




El Renacido Ejército de Fortorthe
Parte 1
En el Norte del territorio de Mastir, cerca del territorio de Pardomshiha, se encuentra una gran llanura
llamada Raustor.
El nombre de Raustor proviene de “el lugar de descanso de la diosa”. Siendo la mayoría de Mastir un
territorio de montañas, existe un mito que dice que la Diosa del Amanecer descansó allí sus pies.
Como se trataba de una llanura dentro de una región montañosa, se convirtió naturalmente en una
vía de transporte. Como resultado, se estableció una gran cantidad de pueblos centrados en el
comercio, y allí se posicionó un ejército para defenderlos.
Debido a ello, el renacido Ejército de Fortorthe acabó enfrentándose en Raustor al ejército que
apoyaba el golpe de estado. Era una batalla inevitable, ya que se dirigían a la capital, Fornorn.
El renacido Ejército de Fortorthe era un ejército creado por Alaya, tras haber escapado al territorio de
Pardomshiha. La familia Pardomshiha tenía buenos lazos con la familia real, y con su grupo de
caballeros a la cabeza, acumularon unos 500 hombres. Había una enorme diferencia entre sus
fuerzas y las del ejército del golpe de estado junto con las del viejo ejército imperial. La familia
Wenranka, que era conocida por su lealtad, decidió unirse al recién nacido Ejército de Fortorthe, pero
se esperaba que éste fuese aplastado antes de que pudieran juntarse.
Sin embargo, el Ejército de Fortorthe le dio la vuelta a esa situación. A pesar de que era una batalla
con los defensores en ventaja, su primera lucha contra las fuerzas de los sublevados acabó en
victoria, y ahí fue cuando la familia Wenranka se reunió con ellos. El calvario terminó cuando el
Ejército de Fortorthe ganó su segunda batalla.
Después de esta victoria, la reputación del Ejército comenzó a extenderse como las llamas por el
campo. Como resultado, sumaron una gran cantidad de reclutas y de suministros.
En el momento que sus fuerzas crecieron hasta sobrepasar los 3.000 hombres, Alaya por fin se
decidió; reconquistarían la capital, Fornorn, y vencerían a Maxfern. Varios meses después de huir de
la capital, Alaya finalmente volvería para reconquistarla.
Y de la misma forma, el ejército regular de Fortorthe y el del golpe de estado se dirigieron hacia
Raustor. El ejército regular contaba con 3.000 hombres y el del golpe de estado con 4.000. Los
sublevados no habían traído a todas sus fuerzas allí, ya que dejaron algunos soldados atrás por si se
producía algún motín.
Con la administración revuelta debido al golpe de estado, era probable que los países vecinos
intentaran invadirlos. Y tras haber sufrido varios meses de tiranía, los ciudadanos estaban a punto de
explotar.
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A pesar de que no eran capaces de llevar a todas sus fuerzas para resistir, el ejército del golpe de
estado seguía siendo superior en número y calidad. El ejército regular consistía en 3.000 hombres,
pero la mayoría de ellos eran reclutas sin entrenamiento. Así que en realidad, sus verdaderas fuerzas
correspondían a casi 2.500.
En definitiva, esto sería un enfrentamiento de 2.500 hombres contra 4.000.
En el estado actual, el ejército regular perdería irremediablemente si ambos ejércitos chocaban. Sin
embargo, eso solo era en ese estado precisamente.
Podía encontrarse a Clan en una de las tiendas del campamento del ejército regular.
Mientras ella estaba utilizando su brazalete, unas imágenes en 3D iban pasando, una tras otra,
enfrente suyo. Todas ellas eran imágenes de información de los ejércitos.
Como esta era la tienda personal de Koutarou y Clan, no había ningún temor a que los soldados
viesen lo que estaban haciendo. Clan estaba manejando su dispositivo de observación y
reconociendo al enemigo.
—¿Qué te parece?
Koutarou se encontraba a su derecha, también mirando el dispositivo, y Clan comenzó a explicarle.
—Parece que están preparando el campo de batalla. Han abandonado el fuerte y están tomando
posiciones en la llanura.
—Como tienen ventaja en número no necesitan depender de ningún truco, eh.
—Bueno, es verdad que nosotros parecemos una mafia desorganizada.
El ejército del golpe había dejado el fuerte del pueblo y desplegó casi todas sus tropas en las
llanuras. Si se hubieran quedado atrincherados en el fuerte sus defensas habrían aumentado
considerablemente, pero no habría podido hacer pleno uso de todas sus unidades. Así que los
sublevados decidieron dejar el fuerte y machacar al ejército regular de un solo golpe. Tenían más
probabilidades de sufrir menos bajas atacando con toda su fuerza que defendiendo el fuerte.
—Lo que significa que si las cosas siguen yendo así, esto va a ser malo.
—Efectivamente.
Mientras miraban las imágenes enviadas por el dispositivo de observación, Koutarou y Clan se fueron
acercando a medida que continuaba la conversación. Aunque se suponía que eran un caballero y su
sirviente, parecían más un general y su estratega.
—En este punto, casi podríamos decir que vamos a ser destruidos.
—No importa cuánto de fuerte sea esta armadura, no es suficiente para vencer a unos cuantos miles
de hombres.
Koutarou se golpeó su armadura.
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Su armadura había sido creada con todos los avances científicos de Fortorthe, así que en ese
momento tenía una fuerza imparable; nunca perdería con soldados normales. Sin embargo, no
importaba lo fuerte que fuera si todos sus aliados iban a ser derrotados antes de que pudiera
encargarse de los enemigos, sería absurdo. Simplemente no podía luchar y confiar en los poderes de
su armadura.
—Armadura, eh… ah sí, Veltlion.
Al decir eso, Clan miró al brazo izquierdo de Koutarou.
—¿Cómo está tu brazo? ¿Puedes moverlo bien?
—¿Mmm? Sí, no hay problema, puedo moverlo perfectamente.
Koutarou llevó su brazo izquierdo al frente y repetidamente empezó a abrir y cerrar su mano.
Durante su batalla con Clan, la armadura que cubría su brazo izquierdo fue destruida y la reemplazó
con la muñequera de Kiriha. Clan había reparado recientemente su armadura e incorporó dicha
herramienta ahí.
—¿Puedes usar el fuego y la electricidad con la muñequera?
—Sin problema, funciona bien.
—Entonces eso es bueno.
Clan sonrió satisfecha y se ajustó las gafas. Tenía una expresión de alivio porque había estado
preocupada por Koutarou.
Sus fuerzas defensivas y ofensivas se habrían visto enormemente reducidas si la armadura hubiera
continuado rota. Y si hubiera perdido su hermeticidad, se habría encontrado en serio riesgo bajo el
agua o en el espacio.
—Tu reparación es perfecta, gracias Clan.
—…Me siento un poco tonta reparando algo que yo misma rompí.
—De todas formas, me has servido de gran ayuda.
—Ugh…
Al escuchar eso, Clan se sonrojó y tosió un par de veces para esconder su vergüenza antes de volver
al tema principal.
—M-más importante, sobre qué hacer ahora… no podemos sencillamente enfrentarnos a ellos de
frente. ¿Qué deberíamos hacer?
—Jeje, ahí es donde entras tú, ¿verdad, Clan-san?
Mientras la cara de Clan seguía roja, una chica en la tienda le llamó.

Era Lidith Maxfern. Era la sobrina del Primer Ministro Maxfern, pero sus caminos se habían separado
y se alió con Alaya en cambio.
Como era una estudiante de alquimia, tenía una comprensión excepcional y había estado sirviendo
como asistente de Clan. Ella sabía que Koutarou y Clan estaban usando tecnología extremadamente
avanzada.
—Ejem, ese sería el caso.
—…Podemos utilizar un señuelo para sacarlos del fuerte, asaltar el fuerte indefenso y usarlo contra
ellos. Haciendo eso, conseguiríamos acceso a las armas almacenadas en él y podríamos dar la
vuelta a las diferencias en fuerza gracias a los muros robustos.
—Lo que significa que ellos perderían los suministros almacenados en el fuerte, y sin ningún tipo de
arma potente, se verían forzados a retirarse, ¿quizás?
Lidith entendió lo que Clan pretendía. Clan había sacado su respuesta de una IA1 de apoyo militar, y
ella lo había entendido antes que Koutarou. En apariencia, Koutarou planeaba las estrategias, pero
en realidad, Clan y Lidith estaban detrás de ellas.
—Ya veo, es una buena idea. ¿Así que cómo lo harían, más concretamente?
—Veltlion, esta noche guiarás a los soldados para esconderse en el bosque.
—¿Y qué hay de ti?
—Dirigiré una unidad señuelo y conduciré a sus principales fuerzas lejos del pueblo. Si tengo éxito,
contactaré contigo y vosotros asaltaréis el fuerte.
—Entonces yo me haré cargo de las comunicaciones.
—Muy bien, vayamos con eso. Le transmitiré nuestro plan a su alteza Alaya. Vosotras ocupaos de los
detalles.
—Entiendo.
Koutarou dejó la tienda solo. Su trabajo era hablar con Alaya.
Y es que en ese momento, Koutarou era el comandante del renacido Ejército de Fortorthe.
1 Inteligencia Artificial.
11
Parte 2
—Contacte con todas las fuerzas; dígales que si nos encuentran ahora todo será en vano. Proceded
con precaución.
—Entendido, excelencia.
Uno de los reclutas saludó a Koutarou. Entonces se alejó de él y desapareció en la oscuridad del
bosque. Después de ver cómo se iba, Koutarou empezó a caminar de nuevo. Su paso era mucho
más lento que de costumbre.
Koutarou y los otros estaban avanzando por el bosque de noche.
Koutarou encabezaba la marcha debido a que gracias a su armadura podía ver en la oscuridad.
Detrás suyo había 2.500 hombres. Con la visión nocturna, un mapa muy preciso y el dispositivo de
observación, Koutarou y los otros eran capaces de avanzar por el bosque en mitad de la noche sin
usar ningún tipo de iluminación.
Sin embargo, las personas de esta era tenían la tendencia de usar más luz de la necesaria en la
oscuridad. Había muchos soldados desesperados que querían encender fuego, así que para
mantenerlos calmados y mantener a todo el ejército unido, la velocidad de su marcha era más lenta
de lo normal. No podían ser demasiado imprudentes, porque Clan empezaría su misión al amanecer.
Hablando de Clan; ella, Flair y Caris se encontraban en el lado opuesto del fuerte, desplegando 500
hombres sobre el terreno. Y con la tecnología de Clan y la magia de Caris, hicieron parecer que sus
fuerzas eran varias veces mayores. Su plan daría comienzo una vez que el ejército del golpe de
estado mordiese el anzuelo y salieran del fuerte.
—Excelencia, ¿puedo hacer una pregunta?
Un joven que servía como asistente le susurró a Koutarou. Al escuchar sus palabras, Koutarou sonrió
irónicamente.
—No importa, pero… te repito que no tienes por qué ser tan formal.
—Ya… pero es que su excelencia es toda nuestra esperanza.
El joven era unos cuantos años mayor que Koutarou, pero siempre le hablaba en un tono muy
respetuoso. Ocurría lo mismo con todo el renacido Ejército de Fortorthe.
La razón para ello era que los éxitos de Koutarou se habían extendido por todas las personas de
Fortorthe. Empezando por la defensa del poblado agrícola que había sido envenenado y atacado por
un gigante durante la fiesta de la cosecha, Koutarou había repelido a los perseguidores de Alaya y de
los otros y los llevó hasta el territorio de Pardomshiha sanos y salvos. Koutarou había jugado un
enorme papel durante ese tiempo, y pronto los rumores sobre Layous, el nombre de un caballero de
armadura azul, comenzaron a propagarse por todo el reino.
—Ya…
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En cambio, Koutarou estaba perplejo por esta situación.
Inicialmente, se suponía que él actuaría como sustituto hasta que se encontrara al verdadero
Caballero Azul. Sin embargo, acabaron llegando al territorio de Pardomshiha sin saber nada de él. Y
ahora han sido llevados al ataque. Los logros de Koutarou eran en realidad los del Caballero Azul. Y
como él prácticamente los había robado, sus sentimientos eran bastante complejos.
Y lo que era peor, Koutarou no tenía ningún poder propio del que hablar. Había adquirido la habilidad
de ver las auras de Sanae, su armadura de Theia y la muñequera, que podía crear electricidad y
fuego, era de Kiriha. Y sin ser consciente de ello, además estaba siendo protegido por la magia de
Yurika. Todos ellos eran poderes cedidos por otros. Por ello, Koutarou no era capaz de
enorgullecerse y solo se sentía mal.
—…Así que, ¿Qué querías preguntarme?
Sin embargo, no podía dejar de estar preocupado. No podía contarle a nadie la verdad y menos
depender solo de sus poderes para luchar. Al cambiar el ritmo, le pidió al joven asistente que
continuara.
—Entonces le preguntaré… excelencia, ¿por qué no acaba con sus enemigos?
La pregunta del joven salió como consecuencia de sus dudas sobre la forma de luchar de Koutarou.
Incluso en el campo de batalla, Koutarou no mataba a nadie. En cambio, utilizaba los poderes de la
armadura y de la muñequera para dejar inconscientes a sus enemigos o hacerles el suficiente daño
para incapacitarlos. En esta época, eso solo era visto como una forma de hacer las cosas más
difíciles para uno mismo.
—Porque ellos no son el enemigo.
Esta no era la primera vez que le hacían este tipo de pregunta. Clan y Flair ya lo habían hecho antes,
así que Koutarou respondió sin dudar.
—¿Eh?
La respuesta de Koutarou era la misma que la del Caballero Azul. Cuando estaba en acción, el
Caballero Azul tampoco mataba a sus enemigos, e incluso había una escena relacionada en el guion.
—No son el enemigo. Todos ellos son ciudadanos de Fortorthe. Su alteza Alaya lamenta la pérdida
de la vida de cualquier ciudadano, sin importar la razón.
Koutarou había utilizado la misma frase, pero en realidad sentía lo mismo. No quería entristecer a
Alaya o a Theia, que se encontraba en un lugar muy lejano.
—Y solo entre nosotros dos, también hay una razón estratégica detrás.
—¿Una razón estratégica?
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—Sí, si solo los dañamos o los derribamos se necesitará más de un soldado para llevarlos a casa. En
otras palabras, si no los matamos estaremos reduciendo sus fuerzas aún más.
Esta era una nueva estrategia que había aprendido de Clan.
Matando a un enemigo, sus fuerzas se reducirían según el número de bajas. Pero simplemente
neutralizándolos, se requerirían más hombres para llevarlos en retirada. Así que hiriendo a uno, es
posible reducir su número en más de dos soldados. Incluso en las guerras modernas, las armas como
las minas se diseñan normalmente para herir más que para matar, de forma que así aumenta más la
presión sobre las fuerzas opositoras. Era una estrategia muy inteligente.
—Puede que sea cierto… pero, ¡no tiene sentido si su excelencia se pone en peligro!
Lo que preocupaba al joven asistente era que Koutarou acabara en una situación peligrosa.
Eran muchos los soldados que fingían estar incapacitados, y a Koutarou lo habían atacado varias
veces haciendo justamente eso. Afortunadamente, gracias al poder de la armadura se encontraba a
salvo, pero el joven asistente siempre estaba pendiente. No quería perder su símbolo de esperanza
por algo así. Para evitarlo, el asistente prefería matarlos.
—No hay necesidad de preocuparse. He hecho un juramento a su alteza Alaya de que le protegería
sin fracasar. Y para cumplir ese juramento, no moriré nunca.
—…Perdóneme, excelencia.
—No, descuida.
Un juramento era la cosa más importante para un caballero. Cuando Koutarou habló de ello, al
ayudante no le quedaban más argumentos para continuar. Pero eso era como usar el juramento de
escudo para guardarse de cualquier réplica. Apenas era una respuesta.
Lo siento, veo que también vosotros estáis preocupados por mí…
Sonriendo irónicamente, Koutarou se disculpó con el joven para sus adentros.
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Parte 3
La capital, Fornorn, era una gran ciudad, aunque obviamente pequeña comparada con las ciudades
de hoy en día. Sin embargo era una de las ciudades más grandes de la época. Eso servía como
prueba de que Fortorthe era un país poderoso y de que la realeza que la había protegido durante
generaciones era sabia.
Pero ahora, no quedaba ni un solo resto de la realeza en la capital. Sí que había un palacio en el
centro de la ciudad, pero el hombre que estaba sentado en el trono no era el rey.
Biorbaram Maxfern.
Era un miembro de la familia Maxfern, famosa por sus estudiantes y políticos, y él mismo sirvió una
vez al rey como ministro. Pero lo asesinó e hizo estallar un golpe de estado por sus propias
ambiciones.
—De modo que Raustor ha caído, eh…
La voz de un hombre hizo eco en la sala del trono.
A pesar de ser de mediana edad, su voz aún era poderosa. También tenía un cuerpo musculoso que
encajaba con su voz. Ese era Maxfern.
—Ha sido más rápido de lo que me esperaba.
Maxfern tenía sus codos apoyados en el trono, juntando las manos.
—Sí, me esperaba que llevaría un poco más de tiempo, pero parece que poseen más fuerza de la
esperada.
El hombre que respondió era un anciano alto con el pelo gris. Era obvio que era delgado, aunque
llevara puesta una túnica. Daba una impresión opuesta a Maxfern.
El líder de los magos de la corte, Grevanas.
Estuvo en la élite de los magos de Fortorthe y sirvió a la familia real desde el rey anterior. Era el mago
más poderoso del país, y uno de los siete archimagos. Pero junto a Maxfern, había provocado el
golpe de estado y traicionado al país.
—Parece que cayeron debido a una estratagema enfrente del fuerte, y cuando desplegaron todas sus
fuerzas fueron atacados por detrás.
—Esa es sin duda una estrategia de Alaya. Parecía que no podía hacer daño a una mosca, pero ha
pasado por bastantes cosas.
Justo hacía un momento, Grevanas había obtenido la noticia de uno de sus subordinados. Su
contenido era que el pueblo de Raustor y el fuerte habían caído en favor del renacido Ejército de
Fortorthe.
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Pero a pesar de oír eso, tanto Maxfern como Grevanas no parecían desanimados. Parecía que era al
contrario, como si se alegraran por el éxito de Alaya.
—Y parece que el rumor de que un poderoso caballero se ha unido a Alaya es verdad.
—¿No es ese Caballero Azul?
—Sí, parece que ha jugado una parte importante en esto. Además de planificar la estratagema, entró
al castillo él solo y abrió las puertas desde dentro.
—Oh… entonces nuestras fuerzas nunca tuvieron oportunidad alguna.
—Sí, conquistaron el fuerte en unos pocos minutos. Nuestras fuerzas perdieron su base de
operaciones y se retiraron.
—¡Jajajaja, espléndido, muy bien hecho, Alaya, y ese caballero Azul!
Maxfern se rió a carcajadas y alabó a Alaya y Koutarou. No parecía importarle haber perdido una
base vital sin apenas resistir y que el enemigo avanzara más al sur.
—El pueblo no ha sufrido ningún daño, y casi no ha habido muertos. Como resultado, la reputación
del renacido Ejército de Fortorthe está por las nubes.
—Ese es el asunto. Es una historia que le encantará a la gente.
Maxfern asintió al escuchar a Grevanas, pero de repente entrecerró los ojos y mostró una expresión
más seria.
—…Grevanas, si son capaces de producir esos resultados, eso debe significar que Alaya ha roto el
sello del tesoro nacional de la familia real, ¿no?
—Bueno… parece que han estado ganando repetidamente sin la ayuda de la espada sagrada.
—¡¿Qué?!
Maxfern estaba sorprendido y golpeó los codos contra el trono y se levantó. Toda su confianza de
antes había desaparecido.
—¡¿Es eso verdad?! ¡¿Tú sabías eso?!
—Sí, el sello en el templo de la Diosa del Amanecer permanece intacto. Y no hay signos de que la
espada haya sido cogida. Mis subordinados allí lo han confirmado.
Mientras escuchaba las palabras de Grevanas, Maxfern se fue sentando lentamente en el trono.
—Pensar… pensar que Alaya está ganando sin utilizar la espada sagrada del templo… es difícil de
creer…
—Pero es la verdad. Han derrotado al Soldado Diabólico y siguen ganando a pesar de las diferencias
en fuerzas, todo ello sin la ayuda de la espada.
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—Parece que las cosas se han complicado…
Maxfern suspiró fuertemente y su expresión se volvió amarga. Las fuerzas de Alaya estaban
demostrando una inesperada lucha y Maxfern estaba sorprendido y deprimido al mismo tiempo.
—Ese Caballero Azul es mejor de lo que pensaba.
Grevanas volvió a hacer la misma observación, pero su tono de voz sonó más decaído.
—Lo que significa que tendremos que cambiar nuestro enfoque.
—Creo que es como dices. Con esta victoria, los seguidores de Alaya aumentarán. Ya están
apareciendo algunos partidarios entre nuestras filas. Hay posibilidades de que consigan reunir un
ejército que rivalice con el nuestro.
—Si eso ocurre, nuestro deseo nunca se hará realidad. Me pregunto cómo podemos estimular el
sentido del peligro de Alaya en nuestra situación actual…
Grevanas y Maxfern empezaron a planear su siguiente paso. Sin embargo, por alguna razón, no se
trataba de un plan sobre cómo vencer al renacido Ejército de Fortorthe, sino sobre cómo arrinconar a
Alaya.
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El Juramento y la Insignia de Rango
Parte 1
El cabello dorado de Charl se balanceaba mientras corría.
—¡Caballero Azul! ¡¿Dónde estás?! ¡Muéstrate!
Gritó mientras corría a través de la multitud de gente confundida. Comparada con las personas de su
alrededor era extremadamente baja, así que no podía ver por delante suyo. Lo único que podía hacer
era gritar.
Se encontraba en el fuerte situado en el pueblo de Raustor. Poco tiempo antes había sido una base
del ejército del golpe de estado, pero ahora estaba bajo el control del REF2. Habían conseguido llevar
fuera del fuerte al ejército sublevado hacía solo un día.
Por eso había mucha gente dentro. Cuando se piensa en un fuerte, uno se imagina muchos
caballeros y soldados, pero eso no era del todo cierto. Cuando una fuerza militar está en movimiento,
se necesita un número similar de personas para transportar los suministros. Como no existían
camiones ni aviones en esta época, algo así era inevitable. Por ello había muchos voluntarios civiles
ayudando al ejército, y comerciantes que proveían de esos suministros llenando el fuerte.
Las expresiones de todos ellos eran radiantes, su moral estaba alta, y tenían una fuerte voluntad de
reconquistar su país.
El golpe de estado había comenzado con el asesinato del rey y la reina. Desde entonces, la situación
económica y el orden público del país comenzaron a deteriorarse. Las vidas de los ciudadanos
empeoraron en los últimos meses. Pero gracias a las continuas victorias del Ejército, los ciudadanos
sentían que su rumbo estaba cambiando. Como resultado, mucha gente empezó a unirse al ejército
de Alaya y se decidió resolver la crisis nacional aumentando sus fuerzas.
Comenzó a aparecer algo llamado esperanza en la mente de las personas. Esa esperanza era
solamente un joven caballero.
No había nadie que se le pareciera en el campo de batalla, pero nunca se sintió seguro de sí mismo e
incluso mostraba piedad a sus enemigos. Era el ejemplo de cómo debía ser un caballero, y un súbdito
leal que protegía a la princesa Alaya. Cuando la gente pronunciaba su nombre mostraban mucho
respeto, y decían “el Caballero Azul de Fortorthe, Layous Fatra Veltlion”.
La princesa Charl consiguió encontrar al Caballero Azul en el área de entrenamiento de los soldados,
cerca de las murallas del fuerte.
—Alteza, si está buscando a sir Layous lo he visto por el área de entrenamiento.
—¡Oh! ¡Tienes razón! ¡El Caballero Azul se esconde por ese camino de allí!
2
Renacido Ejército de Fortorthe
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—Jeje, no creo que se esté escondiendo… parece que está entrenando con los nuevos reclutas.
—¡Buen trabajo, Mary, permíteme elogiarte!
—Ajá, es un honor, alteza.
Después de que Mary le dijera el paradero del caballero, Charl corrió hacia el área de entrenamiento.
La gente le iba dejando paso. Como iba corriendo, no podían hacer nada más que quedarse mirando
a su espalda y sonreír. La visión de una chica encantadora tenía el poder de alegrar a la gente de
cualquier edad.
—¡Caballero Azul!
Charl gritó su nombre. Pero parecía que su voz no podía alcanzar a la persona que estaba gritando,
porque él no sabía que Charl se encontraba allí. En ese momento estaba entrenando con Flair, una
chica caballero que Charl conocía muy bien.
—Veltlion, tu manejo de la espada es impresionante. Creo que sería más difícil adivinar tus
movimientos si bajaras un poco los hombros.
—Mi maestro era muy estricto con eso… así que ya es muy complicado cambiar el hábito.
Como Flair pertenecía a la familia Pardomshiha, que era famosa por engendrar caballeros
espléndidos durante generaciones, era una experta en lo que concernía a las espadas. Para
adaptarse a su forma de ser utilizaba una espada pequeña y golpeaba rápidamente a los puntos
débiles de sus enemigos. Sus ataques eran rápidos y precisos.
Sin embargo, éstos no alcanzaban al caballero de la armadura azul. Él llevaba una armadura
impenetrable y usaba una enorme espada tradicional de caballero, mientras que ella llevaba una
armadura ligera y una pequeña espada. A pesar de las grandes diferencias de movilidad, el caballero
de la armadura azul esquivaba sus ataques en el último momento. Y eso que llevaban varios minutos
entrenando. El caballero debía tener un montón de resistencia física y de habilidad con la espada. Por
supuesto, lo mismo se podía decir de Flair, que tampoco había recibido un solo golpe todavía.
—¡Caballero Azul!
Pero, cuando Charl volvió a decir su nombre, la pelea acabó por fin.
—¿Alteza?
El caballero advirtió la presencia de Charl y se dio la vuelta hacia ella.
—¡Que descuido!
Cuando la espada de Flair se estaba aproximando, se paró justamente antes de alcanzar el cuello del
caballero. Si hubiese avanzado más le hubiera atravesado.
—...Es por eso que sigo diciéndote que eres demasiado honrado, Veltlion.
—Bien hecho, lady Flairhan.
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Flair hizo una sonrisa irónica mientras devolvía la espada a su vaina. Al hacerlo, los soldados que
habían estado observándolos se alborotaron. Algunos se alegraron de la victoria de Flair, otros
estaban cabizbajos; y los demás alabaron el buen enfrentamiento. Todos estaban muy agitados por
haber visto de cerca las habilidades de sus comandantes.
—¡C-Caballero Azul! ¡Ah, ooohh! ¡Hee~y!
Charl se abrió paso a la fuerza entre los soldados y se plantó en el área de entrenamiento. Perdió el
equilibrio al ser empujada por los soldados, pero se puso de nuevo a correr alegremente en cuanto
vio al caballero de la armadura azul.
—¡Por fin te he encontrado, Caballero Azul! ¡Me has hecho pasar por algunos problemas!
Después de haber encontrado a la persona que había estado buscando por todo el fuerte, la sonrisa
de Charl era tan radiante que parecía como si estuviera brillando.
Koutarou se agachó y se quedaron mirando el uno al otro. Al hacer esto, Charl de repente se precipitó
hacia delante como una bala.
—¡Caballero Azul
—¡¿Su al~teza?!
Al estar justo en frente de Koutarou, pegó un fuerte pisotón en el suelo y dio un salto hacia delante.
Era su forma de expresar su amor.
Koutarou cazó su pequeño cuerpo en el aire. Como a Charl no le importaba que él llevara su
armadura, si no la hubiera parado así se habría estrellado contra su pechera. Gracias al poder de la
armadura y a su capacidad para ver las auras, consiguió evitar que Charl resultara herida, pero
siempre era una experiencia angustiosa.
—…Alteza, se lo repito. Debería acercarse más despacio o acabará herida.
—Caballero Azul… ¿eso significa que ya no quieres abrazarme más?
Al decir esto, Charl lo miró con una expresión muy triste en su cara. Y Koutarou, que vio sus ojos
tristes de cerca, se sintió como si fuera él el que estaba haciendo algo malo.
—No es eso, pero~
—Entonces esto no queda así. Saltaré y tú me sujetaras. ¿Dónde está el problema?
—No, no es eso en absoluto.
Este tipo de discusión ya se había repetido varias veces, y siempre acababan con Koutarou
echándose atrás. Al final, no era capaz de rechazar a Charl directamente y a sus sentimientos.
—Lo que es más importante~

Y esta vez Koutarou terminó perdiendo de nuevo. Charl acabó la discusión con su “lo que es más
importante”, y saltó al suelo. Entonces se sacó algo y se lo enseñó a Koutarou con ambas manos.
—Caballero Azul, este es un regalo para ti.
En sus manos había un pequeño adorno. Era una pieza rectangular de madera con un cordón de lana
a su alrededor.
—Alteza, ¿qué es esto?
Flair se asomó a las manos de Charl por detrás de Koutarou y preguntó qué era eso con una sonrisa.
En respuesta, Charl hinchó el pecho orgullosamente.
—Esto es una insignia de rango que hicimos mi hermana y yo.
—¿Una insignia de rango dices?
Después de contarle lo que era, Koutarou se quedó mirando al trozo de madera. Había algo escrito
en él con tinta.
Como Koutarou no podía leer el idioma, inclinó la cabeza y la armadura comenzó a traducir los
caracteres del trozo de madera.
—Insignia del Caballero Azul de Fortorthe. Guardaespaldas súper importante para Charl y Alaya.
Uno podría decir a primera vista que había sido escrito por un niño, pero Koutarou comprendió que lo
habían hecho con mucho cariño. Una colorida cinta de lana decoraba el trozo de madera. Ya que era
algo muy simple, Koutarou sabía que había sido hecho por Alaya.
—Mi hermana y yo te obsequiamos con esto como agradecimiento por tu ayuda.
Charl y Alaya habían trabajado juntas para hacer esta insignia después de que Charl se lo hubiese
pedido. Tras mirar un rato la insignia, Koutarou se dio cuenta de ello y sonrió.
—Muchas gracias, princesa Charl. Por favor dele mis agradecimientos a Alaya también.
—Podrás hacer eso tú mismo más tarde, Caballero Azul.
Al ver la sonrisa de Koutarou, la expresión orgullosa de Charl se transformó en una cálida sonrisa.
Entonces alargó su brazo hasta el pecho de Koutarou y le colocó la insignia.
—Ahí está. Siente orgullo de ella durante mucho tiempo, Caballero Azul.
—Para mí será una reliquia, alteza.
—¡Bien!
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Charl todavía era una chica inocente y lista, así que sabía que era posible que Koutarou no se
encontrara satisfecho con la insignia. Pero no podía hacer otra cosa para expresar su gratitud. Así
que le regaló eso a Koutarou sintiéndose un poco nerviosa. Afortunadamente, a él le gustó la insignia
hecha a mano y como resultado, la sonrisa de Charl era más radiante de lo normal.
—Está bien, entonces vamos.
Satisfecha, Charl saltó sobre la espalda de Koutarou mientras él seguía agachado. Y después de
acomodarse sobre él, ella le golpeó ligeramente en el hombro dos veces.
—Puedes levantarte.
—Entiendo… ¿pero a dónde vamos ahora?
Koutarou sostuvo a Charl y se levantó. Ella apuntó hacia el edificio que se encontraba en el centro del
fuerte. Era una construcción de ladrillos fuerte y sólida. Un edificio importante del fuerte que servía
como centro de mando y barracones.
—Como dije, dale las gracias a mi hermana directamente.
—¿A la princesa Alaya?
—Sí, mi hermana te necesita. Y yo también tengo asuntos contigo, así que vine para llamarte.
Al decir eso Charl rodeó con sus brazos el cuello de Koutarou y se agarró con fuerza.
—Ya veo— Koutarou comprendió las circunstancias. Alaya tenía asuntos pendientes con él, de modo
que además de darle la insignia de rango, Charl lo llevó con Alaya.
—Bien. Como puedes ver, Flair, tengo que pedirte prestado al Caballero Azul.
—Vale. Veltlion, cuida de su alteza.
—Entendido.
—¿Por qué habláis tanto? Vamos.
—S-sí, ahora mismo.
Charl apremió a Koutarou y dejaron el área de entrenamiento. Así que Flair y Mary se quedaron atrás
en medio del área.
—¡Vamos, date prisa! ¡Mi hermana te está esperando!
—Entiendo, ¡¡así que por favor quédate quieta!! ¡¡Ah, ten cuidado!!
Koutarou corrió hacia el centro del fuerte con Charl sobre sus hombros. Las dos chicas que se
quedaron los miraban mientras proseguían con su animada conversación.
Después de que Koutarou y Charl hubieran desaparecido, Flair sonrió irónicamente y masculló.
23
—Y pensar que es un caballero incomparable en el campo de batalla. El mundo es un misterio.
Mientras los miraba, Flair casi había olvidado que Koutarou era un caballero que jugaba un
importante papel en sus victorias. Sus instintos le decían que no poseía el comportamiento propio de
un caballero.
Solo podía sentirse perpleja al ver que, cuando Koutarou se encontraba junto a Charl, no parecía en
absoluto un caballero impresionante, a pesar de que en realidad sí lo era.
Mientras tanto, Mary, que se encontraba al lado de Flair, tenía una opinión ligeramente distinta.
Después de que desaparecieran, miró hacia Flair y sonrió.
—Pero, ¿no es por eso que estamos ganando?
—¿Qué quieres decir?— Flair miró a Mary, no podía entender el significado de sus palabras.
Pensaba justo al contrario.
—Si sir Layous fuera por ahí descuartizando al enemigo, no tendríamos tantos aliados, y no
habríamos podido seguir ganando.
Koutarou no mataba a la gente sin razón. Pudiera ser que haya muerto gente por ello, pero él no
había intentado acabar con ninguna persona. Y como seguían ganando, todo el mundo le alababa e
imitaba. Por lo tanto, el renacido Ejército de Fortorthe trataba de no matar demasiados enemigos.
Como no quitaban la vida a nadie sin razón, el Ejército no se convirtió en un objeto de odio, por lo que
había mucha gente que cambiaba de bando para unirse a ellos. Independientemente de la justicia,
nadie querría cooperar con alguien que mataba a familias a sangre fría.
Así que, como un caballero único en esta época, Koutarou llevó al Ejército de Fortorthe de victoria en
victoria.
—Eso puede ser cierto. No importa cuán fuerte seas por ti solo, eso no sirve de mucho en una
guerra…
Flair asintió. Sentía que las cosas podían ser como decía Mary.
Si Koutarou hubiera hecho lo contrario y simplemente hubiera acabado con todos sus enemigos, el
renacido Ejército de Fortorthe ya habría sido destruido. Incluso si pudiera matar a cientos él solo, no
habría podido proteger a Alaya y Charl. Solo se habría convertido en alguien temido y habría muerto
tarde o temprano, sin tener aliados ni suministros en su viaje.
Sería efectivo matar a tantos enemigos como fuera posible a corto plazo, pero esa fuerza abrumadora
se habría convertido en un problema. Eso también podía verse en la historia de la Tierra. El Imperio
Romano era un ejemplo. Todas las naciones que habían destruido a sus enemigos con una fuerza
arrolladora para expandirse, habían acabado pereciendo.
Aunque solo era una reflexión, Alaya y los otros podían considerarse afortunados de que Koutarou no
hubiera hecho eso.
24
Parte 2
Hacía mucho más calor dentro del edificio que fuera. Los sólidos ladrillos retenían el calor y a su vez
bloqueaban las corrientes de aire frío.
—Caballero Azul, mi hermana está esperando en su habitación.
—Entiendo.
Después de cerrar la puerta, Koutarou se dirigió hacia la habitación de Alaya con Charl a sobre su
espalda.
Cada vez que Koutarou daba un paso salía un sonido metálico. Sonaron en el vestíbulo, en las largas
escaleras que conducían a la tercera planta y en el tortuoso pasillo.
En frente suyo había una gran puerta. Esta sala era utilizada originariamente por el comandante del
fuerte como puesto de mando. El renacido Ejército de Fortorthe hacía lo mismo, y su comandante en
jefe, Alaya, lo estaba utilizando. Koutarou había visitado esta sala varias veces ese mismo día y el
anterior.
Antes de que Koutarou pudiera llamar a la puerta se abrió desde dentro. Salieron varios oficiales del
gobierno portando un montón de documentos.
—¡¿Excelencia?! ¡Qué alegría verlo!
—¡Lord Veltlion! ¡Tenemos prisa, así que por favor discúlpenos!
Cuando vieron a Koutarou rápidamente se pusieron firmes, pero eso solo duró un momento, ya que
enseguida empezaron a correr.
—Parecen terriblemente ocupados.
—Sí. Mi hermana también ha estado trabajando sin descanso.
Koutarou dio la espalda a los oficiales del gobierno y se asomó por la puerta. Dentro, vio a Alaya en
un escritorio en la parte más alejada de la sala, rodeada por montañas de documentos.
—No te quedes ahí mirando, entra. Te dije que mi hermana te necesita.
—Como desee, princesa.
Koutarou sonrió a Charl y llamó a la puerta un par de veces. Aunque la puerta ya estaba abierta,
pensaba que por lo menos tenía que llamar antes de entrar.
—…Eres muy formal.
—No hemos venido para jugar.
—Sí.
25
—Qué graciosa.
—Sí, ¡¿quién es~ Layous-sama?!
Después de comprobar unos documentos, Alaya levantó la vista. Al ver a Koutarou y a Charl en la
puerta sus ojos se abrieron enormemente de sorpresa.
—Princesa Alaya, estoy aquí por su llamada.
—¿Eh? Pero no recuerdo haberlo llamado…
Alaya parpadeó repetidamente con una mirada confusa. Esa respuesta también desconcertó a
Koutarou.
—Pero… la princesa Charl fue a buscarme, diciendo que habías reclamado mi presencia.
—¿Charl hizo eso?
Ambos se volvieron hacia Charl, que seguía detrás de Koutarou. Al hacerlo, cerró la puerta tras ellos
mientras sonreía.
—Nunca dije que mi hermana te llamó.
—Pero…
—Solamente dije que te necesitaba. Tú mismo lo has malinterpretado.
En otras palabras, Charl había engañado a Koutarou para que fuera con ella. Tenía una gran sonrisa
en su cara al explicárselo.
—Charl, Layous-sama está muy ocupado, ¿sabes?
—¡Por eso, hermana!
A pesar de haber sido regañada por Alaya, Charl no mostraba signos de escucharla y volvió a sonreír
alegremente.
—Todo lo que hacen ustedes es trabajar. ¡Estaban más relajados cuando escapabais del ejército! ¡Si
no descansáis un poco volveréis a enfermar!
Sin embargo, su apariencia era bastante seria. Charl cerró los puños y los miró a ambos con una
expresión grave.
—Charl…
Alaya planeaba darle una pequeña reprimenda, pero después de oír sus motivos su expresión se
relajó. No podía regañar a Charl por pensar en ella y en Koutarou.
Así que es eso… Ahora que lo pienso, mencionó algo sobre venir aquí a jugar…
26
Al igual que Alaya, Koutarou se sintió satisfecho al descubrir las intenciones de Charl, y al mismo
tiempo sintió que ese tipo de consideración no era propio de un niño. Pensó en los tiempos en que
era un chico, y no podía imaginarse a sí mismo haciendo lo mismo.
—Vamos, no te quedes ahí, ve con mi hermana.
—Como desee, princesa.
Koutarou se acercó a Alaya.
Quería respetar los sentimientos inocentes y amables de la chica, pero parecía que Alaya se sentía
fatigada. Koutarou pensó que podía tomarse un descanso.
—Layous-sama… ¿estaría eso bien?
Pero Alaya no pensaba lo mismo. Tenía una expresión triste, porque estaba preocupada de que su
hermana pequeña estuviera quitando su precioso tiempo a Koutarou.
—No me importa. Esto también es parte del deber de un guardaespaldas.
Señaló a su pecho al decir eso. Allí había una insignia de rango hecha de madera y lana.
“Insignia del Caballero Azul de Fortorthe. Guardaespaldas súper importante para Charl y Alaya.”
Era la insignia que Charl había hecho a mano. Charl también había molestado a Alaya para que le
ayudara a hacerla.
—Layous-sama…— al ver eso colgando de la pechera de Koutarou, una cálida sensación recorrió el
cuerpo de Alaya.
Al fin y al cabo, una insignia de madera y lana no era más que un juego de niños. Aunque podría
haber sido de la realeza, no hay muchos caballeros que se contentaran con una insignia mal hecha
como esa. Alaya estaba contenta de que Koutarou fuera uno de esos pocos caballeros.
—…Entonces vamos a tomarnos un pequeño descanso.
Alaya empezó a pensar que era importante pasar algo de tiempo con Koutarou y Charl.
—Como dijo Charl, puede que ahora sea más extenuante que cuando escapábamos de nuestros
perseguidores.
—¡Hermana! ¡¿Ves, Caballero Azul?! ¡Es como lo dije, ¿no?
—Hum, deberías elogiarme más, mi caballero.
—No tenemos ninguna oportunidad contra Charl… jejeje…
Si hubiera visto la insignia a solas con él, probablemente hubiera soltado algo impensable por la
boca.
Eso es lo que pasó por la mente de Alaya mientras los otros estaban preparando té.
27
Parte 3
Charl estuvo hablando la mayor parte del tiempo durante el rato que tomaron el té.
—…Y entonces, Mary me detuvo, diciendo que sería peligroso montar en un caballo tan grande.
Entonces le pregunte sobre cuál caballo debería montar. No había caballos más pequeños que ese.
¿No es injusto?
Charl estuvo charlando sobre todo tipo de cosas. Cosas divertidas, cosas tristes, lo que iba a hacer
después y lo que le gustaba. Hablaba mientras gesticulaba exageradamente con las manos.
—Charl, todavía eres muy pequeña para montar en caballo.
—Alteza, por favor confórmese con un pony.
—Caballero Azul, ¿eso es un insulto?
—No me atrevería a insultar a su alteza.
—Entonces, déjame montar en un caballo la próxima vez. Si lo haces te perdonaré.
—Como desee, princesa.
—Bien.
—Jeje…
Koutarou y Alaya le seguirían escuchando y respondiendo de vez en cuando. Sus historias no eran
muy importantes, pero les permitían descansar.
Así continuaron alrededor de una hora. Después de sacar todo lo que se le pasó por la mente, Charl
asintió satisfecha sobre el regazo de Koutarou. Confiaba plenamente en él y cayó dormida con una
expresión aliviada.
—…Parece que se ha quedado dormida.
Al darse cuenta, Koutarou se levantó y la llevó hasta un sofá en una esquina de la sala. Le dejó
tumbada y Alaya le cubrió con una manta.
—…Gracias, Layous-sama.
Le acomodó un brazo que se había quedado fuera de la manta, se levantó y miró a Koutarou. Lo miró
como si fueran una familia; sus ojos estaban llenos de profundo amor y confianza.
—…No, no es nada.
Koutarou casi fue absorbido por esos ojos, pero enseguida recordó su deber. Después de dar un
vistazo a la puerta, susurró a Alaya para no despertar a Charl.
—…Entonces bien, alteza, este es un buen momento para que me vaya.
28
Ya habían descansado suficiente. Lo mejor era que regresaran a sus respectivos trabajos. Ambos
tenían muchas cosas que hacer. Alaya también lo sabía, pero decidió hacer lo contrario.
—…Layous-sama, ¿puedo pedir te algo más de tu tiempo?
—…No me importa, pero…
—En ese caso ven aquí.
—…Vale.
Siguiendo a Alaya, Koutarou volvió a la mesa donde tomaron el té. Se sentaron mirándose de frente.
Como estaban un poco alejados del sofá, podrían hablar sin preocuparse de despertar a Charl.
Koutarou miró una vez más a Charl y se volvió hacia Alaya.
—Vaya si se ha dormido rápido.
—Solo puede dormir así si está contigo, Layous-sama.
Los dos miraron a Charl al mismo tiempo. Pero cuando se dio la vuelta, Alaya tenía una expresión
triste.
—Estoy segura… de que recuerda a su padre. Depende de ti exactamente igual que como lo hacía
de él. Sé que ella también está sola, aunque nunca me lo contaría para no preocuparme.
Ella también está sola, eh… Es bastante obvio…
Koutarou notó el significado escondido tras las palabras de Alaya. Ella también estaba afligida por la
pérdida de sus padres.
No puedo. Realmente no puedo hacer nada…
A primera vista parecía que Koutarou podía ayudar a Alaya y a los demás, pero en realidad, lo que
los estaba ayudando eran solo sus poderes prestados. Encima no podía consolar a las chicas en su
desesperación. Como había vivido pacíficamente desde siempre, no podía encontrar las palabras
para consolar a alguien cuyos padres habían sido asesinados.
Koutarou por sí solo era prácticamente inútil. No podía servir de ayuda a Charl ni a Alaya, y eso lo
frustraba y lo entristecía.
—Y, Layous-sama…
Koutarou se había quedado pensativo y las palabras de Alaya le trajeron de nuevo a la realidad.
—…cuando esta guerra termine, quiero que sigas ayudándonos.
Alaya había retenido a Koutarou porque quería contarle eso. No podía decírselo si no estaban a
solas.
—Alteza…
29
Koutarou estaba intrigado por las palabras de Alaya. Sabía mejor que nadie que era un inútil. Tenía
un lugar al que volver y cosas que hacer.
—No seré de mucha ayuda. Estoy seguro de que es consciente de eso, alteza.
Estaba convencido de que en algún momento del viaje, esta chica inteligente se había dado cuenta
de que él no tenía ningún poder.
—Layous-sama…
Y esa era la verdad. Al haber visto la forma en que luchaba y las armas que usaba Clan, ella
comprendió que debía estar pasando algo por estilo. El hecho de que Alaya no hubiese dicho nada al
respecto hizo que él lo entendiese.
—No soy fuerte. Si puedo luchar es solo gracias al trabajo de muchos. Pero incluso eso tiene sus
límites. En algún momento perderé esos poderes y volveré a ser una persona débil. Y cuando pase
eso solo estaré entorpeciendo a su alteza.
La habilidad de manipular la energía espiritual que Sanae le había dado estaba disminuyendo poco a
poco. Sanae había creado unas rutas en el cuerpo de Koutarou para que pudiera usar ese poder,
pero al haberse separado de ella, el poder se debilitaba.
Y no es como si la armadura de Theia fuera a funcionar para toda la eternidad. No había ningún lugar
donde pudiera encontrar piezas para repararla. Clan se estaba esforzando a máximo con los
materiales que tenía a mano, pero en algún momento se le acabarían y sería imposible seguir
arreglando la armadura.
Lo mismo pasaba con la muñequera de Kiriha y la magia de Yurika. En poco tiempo alcanzaría su
límite. Koutarou no sería capaz de mantener su fuerza actual por mucho más tiempo.
Es por eso que pensaba que tarde o temprano tendría que separarse de Alaya y los demás, igual que
el verdadero Caballero Azul. No podía confiar en la premisa de que su poder iba a seguir
funcionando, y tampoco quería convertirse en un motivo de conflicto. Por tanto no le quedaba otra
opción
—Layous-sama, a Charl no le importa si eres fuerte o no. Ella te adora por quien eres.
Alaya lo entendió todo y le contestó.
Charl no estaba tan unida a Koutarou por su fuerza. Ella simplemente le quería; es por eso que le
regaló la insignia.
—Y te adora porque sigues llevando la insignia en el pecho.
La insignia de rango seguía sujeta a la pechera de Koutarou. Charl lo adoraba porque él era así,
porque sabía que entendía sus sentimientos.
—A mí me pasa lo mismo. Si no te hubiese conocido, probablemente no sería capaz de hablar y
sonreír de esta forma.
30
Alaya tenía la misma forma de pensar que su hermana. Sin tener en cuenta su fuerza, el apoyo moral
de Koutarou era mucho más importante. Ha habido muchos momentos en que Alaya se sentía
desanimada. Pero siempre que ocurría, las palabras de Koutarou y su presencia le habían ayudado.
Así que un caballero que fuera únicamente fuerte no habría podido proteger a Alaya. Eso solo era
posible debido a quién era Koutarou.
—Por favor, ten más confianza en ti mismo. Layous-sama, si sostienes tu juramento como otro
cualquiera, entonces serás un caballero en el que podemos depositar nuestra confianza para toda la
vida.
La espada era el alma de los caballeros. Sin embargo, el juramento que había sobre la espada era
más importante que la propia espada. Basándose en ello, Koutarou era sin duda alguna el caballero
más fuerte de Fortorthe para ella.
—Alteza… esas palabras son demasiado para mí.
Koutarou estaba tan feliz por haber comprendido los sentimientos de Alaya que podía ponerse a
llorar. Lo que ellas necesitaban no era su poder, sino a él. Esas palabras lo salvaron.
—Alteza, siempre me sentiré orgulloso de esas palabras.
—Entonces~
La expresión de Alaya brilló y se levantó suavemente. Para ella, saber si Koutarou iba a estar siempre
o no a su lado era una cuestión importante.
—No, alteza. No puedo hacer eso.
Koutarou negó con la cabeza. Eso era todo lo que pudo responder.
—¿L-Layous-sama…?
Alaya se sentó de nuevo en la silla, con los ojos completamente abiertos. Sus ojos húmedos se
preguntaban por qué Koutarou no podía quedarse con ella.
—Hay un lugar al que debo volver. Y allí hice una promesa, no, un juramento que debo cumplir.
—Un juramento…
El caballero más fuerte, el caballero que Alaya y Charl anhelaban, era aquel que hacía lo mejor
posible para cumplir sus juramentos. Por ello debía regresar.
Koutarou había hecho numerosas promesas y juramentos. Decidió ayudar a Theia a lograr su reto.
Prometió a Kiriha que buscaría a la persona a la que amaba. Planeaba graduarse en el instituto junto
a Yurika. No podía dejar a Sanae sola. Y además había compartido un juramento con las chicas
invasoras, con Harumi y con el club de teatro de que harían una representación exitosa.
Debido a todas esas promesas y juramentos, Koutarou no podía quedarse aquí. Si él iba a ser el
caballero más fuerte, el que anhelaban Alaya y Charl, tendría que volver.
31
—Ya veo…
El cuerpo de Alaya perdió toda su fuerza y se inclinó sobre su silla. Era evidente que estaba muy
decepcionada.
Sin embargo, entendió lo que Koutarou estaba diciendo. Sus acciones eran consecuentes con lo que
él siempre había sido. Por eso quería a Koutarou. Y lo que más amaba de él era la razón por la que
se iría. Así que Alaya no pudo detenerlo.
—Lo siento mucho, princesa Alaya.
—Está bien. Así es como eres, Layous-sama…
Alaya aguantó las lágrimas desesperadamente y le lanzó una sonrisa. De ninguna manera quería
convertirse en una carga para él.
—A… a cambio, por favor cuéntame una cosa.
Alaya retuvo su amor y su tristeza. Pero los sentimientos que no era capaz de contener le dejaron
una duda.
—Pregúnteme lo que sea.
Koutarou pensaba responder sinceramente a cualquier cosa que le preguntara. No quería mentirle.
Quizás, eso podía llamarse lealtad.
—Por favor, perdóneme por repetir una pregunta que ya le dije antes.
Alaya lo miró fijamente y le preguntó.
—Ese escudo real que tienes grabado en su pecho. Tu aspecto y tu comportamiento, y ese noble y
orgulloso corazón. Eres sin duda un caballero de Fortorthe.
—Princesa Alaya…
Eran las palabras que Alaya dijo por primera vez cuando se conocieron. Habían pasado unos meses
desde ese día, pero Koutarou podía recordarlas perfectamente. Fue una ocasión que le dejó una
fuerte impresión.
—Pero… pero no reconozco el blasón de su espada. ¿De dónde viene?
Alaya quería saber de dónde venía Koutarou, y a dónde iba. Si no podía quedarse con ella, entonces
al menos quería saber a dónde iría.
—Yo~
Koutarou estaba dubitativo. Pero no era porque estaba pensando si debía contarle la verdad o no.
Era porque no sabía cómo decírselo para hacer que lo entendiera. Después de pensar un momento,
miró al cielo a través de la ventana.
32
—Vengo del otro lado del cielo… del mundo de las estrellas…
Se podía ver el color carmesí del atardecer por la ventana y las primeras estrellas que brillaban. Las
miradas de ambos se perdieron en esa imagen.
—…El mundo… de las estrellas…
Eso era lo que ella sospechaba. Cada vez que Koutarou miraba al cielo mostraba una expresión
nostálgica. Pero a pesar de intuirlo, se sorprendió mucho cuando lo oyó.
—Y…
Koutarou cogió la funda de la espada que llevaba en la cintura y le enseñó el grabado de la
empuñadura. Era una flor dorada.
—Esta espada me la obsequió la princesa Theiamillis Gre Mastir Sagrada Von Fortorthe. No tiene un
blasón de familia, sino que es el escudo personal de la princesa Theiamillis.
—¿Mastir…?
La expresión de Alaya cambió; una parte del nombre que dijo Koutarou le dejó confundida.
—No hay… no hay nadie con el nombre de Theiamillis en la familia Mastir.
En la actualidad solo había dos personas vivas de la familia Mastir: ella y Charl. Y como esto fue
antes de que la familia real se hubiera separado, Alaya y Charl eran las únicas de sangre real. Así
que la séptima princesa de la familia Mastir, Theiamillis, no debería existir.
—Pero así es. Solo que dentro de 2.000 años a partir de ahora…
—¿2.000… años…?
Las palabras inesperadas de Koutarou volvieron a dejar sorprendida a Alaya. Si aceptaba que una
princesa llamada Theiamillis iba a existir dentro de 2.000 años, eso significaría que tendría que
aceptar otro problema aún mayor. Pero eso era impensable con el sentido común de Alaya.
—Así es, princesa Alaya. Vengo de dentro de 2.000 años en el futuro.
Pero Alaya creía que lo que decía Koutarou era imposible.
33
Parte 4
Koutarou se lo contó todo. Todos los detalles sobre cómo vino aquí, sin omitir nada. Pensaba que
Alaya se merecía esa sinceridad.
Le contó cómo conoció a Theia y cómo después de luchar empezaron a vivir juntos y a cooperar.
También cómo durante la batalla con Clan, por accidente fueron arrojados a este tiempo y este lugar.
Le contó cómo había sustituido al Caballero Azul mientras trabajaba con Clan cuando se conocieron.
Koutarou, a pesar de las dificultades, consiguió contarle su historia. Ni él mismo tenía una idea clara
de lo que había ocurrido, y además Alaya casi no tenía conocimientos de ciencia. Ya se había hecho
de noche cuando terminó de relatar todo.
—Y por eso… no soy un caballero de verdad. Solo soy un estudiante normal, sin poderes especiales.
Tampoco soy un noble, solo una persona cualquiera.
Para acabar la historia, Koutarou reveló su identidad. Que no tenía poderes propios, y que los que
tenía eran simplemente prestados. Tenía que enfrentarse a la cruel realidad. Tenía que confesar a la
persona que más respetaba que en realidad solo era un hombre común. Pero se sentía feliz al mismo
tiempo, porque ahora ya no tendría que mentir más a Alaya.
—Estás equivocado.
Alaya sonrió irónicamente y negó con la cabeza.
—Tú eres sin duda un caballero. Los sentimientos que Theia vertió sobre esa espada y esa armadura
son de verdad. Te lo puedo asegurar, porque ambas somos princesas.
Alaya estaba segura, aunque no conocía a esa chica llamada Theiamillis, pero como las dos eran
princesas, podía entender sus sentimientos. Ella probablemente confiaba tanto en Koutarou como lo
hacía Alaya, y posiblemente lo quería igual. Alaya creía que la flor dorada grabada en la empuñadura
de la espada y el título de Caballero Azul de Theiamillis de su coraza eran prueba de ello.
—¿Qué clase de princesa le daría a alguien cualquiera una espada creada para ella por su
nacimiento? Si de verdad fueras tan insignificante, te habría dado una espada normal.
—Pero~
—E incluso si ese no fuera el caso…
Alaya juntó sus manos sobre su pecho y sonrió a Koutarou. Esa sonrisa era tan bella que Koutarou
olvidó lo que estaba a punto de decir.
—Charl y yo te pusimos, bajo el nombre de la familia real de Fortorthe…
Alaya señaló la insignia del pecho de Koutarou.
—…El título de Caballero Azul de Fortorthe.
34
La insignia que llevaba en el pecho había sido hecha por Charl y Alaya, y aunque pareciera un
juguete, tenía inscritas las palabras: Insignia del Caballero Azul de Fortorthe. Guardaespaldas súper
importante para Charl y Alaya. Incluso si era una persona cualquiera, con eso colocado en el pecho
Koutarou sería un caballero auténtico, reconocido por las dos princesas.
—Por favor enorgullécete. Eres un caballero de verdad, reconocido por cuatro princesas de Fortorthe.
Alaya, Charl, Theia y Clan.
Todas esas princesas le reconocían como un caballero. Era algo muy inusual, incluso en toda la
historia de Fortorthe.
—Me pregunto qué opina Clan…
Koutarou se rindió y sacó una sonrisa. Si era declarado caballero por una persona como Alaya, no
tenía más remedio que aceptarlo. La insignia de rango que le habían dado seguía colgando de su
pechera. La única persona de la que tenía dudas era Clan.
—Clan-sama también te reconoce. Te lo aseguro.
Alaya rememoró cuando Koutarou y Clan lucharon contra el gigante de acero. Entonces Clan dijo
algo como:
“Esto es un decreto real. Como caballero de Fortorthe, cumple con tu deber.”
Ella estaba muy lejos y apenas pudo oírlo, pero recordaba esas palabras indudablemente. Jamás
habría dicho eso si Clan no reconociera a Koutarou como caballero.
—…Alteza…
Koutarou se sentía contento de que una persona del nivel de Alaya hubiese depositado tanta
confianza en él. Lo único que le atormentaba era que hacía las veces de sustituto del Caballero Azul.
Si no fuera por ello, se habría puesto a bailar.
—Pero, una cosa es cierta… si has hecho tantas promesas en tu hogar… entonces tendrás que
volver.
Alaya también estaba feliz. Sentía que Koutarou le había revelado todo porque consideraba que era
su verdadero señor. No era capaz de mantenerlo a su lado, pero esa cuestión le hacía feliz.
—…Alteza, ¿usted cree en esa extraordinaria historia?
Koutarou no podía hacer nada más que estar perplejo. No pensaba que creería esa historia de que
había venido de las estrellas a través del tiempo.
—Una princesa que no cree en el caballero que ella misma nombró es difícil que pueda llevar un país.
Alaya solo podía creerlo. Si no fuera por él, no habría conseguido tanto. Así que se creería cualquier
cosa que dijese, incluso si es que el sol iba a desaparecer mañana.
35
—…Sus palabras son demasiado para mí.
Si ella ponía toda esa confianza en él, no había nada más que pudiera hacer. Se decidió a proteger a
Alaya de Maxfern, sin importar si era de un caballero de verdad o un farsante.
—Solo… ¿puedes contarme una cosa más, Layous~?
Alaya estaba a punto de hacerle su última pregunta, pero entonces recordó que tenía otra más que
hacerle. Sonrió y decidió preguntarle ésta antes.
—Antes de eso, sir caballero, ¿me dejarías oír tu nombre?
Una vez más, eso era algo que ya había preguntado cuando se conocieron.
Koutarou le había contado que no era el verdadero Caballero Azul, y lo creyó. Así que se dio cuenta
de que no conocía el su nombre de verdad.
—Eso fue bastante maleducado por mi parte. Mi nombre es~
Koutarou respondió con las mismas palabras que utilizó aquel día. Pero ahí era donde diferían.
—Mi nombre es Koutarou. Satomi Koutarou. Juro por esta espada que le protegeré pase lo que pase.
A diferencia de antes, Koutarou reveló su verdadero nombre. Pero entonces también había jurado
sobre su espada, solo que ahora los sentimientos tras ese juramento eran mucho, mucho más
fuertes.
—Koutarou-sama… así que te llamas Koutarou-sama…
Era un nombre extraño que no se había oído nunca en Fortorthe. Desacostumbrada a pronunciar tal
nombre, Alaya tuvo que repetirlo varias veces.
—Siento de verdad haber usado un nombre falso hasta ahora.
—Hubo un tiempo en que yo me hacía llamar Siegnald, así que con esto estamos igualados.
—Jajaja, es verdad que eso pasó, ¿no?
Fue durante el baile en el festival de la cosecha.
Fue hace solo unos meses, pero como habían ocurrido muchas cosas desde entonces, parecía como
si hubieran pasado años. Pero ese era un bonito recuerdo que ninguno de los dos podría olvidar
jamás.
—Así que, alteza, ¿cuál era su última pregunta?
Ambos estaban sonriendo. Era la misma sonrisa que tenían durante el baile de aquella noche. Incluso
desde entonces, sus sentimientos seguían encontrados.
—Esa~
36
Alaya juntó las manos sobre su pecho. Entonces le susurró con una voz muy suave.
—Si te hubiera conocido primero… si… te hubiera preguntado primero… ¿qué habrías hecho,
Koutarou-sama?
¿Qué habría pasado si lo hubiera conocido antes que nadie? ¿Koutarou seguiría aquí, con ella?
Ella sabía perfectamente que era una pregunta estúpida, pero no podía hacer nada para remediarlo.
La razón era lo mucho que amaba a Koutarou.
—Si eso hubiese pasado… probablemente habría estado sirviéndole toda mi vida.
Eso era lo que él pensaba de verdad. No le importaba haber jurado lealtad a Alaya. Era una princesa
tan magnífica que no podía sentirse de ninguna otra manera. Y tenía muchos recuerdos con ella. Se
sentía de forma parecida con ella que con las chicas invasoras.
—Koutarou-sama, por favor ven a conocerme primero la próxima vez…
Alaya estaba satisfecha. Había aprendido que Koutarou se marcharía debido a las circunstancias en
que se habían conocido. No era porque sus sentimientos no correspondían.
—Como desee, mi princesa…
—…Koutarou-sama…
Pero aun así, Alaya derramó sus lágrimas.
Lo había comprendido todo. Pero a pesar de entenderlo, no podía reprimir las ganas de llorar.
37
El Dragón Emperador de Fuego Alnaya
Parte 1
Como en la Tierra, en Fortorthe existía una gran variedad de criaturas.
Pero solo se parecían a las de la Tierra si se les daba un vistazo rápido. Debido al ecosistema del
planeta, había criaturas que tenían formas similares, pero poseían algunos detalles completamente
diferentes. Un buen ejemplo sería el caballo. Los de Fortorthe tenían cuernos y les crecía el pelo por
varios sitios.
También había grandes bestias que alcanzaban los diez metros. Aunque su número había disminuido
en los últimos años gracias al cambio climático, seguían siendo activos bajo la superficie, y en alguna
ocasión amenazaban las vidas de la gente.
Pero las criaturas que la gente temía más que a esas bestias gigantes eran los dragones. Como los
dinosaurios en la Tierra, los dragones estaban en la cima de la cadena alimentaria. Los dragones
eran grandes reptiles que se fueron haciendo más grandes por cada año que pasaba, y en
numerosas ocasiones excedían los diez metros de alto. Había muchos dragones de la especie
conocida como los viejos dragones, los cuales superaban los 30 metros de altura. Podían mover
libremente sus cuerpos gigantes, y acompañados de afilados colmillos y garras, destruían a cualquier
enemigo y lo devoraban.
Pero los dragones no solo eran temidos por su tamaño; existían criaturas más grandes que esas. No,
existían dos razones por las que los dragones eran tan temidos. La primera era que podían volar
pese a su enorme tamaño. Y la segunda era que podían escupir un tipo especial de aliento.
Los dragones contaban con grandes alas en su espalda, una forma muy similar a los pterodáctilos de
la Tierra. Con esas alas podían volar a sus anchas por el cielo; eran muy ágiles. Por supuesto, sus
alas por sí solas no les permitirían volar con ese cuerpo, así que utilizaban poderes mágicos. En otras
palabras, aunque limitados, también eran magos.
También había otro ámbito donde los dragones usaban la magia. Era cuando usaban su aliento
especial para atacar. Gracias a su enorme cuerpo, podían exhalar aire a velocidades increíbles. Los
dragones utilizaban la magia para cambiar las cualidades de ese soplido y luego usarlo como ataque.
En la mayoría de los casos escupían llamas, pero también había dragones que podían escupir hielo,
gas venenoso e incluso ácido. Eran muchas las variedades de este aliento, y de vez en cuando algún
dragón escupía algo sorprendente. Era posible adivinar lo que iba a escupir un dragón basándose en
el color de su cuerpo. Si era rojo tendían a escupir llamas; si era blanco, hielo.
Los dragones eran temidos por estas dos habilidades especiales. Era prácticamente imposible huir de
ellos debido a su habilidad de vuelo, y no había forma de protegerse de su aliento. Entre ellos existían
algunos individuos altamente inteligentes y pacíficos, pero la mayoría de ellos eran crueles
depredadores. Cuando se enfrentaban a un dragón, todos tenían que asumir su destino. Así que
hasta que los cambios climáticos redujeran su número, seguirían en la cúspide de la cadena
alimentaria.
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El Dragón Emperador de Fuego, Alnaya, mencionado en la leyenda del Caballero Azul, era uno de
ellos.
Su rojo y enorme cuerpo sobrepasaba fácilmente los 20 metros, y surcaba el cielo como un avión a
reacción. Sin embargo, sus movimientos no eran tan delicados como los de un avión. Era tan rápido y
ágil como un halcón o un águila. Además, este viejo dragón podía escupir un fuego tan ardiente que
casi se podía considerar plasma.
Por todo ello, cuando este dragón apareció en el horizonte aparentemente volando hacia Raustor, el
fuerte se llenó rápidamente de escándalo. El renacido Ejército de Fortorthe estaba compuesto en su
mayoría de voluntarios. Debido a la falta de un entrenamiento apropiado, todos estaban temblando de
terror. Sabían cómo de espantosos eran los dragones, y las armas de esta época no eran en absoluto
capaces de derribar a uno. Como si fuera una tormenta, una vez que el dragón apareciese, tendrían
que esconderse hasta que pasara.
—¡Veltlion, esto es malo!
Al recibir las noticias de los soldados encargados de vigilar, Flair irrumpió en el cuarto de Koutarou,
en los barracones. El sol acababa de salir, y Koutarou, que se había levantado hace un momento,
estaba cambiándose.
—¡¿Sir Flairhan?!
Cuando entró Flair, él todavía tenía la parte de arriba descubierta, y estaba a punto de ponerse una
polera. En condiciones normales la tímida Flair habría salido corriendo de la habitación con la cara
sonrojada. Pero ahora no había tiempo para eso; estaba en pánico.
—¡Es un dragón! ¡Un dragón nos está atacando! ¡A este ritmo seremos destruidos antes de alcanzar
al ejército del golpe de estado!
—¿Un dragón? Ese tipo de cosas~ no, eso es, ¡¡debe ser Alnaya!!
Koutarou estaba confuso al oír que había aparecido un dragón, pero rápidamente recordó que
también aparecía en el guion de Theia. El Dragón Emperador del Fuego, Alnaya. Era el dragón
carmesí cuyo papel había estado representando Yurika.
—¡¿Cuál es la situación!?
Koutarou se puso rápidamente la camisa y preguntó a Flair. Ahora no era el momento de vestirse;
tenía que prepararse de inmediato para la batalla.
—¡Los vigías han visto un dragón rojo viniendo en esta dirección! Debido a la distancia no podían
decir cuál era su tamaño, ¡pero a su velocidad llegará aquí en cualquier momento!
Desde la torre de vigilancia, se podía ver en el horizonte a decenas de kilómetros a lo lejos. Si el
dragón era tan rápido como un halcón o un águila, o incluso más, alcanzará el fuerte en tan solo unos
minutos.
39
—¡Lo tengo! ¡Ve delante, Sir Flairhan, prepara a los soldados para interceptarlo! ¡Estaré allí en cuanto
esté listo!
—¡Bien! ¡Sal de aquí lo antes posible!
Flair salió disparada de los barracones sin decir nada más. Con un dragón aproximándose, no había
tiempo que perder.
—¡¿Lo has entendido, Clan?!
Tras cambiarse de ropa, Koutarou llamó a Clan a través de la pantalla. Mientras lo hacía corrió hacia
el soporte para armaduras de la pared. Tocó el brazo derecho de la armadura y se abrió, como si le
diera la bienvenida.
—¡Sí! ¡Sabía que vendría, pero justamente ahora es bastante fastidioso!
Clan también estaba preparando su equipo a toda prisa al otro lado de la pantalla. Si Alnaya era tan
poderoso como decía la leyenda, sería demasiado para un soldado normal. La única forma efectiva
de interceptarlo era que Koutarou y Clan se dirigiesen al frente.
—Después de todo acabamos de conseguir este fuerte…
Koutarou entró en la armadura y mostró una expresión amarga.
El renacido Ejército de Fortorthe había capturado el fuerte de Raustor el día de antes de ayer. En ese
momento estaban transportando hombres y suministros para la siguiente batalla. Por ello los
soldados no habían podido descansar en condiciones. Este era el peor momento para que ocurriese
un ataque. Y lo que era peor, su enemigo era aquel que más temía la gente de Fortorthe, un dragón.
Si se retrasaban sería un conjunto fatal de casualidades.
—Hey, Clan.
Tras cerrar la armadura y asegurar los cierres, encendió el sistema. Ordenó que escaneara al
enemigo y llamó Clan.
—¿Crees que esta armadura será rival para un dragón?
—No estoy segura.
Clan respondió y Koutarou desapareció de la pantalla. Ella llevaba un gran rifle, y se acercó a
Koutarou después de recoger la Sagnaltine, que estaba apoyado en la pantalla.
—La población de dragones se ha ido reduciendo continuamente con el cambio climático, así que en
esta época no hay ningún registro de ninguna batalla contra un viejo dragón. Hay archivos de batallas
contra dragones más pequeños que resultaron victoriosas, pero~
—Eso no será de ninguna ayuda contra este monstruo, eh…
La armadura creó una imagen 3D en el aire con información. Combinada con la del dispositivo de
observación de Clan, la armadura mostraba todos los detalles del enemigo.
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[26 metros de largo, volando a 198 km/h. Peligro, detectada energía de reacción de alta intensidad,
ser cauteloso con las armas de energía. Distorsión espacial detectada. Cuidado al atacar.]
El comunicado no daba más que malas noticias. De acuerdo con la inteligencia artificial de la
armadura, todo excepto la velocidad estaba al nivel de un guerrero. Las posibilidades de victoria no
eran para nada altas; no era un oponente fácil.
—Así es, por desgracia— Clan asintió y le entregó la Sagnaltine a Koutarou. Sus expresiones eran
serias.
—Gracias— se colgó la Sagnaltine de la cintura y se dirigió hacia la salida con Clan tras él.
—Este es el momento de la verdad.
—Que podamos volver a nuestro mundo o no depende de esta batalla.
Clan creía que Koutarou era el verdadero Caballero Azul, pero no tenía ninguna prueba de ello. En el
guion de Theia, el Caballero Azul derrotó a Alnaya, pero no sabía si ella y Koutarou podían hacer lo
mismo.
Y si perdían, la historia cambiaría enormemente. Las probabilidades de volver a casa serían cercanas
a cero. Por supuesto había una posibilidad de que murieran en esta batalla y no poder intentarlo en
primer lugar.
—… ¿Cómo decías que se llamaba tu dios?
—La Diosa del Amanecer.
—Entonces por favor reza por nuestra victoria a esa diosa.
—No me importa, pero… ¿por qué ahora, de repente?
Koutarou no le parecía muy religioso. Así que pedir la ayuda de dios era bastante sorprendente para
ella.
—Me parece que deberíamos hacer todo lo que podamos, incluso rezar.
Koutarou no habría dependido de oraciones si solo su destino estuviera en juego. Pero si era para
proteger a Alaya y a los demás, haría todo lo que estuviera en su mano. Esa era su forma de valorar
a Alaya y a sus compañeros.
—… Entiendo cómo te sientes. Rezaré por nosotros. Pero por favor, mantente de una pieza.
—Sí. Por eso te lo he pedido, Clan.
—No estoy segura si eso significa que confías en mí o no…
Los dos mostraron una ligera sonrisa y salieron a toda prisa de los barracones. El Dragón Emperador
de Fuego Alnaya estaba casi sobre ellos.
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Parte 2
Cuando Koutarou y Clan salieron afuera, el dragón ya estaba lo suficiente cerca como para verlo a
simple vista.
—Así que ese es el Dragón Emperador del Fuego, Alnaya, eh…
—Es verdaderamente grande…
Ambos contuvieron la respiración por instinto al ver la enorme figura de Alnaya.
Esa cosa no se parece en nada al disfraz de Yurika…
El dragón auténtico estaba a un nivel completamente distinto del que aparecía en la obra.
Encajando con el nombre de Dragón Emperador del Fuego, Koutarou podía sentir que iba a ser una
batalla intensa.
—Veltlion, es difícil decir si las armas de este fuerte tendrán algún efecto en él.
Había ballestas y catapultas instaladas en el fuerte, las cuales fueron diseñadas para mantener a los
soldados a raya y destruir otras armas de largo alcance. En cambio no eran muy efectivas contra
enemigos voladores.
—Así que tenemos que hacerlo nosotros solos, eh…
—Y tan rápido como sea posible.
De acuerdo con su nombre, Alnaya escupía llamas abrasadoras. Si no lo detenían, quemaría el fuerte
y el pueblo por completo. Tenían que derribarlo antes de que los alcanzase.
—¡Kou… no, Layous-sama!
—¡Caballero Azul!
Alaya apareció en la puerta del cuartel. Detrás de ella se encontraban Charl, Mary y Fauna.
—¡¿Alteza?! ¡¿Qué está haciendo aquí?!
—¡Con esa cosa ahí da igual dónde estemos! ¡Además, Layous-sama, quiero que posiciones a los
hombres cerca del pueblo!
No podía evitar que el dragón atacara, pero como miembro de la realeza, no podía limitarse a mirar.
Consciente de la posible cantidad masiva de víctimas, Alaya quería que los soldados protegiesen el
pueblo. Cualquier cosa que hiciera que la gente del pueblo pudiera refugiarse.
—¡Vale! ¡Se lo haré saber a Flairhan! ¡Hey!
—Sí.
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Koutarou llamó a su joven ayudante y le ordenó que le comunicara un mensaje a Flair. Mientras tanto,
Flair estaba ocupada posicionando a los soldados. Cuando se enterase de las órdenes de Alaya,
podría llevar a los soldados al lugar correcto.
Tras ver a su ayudante correr hacia Flair, Koutarou miró una vez más a Alnaya con una expresión
seria.
—Clan, ¿cuánto tiempo puede volar esta armadura?
—No hay límite si utilizas el módulo estándar de vuelo, pero sí que lo hay en el propulsor de
emergencia, así que solo podrás volar a máxima velocidad alrededor de diez minutos. Por favor, ten
cuidado.
Mientras respondía, Clan preparó el rifle que llevaba al hombro. Era el rifle largo que siempre usaba,
pero esta vez las balas eran diferentes. Se trataba de una munición especial que había preparado
tiempo atrás, porque sabía que Alnaya aparecería tarde o temprano. Estas balas tenían una alta
penetración y explotaban al impactar con el blanco. En teoría serían capaces de perforar incluso la
más gruesa de las armaduras. No estaba segura de sí serían suficientes para atravesar las escamas
de Alnaya, pero era mucho mejor que intentar atacarlo con balas normales.
—Diez minutos, eh… no sé si será suficiente…
El problema de Koutarou era que no sabía si tendría el tiempo suficiente para vencer a algo tan
grande como un dragón. Llevaba puesto una pieza de la más avanzada tecnología, pero al final solo
era para uso personal. Sus posibilidades de ganar no eran tan altas. Como la Cuna todavía no estaba
reparada, tendría que derrotar a Alnaya con las armas que tenía a mano y el tiempo disponible.
—¡Muy bien!
Koutarou se animó a sí mismo. No era momento de ser débil. No era una cuestión de si podía hacerlo
o no, no tenía más remedio que hacerlo.
—Princesa Alaya, por favor llévese a la princesa Charl con usted y escóndanse en algún lugar
seguro.
—Caballero Azul, ¿qué vas a hacer?
Charl miró a Koutarou con una expresión preocupada en su rostro.
—Vamos a evitar que esa cosa se acerque más.
—Por favor, déjenoslo a nosotros, princesa Charl.
Koutarou y Clan dieron una sonrisa a Charl; los dos estaban preparados para lo que fuera.
—Caballero azul…
Sin embargo, la expresión de Charl no cambió. Debido a su intuición, sabía que los dos estaban a
punto de tomar parte en una peligrosa batalla.
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—¡No puedes, Caballero Azul! ¡Tú y tu subordinada no podéis ganar a esa cosa solos! ¡No puedes ir!
Charl agarró la capa de Koutarou y negó con la cabeza.
—Alteza, si no voy mucha gente morirá.
El mejor escenario posible era que vencieran a Alnaya, pero como mínimo tenían que conseguir el
tiempo suficiente para que los soldados se posicionaran alrededor del pueblo. Si no lo hacían, habría
muchas víctimas.
—¡Lo sé! ¡Pero no quiero que vayas!
En los ojos de Charl se empezaron a formar lágrimas y apretó la capa de Koutarou con todas sus
fuerzas. No podía soltarlo y dejarlo ir. Estaba desesperada porque no quería que muriese.
—Charl, no debes causarle más problemas a Layous-sama.
—¡¡Pero hermana!! ¡¿Te da igual si el Caballero Azul muere?!
Alaya sonrió a Charl y sujetó con cuidado la mano que agarraba la capa.
—Por supuesto que no.
Entonces fue quitando los dedos de la capa uno tras otro.
—Pero Layous-sama hizo el juramento de que nos protegería. Si muere ahora, no podrá cumplirlo. Y
Charl, el Caballero Azul no es de los que mienten, ¿verdad?
Alaya era plenamente consciente de lo peligrosa que iba a ser esta batalla. Incluso había
posibilidades de que Koutarou muriera. Pero como princesa, Alaya confiaba en el juramento que
había hecho su caballero. Y como mujer, creía en el juramento del hombre que amaba. Se dijo a sí
misma varias veces que si no creía en Koutarou, ¿en quién más podría hacerlo?
—Hermana…
Al entender cómo debía sentirse su hermana, Charl soltó la capa. Koutarou le sonrió.
—Alteza, le aseguro que volveré victorioso. Después de todo, todavía no la he llevado a montar en
caballo.
—¡Eso espero! ¡Será mejor que corras!
—Sí, por supuesto.
Koutarou asintió y se giró hacia Alaya.
—Me voy, princesa Alaya.
—Voy a ignorar la parte de mí que dice “no deberías ir”, Layous-sama…
44
Alaya estaba sonriendo valientemente, pero sus ojos estaban húmedos. Aunque creía en él, no es
como si no estuviera preocupada. En realidad quería detenerlo más que nadie.
—No, así es como mi princesa debería actuar.
Pero Koutarou quería compensarle por su confianza a toda costa, precisamente por cómo era ella.
Lo que hizo que Koutarou y Clan flotaran en el aire era el poder de manipular la gravedad. Por ello,
no hicieron ningún estruendo como los aviones. Los dos se fueron volando silenciosamente.
En Fortorthe el final del otoño estaba llegando a su fin; el invierno estaba cerca. Koutarou y Clan
podían sentir el viento frío y seco, y a consecuencia de su velocidad se sentía aún más frío. Pero
ninguno tenía tiempo para temblar, ya que en frente había un dragón gigante de color carmesí,
Alnaya.
—Normalmente ves dragones en las películas y eso… pero verlos en la realidad de esta forma, es
casi como un chiste.
—Y es tan ágil a pesar de su tamaño… este no es un asunto para reírse.
Alnaya parecía haberlos visto, así que cambió de dirección y se dirigió hacia ellos. A pesar de medir
más de 20 metros, maniobró como un ave rapaz. Clan había visto películas del Caballero Azul, pero
Alnaya nunca era tan grande y rápido. Ninguno de los dos podía sentir el viento helado ante esta
amenaza que estaba más allá de la imaginación.
—…Yo también te echaré una mano, Caballero Azul.
Alguien había estado siguiéndolos. Esa persona estaba sentada en un bastón volador y se unió a
ellos sin hacer ningún ruido.
—Caris…
Esa persona no era otra que la maga Caris. Estaba usando magia para hacer volar su bastón. Para
un mago como ella, volar era un juego de niños.
Sus ojos se encontraron con los de Koutarou y sonrió al tiempo que sus ropas de color negro se
agitaban en el aire.
—Y pensar que os iríais sin decirme nada, no confiáis en mí en absoluto.
—No te pediría ayuda si no estuviera seguro de que voy a ganar.
Caris solía ser uno de los magos de la corte dirigidos por Grevanas. Desertó del grupo después de
que intentaran asesinarle a ella y a Alaya, pero no tenía la obligación de ayudar a Koutarou ni a
nadie. Los había estado ayudando para pagar el favor por haberle curado cuando estaba enferma,
pero Koutarou no podía pedirle que los apoyara en la batalla contra Alnaya.
—Pero conmigo tendremos más posibilidades de ganar.
—… ¿Estás segura?
45
—En realidad no, pero… cuando esto acabe, me invitarás toneladas de comida deliciosa, ¿no?
Para Caris, que era huérfana, la corte de magos había sido toda su familia. Pero al ser traicionada, no
tenía ningún lugar al que llamar hogar ni nada que proteger.
Todo lo que le quedaba eran los días que había pasado con Koutarou y los demás. Para Caris, que
había tenido una infancia difícil y una vida dedicada totalmente a las misiones, esos eran preciosos y
tranquilos recuerdos.
Por eso Caris luchó para protegerlos; se habían convertido en su nueva familia.
—Déjamelo a mí, se lo diré a su alteza cuando hayamos acabado.
—Vale, ahora voy a ir a por todas.
Caris asintió alegremente, y en ese momento, Alnaya se acercó directamente hacia ellos y soltó un
estruendoso rugido.
ROAAAAAAAAAAAAAAR
Fue un ruido tan fuerte que incluso hizo temblar el aire a su alrededor y se encogieron
instintivamente.
—…Vaya, sí que eres extraña. Y pensar que quieres enfrentarte a eso por propia voluntad.
Al decir eso, Clan dio un respingo. No es que estuviera aterrada. Su oponente era una criatura
legendaria después de todo.
—Los dos ibais a luchar por vuestra cuenta, ¿no es cierto? Vosotros sí que me parecéis raros.
Caris sonrió irónicamente al decir eso, pero en secreto sintió como si hubiera actuado
precipitadamente. Su oponente era uno de los viejos dragones con más poder. Ningún otro dragón se
atrevía a acercarse a Fortorthe debido a que Alnaya se encontraba allí. Y pensaba que era un poco
idiota por querer luchar contra algo así.
—Ya es suficiente.
Koutarou voló por delante de las dos. Él también tenía miedo de Alnaya, pero su juramento le dio
fuerzas.
—Ya casi ha llegado.
Gracias a los poderes de Sanae, Koutarou podía ver las intenciones asesinas de Alnaya. Todavía
podía ver esa información a pesar de que los poderes se habían debilitado con el paso del tiempo.
Koutarou sacó la Sagnaltine de su funda y apuntó hacia Alnaya. Al hacerlo, la hoja reflejó la luz del
sol, y daba la sensación de que todas las promesas y juramentos que había hecho la hacían brillar.
—… No tenemos mucho tiempo, así que vamos a dejarlo en que todos somos un poco raros.

—Hagamos eso. Dejemos la discusión para la comida.
Clan preparó su rifle y Caris comenzó a realizar un conjuro. Frente a ellos había un dragón gigante, y
al mirarlo, empezaron a temblar involuntariamente.
—…Cuento con vosotros.
Sin embargo, delante de ellas tenían la espalda de un joven que llevaba una armadura azul.
—Dejádmelo a mí.
—Lo sé. No olvides tu promesa.
Mirando a esa espalda, sus temblores se calmaron y se llenaron de un fuerte espíritu de lucha.
Parte 3
Alnaya hizo el primer movimiento. El dragón carmesí cogió aire y escupió llamas de su boca. No era
algo tan simple como un lanzallamas; no, era como una enorme columna de fuego que escapaba del
interior de su boca.
—¡Separaos!
Al ver sus intenciones de atacar, Koutarou sabía por dónde avanzarían las llamas. Y gracias a la
magia de Caris, que creó una conexión mental entre los tres, todos pudieron evitar las llamaradas a
tiempo.
ROOOOOOOOOAAAAAAAAAAAR
A pesar de la distancia a la que estaban del fuego, todavía podían sentir el calor y la onda expansiva.
La brillante llamarada continuó volando por el cielo y desapareció por el horizonte.
—…Es prácticamente un cañón de plasma. Si nos toca ya no lo contamos.
—Asegúrate de no tragarte una de esas, Caris.
—¡¡Como si pudiera!!
La temperatura del aliento de fuego de Alnaya era tan alta que casi se convirtió en plasma. Clan
sabía que lo único que podía crear eso eran las armas a gran escala de las naves espaciales. El
poder del aliento de fuego era tal que quedó impresionada.
—Caballero Azul, los dragones solo usan la magia para volar y para atacar con su aliento. Pero aun
así su poder es mucho mayor de lo que nos esperábamos. ¡Ten mucho cuidado!
Caris sabía que las llamas habían sido creadas usando magia para alterar su aliento. Como maga
que era, podía estimar la cantidad enorme de reservas de magia con las que contaba el dragón.
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—¡Me ocuparé del frente! ¡Cubridme!
Koutarou usó los propulsores de emergencia para esquivar la columna de fuego. Entonces los
posicionó a máxima potencia y aceleró en un instante. Se aproximó a Alnaya dibujando un arco en el
cielo. Se estaba acercando para poder atacarlo, lo cual a su vez hacía más difícil al dragón utilizar su
ataque de fuego.
—Grrrrrr…
Alnaya respondió girando su cabeza y abrió la boca otra vez más. Planeaba freír a Koutarou antes de
que pudiera acercarse más.
—¡No puedo dejarte hacer eso!
Pero antes de que Alnaya pudiera escupir sus llamaradas, se produjo una pequeña explosión cerca
de su cara. Salió humo del cañón del rifle de Clan. La explosión fue creada por una bala disparada
por su arma. La velocidad relativa entre los dos era de varios cientos de km/h, pero el sistema de
control del arma le permitía disparar con precisión a esas velocidades.
—¡ROAAAAAAAAAAAAAAR!
Como consecuencia de la onda y del fuego causados por la explosión, Alnaya perdió temporalmente
de vista a Koutarou. Agitó la cabeza para recuperar la visión, pero en ese momento Koutarou se
acercó al dragón.
—¡ROAAAAAAAAAAAAAAAAAR!
Sin embargo, Alnaya se recuperó rápidamente y movió sus garras hacia él. El ataque producido por
ese gigante de más de 20 metros era comparable con la fuerza de un coche al estrellarse a gran
velocidad. Ese ataque acabaría destruyéndolo si se aproximaba desde el frente. Como Koutarou se
estaba desplazando a gran velocidad, esquivarlo era bastante complicado.
—Lo siento, pero ese Caballero Azul es falso.
En el momento que las grandes garras tocaron a Koutarou, éste desapareció como si fuera un
espejismo, a la vez que apareció un segundo Koutarou por detrás de Alnaya y apuntó al cuello del
dragón.
El primer Koutarou era una ilusión que se había creado al mismo tiempo que impactó la bala de Clan.
Y mientras Alnaya estaba distraído por el engaño, Koutarou se colocó detrás y balanceó su espada.
—¡Aaaaaaaaaaaah!
Su espada golpeó el cuello de Alnaya. Pero su espada simplemente rebotó como si hubiera chocado
contra una pared. Ocurrió algo parecido cuando luchó contra el gigante de acero.
—¡¿No ha funcionado?! ¡¡Esas escamas son muy duras!!
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Los pensamientos de Koutarou se transmitieron directamente a las mentes de las dos chicas. Y como
respuesta, Clan negó con la cabeza.
—¡¡No es eso; Veltlion!! ¡¡Está protegido por una barrera muy poderosa!!
El brazalete de Clan, que estaba conectado a la mira del rifle, había capturado el momento en que el
ataque de Koutarou golpeó al dragón. En esa imagen se apreciaba que la espada había sido repelida
antes de tocar las escamas.
—¡¿Una barrera?!
Koutarou estaba sorprendido por las palabras de Clan mientras esquivaba a Alnaya e intentaba
colocarse en su punto ciego sin separarse mucho de él, partiendo de que Alnaya lo pondría en
desventaja si seguía el juego de atacar y defender.
—¡Parece que no solo es volar y escupir fuego! ¡Hay un tercer encantamiento!
Se suponía que los dragones solo usaban dos encantamientos: el vuelo y el ataque con su aliento.
Pero además, Alnaya también disponía de otro que protegía su cuerpo de los ataques directos.
Sin embargo, esta era originariamente una habilidad que fue evolucionando para estabilizar su cuerpo
en las corrientes de aire. Al rodear su cuerpo con barrera aerodinámica, podía volar a altas
velocidades a pesar de su forma. Y además le permitía volar a grandes alturas durante breves
espacios de tiempo, donde el oxígeno era escaso.
Aunque su habilidad había surgido para eso, también era ideal para repeler ataques.
—¡Ya veo! ¡Así que es por eso que mi ataque no le hizo ningún daño!
El proyectil de Clan lo había dejado a ciegas temporalmente, pero tampoco le causó ningún daño. La
barrera lo había protegido tanto de la bala como de la explosión.
—¡Clan, ¿qué hacemos?! ¡¿No tienes alguna idea?!
Koutarou estaba esquivando constantemente las garras de Alnaya mientras atacaba de vez en
cuando. Pero todos sus ataques eran bloqueados por la barrera. Como iban a quedarse atascados si
seguían así, Koutarou pidió ayuda a Clan.
—¡Utiliza tu brazo izquierdo!
—¡¿Mi brazo izquierdo?! ¡¿Te refieres a la muñequera de Kiriha?!
—¡Eso es! ¡Aunque esa barrera pueda bloquear ataques físicos, no debería ser capaz de hacerlo con
la electricidad y los campos magnéticos! ¡Apunta a su sistema nervioso!
El plan de Clan era utilizar el guantelete acoplado al brazo izquierdo de la armadura.
Los ataques físicos serían bloqueados por la barrera, pero el electromagnetismo podría atravesarla.
Si las cosas iban bien, podrían ser capaces de electrocutarlo desde el interior la barrera, y si no lo
conseguían, todavía podían exponerle a un campo magnético.
50
Al tratarse de un ser vivo, las conexiones nerviosas de Alnaya deberían funcionar con señales
eléctricas. Y golpearlas con un poderoso campo electromagnético debería ser suficiente para que no
pudiera moverse adecuadamente. Y si apuntaban al cerebelo o al cerebro, incluso podrían dejarlo
inconsciente.
En su estado actual, la mejor opción que tenían era acercarse hasta el rango de alcance de la
muñequera y usarlo.
—¡Entendido, lo intentaré!
—¡Trataré de utilizar armas ópticas! ¡La potencia disminuirá, pero podría funcionar!
Clan tenía a Alnaya a la vista. Por lo tanto, si usaba un ataque lumínico podría alcanzarle.
2.000 años en adelante, las barreras de Fortorthe estaban diseñadas para bloquear tanto ataques
físicos como la luz de los láseres, En cambio, la barrera de Alnaya no se había desarrollado para
luchar contra los láseres, así que es posible que estos funcionaran.
—¡Clan, hagamos eso!
Koutarou apuntó la Sagnaltine hacia Alnaya. Entonces agarró la hoja con su brazo izquierdo y se
generó un campo electromagnético. El campo se expandió más allá de la punta de la espada y se
convirtió en una lanza invisible. Debido a la potencia del campo, los electrones comenzaron a
acumularse en la punta de la espada. Se formó una enorme carga negativa y la espada empezó a
lanzar chispas y brillar.
Cuando Koutarou estaba a punto de lanzarse hacia delante, a su alrededor aparecieron otros chicos
con armadura azul. Todos se parecían a él.
—¡¿Has sido tú, Caris?! ¡¡Gracias!!
—Para mí será difícil hacerle daño con magia. Así que estaré a cargo de la defensa y de las
distracciones. ¡Entonces a ti te dejo el ataque, Caballero Azul!
Aparecieron otros ocho Koutarous más. Todos ellos eran ilusiones creadas por Caris. Se había dado
cuenta de que sus hechizos no podían hacer daño a Alnaya, y sería difícil defenderse de las garras y
del fuego. Así que creó una gran cantidad de ilusiones para proteger a Koutarou distrayendo al
dragón.
—¡¡Veltlion, aquí viene!!
Clan apretó el gatillo al avisar a Koutarou. Al hacerlo, el cañón se iluminó por un instante. Lo que
disparó no fue una bala, sino un rayo de luz de alta energía. La velocidad del láser era la velocidad de
la luz; para cuando pudieras ver el disparo, este ya habría impactado. No importaba lo ágil que fuera
Alnaya, no podía esquivar eso.
—¡ROAAAAAAARR!
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El láser quemó el cuerpo carmesí del dragón. Como ella esperaba, la barrera de Alnaya no podía
bloquear el láser. Ni siquiera un dragón podía esquivar algo que no conocía. Alnaya se retorció y dejó
salir un grito de dolor al quemarse sus escamas.
—¡¡Está funcionando!! ¡¡Ahora, Veltlion!!
Como el láser de Clan estaba diseñado como arma antipersonas, no tenía la potencia suficiente para
penetrar el cuerpo de Alnaya. Pero el dolor y la sorpresa por haber sido quemado le dieron a
Koutarou una oportunidad.
—¡¡Tooooomaaaaa estoooooo!!
Koutarou cargó con su espada justo enfrente de él. Como ya estaba muy cerca, impactó contra
Alnaya. La espada fue repelida por la barrera, pero el campo electromagnético la atravesó. Al perforar
la barrera, los electrones se dispersaron, sin embargo, volvieron a juntarse una vez dentro.
—¡¡¿Qué te parece esto?!!
En el momento que el campo alcanzó a Alnaya, Koutarou se concentró en su brazo izquierdo. Su
poder espiritual, aumentado por Sanae, empezó a fluir por el brazo y amplió el campo, lo que creó
una enorme diferencia de potencial entre la punta de la espada y Alnaya.
Un destello blanco impidió a Koutarou que pudiera ver algo. Al mismo tiempo, un sonido agudo como
el de un látigo hizo vibrar el aire. Aunque tendría que haber sonado como un látigo, fue mucho,
mucho más fuerte. Era el ruido de una corriente brutal fluyendo por el cuerpo de Alnaya debido a la
diferencia de potencial.
—¡ROAAAAAAAAAAAAR!
El rayo artificial creado por la muñequera de Kiriha golpeó a Alnaya y lo atravesó. Este ataque fue
efectivo incluso con él, especialmente porque había dado justo donde se encontraban sus
conexiones nerviosas. La inteligencia artificial de la armadura había guiado a Koutarou a ese punto
después de analizarlo. Como resultado, Alnaya perdió el control de su cuerpo de forma instantánea.
—¡¡Uaaaah!!
El único error de cálculo fue que Koutarou no pudo esquivar la cola de Alnaya. No pudo hacerlo
debido a que estaba cegado por el rayo. E incluso si hubiera podido ver dónde iba a atacar el dragón,
no habría podido prever la trayectoria de la cola.
—¡¡Veltlion!!
Koutarou fue golpeado por la cola y salió volando, dando vueltas sin control. Había perdido la
orientación y no pudo recuperarse.
—¡¡Déjamelo a mí!!
Caris comenzó a realizar un conjuro para usarlo con Koutarou.
52
—¡Reuníos, espíritus del viento! ¡Mostradme vuestro poder! ¡Convertíos en un torbellino, bailad con él
y corregid su ritmo!
Caris lanzó un hechizo que utilizaría el viento para frenar a Koutarou. Tenía que empezar por hacer
que dejara de dar vueltas.
El sistema de control de la armadura se activó al mismo tiempo. Utilizó la gravedad y los propulsores
para reducir la velocidad. Y con la ayuda de Caris, Koutarou pudo dejar de caer y de dar vueltas.
—Ugh, m-maldita sea, ¿qué…?
Aunque su cuerpo había dejado de dar vueltas, sus ojos todavía no, y no era capaz de mantener el
equilibrio. Agitó la cabeza varias veces para intentar que sus ojos se detuvieran. En ese momento, la
armadura emitió una advertencia.
[Mensaje de alerta. Detectada reacción de energía de alta densidad. Se requiere evasión inmediata.]
El rayo de antes no pudo vencer a Alnaya. Ahora se había recuperado y lanzaba llamas a Koutarou.
—¡Todo tuyo!
[Como desee, Mi lord. Evasión con algoritmos irregulares.]
Koutarou todavía no se había recuperado del daño recibido. Sabiendo que sería complicado esquivar
por sí mismo, le dejó el trabajo a su armadura. Esta empezó a acelerar y decelerar de forma irregular
y esquivó las llamas. Pero como la armadura no podía ver las intenciones de atacar como lo hacía
Koutarou, no pudo esquivarlas por completo. Koutarou se quemó varias veces, pero por lo menos no
recibió ningún impacto directo.
—¡Veltlion!
—¡Estoy bien, no te preocupes!
Después, Koutarou pudo recuperarse, pero había recibido serios daños por el fuego. Utilizó sus ojos
para leer dónde iba a dirigirse el siguiente ataque de Alnaya y lo evadió.
—…Y todo esto por bajar la guardia un momento.
Tras haber pasado la crisis, miró los daños que había recibido la armadura y se recompuso. Tenía
marcas de quemaduras y una abolladura de cuando fue golpeado por la cola. Todos esos ataques
podían haber sido perfectamente mortales.
—Theia… el auténtico Alnaya es mucho más fuerte de lo que imaginabas…
Koutarou sujetó con fuerza la empuñadura de la Sagnaltine y miró al enorme dragón.
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Parte 4
Alaya rezó mientras observaba la batalla de Koutarou y los demás.
¡Koutarou-sama…!
El oponente de Koutarou era un monstruo que sobrepasaba los 20 metros. Era como un gato retando
a un león. No importaba lo fuerte que fuera Koutarou, no era posible salvar las distancias en fuerza de
un adversario que era diez veces más grande que él. Incluso con la ayuda de Clan y de Caris,
parecía un esfuerzo inútil.
¡Si esto sigue así, Koutarou-sama morirá…!
Poco a poco ese sentimiento fue creciendo en Alaya. Se dio cuenta de que se sentía insegura por
primera vez en mucho tiempo.
Desde que conoció a Koutarou, ella siempre se sintió segura. Tenía la certeza de que si le ocurría
algo, Koutarou protegería a Charl y apoyaría al país. Y eso le ayudaba.
Además, después de perder a sus padres, Koutarou fue el único que entendía sus sentimientos.
Conociendo todas sus preocupaciones, le había apoyado a la hora de tomar decisiones.
Si Koutarou muriese, perdería ese apoyo. Para ella era algo increíblemente espantoso, y solo
imaginarlo hizo que sus delicadas y blancas manos empezaran a temblar.
—…Debería haber roto el sello de esa espada antes de que esto hubiera ocurrido…
La ansiedad de Alaya provocó que dijera estas palabras. Fauna, que se encontraba a su lado, puso
una expresión triste al oír eso.
—Alteza… eso es…
Como sacerdotisa de la Diosa del Amanecer, Fauna sabía lo que significaban esas palabras. Eran
palabras que jamás habrían sido pronunciadas si no fuera por los profundos sentimientos que tenía
hacia Koutarou.
—¡Puedes hacerlo, Caballero Azul! ¡Estoy contigo!
—¡Princesa Charl, no! ¡Es peligroso que se aleje tanto!
—¡Déjame, Mary! ¡¡No pienso esconderme!! ¡¡Nuestro caballero está luchando en este momento!!
¡¿Cómo no vamos a animarlo?!
Las poderosas palabras de Charl ayudaron a Alaya a calmar sus preocupaciones.
—Charl… eres tan fuerte…
Al principio, Charl estaba preocupada y no quería que Koutarou se fuera, pero luego su confianza en
la victoria se hizo inquebrantable.
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—¡Hermana! ¡Por favor dile algo al Caballero Azul! ¡Si lo haces, seguro que volverá a salvo a casa!
Haría todo lo que pudiera para que esa creencia se hiciera realidad. Lo único que la pequeña Charl
podía hacer era animar a Koutarou, pero estaba desesperada por servirlo de ayuda.
Charl… seguramente seas más adecuada para ser reina que yo…
El orgullo y la fuerza de Charl deslumbraron a Alaya.
—Tienes razón Charl… Yo también voy a animarlo.
Teniendo presente la lección de Charl, Alaya pensaba que si lo animaban Koutarou saldría victorioso.
Después podría hacer más cosas.
—¡Hermana! ¡Aquí!
Charl sonrió y llamó a Alaya para que se pusiera a su lado. Alaya asintió y se colocó junto a ella.
—¡Caballero Azul! ¡Puedes hacerlo! ¡Mi hermana también te apoya!
—¡Layous-sama! ¡Mantente fuerte!
No sabían si sus voces podían alcanzar a Koutarou. Pero creían que era posible y se pusieron a
gritar. Era la única forma de la que podían luchar en ese momento.
Y siguiendo a sus gritos, los soldados cercanos también empezaron a gritar. Los ánimos se fueron
haciendo más fuertes y llenaron el fuerte.
Koutarou estaba luchando a varios cientos de metros de Alaya y Charl. Además estaba el sonido del
viento, el de sus propulsores y el rugido del dragón al escupir llamas. Por eso las voces de Alaya y su
hermana no pudieron alcanzarlo.
—…¡¡No puedo perder de ninguna manera!! ¡¡Su alteza y todo el mundo está esperando que
regrese!!
Sus voces no llegaban hasta él, pero sí sus sentimientos, y sabía lo que la gente del fuerte estaba
diciéndole.
Al haber jugado al béisbol durante muchos años, sabía que podía haber gente animando a pesar de
que no fuera capaz de oírlo. Y el hecho de saber que lo estaban intentando hizo que en él apareciera
una poderosa fuerza de voluntad.
—¡Puedo conseguirlo! ¡No es como si el dragón no hubiese recibido ningún daño!
Koutarou miró hacia Alnaya con su nueva fuerza de voluntad encontrada y apuntó su espada hacia él.
Como dijo Koutarou, Alnaya se había debilitado. El daño de la muñequera y del láser se habían
sumado. Y su resistencia ya estaba pasando factura por haber volado a máxima velocidad durante
varios minutos.
55
Sintiendo esto, Koutarou se quitó el pensamiento de que era un adversario invencible.
—¡Veltlion, solo queda un tercio del tiempo de propulsión! Y la estructura entera ha recibido un daño
considerable. ¡No hay tiempo que perder!
Koutarou estaba recibiendo más daño de Alnaya. Y como era mucho más pequeño que él, su
deterioro era más severo.
La armadura había recibido daños de las llamas y de las garras. La intensa batalla estaba dejando
daños importantes en la armadura.
Los sistemas de la armadura todavía podían funcionar a pesar de los daños, pero si recibía más,
estaría en peligro.
—Mis poderes mágicos también se están agotando. Solo puedo utilizar la magia con heridas graves.
También el propio Koutarou había resultado herido. Las pequeñas heridas consistían en cortes,
magulladuras y quemaduras; mientras que otras más graves eran dislocaciones y fracturas. Caris
había usado su magia para sanarlo, pero sus poderes se estaban agotando, y eso le llevaba más
tiempo para curarlo.
—Déjame eso a mí. Solo céntrate en lo que puedas hacer.
—Haré lo mejor que pueda.
—Lo siento, pero no puedo permitírmelo.
—Eres tan temerario como siempre.
—¡Este no es el tipo de oponente que se pueda vencer sin ser temerario!
Koutarou preparó la Sagnaltine con ambas manos, apuntó a Alnaya y atacó. Las ocho copias de
Koutarou creadas por Caris lo rodearon en su ataque. Los nueve intercambiaron sus posiciones y se
dirigieron hacia Alnaya.
—Grrrrrrrrrrr.
Alnaya enseñó sus colmillos para amenazar a Koutarou. Sin embargo, no intentó atacar con su
aliento de fuego. Sabía perfectamente que todos los Koutarous menos uno eran falsos.
Esto no es bueno, está aprendiendo…
Koutarou chasqueó la lengua en su mente. Alnaya estaba tranquilo. Según su experiencia, el ganador
de una batalla era siempre el que permanecía calmado desde el principio hasta el final.
—Caballero Azul, si quieres acabar esto pronto, tengo una idea.
Al ver que Koutarou estaba empezando a entrar en pánico, Caris le propuso una idea.
—Cuéntame.
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Alnaya esperó a que se acercaran para arrasar con su cola a los nueve Koutarous.
Koutarou respondió a Caris mientras se defendía usando su espada. En el momento que lo hizo, el
sistema de la armadura soltó una queja.
[La primera y tercera unidad de impulso, además del rodamiento de carga de la junta del codo
derecho han excedido la tolerancia máxima. Derivando circuitos, reajustando equilibrio entre las
unidades de impulso. Potencia del brazo izquierdo reducida un 20%, grado de libertad de la junta del
codo derecho reducido un 14%. Caída en aumento~]
La armadura informó de los daños. La imagen en 3D que mostraba el estado de la armadura estaba
llena de color rojo.
—¡Ya basta con el informe detallado! ¡Sé que estoy en problemas! ¡Solo dímelo cuando algo ya no se
mueva!
[Como desee, señor.]
En ese momento, las señales rojas de la imagen 3D desaparecieron, dejando una marca amarilla en
el codo derecho.
—¡¿Estás bien, Caballero Azul?!
—¡Veltlion!
—¡¡Todavía sigo bien!! ¡Así que, ¿qué era eso, Caris?!
Todas las ilusiones desaparecieron, dejando a Koutarou solo. Si se distanciaba demasiado de
Alnaya, este empezaría a atacarlo con fuego. Era mejor que se quedara atacando desde cerca.
Koutarou tomó esa decisión, colocó el brazo izquierdo en la espada y generó un campo
electromagnético. Planeaba atacarle con él.
—Se está acumulando un extraño poder mágico detrás de su cuello. Sería una buena idea atacarlo
ahí.
Hacía solo un momento, Caris había utilizado un conjuro para determinar qué tipo de magia estaba
usando Alnaya. Como resultado, pudo detectar algunos encantamientos activos.
Un encantamiento de fortaleza que rodeaba su cuerpo y le ayudaba a volar, uno defensivo que
bloqueaba los ataques, y otro que convertía su aliento en columnas de fuego. Caris se esperaba que
tuviera esos tres, así que saber la fuerza de cada uno de ellos serviría de ayuda a Koutarou.
Pero en realidad, había detectado otro encantamiento más. No sabía de qué tipo era porque nunca lo
había visto antes. Pero sí que sabía cuál era la fuente de ese poder mágico, y era detrás del cuello
del dragón. Ahí había un encantamiento activo, y atacarle en ese punto tendría algún efecto sobre
Alnaya. Era arriesgado, pero Caris creía que tendrían más posibilidades de ganar si atacaban a ese
lugar en vez de seguir luchando de esa manera.
—¡Detrás del cuello, ¿no?!
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Koutarou puso sus impulsores a máxima potencia para colocarse detrás de Alnaya y golpearlo en el
cuello.
—¡Cuidado, Caballero Azul! ¡Viene una llamarada!
—¡¿A tan poca distancia?!
Koutarou había asumido que Alnaya no podría usar su aliento de fuego una vez consiguiera
acercarse. Así que cuando Alnaya cogió aire y se preparó para escupir fuego, se quedó sorprendido.
Como el dragón odiaba que Koutarou se pusiera por detrás, estaba dispuesto a chamuscar su propio
cuerpo con tal de alcanzarlo.
—¡Dejádmelo a mí!
Cuando Alnaya abrió la boca para escupir llamas, Clan disparó varios láseres con su rifle. Los haces
de luz quemaron la cara de Alnaya. Hasta entonces eso habría servido para detenerlo durante un
rato, pero esta vez era diferente. El dragón se esperaba el ataque, por lo que escupió las llamas
durante la ráfaga de disparos.
Su aliento se convirtió en una columna brillante de color blanco y se aproximó a Koutarou. Si hubiera
estado a una mayor distancia podría haberlo esquivado fácilmente, pero de cerca era imposible. Y
entonces, justo cuando parecía que Koutarou iba a ser devorado por las llamas…
—¡¡Entonces tendré que hacer esto!!
Fue una idea que apareció de repente en su cabeza. Koutarou alteró el campo electromagnético
generado por la espada para envolverse a sí mismo. Y al mismo tiempo, volcó toda su energía
espiritual en su brazo izquierdo. Al hacerlo, Koutarou aceleró aún más, como una bala. Su velocidad
era apabullante y en un instante consiguió escapar del alcance de las llamas.
—¡¿Veltlion?! ¡¡Idiota!! ¡¡¿Cómo puedes ser tan imprudente?!!
Ya que Clan estaba monitorizando el estado de su armadura, sabía lo que había hecho. Koutarou
había generado un campo electromagnético muy potente con la muñequera y aceleró la armadura a
la fuerza. Pero haciendo eso, incluso una armadura en el espacio no habría podido bloquear el
magnetismo y las ondas electromagnéticas. Aunque no estaba rota, en la armadura aparecieron todo
tipo de errores y se detuvieron sus funciones.
—¡Te equivocas, Clan!
Sin embargo Koutarou no dejó de moverse. Las funciones de la armadura se habían detenido, pero la
muñequera seguía funcionando. Koutarou utilizó ese recurso e impulsó su cuerpo hacia Alnaya.
—¡¡Esto es lo que llamáis~
Llevado por la muñequera de Kiriha, Koutarou voló hacia Alnaya. Su espada apuntaba a la parte de
atrás del cuello, el punto donde Caris había sentido la acumulación de poderes mágicos. Esta era su
última oportunidad de atacar, ya que no estaba seguro de si los sistemas de la armadura se
reactivarían.
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—~ser imprudente!!
La Sagnaltine chocó contra la barrera de Alnaya. En ese momento, Koutarou podía ver un cristal
grande sujeto al cuello del dragón. Era la única cosa de color azul en el enorme cuerpo rojo de
Alnaya. Koutarou utilizó sus últimas fuerzas para desatar un rayo directo hacia eso.
Un destello de color blanco. Era el mayor rayo que se había producido en la batalla, y pasó a través
del escudo para impactar en el cristal de color azul brillante.
—¡¡ROOOAAAAAAAAAAR!!
Como Koutarou estaba agotado, el ataque eléctrico que lanzó con todas sus fuerzas no fue suficiente
para romper el cristal. Pero después de recibir ese golpe, parecía que Alnaya estaba sufriendo un
gran dolor.
—¿L-lo he conseguido?
El exhausto Koutarou había entrado en caída libre mientras contemplaba a Alnaya. La armadura
seguía sin reactivarse, y ya no le quedaban más fuerzas para usar la muñequera. A ese ritmo, se
acabaría estampando contra el suelo a una velocidad final de 200 km/h.
—Jeh, jeje, l-la victoria es nuestra… alteza…
Koutarou perdió el conocimiento antes de alcanzar el suelo. Había recibido muchos daños, y cuando
estuvo seguro de su victoria, se relajó demasiado como para mantenerse consciente.
59
La Espada del Templo
Parte 1
Koutarou sobrevivió gracias a Clan y a Caris, que lo acompañaron. Caris había usado su magia para
frenar a Koutarou Y Clan simplemente se las arregló para cazarlo al vuelo.
—Caray… que Caballero Azul más problemático…
Clan soltó su rifle para coger a Koutarou, y acabó estrellándose contra el suelo y se hizo añicos. Sin
embargo, eso no pareció molestarle, porque estaba muy aliviada de que Koutarou se encontrase a
salvo.
Entonces lo llevaron a la enfermería del fuerte y fue tratado por Lidith, la alquimista, y Fauna, la
sacerdotisa.
A pesar de que el tratamiento ya estaba finalizando, Koutarou permanecía inconsciente. Preocupada,
Alaya preguntó a Lidith que estaba a su lado mientras contemplaba la cara de Koutarou.
—Lidith, ¿cuál es el estado de Layous-sama?
—Tiene heridas por todas partes, pero no hay lesiones críticas. Parece que la magia de Caris sirvió
de gran ayuda.
Como alquimista, Lidith tenía conocimiento de los métodos médicos más avanzados de la época. Los
alquimistas estudiaban todo desde la ciencia y la farmacia hasta las artes médicas y la magia. Como
resultado, fue capaz de dar un tratamiento más adecuado que los llamados primeros auxilios. La
experiencia que obtuvo como asistente de Clan también le ayudó.
—Así que Lidith, ¿cuándo va a despertar el Caballero Azul?
Charl se subió a la cama y se quedó mirando a Koutarou junto con Alaya. No tenía ninguna duda de
que se despertaría, ya que tenía el firme convencimiento de que Koutarou le llevaría a montar en
caballo. Pero aun así se sentía preocupada, y lo miró con el ceño fruncido.
—No puedo decirlo con seguridad… todo depende de Lord Veltlion.
—¡Princesa Charl, haré todo lo que esté en mi mano para reanimarlo lo antes posible!
—¡Sí! ¡Por favor hazlo, Fauna!
Como sacerdotisa de la Diosa del Amanecer, Fauna podía manipula la energía espiritual. Había
estado utilizando esos poderes durante un tiempo para reactivar el cuerpo de Koutarou y acelerar su
recuperación. Uno podía considerarlo como una versión más poderosa del masaje de Sanae. Como
ya lo había practicado antes durante su sacerdocio, debería ser capaz de acelerar su recuperación
por lo menos hasta el doble de rápido de lo normal.

Y además, utilizando el kit médico de a bordo de la Cuna, podrían curar a Koutarou aún más rápido.
Pero en esta situación donde no podían conseguir provisiones, había un límite de veces que podían
usar el kit médico. Así que como esas heridas podían curarse con las técnicas tradicionales,
descartaron el uso del kit.
—Gracias a dios… Layous-sama está bien…
Al escuchar a sus compañeras hablar, Alaya pudo relajarse. Podía sentir que Koutarou estaba a
salvo, no solo por sus palabras, sino que también por su actitud. Alaya mostró una ligera sonrisa y se
secó una lágrima que le había caído.
Cuando Koutarou se quedó inconsciente, Alaya sintió como si se le hubiese parado el corazón. Es
como si hubiera visto el fin del mundo. Ese fue el momento en que quedó reafirmado lo valioso que
era Koutarou para ella.
Alaya no pudo calmarse hasta que el tratamiento terminó y pudo oír más detalles y juzgar el
comportamiento de sus compañeras.
—Qué hombre más afortunado. Es difícil de creer que volvería con vida después de luchar contra un
monstruo así.
—Siempre ha sido afortunado. Después de todo~
Clan se tragó las palabras que iba a decir. Habrían sido las siguientes: Después de todo, él era el
hombre que traté de matar pero no pude.
A pesar de ser cierto, decir eso ahora solo podría ser perjudicial para ella. Y reconocer que Koutarou
fue su enemigo era mortificante. Clan se guardó esas palabras para ella y continuó con una mirada
inocente.
—Después de todo, mucha gente reza para que este hombre esté a salvo.
—De verdad. Estaré muy afligida si el Caballero Azul no permanece con vida. Todavía no ha
cumplido su promesa de invitarme a comer algo rico.
Sin tener constancia de los sentimientos de Clan, Caris asintió varias veces. Clan le miró y repitió sus
palabras mentalmente.
Mucha gente reza por este hombre para que esté a salvo, eh… Ahora que lo pienso, era lo mismo
allí…
Clan recordó la vida de Koutarou en la Tierra.
Koutarou vivía con cinco chicas en un pequeño apartamento. La rival de Clan, Theia, era una de esas
chicas, y para empezar todas ellas habían sido enemigas de Koutarou. Sin embargo, a medida que
fue pasando el tiempo, cesaron las hostilidades y empezaron a respetarse mutuamente.
Seguramente las chicas estarían preocupadas ahora mismo por él. Es por eso que Koutarou quería
volver.
62
Yo debo ser la sexta… fufufu…
Se podía decir lo mismo de Clan. Había intentado matarlo, pero ahora estaba preocupada por él. Y lo
que es más, Koutarou le ofreció vivir con él si no encontraba un lugar al que llamar hogar.
Koutarou era estúpido, torpe e incapaz de vivir bien. Las invasoras atacaron una tras otra, él había
estado envuelto en sus problemas, y al final fue enviado a un universo y tiempo distintos. Incluso si
deseaba volver, no podía hacerlo. Si se hubiera comportado de una manera distinta, esto
probablemente no habría ocurrido. Pero el torpe de Koutarou no pudo evitarlo.
Aun así era un hombre afortunado. Siempre había alguien preocupándose por él. Eso acabaría
siendo su razón para sobrevivir. Y sabiendo eso, Clan estaba segura de que despertaría. Ya que se
trataba de él, no podía quedarse dormido eternamente. Y todos amaban esa extraña parte de él.
—…Realmente es un hombre afortunado…
Probablemente este hombre sea el único que tiene cuatro princesas preocupadas por él…
Clan sonrió al inconsciente Koutarou. Pensaba que era raro, pero en ese momento admitió
honestamente que sentía preocupación por él.
—¡¡Esto es malo, princesa Alaya!! ¡¡Flair-sama ha vuelto con alguien impensable!!
La doncella, Mary, entró en la enfermería con la cara pálida.
Flair había encontrado a ese hombre cuando volvió para confirmar lo que le ocurrió a Alnaya.
Gracias al ataque de Koutarou, Alnaya se estrelló sobre un bosque al sur del fuerte. Para confirmar
su estado, Flair se llevó a un pequeño grupo y entró en el bosque. Sin embargo no pudieron
encontrarlo, sin importar cuánto estuvieron buscando. Encontraron algunos árboles que
presumiblemente fueron derribados por el choque de Alnaya, pero no al dragón en sí. Con su tamaño,
era difícil creer que no lo encontraran, así que Flair asumió que se fue volando y canceló la
búsqueda.
De vuelta a casa, Flair se cruzó a un hombre que había visto antes.
Como era una persona completamente inesperada, Flair no estaba segura de cómo debía tratarlo. Al
principio pensó en matarlo, pero luego pensó que sería mejor para Alaya hacer un juicio, y traerlo
hasta el fuerte de Raustor.
—…Tienes el valor de aparecer ante nosotros.
Flair trajo al hombre hasta una sala de reuniones cerca de la entrada del fuerte. Normalmente Alaya
tenía una expresión apacible, pero en cambio ahora tenía una mirada fría como el hielo.
Detrás de ella estaban Clan y Charl. No dijeron nada y se limitaron a observar los acontecimientos.
Pensaban que era mejor dejar este asunto a Alaya y Flair.
—Ese es precisamente el porqué, princesa Alaya.
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Sin embargo, el hombre no mostraba signos de estar atemorizado por su mirada fría. Al contrario,
sonrió levemente y se levantó. Es como si no supiera que se encontraba en el corazón del territorio
enemigo.
—Qué actitud más descarada… ¿Qué te trae por aquí, caballero de cobre Dextro?
Caballero de Cobre, Dextro. Ese era el nombre que Alaya y los demás podían olvidar.
Dextro era un caballero de la familia Melcemheim, y su título era de cobre. La familia Melcemheim
obedecía a Maxfern, y formaban parte del ejército del golpe de estado.
En el pasado, había participado en la misión de perseguir a Alaya, y lanzó un ataque sobre ellos. En
ese entonces, el método de ataque que utilizó fue envenenar los manantiales de agua, un ataque
indiscriminado que involucró a los aldeanos. Alaya y los demás fueron lo suficiente afortunados de
sobrevivir a esa amenaza, pero Dextro dejó una huella imborrable en sus mentes.
—Antes de que hablemos, quitadme esto. Son muy incómodos.
Dextro enseñó los grilletes que tenía en las manos y en los pies. Como era un hombre
extremadamente peligroso, no lo llevarían ante Alaya sin contenerlo así.
—No seas estúpido. No somos tan tontos como para liberarte.
Flair rechazó la petición de Dextro. La razón era la misma, no pondría a Alaya en peligro.
—Caray… sí que eres una mujer testaruda. No haría nada que arriesgase mi vida.
Dextro agitó los grilletes de sus manos y dejó caer los hombros de una forma exagerada. Pero
parecía que ya se lo esperaba, ya que no volvió a dar signos de que le importase y empezó a explicar
las razones de aparecer delante de ellos.
—He venido aquí para hacer un trato contigo.
—…¿Un trato?
Alaya entrecerró los ojos; sentía algo inquietante en las palabras de Dextro.
—Sí. Tengo información que seguro consideras importante. Es más, es información increíblemente
urgente. A cambio de contártelo, quiero que aceptes mis peticiones.
—¡No hay ninguna forma de que podamos hacer un trato!
Flair rechazó la propuesta de Dextro una vez más. Nunca haría un trato con un despreciable como él.
Eso era tanto por el bien de Alaya como por sus propias creencias.
—¿Qué es lo que pides, Dextro?
Pero el juicio de Alaya era opuesto al de Flair.
—¡¿Alteza?! ¡¡No puede dejarse engañar por las mentiras de este hombre!!
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—Flair, teniendo en cuenta que este hombre vino por propia voluntad, no perderemos nada por
escuchar lo que tiene que decir.
Alaya sabía lo calculador que podía ser Dextro. Y había tomado el riesgo de exponerse a Alaya y los
demás. Como ella valoraba las vidas de sus ciudadanos, probablemente no lo mataría, pero había
una oportunidad de que otros lo hicieran. En realidad, incluso Flair pensaba en ello. Pero a pesar de
esto, Dextro vino a hacer un trato. Así que la información que tenía debía merecer ese riesgo.
—Como esperaba de la princesa Alaya. Eres distinta a esta terca mujer.
—¡¡Dextro, bastardo!!
—Cálmate, Flair.
Alaya contuvo a Flair y se acercó a Dextro. Pensaba escuchar lo que tenía que decir.
—Cuéntame tus peticiones, Dextro.
—Solo quiero pedir una cosa. Quiero que me protejas, incluso si vas a ganar esta guerra.
—¿Protegerte?
—Sí.
Al decir eso, Dextro asintió y puso una sonrisa.
—Al principio pensaba que solo era cuestión de tiempo que tu renacido Ejército de Fortorthe fuera
destruido, pero ahora hasta habéis tomado Raustor. En número sigues sin poder hacer nada contra
Maxfern, pero no se podrá decir lo mismo en un futuro. Si extiendes el rumor de que ese caballero
azul ha vencido a un dragón, probablemente serías capaz de reunir aún más soldados.
—…¿Y qué pasa con eso?
Flair miró a Dextro y este respondió con desprecio.
—Jejeje, en otras palabras, hay posibilidades de que ganéis esta guerra. Diría que un 50/50.
—…Ya veo, así que por eso…
Alaya comprendió la razón por la que Dextro apareció delante de ellos. Su expresión se volvió aún
más seria.
—Sinceramente, no me importa qué lado gane, pero si lo hacéis vosotros, estaré en problemas. Sin
duda me pondríais en un juicio y me castigaríais por mis crímenes. Peor aún, podría ser ejecutado.
—¡Por supuesto! ¡Eso es lo que te mereces por lo que has hecho!
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Si el ejército del golpe de estado de Maxfern perdía, Dextro no solo perdería su rango, sino que
además sería castigado. Su ataque indiscriminado en la aldea sería considerado como haber ido
demasiado lejos, y consecuentemente sería castigado. Dependería del juicio, pero probablemente no
sería capaz de evadir la pena de muerte. Si tenía suerte, pasaría el resto de su vida entre rejas. De
cualquier forma, su futuro sería muy negro si ganaba Alaya.
—Así que nos estás vendiendo información para obtener un indulto anticipado, ¿eh?
—Exacto, princesa Alaya. Me importa un bledo si ganas tú o Maxfern. Pero, quiero salvar mi vida.
¿Así que no crees que sería de mi interés ponerme en una posición segura, sin importar quién gane?
Vendiendo información en secreto, Dextro podría evitar un juicio en caso de que Alaya ganase. De
esta forma, estaría a salvo pasara lo que pasara. Por eso apareció Dextro conociendo los riesgos a
los que se exponía. Todo era para poder salvarse.
—¿Dices que la información es tan valiosa?
—Precisamente. Tanto para este ejército como para ti personalmente. Pero será mejor que decidas
rápido, dentro de poco esta información no servirá de nada.
La información que intentaba vender era de carácter urgente. Aunque no se la compraran, en algún
momento descubrirían de qué se trata, pero para entonces sería demasiado tarde. Dextro pedía una
decisión rápida por parte de Alaya. ¿Lo dejaría pasar o intentaría prepararse de antemano?
—…No hay otra opción. Aceptaré tu trato.
Después de pensar un rato, Alaya decidió aceptar el trato. Como Dextro creía que la información era
lo suficientemente valiosa como para arriesgar su vida, ella simplemente no pudo ignorarlo. En otras
palabras, creía en los cálculos de Dextro.
—¡¡Alteza!!
Por supuesto, Flair se oponía. Soltar a alguien que habría asesinado indiscriminadamente era
inaceptable.
—Lo siento, Flair. Creo que esto será lo mejor para el pueblo.
Alaya negó con la cabeza.
—Alteza…
—Solo aguántate, Flair.
Ella sentía lo mismo que Flair, pero aun así, pensaba que era una decisión obligada. No podía poner
en riesgo a los ciudadanos solo por el bien de la justicia. Se sentía igual que en aquella noche en el
festival de la cosecha.
—No te arrepentirás. Por eso es un trato.
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Dextro asintió satisfecho. Como él dijo, no planeaba que Alaya y los demás salieran perdiendo con el
trato. Ella tenía que proteger a Dextro porque era un trato justo.
—El dragón con el que el Caballero azul luchó esta mañana… supuestamente llamado Alnaya… da
igual, es en realidad la mascota de Grevanas.
—¡Imposible! ¡¿Estás diciendo que Grevanas puede controlar algo así?!
Los ojos de Flair se salieron de sus órbitas por la sorpresa.
El líder de la corte de magos, Grevanas. Era uno de los estrategas del golpe de estado y también
podía decirse que era la mano derecha de Maxfern. Pero a pesar de que Grevanas era el más
poderoso de la corte de magos y uno de los archimagos, Flair no podía creer que tuviera el poder de
controlar a Alnaya.
—Cálmate, ahora ese no es el problema. El problema es lo que viene a continuación.
Dextro le dijo a Flair que se tranquilizara, y empezó a hablar más rápido porque pensaba que el
tiempo estaba agotándose.
—El objetivo de Maxfern y de Grevanas tiene tres fases. Primero usarían a ese dragón para acabar
con el Caballero Azul. Ni siquiera él podría seguir de una pieza tras luchar con ese dragón.
Dextro miró la sala a su alrededor; no podía encontrar a Koutarou.
Si hubiera seguido el plan podría haber funcionado, pero… oh bueno, supongo que ya no se le puede
hacer nada…
Como era propio de Koutarou tomar parte en estas situaciones, Dextro pensó que el plan de Maxfern
había sido un éxito.
—En ese momento, yo tendría que dirigir una fuerza de asalto para conquistar el fuerte. Así no
tendríamos que luchar contra el Caballero Azul. Sin embargo, di todo tipo de razones para retrasar la
marcha, así que este ataque no ocurrirá.
—¿Por qué la retrasaste?
—No sabía si el caballero Azul estaba inutilizado o no. No tenía el coraje para enfrentarme a él,
simplemente sería derrotado.
La fuerza de asalto dirigida por Dextro no era demasiado grande. Se trataba de un escaso equipo que
tenía intención de invadir el fuerte por la noche y sabotearlo. Por ello, si tenían que enfrentarse a
Koutarou, acabarían siendo repelidos. Dextro había estado planeando proseguir con el ataque si
hubiera podido confirmar el estado de Koutarou, pero al final, no obtuvo información suficiente. Así
que Dextro se sacó varios motivos para detener a su equipo, y encontrarse con Flair él solo.
—Por eso, solo queda el tercer ataque.
—¿Y cuál es?
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Alaya instó a que siguiera. Su tono fue más rápido, ya que estaba preocupada. Había estado
sintiendo algo siniestro desde que las palabras Caballero Azul salieron de su boca.
—…Al haber bajado la guardia, aunque solo sea un poco tras luchar con el dragón, el Caballero Azul
será asesinado.
Cuando Dextro terminó de halar, Alaya salió corriendo. Era casi como si hubiera olvidado a Dextro
por completo.
Parte 2
Alaya se dirigió a la enfermería, donde estaba durmiendo Koutarou. Flair, Clan y Charl iban detrás de
ella. Se fueron con ella después de dejar a unos cuantos soldados vigilando a Dextro.
—¡¡Koutarou-sama!!
En contraste con su elegante apariencia, abrió de un golpe la puerta y entró en la sala. En ese
momento pudo ver lo que estaba ocurriendo dentro.
La enfermería se encontraba en un estado lamentable.
Había dos personas en el suelo: el cirujano del ejército que trabajaba ahí y un guardia que hacía todo
tipo de tareas. Seguían vivos pero tenían heridas críticas, y un enorme charco de sangre teñía de rojo
el suelo.
Koutarou estaba tumbado en la cama más alejada de la entrada. Había tres hombres rodeándola.
Vestían el uniforme de soldado del Ejército de Fortorthe y sujetaban una espada chorreante de
sangre. Habían atacado al médico y al guardia, y ahora se disponían a atacar a Koutarou.
—¡¡No os lo permitiré!!
Al darse cuenta de la situación, Alaya corrió hacia Koutarou a toda velocidad. Estaba desesperada
por salvar su vida. Había olvidado por completo lo importante que era su vida y su cargo para
Fortorthe. Para ella, Koutarou estaba empezando a volverse más importante que su país.
—¡¿Alteza?! ¡¡Maldita sea, ayúdame, Clan!!
Al ver a Alaya corriendo hacia los asesinos, Flair sacó rápidamente un cuchillo que llevaba en la
cintura y lo lanzó al asesino que estaba más próximo a Alaya.
—¡¡Tan rápida como siempre!!
Clan había previsto esta situación y ya tenía su rifle preparado. Rápidamente apuntó y apretó el
gatillo. Una bala salió disparada del cañón y voló hacia un asesino diferente al que había atacado
Flair.
—¡¿Guaah?!
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—¡Gyaaaa!
El cuchillo de Flair y la bala de Clan acabaron cada uno con un asesino. Al ver esto, el último de ellos
arremetió con su espada para cumplir su misión.
—¡¡Noooooooooo!!
El alboroto de la sala y el grito desgarrador de Alaya despertaron a Koutarou.
—Mm… ¡¿Q-qué?!
Al abrir los ojos pudo ver la extraña imagen frente a él. Alaya estaba corriendo para impedir que la
hoja plateada se acercara. El olor de la sangre invadía la sala, ya que había cuatro personas
desangrándose en el suelo.
—¡¿Princesa Alaya?!
Como acababa de despertarse, Koutarou no podía entender la situación. Lo único que sabía es que si
no hacía nada, Alaya sería acuchillada y asesinada.
—¡¡Como si fuera a dejarte!!
Con la intención de proteger a Alaya, Koutarou dio un puñetazo a la espada.
Se produjo un choque y un sonido sordo. Koutarou dejó que la espada golpeara su puño. Como no
golpeó el filo de la hoja no se cortó, pero su puño chocó contra el cuerpo metálico, rompiéndole los
huesos de la mano. Koutarou resultó herido, pero como resultado, Alaya no resultó perjudicada.
Alteró la trayectoria de la espada y solo cortó ligeramente el pie de Koutarou.
—¡¡Koutarou-sama!!
En ese instante, Alaya saltó sobre Koutarou y lo cubrió. Está intentando evitar a toda costa que
Koutarou resultara herido.
—…
El primer ataque del asesino había fallado, pero enseguida se recuperó y apuntó hacia una parte del
cuerpo de Koutarou que Alaya no podía cubrir.
—¡No pienso dejarte hacer eso!
El rifle de Clan se disparó y la espada del asesino salió despedida de su mano derecha. La bala de
clan rompió la espada y entorpeció las acciones del asesino. Pero no se detuvo. Como tenía la mano
derecha adormecida por el impacto y no podía moverla, sacó un cuchillo con su otra mano y atacó a
Koutarou.
—…Bien hecho, Clan.
69
Sin embargo, eso es todo lo que el asesino pudo hacer. La espada de Flair apuntó a su garganta y
bloqueó completamente sus movimientos. Si hacía un solo movimiento, Flair le cortaría la cabeza sin
dudarlo.
—Pero si es…
En ese momento, Flair vio la cara del asesino y se quedó atónita. Recordaba haberlo visto antes. Era
un soldado del ejército sublevado que había desertado y se había unido al renacido Ejército de
Fortorthe el día anterior. Como Flair era la encargada de las tropas de combate, había visto su cara
cuando quiso unirse.
Flair le dio un golpe con la empuñadura de la espada y lo dejó inconsciente, pero aún seguía
sorprendida.
—Jejeje, esto es lo que pasa cuando no acabas con alguien a quien has apuntado previamente con
tu arma. Ese Caballero Azul es muy ingenuo.
Dextro se burló. Como llevaba puesto los grilletes, había conseguido llegar un rato más tarde. Pero
como ya estaba al tanto de este plan de asesinato, sabía perfectamente lo que había sorprendido a
Flair.
—…No estaría tan seguro.
—¿Eh?
—Míralo de esta forma, yo intenté matar a Veltlion en el pasado.
Clan apoyó su rifle en el hombro y miró a Dextro. Era una expresión que Koutarou seguramente
habría llamado deliberada si hubiera podido verla.
—…Estás bien cómo eres, Veltlion…
Clan masculló con una voz baja y miró a Koutarou. Aunque el intento de asesinato ya había
terminado, Alaya seguía abrazando firmemente a Koutarou. Ella estaba temblando, y a pesar de estar
herido, Koutarou le acarició. Charl miraba a los dos con preocupación. Y al ver eso, Clan confirmó
una vez más lo que pensaba.
—…Esta es la andadura del Caballero Azul…
Koutarou era, en efecto, el verdadero Caballero Azul.
70
Parte 3
Cuando Koutarou volvió a despertarse ya habían pasado tres días. Fue debido a la horrible medicina
que le había dado Lidith, a sus heridas y al cansancio acumulado.
—¿Dónde estoy…?
Koutarou se levantó y miró a su alrededor. La tenue luz de la lámpara no estaba iluminando la
enfermería; era la habitación de Koutarou. Una vez que acabó el tratamiento, se lo llevaron de la
enfermería.
—¿Hm?
En el momento en que se dio cuenta de que estaba en su propia habitación, vio a una persona a su
lado.
—…¡¿Princesa Alaya?!
Estaba sentada en una silla a su lado con el cuerpo apoyado en la cama, profundamente dormida. En
la mesilla de al lado había un recipiente con líquido en su interior, vendas, una jarra llena de agua y
más cosas. Al verlo, Koutarou se dio cuenta de que había estado atendiéndolo.
—Princesa Alaya…
Estaba sujetando la mano derecha de Koutarou con sus dos manos. A pesar de dormir
profundamente, estaba agarrándolas con fuerza, como si nunca fuera a dejarlo ir.
—Parece que le he hecho preocuparse bastante…
Koutarou susurró y también apretó sus manos.
Alaya debería estar ocupada con su trabajo como princesa, así que no podría tener tiempo para
atender a Koutarou. Pero de algún modo había conseguido sacar algo de tiempo y ahora estaba
durmiendo así. Había estado tan preocupada por él que sintió la necesidad de hacerlo.
—Mm, mmm…
Al notar que Koutarou estaba moviendo su mano, Alaya se despertó. Abrió lentamente los ojos
durante unos segundos y en ese instante se sobresaltó.
—¡¿Koutarou-sama?!
—Buenos días, alteza.
Al ver a Koutarou sonreír, su expresión cambió y empezaron a caerle lágrimas de los ojos.
—Gracias a dios… te has despertado…
—Siento haberte preocupado, y también siento que su alteza haya tenido que ocuparse de mí… Es
todo un honor.

—¡No pasa nada! ¡Todas esas eran heridas que te llevaste por mi bien! ¡Yo debería ser la que tuviera
que estar disculpándose y agradeciéndote lo que has hecho!
Alaya se secó las lágrimas rápidamente porque no quería agobiar a Koutarou. Pero sus lágrimas
seguían saliendo por mucho que tratara de quitárselas. Aunque sería capaz de poner una expresión y
un tono falso, no podía evitar las lágrimas de desahogo.
—Alteza…
Koutarou se sintió muy agradecido al ver así a Alaya. Tener a la princesa de un país preocupada por
ti era algo poco frecuente. Lo único que lo apesadumbraba era que se suponía que esos sentimientos
deberían ser para el verdadero Caballero Azul. Por tanto, Koutarou se sentía un poco culpable.
—…Perdóname por llorar como una niña, Koutarou-sama.
Alaya no dejó de llorar hasta que pasó un rato. Con su mente despejada después de llorar, su
habitual sonrisa calmada apareció de nuevo.
—Me aseguraré de recordar esto; después de todo es algo que no se ve muy a menudo.
—Eh… Koutarou-sama, sí que tienes un lado malo
—Me lo dicen a menudo.
Al mirar a Alaya, que estaba poniendo mala cara, recordó a Harumi allá en la Tierra.
Satomi-kun, eres malo.
Harumi solía regañarlo diciendo eso. Y la expresión de Alaya era la misma que la de Harumi.
La princesa Alaya y Sakuraba Harumi en realidad son bastante parecidas…
Gracias a esa sensación, Koutarou no se había sentido solo en estos últimos meses. Y no solo era
Alaya; Charl, Flair y las demás también le recordaban a sus compañeras de la Tierra, de una forma u
otra. Por ello, Koutarou nunca se sintió solo. Creía que era increíblemente afortunado por haber sido
enviado a este lugar.
—Por cierto, Koutarou-sama.
Alaya dejó de poner mala cara.
—¿Cómo te encuentras?
Con su expresión de vuelta a la normalidad, Alaya miró con preocupación el cuerpo de Koutarou. Él
asintió y mostró una sonrisa.
—Estoy mucho mejor. Me duele en algunas partes cuando me muevo, pero mi mayor problema es
que tengo el estómago vacío.
73
El tratamiento se había estado llevando a cabo mientras dormía. Gracias a los métodos científicos de
Lidith, la magia de Caris y la energía espiritual de Fauna, Koutarou se estaba recuperando deprisa. Si
tenía que moverse, por lo menos su cuerpo no gritaría de dolor. Y en cuanto comiera algo y pasara el
tiempo, al final se recuperaría por completo.
—Oh vaya, Koutarou-sama…
Alaya sonrió por instinto al escuchar el tono de voz de Koutarou. Después de estar tanto tiempo
preocupada, su voz le parecía divertida.
—H-haré que Mary prepare la cena, fu, fufufu.
Alaya notó el calor de sus manos al reírse de él.
Estoy tan contenta… de que Koutarou-sama esté bien…
Alaya confirmó sus propios sentimientos al sentir el calor de las manos de Koutarou.
D… definitivamente no pienso dejar que Koutarou-sama muera…
Durante los últimos días, Alaya se dio cuenta de cuánto significaba para ella.
La desesperación que sintió cuando Koutarou había sido herido gravemente y fue llevado al fuerte. La
irritación cuando supo sobre los asesinos. Los sentimientos que tenía cuando se interpuso delante del
asesino para proteger a Koutarou. La impaciencia cuando lo único que podía hacer era ver cómo
dormía. Y el profundo alivio cuando Koutarou sonrió de nuevo.
Alaya tuvo que soportar todos esos sentimientos. No quería que Koutarou muriese de ninguna
manera, no importaba el precio que tuviera que pagar.
Sabía que Koutarou le dejaría algún día. Para una princesa, el matrimonio solo era una herramienta
política. No importaba cuánto lo amase, no había ninguna posibilidad de que pudiera casarse con él
algún día. Pero si conseguía saber que todo le irá bien una vez se hayan separado, eso le
mantendría fuerte.
¡¡Así que, por ese motivo…!!
Alaya puso en orden sus pensamientos, su determinación era inquebrantable, incluso superaba el
deseo de proteger a su país.
—Koutarou-sama, una vez que te recuperes, hay un lugar al que quiero llevarte, ¿te parece bien?
Mientras Koutarou estuviera seguro, ella podría proteger al mundo por si sola.
En ese momento, Alaya se estaba dejando llevar por ese sentimiento.
74
Parte 4
Alaya llevó a Koutarou a un templo desierto de las montañas, no muy lejos de Raustor.
El nombre de Raustor significaba el lugar de descanso de la diosa. Tras haber viajado por infinitos
mundos y tiempos, la Diosa del Amanecer descansó sus pies por estas tierras.
Con esa leyenda, Raustor se convirtió naturalmente en un lugar religioso de gran importancia, y se
construyeron numerosos templos dedicados a la Diosa del Amanecer. Alaya llevó a Koutarou a uno
de esos templos. Era el más antiguo de los que estaba a cargo directamente la familia Mastir.
Este templo era un edificio imponente, hecho de piedra. Gracias a ello, la apariencia del templo
permanecía igual que cuando fue construido hace unos 1.000 años. El único cambio aparente era el
musgo que crecía en la roca.
Fauna fue la que los guio hasta allí.
Ella era una sacerdotisa de la Diosa del Amanecer, y además llevaba siendo amiga de Alaya desde
que ambas iban a los seminarios. Por eso, Alaya confiaba en ella, y fue dejada a cargo del templo.
—Alaya-sama, Layous-sama, por aquí.
—Gracias, Fauna.
Entraron en el templo con Fauna delante de ellos. Como las dos chicas ya habían estado allí varias
veces, no tuvieron que pensar mucho el camino.
—Esto es…
En cambio, Koutarou se sentía distinto. Una extraña sensación lo cogió por sorpresa. Le habían
contado anteriormente que era un templo dedicado a la Diosa del Amanecer, pero aunque no lo
hubieran hecho, era fácil de ver que se trataba de un lugar sagrado. Pero no era eso lo que Koutarou
estaba sintiendo. Era más bien una sensación de déjà vu.
¿He estado antes en este lugar…? ¿O es solo su ambiente lo que recuerdo…?
Su sensación de déjà vu creció a medida que iban acercándose al centro. Pensaba que ya conocía el
lugar, o posiblemente el ambiente que rodeaba al templo.
—Siento haberte hecho esperar. Este es el lugar al que quería traerte.
—…Esta estatua…
Las sensaciones de Koutarou se tornaron en convicción cuando llegó a su destino.
El lugar era una gran sala construida con piedra en el centro del templo. Había muchos paneles rojos
de vidrio colocados en el techo, que cambiaban la iluminación para simular el amanecer. Y en el
centro había una estatua de piedra iluminada por la luz roja. Como estaba colocada sobre un gran
pedestal, Koutarou tenía que levantar la vista para verla.
75
En Fortorthe, esa estatua recibía el nombre de la Diosa del Amanecer. Había sido hecha siguiendo la
imagen de la diosa de la creación, una chica con las manos juntas frente a su pecho, rezando. En la
leyenda, la chica que lloraba en soledad, convirtió sus propias lágrimas en hilos y empezó a tejer el
mundo. Por eso, se habían esculpido unas lágrimas en la cara de la estatua.
Y rodeándola se encontraban varias columnas. Se había instalado esferas transparentes en lo más
alto de las columnas, y la luz salía hacia abajo, tiñéndolas de rojo.
Conozco… Conozco esa estatua y también este lugar… ¿pero por qué? ¿Por qué no puedo
recordarlo?
Koutarou estaba perplejo. Podía recordar haber visto a la chica, la Diosa del Amanecer. Pero a pesar
de ello, era completamente incapaz de recordar el momento. Si comparaba su memoria con una
fotografía, era como si hubieran pintado encima de ella. Podía ver que había algo en la foto, pero no
era capaz de concretarlo. Era una situación extraña y agobiante para él.
—Por favor, ven por aquí.
Koutarou estaba pensativo mirando la estatua cuando la voz de Alaya lo devolvió de nuevo a la
realidad. Ella estaba frente a la estatua, y llamó a Koutarou para que se acercara.
—Por favor, vaya, Layous-sama.
Luego, Fauna también se dirigió a Koutarou. Estaba de pie en la entrada contemplando la sala. Iba a
dejarle el resto a Alaya.
Fauna sabía la razón por la que Alaya había llevado a Koutarou a ese lugar. Estaba a cargo del
templo, pero al mismo tiempo también era una mujer. Por esas dos razones, quería dejar a Alaya y a
Koutarou a solas.
—Entiendo, ahora voy.
—…Vale.
Fauna miró cómo Koutarou se aproximaba a Alaya. Entonces se retiró de la sala y ya no pudo verlos
más. Ahora los dos se encontraban frente a la estatua.
—No… ¿Qué es este lugar, alteza? ¿Y por qué hemos venido?
Koutarou tenía muchas preguntas. Como sus recuerdos no eran lo suficiente nítidos, quería saber
más sobre el lugar.
—Este es un lugar especial para la familia real de Fortorthe. El tesoro de este país está guardado
aquí.
—¿El tesoro del país…?
76
Al oír las palabras de Koutarou, Alaya sonrió y se volvió hacia el pedestal de la estatua. Entonces
colocó su mano en una placa de plata pegada a él. Las palabras grabadas sobre la placa eran las
siguientes:
En el momento de una verdadera crisis nacional, recita el nombre verdadero.
Koutarou no podía leer esos caracteres, pero el sistema de la armadura los tradujo rápidamente. Era
el idioma antiguo que utilizaban los sacerdotes y los magos.
—Mi nombre es Alaya. Soy la nieve plateada de Mastir. La princesa coronada de Fortorthe, Alaya
Kua Mastir Siegnalia Tia Fortorthe.
En el momento que Alaya dijo su nombre, empezó a salir una luz blanca de la placa. Después
apareció por toda la estatua y la diosa quedó iluminada. La placa se deslizó hacia abajo revelando lo
que había tras ella.
—Esto es… ¿una espada…?
Dentro del pedestal había una vieja espada. Estaba encajada dentro, y en ese momento comenzó a
deslizarse hacia fuera.
Cuando fue colocada en el pedestal por primera vez, tenía un precioso pulimento que la hacía brillar,
pero ahora la hoja y la empuñadura estaban oxidadas. Había perdido su esplendor original y ahora
solo parecía un trozo de chatarra.
—Sí. Ha ido pasando por todas las generaciones de la familia real. Se dice que la propia Diosa del
Amanecer se la entregó a la familia. La existencia de esta espada es la prueba de la legitimidad de la
familia real de Fortorthe, y al mismo tiempo, su poder ha protegido al país de sus enemigos.
Alaya explicó orgullosamente la historia hasta ese punto, pero luego su expresión se oscureció.
—Sin embargo… la propia espada también ha sido motivo de conflictos, y hace 200 años fue sellada
aquí.
El dueño de la espada era reconocido como el rey de Fortorthe. Por ello, se produjeron muchas
disputas y mucha sangre fue derramada.
Eso ocurrió cuando el rey de hace unas generaciones ocultó la espada. Movilizó a la corte de magos
y les encomendó la tarea de crear un poderoso sello para evitar que cayera en malas manos. Los
únicos que podían romper el sello eran aquellos con sangre real. Además, ni siquiera la realeza podía
tocar la espada si no había una verdadera crisis nacional.
—Así que a eso se refería con lo de tesoro nacional… pero, disculpe mis palabras, no parece que
albergue ese tipo de poder…
Koutarou entendió la historia de Alaya, pero lo que había delante de él solo era un palo de metal
oxidado. No parecía algo especial en absoluto.
—Fufufu, claro que no, en este estado.
77
Alaya dejó salir una risita y se giró de nuevo hacia la espada. Y al igual que la estatua frente a ella,
juntó las manos, cerró los ojos y comenzó a rezar.
—Pasado, presente y futuro, oh madre de todas las cosas, Diosa del Amanecer.
Alaya empezó a hablar en la lengua antigua con una voz profunda.
Al hacerlo, un sonido agudo, como el del metal golpeándose, llenó la sala. Y la frente de Alaya
empezó a resplandecer.
—Alteza… ¿qué es…?
Sin que Koutarou se diera cuenta, la imagen de una espada apareció en la frente de Alaya y la luz
empezó a tirar de ella.
—Un descendiente de Fortorthe, tu fiel sirviente te reclama. Ahora es el momento de romper el sello y
entregarnos el poder para superar esta crisis.
Alaya estaba utilizando un encantamiento para hacer desaparecer el sello que protegía la espada.
Ese conjuro y su sangre real eran las llaves para abrirlo.
—Viento de los cielos. Verdor del suelo. Agua del mar. Fuego de la montaña. ¡Usando mi vida como
fuente, revela el poder que unifica todas las cosas!
La luz que salía de Alaya fue llenando lentamente la espada. Y cuando la luz la tocó, esa parte de la
espada recobró su apariencia del pasado.
El óxido que había cubierto la espada desapareció, como si hubiera sido llevado por el viento, y la
hoja corroída y retorcida recuperó su anterior gloria. La suciedad y los arañazos desaparecieron y la
espada lució un brillo plateado. Tenía un fulgor tan bello que parecía como si hubiese sido forjada
recientemente.
—¡Mi nombre es Alaya! ¡La nieve plateada de Mastir! ¡En la sagrada espada del templo, inscribe mi
nombre y revive!
Cuando Alaya gritó eso, la espada prácticamente explotó con una pura luz blanca. Esa luz era una
porción de su poder siendo transformada. El poder increíble de la espada hizo temblar el templo.
Continuó durante varios segundos. Luego el brillo de la espada se fue debilitando lentamente y
desapareció, como si hubiera sido absorbido por la propia espada. Aunque la luz había desaparecido,
la apariencia oxidada de antes ya no estaba. Seguía teniendo un bello fulgor como si se hubiera
consagrado enfrente de Koutarou y Alaya.
—Koutarou-sama.
Alaya agarró la empuñadura de la espada como si nada hubiera pasado. Cogió la espada con ambas
manos y se dio la vuelta para mirar a Koutarou.
—Esta espada recibe el nombre de quien rompe el sello.
78
La imagen de una espada en la frente de Alaya seguía ahí, y como la espada que tenía en sus
manos, su hoja tenía un brillo plateado. Esa era la prueba de que había hecho desaparecer el sello.
Era una conexión que le ligaba a la espada.
—Por eso, esta espada tiene mi nombre.
Alaya se la mostró a Koutarou y a la vez dijo orgullosamente su nombre.
—Esta espada se llama Signaltine. Significa espada plateada.
Ese era el nombre de la espada más famosa de la leyenda del Caballero Azul.
—Esta es… la Signaltine…
Koutarou estaba sorprendido. Sabía que la Signaltine existía, pero no pensaba que aparecería
delante de él en ese momento. En el guion que hizo Theia, había muy pocas menciones sobre la
magia, por lo que la espada había sido conseguida fácilmente.
—Por favor, tómala, Koutarou-sama.
Alaya pensaba darle la espada a Koutarou. Mientras él la llevara, nunca perdería. Y mientras él
siguiera vivo, Alaya podría mantenerse fuerte. Alaya creía que esa era la mejor opción tanto para ella
como para Fortorthe.
—N-no, no puedo quedarme algo tan importante…
Koutarou no podía simplemente aceptar algo como eso. Podía ver que la espada guardaba un
inmenso poder después de haber asistido al ritual de eliminación del sello. Por eso no podía aceptarla
tan fácilmente. Y lo que es más, esa espada era el tesoro de la familia real. Ese hecho también hizo
que se negara.
—Está bien.
Como Koutarou había reaccionado justo como Alaya se esperaba, sonrió y tranquilamente negó con
la cabeza.
Como pensaba, debería darle esta espada a Koutarou-sama…

Alaya reveló sus sentimientos convencida de que su decisión era la correcta.
—A cambio, prométeme una cosa.
—¿Eh?
—Koutarou-sama, cuando regreses a tu mundo, asegúrate de llevar esta espada contigo.
—¡¡N-no puedo hacer eso, alteza!!
Como la petición de Alaya fue tan inesperada, Koutarou abrió mucho los ojos. Su sorpresa era aún
mayor que cuando apareció la Signaltine.
—Lo mejor es que te la quedes. Esta espada se convertirá en un motivo de conflicto. Los dos
sabemos muy bien cuál es el destino que le espera a un país que depende de un poder tan
aplastante como este.
Alaya estaba tranquila, al contrario que Koutarou. Lo miró con una expresión dulce y continuó
hablando.
—Y la forma más segura de evitarlo es que te la lleves de este mundo. Así, este país nunca volverá a
luchar por ella de nuevo.
Al igual que Alaya trataba de proteger a Koutarou, también lo hacía con Fortorthe.
La existencia de la Signaltine había provocado numerosas guerras civiles. Hubo innumerables
personas tras ella debido a su gran poder, pretendiendo convertirse en reyes. No era muy distinto de
los terroristas de la época actual, intentando aumentar su control con el uso de armas poderosas.
Aunque el conflicto debería haberse detenido cuando la espada fue sellada en el templo, no había
garantías de que iba a permanecer así. Lo ideal sería dejar la espada en un sitio lejano, donde nadie
pudiera poner sus manos en ella. Sin embargo, esa oportunidad no se había producido hasta ahora.
Esa oportunidad se hizo realidad frente a Alaya, en forma de Koutarou, que vino a través del tiempo
desde el mundo de las estrellas. Seguro que él se encargaría de hacerlo.
—Si Koutarou-sama se la llevara, la gente de este mundo perderá la opción de aprovecharse de esta
espada. Esta es la ocasión perfecta para nosotros.
Esta espada protegería a sus seres queridos, subyugaría a los traidores y por último, haciéndola
desaparecer, protegería su país. Para Alaya, no había acción más importante que esta.
—Ya veo… así que por eso…
Esa era la verdadera razón por la que la Princesa Plateada le había dado la espada al Caballero Azul,
y de por qué éste desapareció. No solo porque la existencia del héroe definitivo, el Caballero Azul,
estuviera desestabilizando la situación política de Fortorthe. Esta espada era a su vez una de las
causas de esa inestabilidad. Por eso desapareció el Caballero Azul; para borrar de Fortorthe el
nombre del héroe y de la poderosa espada.
81
—Ahora lo entiendo, alteza. Aceptaré humildemente ese papel.
Al haber entendido la situación, Koutarou decidió aceptar la espada. Era una tarea que tenía que
hacer como sustituto del Caballero Azul, y pensó que podría hacerlo mejor que él si se llevaba la
espada a la Tierra.
—¡Muchas gracias, Koutarou-sama!
Alaya sintió una inmensa alegría cuando Koutarou aceptó la espada. Así, todo iría bien. Esa era la
esperanza que tenía Alaya, y al mismo tiempo lo que la llevaba a seguir adelante.
—…Koutarou-sama. Desde ahora esta espada te protegerá de cualquier enemigo y de cualquier
adversidad.
—Entonces usaré mi vida y la espada para protegerle, princesa Alaya…
De esta forma, Koutarou obtuvo la Signaltine, y la rueda del destino continuó girando.
Por la noche, después de que ambos regresaran a Raustor con la Signaltine, Alaya se encontraba en
su despacho, sufriendo un intenso dolor de cabeza.
—Kuh, ummh.
Casi perdiendo el equilibrio, Alaya se apoyó sobre la pared. Si no lo hubiera hecho se habría caído.
—¡Alteza!
Fauna, que estaba en la sala, lo vio y rápidamente corrió hacia Alaya para sujetarla. Estaba
preocupada de que Alaya sufriese síntomas de enfermedad tras romper el sello, y por eso se había
quedado con ella.
—G-gracias, Fauna… eres una gran ayuda…
—Por favor, quédese quieta, alteza. Voy a intentar remediarlo.
Fauna sentó a Alaya en el sofá, e intentó curarla usando su energía espiritual. Alaya se había
debilitado horriblemente. Pero la energía espiritual que estaba vertiendo sobre ella no parecía tener
mucho efecto.
—Siento como si me hubieran quitado un peso de encima. Gracias, Fauna.
Después de un rato, la cara de Alaya recuperó el color. Con la cabeza en orden y su cuerpo
restaurado, Alaya sonrió y agradeció a Fauna su intervención. Era muy afortunada de tener a una
amiga como ella en un momento así.
—Alteza… ¿No le habrá dado a esa espada, Signaltine, demasiado de su vida?
82
Alaya estaba debilitándose, como una persona enferma. Eso era porque había usado más de la mitad
de su vida a cambio de revivir la Signaltine. Al romper el sello, cuanta más vida concedas, más
poderosa será la espada. Por ello, Alaya vertió toda la vida que pudo en la espada. La marca de su
frente era prueba de ello; ahora la mitad de su vida residía en la Signaltine.
—Está bien así.
La salud de Alaya se había deteriorado como consecuencia de su sacrificio, pero su expresión no
tenía ningún signo de arrepentimiento. Al contrario, se sentía satisfecha por haber conseguido algo
tan importante.
—De esta manera, siempre podré estar junto a Koutarou-sama.
Alaya estaba destinada a no poder nunca juntarse con Koutarou. Sin embargo, con la Signaltine a su
lado, su vida discurrirá siempre acompañado de él. Como su posición le impedía hablar de forma
sincera y directa, era la única manera que tenía de expresar su amor.
—Princesa Alaya…
Fauna no podía decir nada. Cuando miraba la profunda e intensa expresión de amor de Alaya, lo
único que podía salir de sus labios era el nombre de su amiga.
—Incluso si… regresa a ese otro lugar, de un tiempo y época lejanos…
No importaba el tiempo o la distancia que separasen a Alaya de Koutarou, siempre estaría con él. Por
eso Alaya se sentía contenta.
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