Prologo – Canción de Descanso de los Aventureros


--Bell, tú…


--¡Bell-sama, eso es…!


Ante esa “escena”, las expresiones de Welf y Lili se oscurecieron con tristeza.


--¡Aah, Bell-sama, no puede ser…!


--¡Lo sabía, el brazo izquierdo de Bell-dono, ya…!


Sin poder soportar esa “figura”, Haruhime y Mikoto también desviaron su mirada.


El chico quien estaba parado sin palabras frente a sus compañeros, Bell, abrió su boca solemnemente.


--De alguna manera, termino así… Bell tenía inmovilizado su brazo.

Específicamente, su brazo estaba en vuelto en un armazón metálico y colgando con un cabestrillo. Era una férula sin disimular.

Bajo el claro cielo azul, la voz sonriente del chico resonó.


--Estaba hablando con Lili-enana que a pesar de ser solo un examen estaba tomando demasiado, pero… Como era de esperar, ¿<Dea Saint> se enojó?

--Si, mucho… cuando está así de enojada, Amid-san es temible…


El lugar en el que se encontraban era la Calle Principal Noroeste, conocida como la “la calle de los Aventureros”.

Bell, quien acababa de salir del edificio de piedra blanca pura que se erguía en la amplia calle—el hospital de la

<Familia Dian Cecht>—fue recibido por los miembros de la <Familia Hestia>, la <Familia Miach> y además la

<Familia Takemikazuchi> quiénes lo estaban esperando.


--Escuche que estaban asegurándolo con un Soporte de alta clase, pero…


--Así es, pero… como era de esperar, parece que es imposible moverlo…


Bell se rasco la parte posterior de su cabeza con su mano derecha vacía mientras le respondía a Ouka quien mostraba una expresión atónita.

Desde la expedición de la alianza de <Familias>—el encuentro con el Musgo Gigante, los crímenes de Jura Halmer y entonces, su marcha de la muerte a los Pisos Profundos—ya habían transcurrido dos semanas.

Bell, quien sufrió profundas heridas durante su batalla contra el Juggernaut, por una cosa y otra termino excediéndose en sus movimientos incluso mientras recibía tratamiento médico y usaba el soporte, y en el examen de hoy fue regañado por Amid.

 


El gran regaño de <De Saint> quien era llamada “Una mujer hermosa como una fina muñeca” o “Una talentosa princesa siempre calmada”, fue tan terrible que casi ennegreció el cabello blanco de Bell.

--Entonces, para que no mueva descuidadamente mi brazo, me colocaron esta férula… El suspiro de Lili resonó vacíamente.

En cuanto a la férula, los materiales que se usaron para hacerlo no fueron vendas y yeso, sino doble Adamantita. Más allá de ser un metal refinado liviano que no ponía una carga en el cuerpo, se podía sentir la firme voluntad de la Sanadora que decía “Absolutamente no lo moverás”.

El enojo de Amid durante el examen estaba realmente claro.


“Si esta vez no escuchas lo que digo, te atare a una cama del hospital…”


Al recordar esa escena de hace unos minutos, todo el cuerpo de Bell tembló.


Sin desistir en su trabajo, la amabilidad y orgullo de la Sanadora llamada Amid se desbordaban, pero, al Bell de ahora, solo lo asustaba al mismo nivel o más que el rugido de fuego de un dragón.

No existía algo tan aterrador como la ira de una hermosa mujer, o particularmente de una persona normalmente dócil, Bell una vez más fue testigo de ello.

--Como esperaba, la <Familia Dian Cecht> no es buena… Bell, desde ahora y sin retraso, déjanoslo todo a nosotros. Te curaremos cuidadosamente con nuestra medicina súper especial y alimentos medicinales de más alto valor…

--No, ya que esa medicina y alimentos parecen terriblemente caros, permíteme declinar… Golpeando ligeramente su hombro, Naaza dijo con sus ojos que parecían somnolientos.

Aunque la relación entre la <Familia Miach> y la <Familia Dian Cecht> era de enemigos comerciales, además de que Naaza y los demás eran íntimos amigos con la <Familia Hestia>, esta vez el tratamiento de Bell había sido cedido a Amid. No, lo más correcto sería decir que se le confió su tratamiento.

Del mismo modo que cuando le otorgaron una “Prótesis” cuando termino perdiendo un brazo, Naaza creía que si era <Dea Saint>, podría curar el brazo de Bell.

Sin embargo, dejando de lado a su Dios principal, la propia Naaza absolutamente no admitiría esa verdad.


--Es una lástima… a pesar de que pensé que si venias con nosotros, la frustración de Casandra, quien desde hace un tiempo parecía querer hablarte también podría aliviarse…

--¿¡Fuee!?


En el momento en que Naaza sonrió maliciosamente, Casandra, quien estaba parada a su lado, dejo escapar una voz confundida.

Su rostro se enrojeció como un tomate.


--¿Casandra-san esta frustrada…? ¿Es por lo de convertirme en su compañero de conversación?

 


--¡T-Te equivocas! ¡Es solo que estaba preocupada de si debería ir a verte, pero estabas herido, así que pensé que si iba probablemente sería una molestia! Esto, es por eso, si… ¡¡De cualquier manera no es nada!! ¿Cierto?

¿Cierto? Así es, ¿¡Cierto, Daph!?


--No me involucres...


Ante el confundido Bell, Casandra instantáneamente perdió la calma.


Y mientras recibía una mirada de molestia de Daphne quien estaba justo a su lado, termino comportándose sospechosamente.

--Aah, pero… habíamos prometido que cuando la expedición terminara hablaríamos mucho, ¿No es así? Entonces, esta vez yo iré a su tienda.

--L-Lo recordaste… ¡Uuu~~! ¡¡Daph~~~~~!!


--¡¡Ya te dije que no te me pegues!!


Con sus mejillas sonrojadas ante el sonriente Bell, Casandra termino abrumada por la emoción. Daphne finalmente le gritó ásperamente a su amiga que intentaba ocultarse tras su espalda.

Cuando Bell, quien no podía comprender bien lo que ocurría, estaba preocupándose un poco, Welf le preguntó repentinamente.

--Dicho eso, Bell, ¿Qué paso con esa Elfa del bar? ¿No vino?


--¿Ryuu-san? Creó que ya que el Bar de Mia-san está ocupado, no puede venir, pero… Allí, Bell añadió desarticuladamente.

--Incluso dejando eso de lado, como lo digo, no se ha encontrado conmigo… casi parece que estuviera evitándome…

Quienes estaban reunidos en ese momento frente al hospital de la <Familia Dian Cecht>, eran los miembros de las <Familias> que participaron en la “Alianza de Facciones”. Como compañeros que habían superado una expedición en la que compartieron mucho unos con otros, habían vigilado el progreso de la recuperación de Bell quien sufrió las mayores heridas.

Excluyendo a Aisha quien se había quejado de que fue “llamada por su Dios”, solo Ryuu estaba ausente.


Considerando su rectitud como Elfa, ¿No habré hecho algo que la molesto sin saber?


Mientras Bell pensaba con intranquilidad si había hecho algo para molestarla, solo Lili pareció haberse dado cuenta de algo.

Aun así, no dijo nada. No debía decir nada.


--¿Después de Casandra-sama, incluso Ryuu-sama…? No, no, eso es imposible, absolutamente imposible… Repetía esos murmullos a su lado.

 


Viéndola de esa forma, Haruhime inclino la cabeza.


--E-Entonces Bell-san... Con tu brazo en ese estado, la exploración del Calabozo…


Aun con sus mejillas ardiendo, Casandra le preguntó sacando solo la mitad superior de su rostro desde detrás del hombro de Daphne.

Ante esa pregunta, Bell asintió con una sonrisa.


--Si. Ya que la expedición también termino… por un tiempo, pienso tomármelo con calma. Mirando sobre su cabeza, el cielo azul se expandía sin límite.

Como si les otorgara un respiro fugaz a los Aventureros que habían superado la calamidad, el cielo sin una sola nube continúo despejado.

--Descansar también es el trabajo de un Aventurero, Kami-sama lo dijo después de todo.







Intermedio – Crecimiento, Presente y Pan Negro


Bell Cranel Lv. 4

Fuerza: I 0 —> C 676 Resistencia: I 0 —> B 701 Destreza: I 0 —> B 724 Agilidad: I 0 —> B 718 Poder Mágico: I 0 —> C 655 Suerte: G —> F Resistencia Anormal: H —> G Escape: I

<Magia> [Firebolt]

Magia de Lanzamiento Rápido

<Habilidades>


[Deseo Inquebrantable]


Acelera el crecimiento.

Los efectos duran tanto como sus sentimientos no cambien.

Los efectos están determinados por la fuerza de sus sentimientos. [Argonaut]

Derecho a cargar automáticamente para una acción activa. [Ox Slayer]

Incrementa exponencialmente todas las habilidades al luchar contra monstruos tipo toro furioso.



--Bell-kun, ¿Qué demonios estuviste haciendo?

Eso fue lo primero que dijo Hestia después de terminar la actualización del <Estado> de Bell. Mirando la espalda del chico, mostró una expresión increíblemente seria.

Pero su voz era muy rígida. Claramente sin entonación.

Bell, quien estaba recibiendo la actualización sentado en una silla debido a la férula, parecía incómodo. Sede de la <Familia Hestia>, la <Mansión de la Chimenea>.

En una habitación vacía del primer piso.

No mucho tiempo después de regresar con vida de la expedición, Hestia y los demás estaban realizando las actualizaciones de <Estado> que habían pospuesto. O para ser precisos, todavía estaban en proceso

Estando los dos solos en la habitación ya que tenía que quitarse su ropa, Hestia coloco sus manos que habían estado trabajando sobre sus rodillas.

 


Incluso tuvo la sensación de querer dejar escapar un suspiro, limpiarse la frente, y mostrar una sonrisa brillante. Aunque eso simplemente era para escapar de la realidad.

—El aumento total del dominio de habilidad superaba los 3400

Sin ningún error, era la mejor marca del chico, o, mejor dicho, también era un nuevo record.

No, si los miembros de las <Familias> de otros Dioses también lo hicieran—no actualizar sus <Estados> en absoluto, seguir acumulando <Excelia> y luego actualizar todo de una vez—no era imposible, si buscaba probablemente los encontraría, pero… incluso comparar no tendría sentido. Ni siquiera podría jactarse de En una sola aventura su grado de crecimiento subió así.

Después de todo, eso significaba que su <Familia> había pasado varias veces por “escenas de carnicería”, revelando el hecho de que si hubieran cometido incluso un pequeño error probablemente no estarían aquí.

--Err…

Bell quien recibió el papel con su actualización también mostró una expresión ligeramente torpe.

--… Estuve a punto de morir, como ocho veces.

Lo sé muy bien.

A pesar de que la historia parecía peligrosa con solo ese monstruo llamado Musgo Gigante, luchar contra oponentes incomprensibles como el Lambton o el Juggernaut, para al final ser arrastrado hasta los Pisos Profundos y vagar en la línea de la vida y la muerte—había escuchado los detalles de esa expedición claramente. Justo después de escuchar la historia, sintiéndose mareada casi había terminado desmayándose. O, mejor dicho, realmente se desmayó.

Ahora esa historia nuevamente había sido respaldada por los números de su <Estado>, Hestia sin pensarlo se sujetó la cabeza con las manos.

--… Bell-kun, ¿Puedes decirle a Ayudante-kun y a los demás que sus actualizaciones la dejaremos para otro día? Lo siento, pero por alguna razón ya me siento terriblemente cansada…

--Ah, si… l-lo siento…

Cuando le pidió terminar las actualizaciones con una voz muy, muy cansada, Bell mostró un excesivo rostro de disculpa.

Sin duda, si la Asesora-kun del Gremio también escuchara esta historia se caería de golpe en la mesa,

¿Cierto~? De alguna manera siento una increíble sensación de camaradería. Me preguntó si debería invitarla a beber solo nosotras dos, aprovechando tambien para verificar a las mujeres alrededor de Bell-kun.

Mientras miraba a la distancia, Hestia dejo que sus pensamientos se descarrilaran.


Hablando honestamente, de alguna manera sintió como si pudiera realizar un <Aumento de Nivel>, pero guardó silencio.

 


Quizás había sido solo su imaginación.

Probablemente había sido un malentendido de Hestia, ¿Cierto?

Acabando de alcanzar el Lv. 4, y además de que no había transcurrido mucho desde la realización del

<Denatus>, si cometiera el error de realizar un <Aumento de Nivel> con esa sincronización—

¿No crees que los Dioses se asombrarían mientras babean y se orinan, bailando locamente de felicidad mientras sus ojos giran? ¿De verdad? ¡De verdad, de verdad!

Hestia, mientras desarrollaba una enigmática batalla con su propia voz que emergía dentro de su corazón, dejo escapar un largo, largo suspiro.

--… Realmente has crecido, ¿Eh, Bell-kun? Y entonces—

Llena de confianza y con una emoción más profunda que nadie, dijo.

--Desde el momento en que nos encontramos, realmente has crecido.


Al mismo tiempo, le mostró al chico parpadeando—el primer miembro de su <Familia>—una sonrisa.

× × ×

--Entonces, nos vamos.


Terminada la actualización de mi <Estado> con Kami-sama, salí de nuestro hogar. Hoy planeaba salir a caminar casualmente y sin rumbo.

Por un lado, naturalmente era para tomar un descanso, pero la razón principal era para aliviar la sensacion provocada por continuar vagando por los Pisos Profundos.

Sentía como si mi cuerpo me estuviera diciendo que quería bañarse plenamente con la luz de la Superficie que tanto anhelaba.

Aunque considerando el estado de mi brazo izquierdo inmovilizado, probablemente no debería caminar demasiado, pero no debería haber problema si lo hago moderadamente.

Ya que era una rara oportunidad después de mucho esfuerzo, pensé recorrer la ciudad tranquilamente.

--Ha pasado un tiempo desde que los dos salimos a caminar por la ciudad de esta manera, ¿No es así, Bell?

--Cierto. Recientemente siento que no he hecho nada solo contigo, Welf.


Aunque podría no ser correcto llamarlo acompañante, fue Welf quien propuso acompañarme debido a la férula.

 


Diciendo que acababa de terminar el mantenimiento de mis armas y las de Mikoto-san, me acompaño. En realidad, Lili también parecía querer venir, pero… se dirigió al Gremio para presentar el informe de la expedición cuya fecha límite se estaba acercando.

Debido a todos los tipos de <Irregulares> que sucedieron, en lugar de los Pisos Inferiores, terminamos yendo hasta los Pisos profundos, pero Lili resueltamente nos advirtió que no deberíamos informarle la verdad al Gremio.

La razón era—

--Si saben que fuimos hasta los Pisos Profundos, incluso si no es más que una posibilidad de una en diez mil, es posible que el rango de la <Familia> suba. ¿Qué pasara si llegamos a eso? El impuesto de la <Familia> aumentará. No podemos permitir eso, ¿Entienden? Además, si el Gremio dice algo tan estúpido como “¡Entonces su siguiente objetivo será el 38° Piso!”, en el futuro, la tarea más fácil en las expediciones obligatorias será aumentar nuestro Piso alcanzado. Se volverá difícil cumplir con las condiciones, no soy Welf- sama, pero Lili soltaría un “¡¡No bromeeeeees!!”. Ya que si Aisha-sama, Ryuu-sama y las demás no están, dejando de lado los Pisos Profundos, incluso los Pisos Inferiores aún son peligrosos, es imposible, imposible, absolutamente imposible. Tambien podrían imponernos una búsqueda peligrosa o una misión como explorar completamente Pisos difíciles. Definitivamente lo mejor es ocultarlo, sin ningún error y sin ninguna duda es la verdad. Además, ya que en esta ocasión la expedición fue una marcha forzada continua, estamos

completamente en números rojos. Eso aparentemente.

Ante las palabras del cerebro de la <Familia> quien hablo sin tomar un respiro, no hubo nadie, ni siquiera Kami-sama, que lo discutiera.

Por cierto, en la parte de “completamente en números rojos” los ojos de Lili se habían cubierto con una sombra más oscura que la del 37° Piso. Yo y Haruhime-san nos asustamos y Welf con Mikoto-san solo pudieron mantener la boca cerrada.

Sin embargo, ya que Urano-sama y Fels-san sabían de las circunstancias, honestamente sentí que estaba bien incluso si no se ponía así de nerviosa.

De cualquier manera, Lili dijo que quería recibir la penalización del Gremio por el fracaso de la expedición, para que la <Familia Hestia> continuara siendo una facción media aun sin grandes logros.

De hecho, desde el encuentro con el Musgo Gigante no tuvimos tiempo de reunir el Botín que era nuestro objetivo y la misión obligatoria de esta vez será tratada como un fracaso. La espalda de Lili quién se dirigió al Gremio sujetando una bolsa llena de dinero para la multa y murmurando “Gununu”, incluso ahora permanecía impresa en mis ojos. Por otra parte, para aumentar su experiencia, Haruhime-san también fue llevada por la fuerza.

La tarea de cuidar nuestro hogar quedo en manos de Mikoto-san y Ouka-san y los demás miembros de la

<Familia Takemikazuchi> quienes vinieron a ver la situación. Kami-sama había ido a trabajar.

--Por cierto, Bell. Desde que regresamos a casa, te levantas repentinamente por la noche, ¿Cierto?

 


--… ¿Te diste cuenta?

--Si, nuestras habitaciones están una al lado de la otra después de todo. Como era de esperar, ¿Es por permanecer mucho tiempo en los Pisos Profundos?

--Si… después de todo, ahí no puedes descansar más de cinco minutos y no sabes cuándo un monstruo podría atacarte. Incluso aunque regrese a la Superficie, mi cuerpo sigue siendo demasiado sensible…

Welf y yo caminábamos por la calle uno al lado del otro mientras charlábamos.

Tal vez porque estaba preocupado de que ser arrojado repentinamente a los Pisos Profundos pudiera causarme algún trauma, Welf me miraba con ojos preocupados.

--Eso es problemático, ¿No es así? Entonces no has dormido mucho, ¿Cierto?

--¡E-Estoy bien, no te preocupes! ¡Además, parece que Haruhime-san también lo noto, así que cuando me despierto, viene de inmediato a mi habitación!

-- —¿Huh?

--¡En parte se debe a que es una Beastman, pero al parecer en su “trabajo” en el Distrito del Placer le enseñaron a notar los movimientos al dormir de su cliente, o cuando se levanta y cosas así…!

-- —¿Hmm?

--¡Sostiene mi mano hasta que me duermo o leemos historias de Héroes juntos…! Sentí como si tuviera una hermana mayor, y me hace feliz… ¡No, eso no! ¡D-De todos modos, ya estoy bien así que no te preocupes!

--... Definitivamente no le digas eso a Hestia-sama y Lili-enana.


Para no preocuparlo, confesé desesperadamente los “asuntos nocturnos” con Haruhime-san mientras mi rostro se enrojecía, Welf estaba mostrando una expresión indescriptible. ¿Huh? ¿Qué significaba esa expresión?

—Liberado de las varias batallas, mis nervios tensos parecían relajarse. Eso es lo me parecia.

Esto no era más que mi imaginación arbitraria, pero con Aizu-san, quién era una Aventurera de Primera Clase, a la cabeza, las personas que regresaban de una expedición también se dedicaban al “tiempo inofensivo de la superficie”, ¿No es así? Caminado como yo, mirando distraídamente el cielo y reuniéndose en la multitud.

Tal vez estaría bien llamarlo un “ritual” para retomarse a uno mismo… o, mejor dicho, siento que después de continuar estando mucho tiempo en el Calabozo, puede causar desconcierto por el ambiente de la Superficie, y confusión por el lento flujo del tiempo, provocando que se sienta una “disparidad”.

El levantarme de un saldo sobre reaccionando a un pequeño sonido incluso aunque esté acostado en una cama, seguramente era el mejor ejemplo.

De cierta forma, esto también podría ser una enfermedad ocupacional, que probablemente podría llamarse

“enfermedad del Calabozo”.

 


Si no te acostumbras a los momentos “pacíficos” y relajas tu cuerpo y alma, no podrás descansar. Es por eso que los momentos como estos también son necesarios para un Aventurero.

--Ese es el <Pequeño Novato>… no, ¿<Pies de Conejo>?

--También esta <Ignis>.

--Hey, chico. ¿¡Hoy no estás en el Calabozo!?

--Me llego una buena fruta. ¿Quieres llevar alguna?

--¡Onii-chan de cabello blanco! ¿Qué le paso a tu brazo?

--¿Te lastimaste en el Calabozo?

--¡Parece doloroso!

Mientras estaba caminando por la calle junto con Welf, reunimos la atención desde varios lugares.

No solo había humanos Aventureros que nos miraban desde la distancia, sino tambien un Enano y una mujer Beastman que gritaban desde un puesto de frutas, y también niños de sangre mixta se nos acercaban inocentemente.

¿Esto se debía a que me había convertido en un Aventurero de Segunda Clase Lv. 4…? Aunque probablemente también estaba el hecho de que pertenecíamos a la <Familia> de una Diosa muy amistosa, pero excluyendo a los vecinos a los que saludábamos normalmente, incluso recibíamos palabras de apoyo como “¡No se rindan!” de personas que no conocíamos.

Desde los Dioses masculinos con los que nos cruzábamos podía escuchar frases como “Debería haberlo dejado entrar a mi <Familia> en ese entonces~”, “Bell-kyun, haa, haa” o “Kuh, ¿No se puede regresar el pasado?”, dejándome sin saber qué expresión mostrar.

--Te has hecho un poco famoso… no, muy popular en esta área, ¿Eh? ¿Cómo te sientes?

--E-Estoy feliz, pero… como era de esperar, estoy un poco perplejo…

Aunque me avergonzaban las palabras de Welf, dije mis pensamientos honestos.


En ese momento con Wiene… después del incidente de los Xenos, una vez también me habían dirigido su decepción y malicia.

Aun así, sentí fuertemente que la razón por la que recibía las sonrisas de las personas en la calle, se debía al hecho de haber superado varias cosas.

Así es.

Hasta ahora, realmente han sucedido muchas cosas.


--Ah…

 


En el momento en que estaba inmerso en el sentimentalismo, pude escuchar la voz sorprendida de alguien desde el frente.

Cuando lo miré, también me detuve sin querer.

La persona que estaba allí de pie sorprendido, era un hombre humano de mediana edad vistiendo ropa un poco maltrecha.

Su edad era el doble que la mía. Su flequillo negro cubría un poco sus ojos.

Al vernos mirándonos el uno al otro sin movernos, Welf mostro una expresión perpleja. Ya que mi cabeza había quedado en blanco ante el suceso repentino no podía explicarle.

El hombre quien acababa de salir de una esquina, mostro una expresión terriblemente incomoda, entonces dio media vuelta e intento marcharse rápidamente.

--¡E-Espera!

Mirando su espalda, lo llame en pánico.

--¡Muchas gracias, por el pan negro!

Grite fuertemente y baje mi cabeza profundamente. Su sorpresa se me transmitió inmediatamente.

Cuando levanté la cabeza, vi al hombre regresándome la mirada con los ojos muy abiertos. Cuando retome mi postura, ambos intercambiamos miradas por un tiempo.

Luego me sonrió como si la fuerza lo abandonara.

--Tú… realmente te volviste un gran Aventurero, ¿Eh? No has cambiado nada.

--…

--Yo tampoco he cambiado.


El hombre quien froto su dedo bajo su nariz, estrecho sus ojos como si recordara algo.


--Este… incluso si alguien como yo lo dice, supongo que puede ser una ayuda innecesaria, pero…

Y entonces, se rasco la cabeza y desvió su mirada hacia el piso, como si fuese difícil decirlo… aun así, lo dijo.

--… No te rindas, chico.

-- —¡Si!

Le respondí instantáneamente, y luego sonreí ampliamente. Que felicidad.

 


Ni siquiera yo mismo sabía por qué estaba tan feliz, pero, a pesar de que había recibido una montaña de palabras de apoyo hasta ahora, el ser animado por esa persona delante de mí—me hizo insoportablemente feliz.

Ante mi sonrisa, el hombre obviamente pareciendo avergonzado, esta vez se marchó del lugar.

--Bell, ¿Conoces a ese hombre?

Pregunto Welf quien había estado vigilando el desarrollo de la situación en silencio.

Le respondí a mi compañero de la <Familia> que inclinaba la cabeza ante esa persona que no recordaba conocer.

--Si… es una persona que cuido de mi hace un tiempo atrás. Así es.

Antes de reunirme con Lili y Welf, e incluso con Kami-sama. En ese tiempo cuando acababa de llegar a Orario sin saber nada. Estuve atrapado entre la expectativa y la ansiedad.

¿El yo de ese tiempo podría imaginarse al yo de ahora?

Dando la bienvenida a muchos “Encuentros”, superando muchas “aventuras”, a mi yo actual rodeado por una

<Familia>.


… Claramente, no podría.

Como muchas personas, el viejo yo era incapaz de visualizar su propio futuro. Y como no podían hacerlo, avanzaban con todo por el presente.

Levante la cabeza.


Delante de mis ojos se extendía un hermoso cielo azul. Incluso el cielo de Orario, estaba cambiando sin parecerlo.

En ese tiempo en que no sabía nada, el cielo primaveral era más cálido que ahora. Ahora, el otoño ya se aproximaba y el viento fresco sacudía mi cabello.

Mi conciencia estaba siendo guiada hacia el cielo.


Yo, me sumergí en los recuerdos del “Día del comienzo”.







Capítulo 01 – El Dia de la Partida, el Dia del Comienzo


--Puedes encontrar todo en la Ciudad Laberinto. El hombre le dijo al joven yo.

--Chicas hermosas, los Elfos que tanto te gustan, bellas Diosas... Incluso puedes tener encuentros predestinados allí. Si quieres ir, ve.

Estaba sosteniendo un libro sobre Héroes en mis manos en ese momento, mientras mi joven mente estaba confundida por esas palabras.

--Si lo haces bien, puedes ganar riqueza y fama. Él dijo.

--Sin embargo, sería irrelevante involucrarse en las olas del tiempo. Así es como es. Mirando al pequeño yo, no se rió ni se enojó, solo lo dijo con indiferencia.

--Debido a eso... incluso puedes ser un Héroe. Si tienes la resolución, adelante. Mi abuelo, de hecho, lo dijo.

--No confíes tu voluntad a los demás, ni a los Elfos ni a los Dioses. No pediré nada más. Todavía recuerdo las palabras de ese hombre.

--No sigas ciegamente las instrucciones de otros. Decide por ti mismo. Recuerdo la expresión de su rostro.

--Esta es tu historia.


La sonrisa que surgió en el rostro del hombre era absolutamente inolvidable.


Muchas palabras y recuerdos importantes de mi abuelo que ya no está aquí... Estaba seguro de que, de ahora en adelante, pensaría en ellas de vez en cuando.


× × ×

-- —¡Hey chico, puedo verla!


*Clack, clack*


El sonido y el impacto de las ruedas sacudían mi cuerpo. Despertando de mi sueño, abrí los ojos.


Me había quedado dormido mientras abrazaba mis rodillas, pero después de escuchar la voz del hombre, me levanté de un salto y rápidamente saqué la cabeza del carruaje que transportaba mucho trigo.

 


--… ¡…!


Desde el carruaje que avanzaba por una colina, pude ver cierta escena.


Una gran ciudad rodeada de enormes murallas, así como una torre blanca que se elevaba en el cielo despejado.


Frente a la magnífica escena en mi línea de visión, quede boquiabierto como un tonto mientras miraba en éxtasis.

--¡Asombroso…!


--¡Hahaha, todos los que ven Orario por primera vez reaccionan de esa manera!


Viéndome temblando de la emoción, el hombre, un comerciante humano, se rio alegremente.


A pesar de que en el camino hasta aquí siempre se podía ver si miraba hacia el cielo, la espectacular vista de la torre gigante seguía siendo la escena más emocionante. No tenía idea de cómo expresarme ante esta escena que solo se hizo visible después de dejar atrás la aldea en la que crecí—la imagen completa de la gran ciudad.

La Ciudad Laberinto, Orario.


Era el “centro del mundo” donde se podía obtener riqueza y fama.


Frente a esta ciudad, mencionada en tantas historias de Héroes de los libros de mi infancia, no pude evitar sentir escalofríos y sentirme conmocionado por dentro.

--¡Gracias, señor! ¡Estaré bien desde aquí!


Después de perder a mi abuelo, mi única familia, hace aproximadamente un año, finalmente decidí abandonar mi aldea natal. Le agradecí al amable comerciante que me trajo aquí y salte del carro.

Recogí mi pequeña cantidad de equipaje y comencé a correr por el camino que conducía a la gran ciudad.


--¡Hey, chico! ¡Aún no hemos llegado!


--¡Está bien, correré la última parte! Me di la vuelta y le dije sonrisa.

Como impulsada por la emoción que brotó en mi corazón, corrí colina abajo hacia la Ciudad Laberinto con la torre blanca y las enormes murallas.


× × ×

Pasaron casi 30 minutos desde que dejé el carruaje y finalmente llegué a la enorme muralla de piedra.


A pesar de sudar y jadear, seguí corriendo hasta llegar a la enorme muralla de piedra. Ya había perdido la cuenta las veces que exclame asombrado.

 


La enorme muralla era tan alta que no podía ver el final incluso cuando levante mi cabeza hasta el límite, causando que me doliera el cuello. Asi de impresionantes eran. Las murallas—que habían estado aquí desde la Antigüedad para actuar como barreras para evitar que los monstruos escaparan—se veían un poco frías y solemnes.

Tragué saliva, retrocediendo para recuperar la calma, y finalmente llegué a la ciudad. Me uní a la larga fila de carruajes de comerciantes y viajeros alineados frente a la puerta.

--¡Siguiente!


Finalmente llego mi turno, cuando descubrí que personas armadas con espadas y armaduras también estaban esperando no pude calmarme. Extremadamente nervioso, camine hacia los dos guardias frente a mí.

--¿Tienes un permiso?


--¿Eh...? ¿N-Necesito algo para entrar?


El hombre Enano con uniforme negro—sin duda un miembro del personal del legendario Gremio de administración de la ciudad—me dijo que necesitaba presentar algunos documentos. Cuando comencé a sentirme muy ansioso, el hombre inmediatamente me sonrió.

--Ya que no pareces un viajero a primera vista... estás aquí para convertirte en Aventurero, ¿verdad?


--¡S-Sí, así es!


--Entonces no hay problema, miles de personas como tú vienen a esta ciudad para convertirse en Aventureros.


Mientras pensaba en la cantidad de gestión involucrada en todo eso, el miembro del personal del Gremio me pidió que me diera la vuelta y le mostrara mi espalda.

Obedecí su petición de inmediato, y luego presiono el Item con forma de linterna colgando sobre su cintura contra mi espalda.

--¿Q-Qué estás haciendo?


--Confirmar la presencia o ausencia de una <Falna>. Esta es una inspección para evitar que entren espías de otras ciudades o países.

Este Item Mágico reaccionará a la “Sangre de Dios”, pero, aunque me dijo eso, todavía no tenía idea de lo que significaba, habiendo crecido en el campo. Cuando comenzaba a sospechar, el otro guardia, un hombre sosteniendo una espada, comenzó a hablarme con los brazos cruzados.

--De nuevo vino otro chico lindo. De un vistazo—era un Aventurero.

Sus hombreras tienen un escudo de armas. No, en realidad era el emblema de una <Familia> que imitaba el rostro de un Dios.

 


El hombre tiene piel color trigo, era un Aventurero con una barba desordenada. No sabía cómo decirlo, pero su cuerpo emitía algún tipo de presión, como si pudiera sentir que estaba allí sin siquiera mirarlo.

Ante un Aventurero... alguien con la misma profesión que deseaba, sentí una emoción similar al nerviosismo.


--¿Por qué viniste a Orario? Estoy seguro de que no es una razón aburrida como ganar dinero para mantener a tu familia, ¿Verdad? ¿Es fama, o riqueza… o mujeres?

--¡B-Bueno, este…! ¡P-Para tener un encuentro predestinado con una chica en el Calabozo!


-- —¡¡Hahahahahahahahahahahahaha!! ¿¡Qué pasa con eso!? ¡Esta es la primera vez que escucho a alguien decir eso! ¡Qué chico tan gracioso eres!

El Aventurero risueño habló sin restricciones mientras yo entraba en pánico después de haber dicho la verdad accidentalmente.

El hombre del lado opuesto abrió los ojos y soltó una gran carcajada, como resultado llamo la atención de todos a su alrededor. Mi cara se puso roja cuando me di cuenta de que había hablado descuidadamente y cavado mi propia tumba.

--Hashana, todavía es hora de trabajar.


El personal del Gremio le recordó al hombre.


--No digas eso, tu Gremio es demasiado serio. El Aventurero sonrió y se encogió de hombros.

Parece que el personal del Gremio y los Aventureros estaban a cargo del trabajo de guardia de la ciudad.


Después de que en la esquina de mi campo de visión vi hombres con uniformes negros y armaduras en la sala de servicio en la puerta, lo entendí vagamente.

Después de un tiempo, la inspección termino sin ningún problema.


--Cuando quieras registrarte como Aventurero, ve a la sede del Gremio. Ahí te darán una descripción adecuada e instrucciones para ello.

--¡M-Muchas gracias!


--Sin embargo, solo aquellos que han recibido una <Falna> pueden registrarse como Aventureros. Unirse a la

<Familia> de un Dios es el requisito mínimo para convertirse en uno.


Pareciendo acostumbrado a hacer tales explicaciones, el miembro del personal del Gremio me explico el proceso para convertirse en Aventurero.

<Familia>.


Era una organización formada por un Dios como una especie de facción.

 


Nosotros, las personas del Mundo Inferior, podíamos unirnos a una <Familia> a través de un contrato con los Dioses y obtener su bendición.

Entonces los miembros de la <Familia>… pueden compartir las mismas alegrías y las penas.


Recordando vagamente ese conocimiento en los recuerdos de mi abuelo, de alguna manera sentí que mi pecho se agitaba.

--¿Hay algo que quieras preguntar? En este momento responderé todas tus preguntas.


Tal vez porque lo que dije antes le pareció realmente interesante, el Aventurero seguía sonriéndome muy amablemente.

Después de un poco de vacilación, miré su rostro y le pregunté.


--¿Q-Qué es lo más importante para los Aventureros?


El Aventurero con músculos tensos y constitución mediana respondió sin dudar.


--Naturalmente, eso sería encontrar un Dios decente.


Cruzando sus brazos nuevamente, asintió con la cabeza con una sonrisa confiada.


--Porque esa es la única forma en que el Gremio puede cuidarte. Encontrar un buen Dios que pueda convertirse en tu fuerza depende de ti… Después de eso, diría que “la suerte” es importante.

--Suerte…


--Así es, esa es la fuerza más importante para un Aventurero.


Al final, dijo: “Suerte, novato” mientras me daba unas palmaditas en el hombro. Al ver su sonrisa, no pude evitar sentirme feliz también.

Sonreí y respondí “¡Si!”, luego caminé hacia la puerta que acababan de abrir.


Con entusiasmo, tensión y anticipación pasé por la puerta—y mi campo de visión se amplió de inmediato.


--¡Wow…!


Lo que vi frente a mí era una hermosa vista de la calle que sería inimaginable desde afuera de las enormes murallas.

La calle ancha y bulliciosa se extendía desde la plaza frente a la puerta donde me encontraba. Carruajes tirados por caballo viajaban sobre las calles de piedra cuidadosamente ordenados y numerosas tiendas estaban alineadas a los lados de la calle. La bulliciosa Calle Principal, con su vista de la majestuosa torre blanca, tenía el esplendor y la emoción que no se podía ver en el campo rural.

Después de entrar finalmente sentí que había llegado a la ciudad y no pude evitar que mis mejillas se sonrojaran debido a la emoción.

Mi cabeza seguía girando de un lado a otro, sin poder evitar suspirar cada vez.

 


¡En la calle se podían ver caminando a muchas personas de razas diferentes y Aventureros equipados con espadas y armaduras!

El hermoso Elfo con una espada era fascinante, y al ver al guerrero Enano con la enorme Hacha hizo que mis ojos brillaran. El pequeño Mago Hobbit con un sombrero puntiagudo que sostenía un Báculo también se veía muy lindo debido a su apariencia inmadura.

Ya que en la aldea en la que crecí solo había humanos y un número muy pequeño de Enanos, esta ciudad multiétnica me conmovió. El ruido de la multitud me hizo sentir muy cómodo.

La palabra “exótica” floto en mi mente. Viendo por primera vez la Ciudad Laberinto, con todas las cosas nuevas que vi y escuché, sentí que mi corazón se llenaba de emoción.

× × ×

--¿…? ¿Qué está pasando?


Después de haber pasado atraves de la puerta del norte, comencé a caminar sin rumbo por la bulliciosa calle hacia la dirección opuesta y me encontré con una gran multitud de personas.

Teniendo curiosidad, me acerqué a la multitud y pregunté.


--Um, ¿Qué pasa? ¿Por qué hay tantas personas reunidas aquí?


--¡¡Es la <Familia Loki>, la <Familia Loki>!!, ¡Volvieron de su expedición!


¿<Familia Loki>…? ¿Expedición…?


Al ver mi rostro completamente confundida, el joven que me respondió mostro una expresión de sorpresa.


--¿Eres nuevo en Orario o algo así? Si ni siquiera conoces a la <Familia Loki>, debes ser de alguna aldea. Asombrado, el joven me explicó.

La <Familia Loki> era una de las mejores <Familias> en Orario. Era una <Familia> súper poderosa con un puñado de Aventureros conocidos como “Aventureros de Primera Clase”, de los cuales solo había unos pocos en todo el mundo.

Y ahora estaban regresando de su exploración de los Pisos más profundos del Calabozo, que se extendía debajo de Orario.

Una de las <Familias> más grandes de la ciudad.


Una vez que lo escuché, tambien me apresuré rápidamente a ver lo que había al otro lado de la multitud.


Las personas reunidas en la multitud le abrieron un camino a los Aventureros como si temieran acercarse demasiado. Logré sacar mi cabeza de entre los espacios, y el grupo de Aventureros de la <Familia Loki> apareció en mi visión.

 


Pude ver un gran número de personas, guerreros Enanos y Magos Elfos—no, ¿Esos eran Altos Elfos tal vez?— cargando equipaje, armas, y Báculos que nunca había visto antes, asi como grandes escudos bañados por la luz del sol.

Era como, sí, como los Héroes regresando triunfalmente del campo de batalla. Sus apariencias daban la sensacion de ser Aventureros endurecidos por la batalla.

Pensar que tan pronto como llegué a Orario pude ser testigo de una escena como la de las historias de Héroes. Junto con la bulliciosa multitud, también quede fascinado como un tonto.

--¡Hey, miren!


--¡Cabello y ojos dorados…!


--¡Sí, es la <Princesa de la Espada>!


De repente, tanto las personas comunes como los Aventureros gritaron de repente.


¿<Princesa de la Espada>…?


Guiado por su emoción, dirigí mi mirada hacia la figura de esa persona.


Largo cabello rubio y armadura plateada. Una espada de alta calidad en una vaina.


Ya que no fue más que un impulso, no pude confirmar el rostro de la Aventurera que pasó. La chica que era tan alta como yo, sacudió su largo cabello rubio, y gradualmente se fue.

¿Una chica tan delgada es una de los Aventureros de Primera Clase de los que acabo de escuchar?


Mientras un grupo de personas que transportaban grandes cajas de hierro se alejaban de las bulliciosas calles, y desaparecían gradualmente en la bifurcación, mis ojos seguían el deslumbrante cabello rubio que brillaba entre los otros Aventureros endurecidos por la batalla.

--… La<Princesa de la Espada>, ¿Eh?


Salí del lugar cuando la multitud comenzó a disiparse.


× × ×

No podía seguir distrayéndome con la belleza de la ciudad, así que entré en acción.


Cuando ingresas a una ciudad, primero debes encontrar un lugar para quedarte. Ese era uno de los conceptos básicos de los viajes. Aunque eso solo era lo que me dijeron los demás aldeanos.

Recorrí la ciudad, reuní coraje para pedirle ayuda a las personas que pasaban y busqué por todas partes una posada barata.

 


El dinero que había quedado en casa después de la muerte de mi abuelo estaba en mis manos. Debido a que era todo lo que tenía, no podía desperdiciarlo. Después de llegar a la gran plaza en el centro de la ciudad, me detuve frente a la gran torre blanca—la entrada del Calabozo—y luego me dirigí a la parte oriental de la ciudad, donde escuché que era la parte de la ciudad donde se concentraban las posadas.

--D-Disculpe…


Caminando por la Calle Principal estaba llena de lujosas posadas construidas con ladrillos rojos muy llamativa, entré en uno de las posadas de madera que estaban construidas en las partes ligeramente desiertas de la calle.

Era un poco grosero decirlo, parado solo a la sombra el edificio de dos pisos con el letrero “Posada” parecia muy barato.

Cuando abrí la puerta chirriante, el posadero (un humano) de mediana edad que estaba leyendo un periódico detrás del mostrador, me miró pareciendo aburrido.

--¿Eres un cliente?


--Ah, sí, me gustaría quedarme aquí por un tiempo, si es posible.


--800 Varisu por noche. Sin comidas.


-- —¿¡800 Varisu!?


¡Que caro! ¡¡Era totalmente diferente del precio que había imaginado!!


Según los aldeanos que hacían viajes para comprar cosas, solo tenían que pagar como máximo 200 o 300 Varisu. ¿Era tan caro porque esta no era una ciudad cualquiera sino la Ciudad Laberinto…? Este era el “centro del mundo” después de todo.

¿Qué debería hacer?


Aunque reduciría drásticamente mi dinero, no sería diferente si fuera a otros lugares ...


--Por tres días son 2000 Varisu. Si no quieres quedarte, vete—


--¡Ah, entonces acepto, por favor!


-- —¿Huh?


Inmediatamente acepté el amable descuento del posadero en la tarifa si me alojaba por tres días.


El posadero, que había mostrado una expresión fría hasta ahora, levantó su mirada del periódico. Cuando lo miré y le dije: “Muchas gracias”, el posadero respondió diciendo “O-Oh… no es nada” temblando ligeramente como si estuviera incomodo, y una vez más, su mirada cayó sobre el periódico.

Tomé la llave del mostrador y corrí a la habitación en el segundo piso.


Aunque la habitación solo tenía una cama, era suficiente para mí. Después de recibir un descuento y alojamiento por tres días, mi estado de ánimo se volvió bueno repentinamente y pensé en salir a la calle de nuevo sin tomar un descanso.

 


Dejé todo mi equipaje excepto el dinero en la habitación y bajé corriendo las escaleras.


--¡Vuelvo enseguida!


Grité hacia el mostrador y salí de la posada. El frío posadero no respondió, pero no me importó, aceleré y corrí por las calles empedradas.


× × ×

Para convertirse en un verdadero Aventurero, se debe ir a la sede del Gremio para completar los procedimientos correspondientes, y antes de eso, primero debes unirte a una <Familia>. Pero… antes de eso, había algo más que quería hacer.

Era un lugar que decidí visitar definitivamente después de venir a Orario.


Después de preguntarle a las personas en la calle, descubrí que estaba ubicado en la parte sureste de la ciudad, muy cerca de mi ubicación actual. Tambien me dijeron que tuviera cuidado debido a los barrios bajos que estaban cerca, llamados Calle Dedalo. Gracias a eso logré llegar a mi destino de manera segura sin perderme.

Era un cementerio con innumerables tumbas alineadas.


--…


“El primer cementerio”, o el cementerio de Orario, también conocido como “Cementerio de Aventureros”. El lugar donde eran enterrados los Aventureros que habían perdido la vida en el Calabozo.

Bajando las largas escaleras a lo largo del camino, llegue a un amplio espacio donde no había nadie. Me enfrenté a innumerables lápidas hechas de piedra blanca y caminé hacia las profundidades del cementerio mientras un sonido se atascaba en mi garganta.

Después de un tiempo, encontré un gran monumento negro.


Era diferente de las otras lápidas… era la tumba de los Héroes de la Antigüedad.


--Este es…


Frente al monumento de 5 metros de altura, abrí mucho los ojos.


En mi infancia, <Dungeon Oratoria> era uno de mis libros favoritos.


Era un libro que representaba las historias de los Héroes de hace mucho tiempo.


Los grandes Héroes que arriesgaron sus vidas luchando contra los ataques de los monstruos del Calabozo, salvando la vida de muchas personas, y ahora estaba parado aquí, frente a sus tumbas, aspirando ser como ellos algún día.

--… ¡…!

 


Los nombres de los Héroes conocidos en las historias estaban grabados en la lápida oscura. Después de ver todos los nombres mi cuerpo se calentó por la emoción y al mismo tiempo casi derrame algunas lágrimas.

Había muchas flores en frente del monumento. Incluso ahora había muchas personas que venían aquí para rendirles homenaje y respeto a los héroes.

Me sentí avergonzado por no haber traído nada, así que arreglé mi postura y cerré los ojos. De ahora en adelante, también me convertiría en un Aventurero aquí en Orario.

Aunque probablemente nunca me convierta en un Héroe… quería acercarme a ellos, aunque sea un poco. Mirando el cielo despejado, ofrecí mis oraciones silenciosas junto con mis deseos.

× × ×

Ya era el segundo día desde que llegue a Orario.


Inmediatamente comencé a buscar una <Familia> que me aceptara en sus filas. La <Falna> obtenida del Dios de una <Familia> se convertiría en un <Estado>.

Las personas que aún no tienen grabado un <Estado> no pueden considerarse Aventureros en la Ciudad Laberinto.

Reuní todo mi coraje y entusiasmo y visité la sede marcada con el emblema de cierta <Familia>.


...... Sin embargo, fue solo una visita.


--Fui rechazado de nuevo… Era pasado de mediodía.

Después de diez rechazos consecutivos, me senté en la plaza semicircular que daba a la animada calle. Sentado en los escalones de piedra, bajé la cabeza con frustración.

Efectivamente, las cosas no eran tan fáciles como parecían. Contrariamente a mi entusiasmo, los miembros de las <Familias> reaccionaron muy fríamente.

Básicamente, tan pronto como me vieron, me dieron la espalda.


Se podía ver de un vistazo que venía del campo y que no era más que un agricultor sin habilidades de combate. Al final, ni siquiera tenía armas. Claramente solo era un aldeano que solo traería problemas a la <Familia>, asi que, por supuesto, fui rechazado. La primera impresión fue, sin duda, la peor.

Por supuesto, no había forma de que alguna <Familia> me reclutara.


Si fuera un hombre pudiera realizar trabajo físico pesado, un artesano o un herrero, por ejemplo, el tratamiento definitivamente sería diferente.

 


--Podría tener algo que ver con la raza…


Después de la décima <Familia> que me rechazo consecutivamente, un Elfo que visitó la sede cuando estaba a punto de irme, fue recibido con los brazos abiertos.

Dándome la vuelta, mis mejillas se torcieron, finalmente me di cuenta de la verdad sobre la llamada barrera racial.

He escuchado que, comparados con otras razas, los humanos y Hobbits eran inferiores.


Los elegantes Elfos eran buenos en la Magia, aunque pudieran tener tendencia a querer un trato preferencial. Los Enanos incluso podrían luchar contra monstruos de bajo nivel sin tener grabado un <Estado>, y las Amazonas eran excelentes en todo tipo de artes marciales.

Sin importar a dónde vayas, los humanos eran ordinarios, para ser honesto era muy embarazoso.


--… ¡Okay!


No sabía cuántas veces suspiré, pero me palmeé la cara y levanté la cabeza.


¡Deprimirse no sirve de nada! Si tengo tiempo para deprimirme, debería usarlo para encontrar una <Familia> que acepte incluso a personas como yo.

Después de una pequeña investigación, descubrí que las <Familias> grandes no estarían dispuestas a recibirme en su grupo. Efectivamente, lo que debería intentar es encontrar una <Familia> que todavía estén en desarrollo, una que necesite urgentemente mano de obra para fortalecer a la <Familia>.

Para llenarme el estómago, compré algo llamado “croquetas de papa frita” (Jagamaru-kun) en un puesto al aire libre. Para alguien como yo que trataba de ahorrar dinero, el pequeño precio de 30 Varisu era muy gratificante.

Debido a que estaba hecho de papas, tambien llenaba el estómago.


Después de encontrar esta comida barata, tuve el presentimiento de que el futuro también saldría bien. Mientras pensaba que todavía no puedo desanimarme, corrí por las animadas calles de Orario una vez más.

× × ×

Entonces—dos días después.


--E-El día ya terminó…


Con los rayos del atardecer ardiendo en mi piel sobre la parte superior de las enormes murallas del oeste de la ciudad, regresaba tambaleándome a la posada.

Orario era sorprendentemente amplio. Había estado moviendo por todos lados durante días, mis piernas y mi cuerpo estaban exhaustos. Al final, ninguna <Familia> me acepto.

Aunque vi un anuncio publicado en la esquina de la calle, y corrí a la <Familia> que estaba reclutando nuevos miembros, me compararon con las otras personas que querían unirse… y me rechazaron nuevamente.

 


--…


Escuche a alguien reír.


El Dios y los miembros de su <Familia> se rieron al mismo tiempo.


Mi sombra solitaria se alargo gradualmente, clavando mis pies en el lugar.


Mi rostro avergonzado se tiño de color rojo oscuro mientras me dirigía lentamente a la posada. Ahí mis problemas solo se hicieron más grandes.

Debido a que los tres días por los que alquilé la habitación terminaban hoy, cuando le pregunté al posadero si podía quedarme unos días más—

--… El precio ha aumentado a 2500 Varisu por tres días.


--¿Eh…?


--Cuando viniste aquí por primera vez, dije que solo sería por 3 días. Esa habitación ya había sido programada para ser alquilada por otros huéspedes, por lo que esta es la tarifa fija para otra habitación.

El posadero dijo fríamente, mientras yo estaba sorprendió por el precio.


Así es… El posadero probablemente tiene razón. Saqué mi bolso y puse casi todo mi dinero restante sobre el mostrador.

El codo del posadero casi se deslizó del mostrador mientras observaba. Sin prestarle atención, fui a mi habitación en el segundo piso.

Soportando el hambre por no cenar, me metí en la cama.


--Hoy tampoco, ¿Eh?


Cubriéndome con la delgada manta, miré hacia el techo de madera. El dinero se había terminado.

Si no podía unirme a una <Familia> en los próximos tres días, me veré obligado a vivir en las calles.


Siempre que iba a la sede de una <Familia>, siempre eran Aventureros quienes me recibían. Si los miembros de la <Familia> no querían aceptarme, tambien estaba el método de negociar directamente con los Dioses como medio final. Y en los últimos días, pude ver a los Dioses y Diosas pasando el rato en la ciudad con bastante facilidad… pero tendría que superar muchos temores, probablemente debido a la presencia de sus guardias. Si me acercara torpemente a ellos, solo sería despreciado. No puedo recordar cuántas veces lo experimente hasta ahora.

Solo una vez, encontré un Dios que parecía dispuesto a aceptarme en su <Familia>, pero dijo algo inexplicable como “¡La única condición es ser mi marioneta!”, así que terminé huyendo.

Siempre me daban un poco de miedo… tal vez por eso me era muy difícil acercarme a los Dioses.

 


--… ¿Podre encontrar un buen Dios que me acepte?


Mientras pensaba, las ventanas se oscurecieron por completo y recordé las palabras del Aventurero que conocí cuando entré en la ciudad.

El hombre dijo que dependía de mí. Tambien dijo que la “suerte” era necesaria.

Espero poder encontrar un Dios que me dé la bienvenida a su <Familia>.


--…


Cuando llegué a Orario mi corazón estaba lleno de esperanza y expectativas, y me sentía emocionado. Ahora toda esa gran emoción se había enfriado.

Incluso mis manos y pies estaban fríos. Mi pecho estaba muy frio.

Me sentía solo, inquieto y asustado.


Nunca había sentido esta “soledad” cuando estaba en mi aldea natal, cuando mi abuelo todavía estaba cerca. Tal vez era muy similar a la “perdida de sensaciones” que esa persona sintió después de su muerte.

Por primera vez sentí que esta ciudad, que estaba rodeada por enormes murallas de piedra como una jaula de pájaros gigante, era muy indiferente.

En medio de la noche, la luz de la Lámpara de Piedra Mágica se balanceaba inestablemente. Mi mirada hacia el techo se difumino ligeramente.

--…


… Está bien.


Mañana, mañana definitivamente será…


× × ×

Sin embargo—


--Vete. ¡No tenemos tiempo libre para arrastrar a una carga!


Era como si se estuviera riendo de mis palabras de consuelo de la noche anterior.


--¿Aventurero? ¡Solo servirías como cargador de equipaje! ¡Vete! Me expulsaron con una mirada fría.

 


--¡Si vienes con dinero lo considerare! ¡Hahahahahahahahaha!


Todavía no podía encontrar una <Familia> que estuviera dispuesta a aceptarme. En un abrir y cerrar de ojos pasaron tres días.

--… Gracias por todo hasta ahora.


En la mañana del ultimo día del período de alojamiento, saludé al posadero en el mostrador. Ya no tenía dinero para seguir pagando.

Era un final natural.


Me sentía demasiado miserable como para levantar la cabeza.


Mi rostro se oscureció cuando estaba a punto de salir de la posada.


--… Aah, maldita sea.


Entonces, cuando estaba a punto de cerrar la puerta, el posadero, que había estado leyendo el periódico en el mostrador, comenzó a rascarse el pelo.

Se levanto como si estuviera enojado, y entonces sacó algo de debajo del mostrador, se acercó a mí mientras estaba sorprendido por sus acciones y me lo entregó.

--… Tómalo.


--¿Eh…?


Lo que me dio era una bolsa con pan negro.


Aunque estaba abrumado por sus acciones repentinas, no podía simplemente aceptar tal oferta, pero el posadero me obligó a aceptarlo.

--Chico… tienes que aprender a dudar más de los demás. De lo contrario, no sobrevivirás aquí.

Sacudiendo su cabello negro, el posadero solo dijo esto.


Y entonces, como si estuviera de mal humor, me dio la la espalda y cerró la puerta.


Mirando en silencio la bolsa en mis manos, sentí que mis ojos se ponían calientes. Aunque no tenía clara la razón.

Sostuve la bolsa con fuerza e hice una profunda reverencia frente a la puerta.


--… Debo irme.


Mirando hacia atrás la posada donde viví durante seis días, di un paso adelante.

 


Hoy el cielo sobre Orario seguían siendo azul y sin nubes. El clima era muy cálido y estable. Camine a lo largo de la sombra de los edificios.

Después de sentarme en la esquina de la calle y comer todo el pan negro, busqué las <Familias> con las que aún no había entrado en contacto.

En el camino me cruce con varios Aventureros vestidos con trajes lujosos y equipos pesados.


Se dirigían al centro de la ciudad, donde se encontraba la entrada del Calabozo debajo de la gran torre blanca. Hacia la guarida infestada de monstruos, donde tejerían cuentos de aventuras legendarias con sus propias manos.

Los Dioses y los ciudadanos observaban partir a esos Aventureros mientras esperaban ansiosamente las historias que traerían a su regreso. El comienzo de hoy, que no era diferente de otros días, hizo que muchas personas se sonrieran el uno al otro.

Rodeada de voces tan alegres, deambulaba solo por la gran ciudad.


Luego, después de recibir el 16° rechazo de una <Familia>, finalmente me desplomé en la esquina de una calle.


Sin importarme las miradas de otras personas, me apoye contra la pared del edificio como si mis fuerzas se hubieran agotado, mientras miraba distraídamente el flujo de personas frente a mí.

¿No había lugar para mí aquí?


¿No había nadie que realmente me mirara?


Sentía como si el lugar donde estaba sentado estuviera separado del mundo.


El sonido de los pasos y el ajetreo y bullicio de la calle parecían estar muy lejos de mí. Sin importar quién fuera, parecían olvidar mi existencia, y simplemente seguían caminando.

Solo era un niño perdido. Vagando sin rumbo, solo, en la vasta ciudad.


La emoción que sentía antes de llegar a Orario casi había desaparecido completamente. Estaba a punto de ser aplastado por la inquietud y la soledad.

--… Yo…


Vine a Orario para tener un encuentro predestinado.


Me era imposible dejar de desear tener encuentros predestinados como los Héroes que tuve en mi imaginación antes de venir a esta ciudad.

Para no perder los recuerdos y los lazos con mi abuelo, dejé mi ciudad natal y vine a Orario. Sin embargo, en realidad—

Lo que realmente quería era—


--…

 


Cubrí mis ojos con mi flequillo y me levanté balanceándome con la cabeza colgando profundamente. No sabía a dónde ir. Para escapar de la animada calle, decidí entrar en un callejón cubierto de oscuridad. Nadie se dio cuenta de una persona como yo.

-- —Hey, tú allí. Ese callejón es muy peligroso, no vayas allí. Entonces—

Al principio no supe a quien le habían dicho eso.


--¿Eh…?


Estaba seguro que definitiva y absolutamente, nunca olvidaría esa escena y lo que sucedió ese día.


--G-Gracias… pero, eh… ¿Quién eres? Estando sola aquí, ¿Estás perdida?


--… Obviamente el que está perdido eres tú.


La figura de esa persona… esa voz… esta es quizás… ¿Una Diosa?


--Ah—uh, um… En realidad, actualmente estoy reclutando miembros para mi <Familia>. Solo pensé, “realmente quiero tener a un Aventurero~” o algo asi, uhm, este, asi que, por casualidad…

La Diosa extendió su mano.


--¡Quiero unirme! ¡Por favor, déjame unirme a tu <Familia>!


--¿D-De verdad? ¿De verdad, quieres unirte a mi <Familia>?


--¡Sí, realmente quiero!


Tan pronto como tomé su mano, la Diosa sonrió alegremente.


--¡Mi nombre es Hestia! ¿¡Cuál es tu nombre!? Mientras preguntaba mi nombre, pude sentir su calidez.

--Bell… Bell Cranel.


Nunca olvidaría este momento donde casi comencé a llorar de alegría. Finalmente había conocido a mi Diosa.

En las calles de la Ciudad Laberinto, donde se habían creado muchos encuentros y habían nacido muchos Héroes.

Cuando me di cuenta de que acababa de tener mi propio encuentro con una Diosa, recordé las palabras de mi abuelo.

“Esta es tu historia”.

 


Mi historia debe haber comenzado en este día.


Porque, en este día, nuestra <Familia>—la <Familia Hestia>, fue creada oficialmente.







Intermedio – Mi Hogar, Mi <Familia>


Probablemente porque la estación estaba cambiando de verano a otoño, el sol apresurado ya estaba oculto detrás de las murallas de la ciudad. La vasta oscuridad donde las estrellas brillaban cubría el cielo.

Era de noche.


Hoy también Orario estaba lleno de actividad. Los trabajadores que habían terminado su trabajo de producción de productos de Piedra Mágica, y los mercaderes quienes intentado obtener sus preciadas ganancias, no escatimaban nada en la celebración de banquetes y los Dioses de prestigiosas <Familias> quienes los recibían cordialmente. Además de los herreros, farmacéuticos, bardos y prostitutas. La atmosfera creada por personas de diversas ocupaciones relacionados al Calabozo era, en cierto sentido, un ambiente fervoroso e inescrupuloso.

Tambien era una atmosfera exclusiva de la Ciudad Laberinto aclamada como el “centro del mundo”.  Los Aventureros que regresaban del calabozo también se dirigieron a los bares queriendo beber un trago. Había un total de 8 calles principales en la ciudad, y sin importar cual fuera, estaban llenas de personas. Dentro de eso, tambien existían aquellos que no deambulaban por las calles.

Por economía o frugalidad. Posiblemente por pobreza. O también por miseria.


Había numerosas razones, pero tambien había <Familias> que se mantenían alejadas del ajetreo y pasaban su tiempo reunidos en su hogar.

--Hee~ ¿Entonces se reunieron con Wiene-kun?


--¡Si! ¡Fue en un momento y lugar como ese, pero nos tomamos de la mano felizmente!


Quien relataba la historia felizmente frente a Hestia, era Haruhime vistiendo su vestido de sirvienta. En la amplia sala de estar de la <Mansión de la Chimenea>.

Los miembros de la <Familia> que habían terminado de cenar se relajaban libremente. Hestia estaba charlando en el sofá con Haruhime quien había terminado sus deberes.

--Dicho eso, también había algo que parecía no encajar con la dulce Wiene-sama, pero… se había vuelto más fuerte. Realmente, muy fuerte.

--Ya veo. Esa chica ya no es un bebe llorón, ¿Eh…? Eso es bueno~ También quisiera reunirme con ella~ Sin embargo, los Dioses no podemos ir al Calabozo~

--¡Si, sin duda pueden reunirse! ¡Err, si de alguna manera, te ocultas junto con Bell-sama y los demás podrías ir al Calabozo, Hestia-sama…!

--Fufu, antes hice eso y junto con Hermes recibimos un gran regaño de parte del Gremio ¿Sabes…? Si otra vez recibimos otra penalización de ese nivel, no sé qué hará Ayudante-kun, Haruhime-kun…

Mientras hacia una mirada distante con ánimo y envidia, se entusiasmó en su charla con la miembro de su

<Familia> con quien pasaba más tiempo en este hogar.

 


Aunque tambien se debía a su entrenamiento de sirvienta, Haruhime, quien tenía el rol de quedarse en casa junto con ella, tenía muchas oportunidades de charlar con Hestia de esa forma. Debido a la personalidad y tambien al carácter como Diosa de Hestia, Haruhime rápidamente se llevó bien con ella.

Cortez y modesta. Y aunque a primera vista aprecia temerosa como un débil cachorro de zorro, una vez que abriera su corazón, mostraría una sonrisa más amable que nadie. Ese era el encanto de Haruhime. Y además también tenía una voluntad más fuerte de lo esperado.

El hecho de que Wiene se encariñara más rápido con ella que con Hestia era prueba de ello.


--Haruhime-kun… eres alguien que se esfuerza constantemente, y te apoyo de varias maneras, pero… no debes hacerle cosas extrañas a Bell-kun, ¿Entiendes? Te lo he dicho muchas veces, frecuentemente. Especialmente por la noche.

--¿¡Haee!?


Excluyendo los casos en que le hacía cosas inesperadas a Bell por su conocimiento sesgado, a Hestia le agrada Haruhime.

Naturalmente, también era el caso con Lili, Welf, y Mikoto. Sin duda los amaba.

Como objetivos de amor y afecto. Como su irremplazable <Familia>.


En el momento en que se fueron debido a la expedición, aunque estaba junto a Miach, Takemikazuchi y los demás que se encargaron de quedarse en casa, aun asi sintió que la casa se sentía extremadamente amplia.

Aunque en realidad ese no era el caso, eso era lo que Hestia sintió.


--Emm, disculpen. ¿Dónde están las hojas de té rojo?


--Ah, lo siento. Hestia-sama, si me permites…


--Aah, está bien. Ve.


Escuchando a Welf, quien asomo su rostro desde la alacena, Haruhime se puso de pie.


Después de ver partir su cabello dorado meciéndose y su cola de zorro, Hestia miro hacia otro lado.


En el centro de la sala de estar, Bell, Mikoto y Lili estaban alrededor de una mesa redonda con patas de gato.


--Ah, el “peón” de Lili entro en tu territorio, Mikoto-san… con esto será “promovido” ¿Verdad?


--Así es, Bell-dono. ¡Esta situación me está poniendo en un apuro…!


--Fufu, Lili ya le agarro el truco, Mikoto-sama. ¡Esta será mi victoria!


Usaban viejas piezas hechas de madera para luchar entre ellas, y la escena era bastante feroz. Parecía ser un juego de mesa del lejano oriente llamado “Shogi”.

 


Hoy cuando Mikoto y los demás fueron al mercado a comprar los ingredientes para la cena, parecían estarlo vendiendo como un producto de un país extranjero y Lili, aparentemente con su interés cautivado—esa Lili tacaña—lo compro con su dinero de bolsillo.

Bell, quien aún tenía la férula, tambien estaba extasiado como un niño ante al extraño juego de un país insular.


--Mi <Familia> también puede comprar cosas que les gustan… ¡Eso es bueno, muy bueno! Así como el juego de mesa, tambien era igual con el té.

Reclinándose en el respaldo del sofá mientras se relajaba, Hestia recordó algo con profunda emoción. Eso era la diferencia del momento de la formación de su <Familia> con el ahora.

Al principio, a duras penas podíamos ganar lo suficiente para el día a día y teníamos que reducir bastante los gastos…

Naturalmente, tampoco podían comprar cosas que les gustaran.


Aunque el principiante Bell también se estaba esforzando, la prioridad número uno en ese momento era la comida, la segunda tambien era comida y la tercera y cuarta tambien seguían siendo comida. Solo después de la quinta prioridad finalmente llegaron los artículos varios comenzando por Lámparas de Piedra Mágica.

Incluyendo tambien esta mansión que habían tomado de la <Familia Apolo> en el <Juego de Guerra>, las cosas que podían llamar ‘bienes’ realmente habían aumentado considerablemente.

--Tambien… se ha vuelto muy animado, ¿Eh?


Haruhime quien se sorprendía al serle revelada una manera de verter un hermoso té incursionada por los Crosso y Welf quien sonreía irónicamente mientras se rascaba la parte posterior de la cabeza pareciendo tener complejos sentimientos dentro de su corazón incluso cuando estaba siendo alabado.

Lili emocionada por el juego de mesa, Mikoto resistiendo tenazmente aprovechando su ventaja en su experiencia en el juego y Bell quien las animaba a ambas.

La escena de la <Familia> que había imaginado en el momento en que por primera vez descendió al Mundo Inferior estaba aquí.

Las “noches que pasaba sola” que había sentido hasta hace casi medio año ya eran algo distante. Hestia ya no estaba sola.

--…


De repente, Hestia, quien estaba sentada en el sofá, se levantó sin decir nada.


Luego se acercó hacia la chimenea que fue construida en la pared de la sala de estar. Todavía era otoño.

El momento de usarla aún está lejos, pero si es solo un poco, seguramente está bien.

 


Hestia murmuro para sí misma.


Mientras se inclinaba hacia adelante doblando sus rodillas, coloco los leños como si construyera una pequeña casa dentro de la chimenea.

--Kami-sama, ¿Qué haces?


En ese momento, una voz detrás de ella la llamo.


Dándose la vuelta, Bell estaba parado frente a ella con un rostro de extrañeza.


--¿Bell-kun? ¿Y el Shogi?


--Mikoto-san ganó. Lili se disgustó y van una vez más…


Al mirar, vio que Lili, quien parecía haber sido derrotada por un estrecho margen, estaba alineando las piezas mortificadamente.

Mientras sonreía, Mikoto acepto la revancha generosamente.


¿Me pregunto si Ayudante-kun ganara la siguiente?


Mientras pensaba eso, regreso su mirada hacia Bell.


--Oh, solo me dieron ganas de usar la chimenea por alguna razón.


--Después de todo, habías dicho que en algún momento querías una casa con chimenea, Kami-sama.


--¿Eh? ¿Dije algo así?


--Si, te escuche decir “Lo que yo gobierno es el fuego sagrado, el fuego protector… las llamas que iluminan el hogar”.

Sin duda esas fueron sus propias palabras. Lo que significaba que seguramente se lo había transmitido al chico frente a sus ojos, solo que Hestia no lo recordaba.

Hestia también le devolvió la sonrisa al sonriente Bell.


--Bell-kun… en realidad, mi objetivo inicial era formar una <Familia> más grande que la de Loki.


--E-Eso… es magnífico o mejor dicho tremendo, o mejor dicho imprudente…


--Ese era el caso en ese momento. Pero ahora es diferente. Nuestra <Familia> está avanzando hacia adelante claramente. Estamos persiguiendo la espalda de Loki y los demás.

--… Es cierto. Probablemente ese sea el caso.


Mientras conversaba con el chico que se había sentado en el piso, Hestia estaba usando un pedernal.


En nada parecido a la torpe Hestia habitual, coloco el fuego en la chimenea con una hermosa técnica, que incluso Bell sintió admiración.

Al principio solo había humo.

 


Entonces la llama roja se sacudió como si estuviera siendo agitada y gradualmente se extendió sobre los leños.


Hestia entrecerró los ojos frente a la escena de la chimenea iluminándose, en ese momento, Bell quien la estaba observando abrió lentamente la boca.

Una sonrisa apareció en su rostro.


--A veces… recuerdo el sótano de la iglesia donde vivía contigo, Kami-sama. Estoy feliz que de que Lili y los demás se unieran a la <Familia> y que nuestro hogar se volviera más grande, pero… me siento nostálgico.

--Ahaha, yo también. En el pasado solía gritar cosas como “¡Obtengamos una casa más lujosa!”, pero ahora pienso, “La vida en ese momento fue buena~”, o, “Quiero regresar al tiempo cuando estábamos los dos solos con Bell-kun~”. … En serio, ya sean niños o Dioses, ambos son egoístas.

Su primer hogar, “la habitación oculta debajo de la iglesia”, era pequeña. Hasta que Bell llego era fría y solitaria.

Su lugar actual era mucho más grande. Todos estaban ahí y estaba lleno de calidez.

--Han pasado muchas cosas…


Repentinamente, ante esa palabra que se deslizaron desde sus propios labios, Hestia sintió como si muchos sentimientos la estuvieran llenado.

El chico huérfano sentado a su lado sin duda tambien pensaba lo mismo.


Mientras miraba el perfil de Hestia que era iluminado por la luz de la chimenea, Bell hablo.


--Kami-sama, ¿Quieres que masajee tus hombros?


--¿Hohe?


Ante esas palabras inesperada, Hestia abrió ampliamente sus ojos.


--… Bell-kun, incluso con nuestra relación, eso está en el límite de tomarlo como acoso sexual ¿Sabes?


--No entiendo el significado de lo que dices, pero… l-lo siento. Pero, de alguna manera quería hacer algo o mejor dicho…

Bell se encogió incómodamente mientras se disculpaba y rascando su mejilla pareciendo avergonzado, sonrió irónicamente.

--Quería hacer algo por ti, Kami-sama, ya que te esfuerzas mucho por nuestro bien…


Eso seguramente era la amabilidad de un niño para sus padres o la ternura casual por los demás.


Si tuviese que decir más, esas palabras eran precisamente por ser el primer miembro de su <Familia> que siempre había compartido penas y alegrías junto con Hestia.

 


Hestia sintió como si la llama de la chimenea ardiera incluso en su propio pecho.


--… Entonces, ¿Escucharías mi deseo?


--Ah, sí. ¿Qué es?


Sin decir nada, Hestia se levantó. Y entonces se sentó frente a Bell.

Justamente como si fuese una silla mecedora, se apoyó contra el pecho del chico.


--Después de esto, también estaremos juntos.


Volteándose, le sonrió al rostro del chico que estaba ajusto frente a sus ojos.


Pensó que el chico entraría en pánico debido al contacto íntimo de sus cuerpos, pero no fue así. Aunque mostro una expresión de sorpresa, Bell le regreso la sonrisa desde arriba de su cabeza. Eso hizo feliz a Hestia, y confió el peso de su cuerpo en el pecho de Bell.

Bell también la acepto sin decir nada.


--Bell-kun.


--¿…?


--Una <Familia> es algo bueno, ¿No es así?


--… Si.


Sentados sobre la alfombra, con sus cuerpos superpuestos, miraron la chimenea frente a ellos. Con solo eso su cuerpo y su alma se calmaron.

Viéndolos desde un lado, no podría decirse que eran una pareja. Por otro lado, con la brecha en la constitución de sus cuerpos, a lo sumo serian como hermano y hermana. En otras palabras, daban la sensacion de una pareja de ancianos que se habían acompañado por largos años, pero de cualquier manera no importaba.

Al final de cuentas, si fueran notados por Lili, serian separados inmediatamente.


Por eso, apoyo su cuerpo contra el suyo para disfrutar la calidez del chico hasta que ese momento llegara. El fuego de la chimenea salto produciendo un sonido.

La cálida luz iluminaba sus rostros.


Pensó en lo afortunada que era de que este chico se convirtiera en el primer miembro de su <Familia> y estuviera a su lado.

En las profundidades de las llamas, fragmentos de sus recuerdos destellaron. Frente a las llamas que ardían tranquilamente, Hestia estrecho sus ojos.







Capítulo 02 – HEY MUNDO


Las estrellas del vasto cielo brillaban como si guiaran a los viajeros. Mientras que la oscura noche se expandía, el chico estaba parado solo.

En la pequeña aldea en lo profundo de la tranquila montaña, arriba del acantilado un poco distante. Mientras su cabello blanco era sacudido por el viento nocturno, continuó mirando de frente a cierta tumba.

La tumba, construida apilando rocas y árboles, solo lo era en forma. En realidad, bajo ella no estaba el cadáver de quién debería albergar. Mostrándole al chico de manera indiferente la distancia con la muerte de alguien importante.

El chico no se movió ni un paso desde ese lugar. Con dudas, arrojando hacia la tumba sus preguntas como si rogara por un consejo para enfrentarlas, preguntándose a sí mismo una y otra vez. Él, quien había perdido a la existencia protectora en la que confió y amo hasta ahora, aun necesitaba tiempo hasta sacar una respuesta por sí mismo.

Mientras sus ojos rojo rubí repetían su pestañeo, vigilaban el claro cielo nocturno en lo profundo de la montaña.


-- —Una estrella fugaz. En ese momento—

Brillando por sobre su cabeza, una luz brillante paso volando.


Cuando el chico levanto su rostro sorprendido, lo que se reflejó en su campo visual fue un destello azul.


Mientras dispersaba incontables partículas de luz, y arrastraba una hermosa cola de luz, cruzaba por el amplio cielo nocturno.

Luego de esa escena de un instante que no duro más de unos segundos, la estrella fugaz azul salió de su campo visual y—viéndolo desde la aldea del chico—desapareció hacia el distante sur.

--Acaso… ¿Era un Dios?


Un Dios descendiendo al Mundo Inferior, el chico lo intuyo.


Eso fue algo que sucedió medio año antes de que encontrara una respuesta y se dirigiera hacia la ciudad laberinto que era el centro del Mundo.


× × ×

Suavemente.


Tenía una sensación de flotar.


Mientras que bestias y monstruos escapaban al mismo tiempo, la estrella fugaz azul que cruzo por el cielo disminuyo su velocidad en el momento que estaba por impactar violentamente contra el suelo.

 

 


Como si no le gustaran las entradas llamativas e inconvenientes, la estrella fugaz—la esfera de luz azul—se detuvo en el aire y lentamente termino su aterrizaje. La silueta de una persona apareció desde dentro de la bola de luz y al momento siguiente, *paa*, partículas de luz se dispersaron.

Cuando la luz se disipo, una chica apareció allí.


Poseía una hermosa apariencia que se tambaleaba entre una niña y una chica, cabello negro y un par de abundantes colinas gemelas que no encajaban con su pequeño cuerpo.

Descendiendo desde el cielo, la chica de cuerpo infantil aterrizo descalza en el prado—el Mundo Inferior.


-- —¡¡Oooh!! ¿¡Este es el Mundo Inferior!?


La chica que vio el paisaje de la gran pradera nocturna que se expandía frente a sus misteriosos ojos azules, dejo escapar una voz emocionada.

El paisaje nocturno en donde la silueta de un bosque emergía débilmente, el aroma de la hierba, y el canto de los búhos que podía escucharse desde algún lugar.

Emocionada por todo lo que se transmitía desde sus cinco sentidos, sus redondas y tersas mejillas se tiñeron de rojo.

Mientras sacudía su cuerpo que estaba mirando los alrededores, la chica—la Diosa Hestia—extendió sus brazos y susurro con emoción, “como esperaba, es diferente del Cielo”.

--Finalmente llego mi turno para bajar… desde ahora comenzara mi deseada vida en el Mundo Inferior. Hestia entrecerró los ojos y miro hacia el cielo nocturno sobre su cabeza con un rostro orgulloso.

Finalmente, miro su propio cuerpo.


Restringiendo su <Arcanum> para no infringir las reglas del Mundo Inferior que los Dioses determinaron e incluso suprimiendo su <Divinidad>, su cuerpo se degrado hasta un estado similar a la debilidad, quedando liberada de su sensación de omnipotencia.

Sus extremidades eran delgadas justo como se veían y no poseían ni una pisca de fuerza.


Pero sintiendo que incluso un cuerpo sin fuerzas como ese era agradable, Hestia mostro una sonrisa completa.


--Entonces… debería haber descendido cerca, pero…


Mientras su cabello negro era acariciado por el fresco viento nocturno, Hestia miro sus alrededores.


Girando su rostro de izquierda a derecha dentro de la gran llanura iluminada por la luz de la luna y las estrellas, encontró lo que buscaba en el instante en que se dio la vuelta hacia atrás.

--Ahí está.


En el frente de su campo de visión, en la distancia se extendía una gigantesca torre blanca que apuntaba hacia el cielo nocturno.

 

 

× × ×

Hestia, quien comenzó a caminar por el gran pastizal con sus pies descalzos, se subió en el carro de un comerciante que casualmente pasaba cerca y se dirigió hacia la ciudad laberinto de Orario donde se encontraba la torre blanca.

El objetivo de Hestia era el “Centro del Mundo” incluso dentro del Mundo Inferior y el centro de interés incluso entre los Dioses del Cielo. La joven Diosa, que fue guiada por la amable comerciante que adoraba a los Dioses, llego hasta los grandes muros de la ciudad que la separaban del mundo exterior al amanecer.

Después de recibir la advertencia del portero del Gremio de que si un Dios o una <Familia> nueva residía en Orario se volvería incapaz de salir hacia el exterior fácilmente, y tras pasar una serie de trámites complejos, atravesó las puertas del lado norte de la ciudad.

--La inspección tomo mucho tiempo. Para entrar a la ciudad y también para vivir, hay varias regulaciones… Pero, me pregunto si esto también es lo que llaman el “verdadero encanto del Mundo Inferior”.

Incluso mientras sentía un poco de cansancio por la larga inspección, Hestia sonreía. Comparado con el Cielo donde todo era libre y no había nada que pudiera atarlos, en este Mundo Inferior inconveniente y sin libertad, todo era refrescante.

Después de un tiempo, Hestia aclamo cuando vio el paisaje de la calle donde varios edificios se alineaban dentro de las murallas de la ciudad.

--¡Esto es Orario! ¡Es un lindo lugar!


El nombre del “Centro del Mundo” no era una exageración, las vistosas calles hicieron suspirar de emoción a la Diosa.

Caminos de piedra, tiendas, alberges, campanarios, plazas, edificios altos, pequeños y grandes talleres se desbordaban, era algo que el Cielo—el paraíso misterio e ilusorio con la magnificente naturaleza, las cascadas brillantes que fluían desde las nubes y cosas similares que las personas del Mundo Inferior imaginaban—era una imagen imposible.

El sol ya estaba a punto de alcanzar su punto medio.


Había llegado frente a la ciudad al amanecer, pero la larga inspección consumió su tiempo.


Con sus pies sin zapatos, que no eran particularmente necesarios en el Cielo, caminaba por la calle de piedra. Mientras mostraba una expresión muy feliz ante la gran cantidad de demi-humanos que prosperaban por todas partes, y los niños cuyas sonrisas se desbordaban, Hestia camino por la Calle Principal de la ciudad.

--Muy bien, no puedo estar de turista por siempre… primero, buscare a Hefesto. Me pregunto dónde estará.


Para establecer su residencia en Orario, la existencia de su amiga quien descendió antes al Mundo Inferior sería necesaria.

Había olvidado hace cuantos cientos de años había sucedido, pero su vieja conocida le transmitió en el momento de su separación, “también pienso ir a ese lugar llamado Orario, y partió primero.

 


Hestia, quien con respecto a los conocimientos del Mundo Inferior—para ser correctos, la información de primera mano—era lo mismo que ignorante, intento acercarse a los niños que iban y venían por la calle para preguntarles sobre Hefesto.

--¿Aan? Oi, oi, la de allí, no me digas…


--¿Nn?—Geh.


En ese momento, se escuchó una voz desde atrás.


Hestia se dio la vuelta, y ante la persona, no, ante la Diosa que apareció en su campo visual, mostro una expresión como si hubiera encontrado a un antiguo enemigo.

--¿¡Loki!?


--Hee~ lo sabía, eres tú, enana~ Uwa, esto es lo peor~


Cuando grito el nombre de la Diosa de cabello y ojos carmesí, la Diosa—Loki, miro hacia el cielo lamentándose.

¡Esa es mi frase!


Hestia grito con enojo dentro de su corazón.


El bufón quien era sinónimo de desastre incluso en el Cielo, Loki.


Enredándola en cada oportunidad y haciéndola ver como idiota, era el enemigo de Hestia.


--Viendo esa apariencia de campesina, supongo que acabas de descender al Mundo Inferior, ¿No~? No me digas enana, ¿Piensas establecerte en Orario~?

--¿¡Que tiene si es así!?


--¡Fuhihi, que gracioso que no conozcas tu propia posición! ¡Una Diosa hikikomori buena para nada como tú no podría hacerlo bien en Orario!

--¿¡Que dijiste~~~!? ¿¡Cómo te atreves a actuar tan engreída!?


Indignada, Hestia intento saltar hacia Loki quien condescendientemente le decía que este lugar era diferente del Cielo, pero de repente se detuvo.

Debido a que la Demi Humano que estaba en espera al lado de Loki pregunto tímidamente.


--Err, ¿Loki? La Diosa-sama de allá…


--Aah, Lefiya, no hay necesidad de ser amable con una Diosa inútil como ella. Con llamarla “enana” es más que suficiente.

Los gestos y palabras de Loki la irritaban, pero comparado con eso, había algo que no podía ignorar. Junto a la chica Elfa de hermosa apariencia, además había incluso otros humanos y hermosas Beastman.

 


¿¡No me digas…!?


Hestia rebelo su vacilación.


--L-Loki, ¿¡Esos niños…!?


--¿Finalmente lo notaste, Enana? ¡Justo como piensas, to~dos, son mi linda <Familia>!


<Familia>.


Los niños que recibieron la <Falna> de un Dios—la <Familia> de un Dios, o la facción de un Dios como es generalmente conocido.

Tal vez porque estaban a la mitad de las compras o iban de regreso a casa, los dependientes de Loki estaban cargando bolsas llenas de cosas.

Siendo introducidas orgullosamente por su Diosa, las chicas cercanas mostraban expresiones atribuladas, pero Hestia, quien encontró la forma de una <Familia> que podría llamarse una gran familia experimento un shock extraordinario.

¡Por qué esa Loki!


¡La encarnación del desastre y lo molesto!


¡Está (al parecer) siendo adorada por los niños del Mundo Inferior!


--… H-Hmph. Pero siendo tú, de todos modos, como <Familia> no deben ser algo extraordinario… Aunque aturdida, Hestia de alguna manera mantuvo la calma y dijo eso, sin embargo—

--No saber nada es un crimen ¿Sabes~? Incluso dentro de las facciones de Aventureros que llamamos tipo exploración, somos la más grande… una de las Familias en la cima de Orario, ¿Sabes?

--¿¡Q-Que!?


Viendo a Loki quien la miraba hacia abajo mientras reía, Hestia abrió ampliamente sus ojos.


--¡Mientes, es mentira! ¿¡Es imposible que la <Familia> de una Diosa indecente como tú sea la más fuerte!!


--¡Gorua! ¿¡Indecente!? ¿¡Que quieres decir con indecente!?


--¡¡Si la <Familia> de un fracaso de Diosa que bebe hasta vomitar está en la cima, el Mundo Inferior debe estar a punto de ser destruido!!

--¡¡Intenta decirlo de nuevo, Loli Oppai~~~!!


--¡¡Espera, Loki!! ¡¡Por favor detente!!


Entonces ambas comenzaron a luchar, lo cual era algo común incluso en el Cielo.

 


Ante los peatones abarrotados por la Calle Principal y la chica Elfa que había perdido la calma, la campana que anunciaba el comienzo de la lucha se escuchó con fuerza. Mientras intercambiaban abusos e insultos, jalándose el cabello y las mejillas, se desarrollaba una fea riña.

--Haa, haa… mierda, no puedo mover mi cuerpo como cuando estaba en el Cielo.


--Zee, zee… desde cuando estábamos en el Cielo no tenías ningún sentido del ejercicio, idiota.


Finalmente, en el momento que fueron detenidas por los dependientes de Loki, ambas respiraban pesadamente y su cabello estaba desaliñado.

Loki se limpió el sudor que goteaba bajo su mentón, y mostro una sonrisa maliciosa. Con sus sorprendidos dependientes detrás de ella, miro a Hestia.

--Bueno, puedes intentarlo todo lo que quieras. Pero después de todo eres tú. ¡Seguro no podrás reunir ni un solo niño y luego escaparas de Orario! ¡Gyaahahahahaha!

Al ver a Loki quien reía a carcajadas mientras alardeaba de su propia <Familia>, y la ridiculizaba, Hestia, quien no tenía a ningún dependiente, apretó los dientes.


× × ×

-- —¡Y eso es lo que paso, Hefesto!


--¡Ahahaha! Viniste al Mundo Inferior y de inmediato la tuviste difícil, ¿Eh? Hestia le explico a su amiga Diosa con el rostro rojo de ira.

Estaban en una de las habitaciones dentro de un gigantesco edificio que recordaba a un volcán situado la parte nororiental de la ciudad.

Después de que Loki se marchó, Hestia, quien de alguna manera llego hasta el hogar de Hefesto, la Diosa de la Herrería, estaba siendo recibida acogedoramente.

Después de escucharla hablar de su disputa con Loki en su habitación privada, su amiga Diosa, que cubría con un gran parche su ojo derecho, se rio mientras sus hombros temblaban.

--¡En ese caso, creare una poderosa <Familia> inmediatamente para probar mi superioridad frente a Loki!

¡¡Absolutamente voy a hacerla pagar por esto!!


--Ara, te estas aventurando a lo grande, ¿Eh? La <Familia> de Loki realmente es la más grande de Orario,

¿Sabes?


Ante las palabras de Hefesto quien estaba sentada en una silla en la mesa entre ellas, Hestia respondió con un

como si lo supiera.


Aunque le decía que era inútil, Hefesto quien estrecho sus ojos, pareció aceptar favorablemente el entusiasmó y fervor de Hestia.

 


--Acabas de descender al Mundo Inferior y realmente no sabes nada. Por nuestra amistad en el Cielo, cuidare de ti hasta que puedas ser independiente. Si hay algo que necesites, solo dilo.

--¡Aa, gracias Hefesto!


Mientras le agradecía su amiga que la apoyaba, Hestia pensó ¡Ya veraz! mientras recordaba el rostro de Loki. Su corazón combativo ardía con la idea de avergonzarla magníficamente creando una gran <Familia>, lo que estaba conectado directamente con la posición de un Dios en el Mundo Inferior, en poco tiempo.

En ese momento, la puerta de la habitación crujió y se abrió.


--Mi señora, compre demasiado en el puesto, ¿Qué tal uno?—Ah, ¿Estas ocupada?


--No, está bien, Tsubaki.


Quien entro a la habitación era una dependiente de Hefesto, una mujer semienana. Estaba cargando una gran bolsa.

La fragancia del aceite y la sal cosquillearon la nariz de Hestia, y miro fijamente el contenido de la bolsa.


--Hey, Hefesto, ¿Qué es eso?


--Es la comida de uno de los puestos de comida que puedes encontrar en cualquier parte de Orario, se llama—


--Croquetas de patata frita(Jagamaru-kun), joven Diosa-sama. ¿Te gustaría probarlo?


Tomando las palabras de Hefesto quien respondió, la semienana quien llevaba un parce en el ojo al igual que su Diosa, sonrió.

Viendo a su propia dependiente ofreciendo comida sin siquiera presentarse y a su amiga Diosa llena de interés que extendió su mano hacia la comida de patata recién frita, Hefesto sonrió con amargura. Mientras tanto, Hestia, preparándose para enfrentar lo “desconocido”, comió el “Jagamaru-kun”.

-- —


Justo después de darle una mordida, el pequeño cuerpo de Hestia tembló.


--¡¡E-E delicioso…!!


--Fuhahaha, ¿Verdad que sí?


Al lado de la semienana quien reía a carcajadas, Hestia, quien miraba fijamente el “Jagamaru-kun” con los ojos muy abiertos, temblaba de la emoción.

Entre las muchas emociones que experimento en el Mundo Inferior, el que tuvo el mayor impacto en ella—fue el instante en que probo la deliciosa comida.

Y también, fue el comienzo de su “depravación”.

 

 

× × ×

--Kufu, fufufu… ¡Ahahaha!


Tres meses después.


En la habitación de la <Familia Hefesto> que se le presto hasta que formara su <Familia>, Hestia estaba recostada sobre el sofá riendo mientras leía un libro.

A su lado había una montaña de Jagamaru-kun colocadas sobre un plato. Comer, leer, reír, y repetir todo.

No había ninguna señal de que el pequeño cuerpo de la Diosa se moviera fuera de la habitación.


--… Espera, ¿Hestia? Deberías comenzar a reclutar niños de una vez. Déjame decirte que comenzar una

<Familia> no es tan simple—


--Aah, lo hare a partir de mañana~


Hestia le respondió a Hefesto, quien vino de visita a la habitación, sin levantar su mirada del libro.


En estos tres meses, la joven Diosa, quien era una recién llegada al Mundo Inferior, había estado en ese de esa forma.

Comiendo comida del Mundo Inferior comenzando por los Jagamaru-kun, leyendo libros del Mundo Inferior con sus ojos brillando. Hestia quien había sido completamente absorbida por los “placeres del Mundo Inferior” que habían aprisionado a muchos Dioses, estaba exhibiendo sus propias características.

En otras palabras, era una depravada.


Cuando estaba en el Cielo, pasaba sus días como una buena para nada recluyéndose en su templo, y ahora que había obtenido los “placeres del Mundo Inferior”— las mejores cosas para matar el tiempo, esto se había fortalecido.

Pidiéndoselo a los dependientes de la Diosa de la Herrería, obtuvo Jagamaru-kun y nuevos libros, completando totalmente su vida diaria dentro de la habitación.

Hefesto había venido muchas veces a ver su condición y darle consejos, y aunque Hestia le diría “Desde mañana lo haré en serio”, al día siguiente, y al siguiente después de ese, y otra vez al siguiente también, continuó encerrada en la habitación olvidándose de formar una <Familia>.

Finalmente, la paciencia de Hefesto llego a su límite.


--¡¡Sal de aquiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!


--¿¡Nuwaa!?


Siendo arrastrada hasta la entrada de su base, Hestia fue expulsada a traves de la puerta y cayó al piso vergonzosamente.

 


--¿¡Q-Que estás haciendo, Hefesto!?


Cuando levanto su rostro intentado protestar—una furiosa Diosa de ojos y cabello carmesí se paró justo enfrente, con los brazos cruzados y una pose imponente.

--¡A pesar de decirte que te estaba dejando quedarte por buena voluntad, día tras días te la pasas sin hacer nada…!

--¿H-Hefesto…?


--¡El intentar ser dulce contigo fue un error…! ¡Tienes que saborear la rigurosidad del Mundo Inferior! Ya no dejare que pongas un pie en esta casa una vez más, ¿¡¡Entiendes!!?

Después de asustar completamente a Hestia, la furiosas Hefesto cerró la puerta con todas sus fuerzas. Siendo echada desde la magnifico sede, la joven Diosa con una apariencia miserable se puso de pie.

--¿Qué le ocurre a esa Hefesto? ¡Solo estaba disfrutando un poco de la vida del Mundo Inferior! ¡Solo fueron 3 meses!

Hestia no pudo evitar quejarse con insatisfacción en la escala de un Dios inmortal. Sin embargo, no lo entendía. Para ser precisos, no tenía suficiente “sensación de realidad”.

Este no era el Cielo, sino el Mundo Inferior.


--Bien, lo que sea, crearé una <Familia> y encontrare algo como una residencia inmediatamente. ¡Esto tambien es para devolvérsela a Loki!

Recordando finalmente el objetivo que se había propuesto en un principio, comenzó a caminar desde enfrente de la sede de la <Familia Hefesto>. Delante de ella estaba la Calle Principal de la ciudad donde humanos y semihumanos prosperaban.

--Si voy a aceptar que entren en mi <Familia>… un niño con deseos de ser Aventurero será lo mejor, ¿No es asi? ¡Esta es la Ciudad Laberinto después de todo!

Mientras decía eso, espero en una esquina de la Calle Principal.


Incluso dentro de su depravada vida, Hestia entendía que en el Mundo Inferior lo fundamental era tomar el liderato, observo el ir y venir en busca de niños sin afiliación.

Ese niño, no parece que congeniemos, ese niño es malo… ese niño es un demasiado joven, ¿No?


Sus misteriosos ojos azules vieron a través de la verdadera naturaleza de muchos niños, Amazonas, Beastman, Hobbits y muchos otros.

Aunque podrida, Hestia tambien era una Diosa, de alguna manera u otra podía ver la naturaleza de cada uno de los niños. Hasta el punto en que, si intercambiaba palabras, casi podría captar la personalidad de esa persona. La frase “los habitantes del Mundo Inferior no pueden mentirle a un Dios”, era una frase famosa.

 


Hestia busco niños que cumplieran con sus estándares y cuando encontró a una cierta chica Elfa, se acercó diciendo “¡Esa niña está bien!”.

Llamando de buen humor a la Elfa que, llevando un ostentoso arco, un carcaj y vistiendo una armadura ligera, estaba intentando ir directo a su objetico como Aventurera.

--¡Hey, Elfa-kun! Por lo que vi, parece que no has firmado un contrato con un Dios, pero, ¿Que te parece entrar a mi <Familia>?

Después de que la invito animada y amigablemente, hinchando su pecho para no perder su dignidad como diosa—la Elfa, como si evaluara a Hestia quien era más baja, la miro fijamente de pies a cabeza.

--Me disculpo, pero, ¿Cuál es tu nombre Diosa-sama?


--¡Soy Hestia!


--<Familia Hestia>… no he escuchado de ella. Si es una nueva facción, ¿Dónde está su sede? ¿Cuántos miembros tiene actualmente? ¿Cuál es su ingreso?

--¿Eh? ¿Eh?


Ante las continuas preguntas una después de otra de la Elfa, Hestia quedo desconcertada.


Probablemente notando algo por su apariencia que no podía responder nada, su hermoso rostro que los hacia conocidos como hadas del bosque cambio a una expresión fría y estrecho sus ojos.

--¿Cuál es el objetivo de tu <Familia>?


--U-Umm… e-espero que puedas ir al Calabozo para ganar dinero, algo como eso…


Cuando intento disimular que su planificación era cero con una sonrisa vacía, la Elfa le lanzo una mirada bajo el punto de congelación.

Sin un saludo o incluso unas palabras de despedida, le dio la espalda a la joven Diosa que no era ni digna ni majestuosa.

Una pérdida de tiempo.


La espalda del niño se alejó gradualmente como si dijera eso.


--¿¡M-Me das la espalda como si miraras una basura…!?


¿¡A pesar de que soy una Diosa…!?


Hestia recibió un gran shock.


Hestia quien era una recién llegada al Mundo Inferior no lo sabía, pero normalmente, las <Familias> de tipo exploración entraban a Orario después de prepararse fuera de la ciudad. Si no se reunía una cierta cantidad de miembros y riquezas, ser una facción de exploración del laberinto era difícil. Al menos, el hecho de que el camino por delante sería muy difícil era algo que podría predecirse.

 


La propia vida de aquellos que deseaban ser aventureros también estaba en juego.


Naturalmente, deseaban que las <Familias> a las que se unan estén bendecidas con un buen ambiente.


--¡Q-Qué más da! ¡Solo acabo de comenzar, si continúo reclutando, al menos vendrá uno…!


Más aún, como la Diosa estaba sola, la adquisición de todo desde Aventureros hasta cualquier cosa en Orario estaba fuera de cuestión. Sin ningún mérito para los niños, era visible que sería muy difícil.

Y más que cualquier otra cosa, en Orario—no, en el Mundo Inferior, el hecho de que existían Dioses inmensurablemente sin esperanza era una verdad conocida y el no dejarse ser engañados por ellos era el consenso general.

La joven Diosa que ni siquiera tenía la perspectiva de una facción y solo podía hablar, fue tratada igual que esos agradables Dioses.

Es decir, “No era confiable”.


Hasta que el sol cayo—sus invitaciones terminaran en un fracaso total.


--¿¡C-Completa destrucción…!? ¿¡Esto es lo que llama supervivencia en el Mundo Inferior…!? El obtener su fe, no, su confianza era difícil.

Por primera vez, Hestia experimento personalmente la dureza del Mundo Inferior.


× × ×

--Uu, Hesfestoo…


--Tú… solo ha pasado un día desde que te eche.


El día después de experimentar dormir en las calles del Mundo Inferior por primera vez, Hestia solo pudo ir a llorarle a su amiga Diosa.

Habiendo recibido el bautizo del Mundo Inferior, Hestia desecho su orgullo y bajo su cabeza hacia Hefesto— para después de eso venir a pedirle ayuda todos los días.

--Hefesto~…


A veces aferrándose a ella diciéndole que no tenía dinero.


--Hefesto~~…


A veces implorándole que no podía encontrar trabajo para ganarse el sustento diario.


--Hefesto~~~…


A veces venía a rogarle con todo su cuerpo empapado ya que no tenía un lugar para resguardarse de la lluvia.

 


Al ver a Hestia, quien no podía hacer nada sola sin su <Arcanum>, Hefesto sintió un gran dolor de cabeza.


No debía malcriar a su amiga, aunque se decía eso, no podía dejarla colapsar en la calle. La Diosa de ojos y cabello carmesí que no sabía qué hacer con ella, dejo escapar un profundo suspiro.

--… Esta es la última vez, ¿Entiendes?


Y entonces, mientras sentía que era demasiado amable, acepto que esta era la última vez y le dio una vivienda a Hestia.

En lo profundo de un callejón olvidado, bajo una iglesia deteriorada, había un “cuarto oculto secreto”.


--¡Gracias, Hefesto…!


--Realmente, realmente esta es la última vez, ¿¡Entiendes!? ¡Ya que también te presente un trabajo a medio tiempo, después haz algo por ti misma!

Frente a la iglesia donde fue llevada por su amable amiga, Hestia sintió con un “¡Un!”.


Después de separarse de Hefesto quien se fue dejando escapar un suspiro, Hestia entro en el sótano de la iglesia medio en ruinas—en el hogar que se convertiría en su propia sede.

--Geh, que fue lo que me empujaste, Hefesto…


Mirando la condición del sótano de la iglesia, Hestia no pudo evitar gemir.


Estaba tan deteriorada que ni siquiera se podía comparar con la habitación que le habían prestado antes. La pintura de las paredes se había desprendido y también había lugares que estaban agrietados.

Solo había una Lámpara de Piedra Mágica colgando en el techo.


Tal vez porque Hefesto trato de ser considerada, una cama, un sofá y el mobiliario había sido traído, pero todos eran antigüedades.

--Vasta de eso, no puedo ser demasiado exigente… ¡El hogar es donde está el corazón!


Gritando medio consolándose, comenzó primero con la comprobación, orden y limpieza de la habitación.


Comprobó la presencia de Ítems de Piedra Mágica, comenzando por el suministro de agua y ajusto la altura y posición del mobiliario para que encajara con su pequeño cuerpo. Para cuando termino, la noche había llegado y Hestia dejo escapar un suspiro mirando alrededor de la habitación desde el centro.

--… Es amplia.


Sus pequeños labios dejaron escapar ese susurro.


A pesar de que debería ser muy estrecho y pequeño, el sótano solo para ella le parecía muy amplio a Hestia.


--Estaba acostumbrada a estar sola en el Cielo, pero… Loki, y Hefesto parecer estar muy animadas. Lo que recordó fueron los rostros de ambas Diosas, rodeadas de niños y dependientes.

 


--Hefestooooo…


Aunque parecía estar siendo tratada como una molestia por los niños, aun así, Loki mostro una expresión feliz. Ser admirada por sus dependientes también trajo una sonrisa a Hefesto. Incluso si las excluía a ellas, todos los Dioses que había visto durante el día parecían felices de alguna manera. Estaban satisfechos.

Vio muchas expresiones que no había visto en el Cielo.


--… ¡Maldita sea, no me siento sola en absoluto!


Palabras que incluso para sí misma sonaban forzadas resonaron en la fría habitación.


Hestia, quien se había quedado parada, apago la luz de la Lámpara de Piedra Mágica y se metió en la cama.


--… ¿Qué clase de niño será mi <Familia>?


¿Qué tipo de niño, tomara mi mano?


Desatando su cabello que estaba atado por una simple cuerda, y mientras se tumbaba boca arriba en la cama, Hestia pensó eso.

Con un poco de soledad, ansiedad, y también una pisca de expectativa.


Todos los habitantes del Mundo Inferior experimentaban la emoción de lo que vendrá en el futuro.


Diversas cosas mezcladas e indistinguibles entre sí, eran los pensamientos que corrían hacia su propio futuro. Como Diosa, Hestia sintió eso, y cerro sus ojos.

× × ×

Después de eso, el sufrimiento de Hestia—su verdadera vida en el Mundo Inferior, comenzó. Básicamente, ser autosuficiente. Debía ganarse la comida con su propia fuerza.

Sus intentos de reclutar miembros para su <Familia> que la mantuvieran, terminaron en completo fracaso, pasando días de frustración y aplastantes derrotas.

Después de sellar su <Arcanum> con el que hasta ahora había hecho todo, lo que atravesó la mente de Hestia quien saboreaba el dolor del día a día, era la “dureza del Mundo Inferior” del que su amiga hablo.

Había entretenimiento, estímulos y diversión. Pero más que cualquier cosa, para los Dioses el Mundo Inferior era duro, Hestia pensó con amargura. Cuando cometió un error en el uso del dispositivo para cocinar en el puesto de Jagamaru-kun donde trabajaba a medio tiempo e hizo explotar el puesto, adquiriendo rápidamente una gran deuda, las lágrimas empaparon sus mejillas.

Pero, incluso dentro de esa dureza, hubo encuentros bendecidos.


--Hestia, hoy también te estas esforzando, ¿Eh? Está bien si te llevas estas opciones.

 


--¡Ooh…! ¡Gracias como siempre, Miach!


--Miach-sama, otra vez estás repartiendo pociones inútilmente… además, que se las des a una <Familia> que no tiene Aventureros, no tiene ningún sentido…

Con su pequeña <Familia> estaba el amable Dios Miach y la Dogman Naaza quien era su dependiente. Encontrarse con ese Dios y su <Familia> en el Mundo Inferior por primera vez, fueron los que salvaron a Hestia varias veces como aliados en la pobreza.

--¿¡Eres Hestia!? ¡Que estés en un lugar como este, no me digas…!


--¿¡Take!? ¡Espera, espera, esa apariencia, no me digas…!


--¿¡Trabajas en un puesto de Jagamaru-kun!?


--¿¡Trabajas en un puesto de Jagamaru-kun!?


El poder reencontrarse en Orario con Takemikazuchi a quien conoció en el Cielo—y el hecho de que él también estaba trabajando diligentemente en su trabajo a medio tiempo por su extrema pobreza—se volvió el apoyo para los esfuerzos de Hestia. Sus compañeros de trabajo también se encariñaron con ella y su pequeña constitución, adorándola.

Y así, medio año transcurrió desde que llego a Orario.


Pasados tres meses desde que fue echada por Hefesto, en un cierto día despejado.


--Otra vez me rechazaron…


Precisamente hoy fallo en su 50va invitación y Hestia dejo caer sus hombros.


Ya no sabía a cuantos niños había llamado desde que llego a Orario. Continuando con su predicamento hasta el punto en que no podía devolverle sus palabras a Loki quien llegaba a burlarse en medio de su trabajo en el puesto de Jagamaru-kun.

Esto es todo por hoy.


Cuando estaba caminado desanimada por la calle—un chico se reflejó en su campo visual.


¿Un niño humano?… De alguna manera siento que su expresión desanimada no pierde contra la mía.


Con sus hombros caídos al igual que ella, caminaba sin rumbo por en medio de la calle de la misma manera. Su cabello era de un blanco puro cómo la nieve virgen, o posiblemente como un conejo.

Sus ojos eran de un vivido color rojo rubí y su cuerpo era muy delgado


Hestia se interesó extrañamente por su figura de espaldas y siguió al chico. Aunque tambien se debía a que sintió una sensación de cercanía en la atmosfera de ambos, pero la razón principal era que no pudo mirar a través de su perfil deprimido.

 


Persiguiéndolo con pasos rápidos, se ocultó en la sombra de un edificio y giro su cuerpo rápidamente. Usando sus pésimas técnicas de seguimiento mientras era bañada por las miradas sorprendida de quienes caminaban por los alrededores, entendió que el chico en cuestión aspiraba a entrar a una <Familia>. Pasando por las sedes de varias facciones, golpeaba sus puertas e inmediatamente era rechazado. Al parecer quería ser Aventurero, pero era prejuzgado como alguien sin futuro debido a su aspecto de aldeano, y era rechazado sin permitirle incluso la oportunidad de reunirse con el Dios principal.

Ante esa verdad Hestia pensó, ¿Será posible?


¿No es esta una buena oportunidad de invitarlo a mi <Familia>?


No pudo evitar tener cierta expectativa.


Incluso mirándolo desde la distancia, el chico cumplía con los estándares de Hestia, era sencillo, reservado y más que cualquier cosa, parecía puro.

Pensó que al igual que el color de su cabello, su alma sin duda era blanca.


Sin poder calmarse, Hestia observo sus movimientos con una actitud que no se pareció a la de una Diosa.


--Además…


Parece solitario.


Eso fue lo que sintió Hestia mientras miraba fijamente la espalda del chico que parecía un niño perdido entre el flujo de personas.

Era diferente de ella, quien abrazaba la angustia y expectativa de poder encontrar la <Familia> que anhelaba. Un niño real era decisivamente diferente de un dios que vivía un tiempo eterno.

Hestia miro fijamente su perfil que buscaba con inquietud su propio lugar.


En serio, si haces una expresión como esa… no hay forma de que pueda ignorarte.


Lo que Hestia gobernaba eran las llamas, la luz que protegía el lugar donde se podía ser uno mismo.


Extender una mano salvadora a quien lo pedía, dándole la bienvenida a un niño perdido cubierto de heridas, unas llamas inextinguibles como una chimenea.

Hestia quien acababa de encontrar a un niño perdido, llamo a su espalda.


--Hey, tú, el de ahí.


Ese sencillo llamado fue el comienzo de todo. En ese momento, la Diosa no lo sabía.

¿Que traería el “encuentro” con el chico y a que daría vida? En ese momento, aún no lo sabía.







Intermedio – ¿Cenicienta Vera un Sueño de Felicidad?


--Felicidades, Ayudante-kun—obtuviste un <Aumento de Nivel>. Al día siguiente de terminar la actualización de <Estado> de Bell.

Hestia, quien no le revelo el resultado de su actualización a Lili, lo anunció en frente de todos.


--¿Eh?


Lili, quien no comprendió lo que dijo, se quedó inmóvil por un tiempo. Y entonces, sin cambiar su expresión, pregunto.

--¿Quién?


--Tú.


--¿Qué cosa?


--Obtuviste un <Aumento de Nivel>.


--¿Dónde?


--Aquí.


--¿Cuándo?


--Justo ahora.


El silencio fluyo por un tiempo en la sala de estar donde Bell y los demás estaban reunidos. Y finalmente—

--¡¡L-Logreeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!! Lili empujo sus manos hacia el cielo.

Gritando como nunca haría normalmente y tomando una postura de celebración apretando sus puños. Era una pose de victoria con todo su ser.

Mikoto y Haruhime saltaron y Bell con Welf retrocedieron.


--Este es el resultado de tu última actualización antes del <Aumento de Nivel>~ Hestia—mientras contenía una sonrisa—alegremente le extendió el papel con su actualización. Lili, quien se había quedado sin aliento por gritar demasiado, lo recibió como si saltara hacia él.

 


Liliruca Arde Lv. 1

Fuerza: I97—> H106 Resistencia: H144 —> 189 Destreza: G265 —> 298 Agilidad: E417 —> 468 Poder Mágico: E499 —> D500

<Magia> [Cinder Ella]

Magia de trasformación.

La forma a transformar depende de la imagen al momento del canto. Cuando se carece de precisión, terminara en fracaso.

Recomendada para imitación.

Canto: Tus heridas son mías. Mis heridas son mías.

Canto de liberación: La señal de la media noche resuena

<Habilidades> [Héroe Anónimo]

Se activa cuando el peso del equipo excede un cierto límite.

La corrección de capacidades es proporcional al peso. [Voz de Comando]

Aumenta el área en la que el usuario puede transmitir ordenes dependiendo que tan alto estén gritando.

En una batalla caótica, el efecto de aumento de área es proporcional a la escala de la batalla.

El usuario puede transmitir ordenes de forma remota a personas que tengan la misma <Falna>, la distancia máxima está determinada por el Nivel del Usuario.

Ese era su <Estado> final como Lv. 1


Entre las condiciones para obtener un Aumento de Nivel>, se vuelve indispensable obtener <Excelia> de grado superior—el logro de una “hazaña”—además de que tambien se requiere que el dominio de cualquier Habilidad Básica suba hasta la 6° etapa.

Esta vez la estadística de “Poder Mágico” había alcanzado el valor D, y en realidad había aumentado sustancialmente en el último mes. En nada más que la estrategia de retorno al laberinto de los Xenos—usando una táctica de perturbación mediante su Magia de Transformación que ejecuto en la Calle Dédalo.

Y luego estaba la “hazaña” fundamental.


Incluso si no tuvo la posibilidad de luchar directamente, las numerosas veces que evadió la muerte sin duda fueron reconocidos como suficiente “calificación” para un <Aumento de Nivel>.

 


El factor decisivo sin duda fue el encuentro con el Musgo Gigante y el Amphisbaena durante la expedición, pero tambien la marcha de la muerte por los Pisos Intermedios, la feroz batalla contra el Goliat Negro, el

<Juego de Guerra>, y los sucesos relacionados a los Xenos entre otros, había experimentado muchos predicamentos demasiados atroces para una Ayudante Lv. 1.

Todo eso había producido tal resultado.


Si hubiera algo más que agregar, seria obtener una <Falna> inmediatamente después de nacer, y haber vivido durante 15 años como el dependiente de un Dios, lo que podría llamarse la valoración de la vida de Liliruca Arde.

Dicho eso, tambien había aparecido una nueva Habilidad.


Lili—quien estaba mirando la hoja con la actualización como si fuese a devorarla—solo en este momento fue sacudida por la emoción.

--Entonces, ¿Qué debo hacer en cuanto a las <Habilidades de Desarrollo>? Además de <Resistencia Anormal>, parece que tambien se puede elegir la habilidad <Composición>.

--E-Esa es la Habilidad que tiene Naaza-sama, ¿¡Verdad!? ¡El haber fabricado Ítems diligentemente para embaucar a los Aventureros durante mi época como ladrona valió la pena!

Lili se aferró a Hestia, quien le pregunto en el momento correcto, con gran ímpetu.


Al parecer la razón por la que Hestia no realizo el <Aumento de Nivel> inmediatamente y dejo su <Estado> en espera, fue para decidir la <Habilidad de Desarrollo> tras escuchar la opinión de Lili, Bell y los demás.

Lili, cuya tensión aumento nuevamente, esta vez comenzó a preocuparse seriamente. Sin embargo, esa también era una preocupación feliz.

<Composición> era una <Habilidad de Desarrollo> que obtenían los Farmacéuticos, y que principalmente demostraba su poder en los aspectos relacionados a la fabricación de medicina.

La efectividad de un Item comenzando por una Poción en una escala en que podría ser llamado Magia—algo como curar una herida en un instante—se incrementaría.

En otras palabras, si elegia <Composición> podría crear Pociones con sus propias manos—¡Significaría que podría reducir bastante el gasto en ítems!

Aunque Lili no podía imaginarse a sí misma como Farmacéutica, hablando honestamente, la segunda mitad era demasiado tentadora. El hecho de que “Algún día podría hacer tantas Pociones como quisiera con sus propias manos y podría ahorrarse una cantidad considerablemente” sacudió enormemente el corazón del cerebro encargado de las finanzas de la <Familia>. Si iba bien, probablemente también podría vender los Ítems.

Pero, aunque <Resistencia Anormal> es simple, también es una Habilidad útil…


La Habilidad <Resistencia Anormal> que protegía de las <Anormalidades de Estado> era poderosa con solo eso.

 


Especialmente para quienes exploraban el Calabozo, era una Habilidad que querrían obtener prioritariamente. Para un Aventurero que apuntaba a pisos más profundos, sin duda era esencial. Tener o no tener esa <Habilidad de Desarrollo> podría hacer que la situación cambiara considerablemente.

Lili estaba muy angustiada.


Y entonces, al final de una larga vacilación, eligió <Resistencia Anormal>.


Aunque <Composición>, con la que podría crear excelentes Ítems por si misma, era extremadamente tentadora en el ámbito monetario, cuando se trataba el objetivo de Lili, realmente tenía que ser continuar siendo la Ayudante de Bell.

No sería una carga para él en el Calabozo. Continuaría apoyando al chico a su lado. Priorizo el serle de utilidad al equipo y a Bell.

Además, según un dicho del lejano oriente, “el mochi es de la tienda de mochis”, en lo que respecta a los Ítems necesarios, Naaza, con quien eran cercanos, los prepararía para ellos. Comparado con alguien que había obtenido esa Habilidad de improviso, era lógico que un Farmacéutico profesional con los conocimientos y técnicas necesarias pudiera fabricar Ítems mucho mejores. Justo como hasta ahora, y de ahora en adelante, lo mejor sería confiárselo a Naaza mientras desplegaban una batalla de negociación.

El ingrediente adecuado en el lugar adecuado. Lili se priorizo a sí misma como Ayudante.

--¡Muchas felicidades, Lili-dono!


--¡Increíble, Lili-sama!


--Si no presto atención, Lili-enana me alcanzara, ¿Eh?


Mikoto, Haruhime, Welf, estaba rodeada por sus compañeros, siendo alabada.


¡Estoy feliz!


¡Estoy realmente feliz!


¡Este día vino!


Lili se sintió reconocida.


Habiendo resentido, odiado y detestado tanto.


Ahora gracias a una gran cantidad de personas, su mundo parecía brillante.


--¡Lili! ¡Realmente felicidades! Y más que cualquier otra cosa—

 


Gracias a este chico, Lili cambio.


Despidiéndose de su yo cubierta de cenizas, pudo volverse honesta. Lili fue salvada por él.

El chico estaba mostrando una enorme sonrisa.


La sonrisa sin preocupaciones del chico que no cambiaba no importar cuánto creciera.


“Hare que este chico sufra una cruel experiencia”… Lili penso eso al principio.


Llamarlo emoción era extraño, pero sentía que era algo cercano a eso.


En el momento en que lo conoció, se lamio los labios con entusiasmo considerándolo un pato cargando una cebolla, o mejor dicho un conejo, era un buen recuerdo.

No, esa era completamente parte de su historia oscura.


Lili recordó lo que había hecho mal en ese momento, e inconscientemente se sonrojo.


--¿Qué ocurre, Lili?


--… ¡No, no es nada, Bell-sama!


Sacudió la cabeza, y mostro una sonrisa que no perdería incluso a la del chico.


Y entonces hizo su propio juramento, una promesa que nunca cambiaria de ahora en adelante.


--¡De ahora en adelante, siempre te apoyare, Bell!


× × ×

-- ~♪


Lili por la ciudad mientras tarareaba.


El <Estado> grabado en su espalda también había sido actualizado y oficialmente había alcanzado el Lv. 2. Lili no podía ocultar su felicidad.

--Aunque Lili se desesperó debido a todas las cosas que sucedieron que condujeron a la expedición al fracaso, provocando que la <Familia> cayera en números rojos a toda velocidad, pero… ahora tengo un botín que no puede ser cambiado por dinero~

Saltando y dando un giro, jugueteaba como un niño que había recibido una propina.


Los adultos que estaban frente a las tiendas sonrieron cariñosamente ante su figura inocente, sin que nadie notara que era un miembro de la <Familia Hestia>.

Normalmente, estaría insatisfecha por ser tratada como un niño, pero a la Lili actual no le importaba.

 


Siempre y cuando cambiara de forma consiente el “interruptor”, su velocidad de carrera y la altura de sus saltos subirían a una escala diferente. Si se lo proponía, seguramente podría saltar hasta el techo de las casas de dos pisos desde la calle en la que estaba ahora.

Mientras pensaba que sin duda necesitaría tiempo y práctica para acostumbrarse, Lili, quien logro la sublimación de su “contenedor”, claramente estaba de buen humor.

--Ah, pero ya que Lili obtuvo un <Aumento de Nivel>, es posible que el rango de la <Familia> también aumente…

¿Los impuestos subirían? ¿Debería guardar silencio por un tiempo?


Lili considero esas cosas por un momento, pero finalmente pensó: “¡De cualquier manera está bien! ¡Yaahooi!”, con un optimismo que normalmente no podia soportar, Lili solto una sonrisa.

En otras palabras, su felicidad llegaba hasta ese punto.


--Fufu… bien, debo enviar esto junto con las buenas noticias.


Tras pasar un tiempo caminando por la calle que comenzaba a congestionarse mientras abrazaba una bolsa con sus manos como si fuese algo preciado—

--¡Ah! ¿¡L-Liliruca Arde!?


--¿Huh? Eres… ¿Luan-sama?


Se encontró con un camarada inesperadamente.


El chico Hobbit de figura ordenada que dejaba la impresión de ser el ayudante de un caballero. Luan Espel.

Ex-miembro de la <Familia Apolo>


Ahora sin tener una afiliación, trabajaba como empleado en el bar exclusivo para Hobbits, <Casa Oculta de los Hobbits>.

--¿Qué estás haciendo en un lugar como este?


--… Salí a hacer las compras para el bar. Te darás cuenta con solo verlo.


El chico de su misma raza un año mayor que Lili, mostro las grandes bolsas de compras desbalanceadas con su pequeño cuerpo y dijo bruscamente.

Probablemente recordando su resentimiento por el <Juego de Guerra>, hizo un puchero.


--Pareces estar de buen humor, ¿Paso algo? Estas sonriendo tontamente como una mocosa. Incluso la desagradable declaración de Luan no fue suficiente para molestar a la Lili actual. Agarrando su bolsa con una mano, hincho su pequeño pecho.

 


--¡La expedición de hace unos días termino y obtuve un <Aumento de Nivel>! ¡Con esto Lili también se unió a las filas de los Lv. 2!

--¿¡Q-Queeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!?


Ante la orgullosa Lili, Luan recibió un enorme shock.


El alboroto de los Hobbits desarrollándose justo en medio de la calle era ignorada maravillosamente por la pacifica congestión de la multitud que los evadía hábilmente.

--¡¡M-Mentira!! ¡Una Hobbit obteniendo un <Aumento de Nivel> simplemente así…! Además, ¡¿No se supone que eras más débil que yo!?

Aunque Luan no podía dejar de temblar por el shock, pareciendo reconocer que no existía falsedad en la figura orgullosa de Lili, quedo aturdido por un tiempo.

Después de eso, lentamente bajo la mirada.


Distorsionando su rostro por la sensación de inferioridad, miró a Lili con sus ojos oscuros.


--Maldición… por qué solo tú… yo, incluso yo… En ese momento, Lili dejo de moverse.

Conocía esos ojos.


Hasta hace 5 meses, ella tenía esos mismos ojos. Celos y envidia.

Un corazón que envidiaba lo que ella misma no tenía. Pensando en lo desagradable que era la sonrisa de los demás, ese sentimiento brotaba.

En ese momento, Lili tambien sentía “odio”.


Lili, quien vio a su yo pasada a través de Luan, inmediatamente recobro la calma y dijo.


--Incluso Lili, tuvo mu~chas experiencias terribles y sobre todo se esforzó hasta casi morir. ¡No hay razón como para estar celoso!

--Guh… L-Lo se…


Como para cambiar la atmosfera entre ambos, levantó su dedo y le refuto.


Probablemente porque se dio cuenta de que sus celos estaban mal direccionados—o tal vez habiéndose calmado ante su propia mísera de no poder hacer nada—Luan mostro una expresión avergonzada.

Conociendo los sentimientos de una persona que tenia un complejo de inferioridad, Lili reflexiono por haber estado un poco demasiado animada.

Sin embargo, no hizo ningún intento de confortar a Luan.

 


Después de todo, ella mejor que nadie entendía que eso era más doloroso que cualquier otra cosa para una “persona débil”.

--… ¿Entonces? ¿Qué haces tú sola? Informar al Gremio tu <Aumento de Nivel> no es la razón, ¿No es así? Y esa bolsa que traes… ¿Es dinero?

Luan tampoco dijo más sobre eso, cambiando de tema intencionalmente.


Tal vez porque había notado el sonido de las monedas al rosarse, miro la bolsa que sostenía Lili.


--Aah, este dinero es— Y entonces—

En el momento en que Lili hablo hasta allí.


--¿¡Lili-chan!?


Escucho una “voz nostálgica” que la llamaba. Lili contuvo el aliento.

En un instante sus ojos de Hobbit que sobresalían en su capacidad visual, captaron a una “pareja de ancianos” que intentaba acercarse corriendo hasta ese lugar a traves de la brecha entre la multitud.

Después de eso, los sucesos fueron muy rápidos.


En el instante en su figura quedo oculta por la multitud, inicio su Canto.


--<Tus heridas son mías. Mis heridas son mías>. Un Canto corto que estaba acostumbrada a recitar. El “inicio de la Magia” fue demasiado rápido.

No pudo ser atrapado por los ojos de nadie.


La túnica del viajero que pasaba justo a su lado, la rueda de un carruaje, la gran carga que un Enano sostenía, la “transformación a alta velocidad” se ejecutó camuflada por todo eso. Solo Luan frente a ella vio el instante en que cubriéndose por una membrana de luz color ceniza se transformaba en “alguien diferente”, y abrió ampliamente sus ojos. Fue una hazaña hasta ese punto.

La velocidad de su Magia era el beneficio del <Aumento de Nivel>— la prueba del fortalecimiento de sus habilidades.

Más que cualquier cosa, el asegurar un “punto ciego” con solo mover su cuerpo medio paso dentro de la multitud, tambien se debía al “amplio campo de visión de un comandante” que obtuvo tras evadir ese campo de muerte llamado expedición.

La “chica” quien termino su “trasformación” sin que nadie excepto Luan lo notara, recibió a la pareja de ancianos que se acercó apartando a la multitud.

 


--Lili-cha—¿Eh?


--¿Qué ocurre, Ojii-san y Obaa-san?


Ante la “chica Elfo” que inclino la cabeza como si recién los hubiera notado, la pareja de ancianos dejo de moverse.

Puntiagudas orejas que se sobresalían desde el costado de su cabeza y grandes ojos como almendras. Incluso su ropa se había vuelto un traje rojo que no se ajustaba bien con lo que “Liliruca Arde” vestiría normalmente.

La pareja de ancianos humanos se congelo por un tiempo, y luego quizás entendiendo que se habían equivocado de persona, mostraron sonrisas incomodas, desanimados.

--L-Lo sentimos. Parece que nos equivocamos… te parecías a una chica que conocimos…


A punto de dar un paso al frente, la esposa quien cargaba un ramo de flores le dio unas palabras de disculpa.


Cuando la joven “chica Elfo” estaba mirándolos hacia arriba su sonrisa, Luan quien estaba en silencio a su lado pregunto.

--Hace un momento escuche que dijeron “Lili-chan”, pero, ¿Quizás se refieren a Liliruca Arde de la <Familia Hestia>?

--… Si, así es.


La anciana respondió con voz amarga.


En su remplazo, su esposo continuo sus palabras.


--Tenemos una florería, pero… hace un tiempo atrás, le hicimos algo terrible a esa chica quien estaba viviendo junto con nosotros.

--…


--No… Ni siquiera nos dimos cuenta de que habíamos hecho algo terrible. Solo pensamos en nosotros mismos, ni siquiera dirigimos la mirada hacia lo que esa pequeña chica estaba soportando, y la expulsamos. Dándole solo una amabilidad a medias, la abandonamos…

Eso claramente era una confesión.


Viendo a la pareja de ancianos parados en medio de la calle, miradas de disconformidad, o posiblemente de desprecio, se acercaban desde los alrededores.

--Siempre hay alguien que deja dinero en frente de la tienda. Justo como si dijera “lo siento”… al principio pensamos que nos acosaba. Pero, también envía flores. Las flores que dijimos que nos gustaban…

Ante las palabras del esposo las cuales decía mientras se le apretaba la garganta, Luan miro a escondidas las manos de la “chica Elfo”.

En sus pequeñas manos, sostenía una bolsa que contenía dinero.

 


--… La <Familia Hestia> ya es una famosa facción intermedia. Si investigan la ubicación de su sede seguramente la encontraran de inmediato, ¿No es así? Si desean reunirse con ella, podrían reunirse en cualquier momento, ¿Cierto?

Por capricho o consideración a la chica que estaba a su lado, Luan fingió no conocerla e hizo esa pregunta. Pregunto sobre cosas que la “la chica Elfo” claramente no podía preguntar.

--No sabemos qué cara deberíamos hacer si nos reunirnos… no, no sabemos que hacer ni decir si la vemos…


¿Ellos quienes la habían expulsado unilateralmente, tenían el privilegio de lamentarlo y disculparse? La esposa declaro eso entre líneas.

Contrario al claro cielo azul que se extendía sobre sus cabezas, el semblante de la pareja de ancianos era oscuro y pesado.

Un insoportable silencio fluyo entre ellos quienes bajaron sus miradas. Esa escena era algo que “Liliruca Arde” no quería ver.

-- —Ojii-san, Obaa-san. Por eso—

“La chica Elfo” dijo.


--¿Pueden darme esas flores?


Como para borrar sus miradas oscuras, les mostro una sonrisa pura y brillante.


--¿Eh?


--Quiero esas hermosas flores que estas sosteniendo, Obaa-san. Les extendió la bolsa con monedas de oro.

Señalando el ramo de flores blancas que sostenía la anciana.


--No, no es posible. Esto es lo que queda de la venta, ese dinero es demasiado, ¿Cierto? Tal ramo de flores no es digno…

--Hoy me ocurrió algo muy bueno. Eso será una recompensa para mí misma por todo hasta ahora.


Ahora no era “Liliruca Arde”, la simple “chica Elfo” interrumpió amablemente las palabras de la pareja de ancianos y declaro.

--Por eso, con este dinero… con estos sentimientos, quiero comprar esas flores, Obaa-san. Esos fueron los verdaderos sentimientos de la chica.

Su forma era falsa, pero sus palabras eran verdaderas.

 


Ocultando su tristeza detrás de sus parpados, les sonrió.


Los ancianos que habían dejado de moverse, finalmente bajando sus cejas, sonrieron. Justo como si vieran a alguien más a través de los ojos de la “chica Elfo” frente a ellos. Triste y solitaria—pero feliz, era ese tipo de sonrisa.

--Gracias… pequeña Elfa.


La pareja de ancianos no llamo el nombre de Lili.


Pero acercándose amablemente como si fuese su nieta, acariciaron su cabeza. La chica se sonrojo y estallo en una sonrisa como un girasol.

--… Hey, ¿Está bien así?


Después de despedirse, las espaldas de los ancianos desaparecieron gradualmente en lo profundo de la multitud. En ese momento, Luan pregunto.

Su pregunta, que intuyo los aspectos generales, se mezcló con el ruido de la multitud y desapareció.


--Está bien.


Nuevamente sin que nadie lo notara, Lili deshizo su Magia y regreso a su forma original.


Abrazando en su pecho el ramo que recibió, miraba fijamente el camino por el que la pareja de ancianos se marchó.

--La existencia de Lili, lastimara a esas personas. Por eso, está bien así.


--…


--Cuando Lili termine de pagar el dinero por su casa que fue destruida… por las dificultades que Lili les dio, esto también terminara.

En ese punto, Lili parecia querer deshacerse de la atmosfera sombría y dijo a modo de broma con una sonrisa brillante.

--Además, Lili también es igual que ellos. No, probablemente aún este asustada. Incluso aunque obtuve un

<Aumento de Nivel>, parece que Lili sigue siendo una débil Hobbit.


Después de escuchar esas palabras, Luan, quien estuvo en silencio por un tiempo, escupió.


--¿Cómo es eso posible?


El Hobbit quien había estado dudando en decirlo o no, mirando a Lili declaro.


--Tú, eres fuerte. Comparada conmigo, eres mucho más fuerte… Lili sonrió.

 


Como si le agradeciera.


Entre sus brazos, las hermosas Edelweiss1 se sacudían como si rieran.

× × ×

--…


En ese momento—


El Dios Soma levanto la cabeza.


--¿Qué ocurre, Dios-sama?


El Enano que tenía una calabaza colgando de su cintura, Chandra, se acercó a su silla y pregunto. Parte sur oriental de la ciudad, en la sede de la <Familia Soma> que se encontraba en el tercer distrito.

Soma quien realizaba unos arreglos personales en su habitación junto con Chandra quien era el Capitán, detuvo su mano que se movía y se quedó parado cerca de la ventana.

Sus ojos ocultos por su largo flequillo estaban dirigidos hacia el exterior de la ventana sin mirar a Chandra.


--Esa chica… ha alcanzado una nueva etapa.


--¿…?


--Sentí, algo como eso.


Incluso si había realizado una <Conversión>, los remanentes del <Falna> que se tallo en un primer momento no desaparecen.

El Ichor que era aplicado, como una cicatriz, o posiblemente como la evidencia de su promesa con un Dios, continuaba permaneciendo en la espalda de ese dependiente.

Eso se volvía un vínculo—no lo pensaba así, pero Soma sintió que la chica se había acercado un paso hacia los Dioses.

--Con “esa chica”, ¿Te refieres a Liliruca Arde?


--… Si.


--No lo entiendo bien, pero… si te preocupa esa chica, ¿No podrías visitar a la <Familia Hestia>?


Aunque habían pasado pocos meses desde que Chandra había tomado posición como Capitán, gradualmente se había vuelto capaz de comprender lo que su Dios falto de palabras intentaba decir. Dio la casualidad que tenía en sus manos la lista de antiguos miembros, volteo las páginas y encontró la página de Lili que fue registrada descuidadamente.



1 Flor alpina, flor de las nieves

 


Probablemente escrita por su Dios, solo estaba registrada la información más básica como su raza y su sexo. Ante la pregunta de Chandra, Soma quien estaba parado en silencio, sacudió lentamente la cabeza.

--No…no lo haré.


--Mm, ¿Por qué?


--Yo, no estoy calificado, para acercarme a esa chica.


--¿No estás calificado?


--Una vez, renuncie a esa chica… y esa chica, ya se alejó de mí. Con eso, las palabras de Soma terminaron.

Chandra, quien se dio cuenta que ya no hablaría, se encogió de hombros y dijo: “Como siempre eres un Dios incomprensible”. Levantando fácilmente hacia su hombro una gran carga atada con cuerdas, salió de la habitación del Dios para llevarla afuera.

Soma, quien se quedó solo, miro las calles de Orario que se extendían fuera de la ventana. Y entonces, murmuro.

--Felicidades, Liliruca Arde…… pequeña niña


Dirigiéndose a la chica que seguramente estaba en algún lugar de esa escena. Incluía su remordimiento, redención y bendiciones.

--Has crecido.


Junto con una pequeña sonrisa, susurro.







Capítulo 03 – La Chica Cubierta de Cenizas


Liliruca Arde fue traída a este mundo hace quince años.


Había escuchado que era el momento más tumultuoso en toda la larga historia de Orario. Eso fue causado por el fracaso de la última de las Tres Grandes Misiones.

Dos <Familias> reinaban en la cima de Orario, y sus Aventureros eran los más fuertes de todo el mundo. Asumieron la legendaria tarea de matar a tres monstruos antiguos y poderosos, pero el último, el Rey Dragón, los derrotó y los destruyó por completo. Esta irreparable pérdida de fuerza fue nada menos que una sentencia de muerte para las dos grandes <Familias>.

El repentino debilitamiento de las dos facciones más temidas de la ciudad invitó al surgimiento del mal.


En esos momentos, las fuerzas de la oscuridad vagaban abiertamente por Orario, como si se burlaran de la desesperación que sentían los mortales al ver cómo sus esperanzas y sueños se desmoronaban, o tal vez simplemente se deleitaban con la repentina oportunidad.

Liderados por un grupo extremista conocido como <Evilus>, bandidos y saqueadores sin ley levantaron el telón de una nueva era de caos en Orario.

Nuevas facciones reemplazaron a las antiguas. Ahora considerados fracasos, los gobernantes anteriores fueron expulsados, y dos <Familias> en ascenso, cada una dirigida por una Diosa diferente, lucharon sobre cuál sería la nueva esperanza de Orario. Uno tras otro, varios Dioses y sus <Familias> asumieron la causa de la justicia, con la esperanza de resolver este último conflicto.

Fue un momento de terrible agitación en Orario, cuando el bien luchaba contra el mal, el orden contra el caos. En aquellos días, el crimen era algo común y se cometía con impunidad al son de las carcajadas de los forajidos. Esa fue la era en la que nació Liliruca Arde.

× × ×

--Una moneda, por favor...


Los recuerdos del mundo de Lili comenzaron cuando tenía tres años.


Lo primero que aprendió fue a mendigar. Se paraba en la calle, descalza y vestida con harapos, extendiendo ambas manos a todas las personas que se acercaban. Si no hubiera sido por el <Estado> que tenía grabado en su espalda, probablemente habría muerto en una zanja en algún lugar para entonces. De todos modos, estaba haciendo lo que le habían dicho sus padres, parándose en el lugar hasta que cayó la noche y salió la luna, esperando que la simpatía o una moneda cayeran en sus manos.

--Ve a traernos algo de dinero.


Fue casi todo lo que sus padres le dijeron. Su madre y su padre Hobbits le dijeron poco más a la joven Lili, y nunca tuvo ningún recuerdo de ellos actuando como padres de ninguna manera.

 


Lili y sus padres pertenecían a la <Familia Soma>.


La deformado <Familia> había sido formado por el Dios Soma con el único propósito de hacer el vino perfecto. Al servicio de las costosas predilecciones de su Dios, la <Familia> había sido organizada dandole al miembro que traía más dinero el premio más grande—el cual era una muestra del vino divino de Soma.

A pesar de que su <Arcano> estaba sellado, la mayoría de los involucrados en la producción del exquisito vino de Soma quedaban irremediablemente cautivos de su atractivo y competían ferozmente para ganar dinero por él. Darían cualquier cosa por tener la oportunidad de probar su vino literalmente celestial solo una vez más.

Los padres de Lili no fueron la excepción. No tuvieron reparos en utilizarla para ganar dinero, incluso cuando no era más que niña pequeña.

En poco tiempo, murieron.


Aparentemente, se habían aventurado en el Calabozo en busca de dinero—o más precisamente, en busca de cualquier cosa que pudiera conseguirles el vino de Soma—y fueron masacrados de inmediato por los monstruos. Lili solo se enteró de su desaparición por la risa burlona de los otros miembros de la <Familia>, y aunque apenas entendía la emoción de la tristeza, sabía que ahora estaba completamente sola.

No había nadie a quien le importara lo que le sucediera. Nadie que siquiera pensara en ella.


La vida continuaba, pero sus días estaban llenos de miseria; continuó pidiendo dinero, ocasionalmente hurgando en la basura como una vagabunda.

--…Tengo... hambre...


Mientras miraba sus brazos demacrados después de días de ir y venir de la sede de la <Familia> a las calles donde mendigaba, una cierta pregunta llegaba a su mente con más frecuencia: ¿Quién la había cuidado antes?

¿Quién la había cuidado antes de que fuera consciente de sí misma? ¿Antes de que pudiera caminar? No podía imaginar que sus padres quienes la abandonaron hubieran hecho algo. A pesar de su corta edad, Lili estaba llena de dudas.

Entonces un día, Lili se encontró vagando por las habitaciones de la sede de la <Familia> en busca de comida, impulsada por el gruñido de su estómago, cuando de repente se encontró con su Dios—Soma.

--Ah... Dios-sama...


--...


Era un Dios enigmático. Su largo cabello cubría sus ojos y no decía nada, haciendo imposible saber lo que estaba pensando. A pesar del extraño arreglo de la <Familia> de enfocar la adoración de sus miembros en el vino divino en sí, en lugar de en su Dios principal, Lili era muy consciente de que los otros dependientes estaban aterrorizados de su líder sobrenatural.

Soma estaba justo enfrente de Lili, mirándola hacia abajo más allá de su flequillo con esos ojos suyos negros como la tinta. Sintió un latido fantasma en el <Estado> en su espalda y corrió alrededor de una esquina del pasillo para esconderse.

 


Cuando se atrevió a mirar hacia atrás… sus ojos se fijaron de inmediato en una bolsa de papel que sostenía Soma. Desde el interior de la bolsa flotaba un leve olor a aceite y sal; estaba relleno de trozos de patata, freídos hasta dorarse a la perfección.

El estómago de Lili gruñó audiblemente. Mientras miraba hacia abajo y se frotaba el vientre vacío, Soma se acercó a ella sin decir una palabra.

Lili se encogió de miedo cuando su sombra cayó sobre ella—y entonces él le tendió uno de los bocadillos Jyagamaru-kun(croquetas de patata frita).

Con los ojos muy abiertos, Lili miró de ida y vuelta entre la comida ofrecida y el inmutable rostro del Dios que la ofrecía. Finalmente, lo acepto tentativamente.

Abrió bien su pequeña boca y lo mordió. Primero vino el crujiente sonido de la caliente capa frita, luego el cremoso y delicioso sabor a papa llenó su boca.

Todo su cuerpo se estremeció de placer ante la experiencia de comer la primera comida adecuada que había tenido en mucho tiempo.

Después de terminar y lamerse los dedos, trató de agradecer al Dios con sus aun torpes palabras.


--Uh, um... muchas... gracia.


--...


Como era de esperar Soma no respondió.


Unos momentos después, Soma reanudó su caminata, alejándose de Lili, quien lo siguió con incertidumbre.


Con sus pequeños pies golpeteando contra el suelo, siguió a Soma hasta el santuario interior de la <Familia>. Vaciló en la entrada de la habitación, pero, aunque Soma no dijo nada, tampoco la ahuyentó.

Colocó varias porciones más de las delicias de patata en un plato, el cual colocó en una silla. Lili tardó un poco en darse cuenta de que eran para ella.

Mientras Lili comenzaba a comer con entusiasmo, Soma—quien había descubierto que un solo bocado era suficiente para la cena—comenzó a trabajar en una mezcla de varias plantas en la esquina de la habitación, los cuales parecían ser los ingredientes de su vino. El chirrido de su mortero y su mano resonó.

Este sonido, es...


Una vez que su hambre desapareció, los ojos de Lili comenzaron a cerrarse y tuvo la sensación de que había escuchado ese sonido antes. Era casi como una canción de cuna de su pasado, un sonido que se deslizaba entre los espacios de sus sueños en lugar de quedarse en la memoria viva.

El hipnótico ritmo del sonido hizo que Lili se durmiera en un instante. Mientras yacía acurrucada en el suelo, una lágrima cayó de su ojo como un fragmento de cristal.

 


Finalmente, manos fuertes que no pertenecían ni a su madre ni a su padre levantaron a Lili. Mientras estaba acostada en una cama y cubierta con una suave manta, las lágrimas nunca dejaron de caer de sus ojos cerrados, aunque lo más probable era que se hubiera quedado dormida.

De esa forma, junto a un Dios que no quería hablar, Lili experimentó el amor de otra persona por primera vez. Esa fue la primera y última vez que sintió la calidez de su Dios.

× × ×

El gran punto de inflexión en la vida de Lili llegó justo después de su sexto cumpleaños.


Después de terminar su día de mendicidad o búsqueda de basura, se había convertido en su hábito ir a la silenciosa habitación de Soma, y así pasó el tiempo, hasta el día en que se convocó a una reunión de la

<Familia>.


Todos los miembros de la <Familia>, excepto el mismo Soma, recibieron la orden de reunirse.


--Gracias a todos por venir. A partir de hoy, actuaré como el Capitán de esta <Familia>, dirigiendo nuestras actividades en lugar de Soma-sama.

El hombre parado en una plataforma construida apresuradamente en la sucia sala de reuniones de la <Familia> se llamaba Zanis. En la lucha constante por el vino divino entre los miembros de élite de la <Familia Soma>, su considerable habilidad lo había llevado a ascender al Lv. 2. Lili había escuchado susurros de que había conseguido su puesto al eliminar al Capitán anterior, a quien había visto como un obstáculo.

Su sensación de malestar persistió cuando el hombre—un humano que parecía tener poco más de veinte años— chasqueó los dedos, tras lo cual se distribuyeron copas a todos los presentes.

--A partir de ahora, la <Familia Soma> trabajará hacia una expansión aún mayor. Siendo lo que son los tiempos en Orario, reclutaremos más miembros para superar mejor las olas de la historia. Soma-sama nos ha otorgado este vino en previsión de nuestro gran trabajo.

Un fuerte murmullo surgió en la habitación.


Los nuevos reclutas, miembros de menor rango como Lili, cuyos labios nunca habían tocado el vino divino, fijaron sus miradas en el vino que habían recibido, al igual que todos los demás en la habitacion. A pesar de saber perfectamente bien que Soma nunca entregaría simplemente el vino divino—el cual claramente Zanis había robado del sótano—su dulce y fresco aroma les llamó la atención y se llevaron las copas a los labios.

La joven Lili hizo lo mismo. Incapaz de resistir el hechizo del vino divino, lentamente levantó su copa. Zanis entrecerró los ojos detrás de las gafas que usaba mientras levantaba su propia copa.

--Un brindis—por el avance de nuestra <Familia>. Sus labios se curvaron en una sonrisa maliciosa.

Un momento después, una vez que el vino divino mojó su lengua—

 


-- ———


—Lili se convirtió en nada más que un animal.


× × ×


Después de eso, Lili nunca volvió a ir a los aposentos de Soma.


En cambio, comenzó a descender al Calabozo donde habían muerto sus padres—un lugar al que debería haber temido y evitado.

Necesitaba dinero—no, necesitaba el vino divino.


—¡Lo quiero!


—¡Quiero probarlo de nuevo!


—¡Sin importar lo que cueste!


Con los ojos brillantes, estaba desesperada por cumplir con las cuotas que estableció Zanis. Siguiendo exactamente los pasos de sus padres, se convirtió en otra Aventurera buscando del brillo de las Piedras Mágicas.

Con su transformación completa en un ghoul sediento de vino, ni una sola vez notó la mirada desesperada y abatida de Soma siguiéndola desde el piso superior de su sede.

Tampoco se dio cuenta del plan de Zanis—que, usando el vino divino, había interrumpido la gestión de la

<Familia>, separando por completo a los dependientes de su Dios.


--¡Traigan dinero para que nuestra <Familia> prospere! ¡Nuestro señor lo manda!


Las demandas de monedas se volvieron cada vez más pesadas. La administración de la <Familia> nunca había sido tan dura antes, y no era una exageración decir que trabajaba principalmente para los intereses personales de su nuevo Capitán. Pero, hechizados por el hechizo del vino divino, sus miembros no se dieron cuenta y se alinearon aturdidos, esperando desesperadamente escuchar las palabras mágicas: "Puedes tomar un poco de vino divino".

El Gremio no había logrado reducir los constantes actos villanía perpetrados por <Evilus> y otros grupos al margen de la ley, lo cual solo aumentó la reputación de astucia de su Capitán.

× × ×

La corrupción de la <Familia Soma> se extendió silenciosamente—y lejos.


--Huff, huff, huff...


Mientras tanto, Lili, una simple Hobbit empobrecida, seguía tambaleándose, lejos de las maquinaciones de su organización.

 


Blandiendo una Daga en su mano ensangrentada, mató a monstruos de bajo nivel como Goblins y Kobolds en el Calabozo. Claramente no podía atacarlos de frente, así que se escondía en las sombras, conteniendo la respiración por temor a ser atrapada y devorada, y solo emboscaría a un monstruo solitario después de un cálculo cuidadoso.

No obstante, pronto encontró sus límites—la escasez de su dinero no podía pagar adecuadamente el equipo y las reparaciones de Ítems importantes, y su cuerpo golpeado amenazaba con ceder. Era la cruel realidad de su vida de alto riesgo y baja recompensa. Cada viaje al Calabozo la llevaba más a los números rojos.

Incluso rogarle a su Dios que actualizara su <Estado> no sirvió de nada. Había llegado al final de donde su propia práctica y esfuerzo podían llevarla, y al final, para su profunda miseria, simplemente le faltaba mucho talento como Aventurera.

Fue entonces que Lili se vio obligada a convertirse en Ayudante. Así comenzaron sus días de explotación.

--¡Espera! ¡P-Por favor, espera! ¡Esto no es lo que acordamos!


--¡Tus lloriqueos nos han costado grandes beneficios! ¡Deberías alegrarte por obtener algo!


Lili evitaba los viajes al Calabozo con miembros de su propia <Familia>, ya que constantemente robaban lo poco que podía ganar, pero trabajando como Ayudante para otros equipos, la pequeña Lili estaba constantemente en el extremo receptor de la crueldad.

Los Aventureros robaban su parte del botín como algo natural. A menudo la regañaban por errores que no recordaba haber cometido y la obligaban a trabajar gratis, mientras que otras veces le robaban sus armas y pociones personales.

Una vez, algunos Aventureros con los que había estado trabajando se gastaron sus ganancias del Calabozo en una ruidosa taberna mientras Lili se aferraba a sus botas con la esperanza de obtener la sobras.

Ella pidió su parte, pero lo que recibió fue una patada que la mandó a volar. Mientras se derrumbaba y hacía una mueca de dolor, algo más cayó al suelo—un miserable trozo de carne de ave.

Carcajadas estallaron en la taberna, como si dijeran "¡Ten, ruega por tu cena!" y Lili nunca olvidaría las burlas de los Aventureros mientras viviera.

La humillación y la desesperación se arremolinaron en su corazón. No hubo un solo día en que sus mejillas no estuvieran empapadas de lágrimas.

Ayudante a tiempo completo. Un objeto de desdén.


Nunca había sentido tanta amargura hacia la mano que los Dioses le habían dado y la crueldad del mundo como en ese momento.

¿Por qué...? ¿Por qué tengo que...?


También fue en ese momento que el hechizo del vino divino comenzó a debilitarse.

 


El regreso de la sobriedad siempre traía consigo un sentimiento de consternación, una terrible desolación que asaltó a Lili. Incluso sintió rabia contra Soma y su vino divino por arrinconarla hasta ese punto.

Pero no había vuelta atrás. Lili ya estaba ganando reputación entre los Aventureros de Clase Baja como una buena forma de aumentar las ganancias.

No había nadie en su propia y retorcida <Familia> que acudiera en su ayuda o le brindara protección. Solo sería una herramienta a sus ojos—algo para ser usado.

No queda nadie que me haya ayudado...


Lili no recordaba el rostro de la única persona que una vez le había ofrecido comida. Lo que debería haber sido un recuerdo cálido se había esparcido como arena en el viento—ya sea arrastrado por el anhelo antinatural que inspiraba el vino divino o aplastado bajo los interminables días de sufrimiento.

Habiendo perdido incluso su memoria, Lili ahora solo se esforzaba a través de los días para seguir viva.


Quiero morir... pero...


Todo era muy doloroso, muy solitario y una lucha muy difícil. Lo odiaba. Constantemente pensaba en tirar su vida.

Pero Lili lo sabía. Conocía el dolor ardiente que venía con el corte de las garras de un monstruo. Los sollozos ahogados que seguían al impacto de la bota de un Aventurero.

No podía arriesgarse a morir por miedo a experimentar un dolor aún peor.


-- —¡...!


Entonces un día, incapaz de soportar otro día de explotación, Lili huyo—de los Aventureros y de su <Familia>, con grandes lágrimas cayendo de sus ojos.

Quería renunciar a su conexión con su Dios, disfrazarse de plebeya y encontrar una pequeña medida de felicidad.

Pero los Aventureros ni siquiera permitirían eso.


× × ×

En el momento en que entendió que nunca podría huir de la <Familia Soma>...


En el momento en que se dio cuenta de que seguiría sufriendo a manos de otros Aventureros...


... Fue en el momento en que vio los restos de una floristería propiedad de una pareja de ancianos con quienes había estado viviendo.

--¿¡Nana-sama, Nono-sama!?

 


El incidente ocurrió a manos de Aventureros que eran parte de la <Familia Soma>. Bajo la esclavitud mágica del vino divino, robaron cualquier cosa que valiera la pena vender y destruyeron por completo la casa que Lili había encontrado para sí misma, como para enviar el mensaje de que eso había sucedido porque ella estaba allí. Gracias a la lucha constante en la ciudad en ese momento, ni el Gremio ni ninguna otra facción tenían capacidad para impedir tal crimen, asi que nunca se realizaría ninguna investigación de ningún tipo.

Como su florería, la pareja de ancianos que la dirigía también había sido castigada. Lili había sido una especie de chica de los recados que vivía en casa, y estaba fuera cuando se produjo el ataque. Cuando regresó y vio el daño, comenzó a correr hacia el anciano y la mujer con los brazos extendidos.

Y la pareja—quienes le habían dado un lugar para quedarse y la habían tratado como a una nieta—apartaron sus manos y la rechazaron.

-- ——


Sus ojos habitualmente amables estaban llenos de acusación y odio.


El anciano había sido brutalmente golpeado y estaba sentado débilmente en el suelo, con sangre goteando de su labio. Detrás de él, su esposa sollozante trataba de apoyarlo. Acababan de darle la bienvenida a Lili a su casa, y ese había sido su agradecimiento. La miraron como si fuera inmundicia.

El corazón de Lili se rompió bajo sus miradas acusadoras.


Espera—


Los labios del anciano se movieron.


Espera, por favor, no lo digas, gritó Lili con todas sus fuerzas—pero ni una sola palabra salió de su boca.


—Llámame.


Llama a mi nombre.


Llámame Lili con la misma amabilidad que siempre usaste y acaricia mi cabeza de la misma manera. Dime que está bien si a veces no hago un trabajo perfecto, como lo hiciste una vez.

Dime que me necesitas.


Ayúdame.


No me abandones.


Si incluso ustedes dos me abandonan, entonces yo...


-- —Desearía que nunca te hubiéramos conocido. Algo se rompió dentro de Lili.

Las palabras del anciano se grabaron en su alma, y de la herida, algo precioso comenzó a fluir.

 


Después de ser echada por la pareja de ancianos, Lili vagó por la ciudad como un cadáver andante y, en algún momento, se dio cuenta de que había caído la noche y estaba lloviendo.

--Ha... Hahaha...


Lili se paró en medio de un callejón vacío y se rió mientras el aguacero la empapaba. Las gotas de lluvia se encontraron con sus pequeñas mejillas y formaron corrientes mientras rodaban hacia abajo.

La hermosa ropa que la pareja de ancianos le había regalado estaba empapada por el clima cada vez más severo, convirtiéndola en una pesada carga.

Nadie me llamará jamás. Nadie confiará jamás en mí. Nadie me necesitará jamás. Nadie me ayudará jamás.


Estaba sola.


No encontró una mano amiga.


Cada vez que este mundo cruel le permitía un dulce sueño, siempre regresaba a la cruel realidad tan pronto como despertaba.

Lili lo entendió ahora.


Entendió muy bien que mientras la marca maldita de su <Familia> permaneciera en su espalda, la libertad y la seguridad siempre estarían fuera de su alcance.

Continuó riendo.


Enterrados bajo su risa había sollozos que intentaban salir. Después de ese día, sus ojos se volvieron salvajes y desesperados.

× × ×

Lili siguió trabajando como Ayudante.


Ya sea si trabajaba directamente para la <Familia Soma> o para otros Aventureros, siempre se cuidaba de fingir ser una sirvienta fiel y denigrada. Sin importa cómo fuera abusada, sin importar cuánto trabajara, mantuvo la sonrisa de una muñeca en sus labios y hielo en sus ojos, esperando el momento oportuno en que pudiera ser liberada de los lazos de su <Familia>. Ya no correría ni trataría de depender de otros. No podía soportar la idea de causar daño a nadie más—ni la idea de ser traicionada por la bondad una vez más. Todas sus horas de vigilia estaban enfocadas en adquirir suficiente dinero para pagar la indemnización de su <Familia>.

Fue por esta época cuando Lili comenzó a incursionar en el robo. Habiendo soportado tantas dificultades, ya no podía darse el lujo de ser idealista. Día a día, su habilidad para robar mejoró.

Por supuesto, su reputación como buena generadora de dinero aseguró que Lili fuera constantemente explotada, como siempre lo había sido.

--Tch, ¿Esto es todo lo que tienes?

 


Un Beastman llamado Kanu chasqueó la lengua con irritación hacia Lili—quien había caído al suelo después de la paliza que le había dado—mientras examinaba la bolsa de monedas que había tomado. Era uno de los miembros de la <Familia Soma> quien siguió aprovechándose de la chica indefensa.

Mientras Kanu y su grupo miraban a la exhausta Lili, un humano de rostro delgado observaba desde un paso más allá, con las manos entrelazadas tras su espalda.

--Estás trabajando con bastante diligencia para alguien que no bebe el vino divino de Soma-sama, Arde. ¿Hay algo que esté buscando, quizás?

Lili no respondió la pregunta de Zanis y simplemente continuó fijamente al suelo.


--...


No había bebido una sola gota de vino desde esa primera prueba. A diferencia de los otros miembros de la

<Familia> que la explotaban regularmente a discreción de Zanis, ella aborrecía el vino y temía sus efectos.


Kanu, siempre el fiel subordinado, le dio una patada a la cabeza de Lili por su incapacidad de responder a la pregunta de su Capitán.

--Jefe, deberíamos vender esta basura a un burdel. Incluso una escuálida Hobbit como ella podría ganar algunas monedas allí.

-- —¿Qué están haciendo?


Justo cuando Kanu se giró hacia Zanis con una risa estridente y vulgar, alguien pasó por el jardín de la

<Familia> donde estaban reunidos. Con la cabeza todavía confusa, Lili escuchó una voz baja y áspera y logró girar su mirada en su dirección.

--Ah, Chandra. Bueno, la cosa es...


La visión borrosa de Lili notó el contorno de un Enano rechoncho y musculoso. Mientras el Enano escuchaba a Kanu, frunció el ceño.

--Nada de burdeles. Detén esto.


--… ¿Y por qué no? ¿En realidad estás cubriendo a esta niña?


--Si una <Familia> externa intentara hacer trabajar a uno de los suyos en el Barrio del Placer, los tomarían por un espía. ¿Realmente quieres atraer la atención de la <Familia Ishtar>?

--Uhh...


Kanu y sus lacayos se estremecieron abiertamente ante el punto del Enano.


Lili lo recordaba—el Enano llamado Chandra se había unido recientemente a la <Familia>, y siendo Lv. 2, se estaba haciendo un gran nombre. Lili reunió sus últimas fuerzas para mirar hacia arriba, imaginando el rostro de este Enano que de alguna manera no estaba tratando de lastimarla u oprimirla.

Como de costumbre, solo Zanis miró hacia abajo a la golpeada Lili.

 


--Hmph. Bueno...


Comenzó, entrecerrando los ojos como si considerara la objeción de Chandra. Lili miró distraídamente esos ojos suyos, mientras brillaban detrás de sus gafas con la postura de alguien que quería ser visto como un hombre de razón.

Finalmente, su boca se curvó en una desagradable media luna.


--Chandra tiene razón. No es necesario crear sospechas inútiles. Dejaremos que Arde siga trabajando para la

<Familia> como siempre. Heh... Eso también será más divertido.


Zanis se echó a reír, como si la mirada gélida y completamente resentida de Lili fuera divertida para él.


Lili había estado en silencio durante todo el intercambio. Apretó sus manos en puños. El dolor y la rabia que sentía acumulaban un fuego oscuro en su interior.

Ese no fue el único incidente. Todo lo que había pasado alimentaba su corazón vengativo.


Mientras miraba al odioso Aventurero mirándola con esa sonrisa de satisfacción, Lili sintió claramente que los susurros de su rencor comenzaban a desbordarse.


× × ×

A medida que pasaban más días y meses, Lili se acercaba a los trece años. Comenzó a cumplir su deseo de venganza.

Bajo la lluvia torrencial, un grito salvaje y enojado resonó por el callejón trasero.


Las pisadas confusas y los gritos de consternación de varios Aventureros eran claramente audibles para la hermosa joven Elfa por encima de sus propias respiraciones irregulares.

Sus pies chapoteaban en charcos mientras corría, y cuando finalmente logró evadir a sus perseguidores, se detuvo y se apoyó contra una pared.

Mientras su cabello dorado era empapado por la lluvia, se obligó a controlar su respiración y luego habló en voz baja.

--<La campana es la señal de la medianoche.>


En el instante en que murmuró el canto, su cuerpo fue envuelto por un velo de luz ceniciento.


Al momento siguiente, la forma de la chica Elfa que había estado allí momentos antes se había desvanecido, reemplazada por Lili, con su cabello castaño pegado a sus mejillas.

Con el aliento y el cuerpo temblando, abrió el bulto que llevaba.


En el interior había accesorios de Aventureros—anillos y brazaletes que brillaban en oro y plata—así como Botín de monstruos raros e incluso una <Espada Mágica> con forma de Daga.

 


Los ojos de Lili se llenaron de lágrimas y una sonrisa apareció en sus labios.


--Lo hice… ¡Lo hice! ¡Se lo merecen!


Ese era el fruto de su Magia, <Cinder Ella>. La Magia había aparecido durante una actualización de <Estado> medio año antes, y lo había usado para escapar de los Aventureros.

Se disfrazó de una encantadora e inofensiva Ayudante Elfa y se acercó a algunos Aventureros—y entonces, mientras los acompañaba al Calabozo, huyo con sus objetos de valor.

--¡Ahahahahahahahahahahaha!


Lili levantó la voz en una risa genuina por primera vez en años. Estaba llena de un oscuro placer.


Aún podía escuchar los bramidos de los Aventureros a quienes les había robado. Hizo todo lo posible por controlar su impulso de regodearse, pero el impulso de reír era demasiado fuerte.

Ahora que había disipado la Magia, ya no era la ladrona Elfa que estaban buscando y, por lo tanto, estaba más allá de su alcance. Todo lo que tenía que hacer ahora era transformarse de nuevo y vender su botín para ganar un dinero serio e imposible de rastrear.

Lili miró triunfante hacia el cielo.


¡Cada Aventurero que me haya hecho sufrir alguna vez obtendrá lo que se merece...!


Sin duda, había otras formas en las que <Cinder Ella> podía ayudarla a ganar dinero. Sin duda, podría haber encontrado una forma diferente de ganarse la vida.

Pero después de soportar tanto sufrimiento, el amargo rencor de Lili no lo permitiría. Esas reservas de rabia y dolor obligaron a la niña a jurar venganza contra los Aventureros.

En su vida anterior se había mantenido con vida bebiendo agua fangosa, pero hoy sería una salida clara de eso. Recuperaría todo lo que los Aventureros le habían robado y ganaría su libertad con sus propias manos.

La culpa amenazaba con brotar dentro de ella, pero la apartó, sellándola profundamente en su corazón. Lili se obligó a seguir sonriendo.

Después de unos momentos más de diversión, llegó el momento de irse.


La lluvia era un poco diferente de la lluvia del día en que fue echada por las únicas personas que alguna vez le mostraron abiertamente alguna amabilidad. Mientras la empapaba, Lili arrastró su cuerpo sangrante y golpeado hacia la ciudad nebulosa y desapareció.


× × ×

Después de ese día, Lili continuó robando constantemente.

 


Colocaría trampas para los Aventureros en el Calabozo, arrebataría todo lo valioso que tuvieran y luego realizaría una rápida retirada fuera del laberinto. Ocasionalmente, los Aventureros, enfurecidos por ser traicionados por una simple Ayudante, escapaban de la trampa y la perseguían, pero su Magia de transformación era perfecta y nadie podía atraparla. Las pocas veces que tomó objetos de valor de miembros de su propia <Familia> ayudaron a saciar su rencor muy levemente.

Hizo todo lo posible por ignorar el vacío que sentía debajo de su oscuro placer. De hecho, usó la fuerza de su ira reavivada para luchar contra esos patéticos sentimientos, preguntándose si había olvidado todo lo que le habían hecho.

Mientras continuaba vengándose de los Aventureros, pasaron rápidamente dos años.


Lili miró dentro de un barril lleno de agua y se dio cuenta de que eran sus propios ojos los que se habían estancado.

Estaba en una posada barata que usaba como escondite. Ese día volvió a atraer a algunos Aventureros a una trampa, derramó sangre carmesí, dejó cadáveres de monstruos—y estaba tan sucia de cenizas que tuvo que reír.

Mientras miraba el interior del barril, de repente le vino a la mente una historia para niños.


Tal vez había sido la pareja de ancianos floristas quienes se lo habían leído. No podía recordar con precisión dónde la había escuchado, pero era una historia muy común.

La historia trataba de una chica en mal estado siempre cubierta de cenizas y hollín. Gracias a un hechizo lanzado por un Hada traviesa, se transformó en una chica de extraordinaria belleza. Aprovechando su oportunidad para disfrutar de ese breve sueño, la chica se dirigió al palacio, donde el príncipe se enamoró de ella a primera vista. Cuando el hechizo comenzó a romperse, huyó del palacio, pero el príncipe la buscó al día siguiente. Él había ido por ella, y aunque el hechizo se había roto, todavía vivieron felices para siempre.

Lili miró su rostro ensangrentado y cubierto de ceniza en el barril de agua y se encontró acosada por la duda.


Cuando el engaño de la Magia de transformación se desvaneciera—¿Existía alguien que extendería su mano hacia su verdadero yo?

--… Esto es ridículo.


Lili se burló de sus pensamientos y de su reflejo en el espejo.


Sola en la habitación, se acurrucó en las sábanas polvorientas de la cama mientras borraba sus sentimientos desolados con su odio por los Aventureros. Sus manos frías habían olvidado cómo se sentía la calidez de otra persona. Fuera de la ventana, se veía el cielo iluminado por la luna.

× × ×

No existía.

No había ningún príncipe que viniera a salvarla. Esos solo eran para cuentos de hadas para niños. En efecto—no existía nada parecido a un Héroe. Nadie vendría por ella.

 


Por eso hoy también se pondría la máscara, fingiría ser una niña inocente y estafaría a otro tonto Aventurero.


Su siguiente presa fue una elección fácil—un humano obviamente novato que en realidad había tratado de defenderla de otro Aventurero enfurecido. Justo cuando se preguntaba qué podría haber estado pensando ese chico cuando acudió en ayuda de una Hobbit de aspecto mugriento que nunca había conocido antes, había dicho algo ridículo como "No podía ignorar a una chica en problemas" o algo así. Era tan estúpido, tan absurdo, tan absolutamente inaudito, que todo lo que Lili pudo hacer fue reír.

Tenía el pelo tan blanco como sus inocentes palabras, y sus ojos rojo rubí eran como los de un conejo. Las inconfundibles huellas del campo todavía lo cubrían. Tenía que ser un recién llegado a la ciudad.

Podía olerla en él—esa ingenuidad bondadosa y sin fondo.


El entorno en el que había vivido lo había bendecido, a diferencia de cierta Hobbit miserable. Obviamente, nunca había experimentado ningún sufrimiento real.

Entonces Lili lo educaría. Le enseñaría sobre la suciedad de esta ciudad, su dureza, su cruel indiferencia. Le enseñaría que, sin el favor divino, la realidad lo trituraría hasta hacerlo polvo sin piedad.

El precio de esa lección sería la Daga negro azabache que llevaba y que no era adecuada para él.


Ensuciaría su prístino corazón como el suyo había sido ensuciado y nublaría sus ojos hasta que se parecieran a los de ella.

Lo mancharía como la habían manchado.


Traicionado, gritaría y ni una sola alma le creería. Y nunca volvería a decirle a nadie algo tan absolutamente estúpido como "No podría ignorar a una chica en problemas".

Era un pueblerino muy obvio; ni siquiera tardaría mucho.


Además, si pudiera poner sus manos sobre su Daga que era una obra maestra, finalmente podría tener suficiente dinero. Finalmente podría liberarse de su <Familia>.

Ahora, a ensuciarse con cenizas y comenzar la estafa.


Entonces, una vez más, Lili llamó a un Aventurero, creyendo que su única esperanza era seguir engañándose a sí misma y a quienes la rodeaban.

-- —¡Hey! ¡Tú allí! ¡Tú con el cabello blanco!







Intermedio – Soy su Asesora


--P-Pisos Profundos…


*Bam*


Eina, sintiéndose mareada, cayó sobre la mesa.


Sentado frente a ella mientras parecia nervioso, estaba el Aventurero a su cargo, Bell Cranel.


Estaban en la sede del Gremio en donde los rayos del sol de la tarde se adentraban hermosamente desde la ventana.

En esa habitación usada para conversaciones, Eina estaba justo en medio de escuchar sobre la expedición de hace unos días.

En el momento que regresaron a la superficie, no pudo escuchar una explicación detallada debido a la condición de Bell. Después de eso también había estado ocupada—informando sobre el gran número de sacrificios de Aventureros de Clase Alta y el tratamiento posterior—y lo había pospuesto.

Y entonces, ahora.


Escuchando la “verdad” Eina estaba a punto de desmayarse.


--… Entonces, después de ser tragados por el Lambton, vagaste por cuatro días en los Pisos Profundos, ¿Cierto?


--Si… entonces, fui salvado por Ryuu-san… por <Tempestad> y de alguna manera me mantuve con vida…


--… ¿Específicamente?


--… Intentamos cruzar el Coliseo y cuando estaba por morir, al usar un<Kaenseki> atravesamos el piso… después, allí encontramos una Zona Inexplorada…

--¡Aaaaaaaaah…!


Dentro de la habitación con buen aislamiento de sonido, Eina levanto su rostro pesadamente, pero ante la continuación de la explicación de Bell, gimió seriamente abrazando su cabeza con sus manos.

Ya que Boris de Rivira se había precipitado a la recepción, sabía que se había involucrado en el asunto de

<Tempestad>. Pero, por el contrario, había pensado que solo había sido eso.


¿Quién podría haber anticipado que, tras luchar contra el Musgo Gigante, se enfrentaría contra un Lambton que era controlado por Jura Halmer quién estaba la Lista Negra de personas peligrosas, para luego tener una batalla a muerte contra un <Irregular> desconocido y finalmente caer hasta los Pisos Profundos? Quizás era imposible incluso para los Dioses.

 


Bell hablaba con dificultad como si estuviese eligiendo sus palabras, pero la existencia del Juggernaut al parecer también era conocida por Urano. Si era la voluntad divina de su Dios principal, quien tenía la posición más alta del Gremio, Eina también se mantendría en silencio con respecto al monstruo en cuestión, pero hablando honestamente, realmente no sabía lo que había ocurrido. El hecho de que Bell y <Tempestad> se conocieran también fue sorprendente.

Incluso con respecto al Piso alcanzado de su <Familia>, escucho que planeaban mantener en absoluto secreto el haber llegado hasta los Pisos Profundos. Esto era la idea de Lili, pero si venia de ella, seguramente tenía la intención eliminar absolutamente la posibilidad de un aumento en los impuestos que serían tomados por el Gremio.

Era una violación a la ley, pero considerando la situación, un informe falso parecía como un privilegio natural. Por eso Eina también apoyaba eso.

Lo apoyaba, pero—


--… Dicho eso, actualizaste las estadísticas de tu <Estado> esta vez, ¿Verdad? ¿Qué paso con eso?


--Err… la más alta, es B…


Eina cayó sobre la mesa como si tirase la toalla. Esta era la segunda vez.

M-Me duele la cabeza…


A pesar de que solo estaba escuchando la historia, ya estaba completamente cansada.


El registro que estaba escribiendo en un pergamino con la pluma en su mano pronto se volvió inútil.


Había pensado seguramente no lo presentare de todos modos, ¿No?, y como esperaba, no parecía que pudiera presentarlo.

El informe del Aventurero de Segunda Clase Bell Cranel, incluyendo el contenido de su expedición, también sería archivado esta vez.

Primera Expedición de la <Familia Hestia>—mision obligatoria del Gremio—”fracaso”. Eina decidió resolver todo con esa simple oración.

Porque estaba convencida de que al hacer cambios adicionales o una dramatización excesiva definitivamente saldrían defectos.

En ese instante decidió que tendría que organizarse de antemano con Lili, el cerebro detrás del chico.


Dicho eso, tengo que establecer más tiempo de estudio para Bell-kun…


Ya no sabía lo que podría ocurrirle al chico en el futuro. Realizaría una clase individual súper concentrada. Absolutamente.

 


Mientras empujaba hacia arriba sus anteojos que estaban a punto de deslizarse, Eina decidió eso en su corazón. Ese también fue el momento en que el miserable destino del chico se decidió sin que lo supiera.

--…


Eina, quien estaba pensando varias cosas en su mente, dejo escapar un suspiro. Levantando su rostro, alzo sus cejas.

--Bell-kun, levántate.


--¿P-Por qué?


--¡Está bien, solo hazlo!


--¡S-Si!


Con una expresión severa, Eina dio su orden. Bell se levantó de su silla nerviosamente.

Eina tambien levanto, rodeo el escritorio y se movió al frente del chico. Estiro sus manos.

Bell, quien estaba tenso sin saber lo que haría, cerró los ojos pensando que estaba enojada. Y entonces—

--¿Eh—?


El cuerpo de Bell fue abrazado.


--Bell-kun… gracias por regresar.


Eina declaro los sentimientos que estaban dentro de su pecho.


No había una gran diferencia en su altura, pero al rodear sus brazos por su cuerpo que se había vuelto mucho más musculoso de lo que se veía, redujo a cero la distancia entre ambos.

--Creo que lo he dicho muchas veces, pero… hay muchos Aventureros, que no regresan… Susurrando eso en su oído, los hombros de Bell se sacudieron.

Eina había visto a muchos Aventureros.


Y dentro de esos, los Aventureros que no habían regresado eran innumerables. Comparado con los Aventureros que regresaban, eran muchos más.

Esos sentimientos no eran solo de Eina, todos los trabajadores relacionados al Gremio deberían sentirse igual.

 


--Encontrándote con cosas terriblemente peligrosas, desde lugares que no sería extraño que murieras, el que regresaras… me hace increíblemente feliz.

--Eina-san…


--Por eso, gracias, Bell-kun… Eran sus pensamientos honestos.

La primer Aventurera que Eina tuvo a su cargo, ahora estaba muerta. Ella no regreso.

En ese momento, ella y Eina tenían la misma edad que Bell. Por lo tanto, probablemente también se debía a eso.

Este incidente se superpuso con la tristeza de ese momento, y estaba siendo salvada a través de Bell.


Superando muchas Aventuras, estas aquí, nuevamente…


Los latidos del chico que se transmitían desde su pecho, eran evidencia de que esto no era un sueño ni una ilusión.

Eina sabía qué tan valioso era estar frente a frente con Bell ahora de esa manera. Eso era aún más cierto si regresaba desde los Pisos Profundos.

Por eso lo expuso sin poder contenerse.


El contenido de su pecho que no conocía una felicidad y alivio como este.


Ahora sus sentimientos de poder reencontrarse nuevamente también se desbordaban.


--Me alegro de poder volver a verte...


Su cabello blanco tocaba su mejilla. Haciéndola sentir como si sintiese el olor de la nieve. La tensión dejo el cuerpo de Bell quien se había puesto rígido, haciéndole saber que sonreía. Por eso Eina también sonrió.

Después de mostrar una actitud vacilante, el brazo derecho levantado de Bell golpeó suavemente su espalda como para tranquilizarla.

Un afecto aún más profundo se desbordo desde el interior del corazón de Eina y lo abrazo aún más.


Sin embargo—


Su pecho que normalmente estaba oculto por su uniforme—sus colinas gemelas bastante grandes para un Elfo, incluso siendo de raza mixta—se presionaron contra el pecho de Bell, y cambiaron de forma produciendo un sonido. Era una forma en la que se adherían al brazo izquierdo suspendido de Bell. O, mejor dicho, estaban montando magníficamente su férula.

 


Bell se sonrojo.


Incluso aunque había sido ella misma quien lo hizo, Eina también se sonrojo. Lo que sucedió después de eso fue como la velocidad del sonido.

*¡¡Pah!!*


Eina agarro los hombros de Bell y lo alejo.


Ambos quienes habían regresado a sus cinco sentidos, se miraron el uno al otro, rojos como una manzana y retrocedieron con gran ímpetu.

--¡¡I-Iré a buscar material de estudio!! ¡¡Muchos materiales!! ¡¡Y estudiaremos para que esta vez no tengas problemas incluso si llegas hasta el 50° Piso!!

--¡¡S-Si, genial!! ¡¡Waa, estoy muy feliz!!


Con esa muy obvia excusa, Eina intento escapar de la habitación.


Aunque estaba recibiendo un aviso equivalente a una sentencia de muerte, queriendo hacer algo con la atmosfera de la habitación, Bell también respondió con gran ímpetu.

Eina, quien estaba siendo despedida por él, intento salir apresuradamente.


--¡Ah, Eina-san!


Pero, Bell la llamo.


Los hombros de Eina saltaron y cuando se dio la vuelta asustada— Bell le hizo una profunda reverencia.

--¡Muchas gracias! ¡Gracias a lo que estudié contigo, pude regresar! Sus ojos color esmeralda se abrieron.

El conocimiento sobre monstruos que aprendió fue útil. La información sobre los Pisos Profundos salvo su vida. Bell estaba diciendo eso.

Retomando su postura y con su rostro aun sonrojado, el chico sonrió brillantemente.


La aturdida Eina mostró una expresión confusa como si fuese abrazada por la alegría y pareciendo aun avergonzada, sonrió incómodamente.

Bajando sus cejas, su expresión parecía una sonrisa llorosa.


Después de eso, esta vez cerró la puerta y dejo la habitación usada para asesorías.

 

 

× × ×

--… ¡¡Aaaah~~~~~~~~~~~~~!! ¿¡Que estás haciendo, yo!? ¡Es verdad que estoy feliz, pero…! Me pregunto si Bell-kun no me acusara de ese “acoso sexual” del que hablan los Dioses…

Mientras se movía con pasos rápidos, se sonrojo hasta la punta de sus orejas puntiagudas.


--Ya que era una habitación individual fui demasiado descuidada, o mejor dicho audaz, no, no, no es con un significado extraño……

Murmurando su inconformidad, recordó lo que sucedió y sus mejillas sonrojaron aún más.


Utilizo el aire del amplio vestíbulo para enfriar su rostro que se había vuelto caliente caminando rápidamente haciendo sonar sus zapatos mientras disimulaba desesperadamente.

--Pero… estoy muy feliz.


Recordando las palabras finales de Bell, apareció una sonrisa pura en su rostro.


Sin duda, esas palabras eran lo que había pensado en transmitirle después de regresar desde los Pisos Profundos.


Como Eina, quien era su Asesora le dio voz a lo que estaba dentro de su pecho, Bell quien era un Aventurero también verbalizo los pensamientos que estaban dentro de su corazón.

Mientras tensaba nerviosamente su rostro que estaba a punto de sonreír, Eina entro a la oficina que colindaba con el vestíbulo de la recepción.

Sin dejar que sus colegas notarán lo que había sucedido, regreso a su propio escritorio.


--Um… ¿Tulle?


--¿Rose-san? ¿Qué ocurre?


En ese momento fue llamada por una senpai recepcionista.


La hermosa mujer Hombre Lobo que mecía su largo cabello rojo, Rose, era confiable como mediadora incluso dentro de las recepcionistas, pero ahora su habitual actitud firme había desaparecido.

Después de mirar a su alrededor por un momento, hablo tímidamente.


--Es sobre el dinero de antes…


--¿Dinero? No he hecho ni pedido ningún préstamo, ¿Sabes?


--No, no es eso…


Cuando Eina inclino la cabeza, Rose busco debajo de su propio escritorio. Lo que saco fue un gran frasco.

Estaba lleno de una considerable cantidad de Varisu.

 


Eina retrocedió sin pensarlo.


--Mira, es sobre la “apuesta” que antes hicimos entre nosotras las recepcionistas…


--Ah.


Eina lo recordó.


Así es, eso había sucedido hace medio año.


Hicieron una “apuesta” impropia de unas trabajadoras del Gremio.


--Debido a qué el más largo fue de “medio año”… desde que el <Pequeño Novato>, no, <Pies de Conejo> se convirtió en Aventurero, pronto lo pasaremos…

--La que queda terminaste siendo solo tú, Eina…


Quien continuo las palabras de Rose, era la senpai recepcionista Elfa normalmente inexpresiva.


Aunque era llamada “Hada de hielo”, en realidad era la recepcionista más popular después de Eina, pero ahora en su rostro se podía ver una ligera impaciencia.

Mirando detrás de ellas, incluso las otras recepcionistas estaban vigilando el desarrollo mientras tragaban saliva.


--… ¿Cuánto dinero se acumuló?


--Ah~ Sería como 5 veces nuestro salario.


Escuchando el monto acumulado, Eina se quedó en silencio. Al mismo tiempo sus dudas también se resolvieron.

Todas seguramente estaban nerviosas ya que el juego en el que habían apostado pensando; “es una victoria absoluta”, “pensémoslo como una broma” o “de todos modos será invalidada”, inesperadamente se había convertido en la “victoria solitaria” de Eina.

Si sus superiores se enteraran que las recepcionistas, quienes eran las flores del Gremio, realizaban apuestas sobre ese tipo de cosas, recibirían una severa reprimenda. Seguramente también debería haber personas que querían que se invalidara.

Incluso Misha quien no se unió a la “apuesta”, al escuchar a su lado la cantidad de dinero, dejo escapar un “Hoe~” sorprendida.

La recepcionista Hombre Lobo miro a Eina quien estaba en silencio. Probablemente pensando que eso la había confundido, mostro una sonrisa calmada.

--Bueno, siendo la buena chica que eres, Eina, seguramente no aceptaras este tipo de dine—


--No, lo recibiré.


*Hyoi*

 


Eina tomo el frasco que contenía el dinero de la apuesta. A continuación—*¿¡Gyoh!?*

Todas las recepcionistas abrieron los ojos con sorpresa. Eina sonrió, pero su sonrisa no llegaba a sus ojos.

Y entonces, mientras liberaba una presión imperativa, dijo.


--¡Usaré este dinero para ir a cenar con Bell Cranel, así que por favor no se preocupen!


--“ “ “ “ “ “ “¿¡EEEEEEEEEEEEEEEEH~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~!?” ” ” ” ” ”


Ante la declaración explosiva de Eina, la oficina estallo en caos.


Las recepcionistas y el personal de oficina gritaron y se deslizaron desde sus sillas. Especialmente los hombres.

Misha también se estaba tambaleando hacia atrás mientras dejaba escapar un “¿¡Hoeeeeeeee~~!?”


--¡N-No puedes hacerlo, Eina! ¡Es un abuso de autoridad! ¡Es una acción vergonzosa para la sangre Elfica que fluye por nuestro cuerpo…!

--¡¡Así es!! ¡No es adecuado aceptar a un joven Aventurero solo porque se volvió famoso…!


--¡Ya que hicimos un juego indigno para un Elfo, hare un gran festín para Bell Cranel incluido con una disculpa! ¡Creo que, como Elfo, este nivel de disculpa debería ser adecuado! ¡Es él quien debería recibir este dinero!

Ante el correcto argumento de Eina, las senpais recepcionistas no pudieron refutarla.


Tomo el frasco y se dio la vuelta, las otras recepcionistas intentaron detenerla, pero las ignoro.


—Eina recordó ese momento y se enojó un poco. Por eso, algo de ese nivel era justo.

Dejando de lado la cena, podría usar el dinero para disculparse con el chico. Por ejemplo, preparar nuevamente un equipo para él y comprarle Ítems.

Ya que claramente no lo aceptaría sinceramente, o, mejor dicho, ya que se rehusaría con todas sus fuerzas, solo lo invitaría con lo de la cena tenazmente.

Bien, no hay ningún problema. Si, esto no es por sentimientos personales ni nada por el estilo. Así que vamos a invitarlo.

La explicación será complicada, pero después de esto, disfrutemos de esa anhelada cena con él. ¡Ya está decidido!

Para que el Aventurero pueda regresar.

 


Sin importar cuan ocupada este, Eina los ayudará y se acercará a ellos lo mejor que pueda. Esos sentimientos no se habían desvanecido ni un poco desde ese entonces.

En el instante en que salió desde la oficina, Eina se dio la vuelta y hablo hacia sus compañeros que estaban en un alboroto.

--¡Porque soy su Asesora después de todo!







Capítulo 04 – Gremio Solitario


Un chaleco de traje y pantalón en negro. Una cinta atada en un lazo en el cuello.


El uniforme se había hecho por encargo y el toque más leve confirmaba que la tela era de muy buena calidad. Su primera impresión al ponérselo fue que era sorprendentemente fácil moverse con el. ¿Y por qué no? Después de todo, el equipo de batalla que llevaban los Aventureros era de una construcción igualmente excelente.

Dicho esto, la sensación del uniforme no era tan agradable como para que se olvidara de que se lo habían entregado sin costo.

Eina miró su débil reflejado en la ventana y se sintió algo tímida, a pesar de sí misma.


--Las llevaré a conocer al resto del personal ahora. Como se explicó ayer, todas ustedes han sido enviadas a la oficina administrativa. Es probable que se ocupen del trabajo de rutina y de las tareas de recepcionista, así que ténganlo en cuenta... Tulle, ¿Estás escuchando?

--Er... ¡Mis disculpas!


Eina apartó la mirada de la ventana cuando el Beastman de mediana edad que lideraba a los nuevos reclutas la llamó.

En el largo pasillo, había varios semihumanos que también vestían el uniforme. Al pasar junto a Eina, cada una de sus expresiones se tensó de manera desagradable. Junto a Eina estaba Misha Flott, su amiga de la escuela, cuyo cabello color rosa se balanceaba mientras se movía; estaba incluso más nerviosa que Eina.

Algunos de los transeúntes les sonrieron, quizás encantados por lo novatas que parecían. Eina sintió que un rubor subía por sus mejillas y se ajustó inútilmente sus gafas, luego prestó atención a la explicación que venía de la persona que sería su jefe. Lo siguió como un dócil cervatillo mientras la luz del sol primaveral caía sobre ella a través de la ventana.

Pronto, llegaron a la habitación que era su destino.


Al final, el pasillo se abrió a un gran salón de mármol lleno de Aventureros, cuya mirada se posó de inmediato en las nuevas empleadas.

Apoyar a esos hombres y mujeres, que se aventuraban una y otra vez en una guarida de monstruos en busca de fama y fortuna, ahora era el trabajo de Eina.

Eina Tulle. Catorce años.


Se había unido a la organización responsable de administrar el gran laberinto de Orario—el Gremio.


× × ×

La razón por la que Eina había elegido el Gremio como su lugar de trabajo se reducía a un factor simple: dinero.

 


La Ciudad Laberinto a menudo se llamaba el centro del mundo, y el Gremio era su centro nervioso, así que la paga era buena. Dependiendo de las circunstancias, los empleados del Gremio podrían ganar más que Aventureros de bajo Nivel, por no hablar de los trabajadores ordinarios.

Pero Eina no quería dinero para sí misma. La razón por la que lo quería era para enviarlo a casa.


Eina era una semielfo; su madre era una Alto Elfa que había escapado de su hogar en el bosque junto con cierta reina, pero el aire del mundo exterior parecía no hacerle bien, ya que con frecuencia estaba enferma y postrada en cama. El padre humano de Eina amaba a su madre y trabajaba constantemente para apoyar a ella y a su hermana menor. Tenía gratos y vívidos recuerdos de su madre sonriendo suavemente mientras tosía en la cama y de su padre abrazándola con fuerza en un cálido y amable abrazo a pesar de estar exhausto por su trabajo diario.

E incluso en ese entorno, los padres de Eina la enviaron al Distrito Escolar, así que estaba muy agradecida. Al mismo tiempo, tomó la decisión de devolverles el dinero adquiriendo tanto conocimiento y experiencia como pudiera.

Teniendo poca aptitud marcial (es decir, atlética), Eina eligió el camino académico y—especialmente como alguien a quien nunca le había resultado particularmente difícil estudiar—su aparente potencial rápidamente abrió la posibilidad de unirse al Gremio.

Las buenas calificaciones de Eina le valieron una de las limitadas recomendaciones del Distrito Escolar, lo cual la llevo a ser empleada en la Sede del Gremio.

En el dormitorio individual proporcionado a cada miembro del personal del Gremio, Eina escribió en koiné en una hoja de pergamino:

Como escribí antes, ahora estoy formalmente empleada como miembro del Gremio...


En su carta a su familia, Eina relató eventos recientes, luego (mezclando algunos chistes) escribió sobre sus preocupaciones sobre el futuro. Su nuevo entorno era a menudo confuso y habría sido una mentira decir que a veces no se sentía triste. A veces, solo quería escuchar las voces de su padre y su madre, o incluso de su hermana menor, que era mucho más joven que Eina, que no recordaba el rostro de su hermana mayor.

Y, sin embargo, al mismo tiempo, había cosas que esperaba con ansias.


Eina no se había unido al Gremio solo por el bien de su familia. Estaba emocionada ante la perspectiva de ampliar sus horizontes trabajando como miembro del Gremio aquí en el “centro del mundo”, Orario. Había tanta gente; tantos Aventureros; tantas grandes hazañas.

Había cosas en esta ciudad que Eina solo sabía por sus lecturas, y sin duda otros descubrimientos y emociones que no quedaron registradas en ningún libro. Su entusiasmo e interés seguramente estarían justificados.

Sabía que este era el lugar adecuado para ella.


Su largo cabello castaño que caía por su espalda se sacudió minuciosamente mientras su pluma marcaba letras en el pergamino de su escritorio. Sus elegantes rasgos todavía tenían un toque infantil mientras una leve sonrisa comenzaba a aparecer en los labios de la chica semielfo.

 


--... Bien, tengo que seguir así.


Eina terminó la carta con palabras de afecto a sus padres y luego la selló.


Entrecerró los ojos ante la luz del sol que se filtraba a través de la ventana y volvió a concentrarse.


× × ×

--Mi nombre es Eina Tulle. A partir de hoy, seré tu Asesora. ¡Estoy muy contenta de trabajar contigo!


El primer trabajo de Eina—además de los deberes administrativos que tenía como cuestión de hecho—era actuar como Asesora de investigación para los Aventureros, lo que ella asumió solo sucedería después de recibir el entrenamiento apropiado. Después de todo, las recepcionistas eran el orgullo y la alegría del Gremio.

Como una de las personas que tenía contacto diario con Aventureros reales, el conocimiento de lo que enfrentaban día tras día cuando se aventuraban en el Calabozo era absolutamente esencial. Además de apoyar en general su progreso en el laberinto, ella también era un elemento importante en la educación de los Aventureros más novatos.

Habiendo sido instruida minuciosamente por su jefe, Eina finalmente se presentó a su primer Aventurero en los confines de una sala de consulta real.

--Una semielfo, ¿Eh?


La Aventurera frente a ella se llamaba Maris Hackard. Era una chica humana, su cabello azul estaba muy corto y tenía una expresión imperiosa en su rostro. Tenía quince años y, con una esbelta altura de 160 centímetros, era un poco más alta que Eina.

Ella, como Eina, era nueva en el Gremio—una Aventurera novata que acababa de completar su registro.


Eina forzó una sonrisa a pesar de su nerviosismo mientras Maris la estudiaba intensamente antes de lanzar un gran suspiro dramáticamente.

--Debo decir, recuerdo haber pedido, como, un viejo Enano de aspecto realmente duro... no una mestiza que apenas dejo los pañales.

--¿Wha—?


Eina se preguntó si esto era lo que debería esperar de todos los aspirantes a Aventureros.


La desagradable forma en la que Maris desahogaba su frustración hizo que Eina adivinara que tuvo una mala educación. Miró a la semielfo que ni siquiera se había acostumbrado a su uniforme con abierto resentimiento y continuó despotricando.

--Cielos, eres lenta. No puedo creer que haya obtenido a una novata total. Mi suerte no vale la pena, eso es seguro.

Eina se quedó sin habla por un momento, sus hombros temblaron por el desprecio que le mostraban—y entonces explotó.

 


--¡Tú misma eres una Aventurera novata! ¡Y tu <Familia> tambien acaba de empezar! ¡Tienes algo de valor para quejarte de mí!

--¿Qué demonios? Para que lo sepas, seré una Aventurera de Primera Clase, ¿Entendido? ¿¡De verdad crees que puedes hablarme así!?

--¡Te agradecería que no hables de ser una Aventurera de Primera Clase cuando apenas sabes diferenciar entre la izquierda y la derecha! ¡Estás a unos cien años demasiado pronto para eso!

--¿¡Quieres decir eso de nuevo!?


Todo lo que había logrado comenzar era una discusión cruel.


Un excelente expediente académico, una mente aguda y el más alto nivel de conducta—Eina tenía los tres, pero era, sin duda, joven.

En la sala de consultas totalmente insonorizada, el acalorado intercambio continuó sin signos de desaceleración. Ambas chicas estaban paradas mientras su discusión se hacía más feroz, habiéndose olvidado por completo de sí mismas. Eina, en particular, había olvidado por completo que la chica frente a ella era una Aventurera. El buen comienzo que había tenido en mente para su carrera como Asesora era un recuerdo lejano.

Sin embargo, el hecho era que, con una primera impresión terrible y todo, Maris era la primera Aventurera de la que Eina se haría responsable.

--No te pongas tan engreída solo porque tienes tetas decentes, mestiza.


--¿¡Por qué miras mi pecho!? ¡De todos modos, los míos son normales; tú simplemente eres plana!


--¡Rrrrrrrragh! ¡Eso es todo!


Las dos chicas con el rostro rojo continuaron discutiendo. A sus pies había una caja descuidada, que contenía una Espada Corta y una armadura que brillaba expectante. Eran parte de un paquete de suministros destinado a ser entregado a nuevos Aventureros, pero fueron completamente ignorados.

× × ×

--¡No puedo creerlo!


Esa noche, en una taberna del barrio residencial de clase alta respaldado por el Gremio en donde vivía, Eina expresó su frustración por el encuentro con Maris.

--¡Comenzó a quejarse de su suerte tan pronto como vio mi rostro! ¡Si así son algunos de ellos, no es de extrañar que las personas se hagan una idea equivocada sobre los Aventureros!

Eina no estaba particularmente borracha, pero su voz se hacía más fuerte. Misha Flott, la humana sentada frente a ella y una vieja amiga de la escuela suya, mostro una expresión de sorpresa con los ojos muy abiertos.

--Aaah... Ha pasado un tiempo desde que vi que te enojabas así.

 


Estaban sentadas en una mesa para dos personas en la esquina de la taberna. Misha tomó un sorbo de su jugo y su cabello rosa suave se sacudió mientras ladeaba la cabeza.

--Y como es una Aventurera de quién eres responsable, te molesta mucho más, ¿Verdad?


--¡Eso, y fue muy grosera! Decir cosas con prejuicios como “mestiza”, quiero decir, en serio...


Eina refunfuñó, con sus labios torciéndose en una mueca—como si la sangre élfica que corría por sus venas la obligara a hacerlo.

Mientras tanto, Misha no pudo evitar sonreír al ver a su amiga normalmente madura y tranquila finalmente actuar acorde a su corta edad.

--¿Y tú, Misha? También conociste a tu primer cliente Aventurero, ¿Verdad?


--Sí, era un Beastman mayor y alto... Ella se rió.

--Era un poco apuesto.


Dijo Misha en respuesta a la pregunta de Eina, con sus mejillas sonrojándose un poco. Continuó relatando su evaluación, que incluía detalles como “Tenía una nariz hermosa”, “Sus orejas esponjosas eran tan lindas” y “Pero era realmente caballeroso”.

--Uh... Misha, sabes que mezclar relaciones personales y profesionales no es—


--¡L-Lo sé! Lo sé, ¿¡Okay!?


Misha agitó sus manos frenéticamente tan pronto como Eina clavó una estaca en el corazón de la dulzura que había comenzado a infiltrarse en su narración.

Ambas amigas continuaron charlando sobre lo sucedido durante el día, compartiendo sus pequeñas alegrías y tristezas.

Al ser una taberna respaldada por el Gremio, no había ni un Aventurero a la vista, pero tampoco era un establecimiento demasiado formal, y las voces alegremente estridentes de los artesanos de Piedras Mágicas afiliados al Gremio que claramente disfrutaban de su cerveza hablando de un próspero bar.

Una vez que Eina terminó de desahogarse, la charlatana Misha pasó a otros temas como era su costumbre.


--¿Conociste a Urano-sama? Es super intenso, ¿Verdad? Estaba tan nerviosa cuando me presenté, y luego dijo “Ya veo”, todo profundo y solemne. ¡Oh, pero las personas de la oficina son muy agradables, gracias a Dios!

Eina le dedicó una sonrisa disgustada a su siempre voluble amiga, mientras admitía para sí misma que era comprensible—su entorno era vertiginosamente diferente al que estaban acostumbradas.

--Pero hay tanto que las recepcionistas tienen que hacer además de las tareas de asesoría... Espero estar a la altura.

Dijo Misha.

 


--Definitivamente lo estas, Misha.


--No lo sé, no soy tan inteligente como tú, Eina... Estoy segura de que el Gremio solo me dejó entrar como tu compañera de todos modos.

--¡Eso no es cierto!


Desde sus días escolares, Eina y Misha habían tendido a agruparse como un par. Misha misma era muy consciente de este hecho, lo que la llevó a su autodesprecio, comparándose a sí misma con un juguete extra que iba dondequiera que fuera Eina.

Claro, si dejarán de vigilar a Misha por un instante, tendería a flojear un poco; ella era del tipo que no empezaba a estudiar hasta justo antes del examen, lo cual había molestado a Eina muchas veces. La chica humana

ejemplificaba las palabras “¡Puedo hacerlo si realmente lo intento!”


Las recepcionistas fueron elegidas en parte por su apariencia, Eina lo sabía, pero no había duda de que Misha había entrado en el Gremio gracias a su propia sangre, sudor y lágrimas. Su razón para unirse había sido un despreocupado “Si Eina lo está haciendo, entonces también lo hare”, pero la propia Eina se consoló mucho con eso.

--Estarás bien, Misha. Ambos vamos a aguantar, ¿Entendido? Una sonrisa floreció en el rostro incierto de Misha.

--… ¡Si! ¡Si dices que todo va a estar bien, tengo la sensación de que así será! Eina le devolvió la sonrisa.

× × ×

Los días de Eina acostumbrándose a Orario continuaron.


Gracias a la generosidad de sus compañeros de trabajo al explicarle las cosas y enseñarle, día a día Eina fue aprendiendo gradualmente los entresijos de su nuevo trabajo. De vez en cuando, se hacía cargo de la gestión de un Aventurero de alto Nivel de uno de los Asesores principales, y luego también aprendía de sus interacciones con esos Aventureros.

Dar un solo paso fuera de la Sede del Gremio significaba que se enfrentaba de inmediato a las imágenes y los sonidos de los diversos incidentes y disputas que estallaban constantemente en la ciudad.

Cuando Eina se unió por primera vez al Gremio, la situación en la ciudad se había vuelto lo suficientemente mala como para que la gente lo llamara el Tiempo de los Disturbios, y mientras comenzaba a ponerse bajo control, con el bullicio siempre presente de los diversos Dioses demasiado felices y las peleas entre Diosas, en las calles nunca faltaba el alboroto.

Entre el ajetreo y el bullicio de ver su primer Monsterphilia puesta por la <Familia Ganesha> y el Gremio, las luchas y los <Juegos de Guerra> que lo acompañaron, y el regreso de múltiples Diosas al Cielo, fue más que suficiente para enseñarle a Eina que Orario nunca sería aburrido.

 


La <Familia Freya> y la <Familia Loki> acumulaban logros constantemente durante sus expediciones al Calabozo que eran realmente impresionantes.

La <Familia Loki> tenía un individuo a quien Eina conocía muy bien—una Alto Elfa con quien tenía una tremenda deuda de gratitud desde la infancia—pero no hizo ningún intento de verla y volver a presentarse. Tenía que considerar la absoluta neutralidad que el Gremio necesitaba mantener, por no hablar de la timidez que sentía hacia uno de los mejores Aventureros que vivían en la ciudad.

En poco tiempo, llegó su segunda primavera en Orario.


Eina había comenzado a asumir deberes de recepcionista ahora, y el número de Aventureros que asesoraba había aumentado a cuatro.

Uno de ellos fue Maris, cuyo progreso era un espectáculo para la vista.


× × ×

--¡Eina! ¡Llegué al 10° Piso!


Era de noche en la Sede del Gremio. Maris llamó a Eina, quien se había alejado de la recepción.


Se acercó con un monedero lleno y Eina se preguntó si vendría a cambiar algo de dinero. Su bien usada armadura de cuero y la Espada Corta de acero del Gremio que le quedaba pequeña eran testimonio de sus logros como guerrera.

Mientras Maris saludaba despreocupadamente, Eina farfulló, medio indignada y medio conmocionada mientras digería las palabras de la chica.

--¿Wha—? Ya has pasado... ¡Espera, no has estado escuchando nada de lo que he dicho! La niebla sale a partir del 10° Piso, y si no tienes cuidado al explorar—

Maris era parte de un equipo de exploracion, pero llegar al 10° Piso en el lapso de un año era un progreso impresionante para lo que era esencialmente una nueva <Familia>. Eina seguía siendo una empleada sin experiencia del Gremio, pero sabía muy bien lo importantes que eran los logros de Maris.

--¡Ugh, suficiente, suficiente! Ya basta de regaños. ¡Vamos a beber!


--¡Los Aventureros y los empleados del Gremio no deberían socializar con demasiada frecuencia! Las personas tendrán una idea equivocada. Tengo una política de no mezclar nunca negocios y—

--¡Yo pagaré, así que deja de discutir y vamos!


Eina se encontró arrastrada corporalmente a una sesión de bebida por la animada Maris. Después de que se quitó el uniforme del Gremio para evitar malentendidos obvios, se dirigieron a una taberna que Maris frecuentaba en el concurrido Distrito Comercial del Distrito sur de la ciudad llamado <La Avispa Llameante>.

--Eina, sabes que tienes una gran reputación entre los Aventureros, ¿Verdad? Todos hablan de la adorable recepcionista del Gremio educada en el Distrito Escolar. Lo juro, los Elfos seguro que lo han hecho.

 


Maris bromeó sobre el constante estruendo de los Aventureros enloquecidos. Bebió un trago de la especialidad de la taberna, un hidromiel rojo rubí.

--¡M-Maris!


Eina y Maris, durante el último año, se las habían arreglado para convertirse en buenas amigas. Debido a la naturaleza fundamental de su relación como Aventurera y Asesora, hubo innumerables ocasiones en las que se habían enfrentado, pero a estas alturas incluso esos argumentos estaban intercalados con divertidas bromas. Lo único que no había cambiado era cómo Maris seguía despotricando constantemente contra Eina.

Maris estaba completamente borracha y su rostro estaba tan rojo como su hidromiel. Eina, bebiendo solo agua, suspiró.

--Pero, demonios... quiero decir... eres buena, Eina.


--... ¿De dónde vino eso?


Maris había estado tremendamente alegre gracias a su progreso en el Calabozo, pero su tono cambió de repente. El rubor no desapareció de su rostro, pero una sonrisa feliz permaneció en sus labios.

--Quiero decir, eres tan sermoneadora como siempre, y tu gran cerebro te da una gran inteligencia, pero... tuve suerte. Por tenerte como mi Asesora, quiero decir.

--...


--Soy una idiota sucia, pero me explicas las cosas tantas veces como sea necesario para entenderlo. Incluso hoy, las cosas que me enseñaste sobre Orcos e Imps me resultaron muy útiles. Yo... lo siento, ya sabes, por llamarte novata y ser una verdadera idiota contigo la primera vez que nos conocimos.

--Maris...


Era cierto—Maris, la típica e imprudente Aventurera, y Eina, la Asesora seria y estudiosa, encajaban bien, cada una trayendo algo a la mesa que a la otra le faltaba.

Hubo muchas situaciones en el Calabozo donde la fuerza bruta por sí sola no era suficiente. Maris continuó donde se detuvo, tomando prestado coraje de su hidromiel para terminar su agradecimiento.

--Estoy muy contenta de haberte conocido.


Mientras escuchaba las palabras murmuradas de Maris, casi inaudibles bajo el clamor de la taberna, sintió algo florecer dentro de ella que no había experimentado desde que comenzó a trabajar en el Gremio.

O quizás, era mejor decir que la fuerza de la mirada de Maris le imprimió ese sentimiento.


Mientras luchaba con el peso de una emoción que no podía definir fácilmente, Eina soltó una pregunta para esconderse.

--E-Entonces, Maris, ¿Por qué te convertiste en Aventurera?

 


Hubo más de unas pocas personas que vinieron a Orario para emprender aventuras debido a un problema personal de algún tipo. En general, se entendía que era de mala educación fisgonear en sus circunstancias más de lo necesario.

Eina nunca antes había hecho una pregunta personal como esa, y Maris se quedó en silencio por un momento antes de responder.

--Quiero mostrárselos a todos. A mis padres, por echarme. Todos los que alguna vez se burlaron de mí. Quiero convertirme en alguien increíble, como un Aventurero de Primera Clase. Eso les mostrara.

Entonces, después de revelar su pasado como una niña callejera, sonrió.


--... Sí, tal vez también quiero hacerlo por mi Dios, por sacarme de la basura.


Detrás de sus lentes, los ojos esmeraldas de Eina observaban con cariño el comportamiento repentinamente tímido e incómodo de Maris.

La impresión general de los Aventureros era que eran personas violentas e imprudentes. Eso no era incorrecto, pero tampoco era del todo exacto.

Las razones de Maris para convertirse en Aventurera no fueron muy diferentes de por qué Eina decidió unirse al Gremio para mantener a su familia. Saber esto inspiró tanto una profunda empatía como una simple felicidad en Eina.

La joven semielfo sintió que su resolución se profundizaba. Continuaría apoyando y animando a sus Aventureros.

Era como si de repente y claramente hubiera visto el sentido de todo.


× × ×

--Tulle.


--Jefe Rehmer.


Había pasado un mes desde el día en que Eina se había acercado a Maris. Eina estaba caminando por un pasillo en la Sede del Gremio cuando su jefe, un Dogman, la llamó.

Él había sido el maestro y mentor de Eina y Misha cuando entraron por primera vez al Gremio, y Eina todavía aprendía cosas de él hasta el día de hoy.

--Entonces, ha pasado un año desde que tú y Flott comenzaron a trabajar aquí. ¿Ya te has acostumbrado al trabajo?

--Sí, señor—gracias a ti.


Dijo Eina mientras su superior de cara delgada se ponía a caminar junto a ella.

 


--Recientemente comencé a acercarme más a mis Aventureros... Es bueno finalmente sentir que realmente los estoy ayudando.

Dijo, describiendo su estado mental actual. Mientras recordaba su conversación con Maris unos días antes, explicó que esperaba poder seguir ayudando con sus cargos.

Su superior Dogman observó en silencio cómo una expresión feliz aparecía a su rostro.


--Ah, tú y Flott todavía no...


¿Todavía no qué?


Eina estaba a punto de preguntar, cuando Rehmer continuó.


--Tulle... esta es la opinión de alguien que ha estado trabajando en el Gremio un poco más que tú. Comenzó solemnemente.

--Es mejor si no simpatizas con tus Aventureros.


--¿Qué?


Eina se quedó paralizada a medio paso mientras su superior seguía caminando.


--Solo conducirá al sufrimiento. Esta es solo mi opinión personal, pero...


--¿Jefe…?


--... Espero que la mayoría del personal esté de acuerdo conmigo.


Dejó a Eina atrás con sus pensamientos mientras seguía caminando por el pasillo. Eina no entendería el significado completo de sus palabras hasta varios días después.

× × ×

Ese día, Eina se dirigía a Babel para realizar una inspección. Era el crepúsculo y una luz de un rojo oscuro inundaba el aire.

Un flujo constante de Aventureros emergía de las escaleras que conducían bajo tierra al Calabozo. En el amplio vestíbulo del primer piso de la torre, Eina y sus compañeros inspectores estaban terminando sus informes y preparándose para regresar a la Sede del Gremio.

--... ¿...?


Hubo una oleada de conmoción. Eina se giró en la dirección del ruido, el cual venía de los Aventureros, justo a tiempo para ver varios cuerpos siendo subidos desde el subsuelo.

 


Evidentemente, un equipo de Aventureros había sido aniquilado. El sonido de las voces de los Aventureros llegó hasta los oídos aturdidos de Eina. Dedujo que los cuerpos habían sido descubiertos por algunos Aventureros de alto Nivel que se habían tomado la molestia de recuperarlos por respeto profesional.

Los más experimentados de los compañeros de trabajo de Eina en el Gremio tenían expresiones frías y en blanco, o, mejor dicho, apretaban los labios con fuerza, conteniendo alguna emoción anónima, mientras los cuerpos eran alineados en el espacioso vestíbulo.

Y entre ellos había uno que Eina reconoció.


--¿Wha—?


Armadura de cuero maltratada, una espada doblada todavía sostenida en una mano rígida, y ese familiar cabello azul. La chica humana ensangrentada era claramente Maris Hackard.

No había duda de ello.


Era imposible no reconocerla.


El cadáver de Maris miraba fijamente a través de sus ojos entreabiertos. Al cuerpo le faltaba un brazo.

La mayoría de los otros cuerpos también habían sido destrozados, contando una historia espantosa. Al momento siguiente, Eina cayó de rodillas.

--Esas heridas... un Dragón Infantil, ¿No crees?


--Sí, eso es lo que imagino. Parece que ni siquiera dieron mucha pelea. Simplemente desagradable.


--No sé si simplemente tuvieron la mala suerte de toparse con uno, o si pusieron una emboscada sin conocer sus propios límites... De cualquier manera, estas cosas pasan todo el tiempo.

La cruel charla de los Aventureros pasó directamente sobre Eina. Su mente estaba congelada mientras se arrodillaba indefensa en el suelo. La visión al final de su mirada—ese frio cadáver—no le permitió apartar la mirada de la cruda realidad.

Había pasado un año desde que se había convertido en Asesora.


De todos los Aventureros de los que había sido responsable, Maris fue la primera víctima.


--Tulle! ¡Hey, Tulle! ¡¡Ah, maldita sea!!


Las voces de sus compañeros de trabajo llamándola por su nombre se sentían distantes.


Su visión se oscureció, como para escapar. Su conciencia se atenuó. Pero el rostro de Maris, ese rostro manchado de sangre, estaba quemado en sus retinas y no desaparecía.

Lo sabía. Sabía que esto era Orario, la Ciudad Laberinto. Sabía que todos los días los Aventureros entraban en el Calabozo y que muchos de ellos nunca regresarían.

 


Por supuesto que estaba consciente de eso. Era imposible no estarlo. Pero Eina nunca había imaginado que se aplicaría a ella—a Maris.

Siempre se había sentido como algo que solo les sucedía a otras personas, en otros lugares.


Parecía imposible que esa Aventurera con la que había estado riendo y charlando el día anterior, su amiga irremplazable, se hubiera ido.

Por primera vez, Eina experimentó la muerte de alguien cercano a ella.


× × ×

Como si la pérdida de Maris fuera una especie de punto de inflexión, todos los Aventureros de los que Eina era responsable murieron.

Incluso la Aventurera de alto Nivel cuya responsabilidad heredó para reemplazar a Maris se aventuró a los Pisos Intermedios y no regresó.

—”Es mejor si no simpatizas con tus Aventureros”.


Eina comprendió ahora el verdadero significado del consejo de su superior. La interminable sensación de pérdida no necesitaba explicación.

Con toda probabilidad, la mayoría de los miembros del Gremio, incluido su superior, habían experimentado muchos momentos como este, si no peores.

Yo... yo solo...


Era más pesar que tristeza lo que consumía a Eina. Ella era una Asesora de expedición del Calabozo. ¿No había algo que pudiera haber ofrecido a sus Aventureros? ¿No había algo más que debería haber hecho por ellos—por ella?

—La dejé morir.


El pensamiento se abrió camino en el pecho de Eina.


--Eso es arrogancia, Tulle.


Dijo una mujer Hombre Lobo, una de las recepcionistas más experimentadas, como si hubiera visto a través de Eina.

--Hay trabajos más seguros. Pero eligieron ser Aventureros. Por dinero, por fama, o simplemente buscando un estúpido sentido de emoción al perseguir “lo desconocido” o algo asi... no hay forma de que podamos salvar a personas tan estúpidas.

--Rose-san...

 


--Fue su elección emprender una aventura. Sin importar cuánto intentemos convencerlos de que no lo hagan, no tendría sentido.

La recepcionista Hombre Lobo dijo de mal humor mientras jugaba con su cabello rojo.


Eina miró lentamente hacia arriba desde donde estaba sentada en su escritorio, inmóvil como una muñeca, sin realizar absolutamente ningún trabajo.

Incluso la mirada apática de Eina fue capaz de comprender que, además de la irritación de Rose, también había un indicio de dolor en ella.


× × ×

Pasaron más días.


--Este trabajo es difícil...


Misha dejó escapar eso una noche cuando solo ella y Eina quedaron en la oficina.


Dos tazas de té negro estaban ahora bastante frías donde estaban sentadas en una mesa. Uno de los Aventureros de Misha también había muerto.

--Nadie vuelve, ¿Verdad? Sin importar cuán fuertes, elegantes o amables... ellos simplemente...


--Misha...


Misha había estado visiblemente enamorada del Aventurero en cuestión—o posiblemente incluso desarrolló sentimientos claramente románticos—pero ahora simplemente estaba sentada y se estremecía, mirando hacia abajo, mientras varias lágrimas caían sobre sus muslos.

Eina nunca había visto a su amiga normalmente alegre verse tan miserable.


--Hey, Eina... ¿Puedo sentarme contigo?


--… Claro, por supuesto.


Misha se acercó al sofá junto a Eina y comenzó a llorar. Enterró su rostro en el hombro de Eina e intentó ahogar sus sollozos.

Ese día, mientras abrazaba a su amiga, Eina también lloró.


Gracias a Misha, se permitió llorar y finalmente comenzó a lamentar la muerte de Maris.


× × ×

Después de eso, muchos más murieron y, a medida que pasaban los días de pérdida y dolor, Eina comenzó a comprender algo.

 


Era la “aventura” de un Aventurero lo que los llevaba a la muerte.


Un momento de descuido u orgullo, o incluso el coraje para realizar grandes hazañas—todo eso se convirtió en guadañas que cosecharon sin piedad sus vidas.

Eina empezó a asociar la palabra aventura con imprudencia.


Más veces de las que podía contar, Eina no logró disuadir a los Aventureros de desperdiciar sus vidas en esas “aventuras”.

Es difícil. Es muy, muy difícil, ¿Sabes? Pero…


Eina trató de ser como las demás recepcionistas y trabajadores y se distanció de los Aventureros. Pero no llegó a abrazar plenamente ese estilo de vida.

Vio a Maris en cada uno de los Aventureros a los que asesoro, y en lugar de huir de esa tristeza, la enfrentó—y a ellos—de frente.

Si los abandono, solo sería peor.


La emoción y la curiosidad que había sentido cuando se unió al Gremio por primera vez se había convertido en algo diferente: un sentido del deber.

Mientras llevaba una sonrisa como máscara entre sus compañeros de trabajo e incluso Misha, quienes se distanciaron de los Aventureros, Eina eligió involucrarse aún más profundamente con sus esfuerzos.

--Ahora entonces, Luvis, estudiemos hasta aquí, ¿De acuerdo?


--Uhh... Eina-san, ¿Podríamos tomarnos un descanso pronto...?


Eina impartió clases para mejorar a fondo el conocimiento del Calabozo entre todos los asistentes. No mostró piedad, ya fueran novatos que recién comenzaban o Aventureros de Alto Nivel que había heredado de otro consejero.

Ella no les permitiría tener sus “aventuras”.


Decidida a seguir adelante, Eina hizo absolutamente todo lo que pudo en nombre de sus Aventureros.


Incluso si estuvieran a punto de alcanzar un <Aumento de Nivel>, ella describió cuidadosamente una amplia variedad de preparativos y contramedidas que un grupo podría usar, y proporcionándolas con el mismo cuidado para su despliegue real. De vez en cuando, incluso asignaba misiones a Aventureros en los que confiaba particularmente y descendía al Calabozo con ellos, con todo el riesgo que eso conllevaba.

Necesitaba experimentar el peligro que aguardaba a los Aventureros en ese lugar mortal.


--¡Dormul, te equivocaste! ¡Hazlos de nuevo!


--¡Piedad, por favor, Eina, mi dulzura!


Al principio, sus compañeros del Gremio fruncieron el ceño, pero finalmente descubrieron que no había nada que decir frente a la inquebrantable persistencia de Eina.

 


Y Misha también comenzó a cambiar.


--Hey, Eina, me acabo de hacer cargo de un Beastman novato... ¿Qué arma crees que debería recomendarle?


--Misha… ¡Está bien! Vamos a resolver esto, ¿De acuerdo?


Por lo menos, Misha ya no parecía estar limitada por la descripción de su trabajo y había comenzado a pensar en términos de qué podía hacer exactamente por sus Aventureros, lo que naturalmente la llevó a pedirle consejo a Eina. Y su buen humor sin fondo había regresado.

Eina no podría haber estado más feliz.


× × ×

Pasó el tiempo.


Antes de darse cuenta, Eina había crecido más que Maris. También se había cortado su cabello largo.

El físico del que Maris una vez se había burlado de “decente” se hizo más maduro a medida que Eina se acercaba a la edad adulta.

Y luego, en la quinta primavera de su empleo en el Gremio—


× × ×

-- —¡Y-Yo quiero ser un Aventurero!


—Eina conoció a un chico con la esperanza de convertirse en Aventurero.


--S-Solo para confirmar, Estas aquí para registrarte como Aventurero, ¿Correcto?


--¡Si!


Era un humano con cabello blanco y los ojos rojo rubí de un conejo.


Mientras manejaba su registro en su ventana, Eina sonrió nerviosamente ante su entusiasta asentimiento. Una vez que le pidió que completara los detalles necesarios en una hoja de pergamino del Gremio, recorrió con la mirada el formulario mientras él lo completaba.

Su nombre era Bell Cranel. Era un humano, como lo había sido Maris. Y él era incluso más joven que ella.


La expresión de Eina se oscureció por un instante. Había visto a tantos aspirantes a Aventureros como él, que apenas habían salido de la infancia. Pero pronto volvió a fijar su sonrisa profesional y terminó de procesar su registro.

Después de decirle al chico que volviera al día siguiente, regresó brevemente a la oficina en la parte de atrás.

 


--Ese no va a durar mucho. De ninguna manera.


--¡R-Rose!


--Vamos, Tulle, incluso tú sabes cuando alguien no tiene ninguna posibilidad. ¿Cuántos años llevas trabajando aquí?

Dijo la mujer Hombre Lobo medio en broma, habiendo aparentemente visto todo el intercambio.


Después de suficientes años en el Gremio, sus empleados se dieron cuenta de si un nuevo Aventurero que llamara a sus puertas lo lograría.

Según la estimación de Eina, el chico tampoco era un gran candidato. Por lo menos, su instinto le dijo que él no tenía mucho talento, lo que significaba que no tenía una respuesta preparada cuando la experimentada recepcionista dio en el blanco de esa manera.

--¿Qué tipo de Asesor solicitó?


--Er... una mujer y, si es posible, una Elfa.


--¿Escucharon eso? ¡El niño quiere una Elfa! Sophie, ¿Quieres encargarte?


Sophie era una hermosa Elfa que había ingresado al Gremio al mismo tiempo que Rose y siempre estuvo entre las dos empleadas más populares. Ella rechazó la oferta con extrema franqueza.

--Eso es absolutamente correcto. Es un desperdicio dedicar tiempo y esfuerzo a Aventureros que no van a durar.


--¡Rose! ¡Sophie! ¡Es horrible descartarlo así! Eina protestó indignada.

La recepcionista Hombre Lobo sonrió.


--En ese caso, ¿Quieres apostar a cuánto tiempo dura ese niño? Dijo Rose.

Las otras recepcionistas que estaban de descanso aprovecharon inmediatamente la oportunidad de apostar por el futuro del niño.

--Digo que seis meses.


--En ese caso, apostaré por dos.


--Dos semanas, supongo.


--¡Si quieren participar, vengan a verme con una moneda! Dijo Rose.

Cuando quedó claro que sus compañeros de trabajo en realidad iban a hacer apuestas con Rose, Eina tuvo que protestar.

 


--¡T-Todas, esto está mal!


Ella entendió que la apuesta frívola era su forma de afrontar la situación. Era una broma para desviar sus mentes de la tragedia de la muerte inminente de otro Aventurero. Eina lo sabía, pero todavía no podía aceptarlo.

El sonido de la voz levantada de Eina hizo que Misha se girara y mirara por encima de su hombro desde donde estaba sentada en la ventana de la recepción mientras las otras recepcionistas continuaban bromeando con Eina.

--Dices eso, Eina, pero tampoco crees que ese chico va a triunfar como Aventurero, ¿Verdad? En otras palabras, tenía miedo de apostar dinero real a que él duraría más de seis meses.

-- —¡...!


Si Eina hubiera admitido el punto, la broma probablemente habría terminado allí. Pero Eina, que rezaba por la seguridad de los Aventureros más que nadie, se negó a ceder.

--¡Bien! ¡Entonces seré su Asesora!


Gritó desafiante. Ella lo mantendría vivo. Todos lo verían.


--¡E-Espera un segundo, Tulle!


--La gerencia ya te ha dado otras responsabilidades. No tienes espacio para otro Aventurero, ¿Verdad?


--¡Es solo uno más, así que estaré bien! ¡Y sí, tal vez solo sea la mitad, pero sigo siendo una Elfa!


Insistió, desafiando a las otros recepcionistas a encontrar fallas. Ahora que había llegado a esto, nadie podía detener a Eina.

--Si gano, todas las apuestas se detienen de forma permanente, ¿Está claro? Dijo, y luego salió de la oficina. Tenía que solicitar ser su Asesora.

Eina se juró a sí misma que no dejaría que ese chico muriera.


× × ×

Entonces.


Después de toda esa charla de ayer...


Al día siguiente, Eina estaba caminando por un pasillo en la Sede del Gremio con la cabeza mucho más fría. Se sentía un poco arrepentida por su arrebato del día anterior, pero no tenía ninguna intención de incumplir su palabra.

Ella mantendría vivo a ese joven Aventurero. Continuaría apoyando a los Aventureros y animándolos.

 


Sus pensamientos se volvieron hacia Maris y los demás. Sus muertes. Las promesas que les había hecho a cada uno de ellos.

Tomó una respiración profunda cuando llegó al frente a la sala de consulta. Luego, sosteniendo tres gruesos volúmenes de materiales de estudio, llamó a la puerta.

-- —¡Ah!


Eina le sonrió al chico con los ojos muy abiertos que la estaba esperando adentro.


--A partir de hoy actuaré como tu Asesora. Mi nombre es Eina Tulle. ¡Espero con interés trabajar contigo!


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