Cambio de Personajes y Argumento Intrigante
Parte 1
Martes 20 de octubre
Quedaban menos de dos semanas para el festival cultural y el club de teatro comenzó a realizar los
ensayos generales sobre el escenario improvisado del gimnasio. Los decorados ya se habían
colocado en su lugar del escenario, y aunque Koutarou y los demás los habían fabricado, parecían
sorprendentemente realistas bajo los focos de colores.
—Sí, con esto servirá.
—Me alegra haber acabado a tiempo para los ensayos definitivos.
Theia y la presidenta del club sonrieron mientras observaban el escenario.
—Nosotros también hemos trabajado duro, chica de primero.
—Así es pero aún no hemos terminado
Detrás de las dos chicas se encontraban los miembros del club de teatro, Koutarou y diversas
personas de otros clubes que les habían ayudado. Theia se dio la vuelta y se dirigió a Koutarou y al
resto de estudiantes.
—Permitidme que os alabe a todos. Habéis trabajado muy bien.
Theia había echado una mano a todo el mundo cuando disponía de tiempo libre, por lo tanto conocía
todas las dificultades por las que habían pasado.
—Normalmente me habría quejado de algunas cosas, pero por esta vez voy a olvidarme de los pocos
errores.
Tulipán parece estar bastante obsesionada con el Caballero Azul, así que en esta ocasión ha
decidido pasar por alto los errores, eh
Ruth había contado a Koutarou que el amor de su ama por el Caballero Azul tenía como origen la
influencia de su madre. Él también había visto lo mucho que había trabajado para hacer su obra de
teatro una realidad, de modo que respetaba aquellos sentimientos. Ruth apareció cuando Koutarou y
sus compañeros se estaban tomando un descanso.
—Gracias por vuestro gran esfuerzo, Koutarou, y todos los demás.
—Ruth-san.
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Se acercó a ellos llevando una enorme cantidad de toallas húmedas sobre una bandeja. Era su forma
de agradecer a Koutarou y sus compañeros por haber trabajado en los decorados para la obra.
—Todos, por favor utilicen estas toallas si quieren para secarse el sudor.
—¡Oh, Ruth-san, qué atenta eres!
—¡Gracias! Estoy completamente cubierto de sudor.
—Esta atención por tu parte nos está ayudando mucho a recuperarnos del esfuerzo. Las chicas de mi
club podrían aprender un par de cosas de ti
Los hombres que habían trabajado en los decorados rodearon a Ruth y cogieron las toallas.
—¡¿Ah, y tú por qué coges dos?!
—¡¿Qué más da?! ¡Me voy a llevar una a casa para guardarla como recuerdo!
—¡Ah, eso es hacer trampas! ¡Yo también quiero hacer lo mismo!
Sin embargo, como todos empezaron a coger dos y hasta tres toallas, su número se redujo
rápidamente.
—¡Ah, no pueden hacer eso, solo una por persona, por favor!
Ruth trató de recuperar el control, pero el daño ya estaba hecho.
—¡Ah, ya no queda ninguna para mí!
Para cuando llegó el turno de Koutarou, que era el último de la fila, la bandeja se encontraba vacía.
—Ah~h, esto me ha devuelto a la vida
—Ríndete, mocoso de primero. Ya hemos disfrutado a conciencia del amor de Ruth-chan.
—¡Tsk, he sido demasiado lento!
—Hey, Satomi. Te daré mi toalla cuando termine de usarla.
—¡¿Y quién querría algo así?!
Mientras que Koutarou gritaba al equipo de fabricación de decorados, Ruth mostró una expresión de
disculpa sosteniendo la bandeja vacía.
—Lo siento muchísimo, Satomi-sama ¡Ah, ya sé!
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Pero cuando se estaba disculpando con Koutarou, de repente su expresión cambió a una mucho más
amable. Comenzó a rebuscar en su bolsillo con la mano derecha, mientras que hizo señas a
Koutarou para que se acercase con la otra.
—Satomi-sama, por favor, ven aquí un momento.
—¿Qué pasa, Ruth-san?
Cuando se acercó a ella, Ruth lo atrajo aún más.
—Acerca tu cara un poco más.
—Aah
Koutarou no comprendía qué intenciones tenía, pero como tampoco tenía motivos para negarse, hizo
lo que le pidió.
—Quédate ahí solo un momento, Satomi-sama.
Al decir eso sacó un pañuelo de tela de su bolsillo y comenzó a limpiar el sudor de la cara de
Koutarou. El tejido era muy suave y tenía un débil aroma a flores. Debido a ello, cada vez que lo
presionaba sobre su cara, éste absorbía el sudor y dejaba atrás su ya mencionado olor a flores.
—Ruth-san, no hace falta llegar tan lejos. Solo tenía que lavarme la cara, ¿sabes?
—No, Satomi-sama. Este es mi agradecimiento por toda tu ayuda.
Ruth negó con la cabeza con una sonrisa y continuó moviendo su pañuelo. Y antes de que Koutarou
pudiera decir algo más, Ruth le susurró en la oreja para que solo él pudiera oírla.
—...Y además parece que también has mostrado mucha consideración, Satomi-sama.
Miró a Theia al mismo tiempo que decía eso. Incluso en ese momento, su princesa estaba mirando
alegremente el escenario.
Parece que no puedo esconderle nada a Ruth-san de lo que hago con Tulipán
Cuando Koutarou miró también a Theia y puso una sonrisa irónica, la expresión de Ruth se tornó a
una aún más radiante y recompensó al chico con una gran sonrisa.
—¡¡Guaaaah, mocoso de primero!! ¡T-tú, ¿qué tipo de cosas eres capaz de hacer por envidia?!
—¡Maldito seas! ¡¡Te daré mi toalla, así que intercambia tu lugar conmigo!!
Sin embargo, a los pocos instantes, el equipo de decorados los rodeó y la maravillosa sonrisa de
Ruth solo pudo durar unos segundos.
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Parte 2
El Caballero Azul, cuyo nombre era Layous Fatra Veltlion, vestía, como su alias indicaba, una
armadura de color azul. Sin embargo, la armadura aún no había sido completada y por el momento
Kenji llevaba puesto una especie de túnica de color blanco que ya se había utilizado en otra
representación. La persona a cargo del vestuario parecía estar teniendo problemas con la armadura,
y sugirió que en cambio deberían teñir la túnica de azul.
Kenji había sido bendecido con una buena apariencia y una gran estatura, por lo que en cuanto se
quitaba los lentes y se sujetaba el pelo tras la cabeza parecía un actor profesional. Gracias a ello, a
nadie le importaba realmente cambiar el color de la túnica.
—¡Maldición, y pensar que se atreverían a envenenar un río entero para capturar a una sola mujer!
¡Este es el acto de un auténtico cobarde! ¡No pienso perdonarles de ninguna manera! ¡Su sangre
manchará mi espada!
El problema era, como podía esperarse, su habilidad para actuar. Kenji no dejaba de ser un
estudiante de secundaria, y además solo llevaba medio año en el club de teatro, por lo que su modo
de actuar aún seguía siendo un poco extraño.
—Mmm, bueno, así así.
Sin embargo, la presidenta del club no consideraba su actuación un problema de mucha importancia.
—Parece que Ken-chan se está tomando sus ensayos en serio, y puedo asegurar que ha leído el
guion en profundidad Su apariencia también es buena y si sigue practicando así estoy segura de
que conseguirá adaptarse a su personaje por completo.
Para ella, las habilidades de actuación de Kenji eran suficientemente buenas para la función que iban
a representar, lo cual le satisfacía.
—¿Tú que piensas, Theiamillis-san?
—Mmmm
Pero Theia, que estaba supervisando los ensayos junto a la presidenta, tenía una expresión de
descontento.
—¿Hay algo que no te gusta?
—...Es un hombre con muy buena imagen, y su actuación es bastante buena. Si sigue practicando
probablemente lo hará muy bien el día del estreno. Pero me parece que falta algo.
Theia dejó caer sus hombros. No veía ningún fallo destacable en Kenji, pero al mismo tiempo sentía
que algo no estaba bien.
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—Creo que no lo entiendo
—Yo tampoco. Sin embargo, como ninguna entiende el motivo, supongo que habrá que aceptarlo.
Theia miró hacia el escenario mientras decía aquello.
Me pregunto qué significa esta sensación de incompatibilidad Es como ver un tigre y que te digan
que es un león
Inclinó la cabeza mientras estaba sumida en sus pensamientos.
Koutarou apareció de la parte trasera del escenario durante el descanso entre ensayos, llevando ropa
de trabajo.
—¡Eres fabuloso, sir Caballero Blanco!
—Me estás poniendo enfermo, Kou. Para de una vez.
—A mí también.
—Entonces no lo hagas
—Yo también estoy empezando a arrepentirme. Aún más importante, Mackenzie, no te coloques
sobre el lugar equivocado. Justo ahora te estabas posicionando un poco lejos del punto marcado.
—¿En serio?
—Sí. Lo remarcaré con un color que destaque más.
—Por favor.
Mientras que Koutarou y Kenji intercambiaban unas palabras, el primero reemplazó la cinta que
marcaba la posición de los actores durante las escenas. Hasta ese momento habían estado utilizando
cinta de color negro y blanco, pero Koutarou la estaba cambiando ahora con una de un color más
vivo.
—Ah
En el momento que Theia vio a los dos chicos juntos recordó lo que había hecho Koutarou por ella el
otro día.
“Por favor, perdone mi insolencia, alteza Theiamillis”. Una sonrisa amable y unas palabras poderosas.
La aparición del otro día de Koutarou hizo que Theia se olvidara de Kenji, y en cambio su imagen
pareció encajar perfectamente con la del Caballero Azul.
—¿Qué ocurre, Theiamillis-san?
—...Ah, no, no es nada
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Solo estaba imaginando cosas El plebeyo es un actor terrible; no encaja con el papel del Caballero
Azul
Theia sacudió la cabeza y trató de sacarse aquella idea de la mente, pero no pudo quitar la vista de
Koutarou, que se encontraba sobre el escenario.
—Muy bien. ¡Lo siguiente es la aparición de la Princesa Plateada, por fin! ...Satomi-kun, ¿puedes
llamar a Sakuraba-san?
—Vale, solo será un segundo.
Ah
En cuanto Koutarou saltó a la parte trasera del escenario, Theia se dio cuenta de que había estado
mirándolo fijamente con admiración y se sintió avergonzada. La sangre fluía hacia su cabeza, lo cual
cambió el color de su cara a uno rojizo. No podía creer sus propias acciones.
¿Q-qué me está pasando?
Se encontraba totalmente confundida. Se suponía que debía estar mirando al Caballero Azul con
admiración, no a Koutarou, que estaba trabajando como ayudante de escenario. Para ella, este era el
gran esperado debut de su querido caballero sobre el escenario, pero por alguna razón no podía
apartar su vista de Koutarou. Era natural que se sintiera confundida por sus propios sentimientos.
—¡Sakuraba-senpai ya sale!
—P-por favor, tened paciencia conmigo.
En ese momento, Koutarou regresó al escenario. A su lado estaba Harumi, llevando un vestido de
color blanco puro y una diadema plateada sobre su cabeza. El vestido blanco se ajustaba
estupendamente con su cuerpo delgado. La tiara contrastaba con su precioso cabello negro y
realzaba su habitual falta de colorido. Y como para empezar ella era una chica refinada, sus
movimientos eran muy elegantes.
—Ooooh
En cuanto puso un pie en el escenario, muchos actores y voluntarios no pudieron evitar contener la
respiración. En ese instante era la viva imagen de la Princesa Plateada de la obra de teatro.
Al principio hubo algunos en contra de que Harumi interpretara el papel, pero ese día, al verla con su
actual aspecto, todos estaban seguros de que nadie más que ella podía encajar mejor con su
personaje.
—S-Satomi-kun
Pero como todos la estaban mirando, se escondió detrás de Koutarou. Él se dirigió a ella como
siempre hacía para intentar calmarla.
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—No pasa nada, Sakuraba-senpai.
—Pero La verdad es que no puedo concentrarme si todo el mundo me está mirando
—Todos te miran porque eres hermosa, senpai. Por favor, ten un poco más de confianza en ti misma.
—Aunque me digas eso
Harumi bajó la vista para mirar su mano derecha. Ésta, envuelta en un guante del mismo color que su
vestido, estaba temblando. Koutarou le tomó la mano y llamó a Theia y a la presidenta del club, que
se encontraban delante del escenario.
—Presidenta, Tulipán, ¿por qué escena deberíamos empezar?
—Mmm, me gustaría ver sus habilidades. Así que quizás por la escena donde ve marcharse al
Caballero Azul. ¿Tú que piensas, Theiamillis-san?
—...Estoy de acuerdo con eso.
La voz de Theia sonaba distraída. No podía quitar la mirada de la mano que Koutarou estaba
agarrando.
—Entendido. Sakuraba-senpai, por aquí.
—S-sí.
Koutarou tiró de su mano y la guio hasta la primera posición de la escena. En ese punto, la mano de
Harumi dejó de temblar.
La mano de Satomi-kun es tan cálida
En cambio, ella le devolvió el apretón.
—Esta es tu posición. La escena es de las que mejor se te dan, en la que ves cómo se aleja el
Caballero Azul antes de dirigirse a la batalla. Bueno, estará bien siempre y cuando lo hagas de la
misma forma que siempre.
Koutarou soltó su mano tras haber llevado a Harumi hasta su punto de partida. Y una vez lo hizo,
Harumi comenzó a sentirse inquieta de nuevo.
—¡Buena suerte, senpai!
Sin embargo, como él había estado ayudándola con los ensayos no tenía ninguna clase de
preocupación. Sería más que suficiente si solo actuaba de la misma forma que hacía con él, y aunque
tuviera ciertos problemas, todavía quedaba mucho tiempo para poder seguir practicando. Por lo tanto
Koutarou no tenía motivos para preocuparse de la actuación de su amiga.
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Después de dejarla en su posición, llamó a Kenji para que se uniera al ensayo. No debía andar muy
lejos.
—Cuento contigo, Mackenzie. Encima del escenario tú eres lo único en lo que puede confiar
Sakuraba-senpai.
—Lo sé. Me aseguraré de apoyarla.
—Al fin y al cabo tú eres muy considerado cuando hay mujeres de por medio.
—Te voy a dar una lección, bastardo.
—En ese caso saldré corriendo antes de que eso ocurra.
Después de hablar con Kenji, Koutarou dio la espalda a los dos actores.
—¿Eh, t-te vas, Satomi-kun?
—Bueno, sí, no podéis empezar si estoy en medio.
—E-eso es verdad, pero
A pesar de que Harumi lo estaba llamando desesperadamente, él simplemente saltó del escenario.
Da lo mejor de ti, Sakuraba-senpai, haz que a todos se les quede la boca abierta.
Koutarou tenía una confianza absoluta en la actuación de Harumi. Y por esa razón, aunque ella se
sentía algo nerviosa, no tenía ninguna preocupación.
—¡Pues entonces comencemos!
La presidenta dio la señal para que comenzara el ensayo en cuanto vio a Koutarou bajarse del
escenario improvisado.
Koutarou se colocó al lado de Theia y de la presidenta para mirar la actuación junto a ellas. En ese
momento Kenji comenzó a decir su frase.
—...Alteza Alaya, parece que esto es todo lo lejos que puedo llegar con usted.
Dijo su frase de forma fluida, y comparado con Koutarou, su voz era más fuerte y por tanto más fácil
de escuchar. Terminó de hablar sin cometer un solo fallo o ponerse nervioso. Con su postura recta
daba la impresión de ser un auténtico caballero.
Como podía esperar de Mackenzie. Todo se le da bien Y ahora es el turno de Sakuraba-senpai.
Tiene que dar un paso hacia delante y decir el nombre del Caballero Azul.
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Koutarou había estado ensayando las escenas con Harumi una cantidad innumerable de veces, por
lo que sabía qué debía ocurrir a continuación sin necesidad de mirar el guion. Harumi puso una
expresión de sorpresa y dio un paso hacia delante; se disponía a detener al caballero, que ya se
estaba despidiendo para dirigirse a la lucha.
Eso es, ahora dice “¡¿Layous-sama?!”.
Recordó la voz de Harumi. Había ensayado esa frase infinidad de veces, por lo que no debía tener
ningún problema.
—Ah
Sin embargo, Harumi parecía dubitativa. La frase que Koutarou estaba esperando escuchar no salió
de los labios de su amiga.
—Ah, yo
Harumi se quedó en blanco frente a Kenji, incapaz de decir nada.
Parte 3
—Lo siento, de verdad
Harumi se inclinó hacia delante. Su expresión era sombría y se encontraba claramente decepcionada
consigo misma.
—Siento haberos hecho perder el tiempo
Al final Harumi fue incapaz de actuar encima del escenario. Lo único que pudo hacer fue decir sus
frases de forma titubeante, pero eso no podía considerarse una actuación.
—Pero es muy extraño antes actuabas tan bien
La presidenta del club inclinó la cabeza para expresar su confusión. Había visto a Koutarou
practicando junto a Harumi y se hizo una idea de sus grandes habilidades para el teatro. Sin
embargo, Harumi no pudo interpretar su papel sobre el escenario. La presidenta no pudo evitar
encontrarlo extraño.
—Mackenzie, admítelo, le has hecho algo a la chica.
—¡Por supuesto que no! ¡Pero si apenas hablo con ella!
Koutarou también estaba confundido. Él sabía mejor que nadie lo bien que podía llegar a actuar
Harumi, por lo que pensaba que el problema no se encontraba en ella.
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—Esto es un problema Hacer que otra persona interprete el papel de la Princesa Plateada ahora
sería embarazoso
—Lo siento, Theiamillis-san.
Harumi se sintió aún más pequeña debido a las palabras de Theia. Deseaba encogerse hasta llegar
al punto de desaparecer. En ese momento Koutarou se interpuso entre las dos chicas.
—¡Eso no será necesario, Tulipán! ¡Sé que senpai puede hacerlo!
—Satomi-kun
Harumi, que se encontraba al borde de derrumbarse, consiguió recuperar el ánimo gracias a
Koutarou.
—Sin embargo, a la hora de la verdad no puede. Puede que sea cruel, pero necesitamos un plan de
emergencia.
—¡Ella está bien! ¡Senpai solo necesita acostumbrarse a estar sobre el escenario! ¡Siempre ha
estado ensayando en el patio o en la sala del club!
—¿Entonces qué hacemos?
—¡Evidentemente, si no está habituada solo tendrá que practicar! ¡Seguiremos ensayando hasta que
sea capaz de hacerlo bien en el escenario!
Mientras Koutarou decía eso se aproximó a Kenji por algún motivo.
—Desnúdate, Mackenzie.
Y entonces tocó el disfraz de Kenji.
—¿Q-qué?
—¡Solo quítate ese traje! ¡Yo practicaré con senpai en el escenario, y vosotros id a otra parte!
Nervioso, Koutarou empezó a quitar el disfraz a Kenji por la fuerza.
—¡Vale, vale, quítame las manos de encima! ¡No intentes desnudarme aquí!
—Theiamillis-san, ¿tú qué opinas?
—Bueno, deja que hagan lo que quieran. Ahora mismo ella no nos sirve de nada.
Cuando Theia dijo aquello, Koutarou le envió una mirada penetrante.
—No la subestimes, Tulipán. ¡No tienes idea de lo increíble que es Sakuraba-senpai!
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La dura mirada de Koutarou y su sonrisa confiada impidieron a Theia decir nada más por el momento.
Parte 4
—Alteza Alaya, parece que esto es todo lo lejos que puedo llegar con usted.
—¡¿Layous-sama?!
—Alteza, por favor, escape con su hermana pequeña. Me ocuparé de todos los enemigos que pueda,
así que durante ese tiempo aléjese todo lo posible.
—¡No, no puedo dejarte atrás, Layous-sama! ¡Tú eres la causa de que hayamos podido llegar tan
lejos!
Cuando Koutarou y Harumi comenzaron a ensayar, todo aquel que se encontraba en el gimnasio no
pudo desviar la mirada de ellos dos. Lo que más les llamaba la atención era Harumi actuando, de
hecho, que Koutarou estuviera diciendo sus frases con una voz monótona estaba estropeando la
escena. Pero a pesar de ello no pudieron apartar la vista del escenario.
El uso flexible de la voz de Harumi expresaba de forma efectiva las emociones desesperadas de la
Princesa Plateada. Por el otro lado, las frases entrecortadas de Koutarou solo servían para eliminar
cualquier atisbo de sinceridad que podía sentir el Caballero Azul.
—Has conseguido llegar tan lejos únicamente gracias a los ciudadanos de este país. Si no hubiera
sido por ellos nunca habríamos llegado hasta aquí.
—¡Eso no es cierto, Layous-sama!
—Todos lo hicieron porque la adoran, alteza. Así que por favor, por el bien de todos los ciudadanos y
por el suyo propio, huya de aquí, princesa Alaya.
—¡Por favor, espera, Layous-sama!
Solo había unas pocas personas mirándolos con tranquilidad. Dos de ellas eran la presidenta del club
y Sanae, quienes ya los habían visto ensayar antes, y también Kiriha, que era capaz de comprender
las sutilezas de los sentimientos de Harumi.
—Eso es, esta es la auténtica forma de actuar de Sakuraba-san.
La presidenta asentía repetidamente con una expresión de conformidad. Lo que había esperado que
ocurriera se estaba llevando a cabo justo frente a sus ojos. Confirmó una vez más que había tomado
la decisión acertada.
—Si te das cuenta, Koutarou parece absolutamente terrible.
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—No digas eso. Koutarou es el único que pude hacer que Sakuraba Harumi actúe de esa forma.
Entre la multitud animada, solo Sanae y Kiriha eran capaces de mantenerse calmadas. Sanae
siempre había asistido a los ensayos de Koutarou y Harumi, y Kiriha comprendía cómo se sentía ella.
Para las dos, la escena que se estaba produciendo delante suyo no era tan sorprendente.
—Bueno, bueno, esto ha sido todo un espectáculo
Kenji se había puesto un jersey después de que Koutarou le hubiera robado su disfraz, pero aun así
asentía con la cabeza. Estaba empezando a comprender la razón por la cual habían elegido a Harumi
y por qué Koutarou se había esmerado tanto en darle otra oportunidad.
—Cuando veo esta escena, es ciertamente
Dejando a Kou a un lado, las habilidades teatrales de Sakuraba-san ciertamente no están al nivel de
una estudiante de instituto. Esto es
Kenji se encontraba parcialmente asombrado por ver actuar a Harumi.
—Sakuraba-senpai y Satomi-san son increíbles Me alegra que mi papel sea un trasero de
caballo Yo no puedo actuar así
Yurika llevaba puesto las mallas marrones y las patas traseras de un caballo. Mientras miraba al
escenario dejó salir un suspiro de alivio. Después de haber intentado hacerse con el papel de la
Princesa Plateada, no pudo evitar sentirse aliviada tras ver a Harumi actuando. Aunque le hubieran
dado el personaje no habría podido hacerlo tan bien como ella.
—Alteza esto es
—Imposible esto parece casi real
Las más sorprendidas de todos eran las dos chicas que provenían de Fortorthe, Theia y Ruth. Theia
en particular se encontraba especialmente atónita. Miraba a los dos con una expresión de
incredulidad.
Dejando el color del cabello aparte, la Princesa Plateada de Harumi era exactamente de la misma
forma que Theia se había imaginado. Una princesa de vestido color blanco, con un carácter delicado
y efímero pero al mismo tiempo con una gran fuerza de voluntad. Era casi como si la imaginación de
Theia hubiese adquirido vida y se encontrara encima del escenario.
Pero si algo podía sorprenderla todavía más era Koutarou. Era un actor horrible y decía la mayoría de
las frases con una voz monótona; no tenía comparación con Kenji, que había ensayado el papel de
caballero antes que él. Sin embargo, cuando Koutarou hablaba, algo en el interior de Theia comenzó
a gritarle que el Caballero Azul se encontraba ante ella.
Como Harumi estaba otra vez en forma, la presidenta del club dio la orden para que comenzara el
ensayo general. Pero poco después tuvieron que parar de nuevo.
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—¡Parad, parad! ¿Qué es lo que pasa, Sakuraba-san?
—L-lo siento, actuar es imposible para mí
—Esto es problemático. Hace solo un momento eras capaz de hacerlo tan bien
Harumi era una vez más la causa de la interrupción del ensayo. Había mostrado unas habilidades
espléndidas con Koutarou actuando como Caballero Azul, pero en cuanto lo cambiaban por otra
persona su actuación se volvía deficiente. Pasaba lo mismo con Kenji o con cualquier otro.
—Presidenta, de verdad creo que otra debería hacer el papel de la Princesa Plateada. Si cambiamos
ahora aún nos quedaría tiempo.
Sintiéndose responsable por sus fallos, Harumi sugirió renunciar a su papel. Sin embargo, la
presidenta negó con la cabeza.
—Sakuraba-san, ni siquiera puedo pensar en cambiarte por otra persona después de haber visto tu
verdadera manera de actuar. Y no solo yo, sino que todo el mundo piensa lo mismo.
—Pero, si seguimos así esto solo va a perjudicar a todos
—Ahí se encuentra el problema. Cuando practicas con Koutarou siempre actúas tan bien
Ni la presidenta o el resto de miembros del club de teatro tenían la intención de dar el papel de
princesa a otra persona. Por ello, debían resolver el problema de las dudas de Harumi a la hora de
actuar, y todos llevaban un tiempo rascándose la cabeza.
—Todos, tengo una sugerencia.
En ese momento Kiriha levantó el brazo. También estaba ayudando para encontrar una solución.
—Kurano-san, si tienes una idea, por favor cuéntanosla. Francamente, a mí no se me ocurre nada.
—Muy bien.
Kiriha sintió y comenzó a hablar.
—Sakuraba-senpai solo puede actuar adecuadamente con Koutarou-kun, así que ¿por qué no nos
arriesgamos y le damos a él el papel del Caballero Azul?
—¿Cambiar el actor del Caballero Azul por Koutarou?
La presidenta abrió enormemente los ojos tras escuchar la propuesta de Kiriha, y ésta asintió mirando
hacia ella una vez más.
—Sí. ¿Qué piensas que será más rápido, hacer que Sakuraba-senpai se acostumbre a actuar con
Kenji o enseñar a Koutarou a actuar apropiadamente? Creo que lo mejor sería lo segundo.
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—Ya veo tiene sentido Ken-chan, Theiamillis-san, ¿vosotros qué decís?
—Yo también pienso que es una buena idea. No me gusta tener que renunciar a mi personaje, pero si
hay que elegir entre Sakuraba-senpai o yo, por supuesto escogería a Sakuraba-senpai sin dudarlo.
Kenji no puso objeciones. Al ver a Harumi teniendo problemas, no puedo evitar sentir que él la estaba
intimidando. De modo que en vez de continuar de la misma forma sería mucho más fácil para él dejar
que Koutarou hiciese el trabajo duro.
—¿Y Theiamillis-san?
—Yo
Theia se puso a pensar, pero solo durante unos instantes.
—Supongo que no hay más remedio. Aunque soy reacia, en esta situación no hay otra solución que
dejar a Koutarou interpretar el papel de Caballero Azul.
No hay más remedio, reacia. Theia había empleado esas palabras, pero solo se trataba de la parte
testaruda que había dentro de ella. En realidad llevaba un tiempo pensando en dejar a Koutarou
hacer el papel del caballero, por lo tanto no tenía verdaderos motivos para discrepar.
—Perfecto. Entonces está decidido. ¡Dejaremos que Satomi-kun haga el papel del Caballero Azul!
—¡E-espera un minuto! ¡¿Y-yo voy a hacer de Caballero Azul?!
Escuchar el consentimiento de la presidenta lo dejó sorprendido. Estaba seguro de que Kenji o Theia
se opondrían, pero sorprendentemente los dos estuvieron de acuerdo. El desarrollo inesperado de los
acontecimientos lo confundió por completo.
—Así es. Sakuraba-san no quiere hacerlo con nadie excepto tú, así que por tanto tenemos que
utilizarte.
—¡¿L-lo dices en serio?! ¡Sabes que soy patético actuando!
—Oh, así que tú mismo te has dado cuenta de tu terrible actuación. En ese caso será pan comido.
—¿T-tulipán?
—No hay necesidad de preocuparse.
La expresión de Theia era radiante.
—Yo conozco al Caballero Azul mejor que nadie. ¡Te convertiré en un espléndido caballero antes de
que llegue el festival cultural!
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En ese momento había alguien mirando a Theia en secreto. La dueña de aquella mirada estaba
asombrada por ver que Theia se disponía a llevar al teatro lo que podía llamarse el alma de Fortorthe
en un planeta apartado como este, y aún más importante, con esa clase de neandertales.
—Pero aun así puede que esta situación sea conveniente para mí. Quizás debería darte las gracias
en vez de escandalizarme, Theiamillis-san
Esta persona comenzó a reírse. Se trataba de la risa aguda, casi chillona, de una mujer. La dueña,
por tanto, de la mirada, era una chica de la misma generación de Theia.
—Con esto, mi victoria está prácticamente asegurada Pero hasta entonces disfrutaré de tu
pequeña función al máximo.
La chica rió una vez más antes de apartar su vista de Theia y darse la vuelta.
—Sin embargo, Theiamillis-san, tu pequeña obra de teatro no tendrá un final feliz
Lo único que quedó en el aire fue su risa, y aquella voz tenía un carácter horriblemente cruel y
desolador.
Parte 5
Una vez decidido que Koutarou interpretaría el papel del Caballero Azul, lo primero que hizo Theia fue
conducirlo hasta el puente de su nave, que compartía el mismo nombre que el personaje.
—Tulipán, ¿qué pretendes hacer llevándome a tu nave?
—Todo comienza por el aspecto exterior. Tenemos el traje que vas a utilizar.
—¿Traje?
—Por aquí, Satomi-sama.
Koutarou siguió a Ruth, que estaba haciendo las veces de guía, mientras caminaba hombro con
hombro junto a Theia. Se tardaba bastante en cruzar el puente de mando incluso por la mitad debido
a la distancia.
—Ya sé que has dicho un traje, ¿pero esto no es la sala de mando de una nave de combate? ¿Acaso
hay aquí algún traje?
—Pensarás que es extraño, pero en realidad sí que lo hay. Te contaré los detalles cuando lo veas,
porque es difícil de explicarlo si no lo haces.
—Entiendo
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Koutarou y Theia continuaron su camino con Ruth en la delantera. Los llevó hasta la parte más
alejada del puente, el rincón donde se encontraba el asiento del comandante y los mecanismos de
dirección. El único equipamiento verdaderamente necesario para controlar la Caballero Azul estaba
localizado en este punto. El resto solo era necesario para hacer funcionar la nave en su modo de
buque insignia.
—Adelante, Ruth.
—Entendido, alteza.
Cuando Ruth se acercó al asiento del operario pulsó algo en el panel.
—¿Qué va a suceder ahora?
—Bueno, será mejor que esperes y lo veas.
En el momento que Theia le dijo eso, se abrió un gran hueco en el suelo cerca de Koutarou y las
chicas.
—¿Qué?
Y de él apareció una persona de dos metros de altura.
—¿Una persona?
—No es una persona. Esto es una armadura.
—¿Armadura?
Lo que Koutarou pensaba que se trataba de un hombre en realidad era una armadura metálica de
color azul. Estaba sujeta por varios brazos; era como un traje colgado de una percha.
—Quiero que te lo pongas.
—¿Esto? Bueno, tiene el aspecto que se podría esperar de la armadura del Caballero Azul
Comparada con el diseño del interior de la Caballero Azul, la armadura era bastante antigua. Su
aspecto era similar a las armaduras de los caballeros de la Edad Media.
—En realidad, fue fabricada tratando de imitar la armadura original del Caballero Azul. Mi madre la
diseñó basándose en unos documentos antiguos, de modo que es bastante parecida a la que debió
existir en el pasado.
—Así que esta es la armadura del Caballero Azul
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Koutarou inspeccionó el objeto. La armadura era preciosa. Cuando acercó su cara pudo ver su reflejo
sobre su superficie. Estaba fabricada de forma estilizada, con muchas curvas, y su diseño tenía cierta
similitud a las armas que utilizaba Theia. Aunque estaba pensada para defender el cuerpo, era tan
bella como una obra de arte. Koutarou sintió que la armadura albergaba el mismo tipo de belleza que
una katana.
—¿Pero por qué está esta cosa aquí? Me parece que se encuentra totalmente fuera de lugar.
La armadura de aspecto medieval no encajaba con el puente de mando futurístico de la nave
espacial. Era como colocar una antigüedad en un edificio moderno.
—Esta es mi afición.
—¡¿Afición?! ¿Y por eso la guardas aquí?
—Fufufu, no me refería a eso. Explícaselo, Ruth.
—Muy bien.
Ruth se movió a un lado de la armadura antes de mirar a Koutarou y comenzar con la aclaración.
—En realidad, esta armadura es uno de los dispositivos utilizados para manejar esta nave.
—¿Quieres decir que es algo así como un volante?
—Eso es. La Caballero Azul tiene la forma de una persona y es capaz de mover sus miembros
libremente. Debido a ello, esta herramienta se utiliza para controlar los movimientos de la nave.
—Ya veo ¿Y cómo se utiliza exactamente?
Koutarou se interesó por la armadura y comenzó a estudiarla desde varios ángulos. Al verlo, Ruth
reveló una pequeña sonrisa.
—Lo único que necesitas es ponértela y moverte. La armadura detectará esos movimientos y la
Caballero Azul los imitará.
—Oh, qué cómodo.
Esto era lo que generalmente se llama un controlador maestro/sirviente, en el cual un dispositivo
mantiene un control unidireccional sobre otro. Cada movimiento de la armadura tenía una influencia
directa sobre la Caballero Azul y gracias a ello cualquier persona podía mover el caso de la nave.
—Cuando estuviste a bordo con nosotras para hacer ese trabajo a tiempo parcial, planeábamos que
te pusieras la armadura y lucharas con ella. Aunque al final no fue necesario.
—Ya entiendo, así que se trataba de eso.
94
Habían llevado a Koutarou a bordo de la nave para que realizara un trabajo a tiempo parcial poco
después de que detectaran otra nave espacial cerca de la Tierra. Como Theia y Ruth ya se
encontraban faltas de personal, en vez de que una de ellas se pusiera la armadura y luchara
prefirieron utilizar a Koutarou, que era habilidoso en las peleas cuerpo a cuerpo y por tanto más
eficiente.
—Pero en esta ocasión solo lo vamos a utilizar como un disfraz para la función.
Ruth tocó la base del brazo que sostenía la armadura y la dejó caer frente a Koutarou. Parecían dos
personas mirándose entre sí.
—Pero Tulipán, no creo que sea capaz de llevar este traje de aspecto tan pesado.
Koutarou dio un golpe con los nudillos a la pechera metálica. Sintió que estaba hecha de un metal
muy sólido y pesado. El golpe resonó por su interior y dejó escapar un fuerte ruido. Koutarou suponía
que debía pesar al menos varias decenas de kilos.
—No pasa nada. La unidad de potencia de la armadura te permitirá moverte libremente.
—Ya veo, entonces probablemente estará bien.
Como la armadura formaba parte de la nave contaba con una serie de funciones que le permitían
trabajar a modo de traje espacial, ya que si fuera demasiado pesada como para utilizarla no serviría
de nada. Para anular el efecto del peso, esta herramienta disponía de una unidad de potencia que
permitía a su usuario moverse con total libertad.
—Satomi-sama, por aquí. Vamos a ajustar la armadura para que encaje con tus medidas.
—Eso suena fastidioso.
Hablaba con Theia mientras seguía el camino que Ruth le indicaba.
—Después de todo no ha sido diseñado para una persona en concreto.
Theia sonrió irónicamente y se encogió de hombros. La armadura se había fabricado como un
dispositivo de control, por lo tanto podía ajustarse a cualquiera que hiciera uso de ella.
—Satomi-sama, quédate de pie ahí, así, recto, por favor. El aparato de medida va a comprobar tus
datos y ajustará la armadura después de ello.
—De acuerdo.
Koutarou enderezó su postura como le había pedido Ruth. Al hacerlo, ella sacó un pequeño aparato
parecido a una cámara y apuntó hacia él. Se trataba del aparato de medición que había mencionado
hacía un momento. El dispositivo emitió un pitido en las manos de Ruth; las mediciones se habían
completado en un instante.
95
—¿Oh?
Pero cuando Ruth miró el pequeño monitor mostró una expresión de sorpresa. Dio unos golpes en el
lateral del aparato.
—¿Qué pasa, Ruth?
—Pues La armadura no está haciendo los ajustes. Se ha quedado atascada en la configuración por
defecto y no quiere moverse.
Ruth estaba preocupada. A pesar de haber realizado las medidas, la armadura no ajustó su tamaño
de forma automática.
—¿Se ha producido algún fallo?
—No, no me ha señalado ninguno.
Ruth sospechó que el aparato estaba estropeado y después de darle unos golpes lo reinició, pero no
pudo encontrar errores de funcionamiento.
—Alteza, lo voy a intentar una vez más. Satomi-sama, vamos a hacerlo de nuevo, por favor.
—No me importa.
Ruth apuntó el aparato hacia él y de nuevo Koutarou se puso firme.
—Allá voy.
Sonó un pitido como antes, sin embargo los resultados seguían siendo los mismos.
—Qué extraño Funciona bien, pero espera, ¿pudiera ser?
—¿El qué, Ruth?
—Parece que no está roto.
Ruth se acercó otra vez a la armadura. Entonces apartó una chapa decorada con un emblema de un
dragón y un caballero y pulsó el botón que se encontraba oculto tras ella. La armadura comenzó a
expulsar aire comprimido y se abrió. Para poder colocarse esta indumentaria, primero tenía que
abrirse. Dentro se podían ver diversos mecanismos.
—Satomi-sama, por favor, entra en ella.
El interior de la armadura era lo suficiente espacioso para permitir que una persona se introdujera en
ella. Además también estaba acolchada, así que su operario no se sentiría incómodo dentro.
—Solo tengo que colocarme dentro, ¿verdad?
96
—Sí. Cuando hayas entrado se cerrará automáticamente.
—De acuerdo.
Koutarou obedeció a Ruth y se deslizó al espacio vacío que había dentro de la armadura. Cuando
estuvo completamente metido advirtió que encajaba en ella a la perfección. No era demasiado grande
ni demasiado pequeña, sino el tamaño exacto.
Poco después el motor se encendió y la abertura se cerró, regresando a su forma original. En
cuestión de segundos, Koutarou se encontraba llevando la armadura azul.
—Ya veo así que en realidad era eso
Ruth miró con asombro a Koutarou ponerse la armadura sin ninguna clase de problema. Después
asintió satisfecha.
—Me pregunto si será por pura casualidad
—¿Qué ocurre, Ruth? ¿A qué te refieres?
Theia encontró extraña aquella escena y llamó la atención a Ruth. Solo entonces volvió a sus
sentidos, tras haberse quedado ensimismada mirando a Koutarou.
—Verá, alteza, pensaba que se trataba de un fallo, pero parece que Satomi-sama tiene las mismas
medidas que el legendario Caballero Azul.
—¡¿Qué?!
Esta vez fue Theia la que se encontraba sorprendida.
—Por eso el aparato de medición no ajustó automáticamente el tamaño de la armadura.
La armadura se había diseñado para replicar la complexión del Caballero Azul, lo que significaba que
el tamaño por defecto de la misma era idéntico al del héroe legendario. Pero por casualidad, Koutarou
tenía las mismas medidas que él y esto provocó que la armadura no tuviera la necesidad de
autoajustarse.
—Ya veo, así que el plebeyo es Es una coincidencia increíble
Theia lo miró y se quedó sin palabras. Koutarou había obtenido el papel del Caballero Azul y además
tenía la misma complexión, esto último teniendo en cuenta que procedía de un planeta distinto. Era
una coincidencia inexplicable.
—Alteza, puede que sea
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—Sí N-no, ¡¿qué estás diciendo?! ¡No hay manera de que sea posible! ¡Es impensable que este
neandertal de un planeta inmundo sea la reencarnación del Caballero Azul! ¡Es solo una simple
coincidencia!
Theia y Ruth habían admirado al Caballero Azul desde su infancia, por lo que ver a alguien con la
misma complexión física era suficiente para que se pusieran nerviosas.
—¡Guah! ¡Es verdad! ¡Me siento ¿ligero?! Pero es extraño saber que estás llevando una armadura y
no sentir el peso.
Sin embargo, Koutarou estaba demasiado ocupado asombrándose por las sensaciones que le
producía llevar la armadura como para escuchar las fantasías de las dos chicas. Lo único que le
esperaba después de ponerse la armadura eran días de disciplina espartana.
—¡Idiota! ¡Está mal! ¡El Caballero Azul no es así en absoluto! ¡No te encorves, la espalda tiene que
estar recta! ¡Levanta la cabeza! ¡Baja la barbilla! ¡¿Por qué no puedes caminar en línea recta?!
—A-aunque me grites
Koutarou caminaba de forma extraña en medio de una gran sala mientras estaba siendo acosado por
Theia. Se encontraba en una estancia que Theia y Ruth utilizaban todos los días a modo de sala de
estar. El interior estaba decorado con un estilo antiguo y por tanto la vistosa habitación no daba la
impresión de encontrarse en el interior de una nave espacial. Era bastante espaciosa; podrían caber
varios apartamentos de la Casa Corona dentro de ella. Al verla se podía comprobar que
efectivamente Theia era una princesa.
—¡Nos quedan menos de dos semanas para el festival cultural! ¡No podemos perder más tiempo!
¡Haré que al final del día actúes como un auténtico caballero de Fortorthe!
—¡Eso no es razonable!
—¡Ya sé que no es razonable! ¡Pero necesito que tú, mi caballero, actúes de forma que no me
avergüences!
Pero Koutarou no pudo permitirse el lujo de admirar la habitación. Estaba demasiado ocupado
entrenando su actuación de una forma propia de la nobleza mientras Theia le gritaba.
—¡¿Por qué tenemos que llegar tan lejos?! ¡¿No deberíamos practicar únicamente lo que
necesitamos para la función?!
—¡Estúpido! ¡Actuar proviene del corazón! ¡Si no sabes cómo se comporta un aristócrata, ¿cómo vas
a poder algún día entender a uno?! ¡Voy a hacer que tanto tu cuerpo como tu mente actúen como si
fueras un noble! ¡Te convertirás en mi Caballero Azul!
—¡¡Tienes una mirada de loca, Tulipán!!
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—¡¡No soy Tulipán!! ¡Llámame princesa Theiamillis! ¡Y no te distraigas con la conversación! ¡Y no
muevas el libro que tienes encima de tu cabeza! ¡Camina hacia delante sin que se inmute!
—¡¡Que alguien me salve!!
—¡No va a venir nadie a ayudarte! ¡Solo tienes dos opciones: convertirte en el Caballero Azul o morir
aquí mismo!
—¡Aaah! ¡¡Su obsesión por el Caballero Azul me está matando!!
Theia tenía sus motivos para actuar de esa manera; lo hacía porque se trataba de Koutarou. En
realidad no le habría exigido tanto a Kenji, por lo que si cualquier otro hubiera tenido el papel de
caballero, Theia se habría conformado con que tuviera el nivel de un estudiante de instituto.
Pero sí en cambio era Koutarou el que iba a interpretar el personaje, las circunstancias eran muy
diferentes. Theia también buscaba convertir a Koutarou en su vasallo y por tanto deseaba que se
comportara de una manera digna del Caballero Azul.
—Obsesión, ¿eh? Puedes llamarlo así si quieres. ¡Las damas de Fortorthe llevan obsesionadas con
el Caballero Azul desde hace 2.000 años! ¡¡Tú deber es satisfacer ese deseo!!
—¡Guaaah! ¡¡Eso es absurdo!!
Koutarou prosiguió con su entrenamiento sumido en la desesperación mientras Theia por su parte lo
regañaba. Para bien o para mal, sus más profundas emociones estaban a flor de piel, especialmente
las de Theia, que había pasado toda su vida manteniendo sus sentimientos bajo control. Era muy
poco usual que mostrara sus sentimientos a otras personas.
—Fufufu, parece que su alteza y Satomi-sama se están divirtiendo mucho
Al comprender la situación, Ruth observaba a los dos con una sonrisa. Se encontraba exultante al ver
a Theia mostrando sus emociones de esa forma. Y también estaba agradecida a Koutarou por
haberlo hecho posible.
Su alteza dijo que Satomi-sama no era la reencarnación del Caballero Azul, pero yo lo veo de otra
manera. Puede que Satomi-sama no sea una reencarnación, pero es sin duda el Caballero Azul de su
alteza
Para Ruth lo más importante era la sonrisa de orgullo de Theia. De modo que aunque el verdadero
Caballero Azul apareciera, Ruth no habría dudado escoger a Koutarou. Para las dos chicas de
Fortorthe, la existencia de Koutarou se estaba convirtiendo gradualmente en algo más importante que
el mismísimo caballero de las leyendas.
99
Parte 6
Mientras Theia entrenaba a Koutarou para convertirse en un caballero a bordo de su nave, en el
apartamento 106 se podía sentir un ambiente de tranquilidad.
—Yurika, Sanae, ¿qué queréis para cenar?
—¡Ah, si Kiriha-san va a cocinar me gustaría comer sopa de miso con cerdo y tofu frito!
—Yurika, ¿eso no es algo que elegiría una persona mayor?
Las únicas que quedaban en el apartamento eran Yurika, Sanae, Kiriha y sus dos haniwas. Sin
Koutarou y las extraterrestres, la habitación se encontraba muy apacible.
—Una persona mayor pero la comida japonesa de Kiriha-san es deliciosa.
—Estoy de acuerdo con eso. No me importaría que me hagas lo mismo que ha pedido Yurika.
—Entendido.
El menú de hoy quedó decidido y Kiriha regresó a la cocina. Mirando a su espalda, Yurika recordó
algo y dio una palmada.
—Eso es, tengo que dar de comer a Hércules-chan.
—Si no nos damos prisa Koutarou y las chicas van a volver.
Yurika y Sanae se dirigieron al armario. Las dos se estaban haciendo cargo del escarabajo que
Yurika se había ofrecido a cuidar. Normalmente Koutarou se unía a ellas en la tarea, pero en ese
momento no tenía tiempo.
—Es la hora de cenar, Hércules-chan♪
Cuando Yurika abrió el armario apareció una urna de plástico para criar insectos en su interior. La luz
repentina sobresaltó al escarabajo y comenzó a moverse lentamente para esconderse en la sombra.
—¿Qué vas a hacer con la comida de hoy, Yurika?
—Ayer le di verduras, así que hoy le voy a dar su comida normal.
—Bien.
Yurika cogió la urna mientras que Sanae sostenía el frasco que guardaba la comida del escarabajo y
volvieron a la mesa.
—Perdóname por tenerte siempre en ese lugar oscuro, Hércules-chan, pero es por tu propia
protección. Tan solo aguanta un poco más.
100
—Yurika, aquí tienes.
Sanae abrió la tapa del frasco y se lo entregó a Yurika. El recipiente estaba lleno de pienso y
desprendía un olor particular. Al principio Yurika ponía mala cara cada vez que abría la tapa del
frasco, pero ahora ya estaba acostumbrada a ello.
—Gracias. Toma, Hércules-chan, es comida.
En cuanto colocó algo de pienso en la urna, Hércules, que se había escondido en la zona con
sombra, salió en su busca. Sabía perfectamente que Yurika había puesto comida en su caja.
—Es sorprendente pensar que está emparentado con el Kanabun2.
—¡¿Eh, de verdad?!
—Sí, Koutarou me lo contó.
—Ya veo Y pensar que el rey de los bichos tiene un pariente tan ordinario
—Es como darse cuenta de que el padre de un idol popular es solo un hombre corriente.
Yurika y Sanae observaban con interés la urna. Bajo su atenta mirada, Hércules cogió un trozo
grande de pienso y comenzó a comérselo. Tenía bastante hambre y lo masticaba con velocidad.
—Está comiendo, está comiendo.
—Con ese apetito te vas a hacer todavía más grande.
Las dos chicas sonreían mientras veían comer a Hércules, pero sin previo aviso se cernió una
sombra sobre el terrario.
—Tiene un cuerno muy grande.
—¡¿Eh?!
—¿Guah?
La sombra estaba siendo producida por Ruth con su cuerpo. Había aparecido en la habitación sin que
se dieran cuenta y se quedó mirando la urna para insectos desde detrás.
—¡¿R-ruth-san?!
—¡Ruth, ¿pero cuándo has?!
2 El Kanabun oPseudotorynorrhinajapónicaes una especie de escarabajo del género con el mismo nombre.
101
Las expresiones de Yurika y Sanae se congelaron tras la aparición de Ruth.
¡E-esto es!
Es el fin.
Ruth mantenía una fuerte hostilidad hacia los escarabajos. Como había encontrado a Hércules,
Yurika y Sanae se prepararon para lo peor. El pensamiento de Ruth reduciendo a trozos a Hércules
se les apareció en sus mentes; las dos pensaron que al escarabajo le aguardaba un terrible destino.
—¿Y cómo se llama este insecto?
Sin embargo, contrariamente a sus pensamientos, Hércules no sufrió ningún daño. Ruth solo estaba
mirando la urna de plástico con una expresión de perplejidad.
—¡¿Eeeeh?!
—¡R-Ruth, ¿no sabes lo que es?!
—No Es la primera vez que veo uno
Para su sorpresa, parecía que Ruth no sabía qué aspecto tenían los escarabajos. A pesar de conocer
su nombre no tenía ni idea de la forma real que tenían esas criaturas.
—¿Pasa algo malo?
—¡N-no! Nada en absoluto.
—¡No pasa nada!
Las dos negaron con la cabeza cuando Ruth les planteó aquella pregunta.
¡Qué suerteeee!
¡¡Gracias, Dios!!
Mientras sacudían la cabeza, en el fondo estaban alegrándose por su fortuna.
—¿Ah, y qué clase de insecto es?
—Sí, es un~
Yurika había dejado salir un suspiro de alivio y estaba a punto de dejar escapar la verdad, lo que
provocó que Sanae le diera un manotazo en la parte de atrás de la cabeza.
—Un ¿qué?
102
—Un umm, ¡un Kanabun! ¡Es una especie poco habitual conocida como el rey de los bichos, y su
nombre es Hércules-chan!
Sanae técnicamente no estaba mintiendo, pero se le escapó la parte más importante.
—Kanabun Hércules Ciertamente tiene un aspecto fiero que encaja con el de un rey.
Sin embargo, Ruth no se dio cuenta en absoluto, y en cambio miró al interior de la caja con
admiración en sus ojos. Cuando su atención cambió de Sanae al insecto, ésta se acercó a Yurika
para susurrarle.
—...Hey, Yurika, dame un respiro, ¿quieres? ¡La vida de Hércules-chan ahora está en juego!
—...Lo siento, no fue a propósito.
Yurika se disculpó varias veces con Sanae en voz baja.
—¡Guau, está comiendo! ¡Supongo que cuando se hace tan grande la comida también tiene que ser
de mayor tamaño!
Afortunadamente Ruth no les estaba prestando atención, sino que observaba a Hércules con gran
interés.
—...Apresúrate y vete de aquí, Ruth
—...Auuuuu.
Aunque Ruth no se había dado cuenta de que estaba mirando un escarabajo, Sanae y Yurika no
pudieron evitar contener la respiración.
Parte 7
Quedaba menos de una semana para que llegara la fecha del festival cultural. Llegados a ese punto
no podían simplemente esperar a que Koutarou mejorase su forma de actuar y por tanto en este
momento estaban realizando los últimos ensayos generales.
—S-solo una semana más Solo una más y seré libre de este infierno
—¿Te encuentras bien, Satomi-kun?
Después de haber seguido las enseñanzas de Theia durante todo ese tiempo, Koutarou tenía un
aspecto totalmente debilitado. Pero enseguida se animó de nuevo.
¡Esto no está bien, no puedo hacer que Sakuraba-senpai se preocupe por mí!
103
Koutarou consiguió motivarse y sonrió a Harumi.
—Estoy, bien, Sakuraba-senpai.
—Bueno, en ese caso
Pero en cuanto Harumi vio la sonrisa de Koutarou se sintió algo aliviada y siguió mirándolo, aunque
no por preocupación, sino por admiración.
Satomi-kun debe haber practicado realmente duro
Koutarou se encontraba cansado, pero la forma en que movía su cuerpo era completamente distinta
de hacía una semana. Ahora su postura estaba recta y su manera de andar era elegante. Cada uno
de sus movimientos era refinado y bello. Además, su apariencia al llevar la armadura azul imponía el
carácter del Caballero Azul, sin necesidad de que tuviera que actuar.
Me siento un poco extraña
Una misteriosa emoción sobrecogió a Harumi al verse vestida con las ropas de la Princesa Plateada y
frente a Koutarou, que más bien parecía el Caballero Azul. Por alguna razón se sintió nostálgica,
como si el hecho de que los dos estuvieran uno frente al otro de esa forma, con su apariencia actual,
fuera lo que debía ocurrir.
Supongo que incluso yo tengo algún tipo de sentimientos románticos que ni siquiera conocía
Harumi interpretó sus emociones de aquella manera mientras miraba a Koutarou. Pensar en ello le
hacía feliz. Sin embargo, en ese momento había alguien más mirando a la misma persona.
—¡Maldita sea, plebeyo, lo has vuelto a hacer mal!
La mirada pertenecía a Theia, que había pasado las últimas semanas enseñando a Koutarou a
comportarse como un caballero. A diferencia de Harumi se encontraba insatisfecha con su forma de
actuar. Koutarou había cometido varios errores seguidos, lo cual comenzó a irritar a Theia.
—¡Cuando regresemos vamos a ir directos a entrenar! ¡¿Cuántas veces tengo que decírtelo para que
lo entiendas?!
Theia apretó con fuerza el libreto que tenía en las manos. Ella también participaba en la obra
haciendo el papel de la hermana menor de la protagonista, la Princesa Dorada.
—Ya veo, de modo que así es como has enseñado buenos modales a Koutarou en tan poco tiempo.
Kiriha se rió abiertamente cerca de Theia. En ese momento llevaba puesto un traje de clérigo.
Normalmente ella estaba a cargo del vestuario, pero como tenía un talento que le permitía realizar de
forma correcta cualquier tarea, ese mismo día le asignaron un papel. Su personaje era la sacerdotisa
que hacía el trabajo de consejera de la princesa Plateada. Debido a su atuendo, su risa desprendía
una sensación de calidez mucho mayor de lo normal.
104
—Al fin y al cabo su alteza es muy obstinada en todo lo relacionado con el Caballero Azul.
Ruth dejó salir una risa parecida a la de Kiriha. Su disfraz era una armadura similar a la de Koutarou,
una armadura ceremonial que había permanecido en poder de la familia Pardomshiha durante
generaciones. Ella interpretaba el papel de caballero mujer a cargo de la protección de la princesa.
—Más bien es como una acosadora. Se pega a Koutarou incluso cuando va al lavabo o a bañarse.
Sanae mostró una sonrisa irónica y al mismo tiempo dejó caer los hombros. Hoy llevaba puesto un
vestido de hada. Ella misma se había hecho el vestido varios años atrás para un festival de arte del
colegio. Como lo había utilizado en su época escolar la calidad no era demasiado buena, pero como
podía volar daba la impresión de ser una hada de verdad.
Su trabajo era colgarse de Koutarou y ayudarlo cuando se le olvidaba alguna frase.
—Vigila tu boca. ¡Ni siquiera sé lo que hacen los hombres en el baño!
—¿Así que no sabes cómo se comportan allí?
Shizuka sonrió mientras su vestido de doncella revoloteaba. El diseño de su disfraz estaba basado en
el estilo de Fortorthe y encajaba a la perfección con el carácter apacible y responsable de Shizuka.
Su papel era el de la sirvienta de la Princesa Plateada.
—¡Por supuesto! ¡Ese plebeyo ni siquiera sabe cómo meterse en la bañera!
—...Así que por eso Satomi-san parecía tan contento cuando se dirigía al servicio
Yurika miró a Koutarou con una mirada de lástima. Sin embargo, como ella estaba vistiendo sus
mallas marrones y el disfraz de trasero de caballo, era la más lamentable de todos. También tenía
otros papeles que desempeñar aparte del de caballo.
—¡Muy bien, todo el mundo, poneos en posición! ¡Vamos a empezar con el ensayo global desde la
primera escena!
En ese momento la presidenta del club llamó a todos desde el escenario; todos los preparativos ya
estaban completados.
—Es nuestro turno.
—¡Ah, espera un poco, por favor!
Sanae siguió rápidamente a Koutarou y tras ellos fue Yurika. En la primera escena aparecía la
Princesa Plateada siendo perseguida por los villanos para terminar con el Caballero Azul, que pasaba
por allí por casualidad, rescatándola.
Los únicos residentes del apartamento 106 que tomaban parte en esta escena eran el Caballero Azul,
Koutarou, y el trasero de caballo, Yurika.
105
—Bueno, yo voy a empezar desde ahí, Satomi-kun. Te veo ahora.
Los puntos de inicio de Koutarou y de Harumi eran distintos, por lo que ella se despidió
momentáneamente de él y se dirigió hacia la parte izquierda del escenario.
—¡Vale, senpai, buena suerte!
—¡Sí!
Y en cuanto Harumi se alejó con una sonrisa en su rostro, aparecieron una pequeña hada y un
trasero de caballo.
—Koutarou.
—Sí, también cuento contigo hoy.
—Bien.
—*Relincho*
Las dos chicas parecían motivadas después de juntarse con Koutarou. Yurika, que tenía más
adelante el papel del Bandido A, parecía especialmente animada.
—¿Y qué es lo primero que tengo que hacer, Koutarou?
—Mmm Empieza por comprobar los fallos que cometo, tanto en la actuación como en mis frases.
Cuando estemos cerca del festival cultural ya solo tendrás que ayudarme cuando se me olvide alguna
frase.
—Entendido, así que solo tengo que acordarme de las partes que dices mal, ¿no?
Aunque había mejorado, todavía necesitaba la asistencia de Sanae en caso de que fuera a cometer
un error a la hora de recitar sus diálogos. Ella era perfecta para esa tarea, ya que tenía una buena
memoria y las personas normales no podían verla. Por otra parte, también tenía otra serie de trabajos
especiales, como por ejemplo hacer que la capa de Koutarou se agitara en las escenas donde hacía
mucho viento.
—Yurika, no puedes ver lo que hay delante de ti, así que no apartes la vista de tus pies.
—Estoy bien. ¡He practicado mucho!
Koutarou subió al escenario después de hablar con las dos. Se disponía a esperar hasta que llegara
su turno de entrar en escena.
—¿Uuh?
Y mientras subía, una chica que estaba bajando los escalones pasó por su lado.
106
¿Había una chica como esa por aquí?
Koutarou se dio la vuelta para mirarla. Tenía el cabello algo claro y un vestido blanco y negro. En su
cara llevaba unos lentes de aspecto anticuado. Koutarou nunca había visto a esa chica antes.
—¿Qué pasa, Satomi-san?
—Nada, solo que me he cruzado con una chica que no había visto nunca.
—¿Ah sí?
Yurika no había podido verla debido a que su disfraz se lo impidió.
—Llevaba un vestido muy elegante. Quizás haga de noble o algo.
—Sí, puede ser.
Se había solicitado la ayuda de muchos extras para esta función. Muchos clubes estaban aportando
su ayuda, por lo que Koutarou no podía conocerlos a todos. Entonces asintió al escuchar las palabras
de Sanae y trató de mirar de nuevo a la chica en cuestión, pero ya no se la podía ver por ninguna
parte. Se había ido a otro lugar mientras hablaba con Yurika y Sanae.
Se ha ido Oh, bueno
Había algo en aquella chica que le preocupaba, pero simplemente supuso que se trataba de una
extra y se olvidó de ella; tenía cosas más importantes que hacer.
—¡Muy bien, hagamos esto!
El trabajo más importante que tenía Koutarou en estos momentos era actuar de forma adecuada en
su papel de Caballero Azul.
—¡¿Q-quién eres tú?!
—Por favor, descanse, princesa Alaya. Puede que no sea más que un caballero errante que se
encuentra muy lejos de su tierra natal, pero no he perdido la lealtad hacia la familia real.
La actuación de Harumi y Koutarou se estaba llevando a cabo sin contratiempos sobre el escenario.
Su trabajo era espléndido, pero la actuación de Harumi en particular era deslumbrante.
Eres increíble, Sakuraba-senpai Es como si estuviera a un nivel completamente distinto; parece
que es la princesa de verdad
Koutarou era la persona que entendía mejor lo asombrosa que era Harumi. Habían estado
practicando juntos desde que empezaron a aprenderse sus frases, por lo que sabía perfectamente lo
seria e involucrada que se encontraba ella en la función. Y en cuanto los dos se pusieron uno frente
al otro, esto se hizo evidente.
107
Lo único que tenía que hacer Koutarou era seguir los pasos de Harumi, y al hacerlo le permitía
naturalmente sentirse como si fuera el Caballero Azul. Aunque todavía necesitaba algo de ayuda a la
hora de recitar sus frases, al menos fue capaz de actuar sin tener dudas.
—¡Pero convertirte en un aliado nuestro después de haber perdido nuestra posición te señalaría
automáticamente como un enemigo de Fortorthe!
—Puede que sea como usted dice, princesa Alaya.
—Entonces~
—Sin embargo, no tengo por qué hacer de mi orgullo y mi lealtad, y por encima de todo, de los
ciudadanos de Fortorthe, mis enemigos. Y lo más importante no es quién sea su enemigo, sino quién
no le traicione.
Y Harumi veía a Koutarou como una persona en la que poder confiar.
Si estoy con Satomi-kun puedo hacer esto Y mi corazón está desbocado ¡Con estas emociones
estoy segura de que podré hacerlo bien!
Como Harumi normalmente era tímida, al estar sobre un escenario no podía evitar sentir nervios, pero
con Koutarou a su lado fue capaz de olvidar su angustia y actuar de forma adecuada.
Satomi-kun me protegerá pase lo que pase
Esa sensación de seguridad le concedió fuerzas para poder actuar lo mejor que le permitían sus
habilidades. Incluso le ayudaba en las escenas donde Koutarou no aparecía. La creencia de que él
vendría en su rescate reforzaba su determinación.
—Alteza Satomi-sama y Sakuraba-sama son maravillosos
—
Theia y Ruth habían visto un nivel de actuación en Fortorthe mucho mejor en numerosas ocasiones.
—El entrenamiento que ha impuesto a Satomi-sama ha dado sus frutos, alteza.
—...N-no esto no tiene nada que ver con eso
En términos de actuación se encontraban muy lejos de ser profesionales; su coordinación en las
frases era mala y la forma de moverse aún peor, pero para Theia parecían el Caballero Azul y la
Princesa Plateada de verdad. Su interpretación le recordaba algo que le hacía sentirse de ese modo.
—Entonces, por favor, dime una cosa.
—Lo que usted me pida.
108
—Ese emblema real grabado en tu pecho, tu apariencia, tu comportamiento y orgullo. Eres sin duda
un caballero de Fortorthe, pero no recuerdo haber visto ese escudo que hay en tu espada. ¿De
dónde eres?
—...De un tiempo y una distancia infinitos.
—Pero
Theia solo tenía una queja.
¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué solo estoy mirando? ¿Por qué~
—...no soy la princesa que está protegiendo el Caballero Azul?
Una pequeña protesta se escapó de los labios de Theia. Admiraba al Caballero Azul desde que era
niña, deseaba convertirse en una princesa merecedora de su protección, conocer a un caballero
increíble, como el Caballero Azul, para así poder trabajar los dos juntos con el objetivo de proteger a
su madre, Elfaria.
Esos eran los sentimientos que estaban presionando el corazón de Theia en esos momentos, y lo
que los alimentaba era su gran admiración por el Caballero Azul. Pero estas emociones tenían su
origen, no en las leyendas, sino en ver a Koutarou actuando. Y solo comenzaron a fluir a través de
ella cuando aceptó que el hombre que se encontraba de pie en el escenario era el mismísimo
Caballero Azul.
Aparte de ella, también había otra mujer con el mismo sentimiento de agitación.
—I-imposible esas palabras, ¿son las mismas que las de esa persona?
Y esa era Kiriha. Su sonrisa habitualmente tranquila, confiada y amable se había sustituido por una
expresión de incredulidad. Lo que le sorprendió fue la frase que acababa de decir Koutarou como
parte de su diálogo. Ya había escuchado esas palabras antes.
—¿Por qué está diciendo el Caballero Azul esas palabras?
Kiriha pasó rápidamente las páginas del guion que le habían entregado ese mismo día. No lo había
escuchado mal; esa era definitivamente una de las frases del personaje de Koutarou.
—¿Pero qué está?
Con una cara de estupefacción, se llevó a toda prisa su mano derecha al bolsillo y sacó una carta. Se
trataba de un recuerdo de su primer amor, la cual había recibido diez años atrás. Recordó los eventos
de su pasado en cuanto miró la tarjeta.
—Onii-chan, ¿de dónde vienes?
—Mmm, eso sería difícil de explicar, pero digamos que de un tiempo y una distancia infinitos.

—Ajajaja, estás intentando hacerte el interesante, Onii-chan.
—En realidad estaba pensando lo mismo.
En aquel entonces Kiriha era joven y ya había pasado mucho tiempo desde entonces, por lo que solo
pudo recordar remotamente el aspecto que tenía su primer amor. Debía haber oído en algún
momento su nombre real, aunque solo podía recordar llamarlo Onii-chan. Pero lo que no se le había
olvidado en absoluto era haberle preguntado de dónde venía, a lo que él respondió “de un tiempo y
una distancia infinitos”. Aquella respuesta le había dejado tal impresión que incluso ahora podía
recordarlo con claridad.
¿Existe alguna razón? No, no puede No existe una explicación para que hubiera dicho esa frase
tanto en Fortorthe como en la Tierra Lo que significa que es una coincidencia... pero
Kiriha se inclinaba más por la opción de que se trataba de una coincidencia, pero como estaba
relacionada con un recuerdo muy importante para ella no quiso llamarlo simplemente así.
Debería asegurarme de preguntar más tarde a Theia-dono sobre este asunto con detenimiento
Cuando finalmente consiguió centrar su mente comenzó a buscar a Theia, y rápidamente la encontró.
Su precioso pelo dorado y su vestido de color blanco puro destacaban entre la multitud. Se
encontraba cerca de un gran foco y miraba hacia el escenario, al parecer con mucha efusividad.
Parece que Theia-dono tiene unos sentimientos muy fuertes hacia esta obra, al igual que yo
Kiriha reveló una sonrisa discreta. De repente el enorme foco que había al lado de Theia comenzó a
inclinarse.
—¡Oh no!
Al verlo se puso a gritar.
—¡Theia-dono! ¡Corre y sal de ahí! ¡El foco se va a~!
111
Parte 8
El foco iba a caer justamente encima de Theia.
—¡Theia-dono! ¡Corre y sal de ahí! ¡El foco se va a~!
—¡¿Q-qué?!
La voz de Kiriha llegó hasta Theia, pero como se encontraba demasiado concentrada en el escenario
fue pillada por sorpresa y se quedó inmóvil.
—¡Alteza, la luz se está cayendo!
Ruth comenzó a gritar al mismo tiempo y Theia se giró hacia la luz.
—¡¿Qu~?!
El foco ganó velocidad y estaba a punto de caer sobre ella. Como era un foco de grandes
dimensiones pensado para iluminar todo el escenario, ciertamente sufriría una herida muy grave si
llegaba a golpearla.
¡No lo conseguiré!
Theia intentó esquivarlo, pero como se encontraba justo frente a él no tenía forma de conseguirlo a
tiempo.
—¡Kiaaaa!
Lo único que podía hacer era gritar, cerrar los ojos y cubrirse con los brazos. Se produjo un fuerte
ruido producido por un impacto. Theia fue lanzada por el suelo del gimnasio y perdió la consciencia
durante un segundo. No tenía ni idea de lo que había sucedido.
—¡Alteza! ¡Satomi-sama!
Recuperó el conocimiento instantes después y oyó los sollozos de Ruth.
¿Ha dicho Satomi-sama?
Mientras se encontraba intrigada por haber escuchado a Ruth gritar el nombre de Koutarou, pudo
sentir una gota de agua golpeándole en la cara.
¿Qué es?
Lo encontró bastante extraño y finalmente abrió los ojos; lo único que podía ver era algo azul.
—¿Qué?
112
Antes de que pudiera recordar qué era aquel objeto azul le cayó otra gota. Como reacción miró hacia
arriba, en la dirección de donde había venido la gota, y vio la cara de una persona que jamás se
habría imaginado.
—¿Se ha hecho daño en alguna parte, princesa?
Lo que había caído sobre su rostro no era agua, sino la sangre de esa persona. En cuanto sintió la
temperatura de la sangre recordó lo que había ocurrido.
—¿C-caballero Azul?
¿É-él me ha protegido? ¿El Caballero Azul ha venido a salvarme?
Y debido a ello sencillamente se quedó mirando a esa persona que se encontraba delante.
—Oh bien, parece que no se ha hecho nada, princesa Theiamillis.
Esa persona, Koutarou, había bloqueado el foco que estaba cayendo y la protegió. Cuando Kiriha
gritó para advertirle del peligro, por suerte él estaba mirando en la dirección de Theia. Fue por
casualidad, ya que solo seguía las indicaciones del guion para posicionarse en el escenario, pero
gracias a eso pudo ver el foco cayendo encima de Theia.
¡¡Tulipán!!
En ese instante se lanzó hacia ella por reflejo. No había pensado en las posibilidades de éxito;
simplemente tenía en la cabeza la idea de que debía salvarla. Koutarou cogió impulso y saltó desde
la tarima del escenario. Entonces agarró a Theia y el foco impactó contra él al mismo tiempo. La
bombilla se rompió y se produjo un fuerte sonido metálico, sin embargo, como Koutarou estaba
llevando la armadura del Caballero Azul, fue capaz de soportar el golpe. La única herida que recibió
fue un pequeño corte en la frente.
—..¿Se ha hecho daño, princesa?
Debido al resultado favorable del incidente, Koutarou se permitió hacer una broma. Había conseguido
proteger a Theia gracias a la buena fortuna que tuvo con dos aspectos: el primero era que se
encontraba mirando en su dirección y el segundo que llevaba puesto la armadura del Caballero Azul.
No habría sido capaz de salvarla si no se hubieran cumplido estas dos casualidades del destino.
Lo que le permitió tener éxito fue la amplificación que hizo la armadura de su potencia de salto y
haber evitado las heridas gracias a la protección corporal.
—¿C-caballero Azul?
—Oh bien, parece que no se ha hecho nada, princesa Theiamillis.
Bueno, al menos está a salvo
113
Una vez confirmó que Theia se encontraba bien la liberó de sus brazos, con los que la había
atrapado, y dejó salir un suspiro de alivio. Entonces movió su mano derecha y empujó el foco que
tenía sobre la espalda.
—Aah.
Se quitó la lámpara de encima con facilidad. Ésta golpeó el suelo y ya se podía decir que había
salvado completamente a Theia del peligro.
—Fiu
Suspiró de nuevo y se levantó sosteniendo a Theia. Ella parecía estar conmocionada y miró a
Koutarou en silencio mientras se ponía en pie.
—Tulipán, ¿puedes mantenerte de pie?
—Ah
Tulipán. Tan pronto como Koutarou dijo esa palabra, Theia tembló con nerviosismo y recuperó sus
sentidos. Parpadeó un par de veces antes de mirar a su alrededor y entonces comprendió la
situación.
—E-estoy bien, puedo andar.
Su cara se volvió roja mientras negaba con la cabeza, y cuando se dio cuenta de que Koutarou la
estaba sujetando con sus brazos sintió mucha vergüenza.
—Entonces te voy a soltar.
—Sí
Se separó de él, pero enseguida vio una línea de sangre en su mejilla. El corte de la frente estaba
expulsando sangre que corría por su cara hasta llegar a la barbilla, para caer desde ahí al suelo.
El Caballero Azul está herido
Al ver su herida, Theia buscó en su bolsillo a toda velocidad y sacó un pañuelo de tela. Estiró su
brazo y lo presionó contra la frente de Koutarou.
—¿Mm? ¿Q-qué pasa, Tulipán?
Koutarou no era consciente de que tenía un corte, por lo que no comprendió las acciones de Theia.
Dio un paso hacia atrás y le preguntó qué estaba haciendo.
—¡E-espera, Caballero Azul, tienes una herida en la frente!
—¿Una herida?
114
Koutarou solo se dio cuenta del dolor que sentía en la frente cuando Theia se lo dijo. Se llevó la mano
a la herida y sintió algo caliente y pegajoso en la punta de sus dedos. Al hacerlo Theia le quitó la
mano de en medio y volvió a presionar el corte con su pañuelo.
—Cálmate, Tulipán. No es para tanto.
—¡El hecho de que el Caballero Azul se haya hecho daño por mi seguridad sí que es para tanto!
Theia estaba confundiendo al chico con el caballero legendario de su país.
—Tranquilízate, no soy el verdadero Caballero Azul.
Koutarou pensó que la confusión de Theia podía deberse al shock y trató de calmarla.
—Ah
No soy el verdadero Caballero Azul. En cuanto escuchó esas palabras dejó de moverse por un
instante. Poco después volvió a mover su mano con lentitud, pero su cara se había teñido de rojo.
—...L-lo siento. Parece que me he puesto demasiado nerviosa.
—Lo sé. Pero veo que también tienes un lado muy lindo.
En su conmoción había confundido a Koutarou con el Caballero Azul, pero gracias a ello, él pudo ver
un lado de Theia que todavía desconocía.
—...N-normalmente te daría una lección, pero te perdonaré por hoy.
—Gracias, princesa.
Theia se comportó de forma más humilde de lo normal en esta ocasión. Koutarou no encontró ganas
para seguir molestándola y le dio las gracias con sinceridad.
—No esa era mi frase.
Theia negó con la cabeza.
—Bien hecho, Koutarou.
—S-sí
Pero en esta ocasión, Koutarou no tenía motivos para protestar.
—Satomi-sama, vamos a la enfermería.
—Estoy bien, esto no es nada.
—Tienes una herida en la cabeza. No te hagas el héroe y ve.
115
—Pero
—Si tú no vas, entonces yo tampoco.
—Vale, entendido, caray
Acompañados por Ruth, Koutarou y Theia se dirigieron hacia la salida del gimnasio. Koutarou odiaba
los hospitales y las enfermerías y por tanto se quejó, pero poco después no tuvo más remedio que
rendirse y abandonar el gimnasio con las dos chicas.
—Menos mal, Satomi-kun se encuentra bien
Harumi dejó escapar un suspiro de alivio al ver a los tres juntos. Después de enterarse de que
Koutarou había resultado herido sufrió un pequeño ataque de pánico, al igual que Theia. Sin
embargo, cuando vio que no había sufrido lesiones importantes pudo recobrar la calma. Ella no fue la
única que se relajó al ver bien a Koutarou, ya que todo el mundo en el gimnasio se encontraba en
tensión.
—Sí, menos mal.
Kiriha asintió cerca de Harumi. Pero a diferencia de las personas a su alrededor, su expresión seguía
siendo seria. Harumi, aunque estaba a su lado, se encontraba demasiado centrada en Koutarou y
Theia como para darse cuenta.
—¿Qué te ocurre, Kiriha? Estás poniendo una cara aterradora
Sanae estaba flotando por allí cerca y percibió la expresión de Kiriha. Ella miró a la fantasma una sola
vez y señaló a una de las patas del foco que había caído.
—Mira allí, Sanae.
—¿Qué? ¿Pasa algo con esta pata rota?
Kiriha mostraba especial atención en una de las tres patas que antes sostenían el foco en pie.
Entonces asintió a la pregunta de Sanae.
—Así es. Parece que nos estamos enfrentando a un problema serio.
Theia dijo una vez que una nave espacial misteriosa había aparecido, pero
Una nave misteriosa, un foco cayendo encima de Theia, la pata que se encontraba en demasiado
buen estado como para haberse roto La conclusión a la que llegó Kiriha apuntaba directamente a la
presencia de un nuevo enemigo.
116
En el Baile de la fiesta
Parte 1
Domingo 1 de noviembre
—Mmm, parece que tus heridas están completamente curadas.
—Eso es lo que llevo todo el tiempo diciéndote.
—Solo eran palabras, no podía confiar en ellas.
Había pasado una semana desde que Koutarou se hizo un corte en la frente. Ahora la herida ya
estaba cerrada por completo y apenas se podía ver.
—Además, tu cara te pertenece a ti pero al mismo tiempo no. Mañana es el gran día, así que por
supuesto que estoy preocupada.
—...Estás preocupada por el Caballero Azul, no por mí, ¿verdad?
—¿Tan malo es?
—No, creo que eso encaja mucho contigo, Tulipán.
—Fufun♪
Theia dejó salir una risita de satisfacción y comenzó a caminar hacia Koutarou con pasos rápidos.
Ya veo, así que el plebeyo está completamente curado
Para ella, la existencia de Koutarou y la del Caballero Azul habían empezado a solaparse, y ni
siquiera ella misma estaba segura de sí se encontraba preocupada por el chico o por el caballero.
—De todas formas, así el festival cultural de mañana saldrá a la perfección.
—Oye, Tulipán, deberías preocuparte más por ti misma en vez del festival. Esa chica, Clan, está
yendo a por ti, ¿sabes?
En la semana siguiente al incidente con el foco, Theia se había encontrado en numerosas situaciones
de peligro. Todas ellas habían sido ataques camuflados como accidentes; además nunca quedaba
ninguna pista del culpable. El motivo por el que aún no había resultado herida eran sus propias
capacidades atléticas y la ayuda que le brindaron Koutarou y las demás.
—¿Qué? ¿Te preocupas por mí?
117
—Pues un poco sí. Verte herida o muerta me dejaría un mal sabor de boca. Por otro lado, Ruth
lloraría si te ocurriera algo malo.
—Pero no pienso correr y esconderme, eso no es propio de mí.
Koutarou temía que se produjeran más ataques, pero la propia Theia sonrió sin temor.
—Si sigues diciendo cosas así, que un foco te caiga encima será el menor de tus problemas.
—No pasa nada, no estoy siendo temeraria. Siempre y cuando tenga en mente que estoy
enfrentándome a Clan, todo irá bien.
—¿Qué quieres decir?
Koutarou se imaginó que Theia sencillamente se estaba comportando de forma testaruda, pero su
respuesta fue inesperada.
—Clan ya ha examinado mis acciones de antemano, así que no llevará a cabo ningún ataque que
pueda dejar evidencias. Si lo hace revelará que ella está implicada.
Si algo le ocurriera a Theia, definitivamente se realizaría una investigación para ver si Clan tenía algo
que ver con ello. Aparte de Theia, que se encontraba en la Tierra para cumplir su prueba, la
presencia de Clan en el mismo planeta sería sospechosa, ya que ella no tenía ningún asunto en ese
lugar. Y si encontraban cualquier prueba sobre su implicación perdería el derecho al trono. Por ese
motivo Theia estaba segura de que Clan tendría todo ello en cuenta si pretendía impedir el éxito de
su prueba.
—Lo que significa que si actúo de una forma que Clan no haya visto nunca antes estaré a salvo.
—¿Es así?
—En efecto. La razón por la que sus ataques le llevan tanto tiempo es debido a su investigación
preliminar y los preparativos deliberados. Piénsalo, ya han pasado dos meses desde que vino a la
Tierra.
—Ahora que lo dices
Koutarou estuvo de acuerdo finalmente con ella. Ya habían pasado dos meses desde que la
Caballero Azul detectó la nave desconocida, y mientras tanto ¿qué había estado haciendo su
tripulante? Seguramente debía haber estado vigilando para poder atacar a Theia. Una vez Koutarou
pensó en ello de esa forma empezó a cobrar sentido.
La falta de poder ofensivo de la nave de Clan, su personalidad, los diversos problemas que se habían
producido tras el primer ataque a Theia; si juntaba todo, Koutarou no tenía más remedio que aceptar
que la teoría de Theia era la más plausible.
118
—Por eso si voy al instituto acompañada de ti no me ocurrirá nada. Después de todo, hasta ahora no
había ido contigo.
—Pero aun así
Sin embargo Koutarou seguía sintiéndose intranquilo, mayormente debido a que no sabía el tipo de
persona que era Clan. Como se trataba de alguien que no conocía, estaba preocupado de que
pudiera asaltar a Theia empleando un método inesperado.
El plebeyo está preocupado por mí
Desde que se conocieron, Koutarou había rechazado siempre la idea de convertirse en el vasallo de
Theia, pero ahora que ella se encontraba en peligro no pudo evitar sentirse preocupado.
No está pensando en el bienestar de la princesa Theiamillis, sino más bien en el mío personalmente;
está preocupado por Tulipán, por decirlo así
A pesar de que los dos no mantenían una relación de señora-sirviente, Koutarou se preocupaba por
ella. Esto era algo vital para Theia, ya que había nacido entre la realeza, y por tanto no le disgustaba.
—Si estás tan preocupado por mí, ¿entonces por qué no me proteges?
Theia sonrió al decir aquello.
—¿No es ese el deber de un caballero, Sir Caballero?
—No me trates como si fuera el Caballero Azul cada vez que te conviene
Theia tenía una expresión radiante, pero en cambio, Koutarou dejó caer los hombros y suspiró.
—¿Acaso es tan malo?
Entonces Theia mostró una expresión traviesa.
—No, creo que eso es propio de ti, Tulipán.
—Funfun♪
Pero esa expresión solo duró un instante. En el momento siguiente recuperó su sonrisa animada.
—Deberías trabajar más duro. El mayor honor para un caballero es proteger a su princesa.
—
¿Tulipán?
Su sonrisa era tan bella que suscitó ganas en Koutarou para protegerla.
119
Parte 2
Se celebró una fiesta durante la tarde del día anterior al festival cultural. Debido a ello, el club de
teatro terminó su último ensayo general al mediodía.
—Buen trabajo, chicos. Mañana es el gran día, así que no os excedáis en la fiesta.
Después de que la presidenta del club declarase el final del ensayo, las personas que se encontraban
dentro del gimnasio empezaron a animarse.
—¡Muy bien! ¡¡El festival cultural empieza por fin!!
—¡Café cosplay! ¡Café cosplay!
—Ah, oír café cosplay me recuerda una cosa. Al parecer, el club de coro ha improvisado una
cafetería de mayordomos.
—¡¿En serio?! Pero ahora que lo mencionas, pueden utilizar los trajes que llevan durante sus
actuaciones.
—Yo estoy interesado en la casa encantada anual del club de ciencia.
Su prolongado y duro periodo de ensayos había acabado por fin. Todo el mundo se encontraba
animado por la fiesta que iban a celebrar ese mismo día y las jornadas culturales de mañana.
—Fiu, por fin ha terminado
Koutarou, que había sufrido las críticas de Theia en medio del ensayo, se estiró tras escuchar el
anuncio de la presidenta de terminar el trabajo del día. Cuando lo hizo las articulaciones de su cuerpo
emitieron un crujido. La armadura le quedaba perfectamente, pero aún seguía cerrada.
—Koutarou, usa esto.
Kiriha estaba vestida con su traje de sacerdotisa y mostró una toalla a Koutarou.
—Gracias, Kiriha-san.
—Ah, yo te la acercaré.
Sanae, también vestida con su disfraz de hada, voló hacia Kiriha y cogió la toalla. Para alguien que
hubiera estado presente le habría parecido que la toalla estaba volando por sí sola, pero Sanae
consiguió evitar habilidosamente las miradas del resto de personas y recorrió el camino de vuelta
hasta Koutarou.
—Aquí tienes, Koutarou.
—Gracias, Sanae.
120
—Ejejeje~
Él le dio unos golpecitos en la cabeza cuando le entregó la toalla. Al hacerlo, el amuleto que Sanae
tenía colgado del cuello comenzó a balancearse. Normalmente un amuleto y un disfraz de hada no se
verían muy bien juntos, pero a ella no parecía importarle.
—Siento que he regresado a la vida. Por fin puedo descansar.
—Suenas como un anciano
Kenji pasó al lado de Koutarou mientras éste se limpiaba la cara con la toalla. Ya se había quitado su
disfraz de soldado y fue reemplazado por su uniforme escolar.
—Hey, Mackenzie.
—Kou, no olvides que eres el Caballero Azul, así que mientras estés llevando eso no puedes actuar
de otro modo.
—¡Cierra el pico! ¡La presidenta del club ha dicho que se ha acabado, así que se ha acabado!
—Vale.
Kenji se encogió de hombros y sonrió irónicamente mientras Koutarou le gritaba. Poco después
comenzó a examinar la armadura.
—Pero aun así estás empezando a parecerte al Caballero Azul. La armadura te queda bien.
—Más me vale. Si no, todo el tiempo que ha pasado Tulipán enseñándome no habría servido para
nada.
—Por lo que he oído fue bastante duro.
—Ya te digo. Una historia de lágrimas, también de emoción, pero sobre todo lágrimas. Pero ya que
he conseguido resistir a ese castigo, estoy seguro de que estaré bien en el futuro.
Koutarou recordó las experiencias dolorosas por las que había pasado en las últimas dos semanas.
Habían corregido su postura, su forma de andar se había ajustado, su manera de expresarse, los
modales, la lucha con espada La educación de Theia para convertirse en un caballero había sido
increíblemente extensa. Y cada vez que hacía algo mal, una espada de bambú se dirigía volando
hacia él. El único lugar donde podía descansar era en el baño.
—P-perdóname, Satomi-kun. La culpa es mía por no poder actuar bien con otras personas
Antes de que Koutarou se diera cuenta Harumi se había puesto a su lado. Después de escuchar las
quejas de Koutarou encogió el cuerpo y mostró una expresión de disculpa. Pensaba que todo lo que
había sufrido él era por su culpa.
121
—No es culpa tuya, senpai. Además, yo fui el que le recomendó que interpretaras el papel de
Princesa Plateada.
—Eso es cierto pero si no me hubiera puesto nerviosa, Matsudaira-san habría podido quedarse
como el Caballero Azul
—Yo no quiero hacer un entrenamiento del que incluso Kou se está quejando, así que no me importa
en absoluto.
Aunque al principio Kenji se desilusionó por haberse visto obligado a renunciar al papel de caballero,
después de ver el aspecto que tenía Koutarou tras el entrenamiento dejó de arrepentirse. Pero lo que
no sabía es que si él hubiera mantenido su papel, Theia probablemente no habría llegado tan lejos.
Todo se debía a Koutarou, pero la única persona que lo sabía era Theia.
—Pero si hubiera tenido que hacer de Caballero Azul a este nivel me habría gustado disponer de más
tiempo. Koutarou probablemente es el mejor para conseguir algo así en un plazo tan corto.
—...No sabría decir si me estás elogiando o despreciando.
—Idiota, por una vez te estoy elogiando.
—...Fufufu.
Harumi había estado escuchando la conversación entre Koutarou y Kenji y dejó salir una risita.
Menos mal
Koutarou suspiró de alivio al ver a Harumi sonriendo por fin.
—¿Qué estás haciendo en este lugar, Satomi Koutarou?
—¿Eh?
Sin embargo, su alivio tuvo una vida muy corta. Una vez finalizada la reunión con la presidenta del
club, Theia se acercó corriendo y agarró el brazo de Koutarou.
—¿Qué quieres decir con “eh”? ¡Tú no vas a participar en la fiesta porque tienes un entrenamiento
especial!
—¡¿Eeeeeeeh?!
Theia intentó arrastrarlo hacia el escenario, pero Koutarou resistió porque tenía ganas de ir a la fiesta.
—¡E-espera, Tulipán! ¡Voy a ir a la fiesta! ¡Voy a pasármelo bien con todo el mundo!
122
—¡Ni hablar! ¡Si tienes suficiente tiempo como para perderlo en una fiesta, entonces tendrás que
emplearlo en aprender a actuar como un caballero! ¡Aún te queda un largo camino por recorrer antes
de tu estreno en público!
—¡Noooo! ¡No quiero hacerlo!
Sin embargo Theia ignoró su resistencia y se dirigió al escenario, arrastrando a Koutarou por la
fuerza.
—Satomi-kun
—Siento lástima por ti
Harumi lo miraba angustiada, mientras que Kenji se despedía de él alegremente con la mano.
—Aaa~ah Theia es muy egoísta
—No hace falta poner esa clase de expresión, Sanae.
Sanae puso mala cara porque ya se encontraba preparada para ir a jugar con Koutarou. Kiriha estaba
mirando la escena por casualidad y se dirigió a ella con una voz tranquila.
—Puede que Koutarou esté diciendo eso, pero en realidad quiere practicar.
—¿A qué te refieres?
—Considerando la diferencia de fuerza entre Theia y Koutarou, si él realmente no quisiera ir con ella
es imposible que pudiera ser arrastrado. Incluso lleva puesto ese ingenio de armadura. Es imposible
que no pueda desprenderse de ella si en realidad lo deseara.
—...Entiendo.
Sanae quedó satisfecha tras escuchar la explicación de Kiriha y empezó a sentirse descontenta con
Koutarou.
Koutarou siempre es muy imprudente, pero a veces se comporta de forma extrañamente amable
¡Solo tendrías que ser bueno conmigo!
Pero los sentimientos de Sanae en estos momentos eran muy complejos; sabía que aquello era uno
de los puntos buenos de Koutarou, quizás más que ninguna otra.
123
Parte 3
Cuando Harumi terminó de cambiarse y se estaba preparando para ir a casa, Koutarou y Theia
todavía seguían practicando en el escenario.
—¡Plebeyo, estás encogiendo otra vez la postura! ¡No te centres exclusivamente en tu espada!
—¡No es tan fácil sacar la espada mientras mantienes una postura recta!
—¡No quiero oír excusas! ¡Si tienes tiempo para quejarte, entonces utilízalo para mejorar tu agarre de
la espada!
Sus voces enérgicas llegaban incluso hasta Harumi, que se encontraba fuera del gimnasio.
—Satomi-kun todavía sigues con eso
El día estaba cerca de llegar a su fin y en estos momentos era ya por la tarde. La zona de la entrada
del gimnasio era especialmente oscura debido a que se encontraba en un lugar apartado, y Harumi
estaba sola en aquel lugar tan desolador. Podía oír el bullicio de la fiesta que se estaba celebrando
en el patio; la voz del comentarista, la música y los gritos animados de los estudiantes. Podía
escucharlos con claridad, incluso desde el gimnasio.
—¡No creas que tú eres perfecta solo porque no puedo hacerlo bien!
—¡Vigila tu boca! ¡¿Así es como le hablas a una princesa?!
Sin embargo, Harumi solo estaba escuchando las voces de Koutarou y Theia. No quería captar
ningún otro sonido.
—Recuérdalo bien, cuando esto haya acabado haré que te arrepientas, princesa Theiamillis.
—Ya lo he olvidado♪
—¡Maldita seas, vamos ahora mismo afuera!
Satomi-kun Theiamillis-san
Harumi se había detenido en la puerta del gimnasio para ayudar a Koutarou con su entrenamiento,
pero en cuanto puso una mano en la puerta su determinación vaciló; había perdido el ánimo después
de escuchar a los dos discutiendo.
—Cálmate, plebeyo. Cuando haya terminado la función de mañana te recompensaré.
—¡Pues ahora que lo dices será mejor que mantengas tu palabra!
—Por supuesto. Yo no soy tan retorcida. Te daré una recompensa acorde con tus acciones, lo juro en
mi nombre.
124
—Muy bien, de acuerdo ¿Y por dónde íbamos?
El entrenamiento de Theia y Koutarou era completamente distinto al que hacía él con Harumi.
Koutarou era una persona enérgica y conversaba con Theia sin ninguna clase de cohibición.
Comparado con esto, cuando se encontraba con Harumi se comportaba de una forma más cuidadosa
y siempre pensaba antes de decir algo.
Satomi-kun trata a Theiamillis-san como una buena amiga pero yo a mí me trata literalmente
como una princesa
Ella se había dado cuenta de que Koutarou la apreciaba bastante, pero cuando lo veía junto a Theia
sentía que se encontraba al menos uno o dos pasos por detrás. Aunque eran amigos, no podía evitar
pensar que en vez de eso le estaba tratando como si fuera un cliente de negocios.
En aquel entonces, cuando nos encontramos en la costa ¿puede que la chica con la que se peleó
fuera Theiamillis-san?
Recordó cuando vio a Koutarou en la playa durante las vacaciones de verano y comenzó a sentirse
muy agitada. En aquel momento, Koutarou estaba preocupado por el cambio que se había producido
en su relación con otra persona. Y si esa otra era Theia
Si ese realmente es el caso no tengo ninguna opción de ganar Satomi-kun nunca me tratará de
esa forma
Por culpa de aquella inquietud no pudo hacer acopio de valor suficiente para abrir la puerta.
—¡Guajajaja! ¿A ver?, estírate un poco, Tulipán. ¡E-eres demasiado bajita para hacer el papel de
Princesa Plateada! ¡Guiajajaja!
—¡C-cállate, plebeyo! ¡¿Cómo puedes decirle eso a una dama?! ¡¿Dónde está tu educación?!
—L-lo siento, kukuku, e-entonces por favor utiliza esta caja de cartón. ¡Jajajaja!
—¡Maldito seas, ¿me porto bien contigo y así es como me lo agradeces?! ¡Parece que voy a tener
que volverte a enseñar modales!
Al final Harumi no fue capaz de abrir la puerta del gimnasio. Dio la espalda al edificio y se dirigió hacia
el patio.
¿Qué tengo que hacer para que Satomi-kun me trate así?
Sin embargo, incluso después de haberse unido a la fiesta, lo único que tenía ocupados sus
pensamientos era lo que había oído tras esa puerta.
125
Parte 4
Ruth y Yurika regresaron al apartamento 106 mientras Koutarou y Theia discutían en el gimnasio.
—Estoy de vuelta.
—Estoy de vuel~ta.
Aunque la fiesta aún seguía celebrándose, Ruth se había marchado pronto para preparar la cena y
Yurika hizo lo mismo para dar de comer a Hércules.
—Bienvenida a casa, Yurika-sama.
—Bienvenida a casa, Ruth-san.
Las dos se saludaron entre sí cuando entraron en el apartamento vacío.
—Ruth, aquí está la llave.
—Gracias, la guardaré a buen recaudo.
Cuando entraron, Yurika le dio la llave. Ruth era la residente más responsable del apartamento, por lo
que a ella siempre le confiaban el dinero y la llave de la vivienda.
—Ahora a la tele.
Yurika cruzó la habitación pobremente iluminada para dirigirse directamente hacia el televisor. Al
verla, Ruth prendió la luz antes de volver a la cocina. Cuando Yurika encendió el viejo televisor, éste
emitió un sonido agudo que dejaba una sensación nostálgica, y como solo podía recibir señal
analógica, la imagen se veía borrosa.
—Menos mal, lo he conseguido
Sin embargo a Yurika no parecía importarle demasiado el escarabajo mientras miraba ensimismada
la pantalla. El programa que estaba viendo era un anime titulado “La Chica Mágica Love Love Heart”.
Ver aquel programa de televisión cada fin de semana había reducido su propia estima como chica
mágica, pero ella no mostraba signos de preocuparse por ello.
—Oh no, tengo que dar de comer a Hércules-chan. Al fin y al cabo he venido para eso.
Yurika recordó su objetivo inicial cuando comenzaron los anuncios. Se apartó del televisor y se
acercó al armario. Al mismo tiempo que ponía una mano en la puerta deslizante, Ruth entró en la
habitación.
—Yurika-sama, ¿te apetece tomar una taza de té conmigo?
—¡Ah, eso suena genial! ¡Voy a sacar unos dulces!
126
Yurika sacó del armario la urna de Hércules, su comida y una bolsa de galletas de arroz con una
etiqueta de precio reducido aún pegada a ella, y colocó todo ello en la mesa. Entonces Ruth entró en
la habitación llevando una bandeja con dos tazas y una tetera.
—Toma, Ruth-san, usa este cojín.
—Gracias, Yurika-sama.
Las dos se sentaron de cara al televisor y empezaron a hacer su trabajo: Yurika alimentó a Hércules y
Ruth sirvió el té en las tazas.
—¡Un programa nuevo!
En ese momento aparecieron en la pantalla unas palabras que atrajeron la atención de Yurika.
Colocó de nuevo la tapa del frasco mientras miraba el televisor.
—¡¡Gracias al apoyo de todos los telespectadores, nuestro programa por fin puede regresar!!
—Ah~
En el instante siguiente apareció un escarabajo de gran tamaño. Un cuerno inconfundible y el cuerpo
de color amarillo con puntos negros. Aunque su diseño se había retocado de forma más adorable
para el anime, era sin duda un escarabajo Hércules.
—¡El Rey de los Insectos, Kabutonga – Segundo Impacto! ¡Las feroces batallas de los
escarabajos van a volver finalmente! ¡Hércules, Atlas, Cáucaso, y el espíritu ardiente de
Japón. el Escarabajo Rinoceronte!!
Yurika se giró lentamente para mirar a Ruth con una expresión de terror.
—¿Será la fuerza lo que lo decida todo? ¿O será la técnica? ¡¿Quién ganará?! ¡Y no se pierdan
a la leyenda entrando en batalla!
Ruth sonrió mientras seguía vertiendo té en la taza; poco después se llenó del todo y comenzó a
rebosar su contenido.
—¡¿Iii?!
Yurika sintió el peligro al ver esa sonrisa y se encogió de terror.
—¡El Rey de los Insectos, Kabutonga – Segundo Impacto! ¡Se estrenará en este canal el once
de Noviembre, a las seis y media de la tarde!
—Mmm, así que Hércules-chan es un escarabajo
—¡¿Iiiih?!
127
¡S-Satomi-san, ayuda, sálvame! ¡¡Apresúrate y vuelve a casa!! ¡¡Sálvame!! ¡¡No quiero estar sola en
esta situación!!
Yurika gritaba en su mente, sin embargo se vio incapaz de hacerlo en voz alta.
—Escarabajo Fufufufu, ya veo, así que eso es un escarabajo ajajaja
Ruth soltó la tetera, casi como si la hubiera lanzado. Pero misteriosamente aterrizó sobre la mesa sin
sufrir daños.
—R-Ruth-san v-vamos a tranquilizarnos, ¿vale?
—Estoy tranquila Estoy muy tranquila
Ruth hablaba con una voz pausada y despiadada mientras alargaba su brazo derecho hacia delante.
Al hacerlo su brazalete emitió una luz azul y en su mano apareció una herramienta con forma
cilíndrica y alargada. Era un objeto que había sido enviado directamente desde la Caballero Azul. Se
trataba de un matamoscas de color verde hecho de plástico.
—Es solo que
Los ojos de Ruth se encendieron de odio.
—¡¿Iiii?!
—¡¡En el nombre de la orgullosa familia de caballeros Pardomshiha, no puedo permitir la existencia
de escarabajos!!
Se había dado cuenta finalmente de que Hércules era un escarabajo.
—¡¡Vas a maldecir tu destino por haber aparecido frente a mí, Hércules-chan!!
Ruth atacó con el matamoscas empleando toda su fuerza.
—¡¡Sufrirás mi castigo!!
—¡¡Kiaaaaaaa!!
El matamoscas se aproximó rápidamente a la urna para insectos.
—¡Noooooo! ¡Hércules-chaaaaan!
El arma atravesó el aire silbando y se estrelló contra la mesa. Yurika había conseguido empujar el
terrario justo a tiempo antes de que Ruth lo golpeara y gracias a ello Hércules-chan sobrevivió por
escasos centímetros.
—Aaaah aah aah E-eso estuvo cerca

—Yurika-sama, no deberías haber hecho eso.
—¡R-Ruth-san!
—No puedo dejar que la existencia de los escarabajos continúe. Tengo que exterminarlos a todos, o
si no me volveré loca.
—¡N-no puedes!
Yurika negó con la cabeza y se levantó con la caja de Hércules en brazos.
—Si Hércules-chan muere, el hermano pequeño de la vicepresidenta se pondrá triste.
—Yo estaré triste si ese escarabajo se mantiene con vida.
Ruth apuntó otra vez hacia la caja que estaba sosteniendo Yurika.
—Fufufufufu Satomi-sama me desea a mí, y no a algo como un escarabajo
El trauma que sufrió aquella noche en el hotel de la playa se había adentrado profundamente en su
mente. Como mujer no podía sencillamente asumir que a Koutarou le gustaban más los escarabajos
que ella. Por eso Ruth había perdido por completo el control.
—¡Ruth-san, me estás asustando!
—¡¡Sufrirás mi castigo!!
—¡¡Kiaaaaaaa!!
El matamoscas se acercó a toda velocidad una vez más, pero Yurika lo esquivó por poco.
—¡¡Vamos a escapar, Hércules-chan!!
Yurika se lanzó hacia la salida de la habitación para dirigirse corriendo a la puerta de entrada. La
vicepresidenta iba a recoger a Hércules el último día del festival cultural, así que Yurika no podía
permitir que fuera aplastado justo el día anterior al evento.
—¡Espera, Yurika-sama! ¡No tengo intención de pelear contigo!
—¡Me da igual lo que digas, si me quedo aquí Hércules-chan será!
—¡Está bien! ¡Tomaré la responsabilidad por lo ocurrido y enterraré a Hércules yo misma!
—¡¡Eso no está bien!!
Yurika dio un salto al exterior del apartamento 106 sin pensárselo dos veces. Se había encariñado
con el escarabajo después de haber cuidado de él durante dos meses, por lo que no podía dejar que
Ruth se lo arrebatara en el mismísimo final.
130
Parte 5
El entrenamiento de Koutarou y Theia había comenzado con una pelea, pero ahora se habían puesto
serios. La fiesta del patio estaba llegando a su final y el alboroto había comenzado a apagarse, de
modo que las únicas voces que se podían oír cerca del gimnasio pertenecían a ellos dos.
—Tienes que estar bromeando, princesa.
—No estoy de broma. Aunque solo se trata del festival de la cosecha de una aldea, un baile es un
baile. Como chica adolescente, yo también estoy interesada en eso.
Koutarou estaba actuando como el Caballero Azul y Theia como la Princesa Plateada. Después de
haber pasado dos semanas practicando juntos se encontraban en perfecta sincronía. Gracias a todo
el entrenamiento, Koutarou ahora se comportaba como un correcto caballero, y debido a las
profundas emociones que sentía Theia hacia la Princesa Plateada, su gran nivel de actuación se
acercaba mucho al de Harumi.
—Pero si fuera sola sería demasiado peligroso.
—Por eso te lo pido a ti, quien posee el título de caballero para ser mi escolta, Sir Veltlion.
Como podía esperar de una princesa, supongo
Koutarou tenía muy buena opinión sobre la actuación de Theia tras haber ensayado con ella.
Comparada con Harumi, ella no era capaz de expresar tan bien la fragilidad de la Princesa Plateada;
su personalidad enérgica e imponente se lo impedía. Sin embargo, en lo que se refería a los modales,
ella era muy superior, y sus frases encajaban con su personalidad.
Por lo tanto al equipararse, Theia era mejor a la hora de actuar como Princesa Plateada mientras que
Harumi lo hacía mejor en el papel de Alaya.
—No soy más que un simple caballero local, no merezco en absoluto ese honor.
—Oh, aunque tenga esta apariencia crecí recorriendo los campos y los montes del norte del territorio
Mastir. Estoy muy cualificada para poder ser llamada una chica campesina.
Has hecho bien trabajando tan duro Te has convertido casi en el Caballero Azul
Theia también pensaba que la actuación de Koutarou era decente. Aún le quedaba un largo camino
para llegar a ser un buen caballero y actor, pero considerando las escasas dos semanas que había
tenido para practicar, su progreso era suficiente como para ser merecedor de alabanzas.
Además
131
Theia recordó el día en que el foco estuvo a poco de caer sobre ella y el aspecto de Koutarou cuando
él se arriesgó para protegerla. Su cuerpo estaba cubierto por una armadura azul y se había dirigido a
ella como princesa. En cuanto visualizó eso en su memoria algo comenzó a gritar en su interior que la
persona que se encontraba frente a ella era efectivamente el Caballero Azul. Después de ese evento,
Theia ya no sintió más la necesidad de señalar en voz alta incluso el más mínimo fallo sobre las
aptitudes escénicas de Koutarou.
Después de acabar con el ensayo, los dos se quedaron inmóviles. Koutarou aprovechó ese instante
para recomponerse; cuando terminaban las prácticas, Theia siempre le indicaba los pequeños fallos
que había cometido.
—Mmm, veamos, ha estado suficientemente bien.
—¿Eh?
Sin embargo, al contrario de las expectativas del chico, Theia no dijo nada malo sobre él.
Simplemente sonrió y se quedó en silencio.
—¿E-estás segura?
—Hay algunas partes en las que podría tener alguna queja, pero ninguna se puede arreglar antes de
la función de mañana. Por lo tanto te voy a dejar tranquilo por esta vez.
—¡Uaaaaaah! ¡¡P-por fin ha acabado!!
Koutarou levantó la voz y se animó. Por fin habían terminado sus dos semanas de clases
particulares. Para él había sido un viaje largo y doloroso, pero al fin todo había acabado.
—Cálmate, ¿quieres? ¿Cuántas veces tengo que decirte que tengas cuidado con tus modales
cuando llevas ese atuendo?
—L-lo siento.
—Bueno, no pasa nada. Entiendo cómo te sientes.
Theia parecía estar deseando decir alguna protesta, pero enseguida se formó una sonrisa en sus
labios. Se encontraba satisfecha por haber finalizado su trabajo.
—Ahora lo único que nos queda es esperar a la función de mañana. La verdad es que se ha pasado
muy rápido, casi como un instante
—Para mí ha sido una eternidad.
Koutarou se encogió de hombros y sonrió.
—Fufu, eres débil.
132
—Calla.
Al igual que ella, Koutarou estaba satisfecho por sus logros y expresó su alegría con una sonrisa.
Durante las dos últimas semanas, los dos habían formado un fuerte lazo.
—¿Mmm? Eso es
El gimnasio se había quedado en silencio tras el final del ensayo y debido a ello Theia fue capaz de
escuchar un sonido proveniente del exterior.
—¿Qué?
—La música y las canciones
Lo que estaba oyendo era una balada de ritmo lento. Koutarou también percibió la música y asintió.
—Ah, ya deben haber empezado a bailar en la fiesta.
—¿Bailar?
—Sí. Es una tradición anual del club de baile. Por supuesto nadie en realidad sabe cómo bailar, así
que simplemente lo hacen por instinto.
Si no hubiera sido por el entrenamiento Koutarou habría acudido a la fiesta, pero decidió dejarla
pasar.
—Bailar, eh Ahora que lo pienso no he bailado en bastante tiempo
Theia agarró con delicadeza el borde de su falda y comenzó a golpear el suelo con sus zapatos
siguiendo el ritmo de la música. Cuando vivía en Fortorthe solía acudir con regularidad a fiestas de
baile. En su planeta natal era prácticamente imposible poder bajar la guardia, pero las fiestas de baile
eran una de las pocas cosas que no detestaba.
¿Tulipán?
Theia tenía una expresión de alegría pero al mismo tiempo de añoranza. Al verla, Koutarou sintió que
no podía dejarla sola en ese momento.
Ah, esto no es bueno Por fin ha terminado su doloroso entrenamiento y
—Enséñame, Tulipán.
Aunque sabía que decir eso solo conllevaría alargar aún más su práctica.
—¿Eh?
Theia dejó de mover los pies y levantó la cabeza. Se quedó sin palabras por culpa de esa reacción
inesperada por parte de Koutarou.

—A bailar. Me has enseñado modales, pero no a bailar. Conocer estas cosas es algo obligatorio para
las clases privilegiadas, ¿verdad?
—Ah
Theia lo miró con una expresión de incredulidad y enseguida se sonrojó.
—A-ahora que lo dices, todavía no te he enseñado eso
¿Lo hace por mí? ¿De verdad?
Theia reprimió su conflicto interno y levantó la cabeza para mirar a Koutarou cara a cara. Cuando lo
hizo vio la expresión que había estado esperando. Una expresión alegre y unos ojos amables,
mirándola fijamente. En el momento que lo vio sus dudas se transformaron en convicción.
Tonto aprende cuál es tu lugar. Estás siendo demasiado ambicioso
A pesar de los pensamientos de Theia, el color rojizo de sus mejillas no iba a desaparecer pronto.
—No soy más que un simple caballero local, no merezco en absoluto ese honor.
Koutarou dijo una frase del guion y ofreció su mano a Theia. Ella sonrió y le respondió a su vez con
una frase del personaje que había ensayado.
—Oh, aunque tenga esta apariencia crecí recorriendo los campos y los montes del norte del territorio
Mastir. Estoy muy cualificada para poder ser llamada una chica campesina.
Se cogieron de la mano y comenzaron a moverse al ritmo de la música.
Parte 6
Sanae, Kiriha y Shizuka llegaron al gimnasio cuando Koutarou y Theia se encontraban en medio de
su lección de baile. Como no quisieron interrumpirlos, simplemente se quedaron viéndolos desde el
exterior.
—¡No me pises! ¡Si sigues pisándome con esa armadura puesta me vas a aplastar el pie!
—P-perdón, mover las piernas de esta forma es más complicado de lo que pensaba.
—¡Si sigues así voy a sufrir una fractura muy fea!
—Oh, eso estaría bien
—¡Deja de decir estupideces y aprende los pasos de una vez!
135
Las voces poderosas de los dos llegaban hasta la puerta del gimnasio, el lugar desde donde las tres
chicas los estaban observando.
—¿Qué?
Sanae suspiró con fuerza al verlos pelear.
—Me imaginaba que debían estar aburridos después de tanto ensayo, pero parece que se están
divirtiendo. Estaba preocupada por nada.
—Sí, no me habría esperado encontrarlos bailando.
Shizuka compartía la misma opinión que Sanae. A ella le parecía que lo estaban pasando bien a
pesar de su discusión.
—Karama, Korama.
Sin embargo, Kiriha tenía una expresión seria. Su mente estaba centrada en otra cosa, muy lejos de
disfrutar de la fiesta o de mirar el entrenamiento de Koutarou y Theia. Era casi como si estuviera
enfrentándose a algo amenazador.
—¡Sí jo~!
—¡Aquí estamos jo~!
Los dos haniwas aparecieron en cuanto Kiriha los llamó.
—¿Ha entrado o salido alguien del gimnasio mientras no estaba?
—¡No jo~!
—¡Harumi-chan se acercó a la puerta, pero se marchó sin entrar jo~!
—Ya veo, entonces todo está bien. Continuad manteniendo la guardia.
—¡Recibido, jo~!
—¡Vamos jo, Karama!
Kiriha había ordenado a sus muñecos que vigilaran el gimnasio. Siempre estaba preocupada de que
apareciera la persona que atacó a Theia.
—Kiriha, ¿no estás un poco paranoica? El festival cultural es tiempo de diversión, así que no se
presentará por aquí.
—Eso estaría bien
—¿Estáis hablando de la rival de Theia-san?
136
—Así es. Theia-dono ya ha sufrido varios ataques, así que estoy un poco nerviosa.
Kiriha siempre estaba en guardia, pero a pesar de ello no pudo atrapar al enemigo ni tampoco
encontrar una pista útil.
—Una lucha de familias, eh Y pensar que algo así iba a ocurrir tan cerca de mí.
—La realidad es que no lo parece, pero Theia es una princesa de verdad.
Las tres chicas miraron hacia el escenario. La clase de baile de Koutarou y Theia aún continuaba. Los
dos, que estaban reprochándose cosas mientras bailaban, parecían no sentir ninguna clase de
peligro, aunque había un enemigo que iba tras ellos.
Quizás se encuentre confiada porque conoce a su oponente, o puede que estar junto a Koutarou le
permita actuar de esa manera despreocupada
—¡¡Uuuuh, chicas, s-salvadme, por favor!!
En ese momento Yurika llegó al gimnasio. Llevaba la caja de plástico para insectos sujeta
fuertemente entre los brazos mientras se acercaba a Kiriha y las demás.
—¡Hércules-chan va~! ¡¡Hércules-chan va a~!!
—¡¿Yurika?! ¡¿Qué ha sucedido?!
Las tres se sorprendieron por la aparición de Yurika. Ella comenzó a explicar la situación con lágrimas
en los ojos.
—¡Lo que ocurre es que Ruth-san se dio cuenta de que Hércules-chan es un escarabajo!
Las chicas conocían la situación de Yurika con ese escarabajo y también lo mucho que Ruth los
odiaba. De forma que desde ese punto de partida fueron capaces de imaginarse lo que había
ocurrido, pero cada una reaccionó de una manera distinta.
—¡I-idiota! ¡¿Qué estabas haciendo?!
Sanae la reprendió, también con lágrimas en los ojos. Como ella adoraba los animales no pudo evitar
sentir preocupación por Hércules.
—Oh vaya, quedaba tan poco tiempo
Shizuka también estaba preocupada por Yurika y Hércules, pero ni de cerca compartía los mismos
sentimientos que Sanae. Sin embargo se encontraba mucho más inquieta por el dueño original de
Hércules, el hermano menor de la vicepresidenta.
—Ya veo
137
Y Kiriha mostró una sonrisa. Su principal preocupación era evitar que Theia volviera a ser atacada,
por lo que este pequeño problema hizo que consiguiera tranquilizarse un poco.
—¡No pude hacer nada! ¡Fue inevitable! ¡Cuando estábamos viendo la tele salió un anuncio sobre el
estreno de una serie de escarabajos! ¡Si tenéis alguna queja que hacer, entonces decídselas a los
productores de ese anime!
—¡¡Idiota!! ¡La culpa es tuya por estar viendo animes sin tener cuidado!
Ruth había visto el anuncio del anime porque Yurika estaba viendo un programa, de modo que si en
un principio no hubiera encendido el televisor, esa tragedia se podría haber evitado.
—¡Iiiiiih! ¡¡L-lo siento!!
—¡A-aún más importante, ¿qué está pasando?! ¡¿Dónde está Ruth?!
—¡¡Ruth-san ha perdido la cabeza!! ¡¡Dijo que iba a hacer sufrir a Hércules su castigo y entonces
empezó a perseguirme!!
Yurika no había dejado de correr desde que escapó del apartamento. Aunque no estaba habituada a
hacer ejercicio, como la vida de Hércules se encontraba en peligro corrió todo el camino que
separaba la Casa Corona del instituto sin detenerse. Y como premio por su gran esfuerzo consiguió
perder a Ruth por el camino.
—¡Por favor, tengo que esconderme! ¡¡Por favor!!
—De acuerdo. Si Ruth-san se pasa por aquí la mandaré a otro sitio.
—¡¡G-graciaaas!!
Tenía que devolver a Hércules en dos días, y contando con la fiesta de hoy, el Instituto
Kitsushouharukaze iba a celebrar su festival cultural durante tres días. Yurika planeaba proteger a
Hércules escondiéndose en el instituto mientras se encontraba abierto. En ese momento apareció un
haniwa en la entrada del gimnasio.
—¡Nee-san, Ruth-chan está viniendo hacia aquí jo~!
—Eso que está diciendo
—¡Yurika, no te bloquees, ve a esconderte a alguna parte!
—¡¡V-vale!!
Yurika forzó aún más su cuerpo fatigado para dirigirse corriendo al almacén de equipamiento del
gimnasio, cerca de la parte izquierda del escenario. Como el almacén estaba comunicado con el
escenario, se encontraba lleno de los decorados que se iban a utilizar en la función del día siguiente,
y debido a ello era el lugar perfecto para esconderse.
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Justo después de que Yurika cerrara la puerta, Ruth apareció en la entrada del gimnasio.
—Aaah, aaah, aah
Al igual que Yurika, ella estaba exhausta. Sanae y las demás pudieron escuchar su pesada
respiración aunque se encontraban a cierta distancia. Sin embargo no tenía tiempo para poder
recuperar el aliento; miró por los alrededores de la entrada al gimnasio mientras sostenía un enorme
matamoscas.
—R-Ruth-san, ¿tú también has venido?
—Oye Ruth, ¿qué haces con esa cosa que llevas ahí?
Shizuka y Sanae la llamaron.
—Fuuuh, aaah, fuuu
Pero ella no reaccionó a sus voces, sino que siguió avanzando mientras respiraba con dificultad.
—¡¿Iiiih?!
—Q-qué miedo.
La imagen surrealista de una chica adolescente vistiendo un delantal y llevando un matamoscas
sobredimensionado, todo ello acompañado de una expresión claramente amenazadora y una mirada
penetrante, provocó que Sanae y Shizuka se echaran hacia atrás por reflejo.
—Parece que ha perdido completamente el control de sí misma por culpa de la ira. Ni siquiera puede
escuchar nuestras voces.
—¡¿Y qué podemos hacer cuando se encuentra así?!
—E-este el fin Lo siento, Yurika-san, Hércules-chan
En ese punto, Sanae y Shizuka ya habían abandonado la idea de convencer a Ruth. Al ver cómo
estaba comportándose en ese momento ninguna de ellas tenía confianza en poder hacer que se
tranquilizara. Tan solo era cuestión de tiempo que Yurika y Hércules cayeran presos de Ruth. Pero
justo entonces ocurrió algo inesperado.
—¡¿?!
Por algún motivo, Ruth dejó de moverse. Ocurrió cuando estaba mirando al escenario en busca de
Yurika y el insecto. Al hacerlo pudo ver a dos personas.
—¿S-su alteza Satomi sama?
139
Sobre la tarima del escenario estaban Theia y Koutarou agarrados de las manos y bailando
alegremente. Theia era buena en el baile, pero como su compañero era Koutarou, es decir, un
principiante, su danza parecía extraña. Y cada vez que él cometía un error, Theia lo regañaba. Por
todo ello parecía que estaban jugando; ni siquiera se podía llamar baile.
—Su alteza está bailando tan feliz
Sin embargo, Ruth sabía que Theia estaba disfrutando de ese juego de niños que pretendían llamar
baile desde lo más profundo de su corazón. Era capaz de verlo más claramente que ninguna otra
persona, ya que ella había crecido junto a su princesa y eran tan cercanas como si fueran hermanas.
Puede que a Theia le gustaran los bailes de salón, pero Ruth nunca la había visto disfrutar tanto
como en este momento. Aunque sus pasos eran lamentables, la banda de música no estaba tocando
de forma coordinada y su compañero era un completo principiante, la sonrisa de Theia se veía
deslumbrante. Para Ruth se trataba de un espectáculo maravilloso.
—¿E-eh? ¿Por qué estoy aquí? ¡¿Eh?!
Y gracias a aquel espectáculo pudo recobrar el control.
—¿Por qué estoy sujetando un matamoscas?
Tras haber recuperado la capacidad para pensar, Ruth olvidó totalmente todo lo que había ocurrido
desde su incidente provocado por la ira. Su cerebro lo estaba haciendo para protegerla de los
recuerdos dolorosos.
—Estaba sirviendo té a Yurika-sama y ¿eh?
—¡¿Ha recuperado el control?! ¡Perfecto!
—Menos mal, ¿estás bien? ¡Ruth-san!
—Aah Shizuka-sama, ¿a qué te refieres con “bien”? ¿Ha ocurrido algo?
Ruth no tenía idea de lo sucedido y se puso a mirar por los alrededores de la zona, todavía
confundida.
—Ah, eh, bueno Ruth-san.
—Aah
Como Shizuka no era capaz de expresarse, Ruth comenzó a buscar de nuevo entre sus recuerdos.
U-umm Estaba echando té en la taza de Yurika-sama y entonces Tengo la sensación de que
pasó algo grave
—No ha ocurrido nada, Ruth. No pienses en ello demasiado. Todas nos pasamos por aquí para ver
cómo iba el ensayo de Koutarou y Theia.
140
Sin embargo, Kiriha se dirigió a Ruth como siempre solía hacer. Pretendía evitar que recordara lo que
le había sucedido.
—¿El ensayo de Satomi-sama?
Los ojos de Ruth se fijaron en las dos personas que había sobre el escenario gracias a las palabras
de Kiriha.
—C-cuidado, estás siendo demasiado impetuoso.
—Aunque me lo adviertas es difícil controlar mi fuerza.
—¡Pues entonces quítate la armadura!
—¡Guaah, para, no me la quites!
Y sin que se diera cuenta, en lo único que podía pensar Ruth era en lo bien que parecían estar
pasándolo Koutarou y Theia sobre el escenario.
—Alteza Satomi-sama
Es natural que pierda la noción de lo que ocurre a mi alrededor cuando miro a estos dos
Ruth dejó de intentar recordar y simplemente se quedó mirando al interior del gimnasio con una
expresión de felicidad. Ya no le importaba conocer la razón por la cual sostenía un matamoscas.
—Fufufu, alteza, Satomi-sama, vuestro baile es ciertamente maravilloso
En ese momento, lo único que ocupaba sus pensamientos eran su amada princesa y el Caballero
Azul culpable de que ella sonriera. Al verla, Sanae, Shizuka y Kiriha dejaron salir un suspiro de alivio.
—Fiiuuu, hace un momento no podía imaginarme lo que iba a ocurrir ahí
—Yurika acertó al esconderse a toda prisa en el almacén
—Probablemente vino buscando a Koutarou porque no tiene a nadie más en quien confiar, pero
parece que fue la mejor idea que pudo tener.
Las chicas se asomaron al almacén donde se había ocultado Yurika y suspiraron de nuevo. Las tres
se encontraban nerviosas después de haber visto a Ruth de aquel modo.
—Sanae-chan, cuando tengas la ocasión, ¿podrías ir a decirle a Nijino-san que todo ha salido bien?
—Claro. Me colaré cuando Ruth no esté mirando y se lo contaré.
Pero ahora todo estaba bien. Ruth había recuperado el control y tampoco escuchó a las tres chicas
susurrar a sus espaldas. Yurika y Hércules tendrán la oportunidad de sobrevivir por hoy.
141
—¡Hermana! ¡Alerta, emergencia jo~!
Solo pudieron relajarse durante un breve momento, ya que entonces los haniwas, que estaban
vigilando en el exterior del gimnasio, aparecieron frente a ellas.
—¡Hemos detectado una distorsión espacial dentro del gimnasio jo~!
—¡Basándonos en el tamaño parece que alguien se ha infiltrado dentro jo~!
—¡Karama-chan, Korama-chan, ¿qué queréis decir con “infiltrado”?!
—¡Disculpa jo~! ¡Esto es lo único que podemos saber con el nivel de precisión de nuestro detector
jo~!
Kiriha dejó los haniwas con Sanae y se dirigió a toda velocidad hacia el escenario. Koutarou y Theia
aún seguían bailando allí, y Ruth al lado de Kiriha, mirándolos.
¡Por lo tanto significa!
Las únicas residentes del apartamento 106 que tenían la capacidad de distorsionar el espacio eran
Theia y Ruth, de modo que si ninguna de las dos había hecho nada solo podía significar una cosa.
—¡Theia-dono, Koutarou! ¡Es la enemiga! ¡Está atacando!
La única posibilidad que quedaba era la nave espacial misteriosa que habían detectado hacía dos
meses; la tripulante de la nave que Theia había declarado como enemiga.
—¡¿Kiriha-san?! ¡¿Y todas las demás?!
La aparición repentina de Kiriha y el resto de chicas sorprendió a Koutarou. Hasta el momento había
estado tan concentrado en el baile que ni siquiera vio que se encontraban allí, y en consecuencia se
quedó paralizado en vez de tomar alguna acción.
—¡¿La enemiga?! ¡Ya veo, así que Clan está aquí!
Comparado con él, la reacción de Theia fue rápida. Como ella ya sabía bailar se dio cuenta
enseguida que Kiriha y las chicas les estaban mirando, por lo que pudo reaccionar a tiempo ante la
advertencia de Kiriha.
—¡Y pensar que nos está atacando ahora mismo! ¡¿Acaso la he subestimado?!
En cuanto Theia miró a su alrededor pudo ver a una persona en una parte alejada del escenario, y al
mismo tiempo ésta comenzó a hablar.
—¡Correcto, Theiamillis-san!
142
Se pudo escuchar una voz aguda de desprecio en el gimnasio. Cuando Koutarou miró en la dirección
de la que venía aquella voz discordante vio una chica. Tenía el cabello claro y un vestido blanco y
negro. En su cara llevaba unos lentes de aspecto anticuado. Koutarou ya la había visto antes durante
el ensayo general.
—¡Clan, nunca me habría esperado que te presentaras ante mí con un ataque directo!
¡¿Esa chica es Clan?!
Koutarou estaba impactado, en parte debido a que era la primera vez que veía a una persona de la
realeza aparte de Theia, pero lo que más le sorprendía era que ya se la había encontrado antes.
—¡Por eso cada vez que nos vemos te digo que eres muy poco inteligente!
Clan apuntó un arma hacia Theia.
¡¿Esa arma es?!
En el momento que vio el arma se quedó atónita, pero entonces lo comprendió todo.
—¡¡Ya veo, así que eso es lo que pretendías!!
Lo que Clan estaba sosteniendo era un arma de rayos manual que ella misma había fabricado.
Debido a su cualidad de científica prestigiosa, su invención por sí sola no habría sido suficiente para
asombrar a Theia, pero lo que la sorprendió en cambio fue que el arma había sido fabricada con
elementos que debía haber obtenido en la Tierra. Debido a ello la silueta del diseño era muy diferente
de la forma estilizada que se podía encontrar normalmente en Fortorthe.
¡Me ha engañado! ¡No ha aparecido en dos meses porque estaba reuniendo piezas para su arma! ¡Y
llevó a cabo todos esos ataques para hacer que pareciese un accidente y apartarme de su camino!
Clan le había llevado a pensar que no se atrevería a realizar un ataque directo. Si hacía uso del
armamento de la Hazy Moon dejaría un rastro incriminatorio, y también si hubiera utilizado piezas de
Fortorthe, aunque les habría llevado más tiempo, al final la habrían vinculado con el ataque. ¿Pero
qué ocurriría si en vez de ello utilizase elementos que solo se podían encontrar en la Tierra para
fabricar un arma? ¿Sería capaz Fortorthe de reunir las pruebas suficientes para acusar a Clan en
este pequeño país de los confines del espacio conocido?
La respuesta era no. Eso sería cercano a lo imposible, y además si Clan se deshacía de su arma no
quedaría ninguna prueba.
—Fufufu, ya es demasiado tarde para poder hacer algo al respecto.
Comenzó a salir un sonido sobrecogedor del cañón de rayos de mano de Clan.

—Pero puedo decir que fue muy duro. El nivel tecnológico de este planeta es tan bajo que me llevó
dos meses construir esto. Y pensar que todo va a terminar con un único disparo, qué desperdicio.
Clan apuntó la boca del cañón hacia Theia y mostró una sonrisa perversa. Era la expresión de
alguien que tenía la certeza de que iba a ganar.
Algo está mal ¿De dónde sale la confianza de esta chica?
Tras escuchar a Theia y Clan, Koutarou sintió que algo no encajaba.
Si es como ha dicho antes, ¿por qué estuvo aquí aquel día? ¿Qué estaba haciendo aquí?
Mientras Clan se enorgullecía de estar preparada para matar a Theia con el arma que había fabricado
en la Tierra, Koutarou estaba recordando haberla visto en el gimnasio unos días atrás. Todo tendría
sentido si se hubiera presentado allí aquel día solo para sabotear el foco, pero si ese era el caso,
¿cuál era el motivo de volver a atacarla en el mismo lugar varias veces? De hecho, Koutarou, Kiriha y
las demás estuvieron con ella en todas esas ocasiones.
—¡Qué inteligente! ¡En ese caso te haré volar por los aires!
Antes de que Koutarou pudiese llegar a una conclusión, Theia colocó su brazalete frente a sus ojos.
Su pulsera decorada con una piedra preciosa de color azul era en realidad un dispositivo creado con
el fin de controlar la Caballero Azul de forma remota.
—Fufufu.
En ese momento las comisuras de los labios de Clan se elevaron ligeramente.
¡¿Se ha reído?! Entonces eso significa~
Cuando vio su sonrisa inquietante, Koutarou llegó a una conclusión en el mismo momento que la voz
de Theia rugía encima del escenario.
—Caballero Azul, envíame el láser de pulsos anti-persona y~
La conclusión a la que había llegado Koutarou consistía en lo siguiente: ese día, Clan fue al gimnasio
para colocar una trampa. Fue justo después de eso cuando la vio bajar por los escalones del
escenario. A la vez que realizaba su trabajo principal saboteó el foco para hacerlo caer; ese sería su
seguro en caso de que la descubriesen. Y si Clan se estaba riendo en estos momentos significaba
—¡Detente, Tulipán!
Koutarou confió en su instinto, agarró la mano de Theia y tiró de ella todo lo rápido que pudo.
—¡¿P-plebeyo?! ¡No te entrometas en esto!
145
Theia trató de liberarse; estaba totalmente centrada en Clan. Los agujeros negros ya habían
aparecido sobre sus hombros, por lo que en muy poco tiempo sus armas tendrían que aparecer. Al
verlo, Koutarou entró en pánico y le gritó.
—¡¡Theia!!
Solo le había llamado por su nombre.
—¡¿K-Koutarou?!
Pero fue suficiente para desviar la atención de Theia sobre Clan.
—¡Ella quiere que utilices tus armas!
—¡Pero Clan está~!
Sin embargo, Theia aún seguía intentando atacar a su rival. Era debido a su personalidad, pero
también lo hacía para proteger a Koutarou. Si Clan disparaba su arma de rayos, él, que se
encontraba justo a su lado, no conseguiría salir indemne.
—¡Theia! ¡Confía en mí! ¡Soy tu caballero, ¿recuerdas?!
¡¿Koutarou?!
En el momento que escuchó su voz relajó el cuerpo. Entonces Koutarou la envolvió en sus brazos y
la empujó fuera del lugar, además de inclinarse sobre ella para protegerla. Justo entonces se produjo
una explosión. Los agujeros negros, que normalmente hacían aparecer armas, explotaron. Aunque la
potencia de la explosión no fue demasiado grande, si Theia hubiera estado debajo de ellos como
antes de que Koutarou la empujara, inevitablemente habría sufrido una herida de altísima gravedad.
Gracias a que Koutarou la protegió la explosión fue bloqueada por su armadura.
—¡Tch, maldito Caballero Azul falso, te estás metiendo en mi camino!
Clan chasqueó la lengua al ver que habían conseguido evadir las detonaciones. Estaba comenzando
a enfadarse porque Koutarou había cambiado el resultado de sus predicciones.
La explosión se había producido a causa de uno de los inventos de Clan. El dispositivo fue diseñado
para que en cualquier momento que Theia o Ruth trataran de hacer aparecer un arma, el espacio
sufriría una distorsión y los agujeros negros colapsarían, lo que tendría el mismo efecto que una
bomba. Era exactamente como Koutarou se había imaginado; cuando la vio por primera vez había
estado preparando el dispositivo.
Ella planeaba utilizarlo para que Theia se volara a sí misma, y como conocía su personalidad sabía
que en el momento que le mostrara su arma improvisada Theia caería en la trampa. Si conseguía
eliminarla mediante ese método no se ensuciaría las manos, por no hablar de que había una gran
probabilidad de que fuese clasificado como un accidente. Por esa razón debía llevar a cabo su plan
en el gimnasio.
146
—¡No hay forma de que pueda indultar a un bárbaro de un planeta perdido por interferir en mis
planes!
Pero su plan perfecto fue arruinado por un individuo cualquiera. Debido a ello, Clan perdió la
compostura.
—¿E-estás bien, Theia?
Después de recibir el impacto del aire durante la explosión, Koutarou soltó a Theia. Al hacerlo ella
levantó la cabeza para mirarlo.
—¡Estoy bien, me has protegido! ¡No hay necesidad de preocuparse, tan solo mi pelo se ha quemado
un poco!
Theia se tocó el pelo. Las puntas de su precioso cabello se habían chamuscado.
Hay sangre
En ese momento Koutarou advirtió que Theia tenía un corte en la mano mientras estaba tocándose el
pelo. Y salía sangre de la herida, por lo que él comenzó a bullir de rabia. Era el mismo tipo de odio
que sintió cuando Sanae estuvo en peligro en la playa.
—¡Koutarou, ¿te encuentras bien?!
—¡Jo! ¡Hemos venido a ayudarte, Koutarou jo~!
—¡Con nosotros aquí no tienes nada que temer jo~!
Sanae y los dos haniwas aparecieron frente a ellos. Como eran más ágiles que las demás se
movieron para cubrirlos a los dos. Al verlos, Koutarou liberó por completo a Theia y se levantó.
—...Vosotros proteged a la princesa.
—¿Eh?
—¡¿Q-qué se supone que significa eso?!
Mientras que Theia y Sanae seguían confundidas, Koutarou les dio la espalda.
—Significa lo que acabo de decir. ¡Ahora mismo Theia no tiene forma de protegerse a sí misma, así
que cuento con vosotros!
Si Theia intentara convocar sus armas volvería a producirse una explosión. Koutarou no sabía si la
trampa de Clan era capaz de funcionar más de una vez, pero no tenía intención de averiguarlo.
—¡E-espera, Koutarou! ¡Ir a la batalla en solitario es una locura! Yo~
Theia se levantó rápidamente para seguir a Koutarou a la batalla.
147
—Alteza, por favor, confíe en mí y espere. El campo de batalla es para los caballeros. Incluso una
princesa no debería adentrarse ese santuario.
Lo que detuvo a Theia fueron las palabras del Caballero Azul en boca de Koutarou.
—P-pero~
Lo que había dicho Theia anteriormente era la frase de la Princesa Plateada, sin embargo no lo había
hecho intencionadamente. Theia, al igual que la princesa de la obra, estaba tratando de detener a su
caballero.
—Si no cree en mí, ¿entonces quién creerá en mi victoria?
Koutarou colocó sus manos en la empuñadura de la espada que colgaba de su cintura y la sacó de
su vaina de una forma elegante. Era el movimiento que había practicado miles de veces con Theia.
—Después de todo soy tu caballero.
Ya veo, de modo que así debió sentirse el Caballero Azul
Llegado a ese punto, Koutarou finalmente entendió las emociones que debía haber sentido el
Caballero Azul cuando se dispuso a ir a la batalla.
—¿C-caballero Azul?
Theia se volvió a sentar mientras miraba la espalda del chico. Ella sabía que Koutarou no era un
caballero y que solo estaba repitiendo las frases del guion, pero a pesar de ello no pudo contradecir
su orden.
Mi caballero
Sus palabras acabaron con la intención de Theia de seguir discutiendo y la reemplazó con esperanza.
No había motivos para creer que Koutarou fuera capaz de vencer.
Eso es, él es mi caballero ¡Si no creo en él, ¿quién lo hará?!
Pero a ella no le importó y sencillamente depositó todas sus esperanzas en Koutarou.
148
Parte 7
A Clan se le escapó una risa cuando vio a Koutarou sacando su espada y dando un paso hacia
delante.
—¡Ojojojojo, tú sí que sabes hacerme reír! ¡Y pensar que un Caballero Azul farsante con una réplica
de su armadura iba a atreverse a desafiarme! ¡Ni siquiera tienes un guantelete mágico ni la
Signaltein!
En la leyenda del Caballero Azul aparecían cuatro tesoros mágicos: una armadura que podía anular
todos los ataques, unas botas que le permitían volar por el aire, unos guantes mágicos que le
permitían disparar llamas y calcinar a miles de enemigos y la espada sagrada Signaltein, que podía
cortar en dos el mismísimo futuro. Pero por supuesto Koutarou no contaba con ellos.
Todo lo que llevaba eran réplicas; su armadura era mecánica y su espada no era sagrada. Gracias al
poder de la armadura era capaz de realizar saltos de gran altura y también lo protegía parcialmente,
pero no poseía el mismo poder que la de las leyendas.
—¡Para una princesa farsante como tú esto es más que suficiente!
Sin embargo, Koutarou no se acobardó. Respondió a las burlas de Clan de una forma digna.
—¡¿Una princesa farsante?!
—¡Eso es! ¡Alguien que solo puede pensar en estar por encima de los demás no puede ser una
auténtica princesa!
En cuanto vio el comportamiento de Clan recordó la vez que conoció a Theia. Ella tuvo la misma
actitud, pero ahora era distinta; seguía siendo algo egoísta, solo que no intentaba despreciar a los
demás. Intentó ganar la pugna por el apartamento de una forma noble, la cual era propia de una
verdadera princesa.
—¡Y además has hecho daño a mi princesa! ¡Tú sí que sabes cómo hacerme reír!
—¡¿Qu~?!
Clan se quedó sin habla.
—Kuh, q-qué impertinente
Sin embargo su expresión enseguida volvió a mostrar furia. Las palabras de Koutarou le habían
enfadado, pero además tampoco podría perdonarse a sí misma por retroceder en ese momento.
—¡¿Cómo te atreves a hablarme así, que nací en el seno de la noble familia Schwaiger?!
—Si lo único noble que tienes es tu nombre, entonces es evidente que la familia Schwaiger es un
fracaso.
149
—¡Kiiii! ¡No pienso perdonar esa ofensa! ¡Te voy a reducir a simples átomos!
La ira de Clan ahora estaba centrada por completo en Koutarou. Él lo notó y aumentó la fuerza del
agarre de su espada, dispuesto a entrar en batalla.
De momento todo ha ido según el plan, pero ahora toca la parte más difícil
Enfurecer al oponente y obligarle a concentrase únicamente en él era un viejo truco de lucha.
Después de darse cuenta de que Clan era muy parecida a Theia, supuso que provocarla la llevaría
por el camino deseado, pero funcionó mucho mejor de lo que había esperado. Lo que permitió que su
táctica de provocación funcionase tan bien era haberla comparado con Theia. Y la armadura del
Caballero Azul que llevaba puesta solo ayudó a avivar las llamas.
A juzgar por las circunstancias ella no va a utilizar ningún ataque ostentoso como hizo Theia, lo que
significa que con lo que voy a tener que ser cuidadoso en todo momento es ese cañón
Si Clan se entregara demasiado a su odio y utilizara las armas de su nave espacial, Koutarou no
tendría ninguna oportunidad de ganar, y él lo sabía. Por lo tanto se centró en el arma que llevaba
ahora mismo.
—Lo mejor será asumir que me desintegraré si eso me alcanza ¡Así que en ese caso~!
Koutarou agarró su espada con ambas manos y se dirigió corriendo hacia Clan. Desde la distancia
ella tenía la ventaja, ya que contaba con un arma de largo alcance. Si no conseguía acercarse y
evitar que utilizara su cañón de rayos siempre tendría más probabilidades de perder.
—¡Ahí va! ¡¿Realmente piensas que puedes hacerme algo con esa espada de juguete?!
Pero a pesar de la acción de Koutarou, ella seguía mostrándose confiada. Simplemente sostenía su
arma de rayos sin realizar ningún movimiento.
—¡¡Te tengooo!!
Sin perder la oportunidad, Koutarou atacó con la espada. Aunque se trataba de una réplica, como su
fuerza estaba amplificada por la armadura tenía bastante impulso y podía hacer bastante daño. La
espada debía haber destruido el cañón en el ataque, pero algo la detuvo justo antes de impactar con
él. Era una barrera transparente formada por hexágonos como la que Theia y Ruth utilizaban para
defenderse.
—¡Entiendo, así que tú también tienes eso!
Era un escudo que distorsionaba el espacio con el fin de defenderse. Koutarou sabía lo poderoso que
era esa arma defensiva, y por otra parte, la barrera que estaba utilizando la había fabricado ella
misma. Un ataque improvisado y con poco efecto nunca podría atravesar aquella barrera.
—Kukuku, te has dado cuenta demasiado tarde~ ¡Espera, ¿qué?!
150
La espada había impactado en la barrera, pero la expresión de confianza y de superioridad de Clan
desapareció y se transformó en una de sorpresa.
—¡Eso es imposible! ¡¡No puede estar pasando!!
Clan saltó hacia atrás a toda prisa.
—¡¿Qué?!
Esta vez fue Koutarou el que se sorprendió. Clan, que en principio poseía la ventaja, se había
retirado. Koutarou no se había esperado esa reacción por parte de ella.
—¡Satomi-kun, sigue atacando! ¡No sé cuál es la razón, pero parece que tus ataques están
funcionando!
Shizuka vio que la punta de la espada había conseguido traspasar la barrera. Clan había visto lo
mismo y por eso se echó hacia atrás.
—¡Así que es por eso!
Koutarou siguió el consejo de Shizuka y comenzó a perseguir a Clan. El escenario era bastante
grande, pero como él contaba con la fuerza extra en las piernas que le concedía la armadura no tuvo
esa sensación. Redujo la distancia que le separaba de Clan en un instante.
—¡Deja de correr!
Clan trató de apuntar hacia él, pero como el cañón estaba fabricado con materiales de la Tierra era
demasiado largo, y por tanto no pudo fijar la mira sobre un Koutarou que corría a una velocidad
altísima.
—¡Aaaaaaaaaah!
La espada entró en contacto con el escudo una vez más.
¡Es cierto, esta espada puede atravesar la barrera!
Esta vez Koutarou pudo verlo también; la punta de la espada se había abierto camino a través del
escudo.
—¡¿O-otra vez?! ¡¿Pero qué pasa con esa espada?! ¡¿Acaso tiene un poder similar al de la auténtica
Signaltein a pesar de tratarse únicamente de una réplica?!
Clan no pudo ocultar su asombro. La espada había atravesado su escudo mucho más profundo que
la vez anterior.
¡No es posible! ¡Este neandertal de un planeta perdido solo está equipado con réplicas de las armas
del Caballero Azul, pero aun así me está arrinconando!
151
—¿K-Koutarou?
Theia estaba observando la batalla y sentía un asombro aún mayor que el de Clan.
La luz de esa espada No estaba equipada con esa clase de poder
El arma que estaba utilizando Koutarou había empezado a emitir una luz débil de color blanco.
—¡Kiaaa! ¡E-el convertidor del escudo no durará mucho a este ritmo!
—¡Aaaaaaaaah!
—¡¿M-me están venciendo tan fácilmente?!
La luz que salía de la espada aumentaba su intensidad cada vez que Koutarou la hacía chocar con la
barrera. Y a medida que fue haciéndose más resplandeciente, la espada era capaz de atravesar con
más profundidad el escudo de Clan.
—¿Es la misma luz que la de aquella vez?
Al ver el brillo del arma, Sanae se llevó una mano al amuleto que colgaba de su cuello. Ahora mismo
solo era un simple objeto decorativo, pero en el pasado había poseído un brillo idéntico a la luz de la
espada.
—¿Pudiera ser que tú realmente seas la reencarnación del Caballero Azul?
Al lado de Sanae se encontraba Theia, todavía sin poder hablar correctamente debido a la sorpresa.
La armadura azul y la espada resplandeciente; era casi igual al caballero legendario. Theia no podía
quitar los ojos de él. En ese instante, Clan apuntó con su cañón de rayos.
¡Si hemos llegado hasta aquí tendré que renunciar a esquivar sus ataques! ¡Lo golpearé con el cañón
de rayos mientras está ocupado en atravesar la barrera!
Clan dejó de intentar evadir las acometidas de Koutarou. En cambio planeaba derribarlo cuando se
detuviera a golpear su escudo. Puede que solo resistiera un ataque más, pero aun así ella debería
ser capaz de dejarlo fuera de combate.
—¡Ven a por mí, falso Caballero Azul!
—¡Iba a hacerlo aunque tú no quisieras!
Koutarou no se dio cuenta de las intenciones ocultas de Clan y se aproximó a ella.
—¡Te está atrayendo hacia ella, Koutarou! ¡No caigas en su trampa!
Theia sí que había visto la trampa de antemano y trató de detenerlo, pero ya era demasiado tarde. En
ese punto ya no podía parar, pero otra persona respondió a la advertencia de Theia.
152
—¡Déjamelo a mí, Theia!
—¡¿Sanae?!
La persona que iba a entrar en acción era Sanae, justo al lado de Theia. Levantó los brazos
apuntando hacia Clan y gritó con todas sus fuerzas.
—¡¡Técnica secreta!! ¡¡Tulipán de Sanae-chan, parte dos!!
En ese momento el vestido de Clan se levantó y la parte superior de su cuerpo quedó envuelta por su
falda, justo al igual que le ocurrió a Theia en cierta ocasión.
—¡¿Q-qué?! ¡¿Qué está pasando?!
Cogida por sorpresa, Clan quedó aturdida y por tanto dejó de moverse.
—Oh así que esta chica lleva un gato
Shizuka observó el dibujo de la ropa interior de Clan.
—¡Shizuka-sama! ¡¡Este no es el momento!!
—Perdona, Ruth-san. ¿Pero qué puedo hacer contra un adversario que tiene una barrera?
Shizuka era invencible siempre que se enfrentara en un combate a corta distancia, pero en esta
ocasión el oponente contaba con un escudo y además se encontraba en un espacio abierto. Por eso
ella solo podía limitarse a observar la pelea al lado de Ruth y de Theia, porque ellas tampoco podían
desplegar sus armas.
—¡Bien hecho, Sanae!
Y Koutarou atacó aprovechando que Clan estaba inmóvil.
—¡¡Uooooooooooooh!!
Con el impulso, la fuerza de la armadura y la espada emitiendo luz, Koutarou lanzó un ataque
poderoso sobre Clan. La barrera solo fue capaz de soportarlo durante un instante. El convertidor de
energía sobrepasó su límite y el dispositivo generador pegado a la espalda de Clan explotó. Y tras
atravesar el espacio que antes protegía el escudo, la espada se dirigió volando hacia ella.
—¡Imposible, no hay forma de que pueda ser derrotada! ¡No voy a creerlo!
Si hubiera podido ver habría tenido la posibilidad de vencer a Koutarou, pero como Sanae había
bloqueado su visión perdió todos los medios para evitar el ataque del chico. El golpe de la espada
alcanzó el cañón del arma, y a diferencia del escudo, ésta no tenía ningún tipo de defensa y se partió
por la mitad. Después de eso, la base del arma de rayos explotó. El dobladillo de su falda se
desprendió del vestido por la fuerza de la explosión, liberando a Clan de la táctica de Sanae.
153
—Y-y pensar que, siendo conocida como la Luna de Schwaiger, podría perder contra un simple
neandertal
Tras caer al suelo, Clan apretó los dientes mientras trataba de levantarse. Había tenido absoluta
confianza en su plan: haría que Theia utilizase sus armas presentándose ante ella y mostrándole el
cañón fabricado en la Tierra, y aunque no reaccionara de esta manera, Clan podría asesinarla
utilizando el propio cañón. Pero por culpa de la aparición de un solo hombre que ni siquiera había
merecido la pena tener en cuenta, ahora su plan había fracasado.
—Ríndete de una vez, Clan, o como te quieras llamar. Has perdido.
Koutarou apuntó su espada hacia ella y le recomendó que se rindiera.
—¡Todo esto es por tu culpa, falso Caballero Azul! ¡Debería haberme ocupado de ti en primer lugar!
¡Si solo se trata de ti no me importa utilizar las armas de la Hazy Moon!
A diferencia de Theia y Ruth, Clan no sería considerada culpable por el crimen si atacase a Koutarou,
ya que solo era un ciudadano de una región subdesarrollada del espacio. Si hubiera asesinado a
Koutarou antes de que Theia lo convirtiese en un ciudadano de Fortorthe, ella no habría podido hacer
nada al respecto.
—¡Puede que haya fracasado al intentar asesinar a Theiamillis-san, pero tú! ¡Sin duda te voy a
matar con mis propias manos! ¡El hecho de haber sido obligada a arrastrarme por el suelo es
completamente inaceptable!
Sin embargo Clan decidió no rendirse; simplemente miraba a Koutarou con unos ojos llenos de odio.
—¡¿A-aún sigues queriendo luchar?!
—¡Koutarou! ¡Inmoviliza a Clan inmediatamente! ¡Pretende atacarte con el armamento de la Hazy
Moon!
—¡¿Q-qué?!
Pero mientras Koutarou estaba procesando lo que le decían, Clan vio la oportunidad y escapó de la
amenaza de la espada corriendo hacia el exterior. Tras ello se rió de Theia.
—¡Ooojojojojo! ¡Demasiado tarde, Theiamillis-san! ¡Tan solo quédate ahí sentada y observa como
destruyo a ese Caballero Azul falso!
—¡Corre, Koutarou! ¡No dejes que te mate por salvarme!
—¡Y-y aunque quisiera, ¿a dónde puedo correr?!
Clan sacó un brazalete muy parecido al que tenía Theia, lo acercó a su cara y le dio unas
instrucciones en voz alta.
154
—¡Ya es demasiado tarde! ¡Hazy Moon, utiliza el desintegrador para reducir a ese falso Caballero
Azul a átomos!
[Como desee, princesa.]
Se abrió un agujero negro sobre el hombro de Clan, y en un instante se asomó por él un arma de
gran tamaño.
—¡He ganado, Caballero Azul falso! ¡Si lo deseas puedes arrepentirte de haber ido en contra de la
segunda princesa de Fortorthe!
Clan clamaba su amenaza de forma victoriosa. Era como ella había dicho; si Koutarou no hacía nada
recibiría su ataque y sería reducido a átomos.
—¡¡Guaaaaah, e-este es el fin!!
Koutarou entró en pánico y comenzó a correr por todo el lugar. Ya no había nada que pudiera hacer.
—Oh, eso ya lo veremos.
Kiriha apareció desde el otro extremo del escenario en esta situación desesperada.
—¡Umf, ¿no os dais cuenta de que habéis perdido?! ¡¿Qué es lo que puedes hacer para escapar de
esta situación?!
—...Hay un refrán muy interesante en este planeta.
Clan estaba extremadamente ansiosa en comparación con Kiriha, que se encontraba absolutamente
tranquila. A pesar de que las dos eran chicas inteligentes, sus comportamientos eran totalmente
contrarios.
—¡¿Un refrán?!
—Sí.
Kiriha asintió y levantó lo que sostenía en sus manos por encima de la cabeza.
—...El hombre engañoso es el que más veces cae en las trampas del engaño.
—¡¿El dispositivo que coloqué?!
Lo que Kiriha llevaba en sus manos era el aparato de interferencias para las distorsiones espaciales
que Clan había empleado contra Theia hacía un momento. Aún seguía activo y ahora estaba
apuntando hacia su inventora.
—...Has estado cerca, Luna de Schwaiger o lo que sea.
155
Como el arma que pretendía transportar era de gran tamaño, la explosión fue varias veces más
potente que la de Theia.
Parte 8
El humo producido por la explosión se disipó, pero a Clan no se le podía ver por ninguna parte. Solo
quedaron algunos fragmentos de su arma.
—Así que ha huido Sus planes son bastante poco elaborados, pero es la número uno cuando llega
el momento de escapar
—Theia-dono, ¿estás segura de que no deberíamos ir tras ella?
—No pasa nada. Su especialidad es escapar, de modo que perseguirla sería una pérdida de tiempo.
Theia se encogió de hombros mirando a Kiriha y pateó uno de los fragmentos del arma de Clan. El
trozo se deslizó por el suelo del escenario y se detuvo al chocar contra el cuerpo de Koutarou.
—Yo, yo pensaba que me había llegado la hora
Koutarou estaba tumbado en el suelo con los brazos y las piernas extendidos. Había agotado toda su
energía después de haberse movido sin descanso durante el ensayo y la batalla.
—¿Por qué? ¿Por cansancio o por Clan?
—A-ambos
Hoy ha sido un día de no parar
Koutarou solo quería llegar pronto a casa e irse a dormir.
—Espera, te voy a quitar la armadura.
Normalmente Theia se burlaría de él en esa situación, pero en cambio se comportó de forma amable.
Hoy lo has hecho muy bien, Koutarou
Incluso Theia no podía encontrar las ganas para gritarle después de todo lo que había ocurrido ese
día. Se acercó a Koutarou con una sonrisa poco frecuente en ella, una de tranquilidad.
—Tulipán, perdóname por desilusionarte ahora que estás de tan buen humor~
Cuando ella se acercó, Koutarou se dirigió a ella con una mirada seria en su rostro.
—¿Qué?
156
—Está rota.
—¿Eh?
—Lo que he dicho, está rota.
En cuanto Theia se agachó, él le mostró la réplica de la espada del Caballero Azul. La hoja del arma
se había partido a unos diez centímetros de la empuñadura.
—Creo que ocurrió la última vez que golpeé, cuando lo hice con todas mis fuerzas. Cuando me di
cuenta ya estaba rota, lo siento.
Koutarou sabía que Theia apreciaba todo lo relacionado con el Caballero Azul, así que tenía miedo
de que le gritara por haberla roto. Una espada es el alma de un caballero, de manera que Koutarou
podía imaginarse fácilmente a Theia regañándolo.
—Ya veo. Así que se rompió
—¿Eh?
Sin embargo, yendo en contra de las expectativas del chico, Theia no estaba enfadada. Cuando la
miró con una expresión de sorpresa, ella se rió y continuó hablando.
—¿A qué viene esa expresión de asombro en tu cara? Fufufu.
—¿Con eso quieres decir que no estás enfadada? Tú siempre dices que la espada es el alma de un
caballero
—¡¡Idiota!! ¡¿Así que al final no entendías de lo que estaba hablando?!
Theia levantó las cejas al escuchar las dudas de Koutarou, pero no estaba molesta porque Koutarou
hubiese roto la espada, sino más bien porque no había comprendido lo que trató de decirle.
—¡La espada es el alma del caballero debido al juramento que ha depositado sobre ella! ¡Lo que no
debe romperse es el juramento, no le espada en sí misma!
Theia agitó la espada con furia mientras gritaba a Koutarou.
—¡Por eso esta espada no se ha roto! ¡¿Por qué no puedes entender algo tan simple?!
—Me cuesta mucho comprender los modales de un caballero.
Theia se quedó en silencio cuando él protestó. Entonces lo miró fijamente y comenzó a hablar con
una voz suave.
—...Entonces está decidido. Vas a seguir entrenando para convertirte en un caballero.
157
Aunque su tono de voz era calmado, la furia que albergaba era más intensa que nunca. Entornó los
ojos y le lanzó una mirada a Koutarou.
—¡¿Eeh?! ¡¿Significa eso que aún no ha acabado?!
—¡Como si pudiera terminarlo en este estado! ¡Si te permito no ser más que un caballero de pacotilla
traeré la vergüenza a la familia Mastir! ¡Por lo menos seguiremos practicando hasta tu estreno en
público!
—¡¡No quiero hacerlo!! ¡¡D-dame un descanso!!
Los ensayos generales y la batalla con Clan habían terminado, sin embargo, al parecer el
entrenamiento de Koutarou para ser un caballero aún no había llegado a su fin. Y mientras Koutarou
y las chicas se tranquilizaban tras lo sucedido, en el interior del almacén del gimnasio, Clan comenzó
a entrar de nuevo en acción, aunque todos la creían desaparecida.
—Theiamillis-san y ese falso Caballero Azul ¡estáis cometiendo un grave error si creéis que voy a
retirarme por algo como esto!
Clan arrastró su cuerpo herido por culpa de la explosión hacia el escenario. Pero aunque su aspecto
era terriblemente débil, sus ojos ardían de rabia.
—¡No voy a aceptarlo, es imposible que pierda! ¡No hay forma de que pueda perder contra
Theiamillis-san y ese Caballero Azul farsante! ¡¡No hay forma de que pueda aceptar eso!!
Lo único que evitaba en estos momentos que Clan perdiera la consciencia era su rechazo
increíblemente rotundo a admitir la derrota ante Theia. Si no sintiera ese odio habría perdido el
conocimiento hacía bastante tiempo.
—¡Fu, fufufu, ¿no era “el hombre engañoso es el que más veces cae en las trampas del engaño”?!
¡¡En ese caso tú serás el que caerá en mi trampa final!!
Clan sacó una pequeña caja con un botón incorporado.
—No quería utilizarlo mientras se encontrara en fase de desarrollo, pero ahora que he llegado a
esta situación no tengo elección Fufufu.
Se trataba de una nueva clase de bomba que utilizaba la tecnología espacio-temporal desarrollada
por la propia Clan. Aunque no poseía el poder de las bombas antiguas, era capaz de destruir todo lo
que se encontrara en una extensión determinada.
—A-adiós, Theiamillis-san. Ha sido un placer~
Pero Clan no pudo pulsar el botón. En el momento que se disponía a hacerlo algo cayó sobre ella,
causando que perdiera definitivamente la consciencia. Y de este modo el ataque final de Clan
también fracasó.
158
Parte 9
—Habían pasado apenas veinte minutos desde que Yurika se escondió en esa sala. Pudo escuchar
algo de conmoción fuera, pero decidió dar prioridad a su propio problema.
—...No puedo aguantar más ¡Me caigo, me caigo!
Los brazos de Yurika llevaban bastante tiempo al límite. Cuando llegó corriendo al almacén de
equipamiento deportivo para escapar de Ruth se imaginó que si no se escondía en condiciones
acabarían encontrándola. Por lo que cuando Yurika inusualmente utilizó su cerebro para pensar, se le
ocurrió la idea de esconderse en el conducto de ventilación que llegaba hasta el techo. Era un lugar
donde sería muy difícil que la descubrieran, pero el conducto se encontraba en una posición oblicua.
De modo que si pretendía esconderse allí necesitaría utilizar algo de fuerza para sostenerse sobre él.
A pesar de todo decidió escoger ese sitio, y si conseguía mantenerse oculta en el almacén durante
bastante tiempo sería capaz de evitar a Ruth. Era una idea brillante para tratarse de Yurika.
—No puedo, es demasiado M-me caigo~
Sin embargo Ruth no se había presentado por allí, sin importar cuánto estuvo esperando. Aun así
Yurika no pensaba bajar hasta que no viera a Ruth y se asegurara de que no la había encontrado. En
ocasiones una rata correteaba por encima de ella o una araña le pasaba por la mano, pero Yurika lo
soportó y esperó durante veinte minutos. Y fue entonces cuando se abrió la puerta del almacén y
apareció una sola chica. Yurika estaba convencida de que esa chica era Ruth y empleó hasta la
última gota de su fuerza para mantenerse sujeta al conducto.
—No quería utilizarlo mientras se encontrara en fase de desarrollo, pero ahora que he llegado a
esta situación no tengo elección Fufufu.
—¿Eh?
Pero al final la chica no era Ruth. En cuanto se dio cuenta de ello perdió el ánimo que la mantenía
agarrada a la tubería y desapareció toda la tensión en su cuerpo.
—¡H-Hércules-chan, préstame tu fuerza!
Sin nada en lo que apoyarse mentalmente, sus miembros llegaron hasta el límite, y tampoco le
quedaba la fuerza suficiente para soltar una mano y utilizar la magia. Evidentemente, cuando pidió
ayuda a Hércules no recibió ninguna respuesta.
—¡No puedo aguantar más! ¡Lo siento Hércules-chan, lo siento!
Yurika cayó finalmente. Lo único que pudo hacer fue sujetar con fuerza la urna de plástico para que
no se rompiera. El suelo del almacén fue mucho más blando de lo que Yurika se había imaginado.
—¿E-eh?

Se había preparado para recibir un fuerte golpe, pero cuando al final no ocurrió nada de eso abrió los
ojos lentamente.
—M-menos mal, Hércules-chan está bien
Lo primero que vio fue la caja para insectos con Hércules dentro de ella. Afortunadamente parecía
haber sobrevivido al impacto y en la caja no se podían ver grietas por ninguna parte. Y Hércules, que
estaba en su interior, se estaba moviendo con energía.
—Mmm~
Soltando un suspiro de alivio después de haber visto que el escarabajo se encontraba bien, consiguió
tranquilizarse y entonces se dio cuenta de que estaba sentada encima de algo.
—U-umm
Temía haber roto un elemento del decorado o algo por el estilo.
—¡¿Eh?!
Sin embargo lo que se encontraba debajo de Yurika no era un decorado; era una chica con un vestido
blanco y negro. En cuanto se dio cuenta de que estaba sentada encima de alguien se levantó
rápidamente de un salto.
—Kia, n-noo~
Estuvo a punto de gritar, pero enseguida se tapó la boca. Si gritaba en ese lugar Ruth podría
aparecer, pero aunque no lo hiciera era posible que la situación se complicase.
—¡¿Q-q-qué debería hacer?! ¡N-no puedo dejarla así, pero tampoco puedo pedir ayuda a nadie!
Aún con la caja de Hércules en brazos, Yurika comenzó a correr en círculos. Después de estar
haciendo eso durante un rato tomó una decisión y dejó de correr.
—M-muy bien, finjamos que nada de esto ha ocurrido
Debido a la preocupación por si alguien descubría que ella le había hecho daño a alguien, pensó en
curar a la chica empleando la magia.
—¡Esto es por Hércules! ¡Sí, estoy protegiendo los sueños de su dueño! ¡Es el deber de una chica
mágica!
La chica mágica del amor y el coraje ☆ Rainbow Yurika.
—¡Ven aquí, Ángel Halo!
Había dejado fuera de combate a Clan sin que nadie se diese cuenta y después le salvó la vida.
161
El Caballero Azul de Theiamillis
Parte 1
Miércoles, 11 de noviembre
El festival cultural se llevó a cabo durante los dos días que tenían establecidos para él y terminó sin
ningún contratiempo. Esto por supuesto incluía la función del club de teatro, “La Princesa Plateada y
el Caballero Azul”. La obra recibió buenas críticas, especialmente Harumi, que había interpretado el
personaje de la Princesa Plateada, y por eso se decidió que continuarían con la historia el próximo
año.
Yurika pudo devolver el escarabajo Hércules sano y salvo a su dueño, pero al parecer se había
encariñado mucho con él y la despedida fue muy difícil para ella; pasó varios minutos llorando
después de desprenderse de él.
Clan no volvió a aparecer frente a Koutarou o las chicas tras la batalla que se produjo durante la
fiesta. Se mantuvieron en guardia durante un tiempo, pero al final la Caballero Azul detectó una
distorsión espacial a gran escala. De acuerdo con el análisis de la nave, se trataba de la Hazy Moon
abandonando la Tierra, y si ese análisis era correcto significaba que Clan había decidido marcharse y
regresar a Fortorthe.
Además, Koutarou y las chicas pudieron retomar su vida normal, y aunque probablemente la batalla
por la conquista del pequeño apartamento continuaría, Koutarou curiosamente pensó que eso sería lo
mejor. Pero no todo regresó a la normalidad. Se había producido un cambio gradual sin que nadie se
hubiera dado cuenta de ello.
El apartamento 106 se encontraba en silencio durante la noche. Koutarou rodaba por el suelo
mientras dormía, pero no roncaba ni hablaba en sueños. Aparte del sonido que hacía al chocar contra
algo mientras se movía, lo único que se podía oír en la habitación era el avance del reloj y la
respiración de Koutarou. Las otras residentes habituales estaban durmiendo en sus lugares
asignados: Sanae en el techo y Yurika en el armario. Gracias a esta circunstancia, el apartamento
106 se encontraba lo suficiente silencioso como para poder escuchar la hierba siendo mecida por la
brisa. Era una noche tranquila de otoño.
El cambio en el apartamento había sido tan paulatino que apenas pudo percibirse. Normalmente el
tiempo pasaba en paz hasta el amanecer, siendo los únicos sonidos audibles el que hacía el reloj y la
respiración de Koutarou, pero hoy no fue el caso.
En cuanto la manecilla del reloj señaló las dos, la pared más alejada a la entrada comenzó a brillar.
Lo primero que ocurrió fue que una pierna apareció de la pared, y después de que esta pierna
cubierta por unas medias confirmara dónde estaba pisando, regresó de nuevo a la pared
resplandeciente. En el instante siguiente apareció del mismo lugar una chica llevando un vestido de
color blanco puro.
—
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Tras salir de la pared miró hacia sus pies. Confirmó que lo que estaba pisando era un suelo de tatami
y dejó caer los hombros seguido de una expresión de alivio.
—...Alteza.
Después, otra chica vestida con un uniforme militar salió del portal. Hizo lo mismo que la primera
chica y miró hacia el suelo para confirmar lo que estaba pisando antes de mostrar una expresión de
alivio.
—Y pensar que tengo que preocuparme por la postura para dormir de mi vasallo
—No hay otra manera, alteza. No podemos pisar a Satomi-sama nada más llegar
Por supuesto, las dos chicas que habían surgido de la pared eran Theia y Ruth.
—Cierto.
Las dos se rieron en voz baja y se acercaron a Koutarou, que se encontraba apoyado contra una
pared. Sin embargo había algo extraño en las dos; ambas vestían un atuendo mucho más lujoso que
de costumbre. Aunque el vestido de Theia era blanco como siempre, tenía un diseño muy formal.
Además llevaba muchos más accesorios, y la diadema que tenía sobre la cabeza estaba decorada
con joyas que parecían valer millones.
El uniforme militar de Ruth también era diferente al que solía utilizar. La tela era de colores elegantes
y estaba repleto de decoraciones. Priorizaba el diseño a la movilidad y estaba pensado para ser
utilizado en ceremonias. Pero lo más extraño aparte de su ropa era que llevaba una espada en su
mano. Sostenía el arma cerca de su pecho, la cual poseía un diseño similar al de la espada que
Koutarou había roto. Cuando llegaron a Koutarou formaron una línea y se sentaron a su lado.
—Está durmiendo como si no le importase nada de este mundo Ni siquiera sabe lo que va a
suceder ahora
—Entonces podríamos hacerlo por el día.
Susurraban para no despertar a Koutarou o Sanae.
—Mejor no.
Theia negó con la cabeza, lo que provocó que su vestido y sus accesorios también se agitaran. Su
atuendo excesivamente lujoso le hacía aún más difícil poder moverse por la pequeña habitación.
—En base a las circunstancias esta es una buena forma de compensarle
—Fufufu, oh alteza
El cuerpo de Ruth se inclinó hacia delante mientras trataba de retener sus ganas de reír.
—Tranquila, Koutarou podría despertarse.
—S-sí Entonces terminemos con esto.
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—Sí, deberíamos hacerlo ya Ruth, dame la Sagnaltine.
—Aquí tiene, alteza.
Ruth le entregó el objeto que había estado llevando, la preciada espada Sagnaltine. Se trataba de la
espada que le habían regalado a Theia en su nacimiento, la cual llevaba grabada un escudo, una flor
dorada.
—Alteza.
—Sí.
Después de recibir la espada de Ruth se dio la vuelta para mirar a Koutarou.
—...Koutarou.
Y después de sonreír comenzó a hablar al chico en susurros.
—Me serviste de forma espléndida cuando apareció la segunda princesa, Clariausa. Estoy
profundamente agradecida por tus actos, que consiguieron protegerme del peligro. Normalmente te
habría concedido lo que hubieras deseado, pero como me encuentro de viaje no puedo hacerlo.
Cuando Theia dijo esas palabras agarró la espada con ambas manos.
—De modo que como prueba de mi gratitud te concederé el rango y el título de caballero. Pero sé
que no te sentirías agradecido si te tratara como mi vasallo, por eso he venido en estas horas tan
tempranas solo con Ruth como única testigo.
Theia continuó susurrando calmadamente, pero se encontraba algo triste por no poder hacerlo cara a
cara.
—...Perdóname, Koutarou. No conozco otra forma de mostrar mi gratitud. Puedes reírte de mí por ser
una princesa mimada si quieres, ya que no conocía otro modo de vida antes de venir aquí.
Theia mostró una ligera sonrisa y colocó con delicadeza la parte más delgada de la espada sobre los
hombros de Koutarou.
—No te muevas ahora, Koutarou. Si lo hicieras podría herirte
Primero el derecho y después el izquierdo; esa era la manera tradicional para otorgar el rango de
caballero a alguien en Fortorthe. Finalmente el título de caballero le fue concedido.
—...Satomi Koutarou. Theiamillis Gre Mastir Sagrada von Fortorthe le otorga el título y el rango de
caballero y el título de Caballero Azul de Theiamillis.
Ruth esperó a que su princesa terminase de hablar y le entregó la vaina de la espada.
—...Alteza.
—Sí.
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Theia guardó el arma lentamente en su funda.
—Y como un extra, te daré esta espada como sustitución de la que rompiste. La guardaré por ti, así
que hazme saber siempre que la necesites.
En cuanto dijo aquellas palabras le devolvió la espada a Ruth. Después de cogerla, la sostuvo con
gran cuidado; Ruth se encontraba increíblemente feliz en ese momento. Aunque lo habían hecho de
forma unilateral, le alegraba que Koutarou y Theia hubieran forjado un lazo entre señora y sirviente, y
esa espada era la prueba de ello. Para ella no había nada más valioso.
—Bien hecho, alteza.
—Gracias
Con esto terminaron todo lo que habían venido a hacer. A causa de ello sus expresiones se veían
radiantes.
—Mmm, mmm~
Entonces los párpados de Koutarou comenzaron a moverse. Pudiera ser porque notó la presencia de
Theia y Ruth, o simplemente por casualidad.
—Mm~
Cuando abrió los ojos vio a Theia frente a él.
—¿Mm? ¿Qué ya es la hora de entrenar?
Como estaba medio dormido supuso que ya era la hora de su práctica. Theia lo miró con ternura y
movió la cabeza de lado a lado.
—No. El entrenamiento estará aplazado durante un tiempo
—Ya veo Fuaaaah, entonces voy a dormir un poco más Despiértame cuando llegue la hora
—Sí, lo haré
Koutarou se durmió en un instante. Theia y Ruth habían acabado de hacer todo lo que pensaban y ya
no tenían motivos para permanecer en la habitación, pero ninguna de las dos se movió.
—...Descansa bien, mi caballero
—Buenas noches, Satomi-sama
Inmóviles, se quedaron observando al primer aliado, en el verdadero sentido de la palabra, que
habían encontrado en los confines del espacio.
165
Parte 2
Poco después de que terminara el festival cultural llegó un estudiante transferido al instituto
Kitsushouharukaze.
—Así que este es el club de cosplay
El estudiante transferido era una chica.
—Realmente es un buen lugar para ocultar tu verdadera identidad. Lo único que puedo decir es que
ha hecho un buen trabajo.
Tenía dieciséis años, la misma edad que Koutarou y las residentes del apartamento, una nueva
estudiante de primer año.
—Pensaba que solo era una cobarde estúpida, pero debería replantearme mi opinión Eso o que ha
conseguido hacerse amiga de alguien inteligente De todos modos debo andarme con cuidado.
Mientras murmuraba para sí misma llamó a la puerta que tenía frente a ella.
—Ya voy.
Enseguida alguien respondió desde el otro lado. Entonces la nueva estudiante se dirigió a la persona
que había hablado.
—¡Discúlpame, me gustaría unirme!
—¡Presidenta! ¡Tenemos una aspirante!
—¡¿D-de verdad?! ¡¿Estás segura de que no es alguien de otro club que nos está gastando una
broma?!
—Espera y verás, Yurika Fufufu
Su objetivo era Yurika.
Pretendía acabar con ella y reclamar el emplazamiento de poder mágico que estaba protegiendo.
Esta chica era una de las enemigas cuya existencia Yurika había asegurado innumerables veces, una
chica mágica malvada.

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