El Dragón Emperador del Fuego y la Princesa Plateada
Parte 1
Domingo, 10 de enero
—Vamos, Yurika.
La intensa iluminación del escenario hizo que la hoja de la espada de Koutarou brillase. Esa era la
preciada espada Sagnaltine que le había prestado Theia junto con la armadura que llevaba. Le había
contado al resto de actores de la obra que era una réplica hecha por encargo, pero en realidad era la
verdadera. Dicho esto, gracias a la barrera que creaba la armadura para bloquear la espada, no
había temor de que alguien resultase herido.
—¡Ni hablar!
Sin embargo, Yurika, que tenía que ser la oponente de Koutarou, tenía miedo. Aunque hubiesen
realizado numerosas pruebas para asegurarse de que la hoja era bloqueada por la barrera de
repulsión, Yurika simplemente no podía relajarse cuando vio la espada brillar bajo los focos.
¡Me va a cortar! ¡¡Satomi-san me va a matar!!
Yurika se puso a llorar dentro del enorme disfraz que llevaba. Vestía un disfraz de dragón gigante, y
tenía que enfrentarse a Koutarou. Su nombre era Dragón Emperador de Fuego, Alnaya. Era el
enemigo más fuerte contra el que lucharía Koutarou, en la parte más emocionante de la obra.
Durante la discusión sobre quién haría el papel de dragón salió el nombre de Yurika, como alguien
que estaba acostumbrada a interpretar animales. Cuando hizo de trasero de caballo su puesta en
escena fue prodigiosa, y ningún otro ser humano podría seguir su ritmo. Yurika se había animado
mucho cuando pensó que había llegado su momento de brillar como actriz, pero esa alegría solo duró
hasta que empezó a ensayar para la función.
—¡No seas tonta, Yurika! ¡Hay gente esperando para usar el escenario!
—¡Me da igual!
No solo era que la espada parecía afilada, sino que además Koutarou la sostenía como un verdadero
caballero. Su entrenamiento con Theia durante las vacaciones de invierno no había sido en balde.
—¡Me va a partir por la mitad!
Las lágrimas seguían cayendo por la cara de Yurika, imaginándose a ella misma siendo atravesada
por la espada junto a su disfraz. Su miedo no hizo más que crecer cuando se unió a Koutarou y Theia
para ver una película sobre Fortorthe a modo de entrenamiento. El caballero de Fortorthe que salía
en la película acababa con todos sus enemigos a base de espadazos. Esa imagen se quedó grabada
en la mente de Yurika, y le aterraba.
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—¡¡Yurika, ¿qué clase de dragón emperador actúa así?!! ¡¡No pierdas la cabeza!!
—¡Uwaaaah, no puedo! ¡Por lo menos deshazte de esa espada!
—¡Eso es imposible!
—¡Nooooo!
Theia gritó a Yurika con furia desde el fondo del escenario, pero no sirvió para que dejase de tener
miedo. El Dragón Emperador de Fuego, Alnaya, negó con la cabeza y se retiró del escenario.
Si estuviese actuando como un dragón asustado sería perfecto, pero…
Al verlo, Theia se quedó asombrada, pero luego se enfadó.
—Yurika-chan, no puedes hacer eso. ¡En todo caso, deberías salir a por todas a vencer a Satomi-
kun!
—¡Ah, ¿vencer a Satomi-san?!
La persona que hizo a Yurika cambiar de parecer fue la presidenta del club de teatro, que hacía el
trabajo de directora de la obra.
¡¡Eso es, solo tengo que acabar con él antes de que él me venza a mí!! ¡¡Solo tengo que derrotarlo
antes de que me ataque con la espada!!
Yurika fue capaz de ganar el suficiente valor para superar su miedo gracias a las palabras de la
directora. Vencería a Koutarou antes de que él pudiese atacarle con la espada. Con esta estrategia
ya no tenía por qué tener miedo.
—¡Gufufufufu, roar, roaaar!
El gran Dragón Emperador de fuego avanzó. Sus pasos no tenían nada que ver con los de antes, y
haciendo honor a su nombre, era casi como si cada paso provocara un temblor.
—Ah, Koutarou, parece que Yurika se ha motivado.
—Eso ayudará.
—Sí. Pero parece que va un poco más allá de la simple motivación…
—¡Acabaré con él, acabaré con Satomi-san! ¡Ya no tengo miedo!
Los ojos de Yurika estaban rojos de ira y continuó hablando consigo misma. Yurika se agarró a su
única oportunidad y levantó la cabeza del dragón rugiendo.
—¡Yurika pelea! ¡¡Yurika lucha!!
Pero por supuesto, no se trataba de una estrategia factible, sino desesperación; no era más que una
ilusión de poder vencerlo.
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Era el primer día de ensayos sobre el escenario tras las vacaciones de invierno.
El objetivo de este ensayo era interpretar todas las escenas de principio a fin. Pero más que para
confirmar las habilidades de cada actor, se trataba de que aquellos que iban a trabajar como
ayudantes del escenario comprobaran que todo funcionaba correctamente. Había innumerables
cosas que comprobar: la actuación, los decorados, el vestuario, efectos especiales, la iluminación, etc.
—Roar, roar.
—¡Nijino-san, ¿qué te pasa?!
—Déjamelo a mí, Sakuraba-senpa~ ¡Kiaaaaaa!!
—¡¡Hey, no corras, Yurika!!
El disfraz de Alnaya que llevaba Yurika era una de las cosas más importantes que revisar. Aún
faltaba por retocar muchas de las cosas de la parte externa, pero también tenían que confirmar que
los mecanismos de dentro funcionaban correctamente. Como la función estaba fijada para el final del
mes, tenían que darse prisa en terminar cualquier elemento mecánico.
—¡S-Satomi-san, ¿ibas a cortarme en dos con tu espada, verdad?!
—Pues claro. Se supone que tengo que hacer eso en esta escena.
—Eres un villano, así que acepta tu destino y muere.
—Satomi, ahora tienes que cortar su cola.
—Entendido.
En el interior del disfraz de Alnaya había unos mecanismos que le permitían soltar la cola o escupir
fuego de la boca, y mediante el uso de cables era capaz de elevarse en el aire. El equipo de
dispositivos había colocado varios mecanismos para hacer esto posible utilizando varias técnicas y
con mucho esfuerzo. Estaban muy ilusionados con la función.
—Hmm, dejando a un lado el esfuerzo de Yurika, todos los mecanismos funcionan correctamente.
—Bien. La verdad es que Alnaya es un disfraz muy bien hecho para tratarse de una obra de instituto.
—He oído que el equipo de dispositivos se ha pasado varias noches trabajando en él.
En ese momento, Koutarou cortó con su espada la cola del disfraz. Theia asintió satisfecha desde los
asientos del público al ver que el mecanismo funcionaba sin problemas.
—¡Todos habéis hecho un trabajo estupendo! ¡Permitidme que os felicite, podéis sentiros orgullosos!
—¡¡Bieeen, es todo un éxito!!
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El equipo de dispositivos, que se encontraba al lado de Theia, se animó mientras miraba al escenario.
Ese era el momento en que todo el sudor, sangre y lágrimas que habían derramado obtenía su
recompensa. Theia asintió una vez más al ver sus expresiones. Entonces Ruth le llamó.
—Parece que los preparativos se están llevando a cabo satisfactoriamente, alteza.
—Sí. Ahora lo único que tenemos que hacer es poner nuestras expectativas en los actores.
Todos los preparativos para la función, incluyendo el disfraz de Alnaya, estaban yendo perfectamente.
Era la segunda vez que esas personas trabajaban juntas para una obra, así que el vestuario y los
decorados ya estaban preparados, y parecía ocurrir lo mismo con las pruebas de iluminación.
Era como Theia había dicho, lo único que quedaba eran los actores.
Parte 2
—E-eso ha sido… realmente aterrador~
—Buen trabajo, Nijino-san.
Yurika terminó su parte y se quedó temblando en el suelo agarrada a sus piernas mientras Harumi
trataba de consolarla. Parecía un dragón gigante llorando al lado de una princesa, pero al mismo
tiempo era una escena extraña debido a que Harumi sonreía.
—Es difícil decir que no a Sakuraba-senpai.
Shizuka sacó una foto de Harumi y Yurika y empezó a charlar con Koutarou, que estaba cerca. Su
turno para actuar aún estaba lejos, ya que ella hacía de doncella y los ensayos tan solo iban por la
primera mitad de la obra. Hasta entonces, su trabajo consistía en hacer fotos para el informe de
actividad.
—¿Tú crees?
—Supongo que te habrás dado cuenta de que se está acostumbrando a ser una princesa… bueno,
puede que se esté acostumbrando a actuar en público.
—Bueno, estoy de acuerdo en que ya no le resulta tan difícil.
Koutarou siempre estaba ensayando con Harumi, así que no podía advertir sus cambios. Para él no
eran tan evidentes porque iban ocurriendo poco a poco, pero como Shizuka no le había visto actuar
desde hacía tiempo, los cambios eran más notables para ella.
Harumi había mejorado mucho a la hora de hablar con los demás comparado con la primavera. Ya no
se ponía nerviosa cuando hablaba con personas que no conocía, y de vez en cuando ponía una
sonrisa. Estaba claro que desde que se había subido al escenario había madurado mucho.
—Hey, Theia.
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—¿Qué?
—Como a Sakuraba-senpai ya se le da mejor actuar, ¿no deberíamos devolver el papel de Caballero
Azul a Mackenzie?
Al principio, Koutarou cogió el papel del Caballero Azul debido a que Harumi no podía actuar con
nadie más, pero ahora creía que ya no había necesidad de ello. Así que sugirió que los actores
volvieran a ocupar sus personajes originales, como Kenji haciendo de Caballero Azul.
—¡A-absolutamente no, tú eres bastante bueno como Caballero Azul!— Theia negó con la cabeza
con una expresión tremendamente sorprendida.
—¿Por qué? Él parece que lo hace mejor.
—¿Que por qué? B-bueno…— Theia no podía contestar rápidamente, pero ya tenía una respuesta.
Mis caballeros sois solo Ruth y tú…
Nunca se le pasó por la cabeza la opción de entrenar a otro caballero que no fuese Koutarou. Sus
caballeros eran exclusivamente él y Ruth. Era un pensamiento que no pretendía cambiar.
Pero Theia no podía decir eso en alto. Si lo hacía, Koutarou diría algo, y eso le asustaba. Por lo que
la mirada de Theia se puso inconscientemente sobre Harumi, que estaba detrás de Koutarou.
—Puede que sea verdad, pero ahora es demasiado tarde, Satomi-sama— Ruth respondió
rápidamente al ver a su maestra en problemas.
—Ya hemos empezado a poner carteles. Y si cambiásemos los actores de repente, no creo que
Mackenzie-sama vaya a escoger el papel de Caballero Azul en el poco tiempo que nos queda.
La publicidad de la función ya había comenzado. Habían repartido unos folletos por la zona y
colocado carteles en los tablones públicos. Por supuesto, el nombre de los actores aparecía en los
carteles. Si alteraban ahora los papeles, tendrían que corregirlo todo.
Y además como la función estaba establecida para finales de mes, Kenji tendría solo dos semanas
para aprenderse todas las escenas del Caballero Azul.
Ruth consideraba que los cambios de papeles eran irrealizables debido a estas dos razones.
—Ya veo… Y yo que pensaba que podría escaquearme…
—¡Deja de pensar cosas estúpidas y vuelve al escenario! ¡La siguiente escena es la batalla contra el
ministro y la corte de magos!
—Sí, sí. Como desee, princesa— Koutarou mostró una sonrisa amarga y subió de nuevo al escenario
con pasos rápidos.
—Como desee mi princesa, eh…
—Solo deseo que esas palabras no las haya dicho en broma.
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Parte 3
Las voces de Koutarou y sus compañeros se podían oír por todo el gimnasio.
—¡Bastardo, ¿pretendes destruir Fortorthe?!
—Jajaja, obviamente, después de todo este país es mío.
El ensayo estaba llegando a la escena más emocionante, en la que Koutarou luchaba con el ministro,
que era el líder malvado. Un ingenioso y complejo sensor estaba grabando la escena, para después
convertirla en un holograma y enviarlo a distancia.
—Maldito seas, falso Caballero Azul.
La persona que estaba viendo las imágenes en tres dimensiones era la segunda princesa de
Fortorthe, Clan.
Estaba escondida en la oscuridad del almacén que había al lado del gimnasio mientras observaba su
brazalete, que era muy similar al de Theia. El sensor estaba transmitiendo imágenes en tres
dimensiones de lo que ocurría en el gimnasio.
—Verlo actuar me irrita aún más.
La oscura mirada de odio de Clan estaba fijada en Koutarou. Planeaba vengarse de él tras haberse
interpuesto en su último ataque. Incluso esos sentimientos de odio superaban a los que tenía hacia
Theia. Clan pensaba que si conseguía impedir que Theia tuviera éxito en su prueba no sería
necesario acabar con ella, pero sentía que tenía que vencer a Koutarou sin importar cómo.
Clan era muy orgullosa, al igual que Theia, y como mujer de Fortorthe tenía gran admiración por el
Caballero Azul, por lo que ver a una persona común de un planeta subdesarrollado amenazándole
con una espada, vestido como el Caballero Azul, y aún peor, ser derrotada por él, era completamente
inaceptable.
—Aun así no soy capaz de encontrar la manera de vengarme. ¡Qué fastidio!
Clan estaba espiando a Koutarou para encontrar una oportunidad de atacarlo, pero no podía
encontrar ninguna. Esto era debido a que Koutarou casi nunca estaba solo, por lo que la oportunidad
que buscaba tendría que ser en unas condiciones muy difíciles.
Quería que Koutarou supiese quién lo había derrotado cuando acabara con él y que se arrepintiera
de la vez que le apuntó con su espada. Quería mostrarse ante él antes de vencerlo; si no, su orgullo
herido nunca se recuperaría.
Por ello, el único momento en que podía atacar era cuando Koutarou se separase de Theia y las
demás, y en un lugar donde no hubiese mucha gente mirando. Por supuesto, esa situación casi
nunca ocurría. Clan había estado esperando durante mucho tiempo una oportunidad para salir de su
escondite por este motivo.
—¿Hm?
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Entonces vio a Koutarou bajarse del escenario y dirigirse a la parte trasera del gimnasio sin nadie
más. Basándose en las imágenes que podía ver del gimnasio, parecía que estaban tomando un
pequeño descanso antes de la última escena.
—¡Eso es, esta es la ocasión perfecta para hacerle una visita!
Sus ojos estaban en llamas tras los cristales de sus lentes.
La parte trasera del gimnasio estaba vacía, y la única persona que estaba con él era Harumi. Era
posible aparecer allí de tal forma que solo Koutarou podría entender, y entonces podría vencerlos allí.
—¡Por fin ha llegado mi oportunidad!
Clan operó su brazalete con presteza y apagó el visor. Saltó fuera del almacén y corrió en la dirección
en que se había ido Koutarou. Sus pasos eran muy ligeros, casi como los de una bailarina. Estaba
muy feliz de que por fin hubiese llegado su oportunidad de vengarse.
—¡Tan solo espera un instante, falso Caballero Azul! ¡Estaré allí enseguida!
Clan era casi como una chica que corría al encuentro de su novio en la primera cita.
Después de correr unos cuantos metros pateó el suelo sin emplear demasiada fuerza. Al hacerlo,
parecía que hubiese desplegado unas alas y se hubiese puesto a volar. Clan no mostró signos de
sorpresa cuando empezó a elevarse en el aire. La velocidad a la que volaba era mucho más rápida
que cuando estaba corriendo, lo que le hizo llegar hasta el tejado en un momento.
Había inventado una nueva herramienta que le permitía tener esa habilidad. La barrera defensiva que
utilizaban Clan y Theia funcionaba mediante el control de la gravedad para repeler ataques utilizando
la repulsión creada por ese fenómeno. Como podía controlar la gravedad, era posible ajustarlo para
volar en vez de crear una barrera. Eso era lo que Clan estaba utilizando en ese momento; había
conseguido alterar su propia barrera para permitirle volar por el aire.
Dicho esto, no todo eran ventajas. Cuando utilizaba la función de vuelo, el consumo de energía
aumentaba exponencialmente, y el poder defensivo de la barrera disminuía. La potencia actual del
escudo era probablemente menos de la mitad de lo que era anteriormente, pero a ella no le importaba
la reducción de poder defensivo. Como la barrera no pudo detener la espada de Koutarou en el
pasado, pensaba que sería mejor aumentar la movilidad en su lugar. En realidad sus movimientos en
el aire eran bastante impresionantes. Cambiaba de postura con elegancia y se movía casi como una
hada de película o de anime. Era muy diferente al vuelo de Yurika, que empleaba cables.
—¡Ahí está!
En el momento que vio a Koutarou y Harumi tocó su brazalete. Al hacerlo, su figura se mezcló con el
azul del cielo y desapareció. Se trataba de otra contramedida más para enfrentarse a Koutarou:
consistía en establecer un campo que permitía a la luz pasar a través de él, lo que le hacía invisible.
Le gustase o no, cuando estaba suspendida en el aire era fácil de ver, así que este otro equipamiento
también era necesario.
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Y lo que es más, Clan sacó un rifle de largo alcance de alta complejidad mecánica de un portal
espacio-tiempo. El rifle era una versión mejorada del que había utilizado anteriormente. Como
pretendía utilizarlo en el aire sin un lugar donde apoyarlo, lo diseñó con un tamaño menor y aumentó
la precisión. A cambio, la cadencia era muchísimo más baja, pero si se consideraban las
circunstancias, era el rifle apropiado. En su última batalla, fue imposible apuntar con un rifle tan
grande debido a la velocidad de Koutarou.
—¡Vamos a probarlo!
Clan sujetó el rifle con ambas manos y apuntó el cañón a Koutarou. Al hacerlo, la mira, que estaba
sincronizada con el brazalete, fijó el blanco automáticamente. Era un disparo muy complicado ya que
se encontraba en el aire, pero la mira no se movió ni un milímetro. La preparación de Clan era
perfecta.
—¡Si puedes hacer algo en esta situación, entonces enséñamelo, falso Caballero Azul!
Una sonrisa apareció en los labios de Clan al apretar el gatillo.
Clan no pretendía asesinar a Koutarou con este ataque sorpresa. Si moría sin saber quién lo había
matado, Clan nunca se recuperaría. Así que su objetivo era disparar a su brazo derecho e impedir de
esta forma que pudiese utilizar la espada.
¡No hay forma de que puedas esquivar esto! ¡Te he cazado por sorpresa, Caballero Azul!
Una partícula metálica al rojo vivo salió disparada de la boca del rifle. El disparo consistía en un metal
pesado calentado mediante electromagnetismo en el interior del cañón, aproximándose a Koutarou a
una velocidad de vértigo. Como el disparo provenía de un arma manual no era tan rápido como si lo
hiciera desde una nave espacial, pero era bastante más veloz que el de un arma de fuego
convencional. En ese momento, Clan estaba convencida de su victoria.
Koutarou estaba de espaldas a Clan mientras hablaba con Harumi; tenía la guardia completamente
bajada. Clan había realizado el disparo desde arriba, volando y con invisibilidad. Además la distancia
entre ellos era tan corta que el rifle no tenía posibilidad de errar. Koutarou tampoco mostraba signos
de haber activado la barrera de su armadura.
Daba igual por dónde se viera, Clan no podía fallar su disparo al brazo derecho de Koutarou. Y
cuando eso pasara, ya no podría levantar la espada. Entonces podría hacer lo que quisiera con él; un
caballero sin su espada no era rival para ella.
Sin embargo, ocurrió algo inesperado.
En el momento exacto en que el proyectil iba a impactar en Koutarou, chocó contra una pared y se
hizo pedazos. Koutarou no había recibido ningún daño.
—¡¿Imposible?!
Al ver su disparo bloqueado, rápidamente comprobó los datos en su brazalete.
—¡¿No era una barrera de repulsión?! ¡Entonces de qué se trata!
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Clan pensó en un primer momento que la armadura había reaccionado al proyectil automáticamente y
protegido a Koutarou con una barrera. Sin embargo, su brazalete no detectaba ninguna distorsión
gravitatoria. No era una barrera de Fortorthe.
—¡¿Y ni siquiera el falso Caballero Azul se ha dado cuenta?! Entonces qué~ ¡¿Ah?!
Después de comprobar los datos miró de nuevo a Koutarou. Había alguien delante de él que se había
dado cuenta de que había intentado dispararle.
—¿Pudiera ser~?
Clan sintió un escalofrío recorriéndole la espalda.
Harumi, que se encontraba delante de Koutarou, estaba mirando directamente hacia ella. Era como si
supiese que estaba allí.
¡¿Pudiera ser que esa falsa Princesa Plateada tenga algo que ver?!
Clan y Harumi se miraron la una a la otra. Los ojos de Harumi mostraban tranquilidad y no tembló en
ningún momento. Brillaban con una fuerte determinación, como la marca en forma de espada de su
frente. Al ver esos ojos, la intuición de Clan le decía que Harumi había bloqueado su ataque. Era una
conclusión lógica, la única que se le ocurría en ese momento.
—No hay duda. Esa chica, la Princesa Plateada de mentira es~
En el momento que dijo eso, Harumi levantó un brazo por encima del hombro de Koutarou y señaló
directamente a Clan.
—Reuníos espíritus de la luz, sed como un destello deslumbrante, bailad, bailad~
—¡¿Está contraatacando?! ¡¿Qué significa esto?!
Una pequeña bola de luz apareció en la palma de Harumi. No había duda de que era algún tipo de
reacción al ataque de Clan. El tamaño de la bola alcanzó enseguida el de una pelota de tenis y
empezó a brillar con más intensidad, tal y como lo hacía su marca en forma de espada. Pero eso no
fue lo que sorprendió a Clan.
—¡¿El dialecto antiguo de Fortorthe?! ¡¿Pero quién es esta chica?!
La función automática de traducción del brazalete interpretaba lo que Harumi estaba diciendo. Era un
idioma que no se había usado desde hacía un milenio, el dialecto antiguo de Fortorthe. Y Harumi
estaba haciendo uso de unas palabras especiales que solo aquellos con un cierto estatus empleaban,
llevando a cabo un ritual.
¡¡Da igual lo que pretenda hacer, enfrentarse a alguien que utiliza la lengua antigua de Fortorthe para
atacar es demasiado peligroso!!
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Clan no solo estaba sorprendida. En el momento que vio que se estaba enfrentando a alguien
desconocido, huyó con el rabo entre las piernas. Clan no era tan idiota como para intentar atacar a
dos elementos completamente desconocidos al mismo tiempo.
—El velo de la llamarada~
Cuando se escapó, Harumi se detuvo en medio de la frase. Además en ese momento, la bola de luz
que albergaba en su mano desapareció. Clan lo vio y suspiró de alivio.
¿Me ha dejado marchar…?
Miró hacia atrás varias veces mientras escapaba volando del lugar a toda velocidad. No podía dejar
de intentar confirmar si Harumi iba a perseguirla o no. Así de asustada estaba Clan.
Pero aun así, ¿qué está ocurriendo? Esa barrera, la lengua antigua… No es solo el Caballero Azul,
también la Princesa Plateada es una farsante desconocida. Tengo que conseguir más contramedidas
ahora mismo…
Clan se abandonó a la seguridad de haber huido y empezó a pensar en un plan para vencer a su
nuevo enemigo.
Parte 4
Koutarou levantó la vista tras comprobar sus frases, y por alguna razón, vio a Harumi alzando los
brazos hacia el cielo. Cuando se giró en la dirección en que ella estaba mirando no pudo ver más que
el cielo invernal.
—…¿Qué estás haciendo, Sakuraba-senpai?
—¿Eh?
Harumi volvió a la realidad gracias a la voz de Koutarou y parpadeó varias veces.
—N-no sé…
Harumi no comprendía lo que estaba haciendo; entonces se puso roja y rápidamente bajó los brazos
antes de intentar recordar qué había pasado.
Uhm, hemos venido a la parte trasera del gimnasio para revisar nuestras frases para la siguiente
escena y tomarnos un descanso… Estaba leyendo el guion con Koutarou… y entonces… y
entonces… ¿eh?
Harumi inclinó la cabeza. Lo último que recordaba era estar leyendo sus frases, y lo siguiente era que
Koutarou le estaba preguntando qué hacía. Había olvidado por completo por qué había levantado los
brazos.
—…¿Qué estaba haciendo?
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—¿Por qué me preguntas eso? ¡Ajajaja!
Koutarou se puso a reír como reacción a la inesperada pregunta de Harumi. Parecía una anciana
desorientada. Entonces su cara se puso varios tonos más roja y empezó a poner excusas de una
manera nerviosa.
—¡Es por la actuación! ¡U-últimamente me he metido demasiado en el papel!
—Metido demasiado… B-bueno, estabas susurrando algo. Jujuju,
Koutarou seguía riéndose. Era tan divertido que incluso le saltaron las lágrimas de la risa.
—¡Satomi-kun, eres malo! ¡Lo estoy diciendo en serio!
Harumi infló las mejillas como una niña pequeña y juntó sus manos delante suyo mientras miraba a
Koutarou de forma desafiante. Al ver a la supuestamente noble y elegante princesa Plateada hacer
eso, Koutarou era incapaz de aguantar la risa.
—¡Wajajajaja! ¡¡Ajajajaja!!— Koutarou golpeó el libro mientras se reía. El cromo metálico que utilizaba
como marca páginas brillaba cada vez que movía el libro.
N-no debería hacer esto. Para nada.
Pero se dio cuenta de que estaba riéndose demasiado, así que cerró los ojos y la boca para
tranquilizarse.
—¡¡He estado tan ocupada con mis obligaciones que he acabado agotándome!!
Sin embargo, las palabras de Harumi hicieron que Koutarou no pudiera seguir conteniéndose.
—¡¡Gujah!! ¿S-senpai, obligaciones…? ¡Lo dices como si fueras una princesa de verdad! ¡¡Wajajaja!!
—¡Dios, Satomi-kun!
Harumi trataba desesperadamente de quitar importancia al asunto, pero sus esfuerzos solo sirvieron
para avivar las llamas de la risa de Koutarou.
—¡¡Juju, jujujuju, s-senpai, s-sí que tienes un lado divertido, gufufufufu!!
—¡Por favor, olvida todo lo que acaba de pasar!— la mente de Harumi llegó a su límite. Estaba
realmente avergonzada, y se sentía un poco molesta con Koutarou.
Había olvidado todo lo demás.
—¡Si sigues riéndote, aunque seas tú, me voy a enfadar!
—¡¡P-por favor!! ¡¡Enfádate!!
—¡¡Hey!!— Harumi probablemente ese día se iría contenta a dormir.
Por todo el tiempo que había esperado este momento y lo que había disfrutado en él.
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Caballero Ideal
Parte 1
Domingo, 17 de enero
—Satomi-kun, Satomi-kun.
—¿Sí?
Koutarou se estaba dando la vuelta para mirar a Harumi cuando sus dedos finos y pálidos le
pellizcaron la mejilla.
—Fufu, es la hora.
—…Senpai, ¿por qué siempre haces este tipo de bromas infantiles?
Koutarou puso una mueca porque Harumi todavía le estaba agarrando el moflete.
—Perdón, solo quería ver qué pasaba.
Harumi sonrió e inclinó un poco la cabeza después de agarrarse el dobladillo del vestido y se dio la
vuelta. Subió rápidamente los escalones y se presentó sobre el escenario.
—Vaya…
Su armadura hizo un ruido mientras suspiraba. Se rascó la cabeza y en ese momento se dio cuenta
de que no era el único que estaba mirando a Harumi; había muchas personas que participaban en la
obra sonriendo al verla.
La verdad es que Sakuraba-senpai ha estado actuando últimamente como una princesa…
Harumi había estado muy activa y animada en los últimos días. A solo una semana de la función,
todos tenían los nervios a flor de piel, pero ella era la única que se había mantenido en un estado
normal. Además, tampoco se le notaba nerviosa cuando actuaba en los ensayos. El ambiente que
creaba a su alrededor reducía el estrés de la gente, y como resultado se había convertido en la
animadora del grupo.
—Theia, estoy preparado.
Tras haberse animado a sí mismo, Koutarou confirmó a Theia su estado y subió los escalones para
volver con Harumi.
—Ah, vale…
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Los preparativos para la función iban a pedir de boca; la actuación de los actores, los decorados, la
iluminación y los efectos especiales se encontraban en las últimas etapas para estar completamente
preparados la próxima semana. A diferencia de la anterior representación, los preparativos
avanzaban sin dificultades. Los participantes estaban nerviosos, pero aun así se sentían confiados y
motivados.
—Mantente tranquilo y hazlo lo mejor que puedas…
Pero había solo una persona, Theia, que tenía una expresión pesimista.
—Sir Veltlion. Desde ahora esta espada le protegerá. De cualquier enemigo y adversidad.
Harumi estaba hablando delante de Koutarou, mostrándole una espada. Su tono de voz era calmado
y apacible, pero al mismo tiempo esas palabras encerraban un significado dolorosamente triste.
—Entonces utilizaré mi vida y esta espada para protegerle, princesa Alaya.
Koutarou, de rodillas, aceptó la espada. Podía ver los sentimientos de ella en la espada y en sus
palabras. Pero a pesar de saber cuáles eran, no podía confesar los suyos propios.
—Esos dos son increíbles…
—Me gustaría vivir ese tipo de amor…
Yurika y Shizuka, que estaban viendo la escena que se estaba produciendo sobre el escenario,
soltaron un suspiro. Yurika siempre estaba leyendo sus mangas shoujo y Shizuka amaba las historias
de amor, por lo que las dos sentían una fuerte admiración al ver a los actores.
Koutarou y Harumi estaban interpretando en ese momento la escena donde la Princesa Plateada,
Alaya, entregaba la espada sagrada al Caballero Azul, Sir Veltlion. Una espada que había estado en
poder de la familia real durante generaciones, llamada Signaltine. Las batallas se estaban volviendo
más y más feroces, y Veltlion había estado cerca de perder la vida en varias ocasiones. Alaya no
podía soportarlo y le entregó el gran tesoro de la familia real, la Signaltine, para que pudiera
protegerse. Para ella era como confesar su amor hacia Veltlion. No importaba cuánto poder residiera
en la espada, ni tampoco que Veltlion fuera el comandante de su ejército; conceder la espada
sagrada a un simple caballero era algo inaudito. Así que de ese modo, Alaya reveló sus verdaderos
sentimientos.
Pero a pesar de ello ninguno de los dos hablaba sobre sus sentimientos mutuos. Simplemente no
podían hacerlo. Una princesa y un caballero; aunque los dos pertenecían a la nobleza, existía un
abismo insalvable entre ellos. Era un amor prohibido.
—Parece que podemos relajarnos de momento.
Ruth sonrió mientras miraba al escenario y entonces susurró eso a Theia.
En esta obra había tres partes muy importantes, y esta escena era una de ellas. Se decía que la
seriedad de la historia dependía de la calidad de estas tres partes, y afortunadamente esta escena
salió lo suficientemente bien. A eso se refería Ruth cuando dijo que podían relajarse.
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—Eso es… verdad, pero…
Sin embargo, parecía que algo no satisfacía por completo a Theia. Miró al escenario con una
expresión decaída.
—¿Algo no le ha gustado?
—Así es…
Cuando Ruth preguntó eso, Theia empezó a farfullar sobre las complejas emociones que sentía en
ese momento. Theia solo podía mostrarse dubitativa frente a su sirviente.
—Es el Caballero Azul y la Princesa Plateada… han alcanzado un nivel muy bueno para ser
principiantes… pero… algo…
—¿Falta algo?
—…
Theia asintió sin decir ninguna palabra. Era incapaz de pensar en una forma de expresar los
sentimientos de tristeza que le oprimían el pecho.
Los ensayos habían dado sus frutos; Harumi se había determinado como Princesa Plateada y
Koutarou se comportaba como el Caballero Azul que Theia había imaginado.
Pero al mirar a Koutarou, sentía como si faltase algo. Cuanto más lo veía actuar de Caballero Azul,
más fuerte era esa sensación.
—Es raro. Está actuando con bastante similitud al Caballero Azul, pero no puedo evitar sentir que
falta algo más.
Inclinó la cabeza y miró a Koutarou en el escenario. Se estaba estrujando el cerebro para adivinar
qué era lo que faltaba, y mientras lo hacía su pelo dorado se agitaba en el aire.
—Alteza…
Al ver de esa forma a Theia, Ruth se asombró por un instante y enseguida recuperó su sonrisa. Era
una expresión similar a la de una chica comprobando los deberes de su hermana pequeña. Ruth
sabía cuál era el sentimiento que tenía Theia en ese momento.
—Alteza, probablemente sea porque el que está ahí subido es el Caballero Azul.
—¿Te refieres al Caballero Azul? ¿Qué quieres decir?
En ese momento, Theia miró a Ruth con una expresión confundida.
—Lo que acabo de decir. Probablemente esté insatisfecha debido a que el Caballero Azul es el que
está subido al escenario, alteza.
102
—Qué cosa más absurda. ¿Por qué no estaría el Caballero Azul sobre el escenario en una obra que
trata sobre él?
Theia rechazó la explicación de Ruth y miró de nuevo al escenario. Su expresión seguía
distorsionada por la impaciencia. Ruth se opuso por dentro.
No, alteza. Está insatisfecha porque el que está ahí subido es el Caballero Azul…
Era el deseo del que Theia aún no se había percatado, pero Ruth sí, ya que las dos habían crecido
juntas casi como hermanas.
Theia admiraba desde siempre al Caballero Azul porque quería a un caballero espléndido como él
para que le ayudase a ella y a su madre. El más fuerte que conocía era el Caballero Azul, y por eso
quería su ayuda. Había escrito un guion de teatro como reacción a ese deseo para que el Caballero
Azul pudiera lucirse.
Pero ahora, el caballero más poderoso en que Theia podía pensar no era él, porque ya no existía.
Necesitaba a otro caballero, y por tanto esperaba que hubiese alguien distinto en el escenario, pero
en cambio el Caballero Azul seguía allí. Tenía problemas para asumir esto.
Y una cosa más… la heroína no debería ser la Princesa Plateada… ¿no, alteza?
El caballero ideal para Theia era simplemente alguien que se mantuviese a su lado y que protegiera a
su madre, la emperatriz. Y como ese caballero ideal estaba ahora con la Princesa Plateada, no había
manera de que Theia pudiese aceptarlo.
—Dicho de otra forma, su alteza quiere estar con Satomi-sama y…
—¿Decías algo?
—No, nada.
Ruth no le dijo la respuesta; Theia debía llegar a ella por sí sola. Si fuese otro quien se la contara, la
respuesta no tendría ningún sentido.
103
Parte 2
Ruth trataba de hacer que Koutarou se acercara más a su princesa. Para bien o para mal, en esos
momentos Koutarou era la fuente de energía de Theia.
—Satomi-sama, toma una toalla.
—Gracias, Ruth-san.
Ruth le ofreció a Koutarou una toalla para que se secara el sudor, utilizándolo como excusa para
acercarse a él. Koutarou no era consciente de ello, y expresó su gratitud por la consideración que
había tenido con él.
—Y para usted también, Harumi-sama.
—Gracias.
También le alcanzó una toalla a Harumi. Lo que quería era hablar con Koutarou, pero ella no era el
tipo de chica que se olvidaba de los demás.
—No tenías porqué molestarte, Ruth-san.
—Nada, al fin y al cabo este es mi trabajo.
¿Qué pasa con Theia…?
Mientras Ruth hablaba con Harumi, Koutarou estaba mirando a Theia. Estaba sentada en una caja
grande de cartón en un rincón del gimnasio, moviendo las piernas. Su mirada estaba fija en el suelo
delante de sus pies.
Koutarou estaba acostumbrado a que ella viniese corriendo hacia él después de bajarse del
escenario, así que encontró su comportamiento bastante extraño. Debido a eso dejó de secarse el
sudor.
—Satomi-sama, ¿tienes un momento? ¡Hay una cosa de la que quería hablar contigo!
Entonces Ruth, que había terminado de charlar con Harumi, intentó captar su atención. Llevaba un
tiempo queriendo hablar con él.
—Lo siento Ruth, ¿podemos dejarlo para después? Tengo que hacer una cosa…
Sin embargo, Koutarou no respondió de la forma que ella quería y empezó a alejarse de ella.
—¡Ah, e-espera un momento, Satomi-sama!
Quería hablar con él sobre una cosa muy importante. Era algo que no podía ignorar más tiempo, así
que levantó la voz por una vez e intentó detener a Koutarou.
—Es algo importante~ Ah…
104
Pero Ruth se quedó a mitad de la frase cuando se dio cuenta de hacia dónde se dirigía.
—Satomi-sama… cómo…
Ruth se puso la mano delante de la boca y dejó salir un fuerte suspiro. Estaba sorprendida y contenta
al mismo tiempo.
¿Cómo es posible que me entiendas tan bien…?
Se había enfadado cuando Koutarou ignoró sus palabras. Pero él ya estaba cumpliendo su deseo
antes de que siquiera pudiera decírselo.
—La verdad… por eso el papel de Caballero Azul no es suficiente para ti…
Sintió una cálida emoción mientras miraba la espalda de Koutarou. La alegría que sentía era muy
intensa. Aunque se había enfadado por un instante, ahora estaba tan feliz que podría ponerse a bailar.
Y era debido a que Koutarou se dirigía hacia Theia.
Por favor, cuida de su alteza, Satomi-sama…
Sin embargo, no podía ponerse a bailar ahora. No debía arruinar el momento importante de su
maestra. Ruth selló su boca y cerró el puño como si tratara de retener en él su regocijo.
—Hey, ¿en qué estás pensando?
Koutarou se acercó a Theia y tiró de sus mejillas sin previo aviso.
—¿Eh…?
La mirada de Theia se elevó lentamente. Entonces vio que se trataba de Koutarou.
—¿Qué? No estoy haciendo nada.
—Eso no es lo que dice tu cara.
Koutarou escuchó su respuesta y empezó a preocuparse seriamente.
Esto debe ser un asunto serio…
Aún seguía tirando de sus mejillas, pero ella no se quejaba. Theia apartó la mirada como una niña
malhumorada y volvió a mirar al suelo. Dado su enorme orgullo, Koutarou se dio cuenta al verla hacer
eso de que algo iba mal.
—Es mi cara. Déjame hacer con ella lo que me plazca.
—Cuéntame, no voy a entender nada si sigues de mal humor.
Koutarou pasó de tirar de sus mofletes a moverlos y frotarlos entre sí. Aunque sabía que eso no
servía de nada, pensaba que era mejor que dejarle fruncir el ceño.
105
—No hay nada que contarte. Aunque quieras ayudarme, es evidente que no puedes hacer nada para
resolver el problema.
—¿Hm? ¿Qué se supone que significa eso?
Koutarou dejó de mover las manos y miró directamente a sus ojos.
Oh mierda…
Como le estaba agarrando la cara, Theia no podía volver la cabeza, pero miró hacia otro lado.
—No quiero decirlo.
—Cuéntame. Si no lo haces seguiré haciendo esto.
Como no le daba una respuesta, Koutarou empezó a mover las manos de nuevo. Las suaves mejillas
de Theia empezaron a cambiar de forma.
—Vale, te lo contaré, así que para.
—Bien, me alegro de que lo entiendas.
Koutarou estaba siendo muy persistente, y Theia finalmente tuvo que ceder. Dio un suspiro antes de
empezar a explicar sus pensamientos.
—Han pasado nueve meses desde que vine a este planeta, pero tú no me has tratado con respeto ni
una sola vez. La verdad es que tratas más a Sakuraba Harumi como una princesa que a mí.
Para que Theia pudiese completar su prueba, Koutarou tenía que jurarle lealtad. Pero no mostraba
signos de querer hacerlo. Y para ella, estaba tratando mucho más como una princesa a Harumi que a
ella.
Eso es, también se había preocupado por algo parecido durante la Navidad…
Al escuchar sus palabras, Koutarou recordó que le contó sus inquietudes durante la fiesta de Navidad.
Entonces se preocupaba de si merecía la pena estar por encima de los demás.
Pero ahora sus inquietudes se debían a algo completamente distinto, solo que Koutarou no era lo
suficiente listo para darse cuenta. Él pensaba que Theia se refería a otra cosa, y como era distinto a
Ruth, eso fue algo inevitable.
Pero aun así había algo en común entre los dos; Koutarou le expresó su opinión con sinceridad.
—No es verdad. Yo siempre te estoy mostrando respeto. Es solo que me malinterpretas.
Koutarou negó con la cabeza. Theia le miraba, y él podía ver muchas dudas en sus ojos.
—No mientas. ¿Acaso no ves lo que estás haciendo ahora mismo?
—Estoy jugando con tu cara.
106
—¡¿Y así es como muestras respeto a una princesa?!
Theia gritó enfurecida. Levantó sus finas cejas y mostró una expresión de enfado. Si en realidad le
trataba como una princesa, Koutarou no estaría haciendo lo que quisiese con su cara. Esa era la
razón por la que creía que no se comportaba como debía ante una princesa como ella.
Pero esto no solo se limitaba a ese momento; en el instituto, por la calle, en el apartamento y a bordo
del Caballero Azul, Koutarou siempre le trataba de forma irrespetuosa. Y siempre estaba repitiendo
eso de no quiero ser tu sirviente.
Así que al decir que eso no era cierto, Koutarou solo consiguió enfadarle más.
—¡Después de todo tú no me ves como la princesa Theiamillis!
—¿De eso se trataba…? Bueno, entonces es culpa mía…
Koutarou dejó de mover sus manos.
—¿Eh…?
Quitó las manos de la cara de Theia y se sentó en la misma caja.
—Oye, Theia.
—¿Qué?
Todavía no se había calmado.
—Debido a una serie de circunstancias, en este momento no puedo jurarte lealtad ni entregarte el
apartamento… Pero no hay un solo día en que no reconozca que eres una princesa.
—¡¡Mentiroso!! ¡¡Deja de decir la primera cosa que se te ocurre!!
Theia se giró hacia Koutarou durante un instante para decirle eso y volvió a mirar al frente. No creía ni
una sola palabra que decía.
—¡¡Desde que te conozco siempre has estado llamándome princesa inútil o princesa patética!!
—Es verdad que eso era lo que pensaba al principio.
El primer encuentro de Koutarou y Theia había sido terrible. Theia consideraba a la humanidad de la
Tierra como si fueran unos neandertales y Koutarou creía que ella era un extraterrestre malvado
enviado para invadir el planeta.
—No podía imaginarme jurándote lealtad.
—¡¿Ves?!
Theia soltó esa expresión e hinchó las mejillas.
107
Esa acción era un ejemplo de que había cambiado, pero como había perdido la compostura, Theia no
se dio cuenta. En el pasado, probablemente habría sacado sus armas y hubiera volado el gimnasio
entero.
—Pero hubo un tiempo en que te vi actuar como una princesa.
—Eh…
El aire que había en el interior de su boca desapareció como si fuera un globo pinchado.
—¡E-eso es mentira!
Su expresión cambió varias veces mientras miraba a Koutarou por el rabillo del ojo. Si Ruth hubiera
estado ahí, probablemente no habría podido discernir si sentía preocupación, alegría, dudas o
esperanza viendo sus expresiones.
—¡Como si fuera a creerme eso!
—Entiendo cómo te sientes porque yo también me siento igual.
Koutarou apoyó el codo sobre la rodilla y colocó la cabeza apoyada en su mano antes de suspirar.
Pues sí. Cuando pienso sobre ello, aún no puedo creerlo…
Al principio Koutarou decidió no jurar nunca lealtad a Theia, sin importar lo que hiciese. Pero su
determinación se fue debilitando a medida que fueron pasando los nueve meses que habían estado
juntos.
Después de haber estado peleando con ella intensamente durante todo el tiempo, pudo ver sus
verdaderos sentimientos. Ahora sabía que tras su máscara de persona fuerte e inaccesible se
escondía una chica amable y solitaria.
Eso no fue lo único que le hizo cambiar de opinión. Cuando él, Sanae o Kiriha habían estado en
problemas, Theia les había ofrecido su ayuda, aunque al principio querían derrotarse los unos a los
otros. Entonces parecía que lo hacía a desgana, pero ahora era evidente que se preocupaba por ellos
de verdad.
Además de respetar a sus oponentes, Theia pretendía conseguir el apartamento 106 jugando limpio,
como lo haría una princesa. Koutarou lo sabía y ya no pudo seguir negando que efectivamente ella
era una princesa. Se trataba de un gran cambio que había sido capaz de producirse solo gracias a
que los dos habían madurado.
—Theia, has cambiado. Eres una persona completamente distinta a la que eras en primavera. Antes
de que me diera cuenta, tú ya no eras una princesa patética o, como me gustaba llamarte, Tulipán.
—Ah…
Entonces Theia se dio cuenta por primera vez que hacía mucho tiempo que no le llamaba Tulipán.
¿Cuándo? ¿Cuándo empezó a llamarme Theia?
108
El corazón de Theia se aceleró cuando se puso a buscar entre sus recuerdos, volviendo atrás en el
tiempo, confirmando cada vez que le llamó por su nombre.
Era posible que Koutarou pensara en ella como una princesa de verdad desde la primera vez que le
llamó Theia.
Ese deseo animó fuertemente sus sentimientos, y por cada vez que recordaba que le había llamado
Theia, los latidos de su corazón aumentaban su velocidad.
¿Desde cuándo…?
Y después de un rato llegó hasta cierto recuerdo.
—¡Theia! ¡Confía en mí! ¡Soy tu caballero, ¿recuerdas?!
Eso ocurrió justo antes de la primera función, cuando Clan efectuó su ataque. Eran las palabras que
gritó Koutarou cuando Theia había perdido toda esperanza.
Desde ese día había dejado de molestarle llamándole Tulipán, y en cambio, empezó a dirigirse a ella
con su nombre real.
Eso es. ¡Entonces yo también dejé de hacerlo!
Lo mismo se podía decir para ella. Desde ese día dejó llamar a Koutarou troglodita.
Eso se debía a que lo había reconocido como alguien digno de ser su vasallo. Esa noche visitó a
Koutarou mientras dormía y lo nombró caballero por su propia cuenta; le entregó como obsequio la
espada llamada Sagnaltine.
¡Qué estúpida! ¡¿Cómo no he podido darme cuenta?! ¡¡Ese día nos aceptamos los dos mutuamente!!
Era algo que seguramente habían pasado por alto debido a su falta de experiencia. Como los dos
tenían problemas para hablar entre sí, la única manera en que habían cambiado después de su
reconciliación fue la forma de llamarse el uno al otro. Ahora era lo mismo. Como les costaba hablarse
directamente, Koutarou se sentó a su lado.
—Entonces, si estás realmente en contra de nuestra situación actual, no me importa cambiar la forma
en que nos relacionamos.
—¿Cambiar nuestra forma de relacionarnos…?
—Ahora que lo pienso, siempre estoy haciendo cosas maleducadas como ésta.
Koutarou se vio a sí mismo jugando con las mejillas de Theia.
Así es. A diferencia de Sakuraba-senpai que solo actúa como una princesa, Theia es una de
verdad…

Su áspera relación actual se debía a la forma tan terrible que tuvieron de conocerse. Pero en realidad,
Theia era extranjera, o siendo más preciso, una princesa alienígena, por lo que debería ser tratada
con más cortesía. Gritarle o jugar con sus mofletes no era algo que pudiera hacerse a una princesa.
Es descortés, es estúpido…
Koutarou se dio cuenta y por fin entendió la enorme distancia que había entre sus clases.
—Koutarou…
Theia tenía los ojos muy abiertos de sorpresa, y mientras él seguía frotando sus mejillas.
Normalmente ella le empujaría el brazo para que parase, diciendo que no la subestimase. Pero
cuando Koutarou le preguntó si quería que dejara de hacerlo, esa acción no tuvo lugar.
¿Este tipo de relación se va a terminar…?
Theia sintió que estaba perdiendo algo muy importante. Hacía solo un momento deseaba que
Koutarou le tratase como a una princesa, pero ahora había cambiado de opinión.
Los recuerdos de los días que había pasado con él aparecieron de repente en su cabeza.
La pelea a puñetazos que se produjo cuando Koutarou le robó su postre en la cena. La sesión de
batallas de videojuegos nocturna que tuvieron por culpa de una simple pelea de orgullo. El partido de
tenis que no acabó hasta que estuvieron completamente agotados. Los ensayos que habían hecho
sin descanso, a pesar de que ambos lo necesitaban.
Puede que se pelearan casi todos los días, pero siempre se echarían una mano cuando lo
necesitaran. Los recuerdos que tenía sobre Koutarou no tenían fin.
Si Koutarou empieza a tratarme como una princesa, este tipo de cosas también dejarán de ocurrir…
Si Koutarou mostrara a Theia el respeto que se merece la princesa de un país, ella ya nunca volvería
a vivir experiencias como la de sus recuerdos. Una princesa y un extraterrestre; había una gran
diferencia entre los dos.
¡No! ¡¡No quiero que pase eso!!
Theia no podía aceptarlo porque quería tener más recuerdos como esos. Si ponía fin a su relación
actual no sería capaz de soportarlo.
¿Pero qué me pasa…? Aunque quiero que Koutarou se convierta en un caballero, a su vez tampoco
quiero que me trate como una princesa…
De esta forma Theia se dio cuenta que no quería ser una princesa para Koutarou. Quería ser algo
parecido, pero al mismo tiempo diferente.
—Yo~
Theia trató de decir unas palabras, pero ni ella misma sabía lo que quería decir.
111
—Yo~
Unas emociones contradictorias le oprimían el pecho. Quería que le tratase con respeto, pero sin
llegar al nivel de una princesa. No podía expresarse con claridad debido a su confusión interna.
¿Qué pasa…? ¿Qué es lo que espero de él?
Así de desconcertada se sentía por sus propios sentimientos.
—…En realidad preferiría que no.
En cuanto Koutarou dijo eso, puso de nuevo fuerza en sus manos, que seguían agarrando sus
mejillas.
—¿Eh?
Antes de que ella pudiera reaccionar, Koutarou negó con la cabeza.
—¡¿P-pero qué estás haciendo de repente?!
Esto enfadó a la confundida Theia y le gritó con las cejas levantadas. Los sentimientos que había
tenido Theia hacía un momento desaparecieron después de lanzar ese grito.
—La verdad es que no puedo mostrar ninguna clase. Lo único que puedo hacer es animarte de esta
forma.
Koutarou sonrió irónicamente y siguió agitando la cabeza de Theia.
Después de todo solo soy un plebeyo…
Sabía que las cosas irían mejor si trataba a Theia como a la Princesa Plateada, actuando como el
Caballero Azul del guion. Pero sencillamente no podía imaginarse a sí mismo actuando de esa
manera.
O puede ser que a la vez que reconozco a Theia como una princesa, quiero que siga siendo la
Tulipán.
Miró el cabello dorado que se removía entre sus manos y sonrió debido a la buena idea que se le
acababa de ocurrir.
—¡¡N-nadie, da igual quién sea y cuál sea su clase, podría animarse de esta manera!!
—¿En serio? La verdad es que ahora me parece que estás mucho más animada.
Por otro lado…
Koutarou miró a Ruth, que estaba detrás de él, mientras seguía moviendo las manos. Recordó la
conversación de hacía unas semanas con ella. Había dicho que deseaba que Theia pudiera vivir
como una chica normal durante un tiempo.
112
Tratar a Theia de una forma adecuada se alejaría del deseo de Ruth de que se sintiese como una
chica normal. Así que además teniendo eso en mente decidió continuar como hasta ahora.
—¡¡P-para nada!! ¡¡Oooooooooooooohhhh!!
—Oh, qué energía.
Theia forcejeó entre las manos de Koutarou. Los dos habían vuelto a la normalidad.
Esto es por tu bien. Bueno, no lo parece, pero lo es…
Theia aún no había encontrado una respuesta, pero aunque la tuviese, las cosas no cambiarían.
Mientras se sentía enfadada porque estaba siendo zarandeada, al mismo tiempo estaba contenta y
aliviada.
La única persona que sabía lo que deseaba Theia en realidad estaba mirándolos desde la distancia.
—Solo un pasito más, alteza. Solo uno más y podrá saltar con todas tus fuerzas…
Si Theia lograba encontrar sus verdaderos sentimientos y los mostraba, Koutarou seguro que le
respondería. No había forma de que eso no ocurriera; Ruth estaba segura de ello. Se quedó mirando
a los dos, llena de confianza.
En ese momento Ruth pudo oír un susurro cerca de ella.
—Así que esa es la princesa Theiamillis… dueña de la Sagnaltine…
Esa voz pertenecía a Harumi. Tenía una marca en forma de espada brillando en su frente mientras
miraba a Koutarou y Theia. Su aspecto era de una dama noble y bella, y al igual que cuando se subía
al escenario, tenía a su alrededor una atmósfera de misterio.
—Y… ella es la princesa de Koutarou-sama…
Sin embargo, nadie más pudo oír la voz de Harumi. Su voz susurrante era casi inaudible, a diferencia
de su notable presencia.
113
Oración y Respuesta
Parte 1
Domingo, 24 de enero
Un potente foco iluminaba a Harumi y Koutarou.
Harumi llevaba un vestido de color blanco y una diadema de plata. Su expresión estaba llena de
afecto mientras miraba a Koutarou. Como el resto de luces se había apagado, el cuerpo de Harumi
era lo único que se podía ver en la oscuridad.
—…Le pedí que no viniera, miles de veces.
La sonrisa de Harumi desapareció por un instante cuando se dirigió a Koutarou.
—Discúlpeme, pero para mí sonó como una petición de ayuda.
Koutarou sonrió tras su respuesta.
Llevaba una armadura metálica. Era la réplica que controlaba la nave espacial de Theia, Caballero
Azul. La armadura azul era bastante grande, pero encajaba perfectamente en el cuerpo de Koutarou,
que ya de por sí era alto, y con ella parecía aún más grande y poderoso.
—Gracias por venir, Lord Veltlion.
Harumi sonrió una vez más. A diferencia de la anterior, éste era el tipo de sonrisa que solo mostraba
a las personas especiales para ella.
—Mi vida y mi espada existen solo para servir a su alteza.
Koutarou asintió ligeramente mirando a Harumi. Agitó su espada por el aire antes de devolverla
lentamente a su vaina.
El extremo de la hoja dibujó un círculo de forma elegante. Para los espectadores parecía como una
luna plateada.
Hoy era Domingo, 24 de enero, el día en que la obra tenía que representarse.
Afortunadamente, a pesar de ser fin de semana, muchos estudiantes, sus familiares y la gente que
vivía por allí se reunió para ver la función. Debido a ello todas las butacas fueron ocupadas e incluso
había gente que se quedó de pie. La expectación por esta función era enorme gracias al éxito de la
representación anterior.
La función se estaba llevando a cabo sin contratiempos, cumpliendo con las expectativas. Las
impresionantes escenas de acción y los artilugios a gran escala fueron muy bien recibidos. La
audiencia se había emocionado varias veces.
114
La escena en particular que más enganchados tuvo a los espectadores fue en la que el Dragón
Emperador de Fuego, Alnaya, volaba sobre el escenario. A Yurika le encantó ser el centro de
atención y se engrandeció al rugir en el borde del escenario, causando que algunos niños del público
empezaran a llorar. Y de esta forma, la historia estaba alcanzando su desenlace sin mayor problema.
En este momento solo quedaban dos escenas: la de la coronación, donde la Princesa Plateada
ascendía al trono de reina; y la última, en la cual la princesa y el Caballero Azul se despedían. Una
vez acabó su escena, Koutarou y Harumi salieron del escenario y entraron en un campo de batalla.
Los paneles de los decorados que habían utilizado ocupaban todo el espacio, y además había un
montón de gente moviéndose en todas direcciones.
—¡Cierra el telón de momento! ¡Estamos cambiando el decorado!
—¡El foco A-4 se ha fundido!
—¿Con qué lo reponemos?
—¡El vestido! ¡¿Dónde está el nuevo vestido de Sakuraba-san?!
—¡Cámbialo en la escena de coronación! ¡Date prisa!
—Lo compensaremos con el B-4, que está al lado, ¡pero cuidado con la diferencia de ángulo!
—¡¿Están por aquí todos los aristócratas?!
—¡Están aquí!
—¡No lo sé!
—¿Están o no están?
—¡He dicho que están aquí!
Aunque se había fijado un procedimiento para los cambios de escena, las cosas no iban según lo
planeado. De acuerdo con el programa original no deberían tener tanta prisa, pero al final acabó
pasando. Sin embargo, teniendo en cuenta que solo eran unos aficionados, lo estaban haciendo
bastante bien y la función proseguía adecuadamente.
—Saaa~tomi~saaa~n, Saaa~kuraba-senpaaa~i.
Mientras que la parte de atrás del escenario estaba abrumando a Harumi y Koutarou, Yurika pasó a
su lado todavía colgada de los cables. Aún seguía llevando su disfraz de Alnaya, y movió los brazos y
la cola cuando se acercó a ellos.
Ya no tenía más escenas que representar, pero para ella era imposible moverse entre tanta gente
con su disfraz gigante de dragón, y por eso permanecía colgada de los cables. Alguien la llevó hasta
el fondo de la sala, donde dejaban todos los cachivaches.
—Parece que todos están trabajando duro…
115
Harumi vio a Yurika alejarse y miró una vez más a su alrededor. A juzgar por el estado en que se
encontraba la sala, cualquiera podría ver lo mal que lo estaban pasando los voluntarios del escenario.
Harumi pensaba sinceramente que el trabajo de estas personas era increíble.
—Este no es el momento de fingir que no es tu problema.
—¿Eh?
Mientras Koutarou sonreía al ver la expresión de asombro de Harumi, la directora apareció de alguna
parte y agarró el brazo de Harumi como si nada.
—¡¿Kia?!
—¡Ahí estás, Sakuraba-san, hay que darse prisa! ¡Tenemos que cambiarte el vestido!
—¡S-sí! Te veo luego, Satomi-kun.
—¡Deja eso para más tarde, y ahora corre Sakuraba-san!
Harumi fue empujada por la directora de la obra.
—Ajaja, parece que tú también lo estás pasando mal, Sakuraba-senpai…
Koutarou vio cómo se alejaba y se rió. Él no aparecía en la siguiente escena, pero ella sí. Como era
la escena de la coronación de la Princesa Plateada, además tenía que llevar una corona, un manto y
un cetro. Harumi no tenía mucho tiempo, al igual que los demás; no se encontraba en una posición en
la que pudiera relajarse.
Theia y Ruth estaban en el camerino. Como Theia tenía el papel de la hermana pequeña de la
Princesa Plateada, la Princesa Dorada, debía participar en la escena de coronación. Así que estaba
esperando junto a Ruth llevando un vestido de gala.
—¡Muévete, Satomi! ¡Sal de ahí!
—¡Ups, perdón!
El equipo del escenario pasó a su lado cargando con un decorado enorme. Se tuvo que apartar
rápidamente, ya que estaba en mitad de su camino.
—¡Vamos, muévete, Satomi-kun, que tengo prisa!—
—¡P-perdón!
Pero había otra persona en el lugar al que se había apartado. Koutarou tuvo que esquivarlo
rápidamente de nuevo, pero esto siguió repitiéndose varias veces. No había ningún sitio en la parte
de atrás del escenario donde pudiera descansar mientras no tenía nada que hacer.
—Caray.
—¿Qué vas a hacer, Koutarou?
116
—Supongo que no tenemos elección; vamos a la parte trasera del gimnasio con Yurika.
—Recibido.
Koutarou siguió a Yurika junto a Sanae, que había estado ayudándolo durante la función.
Su próxima aparición sería en unos diez minutos aproximadamente, así que lo mejor sería practicar
sus diálogos en vez de quedarse allí y molestar a los responsables del escenario.
—Ah, Satomi-kun, si vas al almacén de los trastos, por favor lleva a Yurika contigo.
—Roar.
—Vale.
—Lo único que tienes que hacer es tirar de esto.
Una chica del equipo de efectos especiales le dio a Koutarou un cable, que estaba unido al disfraz de
Yurika.
—Gracias Satomi-kun. Nos vemos luego.
—Sí.
La chica que le entregó el cable se fue por donde había venido. No tenía tiempo para descansar, ya
que su siguiente tarea le estaba esperando.
—Todo el mundo está dando el máximo…
—Sí.
—Roar, roar.
Koutarou miró cómo se marchaba la chica y se dijo a sí mismo que debía trabajar lo mejor que
pudiese. Su siguiente escena era la última y la más importante. Dependiendo de cómo saliera esta
escena, esto podría afectar a la totalidad de la obra.
—Vamos, Yurika.
—Roar.
—A pesar de llevar ese traje, aún parece bastante patética…
—Roar, roar.
Koutarou y Sanae tiraron del cable de Yurika y abandonaron el escenario. La imagen de un dragón
gigante siendo llevado a pasear era muy extraña.
117
Parte 2
—Te voy a bajar.
—¡Ahhh, espera, por favor!
—Ei.
—¡¡Kiaaaaaaaaaa!!
Yurika gritó. Cuando Koutarou miró hacia arriba pudo verla caer y golpearse contra el suelo, con el
disfraz de Alnaya incluido.
—Ouououou…
—L-lo siento.
—¡No digas que lo sientes! ¡Tenías que haberme bajado con más cuidado!
—No pensaba que el cable se iba a soltar tan rápido.
Koutarou dejó a Yurika con Sanae y se puso a repasar sus frases antes de la última escena. Pero
parecía que esa decisión no fue muy acertada, ya que Yurika estaba tirada en el suelo con los brazos
y las piernas extendidos.
Antes de llegar hasta la parte trasera del gimnasio, Sanae presionó el botón de soltar la cuerda que
sostenía a Yurika. Pero como lo había pulsado antes de bajarle del todo, acabó cayendo desde un
metro de altura aproximadamente. No era una altura muy peligrosa, pero el disfraz era bastante
pesado, así que el daño que sufrió Yurika no era para tomárselo en broma.
—¿Qué están haciendo…?
Koutarou suspiró y colocó su separador de Kabutonga entre las páginas del guion. Después lo cerró y
saltó del decorado que estaba utilizando como asiento.
Al aterrizar, la armadura produjo un fuerte ruido, lo que le daba la impresión de ser muy pesada. Sin
embargo, Koutarou caminaba con ella como si no pudiese sentir su peso. Se trataba de una
armadura mecánica que no impedía los movimientos; era una creación de la ciencia más avanzada
de Fortorthe, aunque su aspecto no lo parecía.
—Hey, ¿estás bien, Yurika?
Koutarou se guardó el libro en su armadura y le tendió a Yurika su mano izquierda.
—Nooo~
Yurika trató de agarrar la mano, pero se había hecho más daño del que parecía a simple vista. Su
mano perdió momentáneamente la fuerza y volvió a caer al suelo. Entonces, de nuevo en la misma
postura, empezó a llorar.
118
—Oye, ahora…
Koutarou se había sorprendido con Yurika, pero considerando lo que pasó a continuación, no haberse
sujetado a la mano de Koutarou fue lo mejor que pudo ocurrir.
—¡¡Cuidado, Koutarou!!
Para cuando Sanae le advirtió del peligro, las partículas de metal disparadas gracias al
electromagnetismo ya estaban volando hacia él. El disparo cargado con energía hacía solo unos
instantes rozó el brazo que había alargado Koutarou para ayudar a Yurika.
—¡¿Uah?!
—¡¿Kiaaaaaaa?!
Koutarou y Yurika fueron cegados de repente por el haz del disparo y seguidamente se produjo una
pequeña explosión. Pero el único daño que podía haber causado fue evitado por la armadura que
llevaba. Afortunadamente, ni el brazo de Koutarou ni Yurika, que se encontraba justo a su lado,
resultaron heridos. Si ella hubiese tomado su mano, el disparo se la habría volado. En otras palabras,
Yurika se encontraba viva gracias a su torpeza. Lo único que podía sentir Koutarou era una
quemadura en su brazo, así que podía decirse que había sido extremadamente afortunado.
—¡Ah, quema, quema, quema!
—¡Koutarou, es ella! La chica que atacó a Theia en la función anterior~
—¡Así es!
Tanto la voz de Sanae como la de la persona que había efectuado el disparo se podían oír
aproximándose hacia Koutarou. Cuando él miró hacia arriba, el humo de la explosión se había
disipado y pudo ver la forma de una persona volando en el cielo azul.
—¡Prepárate, falso Caballero Azul! ¡¡La Luna de Schwaiger reflejada en el agua acabará con tu vida!!
—¡¿Ella es…?!
Koutarou ya la había visto antes.
Llevaba un vestido lujoso de color blanco y negro y unos lentes anticuados. En su mano sostenía un
rifle muy sofisticado mientras volaba por el aire.
—¡Me llamo Clariaussa! ¡Clariaussa Daora Schwaiger Meltsfen Fortorthe! ¡¡Graba este orgulloso
nombre en tu cabeza mientras atraviesas las puertas del Infierno, falso Caballero Azul!!
Era la rival de Theia, Clan, la segunda princesa de Fortorthe.
Existían dos razones por las que Clan estaba atacando a Koutarou en ese momento.
La primera era que él estaba lejos de Theia y Harumi.
119
La Princesa Dorada y la Princesa Plateada debían estar en el escenario durante la escena de la
coronación. El Caballero Azul no aparecía en ella, así que Koutarou se tendría que alejar de ellas
obligatoriamente. Separarlo de Theia, que contaba con un poderoso armamento, y de Harumi, que
era un enemigo desconocido, era algo indispensable para que el ataque de Clan tuviera las máximas
posibilidades de resultar exitoso.
La segunda razón era que si asesinaba a Koutarou en ese momento, provocaría que Theia se
entristeciera muchísimo.
La escena siguiente a la de la coronación era la despedida del Caballero Azul y la Princesa Plateada.
Si además se encargaba de Koutarou antes de que empezara, el Caballero Azul estaría desaparecido
para la escena más importante de la obra. Clan sabía muy bien el apego que tenía Theia al Caballero
Azul, de forma que preparó su ataque en el momento exacto para causar el mayor daño a la función.
Koutarou había salido a la poco frecuentada parte trasera del gimnasio, lo que hacía coincidir ambos
requerimientos. Por supuesto, Clan no iba a dejar pasar esa oportunidad de oro.
En el instante en que Koutarou le vio, llevó su mano a la espada que tenía sujeta en la cintura.
La preciada espada que Theia le había dado, la Sagnaltine, lo había protegido en numerosas
ocasiones.
—¡Tú otra vez! ¡¿Vas a por Theia de nuevo?!
Koutarou sacó la espada de su vaina y dibujó un gran círculo con la punta, siguiendo las enseñanzas
de la vieja escuela de lucha de Fortorthe.
Sostenerla se hace un poco difícil.
Como estaba sujetando la espada con ambas manos, tuvo que reajustar el agarre de su mano
izquierda. Él siempre había entrenado el manejo de la espada con la armadura, así que se sentía un
poco incómodo al sujetarla con el brazo izquierdo sin ayuda mecánica.
—¡¿Que si voy tras Theiamillis-san?! ¡¡Te equivocas, Caballero Azul farsante!!
Clan sonrió y se ajustó el rifle sobre ambos brazos. Aunque se encontraba flotando en el aire, parecía
estar clavada en su posición; no se movía ni un centímetro. Clan apuntó cuidadosamente a la cabeza
de Koutarou desde varios metros por encima.
—¡Tú eres mi presa de hoy! ¡¡Voy a vencerte antes de ir a por Theiamillis-san!!
—¡¿Yo?!
—¡Por supuesto! ¡El solo hecho de que permanezcas con vida me produce náuseas!
Koutarou estaba completamente sorprendido y Clan apretó el gatillo.
120
Al hacerlo, un rayo salió disparado del rifle totalmente cargado. Aunque el efecto de un ataque de
rayos se reducía considerablemente en la atmósfera, a esa distancia la probabilidad de fallar era casi
inexistente. El rayo se aproximó a Koutarou con prácticamente la misma cantidad de energía que
cuando fue disparado.
¡Qué rápido!
Koutarou se quedó paralizado; el rayo avanzaba volando hacia él mucho más rápido de lo que había
pensado. Más veloz que los rayos que le disparó en su enfrentamiento pasado. Esto se debía a la
remodelación que había hecho Clan de su rifle.
—¡Tsk!
Por ello, aunque Koutarou consiguiera moverse para esquivarlo, nunca podría hacerlo a tiempo.
—¡Déjamelo a mí!
Sin embargo, en ese momento ocurrió algo extraño. Koutarou había saltado hacia un lado para
esquivarlo, pero su cuerpo empezó a acelerarse de repente. Era como si una cosa invisible le hubiera
empujado con muchísima fuerza. Gracias a ello pudo evitar un impacto directo del rayo, y en cambio
éste perforó el suelo dejando un agujero carbonizado.
—¡¿Qué ha sido eso?!
—¡¡Koutarou!!
—¡¿Fuiste tú, Sanae?! ¡¡Me has salvado!!
Clan estaba anonadada, pero él no. Sabía que Sanae había utilizado sus poderes espirituales para
enviarlo lejos y salvarlo. Aterrizó suavemente, y aprovechando el impulso, empezó a correr a toda
velocidad. Aunque Clan había logrado realizar el primer disparo debido a que Koutarou se había
distraído con la conversación, ahora él no pensaba permitirle tomar de nuevo la iniciativa. Comenzó a
correr para hacer más difícil que Clan pudiera apuntar bien y además disminuir la distancia entre los
dos.
—¡Maldito seas, deja de correr!
Salieron dos destellos más del rifle de Clan. Como Koutarou se había anticipado a estos ataques,
rápidamente cambió de dirección y esquivó los disparos. Pudo evitar un impacto directo, pero uno de
ellos rozó la armadura.
—¡¿Oah?!
Aunque solo lo había rozado, pudo sentir un gran impacto. No solo se había incrementado la
velocidad de los disparos, sino que también la fuerza.
—¡Maldita sea, ese arma es completamente diferente del que tenía la última vez!
Las propiedades del cañón de rayos habían mejorado en todos los aspectos.
121
Parece que tendré problemas si pienso que esto va a ser igual que la última vez…
Koutarou chasqueó la lengua y se acercó aún más a Clan. Era importante acortar las distancias para
poder defenderse y atacar al mismo tiempo.
—Te dije que me lo dejaras a mí.
Sanae se rió cerca de su oído, y antes de que él se diera cuenta, ya estaba colgada de su espalda.
—¿Sanae?
—¡Los poderes de la amistad de Koutarou y los míos no podrán ser vencidos!
Cuando Sanae gritó eso, la visión de Koutarou cambió de repente.
—Esto es…
Podía ver a los seres vivos con una luz blanca a su alrededor superpuesta en su visión normal. Y si
se centraba en esa luz, podía averiguar con algo de dificultad lo que estaba haciendo esa criatura y
qué planeaba hacer a continuación.
Era el poder que Sanae le había dado. Hacía lo contrario que ella cuando invadía el cuerpo de
Koutarou para saborear lo que comía; lo que hizo fue transmitir sus sentidos espirituales a Koutarou.
Gracias a eso pudo entrever qué era lo que pretendía Clan y cuándo iba a disparar. No había nada
más apropiado en lo que se refiere a una batalla.
—Ejejeje~, y eso no es todo ♪
—¡¡Jodete!!
En el momento que Sanae se rió, Clan realizó varios disparos seguidos. Era difícil de esquivarlos
debido a su número, pero Koutarou pudo evitarlos moviéndose rápidamente en todas direcciones.
¿Qué es esto?
Koutarou estaba impresionado por haber sido capaz de esquivar los disparos tan fácilmente.
Para él era como si los tiros se hubieran ralentizado de repente y su cuerpo se hubiera vuelto
sorprendentemente ligero. Sentía que el tiempo avanzaba un 50% más despacio.
—Sanae, ¿también esto es cosa tuya?
—Veo que lo has pillado♪ Recuerda hacerme algún cumplido cuando esto haya acabado♪
Sanae respondió a la pregunta de Koutarou con una amplia sonrisa. Se sentía contenta de que
Koutarou se hubiera quedado sorprendido y se agarró más fuerte a su cuello.
—¡Nuestra conexión ha provocado un milagro!
122
Los poderes espirituales de Sanae eran el motivo de la velocidad aumentada de Koutarou.
Normalmente utilizaba estos poderes para darle un masaje, pero además de eso, si dilataba sus
vasos sanguíneos y le enviaba energía a través de él, podía afinar sus sentidos y aumentar su
velocidad de reacción. Y como Sanae estaba eliminando cualquier distracción mental innecesaria,
sus movimientos se hicieron mucho más precisos.
Koutarou no tenía ningún problema esquivando los disparos. Para conseguirlo solo tenía que
empezar a moverse antes de que se efectuara el disparo.
—No me has poseído del todo, ¿verdad?
—Hmm~, supongo que se puede decir de esa manera.
Las órdenes del cerebro de Koutarou se transmitían a su cuerpo a través de Sanae. La situación
actual se podría describir como si Koutarou fuera una marioneta en manos de Sanae.
—Supongo que debo hacer algunos sacrificios para sobrevivir, pero esto da miedo…
—No pasa nada. Te quiero después de todo♪
Koutarou saltó con todas sus fuerzas hacia Clan, que se encontraba por encima de él. Pensaba
golpearle con fuerza y derribarle con la espada que llevaba en ambas manos. Clan estaba bastante
alto, y en condiciones normales Koutarou no habría podido alcanzarla, pero gracias a los poderes que
había recibido de Sanae y a la armadura pudo conseguirlo.
—¡Bien hecho! ¡Pero~!
Clan se elevó aún más en un intento de aumentar la distancia entre ella y Koutarou, así que la
espada solo cortó el aire.
—¡¿He fallado?!
Entonces Koutarou cayó y aterrizó en el suelo. Sin embargo en el momento que lo hizo, Clan lanzó
una lluvia de tiros sobre él.
—¡Koutarou!
—¡Lo veo!
La capa que llevaba por encima de la armadura de la última escena se quemó y la armadura advirtió
un daño mínimo. Clan esperó al momento en que llegó al suelo, así que Koutarou no pudo evitar
recibir daños, incluso con la ayuda de Sanae.
—¡Koutarou, vamos a volar como ella! ¡Esta armadura puede volar, ¿no?!
—¡Eso he oído, pero no sé cómo!
—¡¡¿Estás de broma?!!
123
La armadura que llevaba se utilizaba para controlar la nave espacial Caballero Azul. Como estaba
pensada para ser usada por los pilotos de las naves, la armadura naturalmente contaba con todas las
funciones que tenía un traje espacial. Volar era una de esas funciones, pero como Koutarou solo
utilizaba la armadura para salir en la obra de teatro, no tenía ni idea acerca de esto. Supuestamente
el legendario Caballero Azul podía volar por el aire, pero no podían utilizar los poderes de la
armadura en la función.
Por eso, Koutarou no tenía forma de contraatacar en ese momento. Clan estaba atacando fuera de su
alcance, y él no podía hacer nada. Koutarou se estrujó la mente mientras esquivaba los disparos para
intentar obtener una solución a este problema.
—¡Maldito seas! ¡¿Acaso tienes ojos en la nuca o qué?!
Clan se enfureció más como respuesta. Koutarou no podía contraatacar debido a la diferencia de
altura, pero los disparos no podían alcanzar al increíblemente veloz Koutarou. El rifle era mucho más
fácil de utilizar comparado con el cañón de rayos que tenía antes, pero Koutarou se estaba moviendo
más rápido de lo que la información que había recogido sobre él en su pelea anterior le indicaba. A
pesar de la precisión que le proporcionaba el ordenador del rifle, no podía apuntarse ni un solo tiro
efectivo en su cuenta. La principal razón de la falta de impactos era la distancia y que Sanae estaba
vigilando los puntos ciegos de Koutarou.
—¡En ese caso…!
Clan estaba muy molesta y pulsó el botón que había en la culata del rifle. Al hacerlo, la información
que estaba pasando del rifle a su brazalete se interrumpió durante un instante antes de volver a
mandar datos de nuevo. Había cambiado el modo de ataque del rifle y reinició el ordenador.
—¡Ni siquiera tú puedes esquivar esto!
Clan sonrió al apuntar de nuevo la boca del rifle hacia Koutarou. Era una sonrisa divertida parecida a
la de un gato arrinconando a un ratón. Si Koutarou la hubiese visto, seguramente le habría recordado
la primera vez que vio a Theia. Clan estaba tan confiada con su siguiente ataque que se permitió
sonreír de esa manera.
—Koutarou, en ese caso, lucharé con ella directamente~ ¡¡Cuidado, corre Koutarou!!
Sanae fue la primera en darse cuenta y advirtió rápidamente a Koutarou.
Hasta ahora, siempre que Clan había realizado un ataque, Koutarou y Sanae pudieron sentir su
hostilidad representada por unos pequeños círculos de unos centímetros de diámetro. Los círculos
correspondían al lugar donde iba a impactar el tiro, así que simplemente con alejarse de esos círculos
podían evitar recibir los disparos.
—¡¿Qué?! Pero~
—¡Deja de hablar y corre! No puedes esquivar esto~
—¡¡Eres demasiado lento, falso Caballero Azul!!
124
Clan apretó el gatillo antes de que Koutarou pudiera realizar alguna acción evasiva.
¡¡Ya veo, es a esto a lo que se refería!!
Koutarou sintió la hostilidad de Clan poco después de que Sanae lo hiciera. Apareció un círculo
enorme de varios metros de diámetro.
—¡¡TOOOOMAAAA ESTOOOOO!!
Un rayo gigante con forma de cono salió disparado del cañón del rifle. Había sido creado dispersando
el rayo; podía llamarse una escopeta de rayos.
Aunque la anchura del rayo era mayor al dispersarse, la cantidad de energía requerida para
dispararlo aumentaba y el efecto del rayo se reducía. Es un método muy útil para atacar cuando se
está rodeado por muchos enemigos.
—¡Koutarou!
Sanae cerró los ojos y se abrazó a Koutarou como si estuviera intentando protegerlo. Pero era un
fantasma, así que no podía hacer eso. El rayo pasaría a través de su cuerpo y calcinaría a Koutarou.
Ella lo sabía y se sintió impotente.
—¡Maldición!
Koutarou saltó con todas sus fuerzas, tratando de escapar del rango del disparo. Sin embargo,
esquivar el ataque por completo parecía imposible. Si un rayo normal era como gotas de lluvia, uno
disperso era parecido a una ducha. La cantidad de agua total era la misma, pero el rango era
completamente distinto. Aunque la potencia disminuyera, Koutarou no era lo suficientemente
optimista para pensar que saldría de allí ileso.
Parecía que el rayo estaba a punto de impactar a Koutarou. Pero en ese momento se pudo escuchar
las voces de dos chicas.
—¡Karama, Korama! ¡Campo de energía espiritual a máxima potencia!
—¡Caballero Azul! ¡Armadura, activa el modo de batalla! ¡Anula los sistemas y pon los impulsores de
emergencia de la espalda y las piernas a máxima potencia!
Se trataba de Kiriha y Ruth, que seguían llevando los trajes de la función. Kiriha estaba gritando
órdenes mientras miraba a Koutarou y Sanae, y Ruth estaba hablando a su brazalete.
—¡Dejadnos esto a nosotros jo~!
—¡Karama-chan, Korama-chan!
—Jo~, Sanae-chan, todo va a salir bien jo~!
Al mismo tiempo que aparecieron las dos chicas, también lo hicieron dos muñecos haniwa cerca de
Koutarou y Sanae. Los dos muñecos desplegaron un campo respondiendo a las órdenes de Kiriha
para proteger a los dos y a ellos mismos.
125
[Como desee, mi lady.]
Había un cambio más. Después de que el brazalete de Ruth respondiera como de costumbre, la
espalda y las piernas de la armadura de Koutarou empezaron a lanzar llamas.
Eran las llamaradas de los impulsores que estaban equipados en ella. Normalmente la armadura
manipulaba la gravedad para volar, al igual que para desplegar la barrera. Sin embargo cuando se
necesitaba una gran cantidad de empuje en caso de emergencia, los impulsores utilizaban un motor
de cohete convencional como apoyo. Los impulsores soltaron grandes llamaradas y aceleraron el
cuerpo de Koutarou hacia delante.
—¡¿Uooooo?! ¡¿Q-qué?!
—¡¡Kiaaaaaaa!!
El 90% del cuerpo de Koutarou, acelerado por los potentes impulsores, fue capaz de salir del rango
de acción del rayo mientras Karama y Korama cubrían el 10% restante con su barrera. En la mayoría
de las ocasiones, la barrera servía para defenderse de ataques de energía espiritual, de forma que no
funcionaba del todo bien para bloquear rayos de energía. Si el ataque hubiese sido el típico rayo
concentrado, los haniwas probablemente no hubieran podido bloquearlo. Pero su escudo fue
suficiente para bloquear un rayo disperso como este.
—¡¿Vienen más?! Pardomshiha y… ¡¡esa chica!!
Clan estaba más enfadada por la aparición de Ruth y Kiriha que por ver cómo su ataque era
bloqueado. Recordó haber sufrido a manos de Kiriha en la última batalla, así que guardaba un fuerte
sentimiento de hostilidad hacia ella, solamente superado por el que tenía a Koutarou y Theia.
—¡Koutarou!
—¡Satomi-sama, ¿estás bien?!
Cuando Koutarou aterrizó resquebrajando el suelo, Kiriha y Ruth fueron corriendo hacia él. Clan,
ahora más cautelosa, lanzó a sus oponentes una mirada de odio, ya que no podía atacar en ese
momento. Mientras, los haniwas se pusieron entre Clan y sus amigos para protegerlos.
—Me habéis salvado.
—Me alegro de que estés bien, Satomi-sama.
—¡Justo a tiempo!
—Me quedé sorprendida cuando recibí un aviso nada más bajar del escenario de que el brazo
izquierdo de la armadura había sido dañado.
126
Kiriha y Ruth habían ido a la parte de atrás del gimnasio porque se había disparado una alarma en el
brazalete de Ruth. Como la armadura pertenecía al equipamiento de Caballero Azul, era lógico que
una alerta de daño fuera comunicada a su operador, en este caso Ruth. Ella y Kiriha fueron alertadas
de una situación anómala, y como acabaron la escena a la vez, corrieron apresuradamente hacia
donde se encontraba Koutarou.
—Koutarou, usa esto.
A diferencia de Ruth, la expresión de Kiriha permanecía impasible y le entregó a Koutarou una
pulsera azul; Clan se quedó mirándolo con atención.
—Esto es lo que utilizaste…
Koutarou recordó haber visto esa pulsera antes. No era como la armadura, sino que tenía un toque
japonés. Era el arma personal de Kiriha, y la utilizó para luchar contra sus compatriotas cuando se
pusieron fuera de control.
—Así es. Cuando te enfrentas a alguien así necesitas un arma de largo alcance, ¿verdad?
Kiriha miró a Clan flotando en el aire y pensó que Koutarou estaría en desventaja con solo una
espada, así que planeó darle esa pulsera para compensar la batalla. Para bien o para mal, el brazo
izquierdo de la armadura había sido destruido, así que su nueva arma también le serviría como ayuda
defensiva. Y como a él le costaba manejar la espada solo con sus propias manos, también sería de
utilidad en ese sentido.
Otra posibilidad era que Kiriha utilizase la pulsera para cubrir a Koutarou desde el suelo mientras él
volaba, pero apuntar hacia alguien que se movía rápidamente por el aire era muy difícil, de forma que
pensó que sería mejor si Koutarou lo utilizaba.
—Gracias, ¿pero cómo utilizo esto?
—No te preocupes. Sanae lo sabe.
—No. Yo nunca he tocado… ¡en realidad, creo que podría, Koutarou!
Sanae mostró una gran sonrisa cuando Koutarou se colocó la pulsera en su mano izquierda. Era la
sonrisa propia de un niño con un juguete nuevo. En el momento que Koutarou lo tocó, Sanae se hizo
una idea de su estructura y comprendió perfectamente cómo utilizarlo. Esa arma era fácil de entender
para alguien que manejaba energía espiritual como ella.
—¡Vale entonces, vamos a contraatacar!
Koutarou sujetó la espada con su mano derecha.
—¡Y ahora a por ella!
Una bola de fuego roja apareció en la mano izquierda de Koutarou, creando un potente campo
electromagnético a su alrededor. El campo emitía pequeños rayos de luz cada cierto tiempo y la bola
de fuego empezó a hacerse más grande.

El campo y el fuego eran creados gracias a Sanae. La pulsera transformaba la energía espiritual en
fenómenos físicos, y la inmensa cantidad de energía creada por Sanae producía una fuente casi
inagotable de fuego y electricidad. La bola de fuego era lo suficientemente caliente como para
quemar el escudo de una nave espacial, mientras que la electricidad producía el suficiente
electromagnetismo como para superar las defensas de dicha barrera y causar fallos en su sistema
principal.
—Sanae-sama, por favor reduce un poco la potencia del fuego y de la electricidad, o sino Satomi-
sama será el primero que saldrá ardiendo.
—Ah, lo siento.
—Satomi-sama, yo me quedaré aquí y os ayudaré.
—Cuento contigo.
—Karama, Korama, quedaos junto a Koutarou. Os daré más instrucciones cuando sea necesario.
—¡Entendido jo~!
—¡Vale, Nee-san!
Las dos chicas se quedaron atrás para apoyar a Koutarou y Sanae, pero junto a ellos estaban
Karama y Korama. Koutarou y Sanae estarían en el frente, Kiriha les asistiría con sus haniwas y Ruth
ayudaría a Koutarou.
—…Ah, parece que ocurre algo serio…
Había una persona más del lado de Koutarou. Se trataba de Yurika, que aún seguía tirada en el suelo
dentro de Alnaya. Había mucho espacio dentro del disfraz de dragón gigante, y ella invocó a su
bastón mágico para ayudar en secreto. Por ejemplo, había creado una pared invisible para evitar que
la gente se acercara, aumentó el poder defensivo de la armadura e incrementó la densidad del aire
entre Koutarou y Clan para evitar que los rayos, entre otras cosas, pudieran viajar por él.
—¡¡Ahora la escena final está esperando, así que vamos a darnos prisa y vencer al villano para
conseguir el final feliz!!
Koutarou rugió mientras miraba a Clan flotando en el aire. No había forma de que pudiera perder;
ahora estaba seguro de su victoria, ya que consiguió varios poderes más: lucha a corta distancia, a
larga distancia, información extra y magia. Aunque era un equipo que se había formado
precipitadamente, tenían un equilibrio espléndido entre ataque y defensa.
Habían pasado nueve meses desde que las invasoras aparecieron en el apartamento 106 de la Casa
Corona. El poder que lo atemorizaba entonces ahora estaba siendo utilizado para protegerlo.
129
Parte 3
Ruth no destacaba mucho en combate a corta distancia todavía, pero su punto fuerte salió a la luz
cuando empezó a ayudar a Koutarou desde atrás.
—¡Kiriha-sama, he terminado de analizar el patrón electromagnético de los disparos de Clan-sama!
—¡¿Podrías comunicar a Karama y Korama el momento idóneo para atacar?!
Ruth utilizó los sensores del Caballero Azul y reunió todo tipo de datos para analizarlos. Entonces
filtró la información que sería de utilidad para Koutarou. Ésta era información sobre el armamento y
los dispositivos de defensa que había en los alrededores. Incluso tenía información de los diversos
hábitos de Koutarou y Clan.
—¡Puedo usar la comunicación láser colocada en el hombro de la armadura de Satomi-sama!
—¡¡En ese caso no hará falta preocuparse de las interferencias!! ¡¡Hazlo ahora mismo, Ruth!! ¡¿Nos
habéis oído, Karama, Korama?!
—¡Entendido! ¡Preparando uno de los accionadores del campo de energía espiritual para recibirlo jo~!
—¡Ruth-chan, eres de gran ayuda jo~!
Entonces Kiriha procesaría la información filtrada y ella tomaría las decisiones apropiadas. La
configuración de la armadura cambió para adaptarse al estilo de lucha de Koutarou, los efectos
adversos del campo electromagnético emitido por el guantelete a través de Sanae fueron atenuados y
la barrera de Karama y Korama se sincronizó con los disparos de Clan. Las instrucciones continuas y
rápidas de Kiriha le dieron la vuelta a la batalla aún más a favor de Koutarou.
Como esperaba de Kiriha-sama… nadie puede seguir el paso a su mente prodigiosa…
Ruth se sentía secretamente aliviada mientras procesaba ingentes cantidades de información. No
podía evitar sentirse así ante la gran inteligencia de Kiriha. Pensando en ello, era extraño que no
hubiesen sido derrotados por ella cuando se conocieron.
En ese momento, Karama y Korama repelían el rayo disperso de Clan por encima de ellas con su
barrera.
Gracias a ello, Koutarou estaba completamente ileso.
—¡¿Estas cosas otra vez?! ¡¡No paran de moverse!!
Irritada, Clan cambió la configuración del rifle para que el rayo volviera a dispararse de forma
concentrada y lanzó una ráfaga de disparos hacia Koutarou y el resto.
—¡Koutarou, está disparando muchas de esas cosas otra vez!
—¡¡No pasa nada, puedo verlas todas!!
—¡Jo~, jojo~!
130
—¡Demasiado lento jo~!
Sin embargo, su ataque desesperado no pudo hacer un solo rasguño a Koutarou, que se encontraba
bajo los efectos de los poderes espirituales de Sanae, además de la protección de los haniwas.
La verdad es que la información de Ruth es muy precisa… ¿se habrá revelado su naturaleza
meticulosa por sí sola…?
Kiriha sonrió un poco al mirar a sus haniwas. Era una sonrisa provocada por una mezcla de alegría y
admiración. Los haniwas habían sido capaces de esquivar los rayos gracias a la información de Ruth.
Si no hubiera terminado su análisis, los haniwas probablemente hubieran sido destruidos o hubieran
consumido toda su energía para bloquear los ataques. Así que estaba agradecida de la exactitud de
los datos de Ruth, y sonrió a su naturaleza meticulosa.
—¡Vamos, Sanae!
—¡Sí!
Koutarou consiguió acercarse a Clan evitando la lluvia de disparos. La armadura tenía aspecto de ser
muy pesada, pero su capacidad de vuelo mostraba todo lo contrario. Le permitía volar libremente
como Sanae mediante la manipulación de la gravedad y la utilización de unos impulsores de
emergencia junto con unos propulsores, que servían para corregir el rumbo y la posición en el aire.
Clan también podía volar manipulando la gravedad, pero Koutarou tenía unos dispositivos de empuje
extra que le hacían moverse más rápido que ella.
—¡¡Koutarou!!
—¡Por favor!
Koutarou movió la espada con su mano derecha, y al mismo tiempo Sanae manipuló su izquierda
para disparar una bola de fuego y un rayo.
—¡Esa mano izquierda es muy molesta! ¡Pero solo es un juguete comparado con la pulsera del
Caballero Azul!
Clan desvió hacia su escudo toda la energía que estaba utilizando para volar. Mientras estaba
volando, la barrera se debilitaba y no podría bloquear los ataques de Sanae. Además de eso, la bola
de fuego y el rayo le perseguirían como si fuesen un misil guiado, ya que Sanae utilizaba sus poderes
espirituales para cambiar su trayectoria. Clan podría esquivarlos con una maniobra de evasión, pero
no era una apuesta muy inteligente.
De forma que Clan dejó de volar por un momento, y mientras caía, volcó en su escudo toda la
energía que había quedado libre. Tenía que bloquear ambos ataques antes de poder continuar.
Incontables hexágonos translúcidos de un color blanquecino aparecieron alrededor de Clan. Se
trataba de una barrera de repulsión originada por un dispositivo unido a la parte trasera de su cadera.
Cuando la bola de fuego y el rayo eléctrico chocaron contra ella, la barrera los eliminó produciendo un
chirrido.
131
—¡¡Lo siguiente es~!!
Pero Clan no tuvo tiempo para descansar. Levantó su rifle de rayos, y en ese momento, Koutarou
estaba volando directamente hacia ella. Había disminuido la distancia mientras Clan reforzaba su
barrera.
—¡¡Toma estooooo!!
—¡¡Como si me fueras a vencer tan fácilmente!!
Koutarou atacó con la espada con todas sus fuerzas, pretendiendo atravesar la barrera. Para evitarlo,
Clan accionó el gatillo de su rifle.
—¡No funcionará, Koutarou!
—¡¡No, seguro que sí!!
Sanae advirtió a Koutarou del peligro, pero atacó con su espada sin dudarlo.
¡Puedo conseguirlo, puedo ganar! ¡¡No pienso dejar que arruine la función!!
Koutarou estaba realmente furioso. Clan se había entrometido en las dos funciones por sus propios
motivos egoístas, sin mencionar el hecho de que trataba de asesinar a Theia. Una rabia ciega
condujo a Koutarou a tomar la decisión de atacarle directamente, y como respuesta a esa fuerte
determinación, la hoja de la preciada espada Sagnaltine empezó a brillar con una luz de color blanco.
Lo que ocurrió a continuación dejó a Clan sin palabras.
—¡¡Uooooooooooooooo!!
Cuando el rayo disparado por el rifle entró en contacto con la espada, ésta prosiguió su camino hacia
delante cortando el rayo en dos. El disparo dividido salió volando hacia los lados y se perdió en el
cielo.
—¡¿Qué, esto?!
Clan no podía creer lo que acababa de ver.
¡Imposible, ¿cómo ha podido hacer algo así?!
Al igual que la Sagnaltine de Theia, otra espada se había forjado y entregado a Clan en su nacimiento,
solo que esta espada no tenía poderes especiales. Solo era un regalo conmemorativo para celebrar
su nacimiento; se suponía que las dos espadas eran tan solo eso, espadas normales.
Aunque la armadura estuviera transmitiendo poderes a la espada, Clan no podía imaginar que
pudiera aportar la energía suficiente como para cortar un rayo en dos. No era algo que el generador
de un traje personal de combate pudiera conseguir.
Como Clan estaba bien versada en la ciencia pudo entender que el poder de Koutarou era
completamente anormal, y no pudo evitar sentirse sorprendida y aterrada.
132
—¡Oh, no!
En ese instante, la hoja brillante de la espada se aproximó a Clan. La barrera ya había empleado
muchísima energía al bloquear los ataques de la pulsera, así que la espada atravesó el escudo como
si fuera una hoja de papel.
Entonces Koutarou apuntó a Clan para su próxima estocada. Con la barrera totalmente eliminada por
el ataque anterior, Clan estaba completamente indefensa.
¡¿Me va a dar?!
Al darse cuenta de su situación, Clan lanzó sin dudar su rifle. No era posible esquivar el ataque de
Koutarou llevando ese grande y pesado rifle. Lo tiró y se distanció de Koutarou.
Entonces él partió el rifle con la espada. Se produjo una pequeña explosión y cayó al suelo hecho
pedazos. Clan puso una gran distancia de por medio gracias a que la explosión dificultó por un
momento la visión de Koutarou.
—¡Qué cerca has estado!
—¡Pero ahora está desarmada!
Cuando el humo se disipó, Koutarou sujetó la espada con ambas manos y apuntó con ella hacia Clan.
—Si piensas rendirte, ahora es el momento.
—¡¿Quieres que me rinda ante un neandertal de un planeta atrasado?! ¡¡No me hagas reír!!
Desarmada, Clan se negó valientemente a rendirse. Era tan orgullosa como Theia, y por eso
sencillamente no podía aceptar la derrota.
Supongo que podía esperar eso de una princesa… ¿pero qué habría hecho Theia en su lugar?
Koutarou pensó en Theia mientras miraba a su enemiga. Seguramente ella tampoco habría aceptado
la derrota, pero Koutarou creía que si la Theia de ahora fuera a perder a pesar de poner todo su
empeño en evitarlo, accedería a rendirse y elogiar al contrincante.
Supongo que se podría decir que es la serenidad propia de una princesa, no, de un gobernante…
Esa era la diferencia fundamental entre Theia y Clan. Y ser consciente de ese aspecto era la prueba
de que Koutarou aprobaba la nueva forma de ser de Theia.
Ahora que lo pienso, cuando está jugando conmigo a los videojuegos, probablemente nunca se
resignaría a perder…
Theia tenía un lado de princesa y otro de niña pequeña, pero Koutarou aceptaba los dos.
—No puedo permitir bromas sobre rendirme… pero…
Mientras Koutarou pensaba en Theia, Clan estaba reflexionando sobre su situación.
133
Y pensar que el falso Caballero Azul tendría tanto poder…
Clan no había llevado a cabo un simple ataque. Había mandado de vuelta a Fortorthe su nave
personal, la Hazy Moon, utilizando el piloto automático, y después estuvo esperando para asaltar a
Koutarou hasta que se separó de Harumi y Theia.
Obviamente, había subestimado a Koutarou. Analizó los datos de su anterior enfrentamiento y
preparó su equipo para vencerlo en esas condiciones. El rifle de rayos, la capacidad de volar y su
escudo habrían sido más que suficientes para acabar con él dos meses antes.
Pero cuando llevó su ataque a la práctica, los resultados hablaron por sí solos. Sus ofensivas eran
completamente inefectivas y tampoco era capaz de bloquear los contraataques. Absolutamente todo
había superado sus expectativas.
Sin mi arma, definitivamente voy a perder. Además son más rápidos que yo, así que me va a costar
mucho escapar. ¡Pero aún tengo esto!
Clan sonrió a pesar de su desesperada situación.
¿Qué pasa con Clan…?
Koutarou tuvo un mal presentimiento al ver su expresión y Clan dijo en voz alta:
—¡Ven aquí, Cuna! ¡Prepara el misil de repulsión espacio-temporal!
Era el último recurso que le quedaba a Clan.
Lo que ella llamaba Cuna era una pequeña nave espacial que estaba utilizando. Para conseguir que
Theia y Koutarou bajasen la guardia, envió su nave personal de vuelta a Fortorthe. La Cuna era una
de las pequeñas naves que había a bordo de la Hazy Moon y que utilizó a modo de base de
operaciones. Había escondido la nave en las montañas cercanas, y se mantuvo dentro de ella
mientras observaba los movimientos de Theia y Koutarou y construía sus armas. También había
creado el misil de repulsión que acababa de mencionar.
—¡¡Caballero Azul farsante, da igual lo fuerte que seas, porque ahora te vas a enfrentar al súper misil
de repulsión espacio-temporal!!
Clan colocó las manos sobre sus caderas y gritó eso triunfante. Se podía ver una fuerte voluntad en
sus ojos y su expresión rebosaba confianza.
Detrás de ella se encontraba ahora su nave espacial. La nave con forma de huevo apareció de la
misma forma que lo hicieron las armas de Clan. Aunque se trataba de un vehículo pequeño, la Cuna
aun así tenía por lo menos varias decenas de metros de largo. Su majestuosa e imponente apariencia
superaba incluso la de Clan y no se podía ignorar. Si no fuera por su impresionante capacidad de
mimetismo y la magia de Yurika, las personas que se encontrasen por los alrededores ya habrían
entrado en pánico.
—¿El misil de repulsión espacio-temporal…?
134
Koutarou se quedó pasmado ante la magnificencia de la Cuna. Ignorando cuanto tenía que ver con la
ciencia, tuvo dificultades para adivinar cuáles serían los efectos del arma solo por su nombre.
—Fufufufu, no tienes que entenderlo.
Clan se reía mientras Koutarou inclinaba la cabeza debido a la confusión.
En ese mismo momento, se abrió una trampilla de la nave y aparecieron dos misiles, siendo los dos
casi tan grandes como Clan. La Cuna tenía la forma de un huevo tumbado. La parte más ancha del
huevo era la proa, y la más delgada la popa. Los misiles parecían pequeños comparados con los de
una nave de gran tamaño, y para Koutarou no parecían muy peligrosos.
—¡¡No hace falta que lo entiendas porque pronto tú mismo experimentarás su poder!!
Sin embargo, Clan tenía absoluta confianza en sus bombas recién creadas, en las cabezas de
repulsión que transportaban los misiles. En teoría no había nada que no pudieran vencer; se trataba
de ese tipo de bomba.
El súper misil de repulsión espacio-temporal era una bomba que Clan había estado desarrollando
durante mucho tiempo. La característica principal de esta arma consistía en que, como su nombre
indica, puede manipular el espacio-tiempo. Cuando se activaba la cabeza, ésta desplegaba un campo
enorme de energía que eliminaba del universo todo aquello que se encontrase dentro de su rango de
acción. No importaba lo rápido que fuera el enemigo o la fuerza de su escudo, era imposible escapar
o bloquear un ataque que lo lanzaría fuera de los confines del universo.
La explosión era similar a un agujero negro, solo que éstos te transportaban a un destino dentro del
mismo universo, de forma que cabría la posibilidad de volver. Pero con estos misiles, aunque seguía
existiendo un límite de distancia, no era posible regresar cuando estabas fuera del universo. Se
necesitaría desarrollar la misma tecnología para poder volver, cosa bastante irrealizable cuando se
estaba aislado en el exterior del universo.
Era cercano a lo imposible escapar de la explosión. Si estabas dentro de su rango ya no habría vuelta
atrás. Por eso Clan se sentía tan confiada.
La bomba había sido acabada el día anterior. Clan tenía un prototipo preparado hacía dos meses,
cuando atacó a Theia, pero Yurika le dejó inconsciente antes de que pudiera utilizarlo. Como deseaba
una victoria total, esperó para que el arma definitiva estuviese lista antes de atacar a Koutarou.
Quería acabar con él a toda costa, y esta bomba de repulsión era prueba de su determinación.
Por supuesto, Koutarou no sabía nada sobre esto, por lo que estaba destinado a ser golpeado por la
explosión del misil. Pero en ese momento escuchó una voz advirtiéndolo sobre el peligro.
—Koutarou-sama, no puedes dejar que Clan-sama utilice esa arma…
La voz no viajó a través del aire como ondas sonoras, sino que entró en su cabeza directamente. Era
una voz que jamás habría podido oír si Sanae no hubiera agudizado sus sentidos.
—¡¿Quién está ahí?! ¡¿Qué estás diciendo?!
135
—¡¿Qué ocurre, Koutarou?!
—Esa arma solo traerá una destrucción sin precedentes…
Mientras que Koutarou seguía pensando de dónde provenía esa voz, de repente apareció una
imagen en su mente. Era la imagen de la bomba de repulsión siendo detonada en algún lugar.
Koutarou podía ver gente, aparentemente de un estatus superior, llevando la ropa que vestían los
nobles de la obra de teatro, algunos llevaban largas túnicas y bastones. A su alrededor había unos
monstruos de un aspecto extraño, y en sus zarpas llevaban unas botellas llenas de un líquido negro.
Se disponían a desplegar sus alas para salir volando.
El misil de repulsión se dirigía volando hacia ellos. Entonces se produjo un fogonazo tremendo y
apareció un cubo gigante que brillaba. Todos los que se encontraban en su interior fueron eliminados
incluido el suelo. Lo único que quedó fue un agujero enorme y un terremoto de gran magnitud.
Cuando esa terrorífica imagen pasó por la mente de Koutarou, de repente bajó la vista hacia el suelo.
Vio el instituto de Kitsushouharukaze y el gimnasio; el cubo que formaría la explosión del misil podría
abarcar fácilmente ambos edificios.
—¡¡No te lo permitiré!!
—¡¿Koutarou?!
Inmediatamente después de eso Koutarou se impulsó hacia delante. Sanae luchaba
desesperadamente para detener a Koutarou, que de repente había entrado en acción.
Se produciría una gran destrucción si el misil de repulsión se lanzaba, por lo que había que evitarlo a
todo costa; esto era lo único en lo que Koutarou estaba pensando en ese momento.
El único motivo que tenía para actuar así era la voz y la imagen que habían aparecido en su cabeza,
pero pensaba que era un hecho real. La imagen era muy realista y además pudo sentir una
amabilidad inocente en la voz que oyó, así que no se imaginaba que pudiera ser una alucinación.
—¡¿Qué es lo que pasa de repente, Koutarou?!
—¡Tengo que inutilizar esos misiles! ¡No podemos permitir que los use!
Koutarou respondió a la pregunta de Sanae y puso sus impulsores a máxima potencia. Atravesó el
aire como si fuera un meteorito. El fuerte viento se arremolinaba a su alrededor y producía un ruido
ensordecedor, así que Sanae tuvo que gritar para que pudiera escucharla.
—¿Qué? ¡¿Quieres decir que son bombas de seta?!
—¡Algo parecido!
Por bomba de seta, Sanae se refería a bomba atómica. Koutarou asintió al escuchar su pregunta y
aceleró aún más.
—¡Por eso tengo que destruirlas antes de que pueda lanzarlas!
136
La computadora de la armadura del sistema hizo sonar una alarma cuando Koutarou alcanzó más
velocidad de lo que estaba diseñada para soportar. Pero en este momento Koutarou no tenía tiempo
para preocuparse de eso.
—¡¿Estarás bien cuando hagas eso, Koutarou?!
—…Por eso me despido, Sanae.
—¡¿Kiaaaaaaa?!
Sanae salió despedida del cuello de Koutarou de repente. No le había soltado él, sino que no pudo
seguir agarrándose debido a que sintió como si una corriente eléctrica estuviera circulando a través
de ella.
—¡¡E-espera, Koutarou!!
Sanae trató rápidamente de seguirlo, pero un muro invisible la detuvo y no pudo ir tras él.
—¡¿Por qué?!
Esa fue la primera vez que había sentido como Koutarou le rechazaba claramente desde que empezó
a subirse a su espalda en el apartamento.
Parte 4
Theia finalizó su parte en la escena de la coronación y llegó a la zona de atrás del gimnasio al mismo
tiempo que Sanae se separó de Koutarou. Los únicos que había ahora en el escenario eran Harumi y
algunos extras. La Princesa Plateada estaba pronunciando un discurso tras convertirse en la nueva
reina.
—¡¡Alteza!!
—¡Ruth, ¿cuál es la situación?!
Aunque Ruth había dado la orden de enviar información detallada al brazalete de Theia, esta acción
requería un retardo inevitable, así que Theia le pidió directamente la información.
—Hace solo un momento Satomi-sama estaba superando a Clan-sama, pero ella llamó a su nave
espacial y parece que está intentando llevar a cabo un ataque a gran escala.
—¡¿Has intentado bombardearla con el Caballero Azul?!
—¡Imposible! ¡Desde hace un rato una interferencia importante en la radio y la comunicación
hiperespacial me impide contactar con la nave!
—¡¿Qué?!
137
El origen de esa interferencia era la bomba de repulsión espacio-temporal. Para conseguir enviar a su
objetivo fuera del universo necesitaba almacenar una enorme cantidad de energía, y mientras lo
hacía, ésta creaba una gran distorsión en el espacio que le rodeaba. Como resultado las
comunicaciones se bloqueaban.
—Es insoportable, pero no hay nada que podamos hacer ahora mismo excepto confiar en Koutarou.
—¡Koutarou!
Theia apretó los dientes y dio unos pasos hacia delante para mirar al cielo junto a Kiriha. Arriba había
un caballero con armadura azul y una gran nave espacial.
Koutarou…
Al ver a Koutarou volando a toda velocidad sin que pudiera oírle, Theia se puso nerviosa, como si
supiera que algo malo iba a ocurrir. Entonces las palabras de Sanae confirmaron su presentimiento.
—¡Eh, tenéis que hacer algo! ¡Detened a Koutarou!
—¡¿Qué ocurre?!
—¡Koutarou se fue a una misión suicida!
Cuando Theia escuchó eso sintió como si el mundo se hubiera detenido.
Clan se había dado cuenta de que Koutarou se estaba acercando y ordenó a la Cuna que atacara.
Para lanzar los misiles se necesitaba más tiempo de carga de energía, así que mientras no podía
permitir que Koutarou se acercase más.
—¡Por fin has aparecido, Theiamillis-san! ¡Pero ahora es demasiado tarde! ¡Tu función no tendrá un
final feliz!
—¡Clan, no dejaré que arruines esta función!
Mientras esquivaba el bombardeo de la Cuna, Koutarou se aproximó a la parte de abajo de la carena
del misil. Estaba actuando a contrarreloj y por eso no pudo acercarse sin recibir daños. Los rayos y
los láseres le habían alcanzado varias veces, de manera que su cara y el resto del cuerpo estaban
llenos de heridas, al igual que la armadura.
Sin embargo, no se acobardó. Lo que sostenía su valentía era la promesa que hizo en Navidad. Ese
día juró a todos que iba a conseguir que la función resultase un éxito. No podía permitir que Clan la
arruinara por unas razones egoístas.
—¡Esta función es un sueño que Theia lleva mucho tiempo queriendo cumplir!
Koutarou sabía cómo se sentía Theia respecto a la obra. Era un deseo que tenía que ver con su
admiración por el Caballero Azul y el de proteger a su madre, y esta función era su forma de expresar
138
ese deseo. Se trataba de un consuelo debido a que Theia no podía vivir de la forma que ella quería.
Koutarou no podía dejar que Clan aplastara ese deseo.
—¡¿Crees que puedes protegerlo todo?! ¡¡Ni siquiera puedes proteger a tus amigas con esa espada!!
—¡¡Te enseñaré que puedo protegerlas!! ¡¡Todas conseguirán ganar la invasión!!
Esa era la respuesta a la que llegó finalmente en medio de la feroz batalla.
Quería que todas las chicas consiguieran invadir el apartamento satisfactoriamente. Quería dejar que
Sanae pudiera esperar allí a sus padres; que Theia completara su prueba y que se ganara el derecho
de convertirse en emperatriz y proteger a su madre; que el pueblo de Kiriha, la Gente de la Tierra,
pudieran emigrar de forma segura a la superficie; y que Yurika tuviera una vida de estudiante normal.
Deseaba que todas ellas ganaran. Quería que todas consiguieran el futuro que deseaban. Puede que
cumplir todos sus objetivos fuera difícil, pero no podía permitir que todos fracasaran en este momento.
—¡¡Ooooooooo!!
Koutarou no se detendría.
Aunque los rayos lo quemaran o fuera atravesado por los láseres.
—¡¡Déjalo, Koutarou!! ¡¡Obedece mis órdenes!!
Aunque hiciera llorar a la Princesa Dorada.
—¡Tú eres mi caballero, ¿no?!
—…Lo siento, Theia.
Koutarou hizo que su espada brillara de nuevo. No se cuestionaba de dónde procedía esa luz, o por
qué estaba ahí. Siempre y cuando se encienda su luz, podrá proteger a todos.
Eso era lo único en lo que pensaba.
—Más vale que busques… un caballero de repuesto.
—¡¡Espera, Koutarou, espera!!
En ese momento Theia aceptó sus propios sentimientos.
—¡¡Aunque encuentre otro sustituto, nunca nadie podrá reemplazarte a ti!!
Esa fue la respuesta de Theia. Verdaderamente deseaba tener a Koutarou, pero cuando la respuesta
llegó a sus oídos, él cortó el misil de repulsión espacio-temporal con su espada.
En ese momento apareció un cubo gigante sobre la preparatoria Kitsushouharikaze.
139
Harumi de alguna forma supo qué había pasado desde el escenario, y la marca con forma de espada
de su frente le hizo saber que la existencia de Koutarou se había eliminado.
Koutarou-sama…
Mientras pensaba en él corrió al otro lado del escenario de acuerdo con el guion. La Princesa
Plateada salió corriendo en busca del Caballero Azul cuando se dio cuenta de que no estaba por
ninguna parte.
Adiós, Koutarou-sama…
Todo había salido exactamente como tenía indicado, pero no sabía qué era lo que iba a ocurrir de
ahora en adelante. Aunque tenía mucho poder, no podía saberlo todo.
Y por favor, regresa a salvo…
Harumi, al igual que la Princesa Plateada que estaba interpretando, se puso a rezar. Rezó para volver
a ver una vez más a su amado que había desaparecido.

Promesa
Parte 1
Domingo, 24 de enero
El súper misil de repulsión espacio-temporal que Koutarou cortó con su espada liberó la energía
acumulada y creó un cubo gigante. Pero como no estaba completamente cargado, el cubo no era tan
grande como Clan había diseñado que fuera, así que solo era lo suficientemente extenso como para
cubrir la Cuna.
Una vez que el cubo brillante desapareció no quedó nada. Ni Koutarou, ni Clan, ni la Cuna. Ni
siquiera quedó el aire que había dentro. Era la definición exacta de vacío; no había absolutamente
nada. Aunque la explosión fue a pequeña escala, el misil de repulsión funcionó tal y como había sido
diseñado.
Entonces, el aire que rodeaba ese vacío empezó a ser aspirado para rellenar el hueco. Esto creó una
enorme sacudida, ya que todo el espacio vacío se llenó de aire inmediatamente.
—¡Despliegue de emergencia del campo de repulsión! ¡Maximiza el rango, no tiene que durar mucho,
solo céntrate en su intensidad!
—¡Karama, Korama, bloqueadlo con un campo!
—¡Campo de Fuerza – Modificador – Maximizar – Final – Área Efectiva – Colosal!
Sin embargo, las invasoras se las arreglaron para prevenir cualquier accidente utilizando sus distintas
medidas de defensa. Si el cubo hubiese sido mayor habrían estado en peligro, pero afortunadamente
no se produjeron daños en la zona circundante. Gracias a esto, la función continuó como si nada
hubiera ocurrido sobre el gimnasio.
Pero, a diferencia de los alrededores que habían retomado la calma, las chicas que quedaron detrás
del gimnasio tenían una sensación totalmente opuesta. Koutarou había desaparecido en el aire junto
a Clan y la Cuna. Sin ni siquiera poder saber si seguía vivo o no, las chicas estaban desconsoladas.
—¡Koutarou, ¿a dónde has ido?! ¡¿Koutarou?!
Sanae miró inquieta a su alrededor buscando a Koutarou, pero no podía encontrarlo por mucho que
siguiera mirando. Nunca antes había pasado tanto tiempo sin que ella pudiera encontrarlo. Sanae
siempre se encontraba en un estado en que las energías espirituales de los dos estaban conectadas,
pero ahora esa unión se había roto completamente.
No, no puede ser verdad…
Eso solo podía significar una cosa, pero ella trató por todos los medios de no pensar en ello. Koutarou
ahora formaba parte de su vida y no quería pensar que lo había perdido por completo.
142
—¡¿La señal de su armadura se ha perdido?! ¡Caballero Azul, aumenta el alcance del sensor y
realiza un escaneo de nuevo! ¡Y dame los datos de las perturbaciones espaciales de los últimos tres
minutos!
Ruth manejaba su brazalete con la cara pálida. La armadura que llevaba Koutarou contaba con una
señal de identificación, pero tras la aparición del cubo esa señal se extinguió. Solamente eso habría
sido suficiente como para preocuparse, pero como Ruth tenía conocimientos sobre la ciencia de
Fortorthe, tuvo una sospecha sobre lo que podía haber ocurrido.
Satomi-sama… no es posible que hayas sido lanzado a los confines del espacio y del tiempo…
Los datos de la nave solo servían para apoyar su predicción. Cuanto más leía, más desesperanzada
se sentía.
No era algo tan sencillo como si hubiera perdido algo valioso. Era algo más que perder la luz cuando
se camina por la noche. Había perdido lo que necesitaba para poder seguir adelante, y ahora no
podría avanzar.
—Karama, Korama, buscad todas las formas de vida de la zona y filtrad el patrón de la energía
espiritual de Koutarou.
—Jo~, eso llevará mucho tiempo jo~
—¡Eso ya lo sé! ¡Aun así quiero que lo hagáis!
—¡Entendido jo~, nos pondremos enseguida con ello jo~!
Kiriha estaba alterada. Juntó sus manos y puso una expresión seria.
Este tipo de fin… ¡no pienso aceptarlo, Satomi Koutarou!
Apretó los dientes; él era el único en la superficie que verdaderamente le comprendía, un amigo de
verdad a quien podía contarle cualquier cosa. Haberlo perdido tan fácilmente le provocaba un dolor
insoportable.
Ella sabía que Koutarou, al haber estado dentro de esa cosa, no conseguiría volver de una pieza así
como así. Era casi imposible sobrevivir a la explosión de ese misil.
Ese hecho hundió el ánimo de Kiriha, y no pudo evitar sentirse furiosa debido a su tristeza.
Soy una mujer fría…
Estaba enfadada porque había sido capaz de permanecer en calma a pesar de creer que Koutarou
había muerto.
—¡En esta situación será más rápido intentar buscar esa nave espacial que a Satomi-san!
Era posible que la más calmada de todas fuera Yurika. En su caso, ella ya había presenciado la
última batalla de su maestra, Rainbow Nana, así que tenía una cierta tolerancia a los peligros por los
que pudieran pasar las personas cercanas a ella.
143
—Si de verdad han sido enviados a otra dimensión, todavía podría detectar algo tan grande…
Yurika cerró los ojos y se concentró en el bastón que llevaba. Intensificó su magia y agudizó los
sentidos, buscando pistas de Koutarou.
Era una nave espacial, y Satomi-san llevaba un traje espacial… si lo encuentro rápido aún podríamos
salvarlo…
Ella no perdió la esperanza, a diferencia de sus amigas. Esta era la fuerza de una chica mágica que
poco a poco había ido creciendo dentro de ella.
—Koutarou…
De las cinco chicas, Theia era la que se encontraba más deprimida. Se quedó inmóvil alzando su
mano hacia el cielo.
Si hubiera llegado antes es posible que hubiera podido actuar de otra manera, pero perdió a Koutarou
en el mismo momento que comprendió sus propios sentimientos. Su recién descubierto deseo se le
escapó de los dedos. En esta situación, ni la princesa de un imperio galáctico podría mantenerse
tranquila.
—No me dejes sola, Koutarou… Te estás escondiendo, ¿verdad? No seas así, corre… date prisa y
sal…
Intentó sonreír, pero no lo consiguió.
Intentó hablar, pero su voz no podía salir.
—¿No entiendes que… que te estoy diciendo que salgas… porque… porque eres… mi plebeyo…?
Lo único que podía hacer en ese momento era derramar lágrimas.
Ninguna podía levantar la cabeza.
[Reacción a la distorsión espacial aumentando, prediciendo una perturbación espacial a pequeña
escala. Tome precauciones, mi lady.]
El brazalete de Ruth emitió de repente un aviso.
—¿Eh…?
Y mientras Ruth abría mucho los ojos debido a la sorpresa, apareció de improviso.
Era un portal brillante, como uno de los que utilizaba Theia y Ruth para viajar entre el apartamento
106 y la Blue Knight. Apareció de repente, a unas cuantas decenas de metros sobre el suelo. Se
encontraba en el mismo lugar donde Koutarou desapareció.
[Detectada una pequeña perturbación espacial. Hay un 95% de probabilidad de que sea un pequeño
agujero de gusano.]
144
—¡¿Un agujero de gusano?!
Ruth confirmó rápidamente los datos que se proyectaban en el aire desde su brazalete. Como había
dicho, los datos indicaban que algo enorme se estaba teletransportando desde el portal.
—¡Averigua qué es!
Yurika abrió los ojos en ese momento, todavía en el interior del disfraz de Alnaya. Y al mismo tiempo
apareció la punta de algún objeto del portal de luz.
[Masa procedente de la distorsión espacial calculada. Procesando. Hay un 98% de probabilidad de
que se trate de la nave que estaba buscando. El objetivo ha sido localizado, mi lady.]
Era un enorme fuselaje de varias decenas de metros de largo. Al verlo, Sanae gritó con todas sus
fuerzas.
—¡Ha aparecido algo!
En la dirección en que Sanae apuntaba, la semiesfera se estaba moviendo hacia delante y comenzó
a atravesar el portal. Desde el suelo parecía un globo flotando. Cuando había salido varios metros, el
globo dejó de crecer y apareció la parte trasera; la silueta cambió de una semiesfera a un huevo.
—¡¿Esa es la nave de antes?!
Lo que había aparecido era la nave espacial que se había volatilizado hacía unos momentos.
Se trataba de la Cuna. Ni siquiera la normalmente tranquila Kiriha pudo ocultar su sorpresa al ver la
aparición repentina de la nave.
—¡Koutarou!
Theia miró la Cuna flotando en el aire e inmediatamente gritó llamando a Koutarou. Entonces se puso
a mirar por todas partes; estaba desesperada.
¡¿Dónde estás, Koutarou?!
Tenía la esperanza de que Koutarou hubiese regresado con la Cuna, o incluso a bordo de ella.
—¡¿Dónde estás?! ¡¡Apresúrate y sal de donde estés!!
Pero Koutarou no aparecía por ninguna parte. No se encontraba bajo la nave, donde estaba la última
vez que lo vieron, pero tampoco estaba el segundo misil de repulsión espacio-temporal.
¿Pudiera ser que Clan dejase atrás a Koutarou y haya regresado ella sola…?
Ese temor empezó a crecer en el corazón de Theia. Y no solo era ella; las cinco chicas compartían el
mismo miedo.
En ese momento, se abrió una escotilla en la parte más delgada del huevo. Las cinco se quedaron
mirando el hueco de la escotilla, rezando para que Koutarou apareciera por él.
145
—¡¡Estamos de vuelta!! ¡¡Lo hemos conseguido a tiempo!!
Sin embargo, como si tratara de desmoronar la esperanza de las chicas, la persona que apareció de
la escotilla fue la dueña de la Cuna, Clan.
—Ah…
Theia sintió que se estaba hundiendo en el fondo de un abismo oscuro. Sus lágrimas empezaron a
caer de nuevo.
—Koutarou…
—Satomi-sama…
Kiriha y Ruth también mostraron una expresión de tristeza y dejaron caer los hombros. Aún existía
una pequeña esperanza, pero su decepción era muy profunda.
—…¿Eh?
—¡Pero si es…!
Sin embargo, Sanae y Yurika no estaban tristes. A diferencia de las demás, sus ojos brillaron de
repente y se pusieron aún más contentas. Se inclinaron hacia delante por instinto.
—No tenemos tiempo. ¡Date prisa y baja, Clan!
—¡¿Kiaaaaaaaaaa?!
Entonces Koutarou, que había aparecido detrás de Clan, le dio una patada.
Parte 2
Koutarou fue tras ella y saltó desde la escotilla. En ese momento la Cuna desapareció sin dejar rastro.
Sería un problema si se quedara a la vista de todos, de forma que la nave se ocultó de acuerdo con
las órdenes que había recibido con anterioridad.
—Oh.
Sin importar la longitud de la caída, la armadura de color azul cielo hizo un fuerte estruendo al
aterrizar bruscamente. Fue totalmente distinto a Clan, que llegó al suelo en un estado de confusión.
—¡¿Qué clase de educación has recibido para pensar que puedes tratar a una princesa de esta
forma?!
—Lo he hecho porque casi no nos queda tiempo y tú lo estás malgastando.
—¡Nos hemos quedado sin tiempo porque te quedaste dormido!
146
—¡Deja de hablar y corre! ¡No nos queda tiempo!
—¡Caray, eres tan desconsiderado!
Los dos corrieron hacia Theia y los demás mientras discutían. Las cinco chicas los miraban
estupefactas.
Clan y Koutarou habían desaparecido tras una batalla feroz y nadie sabía si seguían con vida o no. Y
ahora los dos aparecieron del interior de la Cuna y parecía como si algo hubiera cambiado entre ellos,
ya que ahora no estaban luchando como antes. Aunque estaban discutiendo, no era el tipo de
discusión que tendrían dos enemigos; más bien era del mismo nivel que se podía escuchar en el
apartamento 106.
Esa extraña y misteriosa escena fue suficiente para dejar a las cinco invasoras sin habla.
—¿Qué está pasando…?
—Q-quién sabe…
Ni siquiera Sanae y Yurika, que advirtieron antes que nadie que Koutarou estaba vivo, pudieron hacer
otra cosa que parpadear.
—¡Además, ¿cómo puedes quedarte dormido en un momento tan importante?!
—¡¡Te dije que me despertaras antes!!
—¡¿Le estás diciendo a una princesa que cuide de su caballero?!
—¡¡Theia lo haría!!
—¡¡Bueno, pues lo siento mucho!!
Lo que había cambiado no solo era su relación; la apariencia de Clan y de Koutarou se había alterado
ligeramente en comparación con hacía unos minutos.
La armadura que llevaba Koutarou estaba mucho más dañada que antes. No eran daños provocados
por láseres ni por rayos de energía; se trataba de abolladuras por haber sido golpeado con algo duro,
y su capa estaba rasgada por todas partes. La variedad de sus daños había aumentado mucho.
Ahora dos espadas colgaban de la cintura de Koutarou, cuando solo hacía un momento había una.
Tenía que haberla conseguido en alguna parte.
El aspecto de Clan también era extraño. Llevaba el mismo vestido que antes, pero ahora tenía un
abrigo grande por encima. Parecía una prenda que llevaría la hija de un noble para salir de viaje.
Pero para las chicas, los pequeños cambios en Koutarou no tenían importancia. La sorpresa por ver
que se encontraba bien era tan grande que no tuvieron tiempo para prestar atención a sus cambios.
147
Apenas habían pasado dos minutos desde que apareció el cubo gigante, y durante ese corto espacio
de tiempo habían entrado en pánico, preocupado y lamentado. Su desaparición fue un evento
bastante importante por sí solo, pero haber vuelto en pocos minutos resultó ser una serie de shocks
para las chicas. Sus sentimientos se habían entremezclado y todavía seguían sin poder realizar una
acción concreta.
—¡¿Clan, qué hora es?!
—¡Solo un minuto más! ¡De alguna forma lo hemos conseguido!
Los dos ignoraron a las chicas y se dirigieron hacia la puerta del gimnasio.
—E-espera, Koutarou, ¡¿qué ha pasado?!
—¡Satomi-san, ¿qué es lo que está ocurriendo?!
Sanae y Yurika lo interrogaron cuando pasó frente a ellas. Como supieron antes que él estaba vivo,
pudieron recuperarse más rápido que las otras tres.
—Disculpad, nos ocuparemos de eso más tarde, ¡¡ahora lo primero es la función!!
Pero no contestó, sino que pasó de largo junto a Clan. Quería llegar al escenario del gimnasio. La
última escena estaba a punto de comenzar, por lo que no tenía tiempo para responder a sus
preguntas.
Entonces continuó y pasó a Kiriha y a Ruth. Cuando llegó hasta Theia se detuvo por primera vez
desde que llegó. Allí le entregó a Clan el guion que llevaba en la mano.
—¡¡Clan, sujeta el libro!!
—Vel~ no, Koutarou, ¡¿cuánto tiempo más piensas tratarme como una sirviente?!
Clan se enfadó con Koutarou y cazó el libro al vuelo. Aunque sus palabras decían lo contrario,
sostuvo el libro con cuidado y lo apretó en su pecho.
—Todavía sigo siendo una princesa del Sagrado Fortorthe~
—¡Ahora no es el momento para eso! ¡Tengo prisa, así que deja de protestar y llévalo!
—¡Ahh, Dios, eres tan egoísta! ¡Siempre eres así!
Clan seguía quejándose, pero él le ignoró. Como cuando no respondió a las preguntas de Sanae y
Yurika, ahora tampoco tenía tiempo para discutir con Clan.
—¡Theia, ven!
—Eh, ¿ah…?
Koutarou agarró la mano de Theia y tiró de ella para acercarse más.
—¡Sé que estás sorprendida, pero te necesitan!
148
Se necesitaban tres personas para la escena final: el Caballero Azul, la Princesa Plateada y la
Princesa Dorada. Si ésta última, Theia, no salía al escenario, la escena nunca podría comenzar.
—Ah…
—Te necesitamos.
Theia por fin pudo asimilar en algún lugar dentro de ella que Koutarou se encontraba a salvo después
de escuchar esas palabras y sentir el calor de su mano.
—K-Koutarou…
Entonces las rodillas de Theia se doblaron. No podía mantenerse en pie debido al profundo alivio y la
alegría que sentía.
—¡Ah, h-hey!
Koutarou la sostuvo rápidamente para evitar que cayera al suelo.
—Ya veo, así que estabas a salvo, Koutarou… Estoy tan…
De nuevo empezaron a caer lágrimas de los ojos de Theia debido a que Koutarou se había portado
como un caballero y le había sujetado. Las lágrimas brillaban con colores iridiscentes por la débil luz
del sol invernal.
—No llores, si no… ah, no, mejor sigue llorando. Tenemos que representar la escena de la despedida
ahora mismo.
Koutarou tuvo que cogerla en brazos porque Theia había perdido las fuerzas para permanecer en pie.
Tendría que llevarla hasta el escenario de esta forma.
—No, esto no es una despedida.
Theia negó con la cabeza y tocó con dulzura la mano izquierda de Koutarou que sostenía sus piernas.
Después le miró a los ojos.
—…No ha hecho nada más que empezar…
Seguía derramando lágrimas, pero por fin recuperó su sonrisa.
Koutarou no tenía tiempo para ir sin correr. Había muchos compañeros dentro del gimnasio
esperándolos.
Por fin podría hacer que la función resultase un éxito.
Esa era la promesa que le hizo a las invasoras y más tarde a sus compañeros del club de teatro.
Finalmente había llegado el momento de cumplir esa promesa.
Así que Koutarou corrió todo lo rápido que pudo hacia el gimnasio mientras cargaba con Theia.

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