



Parte 1
Martes, 22 de diciembre
La bola que lanzó Koutarou botó ligeramente en cuanto tocó la pista. Con esa velocidad, enseguida
alcanzó el final de la pista, que medía unos 20 metros.
Golpeó el pino del centro, como pretendía Koutarou, y barrió todos los demás que estaban detrás.
Los que se encontraban fuera de la trayectoria de la bola eran arrastrados por otros pinos.
—¡Caed, caed todos!
Koutarou gritó a viva voz, como si estuviera intentando derribar los pinos con su espíritu de lucha. Sin
embargo, su voluntad no los alcanzó a todos; quedó uno en pie.
—Mierda, no fue suficiente.
—Kou, tiras demasiado recto.
Kenji se rió de él con los hombros caídos y se levantó de la silla. Como era una partida en parejas,
Kenji era el siguiente.
—Si no le das un poco más de efecto y dejas de apuntar al bolo del centro solo vas a tener que
depender de la suerte para botarlos.
—Calla. Déjame hacer lo que quiera. Esos truquitos tuyos no son para mí.
—Dar efecto a la bola no cuenta como truco.
Kenji le cambió el sitio a Koutarou y lanzó su bola de una manera espectacular. A diferencia del
lanzamiento de Koutarou, la bola rodó por la pista trazando una suave curva gracias al efecto que le
había dado.
Entonces rodó hasta el pino restante.
—¿Ves?
—Si solo queda un pino, da igual si le das efecto o no.
Consiguieron un semipleno gracias al tiro de Kenji, pero Koutarou parecía estar algo enfadado.
Era el 22 de Diciembre, y aunque era la tarde de un día de diario, tenían el día libre por las
vacaciones de invierno.
Estaban aprovechando las vacaciones, y fueron a jugar a bolos en una estación. La razón por la que
los dos estaban jugando juntos era porque participaban en una competición por parejas.
—Qué bien.
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—No hemos llegado al primer puesto.
—¿Por qué siempre tienes que aguar la fiesta de los demás, Mackenzie-kun?
Salieron de la bolera con sus tickets regalo. Al final consiguieron 180 puntos. Era una puntuación
bastante alta para unos aficionados, y gracias a ello consiguieron quedar en un puesto alto y
recibieron un premio. Lo que consiguieron fueron dos tarjetas regalo por valor de 2.000 yen que
podían canjear en un centro comercial cercano.
—Me gusta apuntar alto.
—Ya, y mi estilo de vida actual está en riesgo.
Aunque no era mucha cantidad, para Koutarou, que vivía solo, se trataba de un ingreso bien recibido.
Para él este ticket regalo era mucho más valioso que el viaje a Hawái del primer puesto. Un viaje a
Hawái solo haría aumentar los gastos con los que ya de por sí tenía que lidiar durante el invierno. La
tarjeta por valor de 2.000 yenes era el premio ideal en ese momento.
—Ah, es verdad, tengo un regalo para alguien tan pobre como tú.
Kenji recordó algo mientras caminaban y empezó a rebuscar en su mochila. Cuando Koutarou se giró
para mirarlo, Kenji había sacado dos libretos.
—¿De qué son?
—No me digas eso. Esta es la razón de que hayamos quedado.
—Ah sí.
Las palabras La Princesa Plateada y el Caballero Azul, Capítulo 2 estaban escritas en la portada del
libreto. Era el nuevo guion que Theia había acabado de redactar el otro día.
El motivo principal por el que habían quedado era para echar una partida. Pero Kenji aprovechó la
oportunidad para entregar a Koutarou el nuevo guion.
—Hmm, esta vez es un libro de verdad.
Koutarou dejó salir unas palabras de admiración mientras pasaba las hojas. El guion anterior lo
habían escrito en unos folios unidos con un clip, pero en esta ocasión estaba encuadernado como un
libro.
—Obvio, esta vez el presupuesto era bastante mayor.
—Tiene buena pinta.
El presupuesto del club de teatro se había incrementado gracias a la popularidad que tuvo la última
representación. Y como el centro comercial los patrocinaba, también recibieron ayuda extra. Debido a
eso, la próxima representación iba a ser de una escala considerablemente mayor.
—Oye, ¿por qué hay dos?
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—Uno es para Sakuraba-senpai. Os encontraréis en algún momento durante las actividades del club,
¿no?
—Ah, ya veo. Lo he pillado. Se lo daré.
Koutarou asintió y guardó los dos libros en su mochila.
La sociedad de tejido tenía actividades programadas durante las vacaciones de invierno, y como eran
al día siguiente, Koutarou pensaba dárselo entonces.
—Bien entonces.
Después de sacar varias cosas de la mochila, Koutarou cogió su móvil para comprobar la hora. Eran
las 3 de la tarde.
—Mackenzie, ya es casi la hora, así que me tengo que ir.
—¿Qué, ya te vas a casa? ¿No te puedes quedar un rato más?
—No. Si te soy sincero he conseguido un trabajo part time.
—¿Otro?
—Repartir folletos para una pastelería.
El trabajo de excavar ruinas de ambos aún seguía en marcha, pero como ya estaban llegando a fin
de año, la excavación se había suspendido. Así que mientras tanto Koutarou se buscó un trabajo a
tiempo parcial.
—¿Tan mal lo estás pasando? ¿Tu viejo no te pasa dinero o qué?
—Un hombre de verdad vive sin tocar el dinero de su viejo.
Koutarou rió con orgullo y se guardó el móvil en el bolsillo. Entonces le dio la espalda a Kenji.
—Bueno, nos vemos.
—Sí, hasta luego.
Koutarou siguió caminando sin darse la vuelta para mirar a Kenji.
—…Hmm, un trabajo a tiempo parcial, es un poco…
Cuando se alejó, Kenji lo miró mientras inclinaba la cabeza. Le preocupaba algo sobre lo de su nuevo
trabajo.
Como trabajaba con él en las excavaciones de las ruinas, tenía bastante información sobre su estado
financiero. Y sabiendo eso, a pesar de que era fin de año, no pensaba que Koutarou necesitase otro
trabajo.
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—… Tampoco ha estado quedando mucho conmigo últimamente. ¿Se habrá conseguido una novia, y
por eso quiere dinero para los regalos de Navidad? No, no puede ser…
Mientras Kenji estaba hablando consigo mismo, alguien se acercó.
—¿Una novia? ¿Has empezado a salir con otra chica, Mackenzie-kun?
—¿Oh? ¿A dónde va Satomi-sama?
Shizuka y Ruth se acercaron a Kenji. Las dos habían ido a la estación para comprar en el
supermercado. Cuando estaban saliendo vieron a los dos chicos en la entrada de la bolera.
—¿Oh? ¿Kasagi-san y Ruth-san?
—Hola Mackenzie-kun.
—Hola. ¿Así que a dónde va Satomi-sama, Mackenzie-sama? Estaba contigo hace solo un momento.
Ruth terminó de saludar a Kenji y echó un vistazo a la zona para buscar a Koutarou.
Pero como todo estaba lleno de amas de casa que venían a comprar, ya no podían verlo.
—Koutarou me ha dicho que tenía un nuevo trabajo a tiempo parcial y se ha tenido que marchar.
—¿Un trabajo a tiempo parcial? ¿Habías oído algo sobre eso, Ruth-san?
—No, es la primera vez que lo oigo.
Ninguna de las dos había oído hablar sobre el nuevo trabajo de Koutarou.
—¿Tú tampoco lo sabías?
—¿Y tú, Mackenzie-kun?
—Sí, acabo de enterarme. Pero si ninguna habíais oído hablar sobre ello… esto empieza a ser
sospechoso…
Kenji sonrió mientras miraba hacia la dirección por donde se había marchado Koutarou. Era una
sonrisa parecida a la que ponía él cuando le gastaba una broma. Ruth lo miró y le preguntó a qué se
refería.
—¿Qué quieres decir con sospechoso?
—Kou no les ha contado nada a sus mejores amigos sobre lo de su nuevo trabajo, así que pienso
que quizá tenga una novia y está ahorrando dinero para sus citas.
Koutarou no había dicho nada a Kenji, ni tampoco a Ruth o a otras personas. Kenji era un viejo amigo,
y Koutarou también se llevaba bien últimamente con Ruth y las demás. Por lo que el haberse callado
hizo que Kenji pensara que tenía un secreto misterioso o que se estaba gastando el dinero en algo
que no quería que los demás supieran. Y como no podía imaginarse a Koutarou cometiendo un
crimen, las posibilidades eran limitadas.
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Así que Kenji dedujo que se había echado una novia. Si alguien pillaba a Kenji saliendo con una chica,
Koutarou, Shizuka y los demás no dejarían de hablar sobre ello. De forma que ha debido estar
ocultando la existencia de su novia para evitar que eso mismo ocurriera.
—Satomi-kun tiene novia, eh. ¿Quién puede ser…? ¡Quiero saberlo!
Después de escuchar el razonamiento de Kenji, los ojos de Shizuka empezaron a brillar.
Como le encantaban este tipo de temas, enseguida empezó a imaginarse posibles parejas.
—¿Satomi-sama tiene novia…?
Ruth mostró una expresión completamente opuesta a la de Shizuka. Su habitual expresión apacible
se volvió fría como el hielo.
No puede ser que continúe su relación con Kiriha-sama…
Los problemas de las chicas de Koutarou se convertirían en los de Theia, por lo que Ruth no podía
pasarlo por alto tan rápido.

Parte 2
Koutarou estaba trabajando duro en su nuevo empleo a tiempo parcial, totalmente ajeno al revuelo
que se había formado a su alrededor.
—¿Qué le parece una tarta para Navidad? ¡En la Pastelería Harukaze aceptamos encargos para
tartas de Navidad!
El nuevo trabajo de Koutarou consistía en repartir folletos mientras llevaba un disfraz de Santa.
La pastelería que estaba enfrente de la estación, Pastelería Harukaze, había empezado a vender sus
pasteles de Navidad de este año. Koutarou estaba repartiendo hojas para publicitarlo.
—¿Qué le parece una tarta para Navidad? ¡En la Pastelería Harukaze aceptamos encargos para
tartas de Navidad!
La pastelería donde trabajaba no era la única tienda que estaba vendiendo pasteles de Navidad. De
hecho, el supermercado, unos grandes almacenes, un minisúper y la tienda de dulces eran sus
competencias, por lo que querían vender lo máximo posible repartiendo folletos publicitarios. Como el
país todavía no se había recuperado de la última recesión, se producían unas batallas feroces para
vender tan solo un simple pastel.
La verdad es que es una sensación muy agradable…
Pensó eso mientras repartía los folletos. La pastelería y él se encontraban en una situación similar.
Sin embargo, existía una diferencia entre los dos.
—Buenas tardes, Santa.
Sonó una voz familiar y animada. Koutarou se quedó inmóvil cuando esas palabras amables llegaron
a sus oídos.
—¿Oh? ¿Sakuraba-senpai?
Al darse la vuelta a la dirección de la que provenía la voz, pudo ver a Harumi sonriendo a pesar de
que hacía un frío horrible en el centro comercial. Era delgada y daba la impresión de ser frágil, pero
cuando Koutarou le vio, sintió una extraña sensación cálida. Eso era porque Koutarou entendía
perfectamente a la chica llamada Sakuraba Harumi.
Cuando sus ojos se encontraron, la expresión de Harumi cambió. Era la sonrisa juguetona que estaba
poniendo últimamente.
—Jeje, creo que este año he sido una buena chica, ¿así que debería coger un panfleto?
Harumi sonrió y alargó el brazo. Parecía una niña pidiendo un regalo a su padre.
—Ajaja, si lo que quieres es el nuevo guion, yo tengo uno.
—Eso no cuenta como regalo. Por favor, mantén tu honor como Santa que eres.
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—No pidas mucho de un Santa a tiempo parcial.
—Jejeje.
Koutarou se rió junto a Harumi. Hacía poco que los dos habían empezado a hacerse bromas.
El progreso que hizo Harumi fue principalmente gracias al consejo de amor que le había dado Yurika.
Su lado práctico no le llevaba a ningún sitio, así que su actitud había empezado a cambiar.
Si seguía esperando nunca conseguiría nada bueno.
Gracias a Yurika, esas emociones empezaron a echar raíces en ella.
—Para empezar, aquí tienes un folleto.
—Gracias, Santa.
Koutarou le dio uno de los panfletos a Harumi. Entonces ella empezó a leer su contenido con
atención.
—Te daré el guion mañana en la sala del club. Me he dejado las cosas en la pastelería.
—Gracias.
Parecía que estaba interesada de verdad en los pasteles, y contestó sin levantar la vista de la hoja.
La mayoría de las veces miraba directamente a Koutarou cuando hablaban, así que él pudo
comprobar que estaba distraída con la tarta. Koutarou empezó a reírse porque pensaba que el
comportamiento de Harumi era muy divertido.
—Jeje, jajaja.
—¿Satomi-kun?
Harumi miró hacia él preguntándose de qué se reía, mientras seguía sujetando el panfleto.
—¿Qué pasa?
—Ah, no, juju, parecías una niña pequeña, simplemente pensé eso. Juju, jujuju.
—Satomi-kun…
Harumi se dio cuenta de lo que estaba haciendo y se puso roja. Entonces hinchó las mejillas y miró a
Koutarou con una cara de enfado.
—No deberías reírte de los demás mientras llevas ese traje tan cursi.
—Es mi trabajo, después de todo.
—Odio cuando eres tan malo, Satomi-kun.
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Después de mirar a Koutarou con la cara roja durante un rato, Harumi mostró una pequeña sonrisa y
volvió a alargar el brazo de nuevo.
—¿Me puedes prestar ese gorro?
—¿Este?
—Sí.
Koutarou escuchó a Harumi, se quitó el gorro de Santa y se lo dio. Harumi se lo puso después de
mirarlo un rato.
—¿Qué tal me queda?
—Pareces aún más pequeña que antes, muy mona.
—¡Satomi-kun!
—Pero si ese es el caso, coge esto también.
Sin tener en cuenta las protestas de Harumi, Koutarou metió la mano en un saco grande que había a
un lado. El saco, que formaba parte del traje de Santa, estaba lleno en su mayoría de algodón., pero
había otra cosa aparte de eso.
—Deberías ponerte esto también
—Gracias, Satomi-kun.
Koutarou había sacado un traje de repuesto del saco. Este año él era el único que repartía publicidad,
pero parece que antes había dos. Harumi cogió el traje y se lo puso por encima del uniforme.
—¿Cómo me queda?
Harumi se colocó el gorro y el traje y se puso a dar vueltas con los brazos estirados.
Oh… eres muy guapa, incluso con esto Sakuraba-senpai…
Eso es lo que pensó Koutarou cuando vio a Harumi con el traje, pero dijo lo contrario.
—Qué divertido, parece que estás participando en una exhibición de arte literario para niños.
—Satomi-kun, últimamente te estás volviendo más malo.
Al igual que ella, que ahora era capaz de expresar distintas emociones delante de él, Koutarou
también había cambiado. Antes nunca habría hecho una broma como esa, pero esto cambió gracias
a que Harumi ahora era más atrevida.
Qué bien, esta sensación…
Harumi también pudo sentir el cambio y disfrutó de su animada conversación con Koutarou. Esto era
lo que quería.
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Creo que puedo hacerlo mejor…
Como Harumi decidió ir más lejos, no podía dejar esto así. Nada iba a cambiar si esperaba; ese era el
pensamiento que le ayudó.
—Satomi-kun, dame algunas hojas.
—¿Senpai?
Harumi extendió los brazos una vez más.
—Ya no parece que queden muchas, así que voy a ayudarte.
—Ah no, este es mi trabajo, así que no puedo dejarte~
—Ya me habías dado antes una papeleta, así dame algunas más.
—Eso no es lo que~
—¡Ey!
—Ah.
Harumi cogió la mitad de las papeletas mientras Koutarou protestaba. Como apenas quedaban unas
50, cogió 25.
—Senpai…
—Jeje, ¿esto es todo? Esto casi no cuenta como ayuda, Satomi-kun.
Koutarou tenía una mirada preocupada mientras Harumi sonreía con las hojas en la mano.
Aunque sus trajes eran iguales, sus expresiones eran muy diferentes.
—¿Qué les parece un pastel de Navidad? ¡Entonces pásense por la Pastelería Harukaze!
—Satomi-kun.
Cuando a Koutarou se le acabaron las papeletas, Harumi también volvió con las manos vacías.
Aunque casi fue arrastrada por la multitud, sonreía animadamente.
—¡Satomi-kun, ya he acabado!
—Yo también. Hemos acabado enseguida gracias a ti, Sakuraba-senpai.
En cuanto Harumi se puso a ayudar, parecía como si las papeletas hubieran desparecido. Tener a
una chica linda vistiendo un traje de Santa fue de mucha ayuda. Por eso, tan solo pasaron 10 minutos
antes de que todos los panfletos desapareciesen.
—Jeje, me alegra haber servido de ayuda.
—De verdad que me has ayudado. Gracias, senpai.
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Koutarou se inclinó frente a ella mientras se reía. Al hacerlo recordó cómo se había sentido mientras
repartían las hojas.
—Una cosa, Sakuraba-senpai, pareces haber cambiado desde la primavera.
—¿Eh? ¿C-cómo?
Harumi se tocó la cara mientras ponía una expresión nerviosa. Pensaba que Koutarou se refería a
que había cambiado físicamente. Además era una chica, por lo que cuando alguien del género
opuesto señalaba que había cambiado se ponía tensa, más aún si se trataba de Koutarou.
—¿Quieres decir que he engordado, o adelgazado? No creo que haya cambiado.
—Te equivocas, ¡caray!...
Koutarou sonrió irónicamente al escuchar la respuesta de Harumi.
Sakuraba-senpai ha cambiado un poco…
Confirmó sus pensamientos al ver a Harumi entrar en pánico. Antes, durante la primavera, ella nunca
se habría atrevido a repartir las papeletas. En realidad, en aquel entonces era bastante callada y no
destacaba mucho. Y ahora esa chica lo estaba ayudando a repartir publicidad. Parecía difícil de creer
que tuviera problemas para hablar con la gente. Este era un gran paso que hasta Koutarou podía
notar.
—Antes no te sentías tan cómoda delante de la gente, Sakuraba-senpai, pero ahora me has ayudado
a repartir publicidad. Eres una persona diferente comparada a la que eras en primavera.
—S-Satomi-kun.
Cuando Koutarou le elogió de forma sincera, Harumi empezó a sonrojarse. Ella era completamente
consciente de su cambio, y de por qué había ocurrido. Así que escuchar los cumplidos de Koutarou
hizo que se avergonzara.
—Bueno, cuando sales en una obra que trata sobre un héroe, estás obligado a ganar algo de
confianza y valentía.
—Eso es verdad.
Las palabras de Harumi contentaron a Koutarou. Como había salido en una obra de héroes delante
de mucha gente, naturalmente que se habría acostumbrado a ese ambiente.
Pensaba que podía estar causándole problemas, pero al final parece que ha funcionado.
—…Por otro lado, has estado conmigo todo el rato.
—¿Qué?
Koutarou, perdido entre sus pensamientos, no escuchó lo que acababa de decir Harumi.
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—Ah, no, no es nada, ¡nada de nada!
Harumi se puso nerviosa y agitó los brazos, intentando esconder su despiste. Había mostrado sin
querer sus verdaderas intenciones; todavía no podía dejar que él lo supiera. Así que si no había oído
lo que había dicho, todo estaría bien.
—¿No es nada?
Koutarou no sospechó del comportamiento de Harumi, ya que sabía que ella no era buena recibiendo
cumplidos. Asumió que su actitud era la de siempre. Koutarou cambió de tema; en realidad había
algo de lo que quería hablar.
—De cualquier forma, al final me has ayudado a terminar mi trabajo, por lo que debería agradecértelo
de alguna manera.
No podía simplemente dejarlo pasar cuando ella lo ayudó a ganar dinero en su trabajo.
Pero Sakuraba-senpai también es muy tímida cuando se trata de este tipo de cosas…
Aunque se encontraba agradecida por la oferta, estaba negando con la cabeza diciendo que no era
necesario.
—No hace falta que me des las gracias por algo como eso.
—No es así. No es como si me hubieras ayudado con una actividad de club o de voluntario.
¿Hmm?
En ese momento, la vista de Koutarou se posó sobre el traje de Santa que llevaba Harumi.
¡Eso es, hagamos eso!
Koutarou pensó un plan y empezó a contárselo a Harumi.
—Sakuraba-senpai, ¿estás libre el 24?
—¿El 24?— el corazón de Harumi se aceleró cuando Koutarou mencionó esa fecha.
Hoy era 22, así que para el 24 faltaban dos días. Y era el mes de Diciembre, así que eso significaba
que el 24…
Eso es Nochebuena…
Cuando el chico en que estaba interesada mencionó la fecha, no pudo evitar dar rienda suelta a su
imaginación.
—E-estoy libre, pero…
Harumi utilizó hasta la última neurona para pensar mientras intentaba ocultar desesperadamente su
sobresalto, y se obligó a decir algo. Los nervios que sentía cuando salía al escenario no tenían nada
que ver con los que tenía en este momento.
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—Ya veo. ¿Entonces me concederías algo de tu tiempo?
—Ah~
Su corazón casi se detuvo cuando Koutarou le invitó.
Parte 3
Lo que lo estaba esperando en el apartamento 106 cuando llegó Koutarou, era algo extraño por
mencionarlo, ya que era la sonrisa encantadora de Theia. Sus ojos brillaban y llevaba un libreto en la
mano izquierda, pegado al pecho. Cuando vio a Koutarou le tendió su mano libre.
—He vuel~
—Te he estado esperando, Koutarou. Date prisa.
La mano derecha de Theia agarró rápidamente el brazo de Koutarou y lo arrastró hacia la habitación
antes de que pudiese saludar.
—E-ey, espera, aún no me he quitado los zapatos.
—Puedes entrar con ellos puestos, te lo permito.
—No puedes… ¡Es-espera!
De alguna forma Koutarou consiguió desprenderse de los zapatos en la entrada y perdió el equilibrio.
Sanae, que se encontraba allí, colocó con cuidado los zapatos en su sitio.
—Ya sé que estás muy contenta, pero no eres una niña…
Sanae estaba sorprendida con Theia, pero en realidad su estado actual no era muy distinto del suyo
propio. Sin embargo, Sanae no se dio cuenta.
—Bienvenido, Satomi-sama.
—Has vuelto, Koutarou.
Theia empujó a Koutarou pasando de Ruth y Kiriha, que estaban en la cocina preparando la cena, y
entró en la habitación. Yurika estaba viendo la tele en medio de la sala y cuando entró Theia se tuvo
que apartar de su camino.
Cuando se acercaron a la pared interior del edificio, un rectángulo empezó a brillar. Ese rectángulo
era una puerta que conducía al Caballero Azul.
—Koutarou, vamos a empezar ahora mismo.
—¿Empezar el qué?
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Theia se paró por fin cuando escuchó esa pregunta.
¿Qué le pasa a Theia?
Koutarou por fin pudo recuperar el aliento. Al mismo tiempo, Theia se dio la vuelta para mirarlo.
Entonces puso una cara de enfado mientras apuntaba al libro que llevaba en la mano.
“La Princesa Plateada y el Caballero Azul, Capítulo 2.”
Oh, ahora lo entiendo. No es de extrañar…
Al leer la portada del libro, Koutarou pudo entender por qué Theia estaba tan emocionada. Se trataba
del nuevo guion que ella había escrito. Koutarou le había visto escribir a menudo, así que comprendió
sus emociones.
El guion que llevaba Theia lo recibió de Ruth, y que a su vez se lo dio Kenji, como hizo con Koutarou.
En el momento que Koutarou comprendió la situación, Theia bajó el libro y mostró su cara desde
atrás.
—…
Su expresión parecía algo ansiosa y avergonzada. Para él, Theia era como un cachorrito
disculpándose por su mal comportamiento. Sus pensamientos estaban en lo cierto; ella se dio cuenta
de que había actuado con demasiada exaltación. Puso esa expresión para saber si Koutarou estaba
enfadado o no.
—Ah…
Al principio Koutarou pensó en protestar, pero se tragó enseguida sus quejas cuando vio la cara de
Theia.
No me mires con esos ojos, joder…
Sus ojos estaban llenos de preocupación, y al verlos, Koutarou se rascó la cabeza y mostró una
sonrisa amarga.
—Vale. Pero tengo algunas cosas que hacer, así que espera un minuto.
—Ah.
La expresión de Theia se iluminó en un instante, y al mismo tiempo sus mejillas se pusieron rojas.
Estaba aliviada porque Koutarou no se había enfadado, y a su vez avergonzada de su
comportamiento.
—Lo siento, Koutarou. Me sobrepasé un poco cuando me dieron el guion. Vamos a posponer los
ensayos de momento.
Entonces soltó la mano de Koutarou que había estado sujetando.
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Siempre te ablandas cuando pone esa cara, es por eso siempre lo pasas mal, Koutarou.
Koutarou se regañó a sí mismo mientras miraba a Theia. Pero a pesar de eso, seguía sintiendo que
siempre hacía lo que ella quería. Incluso durante la cena, Theia estuvo pasando las páginas del guion.
Mientras comía lo iba leyendo para asegurarse de que no había ningún error.
—Fufu.
Ruth puso una ligera sonrisa al ver a Theia. Normalmente le habría recordado que tuviera cuidado
con sus modales, pero decidió dejarlo pasar por esta vez. Sabía cuánto tiempo había pasado Theia
con esta obra, y la razón de ello era su admiración por el Caballero Azul y su deseo de ver a su
madre Elfaria. Ruth pudo comprender los sentimientos de Theia, ya que habían pasado mucho
tiempo juntas.
—¿Pasamos al segundo plato, Satomi-sama?
—Sí, por favor.
—Muy bien, lo traeré enseguida.
Ruth había empezado a cuidar de la salud de Koutarou en secreto. Lo mantendría sano hasta la
representación, que empezaba en un mes. Ese era un trabajo importante que solo ella podía hacer.
Como siempre, muchas gracias Satomi-sama…
Koutarou le alcanzó su taza a Ruth.
Ella no solo había empezado a cuidar de su salud por la representación, sino que además era una
forma de compensar que siempre estuvieran causándole problemas.
—Koutarou, en esta ocasión hay muchas escenas de lucha. Así que esta vez me gustaría centrarme
en practicar el combate.
—¡¿Quieres decir que no entrenaremos los modales de los caballeros?!
—Sí. Esta vez la obra trata sobre la guerra, así que hay unas cuantas escenas donde los modales
son importantes. Por supuesto, si nos sobra tiempo lo practicaremos.
—¡Vale, cuenta conmigo! ¡Esto es genial!
Ruth rellenó la taza de Koutarou y preparó el segundo plato mientras escuchaba lo que decía Theia
sobre los ensayos, y entonces recordó que había algo sobre lo que quería pedir consejo.
—Satomi-sama, Shizuka-sama, ¿tienen un momento?
—¿Sí?
—¿Qué pasa, Ruth-san?
—En realidad, hay algo que quiero hablar con ustedes.
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Ruth puso la taza de Koutarou sobre la mesa y se colocó en una postura correcta. Koutarou estaba
hablando con Theia y Shizuka estaba bebiendo té. Los dos vieron la actitud seria de Ruth y también
se sentaron correctamente.
—Bueno, dijiste que tenías algo que decirnos.
—Sí. Cuando estaba escuchando a su alteza y a Satomi-sama hablar, recordé que yo también quiero
ensayar… quiero decir, aprender a luchar.
El tema que sacó Ruth fue completamente inesperado para todos. Koutarou y Shizuka abrieron
mucho sus ojos de sorpresa y se miraron el uno al otro.
—¿Entrenar? ¿Lo dices en serio?
—Sí, por supuesto que sí.
Shizuka dejó escapar esas palabras sin darse cuenta, pero Ruth asintió con firmeza.
—¿Qué puedo decir? Yo tampoco sé por qué, simplemente siento que tengo que hacerme más fuerte
desde hace ya un tiempo.
Ruth juntó sus finas cejas. Sus ojos expresaban seriedad.
—Hace ya un tiempo…
—¿Quieres decir…?
Koutarou y Shizuka llegaron a la misma conclusión.
Los dos recordaron la vez que Ruth perdió con Kabutonga después de colarse en el espectáculo de
héroes. Tanto Shizuka, que peleó como Kabutonga, y Koutarou, que había oído sobre ello hacía un
tiempo, entendieron cuál era la razón.
—¡Tengo que hacerme más fuerte! ¡Hay un enemigo muy poderoso al que tengo que derrotar, no
puedo evitar sentirme así!
Ruth no tenía ningún recuerdo de cuando perdió la cabeza, sin embargo, su derrota con Kabutonga
(o más exactamente Shizuka) se grabó a fuego en su mente. Este recuerdo implantó en ella el deseo
de hacerse más fuerte.
—Así que quieres hacerte más poderosa…
Koutarou percibió la fuerte determinación de Ruth y echó una mirada a Theia. Theia vio su mirada y
movió la cabeza en señal de negación con una expresión triste.
Lo que pretendes es demasiado irresponsable…
Koutarou pudo leer sus pensamientos solo con mirar su gesto disimulado, y bajó los hombros al no
estar seguro de si mostrarse impresionado o preocupado.
22
—No tienes por qué aprender a luchar, ¿verdad, Ruth-san? Koutarou también ha estado mejorando
con la espada recientemente.
—¡No pienso hacer eso!
Ruth golpeó su puño contra la mesa. Los platos chocaron entre sí debido al golpe y provocaron un
fuerte ruido.
—¡No sé el motivo, pero mi corazón me está gritando que no puedo dejarle esto a Satomi-sama!
—Ja-jajaja, ya veo…
Shizuka dejó salir una risa ahogada y un sudor frío recorrió su espalda.
¡Todo esto es por tu culpa, Satomi-kun!
Shizuka miró a Koutarou y le regañó en su mente. Ruth no podía dejar esta batalla a Koutarou, en
parte porque todavía no se había convertido en súbdito de Theia, pero la razón más importante era
que en el fondo no quería que se encontrara con Kabutonga.
No quería que Koutarou viese a ningún escarabajo.
Después de sufrir una derrota contra Kabutonga, un encuentro entre él y Koutarou significaría su
propio fin.
—Y-yo paso. Se lo dejo todo a Satomi-kun.
—¡Ah, eso es jugar sucio, Casera!
—¡¿Qué tendría de bueno que yo le enseñara a luchar?!
—Eso es cierto, pero…
Koutarou comprendió la situación cuando vio a Shizuka a punto de llorar.
Supongo que no quiere permitir que Ruth-san le derrote…
Entrenar a Ruth implicaría que tendrá que entrenarle para vencer a Kabutonga, es decir, a Shizuka.
Por lo que Koutarou realmente no podía decir nada cuando ella se negó.
—Por otro lado, Satomi-kun estará entrenando con Theia-san, ¿verdad? ¡Lo único que tienes que
hacer es practicar con ellos!
—¡Por favor, Satomi-sama! ¡Esto es importante, probablemente!
—A-ah…
La situación se ha puesto rara de repente…
Koutarou asintió mirando a Ruth, pero en realidad su cabeza estaba hirviendo.
23
Parte 4
Alguien miraba fijamente el interior del apartamento 106.
—Humf, como de costumbre, no tienen ninguna prisa.
Esa mirada fría provenía de un dispositivo de observación cercano que podía transferir imágenes a
largas distancias. La persona que estaba viendo la habitación era Clariaussa Daora Fortorthe, la
segunda princesa de Fortorthe, rival de Theia por obtener la corona.
—Podría esperar mucho tiempo para que ocurra, pero sería bastante irritante. ¡Pronto haré que te
arrepientas de obligarme a vivir de esta manera!
Clan se ajustó las lentes con enfado y miró al monitor que tenía delante. Se encontraba en la cabina
de mando de una nave espacial, en el asiento del piloto. Delante de él había un monitor que mostraba
imágenes del apartamento 106.
Estaba en medio de una montaña, aislada de todo el mundo, donde la nave podía estar oculta sin
problemas. Únicamente había enviado de vuelta a Fortorthe su nave personal, la Hazy Moon,
mientras ella se quedó en la Tierra, en un pequeño módulo espacial. Si se quedaba allí abajo durante
un tiempo, Theia y los demás pensarían que se había vuelto a Fortorthe.
En realidad, todo estaba yendo como había planeado, y ya no volvió a ser mencionada en el
apartamento 106. La situación era la que deseaba, pero para conseguirlo tuvo que esperar cerca de
dos meses viviendo incómodamente, cosa que le ponía furiosa.
—¡Tú serás el primero, falso Caballero Azul!
Además de su propio resentimiento, estaba dirigiendo toda la rabia de los dos últimos meses hacia
Koutarou.
—¡Tú, sí, tú, acabaré contigo de tal forma que haré que Theiamillis-san se quede horrorizada!
Lo primero era Koutarou.
Para ella en ese momento, Theia era solo un extra añadido a su disputa con Koutarou.
24
Situaciones Navideñas
Parte 1
Martes, 22 de diciembre
Koutarou le ofreció dos cartas a Yurika.
—Vamos, coge una Yurika.
—Hmmmmm…
Yurika miró las dos cartas que tenía enfrente. Como solo podía ver la parte de atrás, no tenía forma
de saber cuál era cada una. Yurika se quedó mirándolas fijamente como intentando ver a través de
ellas.
Hoy, la batalla por el control de la habitación se estaba resolviendo con juegos de cartas por primera
vez en mucho tiempo. Cada uno sugirió un juego que dominaba y todos tuvieron que participar en
ellos. En ese momento estaban disputando el quinto juego, La Solterona1, sugerido por Yurika.
El juego ya estaba muy avanzado. Aunque nadie había conseguido ganar todavía, todos tenían entre
una y tres cartas, lo que significa que quedaba poco para acabar.
Las cartas de Koutarou eran el Joker y el as de picas, mientras que Yurika solo tenía una. Koutarou
quería que le quitase el Joker.
—No se van a volver transparentes por más que las mires, así que date prisa y coge una.
—Pero si lo hago y cojo la suelta, significa la derrota.
—Pero para mí sería bueno.
—E-eres mala, Sanae-chan.
La mano de Yurika estaba saltando de una carta a otra. Esta situación estaba provocando que la ya
normalmente indecisa Yurika dudase aún más. Sanae quería que se diera prisa, ya que por mucho
que dudara, estaba destinada a coger el comodín. Siempre había ocurrido eso en todas las ocasiones
anteriores.
—¡Vamos! ¡Yurika!
1
La solterona o OldMaiden inglés es un juego de cartas tradicional que consiste en repartir la baraja entre todos los
jugadores a excepción de una de las reinas. Otra forma consiste en repartir la baraja entera y añadir el Joker. El
jugador que se encuentra al lado del repartidor coge una carta de éste sin poder verlas, y si consigue formar parejas
podrá quitárselas de la mano. Después es el turno del que está al otro lado del último jugador que ha cogido carta y
así sucesivamente. El juego prosigue hasta que los jugadores consiguen deshacerse de todas las cartas, excepto el
último, que se habrá quedado con una sola reina (La solterona).
25
Yurika se animó a sí misma y puso una expresión de concentración. Entonces se decidió y cogió una
de las cartas que sujetaba Koutarou.
—¡¡Eeeyy!!
Agarró la carta con un grito. Tenía los ojos cerrados por miedo a coger la suelta. Entonces se acercó
la carta a la cara y abrió un ojo lentamente.
—¡¿Ah?!
Al hacerlo, de repente se puso muy alegre. La carta que había cogido tenía escritas las palabras As
de Picas con letras grandes.
—¡Lo conseguí! ¡¡Estoy a salvo!!
Yurika juntó las dos cartas y las lanzó sobre la mesa. Luego puso los brazos en alto y rió.
—Ooh…
Kiriha parecía impresionada al ver la escena. Después de varias derrotas sucesivas, la victoria de
Yurika solo consiguió prolongar más la batalla por el control del apartamento 106. Como Kiriha quería
esa situación se alegró de la victoria de Yurika.
—¡¿Eeeh?! ¡¿Yurika ha vuelto a ganar este juego?!
En cambio, Sanae estaba decepcionada. Puso una cara de enfado mientras miraba las cartas que
Yurika había lanzado sobre la mesa. Sanae simplemente odiaba perder, por lo que no podía aceptar
que ella ganase.
—¡¿Haces trampas o qué?!
—¡P-pues claro que no!
Yurika negó con la cabeza apresuradamente mientras Sanae estaba apuntándole con el dedo. En
realidad había una cosa más que no podía aceptar, y era la racha ganadora de Yurika en este juego.
Yurika siempre perdía en juegos que requerían habilidad mental o inteligencia, pero por alguna razón,
siempre tenía mucha suerte en los juegos de azar. Gracias a ello, siempre había podido sumar los
puntos necesarios para escapar de las situaciones de riesgo.
—Cálmate, Sanae. Por lo menos sabemos que no hace trampas.
—¡Eso no es verdad! ¡No importa por dónde lo mires, no es normal que gane tantas veces seguidas!
A pesar de que Koutarou estaba intentando razonar con ella, Sanae no podía aceptarlo. La racha de
victorias era tan grande que parecía imposible.
—¡Gracias, Satomi-saaa~n! ¡Sabía que eras una buena persona desde el día que te conocí!

Yurika empezó a soltar lágrimas de gratitud cuando recibió el apoyo inesperado de Koutarou. Como
solía hacer, Yurika cogió su mano y la movió en todas direcciones.
Fufufu, Satomi-san es verdaderamente mi aliado. Él sí que me entiende.
Yurika estaba contenta de que Koutarou le creyese.
—Tranquilízate, Sanae. Por una vez cree lo que dice Yurika, ¿podrás hacerlo?
Koutarou intentó persuadir de nuevo a Sanae mientras su brazo se movía como loco.
—Así es. Yo no hago trampas.
Yurika sonrió e imitó a Koutarou. Como en esta ocasión lo tenía de su lado, estaba especialmente
burlona.
—Pero~
—Solo piénsalo durante un momento. Estamos hablando de Yurika, ¿sabes? Ella es incapaz de
hacer trampas.
—¿Eh?
Justo en ese momento, la sonrisa de Yurika se congeló. El argumento de Koutarou cambió de forma
inesperada.
—Dejando a Kiriha-san a un lado, ¿cómo podría Yurika hacer trampas sin que nos diésemos cuenta?
Es muy torpe y ni siquiera es capaz de poner una cara de póker en condiciones.
Koutarou nunca consideró la posibilidad de que Yurika estuviera haciendo trampa.
Un momento, Yurika no está haciendo trampas. Pero en cambio…
Koutarou se giró hacia Kiriha. Ella estaba mirando alegremente a Sanae y a Yurika.
Para él tenía mucho más sentido que Kiriha le estuviera dando cartas en secreto a Yurika para hacer
más fácil su victoria.
No, tampoco es probable que Kiriha esté haciendo trampas.
Ninguna de las dos hizo trampa. Esa era la conclusión de Koutarou.
—…Eso es verdad. Siento haber dudado de ti, Yurika. Estaba equivocada. Es bastante irrazonable
que alguien tan torpe como tú pueda hacer trampa.
—Sí, cree lo que está diciendo, Sanae. No hay forma de que pueda hacerlo.
—¡¿A eso te refieres cuando dices que crees en mí?!
Al final Yurika acabó derramando lágrimas de tristeza.
28
Parte 2
—Definitivamente voy a hacer trampa; una tan increíble que nadie se dará cuenta…
Cuando Yurika se dio la vuelta después de murmurar mirando a la pared, pudo ver a los demás
bebiendo té tranquilamente. Sobre la mesa había seis tazas de té; seis debido a que Shizuka había
venido a jugar con ellos y a que Sanae no quiso beber.
Al final, los juegos de cartas de ese día terminaron con la victoria de Yurika. Su suerte había jugado
un papel importante en ella. Muchos de los puntos que ganó vinieron de Theia, que era la que iba
ganando.
—Koutarou, cuando acabemos el descanso empezaremos con un pequeño entrenamiento.
—¿Pero un pequeño entrenamiento cuenta cómo entrenamiento?
—Si eso te molesta no me importa hacer un entrenamiento duro.
—No, no me molesta en absoluto, princesa Theiamillis.
—Parece que a estas alturas ya sabes perfectamente quién es tu maestra, Satomi Koutarou.
—¡¿Quién ha dicho que seas mi maestra?!
Theia se encontraba de buen humor a pesar de su derrota. Parecía como si ya no le importaran los
puntos.
—Será demasiado tarde cuando Satomi-san se dé cuenta. Utilizaré mis técnicas elegantes, mis
técnicas elegantes, y… y…
Las lágrimas seguían cayendo por las mejillas de Yurika.
—Satomi-kun.
En ese momento, Shizuka terminó su taza de té y llamó a Koutarou.
—No hace falta que estés tan callada, lo entiendo.
—Bastardo, solo porque la función esté cerca no puedes~ ¿Eh?
—¿Sí?”
Koutarou estaba hablando con Theia y en ese momento miró hacia Shizuka.
—Hey Koutarou, todavía no hemos terminado de hablar.
—Ah, owowowow.
Entonces Theia cogió la cabeza de Koutarou con las dos manos y le forzó a girarse hacia ella de
nuevo, y él soltó un grito.
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—¡¿P- pretendes hacerme daño en el cuello o qué?!
—Ah, perdona.
En cuanto Koutarou gritó, Theia lo soltó rápidamente. No quería hacerle daño. Como la fecha del
estreno no quedaba muy lejos, no podía permitir que el actor del Caballero Azul se hiciera daño.
—…Parece que te estás divirtiendo, Satomi-kun.
—Ouch… pues no me hace ninguna gracia. Así que, ¿qué es lo que querías, Casera?
—Es verdad, sobre eso.
Shizuka dio una palmada, antes de agitar un dedo por el aire y empezó a hablar.
—Satomi-kun, he oído que conseguiste otro trabajo.
—¿Eh? ¿Cómo lo sabes?
—Me lo contó Mackenzie.
—Esa sabandija, diciendo cosas innecesarias…
Koutarou recordó su encuentro con Kenji y chasqueó la lengua. Justo como Kenji suponía, Koutarou
había mantenido su nuevo trabajo en secreto.
—Oh, un nuevo trabajo, eh.
¿Es por eso que últimamente has estado llegando tarde a casa?”
—No puedo creer que hayas estado trabajando con este frío…
—Voy a hacer trampas, por supuesto que lo haré…
Cada una de las cuatro invasoras reaccionó de forma distinta al oír sobre el nuevo trabajo de
Koutarou. Kiriha parecía contenta y le dio un sorbo a su taza; Theia asintió; Sanae estaba
preocupada de que cogiera un resfriado con el aire frío del invierno; y Yurika seguía murmurando de
cara a la pared.
Todas las respuestas fueron positivas, pero había una persona en el apartamento 106 que opinaba
de forma distinta.
—…
—¿Qué ocurre, Ruth-san?
—No, nada.
Una arruga apareció en la frente de Ruth cuando le lanzó una mirada severa a Koutarou. Ruth
contestó que no pasaba nada y se dio la vuelta, pero Koutarou sabía que no era verdad.
30
—Bueno, ¿por qué has empezado un nuevo trabajo, Satomi-kun?
La arruga en la frente de Ruth se hizo aún más evidente cuando Shizuka preguntó eso.
—Porque, bueno~
—¡¿Es para ganar algo de dinero para una cita de Navidad?!
A diferencia de Shizuka, cuyos ojos estaban brillando y llenos de curiosidad, la expresión de Ruth se
estaba poniendo más y más siniestra.
¿Qué?
Koutarou miró a las dos confundido.
—Ahora que ya lo sabéis no tiene sentido seguir escondiéndolo.
Kiriha, que había estado escuchando la conversación, sonrió a Koutarou. Su sonrisa cambió
enseguida a una más elegante y empezó a hablar con Shizuka. Koutarou tenía un mal presentimiento
por lo que iba a ocurrir a continuación, pero como estaba pendiente de Ruth no pudo hacer nada para
detenerle.
—En realidad, Shizuka, Koutarou y yo tenemos una cita planeada para Navidad.
—¡¡Lo sabía!! ¡¡Así que la persona con la que ibas a quedar en una cita era Kiriha!!
En el momento exacto que Shizuka gritó eso, el ambiente de la habitación se congeló. Las miradas
que estaban fijas en Koutarou aumentaron de una a cuatro. Las tres miradas extra pertenecían a
Sanae, Yurika y Theia. Las tres lo presionaron criticándolo a la vez.
—¡Koutarou! ¡Te dije que te alejaras de Kiriha! ¡Ella quiere invadir nuestro apartamento, ¿sabes?!
Sanae pensaba que Kiriha había conseguido seducirlo para invadir el apartamento porque no
esperaba que pudiera enamorarse de él en verdad. En otras palabras, Sanae estaba desesperada
por salvar a Koutarou de las garras de Kiriha.
—¡Eso es una infidelidad! ¡Ser infiel es un pecado imperdonable!
Yurika hinchó las mejillas como si fuera un globo. Creía que Koutarou tenía una aventura con Kiriha.
Él ya tenía a Harumi, por lo que salir en una cita con Kiriha era alta traición. Y además como se había
imaginado a Koutarou, Harumi y ella misma saliendo juntos al mismo tiempo, no solo se trataba de
una traición para Harumi, sino que para ella también.
—¡Tonto! ¡¿En qué clase de asuntos te has metido esta vez?! ¡¡Escúpelo, Koutarou!! ¡¡Con quién te
estás peleando sin que yo lo sepa?!
En cambio, Theia estaba preocupada por algo más. Pensaba que alguien a parte de Kiriha podía
estar haciéndole daño.
31
Theia conocía los problemas políticos del mundo subterráneo que involucraban a Kiriha. La batalla
del otro día confirmó sus sospechas. A pesar de que los problemas se resolvieron con la pelea, la raíz
de los mismos aún no se había solucionado.
Theia creía que lo más probable era que Koutarou se había visto envuelto en más asuntos de Kiriha.
¡¿Por qué siempre eres así?! ¡Solo tienes que protegerme!
Ese era el comportamiento propio de un caballero que Theia perseguía: la valentía de ponerse frente
al enemigo, incapaz de dejar pasar cualquier mal y sirviendo a todos incondicionalmente. Esas eran
las tres virtudes del héroe legendario, era el Caballero Azul personificado.
Theia había deseado que las tres virtudes apareciesen en Koutarou. Pero a pesar de eso, al saber
que podría ponerse en peligro, no pudo alegrarse en el fondo. La alegría y la preocupación se
combinaron en ella dando lugar a un sentimiento complejo.
—¡Kiriha-san, ¿qué es lo que estás diciendo así de repente?!
Mientras tanto, Koutarou protestó en voz alta las palabras de Kiriha. Él no había planeado ninguna
cita con ella.
—No hace falta ser tan frío, Koutarou. El otro día dijiste que me amabas.
Kiriha lo miró con una expresión triste. Cuando se miraron a los ojos, las comisuras de sus labios se
elevaron un poco durante un instante, poniendo una sonrisa juguetona. Se estaba divirtiendo viendo
cómo Koutarou era arrinconado.
—¡Oooh, bien hecho, Satomi-kun!
—¡¿Satomi-san?! ¡¿Es eso cierto?!
—¡Te están engañando, Koutarou! ¡Despierta de una vez!
—¡Argh, esto no va a ninguna parte! ¡Cuéntamelo todo, sin secretos!
El plan de Kiriha funcionó a la perfección, y todas las chicas le creyeron. Entonces Kiriha siguió
avivando las llamas.
—Koutarou me prometió que los dos disfrutaríamos la Navidad en la superficie a solas.
—¡¿De qué estás hablando?! Además, tú ya tienes a alguien con quien~
—Eyy♪
Koutarou tenía prisa por resolver la situación, que se estaba volviendo más confusa por momentos, y
abrió la boca para protestar, pero en ese momento Kiriha le metió en ella el medio manjū que llevaba.
—Hmmmh, mhmmm,
—¿Está rico, Koutarou?

Kiriha consiguió taparle la boca y puso una amplia sonrisa.
Su actuación fue perfecta, y gracias a ella, habrían parecido dos amantes a los ojos de cualquiera.
—…Vas a tener que explicarte en detalle, Satomi-sama.
Ruth habló con una voz seca y pausada, y para todos los que estaban allí era evidente que no lo hizo
en broma.
—Perdóname, en realidad era una broma. La verdad es que yo tampoco sé por qué Koutarou se ha
buscado un nuevo trabajo.
El ambiente de la habitación se calmó gracias a la explicación de Kiriha y a su disculpa.
La frialdad de las miradas dirigidas a Koutarou se suavizó y las chicas suspiraron.
—Caray… dadme un respiro…
—Fufufu.
Koutarou también dejó salir un suspiro de alivio. Aún apareció una sonrisa más en la cara de Kiriha
cuando lo vio hacer eso.
—Qué aburrido.
La única que no se alegró de esta situación fue Shizuka, porque había estado disfrutando de toda la
conmoción.
Después de calmarse todo, Ruth se sonrojó un poco debido a su malentendido y carraspeó. Recobró
la compostura y miró a Koutarou de nuevo.
—De modo que, ¿por qué empezaste un nuevo trabajo, Satomi-sama?
—Es verdad, yo también quiero saberlo.
—Ah, es porque necesito más dinero para este fin de año.
Koutarou contestó rápidamente; eso fue lo que quiso decir desde el principio.
—Mi trabajo habitual en la excavación está suspendido durante el final de año, por lo que mientras
necesito otro trabajo.
—¿Dinero para vivir, eh? No podía haber una respuesta más aburrida.
Shizuka suspiró decepcionada. Al verle, Koutarou sonrió con ironía.
—No me importa si te resulta aburrida. Mi estilo de vida está en juego.
—Satomi-kun, ¿no te gustaría disfrutar un poco más de tu juventud?
—Quién sabe, eso sería…
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—Koutarou, si lo prefieres, yo puedo satisfacer tus expectativas.
—¡Kiriha-san, cállate de una vez!
—Oh, qué miedo.
Koutarou lanzó a Kiriha una mirada de enfado, pero ella no mostraba signos de querer disculparse.
En serio, ser amigo suyo es mucho más problemático…
Koutarou suspiró en su mente mientras miraba la sonrisa adorable de Kiriha.
—Hmm…
Sanae miró como se comportaban los dos y llegó a una conclusión.
Kiriha no pensaba hacerle nada a Koutarou…
Las ondas espirituales que ambos emitían mientras hablaban eran bastante parecidas a las que se
producían cuando Koutarou y Kenji estaban juntos. No solo eran las ondas espirituales, sino además
las propias palabras. Así que Sanae llegó a la conclusión de que la relación entre ellos dos había
mejorado.
Entonces supongo que está bien dejarlos a su aire. De hecho…
Sanae empezó a sonreír como siempre y saltó sobre la espalda de Koutarou.
—Koutarou, deberías disfrutar de tu juventud conmigo.
—En serio, ¿qué se supone que significa eso?
—No te preocupes por los pequeños detalles♪
Como Sanae estaba pegada a la espalda de Koutarou, se sentía como si estuviera imitando a Kiriha.
—Por cierto, ¿qué vais a hacer en Navidad, o mejor dicho, durante las vacaciones de invierno?
Koutarou miró a todas las chicas de la habitación, teniendo a Sanae todavía en su espalda.
—Ensayar para la función, obviamente. Y por supuesto tú también lo harás.
—Ayudar a su alteza, y practicar artes marciales.
—Participar en las actividades del club de cosplay entre el 29 y el 31.
—Yo haré lo mismo de siempre. ¡Ah, pero puede que vaya a jugar con Yurika!
—A mí me han invitado a la fiesta de Nochevieja del gremio de apartamentos, y además voy a visitar
el templo el día de Año Nuevo con algunas compañeras de clase.
—Yo tengo que hacer un ritual el día de Nochevieja y el de Año Nuevo.
35
—…Ya veo.
Koutarou asintió después de escuchar los planes de las chicas.
Así que todas están libres en Navidad, eh… En ese caso será mejor que lo esconda bien o será un
caos…
Si salía a la luz no habría más que problemas, así que Koutarou decidió guardar su secreto.
Sanae sintió unas emociones extrañas en las ondas espirituales de Koutarou, y le susurró a la oreja
con una expresión confundida.
—¿Por qué preguntaste eso?
—No, por nada. Todas estabais tan interesadas en lo que iba a hacer por Navidad que simplemente
me pregunté qué habíais planeado todas.
—Hmm…
Sanae se apartó de él rápidamente. Ya se había imaginado lo que estaba pasando, por lo que ya no
quiso seguir molestándolo más.
—Koutarou~
—¿Sí?
Afortunadamente, a nadie le pareció extraña la pregunta de Koutarou y cambiaron de tema.
Las espadas tradicionales de los caballeros de Fortorthe eran más cortas que una espada normal,
pero más grandes que un machete. Estaban hechas de ese modo para que, en caso de llevar un
escudo, pudieran utilizarse con una sola mano; y si no se llevaba, para que pudieran usarse con las
dos.
A medida que fueron desarrollando armas de fuego y alcanzaron la época actual las espadas se
fueron haciendo obsoletas. En cambio, los puñales y las espadas cortas se volvieron muy populares y
fueron los que más se produjeron. Por eso, el único sitio donde se podía ver una espada clásica era
en las manos de los nobles que valoraban la tradición, o de los oficiales de alto rango.
La apreciada espada Sagnaltine que en este momento llevaba Koutarou era una de esas espadas
tradicionales.
—Theia, ¿no es un poco grande para usarla solo con una mano?
—Lo único que puedo decir es que te terminarás acostumbrando. En la próxima obra vas a tener que
usar la espada y el escudo al mismo tiempo.
—Lo intentaré, pero no esperes demasiado.
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En ese momento, Koutarou llevaba la Sagnaltine en la mano derecha y un gran escudo en la otra;
además llevaba una réplica de la armadura del Caballero Azul. Su aspecto estaba basado en el que
tenía el Caballero Azul durante la guerra.
Le estaba costando mucho mover la espada con esa vestimenta. Hasta ahora había estado
agarrando la espada con dos manos, por lo que esta ocasión era la primera que lo hacía con solo una.
Debido a eso, cada vez que movía la pesada espada perdía el equilibrio. Para él era como coger un
bate de béisbol con una mano. Sin embargo, necesitaba el escudo para las escenas de batalla, por lo
que Theia no tenía más remedio que confiar en que se esforzase lo máximo posible.
—Alteza, ¿de verdad el escudo es tan importante?
Koutarou estaba teniendo muchos problemas al utilizar la espada y el escudo al mismo tiempo, así
que Ruth pensó que obligarle a usar el escudo era innecesario.
En realidad, sus movimientos cuando cogía la espada con dos manos eran bastante buenos. Además
de haberse acostumbrado a la espada, la función de asistencia de fuerza de la armadura había
empezado a memorizar sus movimientos, así que ahora se movía con mucha más precisión que en la
representación anterior.
Dicho de otra forma, ignorar el escudo permitiría a Koutarou actuar mejor.
—…
Theia echó otro vistazo a Koutarou mientras blandía la espada después de que Ruth hiciera ese
apunte.
Lo que dice Ruth tiene sentido…
Nadie en la Tierra tenía conocimiento alguno sobre los hechos históricos de Fortorthe. Solo Theia y
Ruth sabían que el Caballero Azul utilizó una espada y un escudo durante la guerra, de forma que no
tenía mucho sentido preocuparse por ello. El hecho de que el Caballero Azul, no, Koutarou llevase un
escudo era sobre todo por empeño de Theia.
Pero~
Pero aun así, Theia quería que llevase un escudo. Quería que él fuese capaz de hacer las mismas
cosas que el Caballero azul.
—Al fin y al cabo, tengo muchas esperanzas en Koutarou.
—¿Por qué?
En respuesta a Theia, Ruth hizo una pose con su propia espada y escudo. Eran muy grandes
comparados con su altura, pero no mostró signos de tener problemas al empuñarlos.
La espada y el escudo que sostenía eran armas modernas automatizadas creadas gracias a la
ciencia avanzada, no como las de Koutarou. Por eso, incluso Ruth, que no era muy fuerte, podía
luchar al mismo nivel que un soldado normal. Ruth iba a ser la compañera de práctica de Koutarou.
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—Por su caballerosidad ejemplar.
—¿Para convertirse en el Caballero Azul?
Theia no respondió enseguida cuando Ruth preguntó.
Podría ser que en realidad…
En ese momento Theia se puso muy agitada. Siempre estaba entrenando a Koutarou para que se
convirtiera en el Caballero Azul, pero cuando Ruth dijo eso en voz alta, se dio cuenta de que en
realidad no tenía muchas ganas de que eso ocurriera, lo que significó un duro golpe.
¿No quiero que Koutarou sea el Caballero Azul…?
Ella quería que fuese un caballero ejemplar, pero no que se convirtiera en el Caballero Azul.
En otras palabras…
—No. Quiero que supere al Caballero Azul.
—Jeje.
Ruth sonrió al oír las palabras de Theia.
Para cuando has dicho esto, Satomi-sama ya se había convertido en alguien más importante para
nosotras que el Caballero Azul, alteza…
Después de haber pasado tantos años con ella haciendo de hermana mayor, Ruth pudo entenderle.
Theia no quería que el Caballero Azul fuese superado, sin embargo había una excepción: Koutarou.
No, aún más importante, ¿alguna vez Theia había esperado tanto de alguien en el pasado?
—Si se trata de Satomi-sama, estoy segura de que podrá conseguirlo.
—Ruth… ¿Por qué piensas eso?
Ruth sonrió mientras Theia le miraba con una expresión interrogante. Quería saber el motivo por el
que pensaba que Koutarou podía superar al Caballero Azul.
—Porque su título no es el de Caballero Azul.
—¿Eh…?
—No hay forma de que Satomi-sama sea inferior al Caballero Azul porque después de todo esa
persona es el Caballero Azul de Theiamillis.
Theia dejó caer los hombros al ver a Ruth sonriente. Y como si se hubiera dado por vencida, las
comisuras de sus labios también se elevaron mostrando una sonrisa.
—…Eso no tiene sentido, Lady Pardomshiha.
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—Lo sé. Sin embargo, la virtud de un caballero no está regida por la razón.
Theia y Ruth se rieron después de hablar de esa forma. Los sentimientos que encerraban esas
palabras eran propios de hermanas.
—¡Hey, Theia!
Koutarou, que había estado entrenando por su cuenta, llamó a Theia.
—¡No sé cuál es el motivo, pero la armadura está pitando y demás! ¡Dice algo del centro de
gravedad!
—…De cualquier forma, nos queda un largo camino por delante.
—Fufufu.
Theia y Ruth rieron aún más al ver a Koutarou. Entonces se puso impaciente y llamó a Theia de
nuevo.
—¿Me estás escuchando? ¡Hey, Theia!
—Entonces vamos.
—Como desee, princesa.
Las dos se acercaron a Koutarou. El día de entrenamiento no había hecho más que comenzar.
39
Parte 3
El entrenamiento con la espada de Koutarou terminó cerca de media noche.
—Ruth, ya vale por hoy.
—Aún es pronto.
—No importa. Déjalo dormir.
La razón de terminar el entrenamiento era que Koutarou se había quedado dormido. Cuando
decidieron tomar un respiro, Koutarou se sentó y se durmió. Antes, Theia lo habría despertado y le
habría obligado a continuar, pero hoy, curiosamente dio por acabado el entrenamiento.
—¿Seguro que es lo correcto?
—Koutarou es muy obstinado. Si lo despertamos y le preguntamos qué piensa, nos dirá que está bien.
Theia rió en voz baja. Entonces se agachó frente a Koutarou y pulsó el botón de apertura de la
armadura. Pensaba que si tenía la armadura suelta podría dormir más cómodo. Después confirmó
que Koutarou estaba completamente dormido y se levantó.
—…Debe estar realmente cansado a juzgar por cómo se ha quedado dormido. Su nuevo trabajo
debe ser muy agotador.
—Es verdad. Yo también lo creo.
Theia y Ruth miraron a Koutarou.
—Su vida debe de estar poniéndose difícil por culpa de nuestra presencia. Me daría mucha pena
despertarlo y decirle que siga con el entrenamiento.
—Entiendo…
Mientras lo miraban, ambas recordaron todas las situaciones por las que habían pasado durante su
estancia en la Tierra.
Ésta no era una forma fácil de vivir para un chico normal como Koutarou. Después de haber sido
acosado por los caprichos de las invasoras, aún pudo arreglárselas para mantener su estilo de vida.
Pero a pesar de ello, Koutarou vivía a expensas de Theia y los demás.
—…No tienes por qué vivir siempre de acuerdo con los deseos de los demás, Koutarou…
Theia lo miró con una expresión de remordimientos, pero al mismo tiempo se sentía agradecida.
Descansa bien, caballero mío…
Theia sonrió al durmiente Koutarou. Era una sonrisa tierna digna de la realeza.
—Alteza…veo que ha madurado.
40
—¿Eh?
Theia estaba sorprendida por esas palabras y se giró rápidamente hacia Ruth. Ella puso una sonrisa
apacible.
—No creo que su alteza se hubiese permitido el lujo de hacer eso nada más llegar a este planeta.
—…Eso es cierto.
Allá entonces, el deseo de Theia de convertirse en emperatriz y proteger a su madre era tan fuerte
que creía que no merecía la pena preocuparse de las circunstancias de los demás o de sus
sentimientos. Sin embargo, después de llegar a la Tierra y conocer a Koutarou y a las demás, había
empezado a cambiar.
—Ahora puedo asegurarlo. Es exactamente como dijo Koutarou; soy una princesa inútil. Es obvio que
él jamás juraría lealtad a alguien como yo.
Pero Theia ahora era diferente.
Su deseo de proteger a su madre no se había debilitado, pero la mejor forma de conseguirlo ya no
implicaba convertirse en emperatriz.
En este momento, antes que querer ser la emperatriz, sentía que era más importante ganarse la
lealtad de sus ciudadanos. Gobernar solo era un extra añadido.
Ruth dice que he cambiado, pero… ¿Koutarou juraría lealtad a mi yo actual…?
Podía decirlo en broma todas las veces que quisiera, ocurrirá tarde o temprano mientras sigan
pasando tiempo juntos. ¿Pero ocurriría de verdad si le preguntaba en serio?
Si le preguntaba seguramente contestaría. Pero Theia todavía no tenía el valor para hacer eso. Se
quedó mirando a Koutarou; le preguntaría cuando hubiese madurado más. Eso es lo que decidió en
su corazón.
—Me alegro muchísimo de haber venido a este planeta.
Theia había crecido gracias a conocer a Koutarou y a las otras invasoras. Esta coincidencia dio lugar
a un milagro.
—…Sí…
Theia y Ruth daban gracias por esta coincidencia; cualquiera incluso podría llamarlo destino.
41
Convencimiento y Realización
Parte 1
Miércoles, 23 de diciembre
Koutarou se encontraba leyendo el guion de Theia y llegó al final de una página. El libro pasó a la
siguiente página por sí solo, como si hubiera esperado a que Koutarou terminase. Nadie lo había
tocado; era como si el viento fuera pasando las páginas por él.
Pero Koutarou no mostró signos de sorpresa. Simplemente continuó leyendo la siguiente página
como si nada hubiese pasado.
—Gracias.
—Mm~
La voz de Sanae pudo escucharse de arriba. Ella había utilizado sus poderes de fantasma para pasar
la página del libro. Era un fenómeno muy parecido al que salía en las películas de terror.
—Oh.
Koutarou paró poco después de haber empezado a leer la siguiente página. Como la escena había
acabado, más de la mitad de la página estaba en blanco.
Además ya es casi la hora de irse, así que supongo que lo dejaré aquí.
Como era un buen lugar para dejar de leer, Koutarou cerró el libro. Entonces juntó las manos y las
puso por detrás de su cabeza.
—Hmm~~
Al estirarse se pudo oír cómo crujían sus articulaciones debido a que había estado leyendo toda la
mañana en la misma postura.
—Leer libros me deja los hombros destrozados.
Koutarou acabó de estirarse y se tocó los hombros; solo con hacer alguno que otro estiramiento sería
suficiente para relajar los hombros.
—Koutarou, te voy a dar un masaje en los hombros.
—Ah, sí por favor.
—¡Solo déjaselo a Sanae-chan!
Sanae flotó hacia la espalda de Koutarou y comenzó a masajear sus hombros.
—¡Tienes los hombros muy tensos!
42
—Ah, qué gusto.
—Estamos hablando del masaje espiritual de Sanae-chan♪
Sanae utilizó su poder de poltergeist para masajear los hombros de Koutarou mientras controlaba el
flujo del aura que lo rodeaba. Corrigió o reforzó su aura trastornada y mejoró su estado corporal. Era
un tipo de masaje completamente nuevo que impresionaría incluso a los profesionales.
—Podrías ganarte la vida haciendo esto.
—De ninguna manera, esto está reservado solo para Koutarou. Otras personas se pondrían
nerviosas, haciendo que resulte inútil.
—La verdad es que no lo entiendo, pero menudo desperdicio.
—Jeje, elógiame aún más gañán♪.
Como el masaje de Sanae era tan increíble, Koutarou solo pudo abandonarse a sus habilidades.
Sentía como si sus hombros rígidos como el hierro se estuvieran fundiendo.
—Perdona por hacerte esperar, Satomi-sama.
Ruth apareció en ese momento de la pared brillante, llevando ropa de gimnasia. Se disponía a hacer
footing para mejorar su fuerza física.
—Me voy.
—Yo me voy ahora mismo.
Koutarou y Ruth salieron de la habitación. Los dos llevaban ropa deportiva para ir a correr. Y como
Koutarou iba a participar más tarde en las actividades del club de costura, además se llevó una
mochila con ropa para cambiarse.
—…Tened cuidado.
Theia vio salir a los dos y bajó los hombros ligeramente.
El Caballero Azul se dirige hacia la Princesa Plateada. ¿No es algo natural…?
Theia intentó convencerse de esa forma al notar su propia desilusión. No le gustaba que su caballero
corriese hacia otra princesa, a pesar de que solo era el papel de un personaje teatral.
Koutarou probablemente jure lealtad a la Princesa Plateada, no, a Sakuraba Harumi…
Theia empezó a pensar que existía una gran diferencia entre ella y Harumi.
Koutarou respetaba y admiraba a Harumi desde hacía bastante tiempo, pero no lo hacía con Theia.
Era evidente quién era la más noble para él.
Al fin y al cabo, no lo hago bien cuando se trata de actuar como una princesa…
43
Theia cerró la puerta, no muy segura de cómo sentirse mientras Koutarou y Ruth se iban alejando.
Si Sakuraba Harumi y yo luchásemos para ver quién consigue convertir a Koutarou en su sirviente~
Al imaginarse eso, un sentimiento oscuro recorrió su corazón.
No puedo vencer a Sakuraba Harumi. No hay posibilidad de que pueda ganar siendo como soy
ahora…
Theia se quedó en la habitación y por primera vez sintió una sensación de derrota.
Koutarou y Ruth iban corriendo uno junto a otro por la carretera que llevaba al instituto.
Tanto Ruth, que quería hacer ejercicio, como Koutarou, que quería ir al instituto para las actividades
de su club, consiguieron sus objetivos al ir haciendo footing hasta la escuela.
Koutarou estaba corriendo más lento de lo normal para poder igualar el paso de Ruth. Sus pasos
eran más cortos y tenía menos musculatura. Lo primero que tenía que hacer era desarrollar su
musculatura; su entrenamiento de artes marciales todavía seguía en la línea de salida.
No había nadie en la carretera del instituto, ya que era un día de vacaciones de invierno. La carretera
congelada parecía aún más solitaria con solo dos personas pasando por ella. Sin embargo, los dos
corredores no tenían nada de solitarios.
—Siento malgastar tu tiempo, Satomi-sama.”
—No te preocupes, tú siempre estás cuidando de mí, Ruth-san.
Ruth lo miró con una expresión de disculpa mientras iban corriendo. Pero Koutarou negó con la
cabeza y sonrió.
—Siempre haces el trabajo de casa, así que me siento un poco culpable. No te preocupes por una
cosa como esta.
—Gracias, Satomi-sama.
Ruth asintió alegremente. Sus pasos se hicieron más ligeros sin darse cuenta debido a su cambio de
humor. Pero empezó a formarse una duda en su cabeza.
¿Pero por qué tengo que hacerme más fuerte? Ahora que lo pienso, me parece que no hay
necesidad de ello…
Hasta ahora Ruth había tenido la necesidad abrumadora de hacerse más fuerte. Ahora que estaba
corriendo al lado de Koutarou ya no podía sentir esa necesidad. Pero al mismo tiempo no podía dejar
de correr; sentía como si tuviera la energía suficiente como para seguir infinitamente. Ella misma se
dio cuenta de que era algo bastante misterioso.
44
Pero al mismo tiempo soy la oficial protectora de su alteza. ¡Cuanto más fuerte me haga, más segura
estará!
Al final decidió hacerse más fuerte. Tenía dudas acerca de sus emociones, pero cuanto más fuerte
consiguiera hacerse, más segura estaría Theia. En todo caso, mantenerse débil no traería más que
disgustos.
—Espero poder hacerme lo suficiente fuerte para proteger a su alteza.
—Theia ya es ridículamente fuerte, ¿hay alguna razón para protegerla?
Koutarou sonrió con ironía a Ruth.
Para él, Theia no era una persona indefensa a la que hubiera que proteger. Después de que ella lo
hubiese ayudado en numerosas ocasiones, pensaba que era una persona de la que se podía fiar.
—Fufufu, Satomi-sama, si le quitas todas las armas a su alteza, no será más que una chica.
—Creo que también tendría posibilidades en una pelea a puñetazos.
Koutarou siguió sonriendo mientras se tocaba la barbilla. Justo ahí fue donde lo golpeó Theia el otro
día, así que sabía perfectamente lo fuerte que era. Theia se movía ligeramente en vez de atacar con
un puñetazo directo. Además tenía una gran intuición en lo que se refería al combate. No podía
pensar en ella como solamente una niña, tal como dijo Ruth.
—Fufufu, pero Satomi-sama, no va a haber solo un enemigo.
—Ah, eso es verdad. Suelo olvidar que es una princesa.
En ese momento recordó quién era Theia de verdad.
Aunque ahora se comporte amablemente, cuando regrese a su país estará rodeada de enemigos…
Ella era la princesa de un imperio que gobernaba sobre toda una galaxia. Tenía muchos adversarios
políticos y siempre estaría en peligro. También estaban los radicales que se oponían al gobierno,
además de los rivales que competían por ser el emperador. Un problema añadido era que la madre
de Theia, Elfaria, tenía una relación muy tensa con los militares, y entre ellos se podía sentir una
atmósfera de desconfianza.
Su vida actual en la Tierra era una excepción a todo aquello, pero habitualmente vivía en ese tipo de
mundo.
—Sí. Cuando su alteza regrese a casa volverá a una vida mucho más peligrosa que ésta.
En ese instante la expresión de Ruth se volvió sombría, y al verla, Koutarou imaginó que esa vida era
mucho más dura de lo que había imaginado.
Así que por eso quiere ser capaz de protegerle y hacerse más fuerte… Más que querer lidiar de
verdad con los peligros de su mundo, lo que quiere es que Theia se sienta segura…
45
Koutarou pudo entender un poco los sentimientos de Ruth. Al mirar al cielo invernal quiso servirle de
ayuda.
—Hay algo que quiero preguntarte, Satomi-sama.
—¿Sí?
Koutarou bajó la mirada de nuevo y la dirigió hacia Ruth. Vio que estaba muy seria.
¿Supongo que esto va en serio…?
Al ver a Ruth, Koutarou paró de correr. Ella hizo lo mismo.
Se miraron el uno al otro sobre la carretera que llevaba al instituto.
—Satomi-sama, lo que te voy a contar no es voluntad de su alteza. Te lo digo por propia iniciativa, así
que quiero que lo mantengas en secreto durante un tiempo.
Ruth comenzó diciendo eso. Había estado pensando en ello hasta ahora, por lo que ni sus palabras
ni su expresión dieron lugar a dudas.
—Satomi-sama, no importa si lo haces ahora o más adelante, e independientemente de si su alteza
consigue apoderarse de la habitación o no, ¿podrías por favor servir a su alteza?
—Eh…
La proposición de Ruth lo dejó sorprendido. Koutarou le preguntó al no entender a qué se refería.
—¿A qué te refieres con servir a Theia…?
Si Theia se hacía con el control del apartamento 106, Koutarou sabía que después ella le obligaría a
ser su sirviente. El objetivo de Theia era convertirse en la dueña de un lugar y de sus habitantes.
Sin embargo, Ruth quería que se convirtiese en su sirviente sin que fuese necesario que Theia
consiguiera la habitación previamente. Koutarou no podía entender el significado de su petición.
—Sí. Como he dicho antes, su alteza tiene muchos enemigos, y no hay tiempo para bajar la guardia.
Nunca puede saber cuándo las personas que considera sus aliadas le traicionarán.
Ruth miró directamente a los ojos de Koutarou mientras explicaba las circunstancias. En sus ojos se
podía ver una fuerte determinación y una confianza plena.
—Además tampoco puede confiar fácilmente en las personas que le ofrecen ayuda debido a que no
sabe la clase de organización que puede haber detrás de ellas.
Esta petición no solo era importante para Theia, sino que también para la propia Ruth. Prosiguió
hablando como si estuviera suplicando.
—Pero tú, Satomi-sama, eres diferente.
—¿Yo?
46
—Sí. No tienes ninguna relación con Fortorthe; no hay absolutamente nadie que pueda estar
controlándote. Y demás sé perfectamente qué tipo de persona eres.
Después de escuchar todo eso, Koutarou empezó a comprender a qué se refería.
Ahora que lo pienso, Ruth mencionó hace tiempo algo parecido…
De acuerdo con sus recuerdos, Ruth ya explicó las circunstancias en que se encontraba Theia, justo
antes de ir a la playa.
Theia tenía problemas a la hora de conseguir aliados debido a una serie de razones políticas y a su
título de princesa. Pero vino a la Tierra y conoció a Koutarou, alguien que no tenía ni una sola
conexión con Fortorthe. Gracias a eso pudo hacerse amiga de alguien por primera vez, alguien a
quien podía gritar y al mismo tiempo recibir críticas.
Y en esta ocasión era lo mismo.
Koutarou no tenía conexión con Fortorthe, y podían confiar en él como un amigo. Cuando Ruth tomó
esa decisión le pidió que sirviera a Theia.
—¿Y por eso me lo pides?
—Sí. Por favor, como sea. Independientemente de si se convierte en emperatriz o no, ella necesita un
aliado en quien poder confiar, un caballero.
Se convirtiese en emperatriz o no, incluso si seguía siendo una princesa o no, aún seguiría teniendo
muchos enemigos. Ruth, que estaba preocupada por la seguridad de su ama, quería que Koutarou se
uniera a ella sin tener en cuenta lo que pudiese ocurrir en el futuro.
—Pero Ruth, yo soy un alienígena para ella, o mejor dicho, un humano de otro sistema solar. ¡No
creo que eso sea posible!
Koutarou sabía muy bien lo importante que era el ofrecimiento de Ruth. Se trataba de una cosa muy
distinta a ser simplemente un sirviente de mentira para que Theia pudiese conseguir su objetivo. Por
eso Koutarou estaba conmocionado; no era algo que pudiese decidir enseguida.
—Eso no es problema. Ha pasado mucho tiempo desde que Fortorthe dio su primer paso por la
galaxia. Ya ha habido muchos casos de humanos provenientes de otros planetas que se han
convertido en nobles.
Como Ruth ya se esperaba esa respuesta, contestó sin dudar un solo instante. Pero Koutarou replicó
con más fervor aún.
—¡Pero a pesar de eso, ni siquiera tengo un estatus o una autoridad aquí! ¡No sé cómo voy a poder
servir de ayuda!
Al ver esa reacción Ruth se convenció de que no había tomado una decisión equivocada.
47
Aunque estás preocupándote por cosas como ésta, nosotras no tenemos otra opción que convertirte
en un aliado, Satomi-sama…
Ruth sonrió ligeramente y contestó.
—Si se trata de estatus o autoridad, su alteza ya la tiene. Y si insistes, no tendría ningún problema en
hacerte miembro de la familia Pardomshiha.
Theia tenía el poder de darle un rango y autoridad. Y si necesitaba un respaldo histórico, podría ser
adoptado en la familia Pardomshiha.
Pero Ruth no necesitaba que Koutarou fuera alguien importante.
—Lo que necesitamos no es estatus ni autoridad, sino a ti personalmente, Satomi-sama.
Ruth solo pedía al propio Koutarou.
Se trataba de una proposición que rivalizaba con una declaración de amor.
Parte 2
Koutarou caminó hacia el edificio de los clubes del instituto Harukaze, pensando mientras se rascaba
la cabeza.
—Hacerme sirviente de Theia, su caballero, eh…
Se había separado de Ruth en la entrada del instituto, y ya no se le podía ver. Pero la cabeza de
Koutarou aún estaba dando vueltas a lo que le dijo.
Quería que Koutarou sirviese a Theia aunque no consiguiese hacerse con el control del apartamento.
La sugerencia de Ruth era simple, pero Koutarou no sabía qué pensar.
—Es bastante poco razonable, Ruth-san…
Koutarou suspiró varias veces.
Convertirse en un sirviente de Theia significaría viajar a Fortorthe, abandonando la Tierra y dejando
su vida actual.
Por ello Koutarou no pudo dar una respuesta inmediata. Afortunadamente Ruth lo entendió y no le
importaba esperar a su respuesta hasta que se resolviera el asunto del control del apartamento 106.
—Si solo fuera hacerse siervo de Theia no sería una decisión tan difícil… pero tendría que dejar la
Tierra…
48
Koutarou no tenía tanto reparo en ser sirviente de Theia comparado a cuando se conocieron. Ella lo
había salvado varias veces, y sabía que detrás de su máscara testaruda en realidad era amable y
solitaria. Los dos habían madurado, y su relación había cambiado enormemente.
Por lo que si solo se trataba de convertirse en su sirviente Koutarou pensaba que estaría bien. Él
también era bastante testarudo y no se lo diría directamente a ella, pero en realidad no le importaba
hacerlo.
La razón de que no lo fuese aún era porque conocía la situación de Kiriha. Si Koutarou se convertía
en sirviente, el equilibrio de poder de la habitación 106 cambiaría. Y si Theia ganaba, la situación
podría desembocar en una que Kiriha temía. Había que evitar eso a toda costa.
Otra cosa más que frenaba a Koutarou era lo que ocurriría después de convertirse en sirviente. Theia
regresaría a Fortorthe en algún momento, y cuando eso pasase, como vasallo de la princesa estaría
obligado a acompañarle. Si abandonaba la Tierra dejaría de ser un terrícola y pasaría a ser
ciudadano de Fortorthe. Koutarou estaba contento con su estilo de vida actual, y por todo ello no
podía decidirse.
No le disgustaba la idea de convertirse en sirviente de Theia. También conocía sus problemas y los
enemigos que tenía, pero no podía permitir que Kiriha perdiese ahora. También estaba satisfecho con
su vida en la Tierra. Estos pensamientos rondaban la cabeza de Koutarou, y dentro de poco iba a
explotar.
—¡¡Ahhh~, me rindo!!
Koutarou dejó de pensar cuando alcanzó su límite. De todas formas no tenía por qué decidir algo en
ese momento. Ruth le había dicho eso.
Aun así siento como si estuviera pasando algo por alto…
Koutarou llegó a esa conclusión mientras caminaba hacia el edificio del instituto.
Se hiciese sirviente o no, independientemente de lo que decidiera, necesitaba por lo menos un motivo
claro. En ese momento, la balanza mental de Koutarou estaba equilibrada con Kiriha a un lado y
Theia en el otro. Si encontraba un motivo que hiciese inclinar la balanza en favor de uno de los lados
podría tomar una decisión.
Koutarou se paró en el sitio y agitó su cabeza para despejarse. Ahora iba a participar en las
actividades del club de costura y no podía seguir preocupado por la decisión que tomaría.
—No quiero hacer que Sakuraba-senpai se preocupe si me ve serio.
Cambió su expresión y se puso en marcha de nuevo. De repente sintió que alguien lo estaba
observando; era una mirada que le dio escalofríos.
—¿Qué?
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Koutarou miró a su alrededor para encontrar a esa persona, pero no pudo ver a nadie. Como el área
del edificio de clubes era muy abierta, si había alguien por allí lo vería de inmediato. Pero no encontró
a nadie.
—…¿Me estaré volviendo paranoico?
Koutarou supuso que solo era su imaginación y entró en el edificio.
Harumi parecía contenta a pesar de la mirada de interés que puso cuando recibió el guion.
—Gracias, Satomi-kun.
Entonces empezó a pasar las páginas del libreto. A Koutarou le parecía que estaba satisfecha con él.
—Satomi-kun, pude que sea un poco pronto, ¿pero podemos ensayar nuestras frases ahora?
—Sakuraba-senpai, entiendo que estés contenta, pero tenemos actividades del club por hacer.
—Ah, e-es verdad, perdona, Satomi-kun.
La cara de Harumi se puso roja cuando Koutarou dijo eso. Rápidamente cerró el libro y cogió sus
agujas de coser de una mesa cercana.
La sociedad de tejido tenía planeadas unas actividades para hoy. Es más, habían recibido permiso
para poder usar la sala del club por ese motivo. Koutarou también quería ensayar para la función,
pero dejar a un lado las actividades sería problemático.
Si empezamos a ensayar ahora, mañana tendremos problemas…
Entonces empezó a tejer con sus palillos y llamó a Harumi, que estaba muy nerviosa.
—Más tarde seré tu compañero de ensayos todo el tiempo que quieras.
—…Satomi-kun, qué malo eres.
Harumi, que seguía sonrojada, echó un rápido vistazo a Koutarou para ver su expresión y enseguida
devolvió la vista a la tela que tenía en las manos.
—Aunque me digas eso, tenemos deberes que hacer para mañana.
—L-lo sé, eres un mandón después de todo…
Harumi manejaba las agujas teniendo todavía la cara roja. Su expresión y su tono de voz parecían
disgustados, pero en realidad era al revés. De hecho, le gustó que las cosas saliesen así.
Últimamente tengo más confianza para hablar con Satomi-kun…
Harumi paró por un instante para mirar a Koutarou de nuevo. Estaba moviendo alegremente sus
palillos, todavía sonriendo.
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Se sentía sola cuando Koutarou le trataba solo como una compañera a la que tenía que respetar.
Que Koutarou fuese un poco malo de vez en cuando era algo de lo que se alegraba.
Todo esto es gracias a Nijino-san… Pero aún no me puedo comparar con Theiamillis-san…
Para ella, la relación ideal con Koutarou era la que tenía con Theia.
Puede que hablasen entre ellos sin reparos y que a veces se pelearan, pero siempre parecían felices
y alegres.
La mejor forma de valorar a una persona no era tratarle como si fuera una princesa o un cliente, sino
mostrarle el lado bueno y el lado malo sin ocultar nada. Eso era lo que pensaba Koutarou, y por eso
Harumi tenía celos de Theia. La única otra persona con quien Koutarou se mostraba tan abierto era
Kenji.
Me gustaría que algún día también pudiésemos estar así… y entonces…
De repente Harumi se puso roja como un tomate. Se avergonzó cuando se imaginó su futuro ideal
con Koutarou. Entonces empezó a mover los palillos rápidamente, intentando quitarse esos
pensamientos de la cabeza.
—Ah, sí, sobre lo de mañana.
—¡¿Kyaaa?!
Cuando Koutarou llamó a Harumi, ella soltó un grito del susto.
—¿Qué ocurre, senpai?
—N-nada, nada en absoluto.
La cara de Harumi, que estaba agitando de un lado a otro, estaba más roja que nunca. Era casi tan
roja como un tomate o una manzana.
—¿De verdad? Bueno, es igual, lo de mañana~
A Koutarou no le importó la reacción de Harumi y continuó hablando. Mientras tanto Harumi estaba
intentando calmarse desesperadamente. Por eso empezó a mover las agujas de coser aún más
rápido.
—¿Estás preparada para mañana?
—T-todo bien, va a ser la primera vez que pase el día de Navidad así, por lo que me preguntaba qué
debería ponerme, pero todo lo demás está listo.
—Ya veo. Yo también estoy preparado. Me ha resultado muy difícil buscar algo que encaje con tus
gustos, senpai.
—M-me aseguraré de no llegar tarde mañana.
51
Parte 3
Koutarou estaba jugando con una carta metálica entre sus dedos. Se trataba del cromo que consiguió
el día que fue al parque de atracciones con Kiriha. Koutarou no le daba mucha importancia, pero
sabía que Kiriha tenía buenos recuerdos de ese día, así que no quiso deshacerse de ella.
—S-Satomi-kun, ¿tienes un momento?
—Sí.
Cuando Harumi lo llamó colocó el cromo entre las páginas del guion y lo cerró. El cromo cumplía la
función de separador de páginas.
Koutarou y Harumi empezaron a ensayar para la función una vez terminadas las actividades del club
de ese día. Hacía solo dos días que tenían los libretos, así que lo máximo que podían hacer era ver
las escenas y las frases que les correspondía.
—Esta escena en la que se separan para siempre~
—¡S-Sakuraba-senpai, ¿qué pasa?! ¿Te duele algo?
En el momento que Koutarou vio la cara de Harumi se sorprendió tanto que se puso de pie. Estaban
saliendo lágrimas de los ojos de Harumi.
—Ah, d-discúlpame, no es nada de eso. Es que es una historia tan bonita que de repente se me han
saltado las lágrimas…
Harumi sonrió mientras se limpiaba las lágrimas. Para ella la historia del guion era muy conmovedora
y eso hizo que se le cayesen las lágrimas.
Koutarou comprendió la situación que le había llevado a un malentendido. Suspiró de alivio mientras
sonreía y se sentó de nuevo en su silla. Entonces abrió la última página del libro.
Debe haberle gustado de verdad. No, Sakuraba-senpai es muy dulce, así que tiene que ser por eso
que…
La historia termina con la despedida del Caballero Azul y la Princesa Plateada. Esa escena puso muy
triste a Harumi y por eso no podía dejar de llorar. Al verlo, Koutarou pensó que era muy propio de ella.
—Perdóname por ponerme a llorar así de repente…
—Jajaja, no pasa nada, no te preocupes. ¿Cuál es la parte de la historia que más te gusta?
Koutarou quería que su mejor actuación fuese en la escena que hizo llorar a Harumi, de modo que
quería confirmarlo.
—Pues es…
Harumi pasó las páginas del libro mientras sonreía y lloraba al mismo tiempo.
52
—Cómo transmite los sentimientos de la princesa a través de toda la historia.
Entonces señaló las frases de la princesa. Su mirada era muy tierna.
—Los sentimientos de pena e impaciencia por no poder confesar su amor. La Princesa Plateada
daría su vida por el Caballero Azul, pero sus circunstancias se interponían entre ellos y no pudo
comunicarle sus sentimientos. Esto es lo que más me ha conmovido…
Al decir eso Harumi cerró lentamente los ojos y se puso la mano en el pecho.
—Si tuviera que elegir una sola escena, probablemente sería la de la despedida del final.
—Ya me lo imaginaba.
Koutarou asintió cuando ella mencionó la última escena.
Parece difícil de creer que Theia escribiese esta escena…
El amor entre la Princesa Plateada y el Caballero Azul terminó sin llegar muy lejos. Esto no solo era lo
que escribió Theia, sino también un hecho histórico.
Existía todo un abismo entre una futura reina, la Princesa Plateada, y un caballero local como el
Caballero Azul. Independientemente de lo que hubiese hecho el Caballero Azul, nunca sería
suficiente para disminuir esa distancia que los separaba. Si él elevaba su posición a través de un
matrimonio repentino, la aristocracia, que se había descontrolado tras la guerra, seguramente
protestaría. Y ese era un riesgo que no podían tomar.
Además, Fortorthe aún no dominaba el planeta entero, y aunque las diferencias de categoría entre los
dos no significasen un problema, era imposible que pudieran casarse, ya que el matrimonio era otra
de las herramientas que se utilizaban en la política para llegar a acuerdos con otros países.
Por ello, el Caballero Azul se marchó antes de que pudiese surgir algún problema. Se decía que
simplemente regresó a su ciudad natal, pero algunos historiadores teorizaban sobre la posibilidad de
que se marchara por motivos políticos.
—Satomi-kun, si la persona que amas estuviera fuera de tu alcance, ¿qué harías?
Harumi se secó de nuevo las lágrimas, pero en esta ocasión dejaron de salir.
—Yo…
Koutarou empezó a pensar.
Si yo estuviese en la situación del Caballero Azul y me enamorase de la Princesa Plateada…
Esa era una vida completamente distinta a la que tenía actualmente, por lo que tuvo problemas para
imaginárselo.
—No sé. Supongo que no podré saberlo hasta que esa situación no me ocurra de verdad… El amor
contra el estatus social, eh… me pregunto…
53
Koutarou inclinó la cabeza de un lado a otro. No era capaz de imaginar cómo debió de sentirse el
Caballero Azul.
Probablemente será muy malo si no puedo al menos imaginar cómo se sentía para cuando llegue el
día de la función…
Koutarou dejó caer los hombros y sonrió irónicamente ante su propia inmadurez.
—Ya veo…
Harumi, sin embargo sonrió al verlo.
Me alegra ser del mismo estatus social que Koutarou…
Harumi comprendía muy bien los sentimientos de la Princesa Plateada, así que estaba contenta de
que ella y Koutarou fueran solo estudiantes normales de instituto.
—¿Y tú qué piensas, Sakuraba-senpai?
—Yo… creo que sería difícil contar mis sentimientos.
Harumi ya tenía una respuesta, y al igual que la Princesa Plateada, no podía contar sus sentimientos.
Si Theiamillis-san y yo nos confesamos a Satomi-kun al mismo tiempo, seguramente que elegiría a
Theiamillis-san. No puedo ganar…
El complejo de Harumi era que sentía que no podía equipararse a Theia.
—Eso sería propio de ti, Sakuraba-senpai.
Koutarou sonrió al escuchar la respuesta de Harumi. Era una contestación que encajaba con la tímida
y modesta Harumi.
Sin embargo, cuando se comparaba con la Princesa Plateada, creía que aún no era el momento de
rendirse.
No puedo rendirme. No es como la Princesa Plateada, que tiene un montón de obstáculos por
delante…
No tenía que preocuparse por diferencias de estatus social o de consideraciones de aristócratas y
políticos con otros países. Lo único que le impedía llegar hasta Koutarou era no haber confesado sus
sentimientos.
—Sakuraba-senpai…
Para él no fue una sorpresa oír a Harumi decir que no podría confesar sus sentimientos. Al decirlo,
pudo ver una fuerte determinación en los ojos de Harumi.
Sakuraba-senpai es realmente fuerte… Es como una princesa de verdad…
54
Al verlo, Koutarou pensó una vez más que no fue un error recomendar a Harumi para el papel de
princesa.
—¿Tú le declararías tu amor?
—Sí. Puede que en ese momento fuera imposible, pero en algún momento lo haría.
Harumi miró a Koutarou directamente a los ojos y asintió.
No importa cuántos años lleve, o lo grande que sea la distancia entre nosotros, algún día yo…
Ese fuerte deseo era la gran diferencia entre la chica del libro y Harumi.
Parte 4
Koutarou bajó del autobús y Harumi, que se había bajado antes, le puso una sonrisa.
—No creo que sea bueno para un caballero hacer esperar a su princesa.
—Eso es porque su alteza es la única que tiene un abono transporte.
En la ciudad de Kitsushouharukaze, los pasajeros pagaban el viaje cuando se bajaban del autobús.
Por eso Koutarou, que no solía utilizar el transporte, tardó un poco en pagar y bajarse, a diferencia de
Harumi que tenía una tarjeta de transporte.
—Paraten.
—¿Qué se supone que significa eso?
—Fufufu.
—Ajaja.
Los dos rieron juntos mientras caminaban desde la estación de autobuses. Su destino era la entrada
del centro comercial que ahora tenían a la vista. Como ya se estaba haciendo de noche, las luces del
centro comercial brillaban espléndidamente.
Fueron juntos a la estación después de acabar las actividades del club y de ensayar para la función.
Koutarou tenía que hacer su trabajo de repartir panfletos y Harumi tenía que hacer algunas compras.
Y en el caso de Harumi, ésta era la ruta que hacía siempre cuando volvía a casa.
—Parece que esta noche va a hacer frío… tu trabajo debe ser muy duro.
Aún podía verse el sol, pero el aire era frío. Tras haber pasado la quincena de diciembre el invierno
ya había llegado del todo. Así que Harumi estaba preocupada por Koutarou, que iba a trabajar solo.
Harumi se estremeció un poco al mirar arriba. La imagen del sol poniéndose en el cielo frío del
inverno siempre le ponía un poco melancólica.
55
—Este es mi último día, después estaré libre.
Sin embargo, Koutarou no se preocupaba por ese tipo de cosas y en cambio se animó a sí mismo.
Hoy era el 23 de diciembre. Este sería el último día que tendría que repartir publicidad, ya que a partir
de entonces la pastelería para la que trabajaba no aceptaría más encargos de tartas de Navidad.
Puede que el frío fuese duro de llevar como Harumi dijo, pero Koutarou se motivó recordando que era
el último día.
—Satomi-kun, por favor ten un poco de cuidado con tu salud.
Harumi sonrió de forma irónica; estaba impresionada por Koutarou.
Satomi-kun siempre es tan descuidado…
Koutarou normalmente hacía cosas sin pensar en las consecuencias y Harumi recordó algunos
ejemplos del pasado.
Durante la carrera de obstáculos me llevó en brazos y saltó por encima de la gente. En la fiesta
cultural me hizo ser la heroína de la función sin previo aviso…
Harumi tenía muchos recuerdos de Koutarou. Salían de su cabeza como si estuviesen siendo
lanzadas por un muelle.
Fue lo mismo cuando nos persiguió el ejército del golpe de estado. Siguió adelante aunque intenté
detenerlo por todos los medios posibles. Y cuando los magos invocaron al dragón, le supliqué que no
viniese, pero al final vino de todos modos…
Koutarou se quedó atrás en el bosque de la frontera para luchar contra el ejército del golpe de estado,
y así permitir que Harumi y los demás pudiesen huir. Cuando los magos invocaron al extraño
monstruo, se quedó dónde estaba sin mostrar temor.
—Siempre eres tan temera~ espera, ¿eh?
Harumi paró de hablar en mitad de la frase.
—¿Cuándo nos perseguía el ejército del golpe de estado…? ¿Dragón…?
Harumi estaba confusa por los recuerdos que aparecieron en su cabeza. Por supuesto, algo como
eso nunca había ocurrido en su vida.
Esto no puede ser. Me estoy dejando absorber demasiado por mi personaje…
Los recuerdos que le estaban llegando eran muy parecidos a las escenas de La Princesa Plateada y
el Caballero Azul. Así que Harumi pensó que estaba muy absorbida por su personaje.
—Fufu, fufufu.
—¿Qué ocurre, Sakuraba-senpai?
56
Koutarou tenía una expresión confundida en su rostro cuando miró a Harumi, que se había puesto a
reír de repente. Harumi respondió a la pregunta riendo todavía.
—E-es solo que, me he sentido como una princesa y me ha hecho gracia. Fufu, fufufufu, parece que
me he metido demasiado en el papel.
—Hablando de la función, creo que debería hacer lo mismo.
—No puedes. Si los dos hacemos eso sería raro. Fufu, fufufufu.
—Jajaja, es cierto. Pensarán que somos gente extraña. Jajaja.
Koutarou y Harumi rieron alegremente y ella retomó la marcha. Cuando alcanzó a Koutarou
empezaron a caminar de nuevo uno junto al otro.
—Así es, Satomi-kun. ¿Debería echarte una mano en tu trabajo como hice ayer?
—No puedo permitirlo. No puedo dejar que me ayude alguien que se siente como una princesa.
—…Qué canalla eres, Satomi-kun.
—Como usted diga, mi princesa.
—Vaya.
El cielo empezó a oscurecerse en contraste con la luminosidad de las luces del centro comercial.
En realidad, Harumi había tenido en su frente una marca con forma de espada desde que se bajó del
bus. Y entonces la marca se puso a parpadear hasta que acabó desapareciendo.
Si hubiese habido más luz Koutarou podría haberlo visto, pero la oscuridad de la noche impidió que lo
hiciera.
57
Parte 5
—Achús.
Koutarou dejó de repartir papeletas para estornudar. Ya eran pasadas las ocho de la tarde y empezó
a hacer más frío en el centro comercial. Koutarou no sintió tanto frío cuando estuvo con Harumi.
—Me pregunto si fue buena idea rechazar su ayuda…
Se limpió la nariz con un pañuelo después de decir eso. Harumi se había ofrecido a ayudarlo a
repartir publicidad, pero Koutarou se negó y le dijo que volviese a casa. Cuando lo ayudó ayer fue
solo durante la última tanda de papeletas. Si hoy lo hubiese hecho desde el principio, ella habría
tenido que trabajar durante más tiempo. Y como Harumi tenía una salud débil, Koutarou no podía
permitirlo.
—Si me hubieses ayudado desde el principio tendría que darte mi paga.
—¿No puedes pensar en ello como una compensación por todo lo que me has ayudado?
—No puede ser. Además, ¿no tienes cosas que hacer, senpai?
—¿No hay ninguna forma de que pueda devolverte tu apoyo?
—No. Piensa que el día de mañana es importante.
Harumi protestó, pero en cuanto Koutarou mencionó el día siguiente, tuvo que retirarse a
regañadientes. El evento de mañana también era importante.
—Sé que últimamente te encuentras más saludable, pero esto sería demasiado.
Koutarou empezó a repartir papeletas de nuevo. Cada vez sentía más y más frío aunque se estuviese
moviendo un poco. El suspiro de alivio que soltó cuando mandó a Harumi a casa salió en forma de
vaho.
—¡¿Qué le parece un pastel para Navidad?! ¡En la Pastelería Harukaze aceptamos reservas de tartas
de Navidad! ¡Hoy es el último día para hacer una reserva!
La temperatura seguía decayendo, y todavía quedaban muchas papeletas que repartir. El último día
de trabajo del año estaba siendo el más duro.
Una hora más tarde, cuando el reloj indicaba más de las 9 de la noche, la voz de Sanae, o mejor
dicho, sus ondas espirituales sonaron por todo el centro comercial.
—¡Ah, ahí está! ¡He encontrado a Koutarou!
Sanae alzó la voz porque había conseguido encontrar a Koutarou. Ella era una experta en encontrarlo,
ya que siempre estaba pegada a él y se hizo más sensible a sus ondas espirituales.
—¿Dónde?
58
—Allí, debajo de esa luz.
—Ah… ¿Y ese traje tan ridículo?
Theia consiguió ver a Koutarou gracias a las indicaciones de Sanae. Pero en el momento que lo
encontró puso el ceño fruncido.
—Alteza, se trata de un traje que imita al de Santa Claus. Es una especie de ser mágico que trae
regalos a los niños en estos días del año.
—Oh, ¿así que es tan extraño porque está basado en una fantasía?
Ruth se encontraba al lado de Theia. Parecía que estaban interesadas en el traje de Santa que
llevaba Koutarou y se quedaron mirándolo de arriba a abajo.
Y detrás de ellas dos estaban Yurika y Kiriha.
—Brrr, démonos prisa en volver a casa para escapar de este frío.
La nariz de Yurika se puso roja debido al frío. Parecía que era la que más estaba sufriendo, a pesar
de que era la que más ropa llevaba.
—Fufu, Yurika, ¿no eres tú la que dijo que deberíamos ir a hacer una visita a Koutarou?
Kiriha era lo contrario de Yurika; llevaba una ropa muy ligera pero no mostraba signos de tener frío.
Vestía de la misma forma que cuando estaba en la habitación.
—Pero no pensé que iba a hacer tanto frío.
—…No tienes agallas.
—No voy a entrar en calor con agallas.
—Pero Koutarou parece estar bastante bien.
—Satomi-sama rebosa agallas después de todo.
—Di lo que quieras, pero hace muchísimo frío. Démonos prisa.
Las residentes del apartamento 106 se acercaron a Koutarou con Kiriha delante.
En realidad, las cinco estaban muy preocupadas de que Koutarou estuviese trabajando con este frío,
por lo que le hicieron una visita para ver cómo estaba.
El motivo fue un e-mail que recibió Yurika de Harumi alrededor de las nueve en punto, mientras
estaban viendo las noticias. En él Harumi decía que se sentía preocupada por Koutarou. Al mismo
tiempo las noticias decían que ese día iba a ser el más frío del año en Kitsushouharukaze. Por ello,
las chicas se preocuparon y vinieron hasta el centro comercial.
—¡¿Qué le parece un pastel para Navidad?! ¡En la Pastelería Harukaze aceptamos reservas de tartas
de Navidad! ¡Hoy es el último día para hacer una reserva!
59
Para entonces ya casi había terminado; solo le quedaban seis panfletos. Como la pastelería cerraba
a las 22:00, Koutarou tenía la confianza de que acabaría antes de esa hora.
—Gracias. Por favor, reserve su tarta de Navidad en la Pastelería Harukaze.
Koutarou dijo eso cuando entregó una papeleta a una pareja con su hijo. Fue gracias a que el niño se
distrajo con el traje que llevaba Koutarou.
—¡Adiós, Santa, por favor tráeme muchos regalos!
—Si eres bueno te traeré tantos como quieras. Nos vemos.
El niño agitó su mano para despedirse mientras se alejaba. Koutarou rápidamente hizo lo mismo y los
padres sonrieron mientras llevaban a su hijo de la mano.
—Fufu, recuerdo haber sido así de pequeño.
Koutarou miró a la pareja y a su hijo mientras se alejaban. El niño sostenía el papel que le había dado
y estaba hablando de algo con sus padres. Él pensaba que Santa era real. Koutarou entró en calor al
ver la escena y recordó los tiempos de cuando era niño.
—Oh, veo que tienes un lado sorprendentemente tierno.
—¡¿Uah?! ¡¿K-Kiriha-san?!
Koutarou estaba sorprendido porque Kiriha le había susurrado de repente en su oído y de que lo
hubiese escuchado hablar consigo mismo.
—Y no es solo Kiriha.
—¿Eh?
Al darse la vuelta hacia la voz de Sanae pudo ver a cinco chicas: Kiriha, Sanae, Theia, Ruth y Yurika.
Las habitantes del apartamento 106 estaban todas allí reunidas.
—¿Qué pasa, por qué habéis venido todas aquí?
—Hemos oído en la tele que esta noche iba a hacer un frío espantoso, así que hemos venido para
echarte un vistazo.
Theia respondió a la pregunta de Koutarou. Señaló la punta de la nariz de Koutarou y se quedó
mirándolo.
—¿A mí?
—¿Hubieses preferido que no lo hiciéramos?
Kiriha sonrió a Koutarou y él puso una expresión de asombro.
—No, no es eso.
60
Al ver su sonrisa se dio cuenta de que no era algo tan sorprendente.
Koutarou se llevaba bien con Sanae desde la tregua. Yurika era un poco insegura, pero pensaba que
era divertido tenerle cerca. Kiriha mostró solo a Koutarou cuáles eran sus verdaderas intenciones, así
que desde entonces se llevaban mucho mejor; podía decirse que eran muy buenos amigos. Respecto
a Theia, pensaba que se había vuelto mucho más madura comparado con la primera vez que pisó
este planeta, y gracias a eso su relación estaba mejorando. Y Ruth confiaba tanto en Koutarou que
incluso le había pedido que sirviese a Theia junto a ella.
Eso es, no hay por qué sorprenderse de que vengan a comprobar qué tal me va. Pero eso significa…
No estar sorprendido por ello significaba que ahora tenía otras cosas de las que sorprenderse.
Quería que Sane se quedara en la habitación para que pudiese esperar a sus padres. Se desataría
una guerra si Kiriha perdía, y además quería ayudarle a encontrar a su primer amor. No le importaba
cooperar con Theia para que consiguiera su objetivo, y tampoco quería traicionar la confianza de
Ruth. En cuanto a Yurika, él normalmente se emocionaba por las expresiones sinceras que hacía de
vez en cuando y además era amiga suya y de Harumi. Su extraño hobby por sí solo no era motivo
para llevarse mal.
¡No me veo peleándome con ninguna fuera del apartamento…!
La nueva sorpresa era que ya no estaba en contra de la invasión.
Al principio, Koutarou luchó contra todas la chicas, pero antes de que se pudiese dar cuenta empezó
a sentir lo contrario. Había empezado a sentir que quería que todas tuvieran éxito con su invasión.
Han invadido incluso mi corazón…
Si la lucha se resolvía, se produciría la guerra que tanto temía Kiriha. Theia, como princesa, quería
ganar de una forma justa. Ruth quería que la batalla por el control del apartamento continuase para
que su ama pudiera vivir en paz durante más tiempo. Si todas las invasoras desaparecían, Sanae se
sentiría sola probablemente. Y además quería que Yurika viviese como le plazca. Debido a todas
estas razones, Koutarou creía que la batalla debía continuar. No solo era por su propio bien, sino
además para proteger la superficie y por las invasoras.
Por eso también estoy haciendo este trabajo…
Aunque tuviese dudas de su propio cambio no pensaba que fuera algo malo. Esto era porque las
chicas habían venido a verle.
—Una, dos, tres, cuatro, cinco. ¡Quedan cinco papeletas!
—Entonces si cada una cogemos una el trabajo estará terminado.
—¡V-vamos a darnos prisa, Satomi-san! ¡No hay necesidad de estar fuera con este frío!
—¡Vale, vamos a ir a casa y a empezar con el ensayo!
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—Alteza, antes de eso, Satomi-sama tiene que darse un baño y cenar.
Y él creía que las cinco chicas se estaban empezando a dar cuenta de que todas se necesitaban la
una a la otra.
Después de repartir las últimas papeletas, Sanae saltó sobre la espalda de Koutarou como de
costumbre y los seis se dirigieron a casa.
—¡Ah, Koutarou, estás helado!
En cuanto se subió a él, Sanae se sorprendió y se quitó por un momento.
—¿De verdad?
—¡¡Sí, de verdad!! ¡Si sigues así vas a coger un resfriado!
Koutarou solo sentía que hacía frío en el exterior, pero no se dio cuenta de que su temperatura
corporal había bajado mientras trabajaba. Sanae podía ver el estado de Koutarou gracias a sus
poderes espirituales, y se sorprendió de lo frío que estaba.
—No pasa nada, confío en mi cuerpo.
—Calla. Al menos podrías llevar algo más de ropa.
Sanae protestó y apoyó las palmas de sus manos en la espalda de Koutarou. Pretendía calentar su
cuerpo manipulando sus vasos sanguíneos de una forma parecida a cuando le dio el masaje.
—¡¿Qué?!
Cuando Theia oyó lo que había dicho Sanae, cogió las manos de Koutarou y las guardó entre las
suyas.
—¡E-es verdad! ¡Idiota, ¿qué estabas haciendo para enfriarte tanto?!
—Estaba trabajando, obviamente.
—¡¡No me refiero a eso!!
Theia miró a Koutarou y soltó su aliento sobre sus manos. Estaba intentando hacer que entrase en
calor, al igual que Sanae.
—Ah…
Sanae se detuvo al ver a Theia hacer eso. Se separó de su espalda y miró sus manos con una
expresión de soledad.
Qué envidia me da Theia… Yo no puedo hacer eso…
Sanae miró a través de sus manos translúcidas. Se debía a que era un espíritu sin cuerpo material.
Puede que se colgase de Koutarou, pero en realidad no podía tocarlo. Conocía la sensación de
tocarlo con su cuerpo espiritual, pero no era lo mismo que hacerlo directamente.

—¡En serio… ¿qué vas a hacer si te resfrías y caes enfermo durante los ensayos?!
—…¿Podrías preocuparte un poco por mí al menos?
—Lo estoy. Después de todo ahora eres mi mayor preocupación.
—¡Eso se llama estar preocupada por la obra de teatro!
—No pasa nada. Si pillas un resfriado me pasaré toda la noche cuidando de ti hasta que te mejores.
Afortunadamente mañana tenemos el día libre, así que te trataré con amor y~
—¡No mientas, Kiriha-san! ¡Si no paras me voy a enfadar contigo, maldita!
—Últimamente te estás volviendo muy distante, Koutarou. Ah… antes, tus reacciones eran más
animadas….
—¡Pues claro! ¡No pienso volver a dejar que me engañes!
—Ruth, ayúdanos. Quítale la ropa a Yurika y pónsela a Koutarou.
—Como quiera, princesa.
—¡¡Kiaaaaaa!! ¡¡Nooooo!!
Al otro lado de las manos traslúcidas de Sanae, Koutarou y las otras cuatro chicas estaban montando
un escándalo.
No es solo Theia… todos pueden hacerlo…
Tocar. Agarrar. Mover.
Todos lo hacían de forma natural. Sin embargo, Sanae no podía. Si intentaba tocar a alguien lo
atravesaría. Si poseía a alguien podría sentir una sensación de tacto, pero no era ella la que tocaba
de verdad.
Un fantasma, eh… No soy más que un fantasma…
Sanae recordó que era completamente diferente a las otras chicas.
64
Nochebuena
Parte 1
Jueves, 24 de diciembre
Koutarou se puso ropa deportiva y volvió al apartamento. Dentro estaba Ruth, que también llevaba
ropa de gimnasia, preparada para salir a correr.
—Hmm, así que habéis empezado a hacer footing.
Aparte del resto de las invasoras, Shizuka también se encontraba en el apartamento. Estaba
bebiendo el té que Ruth le acababa de preparar, y se dirigió a Koutarou y a Ruth.
—Sí. Estoy de acuerdo con Satomi-sama, carezco de la fuerza física mínima que necesito.
—Eso es verdad. Si vas a dar puñetazos y patadas por lo menos vas a necesitar un cierto nivel de
musculatura.
—Me temo que sí.
—No hay por qué sentirse mal. Todos tienen que pasar por ello para conseguirlo.
—Cierto. Si te esfuerzas podrás hacerlo.
A Ruth le molestaba su falta de fuerza física y puso una expresión avergonzada cuando Koutarou y
Shizuka le intentaron animar.
Ya de por sí Ruth-san es muy inteligente y no necesita músculos para ser fuerte…
Como Shizuka había vivido de primera mano la fuerza oculta de Ruth, sus palabras de motivación no
contenían ni una sola mentira. De hecho, cuando se imaginó a Ruth con músculos le recorrió un
escalofrío por la espalda.
—Koutarou, ¿a qué hora vas a volver a casa hoy? Me preguntaba cuándo deberíamos empezar a
ensayar.
—Ah, sobre eso; hoy no es un buen día.
—¿No te viene bien? ¿Por qué? ¿Acaso tienes otras cosas que hacer?
Theia se sorprendió de que Koutarou hubiese dicho que hoy no podía ensayar. Hace unos meses le
habría gritado, pero ahora ya no hacía esas cosas. Theia había madurado, y sabía que Koutarou no
se saltaría un ensayo sin un motivo razonable.
—Sí. Puede que me lleve toda la noche.
—Ya veo…
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Theia escuchó su respuesta y dejó caer los hombros tristemente. Koutarou se sentía mal por ella y
continuó hablando.
—Ya que estáis todas aquí, hay algo que me gustaría pediros.
Las siguientes palabras de Koutarou estaban dirigidas a las seis chicas de la habitación.
—Vale. ¿De qué se trata?
Sanae, que estaba flotando cerca de él, contestó la primera, sin dudarlo. No podía pensar en
rechazar un favor a Koutarou.
—Mientras no tenga que congelarme…
Dejando a un lado la temperatura exterior, Yurika quería ayudarlo. Hace poco Koutarou le había
estado dando comida y ayudando con los deberes, así que ella quería devolverle su ayuda de alguna
forma.
—Claro, pero te va a costar, Koutarou.
Kiriha sonrió alegremente como siempre. Disfrutaba de todas las cosas a su manera. Esta ocasión no
era una excepción y ya estaba pensando en formas de fastidiar a Koutarou.
—Está bien, de todas formas hoy no tengo nada que hacer.
Normalmente la Navidad se pasa con la familia, pero como Shizuka había perdido a la suya no le
importaba hacer un favor a Koutarou. Ella conocía mejor que nadie la soledad de quedarse al margen
mientras que todos los demás participaban.
—…Uhm…
Theia no pudo contestar inmediatamente. En cambio, quitó la vista de Koutarou y miró a Ruth.
Fufu.
Ruth sonrió un poco y asintió al ver la expresión de Theia.
—Bien, vamos a ver qué es. Te lo permitiré por todo el esfuerzo que has estado haciendo
últimamente.
Theia solo era capaz de expresarse utilizando palabras condescendientes, pero Ruth, que sabía
cómo se sentía en realidad, intentó aguantar la risa a duras penas.
Koutarou todavía no había explicado los detalles y se fue de la habitación junto a Ruth.
Lo que quiero pediros es: ¿podéis venir a la sala de la sociedad de tejido pasada las 4pm?
Eso fue todo lo que dijo antes de irse. Las cinco chicas que se quedaron en el apartamento tenían
una expresión de confusión total.
—¿Pero por qué querría que fuésemos a su club?
66
—¿Tú tampoco has podido oír nada, Mackenzie-kun?
—Sí. Me acaba de decir que quiere hablar conmigo sobre algo y que tenía que ir a la sala de la
sociedad de tejido.
Kenji estaba igual. Había quedado con las chicas de camino al instituto, pero como a él tampoco le
habían dado muchos detalles estaba igual de confundido que ellas.
Por lo que las cuatro invasoras, Shizuka y Kenji caminaron hacia el instituto, reflexionando sobre lo
que podía querer Koutarou.
—Uuh… Solo espero no congelarme demasiado…
—¿No puedes hacer algo con esa ropa?
Yurika caminaba la última con un grueso conjunto de ropa. El sol se ocultaba antes y la temperatura
bajaba rápidamente debido a que estaban a fines de diciembre. Por eso Yurika llevaba puesto casi
toda la ropa que tenía, lo que le hacía parecer una cebolla. Sanae estaba impresionada por su
patética apariencia.
—Lo que tiene que decirnos Satomi-kun debe ser muy importante para que ni siquiera te lo haya
contado a ti, Matsudaira-kun.
Como Kenji estaba con ellas, Kiriha se puso su máscara de estudiante honorable y sonrió. Pero su
sonrisa era real, y se quería anticipar porque estaba impaciente de saber lo que Koutarou tenía
planeado.
—Definitivamente no es algo importante. No parecía que estuviese dándole ese tipo de aires al
asunto.
—No, no deberías estar tan segura.
Kenji negó con la cabeza al escuchar las palabras de Theia.
—Como es Navidad, no me sorprendería que nos hubiese citado para presentarnos a su novia.
Kenji se encogió de hombros y volvió a negar con la cabeza.
—¡¿De verdad?! ¡¿Crees que Satomi-kun tiene novia?! ¡Hey, ni siquiera puedo imaginármelo!
Shizuka, que le encantaban ese tipo de conversaciones, saltó de la emoción. Al mismo tiempo se
imaginó a Koutarou saliendo con varias chicas de clase.
—Bien, la verdad es que ahora es muy popular.
—¡¿Qué?! ¡¿En serio?!
—¡¿Eeeeeh?! ¡Estás de broma!
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Todas las chicas dejaron salir un grito de sorpresa a la vez al escuchar la deducción inesperada de
Kenji. Entonces lo rodearon y le exigieron que explicase los detalles. Incluso Sanae, que era la más
sorprendida, olvidó que Kenji no podía verle y le pidió más explicaciones. Kiriha era la única que se
mantuvo en calma.
—¡Vamos, déjanos oír los detalles!
—¡¿Es eso verdad, Mackenzie-kun!?
—¡No puedo dejar pasar eso!
—Cuéntamelo todo sin olvidarte nada.
—Eh, sí.
Kenji se encontraba presionado por las chicas. Se ajustó los lentes y comenzó a explicar.
—Kou es estúpido, por lo que en condiciones normales no sería alguien popular.
—Así es.
—Si no fuese así sería algo extraño.
Todas le dieron la razón a Kenji.
Koutarou no era popular.
Todas las chicas estaban de acuerdo con ello. En el instituto nunca lo rodeaban las chicas de su
clase; siempre pasaba el tiempo con los chicos.
—Bien, no me puedo imaginar a Satomi-kun llevándose bien con las chicas.
—En cambio me esperaría eso más de Matsudaira-san.
—Ahora que lo pienso, Koutarou dijo algo sobre que tenía envidia del cuatro ojos respecto al San
Valentín.
Exactamente como decían, las chicas nunca se juntaban con Koutarou, pero sí que lo hacían con
Kenji; siempre había un grupo de chicas a su alrededor. Tenía muchas fans debido a su buena
apariencia y modales, además de su capacidad de hacerlo todo bien.
—Pero eso solo es aparentemente.
—¿Aparentemente dices?
Kenji dejó escapar un fuerte suspiro y bajó los hombros. Estaban apareciendo unos sentimientos
complejos dentro de él.
—En realidad, hay un pequeño grupo de chicas enamoradas de él. ¡Y son el tipo de chicas increíbles
del tipo que a mí me gusta!
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Kenji apretó el puño y le dio más intensidad a ésta última frase. Esto es lo que se podría llamar un
rugido del alma.
En otras palabras, ¡se trata de una cuestión de cantidad contra calidad!
Era cierto que Koutarou no era popular, pero todas las chicas que le gustaban a Kenji estaban
enamoradas de Koutarou. Todas podían ver las cosas buenas que tenía.
—Las chicas increíbles de verdad ven los puntos fuertes de Koutarou. ¡¿Cuántas veces habré
fracasado en confesarme a una de ellas por su culpa?!
El ejemplo más reciente era Harumi. A Kenji le habría encantado salir con alguien como ella. Si fuese
su novia, alardearía de ella a todo el mundo. Pero Harumi quería a Koutarou, y todos lo sabían.
Bueno, probablemente lo eligen todas porque sigo pensando en cosas como esta…
Kenji era consciente de sus propios fallos. Cuando se interesaba por una chica siempre tenía un plan
o un asunto en la cabeza. No era una persona tan simple como Koutarou. Todas las chicas notaban
esa pequeña diferencia, así que por eso nunca funcionaba.
Supongo que estoy pasado de moda… Y al final nunca puedo reírme de Kou…
Kenji suspiró una vez más y puso una sonrisa amarga.
—¿Por lo menos alguna de vosotras sabe de lo que estoy hablando?
Acabó por decir eso y miró a su alrededor. Desde hacía poco, todas las chicas que tenía enfrente
suyo se llevaban bien con Koutarou. Su intuición se lo decía, que aunque no estuviesen enamoradas
de él, habían encontrado ese lado especial de Koutarou.
—Es verdad. Te sentirías más a gusto con él como novio que con Mackenzie-kun.
Shizuka se rió. Podía identificar muchas de las cosas que Kenji había mencionado.
Como él no se mete con nadie, y con todas esas chicas a su alrededor, seguro que tiene que ser
honrado o sincero…
Por eso Shizuka venía a pasar el tiempo todos los días al apartamento 106. Era porque confiaba en
Koutarou.
—¡Así es como debería comportarse un hombre! ¡Ser infiel es imperdonable!
Yurika estaba preocupada por Harumi.
¡Puedo permitir que Sakuraba-senpai esté con Satomi-san gracias a que es una buena persona!
¡Nunca podría dejar que se juntara con alguien que tiene una chica nueva cada día!
Yurika estaría intranquila si Koutarou fuese tan popular con las chicas como lo era Kenji. Eso
provocaría que Harumi estuviese siempre preocupada. Koutarou solo podía ir a una cita con Harumi o
con ella misma.
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—¡Se supone!
Sanae se encontraba un poco enfadada. Le sacó la lengua a Kenji, pero como él no podía verla no se
inmutó.
¡Tengo este amuleto, así que yo lo conozco mejor que nadie!
Sanae tenía un amuleto con las palabras Familia Segura escritas en él. Mientras que estuviese en su
poder demostraría la importancia que tenía Koutarou para ella.
—Así es. Koutarou no es tan misterioso como tú.
Theia asintió como si lo que acababa de decir fuera obvio.
Ese es mi caballero. Los caballeros son ejemplos de virtud. ¡Si no fuese así nunca le habría dado ese
título!
Theia ya no seguía intentando convertir a Koutarou en su siervo para superar su prueba; lo hacía por
sí misma.
—Parece que todas sabéis de lo que estoy hablando.
Kiriha sonrió al escuchar las respuestas de todas.
Así que al final todas confían en Koutarou. Después de todo es un chico muy formal al que puedo
mostrar mi verdadero yo sin problemas…
Si Kiriha no tuviera ya un hombre a quien amar, creía que probablemente podría salir con Koutarou.
Entendió lo que quería decir Kenji y se pudo imaginar lo que debían sentir las otras chicas.
—Así que por eso no me sorprendería nada si de repente nos presenta a su novia.
—Eso no va a ocurrir.
—Eso es impensable, Mackenzie-kun.
—¡No pienso permitirlo!
—Imposible.
—Fufu, eso es resentimiento, Matsudaira-san.
Las chicas comprendían lo que Kenji trataba de decir, pero a la vez rechazaban la idea de que
Koutarou tuviera novia. No habían visto ninguna prueba de ello mientras vivían juntos, por lo que no
lo creyeron.
—No, no podéis estar tan seguras, podría tener una novia perfectamente.
—No es como tú, Mackenzie-kun.
—Eso.
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—Si ese fuera el caso ya me lo habría contado.
—Si es Ruth podría perdonarlo.
—A ver, si lo decís de esa forma Matsudaira-san podría sentirse mal.
Las chicas empezaron a darse cuenta de ello, porque aunque no pudieran verlas, podían existir
muchas chicas que estuviesen enamoradas de Koutarou.
Parte 2
Cuando Theia abrió la puerta de la sala de la sociedad de tejido se pudo oír unas pequeñas
explosiones. Saltó hacia atrás debido a la sorpresa.
—¡¿Kiaaaaaa?!
Yurika fue la única que gritó, y el resto de chicas y Kenji se asomaron al interior para ver qué era lo
que estaba pasando.
—¡Feliz Navidad!
Dentro se encontraban Koutarou, Harumi y Ruth. Además pudieron ver varias caras conocidas del
club de teatro. Todos tenían petardos como los que acababan de oír.
—Vamos, no os quedéis mirando. ¡Pasad, pasad!
Theia y los demás no podían comprender la situación y tuvieron que ser empujados por la presidenta
del club de teatro.
—¿La fiesta de Navidad del club de teatro?
Mientras Theia estaba siendo empujada hacia la sala pudo ver una pancarta colgada de la pizarra,
adornos por todos los sitios y una gran cantidad de comida. Gracias a eso, Theia y los demás
pudieron entender al fin lo que ocurría.
—¡Uah, así que hoy estáis celebrando una fiesta de Navidad!
—Oh, así que era eso…
—¡Bien! ¡Hay mucha comida!
—Yurika-chan, se te cae la baba.
—Fufufu, parece que Satomi-kun nos ha engañado a todos.
Koutarou había llamado a sus amigos para celebrar una fiesta todos juntos. Como la fiesta era tanto
de Navidad como de celebración por los ensayos de la obra que se iba a estrenar el próximo año,
todos los que participaban en la representación habían sido invitados.

—¿Por qué habéis tardado tanto?
—Koutarou, ¿qué significa toda este alboroto?
Aunque habían entendido la situación, todavía había muchas cosas que no sabían, por lo que Theia
preguntó a Koutarou. Se acercó a ellos con su traje de Santa.
—Alteza, esta fiesta la ha organizado la presidenta del club de teatro. No teníamos ni idea de qué se
trataba hasta hace solo un momento. Los únicos que lo sabían eran las pocas personas que
ayudaron a prepararla: Satomi-sama y Harumi-sama.
Ruth, que también llevaba un traje de Santa Claus, respondió a la pregunta de Theia. La presidenta
del club de teatro había organizado la fiesta, y como era una sorpresa, las preparaciones tuvieron que
hacerse en secreto. La presidenta pidió a Koutarou su ayuda porque sabía que era una persona
reservada. Koutarou no podía hacerlo todo él solo y tuvo que implicar a Harumi por la misma razón.
Su trabajo consistía en colocar los adornos, pero como era un poco torpe con ese tipo de cosas,
confió en Harumi para la tarea. El día de la fiesta pidió ayuda a Ruth con la comida, ya que era
seguro hablar con ella mientras hacían footing.
La razón por la que estaban utilizando la sala de la sociedad de tejido era porque la del club de teatro
no era lo suficiente grande. Estaba llena de decorados y cachivaches para la obra, de forma que no
tenían espacio suficiente para poner mesas. A ese respecto, la sala de la sociedad de tejido solo era
utilizada por dos personas, así que había mucho espacio. Por eso necesitaban la cooperación de la
presidenta de la sociedad, Harumi.
—Así es. La presidenta sabe lo que se hace.
—Sí. No estaba segura de qué iba a pasar cuando dijiste que tenías algo importante que contarnos.
Los miembros del club de teatro se acercaron a Ruth y se sumaron a escuchar su historia. Solo
supieron lo que pasaba de verdad después de entrar en la sala, al igual que Theia y los otros ahora
mismo.
—Ya veo… ¿Y quién dijo que Koutarou tenía algo importante que contar?
Shizuka sonrió y miró a Kenji.
—¿De qué estás hablando, Casera?
—Bueno, verás Satomi-kun, Mackenzie-kun~
—¡Wah! ¡Espera, espera, Kasagi-san, tiempo muerto!
Shizuka estaba a punto de revelar lo que Kenji había dicho antes, pero entonces él le empujó
rápidamente a un rincón de la sala.
—¡Kia! ¡Mackenzie-kun, eres un pervertido!
—¡Por favor no digas nada que me haga quedar mal!
73
—¿Q-qué?
Shizuka gritó riéndose cuando Kenji se puso nervioso. Koutarou no entendía lo que pasaba y se
quedó mirándolos con la cabeza inclinada por la confusión. Cuando lo hizo el gorro de Santa que
llevaba dio un giro cómico. La bola del gorro la había hecho Harumi anteayer. Sobraba mucha lana y
demás era muy fácil de tejer.
—¡A comeeee~r!
Koutarou volvió en sí cuando oyó la voz de Yurika.
—Hey, Yurika, aguanta al menos hasta después del brindis.
—¿Hwah?
—Ahh… no, nada. Sigue comiendo.
—Hmf.
Koutarou trató de parar a Yurika porque había empezado a coger comida de la mesa, pero lo dejó
estar al ver su patética imagen. Entonces Sanae le dio un golpe en el hombro.
—Koutarou, ¿buscaste un nuevo trabajo para~
Cuando Sanae mencionó las palabras nuevo trabajo, Theia y Kiriha miraron a Koutarou.
—Sí, era para esto. El club de teatro se encargará de los gastos más tarde, pero por el momento
tienen que resolver sus problemas de financiación.
Koutarou había estado trabajando a tiempo parcial para que la fiesta pudiera celebrarse. Necesitaban
su dinero lo antes posible, pero ya se encargarían más tarde de devolvérselo. Koutarou no podía
utilizar el dinero que le daba su padre, así que él y la presidenta del club de teatro tuvieron que
conseguir un trabajo en secreto. Ella se encargaba de ayudar a hacer los pasteles en la tienda.
—Ya veo, así que por eso…
Theia sonrió al escuchar la explicación.
Ya veo, así que era por el bien de todos…
No lo hizo por su propio beneficio, sino por el de muchos. Aunque se trataba solo de un trabajo a
tiempo parcial, eso hizo que Theia estuviese orgullosa.
—Yo también me sorprendí.
—Hmm…
Como pensé, tengo que hacer que Koutarou se convierta en caballero de su alteza, no importa
cómo…
Ruth reafirmó sus pensamientos aún más tras el evento de hoy.
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—Vaya vaya, si necesitabas dinero solo tenías que pedirlo.
—No puedo obligar a mis amigos a que me presten dinero.
—Satomi-kun odia las relaciones aburridas después de todo.
Kiriha sonrió y se dirigió a Koutarou.
Esto me dará una excusa para molestar a Koutarou durante algún tiempo…
Pensó esto con una mirada traviesa.
—Gracias por tu ayuda, Satomi-kun. Eres muy prometedor.
—Gracias, presidenta.
La presidenta se acercó con su traje de Santa y se unió al grupo.
En la fiesta había cuatro personas que llevaban un traje de Santa Claus, y eran Koutarou, la
presidenta, Harumi y Ruth. Eran los cuatro que ayudaron a preparar la fiesta.
—Aquí tienes algo de beber, Satomi-kun.
—Gracias, Sakuraba-senpai.
—Tomad, tengo más para el resto.
Harumi se acercó con una bandeja llena de refrescos.
Al principio me quedé sorprendida porque pensaba que Satomi-kun me estaba invitando a una cita…
pero creo que esto era más lógico. ¿No crees, Nijino-san…?
Después de repartir las bebidas, Harumi miró a su mejor amiga, Yurika. Sin embargo, como estaba
ocupada en llenarse la boca de comida, no pudo darse cuenta.
—¿Todos tienen su bebida? Vamos a hacer un brindis.
La presidenta tomó la iniciativa. Una de sus tareas como directora de la obra era encargarse de las
celebraciones. Todos levantaron sus vasos al escuchar sus palabras.
—Koutarou, quiero jugo de naranja.
—Sí, sí.
En ese momento Koutarou sostenía dos vasos; uno con jugo de manzana y el otro de naranja.
—¡Bien, con este año muy cerca de terminarse, esto va por el éxito de la función del año que viene!
¡Feliz Navidad!
—¡Feliz Navidad!
Y de esta forma comenzó la fiesta de Navidad de Koutarou y sus amigos.
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Parte 3
Después de estar una hora hablando y comiendo libremente, empezaron con los juegos. La consola
era de la presidenta, y la televisión gigante fue alquilada. Una parte de lo que ganaron la presidenta y
Koutarou en sus trabajos fue destinada a esto.
—Uuuhhh~, me duele la tripa. No me puedo mover.
Sin embargo, Yurika empezó a quejarse de un dolor de estómago. El estómago de Yurika había
sobrepasado sus límites por culpa de haberse centrado exclusivamente en comer durante toda la
hora, ignorando a los demás.
—¿Es por el calor de llevar toda esa ropa o porque has comido demasiado?
Sanae apretó la tripa hinchada de Yurika.
—Hace daño, por favor, para.
Sanae siguió pinchando su tripa. Aunque estaba un poco sorprendida, parecía estar disfrutando de
ello.
—Guaaaaaah, me duele la tripa~
—¡Tonta, deberías contenerte un poco!
—Aunque digas eso, nadie me asegura que toda esa rica comida vaya a seguir ahí más tarde. ¡Si no
me la como toda ahora, quién sabe cuándo voy a poder disfrutar de buena comida otra vez!
—¿De verdad es algo tan importante? Cielos…
Koutarou tumbó a Yurika en el sofá y se rascó la cabeza. Sentía como si estuviese cuidando de una
inepta hermana pequeña.
—Yurika, ¿qué es lo que más te ha gustado?
—T-todo estaba delicioso, pero la pizza de allí era la mejor. Tenía tres clases de queso y era como si
se derritiera en mi boca.
—Ya veo. ¡Koutarou, vamos a comer algo de esa pizza!
—Sí, sí.
Si solo fuese Yurika no sería algo de qué preocuparse, pero Koutarou no podía ignorar la mala
influencia que tenía sobre las demás. Sería un problema si Sanae se volvía como ella.
Supongo que tendré que traerle algo bueno para comer en fin de año. Si sigue así tendrá una
influencia negativa en la educación de Sanae…
Aunque le fueran a devolver el dinero gastado en la fiesta, parece que se iba a volver a invertir en el
estómago de Yurika.
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—Yurika, tengo una medicina para el dolor de tripa.
—Gracias~, Kiriha-san. Pero ya no hay sitio para él en mi estómago.
—Jo-, lo trituraremos hasta convertirlo en polvo, Jo-
—Será más fácil si lo bebes que tomarlo en forma de pastilla.
—Cuando está machacado sabe mucho más amargo, así que no lo quiero~
Y-yurika…
Koutarou se llevó a Sanae con él hasta la mesa donde estaba la pizza que Yurika les había
recomendado, pero cuando escuchó la discusión detrás suyo, Koutarou empezó a reflexionar.
¿Te parece bien que tu vida sea así…?
Koutarou no podía evitar preocuparse por su futuro.
—Koutarou.
Cuando llegaron a la susodicha pizza, Theia apareció en ese momento.
—¿Ya se han acabado los juegos?
—Sí. He ganado a todo el mundo, así que me han echado.
Theia sonrió irónicamente al mirar en la dirección donde los demás estaban jugando. Había una gran
multitud frente al televisor y la consola. En ese momento estaban con un videojuego de cuatro
jugadores contra uno solo. Harumi, la presidenta y otras dos chicas, las cuales no tenían ni idea de
videojuegos, estaban disfrutando de una oportunidad. Theia era muy buena en lo referente a competir
y había ganado varias veces seguidas, pero como resultado acabaron expulsándola. Se suponía que
el ganador debía quedarse en la siguiente ronda, pero ella llegó incluso al límite de eso.
—Contrólate un poco.
—¿Me estás diciendo que pierda a propósito?
Cuando Koutarou dijo eso, Theia se lo tomó muy a pecho; hinchó las mejillas y frunció el ceño
mirando a Koutarou.
—No es que haya un oponente al que tengas que mostrarle tus habilidades, ¿no?
—…
Sin embargo, después de oír las palabras de Koutarou, las mejillas de Theia volvieron a su tamaño
habitual.
—Es verdad. La próxima vez tendré más cuidado.
Theia sonrió y miró de nuevo a los que estaban jugando.
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Así que solo es capaz de poner esas expresiones en la Tierra, eh…
Koutarou miró su rostro y recordó lo que le dijo Ruth. Theia solo podía hacer las expresiones propias
de una chica de su edad mientras estuviese en la Tierra. Por eso Koutarou quería ayudarle. Al mirar a
Theia reafirmó ese deseo.
—Alteza, Satomi-sama, cojan algo de comer.
Entonces apareció Ruth y se presentó ante ellos con varios platos llenos de comida. Ruth miró
directamente a Koutarou y Theia puso una sonrisa amable.
—Gracias, Ruth.
—No, no es nada.
—Koutarou, la pizza.
—Vale, ya voy.
Mientras que Theia estaba cogiendo el plato de la mano derecha de Ruth, el que se encontraba en su
otra mano se fue volando hasta Koutarou. Eso era debido al poltergeist de Sanae. El plato aterrizó en
la mano de Koutarou, justo como había planeado. Era el tipo de fenómeno sobrenatural que haría
entrar en pánico a cualquiera, pero afortunadamente nadie que no conocía a Sanae lo vio.
—Koutarou, di aaah.
—Ah~
Seguidamente, Sanae tomó el control del brazo derecho de Koutarou y se llevó a la boca un trozo de
pizza del plato. Lo único que hizo Koutarou por voluntad propia fue abrir la boca.
—Ah, está realmente deliciosa.
—Por lo menos ha salido algo bueno de Yurika.
El intenso sabor del queso y la acidez refrescante del tomate se esparcieron por su boca, creando
una textura exquisita. Era un sabor muy bueno para Koutarou y para Sanae, que estaba colgada de
su espalda.
Mientras que disfrutaba masticando la pizza pudo ver a Theia mirando a su alrededor.
¿A qué estará mirando?
Koutarou estaba intrigado y empezó a seguir su mirada. Entonces Theia murmuró algo como si
estuviese respondiendo a la pregunta de Koutarou.
—Parece que todos están muy motivados.
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Theia no estaba mirando la sala, sino a las personas en ella, a los miembros del club de teatro y a los
que estaban involucrados en la obra. Sus sonrisas y voces alegres llenaban la estancia normalmente
tranquila.
—Se llevan muy bien entre ellos y el trabajo en equipo es excelente.
—Sí. Si esto sigue así, seguro que la próxima función será un éxito.
Entonces Ruth, que llevaba una bandeja de camarero, respondió a Theia. Hizo lo mismo que ella y se
puso a mirar la sala.
—Eso sería genial, pero va ser bastante complicado.
La próxima representación iba a ser diferente de la anterior. Como era la parte más importante de la
historia, sería muchísimo más difícil llevar a cabo una buena interpretación. Por tanto, Theia dedujo
que había un 50 por ciento de posibilidades de que resultase exitosa.
—Estúpida.
Koutarou respondió dándole un golpe con su plato en la cabeza.
—¡Ouch! ¡¿Qué estás haciendo, Koutarou?! ¿Cómo te atreves a golpear la cabeza de una princesa
con un plato~
—Eso es, ese es el espíritu.
Entonces Koutarou acarició la cabeza de la enfadada Theia.
—…¿Eh?
—Tú eres la líder, así que tienes que motivar a todo el mundo y mostrar seguridad.
—Koutarou…
Theia había supuesto que Koutarou estaba molestándole de nuevo, por lo que se quedó sorprendida
cuando dijo eso y enseguida olvidó su enfado.
—Últimamente has estado pensando más en las personas que te rodean, pero al mismo tiempo
siento que tu espíritu ha decaído.
El videojuego de antes era un buen ejemplo. Cuanto más madura se había vuelto Theia más
considerada era con los demás, pero no siempre era bueno mostrar tanta consideración. Ésta era una
de esas veces. Theia no era la directora, pero como escritora del guion, se encontraba en una
posición que le permitía tomar algunas decisiones respecto a la obra. Lo mejor sería que ese tipo de
personas no dudasen a la hora de decidir. De hecho, los actores probablemente se sentirían más
confiados si Theia tuviese el respeto necesario para hacer que todos sigan sus órdenes sin rechistar.
Koutarou sabía eso por experiencia. Las cosas no le salían bien cuando su entrenador mostraba
nerviosismo o ansiedad durante los partidos.
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—Lo mejor es hacer las cosas sin más en vez de preocuparse por todo.
—Pero…
La expresión de Theia no cambió a pesar de que Koutarou le dio ese consejo. Había estado
sintiéndose intranquila desde hace un tiempo debido a que no estaba segura de sí debería seguir
comportándose como si fuese alguien superior a los demás. No sabía si sería capaz de hacer que la
gente le obedeciese como lo hacía la Princesa Plateada. Esta era una nueva preocupación que había
surgido de su consideración por los demás.
—No te preocupes. Todos te seguirán por la manera de ser que tienes ahora.
Koutarou dijo eso con una voz calmada mientras señalaba con su mirada a la gente que había en la
sala. Muchas miradas se fijaron en Theia sin que ella se diese cuenta. Todos habían dejado de comer
y jugar para mirarla. Como había dicho Koutarou, ahora todos tenían grandes expectativas de ella.
—Todos están… Ya veo…
Su sentimiento de preocupación era muy profundo, pero cuando escuchó las palabras de Koutarou
comprendió una cosa.
Sin tener en cuenta si puedo conseguirlo o no, hay veces que tengo que hacerlo de todos modos,
eh…
Su expresión y sus ojos empezaron a brillar cuando Theia entendió eso. Sonrió con confianza; ese
era el aspecto de un líder fuerte.
—Eso es, así es como debería ser.
Al ver así a Theia, Koutarou sonrió de alivio. Su nueva actitud era exactamente lo que había estado
esperando.
—…¿Con quién crees que estás hablando, Satomi Koutarou?
—Lo único que puedo hacer es mostrar respeto a la princesa.
Koutarou bajó los hombros, bromeando. Entonces se llevó más comida a la boca. Toda la comida era
deliciosa, no solo la pizza.
—Si vas a llegar tan lejos, entonces confío en que estarás preparado.
—Así no.
El plato volvió a golpear a Theia en la cabeza. Era una forma de decirle que fuera más agresiva y ella
lo entendió perfectamente.
—¡Entonces prepárate, Satomi Koutarou! ¡Vas a viajar por la senda del dolor!
Theia declaró eso con furia. Lo que necesitaban en esos momentos era a esa Theia.
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—Como desee, princesa.
—Espero que no te arrepientas de tus palabras.
—Lo prometo, Theia. Haré que la función sea un éxito.
Koutarou no dudó en su respuesta. Pensaba conseguir que la obra resultase exitosa trabajando junto
a ella.
—¡Excelente!
Los dos asintieron y Theia alzó la voz para que todos los que estaban allí pudieran oírle.
—¡Escuchadme todos! ¡Conseguiremos que la función triunfe, no importa cómo! ¡¿Lo habéis
entendido?!
Su poderosa voz se oyó por todos los rincones de la sala.
—¡¡Síiiiiiii!!
Todos gritaron al unísono en respuesta a las palabras de Theia.
Como había dicho, la gente que se había reunido allí trabajaba muy bien en equipo.
Parte 4
Koutarou y Harumi se dirigían juntos hacia la puerta del instituto. El reloj marcaba las siete y media de
la tarde. La fiesta que había organizado el club de teatro aún continuaba, pero los dos se escaparon
un rato.
El motivo era que ya había llegado la hora de que Harumi volviese a casa. Tenía el último examen
médico del año el día siguiente por la mañana, así que hoy tenía que controlar lo que comía y no
agotarse demasiado. Como precaución añadida, decidió regresar pronto a casa. Volvería en taxi.
Como el coche iba a esperarla en la puerta del instituto, Koutarou decidió acompañarle. Puede que
estuviesen en la escuela, pero siempre había peligro por la noche.
—Satomi-kun, hace muchísimo frío, ¿no crees?
—Hace bastantes días que lleva haciendo frío, así que es posible que nieve.
Cuando llegaron a la puerta los dos miraron el cielo nocturno; no podían ver las estrellas por culpa de
las nubes. La temperatura era muy baja y su respiración salía en forma de vaho. El taxi aún no había
llegado, y la parada de autobús en frente del instituto estaba vacía, iluminada únicamente por una
farola. Al ver el lugar solitario, Koutarou pensó que fue buena idea acompañar a Harumi.
—Sería maravilloso tener una Navidad blanca.
—Tú eres una princesa, Sakuraba-senpai, ¿no puedes hacer que nieve?
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—Ajaja, Satomi-kun, no exageres tanto, por favor.
Harumi se echó a reír.
—Si vas a comportarte así, tendré que convertirte en un dragón de verdad, Satomi-kun.
—Sinceramente preferiría que no.
Koutarou empezó a reírse con ella.
—Pero aun así, hace mucho frío.
—Teniendo en cuenta dónde estábamos antes, creo que sentimos más frío del que hace en realidad.
Hacía solo un momento los dos habían estado dentro de una sala muy calurosa. Habían estado
jugando con los demás y pasándoselo bien, justo lo contrario que ahora.
—Donde antes, ¿eh? La verdad es que nos lo hemos pasado muy bien, Sakuraba-senpai.
—Así es, uff.
Harumi intentó calentarse las manos con su aliento. Sin embargo, al mismo tiempo empezó a tiritar
ligeramente.
Pues sí que te estás congelando, Sakuraba-senpai… ¡Ya sé!
Al ver a Harumi temblando, Koutarou recordó lo que llevaba encima.
—Tengo la solución perfecta, Sakuraba-senpai.
Koutarou introdujo su mano en el bolsillo y sacó lo que se encontraba en su interior.
—¿Un gorro?
—Éste es el mío. Tengo otra cosa para ti.
Koutarou sacó un gorro rojo de Santa Claus de su bolsillo. Era el que había llevado puesto al
comienzo de la fiesta.
—¿Qué es?
—Bueno, no es gran cosa.
Koutarou se colocó rápidamente el gorro y en esta ocasión metió la mano en el interior de su
chaqueta. Dentro había una cosa que planeaba darle a Harumi como regalo de despedida.
—Jo jo jo.
Koutarou se puso a reír como Santa y sacó un colorido paquete con un lazo. Era de un tamaño
similar al de un cómic, pero más ligero. El envoltorio del paquete crujió cuando se lo ofreció a Harumi.
—Santa tiene un regalo para ti por haber sido una buena chica.
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—Vaya…
Harumi miró el paquete y su expresión se animó.
—¿Es para mí?
—Jo jo jo, claro que sí.
Koutarou asintió. Entonces, Harumi lo cogió con ambas manos.
—Gracias.
Harumi presionó el paquete contra su pecho mientras se inclinaba frente a Koutarou. Su sonrisa
estaba radiante.
—Como ya he dicho, no es algo de lo que pueda estar orgulloso.
Pero Koutarou enseguida se rascó la cabeza de vergüenza. No podía evitar sentirse así, ya que sabía
lo que contenía el paquete.
—¿Puedo abrirlo?
Ella no se dio cuenta de que Koutarou estaba avergonzado debido a la emoción por saber qué había
dentro.
—Adelante. Te debería poder ser de utilidad en este momento… Pero solo por ahora.
Harumi esperó a que Koutarou le diera el visto bueno y deshizo el lazo con cuidado. Abrió el paquete
y miró dentro.
—Ah, pero si es…
Tras haber confirmado lo que había dentro, su expresión se alegró aún más. Lo sacó
apresuradamente.
—Una bufanda…
Sacó una bufanda tejida a mano del paquete. Sin embargo estaba muy mal hecha. Había muchos
huecos y las puntadas no guardaban una línea recta.
—Satomi-kun, recordaste…
Pero Harumi no mostró signos de decepción, y en cambio sonrió felizmente al desplegarla.
Satomi-kun me ha regalado esto…
Se trataba de la práctica de tejido que llevaba haciendo Koutarou desde la primavera, convertida en
una bufanda. Y por eso solo la primera parte tenía tan poca calidad.
—Me preocupaba si algo como esto serviría como regalo o no.
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Koutarou recordó que una vez Harumi le dijo que estaba contenta con su progreso en la primera parte
de la práctica. Era porque se trataba de un buen ejemplo de su esfuerzo. Pero aun así no estaba
seguro de si le gustaría recibir un regalo como ese. No había mucha gente que se contentara con una
bufanda fabricada a mano de forma tan pobre.
—No es verdad, estoy muy contenta. Gracias.
Pero Harumi era una de esas pocas. Además de haberla tejido como hobby, la bufanda estaba
repleta de recuerdos de la primavera y de más adelante, por lo que para ella era un regalo muy
acertado. Además se alegraba de que Koutarou recordara su conversación.
Me ha dado esto como regalo…
Sus ojos empezaron a humedecerse. Sabía que Koutarou no tenía ningún motivo especial para darle
este regalo, pero estaba tan contenta que no pudo evitar imaginárselo.
—¿Me queda bien?
Harumi se enrolló la bufanda alrededor del cuello y sonrió. Parecía como si estuviese bailando
cuando se giró para enseñarle la bufanda.
—La verdad es que no. Tu gusto en bufandas es pésimo.
—Silencio. ¿Cómo se atreve un simple caballero a dar su opinión a la princesa?
—Creo que esa frase no sale en el guion.
—Incluso yo puedo improvisar a veces.
Seguía haciendo el mismo frío de los últimos días, y haría aún más a medida que fuera avanzando la
noche.
Pero Harumi ya no podía sentir el frío.

Parte 5
Se acercaban unos faros desde la distancia. Como se trataba de una carretera recta y con poco
tráfico, se podían distinguir desde muy lejos, y Koutarou vio las luces.
—Parece que el taxi ya está llegando.
—…¿Eh?
—¿Qué quieres decir con eh? Sakuraba-senpai, ¿no se supone que querías irte a casa?
—S-sí. Perdona.
Harumi estaba tan distraída con la bufanda que había olvidado el taxi por completo.
¡Ah, casi lo olvido!
En ese momento Harumi recordó algo.
—Satomi-kun, la verdad es que yo también tengo un regalo.
Normalmente no sería capaz de decir esas palabras, pero la bufanda mal hecha que llevaba le dio el
valor necesario.
—¿Para mí?
—Sí.
—Pero yo no he sido un buen chico.
—No importa. Después de todo no soy Santa Claus.
Harumi hizo una risita y metió la mano en su bolso.
Pero yo sí creo que hayas sido un buen chico, Satomi-kun…
Al pensar eso, sacó un objeto largo y fino.
—¿Son palillos de tejer?
—Sí. Me preocupaba un poco si algo como esto sería un buen regalo para un chico.
Harumi le había regalado unas agujas de tejer. Estaban hechas de bambú y envueltas en una
preciosa cajita con un lazo. Como las tenía sujetas frente a su pecho, parecía como si llevase un
ramo.
—Toma, Satomi-ku~
Una extraña sensación se apoderó de Harumi cuando le entregó la cajita.
¿Eh…? ¿Esto no ha pasado ya antes…?
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Era una fuerte sensación de déjà vu. Harumi sentía que esa no era la primera vez que le daba a
Koutarou un regalo.
—¿Qué ocurre, Sakuraba-senpai?
Koutarou estaba confuso porque Harumi se había detenido de repente y le preguntó. Una escena
apareció en la mente de Harumi cuando oyó su voz.
—¿Qué ocurre, princesa Alaya?
—No, nada.
En esa escena, Koutarou llevaba puesta una armadura azul y ella sostenía una espada blanca.
Ya veo, ésta es una escena de la obra de teatro…
Harumi recordó que la escena que se estaba produciendo en su cabeza salía en el guion. Desde que
estuvo en sus manos había pasado mucho tiempo leyéndolo. Por eso supuso que la sensación de
déjà vu provenía de ahí.
—No, nada.
Harumi hizo una risita y le entregó las agujas definitivamente.
—Solo estaba pensando que esta escena aparece en el guion de la obra.
—Ah, es verdad.
Koutarou asintió satisfecho con la respuesta. Entonces se arrodilló delante de Harumi. Ambos tenían
una expresión seria.
Era la escena en que la Princesa Plateada entregaba la Signaltine al Caballero Azul. En ella, los dos
se miraban el uno al otro de esa forma.
—Lord Veltlion. Desde ahora esta espada le protegerá. De cualquier enemigo y de cualquier
adversidad.
—Entonces utilizaré mi vida y esta espada para protegerle, princesa Alaya.
Koutarou cogió las agujas de tejer citando la frase de su personaje. Era una escena maestra repleta
de sentimientos.
Sin embargo, después de que Koutarou hubiese recibido el regalo, los dos se rieron a carcajadas.
—¡Ajajajaja!
—¡Jajajajaja!
—¡C-como si unos palillos de bambú pudieran proteger algo! ¡Ufufufu, ajajajaja!
—¡P-pero qué dices, eres tú la que lo ha dicho, jujuju, jajajajaja!
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Koutarou se levantó mientras reía, pero sus pasos eran muy inestables debido a que se estaba riendo
demasiado. Los dos reían con todas sus fuerzas.
—Jajajaja, ja~ ¡Mira, Sakuraba-senpai!
—¿Eh?
—¡Mira, está nevando!
Los dos dejaron de reírse porque vieron que la nieve estaba empezando a caer.
—Ah… es precioso…
Harumi se quedó sin habla debido a la belleza de la escena; la nieve parecía como si estuviese
bailando por el aire. Entonces levantó los brazos y comenzó a cazar copos de nieve.
Harumi fue la única que se quedó embelesada por la nieve, que caía lentamente iluminada por la luz
de la calle. En cambio, Koutarou no miraba la nieve.
La Princesa Plateada, eh…
Koutarou estaba mirando a Harumi jugando con la nieve. La Princesa Plateada solo era un personaje
que se le había asignado, pero cuando vio a Harumi cubierta de nieve, fue más allá de ser un simple
papel y llegó hasta su corazón.
—…Feliz Navidad, Satomi-kun.
Y cuando vio la sonrisa que puso Harumi cuando dio la vuelta hacia él, sintió un poco de tristeza al
saber que no era el verdadero Caballero Azul.
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