La Crisis de Sanae
Parte 1
Martes, 12 de agosto
Al día siguiente el cielo estaba despejado. Koutarou y las chicas se disponían a pasar su segundo día
de vacaciones en la playa.
—Yurika, ¿qué estás tramando?
—Sssh, sssh.
Koutarou se encontraba de vuelta al cobijo de su sombrilla después de comprar yakisoba, cuando de
repente vio a Yurika mirando a su alrededor de forma nerviosa y escondiéndose a medida que
avanzaba. Yurika normalmente tenía un comportamiento sospechoso, pero en esta ocasión
destacaba muchísimo más.
—>¿Estás jugando a que las chicas mágicas enemigas han venido a atacar?
—¡Te equivocas! ¡Lo que ocurre es que no quiero que las miembros del club de cosplay me
encuentren!
Koutarou había asumido que era parte de su cosplay, pero Yurika solo quería escapar de sus
compañeras de club. Su comportamiento sospechoso se debía a que pretendía evitar entrar en el
campo de visión de las cosplayers que se encontraban jugando un poco más lejos.
—¿Por qué?
—¡El cosclub está buscándome para poder arrastrarme al evento de la Comiha de pasado mañana!
—¿Y entonces por qué no vas con ellas?
De esa forma, el apartamento 106 sería más apacible durante ese día.
—No quiero.
—Además, tienes amigos en la Comiha, ¿no?
—¡No! ¡¿Por qué sigues molestándome con eso, Satomi-san?!
—Idiota, si sigues gritando te van a encontrar.
—T-tienes razón.
90
Yurika se dirigió a unas rocas para esconderse. El plan era permanecer oculta hasta que el club de
cosplay se rindiera.
—>No estás siendo para nada sincera contigo misma.
Koutarou vio a Yurika alejarse y abrió la caja de yakisoba que había comprado pocos minutos antes.
En cuanto la caja de plástico fino se abrió, el delicioso olor del yakisoba salió al exterior.
Después de haber venido hasta la playa no puedo marcharme sin probar esto.
Koutarou se llenó la boca con los fideos y degustó su sabor. Como lo había comprado en un
restaurante de la playa, estaban preparados a propósito con un sabor más intenso para que las
personas que se hubiesen bañado en el mar pudieran saborearlo a pesar de la sal del agua. Y como
Koutarou había hecho precisamente eso, para él el yakisoba estaba condimentado de forma
excelente.
—¿Quieres probarlo, Sanae?
Después de probar el sabor, Koutarou dejó de mover sus palillos durante un momento y se dio un
pequeño golpe en el hombro. Era una forma de llamar a Sanae, que se encontraba sentada a su lado.
Sanae respondió mientras miraba la arena; ni siquiera intentó levantar la cabeza para ver a Koutarou.
—>No me apetece.
No ha servido de nada
Koutarou se decepcionó un poco al escuchar su respuesta. En realidad había comprado el yakisoba
porque quería hablar con Sanae.
Sanae había estado actuando de forma extraña durante toda la mañana. No le apetecía hacer nada,
y parecía estar pensando en algo con una expresión taciturna, o eso es lo que él pensaba. En
realidad había estado mirando a Koutarou constantemente, solo que él no lo sabía, ya que en cuanto
se giraba hacia ella desviaba su mirada a otra parte.
Sabiendo que Sanae siempre tenía una sonrisa animada, al encontrarse en este momento deprimida,
el ambiente alrededor de Koutarou y las demás se puso tenso. Gracias al club de cosplay, que no
conocía a Sanae, al menos el ambiente no estaba totalmente desanimado.
—¿Pero qué es lo que ocurre exactamente? Has estado así desde esta mañana.
—Déjame sola> ¿Por qué te preocupas por mí? ¡Somos enemigos!
Sanae dijo eso enfurruñada.
—Me da igual que seamos enemigos, cuando pones esa cara todo el tiempo~
91
—¡Te he dicho que me dejes sola! ¡No te molestes por mí! ¡Somos enemigos, así que sería extraño
que nos llevásemos bien!
Sanae estaba gritando y empezaron a formarse lágrimas en sus ojos.
Sanae tú
Koutarou se encontraba más impactado por su profunda tristeza y enfado que por las palabras que
acababa de decir. Sus ojos estaban suplicando algo desesperadamente, pero Koutarou no sabía de
qué se trataba. No se podía imaginar qué estaba ocurriendo dentro de su cabeza.
Mientras que Koutarou era incapaz de decir nada, Sanae se levantó y le dio la espalda. Al verla, al fin
pudo exprimir algunas palabras.
—E-espera, Sanae, esta conversación no~
—¡Se ha acabado! ¡Si no quieres dejarme en paz, entonces tendré que irme a otra parte!
Pero al final Sanae no escuchó lo que tenía que decir Koutarou y se fue. Ella tenía la habilidad de
atravesar a las personas, de modo que enseguida puso una gran distancia de por medio entre ella y
Koutarou.
—¿Pero qué es lo que ocurre con Sanae>?
Koutarou dio un suspiro con el yakisoba aún en la mano. No podía comprender el motivo por el que
Sanae se encontraba tan deprimida. Lo único que se le ocurrió fue la discusión que tuvieron la noche
anterior, pero las pocas palabras que intercambiaron fueron para confirmar el hecho de que eran
enemigos. Los dos sabían de antemano que al final uno tendría que expulsar al otro del apartamento,
por lo que pensó que ese hecho no pudo ser lo que hirió a Sanae.
—Satomi-kun, ¿no has conseguido animarla?
—No, he fracasado, Casera.
Shizuka asintió mientras se aproximaba a él. Theia y las demás se encontraban detrás de ella, ya que
también se sentían preocupadas por Sanae.
—¿Por qué estará Sanae tan enfadada>?
Theia miró en la dirección por la que se había alejado el fantasma y dejó salir un pequeño suspiro.
—Sanae-sama no parece que esté enfadada, sino más bien triste.
—Yo pienso lo mismo. Será mejor hacer algo lo antes posible, Koutarou.
—Sí. No estaré de humor para resolver el problema del apartamento 106 si Sanae se encuentra así.
92
—Aunque me digáis que haga algo al respecto> No sé qué debería hacer>
Al igual que las chicas, Koutarou estaba mirando en la dirección por la que se había marchado
Sanae. No podría volver a recuperar el ánimo mientras que la sonrisa de la niña no regresara.
Koutarou deseaba hacer algo con esa situación, pero no se le ocurría ninguna respuesta.
—¡Argh, renuncio a seguir pensando! ¡Pensar no nos va a llevar a ninguna parte!
Koutarou, que no era precisamente una persona dada a reflexionar, simplemente dejó de hacerlo.
—Casera, voy a buscar a Sanae. Te veré más tarde.
Actuar antes que pensar; ese era el lema de Koutarou.
—Vale, nos vemos, Satomi-kun.
Koutarou dejó sus cosas en la playa y se marchó en busca de Sanae. Se encontraba solo, y comenzó
por dirigirse a la dirección por donde había desaparecido.
Parte 2
Koutarou consiguió abrirse paso por la playa llena de gente. Después de buscar durante un tiempo, el
número de personas que había a su alrededor comenzó a descender. Frente a él había una zona de
rocas, donde no se podía bañar.
—Menos mal.
Koutarou dio un suspiro de alivio después de haberse alejado de la playa abarrotada. Pisar sobre las
rocas era complicado, pero su avance se hizo más cómodo gracias a la ausencia de gente.
—¡Satomi-kun!
Una voz lo llamó. Cuando miró en la dirección de la que provino, pudo ver una sombrilla conocida
sobre un rompeolas. Harumi era la que estaba llamándolo.
—¡Sakuraba-senpai!
Koutarou escaló por el rompeolas mientras saludaba a Harumi con la mano.
—Hola, Satomi-kun.
Koutarou perdió el resuello después de haber escalado por las rocas, y Harumi lo saludó con una
sonrisa. Llevaba un vestido de verano de color azul claro y sostenía su sombrilla.

—H-hola, Sakuraba-senpai. Sé que es un poco precipitado, pero Sa~
Sé que es un poco precipitado, pero Sanae se ha perdido, ¿la has visto?
Koutarou estaba a punto de decir esas palabras, pero cerró la boca a mitad de la frase. Harumi no
podía ver a Sanae, por lo que preguntarle sobre ella solo la confundiría. Por alguna razón, los únicos
que podían ver a Sanae eran los habitantes del apartamento 106.
—¿Satomi-kun?
—Ah, no, solo me estaba preguntando por qué estás sola en este lugar, Sakuraba-senpai.
—En realidad mi finca está justo detrás de ahí.
Harumi no sospechó al ver que Koutarou había cambiado su pregunta en medio de la otra y sonrió
mientras señalaba hacia el camino de la montaña que había detrás de ella.
Varias casas de gran tamaño se alineaban alrededor de la carretera hacia la que apuntaba Harumi, y
una de ellas era de su propiedad.
—Ya veo.
—¿Y qué me dices de ti, Satomi-kun? ¿Por qué estás en este lugar solitario?
—Bueno, pues>
Cuando Harumi le hizo la pregunta, Koutarou dudó de si debía o no contarle la verdad, pero
enseguida decidió ser sincero con ella. Excluyendo la parte donde Sanae era una fantasma, no había
ningún inconveniente en decírselo.
—Pues verás, tuve una pelea con una de mis amigas que me acompañaron a la playa.
—Oh, vaya>
Harumi abrió los ojos ampliamente por la sorpresa y puso una expresión de preocupación.
—Así que en este momento la estoy buscando.
—Entiendo>
Y Harumi miró hacia abajo con tristeza. Ella sintió las emociones de Koutarou y se preocupó por
alguien que ni siquiera conocía.
—Satomi-kun, si no es mucha molestia, ¿podrías contarme el motivo por el que empezasteis a
pelear? Si me lo dices puede que sea capaz de ayudarte con algo.
—Sakuraba-senpai>
95
Koutarou agradeció la oferta de Harumi. Sentía que ella tenía la respuesta para esa situación
problemática.
—Bueno, en realidad no lo sé.
—¿No lo sabes?
—Tengo una idea, pero no sé si ese es el motivo o no>
—¿Y es>?
—Cuando dije la verdad en voz alta sobre que no nos llevamos bien pareció que eso le hizo daño.
Koutarou cambió “enemigos” por “no llevarse bien”, lo cual era necesario para hacer que Harumi
pudiera comprender mejor.
—La verdad>
—Pero esa es la relación que tenemos, y hasta ahora hemos estado peleándonos todos los días. Así
que no creo que esa sea la verdadera razón de su enfado.
Koutarou y Sanae habían sido enemigos desde el principio y nunca se llevaron bien. Y debido a su
condición de enemigos, siempre estaban molestándose e insultándose entre sí. Koutarou no pensaba
que eso de repente pudiera herir los sentimientos de Sanae.
—Ya veo> Entonces es evidente que se sienta mal.
Pero Harumi no pensaba de la misma manera. Se le ocurrió una respuesta después de escuchar la
explicación de Koutarou.
—¡¿Lo entiendes?!
—Sí. Probablemente>
Harumi mostró una pequeña sonrisa y comenzó a explicar como si fuera una madre aconsejando a su
hijo.
—Los dos somos miembros de un club, ¿verdad?
—Sí, tú siempre estás ayudándome.
—Pero también podría decirlo de esta forma>
Harumi dejó de hablar y miró directamente a Koutarou.
—>Podría decir que somos completos extraños que por casualidad se encuentran en el mismo club.
96
Al escuchar eso, Koutarou sintió que esas palabras eran frías y crueles; odiaba escucharle decirlo de
esa forma.
—Eso es>
—Otra forma de decirlo.
Harumi reveló una sonrisa cálida, y entonces la amabilidad regresó a sus palabras.
—Si hubieses dicho eso cuando nos conocimos no habría pensado demasiado en ello.
Puso las manos frente a su cuerpo y sonrió.
—Pero en este momento, si lo hubiera escuchado de ti me habría entristecido. Si dices que somos
completos desconocidos, aunque sea la verdad, me sentiría muy triste.
—>
Aunque sea la verdad
Esas palabras hicieron eco en la mente de Koutarou.
—¿Y tú que piensas, Satomi-kun?
—>Lo mismo. Si dijeras que somos simples desconocidos me dejaría impactado.
Koutarou asintió al decir esas palabras.
—Creo que ocurre lo mismo con esa persona.
Harumi miró al océano mientras hablaba, y sus ojos se veían dulces y tristes al mismo tiempo. Casi
como si fuera ella la que se encontraba enfadada, estaba intentando considerar los sentimientos de
esa persona.
—Sé que es la verdad. Al principio realmente pensaba de esa forma, pero a medida que fue pasando
el tiempo mis sentimientos comenzaron a cambiar. Odio el hecho de haberme comportado así. Tiene
que haber algo más> quiero que lo haya. ¿No es eso lo que está pensando ella?
—Ella>
Eso era algo en lo que Koutarou no había pensado. Ni siquiera se había imaginado que algo pudiera
haber cambiado en el interior de Sanae.
—Pero a esa persona le dijiste la pura verdad, Satomi-kun. Creo que eso fue lo mismo que decir que
sois completos desconocidos.
—Ah>
97
En ese instante, Koutarou recordó las palabras que Sanae le había dicho: “¡Te he dicho que me dejes
sola! ¡No te molestes por mí! ¡Somos enemigos, así que sería extraño que nos llevásemos bien!”.
¿Acaso Sanae odia pensar que solo somos enemigos? Pero yo le dije precisamente eso. ¿Así que
por eso se ofendió y se marchó?
—Estoy segura de que esa persona piensa que algo así es muy triste, porque yo también quiero que
Satomi-kun me vea como una amiga. No me gustaría oírte decir que solo somos un par de extraños>
—¡Así que era por eso>!
Las palabras de Harumi podían explicar las acciones de Sanae. Koutarou pensó que ella se
encontraba absolutamente en lo cierto.
—¡¿Entonces qué debería hacer, senpai?! ¡¿Qué es lo que tengo que decir para que me perdone?!
Ya no había posibilidad de dudar; estaba convencido de que Sanae se sentía herida por esa razón.
Por tanto Koutarou buscó una respuesta en la chica que le había ayudado a comprenderlo, ya que
pensaba que ella podría darle la solución que necesitaba.
—>Estoy segura de que ya sabes la respuesta, Satomi-kun.
Harumi sonrió con amabilidad, lo cual hizo que Koutarou se tranquilizara.
—Satomi, kun, tú ya no sientes lo mismo que antes, ¿verdad?
—Eh>
Cuando se conocieron, Koutarou solo pensaba en Sanae como una enemiga, como un espíritu
maligno que había tomado posesión de su apartamento. Pero durante los últimos meses esos
sentimientos habían cambiado gradualmente.
Es cierto que aún seguimos siendo enemigos, pero eso no es todo. Si así fuera, entonces no
habríamos hecho una tregua y tampoco habría dejado que me poseyera para comer. Y como ella no
se dio cuenta
—¡Lo tengo! ¡Muchas gracias, Sakuraba-senpai! ¡Voy ahora mismo!
—Sí. Rezaré para que lo arregles.
Koutarou empezó a correr después de haber encontrado su respuesta. Ni siquiera miró hacia atrás
para despedirse de Harumi, que estaba asintiendo. Había decidido su próxima acción, por lo que
corrió directamente hacia ella. Ese era uno de sus lados buenos.
—Satomi-kun>
98
Pero Harumi tenía una mirada de tristeza mientras lo veía alejarse. No eran los ojos de alguien que
veía correr a un compañero de instituto para hacer las paces con su amigo. Y cuando ya no podía
verlo dejó salir un suspiro.
—>Me gustaría que pensaras en mí como una amiga>
Harumi deseaba hacer más cercana su relación con Koutarou. Se trataba de una verdad innegable.
Llevaba sintiendo esto desde hacía ya un tiempo.
—Pero>
Pero en ese momento, ser su amiga no era lo único que deseaba. Quería que hubiese algo más. Un
día, Harumi empezó a sentirse de esa forma.
—Soy> una cobarde y> una mentirosa>
Era incapaz de hacer lo mismo que había aconsejado a Koutarou, y ese hecho le resultaba triste y
doloroso.
Parte 3
En el momento que Koutarou y Harumi se estaban despidiendo, Sanae se encontraba sentada sola
cerca de un acantilado. Estaba al otro lado de la playa, en un pequeño acantilado rodeado por rocas,
pero a pesar de ser pequeño ofrecía unas buenas vistas del océano.
—Estúpido Koutarou> ni siquiera sabes cómo me siento>
Pero Sanae, que estaba sola y abrazando sus rodillas, no miraba aquella hermosa vista. Tampoco
pensó en observar a las gaviotas o las olas chocando contra el acantilado.
—¿Pero por qué me siento tan sola y triste>?
Sanae estaba ocupada pensando en ella misma y en Koutarou. Ambos eran enemigos. Pudo
recordar ese hecho con claridad cuando discutió con él, pero por algún motivo no podía dejar de
sentir una fuerte tristeza y soledad.
—Aunque yo quería echarlo cuando nos conocimos>
Aunque se suponía que eran enemigos, solo pensar en ello resultaba muy doloroso. No podía
comprender por qué se sentía de esa forma. Ahora no le parecía tan obvio el hecho evidente de ser
enemigos; se encontraba confundida por su cambio de sentimientos.
99
Cuando se sintió abrumada por la confusión, echó la culpa a Koutarou y se alejó de él a toda prisa,
pero ella en el fondo sabía que Koutarou no había hecho nada malo. Era natural que pensara en ella
como un espíritu molesto y maligno, ya que se trataba de la reputación que ella misma se había
ganado. Pero a pesar de haberlo comprendido no fue capaz de contener sus emociones.
—Lo mejor sería que yo volviese a ser como antes de conocer a Koutarou> Después de todo> es
un enemigo.
Triste, sola y conmocionada por sus propias emociones. Sanae parecía increíblemente pequeña al
estar abrazando sus piernas.
Suspiró profundamente de nuevo, pero no importaba cuántas veces lo hiciera, porque sus
sentimientos nunca podrían volver a ser los de antes. Y mientras que Sanae suspiraba había otra
chica haciendo lo mismo, no muy lejos de donde ella se encontraba. Era Nijino Yurika.
—¡¿Mis perseguidoras> se han ido?! ¡Gracias a Dios, por fin me he librado de ellas~!
A diferencia de Sanae, este suspiro era uno de alivio. Yurika había llegado hasta una zona de rocas
para escapar de sus perseguidoras del club de cosplay. Si le atrapaban sería obligada a ir al evento
que se iba a celebrar dentro de dos días, y al conseguir evitarlas se sintió realmente aliviada.
—No pienso formar parte de ese evento. Si hiciera algo así, Satomi-san~ ¿Eh, no es esa Sanae-
chan?
Yurika vio a Sanae sentada en el acantilado.
—¿Qué está haciendo en un lugar como ese?
Como Yurika había estado corriendo por todas partes durante todo el día no pudo ponerse al
corriente de la situación delicada entre Sanae y Koutarou, de modo que le confundió ver sola a la
chica. En su cabeza, que Sanae y Koutarou siempre fueran juntos era algo natural.
—Vale, voy a echar un vistazo.
Yurika en realidad no tenía nada más que hacer y tampoco quería volver para que el club de cosplay
le encontrara. Y aunque ella no se llevaba muy bien con los fantasmas, en los últimos tiempos había
conseguido acostumbrarse a Sanae y ya no tenía motivos reales para odiarla.
Por eso Yurika se aproximó al acantilado rocoso.
—¿Eh?
Y en cuanto se acercó a Sanae se dio cuenta de que había otras personas allí aparte de ella.
—¡E-esto no es bueno! ¡Tienen que ser ellas!
100
Yurika pensó que las miembros de su club habían conseguido rastrearla, de modo que dejó de
moverse y se escondió tras una roca cercana.
—¡Aniki, esta es la oportunidad perfecta! ¡E-estamos tan cerca de hacernos ricos!
—Cálmate, Hachi. Incluso la mejor de las oportunidades se puede echar a perder si no tienes
cuidado.
—¡Sí, como podía esperar de Aniki, eres tan seguro!
—Puede que incluso sea demasiado bueno.
Pero ahora Yurika no tenía motivos para estar asustada.
Las personas que se estaban acercando a Sanae eran los dos cazadores de fantasmas, y después
de haber fracasado tres veces, esperaron a que Sanae estuviera sola para poder realizar finalmente
su plan.
—Nuestra oponente está sola y nosotros completamente preparados. Si fallamos ahora seremos el
hazmerreír. Cuento contigo, Hachi.
—¡Entendido!
Habían estado preparando su equipo mientras esperaban a que Sanae se separara del resto. Los
pasos de su plan y su equipo se habían dispuesto a la perfección. Tenían confianza en que en esta
ocasión todo marcharía bien.
—Ponte en posición, Hachi.
—¡Recibido!
Los dos se acercaron a Sanae. Ella solo advirtió el peligro cuando algo le tapó la vista.
—¡¿Q-qué es esto?!
De repente un humo blanco comenzó a rodear a Sanae. El humo formaba parte de una cortina que
habían creado los cazadores. Este humo tenía la propiedad de cegar a los fantasmas gracias a que
las ramas que habían utilizado en la hoguera provenían de árboles sagrados.
—Cof, cof. ¡¿Q-qué es esto?!
Pero como hacía viento, la cortina de humo se disipó enseguida. Cuando Sanae recuperó la visión,
los cazadores de fantasmas ya estaban llevando a cabo su siguiente ataque.
—No se puede escapar de la economía sin barreras del libre mercado, incluso después de la muerte.
—No se puede evitar. El dinero manchado de pecados es demasiado bueno como para despreciarlo.
101
—Sí. Pienso entregarme al máximo. Quiero llenarme el estómago con algo delicioso.
—El otro día me comí un billete de un dólar y estaba increíblemente rico. Me pregunto si puedo hacer
que me paguen con billetes de dólar.
Unos fantasmas rodearon a Sanae mientras que estuvo cegada por la cortina de humo.
—¡¿Q-quiénes son estos tíos?!
Los fantasmas podían llegar fácilmente a veinte, y todos se encontraban a su alrededor. Su género,
edad y ropa eran diferentes; no tenían una característica común. Era prácticamente como si un grupo
aleatorio de personas se hubiera convertido en fantasmas.
—¡Id, espíritus malignos! ¡Ganaos vuestro sueldo!
En realidad eran fantasmas mal pagados que habían traído los cazadores para ayudarlos a capturar a
Sanae. Esos espíritus eran el último as en la manga del que disponían.
—No, las auténticas exquisiteces son los billetes de los países con una inflación excesiva.
—Guah, solo oír eso hace que se me caiga la baba.
—Una vez que los has probado ya no querrás tocar los billetes de un país económicamente estable.
—¿Crees que es así>? Yo pienso que en los países estables hay vicios únicos, como arruinarse en
el mercado de valores o hacer regalos caros a las mujeres. Así es como a mí me gustan.
—Un gusto maduro> al oírte describirlo me parece que yo también quiero probarlo>
—¡Dejad de hablar y largaos!
—Vaaaale.
Sanae se encontraba aturdida por la situación, y entonces los fantasmas aprovecharon para atacar
por todos lados.
—¡Kiaaaa! ¡Nooooo! ¡Idiotas, pervertidos, sois repugnantes! ¡¿A quién creéis que estáis tocando?!
—>Me siento como si estuviera haciendo algo malo.
—Bueno, es porque solo es una niña pequeña.
—¿No estaremos haciendo realmente algo perverso?
—No hay de qué preocuparse, después de todo somos espíritus malignos.
—Ya.
102
Después de haberla rodeado completamente, los espíritus atraparon a Sanae con facilidad. Sujetaron
sus brazos y sus piernas y la inmovilizaron. Los cazadores se sirvieron de esta situación para
acercarse con sus redes de insectos.
—¡Parece que ha ido bien, Aniki!
—¡Cuando nos ponemos en serio no hay nada que se nos resista!
Su cuarto intento estaba saliendo de acuerdo con el plan. Pero había una persona viendo a Sanae en
esos momentos de desesperación. Era Yurika, que había confundido a los cazadores de fantasmas
con sus perseguidoras.
—¡¿S-Sanae-chan está>?!
Después de escuchar la conmoción y determinar que no podían tratarse de sus compañeras de club,
Yurika asomó la cabeza por encima de la roca y vio una terrible imagen en la parte más alta del
acantilado.
—¡D-dejadme salir! ¡¡He dicho que me dejéis!!
Un gran número de fantasmas estaba rodeando a Sanae y privándole de su libertad. Ella trató de
escapar desesperadamente, pero los fantasmas eran demasiado fuertes y no pudo hacer nada contra
ellos.
—¡Se ha acabado! ¡Ahora te vamos a cazar y después te venderemos!
—¡¡Qué quieres decir con venderme!!
—Nunca había visto un fantasma con tanta energía espiritual y que al mismo tiempo mantenga su
estabilidad. ¡Alguien como tú tendría un buen precio para alguien experto!
—¡¿Pero vosotros dos no erais simplemente pervertidos?!
—¡¿Qué estás diciendo, después de haber visto todo esto?!
—¡Somos cazadores de fantasmas! ¡Cazarrecompensas especializados en capturar espíritus!
¡¿Cazadores de fantasmas?! Imposible, eso suena como algo sacado de un anime, no hay forma de
que~
Al principio, Yurika no podía creer que los cazadores de fantasmas pudiesen existir de verdad, pero lo
que vio le obligó a cambiar de opinión fue...
No sería tan extraño que existieran. Por otro lado, las chicas mágicas existen, así que no sería
demasiado insólito. Además, a diferencia de Satomi-kun, yo creo en las personas.
Yurika creía que lo que decían era verdad, aunque Koutarou no pudiese aceptarlo.
103
—¡¿P-p-pero qué debería hacer?! ¡Tengo que salvar a Sanae-chan! ¡Pero hay tantos fantasmas>!
¡N-n-n-no sé qué hacer!
Creer que su identidad era cierta era una cosa, pero Yurika no tenía idea de cómo manejar la
situación. Quería salvar a Sanae, aunque odiaba profundamente a los fantasmas. Empezó a temblar
con solo mirarlos y no fue capaz de moverse.
—¡P-pero si les dejo, Sanae-chan va a>!
—¡Kiaaaaaa!
Mientras que Yurika estaba pensando en su próxima acción, Sanae quedó atrapada en la red para
insectos.
—¡Nooooo, que alguien me ayude! ¡Alguien!
—Es inútil, nadie va a venir a salvarte.
—Tus amigos están jugando muy lejos de aquí. Y es imposible que alguien pueda andar por esta
zona y oír tus gritos. Ríndete de una vez.
—¡No pienso hacerlo! ¡No quiero que me vendan!
Sin embargo, las palabras de Sanae provocaron que Yurika finalmente tomara una decisión.
—¡V-voy a ir a salvarla! ¡Los fantasmas me dan miedo, pero estar asustada no va servir de ayuda!
¡Sakuraba-senpai iría a rescatarla!
Yurika murmuró unas palabras de valentía y puso en movimiento su cuerpo tembloroso. Recordó lo
que le había dicho Harumi durante el maratón de obstáculos.
¡No puedo perder conmigo misma! ¡Tengo que ser más fuerte, como Sakuraba-senpai!
—¡¡Muy bien, puedo hacerlo!!
Poco después los temblores se detuvieron y permitieron que su cuerpo pudiera moverse libremente.
¡Voy a llamar a Angel Halo, me transformaré y salvaré a Sanae-chan!
Yurika se concentró gracias a su determinación renovada y extendió su brazo derecho. Se disponía a
llamar a su bastón.
—¡Ven! Angel~
—¡¡Te encontré, Yurika-cha~n!!
—¡Presidenta, la he encontrado! ¡Yurika está aquí!
104
Sin embargo, se presentó un obstáculo inesperado. Se trataba del club de cosplay, que había estado
buscando a Yurika durante todo el día.
—¡Asegurad el objetivo!
En cuanto la presidenta dio la orden, las cinco miembros saltaron sobre Yurika al mismo tiempo.
—¡¿O-oh no?! ¡¿E-en este momento tan importante?!
Yurika intentó huir, pero ya era demasiado tarde. Fue privada de su libertad, al igual que habían
hecho con Sanae.
—¡Perfecto, daos prisa y llevadla de vuelta al hotel, vamos a preparar nuestros trajes!
—Traer un vestido de repuesto ha resultado ser una buena idea, presidenta!
—¡¡Espera, espera, Sanae-chan está> están secuestrando a Sanae-chan!!
—¿Sanae-chan?
Las cosplayers se detuvieron cuando Yurika empezó a suplicar con desesperación. Comenzaron a
buscar a su alrededor a la chica que Yurika había llamado “Sanae-chan”, pero lo único que pudieron
ver fue a dos hombres extraños llevando una red para insectos.
No podían ver a los espíritus malignos que había junto a ellos, o a Sane, que estaba atrapada en la
red.
—Aquí no hay nadie.
—¡Sí que hay! ¡¿No podéis ver a los hombres que están atacando a una chica al borde del
acantilado?!
—¡Espera un segundo, mirad todas! ¡Son los pervertidos de ayer!
—Uah, qué asco, vamos, no tenemos nada que hacer con ellos. ¡Y aseguraos de que llevamos a
Yurika con nosotras!
—¡Valeeee!
El club de cosplay obedeció las órdenes de su presidenta y rápidamente ataron a Yurika con una
cuerda.
—¡Por favor, esperad, si no salvamos a Sanae-chan va a ocurrir algo terrible!
—Pero si no está por ninguna parte.
A pesar de las súplicas desesperadas de Yurika, las miembros del club no la escucharon. Poco
después terminaron de atarla por completo y le pusieron una mordaza.
105
—¡Mmm, mmmm, Mmmm!
Llegado a ese punto ya no había nada que Yurika pudiese hacer. Ataron a Yurika a un palo largo y la
llevaron a hombros; parecían hombres de la prehistoria llevando a casa su presa.
—¡¡Hmmmmmmmh!!
—Aguanta un poco, Yurika-chan. Pronto te desataremos y te pondremos tu vestido.
—¡¡Mmmmm!! ¡¡MmmHmm!!
Y mientras que se llevaban a Yurika, Sanae se quedó sola.
—¡¡Dejadme salir de aquí!!
Habían colocado a Sanae en un misterioso contenedor transparente cuando la sacaron de la red para
insectos. El recipiente era un cilindro de 50 centímetros de diámetro y dos metros de altura, fabricado
con algún tipo de cristal transparente.
Sin embargo, el cilindro era muy robusto y no se movió ni un poco cuando Sanae comenzó a golpear
desde el interior. Tampoco podía atravesar la pared. Se trataba de un utensilio que acompañaba al
conjunto de las redes, un contenedor que tenía el fin de transportar fantasmas.
—Ríndete de una vez. Ya te hemos cazado.
—Te queda muy poco para ser vendida.
—¡No quiero, no quiero ir a ninguna parte! ¡Koutarou! ¡¡Koutarou!!
El nombre de Koutarou salió de los labios de Sanae cuando perdió toda esperanza. Siguió llamando
al chico mientras golpeaba la pared del recipiente.
—¡Sálvame, Koutarou!
Pero sus gritos de desesperación no podían alcanzarlo.
106
Parte 4
Koutarou todavía no había llegado al lugar cuando Sanae fue secuestrada. Si hubiera corrido un poco
más rápido habría sido capaz de oír los gritos de la niña mientras se la llevaban.
Sin embargo, su voz no pudo llegar hasta él por culpa de un pequeño espacio de tiempo. Pero eso no
significaba que toda la esperanza estuviera perdida.
—¿Oh, no es ese Satomi-kun? Qué lugar más extraño para encontrarlo.
—¿No son el club de cosplay? ¿Por qué están aquí?
Cando Koutarou se estaba dirigiendo hacia el lugar donde habían capturado a Sanae se topó con el
club de cosplay, que se encontraba de vuelta a su hotel.
—¡Mira, mira, Koutarou-kun, hemos cazado a nuestra presa!
—¡Mm! ¡¡Mmm, Hmmmmmmh!!
—¡¿Y-Yurika?!
Su presa no era otra más que Yurika. Estaban cargando con ella empleando una vara, casi como si
estuviera a punto de ser asada. Koutarou se había quedado sin palabras porque su aspecto atada al
palo encajaba mucho con sus costumbres.
Ya veo, al final consiguieron encontrar a Yurika Descansa en paz
Koutarou recordó que Yurika estaba siendo perseguida por sus compañeras de club y juntó las
manos mentalmente en señal de respeto.
—¡Mmm, mhmm! ¡¡Mm, mmmmm!!
Y por supuesto, Yurika comenzó a forcejear. Estaba tratando de gritar mientras se sacudía
violentamente.
—¡Kiaa, Yurika-chan, es peligroso que te muevas así!
—¡Aguanta, Yurika-chan!
Las miembros del club empezaron a tambalearse por culpa de las sacudidas de Yurika. Siguió
moviéndose a pesar de que le habían dicho que parase, pero de hecho se sacudió todavía más
fuerte.
—¡¡Mmh, mmmmm, Mhhh!!
Yurika miraba a Koutarou con una expresión seria en su rostro y empezó a mover la boca y morder la
mordaza.

—¡Mh, Mmmmhm! ¡¡Hmmmmm!!
—¿Yurika?
¿Está intentando decirme algo?
Koutarou notó que su comportamiento estaba fuera de lo normal y miró a sus ojos. No eran los ojos
de alguien resentido, sino los de alguien pidiendo ayuda; estaba tratando de apelar a él con su
mirada.
Qué pasa con Yurika No está actuando como ella misma
Koutarou decidió hablar con Yurika al ver su extraño comportamiento.
—Perdonadme, ¿pero puedo hablar con Yurika a solas?
—¡¡Hmmm!!
Los ojos de Yurika se alegraron en cuanto dijo aquello.
Como pensaba, ha sucedido algo
De repente Koutarou tuvo un mal presentimiento.
—¿Solo vosotros dos? ¿Es una historia complicada?
—Bueno, sí. Es una conversación extremadamente privada entre ella y yo sobre un conocido en
común.
Aparte de escuchar su historia, Koutarou también quería preguntarle si había visto a Sanae. Pero si el
club de cosplay se encontraba por allí, el asunto sería complicado.
Koutarou decidió engañarlas ocultando la verdad.
—¡Mm! ¡Mh!
Yurika vio las intenciones de su amigo y comenzó a asentir. La presidenta hizo lo mismo.
—Entiendo. Pero no puedes dejar que escape, ¿vale? Por fin habíamos conseguido cazarla.
—De acuerdo.
—Todas, bajad a Yurika un minuto.
—¡Vaaleee!
Las chicas bajaron a Yurika y la dejaron a solas con Koutarou. Y cuando estuvieron lo
suficientemente lejos, él se agachó a su lado y se dispuso a quitarle la mordaza.
109
—La estoy quitando.
—¡Hm!
Deshizo los nudos y Yurika abrió la boca aliviada.
—¡S-Satomi-san! ¡¡Han secuestrado a Satomi-san y había muchas Sanae-chans y pervertidos y
espíritus malignos!!
Pero sus palabras eran incoherentes, por lo que Koutarou no fue capaz de comprender lo que estaba
tratando de decir.
—Cálmate, por favor, háblame calmadamente.
—¡No hay tiempo para calmarse!
—Respira hondo.
—¡V-vale!
Yurika escuchó el consejo, respiró profundamente y consiguió calmarse un poco.
—Dime, ¿qué ha pasado?
—¡Los pervertidos de ayer se han llevado a Sanae-chan, Satomi-san!
—¡¿Q-qué?! ¡¿Lo dices en serio?!
—¡Sí! ¡Parece que en realidad su objetivo era Sanae-chan!
—¡¿Pero pudieron capturarla a pesar de que ella puede atravesar las paredes?! ¡Es una fantasma, ¿y
cómo lo hicieron?! ¡¿La han secuestrado?! ¡¿Pero qué es lo que ha hecho?!
A esas alturas Koutarou no podía expresarse correctamente. Se arrepintió de haber hecho daño a
Sanae y salió en su búsqueda para arreglar las cosas, pero ahora había sido capturada por los
pervertidos. Debido a ello, Koutarou se encontraba tan confundido como había estado Yurika
momentos atrás.
—¡Por favor, tranquilízate, Satomi-san! ¡Por favor háblame calmadamente!
—P-perdona.
Koutarou hizo precisamente lo que había aconsejado a Yurika y repitió la pregunta.
—¡Pero Sanae es un fantasma! ¡¿Cómo pudieron atraparla?! ¡Puede travesar paredes, ¿sabes?!
¡¿Cómo pudieron hacerlo?!
110
—¡La rodearon un montón de fantasmas extraños y la atraparon con sus redes para insectos!
¡Probablemente la cuerda de la red no sea normal!
—¡¿Pero por qué Sanae?! ¡¿Quiénes son esos tíos?!
—¡Dijeron que eran cazadores de fantasmas! ¡Y que pensaban vender a Sanae-chan!
—¡¿Vender a Sanae-chan?!
En ese momento Koutarou recordó los dos ataques sorpresa anteriores de los pervertidos.
“¡Él tiene razón, joven! ¡Solo estamos intentando capturar a esa pequeña chica que había antes para
poder venderla!” “¡Por favor, créenos! ¡No tenemos interés en las chicas normales!” “¡S-solo es un
malentendido! ¡No pretendemos espiar! ¡No tenemos interés en vuestros cuerpos corrientes!” “¡Es
verdad! ¡Solo queremos atrapar a esa chica pequeña y después tomar un buen zumo de frutas!”
Los dos habían intentado explicarse de esa forma varias veces. Sin embargo, Koutarou y las chicas lo
malinterpretaron por completo y los trataron como pervertidos, pero en realidad no era ese su
objetivo.
—¡Maldita sea! ¡¿Eso era lo que pretendían de verdad?!
No era culpa de Koutarou y las chicas, porque ¿quién podría creerse que existían personas
ganándose la vida vendiendo fantasmas? Estaba sucediendo exactamente lo mismo que cuando se
negaba a creer en Yurika.
—¡No estás mintiendo, ¿verdad, Yurika?!
A pesar de creer su historia parcialmente no pudo evitar pedir una confirmación. Simplemente no
podía creer directamente que los cazadores de fantasmas fueran reales.
Ese hecho no cambió, aunque llevaba un tiempo viviendo con un fantasma.
—¡Por supuesto que no! ¡Ni siquiera crees que yo sea una chica mágica, así que no tiene ningún
sentido que arruine aún más mi credibilidad mintiendo!
Koutarou enseguida se puso de acuerdo al escuchar la respuesta de Yurika.
“¡ no tiene ningún sentido que arruine aún más mi credibilidad mintiendo!”. Esas palabras fueron
poderosamente persuasivas.
—>Tienes razón. Perdóname por dudar de ti, Yurika.
Koutarou realizó una gran reverencia. Tenía una mirada seria y se estaba disculpando desde el fondo
de su corazón.
—¡Eso está bien, pero por alguna razón me estoy poniendo realmente enfadada!
111
La irritación de Yurika se debía a que Koutarou le creyó en el asunto de los cazadores de fantasmas,
pero no en el de que ella era una chica mágica. Esto significaba que cuanto más se disculpase, más
daño le estaba haciendo por no querer creerla en el resto de cosas.
—¡¡Ya entiendo por qué Sanae-chan está siempre tan enfadada contigo!! ¡¡Aaaaah, rayos!!
Yurika habló con una voz furiosa. La reacción de Koutarou le había irritado hasta el límite.
—Y-Yurika, ¿tienes alguna pista de adónde han podido dirigirse?
—¡¿Eh?! >N-no. Solo sé que el grupo de fantasmas la arrastró. Después de eso me ataron y me
llevaron.
Yurika aún seguía tirada sobre el suelo y rodando.
—¿Un grupo de fantasmas>? ¡Ya sé! Yurika, ¿estás segura de que los cazadores se encontraban
junto a un grupo de fantasmas?
—Sí, ¿tienes alguna idea?
—¡Probablemente! ¡Voy a ir ahora mismo, Yurika! ¡Gracias por todo!
Koutarou se levantó tras decir esto.
—Ah, espera, ¡¿Satomi-san?!
—¡Te veo más tarde! ¡Voy a salvar a Sanae!
Y entonces comenzó a correr. Su objetivo era evidentemente rescatar a Sanae de su secuestro. Si no
lo conseguía no podría hablar con ella.
¡Aguanta un poco, Sanae, voy a salvarte!
Sanae no pudo alertar a Koutarou, pero gracias a Yurika, sus palabras pudieron llegar hasta él de
forma indirecta.
—¡Espera! ¡No solo salves a Sanae-chan, sálvame a mí también! ¡Por favor, sálvame! ¡Te prometo
que seré útil!
—¡No te fuerces demasiado, Yurika! Odias a los fantasmas, ¿verdad? ¡Con tus sentimientos y con tu
información es suficiente! ¡Gracias, no dudes que más tarde pienso devolverte el favor!
Koutarou se marchó después de mirar a Yurika con amabilidad. Estaba tremendamente agradecido, y
a pesar de que ella fuese cosplayer le sorprendió su valentía para ofrecerse como ayuda.
Precisamente por ello no quería involucrarla.
112
—¡Te equivocas! ¡No quería decir eso! ¡Págame el favor ahora! ¡¡Por favor, no me dejes, Satomi-
saaan!!
Los gritos de Yurika resonaron por la zona de rocas desierta.
—Yuuuurika-chaaaan♪ ¿Ya has acabado de hablar con Satomi-kun? ♪
—¡Noooooooooo!
Los gritos de auxilio de Sanae habían llegado hasta Koutarou gracias a Yurika, sin embargo en esta
ocasión los suyos propios tampoco lo alcanzaron.
Koutarou entró corriendo en la habitación de su hotel y empezó a buscar algo en su mochila. Ya era
por la tarde, de modo que Theia, Kiriha, Shizuka y Ruth también se encontraban allí.
Pero Koutarou ni siquiera se detuvo para mirarlas.
—¡Sé que lo puse por alguna parte! Tiene que estar por aquí>
Las chicas se miraron entre sí al ver que el comportamiento de Koutarou era extraño. Y Shizuka abrió
la boca tomando el papel de representante.
—Satomi-kun, ¿qué ocurre? ¿Has podido hablar con Sanae-chan?
—¡Bueno, verás Casera, Sanae-chan ha sido secuestrada por esos pervertidos!
Koutarou respondió mientras seguía buscando en su mochila.
—¡¿Eh?!
—¡¿Qué?!
—¡¿Por esos dos?!
—¡¿Es eso verdad, Koutarou?!
Las chicas abrieron los ojos desmesuradamente. Rodearon a Koutarou y le exigieron una explicación.
—¡Sí, no me he equivocado! ¡Yurika vio cómo se la llevaban! ¡Son cazadores de fantasmas o algo
así! ¡Esos pervertidos iban tras Sanae desde el principio!
—¿Yurika los vio? ¿Estás seguro de que no está fingiendo otra vez?
Teniendo en cuenta que su fuente de información era Yurika, Kiriha lanzó la última pregunta sin
contenerse. Yurika no tenía ninguna credibilidad para ella.
113
—No parece que esté mintiendo, y no hay motivos para hacerlo cuando su credibilidad está ya
prácticamente por los suelos. Si lo que pretendía era engañarnos me habría contado algo mejor.
—...Eso tiene mucho sentido. No importa lo idiota que sea, no sería capaz de hacer algo que
perjudicara aún más su situación.
—Alteza, eso es un poco>
Y como Yurika tenía una credibilidad prácticamente nula, todas asintieron enseguida con la cabeza.
Incluso Ruth, que había intentado cubrir a Yurika, sintió lo mismo que el resto.
—¡Lo encontré! ¡Siempre que cuente con esto>!
En ese momento Koutarou encontró el objeto que había estado buscando en su mochila. Se trataba
de una bolsa de papel de un supermercado famoso.
Sostuvo con fuerza la bolsa de papel y se levantó. Las chicas lo estaban mirando atentamente y se
echaron hacia atrás, pero antes de que pudiesen recuperar el equilibrio, Koutarou salió corriendo
hacia la puerta de la habitación.
—¡Voy a recuperar a Sanae!
Ya había salido de la estancia antes de que las chicas pudieran responder.
—¡Ah, espera, Satomi-kun!
—Ruth, nosotras también vamos.
—Como desee, princesa.
—Karama, Korama, seguidme.
—¡He estado esperando este momento jo~!
—¡Vayamos a salvar a Sanae-chan jo~!
Las chicas salieron corriendo de la habitación muy poco después de que lo hubiera hecho Koutarou.
114
Parte 5
El contenido de la bolsa que había cogido consistía en varios objetos sagrados que le había regalado
Shizuka el primer día de clase. Koutarou se llevó esos amuletos a la playa para casos de emergencia.
Probablemente esto es parte del motivo por el que Sanae estaba tan molesta
Koutarou hablaba consigo mismo mentalmente mientras introducía la mano en la bolsa. En el fondo
creía que Sanae no era lo suficiente peligrosa para justificar haber traído los objetos sagrados con él.
Aunque por otro lado, con ellos podría impedir que lo poseyera todos los días.
Había traído los amuletos solo porque ella era una enemiga. Koutarou también lo comprendió
después de escuchar la explicación de Harumi; Sanae debe haber odiado el simple hecho de ver esa
bolsa.
—¡Pero ahora me alegro de haberlos traído!
Koutarou sacó uno de los objetos sagrados de la bolsa. Era un utensilio parecido a una vieja radio
envuelto en plástico de aspecto barato.
Y sobre la envoltura estaban escritas las palabras “Kit de detección de fantasmas – Para aquellos que
buscan. 2006”.
—¡Con esto podré encontrar a Sanae!
El “Para aquellos que buscan. 2006” era un aparato para detectar fantasmas fabricado hacía tres
años. Aunque se trataba de un modelo viejo cerca de su fecha de caducidad que había conseguido
Shizuka de una amiga, era un producto que poseía una cotización considerable en la industria de lo
oculto.
Además, el fabricante también se encargaba de vender las redes para insectos que utilizaron los dos
individuos. Koutarou planeaba utilizar el detector con el fin de encontrar a Sanae.
Sin embargo, esta herramienta no podía distinguir entre los fantasmas, y como la información de
Yurika decía que los dos hombres estaban acompañados de un grupo de espíritus, Koutarou tendría
que rastrear a la masa, para más tarde ser capaz de encontrar a Sanae al final del proceso.
—>Veamos. Por favor encienda el incienso y colóquelo en la parte superior central de la máquina. El
incienso tendrá la función de antena. Por favor, asegúrese de utilizar el incienso adjunto.
Koutarou leyó el manual de instrucciones del aparato y lo preparó para su uso.
Como se podía esperar de un producto que tenía una gran cotización en el mercado, incluso para un
principiante como Koutarou fue bastante sencillo terminar todos los preparativos. Lo único que faltaba
era presionar el botón de encendido.
—Muy bien>
115
Koutarou tragó saliva. Si esto no funcionaba perdería su única forma de averiguar la localización de
Sanae. Empezó a ponerse más y más nervioso, pero finalmente movió un dedo con cuidado hasta el
botón.
—Por favor, funciona>
En cuanto llegó hasta él, se paró, rezó y lo pulsó. Instantes después, la máquina emitió un fuerte
ruido.
—¡¿Aah?!
El detector produjo una pequeña explosión en las manos de Koutarou.
—Cof, cof, ¡¿ha explotado?! Cof, cof.
Koutarou sufrió un ataque de tos al respirar el humo producido por la explosión. Afortunadamente no
fue particularmente grande y no resultó herido. Sin embargo, el aparato se quemó y quedó destruido
parcialmente.
—¡¿P-pero por qué ha explotado?!
Koutarou respiró profundamente y expresó sus dudas en voz alta. No esperaba una respuesta a su
pregunta, pero por casualidad sí que la obtuvo.
—¡Parece que el oscilador de energía espiritual ha fallado jo~!
—¡El delicado oscilador no pudo soportar la energía espiritual después del deterioro debido a la edad
jo~!
—>Ha explotado porque has tratado de utilizarlo a pesar de su edad, Koutarou.
—Kiriha-san>
Los que le dieron una respuesta fueron Kiriha y sus dos haniwas. Kiriha recogió el dispositivo y se
acercó a Koutarou con una sonrisa.
—Lo siento, Satomi-kun. La culpa es mía por darte herramientas viejas que estaban a punto de
caducar>
Detrás de ella se encontraba Shizuka. Miró a Koutarou y al aparato y mostró una expresión de
disculpa.
—También la Casera>
¿Por qué han venido las dos ?
116
Koutarou no comprendía la razón por la que Kiriha y Shizuka lo habían seguido, así que las miró con
una expresión de asombro en su rostro.
—¿Y qué vas a hacer ahora, Koutarou? ¿Sigues queriendo ir a buscar a Sanae?
—Rastrear fantasmas con nuestra tecnología es imposible. Tenemos que encontrar un método
distinto.
—¡¿También la Tulipán y Ruth-san?!
Los ojos de Koutarou se abrieron enormemente.
—No te preocupes, déjamelo a mí.
—Kurano-san, ¿tienes alguna idea?
—¡E-espera, ¿pretendéis ayudarme todas?!
Koutarou estaba confundido. Lo que le sorprendía era que todas planearan encontrar a Sanae.
—Así es, Satomi-kun. Sanae-chan es casi como tu hermana pequeña, así que por supuesto que
tenemos que salvarla.
—Fufufu. Veo que has perdido tu única forma de encontrarla, así que ésta es una buena oportunidad
para ganarme un favor o dos. ¿Cómo podía desaprovechar la ocasión para sacar beneficio de esto?
—Tarde o temprano te convertirás en mi vasallo, así que no tienes la libertad para saltar tan
fácilmente al peligro. Si mueres, mi futuro estará perdido.
—Yo solo> si en el fondo lo deseas, ayudaré todo lo que pueda, Satomi-sama> ¡Eso es, tengo que
devolverte lo invertido en el bañador! ¡Es por el bañador!
Las cuatro tenían sus propias razones, pero su objetivo común era salvar a Sanae.
—Gracias. ¡Por favor, cuento con vuestra ayuda!
Normalmente Koutarou se habría negado, pero en esta ocasión aceptó obedientemente su oferta.
Tampoco tenía otra opción.
—¡Déjamelo a mí, Satomi-kun! ¡No pienso perdonar a esos pervertidos especializados en fantasmas!
Shizuka se remangó el vestido al decir eso. Parecía muy entusiasmada con la misión.
—Koutarou, prométeme que cuando hayamos regresado me compararás un bañador a mí también.
Kiriha puso una mirada traviesa. Pero él se dio cuenta de que había un resquicio de compañerismo
en sus ojos.
117
—Kukuku, ahora vas a ver, plebeyo. ¡Se arrepentirán de tenerme como enemiga! ¡Y tú aprenderás lo
admirable que soy!
Theia mostró una sonrisa propia de una bestia carnívora. Pero Koutarou sabía que ella en realidad no
era tan tirana como se hacía creer. Se encontraba preocupada por Sanae como las demás.
—¡Déjamelo a mí, Satomi-sama! ¡Te ayudaré todo lo que pueda!
Koutarou no encontró extraño que Ruth quisiera ayudarlo, pero en el fondo tenía una razón más para
hacerlo.
—Bueno, Kiriha-san, sonabas como si ya tuvieras una idea>
Koutarou se dirigió a ella sin demorarse más, ya que en ese momento no tenía tiempo para
agradecerles su colaboración.
—Sí. Karama, Korama, vosotros os encargáis.
Los dos haniwas se aproximaron a Koutarou en cuanto Kiriha hizo un gesto con la cabeza.
—¡Koutarou, nosotros escanearemos esta máquina estropeada y simularemos su función jo~!
—¡¿Podéis hacer eso?!
—¡Nosotros nos encargamos jo~! ¡Comparada con nosotros, esa máquina es mucho más simple, por
lo que reproducir sus circuitos de energía espiritual es tarea fácil jo~!
—¡Por favor, hacedlo!
—¡Recibido jo~!
—¡Comenzando el escaneo jo~!
Siguiendo la petición de Koutarou, los dos haniwas se enfocaron hacia el aparato que sostenía Kiriha
en sus manos. Sus ojos, que habitualmente eran vacíos, desplegaron un haz de luz de color rojo.
Eran las luces guía para el escaneo.
Los dos muñecos empezaron a trabajar combinando la ciencia moderna con la energía espiritual y
pusieron en práctica su teoría. Koutarou siempre había tenido la sensación de que no eran asistentes
normales, pero ahora no tenía más remedio que confiar en ellos.
—¡Escaneo completado jo~!
—¡Hemos completado los preparativos jo~!
Poco después dieron la espalda a Koutarou. La luz roja que salía de sus ojos desapareció y volvieron
a su forma normal.
118
—Koutarou, ¿deberíamos amplificar la función jo~?
—¿Amplificar?
—Es muy fácil de reproducir jo~. ¡De modo que trazando sus circuitos podemos potenciarlos jo~!
¡Somos increíbles jo~!
—¡Se estima que podemos amplificar la función un 168% jo~!
—¡Entonces por favor, hacedlo! ¡Quiero encontrar a Sanae cuanto antes!
—¡Entonces comencemos jo~! ¡Yo seré el detector jo~!
—¡Entonces yo haré de amplificador jo~! ¡Activando modo sincronizado de conexión jo~!
Los dos haniwas se pusieron en marcha. Al trabajar en sincronía podían funcionar como una
máquina.
—¡Colocando el margen de amplificación al 168% jo~!
—¡Comenzando emulación jo~! ¡Activando los circuitos de detección!
De ese modo empezaron a replicar la función del detector. Acompañado con el 168% de recepción de
señal se produjo una explosión con un 168% de la fuerza que liberó la anterior. Los haniwas habían
hecho una reproducción espléndida.
—¡¿Es que sois estúpidos?! ¡No es necesario que lo imitéis hasta ese punto!
Koutarou se había visto envuelto de nuevo en una explosión y como resultado acabó chamuscado y
ennegrecido por varios sitios. Sin embargo, su enfado ardió con más intensidad que el fuego
producido en la explosión.
—¡Lo sentimos jo~! ¡Olvidamos arreglar las partes que fallaron jo~!
—¡No pretendíamos hacer ningún daño jo~! ¡Volveremos a copiar los circuitos jo~!
Y de esa forma, aunque ligeramente retrasados, Koutarou y las demás se pusieron en movimiento
para ir a rescatar a Sanae.
119
La Rebelión del Sindicato
Parte 1
Martes 12 de agosto
Koutarou abrió la puerta y ésta emitió un ruido chirriante. En ese instante les asaltó un olor a
polvo que provenía del interior de la mansión.
—Muy bien, haniwas, ¿estáis seguros de que es aquí?
—¡No hay ningún error jo~! ¡Detectamos un enjambre entero de fantasmas jo~!
—¡Y podemos rastrear la energía espiritual de Sanae-chan jo~! ¡Está cerca jo~!
Koutarou y las chicas habían llegado a una mansión de estilo occidental que se encontraba
en una zona apartada del barrio de fincas. Las paredes exteriores estaban comenzando a
derrumbarse, las ventanas estaban rotas, las paredes tenían grietas y todo el jardín estaba
invadido por la maleza.
Su diseño por sí solo hacía que la casa destacara, pero el estado de abandono solo servía
para empeorar la imagen de los alrededores. El sol ya se había ocultado y por tanto el día
estaba empezando a oscurecer, lo cual daba la impresión de que la casa estaba sacada de
una película de terror.
—Dejando a un lado los fantasmas, creo que puedo ver signos de que hay personas dentro.
Shizuka echó un vistazo por el hueco que había dejado la puerta al abrirse.
—¿Ah, sí? Yo no veo nada de eso.
Koutarou también miró por la zona pero no pudo ver ninguna pista.
—Entonces mira allí, Satomi-kun. Pisadas recientes.
—Ah, tienes razón>
Se podían ver una serie de huellas en el suelo polvoriento del pasillo. Koutarou no entendió a
qué se refería con signos, pero después vio que las pisadas eran bastante recientes. Si
hubiesen sido antiguas habrían tenido polvo sobre ellas, difuminando ligeramente su
contorno.
—Una mansión abandonada a la que los residentes no se acercarían, nidos de fantasmas,
señales de Sanae y de personas que han entrado hace poco> No hay error, tiene que ser
aquí.
120
Kiriha realizó un repaso a toda la información y expresó su opinión. Koutarou se puso de
acuerdo con ella.
—El problema es si los pervertidos saben que estamos aquí o no. Y también si hay trampas
esperándonos.
—Te preocupas demasiado, Ruth. Si nos encontramos con alguna trampa, simplemente la
eliminaremos.
Theia pasó por delante de Koutarou y Shizuka mostrando una sonrisa confiada y entró en la
mansión. A ella no le importaban las trampas, y por eso se adentró sin cuidado.
—Es peligroso, Tulipán, no sabemos de qué son capaces.
—Eso funciona para ambos bandos. Además, ir a la defensiva no encaja conmigo. Mi lema
es eliminar y avanzar.
—Aún así, estás siendo demasiado imprudente.
—Si eso es lo que piensas entonces cubre mis espaldas. Ese es el deber de un vasallo.
—Bien, como quieras.
Koutarou le habría gritado, pero en esta ocasión siguió sus órdenes.
—Fufu, parece que por fin te has dado cuenta de que tu posición corresponde a la de mi
sirviente.
—Lo dejaré pasar esta vez, pero es la última.
Mientras que Theia miraba hacia atrás con una sonrisa, Koutarou estaba buscando dentro de
su bolsa de papel llena de artilugios sagrados algo que pudiera utilizar como arma. Escogió
un palo con una etiqueta en la que se podía leer “Edición Limitada, Rama de árbol sagrada -
Palo de Ciprés”.
—Otra arma más digna de un bárbaro>
—Al menos yo no utilizo una nave espacial de combate todo el tiempo.
Los agujeros negros ya se encontraban sobre los hombros de Theia y de ellos sobresalían
armas de fuego de gran tamaño. Todas las armas estaban incluidas en la nave espacial, la
Caballero Azul.
—Espero que no nos veamos obligados a luchar>
Teniendo en cuenta la situación en que se encontraban, Ruth ya estaba preparada, al igual
que Theia. Ella no utilizaba armas de fuego, sino una gran espada y un escudo.
121
Ruth provenía de una familia de caballeros, por lo que era muy hábil con ambas
herramientas. Las espadas y los escudos se habían mejorado gracias a los últimos avances
de la ciencia y su poder no era muy inferior a las armas de Theia.
—Karama, Korama, detened el modo de sincronización y preparaos para la lucha.
—¡Entendido jo~!
—¡Comenzando a cargar las armas de energía espiritual jo~!
Kiriha ordenó a sus haniwas que se dispusieran para el combate. Ella no estaba armada,
pero gracias a las capacidades de combate de sus robots no era una necesidad.
Sin embargo, a Koutarou le pareció tan indefensa que le entregó su bolsa de papel.
—Kiriha-san, por favor utiliza alguna de estas cosas.
—Gracias, Koutarou. Entonces cogeré esto.
Kiriha sonrió y sacó un tamagushi (ofrenda fabricada con una rama de árbol y decorada con tiras de
papel. Se utiliza en las ceremonias shinto).
Con la rama en la mano y junto a su ropa daba la impresión de ser la doncella de un santuario, pero
lo más extraño es que no parecía una cosplayer como en el caso de Yurika. Probablemente esto se
debía a su carácter sereno.
—¡Cuando hayáis acabado de prepararos, seguidme! ¡La batalla está a punto de comenzar!
—Tulipán, puede que no entremos en una pelea.
—¡Eres muy ingenuo, plebeyo! Esos pervertidos serán aniquilados.
—>Mmm. Bueno, vale.
Koutarou y las chicas siguieron a Theia por la mansión. Normalmente hacían cosas por separado,
pero en esta ocasión todos estaban unidos por un objetivo. Esto seguramente no habría ocurrido
cuando se conocieron, aunque ahora ninguno se paró a pensar en ello.
De repente las armas que tenía Theia sobre sus hombros comenzaron a disparar sin detenerse.
Había hecho aparecer dos fusiles de gran calibre y de disparo rápido, por lo que una infinidad de
balas se dirigieron hacia sus objetivos.
Sus blancos fueron las armaduras y el resto de muebles que había dentro de la residencia; fueron
pulverizados enseguida por el granizo de balas.
—Ummf, demasiado fácil. Esperaba más de esas armaduras andantes.
122
—No seas irracional, Tulipán. ¡Sencillamente tus armas son demasiado potentes!
Theia no había disparado para sofocar su aburrimiento ni nada parecido. Cuando el grupo se adentró
más en la mansión para explorar, las armaduras de decoración de repente vinieron a la vida y los
atacaron. Pero antes de que pudiesen acercarse, fueron reducidos a polvo por la potencia de fuego
abrumadora de Theia.
—Ah, caray> ¿qué harías si hubiese habido gente dentro>?
Después de inspeccionar las armaduras decorativas y el relleno de peluche que había en su interior,
Koutarou no pudo evitar sentir un escalofrío al pensar en lo que habría ocurrido si hubiese personas
dentro.
—Si ese hubiera sido el caso, entonces habría sido un accidente desafortunado.
Pero Theia no mostró signos de querer reflexionar sobre sus actos, lo cual dejó asombrado a
Koutarou.
—¡Venga ya!
—No es necesario agitarse tanto, plebeyo. ¿No te ha hecho feliz ver mi esplendor?
—¡Para nada!
—No pasa nada, Satomi-sama. Yo estoy buscando cualquier forma de vida.
—¿Eh, de verdad?
Koutarou dejó de moverse tras escuchar las palabras de Ruth.
—Mis armas de fuego están controladas por los datos que Ruth me está enviando con el fin
de no atacar a seres vivos.
—¡¿Estás de broma?!
—¡Como si fuera a bromear sobre esto! ¡¿P-pero por quién me has tomado?!
—¡La culpa es tuya por haber intentado matarme varias veces!
—Por cierto, Kiriha, ¿dónde está Sanae? Nos están atacando, así que eso debe significar
que nos encontramos cerca.
Theia cambió de tema cuando la discusión con Koutarou se inclinó a su favor.
—Y ni siquiera me está escuchando>
—Satomi-sama.
123
Ruth le susurró mientras seguía enfadado por la actitud de Theia.
—Por favor, confía en su alteza por hoy. Puede que sea difícil de comprender, pero está
preocupada por Sanae-sama.
—>De acuerdo.
Como se trataba nada menos que de una petición de Ruth, Koutarou cejó en su empeño. Al
menos pudo entender cómo se sentía Theia, porque de otro modo ella no se habría ofrecido
para ayudar.
—Karama, Korama, ¿cómo va?
—¡Jo~, probablemente esté en pisos inferiores jo~! ¡Puedo detectar una gran cueva a
nuestros pies jo~!
—¡Hay unas escaleras que conducen allí un poco más adelante jo~!
—Bajo el suelo, eh> Un lugar ideal para que un criminal de poca monta se esconda.
—Ouch, eso ha dolido.
Kiriha sonrió irónicamente al escuchar las palabras de Theia. Como ella misma provenía del
mundo subterráneo, lo que había dicho Theia también se podía aplicar a ella.
—¡S-solo es una forma de hablar! ¡No tenía intención de insultar a tu gente!
Kukuku, Tulipán está muy nerviosa
Koutarou se animó un poco al ver a Theia excusándose desesperadamente.
124
Parte 2
Los cazadores de fantasmas estaban vigilando a Koutarou y a las cuatro chicas. En realidad,
solo la parte superior de la mansión se encontraba en ruinas, ya que el sótano había sido
limpiado y cuidado.
Utilizaron el exterior de la mansión abandonada como tapadera y convirtieron el sótano en su
base de operaciones. Todas las paredes de la sala medían como mínimo 25 metros de largo,
y con cinco metros de altura, la base resultaba bastante espaciosa.
La razón por la que el sótano de la mansión era tan grande era que en origen se trataba de
una sala de juegos. Una mesa de billar, una mesa con una ruleta y demás cosas similares
aún permanecían en la sala. Los cazadores de fantasmas también habían dejado su
equipamiento en el mismo lugar. Se trataba de los utensilios que necesitaban para su trabajo
y cosas básicas para vivir, como un par de camas.
Junto a sus cosas se encontraba un monitor que mostraba las imágenes captadas por una
cámara oculta dentro de la mansión. En total había tres pantallas, y simplemente cambiando
entre ellas podían observar la mansión desierta en su totalidad.
En ese momento, Koutarou y las demás aparecían en todas las pantallas, ya que habían
destruido el interior del edificio a medida que fueron avanzando.
—¡Aniki, esto es malo! ¡Parece que los intrusos conocen la entrada a nuestra base
subterránea!
—¡¿Qué?!
Uno de los cazadores que estaba vigilando su avance gritó de improviso. El segundo se
encontraba relajado en el sofá, de modo que se levantó y corrió hasta su lado.
—¡¿Qué ha pasado con los que estaban defendiendo la mansión?!
—¡Bueno, han sido destruidos por la chica pequeña! ¡Las armaduras no han sido capaces de
detenerla!
Los espíritus malignos habían poseído las armaduras. Era parecido al ataque poltergeist de
Sanae porque requería utilizar objetos inanimados, al igual que hacía ella cuando lanzaba
enciclopedias a Koutarou. Sin embargo, Theia redujo las armaduras a pedazos. Al final los
fantasmas de baja categoría no pudieron hacer más.
—Oh, es verdad, a diferencia de nosotros ellas son buenas con los ataques físicos>
—¡Esto no está bien, si siguen así se presentarán aquí en un momento! ¡¿Qué deberíamos
hacer, Aniki?!
125
—¡Cálmate, Hachi!
El hermano mayor golpeó a Hachi en la cabeza cuando éste entró en pánico y comenzó a
correr en círculos.
—¿Entonces, entonces qué hacemos?
Hachi dejó de moverse y se quedó mirando a su hermano mayor.
—No hay necesidad de luchar contra ellas con nuestras propias capacidades. Por ese motivo
nos hemos estado preparando para esta clase de situación. Entre todos los espíritus
malignos hay unos que pueden atacar a las personas directamente, ¿verdad? Haremos que
también se pongan a trabajar y envíen a casa a esos intrusos.
—Ah, ¿te refieres a los que tienen un salario alto?
—¿Por qué crees que los hemos contratado?
—¡Como podía esperar de ti, Aniki! ¡No me di cuenta en absoluto!
—Y también están las armas que fabricamos ayer. Prepáralas.
—¡Entendido! ¡Me pondré enseguida con ello!
Hachi corrió hacia la sala adyacente. Se trataba de una sala de espera para los espíritus
malignos que contrataron. Pero entre ellos había uno que estaba mirando al monitor.
—Koutarou> has venido a salvarme>
Era Sanae, la fantasma que habían capturado los dos hermanos. Aún seguía atrapada en el
interior del recipiente transparente. Los cazadores habían llevado a Sanae junto a su celda
hasta su base y estaban esperando a que llegase su comprador. La habían colocado en una
esquina de la sala, y desde su posición podía ver la pantalla de vigilancia. Llevaba bastante
tiempo mirando al monitor desesperada.
—Koutarou> es realmente Koutarou>
Cuando el chico apareció en el monitor, el corazón de Sanae casi se detuvo; así de
sorprendida se encontraba, aunque como fantasma que era no tenía corazón. Al mismo
tiempo sintió una sensación de alivio.
Después de haber estado constantemente a la expectativa, la imagen de Koutarou hizo que
su cuerpo entero se debilitara.

—¡P-pero qué estúpida soy! ¡Decidí no llevarme bien con él! ¡¿Por qué me siento aliviada?!
Sanae negó con la cabeza en un intento de borrar ese sentimiento de esperanza, pero no
desaparecería tan fácilmente. Había decidido tratar a Koutarou como un enemigo en todos
los ámbitos, y su resolución solo fue reforzada cuando se unió la frustración por haber sido
capturada.
Sin embargo, su decisión comenzó a desmoronarse en cuanto vio a Koutarou. Tenía la
esperanza de que quizás, solo quizás>
Aunque sabía que tener esperanzas solo conseguiría hacerle aún más daño.
—¡¿Qué significa esto, Koutarou?! ¡Si me consideras una enemiga, entonces déjame en paz!
¡¿Para qué has venido aquí?!
Sanae estaba muy sorprendida, y debido a ello no pudo quitar sus ojos del chico que
aparecía en el monitor.
Parte 3
—¡Aquí, es el sótano!
Koutarou abrió la puerta del sótano de una patada. Utilizó el impulso que había ganado
corriendo por las escaleras y cuando chocó contra la puerta, ésta se estrelló contra la pared
de atrás. Ahora que tenían paso libre, todo el grupo se abalanzó al interior del sótano.
—¡Allí está! ¡Sanae!
Koutarou localizó a Sanae en cuanto entró en la sala. Se encontraba en la esquina más
alejada de ellos, aún atrapada en el contenedor cilíndrico.
—¡Sanae! ¡¿Estás bien?!
Koutarou le gritó y ella hizo lo mismo.
—¡¿Por qué has venido?! ¡Nunca te pedí que me salvaras! ¡Sé que tú solo piensas en mí
como una fantasma problemática!
—¡Ahora no es el momento para eso!
Koutarou se sorprendió porque Sanae estaba ignorando la situación, pero también se sintió
aliviado al escuchar su voz enérgica de nuevo.
128
El grupo de Koutarou aún pensaba que los cazadores de fantasmas eran pervertidos, de
modo que estaban preocupados por que hubiesen intentado hacerle algo horrible.
—Disculpad por interponerme en vuestra conmovedora reunión, intrusos.
Sin embargo, la discusión entre Koutarou y Sanae fue interrumpida. Los cazadores de
fantasmas se habían colocado entre los dos.
—¡Ese fantasma es nuestro, así que volved a casa antes de resultar heridos!
—¡Eso es, volved a casa! ¡Es hora de que los niños se vayan a dormir!
Se enfrentaron valientemente a Koutarou y las chicas con el pecho hinchado.
—¡Villanos insolentes de poca monta! ¡Si tenéis la valentía para decir eso, espero que estéis
preparados para sufrir las consecuencias!
—¡¡Devolvednos a Sanae-chan, pervertidos!!
Theia y Shizuka les mantuvieron la mirada. Solo que ambas aún seguían sonriendo y
demostrando una confianza superior.
—¿Villanos de poca monta? ¿Pervertidos? ¿Pero de quién estáis hablando? ¿No sois
precisamente así vosotros mismos?
—¡Eso! ¡Nosotros no hemos hecho nada malo!
Aquellas palabras alimentaron el odio de Koutarou y gritó para responderles.
—¡¿Qué?! ¡¿Os atrevéis a decir eso después de secuestrar a Sanae?!
—¡¿Pero qué hay de malo en eso?!
Sanae casi había sido acosada en varias ocasiones y además la habían secuestrado. Pero a
pesar de ello, acusaron a Koutarou y sus compañeras de ser los malvados. Y esto no solo
enfadó a Koutarou, sino que también a Ruth, pero los individuos siguieron riéndose de ellos.
—Al fin y al cabo solo estamos obedeciendo la ley. No existen leyes sobre capturar
fantasmas, ¿verdad?
—¡Y esta es nuestra base! ¡Nosotros la compramos! ¡Pero habéis entrado sin permiso!
—Además, ¿acaso ese fantasma os está pidiendo ayuda? No, ¿verdad? Vosotros
simplemente os habéis colado aquí sin que nadie os lo pidiese. ¡Eso es allanamiento!
—¡Ayuda! ¡Policía!
—¡Fufufu, en ese caso estamos en el lado de la ley! ¡De hecho, somos aliados de la justicia!
129
—Ugh.
No existían leyes sobre capturar fantasmas y además Sanae tampoco estaba pidiendo
ayuda, por no hablar del allanamiento. Les habían vencido con argumentos sólidos. Koutarou
y Ruth fueron incapaces de responderles; tampoco Theia o Shizuka. Y como provocación, los
cazadores se rieron delante de ellos.
—Ya veo, en ese caso vuestro único fallo ha sido convertirnos en vuestros enemigos.
La única persona que reaccionó de forma diferente fue Kiriha.
—¡¿Qué?! ¡¿Qué se supone que significa eso?!
—Dejadme explicaros.
La típica sonrisa de Kiriha desapareció y en cambio se formó una arruga muy pronunciada en
su frente. Entrecerró los ojos y atravesó a los dos cazadores con su mirada severa. Comenzó
a explicar con una voz helada.
—Somos invasoras. Desde el comienzo nunca hemos obedecido las leyes. ¿Villanos? ¡Eso
encaja perfectamente con nosotras! Hacemos lo que nos apetece, ¡como si nos fuera a
importar un rábano vuestras circunstancias! ¡Nos vamos a llevar de vuelta a Sanae, oh,
aliados de la justicia!
Se encontraba enfadada; era casi como si estuviese ardiendo de rabia. Su dura mirada
parecía estar carbonizando a sus enemigos.
—>Kiriha-san>
Ya habían pasado cuatro meses desde que llegó al apartamento 106, pero esta era la
primera vez que Koutarou la había visto realmente enfadada.
—¡Sanae-chan es nuestra amiga jo~!
—¡Aunque no le guste, vamos a llevarla de vuelta a casa jo~!
Los haniwas se pusieron delante de Koutarou. A diferencia de sus típicas expresiones
sencillas y difíciles de leer, las que estaban mostrando en ese momento eran de odio.
—Es verdad, lo había olvidado. ¡Para empezar nunca me habían importado las leyes de este
planeta!
Theia recuperó su ambición, preparó sus armas y mostró una sonrisa que recordaba a un
animal carnívoro acechando a su presa.
130
—¡Y os vais a arrepentir de haberme hablado de esa forma! ¡Mi nombre es Theiamillis Gre
Fortorthe! ¡No os atreváis a olvidarlo, incluso después de muertos!
Cuatro meses atrás, esas intenciones asesinas habían sido dirigidas a Koutarou.
—¡Alteza, ya voy!
—¡Sí!
Y cuatro meses atrás, Ruth había detenido a Theia, pero ahora se encontraba armada y dio
un paso hacia delante para proteger a su señora.
—¡Tocar a mi inquilina será lo último que hagáis en la vida! ¡Un casero y su inquilino son
como una familia! ¡No importa si es un humano o un fantasma!
En los primeros días de la invasión, Shizuka prohibió a Koutarou y al resto que lucharan,
pero ahora estaba dispuesta a hacerlo ella misma. Apretó los puños y se colocó en posición,
dando un fuerte pisotón para tener un buen contacto con el suelo del sótano.
—¡Sanae!
El último fue Koutarou.
—¡¿Q-qué?! ¡No he pedido vuestra ayuda!
—¡Lo comprendo, así que no te voy a obligar a volver a casa!
—¡¿Eh?!
—¡A cambio, después de que nos hayamos encargado de estos tíos, solo quiero hablar
contigo! ¡Escúchame hasta el final y después podrás hacer lo que quieras!
—>
Sanae no respondió, pero realizó un pequeño movimiento con la cabeza. Eso fue suficiente
para el chico.
—¡¡Muy bien, comencemos con esto!!
Koutarou normalmente no solía pensar mucho a la hora de entrar en una pelea, y siempre
que estuviese tranquilo, en realidad no le importaba si se trataba o no de una equivocación.
Preparó su rama de la misma forma que hacía cuando jugaba al béisbol.
Ya veo, es exactamente como ha dicho senpai
131
Empleando la rama a modo de bate, Koutarou empezó a hablar a sus adentros. Se
encontraba inusualmente decidido, y no sentía esto solo porque estuviera enfrentándose a
un enemigo.
—Qué suerte, os vais a ir de viaje.
—¡¿Qué?! ¡¿Qué quieres decir?!
—¡Hoy me siento genial! ¡Os voy a mandar volando a la luna!
Koutarou se sintió como Babe Ruth después de haber lanzado un home run con todas las
bases ocupadas. Como se podía esperar, la que comenzó la pelea fue Theia, que era la
menos paciente de todos.
—¡La victoria es para los que dan el primer paso! ¡Caballero Azul, utiliza misiles anti-persona
de corta distancia! No des a Sanae~
—¡Guajaja, ¿habéis olvidado dónde os encontráis?!
Pero justo antes de que Theia lanzase sus misiles, se abrió un agujero debajo de sus pies.
Era un pozo que habían preparado previamente los cazadores. Theia fue incapaz de evitar la
trampa sorpresa y cayó al interior del hueco.
—¡Guaaaaaaaah!
—¡Idiotas, ¿pensabais que estábamos totalmente indefensos?!
—¡Idiotas, idiotas!
—¡D-deja de decir estupideces!
—¡Alteza!
—¡¿Tulipán, estás bien?!
Ruth se dio la vuelta rápidamente hacia Theia, y Koutarou, que estaba justo al lado del
agujero, se agachó para mirar mejor en el interior. Kiriha y Shizuka aún seguían mirando a
los enemigos, pero su momento de ataque se retrasó un poco.
—¡Muy bien, señores, a por ellos!
—Tengo algo de hambre.
—Nos vais a pagar por esto, ¿verdad>?
—Es muy común prometer cosas para engañarnos y conseguir mano de obra gratis.
—Tienes hambre porque sigues pensando de esa forma. Deja de imaginarte cosas.
132
—¡Basta de hablar y avanzad!
—Vale.
Los cazadores no desaprovecharon la oportunidad y lanzaron un ataque, que consistía en el
mismo grupo de espíritus malignos que había atrapado a Sanae. Pero en esta ocasión eran
el doble.
Los espíritus malignos de diversos tamaños entraron flotando desde la otra sala y se
dirigieron hacia Koutarou y las chicas.
—¡Están aquí! ¡Date prisa y sal de ese agujero, Tulipán!
—¡Alteza, deme su mano!
—¡L-lo siento!
Theia se sujetó a las manos de Koutarou y Ruth y empezaron a tirar para sacarla del pozo.
Pero mientras estaban elevando a Theia, los tres se encontraban indefensos. Los espíritus
vieron la oportunidad y se abalanzaron sobre ellos.
—¡Muy bien tíos, yo me encargaré de ellos! ¡Prestadme vuestro poder!
—Ese tío se cree muy importante solo porque puede atacar directamente a los humanos.
—He oído que su sueldo es bastante alto, debe ser muy presumido.
—Calla, te va a oír.
Koutarou y Ruth se encontraban de espaldas a los espíritus malignos, y Theia estaba
colgando de los dos. Era casi como si estuviesen invitándoles a que los atacaran.
—¡Alteza, por favor, dese prisa!
—Voy todo lo rápido que puedo.
—¡¡Guaaah, estamos acabados!!
Koutarou y las demás habían visto el ataque de los espíritus, pero no podían sencillamente
dejar caer a Theia de nuevo en el pozo. Si lo hicieran se convertiría en un blanco fácil para
los fantasmas, y por ese motivo ahora se encontraban en un gran apuro.
—¡No os olvidéis de nosotras!
—¡Déjanoslo a nosotras, Satomi-kun!
133
Kiriha y Shizuka aparecieron para salvar a los tres de los fantasmas. Kiriha utilizó sus
haniwas para defenderlos mientras que Shizuka peleaba con todos los espíritus al mismo
tiempo.
Las dos eran expertas en luchar contra fantasmas, de modo que en ningún momento
tuvieron problemas con ellos. Pero debido al gran número de espíritus, la lucha se había
convertido en un tira y afloja. Si la sala hubiese sido más pequeña, Shizuka habría sido
capaz de vencerlos con mayor facilidad.
El sótano era muy amplio y el techo de gran altura favorecía a los fantasmas debido a su
habilidad para volar, lo cual era una ventaja porque Shizuka no tenía armas.
—¡Tulipán, ésta es nuestra oportunidad!
—¡Sí!
Mientras que Shizuka y Kiriha les estaban consiguiendo tiempo, Theia empleó todas sus
fuerzas para salir del pozo.
—¡¿Ah?!
En ese momento, Ruth vio a los cazadores de fantasmas mientras vigilaba por su alrededor.
—¡¡Te tengo!!
—¡¡Toma esto!!
Koutarou y las demás estaban distraídos por los espíritus, de forma que se acercaron por
detrás sin ser vistos y les lanzaron a cada uno una pequeña bola.
—¡Alteza! ¡Satomi-sama!
Si Ruth no los hubiera visto, les habrían golpeado a los tres.
—¡¿Guah?!
—¡¿Qué?!
Pero ella empujó a Koutarou y Theia hacia un lado, por lo que fue la única que recibió el
impacto. Las bolas le acertaron en la cabeza y en un hombro produciendo un pequeño
sonido.
—¡¿Ruth-san?!
—¡¿Estás bien, Ruth?!
Las caras de Koutarou y Theia se palidecieron al ver a Ruth ser golpeada.
134
—¿Eh>?
Pero ella simplemente inclinó la cabeza. Las bolas no le habían hecho daño. En realidad se
encontraba más sorprendida que otra cosa, ya que no estaba segura de si eran peligrosas.
—P-parece que no me ha pasado nada.
—¡Menos mal!
—¡¿De verdad?! ¿Pero por qué? ¡Pensé que era un ataque!
—¡¿Qué han hecho?!
Tras confirmar que Ruth se encontraba bien, Koutarou y Theia dejaron escapar un suspiro de
alivio mientras que al mismo tiempo se sentían confusos.
—Qué mal, solo hemos dado a una.
—¡Pero una es más que suficiente! ¡Guajajaja!
—¡Guajajajajaja!
Los cazadores de fantasmas rieron triunfalmente a carcajadas, y verlos de ese modo les
confundió aún más. Sin embargo, el motivo de esa risa se hizo pronto visible.
—¡¿Eh, q-qué?! ¡Satomi-sama, cuidado!
—¿Eh?
Koutarou escuchó el aviso de Ruth y se movió. Unos instantes después, una gran espada
salió impulsada desde arriba hacia el lugar donde había estado.
La hoja sólida de metal atravesó fácilmente el suelo de cemento para acabar enterrada en él.
Si eso hubiera golpeado a Koutarou habría sido, aunque no es necesario decirlo, realmente
malo.
—¡¿Ah?! ¡Si me hubiese dado habría muerto!
El ataque cogió a Koutarou por sorpresa, pero en cuanto vio a su atacante se quedó
boquiabierto.
—¡Por favor corran, alteza, Satomi-sama!
—¡¿Ruth-san?! ¡¿Por qué?!
—¡¿Te has vuelto loca, Ruth?!
135
La persona que había intentado matar a Koutarou era la propia Ruth. En ese momento se
estaba preparando para volver a atacar con la espada. Sacó su arma del suelo y se colocó
en posición con valentía. Sin embargo, a pesar de su apariencia sobrecogedora parecía que
estuviese a punto de llorar.
—¡M-mi cuerpo se mueve por sí solo! ¡Yo no quiero atacarte!
—¡¿Por sí solo?!
—¡¿P-puede que se deba a esas extrañas bolas?!
La única idea que apareció en la mente de Koutarou fue las bolas que les habían lanzado.
—¡Correcto!
—¡Has hecho un buen trabajo al darte cuenta, joven! ¡Hay un espíritu maligno encerrado en
cada una de esas bolas! ¡Y si golpean a alguien, esa persona será poseída y podrá hacer
con ella lo que le plazca!
—Maldita sea, hacéis cosas horribles de la forma más aburrida.
Los espíritus malignos habían poseído a Ruth cuando fue golpeada por las bolas, y le
obligaron a atacar a Koutarou y Theia contra su voluntad.
—¡Y encima habéis hecho algo a Ruth! ¡¿Por qué no apuntasteis hacia Tulipán, idiotas?!
—¡Te estás poniendo furioso por algo equivocado, plebeyo!
—¡Pero yo no puedo dar un puñetazo a Ruth-san!
—¡¿Qué?! ¡¿Así que no te importaba pegarme a mí?!
—Pues no.
—¡¡Hey!!
—¡Ahora si no corres esa chica te cortará por la mitad!
Mientras que Koutarou y Theia discutían, Ruth levantó su gran espada para atacarlos.
—¡Kiaaaaaa! ¡Ha pulsado el botón de activación del campo de energía de la espada!
La espada comenzó a emitir una delgada línea de luz verde. El arma había sido diseñada
para que su poder destructivo incrementase cuando la energía que lo recubría se encontraba
activa.
—¡Eso es malo! ¡Plebeyo, conviértete en mi escudo!
136
—¡Me niego, obviamente! ¡Como si pudiera bloquear eso solo poniéndome delante!
—¡Bueno, dicen que los ciudadanos son el escudo de la nación!
—¡No lo dicen en ese sentido!
—¡¡Coorreee!!
Ruth realizó un ataque con la espada llorando a la vez. Koutarou y Theia lo esquivaron justo
a tiempo, y solo gracias a que Ruth había intentado desesperadamente desviar la trayectoria
de la espada.
Sin embargo, la luz que la envolvía rozó la rama de Koutarou. La miró y se dio cuenta de que
la parte superior del palo había desaparecido por completo. Después de destruir su rama,
Ruth enterró la espada en el suelo una vez más y en esta ocasión quedó más hundida que
antes.
El poder destructivo de la energía que recubría la hoja era incomparable con el que había
tenido hacía unos instantes.
—Ese poder es increíble.
Koutarou comenzó a sudar al lanzar su palo, que se había partido por la mitad.
—R-ruth no va a mostrar piedad>
Theia se levantó rápidamente tras haberse caído en su acción evasiva.
—¡¿Estás segura de que no te guarda rencor por ser siempre tan irracional?!
—¡Por supuesto que no!
—Y más importante, ¡¿no podemos hacer algo al respecto, Tulipán?! ¡Si seguimos así
acabará asesinándonos!
Los dos no tenían más opción que huir, ya que no podían hacer daño a Ruth. De modo que
para esquivar su espada empezaron a correr en círculos alrededor del pozo.
—¡Lo siento! ¡¡Lo siento profundamente!!
Y Ruth los persiguió por el mismo camino. Llevaba bastante tiempo llorando mientras que los
perseguía al mismo tiempo. Para las personas ajenas a lo que había ocurrido les parecería
una escena cómica, pero para los que estaban involucrados era un asunto muy serio.
—¡Puede que sea capaz de dejarla fuera de combate con armas no letales, pero las
armaduras la atacarían si la ven inconsciente! ¡Ahora al menos está más segura!
137
—¡¿E-entonces qué me dices de su arma?! La ha sacado de tu nave espacial, ¿verdad?
—¡Si desconecto la función de transferencia de la Caballero Azul no podrá seguir utilizando
su arma, pero yo también perderé las mías! ¡En ese caso estaríamos perdidos!
—¡Haz eso ahora mismo! ¡Es mejor que no hacer nada en absoluto!
—¡De acuerdo!
Al final Theia escuchó a Koutarou porque ella también quería hacer algo respecto a esta
situación.
—¡Caballero Azul, activa la desconexión de emergencia del sistema de transferencia de
armas!
[Como desee, princesa.]
Las armas de Theia y de Ruth desaparecieron en cuanto el brazalete respondió a la orden.
Esto no provocó ninguna sorpresa en Theia, ya que se encontraba preparada, pero Ruth
perdió el equilibrio tras perder de forma inesperada la gran espada y el escudo que llevaba
en las manos.
—¡Te dejo los enemigos a ti, plebeyo! ¡Yo voy a por Ruth!
Theia se dio la vuelta y se dirigió corriendo hacia su sirvienta.
—¡Entendido!
En cambio, Koutarou siguió corriendo hacia delante para enfrentarse con los cazadores.
—¡Aniki, viene hacia aquí! ¡Esto es malo!
—¡Cálmate, solo es una persona! ¡No podemos perder, somos dos contra uno!
En ese momento comenzó una pelea feroz: Theia contra Ruth y Koutarou contra los
cazadores.
Mientras que Koutarou y Theia se encontraban dando puñetazos a sus oponentes, se estaba
produciendo una conmoción singular en el lugar donde Shizuka y Kiriha peleaban contra el
grupo de espíritus.
138
Parte 4
—¡¿Qué pasa con esta chica?! ¡¿Puede golpearnos solamente con sus manos?!
—¡¿Y esos haniwas?! ¡La luz amarilla que están produciendo no nos deja movernos ni un
pelo!
—¡Nadie nos dijo que los enemigos iban a ser tan fuertes!
—¡Sí! ¡Si vamos a luchar con alguien tan poderoso quiero que me suban el sueldo!
—¡Dejad de quejaros y luchad, tíos!
—Estoy seguro de que a ti no te importa, porque tú ya tienes un buen sueldo.
—¡¿Qué?! ¡¿Por qué no vuelves a decir eso?!
Los espíritus malignos estaban peleando entre sí. Debido a la imponente fuerza de Shizuka y
Kiriha, la mayoría de ellos comenzaron a tener dudas. Los fantasmas peor pagados no
tenían motivos para jugarse la “vida” en esta batalla.
—¿Qué ha sido eso>?
—Parece que el encargado está discutiendo con los empleados>
Shizuka y Kiriha se encontraban asombradas porque los espíritus habían dejado de atacar
repentinamente y comenzado a discutir. Tenían oportunidades para contraatacar, pero la
escena era tan ridícula que ninguna de las dos tuvo fuerzas para hacerlo.
—¡Esas enemigas solo parecen poderosas! ¡Sois vosotros los que no lo estáis haciendo en
serio!
—¡¿Eres estúpido?! ¡Tú mismo puedes darte cuenta solo con verlas, son ridículamente
fuertes! ¡Esas chicas no se van a hacer débiles solo porque utilices tu psicología deficiente!
—¡Claro, tú eres como el perro del cazador! ¡Te han comprado con un sueldo alto!
—¡¿Qué?! ¡Estáis ignorando vuestras propias negligencias! ¡¿Cuántas veces creéis que os
he cubierto de un ataque?!
—¡Piérdete! ¡No vamos a conseguir nada hablando contigo! ¡Negociaremos directamente
con los cazadores!
—¡Sí! ¡Nuestra pelea no continuará hasta que no obtengamos un cincuenta por ciento más
de aumento!
—Dejadme a mí esa negociación. Antes era un trabajador del sindicato.
139
—¡¿En serio?! ¡Eso es realmente motivador!
—Pero me despidieron después de realizar una serie de transacciones ilegales. Y mi vida se
hundió a partir de ahí>
—¡¿Lo dices de verdad?! ¡En cierta manera es realmente motivador!
—¡H-hey tíos, parad! ¡¿Os vais a rebelar frente a vuestro jefe?!
—Esa forma antigua de pensar no serviría con nosotros. Utilizaremos todo lo que esté en
nuestras manos, ese es el método.
—>Ahora que lo pienso, yo tampoco tengo ninguna obligación de hacer lo que me dicen
esos cazadores.
—¿Por qué no te unes para pedir un aumento?
—Supongo que sí> No sacaremos nada en claro de una pelea sin sentido.
Los espíritus malignos se unieron con el objetivo común de conseguir un aumento y entonces
se aproximaron a los cazadores para hablar con ellos, aunque todavía seguían luchando con
Koutarou.
—Perdona, chico, pero espera hasta que terminemos de hablar.
—¡¿Qué?!
Los fantasmas empujaron a Koutarou a un lado y se pusieron frente a los cazadores. Perdió
el equilibrio y rodó por el suelo hasta toparse con la pelea entre Theia y Ruth.
—¿Y ahora qué pasa?
—Q-quién sabe>
Koutarou movió la cabeza a ambos lados.
—¿Qué tal os va a vosotras dos?
—Pues como puedes ver.
Theia había conseguido restringir los movimientos de Ruth. Ella superaba fácilmente a su
sirvienta en cuanto a forma física, por lo que cuando la batalla pasó a decidirse mediante el
cuerpo a cuerpo no tuvo ningún temor a perder.
—Estoy realmente arrepentida, alteza.
Ruth se disculpó mientras trataba de escapar de su bloqueo.
140
—No pasa nada. Además, no es culpa tuya.
—Así que los problemas están por allí>
Con el problema de Theia y Ruth resuelto temporalmente, Koutarou miró de nuevo hacia los
espíritus malignos.
—¡Protestamos firmemente ante estas condiciones injustas de trabajo!
—¡Subidnos el sueldo!
—¡Subídnoslo!
—¡¿Quieren mejorar sus condiciones de trabajo?! ¡Parece que han aprendido algunas cosas
bastante innecesarias! ¡Hemos reunido a demasiados espíritus!
—¡Aniki! ¡Los espíritus están poniendo caras aterradoras!
Los fantasmas comenzaron a elevar el tono de sus protestas. Los dos cazadores se
encontraron superados por la situación cuando los rodearon sus supuestos aliados.
—¡Satomi-kun!
—¡Koutarou!
Shizuka y Kiriha llegaron hasta donde se encontraba Koutarou y las otras dos chicas.
Entonces les contaron lo que habían escuchado.
—Casera, ¿qué está ocurriendo por allí?
—Están peleando entre sí.
—¿De verdad?
—Eso parece. Están diciendo algo sobre que el riesgo es demasiado alto para la
recompensa.
—Parece que el sindicato por fin se ha levantado ante los jefes para mejorar el entorno de
trabajo.
—¡¿El sindicato?!
Cuando Koutarou recibió las noticias sobre la situación, las negociaciones de los espíritus
malignos estaban a punto de llegar su clímax.
—¡Probablemente pensáis que podéis contratar trabajadores de forma barata solo porque
nos encontramos en recesión, ¿verdad?! ¡Pues eso no se lo cree nadie!
141
—¡Esperad, esa no es nuestra intención en absoluto!
—¡¿Entonces por qué no nos dijisteis que nuestros enemigos eran tan fuertes?! ¡No nos
pagáis lo suficiente como para luchar contra estos oponentes tan peligrosos!
—P-pues> ¡simplemente ha dado la casualidad de que son así!
Los espíritus poseían la ventaja en las negociaciones. Sin su ayuda, los cazadores no
tendrían ni una oportunidad contra Koutarou y las chicas, de modo que no tenían mucho con
lo que discutir.
—¡Y además ya lo sabemos! ¡Podéis vender a esa chica por unos trescientos millones de
yenes!
—¡¿Qué os parece si nos dais un poco a nosotros?!
—¡Sí! ¡Tengo hambre!
—¡Entiendo lo que estáis diciendo, pero no puedo daros el dinero ahora mismo! ¡Si no
acabamos con esas chicas de allí y vendemos a la niña, entonces no podremos subir ningún
sueldo!
—¡Eso es muy irresponsable de vuestra parte! ¡Dejad de jugar con nosotros! ¡¿Realmente
creéis que eso es aceptable para un trabajador?!
—¡Esperad, por favor! ¡Cuando vendamos a la niña os daremos vuestro dinero!
—¡¿Y quién va a escuchar esa clase de mentira?! ¡¿Nos vais a dar ahora nuestra parte o
no?!
—P-pues>
No se trataba de una cuestión de dar o no dar; los cazadores ya habían utilizado todo el
dinero, por lo que no podían dar a los fantasmas la respuesta que deseaban.
—>Caballeros. He estado pensando una cosa.
En ese momento, uno de los espíritus empezó a tranquilizar a sus compañeros alterados.
Era una mujer de pelo largo que llevaba un vestido de azafata.
—¡¿Qué pasa ahora?! ¡Esto es importante!
—Lo sé. Por eso os he detenido. ¿Acaso no os importa estar cegados por la promesa del
dinero?
—¡¿Promesa del dinero?!
142
—Eso es.
Señaló a Sanae con el abanico de plumas que sostenía en una mano.
—Pensad qué sería mejor: ¿esperar a que vendan a esa chica y que os paguen o comérosla
ahora mismo?
—>Umm>
Los espíritus concentraron sus miradas en Sanae.
—¡¿Y-yo?!
Sanae se señaló a sí misma sorprendida.
—Solo mirad esa energía espiritual ridículamente densa y su estabilidad. Es como si fuera a
materializarse en cualquier momento. Yo preferiría comerme a esa chica en vez de que me
paguen.
—E-eso es ciertamente>
—¿Sabes? ¡Eres muy lista!
—¡Sí, yo estoy de acuerdo con ella!
—¡Me subo a bordo de esa idea!
—¡H-hey, tíos, ¿qué estáis haciendo?!
—¡Vosotros no podéis comérosla!
Los cazadores de fantasmas entraron en pánico al ver que los espíritus malignos estaban
mirando a Sanae con un fuerte deseo en sus ojos. Sanae se puso a temblar al encontrarse
ante tantas miradas intensas. Había comprendido que planeaban comérsela en serio.
—¡Esto se está poniendo realmente mal!
Koutarou se dio cuenta del cambio que había dado la situación y hundió la mano en la bolsa
de papel para encontrar un arma apropiada.
¡¿Planean comerse a Sanae?! ¡Como si fuera a permitir que ocurra eso!
Al igual que los dos individuos, Koutarou comenzó a ponerse nervioso.
—¡Vosotros, esperad! ¡No la toquéis! ¡Si lo hacéis no recibiréis vuestra paga!
—¡Eso ya no nos importa! ¡Queremos comernos a ella y aumentar de poder!
143
El espíritu maligno femenino empezó a hacerse más grande. El motivo era que sus
compañeros fantasmas se estaban combinando con ella, y tras absorber a todos los que
había, la mujer fantasma gigante mostró una cara de desprecio mientras miraba a los dos
cazadores.
—¡Detente! ¡Ese tesoro vale trescientos millones de yenes!
—¿Trescientos millones? ¡Eso es calderilla comparado con la energía espiritual de esa chica!
—¡Para! ¡Si le pones una mano encima te exterminaremos!
—¡Sí! ¡Te vamos a exterminar!
—¡Jajaja, intentadlo si os atrevéis, cazadores novatos! ¡Sin nuestro poder no sabéis ni
pelear, ¿y pensáis que podéis vencernos?!
Los espíritus se habían combinado bajo su deseo de comer a Sanae y ahora albergaban un
poder considerable. Por eso, un único ataque de aquel brazo gigante sería suficiente para
hacer volar a los cazadores.
—Aag> A-aniki>
—U-ugh> y p-pensar que este sería el resultado>. Hemos dependido demasiado de los
espíritus malignos>
Los cazadores habían acabado cegados por el deseo de hacerse ricos y no repararon en la
realidad. Finalmente comprendieron la razón de su fracaso, pero ya era demasiado tarde.
Fueron empujados hacia una de las paredes del sótano y perdieron la consciencia.
—La siguiente eres tú, gatita.
—¡N-no, no te acerques más!
El siguiente objetivo del espíritu era Sanae.
Asustada, Sanae quiso arrastrase hacia atrás, pero su espalda dio rápidamente con la pared
del recipiente. Empezó a negar con la cabeza al verse incapaz de seguir alejándose.
—No hay por qué tener miedo. Conviértete en una conmigo. Tampoco es que tengas otro
lugar al que ir, ¿verdad? Conmigo nunca volverás a sentirte sola.
—Ningún lugar al que ir>
Aquellas palabras se internaron a través del agujero que tenía en su corazón. No importaba
cuánto hubiese estado esperando a sus padres, nunca se habían presentado. E incluso
Koutarou, que era lo más parecido a una persona de confianza, era su enemigo.
144
¿Si voy con esta gente ya no volveré a sentirme sola ?
A Sanae le aterraba estar sola, de modo que temía volver a estar como antes de conocer a
los residentes del apartamento. Esta tentación agitó aún más sus sentimientos.
—Eso es. Abre tu mente y acéptame. Si lo haces ya no tendrás nada que temer.
El espíritu siguió intentando atraer a Sanae con una voz dulce. La única forma que existía
para absorber a otros fantasmas era aprovecharse del dolor de sus corazones. Si trataba de
resistir, sus poderes la defenderían y se malgastaría una gran cantidad de poder espiritual.
—Mi mente>
La mano gigante del fantasma rodeó el contenedor para absorber a Sanae. Las paredes se
agrietaron enseguida y a medida que el espíritu iba aumentando la fuerza, las grietas se
hicieron mayores.
No quiso aplastar el recipiente directamente porque temía que Sanae se asustara y así
perdiera la oportunidad para absorberla. Sin embargo, esta ligera demora cambió
enormemente el destino de la niña.
—¡¡Sanaeeeeee!!
En el momento que Sanae escuchó esa voz regresó de nuevo a la realidad. Había
recuperado las ganas de seguir adelante después de haberse rendido.
—¡¿Koutarou?!
La voz que había oído pertenecía a Koutarou. Él había sacado una espada corta de la bolsa
de papel y se dirigía corriendo hacia el espíritu maligno.
—Tch, ¡¿pretendes meterte en mi camino, mocoso?!
En cuanto Koutarou apareció, la herida que tenía Sanae en su corazón comenzó a cerrarse.
Por ese motivo, el fantasma no fue capaz de absorberla correctamente. Esto la enfureció y
reveló sus dientes para amenazar a Koutarou.
Sanae se asustó aún más al verlo, por lo que rechazó completamente a espíritu maligno.
—¡¡Kiaaaaa!! ¡¡Nooooooo!!
Sanae ya no quería dejarse absorber por el fantasma y en cambio comenzó a gritar.
—¡Espera, Sanae, voy a salvarte ahora mismo!
El chico cargó contra el fantasma utilizando su espada corta. Los gritos de Sanae le
animaron aún más y aumentó la fuerza de su agarre sobre la empuñadura.
145
—¡¿Qué vas a hacer con una simple espada?!
—¡Ya verás! ¡El efecto es breve, pero se supone que es muy peligroso para ti!
Koutarou sostenía una espada anti-demoníaca. “Espada sagrada de 30 segundos –
Somcalibur”. A pesar de que se trataba de un producto producido en masa y con muy poca
vida útil, albergaba el suficiente poder como para rivalizar con una espada sagrada de
verdad.
Era un producto revolucionario.
—¡Maldición, ¿es una espada de exorcista?!
El espíritu sintió el peligro al ver la daga y soltó el contenedor donde se encontraba Sanae,
para enseguida atacar a Koutarou.
—Guah.
—¡Deja de moverte!
Pero no importaba cuántas veces lanzase ataques con sus brazos, era incapaz de golpear a
Koutarou. Él podía moverse a toda prisa y esquivar los brazos gigantes.
—¡Parece que combinarte te ha hecho aún más lenta!
—¡Ya basta de estupideces!
Como había dicho Koutarou, el hecho de haberse agrandado provocó que los movimientos
del espíritu se hiciesen más torpes. Y además ella parecía no estar acostumbrada a utilizar
su recién combinado cuerpo. Aunque consiguió atacar a los cazadores por sorpresa, eso no
funcionaría con Koutarou.
—¡La victoria es mía, gigante!
—¡¡D-detente, cualquier cosa menos esa espada!!
—¡¡Toma esto!!
Tras evitar una vez más los ataques del espíritu, Koutarou se agachó e impulsó su cuerpo
entero hacia ella.
—¡¿Kiaaaaaaa?!
—¡¿Ha funcionado?!
Sin ninguna clase de resistencia material, la espada corta atravesó el cuerpo del fantasma.
Su cara se contorsionó y dejó salir un grito de agonía.
146
—Aaaaaaaah> ¿eh, uh?
Pero eso solo ocurrió durante un momento, porque la expresión del espíritu maligno cambió
del dolor a la confusión. Parecía que la espada ya no le hacía nada.
—¿Qué es esto? Esto no hace ningún daño, chaval, ¿qué está pasando?
El confundido fantasma se olvidó de la lucha y preguntó a Koutarou.
—¡¿Qué?!
Incuso él también se olvidó de luchar y miró hacia la espada que sostenía en su mano.
—¿Mm?
Entonces vio un mensaje escrito en una etiqueta pegada a la empuñadura.
“Devuelto por funcionamiento defectuoso”
—¡¿Es defectuosa?! ¡¿Pero qué broma es esta?!
—¡Esa es mi frase! ¡Pensaba que iba a morir!
—No, tú ya estás muerta.
—¡Cierra el pico, mocoso! >¡¿Eh?!
El espíritu maligno fue el primero en recobrar la concentración. Dirigió su brazo gigante hacia
Koutarou, que había dejado de moverse.
—¡¿Guah?!
Intentó esquivarlo desesperadamente, pero no pudo conseguirlo del todo. Se las arregló para
evitar un golpe directo del brazo, aunque no pudo hacer lo mismo con su abanico. Koutarou
recibió un impacto del abanico y cayó al suelo.
—¡Koutarou!
—¡Satomi-kun!
—¡Karama, Korama, concentrad vuestros esfuerzos alrededor de Koutarou!
—¡Entendido jo~!
—¡Koutarou, vamos para allá jo~!
Shizuka y Kiriha empezaron a correr hacia él, y para protegerlos a los tres, los haniwas se
interpusieron entre ellos y el espíritu maligno.
147
—¡Satomi-kun, ¿te encuentras bien?!
—O-ouch.
Koutarou apenas podía mantener la consciencia. Trató de levantarse al ver las caras
preocupadas de Shizuka y Kiriha, pero las dos lo sujetaron enseguida.
—¡No te fuerces, Koutarou, solo quédate tumbado!
—Pero>
Aún siguió intentando ponerse en pie, pero las dos lo mantuvieron tumbado en el suelo
mientras negaban con la cabeza.
—¡Déjanos esto a nosotras!
—¡Sí! ¡Kurano-san y yo acabaremos con ese fantasma!
—Lo entiendo.
Al escucharlas, Koutarou relajó su cuerpo; sabía que las dos eran más fuertes que él. Serían
capaces de vencer a los espíritus, y como él estaba seguro de ello, decidió simplemente
escucharlas.
—Me pregunto si en realidad fue correcto decir eso.
El espíritu se rió de los tres jóvenes.
—No penséis que soy tan débil como antes.
—¡¿Qué?!
Koutarou, Shizuka y Kiriha se quedaron mirándola.
—¡¡Koutarou, Koutarou!!
Lo siguiente que vieron fue a Sanae hundiéndose en el cuerpo del monstruo. Mientras que
las chicas estaban ocupadas encargándose de Koutarou, ella aprovechó y rompió el
contenedor de Sanae.
—¡¡S-Sanae!!
—¡¡Sanae-chan!!
—¡Aaaah, paraaaa! S-salvad~
Poco después, Sanae se sumergió completamente en el cuerpo del fantasma.
148
—¡Ajajajaja! ¡Puedo sentirlo! ¡¡Puedo sentirlo!! ¡¡Este poder ridículamente grande está
fluyendo dentro de mí!! ¡¿Cuánto poder tenía esta chica?! ¡No debí haber malgastado el
tiempo intentando convencerla, solo tenía que hacer esto desde el principio!
Sanae se estaba resistiendo, pero aún así el poder que había absorbido el espíritu era
enorme. Ahora este poder se había trasladado a su propio ser. El espíritu maligno translúcido
se volvió cada vez más opaco, hasta el punto en que su cuerpo casi parecía sólido.
Su cuerpo se hizo aún más grande, tanto que su cabeza chocó contra el techo que se
encontraba a cinco metros de altura.
—¡¡Aaaaaaah, kiaaaaaaaaaa!!
Y a medida que el espíritu se iba haciendo más grande y más poderoso, los gritos de agonía
de Sanae subieron de volumen e hicieron eco por todo el sótano.
—¡Para! ¡¡Deja de hacer eso!!
—¡Más! ¡Dame más poder! ¡Te convertirás en una parte de mí y viviremos juntas para
siempre!
Pero a diferencia del cuerpo del espíritu, el de Sanae comenzó a desdibujarse. Su cuerpo
normalmente era lo suficiente opaco como para parecer real, pero ahora era más bien
translúcido. Cualquiera que la viese en este momento la identificaría como un fantasma.
—¡Esto es malo! ¡Si sigue así Sanae no durará mucho!
—¡Vamos, Kurano-san! ¡Tenemos que salvar a Sanae-chan!
—¡Sí!
Kiriha y Shizuka sintieron que Sanae se encontraba en peligro, por lo tanto se dirigieron
hacia el espíritu. Koutarou trató de levantarse con desesperación mientras miraba sus
espaldas alejarse.
No hay tiempo para estar tirado en el suelo. Tengo que hacer algo o Sanae
Solo ponerse de rodillas le produjo un mareo muy intenso, tanto que sintió que iba a
desmayarse.
—¡Noooooooooo! ¡¡Koutarou, Koutarou!!
—¡¡Sa-nae!!
Pero los gritos de Sanae proporcionaron a Koutarou una fuerza sobrehumana.
—¡¡Aaaaaaaaaah!!
149
Koutarou se puso en pie fortalecido por el grito. No le importaba si le dolía el cuerpo o si
tenía la vista borrosa y movió la cabeza de lado a lado para centrar su mente.
—Buen trabajo al levantarte. Eso es lo que me gustaría decir, pero>
El espíritu mostró una sonrisa malvada mirando hacia él. Era parecida a la que solían poner
Sanae y Theia, pero Koutarou se dio cuenta de que en el fondo era absolutamente diferente.
—Has sido demasiado lento.
El fantasma arrojó algo delante de Koutarou. Eran Shizuka y Kiriha, que habían resultado
heridas y perdido el conocimiento. Las había derrotado en el poco tiempo que Koutarou
había necesitado para levantarse. El poder que había aspirado de Sanae era inmenso.
—¿Y ahora qué vas a hacer tú solo, mocoso? Ni siquiera tienes un arma.
Shizuka y Kiriha yacían inconscientes, los haniwas no se movían, Theia aún tenía las manos
ocupadas con Ruth y él había perdido su bolsa de armas por alguna parte. Lo único que le
quedaba eran los amuletos que siempre llevaba consigo.
—No mucho. Haré lo mismo que antes, ¡voy a intentar acabar contigo!
Koutarou puso un amuleto en cada mano y preparó su cuerpo tambaleante.
—¡¿Crees que puedes vencerme en ese estado? ¡Guajajaja, qué divertido eres, mocoso!
—¡Escapa, plebeyo! ¡Te va a matar!
—¡Satomi-sama, no puedes!
Theia y Ruth le advirtieron con un grito, pero sus voces no le alcanzaron.
—Yo siempre termino una pelea que he empezado.
Espera, Sanae, te voy a sacar de ahí
Sin tener en cuenta su desventaja o sus problemas para moverse, los ojos de Koutarou
ardían como llamas.
Koutarou se había visto en problemas con dos strikes, pero hoy seguía sintiéndose como
Babe Ruth.
—Ya veo, ¡entonces muere! ¡En honor a tu valentía serás la primera víctima de mis nuevos
poderes!
El espíritu maligno comenzó a reír de forma histérica y se abalanzó sobre Koutarou.
Planeaba arrancarle la cabeza de un solo golpe.
150
—T-te aseguro que voy a acabar contigo>
Koutarou agarró fuertemente los amuletos y lanzó un puñetazo. Sabía que solo haciendo eso
no podría alcanzar al espíritu, pero tenía que intentarlo.
—¡No, no mueras, Koutarou! ¡Koutarouuuu!
Incluso en ese momento, Sanae estaba llorando. Estuvo haciéndolo desde que se peleó con
Koutarou.
Y por eso aunque él sabía que no podía hacerle daño, no pudo detenerse. No podía dar la
espalda a Sanae a pesar de que la victoria era imposible. En ese momento la niña era más
importante que el espíritu maligno.
—Ajiajiajia, guiajajaja. ¡¡Muereeeeee!!
Los dos se juntaron. El fantasma aceleró ambos brazos intentando acertar al cuello de
Koutarou, pero él no fue capaz de esquivar el ataque con sus lentos movimientos. Si hubiese
sido un poco más rápida, probablemente él habría perdido la cabeza.
—¡¿Guaaah?! ¡¿Q-qué es>?!
Pero los brazos del espíritu no lo alcanzaron.
Parte 5
Ya habían pasado varios minutos desde que Koutarou y las chicas entraron en el sótano
cuando Yurika llegó a la mansión de estilo occidental. Había conseguido escapar de algún
modo del club de cosplay y utilizó la magia para rastrear y seguir a sus amigos.
—¿Q-qué debería hacer>?
Sin embargo, se había quedado plantada en el sitio. La horripilante imagen de la mansión por
la noche le asustaba. La casa se encontraba en ruinas, y sabía que había muchos fantasmas
dentro. Incluso pudo oír gritos de personas que provenían del interior.
La cobarde Yurika no tenía el valor para entrar en la mansión.
—Q-quizás debería ir a casa> Satomi-san dijo que no debía forzarme>
Después de permanecer frente a la mansión durante un tiempo, Yurika dio la espalda a la
entrada.
—¡Voy a hacer eso! ¡No voy a conseguir nada bueno si me obligo a entrar ahí!
151
Mientras se decía eso a sí misma iba caminando hacia la verja exterior. Prefería ir a casa,
enroscarse en su futón y dormir.
—>Pero>
Sin embargo, se detuvo cuando llegó a la puerta; algo le impedía salir del lugar.
—>
Giró la cabeza hacia atrás lentamente y miró a la mansión terrorífica. Su deseo era escapar
lo más rápido posible de allí, pero algo dentro de ella se preguntaba si eso era realmente lo
correcto.
—¿Está bien que regrese sola a casa>?
Recordó lo que le había dicho Harumi durante el festival deportivo.
“Incluso si nadie está mirando, tú si que lo estás. Si te rindes ahora, volverás a perder contigo
misma en el futuro”. Y si pierdo, senpai se pondrá triste.
—Me parece que volver ahora sería una mala idea>
Yurika se dio la vuelta después de tomarse un tiempo para prepararse. Respiró
profundamente para calmarse mientras sostenía un gran bastón.
—Y creo que alguien está pidiendo ayuda>
En ese mismo momento, Sanae estaba gritando para pedir ayuda, pero Yurika no pudo
identificarla desde su posición. Aunque no podía oírla, de alguna forma sí que podía sentirlo.
—¡Eso es!
Inmediatamente después de prepararse, a Yurika se le ocurrió una idea brillante.
—Me asusta enfrentarme a los fantasmas, ¡¿así que por qué no utilizar magia a gran escala
desde aquí?!
Tenía miedo de entrar en la mansión, pero no podía sencillamente marcharse. En ese caso,
una posibilidad era utilizar la magia desde fuera. Se trataba de un acuerdo entre su
naturaleza cobarde y su deber como chica mágica.
—¡Allá vamos! ¡Angel Halo!
Una vez decidió lo que iba a hacer, realizó unos movimientos con su bastón.
—¡Aprisionar a los No Muertos — Modificador — Área Efectiva Gigante — Final — Tiempo
de Conjuro Cuádruple!
152
El conjuro que estaba utilizando servía para limitar los poderes de los fantasmas. No podía
utilizar conjuros más poderosos porque Sanae se encontraba en la zona.
Para reducir el consumo de magia y aumentar el área efectiva, multiplicó por cuatro el tiempo
necesario para que el conjuro se activara, y por esa razón no tuvo un efecto inmediato.
Pasados varios minutos, una luz morada brotó de su bastón y tiñó el cielo nocturno. La luz
también se extendió por la mansión.
Debido al tiempo necesario para activar el conjuro, la luz morada se extendió por una zona
enorme, cubriendo por completo el edificio.
—¡Muy bien! ¡El plan ha funcionado! ¡Yurika lucha!
Yurika se animó al contemplar la luz que envolvía la mansión. Desgraciadamente no había
nadie alrededor para felicitarla después de haber servido de ayuda con su acción.
—¡Ah, ahí está! ¡Presidenta, la he encontrado! ¡Yurika está haciendo cosplay en secreto en
este lugar!
—>Yurika, aunque dijiste que lo odiabas con todas tus fuerzas, debes de estar realmente
emocionada por ir a la Comiha>
—¿Eh>?
Las únicas que se encontraban allí eran sus eternas enemigas, las miembros del club de
cosplay.
Mientras, la luz morada se extendió por el sótano, pero enseguida aumentó de intensidad y
cambió a un color blanco puro. Si Yurika hubiese estado allí habría dicho que se trataba del
mismo suceso que ocurrió durante el maratón. Sin embargo estaba en el exterior y nadie
pudo comprender el significado de aquella luz.
—¡Guaaaaaaaaaaaaaah! ¡¿Qué es esta luz?!
La luz cubrió a todos por igual, pero la única que empezó a retorcerse de dolor fue el espíritu
maligno.
El conjuro que había utilizado Yurika supuestamente solo tenía el fin de paralizar a los
muertos, pero cuando la luz cambió de color, el cuerpo del espíritu comenzó a arder.
—¿Qué está pasando>?
Koutarou miró sorprendido al fantasma, que se estaba retorciendo de dolor.
—¡Se está desvaneciendo! ¡Mi poder me está abandonando! ¡Aaaaah, ¿por qué?!
153
Mientras que el espíritu se estaba quemando con la luz, al mismo tiempo comenzó a
encogerse y su cuerpo opaco se hizo más y más translúcido por momentos. Koutarou no
comprendía lo que estaba sucediendo, pero advirtió que el espíritu se estaba debilitando.
—¡Plebeyo, ¿qué pasa con tus manos?!
—¿Manos?
Koutarou lo vio en cuanto Theia lo dijo en alto: sus manos habían comenzado a brillar. Lo
hacían con la misma luz que llenaba toda la sala.
—¿Los amuletos brillan>?
Koutarou abrió los puños y el resplandor aumentó de intensidad. Los amuletos que sostenía
eran el de “Familia Segura” y “Alejaos espíritus malignos”.
Theia había estado mirando al chico y comprendió el modo de usar la luz.
—¡¿No lo ves, plebeyo?! ¡Son armas!
—¡No importa si los lanzas o das puñetazos con ellos! ¡Simplemente utilízalos como haces
con Sanae!
—¡D- de acuerdo!
Si la luz que envolvía la sala dañaba al espíritu, la probabilidad de que los amuletos pudieran
hacer lo mismo era muy alta. Y aunque no tuvieran un gran poder, con el fantasma tan
debilitado podrían seguir afectándole como amuletos normales que eran. Koutarou se dio
cuenta y una vez más agarró los amuletos con fuerza.
—¡Voy a hacerlo! ¡Déjame que te devuelva todo lo que has provocado!
—¡Guaaah! ¡N-no te acerques más! ¡¡No me toques!!
El espíritu maligno ya se había reducido a la mitad de su tamaño. Además, por culpa de la
luz, lo único que podía mover era la boca. Se podía ver de nuevo a Sanae dentro de ella
cuando llegó a un grado alto de transparencia.
—¡Sanae! ¡¿Puedes oírme, Sanae?!
—>¿K-kouta>rou>?
Koutarou se lanzó hacia el espíritu mientras gritaba el nombre de Sanae y ella respondió con
una voz débil.
—¡Espera, Sanae! ¡Esta vez voy a sacarte de ahí!
154
—¡Koutarou!
Era extraño que Sanae no estuviera sufriendo los efectos de la luz blanca. Es más, a medida
que el espíritu se debilitaba, ella iba recuperando su vitalidad. Pero a pesar de ello, no
cambiaba el hecho de que aún se encontraba muy débil.
Lo único que podía hacer era llamar a Koutarou desde el interior del espíritu maligno.
—¡No te acerques más! ¡Por favor, detente! ¡¡Estaba equivocada!!
El fantasma empezó a suplicar al ver los puños resplandecientes de Koutarou. La arrogancia
de hace unos minutos ya no se podía ver por ninguna parte.
—¡No quiero que me hagan daño! ¡Por favor, perdóname! ¡¿No puedes dejarme marchar?!
—¡¿Hiciste tú eso cuando Sanae te lo suplicó?! ¡¿Acaso le dejaste ir?!
Pero a Koutarou no le afectaban las súplicas. Después de haber hecho daño a Sanae, el
espíritu ahora estaba pidiendo clemencia, por lo que su egoísmo solo enfureció más al chico.
—¡Voy a sacarla! ¡Así que por favor perdóname!
—¡No, definitivamente no pienso perdonarte! ¡Hiciste daño a Sanae y a todas las demás!
¡Ahora ya no puedes arrepentirte!
Como si estuviera respondiendo al odio de Koutarou, los amuletos de sus manos
aumentaron su resplandor, tanto que si se miraban directamente provocarían un daño en la
vista.
—¡¡Esto es por todas!!
Koutarou rugió y su puño izquierdo golpeó al espíritu directamente en la cara. Al mismo
tiempo, el brillo de su mano desapareció. El poder que había albergado se consumió de una
sola vez.
El espíritu fue lanzado hacia atrás por efecto del ataque despiadado de Koutarou, y al
haberlo recibido en la cara ni siquiera pudo gritar. Su tamaño disminuyó al instante y ahora
apenas era igual de alto que el chico.
—¡¡Y esta es~
Su mano derecha comenzó a moverse. Tenía la postura de un pitcher; planeaba acabar con
el espíritu lanzándole el segundo amuleto.

—¡Iiiiiiiiiiiih! ¡Para, por favor, perdóname! ¡No puedo pasar a la otra vida si tengo un
resentimiento!
—por hacer llorar a Sanae!!
El brazo entrenado de Koutarou rugió al cortar el aire. El lanzamiento que había practicado
un sinfín de veces se aproximó rápidamente al espíritu maligno.
—¡¡Guiaaaaaaaaaaaaaa!!
En cuento el amuleto tocó al fantasma, su cuerpo empezó a desaparecer gradualmente
partiendo de la zona donde le había golpeado. Había atravesado el abanico que estaba
intentando utilizar para defenderse, la mano que lo sujetaba y por último el brazo.
Cuando llegó hasta la parte central de su cuerpo, éste explotó como un globo. El espíritu
maligno desapareció finalmente incapaz de soportar el poder de la luz.
—¡Kian!
Sanae cayó al suelo cuando su captora se dispersó por completo. Ahora era libre, pero se
encontraba extremadamente débil y no era capaz de moverse. Simplemente permanecía
tumbada mirando hacia el techo.
—Ouououou> ¡¡Ah, ya está!!
Pero como Sanae se encontraba en ese estado, otro peligro se estaba aproximando. El
amuleto que había eliminado al espíritu maligno estaba cayendo sobre ella. En esta ocasión
aún no había perdido su resplandor, aunque consiguió acabar con el fantasma.
A través de la luz, Sanae pudo ver el amuleto azul con bordado de oro que Koutarou había
lanzado a su captora.
—¡¡N-no puedo!!
Normalmente, si entraba en contacto con él solo le producía una ligera quemadura, pero
ahora se encontraba débil, de modo que la luz era capaz de causarle un daño mucho mayor.
Cerró los ojos con fuerza al darse cuenta de que ella también iba a pasar a la otra vida.
Tenía miedo de ver desaparecer su propio cuerpo, sin embargo, las cosas no salieron como
se había imaginado. El amuleto rebotó en su pecho y aterrizó en su cara.
—¿Eh>?
Al notar que no había desaparecido, Sanae abrió lentamente el ojo derecho, y justo frente a
ella se encontraba el objeto brillante que tanto temía.
—¡¿Iiiiih?!
157
Abrió los dos ojos y contuvo la respiración. La luz blanca no le estaba haciendo daño y
tampoco se produjo una explosión como solía ocurrir.
—¿P-por qué>? ¿No se supone que esta luz hace desaparecer a los fantasmas?
En cambio notó que en la zona donde le estaba tocando el amuleto le proporcionaba una
sensación cálida y sanaba su cuerpo poco a poco.
—¿Y por qué no ha explotado>?
Después de recuperarse, se levantó y el amuleto comenzó a rodar, pero antes de que
cayese al suelo lo agarró con las dos manos.
—Está desapareciendo>
La luz blanca se desvaneció casi como si hubiera sentido la recuperación de Sanae, y
solamente quedó el amuleto en sí.
Por qué
La luz que había obligado al espíritu maligno a pasar a la otra vida le estaba curando y el
amuleto que siempre explotaba al entrar en contacto con ella ahora descansaba sobre sus
manos. La situación dejó a la chica confundida.
Dio la vuelta al amuleto para buscar una respuesta y leyó las palabras bordadas de la parte
frontal.
¿Familia segura ?
Esas eran las palabras que estaban bordadas en el amuleto.
—¿Te encuentras bien, Sanae?
Y antes de que el significado de esas palabras tuviera un efecto en ella, alguien la llamó.
Sanae miró rápidamente en la dirección de la que provenía esa voz.
—¡Koutarou!
—¿Qué? No esperaba verte con tanta vitalidad.
La voz pertenecía a Koutarou. Tuvo que arrastrar su cuerpo malherido hasta ella, pero
cuando se dio cuenta de que Sanae se encontraba bien, paró y mostró una sonrisa.
—Koutarou, tú>
Te han dado una paliza increíble, y luchaste tan valerosamente
158
El estado de Koutarou y las palabras del amuleto se clavaron profundamente en el corazón
de Sanae.
—Lo has hecho> por mí> aunque yo era tu enemiga> por mí>
Comenzaron a brotar lágrimas de los ojos de Sanae, pero ella no era consciente de que
estaba llorando. Presionó el amuleto contra su pecho y simplemente se quedó observando a
Koutarou.
Ya lo entiendo. Ahora comprendo lo que piensas de mí, Koutarou
El amuleto ya no hería a Sanae. El aspecto derrotado de Koutarou y sus acciones podían
transmitir sus pensamientos de una forma mucho más eficiente que cualquier palabra.
—¡¿Q-qué sucede, Sanae?! ¡¿Te duele?! ¡¿O te hizo algo el espíritu maligno?!
Koutarou se sorprendió porque Sanae había roto a llorar de forma repentina y se acercó más
a ella. Había olvidado por completo el dolor que sentía por todo el cuerpo.
—N-no es> nada> Además, tú eres el único que me ha hecho algo>
Sanae finalmente se dio cuenta de que estaba llorando. Pero no pensó en detener sus
lágrimas ni tampoco trató de limpiárselas. En cambio solo dejó que las emociones que le
abrumaban salieran al exterior.
—Eso es>
—¿Y?
—¿Qué?
—Dijiste que querías hablar conmigo sobre algo>
—Oh sí, tienes razón.
Koutarou había dejado de pensar porque el aspecto de Sanae le conmovió.
Umm, ¿de qué quería hablar con ella?
Pero no pudo recordar lo que quería transmitirle. Habían ocurrido demasiadas cosas y su
cerebro estaba sobrecargado.
—Lo siento, pero lo he olvidado totalmente con todo lo que ha pasado. Ya me acordaré
cuando me haya calmado, así que por el momento regresemos a casa, Sanae.
—Realmente eres idiota>
159
Dijiste que no me obligarías a volver a casa ¿Qué quieres decir con regresemos por el
momento ?
Sanae protestó en su mente.
—No tengo excusas.
—Pero te perdono.
En realidad Sanae no se encontraba de un humor tan malo como parecía.
—Después de todo viniste a salvarme.
—Perdóname.
—Y Koutarou>
Sanae juntó las manos con fuerza. En ellas estaba el amuleto.
—Gracias>
En ese momento sonrió. Tenía los ojos enrojecidos y aún seguía derramando lágrimas, pero
mostró la sonrisa animada que había perdido.
Parte 6
Dos sombras intentaron escapar cuando Koutarou y Sanae comenzaron a caminar.
—Oh, parece que todo ha acabado bien.
—Sí, porque si no me habría dejado un mal sabor de boca. Ahora ya podemos salir de aquí y
descansar.
Se trataba de los culpables detrás de toda la conmoción, los dos cazadores de fantasmas.
Pretendían escapar aprovechando que Koutarou y las chicas no les estaban prestando
atención.
Afortunadamente consiguieron abandonar el sótano mientras que todas estaban
concentradas en Koutarou y Sanae.
—¡Lo conseguimos!
—¡Démonos prisa y escapemos!
160
Sin embargo, cuando los dos se estaban regocijando de su buena fortuna, alguien se
interpuso en su camino.
—>¿Y a dónde pretendéis ir?
Eran Kiriha y sus haniwas. Ella no había dejado de vigilar a los cazadores mientras que las
demás solo estaban pendientes de Koutarou y Sanae.
—¡Maldita sea!
—¡N-nos han encontrado!
—¡P-por favor, olvídate de nosotros!
—¡Solo queremos que nos dejes!
Los cazadores abandonaron su orgullo y se postraron frente a Kiriha.
—Tranquilos. No voy a haceros daño.
—¿Eh?
—¡¿De verdad?!
—Bueno, mis emociones me dicen que sí quiero haceros daño, por lo que si intentáis
escapar no voy a mostrar piedad.
—¡No vamos a escapar, señorita!
—¡No lo haremos!
Los dos se sentaron bajo la mirada penetrante de Kiriha. En ese momento no les importaba
que el suelo estuviese cubierto de polvo.
—¿Y qué podemos hacer por ti, señorita?
—Dijisteis que vuestro plan era vender a Sanae, ¿verdad?
—Así es, señorita. Ese fantasma es extremadamente inusual y se puede sacar un gran
precio por ella.
—¡Sí! ¡Pensábamos venderla por trescientos millones!
Los cazadores habían aceptado su derrota, de modo que no tuvieron problemas para
explicar la situación a Kiriha. Para ellos, el orgullo no valía sus vidas.
—En ese caso compraré a Sanae con mis trescientos millones.
161
—¡¿Eeeeeeh?!
—¡¿En serio?!
Estaban asombrados por la oferta inesperada.
—¡¿Pero con trescientos millones quieres decir trescientos millones?!
No podían creerlo. Se cuestionaron la cordura de Kiriha cuando les ofreció tal cantidad de
dinero en una situación donde no habría sido extraño que hubiesen resultado muertos.
—Por supuesto.
Pero ella asintió tranquilamente. Al verla, la expresión del hermano mayor cambió.
—>Parece que tienes motivos para hacerlo, señorita.
—Sí, evidentemente no quiero que volváis a molestarnos, pero además quiero otra cosa.
—¿Y es?
—Información. Quiero que me deis toda la información que tengáis sobre Sanae. Esa es la
condición para el trato.
—>Eres muy aterradora, señorita>
Kiriha era una persona que creía que el fin justifica los medios, por lo que no pondría reparos
a trabajar junto a sus enemigos y pagarles por obtener un beneficio.
Dijo que era una invasora, pero
Los cazadores no podían dejar de sudar de terror. Acababan de darse cuenta de lo peligrosa
que era la persona a la que se habían enfrentado, y lo más peligroso no eran sus armas
precisamente.
—>Entiendo. Haremos exactamente lo que has dicho, señorita.
—Así es.
Tener a esa mujer como enemiga significaría el fin. No les llevó mucho tiempo a los dos
hermanos llegar a esa conclusión.
162
Mazmorra y Amuleto
Sábado 22 de agosto
Habían pasado diez días desde lo ocurrido en el balneario y el calendario ahora se encontraba en la
segunda mitad de Agosto. Aún seguía siendo vacaciones de verano, pero Koutarou y Harumi
decidieron utilizar este día para realizar actividades de club.
Pero no tuvieron que recorrer el camino hasta el instituto, sino que en cambio hicieron uso de una
sala de estudio de la biblioteca que se encontraba más cerca de donde vivían los dos. Siempre y
cuando se reservara con bastante antelación, la sala de estudio estaba disponible en su totalidad
para quien la requiriera. Debido a ello, la sala no era especialmente grande, aunque más que
suficiente para el club de costura.
—>Y entonces pudimos arreglar las cosas.
—Ya veo, eso es genial.
—Y todo ha sido gracias a tu consejo, Sakuraba-senpai.
Koutarou terminó de relatar los eventos relacionados con la riña de Sanae y realizó una amplia
reverencia. Llamó a Harumi en cuanto regresó del viaje y le hizo saber los resultados, pero sentía que
su deber era agradecérselo en persona. Dicho esto, Koutarou no tocó la parte donde Sanae era una
fantasma y que había sido secuestrada por cazadores. Esto solo habría servido para confundir a
Harumi, y además no era la parte más importante.
—Gracias.
Sanae se encontraba al lado de Koutarou y también inclinó la cabeza. Sabía que Harumi no podía
verla u oírla, de modo que acompañó a Koutarou para expresar su gratitud.
—U-umm, tienes que valorar a tus amigos, ¿de acuerdo?
Avergonzada por la disculpa formal de Koutarou, bajó la cabeza para ver sus manos mientras tejía
rápidamente. Hoy había decidido probar un nuevo método de tejido, pero por culpa de la vergüenza
volvió a su método habitual sin percatarse de ello.
—Sí, lo haré.
Koutarou se sintió satisfecho por haber cumplido sus objetivos del día, así que comenzó a mover sus
propias agujas de tejer. Últimamente había adquirido una destreza decente con las agujas y ahora
estaba trabajando en una bufanda para el próximo invierno.
—Nos ha llamado amigos.
163
Sin embargo, Sanae retrasó ligeramente su progreso. En vez de mantenerse de pie por sí sola
prefirió colgarse del cuello de Koutarou. Esta posición hacía difícil que el chico pudiera mover
correctamente las agujas.
—No es como si lo fuéramos de verdad, ¿no?
—>Entonces bájate. Así es complicado coser.
Koutarou tuvo que susurrar sus quejas para que Harumi no lo oyese. Afortunadamente, ella parecía
bastante ocupada, por lo que no se dio cuenta.
—Ni hablar♪
—>Sé razonable.
—Somos enemigos, así que pienso hacer todo lo posible para molestarte♪
—Venga, no seas así.
Sanae se negó a escuchar las protestas de Koutarou y sonrió. Llevaba un tiempo actuando de esa
manera, por lo que normalmente significaba un trabajo extra para él.
Gracias a lo ocurrido en el balneario, Sanae comprendió que Koutarou no solo era su enemigo; eran
contrarios en lo referente al apartamento 106, pero aparte de eso se dio cuenta de que en el fondo a
él no le disgustaba su compañía. Y Sanae ahora había vuelto a ser la niña animada y activa de
siempre.
La única diferencia era que ahora se comportaba de forma menos reservada con él y se mostraba
aún más activa. Antes solía pasar mucho tiempo con Koutarou, pero desde las vacaciones en la playa
siempre aprovechaba la ocasión para estar con él aunque no existieran motivos especiales para ello.
También le molestaba y le ponía en problemas de vez en cuando.
Dificultar su trabajo de tejido era uno de esos problemas, pero Sanae no pretendía hacerle la vida
imposible y se ponía seria cuando la situación lo requería. En el pasado no era capaz de comprender
cuándo era necesario comportarse de forma responsable, lo cual significaba un gran cambio. Sin
embargo, Koutarou no advirtió este cambio debido a que aún seguía preocupado, solo que ahora los
problemas eran distintos.
Koutarou terminó sus actividades de club y regresó a casa junto a Sanae. Cuando llegaron al
apartamento, Theia apareció por la puerta con la cara pálida.
—¡Has elegido un buen momento para regresar, plebeyo!
—¿Qué, ha ocurrido algo?
Koutarou comenzó a preocuparse después de ver la expresión seria de Theia.
164
—¡Dile algo a Yurika! ¡Se niega a dejar el mando!
—Q-qué, solo se trataba de eso>
—¡¿Qué quieres decir con solo se trataba de eso?! ¡Mi Caballero Azul está a punto de enfrentarse a
la batalla final! ¡Pero Yurika no quiere dejarme jugar!
—¿Y por qué está Yurika jugando a la consola?
—¿Quién sabe?
—¡Eso no importa, apresúrate y ven aquí! ¡La batalla decisiva está muy cerca!
—Vale, vale> Eres tan egoísta, caray>
—Yo también quiero jugar. Koutarou, vamos a pelear.
—¡No! ¡Yo voy primero!
Theia dio un pisotón en el suelo con impaciencia mientras Koutarou se quitaba los zapatos.
—¡Vamos a terminar hoy con esto sea como sea! ¡¿Cómo se atreve el jefe a beber té como si nada
con sus subordinados?! ¡Se está riendo de mí y del Caballero Azul!
—¡Ya lo pillo, cálmate, Tulipán!
—¡¿Qué clase de idiota podría calmarse antes de la batalla final?!
—Esta enfermedad se está volviendo grave.
Después de esperar a que Koutarou se descalzara, Theia lo arrastró hasta la habitación.
—¡Guaaaah! ¿Dónde están~
Al entrar en la estancia y le gustase o no, Koutarou miró a Yurika instintivamente. Estaba llorando
desconsoladamente sentada frente al televisor. Miraba la pantalla mientras jugueteaba con el mando.
—¡Vamos, di algo, plebeyo!
—S-sí.
Ligeramente desconcertado por la imagen de Yurika llorando mientras jugaba, Koutarou asintió
mirando a Theia y se sentó al lado.
—Oye, Yurika, si es tan malo que hasta te hace llorar puedes dejarlo.
—¡Te equivocas, no estoy llorando porque sea malo~!
165
Yurika pausó el juego y se giró hacia Koutarou mientras continuaba llorando.
—¿E-entonces qué es?
—No puedo encontrarlos>
Yurika apuntó hacia el televisor mientras que a su vez las lágrimas le caían por la cara. Allí se
mostraba la pantalla de estado del juego que Theia siempre estaba utilizando.
—¿A quién no puedes encontrar?
—¡A YURIKA, a YURIKA A y a YURIKA B~! ¡Theia-chan no recuperó sus cuerpos de la mazmorra~!
—Ya veo>
Koutarou dejó escapar un suspiro sonoro cuando finalmente comprendió la situación. Theia había
nombrado a los personajes utilizando a los residentes del apartamento, ya que pensar en nombres
originales era muy difícil para ella. Solo eso habría sido intrascendente, pero además Theia se había
rendido a la hora de rescatar a los personajes que murieron en el transcurso de su partida y los
abandonó.
Ese era el verdadero problema. Al darse cuenta de esa situación, Yurika intentó salvar a los
personajes con su nombre.
—Bueno, supongo que no puedes estar tranquila si los personajes con tu nombre están muertos y
perdidos en una cueva.
—Esto es por tu culpa, Tulipán.
—R-Ruth, por favor, lléname la taza otra vez. Y sirve también al plebeyo y a las demás.
Theia echó la vista a un lado cuando el tema cambió a uno favorable para ella.
—Sí, lo prepararé ahora mismo.
—Oye, Tulipán.
—K-Kiriha, estos dulces están deliciosos. ¿Cómo los has llamado?
—Se llaman galletas de arroz.
—Ya veo. T-tienen una textura misteriosa.
Theia fingía no poder oír a Koutarou y comenzó a comer los aperitivos para el té que había preparado
Kiriha.
—¿Qué eres, una niña?
166
—N-no se puede hacer nada. Son un sacrificio necesario por un bien mayor.
Koutarou la miró con asombro mientras ella trataba de poner excusas desesperadamente y daba
mordisquitos a una galleta.
—Admítelo, sencillamente piensas que ir a buscar a Yurika es un fastidio.
—Sí> ¡No, espera, eso no es así! ¡No es lo que estaba pensando!
—¡Guaaaaah! ¡Eres horrible!
—No hagas esto más complicado de lo que ya es, Sanae>
—¿Por qué, acaso importa?
Sanae sonreía mientras ponía en problemas a Koutarou una vez más.
—¡Aún más importante, date prisa y come galletas también, Koutarou! ¡Si no, yo tampoco podré
probarlas!
Sanae, aún colgada de la espalda de Koutarou, se acercó a la mesa, cogió una galleta y la empujó
contra la boca del chico.
—>Vale, ya lo sé.
Koutarou abrió la boca a desgana y Sanae le lanzó la galleta dentro.
—Satomi-sama y Sanae-sama se llevan muy bien.
Ruth entró de nuevo en la habitación para llenar sus tazas de té y sonrió al ver a Sanae colgando de
la espalda de Koutarou.
—Mentira.
Koutarou puso una expresión ofendida, ya que él era el que había estado llevando a cuestas a Sanae
todo el tiempo.
—¿De verdad?
—Nada, nada, todas sabemos que en el fondo estás contento~
Sanae abrazó la citada espalda y apoyó sus mejillas en ella.
—Vaya, no estás siendo para nada sincero~, Koutarou-chan. Tus secreto ya se ha descubierto,
¿sabes~?
A pesar de la expresión de desagrado de Koutarou, la niña fantasma seguía sonriendo. Estaba
convencida de que él solo intentaba ocultar su vergüenza.

—Mmm~~, fufufu~~
Sanae no paraba de revolverse sujeta a su espalda, y en ocasiones miraba sus propias manos,
donde sostenía un amuleto con las palabras “Familia Segura” bordadas.
Ya no explota, así que ahora sé cómo te sientes de verdad. ¡No pienso creerte por muchas veces que
lo intentes negar, te gusta que te abrace!
—Si no paras me voy a enfadar.
—Mmm hmm, esa clase de amenaza no funciona conmigo~♪
Sanae presionó su cuerpo contra el de Koutarou decidida a no hacerle caso, pensando que eso le
haría feliz a él también.
—>Parece que no vas a aprender hasta que no te haga daño, Sanae.
Koutarou, al encontrarse un poco molesto, llevó la mano a su bolsillo y sacó un amuleto para
mostrárselo a Sanae.
—Haz lo que quieras. Esa cosa ya no volverá a funcionar conmigo.
Sanae vio el amuleto pero no dio ni un solo paso atrás. El que tenía en la mano no explotó, de modo
que ese tampoco lo haría. Ya no tenía motivos para temer a estos objetos sagrados.
—>Toma esto.
Koutarou presionó el amuleto contra la cara de Sanae, pero ella seguía manteniendo la sonrisa. De
repente se escuchó una gran explosión.
—¡¿Guiafu?!
Como resultado, Sanae salió volando hacia atrás, aún sonriendo.
—Fufufu, ¿has aprendido la lección ahora, Sanae?
—¡¿P-por qué?! ¡¿No se suponía que los amuletos ya no funcionaban?!
Sanae se puso en pie como un resorte mientras salía humo de su cara. Entonces comparó el
amuleto que llevaba en la mano con el de Koutarou.
—¡La justicia siempre gana! ¡Hagamos que esto sea una experiencia educativa para ti, Sanae!
Ella sostenía el amuleto de Familia Segura en sus manos, mientras que Koutarou le había atacado
con el de Alejaos Espíritus Malignos.
—¡N-no puede ser>!
169
Al verlo, se formó una teoría en la mente de Sanae.
Koutarou me acepta en el apartamento, ¡¿pero sigue pensando en mí como un espíritu maligno?!
¡¿Por eso el de Familia Segura no explota pero el de Alejaos Espíritus Malignos sí?!
Pensaba que su teoría era la correcta.
—¡¡Aaaarrgggggh!! ¡¿Por qué siempre eres así?!
—¡¿Guah?!
Sanae se abalanzó sobre él.
—Vaya, vaya.
—Es genial que os llevéis tan bien.
Mienras Ruth y Kiriha los observaban, Sanae comenzó a estrangular a Koutarou por primera vez en
diez días.
—¡Ahora sí que estoy enfadada! ¡Haré que te arrepientas de esto!
—¡¡M-Maldita seas, S-sanaeeeee!!
Y de esa forma, la relación entre Koutarou y Sanae regresó a la normalidad. A veces reían juntos,
otras se enfadaban y en ocasiones expresaban sus sentimientos a golpes. Así era como actuaban los
dos cuando estaban juntos.
—¡¡N-no creas que las cosas van a salir siempre a tu favor!!
—¡¿Por qué no puedes decir simplemente “Sanae-chan, eres realmente mona”?! ¡Eres un tonto!
Solo había cambiado una cosa, y era el pequeño amuleto que colgaba del cuello de Sanae. Tenía
bordadas las palabras “Familia Segura” y ahora le pertenecía a ella.
Mientras la conmoción continuaba en el apartamento 106, se produjo una irregularidad en el puente
de mando de la Caballero Azul: una alarma había comenzado a sonar de improviso. El ruido hizo eco
en el puente que anteriormente se encontraba en silencio. Se trataba de la alarma de emergencia, y
sonaba por primera vez en los meses que había permanecido en la órbita de la Tierra.
[Detectada una grieta de tamaño medio en el espacio-tiempo. Existe un 95% de probabilidad de que
se trate de un punto de teletransporte.]
Los monitores se encendieron inmediatamente y mostraron la información correspondiente, como la
posición relativa de la Tierra, de la Luna y del Sol, además de la localización precisa de la Caballero
Azul. También había gráficos y tablas.
170
[Calculada la masa de la distorsión espacial. Advertencia. Existe un 90% de probabilidad de que se
trate de una nave de combate de clase real. Esto es una emergencia, princesa.]
La Caballero Azul utilizó esas tablas, gráficos y números para deducir que una nueva nave espacial
había hecho su entrada en la región.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario