Las agonías interminables de Yurika
¡¿EL ORIGEN DE LAS PESADILLAS DE YURIKA SE ENCUENTRAN EN LAS PROFUNDIDADES DE LA
MAZMORRA?!
Parte 1
Kenji sabía muy bien que Koutarou y él no estaban de acuerdo en lo referente a la perspectiva que
tenían de los hombres y mujeres.
Después de haber perdido a su madre y ver cómo su familia se desmoronaba, Koutarou se había
vuelto muy cauteloso a la hora de conseguir una pareja. No quería que una persona querida tuviera
que enfrentarse al mismo destino que su madre, y tampoco quería vivir la depresión que tuvo su
padre. Era natural en su situación pensar de esa forma.
Sin embargo, Kenji tenía un punto de vista distinto. Comprendía los sentimientos de Koutarou y por
eso solo tenía relaciones superficiales de las que podía desligarse fácilmente, aunque en algún
momento tendría que reflexionar sobre si podría seguir de la misma forma durante toda la vida. Ese
método no solo solventaba el mismo problema, sino que además era más realista que el de Koutarou.
Por esa razón, si se miraba más detenidamente, los puntos de vista de Koutarou y de Kenji se
coordinaban. La experiencia de Koutarou y la sabiduria que obtuvo Kenji de verlo era lo que permitía
que ocurriera. Solo parecían ser diferentes por fuera, por lo que a pesar de las veces que discutían
sobre este tema, la relación entre ellos nunca se rompería. Los dos sabían que desde fuera parecían
distintos.
Dicho esto, Kenji estaba empezando a preocuparse. Ahora estaban cursando el segundo año de
preparatoria, y Kenji se imaginó que Koutarou debería al menos tener un poco de experiencia en el
amor. Koutarou había recibido chocolates de varias chicas en el pasado San Valentín, y Kenji pensó
que sería posible que tuviera una relación con alguna de ellas. Por eso creía que este era el momento
para que Koutarou mostrara un poco de valor y diera un paso adelante.
—Oye, Kou. Siempre estás diciendo que soy un insolente y que no me importan los demás, pero!
—Tengo razón, ¿verdad? Estoy seguro de que la chica con la que estabas saliendo el otro día está
llorando ahora mismo.
—No estoy hablando de mí. Bueno, incluso si admito a regañadientes que soy insensible, también
hay un problema contigo.
—¿Conmigo?
—Sí. Ser insensible no es lo único que hace a la gente infeliz. Las personas se sienten mal si están
junto a alguien tan excesivamente serio como tú.
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—Eso no es verdad. Las personas dan lo mejor de sí mismas cuando están serias. De eso trata ser
un hombre, ¿no?
—!Caray. ¿Sabes!? Realmente eres tan terco!
Como se podía esperar, su charla no parecía estar funcionando, de modo que Kenji decidió contarle
algo que antes había preferido mantener en secreto.
—Kou, nunca te he dicho nada de esto hasta ahora, pero por culpa tuya me han roto el corazón miles
de veces.
Kenji había evitado decir eso. Él tenía su orgullo, sin embargo tuvo que echarlo a un lado para poder
contárselo a Koutarou. Esta era la prueba de lo preocupado que estaba por él.
—No me eches la culpa. Probablemente te hayan rechazado por ser tan desconsiderado.
—No es eso. Muchas chicas me dijeron que no podían salir conmigo porque estaban interesadas en
ti.
—Seguramente dijeron eso como excusa.
—¡Como si pudiera haber tantas que dijeran lo mismo como excusa! ¡¿Qué clase de coincidencia
sería esa?! ¡Entre ellas tenía que haber obligatoriamente algunas a quienes realmente les gustabas!
Kenji dio un golpe en la mesa debido al estado de exaltación en que se encontraba. Al hacerlo,
algunos se sorprendieron por el ruido y se quedaron mirándolo, pero enseguida volvieron a sus
asuntos. Al fin y al cabo no era la primera vez que Kenji y Koutarou hacían un escándalo.
—Puede que sea verdad, pero eso no tiene nada que ver conmigo.
—Sí que tiene que ver. Piensa en ello. Nunca has salido con nadie, lo que significa que todas las
chicas que estaban coladas por ti se rindieron.
Como había hablado demasiado alto, Kenji bajó el tono de voz. Entonces empezó a susurrar para
que nadie pudiera oírle.
—!Todas se dieron cuenta de lo qué había oculto tras tu sonrisa. Por eso abandonaron. ¿Lo pillas?
Simplemente no haciendo nada has hecho infelices a muchas chicas!
—!Mackenzie!
Aunque ahora Kenji hablaba en voz baja, Koutarou podía asegurar que lo hacía en serio. Pudo darse
cuenta porque mientras hablaba tenía una mirada severa.
—Esas chicas no habrían sufrido una vida amorosa tan triste si hubieras tenido novia para empezar.
¿Qué me dices de eso? ¿Realmente no estás interesado en ninguna chica?
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Si había alguien que captaba el interés de Koutarou, no mostrarlo hacía infelices a todas las chicas.
Eso era lo que pensaba Kenji.
—!Mmm!
Normalmente Koutarou habría ignorado este tipo de tema, pero comprendió que Kenji estaba
preocupado por él y decidió pensar un poco en ello.
—Por ejemplo! ¿Qué me dices de Kotori? Tú también la conoces. Está un poco obsesionada
conmigo porque soy su hermano, pero es mona de alguna manera.
—Kin-chan, ¿eh!?
Matsudaira Kotori, cuyo alias era Mackinley. Ella era la preciada hermana menor de Kenji. Kotori era
una niña mimada y casi siempre acompañaba a Koutarou y a su hermano. Cuando se quedaba sola
lloraba por no tener compañía. La imagen de Kotori persiguiéndolos desesperadamente había dejado
una fuerte impresión en los recuerdos de Koutarou.
Debido a la personalidad de su hermana, Kenji tenía bastantes requisitos para cualquiera que
quisiera ser su novio, y Koutarou era uno de los pocos que los cumplía todos. Al mismo tiempo
pensaba que podía confiarle a Kotori. Para él, que su hermana y Koutarou se hicieran novios
resolvería dos problemas de una sola vez.
—Creo que es una buena chica, pera ya hace tiempo que no la veo, así que no me siento muy
cómodo.
—La última vez que os visteis fue en Año Nuevo, ¿no?
—Creo que sí.
Para Kenji solo era medio año, pero para Koutarou era un poco distinto. El tiempo que pasó en el
pasado tenía que añadirse a ese medio año, por lo que estrictamente hablando, no la había visto
desde hacía un año. En el fondo pensaba que era una buena chica, pero su último recuerdo de ella
era de un año antes, por lo que en realidad no sabía qué pensar. Además había que tener en cuenta
los sentimientos de Kotori.
—En ese caso no hay nada que hacer. Entonces dejaremos a Kotori aparte. ¿Y ellas?
—¿Ellas?
—¿Estás perdiendo la cabeza? Me refiero a las chicas de allí.
—Aah!
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Koutarou miró en la dirección que estaba señalando Kenji. Allí estaban reunidas las chicas del
apartamento 106. En ese momento era el descanso para comer y estaban charlando mientras
almorzaban. La única excepción era Yurika, que era la que más cerca se encontraba de Koutarou.
Había comido su almuerzo, le entró sueño y ahora estaba tomándose una pequeña siesta.
—Últimamente te llevas muy bien con ellas. ¿Es por la obra de teatro?
—Ah, sí. Bueno, algo parecido.
Cuando Koutarou miró hacia las chicas, Sanae se dio cuenta y se giró. Entonces le saludó con la
mano alegremente. Esto provocó que el resto de las chicas se dieran cuenta de que Koutarou estaba
mirando hacia ellas y sonrieron. Después regresaron a su conversación.
—Considerando lo que acabo de ver, creo que tienes una oportunidad con todas ellas.
—No creo. Simplemente son muy amables.
—Lo que ocurre es que no puedes verlo de forma objetiva. Intenta ponerles una nota. Estoy seguro
de que la chica con más puntos se sentirá bien si le llamas.
—¿Cómo se supone que voy a juzgarlas?
—Hazlo con su personalidad o su apariencia. Y entonces añade o quita puntos basándote en
recuerdos importantes. Empieza con algo como 50 puntos por ser amigos, 75 con las que quieras que
sean tu novia y 100 con la que quieras casarte.
—Ah! Bueno, creo que lo entiendo.
—Vamos, inténtalo. ¿Qué te parece si empezamos con Nijino-san, que ahora mismo está durmiendo?
—¿Yurika, eh? Muy bien, espera un segundo.
Kenji señaló a Yurika, que era la que se encontraba más cerca. Cuando Koutarou la miró empezó a
calificarla en su cabeza.
Yurika no se ve mal. No, en todo caso es linda, supongo. Pero su personalidad es un problema; es
perezosa y quejica
Desde el punto de vista de Koutarou, la personalidad de Yurika restaba mucho a su aspecto físico.
Debido a eso, si tenía que poner una nota pensando solo en esos dos aspectos caería por debajo de
la frontera de amigos.
Y entonces añade o quita puntos basándote en recuerdos importantes
Con la apariencia y la personalidad de Yurika como base ya no era tan difícil sumar o restar puntos.
Koutarou buscó a través de sus recuerdos, entre todo lo que había ocurrido desde el día que conoció
a Yurika hasta hoy, y fue sumando puntos con todo aquello que le traía buenos recuerdos.
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Al principio fue terrible pero si lo miro ahora, yo también cometí muchos malentendidos y
últimamente ha habido muchas cosas buenas
Yurika era tímida y débil bajo presión, por lo que su primera impresión de ella había sido bastante
mala. Sin embargo, a medida que fue pasando el tiempo, Yurika maduró. Los malentendidos de
Koutarou fueron corregidos y ahora sus lados buenos tenían más peso en la balanza. Últimamente
apenas mostraba nada negativo. Aún seguía siendo perezosa y quejica, pero sabía que podía confiar
en ella siempre que lo necesitara.
—!Muy bien.
—¿Cuál es la puntuación?
—Espera un minuto, ahora estoy sumándolo todo.
Koutarou juntó todos los puntos después de terminar de calificar cada evento.
¿E-eh? E-espera un momento, ¿es posible que?
Entonces, Koutarou empezó a sentirse agitado.
Aunque había recibido un gran desmérito al comienzo, los puntos de Yurika no habían dejado de
aumentar desde entonces. En el momento que hicieron la primera función de teatro había
sobrepasado la línea de amiga de 50 puntos. En la segunda función empezó a sumar rápidamente y
enseguida pasó la línea de 75. Después siguió sumando más y más puntos.
H-hey, espera ¿qué ocurre con esto?
Koutarou se quedó asombrado al sumar los dos últimos puntos. Estos pertenecían a cuando Yurika
sacó buenas notas en un examen y salieron a comer takoyaki juntos como recompensa. Sin
embargo, Koutarou no podía aceptar la puntuación final, y por eso rehízo los cálculos varias veces
para asegurarse de que no había cometido ningún error. Pero a pesar de eso, el resultado seguía
siendo el mismo.
—!Y pensar que algo así podía ser posible!
—¿Cómo ha ido?
—N-no he sacado el tipo de puntuación que esperaba!
Koutarou intentó responder todo lo calmado que pudo, pero pudo sentir sus emociones retumbando
en su interior.
La puntuación total de Yurika fue 322 puntos. Siempre salía lo mismo, independientemente de
cuántas veces lo hubiera calculado.
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En efecto, no era la puntuación que Koutarou se había esperado. Nunca se había imaginado que
pudiera obtener un resultado que le permitiera casarse más de tres veces. Y lo que era más, la
puntuación aumentaba cada día que pasaba.
—Ya veo. Eso es malo.
—S-sí!.
—Entonces, ¿qué pasa con las otras chicas?
—¿Las otras!?
Pero la realidad era que Koutarou se iba a poner aún más agitado.
Todavía quedaban ocho chicas más en el apartamento 106.
Y Koutarou no creía que sus puntuaciones pudieran ser muy diferentes de la de Yurika.
Parte 2
Mientras que Koutarou estaba preocupado por su nuevo problema, Yurika lo estaba por su pesadilla
repetitiva. En ella se encontraba caminando por un lugar oscuro, acababa teniendo un accidente y
sufría hasta que llegaba la muerte. Y no solo ocurría una vez, sino tres. Primero se quedaba sin
comida y moría de hambre, después se quedaba sin fuerzas mientras estaba escapando de alguna
clase de bestia, y por último una bomba hacía que volará por los aires.
—¡¡¿Por qué siempre soy yo?!!
Yurika se despertó cuando unas llamas de color rojo le rodearon.
—¿Eh, uh!?
—¿Qué ocurre, Yurika?
—¡¿M-Maki-chan?!
Maki estaba a su lado y se quedó mirándola con los ojos desmesuradamente abiertos. Se había
asustado debido al grito repentino de Yurika. También ocurrió lo mismo con las chicas de su
alrededor.
—E-En realidad he tenido un sueño horrible.
Como no tenía razones para ocultarlo, Yurika respondió con sinceridad.
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—¿Cómo es posible que seas capaz de dormir en un lugar tan ruidoso como este? !Eres una jefa,
Nijino Yurika.
Kiriha sonrió. Se trataba de algo muy típico de Yurika.
—Ella no es ninguna jefa, solo es idiota.
—Sanae-sama, ¿no crees que eso es pasarse un poco!?
Sanae estaba estupefacta. Ruth intentó regañarle, pero tenía una expresión torcida en su rostro.
Después de todo, ella también estaba asombrada.
—Yurika-chan, ¿qué tipo de sueño aterrador era?
A Shizuka le gustaban los alborotos siempre que no fuesen demasiado grandes, y miró a Yurika con
unos ojos llenos de curiosidad. No pudo evitar preguntarse de qué clase de sueño se trataba.
—Bueno, estaba andando por un sitio oscuro y de repente me ocurrían cosas terribles y moría. Y eso
ocurrió tres veces!
—Cosas terribles! ¿como envenenar la comida?
La suposición de Sanae era que alguien envenenaba la comida de Yurika. Esa era la única cosa que
se le ocurría considerando la forma en que Yurika pasaba su vida.
—¡No! ¡Me moría de hambre, era comida viva y explotaba!
—Son casi la misma cosa.
—¡¡Son completamente distintas!!
La cara de Yurika se puso roja al rechazar la conclusión de Sanae. Antes simplemente se habría
enfadado por hacer que pareciese una idiota, pero ahora era distinto. No quería que el chico que
amaba lo malinterpretara, lo que dio lugar a un sentimiento poderoso de vergüenza. Por eso Yurika
quería corregir desesperadamente la confusión.
—Oh, sí, había un videojuego como eso!
La única que mostró una reacción diferente al resto del grupo fue Theia. Parecía convencida de algo
y asintió repetidamente.
—¿Un videojuego? ¿De qué estás hablando?
Esa palabra captó la atención de Yurika. Debido a eso olvidó por un momento su vergüenza y pidió a
Theia más detalles.
—Había un videojuego de explorar una caverna al que Koutarou y yo solíamos jugar, ¿recuerdas?
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—¡Ah!
Cuando Theia hizo ese apunte, Yurika recordó algo.
Fue hacía ya un tiempo, pero en una ocasión Theia y Koutarou estaban jugando a un videojuego en
el que tenían que explorar un laberinto enorme, y mientras discutían.
—En el juego ocurría algo parecido a lo que has descrito.
—¿De verdad?
—Sí. YURIKA se quedaba sin objetos de vida y moría. Creo que YURIKA A fue eliminada por un
monstruo y YURIKA B!
—¡Ahora lo recuerdo!
Sanae juntó las manos con una sonrisa.
—¡Theia estaba controlando a YURIKA B a lo loco, pisó una trampa y explotó!
—¡¿Ah?!
En ese momento Yurika recordó con claridad aquella escena.
El juego en cuestión era extremadamente difícil y requería que el jugador crease varios personajes y
lo intentara muchas veces. Pero a mitad del juego, Theia se cansó de pensar en nombres porque se
estaba convirtiendo en una molestia y empezó a ponerles los de los habitantes del apartamento 106.
El nombre que utilizaba para los magos era YURIKA, pero su estilo de juego era muy malo con los
magos y moría con mucha frecuencia. Después creó dos personajes nuevos, y los llamó como
YURIKA A y YURIKA B. Creó un total de tres Yurikas.
Yurika recordó que las tres habían muerto de forma violenta, pero Theia nunca revivió a sus
personajes porque para ella se trataba de una tarea muy molesta. Una vez lo intentó, pero no
consiguió que funcionase. Después de eso llegó al final del juego y nadie volvió a jugar con él desde
entonces.
Por eso los tres cadáveres de Yurika aún seguían sin descanso en aquel frío laberinto, a pesar de
que el resto del mundo había recuperado la paz.
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Parte 3
Después de la cena, Yurika se sentó frente al televisor y cogió el mando de la consola con una
mirada tensa. A su lado se encontraba Sanae. Las dos pretendían aceptar el reto del juego en
cuestión.
—¿Qué te parece?
—¡¡Ah, los datos guardados siguen ahí!!
Yurika señaló a la pantalla con una gran sonrisa.
Como el juego era muy antiguo no tenían garantías de que la partida guardada que jugó Theia
permaneciera en el sistema. Pero afortunadamente la batería del cartucho seguía funcionando, y los
datos estaban disponibles.
—Qué bien. Pero Yurika, ¿por qué estás haciendo esto? ¿No puedes sencillamente borrar los datos y
hacer como si eso nunca hubiera ocurrido?
—¿A ti no te asustaría saber que hay tres cadáveres tuyos abandonados en un laberinto bajo tierra?
—!¿Por qué?
Sanae inclinó la cabeza hacia un lado confundida y parpadeó varias veces. Como había sido una
fantasma hasta hacía poco, en realidad no lo entendía.
—Creo que es una mala señal. Por eso no quiero borrar los datos hasta que los haya revivido o al
menos enterrado apropiadamente.
—Mmm, creo que entiendo lo que estás intentando decir. Buena suerte, Yurika.
—Gracias.
Yurika pretendía recuperar los cadáveres con su nombre del laberinto subterráneo. Aunque solo se
trataba de un juego, ella no se sentía bien sabiendo que sus cadáveres habían sido abandonados. Y
como además era cobarde, saber que el juego estaba guardado justo debajo de ella, es decir, en la
parte baja del armario, no le permitía dormir bien. Comenzó a pensar en el armario oscuro como si
fuera una parte del laberinto. Aunque si borraba los datos y con eso no conseguía acabar con el
problema, ya nunca podría recuperarlos. Por eso quería encontrar los cuerpos y revivirlos o
enterrarlos.
—Ahora que lo pienso, este juego era bastante difícil!
Theia murmuró mirando la espalda de Yurika mientras ella iniciaba el juego. Se acordaba de la
dificultad porque ya lo había jugado previamente.
—Venciste al último jefe, ¿verdad?
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Koutarou se juntó a Theia y miró a Yurika desde atrás.
—Sí. Aunque el enemigo consiguió acercarse, de repente se puso a beber té con sus subordinados.
Koutarou había ayudado a Theia cuando ella lo estaba jugando. Debido a eso los dos atravesaron la
mayor parte del laberinto juntos, al igual que como estaban en ese momento Yurika y Sanae.
—Pero al final no conseguí luchar contra el monstruo especial.
—Todo eso está basado en el azar. No podías hacer nada.
Theia se quedó con mal sabor de boca al terminar el juego; nunca fue capaz de vencer al monstruo
secreto que rara vez aparecía en el laberinto. Las probabilidades de encontrarlo eran muy bajas y
derrotarlo llevaba bastante tiempo. Theia también se encontraba muy ocupada, por lo que siguió
avanzando en el juego sin darse cuenta.
—Bueno, tú tienes muchas cosas que hacer, así que no te queda mucho tiempo para juegos.
Theia había estado muy ocupada en los últimos tiempos. Ahora era una fugitiva en su país y debía
preocuparse por los ciudadanos que habían venido con ella, de modo que no disponía de tiempo para
jugar a la consola. Koutarou lo entendió, en parte gracias a haberse convertido en su vasallo.
—Tienes razón.
Sin embargo, Theia mostró una sonrisa radiante.
—Pero en realidad, una de las razones por las que jugaba a los videojuegos era porque quería
llevarme mejor contigo. Ya no hace falta que siga haciéndolo, ¿verdad?
—Al fin y al cabo ahora todos somos amigos de todos.
Koutarou recordó haber visto a Theia jugar a la consola en solitario. Como no era capaz de dejarle
sola, la mayoría de las veces se sentaba a su lado. Pero ahora ella era diferente; estaba sentada
frente a la mesa, sonriendo y rodeada por las demás.
—Theiamillis-san, entiendo cómo te sientes.
Harumi, que también estaba sentada frente a la mesa, se unió a la conversación.
—En mi caso se trataba de las funciones.
Harumi colocó una mano en el pecho y sonrió ampliamente.

Al principio, Harumi había trabajado con muchas ganas en la función por Koutarou. Él le había pedido
que lo hiciera, y el deseo de querer atraer su atención fue la chispa que le dio la motivación para
comenzar con la obra de teatro. Pero a medida que se fue comprometiendo con su trabajo, floreció
una amistad con las personas de su alrededor. Empezó a pensar que deseaba estar a la altura de
sus expectativas.
Harumi ahora se encontraba sentada en esa mesa porque los sentimientos que florecieron en ella le
guiaron hasta aquí. En general, se podía decir que era igual que Theia.
—Ya veo. Me alegra que la función te fuera útil.
—Sí. Muchísimas gracias.
Theia y Harumi sonrieron mientras bebían el té. Las dos habían cambiado enormemente desde que
se conocieron.
—!En ese caso, parece que me encuentro en una posición incómoda, ya que hace un tiempo era
vuestra enemiga.
En esta ocasión fue Clan la que se unió a la conversación. Estaba tumbada en la pared leyendo un
libro. Cuando pensó en cómo solía ser en el pasado se sintió muy avergonzada. No pudo evitar
sonrojarse y poner una sonrisa amarga.
—¿Qué estás diciendo, Clan-sama? La mayoría de los que estamos aquí fuimos enemigos en algún
momento. Tú no eres la única.
Ruth tranquilizó a Clan, cuyos hombros estaban caídos. Aparte de Shizuka y Harumi, todas las
demás habían sido enemigas por un conflicto de intereses. Aunque Clan había sido la enemiga de
todos por una cuestión temporal, Ruth no creía que tuviera que preocuparse de ello.
—Es como dice Ruth. Y juzgando los resultados, yo era tu aliada desde el comienzo.
Ruth no era la única del lado de Clan; Kiriha pensaba de la misma forma.
Para Kiriha, la chica de lentes era una preciada amiga que conoció cuando solo era una niña. Ella
siempre había estado de su parte, aunque pasó bastante tiempo hasta que se dieron cuenta de ello.
Y por eso, aunque sus palabras sonaban tan calmadas como siempre, la luz de los ojos de Kiriha
reflejaba a la niña que fue.
—Gracias, Pardomshiha! Kii!
Clan pudo sonreír de nuevo gracias al apoyo de las dos. Entonces abrió el libro otra vez y empezó a
leer. Utilizó el libro para poder esconder las lágrimas que caían junto a su sonrisa.
—Entonces para ser exactos yo era la enemiga común de todos.
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—Puede que sí, Shizuka. Recuerdo que para poder vencerte todos tuvimos que trabajar juntos y
dejar a un lado nuestras diferencias.
—¡¿Es eso cierto, Theia-chan?!
—Sí. Aunque no sirvió de nada en la conmoción que le sucedió!
—Oh vaya!
La persona que, para bien o para mal, hizo que todas las chicas se unieran fue Shizuka. Como
tuvieron que hacerlo para poder vencerla, esa unión les permitió más tarde convertirse en amigos, y
al final incluso Shizuka acabó uniéndose. Esas relaciones que se habían creado en la pequeña
habitación, ahora se extendían a través de la galaxia.
—!
En ese ambiente de harmonía, solo una chica se abstuvo de entrar en la conversación: Aika Maki.
Antes ella era una chica mágica malvada y la que tenía la relación menos profunda con el resto de
habitantes del apartamento. Conoció a Yurika mucho antes que nadie, pero siempre había intentado
acabar con su vida, por lo que el hecho de conocerla no contaba demasiado.
La relación de Maki era bastante débil en comparación con la de los demás. Era algo natural, ya que
no llevaba mucho tiempo viviendo con ellas, pero aun así seguía preocupada por eso. El tiempo
resolvería el problema tarde o temprano, pero hasta entonces no podría evitar compararse con las
demás y empezaría a preguntarse si realmente pertenecía a ese lugar.
Si solo hubiera sido una prisionera no se habría preocupado por estas cosas. El hecho de poder
decidir a qué lugar pertenecer era lo que le hacía sufrir. Después de haber cambiado de estilo de vida
recientemente, Maki aún no sabía quién era realmente. Y aunque había encontrado nuevas cosas
que le llenaban de alegría, no sabía cómo poder apreciarlas. Por eso deseaba abandonar su libertad
y que Koutarou pusiera una maldición sobre ella.
La prisionera de Koutarou, su herramienta o su propiedad.
Una definición clara de lo que era le aportaría un lugar y una justificación para actuar de una forma u
otra.
Realmente es como dice la Casera Tengo que hacer algo
Koutarou se dio cuenta de las dudas de Maki, aunque en realidad no lo había hecho por sí mismo.
Fue gracias a que Shizuka se lo contó el otro día. Al mirar a Maki empezó a pensar en qué debería
hacer.
Lo mejor será que haga algo, al menos a corto plazo Muy bien.
Aún no había encontrado la solución, pero se le ocurrió una forma de aliviar sus preocupaciones por
el momento y tomó acciones para llevarlo a cabo ahora mismo.
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—Aika-san, ¿tienes un momento?
—Sí, ¿qué pasa?
Cuando Koutarou le llamó, Maki miró hacia arriba rápidamente. Ella ya se había puesto a su lado
antes incuso de que Koutarou pudiera decir algo. Para él, parecía como un cachorrito esperando a las
órdenes de su amo.
Esto no está bien
Koutarou pudo sentir la ansiedad que provenía de Maki y una vez más decidió que tenía que hacer
algo.
—Aika-san, ¿cuánto pesas?
—Emm, probablemente 42 o 43 kilos, creo.
—¿Así que estás por debajo de los 45?
—Sí. ¿Ocurre algo malo?
—Vamos a ir a cazar insectos más adelante, así que estaba pensando que entonces podía
suspenderte en el aire con una cuerda y levantarte por encima de donde estemos nosotros.
Koutarou dibujó una figura sencilla en la parte de atrás de un periódico. Era un boceto de Maki siendo
levantada utilizando una cuerda y una polea.
—Así tú podrás encargarte de la parte más alta. Si solo pesas 43 kilos, utilizar una polea y una
cuerda para subir hasta un máximo de 50 no debería ser un problema.
—Lo entiendo, pero! Satomi-kun, ¿se supone que ésta soy yo?
—Sí.
—Fufufu, yo no soy tan fea, ¿sabes?
Maki se había sorprendido al principio, pero después de que Koutarou hubiera explicado las
circunstancias volvió a su expresión habitual. Al menos no parecía tan decaída como hacía solo un
momento.
Aika-san
Pero eso en el fondo causó que Koutarou no estuviera satisfecho. Si simplemente eso era suficiente
para ayudarle a volver a su estado normal, ¿entonces cuánto realmente se sentía preocupada y sola
esta chica? Pensando en eso, Koutarou tuvo que esforzarse mucho para evitar que su sonrisa
desapareciera.
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—¿Sabes? Puedes decir que soy pésimo dibujando.
—Eres pésimo dibujando.
—Calla.
—Eh! has dicho que podía decirlo. Y además, Satomi-kun, yo puedo utilizar la magia, así que no es
necesario hacer eso.
—Idiota.
Koutarou golpeó ligeramente la frente de Maki.
—¡Ouch!
Maki dio muestras de dolor y se puso las manos sobre la frente. Pero en contraste con su queja y su
reacción, sus ojos parecían un poco contentos.
—Está prohibido utilizar la magia durante la caza de insectos.
—¿Por qué? Será más fácil de esa forma. Ah, y así no te cansarás.
—Ese no es el problema.
—!¿Entonces cuál es?
—La caza de insectos solo tiene sentido cuando se hace utilizando la inteligencia de un niño y la
valentía.
—De un niño! lo entiendo. Fufufu, un niño! ufufufu.
Maki entrecerró los ojos y empezó a reír alegremente. Koutarou fue capaz de relajarse finalmente al
verla de ese modo.
Esta chica necesita encontrar la felicidad
Al ver a Maki recuperar la sonrisa, Koutarou sintió ganas de hacer lo mismo.
Pero Aika-san no es la única que necesita encontrarla
Junto a la de Maki había otras ocho sonrisas. Koutarou se había dado cuenta de su valor hacía solo
un tiempo.
Pero tras esas sonrisas se encontraban todo tipo de circunstancias, y cada vez que salían a la
superficie, las sonrisas desaparecían. Koutarou odiaba ese hecho porque cada una de esas chicas
tenía una puntuación superior a 300.
Aunque ese es un problema que ya debía haber visto antes
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Koutarou tenía motivos para arriesgar su vida por cualquiera de las nueve chicas; era capaz de morir
por ellas. Eso era lo que para él significaba tener más de 300 puntos, y por eso quería que todas
encontrasen la felicidad, sin importar qué fuera lo que les hacía feliz. Ellas habían hecho mucho por
él, y no le importaba si era el último en conseguir la felicidad.
¿Casera?
Mientras miraba a las chicas en orden, los ojos de Koutarou se encontraron con los de Shizuka, que
era la última. Ella también lo estaba mirando. Después giró la cabeza durante un instante para ver a
Maki y entorno los ojos. Koutarou no necesitó ver más para darse cuenta de lo que estaba pensando.
Sí, no podemos dejar que nadie sea infeliz
Shizuka simplemente fue la primera en simpatizar con Maki, pero ahora no era algo que se limitara
solamente a ellas dos. Todas las chicas prestaban atención a los problemas de las demás, y
Koutarou creía firmemente que las personas así nunca deberían ser infelices.
En ese momento!
—¡¡Koutarou, Koutarou, esto es terrible!!
La cara de Sanae captó la atención del chico. Koutarou se puso pálido al ver su expresión.
—¡¿Qué ocurre?!
—¡¡Yurika ha muerto otra vez!!
—¡¿Qué dijiste?!
Como Koutarou estaba preocupado seriamente por las chicas, pensó por un momento que Yurika
había muerto en la realidad, pero pronto se demostró que solo fue un malentendido.
—¡¡Uuuuuuh, yo! yo!!!
La Yurika en cuestión estaba agachada frente al televisor y llorando desconsoladamente. Golpeó el
suelo varias veces.
—¡¡Odio los videojuegos!!
La razón era evidente. La aventura de Yurika había terminado en un completo fracaso.
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Parte 4
A diferencia de los videojuegos modernos, la mayoría de los de generaciones anteriores eran duros y
exigentes. Por eso incluso una pequeña equivocación puede provocar que pierdas, y el juego que
estaba usando Yurika era de ese tipo.
La partida de Yurika había llegado a su fin poco después de haber comenzado la exploración por el
laberinto subterráneo. Se perdió, pisó una trampa y fue atacada por un enemigo.
—Bueno! era de esperar.
—¡¡Satomi-sa~n, si tú sabes jugar, entonces ayúdame en vez de ser tan malo!!
—Eso es porque estabas entusiasmada por hacerlo tú sola.
—¡¡¿Por qué confías en mí solo en ocasiones raras como esta?!!
Yurika era perezosa, despreocupada y casi siempre bajaba la guardia. No estaba hecha para juegos
como ese debido a su personalidad apacible. En los últimos tiempos, su vida despreocupada se
había empezado a convertir en una más correcta, por lo que Koutarou pensó que era posible que
pudiera enfrentarse a un juego de ese estilo. Pero al igual que con los estudios, no era algo que
pudiera hacer correctamente todavía.
—Vale, vale. ¿Theia?
—Sí.
Theia se arrastró hasta donde se encontraban ellos cuando Koutarou le llamó. Como fue la que jugó
antes, ella debería ser la persona idónea para recuperar los cadáveres. Además era la responsable
de que los personajes hubieran muerto desde el principio.
—Theia y yo te ayudaremos, así que inténtalo de nuevo.
—Puedes confiar en nosotros.
—¡¿De verdad?! ¡¡Sabía que erais buenas personas desde el día en que nos conocimos!!
Yurika cogió las manos de Koutarou y Theia y las apretó en señal de agradecimiento.
Ah
Pero cuanto se dio cuenta de que estaba sosteniendo la mano de Koutarou se detuvo
inmediatamente.
—Qué interesada eres! ¿Qué pasa?
—¡N-nada! ¡Empecemos ahora mismo!
98
Yurika se deshizo enseguida de su mano y cogió el mando de la consola para que Koutarou no
preguntara más sobre su extraña reacción.
Pretendía seguir los consejos de Koutarou y de Theia, y mientras tanto Sanae le animaría. Pero la
situación era penosa.
—Has muerto unas cuantas veces.
—Sí, casi has llegado al límite de personajes.
—Koutarou, ¿qué ocurre si llegas al límite?
—Si te quedas sin espacio para más personajes tendrás que borrar los antiguos.
—Pero los antiguos están muertos dentro de la mazmorra, ¿no?
—Sí. Por eso si sigue muriendo tendrá que borrar a los personajes muertos.
—¡No puedo hacer eso! ¡Precisamente estoy haciendo esto porque no puedo borrarlos!
—Tranquilízate. Aún te queda una última oportunidad.
Por culpa de haberse aventurado sin control, Yurika había terminado con varias oportunidades. Solo
quedaba una última, por lo que ahora mismo se encontraba al borde del precipicio.
—Para empezar, vamos a crear la última partida. Déjame el mando.
—¡Por favor, no la llames la última!
—Está bien, cálmate.
—¡No puedo calmarme!
Theia cogió el mando de Yurika y empezó a crear los personajes nuevos. Existía un truco para esto, y
como explicarlo llevaría demasiado tiempo, ella lo hizo directamente.
—¡Ah, ¿mi nombre?!
—Fufufu, estoy creando la orden de caballeros Satomi.
Theia creó cinco personajes en total. Dos guerreros llamados Koutarou y Theia, un ladrón llamado
Ruth, un clérigo llamado Sanae y un mago con el nombre de Yurika C. Aparte de éste último, los
demás eran personajes de élite que ya había creado varias veces antes.
—¡¿Por qué soy la única inútil?!
—No me ha venido la inspiración. ¿Por qué será?
99
—¡¡¿Y a mí me lo preguntas?!!
Después de crear los personajes y de comprar protección y armas, Theia se dirigió al laberinto
subterráneo. Una vez conseguido era el momento de aumentar de nivel durante un rato, así que
devolvió el mando a Yurika y regresó a la mesa de la habitación.
—Yurika, por el momento no vayas demasiado lejos.
—Lo sé. Ya me han castigado por ello varias veces.
—Yurika, yo miraré el mapa, así que solo tienes que caminar por donde te diga; yo seré la líder.
—Muchas gracias.
No habría mucho más que hacer hasta que los personajes se hicieran más fuertes, de modo que
Theia le dejó esa tarea a Yurika.
—Buen trabajo, alteza.
—Gracias, Ruth.
Ruth colocó una taza frente a Theia. Entonces fue sirviendo el té a todos los que estaban en la
habitación por orden, dejando a Koutarou al último.
—!Tome, Maestro.
—Gracias.
Entonces se colocó la bandeja vacía contra el cuerpo y empezó a mirar el juego en el televisor. Era
extraño que Ruth se interesase por los videojuegos.
—Ruth-san, ¿te interesa ese juego?
—Bueno! tenía un poco de curiosidad por lo que había dicho su alteza.
—¿Por lo que dije?
—Sí.
Ruth se sentó en la parte opuesta de la mesa a Koutarou y asintió a la pregunta de Theia. Empezó a
hablar con una expresión seria.
—En realidad hay una cosa que me gustaría pedirle, Maestro.
—¿Pedirme? Claro, lo que sea.
Él no tenía ningún motivo para rechazar una petición de Ruth. Después de todo ella siempre le estaba
ayudando.
100
—¿Y de qué se trata?
—Umm!
Por alguna razón, Ruth empezó a dudar. Se trataba de una situación muy poco frecuente, ya que ella
siempre daba respuestas claras. Sus mejillas se tiñeron de rojo al mismo tiempo. Después de
reflexionar durante un rato, Ruth levantó la mirada para expresar su petición a Koutarou.
—!Emm, me preguntaba si, usted Maestro, podría formar un grupo de caballeros!
Normalmente Ruth no le pedía cosas a los demás. Por eso pensó que lo que estaba haciendo era
embarazoso, y aún más teniendo en cuenta que estaba pidiendo algo tan extraño como un grupo de
caballeros. Fue capaz de decirlo en voz alta únicamente gracias a que era Koutarou con quien estaba
hablando, pero aun así seguía avergonzada. Sintió ganas de excavar un hoyo y enterrarse en él.
—Grupo de caballeros! ¿Te refieres a ese?
Koutarou señaló a la tele. Justo antes, Theia había creado unos cuantos personajes y los había
llamado la orden de caballeros Satomi, por lo que Koutarou pensó en ese. Sin embargo, Ruth negó
con la cabeza.
—Ese no, quiero decir una orden de caballeros de verdad.
—¿Una de verdad? ¿Qué quieres decir?
—Maestro, usted es un caballero que ha sido nombrado directamente por su alteza, lo que le
convierte en un caballero noble, un rango de alta nobleza en Fortorthe.
—Nobleza! ¿Cuándo Satomi-kun se convirtió en alguien tan importante?
Harumi, que estaba sentada cerca de ellos, escuchó la conversación y abrió enormemente los ojos.
Para ella, Koutarou era Koutarou, y haber escuchado que ahora era un noble no le parecía muy real.
—Yo tampoco creo que sea alguien tan importante, ah, lo siento Ruth-san, por favor, continúa.
—Sí.
Ruth prosiguió con la explicación después de asentir ligeramente.
—Maestro, a un caballero noble se le está permitido tanto poseer territorio como formar una orden de
caballeros. Lo equivalente para este mundo sería el ejército privado de la familia Satomi. Me gustaría
que estableciera uno.
—¿U-un ejército?
Koutarou estaba boquiabierto.
101
—¿Quieres decir que posea un ejército en esta habitación?
Ya había diez personas en el pequeño apartamento de seis tatamis. Además sería imposible destinar
un ejército allí. Lo mejor que podría hacer sería organizar un grupo de soldados en miniatura. Parecía
algo muy poco razonable para venir de alguien como Ruth.
—¡¿Lo dices en serio?!
—¡No me refiero a eso, lo único que quería era que estableciera el grupo de caballeros como una
organización! ¡Una orden de caballeros no implica obligatoriamente que deba tener muchos soldados!
¡Hay ejemplos de familias pacifistas que tienen muy pocos guerreros a su servicio!
Ruth negó con la cabeza a toda velocidad, con la cara todavía roja. Lo que quería era que Koutarou
crease un grupo de caballeros al que poder afiliarse. Ella nunca esperaría que formase un ejército.
—Y, y entonces! si me dejara unirme!
La propia Ruth también era un caballero noble, por lo que disponía de su propia orden.
Pero como Koutarou ostentaba el rango más alto de caballero, el cual le fue concedido por Alaya,
Ruth deseaba estar bajo su mando.
En otras palabras, Ruth quería la condición de pertenecer al grupo de caballeros de Koutarou, incluso
si eso no pudiera ser revelado nunca al público. Por otro lado, un grupo formado por el Caballero Azul
tendría mucho significado histórico; al haber nacido siendo caballero y mujer en Fortorthe, pertenecer
al grupo de caballeros Satomi sería como un sueño hecho realidad.
—Oh! eso sería muy interesante, Ruth.
Entonces Theia, que había estado escuchando la explicación, intervino.
—¡Pero sería injusto que tú fueras la única!
Theia infló las mejillas. Ella no podía pertenecer a una orden de caballeros debido a que era una
princesa, lo cual le puso de mal humor.
—Alteza, usted es la persona que haría uso del grupo. En todo caso me encantaría estar en su lugar.
—!Tienes razón. ¡Entonces yo también estoy a favor! !pero no pienso intercambiar puestos.
—Sí, alteza. Siempre le serviré junto al maestro.
—Bien. Así que ya lo has oído, Koutarou, apresúrate y anuncia la fundación de tu grupo de
caballeros. Lo aprobaré inmediatamente.
—¡Espera un segundo! ¡¿Qué estáis diciendo sobre mí?!
102
—¿No estás satisfecho con algo?
—¡Esto va mucho más lejos de no estar satisfecho! ¡Ni siquiera sé qué está pasando!
—Ruth dice que quiere unirse a tu grupo de caballeros. Como tal, deberías saber qué significa eso.
—Bueno, lo entiendo, pero!
Para un caballero, establecer un grupo a su servicio era una decisión que cambiaría su vida. Se
encontraba al mismo nivel que algo como el matrimonio. Koutarou sabía eso perfectamente.
—¿O tienes miedo de tomar la responsabilidad?
—!
En realidad era precisamente eso por lo que Koutarou se sentía disconforme. Si Ruth se unía a su
grupo significaría que él tendría que asumir la responsabilidad para toda la vida. No era una decisión
que pudiera tomarse a la ligera; era como tomar a Ruth como esposa.
—No te preocupes, no va a cambiar nada. Me hiciste una promesa, ¿verdad? Dijiste que no morirías
hasta que vieras que todas tenemos una vida plena y feliz!
—Eso es cierto!
Koutarou hizo una promesa con Theia en el pasado: la felicidad de las chicas estaba por encima de
todo lo demás. Pensó que seguiría actuando en esa dirección aunque no hubiera hecho una
promesa, por lo que entonces, el hecho de que Ruth se uniera a su grupo no debería cambiar nada.
Era como Theia decía.
—Además! Maestro, en el pasado dijo que cumpliría un deseo que tuviera, sin importar cuál. Por
eso quiero que éste sea mi deseo. Por favor.
—Sí que lo hice.
También hizo una promesa a Ruth durante la última batalla. Si regresaba con vida cumpliría el deseo
que Ruth quisiera. No podía romper dicha promesa como si nada, aunque esto implicase formar un
grupo de caballeros.
También existía una razón más que le dio impulso a Koutarou.
Es posible que con esto ese problema también pueda resolverse
Estaba pensando en Maki, que en ese momento se encontraba contando dinero alegremente antes
de su salida a cazar insectos. La existencia de una orden de caballeros podría dar a Maki unos
cimientos en los que apoyarse.
—¿Qué te parece entonces, Koutarou?
103
—Espera un minuto, Theia! Aika-san.
—¿Mm? ¿Qué quieres, Satomi-kun?
Maki paró de contar e hizo girar el bolígrafo sobre su mano cuando Koutarou le llamó. Estaba de
buen humor, y esa sonrisa alegre ya no contenía ni una gota de la tristeza que había mostrado antes.
Si esta sonrisa es gracias a tener un propósito, entonces
Entonces Koutarou tomó una decisión.
—Aika-san, tú eres muy codiciosa, ¿verdad?
—¿Por qué le dices eso a una chica de repente!? Bueno, puede que sea un poco rigurosa en lo
referente al dinero.
—Tengo una propuesta para ti.
—¿Cuál?
—Parece que voy a crear mi propio grupo de caballeros, así que ¿qué te parece si trabajas para mí?
—¿Trabajar? ¿A qué te refieres?
Maki tenía una mirada perpleja en su rostro y parpadeó repetidamente.
—Como es un grupo de caballeros, técnicamente tú serías una escudera, pero tu función principal
sería la de tesorera.
—¿Tesorera?
—Te convertirías en mi empleada, y con tus servicios me aseguraría de que el capital sea utilizado
adecuadamente. En realidad yo no soy muy bueno con ese tipo de cosas.
—Maestro, si necesita alguien que gestione las finanzas yo~ ¡¿Mgmm?!
Si necesita a alguien que gestione las finanzas yo podría hacerlo.
Eso era lo que Ruth había intentado decir. Ella tenía la confianza de saber hacerlo correctamente, sin
embargo, Koutarou no le permitió acabar la frase. Rodeó a Ruth por la fuerza, la acercó a él y tapó su
boca con una mano. Sorprendida por la acción repentina, Ruth se quedó paralizada y también
empezó a entrar en pánico por encontrarse tan cerca de él.
¡Maestro, ¿qué está?!
Koutarou le estaba sujetando firmemente y el intento de escaparse de Ruth no tuvo éxito. No tenía
otra opción que desistir, y durante el tiempo que estuvo en esa situación comenzó a imaginarse
cosas.

—Es un trabajo aburrido y puedes rechazarlo sin problema! ¿Qué me dices?
—¡Lo haré!
Maki respondió de inmediato y en ese momento empezaron a formarse lágrimas en sus ojos.
—Ya veo. Entonces está decidido.
—¡Sí!
Maki asintió con una expresión que rebosaba alegría mientras que las lágrimas seguían cayendo,
como un náufrago que acababa de ser salvado. La única persona que probablemente podía entender
lo que había ocurrido era Shizuka. Ruth aún no comprendía la situación y quedó confundida por las
acciones de Koutarou y las lágrimas de Maki. Entonces fue liberada y Koutarou le explicó las
circunstancias al oído.
—!Perdóname por quitarte el trabajo, pero Aika-san necesita un objetivo por el que luchar en este
momento!
—Eh!
También empezaron a salir lágrimas de los ojos de Ruth a partir de ese instante.
Maestro usted
No era la respuesta que Ruth esperaba, pero superó sus expectativas en cierta manera. Koutarou se
disponía a formar un grupo de caballeros como ella y Theia querían, y por tanto él tendría que asumir
la responsabilidad de aquellos que se unieran. Ruth deseaba hacerlo, aunque solo se tratase de un
título, y eso era todo lo que había esperado. Pero Koutarou fue más allá y tomó una decisión de
mayor importancia. Por eso, a pesar de haber sido liberada, Ruth no fue capaz de moverse hasta
pasados unos minutos.
106
Parte 5
Para cuando Yurika consiguió aumentar la experiencia de sus personajes hasta un nivel aceptable,
todos en el apartamento 106 se encontraban en medio de una discusión que no tenía absolutamente
nada que ver con videojuegos.
—¡Qué guay, Maki, ahora eres un caballero mágico!
—En realidad soy tesorera, caballero solo es mi título.
—¡Koutarou! ¡Yo también quiero unirme al grupo de caballeros! ¡Me encargaré de las tareas
domésticas!
—Todavía no. Aún no puedes ser una aliada de Theia. De momento ocúpate de proteger este
apartamento.
—Buu, está bien, lo dejaré pendiente hasta que me convierta en una aliada.
—Higashihongan-san, esperemos a que todo se calme un poco más antes de unirnos al grupo.
—¿Tú también lo vas a hacer, Harumi? ¿Qué puesto te gustaría tener?
—Umm! ¿Puede que su secretaria?
—¡Muy bien, con Maki, Harumi y yo formaremos el equipo de caballeros mágicos!
—¿No vas a dejar que Yurika entre?
—Tch tch tch. Maki, los equipos de chicas mágicas siempre han sido de dos, de tres o de cinco
personas.
—Ya veo! Soy maga, pero no sabía eso!
—Kiriha-san parece que quiere unirse como general.
—Y con tus artes marciales, tú probablemente puedas hacerlo en calidad de caballero soldado.
—Alteza, parece que hay muchos aspirantes.
—¡Excelente! ¡Eso me hace sentir orgullosa!
—Veltlion, por supuesto que yo seré tu consejera científica, ¿verdad?
Yurika había soltado el mando para hacer saber a los demás su progreso, pero se quedó perpleja por
la situación.
Umm, ¿se han olvidado de mí? Parece que por completo
107
Los ojos de Yurika empezaron a humedecerse. No podía dormir debido a que tenía miedo de los
cadáveres del juego, lo cual consistía un problema, pero el hecho de que Koutarou y las demás se
hubieran olvidado de ella era uno aún peor.
—Oh, Yurika, ¿has acabado de subir de nivel?
—¿Qué os parece?
Pero al parecer la preocupación de Yurika no había servido de nada. Koutarou y Theia se dieron
cuenta enseguida de que los había llamado y regresaron al frente del televisor. Esto hizo que Yurika
se sintiera confundida de nuevo.
Aquí hay algo distinto a lo que pasaba antes
Yurika miró a Koutarou y Theia con esa ligera idea en su cabeza. En cuanto Koutarou se sentó a su
lado y vio su cara más cerca, Yurika recordó cuando lo abrazó por la espalda hacía un tiempo;
entonces sintió que se necesitaban el uno al otro. Su corazón de repente empezó a latir más rápido y
su estado de ánimo cambió a la timidez.
—¡H-he llegado al nivel que me dijisteis que hiciera!
Yurika se limpió las lágrimas con ambas manos. No podía dejar que las vieran, ya que había
empezado a llorar por un malentendido, y además esa acción ocultó el color rojo de sus mejillas.
—Sí, parece que has alcanzado el nivel 8. Con esto deberíamos ser capaces de continuar.
—Buen trabajo, Yurika. Aquí es donde realmente comienza el juego.
—S-sí.
Afortunadamente ninguno de los dos pareció darse cuenta y Yurika asintió con firmeza mientras se
ponía la mano en el pecho en señal de alivio.
En total, en ese momento había tres Yurikas muertas en el juego. Theia recordó la localización de
una de ellas, YURIKA.
—Es justo pasado ese punto.
—¿Estás segura?
—Sí. Recuerdo que me quedé sin objetos de curación, y el mago, YURIKA, tampoco tenía poder
mágico. De modo que di más prioridad al resto de personajes, y por eso murió.
—¡¡Theia-chan!!
—Por esa razón envié otro personaje con un montón de objetos de salud aquí~
108
—Y reemplazaste con él a la Yurika muerta.
—Sí.
—¡¡Heeee~yyy!!
—¡L-lo siento! ¡Pero gracias al sacrificio de YURIKA pude vencer al jefe secundario! ¡Así que
alégrate!
—¡No puedo alegrarme si estoy muerta!
—Vale, vale, me equivoqué, así que sigue adelante, ¿vale?
—Uuuuh, aun así sigo sintiéndome mal.
Theia estaba guiando a Yurika según el mapa que ella misma había dibujado. Como el laberinto
estaba hecho solo con una malla gráfica, todos los lugares parecían iguales. Si no hubiera sido por
Theia, cualquier intento de búsqueda habría sido muy complicado.
—Debería estar por aquí.
—¡¿En serio?!
Los personajes que estaba controlando Yurika llegaron al destino. Entonces utilizó el mando para
hacer que los miembros del grupo buscaran por la zona.
[¡Encontrado el cuerpo de YURIKA!]
—¡Ahí está!
Yurika señaló a la pantalla con una gran sonrisa. Estaba exultante por haber encontrado el cadáver
de YURIKA.
—!Koutarou, esto es un poco surrealista.
—!Shh, Yurika te va a oír.
Aunque hubo diferencia en las reacciones, Yurika había conseguido completar satisfactoriamente su
primer objetivo, y su moral estaba en aumento.
—Muy bien. ¡Quedan dos más! ¿A dónde hay que ir ahora?
—Antes de eso tienes que confirmar qué lleva YURIKA en su inventario. Pueda que tenga algo de
utilidad.
—Ya entiendo! ¿Eh? ¿No tiene nada de nada?
109
—!Parece que los monstruos han devorado la mayor parte de ella debido a que lleva mucho tiempo
aquí abajo!
—¡¿Eeeeeeeeeeeeeeeh?!
Yurika se imaginó el aspecto que debía tener YURIKA, y su cara se puso pálida.
Como resultado, toda la alegría por haber encontrado el cuerpo desapareció.
—¡Deja de llorar, ahora tenemos que ir a por la siguiente! ¡Tengo curiosidad por YURIKA A y YURIKA
B!
—Uuuuh, estoy segura de que también las han devorado!
Yurika continuó jugando mientras lloraba.
Sin embargo, su sufrimiento no había hecho más que empezar.
Parte 6
Theia recordaba dónde se encontraba YURIKA debido a que había muerto justo antes de una batalla
importante, pero sus recuerdos sobre YURIKA A eran bastante difusos. Como la perdió durante una
exploración normal, fue enterrada en su memoria junto a otras muchas cosas.
—Mmm. Me parece que estaba por aquí!
Theia inclinó la cabeza al comprobar su mapa. Basándose en su dibujo garabateado, tenía la certeza
de que YURIKA A se encontraba cerca, pero no conocía su posición exacta.
—¿Cómo ha ido el conjuro de búsqueda?
—Todavía está fuera del alcance. Tendremos que repetirlo varias veces por esta zona.
—Parece que nos va a llevar mucho tiempo. Será mejor que te prepares, Yurika.
—Uuuuuuh, lo entiendo!
Normalmente Yurika habría empezado a gimotear, pero como estaba muy preocupada por YURIKA A
y YURIKA B no podía rendirse ahora. Entonces una mano amiga ayudó a Yurika.
—Veltlion, ¿puedo señalar una cosa?
Esa persona era Clan, sorprendentemente. Cerró el libro que estaba leyendo y se recostó sobre la
pared que utilizaba a modo de suelo. Entonces miró a Koutarou.
110
—¿Qué cosa?
—Como analizar los datos del juego para encontrar los lugares correctos sería ir demasiado lejos,
¿no puedes hacer que Sanae utilice sus poderes espirituales?
—Entiendo. Eso podría entrar dentro de la categoría de sentidos de Sanae.
Yurika quería jugar sin utilizar ningún método de hacer trampas. Esto incluía analizar los datos para
encontrar los cadáveres. Sin embargo, los poderes espirituales de Sanae eran una disposición en sí
mismos, similares a la vista o el oído, por lo que Koutarou pensó que podrían utilizarlos, aunque no
estaba convencido del todo.
—Sanae, ¿puedes hacerlo?
—Ya lo intenté antes con este juego.
Sanae sacó de una pila de juegos que estaba cerca del televisor uno de misterio que se centraba en
un asesino en serie, y se lo mostró a Koutarou.
—Pero no pude ver al asesino, solo números y personas mayores.
Sanae y Koutarou ya habían jugado en una ocasión a ese título, pero cuando ella intentó averiguar
quién era el asesino lo hizo mediante trampas utilizando sus poderes espirituales. Aunque al final no
lo consiguió y tuvo que acabar jugando hasta el final junto a Koutarou.
—¿Qué quieres decir? ¿No funciona con videojuegos?
—Parece que no.
Kiriha empezó a explicar su teoría mientras que Koutarou tenía una mirada de confusión.
—Cuando las personas juegan a los videojuegos absorben la información de la pantalla de la tele, lo
que significa que cualquier huella espiritual no se encuentra en el juego en sí, sino en la pantalla.
Probablemente por eso no pudo sentir las emociones de los creadores del juego.
—¿Así que simplemente tiene que usar sus poderes en la tele?
—Eso no funcionaría. Incluso si lo intenta, habrá demasiadas huellas espirituales, haciendo muy
complicado poder encontrar información que pertenezca ese juego en particular.
En el televisor de Koutarou se había mostrado más de un videojuego. También había que tener en
cuenta los innumerables programas de televisión. Extraer la información de aquel juego en especial, y
además, que se refiera exclusivamente a la localización donde murieron YURIKA A y YURIKA B era
casi imposible.
—De modo que sería inútil, eh! Pensé que podría ser una buena idea!
111
—Puede que todavía lo sea. Hay otras cosas donde Sanae puede usar sus poderes.
Koutarou había dejado caer sus hombros de decepción, pero Kiriha aún parecía estar confiada.
Poco después de haber empleado sus poderes espirituales, Sanae puso una gran sonrisa.
—¡Ah, funciona! ¡Lo más seguro es que esté por aquí!
Entonces señaló a un punto del mapa. Parecía tener confianza y su sonrisa era radiante.
—¿Estás segura?
—Sí. La mayoría de los sentimientos que veo en ti, Koutarou, son de protesta, pero puedo ver unos
restos débiles de decepción en Theia por haber fallado.
—Bien hecho, estás en lo cierto.
—Pero, Theia.
—¿Mm?
—Si lo que quieres es darle un beso, solo tienes que hacerlo.
—¡¡Uaaaaaaaaaah!! ¡¡No tienes por qué averiguar más de lo necesario!!
Sanae había utilizado sus poderes espirituales sobre el mapa que había dibujado Theia.
Podía interpretar qué fue lo que ocurrió entonces si leía las emociones que sintieron cuando el mapa
fue creado. Por lo tanto, aunque en él también estaban incluidas muchas emociones distintas de
Theia, Sanae fue capaz de encontrar el lugar donde falló.
—Yurika, gira en esa esquina y cuando llegues al final, a la derecha.
—Vale~e.
Yurika siguió las indicaciones de Koutarou y se aproximó a su destino. Poco después encontró el
cadáver de YURIKA A, y su segundo objetivo quedó completado.
112
Parte 7
Aunque había conseguido encontrar el segundo cuerpo, la cara de Yurika se puso pálida de nuevo.
La razón fue el extraño lugar donde se encontraba.
—!E-el cadáver de antes estaba en un lugar mucho mejor!
Había muerto justo al lado de un lago subterráneo. Pero a medida que fue pasando el tiempo, los
monstruos empujaron a YURIKA A hacia el interior del lago, y ahora se encontraba en el fondo. Lo
que lo hacía aún peor era que el cuerpo, al descomponerse, soltaba un gas altamente tóxico por la
zona, y todavía el estado del cadáver seguía empeorando. Muchas de las chicas se imaginaron la
escena y se sintieron aliviadas de no haber sido ellas.
—N-no te sientas mal, Yurika, ¡vamos a encontrar el último de los cuerpos!
Ni siquiera a Theia se le ocurría qué decir, por lo que enseguida sugirió seguir adelante.
—!Umm, Theia-chan, ¿tú!?
Yurika se acercó lentamente a Theia como un zombi, con lágrimas cayendo de sus ojos.
—¡¡P-perdóname, Yurika, nunca me imaginé que acabaría sumergida bajo el agua!! ¡¡Fue culpa mía!!
Theia cedió ante la extraña atmósfera opresiva que se había formado y se disculpó con sinceridad.
—¡Esto es un juego, Yurika! ¡Solo un juego! ¡Cálmate!
—!Bueno, puede que para Theia-chan solo sea un juego!
Yurika continuó acercándose, pero su aspecto amenazador empezó a disiparse y se detuvo antes de
que su mano extendida alcanzase a Theia. A pesar de ello, las lágrimas seguían cayendo.
—¡S-sigamos avanzando! ¡Sanae, ¿puedes encontrar el último punto?!
Tras haber escapado de la muerte por muy poco, Theia cogió el mando para poder salir de aquel
lugar lo más rápido posible. Entonces se dirigió hacia donde se encontraba la última localización de la
que tenía recuerdos.
—Mmm~, sobre esto! algo no encaja!
Entonces Sanae, que estaba a cargo de la navegación por el laberinto, inclinó la cabeza confundida.
—¿Q-qué no encaja? ¿Qué quieres decir?
Las palabras de Sanae le hicieron entrar de nuevo en tensión, ya que Theia no quería tener más
problemas.
113
—Bueno, lo que ocurre es que no puedo decir dónde murió Yurika. Theia, ¿seguro que este es el
lugar?
—¿De qué piso es el mapa?
—Del octavo.
—¿Hay muchas marcas de bombas dibujadas en él?
—Sí. Casi toda la planta está cubierta de marcas de bombas.
—Entonces no hay duda; este es el lugar.
El último personaje, YURIKA B, había muerto en este piso según los recuerdos de Theia, pero Sanae
no lo creía así.
—Pero es muy extraño. La posición de Yurika está repartida por toda la zona, como si fuera niebla.
—Kiriha, ¿qué puede significar eso?
—Mmm. ¿Pudiera ser que no te hubieses centrado mucho en Yurika o en todos los personajes
mientras explorabas esta área? Es posible que por esa razón no exista una imagen clara en el mapa,
sino que está repartida por todo el piso. ¿Qué estabas haciendo aquí?
—Bueno, creo que! ¡¿Ah?!
La cara de Theia perdió su color una vez más. Pasó una idea por su cabeza del motivo por el que no
había prestado atención a los personajes cuando estuvo dibujando el plano de ese piso.
—¿Q-quién sabe? La verdad es que no lo recuerdo. Estaría muy ocupada en aquel entonces.
Sin embargo, en vez de revelar el motivo intentó ocultarlo. Tenía que esconder el mal que hizo en el
pasado para evitar que sus circunstancias empeorasen aún más. Pero en la habitación había una
persona a quien no le preocupaban las circunstancias de Theia.
—Yo lo sé. Cuando YURIKA B murió, Theia estaba explorando sin cuidado mientras tarareaba. Creo
que estaba utilizando a YURIKA B en solitario, y entonces pasó por encima de una bomba y ¡bum!
—¡¿Ah, hey?!
Incluso alguien que no entendía mucho de videojuegos como Yurika pudo imaginarse la razón por la
que Theia había enviado a YURIKA B sola a un campo de minas.
—¡¿M-me lanzaste! lanzaste a YURIKA B a un campo de minas para utilizarla como un detector de
minas viviente?!
—¡N-no! ¡Eso no es verdad!
114
Theia negó la acusación enseguida, pero Yurika siguió presionando.
—¡¿Entonces por qué?! ¡¿Por qué me hiciste caminar sola por un lugar tan peligroso como este?!
—P-pues!
Theia no podía responder. La verdad era exactamente lo que Yurika se había imaginado.
Mientras Theia exploraba el octavo piso se encontró con el problema del campo de minas. Para
resolverlo creó una gran cantidad de personajes y los envió a atravesarlo. YURIKA B fue uno de esos
personajes. Murieron, fueron revividos y enviados de vuelta al piso octavo varias veces. Como
resultado, fue capaz de encontrar todas las bombas, y de ese modo completó su mapa.
Los recuerdos de Theia sobre cada personaje individual eran tan imprecisos debido a este motivo. Y
como todos murieron varias veces, las impresiones que dejaron sus muertes fueron mínimas. Esto se
estuvo produciendo durante toda la exploración de la planta, y por tanto la localización de YURIKA B
fue imposible de concretar para Sanae.
—Pues!
—¡¡Theia-chan!!
Este día fue el primero en que Yurika le ganó en una pelea a Theia.
Sin embargo, Yurika, la supuesta vencedora, parecía como si hubiese sufrido una derrota desastrosa,
ya que lloraba amargamente.
Parte 8
Theia se estaba frotando la cabeza mientras exploraba el laberinto subterráneo. Tenía un chichón
enorme, y aunque se trataba de una lesión poco honorable, se lo merecía por las acciones que hizo
en el pasado y no tuvo más remedio que aceptarlo. Por supuesto, se ofreció voluntaria para continuar
con la exploración.
—De verdad! Theia-chan, tú nunca piensas en los sentimientos de los demás.
—Mi antigua yo era una tonta. Perdóname.
—Caray! Pero solo por esta vez, ¿de acuerdo?
—S-sí. Lo siento.
115
Yurika aún seguía furiosa, pero Theia había jugado a ese juego hacía un año. Si se comparaban, la
Theia del pasado y la Theia del presente eran como dos personas distintas. Por eso Yurika fue capaz
de perdonarla; sabía que aunque hubiese seguido culpando a la Theia del presente no habría
obtenido nada bueno de ello.
—Dejémoslo a un lado. ¿Cuál es la situación?
Koutarou esperó a que dejasen de hablar y aprovechó para echar una mano a Theia. Ella respondió
con una sensación de alivio.
—No tiene buena pinta. Hay demasiados lugares donde buscar. Estoy obligada a buscar, retroceder y
repetir.
—Ya veo! eso no es bueno!
Al no poder seguir dependiendo de la ayuda de Sanae, no tuvieron otra elección que buscar por toda
la planta. Les llevaría bastante tiempo solucionar ese problema.
—Satomi-kun.
—¿Sí, senpai?
—Estaba pensando en algo.
Entonces Harumi se unió a la conversación. A ella no se le daban bien los videojuegos, de modo que
se quedó aparte durante un tiempo, pero cuando se dio cuenta de que habían llegado a un punto
muerto decidió intervenir. Estaban dispuestos a escuchar cualquier cosa que tuviera que decir debido
a la situación.
—El mapa de esta área está completo, ¿verdad?
—Sí! ¿no es así, Theia?
—En efecto, está completado! ¿pero qué pasa con eso?
Koutarou y Theia le prestaron atención inmediatamente. Estaban desesperados, como Harumi se
había imaginado.
—Umm, si lanzaste a Nijino-san y a los demás al campo de minas hasta que-
—Uuuuuh~
—completaste el mapa, entonces debieron permanecer con vida hasta entonces, ¿no?
—Sí. Los reviví y los utilicé varias veces.
—Uuuuuh~
116
—¿Entonces no debería estar en la zona del mapa que limpiaste al final? Dejaste de revivirlos porque
el mapa ya estaba completado, ¿no es así?
—Uuuuuh~
—¡Ya lo entiendo! ¡Theia!
—Sí, estoy yendo hacia allí ahora mismo.
Theia había centrado su búsqueda por el camino que conducía desde la séptima planta hasta la
novena. Pero lo que ocurrió es que pudo encontrar la entrada de la novena planta cuando el mapa
solo estaba completado a la mitad, por lo que entonces decidió hacerlo del todo explorando las zonas
que previamente no había visitado.
Theia escuchó la idea de Harumi y se dirigió hacia aquel lugar. Pensaba que Harumi había dado en el
clavo.
—¡Qué inteligente! ¡Cómo podía esperarse de Harumi, la mujer perfecta!
—No es para tanto!
Harumi empezó a sonrojarse cuando Sanae la elogió. Tenía vergüenza de los halagos exagerados,
pero al mismo tiempo estaba contenta porque había sido de utilidad a Koutarou y las chicas.
—¡Koutarou, el conjuro de búsqueda ha reaccionado ante algo! ¡Parece que Harumi ha acertado!
¡YURIKA B está justo ahí delante!
—¡Perfecto!
—!Por fin, la última! aunque explotó!
Koutarou se alegró del descubrimiento, mientras que Yurika empezó a llorar.
Solo se trataba de un videojuego, pero ella estaba profundamente apegada a los personajes que
tenían su nombre. Antes de recuperar el último recordó las dificultades por las que había tenido que
pasar para llegar hasta ese punto. Era normal que se le cayeran las lágrimas.
Solo quedaban unos pocos pasos para llegar a su destino cuando la pantalla cambió de improviso.
Habían encontrado un monstruo que habitaba en el piso octavo.
—Date prisa y mátalo.
—Lo sé. Probablemente es un debilucho cualquiera~ Espera, ¿qué?
Sin embargo, apareció un monstruo que Theia no había visto nunca. Era parecido a un zombi, pero
más grande y fuerte. Y además la música que sonaba era diferente de la normal. La música era la
misma que se podía escuchar durante la batalla contra el jefe final.
117
—¡Koutarou! ¡¿P-puede ser~?!
—¡¿Uah?! ¡¡Es ese, el monstruo especial!! ¡¡Y pensar que aparecería en este momento!!
Era el monstruo secreto que Theia había buscado en su anterior partida. El creador había diseñado
este enemigo basándose en una persona que odiaba cuando estuvo en el colegio, y vencerlo
concedía al jugador una medalla como regalo conmemorativo. Tener esa medalla era una de las
cosas más envidiables entre los niños del momento.
Y la aparición de este monstruo apuntaba hacia un solo hecho.
—¡Lo siento, Yurika! ¡Parece que hemos tenido muy mala suerte!
—¿De qué estáis hablando de repente!?
—Yurika, tranquilízate y escucha atentamente. No se puede escapar de este monstruo.
—Entonces apresúrate y derrótalo, Satomi-san.
—Pero este enemigo es muy fuerte. Muchísimo. De hecho, es más poderoso que el jefe final.
—!¿Lo que significa?
—Que YURIKA C va a morir aquí.
De este modo, la aventura llegó a su final, y otro cadáver más de Yurika fue depositado en el
laberinto subterráneo.
118
Un Fin de Semana en Fortorthe
¡¿QUÉ OCURRIÓ DURANTE EL ENCUENTRO DE KOUTAROU Y ELFARIA…?!
Parte 1
Koutarou y Clan tenían un gran problema para regresar a la Tierra del presente desde el Fortorthe de
hacía 2.000 años, y éste consistía en que su nave espacial, la Cuna, se había dañado y no podía
viajar a través del espacio.
La parte de la nave que estaba inutilizada era pequeña, por lo que mientras Clan pudiera conseguir
un repuesto, la reparación finalizaría en cinco minutos. Pero eso no era algo que pudiera obtener en
el Fortorthe del pasado y por eso los dos tuvieron que esperar hasta que la pieza se comenzara a
producir.
Había dos cosas que necesitaban para poder esperar 2.000 años. Una era la tecnología para detener
el tiempo y la otra un lugar donde pudieran establecerse sin ser descubiertos. La primera era un
equipamiento que había incluido en la Cuna, y Clan tenía una idea para conseguir la segunda.
El lugar en el que estaban recibió el nombre de Territorio Especial de Veltlion. Koutarou y Clan
esconderían la nave en la zona que más tarde Alaya declararía como un dominio inviolable. Entonces
congelarían el tiempo a bordo y esperarían 2.000 años.
—Ya ha pasado.
—¿Estás segura? Me parece que no ha pasado nada!
—Es normal. Después de todo, el tiempo estaba congelado a bordo.
A Koutarou no le parecía que el tiempo se hubiera detenido. Clan había estado trabajando con
intensidad en el panel de control y no ocurrió nada de lo que él se había imaginado.
—Pensé que brillaría algo, o que se sacudiría, o no sé.
—Creo que eso es lo que ha ocurrido, pero como estábamos congelados en el tiempo no pudimos
percibirlo.
—¿Así que ahora estamos veinte años en el pasado?
—Eso es. Si sales afuera lo verás.
Clan utilizó la capacidad de la Cuna de distorsionar el espacio para alterar la velocidad a la que el
tiempo progresa, tanto fuera de la nave como dentro. Con esto, un solo instante a bordo significó
2.000 años en el exterior. Al principio empezó a brillar y a temblar, pero solo duró unos segundos que
no fueron suficientes para que Koutarou se diera cuenta desde dentro.
119
—Sin embargo, no son veinte años exactamente.
Clan seguía utilizando el panel mientras daba una explicación a Koutarou. Tenía que confirmar el
estado actual de la Cuna y demás cosas, de modo que había mucho trabajo por hacer.
—¿Qué quieres decir?
—Si hubiéramos venido precisamente el día del 2.000º aniversario de la ascensión al trono de Alaya,
la gente lo estaría celebrando, ¿verdad? Dispuse la nave para que llegásemos un poco antes de la
ceremonia.
—Ya veo.
Aunque el Territorio Especial de Veltlion era un dominio creado por Alaya que tenía prohibida su
entrada, no significaba que la gente en alguna ocasión no pudiera hacerlo. La familia Pardomshiha
estaba a cargo de administrar el territorio, patrullar la zona y conceder los permisos a los programas
de historia para que pudieran tomar imágenes, siempre y cuando no interfirieran en el entorno.
Y como 20 años antes del presente era el 2.000º aniversario de la ascensión al trono de Alaya, la
cantidad de personas aumentaría irremediablemente. Por eso Clan ajustó el tiempo de regreso para
evitar entrar en contacto con alguien.
—Entonces iré a echar un vistazo fuera. Tú sigue haciendo eso.
—Cuento contigo.
Koutarou dejó a Clan atrás y salió de la cabina. Ella tenía trabajo que hacer después del viaje en el
tiempo, así que Koutarou salió de la nave para confirmar que estaban a salvo.
—Pero no te alejes demasiado.
El holograma de Clan apareció en cuanto Koutarou abandonó la cabina y entró en las salas comunes.
La imagen se movía junto a él.
—Lo sé. Siempre te sientes abandonada muy rápido.
—¡¡No me refería a eso!!
—No te preocupes. No hay forma de que pueda abandonar a mi amada princesa Clariaussa y
desaparecer.
—!Tú! Algún día te mataré!
El holograma de Clan había aparecido para asistir a Koutarou. Podría hablar con ella si no se alejaba
demasiado y recibir indicaciones relativas al equipamiento de la nave.
120
Sin embargo, Koutarou malinterpretó a Clan a propósito para molestarle. Esto enfadó a Clan más de
lo normal, ya que en el fondo se sentía un poco sola. El tono de voz y los ojos de Clan tenían un
aspecto muy agresivo.
—¡Cuando regresemos al presente, prepárate para sufrir!
—Esa podría ser una buena oportunidad. ¿Qué te parece si me enseñas un deporte que se juegue en
Fortorthe?
—¡Dios, odio esa parte de ti!
Koutarou caminaba por las zonas comunes de la nave mientras escuchaba la voz irritada de Clan y
se dirigió a la esclusa que conducía al exterior. Las puertas y las escotillas se abrieron
automáticamente a su paso, una detrás de otra; esto era gracias a Clan.
—¿No es un poco tarde ya para que peleemos?
—¡Entonces para de tener esa actitud tan provocadora!
La última escotilla se abrió delante de Koutarou junto a la voz enfadada de Clan. En cuanto se abrió,
una cálida brisa entró desde fuera.
Ah, han pasado dos mil años
Koutarou y Clan se habían despedido de Alaya en invierno. Entonces el aire era frío, de modo que
este cambio de temperatura ayudó a Koutarou a sentir que el tiempo efectivamente había pasado.
—Vale, es culpa mía.
—Ahora en serio! Dejando eso aparte, no quiero que nos metamos en los mismos problemas que
hace dos mil años. Seamos más cuidadosos en esta época.
—Ese era el plan, pero! hay algo por lo que quiero disculparme.
—¿Qué?
—Ya es demasiado tarde.
Pasado el compartimento estanco, afuera de la Cuna se encontraba una chica que se había caído
sentada. Se quedó mirando a Koutarou con una expresión atónita en su rostro.
¿Theia?
121
Koutarou estaba igual de sorprendido. Le impactó ver de repente a una persona, pero lo que le
sorprendió más fue su aspecto. Era muy parecida a la chica de sus recuerdos, pero ella era
ligeramente más alta, su cara mostraba más madurez y su pelo era mucho más largo. Como ahora se
encontraba en una época distinta, estaba claro que tenía que ser otra persona, pero aun así no pudo
reprimir su asombro al compararla con la chica de su memoria.
Ella se encontraba en aquel lugar debido a que era una arqueóloga.
Su equipo estaba trabajando con el fin de arrojar luz sobre los muchos misterios de la vida del héroe
legendario de Fortorthe, el Caballero Azul.
La investigación sobre el Caballero Azul estaba centrada sobre todo en las notas que había dejado la
famosa Princesa Plateada, Alaya. Pero no toda la historia se podía descifrar en dichas notas, por lo
que era necesario buscar en otros registros históricos para completar los vacíos.
Pero no importaba cuántos registros se consiguieran descifrar, ya que aun así seguían existiendo dos
puntos inexplicables sobre el Caballero Azul:
De dónde procedía el caballero y a dónde se marchó.
La aparición y la vida del Caballero Azul fueron eventos muy importantes, y aún después de 2.000
años, sus andanzas estaban profundamente grabadas sobre los corazones de los ciudadanos. Sin
embargo, no había ningún rastro de él antes ni después de sus aventuras. Había una sorprendente
falta de información en estos dos aspectos.
Debido a esto, en el campo de la arqueología se inventaron un gran número de teorías. En el tema de
su procedencia había una teoría que aseguraba que vino de un país lejano, otra que decía que era el
hijo del amante de un noble. Y de sus eventos posteriores, algunas hablaban sobre que se marchó a
un lugar muy lejano, que murió a causa de las heridas sufridas en la guerra o que fue asesinado.
Había una gran variedad de hipótesis.
Aunque ninguna de ellas tenía pruebas suficientes. Ni la más creíble de todas contaba con evidencias
de más de un documento.
Si esas partes se hubieran escrito en las notas de Alaya se podría resolver el misterio, pero
desafortunadamente no había nada en ellas. Incluso la chica arqueóloga empezó a sospechar que la
princesa había ocultado esos hechos a propósito.
Y la verdad era que, en efecto, Alaya escondió los datos sobre el Caballero Azul. La arqueóloga se
imaginó que el secreto podía estar oculto en el Territorio Especial de Veltlion y envió una petición
para investigar en él.
Normalmente, una petición como esa se habría rechazado. El Territorio Especial de Veltlion era una
extensión de tierra que Alaya había concedido al Caballero Azul, de modo que ni siquiera la realeza
podía actuar por su cuenta.
122
Pero la chica tenía una posibilidad de salir exitosa.
Fortorthe celebraría pronto el 2.000º aniversario de la coronación de Alaya. Para conmemorarlo se
estaban preparando una gran cantidad de eventos que tenían relación con el Caballero Azul y la
Princesa Plateada. Si se podía llevar a cabo algún nuevo descubrimiento, sería la guinda del pastel
del aniversario.
Además, los ciudadanos se encontraban terriblemente animados. Las decoraciones de color azul y
blanco llenaban las ciudades. También se exhibían varias películas en las que se incluía los
resultados de la chica arqueóloga.
Si tomaba ventaja adecuadamente de ese ambiente de celebración podría ganarse la comprensión
de los ciudadanos, y más tarde el parlamento también tomaría acciones al respecto. Por el momento,
el trabajo de base político para conseguir el permiso se estaba llevando a cabo fuera del
conocimiento público.
Lo único que necesitaba en ese momento era una prueba en la que basarse. Si seguía adelante y
encontraba algo relacionado con el Caballero Azul para anunciarlo más tarde al público, se ganaría
su apoyo. Y si eso ocurría, la opinión del público empezaría a inclinarse hacia la realización de una
investigación a gran escala.
Por eso la chica arqueóloga había entrado en secreto en el Territorio Especial de Veltlion. Sin
embargo, lo que descubrió no era en absoluto del nivel de “algo relacionado con el Caballero Azul”.
Parte 2
Dentro del territorio de Veltlion había una gran cueva. Esta cueva fue una de las bases utilizadas por
la Princesa Plateada y el Caballero Azul durante la guerra contra el ejército rebelde. Existían muchos
restos de esos tiempos, y principalmente consistían en platos, vasos y otros objetos resistentes a la
corrosión.
En las profundidades de la cueva se encontraba un monumento de piedra que Alaya mandó a
construir después de la guerra. Las siguientes palabras estaban grabadas en el monumento:
“Que los caballeros que se marcharon al otro lado del cielo tengan un descanso tranquilo. Nadie debe
interrumpir su sueño”.
Era un monumento de piedra en memoria de los soldados que habían caído en la guerra.
Por eso, cuando la arqueóloga vio lo que había al otro lado del monumento, pensó que se trataba de
una alucinación. El método científico que había utilizado justo antes para medir la antigüedad del
monumento indicaba que tenía unos 2.000 años. Además, el aspecto desgastado del monumento y
del texto apoyaba ese resultado.
123
—Es imposible!
Por eso la cosa que había aparecido detrás del monumento de piedra tenía que tener también al
menos dos milenios. Si no, sería irracional.
—¿Qué es esto!?
La cosa era una pequeña nave espacial. Dicho con más precisión, era la escotilla de la esclusa que
tenía la nave en uno de sus laterales. La escotilla empezó a abrirse frente a la chica que había caído
sobre su trasero.
—!No lo entiendo! pero esto tiene que ser la respuesta!
Una distancia y un tiempo infinitos.
Esas palabras resonaron en la mente de la chica. No podía comprender nada de lo que estaba
pasando ante sus ojos, pero se convenció de que se encontraba frente a la verdad oculta de
Fortorthe.
Parte 3
La chica dedujo inmediatamente que la persona que había salido de la escotilla era el Caballero Azul,
apoyándose en la confirmación de la antigüedad del monumento a través de métodos científicos.
Aparecer detrás de algo que tenía 2.000 años era una prueba de que esa persona también tenía que
tener la misma edad. Era imposible encontrar otra explicación para ello.
—Viaje en el tiempo! ¡¿Entonces eres realmente Layous-sama?!
—No, en absoluto. Solo me entrometí en el momento en que el Caballero Azul y la Princesa Plateada
se conocieron, así que no soy más que un sustituto.
—Pero si estuviste allí desde el principio hasta el final, entonces tú eres Layous-sama en este mundo;
eso es un hecho histórico! ¡¡Guau, es el auténtico Caballero Azul!!
La chica se agitaba y regocijaba mientras apuntaba a Koutarou con una cámara e iba sacando una
fotografía tras otra. Ahora ya no parecía una arqueóloga, sino una fan conociendo a su ídolo favorito.
—Como ya he dicho, no soy el Caballero Azul!
—¿Por qué no te rindes y lo admites de una vez, Veltlion?
—Qué irresponsable! Además, se ha dado cuenta por culpa de haberme llamado Veltlion.
—Uug! p-pues!
124
Koutarou y Clan ya se habían resignado. Como la chica era arqueóloga, era imposible que pudieran
engañarle. Y por encima de todo contaba con evidencias, de modo que no había nada que pudieran
hacer.
Mientras que Koutarou y Clan dejaban caer sus hombros, la chica regresó junto a ellos mirando con
satisfacción las imágenes.
—Fufu, estoy segura de que todo el mundo se sorprenderá cuando se enteren de que Layous-sama
era en realidad un alienígena!
La chica rió y al mismo tiempo presionó su cámara contra el pecho. Parecía como un niño que
acababa de recibir su regalo de cumpleaños.
—Hablando de eso, ¿podrías esperar un poco antes de hacerlo público?
Habían renunciado a seguir ocultando la verdad delante de ella, pero existía una cosa que jamás
podrían revelar. La razón era que se encontrarían en problemas si lo hacían.
—¿Por qué, Layous-sama?
La chica tenía una mirada confundida en su rostro. Era imposible mentir a esta persona que parecía
tan inteligente, por lo que tendrían que persuadirla utilizando la verdad.
—Pues, umm! ¿Clan?
Koutarou pretendía explicarlo por sí mismo, pero abandonó la idea poco después de comenzar.
Pensó que Clan sería capaz de hacerlo mucho mejor que él.
—Dios! solo confías en mí en momentos como este.
Clan parecía un poco molesta mientras se ajustaba los lentes, pero enseguida empezó a explicar la
situación.
—Ya te hemos contado que nosotros intentamos proteger la historia en el pasado, ¿no?
—Sí! viajasteis al pasado, pero Layous-sama no se encontraba allí. Por eso tú hiciste las veces de
sustituto para así poder regresar a vuestra época.
—La verdad es que esto sigue siendo el pasado para nosotros.
—¿Entonces ahora tampoco queréis cambiar la historia?
—Eso es. En el futuro del que venimos, la identidad del Caballero Azul aún no se conoce.
—Entonces, si yo anuncio la verdad!
125
—La historia cambiaría y por tanto jamás seremos capaces de volver a nuestro mundo. De hecho,
quién sabe qué es lo que nos ocurrirá.
Si la chica anunciaba al público la verdad sobre lo que pasó hacía 2.000 años, el hecho de que
Satomi Koutarou de la Tierra fue el Caballero Azul sería conocido por todo Fortorthe. Lo que
significaba que las posibilidades de que Theia fuera a invadir la Tierra eran cercanas a cero, y
Koutarou ya nunca podría convertirse en el Caballero Azul. Por supuesto, Clan probablemente
tampoco habría viajado a la Tierra y no se habrían transportado al pasado utilizando el misil de
repulsión espacio-temporal.
Si se cumplía esa hipótesis nadie podría saber cuál sería el destino de Koutarou y Clan. Puede que
simplemente no fueran capaces de regresar a su mundo, o que ocurriese algo aún peor. Pero
independientemente de lo que fuera, no sería algo que se pudiera celebrar.
—¿Al menos podrías mantenerlo en secreto hasta que llegue el momento en que el Veltlion del
presente y yo viajemos al pasado? ¿Por favor?
—Pero!
La razón de vivir de esa chica era la arqueología. Además estaba especialmente entusiasmada con
todo lo referente al Caballero Azul, pero revelar la verdad sobre él pondría su existencia en peligro.
Era un problema muy grave para ella.
—¿Estás diciéndome que debería esconder la verdad sobre los acontecimientos del pasado?
—Desgraciadamente! Veltlion y yo solo podemos pedirte que lo hagas. Así que te dejamos la
decisión.
Como Koutarou y Clan necesitaban volver a su tiempo, que estaba 20 años en adelante, no podrían
seguir vigilando a la chica para siempre. Por eso no podían saber qué era lo que pretendía hacer la
chica y por tanto solo les quedaba suplicarle.
126
Parte 4
Koutarou y Clan invitaron a la chica a que subiera a bordo de la Cuna para poder explicar la situación
más detalladamente. En ese momento estaban preparando té utilizando las hojas que habían
conseguido 2.000 años atrás.
—¡¿Puede que sea el té extinto Rubustori?!
—¿Extinto?
—¡Sí! Estas hojas de té se sacaban del árbol Rubustori, pero debido a una plaga que provino del
extranjero hace 800 años se extinguió. Los únicos que quedan ahora pertenecen a una subespecie
que tenía un poco de resistencia ! ¡Me emociona tener la oportunidad de beber esto, Layous-sama!
—!Hey Clan, parece que nuestro té favorito se ha extinguido.
—Eso no es problema. Cogí algunas semillas para investigar.
—¡¿Tenéis semillas?!
—Pues sí. ¿Te gustaría llevarte algunas?
—¡¡Por favor, lo haré con mucho gusto!!
Las estancias comunes de la Cuna contenían una montaña de tesoros para la arqueóloga. Maravillas
del futuro y reliquias del pasado se encontraban allí juntas, y sin importar a dónde mirase siempre
quedaba sorprendida. No había tiempo para relajarse; sus grandes favoritas como se podía esperar
eran la Signaltine y la armadura de Koutarou. Un arqueólogo no podría separarse ni un segundo de
estos objetos. Incluso en ese momento estaba degustando el tener la Signaltine en sus manos, que
había sacado de su vaina, mientras disfrutaba de su té extinto.
—!Veltlion, ven un momento.
Clan llamó a Koutarou aprovechando que la chica estaba distraída por los objetos de la sala común.
Tenía que hablar con él en secreto.
—!¿Qué?
Koutarou se acercó a ella y le susurró al oído. Se dio cuenta al observar su comportamiento que
quería hablar en secreto. El tiempo que habían pasado juntos era bastante considerable.
—!Es sobre la identidad de esa chica.
—!Dijo que era una arqueóloga llamada Elle, pero! ¿no es eso lo que ha dicho?
127
Cuando Koutarou y Clan le habían llevado al interior de la nave, la chica se había presentado como
una arqueóloga de nombre Elle. Koutarou creyó sus palabras, ya que no tenía un motivo en especial
por el que sospechar de ella.
—!Sí, pero en realidad tiene otro título.
—!¿Qué quieres decir?
—!Antes de eso, discúlpame un momento.
—¿Mmm?
Antes de proceder, Clan tapó la boca de Koutarou con la mano.
—!Esa chica es la madre de Theiamillis.
—¡¿Mmmhhhhhhhmm?!
Koutarou intentó gritar de sorpresa como Clan se había esperado. Por eso, como ella tomó una
medida preventiva, su voz no llegó hasta la princesa Elfaria. Esperó a que Koutarou dejase de gritar
antes de soltarle.
—!¿Estás segura?
—!Sí. Su edad coincide, es arqueóloga y su nombre es Elle. Y por encima de todo se parece a
Theiamillis-san, ¿no crees? No hay duda.
—!Eso no es bueno.
Koutarou comprendió la gravedad del asunto.
Si Elle era la madre de Theia, entonces se trataba de una situación muy preocupante.
—!Así que por favor ten cuidado con lo que dices.
—!Lo entiendo, me andaré con cuidado. Tú también, Clan, si cometes un error como el de antes
será el final.
—!Sí, lo tendré en cuenta.
Si la vida de Elfaria cambiaba por culpa de algo que Koutarou o Clan pudieran decir, era posible que
Theia no llegase a nacer o que llamase a su hija con otro nombre. Si eso ocurría, pudiera ser que no
fueran capaces de regresar a la Tierra.
Este encuentro estaba directamente relacionado con la vida de Theia y por lo tanto existía un alto
riesgo.
—¡Layous-sama! ¡Clan-san! ¡¿De qué estáis hablando?!
128
Entonces Elfaria se acercó a los dos con una sonrisa. Estaba más interesada en Koutarou que en su
espada o su armadura, tanto en su condición de arqueóloga como de chica.
—Pues!
—Estamos hablando de qué es lo que haremos a continuación.
Koutarou titubeó al escuchar la pregunta repentina, pero Clan le siguió la corriente sin cometer ningún
fallo.
—Qué hacer a continuación! por cierto, ¿por qué despertaste en esta época, Layous-sama?
—En realidad, nuestra nave tiene un fallo de funcionamiento. Por eso tuvimos que esperar hasta que
el repuesto que necesitamos fuese inventado, para así poder conseguir uno.
—Por un repuesto!
—El problema está en cómo vamos a conseguirlo.
Clan se cruzó de brazos y frunció el ceño. Se trataba de un problema que llevaba mucho tiempo
pensando en cómo resolver.
—¿Mm? ¿No podemos sencillamente comprarlo?
—No es una pieza que se pueda comprar tan fácilmente.
—¿A qué te refieres? ¿Segura que no estáis utilizando piezas ilegales?
—¡Esta no lo es! Es solo que esta pieza es especial, así que no está en circulación. Quién sabe
siquiera si podremos hacernos con ella en esta época y además sin poder revelar nuestras
identidades.
—¿Esta no lo es? !¿Quieres decir que estás utilizando otras piezas ilegales?
—¡E-eso es un error del pasado! ¡Ya no volveré a hacerlo!
Clan se disculpó desesperadamente. En el pasado no dudó en usar productos ilegales, pero ahora
era diferente. Había madurado como princesa.
—Lo sé, no te enfades. ¿Y ahora qué hacemos?
—Bueno! Podemos pedir ayuda a alguien que conocemos! o si no tendremos que conseguirla
ilegalmente!
Clan se había sonrojado. Se debía a que había dicho que utilizaría medios ilegales, aunque lo más
seguro es que no tuvieran otra opción.
129
—No te preocupes, Clan. Si tú lo haces no contará como ilegal. ¿Ya te has olvidado de la excepción
de la emperatriz Alaya?
—¡E-es verdad!
Clan estaba más preocupada por lo que podría pensar Koutarou de ella que por el hecho de hacerlo
de forma ilegal, de modo que se sintió aliviada y recuperó la sonrisa.
—Layous-sama, no tienes por qué hacer algo tan cuestionable. Existe una forma mejor.
Entonces Elfaria, que aún seguía sonriendo, se unió a la conversación.
—¿En qué estás pensando?
—Yo puedo ayudaros. Soy una mujer noble a pesar de mi aspecto, así que creo que puedo conseguir
repuestos para una nave espacial.
El nombre completo de Elfaria era Elfaria Kua Fortorthe. Aún no había obtenido el título de Dana, el
cual pertenecía exclusivamente a la emperatriz, pero ella era la única hija de la familia real más
antigua, la familia Mastir. Como había dicho, había unas cuantas damas al mismo nivel que ella en
esa galaxia.
Parte 5
Koutarou y Clan aceptaron la sugerencia de Elfaria. Después de discutir los detalles, ella regresó sola
a la ciudad de forma temporal. Necesitaba encontrar comercios que tuvieran la pieza en cuestión,
pero si no regresaba al hotel donde se hospedaba se formaría un caos. Enviarían a un equipo en su
búsqueda por la zona.
—¡Muy bien, Layous-sama, Clan-sama, nos vemos mañana!
—Claro.
—Nos vemos, Elfaria-san.
Elfaria se dio la vuelta varias veces y se despidió con la mano mientras caminaba hacia la salida de la
cueva. Koutarou y Clan la estaban observando desde fuera de la nave.
—Hey Clan, veo que ser una noble parece implicar muchos problemas.
—No puedo ignorar lo que acabas de decir. Yo soy de la nobleza tanto como ella.
—Oh sí, lo había olvidado.
130
Esas palabras irritaron a Clan, pero el enfado despareció en cuanto miró la cara de Koutarou.
Comprendió que no trataba de molestarla y por eso decidió no soltar las palabras que tenía
pensadas, las cuales cambió por otras.
—!Por cierto, Veltlion, ¿crees que deberías hacer promesas como esa?
—¿Cómo cuál?
—La compensación por su ayuda. Has dicho que a cambio de la ayuda de Elfaria-san le
entregaremos tus datos. ¿No es demasiado peligroso?
Elfaria quería datos sobre Koutarou a cambio de prestarle su ayuda. Además de los registros del
pasado quería las especificaciones de su armadura y sus datos operacionales, un modelo 3D de la
Signaltine y otras cosas parecidas. La información que demandaba cubría muchos campos, y aunque
la promesa no incluía ningún detalle que pudiera cambiar el futuro, Clan aún creía que era demasiado
peligroso.
—Aunque no pareciese una persona de fiar, Elle es la madre de Theia. Tenemos que creer en ella.
Koutarou se relajó mientras hablaba con Clan y sonrió. Ella vio su expresión y recordó la situación de
la familia de Koutarou. Había conseguido tener una pequeña idea de cómo era su estado familiar
gracias a su larga relación. Por lo tanto pudo aceptar de alguna manera que quisiera confiar en Elfaria
y por eso no dijo en voz alta más protestas.
—Yo también creeré en ella.
—Eso está bien! Muy bien, Clan, vamos a comer.
Koutarou sonrió de nuevo y se dio la vuelta para dirigirse hacia el interior de la Cuna. En cuanto puso
una mano sobre la escotilla pudo entrever el monumento de piedra que habían empujado hacia un
lado.
—!¿Puede que! sea!?
El monumento tenía una imagen conocida grabada sobre él. En cuanto Koutarou se acercó, cogió la
espada que colgaba de su cintura y la colocó cerca del dibujo.
—Sí que es. Es el escudo de la emperatriz Alaya!
La Signaltine tenía grabado el escudo de Alaya desde su liberación, y era idéntico al del monumento.
—¿Qué pasa, Veltlion?
Clan se aproximó a él para ver su comportamiento.
—Echa un vistazo, Clan. Parece que su majestad nos ayudó.
131
Koutarou dejó espacio a Clan para que los dos pudieran observar el monumento juntos. Entonces ella
leyó el mensaje que estaba escrito sobre la piedra en la lengua antigua.
—“Que los caballeros que se marcharon al otro lado del cielo tengan un descanso tranquilo. Nadie
debe interrumpir su sueño”. Umm!
—Parece que la emperatriz Alaya sabía que estábamos aquí.
—Estoy segura. Por eso convirtió esta zona en un dominio prohibido!
—Majestad!
El corazón de Koutarou se aceleró de repente y empezaron a formarse lágrimas en sus ojos. Los
lazos que supuestamente habían dejado atrás hacía 2.000 años los seguían protegiendo incuso
ahora. Koutarou no pudo mantenerse en calma después de haber visto el mensaje en el monumento.
—!Muchas gracias, reina Alaya!
Koutarou se arrodilló ante el monumento de piedra y trazó con sus dedos las letras grabadas. Al
hacerlo sintió que podía sentir la presencia de Alaya; estaba seguro de que ella había trazado esas
letras como él acababa de hacer.
—Hey, Clan!
—¿Qué?
La voz de Clan era sorprendentemente amable.
—Hay un lugar al que debemos regresar y no podemos cambiar la historia. Por eso! sé que
tenemos que hacer esto, pero yo!
Las lágrimas de Koutarou cayeron sobre el monumento, justo encima del escudo de Alaya.
Al caer se introdujeron por las líneas del contorno y desparecieron.
—!Pero! a pesar! a pesar de eso, tengo tantos recuerdos!
—Tienes razón! Veltlion! Yo también pienso así!
Detrás de los lentes de Clan se podía ver cómo brillaban sus lágrimas. Estaba confundida, ya que en
el pasado nunca le habían importado los demás. Eso mismo era la prueba de que había formado un
lazo profundo. Por eso no luchó contra sus sentimientos y simplemente lloró junto a Koutarou.

Parte 6
Elfaria presenció esa escena debido a un fallo que ella misma había cometido. Había olvidado las
semillas del árbol de té sobre la mesa en la nave, por lo que dio la vuelta enseguida. Pero debido a la
alegría que sentía en ese momento decidió volver a escondidas para darles una sorpresa.
—!Layous-sama! ¿tú también!
Sin embargo, justo antes de salir de su escondite escuchó la conversación entre Koutarou y Clan.
Gracias a eso entendió que ese no era el momento para dar una sorpresa.
—!tienes que vivir solo el destino que te han dado!?
Elfaria era la princesa heredera. En algún momento tendría que asumir el destino de convertirse en
emperatriz, sin embargo, no estaba satisfecha con ese futuro. Deseaba vivir libremente en vez de
recorrer el camino que habían asignado para ella. Esa era una de las razones por las que se había
entregado a su investigación. Cuando Koutarou apareció frente a ella deseó que él fuera la persona
que la liberaría de su destino.
—!Layous-sama!
Pero aun así, Koutarou era otra persona que no estaba de acuerdo con el camino que le habían
obligado a recorrer. Se podía decir que Elfaria había perdido la esperanza, que se sentía
decepcionada. Pero al mismo tiempo una emoción estaba despertando dentro de ella: era la
solidaridad por ver a Koutarou sufriendo, y una sensación de anhelo nació de esa empatía.
Parte 7
Utilizaron el avión privado de Elfaria para viajar desde el Territorio Especial de Veltlion hasta la
capital, Fornorn. El tiempo empleado fue menos de una hora. Koutarou pensó que la distancia había
sido mucho mayor cuando lo realizó a pie.
—Y pensar que ese viaje largo y doloroso se podía hacer en solo una hora!
No pudo evitar sentirse decepcionado. Su viaje comenzó un poco antes del control fronterizo de
Mastir, por lo que tuvo que cruzar las montañas y todo el territorio de Mastir. Entonces se vieron
obligados a atravesar la frontera del territorio de Pardomshiha, expropiando lo que más adelante sería
conocido como el Territorio Especial de Veltlion. Aquel desplazamiento llevó varios meses y Koutarou
recordó claramente lo duro que había sido.
—Nos llevó el mismo tiempo que cuando volamos con la Cuna hasta la cueva, ¿recuerdas?
—Entonces recorrimos todo el lugar buscando un sitio donde esconder la nave.
134
—Layous-sama, mira, ahora podemos ver Fornorn.
En cuanto se aproximaron al espacio aéreo de Fornorn, Elfaria dio una orden a su avión privado para
que disminuyera la altitud. El avión pasó por debajo de la capa de nubes, permitiéndoles ver la
ciudad. Se trataba de una metrópolis inmensa repleta de rascacielos. Si se podía señalar una
diferencia entre Fornorn y una gran ciudad de la Tierra era que allí había muchas zonas verdes. El
verdor de las plantas, que había sido incluido en la planificación de la ciudad de forma ingeniosa,
suavizaba los inconvenientes de una atmósfera urbana.
—Esto es asombroso! ¿Y dónde acaba Fornorn?
—Oh, qué bobo, Layous-sama! todo lo que ves es Fornorn.
Elfaria sonrió al escuchar las dudas de Koutarou. Deseaba presumir de su gran capital y además
encontró divertida la reacción de Koutarou.
—!Veltlion, esa cúpula gigante que ves allí fue construida sobre las ruinas del coliseo. Y esa torre
tan alta de ahí se encuentra cerca de la puerta norte.
—Interesante. Gracias.
Clan fue la que alivió las dudas de Koutarou. Lo que él quería saber era lo grande que se había
hecho Fornorn después de 2.000 años, y para ello la explicación de Elfaria fue insuficiente.
—Y pensar que Fornorn se convertiría en esto!
En sus recuerdos, Fornorn solo contaba con edificios hechos de ladrillo, piedra y madera. Y como
mucho tenían tres pisos de alto. En su época esos eran auténticos rascacielos.
Pero en la actualidad, los rascacielos eran una cosa normal. El más alto de entre los muchos que
había en la ciudad sobrepasaba los 1.000 metros. Además el material de construcción tenía un brillo
extraño que no había visto nunca. No estaban hechos de hormigón, material que conocía bien.
Parecía una ciudad del futuro de las que solo se podían ver en las películas.
—Supongo que era inevitable! Después de todo han pasado dos mil años!
Desde el cielo, Fornorn no tenía ningún parecido a la ciudad que fue en el pasado. Para Koutarou
solo era una ciudad desconocida y futurista, y no tenía la sensación de que estuviera regresando a la
capital. Esto hizo que se sintiera solo.
—Aunque no parezca el mismo, este es el país que Alaya y tú protegieron. No es propio de ti,
Veltlion, eres como un caballero confundido porque la decoración de su espada ha cambiado.
—!Lo más importante es lo que está en el interior, ¿eh? Tienes razón. Gracias, Clan.
Las palabras de Clan cambiaron la perspectiva de Koutarou y como resultado fue capaz de volver a
su estado habitual.
135
Veo que Layous-sama y Clan-sama tienen una relación muy profunda
Elfaria miró a los dos y dejó caer los hombros.
Ella no comprendió el significado de las palabras de Koutarou, y por lo tanto no pudo decir nada
cuando lo vio con una expresión tan triste, pero Clan encontró fácilmente la respuesta. Esta situación
era normal debido a que se habían conocido recientemente, pero Elfaria no pudo evitar sentirse
deprimida considerando que ambas eran princesas.
¡Si no tengo una relación con él, entonces simplemente iniciaré una! ¡Me niego a tener otro destino!
Sin embrago, Elfaria no era una persona que se pudiera desanimar tan fácilmente por algo como eso.
Ella sabía aprovechar las oportunidades cuando se le presentaban, y aunque no deseaba ascender al
trono, tenía las cualidades para ser emperatriz.
Parte 8
Ver Fornorn desde el suelo no tenía el mismo nivel de impresión que cuando lo hicieron desde el aire.
No podía ver más allá de los edificios, por lo que la ciudad tenía un aspecto similar a una de la Tierra.
Los edificios se alineaban a lo largo de una calle ancha con vehículos yendo y viniendo. Por supuesto
había diferencias en los detalles, pero la impresión general era la misma.
—He conseguido tranquilizarme de algún modo.
—Por favor, no mires demasiado a tu alrededor. Pareces un pueblerino y me da vergüenza.
Puede que ese no fuera el caso si hubieran ido los dos solos, pero ahora Elfaria estaba con ellos.
Clan se avergonzó un poco y se puso roja. Lo hizo a pesar de que Koutarou era técnicamente un
forastero.
—Genial, he subido de rango.
—¿Eh?
—Tú antes solías llamarme neandertal, ¿recuerdas? Por lo que ser un pueblerino es un gran paso
hacia delante.
—¡¿Es eso cierto, Clan-san?! ¡¿Cómo pudiste decirle eso a Layous-sama?!
—¡N-no es eso! ¡Eso fue antes de saber quién era!
En ese momento los tres estaban en movimiento después de haber cambiado su medio de transporte
por un coche.
136
Aunque se trataba de un coche, era muy diferente de los que había en la Tierra. No necesitaban
conductor y el vehículo flotaba por encima de la carretera. Solo utilizaba las ruedas cuando se
detenía o se estropeaba. Funcionaba gracias a la electricidad, y por tanto el interior del coche era
muy silencioso, de modo que nada entorpecía la discusión entre los tres.
—Aaah!
Por eso el suspiro de Clan pudo llegar también hasta los oídos de Koutarou.
—¿Qué ocurre?
—!Mira ahí. Delante puedes ver la residencia Schwaiger.
La residencia de la familia Schwaiger se encontraba en el centro de Fornorn. Parecía como un edificio
anexo a una serie de grandes instalaciones de investigación y se podía ver con facilidad, incluso
desde la lejanía. La residencia se movía lentamente en su visión a medida que pasaban con el coche,
y por alguna razón, Clan parecía estar pasándolo mal.
—¡Hey!
Se pudo escuchar un golpe.
—¡¿Ou?! ¡¿Qué estás haciendo?!
—No das la impresión de ser una chica que por fin ha sido capaz de regresar a casa después de un
viaje largo y complicado! ahora que has recuperado tu energía cuéntame por qué, Clan.
—Realmente eres! Si quieres consolarme existen formas más delicadas de hacerlo.
Clan lanzó una mirada de rencor hacia Koutarou, pero gracias a su acción, su expresión de tristeza
de hacía un momento desapareció.
—!Este es el mundo de veinte años en el pasado, ¿no?
—Supuestamente. A mí solo me parece el futuro.
—Entonces significa que mi abuela fallecerá pronto.
La expresión de Clan se volvió un poco taciturna una vez más. Recordó la muerte de uno de sus
parientes y se estaba preguntando qué podía hacer.
—¿Quieres salvarla?
En el mundo del pasado habían tratado de salvar a todos los que se encontraban en peligro,
haciendo caso omiso de la historia. De modo que si se comparaba con el momento actual, Clan
debería tener la oportunidad de salvar a su abuela.
137
—Me gustaría, pero la situación es complicada.
—¿A qué te refieres?
—Mi abuela morirá dentro de cinco años desde ahora. Como yo conozco el nombre de su
enfermedad, si intervengo en este momento probablemente no morirá por esa causa, pero! es una
enfermedad producida por la edad.
—Las llaman causas naturales.
—Sí. Por otro lado, podríamos cambiar realmente la historia! Mi abuela aparentemente no era una
Schwaiger típica, por lo que tras su muerte, toda su herencia fue donada a distintos fondos de
acuerdo a su voluntad. El número de niños que salvó su dinero debe ser bastante considerable.
—Eso lo convierte en una decisión difícil!
Clan estaba preocupada porque tenía un problema muy complicado en sus manos.
La vida de su abuela llegaría a su fin cuando llegase la hora, pero Clan no se sentiría tranquila si
dejaba que una pariente suya falleciera.
El problema era que se salvaron muchas vidas gracias a la muerte de su abuela. Lo que ella
pretendía en vida era seguir incrementando sus bienes hasta que llegara el momento de morir, para
después donarlos en su totalidad. Por eso, si la salvaba ahora, la donación nunca se habría
producido, lo cual significaba que las vidas que salvó en la otra realidad se perderían.
Aunque dicho esto, si la abuela de Clan sobrevivía, podría incrementar sus ahorros aún más, por lo
que automáticamente la donación también sería mayor cuando finalmente falleciera. En resumen, eso
salvaría a más personas.
Clan no sabía qué hacer.
—Vale, Clan. Pensemos en esto durante un tiempo. Puede que sea una forma desagradable de
decirlo, pero aún quedan cinco años más.
Koutarou creía que lo mejor sería pensar sobre el problema durante largo tiempo. Era uno bastante
complicado, así que incluso las ideas de Koutarou podían servir de ayuda.
—!¿Tú también vas a pensar en ello?
Clan estaba sorprendida por la reacción de Koutarou.
—Claro. Eso es lo que llevamos haciendo todo este tiempo, ¿no crees?
—Pues! sí, pero!
138
Clan había supuesto que ese era su propio problema, pero Koutarou no pensaba de la misma forma,
lo cual puso contenta a Clan.
Ya veo Así que esto es lo que significa no estar sola
Clan contaba con alguien con quien podía compartir sus sentimientos y su futuro.
Esa sensación provocó que sus emociones se volvieran más intensas, y su expresión volvió a estar
radiante.
Parte 9
Después de bajarse del coche, Elfaria llevó a Koutarou y Clan hasta un callejón poco concurrido. Su
destino se encontraba pasado dicha calle. Era una tienda que Elfaria había visitado para comprar
materiales de excavación que no se podían encontrar en cualquier otro lugar. Planeaban encargar allí
la pieza que necesitaban para la Cuna.
—A pesar de los avances de la ciencia, este tipo de callejones tienen el mismo aspecto que los que
conozco.
Comparado con las coloridas avenidas futuristas, aquel lugar daba la sensación de tener vida propia.
Koutarou estaba familiarizado con ese tipo de calles.
—Dios! otra vez!
Clan se sintió avergonzada de nuevo en cuanto vio a Koutarou mirar a su alrededor. Entonces Elfaria
tiró de la manga de su vestido.
—!Umm, Clan-san.
—!¿Qué?
Como Elfaria le había susurrado, Clan hizo lo propio.
—!¿Estáis saliendo Layous-sama y tú?
Sin embargo, después de escuchar lo que había dicho Elfaria, Clan alzó la voz sin ser consciente de
ello.
—¡¡P-p-pues claro que no!! ¡¡No estamos saliendo!!
—¿Mm? ¿Qué pasa, Clan?
Koutarou reaccionó al grito de Clan mirando en su dirección.
139
—¡Nada! ¡Es solo una conversación de chicas!
—Vosotras tenéis muchas conversaciones de esas!
Koutarou sabía debido a su experiencia de vivir junto a las invasoras que lo mejor era no insistir en
esa clase de temas. Por eso perdió enseguida el interés y miró de nuevo la zona de su alrededor. En
ese momento la ciudad del futuro era más importante para él.
—!Fiu! me has sorprendido!
—!¿No estáis saliendo?
—!Solo es que Veltlion y yo trabajamos juntos y no nos hemos separado desde entonces. ¿Podrías
no soltar ese tipo de cosas tan de repente?
—!Ya veo, discúlpame.
—!Pero, ¿por qué preguntas eso?
Clan consideraba que ella y Koutarou estaban en el mismo barco, pero aún tenía interés en el tema.
—!En realidad, desearía salir con Layous-sama.
Elfaria se sonrojó ligeramente mientras miraba hacia el chico. Tenía vergüenza, pero no trató de
ocultar a Clan sus emociones. Ella era honesta con sus sentimientos.
—!¿Eh?
Clan sintió en ese momento como si alguien hubiese aplastado su corazón. Estaba mucho más
sorprendida que hacía un instante, pero como se trataba de un tipo diferente de sorpresa, esta vez no
dejó escapar un grito.
—!Jamás pensaría que fuera posible si Layous-sama estuviera saliendo contigo, pero si ese no es
el caso yo también quiero mi oportunidad.
—!Por favor, espera. Ese hombre es el Caballero Azul, pero no es exactamente como se cuenta en
las leyendas.
Clan se imaginaba que los sentimientos de Elfaria tenían su origen en la admiración por el héroe
legendario, pero sabía que no todo lo que contaba la historia era cierto. Koutarou tuvo que
preocuparse, sufrir y derramar lágrimas en ciertos momentos. Aunque era un héroe legendario,
también era una persona normal. Cualquier relación nacida de esa admiración acabaría con ambas
partes siendo infelices.
140
Además existían otros inconvenientes; si Elfaria y Koutarou conectaban, la historia cambiaría
enormemente. Y aunque la propia Clan no quería admitirlo, también necesitaba a Koutarou, tanto
para resolver el problema de su abuela como para el viaje que tenía por delante. Aquellos
sentimientos complejos provocaron que intentase impedir las intenciones de Elfaria.
—!Lo sé. Precisamente por esa razón.
—!¿Eh?
—!Esa persona conoce el dolor de vivir según lo que dicta su destino!
Elfaria hablaba con una expresión seria. Le invadían unas emociones que no podía ignorar.
—!Elfaria-san, tú!
Elfaria sabía que Koutarou estaba sufriendo a causa de que él pensaba que no era el verdadero
Caballero Azul, aún después de haber realizado por su cuenta todos los logros que se le atribuían.
Después de comprender esta situación, Clan ya no pudo oponerse a Elfaria.
Parte 10
Elfaria presentó a Clan al dependiente y regresó a la entrada para poder hablar con Koutarou, que
estaba mirando con curiosidad los objetos del escaparate.
—Típico de Fortorthe! venden robots como si fuera la cosa más normal del mundo!
[Bienvenido, cliente. Me llamo Weyland y soy un robot doméstico fabricado por DKI. ¡Un nuevo
modelo lanzado esta primavera!]
Lo que más le interesaba de todo era un robot humanoide. En la tienda había todo tipo de
equipamiento y maquinaria pesada, junto a varios robots que se estaban exhibiendo. De entre ellos,
Koutarou estaba hablando con uno de tipo doméstico.
—Oh, Layous-sama, ¿te gustan los robots?
—Sí. En nuestro mundo, la ficción que trata sobre robots es muy popular entre los niños. Y cuando yo
era pequeño me encantaba ver una serie donde unas personas controlaban robots gigantes para
luchar contra monstruos.
—Ya veo! robots gigantes!
Elfaria sonrió abiertamente. Su corazón latía de alegría cada vez que aprendía una parte de Koutarou
que no estaba reflejada en el Caballero Azul, una parte que existía fuera del camino que tenía
asignado.
141
[Qué lástima. Parece que no puedo satisfacer las expectativas de los clientes.]
Mientras tanto, el robot de nombre Weyland dejó caer los hombros. Su reacción fue la opuesta a la de
Elfaria.
—¿Qué tipo de robot eres tú?
[Fui diseñado para realizar tareas domésticas que las personas muy ocupadas no pueden hacer ellas
mismas. Nuestra compañía siempre se ha mantenido alejada de la industria bélica, de modo que en
lo referente a uso doméstico somos lo mejor.]
—Lo siento, pero nosotros no tenemos problemas con las tareas domésticas.
Koutarou recordó las caras de las personas que vivían en el apartamento 106. Allí no necesitaban
ningún robot para que les ayudaran con las tareas del hogar. Los dos haniwas eran técnicamente
robots, pero su trabajo principal era jugar con Koutarou y las demás.
[Es una deshonra para mí.]
—Ya. Yo me encargaré de las tareas, Layous-sama no necesita un robot.
—¿De verdad? ¿Por qué?
—Qué tonto, Layous-sama, ¿qué estás diciendo? ¿Acaso no es ese el trabajo de una esposa?
Fufufufu.
Elfaria reía con una expresión inocente. Era la risa típica de una joven de clase alta.
—Elle, ¿desde cuándo eres mi mujer?
Koutarou sintió como empezaba a dolerle la cabeza. Pero por otro lado eso le recordó sus
conversaciones con Sanae, Yurika o Kiriha, y sus sentimientos se volvieron un poco más positivos.
Se dejó llevar por la soledad al recordar a las chicas de su apartamento, pero no demasiado. Aunque
para ello tenía que excluir la parte de su esposa.
—Justo hace un momento. Acabo de tomar la decisión.
—¿Sin tener en cuenta mi opinión?
—Creo que el destino es algo que tienes que agarrar con tus propias manos.
Elfaria afirmó sus palabras mientras mostraba una expresión propia de una princesa durante un
instante. Pretendía utilizar cualquier medio a su alcance para convertirse en la mujer de Koutarou.
—Pero no hagas lo que quieras con mi destino.
—¿Me odias?
142
—No es eso.
—Entonces no hay ningún problema. Confío en que seré una buena esposa.
Elfaria colocó sus manos frente a su pecho y asintió. Su expresión rebosaba confianza, justo como
había dicho.
—¡Hay problemas bastante importantes!
—¡Layous-sama, si te casas conmigo, la mitad de la galaxia estará en tus manos! ¡Creo que es un
buen trato!
—¡Ridícula!
De repente se escuchó un golpe.
—¡Deja de soltar cosas que diría el villano de una película! ¡Tienes que apreciarte un poco más!
Koutarou tenía un lugar a donde debía regresar y un motivo para ello. Además estaba molesto por el
comportamiento de Elfaria. Que alguien que acababa de conocer se acercara a él de repente con la
intención de casarse era difícil de aceptar, de modo que reaccionó golpeándola con su puño.
—Ejejeje~
Pero por alguna razón, Elfaria seguía sonriendo mientras se frotaba la frente, donde le había
golpeado.
—¿Q-qué?
Koutarou percibió algo extraño en su sonrisa y comenzó a dar algunos pasos hacia atrás en retirada.
Elfaria respondió dando tres pasos hacia delante y miró a Koutarou desde más cerca.
—Layous-sama, por fin me has golpeado.
—¿Y qué pasa con eso?
—Ahora sé que Layous-sama solo golpea a las personas que realmente odia o a las que considera
más que un amigo. Fufufu, ahora estoy un paso más cerca.
Koutarou hablaba con Clan de forma grosera y a veces utilizaba la violencia, pero ese no había sido
el caso todavía con Elfaria, ya que hacía poco que se conocían. Pero entonces ella se dio cuenta en
muy poco tiempo que necesitaba convertirse en alguien capaz de recibir un golpe de Koutarou para
poder llevarse mejor con él.
—Venga ya!
—A pesar de mi aspecto soy buena reuniendo pistas y llegando a conclusiones.

Elfaria puso una mirada de orgullo al ver a Koutarou molesto por saber que ella le conocía bien, a
pesar de que no se habían visto nunca antes. Estaba tratando de convertirse seriamente en su
esposa.
Los dos estaban preocupados por verse obligados a seguir un camino establecido y no poder actuar
libremente. Elfaria quería unirse a Koutarou y saltar juntos fuera del camino.
Parte 11
Koutarou y sus compañeras fueron a comprar agua y comida después de haber terminado los
detalles sobre el encargo del repuesto que necesitaban. Más tarde regresarían al Territorio Especial
de Veltlion. Su intención era esperar en la Cuna hasta que pudieran conseguir la pieza que faltaba.
Esta época era el pasado para Koutarou y Clan, por lo que no querían andar por ahí
descuidadamente y cambiar la historia por accidente.
—¿Esta es la última?
—Queda una caja más, pero yo la llevaré. Así que la que estás sujetando es la última.
—No, dámela a mí. La colocaré sobre la que estoy llevando.
—No te preocupes, no pasa nada.
—Clan, podrás volver a ser una princesa cuando estemos de regreso.
—Sí, Clan. Déjaselo a la pareja de novios.
—¡Ah, hey, ¿Elfaria-san?!
Los tres se encontraban en el aparcamiento cargando en su coche los suministros que habían
comprado. Estaban haciendo mucho ruido, ya que se habían acostumbrado a estar juntos, y además
no hacía mucho tiempo Clan y Elfaria habían tenido una conversación de chicas.
Estoy seguro que ninguna de ellas tiene a alguien con quien poder hablar de sus verdaderos
sentimientos
Koutarou pensaba que su encuentro había sido positivo. En la sociedad jerárquica de Fortorthe, las
princesas normalmente eran rivales entre sí, pero como las dos pertenecían a épocas distintas no
tenían ningún tipo de competencia. Gracias a eso ambas comprendieron mutuamente sus
preocupaciones y fueron capaces de llevarse bien. Dentro de poco tiempo tendrían que separarse,
así que había muchas cosas de las que hablar. Clan solo debía preocuparse por no dejar escapar
demasiada información sobre el futuro. En otras palabras, esta era la situación perfecta para hacerse
amigas. Por eso Koutarou les dejó estar, aunque a veces no compartieran las mismas opiniones.
145
—Clan-san es una princesa. Y yo soy la mujer de Layous-sama, así que el equipaje de mi marido
también es el mío. ¿Qué hay de malo con eso?
—¡Todo está mal! ¡No puedo dejar que otra princesa lleve mis cosas! ¡Especialmente no quiero estar
en deuda con la familia Mastir!
—No pasa nada, pronto pasaré a formar parte de la familia Veltlion, o la de Satomi.
—¡Ese no es el problema! ¡Mi orgullo no me lo permite!
—Vosotras dos, esperad un momento. Vamos a dejarlo como está.
Sin embargo, Koutarou separó a las dos chicas de improviso.
—Está bien, Layous-sama.
—No, no voy a esperar~ ¿Qué pasa, Veltlion?
A diferencia de Elfaria, que se detuvo obedientemente, Clan seguía nerviosa. Pero en cuanto vio la
expresión seria de Koutarou comprendió que estaba ocurriendo algo y también se puso seria. Su
expresión en ese momento era la que pondría al advertir la llegada de un enemigo.
—Unas personas se están acercando. Probablemente son tres.
—¿Enemigos?
—No estoy seguro. No parece que haya intenciones asesinas, pero sí que siento hostilidad.
Koutarou podía hacer uso de los poderes espirituales que le había dado Sanae, pero como llevaba
bastante tiempo separado de ella se estaban debilitando. Ya no podía ver las auras de forma tan
clara que como en el pasado y por eso no se dio cuenta de que alguien se estaba acercando hasta
que no estuvieron bastante próximos.
—Son ellos.
—Es el uniforme del ejército imperial. Y parece que los tres son de un rango muy alto! ¿Qué
significa esto?
Los tres hombres que llevaban uniforme militar se estaban acercando a ellos y tenían una apariencia
claramente hostil. La pieza que había comprado Clan utilizando el nombre de Elfaria no era ilegal, de
modo que eso no debería atraer la atención de los militares. La única posibilidad restante en la mente
de Koutarou era que habían encontrado la Cuna. Pero Elfaria negó rápidamente esa suposición.
—Disculpadme, Layous-sama y Clan-san. Esas personas están aquí por mí.
146
Elfaria miraba a aquellos hombros de forma severa. Tenía la espalda recta y una expresión seria. Era
como si la despreocupación de antes hubiera sido nada más que un sueño; era la primera vez que
Koutarou y Clan veían a Elfaria actuando como una princesa.
Parte 12
Una vez determinado que los hombres que se estaban aproximando pertenecían al ejército, Elfaria
dejó atrás a Koutarou y Clan adelantándose ella sola. Lo hizo para ocultar quiénes eran ellos dos y
porque sabía que no eran peligrosos a pesar de su hostilidad.
—¿Qué asuntos les traen aquí? No recuerdo haber pedido la presencia de militares.
La voz de Elfaria hizo eco en las paredes del aparcamiento. Su voz llegó a todas las personas que
había a su alrededor.
—Hemos venido porque tenemos un tema que tratar con usted.
La persona que se encontraba en el medio respondió. Él tenía el rango más elevado de los tres y
actuó como su portavoz.
—No voy a ignorar esto. Si los militares entran en contacto con una princesa durante su tiempo
privado por una razón improcedente tendrán que tomar la responsabilidad.
—No nos preocupa. No podemos cargar con la responsabilidad si solo cuenta con su testimonio.
Después de todo ahora mismo solo estamos haciendo trabajo de oficina.
—Qué disparate!
La mirada de Elfaria se hizo aún más dura.
¿Se han vuelto locos los militares?
Koutarou se pudo hacer una ligera idea de la situación observando como actuaban Elfaria y los
hombres. Los militares estaban escapando al control de la emperatriz y del congreso para actuar por
su cuenta. Incluso la organización con los mejores cimientos empezaría a degradarse después de
2.000 años. El ejército actual era muy diferente al que Koutarou y Alaya habían liderado en el pasado.
—Os habéis ahogado con vuestra soberbia y no os dais cuenta de lo que hacéis.
—Puedo asegurarle que no somos irresponsables. Actuamos bajo una dirección adecuada.
—Alguien que nunca utiliza el freno no puede decir si está roto o no.
147
—Dejémonos de conversaciones absurdas, princesa. Este tema no nos llevará a ninguna parte.
Ahora hay algo más importante, ¿me equivoco?
El hombre puso una mueca y acabó con el tema de forma unilateral. En apariencia no tenía respeto
hacia la princesa, de hecho, era como si pensase que ella estaba por debajo de él.
—Ahora ya no tiene sentido. No tengo intención de retirar mi propuesta de desarmar a la milicia.
—Seguro que usted puede hacer algo, princesa Elfaria. ¿No cree que sería lo más sencillo? Vuestra
Alteza no se meterá en nuestro camino y nosotros no lo haremos en el suyo.
—Ya estáis en mi camino, ¿y dices que no? Menudo bufón.
Elfaria se rió, pero sus ojos indicaban lo contrario. Solo lo hacía por táctica, y entonces la expresión
del hombre cambió.
—¡No queremos hacer nada violento! Después de todo usted es la siguiente de la lista para heredar
el trono.
No pudo soportar la imagen de una mujer joven riéndose ante él. Su naturaleza brutal apareció a la
vista de todos, y habló con Elfaria utilizando una voz baja y profunda. Su objetivo era amenazar a
Elfaria.
—Qué ridículo. Los altos mandos del ejército les han enviado varias veces porque me temen. Les
aseguro que amenazarme es inútil.
Pero Elfaria no titubeó. Mantuvo su sonrisa frente al hombre con una mirada gélida.
—¡Mocosa, no te creas tan intocable!
—Mírese, ahora está fuera de control. ¿Qué ha pasado con su dirección adecuada?
—Kuh.
El hombre apretó los dientes mientras le invadía la rabia. Se dio cuenta de que había perdido la
compostura.
—Vuelva por donde ha venido y dígale a los jefes que la realeza de Fortorthe no se postra ante nadie.
La ganadora fue Elfaria Kua Fortorthe.
Aunque era joven, se trataba de una miembro orgullosa de la realeza de Fortorthe.
148
Parte 13
Elfaria mantuvo una expresión seria incluso después de que los hombres se hubieran marchado. La
que había tenido mientras hablaba con Koutarou y Clan ya no se podía ver por ninguna parte. Siguió
con el mismo humor cuando regresaron al Territorio Especial de Veltlion, y también el resto del día.
—!Estoy empezando a entender qué es lo que está ocurriendo!
Clan observó la espalda de Elfaria mientras se alejaba y dijo aquello en voz baja. Ahora comprendía
cómo se sentía.
“Esa persona conoce el dolor de vivir según lo que dicta su destino”
Eso era lo que había dicho Elfaria sobre Koutarou cuando estuvieron en la capital. Pero si se pensaba
detenidamente, significaba que ella también se encontraba en la misma situación.
Elfaria-san ha estado buscando todo este tiempo una vida distinta a la de una emperatriz, pero el
destino no se lo ha permitido. Si no se convierte en emperatriz lo hará una princesa que no esté a
favor del desarme del ejército, y entonces ellos seguirán sin control. Está atrapada entre dos vidas;
con la aparición de Veltlion era inevitable que se enamorase de él
Si Elfaria no ocupaba el trono, los militares provocarían una crisis irreparable. Pero al mismo tiempo
eso significaría renunciar a la vida que deseaba. Lo que ella tenía que hacer y lo que quería hacer
eran cosas completamente opuestas.
—Elle se encuentra en una situación difícil! Igual que la reina Alaya!
Koutarou también sabía que Elfaria estaba soportando emociones contradictorias. Alaya había
pasado por lo mismo; ella deseaba vengar a sus padres, pero al mismo tiempo pretendía renunciar a
esa idea por el bien de los ciudadanos. Gracias a que Koutarou había tenido la oportunidad de ver a
Alaya de esa forma pudo comprender los sentimientos de Elfaria.
—¿Ocurre algo?
—Dejemos que Elfaria haga lo que prefiera. Probablemente!
—!Tienes razón!
Elfaria se estaba alejando cada vez más de Koutarou y Clan. Después de despedirse con la mano
una última vez, abandonó la cueva.
—!Hey, Veltlion.
—¿Mm?
—Después de verla yo también he llegado a una conclusión.
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Clan se giró hacia Koutarou y juntó las manos delante del cuerpo. Se podía ver una fuerte
determinación en sus ojos. Había tomado una decisión como princesa.
—No evitaré la muerte de mi abuela.
Clan hablaba con una voluntad firme.
—¿Estás segura de esa decisión?
—Sí. Creo que salvar a quien le ha llegado el final de su vida es ir demasiado lejos. Ciertamente es
alguien a quien quiero ver, pero!
La voz de Clan se fue apagando gradualmente mientras miraba hacia el suelo. No era algo fácil para
ella, ya que se trataba de la muerte de un familiar, pero enseguida levantó la vista; la voluntad de sus
ojos seguía presente.
—Realmente no creo que los viajes en el tiempo sean algo de lo que poder tomar ventaja
intencionalmente.
—¿Quieres decir que no se debe viajar a través del tiempo sin un propósito?
—Sí. Pienso que la forma de actuar que tuvimos en el pasado fue la correcta. El viaje en el tiempo
solo se debería utilizar para regresar a tu propio mundo, pero si te encuentras a alguien en problemas
durante el proceso, habría que ayudarle.
Ninguno de los dos quería cambiar la historia, pero tampoco podían pasar por alto las tragedias que
ocurrían frente a ellos. Así es como habían actuado en el Fortorthe de hacía 2.000 años. Y en este
momento se necesitaba seguir con la misma forma de pensar.
—Si no, nunca podremos regresar a casa. Quién sabe cuánto tiempo llevará resolver todo lo que
ocurre a nuestro alrededor.
Koutarou y Clan sabían perfectamente lo que iba a ocurrir en los próximos 20 años. Si se lo
proponían, probablemente serían capaces de prevenir todos esos incidentes, pero la historia
cambiaría enormemente como resultado y los dos no podrían volver a su mundo.
—Pues sí que son complicados los viajes en el tiempo!
—Normalmente ese es el dominio de la Diosa del Amanecer.
—Es verdad, ni tú ni yo somos dioses. Deberíamos respetar a todos aquellos que viven en sus
respectivas épocas.
Existía otro problema aparte de los cambios en la historia.
150
Koutarou y Clan sabían muchas cosas de lo que acontecería en el futuro, pero las personas que
vivían en esa época no, por lo que estaban trabajando para conseguir el resultado deseado. Si esas
personas aprendían sobre los resultados finales, seguramente sus esperanzas quedarían aplastadas.
“Tu sueño no se hará realidad”. “Es una pérdida de tiempo, así que haz otra cosa”. Las acciones de
Koutarou y de Clan serían lo mismo que decir esas cosas.
Además, tenían un límite en cuanto al tiempo disponible, por lo que no podrían resolver todo lo que
quisieran. Se verían obligados a escoger en qué asuntos intervenir y probablemente sería una
decisión que afectaría a una gran cantidad de vidas, es decir, tendrían que elegir qué vidas salvar.
¿Podían determinar el valor de cada vida? Todos tienen solo una oportunidad para vivir, y todos son
igual de importantes. La intervención de Koutarou y Clan rompería esa ley natural.
—Clan, no estás equivocada. Solo eres un ser humano.
—Gracias, Veltlion. Siento que parte del peso que tengo sobre mis hombros se ha caído gracias a lo
que has dicho.
Sería un problema complicado para cualquiera. Esta era la primera vez en la historia que la
humanidad se había enfrentado a los problemas de una deidad. Era imposible que pudieran encontrar
la respuesta perfecta para ese problema. Al fin y al cabo, Koutarou y Clan no eran dioses.
Parte 14
Los días requeridos para que la pieza encargada llegara por fin habían pasado pacíficamente. Elle iba
a visitarles a la Cuna por la mañana y después de quedarse unas horas con ellos volvía a casa, ya
entrada la tarde. También hubo una ocasión en la que se quedó el día entero. Los tres pasaron el
tiempo de una forma apropiada a su edad.
—Layous-sama, echemos un vistazo a nuestro salón de bodas.
—Oh sí, ¿dónde se celebran las bodas en Fortorthe?
—Normalmente en un templo, frente a la Diosa.
—¿La Diosa del Amanecer?
—Eso es. Sin embargo, a medida que la modernidad fue abriéndose paso en nuestras vidas, se
volvió más habitual utilizar las salas de los hoteles decorándolas de forma similar a los templos, o
lugares así. Con el aumento de la población ya no había suficientes templos para cubrir todas las
bodas.
—Bueno, eso tiene sentido. Fornorn es increíble.
—Por supuesto que nuestra ceremonia tendrá lugar en el templo dedicado a la Signaltine.
151
—Nadie tiene permiso para entrar en ese lugar.
—Solo necesitamos que asista Clan-san. ¡Ahora, vayamos y tengamos nuestra boda!
—¡Espera, ¿no se supone que solo ibas a escoger el lugar?!
Parte 15
—¿A qué sabe esta comida?
—Bueno, tendrás que averiguarlo por ti mismo.
—Muy bien, veamos.
—Veltlion, si comes tanto de una sola~
—Cof cof cof, ¡¿pero qué?! ¡Es muy picante!
—Ajajaja, toma un poco de agua, Layous-sama.
—G-gracias! Cof!Eso ha sido juego sucio, algo con este aspecto en la Tierra sería dulce sin lugar
a dudas.
—El problema es que has comido mucho.
—Si lo sabías, tenías que haberme parado.
—Te llenaste la boca antes de que pudiera avisarte.
—!D-da lo mismo, Elle.
—Como quieras.
Entonces se escuchó un golpe.
—¡¿Ou?! ¡¿Por qué me has pegado?!
—Lo hiciste a propósito, ¿no es así? Esta agua es la única prueba que necesito.
—Ajajaja, c-o-r-r-e-c-t-o.
Y otro golpe más.
152
Parte 16
—¿Me puedo quedar esta noche?
—¿Estás segura? ¿No se preocuparán por ti?
—Ya les he hecho saber que hoy no voy a volver debido a cierto trabajo en terreno.
—Vaya, veo que has venido muy preparada! Bueno, no tengo ningún inconveniente.
—¡Perfecto! Layous-sama, déjame escuchar esta noche tus apasionantes historias.
—No me importa, pero! ¿por qué estás colocando tus cosas en mi habitación?
—¿Eh? Si no dormimos en la misma cama, ¿cómo se supone que voy a escuchar tus historias?
—¡Entonces duerme en la habitación de al lado!
—¡¿Estás diciendo a tu mujer que duerma en otra habitación?! ¡¿Ya se está empezando a
desmoronar nuestro matrimonio?!
—¡Deja de decir tonterías y vete!
—Vale~
—En serio, menuda chica.
—Clan, deberías dejar de hablar e ir tras ella.
—¿Por qué?
—Elle está llevando sus cosas a tu habitación.
—¡¡Genial!! ¡¡Esta habitación es una mina de oro!!
—¡¡Heee~y!!
153
Parte 17
—Clan, ¿intento apuntar para acabar con él directamente?
—Ese es el plan. Ah, ¿pero tus poderes espirituales no se están debilitando?
—Probablemente.
—Layous-sama, ¿puedo disparar yo en vez de Clan?
—Tú no puedes.
—¡¿Eeeh?! ¡¿Por qué no?!
—¿Que por qué!? Porque siempre estás pensando en gastar alguna broma.
—¡¿Los poderes espirituales también pueden decirte eso?!
—¡Lo sé incluso sin usarlos!
—¡Entonces es que nos entendemos el uno al otro!
—!Eres muy alocada, Elfaria-san!
—¡¿Puede que se trate del lazo entre marido y mujer?!
—¡Idiota!
Parte 18
Cuando los tres empezaron a pensar que no les importaría que los días como esos continuaran,
Elfaria recibió una llamada en la cual le notificaron que la pieza que habían encargado fue entregada
en su hotel.
—¿Qué ocurre Elfaria-san? ¿Malas noticias?
—No, me han llamado para decirme que la pieza que encargamos ya ha llegado!
Elfaria se dio cuenta que dentro de muy poco se separarían, y con ese pensamiento, entre sus
emociones destacaba la soledad. La magia despareció en un instante.
—Ya veo!
154
Ocurría lo mismo con Clan. Era muy difícil separarse, ya que sus días allí habían sido muy divertidos.
Teniendo en cuenta las emociones de Elfaria, Clan tuvo problemas a la hora de conseguir la
motivación necesaria para continuar. Koutarou y Clan se encontrarían pronto con ella, pero para
Elfaria serían 20 años. El problema de los viajes en el tiempo volvió a aparecer de nuevo.
—Layous-sama, me han llamado para comunicarme que la pieza ha llegado. Iré a recogerla
enseguida.
—Bien!
Koutarou estaba cocinando cuando Elfaria se acercó a él y le contó que dentro de poco tiempo sus
caminos se separarían. Koutarou dejó de moverse y se abandonó a la soledad. Él ya se había
separado de Alaya y Charl antes, por lo que sus emociones eran complejas, y por eso pronunció unas
palabras que no solía utilizar con mucha frecuencia.
—!Elle, puedes dejar el repuesto para más tarde. Cuando llegue la hora de que te marches hoy
vayamos juntos, los tres.
—Layous-sama! ¿estás seguro?
—Sí. Debemos darnos prisa para no cambiar la historia, pero no va a ocurrir nada por unas pocas
horas más. Ya lo hará cuando nos marchemos.
—Yo también estoy de acuerdo. Al menos deberíamos tener tiempo para comer, beber té, conversar
y despedirnos de la gente que hemos conocido.
—Esas son palabras bastante ilógicas para una miembro de la racional familia Schwaiger.
—Estoy segura de que salí a mi abuela.
—Fufu, ¿acaso tu abuela también trató de matar a Layous-sama?
—Claro que no, caray!
Aunque la pieza ya había llegado, los tres no se marcharon inmediatamente para recogerla.
Pensaban hacerlo junto a Elfaria cuando llegara la hora de irse a su hotel como todos los días. Era el
momento de cenar, por lo que aún les quedaban varias horas. No intentaron emplear el tiempo
restante en hacer algo especial, sino que sus vacaciones de varios días continuaron como habían
hecho hasta ahora. Koutarou y Clan pensaban que utilizar su viaje en el tiempo para algo así debía
ser perdonable.
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Parte 19
Sin embargo, ciertas personas no perdonaron el tiempo pacífico que les quedaba a Koutarou y sus
compañeras. Vinieron cuando el reloj pasó de las 16:00 y el sol estaba empezando a ocultarse.
—¡Maldita sea!
Koutarou fue el primero en ver que se estaban aproximando y dio un puñetazo en la mesa con rabia.
—¿Layous-sama? ¿No te gustan los aperitivos?
—¿Qué pasa, Veltlion?
Elfaria y Clan fueron cogidas por sorpresa debido a la acción repentina de Koutarou y se quedaron
mirándolo.
—¡Es el enemigo! No sé cuál es su número exacto, pero creo que son cinco o seis. Se dirigen hacia
aquí desde que entraron en la cueva.
Koutarou percibió varias intenciones asesinas acercándose. En esta ocasión eran impulsos homicidas
a diferencia de los que sintió en los militares el otro día. Como resultado, aunque los poderes de
Koutarou se estaban debilitando, enseguida notó su presencia.
—¡Por favor esperad!! ¡Yo también lo he confirmado con los sensores de la Cuna! ¡Son seis! ¡Y se
dirigen hacia aquí totalmente equipados!
Clan confirmó la presencia de seis hombres utilizando los sensores de la nave. Sus movimientos eran
precisos y organizados, como los de soldados entrenados. Su equipo consistía en un rifle y blindaje
corporal de color negro. Se trataba claramente de una cuadrilla de combate.
Aunque eran pocos, estaban lo suficientemente entrenados como para atacar la Cuna. Pero eso fue
por casualidad, ya que no esperaban encontrar allí una nave espacial; habían asumido que solo era
el emplazamiento de una excavación arqueológica. En otras palabras!
—Han venido para asesinarme. Seguramente son mercenarios irregulares enviados por el ejército.
Su objetivo era Elfaria. Seis hombres era más que suficiente para ese trabajo. Los militares
aprovecharon aquella oportunidad de oro y enviaron a soldados ilegales. Para que pudieran aprobar
la excavación, Elfaria entró en el Territorio Especial de Veltlion en solitario con el objetivo de
conseguir pruebas concluyentes. Debido a ello no había nadie por la zona a excepción de ella, y
además nadie conocía su localización exacta. Matarla en ese momento no dejaría ninguna pista.
Investigaron el registro de la pieza para la nave e identificaron el hotel de Elfaria, para después
seguirla hasta la cueva.
—Han pasado 2.000 años desde entones!
156
—¿Layous-sama?
—Han pasado 2.000 años, y todavía no habéis dejado de luchar!
Koutarou se levantó lentamente de su asiento. Se encontraba furioso. Nunca podría perdonar a
aquellos que deseaban hacer con Fortorthe lo que querían después de que Alaya y él hubieran
protegido el país desesperadamente.
—!Clan, ¿puedes preparar mi espada y mi armadura?
—Entendido. Veltlion, muéstrales el poder del legendario Caballero Azul.
Koutarou creía que después de 2.000 años, el héroe legendario podía ser apartado.
Sin embargo, eso era un error.
La leyenda del Caballero Azul estaba a punto de continuar tras 2.000 años de inactividad.
Parte 20
La primera impresión de Elfaria acerca del Caballero Azul al verlo en todo su esplendor fue de
belleza. La armadura tenía un color azul claro, de su cadera colgaban dos espadas, una con el color
de la plata y la otra con el del oro. En su pecho llevaba una insignia hecha de madera y lana. Sin
embargo, la armadura había pasado por innumerables batallas y mostraba señales de daños graves,
entre ellas varias abolladuras. La capa de su espalda estaba sucia, al igual que sus espadas. El brillo
plateado y dorado había perdido gran parte de su esplendor.
—!Así que ese es Layous-sama! el auténtico Caballero Azul!
Sin embargo, Elfaria se puso nerviosa solo por verlo caminar. Él era un caballero de verdad, algo muy
poco común en esos tiempos. Elfaria pensó que su aspecto era hermoso.
—Es completamente distinto al Koutarou de siempre, ¿verdad?
—Sí!
Su apariencia no era precisamente bella. Koutarou era un chico normal y la armadura que llevaba
estaba sucia, pero su comportamiento digno y su voluntad sobrecogedora eran tan propios de un
caballero que trascendían a su aspecto y conmovían a cualquiera que lo mirase. Era la imagen del
caballero ideal.
—¿Pero estará bien? Se va a enfrentar a seis personas.
—No hay necesidad de preocuparse. Cuando pone esa cara nadie puede derrotar a Veltlion.
157
Mientras que Elfaria y Clan lo observaban, Koutarou sacó una de las espadas de su funda. Blandía
una espada plateada, la prueba de que él era el guardián de Fortorthe. Era la espada soberana, la
Signaltine.
—Solo mira cómo lucha el caballero legendario que protegió Fortorthe junto a la Princesa Plateada!
Koutarou cargó contra los soldados como si hubiera estado esperando a que Clan terminase de
hablar. Su única arma era su espada. Si se miraba la situación desde fuera, normalmente no podría
tener ni una oportunidad contra seis hombres completamente armados, pero ni Clan ni Koutarou
tenían dudas de su victoria.
Parte 21
El Caballero Azul guardaba un significado especial para los habitantes de Fortorthe, aunque al final
no era más que una persona que vivió hacía 2.000 años. Era impensable creer que podría aparecer
de repente en frente de uno y por eso, cuando los seis soldados vieron a Koutarou, supusieron que
solo era un Caballero Azul trastornado.
—Parece que esa armadura ha tenido días mejores.
—Debe de haber estado jugando con ella puesta durante mucho tiempo.
—Pero está muy bien hecha. Incluso a mí me gustaría jugar con ella.
—Dejad de decir sandeces y eliminadlo. Puede que esté loco, pero un testigo es un testigo.
—Escuchadme todos, apuntad a la cabeza. Quiero llevarme la armadura a casa.
—Tch, supongo que no puedo impedirlo!
Esta forma despreocupada de actuar fue su primer y mayor error; deberían haber atacado a Koutarou
en el momento que lo vieron, pero fue subestimado. Además, nunca se habrían imaginado que él ya
sabía cuáles eran sus posiciones y su estado de ánimo. Por lo tanto Koutarou fue el que realizó el
primer movimiento.
—¡¡Uwaaaaaaaaaaaa!!
De repente, el hombre que se encontraba en la posición más adelantada salió despedido. Perdió la
consciencia tras recibir el impacto de una intensa onda de choque y se quedó tirado en el suelo como
una marioneta a la que habían cortado las cuerdas.
—¡¿Eh?! ¡¿Pero qué acaba de pasar?!
158
Los hombres todavía no sabían qué era lo que había ocurrido. Solo comprendieron la situación una
vez que Koutarou atacó al segundo.
—¡¿Ha sido él?! ¡¡El Caballero Azul perturbado~ uaaaaaaaah!!
El segundo disparó su rifle varias veces. Los soldados estaban utilizando armas de rayos, los cuales
disparaban a una velocidad increíble. Además se encontraban en un espacio cerrado, por lo que en
condiciones normales habría sido completamente ineludible.
—Fiu.
Koutarou dio un pequeño suspiro y dobló el cuerpo. Al hacerlo, consiguió esquivar todos los rayos.
Era como si pudiera saber de antemano por dónde iban a volar los disparos.
—No vamos a acertar. ¡No vamos a acertar! Los rayos no~
Koutarou cogió impulso con su mano izquierda después de atravesar la lluvia de rayos y golpeó al
hombre. Cuando su puño impactó, la electricidad generada por su muñequera electrocutó al soldado
dejándolo fuera de combate al instante.
—¡F-fuego! ¡¡Fuego!!
—¡Maldita sea! ¡Ese jodido crío!
Tras haber perdido a dos de sus hombres, el resto se dieron cuenta finalmente de que no se estaban
enfrentando a un oponente normal, de modo que enseguida apuntaron con sus armas hacia
Koutarou.
—!Si vais a disparar os advierto que debieron haberlo hecho antes.
Entonces los soldados se quedaron sin visión. Esto se debió a que una pequeña bola que había
rodado hasta sus pies estaba liberando humo a una velocidad asombrosa. Se trataba de una de las
granadas personalizadas de Clan, por lo que el calor del humo inutilizó la visión térmica de los
soldados. Era un invento muy simple, pero probó su gran efectividad en una batalla moderna.
—¡Maldición, una cortina de humo!
Los cuatro lanzaron rápidamente sus gafas de visión térmica e intentaron salir del humo. Pero
tampoco podían ver a través de la cortina
—¡No os asustéis y salid del humo!
—¡¿Uwaaaaaa?!
Sin embargo, como Koutarou podía ver las auras de los enemigos, era como si nunca hubiese
lanzado una granada de humo para empezar. En cuanto los hombres intentaron escapar del humo
perdieron otro aliado, pero sus problemas no terminaron allí.
159
—¡Capitán! ¡El enemigo!
—¿Qué? ¡¿Hay tres?!
Cuando escaparon del humo, delante de los tres soldados se encontraron con el mismo número de
Koutarous. Y los tres les atacaron al mismo tiempo.
—¡No importa cuántos haya! ¡Matadlos!
—¡E-entendido!
Los soldados disparaban de forma constante, cada uno apuntando hacia el Koutarou que tenía
delante. Los tres Koutarous fueron golpeados por los rayos y desaparecieron como si fueran humo;
solo eran espejismos creados con magia.
—¡¿Se han ido?!
—¡¿Hologramas?!
Mientras que los hombres estaban distraídos por los espejismos, el cuarto Koutarou, que había
permanecido oculto, se deslizó por detrás ellos.
—Deberíais haberos preguntado por qué utilicé una cortina de humo caliente.
Koutarou atacó con su espada utilizando ambas manos y envió a dos de los soldados volando. Al
igual que el primero, los dos rodaron por el suelo y perdieron el conocimiento.
Los tres Koutarous fueron ilusiones creadas por la Signaltine. Sin embargo, no eran lo suficiente
avanzadas como para producir una reacción térmica, de modo que existía el riesgo de que los
soldados pudieran ver a través de ellos utilizando su visión térmica. Así que lo primero que se
necesitaba era crear una barrera de humo caliente. Una vez que se deshicieron de sus gafas, todo
salió de acuerdo con el plan de Koutarou. Mientras que estaban distraídos con los espejismos, el
Koutarou real atacó; asaltar a un oponente indefenso era como un juego de niños.
—¡¿Q-quién eres tú?!
Solo quedaba un hombre, el líder del grupo. Era un tirador habilidoso, pero él solo no podía hacer
daño a Koutarou. La barrera de la armadura se estaba fortaleciendo y Koutarou pudo ver sus
intenciones a través de sus poderes espirituales. El hombre ya no tenía ninguna oportunidad contra él
y disparó mientras se alejaba lentamente.
—¿Quién? Solo soy un Caballero Azul loco como tú has dicho. Pero puede que haya llegado
demasiado lejos.
—¡¿Por qué estás aliado con esa chica?! ¡¿Qué beneficios puedes conseguir?!
160
—El porqué es evidente. ¿No estoy vestido como el Caballero Azul? Por supuesto que voy a proteger
a la princesa. Al fin y al cabo soy un estúpido.
Koutarou caminó hacia el hombre y le golpeó de improviso en el abdomen, dejando inconsciente
sobre el suelo al último de los enemigos. Había pasado mucho tiempo desde que se separó de las
chicas del apartamento 106 y por tanto los poderes que le habían prestado se estaban debilitando,
pero a pesar de ello se hizo con la victoria sin sufrir daño. La pelea acabó exactamente como
Koutarou y Clan habían esperado.
Parte 22
La sustitución de la pieza solo duró unos minutos. Funcionaba correctamente y confirmaron que no
tendrían ningún problema para regresar a la Tierra. Esto puso fin a las complicaciones con la Cuna,
pero aún quedaba una cosa por resolver.
—Layous-sama, Clan-san. Gracias por todo lo que habéis hecho hasta hoy. Gracias a vosotros he
tomado una decisión.
Elfaria se estaba despidiendo antes de que Koutarou y Clan partieran en su viaje. Al final había
escogido no acompañarlos.
—Creo que debo convertirme en la emperatriz de Fortorthe.
—Bien! sabía que lo ibas a hacer.
—¿Sí?
—Al fin y al cabo ya he visto antes el aspecto de una princesa previo a realizar una decisión
importante.
—Layous-sama es el Caballero Azul después de todo. Fufufu!
Elfaria entornó los ojos mientras reía. Ya no volvería a tener dudas; había decidido vivir en Fortorthe
como la emperatriz.
—Pero Elfaria-san, ¿por qué decidiste convertirte en emperatriz? Pensaba que no querías recorrer el
camino que tenías asignado.
—Tienes razón, yo quería liberarme de mi destino y luché para conseguirlo, pero también me
preguntaba si era el camino que en el fondo debía tomar. Por eso estudié al Caballero Azul y a la
Princesa Plateada.
—¿Para averiguar cómo actuaron cuando se enfrentaron a una decisión parecida?
161
—Sí.
¿Debía vivir su propia vida o por el bien de los ciudadanos como su emperatriz?
Elfaria no sabía qué escoger y por eso buscó la respuesta en las crónicas del Caballero Azul y la
Princesa Plateada.
—Y cuando vi que no llegaba a ninguna parte en mi búsqueda, conocí a Layous-sama.
—¿Así que por eso! no estás decepcionada?
—Un poco. Pero por eso me enamoré de Layous-sama. Supe que él luchaba contra el destino que
tenía marcado, como yo.
Koutarou no fue capaz de dar a Elfaria la respuesta que había estado buscando. Como él solo había
podido recorrer el camino del Caballero Azul nunca tomó una decisión heroica por sí mismo, pero las
adversidades que tuvo que sufrir permitieron que Elfaria empatizase con él. Ella aún no había
encontrado una respuesta, pero empezó a pensar que podrían buscarla juntos.
—Por eso decía en serio que deseaba salir contigo y casarme, Layous-sama. Quería escapar de mi
destino por todos los medios junto a ti.
—¿Entonces por qué has renunciado a ello?
—En realidad no he renunciado porque nunca pude hacer otra cosa distinta.
—Elfaria sonrió. Tenía la expresión de alguien que había sido derrotado.
—¿No tuviste elección?
—No. Te amo, Layous-sama. Por eso quiero proteger Fortorthe como tú, a pesar de tu preocupación.
Si pretendían unir sus manos necesitaban proteger las mismas cosas.
Es decir, después de saber que Koutarou se preocupaba por las mismas cosas que ella y de
enamorarse de él, el camino de Elfaria fue sellado.
—Aunque me vea obligada a cumplir con mi destino, aún puedo decidir cómo voy a andar por ese
camino. He sido capaz de encontrar una forma de hacerlo que puedo aceptar.
—Ya veo! entonces tu búsqueda ha llegado a su fin, ¿no es así, Elfaria-san?
Clan sonrió al escuchar la conclusión que había alcanzado Elfaria.
—¿Eh?
En ese momento Clan se acercó a la oreja de Elfaria para susurrarle.
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—!La Princesa Plateada pensaba de la misma forma que tú y continuó protegiendo Fortorthe!
—!¿Entonces realmente la Princesa Plateada!?
—!¿Amaba a Veltlion? Sí, a pesar de saber que él era falso! no, es posible que fuera porque sabía
que no era un caballero de verdad, al igual que tú!
Clan sonrió una vez más al decir eso. A Elfaria empezaron a caerle lágrimas de los ojos, ya que
estaban afectándole todo tipo de emociones. No solo eran los sentimientos dirigidos a Koutarou, sino
que también los dirigidos a la princesa Plateada y a Clan.
—Gracias, Clan-san.
—N-no tienes por qué agradecérmelo.
Clan comenzó a sonrojarse. No estaba acostumbrada a la gratitud después de haber vivido
manteniendo lejos al resto de las personas.
—Creo que se me debería permitir dar las gracias a los amigos que se preocupan por mí.
—Amigos! Entonces gracias, Elfaria-san.
Las dos se dieron la mano finalmente. Clan estaba mirando a otra parte con la cara de color rojo, pero
sus sentimientos fueron comunicados por completo a Elfaria.
—Layous-sama.
Después de haberse despedido de Clan, Elfaria se giró hacia Koutarou; ahora era su turno.
—Lo repetiré de nuevo, pero gracias por todo lo que has hecho hasta hoy. Nunca olvidaré estos días
que hemos pasado juntos.
—Conviértete en una gran emperatriz. Eso es lo que la reina Alaya y yo deseamos.
—Sí! fufufu.
Elfaria asintió tras haber escuchado las palabras de ánimo de Koutarou y se rió. Como no era algo
gracioso, Koutarou se quedó mirándola perplejo.
—¿Qué pasa?
—Solo estaba pensando que si hubieras dicho eso desde el principio solo me habría llevado unos
cinco minutos.
—Este tipo de cosas es algo que tienes que decidir por ti misma.
Koutarou creía firmemente que todos debían decidir su propio camino en la vida.
163
—Fufufu, eso puede ser cierto para los hombres! pero inesperadamente, para nosotras las mujeres
eso no se cumple.
Elfaria creía que debía recorrer el camino que le mostrara la persona que amaba.
—También es cierto para las mujeres.
Koutarou se mantuvo firme. Su obstinación serviría más tarde para que Ruth llorase, pero Elfaria
simplemente se rió.
—Oh vaya, fufufu!
—¿Ahora entiendes mi sufrimiento, Elfaria-san?
—!Fufufu, estoy empezando a hacerlo.
Después de reírse con Clan durante un rato, Elfaria se giró de nuevo hacia Koutarou. Había algo que
quería preguntarle.
—Layous-sama, ¿puedo preguntarte una última cosa?
—Claro, ¿qué cosa?
—Si te hubiera pedido que me llevases contigo, ¿qué habrías hecho entonces?
—Eso no habría ocurrido.
Sin embargo Koutarou negó con la cabeza.
—Elle, tú eras una buena princesa de Fortorthe cuando nos conocimos. Por eso, sin importar cuánto
bromees sobre ello, al final habrías elegido esto.
—Layous-sama!
Elfaria comenzó a llorar. Su sonrisa desapareció y las lágrimas cayeron por sus mejillas.
—!Muchas gracias, Layous-sama. Me enorgulleceré toda mi vida de esas palabras!
De ese modo llegó el momento de Koutarou y Clan de ir por un camino distinto de Elfaria.
Los dos se dirigirían hacia la Tierra mientras que Elfaria se convertiría en emperatriz.
No volverían a reunirse hasta pasados 20 años.
Pero a pesar de todo ese tiempo, el lazo que se forjó entre ellos nunca se debilitó.
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Parte 23
El agradable olor del té llenaba el apartamento 106. Era un olor extraño considerando el tipo de té
que tomaban normalmente, y la persona que lo estaba preparando era alguien que muy pocas veces
se podía ver en el apartamento.
—Por favor, espera solo un poco más, Layous-sama.
—Está bien, nos lo tomaremos con calma, después de todo es fin de semana.
Elfaria se encontraba sentada frente a la mesa de té en el lado opuesto a Koutarou. Ella era la que
estaba preparando el té.
Ese día era domingo y todas las chicas habían salido para comprar un bañador, dejando solo a
Koutarou. Elfaria apareció mientras él se preguntaba qué hacer. Vio que se encontraba libre de tareas
y preparó un poco de té para él.
—Oh, sí, hay algo que quiero preguntarte.
Koutarou y Elfaria no solían estar los dos solos. Como Theia o Ruth estaban siempre con ella, había
varias cosas que deseaba preguntar pero no podía. Afortunadamente ninguna de las dos se
encontraba allí en ese momento, lo cual les dio una ocasión para hablar.
—No me importa siempre y cuando no se trate de mi edad.
Elfaria asintió con gracia mientras removía las hojas de té dentro del vaso de cristal. Ella no tenía
nada que ocultar a Koutarou, excepto su edad.
—¿Qué está haciendo el padre de Theia en estos momentos?
Koutarou había oído antes sobre la madre de Theia, Elfaria, pero nunca sobre su padre. Por eso
siempre había tenido curiosidad, aunque no sabía si era algo que podía preguntar a Theia. De modo
que Elfaria era una persona mejor para resolver su duda.
—Theia no tiene padre.
Elfaria negó con la cabeza.
—¿Qué quieres decir?
—Tenía un prometido establecido para mí, pero murió en un accidente antes de que nos
casáramos! Por lo que utilicé su esperma, que había sido criogenizado por precaución, para
inseminarme de forma artificial.
—Así que por eso! nunca mencionó a su padre.
—Sí! y por eso creo que le he hecho sentirse sola todo este tiempo.
165
Elfaria había criado a Theia sola. Como además era la emperatriz, educar a su hija fue increíblemente
difícil. Por esa razón había provocado que se encontrara con Koutarou y las chicas, y si no hubiera
sido por Ruth, nadie sabe qué habría ocurrido con ella. Elfaria se lamentaba por esa circunstancia.
—Pero ese ya no es el caso. Tú estás aquí y ha hecho amigos.
—Sí. Aunque puede que sea imprudente decirlo en esta situación, haber sido expulsada de mi país!
Estoy absolutamente feliz de haber podido ver a Theia sonriendo de esa forma.
Elfaria sonrió y su mirada se volvió dulce. Estaba mirando a Koutarou, pero él pensó que en ese
momento solo pensaba en su hija.
—¿Puedo preguntarte otra cosa más?
—Sí.
Elfaria se frotó los ojos y asintió. No estaba llorando porque se encontrase triste, ya que su expresión
era radiante.
—¿Fue cosa tuya que Theia viniera a este apartamento?
Era otra de las cosas por las que tenía curiosidad.
Sería impensable creer que la hija de una amiga del pasado hubiera llegado a esa habitación para
superar su prueba por pura casualidad, especialmente teniendo en cuenta que la prueba se decidía
aleatoriamente según una computadora.
—Sí. Yo envié a Theia aquí porque sabía que tú te encontrabas en este lugar.
Elfaria confirmó enseguida las sospechas de Koutarou.
—¿Por qué hiciste eso?
—Había dos razones.
Elfaria levantó dos dedos y se los mostró.
—La primera era para proteger a Theia. Si se encontraba a tu lado, esperaba que tú pudieras
protegerla.
—Eso suena muy propio de ti.
Koutarou podía entender claramente ese motivo. Si se trataba de la hija de Elfaria, él la protegería
incondicionalmente. Pero aun así, Koutarou ya había formado una relación de amistad con Theia
antes de conocer a su madre.
—Y la otra razón es! vengarme de Layous-sama, quizás.
166
—¿Vengarte?
La voz de Koutarou vaciló inesperadamente debido a su sorpresa después de escuchar a Elfaria.
Entonces ella hinchó las mejillas, jugueteó con su pelo y se quedó mirando a Koutarou con cara de
enfado.
—Layous-sama fue mi primer amor. Pero lo que ocurrió es que os escuché hablar a ti y a Clan-san y
tú me llamaste “la madre de Theia”. Mi primer amor terminó de esa forma. ¿No es una historia cruel?
Koutarou se había referido a Elfaria como la madre de Theia. Como él no tenía intención de cambiar
la historia, eso significaba que no podía estar con Elfaria, y así fue como terminó su primer amor.
—¿Así que a modo de venganza enviaste aquí a Theia?
—¿No crees que ser el primer amor de una madre y de su hija es maravilloso?
Tratando de hacer pagar a Koutarou por lo que hizo, Elfaria quiso que él eligiera a Theia. Si se
convertían en pareja, entonces la puntuación total quedaría anulada, por lo cual ella utilizaría su
posición como suegra para dar problemas a Koutarou.
—!Me siento mal por Theia.
—No hay por qué preocuparse. Se volvió una fanática del Caballero Azul incluso sin necesidad de
que yo interviniera. Supongo que era el destino. Lo único que hice fue asegurarme de que su prueba
consistiría en invadir esta habitación.
Elfaria había enviado a Theia al apartamento 106 para protegerla y para vengarse de Koutarou.
Como resultado se salvó de la pérdida de control del ejército, y consiguió hacerse un lugar en el
corazón de Koutarou. El plan de Elfaria procedía a la perfección.
—Gracias a Layous-sama pude concentrarme en intentar desarmar al ejército sin tener más
preocupaciones. Después de todo, mi hija es mi debilidad.
—Yo no estoy tan convencido de esa declaración de desarme.
—¿Pero cómo puedes decir eso?
Elfaria volvió a poner cara de enfado; sintió como las emociones de hacía 20 años atrás estuvieran
regresando.
—¿Quién creería que alguien que ha fabricado una nave espacial tan ridículamente poderosa está a
favor del desarme?
Para Koutarou, la Caballero Azul no parecía que estuviese diseñada por alguien que deseaba la paz
y el desarme. Solo parecía un arma brutal especializada en la movilidad y el poder ofensivo.
—Esa nave tiene muchos sistemas de seguridad.
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—¿Y los has desactivado?
—No me refiero a eso. La nave se trata de un poder que no es posible que caiga en malas manos.
Elfaria mostró una sonrisa jactanciosa.
—¿No puede caer en malas manos?
Koutarou apremió a Elfaria que continuase, ya que aún no lo comprendía.
—No. La principal aspiración de Layous-sama es la seguridad. Entonces Theia y Ruth, que se
encuentran en la misma onda que tú, necesitan poder atacar y defenderse al mismo tiempo. Además,
solo tú puedes tener tu poder, de modo que si cualquiera de los tres falta, la nave funcionará con un
rendimiento inferior. Todos tienen que estar unidos por la misma causa. No existe un arma que tenga
un nivel de seguridad tan alto como ese.
—!Ahora que lo mencionas, tus enemigos son los que emplearon mal su poder.
—Sí.
Los enemigos de Elfaria fueron los que perdieron el control de sí mismos en su deseo de incrementar
su poder, y no se dieron cuenta. Comparada con ellos, el poder de la Caballero Azul sí que podía
tenerse bajo control. Siempre que el lazo entre Koutarou y sus compañeras se mantuviera firme, la
nave albergaría un poder tremendo.
—!Elle.
—¿Qué pasa?
—¿Cuál es tu objetivo personal?
—¿De qué estás hablando?
Elfaria mostró una expresión increíblemente linda. Estaba claro que se trataba de la expresión de
alguien que se hacía el tonto.
—No actúes como si no supieras de qué estoy hablando. De eso estamos hablando, tú no hiciste esa
arma solo porque únicamente podíamos controlarla nosotros.
—Cómo podía esperar de Layous-sama. ¡Me conoces muy bien!
Elfaria daba la impresión de estar contenta. Movió su dedo por el aire y empezó a dar una
explicación.
—Mi objetivo es hacer que Layous-sama sea esencial para el control de la nave, de forma que no
puedas escapar de nosotras. No cometeré el error de la Princesa Plateada.
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—!No has cambiado nada!
La habilidad de Elfaria de reunir pistas y llegar a conclusiones de manera instintiva provocó que
Koutarou se diera por vencido.
Sin embargo, como él ya había decidido compartir el mismo destino que las chicas del apartamento
106, no pensó demasiado en el asunto. En todo caso se encontraba feliz porque la amiga con la que
había podido volver a reunirse seguía siendo la misma.
—¿No vas a decirme que ahora soy más guapa?
—Eso dependerá del té.
—Vaya, qué malo eres.
Elfaria sirvió el té mientras Koutarou le observaba. El té despedía destellos de color rojo como si
fueran rubíes.
—Toma, Layous-sama.
—Mm.
Koutarou cogió la taza y dio un sorbo. Al hacerlo, pudo degustar un sabor delicioso y familiar.
Tenía mis sospechas debido al olor, pero esto es en realidad té Rubustori
El té que había preparado Elfaria estaba hecho con la hoja de té favorita de Koutarou y Clan, la
Rubustori. Pero como esta planta se había extinguido hacía 800 años era imposible adquirirla en el
Fortorthe moderno, lo que significaba que la hoja había tenido que ser extraída de las semillas que le
regalaron a Elfaria veinte años atrás.
Así que Elle cultivó las semillas
Era difícil hacer crecer un árbol extinto sin ningún tipo de datos sobre ello. Por otra parte, se tenía que
descubrir la forma de crear unas condiciones idóneas para que las hojas brotasen. Se trataba de una
tarea que requería una dedicación absoluta.
—Hey, Elle.
—¿Sí? ¿No sabe bien?
—No es eso! ¿Tú aún sigues~
Koutarou se disponía a preguntar algo, pero cambió de idea en medio de la frase.
—¿Sabías que aún eres hermosa?

Al final dijo otra cosa distinta. Lo que pretendió decir primero era algo que demandaba una gran
cantidad de valor, ya que estaba hablando con alguien mucho mayor que él, aunque su aspecto no lo
indicara.
—Oh!
Elfaria sonrió contenta. Al hacerlo parecía realmente una chica joven, exactamente igual que como
hacía veinte años.
—Ah sí, Layous-sama, también hay dulces.
—Sé que me estás engañando. Seguro que es picante.
—¿Quieres que los probemos los dos juntos?
—Solo uno al mismo tiempo.
—Fufufu, muy bien.
Era una tarde clara de domingo. El sol brillaba a través de la ventana e iluminaba a los dos. En el
interior del normalmente ajetreado apartamento 106 solo se podían oír las voces tranquilas de
Koutarou y Elfaria. Los otros únicos sonidos eran el funcionamiento del reloj, los coches pasando en
la distancia y el canto de los pájaros. Era un día calmado y apacible.
—Están muy ricos cuando solo los comes de uno en uno.
—Así es. Todavía! me encantan.
De este modo, Koutarou y Elfaria pasaron su primer fin de semana juntos en 20 años como si nunca
nada hubiera ocurrido.
Parte 24
La oficina, que anteriormente se encontraba en penumbra, ahora estaba iluminada por toda clase de
luces. La pared agrietada se había enyesado y el escritorio antiguo había sido reemplazado por uno
recién comprado. Era completamente distinto en comparación con unos meses atrás.
—Kenichi-niichan, ¿te encuentras bien?
—No estoy bien, pero si lo reconozco me va a dar una ataque al corazón, así que estoy bien. Por
cierto, ¿dónde está Hayato?
—En la enfermería. No podía mover los dedos, así que fue allí para tratarse.
—Megu-chan, deberías comer algo.
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—No tengo hambre. Hazlo tú si quieres, Daisaku-kun. Ahora mismo tú eres nuestra única esperanza.
Pero si se comparaba con la oficina renovada, las personas que había en su interior estaban
destrozadas. Era como si el aspecto desgastado de la sala se hubiera transferido a ellos.
El líder de la chaqueta roja estaba cubierto de heridas y apoyado sobre el escritorio para descansar.
A su lado se encontraba un chico de chaqueta verde y con ojeras. La chica de la chaqueta rosa
miraba sin la intensidad de antes. El hombre de la chaqueta amarilla, a su lado, estaba preocupado
por ella, pero era él el que tenía vendajes alrededor de la cabeza. Y había un miembro más que se
encontraba en ese momento en la enfermería.
Todos tenían heridas por doquier.
—Kotaro, ¿cuántas veces nos hemos movilizado este mes?
—18. No, ¿fueron 19?
—Si vamos a seguir movilizándonos con tanta frecuencia estaremos acabados dentro de poco.
—Las cosas se han puesto muy ajetreadas desde el último mes!
Un derroche del presupuesto nacional. Delincuentes fiscales. Así es como solían llamarlos, pero
ahora nadie se atrevía a hacerlo. No habían hecho más que trabajar desde hacía un tiempo; se
encargaban solos de los trabajos más peligrosos y luchaban.
—Sun Rangers, traigo malas noticias.
—¿Qué ocurre, profesor?
—Parece que en poco tiempo se va a producir una gran batalla.
—¡¿Qué?!
La Cuadrilla del Sol, los Sun Rangers.
Eran los mejores de la nación en todo lo referente a amenazas desconocidas. El único equipo capaz
de enfrentarse a los invasores.
Y si se encontraban ocupados significaba que los invasores estaban en acción.
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