Parte 1





























Vuelta a Casa

Parte 1

Domingo 25 de abril

Incluso los domingos, los días comienzan pronto en el apartamento 106. La razón es el

entrenamiento matutino de Koutarou y Ruth. Mientras que todas las demás siguen durmiendo, los dos

salen a entrenar sin más compañía, un escenario que se ha estado repitiendo desde los últimos

meses.

Pero Ruth no apareció ese día. Y si no lo hacía no habría nadie que despertara a Koutarou. Como

resultado, Koutarou siguió durmiendo en el suelo apoyado contra una de las paredes de la habitación.

El sonido de unas pisadas despreocupadas se pudo oír pasando cerca de él. La dueña de dichas

pisadas se sentó frente al televisor y utilizó el control remoto para encenderlo. Se trataba de un

momento importante para esta persona, ya que los domingos por la mañana ofrecían muchos animes

en la televisión.

—…¡Ah, Sanae-chan, si corres de esa forma Satomi-san se despertará!

Había una segunda junto a la primera, y ésta fue regañada. La segunda persona se preocupaba de

que el ruido de las fuertes pisadas pudiera despertar a Koutarou.

—No pasa nada si lo hace.

—¡Si se despierta me obligará a estudiar!

—No pasa nada si estudias. Vas a estudiar en la universidad, ¿verdad?

—¡Si estoy estudiando no puedo ver la tele!

—No pasa nada, simplemente puedes grabarlo. Vivimos en la era moderna.

—¡Pero quiero verlo ahora!

La segunda persona también se sentó y comenzó a ver la televisión. Afortunadamente, ni siquiera

ese alboroto fue suficiente para despertar a Koutarou. En cuanto empezó el anime, las dos

empezaron a hablar menos, y al final, no desvelaron al chico.

—…Satomi-kun, durmiendo en un lugar como este. Fufu.

—Eso es peligroso, Aika-san. Si te acercas demasiado a él pasarás por una experiencia terrible.

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Entonces aparecieron otras dos personas en la pequeña habitación. Las dos hablaban entre sí con un

tono amistoso mientras miraban a Koutarou, que estaba durmiendo pegado a la pared. Se habían

vuelto más cercanas tras haber pasado la noche anterior hablando.

—Kasagi-san, ¿por qué dices eso?

—Satomi-kun no solo duerme en posturas extrañas, sino que además tiende a abrazar cosas cuando

está medio dormido. Cuando Yurika trató de despertarlo, utilizó técnicas de lucha con ella, y hasta

confundió a Ruth con un árbol lleno de escarabajos.

—Fufufu, eso encaja mucho con él.

—Ya te dije que es peligroso.

—…Quiero una experiencia que también puedan tener sus amigas.

—Realmente eres una excéntrica, Aika-san…

—Ésta es la primera vez que he vivido junto a personas buenas de verdad…

—Es muy divertido, cada día es como una excursión.

—Ajaja…

Como ninguna de las dos tenía familia pudieron simpatizar entre ellas. Aunque por fuera no lo

parecían, en su interior eran casi idénticas. Después de haberse conocido mejor tras la larga

conversación de ayer, ahora tenían un ambiente muy amistoso en torno a ellas.

—Deberíamos despertarlo. La habitación ya es bastante pequeña y él está ocupando demasiado

sitio…

—Clan-san, ¿qué hacías cuando estuviste viajando con Satomi-kun?

—Lo levantaba un poco y entonces lo tiraba al suelo, algo muy efectivo. Afortunadamente era fácil

porque la armadura se podía controlar a distancia.

Aparecieron dos personas más, y comparadas con las que ya había en la habitación, las dos tenían

una expresión mucho más calmada.

—…Ya veo, lo recordaré.

—Harumi, eso te resultará complicado porque no tienes fuerza, espera, podrías utilizar la magia en

cambio.

—Aún no me siento como una maga de verdad…



Una de las dos chicas recién llegadas tenía una salud débil, y por tanto tenía que acudir a un examen

médico esa misma mañana. La otra tenía acceso a un equipamiento médico avanzado, y era capaz

de tratar a su compañera de forma mucho más eficiente que la medicina moderna. Para la otra chica

era un alivio tenerla como amiga. Habían escogido la habitación como lugar de encuentro antes del

examen.

—¿Ha llegado ya todo el mundo?

Entró una más. Esta persona echó un pequeño vistazo desde la cocina que estaba en el pasillo, justo

al lado de la habitación. Normalmente era la encargada de la mayoría del trabajo doméstico del

apartamento 106, y en ese momento llevaba una redecilla en el pelo y estaba preparada para hacer

el desayuno.

—Theia-chan y Ruth-chan todavía no están.

—Mmm…

—Kiriha, ¿qué hay hoy para desayunar?

—Salmón, sopa de miso y espinacas hervidas.

—¡Perfecto! ¡Un desayuno estupendo!

—Umm, ¿qué deberíamos hacer con Satomi-san?

—Ya es hora de despertarlo.

—Eeeeeeeeeeeeeeh~~~

—¿A qué viene esa cara?

—Siempre que Satomi-kun se despierta obliga a estudiar a Nijino-san, por lo que ella no quiere que lo

haga.

—No seas tan exagerada, Nijino Yurika.

—¡Maki-chan, solo lo dices porque no sabes cómo es!

Aparte de Koutarou había otras siete personas en la habitación.

Sanae, Yurika, Maki, Shizuka, Clan, Harumi y Kiriha.

Todas las chicas que rodeaban a Koutarou eran jóvenes, sin excepción. Durante el año pasado,

todas llegaron a este apartamento por motivos distintos, y como resultado se aceptaron entre sí

formando una profunda relación de compañerismo.

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Faltaban otras dos compañeras. Después de lavarse la cara en el baño, Koutarou se dio cuenta de

que ninguna de las dos estaba en la habitación.

—¿Eh? ¿Dónde están Theia y Ruth-san?

Theia tenía mucho orgullo y un pelo dorado que podía verse desde lejos. Ruth era seria y honesta, y

debido a estas cualidades se podía confiar fácilmente en ella.

Se trataba de una princesa y su sirviente, y habían venido del otro lado del universo. Normalmente no

sería extraño ver a las dos en la habitación a esta hora, pero ninguna de ellas se encontraba allí.

—…En realidad, por la noche se encontraron con un pequeño problema y ahora están ocupadas

intentando resolverlo.

Kiriha fue la que respondió a la pregunta de Koutarou. Continuó con su explicación mientras llenaba

un cuenco con arroz.

—Dijeron que se pasarían por aquí durante la mañana, de modo que deberían llegar pronto.

—¿Qué tipo de problema?

—La situación es complicada, así que es mejor si te lo cuentan ellas directamente. Solo espera un

rato, Satomi Koutarou…

—Ya veo…

Koutarou mostró una expresión compleja, concentrado en sus pensamientos, mientras se sentaba en

su sitio habitual. Entonces miró hacia el portal que conectaba la habitación con la nave espacial.

Harumi se dio cuenta de que Koutarou tenía una expresión más seria de lo normal y ella, que se

encontraba sentada al otro lado de la mesa, se dirigió a él.

—¿Estás preocupado por Theiamillis-san?

—Estoy preocupado por todas. La situación es más complicada de lo que pensábamos.

Los enemigos de Yurika y Kiriha estaban trabajando juntos en secreto, y debido a eso todas estaban

en peligro. Se trataba de una causa infinita de preocupación para Koutarou.

—Pero como no veo a Theia y Ruth por aquí… Estoy un poco nervioso.

Koutarou no podía hacer nada por alguien que no podía ver, así que esa situación le hizo sentirse

impaciente.

—No es necesario preocuparse tanto, Satomi-kun.

—Sakuraba-senpai…

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—Si se tratara de algo muy importante donde la vida de Theiamillis-san estuviera en juego, Kiriha-san

te habría despertado mucho antes.

—Eso es… verdad.

Koutarou asintió a las palabras de Harumi y miró a Kiriha. Ella respondió mirándolo también y sonrió.

Lo que significa que tiene una decisión difícil y debe tomarla ella sola…

Si realmente Theia estuviera en peligro, Kiriha no se mostraría tan despreocupada. Dicho esto, si

fuera algo no muy problemático, lo habría explicado ella misma. Y como no ocurrió nada de eso,

puede que Theia no estuviese en peligro, pero podría estar en una situación donde tendría que tomar

una decisión complicada.

—No vas a sacar nada en claro si te preocupas, ¡empecemos a comer primero!

Cuando Sanae dijo eso se colgó de la espalda de Koutarou como de costumbre. El desayuno era una

fuente de energía, y Sanae quería esperar a Theia llena de vitalidad.

—…Tienes razón. Muy bien, vamos a comer.

—¡Sí!

Gracias a Sanae, Koutarou pudo sentirse un poco mejor y el ambiente en la habitación se suavizó.

Que Theia y Ruth no estuviesen allí era algo por lo que todos estaban preocupados.

Parte 2

Theia y Ruth aparecieron en la habitación justo cuando Koutarou y las chicas habían terminado de

desayunar. Las dos parecían cansadas, y sus expresiones eran oscuras y tristes.

—…Bien, estáis todos aquí.

En cuanto apareció, Theia comenzó a hablar sobre algo serio. Ruth se encontraba detrás de ella,

observando. Al ver a las dos de esa forma, Koutarou apenas pudo comprender la gravedad del

problema que tenían.

—Eh, todos, me gustaría decir algo. ¿Puedo disponer de vuestro tiempo?

Cuando dijo aquello, las chicas, que estaban ocupadas con otras cosas, se reunieron alrededor de la

mesa sin protestar. Theia agachó ligeramente la cabeza después de esperar a que todos se sentaran.

—Bien, os lo agradezco.

—Theia, ¿qué ha pasado?

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Cuando Koutarou instó a Theia a continuar sus ojos se encontraron. Y después de mirarlo durante un

rato, ella continuó hablando con calma.

—…En realidad, parece que mi madre ha caído enferma en Fortorthe.

—Tu madre, Elle… umm, ¿te refieres a la actual emperatriz, su majestad Elfaria?

Koutarou sacó el nombre de su memoria y preguntó. Theia asintió con solemnidad como respuesta.

—Sí. La salud de mi madre no es tan fuerte como la mía. Parece que la presión por las obligaciones

del gobierno hizo que cayera enferma.

—Oh, es verdad, el Fortorthe actual es…

Koutarou no conocía muy bien el estado del Fortorthe del presente, pero recordaba haber escuchado

a Theia y Clan mencionarlo. La madre de Theia, Elfaria, era una pacifista que deseaba desarmar al

ejército. Como resultado, su relación con la armada se había deteriorado y cualquier reforma que

propusiese sería paralizada. Como Elfaria tenía que suprimir las reacciones extremas de los militares,

Koutarou se podía imaginar con facilidad que sus obligaciones oficiales serían muy estresantes, y su

cuerpo habría sido incapaz de soportar todo el trabajo que estaba forzada a realizar.

—Por eso… aunque soy muy reacia a hacer esto…

Theia se detuvo por un momento para mirar a todos reunidos alrededor de la mesa antes de

continuar finalmente.

—…estoy pensando en regresar a Fortorthe. Y… renunciaré a los derechos al trono.

Cuando Theia dijo esas palabras, el ambiente del apartamento 106 se congeló.

Parte 3

Theia había llegado al apartamento con el objetivo de conseguir el derecho de suceder el trono

imperial, y para que pudiera conseguirlo necesitaba hacerse con el control del apartamento 106 de la

Casa Corona. Por eso había llegado a la Tierra y conocido a Koutarou y las demás. Estaba decidida a

no regresar a Fortorthe hasta que consiguiera poner el apartamento bajo su mando.

Pero ahora no podía decir lo mismo, ya que su madre había enfermado de improviso. El verdadero

motivo por el cual Theia quería el derecho al trono era que de esa forma podría reforzar su influencia

y ayudar a su madre, que se encontraba en una posición complicada. Por eso Theia no tuvo otra

opción que volver a Fortorthe y cuidar de su madre. No era tan inmadura como para abandonar a su

madre y encontrar la felicidad ella sola.

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Por ese motivo había decidido dejar la Tierra y regresar a casa. Aún no había conseguido tener éxito

en su prueba, pero con la repentina enfermedad de su madre el tiempo apremiaba. Si esperaba hasta

terminar la prueba, las cosas podrían desarrollarse en una dirección irreversible. Theia era reacia,

pero se trataba de algo que debía hacer.

Si se disponía a abandonar la Tierra había muchas cosas que tendría que hacer, y por culpa de eso

no había dormido nada en toda la noche. Y a pesar de que el sol ya había aparecido en el nuevo día,

ella aún seguía preparando su viaje a casa.

—No pensaba que sería para tanto… pero si lo miro ahora, hay muchas cosas que hacer.

—Eso es una muestra de cuánto hemos entrado en contacto con la gente de este planeta.

—Sí…

Era necesario solicitar una excedencia en el instituto Kitsushouharukaze, despedirse de los

conocidos, y finalmente, tenía que hacer el equipaje para su regreso.

Theia estaba colocando con cuidado sus pertenencias en unos contenedores de plástico.

La mochila que utilizaba para ir al instituto, los cuadernos donde escribía durante las clases, el

uniforme, el bañador de cuando fueron a la playa el año pasado, los libros y Cd’s que compró, la

consola y los juegos con los que se quedaba jugando toda la noche.

Había cosas suyas en el apartamento y en su propia habitación de su nave espacia; todas eran cosas

preciadas y llenas de recuerdos. Cuando las tocaba, recordaba las veces que las había utilizado. No

eran simples objetos como había dicho Ruth, eran momentos inolvidables que servían como prueba

de sus aventuras en este planeta.

—Se hace duro dejar este planeta…

—Sí…

La primera vez que llegó aquí, Theia quería terminar su prueba lo más rápido posible y volver con su

madre. Pensaba que los habitantes del planeta eran unos neandertales y no tenía intención de

quedarse más tiempo, pero ahora deseaba quedarse todo lo que pudiera. Y esto se debía a que

había empezado a pensar que los habitantes de la Tierra eran irremplazables.

Dejó de ordenar el equipaje y miró hacia una pared. Allí, un tulipán carmesí cuidadosamente

preservado la decoraba. Esa flor era el tesoro más valioso que había conseguido de este planeta. Al

ver a Theia de ese modo, Ruth también paró y le habló.

—…¿Lo que más lamenta es no ver más a Satomi-san?

Había otro tulipán carmesí decorando la habitación de Ruth. Era un regalo que le había dado la

misma persona.

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—Sí. No podré cumplir mi promesa de estar siempre con él.

En el pasado, Theia y Ruth habían decidido vivir junto al hombre que les dio los tulipanes, pero la

inesperada situación de la madre de Theia provocó que tuvieran que retractarse de esa decisión. El

hombre que les había regalado las flores no podía abandonar el apartamento en esas circunstancias,

y Theia debía volver con su madre como fuera. Era un destino que no podía evitar.

—Me pregunto si nuestra determinación llega solo hasta este nivel…

—Alteza…

Era una vida que habían elegido con entusiasmo, pero incluso así, había acabado en un instante.

Theia estaba dolorosamente triste y sentía que su amor era insuficiente; Ruth sentía lo mismo. Había

tomado la misma decisión que Theia.

—Lo siento Koutarou… Perdóname…

Theia pronunció inconscientemente el nombre de la persona que le había dado el tulipán. Debido a su

amarga decisión, su débil voz estaba temblando.

—Theia, ¿tienes un momento?

Entonces apareció un visitante frente a la habitación de Theia.

Parte 4

Koutarou había recibido la autoridad para manejar todas las funciones disponibles de la nave

espacial, El Caballero Azul. Esto incluía el permiso para entrar en la zona residencial especial donde

normalmente solo lo podía hacer la realeza. Koutarou había utilizado su autoridad para visitar a Theia

y Ruth.

—Espera un momento.

Koutarou pudo oír la voz de Theia saliendo del intercomunicador colocado cerca de la puerta de la

habitación. Estaba de pie frente a la puerta, esperando a que se abriera. Mientras tanto comprobó su

ropa una última vez; como se trataba de un momento importante no podía permitirse hacer algo

indecoroso.

Ahora que lo pienso, esta es la primera vez que he venido para encontrarme con la princesa

Theiamillis…

Koutarou había venido en otras ocasiones para encontrarse con su amiga Theia, pero nunca lo había

hecho para visitar a la princesa Theiamillis. Esta era la primera vez que le había tratado

adecuadamente como a una princesa, y por lo tanto se sentía un poco nervioso.

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—…Adelante.

La puerta comenzó a deslizarse hacia un lado después de que Theia diera permiso. Al otro lado

apareció una chica de pelo dorado que llevaba puesto un vestido. Al ver su aspecto, Koutarou miró

hacia abajo como correspondía y se arrodilló.

—…Es un honor conocerle, princesa Theiamillis. Mi nombre es Satomi Koutarou, un caballero errante

que no tiene señor.

Koutarou dijo algo parecido a la frase que había ensayado para la función. Como resultado, salió de

forma natural de su boca.

—¿Koutarou…?

—He venido hoy aquí para hacer una petición a su alteza. Solicito su permiso para entrar en la

habitación.

—¿Qué estás…?

Mirar a Koutarou con un comportamiento completamente distinto al normal hizo que Theia se

sorprendiera. Por eso simplemente se quedó observándolo sin darle permiso para entrar.

—Alteza, Sir Satomi Koutarou le está solicitando permiso para entrar.

Al notar que Koutarou tenía una idea en mente, Ruth apremió a Theia para que le concediera el

permiso.

—Ah, sí… te lo permito. Puedes entrar.

Entonces finalmente Theia lo dejó pasar a la habitación.

—Es un honor. Entonces discúlpeme.

Koutarou entró en la habitación de Theia con un poco de nerviosismo todavía. Como ella no sabía en

qué estaba pensando, sintió los mismos nervios que él. Los dos se miraron el uno al otro como si

fuera la primera vez que se hubieran conocido.

—Permítame saludarle una vez más. Mi nombre es Satomi Koutarou, un caballero errante sin señor.

Koutarou caminó hacia Theia, se arrodilló y se presentó de nuevo.

—¿Q-qué asuntos tienes? Déjame escucharlos.

Al responder, Theia puso una voz chillona; aún se encontraba confundida debido a la forma de hablar

de Koutarou y a su actitud completamente diferente de la habitual. Su ropa era normal; llevaba su

uniforme del instituto. Pero se había abrochado hasta el último botón de la camisa, y el cuello estaba

recto. Incluso se había puesto el gorro del uniforme que normalmente nunca llevaba.

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Alteza… Maestro…

Ruth miraba con dulzura a Theia, que aún seguía confundida, y también a Koutarou, que estaba

envuelto en una atmósfera de mucha seriedad. Sentía que estaba pasando algo especial.

—He venido aquí para hacer una petición a su alteza.

Koutarou seguía mirando hacia abajo y continuó hablando. Al verlo de esa forma, Theia empezó a

sentirse más y más inquieta. Se preguntaba si la persona que había frente a ella era realmente

Koutarou.

—¿Cuál es…?

Theia instó a que continuara mientras experimentaba una increíble inquietud. Koutarou respondió

levantando la cabeza, mirando directamente a sus ojos.

Ah…

En ese momento, la ansiedad de Theia desapareció sin dejar rastro y recuperó su estado habitual.

Koutarou sonreía; se trataba de la típica sonrisa que Theia y Ruth amaban.

—Mis habilidades son mediocres, y soy un mero caballero de campo con unos dominios que abarcan

únicamente seis tatamis.

Koutarou sacó una hoja grande de papel y la colocó encima de una cajita cercana.

—¡¿Esto es…?!

Los ojos de Theia se abrieron por la sorpresa. En la hoja estaba dibujada la tabla que se utilizaba

para la puntuación de la competición por el dominio de la habitación. Estaban escritos los nombres de

Koutarou y las cuatro chicas, junto con su puntuación. Sin embargo, solo había dos nombres que

tenían puntos en ese momento, y eran Theia y Koutarou.

Theia tenía 218 puntos, justo como recordaba.

Pero Koutarou contaba con 862 puntos. Todos los puntos de las demás chicas habían desaparecido,

y por alguna razón, todos ellos a excepción de los de Theia estaban en la cuenta de Koutarou.

—Princesa Theiamillis, por favor conviértame en uno de sus vasallos.

—¿Eh…?

La mente de Theia se quedó congelada al escuchar esas palabras inesperadas. No podía entender el

significado de lo que acababan de decirle.

—¡¡Felicidades, alteza!!

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En cambio, Ruth alzó la voz con una expresión alegre. Como estaba observando la escena desde

otra perspectiva comprendió lo que Koutarou estaba diciendo.

Si Theia aceptaba su petición, Koutarou se convertiría en su sirviente tanto de título como en la

realidad. Además, todos los puntos pasarían a estar en posesión de ella, lo que significaba que

conseguiría el control del apartamento. Y eso solo podía servir para una cosa.

—¡¡Alégrese, ha superado su prueba!! ¡¡De esta forma conseguirá los derechos del trono imperial!!

—¿Los derechos… para el trono…?

Significaba que Theia había conseguido completar la prueba que se le había impuesto, para que de

esta forma pudiese adquirir los derechos al trono imperial.

—¡Sí! ¡Alteza, ya ha superado espléndidamente la prueba y cumplido su obligación como miembro de

la realeza!

—¿He adquirido… los derechos al trono…?

Theia miró a Ruth con una expresión perdida por la sorpresa, pero a pesar de verle sonreír no sintió

que fuese algo real. Miró de nuevo a Koutarou buscando una respuesta clara.

—Koutarou, ¿lo que dice Ruth es cierto? ¿He completado mi prueba?

—Todavía no. Aún no he oído la respuesta de su alteza.

—¿Mi respuesta?

—Alteza, deme una respuesta, por favor. ¿Me aceptará como su vasallo?

—Ah…

Al sentir el tono calmado y la mirada dulce de Koutarou, Theia empezó a comprender poco a poco la

situación.

Koutarou me ha aceptado como su señora…

Sus reflexiones se fueron convirtiendo gradualmente en una gran alegría. Su corazón latía tan rápido

como la batería de una banda de rock. Consiguió reprimir sus impulsos de lanzarse corriendo hacia él

y dijo su nombre.

—…S-Satomi Koutarou.

Theia trataba desesperadamente de calmarse, pero tartamudeó y su voz titubeaba. Su visión se

volvió borrosa debido a las lágrimas que tapaban sus ojos. No había forma de que hubiera podido

mantenerse calmada cuando por fin llegó este momento.



—¿Sí?

Koutarou mantuvo su cabeza agachada como signo de subordinación. Al verlo, Theia hizo su

declaración.

—Te aceptaré como mi caballero, y te daré el título de Caballero Azul de Theiamillis.

—…Lo acepto respetuosamente, princesa.

De este modo se llevó a cabo el juramento entre señor y sirviente.

Parte 5

Lo primero por lo que Koutarou se preocupó al saber que Theia regresaría a su hogar fueron sus

derechos al trono. Con su madre enferma, las posibilidades de que volviese pronto a la Tierra eran

extremadamente pocas, y si eso ocurría, la prueba de Theia resultaría fallida, es decir, perdería sus

derechos al trono para siempre.

De modo que Koutarou rogó a todas las demás invasoras que confiaran en Theia y que le

concedieran temporalmente a él todos sus puntos. Todas aceptaron y entonces Koutarou se convirtió

en el sirviente de Theia. Gracias a esto, ella consiguió el control legítimo del apartamento 106 y por

tanto completado su prueba.

Sin embargo, con la amenaza de la facción radical y de las hechiceras malvadas, el apartamento no

se podía dejar únicamente en las manos de Theia. Ese era el motivo por el que se requería una

segunda fase del proceso.

El apartamento 106 de la Casa Corona se añadiría al territorio de la familia Mastir, y Satomi Koutarou

sería su administrador. Una vez que Theia hubiese regresado a Fortorthe, él devolvería los puntos

que había pedido prestado a las chicas, resolviendo todos los problemas.

Haciendo eso, Theia podría completar su prueba y la situación volvería a ser la de siempre. Era un

método algo forzado, pero no debería haber ningún problema a la hora de realizarlo. Se trataba de

una solución ingeniosa que era posible realizar gracias a la confianza que había entre Koutarou y las

invasoras. En circunstancias normales, Theia no habría aceptado este tipo de método, pero en la

situación actual era la única solución.

Inmediatamente después de realizar el juramento, Theia corrió hacia Koutarou y se lanzó sobre él.

—¡¡Koutarou!!

—¡¿Guah?!

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Nunca habría imaginado que saltaría sobre él a toda velocidad. Aún arrodillado, Koutarou intentó

cazarla rápidamente; Theia estaba convencida de que lo haría. Su salto fue rápido y fuerte, y él no

tenía otra opción que cogerla al vuelo.

—¡¡Has dicho que te convertirás en mi sirviente, Koutarou!! ¡¡Lo he escuchado con mis propios

oídos!! ¡¡Ahora ya no puedes echarte atrás!!

Su intensa expresión de alegría estaba empapada por las lágrimas mientras abrazaba la cabeza de

Koutarou con ambos brazos. Era como una niña que acababa de conseguir el animal de peluche que

siempre había deseado, y abrazó a Koutarou tan fuerte como pudo en un intento de disminuir la

distancia que había entre ellos lo máximo posible.

—¡¡Soy tu señora!! ¡¡No importa cuánto nos separemos, ahora yo soy tu única señora!!

—H-hey, Theia… has cambiado el orden. ¡¿Qué pasa con la espada?!

En Fortorthe era una tradición tocar los dos hombros de la persona que era nombrada caballero con

la parte plana de una espada, mientras que se le concedía su título. Pero Theia había omitido esa

parte y en cambio ahora estaba abrazando a Koutarou.

—¡No pasa nada! ¡Ya lo hice hace medio año! ¡Tu respuesta es lo que llega medio año tarde!

—¿Qué?

—Fufufu, en realidad, Satomi-sama, la ceremonia de nombramiento ya se hizo hace medio año

después de tu pelea con Clan-sama. Por supuesto, en ese momento estabas dormido.

Ruth explicó la historia al confundido Koutarou con una sonrisa.

Hacía medio año, durante la presentación de su primera función, Koutarou había salvado a Theia de

un ataque de Clan, y como agradecimiento ella llevó a cabo la ceremonia de nombramiento de

Koutarou. Entonces, Theia seguía sin ser sincera con ella misma, por lo que realizó la ceremonia por

su cuenta mientras él dormía. Por eso hoy, después de confirmar la respuesta de Koutarou, la

ceremonia que había empezado el año anterior fue completada.

—¡La ceremonia ya se ha hecho! ¡Enorgullécete, mi caballero!

—¡No digas disparates! ¡¿Cómo me voy a poder enorgullecer mientras estás colgada de mí de esta

forma?!

Koutarou seguía en una posición arrodillada y además tenía a Theia rodeando su cabeza. Encontró

bastante difícil poder sentirse orgulloso en esa postura.

—¡Puedes hacerlo si lo intentas!

—¡No puedo! En serio… y yo que me lo estaba tomando en serio y todo…

21

Como se iba a convertir en el vasallo de Theia quería hacer una ceremonia formal. Sin embargo, ella

lo había ignorado por completo y omitió la parte tradicional. Koutarou se encontraba estupefacto y

volvió a hablar de la misma forma que antes.

—Lo más importante es confirmar si tus sentimientos y tu promesa han forjado un nuevo lazo, no la

ceremonia en sí. No existe ceremonia más válida que esa.

—Es un argumento impresionante, pero no es algo que puedas utilizar como excusa, ¿no crees?

—Auu… ¿pudiera ser… que realmente me odias?

La expresión de Theia se puso triste. Aflojó un poco los brazos que tenía alrededor de Koutarou y lo

miró con una expresión preocupada.

—¡Por supuesto que no!

—Entonces sí cuenta como excusa. Está bien.

Pero enseguida recuperó su sonrisa y abrazó la cabeza de Koutarou con aún más fuerza que antes.

Quería dejar su calor en la persona que amaba, ya que no quedaba mucho tiempo para partir.

—Vamos…

—…Asegúrate de recordar esto, Koutarou.

Susurró en la oreja de Koutarou y le dio un golpe suave en la cabeza.

—Así soy yo. No soy una princesa perfecta; soy tosca, llena de defectos y egoísta. Aunque estemos

muy lejos el uno del otro, asegúrate de que no lo olvidas…

—…Theia.

—¿Sí?

—No tienes tantos defectos como dices… están siendo injusta.

—Fufu, lo tomaré como un cumplido.

La mano que golpeaba su cabeza lo hacía de forma increíblemente suave.

—…No voy a decir adiós.

—No. Nos volveremos a ver, ¿verdad?

—No sé cuándo… pero eso es lo que pretendo.

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Theia iba a volver con su madre, y hasta que llegase a algún tipo de conclusión no volvería a ver a

Koutarou, pero ella no quería dejar las cosas de esa forma. Pensaba volver a la Tierra algún día y

vivir junto a Koutarou. Y si los problemas del apartamento 106 ya se habían resuelto para entonces,

incluso podría llevárselo de vuelta a Fortorthe con ella. A pesar de que debía marcharse

obligatoriamente no se había dado por vencida para conseguir un buen futuro.

—Pero… es extraño.

Theia murmuró de repente.

—¿Qué pasa?

—Hace solo un tiempo me sentía culpable por no poder mantener mi promesa hacia ti. Aunque había

tomado la decisión de vivir contigo, aquí me encuentro dejándote atrás.

—Si nos volvemos a ver no tendrás motivos para sentirte culpable.

Koutarou había decidido creer que su futuro sería esperanzador.

—Sí… quizás sea porque te has convertido en mi sirviente. Así me siento ahora. ¿No soy un poco

egocéntrica?

—Así es mejor. Eres una persona que está por encima de los demás; todo el mundo se sentirá más

tranquilo si te mantienes optimista.

—¿Crees que es así?

—Claro. Eres mi princesa, ¿sabes?

—…

—¿Qué?

—Estoy… estoy realmente feliz pero… es un poco embarazoso…

—…Llevas diciendo eso un año entero, así que no te avergüences ahora.

—Pero… ahora que soy tu princesa… yo, ¿sabes…? Supongo que no estaba preparada

mentalmente…

—…Creo que esa parte de ti es injusta.

Koutarou abrazó a Theia a modo de respuesta a sus sentimientos.

—…Después de todo eres mi caballero…

De esta forma, los dos formaron un lazo de señor y sirviente, aunque el momento de separarse había

llegado.

23

Sin embargo ninguno de los dos se sintió pesimista.

Porque creían que los lazos que habían formado hasta ahora les permitirían volverse a encontrar de

nuevo.

Parte 6

Una vez acabada la conversación, Theia le dijo a Ruth que saliera de la nave con Koutarou mientras

ella se quedaba en su habitación. También le dijo que volvería más tarde para recoger su equipaje.

—…Será mejor que se lo agradezca a su alteza después…

Ruth miró un momento hacia atrás mientras caminaba. Se sintió un poco culpable al ver la puerta de

la habitación de Theia.

—¿Qué quieres decir?

Cuando Koutarou le preguntó, Ruth se dio la vuelta para mirarlo. Como se encontraban los dos solos,

iban caminando con los brazos entrelazados. Estaban tan cerca que podrían besarse.

—Su alteza probablemente me dio algo de tiempo para despedirme de ti.

—Theia…

Koutarou se dio la vuelta al escuchar la explicación para mirar hacia atrás. La puerta de la habitación

de Theia se estaba alejando lentamente, pero él sentía que podía ver su sonrisa.

—…Últimamente se comporta de forma muy amable. No debería ser tan considerada con los

demás…

—Puede que tengas razón, Maestro.

—¿Eh?

Koutarou se detuvo y miró a Ruth. Ella también dejó de caminar y sus miradas se encontraron.

—Si su alteza supiera quién eres realmente… Me pregunto si entonces regresaría a Fortorthe tan

fácilmente…

24

Ruth se cuestionaba si realmente Theia podría dejar a Koutarou atrás en la Tierra si supiera que él

era el Caballero Azul. Pensándolo en condiciones normales, la opción de abandonar al Caballero Azul

en la Tierra, que era querido por todos en Fortorthe, no era algo que pudiera hacer alguien de la

realeza. Pero para ello tendría que esperar hasta que los problemas de Kiriha y las demás fuesen

resueltos, aunque tampoco sabía qué pasaría con su madre hasta entonces. Si por cualquier

casualidad Elfaria perdiese la vida mientras Theia estaba fuera, ella nunca podría perdonárselo.

A Koutarou le preocupaba afectar a Theia y le dijo a Ruth que no le revelase su identidad como

Caballero Azul. Entonces, Ruth dudó de sus propios sentimientos, pero ahora pensaba que la

decisión de Koutarou había sido acertada.

—Viendo la historia, la familia real de Fortorthe no podría dejar atrás al Caballero Azul, eh…

—Así es. No te equivocaste en tu decisión, Maestro. Estoy profundamente agradecida por tu sabia

consideración hacia ella.

Ruth hizo una reverencia en ese momento, y al mismo tiempo se encontraba profundamente aliviada.

Si se hubiera dejado superar por sus emociones y le hubiese contado a Theia la verdad, la situación

se habría desarrollado de una forma peor.

—Pero personalmente… creo que tanto su alteza como yo lamentamos profundamente dejarte atrás,

Maestro.

Empezaron a formarse lágrimas en los ojos de Ruth mientras miraba hacia él. Al igual que Theia,

había jurado vivir en compañía de Koutarou.

—Ruth-san…

—Perdona, yo, yo…

Entonces, Ruth se lanzó sobre él y empezó a llorar mientras ahogaba su propia voz. Para ella,

despedirse de Koutarou era tan doloroso como si lo hubiera hecho con Theia, ya que el hecho de

haberse conocido era casi como un milagro. Y ahora debía abandonarlo; no importaba cuántas veces

hubiese prometido volverlo a ver, se trataba de algo extremadamente doloroso. Incapaz de

contenerse más, lo único que pudo hacer Ruth fue llorar.

—Maestro, ¿por qué apareciste en nuestro camino de esa forma? ¡Deberías haberlo hecho en una

situación mucho más tranquila!

Si su encuentro hubiese sido más fácil, lo único que tendrían que hacer sería llevarse a Koutarou con

ellas, pero el destino no iba a permitírselo. Koutarou era necesario para muchas otras personas, de

modo que Theia y Ruth no podían quedárselo para ellas solas.

—Lo siento…

25

Koutarou solo podía disculparse. Para él también era difícil despedirse de ellas, pero no podía hacer

nada para impedirlo. Tenía cosas que hacer en la Tierra y Theia debía ir con su madre. Solo podía

pedir perdón a Ruth, que seguía llorando, y abrazarla.

—¡Satomi-sama, Satomi-samaa!

Ruth continuó abrazándose a él y llorando durante un rato más. Era como si también estuviera

llorando de parte de Theia.

Parte 7

Theia y Ruth dejaron la Tierra aquella noche.

—Gente, gracias por todo lo que habéis hecho hasta ahora.

—Fueron días de felicidad. Las palabras de agradecimiento no son suficientes para vosotros.

Las dos se encontraban en un rincón de la habitación, y se estaban despidiendo del resto de

habitantes. Detrás de ellas había una pared resplandeciente que conectaba la habitación con la nave

espacial. Haciendo lo contrario que hacía un año, Theia y Ruth ahora se disponían a dejar la Tierra a

través de aquel pasadizo, y una vez éste hubiera desaparecido ya nunca volverían. Y aunque lo

hicieran, para entonces habría pasado muchísimo tiempo.

—Theia, este no es el final, ¿verdad?

Sanae siempre estaba alegre, pero en esta ocasión tenía una expresión triste. Miró hacia las dos

chicas con el ceño fruncido mientras pensaba en algo que Theia le había dicho en el pasado.

Cuando Sanae estaba a punto de volver a entrar en su cuerpo, Theia le dijo que hubo un tiempo en

que se encontraba preocupada por ser una extraterrestre, pero había decidido superar esa sensación

por la fuerza. Y también le dijo que ella debía hacer lo mismo con la pérdida de sus recuerdos.

Por eso Sanae deseaba que Theia superase también esta despedida. Aunque tuviera que marcharse,

Sanae pensaba que volverían a verse algún día.

—Por supuesto que no, no pienso renunciar a algo como esto. He decidido vivir con todos vosotros.

Puede que ahora mismo no sea posible, pero os aseguro que volveré.

—¿Lo prometes?

—Sí. No estoy mintiendo, esperad a mi regreso.

—¡Sí!

26

Theia reavivó las esperanzas de Sanae y asintió con firmeza. Al verla de esa forma, finalmente

apareció una sonrisa en los labios de Sanae. No era como si no pudieran volverse a ver nunca más,

por lo que en este caso debía despedirse de ellas con una sonrisa.

—Theia-chan, ahora tú.

Después de Sanae iba Yurika.

Se puso delate de Theia con una bolsa de la compra de una tienda cercana.

—¿Mmm? ¿Qué es esto?

—Son unos aperitivos y los últimos mangas. Me imaginaba que te aburrirías en tu viaje a casa…

La bolsa estaba llena de regalos de Yurika.

Fortorthe estaba a 10 millones de años luz de distancia, e incluso con la tecnología de Fortorthe, un

viaje tan largo como ese les llevaría varios días. Por eso Yurika había pensado en regalar a Theia

algunas cosas con las que matar el tiempo, y después de mirar dentro de su billetera, decidió comprar

aperitivos y mangas.

—Gracias, seguro que los disfrutaré.

Theia aceptó el regalo de Yurika con una sonrisa.

A decir verdad, ella tenía cientos de formas de entretenerse a bordo de la nave espacial. Podían

decirse que eran cosas de primera necesidad para viajes espaciales, y si además congelaban el

tiempo dentro de la nave, nada de eso sería necesario.

Pero se sentía feliz por la consideración que había tenido Yurika, así que aceptó su regalo sin decir

nada más. No quería decir que en realidad no los necesitaba ni tampoco preguntó cómo era posible

regalar a una princesa unos aperitivos y unas revistas de un supermercado.

—Cuando regrese aquí, me aseguraré de traer libros y aperitivos de Fortorthe.

—¡Sí, por favor!

Theia estaba contenta de que Yurika no pensara en ella como otra cosa que no fuera una buena

amiga. Se alegraba mucho más con eso que con ser tratada con respecto como a una princesa.

—Theia-dono.

—Kiriha… Siento tener que marcharme tan de repente.

Cuando Kiriha se acercó, Theia se disculpó formalmente.

27

Considerando el problema de Kiriha, una vez que Theia se hubiese ido, el equilibrio de poder del

apartamento 106 cambiaría causándole aún más problemas. Estaba preocupada de que la facción

radical que se oponía a Kiriha pudiera aprovechar el momento.

—Satomi Koutarou será tu representante, y además ya se ha probado la existencia de las magas

malvadas. Probablemente no habrá más problemas durante algún tiempo.

Sin embargo, Kiriha no parecía creer mucho en sus propias palabras.

Koutarou permanecería como dueño del apartamento, y la existencia de las hechiceras malvadas que

buscaban el poder de la habitación había sido confirmada. La facción radical estaba asociada en

secreto con las magas, pero como no podían anunciarlo de forma oficial, no serían capaces de

trabajar en conjunto abiertamente. Debido a ello, Kiriha disponía de bastante tiempo para prepararse.

—Ya veo. Bien, si tú lo dices probablemente sea verdad.

—Déjamelo a mí. Protegeré esta habitación hasta que regreses.

—Por favor, hazlo. Confío en ti.

Theia sabía perfectamente lo fuerte que era Kiriha. Aunque ella le superaba en términos de poder,

había sido incapaz de derrotarla. Las cosas marcharían bien si Kiriha estaba a cargo.

—…Pardomshiha.

Clan tiró de la manga de Ruth mientras Theia y Kiriha hablaban.

—Clan-sama… esto es un adiós por ahora.

—Sí. Esto estará un poco solitario sin ti.

Clan iba a quedarse en la Tierra en vez de regresar a Fortorthe. Oficialmente decía que se trataba de

la continuación de un estudio científico, pero en realidad se quedó para apoyar a Koutarou y las

chicas.

—Aún más importante Pardomshiha, será necesario que te prepares.

—¿Eh?

—No he escuchado nada sobre el mal estado de salud de su majestad Elfaria en mi red de

información. Debe encontrarse en una condición realmente mala y por eso tendrás que cuidar de

Theiamillis-san, por favor…

—Muchas gracias, Clan-sama. Estoy muy agradecida.

28

La familia Schwaiger, a la que pertenecía Clan, era enemiga de la familia Mastir, y como su

tecnología era muy famosa tenían una relación favorable con los militares, a diferencia de la familia

Mastir. Por lo tanto, ella podía acceder a una información distinta que Theia.

Una información relativa al estado de su majestad Elfaria debía ser algo que a los militares y la familia

Schwaiger les encantaría tener en sus manos. Si esa información no había llegado hasta Clan,

significaba que la noticia del mal estado de salud de Elfaria era extremadamente secreta. Aunque no

lo dijo en voz alta, Clan se temía que la emperatriz ya pudiera haber fallecido.

—¿De qué estáis hablando?

Entonces Theia, que había terminado su conversación con Kiriha, se acercó. Al hacerlo, Clan y Ruth

interrumpieron lo que estaban diciendo y sonrieron.

—Solo estaba comentando algunas cosas a Clan-sama.

—E-eso es.

—Ya veo. Te dejamos el resto a ti cuando nos vayamos, Clan.

—…Sí, déjamelo a mí.

Clan y Ruth habían cambiado rápidamente de tema, y afortunadamente Theia no parecía sospechar

nada. Solo sonrió y se despidió de Clan con sinceridad.

—Theia-chan, esto es de mi parte y de Aika-san.

—Solo es algo que preparamos ayer, pero… cuídate.

—Gracias. Vosotras cuidaos también.

Shizuka y Maki habían preparado un regalo de despedida. Cuando Theia miró dentro de la bolsa de

papel que le habían dado mostró una amplia sonrisa.

—Ropa, eh… Qué regalo más bonito.

El regalo de Shizuka y Maki se trataba de ropa y accesorios de la tienda que había frente a la

estación. Era ropa exclusiva de la Tierra y podía disfrutarse de ella durante un largo periodo de

tiempo. Como chica que era, se trataba de un regalo que hizo muy feliz a Theia.

—…Me parece que he perdido.

Yurika comparó el precio, la calidad y la feminidad de su regalo con el de Shizuka y Maki y dejó caer

los hombros.

—No es verdad, Nijino-san. Theiamillis-san está muy contenta con tu regalo.

29

—Sí, es como dice Harumi. Está bien a su estilo. No hay por qué sentir vergüenza.

—Me alegra que digas eso.

—Y Nijino-san, si estás así de avergonzada por tu regalo, yo tendré aún más vergüenza que tú…

Aquí tienes, Theiamillis-san.

—¿Esto es…?

—Es el guion de la obra de teatro. He conseguido que todos los del club de teatro pongan su firma en

él.

—¡Oh!

El siguiente regalo pertenecía a Harumi. Le entregó el guion de la obra de enero. La portada estaba

firmada por todos los miembros del club de teatro. Harumi había tenido que trabajar mucho para

prepararlo.

—Debe haber sido complicado.

—No. Cuando los llamé vinieron todos por sí solos… Me dijeron que te saludara de su parte.

—Ya veo… Si tuviese más tiempo me habría gustado también hacer una visita al club de teatro…

Theia tocó la portada del libreto durante un rato antes de mirar por la ventana en la dirección del

instituto Kitsushouharukaze. La función que había tenido lugar allí fue un evento memorable que

ayudó inmensamente a que Theia madurase.

—Gracias al guion de Theiamillis-san pude hacer muchos amigos… por eso ahora me siento muy

triste.

—Harumi… yo también lo estoy. Quería hablar contigo algún día.

Theia y Harumi se dieron la mano. Se admiraban entre sí; Theia admiraba el comportamiento de

Harumi en el papel de princesa durante las funciones, y Harumi admiraba su presencia radiante.

Como las dos tenían algo que la otra no tenía, podían aprender mucho. Lamentaban tener que

despedirse.

—Theia, Ruth-san.

Koutarou esperó a que las chicas acabaran de dar sus despedidas y se colocó al frente. Era el último

que quedaba.

—Koutarou.

—Satomi-sama, gracias por todo lo que has hecho por nosotras…

30

Theia y Ruth se encontraban delante de él y lo miraban directamente. Habían conocido a muchos

amigos en el otro lado del universo, y también a su amado; era como un milagro. Lo mejor que podían

hacer antes de partir era aguantar las ganas de llorar.

—Theia, lo hiciste bien. Puedes volver a casa con orgullo y encontrarte con tu madre después de

tanto tiempo.

—Sí… eso es lo que pienso hacer…

—Tú también, Ruth-san. Vuelve con tu familia y pasa tiempo con ellos. Y entonces vuelve algún día a

hacernos una visita. Siempre os estaremos esperando.

—Satomi-sama… sí… ¡Sí!

Incapaz de soportarlo, las lágrimas empezaron a salir de los ojos de Ruth. Su relación era tan

profunda que no fue capaz de contenerse.

—Koutarou. Te dejaré a cargo de este apartamento. Aunque tu territorio sea pequeño no bajes la

guardia. Defiéndelo como el señor de esta tierra hasta mi regreso.

—No se preocupe. Soy el hombre que consiguió defender esta habitación de la princesa del Sagrado

Imperio Galáctico de Fortorthe, Theiamillis, sin retroceder más que un solo paso.

—…Que así sea.

Como podía esperarse, las lágrimas se formaron también en los ojos de Theia. Sus ojos estaban

húmedos, pero ninguna lágrima salió de ellos. Se debía a su orgullo como princesa, y en la Tierra

debía permanecer un símbolo de su fortaleza.

—Creo que es la hora de irnos.

—¿Ya os vais?

—Sí. Cuanto más nos quedemos aquí mayor será el deseo de llevarme a todos conmigo… Ruth.

—Sí. Todos, muchísimas gracias… Adiós.

—Cuidaos.

Theia y Ruth se despidieron una última vez antes de darse la vuelta y dirigirse hacia el portal que les

conduciría al Caballero Azul.

—¡Theia, envía alguna carta de vez en cuando! ¡Yo también lo haré!

—¡Theia-chan! ¡Dejaré aquí la continuación del manga!

31

Las siete chicas hablaban hacia las espaldas de Theia y Ruth. Las dos se dieron cuenta una vez más

de la suerte increíble que habían tenido al oír lo fuerte que eran las voces.

El portal de la nave apareció al sentir su proximidad. En ese momento Koutarou sintió una repentina

necesidad de detenerlas.

¡Esperad, no se vayan!

Sin embargo, al final Koutarou no pudo decir aquellas palabras. Sabía que solo conseguiría causar

más problemas a las dos. Las palabras simplemente hicieron eco dentro de su cabeza. Fue el único

que no dijo nada.

Pero justo cuando Theia y Ruth estaban a punto de desaparecer, de repente miraron hacia atrás,

como si la voz que había dentro de Koutarou hubiese llegado hasta ellas. Simplemente se quedaron

mirándolo, intentando grabar su imagen en sus mentes.

Theia, Ruth-san…

Entonces las dos desparecieron en la luz.

Las ocho personas que quedaron en la habitación no dijeron nada, y un silencio se adueñó de la

estancia. Hasta que no pasó un tiempo el sonido no regresó a la habitación. Y justo antes de eso, una

estrella azul resplandeció en el cielo de color oscuro.

32

Harumi y Alaya

Sábado 1 de mayo

Koutarou fue a hacer una visita a Clan varios días después de que Theia y Ruth se hubieran

marchado de regreso a Fortorthe.

Con las dos chicas lejos, las capacidades defensivas de la Casa Corona habían bajado

considerablemente. Esto no solo se debía a su ausencia, sino que también a que ya no contaban con

el apoyo de la nave espacial, Caballero Azul. Maki y Harumi podían paliar esta falta de ayuda, pero el

lugar que dejó vacío la nave no era fácilmente reemplazable. En su lugar, Clan había llamado a su

propia nave, la Hazy Moon, que se encontraba en Fortorthe. La Hazy Moon tenía menos capacidad

ofensiva comparada con El Caballero Azul, pero como contenía tecnología de la familia Schwaiger

disponía de muchas funciones para operaciones de infiltración y búsqueda. Debido a ello, la nave de

Clan era un arma disuasoria tan buena como la de Theia. Con ella, el apartamento 106 volvería a

estar tan defendido como siempre.

Además existía una ventaja muy importante respecto a este tema. Como la Hazy Moon había sido

construida gracias a los avances de la familia Schwaiger, venía equipada con los últimos dispositivos

médicos. La presencia de esta nave sería muy tranquilizadora para alguien que tuviera una

enfermedad crónica.

Koutarou había venido para conseguir más detalles sobre el examen médico que había tenido Harumi

el día anterior. Quería escuchar la opinión de Clan acerca de que Harumi pudiera controlar la

Signaltine como Alaya.

—Esto es muy personal, así que voy a omitir cualquier detalle que tenga que ver con la propia

Harumi. ¿Te parece bien?

—Claro.

Clan estaba sentada delante de su escritorio e hizo aparecer los archivos del examen de Harumi en la

pantalla. Entonces empezó a explicar su contenido de forma que Koutarou pudiera entenderlo.

—Hablando claramente, no hay ningún problema que sobresalga. Nació con una constitución débil,

pero puedo mitigarlo utilizando los avances médicos de Fortorthe.

Los avances en medicina de Fortorthe eran bastante mejores que los de la Tierra. Aunque Harumi

había nacido con una constitución débil, con la tecnología de Fortorthe no sería complicado darle una

vida cercana a la de una persona saludable.

—Ahora que está con nosotros, las probabilidades de que se convierta en un objetivo de nuestros

enemigos son mayores, pero al mismo tiempo los peligros de su enfermedad se verán reducidos, por

lo que en general la situación no va a cambiar mucho.

33

—Ya veo… Si lo miro de esa forma puedo sentirme un poco menos culpable por haber involucrado a

Harumi-senpai en nuestros problemas.

Koutarou estaba preocupado por involucrar a Harumi en alguna batalla futura, pero como gracias a

eso podría obtener un tratamiento médico más avanzado, pensó que no todo sería negativo.

—…Todo tiene un lado bueno y uno malo.

Clan dejó de mover las manos sobre su computadora después de decir eso y miró de reojo. Al otro

lado de los lentes, sus ojos parecían tan tranquilos como siempre.

—¿No ocurrió lo mismo cuando nos conocimos?

—Ahora que lo dices…

Koutarou y Clan habían sido enemigos en un principio. Tuvieron unas batallas intensas donde no

habría sido extraño que alguno de los dos hubiera perdido la vida. Ese era un lado malo muy

evidente, pero ahora las cosas eran distintas; ahora se apreciaban y se apoyaban entre sí. Este era el

lado bueno de haberse conocido.

—Se puede decir lo mismo con Theiamillis-san. Ella se ha tenido que alejar de nosotros, pero lo hizo

para encontrarse de nuevo con su madre, a quien no ha visto en muchísimo tiempo.

—Sí, tienes razón.

Theia siempre había vivido separada de su familia. Aunque había dejado a sus amigos en la Tierra,

se reuniría con ella. Desde el punto de vista de Theia no todo era negativo.

—…Entonces vayamos al tema principal.

Clan se ajustó los lentes al decir eso y volvió a utilizar su computadora. Las imágenes que se

mostraban iban cambiando y enseñaron unos nuevos datos.

—Empezaré por la conclusión. El resultado del análisis psicológico dice que Harumi es Harumi.

—Ya veo…

Al escuchar el resultado de Clan, Koutarou asintió y expulsó el aire. Había venido ya con la

esperanza de escuchar eso.

Hacía un tiempo, Harumi había controlado la Signaltine como si fuera Alaya. Como resultado,

apareció este tipo de sospecha en la mente de Koutarou. Se preguntaba si existía alguna clase de

conexión entre las dos.

De modo que pidió a Clan que no solo le hiciera un chequeo físico, sino también uno mental. Y los

resultados eran como Clan había dicho.

34

—Harumi tiene los recuerdos de Alaya-san, pero su personalidad no se ve afectada por ellos. Los

recuerdos de Alaya se han superpuesto perfectamente en los recuerdos de Harumi sobre su papel en

la obra. Por lo tanto, hay una línea clara entre los recuerdos de ambas, lo que significa que su

memoria no se ha mezclado.

—Espera un minuto, ¿de dónde vienen los recuerdos de su majestad?

—La magia no es mi fuerte, pero… Creo que proceden de la Signaltine.

—¿La espada?

—Eso creo. Para que la Signaltine pueda manifestar sus verdaderos poderes necesita a Alaya-san,

pero ella no se encuentra presente en esta época, así que la espada buscó un sustituto.

—¿Y eligió a Sakuraba-senpai?

—Sí. Harumi tiene una imagen clara de Alaya-san gracias a la función, ¿verdad? Y por la misma

razón, existe una separación clara entre los recuerdos. De modo que al insertar los verdaderos

recuerdos de Alaya sobre los suyos, Harumi fue capaz de usar la Signaltine sin que ello le causase

confusión alguna.

—De modo que así funciona…

Koutarou asintió a la explicación de Clan.

La Signaltine tendía a evitar interferir con las mentes de los demás siempre que fuera posible, como

había hecho con el contrato entre Koutarou y Maki. Debía haber heredado esas intenciones de Alaya,

la persona que había eliminado su sello.

Si ese era el caso, cuando la Signaltine buscó a alguien que pudiera servir de sustituto de Alaya eligió

a la que resultaría la menos afectada, y no era difícil adivinar quién sería. Gracias al trabajo de

ensayos que hubo antes de las funciones no había ningún temor en causar que Harumi se

confundiera, y por eso ella era la persona más conveniente para la espada.

Los recuerdos que tenía la Signaltine sobre Alaya acababan exactamente en el mismo lugar que la

última escena de la obra. Gracias a ello, insertar los recuerdos de Alaya en Harumi no le provocaría

ninguna contradicción.

Por estas razones, no había nadie que pudiera encajar mejor los recuerdos de Alaya que ella.

—Su majestad probablemente habría hecho lo mismo.

—En realidad, hay una posibilidad más… aunque es más de fantasía que la magia, así que no creo

que sea esa.

—¿A qué te refieres?

35

—Que solo fue una coincidencia. Que Harumi, quien podía hacer las mismas cosas que Alaya,

simplemente se encontraba allí. Pero eso no podría explicarse científicamente.

—Es verdad, para ti eso no sería fácil de reconocer.

—Como científica que soy no es algo que mi orgullo pueda aceptar.

Clan solo lo había llamado una coincidencia, pero ella en realidad tenía una imagen más concreta en

su cabeza.

Harumi es la reencarnación de Alaya-san, y por pura casualidad, se trata de la senpai de Veltlion en

el instituto. Y una vez la Signaltine entró en contacto con ella recuperó los recuerdos de la vida

pasada de Alaya… Pero es demasiado bueno para una coincidencia. ¡Como si algo así pudiera

ocurrir en la realidad!

Como científica, para Clan era muy difícil decir en voz alta lo que acababa de imaginarse. Era mucho

más propio de un cuento de hadas, y eso era algo que su orgullo no podía admitir.

—En cualquier caso, Harumi es Harumi. No es Alaya-san. Eso es todo.

—Entendido. Gracias, Clan, me siento más aliviado al escuchar eso.

A Koutarou le preocupaba de que Alaya pudiera estar dentro de Harumi de alguna forma. No sabía

cómo comportarse con ella debido a esta circunstancia, y por eso todas sus conversaciones de los

últimos días con ella habían sido extrañas.

Pero gracias a Clan, ahora sabía que aunque Harumi tuviera los recuerdos de Alaya, ella seguía

siendo la misma. Sintió un poco de tristeza al saber que no podría ver a Alaya de nuevo, pero al

mismo tiempo se sintió aliviado por saber que Harumi no había cambiado.

36

La Emperatriz Elfaria

Parte 1

Miércoles 19 de mayo

Había pasado casi un mes desde que habían comenzado las medidas para conseguir que Yurika

pudiera ir a la universidad. La dificultad de los problemas de matemáticas de Yurika iba aumentando

un curso cada semana siguiendo las estrictas órdenes de Koutarou, y ahora estaba resolviendo

problemas de quinto curso.

—…Umm, el promedio de Tarou-kun en tres asignaturas es de 60 puntos, y tiene 80 en el examen de

literatura, ¿así que promedio para cuatro asignaturas debería ser 70?

Yurika estaba aprendiendo los principios de calcular promedios proporcionales, pero aún no lo había

comprendido del todo. En esta ocasión su cálculo estaba equivocado.

—¡¡Ah, no, no es correcto!! ¡¡Era una trampa!!

Pero como Yurika llevaba estudiando un mes, se dio cuenta de su error justo a tiempo.

¡Es imposible que el último problema que me de Satomi-san pueda ser tan sencillo! ¡Estoy segura de

que hay una trampa que no estoy teniendo en cuenta!

No era muy buena en matemáticas, pero gracias a haber estado estudiando bajo las directrices de

Koutarou durante un mes pudo sentir el peligro. Una pequeña luz al final del túnel podría llevarle a

una desesperación aún mayor, y Yurika sabía eso mejor que nadie.

—¡Eso es! ¡No puedo hacer una media de la media! Primero tengo que sumar la nota de las tres

asignaturas y después añadirle los 80 puntos antes de calcular el promedio de las cuatro… Eh, ¡¡son

65 puntos!! ¡¡Satomi-san, lo he terminado!!

Sintiendo el peligro al que se estaba dirigiendo, Yurika pudo encontrar la respuesta correcta. Enseñó

contenta su solución a Koutarou con una sonrisa.

—…

Sin embargo Koutarou estaba completamente en silencio y mirando por la ventana. Por eso Yurika

tuvo que llamarlo una vez más para hacerle saber que ya había acabado.

—…¿Satomi-san?

—¿Mm? Ah, perdona. ¿Ya has acabado?

—¡Sí! ¡La nota media de Tarou-kun es 65 puntos!

37

Yurika sonrió de nuevo y entregó su cuaderno a Koutarou. Él asintió tras confirmar la respuesta.

—Correcto.

Ese era el último problema del día. Haberlo resuelto de forma correcta significaba que Yurika había

aprendido bien el tema de hoy. Por eso ya no había más razones para seguir siendo estricto, y

Koutarou mostró una sonrisa de satisfacción.

—Bien hecho, Yurika.

—¡Sí!

Yurika acercó su cabeza hacia él sintiendo que el ambiente que lo rodeaba se había relajado. Se

trataba de un gesto que solía hacer Sanae, y últimamente Yurika había empezado a copiarle.

—Bien, bien.

—¡Me esforcé al máximo!

La gran mano de Koutarou acarició su cabeza, y ella sonreía feliz; le encantaba que Koutarou le

felicitara de esta forma. Como mujer, tenía el deseo de mostrarle su mejor lado. No podía cumplir su

deseo solo siendo felicitada, sino que también con caricias. Debido a esto, Yurika se había tomado de

forma positiva el tiempo de estudio en un intento de recibir ese trato.

—¿Mm? Hoy ya no tienes que estudiar más.

Koutarou había acabado por hoy, pero por alguna razón Yurika pasó a la siguiente página del libro.

—Sí. Pero, pero quería prepararme para mañana.

—Estoy impresionado. Pero no te sobre esfuerces, ¿vale?

—¡De acuerdo!

Si se preparaba hoy su estudio para mañana sería más fácil, y eso significaba que sería más sencillo

conseguir una felicitación.

Entonces el teléfono que había en el bolsillo de Koutarou comenzó a vibrar. Lo sacó y vio el nombre

de su mejor amigo en la pantalla.

—…Mackenzie, es muy extraño que llames a estas horas.

Koutarou se levantó con el teléfono en la mano. Había demasiada gente en la habitación para poder

hablar bien por teléfono, de modo que dejó a Yurika, que estaba sentada frente a la mesa, y salió del

apartamento.

—Adiós, Satomi-san… Muy bien, estudiaré un poco más.

38

Yurika dijo adiós a la espalda de Koutarou antes de regresar con sus problemas matemáticos. Al ver

que la sesión de estudio con Koutarou había terminado, las otras chicas empezaron a juntarse

alrededor de la mesa.

—Satomi-kun estaba mirando otra vez las estrellas…

La primera que dijo algo fue Harumi, que estaba sentada al lado de Yurika.

La habitación de Harumi estaba conectada al apartamento 106 a través de la nave de Clan. En

cuanto a la tecnología, esta funcionaba de la misma forma que el portal de Theia y Ruth. Como

resultado, Harumi se dejaba ver con más frecuencia por el apartamento.

—¿Quizás esté muy preocupado por Theia? Bueno… nosotras también…

Sanae dio un mordisco a una galleta de arroz y le contestó a Harumi mientras miraba por la ventana.

Tras ella podía ver el cielo bello y estrellado de una noche de verano. Theia y Ruth se habían ido a un

lugar muy lejano, y por eso, al igual que Koutarou, todas las chicas de la habitación miraban las

estrellas más a menudo.

Además, la habitación de Sanae estaba conectada al apartamento de la misma forma que la de

Harumi. Pasaba más tiempo en el apartamento que Harumi, ya que sus padres confiaban en Yurika.

Con la amenaza del Darkness Rainbow, querían mantener a Sanae al lado de Yurika.

—Hemos pasado más de un año juntos. Es normal.

Shizuka se unió a Sanae y miró hacia las estrellas. Theia y Ruth también eran amigas cercanas. Al

principio, Shizuka solo gritaba a Theia por no tener cuidado con la casa, y los recuerdos que tenía de

las dos eran de todo tipo menos divertidos. Pero ahora las chicas habían despegado y se

encontraban lejos, lo que le hacía sentir como si hubiera perdido una parte esencial de su vida diaria.

—…Realmente no me gustaría ser la sustituta de Theia-san o de Ruth-san.

Maki había llegado al apartamento recientemente, y por tanto tenía menos conexión con Theia y Ruth

que las demás. Como resultado, sus sentimientos se dirigían hacia Koutarou y las otras chicas.

—Nadie podría ser el sustituto de nadie. Sentiríamos lo mismo si cualquiera de nosotras

desapareciera.

Kiriha respondió a Maki mientras mostraba una expresión de soledad. Maki levantó el brazo y se puso

una mano sobre el pecho.

—¿Incluso yo?

—Por supuesto. Tú ya formas parte de nuestras vidas.

—Ah… ¡sí!

39

Gracias a Kiriha, la expresión de Maki se volvió un poco más alegre. Pensaba que podía comprender

cómo se sentía Kiriha. Había pasado solo un mes desde que llegó al apartamento y ya sentía que su

día a día en él era muy importante para ella. Y después de que Kiriha hubiera dicho eso, Maki

empezó a sentir que pertenecía a ese lugar.

—Pero… creo que eso no es suficiente para él.

La última en hablar fue Clan. Odiaba tener que sentarse en un lugar estrecho y estaba utilizando su

propio invento para flotar en el aire. Su apariencia era muy similar a la que tenía Sanae en el pasado.

—No pasa nada. Solo tenemos que trabajar juntas para apoyarlo.

Yurika dejó su bolígrafo en la mesa y dijo esto con una mirada valiente.

Después de haber perdido a un miembro de su familia de una forma impactante, alejarse de alguien

cercano tenía un significado especial para Koutarou. Sin embargo, Yurika escogió no ser pesimista;

creía firmemente que podrían proteger a Koutarou juntas.

—…¿Qué ocurre? Todas tenéis una expresión tan seria…

Justo en ese momento regresó Koutarou, que había acabado de hablar con Kenji. Al darse cuenta de

la atmósfera de seriedad que había en la habitación inclinó la cabeza de confusión.

—¡Jayaaaaaah!

En respuesta, Yurika saltó hacia él. Se colgó de su cuerpo y trató de realizar una técnica de bloqueo

como las que él siempre utilizaba con ella. Yurika sabía que no hacía falta decir algo o permanecer en

silencio, sino tomar acciones y continuar haciéndolo. Ella quería lo mismo. Hacer esto era necesario

para los dos.

—¡¿Oh, qué?!

—¡¡Toma estooooo!!

—¡¡No sé qué está pasando, pero eres demasiado ingenua!!

—¡¿Gyaaaaaa?!

Pero las técnicas de Yurika no eran más que algo insignificante para Koutarou. Se liberó fácilmente

de su bloqueo y dio la vuelta a la pelea. La expresión de Yurika se retorcía de dolor, pero estaba

satisfecha con el resultado.

—Yurika-chan…

—Bien hecho, Nijino Yurika. Ella sabe lo que necesitamos y cómo hacerlo.



A primera vista parecía simplemente que el ataque sorpresa de Yurika había fallado y ahora estaba

siendo castigada.

Pero eso era lo que se necesitaba, y Yurika no dudó en lanzarse a la acción.

Ese hecho empezó a tener efecto lentamente en los corazones de las chicas que estaban

observando la escena.

—¡Ah!

—¡¿Uwah?! ¡¿Y ahora quién?! ¡¿S-Sakuraba-senpai?!

Inspirada por Yurika, la habitualmente tranquila Harumi entró en acción. Fue la que dio a Yurika

aquella respuesta, y debido a eso, ella comprendía el significado de sus acciones mejor que ninguna.

—Ey.

Harumi confió en su mala memoria e intentó realizar otra técnica de bloqueo en la pierna de

Koutarou, pero como era muy débil no pudo retenerlo. Entonces Harumi llamó a las otras chicas.

—¡Todas, venid a ayudar!

—¡Las artes marciales son mi especialidad!

—¡Dejádselo a la adorable Sanae-chan! ¡Llevo colgándome del cuello de Koutarou desde hace más

de un año! ¡Sé dónde tiene cosquillas!

Shizuka y Sanae fueron las primeras en responder a Harumi. Las dos se unieron alegremente al

ataque sobre Koutarou.

—En serio… las labores físicas no son mi fuerte.

—Yo soy sorprendentemente buena en esto. Y además, ¿no crees que será divertido?

Clan y Maki fueron las siguientes. No querían quedarse al margen.

—Fufu, parece que las cosas se están poniendo interesantes.

La última en unirse fue Kiriha. Como a ella le gustaba ser traviesa con Koutarou no había forma de

que pudiera perderse esa oportunidad.

—¡¿A-ahora qué, así de repente~ wajajajaja! ¡Ouououu, ajajaja!

Con siete chicas, algunas utilizando técnicas de lucha, otras haciendo cosquillas y otras simplemente

agarrándose a él y dificultando sus movimientos, ni siquiera Koutarou pudo hacer algo. Intentó

resistirse a las cosquillas y al dolor sin éxito.

—¿Pero por qué hacéis esto ahora~? ¡¡Ououou, no toquéis ahí, ahí no, wajajaja!!

42

—Ríndete, Satomi Koutarou. La resistencia es inútil.

—¡¡Waaaaaaah~!!

Los innumerables gritos de Koutarou sonaban por toda la habitación. Pero entonces, se pudo oír un

fuerte ruido que tapó los gritos.

Era el ruido de una sirena que trajo una sensación seria de inquietud. La sirena provenía de los

brazaletes que llevaban Koutarou y Clan.

[Detectada una distorsión espacial de gran escala. Se presume con un 98% de probabilidad que se

trata de un agujero de gusano fuera de los límites.]

Al oír la ruidosa sirena, todos dejaron de moverse instintivamente. El silencio regresó a la habitación,

y lo único que se podía oír era la voz artificial que salía de los brazaletes. La voz pertenecía a la IA de

la nave de Clan, la Hazy Moon.

[Calculada la masa del espacio distorsionado. Peligro. En unos minutos se teletransportará una flota

de nuestras naves. La formación consiste en una nave de combate de clase real, una nave de

transporte y dos naves de combate de tamaño medio. Probabilidad del 90%. Es una situación de

emergencia, princesa.]

El contenido de la advertencia señalaba que iba a comenzar una gran batalla.

Después de recibir la noticia, Koutarou y las chicas fueron al puente de mando de la Hazy Moon. Si

se tratara del regreso de Theia habrían recibido un mensaje con antelación, y era difícil de creer que

vendría con cuatro naves. Sin tener en cuenta quién se disponía a aparecer en la órbita terrestre, era

evidente que iba a ocurrir un incidente.

[Recibida una señal de rescate de emergencia. Se está enviando a través de comunicación

hiperespacial. Imposible verificar el origen, pero considerando la intensidad de la señal, existe un 99%

de probabilidad de que provenga de una de las cuatro naves.]

En el momento que llegaron al puente recibieron un nuevo mensaje. En él se decía que una de las

cuatro naves que iba a aparecer estaba enviando una señal de rescate, aunque no era seguro cuál

de ellas lo hacía. Tampoco estaba claro si estaba siendo enviada por una o por todas a la vez debido

a que las transmisiones eran difíciles de interpretar durante los viajes hiperespaciales. La situación

era difícil de comprender.

Pero tras escuchar el mensaje, Clan dijo el nombre de la persona que estaba enviando la señal.

—…Es Theiamillis-san.

—¿Estás segura?

—Sí. No puedo imaginarme que pueda tratarse de otra persona que no sea Theiamillis-san en esta

situación.

43

Clan estaba segura de que Theia había enviado la señal de rescate.

Si se hubiera tratado de un simple error durante el viaje, la señal enviada a través del hiperespacio lo

habría hecho en todas las frecuencias, pero solo se había enviado en la frecuencia que utilizaba

normalmente la Hazy Moon. En otras palabras, era una transmisión de alguien que sabía que la nave

de Clan estaba cerca de la Tierra. Y considerando el hecho de que una de las cuatro naves eran de

clase real, entonces era evidente pensar que era El Caballero Azul.

—Y probablemente se encuentre en un gran problema.

—…Apostaría que sí.

Koutarou asintió con una expresión dura. Sanae, por otro lado, no entendía la situación y

sencillamente inclinó la cabeza por la confusión.

—Hey, chica de lentes, ¿cómo lo sabes?

—Me está pidiendo ayuda. ¿Qué clase de razón podría existir para ignorar su consideración hacia mí

y pedirme ayuda?

—Ya veo. Te llevas muy bien con todos nosotros, pero tu familia es rival de Theia, ¿verdad?

Normalmente Theia habría querido ocultar que Clan se encontraba en un lugar como ese, si no la

posición de Clan en la familia Schwaiger empeoraría. Pero a pesar de ello, Theia estaba pidiéndole

ayuda, es decir, estaba en una situación tan peligrosa que no tenía otra opción.

—Clan, vamos a prestar nuestra ayuda. Dirígenos hacia la posición donde va a aparecer la nave que

parece ser El Caballero Azul.

—Me imaginaba que dirías eso, así que ya estamos de camino.

—Gracias, te debo una.

Koutarou agradeció a Clan su acción y colocó una mano en su hombro. Ella respondió poniendo su

mano encima de la de él y sonrió.

—No importa. Después de todo no puedo permitir que Theiamillis-san escape con una victoria.

—Es verdad, eso es absolutamente cierto.

Koutarou apretó ligeramente el hombro de Clan antes de soltarla y colocarse frente al puesto de

mando. Delante de él se encontraba un monitor grande que mostraba las estrellas titilando en el

espacio; hacía la función de ventanilla delantera. Pero además de mostrar las estrellas, también tenía

todo tipo de información superpuesta. Las cuatro naves aparecerían pronto.

44

Parte 2

Aparecieron cuatro luces azules en el lugar exacto que había predicho la Hazy Moon. Una de ellas se

encontraba cerca y las otras tres estaban un poco más lejos. Era la posición exacta que esperaban.

[Detectada distorsión espacial. Ha aparecido una flota de cuatro naves. Una de clase real, una de

transporte, una nave de combate y una defensiva. La nave que lleva la delantera pertenece al

Sagrado Imperio Galáctico de Fortorthe. Se trata de la séptima nave de combate real, la Layous Fatra

Veltlion. La procedencia de las otras tres es desconocida.]

Las cuatro luces que habían aparecido brillaban como estrellas a medida que avanzaban, dejando

una larga estela de luz tras ellas. Pero su brillo se apagó lentamente, y en su lugar aparecieron cuatro

naves espaciales.

[Se ha recibido una onda gravitacional de comunicación desde la Layous Fatra Veltlion nada más

aparecer. “Nos encontramos bajo el ataque de unas naves de procedencia desconocida, solicitamos

apoyo inmediato.”]

Las otras tres naves estaban persiguiendo a la que iba delante.

La nave que estaba escapando medía un kilómetro de largo, e incluso tenía la forma de una persona.

Detrás de ella, las tres naves intentaban capturarla en una formación en línea.

—¡¿No es la nave de Theia?! ¡¡Está siendo atacada!!

Shizuka señaló al monitor del puesto de mando y gritó. La nave que estaba siendo perseguida, la

Caballero Azul, había recibido muchos daños. Se podía ver el interior de la nave a través del casco

destrozado, y la zona que había alrededor de los agujeros estaba carbonizada. Debido a ello no se

podía ver bien el acabado del casco pintado de azul y blanco.

—¡Koutarou, están disparando a Theia! ¡Tenemos que darnos prisa!

Obviamente, los daños habían sido producidos por las tres naves que le perseguían. En ese

momento estaban disparando, y unos láseres coloridos volaban por el espacio. De vez en cuando la

luz se atenuaba por las explosiones de los misiles, y aunque la Caballero Azul contraatacaba, aún

seguía recibiendo demasiado daño, lo que provocaba que sus ataques fueran muy esporádicos.

—¡¡Esto no es bueno!! ¡Clan, ¿puedes hacer algo?!

—¡Lo intentaré!

Atendiendo al ruego de Koutarou, Clan utilizó el dispositivo que había en su asiento y abrió las

comunicaciones.

—…Habla la segunda princesa del Sagrado Imperio Galáctico de Fortorthe, Clariaussa Daora

Fortorthe. A las tres naves no identificadas, debéis detener vuestro ataque inmediatamente y

rendiros. Hacedlo y perdonaré vuestras vidas.

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Clan envió el mensaje hiperespacial utilizando todas las frecuencias. Era imposible que su mensaje

no pudiera llegar hasta ellas si provenían de Fortorthe.

—Kiriha-san, ¿crees que dejarán de atacar?

Koutarou se quedó mirando al monitor con una expresión seria mientras preguntaba a Kiriha su

opinión. Ella contestó después de pensar un rato.

—…Hay una posibilidad de que funcione, pero la situación podría ponerse más complicada si lo hace.

Las tres naves dejaron de disparar y redujeron su velocidad antes de que Kiriha pudiera terminar de

hablar.

—¡Clan!

—¡Lo sé!

Sin perder la oportunidad, Clan posicionó la Hazy Moon entre la nave de Theia y las otras tres.

Aunque era más débil que la Caballero Azul en términos absolutos de ataque, después de haber

recibido tantos daños, la Hazy Moon debía de ser más fuerte en ese momento. Era peligroso pero

necesario si querían proteger a la Caballero Azul.

Y de ese modo, la nave de Clan y las otras tres quedaron enfrentadas. Parecía como si las naves

atacantes no estuvieran seguras de qué hacer, ya que permanecieron inmóviles.

—…Clan, si se da la situación trabaja junto a la Caballero Azul para contraatacar.

Koutarou pudo sentir cómo le caía el sudor por la frente cuando puso de nuevo su mano sobre el

hombro de Clan. El hecho de estar apretándole con fuerza significaba que sabía lo peligrosa que era

la situación.

—…Sí… Lo sé…

Clan se ajustó los lentes y miró al monitor con intensidad. No sabía si la Hazy Moon y la dañada

Caballero Azul podrían vencer a las tres naves.

—¿Y ahora qué van a hacer…?

—Largaos, largaos.

—¡No quiero morir en un lugar como este!

—Cielos…

—…Es muy frustrante no poder hacer nada.

—¡Esto se podría resolver fácilmente si pudiera darles una paliza!

46

Si la situación acababa en una batalla espacial, las chicas del apartamento 106 no podrían hacer

nada. Excepto Clan, las demás solo podrían rezar por la seguridad de Theia y la suya propia. Cuando

el ambiente en el puente de mando estaba llegando al límite de tensión, de repente ocurrió algo.

[Se ha disparado un pequeño contenedor desde la nave de transporte. Detectada distorsión espacial,

confirmada la generación de un campo de teletransporte. Las tres naves no identificadas se están

retirando.]

—…Koutarou, ¿qué hacemos?

—Déjales ir. En realidad no entendemos la situación.

—De acuerdo.

Aunque las naves no se habían rendido como esperaba Clan, simplemente se marcharon sin atacar.

Aumentaron su velocidad y salieron volando como una estrella fugaz envueltos en luz, dejando una

estela tras ellos.

—Las tres naves no identificadas han abandonado esta región.

Las naves desaparecieron por completo dejando una estela tan grande como cuando llegaron. Se

movían más rápido que la velocidad de la luz.

Y una vez se marcharon solo quedó el contenedor que había dejado atrás la nave de transporte.

Parte 3

La Caballero Azul se iba agrandando lentamente en el monitor, y se veía seriamente dañada. Como

Koutarou recordaba perfectamente su antiguo aspecto, verla en ese estado lo dejó impactado.

Parecía que Theia y Ruth habían escapado de algún modo de una crisis donde habían sufrido un

ataque de mucha gravedad.

Theia, ¿pero qué ha pasado en Fortorthe?

Al ver la importancia de los daños que tenía, Koutarou se sintió inquieto. Quería asegurarse lo antes

posible de que Theia y Ruth estaban a salvo.

—Clan, ¿no podemos acercarnos a ellas directamente?

—Espera solo un momento. Esta región aún es un poco inestable debido a la influencia de las tres

naves al acelerar. Sería demasiado peligroso transferir personas vivas en este momento.

—Ya veo…

47

Koutarou resistió a su nerviosismo mientras miraba cómo se iba aproximando la Caballero Azul. Les

llevaría varios minutos antes de que las dos naves pudieran entrar en contacto.

—Aún más importante, Koutarou. Sé lo que hay en el interior del contenedor que enviaron.

Clan estaba manejando el panel que había frente a ella y mostró un holograma para Koutarou.

Extrañamente, lo que vio fue un traje para hombre del estilo de Fortorthe. No se trataba de un

uniforme de piloto ni tampoco de militar, sino un traje elegante y formal.

—¿Eso está dentro del contenedor?

—Sí. No ha servido de nada enviar una nave no tripulada para investigarlo.

Como era demasiado peligroso recoger el contenedor directamente con la Hazy Moon, Clan había

enviado una máquina sin tripulante para investigarla. Sin embargo, el contenido de la caja no era

peligroso en absoluto; el sensor solo reaccionó a materiales textiles, y eso fue lo que apareció cuando

abrió el contenedor.

—¿No hay nada más?

—No, nada más. Si se trata de un regalo también deberían haber dejado una nota…

Clan tenía una mirada de intriga. Sospechaba que podían haber dejado una bomba como suvenir,

pero solo contenía un traje. Era difícil entender si eran enemigos o no.

—Un traje… un traje, eh…

Koutarou tenía una idea de quién era ese traje y a quién estaba dirigido.

Y pensar que mantendría su promesa… qué tipo más molesto…

Si Koutarou estaba en lo cierto, el traje no se trataba de un regalo, sino más bien lo contrario. Era un

reto, y Koutarou estaba pensando en el hombre a quien pertenecía el traje.

—¡Koutarou!

Escuchó una voz que no había oído desde hacía un mes. Era una voz inolvidable que todos en la

Hazy Moon habían esperado volver a oír.

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Parte 4

Cuando la dueña de aquella voz entró en el puente empezó a correr y sin dudarlo ni un solo

momento, dio un salto con todas sus fuerzas y se lanzó al vuelo. El pelo dorado de su cabeza se soltó

como una bandera al viento.

—¡H-hey, espera, espera!

—¡He vuelto! ¡Dame la bienvenida con todas tus ganas!

Salió disparada por el aire y se dirigió directamente hacia Koutarou con los brazos extendidos. Era

evidente para todas las que estaban viendo la escena que pretendía abrazarlo.

—¡Te he dicho que espereeeees!

—¡Como si pudieraaaaa!

Si solo pretendiera darle un abrazo, Koutarou probablemente se habría quedado en su sitio, pero

Theia había dado un salto a toda velocidad desde varios escalones por encima de él, de modo que se

dirigía volando hacia Koutarou a una velocidad increíble. Debido a la fuerza del impulso que llevaba

derribó a Koutarou con facilidad. Esta imagen solo podía describirse como una expresión violenta de

amor.

—Ouch…

—¡Tonto! ¡¿Por qué te has caído?! ¡¿Estás diciendo que no puedes servirme de apoyo?!

La chica que había lanzado a Koutarou al suelo se puso sobre él y lo miró directamente a los ojos con

una expresión de descontento. Su pelo dorado le hacía cosquillas en la cara.

—…Eso solo es una metáfora, Theia.

—Eso no es lo que quería escuchar, mi caballero.

La chica infló las mejillas. Su expresión recordó a Koutarou a una chica que había conocido en el

Fortorthe del pasado. Koutarou se encontró incapaz de protestar debido en parte a la nostalgia que

sentía.

—…Bienvenida de vuelta, Theia.

—Fufu… he vuelto, Koutarou.

De esa forma la chica, Theiamillis Gre Fortorthe, regresó con Koutarou y las demás.

49

Parte 5

Como Theia ya no podía esperar más, Ruth la había transportado hasta la nave de Clan utilizando un

pequeño transporte. Ella tuvo que quedarse para realizar unos procedimientos necesarios en el

hangar de la Hazy Moon, por lo que llegó al puente un poco más tarde que Theia.

En cuanto llegó vio a Theia volando alegremente por el aire y derribando a Koutarou.

—Ah…

Theia y Koutarou estaban jugando. A Ruth empezaron a caerle unas grandes lágrimas por las mejillas

solo de ver aquella escena.

Estamos de vuelta… Hemos vuelto con el Maestro y con todo el mundo…

Ruth había supuesto que no volverían a verse hasta dentro de algunos años como mínimo. Si la

emperatriz Elfaria hubiera estado incapacitada a causa de la enfermedad, entonces no habrían

podido hacer nada hasta que se determinara quién se convertiría en el heredero al trono. E incluso

cuando se hubiera resuelto ese asunto, todavía no podrían regresar a la Tierra hasta que Elfaria se

hubiera recuperado. Si ella hubiera muerto en cambio, las cosas se habrían puesto aún más

complicadas.

Pero gracias a un extraño giro del destino, Theia y Ruth se las arreglaron para regresar a la Tierra en

solo un mes. La situación actual era mala, pero Ruth no pudo evitar sentirse aliviada cuando vio las

caras de sus seres queridos.

—Theia, pesas mucho.

—¡¿Qué quieres decir con que peso mucho?! ¡¿Esas son las palabras que le brindas a tu

enormemente estimada señora?!

—Aunque te tengo en alta estima, tus pechos son pequeños.

—¡¡Ya vuelves a ser malo conmigo!! ¡¿No dijiste que el tamaño de mis pechos no importaba?!

—Ahora sí importa. He cambiado de opinión.

—¿Cómo te atreves a decir esas cosas? ¡Toma esto, y esto!

—¡Ou, ouch, ououou!

Ruth estaba feliz en mayor parte por ver de nuevo al hombre que amaba. Theia se había comportado

como una princesa en condiciones durante el pasado mes, pero gracias a Koutarou ahora estaba

actuando de forma despreocupada e infantil. Sabía lo que él significaba para Theia, ya que él

significaba lo mismo para ella.

Pero…

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Por otro lado, encontrarse con sus seres queridos en la situación actual significaba que se verían

involucrados en sus problemas. Por culpa de ello la alegría y la culpa se entremezclaron, creando una

compleja emoción dentro de Ruth.

—¡Koutarou, he encontrado a Ruth!

Entonces Sanae vio a Ruth y contó su descubrimiento a Koutarou.

—¡¿De verdad?!

—¡¿Kiaa?!

Koutarou levantó a Theia por la fuerza y corrió hacia Ruth.

—¡Koutarou! ¡No me trates tan bruscamente! ¡Pon más amor en tus actos!

—Sabes que tiendes a tratar las cosas que quieres con poco cuidado, ¿verdad?

—Oh bueno, en ese caso… ¡No no no, no me dejaré engañar por eso!

—Supongo que no se puede hacer nada, dios…

—Vamos, hazlo.

—¿El qué?

—Sostenerme como a una princesa.

—Vale, vale, como desee, princesa.

—Mmmmmmm♪

Incluso cuando Koutarou y Theia se estaban acercando a Ruth siguieron peleándose. Estaban más

activos de lo normal y sus caras más radiantes que nunca, de modo que las lágrimas de Ruth no se

detendrían.

—¡Ruth!

Cuando llegaron hasta ella, Theia se soltó de los brazos de Koutarou y se colocó detrás de Ruth.

—¿Alteza?

Ruth siguió por reflejo a Theia con los ojos y le susurró con una voz tan débil que solo ella pudo

escucharlo.

—…Ve a darle un poco de cariño también.

—¿Eh?

51

Entonces Theia empujó a Ruth hacia delante.

—¡¿Kiaaaaa?!

Ruth perdió el equilibrio y agitó los brazos en todas direcciones mientras caía al suelo. Koutarou la

sujetó sin problemas, ya que se encontraba justo delante de ella.

—¿Estás bien, Ruth-san?

—Maes~ n-no, ¡Satomi-sama! ¡Estoy bien, g-gracias!

Después de haber sido empujada mientras estaba desprevenida, Ruth casi llama a Koutarou “su

maestro” frente a las demás. Se puso en un estado de agitación y su voz temblaba. En ese momento

se dio cuenta de que se encontraba sujetada por los brazos de Koutarou y su cara se puso roja.

—¡¿Ah, ah, eh?! Umm…

Ruth no podía formar palabras. Había tantas cosas que quería decirle que no fue capaz de encontrar

las palabras apropiadas para contarlo. Abrió y cerró la boca un sinfín de veces en un intento de

pronunciar algo con sentido, pero lo único que podía hacer era derramar más lágrimas.

—…Ruth-san.

Koutarou vio a Ruth llorando en sus brazos y llevó su mano derecha hacia su cara para limpiarle las

lágrimas. Pero como no paró de llorar, tuvo que repetir la acción una segunda y hasta una tercera

vez.

—U-umm… Yo…

Ruth no sabía qué hacer o qué decir, por lo que simplemente esperó a que Koutarou diera el

siguiente paso.

—…Bienvenida de nuevo, Ruth-san.

—Ah…

En cuanto escuchó eso, Ruth recuperó de nuevo la intención de hablar, y se tuvo que esforzar al

máximo para convertirla en palabras.

—…Estoy de vuelta… Satomi-sama…

Eran palabras corrientes que había utilizado ya varias veces, pero nunca se había esforzado tanto

para decirlas.

52

Parte 6

Koutarou, Theia, Ruth y las otras siete chicas se llenaron de alegría durante su reencuentro. Después

de que hubiera pasado un rato y podido calmarse un poco, Theia comenzó a explicar lo que había

ocurrido cuando regresó a Fortorthe.

—…La noticia de que mi madre estaba enferma era mentira.

Theia había tenido una enorme sonrisa hacía solo un momento, pero ahora mostraba una expresión

de tristeza. Gracias al tiempo que habían pasado juntos, Koutarou pudo leer muchas cosas en su

expresión. Tenía un presentimiento muy malo en torno a esto.

—¿Una mentira? ¿Quieres decir que nos mentiste?

—No, ¿por qué tendría que hacerlo?

—Es verdad. ¿Entonces de quién era la mentira?

—Era de las personas que quieren apartar a mi madre del reinado. Es decir, se está llevando a cabo

un golpe de estado en Fortorthe.

—¡¿Qué?!

—¡¡Espera un minuto, Theiamillis-san!! ¡¿Es eso cierto?!

Como era un tema que tenía que ver con Fortorthe, Clan golpeó la mesa con los puños. Los diez

tomaron asiento y se inclinaron hacia Theia.

Clan también era una princesa de Fortorthe. Recientemente había empezado a tener conciencia de

su posición y maduró como miembro de la realeza. Un golpe de estado era algo muy importante para

el país, y por eso ella no pudo quedarse en silencio.

—Tristemente, esa es la verdad. Parece que los militares no han podido seguir pasando por alto las

llamadas para el desarme de mi madre. Le han puesto bajo arresto en el palacio.

La madre de Theia, la actual emperatriz Elfaria, era una pacifista que clamaba por el desarme del

ejército.

Los militares de esta época se habían hecho demasiado influyentes, y una fuerza tan poderosa era

difícil de controlar. Elfaria insistía en que si los militares no eran reducidos a una fuerza razonable que

pudiera ser controlada, en algún momento se rebelarían y provocarían un incidente de gran

importancia.

El ejército se oponía con firmeza a esto. Harían cualquier cosa que estuviera en su poder para

obstruir los mandatos de Elfaria con el objetivo de preservar el orgullo de haber protegido Fortorthe

durante tantos años y los intereses establecidos que les producían unos beneficios enormes.

53

Pero esas obstrucciones era precisamente lo que preocupaba a Elfaria. Y una vez que sus actos se

hicieron más intensos, la situación terminó en un golpe de estado. Era irónico que el hecho de

oponerse a Elfaria probaba que se encontraban en un estado incontrolable.

—Lo que significa que Elle… umm, que la madre de Theia estuviera enferma era solo una trampa

para atraerte hasta allí, ¿no?

—Sí. Como mi madre detenida no quería escucharlos, pensaban capturarme como rehén para

negociar.

Los militares pusieron a Elfaria bajo arresto en el palacio con el pretexto de una enfermedad, pero a

pesar de ello Elfaria no se retractó de su objetivo del desarme, de modo que decidieron capturar a

Theia y utilizarla para la negociación. Enviaron a Theia un mensaje cifrado llamándole de vuelta a

Fortorthe.

—No es de extrañar que no hubiera escuchado ninguna información sobre la enfermedad de su

majestad Elfaria, ya que después de todo no estaba enferma. Es más, los militares la han arrestado

por cuenta propia. No es que no hubieran filtrado la información por mantenerlo en secreto a sus

enemigos, es que no podían hacerlo.

—Espera, ¿y por qué estás a aquí a salvo? ¿No te habían engañado?

—Es porque nos dimos cuenta de que podía tratarse de una trampa justo antes de que fuera

demasiado tarde… Ruth.

—Sí.

Ruth continuó la explicación desde ahí.

—En realidad, poco antes de abandonar la Tierra, Clan-sama me contó que no había escuchado

nada sobre la enfermedad en su red de información.

—Ahora que lo dices, es verdad que te lo conté.

Debido a que la familia Mastir tenía mala relación con el ejército a diferencia de la familia Schwaiger,

la información que podían recibir sería distinta. Clan se dio cuenta de que no había visto nada sobre

el estado de Elfaria, y por tanto advirtió a Ruth sobre la situación.

—Entonces, yo también pensaba que su majestad podría tener una enfermedad grave, pero cuando

hablé sobre esto con su alteza poco antes de llegar a Fortorthe tuvimos un mal presentimiento.

En el caso de no tratarse de una trampa, los militares, que se oponían fuertemente a la emperatriz,

habrían ignorado una información tan importante como la enfermedad de la gobernante. Cuando

Theia pensó en esto sintió que había algo fuera de lugar, pero si lo hicieron de forma intencional,

contempló la posibilidad de que se tratara de un golpe de estado o que Elfaria había sido arrestada.

Eso era lo que la intuición de Theia le decía.

54

—De modo que en vez de volver a casa de acuerdo con lo planeado, lo hicimos en secreto gracias a

un viejo partidario. Si su majestad realmente hubiera estado enferma habríamos pensado en ello

como una historia divertida, pero como no, entonces no tenía ninguna gracia.

—Y como Theia sospechaba, no era algo como para tomarse a broma, eh…

Ruth asintió mirando a Kiriha.

—Sí. Los militares estaban planeando un golpe de estado en secreto y habían colocado a su

majestad Elfaria bajo arresto en el palacio imperial.

—¿Y qué hicisteis?

Sanae intervino con nerviosismo. Como sabía que Theia y Ruth habían escapado sin sufrir daño, les

escuchaba como si estuvieran contando una historia de aventuras.

—Rescatamos a su majestad Elfaria con la ayuda de nuestros súbditos leales y escapamos a la

Tierra a bordo de la Caballero Azul.

—¿Entonces los militares del golpe de estado eran los que te perseguían?

—Sí, una parte de ellos. Solo consiguieron seguirnos tres naves gracias a los esfuerzos del grupo de

caballeros de Pardomshiha y Wenranka.

Los Wenranka eran una distinguida familia de caballeros que se encontraba al mismo nivel que los

Pardomshiha, y habían mostrado una lealtad absoluta a las distintas generaciones de la familia real

desde la era de la Princesa Plateada. No dudaron en ponerse del lado de la familia Mastir durante su

crisis. Tuvieron un papel importante junto a la familia Pardomshiha a la hora de hacer que la

Caballero Azul pudiera escapar.

—Pero, pero, ¿por qué volviste a la Tierra? ¿No habría sido mejor esconderse en otro lugar?

La cobarde Yurika era una experta en lo referente a esconderse.

Era bastante conocido en Fortorthe que Theia llevaba un año en la Tierra, así que incluso el ejército

golpista podría suponer el lugar a donde había escapado. Por eso Yurika pensaba que esconderse

allí era una mala idea.

—Hay dos motivos.

Theia continuó su explicación al oír las dudas de Yurika.

—La primera es una norma diplomática entre planetas. Existe un principio de no intervención en

aquellos planetas donde no se han establecido relaciones diplomáticas formales. Por eso si me

escondo en la Tierra, el ejército del golpe no podría atacar libremente.

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El ejército había arrestado a Elfaria utilizando una enfermedad como pretexto, por lo que no existía la

posibilidad de que Elfaria o Theia pudieran abusar de sus poderes. Si el ejército lanzaba un ataque

sin motivo que involucrase a los habitantes de la Tierra, sus acciones se pondrían en duda y el apoyo

de la población se vería debilitado. Como no podían hacer nada que provocara que la opinión pública

se pusiera del lado de Elfaria, hasta que no consiguieran un delito con el que poder inculpar a Theia

no serían capaces de perpetrar ningún ataque sobre la Tierra.

—La otra razón es que no hay otro lugar donde tengamos un territorio.

—¿Un territorio?

—Sí. El ejército del golpe de estado está presionando a todo Fortorthe, y el resto de territorios ya han

caído también en sus manos. Excepto el territorio de este planeta.

—Theia, no se tratará de…

—...El único lugar que nos pertenece por derecho y que aún no ha caído en las manos del ejército…

es el apartamento 106 de la Casa Corona. Ese era el único lugar donde podíamos escondernos.

Theia tenía el control indirecto del apartamento 106 gracias a Koutarou. Con todos los demás

territorios bajo el control del ejército, el apartamento era su último parapeto.

—En otras palabras…

Después de su explicación, Theia juntó sus manos frente a su pecho mirando a la cara de Koutarou.

—…Hemos venido buscando tu protección, Koutarou. Y… sabemos perfectamente que de este modo

os involucraremos a ti y a todo el mundo en nuestra lucha…

Theia siempre tenía un fuerte autocontrol y el comportamiento de una princesa, pero en ese momento

se mostraba nerviosa y tímida, algo que se podía ver en su expresión.

—Ya no podemos hacer nada más nosotras solas… No tenemos la ayuda, sabiduría ni poder

suficientes, ¡pero nuestra intención no es involucraros en esto! ¡No queremos poneros en riesgo, pero

no tenemos a nadie más en quien confiar!

Theia les suplicó desesperadamente.

Theia y Ruth estaban en una situación problemática y no tenían a dónde ir. Por tanto habían venido

para confiar en Koutarou y las demás.

Los poderes espirituales de Sanae, la mente prodigiosa de Kiriha, la magia de Yurika, Maki y Harumi;

la ciencia de Clan, las artes marciales de Shizuka y Koutarou. Para Theia y Ruth, que tenían muy

pocos apoyos, los poderes combinados de todos ellos significarían una gran ayuda.

Pero no querían involucrar a Koutarou y las chicas en su lucha. Realmente lo único que podían hacer

era aferrase a los lazos que tenían con esas personas.

56

—¡Por favor, ayúdanos, Koutarou! ¡Y todas! ¡Sé muy bien lo egoísta que suena! ¡Ya os he arrastrado

antes a batallas peligrosas que no tenían nada que ver con vosotros, pero sois los únicos que confiáis

en nosotras! ¡Y vosotros los únicos en quien confiamos!

En esa situación, Theia había elegido confiar en personas normales; ni un caballero legendario ni la

Diosa del Amanecer. Tenían diversos poderes, pero no eran muy diferentes a ella.

—¡¡Por eso!!

Junto a ellos podría hacer algo sin duda. Eso era lo que pensaba, y además su última esperanza.

—…Por favor… prestadnos vuestro poder…

Al decir eso, Theia agachó la cabeza y cerró los ojos. Su cuerpo estaba rígido y sus manos

fuertemente pegadas una contra otra. Era evidente que ella misma sabía que estaba pidiendo algo

poco razonable.

—…¿Qué estás haciendo? Levanta la cabeza, Theia.

Se pudo oír la voz de Koutarou.

Sus poderosas palabras y la voluntad decisiva que puso en ellas golpearon directamente el corazón

de Theia.

—¿Eh?

La voz de Koutarou dejó congelado el cuerpo de Theia e hizo que levantara la mirada. Sus ojos se

encontraron con los de él, y esa mirada era tan poderosa como sus palabras.

¿Koutarou…?

Ella nunca lo había visto antes con esos ojos, por lo que no sabía qué clase de emociones había tras

ellos.

—Levanta la cabeza. Quita esa expresión. Hincha el pecho. No pareces una gobernante.

Koutarou estaba siendo más severo de lo normal. Ni siquiera se mostraba tan estricto cuando

enseñaba a Yurika.

—Koutarou, ¿qué estás…?

Theia se sintió presionada por la atmósfera que había creado Koutarou y dudó al igual que lo habría

hecho una chica cualquiera.

—Básicamente has malinterpretado una cosa.

—No lo entiendo… ¿qué estás diciendo?

57

—¿Qué relación tenemos?

—Pues…

Theia reflexionó durante un tiempo antes de contestar.

—Soy tu princesa. Y tú eres… tú eres mi caballero.

—Entonces deberías tener una cierta actitud y decir unas palabras concretas.

Entonces ella se dio cuenta de lo que pretendía Koutarou.

—…P-pero…

A pesar de haberlo entendido, simplemente no podía hacerlo. La amabilidad y el amor que había

desarrollado en el último año se lo impedía.

—Solo estoy hablando de las formas, no de los sentimientos que pongas en ello.

—Koutarou…

—Hazlo correctamente.

—…

Después de comprender las intenciones de Koutarou, Theia cerró los ojos y tomó aire. Entonces abrió

los ojos de nuevo; su expresión había cambiado por completo. Se podía ver una fuerte voluntad en su

mirada y su expresión se había vuelto dura. Ya no era la chica nerviosa de hacía unos segundos, sino

una gobernante que había decidido luchar.

Abrió la boca.

—Mi caballero, Koutarou, cumple el deber de recuperar nuestro país.

Se trataba de una orden directa. El Koutarou de hacía un año se habría negado rotundamente.

—Eso está mejor.

Pero cuando la escuchó, él asintió y sonrió. Como era la forma y las palabras que había estado

esperando se le formó una sonrisa de satisfacción en sus labios. Pero rápidamente la eliminó y la

reemplazó por la expresión de un caballero orgulloso. Koutarou se arrodilló ante Theia y colocó su

mano derecha en el pecho.

—Como desee, princesa Theiamillis.

Esa escena duró el tiempo que Theia consiguió reprimir las ganas de llorar.

58

Parte 7

Koutarou no era el único que quería prestar su ayuda a Theia. Todas las chicas del puente de mando

de la Hazy Moon pretendían hacerlo también.

—De vez en cuando eres un poco idiota, Theia. Era imposible que dijéramos que no.

—Sí. Todos os queremos.

—En algún momento yo también necesitaré la ayuda de todos para mi lucha. Si no te apoyamos

ahora, cuando sea mi turno tampoco contaré con tu ayuda.

—Theiamillis-san es una amiga muy importante. Y también una buena guionista de teatro.

—Theia-chan y Ruth-san son mis inquilinas, así que vuestro enemigo es mi enemigo.

—Me hice amiga tuya, Theia-san, pero sé que los amigos se ayudan entre ellos. Además sé que a

Satomi-kun le afecta tu situación… No necesito más razones que esas.

—La verdad es que no me gustan los golpes de estado. ¿Si tienen algún problema, entonces por qué

no lo dicen?

—…¿No viniste aquí en un principio para asesinar a Theia?

—¡Ya es hora de que olvides eso, Koutarou!

Koutarou y las chicas naturalmente pensaban que deberían ayudar a un amigo que lo necesitaba.

Además, se habían salvado la vida entre ellos más de una vez o dos, por lo que no había motivos

para negarse a ayudar en esta ocasión.

—…Gracias… por hacer tanto por nosotras…

—Muchas gracias a todos. Nunca olvidaré este día…

Theia y Ruth dieron las gracias con los ojos llenos de lágrimas.

Puesto que habían escapado a toda prisa no tenían nada que pudieran utilizar como recompensa,

pero a pesar de ello, Koutarou y las demás no dudaron ni un solo momento en ofrecer su ayuda.

Eso les hizo increíblemente felices, así que simplemente continuaron dando sus agradecimientos. No

tenían otra manera de mostrar su gratitud y alegría.

59

Parte 8

Cuando pasó un tiempo y todos se calmaron, Koutarou retomó el tema principal.

—Y Theia, ¿qué vas a hacer ahora?

—…A-ah sí. Espera un momento.

Cuando Koutarou le preguntó, Theia se limpió las lágrimas y se abofeteó la cara unas cuantas veces

para centrarse. Una fuerte determinación regresó a su expresión. Aparte de sonrojarse un poco

cuando miraba a Koutarou, parecía que había vuelto a ser la misma de siempre.

—Para empezar quiero reunir información. Aún tengo aliados en Fortorthe, aunque son pocos.

Después de conseguir información a través de ellos esperaremos a nuestra oportunidad.

—No podremos hacer nada si vamos directamente a Fortorthe sin ninguna clase de información,

¿eh…?

—Precisamente.

Theia asintió y continuó.

—Mientras tanto tenemos que protegernos. El ejército del golpe lanzará algún tipo de ataque en

cualquier momento sobre mi madre y yo. Por supuesto, no podemos permitírselo. Seguramente

tendremos que derrotar a todos los enemigos que nos envíen de forma continua.

El ejército golpista cambiaría en algún momento su política de silenciar a Theia y a su madre, puede

que por capturarlas o asesinarlas. Para conseguirlo necesitarían poder culparles de algo previamente,

y a partir de ese punto podrían eliminarlas alegando que las dos se habían resistido a ser arrestadas.

—Lo que significa que el problema actual consiste en la fuerza de los enemigos que envíen y la

cantidad de ellos.

Kiriha hizo una lista de los problemas después de haber escuchado la explicación de Theia.

Theia y sus aliados tenían una falta de información que no les permitía realizar ningún movimiento,

por eso la prioridad número uno era defenderse hasta que pudieran reunir todo lo necesario. E

incluso en ese caso necesitarían predecir el número de enemigos y su fuerza para preparase

adecuadamente. Si cometían un error en este asunto probablemente acabarían pagándolo caro.

—¿Qué opinas?

—Para que puedan operar en Japón tendrán que establecer un límite de soldados. Como mucho

podrían enviar a unos cincuenta hombres.

60

Cincuenta eran los soldados que Kiriha y la gente del mundo subterráneo habían empleado en sus

simulaciones de una invasión de la superficie. Tener más soldados haría obviamente que sus fuerzas

fueran más formidables, pero destacarían demasiado. Capturar o asesinar a Theia y Elfaria era una

misión que debía hacerse en secreto, de modo que enviar a más de cincuenta hombres sería

absurdo.

—¿Qué me dices del espacio?

—Es difícil imaginarse una batalla espacial. Incluso con la tecnología de Fortorthe sería muy

complicado luchar sin ser observados desde la Tierra, ¿no es así?

—Clan, ¿tú qué dices?

—Vamos a ver… Con las capacidades de infiltración de mi Hazy Moon sería posible hacer una batalla

en la órbita, pero sería una opción poco realista. Además me parece difícil pensar que la Caballero

Azul pueda vencer en ese estado…

A las batallas espaciales también se aplicaba la estrategia de no ser visto. Como había muy pocos

lugares donde esconderse en el espacio, necesitarían luchar muy lejos de la Tierra o hacer uso de

naves con capacidades de camuflaje como la de Clan. Pero equipar una nave con este sistema

provoca una pérdida de potencial de combate; debería ocurrir lo mismo con las naves del ejército

golpista, y una sola nave con camuflaje probablemente no pudiera vencer a la Caballero Azul de

Theia. Por supuesto sería posible si contaran con muchas de ellas, pero sería difícil coordinarse en la

batalla, haciéndola poco realista.

—Así que la nave no será atacada aunque la dejemos en órbita como ahora.

Normalmente la Caballero Azul se encontraba en la órbita terrestre, fingiendo ser un asteroide.

Encontrarla sería complicado, y aunque lo consiguieran, como estaba tan cercana a la Tierra no

podrían hacer nada. No habría que temer ningún ataque siempre que la nave no se moviera de su

localización.

—¿Puedo preguntar una cosa?

Entonces Shizuka levantó la mano.

—¿Qué?

—Si la nave espacial no puede ser detectada, ¿por qué no os escondéis las dos allí?

—Es una opción, pero sería una mala idea si mi madre y yo nos encontramos en el mismo lugar. Y si

cortamos nuestra conexión con la Tierra, en algún momento moriremos de hambre. Lo más probable

es que no podamos evitar un ataque en el suelo.

Si se consideraba el peor de los casos, sería una mala idea que Theia y Elfaria estuviesen en el

mismo lugar. Debían esconderse en sitios diferentes para prevenir la posibilidad de que las dos sean

capturadas o asesinadas al mismo tiempo.

61

Además, la Caballero Azul no contaba con una cantidad ilimitada de suministros. Tendrían que

reabastecerse desde el suelo a intervalos regulares, pero si el ejército del golpe bloqueaba la

conexión con la superficie, entonces no podrían hacerlo. Sería imposible mantenerse ocultos sin

suministros.

Una batalla en la Tierra era inevitable debido a estas dos razones.

—Es verdad, no me gusta que siempre me tengan que acorralar.

Había una razón más por la que Koutarou no estaba de acuerdo con esa idea.

—…Si ese tipo está en la Tierra no hay garantías de que no vaya a encontrar la Caballero Azul en

órbita.

—¿Ese tipo? ¿A quién te refieres?

—Elexis, del DKI. Ha vuelto a la Tierra.

—¡Satomi-sama, ¿estás seguro?!

La cara de Ruth se puso pálida en el momento que escuchó el nombre de Elexis, y por una buena

razón. Él era su antiguo prometido y el director general de Dragon Knight Industries, un conglomerado

de empresas que trabajaba con los militares.

—Sí, estoy seguro.

Koutarou asintió.

Tenía la certeza de que Elexis se encontraba en ese momento en la Tierra. Solo tenía un motivo para

sospecharlo, y éste era lo que había en el interior del contenedor que habían soltado hacía un rato.

En el pasado, cuando Koutarou luchó contra Elexis, su ropa se había roto en pedazos por culpa de la

explosión de un misil. Entonces, Elexis le dijo que le daría uno de sus trajes viejos.

El contenedor de antes llevaba un traje en él, y Koutarou sabía que era de Elexis.

—Como se encuentra aquí, esas naves no identificadas deben ser modelos nuevos del DKI. Quién

sabe qué clase de equipamiento llevarán…

La empresa de Elexis, DKI, contaba con una tecnología desarrollada por ellos mismos. Y cuando

Koutarou luchó contra él estaba utilizando todo tipo de tecnologías. Aunque consiguieron vencerlo, el

poder del DKI no podía ser subestimado; podrían disponer de medios para encontrar la Caballero

Azul.

O puede que ese traje sea… puede que solo se trate de fanfarronería, pero no podemos dejar a

Theia y Ruth en el espacio…

62

Koutarou sospechaba que el “equipamiento” en cuestión era el traje. Entregándole el prometido traje,

Elexis reveló la participación del DKI en el golpe y pretendió implantar en él el temor de que lo

encontraría aunque se escondiera. Eso era lo que Koutarou pensaba.

Pero incluso con esto en mente, Koutarou pensó que esconderse en el espacio tendría un riesgo muy

alto, ya que perder la fuente de suministros sería un escenario fatal. Aunque se tratase de una trampa

no podrían evitar interceptar las fuerzas enemigas en el suelo.

—También tenemos que tener eso en cuenta en nuestros planes.

Kiriha llegó a la misma conclusión que él. Su expresión era dura.

—¿Puedo confiarte eso a ti, Kiriha?

—El listón está muy alto, pero… lo conseguiremos de algún modo.

En esa situación, el bando atacante tenía una ventaja abrumadora. Era muy complicado para el

bando defensor prepararse para cualquier tipo de ataque posible. Era todo un reto, incluso para la

inteligente Kiriha.

—Alteza, la pasarela ya está casi estabilizada por completo.

Con la explicación terminada por el momento, Ruth activó un holograma con alguna clase de datos y

se lo mostró a Theia.

—Mm, muy bien. Contacta con el otro lado.

—Sí.

Después de dar instrucciones a Ruth, Theia se giró hacia Koutarou y las chicas.

—En realidad hay una persona que me gustaría presentaros.

—¿Presentarnos?

Cuando se trataba de que Theia fuera a presentar a alguien no había muchas posibilidades. Y había

una persona que había sido mencionada varias veces y que no se encontraba en el puente.

—Mi madre, Elfaria.

Cuando Theia dijo su nombre, al mismo tiempo apareció tras ella una mujer bella. Una vez que la

inestabilidad provocada por el salto de las naves se había disipado, se abrió una puerta que

conectaba la Caballero Azul con la Hazy Moon, y esa mujer había pasado a través de ella.

—…Encantada de conocerles, damas y caballero.

Esa mujer era la 120º emperatriz del Sagrado Imperio Galáctico de Fortorthe, Elfaria Dana Fortorthe.



Elfaria había viajado sin nada más que la ropa que llevaba, por lo que vestía un atuendo y unos

accesorios menos formales de lo habitual. Pero a pesar de ello su atuendo parecía excepcionalmente

lujoso; su vestido hecho a medida y fabricado con tejidos de aspecto muy caro era prueba de ello.

Tenía un brillante cabello dorado como Theia, y una tiara cubierta de joyas. Además llevaba unos

zapatos de color blanco intenso adornados con oro y joyas, sin tener en cuenta muchas otras cosas.

Elfaria tenía una apariencia que encajaba con la de una emperatriz de un país que controlaba varios

mundos.

—Mi hija siempre estará a vuestro cuidado. Soy la madre de Theia, Elfaria. Es un placer conocerles.

Pero era una mujer con un corazón muy abierto. Hablaba con una sonrisa amable, algo apropiado de

una pacifista.

—…P-podría comprar tres mansiones con lo que lleva puesto…

—¡¡Yurika, compórtate!! ¡¡Puede que sea absurdamente rica, pero parece una buena persona!!

—Aaah… así que esta es la emperatriz de un país que lleva existiendo unos 2.000 años…

—Y es la madre de Theia… Me alegra ver que se encuentra bien.

—¿Se convertirán Clan-san y Theia-san en una persona como ella en el futuro?

—Ese es mi plan. Para convertirme en la próxima emperatriz como mínimo tendré que ser parecida a

su majestad.

—…La próxima emperatriz, eh… Me aseguraré de absorber todo esto y hacer uso de ello en la

próxima función…

Las chicas sostuvieron la respiración sin darse cuenta cuando vieron la belleza de Elfaria. No solo se

trataba de su atuendo, sino que ella en sí misma era simplemente bella. Tenía el atractivo de una

adulta y una mirada jovial que hacía difícil creer que fuera madre. Gracias a eso, la ropa que llevaba

no parecía llamativa; de hecho servía para amplificar su belleza. La emperatriz Elfaria era del tipo de

persona que parecía fotogénica sin necesidad de hacer ninguna pose.

—…Seguro que está haciendo algo para parecer más joven.

A diferencia de todos los que quedaron impresionados por Elfaria, había una persona que no se dejó

afectar por su belleza. Esa persona miraba a la emperatriz con una mirada gélida y había dejado su

encanto a un lado sin problemas.

—Debe estar a punto de cumplir los cuarenta… aunque todavía parece una chica joven…

Esas frías palabras venían del único hombre que había en el puente de mando, Koutarou.

—¡¿Ah?!

65

Al oír aquellas palabras irrespetuosas, Elfaria advirtió la presencia de Koutarou. Definitivamente no

había escuchado elogio alguno por su parte, aunque sonrió ampliamente. Sus ojos brillaron y corrió

hacia Koutarou como una niña pequeña.

—Hace mucho que no nos vemos, Layo~

—¡¡Aaaaaaaaah!!

Al darse cuenta antes que nadie de lo que Elfaria iba a decir, Koutarou se acercó a ella corriendo y

tapó su boca. Entonces le rodeó el cuello con un brazo, obligándole a acercarse más para poder

susurrarle al oído.

—Elle, si vuelves a decir algo como eso te golpearé, aunque seas la emperatriz.

—Mmmm, Mmmm.

Elfaria se dio cuenta de que Koutarou hablaba en serio y asintió frenéticamente. Después Koutarou le

soltó, pero ella no se movió enseguida y en cambio le susurró también.

—…Layous-sama, ¿aún no le has contado a Theia la verdad, incluso en esta situación?

—…¿Cómo podría hacerlo? ¿Te gustaría exponerla a más peligros?

—…No creo que haya nada más peligroso que un golpe de estado…

Un grito repentino, un comportamiento descortés y una emperatriz que lo permitía. Además estaban

hablando sobre algo en secreto. El comportamiento extraño de ambos dejó sorprendidas a la mayoría

de las chicas del puente. Theia representaba a ese grupo y planteó una pregunta a Koutarou.

—Koutarou, ¿habías hablado alguna vez antes con mi madre?

Hasta donde llegaba la información de Theia, Koutarou y Elfaria nunca se habían visto antes. Ella

había mencionado a su madre en el pasado varias veces, aunque solo habían sido pequeñas

conversaciones. Pero ciertamente ninguno de los dos daba la impresión de que fuera la primera vez

que se veían. Por eso pensaba que Koutarou, de algún modo, había conseguido entrar en contacto

con Elfaria después de haberle dado acceso total a los sistemas de la Caballero Azul.

—N-no, ha sido un malentendido. Lo que ha ocurrido es simplemente que se parece a alguien que

conozco. ¿Verdad, Elle?

—¿Elle?

Theia inclinó la cabeza al oír ese apodo tan personal. Koutarou se dio cuenta de su propio error y se

corrigió enseguida.

—Umm, quiero decir… su majestad Elfaria.

66

—Así es, Theia. Esta es la primera vez que veo a Layous-sama~

Se pudo escuchar un golpe sordo.

—¡Lo hace a propósito, ¿verdad, majestad?!

—Ououou… no es verdad, después de todo nunca lo había visto antes.

—¿¿Mmm??

Pero cada vez que Koutarou intentaba convencer a Theia, Elfaria mezclaba los nombres. Tendría que

pasar bastante tiempo para que Koutarou pudiera hacer que Theia pasara por alto su extraño

comportamiento.

Parte 9

Viendo la actitud de Koutarou y Elfaria, a Ruth se le ocurrió una teoría.

—…Pudiera ser…

La teoría consistía en que los dos se habían conocido en el pasado cuando él volvió de Fortorthe.

Muchas cosas empezarían a tener sentido si se utilizaba esa teoría como base. Un primer ejemplo de

ello era el traje de control de la Caballero Azul, la armadura azul de Koutarou.

La primera vez que se puso el traje encajaba en él a la perfección, y no fue necesario realizar ningún

ajuste de más. Al principio Ruth creyó que se trataba de una pura coincidencia, pero cuando pensó

ahora en ello le resultó extraño.

Como arqueóloga que era, Elfaria debía de haber reproducido la armadura basándose en la

descripción de los documentos antiguos. Era fácil pensar en que ella habría rediseñado la armadura

tomando como referencia las medidas de Koutarou del Fortorthe del pasado, pero ese no era el caso.

Había varios meses de diferencia entre el momento que Koutarou se puso por primera vez la

armadura y cuando fue enviado al Fortorthe del pasado. Era casi imposible que él, que se encontraba

en medio de su crecimiento, no hubiera cambiado ni un poco. Solo hablando de la estatura, debería

haber unos centímetros de diferencia. De modo que si Elfaria en realidad se hubiera basado en sus

medidas consultándolas en un viejo documento se tendrían que haber hecho más ajustes, pero no

fue necesario.

Aparte de pensar que era una simple casualidad, Ruth solo tenía una posibilidad más en mente:

Elfaria pudo conocer a Koutarou antes de comenzar sus trabajos con la armadura y haber obtenido

sus datos en ese tiempo. Esa era la única manera que se le ocurría de que hubiera podido conocer

las medidas de Koutarou para cuando se fuera a poner la armadura.

67

—…Puede que el hecho de que la prueba de su alteza fuera invadir la habitación de Satomi-sama no

haya sido una coincidencia…

Elfaria era una afamada arqueóloga, pero al mismo tiempo se trataba de una especialista en lo

referente a la informática. Esto se debía a que ser arqueólogo en el Fortorthe del presente requería

un extenso conocimiento sobre computadores antiguos.

Y fue por eso que Elfaria podría haber llevado a cabo algunas alteraciones para hacer que la prueba

de Theia consistiera en invadir el apartamento de Koutarou. Después de todo, lo único que tenía que

hacer era piratear la computadora antes de que esta decidiera los detalles de la prueba, y Elfaria

tenía un motivo importante para hacer eso.

Una persona con tantos enemigos como ella desearía enviar a su hija a algún lugar seguro antes de

llevar a cabo decisiones políticas de gran trascendencia, como proclamar el desarme. Y si les

preguntaban cuál sería el lugar más seguro, los ciudadanos de Fortorthe seguramente dirían una

respuesta como esta:

Junto al Caballero Azul, Layous Fatra Veltlion.

Puede que hayamos actuado exactamente de acuerdo con los planes de su majestad durante todo el

tiempo…

Ruth empezó a sospechar que todo había ocurrido según los planes de Elfaria. Hacer que Theia se

convirtiera en una fan del Caballero Azul y eligiendo a Ruth como su guardiana. Todo habría sido

para proteger a su hija, o para que conociera a Koutarou.

Parte 10

Una vez acabada la presentación de Elfaria, Koutarou y los demás empezaron con las suyas. Las

presentaciones se llevaron a cabo de una en una en privado, en paralelo a una reunión estratégica. Y

como había ocho personas que no conocían a Elfaria, pasó casi una hora hasta que llegó el turno de

Clan, que era la última.

—Cuánto tiempo, Clan-san.

—Veo que no ha cambiado en absoluto, su majestad.

—Me alegro de que podamos volver a vernos.

Mientras Elfaria decía eso, su expresión dio un pequeño cambio y se transformó en la de alguien que

se encontraba con un viejo amigo.

—A decir verdad siempre te he estado vigilando.

—¿A mí?

68

Clan colocó su mano sobre el pecho. Sus ojos detrás de sus lentes reflejaban una mirada de

sorpresa.

—Sí. Te seguí la pista a medida que ibas creciendo y cómo ibas cambiando respecto a la chica de

mis recuerdos, esperando con ansias que te convirtieras en la persona que conozco.

—Entonces, cuando me fui a la Tierra…

—Bailé de alegría pensando que por fin había llegado el momento.

—¿No estaba preocupada por Theiamillis-san?

—¿Por qué debía estarlo? Ya conocía el resultado, y además Layous-sama se encontraba con ella.

Elfaria y Clan se giraron para mirar a Koutarou.

Él se encontraba en medio de una discusión aparentemente seria con Theia y Kiriha. No era la cara

del chico Satomi Koutarou, sino del héroe legendario, el Caballero Azul. Era el lado que Clan había

acaparado ella sola hasta hoy.

—De hecho, ahora estoy más preocupada.

—Eso es cierto. Ahora mismo nos encontramos en una situación difícil y~

—No, no, no me refiero a eso.

Clan creía que la preocupación de Elfaria sería el golpe de estado, pero ella sonrió y negó con la

cabeza. No se trataba de eso.

—Pasará lo que tenga que pasar con el golpe de estado. Y si soy derrocada mientras que voy

caminando junto al Caballero Azul, entonces que así sea. No me arrepentiré de nada mientras que

me esfuerce al máximo por conseguir el bien de los demás.

—¿Entonces qué es lo que le preocupa?

—Esa chica. Harumi…

—¿Harumi?

Desveló que se encontraba inquieta por la chica que estaba escuchando detrás de Koutarou en la

reunión estratégica, Sakuraba Harumi. Pero ella no parecía una amenaza para Clan. No pudo

entender a qué se debía esa sensación por parte de Elfaria.

—Parece exactamente igual que la Princesa Plateada. Es como si fuera su reencarnación.

69

—Ciertamente eso es imposible… Puede que sea capaz de controlar la Signaltine en esta época y

que tenga los recuerdos de Alaya… pero Harumi sigue siendo ella misma, es una persona distinta a

Alaya-san.

—“Si te hubiera conocido antes… si… te hubiera preguntado primero… ¿qué habrías hecho,

Koutarou-sama?”.

—¿Eh?

—Son las palabras que utilizó la princesa Plateada para intentar detener a Layous-sama. Las

encontré en el historial del dispositivo de traducción, en los datos de la armadura que me diste en el

pasado.

Hacía 20 años, Elfaria había pedido a Clan los datos sobre la armadura de Koutarou. Como los datos

tenían grabaciones directas de eventos importantes de la historia de Fortorthe, se trataba de algo que

le encantaría tener en su poder.

—Eso es lo que dijo la princesa Plateada a Layous-sama, y Harumi lo conoció antes que ninguna

otra. Ahora ella está haciendo la función de sustituir a la Princesa Plateada y no hay nada que me

preocupe más que eso.

Elfaria puso una sonrisa amarga. Si no se trataba de pura casualidad, ¿entonces qué significaba? La

emperatriz deseaba la felicidad de su hija, y esa era su principal preocupación.

—…Puede que el destino no esté del lado de Theia.

—No hay por qué apesadumbrarse, majestad.

Sin embargo, Clan no se encontraba preocupada como lo estaba Elfaria. En esta ocasión fue el turno

de Clan para sonreír.

—Aunque sus inquietudes se hagan realidad, Veltlion no es un hombre tan simple como para solo

aceptar a Harumi.

—Te veo con confianza, Clan-san.

—Supongo que puede llamarlo intuición femenina.

—Bueno, eso es un problema. Parece que he encontrado otra razón para preocuparme.

—No me echaré atrás tan fácilmente.

—Vaya, fufu… Aun así, se hace muy raro escucharte hablando sobre intuición femenina.

—No perdonaré ese tipo de grosería, aunque sea la emperatriz… Yo también soy consciente de ello,

fufu.

70

—Fufufu… Permítame disculparme formalmente, princesa Clariaussa.

Enseguida las dos empezaron a reír juntas. Su primer encuentro en 20 años había transcurrido

pacíficamente, pero algo rompió aquella sensación de serenidad…

Y fue que el brazalete de Clan comenzó a vibrar.

—¿Oh?

—¿Qué ocurre?

—Umm… es un mensaje de mi familia. ¿De qué puede tratarse?

Clan se acercó a un terminal cercano y abrió el mensaje.

—Pero si esto es…

Cuando leyó su contenido, la atmósfera pacífica que rodeaba a Clan se desvaneció en un instante.

El mensaje que había recibido era en realidad una petición del ejército comunicada a través de su

familia. Los militares querían que Clan y la Hazy Moon se retiraran.

Ellos no conocían el cambio de pensamiento de Clan ni sus nuevos sentimientos hacia Theia, de

modo que seguían creyendo que iba tras ella, es decir, que seguía siendo una aliada y no querían

que se viera envuelta en la contienda. Además estaba la posibilidad de que Theia utilizara a Clan

para enviar de nuevo una señal de rescate, y para evitarlo querían que se retirara.

Observando las leyes, estaba perfectamente justificado que Clan hubiera rescatado la Caballero Azul

hacía muy poco tiempo. Como recibió una señal de rescate, y por tanto obedeciendo la ley, Clan se

habría visto prácticamente obligada a ponerse de parte de Theia al ver la Caballero Azul siendo

atacada por naves no identificadas. Y puesto que las tres naves que escaparon sabían eso, no

buscaban luchar contra Clan.

Los militares no querían posicionarse en contra de la familia Schwaiger, ya que tenían profundos

lazos con ella. Pero como Clan se encontraba en el área cercana a la Tierra era evidente que volvería

a ser utilizada por Theia de nuevo. Debido a eso enviaron un mensaje a través de la familia

Schwaiger para que Clan se retirara.

71

Parte 11

Inmediatamente después de recibir el mensaje, Clan lo consultó con Koutarou y las chicas. Ella ahora

era aliada de Theia, y además era amiga de Elfaria desde hacía 20 años. No era tan cruel como para

retirarse sin consultarlo con las personas cercanas a ella.

—…Esto no está bien. Una petición para que me retire es una prueba de que se avecina un ataque.

Además deberíamos suponer que planean llevarlo a cabo en el espacio.

—Clan, huye a una zona segura.

—¡No!

Koutarou le recomendó que se retirase, pero ella negó con la cabeza.

—¡¿Me estás diciendo que obedezca al ejército del golpe?! ¡¡No me hace gracia en absoluto!!

¡¡Puede que aún sea inmadura, pero soy una miembro orgullosa de la realeza de Fortorthe!!

Clan había madurado y por eso no podía aceptar la forma cobarde que tenía el ejército golpista de

hacer las cosas. Pensaba mantenerse junto a Theia y Elfaria y luchar.

—Por favor, Clan. Llévate a los civiles contigo y escapa.

Sin embargo, las palabras de Theia debilitaron la resistencia de Clan.

—¿Civiles?

—Así es. Las personas que me ayudaron a mí y a mi madre a escapar están en la Caballero Azul. No

podemos luchar si ellos están a bordo. Por favor, protégelos en la Hazy Moon, solo por si acaso.

—Eh…

Clan empezó a tener dudas.

Theia había barajado sus posibles formas de luchar, y entre ellas se incluían ataques a todo o nada,

pero dudaba si debía hacerlo con personas a quien les agradecía su ayuda a bordo. Sería sencillo

evacuar la Caballero Azul si solo se tratara de Theia y Ruth, pero con tantos civiles en su interior no

sería posible. Eso limitaría la clase de ataques que podrían utilizar.

—Yo también quiero que lo hagas, Clan. Si están en peligro, tu trabajo será escapar con Theia y su

majestad. Pero hasta entonces quiero que te mantengas al margen y que te escondas.

Como la Hazy Moon disponía de capacidades de camuflaje excelentes, Clan no tendría que retirarse

para evitar ser detectada por el ejército. Eso permitiría que su nave se mantuviera intacta hasta que

su colaboración fuera necesaria.

—…Lo… entiendo…

72

Clan estaba aturdida, pero enseguida obedeció a Koutarou. Sabía que debía hacer ese trabajo, pero

quedarse simplemente mirando mientras la emperatriz y el Caballero Azul se dirigían hacia la batalla

era muy frustrante.

Puede que el destino tampoco esté de mi lado…

Clan recordó lo que había dicho Elfaria hacía solo un momento. Empezó a pensar en sí misma como

un personaje secundario despidiéndose de los protagonistas antes del momento más emocionante.

Parte 12

El ejército golpista que perseguía a Theia y Elfaria estaba utilizando unas nuevas naves cuya

procedencia no se conocía. Esto significaba que estaban operando como una flota que no debería

haber existido, y por eso no podían contactar con Clan directamente. Tuvieron que comunicarse a

través del cuartel general, pero debido a eso se produjo una larga demora entre comunicados,

haciendo que cualquier discusión que pudiera entrar en detalle fuera complicada.

—Elexis-sama, hemos recibido una respuesta de la familia Schwaiger.

—¿Y los resultados?

—Parece que la princesa Clariaussa se retirará. Pero si atacamos poco después de que lo haga

sospecharán de ella, por lo que quiere más tiempo.

—¿Cuántos días?

—Tres.

—Mmm… ha sido muy repentino, y los altos mandos no dieron a su alteza ninguna información. Tres

días suena correcto.

Después de recibir la contestación de Clan, Elexis se reclinó sobre su asiento reflexionando

profundamente. Se encontraba en el puente de la nave de transporte, sentado en el puesto del

capitán.

Como sospechaba Koutarou, las tres naves estaban bajo el mando de Elexis. DKI había fabricado en

secreto una flota de naves, y el grupo de caballeros de Melcemheim, con los que Elexis guardaba una

profunda relación gracias a un pariente lejano que tenía el puesto de capitán, era el encargado de

ella. Todos los que tenían el rango de capitán o superior pertenecían a la familia Melcemheim, y

Elexis estaba al mando de todos.

—Eso se acerca mucho a nuestro límite de tiempo.

73

—Pero lo hemos conseguido. De cualquier forma solo tenemos tiempo para un ataque, así que no es

necesario preocuparse por una pequeña pérdida de tiempo. Podemos pensar simplemente en ello

como una forma de apreciar nuestra relación con la familia Schwaiger.

El ejército perseguía a Theia y Elfaria de una forma altamente ilegal a través de Elexis y los recursos

humanos y el equipamiento de DKI, pero había una restricción en cuanto al tiempo que podían

emplear. Si les llevaba demasiado no serían capaces de encubrir por completo la operación.

Después necesitarían perseguirles de forma legal, pero para ello tendrían que inculparles algún delito.

Por supuesto, la emperatriz y la princesa no harían nada ilegal, de modo que les costaría mucho

esfuerzo poder culparles. Y además, mientras estuvieran trabajando en ello no podrían tocarles.

Por tanto no quedaba mucho tiempo para llevar a cabo un ataque antes de que se vieran obligados a

interrumpirlo por un tiempo. Como Clan pensaba retirarse antes del límite, Elexis no pensó

demasiado en ello. Pensaba que de todas formas solo tenían una oportunidad para atacar, así que

esto no afectó a sus planes.

—De hecho, me preocupa más él.

—¿Él?— al principio el capitán no comprendió a quién se estaba refiriendo Elexis y mostró una

expresión perpleja.

—¿No lo sabe?

—…Ah, ¿el hombre al que le envió un traje?

La expresión de Elexis en ese momento era la misma que puso cuando introdujo el traje en el

contenedor y lo lanzó. Gracias a ella, el capitán pudo averiguar rápidamente en quién estaba

pensando su comandante.

—El mismo… Podría decir que todo depende de si podemos o no vencer a ese extraordinario chico,

Koutarou-kun.

—¿Podemos ganar?

—Lo conseguiremos. He realizado unos preparativos precisamente para ese objetivo.

Elexis sonreía. Se podía ver que su expresión estaba tensa, pero al mismo tiempo mostraba

confianza y entusiasmo. Al capitán le parecía como si fuera a echar una partida de algún juego con

un buen amigo.

—…Parece que le resulta divertido, Elexis-sama.

—Oh, porque lo es. Puede que suene imprudente, pero espero nuestro enfrentamiento con ansias.

—Yo no tengo la serenidad suficiente para reír. Este es un evento que decidirá el futuro de Fortorthe.

74

—A mí no me preocupa el futuro de Fortorthe en absoluto, ya que la persona que reine después de

su majestad Elfaria tendrá unos ideales políticos muy cercanos a los míos.

—¿Incluso si es la princesa Theiamillis?

—Eso es lo que pienso.

Elexis no creía que fuera posible para cualquier futuro gobernante llevar a cabo sus políticas sin verse

afectado por el golpe de estado que había ocurrido durante el reinado de Elfaria. Y tomando ventaja

de ello, para DKI sería fácil hacer aumentar sus beneficios. Sería igualmente sencillo hacer del

mundo un lugar mejor, siendo ese el deseo personal de Elexis. Simplemente dejar que se diera un

golpe de estado era suficiente para cumplir muchos de los objetivos del empresario.

—Por otra parte, tengo la confianza de que sobreviviré sin importar la forma en que se desarrollen los

acontecimientos.

—Usted no tendrá ninguna pérdida, y además tiene la confianza de sobrevivir ocurra lo que ocurra.

¿Y por eso él es su única preocupación?

—Sí. Ni mis esfuerzos más desesperados serían suficientes. Nunca había conocido a un oponente

como él antes. ¿Se lo puede creer? Voy a ir con todas mis fuerzas por primera vez en mi vida.

Antes de conocer a Koutarou, Elexis siempre había resultado victorioso. Podía repeler a todos sus

enemigos sin necesidad de ponerse serio. Debido a esto, pensaba que la vida no le estaba

ofreciendo demasiados retos, y parte de su trabajo en cooperación con los militares para cambiar el

mundo se debía a que deseaba tener un reto de verdad. Por eso también se encontraba dónde

estaba; normalmente no sería necesario que el director general de DKI estuviera en el frente de

batalla.

Y entonces fue cuando lo conoció. Koutarou tenía poderes que escapaban a su entendimiento y una

confianza que no era propia de su edad. Elexis ni siquiera podía imaginarse lo que habría vivido

Koutarou para convertirse en lo que era, y por eso no pudo evitar saltar de alegría. Aún más, estaba

feliz por haber perdido. Sentía una alegría inmensa por haber encontrado a un oponente que le

obligaba a llegar hasta el límite.

—Lo dice como si no le importase perder.

—Oh, esa no era mi intención. Puede que no lo parezca, pero detesto perder. Bueno, si lo hago la

diversión se prolongará más.

—Entonces pondré mis esperanzas en su odio a la derrota.

—No se preocupe. Ese lado de mí es muy terco.

Elexis y el capitán sonrieron. Por una parte porque eran parientes, por otra porque Elexis y el grupo

de caballeros de Melcemheim eran fuertes, pero sobre todo porque confiaban el uno en el otro.

75

Batalla Terrestre

Parte 1

Sábado, 22 de mayo

Los tres días que Clan pidió a los militares se utilizaron para realizar varios preparativos. Entre ellos

se incluía una reparación de emergencia de la Caballero Azul, asegurar un refugio en tierra,

transportar a los civiles que había traído Theia consigo a la Hazy Moon y más cosas.

Después de reunir información y discutirlo repetidamente, Kiriha decidió los movimientos de cada uno

como sigue:

Primero, Theia, Ruth y Koutarou se quedarían a bordo de la Caballero Azul. Esto serviría para que

Elfaria y Theia no se encontrasen en el mismo lugar y así evitar que fueran atacadas al mismo

tiempo. En el peor de los casos, Theia y Ruth tendrían que abandonar la Tierra. Koutarou había sido

destinado a la Caballero Azul para que pudiera responder a cualquier imprevisto tanto en el espacio

como en el suelo. Si las chicas se topaban con algún problema en la superficie, él descendería y les

prestaría apoyo, pero si el enemigo atacaba desde el espacio entonces se quedaría a bordo y se

encargaría de controlar la nave. Si no le dejaban estacionado en la nave el plan sería muy

complicado de llevar a cabo.

Clan se llevó a los civiles en su nave y se alejaron del campo de batalla previsto. Como podía utilizar

el camuflaje no había temor a que se viera envuelta en la batalla. Su papel consistía en esperar,

proteger a los civiles y asistir a Koutarou y las demás en caso de emergencia.

Las otras seis chicas restantes protegerían a Elfaria en la superficie junto a los subordinados de

Kiriha. Pero como éstos pertenecían a la facción conservadora no había muchos de ellos que tuvieran

habilidades de lucha. Además Kiriha se vio obligada a dejar algunos atrás para controlar a la facción

radical. Debido a estas razones solo fue capaz de reunir poco más de una decena de subordinados

en el escaso tiempo que tuvo. Sumándolos, en total eran 20 personas del lado de Theia, y Kiriha

esperaba que el enemigo tuviera 50. Las chicas eran excepcionalmente fuertes, pero era difícil

asegurar si serían capaces de proteger a Elfaria.

El campo de batalla que había elegido Kiriha era en un pequeño monte a las afueras de

Kitsushouharukaze. Gracias a ello se podría evitar que la ciudad se viera afectada y preparar trampas

previamente. Por esa razón quería mantenerse fuera de la ciudad, pero si se alejaba demasiado se

tendría que enfrentar a más tropas de lo esperado. Había invertido la mayor parte de su tiempo en

pensar dónde debería tener lugar la batalla para mantenerse cerca de la ciudad y al mismo tiempo lo

suficientemente lejos para que ninguna persona ajena sufriera daño.

La voz tensa de Ruth se podía oír por todo el puente de mando de la Caballero Azul, que ahora se

encontraba plagado de puestos vacíos.

76

—Alteza, Satomi-sama, he recibido noticias de que el despliegue terrestre está procediendo según lo

planeado.

—Así que lo hemos conseguido a tiempo, de algún modo…

Theia se inclinó sobre su asiento después de mirar a Ruth en el puesto de control y dejó escapar un

pequeño suspiro de alivio. No sabía si los preparativos podrían terminar a tiempo, pero

afortunadamente en ese momento ya se habían completado todos. Ahora lo único que quedaba era

esperar al enemigo.

—Tenemos suerte de que nuestro oponente sea Elexis.

Koutarou se aseguró de que los últimos preparativos se habían completado mirando al monitor que

mostraba el estado en la superficie. Después se sentó en un asiento cercano y se giró para mirar a

Theia.

—¿Por qué dices eso?

—Estará considerando qué ocurrirá después de la batalla, así que no atacará hasta que no pase

algún tiempo desde que Clan se haya marchado. Si nuestros oponentes fueran simplemente

caballeros y soldados ya habrían atacado.

Koutarou veía a Elexis como un hombre tranquilo y calculador. Esto era lo que le habían enseñado

sus experiencias en el pasado Fortorthe, y como Elexis se parecía mucho a Dextro, un hombre que le

dio numerosos problemas, pensó que debería ser más cauteloso con él.

—Esa es nuestra clase de enemigo. Theia, no te obsesiones demasiado con la victoria; frente a él es

posible que no podamos seguir luchando aunque hayamos ganado.

—…

Los ojos de Theia se abrieron enormemente por la sorpresa al escuchar las palabras de Koutarou,

pero no fue porque no comprendiera lo que estaba diciendo. De hecho se trataba de lo contrario; sus

palabras eran muy apropiadas para un caballero, para un comandante.

—¿Qué ocurre, Theia?

—N-no… es solo que… estás tan calmado… Yo…

Hasta donde Theia sabía, Koutarou tenía un poco de experiencia de lucha, pero no tenía ninguna en

la guerra. Esta debería ser la primera vez que experimentase algo así, y a pesar de ello se mostraba

tranquilo como si fuese un veterano que ya había tomado parte en muchas guerras.

Oh, mierda… Pero no puedo ocultarlo en este tipo de situación…

77

Entonces fue cuando Koutarou se dio cuenta de que su comportamiento no encajaba con el de un

estudiante de instituto, pero como no podía volver atrás y actuar como tal decidió intentar dar una

explicación.

—Después de luchar tantas veces acabas creyéndotelo bastante.

—…Tiene sentido. Perdona por decir algo tan extraño. Por favor, olvídalo.

Afortunadamente Theia no dijo nada más. Tenía tantas cosas de las que preocuparse que no tuvo

tiempo para pensar en el comportamiento de Koutarou.

—Alteza, Satomi-sama, hay movimiento en la superficie.

Theia olvidó por completo el asunto de Koutarou gracias a la intervención de Ruth y la tensión volvió

a su rostro. Koutarou hizo lo mismo.

—¿Qué ha pasado?

—Hemos perdido la señal de dos de los drones que están patrullando el perímetro de la zona de

operación.

—¡Si han sido los dos significa que no puede tratarse de un accidente o de un animal salvaje! ¡Theia,

ya están aquí!

—¡Sí!

En el momento siguiente, el puente que anteriormente se encontraba en silencio se llenó de ruido.

Empezó a mostrarse todo tipo de información en los monitores y la alarma comenzó a sonar cuando

la inteligencia artificial comunicó un mensaje.

—¡Justo antes de que la señal de los vigilantes se perdiera detectaron una distorsión espacial!

¡Parece que las fuerzas terrestres están recibiendo apoyo de la flota en órbita!

Por apoyo, Ruth se refería a la forma que ella y Theia utilizaban la Caballero Azul para teletransportar

armas. Elexis había hecho aparecer un arma para destruir los drones.

—¡De modo que así es como lo haces, Elexis!

—¿Qué quieres decir?

—¡Elexis planea atacar desde tierra y desde el espacio al mismo tiempo!

—Ya veo. ¡Si no lo impedimos las fuerzas terrestres serán eliminadas!

Theia comprendió el plan de Elexis después de Koutarou.

78

En ese momento la Caballero Azul había reducido la potencia y fingía ser un asteroide orbitando el

planeta. Esto haría que encontrarla fuera complicado, pero Elexis había decidido sacarla de su

escondite. Con el acto de hacer aparecer armas y destruir a las patrullas estaba enviando un mensaje

a la Caballero Azul, el cual significaba que si no aparecía, las tres naves darían apoyo a las fuerzas

de tierra. Aunque tendrían oportunidades de ganar solo con la batalla en la superficie, con el apoyo

de las naves sería imposible que las chicas pudieran resistir, y por tanto no podrían proteger a Elfaria.

Se trataba de una situación donde Theia y los demás se vieron obligados a mostrarse.

—¡Ruth-san, ¿dónde está la flota enemiga?!

—¡Se está calculando ahora mismo!

Ruth movía sus manos frenéticamente mientras utilizaba el panel. Estaba intentando localizar a la

flota enemiga rastreando la señal que producían las armas cuando eran transferidas. Cuando se

enviaban armas de un lado a otro del espacio se requería un mensaje que utilizaba ondas

gravitatorias. Ruth pretendía especificar su origen usando los datos de los dos drones y los de la

Caballero Azul, y aunque no sabía qué era lo que se estaban mandando, sí conocía la potencia y la

dirección de la comunicación. Con esos datos sería capaz de calcular el origen de las armas.

—¡Las he encontrado, las tres naves están en el lado más alejado de la Luna!

Ruth mostró los resultados en forma de holograma. Al hacerlo, incluso Koutarou pudo entender las

intenciones de Elexis.

—Ya veo. ¡Desde esa posición puede luchar con todo su poder!

Era imposible observar desde la Tierra lo que estaba ocurriendo en la parte oculta de la Luna, que era

el lugar donde habían fijado su posición las tres naves. Allí podrían luchar con todo lo que tuvieran sin

que las personas de la Tierra los descubrieran. El único problema eran los satélites, pero como había

muy pocos que fueran capaces de observar esa región, no sería difícil encargarse de ellos utilizando

los avances tecnológicos de Fortorthe.

—¡Caballero Azul! Activa el camuflaje. ¡Coloca la potencia del generador al máximo! ¡Entra en la

órbita lunar utilizando un teletransporte corto!

[Como desee, Princesa.]

Después de escuchar la información de Ruth, Theia ordenó a la nave que se pusiera en movimiento.

Era evidente que se trataba de una trampa, pero no tenían más opción que caer en ella.

—¡Theia, saca mi armadura! ¡Voy a controlar la Caballero Azul!

La armadura de Koutarou era originariamente uno de los dispositivos que se utilizaban para controlar

la nave. Si se la ponía y se movía, la nave imitaría sus movimientos. Aunque la Caballero Azul era

una nave de guerra, ésta tenía la forma de una persona, lo cual hacía posible cambiar la dirección de

las armas y de los impulsores. Se trataba de una característica única de esta nave.

79

—¡Espera, Koutarou! ¡Deberías ir a la superficie!

Sin embargo, Theia negó con la cabeza al oír a Koutarou. Sería complicado ganar en una batalla de

tres contra uno sin hacer uso de la característica especial de la Caballero Azul, pero a pesar de

saberlo, Theia quería que su caballero se dirigiese a la Tierra para ayudar a los aliados de la

superficie.

—¡¿Por qué dices eso?! Entonces vosotras dos~

—¡Escucha! ¡Llevará algo de tiempo hasta que la Caballero Azul alcance el otro lado de la Luna! ¡Y

no quiero que nuestra gente de la superficie sea aniquilada antes de eso! ¡Así que ve a la Tierra!

Doblando el espacio-tiempo, algo que también tenía el nombre de teletransportación, sería posible

alcanzar el lado oculto de la Luna en un instante, pero como acabarían siendo disparados si

aparecían en medio de las tres naves, necesitarían dejar cierta distancia para evitar ser detectados

enseguida. Por tanto, tras la teletransportación tendrían que utilizar medios normales para

desplazarse hasta su objetivo, lo cual les llevaría tiempo. Y si las fuerzas de tierra son aniquiladas

durante ese tiempo ya no tendría sentido. Por eso Theia quería que Koutarou fuera a la superficie con

el objetivo de conseguir tiempo.

—…Lo comprendo. Ten cuidado, Theia.

Koutarou ignoró sus sentimientos de preocupación y decidió atender a sus instrucciones.

—Lo haré. No me arriesgaré para vencer. Solo pasaré cerca a toda velocidad para interrumpir sus

comunicaciones.

Theia decía que solo iba a dar una pasada sobre ellos, pero en realidad era una tarea difícil. Koutarou

también sabía que era peligroso, aunque los dos sabían que era necesario, de modo que no siguieron

discutiendo el asunto.

—Ruth-san, voy a dejar que Theia~ espera, no necesito decirte eso.

—No, quiero grabar tus palabras en mi mente.

Cuando Ruth dijo eso, el suelo del puente de mando se abrió y desde debajo se elevó una armadura

en posición erguida. Después de ponérsela, Koutarou se dirigiría a la superficie.

—…Koutarou, antes de que te vayas, dinos una cosa.

—¿Que os diga algo? ¿Cómo qué?

Koutarou contestó a Theia mientras se deslizaba al interior de la armadura, que se acababa de abrir

para él. Entonces se cerró automáticamente y comenzó a realizar una serie de ajustes. Los motores

de la armadura se encendieron y cambiaron la posición de las articulaciones para disminuir la carga

sobre Koutarou. Era el proceso habitual de arranque.

80

—Cualquier cosa que nos suba la moral.

—Lo dices como si fuera sencillo, pero en realidad esa es la parte más difícil.

—Solo di algo.

Theia sabía que esa podía ser la última vez que se vieran, y por eso quería al menos escuchar las

palabras de Koutarou una vez más. No le importaba si las palabras en sí mismas carecían de sentido,

ya que solo tendría en cuenta los sentimientos que portaran.

—Theia, una vez que haya acabado esto jugaré contigo todo el tiempo que quieras.

—…Ahora que lo has dicho ya no dejaré que te eches atrás.

Theia escuchó exactamente lo que deseaba. Los sentimientos que había clocado en esas palabras

hicieron que aparecieran lágrimas en sus ojos. Pero consiguió contenerlas y sonrió en cambio.

—Sí. Y Ruth-san.

—¿Sí?

—Piensa en algo que quieras. Cuando haya terminado esta batalla escucharé cualquier petición que

tengas.

—¿Cualquiera?

—Sí.

—…Entiendo. Se me ocurre una cosa muy especial, así que elegiré esa.

Las lágrimas se formaron en los ojos de Ruth, pero no podía mostrar debilidad antes de una batalla,

así que se las limpió enseguida y se animó.

—…Es injusto. ¿Por qué yo gano jugar contigo y Ruth lo que quiera? Solo eres amable con ella. Te

ordeno que corrijas esta diferencia de tratos.

—Por supuesto. ¿Quién crees que eres?

Koutarou sonrió irónicamente mientras se dirigía hacia la salida. Utilizaría una pequeña cápsula de

emergencia para descender hasta la Tierra, pero antes debía abandonar el puente.

—¡Soy tu princesa! ¡Trátame con más cuidado!

—Entonces ya lo sabes.

—No.

—Estúpida.

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Después de salir del puente, Koutarou se dio la vuelta para mirar a Theia y Ruth una última vez.

—…Theia, tienes el derecho a pedirme cualquier cosa cuando te plazca.

—Eh…

Theia estaba impactada por las palabras de Koutarou, y su expresión se desfiguró enormemente.

Estaba tan sorprendida que olvidó completamente lo que iba a decir, pero solo permaneció inmóvil

durante un instante. Al darse cuenta de que las puertas deslizantes que conducían a la salida se iban

a cerrar, lo llamó con desesperación.

—¡Entonces será mejor que regreses conmigo!

—Como desee, princesa.

Las puertas se cerraron dejando atrás aquellas palabras.

—¿No es genial, alteza?

Después de que Koutarou abandonara la sala, Ruth sonrió mirando a Theia. Pero ella dejó caer sus

delgados hombros.

—…Debería haber dicho algo más alentador…

Se había despedido de él diciendo algo egoísta. Theia se arrepintió de sus acciones.

—Fufu… podrá decírselo cuando vuelvan a verse.

—Eso es verdad… Si volvemos a encontrarnos se lo diré.

Theia mostró una pequeña sonrisa y entornó los ojos.

Como se disponía a caer en una trampa por propia voluntad, lo más probable era que no tendría la

oportunidad de verlo de nuevo.

Pero gracias a ello encontró una razón para ganar, sin importar cómo.

Pelearía y lucharía para volver a ver a Koutarou y decirle algo más digno de una princesa.

Una fuerte determinación invadió el pequeño pecho de Theia.

82

Parte 2

La batalla en la superficie se encontraba a muy poco de comenzar cuando Koutarou estaba iniciando

la reentrada en la atmósfera. Esa información fue enviada a Elfaria, que se encontraba con Harumi.

—Harumi, la batalla va a comenzar. Por desgracia esto es todo lo que puedo hacer para ayudar.

Clan, que le había enviado a Harumi la noticia, posicionó la nave Cuna en el cielo y observó el campo

de batalla. Pero a pesar de lo bien que podía la Cuna ocultar su presencia, había muchas

posibilidades de que, una vez comenzada la batalla, un enemigo que pasara demasiado cerca

pudiera detectarla. Por tanto cortaría las comunicaciones y tomaría una posición más elevada.

—Muchas gracias, Clan-san. Te veré más tarde.

—Estaré rezando por vuestra victoria.

—Sí, muchas gracias.

Después de que Harumi agradeciera a Clan una segunda vez, cortó la llamada. Se dio la vuelta hacia

Elfaria después de manejar su brazalete y terminar la conexión.

—Majestad Elfaria, parece que la batalla está a punto de comenzar.

—Ya veo…

Elfaria miró por la ventana. Las dos se encontraban en el interior de una pequeña cabaña en las

montañas, pero como ésta estaba localizada en medio de un bosque espeso, lo único que se podía

ver a través de la ventana era vegetación y oscuridad. Sin embargo, Harumi sabía que Elfaria no

miraba los árboles, sino en la dirección de Kiriha y los demás, muy lejos, al otro lado del bosque.

Estaba preocupada por aquellos que le estaban ayudando.

—Y pensar que haría que personas que no tienen ninguna relación conmigo luchen por mí…

Elfaria lamentaba profundamente la situación en que se encontraba. Había forzado a personas que

no le conocían a luchar debido a sus ideas sobre el desarme del ejército. Además, entre ellas se

incluían chicas jóvenes. Aunque se trataba de algo inevitable, no pudo encontrar en ella misma ni un

solo pensamiento que le permitiera aceptarlo.

—Majestad, por favor, no diga cosas tan tristes. Puede que no sepamos nada de Fortorthe, pero

conocemos a Theiamillis-san. Ella es una chica maravillosa y una preciada amiga, y usted es su

madre. Esa es la única razón que necesitamos para arriesgar nuestras vidas.

—Harumi… pero…

—¿Incluso así su majestad no va a aceptar que somos los amigos de Theiamillis-san?

83

Harumi expresó sus sentimientos sin tener dudas, sabiendo que estaba hablando con la emperatriz

de un país.

Si conociera bien el Fortorthe de hoy en día puede que no hubiera sido capaz de decir eso…

Lo que Harumi conocía era el Fortorthe del pasado que se había utilizado como escenario para la

obra de teatro. Había memorizado cada detalle de aquel mundo, pero no sabía nada de cómo sería

actualmente. Por eso pensaba en Elfaria como la madre de Theia en vez de hacerlo como una

emperatriz, permitiéndole decir lo que creía en realidad. Al mismo tiempo sabía que lo que estaba

diciendo era realmente descarado y no pudo evitar encontrarlo divertido.

—Harumi, tú…

Harumi tenía una sonrisa amable y alegre a pesar de la seria discusión. Al verla de ese modo, la

impresión que tenía Elfaria sobre ella cambió.

La convicción de sus palabras… Su comportamiento noble y sus gestos elegantes… es demasiado

buena para ser una chica corriente… esta chica es realmente…

Harumi era tímida, pero en las crisis salía a la superficie algo que llevaba dentro. Elfaria sentía que

ese algo era demasiado noble y bello; era como si Harumi hubiera sido poseída por una princesa.

—Discúlpeme. Eso ha sido grosero por mi parte… lo siento.

Harumi malinterpretó la ausencia de palabras de Elfaria y se disculpó agachando la cabeza. Se

arrepintió de haberse dejado llevar tanto.

—No es cierto, Harumi. Solo me encontraba conmovida pensando en lo geniales que son los amigos

de Theia.

Elfaria sonrió. Sus palabras no mentían, realmente pensaba que Theia había sido bendecida con

unos amigos maravillosos. Pero, como eran tan geniales, empezó a preocuparse por un motivo

distinto. Eran unos sentimientos muy complejos de una madre que deseaba que su hija fuera feliz.

—¿De verdad? Oírle decir eso me hace muy feliz.

—Por eso espero que todos resulten sanos y salvos…

—No pasará nada. Estoy segura de que todos regresarán bien.

—…Eres tan fuerte, Harumi.

—Después de todo soy una chica… ¿No era usted igual en el pasado, majestad?

—Así es. Voy a creer en aquellos fuertes sentimientos del pasado y esperaré.

—Sí.

84

Pero su tranquilidad duró el tiempo que pudieron sonreír.

Se pudo escuchar una explosión en la distancia. La batalla había comenzado finalmente.

Parte 3

Una luz cegadora apareció en una esquina del monitor que estaba observando Clan. La imagen se

movió, posicionando la luz en el centro de la pantalla y agrandándose. Lo que mostraba la imagen era

una explosión y tierra saltando por los aires. Era la señal que indicaba que se había realizado un

ataque utilizando algún tipo de arma.

—…Ya ha empezado…

Clan se encontraba sentada en el puente de la Hazy Moon mientras manejaba un panel con

impaciencia, dando órdenes a la Cuna, que en ese momento se encontraba localizada sobre el

campo de batalla. Ya que no podía ayudar de ninguna otra forma, quería información sobre qué

ocurriría en el peor de los casos. Activó todos los sensores de la Cuna y trató de confirmar la

situación. Se procesaron los datos de la pequeña nave y aparecieron unas imágenes en el monitor,

una tras otra.

—Majestad…

—Alteza, tenga cuidado….

Cada vez que aparecía una nueva imagen, las voces susurrantes en el puente aumentaban. Clan no

era la única en el puente de mando; allí también se encontraban una porción de civiles que habían

salvado a Theia. Temían por la seguridad de sus majestades, y suplicaron a Clan que les permitiera

estar presentes en el puente con la condición de que no le molestarían. Ella dio luz verde a su

petición, y como resultado, alrededor de una docena de mujeres y hombres estaban mirando al

monitor con preocupación.

Sinceramente, tengo envidia, Theiamillis-san…

Lo más probable es que la Clan del pasado los hubiera expulsado del puente, pero ahora no solo les

permitió quedarse, sino que además sentía envidia de Theia. Si Clan estuviera en la misma posición

que ella, ¿los ciudadanos se verían tan preocupados? No tenía la confianza en sí misma para decir

que sí, y eso probaba que aún no valía como princesa. La situación le hizo recordar lo necia que

había sido.

—No es necesario preocuparse. Theiamillis-san y los demás son fuertes, y en el peor de los casos la

Hazy Moon se acercará para rescatar a quien haga falta. De modo que podéis continuar mirando

tranquilamente.

85

Clan ahora era muy diferente respecto al pasado. Por eso, la opinión de los ciudadanos a la hora de

preocuparse por ella en caso de que fuera la princesa heredera estaba cambiando.

—Princesa Clariaussa… Estamos agradecidos por su consideración con nosotros.

—P-por supuesto que la tengo. Todos son ciudadanos de Fortorthe, y yo soy su princesa.

Realmente se pudo ver una pequeña evidencia de ese cambio en las reverencias que hacían los

ciudadanos a Clan, pero como ella no estaba acostumbrada a relacionarse con los demás fue

incapaz de darse cuenta.

Parte 4

La explosión en cuestión se había producido en un lugar a poca distancia de donde habían sido

destruidas las patrullas automáticas, lo que significaba que el enemigo se estaba aproximando a la

zona donde Elfaria y Harumi se escondían. La explosión se debía a una trampa que habían colocado

previamente.

—…Como esperábamos, parece que no pueden detectar esas trampas. Pero es posible que sepan

que Elfaria-dono se esconde en esta región… No puedo subestimar a mis enemigos.

Kiriha estaba empleando explosivos a modo de trampas.

Las bombas simples serían detectadas gracias a los sensores de Fortorthe, y tras algunas

consideraciones, Kiriha decidió utilizar talismanes con un encantamiento de explosión mágica como

detonadores para las bombas principales: dinamita. Se trataba de una bomba fabricada con

materiales no metálicos. En cuanto el enemigo se acercara, la explosión mágica se accionaría

causando la detonación de la dinamita. Era una bomba poderosa y altamente eficiente que no podía

detectarse con los sensores de Fortorthe.

Además, los explosivos servían como indicadores de la posición del enemigo. Gracias a estas

bombas, Kiriha pudo asegurarse de que los enemigos se estaban acercando, de modo que ella y sus

aliados se apresuraron hacia la dirección de la explosión y establecieron una formación defensiva.

—No puedo dejar que salga nadie todavía…

Shizuka estaba vigilando en el bosque. Ella tenía la mejor vista de todos los aliados, pero como era

de noche no podría ver a ningún enemigo acercarse

—De acuerdo. ¿No puedes verlos ahora, Sanae-chan?

—No, aún siguen demasiado lejos para verlos con claridad, pero puedo sentir una nube de hostilidad.

86

Sanae podía ver las auras de los enemigos al otro lado del bosque. Pero no podía verlos claramente

debido a que el bosque en sí mismo tenía una potente aura. Lo único que podía hacer era sentir la

hostilidad que provenía de muchas personas moviéndose juntas en grupo.

—¿Qué ves?

—Hay una nube grande en el centro. Y a su derecha hay otra pequeña. Puede que haya más, pero

no puedo asegurarlo desde esta distancia.

—Lo que significa que como mínimo hay una fuerza principal y un destacamento… Sanae, continúa

observando y hazme saber si se produce algún cambio.

—Vale.

Basándose en toda la información que había podido recopilar, Kiriha hizo unos ajustes en su plan. No

podía seguir con el original debido a que el enemigo se había separado en al menos dos grupos.

—Yurika.

—¿Qué ocurre?

—Llévate a tres de mis subordinados y detén al destacamento que está avanzando por nuestra

derecha. No pienso permitirles que hagan lo que quieran.

—¡¿Yo?!

Los ojos de Yurika se abrieron enormemente de sorpresa. Había asumido que solamente seguiría las

órdenes de alguien, por lo que el hecho de que le asignaran soldados y tener que luchar separada de

los demás fue completamente inesperado.

—Sí. No hay nadie más con un poder tan variado como el tuyo. Tú eres la única que puede

encargarse de ello.

Si solo se tratara de poder ofensivo o habilidades de lucha en general, entonces las chicas ideales

para el cargo serían respectivamente Theia y Shizuka.

Pero el único que podría adaptarse a cualquier situación sería un mago como Yurika. Era una

habilidad perfecta para actuar en solitario.

—Y-yo no tengo mucha confianza…

—Kiriha-san, esto es demasiado para Yurika. ¿Debería ir yo en su lugar?

—¡Tiene razón! ¡Maki-chan es mucho mejor atacando que yo!

87

Darkness Rainbow se especializaba en el empleo perverso de la magia. En otras palabras, este tipo

de ataque por sorpresa era su fuerte, y por eso Maki se había ofrecido para ocupar el puesto de

Yurika.

—No, voy a necesitar que tú confundas a la fuerza principal del enemigo. Yurika tiene que ir.

—No puede seeer~~

Sin embargo, Kiriha había decidido utilizar a Yurika. Como la especialidad de Maki era la

manipulación mental sería vital para enfrentarse a la fuerza más numerosa. Y además por la misma

razón ella era menos adaptable. En la mente de Kiriha, la única que podía hacerlo era Yurika.

—Puedes hacerlo, Yurika.

—Sanae-chan, por favor no hagas que suene tan sencillo.

—Solo necesitas ahuyentarlos, así que ve a darlo todo.

—¡Independientemente de lo que pensemos vienen hacia aquí con la intención de matarnos!

—¿En ese caso te quedarás aquí sin hacer nada? Cuando llegue Koutarou se pondrá realmente

furioso.

—…Uuh~~, haré todo lo que pueda…

Como Yurika era cobarde dudó al principio, pero en cuanto le hablaron sobre un futuro aún más

aterrador que la muerte cogió a tres soldados del mundo subterráneo y desapareció en el bosque.

—Yurika es inútil sin Koutarou, ¿no lo es?

—¿Yurika-chan estará bien?

—Puede que debiera haber ido yo…

—No podemos permitirnos hablar de esto. Los enemigos que se aproximan tampoco serán fáciles de

vencer. Shizuka, Sanae, id al frente. Maki, ven conmigo.

En ese lugar se encontraban cinco chicas del apartamento 106. A cada una de ellas se le asignó tres

subordinados del mundo subterráneo para darles apoyo, y como resultado se formaron cinco

escuadrones. Kiriha, en el puesto de comandante, se haría cargo de todos para producir el desenlace

más favorable. En ese momento el escuadrón de Yurika había sido enviado para eliminar el

destacamento enemigo; Shizuka, experta en combate de proximidad, y Sanae, capacitada para

reforzar a sus aliados y atacar a media distancia, fueron enviadas al frente para luchar contra la

fuerza principal enemiga. Maki y Kiriha se mantendrían en la posición de retaguardia y estarían a

cargo de los ataques a larga distancia y de las distracciones utilizando la magia.

Solo espero que la ausencia de Theia-dono no nos afecte demasiado…

88

Kiriha tenía muchos asuntos en mente, pero no se encontraba en una situación donde pudiera

protestar. Tenían que ganar a toda costa, porque si no lo hacían el futuro que anhelaban nunca

llegaría.

Parte 5

Esa noche había un joven en medio del bosque vistiendo un traje blanco. La imagen era extraña de

por sí, pero lo que la hizo aún más insólita fueron los hombres con uniforme de combate negro que lo

rodeaban.

—Elexis-sama, la avanzadilla ha entrado en contacto con el enemigo. La batalla ha comenzado, pero

lo extraño es que el bosque se ha quedado terriblemente silencioso desde la primera explosión.

—Ninguno de los bandos quiere que los habitantes de este planeta los encuentren. Supongo que

entonces soy el único que quiere destacar.

Elexis sonrió con ironía al escuchar el informe de su subordinado y se miró la ropa. Su traje blanco

brillante se podía ver incluso en la oscuridad de la noche. Sería fácil de detectar desde una distancia

muy lejana.

—Las armas que están utilizando los enemigos son más discretas que las nuestras.

—No son las armas de la princesa Theiamillis… lo que significa que no puede haber muchos

enemigos. Apostaría a que alrededor hay unos 20 o 30.

Al encontrarse a bastante distancia de la ciudad, las armas de láser y de rayos que utilizaban las

fuerzas de Elexis no harían el suficiente ruido como para atraer la atención de visitantes indeseados.

Pero a pesar de ello, si los enemigos estaban usando armas aún más silenciosas, entonces era

prácticamente lo mismo que anunciar que no tenían posibilidades en términos de ataque absoluto.

Por lo tanto era posible que la fuerza enemiga fuera más reducida que la de Elexis.

—Sin embargo hay varias personas poderosas de su lado. Ya hemos recibido algunos daños.

—Mmm, eso suena a que…

Elexis mostró una sonrisa de júbilo al escuchar que había individuos poderosos entre sus enemigos.

—¿Junto a ellos se encuentra un chico con una espada de caballero?

—No he recibido esa información.

—Ya veo…

89

Elexis dejó caer los hombros al no recibir la respuesta que esperaba. Parecía un niño envidioso

viendo que a su amigo le habían dado un plantón. Como esa apariencia era tan diferente de su

habitual comportamiento activo y enérgico, los soldados a su alrededor estaban un poco confusos.

—¿Qué debemos hacer?

—Te dejaré a cargo. Como tenemos la ventaja numérica probablemente no pasará nada si

mantenemos la posición y los arrinconamos utilizando “eso”.

Elexis daba las instrucciones como si estuviera aburrido. Como su amigo no había aparecido,

simplemente procedería con el plan previsto. Sería un resultado aburrido y Elexis ni siquiera

necesitaría dar más órdenes a sus tropas.

—Entendido.

—Pero si aparece el chico de la espada no ataquéis imprudentemente, informadme al instante. Yo me

enfrentaré a él.

—¿Es tan peligroso?

—Ese chico no se parece a nadie que hayas visto antes.

—Lo tendré en cuenta… ¡Vamos! ¡No dejéis que la avanzadilla se quede con toda la diversión!

Con su comandante al frente, los hombres de trajes negros de combate comenzaron a avanzar,

dejando a Elexis y unos pocos soldados atrás como sus guardaespaldas.

—…Date prisa, Koutarou-kun. Me estoy cansando de esperar.

Elexis miró hacia el cielo. Las estrellas brillaban intensamente, pero la que estaba buscando no se

podía encontrar por ninguna parte. La estrella fugaz azul que esperaba aún se encontraba muy lejos.

Parte 6

El ataque sorpresa de Yurika había tenido éxito.

Al ser una maga, era fácil para ella infiltrarse entre los soldados de Fortorthe sin ser vista. Su ataque

también fue increíble, ya que dejó a tres soldados inconscientes de un solo puñetazo.

—¡Kia! ¡Kia! ¡Kia!

Los problemas vinieron después.

90

El enemigo se dispersó después de ser atacado, haciendo que los únicos que Yurika consiguió

vencer fueran esos tres soldados. Sin embargo, los tres tenían siete compañeros más, y después del

ataque sorpresa comenzaron a defenderse provocando una lluvia de rayos sobre ella.

—¡¡Sálva~ sálvame, Satomi-san!! ¡¡Nooooo~~!!

Las armas que utilizaba el ejército del golpe eran muchísimo más poderosas que las de la Tierra, y

debido a la enorme cantidad de soldados, lanzaron una ofensiva fuera de sentido común. Yurika se

retiró rápidamente bajo este contraataque tan poderoso.

Afortunadamente, gracias a las tres personas del mundo subterráneo que iniciaron un fuego de

cobertura, Yurika pudo saltar al interior de una trinchera antes de que sus conjuros defensivos fueran

atravesados.

—P-pensé que iba a morir…

Yurika suspiró de alivio aún tirada sobre el suelo de la trinchera. De los cinco conjuros defensivos que

había activado anteriormente solo quedó uno. Si la trinchera hubiera estado un poco más lejos habría

sido asesinada.

—Yurika-sama, el enemigo está retrocediendo.

—¡¿D-de verdad?!

Al escuchar la buena noticia de uno de sus subordinados, Yurika asomó la cabeza fuera de la

trinchera. Y como le habían dicho, vio a los enemigos retirarse llevando a los tres soldados

inconscientes con ellos.

—Espero que se marchen y no vuelvan…

—Las posibilidades de que eso ocurra son muy bajas.

—Supongo…

Cuando Yurika recogió su bastón empezaron a formarse lágrimas en sus ojos. Estaba desesperada

por suprimir su necesidad de salir corriendo por el terror.

Había oído que solo serían 50 soldados como mucho, de modo que era imposible que se retirasen

por perder únicamente a tres de ellos.

—Y parece que su coordinación es excelente…

Además, los enemigos no siguieron presionando; en cambio, después de conseguir que Yurika se

alejara, retrocedieron para recoger a sus compañeros caídos. Eso probaba lo cautelosos que eran y

cuánto confiaban entre ellos. No era difícil de imaginar que su próximo ataque sería mucho más

peligroso.

91

—…¡Yurika, lucha! ¡Yurika, lucha! ¡¡Yurika, lucha!!

Yurika se animó a sí misma y realizó unos conjuros con el objetivo de preparase para el siguiente

ataque. Estaba completamente aterrorizada, y si pudiera ya habría huido muy lejos, pero si escapaba

sus amigos queridos sufrirían, o incuso morirían. La idea de levantarse al día siguiente en el

apartamento sola era lo que más le aterraba. Prefería mantenerse en aquel lugar y luchar antes que

permitir que eso ocurriera.

—¡Yurika-sama, el enemigo se aproxima!

—¡Esta vez utilizaremos todo lo que tenemos! ¡Después retrocederemos a la siguiente trinchera!

Llena de valor, Yurika dio órdenes a sus tres subordinados. Hacía un año había deseado con fuerza

ser la única ocupante del apartamento 106, pero ahora se estaba esforzando desesperadamente para

evitarlo.

—¡¡Aquí Yurika!! ¡Kiriha-san, ¿puedes oírme?! ¡¡El ataque sorpresa ha sido un éxito y hemos

derrotado a tres personas!! ¡¡Seguiremos luchando desde aquí!!

Yurika gritó en el interfono. Después apuntó con su bastón hacia los soldados enemigos que estaban

acercándose y comenzó a realizar un encantamiento.

—¡Nube De Veneno — Área Efectiva — Maximizar!

Llevó a cabo un encantamiento que creó una gran nube venenosa. A pesar de que no era letal, era

muy efectiva para debilitar a varias personas al mismo tiempo. Yurika no era muy aficionada a este

encantamiento porque no le parecía apropiado para una chica mágica, pero se trataba de algo

absolutamente necesario en esta batalla. Debía detener a los soldados a cualquier precio y utilizando

todos los medios en su poder.

Parte 7

Mientras que la batalla de Yurika en el flanco derecho había comenzado, Kiriha y los demás vieron

por primera vez al enemigo avanzando por el centro. Ellas también estaban escondidas en trincheras

como el grupo de Yurika, y por tanto los soldados enemigos no siguieron avanzando directamente,

sino que comenzaron a concentrar sus fuerzas tras los árboles y las rocas.

—Kiriha, van a comenzar a disparar.

Con los soldados tan próximos, aunque a una distancia prudencial, el efecto del aura del bosque

disminuyó y Sanae pudo sentir la intención de atacar de los enemigos.

—…Así que ya empieza, eh. Maki, detona desde el primero hasta el quinto.

—Recibido. Transmitiendo desde el primer hasta el quinto cable de detonación.

92

Maki repitió la orden que le habían dado y se concentró en su bastón. Esto provocó que varias de las

bombas conectadas al bastón estallaran.

El ruido sordo que escuchó Maki le hizo saber que las cinco bombas habían explotado a la vez. Los

explosivos de esta ocasión no eran demasiado letales. Kiriha se imaginó que como sus enemigos

eran profesionales encontrarían más bombas ocultas para eliminarlos sin tener que hacer uso de

medios para detectarlas, y por esa razón Kiriha empleó estos explosivos con el fin de destruir los

árboles y las rocas que estaban usando a modo de cobertura. Gracias a esto, las posibilidades de

que encontraran los explosivos eran muy bajas y no sería necesario que la cantidad de ellos fuera tan

grande.

Después de haber perdido de improviso su cobertura, los soldados se quedaron en el sitio con una

mirada de sorpresa. Un foco que había sido colocado de antemano se encendió y quedaron

iluminados. Los enemigos estaban expuestos y cegados por la luz, así que Kiriha no perdió su

oportunidad de atacar.

—¡Comenzad el ataque! ¡Fuego!

—¡Flecha de Divina de Sanae-chan!

—¡Estallido Mental Múltiple! ¡Opción De Objetivo — Puño Imparable!

—¡Seguro quitado del armamento de energía espiritual, blanco fijado jo~!

—¡Abriendo fuego jo~!

Bajo las órdenes de Kiriha, todos los que estaban a cargo de los ataques a larga distancia abrieron

fuego al mismo tiempo.

Sanae estaba usando un arco y una flecha creados con su propia energía espiritual, Maki empleaba

la magia para atacar y los haniwas, junto con la gente del mundo subterráneo, utilizaban armas de

energía espiritual; todos sus ataques utilizaban esta fuente de energía. Como los avances científicos

de Fortorthe protegían a los soldados, los ataques físicos no tendrían mucho efecto, pero no podían

bloquear ataques de energía espiritual. Por eso esta opción era vital.

Como resultado, ninguna de las armas tenía la capacidad de matar, ya que los ataques que utilizaban

energía espiritual casi no tenían efecto en el cuerpo físico. De modo que disponer de ataques que

afectaban directamente al alma e impedían la libertad de movimientos de sus oponentes era algo por

lo que, tanto las chicas del apartamento como los subordinados de la facción conservadora de Kiriha

estaban agradecidos.

Todos podían disparar sin tener consideración alguna sabiendo que sus oponentes no morirían al ser

alcanzados. Con casi nada de esfuerzo, el ataque preventivo funcionó como habían planeado.

—¡¿Uwaa?!

—¡¡Aggh!!

93

Los soldados del ejército colapsaron uno tras otro. Incluyendo a Kiriha, alrededor de una docena de

personas estaba atacando desde la distancia, y gracias a esta ofensiva siete soldados enemigos

fueron derribados. Kiriha estimó que había 14 de ellos en el frente, lo que significaba que este ataque

había disminuido a la mitad el número de enemigos.

—¡No seáis cobardes, contraatacad! ¡Destruid las luces!

Al ver a sus compañeros en el suelo, los soldados del golpe de estado entraron en acción. Como se

podía esperar de unos profesionales, se agacharon rápidamente para hacer más difícil que les

dispararan y devolvieron el fuego. El primer objetivo eran los focos que los estaban cegando.

El ejército utilizaba rifles de rayos. Su precisión era perfecta y tenían un alto poder, por lo que las

luces quedaron destruidas en un instante. Con esto, los alrededores regresaron de nuevo a la

oscuridad haciendo más difícil que Kiriha y los demás pudieran apuntar correctamente.

—¡Ahora es mi turno!

En el momento que se quedaron a oscuras, Shizuka saltó en medio de las fuerzas enemigas.

Aprovechando que los soldados estaban cegados por los focos, ella se coló entre sus filas y esperó al

momento idóneo para atacar. Movió sus brazos y piernas por el aire barriendo a sus enemigos como

si fuera un pequeño tornado.

—¡¿Uaah?!

—¡¡Ugh!!

Gracias a ese ataque cayeron algunos enemigos más.

—¡¿Qué está pasando?!

—¡¡Un enemigo ha conseguido pasar detrás de nosotros!!

—¡Uuups!

Parecía que Shizuka pretendía seguir atacando, pero se detuvo y saltó a un arbusto cercano para

escapar. No tenía mucho tiempo para pelear antes de que ellos intentaran contrarrestar su acción, y

cuando las luces fueron destruidas, los soldados estarían prácticamente ciegos hasta que sus ojos se

acostumbraran a la oscuridad. Shizuka debía retirarse antes de que pudieran ver de nuevo.

Los primeros soldados que lo consiguieron dispararon rayos al arbusto donde había saltado Shizuka.

—¡Oh, qué miedo!

Pero como ella ya había escapado, los rayos acabaron quemando solamente el arbusto y el suelo.

—¡Ahora, Kiriha-san!

94

Shizuka gritó en el intercomunicador que tenía colocado en la mejilla y entonces apareció una luz

deslumbrante tras ella. Se trataba de un destello que había creado Maki por medio de la magia. Casi

toda la avanzadilla del ejército fue sorprendida por aquella luz provocando que justo después de

haberse acostumbrado a la oscuridad volvieran a estar cegados. Cambiar a sus gafas de visión

nocturna sería inútil.

Shizuka no solo había saltado en medio de los enemigos para vencerlos. Su objetivo era hacer que

todos se fijaran en ella para conseguir que el segundo destello fuera lo más efectivo posible. Los

soldados quedaron ciegos para Kiriha y sus aliados, lo cual les permitía dispararles de nuevo.

—…Kiriha, ¿siempre tienes pensado cuál será el siguiente paso?

Sanae preguntó a Kiriha por la siguiente acción mientras disparaba flechas con su arco. Muchos

enemigos cayeron presa del plan de Kiriha. Aunque estaban empleando poderes especiales como la

magia y la energía espiritual, Sanae estaba asombrada.

—No, solo cuando tengo que hacerlo.

Kiriha respondió despreocupadamente mientras disparaba con su rifle de energía espiritual. En total

habían caído 15 soldados, todo un éxito para un ataque preventivo.

—Derecha. Buena… oh, y Kiriha.

—¿Mmm?

—¿Podrías enseñarme algunos trucos traviesos para que pueda utilizarlos con Koutarou más tarde?

—Claro.

—¡Muy bien!

—¡He vuelto!

Entonces fue cuando Shizuka regresó. Estaba ligeramente agotada, pero no tenía ninguna herida

grave. Las únicas que había recibido eran unos arañazos en su huida. Aparte de eso, estaba

prácticamente ilesa.

—Parece que todo ha ido según el plan, Kiriha-san. Hemos dejado fuera de combate a 15 personas

en total.

—Ha sido todo un éxito y es gracias a que Yurika ha hecho un buen trabajo por allí. Deberíamos

agradecérselo después.

Si no hubiera sido por los esfuerzos de Yurika era posible que no hubieran obtenido ese resultado. No

habrían conseguido una posición para atacar si el destacamento les hubiera golpeado por el flanco

como tenían pensado.

95

Shizuka sonrió al ver que habían obtenido un resultado mejor del que esperaba. Maki y Sanae

hicieron lo mismo y dejaron salir un suspiro de alivio porque todos se encontraban bien. Sin embargo,

solo Kiriha mantuvo una expresión seria.

—Un mensaje de Yurika.

Kiriha tocó su auricular y entonces todas pudieron escuchar la voz de Yurika en los suyos propios.

Su voz sonaba desesperada, y prácticamente estaba gritando.

—¡¡E-esto va mal!! ¡¡Han salido un montón de robots de la misma forma que Theia-chan hace

aparecer sus armas!! ¡¡Kiaaaaaaaaaaa!!

La última frase fue un grito auténtico. Y con él la comunicación con Yurika se cortó.

—¡¿Yurika-chan?!

—¡Yurika, eh, Yurika!

Shizuka y Sanae le llamaron en pánico. Pero no obtuvieron ninguna respuesta.

—…El espectáculo principal comienza aquí. DKI va a mostrarnos que va en serio.

Kiriha continuó llamando a Yurika a través del comunicador mientras miraba en la dirección del

enemigo con una expresión dura. Estaba teniendo lugar un extraño espectáculo frente a ella. Unas

máquinas con forma de humano aparecieron de un agujero negro en medio del aire. Su altura y

complexión eran las mismas de un hombre adulto, y como podían utilizar armas y protección como

las personas no requerían equipamiento especial, haciendo muy sencillo avistarlos.

Se trataba de robots multifunción con forma humana de Dragon Knight Industry, los Caballeros

Mecánicos.

Eran unos ingenios mecánicos enviados desde las naves en el espacio.

Parte 8

Mientras que Kiriha y los demás se estaban enfrentando a una nueva amenaza, el peligro se cernía

sobre Harumi y Elfaria en su cabaña de la montaña. Habían enviado patrullas automáticas momentos

antes de que la batalla comenzara, en busca de las dos miembros de la realeza.

¿Qué es esta sensación tan extraña…?

Gracias a que sus sentidos se habían agudizado tras su experiencia mágica, Harumi pudo sentir al

robot patrulla. Sin embargo, no fue realmente consciente de ello y simplemente sentía una ligera

sensación de nerviosismo.

96

—¿Ocurre algo malo, Harumi?

—Majestad… De repente me he empezado a sentir inquieta… Es como si supiera que algo peligroso

se acerca… aunque es imposible que pueda saberlo…

Harumi inclinó la cabeza un par de veces mientras intentaba explicar a Elfaria sus sensaciones.

Estaba confundida porque había empezado a sentirse nerviosa de improviso sin razón aparente.

Hacía poco que se había iniciado como maga, por lo que no sabía que sus poderes podían tener

efectos sobre ella.

¿Estará imaginando cosas? ¿O se trata de los poderes de la Princesa Plateada?

Elfaria tenía la sospecha de que Harumi pudiera ser en realidad otra persona y por eso intentó

justificar sus extrañas sensaciones con ello. Para confirmar sus sospechas pensó en una propuesta

para ella.

—Harumi, tú puedes usar magia, ¿no es así?

—Sí. Creo que puedo utilizarla si pienso en ello…

—¿Qué te parece si utilizas un conjuro para rastrear por los alrededores? Si simplemente estabas

imaginándolo, entonces tu inquietud se calmará, pero si realmente se está aproximando algo

peligroso serviría de ayuda.

—Ya veo, tiene sentido. Lo voy a intentar.

Harumi estaba de acuerdo con la proposición de Elfaria y decidió usar su magia.

¿Qué debería utilizar…?

Harumi contaba con un gran repertorio de magia que podía usar. Tenía que escoger un

encantamiento adecuado para rastrear la zona en busca de enemigos. Mientras que Yurika o Maki ya

habrían dado con el apropiado, una principiante como ella tuvo que pensar durante largo rato para

elegir un conjuro.

—¿Qué pasa?

Elfaria vio que Harumi había dejado de moverse y le llamó. Ella se sonrojó y explicó el motivo con

sinceridad.

—Yo… umm… solo estaba pensando en qué conjuro debería utilizar…

—Ese es un buen comienzo… Como el enemigo viene de Fortorthe sería una buena idea que

buscaras materiales metálicos. Las herramientas que utilizan esos soldados normalmente tienen

partes de metal.

97

Armas, armaduras, dispositivos de comunicación, coches, aviones e incluso naves espaciales.

Muchas cosas de la tecnología moderna hacían uso del metal de una forma u otra. A medida que las

civilizaciones se fueron desarrollando empezaron a emplear más el metal, hasta llegar a un punto

donde se hizo indispensable. Por ese motivo, si escaneaba la zona buscando metal debería encontrar

a cualquier enemigo cercano.

—Metal… ¡Lo intentaré!

Harumi conocía un conjuro para detectar metal. Más concretamente, se trataba de un conjuro que

servía para encontrar rocas, pero también era efectivo con los metales refinados. Harumi juntó las

manos frente a ella y cerró los ojos para concentrarse. Entonces invocó el poder de la Signaltine y

realizó un conjuro en el idioma del antiguo Fortorthe.

—…Reuníos espíritus de la tierra. Arrodillaos ante mí y mostradme el poder que guarda vuestro

nombre. ¡Gritad, linaje de la tierra!

Harumi recitó el conjuro de forma impecable como si se tratara de una canción. Como lo hizo en un

lenguaje complejo, ni siquiera Elfaria, que era arqueóloga, podría haberlo pronunciado tan bien como

ella. Harumi hablaba como si le hubieran enseñado aquel idioma desde que nació.

El dialecto antiguo… utilizado en los rituales en el Fortorthe del pasado… ¿Es posible que tenga una

pronunciación tan perfecta solo de haberlo oído en sus recuerdos…?

Clan le había contado que Harumi tenía los recuerdos de la Princesa Plateada, sin embargo, Elfaria

no creía que solo se tratara de eso. No pudo eliminar su sospecha de que había algo más escondido

en la chica.

—…Muy bien.

Harumi completó el encantamiento mientras Elfaria estaba sumida en sus pensamientos. Pudo sentir

en su mente la presencia de todo tipo de materiales metálicos a su alrededor: la estructura de la

cabaña, los clavos que sujetaban las tablas del suelo, los cables que había en el interior de las

paredes… El televisor, con sus distintas partes metálicas, era como una nube de azúcar.

—¿Qué… es todo esto? … ¿Algo está… volando…?

Cuando los sentidos de Harumi traspasaron la cabaña, de repente sintió algo extraño. Una masa

compacta de metal del tamaño de una pelota de voleibol se estaba moviendo a unos cientos de

metros de distancia. Como estaban en una montaña, un objeto metálico en movimiento destacaba

asombrosamente.

—No solo hay uno… Dos… no, ¿tres?

—¿Encontraste algo?

—Sí. No sé lo que es, pero hay tres masas metálicas de este tamaño aproximadamente volando por

ahí.

98

Si Harumi hubiera dicho que eran del tamaño de una pelota de voleibol, Elfaria no le habría

entendido, de modo que tuvo que mover las manos para indicar el tamaño.

—…Parecen patrullas. Deben de estar buscándome a mí y a Theia.

—¡Oh no! ¡Si no hacemos nada acabarán encontrándonos!

Mientras que estaban hablando, los tres rastreadores automáticos se estaban aproximando a la

cabaña. A ese ritmo llegarían pronto y escanearían el interior.

—¡Vamos a escapar ahora mismo!

—Imposible. Las patrullas utilizan el sonido, el calor, las luces y su radar para buscar a sus objetivos.

Si salimos de este lugar nos encontrarán enseguida.

La única razón por la que aún no les habían encontrado era que la cabaña impedía que los

rastreadores pudieran verlos u oírlos. Pero si salían al exterior ya no habría nada que les ocultara, y

de la misma forma que Harumi detectó rápidamente a los robots, ellos también las encontrarían en

medio de aquella zona vacía.

—Es más seguro que nos quedemos escondidas como hasta ahora.

—Pero si esas cosas entran…

Si Elfaria caía en manos enemigas, todos los esfuerzos que habían realizado las chicas, incluso la

batalla que estaba teniendo lugar en ese momento, no habrían servido de nada. Harumi tuvo que

estrujarse la mente para encontrar una forma de proteger a la emperatriz.

Si salimos de la cabaña nos encontrarán de inmediato… Dicho esto, si nos quedamos aquí se

acercarán tarde o temprano… Si destruimos a las patrullas el enemigo vendrá para investigar…

Entonces tendremos que esperar dentro, pero… ¿funcionará con tecnología extraterrestre?

Las patrullas llegarían a la cabaña de un momento a otro, y antes de que lo hicieran, Harumi tendría

que pensar en una forma de proteger a Elfaria. Harumi había tenido una vida completamente normal

hasta ahora y por eso se trataba de un problema increíblemente difícil de resolver.

99

Parte 9

Uno de los robots rastreadores encontró la cabaña mientras recorría su área asignada.

El robot determinó que el edificio era un objetivo de investigación altamente prioritario y llamó al resto

de patrullas. Era obvio que las personas se escondían en los edificios, y por eso los robots estaban

programados para priorizar sus búsquedas cerca de ellos. Cuando los tres robots se reunieron se

asignaron diferentes cometidos; uno de ellos debía mantenerse fuera para escanear todo el edificio

mientras que los demás se dirigirían al interior.

Utilizaron unos láseres para cortar la pared de madera y entraron sin hacer ruido. Encontraron signos

de que alguien había estado allí recientemente; una tetera que aún seguía caliente. Les tomó algo de

tiempo determinar de qué se trataba debido a que provenían de una cultura extraterrestre, pero era

una evidencia clara de que había habido personas en el lugar. Basándose en las circunstancias

actuales, las probabilidades de que se tratara de su objetivo eran muy altas. Los robots

incrementaron la prioridad de la investigación y decidieron rastrear la zona más a fondo.

—Ajajaja

Entonces se pudo escuchar la risa de una mujer en otra de las habitaciones. Como los robots habían

recibido la orden de encontrar a dos mujeres, uno de ellos entró en el pasillo como respuesta a esa

voz.

Una vez se adentraron en el pasillo, los rastreadores detectaron un sonido que provenía de dos

habitaciones más adelante. Era el sonido de varios hombres y mujeres hablando.

El interés de la inteligencia artificial de los robots aumentó aún más al escuchar las voces y se

desplazaron hacia la puerta en cuestión. Confirmaron que había personas al otro lado de la puerta

utilizando los sensores de calor, pero no pudieron obtener más detalles que ese, por lo que uno de

ellos extendió un cable de su cuerpo y lo deslizó por el hueco abierto de la puerta.

El cable contenía una cámara y un micrófono, y si se pasaba al otro lado de una puerta serviría para

escanear el interior de la habitación.

—Suena genial, me gustaría visitar un lugar como ese…

Dentro de la habitación había dos mujeres con el pelo negro. Una era una chica adolescente y la otra

una mujer de unos cuarenta años. Solo se encontraban ellas dos en la sala, sentadas en un sofá y

mirando un aparato de vídeo antiguo, un televisor. Salían voces del aparato y las dos mujeres

estaban mirando la pantalla animadamente. En sus manos sostenían una taza de la cual salía vapor.

El robot que las estaba observando reunió toda la información que le llegaba y procesó una

explicación lógica.



Lo primero que hizo fue vincular el calor de la tetera con el contenido de las tazas; estaban bebiendo

algo que requería agua caliente. Lo siguiente fue la risa de antes. Pertenecían a las dos mujeres que

estaban viendo alegremente la televisión. Y por último, las voces venían del aparato de vídeo.

Una vez explicado todo de forma lógica, los robots perdieron el interés en las dos mujeres, ya que se

trataba de residentes locales que se estaban relajando mientras miraban su aparato de vídeo. Esta

fue la conclusión de la inteligencia artificial. Existía una posibilidad de que estuvieran usando

disfraces, pero de acuerdo con sus análisis faciales eran personas completamente distintas.

Los robots no tenían tiempo de entretenerse con unos residentes de la zona, así que después de

recoger el cable, uno de ellos comenzó a buscar en otras estancias. Pero no encontraron signos de

que hubiera más gente en la cabaña y determinaron que sus objetivos no se encontraban allí.

Después de llegar a esa conclusión regresaron a la puerta de la sala donde estaban las mujeres. Se

disponían a marcharse por el mismo hueco que hicieron para entrar y continuar con la tarea

asignada.

Pero de repente salió una alarma de los dos robots. Hasta ahora habían estado operando de forma

secreta, pero cuando saltó la alarma sus esfuerzos por infiltrarse se terminaron.

Las dos chicas que había dentro de la sala se levantaron rápidamente al escuchar la alarma y se

quedaron mirando a la puerta alertadas. Entonces un rastreador atravesó la puerta y entró. Las

expresiones de las chicas se pusieron tensas al ver las dos esferas de metal.

Pero en el momento siguiente los robots atravesaron la sala y escaparon lanzándose a través de la

ventana. Después se reagruparon con el que había permanecido fuera y se alejaron a toda velocidad.

—¿Pero qué…?

La joven del pelo negro miró por el hueco de la ventana. Desde allí pudo ver el cielo estrellado y la

estela de un meteorito particularmente grande.

—¿Un meteorito…?

El objeto era obviamente artificial. La luz azul que emitía no estaba causada por la fricción con la

atmósfera, sino por un campo de energía protector. Con su larga estela, el meteorito se dirigió hacia

el bosque, y los robots fueron a su encuentro.

—Satomi-kun ha descendido…

La chica de pelo negro, Harumi, se dio cuenta de que el meteorito casi había llegado, y por tanto ese

era el motivo de que los robots se hubieran marchado. Habían visto a Koutarou descendiendo de la

Caballero Azul y lo priorizaron como su objetivo en la zona de rastreo. Eso además significaba que

Harumi y Elfaria habían conseguido deshacerse de las patrullas.

—E-estamos salvadas… Cuando entraron en la habitación pensé que era el fin…

102

Harumi se desprendió de toda la tensión que había acumulado en su cuerpo y se sentó en su sitio.

Sin embargo, su corazón aún seguía latiendo a toda velocidad, por lo que necesitaría más tiempo

para calmarse.

—Tu plan ha funcionado, Harumi.

La otra mujer de pelo negro se acercó a Harumi.

—Majestad…

Mientras que Harumi miraba a la mujer, su contorno fue diluyéndose gradualmente y se convirtió en

otra persona. La nueva mujer llevaba un vestido de aspecto lujoso y una corona en la cabeza. Era la

emperatriz Elfaria, una de las dos personas que estaban buscando los robots.

—Me sorprendí cuando dijiste que tenía que esconderme porque las patrullas se estaban acercando,

pero tu plan ha sido un completo éxito.

—Me alegra que todo haya ido bien.

Al ver la sonrisa tranquila de Elfaria, Harumi pudo también sonreír finalmente. Se sintió aliviada por

haber sobrevivido a ese contratiempo cuando recordó lo que había hecho.

Al darse cuenta de que los robots se estaban acercando, lo primero que se le pasó a Harumi por la

cabeza fue esconderse en algún lugar de la cabaña, pero pronto descartó aquella idea. Los

rastreadores utilizaban la ciencia avanzada de Fortorthe y no creía que pudiera engañar por completo

a sus sensores. Por ejemplo, si intentaban encontrarlas detectando su calor corporal no podrían

esconderse en ningún sitio. Para conseguir que la cabaña pareciera vacía no necesitaban ocultarse,

sino borrar todas las pistas de su presencia. Conseguir eso habría sido difícil incluso con la ayuda de

la magia, por lo que a Harumi se le ocurrió el plan arriesgado de no esconderse en absoluto.

Esperaba que de ese modo pudieran engañar a los robots haciéndolos creer que eran personas

totalmente ajenas a su búsqueda.

Gracias a ese plan no tuvieron que eliminar su rastro; era mucho más sencillo cambiar su apariencia.

Pero por otra parte, también existía el riesgo de que si los robots se tomaban más tiempo para

recoger datos podrían darse cuenta de que ella era efectivamente Elfaria. Habría sido posible

identificarla solo con analizar su temperatura corporal. En resumen, el plan de Harumi fue una

apuesta a todo o nada.

Afortunadamente los rastreadores no tuvieron tiempo de recoger unos datos tan precisos. En parte

fue porque se encontraban presionados por el tiempo y porque no querían dejarse encontrar por los

residentes locales. El hecho de que detectaran a Koutarou acercándose también fue un factor muy

importante. Por todo ello, los robots se olvidaron rápidamente de Harumi y Elfaria y abandonaron la

cabaña.

103

Elfaria se encontraba a salvo gracias a la apuesta de Harumi. Como había dicho la emperatriz, su

plan había sido un gran éxito.

—Pero aún no puedo creer que todo saliese tan bien…

—Todo es así. No importa lo complicado que parezca, cuando lo intentas acaba pareciendo

sorprendentemente fácil.

Pero Harumi todavía no sentía que hubiera hecho algo increíble. Como había tenido una vida normal

hasta ahora no se podía imaginar a ella misma saliendo de una situación peligrosa con éxito, como

los personajes que aparecían en las películas o en el teatro.

—Gracias, Harumi. Has sido de gran ayuda.

—Ah, n-no, ¡para nada!

Lo único que podía sentir Harumi en ese momento era alivio por ver que todo había acabado sin sufrir

daños y vergüenza por recibir las gracias de la madre de su amiga.

Parte 10

Como Kiriha había esperado, una vez que los soldados robóticos con forma de humano aparecieron,

el ejército golpista dio un vuelco a la batalla. Las armas robóticas llamadas Caballeros Mecánicos no

solo tenían más agilidad y fuerza que los humanos, también eran mucho más resistentes. Debido a

esto, el ejército utilizó los robots para reemplazar a los soldados caídos y atacar a la gente de Kiriha.

En total aparecieron 15 robots, la misma cantidad que habían derrotado los aliados de la emperatriz.

Sin embargo su fuerza era muy superior a la de los soldados humanos, y gracias a ello podían utilizar

las armas blancas más grandes de las que disponían. Sus movimientos eran ágiles y podían recibir

varios golpes, pero lo que resultaba todavía más problemático era que ellos no tenían alma, lo que

significaba que las armas de energía espiritual solo causaban el mismo daño que un arma normal.

Normalmente este tipo de oponentes se vencía por superioridad numérica, pero ahora sería difícil

para Kiriha y las demás. Se enfrentaban a unos oponentes muy duros.

Por supuesto, los robots también tenían una debilidad. Destacaban demasiado como para utilizarlos

en zonas urbanas y su toma de decisiones no era tan segura como la de los humanos. Pero si se

trataba simplemente de potencia de fuego eran claramente superiores. Los robots utilizaron la

comunicación para coordinarse a la perfección y fueron presionando a los aliados paso a paso.

—¡¿P-pero qué pasa con esas cosas?!

Shizuka, que estaba luchando en el frente de batalla, dejó escapar un grito.

104

Tenía problemas para pelear contra ellos en combate cercano. Si solo se fueran acercando de uno en

uno podría haberlos vencido fácilmente, pero en cuanto venían dos o más la situación cambiaba

drásticamente.

—¡¡E-esto es hacer trampas!! ¡¿Qué se supone que tengo que hacer?!

Para los robots era posible coordinar sus ataques perfectamente gracias a que establecieron una red

de alta velocidad de intercambio de información. Su trabajo en equipo sobrepasaba las capacidades

humanas, e incluso funcionaba en combate cercano, donde coordinarse de esa forma era casi

imposible. En otras palabras, era posible que varios robots se unieran y lanzaran un ataque

combinado.

Mientras que Shizuka luchaba contra uno de ellos, a veces se acercaba otro y le atacaba. Una

combinación de lo que en un principio solo eran tres puñetazos de repente se convertía en una de

cuatro. Además había casos donde los puñetazos que ella lanzaba eran bloqueados al instante por

otro robot.

Con todo esto, incluso una maestra como Shizuka no podría hacer nada; era como si se estuviera

enfrentando a un dios de la guerra. Aún seguía en pie solo gracias a que Sanae había aumentado

sus capacidades físicas, pero lo único que podía hacer era bloquear los ataques de los enemigos. Y

lo que es más, sus oponentes nunca se cansarían o fallarían un golpe. Era evidente que no podía

continuar por mucho más tiempo de aquella forma.

—¡Tú puedes, Shizuka! ¡Demuestra lo que sabes hacer!

Sanae animó a Shizuka mientras le ayudaba con fuego de cobertura. Ya no seguía utilizando su arco

ni las flechas, sino sus ataques de poltergeist como hizo en el pasado. Como los robots no tenían

alma, los ataques de energía espiritual tenían un efecto mínimo, así que no tuvo otra opción que

utilizar el poltergeist y lanzar objetos cercanos hacia los enemigos.

Como podía esperarse, Sanae también estaba teniendo problemas. No había muchos objetos en el

suelo que fueran útiles para atacar. El monte estaba repleto de rocas, pero los robots como mucho

retrocederían un poco si les golpeaba con ellas. Las rocas grandes harían más daño, aunque serían

esquivadas rápidamente. Y además como eran máquinas, Sanae tampoco podía utilizar su habilidad

de leer la mente y ver qué harían después. También eran unos oponentes muy difíciles para ella.

—¡Lanza De Trueno — Modificador — Alta Concentración — Atravesar Armadura!

La única aliada capaz de dañar al enemigo era Maki. Como maga, podía adaptar su forma de luchar

dependiendo del oponente. Maki concentró su poder para atravesar las defensas de los robots y

disparar electricidad a sus partes internas.

105

Pero el ejército sabía que Maki representaba una amenaza, de modo que no le permitirían actuar

como le pareciese. Los soldados humanos que habían regresado al campo de batalla como fuerza de

apoyo priorizaron su objetivo en Maki. Ella se vio obligada a luchar contra las ráfagas de balas y

demás proyectiles que se dirigían hacia su posición, impidiéndole atacar cómodamente. No era tan

complicado limitar sus acciones sabiendo que solo Maki podía dañar a los robots.

—…Como esperaba, no tener a Theia-dono y a Ruth es un problema.

Kiriha se mordió el labio mientras utilizaba los haniwas para proteger a Maki.

Si Theia y Ruth hubieran estado allí habrían podido ejecutar una ofensiva mucho más poderosa. Ellas

podían hacer aparecer armas de la Caballero Azul o bombardear el campo de batalla con láseres

directamente desde el espacio, cosa que les permitiría destruir a un gran número de robots. Pero en

ese momento Theia y la Caballero Azul se estaban dirigiendo a la cara oculta de la Luna para

enfrentarse a las tres naves que allí se encontraban. Como las naves eran las responsables del

control de los robots, se trataba de una misión necesaria.

La ausencia de Theia no solo afectó a sus capacidades ofensivas. Su determinación y el liderazgo

que les conduciría a la victoria también hacían falta. Kiriha tenía talento como comandante, pero

sabía que no lo hacía tan bien como Theia. Kiriha era la encargada de formar los planes mientras que

ella se ponía al frente y los llevaba a cabo. Así era como habían funcionado siempre las cosas hasta

ahora; Theia era la luz que los guiaba. Pero ahora que no estaba no sabían hacia dónde debían

dirigirse.

—¡Todos, daos prisa! ¡Ayudad a Kiriha-san y los demás, rápido!

Entonces Yurika y sus tres subordinados saltaron desde detrás de un arbusto. Yurika ordenó a los

tres que continuaran mientras que ella se quedaría atrás para conseguir algo de tiempo en su huida.

Su escuadrón hasta ahora había estado enfrentándose al destacamento del ejército del golpe. Como

resultado de luchar solamente cuatro contra las fuerzas enemigas, todos habían resultado heridos.

Los tres subordinados se encontraban en un estado en el cual ya no podían seguir luchando, y uno

de ellos había recibido una herida tan grave que no sería extraño que muriese. Los otros dos, que

estaban casi indemnes en comparación con su compañero, le llevaban en brazos hacia donde estaba

Kiriha y las chicas.

La persona que los estaba protegiendo mientras huían era Yurika, que era la que menos daño había

recibido. Sin embargo tenía muchas marcas de magulladuras y quemaduras, por lo que se

encontraba muy lejos de estar bien, pero mientras contara con algo que le protegiera no se retiraría

nunca. Estaba ganando tiempo de forma desesperada para los tres subordinados que habían estado

protegiéndola a ella antes.

—¡Nijino Yurika, ya es suficiente, corre y ven aquí!

106

Gracias a los esfuerzos de Yurika, los tres subordinados consiguieron llegar hasta Kiriha de forma

segura. Se desplomaron sobre una trinchera, y al verlos Kiriha llamó a Yurika.

—¡V-vale!

—¡Yurika-chan, date prisa jo~!

—¡No tenemos mucho tiempo jo~!

—¡Gracias, Karama-chan, Korama-chan!

Yurika se echó hacia atrás mientras los haniwas le protegían. Poco después pudo llegar hasta donde

se encontraban Kiriha y las otras chicas. Hizo una pregunta con la respiración entrecortada.

—¡Kiriha-san, ¿cómo va por aquí?! ¡¿Están todos bien?!

—Mentiría si dijera que todos están bien. Será mejor que nos retiremos antes de que recibamos más

daño.

Kiriha y los aliados habían preparado varias posiciones defensivas alrededor de la cabaña donde

Harumi y Elfaria permanecían ocultas. Una de esas posiciones casi estaba dominada por el enemigo

y por eso no les quedó más opción que retirarse a la siguiente.

—¡Espera Kiriha-san, si nos retiramos el destacamento de nuestra derecha tendrá paso libre!

¡Sakuraba-san estará en peligro!

Maki rehusó a retroceder. Como habían construido varias posiciones defensivas podrían utilizar más

trampas si se retiraban a la siguiente, pero eso también les daría a los enemigos una oportunidad

para reagruparse. Y puesto que estarían más cerca de Harumi y Elfaria sería demasiado peligroso.

—¡Lo sé! ¡Por eso vamos a contactar con ellas para que~!

Entonces un láser disparado por uno de los enemigos robóticos atravesó el hombro de Kiriha. Como

estaba ocupada con la gestión de la batalla, sin darse cuenta dejó a la vista una parte de su cuerpo, y

coincidió que el ataque de un robot impactó en ese lugar.

—Ugh.

La cara de Kiriha se desfiguró por el dolor y calló de rodillas. No había sangre debido a que la herida

se había cauterizado por el láser, pero había perdido la capacidad de mover el brazo derecho y soltó

su rifle.

—¡Todo el mundo, hay que salir corriendo! ¡Yurika, usa esa magia de villana tuya o algo!



Sanae decidió retirarse en el momento que Kiriha fue herida. Sintió que la moral de todos había

decaído cuando su líder, Kiriha, resultó herida. Aunque seguirían estando en peligro si retrocedían, al

menos no serían aniquilados enseguida como en el caso de mantener la posición. Eso era lo que la

intuición de Sanae le decía, y en una impropia muestra de liderazgo, dio la orden de retirada.

—¡Kiriha, ¿puedes ponerte de pie?!

—Estoy bien… Solo me han dado en el brazo.

Sanae colocó la palma de su mano sobre la herida y vertió en ella energía espiritual. Cuando Shizuka

volvió, las dos trabajaron juntas para ayudar a Kiriha a ponerse en pie, pero inmediatamente después

una extraña niebla coloreada cubrió el campo de batalla. La niebla se trataba de las nubes de veneno

y ácido que Yurika había creado. Los enemigos fueron envueltos en la niebla y al mismo tiempo que

recibieron algo de daño su visión del enemigo fue entorpecida. Gracias a esto los soldados

interrumpieron su ataque, pero los robots, equipados con sensores de calor, no se detuvieron.

—¡Entonces qué tal esto! ¡Muro de Fuego!

Maki creó una pared de llamas entre ellos y la nube venenosa. Los sensores de calor de los robots no

pudieron detectar a más personas debido a las llamas y también detuvieron su ataque, dando a todo

el mundo una oportunidad para escapar.

—¡Ahora, dense prisa y huyan!

Maki señaló a sus aliados, y cuando éstos se movieron ella también se retiró. Pero entonces ocurrió

algo inimaginable.

Entre Maki y los aliados que estaban escapando de repente se produjo una gran explosión.

—¡¡Kiaaaaaaaa!!

Las chicas lanzaron un grito. La onda expansiva creada por la explosión los envió volando hacia atrás

y muchos de ellos se estrellaron contra el suelo y perdieron la consciencia. La única que no había

perdido el conocimiento era Maki, que se encontraba en la parte trasera del grupo.

—…¿P-pero qué…?

Maki resistió al dolor y trató de levantarse, pero la onda había inutilizado su cuerpo y no fue capaz de

moverse. Lo único que podía mover era la cabeza. Giró la vista para mirar a su alrededor y movió la

cabeza en dirección a los enemigos que había tras ella.

Vio a varios robots; habían ignorado las nubes de veneno y ácido y la pared de fuego. Estaban yendo

tras ellos.

Ya veo… Son totalmente invulnerables… Hemos sido demasiado ingenuos…

109

Si sus oponentes hubieran sido humanos, Maki y las demás probablemente podrían haber escapado

sin necesidad de utilizar ese método, ya que atravesar el veneno y el fuego era casi un suicidio.

Sin embargo, sus enemigos en esta ocasión eran robots. Ellos no dudaron en ponerse en peligro, y al

comandante no le preocupaba perder algunas unidades. La única cosa que estaban pensando era

eliminar a Maki y al resto. Los robots ignoraron todo y siguieron adelante. Ninguno había podido

predecir esta estrategia donde los humanos jamás podrían ganar.

¿Vamos a morir aquí…?

Maki ya no podía moverse. Cuando se dio cuenta de que su muerte era inminente, la fuerza

abandonó su cuerpo. A pesar de encontrarse cara a cara con la muerte no sintió miedo; sabía que lo

verdaderamente aterrador no era la muerte, sino la soledad. No tenía miedo porque se encontraba

junto a sus amigos.

Satomi-kun… Lo siento…

De lo único que se lamentaba era de dejar solo a Koutarou, pero no podía hacer nada teniendo su

cuerpo inmóvil.

Me gustaría verte una vez más, antes de morir…

La consciencia de Maki empezó a debilitarse con ese pensamiento. Había soltado toda la tensión y

una fatiga mental le invadió por completo. No pudo mantenerse consciente debido al dolor que sentía.

Una luz azul… ¿Será… Satomi-kun…?

Justo cuando iba a perder el conocimiento, Maki vio una luz de color azul. En el centro de aquella luz

se encontraba un chico con una armadura azul. Al verlo sintió alegría y se quedó inconsciente. No le

importaba que fuera una ilusión o la realidad.

Parte 11

La mayoría de la rabia que sentía el chico llamado Satomi Koutarou estaba dirigida a su propia falta

de poder. Debido a que era una persona sencilla y no controlaba mucho sus gestos, normalmente

parecía enfadado, pero en realidad era muy extraño que mostrara su rabia abiertamente.

Sin embargo, en ese momento Koutarou se encontraba claramente furioso, pero no se trataba de una

furia en tono de broma. Su rabia en esta ocasión era casi tan feroz como cuando Alaya y Charl fueron

secuestradas.

—…¿Por qué no nos podéis dejar tranquilos…? Lo único que queremos es estar juntos…

110

Sostenía la Signaltine en sus manos. El metal de su guantelete rozaba la empuñadura de la espada

produciendo un sonido agudo, como si los gritos en la mente de Koutarou estuvieran tratando de

escapar.

Koutarou, tras descender de la cápsula de emergencia, utilizó las coordenadas que le había dado

Clan y se dirigió hacia el campo de batalla. Allí vio a sus 20 compañeros yaciendo en el suelo,

incapaces de moverse. La mayoría se encontraban gravemente heridos y morirían si no recibían

tratamiento pronto. Junto a ellos estaban las chicas con las que tenía una relación especial: Kiriha,

Sanae, Yurika, Maki y Shizuka. Cada una de ellas luchaba contra su propia soledad y buscaba el

calor de los demás. Eran sus amigas, personas que se apoyaban entre sí. Koutarou no podía

perderlas de ninguna forma y si no sonreían todos juntos, él se sentiría intranquilo. Pero ahora

estaban todas tumbadas en el suelo con su vida amenazada por las heridas. Eso fue algo que

Koutarou nunca podría perdonar.

—…Me alegro de que seáis máquinas.

Koutarou preparó su espada. Frente a él había 15 robots; no le importaba lo fuertes que fuesen

mientras que fuera capaz de vencerlos. Debía salvar a sus compañeros lo más rápido posible.

—Porque en estos momentos no creo que pueda contenerme.

Koutarou estaba furioso.

Si la ira llameante de sus ojos hubiera sido real, los robots se habrían derretido en un instante. Así de

intensa era su rabia.

Había una gran cantidad de personas viendo el progreso de la batalla a través del monitor del puente

de la Hazy Moon. Eran las personas que habían ayudado a Theia y Elfaria a escapar, de modo que

todos conocían las implicaciones de esta batalla. Por eso, cuando las chicas fueron derribadas se

pudo escuchar un llanto generalizado. Si seguían así sería solo cuestión de tiempo que su amada

emperatriz cayera en las manos del ejército del golpe de estado.

—¿Quién es ese caballero…?

—No estoy seguro… pero sí que parece un poco extraño….

Sin embargo, cuando apareció un caballero en la pantalla, la actitud de esas personas comenzó a

cambiar.

El caballero portaba una espada larga y vestía una armadura. Era un caballero de estilo clásico que

podrías ver en la televisión y en las películas de hoy en día. Lo que más sobresalía era la juventud del

caballero y el color de su armadura.

Se trataba claramente de un adolescente, pero no demasiado joven como para ser llamado un niño.

Era más o menos de la edad de la princesa Theiamillis.

111

Y la armadura que llevaba era de color azul muy vivo. Era un color que raramente utilizaban los

caballeros, pero como además era el color que había utilizado un gran caballero del pasado, era aún

más extraño de ver debido al respeto que tenían por él y por no ser comparados.

—¡Es azul, así que tiene que ser el Caballero Azul! ¡Es evidente!

Un chico que estaba mirando al monitor junto a los adultos pronunció las palabras que todos tenían

en sus mentes. Si la armadura era azul, debía de tratarse del Caballero Azul.

—¡La emperatriz y la princesa están en apuros y por eso ha venido a salvarlas!

—Niño. Aunque lo llames el Caballero Azul no puede ser “ese” caballero. Simplemente lleva una

armadura azul para destacar. Acabará siendo derrotado.

Para la gente de Fortorthe, el Caballero Azul fue un hombre importante. Fue un héroe legendario de

2.000 años atrás que seguía siendo respetado, pero una leyenda era simplemente eso. Era imposible

que el Caballero Azul que estaban viendo se tratara del verdadero; solamente llevaba una armadura

del mismo color. Debía de tratarse de un caballero normal. Es más, si fuese una persona normal

habría evitado utilizar dicho color, por lo que evidentemente solo pretendía dar un espectáculo. Esta

no solo era la opinión de la persona que había hablado con el chico, sino la opinión unánime de todos

los adultos del puente.

—¡No puede ser! ¡Es el Caballero Azul!

Pero el chico pensaba que si la emperatriz y la princesa estaban en peligro el Caballero Azul

aparecería, y después de derrotar a los malos todo tendría un final feliz. Al fin y al cabo era un héroe

legendario al que el chico admiraba.

—¡Por supuesto que va a ganar! ¡Es imposible que el Caballero Azul pierda contra unos robots que

nunca han hecho una promesa!

Y justo cuando el chico declaró aquello con toda su ilusión, el caballero en cuestión sacó la espada

de su funda y comenzó a moverse. Su velocidad fue increíblemente rápida. Para las personas que

estaban mirando al monitor parecía como si hubiera desaparecido. En el momento siguiente

reapareció en un lugar distinto, y daba la impresión de que había utilizado la espada.

Entonces tres robots explotaron uno tras otro. Debían de ser los robots que se interpusieron en su

camino.

—¡¿Qué?! ¡¿Ese caballero ha hecho eso?!

—¡No hay nadie más ahí, así que tiene que haber sido él!

—¡¿Pero esos no son el último modelo de soldados robóticos?! ¡¿Y los ha destruido tan fácilmente?!

112

Las personas del puente se echaron hacia atrás por la sorpresa. Habían estado viendo la batalla

desde el comienzo, por lo que sabían lo fuertes que eran los robots. Aun así, el caballero de la

armadura azul había destruido a tres de ellos de un solo movimiento. Se trataba de un espectáculo

increíble.

—¡Veis! ¡Os lo dije! ¡Vencerá porque es el Caballero Azul!

El chico estaba contento de que sus pensamientos estuvieran en lo cierto y se dio la vuelta para mirar

al monitor. Para él era más importante animar al caballero que discutir con los adultos.

—¡Puedes hacerlo, Caballero Azul! ¡Acaba con ellos!

Como si los ánimos del chico lo hubieran alcanzado, el caballero atacó de nuevo con su espada

destruyendo a otro robot más. El filo de la espada era terrorífico, ya que había cortado al robot y su

arma por la mitad.

—Pudiera ser…

Al principio todos rechazaron las palabras del chico, pero cada vez que un robot era destruido

empezaron a pensar que podía estar en lo cierto. La forma de luchar del caballero era tan intensa que

a todos les vino a la mente la imagen del caballero legendario.

El Caballero Azul, Layous Fatra Veltlion. El héroe legendario y su armadura azul de identidad.

—¡Vuela! ¡Vuela, Caballero Azul!

Sin embargo, en ese momento solo había una persona que realmente lo creía desde el fondo de su

corazón.

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