





Clan y Hércules
Parte 1
Miércoles 2 de septiembre
Las estrellas de la penumbrosa galaxia se reflejaban en los ojos de Theia.
—Es Clan
Eso es lo que la princesa Theia murmuró mientras miraba el monitor en el interior del puente de la
Caballero Azul. No hablaba muy alto, pero debido al poco número de personas que se encontraba
allí, llegó hasta los oídos de todos.
Solo cuatro personas estaban presentes en el enorme puente de mando de la Caballero Azul. Eran
las tripulantes de la nave, Theia y Ruth, junto a Koutarou, que cooperaba con ellas a modo de trabajo
a tiempo parcial, y Sanae, que siempre lo acompañaba a todas partes.
—¿Clan?
—¿Qué es eso?
Koutarou y Sanae no tenían idea de lo que significaba la palabra “Clan”. Los dos se miraron
confundidos y Ruth comenzó a explicarles.
—Clan es el nombre de una persona. Es un apodo para Clariaussa Daora Fortorthe. Su alteza
Clariaussa es la segunda princesa del Imperio Galáctico de Fortorthe.
Unos diez días atrás, la Caballero Azul detectó una brecha espacio-temporal en las proximidades. Se
determinó que era otra nave de Fortorthe, pero fueron incapaces de encontrarla durante todo ese
tiempo. Entonces fue cuando Theia murmuró el nombre de Clan.
—¿Pero cómo sabes que es ella, Tulipán? No tienes pruebas, ¿verdad?
—No tener pruebas es una evidencia en sí misma. La Caballero Azul es una nave de combate de
clase real, y no hay muchas naves con la capacidad de no ser detectadas.
Empezando por la Caballero Azul de Theia, era bastante común que las naves de clase real se
utilizaran a modo de buques insignia, ya que eso ayudaba a levantar la moral de los soldados. Por
ello, las naves de esta clase sobresalían en operaciones de búsqueda y de guerra de información;
sería una desgracia que un buque insignia no conociera el estado de lo que lo rodeaba.
Solo existía un puñado de naves capaces de escapar a los detectores de la Caballero Azul.
—De entre todas ellas, solo puedo pensar en una que tiene problemas conmigo.
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—¿Y esa es Clan?
—Sí. La nave personal de su alteza Clan, la Hazy Moon, cuenta con un sistema avanzado de
infiltración.
—Koutarou, ¿qué es infiltración?
—Dicho de forma sencilla, es como ser bueno al escondite.
Koutarou no era precisamente un experto en cuanto a infiltración, pero lo había visto en las películas,
por lo que trató de explicárselo a Sanae de aquella manera.
—Oh, entonces se parece un poco a mí.
—Sí. La tecnología de infiltración de la nave de Clan está desarrollada por ella misma, de modo que
es bastante problemático.
—¿La inventó ella misma? ¿A pesar de ser una princesa?
Los ojos de Koutarou se abrieron enormemente por la sorpresa.
—Correcto, Satomi-sama. Su alteza Clan tiene amplios conocimientos sobre tecnología. Remodelar
su nave es como un juego de niños para ella.
—Ya veo Hay gente increíble en este mundo
Koutarou estaba impresionado. Como él no era muy inteligente, jamás se habría imaginado a sí
mismo rediseñando una nave o desarrollando nuevas tecnologías.
—Ella no es increíble.
Las palabras de Koutarou irritaron a Theia y mostró una cara de enfado.
—Lo único que sabe hacer es correr y esconderse. ¡Eso no es digno de la realeza!
Criticó a Clan con el ceño fruncido.
—¿Por qué estás tan enfadada, Tulipán?
—¡No estoy enfadada!
—No, definitivamente lo estás.
—¡He dicho que no estoy enfadada! ¡Vigila tu boca, plebeyo!
Theia estaba molesta con Koutarou porque pensaba que estaba elogiando a Clan, su rival, aunque en
realidad no lo había hecho. Sin embargo, Koutarou no comprendió su reacción.
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—Eres muy violenta.
—¿Qué?
Koutarou la miró con una expresión confundida en su rostro. Entonces Ruth lo llamó en voz baja.
—Satomi-sama, Satomi-sama.
—¿Sí?
Respondió a Ruth con el mismo volumen de voz. Ella se acercó y le susurró al oído.
—En realidad existe un enfrentamiento entre Theia-sama y Clan-sama.
—Ah, así que por eso
—Mientras que Theia-sama es muy impetuosa, Clan-sama se complace con asuntos que requieren
más inteligencia, por lo que al final las dos acabaron chocando.
La familia Mastir, a la cual pertenecía Theia, y la familia Schwaiger de Clan eran conocidas rivales
entre sí. La familia Mastir era famosa por haber educado a grandes representantes durante
momentos importantes de la historia de Fortorthe, y los Schwaiger habían producido la mayor
cantidad de emperadores de todas las familias reales. Por eso ambas familias se enorgullecían de
haber prestado su apoyo a Fortorthe.
Theia y Clan tenían personalidades completamente opuestas y eso solo conseguía avivar las llamas
de su rivalidad. Por ese motivo siempre trataban de competir una contra otra.
—Así que es una rival contra la que no puede perder
—Nunca pensé que pudiera haber una princesa que quisiera ensuciarse las manos.
—En el caso de Theia-sama, esa no es la única razón
Ruth sonrió amargamente mientras mostraba una expresión de tristeza. Al verla, Koutarou pudo
hacerse una ligera idea de sus sentimientos.
Hay muchas cosas que no puedes perder si quieres proteger a tu madre
Aunque las dos eran rivales por obligación, Theia se vio forzada a evitar conflictos inútiles, pero si al
mismo tiempo no demostraba que merecía ser la sucesora al trono imperial solo conseguiría dificultar
las acciones de la emperatriz actual, su madre. Theia no quería convertirse en una princesa que
pudiera ser utilizada al antojo del ejército, sobre todo por el bien de su madre.
Tras haber escuchado las circunstancias que le explicó Ruth en el pasado, Koutarou pudo
comprenderlo plenamente.
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—¡¿Qué estáis murmurando los tres?!
—Bueno
Koutarou no podía decir que estaban hablando sobre la relación entre ella y Clan, por lo que decidió
cambiar de tema.
—Soy un puberto, ¿sabes? Me estaba preguntando si esa chica, Clan, tiene un buen cuerpo. Pero
Ruth-san no quiere decírmelo.
—¿Eh?
—¡S-Satomi-sama, ¿de qué estás?!
Theia se quedó absolutamente sorprendida y Ruth entró en pánico.
—¡¿Y tú que dices, Tulipán?! ¿Esa chica es linda? ¡¿Está buena?!
Al escuchar las palabras de Koutarou, Theia mostró un odio todavía desconocido y se dirigió
corriendo hacia él mientras gritaba.
—¡¡M-maldito seas, plebeyo!! ¡Te voy a dar tu merecido! ¡¿C-cómo te atreves a preguntar si ella es
más linda que yo, que soy conocida como la flor dorada de Mastir?!
—Pero la personalidad de esa chica es totalmente opuesta a la tuya, ¿no?
Koutarou mostró una expresión de expectación mientras miraba a Theia. Esto provocó que ella le
gritara aún más fuerte.
—D-desleal, traidor~
—¡Si te callaras tú también serías linda, así que tengo grandes esperanzas en alguien que es
completamente distinta a ti!
Pero las últimas palabras de Koutarou apagaron toda la rabia de Theia.
—
¿Sería linda si me callara?
Theia simplemente no podía ignorar lo que acababa de decir.
—
¿El plebeyo piensa que soy linda?
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El corazón de Theia comenzó a latir a toda prisa y su cara se puso roja. En vez de palabras, se
escaparon respiraciones entrecortadas de sus labios. Su expresión de enfado cambió a una de
curiosidad cuando alzó la vista para mirar a Koutarou.
—¿A ti qué te parece, Tulipán? ¿Esa chica es linda?
—Ah
Pero poco después su curiosidad fue sustituida de nuevo por ira. Al final el interés del chico se
inclinaba más hacia Clan. Theia estaba contenta porque la consideraba linda, pero ahora se
encontraba mucho más furiosa que antes.
—¡Te voy a matar! ¡¡Quédate ahí, plebeyo, te voy a hacer trizas ahora mismo!!
—¡Guah! ¡Aquí viene!
Como Theia había empezado a atacarlo de repente, Koutarou salió corriendo.
—¡Maldito seas! ¡¿Cómo te atreves a jugar con mi corazón de esa forma?! ¡Deja de correr, plebeyo!
¡¡Te voy a cortar en pedazos!!
—¡Idiota! ¡¿Quién iba a parar después de lo que acabas de decir?!
Koutarou dio la espalda a Theia y comenzó a correr todo lo rápido que podía, y ella no tardó en
lanzarse a la carrera para perseguirlo.
—Aaah
—¡Alteza! ¡Por favor, pare, alteza!
Koutarou y Theia pasaron corriendo frente a la atónita Sanae y Ruth, que seguía en un estado de
pánico. Había mucho espacio en el gran puente de mando para que los dos pudieran correr a sus
anchas.
—Tú también eres muy estúpido, Koutarou Si continúas así, Theia te matará de verdad algún día
Sanae entendió que Koutarou había cambiado de tema tan rápido porque no quería que Theia
descubriese el asunto que habían estado tratando a sus espaldas, así que se compadeció del chico.
—Los dos son muy tercos con las cosas más extrañas
Ruth se sentía de la misma forma que Sanae, solo que en su caso también comprendía los
sentimientos de Theia y su manera de ser, lo cual le hizo experimentar cierta alegría.
—Gracias por estar siempre preocupado por su alteza, Satomi-sama
Ruth observó a los dos corriendo por todo el puente con una expresión de dulzura.
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Parte 2
Ninguno de los dos dejó de correr hasta que pasaron varios minutos. Como se habían movido a toda
velocidad durante un buen rato, Koutarou y Theia se tumbaron en el suelo totalmente agotados.
—T-te dejaré ir p-por hoy
—N-no hace falta que me perdones
—No te pases de listo p-plebeyo
—Tú tampoco
Los dos estaban tumbados al lado del otro. Cansados, lo único que podían hacer era discutir, pero
ver a los dos pelear de esa forma solo daba la impresión de llevarse muy bien.
—Alteza, Satomi-sama.
Esto hizo a Ruth muy feliz y mostró una sonrisa radiante.
—Sois realmente estúpidos No hacía falta llegar tan lejos caray
Sanae aún seguía asombrada y dejó salir un gran suspiro.
—Sanae, hay una serie de cosas que un hombre no puede permitirse perder.
—Lo mismo digo. La derrota no es una opción para una princesa.
—¿Podéis decidir de una vez si os lleváis bien o no?
Sanae suspiró de nuevo cuando los dos le respondieron al unísono. Ruth cambió el puesto a Sanae y
abrió la boca.
—Por cierto, alteza, este es el décimo día de búsqueda, de modo que creo que ya es la hora de
abandonarla.
—S-sí. Tienes razón
Theia asintió y comenzó a ponerse de pie. Sanae lanzó una pregunta con aire preocupado.
—¿Está bien dejarlo sin más? Todavía no sabéis qué es lo que ha venido a hacer esa chica,
¿verdad?
—No, ya sé para qué ha venido. Debe estar intentando impedir que supere mi prueba. La suya
requiere esperar hasta el eclipse solar, por lo que tiene que haber venido para interponerse en mi
camino mientras espera.
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Para que Clan pudiera optar al derecho a heredar el trono debía superar una prueba que consistía en
completar tres ceremonias como demostración de fe. Ya había llevado a cabo dos de ellas, pero la
tercera requería un eclipse solar, por lo que no tenía más opción que esperar. Aún quedaba bastante
tiempo para que se produjera el eclipse en su planeta natal, Fortorthe, y Theia se imaginó que debía
de estar utilizando su tiempo de espera para dificultar sus acciones.
—Pero si es como tú dices, ¿no utilizaría su nave de combate para atacarte directamente, Tulipán?
Koutarou se levantó y miró a Theia con una expresión seria. Ella prefirió dejar la conmoción anterior
para otro momento y respondió a sus dudas.
—Eso era lo que pensaba, pero ya han pasado diez días. Si pretendía atacarme ya lo habría hecho.
—Aparte de eso, Satomi-sama, quedarían evidencias de un combate entre las dos naves. Teniéndolo
en cuenta, hay muy pocas posibilidades de sufrir un ataque de su nave.
—Así que si fuera una idiota ya te habría atacado
—Eso es. Tiene que estar escondida en alguna parte y con otro tipo de plan en mente.
Clan debía estar preocupada por si pudiera dejar pruebas al utilizar su nave de combate para atacar,
y por tanto no apareció en los diez días que habían pasado desde su llegada. Si no fuese inteligente
habría optado por lo más sencillo, que era realizar un ataque en el espacio, pero como no lo hizo no
hubo forma de encontrar su nave de infiltración altamente avanzada.
Ese fue el razonamiento que utilizó Theia para abandonar la búsqueda.
—Y se me ocurre otro motivo más por el que Clan no ha utilizado su nave, la Hazy Moon.
—¿Cuál es?
—La Hazy Moon es débil.
—¿Quieres decir aún más débil que la Caballero Azul?
La nave de Theia era más débil que una nave normal debido a su complicada estructura.
—No me parece bien la forma en que lo has dicho, pero sí, es correcto.
—Satomi-sama, se debe al talento de su alteza Clan. Como modificó su nave con el equipamiento
que ella misma diseñó, las capacidades básicas de la nave son menores que las de cualquier otra.
Como existía un límite en cuanto a generación de energía, cada uno de los equipos que añadió Clan
reducía las capacidades básicas de la nave. De la misma forma que las prestaciones de la Caballero
Azul se veían reducidas por culpa de su complicada forma, la Hazy Moon se encontraba lastrada por
la gran cantidad de equipamiento extra.
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—Entonces eso significa que, a menos que Clan sea una completa idiota, nunca va a atacar
directamente.
—Clan es perversa, así que no le gusta luchar frente a frente. O al menos hay muy pocas
posibilidades.
—Perversa
—¿Qué ocurre con esa expresión, plebeyo?
Koutarou puso una expresión de decepción.
—Bueno, he oído que es una persona completamente opuesta a ti, así que esperaba que fuese más
amable y elegante.
—¡¿Qué?!
—Y ahora qué sé que es perversa, la noticia ha sido más impactante debido a mis expectativas
—¡¿Aún sigues con esas?! ¡¡Eres un desleal!!
—¡¿Guah?!
La rabia de Theia volvió a encenderse después de haber conseguido calmarse durante un rato.
Extendió ambos brazos hacia Koutarou y comenzó a asfixiarlo, justo como lo hacía Sanae.
—M-maldita seas.
—¡Ahora sí que voy a enseñarte quién es tu señora!
Koutarou y Theia volvieron a pelear, sin embargo Ruth los miró sonriente. Ella pensaba que
simplemente estaban jugando.
—Por eso el trabajo a tiempo parcial que te hemos ofrecido para que nos ayudes termina hoy,
Satomi-sama.
—¿Oh? ¿Ya se ha acabado?
Koutarou miró hacia Ruth mientras bloqueaba los movimientos de Theia. Ella respondió con un
movimiento de cabeza.
—Sí. No creo que haya motivos para mantenerte en espera durante más tiempo, Satomi-sama.
—Oh sí, eso me ha hecho recordar, ¿por qué tengo que estar aquí?
Koutarou llevaba unos días a bordo de la Caballero Azul en compañía de Theia y Ruth. Ese era el
trabajo a tiempo parcial que le habían pedido que hiciera, pero él aún no sabía el motivo por el que
tenía que estar en la nave.
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—¡S-suéltame, plebeyo! ¡Y Ruth, no te quedes ahí parada sonriendo, haz algo!
Mientras Theia luchaba para liberarse, Koutarou le dio una reprimenda como si fuera una hermana
pequeña.
—Espera un poco, Tulipán. Estoy teniendo una conversación importante con Ruth-san en este
momento. Jugaré contigo más tarde.
—¡¡No quiero jugar!!
—Ah, en ese caso juega conmigo, Koutarou.
—Claro.
—¡Ya estás tratándome como si no fuera importante otra vez!
Ruth comenzó a explicar con una sonrisa mientras el alboroto continuaba; ya se había acostumbrado
a ello.
—La Caballero Azul tiene forma de humano, así que lo mejor es que alguien experimentado en la
lucha como Satomi-sama la controle.
—Mmm Bueno, Koutarou es rápido a la hora de entrar en peleas.
—Sí. Y yo no tengo mucha habilidad a pesar de ser oficial de protección.
—Ya veo, así que era por eso.
La respuesta dejó satisfecho a Koutarou.
—¿Te parece bien que te paguemos con cinco puntos de tatami en vez de dinero?
—Claro, no me importa.
—¡¡Yo sí que te debería importar!!
Hoy Theia también estaba rebosante de energía.
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Parte 3
—Fufufu, he conseguido cinco centímetros de tatami por no hacer nada.
—Aún no lo has pillado, ¿verdad, plebeyo?
Koutarou y Theia se encontraban sentados frente al televisor. Los dos estaban presionando los
botones de sus respectivos mandos. Se había convertido en algo habitual que se enfrentaran en un
videojuego.
—¿A qué te refieres?
—Puesss, verás, guah, esa ha estado cerca. Contrólate un poco, ¿quieres? Es la primera vez que
juego a esto.
—Entendido ¿y qué es eso que todavía no he pillado?
—Al fin y al cabo no solo necesito esta habitación, sino también tu lealtad.
—¿Y qué pasa con eso? ¡Guah!
—Ja, no bajes la guardia Perder puntos contra ti no me supone ni el menor de los problemas. No
tiene sentido reunir todos los puntos si no puedo conseguir que me jures lealtad, en cambio, si te
conviertes en mi siervo me brindarás todos tus puntos.
Para que Theia pudiera aspirar al trono no solo necesitaba invadir el apartamento, sino que además
debía conseguir que Koutarou, el residente actual, le jurase lealtad. De modo que no tenía sentido
hacerse con el control del apartamento sin la lealtad de Koutarou, y además, si obtenía lo último
ganaría los puntos de su residente y automáticamente sería la propietaria del apartamento.
Al final, aunque Koutarou y Theia intercambiasen sus puntos, tener unos pocos más o menos no
significaba nada para ella.
—¡¿Qué?! ¡¿Así que al final he trabajado gratis?!
El personaje que estaba controlando Koutarou explotó. Por culpa de su sorpresa perdió un punto
contra Theia.
—Eso no es verdad.
Theia sonrió radiantemente por haber vencido y agitó su mando por el aire.
—Es una tradición que un noble ceda una parte de su territorio a su vasallo después de hacer un
buen trabajo, así que no hace falta pensar en ello como un trabajo gratis. Esto sería lo normal entre
nosotros, porque después de todo somos señora y sirviente. Deberías enorgullecerte de tus acciones
en vez de arrepentirte. Siente el orgullo, mi súbdito, Satomi Koutarou.
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—¡Como si pudiera! ¡Eso es aún peor que trabajar gratis!
—Muy bien, por fin te has dado cuenta de que eres mi súbdito.
—¡No recuerdo haberme convertido en tu siervo!
—No es necesario sentirse avergonzado. Es un hecho; estoy satisfecha con tu contribución y con que
hayas aceptado mi recompensa.
—¡No!
Koutarou estaba impactado después de haber hecho exactamente lo que Theia quería.
—Quiero que te esfuerces aún más en el futuro por mi bien y por el de la familia real. Cuento contigo,
Satomi Koutarou.
—¡¡De ninguna maneeera!!
Koutarou gritó con todas sus fuerzas.
—Satomi-san, Satomi-san.
Alguien tiró de la manga de Koutarou.
—¿Oh?
—Satomi-san, hay algo de lo que me gustaría hablar contigo.
Yurika era la persona que lo estaba solicitando. Estaba sujeta a la manga de su camisa con una
expresión de disculpa, y al verla, Koutarou se tranquilizó un poco.
—¿Qué quieres, Yurika? Por fin estamos sellando nuestra relación de señora y sirviente
—¡¡No estamos sellando nada!!
Theia se encontraba de buen humor, pero en ese momento arrugó la frente. En cambio, Koutarou
experimentó una sensación de alivio cuando se giró hacia Yurika.
—¿Y qué es, Yurika?
—Umm lo que ocurre es que alguien que conozco me ha pedido que cuide de su mascota mientras
su familia se muda y le dije que sí ¿pero en realidad hice bien?
—¿Mascota?
En una situación normal Koutarou le habría gritado diciendo que no podía hacer ese tipo de cosas,
pero estaba en deuda con ella por haber interrumpido a Theia. Por lo tanto decidió escuchar los
detalles.
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—¿Qué clase de mascota? Si es un reptil pequeño que no cause problemas a la Casera
probablemente lo deje pasar.
—No habrá que preocuparse por los ruidos.
—¡¿Mascota?! ¡¿Qué es, Yurika?! ¡Enséñamelo, enséñamelo! ¡¿Es bonito?!
Al escuchar la palabra “mascota”, los ojos de Sanae se iluminaron. Se separó de la espalda de
Koutarou y se acercó a Yurika.
—¿Qué, qué está pasando?
Theia lanzó el mando y se movió hacia la mesa.
—Yurika, empieza mostrándonoslo.
—Umm En realidad es este
Yurika sacó tímidamente una caja de plástico. Era un terrario transparente de apenas 30 centímetros
de longitud con una tapa verde colocada sobre él.
—¡¿P-pero si esto es?!
—¡Yurika, ¿tú?!
Tras haberse comportado favorablemente en comparación con Theia, Koutarou y Sanae se quedaron
sin palabras después de ver lo que estaba moviéndose en el interior de la urna.
—¡¡Auuuuu, lo siento!!
Y casi como si se hubiera esperado esa reacción, Yurika ya estaba derramando lágrimas.
—¿Qué es esta criatura de aspecto fuerte y salvaje?
Solo la extraterrestre, Theia, tenía una mirada de confusión mientras observaba el terrario.
—¡¡I-idiota, Yurika!! ¡¿Tienes idea de lo que significa traerlo a la habitación en este momento?!
—¡Ya lo sé! ¡En realidad lo entiendo! ¡Pero todos los miembros del club de cosplay se han hecho
cargo de una mascota! ¡No podía decir que yo no quería!
La conocida que se estaba mudando era la vicepresidenta del club de Yurika. Como su padre había
conseguido finalmente una casa, ahora tenían que trasladarse desde su apartamento hasta ella, por
lo que durante la mudanza confió sus mascotas a sus amigas del club.
—¡Yurika, ¿por qué aceptaste esta mascota precisamente?! ¡Tenía que haber otras que pudieras
elegir, ¿no?!
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—¡Yo quería el pez de colores o el hámster, pero después de volver de las clases complementarias
éste era el único que quedaba!
Yurika se excusó mientras lloraba y Koutarou y Sanae le gritaron. Mientras tanto, Theia seguía
mirando con fascinación el terrario.
—¿Es una criatura tan peligrosa? Tiene un cuerpo de aspecto metálico y un cuerno muy poderoso,
pero
Sin embargo nadie estaba escuchando a Theia, ya que se encontraban demasiado ocupados
regañando a Yurika.
—En realidad, Theia-dono
Pero Kiriha, que se encontraba a su lado tomando el té, respondió a la pregunta de la chica.
—Es un escarabajo.
Theia perdió la calma en un solo instante cuando escuchó ese nombre.
Parte 4
El escarabajo hércules, cuyo nombre científico es Dynastes Hercules, es el más grande de todos los
escarabajos rinoceronte. Sus dos cuernos de gran tamaño son capaces de desmembrar a cualquier
enemigo, y su resistente exoesqueleto puede defender su cuerpo de toda clase de peligros. Este tipo
de insecto era objeto de deseo de todos los niños japoneses.
—¡¿Esto es un escarabajo?! ¡N-no puede ser! ¡Yurika! ¡¿Sabes lo que significa traer esto al
apartamento?!
—¡Sí! ¡Sé perfectamente lo que significa, pero no tenía elección! ¡Como las otras chicas del club de
cosplay dejaron para el final la mascota más fácil de cuidar no pude negarme!
Comparado con los peces tropicales que requerían unas temperaturas específicas y demás cuidados,
los escarabajos eran muy fáciles de mantener. Los otros miembros del club trataron de buscar a
Yurika para la elección de mascotas, pero fracasaron.
—¡¿Qué hacemos, plebeyo?! ¡Va a ocurrir algo terrible si Ruth ve este escarabajo!
El rey de los insectos era la criatura más débil en el apartamento 106. Teniendo en cuenta el odio
hacia los escarabajos de Ruthkhania Nye Pardomshiha, el solo hecho de encontrarse en la habitación
ponía su existencia en peligro.

—¡El estado mental de Ruth-san por fin volvió a la normalidad, así que esto solo volvería a arruinarlo
de nuevo!
—Hércules-chan podría quedar como un mito
—¡Ni hablar! ¡Esta es la mascota del hermano de la vicepresidenta!
—¡Y-Yurika! ¡Sácalo de aquí ahora mismo! ¡Déjalo marchar! ¡Eso será lo mejor para todos y para ese
insecto!
—¡N-no puedo! ¡¿Sabes lo triste que se pondría su hermano pequeño?!
—¡Si los sentimientos son lo único que lo unen a él entonces deshazte del bicho enseguida! ¡Aquí
hay vidas en juego!
—¡No! ¡No pienso hacerlo, me da igual lo que digas!
El caos se cernió sobre el apartamento 106. Desde las vacaciones en el balneario, Ruth desarrolló un
trauma relacionado con los escarabajos. El motivo fue lo que dijo Koutarou en sueños.
Abrazó a Ruth mientras soñaba que estaba cazando escarabajos. Desde entonces ha estado
descargando su frustración sobre Koutarou y guardó una fuerte hostilidad contra los escarabajos.
Afortunadamente perdonó a Koutarou antes de que terminaran las vacaciones, pero si viera a
Hércules volvería a sufrir los efectos del trauma. Por supuesto, nadie deseaba eso. Todos sabían lo
aterradora que podía llegar a ser Ruth, por lo que se convencieron de que un encontronazo entre ella
y Hércules solo traería la desgracia a sus vidas.
—Un escarabajo, eh Antes, cuando era joven los capturaba y también jugaba con ellos Fufufu
Solo Kiriha permanecía en calma y dio un sorbo a su taza de té.
—¡Tranquilízate, Tulipán! ¡No vamos a conseguir nada si nos dejamos llevar por el pánico!
—¡¿E-entonces qué hacemos, plebeyo?! ¡¿Cuánto tiempo crees que vamos a poder ocultarlo de
Ruth?!
—¿Qué está haciendo Ruth ahora mismo?
—¡Aún sigue a bordo de la Caballero Azul! ¡Está analizando los datos de hoy en el puente! Volverá
en cualquier~
—¡Satomi-san, la pared!
En ese instante, la pared de la habitación más lejana a la entrada comenzó a brillar. Era la señal de
que una puerta se disponía a abrirse entre el apartamento 106 y la Caballero Azul. Una vez que la luz
se estabilizara, Ruth aparecería en la habitación.
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—¡N-no es bueno! ¡Tulipán!
Koutarou se incorporó rápidamente y extendió sus brazos hacia Theia.
—¡Sí! ¡Cógelo!
Theia cogió la urna de Hércules y se la entregó a Koutarou a toda prisa.
—¡Koutarou!
Sane abrió la puerta deslizante del armario.
—¡¡O-ojalá lo consiga!!
Koutarou se dirigió corriendo hacia el armario y colocó la urna dentro. Entonces lo escondió bajo el
futón de Yurika y cerró la puerta violentamente con todas sus fuerzas.
—¡He vuelto!
Consiguió cerrar la puerta al mismo tiempo que Ruth entraba en la habitación.
—¿Oh? ¿Ocurre algo?
Ruth fue bienvenida con una extraña vista después de hacer su entrada en el apartamento. Yurika la
estaba observando con la mirada perdida, Theia se encontraba tumbada boca abajo sobre la mesa
con los brazos extendidos y Koutarou y Sanae estaban de pie mirando al armario. La única imagen
normal era la de Kiriha bebiendo té.
—¡N-no, no pasa nada en absoluto! ¡¿Verdad, plebeyo?!
—¡Sí! ¡No es nada, Ruth-san!
Theia y Koutarou dejaron salir una risa forzada.
—¡Sí! ¡No pasa nada! No hay ningún es~
—¡Idiota!
Sanae golpeó con su puño a Yurika, que estuvo a poco de mencionar la palabra tabú.
—¡Ouch, eso duele!
—¡No es nada, de verdad!
—¿D-De verdad?
—Todo es normal, Ruth.
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—Ya veo
Ruth asintió al escuchar las palabras de Kiriha, a pesar del extraño ambiente de la habitación. No
tenía la necesidad de insistir en el asunto.
—En ese caso voy a empezar a preparar la cena.
—P-por favor.
Ruth mostró su sonrisa habitual y caminó hacia la cocina. Al verla alejarse, Koutarou y las demás se
dejaron caer al suelo. Empezaron a murmurar para asegurarse de que ella no podía escucharlos.
—E-eso ha estado cerca
—Pensaba que mi corazón se iba a parar
—P-perdonadme todo es por mi
—Te pegué demasiado fuerte. Lo siento, Yurika.
—No, me has salvado, Sanae-chan
Todos estaban sonriendo. Probablemente se debía a que habían conseguido evitar la crisis
trabajando en equipo. Los cuatro desarrollaron una fuerte sensación de unidad.
—Perdonad, ¿cómo preferís la sopa de miso? Con tofu o~ ¿Eh, qué están haciendo todos?
Ruth regresó para preguntarles sobre los ingredientes que iba a poner en la sopa de miso, de modo
que en ese momento la expresión de Koutarou y las demás se congeló.
—¿Chicos?
Sus cuerpos se pusieron tensos adecuándose a su expresión y Ruth les miró una vez más
confundida.
—Ruth, yo prefiero tofu.
—Ah, sí. ¿Están los demás de acuerdo con eso?
Sin embargo, gracias a las palabras de Kiriha, la atención de Ruth cambió de nuevo a los
ingredientes para la sopa.
—¡S-sí! ¡Eso estará bien!
—Muy bueno, Ruth-san.
—Estoy de acuerdo con lo que sea siempre y cuando esté bueno.
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—Estoy de acuerdo con cualquier cosa siempre y cuando sea comestible.
—Perfecto. Lo prepararé enseguida. Esperad un poco, por favor.
Ruth volvió a la cocina con una sonrisa después de que todos se hubieran puesto de acuerdo.
—Fiu
—Vaya
—Por favor, que alguien me dé un respiro
—Lo siento, lo siento tanto
—¿Mm? Este té está delicioso. Me aseguraré de comprar más.
Gracias al trabajo en equipo de Koutarou y las chicas, el secreto del escarabajo se mantuvo a salvo.
Parte 5
La ruleta que se encontraba sobre la mesa producía bastante ruido. Formaba parte de un famoso
juego de mesa llamado Cambio de Vida. Se trataba de un juego sencillo donde los jugadores movían
su ficha hacia delante tantas casillas como indicaba la ruleta. Al llegar a una de ellas, el jugador
tendría que cumplir con lo que estaba escrito sobre la casilla. A pesar de ser sencillo era muy
entretenido, y aún seguía siendo un éxito de ventas.
Cuando la ruleta se detuvo, Sanae, que estaba flotando sobre ella, miró el resultado.
—Es un cuatro, Koutarou.
—Muy bien. Uno, dos, tres y cuatro
Koutarou movió su ficha cuatro casillas hacia delante y leyó lo que estaba escrito en la que cayó.
—Vamos a ver “Te encuentras con tu amigo/a de la infancia y de repente te casas. El resto de
jugadores te da 500 puntos cada uno como regalo de bodas”.
—Tienes un trabajo y te casas con tu amiga de la infancia. Se está convirtiendo en una vida muy
aburrida.
—¡Calla, déjame en paz!
Koutarou respondió al comentario de Sanae mientras recibía quinientos puntos del resto de
jugadores. Aparte de él, había seis personas más jugando: Sanae, Theia, Kiriha, Yurika, Ruth y
Shizuka. Por lo tanto, obtuvo un total de 3.000 puntos.
25
Este era uno de los juegos que estaban utilizando para determinar la propiedad del apartamento, pero
para Ruth y Shizuka simplemente mirar cómo jugaban los demás sería muy aburrido. Por eso ellas
dos también jugaban.
—Aquí está la novia.
—No lo tires así.
Koutarou colocó el palito rosa que Theia le había lanzado en su pieza. Las fichas de este juego tenían
forma de casa, y a medida que la familia del jugador se hacía más numerosa, la cantidad de personas
en la casa también aumentaba.
—Vivir únicamente junto a su novia en una pequeña casa puede que encaje inesperadamente con la
forma de ser de Koutarou.
—¿A qué te refieres con “inesperadamente”, Casera?
—Lo digo porque ahora mismo convives con muchas chicas en una pequeña habitación, ¿verdad? Tu
situación en el juego es completamente la opuesta.
—Bueno, eso es verdad. Creo que me gustaría tener una vida tranquila
—Sanae-chan, Satomi-san se parece a un hombre mayor, ¿no crees?
—Sí. A veces actúa como un viejo.
Yurika y Sanae miraban a Koutarou con una sonrisa traviesa.
—¡Callaos, dejadme hacer lo que quiera!
Koutarou gritó a las dos chicas y entonces se giró hacia Kiriha, que se encontraba sentada a su lado.
—Vale. Kiriha-san, es tu turno.
—Muy bien, entonces yo también voy a elegir el camino de la vida sencilla.
Kiriha asintió mirando a Koutarou y extendió su mano a la ruleta.
—Kiriha-sama es una mujer empresaria, así que no creo que tenga una vida tranquila.
Kiriha puso una sonrisa irónica a Ruth, que era la siguiente en el orden de juego, mientras hacía girar
la ruleta.
En el juego, ella había iniciado una compañía y se encontraba en el camino de convertirse en una
empresaria exitosa. Ruth dejó salir una risita cuando Kiriha lo llamó vida sencilla.
—Cualquier vida puede ser sencilla cuando eres el líder de un imperio subterráneo que planea invadir
la superficie.
26
—Eso es cierto, pero
—Yo soy una idol muy popular. Esa sí que es una vida memorable y llena de emociones. Mi encanto
queda al descubierto incluso en este juego.
—Cualquier trabajo sería muy memorable contigo, Tulipán.
—Yo también lo creo.
—¿Qué se supone que significa eso?
—Si fueras una trabajadora normal, la empresa se hundiría; si fueras una doctora, el hospital perdería
todo su prestigio; si fueras profesora, ocurrían incidentes violentos En definitiva, sería muy
memorable.
—Sí.
—¡M-maldito seas, plebeyo! ¡¿Por qué siempre estás buscando cosas para molestarme?! ¡¿Por qué
no puedes decir obedientemente “cierto, alteza”?!
—Cierto, alteza.
—¡¡Deja de jugar conmigo!!
Cuando Theia se disponía a levantarse, Yurika, que estaba sentada a su lado, comenzó a hablar para
sus adentros.
—Desearía tener solo tus preocupaciones Yo solo soy una trabajadora temporal. Por culpa del
regalo de bodas de Satomi-sama, ahora solo me quedan dos mil puntos. Así no sé si voy a poder
sobrevivir al invierno
—T-tu vida también es bastante emocionante, en cierta manera.
Gracias a la dolorosa confesión de Yurika, Theia se tranquilizó y se sentó de nuevo.
—Nijino-san, ¿cómo has terminado así si empezaste como chica rica?
—Realmente no tienes suerte Tu vida está dando vueltas sin control.
Al comienzo del juego, Yurika era la hija de un millonario, sin embargo, antes de que se diera cuenta
el negocio de sus padres se fue a pique y sus acciones se perdieron en la bolsa.
—Ahora tu vida en el juego no es muy diferente de la real.
—¡A-alteza! Eso ha sido demasiado
—S-sí No hay mucha diferencia Mi vida no es nada especial, tanto en el juego como en la
realidad
27
Yurika vivía sin familia ni amigos y a costa de los demás residentes del apartamento 106. Aunque
ahora tenía al escarabajo Hércules como compañero de habitación, su vida de chica adolescente era
muy solitaria.
—Cinco, seis, siete, ocho. Veamos “El valor del yen ha subido. Ganas 20 puntos por cada acción
que tienes”. Tengo cien mil acciones, así que Koutarou, ¿me puedes dar dos millones de la banca?
—Aquí tienes.
—Solo los beneficios de esas acciones valen mil veces más que todo lo que posee Yurika
—Los que tienen dinero siempre encuentran una forma de conseguir aún más
Sanae y Shizuka reían, pero Yurika no tenía ganas de unirse a ellas. En cambio, empezaron a caer
lágrimas por su cara.
—Esto es injusto~ ¡¿Estáis diciendo que las chicas mágicas no necesitan dinero?! Aaah, jooo~
—
Después de observar a Yurika durante un rato, Kiriha cogió un gran fajo de billetes y se los entregó a
Koutarou.
—¿Kiriha-san, qué es esto?
—Estoy invirtiendo en el departamento de recursos humanos de mi empresa, así que deposítalos
en el banco, por favor. Todos tenemos que echar una mano para poder salir de la recesión.
—Tu amabilidad me hace todavía más daño
Yurika era la siguiente para girar la ruleta, pero se había olvidado por completo de ello; las lágrimas
seguían deslizándose por sus mejillas.
28
Parte 6
—Sanae, por favor, dame la tapa de la caja.
—Toma.
Sanae obedeció a Koutarou y le acercó la tapa de la caja de Cambio de Vida.
—Gracias.
Cuando Koutarou recibió la tapa confirmó que todo el contenido de la caja se encontraba en ella
antes de colocarla. Con esto terminaron de recogerlo todo después de jugar.
Habían utilizado ese juego de mesa para luchar por los puntos de tatami en vez de utilizar los juegos
de cartas habituales. En este momento ya habían acabado. Excluyendo a Yurika, que poco después
de comenzar se convirtió en una trabajadora temporal, el juego prosiguió hasta el final.
Theia se convirtió en una idol famosa que vendió miles de discos, Kiriha tuvo éxito con sus
inversiones en bienestar y administración, lo cual produjo para ella abundantes beneficios, y Sanae
llegó a ser una jugadora de béisbol que marcaba home runs constantemente.
Estas tres situaciones empatadas continuaron hasta el último minuto. Sin embargo, justo al final, Ruth
descubrió una zona con petróleo y consiguió un regreso milagroso para luchar por la victoria del
juego, terminando en primer lugar. El segundo lugar fue para Sanae, el tercero para Kiriha, el cuarto
pertenecía a Theia y Koutarou le seguía inmediatamente detrás en la quinta posición.
Koutarou había cambiado de trabajo para convertirse en aventurero y poder subir de puesto en el
juego, pero apenas pudo alcanzar a Theia. Shizuka, que al final tuvo una vida tranquila y feliz, acabó
en el sexto lugar. Por último, Yurika obtuvo la séptima posición tras fracasar en su oportunidad
definitiva. Lo único que le quedaba eran deudas.
—A excepción de yo misma y de Shizuka-sama, que no participa en el juego de puntos de tatami, las
posiciones de hoy quedarían de esta manera: Sanae-sama, Kiriha-sama, su alteza, Satomi-sama y
por último Yurika-sama.
Después de confirmar la puntuación de cada uno, Ruth actualizó la pizarra que colgaba de la pared.
Había cinco participantes en total, de modo que el tercer puesto no ganaba ni perdía puntos, cinco
pasaban del cuarto al segundo y diez del último al primero. Una vez acabó de escribir, los demás
pudieron consultar el ranking final. Theia había conseguido mantener la primera posición durante
varios días, pero finalmente fue superada por Kiriha.
—Así que Kiriha se ha abierto paso hasta el primer puesto.
—¡Kuh, ciertamente no puedo subestimarte, Kiriha! ¡Y pensar que el invencible imperio de Fortorthe
pueda quedar detrás de ti!
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—Tú y yo estamos prácticamente empatadas, Theia-dono. No importa quién vaya por delante, las dos
tenemos nuestros altibajos.
—En realidad me encantaría tenerte como vasalla.
Koutarou era el tercero por detrás de ellas dos. Los puntos que había ganado en el festival deportivo
le permitían mantener esa posición. Sanae se encontraba en la cuarta por la misma razón, con solo
unos pocos puntos menos que él.
—Satomi-kun, estás empezando a perder cada vez más puntos.
—Mi remontada empieza ahora, Casera.
—Hazlo lo mejor que puedas, Satomi-sama.
—¡Sí! ¡Koutarou y yo aún estamos en una posición que nos permite llegar hasta el primer puesto, no
como Yurika!
Yurika se encontraba en la parte baja de la pizarra. Como había estado perdiendo constantemente,
los puntos que ganó en el festival deportivo desaparecieron hacía mucho tiempo. En aquel momento
llegó a amasar una gran cantidad de puntos, pero ahora no tenía ni la mitad que cualquiera de los
demás. A su ritmo actual, Yurika perdería todos sus puntos antes de que llegaran las vacaciones de
invierno.
—¡S-Sanae-chan, ¿con “no como Yurika” quieres decir que ya no tengo ninguna oportunidad?!
—Sí. Si fuera tú probablemente me rendiría dentro de poco. Ni siquiera tienes la mitad de nuestros
puntos.
—¡Eso no es verdad! ¡Aún puedes remontar!
—De ninguna manera, es imposible.
—No hace falta ser tan cruel, Sanae.
—¿Kiriha?
—Yurika tiene su propia forma de luchar. Y también sus propios motivos para no rendirse.
—¡Kiriha-san! ¡Sabía que eras una buena persona desde el día en que te conocí!
Yurika derramaba lágrimas de gratitud mientras estrechaba la mano de Kiriha.
—Es increíble que a pesar de ser solo una persona normal haya sido capaz de competir contra
nosotras.
—¡¿K-Kiriha-san?!
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—Esa es la verdad. Lo siento, Yurika.
—¡Kiriha-san, ¿tú también?! ¡Auu esto es demasiado cruel, demasiado!
—No hay necesidad de llorar, Yurika. Incluso si esos enemigos de los que hablas aparecen,
estaremos bien. Seremos capaces de ocuparnos de ellos antes de que ocurra algo peligroso. Puedes
dejarnos a nosotras la lucha y marcharte.
—¡Nooooo! ¡Ninguno lo entiende!
—Yurika, te estás poniendo demasiado dramática
—¡Fueeeee! ¡Hércules-chan! ¡Todos se meten conmigo!
Las lágrimas de alegría de Yurika se habían transformado en lágrimas de desesperación. Sin
embargo, ninguna persona de la habitación comprendía el verdadero motivo que existía tras ellas.

Matsudaira Kenji está preocupado
Parte 1
Jueves 10 de septiembre
Matsudaira Kenji se encontraba preocupado y no era por culpa de su no tan inteligente mejor amigo.
Su preocupación tenía como raíz el próximo festival cultural que se iba a celebrar en dos meses.
—Muy bien, supongo que lo pondré por aquí
El club de teatro al que pertenecía tenía como tradición representar una obra durante el festival
cultural. Por supuesto iban a hacer lo mismo este año, pero aún no habían decidido qué representar.
La razón era que el director de la futura obra no podía encontrar un argumento adecuado.
—Si al menos la presidenta se comprometiera un poquito
La presidenta del club era la persona que tenía el cargo de directora, pero no estaba satisfecha con
historias sobre estudiantes. Debido a ello, había rechazado todos los guiones que le habían
presentado hasta el momento. Este problema condujo a que, actualmente, el club de teatro se vio
obligado a colocar carteles solicitando ayuda.
Al ser el más bajo en la jerarquía, Kenji estaba utilizando su hora del almuerzo para colocar carteles
de colaboración por todo el instituto.
—¿Acaso hay alguien en este instituto capaz de escribir una historia decente? Y aunque hubiera una
persona así ¿se apuntaría?
Mientras Kenji colocaba los carteles sumido en sus pensamientos, pasó por su lado una cara familiar.
—¿Oh? ¿Qué estás haciendo, Mackenzie?
—Kou.
Aquella cara conocida pertenecía a ningún otro que Koutarou. En sus manos sostenía un trozo de
pan y un zumo. Se encontraba de vuelta tras haber ido a comprar su almuerzo a la cafetería.
—Pues estoy haciendo esto.
—¿Y qué es esto? ¿Se necesitan guiones?
—Sí. El club de teatro no sabe qué historia escoger para representarla, así que están buscando un
guion fuera del propio club.
—Ya veo Aun así, si tienes algún problema simplemente dilo, Mackenzie. No hay por qué
callárselo.
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—De todos modos no iba a sacar nada preguntándote a ti. ¿Por casualidad conoces a alguien capaz
de escribir algo en condiciones?
Kenji había excluido inmediatamente a Koutarou de la lista de posibles colaboradores.
—Pues no deberías haber dicho eso, Mackenzie-kun. Puede que en los cursos anteriores hubieras
tenido razón, pero este año he cambiado. ¿Crees que ahora puedes escapar ileso después de
decirme eso?
—Claro que sí, obviamente. ¿Dónde tengo que ir a buscar a alguien que merezca la pena ser llamado
autor?
Pero al final Kenji no quiso confiar en Koutarou para la tarea.
—Eres un estúpido, Mackenzie. Este año cuento con una poderosa aliada de nombre Sakuraba
Harumi.
—¡E-eso es! ¡No me acordaba de Sakuraba-senpai!
En el momento que se mencionó el nombre de Sakuraba Harumi, la expresión de Kenji dio un gran
cambio. Sabía que a Harumi le encantaba leer, de modo que si le pedía ayuda podría encontrar algo
valioso. Se había estado riendo de Koutarou, pero resultó que fue él a quien se le ocurrió aquella
genial idea.
—Le preguntaré si tiene alguna idea.
—¡Por favor! Ahora mismo necesitamos aumentar al máximo las posibilidades de encontrar una
buena historia para la obra.
—Aun así, eres un maleducado, ¿sabes?
El cambio rápido de actitud de Kenji dejó asombrado a Koutarou.
—No te centres en las cosas sin importancia; la culpa es tuya por actuar de la forma que lo haces. Es
igual, ¡cuento contigo, Kou!
La cólera comenzó a crecer en el interior de Koutarou cuando Kenji se rió de sus quejas.
—Sí, sí, ya lo he oído.
Bastardo, Mackenzie, ya te enseñaré
Sin embrago asintió mientras maldecía en su cabeza.
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Parte 2
Aquel día, unas horas más tarde, Koutarou habló con las residentes del apartamento 106 una vez
terminaron de cenar.
—Chicas, ¿sería posible que yo, Satomi Koutarou, os cogiera prestado unos minutos de vuestro
tiempo?
Todas se quedaron impactadas al oír a Koutarou hablando de manera formal.
—¡¿Q-qué te ocurre, plebeyo?! ¡¿Te ha sentado mal la cena?! ¿Deberíamos llevarte a una camilla a
bordo de la Caballero Azul?
—¡Alteza, eso es una exageración!
—¡Satomi-san, no puedes comer cosas del suelo!
—Karama, Korama, traed medicina para el estómago.
—¡Entendido jo~!
—¡Koutarou, espera sólo un minuto jo~!
La única que no pareció encontrar extraño su comportamiento fue Sanae.
—No es nada de eso.
Sanae suspiró y comenzó a explicar en lugar de Koutarou. Ella siempre se encontraba a su lado, por
lo que había escuchado la conversación entera entre él y Kenji.
—Veréis, el amigo de Koutarou, el cuatro ojos ¿Mackenzie era? Bueno, su club de teatro está
buscando argumentos para su obra.
—Ah, así que por eso Satomi-san estaba actuando con tanto dramatismo.
—¡Eso es, chicas! ¡A mí, Satomi Koutarou, me gustaría ayudar a mi mejor amigo, Matsudaira Kenji,
en este momento de necesidad!
Koutarou continuó hablando con un tono de voz excesivamente dramático y gesticulando
sobremanera.
—Y Sanae, ¿qué está tratando de decir este horrible actor?
Kiriha podía entender a simple vista que Koutarou buscaba algo más. Sanae dejó caer los hombros y
mostró una sonrisa amarga.
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—Está frustrado porque le han dicho que él y actuar son mundos completamente aparte, y también
que no tenía utilidad para ellos.
—Ya veo, estoy empezando a comprenderlo.
Kiriha asintió y dio un sorbo a su taza de té.
—¡Escuchadme! ¡Por favor, prestadme vuestra fuerza a mí, Satomi Koutarou! ¡Salvemos juntos al
club de teatro de su crisis!
—Realmente es idiota
—Después de todo es muy terco
—¿Pero qué es lo que quieres de nosotras, Koutarou?
—¡Me gustaría que escribierais una obra de teatro junto a mí! ¡Si cada persona escribe su propia
historia, las posibilidades de que alguno de nosotros sea escogido aumentarán drásticamente!
Koutarou les pidió su apoyo con una voz poderosa y estampó en la mesa el cartel que le había dado
Kenji.
—Las historias están limitadas a una por persona.
—Y la fecha límite es el último día de este mes
—Terminar un guion antes de que acabe el mes va a ser un poco complicado.
—Para mí es imposible~
—¿Por qué? ¿Acaso la fantasía no es tu especialidad?
—¡Eso no es verdad! ¡Además, no hay tiempo suficiente!
Sin embargo, a diferencia de lo que Koutarou se había esperado, nadie mostraba interés en el
asunto. La proximidad de la fecha límite y su inexperiencia en el teatro les hacía vacilar. Por
supuesto, Koutarou tampoco esperaba que las residentes del apartamento aceptaran tan fácilmente,
y por eso preparó una recompensa apropiada.
—Evidentemente entiendo vuestra situación. Por ese motivo no voy a pediros que ayudéis a cambio
de nada. En primer lugar, si aceptáis participar recibiréis cinco de mis puntos de tatami. Y eso no es
todo, porque además si vuestro guion es elegido, os recompensaré con veinte puntos adicionales.
—¡Lo haré! ¡Voy a participar!
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Yurika saltó ante la oferta de Koutarou. Solo con participar conseguiría cinco puntos, pero si ganaba
el concurso le daría veinte más. Esta podría ser la oportunidad que Yurika estaba buscando para dar
la vuelta a su situación.
—En el peor de los casos perderías veinte puntos si participamos las cuatro, y otros veinte más si
eligen a alguna de nosotras. Podrías perder un total de cuarenta puntos de un plumazo. Esa es una
gran apuesta, Koutarou.
Kiriha dejó reposar su taza en la mesa y sonrió. Era difícil decir si estaba sonriendo por su asombro o
porque se encontraba contenta.
—Lo único que tengo que hacer es ganar el concurso y entonces mis pérdidas se reducirán
únicamente a veinte puntos.
—Realmente eres estúpido ¿Verdaderamente merece la pena utilizar tantos puntos para algo así?
Comparada con Kiriha, las emociones de Theia eran muy sencillas de leer. Estaba notablemente
sorprendida y dejó escapar un fuerte suspiro. Sin embargo, ella no se dio cuenta de sus propios
sentimientos de preocupación.
—Princesa Theiamillis, existe una serie de cosas que un hombre no puede dar por perdidas.
—S-sí
Theia se quedó congelada durante un instante al escuchar cómo Koutarou había dicho su nombre.
P-princesa Theiamillis
Era la primera vez que le había oído llamarla Theiamillis. En realidad no le disgustaba, pero pensó
que había algo extraño en ello. En ese momento estaba sintiendo unas emociones complejas.
—Koutarou quiere demostrar que es mejor que el cuatro ojos utilizando solo sus contactos en vez de
hablar con Sakuraba Harumi.
La expresión de Theia cambió en el momento que se mencionó el nombre de Harumi.
—Sakuraba Harumi Ya veo, de modo que si no lo hacemos
Su expresión dubitativa se tornó a una de determinación.
—¡Por favor, chicas, prestad vuestro poder a Satomi Koutarou! ¡Con la ayuda de todas seremos
capaces de asestar el golpe fatal a nuestro enemigo, Mackenzie!
Al final, Koutarou sonaba menos como un actor y más como un político. Y por supuesto Yurika fue la
primera en responder a su llamada.
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—¡Yo lo haré! ¡Por favor, déjame ayudar! ¡Ganaré veinticinco puntos si me eligen! ¡Veinticinco! ¡Y si
no lo consigo, aun así seguiría ganando cinco! ¡Haré cualquier cosa para recuperar algunos puntos!
En su caso, los puntos era lo más importante. Si todo salía bien se haría con 25 puntos, y en el peor
de los casos conseguiría 5. Eso solo fue suficiente para animar a Yurika a participar. Planeaba utilizar
estos puntos como base para su remontada.
—M-muy bien, plebeyo. Te lo debo por haber trabajado para mí estos últimos días, así que es
evidente que voy a echarte una mano. No quiero que pienses que Fortorthe se olvida de las deudas.
Theia también aceptó enseguida, pero sus motivos eran distintos a los de Yurika. En realidad a ella
no le interesaban los puntos. Al igual que cuando Koutarou trabajó a bordo de la Caballero Azul, un
intercambio de puntos entre ellos dos no tenía ningún significado para ella. Pero en cambio no sería
capaz de perdonarse a sí misma si su vasallo fuera corriendo a pedir ayuda a Harumi.
El plebeyo es mi vasallo. ¡Como si fuera a dejar que Sakuraba Harumi haga lo que le plazca!
Sin embrago, lo que estaba empujando a Theia en ese momento era su relación entre señora y su
sirviente.
Utilizar el bañador que Koutarou le había comprado para las vacaciones en la playa, correr juntos en
el festival deportivo y jugar en el apartamento con la consola. Había pasado días memorables junto a
él, y aunque Theia aún no se había dado cuenta, lo que realmente deseaba era seguir haciendo lo
mismo.
—Mmm, ¿así que Yurika y Theia también se apuntan?
—¿Quieres decir que tú también quieres participar, Sanae?
—Sí. Koutarou y yo tenemos una tregua, así que esa será la mejor opción. Además, me apetece
echar una mano a Koutarou.
Sanae asintió y mostró una sonrisa radiante mientras jugueteaba con el amuleto que colgaba de su
cuello. A diferencia de Theia, ella era más honesta con sus sentimientos, y siguiendo a su corazón
decidió ayudar a Koutarou.
—En ese caso, yo no puedo dejar de participar.
—Kiriha fue la última en unirse al trato.
—¿Kiriha, tú también?
—Sí.
Sonrió mientras colocaba su taza encima de la mesa.
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—Si no participo, Theia-dono me quitará automáticamente el primer puesto. No soy lo suficiente
amable como para permitirlo.
Kiriha era la líder actual en cuanto a puntos de tatami. Pero como existía una mera diferencia de tres
puntos entre ella y Theia, si no participaba perdería el liderazgo.
—Sabia decisión.
—Sin embargo, participar suena divertido, sinceramente.
—Eso puede que sea así en tu caso.
Kiriha parecía estar disfrutando de la situación actual, como siempre.
—Os estoy muy agradecido por vuestro apoyo. Estoy encantado de que hayáis concedido una
oportunidad a este pobre samaritano.
Koutarou se encontraba de buen humor después de que todas las invasoras decidieran participar en
el concurso. Normalmente se comportaba de forma estricta con ellas, pero en este momento les
obsequió con una sonrisa amigable.
—¡Kukuku, aguarda un poco, Mackenzie, te voy a enseñar un par de cosas!
De repente mostró una expresión severa cuando murmuró el nombre de Kenji.
—Este trato con Koutarou se ha convertido en una competición literaria.
Ruth había estado observando el desarrollo de los acontecimientos sin intervenir. Como a ella no le
gustaba pelear, se encontraba muy satisfecha al ver que todos estaban trabajando para conseguir
una meta común.
—Fufufu, esfuércense al máximo.
No dejó de sonreír mientras servía más té en las tazas vacías que se encontraban sobre la mesa.
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Parte 3
En cuanto el reloj llegó a las nueve de la noche, todas las invasoras se retiraron a sus respectivos
lugares de descanso. Normalmente se quedaban en el apartamento 106 un poco más, pero de ahora
en adelante su intención era dedicarse a escribir el guion a partir de esa hora.
Por ese motivo, los únicos que seguían en la habitación eran Koutarou, Sanae y Yurika. Pero ella ya
había saltado a su armario, por lo que en realidad solo quedaban Koutarou y Sanae.
—¿Sobre qué vas a escribir, Koutarou?
—Estoy pensando en ello. Probablemente sea algo sobre actividades apasionantes de club.
Koutarou llevaba un rato cruzado de brazos mientras pensaba en qué escribir. Aún no tenía una idea
concreta, y por eso su hoja de papel seguía en blanco.
—Mmm, eso te pega bastante.
—¿Y tú de qué vas a escribir?
Koutarou le preguntó para alejar la atención de Sanae sobre él.
—¿Yo? Voy a escribir sobre la fuga de mamá y papá y cómo ocurrió.
Sanae ya sabía el tema de su argumento. A diferencia de Koutarou, su expresión radiaba
entusiasmo.
—Mmm, así que una historia real ¡Espera, ¿tus padres se fugaron?!
—Sí.
Sanae mencionó algo muy sorprendente sin miramientos.
—Al parecer, mamá era la única hija de una familia enormemente rica, y antes de que se convirtiera
en una herramienta política escapó junto a mi papá, que era su amigo de la infancia.
—Ya veo Así que por eso estás obsesionada con este apartamento.
—Sí. Mamá y papá se preocuparán si no me encuentro aquí cuando vuelvan.
—Entiendo
Esta era la primera vez que Sanae había explicado su situación a Koutarou. El motivo por el que se
encontró cómoda a la hora de hablar sobre ese tema con él era el amuleto que colgaba de su cuello.
Así que Sanae se encuentra en esas circunstancias En se caso quizás debería dejar que se quede
todo el tiempo que quiera
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Koutarou asumió las palabras de Sanae como verdad, aunque hacía solo medio año ni siquiera se
habría molestado en escucharla. La razón de su confianza era la misma que la de ella. Ocurría
exactamente lo que dijo Harumi en las vacaciones de verano; sus sentimientos mutuos habían
cambiado enormemente durante ese medio año.
—Koutarou, si aún no se te ha ocurrido ninguna idea, ¿puedo empezar a escribir yo primero?
—¿Mm? ¿Qué quieres decir?
Sanae era un fantasma, pero tenía poderes que le permitían mover objetos, como un bolígrafo.
Koutarou no comprendía por qué le estaba pidiendo permiso para escribir.
—Puedo mover el boli así, pero
El bolígrafo se encontraba flotando en el aire. Volaba frente a Koutarou y comenzó a rotar.
—Poltergeist, ¿verdad?
—Sí. Pero es muy difícil hacer movimientos complejos como este. Mi letra se verá horrible y además
me dejará agotada.
Sanae detuvo el giro del bolígrafo durante un momento y empezó a escribir letras en el aire. Sus
movimientos eran bastante torpes, porque como había dicho, aún no dominaba por completo su
habilidad. Esto era algo natural, ya que los fantasmas normalmente buscaban provocar el caos.
—Así que pensaba que sería más fácil si te poseyera.
—Ah, ya lo entiendo, había oído antes sobre esto. Se llama escritura fantasma, ¿no?
—Sí. Creo que era algo como eso.
Sanae estaba hablando de escritura automática, también conocida como psicografía, no escritura
fantasma. Sin embrago, solo ellos dos se encontraban en ese momento en la habitación, por lo que
no había nadie alrededor para corregirles.
—Bueno, vale, si eso es todo
—¡¿De verdad?! ¡Entonces, entonces, cuando haya terminado te ayudaré a relajar tus hombros
tensos!
—Ah. En ese caso hay trato, Sanae.
—¡Sí!
Sanae asintió y dio una vuelta por la habitación hasta llegar a la espalda de Koutarou con una
expresión animada.
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—¿Qué? ¿Va a ser como siempre?
—¡Sí!
En ese momento saltó sobre su espalda.
—¿Oh?
—Jejeje.
Sanae colocó los brazos alrededor de su cuello y apoyó la cabeza en su hombro izquierdo. Su
expresión era más radiante que antes. Koutarou no estaba seguro de si se trataba de una diversión
para ella o si aún estaba preparándose para jugar.
—¡G-guah, ¿mi brazo se está moviendo por sí solo?!
—¡Este es el poder de la escritura fantasma!
Koutarou no estaba haciendo nada, pero su brazo había comenzado a moverse por su cuenta. Su
mano derecha cogió el bolígrafo que había encima de la mesa y empezó a escribir en la hoja que
tenía delante.
—Que mi brazo se mueva por sí solo es una sensación un poco extraña.
—Fufu, es guay, ¿no te parece?
El papel se fue llenando de letras mientras Koutarou no dejaba de sentir asombro.
—Sí que es guay, pero la letra es más bonita de lo normal, lo cual resulta un poco desconcertante.
—¿Entonces por qué no aprendes los movimientos que está haciendo ahora tu mano?
—Supongo que podría.
Mientras Koutarou asentía, su mano derecha dejó de moverse. Sanae estaba mirando la parte trasera
de la cabeza del chico sin hacer o decir nada.
¿Qué?
Confundido, Koutarou miró la hoja de papel que tenía delante. Había una frase corta escrita en ella.
—Ya lo entiendo, vaya
Después de leerla, dejó salir un pequeño suspiro y colocó su mano izquierda encima de la de Sanae.
—Muy bien.
Comenzó a acariciar la cabeza de Sanae con dicha mano.

—Ejejeje~
La frase que había escrito era muy simple: “¡Elógiame más, malo!”
Como Sanae estaba poseyendo a Koutarou, él no estaba seguro de si la estaba tocando o era ella
quien se estaba acariciando a sí misma.
—Koutarou, no estaría mal que lo hicieras con un poco más de suavidad.
Pero llegado a ese punto, a él le daba lo mismo quién estuviera acariciando a quién. Justo entonces
la puerta deslizante que había detrás de Koutarou se abrió.
—¡S-Satomi-san!
Cuando los dos se dieron la vuelta pudieron ver a Yurika saltando afuera del armario. Por alguna
razón estaban cayendo lágrimas por su cara y sostenía en sus manos la urna de plástico para criar
insectos.
—¡Fueeeeeeh! ¡Por favor, ayuda, Satomi-san!
En cuanto aterrizó en el suelo rompió a llorar con todas sus fuerzas.
—¿Q-qué ha pasado, Yurika?
—¿Por qué estás llorando?
Después de mirarse entre ellos, Sanae y Koutarou le preguntaron qué era lo que le ocurría. Al
hacerlo, Yurika se acercó a Koutarou gateando mientras sujetaba la urna.
—¡L-lo que pasa es que estaba intentando dormir pero Hércules-chan no deja de hacer ruido!
—¡¿Y a quién le importa?!
—Te preocupas por las cosas más tontas
Koutarou se había convencido de que se trataba de un asunto serio y se enfadó al averiguar la causa
real de su angustia, en cambio, Sanae solo estaba sorprendida. Pero aun así Yurika continuó
suplicando.
—¡N-no son tonterías! ¡Si Hércules-chan se mueve aunque solo sea un poco hace el mismo ruido que
cuando se coló una cucaracha en el armario!
A Koutarou y a Sanae no les importaba, pero se trataba de algo importante para Yurika. Era incapaz
de dormir por culpa del sonido que hacía Hércules desde que se produjo un incidente terrible con una
cucaracha.
—¡Tengo miedo de dormir con Hércules-chan!
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—Entonces deja la caja fuera.
—¡Pero si Ruth-san la encuentra será el fin!
—Creo que Koutarou lo aplastará mientras duerme antes de que pase eso.
—Sanae, te estoy dejando que me uses para tu escritura fantasma, ¿así que no puedes creer en mí
un poquito?
—Aaah entonces me parece bien que Ruth lo encuentre.
—¡Ninguna de las dos son buenas!
Yurika se acercó todavía más a los dos, y mientras lo hacía con una cara de lástima, ambos se
echaron hacia atrás por reflejo.
—¡Por favor, haz algo, Satomi-san!
—Aunque me pidas que haga algo
—Deberías darte por vencida y liberar a Hércules-chan.
—¡No puedo hacer eso! ¡El hermano pequeño de la vicepresidenta se pondrá a llorar!
El escarabajo Hércules movió su gran cuerno, puede que sintiendo el peligro en Yurika. Y cuando su
cuerno chocó contra las astillas de madera produjo un sonido similar al de una cucaracha.
—¡Por favor, ayúdame, Satomi-san!
—Vale, vale. Pero cálmate, ¿de acuerdo?
—¿De verdad? ¿No me vas a molestar como siempre?
—No lo haré.
Koutarou realmente pretendía ayudarla. No quería arriesgarse a que Ruth perdiera su cordura por ser
un holgazán y no hacer las cosas en condiciones. Lo que le motivaba a hacerlo era lo aterradora que
podía a llegar a ser Ruth desde que ocurrió el incidente del escarabajo durante las vacaciones de
verano.
—¿Pero qué vas a hacer, Koutarou? Si Yurika y Hércules-chan no pueden estar juntos en el armario
no hay otro sitio donde esconderlo.
—Mmm
—¡Por favor, cuento contigo, Satomi-san!
—¡Deja de llorar y ayúdanos a pensar en algo, Yurika!
45
—¡Fueeeeeh! ¡Satomi-san se ha enfadado! ¡¡Es el fin!! ¡Hércules-chan no! ¡¿Cómo puedes ser tan
frío, Satomi-san?!
Yurika miró el terrario que había dejado sobre la mesa mientras las lágrimas se deslizaban por sus
mejillas.
—¡Esto es demasiado cruel, demasiado inhumano! ¡Ya sabía que eras una mala persona, pero nunca
me imaginé que lo fueras tanto!
—¡Cálmate, Yurika!
—¡¡Es el fiiiin!! ¡¡Hércules-chan!!
—¡Aaaaaaah, por lo que más quieras!
—¡A-ahora que hemos llegado a esto no tengo más remedio que abandonar este apartamento! ¡P-
pero si me voy no voy a poder protegerlo! Aaah ¡Hércules-chan, ¿qué debería hacer?!
Apareció una idea en la cabeza de Koutarou mientras escuchaba las protestas de Yurika.
—¿Abandonar el apartamento? ¡Eso es! ¡Hey, Yurika!
—Uuuuuuuuh ¿Q-qué quieres? ¿Cuánto más tienes pensado burlarte de mí?
Yurika se dio la vuelta para mirar a Koutarou cara a cara mientras éste le zarandeaba los hombros.
Aún seguían cayéndole las lágrimas.
—Estás muy equivocada. Tengo una buena idea que nos ayudará a proteger a Hércules.
—¡¿Eh?! ¡¿De verdad?!
Pero en cuanto escuchó que tenía una buena idea, sus lloros se detuvieron y sonrió.
—¡Satomi-san, sabía que eras una buena persona!
—Lo he estado pensando, pero ese cambio emocional tan rápido y egoísta Yurika, eres bastante
desconcertante
Sanae se encontraba anonadada, pero Yurika solo miraba a Koutarou con unos ojos rebosantes de
esperanza. Si no hubiera tenido la urna encima probablemente le habría estrechado la mano.
Yurika ¿te parece bien que tu vida sea así?
Koutarou y Sanae compartían opiniones parecidas, pero se las guardaron para sí mismos y
continuaron hablando.
—Lo primero que tenemos que hacer es dejar a Hércules en el armario.
46
—Vale, ¿y entonces qué hago yo?
—Te marchas sin dudar.
—¡Nooooooo! ¡¡Dime que estás de broma!!
—No lo empeores, Sanae.
—P-pero Koutarou
—Sé cómo te sientes.
Él también quería echar a Yurika, pero era la mejor amiga de Harumi, por lo tanto sencillamente no
podía hacer eso. También existía otro motivo para no expulsarla del apartamento.
—Pero aguántate por el momento, Sanae.
—E-está bien
Sanae cerró la boca cuando Koutarou le pidió que lo hiciera, ya que no pretendía ponerle en más
problemas de los que estaba.
—Gracias, Sanae.
—Ah
Koutarou le dedicó una sonrisa y le dio unos golpecitos en la cabeza.
Koutarou está
Enseguida dio la espalda a Sanae para seguir hablando con Yurika, pero ella se quedó inmóvil.
Entonces llevó su mano a donde le habían acariciado recientemente y miró a Koutarou.
Ejejeje, bien hecho
Sanae sentía unas emociones agradables y cálidas. Eran muy parecidas a las que tuvo cuando
Koutarou fue a rescatarla después de que los cazadores de fantasmas la hubieran secuestrado.
Utilizó la otra mano para tocar su amuleto, y mientras tanto miraba la espalda de Koutarou con una
sonrisa.
—Yurika, deja a Hércules en el armario y entonces podrás vivir en la habitación durante un tiempo.
—¿Eh?
Cuando Yurika escuchó aquellas palabras se quedó paralizada y levantó tímidamente la vista hacia
Koutarou.
—¡¿R-realmente eso estaría bien?!
47
—Bueno, sí. Aunque tienes la mitad de puntos que cualquiera de nosotros, aún tienes derecho a una
pequeña parte de la habitación.
—¡¡G-graciaaaas!!
Yurika hizo una reverencia y dio las gracias a Koutarou antes de girarse hacia la urna de plástico.
—¡¿Qué te parece, Hércules-chan?! ¡Ninguno de los dos tiene que marcharse!
Empezó a hablar animadamente con Hércules, que se encontraba dentro de su caja. El segundo
motivo por el que Koutarou no podía expulsar a Yurika era aquel escarabajo de nombre Hércules.
—¡Ahora ya podrás volver sin problemas con el hermano pequeño de la vicepresidenta, Hércules-
chan!
La chica mágica del amor y el coraje, ¿eh? Como cuando secuestraron a Sanae, no es que no
tenga ni un poco de amor ni de coraje
Ella lo hacía por Hércules y por el chico que originariamente era el dueño del escarabajo. Koutarou
sintió el impulso de ayudar a Yurika porque ella no había abandonado al indefenso insecto. Y
después de aquella pequeña conmoción, el tiempo pasó sin mayores percances hasta la fecha límite
al final del mes.
Koutarou, Sanae y Yurika escribieron sus guiones en el apartamento 106, mientras que Theia lo hizo
a bordo de la Caballero Azul y Kiriha en su guarida secreta subterránea. Las historias se entregaron
al club de teatro a través de Kenji. Como Sanae era un fantasma, Shizuka en su lugar puso su
nombre en la historia.
Yurika, que estaba especializada en la fantasía, y Kiriha, que podía hacer todo bien, eran las favoritas
de entre todos los residentes del apartamento para que sus argumentos de la obra de teatro fueran
elegidos. Sin embargo, el guion escogido fue escrito por la mano de una persona que nadie esperaba
que ganase.
48
La Princesa Plateada
Parte 1
Jueves 1 de octubre
—¡Malditos seáis, bastardos!
—¡Fueeeeeh! ¡Necios!
Koutarou y Yurika estaban descontentos tras el anuncio de los resultados.
—¡Como si vuestro ridículo club de teatro pudiera comprender nuestras obras maestras!
—¡Es como dice Satomi-san! ¡Como si vosotros pudierais entenderlo!
Sus guiones para la obra de teatro habían sido desechados en la primera fase de selección. Koutarou
y Yurika no se encontraban satisfechos con los resultados y en ese momento estaban provocando el
caos.
—¡Come esto, Yurika! ¡Te voy a dar mis preciados fideos de taza!
—¡¿Estás seguro de que quieres hacer eso?! ¡Estos son los famosos fideos de taza que cuestan 300
yenes la unidad!
—¡No pasa nada! ¡Al menos tú eres la única que puede comprender mi obra maestra!
—¡¡Satomi-saaaan!!
Poco después los dos comenzaron a sorber sus fideos de taza en un rincón de la clase. Fue entonces
cuando finalmente pudieron tranquilizarse.
—Kou y Yurika los dos son muy molestos
Kenji miró a ambos y suspiró con pesar. Para él era obvio que Koutarou fracasara.
—No digas eso, Mackenzie-kun. Los dos se han esforzado al máximo.
La historia de Koutarou trataba sobre batallas encarnizadas de tejido. Aquel género poco utilizado y
su contexto demasiado único hicieron que los jueces abandonaran la lectura en la segunda página.
El guion de Yurika trataba sobre una chica mágica a la cual nadie comprendía y sobre su trabajo
secreto, solo que ella no deseaba que fuera así. Aunque la parte que se refería al desarrollo
emocional de la chica era considerada como buena, el argumento absurdo sobre una chica mágica
no impresionó a los jueces y también dejaron la lectura tras unas pocas páginas.
—¡E-este sabor salado en increíble!
49
—¡No llores, Yurika! ¡Esta derrota solo nos hará más fuertes!
—¡Sí! ¡Satomi-saaan!
—¡Yurikaaa!
Después de haber invertido varios días escribiendo juntos, los dos ahora compartían un fuerte
sentimiento de compañerismo cuando sus sueños fueron aplastados.
—Me estoy empezando a llenar
—Ajajajaja.
—Creo que tú has estado cerca, Kasagi-san. He oído que casi sales escogida.
—¿E-en serio? Gracias, Mackenzie-kun.
Sanae había entregado su guion para la obra bajo la firma de Shizuka, por lo tanto era literalmente su
escritora fantasma1. Se esperaba que la edad de Sanae fuera una desventaja, pero
sorprendentemente su historia fue muy bien recibida y pasó la primera fase de selección.
Desafortunadamente no pudo superar la fase final, aunque los jueces pusieron sus esperanzas en la
autora para el futuro.
—Bien por ti, Sanae-sama.
—Ejejeje~~
Gracias a eso, Sanae se encontraba de un humor fantástico. Cuando Ruth le susurró sus
felicitaciones, su expresión se iluminó aún más.
—Aun así, tanto Kasagi-san como yo hemos perdido, de modo que todavía nos sentimos
decepcionadas.
La siguiente fue Kiriha, que dejó caer sus hombros. Aunque su eterna sonrisa amable se mostraba
tan encantadora como siempre.
—¡Eso no es cierto, Kurano-san!
—¡Sí! ¡El club de teatro de la Universidad Harukaze quería tu obra!
Las compañeras más cercanas a Kiriha intentaron animarla. Era natural que fuera popular con sus
compañeros, tanto chicos como chicas.
—Pero una derrota es una derrota. Puede que me acerque a donde está Satomi-san para que me dé
unos fideos Fufufu
1
Ghostwriter, o escritor fantasma en español, es una forma de llamar a una persona que escribe una obra literaria u
otro tipo de documento y da su consentimiento a una segunda para que ponga su nombre en ella.
50
La historia de Kiriha era una obra escrita de forma sobresaliente. Su guion consistía en una sátira que
recibió grandes alabanzas de todos los jueces, sin embargo la obra estaba demasiado bien hecha
como para llevarla a cabo en un festival cultural. El nivel que requería era muchísimo más alto de lo
que podía aportar el club de teatro de un instituto.
Debido a ello, la participación de Kiriha no pudo superar la fase final de selección. Pero el club de
teatro de la Universidad Harukaze había oído rumores sobre aquel guion y estaban pensando
utilizarlo para su próxima representación. En este momento ya se encontraban trabajando en los
preparativos.
—Os ha ocurrido eso porque no habéis sabido analizar la oferta y la demanda.
Theia estaba fanfarroneando triunfalmente.
—Un coche no solo necesita ser rápido. No hace falta un coche de carreras desbocado para ir a la
compra.
—¡¡Cállate, Tulipán!!
Al ser ridiculizado por Theia, Koutarou saltó enfurecido mientras sostenía su taza de fideos.
—¡Por mí no me importa, pero no pienso permitir que también insultes a Yurika!
—¡Fueeeeeh! ¡Muchas gracias, Satomi-saaan, esas palabras son suficientes para que pueda seguir
adelante!
—¿Por qué estás hablando de Yurika? ¡Tú eres mi único aliado!
—¡Ojojojo, los perdedores podéis sentaros ahí y lameros vuestras heridas!
—¡No te creas tan increíble, princesa patética!
—Jojojojo♪
Aunque Koutarou gritó a Theia y le llamó patética, ella no mostraba signos de que eso le importara lo
más mínimo. Normalmente comenzaría a gritarle a él también, pero hoy en cambio tenía una sonrisa
confiada. El motivo era porque sabía que Koutarou solo estaba diciendo eso a causa de la desilusión
por su derrota.
La historia seleccionada trataba sobre un cuento de amor y fantasía que Theia había escrito. El título
de su obra era “La Princesa Plateada y el Caballero Azul”. Estaba ambientado en la Edad Media
europea, y se basaba en un conflicto entre las casas reales de Fortorthe. La protagonista, la Princesa
Plateada, se encontraba en el centro del conflicto, y el héroe, el Caballero Azul, había llegado al reino
para salvarla de la crisis.
51
Era una obra muy entretenida centrada en el romance y las batallas. La historia era una leyenda
famosa en el Imperio Galáctico de Fortorthe; Theia lo presentó al concurso utilizando su propia
interpretación. En otras palabras, la admiración de Theia por el Caballero Azul tuvo una influencia
directa en la historia, pero era exactamente de la forma que le gustaba a la directora. Además, las
habilidades necesarias para interpretarla se adecuaban al nivel del club de teatro del instituto.
Al final la historia de Theia fue elegida y sería representada en el próximo festival cultural.
Parte 2
Como la obra de teatro ya se había establecido, el club ahora podía comenzar con los preparativos.
El festival cultural de Kitsushouharukaze siempre se celebraba en dos días consecutivos, terminando
el tres de Noviembre, en la misma fecha que el Día de la Cultura. Y como estaban a comienzos de
Octubre, apenas tenían un mes para preparar la obra.
Debido a la escasez de tiempo, el club de teatro se encontraba funcionando a toda máquina en estos
momentos.
—¡Gracias por venir, Theiamillis-san, realmente eres de gran ayuda!
—No te preocupes. Estoy muy comprometida con esta historia, así que voy a ayudaros en todo lo que
sea posible para conseguir que la función sea un éxito.
—Vaya, veo que ya estás haciendo el casting. ¡Maravilloso! ¡Trabajemos todos juntos para conseguir
esto, Theiamillis-san!
—¡Puedes confiar en mí! ¡Hagamos que esta sea la mejor función de la historia!
La directora y Theia estaban en perfecta sincronía; llevaban trabajando en los preparativos desde el
día anterior.
—Mackenzie, los encargados de los decorados no tienen material suficiente, por lo que necesitan a
alguien que esté libre para que vaya a comprarlo.
—Entendido. ¿Qué necesitan?
—Aquí tienes la lista.
—Mm, si esto es todo, será mejor contar con las chicas. Kasagi-san, ¿tienes un momento?
—¿Qué quieres, Mackenzie-kun?
—¿Podríais Ruth-san y tú ir a comprar las cosas de esta lista?
—Sin problema. ¿Es urgente?
—Kou, ¿tú qué dices?
52
—Es urgente, Casera.
—De acuerdo. Entonces iremos ahora mismo.
Theia no era la única que estaba echando una mano. Koutarou, Shizuka y todos los que tenían algo
que ver con el apartamento 106 también lo estaban haciendo. Habían decidido ayudar al club de
teatro porque se encontraban presionados por el poco tiempo que les quedaba.
—Ruth-san, ¿puedes ayudarme a comprar?
—¡Ah, sí! ¡Te acompañaré ahora mismo, Shizuka-sama! ¿Puedo dejarte esto a ti, Kiriha-sama?
—Sí, por supuesto, no hay ningún problema Tengo a los haniwas conmigo, así que estaré bien.
—Gracias. Ahora tengo que darme prisa. Muy bien, me voy.
—Nos vemos más tarde Karama, Korama, podéis salir en modo camuflaje. Por favor, prestadme
vuestra ayuda.
—¡Jo~! ¡Entendido jo~!
—¡Es nuestro momento para brillar jo~!
El club de teatro no contaba con muchos miembros. Se trataba de un club diminuto con solo ocho
personas en sus listas, y por ello, había mucha más gente ayudando aparte de Koutarou y las chicas.
Varios clubes de pequeño tamaño como el de televisión y radio o el de instrumentos de viento se
reunieron para ayudar.
En consecuencia la sala del club de teatro estaba rebosante de actividad. El casting marchaba bien y
algunos ya estaban ensayando sus frases y recogiendo los trajes.
—¡Kurano-san!
—Sí, ¿qué ocurre?
—¿Podrías ayudarme a convencer a esta chica? Su papel ya se decidió hace tiempo, pero sigue
protestando
—¿Yurika?
—¡¡No quiero ser el trasero de un caballo!! ¡Al menos dadme un papel donde se pueda ver mi cara!
¡Por lo menos quiero ser un árbol, por favor!
Sin embargo, el casting se había topado con un gran problema. Aún no habían decidido quién iba a
interpretar el papel de la protagonista, la Princesa Plateada. Habían llevado a cabo varias
selecciones, pero no encontraron a nadie que encajara con el personaje.
—Esto es un problema, Theiamillis-san.
—Sí después de todo esta historia está centrada en la Princesa Plateada
53
Mientras que los preparativos para la obra progresaban, la presidenta del club y Theia se miraron
entre sí y suspiraron al mismo tiempo. El mayor problema al que se habían enfrentado hasta el
momento era la falta de una actriz para interpretar el papel de protagonista.
—Puede que necesitemos a Kurano-san para esto
—Kiriha, eh estaría más cerca a lo que tengo en mente si Ruth se hiciera con el papel
—Ruth-san es perfecta para el caballero mujer, así que realmente no quiero cambiarle de personaje.
—Entiendo Entonces es un problema
Las dos inclinaron la cabeza para meditar, y en ese momento Koutarou se acercó cargando con un
elemento del escenario.
—Tulipán, ¿qué es lo que te preocupa?
—Ple~ ah, no, Koutarou.
Theia se corrigió a sí misma, ya que no podía llamar a Koutarou de la forma que solía hacerlo delante
de los otros estudiantes.
—Creo haberlo mencionado antes; el problema con la protagonista.
—Oh sí, dijiste que aún no te habías decidido ¿Qué hay de malo con las chicas del club de teatro?
Son bastante monas.
Koutarou miró a su alrededor al decir eso. Todas las chicas que se encontraban allí eran bonitas y
parecía que podían ser buenas princesas. Sin embargo Theia negó con la cabeza.
—No es tan sencillo. Existe una imagen ideal para encajar con el papel.
De acuerdo con el guion de Theia, la Princesa Plateada tenía una atmósfera delicada y efímera a su
alrededor. Se estaba enfrentando a un villano que planeaba arrebatarle el país, de modo que la
imagen era importante. Desafortunadamente, nadie en el club de teatro ni del apartamento 106
ofrecía ese tipo de impresión. Para bien o para mal, todas eran chicas muy animadas.
—Imagen, eh La verdad es que no me viene nadie a la mente
Koutarou en realidad no podía comprender cosas de tal delicadez. Lo único de lo que sabía era de
fuerza física.
—Si vas a ser mi vasallo, al menos quiero que entiendas ese tipo de sutilezas.
—Me da igual lo que digas ¡Hey, no me conviertas ya en tu vasallo!
Cuando Koutarou elevó el tono de voz, Yurika, que estaba eligiendo su disfraz, interrumpió su
discusión.
—¡Aquí! ¡Aquí, aquí! ¡Yo lo haré! ¡Yo haré de Princesa Plateada!
54
Yurika llevaba puestas unas mallas marrones y en la parte superior la parte trasera del disfraz de
caballo. A pesar de ello levantó los brazos y los agitó, buscando la atención de Koutarou y los demás.
—¡De verdad que no quiero ser un trasero de caballo!
—
Koutarou se quedó mirando a Yurika sin decir ni una palabra.
—¿Q-qué?
Ella se echó hacia atrás por miedo a su mirada y Koutarou se dio la vuelta.
—Tulipán, creo que entiendo la importancia de la imagen.
—¿Sí? Es una parte muy trascendental.
Un trasero de caballo mejor que la Princesa Plateada; Koutarou pensaba que ese papel era perfecto
para Yurika.
—¡¿Qué se supone que significa esoooo?!
Sin embargo, ella no podía aceptarlo de ninguna manera.
—Estás haciendo demasiado ruido
—Cálmate, Yurika.
—¡No quiero calmarme!
—La Princesa Plateada es un papel imposible para ti, pero hablaré con Tulipán para que no tengas
que ser el trasero del caballo.
—¿En serio?
—Sí, de verdad. Cree en tu camarada, Yurika.
—De acuerdo, Satomi-san.
Al principio Yurika lo miraba con dudas, pero a medida que Koutarou continuó hablando, su expresión
se relajó.
—Así es como están las cosas, así que por favor, Tulipán, ¿podrías hacer algo?
—Supongo que no hay más remedio. Voy a buscar un papel donde pueda mostrar su cara.
—¡¿De verdad?!
—¿No es genial, Yurika?
—¡Sí, lo haré lo mejor que pueda!
55
Yurika sonrió alegremente. Dicho esto, dentro de su disfraz parecía bastante cómico.
—El papel del terrible y cruel Bandido A está vacante, así que ¿te interesaría, Yurika?
—¿No causaría eso más problemas con la imagen que otra cosa?
—¡Está bien! ¡Lo cojo! Para corresponder a tus expectativas voy a esforzarme al máximo para ser
malvada.
—Yurika, deberías preocuparte por tu propia imagen
Y de ese modo, la autoproclamada chica mágica del amor y el coraje asumió el papel del terrible y
cruel Bandido A.
—Esto resuelve su problema, pero no el de la Princesa Plateada
Tras decir eso, la presidenta del club, que se había mantenido callada hasta ahora, se puso a
reflexionar profundamente. Theia enseguida siguió su ejemplo.
—Y Tulipán, ¿qué clase de personaje es la Princesa Plateada?
—A pesar de su delicada apariencia, es una persona con mucha fuerza de voluntad. Sufre durante
casi toda la historia, pero al final consigue convertirse en la reina.
—¿Una chica delicada pero con fuerza de voluntad?
En realidad, Koutarou tenía una idea de quién podía encajar con ese personaje.
—Quizás
—¡Satomi-kun, ¿tienes a alguien en mente?!
La presidenta sintió que al chico se le había ocurrido algo y sus ojos se iluminaron.
—Sí, se tata de mi~
Y justo cuando se disponía a decir el nombre de aquella persona, la puerta de la sala se abrió y una
chica se asomó dentro.
—Disculpadme ¡Ah, Satomi-kun! ¡Menos mal que estás aquí!
Se había asomado con una expresión preocupada, pero en cuanto vio a Koutarou sonrió y entró en la
sala del club.
—Tengo algo de tiempo libre así que me preguntaba si podría ayudar~ ¿Qué ocurre, Satomi-kun?
Koutarou la observaba en silencio con una expresión de sorpresa, lo cual confundió un poco a la
chica.
—¿Pasa algo conmigo?
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Se miró avergonzada. Agarró el dobladillo de su falda y dio una vuelta para comprobar si había algo
extraño en su vestido.
—¡Presidenta!
Los ojos de Koutarou brillaron y se giró hacia la presidenta del club. Inmediatamente después ella
sintió.
—¡Esta es la chica! ¡Ella será perfecta! ¡Encaja divinamente con la imagen!
—¡¿E-eh?! ¡¿Qué quieres decir con encajar con la imagen?!
La persona que había entrado en la sala del club era la misma que Koutarou pretendía sugerir.
—¡Eh, ¿te gustaría convertirte en una princesa?!
—¿Eh?
Esa persona no era otra que Sakuraba Harumi. Ella era efímera y delicada, pero también una chica
muy centrada y responsable.
Parte 3
La leyenda del Caballero Azul se dividía en dos mitades: la primera trataba en su mayoría sobre la
pérdida del puesto de la Princesa Plateada por culpa de un golpe de estado y sobre su huida con la
célebre familia de caballeros, los Pardomshiha, mientras el Caballero Azul la protegía. La segunda
parte hablaba de la reconquista del país por parte de la princesa utilizando la ayuda de la familia
Pardomshiha. Empleó el poder del Caballero Azul para reunir un gran ejército rebelde y derrotar a la
corte de magos que estaba manipulando a los soldados del golpe y al ministro. Debido al romance
que se produjo entre la Princesa Plateada y el Caballero Azul durante su escapatoria en la primera
parte, era una historia que tenía una gran cabida entre las mujeres de Fortorthe. Y por la acción que
acontecía en la segunda mitad, como las batallas a gran escala y las intensas luchas entre el
Caballero Azul y el dragón, ésta parte tendía a ser la más importante cuando se llevaba al cine.
La historia de Theia, “La Princesa Plateada y el Caballero Azul”, estaba basada en la primera parte.
La narración comienza cuando la princesa y su hermana pequeña, la Princesa Dorada, conocen al
Caballero Azul; y termina con la vista del territorio de Pardomshiha y el Caballero Azul dirigiéndose
hacia la batalla en solitario. Ambas escenas eran muy populares entre las mujeres de Fortorthe.
—U-umm “¡Layous-sama, ir a la batalla en solitario es una locura! ¡Ya has luchado suficiente! ¡Por
favor, olvídanos y escapa a un lugar seguro!”.
La voz de Harumi se podía oír en el patio del instituto teñido de naranja por el sol de la tarde. Lo que
acababa de decir era una de las frases de la princesa en “La Princesa Plateada y el Caballero Azul”.
Estaba ensayando en medio de aquel lugar desierto.
57
El día que fue a la sala del club de teatro a echar una mano a Koutarou no se atrevió a rechazar la
proposición de la presidenta y acabó aceptando el papel de la Princesa Plateada. Pero esta era la
primera vez que actuaba, por lo que al encontrarse nerviosa pasó los últimos días ensayando sola.
—Mmm Los sentimientos que Alaya, la Princesa Plateada, está experimentando ahora mismo No
puedo
Sin embargo, por mucho que practicara y ensayara sus frases no veía ningún progreso. Harumi
pensaba que era una historia maravillosa, pero no comprendía muy bien los sentimientos de la
princesa. Ella no era ciudadana de Fortorthe y por tanto no había oído esa historia cientos de veces;
tampoco albergaba ninguna clase de emociones hacia el Caballero Azul. En definitiva, no sabía lo
que sentía la Princesa Plateada por el caballero. Podía imaginárselo con dificultad, pero no era
suficiente si pretendía interpretar su personaje.
—Esto es un problema
El Caballero Azul, Layous Fatra Veltlion. La Princesa Plateada, Alaya Qua Fortorthe. Para Harumi, al
final lo dos eran unos extraños de los que no sabía nada.
—Mmm
Y cuando Harumi cerró su libro, la voz de otra persona hizo eco por el terreno del instituto.
—¡Senpai!
Supo enseguida a quién pertenecía esa voz.
—¡¿Satomi-kun?!
Era la voz de Koutarou. Cuando ella miró en la dirección de la que provenía, vio a Koutarou saltando
de la salida de emergencia. Sonrió cuando ella lo miró y corrió directamente hacia allí.
—Ah Ah Aah ¿C-cómo te va, senpai? Fuh Aah
Como se había dirigido corriendo hacia Harumi a toda velocidad, Koutarou empezó a conversar con
ella con la voz entrecortada. Toda la confusión que se había formado en el interior de la chica pareció
desaparecer en cuanto lo vio respirar con dificultad.
Satomi-kun es casi como un niño
En cambio, su confusión fue reemplazada con alegría y mostró una amplia sonrisa. Entonces
respondió a su pregunta.
—Fufufu, en realidad estoy un poco preocupada. No puedo imaginar cómo debía haberse sentido la
Princesa Plateada
—Me lo esperaba.
Después de recuperar el aliento, Koutarou asintió al escuchar sus palabras.
58
—¿Ah, sí? ¿Qué quieres decir?
—En realidad, la presidenta del club de teatro dijo que estabas teniendo dificultades para meterte en
tu papel, así que he venido a ayudarte.
Koutarou mostró el guion que llevaba en la mano al decir eso.
—Ya veo la presidenta dijo eso
Harumi había contactado con ella varias veces por su problema a la hora de conectar con su
personaje. Entonces la presidenta confió en Koutarou para la tarea de ayudarla, lo cual condujo a que
en este momento se encontrara en el patio con Harumi.
Satomi-kun ha venido a ayudarme, sabiendo que tenía problemas
Conocer la totalidad de las circunstancias hizo que se sintiera complacida. Estaba contenta porque
Koutarou había venido para salvarla de su apuro.
—¡Senpai, al final todo se basa en practicar! En el pasado tuve problemas para encontrar un buen
gesto de bateo, de modo que seguí practicando el golpeo hasta que estuve satisfecho. ¡Perdóname
por utilizar ejemplos deportivos, pero lo único que tienes que hacer es seguir esforzándote hasta que
te acostumbres!
—Satomi-kun
Al ver en los ojos de Koutarou la voluntad para ayudarla, Harumi sintió que todo iba a salir bien. Se
había olvidado completamente de sus preocupaciones por saber si podría aprender a actuar a
tiempo.
—Gracias, Satomi-kun. ¿Entonces deberíamos ensayar juntos?
—Sí, yo estaré contigo.
Qué extraño Satomi-kun solo ha venido a ayudarme, pero
Harumi encontró extraño su cambio de emociones y no pudo evitar sonreír.
59
Parte 4
—¿Y qué papel has acabado cogiendo, Satomi-kun?
—Soy el Soldado A. Hay una escena donde tengo que hablar con la Princesa Plateada, así que
vamos a empezar por ahí.
—Vale.
Koutarou y Harumi se encontraban uno frente al otro mientras pasaban las páginas del libreto.
Estaban iluminados por la luz de la tarde, lo cual producía sombras alargadas en el suelo.
El intercambio de palabras entre el Soldado A y la Princesa Plateada ocurría en la mitad de la
historia, cuando la princesa y sus seguidores trataron de pasar un puesto de control escondiendo sus
identidades con un disfraz. En realidad, el Soldado A era un personaje popular en Fortorthe. Aunque
su nombre no daba muchas pistas, era muy querido por los ciudadanos en calidad de subordinado
leal a la princesa.
—Veamos es esta. “¡Hey, tú! ¡Esa chica de allí! ¡Nadie puede pasar por aquí sin permiso!”.
Koutarou llevaba un tiempo ensayando, pero titubeó al decir en voz alta su frase. Había dicho que su
intención era ayudar a Harumi con sus ensayos, pero él mismo también necesitaba practicar más.
—Vamos a repasar todas las frases desde ahí hasta el final. No hay necesidad de empezar a actuar
directamente.
—De acuerdo.
Los dos asintieron mirándose mutuamente y comenzaron a leer sus guiones. Mientras leían sus
frases y las indicaciones del escenario, practicaban llevando sus acciones a la realidad.
—¡Hey, tú! ¡Esa chica de allí! ¡Nadie puede pasar por aquí sin permiso!
La escena comenzaba con una frase del Soldado A que interpretaba Koutarou cuando la Princesa
Plateada y sus aliados estaban escapando del ejército del golpe de estado. En el momento que la
princesa trató de pasar por el puesto de control fue detenida por el soldado, el cual la consideraba
sospechosa.
—Tengo un documento que me da el permiso en esta bolsa. Por favor, mírelo usted mismo.
Sin embargo, tras haber escapado con nada más que la ropa que llevaba puesta, la princesa no tenía
ningún permiso. Ya se había preparado para lo que pudiera ocurrir a continuación.
—Muéstramelo ¿Mm? ¡Deja de jugar conmigo! ¡No hay ningún permiso en esta bolsa!
—Por favor, déjeme pasar
—¡No vas a ir a ninguna parte! Estás bajo~ ¡¿Espera, ese escudo es?!
60
Sin embargo, en ese momento el Soldado A se fijó en el emblema de la familia real grabado en las
pertenencias de la Princesa Plateada.
—
—Ya veo, así que se trataba de eso
Al darse cuenta de las circunstancias, el soldado decide dejar pasar a la princesa, sabiendo lo que le
podría ocurrir a él.
—Discúlpeme, joven. Ha sido un error. Ciertamente tiene permiso para pasar.
—No, yo soy la que se tiene que disculpar
—Ahora apresúrese y avance, hay personas esperando detrás de usted.
—Muchísimas gracias
Y la escena termina con la Princesa Plateada atravesando el puesto de control de forma segura.
Aunque existen muchas teorías sobre lo que le ocurrió más tarde al Soldado A, la historia de este
valiente y orgulloso soldado aún se cuenta entre los habitantes de Fortorthe.
Koutarou empezó a reír cuando los dos terminaron de leer su diálogo.
—Ajajaja, no se me da nada bien.
Koutarou había dudado en todas sus frases.
—Fufufu, al principio le ocurre eso a todo el mundo.
—Comparada conmigo lo has hecho genial, senpai.
La entonación de Harumi se hacía muy agradable al oído y además volcaba sus sentimientos en cada
frase. Por lo que a él no le parecía que Harumi tuviera problemas a la hora de meterse en su papel.
—Ahora que lo mencionas he leído sin atascarme en ninguna línea
Qué extraño, hacía solo un minuto no podía comprender los sentimientos de la Princesa Plateada
Harumi se encontraba perpleja. Las frases de la princesa fluyeron por su cabeza en cuanto retomó su
ensayo. Aunque nada había cambiado, comenzó a entender cómo se sentía su personaje.
En ese caso seré capaz de hacer la escena con el Caballero Azul mejor que antes
Harumi estaba sobre todo preocupada por su diálogo con el Caballero Azul.
—Satomi-kun, ¿podemos ensayar otra escena aprovechando que estoy en racha?
—No me importa, ¿cuál quieres?
—La del final de la obra Umm, donde el Caballero Azul se dispone a pelear por su cuenta
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—Ah, vale, ésta de aquí.
Harumi tenía la página marcada, pero Koutarou tuvo que pasar las páginas frenéticamente para
encontrar la escena. Estaba al final de la historia; ocurría a poca distancia del territorio de
Pardomshiha, pero la Princesa Plateada y sus seguidores habían sido rodeados por el ejército
enemigo. En la escena, el Caballero Azul decidía dirigirse a la batalla sin ayuda para proteger a las
princesas.
—He estado ensayando esta escena durante un buen rato, pero no me sale muy bien Así que me
gustaría intentarlo ahora que me estás ayudando, Satomi-kun.
—Entiendo.
Koutarou aún seguía siendo un ignorante en todo lo relacionado con el amor, pero aun así
comprendía que era una escena importante. Si la escena siguiente mostraba las habilidades del
caballero, ésta mostraba los sentimientos de la princesa.
—¿Podrías hacer las frases del Caballero Azul, Satomi-kun?
—¿Las del Caballero Azul?
Debería hacerlo de la misma forma que Mackenzie durante sus ensayos
Koutarou recordó la imagen de Kenji practicando lo que iba a realizar en su papel de Caballero Azul.
Asintió mirando a Harumi después de mantener aquella imagen en la cabeza.
—De acuerdo. Vamos a empezar. Cuanto más practique, mejor se me dará.
—Vale, adelante.
Los dos volvieron a asentir mirándose el uno a otro, con sus guiones en la mano. La luz roja del sol
vespertino incidía directamente sobre Koutarou.
Ah
Harumi observaba ensimismada aquella vista.
—Alteza Alaya, parece que esto es todo lo lejos que puedo llegar con usted.
—¡¿Layous-sama?!
Estoy segura de que tiene que ser así
En el escenario, el Caballero Azul se encontraba frente a la Princesa Plateada mientras que el sol de
la tarde lo iluminaba, como en este momento. Koutarou no llevaba puesto una armadura, sino un
uniforme, y en vez de una espada sostenía un libreto, pero Harumi lo sentía de forma muy diferente a
cuando ensayaba sola. Gracias a eso, notó que podía comprender los sentimientos de la princesa un
poco mejor.
Y ella se siente atraída por esta persona
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Llegada a ese punto, la Princesa Plateada ya había comenzado a sentir algo por el caballero. Si no
hubiera sido por el golpe de estado nunca habría conocido a este caballero local. Fue un encuentro
milagroso que se produjo cuando estaba atravesando serias dificultades.
—Alteza, por favor, escape con su hermana pequeña. Me ocuparé de todos los enemigos que pueda,
así que durante ese tiempo aléjese todo lo posible.
—¡No, no puedo dejarte atrás, Layous-sama! ¡Tú eres la causa de que hayamos podido llegar tan
lejos!
Ahora que lo pienso, supongo que yo también conocí a Koutarou cuando estaba pasando por
dificultades
La sociedad de tejido se encontraba al borde de la desaparición. Nadie estaba interesado en unirse al
club para aprender a tejer, y los únicos que fingían interés querían salir con Harumi. Pero Koutarou
vino en su rescate cuando aquel chico estaba acosándola. Después de eso se unió a la sociedad y
ahora estaba esforzándose al máximo para mejorar, de forma que para Harumi, su encuentro con él
fue como un milagro.
Puede que los sentimientos de la Princesa Plateada y los míos no sean tan diferentes
En el momento que empezó a pensar en ello de esa manera, su imagen y la de Koutarou se
solaparon con las de la Princesa Plateada y el Caballero Azul.
—Has conseguido llegar tan lejos únicamente gracias a los ciudadanos de este país. Si no hubiera
sido por ellos nunca habríamos llegado hasta aquí.
—¡Eso no es cierto, Layous-sama!
Aunque ella sea una princesa, no es tan diferente de mí. Ella ama a una persona y desea que él la
ame también, pero no puede decirlo en voz alta
Para Harumi, la imagen de la Princesa Plateada se había superpuesto completamente a la suya. Al
igual que ella, la princesa estaba enamorada de alguien pero no podía decirlo. Era una princesa
delicada, aunque también cobarde.
—Todos lo hicieron porque la adoran, alteza. Así que por favor, por el bien de todos los ciudadanos y
por el suyo propio, huya de aquí, princesa Alaya.
—¡Por favor, espera, Layous-sama!
¡No es cierto, Layous-sama! ¡La Princesa Plateada y yo no nos enamoramos de ti solo por tener tu
compañía!
Los sentimientos de ambas mujeres comenzaron a fusionarse. Hacía solo un momento no podía
comprender muy bien a la princesa, pero ahora conocía perfectamente el dolor que debía sentir.
—¡Layous-sama, ir a la batalla en solitario es una locura! ¡Ya has luchado suficiente! ¡Por favor,
olvídanos y escapa a un lugar seguro!

Satomi-kun se marcha ¡Me está dejando atrás!
De repente empezaron a caer lágrimas por las mejillas de Harumi. Aunque se suponía que no era
capaz de leer el guion con sus lágrimas molestándola, Harumi no cometió ni un solo error. En ese
momento no necesitaba el libreto; ya había leído y repetido sus frases un sinfín de veces. Se lo sabía
de memoria.
Lo único que no había conseguido aprender eran las emociones de la princesa, pero ahora que las
sentía en su propio ser, hablaba como si se tratara de sus propias palabras.
—¡No quiero que mueras!
Harumi no podía distinguir quién estaba realmente frente a ella, ni tampoco a quién pertenecían los
sentimientos que embargaban su corazón. Y mientras no fuera capaz de hacerlo, seguiría
expresando las emociones que tenía en su interior a Koutarou.
—Eso ha sido increíble, Sakuraba-senpai
Koutarou se quedó asombrado al terminar el ensayo. Sus palabras, sus expresiones de
desesperación y sus lágrimas lo habían conmovido. Fue suficiente como para que él se sintiera
avergonzado de la forma que leía sus frases en el guion.
—G-gracias, Satomi-kun
La propia Harumi se encontraba sorprendida. Ella también sentía vergüenza mientras se limpiaba las
lágrimas, sobre todo intrigada por su propio cambio.
—Yo también estoy confundida. Ni siquiera podía entender los sentimientos de la Princesa Plateada
hace un rato. Me pregunto por qué ha ocurrido tan de repente
Harumi no podía contarle que su apasionada actuación se debía a que sus sentimientos se habían
solapado con los de Alaya. Eso sería lo mismo que confesarle su amor, por tanto lo único que pudo
hacer fue responder escuetamente mientras se sonrojaba.
—Sakuraba-senpai, ¿es posible que tengas un truco para esto?
—¡N-no es eso, Satomi-kun! ¡A-ahora mismo lo que quiero es salir corriendo!
Harumi era tímida y no se sentía cómoda delante de muchas personas. Sencillamente había sido
incapaz de negarse a participar en la obra cuando la presidenta del club le ofreció el papel. Ella nunca
se habría imaginado a sí misma en un escenario.
—No tienes por qué ser tan modesta, Sakuraba-san.
La presidenta del club de teatro apareció en ese momento.
—Presidenta, ¿has estado aquí todo el tiempo?
En cuanto Koutarou se dirigió a ella mostró una sonrisa de satisfacción y se acercó a los dos.
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—Sí. Sakuraba-san me dijo que estaba teniendo problemas para meterse en su personaje, así que he
venido para ver cómo le iba. Pero parece que solo se trataba de miedos infundados. Ese ensayo ha
sido realmente alucinante, no parecía que estuviera actuando en absoluto.
La presidenta se sentía contenta tras haber encontrado una joya en bruto. Cogió las manos de
Harumi y las estrechó animadamente.
—¡Por favor, continúa así, Sakuraba-san! ¡Si puedes actuar de esa forma en todas las escenas
seguro que esta función será un gran éxito!
—N-no es verdad, aún me queda mucho por aprender
Harumi se sonrojó y giró la cabeza después de recibir una alabanza inesperada.
—Ya te lo dije, ¿no? Sakuraba-senpai es increíble. Después de todo es una señorita muy culta.
—¡S-Satomi-kun!
Harumi no estaba habituada a recibir cumplidos, por lo que ser elogiada por su actuación en ese
momento fue casi como celebrar sus sentimientos por Koutarou. Para ella, esto era
extraordinariamente embarazoso y no podía levantar la cabeza.
—Satomi-kun, cuento contigo para que sigas apoyando a Sakuraba-san de esta forma.
—Déjamelo a mí, Satomi Koutarou. Voy a convertirla en una princesa espléndida.
—S-Satomi-kun
Pero a diferencia de ella, Koutarou se enorgulleció de su trabajo.
Parte 5
Kiriha salió de la cocina llevando un plato sobre el cual se encontraban rodajas de pepino. Al entrar
en la habitación miró a su alrededor, y tras asegurarse de que Ruth no estaba allí, llamó a Yurika.
—Yurika, tengo un poco de pepino que ha sobrado del desayuno, ¿lo necesitas?
—¡Ah, sí! ¡Es la comida favorita de Hércules-chan!
Hércules-chan; antes de que se dieran cuenta, ese era el apodo con el que todos los residentes del
apartamento habían empezado a llamar al escarabajo. Yurika cogió el plato de las manos de Kiriha y
se acercó al armario para abrir la puerta corredera. Dentro se encontraba Hércules, en su terrario. El
odio irracional de Ruth hacia los escarabajos no se había curado en absoluto, por lo que el insecto
había permanecido oculto desde el día anterior.
—Aquí tienes un poco de comida, Hércules-chan.
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Cuando Yurika puso el pepino en la urna de plástico, el escarabajo Hércules movió su enorme cuerpo
y comenzó a desplazarse. Entendió que alguien había dejado comida en su caja, por lo que se dirigió
lentamente aunque con paso seguro hacia el pepino.
—Ahora que lo pienso, ¿tienes suficiente comida para Hércules-chan, Yurika?
—No hay ningún problema, Sanae-chan.
—Si te quedas sin ella puedo comprar más cuando regrese de mi trabajo a tiempo parcial.
—Ya compré ayer, así que no hace falta.
—Oh, bueno, si ese es el caso.
—Gracias, Satomi-san, Sanae-chan.
A Koutarou le encantaban los escarabajos y a Sanae le gustaban todas las criaturas vivientes, de
modo que ambos cooperaban cuando se trataba de hacer algo por Hércules. Yurika podía vivir y
dormir en la habitación desde que el escarabajo necesitó el armario para ocultarse. Tras vivir un
tiempo juntos en la misma estancia, los tres empezaron a llevarse mejor, y sin que Yurika se diera
cuenta, su calidad de vida había mejorado.
—Tu chaqueta, Koutarou.
—Sí, gracias, Kiriha-san.
Koutarou se puso su chaqueta con la ayuda de Kiriha. El tiempo estaba empezando a sentirse más
frío durante la tarde con la llegada del otoño, justo cuando Koutarou volvía a casa de su trabajo a
media jornada.
—Es como si estuvierais casados
Mirando cómo Kiriha ayudaba a Koutarou a vestirse, Yurika se sintió ligeramente melancólica.
—Su corazón ha sido completamente invadido. ¡Koutarou es todo un idiota! ¡Yo soy la única en la que
debería confiar!
A diferencia de Yurika, Sanae se estaba enfadando; no podía aceptar que Koutarou y Kiriha tuvieran
una buena relación, pero en el fondo sentía más preocupación que envidia. Ella confiaba
completamente en Koutarou.
—¡Si no hago algo, Koutarou saldrá perdiendo frente a Kiriha o Theia de una manera absurda!
—¿Sanae-chan?
Enardecida, Sanae se alejó de Yurika para dirigirse a un enchufe de la pared. Allí recogió el teléfono
de Koutarou y se lo acercó flotando utilizando su poltergeist.
—¡Koutarou! ¡Te olvidas de tu teléfono!
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Entonces Sanae se colgó de la espalda de Koutarou como de costumbre, y a pesar de haberse
sentido molesta hacía un momento, ahora mostraba una sonrisa animada.
—Ah, gracias, Sanae.
—¡Sí!
Koutarou agarró el teléfono que se encontraba flotando ante él y lo guardó en un bolsillo. Después de
dar las gracias a Sanae pudo ver su sonrisa.
¡Elógiame más, bastardo!
Le dio la impresión de que eso era lo que estaba expresando su sonrisa, por lo que extendió su mano
hasta la cabeza de Sanae.
—Jejeje.
—Bien, hecho, bien hecho.
Cuando le acarició la cabeza, su sonrisa se hizo aún más notable y puso más fuerza en sus brazos,
que rodeaban el cuello del chico.
—Sanae-chan estaba hablando sobre una invasión y de ganar o perder pero en realidad lo único
que quiere es depender de él
Eso era lo que le parecía a Yurika mientras los observaba.
Parte 6
A pesar de ser domingo, se podía ver una multitud de estudiantes dirigiéndose hacia el instituto
Kitsushouharukaze al llegar a la base de la pequeña montaña donde estaba construido. Muchos de
los clubes tenían actividades incluso los fines de semana.
—¡Buenos días, Satomi-kun!
—¡Hey, novato de primero, cuando hayas acabado tu trabajo al menos deberías pasarte un rato por
nuestra sala!
Entre ellos se encontraban algunos miembros del club de teatro. Tras saludar a Koutarou subieron
corriendo la cuesta que llevaba al instituto.
—¡Buenos días! ¡Me pasaré por allí cuando vaya a volver a casa!
Los miembros del club no se dieron la vuelta al escuchar su respuesta, sino que simplemente
siguieron corriendo por la cuesta y desaparecieron en una esquina. Al verlos alejarse, Koutarou y
Sanae comenzaron a reírse.
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—Parece que llegan tarde.
—Eso parece. Al fin y al cabo, Tulipán y Ruth-san salieron pronto esta mañana.
Theia y Ruth no habían pasado ese día por el apartamento debido a que habían hecho planes con el
club de teatro. Koutarou y las demás se unirían a su actividad una vez terminaran con sus asuntos.
Sin embargo, como Theia era la persona que escribió la obra se encontraba muy animada y estaba
participando con el club de teatro a tiempo completo. Por supuesto, Ruth la acompañaba.
—Probablemente Theia les grite por llegar tarde.
—Probablemente.
Koutarou iba caminando lentamente por la cuesta. Se encontraba de camino a su trabajo a media
jornada en la excavación arqueológica, pero a diferencia de los miembros del club él no tenía ninguna
prisa, ya que había salido de casa con tiempo.
—Cada vez hace más frío.
—El festival cultural se acerca, lo que significa que ya no queda mucho para noviembre después de
todo.
El festival cultural se iba a celebrar los días 2 y 3 de Noviembre. Y como en ese momento estaban a
mediados de Octubre, las mañanas habían empezado a ser más frías.
—¿Mm? Ahora que lo pienso, ¿puedes sentir el frío, Sanae?
El hecho de que ella mencionara la temperatura confundió a Koutarou.
—No. Pero puedo sentirlo a través de ti.
—Ah, así que lo decías por eso.
De una forma similar a cuando comían, en el momento que Sanae se agarraba al cuello de Koutarou
podía sentir la temperatura que hacía en el ambiente. Ahora mismo se encontraba colgada de su
espalda, de modo que pudo sentir el cambio de estación.
—Además, últimamente te has estado portando bien conmigo, Koutarou, así que sé cómo te sientes.
—¿Qué se supone que significa eso?
—Antes, aunque me colgara de ti no podía sentir si hacía frío o calor, pero en los últimos tiempos
también puedo saber la temperatura. Debe ser porque ahora confías en mí.
Koutarou también creía que se trataba de eso. Desde aquel día de verano había dejado de pensar en
ella como una molestia. Ahora la consideraba como una amiga, o puede que incluso una hermana
menor.
Pero
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—¿No será porque me estás poseyendo más a menudo?
No era lo suficiente maduro como para reconocerlo delante de ella. Se puso nervioso cuando Sanae
pudo ver sus verdaderos sentimientos a través de él, por lo que trató de ocultarlos sin darse cuenta.
—¡¿Por qué no puedes decir con sinceridad “Te quiero, Sanae-chan”?!
—Guah.
Enfadada, Sanae comenzó a asfixiar a Koutarou. No tuvo forma de impedirlo debido a que Sanae
aprovechó que ya tenía los brazos alrededor de su cuello.
—¡Si me quieres solo tienes que decirlo! ¡Susúrrame al oído “Te quiero” con una voz dulce!
¡¡Abrázame con pasión!!
—M-me haces daño
Sanae ya tenía prácticamente el nivel de un luchador profesional y Koutarou estaba a poco de perder
la consciencia.
—¿Eh?
Pero justo antes de que cayera al suelo sin conocimiento, Sanae aflojó sus brazos.
—Uuh, aaaah, aah
Koutarou pudo volver a respirar finalmente y enseguida tomó grandes bocanadas de aire. Tras
hacerlo unas cuantas veces, Sanae le susurró en la oreja.
—Koutarou, están jugando al béisbol por allí.
—¿Mm?
Recuperó el aliento y percibió un sonido familiar, el ruido que producía el bate al golpear la bola.
También pudo escuchar las voces de gente corriendo y animando. Como Sanae le había indicado, se
estaba jugando un partido de béisbol.
—El club de béisbol está celebrando un torneo importante ahora, así que cuando no tienen partido
no dejan de entrenar ni un solo instante.
—Mmm
Koutarou retomó la subida de la cuesta mientras llevaba en sus hombros a Sanae, que por fin había
conseguido tranquilizarse. Después de caminar durante no mucho tiempo, la línea de árboles fue
sucedida por muros de roca y vallas. Al otro lado de la valla se encontraban los terrenos del instituto
Harukaze, y en ellos había estudiantes vestidos con el uniforme de béisbol corriendo sin descanso.
—Pues sí, era el club de béisbol.
—Este es el momento donde más disfrutan
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Koutarou miró el entrenamiento del club mientras caminaba. Su ritmo disminuyó ligeramente, debido
a sus recuerdos.
Béisbol, eh
Él no tenía ningún problema con la sociedad de tejido, las actividades eran divertidas y se llevaba
muy bien con Harumi. Sin embargo, Koutarou amaba el béisbol, ya que había estado jugando desde
la escuela, y además le encantaba hacer ejercicio, por lo que aún se arrepentía un poco de no
haberse unido al club de béisbol.
—Hey, Koutarou.
Sanae le susurró una vez pasaron la mitad de los terrenos del instituto y perdieron la vista al equipo
entrenando.
—¿Mm?
Giró la cabeza hacia ella. No tenía ningún interés en el entrenamiento de fútbol.
—Hagámoslo. Béisbol, quiero decir. ¡Puede que empieces solo como un reserva, pero es mejor si
haces lo que en realidad quieres!
—Sanae
Sus palabras sorprendieron a Koutarou, y ella siguió hablando sobre el mismo tema.
—¡Yo te ayudaría con el trabajo de casa y demás cosas! ¡Estoy segura de que todavía tienes la
oportunidad de jugar al béisbol!
—Gracias, Sanae.
Las palabras amables de Sanae emocionaron a Koutarou y éste le dio unos golpecitos en la cabeza.
Estaba muy contento de que Sanae hubiera dicho aquello.
—Pero las cosas ya están bien así. No voy a jugar al béisbol. No tienes que preocuparte por ello.
Negó con la cabeza mientras seguía recompensando a Sanae con sus caricias.
—¡¿Por qué?! ¡A ti te encanta el béisbol, ¿no?!
—Sí.
—¡¡Pues entonces juega!!
—Jugar al béisbol requiere dinero. Pero aun así, el mundo no funciona de una forma tan sencilla
como para poder trabajar a tiempo parcial y jugar béisbol al mismo tiempo. No se puede hacer a tu
propio ritmo como tejer, porque estás dentro de un equipo.
—Koutarou
—Pero gracias, Sanae. Reconozco tus buenas intenciones.
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Koutarou continuó dando golpecitos en su cabeza mientras sonreía.
—No.
Pero la expresión de la niña fantasma aún seguía apenada. Se mordió el labio apesadumbrada.
Si no fuera un fantasma podría trabajar y hacer otras cosas y entonces
Era la primera vez que Sanae se arrepentía de ser un espíritu desde que conoció a Koutarou.
—¿Oh?
Koutarou se detuvo y señaló hacia el frente.
—¿Es posible que esa sea Tulipán?
—¿Eh?
Cuando Sanae miró en la dirección que había señalado pudo ver unos cabellos dorados. Parecía que
se había caído al suelo en las puertas del instituto, pero curiosamente había una bolsa enorme donde
se suponía que debía estar su cuerpo. Debido a ello, la única parte visible era su cabeza.
—¿Qué está haciendo?
—Q-quién sabe
Sanae se había olvidado completamente de sus complicados sentimientos después de ver a Theia en
ese estado.
—Hey, Tulipán, ¿qué estás haciendo ahí?
Koutarou llamó a Theia y se aproximó corriendo. Sanae fue arrastrada con él porque aún seguía
colgada de sus hombros.
—¿Mm?
Al escuchar la voz del chico, Theia levantó la cabeza para poder mirarlo.
—¿Es algún nuevo tipo de juego?
—¡P-por supuesto que no! ¡Date prisa y ayúdame!
Parece que está bien
Basándose en su tono de voz, Koutarou determinó que se encontraba bien y redujo un poco la
marcha. Se había preocupado por ella.
—¿Tortuga?
—Tulipán, ¿qué has hecho para acabar de esa forma?

Koutarou y Sanae llegaron finalmente hasta la puerta y se quedaron mirándola. Había caído sobre su
estómago y tenía un saco de gran tamaño sobre su espalda. La bolsa era suficientemente grande
como para cubrir el cuerpo de Theia, y lo único que sobresalía de debajo era su cabeza y sus
miembros. Era muy parecida a una tortuga.
—¡¡Eso no importa, deja de mirar y ayúdame!!
—Ni hablar. Te ayudaré cuando me cuentes cómo ha ocurrido esta cosa tan extraña.
Koutarou estaba fascinado y observaba a Theia con una mirada impaciente.
—¡Me niego! ¡Como si una princesa de Fortorthe fuera a desvelar de forma voluntaria la causa de su
vergüenza!
Obviamente Theia no quiso responder directamente. Su cara se volvió de color rojo y apartó la vista
de Koutarou. Al verlo, él le dio la espalda.
—Entonces tendrás que esperar a que pase otra persona, Tulipán.
—¡Ah, espera! ¡Prefiero contarte la verdad antes que mostrar este indecoroso estado a un civil!
—Entonces tenías que habérmelo contado para empezar.
Mientras Theia gritaba a Koutarou en su estado de pánico, él se dio la vuelta con una sonrisa y se
agachó.
—Ibas a ayudarla de todas formas, ¿por qué no le has hecho caso directamente?
—¿No quieres saber también lo que le ha pasado a Tulipán?
—Bueno, sí.
—¿Y qué te ha pasado?
Koutarou sonrió abiertamente y preguntó a Theia. Al verlo, ella desvió su mirada de nuevo.
—Estaba ayudando a llevar materiales para la función ¡Como solo hay ropa dentro pensé que
incluso yo podría cargar con la bolsa, pero me caí! ¡Eso es todo!
Theia había comenzado a explicar en voz baja, pero su tono fue aumentando gradualmente hasta
que al final terminó hablando a gritos.
—¡Adelante, ríete! Ya sé que quieres~
Sin embargo, antes de que Theia soltara esas palabras volvió a mirar hacia delante, pero no pudo ver
a Koutarou.
—¿E-eh? ¿Plebeyo?
Miró a su alrededor para buscarlo, y cuando lo hizo lo encontró enseguida. Koutarou la había rodeado
hasta uno de sus costados y estaba tocando el saco.
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—Sanae, ayúdame.
—Vale, ¿debería empujar por ahí?
—Por favor.
—¿Plebeyo? ¿Q-qué estás?
Theia no podía comprender lo que estaba haciendo Koutarou y simplemente se quedó mirándolo.
—¿A qué te refieres? Estoy echándote una mano, evidentemente.
Koutarou respondió con una mirada de sorpresa.
—N-no, eso lo entiendo, ¿acaso no quieres reírte de mí?
Ese era la causa de la confusión de Theia. Era obvio que a Koutarou le encantaría reírse de ella
después de escuchar lo ocurrido, pero no daba muestras de querer hacerlo. En cambio, estaba
moviendo el gran saco con una mirada seria en su rostro.
—Eso era lo que pensaba hacer, pero después de escuchar tu historia he cambiado de opinión.
Koutarou dejó salir un suspiro. Se sentía mal por lo que había hecho.
—Me imaginaba que pretendías hacer algo egoísta otra vez. Aunque resulta que al final lo hacías por
ayudar a los demás. En ese caso no hay ningún motivo para reírse, ¿no crees?
Después de haber dicho demasiado, Koutarou se rascó la cabeza y se apartó de Theia por la
vergüenza que sentía.
—Ah, uh Sí
A ella no le importó, sino que en cambio empezó a pensar en lo que había dicho.
¿El plebeyo no se está riendo de mis fracasos?
Tenía la certeza de que iba a mofarse de ella, de modo que se quedó perpleja por su reacción.
—Sanae, venga.
—Sí, ya voy.
—¡Empuja!
—¡Ei!
Mientras Theia se encontraba atónita, Koutarou y Sanae trabajaron juntos para quitarle el saco de
encima. Theia fue libre de levantarse una vez eliminado el peso que tenía sobre su espalda, sin
embargo, en vez de levantarse se quedó tumbada en el suelo de asfalto con una expresión perdida
en su cara.
75
Alguien le tendió una mano, y al mirarla pudo ver a Koutarou con una sonrisa. Theia lo miraba
inmóvil, pero él abrió la boca aun sonriendo.
—¿Se ha hecho daño en alguna parte, alteza?
Esa era una de las frases del Caballero Azul en la historia de Theia. Después de haber ensayado con
Harumi en numerosas ocasiones, Koutarou recordaba la mayoría de sus diálogos.
—Ah Sí
Cuando aquella frase del Caballero Azul salió de su boca, Theia fue incapaz de mirar a otra parte que
no fuera su rostro. Lo miró atentamente y agarró su mano no sin titubear. Koutarou tiró de ella y volvió
a abrir la boca para decir algo.
—Por favor, perdone mi insolencia, alteza Theiamillis.
—Deberías disculparte con sinceridad por haberla molestado
Sanae estaba sorprendida por el comportamiento de Koutarou y dejó escapar un suspiro exagerado.
—¡Idiota, como si pudiera hacer algo tan vergonzoso!
—Realmente no puedes ser sincero, ¿verdad? Lo que hay que aguantar
Koutarou quería disculparse con Theia, pero estaba demasiado avergonzado como para hacerlo con
sus propias palabras, de modo que cogió las del Caballero Azul en su lugar. Esa era su forma de
esconder la vergüenza, solo que su intento por ocultarla desembocó en unos resultados inesperados.
Las frases que Koutarou no se había esforzado en crear por su cuenta tuvieron un gran efecto en
Theia.
—¿C-caballero Azul?
—¿Mm? ¿Qué te pasa, Tulipán? Estás poniendo una cara muy rara.
Theia aún seguía mirándolo. Koutarou lo encontró extraño y correspondió a su mirada.
—¡A-ah! E-estoy bien, Caballero~ ¡Quiero decir, e-estoy bien, p-plebeyo!
—Estás actuando de una forma muy extraña. ¿No te habrás golpeado?
Koutarou sospechó que Theia podía haberse hecho daño porque no estaba comportándose como
solía hacerlo.
—¡E-estoy bien, de verdad que estoy bien!
Entonces se dio rápidamente la vuelta, ya que su cara estaba roja como un tomate.
—¿Estás segura? No te fuerces demasiado, tienes algo muy pesado colgando de ti.
—¡Ya te he dicho que estoy bien!
76
Theia gritó cuando aún se encontraba de espaldas a Koutarou.
Cálmate, Theiamillis. No es el Caballero Azul, es Koutarou ¡Quiero decir, el plebeyo! ¡¿Por qué
estoy tan nerviosa?! ¡Ya está, ya pasó!
Sin embargo, sus gritos parecían ir dirigidos hacia ella misma más que a Koutarou.
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