Parte 1






Indicios de la Facción Radical

Parte 1

Sábado 5 de diciembre

Higashihongan Sanae se encontraba de muy buen humor.

—O~jojojojo♪

Volaba en círculos sobre Koutarou y las otras chicas mientras se reía con fuerza. La sonrisa

encantadora que había puesto hacía poco tiempo era más radiante que nunca.

—Umf.

En contraste, Theiamillis Gre Fortorthe tenía un mal día. Su dura mirada era muestra de su penoso

estado de humor.

—¡Es la victoria de Sanae-chan!

Sanae aterrizó delante de Koutarou mientras hacía un símbolo de “V” con los dedos.

—Increíble, buen trabajo.

—Ejejeje~

Koutarou dio unos golpecitos en la cabeza a la niña fantasma.

—Sanae-sama es tan buena jugando al tenis.

—Fufu, después de todo papá y mamá me entrenaron desde que era pequeña.

Sanae respondió con orgullo a la afirmación de Ruth y dio una vuelta a Koutarou para colocarse en su

espalda.

—Umm, entonces los padres de Sanae-chan debieron ser realmente buenos.

—¡Eso es!

Sanae quedó encantada al escuchar elogios sobre sus padres. Se encontraba agarrada a la espalada

de Koutarou, como siempre.

—¡Pues bien, volvamos a casa antes de que haga más frío!

En ese momento eran las tres de la tarde, por lo que aún quedaba algo de tiempo antes de que se

hiciera de noche. Sin embargo, como se encontraban en diciembre y el invierno ya había llegado, en

cuanto oscurecía la temperatura caía de forma drástica.

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Koutarou y las chicas habían empleado ese día de sábado para ir al parque deportivo y jugar tenis.

Los participantes eran Koutarou, Sanae, Shizuka y la princesa y su sirvienta de Fortorthe, lo que

hacía un total de cinco personas. A excepción de Ruth, el resto eran personas atléticas.

Koutarou, que era hombre por encima de lo atlético, era evidentemente bueno en el tenis, pero por

sorpresa el mejor jugando a este deporte era una de las chicas, ósea Sanae. Aunque se encontraban

de vuelta a casa, ella seguía de buen humor. Había una distancia considerable entre el parque

deportivo y la Casa Corona, pero el ánimo de Sanae duró prácticamente todo el viaje.

—Elógiame más, tonto♪

—Espléndido, señorita.

—No es para tanto.

Sanae agitó sus piernas de una forma adorable que se adecuaba a su edad mientras Koutarou

avanzaba por la acera.

—Espléndido o no, Koutarou ha sido el más increíble.

Pero Theia seguía de mal humor; no podía aceptar haber perdido contra Sanae.

—Alteza= fufufu=

Al ver a la princesa de ese modo, Ruth sonrió con dulzura, como si estuviera viendo a una hermana

pequeña.

—No seas una mala perdedora, Theia. Puede que el cuerpo fuera de Koutarou, pero yo era la que lo

estaba moviendo. Así que la victoria es mía♪

—¡Si yo pudiera hacer lo mismo no habría perdido!

Lo que no podía aceptar era que Sanae había poseído a Koutarou y utilizado su cuerpo para jugar

contra ella. De una forma similar a cuando jugaban al Jenga1, Sanae había cogido prestado el cuerpo

del chico para jugar tenis. Podía utilizar sus poderes espirituales para controlar la raqueta, pero eso le

agotaba y su precisión decaía enseguida. El poder telequinético de un fantasma, o poltergeist, tenía

un amplio rango de uso, pero no era adecuado para utilizarlo en largos periodos de tiempo.

Por eso poseyó a Koutarou, ya que al hacerlo se mantuvo invicta, lo cual desembocó en su buen

estado de humor. Pero se podía decir que la razón por la que había ganado era su experiencia y las

capacidades atléticas de Koutarou. Si, por ejemplo, Sanae hubiera jugado con Theia o Shizuka antes

de haberse convertido en un fantasma, existía una posibilidad de que no hubiese tenido ni la más

mínima opción. Por eso Theia se encontraba tan enfadada.

—¡Puede que sea verdad, pero eso significa que esta victoria ha sido gracias al lazo que existe entre

Koutarou y yo! ¿Verdad, Koutarou?

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—Sí, sí, tienes razón.

—Ah=

Pero lo que molestaba aún más a Theia era la relación entre Sanae y Koutarou. Sanae era capaz de

manipular el cuerpo de Koutarou con mucha libertad, y eso se debía a que él la había aceptado en su

corazón. Si se hubiera resistido probablemente no habría podido controlarlo, y aunque lo hubiera

conseguido los movimientos habrían sido bastante torpes. Jugar a un deporte intenso como el tenis

en ese tipo de condiciones habría sido imposible, pero como lo había hecho significaba que

realmente confiaba en ella. Theia no podía calmarse al ver a los dos llevándose bien.

¿Si fuera un fantasma, Koutarou me dejaría hacer lo mismo que a Sanae?

—Koutarou, dilo de una forma más amorosa.

—Cómo podría hacer eso~ Hey, ¿qué ocurre, Theia?

—¿Eh?

Pudo escuchar una voz cercana. Theia se sorprendió por la proximidad de la voz y levantó la vista

para ver a Koutarou, que estaba mirándola fijamente con una expresión preocupada.

—No pareces encontrarte bien, ¿estás cansada?

—Ah, umm, no, no es eso. ¡E-estoy bien!

—¿De verdad?

Koutarou asintió, pero siguió mirando el rostro de Theia. Al sentir su mirada fija sobre ella, Theia no

pudo tranquilizarse, aunque por un motivo diferente. Miró hacia abajo como para intentar escapar de

su mirada.

Como me imaginaba, parece que no se siente bien

Después de haberla observado durante un rato, esa fue la conclusión a la que llegó.

—Espera.

Entonces le ofreció su mano izquierda.

—¿Koutarou?

Ella no comprendía los motivos de su acción, de modo que se quedó mirando a Koutarou y a su

mano. Durante ese instante su cerebro comenzó a trabajar todo lo rápido que pudo para encontrar

una respuesta.

—=U-umm=

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Poco después llegó a una conclusión y se movió. Estiró los dos brazos y agarró la mano izquierda

que le habían ofrecido.

¿E-esto es en realidad lo que quiere?

Podía sentir el calor de Koutarou a través de sus manos. Sentía que las partes que se encontraban

en contacto le quemaban, pero no dio señales de querer apartarlas; en cambio la apretó con más

fuerza todavía.

—Theia, ¿qué estás haciendo?

Al ver cómo Theia le cogía de la mano de forma repentina, Koutarou le miró con una expresión

confundida. La reacción que había tenido Theia era muy diferente a lo que él había pretendido.

—¿Eh?

—Tu bolsa. Si estás cansada puedo llevarla por ti, así que dámela.

—Auh=

Fue entonces cuando Theia finalmente lo comprendió. Ahora sabía por qué le había ofrecido su

mano, la que ella estaba agarrando, que lo había malinterpretado todo y que esa situación estaba

confundiendo a Koutarou.

—¡¡Uguagua, e-esto es, umm, esto es!!

Después de haberlo comprendido todo entro en pánico y soltó la mano rápidamente.

—¡E-espera, Koutarou! ¡Te equivocas, eso no era lo que me pasaba!

Theia trató de suavizar las cosas y comenzó a poner excusas desesperadamente. Tenía que ocultar

a toda costa que había malinterpretado la situación.

—¿Um? ¿No estás cansada?

—¡N-no es e-eso, bueno, estoy cansada, pero~! ¡Pero~!





Se encontraba tan avergonzada que ni siquiera podía mirar a Koutarou. Continuó hablando con

desesperación mientras tenía la vista clavada en el suelo.

—En ese caso dame.

Y casi como si lo hubiese planeado, la mano de Koutarou entró en la visión de Theia.

La mano de Koutarou

En ese momento recordó la sensación que le produjo la mano del chico. Al hacerlo su cara comenzó

a encenderse de vergüenza.

—N-no quiero más, yo= ¡Yo~!

Shizuka abrió la boca justo cuando Theia se disponía a decir algo.

—Satomi-kun, Satomi-kun, ¿esa no es Kiriha-san?

—¿Dónde?

—Por allí.

—=¡Ah, tienes razón!

En cuanto Koutarou se dio la vuelta, Theia pudo ver su espalda ancha y a Sanae sujeta a ella.

—Yo=

Al verla se relajó en un instante.

—¿Dónde?

—Por ahí, Koutarou.

—Ya la veo, sí que es Kiriha-san.

Entre Koutarou y Theia se encontraba Sanae, y esta distancia de él, aunque era pequeña, extinguió

rápidamente las emociones ardientes de la princesa.

—=

Theia se mordió el labio con rabia y un sentimiento nuevo se desencadenó en su interior.

¿Por qué me encuentro tan desanimada? ¿Qué es lo que me deja esta sensación de

insatisfacción?

Theia estaba profundamente decaída. Ni siquiera la presencia de Kiriha le podía importar menos.

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—Alteza=

Sin embargo, a diferencia de su señora, Ruth estaba sonriendo.

Su alteza comprenderá por fin sus sentimientos dentro de nada

Hasta ahora Theia nunca había dejado que un extraño se acercara a ella; nunca había abierto sus

emociones a nadie excepto a Ruth. Ahora deseaba estar con otras personas, y eso era algo que Ruth

siempre había esperado que ocurriera. Ajenos a los sentimientos complejos que estaban

experimentando la princesa y su sirvienta de Fortorthe, Koutarou, Sanae y Shizuka miraban con

atención a Kiriha.

—¿Qué está haciendo?

—Parece que está= ¿limpiando?

Kiriha se encontraba frente al ayuntamiento. Allí había reunidas muchas personas del barrio, y Kiriha

se encontraba mezclada entre ellas. Llevaba puesto el kimono de su país, el que solo utilizaba en

privado, y a su alrededor había una especie de bolsas grandes de plástico. Éstas estaban llenas de la

basura que había recogido y acumulado durante todo el día. En otras palabras, estaba ayudando a

limpiar junto con la asociación del barrio.

¿Pero por qué está recogiendo basura? ¿Y por qué lleva esa ropa delante de todo el mundo?

Koutarou pensó que había algo extraño en las acciones de Kiriha. Para empezar ni siquiera conocía

el motivo por el que ella estaba ayudando a limpiar la ciudad. No se le ocurría ninguna razón para

hacer tal cosa; ella era una invasora.

Además, su atuendo representaba un problema. Normalmente, cuando Kiriha salía a la calle vestía su

uniforme del instituto o ropa elegante de la superficie. Lo hacía para poder mezclarse entre los

habitantes de la ciudad sin destacar, pero por algún motivo hoy no se estaba camuflando. Llevaba

puesto el kimono de su tierra y mostrando su apariencia a todo el mundo.

—Mira, Satomi-kun, hay otras personas llevando la misma ropa que Kiriha.

En ese momento salieron unas chicas del ayuntamiento. Aunque los detalles más específicos eran

diferentes, efectivamente llevaban un atuendo similar al de Kiriha. Formaron un grupo con ella y

comenzaron a hablar sobre algo antes de reunirse con la asociación de vecinos para ayudar a cargar

con las bolsas de basura.

—¿Lo que significa que todas son aliadas de Kiriha?

Al verlas a todas juntas de esa forma, Koutarou asumió que eran aliadas, pero sus palabras hicieron

que la cara de Sanae se pusiera pálida.

—¡Esto es malo, Koutarou! ¡Si son amigas de Kiriha, todas tienen que venir del mundo subterráneo,

¿verdad?! ¡Están aquí para invadir la superficie!

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El objetivo de Kiriha era invadir la superficie, ella misma lo había dicho. Y ahora que sus aliados

habían hecho su aparición, solo podía significar que el plan de invasión había comenzado. Sanae

entró en pánico al pensar eso.

—Ummmmm=

Sin embargo, a Koutarou no le parecía que esa línea de pensamiento fuera correcta. Inclinó la cabeza

mientras observaba a Kiriha y sus aliadas.

—¡¿Qué sucede, Koutarou?! ¡Si no nos damos prisa y hacemos algo al respecto nuestro hogar y esta

ciudad estarán en peligro!

Sanae, irritada por la actitud de Koutarou, señaló con el dedo a las chicas en cuestión y volvió a

repetir su idea. Pero Koutarou seguía sin reaccionar.

—¿Realmente es eso=?

—¡¿Por qué estás dudándolo?!

—Vale, vale, cálmate, Sanae.

—¡Cómo si pudiera calmarme en esta situación! ¡La invasión ya comenzó!

—=Pues yo creo que todavía no.

Koutarou se mantuvo tranquilo debido a que él no creía que se estuviera produciendo una invasión.

—¡No puede ser! ¡Claramente nos están invadiendo!

—Pero Kiriha-san y las demás solo están limpiando, ¿sabes?

Esa era la razón principal por la que él se convenció de que no estaban atacando. No importaba

cómo lo viera, Kiriha y compañía estaban realizando trabajos de voluntariado, en este caso ayudando

a limpiar la ciudad. Lo único que había de especial en ellas eran sus vestidos, pero por lo demás

trabajaban en conjunto con la asociación del barrio.

—Solo intentan fingir que están limpiando, pero detrás de su apariencia, claramente~

Sanae se mantuvo persistente, pero=

—Claramente=

=incluso a ella le parecía que tan solo estaban limpiando. La fuerza de su voz disminuyó y se detuvo

en medio de la frase. Ni siquiera Sanae podía creer que llenar bolsas con basura pudiera tener

intenciones de invadir la superficie.

—¿Um?

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—Sí= Oye, Koutarou.

—¿Sí?

—¿Por qué están limpiando?

—Yo tampoco lo sé.

—En serio= ¿por qué lo están haciendo=?

Él sabía que no era para invadir la superficie, pero a pesar de ello no se le ocurría ningún motivo por

el que ayudar a limpiar la ciudad.

Parte 2

Esa noche, después de la cena, Koutarou se sintió demasiado impacientado como para dejar su duda

sin respuesta, de modo que decidió preguntar directamente a Kiriha.

—¡Fufu, eres diez años demasiado joven para poder vencerme!

—¡Maldita seaaas, en ese caso, Yurika, vamos a combinarnos!

—¡Ni habar! ¡Prefiero perder antes que ser poseída!

—¡Cobarde!

Afortunadamente Yurika, Theia y Sanae estaban pegadas a la pantalla del televisor mientras jugaban

con la consola, dejando solas a Kiriha y Ruth en la zona de la mesa. Con las tres chicas ruidosas

ocupadas, ésta era su oportunidad.

Ruth colocó en la mesa tres tazas y comenzó a servir el té. Mientras Koutarou escuchaba el sonido

del té vertiéndose mencionó el tema que estaba rondando por su cabeza. No creía que fuera algo

demasiado serio, por lo que no sintió peligro al preguntar y se dirigió a Kiriha con un tono de voz

normal.

—Kiriha-san.

—¿Qué pasa, Koutarou?

—Cuando estábamos volviendo a casa después de jugar tenis te vimos junto a otras chicas. Estabais

limpiando por la zona del ayuntamiento, ¿verdad?

—Si me vieron, podían haberse acercado a saludar.

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Kiriha no lo negó; de hecho miró a Koutarou con una sonrisa. Ruth colocó las tazas frente a ellos dos.

Tras darle las gracias, Kiriha cogió la suya, Koutarou hizo lo mismo y continuaron conversando.

—Lo haré la próxima vez. Y, Kiriha-san, ¿por qué ayudabas a limpiar como voluntaria?

—¿Acaso te molesta?

Kiriha sonrió al contestarle con otra pregunta y se llevó la taza a los labios. De repente miró a Ruth

con sorpresa.

—Ruth, éste no es el té que solemos tomar. ¿Qué ha pasado?

—En realidad, ayer cuando fui a comprar lo cogí para probarlo.

—Te refieres a esa tienda de té= Umm, a partir de ahora vamos a tomar éste.

Mientras Kiriha miraba la taza de té que sostenía en su mano con una expresión de agrado, la duda

de Koutarou comenzó a hacerse insoportable.

¿Realmente Kiriha-san pretende invadir la superficie?

Koutarou no se podía imaginar los trabajos de limpieza o una conversación sobre tés saliendo de una

invasora.

—Bueno, sí, me preocupa. Vienes del mundo subterráneo, pero estás trayendo a tus aliados para

limpiar la ciudad. Cualquiera tendría las mismas dudas.

—Fufufu, ahora que lo dices puede que tengas razón.

Kiriha mostró una pequeña sonrisa y ladeó la cabeza.

—Últimamente casi me olvido de que soy una invasora.

Koutarou encontró su gesto femenino bastante atractivo.

—Entonces olvida lo que he dicho.

—No puedo hacerlo. En realidad, Koutarou, ese trabajo de limpieza es parte de nuestra invasión.

—¡¿Q-qué?!

Koutarou escupió el té que había en su boca al escuchar esas palabras inesperadas saliendo de los

amables labios sonrientes de Kiriha.

—¡Oh vaya!

Ruth también la miró con asombro. No fue capaz de disimular su sorpresa.

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—¡Estás de broma, ¿verdad?! ¡¿Qué tiene que ver barrer la calle con invadir?!

En ese momento Koutarou sentía asombro y decepción al mismo tiempo.

Es extraño. ¿Por qué me siento decepcionado?

Aunque Koutarou todavía seguía dudando de Kiriha, estaba intrigado por el hecho de sentirse

decepcionado tras saber que la invasión había comenzado, e incluso conociendo desde el principio

que ella pretendía invadir la superficie.

—¡¿Pudiera ser que solo estáis fingiendo limpiar la calle para así poder envenenar el suministro de

agua?!

—Por supuesto que no. Eso era limpiar indudablemente.

—¿Eh?

Koutarou estaba confundido, y su boca completamente abierta. Kiriha podía ver fácilmente el estado

en que se encontraba.

—Fufufu, mira tu expresión, Koutarou. ¿Realmente es tan extraño que me ofrezca voluntaria para

limpiar la ciudad?

Kiriha se reía animadamente mientras observaba la expresión confundida del chico. Después mostró

una sonrisa muy femenina.

—Ah, no, no es eso= Es solo que no puedo unir la invasión con hacer trabajos de voluntariado.

—Bueno, sí que están conectados, Koutarou. En realidad esa clase de cosas son las más

importantes.

Comenzó a explicar con más detalle mientras se limpiaba una lágrima producida por la risa.

—No puedes emplear la fuerza y la violencia cuando pretendes invadir un lugar.

—¿No puedes?

Koutarou no salía de su desconcierto. En su cabeza, una invasión se llevaba a cabo haciendo uso de

un armamento con gran poder de destrucción.

—En la ficción ciertamente utilizan la fuerza, pero en la realidad es diferente. Aunque consigas

controlar el territorio a través de la violencia, los habitantes nativos se rebelarán en algún momento.

—=Si no me equivoco, hace ya varias décadas en un país llamado Alemania comenzaron a invadir

varios territorios, pero los países que quedaron bajo su control siguieron teniendo una resistencia muy

activa, ¿no?

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Ruth se había mantenido en silencio hasta ese momento, pero entonces abrió la boca. Ya habían

pasado ocho meses desde su llegada a la Tierra, y gracias a ello pudo hacer una pequeña toma de

contacto con la historia del planeta.

—Correcto. No fueron capaces de ganarse el apoyo de la gente cuyos países habían invadido, y al

final terminaron rebelándose. El resultado de aquella contienda no hace falta decirlo.

Al final la resistencia cooperó con las fuerzas aliadas y recuperaron su libertad repeliendo al ejército

alemán. La moraleja de la historia es que si se intenta gobernar empleando la fuerza, tarde o

temprano surgirá una resistencia.

—Así que existe un límite en cuanto al tiempo que puedes controlar las cosas a través del poder.

—Sí. Especialmente para una minoría como nosotros. No sería sencillo mantener el control usando la

fuerza; ese método no funcionaría.

—¿Y por eso estabas ayudando a limpiar la ciudad?

—Así es. Si no nos hacemos amigos de los habitantes locales y nos convertimos en personas

cercanas nunca seremos capaces de invadirlos, en el auténtico significado de la palabra. No

podemos permitirnos una retirada, así que estamos obligados a tener éxito.

La Gente de la Tierra no podía parar la pérdida de población que les afectaba. Por eso planearon salir

a la superficie y propagar su influencia. Kiriha estaba llevando a cabo la vía de invasión más segura.

—Lo que más tememos es que los habitantes de la superficie nos consideren como un grupo

peligroso, como terroristas o mercenarios. Si eso ocurre, la invasión se prolongaría y el mundo

subterráneo quedaría arruinado por completo de forma irreversible. Evidentemente eso sería algo

malo.

Una vez marcados como terroristas o paramilitares, les llevaría varias décadas poder desprenderse

de esa reputación. Durante ese tiempo, la Gente de la Tierra seguiría perdiendo habitantes, por lo

que en tal caso, invertir un poco más de tiempo en construir una relación de armonía con la superficie

sería lo mejor.

—Umm, así que hay varios tipos de invasión=

—Hasta ahora hemos estado observando la historia de la superficie, así que tenemos muchos casos

para tomar como referencia.

En realidad, los ejércitos antigubernamentales que crean hospitales, escuelas o pozos para la

población son extremadamente problemáticos. Como los habitantes locales les cubren, es

prácticamente imposible borrarlos por completo del mapa. Tomando eso en cuenta, Kiriha decidió

oponerse al uso de la fuerza y en cambio se centró en forjar buenos lazos con la población. Su

trabajo como voluntaria del que estaban hablando era el primer paso para conseguirlo.

—Bueno, eso sigue siendo preocupante.

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Koutarou dejó salir un fuerte suspiro tras haber comprendido todo. Aún seguía inquieto a pesar de

haberse hecho una idea bastante amplia sobre la situación.

—¿Qué es tan preocupante?

Kiriha puso una sonrisa divertida. Ya sabía en lo que estaba pensando Koutarou.

—Tu invasión ha comenzado, pero no puedo detenerte. Al fin y al cabo no estás haciendo nada malo.

—Koutarou, así es como se debe hacer una invasión. Si te dieras cuenta a simple vista de que se

trata de una invasión solo estaríamos hablando de un juego de niños.

Al decir eso se llevó su taza de té a la boca. Asintió con aprobación después de devolver la taza a

Ruth.

—Ruth, disculpa, ¿podría tomar otra taza?

—Sí, enseguida.

Ruth fue a preparar inmediatamente otra ronda de té. Mientras la miraba, Koutarou se sumió en sus

pensamientos.

Si Kiriha me pidiera ahora mismo que le entregara el apartamento, ¿qué diría?

Hacía ocho meses se había negado por completo a satisfacer sus demandas, ¿pero qué ocurriría si

se lo pidiera en este momento? Koutarou ya no tenía la confianza de poder negarse tan

rotundamente como lo hizo entonces.

Parte 3

Debajo de la Casa Corona existía una base secreta que había construido Kiriha. Si se levantaba el

suelo de tatami más cercano a la entrada de la habitación aparecía un túnel que conducía hacia él. El

túnel había sido pavimentado con cemento y no se podían ver rastros de tierra, ni siquiera por las

paredes. Contaba con una serie de bombillas a intervalos regulares, las cuales iluminaban la travesía

en su totalidad. Estaba tan bien construido que podía confundirse con un centro comercial

subterráneo.

Kiriha estaba atravesando el túnel de camino hacia su base secreta. En ese momento eran las doce

de la noche, y pretendía regresar a su habitación e irse a dormir. El sonido de sus zapatos hacía eco

por todo el túnel; cada paso que daba perturbaba la calma del lugar. El mayor inconveniente de ese

conducto era el eco que se generaba al caminar por él.

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La longitud del túnel era de apenas 50 metros. Tras girar en un par de esquinas y bajar dos tramos de

escaleras llegó a la entrada de una base, que estaba protegida por una puerta metálica. Kiriha la

abrió sin prestar demasiada atención en lo que hacía y entró. Tras la puerta había una habitación

limpia y ordenada, de un tamaño prácticamente igual a tres veces la de Koutarou. En su interior había

tres puertas: una conducía al apartamento 106, otra a la ciudad subterránea de Kiriha y la última a su

cuarto privado. El resto de cosas de la sala incluían un dispositivo utilizado para el mantenimiento de

sus haniwas, un estante para armas y varias computadoras.

Cuando entró en la estancia, los haniwas salieron volando hacia el aparato de mantenimiento.

—¡Jo~! ¡Buenas noches jo~!

—¡Jojo~! ¡Hasta mañana, nee-san!

De todos los objetos de la habitación, el más grande era el aparato de los muñecos haniwa. Aunque

solo servía para realizar las funciones de mantenimiento de los dos pequeños muñecos, tenía que ser

lo suficientemente voluminoso como para permitirles moverse libremente por su interior. Los haniwas

no solo entraban en la máquina para dormir, sino que ésta también funcionaba a modo de estación de

reparaciones. Los dos presionaron un interruptor para abrir la puerta y entraron en el dispositivo.

—Buenas noches, Karama, Korama.

Después de ver cerrarse la portezuela de vidrio, Kiriha se dirigió a las computadoras. De camino pasó

al lado del estante para armas. Allí se almacenaban distintos tipos de armas para ella y otros

accesorios para sus muñecos. La última vez que abrió el estante fue cuando luchó contra Theia. Para

poder atravesar los potentes escudos de Fortorthe tuvo que equipar a los haniwas con armamento de

energía espiritual, sin embargo, después de aquel incidente nunca volvió a hacer usos de sus armas.

Ni siquiera había tocado las que estaban destinadas para que ella las utilizase. Aunque era la chica

que parecía estar más implicada en su invasión, en realidad era la residente más pacífica del

apartamento, posiblemente aún más que Koutarou.

Debido a ello pasó junto al armario sin molestarse en mirarlo. Aparte de monitorizar la base y

controlar el aparato de mantenimiento, las computadoras tenían la función de comunicarse con su

ciudad, entre otras cosas. Antes de irse a dormir pretendía confirmar que no había ninguna

irregularidad.

—Umm, un mensaje.

En cuanto echó un vistazo al monitor vio la notificación de un mensaje. Pulsó la pantalla y se abrió el

texto.

—Del Jefe, eh...

El Jefe no solo era su superior, sino que también su padre. Kiriha comenzó a llamarle con ese alias

desde que fue elegida comandante de la invasión de la superficie. Kiriha leyó el mensaje; en él se

pedía que contactara con su padre directamente y le presentara un reporte de situación.

21

—Fufu=

En ese momento mostró una pequeña sonrisa. Siempre que su padre quería ver la cara de su hija le

dejaba un mensaje como ese. Desde que su madre falleció diez años atrás, el Jefe se vio obligado a

criarla él solo, por lo cual Kiriha podía saber enseguida cuándo se encontraba preocupado por ella.

Sonrió y abrió un programa en la computadora para llamarlo.

—¡¿Kiriha?!

El tono de llamada solo duró unos segundos antes de que el rostro de un hombre de mediana edad

apareciera en la pantalla. Llevaba barba y tenía una apariencia digna, pero sus ojos tenían el brillo

propio de un niño. Era el padre de Kiriha y el jerarca del clan, Kurano Daiha.

—Ha pasado bastante tiempo, Jefe.

Kiriha mostró una sonrisa traviesa y al mismo tiempo de alegría, una que pocas veces dejaba ver a

los residentes del apartamento 106. A juzgar por la brevedad de la llamada, Kiriha se imaginó que

había estado esperándola.

—Otra vez con lo de jefe= Puedes llamarme padre. Después de todo solo estamos hablando

nosotros dos.

—Pero el mensaje pedía que presentara un informe de situación, así que esto no es una

conversación privada.

Kiriha continuó hablando mientras trataba de contener la risa. Su expresión actual solo la mostraba a

las personas en quien confiaba de verdad, y al verla, Daiha frunció el ceño exageradamente.

—En los últimos tiempos no solo has empezado a parecerte a ella, sino que también a actuar como

ella. Incluso en los momentos que no es necesario. Ya sabes lo que quiero decir, abusona=

—Entonces terminemos cuanto antes con este asunto.

—De acuerdo, de acuerdo.

Daiha dejó de actuar como un niño, corrigió su postura y mostró una expresión seria. Su mirada era

severa y daba la impresión de pertenecer a un hombre con gran fuerza de voluntad. Esa era la

expresión de un jefe.

Siguiendo su ejemplo, Kiriha puso una expresión de seriedad. Desde ese momento ya no eran

familiares, sino el Jefe y su subordinada.

—Y, ¿cuál es el estado?

—El plan A está progresando adecuadamente, y la primera fase ha sido completada. Hemos

comenzado con la fase dos; estamos ganándonos la confianza de los habitantes de la superficie.

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A Kiriha le habían encomendado dos planes distintos para cumplir con su misión de invadir la

superficie: el plan A y el plan B. El B requería que ella tomase el control del problemático apartamento

106 por la vía directa. El plan A discurría por un camino distinto, ya que estaba dividido en varias

fases.

La primera fase consistía en asegurar una base. Para que los habitantes del mundo subterráneo

pudieran ir a la superficie diariamente necesitaban un lugar seguro donde poder dormir. Habían

comprado numerosos solares de la ciudad utilizando los metales preciosos que Kiriha y sus aliados

acumulaban. Y como el otro día llegaron al objetivo de propiedades, comenzaron con la fase dos.

La segunda fase trataba de entablar amistad con los habitantes de la superficie. Kiriha y sus aliados

comenzaron a participar en eventos y trabajos voluntarios para ayudar al bienestar de la ciudad. Su

objetivo era mostrar que eran buenos vecinos. Ésta era la parte más complicada del plan de Kiriha, ya

que un solo desliz podría arriesgar la totalidad de la misión, de modo que procedían con cuidado. Eso

era lo que había estado haciendo Kiriha cuando Koutarou y las chicas la encontraron limpiando.

—¿Y qué respuesta han dado los habitantes de la superficie?

—Fantástica, por lo menos la mayoría. Los que encontraron un empleo en las industrias locales

parecen haber tenido una gran influencia.

Infiltrarse en las industrias de la ciudad era parte de la segunda fase. Había mucha gente que

encontró trabajo en la agricultura, la pesca, en servicios sociales y demás sectores. Una vez que

consiguiesen infiltrarse por completo en esas industrias y convertirse en una pieza clave para ellas, al

menos serían capaces de evitar la ruina en caso de que ocurriera algo inesperado.

—Ya veo, así que todo va correctamente.

—Sí. A este ritmo podremos extender nuestra influencia por toda la ciudad dentro de diez años.

Lo siguiente que tenían planeado era escalar en la jerarquía social para llegar a los círculos políticos

y financieros. Si no conseguían introducir una buena base en esos círculos tendrían problemas a la

hora de adquirir auténtico poder, por lo que necesitaban integrarse todavía más en la región. Sin

embargo, Kiriha no era pesimista; la reacción de los habitantes de la superficie estaba mejorando

gradualmente, y si no ocurría ningún problema grave, la Gente de la Tierra sería capaz de vivir en la

ciudad. Esa era la sensación que Kiriha tenía después de llevar a cabo el plan.

—¿Y qué hay del plan B?

—Eso también avanza adecuadamente, o al menos es lo que me gustaría decir. La situación mejora y

empeora sucesivamente, como siempre.

—Parece un problema de difícil solución.

—Sí. Aparte de nosotros, hay otras facciones que planean hacerse con ese lugar.

23

El plan B hacía referencia a ocupar el apartamento 106 de la Casa Corona. Si conseguían hacerse

con el control de ese lugar tendrían la posibilidad de reconstruir el altar de sus ancestros, y como esto

servía para acumular energía espiritual de forma eficiente, podrían producir armas que utilizaban este

tipo de energía en masa, como Karama y Korama.

—Dicho esto, con el plan A procediendo correctamente no creo que sea necesario preocuparse por

los retrasos del B.

Al final el plan B solo era un seguro; estaba pensado únicamente para llevarse a cabo en caso de que

la integración pacífica del plan A fracasara, lo cual se confirmaría si el ejército de la superficie les

atacaba. Debido a ello, como el plan A estaba funcionando sin problemas, no había necesidad de

apresurarse a ejecutar el B. También por otro lado, ser demasiado impacientes con el A solo

generaría más contratiempos.

—Yo soy de la misma opinión. Sin embargo, Kiriha, la facción radical ha empezado a movilizarse no

hace mucho.

—Como temíamos, ¿entonces van a realizar otro plan por su cuenta?

—Sí.

Daiha asintió con la frente arrugada. La Gente de la Tierra no se encontraba totalmente unida.

Existían varios clanes con poder, pero no estaban completamente definidos. Entre ellos había

algunos que exigían la utilización de la fuerza para invadir la superficie de forma rápida, una facción

radical. Para ellos, los métodos de Kiriha eran demasiado indulgentes.

—Si no podemos retenerlos nos veremos obligados a abandonar el plan A. En ese caso~

—El plan B sería una imposición.

—En efecto. Desde aquí trataremos de restringir los movimientos de la facción radical, pero tú

también deberías tener un ojo abierto por si acaso. Pude que haya algunos que estén pensando en ir

directamente a por ti.

—Entendido.

Mientras Kiriha asentía comprendió el motivo por el que su padre quiso contactar con ella en este

momento. No solo deseaba ver el rostro de su hija, sino que además estaba preocupado por su

seguridad.

En el peor de los casos tendré que derrotar a esa gente

Las caras de los residentes del apartamento 106 aparecieron en la mente de Kiriha. Sanae, Theia,

Ruth, Yurika y Koutarou. Si la facción radical salía a la vista tendría que reconstruir el altar tan pronto

como fuera posible, y con sus escasos aliados necesitarían una gran cantidad de armas de energía

espiritual o se enfrentarían a la ruina. Por ello surgió la necesidad de expulsar a Koutarou y las

demás.

24

¿Pero podría hacer algo así?

Había pasado un tiempo muy preciado en su compañía durante los últimos ocho meses, y eso le

preocupaba en gran medida. No podía imaginarse apuntando su arma hacia Koutarou y el resto de

chicas.

—Escucha, Kiriha.

En ese momento, la expresión de Daiha se relajó. Ya no era el rostro de un jefe, sino el de un padre

preocupado por su hija.

—¿Padre?

Al notarlo, Kiriha recuperó sus sentidos.

—¿Por qué no regresas y consigues un novio?

—Un novio= ¿Estás diciéndome que me case?

—Sí, porque si lo hicieras nuestros apoyos se verían reforzados y la influencia de los radicales

disminuiría. Estarás a salvo y no tendrás que luchar contra personas a quienes no quieres hacer

daño.

La idea de Daiha era sencilla: quería detener a la facción radical a través de un matrimonio de

conveniencia. No importaba si se casaba con alguien de la facción contraria o cualquier otro individuo

con influencia, ya que si el poder de Kiriha aumentaba mediante el matrimonio, la facción radical

perdería el suyo. Pero en realidad solo era una justificación, porque ante todo, Daiha no quería que

su hija se encontrase en peligro.

—=No puedo.

Sin embargo, a pesar de comprenderlo todo, Kiriha negó con la cabeza.

—Te has hecho tan testaruda como tu madre.

—Eso no= pero padre, si abandono ahora la superficie no seré capaz de refrenar a la facción radical.

Tenemos que evitar que entren en acción sea como sea.

Aunque consiguiera un novio, esto no resolvería la situación de forma inmediata. Tendría que

sacrificar todo el trabajo de base que había hecho hasta ahora y adherirse a unas pautas, aún más ya

que se trataba de un matrimonio de conveniencia. Durante ese tiempo los radicales podrían llevar a

cabo sus planes aprovechando la ausencia de Kiriha, y ya no tendría sentido casarse si provocaban

un altercado antes de la boda.

—Umm= aunque te casaras, si no podemos detener a la facción radical=

—Eso es.

25

Al escuchar la respuesta de Daiha dejó escapar un pequeño suspiro de alivio. Entonces sacó una

carta de su bolsillo, una tarjetita bastante vieja que aún poseía un brillo metálico. Kiriha tenía una

razón más por la que no podía contraer matrimonio, y era esa carta. No podría disponer de la opción

de casarse hasta que no cumpliera los deseos que albergaba esa carta.

Parte 4

Siete de la mañana, hora del amanecer. La mañana del domingo comenzaba en el apartamento 106,

como podía esperarse, con Ruth. Aunque los días eran más cortos en invierno, a las 7 de la mañana

el sol comenzaba a brillar a través de la ventana. Sin embargo, a pesar de ello no era suficiente para

subir la temperatura de la habitación y hacía tanto frío que Ruth pudo ver su aliento en forma de vaho

al entrar en ella.

—Satomi-san está=

Lo primero que hizo fue buscar a Koutarou por la habitación. Como sus hábitos de sueño eran tan

malos, normalmente se desplazaba hasta la pared donde se encontraba el portal que conducía a la

Caballero Azul, por lo que Ruth y Theia solían pisarlo nada más entrar en la estancia.

—Ah, bien, está durmiendo por allí.

Solo sacó la cabeza por el portal para localizar a Koutarou. Después de confirmarlo entró a la

habitación, con cuidado para no hacer ruido. Ni siquiera los ruidos más fuertes podían despertar a

Koutarou, pero la educada Ruth valoraba altamente los modales.

—Si duermes en un lugar como ese vas a coger un resfriado, Satomi-sama=

Koutarou siempre se salía de su futón mientras dormía, el cual se encontraba en el centro de la

habitación. En el momento que entró Ruth, se encontraba tumbado frente al armario. Por supuesto no

tenía su colcha por encima y estaba durmiendo boca arriba solo con un pijama.

El segundo trabajo de Ruth fue poner la colcha sobre él.

—Ii~

Sin embargo casi deja escapar un chillido.

—...Nunca me acostumbraré a ver esto=

Ruth puso una sonrisa irónica al contener su grito mientras cubría a Koutarou hasta el pecho.

—Zzzzz=



La cara de felicidad de Sanae mientras dormía estaba sobresaliendo del pecho de Koutarou. Era casi

como si el pijama del chico tuviera una imagen de Sanae impresa en él, pero de hecho era la

auténtica Sanae llevando un gorro de dormir. Descansaba en el interior del cuerpo de Koutarou, y fue

esa escena la que casi hizo gritar a Ruth.

—Zzzzzz= Zzzzzz=

—Zzzzz=

Los ronquidos de Koutarou y Sanae se podían oír con una extraña coordinación. Últimamente Sanae

se había estado quejando del frío, por lo que normalmente dormía dentro de Koutarou.

Aparentemente, el interior de su cuerpo era un lugar muy confortable, y desde la primera vez que lo

probó se convirtió en su favorito para dormir. Aunque a ella le gustaba, su nuevo lugar para

descansar no era muy aceptado por las demás. Lo único que sobresalía del cuerpo de Koutarou era

su cara, pero de vez en cuando sus miembros se salían por los lados. Se trataba de una imagen

espantosa que hacía parecer a Koutarou como si le hubieran crecido miembros de mujer. Incluso él

mismo se sorprendía a veces y protestaba. Por supuesto Sanae no mostraba signos de escuchar sus

quejas, y cada vez que lo veía desprevenido se metía en su cuerpo para dormir.

—Hoy me he asustado menos de lo normal, pero esto no es bueno para mi corazón=

Después de haber colocado una colcha sobre Koutarou y Sanae, sonrió y se dirigió hacia la cocina.

Normalmente, poco después de que Ruth llegara, Kiriha aparecía por su pasadizo oculto y las dos

preparaban el desayuno juntas. Sin embargo, por algún motivo hoy no se presentó en el apartamento.

Ruth terminó preparando la comida sola.

—Umm= ¿Así que hoy has hecho tú sola el desayuno? Parece delicioso.

—Muchas gracias, Sanae-sama.

Ruth sonrió al haber recibido una buena crítica y colocó el desayuno sobre la mesa. Arroz, sopa de

miso, pescado asado y natto, los favoritos de Sanae y Koutarou.

—Dicho esto, Sanae, sal de ahí ya.

—De ninguna mane~ra♪

Aunque ya era la hora de desayunar, Sanae se negó a abandonar el cuerpo de Koutarou. Reía

alegremente mientras su cara salía del pecho de Koutarou.

—He dicho ahora=

—Si realmente te disgusta entonces ven a por mí. Vamos, inténtalo.

28

Sanae estiró su brazo desde el interior del cuerpo y le hizo una burla. Había empezado a introducirse

en su cuerpo desde que los dos comenzaron a llevarse bien, por lo que si él realmente odiara esto,

ella no habría sido capaz de permanecer dentro de Koutarou. Sanae se comportaba de forma

testaruda porque sabía esa circunstancia.

¡Jejeje, Koutarou me quiere después de todo!

Si él la aceptaba, entonces Sanae no se pondría límites; sus actos eran la expresión de su amor.

—Pues sí, Sanae. ¿No podrías parar al menos durante el desayuno? Verte de ese modo me hace

perder el apetito.

—Sanae-chan, al menos déjanos descansar de tus fenómenos sobrenaturales por la mañana.

Sin embargo, la expresión de amor de Sanae también era mal recibida por Theia y Yurika. La imagen

de alguien apareciendo desde el interior del cuerpo de otra persona no era muy agradable.

—Tiene razón, Sanae. ¿Te gustaría que me sintiera indispuesto mientras me alimento?

—Ugh, eso sería un problema.

Koutarou no solo tenía que lidiar con Sanae, sino que además la imagen de su cara sobresaliendo del

pecho le quitaba el hambre. Y como Sanae siempre compartía las sensaciones de él, si Koutarou

comía sintiéndose indispuesto no sería muy divertido.

—Así que sal de una vez.

—Vaaale.

Al final Sanae salió a regañadientes del cuerpo de Koutarou. Se alejó de él en cuestión de segundos

para luego aparecer detrás de su espalda.

—Perdonadme por provocar un lío durante el desayuno.

Al decir eso se agarró al cuello de Koutarou, como solía hacer durante las comidas.

Dejando a un lado la hora de dormir, creo que prefiero este lugar

Eso fue lo que pensó cuando se sujetó a él por la espalda. El interior de Koutarou era bastante

confortable, pero si se quedaba allí no podría hacer nada por él. Prefería pegarse a su espalda y

jugar con él.

Después de que la niña fantasma se cambiara de sitio, el estómago de Yurika comenzó a rugir. Su

apetito regresó de inmediato una vez terminado el fenómeno sobrenatural.

—Realmente eres una persona simple, Yurika=

29

Al oír el ruido que producían sus tripas, Koutarou señaló a Yurika y se rió.

—E-eso es porque estamos por la mañana y tengo hambre... ¡No puedo hacer nada!

Yurika se sonrojó y trató de poner excusas desesperadamente.

—Eres una glotona.

—E-es cierto que no se puede hacer nada para evitarlo, pero tú= bujajaja.

—D-discúlpame por hacerte esperar, Yurika-sama.

Ruth colocó el desayuno de Yurika frente a ella mientras sofocaba su risa, pero a pesar de tener

comida delante, ella siguió poniendo mala cara.

—Sois todos terribles, tratándome como si fuera un animal hambriento=

—B-bueno, ya sabes. Si tienes hambre, come. Hoy puedes tomar todas las raciones extra que

quieras.

—¡¿De verdad?!

Los ojos de Yurika se iluminaron al escuchar las palabras de Koutarou. Su expresión enfurruñada

cambió inmediatamente a una sonriente.

—Bujajajaja.

—¿Ves?, solo es una glotona.

—Y-Yurika-sama, ¿t-te gustaría tomar una porción grande?

Koutarou se reía con ganas, Sanae sonreía detrás de él y Ruth dejó de mover las manos para

intentar contener su risa. La cuchara de madera que sostenía temblaba ligeramente.

—¡No hay razones para reírse tanto! ¡No soy una glotona, simplemente me encuentro en la fase de

crecimiento!

Yurika tenía lágrimas en sus ojos mientras trataba de justificarse desesperadamente. El apartamento

106 era ruidoso como todos los días.

—=

Theia continuó tomando su desayuno mientras observaba la conmoción por el rabillo del ojo. En los

ocho meses que habían pasado desde su llegada a la Tierra consiguió adquirir destreza a la hora de

utilizar los palillos. Los movía con elegancia y con ellos llevaba la comida a su boca.

—¡E-entonces no hay por qué contenerse, crece todo lo que te apetezca! ¡Guajajaja!

30

—¡Ah, esa expresión me dice que no me creéis!

—Koutarou, yo también estoy en mi fase de crecimiento, quiero comer.

—R-Ruth-san, yo también estoy creciendo, dame una porción extra grande.

—Por supuesto, enseguida. Fufufu=

Pero al final Theia no pudo decir cómo sabía el desayuno. Desde el momento que Sanae se colgó de

la espalda de Koutarou no había dejado de mirar a los dos.

Desearía

Theia se imaginó a sí misma abrazando a Koutarou por la espalda. En esa fantasía ella estaba

sonriendo alegremente mientras confiaba su cuerpo indefenso a Koutarou. En el instante que pensó

eso le invadieron unos sentimientos de impaciencia.

¿P-pero qué estoy pensando?

Volvió a sus sentidos y miró hacia abajo. No podía creer que hubiera estado fantaseando con hacer lo

mismo que Sanae.

¡Solo es un vasallo! ¡Tan solo lo necesito para que me jure lealtad y así superar mi prueba! ¡Ni más,

ni menos!

Desde que la segunda princesa, Clan, le atacó, los sentimientos de Theia habían comenzado a

cambiar. El día que llegó a la Tierra solo pensaba en Koutarou como un neandertal de un planeta

perdido, y lo único que quería de él era que le jurase lealtad para poder volver a Fortorthe lo antes

posible. Sin embargo, a medida que el tiempo fue pasando, comenzó a desear que Koutarou se

convirtiera en un verdadero vasallo. Debido a ello ya no le importaba sonreírle.

Aunque ahora, Koutarou estaba empezando a superar el papel de vasallo en su mente. Él no era en

realidad su siervo, pero definitivamente vendría en su ayuda siempre que lo necesitase, estaba

segura de ello. Pero al mismo tiempo era la causa de su confusión. Ya no sabía qué era lo que quería

exactamente de él. Theia solo fue capaz de regresar al mundo real cuando uno de los suelos de

tatami comenzó a moverse repentinamente. El suelo se levantó justo en el sitio donde estaba mirando

y apareció una persona.

—Buenos días.

La persona que salió de debajo del tatami no era otra que Kiriha. Theia ya se lo esperaba, porque esa

abertura del suelo conducía a su base secreta.

—Buenos días= Pero hoy llegas bastante tarde.

El hilo de pensamiento de Theia se vio interrumpido por la aparición de Kiriha, y se dirigió a ella con

una voz suave.

31

—Lo que ocurre es que he estado trabajando desde muy temprano en la mañana.

Kiriha levantó por completo el tatami y entró en la habitación con un salto ligero. Los dos haniwas

aparecieron poco después detrás de ella.

—¡Jo~! ¡Buenos días jo~!

—¡¿Cómo están todos jo~?!

Los muñecos saludaron con alegría a todos mientras devolvían el suelo de tatami a su posición

original. Como hacían lo mismo todas las mañanas ya estaban acostumbrados a ello.

—Buenos días, Kiriha-san.

Koutarou la saludó poco después de aparecer del suelo. Cuando dio los buenos días a todos ocupó el

espacio vacío que había frente a la mesa.

—Ruth, discúlpame por llegar tarde.

—No tienes por qué disculparte. Fue una buena oportunidad para intentar cocinar solo con mis

propias habilidades.

—¿Pero por qué hoy has llegado tarde? No te habrás quedado dormida, ¿verdad?

Si Yurika hubiera sido la que llegó tarde, Sanae no le habría hecho la misma pregunta, pero como se

trataba de Kiriha, quien nunca había dormido más allá de su hora habitual, no solo era Sanae la única

interesada. De hecho todos excepto Yurika dejaron de comer y miraron hacia Kiriha.

—En realidad hay algunos problemas en mi ciudad natal, así que he tenido que pasar toda la mañana

ocupándome de eso.

Había llegado tarde debido a que estuvo pensando en contramedidas para evitar que la facción

radical de la que habló con su padre no hiciera de las suyas. Tenía muchas cosas que hacer, como

planes con la rama de la superficie y dar órdenes a sus subordinados inmediatos.

—Por ciudad natal te refieres al imperio subterráneo, ¿verdad?

—Llamarlo un imperio sería erróneo... pero sí, eso es correcto.

Kiriha asintió mirando a Koutarou mientras Ruth le ofrecía una taza de té.

—Y cómo has dicho problemas entiendo que ha ocurrido algo malo.

Aunque preguntara por los detalles, probablemente Koutarou no los comprendería, y Kiriha tampoco

se lo contaría de todos modos. Por lo tanto Koutarou le preguntó de forma indirecta, y cuando lo hizo

le respondió con una sonrisa.

32

—¿Te gustaría saberlo?

—Bueno, sí. Si son problemas que afectan al imperio subterráneo yo no soy completamente ajeno.

Koutarou asintió repetidas veces y dejó caer los hombros ligeramente.

Parece un poco deprimida

Esa era la sensación que tuvo cuando hablo con Kiriha. Le parecía que se sentía cansada.

—Sin embargo yo sí creo que no tienen nada que ver contigo.

—Kiriha-san, ¿has olvidado que tú formas parte de la gente subterránea?

—Ah, tienes razón.

Kiriha mostró una sonrisa.

Está en lo cierto, pertenezco a la Gente de la Tierra y estoy intentando arrebatar este apartamento a

Koutarou

Kiriha había estado tratando de detener frenéticamente a la facción radical y evitar que entrasen en

acción, tanto que en parte había olvidado que ella misma era una invasora. De modo que era como

había dicho Koutarou, los problemas del imperio subterráneo también podían afectarle de forma

indirecta.

—No tienes por qué preocuparte, Koutarou. No va a suceder nada.

—Entonces está bien.

Kiriha seguía sonriendo, pero él sintió que había algo distinto a su expresión habitual. Su típica

sonrisa era más traviesa que la que estaba mostrando ahora.

Me pregunto qué está pasando

En realidad Koutarou no se encontraba tan preocupado por la situación del imperio subterráneo. Lo

que más le inquietaba era la expresión, de alguna forma triste, de Kiriha.

Solo espero que no sea nada malo

Encontró extraño el estar preocupándose por Kiriha y no pudo olvidarse de ello.

Kiriha pareció estar muy ocupada durante varios días. Comenzó a no presentarse con regularidad a

la hora del desayuno, y en ocasiones ni siquiera iba al instituto. Y como no quería explicar la

situación, Koutarou no tuvo más remedio que observarla desde la distancia.

33

Bufanda y Trabajo a Tiempo Parcial

Parte 1

Jueves 10 de diciembre

Ese día Koutarou se despertó por el sonido familiar de un cuchillo golpeando contra una tabla para

cortar, además de una fragancia a sopa de miso.

Si no me equivoco, esa es

Cuando abrió los ojos vio una ventana frente a él. Se había abrazado a su almohada y rodado hasta

la pared de la ventana.

—Kiriha-sama, parece que nos hemos quedado sin natto.

—Ya veo. Lo compraré más tarde, cuando esté de regreso.

Koutarou podía oír las voces de Ruth y Kiriha en la cocina, por lo que el sonido del cuchillo y el olor

de la sopa venían de allí.

Ahora lo sé, es Kiriha-san

Cuando giró la cabeza pudo ver a dos chicas. En los últimos días, Ruth había estado preparando el

desayuno en solitario. Kiriha tan solo se había ausentado una semana, pero por algún motivo,

Koutarou se sentía aliviado.

—Por cierto, he terminado de copiar los apuntes que tomaste mientras estuve fuera. Te los devolveré

más tarde. Gracias.

—No tienes que darme las gracias, Kiriha-sama.

Parece que ese problema ya está solucionado

Kiriha simplemente se encontraba en la cocina, pero esa fue la conclusión que interpretó Koutarou.

Ella estaba donde siempre lo había hecho, y eso era más que suficiente para él.

—Koutarou= ¿desayuno= preparado?

En ese momento Sanae apareció delante de Koutarou. Aún se encontraba un poco adormilada y se

frotó los ojos.

—No, todavía no. Puedes dormir un poco más.

—Mm=

34

Sanae estiró los brazos y se sumergió en el cuerpo del chico. Sin embargo, justo antes de

desaparecer por completo susurró algo.

—Koutarou=

—¿Sí?

—¿Podrías mantenerte de este humor por un tiempo? Se siente tan bien=

—...Sí, lo intentaré.

—Mm=

Después se hundió totalmente en su cuerpo, como si se hubiese derretido.

Ya veo, calentito y cómodo

Cuando Sanae le susurró, Koutarou se dio cuenta de que le parecía bien tener a la Kiriha de siempre

de vuelta.

Parte 2

Yurika se encontraba sorprendentemente sensible y le fue muy difícil poder dormir, sobre todo

después de que una cucaracha invadiera su armario, así que se vio afectada por un trauma. Aunque

una vez que conseguía dormir profundamente ya no era tan fácil despertarla. Podía seguir durmiendo

incluso después de que todos se hubieran ido al instituto. Tenía problemas para dormir y también

para despertarse; para sus compañeros de habitación era una chica muy problemática.

—Zzzzz= Zzzzz= Zzzzz=

—Y ahora qué hago=

Koutarou mostró una expresión amarga mientras confrontaba con Yurika, que estaba durmiendo con

la boca totalmente abierta. Pensó en despertarla para el desayuno, pero por mucho que la

zarandease o la golpeara no mostraba signos de querer salir del sueño.

—¿Por qué no la dejas sin más? Si duerme es porque quiere.

—No puedo hacer eso. Ya ha llegado demasiados días tarde al instituto, y si sigue así tendrá que

repetir el curso.

Hasta ahora Koutarou había ignorado los retrasos de Yurika, pero después de oír de su profesor que

se vería obligada a repetir el curso se hizo un hábito el despertarla antes de marcharse.

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—Supongo que no se puede hacer nada= ¿Y cómo vas a despertarla ahora, Koutarou? ¿Le vas a

abofetear otra vez?

—Umm=

Koutarou comenzó a pensar. Hasta el momento había estado abofeteándola en la cara, pero Yurika

protestó y le prohibió rotundamente despertarla haciendo uso de la violencia. Yurika lloraba,

diciéndole que tendría que casarse obligatoriamente con ella si su cara acababa destrozada, lo cual

surtió efecto y Koutarou dejó de hacerlo.

—Pero si golpearla está fuera de toda cuestión, entonces no tengo forma de levantarla.

—Yo también lo creo.

—Zzzzz= Zzzz= Zzzz=

Totalmente ajena a la complicada situación de Koutarou, Yurika seguía durmiendo plácidamente

mientras estaba hecha un ovillo. Entonces Theia, que miraba el interior del armario al lado de

Koutarou, apuntó un ventilador hacia su cara.

—Koutarou, al menos ahora comprendes lo difícil que es para nosotras despertarte por las mañanas.

—¡¡Cállate, Theia!! ¡¡Tú no tienes ningún problema en pisarme con tus tacones!!

—¡Obvio! ¡Si no lo hiciera no te levantarías nunca! ¡Además, que una princesa tenga que despertar a

su caballero es algo inaudito! ¡¡En vez de protestar deberías agradecérmelo!!

—¡¿A quién estás llamando caballero?!

—Con esta discusión a todo volumen al lado de alguien es imposible no despertarse=

—Aaa~h, n-no puedo comer más= Zzzz= Zzzz=

Yurika estaba en un modo imperturbable, incluso con la discusión de Koutarou y Theia a su lado.

Siguió durmiendo con una expresión de felicidad en su rostro.

—¿Y al final qué vas a hacer, Koutarou?

—Zzzz= Zzzz= E-estoy tan llena, me duele=

—Dolor, eh= ¡¡Eso es!!

A Koutarou se le ocurrió una idea y acercó sus brazos hacia Yurika.

—¿Qué pretendes?

—Espera y verás.



Sanae lo miró confundida mientras él tocaba la cara de Yurika. Por supuesto, tener las manos sobre

su cara tampoco perturbó su sueño.

—Hay que recurrir a esto.

—Ugh.

Koutarou utilizó la mano izquierda para tapar su nariz, y la derecha para cerrarle la boca.

—¡Buen plan! ¡Eso podría funcionar!

—Yo no veo mucha diferencia entre esto y que te pisen con zapatos de tacón=

—¡Mmm, mmmh, mmmhhmmmmm!

Yurika era incapaz de respirar y empezó a luchar por recibir aire. Su expresión se tornó a una de

dolor y su cara comenzó a ponerse de color azul. Aun así no se despertó.

—No se despierta=

—¡Vamos, Yurika! ¡Vas a llegar tarde!

—Si sigues haciendo eso no va a volver a levantarse nunca, literalmente.

Después de permanecer tapando sus vías respiratorias durante unos cuantos segundos=

—¡¿Mmmmh?!

Los ojos de Yurika se abrieron enormemente y al mismo tiempo sus brazos y piernas comenzaron a

agitarse.

—¡¡Mmmmmm--mmmmm!! ¡¡Mmmmmhhmhm!!

—¡Guah, no muevas los brazos así, y apresúrate en levantarte, Yurika, o si no llegarás tarde!

—¡¡Mmmmm!!

—Koutarou, ¿es posible que ya esté despierta?

—¿Tú crees? Yo no estoy tan seguro, porque si estuviera despierta habría dicho algo.

—Sigamos así un poco más, solo por si acaso.

—¡¡Mmmmm!! ¡¡Mhmmm~~mmmm!!

Después de ese día el ahogamiento también fue prohibido como método para despertar a Yurika.

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Parte 3

—¡Satomi-san, no tienes ningún tipo de empatía!

—Lo siento. No se me ocurrió que no podías hablar porque tenías la boca tapada.

—¡Por favor, ¿no podías darte cuenta de algo tan obvio?!

Yurika estampó sus puños contra su mesa. Normalmente se mostraba tímida y amable, pero después

de que su vida hubiera estado en peligro no pudo evitar exaltarse. La voz de furia de Yurika hizo eco

por toda la clase, y muchos de sus compañeros se preguntaron qué estaba pasando mientras

miraban a los dos discutir.

—Pues entonces despiértate como todo el mundo.

—¡¿Y no puedes encontrar otra forma de hacerlo?!

—No, por eso lo hice. ¿O preferías llegar tarde?

—Ugh.

En ese momento las protestas de Yurika se acallaron. No estaba segura de sí prefería llegar tarde o

sufrir de asfixia.

—Si te saltas más clases tendrás que repetir, ¿sabes?

—Ugggh.

¡E-es injusto, Satomi-san es injusto!

Yurika comprendía que Koutarou estaba preocupado por ella. ÉL no lo recordaba, pero en algún

momento del pasado dijo que le gustaría graduarse junto a Yurika. No mentía cuando lo aseguró, y

por eso ella sabía sin duda que estaba preocupado. El único problema era que sus métodos no eran

razonables.

—¡Satomi-san, no importa lo preocupado que estés por mí, hay una serie de cosas que de ninguna

manera puedes hacer! ¡Eso fue pasarse de la raya!

Los sentimientos que tenía Yurika hacia Koutarou habían comenzado a cambiar recientemente. Antes

se habría quejado y actuado de forma egoísta, pero ahora había un sentimiento distinto mezclado

entre los demás.

¡Satomi-san, en verdad no estás siendo honesto! ¡Pero en el fondo tú eres más amable que el resto!

No estaba satisfecha con el hecho de que Koutarou siempre trataba de ocultar sus verdaderas

emociones.

39

—Lo siento, perdóname.

—¡No estoy diciendo que debas disculparte! ¡Solo quiero que seas más honesto!

La discusión a viva voz que estaban manteniendo los dos continuó. Kenji, al verlos desde cierta

distancia, preguntó a Shizuka, que no estaba muy lejos de él.

—Kasagi-san, ¿qué ha hecho Kou esta vez?

—Bueno, verás, Satomi-kun y las demás estaban preocupados por los retrasos de Yurika, y él le tapó

la boca y la nariz para despertarla=

Shizuka se descuidó al mencionar que Koutarou y Yurika vivían en el mismo apartamento y desveló

una pequeña parte de la realidad.

Ahora que lo pienso, es extraño que no hubiese ocurrido nada obsceno Bueno, supongo que

Satomi-kun es así

Shizuka miró a los dos discutiendo y sonrió.

—Él nunca cambiará=

Kenji recordó la excursión que hicieron en el último curso de primaria después de haber comprendido

la situación. Entonces, Koutarou se despertó en medio de la noche y comenzó a gastar bromas a sus

compañeros. Aparte de asfixiarlos les dibujaba cosas en la cara o les escondía la ropa. Al final,

después de hacer una visita a todos los compañeros de la habitación, tarde o temprano se tenía que

producir una guerra a gran escala.

—¿Entonces cómo se supone que debería despertarte?

—Ugh.

—No puedo pegarte y tampoco ahogarte, entonces solo me queda echarte un cubo de agua helada

por encima.

—¿Y no funcionaría con agua hirviendo? Después de todo, Kiriha y Ruth ponen agua a hervir cuando

están preparando el desayuno, así que podríamos utilizarla.

—¡Al menos deja que lo haga con agua helada! ¡Cualquier cosa menos agua hirviendo!

—Eres muy quisquillosa, caray=

Koutarou miró a Yurika con una expresión de desagrado porque había empezado a llorar.

—Satomi-kun, Nijino-san.

Kiriha devolvió su teléfono al bolsillo y se aproximó a los dos.

40

—Hay una cosa que me gustaría que hicierais.

—Sin problema.

—¿Q-qué decías?

Koutarou vio la oportunidad y no se lo pensó dos veces al escuchar que Kiriha tenía una oferta.

Mientras tanto, Yurika se frotaba los ojos para esconder sus lágrimas a Kiriha.

—Verás, el domingo, que será pasado mañana, me preguntaba si podrías ayudarme con un trabajo a

tiempo parcial.

—¿Un trabajo a tiempo parcial?

La proposición de Kiriha era, inesperadamente, un trabajo a tiempo parcial.

El grupo de juventud de la asociación de vecinos estaba planeando realizar un espectáculo de

héroes, en el que los protagonistas serían los héroes locales Harukazeman y Kishou Lady. El

espectáculo era uno de los eventos pensados para la conmemoración del aniversario de la escuela

infantil Harukaze, sin embargo, se requería mucha colaboración para poder llevarlo a cabo. Había

muchas cosas que hacer, como montar el escenario, preparar los disfraces y los decorados o dirigir,

entre otras tareas. Debido a ello, el grupo de juventud por sí solo no era suficiente, de modo que

estaban buscando voluntarios.

Esto acabó en conocimiento de Kiriha, ya que ella participaba activamente ayudando a la comunidad.

El grupo de juventud acabó pidiéndole ayuda porque habían oído que ella participó en la función de

teatro del festival cultural; para ellos fue como una bendición. Y como Kiriha quería integrarse en la

sociedad, aceptó su propuesta con una sonrisa.

Sin embargo, como solo quedaban dos días, Kiriha no pudo reunir a suficientes habitantes del mundo

subterráneo estacionados en la superficie, por lo que pidió la ayuda de Koutarou y las demás.

—¿Así que nos estás diciendo que tenemos que aparecer en un espectáculo de héroes?

—Sí. He pedido ayuda a mis aliados, pero la mayoría de ellos no tiene experiencia sobre el

escenario= En ese aspecto, tú y las chicas ya hicisteis algo similar en el festival cultural=

Kiriha tenía una expresión de disculpa en su rostro. Se sentía culpable por sacar el tema de forma tan

repentina.

—Ya veo. Yurika en particular se comporta como si estuviera viviendo dentro de una serie de

superhéroes, así que es perfecta para el trabajo.

Shizuka estuvo de acuerdo con él y asintió repetidamente. Antes de que Koutarou se hubiese dado

cuenta, su grupo habitual se había reunido en torno a él. Además de Sanae, Yurika y Kiriha, también

aparecieron Theia, Ruth, Shizuka y Kenji. Todos querían escuchar lo que Kiriha tenía que decir.

41

—¡Muy bien, entendido! ¡Kiriha, déjanoslo a nosotros!

Los ojos de Theia se iluminaron e hinchó el pecho. Aunque iba a tratarse de un espectáculo de

héroes enfocado a los niños, una función era una función. Era la ocasión perfecta para poder entrenar

a Koutarou un poco más.

—¡Koutarou y yo dejaremos a esos niños boquiabiertos con nuestra actuación magistral!

—E-espera un momento, Theia, ¡¿tú también vas a participar?!

—Alégrate, Koutarou. ¡Esta noche vamos a tener un entrenamiento especial!

Los ojos de Theia brillaban mientras miraba a Koutarou. Al verlo, él recordó el sufrimiento que tuvo

que soportar durante los ensayos para la obra del festival.

—¡¿Entrenamiento especial?! ¡¿Tengo que volver a vivir esa pesadilla?!

Se levantaba viendo la cara de Theia todas las mañanas. Siendo el lavabo su único santuario, su vida

estuvo enteramente controlada por Theia. No se le permitía descansar ni un segundo y pasaba el día

entero siendo acosado por sus gritos hasta que sobrepasaba sus límites y se desmayaba. El

entrenamiento especial de Theia era tan duro que incluso hizo pensar al atlético Koutarou que estaba

teniendo una pesadilla despierto.

—No hay necesidad de estar preocupado, Koutarou.

Theia tenía una sonrisa angelical. Era una expresión dulce y amable que asaltó al espantado

Koutarou, pero esa sonrisa solo duró un instante. Entonces se convirtió en la mueca de un demonio.

—¡No me importa que quieras participar porque eres un alma caritativa, pero aunque fueras el mal

encarnado no dudes que voy a entrenarte personalmente! ¡Dejarás impresionado a todo el mundo en

ese escenario, y lo harás en dos días!

—¡No quiero! ¡Seré un cadáver para entonces!

—No hay por qué estar asustado=

Theia se acercó a él con ojos relampagueantes, dando un paso tras otro. Sus dedos temblaban,

deseando agarrar a Koutarou y no dejarlo escapar.

—¡No voy a ayudar con el espectáculo!

—¡No voy a permitir que abandones!

Koutarou negó con la cabeza, pero Theia no le permitía echarse atrás.

—¡No quiero! ¡No, porque estaré haciendo actividades de tejido!

42

—¡Te he dicho que no voy a permitir que abandones!

La voluntad dominante de Theia barrió de un plumazo las protestas de Koutarou. Sus dedos

temblorosos finalmente lo agarraron.

—¡No voy a dejarte ir hasta que no hayas derramado tu última gota de sangre! ¡¡No voy a aceptar

ninguna protesta!! ¡¡No tendrás un solo día de descanso hasta que vuelvas a pisar el escenario en el

papel del Caballero Azul!!

—¡¡Nooooooooo!!

La séptima princesa del Imperio Galáctico de Fortorthe, Theiamillis Gre Fortorthe, se estaba riendo de

una forma apropiada para un miembro de una familia real que gobernaba sobre incontables estrellas.

Todos los presentes se sobrecogieron por su presencia majestuosa.

—...Creo que si fuera honesta consigo misma sería mucho más sencillo=

Sin embargo, Ruth, que había crecido junto a Theia, miraba a los dos con una expresión de alegría.

Parte 4

Cuando Koutarou pulsó el segundo botón tres veces, una llama roja se elevó en el interior del viejo

calefactor de queroseno. Esta antigua estufa se había utilizado durante varios años en la sala del club

de tejido, y comparada con las versiones más modernas tenía un rendimiento terrible. Pero era más

que suficiente para un pequeño club al que solo pertenecían dos personas. Como ya estaba

empezando a hacer frío se convirtió en una necesidad para poder continuar con las actividades del

club.

Koutarou giró una rueda de la estufa para ajustar la temperatura de salida. Al hacerlo, el color de la

llama cambió de rojo a azul y la cantidad de humo se redujo drásticamente. Tras asegurarse de que

era suficiente regresó a su asiento.

—Gracias, Satomi-kun.

—Hoy hace muchísimo frío.

—La verdad es que sí. Últimamente las mañanas también se han vuelto muy frías.

Koutarou y Harumi se sonrieron. Los dos se encontraban sentados cerca el uno del otro frente a la

estufa. Con el frío, sus dedos se volvían menos flexibles, por lo que los dos se acercaron

naturalmente al aparato con el objetivo de calentarse.

—Suenas como una ancianita, senpai.

—Satomi-kun, venga ya=

43

Harumi movía sus agujas de tejer mientras sonreía. Aunque no se sentía cómoda en presencia de los

hombres, si se trataba de Koutarou no tenía ningún problema. Harumi no solo se encontraba cerca de

él físicamente, sino que también sentía que se habían hecho más cercanos en términos de relación.

—Aunque después de todo estamos tejiendo.

—Es verdad, no hay nada juvenil en ello. Fufufu.

Los dos se mostraron entre sí lo que estaban tejiendo y sonrieron. Con el frío de diciembre, los clubes

de su alrededor habían suspendido la mayoría de las actividades y la risa de los dos se pudo

escuchar por todo el edificio de clubes. Cuando dejaron de reír, Harumi se puso a observar las manos

de su compañero.

—Ahora que lo pienso, esa bufanda se está haciendo bastante grande.

Koutarou estaba esforzándose en su tarea de tejer una bufanda. Al principio solo lo había hecho para

practicar, pero cuando llegó a tener cierta longitud Harumi le sugirió que debería convertirla en una

bufanda.

—Es todo gracias a ti.

—¿Te importaría dejarme verla mejor?

—Claro que no.

Koutarou dejó de mover sus agujas de tejer y le entregó la bolsa que contenía la mayor parte de la

bufanda.

—Puede que sea demasiado larga como para que la use una persona.

Harumi la sacó de la bolsa y la extendió sobre un escritorio. Al hacerlo pudo ver que la bufanda era

considerablemente larga. Koutarou había estado trabajando en ella desde la primavera, y ahora ya

había alcanzado los diez metros.

—Eso es porque la mayor parte de ella está hecha de una manera muy pobre.

Sin embargo, la calidad de la bufanda variaba a lo largo de ella. Se trataba de la continuación de su

trabajo de práctica, de modo que la primera parte estaba hecha con una gran variedad de técnicas de

tejido. Las habilidades manuales de Koutarou habían sido bastante malas en los comienzos, lo que

hacía que la bufanda destacara de una forma negativa.

—Tan solo la última parte se puede utilizar apropiadamente.

A pesar de ello, tras haber estado practicando el tejido durante ocho meses, incluso el torpe de

Koutarou consiguió mejorar. En consecuencia, el último metro de la bufanda estaba hecho de una

forma casi experta.



—Oh, eso no es cierto.

Koutarou no tenía en muy alta estima la fabricación de su bufanda, pero Harumi opinaba lo contrario.

—Me encanta esta primera parte.

Harumi sonreía mientras acariciaba el extremo de la bufanda.

—Esta parte muestra mucho mejor que las demás lo duro que has trabajado para poder progresar.

Aquel extremo fue tejido cuando Koutarou comenzó a practicar. Antes movía las agujas de tejer de

forma torpe y trataba de hacer bien las puntadas desesperadamente. Harumi había estado

supervisándolo desde entonces, y no podía pensar que esa parte de su trabajo fuera inútil. En

cambio, sentía que era la que más valor poseía.

—Tú eres la única que diría algo así, Sakuraba-senpai.

—Fufu, cuando hay esfuerzo de por medio creo que yo tendría razón en la mayoría de los casos.

Claro, yo soy la única que puede comprender el valor de esta bufanda. Este trabajo guarda tanto los

recuerdos de Satomi-kun como los míos

El motivo por el que Harumi valoraba la bufanda era porque en ella residían varios meses de

recuerdos preciosos. Solo con mirar una parte específica podía recordar lo que había ocurrido en el

momento que se tejió. Ver la primera parte le traía recuerdos de cuando conoció a Koutarou y del

momento que comenzó a participar en la sociedad. Recordaba haberse sentido muy feliz por tener un

compañero.

Cuando puso la mano sobre el siguiente trozo le vino a la memoria el festival deportivo. Había

participado como pareja de Koutarou, y al final consiguió ganar. La siguiente parte fue hecha durante

las vacaciones de verano. Recordaba haberse encontrado con Koutarou en la playa por casualidad.

En ese punto había comenzado a desarrollar ciertos sentimientos hacia él.

A partir de ahí la habilidad de Koutarou se veía claramente mejorada, e intentó probar varias técnicas.

Por aquel entonces el festival cultural estaba cerca de celebrarse y ya se habían visto las caras en el

escenario. Fue allí donde Harumi se dio cuenta de lo mucho que él significaba para ella. Hacía solo

unos días, había echado una mano a Yurika con sus tareas y salió a jugar con Koutarou. Para ella

esta bufanda era la prueba del tiempo que había pasado junto a él.

—Mackenzie sigue diciéndome que esto es vergonzoso para un hombre.

—Bueno, es verdad que la mayoría de los hombres no pueden comprenderlo.

Koutarou dejó caer los hombros decepcionado y Harumi hizo una risita.

—=¿Significa eso que no soy un hombre normal?

46

—No, no quería decir eso, de verdad=

Yo lo entiendo, Satomi-kun

Harumi encontró gracioso que el mejor amigo de Koutarou no fuera capaz de comprender su afición y

se enorgulleció de ser la única que conocía el auténtico valor de la bufanda.

—En ese caso voy a castigar a Mackenzie dándole la primera parte como regalo de Navidad.

—¡N-no puedes, Satomi-kun! ¡Eso sería un crimen!

Las risas de los dos se podían escuchar fuera de la sala del club. La distancia entre ellos se había ido

acortando a medida que la bufanda fue creciendo.

Parte 5

Después de descansar durante un rato, Koutarou comenzó a mover sus agujas de nuevo. Harumi

continuó con su propio proyecto, pero aun así no dejaron de hablar.

—Y entonces Yurika empezó a llorar.

—Recuerdo que Nijino-san quería hacer un papel diferente en la función.

En la primavera Koutarou no sabía tejer y hablar al mismo tiempo, sin embargo, después de un par

de meses, sus habilidades sufrieron una mejora y fue capaz de mantener una conversación mientras

realizaba las actividades del club. A su vez Harumi se había acostumbrado a estar a solas con él y

también solía iniciar conversaciones a menudo.

—Aunque la verdad es que era muy buena como caballo=

—Fufufu, que sus deseos y su talento no coincidan debe de ser muy desafortunado para ella.

Ahora mismo estaban charlando sobre el trabajo a tiempo parcial que Kiriha le había ofrecido. Yurika

era su amiga en común, de modo que al hablar de ella naturalmente salió el tema del trabajo. Al final,

todas las personas que tenían alguna relación con el apartamento 106 y Kenji acabaron aceptando su

participación en el espectáculo de héroes. Como el grupo de juventud estaba obsesionado con la

estrella de la función, Harukazeman, habían contratado a un actor profesional para interpretar su

papel. Koutarou y las demás se encargarían del resto de personajes.

Kiriha, que había sido la intermediaria, haría el papel de la ejecutiva malvada, la Rosa Negra. Debido

a su estatura por encima de la media y su buena apariencia pensaron que sería perfecta para el

personaje. Koutarou iba a hacer otro papel de malo, el Barón Demonio. Él era un hombre carismático

e invencible que cometía crueldades siempre que podía, y lo hacía junto a su compañero equino, el

Rey Jet Negro. Puesto que los únicos hombres eran Koutarou y Kenji, el primero fue elegido para el

papel del barón debido a su cuerpo de mayor tamaño.

47

Y a cargo de su compañero de fechorías, el ya citado Rey Jet Negro, estaba Yurika. Su actuación

como trasero de caballo ya se encontraba al nivel de un maestro. Pidió que le asignasen un papel

distinto, pero como no había nadie más acabó aceptándolo. Su actuación durante la obra del

Caballero Azul fue alabada, pero a pesar de ello Yurika estaba llorando.

Theia interpretaría el personaje de la Princesa Diablo. Ella era la líder malvada que había detrás del

Barón Demonio, y era conocida como la personificación del mal. Su plan era dominar el mundo. En la

obra, el Barón Demonio le juraba lealtad a este personaje, por lo que Koutarou protestó al conocer la

asignación de papeles. Quería que Shizuka y Theia los intercambiasen, pero como sería muy

complicado encontrar una sustituta para Shizuka, su petición fue denegada.

Shizuka estaba a cargo de dar vida a la compañera de Harukazeman, Kishou lady. Ella tenía

experiencia en artes marciales y por tanto fue señalada como la más capacitada para hacer ese

papel. Debido a ello no pudo cambiarse con Theia, y Koutarou también lloró por esta circunstancia.

Ruth haría de civil. A primera vista parecía un papel sencillo, pero como tenía que soltar un grito

poderoso al ver aparecer al Barón Demonio y después lanzar al público una frase específica para que

pidieran la presencia de Harukazeman, resultó ser bastante técnico. El papel requería mucho cuidado

y cortesía, por lo que Ruth fue escogida.

A Kenji le asignaron el papel de presentador. El motivo por el que lo eligieron para ello fue porque su

aspecto amigable sería mejor recibido entre los niños y las madres, y por su opinión de que Koutarou

nunca podría hacer el papel de presentador. Adaptarse a las circunstancias y animar al público eran

cosas en las que Kenji destacaba. Koutarou también puso quejas sobre esto, pero nadie le escuchó.

Como fantasma, Sanae se encargaría de los efectos especiales y ayudaría a Koutarou con sus

frases, al igual que en la otra función. Como nadie podía verla u oírla era la persona ideal para hacer

el trabajo de ayudante, y además también como compañera de Koutarou, a quien le costaba recordar

sus frases.

—¿Y qué papel te han dado esta vez, Satomi-kun? ¿El protagonista otra vez?

—No, ahora soy un villano. Hago de un malvado sin corazón llamado Barón Demonio.

Koutarou sacó un libreto de su mochila y pasó rápidamente las páginas.

—Satomi-kun haciendo de villano sin corazón=

Harumi inclinó la cabeza. En su mente era imposible que Koutarou fuera un villano. A veces era un

poco travieso, pero no podía conectarlo a él con crímenes. Debido a ello se interesó por el

espectáculo.

—Estoy libre el domingo, así que quizás debería pasarme a echar un vistazo.

—Serás bienvenida. Todas van~

48

Koutarou estuvo a punto de invitarla a ir al espectáculo, pero en medio de la frase se dio cuenta de

algo y mostró una sonrisa juguetona.

—Eso es, Sakuraba-senpai, ¿por qué no participas tú también en el espectáculo de héroes?

—¡¿Yo?!

Harumi se impresionó por la propuesta inesperada.

—Sí. En realidad contamos con muy poca gente, y al parecer el guion necesita ser reescrito. Pero si

tú te unes a nosotros debería bastar.

En la versión original había un personaje más: el civil que interpretaba Ruth tenía un novio. Como

estaban faltos de personal, Kenji tuvo que coger el papel de presentador, dejando desocupado el del

novio. Por ese motivo el guion tuvo que cambiarse ligeramente. Sin embargo, si Harumi se unía al

equipo no habría necesidad de ajustar el argumento. Harumi y Kenji serían la pareja de civiles y Ruth

se convertiría en la presentadora. Si hacían eso podrían utilizar la versión original de la historia.

—A-aunque trates de convencerme= soltarlo así de repente no es de mucha ayuda.

Harumi, que normalmente se comportaba de forma tímida, quedó perpleja ante la proposición

repentina de aparecer sobre el escenario. Durante el festival cultural había conseguido actuar

únicamente gracias a que se encontraba junto a Koutarou.

—No te pasará nada. Todos nos hemos enterado hoy mismo, como tú. Y si no me equivoco, tu papel

no era tan complicado, Sakuraba-senpai.

Dejando la expresión de asombro de su compañera a un lado, Koutarou pasó alegremente las

páginas del guion. En la versión original, la función principal de la civil solo era gritar mientras

intentaban secuestrarla; no era un papel tan difícil. Pero sin el novio, todas las frases que

intercambiaban con los villanos las tenía que decir solamente la chica, lo cual aumentaba la dificultad.

Por eso Koutarou no estaba tan preocupado.

—P-pero= No sé si podría hacerlo=

Harumi no se podía imaginar a sí misma siendo secuestrada y gritando. Por ese motivo le

preocupaba acabar siendo incapaz de decir sus frases cuando ya estuviera encima del escenario.

—¿Pero qué está diciendo esta actriz tan popular?

Koutarou se rió al ver a Harumi con dudas. La reputación de Harumi se había disparado por los aires

tras las jornadas culturales. Al principio pensaban que era una chica linda, pero después de su

actuación magistral en la obra de teatro se convirtió en toda una celebridad en el Instituto

Kitsushouharukaze. Ella no estaba acostumbrada a recibir tanta atención, de modo que su vida se

hizo un poco más difícil.

49

Koutarou, que hizo el papel protagonista junto a ella, fue eclipsado por su fama, por lo que al final su

vida continuó como siempre.

—Al principio estás coqueteando con Mackenzie, después de eso yo te secuestraré. Lo único que

tienes que hacer es gritar de vez en cuando.

—Gritar después de que Satomi-kun me secuestre=

Tras de escuchar esa parte del argumento y saber que Koutarou participaría en ella, Harumi comenzó

a fantasear.

—¡Gajajajaja, qué mujer tan linda! ¡Te convertiré en mi esposa!

—¡Nooooooooo! ¡Que alguien me salveeee!

Con un disfraz completamente oscuro y lleno de púas, Koutarou la secuestraría mientras reía de

manera perversa.

Eso suena divertido

Harumi, después de haberse dejado abatir por sus dudas, ahora pensaba que podría ser divertido,

pero sobre todo después de haber tenido esa fantasía. No le importaba ser raptada si era Koutarou

quien lo hacía. Además, ella leía cuentos a los niños del hospital con frecuencia, de forma que

participar en una obra de teatro pensada para ellos sería subir el listón de sus deseos.

—Si no hay nada más entonces debería ser capaz de=

—¿De verdad? ¡Por favor, ayúdanos!

Harumi aceptó y Koutarou saltó de su silla por la alegría. Entonces sacó su teléfono del bolsillo y

llamó a Kiriha; pretendía contarle inmediatamente que Harumi estaba dispuesta a ayudarlos.

—Un espectáculo de héroes, eh= Fufufu=

Harumi sonrió mientras veía a Koutarou hablar por el móvil. Hacía solo un momento no estaba segura

de qué hacer, pero ahora deseaba que llegara el día de la función, a solo dos días desde entonces.

50

Intenciones de Invadir

Parte 1

Domingo, 13 de diciembre

El tiempo en la mañana del domingo estaba despejado, y el evento en conmemoración del

aniversario en la escuela infantil Harukaze había comenzado. Las actividades programadas durante

el aniversario incluían visitas a las clases y un torneo de juegos. Durante el torneo, los niños podrían

asistir a un espectáculo de héroes a modo de descanso, por lo que Koutarou y sus amigos no

aparecerían en escena hasta llegada la tarde.

—¡Y ahora, chicos y chicas, ha llegado el momento que estaban esperando, Harukazeman!

La voz de Ruth se escuchaba a través de los altavoces, pero todavía no había nadie más sobre el

escenario en que el grupo de juventud invirtió una noche entera para construir.

—¡Llamémosle todos juntos! ¡Haaaruuukaaazeeemaaan!

—¡¡Haaaruuukaaazeeemaaan!!

Los niños llamaron a Harukazeman dirigidos por Ruth. En ese momento se produjeron unas

pequeñas explosiones a cada lado del escenario, llenándolo de humo. Cuando finalmente se despejó

aparecieron tres personas allí, y eran Koutarou, Theia y Kiriha. Todos llevaban unos trajes extraños.

Koutarou vestía una armadura de color negro intenso con púas, Theia un vestido formal del mismo

color y con alas pegadas a su espalda, y Kiriha un kimono igual al que siempre utilizaba excepto por

unas rosas negras vistosas que llevaba acopladas. Los adornos de su pelo imitaban a las espinas de

la flor.

Todos los disfraces se habían confeccionado en el club de cosplay del instituto. Evidentemente

habían tenido en cuenta para su diseño que los personajes que los iban a llevar eran villanos. Theia

se encontraba en el centro del escenario con los brazos cruzados y levantando la cabeza con aires

de superioridad, mientras que Koutarou y Kiriha estaban cada uno a un lado.

Los niños de preescolar habían estado esperando a su héroe con impaciencia, pero quienes

aparecieron en cambio fueron esas tres personas misteriosas. Se quedaron mirándolos con asombro

y la boca abierta. Theia enseñó los dientes mientras miraba a los niños, pero de repente agitó un

bastón de gran tamaño y gritó con fuerza.

—¡Qué mal, niños! ¡Vuestro querido Harukazeman no va a venir! ¡Y es porque nosotros, el Imperio de

la Tierra, lo hemos derrotado!

51

Los niños se inquietaron después de escuchar la voz fuerte de Theia; su héroe había sido vencido.

Para ellos se trataba de algo inaudito. Deseaban creer que solo era una mentira, pero frente a ellos,

donde se suponía que debía estar su héroe, se encontraba el trío malvado. Por eso los niños se

pusieron nerviosos y unos cuantos comenzaron a llorar.

—¡Estás mintiendo! ¡Tiene que ser mentira!

Sin embargo un niño se puso de pie. Señaló a Theia con lágrimas en los ojos y gritó.

—¡No voy a creerme una mentira de un renacuajo enano como tú!

—¡¡¿Qué acabas de decir, bastardo?!!

Renacuajo enano. Al escuchar esas palabras, Theia se salió de su papel y se enfadó de verdad.

Como ella estaba muy acomplejada con su altura y su atractivo, aunque su oponente se tratara tan

solo de un niño de preescolar, esas palabras consiguieron ofenderla.

—¡¿Acaso tienes idea de con quién estás hablando?!

El pelo de Theia se agitó violentamente y amenazó al chico con una mirada agresiva. El niño, que era

el objetivo de su rabia, se quedó congelado y tragó saliva.

—¡Esto es malo, Koutarou, no está actuando!

—...Pero qué estás haciendo, solo es un niño=

Sanae había memorizado las frases de todos y por eso pudo saber que Theia no estaba siguiendo el

guion. Inmediatamente advirtió a Koutarou de ello y él tiró disimuladamente del vestido de Theia

mientras le susurraba.

—...Tranquilízate, Theia.

—¡Calla!

Pero como estaba completamente fuera de sí ignoró a Koutarou y le apartó de un manotazo. Su

atención ahora estaba únicamente centrada en el niño.

—Voy a enseñarle a ese pequeño mocoso maleducado~

—...Cuando volvamos a casa jugaré contigo a la consola tantas horas como quieras.

Afortunadamente Theia reaccionó al segundo intento de Koutarou por apaciguarla y dejó de moverse.

Entonces se giró lentamente hacia él.

—...S-será mejor que no me estés engañando.

—Por supuesto que no.

52

Pues sí que te había afectado

Se empezaron a formar lágrimas en los ojos de Theia. Al verlo, Koutarou sintió que lo mejor sería

definitivamente hacer lo que ella quisiera.

—Entendido. Espero que no te retractes de lo que has dicho.

Contuvo su ira y volvió a la normalidad. Kiriha lo percibió y añadió un diálogo improvisado para

reajustar la función.

—Princesa Diablo, déjanos esto a mí, la Rosa Negra, y el Barón Demonio. Le enseñaremos a ese

niño que ya no hay ningún héroe.

—Muy bien, vosotros os encargáis.

—Entendido. ¡Vamos, Barón Demonio! ¡Haz que estos niños entiendan que Harukazeman ha

perdido!

—¡Yo me ocupo, Princesa Demonio, Rosa Negra!

El espectáculo estuvo a poco de descarrilarse, pero gracias a la rápida reacción de Kiriha pudo volver

a lo planeado. Koutarou dejó salir un suspiro de alivio y saltó fuera del escenario siguiendo lo que

ponía en el guion. Entonces se acercó a los asientos reservados para los tutores de los niños.

—¡Tú vendrás conmigo!

Agarró el brazo de Harumi, que estaba sentada junto a los profesores, y la levantó por la fuerza.

—¡Kiaaaaaaa!

Harumi soltó un grito de terror, pero miraba a Koutarou con ojos de alegría.

—¡¿Harumi-chan?! ¡¡Suelta a mi novia, maldito!!

Kenji estaba sentado al lado de Harumi, y en cuanto el villano tiró de ella se acercó velozmente a

Koutarou. Lo hizo justo en el momento, ya que lo habían practicado muchas veces.

—¡Silencio!

Koutarou hizo girar su gran capa. Al hacerlo, Kenji salió volando y aterrizó sobre su trasero. Su

coordinación había sido perfecta; se movieron de la misma forma que practicaron en los ensayos.

—¡¿Kenji-kun?!

—¡Guajajaja, qué lástima, joven! ¡Esta chica tan linda se convertirá en mi esposa!

Aunque sabía que solo era una frase del guion, Harumi no pudo evitar sonrojarse. Se encontraba

avergonzada, pero al mismo tiempo feliz. Su corazón latía con fuerza dentro de su pecho.

53

—¡Maldita sea, ¿es que no hay justicia en este mundo?!

—¡¡Lo siento, pero la justicia murió junto a Harukazeman!! ¡¡Ven aquí, Rey Negro Azabache!!

—¡Iiiiih!

Yurika vino corriendo desde la parte trasera del escenario mientras hacía el papel de un caballo

negro. Este animal era el compañero del Barón Demonio, Rey Negro Azabache. La actuación de

Yurika estaba siendo perfecta, y a los niños les parecía que era un caballo de verdad.

—¡Hoy va a comenzar la era de la maldad! ¡Harukazeman ya es historia!

—¡¡Sálvameee~, Kenji-kuuu~n!!

—¡¡Harumi-chaaa~n!

—¡Rey Negro Azabache, al salón de bodas!

—¡Iiiiih!

—¡Qué cruel! ¡Es una injusticia atroz! ¡¿Realmente van a permitírselo?! ¡¿De verdad la justicia y

Harukazeman han muerto?!

La voz de Ruth hizo eco por toda la escuela. Los niños estaban sudando y conteniendo la respiración.

A partir de ahí, Harukazeman, que estaba supuestamente muerto, haría su aparición y derrotaría a

Koutarou y sus aliadas; ese era el argumento de la obra. Sin embargo, por algún motivo, el héroe que

apareció no fue Harukazeman.

—¡Soltad a esa mujer, gente del mundo subterráneo!

La voz se pudo escuchar por la parte más alejada del auditorio. Era una voz poderosa apoyada por

unos abdominales bien entrenados. Llegó hasta el público, también a Koutarou y las chicas que se

encontraban en el escenario.

Aquí viene, Harukazeman~ Espera, ¿qué?

Como la voz provino de un lugar diferente al esperado, Koutarou entró en confusión.

—Koutarou, algo no va bien, mira.

—Ah=

De acuerdo con el guion, Harukazeman debía aparecer seguido de la explosión de unos fuegos

artificiales mientras que Koutarou trataba de secuestrar a Harumi.

—Como me esperaba de la gente del mundo subterráneo, tenéis una indumentaria muy peculiar=

—¡¿Acaso tenéis sentido del gusto, ejecutivos?!

54

—Parece que hay uno muy joven, nee-chan.

—¿Hay algo delicioso por aquí?

—¿Por qué no coges algunas de esas golosinas que están regalando por allí?

¿Pero qué es esto? Son cinco

Lo que confundió aún más a Koutarou fue el número de héroes que aparecieron. De acuerdo con lo

planeado, solo había dos que debían enfrentarse a él en el escenario: el hombre del grupo de

juventud que hacía de Harukazeman y Shizuka, en el papel de Kishou-lady. El supuestamente

derrotado Harukazeman utilizó los poderes de su ayudante femenina para revivir, sin embargo,

aparecieron más de dos personas. Eran cinco en total, por no mencionar que lo que llevaban puesto

no eran trajes de héroe, sino uniformes parecidos a los de un agente de policía.

—...Satomi-kun, ¿quién es esa gente?

Harumi también estaba atónita y preguntó a Koutarou en un susurro.

—Déjame que les pregunte.

Koutarou le contestó con el mismo volumen de voz para luego gritar.

—¡¿Quién son ustedes?!

En la escena original, aquí era donde Koutarou preguntaba a los héroes su identidad.

—¡No hay por qué dar nombres a alguien capaz de atacar a un niño de preescolar! ¡Vamos, todos!

—¡Sí!

Pero los cinco se negaron a responder y se abalanzaron al escenario.

—¡Aunque esta es nuestra primera batalla, no hay por qué tener miedo! ¡La justicia está de nuestra

parte!

—Senpai, la verdad es que no lo entiendo, pero parecen ser héroes.

Koutarou concluyó basándose en su comportamiento que los cinco eran héroes. Sus frases y sus

acciones se ajustaban perfectamente a lo que todos entendían por héroes.

—Me pregunto si esto se trata de algún tipo de sorpresa.

—O puede que haya habido problemas y han llamado a unos sustitutos.

Koutarou y Harumi se juntaron más, casi abrazados, y se miraron el uno al otro. Normalmente sería

una situación embarazosa, pero en ese momento no se dieron cuenta.

55

—Esto no está en el guion.

—Umm=

Cuando Koutarou miró al escenario vio que tanto Theia como Kiriha se encontraban igual de

confundidas que él. Entonces giró la cabeza hacia Ruth, quien ya debía saberlo de antemano, pero le

devolvió la mirada y se encogió de hombros.

Ruth-san tampoco sabe nada. Yurika obviamente no Pues, ¿deberíamos continuar?

Al final Koutarou decidió retomar el espectáculo. No pensaba que esos héroes llegando en ese

preciso momento fueran ajenos a la obra, y si héroes y villanos estaban juntos no debería haber

problemas para continuar con el espectáculo. Ya fuera una sorpresa o un contratiempo, cancelar la

función directamente solo habría conseguido decepcionar a los niños.

—De acuerdo, vamos a continuar, Sakuraba-senpai.

—Sí.

Koutarou asintió y guiñó un ojo a Theia y Kiriha, que seguían inmóviles sobre el escenario. Las dos

comprendieron sus intenciones y le hicieron una señal con la cabeza.

—Mackenzie.

—Lo sé, cuenta conmigo.

Koutarou se disponía a avisar también a Ruth y a Kenji, pero los dos ya se habían adelantado.

—¡La justicia no ha muerto! ¡Mirad todos, el mal nunca prosperará!

—¡Este misterioso grupo de cinco héroes ha aparecido en la ausencia de Harukazeman! ¡¿Serán

mensajeros de la justicia o simplemente se han vuelto locos?! ¡¡De cualquier modo, vamos a

animarles!!

Kenji y Ruth animaron a los niños, que se encontraban expectantes. Gracias a ello pudieron superar

el shock por saber que Harukazeman había sido derrotado y saludaron a los nuevos héroes.

—¡Podéis hacerlo!

—¡Acabad con los malos!

—¡Dejádnoslo a nosotros, la justicia siempre gana!

Cuando el grupo de los cinco corrió hasta el centro del auditorio fueron bienvenidos con ánimos que

venían de todos lados. La diferencia de constitución física entre ellos se fue haciendo más evidente a

medida que se acercaban.

56

—¡¡Estoy preparado!!

La persona que corría en el frente era un hombre joven de pelo corto. A juzgar por su aspecto parecía

ser de constitución atlética, similar a Koutarou.

—¡¡Que comience el juego!!

Detrás de él estaba un chico de poca estura, puede que fuera incluso más joven que los residentes

del apartamento. Su cara redondeada y sus grandes gafas le daban la impresión de ser casi un niño.

—¡¿Dónde están los ejecutivos guapos?!

El tercero era la única mujer del grupo. Parecía tener una fuerte voluntad con su pelo largo de color

negro y sus cejas pobladas.

—Estas golosinas no están tan buenas.

El cuarto era un hombre gordo. En concordancia con su apariencia era una persona de gran apetito;

incluso en este momento sostenía una bolsa de chucherías. Eran las que les habían dado a los niños

durante el evento.

—¡Así que esto es una pelea!

El último era un hombre con gafas oscuras y pelo largo. Sin embargo, esto le hacía parecer que

provenía del pasado. Era como el típico profesor con exceso de motivación que solía aparecer en los

mangas shoujo antiguos.

—=Todos parecen personajes pasados de moda, pero supongo que está bien para un espectáculo

de héroes.

—¿Has dicho algo, Satomi-kun?

—No, senpai, vamos a subir nosotros también al escenario. Y tú, Yurika.

—Vale.

—Iiiih.

Koutarou y las chicas se apresuraron para subir al escenario con el resto. Si no llegaban antes de que

lo hiciera el grupo de los cinco habría problemas en cuanto al diálogo.

—¡Jooo!

El grupo de héroes subió al escenario de una forma teatral. Koutarou utilizó a Harumi como escudo

humano y gritó con fuerza al grupo.

57

—¡Guajajaja, no importa cuántos de vosotros seáis! ¡Ahora que Harukazeman ha sido derrotado no

tenemos nada que temer!

—¡Noooooo, que alguien me ayudeeee!

Harumi gritó en el momento perfecto. En realidad no quería que nadie la salvara, pero sus deseos

personales y la actuación eran cosas distintas.

—¡Maldito seas, suelta a esa mujer!

—Muy bien. Prefiero no utilizar a mi mujer como escudo.

Koutarou siguió el guion y encadenó las piernas de Harumi a una columna cercana. Entonces ella tiró

de las cadenas varias veces para mostrar que no tenía forma de escapar.

—¡Aún más importante, no me hacen falta rehenes! ¡Vencí a Harukazeman únicamente con mis

habilidades!

El enemigo excesivamente confiado renunció a disponer de un rehén. Se trataba de un elemento

necesario para que los héroes pudieran dar la vuelta a la situación.

Os dejo el resto a vosotros, héroes.

Todos los preparativos ya se habían hecho, de modo que lo único que quedaba era ver triunfar a los

héroes.

—¡Vamos, Barón Demonio! ¡Aplasta a este grupo de imprudentes!

—¡Barón Demonio, vamos a entregar sus cabezas a la Princesa Demonio!

—¡Sí, mi señora!

A la señal de Theia, Koutarou y Kiriha debían avanzar mientras que ella se quedaba atrás y sonreía

confiada. La batalla decisiva estaba a punto de comenzar.

—¡Muy bien, chicos, vamos a transformarnos!

—¡Sí!

El grupo de cinco también parecía conocer la escena y comenzaron su secuencia de transformación.

—Mmm= así que van a transformarse aquí=

58

Las palabras de admiración de Sanae llegaron hasta los oídos de Koutarou. A diferencia de una serie

de televisión, transformarse en directo sobre un escenario era una tarea complicada; tendrían que

hacer uso de una cortina de humo o utilizar los decorados de forma ingeniosa para cambiarse.

Además se necesitaba un alto grado de coordinación y alguien que les ayudase a deshacerse de sus

disfraces anteriores. En la realidad (que es en este espectáculo de Harukazeman) no había personas

suficientes para hacer eso, por lo que el héroe principal tendría que haber aparecido ya transformado.

Pero aun así este grupo pretendía cambiarse en el escenario, lo cual dejó impresionada a Sanae.

—Puede que sean actores de verdad=

—Es posible.

Koutarou y Kiriha estaban impresionados igualmente y miraban a los cinco integrantes del grupo

levantando la mano derecha sobre sus cabezas.

—¡Transformación!

Chocaron las manos en el aire mientras utilizaban la otra para pulsar un botón que había en su

cinturón. A partir de ahí movieron juntos sus manos, dibujando un gran arco para acabar finalmente

su acción apuntando hacia la derecha.

—¡¿Oh?!

Era una pose de transformación realizada con tal nivel de habilidad que sorprendió a Koutarou.

Aunque él era un aficionado a las transformaciones de los héroes, no pudo resaltar ningún error sobre

la pose perfecta que acababa de presenciar.

El grupo quedó cubierto por un humo blanco. Se podían ver sus siluetas características moviéndose

en el interior de la nube. Cuando el humo se disipó aparecieron cinco guerreros llevando cascos

redondos; sus disfraces eran completamente distintos a los de antes. No habían hecho unos

pequeños ajustes en sus disfraces para dar la impresión de ser distintos, sino que se habían

cambiado totalmente. Se trataba de una transformación espléndida para un espectáculo de héroes.

Sin embargo hubo un gran problema con ello.

—Red Shine.

—Red Shine.

—Red Shine.

—Red Shine.

—Red Shine.

—¡Todos juntos somos La Cuadrilla del Sol, Sun Rangers!

59

Por alguna razón, el grupo de cinco empezó a posar con una música de fondo y fuegos artificiales,

todos ellos de color rojo.

—¡Allá donde exista el amor, también lo hará la justicia! En este mundo~

—¡¡Jodanse!!

En cuanto los vio, Koutarou ignoró su actuación y se abalanzó hacia delante. Su cara estaba teñida

de rojo por rabia y le dio un golpe en la cabeza al Red Shine que se encontraba en el centro.

—¡¿Q-qué estás haciendo, Barón Demonio?!

—¡No me importa! ¡¿Cómo pudieron hacer todo tan bien y cagarla justo al final?!

—¡E-espera un momento, Barón-san, ¿por qué estás tan enfadado?!

—¡¡Como si fuera a esperar!! ¡¿Es eso, acaso son iguales que Yurika?!

—¡¿Cómo que iguales a mi?!

Koutarou por supuesto estaba enfadado por culpa de los disfraces de los héroes. Era una regla no

escrita o de sentido común que, en un espectáculo para niños, los disfraces debían ser de colores

distintos. Por esa razón Koutarou no pudo controlar su intensa furia en el momento que vio a los cinco

héroes ignorando esa norma, y aún más cuando todo lo que había precedido a la transformación lo

habían hecho de forma tan espléndida.

—¡¡¿Por qué habéis arruinado todo nuestro trabajo de esa forma?!! ¡¿Es que sois principiantes?!

—¡¡L-lo siento, Barón-san, pero no puedo entender por qué estás tan enfadado, esta es nuestra

primera vez!!

—¡¡Como si pudiera perdonaros por eso!!

—¡Oh no, esto no es bueno! ¡Los cinco Sun Rangers llevan trajes rojos!

—¡Pues ya ves, Kenichi! ¡Barón-san está enfadado por culpa de estos trajes!

—¡Sí!

Al escuchar la narración de Ruth, la Red Shine femenina susurró al compañero que se encontraba en

el centro. Finalmente comprendió la razón tras la ira de Koutarou. Los niños del público se sintieron

de la misma forma y observaban a los Sun Rangers con una mirada escéptica.

—Sensei, ¿por qué todos los Sun Rangers van de rojo?

—¿Pero cuál es cuál?

—¿Quizás solo hay uno real y el resto son falsos?

60

—Llevar lo mismo que otra persona es lo peor.

Todas las voces resaltaban puntos negativos, y los Sun Rangers estaban perdiendo su apoyo.

—¿Qué hacemos, Koutarou? El espectáculo se está convirtiendo en un disparate.

—No lo sé. ¡Si quieres quejarte díselo a esos idiotas!

El enfado de Koutarou no cesaba. Como había crecido viendo series sobre héroes en la televisión, no

pudo perdonarlos por haber cometido un error tan notable. Sabía que realizar un espectáculo en

directo sobre un escenario requería dejar pasar por alto ciertas cosas, pero este era un asunto que

nunca se debió haber ignorado. No fue capaz de aceptar que los Sun Rangers vistieran todos del

mismo color.

—=A pesar de lo que dices siempre, eres bastante quisquilloso cuando se trata de cosplay, Satomi-

san=

Yurika lanzó a Koutarou una mirada severa desde el interior del caballo hecho de papel maché, Rey

Negro Azabache. Pero tan solo duró un instante, ya que enseguida puso una sonrisa.

—Pero, pero parece que Satomi-san haría cosplay junto a nosotras si se tratara de un espectáculo de

héroes. Tengo que decírselo a todas las chicas del cosclub♪

La relación entre Yurika y el club de cosplay había mejorado recientemente. Para poder graduarse en

el instituto tenía que ocultar su identidad de chica mágica, así que cuando se tranquilizó y pensó en

ello se dio cuenta de que en realidad no odiaba tanto lo que hacían en el club. Gracias a eso, Yurika

cambió de opinión sobre hacer cosplay.

—Creo que deberíamos tentarle con un papel de héroe antiguo♪

Todos los asistentes al espectáculo estaban confundidos, pero en cambio Yurika se estaba

divirtiendo.

—¡Largo! ¡No pretendo manchar mis manos con fracazados!

—¡¿Eeeeh?! ¡¿N-no vas a pelear contra nosotros?!

Las duras palabras de Koutarou desconcertaron a los cinco Sun Rangers.

—¡Ni siquiera me apetece seguir hablando con vosotros! ¡Largo!

Koutarou temblaba de rabia y se dio la vuelta después de decirles eso. Entonces el Red Shine del

centro trató de detenerlo desesperadamente.

—¡P-por favor, espera, Barón-san! ¡Hace solo un año que formamos nuestro grupo y esta es nuestra

primera aparición en público! ¡Si hemos hecho algo mal trabajaremos duro para arreglarlo!

61

—¡Entonces vuelvan a casa y arreglen esos trajes! ¡El rojo es el color del líder! ¡Nosotros tenemos

nuestro orgullo como villanos y no lucharemos contra una cuadrilla fracasada como la suya!

—¡Pero no podemos cambiar nuestros trajes en este momento!

Se pudo escuchar una risa débil en medio toda la confusión del escenario. La risa se contagió a todo

el público y en poco tiempo todos lo estaban haciendo.

—¡Sun Rangers, tienen que darse prisa y cambiarse de ropa! ¡El Barón Demonio está impaciente

porque la boda se va a celebrar ya mismo!

Ruth percibió el cambio de actitud del público y decidió salir de aquella situación fingiendo que se

trataba de una comedia. Comenzó a hablar rápidamente y de esa forma animó al público.

—¡Chicos, vamos a animar a los Sun Rangers! ¡Es solo cuestión de tiempo que el Barón Demonio

pierda su paciencia por completo!

—¡Podéis hacerlo, Sun Rangers!

—¡Rápido, cambiaos!

—¡No sé cuál de ellos es el viejo con gafas, pero puedes conseguirlo, viejo!

—¡Cállate, ¿a quién estás llamando viejo?! ¡Solo tengo veinte años!

Uno de los Red Shine que recordaba al hombre de pelo largo por su silueta gritó a los niños. Al

hacerlo, el chico que le había animado comenzó a llorar a todo volumen.

—¡¡Guaaaaaah, los Sun Rangers= Los Sun Rangers=!!

—Oh, eso no está bien, Sun Rangers. ¡No podéis pelear contra los niños!

—¡¡Idiota!!

Koutarou lanzó un puñetazo al Red Shine que había hecho llorar al chico.

—¡¿Es que no entendéis nada?! ¡Sois escoria, incluso estáis por debajo de un héroe de tercera!

¡¿Por qué hacéis llorar a los niños?! ¡¿Acaso pretendéis destruir sus sueños?! ¡No tenéis derecho a

llamaros héroes!

Koutarou había llegado a su límite. Recordó su infancia y su admiración por los héroes, de modo que

no pudo perdonar al grupo de héroes que no actuaba como tal.

—¡¡Barón-san, por favor, espera!!

—Mierda, la culpa de que se haya vuelto a enfadar es tuya, viejo.

—No soy un viejo, Kotaro.

62

—=¡¡Maravilloso, Barón Demonio-sama, maravilloso!!

—Parece que la enfermedad de Megu-chan se ha vuelto a manifestar, chicos.

Al ver a los Sun Rangers esforzándose tanto por conseguir el perdón de Koutarou, por alguna razón

Yurika comenzó a tener una sensación de empatía hacia ellos.

Me pregunto que será este sentimiento

Después de que les hubieran gritado por hacer llorar a los niños, los Sun Rangers parecían cualquier

cosa menos héroes, y la aura de negatividad que había a su alrededor llamó la atención de Yurika.

Sin embargo, como últimamente se encontraba más positiva no se dio cuenta de que se trataba del

espíritu de los perdedores.

—¡¡Niños del público, contestadme a esto!! ¡¿Son estos los héroes que esperabais?!

La capa de Koutarou se agitó mientras gritaba a los niños del público.

—¡¿Esto es todo lo que puede ofrecer la justicia?! ¡¡Decidme, chicos y chicas!! ¡¿Con quién debería

pelear?!

Entonces, un niño pequeño se levantó para contestar a las preguntas de Koutarou.

—¡¡Harukazemaaa~n!! ¡¡Ayúdanos, Harukazemaaa~n!!

A pesar de la baja estatura del niño, su grito estaba lleno de valor y animó al resto del público de

preescolar a que dijeran el nombre de su héroe junto a él.

—¡¡Harukazeman!!

—¡¡Apresúrate y salva a esa señorita, por favor, Harukazeman!!

—¡¡Los Sun Rangers no son buenos, Harukazeman!!

Los niños gritaron en sucesión y sus voces llenaron el escenario. Y entonces ocurrió. Unos fuegos

artificiales explotaron en el escenario y aparecieron dos siluetas detrás del humo. Hicieron una pose y

se presentaron al público a plena voz.

—¡Valor! ¡Ese es el poder de la esperanza que reside dentro de las personas!

—¡Amor! ¡Ese es el corazón indestructible que apoya al valor!

—¡Somos soldados del valor y el amor!

Una ráfaga de viento se llevó el humo que cubría a las dos siluetas.

—¡Harukazeman!

63

—¡Kishou-lady!

—¡¡El mal nunca prosperará mientras nos mantengamos en pie!!

Dos héroes, un hombre y una mujer, aparecieron llevando unos trajes los cuales saltaba a la vista

que estaban hechos a mano. El grupo de juventud había confeccionado sus disfraces y eran de

mucha menor calidad si se comparaban con los de los Sun Rangers.

—¡¡Harukazemaaa~n!! ¡¡Harukazemaaa~n!!

Sin embargo los niños les animaron gritando todo lo que podían. Sus exclamaciones eran varias

veces más fuertes que cuando apareció el grupo de los cinco. Para un héroe verdadero las

apariencias no eran un problema.

—¡Parece que has estado campando a tus anchas, Barón Demonio!

—¡Guajajaja, ¿has venido para ser derrotado de nuevo, Harukazeman?!

Y con un héroe de verdad, el mal pudo volver a actuar correctamente. Koutarou volvió a su personaje

y se giró hacia los nuevos héroes.

—¡He vuelto del infierno para acabar contigo! ¡Esta vez serás tú el que va a ir allí!

—¡Guajajaja, decir a un demonio que va a ir al infierno es un chiste! ¡Parece que no has perdido la

capacidad de hacer frases ingeniosas después de revivir, Harukazeman!!

Con la aparición de Harukazeman y Kishou-lady, el espectáculo volvió a lo establecido. Y terminó

siendo un completo éxito.

Parte 2

—¡Gracias, Harukazeman, Kishou-lady!

El último de los niños se despidió con la mano mientras lo llevaban sus padres y abandonó el

escenario. El hombre que hacía de Harukazeman y Shizuka también se despidieron con la mano

hasta que ya no pudieron verlo.

—Bueno, esto ha sido un gran éxito gracias a vosotros, Kiriha-san, Koutarou-kun.

Cuando se marcharon todos los niños, la asociación de vecinos a cargo del espectáculo llamó a los

participantes. Koutarou y las chicas ya se habían quitado los disfraces y limpiado el maquillaje, pero

lo hicieron fuera de la vista del público para que los niños no lo vieran.

64

—No estaba segura de qué iba a ocurrir si Harukazeman no salía a escena, pero se las arreglaron

para continuar con la función y todo terminó realmente bien, fuisteis de gran ayuda.

—¿Por qué tardaron tanto en salir?

—Es un poco embarazoso, pero casi parecía que el traje estaba maldito. Cuando nos disponíamos a

aparecer nos dimos cuenta de que el disfraz estaba rasgado.

El actor de Harukazeman dejó caer los hombros. Entonces se quitó la insignia que llevaba en el

pecho y le mostró a Koutarou lo que había debajo. La rotura del traje estaba sujeta con una cinta

adhesiva, una solución desesperada, como poco. Justo antes de salir al escenario vieron la rotura, lo

cual hizo que Harukazeman y Kishou-lady tuvieran que posponer su aparición para más tarde.

—Ya veo.

Kiriha, que estaba mirando la rasgadura junto a Koutarou, sonrió y asintió.

—Pero no ha sido gracias a nosotros, sino a los sustitutos que enviasteis.

—Sí, esos Sun Rangers nos sirvieron de mucha ayuda=

Koutarou asintió ante las palabras de Kiriha. Fueron capaces de conseguir más tiempo para que

Harukazeman pudiera aparecer gracias únicamente a los Sun Rangers. Al fin y al cabo, Koutarou y

sus amigas solo eran aficionados, y por sí solos no habrían podido improvisar algo.

—¿Eh?

El actor profesional los miró confundido.

—¿Pero esos Sun Rangers no eran vuestros amigos?

—¿Eh?

—Estábamos seguros de que los habían llamado para que echaran una ayuda.

—¿No los preparó la asociación de vecinos?

Koutarou y la asociación vecinal tenían diferentes impresiones sobre los Sun Rangers. Los residentes

del apartamento 106 habían asumido que la asociación había preparado unos sustitutos en caso de

que se produjera algún percance, y al contrario, la asociación pensaba que el grupo de los cinco se

trataban de los amigos de Koutarou. Todos estaban convencidos de que los Sun Rangers venían del

otro grupo.

—¿Qué significa esto?

—Alteza, ¿no sería mejor si les preguntásemos a ellos directamente?

65

—Cierto.

Koutarou y las chicas comenzaron a buscar a los héroes espontáneos, pero no pudieron encontrar al

grupo en cuestión.

—Mackenzie, ¿tú sabes a dónde fueron?

Una vez apareció Harukazeman, el personaje de Kenji ya no tenía más participación en la obra, de

modo que Koutarou le preguntó si había visto marcharse a los Sun Rangers.

—La última vez que los vi se estaban escabullendo del escenario para no entrometerse en la pelea

de Harukazeman y Kishou-lady. Después de eso no sé a dónde fueron.

Pero Kenji negó con la cabeza. Después de que se terminaran las escenas de su personaje se puso

a disfrutar del espectáculo junto con los niños.

—¿Y tú, Sakuraba-senpai?

—Yo tampoco lo sé, lo siento.

Harumi también negó haberlos visto y se sonrojó ligeramente. Había estado viendo la batalla de

Koutarou, por lo que no se registró en su memoria ningún recuerdo más sobre el grupo de los cinco

después de que abandonaran el escenario.

—¿Pero entonces quiénes eran esas personas?

Todos empezaron a rascarse la cabeza cuando Kiriha lanzó esa pregunta; estaban igual de confusos.

Mientras tanto, los Sun Rangers, de los que nadie conocía su identidad, se encontraban en medio de

una reunión de evaluación. Estaban tratando de solucionar los problemas que habían encontrado a lo

largo de su aparición en escena.

—En primer lugar, creo que el mayor fallo en esta ocasión fue confiar plenamente en un niño de

preescolar.

El anciano con una barba blanca y bata de laboratorio escribió lo último que había dicho en una

pizarra. Ésta había sido robada de alguna parte y ahora colgaba de la pared de la pequeña oficina,

donde solo se encontraba el anciano y un grupo de cinco personas. El grupo se trataba por supuesto

de los Sun Rangers; estaban sentados en sus respectivas mesas mientras miraban al anciano y a la

pizarra con una expresión seria.

—Como resultado hemos terminado entrometiéndonos en un espectáculo de héroes que no tenía

nada que ver con la gente del mundo subterráneo.

El viejo rodeó las palabras “espectáculo de héroes” con un rotulador rojo.

66

Así es, puede ser difícil de creer, pero estos Sun Rangers eran héroes de verdad cuya intención es

luchar contra los habitantes del mundo subterráneo. La Cuadrilla del Sol, o los Sun Rangers, se había

formado como medida de precaución frente a amenazas extranjeras desconocidas, pero con la

aparición de la Gente de la Tierra salieron de entre las sombras para mostrarse al mundo. Por cierto,

el profesor se llamaba Roppongi. Los Sun Rangers eran un escuadrón secreto de batalla, pero

Roppongi había sido designado como su comandante debido a una norma que les obligaba a estar

bajo el control de los civiles.

—Pero profesor, el detector señaló una reacción a la gente del mundo subterráneo.

El más bajo de los cinco mostró al anciano un dispositivo similar a una consola portátil. El nombre de

este miembro era Kotaro; era el más joven del grupo.

—Sobre eso, este detector no funciona con los habitantes del mundo subterráneo, sino con la

tecnología que utilizan. Por eso es extremadamente improbable que detecte algo que no esté

relacionado con ellos.

—¿Significa eso que confiamos ciegamente en un niño de preescolar y el detector estaba

desafortunadamente estropeado?

Otro de los miembros continuó donde Kotaro lo había dejado. Su nombre era Kenichi, y su pelo corto

y mirada fría le daban la impresión de ser un hombre joven y fuerte. Además era el primer Red Shine

que Koutarou había golpeado.

—Exactamente. Parece que lo mejor será replantearnos la veracidad de nuestra información y de la

precisión del detector.

Roppongi asintió tras escuchar a Kenichi mientras movía el detector entre sus manos.

—Sin embargo, hablando del detector, su utilidad ya ha sido probada en otros distritos. Aunque existe

una pequeña probabilidad de realizar una lectura incorrecta, deberíamos seguir utilizándolo.

En realidad había más escuadrones aparte de los Sun Rangers cuya función era luchar contra

amenazas desconocidas. Ellos eran los que se encontraban a cargo de esta región, pero había

muchas otras cuadrillas repartidas por todo el país. En el resto de regiones, el detector estaba

produciendo buenos resultados, lo cual permitió a sus usuarios repeler los ataques de la gente del

mundo subterráneo. No obstante, nunca habían informado de un error de funcionamiento, por lo que

los únicos que actualmente tenían este problema eran los Sun Rangers.

—Profesor, ¿no podríamos resolver ambos problemas utilizando el mismo método?

—¿A qué te refieres, Hayato-kun?

67

El hombre al que se había dirigido Roppongi, Hayato, era un joven de gran estatura con el pelo largo

y gafas de sol. Como cualquiera podría adivinar, el hecho de llevar gafas de sol a pesar de

encontrarse en una sala débilmente iluminada era debido a su personalidad narcisista. Sonrió

ligeramente y estiró los brazos. Después contestó a la pregunta de Roppongi.

—...En vez de creer ciegamente en las palabras de un niño o en el resultado del detector deberíamos

confirmar la presencia de enemigos utilizando un método distinto.

—Entiendo, esa es una opinión razonable. Muy bien, en el futuro doblaremos o incluso triplicaremos

la comprobación de los resultados para estar seguros.

El grupo asintió al oír las palabras de Roppongi. Al verlo, el anciano borró lo que había escrito en la

pizarra porque pretendía avanzar al siguiente tema.

—Y ahora, para el siguiente asunto~

—¡¡Barón Demonio-sama!! ¡Es acerca del Barón Demonio-sama, ¿verdad?!

La única mujer de la sala interrumpió a Roppongi. Se llamaba Megumi, una chica en los últimos años

de su adolescencia. Megumi destacaba por su pelo largo de color negro y sus cejas gruesas, y daba

la impresión de tener una fuerte determinación. Sin embargo, ahora mismo no estaba mostrando

nada de ello; tenía los dedos entrelazados y sus ojos brillaban como estrellas.

—P-pues sí, pero=

—¡Aah, quiero volver a encontrarme con esa persona! ¡Quiero que me grite!

—¿M-Megumi-kun?

Mientras que Roppongi se encontraba confundido por la mirada perdida de Megumi y sus extraños

gemidos, el último de los cinco, que no había hablado hasta el momento, tomó la palabra.

—Profesor, es la enfermedad de Megu-chan otra vez. Parece que ese villano del espectáculo era

justamente su tipo=

Después de acabar su explicación se llevó una patata frita con sabor a curry a la boca. Su nombre

era Daisaku. También era el miembro más grande de los Sun Rangers, y dicho esto, como siempre

estaba comiendo, su cuerpo no había crecido en altura, sino en anchura.

—¡Me da igual lo que digáis, porque a pesar de la apariencia guay de Barón-sama tenía una rabia

ardiente dentro de él, y aunque es un villano se mostró absolutamente razonable!

Megumi recordó su encuentro con el Barón Demonio. El odio intenso que manifestó hacia sus

compañeros se había grabado en su memoria. Le agradó ver a Koutarou golpeando a uno de los Red

Shine y regañando severamente al que hizo llorar a un niño del público.



Sus recuerdos se habían idealizado, por lo que al final en su cabeza solo quedó una imagen

completamente distinta a la del Barón Demonio original. En su mente se reproducía continuamente

una escena donde florecían cientos de rosas detrás del chico mientras que él le sonreía mostrando

una fila de dientes brillantes.

—...Sinceramente no puedo centrarme cuando Megumi se comporta de ese modo.

—Lo mismo digo. Pero por fortuna no es la única mujer de este planeta.

—Cierto. Menos mal=

Kenichi y Hayato compartían la misma opinión. Miraron a Megumi con resentimiento y asintieron entre

sí.

—¿No podemos dejar a nee-chan con Daisaku-oniichan?

Kotaro señaló a Daisaku, que en ese instante estaba acercando un pañuelo a Megumi.

—¡¡Aaa~h, desearía que me secuestrara y me obligara a casarme con él!!

—Megu-chan, te sangra la nariz.

—Gracias, Daisaku-kun.

Megumi cogió el pañuelo de papel de las manos de Daisaku y se limpió la nariz. Se había excitado

demasiado y por tanto comenzó a sangrar por la nariz.

—¿De verdad amas tanto a Barón-san, Megu-chan?

—¡Por supuesto! ¡Ya no quedan hombres tan geniales como él!

Megumi comenzó a enumerar todas las partes positivas del Barón Demonio mientras se limpiaba la

nariz. Daisaku sonreía y le escuchaba con atención, sin decir ninguna queja.

—Daisaku es bueno para cuidar de los demás=

—Es del tipo de persona que acabará en la ruina por ser demasiado bueno.

Kenichi y Hayato lo observaban con lástima. Daisaku seguía escuchando inquebrantablemente a

Megumi, y ella, encantada por su atención desinteresada, le correspondió con una expresión radiante

mientras continuaba hablando.

—Incomprensiblemente esos dos se llevarían muy bien entre ellos.

—¿Tú crees=?

Kotaro creía que Megumi y Daisaku harían una buena combinación, pero desafortunadamente nadie

más estaba de acuerdo con él.

70

El siguiente tema que escribió Roppongi en la pizarra no trataba directamente sobre el Barón

Demonio. Los Sun Rangers sabían a su pesar que habían interrumpido un espectáculo de héroes, de

modo que el profesor se disponía a destacar los problemas que había señalado el Barón Demonio.

—Poner demasiados reparos en el presupuesto y alarmarnos por la presencia de la gente del mundo

subterráneo fue un error, por no mencionar que nos precipitamos demasiado a la hora de preparar los

trajes.

—Ah, el problema del color de los trajes.

El asunto que estaba tratando Roppongi en estos momentos era el problema que tanto había hecho

enfadar al Barón Demonio: el color de los trajes del grupo. El traje de combate de los Sun Rangers

había sido fabricado reuniendo la tecnología más puntera disponible. Solo por llevarlo puesto, la

fuerza se multiplicaba por cinco. Eran capaces de correr tan rápido como un animal de la sabana, y

su resistencia era equivalente a la del acero. Se trataba de una nueva era en el mundo del

equipamiento personal, muy superior a cualquier tipo de chaleco antibalas.

Pero debido a sus altas prestaciones requería bastante tiempo y dinero para crearlas. Los Sun

Rangers habían estrenado sus trajes justo antes de su primera misión, y por eso no tuvieron tiempo

suficiente para cambiarles el color. Al final se vieron obligados a salir todos vistiendo del mismo color,

el rojo. Esas fueron las circunstancias que llevaron a que los cinco se llamaran Red Shine, y cuando

Koutarou señaló el problema quedaron en evidencia.

—Ahora que lo pienso, si todos llevamos exactamente el mismo traje se hace muy difícil poder

distinguirnos.

Después de que el profesor dejara el rotulador en la mesa, Kenichi dio su opinión, no sin antes haber

pensado seriamente en el problema. Hayato asintió, mostrando que estaba de acuerdo con él.

—Es verdad, todos parecen iguales. Si por ejemplo alguien se mete en problemas sería difícil

averiguar quién necesita ayuda a simple vista.

Todos los trajes tenían el mismo diseño, ya que estaban sufragados por el gobierno. Además, era

obligatorio llevar un casco integral debido a las funciones de las que disponían, de modo que en un

principio era muy difícil distinguir a los miembros del grupo.

El único que era inconfundible a simple vista era Daisaku, por su enorme cuerpo. Kenichi y Hayato

tenían una constitución similar, pero este problema se manifestaba sobre todo con Kotaro y Megumi,

que eran casi de la misma estatura. Existía la posibilidad de no ser capaces de distinguirse entre ellos

durante una batalla importante y esto podría conllevar una desgracia.

—¡¿Por qué no os disteis cuenta de algo así desde el principio?!

Megumi dejó sus fantasías durante unos instantes y volvió a la normalidad. Levantó sus cejas

gruesas y lanzó una pregunta.

71

—Tú tampoco lo hiciste, nee-chan.

—Megu-chan, tuviste la oportunidad de conocer a Barón-san solo gracias a que todos íbamos de rojo.

—Ah sí, eso es cierto♪

Sin embargo, gracias a Daisaku, la expresión de Megumi volvió a cambiar.

—Aaa~hn, Barón-samaaa~=

Su enfado se desvaneció y se sumergió de nuevo en su mundo privado.

—=Bueno, dejando a Megumi-kun a un lado, ¿alguien está en contra de cambiar el color de los

trajes para distinguiros?

—Eso debería estar bien. Barón-san y los niños dijeron que sería mejor y más fácil de entender.

—Es verdad. Si pensamos en el futuro, de este modo habrá más posibilidades de que los niños nos

animen.

Todas las naciones con fuerzas de seguridad poderosas trataban de mejorar la imagen de sus

agentes. Como esta ocupación siempre se encontraba entre las primeras que los niños deseaban

tener algún día, así sería más fácil para ellos adquirir interés por pertenecer a estas fuerzas. Esto

significa que su deseo por proteger la paz sería respetado. Los Sun Rangers no eran policías, pero se

podía decir lo mismo para ellos.

—Pero profesor, si nosotros no podemos distinguirnos tampoco podrá hacerlo la gente del mundo

subterráneo, ¿no? ¿No sería peligroso cambiar los colores?

—Ya veo, ese podría ser un problema. Eres muy listo, Kotaro.

—Jeje.

Kenichi estaba impresionado, y Kotaro rió con orgullo. Si todos podían diferenciarse según el color de

su traje, entonces los enemigos podrían llevar a cabo contramedidas para luchar con ellos. Cambiar

los colores para diferenciarse entre sí también podría funcionar como una ventaja para el enemigo.

—¿Qué os parece esto? Cambiaremos los colores cada cierto tiempo. Así no importa los planes que

ellos puedan hacer.

Pero Hayato resolvió el problema en un abrir y cerrar de ojos. Si cambiaban de color en función del

tiempo no tendrían que preocuparse por los datos que pudiera recoger el enemigo en sus batallas.

Era una estrategia simple, aunque efectiva.

—Sí, hagamos eso, Hayato-kun. Es un buen método con el que solo nosotros tendremos la ventaja.

Y de ese modo se decidió que los Sun Rangers vestirían de colores diferentes.

72

—Y ahora lo único que nos queda es debatir quién tendrá cada color.

El único problema que les quedaba por resolver eran los colores en sí mismos; ¿qué color tendría el

traje de cada integrante del grupo?

—Si no me equivoco, Barón-san dijo que el rojo era el color del líder.

—Lo que significa que yo voy de rojo.

—Espera, Hayato, yo debería ir de rojo.

Aquí las opiniones de Kenichi y Hayato empezaron a chocar. Los dos querían ser el líder; Kenichi

porque tenía un temperamento fuerte y el liderazgo era algo natural en él, y Hayato porque

consideraba que ser líder era algo guay.

—¡¿Qué estás diciendo?! ¡Es importante mantener la mente fría durante una batalla, Kenichi, y eso

es imposible para un idiota impulsivo como tú!

—¡¿Y tú eres una persona tranquila?! ¡¡Ahora deberías darte cuenta de lo que estás diciendo!!

¡¿Acaso has olvidado que durante ese espectáculo hiciste llorar a un niño y cabreaste a Barón-san?!

Aun así ninguno de los dos tenía características de líder. Siguieron discutiendo y al final no llegaron a

un acuerdo.

—¡No me he olvidado! ¡Por eso no voy a volver a cometer el mismo fallo! ¡Te enseñaré que puedo ser

un líder espléndido e incluso Barón-san lo reconocerá!

—¡Para empezar yo nunca habría cometido ese error! ¡Eres un narcisista! ¡Solo sabes pensar en ti

mismo!

—Aaaah=

Mientras que Kenichi y Hayato continuaban con su disputa, Kotaro dejó escapar un pequeño suspiro.

Normalmente esos dos se llevaban bien, pero en cuanto se presentaba algo en lo que no coincidían

nunca eran capaces de llegar a un acuerdo, y ahora que la posición de líder estaba por determinarse,

Kotaro no se pudo imaginar a ninguno de ellos retirándose pronto. No tuvo más remedio que pedir

ayuda a la persona del grupo que tenía más sentido común, Megumi.

—Megumi-neechan, di algo para que paren.

—¡El amor prohibido entre una heroína de la justicia y un ejecutivo del mal! ¡Bien, muy bien! ¡Y al

final, después de ser despertado por el poder del amor, Barón-sama se convertirá en un aliado de la

justicia!

—Megu-chan, estás babeando.

—Y entonces Barón-sama me dirá “Megumi, eres tan linda”. ¡Kiaaa~!

73

Pero en contra de sus expectativas, Kotaro no pudo sacar ninguna ayuda de Megumi.

—Megu-chan, tú eres una chica, así que por lo menos deberías preocuparte un poco por tu

apariencia.

—=Es inútil.

—¿Qué hacemos=?

En ese punto, Kotaro y Roppongi tuvieron la sensación de que Daisaku era suficientemente bueno

como líder.

Parte 3

Después de terminar de limpiarlo todo, Sanae y Yurika salieron a marchas forzadas de la escuela

infantil.

—¡Vamos, Yurika, date prisa, corre! ¡Si no nos damos prisa la Chica Mágica Love Love Heart va a

comenzar sin nosotras!

—Aunque me digas que corra, yo no soy muy buena haciendo ejercicio.

Si se apresuraban para llegar a casa podrían ver un anime que comenzaba a las seis en punto de la

tarde. Pero Yurika no era muy rápida corriendo, por lo que no sabía si llegaría a tiempo para ver el

opening.

—Si quieres puedo poseerte y hacer que corras más rápido.

—¡N-noooooo! ¡¡Cualquier cosa menos eso!!

—...Así que PUEDES ir más rápido si te motivan=

Sin embargo, por algún motivo la velocidad de Yurika aumentó enormemente y poco después

Koutarou las perdió de vista. Pasaron a toda prisa por su lado y a él casi no le dio tiempo a

despedirse.

—Solo espero que no atropellen Yurika de camino a casa=

Koutarou se sintió algo preocupado al ver la expresión desesperada de Yurika mientras daba la vuelta

a una esquina.

—Koutarou.

—Satomi-sama, hoy has hecho un buen trabajo.

74

—Sí, vosotras también.

Theia y Ruth se acercaron. Las dos se dieron cuenta de que Sanae y Yurika no estaban con él y

miraron a su alrededor.

—Satomi-sama, me parece que no puedo encontrar a Sanae-sama ni a Yurika-sama por ninguna

parte.

—Esas dos ya se han ido a casa. Decían algo sobre ver un anime.

—...Ya veo, así que no están por aquí.

Theia dirigió su vista a la dirección donde se encontraba la Casa Corona antes de girarse de nuevo

hacia Koutarou.

Koutarou está solo

Últimamente, Sanae y Yurika siempre estaban a su lado. Sanae llevaba un tiempo comportándose de

esa forma, pero ahora Yurika se había acercado mucho más a Koutarou. Parecía que sus

sentimientos hacia él habían cambiado, y Theia se preguntaba cuál podía ser el causante de ese

cambio. Debido a estas circunstancias era muy raro ver a Koutarou solo.

—...Cuando lleguemos a casa vas jugar conmigo a la consola durante horas.

Theia recordó las palabras que había dicho Koutarou durante el espectáculo cuando de repente

comenzó a perder la calma.

S-si las cosas salen bien, Koutarou y yo estaremos jugando v-videojuegos nosotros dos solos

Ella tenía envidia de Sanae y Yurika por conseguir estar siempre tan cerca de Koutarou, de forma que

no tenía intenciones de dejar escapar esta oportunidad. En una situación como esa, sin la niña

fantasma y la chica mágica, sería capaz de encontrarse a solas con él. Su corazón comenzó a latir

salvajemente simplemente por pensar en ello.

¿Pero q-qué debería decir en esta situación? ¡¿Cómo podría expresar mis sentimientos sin dar pie a

un malentendido?!

Theia todavía no comprendía por completo sus sentimientos de amor hacia Koutarou y no estaba

segura de que debía hacer. Solo pensaba en formas de llevarse bien con él, aunque no sin dificultad.

El pensamiento de que únicamente lo hacía por superar su prueba se interponía entre sus propias

emociones, y como su objetivo no estaba nada claro, tampoco lo eran los medios para conseguirlo.

Alteza

Ruth percibió que Theia se encontraba demasiado nerviosa tratando de pensar desesperadamente

en cuál sería su siguiente movimiento, así que se le formó una pequeña sonrisa y decidió echarle una

mano.

75

—¿No cree que deberían jugar a los videojuegos a bordo de la Caballero Azul, alteza?

—¿Eh?

Theia, que estaba sumergida entre sus pensamientos, abrió los ojos por la sorpresa. La repentina e

inesperada intervención de Ruth le hizo imposible saber qué había dicho. Entonces Ruth puso una

sonrisa mucho más amplia.

—Como Sanae-sama y Yurika-sama están utilizando el televisor no van a poder jugar con la consola

en él, de modo que deberían jugar en sus aposentos a bordo de la Caballero Azul.

Como bien había dicho Ruth, el televisor del apartamento 106 estaba ocupado por Sanae y Yurika,

así que mientras ellas estuvieran viendo el anime no se podría jugar con la consola. No tenían más

opción que hacerlo en la habitación de Theia, a bordo de su nave espacial. Sin embargo, Theia no

entendió por qué Ruth sacó eso de repente.

—S-sí=

Theia asintió presionada por la sonrisa de Ruth, a pesar de sus dudas.

¿Ruth?

Ruth a su vez asintió al ver la mirada de su señora y giró la cabeza hacia Koutarou durante un breve

instante. Theia hizo lo mismo.

—De acuerdo. Cuando haya terminado de comprar la comida me pasaré por allí.

Tras escuchar la conversación de las dos chicas, Koutarou reflexionó durante un segundo antes de

responder. Si iba a jugar a los videojuegos con Theia y ella iba a estar a bordo de la Caballero Azul,

entonces no tenía otra opción que ir allí también. Por otro lado, como había entrenado en la nave

para la función y el espectáculo de héroes durante muchísimos días no puso ninguna queja.

—Ah=

Entonces Theia se dio cuenta por fin de las intenciones de su sirvienta. Cuando se giró a ella

rápidamente para mirarla se encontró con que tenía una sonrisa amable en su rostro.

Como podía esperar de Satomi-sama. Siempre se asegura de mantener sus promesas

Ruth se lo agradeció al chico varias veces en su cabeza. Teniendo en cuenta su forma de ser, era

evidente que Koutarou subiría a bordo de la Caballero Azul para cumplir con su promesa. Eso era lo

que Ruth creía, pero aun así no pudo evitar sentirse contenta cuando él respondió de forma positiva a

sus expectativas. Ruth provenía de la famosa familia de caballeros Pardomshiha, por lo que ella

valoraba las promesas y los juramentos por encima de lo demás. Su amor por su querida princesa se

manifestaba a través de su sonrisa.

Si se lleva bien con su alteza estoy segura de que será capaz de protegerla siempre

76

Si trataba de ver a Koutarou como un caballero, aún le quedaba un largo camino por recorrer.

Todavía no había terminado de aprender todos los modales y las técnicas de alguien de la nobleza,

pero en lo referente a las promesas y los juramentos, Koutarou les daba mucho más valor que

cualquier otro caballero que Ruth hubiese conocido.

Aunque su espada se rompiera, algo como eso no importaría siempre y cuando el juramento que

estaba depositado sobre ella no se hubiese roto también. Ese era un proverbio de Fortorthe. Ruth

pensaba que este dicho no solo se aplicaba a las espadas, sino que también a las personas. Aunque

la persona no fuese muy digna de llamarse caballero, no importaba si era capaz de hacer que sus

promesas siguieran en pie. A una persona cualquiera se le podía instruir para convertirse en

caballero, pero mantener un juramento no era algo que fuera posible practicar.

Satomi-sama, por favor, acepta a su alteza

El deseo de Ruth no solo era por el bien de Theia, sino que también por el suyo propio.

—En ese caso voy a volver ahora mismo a la nave.

—Theia, realmente te encantan los videojuegos.

—¡No me hables de tú! ¡Di princesa Theiamillis!

—Sí, sí, querida princesa Theiamillis.

La imagen de Koutarou y Theia sentados uno al lado del otro apareció en la mente de Ruth. A veces

se insultaban entre sí y otras veces se molestaban apretando los botones del mando del otro. Ruth

deseaba poder tener un sitio a su lado.

Kiriha y Harumi llegaron a la altura de Koutarou unos minutos más tarde después de que Theia y

Ruth hubieran regresado a la Caballero Azul.

—¿Oh? ¿Dónde está la Casera?

Koutarou en un principio pretendía regresar a su apartamento junto a Kiriha y Shizuka, por lo que

comenzó a mirar a su alrededor para buscar su casera. Al verlo, Harumi le explicó las circunstancias.

—Satomi-kun, parece que a Kasagi-san le han ofrecido otro trabajo a tiempo parcial.

—¿Un trabajo?

En ese momento Koutarou vio a Shizuka a través de la ventana de una oficina de la escuela infantil.

Estaba hablando con una persona del grupo de juventud y un hombre que no había visto nunca

antes. Aquel hombre era el que había ofrecido a Shizuka un trabajo a tiempo parcial.

—Parece que un profesional ha estado viendo el espectáculo de hoy.

Kiriha tomó el relevo de Harumi y le explicó con más detalle.

77

El espectáculo había sido muy entretenido, incluso para los ojos de un profesional. Lo que más

impresionó al hombre fueron los movimientos de Shizuka en el papel de Kishou-lady. Como ella sabía

artes marciales, realizó una demostración de unas tácticas muy intensas, a pesar de su apariencia

femenina. Por tanto le ofrecieron probar a hacer un trabajo de media jornada, el cual además tenía la

función de casting.

—Mmm, es increíble la Casera=

—Si todo sale bien será una estrella de acción.

Koutarou quedó impresionado después de escuchar la explicación. Harumi le sonrió después de

simular lanzar dos puñetazos a Koutarou.

—La acción probablemente es algo imposible para ti, senpai.

—Ya tengo un caballero que me defiende, así que no necesito luchar.

—Déjemelo a mí, princesa Alaya.

—Fufufu.

—Como sea, por eso Kasagi-san nos dijo que nos fuéramos sin ella.

—Ya veo. Supongo que no hay más remedio.

Mientras reía junto a Harumi, Koutarou miró una vez más hacia la oficina después de conocer la

situación. No necesitaba tener mucha imaginación para comprender que les llevaría bastante tiempo

terminar de acordar el contrato, si es que en ese momento estaban hablando sobre el trabajo. Aun

así, como tenía que pasarse por el supermercado de camino a casa, no podía quedarse allí a

esperarla.

—Muy bien. Senpai, Kiriha-san, vayamos a casa.

—Vale.

—Sí.

Koutarou y las dos chicas dejaron la escuela infantil y se dirigieron a sus respectivas casas.

—Bueno, Satomi-kun, Kurano-san, yo ya me separo aquí.

Justo antes de llegar al supermercado, Harumi se separó de Koutarou y Kiriha. Su casa se

encontraba en otra dirección, de modo que eso era todo lo lejos que podía llegar junto a ellos.

—Vale, te veré mañana en el instituto.

—Adiós, Sakuraba-senpai.

78

—Adiós chicos.

Harumi les sonrió y comenzó a caminar por otra calle. Koutarou y Kiriha la vieron alejarse y se

despidieron de ella una vez más con la mano. Después giraron en una esquina y retomaron su

camino.

—Kiriha-san, ¿qué deberíamos comprar para hoy?

—Huevos, natto, que está en oferta, bolsas de basura transparentes y algunas verduras.

Una vez que se quedaron los dos solos, Kiriha empezó a actuar de forma normal y por consiguiente

Koutarou se sintió algo aliviado. No se sentía cómodo cuando ella actuaba como una persona

diferente y fingía ser una estudiante de honor.

Kiriha normalmente era más formal y estricta. Cuando hacía de estudiante modelo se volvía mucho

más amigable, pero a pesar de ello, Koutarou prefería a la Kiriha de siempre; la sentía mucho más

cercana de esta manera. Por ese motivo hablaba más con ella cuando actuaba como era en realidad,

y esta vez no fue una excepción. De repente se mostró más hablador con Kiriha.

—Ah, sí, verduras. La piel de Yurika se ha vuelto un poco áspera últimamente, así que le daremos de

comer muchas verduras.

—Eso es porque come demasiados fideos instantáneos.

—Lo sé. Y cuando hay carne en la mesa es lo único que come.

—Fufufu, entonces probemos un truco para asegurarnos de que se coma la verdura.

Ocurría lo mismo con Kiriha. Cuando Harumi se marchó a su casa, sus expresiones se volvieron

mucho más naturales y variadas. Solo había unas pocas personas en la superficie con las que podía

hablar sin esconder sus verdaderas emociones, y se podía decir que eran los residentes del

apartamento 106. No debía mostrar debilidad a sus subordinados y tampoco podía ser honesta con el

resto de habitantes de la superficie. Curiosamente solo podía mostrar su verdadera personalidad a

Koutarou y las chicas porque ellos eran sus “rivales”.

—¡Onee-chan!

Sí que había alguien más con quien podía comportarse de forma normal, y eran los niños. Eran unas

de las pocas personas a quien podía mostrarles su verdadero ser, sobre todo gracias a su inocencia.

—¡¡Hoy la aparición de Harukazeman ha sido increíble!!

—Gracias. Me alegra que te gustara.

—¡Sí!

79

Kiriha se agachó y acarició la cabeza de la niña que se había dirigido hacia ella corriendo. Era la

única hija de un matrimonio que regentaba una tienda de verduras en el centro comercial. Su padre

era parte del grupo de juventud y había coincidido con Kiriha gracias a sus trabajos como voluntaria.

Además era una de las niñas que asistía a la escuela donde habían realizado la función ese día.

—¡Guardaré el secreto a todo el mundo! ¡No le diré a nadie que Kiriha-oneechan es parte de una

sociedad secreta malvada!

—Fufufu, si se lo cuentas a alguien te comeré.

—¡Ajaja, eres tan graciosa!

Kiriha y la niña conversaban alegremente. Al verlas, las dudas de Koutarou aumentaron todavía más.

¿Realmente esta persona ha venido aquí para invadir la superficie?

Sin embargo, en el momento siguiente la niña miró a Koutarou.

—Hey, hey, onee-chan, ¿quién es ese?

Koutarou perdió el hilo de lo que estaba pensando por culpa de la pregunta de la niña y se agachó al

lado de Kiriha mientras sonreía.

—Vaya, ¿quién crees que soy?

—¿El novio de onee-chan?

—¿Acaso lo parezco?

—¡¡Noo!!

La chica sonrió y lo negó; después comenzó a reírse. Mientras tanto Kiriha miró a Koutarou y puso

una sonrisa traviesa.

—Pero en realidad sí es mi novio.

De repente agarró el brazo del chico y apoyó la cabeza en su hombro. Al hacerlo, una fragancia a

flores frescas asaltó la nariz de Koutarou. Se trataba de un olor diferente al del aceite perfumado que

Kiriha solía echarse en el pelo.

—¡¿De verdad?!

La niña, aunque era muy joven, no dejaba de ser una chica, y la simple mención de la palabra “novio”

hizo que le brillasen los ojos. Koutarou, que había quedado atrapado por la sonrisa de Kiriha, asintió

con tranquilidad.



—Así es. Increíble, ¿a que sí?

—¡Sí! ¡Es genial que onee-chan tenga un prometido!

—¡¿Prometido?!

La chica asentía mientras Koutarou se encontraba estupefacto.

—¡Onee-chan es muy guapa, así que ¿por qué te prometiste con este onii-chan tan feo?! ¡¿También

es un trabajo de voluntario?!

—Menuda cabecita que tienes=

Koutarou sonrió irónicamente al escuchar las duras apreciaciones de la niña y le dio unos golpecitos

en la cabeza. Kiriha, que naturalmente se le notaba contenta, carraspeó para poder avanzar.

—Fufu, no es ni mi prometido ni un trabajo voluntario. Cuando seas mayor lo entenderás.

—Tú sí que eres mayor, onee-chan.

—Al menos un poco más que tú.

Kiriha volvió a acariciar a la chica con una sonrisa y se levantó. Como tenía agarrado el brazo de

Koutarou, él también tuvo que hacerlo.

—Muy bien.

—¿Estás comprando, onee-chan?

La niña se rascó la cabeza. Kiriha asintió para responderle y señaló hacia el centro comercial con su

mano libre.

—Sí. Tenemos que comprar los ingredientes para la cena.

—Umm. ¡Entonces venid a comprar algo a nuestra tienda! ¡Os haremos un descuento!

—Eso es lo que pensábamos hacer.

—¡Genial! ¡Entonces daos prisa! ¡Nuestras ofertas temporales están a punto de comenzar!

—Qué chica más avispada=

Entonces la niña tiró de las manos de Koutarou y Kiriha, guiándolos hasta el centro comercial.

82

Parte 4

Desde que Kiriha y Ruth llegaron al apartamento se encargaron de ir a las compras en casi todas las

ocasiones, por lo que ya hacía bastante tiempo que Koutarou no acompañaba a Kiriha en esta tarea.

—¡Oh, Kiriha-chan, ¿esta vez te has traído a tu novio contigo?!

—Kiriha-san, acabamos de recibir un té muy bueno. Si quieres puedes llevarte una muestra.

—¡El teatro de héroes de hoy ha sido genial!

—¡No seas descortés con ella, cielo! Lo siento, Kiriha-san.

—¡Ah, sí! ¡Haz a saber a los jóvenes que hacen trabajos de voluntariado contigo que estoy deseando

volver a colaborar con ellos!

Mientras Koutarou caminaba junto a Kiriha, varias personas se acercaban para hablar. Cuando salió

a comprar con ella en el pasado no había visto esta clase de reacciones.

—Muchas gracias.

Kiriha hizo una reverencia formal a cada uno que interactuaba con ella. A Koutarou le parecía que ella

también se alegraba de este cambio.

Umm

Koutarou la observaba con un sentimiento misterioso creciendo dentro de él. La gente que se dirigía a

ella era la prueba de que se estaba adaptando bien a la superficie. Gracias a su participación en el

barrio se convirtió en alguien cada vez más indispensable, y si las cosas continuaban de ese modo,

Kiriha algún día podría revelarles sus verdaderas intenciones. Ella lo había llamado su método de

invasión. Sin embargo, Koutarou no trató de hacer nada para detenerla. No, todavía más importante,

dudaba de si lo que estaba haciendo era en realidad una invasión.

¿De verdad pretende invadir la superficie?

Las dudas de Koutarou salieron de nuevo a flote. A él solo le parecía que Kiriha estaba emigrando de

forma pacífica a la superficie. Por ese motivo adquirió legalmente la ciudadanía, forjó lazos con los

habitantes locales y formó una relación de armonía con otras personas.

No obstante, cuando se conocieron, ella olvidó mencionar esto y en cambio dio cabida a pensar que

en realidad deseaba una invasión por la fuerza, que aseguraría el control de su santuario y produciría

armas de forma masiva como sus haniwas. Por eso Koutarou se negó desde un principio. Si en ese

momento le hubiera contado que lo que pretendía era llevarse bien con los habitantes de la

superficie, incluso habría cooperado con ella.

Ni siquiera estoy seguro de si quiere construir ese santuario o no

83

La mayor duda en la mente de Koutarou era que Kiriha aún no había conseguido el control del

apartamento. Ella era lo suficientemente inteligente como para echarlo. Probablemente había pocas

personas tan inteligentes como ella, y si esa chica hubiese puesto su mente a funcionar a pleno

rendimiento habría sido capaz de determinar la disputa por el control del apartamento 106 en un

instante, y además a su favor. Probablemente para ella sería fácil pasar por encima de Koutarou,

Sanae y Yurika, y como Theia era muy simple en su forma de actuar, había muchas maneras de

tomar ventaja sobre ella. Ya fuese ganando de forma justa y limpia o buscando una artimaña para

engañarlos, Koutarou pensaba que era bastante extraño que todavía no se hubiera hecho con la

victoria.

Kiriha no se lo estaba tomando en serio por alguna razón. De hecho, normalmente ayudaba a

Koutarou y las demás para que no se quedaran fuera de la competición. Un ejemplo de esto era el

caso de cuando Sanae fue secuestrada por los cazadores de fantasmas, o cuando Theia fue atacada

por Clan. Kiriha decía que ella conocía el dolor que causaba una pérdida, pero no solo ayudaba a sus

contrincantes, sino que incluso renunciaba a su propio beneficio por el bien de ellos.

—Estaba a punto de tirar todo lo que no se ha vendido. Siéntete libre de llevarte lo que quieras.

—Muchas gracias.

—¡Antes que tirarlo a la basura prefiero que una chica tan bonita como tú se lo coma! ¡Nos vemos

otro día, señorita!

—Koutarou, tengo algo de takoyaki. Pero todavía no hemos cenado, así que solo te puedes comer la

mitad.

—Sí, gracias, Kiriha-san.

Kiriha sonrió y le acercó el papel de aluminio lleno de takoyaki que acababa de recibir. Koutarou lo

aceptó y comenzó a hablar para sus adentros.

Yo no veo que tenga intención de conquistar la superficie

Lo que más dudas le producía era la sonrisa de Kiriha. No podía imaginarse que la expresión que

estaba mostrando en ese momento a los niños y a los trabajadores de los comercios fuera falsa. Era

imposible que pudiera verla atacándolos con armas.

—=Escucha, Kiriha-san.

—¿Sí, Koutarou?

Decidió preguntarle directamente. Si lo hacía de forma seria, seguramente ella le contestaría. Durante

los últimos ocho meses, su confianza en Kiriha había crecido lo suficiente como para creer eso.

—Hay algo que ha estado preocupándome, ¿te importa si te lo pregunto?

84

Kiriha, que estaba caminando a su lado, se llevó un takoyaki a la boca. Cuando levantó la vista para

mirar a Koutarou, su sonrisa desapareció de forma abrupta.

—=Eso depende de qué se trate, pero te contaré todo lo que pueda.

Como ella era sensible a las emociones de los demás, se dio cuenta de que Koutarou se disponía a

preguntarle algo serio.

—Entiendo. Entonces lo haré, pero=

Koutarou puso una expresión seria.

—=Tú nunca has pretendido invadir la superficie desde el principio, ¿verdad?

—Kou~

Sorprendida, Kiriha no fue capaz de pronunciar el nombre de Koutarou. Entonces sus ojos

permanecieron completamente abiertos durante un tiempo antes de empezar a sonreír de nuevo.

—=Qué cosas dices así de repente, Koutarou. Pensar que yo no quiero invadir la superficie=

Mientras le respondía de aquel modo se llevó su mano blanca y suave al bolsillo.

—En realidad no deseas algo así, ¿verdad?

—¿Qué te hace pensar eso?

Kiriha sacó la mano del bolsillo y en ella apareció una pequeña tarjeta. La tarjetita estaba vieja y

estropeada; se trataba de una carta metálica que parecía ser el regalo de una bolsa de golosinas.

Si no me equivoco, esa es la tarjeta que vi cuando estábamos en la playa

Koutarou respondió a la pregunta de Kiriha mientras observaba con atención la carta que acababa de

sacar.

—Eres demasiado amable para invadirnos.

Kiriha era una persona amable, y además lo era con todo el mundo. Intentaba ocultarlo utilizando las

palabras, pero al final no sería capaz de hacer daño a nadie.

—¡¿=?!

Se quedó sin habla. Y después de mirar la carta que sostenía giró su vista a Koutarou.

—=¿Y qué te hace creer que no podría estar simplemente actuando de esa manera para ganarme tu

confianza?

85

Entonces comenzó a reírse. Sin embargo, Koutarou pudo ver a través de los ojos de Kiriha unos

sentimientos que nunca había visto antes en ella. No era capaz de imaginarse qué clase de

sentimientos expresaban sus ojos, pero contestó a su pregunta con determinación.

—Siento que esas palabras ya me han engañado varias veces. Lo dices de vez en cuando para que

me asuste, y como soy un idiota sigo cayendo en la mentira.

Koutarou sonrió amargamente.

—=¿Es posible que yo no sea merecedor de tu confianza?

Koutarou no tenía ningún motivo para creer lo que acababa de decir, en realidad no era tan

inteligente. Sin embargo esas palabras salieron de su intuición, que estaba basada en sus

observaciones de Kiriha de los últimos ocho meses. Koutarou creía firmemente en su corazonada.

—=

Kiriha mostró una expresión neutra y no respondió. Miró su carta durante un rato mientras

permanecía en silencio. Él tampoco intentó obligarle a contestar, y los dos continuaron caminando sin

decir nada.

—Koutarou.

Cuando salieron de debajo de los soportales aparecieron las estrellas en el cielo. Finalmente Kiriha

se dispuso a hablar.

—¿Qué?

—¿Puedo disponer de tu tiempo la próxima vez que estés libre?

Una infinidad de estrellas centelleaba en el hermoso cielo invernal.

—=Me gustaría enseñarte un lugar.

La sonrisa de Kiriha se iluminó gracias a la luz de esas estrellas.

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