia era pequeña, Koutarou empezó a levantarse a la fuerza mientras ella seguía
sujetándolo.
—¡No te dejaré, Satomi-kun!
—¡¿Casera?!
—¡Sanae-chan, te voy a ayudar!
—¡Yurika, tú ve a cavar el hoyo! ¡Eres buena cavando tumbas, ¿no?!
—¡Fueeeeh, pero yo no quiero!
—Yo también os echaré una mano. Karama, Korama, empezad a excavar.
—¡Entendido jo~!
—¡Déjanoslo a nosotros jo~! ¡Cavar es nuestra especialidad!

Pero como se habían unido más chicas a la pelea, Koutarou se encontraba en desventaja.
—¡Vas a saber lo que ocurre cuando hieres el orgullo de una dama!
—¡Ouch, ouououou, C-casera, no pongas esa cara de alegría mientras me estás haciendo una llave!
Shizuka cogió las piernas de Koutarou mientras que él trataba de resistir y las inmovilizó utilizando
varias llaves de artes marciales.
—¡Bien hecho, Shizuka! ¡Tienes mis respetos!
—Quizás empiece a utilizar más estos trucos, ey♪
Shizuka en realidad no estaba tan enfadada con Koutarou, pero se había unido a la pelea porque le
pareció divertido. Habían venido a ese lugar para jugar, por lo tanto deseaba disfrutar todo lo posible
antes de volver a casa.
—¡Ouououou, demasiado fuerte! ¡Demasiado!
Koutarou luchó desesperadamente para intentar escapar, pero no tuvo ni una oportunidad contra
Shizuka. Y mientras que ella y Theia lo mantuvieron inmóvil, el resto de chicas había excavado un
gran hoyo.
—E-están enterrando a Satomi-kun> ¿q-qué debería hacer>?
—Discúlpeme, alteza, pero creo que sería mejor no excederse con la profundidad>
Harumi y Ruth intentaron detenerlas, pero Harumi aún se encontraba en shock debido a la situación
repentina, por lo que a fin de cuentas, Ruth era la única que estaba tratando de pararlas.
—¡¿Ruth-san?! ¡¡Sálvame, Ruth-san!!
En ese momento ella era la última esperanza de Koutarou; pidió su ayuda de forma agónica.
—¡Satomi-sama, aguanta un poco más! Estaré~
—¡Ruth! ¡¿Para qué has venido aquí?!
Pero en cuanto Theia le gritó, se quedó congelada y dejó de moverse. Ella solo se comportaba así
con Ruth en momentos como esos. Acabó sobreponiéndose a la iniciativa de Ruth, ya que ella tenía
un carácter indeciso.
—B-bueno>
—¡Recuerda lo que llevas puesto! ¡¿Qué sentiste cuando elegiste ese bañador?! ¡¿Y qué has sentido
cuando te lo has puesto hoy?! ¡Con eso en mente, ¿aún sigues queriendo perdonar a este estúpido
vasallo?!
—>Lo que llevo puesto~
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Ruth se quedó a mitad de la frase después de tomar en consideración lo que Theia le había dicho.
Entonces miró el bañador de Theia y el suyo propio.
Aunque no eran muy caros, eran unos bañadores muy bonitos que encajaban bien con su figura, y
además eran los que Koutarou había comprado para ellas.
—¡No es necesario que me elogie! ¡Me parece bien si solo echa un vistazo breve! ¡Pero no, ¿qué es
lo que ha hecho este vasallo estúpido?!
Las emociones que había sentido Ruth cuando compró el bañador y en los días que había pasado
esperando a que llegara la hora de salir de viaje aparecieron en un instante. Y por encima de todo,
reapareció la emoción que tuvo cuando se cambió de ropa para ponerse el bañador.
—¡No voy a perdonarlo! ¡Si sigue así mi orgullo como mujer no podrá perdonarlo! ¡¿Y tú que piensas,
Ruth?!
—Yo>
Y la última cosa que recordó fue que Koutarou no había mirado a Theia ni a ella. Se encontraba
hablando con otra mujer sin ni siquiera haberles echado un vistazo. Koutarou les había comprado los
bañadores, por lo que al menos debía haber mostrado un poco de interés.
¡¡Yo !!
Y de repente algo dentro de Ruth se rompió.
—Enterrémoslo, alteza, a mucha profundidad. No, simplemente enterrarlo sería demasiado piadoso.
¡Atémosle las piernas y los brazos para asegurarnos de que nunca pueda escapar!
Ruth estaba mirando a Koutarou con fuego en sus ojos. Era casi como si la rabia de Theia la hubiera
poseído.
—¡Bien dicho, Ruth! ¡Te lo dejo a ti!
—¡Como desee, princesa!
Y así fue como Ruth se unió al equipo de enterradoras con una sonrisa. Ató rápidamente sus
miembros con una cuerda y lo privó de su libertad. En ese momento no mostró ningún indicio de
dudas ni misericordia.
—¡Guaaaa, ¿tú también, Ruth-san?! ¡¿He hecho algo que te haya ofendido?!
—¡En ocasiones no hacer nada es un crimen en sí mismo! ¡Hay un límite en lo amable que se puede
llegar a ser!
—¡¿P-por quéeee?!
Koutarou trató de liberarse desesperadamente, pero no tuvo nada que hacer contra la fuerza
unificada de las seis chicas.
57
Y poco después se encontró enterrado en la arena de la playa.
Parte 4
Las olas se acercaban a la cara de Koutarou y regresaban lentamente al mar. Debido a la marea alta,
el oleaje se fue aproximando de forma gradual a donde se encontraba. Y con su cuerpo bajo la arena,
lo único que podía hacer era mover la cabeza.
Koutarou no podía moverse, de forma que para evitar que le golpearan las olas tenía que echar la
cabeza hacia atrás.
—>¿Por qué he llegado a esta situación>?
Koutarou no se podía imaginar una razón por la que había sido enterrado. Después de haber
acabado los preparativos simplemente se fue a hablar con Harumi, como siempre.
—¿O hice algo antes de eso>?
Se encontraba perdido. Koutarou no estaba habituado a tratar con mujeres y no podía comprender
sus sentimientos. Aunque no estuviesen enamoradas, deseaban que las personas cercanas a ellas al
menos mostrasen un poco de interés.
—>No lo entiendo>
Una sombra lo cubrió mientras inclinaba la cabeza.
—Satomi-kun.
—¡Sakuraba-senpai!
La sombra que le tapaba del sol estaba siendo producida por la sombrilla de Harumi. Ella se había
acercado a Koutarou sin que él se diese cuenta y lo protegió de los rayos solares.
—¡Qué oportuna, senpai! ¡Por favor, ayúdame!
—>Mmm> ¿Qué debería hacer?
Harumi se agachó al lado de Koutarou y puso una sonrisa.
—No hagas bromas y por favor ayúdame.
—Pero si te dejo salir escaparás a algún sitio lejos de aquí> Si charlaras un rato conmigo no me
importaría liberarte.
—Senpai, estás siendo mucho más bromista de lo normal.
—Fufu, puede que sea porque nos encontramos en una playa muy bonita, y eso me sube el ánimo.
—Bueno, y a quién no.
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Aunque podía deberse a la luz del sol de mediodía, la sonrisa de Harumi se veía más radiante que
nunca.
Su amistad con Yurika ha sido algo que celebrar después de todo
Koutarou pensó que el comportamiento actual de Harumi era una cosa positiva. Pero había ciertas
personas que creían que el hecho de que Koutarou y Harumi conversaran era algo detestable.
—¡M-maldita seas, Sakuraba Harumi, ¿pero qué clase de heroína te crees que eres?!
—¡¿Y en qué está pensando Koutarou?! ¡Mira que enamorarse de los trucos sucios de esa mujer!
—Alteza, ¿qué deberíamos hacer?
—¡Enterrarlo solamente ha sido demasiado piadoso! ¡El plebeyo se merece un castigo más duro!
Theia, Ruth y Sanae estaban claramente enfadadas.
—¿Entonces qué hacemos?
Y Shizuka disfrutaba del espectáculo. Ella estaba experimentando una sensación de libertad desde
que llegaron a la playa.
—>¡Juguemos a partir la sandía!
Kiriha fue la que lo sugirió, pero no estaba claro si lo dijo en broma o hablaba en serio. Actuó como
siempre solía hacer y les mostró la sandía que estaba llevando en sus manos.
—¡Ah, eso suena divertido!
—Me pregunto que se partirá primero, la sandía o la cabeza de Koutarou.
Kiriha sonrió al decir eso y sacó una espada de madera.
—¡Adelante!
—No sé qué vamos a hacer, pero hagámoslo.
—No, mejor no. Siento lástima por Sakuraba-senpai~
Yurika trató de disuadir a las chicas. Después de que Koutarou hubiera sido enterrado, ella vio a
Harumi y no dijo nada al respecto para que nadie los molestara.
—¡Nadie ha pedido tu opinión!
—¡Iiiiih! ¡Corre! ¡Sakuraba-senpai, corre!
Pero al fin y al cabo se trataba de Yurika. Perdió su valentía ante la fuerza de Theia y se rindió.
Comportarse como una persona inepta era muy típico de nuestra chica mágica, Yurika Arcoíris.
59
Mientras tanto, Koutarou y Harumi no tenían ni la menor sospecha de la conspiración que se estaba
formando mientras hablaban despreocupadamente.
—Satomi-kun, estás cubierto de sudor. Debe de hacer muchísimo calor en la arena.
—Ah. No pasa nada. Así lo único que conseguirás es ensuciar tu pañuelo.
Harumi sacó un pañuelo de tela de uno de sus bolsillos y limpió con delicadeza el sudor de la frente
de Koutarou.
—Muy bien, ahora estás limpio.
—Senpai>
—Fufufu, es casi como si me hubiera convertido en tu madre, Satomi-kun.
Koutarou estaba molesto por haber arruinado la fragancia agradable del pañuelo con su sudor, pero a
Harumi no le importaba en absoluto.
—Sakuraba-senpai~, juguemos juntas a partir la sandía♪
Theia se acercó a ella mientras sostenía una gran sandía. Ésta cubría la mitad de su cuerpo debido al
pequeño tamaño de Theia. Harumi se sorprendió por haber escuchado de repente su nombre y se
quedó sin habla.
Normalmente no se desenvolvía bien con los desconocidos, pero había bajado la guardia con
Koutarou. Por tanto en ese momento se sobresaltó más que de costumbre.
—¡Sakuraba-senpai! ¿Por qué no conseguimos unos recuerdos preciados de este verano?♪
—C-claro.
Harumi asintió por reflejo.
—¿Quién está ahí? ¿Eres tú, Tulipán?
Koutarou no podía girar el cuerpo y por tanto no pudo ver a Theia. No tuvo más elección que adivinar
de quién se trataba basándose en el timbre de voz, pero como Theia no estaba hablando de forma
normal no pudo asegurarlo.
—>Eso es, soy yo, plebeyo.
En cuanto Theia habló con Koutarou, colocó la sandía cerca de su cabeza. En ese momento, él se
pudo hacer una buena idea del tamaño y del peso de la sandía debido a las vibraciones que había
provocado en la arena.
La fruta era al menos tres veces más grande que la cabeza de Koutarou, y la cara de Theia se asomó
desde detrás. Se acercó a la oreja de Koutarou y le susurró.
—Kukuku, voy a hacer que también te lleves algunos recuerdos de este lugar.
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—¡¿Qué estás intentando hacer, Tulipán?!
—Oh, nada, solo jugar un rato a partir la sandía. Lo vamos a hacer de un solo golpe, kukukukuku.
Theia se aseguró de que Harumi no estaba mirando mientras hablaba con Koutarou y rió. Mostró una
sonrisa más siniestra que nunca.
Mientras que Koutarou se veía envuelto en una pequeña conspiración, un poco más lejos de donde
se encontraban se estaba iniciando otra.
—Aniki, parece que están jugando a partir la sandía.
—Bien, toda su atención estará centrada ahora mismo en la sandía. Esta es nuestra oportunidad para
capturar al objetivo.
—¿Vamos a hacerlo ya?
—Por supuesto. Si no nos convertiremos en vagabundos.
—Después de todo ya hemos gastado todo nuestro dinero.
Los cabecillas de aquella conspiración no eran otros más que los cazadores de fantasmas. Estaban
observando a Koutarou y las chicas a través de sus prismáticos sobre unas rocas.
—Si conseguimos vender ese fantasma seremos ricos.
—Podremos comprar una tele y una bici.
—Así es. Sígueme, Hachi.
—¿Qué vamos a hacer?
—Será un rodeo, pero nos acercaremos a ellos por el mar. De esa forma no nos verán, pero aunque
lo hiciesen, lo único que tenemos que hacer es esconder el equipamiento bajo el agua y no
sospecharán nada.
—¡Como podía esperar de Aniki! ¡Aunque los cazadores de fantasmas hacen cosas honradas, tú
siempre haces que parezca que estamos haciendo algo malo!
—¡Cállate, Hachi! ¡Aún soy un héroe de la justicia! ¡No es que quiera hacer cosas malas, es por culpa
de la pobreza!
Los dos cogieron sus extraños utensilios y máquinas y saltaron al agua. Su objetivo era capturar a
Sanae.
61
Parte 5
—¡Ey!
Harumi golpeó con la espada de madera empleando toda su fuerza, pero ya era la tercera vez que
fallaba.
Hasta ahora había acertado a algo duro las tres veces y la espada había rebotado. Pero en el cuarto
intento, golpeó algo blando y sintió como la punta de la espada se hundía en ello. Ya no volvió a
escuchar los gritos de Koutarou.
—¡Lo conseguiste, Sakuraba-senpai!
Fue Yurika la que gritó en esta ocasión. Al escucharlo, Harumi se quitó la venda rápidamente.
—¡Satomi-kun, Satomi-kun! ¡¿Te encuentras bien?!
Harumi había golpeado a Koutarou las tres primeras veces. Él dijo que no era para tanto, pero a
pesar de ello Harumi no pudo dejar de preocuparse. De modo que por ese motivo, en cuanto se quitó
la venda de los ojos, lo primero que hizo fue buscar a Koutarou.
—Ah, está deliciosa.
Pero Koutarou se encontraba justo delante de ella y comiendo la sandía, que se había dividido en dos
partes. Koutarou estaba tan concentrado comiendo la fruta que ni siquiera se dio cuenta de que
Harumi estaba preocupado por él.
—G-gracias a Dios>
Theia o Sanae probablemente hubieran mantenido su enfado, pero ella era distinta. Dejó escapar un
suspiro de alivio al ver a Koutarou comiendo la sandía con ganas y se sentó en la arena.
—¿Quieres> chomp> comer> chomp> también, senpai?
—T-tomaré un poco cuando me calme.
—Tch, ya lo ha conseguido>
—Niajaja, Harumi es demasiado débil para partir la cabeza de Koutarou en dos.
Descontentas, Theia y Sanae dieron su opinión. Koutarou comenzó a protestar cuando terminó de
comer su parte de la sandía.
—Ya se ha acabado, así que dejadme salir de aquí ahora mismo.
Pero las dos chicas negaron con la cabeza.
—Me niego.
—Ahora es el turno de Shizuka.
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—¡¿Q-qué?!
Koutarou se quedó mirando a las dos. Shizuka era muy conocida por sus habilidades de combate, por
lo que si ella cogía la espada de madera, Koutarou no sabía lo que le podría pasar a su cabeza.
—¡¡Cheeesutoooo!!
Pero Shizuka ya estaba completamente preparada, y practicaba dando mandobles con la espada
mirando hacia el mar. Su fuerza y velocidad eran extraordinarias; cualquiera se habría dado cuenta
en ese momento de que Koutarou estaba en peligro.
—¡¡Satomi-kun, voy a salvarte ahora mismo!!
Incluso Harumi se dio cuenta de ello y empezó a cavar un hoyo alrededor de Koutarou para salvarlo.
De repente alguien se interpuso en su camino.
—Sakuraba-senpai, ven aquí, por favor~ Estás en medio del próximo turno de partir la sandía.
—¡¿Kia?! ¡¡Pero Satomi-kun aún está>!!
—No pasa nada, Sakuraba-senpai. Por favor, déjanos a Satomi-san a nosotras.
—¡¿Tú también, Nijino-san?!
Theia y Yurika se llevaron a Harumi a un punto apartado de allí. Dejando a un lado a Theia, el hecho
de que Yurika cooperase no solo se debía a que estuviese asustada de las demás, sino que tampoco
quería que Harumi presenciara la escena.
Entonces, Kiriha se acercó y recogió la sandía partida para que Ruth colocara en su lugar otra nueva.
—¡Esto es malo, tengo que hacer algo!
Koutarou entró en pánico e intentó salir de la arena. Afortunadamente, como Harumi había empezado
a cavar consiguió sacar un brazo por encima de la superficie.
—¡Muy bien!
—¡Qué mal!
—Por favor, aguarda ahí, Satomi-sama.
—¡Guaaaaaah!
Pero Sanae y Ruth lo enterraron de nuevo.
—¡Para de una vez, Sanae!
—De ninguna manera♪
—¡¿Y por qué tú estás tan enfadada, Ruth-san?!
63
—¡¿Necesitas que te lo deletree?! ¡No me hagas reír! ¡Esa clase de traición se castiga con la muerte!
—Ríndete, Koutarou.
—¡¿A qué te refieres con traición?!
Mientras que Sanae y Ruth lo volvían a enterrar, y Theia y Yurika se llevaban a Harumi por la fuerza,
Shizuka movía la espada con una expresión de alegría y Kiriha sonrió antes de dar un bocado a la
sandía.
Todas estaban tan concentradas en lo que hacían que se olvidaron de lo que ocurría a su alrededor.
Se podía decir que estaban disfrutando al máximo en la playa.
—¡Ahora, Hachi!
—¡Ya voy!
Y entonces fue cuando los cazadores de fantasmas pusieron su plan en acción.
Salieron del agua y se aproximaron a Koutarou y el resto. Cada uno de ellos sostenía una gran red
para cazar insectos, que eran las herramientas utilizadas para capturar fantasmas, y eran excelentes
para ambas labores.
Se prepararon y se lanzaron a por Sanae.
—¿Mmm?
Koutarou, que estaba siendo enterrado en la arena de nuevo, fue el primero en verlos. Pero no se
pudo imaginar que planeaban atrapar a Sanae con sus redes de insectos, por lo que al principio
simplemente se quedó mirándolos pensando que era una pareja un poco extraña.
—¡Espera ahí, te vamos a cazar ahora mismo, pequeño gatito!
—¡Dinero! ¡Haremos un vídeo y nos forraremos con él! ¡Dinero! ¡Luego la venderemos y nos
forraremos aún más!
Pero a medida que se fueron acercando al grupo y Koutarou empezó a escuchar las cosas extrañas
que decían, su preocupación comenzó a aumentar del mismo modo que lo hacía el ánimo de los dos
hombres.
—Hey chicas, alguien se está acercando por detrás, así que relajaos un poco.
Nadie excepto él los había visto, de modo que Koutarou trató de alertarlas, pero la única que le creyó
fue Harumi. Giró la cabeza en cuanto escuchó las palabras del chico.
—Ah>
Y entonces vio a una pareja de hombres de aspecto sospechoso. Se puso tensa al verlos.
Parecían pervertidos, el tipo de persona con el que Harumi tenía problemas terribles para lidiar.
64
—No pienso caer en ese truco♪
—¡Eres demasiado simple, plebeyo! ¡Si vas a tratar de engañarnos, al menos haz algo mejor!
—Deberíamos castigarlo.
Pero Sanae, Theia y Ruth, que se encontraban al lado de Harumi, asumieron que Koutarou solo
estaba intentando escapar y no le creyeron en absoluto. De todas ellas, Yurika fue la única que se dio
la vuelta rápidamente después de haber notado el cambio de expresión de Harumi.
—Me pregunto quiénes pueden ser>
Pero Yurika, que era un poco torpe, no pensó que los cazadores de fantasmas pudieran representar
peligro alguno.
—¡Cuidado, Koutarou!
—¡Escuchadme! ¡Alguien se está acercando a vosotras!
A un poco más de distancia, Kiriha y Shizuka divisaron a los dos cazadores de fantasmas
acercándose al grupo donde se encontraba Koutarou. Pero como les habían pillado completamente
desprevenidas, lo mejor que pudieron hacer fue gritar a los demás.
—¿Qué?
—¿Qué alguien se está qué?
—¿Ha pasado algo?
Theia, Sanae y Ruth finalmente se dieron la vuelta.
—¡Te tengoooooo!
—¡¡Ven aquí, ángel mío!!
Pero en ese momento los cazadores de fantasmas movieron su red de insectos a toda velocidad.
—¡¿Kiaaaaaa?!
Sin embargo, Sanae se escondió rápidamente bajo la arena para escapar de la red que se estaba
aproximando desde arriba. Ella estaba acostumbrada a los ataques sorpresa gracias a las peleas
habituales con Koutarou.
—¡¿Kia?!
—¡¿Q-qué es eso?!
Como Sanae había eludido la red, en su lugar fueron atrapadas Harumi y Ruth. Ellas fueron
incapaces de esquivarla y la red cubrió sus cabezas.
—¡Lo hicimos, Hachi! ¡Cazar a una chica no es nada para mí!
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—¡Yo también la he cazado! ¡Ahora podremos hacer todo lo que queramos!
Los cazadores de fantasmas saltaban de alegría. La única cosa que tenían ahora en sus mentes era
la vida repleta de lujos que disfrutarían después de vender a Sanae. Comprarían tanto alcohol que
podrían nadar en él, además de una tele y una bicicleta.
El futuro que tenían por delante era magnífico> o eso es lo que pensaban.
—Hey Hachi, ¿qué quieres decir con yo también?
—Aniki, yo soy el que la ha cazado.
Y en ese punto los dos se dieron cuenta de que cada uno había cazado a su respectivo fantasma,
aunque su objetivo solo era atrapar a uno.
—¿Mmm? ¿Qué significa esto?
—Aniki, a mí este fantasma me parece un humano.
—A mí me pasa lo mismo. ¡Hey Hachi, ¿nos hemos equivocado de objetivo?!
—¡Maldita sea! ¡Hemos capturado a las personas equivocadas!
Cuando los dos se dieron cuenta del error que habían cometido ya era demasiado tarde; Sanae se
encontraba muy lejos de allí.
—¡N-noooo! ¡Por favor, sálvame, Satomi-kuuun!
—¡¡P-pervertidos!!
Y aún era peor, ya que las chicas que habían atrapado comenzaron a gritar.
La pareja sospechosa que salió del mar había cazado con sus redes a dos chicas que se
encontraban sentadas en la arena. Tenían los ojos enrojecidos, su respiración era rápida y pesada, y
el agua aún estaba resbalando por sus cuerpos.
Eran la definición exacta de pervertidos.
—¡¿Pero qué cojones estáis haciendo?!
Koutarou oyó gritar a Ruth y a Harumi y saltó fuera de su prisión por la fuerza.
Ruth le había atado los miembros con cuerdas, pero consiguió romperlas después de abrirse camino
fuera de la arena. Se trataba de esa fuerza sobrehumana que solo aparecía en situaciones de vida o
muerte.
—¡Senpai y Ruth están llorando!
Koutarou miró a los cazadores de fantasmas con unos ojos llenos de odio después de haberse
liberado. Los dos hombres soltaron sus redes de insectos y comenzaron a dar excusas.
66
—¡E-espera, joven! ¡Nosotros no vamos tras estas chicas!
—¡E-eso es! ¡Estamos persiguiendo a otra, esa pequeñita de antes!
—¡Él tiene razón, joven! ¡Solo estamos intentando capturar a esa pequeña chica que había antes
para poder venderla!
—¡Por favor, créenos! ¡No tenemos ningún interés en las chicas normales!
Pero sus excusas solo consiguieron aumentar más la ira de Koutarou.
—¡A-así que no solo sois pervertidos, sino que también tenéis interés en las chicas pequeñas como
Theia!
Koutarou no se imaginó que los dos estaban hablando de Sanae porque nunca se le cruzó por la
cabeza que pudieran haberla visto. Y no solo era él, sino que todos los que había en la playa
pensaban lo mismo.
—¡¿Así que pretendían ir a por m-mí?! ¡Como pensaba, incluso mientras estoy mezclada con la
plebe, mi aura de nobleza sigue destacando!
Como resultado nadie pensó que se pudiera tratar de otra persona que no fuese Theia. Esos dos
hombres planeaban secuestrar chicas jóvenes y hacerles cosas horribles, unos pervertidos
imperdonables.
—¡Malditos seáis, pervertidos! ¡Me importa un carajo a quién estéis intentando capturar! ¡Ya tenemos
suficiente con la pervertida de Yurika!
—¡S-Satomi-san, al menos llámalo cosplay! ¡Pervertido es demasiado cruel!
Cuando Koutarou expresó bruscamente sus emociones, las lágrimas empezaron a caer por la cara de
Yurika.
—>Ya veo> así que a los ojos de Satomi-san solo soy una pervertida>
Yurika recibió un golpe bajo de una persona que no se habría esperado, por lo que se derrumbó y
siguió llorando.
—Estoy empezando a odiar todo> Quizás debería hacer una visita a casa de una vez>
—¡Cálmate, joven! ¡Solo necesitamos a esa chica por la seguridad de la sociedad y para ganarnos la
vida!
—¡Tiene razón, no hay motivos secretos!
—¡¿Os ganáis la vida con eso?! ¡Sois criminales peligrosos! ¡¿Y encima os atrevéis a hacer llorar a
Sakuraba-senpai y a Ruth-san?! ¡Os voy a devolver de una patada al mar y os convertiré en comida
para peces!
67
Koutarou, lleno de rabia, disminuyó la distancia que lo separaba de los cazadores de fantasmas, y
ellos comenzaron a retroceder a la vez. Pero poco después fueron incapaces de seguir alejándose.
—¡¿A dónde creéis que vais?!
—¿Eh? ¡¿También por detrás?!
Shizuka estaba plantada detrás de ellos con la espada de madera en sus manos. Su frente estaba
arrugada, sus venas marcadas y sus ojos llenos de odio.
—¡Esto no es bueno! ¡Vamos a tomarnos un descanso, Hachi!
—¡N-no podemos, Aniki! ¡Estamos completamente rodeados!
Aparte de Yurika, Harumi y Ruth, el resto de los miembros del grupo habían rodeado a los cazadores
de fantasmas.
Koutarou apretó los puños, Shizuka afirmó el agarre de la espada de madera, Theia hizo aparecer un
cañón de rayos de la Caballero Azul y Kiriha ordenó a los dos haniwas que atacasen. Sanae apareció
más tarde de debajo de la arena para hacer flotar los trozos de sandía y apuntó hacia los hombres.
—¡¿Qué pasa, Satomi-kun, qué ha ocurrido?!
Aparecieron más aliados de Koutarou; eran las seis miembros del club de coslpay. Se acercaron
cargando con su equipaje con la intención de unirse al grupo de Koutarou y las chicas.
—¡Lo que ocurre es que han aparecido un par de pervertidos! ¡Son peligrosos, así que mantened las
distancias!
—¡¿Pervertidos?!
—Esos aparecen de vez en cuando.
—¡Imperdonable!
—¡Enemigos de las mujeres!
Tras escuchar la situación, las chicas ayudaron a rodear a los individuos. Los dos llevaban botellas de
plástico y tarros de metal, los cuales pensaban lanzar si se veían en problemas.
—Estos pervertidos>
—¿En serio?
—Bueno, esas chicas son muy monas>
—Realmente no me lo puedo creer>
Pero además, el resto de las personas de la playa empezaron a mirar a los cazadores de fantasmas,
para después acabar rodeándolos y así impedir que escaparan.
68
La retirada ya no era posible.
—E-es inútil>
—Estamos acabados.
Los dos renunciaron a intentar persuadirlos y resistir. Empezaron a llorar al igual que Yurika había
hecho.
—Por cierto, estamos jugando a partir la sandía, ¿os gustaría uniros a nosotras?
En ese momento, la sonrisa radiante de Shizuka dejó a los dos cazadores de fantasmas un recuerdo
del verano imborrable.
69
Carta Especial y Escarabajos
Parte 1
Lunes, 11 de agosto
Después de disfrutar de la sandía hasta terminarla, Koutarou, las invasoras, Harumi, Shizuka y las
miembros del club de cosplay estuvieron jugando hasta la puesta de sol.
En el momento que regresaron al hotel estaban exhaustos. Por eso Koutarou y las chicas pensaron
en ir a las termas para recuperarse del esfuerzo.
—Aaaah~ Me siento vivo de nuevo>
Cuando Koutarou se sumergió en las termas exteriores sintió cómo su cansancio desaparecía de un
plumazo. Además notó que su piel bronceada le produjo ciertos pinchazos. Sin embargo no fue un
dolor intenso, sino que se trataba de una señal de su recuperación.
—La habitación es pequeña, pero estos baños son tan grandes>
Las termas se encontraban divididas en baños para hombres y para mujeres. De modo que Koutarou
se metió en un baño distinto al de las chicas, y como no había ningún otro cliente, era casi como si
estuviera en una bañera gigante.
Siempre había alboroto alrededor de Koutarou, por lo que esta bañera grande y apacible era justo lo
que necesitaba.
—El día de hoy ha sido divertido> Dejando a un lado los pervertidos, hemos estado jugando durante
un buen rato>
Koutarou recordó los eventos del día. Después de echar a los pervertidos de la playa, Koutarou y las
demás chicas, que hacían un total de catorce personas, estuvieron jugando juntos. No solo nadaron
en el mar, sino que también jugaron al vóley-playa e hicieron una barbacoa.
—Y senpai se lleva bien con todas, muy bien, muy bien.
Aunque Harumi no quiso nadar debido a su constitución débil, ella, Yurika, Ruth y las cosplayers, es
decir, las personas que no eran buenas en los deportes, fueron a jugar en la playa. Y además
también se unió a Koutarou durante un rato para jugar al vóley-playa.
Divertirse es la parte más importante
Harumi se encontraba sola la mayor parte del tiempo, pero en esta ocasión estuvo pasando el día
junto a otras muchas personas. Y esa era la circunstancia por la que Koutarou se encontraba
contento. Debido a ello, Koutarou seguía de buen humor a pesar de que Harumi ya había regresado a
su finca.
—¡>!
70
—¡¿>?!
Se podía oír a las chicas del apartamento 106 desde el baño de hombres. Sus voces provenían de
detrás de una pared y no podía escucharlas con claridad, pero todas estaban discutiendo sobre un
asunto.
—Fufufu, ¿ya están otra vez?
Normalmente Koutarou se enfadaría y les regañaría para que dejasen de causar problemas a los
demás clientes, pero esta vez no fue el caso; podía escuchar a las chicas hablando con un tono
tranquilo. Habían estado jugando durante todo el día y se encontraban agotadas.
—Chicas, no os entusiasméis demasiado>
Koutarou se quedó dormido mientras se encontraba metido en la bañera. Poco después se pudo
escuchar a las chicas en el baño de mujeres conversar sobre un tema en especial.
Las chicas del apartamento 106 eran las únicas que se encontraban en el baño de mujeres, y
además Koutarou, que siempre les acompañaba, estaba en el baño de hombres justo a su lado. Por
eso los temas de conversación se centraban en cosas de las que normalmente no hablarían. El
primer tema fueron quejas sobre Koutarou.
Él solía ser una persona directa y sin autocontrol, por lo que de vez en cuando cometía algo
increíblemente estúpido. Todas ellas estaban descontentas con ese aspecto, y comenzaron a
rememorar experiencias pasadas.
—>Por eso, a decir verdad, no tengo tantas ganas de acceder al trono. No tengo la necesidad de
convertirme en la emperatriz siempre y cuando sea capaz de proteger a mi madre.
El siguiente tema partió desde ahí. Las invasiones de las chicas no estaban yendo como habían
planeado por culpa de la inesperada resistencia de Koutarou. Ya habían pasado cuatro meses desde
su llegada al apartamento 106, de modo que todas estaban comenzando a impacientarse. Pero nadie
quería rendirse y era porque todos tenían motivos para no hacerlo. La conversación prosiguió con
este asunto.
—Sin embargo, si quiero proteger a mi madre, que es la emperatriz actual, ser simplemente una
princesa no es suficiente. Necesito demostrar que merezco ser la emperatriz o los ciudadanos no
apoyarán mis acciones. Entonces desde esa posición me dejaría absorber por una organización
militar altamente estructurada.
—Así que no deseas el apartamento para convertirte en emperatriz, sino porque quieres proteger a tu
madre.
Inexplicablemente, Sanae había escuchado a Theia sin reírse de ella y le estaba observando con una
expresión seria.
—Eso es. Así que no voy a rendirme por nada del mundo.
—Mmm, así que eres un poco como yo.

—¿Cómo tú?
Theia se encontraba igual de seria; no tenía ganas de reírse de sus propias aspiraciones. Prestó
atención a Sanae mientras su pequeño cuerpo se metía bajo el agua.
—Sí, como yo. Tengo que esperar a papá y mamá en el apartamento 106.
Sanae se sentó en el borde de la bañera y comenzó a hablar mientras movía lentamente los pies
hacia delante y atrás. Pero como era un fantasma no podía remover el agua, y sus piernas se movían
casi como si no hubiera nada.
—Mi papá y mi mamá se preocuparán si no estoy allí cuando regresen, ¿no crees? Por eso yo
tampoco pienso perder, después de todo ese lugar es mi casa.
—Ya veo, así que también lo estás haciendo pensando en tus padres> En ese caso no puedes
rendirte.
Theia mostró una expresión de compasión. Su típica agresividad no se podía ver por ninguna parte, y
puede que el hecho de que estuviera cansada hubiese tenido que ver algo también. Gracias a ello,
Sanae olvidó la antipatía que había comenzado a sentir por ella.
—¡E-en ese caso yo tampoco puedo abandonar!
—¿Tú?
—Estás de broma>
Theia se sorprendió y Sanae lo negó enseguida.
—¡No estoy bromeando! ¡Yo también tengo una razón justificada!
Yurika se habría echado atrás en situaciones normales, pero debido al ambiente de seriedad reunió
fuerzas para defender su postura. Agarró con fuerza la toalla con la que había estado jugando y se
puso ligeramente nerviosa.
—Tengo curiosidad, cuéntame más, Yurika.
Kiriha sonrió a su lado. Sus pechos se vieron liberados de la gravedad ahora que había entrado en la
terma y parecían aún más grandes que de costumbre. Y mientras que los estaba ocultando tras una
toalla, mostró una sonrisa amable.
—S-sí.
Yurika se quedó un poco confundida al haber recibido apoyo de alguien inesperadamente. Sin
embargo enseguida se centró y comenzó a explicar su situación.
—En realidad soy una chica mágica que actúa como sustituta de la persona a quien debo mi vida.
—Debes tu vida>
73
Shizuka se encontraba frente a Yurika y mostró una expresión de perplejidad. En ese momento se
estaba soltando el pelo, de modo que a primera vista podía confundirse con otra persona. Su largo
cabello se agitó al inclinar la cabeza.
Tenía serias dudas sobre lo que significaba deber la vida a una cosplayer.
—Sí. Cuando estuve en peligro, esa persona me salvó, pero a cambio sufrió un daño muy grave>
Yurika miró hacia abajo con una expresión triste. Se sentía responsable por las heridas de esa
persona.
—Así que por eso te convertiste en una chica mágica y reemplazaste el lugar de esa persona.
—Así fue.
Yurika asintió.
—Por eso voy a defender la paz en el mundo. Lamento no poder ver a mi familia, pero esto es algo
que debo hacer.
—¿A qué te refieres con no poder ver a tu familia?
—Si una chica mágica se queda en casa solo causará problemas a su familia. Por eso me fui antes
de que pudieran encontrarse en peligro. Mi predecesora también luchó sola.
—Oh> esa es una determinación inspiradora>
Antes de causar problemas en casa como cosplayer está intentando hacerse independiente Y
empezó a hacer cosplay para pagar la amabilidad que le mostraron cierto día. Pensaba que era
completamente inútil, pero parece que al menos tiene algo de valentía
Incluso Sanae, que siempre lanzaba comentarios negativos a Yurika, empezó a mostrarle un poco
más de respeto.
—Ya veo. Una razón propia de ti.
Theia sintió lo mismo, de modo que aceptó las palabras de Yurika. Devolvió su atención a Kiriha
después de asentir ligeramente hacia la chica mágica.
—¿Y por qué motivo viniste a la superficie, Kiriha?
—Creo que ya lo he contado antes. Estoy aquí para reclamar lo que nos fue robado. Eso es todo.
Theia no estaba satisfecha con la respuesta de Kiriha.
—Después de pasar varios cientos de años bajo el suelo, tiene que haber una razón para que de
repente planeéis invadir la superficie, ¿no? ¿Por qué ahora?
—Es complicado>
74
Kiriha sonrió amargamente y renunció a intentar esconder sus motivos después de que Theia se
quedara mirándola esperando una respuesta.
—>Mientras que la población en la superficie aumenta, nosotros, la Gente de la Tierra, hemos
empezado a perder habitantes de forma drástica.
—¿Vuestra población?
—Con la admiración por las modernidades de la superficie, nuestra población está emigrando y al
mismo tiempo nuestros recursos subterráneos están comenzando a agotarse. Cuando calculamos los
problemas de población y de abastecimiento, determinamos que será imposible vivir en el subsuelo
dentro de unas pocas generaciones.
En el pasado, el clan de Kiriha tenía bajo su control una tecnología científica muy superior a la de las
poblaciones de la superficie, por lo que entonces prácticamente todos se enorgullecían de ello y casi
nadie abandonaba el mundo subterráneo.
Pero cuando la superficie empezó a modernizarse a gran escala, el mundo subterráneo comenzó a
perder su atractivo. El aspecto cultural, empezando por el arte y la música que había empezado a
desarrollarse en gran medida, era la razón más importante. Más y más personas se dirigieron a la
superficie y nunca regresaron. Ahora que los recursos habían empezado a escasear, la emigración
no hizo más que acelerarse.
—Sin embargo, no podemos simplemente esperar a nuestra extinción. Y por eso decidí subir a la
superficie. La única opción que nos quedaba era salir de allí, crear una base y prosperar de nuevo.
—Pero los gobiernos de la superficie no lo permitirán.
—Lo sé. Después de haber sido confinados en el subsuelo por las poblaciones de la superficie, a
nosotros no nos parecen más que excusas egoístas.
—Todavía no lo entiendo, pero si no invadís, ¿todos perderán su hogar?
—Fufufu, francamente, eso es así.
Kiriha sonrió en contraste con la seriedad de la situación.
—Pero Kiriha-san, parece que estás disfrutando.
—Aunque mi clan se vaya a extinguir si seguimos así, no se trata de algo que solo pueda evitar mi
generación. No podemos rendirnos de ningún modo, pero por otra parte tampoco podemos imponer
nuestras aspiraciones y provocar una situación irreparable. Debido a los pocos que somos solo
tenemos una oportunidad.
—Entiendo. De modo que se requiere una invasión lenta, cuidadosa y calculada durante un gran
periodo de tiempo. Supongo que ahora estarás asentando los cimientos para ello, ¿no es correcto?
—Has dado en el clavo, Theia-dono.
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El clan de Kiriha se encontraba en minoría; su mayor temor era ser considerados terroristas por los
habitantes de la superficie. Si eso ocurriera, tendrían que enfrentarse al mismo destino que el resto
de minorías repartidas por todo el mundo.
Si no conseguían establecer una base en la superficie, en unas generaciones se encontrarían con su
final. Kiriha lideraba la invasión, y para ella lo más importante era una ocupación sencilla, segura y
calculada. Si dependían de la fuerza no serían capaces de evitar la extinción.
De alguna forma era una situación muy parecida a la de Theia. Si la invasión no recibía el apoyo de
los ciudadanos no podrían sobrevivir.
—Dicho esto, sí que es cierto que he estado disfrutando desde que llegué a la superficie.
—¿Hay algo que te gustaría hacer?
Kiriha asintió a la pregunta de Shizuka.
—Siempre he querido subirme en una montaña rusa.
—¡¿Una montaña rusa?!
Todos se quedaron boquiabiertos.
—En realidad, de niña una vez subí a la superficie, pero entonces no me permitieron montar en una
porque era demasiado pequeña.
Kiriha se sintió nostálgica.
—¿Y por eso quieres subir en una? Algo sorprendente para tratarse de un habitante del mundo
subterráneo.
—Si se lo contáis a mi padre me regañará.
Kiriha dejó caer sus hombros al decir eso. El deseo de salir a la superficie era uno de los motivos de
la decadencia del clan de Kiriha. Por esa razón, la idea de que la hija del patriarca quisiera subir en
una montaña rusa era ridícula.
—Si se mira con detenimiento, parece que todas las invasoras del apartamento 106 tienen problemas
familiares.
Después de haberse mantenido en silencio durante todo el tiempo, Ruth llegó a aquella conclusión y
Shizuka se puso de acuerdo rápidamente.
—Ahora que lo mencionas> mi deseo es cuidar la Casa Corona que me dejaron mis padres y
Satomi-kun está viviendo en el apartamento 106 porque no quiere causar problemas a su padre. Así
que nosotros estamos en la misma situación que todas las demás.
Se trataba de una coincidencia misteriosa; todos habían nacido en ese tipo de familia y por eso
podían entenderse entre sí. Ninguno se retiraría nunca, por lo que su lucha por el apartamento 106
proseguiría.
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—Es bastante problemático.
—En realidad no. Al fin y al cabo yo seré la ganadora.
—¡Y-yo tampoco pienso perder!
—No comprendo por qué Yurika aún no ha perdido. No importa cómo lo mires, sencillamente no es
una persona competente, pero>
—¡Eso que has dicho es horrible~!
—M-mira, Nijino-san, dicen que la suerte es una habilidad.
—¡No lo digas de forma que suene como si fuera cosa de suerte!
Salían voces animadas del baño de mujeres. Todas eran enemigas entre sí y seguirían luchando, por
tanto era bastante extraño que estuvieran riendo. Probablemente se debía a que en algún lugar, muy
en el fondo, sabían que eran enemigas y amigas a la vez.
—>Vamos, Hachi.
—Entendido, Aniki.
Y fue en ese momento cuando los cazadores de fantasmas intentaron llevar a cabo su segundo plan.
Parte 2
—¿Mm>? ¿E-eh? ¿Qué?
Koutarou se despertó de su siesta en cuanto escuchó la conmoción en el baño de mujeres.
—¡¡Noooooooooooooo, p-pervertidos!! ¡¡Degenerados!!
—¡Bastardos! ¡¿Os habéis atrevido a venir aquí para mancillar mi noble cuerpo?!
—¡¡H-han intentado tocarlos!! ¡¡Esos tíos han intentado tocar mis pechos!!
—¡Karama, Korama, proteged a Ruth! ¡Ruth, por aquí!
—¡¿Vais a darnos un respiro de una vez?! ¡¿Sois acosadores o qué?!
—¡¡Aaah, qué fastidio!! ¡Justo cuando estábamos charlando tranquilamente!
Koutarou pudo oír las voces de las seis chicas. Y por alguna razón se encontraban furiosas.
—¿Qué está pasando ahí?
Koutarou se acababa de levantar y no tenía idea de lo que estaba ocurriendo.
77
—¡S-solo es un malentendido! ¡No pretendemos espiar! ¡No tenemos interés en vuestros cuerpos
corrientes!
—¡Es verdad! ¡Solo queremos atrapar a esa chica pequeña y después tomar un buen zumo de frutas!
Se podía escuchar las voces conocidas de dos hombres. Sin embargo, como aún se encontraba
adormilado, Koutarou no pudo encontrar en su memoria a los dueños de esas voces.
—¡¡Argggh!! ¡S-shizuka, ¿p-puedo volatilizar a estos tipos?! ¡¡No puedo perdonar que digan cosas así
de mí!!
—¡Está bien! ¡Esta ocasión es especial! ¡Haber dejado marchar a estos malditos criminales en un
principio fue un error!
—¡¡Caballero Azul!! ¡¡Saca el cañón de rayos de alta densidad!!
—¡¡Karama, Korama, preparad un campo de amplificación de energía!!
—¡Entendido jo~! ¡Vamos, Korama!
—¡Es la hora de nuestra formación definitiva jo~!
—¡¡Guaaaaaah, ya estamos acabados!!
—¡Aniki! ¡¡Anikiii!!
—¡¡Morid, pervertidos~!!
En el baño de mujeres se produjeron una serie de destellos.
—¡¿Guah?!
Unos instantes después salieron volando del baño dos hombres carbonizados y aterrizaron delante
de Koutarou.
—Vosotros sois los tipos de la playa>
Koutarou se limpió el agua que le había salpicado a la cara y finalmente recordó a los dos hombres
que había frente a él. Se trataban de los pervertidos que habían intentado capturar a Theia en la
playa.
—>Vosotros> a pesar de haberos dado una paliza tan grande por el día> tenéis agallas, hay que
reconocerlo>
Dejando a un lado sus objetivos, Koutarou fue incapaz de no admirar su determinación.
—J-joven, ¿qué es lo que pasa con e-esas chicas que van contigo>?
—Yo mismo he tenido problemas con ellas.
—S-si es así>
78
Pero ese fue el final de su valentía.
Después de que las chicas los hubieran machacado, eran incapaces de hacer nada más.
—Glub glub glub.
—Por favor, dejad esto de una vez>
Koutarou observó cómo los dos individuos se hundían hasta el fondo de la terma.
Parte 3
—Vaya, se ha hecho bastante tarde.
Koutarou dejó a los dos hombres un rato después de que las chicas hubieran salido del baño. Como
él era la única persona en las termas para hombres, le costó bastante tiempo poder sacar a los dos
cazadores de fantasmas del agua.
—Ya he vuelto.
Las chicas deberían haber regresado a la habitación antes que él teniendo en cuenta el tiempo que
tardó. Pero cuando abrió la puerta no se podía escuchar ni un sonido; la habitación se encontraba
extrañamente silenciosa.
—>Qué raro, ya deberían haber vuelto.
Koutarou inclinó la cabeza, se quitó las zapatillas y entró en la habitación.
—Bienvenido, Koutarou.
Kiriha era la única en el lugar. Las luces estaban apagadas, por tanto la estancia se encontraba a
oscuras. Pudo ver a Kiriha gracias a la débil luz que provenía de la ventana.
Estaba sentada al lado de la ventana mientras miraba al exterior. Su yukata5 y su precioso pelo negro
se agitaban por acción del viento que entraba. Estaba mirando el mar nocturno, pero éste no estaba
oscuro, sino que la luz de las estrellas y de la luna lo iluminaba.
Oh, así que por eso las luces están apagadas
No habría podido ver los débiles reflejos del agua con las luces encendidas. El aspecto de Kiriha
mientras miraba hacia el mar era curiosamente sensible, pero dio la sensación de parecerlo aún más
cuando miró a su mano. Estaba sosteniendo una pequeña carta de un viejo juego de cartas.
Originariamente la carta tenía un brillo metálico, pero el tiempo había pasado factura y ahora apenas
podía reflejar la luz de la luna. Sobre ella había algo escrito con tinta indeleble, y cuando Kiriha trazó
los garabatos su sonrisa se hizo más grande.
Esa carta debe tener unos recuerdos muy preciados para ella
79
La expresión de Kiriha, los movimientos pausados de sus dedos y su mirada condujeron a Koutarou a
pensar que estaba recordando acontecimientos del pasado que tenían algo que ver con esa carta.
Koutarou también poseía objetos de los que tenía buenos recuerdos, de modo que pudo comprender
los sentimientos de Kiriha.
¿Qué es esto ? Solo por mirar esta escena me siento aliviado
Koutarou veía la sonrisa de Kiriha todos los días, ya que lo hacía a propósito para él, pero la que
había dibujada en ese momento en su rostro era distinta a cualquiera que hubiese visto antes.
Extrañamente esto tocó una fibra dentro de Koutarou y por algún motivo tuvo el impulso de bajar la
guardia con ella.
—¿Qué ocurre, Koutarou, por qué te has quedado ahí?
Kiriha rompió el silencio. Miró a Koutarou y le sonrió de forma parecida a como había hecho cuando
estuvo mirando la carta.
—Ah, u-umm>
Koutarou no podía decir que había estado observándola con fascinación y rápidamente buscó una
excusa. Afortunadamente pudo encontrar una relacionada con lo que ella sostenía en su mano.
—Da la impresión de que aprecias mucho esa carta, así que solo me preguntaba de dónde la has
sacado.
—No es muy típico de mí, ¿verdad? Soy perfectamente consciente de ello, pero sencillamente no
puedo separarme de ella.
Cuando Kiriha comenzó a hablar, miró de nuevo a la carta y puso una sonrisa amarga. Koutarou negó
con la cabeza.
—No tienes por qué desprenderte de ella. Es tu tesoro, ¿no es así?
—>¿Koutarou?
Kiriha lo miró con intriga; estaba asombrada por las últimas palabras de Koutarou.
—¿Qué ocurre, Kiriha-san?
—Pensé que te reirías al ver que guardo algo como esto. Así que solo estoy un poco sorprendida.
—No me importa quién seas, Kiriha-san, no tengo intención de reírme de los recuerdos de nadie.
Además, yo también tengo cosas así escondidas.
Mientras Koutarou bromeaba, Kiriha recuperó la sonrisa misteriosa que había tocado una fibra dentro
de él.
—>Gracias, Koutarou.
—No vas a conseguir nada por agradecerme las cosas, ya lo sabes.
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Koutarou dijo eso para esconder su vergüenza, pero Kiriha negó con la cabeza.
—No pasa nada. Ya he recibido suficiente de ti.
—H-hey>
Koutarou mostró una expresión interrogante; algo acerca de Kiriha se veía fundamentalmente distinto.
Se podía decir que ella tenía un comportamiento honesto y transparente, pero de todas formas
poseía una atmósfera diferente a su alrededor. Y Koutarou la encontró preferible, aunque sabía
perfectamente que no podía permitirse bajar la guardia con ella.
—Esta carta me la dio la persona que amaba, hace mucho tiempo. Y no lo he vuelto a ver desde
entonces>
—¿Te gustaría volver verlo?
—Sí, me encantaría> Pero no sabría qué hacer si nos encontráramos>
Kiriha normalmente habría dicho una mentira o algo malintencionado, pero el pensamiento de utilizar
con ese fin sus propios recuerdos no se le cruzó por la cabeza. Lo que significaba que ésta era la
primera vez que había mostrado a Koutarou su verdadera personalidad.
Estaba tratando de agradecer a Koutarou el hecho de no haberse reído de su preciada carta.
¿Está intentando engañarme otra vez? No, no lo parece, pero No, no, estamos hablando de Kiriha-
san. No puedo bajar la guardia. ¿Pero esos son realmente los ojos de una embustera?
Koutarou no pudo comprender aquello y se sorprendió por su confesión inesperada.
—¡Ah, ahí están! ¡Koutarou y Kiriha, venid los dos corriendo!
—¡¿Guah?!
Con la aparición repentina de Sanae, Koutarou se quedó tan sorprendido que sintió cómo su corazón
estuvo a poco de detenerse. Para bien o para mal, en ese momento Kiriha era la única cosa que
había en su mente.
—S-solo es Sanae>
—Qué pasa, Koutarou, tienes una cara un poco extraña. Es desagradable.
—D-déjame en paz.
No estaba siendo yo mismo, eso es, como hemos venido a la playa me siento un poco generoso
Aunque se había asustado enormemente por la aparición de Sanae, pudo recuperarse en poco
tiempo.
—¡Venga, hay una mesa de ping-pong por allí, así que apresuraos y venid! ¡Estamos jugando un
torneo!
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—¡Oh, joh, eso es una buena noticia!
Sanae y las demás no habían regresado porque se encontraron con una mesa de ping-pong por el
camino. Por eso Kiriha, que se encontraba sumida en sus pensamientos, había vuelto sola a la
habitación.
—¡Vamos, Sanae!
—¡Sí, señor!
Al haber oído hablar sobre tenis de mesa, Koutarou, que era un amante de los deportes, se llevó a
Sanae alegremente con él y salieron de la habitación de un salto. Debido a ello, Kiriha fue la única
que se encontraba en la estancia una vez más.
—>Qué extraño. ¿Por qué le he contado todo eso a Koutarou>?
Kiriha estaba sorprendida por el hecho de haber revelado a Koutarou parte de su verdadera forma de
ser.
Aunque estaba contenta porque él no se había reído de su carta, en la lucha por el apartamento 106
revelar sus verdaderas emociones a los demás solo podía implicar algo negativo para ella. Pero a
pesar de ello no pudo frenar sus ganas de hablar. Sintió que deseaba que él lo supiera.
—Qué extraño. Es casi como si nuestra situación se hubiera invertido>
Kiriha pretendía entrar en la mente de Koutarou siempre que tuviera la oportunidad para hacerse con
el control del apartamento, pero en cambio, había sido Koutarou el que había entrado en la suya.
—Una estratega engañándose a sí misma> Fufufufu.
Pero a pesar de lo que había dicho, no se arrepintió de su decisión.
Parte 4
Koutarou y las chicas se fueron a dormir pasada la medianoche. Normalmente todos se quedaban
despiertos un rato más, pero se encontraban cansados después de haber pasado el día entero
jugando.
Además, aún disponían de dos días más para jugar en la playa, de modo que en vez de obligarse a
estar despiertos decidieron ir a dormir. Pero siete personas durmiendo en una habitación de seis
tatamis no era una cosa sencilla. Y no solo se trataba de la falta de espacio, sino que el calor
producido por estar tan juntos significaba un gran problema.
Al final, Sanae dormiría en el techo, y Yurika, que había perdido en el juego de piedra-papel-tijeras, lo
haría en un saco de dormir. Así los problemas se resolvieron durante algún tiempo.
82
Sin embargo, esto no resolvió el inconveniente del calor, pero como afortunadamente se encontraban
tan cerca de la costa, alrededor de la una la temperatura había bajado lo suficiente para poder dormir.
A las dos todos habían caído en un sueño profundo, pero los auténticos problemas a la hora de
dormir estaban a poco de comenzar.
—>Mm> ¿E-eh>?
Ruth fue la primera en notar un cambio. Cuando intentaba girarse, su cuerpo no se movía. Sentía que
había algo caliente apresando todo su cuerpo.
—Fuh> Fuh>
Una respiración que no le pertenecía le estaba golpeando en la cara repetidamente. Y el olor de un
gel de ducha desconocido llegó hasta su nariz.
¿Qué es esto? Me pregunto
No sabía qué era lo que había sobre su cuerpo, pero como sentía una respiración cálida en su mejilla,
Ruth bajó la guardia y experimentó una extraña sensación de libertad.
Ruth se entregó a esa sensación de calidez.
—Es mío>
Una voz de hombre le susurró en la oreja, y la cosa que había alrededor de su cuerpo le apretó aún
más y sintió una sensación mayor de seguridad.
Una voz de hombre
Sin embargo, después de haber advertido ese aspecto, Ruth se despertó de golpe.
—¡¿Q-qué?!
Con sus ojos abiertos enormemente, lo primero que vio Ruth fue la figura de un hombre encima de
ella. Los pervertidos que se habían encontrado en la playa y en el balneario regresaron a la mente de
Ruth y se puso tensa.
¡¿M-me están atacando o-otra vez ?!
No fue capaz de pronunciar palabra debido a la sorpresa y al miedo. Era incapaz de gritar y lo único
que consiguió hacer fue mirar fijamente la cara del hombre que estaba justo delante de ella.
Entonces una luz débil entró por la ventana e iluminó la cara del hombre. Gracias a ello pudo
identificar a la persona en cuestión.
—¿>Eh? ¡¿S-Satomi-sama?!
La cara pertenecía a Koutarou. Una vez lo hubo reconocido, la tensión de Ruth se disipó
inmediatamente.
83
—Oh, solo eras tú, Satomi-sama> Por favor, no me des esos sustos> vaya>
Y la sensación de seguridad de hacía unos momentos volvió a invadirla. Ruth se mantuvo así durante
unos minutos hasta que la realidad de la situación le golpeó.
—¿>Eh? ¡¿Es Satomi-sama?!
Ruth se volvió a poner tensa al darse cuenta de eso. Al mismo tiempo su mente se quedó en blanco y
ya no pudo razonar más.
—S-Satomi-sama me, me desea> desea> ¡Aaah!
Ruth sintió el mismo miedo que cuando se enfrentó a los pervertidos. Le atacó una fuerte sensación
de sorpresa y de vergüenza, pero también un ligero sentimiento de alborozo.
—¡¿Q-q-q-qué debería hacer?! ¡N-no estoy preparada! ¡¡Satomi-sama, es demasiado pronto!!
—No pienso dárselo a nadie>
En cuanto esas palabras se escaparon de la boca de Koutarou, Ruth entró en pánico y se estresó
aún más.
—¡¡F-fuaaaaah!!
En ese momento toda la fuerza que le quedaba abandonó su cuerpo.
—¡¡S-si me dice cosas como esas, yo>!!
Ruth provenía de una familia noble y fue criada en un entorno exclusivamente de chicas, por lo que
esta situación era demasiado para ella. Si se hubiese tratado de alguien a quien odiase, entonces no
se habría sentido así, pero es de Koutarou de quien estamos hablando, de modo que las cosas eran
distintas.
Poco después, Koutarou acercó más su cara a la de ella, y la intuición de Ruth le dijo que pretendía
besarla. Recordó cuando se imaginó a sí misma besando a Koutarou en el puesto de lotería.
—¡P-pero> si sigue así, yo> yo>!
¡E-está bien, ¿verdad?! Alguien me desea y me está abrazando, así que no puedo escapar; ¡no es
solo mi imaginación, ¿no?!
Finalmente Ruth se rindió, levantó la cabeza y cerró los ojos.
Gracias a Dios Fue un malentendido Pensaba que no le importaba cómo me quedaba el
bañador realmente me ve como una mujer
—Yo he encontrado este árbol, Mackenzie. Si quieres un escarabajo ve y encuentra otro tú mismo>
Pero afortunadamente Koutarou no estaba viendo a Ruth como una mujer, sino más bien como un
gran árbol con varios escarabajos sobre él.

—¿Eh>?
En ese momento la mente de Ruth se quedó en blanco una vez más.
—>No pienso darte ni uno solo>
—¿S-solo está soñando>?
Ruth por fin lo comprendió todo. Koutarou tenía unos hábitos increíblemente malos para dormir.
Cuando estaba dormido siempre se movía y rodaba por el suelo, hasta el punto de que Ruth siempre
lo pisaba cuando entraba en la habitación.
En esta ocasión, lo único que ocurrió fue que Ruth se encontraba en su camino, y solo se estaba
agarrando a ella porque le había confundido con un árbol.
—Este año he ganado yo, Mackenzie> Gujajaja>
—No me buscaba a mí, ¿sino a los escarabajos>?
Los fuertes latidos de Ruth, la sensación de ser deseada y el pensamiento de estar a punto de besar
a alguien habían sido un malentendido. La realidad era demasiado cruel.
—¡N-nooooo! ¡No puede ser verdad!
Empezó a forcejear para escapar de la dura realidad y de Koutarou. Empujó el pecho del chico con
desesperación y comenzó a gritar.
—U-un terremoto... es peligroso>
—¡¡Noooooooooooooooooo!!
Koutarou pensó en sueños que se trataba de un terremoto y se agarró a Ruth todavía más fuerte,
pero ella no se detuvo y Koutarou se sacudió mientras seguía sujeto.
—¡Kiaaaa!
—Gue.
—¡Kiaaa! ¡¿Q-quién acaba de tocarme los pechos?!
—¡¿Q-qué está pasando?!
Koutarou rodó por el suelo con fuerza junto a Ruth. Chocaron contra Yurika, tocaron los pechos de
Shizuka y pasaron por encima de la cara de Theia. Las únicas que estaban ilesas eran Kiriha, que se
había despertado por la conmoción, y Sanae, porque dormía en el techo.
—¡Muy bien, vamos Hachi!
—¡Entendido, Aniki!
—¡¡Satomi-kun, pervertido!!
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—¡¡Muereee!! ¡¡Pagarás por esto con tu vida!!
—¡¡Satomi-sama, idiota!!
Los cazadores de fantasmas planearon entrar en la habitación a hurtadillas mientras todos dormían,
pero cuando se disponían a entrar por la ventana, salieron despedidos por culpa de un proyectil en
forma de almohada.
—>H-hachi> ¿q-qué es lo que ha pasado exactamente?
—¿Q-quién sabe? Pero hemos aprendido algo, Aniki.
—¿El qué?
—Deberíamos esperar a que ese fantasma esté solo>
—E-eso es lo que estaba pensando> si seguimos así nos matarán>
Los dos hombres cayeron a la parte baja del hotel y perdieron el conocimiento. Y de ese modo, su
tercer intento acabó siendo un fracaso.
—¿Qué estás haciendo, Satomi-kun? Córtate un poco. ¿Qué hora crees que es? Por Dios>
—Lo siento muchísimo. No tengo excusas. Olvidé completamente mis malos hábitos de sueño.
En ese momento eran las 2:30 de la noche. En la habitación ahora iluminada, Koutarou estaba
disculpándose con las chicas sin parar.
—Además, ¿Qué clase de sueño puedes tener para ponerte a rodar por toda la habitación?
—Bueno, Mackenzie y yo estábamos cazando escarabajos cuando de repente se produjo un
terremoto. Me agarré al árbol con todas mis fuerzas, pero al parecer ahí es cuando empecé a rodar
por todas partes.
—Solo creías que el suelo temblaba porque estabas rodando. Realmente eres idiota> Por cierto,
¿estabas cazando escarabajos a tu edad?
—No me importa lo que digas, porque había uno que medía más de ocho centímetros. Como hombre
que soy, sencillamente no podía~
—¡Satomi-sama, ya es suficiente con los escarabajos! ¡Es francamente desagradable!
—L-lo siento.
Todas las chicas se habían enfadado, pero como Ruth había sido arrastrada con él, lo estaba
especialmente ella. Estaba tan furiosa que su habitual actitud obediente parecía una fantasía. Las
únicas que no se habían molestado eran Kiriha por no haberse visto envuelta en la conmoción y
Yurika, que aun así seguía durmiendo plácidamente.
—Hey, plebeyo.
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Entonces Theia tiró de la manga de Koutarou y le susurró.
—Dime.
—¿Qué le has hecho a Ruth? Esa rabia no es normal. ¿Estás seguro de que lo único que hiciste fue
sujetarte a ella y rodar por el suelo?
—Sí, supuestamente eso ha sido todo, pero>
Por supuesto, Koutarou no tenía ni idea de por qué Ruth se encontraba tan alterada. Lo único que
estaba haciendo era cazar escarabajos.
—Mmm. Extraño> Es la primera vez que veo a Ruth tan furiosa con otra persona que no sea yo.
—Eso es malo>
—Cuando se pone así lo mejor es dejarla sola. Suele llevar una semana hasta que se calma.
—¡Alteza! ¡Satomi-sama! ¡¿De qué están hablando en voz baja?!
Los ojos de Ruth ardían de furia.
—N-nada.
—N-no es nada, nada en absoluto.
Los dos se echaron hacia atrás rápidamente y dejaron de hablar.
—>No me arrastres contigo.
—No seas tan egoísta. Tú eres la que empezó a hablar conmigo.
—¡Vosotros dos, ¿me estáis escuchando?!
Sanae comprendía los sentimientos de Koutarou y del resto mejor que nadie.
—>
Eso se debía a que ella era la más cercana a Koutarou y por el hecho de ser un fantasma. Tenía una
buena intuición de lo que todos sentían por los demás.
Theia y Ruth están interesadas en Koutarou Tengo que hacer algo y rápido o Koutarou acabará
llevándose mejor con ellas que conmigo.
—¿Qué ocurre, Sanae? Estás poniendo una cara extraña.
—¡¿K-Koutarou?!
Los pensamientos de Sanae fueron interrumpidos por nada menos que Koutarou.
—Perdóname. Tú también estás enfadada, ¿verdad?
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—E-en realidad no estoy enfadada. Yo no soy una de las víctimas.
—¿En serio? ¿Entonces por qué estabas poniendo esa cara?
—¡¿Por qué te preocupas por mí?! ¡Al fin y al cabo solo somos enemigos!
Al fin y al cabo solo somos enemigos
Sanae estaba impactada por sus propias palabras. Koutarou y ella eran enemigos, y al final uno de
los dos tendría que marcharse. Esa realidad inapelable oscureció los sentimientos de Sanae.
Si comparaba su relación con la que tenían Koutarou y Theia, ellos dos no eran exactamente
enemigos. Theia perseguía el control del apartamento, pero al final también estaba tratando de
convertir a Koutarou en su aliado. Ella no tenía necesidad de expulsarlo. Sanae sabía esto desde el
comienzo, pero en este momento no era capaz de aceptar esa realidad.
—Bueno, es cierto que somos enemigos. Es como tú has dicho.
Koutarou dejó caer los hombros y allí terminó la conversación.
“Es cierto que somos enemigos”
Sus palabras atravesaron a Sanae como cuchillos, aunque ya sabía que eso era lo que respondería.
Aun así no pudo evitar sentirse hundida.
No puedo Me voy a volver loca
La realidad que conocía perfectamente y la inquietud que iba creciendo día tras día. Atormentada por
todo ello, la sonrisa inocente en el rostro de Sanae desapareció.
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