Parte 2

 Recuerdos (Capítulo I)

Parte 1

Sábado, 19 de diciembre

Este día de Diciembre comenzó con el cielo despejado y sin viento. Gracias a ello hacía algo de calor,

a pesar de ser invierno. Se trataba del Veranillo de San Miguel11.

—Koutarou, ¿y tu abrigo?

—No me hace falta. Es difícil moverse con él, y además hoy hace calor.

Debido a la temperatura, Koutarou negó con la cabeza mientras hablaba con Kiriha, que sostenía el

abrigo del chico. Entonces Koutarou cogió una chaqueta que estaba colgada cerca de él; su intención

era salir a la calle con ropa más cómoda.

—Ya veo. Entonces yo haré lo mismo.

Kiriha sonreía dulcemente mientras ayudaba a Koutarou a ponerse su chaqueta.

Hoy era sábado y el instituto estaba cerrado. Koutarou y Kiriha iban a salir juntos para cumplir con su

promesa, pero en ese momento había cinco pares de ojos mirándolos fijamente. Pertenecían a

Sanae, Yurika, Theia y Ruth, aparte de Shizuka, que había venido al apartamento para jugar. Las tres

primeras se encontraban sentadas frente al televisor jugando videojuegos, sin embargo no estaban

concentradas en lo que hacían, sino en Koutarou y Kiriha. Cada poco tiempo les observaban de reojo.

Ruth y Shizuka estaban sentadas frente a la mesa mirándose cara a cara y bebiendo té. Pero Ruth

parecía estar de mal humor y sus mejillas se encontraban ligeramente hinchadas. En contraste,

Shizuka estaba muy alegre. Sus ojos resplandecían mientras fingía estar bebiendo té, aunque en

realidad no quitaba la vista de encima a la pareja que se disponía a salir.

—Muy bien. Entonces vámonos, Kiriha-san.

—Sí. Vale chicas, vamos a salir.

Después de terminar de prepararse, Koutarou y Kiriha se dirigieron hacia la entrada. Ninguna de las

cinco chicas que iban a quedarse en el apartamento se movió. Normalmente Sanae provocaría un

alboroto y les pediría acompañarles, pero en cambio se mantuvo sentada frente al televisor.

—Kiriha-san, ¿necesitas el calzador?

1 Veranillo de San Miguel en el hemisferio norte, o de San Juan en el hemisferio sur, es un periodo corto de

tiempo en el que las temperaturas ascienden por encima de los valores típicos del otoño, y siempre se

produce a mediados de esta estación.

87

—Gracias. Fufufu, Koutarou, la parte del talón se te ha aplastado.

—Eso es porque yo no uso el calzador.

Sin embargo, cuando confirmaron que Koutarou y Kiriha habían llegado a la puerta, las cinco chicas

se movieron al mismo tiempo. Se reunieron alrededor del pasillo que conducía a la puerta de entrada

y vigilaron a los dos. Sus cabezas sobresalían por el marco de la puerta de la habitación, una encima

de otra. Empezando por la parte más alta se encontraba Sanae, luego Shizuka, Yurika, Ruth y por

último Theia. Parecían un tótem indio.

—Koutarou, ¿no te has olvidado de nada?

—No, hace un momento tú misma me diste mi teléfono, un pañuelo y mi cartera.

—Es verdad, culpa mía. Es una costumbre.

—Siento como si me estuvieras diciendo que soy un irresponsable de una forma indirecta.

La imagen de Koutarou y Kiriha llevándose bien entró en la visión del grupo de cinco chicas, y

entonces cuatro de ellas los miraron con rencor. En el instante siguiente todas echaron la cabeza

hacia atrás; Koutarou había puesto una mano en la puerta.

—¡Vamos a salir!

—Nos vemos luego.

Koutarou y Kiriha se dieron la vuelta para despedirse de las cinco chicas. Si no se hubieran retirado

del marco de la puerta de la habitación, las habrían visto espiando.

—Adiós.

Todas respondieron al unísono. Entonces la pareja dio la espalda a la habitación, pero si hubieran

escuchado con atención se habrían dado cuenta de que su respuesta había sido un poco extraña.

Poco después sus cabezas volvieron a aparecer con la misma forma de tótem que antes. Miraron

cómo los dos abandonaban el apartamento. La puerta de más de veinticinco años emitió un crujido al

cerrarse. Ahora que su visión había sido obstruida, las cinco perdieron de vista a la pareja, sin

embargo se quedaron inmóviles durante unos instantes.

—=¡Eso es una cita, no hay posibilidad de error!

La primera en hablar fue Shizuka, que también era la única que tenía una sonrisa. Como era una

chica adolescente tenía mucho interés en esa clase de cosas y no trató de ocultarlo. Sus ojos

relucían de alegría.

—¡¿Desde cuándo son tan cercanos?! ¡¡Exijo saberlo!!

—¡No pienso perdonarle esta traición cuando ya tiene a Sakuraba-senpai! ¡Esto es alta traición hacia

ella y a mí!

88

Yurika estaba temblando de rabia justo debajo de Shizuka. La habitualmente tranquila Yurika se

encontraba muy enfadada y apretaba sus puños con fuerza.

—¡Está teniendo una cita con la persona equivocada! ¡Satomi-san debería salir a jugar con Sakuraba-

senpai y conmigo!

Yurika pensaba que si Koutarou tenía que salir a una cita con alguien, esa debería ser Harumi.

Aunque por alguna razón, cuando se imaginó a los dos en una cita, ella también se encontraba con

ellos. Yurika no se dio cuenta de lo extraño que resultaba eso y tampoco comprendió el motivo por el

que estaba tan furiosa.

—¡¡Koutarou, idiota, estúpido!! ¡¿Por qué no puedes darte cuenta de que todo es parte de su trampa

de mujer?!

Sanae también se sentía molesta por ver a Koutarou saliendo con Kiriha, pero la causa de ello era

simplemente que se preocupaba por su seguridad. Temía que Koutarou hubiese caído en la

tentación.

—¡Ahora que han llegado a este nivel tendré que desvelar las verdaderas intenciones de esa mujer y

proteger a Koutarou!

El motivo por el que Sanae no había querido acompañar a Koutarou era que de ese modo Kiriha no

se habría podido sincerar con él. No quería que Koutarou viviera una decepción, pero al menos de

esa forma el problema se resolvería de una vez por todas.

—Ruth, ¿puedes rastrearlos?

—Ya lo estoy haciendo. Los estoy siguiendo con el sistema de control de fuego de la Caballero Azul.

Las dos cabezas inferiores del tótem ya habían entrado en acción. Estaban utilizando el sistema de

monitorización de la Caballero Azul para seguirlos.

—¿Cuál es su posición actual?

—Ya han dejado la Casa Corona y se están dirigiendo hacia el Este. Creo que van a la estación.

Dejando a Theia aparte, que siempre perdía la calma, en esta ocasión era Ruth la que se sentía

ansiosa. Normalmente diría que se trataba de una invasión de su privacidad y trataría de evitar que

Theia hiciese algo imprudente, pero ahora era distinto.

—El caballero de su alteza está saliendo con una mujer en secreto= ¡No puedo permitir que se

produzca este tipo de escándalo!

Los ojos de Ruth estaban rojos por la ira y no dejaba de dar orden tras orden a la Caballero Azul.

Koutarou tenía que ser el caballero de Theia. Su deber era ser noble y fuerte, un héroe de verdad,

pero por supuesto los problemas relacionados con mujeres no eran compatibles con esto. Para ella lo

más importante era devolver al chico al camino correcto, y por su bien, su privacidad representaba un

problema.

89

—¡¡Maldito Koutarou, colaborar con el enemigo es un crimen muy serio!! ¡¿Es que no lo entiende?!

Theia dijo eso, pero en realidad no creía que Koutarou estuviera trabajando con el adversario. Él no

era de esa clase de persona, y Theia lo sabía mejor que nadie.

¡Estás actuando demasiado como un caballero! ¡Al menos por una vez no deberías tener en cuenta la

infelicidad de las personas!

Esa era la sospecha de Theia. Hacía tiempo que tenía la sensación de que Kiriha estaba luchando

con algún tipo de problema, y que al mismo tiempo Koutarou se estaba involucrando. Si Kiriha tenía

un asunto que resolver, Koutarou nunca lo ignoraría. Esa era su corazonada como princesa y su

deseo como mujer.

—¡Necio! ¡Es un completo imbécil!

La preocupación y un poco de celos asaltaban el corazón de Theia. Pero por encima de todo se

encontraba feliz por su voluntad de ayudar.

—Koutarou y Kiriha se dirigen a la estación, ¿verdad? ¡Deben estar planeando meterse en un tren e ir

a alguna parte!

—Si toman el tren desde aquí podrían llegar a la ciudad o a la playa. ¿En qué dirección irán?

Si tenían pensado ir de compras, jugar a los bolos o hacer cualquier otro tipo de entretenimiento en la

ciudad, la forma más rápida de llegar allí era atravesar directamente la prefectura. Por el otro lado, si

lo que pretendían era dirigirse a la costa, allí había varios hoteles cerca de la playa y grandes

avenidas repletas de locales de entretenimiento. Como estaban en invierno era poco probable que

fueran a un hotel, pero seguía existiendo la posibilidad de que su plan fuera visitar el acuario o un

parque de atracciones.

Teniendo esto en cuenta y basándose en el tren que cogerían, las chicas serían capaces de

concretar el destino de los dos.

—¡No vamos a conseguir nada si nos quedamos aquí esperando! ¡Vamos a la estación!

—¡Adelante!

—¡E-esperadmeee!

Theia se precipitó fuera de la habitación, rápidamente seguida por Sanae. Yurika se puso nerviosa y

fue corriendo tras ellas.

—Entonces yo también debería acompañaros.

Ruth se levantó de un salto y se dirigió hacia la entrada; su deber era apoyar a la princesa.

—...Adiós.

90

Shizuka miró la espalda de Ruth y solo pudo decir esa palabra de despedida. Suspiró y de repente su

tono de voz se volvió triste. Ruth lo escuchó y se detuvo después de poner su mano sobre el marco

de la puerta.

—¿No viene con nosotras, Shizuka-sama?

—Bueno, tengo que hacer ese trabajo a tiempo parcial.

—Ah, cierto, dijiste que estarías participando otra vez en un espectáculo.

Shizuka también estaba interesada por la cita de Koutarou y Kiriha y tenía muchas ganas de unirse al

grupo perseguidor. Sin embargo, como ahora la habían contratado para el trabajo a media jornada

que le ofrecieron la semana pasada, no podía hacerlo. Esa semana estaba obligada a trabajar, por lo

que en pocos minutos debía prepararse para salir.

—¡Aaah, si hubiera sabido que esto iba a pasar no habría aceptado el trabajo!

Shizuka estaba apretando los dientes sintiéndose arrepentida. En respuesta, Ruth mostró una sonrisa

amarga.

—Te contaré luego lo que suceda.

—¿De verdad?

—Sí, no te preocupes.

Ruth sonrió a Shizuka mientras ésta suspiraba.

—Ruth, ¿qué estás haciendo?

—¡Sí, ahora mismo voy! ...De acuerdo entonces, Shizuka-sama, me marcho.

Y con esta despedida, Theia y el resto del grupo dejaron a Shizuka en el apartamento 106 para salir a

la caza de Koutarou y Kiriha.

91

Parte 2

La pareja había cogido el tren que se encaminaba hacia la costa. Al verlos, Theia y las demás se

subieron al siguiente tren expreso para ir tras ellos. Gracias a eso llegaron a la estación en la que

pensaban que se iban a bajar Koutarou y Kiriha antes que ellos.

—Alteza, como esperábamos, Satomi-sama y Kiriha-sama se han bajado en esta estación.

—Eso pensaba=

Theia asintió al escuchar la información de Ruth.

—Definitivamente esto es una cita.

—¡Grrrrr, si no hacemos algo rápido, Koutarou caerá presa de Kiriha!

Theia, Ruth, Yurika y Sanae se escondieron en un callejón estrecho mientras mantenían vigilada la

entrada de la estación.

—Parece que han entrado en una zona con tejado, por lo que el avión no tripulado los ha perdido de

vista.

Mientras que las cuatro se desplazaban por el paseo marítimo, tenían una aeronave no tripulada que

había salido de la Caballero Azul rastreando a Koutarou y Kiriha por el aire. Sin embargo, como

después de salir del tren sus objetivos se habían dirigido a las taquillas, que se encontraban debajo

de una zona techada, fue imposible continuar con la misión.

—No hay problema. En algún momento tendrán que salir.

—¿Pero con tanta gente cómo vamos a poder encontrar a Satomi-san?

Yurika señaló con su dedo a la enorme multitud. Como era fin de semana, mucha gente había salido

a divertirse, por lo que si aparecía la pareja que estaban buscando les sería prácticamente imposible

localizarlos así.

—¡Fufufu, dejad esto a Sanae-chan!

Entonces Sanae se adelantó llena de confianza. Se colocó delante de la multitud y entornó los ojos.

—¡Existe un lazo especial entre Koutarou y yo!

Sanae estaba buscando la energía espiritual que Koutarou emitía. Como ella siempre se agarraba a

su espalda era especialmente sensible a su energía, de modo que gracias a ello pudo detectar a

Koutarou y Kiriha en cuestión de segundos.

—¡Los he encontrado, están por allí!

—¡Ruth!

—¡Los tengo localizados! ¡El dron los está siguiendo de nuevo!

92

Gracias a Sanae, la aeronave comenzó a rastrearlos una vez más. Con este sistema aéreo no

tripulado, Theia y las chicas ya no volverían a perder a la pareja.

—Sanae-chan, eso ha sido increíble.

—Elógiame un poco más, tonta♪

Sanae alardeaba orgullosamente mientras Yurika admiraba su poder. Sin embargo no recibió ningún

golpecito en la cabeza, puesto que era Koutarou quien solía hacerlo siempre, y no se sintió

completamente satisfecha.

—Satomi-sama y Kiriha-sama han comenzado a moverse.

—¿A dónde van?

—...Según el mapa hay un zoo en la dirección a la que se dirigen.

Una vez que Koutarou y Kiriha salieron de la estación empezaron a recorrer un camino que conducía

hacia el frente. En esa dirección se encontraba el Zoo Harukaze, el más grande de la prefectura.

Otros puntos de interés que estaban en la misma zona eran el parque de atracciones, a la derecha

del zoo, y en el lado contrario el acuario. La zona estaba repleta de visitantes a causa de todas estas

atracciones tan cercanas unas a otras.

—Muy bien, mantengamos una distancia segura y sigámoslos.

—¿No deberíamos acercarnos un poco más?

—Apenas hay sitios con techo en el zoológico, por lo que a esta distancia no deberíamos perderlos

de vista, ¿no?

—¡¿Aah?! ¡¿C-cómo es posible?!

Cuando Theia y el resto del grupo se dispuso a avanzar para seguir a Koutarou y Kiriha, Ruth dejó

escapar un sonido parecido a un grito.

—¡¿Qué ocurre?!

—¡¡Se están cogiendo de la mano!!

En el centro de la imagen transmitida por el avión se encontraban los dos caminando de la mano.

—¡Qu-quéeeeeee?!

—¡¿Satomi-san?! ¡¿Estás de broma?!

—¡¡Te está engañando, te está engañando, Koutarou!!

En realidad Koutarou y Kiriha andaban cogidos de la mano solo para no perderse entre tantas

personas, pero a las chicas no era eso lo que les parecía.





—¡Vamos a acercarnos más! ¡Quiero saber de qué están hablando!

—¡Entendido!

—Me alegra haberlos seguido= Nunca habría imaginado que esto iba a salir así=

—Cuando regresemos a casa será castigado. Este comportamiento es vergonzoso y nada digno de

un caballero.

Habían malinterpretado asombrosamente la relación entre Koutarou y Kiriha. A partir de ahí, las

cuatro comenzaron a seguir cada vez más de cerca a la pareja. Aunque en el exterior era casi

imposible avanzar por culpa de la multitud, en cuanto llegaron al zoo los visitantes empezaron a

dispersarse, por lo que ya no había riesgo de perderse de vista entre ellos. Entonces soltaron sus

manos.

—Koutarou, por allí hay una jirafa.

—Ah, hey.

Y como Kiriha se alejó de él por su cuenta, ya ni siquiera existía la posibilidad de seguir agarrados de

la mano.

—=¿Qué es lo que pasa hoy con ella?

Koutarou se rascaba la cabeza mientras perseguía a Kiriha. Normalmente daba la impresión de ser

una mujer madura; en realidad era la más madura de todos los residentes del apartamento.

—Koutarou, ¿es cierto que las jirafas duermen de pie?

—Supuestamente sí. He oído que no tienen problemas para dormir de pie si lo hacen durante un

breve periodo de tiempo.

—Ya veo, así que era verdad.

Sin embargo, mientras contemplaba los animales no tenía la apariencia de ser una persona madura.

De hecho era lo contrario; en ese momento parecía una niña inocente.

La respuesta puede estar por aquí

Cuando Koutarou le preguntó sobre sus intenciones acerca de la invasión de la superficie, ella le

había dicho que había un lugar al que deseaba que le acompañara. Y aquí estaba mostrando una

parte distinta de ella que Koutarou nunca había visto antes. No podía aceptar que ese cambio de

actitud no tuviera nada que ver con el asunto.

—Koutarou, ¿dónde están los pingüinos?

—Deberían estar en el acuario.

Tenía una sonrisa sincera, sus ojos saltaban de un lugar a otro en busca de animales exóticos,

hablaba más rápido de lo normal y juntaba las manos de emoción como un niño.

95

Supongo que tendré que seguirle la corriente durante un rato

Al verla de ese modo le embargó un sentimiento de gentileza. Deseaba dejarle hacer lo que quisiera.

—¿También hay flamencos por aquí?

—Sí, pero se encuentran en el acuario. Los osos polares también deben andar por allí.

—Ya veo= su clasificación es sorprendentemente extraña=

—¿Te gustaría ir más tarde al acuario?

—¡Por favor! ¡Sin duda que quiero ir!

Esta fue la primera vez que Koutarou sintió que aquella chica era de la misma edad que él.

Parte 3

—Ya veo, así que sabían así.

Kiriha tenía una mirada de satisfacción en su rostro mientras le daba bocados a una manzana roja de

caramelo. A su lado se encontraba sentado Koutarou; los dos estaban compartiendo el mismo banco

para disfrutar de su comida.

—¿Es la primera vez que las pruebas?

Koutarou dejó de comer su yakisoba y miró a la chica. Ella asintió como respuesta sin dejar de

masticar la manzana.

—Sí, nunca había comido una manzana de caramelo. Las vi una vez en el pasado y desde entonces

he tenido ganas de probarlas.

Los dos se encontraban en una zona de descanso, en una de las esquinas del zoo. En ese lugar

había puestos de aperitivos, tiendas de dulces y unos lavabos, todos ellos alineados. Daba la

impresión de que allí se estaba celebrando alguna especie de festival. En uno de los puestos habían

comprado la manzana de caramelo que se estaba comiendo Kiriha.

—Umm, ¿y qué te parece? ¿Está tan buena como esperabas, o no?

—Sí, solo me he comido una, pero si que está rica.

—Jajaja, pasa lo mismo con la mayoría de las cosas de estos puestos.

—¿Con ese yakisoba también?

Kiriha miró la comida que estaba sosteniendo Koutarou y comenzó a reírse.

—Sí, ¿quieres probarlo?

96

—Por favor, tengo curiosidad.

Kiriha puso una mirada de intriga cuando Koutarou le prestó sus palillos y se llevó el yakisoba a la

boca. Tras masticarlo durante un rato miró de nuevo al chico.

—=Tiene un sabor muy fuerte y además es grasiento. No me gusta mucho.

—Sí, no se puede comer mucho de esto.

—Fufufu, creo que lo entiendo.

El yakisoba había sido alterado para conseguir que se enfriara más lentamente, y así, en caso de que

hiciera frío, su sabor no cambiara. Como tenía una cantidad enorme de aceite y lo habían cocinado a

baja temperatura era muy difícil que pudiera quedarse seco, pero por otro lado el aceite le confería un

sabor demasiado intenso. Era muy diferente al yakisoba que se preparaba para ser comido en el

momento, el cual era mucho más delicioso. En consecuencia, el destino de este tipo de comida era

que no se podía disfrutar mucho de ella.

—Así que está pensada para que solo se coma en momentos especiales.

Kiriha sonrió y regresó a su manzana de caramelo. Mientras tanto, Koutarou asentía y se metía más

tallarines en la boca.

—Puesh shí.

—Cuida tus modales, Koutarou.

—En ocashionesh como eshta no pasha nafda.

Kiriha dio otro mordisco más a su golosina.

—Fufufu, tienesh rafzón.

Mientras los dos comían y reían tranquilamente=

—¡Os encontré, gente del mundo subterráneo!

La voz conocida de un hombre se pudo escuchar por los alrededores.

—¿Qué?

—Koutarou, allí.

Koutarou quitó la vista de su comida y frente a él vio a un hombre vistiendo de rojo.

—¡El destino ha hecho que hoy nos encontráramos! Esta vez~

El hombre de rojo se encontraba en medio de su discurso, pero se detuvo sin acabar la frase.

—Espera un momento, ¿no es ese tío=?

97

—¿Oh? Tú eres el de aquella vez=

Los ojos de Koutarou y del hombre se encontraron a través del visor del casco que llevaba el último, y

los dos comenzaron a hablar al mismo tiempo.

—¿Barón Demonio-sama y Rosa Negra-san?

—Tú eres el Sun Ranger, ¿verdad?

Era la Cuadrilla del Sol, los Sun Rangers, el grupo de cinco héroes que Koutarou y las chicas

conocieron en el espectáculo de Harukazeman la semana anterior.

—¡Siento terriblemente habernos entrometido en vuestra función la semana pasada!

En cuanto el Red Shine confirmó que se trataba de Koutarou hizo una reverencia. Aprovechó esta

oportunidad para disculparse, recordando que lo había enfadado bastante encima del escenario.

—No, no, al final no fuisteis una molestia.

Al ver las disculpas formales y sinceras del hombre, Koutarou y Kiriha se levantaron a toda prisa y

agacharon la cabeza en señal de respeto.

—En ese momento Harukazeman estaba teniendo algunos problemas, así que al final vuestra

aparición nos sirvió de mucha ayuda para conseguir algo más de tiempo. Gracias.

—Es un alivio oír eso. Aún sigo lamentando habernos marchado de allí sin decir nada.

Tanto Koutarou como el Red Shine habían sido educados para respetar a sus superiores, de modo

que ambos conectaron y sonrieron.

—Por cierto, Barón-san, Rosa Negra-san, a juzgar por vuestra apariencia, ¿estabais disfrutando de

este momento en privado?

—Sí, queríamos hablar sobre algunas cosas.

Koutarou y Kiriha iban vestidos con ropa informal. Al verlos, el Red Shine asumió que habían venido

al zoo para divertirse.

—¿Y os encontrabais en medio de la conversación cuando he llegado?

—Jajaja, eso me temo.

El Red Shine llevaba su traje de color rojo, por lo que Koutarou se imaginó que él y su grupo habían

llevado a cabo una función de héroes en el zoo.

—Parece que esta misión no ha servido para nada.

El hombre sonrió amargamente mientras agitaba y golpeaba un pequeño aparato que parecía una

consola portátil.

—Ya veo.

98

Así que su espectáculo no fue muy exitoso

Esa era la forma en que Koutarou interpretó lo que el Red Shine estaba diciendo. Pensaba que

habían actuado en una obra de héroes en el zoo y la repercusión en el público no había sido buena.

—¡Bueno, si la gente del mundo subterráneo apareciese de verdad sería un problema, ajajaja!

—Esa es la vida de un héroe.

El Red Shine y Koutarou rieron juntos. Su conversación estaba fuera de lugar, pero ninguno de los

dos se dio cuenta.

¿Ha dicho gente del mundo subterráneo? Y ese dispositivo La semana pasada su grupo también

mencionó algo sobre el mundo subterráneo. ¿Pudiera ser?

Solamente Kiriha se dio cuenta de lo que había dicho el hombre de rojo.

—¡Kenichi!

—¡Kenichi-kun!

Aparecieron dos Sun Rangers más desde la parte de atrás de la jaula de un animal: una mujer y un

hombre gordo. Koutarou recordaba haberlos visto también.

—¡¿Oh?! ¡¡Pero si han=!

Al verlos, sus ojos comenzaron a brillar.

—¡Oye, Red Shine!

—¡Pues ya lo ves, Barón-san!

Red Shine comenzó a fanfarronear cuando vio la cara de asombro de Koutarou.

—¡Rosa y amarillo! ¡Ahora tienen colores diferentes!

Los dos Sun Rangers que se dirigían corriendo hacia ellos ya no eran Red Shine, a diferencia de la

última vez. Sus trajes eran rosa y amarillo, el primero para la chica y el segundo para el hombre

obeso.

—¡¿Veis cómo podéis hacerlo bien si lo intentáis, Sun Rangers?!

Koutarou se animó en exceso y se olvidó de los modales. Entonces comenzó a actuar de forma

parecida al personaje del Barón Demonio mientras daba unas palmaditas a Red Shine en la espalda.

—¡Sí! ¡Tuvimos en cuenta lo que nos dijiste e hicimos que nuestros trajes fueran de colores distintos

para hacer más fácil que los niños puedan distinguirnos!

Rosa para la mujer y amarillo para el amante del curry. Los colores se adecuaban a su personalidad a

la perfección.

99

—¡Muy bien, esa es la idea! ¡Ahora siento haberos soltado aquellas duras palabras la semana

pasada, Sun Rangers!

—No, esto es todo gracias a tus enseñanzas, Barón-san.

—¡Maldición, desearía tener yo también mi disfraz!

¡Eso es, así es como deberían ser los héroes!

Comparados con su apariencia de la semana pasada, ahora su heroísmo había aumentado

exponencialmente, por lo que Koutarou se animó más aún.

—¡Espera, no puede ser! ¡Daisaku-kun, ¿no es ese Barón-sama?!

—Eso parece= ¿Oh? ¿La chica que está a su lado no sostiene un yakisoba? Yo también quiero

comer de eso=

En ese momento, Rosa y Amarillo vieron a Koutarou y Kiriha y empezaron a avanzar hacia ellos.

—¡Barón-sama! ¡Cuánto tiempo hace que no nos vemos!

—¡Kenichi, Kenichi!

Rosa salió corriendo hacia Koutarou a toda velocidad mientras que Amarillo corrió hacia Rojo. Los

dos comenzaron a hablar al mismo tiempo que trataban de recuperar el aliento.

—¡¡Mira, Barón-sama!! ¡Me he vuelto más linda, ¿verdad?!

—Guajajaja, te has hecho más heroica, Pink Shine. Pero lo único que ha cambiado es tu apariencia.

Sin tus aliados caerás irremediablemente ante mis poderes.

La chica se puso a girar delante de Koutarou y le mostró su traje nuevo. Él le dio un cumplido de una

forma parecida a como lo haría un villano.

—¡Maravilloso! ¡Estoy preparada para todo lo que quieras hacerme!

Las pupilas de Rosa adquirieron forma de corazón mientras su cuerpo se agitaba. Normalmente

Amarillo le aconsejaría que no se comportara de forma tan vergonzante, pero se encontraba

demasiado ocupado como para saber qué estaba haciendo su compañera.

—¡Kenichi! ¡Yo también quiero comer yakisoba!

—¿Yakisoba?

—¡Sí! ¡Esa chica de ahí está sujetando un cuenco, así que lo deben estar vendiendo por alguna

parte!

Amarillo se acercó a Rojo mientras señalaba al yakisoba que Kiriha estaba sosteniendo. El hombre

delgado le respondió y a la vez empujó su cuerpo gigante hacia atrás.

100

—¡C-Cálmate, Daisaku! ¡No parece haber enemigos aquí, así que puedes ir a comprar comida

cuando quieras!

—¡¿De verdad?!

Al escuchar esas palabras, Amarillo se alejó de Rojo y comenzó a buscar por toda la zona de

descanso. Su objetivo eran los puestos donde se vendía yakisoba.

—Aah= pero será=

Rojo dejó caer los hombros de alivio cuando el hombre gordo se quitó de encima suyo. De repente la

mano de Amarillo apareció otra vez delante de él cuando supuestamente había ido en busca de

comida.

—¡La billetera, la billetera!

—Toma.

—¡Nos vemos luego!

—¡No olvides el ticket!

Una vez cogió la billetera que Rojo había sacado de su bolsillo, Amarillo salió disparado hacia una

tienda de dulces.

—Qué grupo tan problemático=

Rojo no fue capaz de ocultar su inquietud mientras miraba a Rosa sacudiendo su cuerpo frente a

Koutarou y a Amarillo desapareciendo en el interior de la tienda de golosinas.

—Oh bueno, de todos modos no parece que aquí haya enemigos=

—Nii-chan, ¿es verdad que no hay enemigos?

—Oh, Kotaro.

Mientras que Rojo suspiraba y estiraba los brazos, el cuarto Sun Ranger hizo acto de presencia. El

traje que llevaba era verde. Aunque no destacaba demasiado por culpa de su corta estatura y su

color, él mismo solicitó vestir de verde porque para él destacar era peligroso.

—Decías que no hay enemigos=

—Así es. Recorrí todo el camino hasta aquí siguiendo la reacción del detector, pero al parecer no hay

ningún habitante del mundo subterráneo. Como puedes ver, este lugar podría ser perfectamente la

definición de paz.

—Tienes razón. La reacción está señalando algún sitio por aquí, pero parece que en esta zona solo

hay visitantes del zoo.

101

Green Shine sacó su propio dispositivo con aspecto de consola portátil y miró la pantalla. Al mismo

tiempo empezó a rascarse la cabeza; efectivamente estaba mostrando una reacción a la presencia de

las máquinas que utilizaba la gente del mundo subterráneo, pero los enemigos que estaban buscando

no se podían ver por ninguna parte.

—Sorprendentemente los únicos que encontré aquí fueron Barón Demonio-san y Rosa Negra-san.

Hoy tienen el día libre y han venido a divertirse.

Las únicas personas que se encontraban en la localización que había señalado el detector eran

varias familias y la pareja de villanos que conocieron la semana anterior.

Así que realmente son

Kiriha comprendió la situación tras escuchar las palabras que intercambiaron Rojo y Verde. Esta

cuadrilla de Sun Rangers no se dedicaba a representar obras de héroes para niños, sino que de

hecho eran un auténtico escuadrón de combate. Además estaban trabajando para impedir una

posible invasión de la superficie por parte del mundo subterráneo. Incluso al parecer disponían de un

aparato capaz de detectar la tecnología de la tierra natal de Kiriha.

Quizás debería hacer ahora mismo la prueba

La expresión de Kiriha volvió a parecer la de una líder de la Gente de la Tierra y tomó una rápida

decisión. Bajó ligeramente la cabeza para esconder su cara a los Sun Rangers y susurró.

—Karama, Korama, modo de ocultación de Clase II.

—¡Jo~! ¡Entendido jo~!

—¡Recibido!

En cuanto susurró la orden, recibió una respuesta inmediata de Karama y Korama, que en ese

momento se encontraban escondidos. Hablaron en voz baja para que solo ella pudiera oírlos.

Normalmente, lo que los dos haniwas utilizaban para esconderse era una función llamada modo de

ocultación Clase I. Esta función camuflaba la radiación electromagnética y la luz visible, haciéndolos

indetectables a los radares y al ojo humano.

Comparado con ello, el modo de ocultación de Clase II que Kiriha les había ordenado activar no solo

hacía lo anteriormente descrito, sino que también ocultaba la energía espiritual. De este modo, los

haniwas bloquearon la energía espiritual que estaba emitiendo su generador y dejaron de ser

detectados por los sensores de este tipo. En la práctica esta función solo era necesaria cuando había

que enfrentarse a otros habitantes del mundo subterráneo, de modo que Kiriha nunca tuvo la

oportunidad de utilizarla hasta ahora. El problema era que en ese estado las capacidades de Karama

y Korama se veían reducidas drásticamente, en torno al 10% de lo que eran capaces cuando

utilizaban el modo Clase I.

—Ah, ha desaparecido, nii-chan.

—En el mío ha pasado lo mismo.

102

Los muñecos cambiaron de modo de ocultación a la vez y la reacción en las pantallas que estaban

mirando Rojo y Verde desapareció.

—Estoy empezando a dudar de que este trasto funcione correctamente.

—Ya era sospechoso desde el principio.

Como me imaginaba, están detectando la energía espiritual. ¿Se habrá filtrado nuestra tecnología de

alguna forma? No, la precisión de ese detector es demasiado baja si hubiese sido así. O bien han

desarrollado su propia tecnología de energía espiritual o de algún modo han conseguido analizar y

reproducir la nuestra

Basándose en las reacciones de Rojo y Verde, Kiriha pudo imaginarse qué había ocurrido. La

tecnología que estaban utilizando aún se encontraba muy lejos del nivel de la que poseían Kiriha y los

habitantes del mundo subterráneo. Aunque los haniwas estaban funcionando en la Clase II, el hecho

de ser incapaces de detectar a Karama y Korama a una distancia tan corta confirmaba su teoría.

Independientemente de si habían desarrollado esta tecnología por su cuenta o la habían analizado

para después reproducirla, aún se encontraban en los primeros pasos de manejar la energía

espiritual.

Sin embargo no podía permitirse bajar la guardia. Si habían conseguido imitar la tecnología de la

Gente de la Tierra, esto podría llegar a convertirse en un problema. El hallazgo de Kiriha significaba

que los Sun Rangers u otra parte de su organización habían entrado en contacto, y también en

combate, con la Gente de la Tierra.

Solo espero que la facción radical no haya precipitado sus planes

La mayor preocupación de Kiriha era la parte de sus compatriotas que deseaban invadir la superficie

mediante la fuerza. No sería extraño que ya hubiesen aparecido y luchado en la superficie, y

utilizando esa suposición, el peor escenario posible era aquel en el que su tecnología había llegado a

manos del bando enemigo. Si acabaron siendo señalados por los habitantes de la superficie como

una amenaza, entonces la invasión pacífica de Kiriha estaba en riesgo de ser arruinada.

—Oh, sí, ¿dónde está Hayato?

—¿Aún no está aquí? Comenzó a seguir la reacción antes que yo.

No, creo que estoy pensando demasiado en ello Últimamente me he comportado de forma un poco

sospechosa

Al final Kiriha determinó que se estaba preocupando en exceso. Al ver lo despreocupados que

estaban actuando los Sun Rangers no pensó que pudiesen representar un gran peligro.

—¡Perdonad por la espera! ¡Kenichiii!

En ese momento se oyó una voz de hombre por encima de Koutarou y los Sun Rangers. Era una voz

profunda y carismática que provenía de la parte superior de una jaula.

—Hayato-niichan ha escalado hasta ahí arriba=

103

—Será idiota, ¿pero que está haciendo allí=?

Había una persona sobre la jaula de un animal.

—¿Es uno de vuestros amigos?

—Sí, Barón-sama♪ A Hayato le encanta ser el centro de atención♪

Koutarou no podía verlo correctamente por culpa de la posición del sol, pero a juzgar por la silueta,

estaba casi seguro de que se trataba de otro Sun Ranger.

—¡Jaaa!

Aquel hombre dio un salto y voló hacia Koutarou y el resto. Gracias a la increíble ayuda del traje, su

salto tuvo una longitud cercana a los diez metros y aterrizó delante del grupo en un instante. Y

además consiguió que su postura final no quedara arruinada tras el aterrizaje.

—¡Los cielos me llaman! ¡La tierra me llama! ¡La gente me llama! ¡Todos ellos me reclaman para

proteger el planeta!

Entonces realizó una serie de movimientos con los brazos y se detuvo al llegar a una pose.

—¡Soy el hijo del Sol! ¡Soy la encarnación de la llama!

Levantó las manos por encima de su cabeza como si pretendiera agarrar el sol; debía haber

practicado ese movimiento un sinfín de veces. Su apariencia era heroica y poderosa.

—¡¡Reeeeed Shiiiiiiiiiine!!

La luz del sol se reflejó sobre su traje rojo cuando gritó su apodo.

—¡¡Jodete!!

Sin embargo, la patada lateral de Koutarou fue mucho más poderosa que su pose.

—Agh, ugh.

El segundo Red Shine cayó de bruces al suelo de cemento del zoo tras recibir el potente golpe de

Koutarou. La patada había sido tan fuerte que hizo rebotar y girar al hombre en el aire antes de caer

con la espalda.

—O-ou, pero qué= ¿Por qué=?

—¡Ni qués ni peros! ¡Maldita sea, estaba yendo todo tan bien, ¿por qué has tenido que arruinarlo al

final?!

—¡¿Eh?! ¡¿Barón-san?!

—¡¡No me digas “¿eh, Barón-san?”!! ¡¿Acaso entiendes lo que acabas de hacer, bastardo?!

104

El segundo Red Shine reconoció a Koutarou gracias a los gritos que le estaba dirigiendo. Y mientras

que se acobardaba por su actitud agresiva, se levantó y trató de protestar desesperadamente.

—¡Espera un momento! ¡¿Por qué estás tan enfadado, Barón-san?! ¡Pero si nos coloreamos después

de lo que dijiste!

—¡¿Y entonces por qué hay dos rojos?!

—¡¡Por favor, tranquilízate, Barón-san!!

Todavía nervioso, Koutarou se disponía a propinar de nuevo una segunda patada lateral al este Red

Shine, de modo que el primero intentó detenerlo a toda prisa. En ese instante se estaba produciendo

otro alboroto detrás de Koutarou.

—¡¡Esa voz tan feroz!! ¡¡Un poder imparable de no ser por estos trajes!! ¡¡Esos ojos malvados que

parecen estar en llamas!! ¡¡Kiaaaan, quiero que esa mirada me queme!!

—¡Cálmate, Megumi-neechan!

Al ver a Koutarou ardiendo de rabia, la excitación de Pink Shine sobrepasó su límite. Green Shine

consiguió pararla antes de que se acercara imprudentemente a Koutarou, aunque con mucha

dificultad. Si Pink Shine se implicaba en la discusión solo conseguiría avivar las llamas de la ira de

Koutarou.

—¡¡Daisaku-niichan, ayúdame a contener a nee-chan!!

Verde pidió ayuda a Amarillo como último recurso.

—¿Um? Espera un poco más hasta que termine de comer este yakisoba, Kotaro-kun.

—¡Barón-sama, tu Rosa está aquí!

—¡¡P-pero qué puedo hacer con ella!!

Pero la realidad se mostró cruel una vez más. Nadie vino a ayudar a Verde mientras él se esforzaba

desesperadamente en retener a Rosa. Ella lo iba arrastrando mientras se acercaba lentamente a

Koutarou.

¡Esto es malo! ¡Barón-san va a matarnos!

Verde miró hacia delante, donde se encontraba Barón-san furioso como siempre.

—¡¿Estás haciendo esto a propósito?! ¡¿Te divierte hacerme enfadar de esta manera?!

—¡Te equivocas! ¡Eso no es lo que estamos intentando hacer! ¡Por favor, cálmate!

—¡¡Como si pudiera hacerlo!!

—¡¡Aún no hemos decidido oficialmente quién será nuestro líder, así que pensamos dejar a los dos

candidatos de rojo hasta que esto se resuelva!!

105

—¡¡No juegues conmigo!! ¡¡Solo puede haber un líder!! ¡¡El único momento donde pueden existir dos

líderes es en las películas o alrededor del episodio veintiséis, donde los líderes cambian!!

—A-así que de eso se trata=

—¡¿Entonces qué?! ¡¿Lo habéis hecho a propósito?!

—¡¡Oh, mierda!!

—¡¡Hayato, idiota!! ¡Tenías que decir algo así de estúpido!

—¡Baaarón-samaaa~! ¡Por favor, destrúyeme con tus potentes puños!

—¡¡Uwah, es inútiiil~!!

—=Este yakisoba está delicioso. Compraré otro más de camino a casa.

Como la Cuadrilla del Sol, o los Sun Rangers, eran un escuadrón de combate subvencionado por el

gobierno, se trataba de un grupo fuerte. Habían sido entrenados para ser los mejores y los trajes que

llevaban eran de alto poder y resistencia.

—¡Muereeeee! ¡¡Pagarás por tus pecados con la muerte!!

Sin embargo, cuando Koutarou se ponía furioso era aún más fuerte que los cinco juntos.

106

Recuerdos (Capítulo II)

Parte 1

Domingo, 20 de diciembre

Al día siguiente, Koutarou y Kiriha se subieron al mismo tren, solo que en esta ocasión su destino era

el parque de atracciones. Hoy Koutarou también estaba acompañándola.

—Malditos sean esos Sun Rangers= Ayer fue una locura=

Koutarou puso una expresión de desagrado en cuanto el zoo entró en su campo de visión. Aún se

encontraban bastante lejos de allí, pero a medida que se iban acercando, los recuerdos de los Sun

Rangers del día anterior aparecían en su cabeza y esto le hizo ponerse de mal humor.

—Lo siento, Koutarou.

Kiriha sonrió con amargura y se disculpó con él de forma sincera. Se suponía que ayer iban a visitar

el parque de atracciones, pero debido al problema que tuvieron con los Sun Rangers se quedaron sin

tiempo. Por ese motivo Kiriha le estaba pidiendo perdón.

—Kiriha-san, no es necesario que te disculpes. En realidad la culpa es de ellos

—Puede que tengas razón. Pero= lo siento, Koutarou.

El cabello de Kiriha ondeó ligeramente cuando inclinó la cabeza, y entonces su sonrisa cambió. Ahora

mostraba una sonrisa de alegría, en vez de la expresión de culpabilidad de hacía unos instantes.

—=Eres una gran mujer, ¿sabes=?

Su sonrisa había cambiado y permaneció con la cabeza inclinada. Las palabras que dijo seguían

siendo las mismas, pero gracias a eso todas las emociones negativas desaparecieron de la mente de

Koutarou y recobró su forma de ser animada.

—Me lo tomaré como un cumplido.

—Esa era mi intención.

Esta vez fue Koutarou el que sonrió.

Ver a Kiriha con una expresión radiante era un evento que ocurría cada cierto tiempo. Hasta ahora

Koutarou había tratado de ignorar esa sonrisa para impedir que ella le engañara, sin embargo, no

pensaba que esas fuera sus intenciones en este momento. Por lo tanto dejó que su expresión le

atravesara hasta llegar a lo más profundo de su ser.

Realmente eres una persona impresionante

107

Y por ese motivo Koutarou comenzó a tener dudas. Se preguntaba por qué Kiriha querría hacer algo

que le condujera a dudar de ella. ¿Pensaba revelarle sus verdaderas intenciones respecto a la

invasión? Si lo hiciese mientras sonreía de aquella forma, seguramente él la obedecería sin pensarlo

demasiado.

—Tú también eres un gran hombre.

—¿Eso es un cumplido?

—Fufufu, ¿tú qué crees?

—Realmente eres una gran mujer=

Koutarou y Kiriha no dejaban de reír mientras se balanceaban en el interior del tren.

—¡Los he encontrado! ¡Acaban de pasar por la entrada!

—Buen trabajo, Sanae. Ruth, haz que el dron continúe rastreándolos.

—Entendido, alteza.

—¡Yo también los he encontrado!

Theia, Ruth, Sanae y Yurika estaban persiguiendo hoy también a la pareja. Habían estado esperando

a que salieran de la estación desde la misma calle estrecha del día anterior.

—10:10. Han comenzado a moverse hacia el parque de atracciones.

Después de dar las órdenes pertinentes al avión espía, Ruth registró los movimientos de Koutarou y

Kiriha utilizando su brazalete. Lo hacía para que Shizuka pudiera tener una idea de lo que había

ocurrido durante la misión, ya que ella no pudo acompañarlas por culpa de su trabajo a media

jornada. Shizuka deseaba saber cómo era exactamente la relación entre Koutarou y Kiriha, pero a

diferencia del resto de chicas, ella solo sentía curiosidad como adolescente que era.

—Sigue siendo sospechoso. Tanto hoy como ayer, Satomi-san y Kiriha-san se comportan de una

forma muy extraña.

—Seguro que Koutarou se ha dejado engañar por su atractivo.

—¡Koutarou es idiota y muy inocente!

—Existen cientos de caballeros que han echado a perder sus carreras por culpa de problemas

relacionados con mujeres. ¡Satomi-sama no es consciente de lo que está haciendo!

108

Koutarou y Kiriha caminaban alegremente en dirección al parque de atracciones. En cambio, las

cuatro chicas que los estaban vigilando se encontraban inquietas. De una forma similar a la de ayer,

la pareja formada por Koutarou y Kiriha parecía ser más íntima que nunca. Cada una de las cuatro

chicas tenía en mente un comentario sobre la relación de Koutarou con las mujeres, por lo que no

pudieron permanecer en calma mientras los estaban espiando.

—Vamos, alteza.

—Sí, sería un problema si les perdiéramos de vista. Vamos tras ellos ahora mismo.

—¡Recibido!

—Vale.

Y al igual que el día anterior, las chicas persiguieron a la supuesta pareja de amantes.

Parte 2

Lo primero que hizo Kiriha nada más entrar en el parque de atracciones fue llevar a su acompañante

a una pequeña sala de cine. Allí se proyectaban varias películas relacionadas con eventos

publicitarios, y en ese momento estaba siendo utilizada para la campaña de un anime nuevo.

—¿Crees que está bien?

—Sí, perfecto.

Después de que Koutarou hubiese vuelto de comprar las entradas, Kiriha asintió sonriente. Con la

compra les habían dado unos panfletos, y ella cogió uno y tocó la portada. Era algo parecido a

acariciar la cabeza de un niño, por lo que Koutarou pensó que se sentía nostálgica.

Debe de tener unos recuerdos muy preciados de este lugar

Koutarou miró su propio panfleto. “El rey de los escarabajos, Kabutonga - Versión cinematográfica”

estaba escrito en la portada con letras grandes.

La película era una versión cinematográfica de un anime que se había estrenado diez años antes,

pero se estaba volviendo a proyectar para promocionar el nuevo trabajo: “El rey de los escarabajos,

Kabutonga - Segundo impacto”. También se estaba llevando a cabo otro evento simultáneo en el

parque para promocionar la nueva temporada del anime.

109

Kiriha no había hablado mucho con Koutarou en los dos días que llevaban pasando juntos, pero él se

dio cuenta de que en las pocas ocasiones que lo hicieron, Kiriha a veces mencionaba los términos

“en el pasado” y “hace diez años”. Por tanto Koutarou comenzó a pensar que todos los lugares que

habían visitado durante esos dos días estaban relacionados con su pasado. Si eso era cierto,

entonces debía ocurrir lo mismo con la película que iban a ver. Esto reforzaba su idea de que Kiriha

se sentía nostálgica.

—Koutarou, mira.

En ese momento a Koutarou le entregaron una tarjeta metálica totalmente nueva.

Kabutonga Nº 1 - Escarabajo Rinoceronte Japonés. Debajo de estas palabras se encontraba la

imagen de un héroe llevando un traje con el diseño de un escarabajo, posando. La tarjeta no era más

que un cromo que se podía encontrar como regalo en las bolsas de aperitivos, y era muy popular

entre los niños del momento. Los habían vuelto a imprimir y ahora formaban parte del regalo de

recuerdo por comprar las entradas.

Esta es la tarjeta de Kiriha-san

Koutarou recordaba haber visto antes esa tarjeta. La última vez que la vio no era nueva, sino que ya

estaba estropeada por el paso del tiempo. Y además tenía unos garabatos pintados sobre ella.

—Kiriha-san, ¿no es esta tu=?

—Fufufu.

La sonrisa de Kiriha era radiante e inocente, pero al mismo tiempo nostálgica. Era la mejor sonrisa

que le había mostrado hoy al chico; al verla, Koutarou se convenció de sus sospechas.

Así que realmente ese era el caso, lo que significa

En la cabeza de Koutarou, el comportamiento de Kiriha de los ocho meses que llevaba conviviendo

con él y en el de los eventos ocurridos en los dos últimos días estaba íntimamente relacionado con

acuerdo con una cierta norma; al igual que un rompecabezas, solo apuntaba a una posible respuesta.

Sin embargo no fue suficiente para hacer desaparecer las dudas de Koutarou, y para resolverlas

todas debía hallar una pista más.

—Eres muy femenina.

Eso era todo lo que había averiguado hasta ahora.

—No me esperaba eso. Creo que he estado comportándome como una mujer todo este tiempo=

—Lo estás haciendo a propósito, ¿verdad?

Koutarou dio unos golpes suavemente en la frente de la chica con su puño.

110

—Eso duele, Koutarou. ¿Por qué estás golpeando la cara de una mujer=?

Kiriha puso expresiones exageradas mientras se apretaba la frente y miraba fijamente a Koutarou. Al

verla, él dio un suspiro.

—Deja de hacer el tonto y vamos. La película va a empezar.

—No podemos perdérnosla.

Pero solo lo hizo durante unos instantes. Los dos sonrieron enseguida y entraron en la sala de cine

abarrotada de niños.

—Un cine, eh=

—Esto es malo.

—Sí, esto es malo, muy malo.

Sanae y Theia vieron a la pareja entrar en la sala de cine y se miraron entre sí con una expresión

seria. Las dos asintieron al reconocer el peligro que esto implicaba.

—¿Por qué? ¡¿E-es que Satomi-san va a aprovechar la oscuridad del cine para acercarse a Kiriha-

san?!

Yurika no era consciente del peligro y se encontraba preocupada por una cosa totalmente distinta.

—¡Claro que no! ¡Hay niños a su alrededor!

—El problema no son ellos dos.

—¿Entonces cuál es?

Yurika tenía una mirada confundida en su rostro mientras hablaba con Sanae y Theia. Entonces las

dos miraron hacia atrás al mismo tiempo.

—Satomi-sama y Kiriha-sama han entrado en el cine, lo que ha dejado al dron en espera sobre el

edificio.

Las dos chicas miraron hacia Ruth, que estaba dando órdenes a la aeronave. Yurika siguió sus

miradas y se dio cuenta de que estaban hablando de Ruth.

—¿Es sobre Ruth=?

Sin embargo seguía sin comprenderlo. No podía entender qué relación tenía el hecho de que

Koutarou y Kiriha hubiesen entrado en el cine con Ruth. Entonces le susurró a Sanae y Theia para

que nadie más le oyera.

111

—...Sí. O mejor dicho, es sobre los problemas que tiene con el lugar donde han entrado.

—...Yurika, mira bien el cartel del cine. Pero ni se te ocurra levantar la voz, sea lo que sea.

Theia y Sanae también hablaron en voz baja. Estaban preocupadas de que Ruth viera el cartel, y se

colocaron delante para taparlo como si no se hubieran dado cuenta.

—¿El cartel?

Yurika parpadeaba sin llegar a comprender lo que ocurría mientras miraba hacia el cine. Entonces vio

lo que estaba escrito en el cartel publicitario.

—¡Iiiii!

Se tapó la boca con las manos para ahogar su grito. Pero finalmente no fue necesario, ya que se

encontraba tan sorprendida que ni siquiera habría podido levantar la voz.

¡Este es un proyecto especial para conmemorar la emisión de “El rey de los escarabajos,

Kabutonga - Segundo Impacto”, una secuela de la obra maestra “El rey de los escarabajos,

Kabutonga - Versión cinematográfica”! ¡Padres y niños, vengan a disfrutar todos juntos de

ella!

—¡¡¡C-como si alguien pudiera disfrutar de esa película!!!

Como la película se había estrenado hacía diez años, estaba hecha con animación dibujada a mano,

a diferencia de la industria del anime moderna que dependía en gran medida del CG. Yurika no pudo

evitar sentir odio al ver la sonrisa del héroe en el cartel. A ella le parecía más bien un demonio salido

del infierno sosteniendo en su mano el escarabajo metálico utilizado para transformarse.

—¡Ah, idiota, lo has dicho demasiado alto!

—¡Sshh, sshh!

—¡¡Ummp, mmhmm, mmmhhmm!!

Theia y Sanae miraron mal a Yurika cuando ella comenzó a hacer ruido. Ruth había estado todo ese

tiempo mirando a través de la cámara del dron, por lo que no había visto lo que estaba escrito en el

cartel. Sin embargo, si el jaleo continuaba, en algún momento dejaría de utilizar el dron y lo vería.

Theia y Sanae se encontraban desesperadas.

—=¡¡Deja de hacer el idiota!! ¡¿Es que no comprendes la situación?!

—...Mmm mm mmm.

—..¿Sabes lo que va a pasar si vuelves a hacer ruido?

—=¡Mmm mmm mmm!

112

Sanae y Theia no dudaron en amenazar a Yurika, y ella asintió con la cabeza a toda prisa. Las dos

hablaban en serio. Yurika pensó que ella también lo estaría si se encontrara en su lugar, por lo que

las comprendía perfectamente.

—¿Sucede algo malo?

Al escuchar la conmoción, Ruth se dio la vuelta. Como se había quedado aparte miró a las tres

confundida; vio cómo se separaron rápidamente y cubrieron el cartel a la entrada del cine.

—¡N-no es nada, Ruth! ¡Parece que Yurika tenía una china dentro del zapato, así que solo le estaba

diciendo que se la quitara!

—¡Sí! ¡¿Verdad, Yurika?!

Theia pensaba sobrevivir a esta situación fingiendo que Yurika había tenido un problema sin

importancia. Sanae se dio cuenta enseguida y le siguió la corriente.

—¿Eh? ¿Todo ese ruido era por eso?

Yurika en cambio no supo continuar con la mentira de Theia y se miró los zapatos. Por supuesto no

pudo encontrar ninguna piedrecita allí.

—Yo no veo ninguna chi~

—=¡Cállate!

—...Ahí está. Donde el adorno del talón.

—¿E-en serio?

Después de recibir un golpe en la cabeza, Yurika miró a Ruth con una expresión interrogante y

empezaron a formarse lágrimas en sus ojos. Pero antes de que Ruth pudiese decir algo, Theia se

acercó a ella, le agarró del brazo y tiró de su sirvienta en la dirección opuesta al cine.

—Vamos, Ruth.

—¿Alteza? ¿No le importa dejar a Satomi-sama y Kiriha-sama?

Theia continuó andando para tratar de alejar lo máximo posible a Ruth del cine. Al mismo tiempo su

intención era poner más distancia de por medio entre ellas y Yurika.

—No. Deja al dron en espera hasta que Koutarou salga. La película durará probablemente más de

una hora y no me apetece estar sentada esperando todo ese tiempo.

—¿Pero qué pasa si hacen algo~

—Eso no sucederá. ¿Has olvidado que están rodeados por niños?

113

—Ahora que lo dice=

—Puede que Koutarou no parezca una persona de fiar, pero seguro que no hará nada que pueda

arruinar la inocencia de los niños.

—Ya veo, eso tiene mucho sentido.

A Ruth le preocupaba marcharse sin más, pero tras escuchar lo que había dicho Theia, se quedó

satisfecha y enseguida dejó de oponer resistencia.

—=¿Por qué no nos das un descanso?

—Lo siento, no era mi intención.

—Si vuelves a hacer algo como eso te poseeré y te obligaré a cerrar el pico.

—¡¡Cualquier cosa menos eso!!

Sanae y Yurika fueron detrás de Theia y Ruth. Aunque solo se trataba de una excusa que se había

inventado Theia en el momento, en realidad no podían estar esperando fuera del cine durante una

hora entera.

—Oídme todas, ¿por qué no vamos a ver la mansión encantada ahora que tenemos tiempo? He oído

que es realmente aterradora.

—A mí no me importa.

—Eso suena divertido.

—¡Me niego rotundamente! ¡Yo siempre estoy con un fantasma, así que ¿por qué necesito ir a ver

una mansión encantada?!

Una vez se separaron de Koutarou y Kiriha, las cuatro chicas estaban preparadas para disfrutar de

las atracciones del parque. Aún quedaban casi dos horas para que terminase la película, por lo que

disponían de mucho tiempo para divertirse.

Sin embargo ninguna de ellas lo sabía, ninguna tenía la menor idea del evento que se había

organizado delante de la mansión encantada. Se trataba de una tragedia que podrían haber evitado si

hubiesen prestado más atención al cartel publicitario del cine, pero como se marcharon de allí a toda

prisa no tuvieron tiempo de hacerlo.

114

Parte 3

Mientras tanto Shizuka, que había ido sola a su trabajo temporal, se encontraba encima de un

escenario y llevaba un disfraz de cuerpo entero. Las capacidades atléticas de las que hizo gala en el

espectáculo de héroes de la semana anterior habían captado la atención de un profesional del teatro,

y fue él quien le propuso el trabajo a tiempo parcial. Por supuesto también estaba relacionado con

una función de héroes.

—¡Los polvos venenosos no me afectan! ¡¿Acaso has olvidado que mi cuerpo está hecho de metal?!

¡Absorbí la habilidad de Madame Mariposa, Rey Escarabajo!

Shizuka se movió de acuerdo con la voz del héroe que salía de los altavoces.

Debería estar sobreactuando

Aunque le habían dicho que en esta ocasión tenía que sobreactuar, cuando estuvo ensayando para la

obra del Caballero Azul en Noviembre o para el espectáculo de héroes del colegio, el nivel requerido

de actuación era mucho mayor, por lo tanto no estaba acostumbrada a realizar tantos gestos. En esta

obra, su cabeza estaba completamente cubierta por un casco, lo que le impedía mostrar la cara. Por

eso si quería que los espectadores comprendieran mejor lo que estaba ocurriendo tenía que

gesticular de forma más evidente y dramática.

Señaló con energía al disfraz de escarabajo gigante que tenía frente a ella. Y como si hubiera estado

esperando esa señal, la voz profunda de un hombre resonó a través de los altavoces.

—¡¡¿Qué te parece eso, Kabutonga número uno?!! ¡Puede que no funcione contigo, ¿pero qué me

dices de los humanos que te acompañan?!

Mientras que la voz amplificada se oía por toda la zona, el escarabajo rey continuó agitando los

brazos. Moverse a la vez que los actores de doblaje hablaban era uno de los trabajos más

importantes para los héroes y villanos durante la función.

—¡Oh no, ¿ese era tu objetivo?!

Unos personajes extras femeninos comenzaron a rodear a Shizuka mientras ella fingía encontrarse

totalmente sorprendida. Eran civiles controladas por los polvos venenosos del Rey Escarabajo.

—¡Maldito seas, cobarde! ¡Eso es jugar sucio, lucha directamente contra mí!

—¡¡Me niego!! ¡¡Las palabras “jugar sucio” solo son una excusa para hacerte con la ventaja!! ¡¡En

todo caso no lucharé contigo porque soy cobarde, Kabutonga número uno!!

—¡Maldito seas, Rey Escarabajo! ¡¡Solo entiendes de estrategias y de hablar!!

Los extras redujeron la distancia al héroe y comenzaron a presionarlo. Kabutonga Nº 1 es un héroe

de la justicia, de modo que no podía atacar a aquellas mujeres manipuladas por el villano.

115

—¡No te preocupes, número uno!

—¡Nosotros nos encargaremos de esas mujeres!

Fue entonces cuando unos nuevos Kabutongas aparecieron en escena. Sus cuernos y sus cuerpos

en general eran más grandes que el de Kabutonga Nº 1. Ellos eran sus aliados, Kabutonga Hércules

y Kabutonga Atlas.

—¡Habéis venido, Hércules, Atlas!

El personaje de Kabutonga Nº 1 que Shizuka estaba interpretando había sido diseñado tomando

como modelo el escarabajo rinoceronte japonés. Debido a ello tenía un cuerpo más pequeño

comparado con los de Hércules y Atlas, y por lo tanto era necesario un actor más pequeño para que

el disfraz se ajustase perfectamente. Habían elegido a Shizuka gracias a su pequeño cuerpo y a su

modo de moverse durante la función anterior.

—Ciervoman ha creado un antídoto para los polvos venenosos ¡Así que déjanos esto a nosotros!

—¡Número uno, tú ve a por el Rey Escarabajo!

—¡Lo siento, os dejo con las civiles! ¡Joooo!

Siguiendo el guion, Shizuka atravesó la barrera de mujeres y se aproximó al Rey Escarabajo. Antes

de contar con Shizuka, los organizadores no habían podido encontrar a alguien capaz de realizar esta

clase de movimientos rápidos. En este sentido ella estaba cumpliendo con las expectativas de los

creadores del evento.

—¡Maldito seas, Ciervoman! ¡¿Ese traidor otra vez?!

—¡Rey Escarabajo, tus aspiraciones terminan aquí!

Shizuka utilizó el impulso de su carrera y realizó un salto. En realidad había un trampolín oculto en el

suelo que no se podía ver desde debajo del escenario. Saltó correctamente sobre el trampolín y se

elevó a gran altura, volando hacia el Rey Escarabajo y con las piernas por delante.

—¡¡Patadaaaa Kabutongaaa!!

Justo antes de que sus piernas impactaran de verdad, unos fuegos artificiales y una máquina de

humo se activaron en el escenario. El villano hizo uso de las luces y del humo como cobertura y

esquivó la patada de Shizuka, que aterrizó en una colchoneta que se encontraba justo detrás de él.

Habría sido peligroso para los dos actores si le hubiera alcanzado con su patada en la realidad. Los

niños gritaban animados; a ellos les pareció que la Patada Kabutonga había impactado y provocado

que el villano explotara.

—Buen trabajo, Shizuka-chan.

—¡Ajaja, muchísimas gracias!

116

El Rey Escarabajo felicitó a Shizuka mientras se ponía en pie rápidamente y llegaba a su posición. Se

llevó las manos al pecho y se arrodilló, y al mismo tiempo ella corrió hasta colocarse delante de él.

Tras unos segundos, el humo se disipó y los dos actores aparecieron de nuevo.

—M-maldición. Bien hecho, Kabutonga número uno= ¡Pero no has ganado utilizando tu propio

poder! ¡Perdí contra Ciervoman, no, perdí contra nuestra propia tecnología!

—¡Ahí es donde te equivocas, Rey Escarabajo!

Shizuka movió su mano derecha con un amplio gesto y acabó dejándola en su pecho.

—¡Sencillamente has perdido contra la justicia que se cierne sobre el corazón de Ciervoman!

—Justicia= No voy a aceptarlo= No pienso aceptar esto. Esa clase de cosa es=

El Rey Escarabajo comenzó a desvanecerse lentamente.

—No podrás destruirme=

El brazo que alargó hacia Kabutonga Nº 1 cayó al suelo antes de poder alcanzarlo. Eran los últimos

momentos de un poderoso villano que había sido vencido. Se trataba de la actuación espléndida de

un veterano que había hecho el papel de villano durante décadas.

—Volveré= tantas veces como sea necesario= Kabutonga, todo lo que has hecho= no ha servido

para nada= Guajajajajaja= jaja= ja=

La risa del Rey Escarabajo se fue haciendo cada vez más débil, hasta que no mucho más tarde

perdió el conocimiento y murió. El antídoto había conseguido salvar a las mujeres y la historia obtuvo

un final feliz. Sin embargo ocurrió algo inesperado.

—¡¿Uwaaaa?!

—¡¿Q-qué le pasa a esa chica?!

Los actores de Atlas y Hércules alzaron la voz de repente. Como los dobladores eran los encargados

de dar las voces a los personajes en esta función, los actores físicos que se encontraban sobre el

escenario no tenían permitido hablar o gritar. Cuando Shizuka se dio la vuelta vio a Kabutonga Atlas

volando por los aires,

El actor de Atlas era un hombre corpulento, y además el disfraz que llevaba era grande y pesado.

Cuando se estrelló contra el suelo del escenario produjo un ruido que llegó mucho más lejos de lo

que se habría podido esperar. Fue un impacto tan fuerte que incluso los niños se preocuparon por él;

después de eso, Atlas no volvió a mover un músculo.

—Así que aquí es donde te escondías= Hércules-cha~n=

117

Lo que había hecho volar a Atlas no era más que una sola chica llevando un matamoscas de tamaño

gigante.

—¡Pero si es~!

—Ya me estaba empezando a preocupar después de tanto tiempo sin verte=

—¡¡R-Ruth-san!!

El nombre de aquella chica era Ruthkhania Nye Pardomshiha, alguien con quien Shizuka se llevaba

realmente bien.

—=¡¡Preocupada de que pudieras estar por ahí con vida!!

Los ojos de Ruth eran los mismos que los de un animal predador. Había capturado a su presa con

sus ojos y agarró con fuerza el matamoscas que llevaba. Su siguiente víctima era Kabutonga

Hércules, uno de los escarabajos malvados de los que Ruth había subido al escenario para librar al

mundo.

—¡¡Como pensaba, te has multiplicado, Hércules-chan!! ¡¡Y ahora eres así de grande!!

—¡¿Q-qué?!

Incapaz de asumir la situación, Kabutonga Hércules se quedó inmóvil. Pensó que Ruth solo era un

extra y que se había olvidado de esa parte del guion, así que miró al director de la obra tratando de

pedirle ayuda.

—¡Es mi oportunidad!

Sin dejar pasar la ocasión, Ruth se lanzó hacia delante.

—¡Qué imprudente! ¡Y pensar que ibas a bajar la guardia!

—¡Oh no!

Shizuka comenzó a correr; su plan era detener a Ruth.

¡Sabía que esto iba a pasar si entraba en detalles sobre mi trabajo, ¿así por qué está Ruth aquí?!

La personalidad de Ruth era normalmente tranquila y pacífica, pero cuando se enfrentaba a los

escarabajos se volvía increíblemente violenta. Este comportamiento se debía a unos recuerdos

trágicos relacionados con estos insectos. Aquellos recuerdos le dejaron una cicatriz en su corazón

que aún no se había curado, y cada vez que veía un escarabajo perdía la cordura. Como Shizuka

conocía esta circunstancia no quiso mencionar los detalles sobre su trabajo a Koutarou y las chicas.

Si hubiera dicho que iba a aparecer en una obra que trataba sobre escarabajos era evidente lo que

Ruth habría hecho, por lo que la opción más segura fue no contar nada más que lo esencial.

118

A pesar de todo, Ruth se encontraba allí, persiguiendo a Hércules. Fuesen cuales fuesen las

circunstancias, Shizuka tenía que hacer algo si quería que la vida de su compañero Hércules dejara

de correr peligro.

—¡Muévete!

—¡¿Guah?!

Shizuka empujó a Hércules hacia un lado y se interpuso en el camino de Ruth. El actor no sabía lo

peligrosa que podía llegar a ser cuando se encontraba de ese modo, por lo que si Shizuka no lo

hubiese apartado habría caído al suelo sin ni siquiera darse cuenta. La única forma de protegerlo era

enfrentándose a Ruth personalmente.

—Fu, fufu, ha aparecido otro escarabajo nuevo= Fufufu, y pensar que saldríais por vuestra cuenta=

—¡Ruth-san, vuelve en ti! ¡Soy yo, Shizuka!

—No estoy loca, tan solo estoy haciendo lo que el honor de la familia Pardomshiha y su tradición me

obligan que haga.

Ruth atacó con su matamoscas.

—¡Y me obliga que os destruya a vosotros, los escarabajos!

—¡Qué rápida!

Shizuka sujetó el cuello del matamoscas con la mano izquierda. Al menos no se trataba de la parte

más ancha, y el grueso disfraz de Shizuka amortiguó la fuerza. Aun así el golpe de Ruth provocó un

impacto tremendo.

—¡Esto es malo, número uno! ¡Parece que el antídoto no está funcionando con esa chica! Tienes que

encontrar una manera de derribarla sin hacerle daño.

La voz de Hércules se oyó esta vez por los altavoces. El antídoto no había funcionado en Ruth, ya

que estaba siguiendo las órdenes del Rey Escarabajo atacando a los Kabutongas. El director de la

obra decidió continuar con el espectáculo para salir de aquella situación y estaba pidiendo a Shizuka

que ganara.

—¡Haces que suene tan fácil=!

Shizuka protestó mientras continuaba bloqueando los ataques de Ruth. Utilizando el matamoscas,

sus codos, patadas y puñetazos, la nueva extra estaba atacando con unos movimientos

inimaginablemente precisos. Su mente desbocada había obtenido el control total de su cuerpo, lo que

la convirtió en una máquina de combate sin freno. Lo único que podía hacer Shizuka era bloquear sus

ataques. Ruth trataba de embestirla por puro instinto, y además Shizuka llevaba el disfraz de

Kabutonga, que no le permitía moverse adecuadamente y contrarrestar sus golpes. Sería un milagro

si consiguiera dejar fuera de combate a Ruth sin hacerle daño.



—¡Por favor, deja de moverte, así será más fácil para ti!

—¡¿Kiaaaa?!

El matamoscas se precipitó justo por debajo de la nariz de Shizuka, prácticamente rozándola, pero

aunque no llegó a tocarle le corrió un escalofrío por la espalda.

—¡Así es imposible! ¡Voy a ir con todo, Ruth-san! ¡No me odies, ¿vale?!

—¡¿Odiar?! ¡Por supuesto que te odio! ¡¡Mi pecho arde con el odio que te tengo!!

Ruth continuó con sus ataques, mientras que Shizuka los esquivaba y cambiaba de posición. Esa no

era la forma de luchar de Kabutonga, sino la de su actriz.

—¡¡Deja de moverte!!

—¡¡Satomi-kun, será mejor que me compres algo más tarde!!

Shizuka soltó el aire y se acercó todo lo posible a su contrincante.

—¡¿Tanto deseas seducir a mi Satomi-sama?!

Al oír el nombre de Koutarou, Ruth recordó los trágicos eventos que le condujeron a perder el control.

Recordó cómo se había sentido cuando Koutarou la abrazó para después mencionar a los

escarabajos con un susurro. Sintió una profunda sensación de decepción, similar a la desesperación.

¡No permitiré que Satomi-sama elija a los escarabajos antes que a mí! ¡¡No pienso permitirlo!!

Ruth no pudo procesar lo singular que resultaba el hecho de que Kabutonga hubiese pronunciado el

nombre de Koutarou. Solo pensaba en proteger a toda costa las cosas que para ella eran preciadas.

—¡¡Noooooooooo!!

Gritó con todas sus fuerzas y atacó con su arma. El matamoscas atravesó el aire silbando; se trataba

del ataque más poderoso que había hecho hasta el momento.

—¡¿Qué?! ¡¡Pero~!!

Sin embargo, Shizuka desvió el ataque hacia la izquierda en el último segundo y aprovechó el

impulso del movimiento para placar a Ruth con su hombro derecho.

—Agh.

El golpe le alcanzó en el estómago, lo que provocó que soltara todo el aire que tenía en los pulmones

y que su cuerpo se pusiera rígido.

—¡Perfecto!

121

Shizuka pudo sentir cómo su golpe causaba el efecto deseado. Segura de su victoria dejó de

moverse, y el cuerpo de Ruth comenzó a inclinarse.

—M-malditos sean, e-escarabajos=

Poco después se desmayó, sin embargo su rencor hacia los escarabajos continuó existiendo hasta el

final. Después de confirmar que Ruth había perdido la consciencia, Shizuka por fin pudo relajarse.

—Fiu= Si Satomi-san no me compra un pastel o dos esto no habrá merecido la pena=

Shizuka puso una sonrisa irónica detrás de su casco mientras recogía a su adversaria del suelo.

Parte 4

Koutarou y Kiriha fueron a comer después de ver la película, y cuando terminaron quisieron visitar las

atracciones del parque. El carrucel, las tazas de café giratorias, la mansión encantada y el laberinto

de espejos. Las atracciones a las que Kiriha llevó a Koutarou estaban todas repletas de niños, pero

como él había empezado a hacerse una idea de lo que estaba ocurriendo no quiso poner ni una sola

queja.

En vez de pensar en ella como una chica de la misma edad probablemente debería creer que es una

niña

Ese era el modo en el que hoy veía a Kiriha, y no estaba equivocado. Durante el tiempo que llevaban

en el parque, Kiriha no había dejado de mostrar la sonrisa propia de un niño. Ayer Koutarou tuvo

ciertas dudas en cuanto a esto, pero hoy se permitió reír tranquilamente con ella. Sabía que al otro

lado de esa sonrisa se encontraba algo preciado para Kiriha.

—¡Koutarou, ahora vamos a montar en esa!

—La rueda de la fortuna, ¿eh? Muy bien, vayamos.

—¡Sí!

Koutarou ya había empezado a correr cuando Kiriha señaló a la rueda de la fortuna y ella lo siguió

casi inmediatamente. Hoy Koutarou estaba actuando de una forma tan infantil como Kiriha y lo

demostró cuando los dos salieron corriendo. Justo cuando llegaron a la plataforma, la cola ya se

había acabado.

—Koutarou.

—Sí.

122

Se miraron entre sí y sonrieron. Pasaron bajo la puerta de la atracción y se aproximaron a la zona de

espera. La rueda de la fortuna de este parque de atracciones era bastante grande, la más alta de la

prefectura en el momento que el parque fue construido hacía diez años. Por ello, cuando fueron a

subir a la góndola tuvieron que doblar completamente sus cuellos hacia arriba para poder abarcarla

con la vista en su totalidad.

—Ahora soy más alta que entonces=

Kiriha tenía una mirada nostálgica mientras se subía. En el pasado, cuando estuvo frente a ella, no le

fue posible llegar a ver la parte más alta. Sin embargo el tiempo había pasado y Kiriha creció, por lo

que ahora sí fue capaz de hacerlo.

—Kiriha-san.

Al escuchar la voz de Koutarou, Kiriha miró hacia abajo y pudo ver cómo él le llamaba delante de la

góndola, que se estaba moviendo lentamente. A su lado se encontraba el encargado de la atracción

sujetando la puerta y esperando por ellos.

—Ah, disculpa.

Kiriha corrió hacia el chico y el encargado mientras pedía disculpas.

Ahora que lo pienso, sucedió lo mismo aquella vez.

Kiriha recordó su pasado. En aquel entonces se puso a mirar la rueda con los ojos resplandecientes

mientras que el chico que iba con ella le llamaba.

“Kii-chan.”

“¡Lo siento, ya voy!”

El chico tenía la misma edad que ella en la actualidad. Como en aquel entonces aún era muy joven

no podía recordar su cara, pero lo que sí podía recordar con claridad era que lo amaba, incluso

ahora.

“¡Eii!”

Cuando Kiriha se acercó al chico, éste la tendió la mano y la ayudó a meterse en la góndola de un

salto. Al recuperar estos recuerdos, de repente mostró a Koutarou una sonrisa traviesa.

—¡Eii!

—Ah, hey.

Se apoyó en la mano de Koutarou estimulada por las imágenes que le pasaban por la cabeza e hizo

lo mismo que cuando era pequeña.

123

—Eso es peligroso.

En ese momento, la voz de Koutarou y la del chico de sus recuerdos se solaparon. Los dos le

regañaron de la misma manera.

Onii-chan

Sus recuerdos de diez años atrás se convirtieron en lágrimas y se escaparon a través de sus ojos.

—Fu, fufu, fu= Lo siento=

El hombre que se encontraba junto a la rueda de la fortuna cerró la puerta y la aseguró. La góndola,

que seguía estando en buenas condiciones, se elevó sin emitir ningún ruido. Sin embargo, Koutarou

se encontraba distraído por su compañera y no prestó atención a nada de lo que ocurría a su

alrededor.

—¿Kiriha-san...?

Las lágrimas caían por las mejillas de Kiriha. La cálida luz del sol atravesaba las ventanas de la

cabina y provocó que sus lágrimas brillaran. Koutarou se quedó sin habla al ver la belleza de la

escena.

—Koutarou=

Kiriha juntó las manos frente a su pecho. Los sentimientos de nostalgia no paraban de brotar desde el

fondo de su corazón.

Aún sigo amando a esa persona

Finalmente llegó a esa conclusión tras haber empleado los últimos dos días en visitar aquellos

lugares llenos de recuerdos. Sintió la necesidad de transmitir a Koutarou la conclusión a la que había

llegado.

—Koutarou, hay algo que quiero contarte.

Aún con la mano izquierda sobre su pecho, se limpió las lágrimas para poder continuar. A pesar de

ello no dejaron de salir y volvieron a empapar su rostro. Kiriha renunció a seguir intentándolo y sonrió

a Koutarou.

—No pasa nada, no tienes por qué hacerlo.

Kiriha se encontraba a punto de iniciar el relato de todo lo que se había cruzado por su mente en esa

semana, pero después de haberla acompañado durante el día de ayer y el presente, Koutarou sintió

que no necesitaba escucharlo. Durante esos dos días se había convencido de que Kiriha nunca haría

algo tan terrible como una invasión.

—Con todo lo que ha pasado creo que ya no importa.

124

Koutarou estaba sonriendo debido a que él ya lo había comprendido. Aunque Kiriha tratase de invadir

la superficie, sabía que jamás lo haría de una manera cruel. El motivo para creer esto era su pasado;

probablemente estaba relacionado con los lugares que habían visitado en esos días, pero como

Kiriha debía tener unos recuerdos muy especiales y preciados para ella, no quiso insistir en el tema.

—No, por favor, escucha. Tienes derecho a saberlo.

Sin embargo Kiriha negó con la cabeza y lo miró fijamente.

—Y sobre todo quiero que tú lo escuches. Eres mi único amigo aquí en la superficie; quiero que

conozcas mi deseo.

Las palabras de Kiriha albergaban un gran peso. Puede que esto tuviera algo que ver con la luz que

había en sus ojos, mostrando su confianza y amistad por primera vez en su vida. Los pensamientos

de Koutarou quedaron conmocionados y en ese mismo instante creó un hueco para ella en su

corazón.

—Si dices que soy tu amigo, entonces no tengo más opción que escucharte.

—...Gracias, Koutarou=

Ocho meses habían pasado desde el momento en que se conocieron, y hoy finalmente los dos se

convirtieron en amigos.

Parte 5

—¿Por dónde debería empezar=?

Kiriha volvió a quitarse las lágrimas mientras decía eso. Por el momento había conseguido dejar de

llorar y se limpió los últimos restos de las mejillas.

—Por cualquier parte estará bien, ¿no? No hay prisa.

−Cierto. Entonces comenzaré por el principio.

Kiriha se tomó su tiempo y comenzó a hablar mirando directamente a Koutarou. Él se sentó

correctamente y se colocó de cara a su compañera. La góndola se elevaba lentamente, y en ese

momento se encontraba a mitad de camino hacia la parte más alta. A esa altura podían ver por

encima de los edificios, por lo que el paisaje que había tras ellos entró en su campo de visión. La

imagen les dejó una gran impresión, ya que el día estaba cerca de terminar y la luz del sol teñía todo

de un color anaranjado.

—Hace diez años me peleé con mi padre y escapé de casa hasta la superficie.

125

—¿Una pelea? No puedo imaginarte enfadada con alguien.

Aunque ella había dicho que en el pasado se peleó con su padre, Koutarou no fue capaz de imaginar

a Kiriha dejando que sus emociones tomasen el control. Nunca vio algo así en los ocho meses que

habían pasado desde que la conoció.

—Hace diez años era una niña pequeña. No es como si fuera una adulta con cuerpo de niña.

—Ahora que lo dices, no había caído en ello.

Kiriha ahora se comportaba de forma muy madura, pero ella también fue una niña. En teoría era algo

bastante obvio, pero a Koutarou le seguía pareciendo extraño. Cuando él comenzó a reírse se formó

una sonrisa en los labios de Kiriha, y como resultado la atmósfera de tensión que había entre ellos se

suavizó.

—En resumen, hace diez años mi madre murió, así que para mí fue una época de inestabilidad. Tuve

una pelea con mi padre por una cosa sin importancia y escapé de casa.

—Comprendo cómo debiste sentirte.

—Es verdad= tú también perdiste a tu madre.

Los dos jóvenes habían perdido a sus madres de pequeños, por lo que ambos comprendían ese

sentimiento. Y ahora que se consideraban amigos fueron capaces de empatizar aún más el uno con

el otro.

—...Bueno, después de huir de casa fui al lugar donde me habían prohibido ir: la superficie.

Kiriha miraba a Koutarou, pero al mismo tiempo también estaba echando la vista atrás a su pasado,

el de hacía diez años, cuando escapó de su hogar.

—Y fue entonces cuando conocí a esa persona.

—¿A quién?

—Era un chico de aproximadamente la misma edad que tenemos nosotros ahora. No recuerdo su

nombre, aunque estoy segura de que me lo dijo. Lo único que puedo recordar es que yo le llamaba

onii-chan.

La cosa más importante en particular para Kiriha era haber conocido a aquel chico de la superficie.

—Ajaja, así que incluso tú tenías un lado adorable en aquel entonces.

Koutarou no se podía imaginar a la chica que tenía delante utilizando la palabra “onii-chan” en el

presente. Lo encontró bastante divertido y comenzó a reírse a carcajadas.

—Lo dices como si ahora yo ya no fuese adorable.

126

—Sí, eso era lo que pensaba hasta ayer.

—¿Y hoy qué piensas?

—Que sorprendentemente sigues teniendo ese lado adorable.

—No tienes por qué decir que es sorprendente.

Kiriha le puso mala cara, algo insatisfecha. Pero como esa expresión era extremadamente linda,

Koutarou comenzó a reír con más fuerza aún.

—Da lo mismo.

Kiriha suspiró y regresó a la normalidad.

—Aquella persona era un poco infantil, amable, tenía sentido del humor y no le importaba escuchar

con atención a una niña como yo.

—Umm=

Kiriha se sintió contenta y nostálgica al mismo tiempo, y prosiguió con su relato. Por la forma en que

lo describió, parecía que realmente amaba a ese chico. Koutarou se sintió un poco celoso.

—Era parecido a ti, Koutarou.

—Bueno, ¿no habías dicho que tenías muy buena opinión de mí?

—Si no fuese así, probablemente no te lo habría dicho.

—Pero no me lo digas directamente=

Koutarou sintió vergüenza y sus mejillas se volvieron de color rojo. No podía mantenerse tranquilo

cuando una mujer le hacía un cumplido delante de él.

—Pero entonces no habría podido ver la expresión que acabas de poner ahora, ¿no crees?

—Así que ese era tu objetivo=

—Fufu.

Koutarou sonrió. Kiriha siempre le estaba molestando, pero por alguna razón hoy no pareció

importarle.

—...Y entonces pasé varios días con esa persona. Como niña que era, me comportaba de forma

desconsiderada, así que lo único que hice fue causarle problemas.

—El ser desconsiderada no ha cambiado desde entonces.

127

—Koutarou.

—No puedo evitar simpatizar con ese tipo.

Koutarou había sufrido desde siempre las travesuras de la chica, de modo que no le pareció extraño

que dijera haberse comportado de forma desconsiderada en el pasado. Si ahora ella aseguraba que

había cambiado, ¿entonces cómo habría sido en aquella época?

—No me siento yo misma= ¿Por qué tenía que ser hoy de todos los días=?

Kiriha mostró una sonrisa amarga. Normalmente se enorgullecería de haber desconcertado a

Koutarou, pero hoy sus papeles habían cambiado. Para ella era casi una obligación irritarlo, pero

ahora era él quien le estaba poniendo a ella en un aprieto.

No hay que tomárselo en serio. En realidad no parece tan desagradable

Este cambio se había producido debido a que tanto uno como otro se habían aceptado en el fondo de

su corazón, solo que Kiriha aún no era consciente de ello. No sabía lo que significaba exactamente

esa sensación, pero no era en absoluto desagradable, por lo que decidió dejarlo pasar. De hecho se

alegró.

—Fui a toda clase de sitios con él. Jugamos en el parque y fuimos de compras a la ciudad. Incluso

me llevó al zoo y al parque de atracciones.

Kiriha giró la cabeza para mirar las atracciones del parque y el zoo por la ventanilla. Recordó lo

sucedido ese mismo día y el anterior, y los recuerdos de hacía una década se superpusieron sobre

éstos.

—El zoo y el parque de atracciones, así que en realidad=

—Así es, Koutarou. He hecho que me acompañes a los lugares que visité con esa persona.

Kiriha asintió y sacó la tarjeta de su bolsillo. El viejo cromo tenía unas letras escritas con rotulador

permanente. Al verlo, Koutarou sacó la tarjeta que le habían regalado junto con el panfleto; era la

misma que la de ella, pero la única diferencia era que la segunda estaba totalmente nueva y reflejaba

la luz.

—El chico me dio esta tarjeta. Haberla recibido de él me hizo muy feliz= así que también le pedí que

me acompañara a ver películas=

Miró su carta con dulzura, aunque en realidad parecía estar observando a alguien que se encontrara

detrás de ella.

—...Le querías, ¿verdad?

Koutarou recordó lo que ella dijo cuando fueron de vacaciones a la costa en verano. Que había

recibido esa tarjeta de una persona que amó ya tiempo atrás.

128

—Sí. Fue mi primer amor.

Kiriha pasó su dedo lentamente por la superficie del cromo.

Por supuesto que te encariñarías con un objeto si te lo hubiese dado tu primer amor

Al ver a Kiriha tocando su carta con dulzura, Koutarou comprendió el significado tras la sonrisa que

mostraba en contadas ocasiones. Allá en la costa no entendió por qué se comportaba de aquella

forma cuando sacaba la tarjeta de su bolsillo, sin embargo ahora sí fue capaz de hacerlo. Era la clase

de amor que se siente por una persona cuando se le tiene un aprecio muy especial.

—Pero esos días de diversión no duraron mucho.

La sonrisa de la chica desapareció y dejó caer los hombros sumida en la tristeza.

—¿Qué pasó?

—Vinieron a por mí. Al fin y al cabo me había escapado de casa.

—Ah sí, tú eres la hija de una familia distinguida.

Kiriha era la hija del patriarca. Su huida causó que el clan entero saliera de su hogar en busca de ella,

y como resultado la llevaron de vuelta por la fuerza a la ciudad subterránea, separándola de su

querido amigo.

—Así es como me separé de esa persona. Desde entonces no me permitieron ir a la superficie, así

que no pude volver a verlo.

—Y deseabas estar con él, ¿verdad?

—Por supuesto. Puede que fuera muy joven, pero hablaba en serio cuando decía que quería

casarme con él.

Kiriha soltó una risita, aún con la mirada apagada.

El primer amor de Kiriha se produjo cuando escapó de su hogar y terminó en el mismo momento que

se la llevaron de vuelta. Habían pasado diez años desde aquel breve periodo de tiempo, pero ella aún

no lo había olvidado, y no pasó ni un solo día en que no recordara esos eventos. Los sentimientos

que tenía hacia esa persona fueron volcados en el cromo que sostenía entre sus manos.

—Por eso me preparé para ser la comandante de la misión cuando se decidió que íbamos a invadir la

superficie.

—¡¿Qué?!

129

Cuando Koutarou escuchó las últimas palabras de su interlocutora, sus ojos se abrieron

enormemente. Después de conocer esa circunstancia, hasta él fue capaz de comprender el motivo

por el que Kiriha había venido a la superficie, lo que le dejó atónito.

—¡¿Así que estás invadiendo la superficie solo para poder volver a encontrarte con tu primer amor?!

—En efecto.

Kiriha asintió; la suposición de Koutarou había dado en el clavo.

—Por eso esta invasión tiene que proceder de forma pacífica. Yo no podía estar de acuerdo con

avivar las llamas de la guerra en la ciudad en que vivía ese chico.

Kiriha había aceptado la misión de invadir para encontrar al chico del que se enamoró cuando era

pequeña. Si no tuviera como justificante el objetivo de la invasión no le habrían permitido salir al

mundo exterior, y por supuesto, si provocaba una serie de problemas con los habitantes de aquí, su

reencuentro con el chico que amaba tendría un final trágico. Por todo ello debía invadir pacíficamente.

—Espera un minuto. Cuando llegaste aquí ¿no me pediste que te entregara el apartamento 106 para

poder fabricar armas en masa?

El día que Koutarou la conoció, ella le dijo que su intención era construir un santuario en el

apartamento 106 para producir armamento de energía espiritual como Karama y Korama. Esto

contradecía totalmente lo que acababa de decir.

—En realidad eso fue como un juego de azar.

—¿Un juego?

—En el fondo deseaba que te resistieras a mi proposición.

—¡Ya lo entiendo, así que era por eso!

A Koutarou siempre le habían asaltado las dudas sobre si Kiriha en realidad deseaba hacerse con el

apartamento. Al final resultó que esas dudas eran infundadas.

—Necesitaba que te resistieras. Si el altar se completaba a las primeras de cambio, la facción radical

nos presionaría para comenzar con la invasión mediante la fuerza. Había que evitar la guerra con la

superficie a toda costa, por lo que no saldría nada bueno de obtener el apartamento en esa época.

El mayor obstáculo para ella, que deseaba invadir de forma pacífica, era la facción radical que

abogaba por emplear la violencia. De modo que si la Gente de la Tierra se hacía con el control del

apartamento 106 nada más comenzar el plan, entonces existía la posibilidad de que los radicales

creyesen que poseían una ventaja inmensa y perdieran el control. Para evitar esto, Kiriha provocó

una situación en la que le fue muy complicado poder controlar el apartamento.

130

—Por eso seguías tratando de hacer que me mantuviera siempre en guardia, aunque en realidad no

estabas haciendo nada.

—Perdóname, Koutarou. No podía permitirme ganar o perder la batalla por el apartamento. Si vencía,

la facción radical produciría armas en masa y saldría a la superficie, pero si perdía, tomarían el

mando para hacerse con el control de tu casa a la fuerza. De cualquier modo se producirá una guerra

en la superficie.

—Y si entramos en guerra te odiarías a ti misma por ello=

Kiriha había sido una pacifista desde siempre, por lo que entre sus planes no se encontraba llevar a

cabo una invasión militar. Además deseaba encontrarse con su amado una vez más. Para satisfacer

ambos deseos y emigrar a la superficie sin librar una guerra era imprescindible que el dueño del

apartamento 106 permaneciera aún por dilucidarse. Las dudas de Koutarou tenían mucho que ver

con esto.

—En serio, si lo hubieras dicho directamente habría cooperado contigo desde el principio=

Koutarou se rascó la cabeza y sonrió con ironía. Después de todo el objetivo de Kiriha era racional;

no quería desencadenar una guerra, sino que simplemente ver otra vez al chico que anhelaba.

—Koutarou, tienes toda la razón. Ahora que sé que habría contado con tu apoyo te lo podría haber

dicho desde el principio. Pero entiende que en ese momento no podía permitirme ningún error, y por

lo tanto no podía confiar por completo en ti.

—Bueno, supongo que no había forma de evitarlo; al fin y al cabo acabábamos de conocernos=

Al no conocerse, ninguno de los dos sintió que podía confiar el otro. Sin embargo, pasados estos

ocho meses, ahora estaban seguros de que podían hacerlo, y por eso Kiriha reveló toda la verdad.

Koutarou ya no tenía motivos para dudar de sus palabras.

—Lo siento de veras, Koutarou.

—¿Eh?

—Siento haberte engañado durante todo este tiempo. Quiero disculparme por eso.

Kiriha había utilizado multitud de métodos para evitar que Koutarou confiase en ella, como por

ejemplo contarle pequeñas mentiras e inducirle a error, tratar de seducirlo, provocarlo, ganarse

ligeramente su confianza para después traicionarlo. Todo esto hizo que Koutarou se mantuviera

siempre en guardia, y aunque fue algo necesario, Kiriha no podía evitar sentirse mal por ello.

—No pasa nada, de verdad. Pero= como puberto, me encuentro un poco triste=

131

Koutarou mostró una sonrisa amarga al escuchar la disculpa de Kiriha y dejó caer los hombros.

Parecía algo decaído, como él mismo dijo. En el fondo no estaba enfadado por todo lo que ella le

había hecho hasta ahora, ya que lo hizo con la intención de evitar algo mucho más importante, de

modo que no tenía problemas para perdonarla. Además le había ayudado en más de una ocasión,

pero aun así había algo que le hacía sentirse triste.

—¿Triste?

—Si hubieras ido en serio cuando tratabas de seducirme ahora me podría sentir más hombre.

Koutarou no dejaba de ser un chico adolescente.

—Koutarou=

Kiriha se sorprendió un poco por su respuesta, pero enseguida comenzó a reír con ganas.

—¡Fufufufu, ajajaja!

El sol del atardecer iluminaba el contorno de Kiriha. Sin embargo su sonrisa era tan radiante que

incluso rivalizaba con la luz del sol. Probablemente era la primera vez que Koutarou había visto reír a

esa chica desde el fondo de su corazón.

—No deberías reírte tanto. Soy joven, así que eso es completamente natural.

Koutarou se cruzó de brazos ligeramente irritado al ver cómo se reían de él de forma tan abierta.

Aunque en realidad, Kiriha no se estaba riendo por el motivo que él pensaba.

—Fufufufu, me siento orgullosa como mujer si lo que me has dicho es cierto.

Kiriha creía en él, que Satomi Koutarou no era un hombre que pudiera caer tan fácilmente en esos

trucos tan simples.

Parte 6

Los dos se bajaron de la rueda de la fortuna e inmediatamente después se dirigieron hacia otra

atracción. Había un lugar más al que ella quería ir.

—Por cierto, Kiriha-san, ¿has tenido suerte al buscar a tu primer amor?

—No, no mucha. Al fin y al cabo fue hace diez años. Hay muy pocas pistas para empezar a buscar.

Kiriha negó con la cabeza; parecía deprimida. Su cara reflejaba el color rojo del atardecer. El sol

estaba a punto de ponerse, por lo que las sombras que había tras ellos ya eran bastante alargadas.

—Bueno, si la única pista que tienes es un cromo, entonces es muy complicado.

132

—Sí que hay algo más, pero no sé si él aún lo conserva.

La primera vez que Koutarou escuchó acerca del primer amor de Kiriha fue en el viaje que hicieron a

la costa durante las vacaciones de verano. Habían pasado unos cuantos meses desde entonces,

pero aún no había encontrado ninguna evidencia del paradero de su amado.

—Hay muy poco de donde sacar algo útil. Nadie lo recuerda; ni yo misma recuerdo su cara. Y si de

algún modo consiguiera encontrarlo, ¿cómo sabría que es él?

—Supongo que tendrías que comprobar a cada hombre de esta ciudad que tenga cerca de treinta

años.

Kiriha había conocido al chico hacía diez años y en aquel entonces daba la impresión de ser un

estudiante de instituto, por lo que en la actualidad debía tener alrededor de treinta años. Sin embargo

había demasiados hombres en la ciudad que cumplían esa descripción.

—Puede que incluso ya no viva en esta ciudad. Pero suponiendo que sí, ¿recordará el momento en

que nos conocimos?

—Sea como sea no tienes más remedio que buscar=

—...Sí=

Kiriha asintió y miró hacia el cielo. Aquel día de invierno se encontraba totalmente despejado.

—¿Tanto lo amas?

—Sí. Después de haber pasado estos días visitando los lugares de mis recuerdos me he reafirmado

en ese sentimiento. Incluso ahora sigo enamorada de esa persona.

Las emociones de Kiriha eran perfectamente claras, al igual que el cielo. Pensaba encontrarlo sin

importar lo que le costara. Su determinación había permanecido inquebrantable en los diez años que

habían pasado desde entonces.

—Por eso quiero volver a verlo. Sé perfectamente que aunque lo encuentre puede que él no acepte

mis sentimientos, pero si no lo hago no podré avanzar en la vida.

Solo estuvieron juntos unos pocos días, pero fue más que suficiente para que Kiriha desarrollase

sentimientos de amor hacia él. Ahora el chico debía ser un adulto, y puede que se hubiera olvidado

de ella. Puede que incluso se hubiera casado y tuviera su propia familia, pero aun así Kiriha deseaba

verlo, aunque sin arruinarle la vida. Solo quería encontrarse de nuevo con él y transmitirle sus

sentimientos; eso era lo que tenía pensado hacer desde hacía diez años. Tampoco le importaba que

no correspondiera a sus sentimientos.

Si Kiriha no hacía esto probablemente jamás sería capaz de olvidarlo y de enamorarse de otra

persona. Debía confesar sus sentimientos si deseaba avanzar hacia el futuro.

133

—Quiero encontrarlo, contarle lo que siento por él y poner fin a esto. Por supuesto, si me aceptara yo

no podría ser más feliz.

Kiriha mostró una sonrisa jovial y animada. Hasta este momento nunca había hablado de ese tema

con nadie, así que su sonrisa era la prueba de que realmente consideraba a Koutarou su amigo.

—Así que no puedes continuar hasta resolver este asunto. Jeje, eso me gusta.

Después de escuchar cómo se sentía Kiriha, Koutarou sonrió satisfecho. A él le encantaban este tipo

de temas: desear poner fin a algo sin importar el resultado, y era porque esa extraña forma de vivir no

era algo ajeno a él. Koutarou realmente entendía cómo se sentía su amiga, y pensó que a partir de

ahora serían mucho más cercanos que nunca.

—¿Koutarou?

—Kiriha-san, me gustaría ayudarte, así que vamos a encontrarlo.

Tuvo la necesidad de echarle una mano en su búsqueda. Era como si estuviera buscando a su propio

primer amor; ese era el nivel al que había llegado la amistad entre los dos.

—¿Eh?

Kiriha no cabía en su asombro por culpa de la proposición inesperada de Koutarou. Nunca habría

esperado que él se ofreciera para ayudarla en esto.

—Tengo curiosidad por ver la cara del chico que hizo sentirse así a una mujer como tú.

—Koutarou=

Kiriha se llevó las manos al pecho por reflejo, con los ojos vidriosos.

Es verdad ese es el tipo de hombre que eres

Entonces recordó por qué había decidido depositar su confianza en Koutarou. Él era torpe y difícil de

tratar a la hora de relacionarse con los demás, pero también era sincero y generoso. Por esa razón le

había contado toda la verdad. Kiriha no paraba de alegrarse por haberlo conocido.

—Y además, ahora que sé tanto de ti, quiero ver qué es lo que ocurrirá en el futuro.

—...Gracias, Koutarou=

La chica sonrió e hizo una gran reverencia con la mano en el pecho. Esa fue la mejor manera que se

le ocurrió de expresar su gratitud.

—Para, no te preocupes por eso. Somos amigos, ¿no?

—...Tienes razón.

134

Kiriha levantó poco a poco la cabeza. Cuando volvió a estar erguida, su sonrisa se había recuperado

por completo.

—Aunque ver la vida amorosa de otras personas me hace tener algo de envidia.

—Es verdad. Entiendo cómo te sientes.

Después de parpadear un par de veces, comenzó a reírse. Su sonrisa especial servía como prueba

de la recién forjada amistad con Koutarou.

—Y cuando todo este asunto haya terminado no te olvides de presentarme a unas cuantas chicas

monas del mundo subterráneo.

—De acuerdo, haré todo lo que pueda.

—¡Genial, entonces tenemos un trato!

Koutarou asintió y empezó a reírse al igual que Kiriha. Era el mismo tipo de sonrisa que mostraba

cuando se encontraba con Kenji. Ahora también consideraba a la chica que tenía su lado como una

buena amiga.

—Pues con esto en mente será mejor que nos demos prisa en encontrarlo. También lo hago por mi

futuro.

—Sí, voy a tener que emparejarte con alguna chica de una familia distinguida para que pueda

utilizarte y tener un éxito inmediato en la invasión.

—Oye=

—Fufufu♪

Kiriha puso su típica sonrisa traviesa y se lanzó a la carrera. Su pelo largo y negro brillaba iluminado

por la luz del sol.

Es sorprendentemente infantil, pero si lo piensas bien tiene sentido. Es una líder del mundo

subterráneo y no puede comportarse de esa forma en público

Koutarou corrió tras ella mientras pensaba.

—¡Hey, espera!

—¡Ni hablar!

Kiriha ignoró sus gritos y se alejó de él. Observándola desde atrás, Koutarou no podía ver ni rastro de

su actitud normalmente serena y madura. Parecía una niña pequeña. Kiriha dio una última zancada y

aterrizó plantando ambos pies en el suelo al mismo tiempo. Al hacerlo su pelo revoloteó, y cuando

Koutarou llegó corriendo aún se encontraba suspendido en el aire.

135

—¿Ya hemos acabado de jugar al pilla-pilla?

—Sí. Aquí es donde quería ir.

Kiriha asintió y le mostró lo que había tras ella utilizando una de sus manos.

—Una cosa que pocas veces verás.

—¿Esto?

Kiriha no dejaba de sonreír. Había llevado a su compañero de excursión frente a una montaña rusa.

Al igual que la rueda de la fortuna, esta atracción era la más alta de la prefectura cuando fue

construida. Tuvo que ceder su título a otra más moderna, pero aun así su tamaño seguía siendo

inmenso. Con unos envidiables 70 metros de altura y una caída libre de 65, la atracción se alzaba

frente a Koutarou y Kiriha.

—=En realidad puede que se parezca a ti.

En los dos últimos días Koutarou había comenzado a comprender la clase de chica que era Kiriha.

Normalmente parecía ser una persona tranquila y centrada, pero en su interior escondía un fervor de

carácter infantil. Teniendo eso en cuenta, se trataba de una elección muy propia de ella.

—Suena como si me estuvieras llamando una marimacho, y es bastante desagradable.

—Si, a eso me refería.

—Qué malo eres, Koutarou.

Riéndose, Kiriha se aproximó a la entrada de la estación de la montaña rusa.

—Oh, sí, ¿tienes algún recuerdo especial de esta atracción?

Koutarou no se quedó atrás. Entonces Kiriha se detuvo delante del cartel de la entrada.

—Sí. Hace diez años no pude montarme aquí.

Sonrió irónicamente cuando se dio la vuelta.

—¿No pudiste montar? ¿Había una fila demasiado larga como para esperar?

Pasada la entrada se encontraba un pasillo para formar cola. Al verlo, Koutarou asumió que no pudo

entrar en la atracción por culpa de la gran cantidad de visitantes que estaban esperando, y como en

aquel entonces se trataba de la montaña rusa más grande de la prefectura, la fila de personas no

debía ser precisamente pequeña.

—No, no fue eso. Mira aquí, Koutarou.

—¿El qué=? ¿“Debes medir como mínimo 140 centímetros para subir a esta atracción”=?

136

En el cartel mostraba la ilustración de un niño y el número 140 sobre él. En esta montaña rusa no

estaba permitido acceder si se medía menos de esa estatura por motivos de seguridad.

—Pues ya ves, la marimacho de hace diez años era bajita. No pude entrar.

—Entiendo, así que esto era una espina que se te había quedado clavada.

Koutarou se imaginó a una pequeña Kiriha hacía diez años argumentando por qué debía tener

permiso para subir, con el chico y el encargado de la atracción tratando de apaciguarla.

—Kukuku, tuviste mala suerte=

Comenzó a reír al darse cuenta de lo graciosa que era la imagen que había formado en su cabeza.

—No me gusta la forma en que lo dices, pero sí, eso fue lo que pasó. Al final no pude montar.

—Eres increíblemente persistente.

—Por supuesto. Soy una mujer que sigue enamorada de un chico que conoció diez años atrás,

¿sabes?

—Cierto.

Los dos rieron con fuerza. Comenzaron a caminar hacia el final de la cola, pero por suerte no era

demasiado larga. Probablemente podrían subirse a la atracción si esperaban tan solo unos diez

minutos.

—La montaña rusa=

Kiriha murmuró esas palabras cuando llegaron al final de la línea. Al escuchar su voz, Koutarou se

giró hacia ella y la vio mirando a su alrededor, totalmente sumida en sus pensamientos. A él le

pareció que estaba rememorando algo.

¿Pero por qué?

Sin embargo, la expresión de la chica era muy solitaria. No parecía la expresión que pondría alguien

que se disponía a cumplir un sueño.

¿Pudiera ser que?

Parecía que estaba a punto de llegar a una conclusión mientras observaba con detenimiento el perfil

de Kiriha. Entonces el suelo comenzó a sacudirse con intensidad.

137

Kurano Kiriha

Parte 1

Domingo, 20 de diciembre

Al principio Koutarou supuso que las vibraciones que estaba sintiendo eran producidas por la

montaña rusa al pasar los vagones cerca del suelo. Pero el temblor era demasiado intenso como para

que eso fuera posible y no parecía que se fuera a acabar pronto. También tuvo la sensación de que

había algo bajo el suelo, y evidentemente las vibraciones de la atracción no podían venir de ahí.

—¿Qué es esto?

Los temblores iban aumentando de intensidad mientras Koutarou se sentía confundido. Al principio

fue muy leve, pero ahora daba la impresión de que unos pequeños impactos trataban de romper el

suelo bajo los pies del chico. Él no era la única persona confundida; el resto de los visitantes que

había alrededor también lo estaban. El terremoto repentino tensó sus rostros, y más aún cuando en

ese momento su intención era subirse a una montaña rusa.

—¡¿Puede ser que=?!

Sin embargo, la cara de Kiriha expresaba mucha más preocupación que la del resto. En el momento

que sintió el temblor, su expresión recobró su seriedad habitual. Al parecer ella ya sabía la causa del

terremoto.

—¡Karama, Korama!

Kiriha llamó enseguida a sus dos haniwas. Los dos aparecieron a su lado instantáneamente, y ya

habían entrado en acción sin necesidad de que ella les tuviera que dar una orden.

—¡Sí jo~, nee-san! ¡Nosotros también lo hemos podido detectar desde nuestra posición jo~!

—Analizando el patrón de las vibraciones, detectada una reacción al generador de energía espiritual.

¡Análisis completo, con un 97% de fiabilidad se trata de una nave de inmersión subterránea jo~!

Soltaron una gran cantidad de información en apenas unos instantes. Kiriha escuchó sus informes y

su expresión se volvió aún más severa.

—¡Ya me lo temía! ¡¿Cuál es la situación?!

—¡Se encuentra a una profundidad de veinte metros y subiendo!

—¡Pretende llegar hasta la superficie jo~! ¡Su punto de aparición estimado está a cincuenta metros en

dirección sur-suroeste!

138

—¡Absurdo! ¡¿En un lugar como este?!

Kiriha saltó por encima de la valla de la pequeña estación y se dirigió al exterior, corriendo hacia el

punto estimado de aparición en la superficie. Si la información de los haniwas era correcta, las

vibraciones estaban siendo producidas por un vehículo utilizado por la Gente de la Tierra para

emerger a la superficie, la nave de inmersión subterránea. Y aquella cosa estaba a punto de aparecer

sobre tierra, en medio del parque de atracciones lleno de visitantes.

—¡¿Kiriha-san?! ¡¿Qué es lo que ocurre?!

Koutarou siguió corriendo a Kiriha, llamándola en repetidas ocasiones.

—Esto es malo= ¡Si solo fuera una unidad de exploración no habrían aparecido en un lugar como

este!

Las preguntas de Koutarou no llegaban a los oídos de la chica debido a que se encontraba en pánico.

Lo que le hizo entrar en esa situación fue la nave del Imperio de la Tierra que se disponía a emerger.

Los subordinados directos de Kiriha no utilizaban esa clase de vehículo. Su objetivo era invadir de

forma pacífica, y por tanto no tenían motivos para moverse entre su ciudad y la superficie con una

máquina de ese tamaño. Si la usaran sería imposible no destacar, y aún más en un lugar tan

abarrotado como el parque de atracciones. El único momento en que podía imaginarse algo así era

en caso de emergencia, pero entonces habrían contactado con ella previamente. Aquella

comunicación no se había producido, por lo que solo existía una posibilidad.

—¡Están siendo demasiado imprudentes!

Kiriha apretó los dientes. Solo había un motivo por el que harían uso de una nave de inmersión

subterránea; la facción radical, o una parte de ella, había decidido, sin tener en cuenta la opinión de

nadie, aparecer en la superficie y emplear sus fuerzas militares. Su propósito era hacer una

demostración de su poder y no les importaba destacar. En todo caso planearían aparecer en un lugar

lleno de gente a propósito. En unos pocos segundos se iba a producir un ataque en masa.

—¡¿Qué pasa, Kiriha-san?!

—¡Jo~! ¡Están atacando jo~!

Los dos muñecos respondieron a la pregunta de Koutarou. Estaban flotando cerca de él y siguiendo a

Kiriha.

—¡¿Un ataque?! ¡¿A qué te refieres?!

—¡La gente que no aprueba la manera de hacer las cosas de nee-san se dirige hacia la superficie

para atacar a los habitantes de la ciudad jo~!

—¡Entiendo, así que es esa facción radical que Kiriha-san mencionó!

139

Como había un sector que deseaba invadir la superficie mediante la violencia, Kiriha no pudo hacerse

con el control del apartamento 106, aunque tampoco podía permitir que otra persona se lo quedara.

Después de escuchar lo que había dicho Karama, Koutarou recordó las palabras de Kiriha de hacía

unos minutos.

—¡Eso es jo~! ¡Así que nee-san está intentando detenerlos jo~!

—¡Ahora lo entiendo!

Después de comprender la situación aumentó su velocidad para alcanzar a Kiriha. Como pacifista

que buscaba a su primer amor, ella no podía pasar por alto las acciones imprudentes de la facción

radical. Estaba dirigiéndose a toda prisa hacia el punto esperado de aparición con la intención de

detener el ataque.

—¡Pero es muy peligroso jo~! ¡Si no cambia de estrategia, nee-san acabará asesinada jo~!

—¡La facción radical solo piensa en nee-san como una molestia jo~!

—¡Entonces apresuraos y contactad con vuestros aliados! ¡Decidles que hagan algo al respecto!

—¡Entendido jo~!

La facción radical menospreciaba a Kiriha, que no aprobaba el uso de la fuerza militar. Las

probabilidades de que la escucharan eran mínimas, y en esta situación incluso era posible que la

asesinaran y fingieran que tan solo había sido un accidente.

—¡No voy a perdonarlos! ¡No pienso dejarles marchar después de haber intentado atacar la

superficie!

Aunque Kiriha sabía que corría peligro, debía ir hacia allí de todos modos. Si no lo hacía no podría

proteger lo que para ella era muy preciado.

En ese momento, el camino de asfalto que estaba recorriendo Kiriha se agrietó y apareció un objeto

de grandes dimensiones. Era de color negro y parecía ser una estructura cilíndrica de varios metros

de largo y hecha de metal. Atravesó el suelo y se erigió verticalmente. Su aspecto era similar al de

una chimenea.

140

Parte 2

Shizuka y Yurika cargaban con Ruth, que se encontraba en estado inconsciente, apoyándola en un

hombro cada una. Se dirigían a la enfermería del parque de atracciones y planeaban dejarla

descansar en cama hasta que se despertara.

—Nijino-san, aguanta un poco más.

—¡Pero es que pesa muuucho!

Pero como Yurika era bastante débil, su paso se redujo considerablemente en cuanto tuvo que

soportar el peso añadido de Ruth. Su cuerpo comenzó a doblarse vencido por el peso.

—Qué patético=

—¡Yurika, puedes hacerlo! ¡Muéstranos tu espíritu de cosplayer!

—¡Aunque intentes animarme...!

En realidad Theia era más fuerte que Yurika, pero debido a su estatura no pudo trabajar junto a

Shizuka para cargar con Ruth.

—¿Quieres que te ayude?

—¡En absoluto, cualquier cosa menos eso!

Sanae se ofreció a ayudar, pero Yurika se negó por culpa de su miedo a los fantasmas. Aunque eso

significara hacerse más fuerte, no quería ser poseída. En tal caso, Sanae solo le podría ayudar

utilizando su poltergeist, pero esta habilidad no podía usarse durante un largo periodo de tiempo.

—¡Entonces esfuérzate más!

—Creo que es cruel esperar algo así de Yurika.

—¡Satomi-saaa~n, sálvameee!

Yurika solía tener problemas incluso con las cosas más sencillas, y cuando ocurría siempre tenía que

depender de los demás.

En ese momento oyeron un fuerte ruido proveniente del lado izquierdo. Era un sonido parecido al de

una explosión, junto con el de algo rompiéndose.

—¡Kiaaaa!

—¡Cálmate, Nijino-san, Ruth-san se va a caer!

—¡¿Pero qué acaba de ocurrir?!

141

—¡Theia, por allí!

Sorprendidas por el fuerte ruido, las cuatro chicas miraron en la dirección en donde se había

producido. Al hacerlo vieron un pilar cilíndrico apareciendo desde detrás de los edificios. Era una

estructura negra con forma cilíndrica que había salido en una zona cercana a lo que parecía ser un

pequeño poblado de fantasía para niños.

—¡¿Qué es eso?! ¡Ruth! =¡Todavía sigue inconsciente=!

Theia sintió que estaba ocurriendo algo malo y utilizó su propia pulsera para recibir información y

enviar un dron a esa zona.

—¡Esos son Koutarou y Kiriha! ¡¿Y quiénes son esos tipos?!

A través de la pantalla proyectada por el brazalete de Theia pudieron ver a Koutarou y Kiriha junto a

un hombre que se encontraba frente a ellos. Desde el interior del pilar salieron varias personas más

llevando armas, y parecía que su trabajo era proteger al hombre misterioso.

—¿Es algún tipo de evento?

—¡¿Qué clase de evento saldría del suelo atravesándolo?!

—Bueno, es verdad=

El hombre que parecía ser el líder también había aparecido del interior de la columna que sobresalía

de un agujero en el suelo. ¿Pero quién podría imaginarse un espectáculo donde permitieran que el

suelo del parque se rompiera? Era más razonable pensar que estaba sucediendo algo distinto.

—¡¡Entonces es algo malo!! ¡¿Significa que Satomi-kun y Kurano-san se están enfrentando a esas

personas armadas?!

Cuando Shizuka dijo en alto sus pensamientos, Theia ya había comenzado a correr. Había dejado a

las otras chicas atrás y se dirigía hacia el lugar en cuestión a toda prisa.

—¡¡Koutarou!!

¡Tengo un mal presentimiento!

Theia se había dado cuenta en los últimos tiempos de que Kiriha estaba atravesando ciertos

problemas y que Koutarou se había implicado en ellos. En cuanto vio al hombre misterioso sintió que

los dos se encontraban en peligro, mucho antes que ninguna.

¡Por favor, no dejes que te hagan daño, Koutarou!

La princesa corría todo lo rápido posible hacia su vasallo, que estaba en peligro. Se trataba de una

acción muy poco usual para una princesa de la realeza, pero Theia no pudo evitarlo; no podía pensar

en otra cosa que no fuera Koutarou.

142

—¡Yo también voy!

Sanae aún no entendía la situación, pero sintió la seriedad en el comportamiento de Theia y

enseguida comenzó a perseguirla. Para ella, Koutarou no era solo un compañero de habitación.

Mientras que el amuleto de “Familia Segura” siguiera colgando de su cuello, siempre tendría un

motivo para ir corriendo en su ayuda.

—¡¡Ah, esperadme, vosotras dos!!

La voz de Shizuka no llegó hasta Theia. Sanae sí que pudo oírla, pero lo único que tenía en mente en

ese momento era seguir a Theia para llegar hasta donde se encontraba Koutarou. Shizuka los vio

correr y decidió acompañarlos también.

—¡Nijino-san, llevemos a Ruth-san a ese banco de ahí!

—¡Ah, s-sí!

Yurika se vio obligada a caminar a toda prisa y dejaron a Ruth en un banco cercano. Pensaban

dejarla descansar en ese lugar hasta que volviera en sí.

—¡Nijino-san, por favor cuida de ella! ¡Me preocupa que esas dos vayan solas, así que yo también las

acompañaré!

—¡E-entendido!

—¡Cuento contigo!

Shizuka comenzó a correr tras Theia y Sanae mientras escuchaba la respuesta de Yurika. No podía

dejar a las dos chicas solas cuando se encontraban así de nerviosas.

—...U-umm=

Yurika intercambió su mirada entre Ruth, que estaba dormida, y las tres chicas corriendo.

Si les dejo actuar por libre creo que va a haber un gran problema

Comenzó a ponerse cada vez más nerviosa. A diferencia de las situaciones de peligro anteriores, en

esta ocasión había muchas más personas implicadas, y si Theia o Kiriha sacaban sus armas habría

consecuencias. Puede que algunas personas resultasen heridas, y aunque no fuese el caso, la

situación seguiría siendo caótica.

—...Yo también debería ir.

Yurika reunió fuerzas y asintió llena de determinación. Su plan consistía en generar un espacio de

seguridad para mantener lejos del lugar a los visitantes y al mismo tiempo impedir que alguien

pudiese verlos. Era un trabajo que solo ella podía realizar.

143

—Si Satomi-san es arrestado estaré en problemas.

Yurika decidió marchar hacia la batalla sin contar con nadie más por el bien de la gente que había

venido al parque para divertirse, por el bien de Harumi y por el objetivo de graduarse junto a

Koutarou.

—¡Ven aquí, Ángel Halo!

La primera tarea de todas era crear una barrera protectora alrededor de Ruth, que yacía sobre el

banco.

—...Lo siento, Ruth-san. Espera aquí durante un tiempo.

Después de susurrar una despedida al oído de Ruth, Yurika sostuvo sobre su cabeza el bastón que

había aparecido en su mano y comenzó a realizar un conjuro.

Parte 3

Shijima Tayuma era un hombre de extremos, incluso dentro de la facción radical. Se encontraba

extraordinariamente orgulloso de pertenecer a la Gente de la Tierra y siempre pensó que ver a su

pueblo exiliado en el subsuelo era una ofensa. En los últimos años lo que más le irritó fue que la

Gente de la Tierra admirase la cultura de la superficie.

Debido al tipo de persona que era, cuando el líder de su pueblo, Kurano Daiha, decidió invadir la

superficie se encontró extremadamente contento. Tenía la certeza de que por fin sería capaz de

devolver la gloria a su nación, pero poco después sufrió una decepción terrible. La comandante de los

invasores en la superficie, Kurano Kiriha, sugirió un plan de acción totalmente opuesto al que él

deseaba.

Para Tayuma, la invasión por medios pacíficos de Kiriha era lo mismo que vender el orgullo y la gloria

de su país por la supervivencia. Creía que utilizar la violencia para recuperar lo que les habían robado

sería lo más justo. Lo que más temía Kiriha eran las formas distintas que tenían cada uno de

interpretar la justicia, pero Tayuma estaba tan seguro de la suya que ni siquiera se molestó en

escuchar a la comandante. Degradó las palabras de Kiriha a las de una perdedora que había perdido

el valor.

144

Un aspecto que agrandaba aún más las diferencias en sus puntos de vista era el clan al que Tayuma

pertenecía. El clan Shijima era un grupo guerrero que se había ganado su reputación gracias a la

valentía de sus miembros. Tanto si se trataba de una guerra cruel o de una invasión militar, a Tayuma

no le preocupaba ninguno de estos peligros siempre que tuviera la oportunidad de demostrar su valor

y su propio sentido de la justicia. Su orgullo como Gente de la Tierra y como miembro de un clan

guerrero, la ambición de inmortalizar su nombre durante una guerra y la ira que sintió cuando sus

esperanzas de llevar a cabo una invasión militar fueron truncadas, todo ello junto provocó que tomara

una serie de acciones imprudentes de forma repentina. Apenas había pasado un año desde que

Daiha decidiera invadir la superficie, pero aun así la paciencia de Tayuma había llegado a su límite.

De modo que el líder del clan llevó a sus hombres hasta la superficie. Su objetivo era mostrar al

mundo que la Gente de la Tierra existía, pero mediante el uso de las armas. De esa forma serían

declarados enemigos por los habitantes del exterior, y la gente del mundo subterráneo se vería

obligada a dar su apoyo en la invasión militar para no acabar siendo exterminada. Ese era el plan de

Tayuma. Sin embargo Kiriha no lo permitiría; si le dejaba actuar a sus anchas, esto desencadenaría

un conflicto que podría durar varias décadas, y entonces la Gente de la Tierra sería diezmada antes

de conseguir tomar el control de la superficie. Kiriha no tenía más opción que plantarse ante Tayuma

con una determinación absoluta.

—¡¿Qué significa esto, Shijima Tayuma?!

Kiriha miró directamente al hombre que se encontraba a varios metros frente a ella, y se dirigió a él

con un tono seco.

—Bueno, parece que estás teniendo problemas con tu invasión, así que he venido a prestarte mi

apoyo. Preferiría que me dieras las gracias.

A pesar de que Kiriha le estaba reprochando su actuación, Tayuma mantuvo una mirada confiada en

su rostro. Él era un hombre que había pasado de los cuarenta, por lo que consideraba a la joven

Kiriha como una niña pequeña cuya única habilidad eran las palabras. Su cuerpo destacaba por su

gran tamaño y vestía un atuendo similar al de un jefe de sacerdotes shinto. Los ocho subordinados

que se encontraban detrás de él llevaban una ropa similar, pero parecía más cómoda para moverse.

Se trataba de un uniforme militar, mientras que Tayuma estaba vistiendo uno de gala.

—¡Retira a tus tropas, Tayuma! ¡Hazlo ahora mismo y fingiré no haber visto que has utilizado la nave

de inmersión subterránea!

—No puedo hacer eso. ¡Por fin ha llegado la hora de reclamar nuestra gloria robada!

Tayuma se negó a cumplir las órdenes de su comandante. Además tampoco mostró rastro de dudas,

ya que estaba decidido a entrar en acción.

¿Reclamar su gloria robada?

145

Koutarou se encontraba a un lado de Kiriha para asegurarse de que no se interponía en su camino.

Recordó haber escuchado esas palabras antes; las dijo Kiriha el día en que se conocieron.

Probablemente solo lo hizo para alarmarlo, pero ver cómo las rechazaba en este momento le permitió

sentirse tranquilo.

—¡¿Acaso no lo entiendes, Tayuma?! ¡Mostrar la nave subterránea a la gente de la superficie ya es

suficiente peligroso de por sí! ¡Y llevar a cabo una acción militar después de eso solo conseguirá

llevarnos a la guerra!

—¡Pero ese es mi deseo! ¡Mi intención es hacer desaparecer nuestro rencor guardado por ya mucho

tiempo con una guerra y mostrar al mundo el poder del clan Shijima! ¡Una vez terminada podremos

reclamar esta superficie llena de abundancias!

El papel de Kiriha había cambiado. En el pasado, Koutarou intentó entorpecerla para que no pudiese

realizar sus planes, pero ahora era ella la que estaba cortando el camino a un miembro de su pueblo.

Kiriha-san no va a dar marcha atrás

El hecho de estar intentando persuadir a Tayuma mediante la palabra era prueba de que lo dicho

antes por Kiriha era cierto. Koutarou tenía fe en ella, pero ver su forma de actuar en una situación

como esa le hizo feliz.

—¡Ridículo! ¡¿Estás tan obsesionado por luchar contra los habitantes de la superficie que incluso

estás dispuesto a traer la ruina a la Gente de la Tierra?!

—¡Lo único que tenemos que hacer es vencer antes de que eso ocurra! ¡Y si no, al menos no

habremos renunciado a nuestro honor! ¡La Gente de la Tierra prefiere morir de una forma honorable

como un lobo antes que vivir como perros!

—¡Los lobos no están siempre luchando! ¡Tú solo eres un perro rabioso!

—¡Niña imprudente!

Furioso por haber sido llamado perro rabioso, Tayuma levantó la mano. Entonces los ocho

subordinados que lo estaban rodeando prepararon sus armas. Éstas parecían distintas a las armas

modernas de la superficie y poseían un aspecto cerámico, como Karama y Korama. Sus armas no

solo se parecían a los haniwas, sino que también utilizaban la misma tecnología cuya base era la

energía espiritual.

—¡¿Kiriha-san?!

—No pasa nada, Koutarou.

Koutarou entró en pánico cuando vio todas aquellas armas apuntando hacia su amiga. Si solo

pretendían hablar, su intención era no interferir, pero si se producía una batalla no podría quedarse

de brazos cruzados. No sería capaz de callarse y esperar a que apretaran el gatillo, sin embargo ella

se mantuvo tranquila mientras miraba a Tayuma.

146

—=Tayuma, ¿sabes lo que significa apuntar con un arma?

—Simplemente informaré a Daiha-dono que la comandante fue traicionada y asesinada por los

habitantes de la superficie.

—Así que ya lo tenían todo planeado desde el principio.

El plan de Tayuma había sido eliminar a Kiriha desde el comienzo, por eso apareció en ese preciso

lugar. Si contaba a los demás que la pacífica Kiriha había sido sentenciada por los habitantes de la

superficie, la Gente de la Tierra pediría la invasión militar inmediatamente. Todo estaba yendo de

acuerdo a su plan.

—Aun así, matarte ahora mismo no sería divertido. Lo primero~

Pero antes de que Tayuma pudiera pasar a la siguiente parte de su plan, una voz familiar llegó a

oídos de Koutarou y Kiriha.

—¡Os encontré, gente del mundo subterráneo! ¡Alejaos de esas personas!

—¡¿Quién anda ahí?!

Tayuma se sorprendió por la voz y se dio la vuelta rápidamente. Procedía del techo de una atracción

cercana.

—¡Red Shine!

—¡Blue Shine!

—¡Green Shine!

—¡Yellow Shine!

—¡Pink Shine!

—¡Todos juntos somos la Cuadrilla del Sol, los Sun Rangers!

El grupo de cinco integrantes realizó una pose, cada uno vistiendo de un color diferente. Eran los

héroes de la justicia.

—¡Siempre que haya amor, existirá la justicia! En este mundo~

—¡Abrid fuego!

147

Mientras que los Sun Rangers estaban presentándose, Tayuma ordenó a sus hombres que iniciaran

el ataque. Los ocho soldados apuntaron sus armas hacia los héroes y accionaron los gatillos. Lo que

salió de los cañones no fueron balas, sino energía espiritual concentrada, por lo tanto eran rifles de

rayos de este tipo de energía. Los rayos tenían el mismo efecto que cuando Sanae utilizó su

poltergeist para atacar directamente. Sin embargo, como los rayos estaban concentrados, poseían un

poder de ataque mucho mayor que el de la niña fantasma.

—¡¡Aaaaaag, aún estábamos presentándonos!!

Se produjo una gran explosión alrededor de los Sun Rangers. El poder de los rifles era sobrecogedor,

y los ocho disparos a la vez causaron una explosión que derribó fácilmente al grupo de héroes.

—¡¿Acabamos de llegar y esto es lo que recibimooo~s?!

—¡¡Y eso que he venido vistiendo de azuuu~l!!

—¡¡Nooo~, Barón-samaaa~!!

—¡¡Aah, mi patata horneadaaa~!!

—=Se ha convertido en carbón.

Los Sun Rangers dibujaron una bonita parábola al salir despedidos por la explosión. Aunque les

habían bombardeado nada más aparecer, sobrevivieron sin sufrir daños graves gracias a la

resistencia de sus armaduras.

—¿Qué han venido a hacer aquí=?

Koutarou suspiró al ver a los cinco volando.

Los Sun Rangers se acercaron al lugar después de que sus sensores hubieron detectado el vehículo

subterráneo. En realidad habían hecho lo mismo el día anterior; al final detectaron a los haniwas de

Kiriha, pero lo primero que rastrearon sus aparatos fue la nave subterránea siguiendo a la chica.

—Tayuma-sama, creo que son los causantes de las interferencias que detectamos.

—Ya veo. Así que rastrearon nuestros movimientos y han venido aquí para interponerse en nuestro

camino. Qué gente más admirable, ¿no crees? Kukukuku.

Tayuma ordenó a sus subordinados que investigaran la superficie, lo cual formaba parte de los

preparativos para la invasión militar. Un escuadrón de batalla distinto de los Sun Rangers había

conseguido repeler al equipo de exploración, pero la cuadrilla de Roppongi tuvo la mala fortuna de

enfrentarse directamente al ejército subterráneo.

—¡Karama, Korama, campo de energía espiritual a máxima potencia! ¡Utilizad ataques elementales

con vuestro armamento y concentrad el resto de la energía en el campo!

148

—¡Recibido jo~!

—¡Jo jo~!

La aparición de los Sun Rangers no había servido de nada. Kiriha aprovechó el momento en que los

ocho soldados estaban atacando al grupo de héroes y ordenó a sus haniwas que se preparasen para

la batalla. Los dos muñecos flotaron hasta posicionarse cerca de ella y rodearon con una luz de color

amarillo a todo el que se encontraba en el interior del radio de su escudo. El campo de energía

espiritual que habían creado era altamente consistente, y con él serían capaces de resistir los

disparos de ocho enemigos. Seguidos después del escudo, los ataques de fuego y electricidad

recorrían el cuerpo de los haniwas.

—Oh, ¿los autómatas de los que Kurano está tan orgullosa? ¡¡No importa, porque a diferencia de

esas cosas que están diseñadas para la defensa, las nuestras lo están para el combate!!

Una muñeca de arcilla de aproximadamente un metro de altura comenzó a flotar cerca de Tayuma.

La muñeca parecía estar hecha de cerámica como Karama y Korama, pero su forma era más

cuadrada y su diseño más agresivo. Se trataba de un arma robótica como los haniwas de Kiriha.

—¿Primero atacas con una mayoría y ahora con más potencia de fuego? La valentía de los Shijima

debe de ser solo una leyenda.

—Di lo que quieras. ¡Así es la guerra! ¡Jakko, activa el neutralizador del campo de energía espiritual!

—Gaaaaa.

Al recibir las órdenes de Tayuma, la muñeca de arcilla rugió y emitió un brillo anaranjado. Entonces

comenzó a aproximarse lentamente hacia los haniwas.

—¡Nee-san! ¡Ha empezado a desgastar nuestro campo de energía espiritual!

—¡Esto es malo jo~! ¡Estamos perdiendo potencia en el generador jo~!

A medida que la muñeca se iba acercando, la luz amarilla que envolvía a Koutarou y los demás se

estaba debilitando. La causa era la habilidad del arma de Tayuma, que le permitía atravesar los

escudos de energía. Estando uno de los bandos tratando de crear una barrera y el otro de destruirla,

el que fuese más poderoso de ellos se haría con la victoria. En esta situación, Karama y Korama se

encontraban en desventaja, ya que ellos solo tenían treinta centímetros de alto y debían luchar contra

una muñeca que medía un metro. La altura era proporcional a su potencia y una diferencia de setenta

centímetros era demasiado grande, por lo que si no cambiaba nada acabarían destruidos en un abrir

y cerrar de ojos.

—Tayuma, ¿estás diciendo que vas a seguir luchando hasta el final?

—¡Qué pregunta más absurda! ¡Ahora que hemos salido a la superficie no podemos regresar sin

mostrar de qué somos capaces!

149

—Entiendo. En ese caso yo también me prepararé para la batalla.

Kiriha sacudió su mano izquierda y apretó el puño antes de que pudiese terminar su frase. De repente

su mano quedó cubierta por una muñequera azul, una de las armas que guardaba en su base

secreta.

—¡No voy a permitir que me trates de esa forma! ¡Y tampoco a los demás!

Kiriha nunca había hecho uso de ningún arma. Ella siempre buscaba una forma pacífica de resolver

las cosas, pero en esta ocasión no tuvo más remedio que llevar armas consigo para evitar que se

produjera una guerra.

—¡Guajajaja, ¿cómo vas a defender a toda la superficie tú sola?!

Tayuma se rió. Ahora miraba a Kiriha por encima, convencido de su victoria.

—¡No hay nadie en la superficie que vaya a aliarse contigo! ¡Aquellos a los que estás protegiendo no

te devolverán el favor! ¡Quédate sentada a un lado y observa cómo el futuro por el que has luchado

acaba con un final trágico!

Tayuma alzó su propia arma y apuntó el cañón hacia la montaña rusa.

—¡Maldito seas, Tayuma! ¡No dejaré que ataques a los habitantes de la superficie!

Debido a la última acción de Tayuma, incluso Kiriha, que era una persona calculadora y serena, cayó

presa del pánico. El parque de atracciones era importante para ella, y de todas las atracciones, la

montaña rusa era la más valiosa. Acto seguido apuntó con su mano izquierda envuelta por un

guantelete azul hacia Tayuma. Sin embargo sus subordinados se interpusieron en su camino,

impidiendo que pudiera hacer algo más; todos ellos dirigieron sus cañones hacia Kiriha.

—¡Kuh!

Los soldados serían capaces de atravesar la barrera de Karama y Korama mientras ésta estuviera

siendo afectada por la muñeca de arcilla. Kiriha no podría atacar si eso implicaba dejar una

oportunidad a los subordinados de Tayuma para que realizaran un contraataque.

—Kukukuku, qué caprichoso por tu parte intentar proteger este montón de chatarra.

Tayuma apuntó lentamente con su arma hacia la montaña rusa a modo de señal de advertencia.

—¡Detente, Tayuma!

—Tu voz está empezando a sonar mucho mejor. Me pregunto qué clase de grito darás cuando tu

amado montón de chatarra se derrumbe.

El líder de la facción radical ridiculizó a Kiriha mientras colocaba su dedo sobre el gatillo. Sin

embargo, antes de que pudiera presionarlo, alguien le lanzó un puñetazo.



—¡¿Guwah?!

—¡Deja de causar caos, bastardo!

El puño pertenecía a Koutarou, de quien Tayuma se había olvidado por completo. Pero en el fondo

era normal que lo hiciera, ya que nadie se habría esperado que un habitante de la superficie

desarmado pudiera hacer algo. Ocurrió lo mismo con Kiriha; sus ojos se encontraban

desmesuradamente abiertos.

—¡¿Koutarou?!

—¡Hay cosas que no se pueden hacer!

Koutarou gritó a Tayuma, que había caído al suelo. El chico se encontraba increíblemente furioso.

Había olvidado completamente quién era su enemigo y que éste estaba armado; lo único que tenía

en mente era que de ninguna manera podría perdonar las acciones de Tayuma.

—¡Este es un lugar donde las personas consiguen buenos recuerdos!

—¡¡Ridículo!! ¡¿Y qué?! ¡A nosotros no nos importa eso!

Tayuma se limpió la boca al ponerse en pie debido a que el golpe de Koutarou le había hecho

sangrar un labio. Su orgullo como uno de los líderes del mundo subterráneo no le permitía aceptar

que un chico joven le hubiese golpeado y además herido. Lo miró y su odio se fue haciendo cada vez

más intenso.

—¡Nunca podría dejar que alguien que llama a este lugar ridículo invada la superficie! ¡Kiriha-san no

lo habría hecho!

—¡Deja de lloriquear, mocoso! ¡En ese caso te mataré a ti primero!

Koutarou se aproximó a Tayuma para golpearlo de nuevo, y para defenderse él le apuntó con su

arma. Debido a la corta distancia que había entre los dos, casi no le fue necesario apuntar para dar

en el blanco, sin embargo no le dio tiempo a disparar. De repente varios láseres cayeron del cielo e

impactaron en su arma. El ataque destruyó su rifle y esparció los sistemas electrónicos de su interior

por todo el suelo.

—¡¿Qué?!

—¡¡Buen trabajo, Theia!!

Entonces Koutarou aceleró su puño y acertó al sorprendido Tayuma directamente en la cara. Cayó al

suelo otra vez después de recibir un segundo derechazo.

—¡No digas “buen trabajo, Theia”, sino “me ha salvado, princesa”!

152

La voz de Theia se pudo oír por encima de Koutarou. En ese instante, una máquina robusta y

compacta similar a un avión de un metro de longitud descendió a su lado. Se trataba del pequeño

dron que Theia había usado para seguir a Koutarou y Kiriha durante sus salidas en pareja.

—Me ha salvado, princesa.

—Siempre eres tan imprudente=

La voz enérgica de Theia se podía escuchar desde el dron. Había dejado al avión en espera sobre

Koutarou y Kiriha para protegerlos en caso de que las cosas se pusieran peligrosas.

Durante la conversación entre Tayuma y Kiriha, Theia le había hecho a Koutarou una señal que solo

él pudo ver y esperaron a la oportunidad para realizar un ataque en conjunto. Al final Koutarou se

enfureció tanto que atacó a su enemigo antes de que Theia estuviese preparada, por lo que no salió

exactamente como habían planeado.

—¡Theia, deja de parlotear y dame la espada!

—¡No es así, se dice: por favor, deme la espada, princesa!

Al ver a Tayuma sufriendo un ataque, sus soldados no iban a quedarse allí parados. Cuatro

subordinados del clan radical cambiaron de objetivo a Koutarou, pero para entonces él ya se

encontraba listo para luchar. Sacó una espada de un agujero negro que se había abierto en el aire y

se colocó en posición de combate sosteniéndola con ambas manos. Era la preciada espada

Sagnaltine, y tenía el emblema de Theia, una flor dorada, grabada en ella. La posición del chico era la

que se utilizaba en el antiguo Fortorthe para luchar con espada.

—¡Disparador de humo!

Un humo de color blanco cubrió a Koutarou cuando Theia dio la orden. La cortina había sido

producida por una esfera lanzada desde el pequeño dron. Ésta produjo una gran cantidad de humo

gracias a una reacción química y anuló la visión del enemigo en un solo instante.

—¡Idiota! ¡¡Yo tampoco puedo ver nada!!

Koutarou se agachó para evitar recibir los disparos y protestó. Los subordinados de Tayuma no

podían ver nada, pero también ocurría lo mismo con Koutarou.

—¡Tranquilízate, Koutarou! ¡Toda marcha según el plan!

—¡Koutarou!

Entonces el chico sintió una presencia familiar alrededor de su cuello.

—¡¿Eres tú, Sanae?!

—¡Sí!

153

La voz que sentía cerca de su oreja era la de Sanae. Ella lo había encontrado a pesar del humo y se

colgó de su cuello como siempre.

—¡Yo encontraré a los enemigos por ti!

En cuanto Sanae dijo eso, Koutarou pudo ver diversas figuras brillantes en el interior de la cortina de

humo. Las luces tenían forma de persona, y se estaban moviendo con cautela por la nube.

—¡¿Qué es esto?!

—¡Es lo contrario a cuando puedo saborear lo que comes! ¡Te estoy enseñando lo que puedo ver!

—¡Es verdad, y es ideal para este momento!

Después de comprender lo que le ocurría, Koutarou comenzó a correr. Las luces que se movían en

su visión eran personas. Era capaz de distinguir a Kiriha del resto gracias a los haniwas, que estaban

a su lado, lo que significaba que el resto eran los subordinados de Tayuma. No podía desperdiciar

esta oportunidad.

—Será mejor que me digas cosas bonitas después de terminar con todo esto♪

—¡Lo sé, lo sé!

Koutarou empleó su espada para destruir las armas de los soldados una tras otra. Ni él ni Sanae

tenían recuerdos de ello, pero esta era en realidad la segunda vez que utilizaban esta técnica

combinada. Gracias a esto Koutarou fue capaz de aceptar la situación con mayor facilidad.

—Esta no es la clase de lucha que debería estar haciendo un caballero, pero=

—¡No, eres una genio, Theia!

Entonces utilizó la empuñadura de su espada para dejar inconscientes a los subordinados ahora

desarmados. Como les habían cegado de improviso no tuvieron forma de impedir la emboscada de

Koutarou, de modo que entraron en pánico y dispararon sus armas sin una dirección fija. Aunque al

final esto no fue suficiente para recuperarse de su desventaja.

—¿E-en serio? ¿De verdad lo crees?

—Sí, te debo una.

Era cierto que esta clase de lucha encubierta no era digna de un caballero, pero Koutarou estaba

agradecido a Theia por no tener que matar a sus enemigos. Él conocía los deseos de Kiriha, y entre

ellos no estaba hacer daño a sus compatriotas. Para este aspecto, el plan de Theia había sido

idóneo.

—Koutarou, el humo se está despejando.

154

Tras haber derribado a los cuatro soldados que habían ido en su busca a través de la nube de humo,

el efecto de la esfera química se terminó y la cortina se disolvió. El parque de atracciones se

encontraba cerca del mar, por lo que el viento soplaba siempre al atardecer. La nube desapareció

casi al instante en cuanto la esfera dejó de producir más humo.

—Veo que tú también te las has arreglado sin problemas. Buen trabajo, Satomi-kun.

—Casera.

Cuando el humo se disipó, los otros cuatro subordinados de Tayuma estaban todos tirados sobre el

suelo. Entre ellos se encontraba Shizuka, aunque ella estaba en pie y llevaba unas gafas de visión

especial. Se había aprovechado del humo para infiltrarse entre las fuerzas enemigas e inutilizar a los

que atacaban a Kiriha.

—Me alegro de verte bien, Shizuka.

—Yo practico artes marciales, así que utilizar estas gafas es casi como hacer trampa. Debería

haberlo hecho con los ojos de la mente.

Shizuka se quitó las gafas especiales y habló con Theia, que seguía sobre la aeronave. Las gafas le

permitían ver la luz infrarroja, lo cual era muy útil para poder ver a través del humo.

—M-maldición, y pensar que tendrías esa emboscada preparada de antemano=

Tayuma se levantó tras haber sido derribado una segunda vez por Koutarou. Al hacerlo, la muñeca

de arcilla se separó de Karama y Korama y se dirigió hacia su líder para protegerlo.

—¿Y qué vas a hacer ahora, Tayuma? ¿Todavía piensas seguir luchando?

Kiriha se acercó a su enemigo aún con su guantelete azul en la mano; tenía planeado utilizarlo si la

situación lo requería. A pesar de su desventaja, Tayuma lanzó a Kiriha una mirada de desprecio y

respondió con orgullo.

—¡Eso es incuestionable! ¡Si nos convierto en un sacrificio, la Gente de la Tierra elegirá entrar en

guerra!

Aunque Tayuma y su grupo fueran derrotados aquí, si Kiriha moría, el resto de los miembros de la

facción radical manipularían la verdad para revolucionar a los habitantes del mundo subterráneo. De

este modo las cosas saldrían de la manera que Tayuma deseaba; lo único que tenía que hacer era

renunciar a la idea de vencer en esta batalla.

—¿Crees que puedes hacer algo así en tu situación?

—No.

Kiriha, Koutarou y las demás rodearon a Tayuma. Incluso él sabía que eliminar a Kiriha sería difícil,

pero a pesar de ello comenzó a reír.

155

—¡Pero el sacrificio no tienes por qué ser tú!

Mostró una sonrisa triunfal. Era casi como si ya hubiera predicho este resultado.

—Ya veo, tu objetivo no soy yo, sino~

En ese momento Kiriha comprendió a qué se refería Tayuma.

—¡Jakko, libera el dispositivo de seguridad!

—Gaaaaa.

—¡Karama, Korama! ¡Concentrad el campo de energía espiritual alrededor del automatón! ¡A máxima

potencia! ¡No me importa si quemáis vuestros circuitos! ¡Bloqueadlo a toda costa!

—¡Demasiado tarde! ¡Jakko, autodestrucción!

—Gaaaaa.

Kiriha y Tayuma dieron sus correspondientes órdenes al mismo tiempo, pero como la de él fue más

corta se ejecutó antes. Karama y Korama no lo conseguirían a tiempo, y aunque lo hiciesen, al estar

debilitados por el efecto de la muñeca no era seguro que pudieran bloquear la explosión.

—¡Kukukukuku, jajajajajaja, he ganado!

Tayuma rió a carcajadas convencido de su victoria. Todo había salido de acuerdo con su estrategia,

que estaba compuesta de dos objetivos. El primer objetivo era asesinar a Kiriha con sus propias

manos, pero en cuanto fue imposible llevarlo a cabo pasó al objetivo secundario. Éste consistía en

autodestruir la muñeca de arcilla y sacrificarse a sí mismo. Aunque no contaba con la influencia del

clan Kurano, el suyo, Shijima, aún tenía un gran poder en el mundo subterráneo. Si conseguía

tergiversar la verdad para que la Gente de la Tierra creyese que la superficie le había atacado a él y a

su automatón, entonces se convertiría en un mártir, una víctima de los crueles habitantes del mundo

exterior. Además si Kiriha se veía afectada por la explosión, el resultado sería el mejor posible.

El motivo de haber enviado una serie de equipos de exploración fue hacer salir a las fuerzas de

combate de la superficie, ya que de este modo podría adjudicarles la culpa de los incidentes y de las

bajas. Ciertamente los Sun Rangers habían aparecido, y por eso Tayuma no atacó a Kiriha hasta su

llegada. En cuanto el equipo de combate de la superficie entró en acción, lo único que él debía hacer

era destruir a Karama y Korama, puesto que ellos dispondrían de grabaciones sobre lo ocurrido. Para

este fin trajo consigo a la muñeca de arcilla, que contaba con la habilidad de anular los campos de

energía espiritual, y con ella se aseguraría por completo de que los haniwas fueran destruidos.

Mientras tanto tendría que conseguir algo de tiempo para desgastar su escudo hasta un nivel

aceptable.

156

Pero si esto fallaba, al menos le quedaba la opción de hacer que la muñeca se autodestruyese y así

convertirse en un sacrificio. Lo mejor sería incluir a Kiriha en ese sacrificio, pero si no era posible

debía llevarse consigo obligatoriamente a los haniwas. Solo el testimonio de Kiriha no sería suficiente

para contradecir el de toda la facción radical combinada, lo que significaba que la muerte de Tayuma

bastaría para poner la opinión de la Gente de la Tierra en contra de los habitantes de la superficie.

—¡Así, la Gente de la Tierra podrá reclamar su gloria! ¡Y yo me encontraré entre los héroes de la

historia!

Era la victoria de Tayuma. La muñeca de barro explotaría y él moriría en el acto. Al mismo tiempo los

haniwas serían destruidos sin poder dejar evidencias de lo sucedido, y haciendo uso de esta

situación, los radicales llamarían a la aniquilación de los habitantes de la superficie. La época de

guerra que Tayuma deseaba comenzaría en poco tiempo.

La muñeca explotó, pero la risa de Tayuma no desapareció.

—¡¿Q-quéee~e?!

La explosión fue contenida por el campo de energía espiritual de Karama y Korama, que en un

principio no debían haber sido capaces de levantar una barrera a tiempo.

—¡Imposible! ¡¿Cómo?!

Se suponía que era demasiado tarde para que pudieran crear un escudo, ya que la orden de Tayuma

había llegado más rápido. Y aunque no hubiese sido así, la barrera había sufrido un gran desgaste

gracias a la muñeca de arcilla. De cualquier forma no habrían podido bloquear la explosión.

—Parece que la explosión ha sido más pequeña de lo esperado.

Kiriha no desaprovechó la oportunidad mientras Tayuma se encontraba atónito y disminuyó la

distancia entre los dos. Él advirtió su jugada, pero debido al profundo shock por haber visto su plan

fracasar no fue capaz de moverse.

—¡No me digas, como si pudiera pasar eso! ¡Tiene que ser alguna clase de error!

Tayuma no podía aceptar la situación. La muñeca tenía poder más que suficiente para acabar con su

vida. Después de haberlo confirmado miles de veces en simulaciones no había lugar para el error.

Karama y Korama no podían haber bloqueado la explosión, pero ocurrió exactamente lo inimaginable

y Kiriha se estaba acercado.

—¡Lo que ocurre es que te has ganado el odio de la Diosa de la Creación!

El guantelete de la mano izquierda de Kiriha comenzó a resplandecer. El arma funcionaba

transformando la energía espiritual del usuario en fuego y electricidad. En ese momento, su energía

se estaba convirtiendo en rayos eléctricos.

—¡La guerra se luchará! ¡Me convertiré en un héroe! La historia de la Gente de la Tierra será~

157

—Permíteme darte un consejo.

El puño de Kiriha se hundió en el cuerpo de Tayuma mientras éste gritaba. Entonces la electricidad

que rodeaba el guantelete lo recorrió de arriba a abajo.

—Gujah.

Gracias a un control preciso, la electricidad dejó fuera de combate a Tayuma sin matarlo.

—=La próxima vez no te olvides de hacer tus plegarias. Por tu bien=

Tayuma perdió la consciencia y cayó en el sitio. Kiriha mostró una especie de expresión de lástima al

verlo.

—Ah, parece que todo ha acabado bien.

Alguien estuvo siguiendo la batalla entre Kiriha y Tayuma desde la distancia. Sin embargo, no fue la

Diosa de la Creación que mencionó Kiriha, sino una chica vestida con un traje de color rosa con

volantes. Aquella chica no era otra que nuestra maga, Yurika Arcoíris.

—Ahora por fin puedo subirme a lugares altos.

Había escalado una columna de gran altura tras reprimir sus miedos. Desde allí observó la batalla de

Koutarou y las demás y les apoyó con su magia cuando fue necesario.

—Siento que he mejorado al utilizar mi magia en secreto.

Desde el comienzo de la batalla había creado una barrera para evitar que los visitantes del parque

accedieran al lugar, reducido la velocidad de caída de los Sun Rangers cuando salieron volando a

causa de la explosión y protegido al parque y a las personas cuando los soldados de Tayuma

dispararon en todas direcciones.

—Me alegra ver que todo ha salido bien.

Y lo más importante fue que consiguió contener la explosión de la muñeca de barro. Yurika realizó un

conjuro defensivo y lo combinó con el campo de energía espiritual de Karama y Korama. La potencia

de la explosión realmente fue terrorífica, pero gracias a que los dos superpusieron sus escudos y a la

ayuda de la chica mágica pudieron amortiguarla.

Casi no lo consiguieron a tiempo, pero Yurika se esforzó para que tuvieran éxito. Ella había sido la

heroína del día, aunque nadie más lo sabía.

—Ahora lo único que falta es volver a donde se encuentra Ruth-san y todo estará bien.

158

Sin embargo, a diferencia del resto de ocasiones, pensó que lo mejor sería que nadie lo supiera. Los

problemas tenían que resolverse con el esfuerzo de uno mismo, y si los demás sabían que podían

contar con la ayuda de la magia dejarían de intentarlo. Esta era otra de las cosas que Yurika había

aprendido hoy. Tratar de mantenerlo en secreto también le beneficiaba de otra forma, ya que

deseaba seguir pareciendo una chica normal el máximo tiempo posible.

—=¿Y ahora cómo me bajo de aquí=?

Yurika había usado todo su poder mágico debido a la cantidad y eficacia de sus conjuros, de modo

que ahora no podía bajar de la columna a la que se había encaramado.

—¡¡Sálvameee~, Satomi-saaa~n!!

A ella le preocupaba más sobrevivir a esta crisis que hacer saber a los demás que su ayuda había

sido vital.

Parte 4

Unos días más tarde se celebró otra reunión de evaluación en la base de los Sun Rangers.

Finalmente llegaron a un acuerdo en cuanto a sus cinco colores individuales, pero hoy todos vestían

de blanco. El daño que sufrieron en la explosión y en el posterior impacto contra el suelo no había

sido leve. Todos estaban envueltos en vendajes.

—Todos nuestros anteriores problemas están resueltos, y hemos confirmado que el enemigo también

ha estado activo en esta región. Pero hemos descubierto unos nuevos.

Como en la última vez, el profesor Roppongi estaba escribiendo en la pizarra.

—=Y consiste en que todos nosotros somos terriblemente débiles.

—Ni siquiera tuvimos la oportunidad de contraatacar.

El White Shine al que se le escapaba el pelo por debajo de las vendas dejó caer los hombros.

Entonces, otro White Shine de menor tamaño que el primero continuó con la conversación.

—Además, en el resto de regiones salieron corriendo en cuanto vieron a nuestros aliados, pero aquí

cargaron contra nosotros directamente.

—Sí. Nos dispararon sin perder ni un segundo, por no mencionar que sus armas tenían una potencia

descomunal.

El White Shine con gafas de sol hablaba con una expresión amarga. Siempre había confiado en su

habilidad para manejar armas de fuego, por lo que se encontraba muy insatisfecho con esta derrota.

—Aun así la resistencia de los trajes nos salvó. Que hayamos sobrevivido es casi un misterio.

159

—Estaba seguro de que iba a morir cuando Megu-chan cayó encima de mí.

—¡Daisaku-kun, no hace falta que lo digas de esa forma!

Cuando el White Shine obeso salió volando a causa de la explosión, se convirtió en la pista de

aterrizaje de la White Shine femenina, y por culpa de esto sus heridas eran mucho más graves que

las del resto. La chica se sentía mal, pero como era una persona orgullosa protestó.

—Por otra parte, la gente del mundo subterráneo fue derrotada por unos ciudadanos que se

encontraban allí por casualidad.

—¿Significa eso que sus armas son poderosas pero no los soldados que las utilizan?

—Probablemente. Puede que solo se tratara de reclutas.

—Ya veo= así que la situación era igual para nosotros, solo que perdimos debido a la diferencia en

potencia de fuego=

—Sí, si mi predicción es correcta.

Roppongi y el White Shine de pelo corto asintieron entre sí. Sin embargo, el pequeño White Shine,

que había estado escuchándolos, tenía una opinión distinta.

—Pero puede que los ciudadanos que los derrotaron fueran especiales. ¿No fueron Barón Demonio-

san y el resto quienes lo hicieron?

—¡Eso es! ¡Barón-sama es muy fuerte!

En cuanto apareció el nombre del Barón Demonio en la conversación, los ojos de la White Shine

femenina comenzaron a brillar. En su cabeza, el Barón Demonio ya era como una deidad, y tras

escuchar que la victoria había estado a su cargo, para ella fue como un sueño.

—¡Noo~, quiero que Barón-sama me capture y me torture lo antes posible! Ufu, ufu, ufufufufu=

—=Dejando a un lado la opinión de Megu-chan, si la gente normal puede ganarles, ¿las cosas no

podrían irnos mejor si nos esforzáramos un poco más?

El hombre corpulento cubierto de escayolas resumió el tema. Si el Barón Demonio podía superar la

diferencia de potencia de fuego con sus habilidades, ellos también deberían ser capaces de hacer lo

mismo si trabajaban más duro. Como mínimo tendrían más posibilidades de luchar mejor que el

Barón, ya que ellos contaban con sus trajes.

—Daisaku-niichan, ¿quieres decir que deberíamos entrenar nuestros movimientos y pensar en alguna

estrategia?

—Sí.

160

—Entrenar, ¿eh? Esa es mi especialidad.

—Estrategias= Oídme, he estado pensando en algo. ¿No creéis que deberíamos sencillamente

atacarles desde lejos? Nosotros tenemos detectores.

—Estúpido, ¿quieres que Barón-sama te vuelva a gritar?

—Entonces si aumentamos el número de aliados~

—¡¡Deja de decir sandeces!! ¡¡Hayato, ¿es que no lo entiendes?!! ¡¿No has escuchado ni una palabra

de lo que dijo Barón-sama?!

—N-no es eso, pero=

La discusión se complicó una vez más. Puede que su primera batalla hubiera sido un fracaso, pero su

moral aún seguía alta. Querían producir resultados favorables en la próxima misión; todos los

miembros del grupo compartían el mismo deseo.

Por fin les habían permitido realizar un trabajo desde que los degradaron, por lo que no merecía la

pena tener en cuenta una derrota o dos. Aunque fracasaran o se rieran de ellos, se levantarían tantas

veces como fuera necesario. Al menos en ese aspecto sí se les podía llamar héroes. La batalla de la

Cuadrilla del Sol, o los Sun Rangers, no había hecho más que comenzar.

161

Montaña Rusa

Parte 1

Lunes, 21 de diciembre

El plan de Shijima Tayuma fracasó por completo gracias a la intervención de Kiriha y el resto de

residentes del apartamento. Las grabaciones de Karama y Korama sirvieron como prueba para

apoyar el testimonio de Kiriha, y ahora Tayuma esperaba al resultado de la investigación y el

posterior juicio.

Ahora que el plan del líder de la facción radical se había expuesto al mundo, los rivales políticos de

Kiriha, los radicales, no tardaron mucho en desaparecer de las altas esferas. La opinión de los

habitantes del mundo subterráneo había cambiado y ya nada de lo que pudieran hacer tendría

influencia sobre ellos. Incluso si Kiriha desapareciera, culparían a la facción radical. Si querían llevar

a cabo alguna clase de movimiento no tendrían más remedio que esperar hasta que pasase la

tormenta.

Como resultado, todo lo que rodeaba a Kiriha recobró la paz y la tranquilidad. En cuanto a ella, tras

haber sobrevivido a la crisis utilizó sus vacaciones de invierno para volver al parque de atracciones

junto a Koutarou y agradecerle su apoyo de forma adecuada.

—No hace falta que me des las gracias.

Sin embargo, él no creía que hubiese hecho nada que mereciera ser agradecido. Ahora que Kiriha y

él eran amigos era natural que le ayudase en todo lo posible.

—No digas eso. Me encanta este lugar. Hay muchas atracciones que todavía no he probado.

Pero darle las gracias era prácticamente solo una excusa. En realidad Koutarou solo era un añadido,

porque lo que ella deseaba de verdad era montar en la montaña rusa. Cuando apareció Tayuma

perdió la oportunidad de hacerlo, por lo que decidió que sería este día en el que por fin podría montar

en la atracción. Se había mostrado muy entusiasmada con ello desde la mañana.

—Bueno, en ese caso=

—Perfecto. Estaré contenta si disfrutas junto a mí.

—Sin problema. Divertirme es mi especialidad.

Los dos caminaban por el parque en dirección a la montaña rusa. Sin embargo, justo antes de llegar,

Koutarou se paró por algún motivo. Kiriha se dio cuenta y también se detuvo para llamarlo.

—¿Qué pasa?

—Mira allí. Solo pensaba que el agujero ya está arreglado.

162

Koutarou movió ligeramente la cabeza para señalar hacia la zona que estaba mirando. Se trataba del

lugar donde apareció Tayuma con su nave de inmersión subterránea; allí había creado un agujero

enorme en el suelo. Varios trabajadores estaban arreglando el pavimento tras haber rellenado el

boquete.

—Koutarou, es que tener un agujero gigante en medio del parque sería aburrido.

—Mientras la gente pueda conseguir buenos recuerdos de este sitio todo lo demás no importa,

¿verdad?

—Tienes razón.

—¿Y ahora quieres conseguir unos preciados recuerdos de esa montaña rusa?

—Por supuesto.

Riéndose, los dos retomaron la marcha en dirección a la montaña rusa.

El incidente ocurrido el día anterior terminó rápidamente gracias a la magia de Yurika. Al haber

creado una barrera para mantener apartada a la gente al mismo tiempo que aparecieron los Sun

Rangers, nadie pudo verlos luchar. Todo lo ocurrido quedó encubierto utilizando la teoría de que un

sumidero misterioso se había abierto de repente bajo la tierra. Koutarou y Kiriha no tenían idea de lo

importante que había sido la intervención de Yurika, por lo que Koutarou se imaginó que simplemente

habían tenido suerte; en cambio Kiriha asumió que el gobierno de la superficie había clasificado la

información de lo que realmente sucedió. Había diferencias en sus suposiciones, pero ambos se

encontraban contentos de saber que el incidente se había resuelto de forma segura.

—Siempre que se consigan buenos recuerdos, eh= Koutarou, ¿estás contento de encontrarte aquí

conmigo?

Kiriha lanzó una mirada de sospecha a Koutarou mientras caminaba a su lado. Estaban más cerca

que nunca, y aunque él normalmente entraría en pánico en esta situación, hoy no reaccionó de una

forma negativa. En vez de ello, sonrió y asintió.

—Sí. Ahora ya no es tan malo estar contigo. Ya no tengo que preocuparme por tus extrañas

intenciones, porque ahora ya sé lo que realmente quieres.

Hasta ahora Koutarou se ponía nervioso en presencia de Kiriha porque no sabía qué era lo que

pretendía exactamente. Por ejemplo, cuando en el pasado trató de seducirlo, él no sabía si lo hacía

en serio o solo estaba de broma. Pero ahora las cosas eran diferentes; sabía que Kiriha estaba

enamorada de otra persona, por lo que era obvio que no estaba interesada en seducirlo. De hecho

tendría problemas si Koutarou se tomaba sus juegos en serio.

163

Además, ahora él confiaba por completo en Kiriha. Puede que en ocasiones le gastase alguna broma,

pero estaba convencido de que su objetivo nunca sería engañar a las personas. Por tanto ya no tenía

motivos para encontrarse nervioso junto a ella. Ahora era capaz de disfrutar de lo que hacían y

decían, como cuando estaba con Kenji.

—Eso suena como si pensaras que soy una mujer poco convincente.

—Si eso es lo que te parece probablemente sea la verdad. Pero me gusta es clase de persona.

—Fufufu, entonces me lo tomaré como un cumplido.

—Sí. Si no tuvieras elegido ya un hombre con el que querer estar, entonces me gustaría intentar ser

algo más contigo.

—A veces hay que mentir, Satomi Koutarou. Eres demasiado directo.

Caminaban por el parque mientras bromeaban. Se trataba de una situación muy esperada por los

dos. Todo lo que había ocurrido hasta ahora había participado en el cambio de su relación.

Un hombre con el que quiere estar, eh

Cuando se encontraron con la montaña rusa justo delante de ellos, Koutarou se detuvo una vez más

y repitió sus propias palabras mentalmente. Entonces miró al cartel que se encontraba a la entrada de

la atracción.

“Debes medir como mínimo 140 centímetros para subir a esta atracción”

Desvió su mirada hacia los vagones que circulaban por el raíl.

Umm, algo no se ve bien

Al imaginarse a él y a Kiriha montando en los vagones de la atracción juntos, sintió que algo no

encajaba del todo.

—Kiriha-san.

Koutarou llamó a Kiriha justo cuando se disponía a cruzar la entrada.

—¿Sí?

Se dio la vuelta rápidamente. Sus ojos resplandecían, como un niño que deseaba montarse en la

atracción más emocionante.

—Probablemente no deberíamos subir.

—¿Koutarou?

164

La expresión de Kiriha se nubló en un instante. La decepción fue muy grande debido a que llevaba

todo el día esperando ese momento.

—¿Por qué no quieres seguir después de haber llegado tan lejos?

—Umm= Cómo podría explicarlo=

“Hay algo que no encaja” no serviría como explicación. Koutarou se estrujó el cerebro pensando en

cómo expresarse.

—Creo que deberías montar con tu primer amor.

—...Koutarou=

En ese momento Kiriha fue consciente de sus propios sentimientos y sus ojos se abrieron

enormemente.

¿Estoy confundiendo a Koutarou con esa persona?

Kiriha tuvo la sensación de estar a punto de montar en la montaña rusa con su primer amor hasta el

momento en que Koutarou abrió la boca. Por eso se dio cuenta de que lo estaba confundiendo con la

persona de la que estaba enamorada. Miró hacia la atracción después de sentirse azorada por sus

emociones. El complejo entramado de raíles parecía su mente en esos instantes.

—De cualquier forma y sin importar lo que ocurra más adelante, eso sería lo mejor. Después de

haber esperado tanto no hay necesidad de comprometerse ahora.

Koutarou se colocó al lado de la chica y miró a la montaña rusa con ella. Pero a diferencia de Kiriha,

Koutarou no se sentía abrumado por las dudas.

—Te ayudaré a buscarlo, así que encontremos a esa persona.

—...Sí, gracias, Koutarou.

Kiriha pudo entrever otra posibilidad al mirar el rostro sonriente de su compañero.

No Puede que no esté confundiéndolo con esa persona, sino que yo

Sin embargo, Kiriha no pudo llegar aún a una conclusión. Para ella ambas posibilidades parecían ser

correctas, aunque al mismo tiempo erróneas. Sus sentimientos eran muy complicados de entender,

pero había algo de lo que estaba segura.

—¿Y qué ocurrirá si no podemos encontrarlo?

Kiriha deseaba subir a la montaña rusa con Koutarou. Quería guardar en sus recuerdos unas

experiencias memorables con su recién encontrado amigo, por lo que no pudo evitar preguntar eso.

165

—Entonces sube conmigo. Yo también estoy muy interesado en las montañas rusas.

—...Entendido. Entonces lo dejaremos para otro día.

Satisfecha por su respuesta, Kiriha aceptó su proposición.

Independientemente de con quién monte en esta atracción en el futuro, solo espero que mis

sentimientos se hayan resuelto para entonces

Kiriha no sabía qué iba a ocurrir en el futuro, pero eso le hizo sentirse misteriosamente contenta.

Parte 2

—Bien, ¿entonces en qué montamos ahora=?

Después de dejar atrás la montaña rusa, Kiriha recorrió el parque para buscar la siguiente atracción.

Atracciones en las que había subido, otras en las que no y otras en las que ya había estado pero

quería volver a subir. Había una multitud de lugares que llamaban su atención.

Oh, sí, había una cosa que quería decir

Viendo a Kiriha como iba de aquí para allá recordó que necesitaba hablar con ella sobre un asunto.

Era algo que había estado pensando desde que la vio luchar contra Tayuma.

—Escucha, Kiriha-san.

—¿Sí?

Cuando la llamó, ella siguió caminando por la zona mientras lo miraba. No dejaba de moverse, casi

como si Koutarou estuviera subido en una atracción.

—Me gustaría disculparme por una cosa.

—¿Disculparte? ¿Por qué?

Kiriha inclinó la cabeza. No podía recordar nada de lo que Koutarou tuviera que pedir perdón. En

cambio se le ocurrieron varias cosas por las que ella debería disculparse con él.

—Cuando nos conocimos te dije unas cosas horribles, ¿recuerdas?

Koutarou quería pedir perdón por lo que le dijo el día en que se conocieron. Como no tuvo manera de

saber sus verdaderas intenciones le llamó idiota, entre otras cosas. Pero una vez conoció su

verdadero objetivo se dio cuenta de que aquellas palabras podrían haberla herido en su momento.

—Claro que lo hiciste. Después de todo soy una invasora.

166

Kiriha sonrió al explicarle que no era necesario pedir perdón. En aquel entonces ya estaba preparada

para las consecuencias, puesto que deseaba que Koutarou se negara a entregarle el apartamento.

—Puede que tengas razón, pero aun así lo siento mucho, Kiriha-san.

A pesar de todo Koutarou quiso continuar con su disculpa. Cuando lo hizo sintió que se había quitado

un gran peso de encima; no solo lo hizo por Kiriha, sino que también por sí mismo.

—Eso suena como si quisieras que te invadiese.

Kiriha puso una sonrisa traviesa. Koutarou fue duro con ella porque quiso evitar la invasión, de modo

que disculparse por ello era lo mismo que permitirle seguir con su plan original, tanto en el

apartamento 106 como en la superficie. Sin embargo la mirada del chico permaneció tranquila,

incluso después de ver esa sonrisa. Tenía una fe absoluta en Kiriha.

—Siéntete libre de invadir lo que quieras. La superficie o ese apartamento.

—Qu~

—Si es que realmente deseas hacerlo.

Kiriha percibió lo feliz que se encontraba al escuchar la respuesta de Koutarou.

Así que no te importa si decido invadir Koutarou

Una profunda alegría asaltó su corazón y sintió como si fuera a salirle del pecho en cualquier

momento. Estaba enormemente contenta por saber que Koutarou la había aceptado como una

verdadera amiga. Esta también era la respuesta que buscó en la invasión. Era como si las palabras

del chico sirvieran para reafirmar sus acciones y sus metas; por fin consiguió lo que había deseado

durante tanto tiempo. La alegría era tan intensa que incluso la habitualmente apacible Kiriha apenas

pudo contener las lágrimas.

—...Koutarou, en realidad no quieres que encuentre a esa persona, ¿verdad?

Al decir eso se limpió una lágrima de los ojos. A pesar de su fuerte voluntad no fue capaz de evitar

llorar.

—¿Um? ¿A qué te refieres?

Koutarou no vio sus lágrimas y simplemente sonrió al dirigirse a ella.

—No, nada.

La chica le agarró de la mano mientras él inclinaba la cabeza confundido. De repente Kiriha se

adelantó y le tiró del brazo, porque si hubiera continuado mirándole a los ojos probablemente se

habría puesto a llorar.

167

—¡Vamos, Koutarou!

—Sí.

Kiriha continuó caminando hacia las atracciones que no había subido nunca para tener recuerdos del

primer amigo de verdad que había hecho en la superficie.

Parte 3

Ahora que se estaba aproximando el final del año, incluso si los días eran cálidos, por las tardes

bajaba la temperatura en cuestión de minutos. Por lo tanto para Koutarou, que había conseguido otro

trabajo a tiempo parcial en las vacaciones de invierno, se había convertido en una época muy dura.

—¡¿Qué le parece un pastel para Navidad?! ¡En la Pastelería Harukaze aceptamos reservas para

tartas de Navidad!

El nuevo trabajo de Koutarou consistía en entregar folletos vestido de Santa Claus. Como la

pastelería de la estación más cercana al centro comercial estaba vendiendo pasteles de Navidad,

Koutarou se encontraba a cargo de repartir publicidad. Hoy era 22 de Diciembre y la Nochebuena

estaba ya a la vuelta de la esquina, por lo que si pretendían vender pasteles de Navidad tendrían que

hacerlo en esos dos días que faltaban. El momento más favorable para repartir publicidad era cuando

la gente iba de compras o regresaba a casa. Hacía frío, pero su deber era trabajar.

—¡¿Qué le parece un pastel para Navidad?! ¡En la Pastelería Harukaze aceptamos reservas para

tartas de Navidad!

Koutarou levantaba la voz cuando veía a la gente pasar por el centro comercial y les entregaba unos

panfletos. Muchas cosas eran necesarias en el fin de año, y el sueldo de su trabajo de excavación en

las ruinas no era suficiente. Como Yurika estaba conviviendo con él, el coste de la comida había

aumentado, cosa que también ocurrió con la factura de la electricidad, ya que Theia gastaba de más

al estar jugando tanto tiempo con la videoconsola. En el invierno también subía la factura de la

calefacción, poniendo más presión sobre las finanzas de Koutarou. No tendría ningún problema si

dependiera del dinero de su padre, aunque si quería que lo reconociese como un hombre adulto e

independiente debía resolver este asunto con sus propios medios.

—¡¿Qué le parece un pastel para Navidad?! ¡En la Pastelería Harukaze aceptamos reservas para

tartas de Navidad!

Muchas personas estaban pasando por delante de él, sin embargo, todos parecían ocupados; solo

unos pocos mostraron interés en los panfletos de Koutarou. Él se los entregaba educadamente a todo

el que quería coger uno, aunque en realidad eran aún menos los interesados en comprar una tarta. A

pesar de todo era importante pensar que cualquiera que cogiese un folleto era un cliente potencial.

Después de estar luchando un rato contra el frío escuchó una voz inesperada.

168

—Buenas tardes, Santa.

—¿Oh? ¿Sakuraba-senpai?

Harumi fue quien lo llamó. Cuando Koutarou se giró en la dirección de la que había provenido la voz

pudo ver a Harumi sonriendo entre las frías corrientes de aire que circulaban por el centro comercial.

Para él esa sonrisa era como el sol de primavera. Fue un encuentro muy agradecido que incluso le

permitió olvidarse del frío.

—Fufu, creo que este año he sido una buena chica, así que ¿puedo coger un panfleto?

Sonriendo, Harumi extendió las manos como si estuviera pidiendo un regalo.





No hay comentarios.:

Publicar un comentario

iiolft

https://2020novelaligera.blogspot.com/p/volumen-2-parte-3-conspiracion-viento.html https://2020novelaligera.blogspot.com/p/201-una-asamblea-...