Prologo – El Ahora de los Niños Perdidos


En el pasadizo dominado por la oscuridad, luces brillaban a intervalos regulares.


Los puntos brillantes continuaban a lo largo de las paredes en la distancia, solo brillando lo suficiente como para iluminar tenuemente el pasillo. De vez en cuando, un viento frío soplaba a través de la penumbra, haciendo que las luces parpadearan.

Una hilera de figuras avanzaba por el pasillo.


Uno tras otro, hombros fuertes y brazos musculosos con espadas enfundadas pasaban ante el débil resplandor. El traqueteo de los sujetadores en sus armaduras se mezclaba con el golpeteo de sus zapatos y botas.

Eran Aventureros.


Había quizás diez o doce en el grupo, liderados por un Enano con un casco bajado sobre sus ojos. Cada uno sostenía una Lámpara de Piedra Mágica y la usaban para buscar cuidadosamente en los alrededores.

No estaban en el Calabozo.


Los pasillos en forma de túnel por los que caminaban estaban hechos de roca, tallados por manos humanas. Las Lámparas de Piedra Mágica que se acercaban al final de su vida estaban pegadas a las paredes, mientras el agua corría por el centro del pasadizo con un siseo.

Era una alcantarilla subterránea.


--Las presas siempre son “primero en llegar, primero en servir”. Sin resentimientos, ¿Verdad? Un Beastman dijo en el grupo.

--Solo trata de tocar una de las que yo haya matado y veras lo qué pasa. Una Amazona respondió.

La armadura de cada Aventurero tenia grabado el emblema de una <Familia> diferente; eran un equipo de facciones mixtas. Estaba claro por la extrema falta de unidad que el grupo se había formado a toda prisa. El Beastman respondió a la inflexible Amazona con saliva y maldiciones.

Todas estas personas ásperas y de mal comportamiento eran experimentados Aventureros.


Entre ellos estaba Mord Latro, así como los dos compañeros humanos que siempre lo acompañaban.


--Hey, Mord.


Lo llamó uno.


--¿Estás seguro de que esto está bien? Preguntó el otro.

 


--¿De qué están hablando? Los chicos del Gremio no dejan piedra sin remover en la superficie, pero no han encontrado nada. Deben estar en las alcantarillas.

Mord tenía una estructura robusta y un rostro feroz, con cicatrices en la frente y las mejillas. Parecía un canalla autoritario. De hecho, aproximadamente dos meses y medio antes, incluso había tratado de darle el bautismo de un Aventurero a cierto novato de crecimiento extremadamente rápido.

Sacó un pergamino de su bolsillo.


--Mataremos a estos monstruos antes de que alguien más pueda encontrarlos. ¡El dinero de la recompensa será nuestro!

Las ilustraciones en el pergamino representaban monstruos armados, dibujados según lo que se sabía de ellos. Entre ellos había un diabólico Hombre Lagarto y una Gárgola.

Habían pasado tres días desde que los monstruos aparecieron en la superficie como resultado de la perturbación instigada por la <Familia Ikelos>. Después de perder a los Aventureros que los perseguían, los monstruos que escaparon se dispersaron por Orario. Incluso ahora, se estaban escondiendo en algún lugar de la ciudad.

La Sede del Gremio tomó la situación muy en serio, ordenándoles a varias <Familias> que subyugaran rápidamente a los monstruos y colocando una recompensa en sus cabezas como incentivo. Tentados por la generosa recompensa, los Aventureros abandonaron su exploración del Calabozo y actualmente se encontraban en una búsqueda frenética de los monstruos que se creía que aún estaban en la superficie.

--No, eso no es lo que queríamos decir, Mord.


--Estos monstruos armados se ven realmente fuertes. Escuché que incluso escaparon de la <Familia Loki>...


--No será un problema. La <Princesa de la Espada> los golpeó bastante bien por lo que escuché. Probablemente están tan cansados que ni siquiera pueden moverse en este momento. Para un grupo de monstruos que solo saben cómo desenfrenarse, han estado muy callados. Yo diría que eso es prueba suficiente. Será una victoria fácil.

Mientras Mord soltaba una sonora carcajada, los hombres que lo acompañaban intercambiaron miradas incómodas.

Un grupo de Aventureros de Clase Alta de una <Familia> diferente también estaban hablando entre ellos.


--Por cierto... ¿Has escuchado lo último sobre el <Pequeño Novato>?


--Sí. Los ciudadanos parecen despreciarlo. Realmente lo ha hecho ahora, ¿Huh? Se rieron como si estuvieran recordando la escena.

--Debe haber tenido un anhelo por su amiga <Vouivre>. Qué idiota.


--Creo que es porque dejó que todo ese tratamiento especial y adulación sobre ser el poseedor del récord se le subiera a la cabeza. ¡Lo tiene bien merecido!

El Aventurero se había convertido en el hazmerreír—nada más que un tema divertido para el ridículo.

 


Otros Aventureros escucharon la conversación despectiva y se unieron a la burla. Fue entonces cuando Mord irrumpió.

--... ¡Hey, ustedes! ¿Qué es tan importante que pueden permitirse el lujo de olvidar el asunto que tenemos entre manos?

Dijo, con su rostro de canalla torciéndose en una expresión aún más siniestra que de costumbre.


--¡En este momento, nos parecemos mucho a él, diría yo! ¡Así que dejen de criticar al <Pequeño Novato>!


--¡Hey, Mord!


--¿Qué sucede de repente?


Sus compañeros corrieron para detenerlo, pero él voló hacia ellos, escupiendo. Su arrebato hizo que el grupo de Aventureros desconocidos se confundiera.

--Ese pequeño mocoso atacó a otros Aventureros que trataban de matar a la <Vouivre>. ¡Diría que eso es ir demasiado lejos!

--Sí, eso es... ¡Lo sé, es la deuda! ¡Todo se debe a la increíble deuda que tiene su <Familia>!


Sus voces se ahogaron con una mezcla de desprecio y crítica hostil hacia el chico. Mord les dio la espalda enfáticamente y comenzó a caminar de nuevo.

--¿Qué pasa con él?


--Sí, ¿Cuál es su problema?


Mord podía escuchar los murmullos detrás de él y resopló con irritación.


Justo cuando la atmósfera del grupo se volvía peligrosamente tormentosa, el Enano al frente de la línea gritó.


--Alto.


Los Aventureros de Clase Alta reaccionaron al unísono ante su orden con voz tensa. El Enano estaba mirando al frente.

En lo profundo de la penumbra, un par de ojos amarillos destellaron.


Entonces, con una gruesa y ondulante cola cubierta de escamas escarlata, el monstruo se mostró.


--¡Es... el Hombre Lagarto!


--Finalmente se mostró, ¿¡Huh!?


Tan pronto como los Aventureros tomaron una formación de batalla, el monstruo, vestido con una armadura, cargó hacia ellos.

¡¡UOOOOOOOOO!!

 


El robusto Enano había preparado sus hombros en un intento de absorber el impacto, pero fue arrojado hacia atrás por el ataque frontal.

--¿Qué...? ¿Qué está pasando?


Las voces conmocionadas de Mord y los demás llovieron sobre el Enano, quien se había enredado con el Aventurero detrás de él mientras caía hacia atrás.

Inconsciente de a quién estaba atacando, el Hombre Lagarto arrasó a través del grupo.


*¡¡Swoooosh!!*


--¿¡Oooooooof!?


Junto con su Espada Larga y su Cimitarra, el monstruo también balanceaba su cola como un látigo.


Incapaces de defenderse contra la terrible destreza de batalla de su enemigo, el grupo pisoteado dejo escapar una serie de gritos. La cola golpeó a un Beastman, lo arrojo al aire, haciéndolo perder el equilibrio y cayó a la vía acuática.

Una lluvia de líquido cayó sobre los Aventureros y los hizo correr sin mirar atrás.


--¡Supongo que no estaba tan débil después de todoooooooooo!


Con un coro de gritos desdichados, Mord y los demás huyeron a toda velocidad.


× × ×

--... Mmmm.


Un par de orejas puntiagudas y deformes se estremecieron ante el sonido de los gritos bajos que resonaban en la distancia.

La chica dragón agitó sus párpados blanco azulados y lentamente abrió los ojos. Ella solo podía distinguir un techo de piedra oscura sobre ella.

--¿Dónde... estoy...? Murmuró para sí misma.

--¿Estás despierta, Wiene?


Una suave voz había venido directamente desde un lado de ella. Girando lentamente sus ojos en esa dirección, Wiene vio a una hermosa Siren con una expresión de alivio en su rostro.

--¿Rei...? ¿¡...!?


Tan pronto como pronunció el nombre de la Siren, su compañera Xenos, la <Vouivre> se levantó de un salto.


--¡Bell! ¿¡Dónde está Bell!?

 


--Por favor cálmate, Wiene. Bell-san está bien.


Rei envolvió sus alas alrededor del frágil cuerpo de la chica, hablando lentamente para calmar su preocupación frenética por la seguridad del chico.

--¿De verdad? Oh, estoy tan feliz... Pero cuando estuve a su lado, ¿No fui...?


--Fels te trajo a la vida.


Wiene inconscientemente tocó la piedra roja en su frente con su mano, inclinando su cabeza en confusión ante las palabras de Rei.

--Tal vez habría sido mejor si hubiera dormido un poco más.


--¿Gros...?


Era la Gárgola, parada a su lado, quien había hablado.


Wiene parecía confundida. Un momento después, apareció Lyd.


--¡He vuelto!


Anunció Lyd.


--¡Lyd!


--Oh, estás despierta, ¿Huh, Wiene? ¡Estoy tan feliz!


--Sí. ¿Dónde estabas ahora?


--... Ahuyenté a algunos Aventureros.


Con eso, se giró para hablar con el Mago vestido de negro Fels, que había venido a saludarlo.


--¿Estás bien, Lyd?


--Lo estoy. Gracias a tu Magia, mi cuerpo está perfectamente curado. Puedo moverme bien. Sin embargo, los Aventureros llegaron bastante cerca. Sería mejor irse de aquí.

--Oh, ya veo...


Wiene no sabía qué hacer con esta desalentadora conversación entre Fels y los demás. Ella miró a su alrededor. No estaban en el Calabozo ni en <Knossos>, el laberinto hecho por el hombre al que los cazadores la habían llevado. En cambio, estaban en una cámara olvidada de una alcantarilla, donde podía escuchar el sonido del agua fluyendo.

Alrededor de catorce de sus hermanos estaban allí con ella, incluyendo Lamias, Trolls y Lyd. Incluso para Wiene, el grupo parecía pequeño. Tímidamente habló, con su perfil iluminado por la luz de las Lámparas de Piedra Mágica medio rotas.

--¿Dónde... estamos...? ¿Y dónde están los otros?

 


--... Déjame explicar. Escucha bien, Wiene. Fels respondió.

Mientras los ojos ámbar de la chica se movían con inquietud, el Mago explicó clara y concisamente que estaban en la superficie, donde los ciudadanos la perseguían a ella y a los otros Xenos en un intento de matarlos. Por esa razón, se movían alrededor de Orario para no ser encontrados. En el proceso de huir de los Aventureros, algunos de los Xenos habían sido separados del grupo.

--Asterios tampoco pudo regresar a nosotros.


--Si él estuviera aquí, podríamos haber podido hacer algo, pero...


Al escuchar el nombre desconocido, Wiene siguió las miradas de Lyd y Rei. Cuando vio lo que estaban viendo, se congeló.

Una poderosa extremidad negra azabache había sido colocada en el piso. Era un brazo cortado, los masivos músculos prácticamente eran tan gruesos como el torso de Wiene. Ahora estaba encerrado en hielo para evitar que la carne se pudriera. La <Vouivre> tragó saliva al verlo, lo cual no solo hablaba de la violencia de la batalla que casi le había costado la vida a Lyd y a los demás, sino especialmente a la importancia de la presencia del Minotauro.

--Para sobrevivir, la única opción es regresar al Calabozo. Pero las entradas a Babel y al laberinto están cerradas, de modo que, tal como están las cosas, actualmente no hay forma de regresar.

Fels hablo desde las profundidades de su capucha rota.


Solos y sin ayuda, rodeados de enemigos por todos lados. Estaban en la peor situación imaginable. El Mago se detuvo por un momento, luego continuó.

--Si tenemos una esperanza, es...


Las palabras susurradas se desvanecieron en el silencio.


Rodeada por sus hermanos, que ahora también estaban callados, Wiene lentamente miró hacia arriba a la oscuridad que los envolvía.

--Bell...


× × ×

Él nació hambriento.


Lo primero que hizo cuando puso un pie allí fue masacrar a todos.

 


Innumerables miembros de su familia estuvieron presentes. Intentaron atacarlo, y él estaba hambriento. Ellos no le mostraron misericordia. Pensó en ellos como menos que el rocío de la mañana. Los golpeó hasta la muerte con sus manos, los pisoteó hasta la muerte con sus pies, los aplastó con su cuerpo. Dentro del laberinto sin límites, se lanzó a batallas interminables.

No sabía exactamente cuándo fue consciente de sí mismo por primera vez. Tenía la sensación de que había sido cuando nació, pero también sintió que fue mucho, mucho antes de eso. Que su ser había flotado en una especie de sueño. Lo único que recordaba muy claramente era la escena tan vívida que lo había hecho consciente de sí mismo.

Él todavía estaba hambriento de esa sensación. Siempre hambriento. Siempre luchando.

Incluso cuando su piel se rasgó, sus huesos se aplastaron, y su carne se derritió, pudriéndose, él continuó moviéndose de un lugar a otro, matando a los miembros de su familia.

El momento decisivo llegó cuando finalmente cayó de rodillas, sin energía.


Las figuras que aparecieron ante él en ese momento no eran los miembros de su familia sino sus hermanos.


Lo protegieron y lo rescataron de las fauces de la muerte. Después de llevarlo a su hogar, aliviaron su cuerpo.


Ya que habían ayudado a nutrir algo dentro de él además del hambre, vio a sus hermanos como una presencia positiva. También tenían amplios conocimientos y le enseñaron la verdadera naturaleza de su hambre.

--Es un anhelo poderoso.


Había dicho su hermano que era luchador.


--Es lo que deseas.


¿Su anhelo? Él realmente no sabía lo que era eso. Pero entendió que era su “deseo”.


En el sueño que lo visitaba incesantemente, no había sonido ni olor, solo luz. Un deseo tan fuerte que su cuerpo temblaba, un éxtasis que llenaba su caparazón vacío, algo que afirmaba su propia existencia.

Aprendió muchas otras cosas de sus hermanos. Sabiduría, fuerza y el uso de armas. Finalmente, se separó de ellos y una vez más se arrojó al lugar donde había nacido. Las lejanas profundidades rocosas del Calabozo.

Esto no es. Esto no es.


Habiendo aprendido la verdadera naturaleza de su hambre, ya no podía sentirse satisfecho. Incluso si perfeccionara su fuerza y masacrara a su familia, nunca sería capaz de alcanzar su sueño. En algún momento, incluso comenzó a sentirse irritado. Quizás podría llamarse impaciencia. Su hambre crecía y crecía. Continuó la búsqueda de su sueño y se perdió en su camino.

--AH—¿¡AAAAAHHHH!?


El cazador huyó, gritando.

 


Varios otros cazadores yacían en el suelo, con los brazos y las piernas torcidos en ángulos imposibles. Un charco de sangre se había formado alrededor de ellos. Habían descubierto muy hábilmente su escondite. Entonces él los destruyó. La víctima destruyó al potencial agresor.

Este no es. Este no es.


Los cazadores se parecían al algo que buscaba. Sin embargo, eran completamente diferentes de eso. Esa cosa—el sueño—nunca se habría escapado de él con terror.

Estos cazadores habían huido después de dar un solo paso hacia él. Los alcanzó y los agarró por el cuello con sus poderosos y gimientes brazos antes de golpearlos contra la pared. Innumerables fisuras se habían extendido a través de las ruinas decrépitas. Lanzando líquido rojo, los ojos de los cazadores se volvieron hacia atrás en sus cabezas. El sonido de huesos rotos se escuchó fácilmente del cuello que agarraba como una ramita en sus palmas. Recordó la promesa que les había hecho a sus hermanos y retiró sus manos.

Después de que el último de sus enemigos se derrumbó en el piso, dejó las ruinas donde se había estado escondiendo.

No estaba en lo profundo del Calabozo sino cerca de la superficie.


Sin sentir emoción alguna hacia el cielo nocturno cubierto por una delgada capa de nubes, llevando solo un arma y con sangre goteando de todo su cuerpo, continuó vagando perdido, con pasos decididos.

Él siguió buscando.


Para encontrar el sueño. Para reunirse de nuevo.







Capítulo 01 – Conejo Arruinado


“Una Amenaza Dejada Suelta: Monstruos se Dispersan por la Ciudad.”


“La Ciudad de Avanzada, Rivira, Destruida. ¿Estaban Involucrados los Monstruos en la Superficie?” “Las Maniobras Secretas de la <Familia Ikelos>: ¿Una Segunda Entrada al Calabozo?”

Varias publicaciones de noticias estaban extendidas sobre la mesa. Hestia y Lili miraban sombríamente los titulares, escritos en Koine.

--Esto se está poniendo realmente serio…


--Sí, estas historias están por toda la ciudad. Los ciudadanos están enfermos de preocupación.


Era la cuarta mañana desde que el incidente con la <Familia Ikelos> y los Xenos había trastornado la ciudad.


Hestia y Lili estaban paradas en la sala de estar de la <Mansión de la Chimenea>, su sede, mirando los informes.

Lili los había reunido por toda la ciudad, cada uno era un pergamino de varios folletos vendidos por una

<Familia> o un comerciante. Estaban llenos de innumerables fragmentos de información y conjeturas sobre la aparición de los monstruos en la superficie.

Para Hestia y Lili, quienes estaban al tanto de los detalles de la situación, incluso las que a primera vista parecían chismes, no eran cosa de risa.

--Y mira esto…


Hestia dijo sombríamente, cambiando su mirada a otro de los avisos.


El artículo que examinó era pequeño y estaba apretujado en una esquina. El titular decía: “Violento Alboroto del Campeón del <Juego de Guerra>, el <Pequeño Novato>: Esperanza Perdida, Prestigio Perdido”.

Había artículos similares en otros avisos. Algunos incluían su retrato.


Hestia estaba en la mesa junto a la mucho más pequeña Lili en absoluto silencio, con el ceño fruncido. En ese momento, Haruhime vestida con un traje de sirvienta y Mikoto entraron a la sala de estar.

--Hestia-sama. Lili-sama. Estamos de vuelta.


--Disculpen por tomar tanto tiempo. Muchas de las tiendas estaban cerradas.


Volvían de un viaje de compras y depositaron bolsas de papel llenas de vegetales y carne seca.


--Bienvenidas de vuelta. ¿No pasó nada en la ciudad?


--… Nada obvio. Pero la forma en que todos nos miraban, comparado con antes…


Haruhime dijo evasivamente. Mikoto habló con más claridad, aunque con una expresión preocupada.

 


--Algunos de ellos eran muy fríos. Como sospechábamos, las acciones de Bell-dono parecen tener un efecto

más amplio… porque estamos en la misma <Familia> que él. Parece que la presión se ha ido acumulando en los últimos días.

Hestia suspiró y miró a Lili.


--¿Ningún cambio con Welf-kun hoy?


El joven Herrero no había mostrado su rostro desde la perturbación.


--No. Ha estado encerrado en su taller desde entonces. No tiene remedio… pero cuando dejo la comida frente a su puerta, siempre desaparece, así que debe estar vivo allí.

Se quejó Lili.


Hestia miró hacia la esquina del jardín donde el taller estaba detrás del edificio principal. En ese momento, la puerta de la sala de estar se abrió.

--Oh… Bell-sama.


El chico que caminaba hacia Hestia y las demás parecía casi el mismo de siempre. Es decir, aparte de lo preocupado que parecía.

--…


Comenzó a decirles algo a Lili, Mikoto y Haruhime, luego miró hacia otro lado. Las palabras quedaron atrapadas en su garganta, pero finalmente se giró hacia Hestia y se obligó a hablar.

--Um, Kami-sama… por favor déjame ir a la ciudad. Lili y las demás reaccionaron con sorpresa.

--… ¿Qué demonios vas a hacer afuera? Preguntó Hestia.

Como líder de la <Familia>, su Diosa le había prohibido a Bell abandonar su sede. No le había ordenado que permaneciera adentro hasta que la agitación se calmara, pero pensó que era mejor para él permanecer al margen inmediatamente después del incidente. Era por su propia seguridad. La posición de Bell en este momento era así de peligrosa.

--Si quieres recopilar información, Ayudante-kun o yo podemos hacerlo. No es necesario que vayas personalmente, ¿Verdad?

--Pero…


--Podrías salir herido otra vez.


Bell se puso rígido, tal vez recordando la hostilidad y la decepción que muchos residentes y compañeros Aventureros le dirigieron la otra noche cuando había caminado por la Calle Dedalo en la ciudad llena de cicatrices de batalla.

 


Con una respiración temblorosa, Bell se encontró con la mirada de Hestia y le respondió.


--Sentarme aquí sin hacer nada, solo dejando pasar el tiempo… Eso es lo más aterrador de todo ahora. Él no podía permanecer quieto por más tiempo.

En respuesta a su mirada suplicante, Hestia cerró los ojos por un momento. Finalmente, asintió.


--Okay. Puedes ir.


--Kami-sama…


--Pero—solo con la condición de que vaya contigo.


Bell se sintió aliviado por un instante, pero sus ojos se agrandaron. Lili y las demás reaccionaron de manera muy similar.

--Hestia-sama, no creo—


--¡Ayudante-kun, cuento ustedes para seguir recopilando información y protegiendo nuestro hogar! ¡Hoy seré el guardaespaldas de Bell-kun!

Hestia les dio un pulgar hacia arriba. Lili, quien se inclinaba hacia adelante sorprendida, hizo un puchero y murmuró a regañadientes: “No puedo creerlo”.

La Diosa pudo haber estado jugando, pero ella había hecho conocer su voluntad divina. Como Diosa, ella era la que mejor podía proteger a Bell ahora.

--¡Trataremos de regresar a la hora del almuerzo! Vámonos, Bell-kun.


--Pero, Kami-sama…


Hestia caminó a su lado y lo miró. Finalmente, cediendo a la mirada de su Diosa, Bell asintió.


--Okay, vamos…


× × ×

Partimos, dejando atrás nuestro hogar. Como prometí, me dirigía a la ciudad con Kami-sama.


Durante estos últimos cuatro días, había estado bajo arresto domiciliario—o al menos, así es como yo lo veía. Pero gracias a Lili y a los demás que habían estado recopilando información, al menos tenía una idea de los acontecimientos recientes en la ciudad.

Una vez que se supo que los monstruos habían invadido la superficie, las ocho puertas de la ciudad fueron completamente selladas. El Gremio, en un intento por controlar las cosas lo más rápido posible, emitió una recompensa por los Xenos. Muchos Aventureros y recursos ahora se dedicaban a buscarlos.

 


También quería saber dónde se habían ido Wiene, Lyd-san y los demás. Cuando escuché los rumores e imaginé que los Xenos serían expulsados, no pude soportar quedarme de brazos cruzados.

--…


El cielo sobre Orario estaba nublado.


La lluvia que había estado cayendo desde el incidente se había detenido, pero el cielo estaba envuelto en nubes, como si expresara el estado de ánimo actual de la ciudad.

Las calles de la ciudad estaban tranquilas. Tal vez porque todos les tenían miedo a los monstruos, las pocas personas que estaban fuera se precipitaban rápidamente. Los niños pequeños que siempre solía ver en mi camino al Calabozo no se encontraban por ningún lado. ¿Esto realmente era Orario?

--Mis turnos en el puesto de Jyaga Maru-kun también han sido cancelados…


Kami-sama murmuro desanimada mientras miraba alrededor de este Orario desconocido con perplejidad.


Nos dirigimos a la Calle Principal Oeste, pasando por muchas tiendas cerradas y bloqueadas. Como se esperaba, había más personas en la Calle Principal, pero la mayoría eran empleados del Gremio, quienes normalmente no estarían caminando, junto con sus guardias Aventureros. Probablemente estaban patrullando o buscando activamente monstruos.

La vitalidad de la ciudad se había desvanecido, reemplazada por una atmósfera de tensión nerviosa.


--… ¡Hey, tú!


--¡Mira allá!


Expresiones severas fueron dirigidas a nosotros. Sin duda, me estaban mirando.

--El <Pequeño Novato>… escuché todo sobre él y cómo le causó tantos problemas a la <Familia Loki>.


--Probablemente es su culpa que los monstruos escaparan.


--Simplemente un típico Aventurero al final.


--Hey, no nos pongas en la misma categoría que ese tipo. Al menos sabemos el momento y el lugar para ese comportamiento.

Un coro de voces se enredaba en mis oídos.


Incluso sin la mejora auditiva debido a mi <Estado>, podría distinguir con bastante claridad el murmullo de las voces a mi alrededor. Ciudadanos comunes, comerciantes, compañeros Aventureros… toda clase de personas me miraban con repugnancia mientras caminaba por la calle.

Mi rostro se sentía frío… Me di cuenta de que la sangre en ella se había drenado.


Era la misma experiencia que probé esa noche en Orario. La crítica venia de todos lados.

 


--Dicen que fue por dinero… Pero creo que la verdad es que estaba protegiendo al monstruo.


--<Fetiche de Monstruo>, ¿Huh?


De vez en cuando, escuchaba el peor insulto en el mundo arrojado contra mí, alguien que protegió a una despreciable <Vouivre>. Las palabras me perforaron hasta el centro.

Sabía que esto sucedería. Tenía que aceptarlo. Mientras luchaba desesperadamente para resistir el ataque, otro pensamiento entro en mi mente.

Todas las dagas de crítica parecían estar dirigidas a mí y solo a mí.


Escuché que la <Familia Ikelos> había sido destruida y su líder, el Dios Ikelos, había sido desterrado de la ciudad. En este lugar sofocado por el miedo y la ansiedad, parecia que me había convertido en la única salida para los sentimientos de las personas… Tal vez era un blanco fácil para que culparan.

Un enemigo de todas las personas.


Las puntas de mis dedos se congelaron ante la frase, que había comenzado a sentirse real. Mientras intentaba desesperadamente calmar mi respiración irregular—Kami-sama se dio la vuelta.

--¡Si tienen algo que decir, díganlo a nuestras caras! Señalo con su dedo a las personas que nos rodeaban.

Tanto ellos como yo nos quedamos boquiabiertos por la repentina reacción de Kami-sama.


--Bell-kun se comportó imprudentemente debido a la deuda que acumulé. ¡Incluso podría decir que lo hizo debido a su profundo amor por mí! ¡¡Entonces, si van a culpar a alguien, no se olviden de mí y de mis pecados!!

Mientras pronunciaba ese discurso ante su audiencia sorprendida, Kami-sama enfatizo la palabra deuda. Y muy sutilmente, la palabra amor…

Las personas comenzaron a juntarse después de ver a Kami-sama presionar ambas manos sobre su amplio pecho y hablar con tal convicción.

--La Diosa Loli…


--¡Sí, es ella!


--Debe ser cierto que pidió prestados doscientos millones de Varisu…


--¡Nos ha sucedido un desastre natural!


--La maldición de la Diosa Loli…


--Si ella está en esa situación, entonces sus seguidores también deben ser… Kami-sama levanto las manos, con su rabia encendiéndose ante los susurros.

--¡Cierren la boca! ¡Qué tonterías!

 


Gritó.


Cuando me apresuré a contenerla, me di cuenta. La malicia que impregnaba la atmósfera un momento antes se había disipado en la confusión.

Fui y dejé que Kami-sama me protegiera después de todo. La hice mentir.


Con retraso, me di cuenta de lo que quería decir con la palabra guardaespaldas. Al convertirse en un amortiguador, Kami-sama había hecho que fuera difícil para los mortales culparme abiertamente. Pero en el curso de protegerme a mí, su seguidor, ella misma se había convertido en el blanco de la animosidad de las personas.

Deje caer mi cabeza.


--Kami-sama, lo siento mucho… por mi culpa—


Estaba a punto de decir: “Estás en este lío”, pero ella me interrumpió antes de que pudiera terminar. Se dio la vuelta y me miro, luego comenzó a reírse de mi consternación.

--Bell-kun, vamos a tomarnos de la mano. Tomo mi mano con la suya.

Tirando de mí, ambos comenzamos a caminar juntos una vez más.


--Um, K-Kami-sama…


--Sé que no es sensato de mí parte, pero me siento un poco feliz. Últimamente no has necesitado ningún cuidado. Has reforzado mi reputación, ya ves.

Su tono deliberadamente burlón era como una palmadita en el hombro.








Apretó mi mano. Normalmente me sentiría avergonzado, pero ahora… me sentía miserable. Era ridículamente cobarde por confiar en la protección de Kami-sama y causarle tantos problemas.

Al mismo tiempo, muy a mi pesar, me sentía feliz.


Sabía que no debería dejar que me mimara… pero en contra de mis mejores intenciones, apreté su cálida mano. Solo un poco.

Las personas continuaban dándonos miradas de crítica. Pero no sentía tanta frialdad como antes.


--… Kami-sama, ¿Podemos detenernos aquí por un momento?


--Claro, pero, ¿Para qué?


Después de haberle pedido permiso, me detuve frente a un edificio en la calle central. Incluso para la Calle Principal Oeste, la estructura de piedra que albergaba al bar <La Señora de la Abundancia> se destacaba por ser inusualmente grande.

--Vienes mucho aquí, ¿Verdad? Esta realmente es la primera vez para mí. Dijo Kami-sama.

--¿De Verdad? ¿Nunca has venido?


Incluso con todo lo que sucedía, <La Señora de la Abundancia> estaba abierta para los negocios. Mientras caminábamos hacia la entrada, apareció una camarera, tal vez notando que estábamos afuera.

--Ryuu-san…


--…


La hermosa joven Elfa se quedó mirando mi rostro.


Ella me salvó durante la misión en el 18° Piso, así que vine aquí hoy con la intención de agradecerle. Pero ahora que estaba frente a ella, no podía hablar.

El miedo en mi interior… ¿Qué pasa si siente lo mismo que los ciudadanos?


Mientras estaba allí con las palabras atrapadas en mi garganta, Ryuu-san suspiro suavemente y bajo por las escaleras de la entrada.

--Cranel-san. No voy a rechazarte solo porque escuché algunos rumores en la ciudad.


--¡…!


--Creo en lo que veo con mis propios ojos.


Dijo sonriendo muy ligeramente, como para tranquilizarme.


La tensión se desvaneció de mi cuerpo ante el estímulo de la recta y confiable Elfa. Las esquinas de mis ojos comenzaron a mojarse.

 


Ryuu-san se inclinó levemente hacia Kami-sama.


--Diosa Hestia, es bueno volver a vernos.


Kami-sama levanto una mano dando un feliz saludo.


--¡Elfa-kun!


Rápidamente me seque los ojos.


--Um, Ryuu-san… Gracias por salvarme en el 18° Piso. Le dije.

--Por favor, no es nada. Le di un rápido vistazo.

--Uh, ¿Estás bien? Escuché que el grupo de subyugación sufrió terribles bajas.


Lili me dijo que el equipo de la <Familia Ganesha>, quien originalmente había recibido la misión, corría el riesgo de una destrucción total en ese momento. Estaba preocupado por Ryuu-san, quien luchó en la batalla contra los Xenos.

--Como pueden ver, estoy bien. Mi cuerpo se ha recuperado. Pero— Hizo una pausa por un momento.

--Hubo un monstruo.


Estrecho sus ojos azules como si recordara la espeluznante experiencia.


--Esa criatura… Era un minotauro negro e infligió terribles bajas a la <Familia Ganesha> y a nosotras. Mi aliento se atoro en mi garganta.

El Minotauro Negro… ¿Podría ser el nuevo Xenos que Lyd-san encontró en la Aldea Oculta? No lo he conocido aún…

Kami-sama, quien había estado escuchando nuestra conversación, apretó su mandíbula como si también acabara de recordar algo. Lili o Mikoto-san tambien lo mencionaron, estaba seguro.

Ese Xenos increíblemente fuerte que le dio tantos problemas a la <Familia Loki>—que también eran unos monstruos, habían dicho.

--He escuchado que el mismo minotauro negro fue visto en la superficie. Y también tu… Si tu grupo estaba en el 18° Piso, ¿Por qué apareciste en la Calle Dedalo…? Hay tantas cosas que me gustaría preguntarte.

--…


--Pero ahora no es el momento, ¿Verdad? Tendré que preguntarte la próxima vez que nos encontremos.

 


Debía haber muchas cosas que Ryuu-san quisiera saber sobre mi experiencia durante ese suceso y mis encuentros con los monstruos armados. Pero viendo la palidez de mi rostro y considerando las circunstancias, se abstuvo de preguntar más. Quería preguntarle sobre el Orbe de <Knossos>, pero por el momento evite mencionarlo.

--Hablando de eso, ¿Cómo está Seal-san…? Pregunte eso en su lugar.

--Seal se está tomando un tiempo libre. Dijo que tenía algunas cosas que hacer.


--Oh, ya veo.


Mire más allá de Ryuu-san. Desde el interior del bar, podía escuchar a las camareras Catman Anya-san y Chloe- san haciéndome las mismas preguntas una y otra vez con una curiosidad desenfrenada.

--Chico, cuéntanos tu historia, nya.


--¿Son ciertos los rumores, nya?


Runoa-san, la camarera humana, intentaba contenerlas.


--Ocúpense de sus propios asuntos, gatas tontas.


Conscientes de las miradas que continúan viniendo en nuestra dirección, me moví para irme. No servirá de nada traer conmoción al bar.

--… Bueno, Ryuu-san, será mejor que nos vayamos. Muchas gracias. Dije.

Mientras nos alejabamos, Ryuu-san me llamo.


--Cranel-san, mantén tu espíritu fuerte. No entiendo completamente tus acciones… pero si fueron el resultado de una decisión que tomaste, no debes desanimarte.

Sorprendido, me di la vuelta.


La propia Ryuu-san perseguía la justicia cuando formaba parte de la <Familia Astrea>, hasta el punto de que estaba en la lista negra. Sus palabras resonaron en mí, tal vez porque sugerían empatía por mi situación.

Nuestros ojos se encontraron, y me incline ante ella. Kami-sama y yo nos alejamos del bar. Después de continuar por la calle por unos momentos, Kami-sama se giró hacia mí.

--… ¿Qué sigue, Bell-kun? ¿Hay algún lugar al que quieras ir? Pregunto.

La verdad es que no había. No tenía idea de dónde estaban Wiene y los demás, ni siquiera dónde podría encontrar información sobre ellos.

 


Normalmente cuando estaba perdido, iba al Gremio, pero ahora…


El rostro lloroso y las palabras confusas de Eina-san parpadeaban en mi memoria.


¡No te creo…! ¡Nunca podría… creerte…!


No la había visto desde entonces. Había estado muy avergonzado.


Todavía lastimosamente incapaz de reunir el coraje para verla, mentalmente borre la opción de ir a la Sede del Gremio. El peso de mis pensamientos empujo mi mirada hacia abajo, pero levante mi cabeza.

--Kami-sama… Por favor, déjame ir a la Calle Dedalo…


La sorpresa cruzo su rostro. Me miro a los ojos por un momento, luego asintió.


× × ×

En el camino desde la Calle Principal Oeste a la Calle Principal del Este, pasamos por el Parque Central, que había sido rodeado por Aventureros. Más exactamente, Babel había sido rodeado.

Los miembros de la <Familia Ganesha> y otras <Familias> se habían unido con el personal del Gremio para evitar que los monstruos pasaran por el gran agujero que llevaba al Calabozo. Incluso Lyd-san y su grupo probablemente no podrían abrirse paso a través de tan fuerte seguridad. Si lo hicieran, los Xenos ciertamente sufrirán pérdidas.

Además de los Aventureros, muchos Dioses caminaban por las calles. Algunos estaban acompañados por grupos de Aventureros, y algunos estaban por su cuenta. A diferencia de los habitantes de Orario, parecia que estaban disfrutando secretamente de la situación actual y buscando emociones en un sentido totalmente diferente de la palabra que nosotros. Cuando me vieron, los sonrientes Dioses parecían querer causar problemas, pero gracias a las advertencias gruñidas de Kami-sama, logramos pasar sin incidentes.

Finalmente, llegamos a la Calle Dedalo.


--Tambien hay muchos Aventureros aquí…


Había pasado por esta entrada con Kami-sama antes, en el <Monsterphilia>. Ahora, al entrar, vi que el caótico distrito residencial estaba lleno de Aventureros. Beastman con Espadas Dobles colgando de sus caderas, Elfos llevando Arcos y carcaj de flechas, Enanos empuñando Mazos sobre sus hombros—estas figuras con el equipo apropiado para el Calabozo eran mucho más descaradas que los Aventureros que vimos en nuestro camino hasta aquí. Parecían preparados para cuando monstruo saltara en cualquier momento. Algunos incluso detenían a los ciudadanos que pasaban y los presionaban para obtener información.

--¿Han puesto trampas?


--¿Están acercándose a los Xenos?


Como para responder a mi pensamiento no expresado, Kami-sama se giró hacia mí con preocupación.

 


--Incluso si no saben lo que es exactamente, todos parecen darse cuenta de que algo sospechoso está sucediendo aquí en Orario…

¿Es que acaso percibían vagamente la conexión entre este lugar y el Calabozo?


Era sensato, pero también me ponía ansioso. La única esperanza para los Xenos que permanecían en la superficie era regresar al Calabozo. Pero con tanta seguridad entre Babel y la Calle Dedalo, donde se encuentra

<Knossos>, la perspectiva de que Wiene y los demás sigan escabulléndose parecia desesperada.


La mayoría de los Aventureros probablemente estaban tras las enormes recompensas… Pero, aun así, mientras los veía pasar, era difícil respirar. Lleve mis manos a mi garganta.

--Um, Kami-sama, ¿Qué piensas de las recompensas? ¿Las que el Gremio—que Urano-sama ha ofrecido…?


--Bueno, Urano tiene su propia posición que considerar. Si no hacía algo para controlar la situación, creo que perdería su autoridad.

Me preocupaba que Urano-sama, quien es algo así como el Dios del Gremio, hubiese abandonado a Wiene y a los demás. Pero Kami-sama se cruzó de brazos e insistió en que mi preocupación era infundada.

--Por el contrario, al ofrecer una recompensa, ¿No está impidiendo que los Aventureros cooperen estrechamente?

Poniéndolos en una competencia hasta el último hombre, Urano-sama evitaba que las <Familias> combinaran sus fuerzas al mismo tiempo que se aseguraba de que no compartieran información. Tenía que estar de acuerdo en que lo más aterrador para los Xenos sería si las distintas <Familias> intercambiaran información libremente para formar una red sin fisuras a su alrededor.

Por otro lado, al ofrecer una gran recompensa, el Gremio daba la apariencia de que estaba totalmente comprometido con la causa y no se detendría ante nada. Incluso dentro del Gremio, debía ser difícil dudar de las intenciones de Urano-sama.

Al escuchar a Kami-sama explicar todo eso en voz baja, sentí que todo comenzaba a tener sentido.


--...


Continuamos buscando ciegamente información, deambulando por la Calle Dedalo, que era una compleja maraña de múltiples niveles de arriba, abajo, izquierda y derecha, muy parecido al Calabozo.

Desde las sombras a lo largo de las calles y las ventanas de los edificios, innumerables miradas oscuras me perforaban. Me habían mirado y calumniado mucho antes de llegar aquí... Pero ahora se sentía más fuerte. La malicia. La hostilidad.

Incluso se sentía como si los residentes de la Calle Dedalo—del Distrito Laberinto—me odiaran. Sufrieron daño directo durante el incidente, y yo era el Aventurero que intencionalmente lanzó al caos la lucha para controlar a los monstruos. Por supuesto, no iban tan lejos como tirar piedras...

--Y pensar, que una vez mató monstruos que arrasaron nuestro vecindario.


--El <Pequeño Novato> resultó ser nada más que otro Aventurero típico después de todo, ¿No?

 


Escuchaba voces desesperadas a mi alrededor. Nuevos rencores parecían estar surgiendo con cada momento que pasaba. Preocupada por mí—que seguía presionando mi mano contra mi pecho—Kami-sama extendió su mano para apretar la mía. Fue ahí cuando sucedió.

--... ¡...!


Me encontré con la única persona que menos quería ver.


--Aizu... -san...


La <Princesa de la Espada> de cabellos y ojos dorados acababa de doblar la esquina con varios miembros de bajo nivel de su <Familia>.

Cuando nos topamos inesperadamente, Aizu-san, a quien admiraba tanto, se sorprendió por un instante. Entonces me miro directamente al rostro.

¿La <Familia Loki> también estaba investigando la Calle Dedalo? No, debían estar— Los eventos del otro día de repente volvieron a mí.

Esos ojos dorados mirándome mientras protegía a Wiene. Mi Daga enfrentando su espada.


¿Cómo me veía ahora? ¿Qué iba a decir?


Me detuve junto a Kami-sama sorprendido, como si la mirada de Aizu-san me hubiera inmovilizado en mi lugar.

--... ¡Wallen-lo-que-sea-kun! Bell-kun y yo estamos en una cita ahora mismo. Déjanos pasar, ¿Quieres?


Kami-sama uso su espalda para protegerme de la evidente desconfianza y hostilidad de los otros miembros del grupo de Aizu-san.

Aizu-san miro brevemente a Kami-sama, luego regreso su mirada hacia mí.


--...


En contraste con mi propio malestar, ni su expresión en blanco ni la expresión de sus ojos habían cambiado. Después de lo que me pareció una eternidad de silencio, ella lentamente separo sus labios.

En ese momento, se escuchó una voz alegre.


--¡Heeey, Aizu-tan! ¿Qué están haciendo parados ahí?


Era la Diosa Loki-sama, líder de la <Familia> de Aizu-san. Asomando la cabeza por la esquina de otra calle, encontró que Aizu-san y los demás estaba parados junto a Kami-sama y a mí. Sus estrechos ojos se ensancharon.

--... ¡Aja, estás con la enana!


Levanto las esquinas de su boca, sonriendo como un niño que acababa de descubrir un juguete.


--Tienes algunos asuntos con Finn, ¿Verdad? ¡Será mejor que te des prisa!

 


Loki-sama les dijo a Aizu-san y a sus acompañantes.


Aizu-san pareció indecisa por un instante, luego acepto la sugerencia de Loki-sama con un dócil “Sí”. Justo antes de desaparecer con los demás, miro una vez más en mi dirección.

--... ¿Qué quieres, Loki?


Kami-sama estaba parada firmemente en una esquina de la calle, rodeada de ladrillos oscuros, cautelosa ahora que Loki-sama había despejado el área. Pero Loki-sama suavemente se deslizo por un lado y camino directamente más allá de ella.

--Chico. Realmente hiciste algo gracioso esta vez, ¿Verdad? Loki-sama dijo.

Ignorando los gritos de Kami-sama, acerco su rostro a un paso de distancia del mío mientras yo estaba parado en estado de shock.

--No tengo ni idea de por qué lo hiciste, pero ahora ya sabes lo que les sucede a las personas que protegen a los monstruos, ¿Huh?

--¡…!


--Todos esos tipos que solían armar tanto alboroto sobre ti te están dando la espalda… ¿Cómo te sientes ahora? Como una serpiente, su delgado brazo se deslizo alrededor de mis hombros rígidos. Me miro al rostro.

Sus acciones parecían carecer de malicia. Era pura curiosidad. Nada más y nada menos. Todo lo que podía hacer era mirar a mis pies mientras ella sonreía y me susurraba al oído.

--¡Loki, aléjate de él! ¿¡Qué diablos quieres!?


--¡Haha! ¡Fastidiarlo, obviamente!


Indignada, Kami-sama trato de alejar a Loki-sama de mí, pero ella la esquivo y retrocedió dos o tres pasos. Luego le saco la lengua, como si no le importara nada Kami-sama quien tenía el rostro rojo.

--Las otros Dioses han puesto sus ojos en ti en más de un sentido. Loki-sama me dijo.

--“Oh, mira, el Conejo Blanco lo ha vuelto a hacer”. Eso es lo que dicen. No hay escasez de chismes cuando se trata de ti, chico. ¡Por supuesto, mi Aizu-tan te puede vencer cualquier día!

--…


--Pero en realidad, tambien he estado interesada en ti estos días. Eres bastante enérgico para ser uno de los niños de la enana.

 


Loki-sama continuaba entrecerrando sus ojos color bermellón hacia mí. No me veía más que como un niño divertido. Estaba seguro de que esa frase resumía su opinión.

Mis emociones inestables me confundieron. Sentía que una vez más era testigo de la brecha entre las insondables deidades—los Dioses y Diosas—y los residentes del Mundo Inferior.

--¡Serás destruida si te interesas en él! Ya les estás causando problemas a otras Dioses. ¡Mantén tus manos lejos de Bell-kun!

Kami-sama grito.


--¡Tienes algo de agallas para hablarme así! Realmente eres de clase baja para una Diosa, ¿No es así? Podía escuchar a Kami-sama respirando pesadamente al lado de mi hombro.

--Kami-sama, ¿Estás bien?


Pregunte, tratando de calmarla. Mientras lo hacía, note algo por el rabillo de mi ojo.


¿Qué es eso?


Varias figuras estaban cruzando el final de un callejón. Los reconocí de alguna parte.


Mi atención se dividió, mi mirada saltaba de un lado a otro entre ambas Diosas y el callejón por donde pasaban las figuras.

Kami-sama noto mi comportamiento y pareció adivinar que algo me había llamado la atención.


--Bell-kun, si algo te molesta, ve y compruébalo. Esperare por ti aquí.


--P-Pero…


--No te preocupes, no vamos a entrar en una pelea… De todos modos, quiero hablar con Loki.


Kami-sama miro a Loki-sama, su actitud había cambiado por completo desde un momento antes. Loki-sama inclino su cabeza con una mirada inquisitiva. Dude brevemente, y luego cedi ante la indulgencia de Kami-sama.

--Disculpen, entonces. Vuelvo enseguida.


Incliné la cabeza ligeramente hacia ambas y corrí por el callejón para no perder la pista por completo.


He estado aquí antes.


Mientras perseguía a las figuras—que ahora podía ver que eran niños pequeños—recordé los acontecimientos que tuvieron lugar en esta misma Calle Dedalo.

Finalmente, llegue a una plaza donde se encontraba una gran iglesia.


--Uh… Onii… -chan.


La fuente estaba rota y seca, y varias ventanas de la iglesia estaban hechas añicos.

 


Frente a este desolado orfanato en las profundidades del Distrito Laberinto, una vez más encontré a los niños que conocí aquí.

--Lai, Fina, Ruu…


Murmuré los nombres de los tres niños, que ahora se habían dado cuenta de que los seguí.


--Nii-chan1…

Un chico humano de cabello castaño, con su rostro cubierto de raspones y arañazos. Una chica Dogman con cabello largo y color crema claro.

Y el más joven de los tres, un niño andrógino semielfo.


Eran los huérfanos a quienes conocí hace un mes, la vez que seguí a Seal-san. Parecían sorprendidos de verme. Quizás volvían de un recado para el orfanato, ya que podía ver paquetes de comida en sus brazos.

--O-Onii-chan…


Dijo Fina, la Dogman.


--…


Ella metió su cola entre sus piernas y retrocedió.


El semielfo Ruu, quien normalmente espaciaba, miraba nerviosamente de un lado a otro. Me tenían miedo… ¿Las cosas podrían ser peores?

Mientras permanecía allí en silencio, Lai, el humano, se inclinó hacia adelante como para proteger a los otros dos.

--… ¿Por qué estás aquí?


Pregunto.


Su mirada aguda y sus palabras revelaron una nueva hostilidad. No podía respirar o mover un dedo.

Los tres niños vivían aquí en la Calle Dedalo. Probablemente sabían lo que hice. Incluso podrían haberlo observado con sus propios ojos mientras protegía a un monstruo y atacaba a otros Aventureros.

--¿Por qué lo hiciste?


Me pregunto Lai, con la voz llena de la misma critica, odio y decepción que los demás ciudadanos.


--¡Nuestro vecindario quedo destrozado, y… pensé que se suponía que los Aventureros mataban monstruos! Escupió esas palabras.

1 Para quienes no lo sepan, significa “hermano mayor” (al igual que Onii-chan).

 


--¡Traidor!


Prácticamente pude escuchar mi corazón partirse. Las palabras de Lai me golpearon más que cualquiera de las otras críticas que había escuchado hoy. Eso, y la mirada triste en los rostros de Fina y Ruu mientras miraban al suelo.

Había mancillado su recuerdo de mí y traicionado su admiración juvenil por los Aventureros. La sensación de asfixia en mi garganta y el dolor insoportable que perforaba mi corazón casi eran demasiado para soportar.

Una sensación de verdadera pérdida inundo cada rincón de mi cuerpo.


--Me voy de aquí.


Dijo Lai. Se dio vuelta y entro al orfanato.


Fina y Ruu me miraron. Entonces, sin decir una palabra, siguieron a Lai.


La puerta de la iglesia se cerró con un *Bang*, como para arrojar su rechazo en mi rostro mientras estaba congelado. Como si me estuviera diciendo que no entrara y que nunca regresara.

Me estaba ahogando en una miseria inimaginable y una amargura que cortaba mi propia carne. Este abatimiento iba más allá del simple letargo, y mis rodillas se doblaron debajo de él. Colapse como una marioneta cuyas cuerdas habían sido cortadas.

Nunca me había sentido más abatido.


El cielo, cubierto densamente por las nubes, miraba a mi miserable yo.


--… ¿Bell-san?


Esas palabras rompieron bruscamente mi tren de pensamientos.


Esa puerta que pensé que nunca me recibiría de nuevo se había abierto, y alguien caminaba hacia mí. Lentamente miré hacia arriba—y vi a Seal-san.

× × ×

--He estado hablando con la Madre María y con otras personas sobre si podrían evacuar de la Calle Dedalo.


Estaba sentado con Seal-san en un banco de ladrillo en un pequeño jardín cerca del orfanato, donde se habían plantado algunos arbustos y flores.

--Debido a lo que sucedió en del Distrito Laberinto… Bueno, sería peligroso si los monstruos aparecieran de nuevo.

Ryuu-san había dicho que Seal-san se estaba tomando un tiempo libre del trabajo, y aparentemente ella había estado usando ese tiempo para discutir sus opciones con la Madre María, la directora del orfanato. Me dijo que ambas habían estado visitando los otros orfanatos del Distrito Laberinto e instándolos a evacuar.

 


En los últimos días, dijo ella, la Calle Dedalo, más que en cualquier otro lugar de la ciudad, había estado llena de Aventureros que iban y venían, y el aire estaba tenso. Era fácil ver por qué estaba preocupada de que la zona terminara como un campo de batalla nuevamente.

Independientemente de mis razones, el hecho de que causé todo esto pesaba mucho en mi corazón.


--Supongo que sería grosero… preguntar qué sucedió. Dijo Seal-san.

--…


--Lai y los demás han sido llevados al límite. A veces están callados; a veces ponen un frente valiente… Creo que no saben qué hacer.

No había hecho ningún intento de hablar, así que Seal-san había estado hablando sin parar. Llevaba un vestido blanco como el que la había visto usar antes.

Ella miraba hacia adelante, con una sonrisa en el rostro, y sin preguntar en lo más mínimo. Aunque debería saber lo que había hecho…

Tal vez era porque se veía tan completamente sin cambios que no pude evitar soltar una pregunta.


--¿Realmente no vas a preguntarme nada…?


--Lo haré si quieres que lo haga. Dijo con una sonrisa agradable.

--No, no…


Dije con incertidumbre.


--¿Estás tratando de decidirte sobre algo?


¿Lo estoy?


No… Lo que debía hacer era claro. Lo había decidido. Salvaría a Wiene y a sus compañeros Xenos.


La balanza ya se había inclinado. Prestaré mi fuerza a Lyd-san y a los demás que incluso ahora estaban en peligro, incluso si eso significaba hacer muchos más enemigos.

Incluso si las personas que me importaban, como Lai, me odiaran por eso.


Entonces, después de todo, no era indecisión lo que sentía… Era terror de estar completamente aislado.


--Algo realmente parece molestarte… ¡Es mejor que no te guardes tus problemas, ya sabes! Dijo Seal-san.

--…


--Tienes una <Familia>, ¿Verdad, Bell-san?

 


Sus palabras me sacudieron. No me importaba lo que me pasara. Tenía miedo, y probablemente temblaré cuando ocurra, pero yo mismo había tomado la decisión. Sin importar si las personas arrojaban piedras. Tenía que aceptarlo.

Pero los miembros de mi <Familia>… esa era otra historia.


Antes de que Kami-sama y yo saliéramos de casa, me quedé junto a la puerta escuchando su conversación con Mikoto-san y los demás. Por mi culpa, estaban siendo tratados como una decepción.

Mi pecho se sentía como si estuviera a punto de explotar.


No me arrepentiré de mi decisión. No debía. Lo sabía, pero estaba a punto de ser aplastado por el autoreproche. Era lo que sentí cuando me encontré con Aizu-san y también cuando vi a Ryuu-san. Yo…

--… Estoy asustado de preguntar.


Dije bruscamente, incapaz de guardar el pensamiento para mí.


--Fui y actué tan egoístamente, les causé tantos problemas a todos… estoy asustado de preguntar qué piensan de mí Welf y los demás…

Ahora que esa confesión lamentable se había derramado de mi boca, todo lo que quería era desaparecer. Mientras colgaba mi cabeza en un inmenso autodesprecio, Seal-san extendió sus manos y las puso en mi rostro.

--¿Huh?


--Perdóname.


Cuando jalo mi cabeza, mi cuerpo decaído fue incapaz de reunir la menor resistencia, y caí hacia un lado. En otras palabras, mi cabeza ahora estaba en el regazo de Seal-san.

--Um, uh, ¿Wha—?


--Esto es a cambio de la almohada de regazo que me diste antes.


Olvidando todo sobre mis conflictos internos, entre en pánico y trate de volver a levantarme. La mano que descansaba sobre mi cabeza me mantenía en mi lugar.

Ante la sensación de sus suaves muslos, mis mejillas inmediatamente se pusieron rojas.


--¿¡A cambio!? ¡Me obligaste a hacerlo esa vez…! Le dije.

--Hehe… ¿Eso fue lo que pasó? Bueno, tambien déjame forzarte esta vez. Dijo en broma, bajando la voz.

Comenzó a pasar sus dedos por mi cabello.

 


--No tengas miedo. No pierdas tu camino. Es posible que hayas perdido algunas cosas, pero otras cosas permanecen a tu lado.

Su tono se había desplazado a uno de gentil protesta, y deje de luchar.


Levante mi mirada, como si algo estuviera tirando de mis ojos hacia arriba. La sonrisa de Seal-san me saludo. Sus ojos estaban llenos del mismo afecto que vi cuando miraba a los niños dormidos en el orfanato.

Me acosté sobre mi espalda en el banco. Levantando una rodilla, le regrese la mirada. Finalmente, ella puso una mano suavemente sobre mis ojos.








--A mi… me gusta cómo siempre sigues corriendo.


Dijo con un suspiro. Su voz era tan silenciosa que prácticamente era un susurro.


--¿Qué?


Cuando aparte la mano que bloqueaba mi vista, Seal-san sonreía alegremente, con sus mejillas sonrojadas.


--… ¡Quiero decir, me gustas cómo eres usualmente!


Su gran sonrisa me animaba, como si me estuviera diciendo que no me preocupara.


Asombrado, me levante del regazo de Seal-san y mire alrededor. Me di cuenta de que su sonrisa, sin cambios desde antes, había aliviado algún tipo de tensión dentro de mí.

--… De alguna manera, parece que siempre me estás animando en estos días. Ella se río.

--La próxima vez, ¿Debería abrazarte?


--¡Uh, no gracias!


Me sonrojé ante sus burlas y forcé una débil sonrisa.


El cielo todavía estaba cubierto de nubes grises, pero mi corazón se sentía un poco más soleado ahora.


× × ×

--¡Es por eso que digo que necesitan salir de la Calle Dedalo en poco tiempo! ¿¡Cuántas veces te lo he dicho!?

¿¡Por qué tengo que venir aquí!?


En respuesta al delirante, sudoroso y escupiendo líder del Gremio, Royman Mardeel, Finn Deimne, Capitán de la <Familia Loki>, permaneció fríamente tranquilo.

--Si nos retiramos, ¿Qué <Familia> asignarás a la defensa?


--¡A la <Familia Ganesha> obviamente! ¡Es la voluntad divina del Dios Urano-sama!


--He escuchado que la <Familia Ganesha> no está funcionando a plena capacidad en este momento, debido al daño de la misión.

--¡Todavía son mejores que ustedes bribones poco confiables! Rompiendo las órdenes de mantenerse en espera el otro día y haciendo lo que más les plazca… ¡Increíble!

El lugar donde Finn y Royman estaban hablando era remoto incluso para la Calle Dedalo: una sección de la Calle Principal que había quedado reducida a ruinas en la batalla contra los monstruos cuatro días antes. A su alrededor, los empleados del Gremio trabajaban en el esfuerzo de reparación y reconstrucción, y los miembros de la <Familia Loki> estaban patrullando como seguridad.

 


Parados cerca de los escombros creados cuando la <Vouivre> destruyó una pared, el rechoncho Elfo líder del Gremio voló hacia el líder de los Hobbits, su barriga temblaba.

--Vamos a detener el sondeo, ¿Sí?


Dijo Finn, mirando a Royman con sus inteligentes ojos azules.


--Lo que le preocupa al Gremio es la entrada al Calabozo debajo de nosotros… ¿Estoy equivocado? Finn continuó.

--… ¡…!


--Aprendimos algunas cositas del Dios Ikelos antes de entregarlo al Gremio. Nos contó sobre <Knossos>, entre otras cosas.

Dijo Finn, bajando la voz ante la palabra Knossos.


No fueron otros más que la <Familia Loki> quienes habían capturado al líder de la <Familia Ikelos>, ahora expulsado de la ciudad. El Dios había respondido a sus preguntas con una sonrisa maliciosa.

--Puedo entender por qué querrías monopolizar la información sobre <Knossos> y bloquear cualquier fuga, pero creo que deberías reconsiderar la situación. Las otras <Familias> ya sospechan la verdad. Adivinaron que este lugar está conectado al Calabozo.

Finn continuó explicándole a Royman, cuya voz parecía atrapada en su garganta.


--Royman, deja de lado tus propios intereses por el momento. Estos monstruos derrotaron incluso a la <Familia Ganesha>. ¿Quién va a poder reprimirlos aquí en la ciudad?

--… Dejaron que se escaparan, si estoy en lo cierto. ¡Si eso no hubiera sucedido, las cosas serían muy diferentes en este momento…!

--No hay excusa para eso. Pero la próxima vez los derrotaremos. Entendemos la fuerza del enemigo ahora. Finn se encogió de hombros, y luego, cambiando el estado de ánimo, abordó un nuevo tema.

--La llave de <Knossos> sobre la que el Dios Ikelos nos habló… Si la encontramos, te la daremos.


--¡…!


--A cambio, quiero que nos permitas continuar nuestro trabajo aquí. Nosotros también queremos controlar a los monstruos lo más rápido posible para que los ciudadanos no tengan que seguir viviendo con este miedo.

Royman, quien había estado observando a Finn como si evaluara su sugerencia, finalmente abrió la boca.


--¿Estás avanzando con la investigación de este calabozo del que hemos estado hablando?

 


--Sí. Gareth y Tiona lograron cavar a través de la pared de Adamantita y entrar. Pero una puerta de Oricalco bloqueaba el otro lado de la habitación que encontraron, y como supondrás, no fueron capaces de romperla. Se necesita tiempo y trabajo para destruir cosas hechas de Adamantita… y decidimos que no deberíamos demoler nada innecesariamente hasta que sepamos qué está escondido en <Knossos>. Después de todo, no queremos traer problemas a la superficie.

--… Necesitaremos toda la información sobre <Knossos>. La estructura tal como la entienden hasta ahora, la ubicación de la puerta de Oricalco… ¿Puedes prometer informarnos de cada detalle que conocen?

--Puedo.


Dijo Finn.


Royman, quien se había lanzado al modo de negociación después de escuchar la explicación de Finn, esperó un momento y luego asintió.

--Está bien, entonces, aceptaré tus condiciones. Le informaré a Urano-sama… ¡Pero! ¡Ni siquiera pienses en engañarme! ¡¡Me desharé de ustedes sinvergüenzas sin pensarlo dos veces si intentan algo divertido!!

--Entiendo.


Respondió Finn, con una sonrisa creciendo alrededor de su boca. El jefe del Gremio resopló y se fue con sus guardaespaldas.

Un momento después, Riveria tomo su lugar. La Vice-Capitán Alto Elfo había regresado de darles órdenes a los otros miembros de la <Familia>.

--Vaya… parece que ese tipo no ha cambiado.


--¡Hah! No confío en Royman, pero le doy crédito. Negociará por razones mercenarias; eso es fácil de entender.


Riveria suspiró al pensar en su poco atractivo y corpulento hermano2. Después de escuchar a Finn relatar su conversación, ella respondió con una pregunta.

--¿Estás seguro? Dejando de lado la información de <Knossos>, incluso prometiste entregar la llave.


--El Dios Ikelos dijo que había más de una. Estaremos bien si guardamos una para nosotros. Dijo Finn, como si pudiera ver el futuro.

--¿Entonces estás diciendo que el Gremio puede tener sus propios intereses, pero podemos contar con ellos para cooperar?

--Por lo menos, creo que podemos contar con Royman. Pero al igual que con la misión, huelo algo sospechoso. Cuando se trata de lo que está sucediendo en este momento, no creo que tengamos suficiente información para confiar completamente en el masivo Gremio.

“El Gremio no es monolítico.” agregó, lamiendo el pulgar de su mano derecha.


2 Aquí no se refiere a que sean hermanos reales, sino solo a que es de su misma raza.

 


--Y hablando de eso, Riveria, ¿Cómo está la <Familia Freya>?


--Parece que aún sirven como porteros de la ciudad. Su explicación de que se debe a estos tiempos

extraordinarios es razonable… Pero parecen estar simplemente observando y esperando, lo que es inusual para ellos. Dicen que no quieren involucrarse en este momento.

Mientras Finn y Riveria discutían sobre la <Familia Freya>—la otra facción más grande de Orario, que junto con la <Familia Loki> a menudo se solía decir que era una de los dos líderes de la ciudad—la chica de ojos y cabello dorado se les acercó.

--Buen trabajo en tus rondas, Aizu.


--Gracias…


--¿Notaste algo inusual?


--… Ese chico, Bell, vino a la calle Dedalo. Finn entrecerró sus ojos azules ante la noticia.

--Ha salido, ¿Huh?


Riveria, quien había estado mirando a Aizu por el rabillo de su ojo, hizo la pregunta que estaba en la mente de la chica.

--Finn… ¿Sospechas de Bell Cranel?


--Estoy seguro de que es un testigo clave en este incidente. El Aventurero al que me enfrenté ese día no era el Bell Cranel que conozco.

Respondió Finn, mirando hacia la calle donde él y el chico se habían enfrentado entre sí.


--El Dios Ikelos dijo que había estado capturando y contrabandeando monstruos para vendérselos a los “amantes de los monstruos”. Pero, ¿Realmente era todo lo que estaba tramando? Monstruos armados, altos niveles de inteligencia, subespecies mutantes como ese minotauro negro… ¿No te parece que hay algo especial sobre ellos?

Finn pensó en la forma en que Ikelos había sonreído maliciosamente antes de entregarlo al Gremio. No había mentido, pero tampoco había compartido el corazón del asunto con ellos.

Parada frente a él, Aizu tambien parecía estar recordando algo. Un escalofrío recorrió sus hombros.


--Si hay algo diferente sobre esos monstruos armados… y Bell Cranel fue llevado por el mal camino porque sabía lo que era ese algo, entonces los eventos de ese día comienzan a tener más sentido. Y, además, significa que no le quedó más remedio que oponerse a nosotros.

Dijo Finn.


Se dio cuenta de que Aizu estaba reteniendo su lengua, y se rió secamente.

 


--Aizu, no es que esté etiquetando a Bell Cranel como un enemigo sin permitirle contar su versión de la historia. Esta es mi manera de decir que creo en él. Como persona y como Aventurero.

--…


--Pero esta vez, las cosas son diferentes. Necesito saberlo con certeza… si es nuestro amigo o si puede convertirse en nuestro enemigo.

Hablando ahora como líder de una <Familia>, Finn miró hacia la sección de la Calle Dedalo, donde los edificios altos se agrupaban.

--Riveria, te dejo el mando aquí. Tengo algo que hacer por mi cuenta.


--¿Por qué solo?


--No quiero destacar ni levantar ninguna alarma. Aizu, ¿Bell Cranel fue a la Calle Dedalo por sí mismo?


--… No, él vino con su Diosa.


--Ah, ya veo. ¿Y puedes decirme dónde lo viste?


El Aventurero Hobbit continuó, incluso mientras Aizu y Riveria le miraban con incredulidad.


--Voy a reunirme con Bell Cranel.







 

Capítulo 02 – Desvinculación de Cadenas, Intersección de Intensiones


Después de despedirme de Seal-san, regresé solo hacia el lugar donde había dejado a Kami-sama.


Aquí nuevamente, todos los que pasaban a mi lado por la calle emanaban hostilidad. Seal-san pudo haberme animado, pero esto no era el tipo de cosa a la que te acostumbrarías.

Me apresure, con mis ojos fijos en el suelo.


--Bell Cranel.


Alguien estaba llamando mi nombre. Me habían ridiculizado mucho, pero hasta ahora nadie había intentado detenerme en la calle. Me detuve en seco, sorprendido.

Cuando me di la vuelta, vi...


-- —¡¡...!! ¿Finn... -san?


Era el Hobbit de cabello dorado.


Vestido con armadura y con una larga Lanza, el Capitán de la <Familia Loki> me estaba mirando.


--Solo una Daga para defensa propia, ¿Eh...? Es un armamento bastante ligero el que tienes allí, dada tu situación actual.

Mi corazón dio un vuelco ante su comentario, que pronuncio con una sonrisa que arrugo sus ojos azules.


No llevaba armadura alguna, porque sabía que los Xenos no eran peligrosos. Pero los otros Aventureros no entenderían eso. Dado lo descuidado que debía parecer para todos los que me rodeaban, me pregunto qué estaba pensando Finn-san.

No era que no tuve tiempo para prepararme adecuadamente—solo estaba siendo estúpido. Estaba haciendo una mueca por mi error, pero Finn-san continúo como si no pasara nada.

--Estás solo, ya veo. Me alegro, porque quería hablar contigo en privado sobre algo.


Yo, junto con los demi-humanos que habían estado observando nuestro encuentro, nos sobresaltamos con sorpresa.

Al momento siguiente, comenzaron a mirarme de manera extraña. Algunos incluso miraban fijamente a Finn- san con critica en sus ojos, pero el Aventurero de Clase Alta solo me sonrió.

Pero... ¿Estaba mal que me estuviera preparando a mí mismo contra esa sonrisa abiertamente amistosa?


--¿Qué dices?


Finn-san pregunto.


--... Oh, uh, está bien.


Respondí en una voz que era más rígida de lo que pretendía.

 


La mirada en esos ojos azules me hacía sentir que “no” no era una opción.


Seguí la pequeña figura del Hobbit mientras buscaba un lugar libre de transeúntes. Finalmente llegamos a un callejón sin salida que parecia ser una especie de área de almacenamiento llena de cajas de madera y barriles.

--...


Habíamos estado en una situación similar antes. La última vez, el Capitán Hobbit me pidió mi consejo sobre su propuesta de matrimonio. Esta vez, las cosas eran completamente diferentes.

¿Por qué querría hablar con alguien como yo que lo trataba como un enemigo? Como si adivinara mis pensamientos, Finn-san me enfrento y comenzó a hablar.

--Tengo la intención de hacer la vista gorda ante lo que hiciste ese día. La prioridad ahora es resolver la situación actual. Quiero tener una conversación productiva.

Dijo, mirando mi rostro sorprendido.


--¿Una conversación…?


--Sí. Sabes algo sobre esos monstruos armados que no conocemos, ¿Verdad? Para llevarlo un poco más lejos, supongo que sabes todo sobre el reciente incidente.

Sentí que la punta de su Lanza me había atravesado el corazón.


Finn Deimne, <El Valiente>. Además de su capacidad de lucha, era famoso por sus excelentes habilidades de liderazgo incluso cuando se enfrentaba a <Irregulares> de las profundidades del Calabozo—en otras palabras, por su mente aguda.

¿Cuánta verdad ya había discernido? ¿Qué sabia él y qué información quería? ¿Era un enemigo o podría ser un aliado?

Mi corazón latiendo salvajemente me impedía pensar con claridad. Nervioso, lo mire fijamente.


--Considero que lo que sucedió el otro día fue un pequeño malentendido. Si hubiéramos estado compartiendo información, las cosas probablemente hubieran sido diferentes.

Frote mi mano derecha sobre mi pecho. Finn-san tenía razón en que podría haber habido una forma más inteligente de abordar esa situación. Si les hubiera contado todo a los miembros de la <Familia Loki> durante nuestro encuentro, el resultado podría haber sido diferente.

Pero en el instante en que decidí rescatar a Wiene, mi cuerpo se movió por sí mismo. Instinto era la única palabra para eso.

Y sin importar lo que dijeran, estaba seguro de que fue Finn-san quien la asesinó durante su ataque. Despiadadamente, sordo a cualquier súplica.

Cuando vi esos ojos azules que nos miraban desde el techo mientras arrojaba su larga Lanza, descarté inmediatamente la opción de negociar.

 


Como Capitán, Finn-san estaba en una liga diferente. Siendo aún más realista que Lili, era capaz de evaluar objetivamente cualquier situación y llegar a una decisión sin dejar que sus sentimientos personales se interpusieran en su camino. Sopesaba sus opciones de forma neutral, despiadada y cruel.

Si fuera en interés de una causa mayor, me descartaría sin pensarlo dos veces.


--Además, las cosas son diferentes ahora. Dijo Finn-san.

Tenía razón. Las cosas eran diferentes ahora.


Wiene no estaba fuera de control. No había una amenaza inminente para los ciudadanos. No teníamos una razón para oponernos el uno al otro. Dejando de lado al resto de la <Familia Loki>, si solo Finn-san me mostrara de alguna manera que entendía a los Xenos...

Comenzaba a darme cuenta de que Finn-san tenia control total sobre nuestra conversación actual. Aun así, confiaba en él, y vacilaba sobre hablar o no sobre los Xenos.

--Bell Cranel. Si sabes algo, quiero que me lo digas.


--Yo, eh...


Si podía pedirle su cooperación... ¿No estaría bien decirle?


Mis labios que habían estado cerrados herméticamente comenzaron a abrirse... cuando de repente nos interrumpieron.

--¡Hey, Bell! ¡Qué casualidad!


--¡...!


--¡...!


Una alegre voz resonó en el callejón sin salida.


--¿Hermes-sama...?


--Sí, sí, de hecho, soy yo, Hermes. ¿Qué estás tramando aquí? ¿Te perdiste, tal vez? ¿O tal vez también estás reuniendo información en la Calle Dédalo?

Llevando su sombrero de viaje alado, Hermes-sama se acercó a nosotros con pasos animado.


--Oho, <Valiente> ¿Estaban en medio de algo?


Hermes-sama dijo, como si acabara de notar a Finn-san escondido en mi sombra.


--... No, no, estamos terminando, Dios Hermes.


Finn-san respondió, mirando el rostro sonriente del Dios.

 


Después de un momento, suspiro como si hubiera renunciado a algo y comenzó a alejarse. Me sentí nervioso mientras pasaba frente a mí. Cuando se iba, miró hacia mí.

--Bell Cranel. ¿Tienes la llave?


--... ¿...?


Al principio, no entendí qué quería decir Finn-san. Pero un instante después, me estremecí de sorpresa. La llave... ¿Quería decir el <Orbe de Dédalo>?

Una imagen del Item Mágico floto ante mis ojos. Cuando pensé en la esfera inscrita con el carácter D—al que no tenía acceso en este momento—mi expresión se volvió tensa. Finn-san me sonrió.

--No importa si no lo sabes. Olvida que dije algo. Dijo eso, y salió del callejón.

Vi su pequeña figura desaparecer en la maraña de calles, y luego miré a Hermes-sama.


--Hermes-sama, ¿Qué estás haciendo aquí—?


--Bell.


Antes de que pudiera terminar mi pregunta, puso una mano sobre mi hombro y acerco su rostro al mío.


--Sería mejor si no le dijeras a la <Familia Loki> sobre los Xenos.


--¡...!


Estaba doblemente sorprendido, primero por la palabra Xenos saliendo de su boca y segundo por la naturaleza de su consejo. Él continuó en voz baja.

--O tal vez sería más exacto decir que no hará una diferencia, incluso si les dices. Incluso si saben que los Xenos son inteligentes, al final la <Familia Loki> inevitablemente elegirá aniquilarlos.

--... ¡...!


--Y aunque pidan tu cooperación, sospecho que acabarán usándote. Continuo con una voz firme y un rostro serio.

--En este punto, no estarás de acuerdo con los comandos del <Valiente> de la <Familia Loki>. Estaría dispuesto a apostar por eso.

Trague saliva ante la declaración del Dios.


Habiendo dicho lo que necesitaba decir, dio un paso atrás y sonrió amable y ambiguamente.


--Sabes, yo mismo he estado involucrado en el incidente de los Xenos, a petición de Urano. Hermes-sama dijo.

 


--... ¡...! ¿Una petición de Urano-sama?


--Sí. Intento rastrear hacia dónde se han ido los Xenos.


Mi conmoción no disminuía. Hermes-sama parecia mostrar todas sus cartas.


--Por el momento, Asfi y los demás no han podido rastrearlos—aunque escuche que fueron descubiertos en las alcantarillas. La caída del Sabio, supongo que podrías decir.

La caída del Sabio... ¿Cómo podía poner en duda a Hermes-sama cuando sabia de Fels-san? Decidí que debería compartir mi conocimiento de la situación.

--¿Pero cuando…?


--Durante bastante tiempo. Creo que supe sobre los Xenos antes que tú. Hemos estado actuando silenciosamente detrás de las escenas hasta ahora.

--Entonces, entonces... ¿Qué hizo tu <Familia> cuando descubrieron lo de los monstruos parlantes?


--Como puedes imaginar, algunos se agitaron bastante. Pero ahora, lo consideran parte de su trabajo. Mientras profesen ser neutrales, la palabra del cliente es absoluta. Más que nada, sin embargo, es porque su líder—yo— es ese tipo de hombre.

Mientras estaba parado frente a Hermes-sama quien sonreía tontamente, me imagine a Asfi-san dejando escapar un suspiro agotado. No pude evitar dejar escapar una sonrisa tensa.

--Estamos trabajando de forma independiente, pero puedes considerarnos aliados. Dijo el Dios que todavía sonreía, con un guiño.

Ante la palabra aliados, una inmensa sensación de alivio me inundo. Supongo que era una señal de que tan acorralado había estado...

--¡Hey, Bell-kuuuun!


Kami-sama me estaba llamando.


--Viniste todo el camino hasta aquí, ¿Verdad? Nunca regresaste, así que tuve que venir a buscarte. ¿Todo está bien?

--Uh... Lo siento, Kami-sama. Estoy bien.


--Oh, qué alivio. Estaba preocupada... ¿Pero por qué está Hermes aquí?


Aliviada, Kami-sama quien se acercó a nosotros, miro a Hermes-sama con curiosidad.


--¡Hahaha! Lo siento mucho, Hestia, solo tome prestado a Bell por un momento para tener una conversación. Hermes-sama se rió como si solo estuviera bromeando.

--Bueno, te dejaré asumir el rol de guardia. ¡Hestia, mantenlo a salvo!

 


Hermes-sama dijo eso y se fue.


--... Bell-kun, ¿De qué estabas hablando con Hermes?


--Bueno…


Mientras le explicaba nuestra conversación, Kami-sama se acarició la barbilla.


--Había escuchado que Hermes y su <Familia> habían recibido una solicitud de Urano, pero...


--Oh, ¿En serio?


--Sí. Así que supongo que han estado trabajando para ayudar a los Xenos...


Las palabras de Kami-sama desaparecieron, y miro en la dirección en que Hermes-sama desapareció. Parecia desconfiar del Dios por no haber tratado de tener una discusión apropiada con ella. Tambien seguí su mirada.

Mientras estábamos allí, una sola gota de agua cayó sobre mi hombro.


Un instante después, el manto de nubes que cubría la ciudad estallo en el sonido de la lluvia.


Las gotas comenzaron a descender, cada una a su propio destino, cambiando de forma a medida que caían.


× × ×

--Ugh, lluvia otra vez...


El Hombre Lobo Bete resopló y sacudió la cabeza ante el golpeteo de las gotas de lluvia.


--Si no hubiera llovido después de la conmoción, los Beastman podrían haber sido capaces de usar sus narices para encontrar a los monstruos por ahora.

Dijo la Amazona Tione.


--Esta maldita lluvia ha borrado por completo el olor... Mierda. Respondió Bete.

--Los Hombres Lobo siempre son inútiles justo cuando más los necesitas.


--Somos mejores que las Amazonas, que solo se quedan sin hacer nada.


--¿¡Qué dijiste!?


En su campamento en el Distrito Laberinto, los miembros de la <Familia Loki> se detuvieron un momento mientras comenzaba el aguacero. Los líderes de la <Familia> se reunieron allí para una reunión.

El Enano Gareth suspiró hacia Tione y Bete, que se miraban con irritación revelada. Junto a ellos, la hermana de Tione, Tiona, estaba sentada sobre el pavimento de piedra con los brazos y las piernas estiradas, sumergiéndose en la ducha.

 


--¿Qué pasa contigo, Tiona? ¿Estás agotada o algo así?


--No estoy cansada, pero mis manos y mis brazos me están matando por golpear ese muro de Adamantita durante tanto tiempo. ¡Entonces, tan pronto como excavamos a través de el, recibimos la orden de llenarlo de nuevo! Finn es un verdadero esclavista.

--Ese es el tipo de situación en la que estamos. Sopórtalo.


Dijo Finn. Había regresado al campamento justo cuando Tiona estaba agitando sus manos rojas y quejándose de él.

--¿Cómo te fue, Finn? ¿Pudiste hablar con Bell Cranel? Preguntó Riveria, quien lo había estado esperando.

--Sí. Nos encontramos, pero fuimos interrumpidos antes de que termináramos. Respondió Finn, entrando en una de las tiendas que habían sido instaladas.

--No dijo nada... pero estoy bastante seguro de que está ocultando algo. Sabía sobre <Knossos>, aunque parece que no tiene la llave.

La sesión de preguntas y respuestas pudo haber terminado sin éxito, pero Finn había estado mirando a Bell cuidadosamente, y ahora hablaba con confianza. A diferencia del Capitán aún inexperto de la <Familia Hestia> el Hobbit pudo obtener bastante información incluso después de un breve intercambio.

--No hay duda de que está en el centro de este lío.


Declaró, dirigiéndose a los líderes de la <Familia> reunidos en la tienda.


--...


La <Princesa de la Espada> de cabello y ojos dorados, Aizu, respondió con un silencio sepulcral a las palabras de su líder.

--Entonces...


Dijo Riveria.


--Sí.


Respondió Finn asintiendo con la cabeza mientras los otros miraban atentamente.


--Tal como lo planeamos, por favor vigilen los movimientos de Bell Cranel.

 

 

× × ×

--Los Xenos, y luego <Knossos>…


Fuera de las ventanas, la lluvia cubría la calle. La Amazona Aisha le echó un vistazo al incesante aguacero antes de volver su mirada al interior de la habitación.

--¿Entonces estás diciendo que el lio con esas dos cosas forma la esencia de los acontecimientos que tuvieron lugar hace cuatro días?

Preguntó la Elfa Ryuu.


--Sí, exactamente.


Respondió la humana Asfi, con su cabello azul turquesa brillando mientras asentía.


Las tres mujeres estaban solas en un cobertizo de <La Señora de la Abundancia> que servía de habitación para Ryuu. Asfi había llegado con Aisha a cuestas, diciendo que tenía algo de qué hablar con Ryuu. Como Ryuu no tenía ningún cliente que necesitara su atención por el momento, le había pedido permiso a Mia y luego las había llevado a la habitación donde se encontraban actualmente. Asfi había comenzado diciéndoles a las otras dos sobre los acontecimientos en el 18° Piso que provocaron la perturbación.

--Pero, ¿Qué pasa con esos círculos debajo de tus ojos…? ¿Estás bien? Le preguntó Aisha, notando las enormes ojeras oscuras.

--… Estoy bien. Es solo que nuestro Dios egoísta siempre está haciéndome trabajar muy duro. ¡Incluso lo está haciendo ahora mismo! No te preocupes, Aisha, te acostumbrarás.

Asfi respondió con una sonrisa nihilista que estropeó momentáneamente su hermoso rostro. Intranquila por su aspecto agotado, Aisha retrocedió un poco.

Ryuu había estado observando su intercambio.


--Entonces, ¿Por qué nos estás diciendo esto ahora?


Le preguntó con el fin de avanzar la conversación, con una expresión grave.


--Hermes-sama está haciendo exigencias poco razonables de nuevo… Ejem, en cualquier caso, quiere calmar la situación actual, pero no tiene suficientes personas para hacerlo. Él quiere tu ayuda.

--¿Por qué no nos contó todo durante la misión?


Dijo Aisha con una mezcla de disgusto e insatisfacción. La respuesta de Asfi fue directa.


--Con respecto a los Xenos, simplemente decidió que era información irrelevante. En ese momento, los monstruos estaban furiosos e incluso los clientes no podían controlarlos ni averiguar qué estaba pasando. Incluso si un enfrentamiento era inevitable, los clientes no querían que mataran a nadie porque el conocimiento de las criaturas los había distraído. En cuanto a lo último… solo nos enteramos después del incidente.

Después de todo, la segunda entrada al Calabozo fue producto de la determinación obsesiva de Dedalo.

 


Mientras Asfi discutía sobre <Knossos>, Aisha y Ryuu escuchaban en silencio. Ambas estaban al menos sorprendidas por la noticia de monstruos inteligentes que hablaban. Aisha, sin embargo, expresó francamente sus sentimientos—que estaban en línea con la aversión a los monstruos latente en todos los humanos.

--… Esos Xenos—¿Así es como los llamaste? Pueden hablar y pueden ser inteligentes, pero todavía no puedo entender por qué alguien podría salvar a un monstruo. No son el tipo de criatura con la que una persona quiere empatizar… especialmente aquellos como ese minotauro negro.

Escupió provocativamente.


Aisha se frotó el brazo izquierdo y las costillas. Aunque ahora estaba completamente recuperada, los huesos en su brazo habían sido pulverizados en el incidente, y sus costillas también se habían roto. Entrecerró los ojos bruscamente. No revelaban ningún terror a la criatura negra brillante que le había propinado una derrota aplastante, solo ira y humillación.

--… Es el deseo de los clientes, que también son nuestra fuente de información, que ayudemos a los Xenos. Mientras seas un miembro de la <Familia> de Hermes-sama, por favor cumple sin ningún problema.

--No soy una buena estudiante, ya sabes, y si no me gusta algo, solo puedo atacarlo. Y, por cierto, ¿Quiénes son estos “clientes” que sigues mencionando?

--Digamos que son parte del Gremio.


Asfi le respondió a la rebelde Aisha. Ella cerró un ojo mientras hablaba, teniendo un dolor de cabeza.


--Por cierto, estos monstruos de los que estamos hablando… Bell Cranel también se apiadó de ellos. Agrego.

--… Ah, ya veo.


Dijo Aisha, tirando de su largo cabello negro como si el nombre de Bell la hubiera llevado a darse cuenta de algo. La razón de que lo agregaran al equipo de subyugación y sus acciones en la Calle Dedalo de repente tuvieron sentido.

--Entendido. Haré lo que me digas.


Dijo con un suspiro. La Amazona todavía sentía que no había pagado su deuda con el chico. Asfi se acercó a Ryuu, quien había estado en silencio, absorta en sus pensamientos.

--Lyon, tengo un trato que hacer contigo.


--…


--Si cooperas con nosotros, te daremos información sobre los restos de <Evilus>.


--¡…!


--Parece que los últimos residuos se han estado escondiendo en <Knossos>. Tan pronto como se resuelva la situación actual, buscaremos en el Calabozo y recopilaremos la información que desees.

 


--… ¿Realmente puedes hacer eso?


--Tarde o temprano, Hermes-sama ordenará una investigación. Te aseguro que lo haremos. Asfi respondió, empujando sus gafas plateadas con un dedo.

Ryuu consideró su oferta, luego asintió en silencio. Ella creía en <Perseo>. Asfi miró duramente a Ryuu y Aisha.

--Proporcionaré instrucciones detalladas muy pronto. Por el momento, por favor esperen.


× × ×

-- —¡Sí, en efecto, soy Ganesha!


El Dios con la máscara de elefante adoptó una extraña pose heroica mientras hacia este anuncio.


--Lo sé, Ganesha-sama.


Respondió Shakti Varma, sonando completamente acostumbrada al comportamiento excéntrico de su Dios. La hermosa mujer de cabello índigo estaba sentada en la cama de una habitación en la sede de la <Familia Ganesha>, conocida como <Soy Ganesha>. Ella tomó la canasta de frutas que su Dios le ofrecía en su pose elegida y la colocó en el aparador.

--¿¡Cómo te sientes, Shakti!? ¡Vine a ver como estabas!


--Ya estoy completamente recuperada. Creo que lo sabes, Ganesha-sama.


Shakti había estado pasando su tiempo en esta habitación desde la reciente serie de incidentes. Había sido gravemente herida durante la misión al 18° Piso y aún se estaba recuperando.

O al menos—eso era lo que ella le había dicho a los demás.


--Me puedo mover bien. ¿Por qué no me dices por qué me mantienes en este lugar durante días sin fin? Continuó.

--¡Porque todo lo que has estado haciendo últimamente es trabajar! No quiero que las personas piensen que mi

<Familia> es una especie de campo de trabajo. Así que esta vez, pensé que sería mejor que te recuperases de forma extrema—

--Ganesha-sama.


Dijo Shakti, interrumpiendo las peculiares palabras de su Dios.


Ante la voz tranquila de la Capitana de su <Familia>, Ganesha dejó de bromear.


--… Sentí que necesitabas algo de tiempo para resolver las cosas. Especialmente después de que te dije sobre los Xenos.

 


Dijo Ganesha.


Shakti era uno de los pocos miembros de su <Familia> a quien le había contado sobre los Xenos. Cuando el Gremio le ordenó domar a los monstruos durante la misión, ella solo obedeció después de tomar en consideración la voluntad divina de su Dios.

Ganesha se sentó en una silla y miró a Shakti a los ojos.


--Lo siento.


Puso sus manos sobre sus rodillas y se inclinó profundamente.


--Hice una solicitud irracional, y ha sido una carga para ti. Shakti negó con la cabeza.

--Ganesha-sama, no te disculpes. Fuimos nosotros quienes no estuvimos a la altura. No pudimos detener a los monstruos cuando estaban fuera de control.

Ganesha levantó la cabeza y la miró desde lo más profundo de su máscara de elefante.


--¿Qué sentiste cuando enfrentaste a los Xenos?


--… Una ira feroz, y también simpatía.


Shakti explico con franqueza, devolviéndole la mirada a Ganesha.


--Después de escuchar que la <Familia Ikelos> estaba capturando monstruos y vendiéndolos, lo entendí muy claramente—la naturaleza de esa simpatía desconocida que había sentido tratando de domarlos, quiero decir.

--…


--Esos monstruos son capaces de enfurecerse por lo que les habían hecho a sus hermanos… como nosotros, como las personas.

Tal vez fue su larga experiencia como Domadora lo que le permitió entender los sentimientos de los monstruos y simpatizar con ellos.

Shakti miró por la ventana hacia la lluvia.


--Ganesha-sama, tenías razón de que necesitaba tiempo para resolver las cosas. Estoy enojada ahora. Sobre la existencia misma de tales monstruos. Y luego el hecho de que cuando Ilta y su grupo también se enteren sobre ello, titubeen sobre qué hacer… que ese momento de vacilación pueda costarles la vida a nuestros amigos… Me asusta.

Aceptaba la actitud de amistad de Ganesha hacia los Xenos, pero, aun así, estaba asustada. Tenía razón al sentirse perdida.

¿Deberían abandonar a los Xenos o salvarlos?


Si se viera obligada a elegir, por supuesto que elegiría la primera. Ella no era tonta.

 


Ganesha había estado mirando en silencio el tenue reflejo del miembro de su <Familia> en el espejo mientras bajaba los ojos. Ahora él habló.

--El camino de Neo Ganesha, el dominio del hombre y el monstruo, es difícil.


--… ¿De qué estás hablando?


Sus serias reflexiones fueron bruscamente interrumpidas por una frase absurda que nunca había escuchado antes, Shakti se giró hacia Ganesha como si acabara de despertar de un sueño.

Con su mente en otra parte, continuó con una voz solemne.


--Todavía soy Ganesha, el Dios de las Masas. Shakti abrió mucho los ojos.

--Lamento hacerle esto a Urano, pero por el momento, la seguridad de los niños es la prioridad absoluta.


--Ganesha-sama…


--Ya no participaremos en la búsqueda de los Xenos. En cambio, si la violencia estalla entre ellos y los Aventureros, protegeremos a los civiles. Protegeremos las sonrisas de los niños.

Ganesha se levantó de su silla, caminó hacia Shakti, y la miró como para preguntar si estaba lista para irse. Ella asintió enérgicamente y se levantó de la cama.

--Aumentaremos el número de personas que trabajan en la seguridad para cubrir toda la ciudad. ¡Tambien me uniré a ellos! ¡Disiparé sus preocupaciones con mi apariencia despreocupada!

Exclamó Ganesha.


--No, Ganesha-sama, estaremos bien sin ti. Ilta y su grupo todavía están en casa, ¿Verdad?


--Sí. Cuando los dejé solos, anunciaron con orgullo que iban a perseguir a los Xenos otra vez. Les dije: “¡Ya que Shakti está descansando, ustedes también descansen!”. ¡Les dije que si rompían su promesa, haría una remodelación mágica de nuestra sede otra vez!

--Así que es por eso que han estado tan callados…


Shakti y Ganesha salieron de la habitación y caminaron alrededor de la sede en forma de elefante gigante y peculiar. Mientras revisaban para asegurarse de que la fuerza central de la <Familia> estuviera presente, incluida la Aventurera de Primera Clase Ilta, discutieron sus próximos movimientos.

De repente, Ganesha levantó la cabeza y miró por la ventana del pasillo por el que bajaban.


--Lo que me preocupa es cómo los otros Dioses y Diosas están tomando la situación actual.

 

 

× × ×

--¿Crees que los otros Dioses sepan sobre los Xenos?


Miach le dio la espalda a la lluvia afuera de la ventana mientras se dirigía a Hefesto y Takemikazuchi.


Los tres estaban en la tienda de armas de la <Familia Hefesto> en la Calle Principal Noroeste. Dejando la recolección de información a los miembros de sus <Familias>, Miach y Takemikazuchi habían venido a ver a Hefesto en su oficina en el tercer piso.

--Tal vez no claramente… No creo que se hayan dado cuenta aún de que estos son monstruos con intelecto. Pero sienten que son fuera de lo común…

--O más bien, esperan encontrar algo diferente sobre ellos…


Los tres Dioses habían aprendido acerca de Wiene, junto con los principales eventos de la semana pasada, de su amiga Hestia. Ahora los tres fruncían el ceño y hablaban con voces preocupadas en diferentes grados.

--¿Qué pasa si aprenden sobre los Xenos?


--Si lo piensas en términos de quiénes están actualmente en Orario…


--No muchos de los Dioses son tan inflexibles como Ares, pero tampoco muchos son moderados como Hestia. Pienso que el 20% pedirá expulsarlos, 10% protegerlos, y los otros 70% provocarán problemas.

Dijo Miach.


Takemikazuchi y Hefesto continuaron frunciendo el ceño.


--Quién sabe qué harán en la búsqueda de su entretenimiento personal. Hay una gran probabilidad de que las cosas se salgan de control. Puede ser mejor ocultar tanta información sobre los Xenos como podamos…

--Ya veo… Estás diciendo que solo invitaría al caos innecesario.


La implicación era que muy pocos Dioses en Orario realmente actuaran el rol de Dioses modelo—aunque estos tres tampoco llegaron a afirmar que ellos lo fueran.

--Maldita sea.


Hefesto gruño mientras se frotaba el parche en su ojo. Junto a ella, Takemikazuchi se desplomó cansadamente, y Miach suspiró.

--Bell tambien es una fuente de preocupación en estos días. Haber ido y actuado así de forma flagrante… Estoy seguro de que los otros Dioses saben que él sabe algo, y lo están vigilando.

Miach hablo con preocupación. Los otros dos Dioses compartían su expresión preocupada.


--Probablemente…


--Es una mala situación…

 


Hefesto, con cabello y ojos rojos, apartó su flequillo.


--Seré honesta con ustedes. Soy reacia a aceptar salvar a los Xenos. Dijo, cambiando bruscamente el estado de ánimo en la habitación.

--Hey, ¿Qué estás diciendo?


--Admítelo, estoy en lo cierto. Conociendo la personalidad de Hestia, puedo entender cómo no podía dejar morir a esa <Vouivre> huérfana. Pero mientras estén en la superficie, los Xenos son un veneno, simple y llanamente. En este momento, no están haciendo más que causar caos, ¿Verdad?

--Eso es—


--Vamos, Takemikazuchi, no has hablado con tus seguidores sobre los Xenos, ¿O sí? Takemikazuchi había interrumpido a Hefesto con voz sorprendida, pero ahora apretó los labios.

Cualquier movimiento para integrar a los Xenos provocaría conflictos—incluso más entre los niños. Takemikazuchi lo sabía, y esa era la razón por la que no había compartido la verdad con Ouka o Chigusa.

Por otro lado, los niños de Hestia—quienes habían aceptado la presencia de los Xenos—eran rebeldes, y esa era precisamente la razón por la que estaban en este precipicio.

--¡Honestamente, ni siquiera sé si vale la pena salvar a los Xenos!


Dijo Hefesto, sin ocultar sus sentimientos sobre los monstruos Irregulares del Calabozo cuya existencia ni siquiera los Dioses habían previsto.

Miach, quien había estado escuchando con los ojos cerrados, extendió las manos y miró a los otros dos.


--… Hmmm. Bueno, vamos a llegar a una conclusión.


Sacudió su cabello azul marino hasta la cintura, con su voz fundiéndose con el sonido de la lluvia.


--Nuestra decisión es—


× × ×

--Así que se lo asignaste a la <Familia Loki>, ¿Verdad? La severa voz del Dios anciano resonó a través del altar.

Ante el sonido, la figura regordeta que estaba arrodillada frente a él se acurrucó como un lechón.


--¡S-Sí, señor, eso es lo que hice! ¡Me tomé la libertad de determinar que eran los más adecuados para proteger la Calle Dedalo en este momento!

 


El sonido de la lluvia no penetraba en el templo subterráneo construido debajo de la Sede del Gremio. En la

<Cámara de las Oraciones>, iluminada por cuatro antorchas, Urano permanecía inmóvil como una estatua mientras miraba a Royman, Jefe del Gremio, que goteaba sudor sobre el suelo de piedra.

--Con respecto a <Knossos>, le hice prometer que no solo evitarían filtraciones sobre su existencia, sino que también nos proporcionaría información. ¡<El Valiente> mantendrá su palabra! ¡Es prácticamente como si él estuviera bajo nuestro control!

--... ¿Qué me estas ocultando, Royman?


El Elfo se sobresaltó ante las palabras del verdadero maestro del Gremio, quien muy fácilmente había visto a través de su engaño.

--¿Es la llave?


--... Me—Me olvidé de mencionarlo. Les he ordenado que entreguen la llave de <Knossos> al Gremio si lo encuentran...

Royman estaba empapado en sudor frío, pero la voz de Urano no cambió.


--Asegúrate de que te den toda la información sobre <Knossos>. Una vez que tengamos la llave, encontraremos el momento adecuado y luego organizaremos un equipo de investigación. Sera el Gremio, no los individuos ni las <Familias>, quienes supervisaran la herencia de Dédalo.

--¡Sí señor!


--Pasare por alto el asunto de la <Familia Loki>. ¡Ahora vete! El tembloroso Royman obedeció.

Mientras caminaba con pasos inseguro fuera de la habitación, un Dios con cabello de color naranja descendió por las escaleras que llevaban a la superficie. Le dio una palmadita a Royman en el hombro cuando se cruzaron.

--Royman es perspicaz, ¿Eh?


Dijo Hermes una vez que entró en la <Cámara de las Oraciones>.


--Posee el doble de codicia de cualquier otra persona. Pero es capaz, y su deseo de velar por el desarrollo de la ciudad es sincero.

Urano respondió de manera casual con una leve sonrisa.


--Entonces parece que la <Familia Loki> se quedará en la Calle Dedalo, ¿Eh? Bueno, mientras Freya-sama esté posicionada en Babel, la opción obvia para <El Valiente> y sus compañeros es quedarse y esperar a los Xenos en su único camino alternativo de retirada.

--Sí... y mientras las cosas permanezcan en este estado, Ganesha probablemente actuará para proteger las vidas de los ciudadanos antes que nada.

Dijo Urano. Aunque no lo dijo en voz alta, había aceptado que sería imposible en este momento reorganizar a los diversos grupos.

 


Debido a que estaba en una posición de liderazgo, emitir una orden demasiado contundente para que la

<Familia Loki> se retirara socavaría la confianza en él. Su reinado continuo era un símbolo de paz en la ciudad, por lo que necesitaba evitar tal situación.

Además, si los monstruos que habían emergido a la superficie tenían que ser abatidos, nadie estaba más preparado para el trabajo que la <Familia Loki>.

--Bueno, por ahora me gustaría que informes sobre la situación actual, ya que has asumido la tarea de suprimir la perturbación.

Hermes se dirigió al centro del altar, donde el Dios del Gremio estaba sentado en un trono, y se quitó su sombrero de viaje.

--Los Xenos actualmente se están moviendo en las alcantarillas debajo de la ciudad. Los informes de avistamientos están aumentando, pero... gracias a las recompensas, los Aventureros no están cooperando entre sí. Ese puede ser nuestro único golpe de suerte.

--¿Qué hay de los Xenos que se separaron de Fels?


--No he descubierto nada sobre ellos—ni siquiera cuántos se separaron. Algunos de ellos ya pudieron haber sido capturados por Aventureros o Dioses poco escrupulosos.

Mientras nadie se presentará diciendo que lo habían hecho, sería imposible saberlo con certeza.


--Bueno, varios Aventureros encontraron al minotauro negro e intentaron matarlo, solo para ser atacados ellos mismos... Pero incluso ahora que se han recuperado, todavía están temblando como si hubieran tenido una terrible pesadilla, y parece que no contarán su historia completa.

Suspirando, Hermes levantó dos dedos.


--Las opciones son limitadas para los Xenos.


Bajo las circunstancias actuales, los fugitivos tenían dos objetivos. Primero: reunirse con sus hermanos que se habían separados de ellos. Segundo: llegar a la entrada del Calabozo. Este último era el más importante. Para que los Xenos pudieran sobrevivir, de alguna manera tenían que regresar al Calabozo.

Había dos rutas posibles para llegar allí.


La primera era través del centro de la ciudad hacia Babel, donde usarían el gran agujero que conducía al Calabozo. La segunda era a través de la Calle Dedalo en la parte sureste de la ciudad, donde se encontraba

<Knossos>.


--Si se dirigen al Parque Central, inevitablemente habrá una batalla con los Aventureros... y nadie sabe cómo actuará la <Familia Freya>. Es probable que Fels no les permita elegir esa opción.

--Traté de negociar con Freya yo mismo de varias maneras, pero como sospecharas, no parecía inclinada a escuchar lo que tenía que decir.

Hermes suspiró y sonrió amargamente ante la mención de Urano de la reina de cabellos plateados que reinaba sobre Babel.

 


--En ese caso, los Xenos probablemente se dirijan a la Calle Dedalo, donde pueden usar el terreno en su beneficio…

--Pero la <Familia Loki> bloqueará su camino hacia <Knossos>.


En otras palabras, si utilizaban del Distrito Laberinto—que era tan intrincado como el Calabozo—tal vez podrían evitar la atenta mirada de los Aventureros. Pero una vez que pasaran a través de el, la dificultad más grande los estaría esperando.

--Lo sabía desde antes, pero esta es una situación realmente difícil. Hermes dijo con una risa distante.

--¿Y qué me puedes decir sobre <Knossos>?


Dijo Urano, dirigiendo a Hermes de vuelta a su informe.


--Según los Aventureros de Rivira, los monstruos que atacaron en el 18° Piso se unieron a los monstruos que aparecieron en la superficie. Muchas <Familias> se han dado cuenta de que hay una segunda entrada al Calabozo.

--¿Y los Aventureros se están reuniendo en la Calle Dedalo?


--Sí. Algunos de ellos parecen estar tomando la iniciativa de buscar la entrada por su cuenta, pero… Bueno, esa zona es la creación de Dédalo, y hasta ahora solo la <Familia Loki> la ha encontrado.

--Hermes, ¿Qué hay de tu <Familia>…?


--Ya hemos investigado a fondo el asunto.


--¡…!


Como para ofrecer una prueba, sacó un libro.


--Se llama <Diario de Dédalo>.


Por primera vez, el normalmente sereno Urano amplió sus ojos.


--Antes de que Ikelos dejara que la <Familia Loki> lo atrapara, le pedí que me diera esto. Tiene un plano del diseño de <Knossos>—incluyendo, por supuesto, la ubicación de las entradas.

--…


--Hice que mis niños investigaran para asegurarse de que la información en el plano no fuera incorrecta. Tuvieron que usar tanto las <Cabezas de Hades> como las bolsas fétidas… Asfi se quejó de que temía por su vida mientras evitaba a la <Familia Loki> para hacer la investigación. Incluso me golpeó.

 


Fue Hermes quien había rastreado a Ikelos desde su escondite. Según él, arrincono al otro Dios y lo obligo a ceder a una serie de demandas, una de las cuales incluía la entrega del <Diario de Dédalo>. Durante los cuatro días desde el incidente, sus niños habían estado inspeccionando el área alrededor de <Knossos> siguiendo sus órdenes, manteniéndose en silencio y permaneciendo en las sombras para que la <Familia Loki> no los descubriera.

Después de haber explicado las cosas hasta este punto, Hermes se acercó al Dios marchito. Luego le tendió el libro.

--Dejaré esto contigo. Lo necesitas, ¿No?


--…


Urano cerró los ojos mientras Hermes estrechaba sus propios ojos anaranjados.


Las llamas de las antorchas de pino crepitaban ferozmente. Rodeado por un remolino de chispas, el Dios marchito extendió la mano para aceptar el viejo libro, junto con todas las consecuencias que conllevaba, y se lo metió en el bolsillo.

Hermes esbozó una sonrisa y retrocedió desde el altar.


--Hermes… ¿Qué piensas hacer ahora?


--Bueno, como dije antes, mi preocupación es sobre Bell.


Hermes había mencionado el asunto con Urano dos días antes en esta misma habitación. En ese momento, él había declarado muy claramente su voluntad divina como un Dios. Sentía que sería un error que Bell perdiera su nombre y honor y luego se retirara de la acción, y, por lo tanto, Hermes estaba apostando todo por el chico. La decepción de las personas en Bell y su etiqueta de “enemigo de las personas” solo obstaculizaría su progreso por el camino noble.

Por eso Hermes estaba actuando ahora detrás de las escenas.


--Le he ordenado a Asfi y a los demás que hagan una serie de cosas. Más allá de eso, depende de cómo reaccione el chico…

Hermes estaba seguro de que Bell no podría sentarse y no hacer nada. Se rió ligeramente, como si estuviera viendo la situación desde lejos.

--Déjame hacerte una pregunta, Urano. Los Xenos y el Sabio arruinado que los dirige… ¿Qué crees que harán después?

--…


Urano al principio no dijo nada en respuesta a la pregunta sobre el asistente con el que había pasado incontables siglos. Finalmente, después de una larga pausa, respondió.

--En cuanto a lo que Fels probablemente hará después…

 

 

× × ×

--Lyd, ¿Puedo tener algo de tu sangre? Preguntó Fels.

Incluso en la penumbra subterránea, el Mago vestido de negro podía escuchar el sonido de la lluvia.


--¿Sangre?


--Sí. Si estuviera físicamente completo, no necesitaría pedírtelo, pero…


--Bueno, eres un esqueleto, después de todo.


--No digas eso.


El Mago respondió con una mirada de reojo. Lyd se hizo un corte en el brazo con sus afiladas garras. Fels sacó una pluma de su bolsillo y lo sumergió en la sangre roja de la herida abierta.

Cuando se empapo en la sangre, la pluma se volvió roja y un líquido de color similar broto de la punta.


--¿Eso es un Item Mágico?


Preguntó Lyd, observando los movimientos de Fels con interés.


--Sí, aunque yo mismo no lo inventé.


Fels comenzó a escribir en una hoja de pergamino con el Item, el cual permitía que se usara sangre en lugar de tinta.

--¿Quiénes se separaron de nosotros?


--Aruru, Helga, Lett, Fia, y luego Asterios… Fia estaba con nosotros, pero cuando las cosas se pusieron demasiado intensas, cayó desde el cielo… y Lett fue tras ella.

Dijo la Siren Rei, enumerando los nombres del Al-Miraj, Hellhound, Goblin de gorra roja, Harpía y Minotauro.


Estaba sentada en el piso a una pequeña distancia de Lyd y Fels, hablando con Wiene. Estaban en un túnel de alcantarillado. Más allá de sus paredes derruidas, el túnel se conectaba con lo que parecía ser un pozo largamente olvidado, con barriles rotos, baldes y cuerdas deshilachadas esparcidas en una esquina. Una suave lluvia caía a través del agujero que conectaba a la superficie. Otros Xenos que habían estado vagando por la ciudad descansaban cerca.

--Entonces… ¿No saben dónde están Fia y los demás? Preguntó la <Vouivre>, preocupada por sus hermanos.

--No. Hemos recorrido esta alcantarilla de punta a punta, pero no hay rastro de ellos… Pueden estar escondidos en algún lugar de la superficie.

 


Respondió la Gárgola Gros.


El estómago de Wiene hizo un lindo sonido retumbante.


--Tengo hambre…


--Es natural. Apenas hemos comido algo en los últimos días...


Naturalmente, los monstruos también pasaban hambre. Para los Xenos, que nunca comerían a un humano, su situación actual significaba que no habían podido comer adecuadamente. Envuelta en una túnica que había dejado caer uno de los Aventureros que huían, Wiene se frotó su esbelto estómago blanco azulado.

Gros se giró hacia el Mago vestido de negro, preocupado por su fuerza menguante y hermanos desaparecidos, especialmente porque no había señales de que pudieran reunirse.

--Fels. No vamos a ir a ningún lado deambulando de esta forma. Necesitamos… Hey, ¿¡Qué estás haciendo!?


Gros exclamó.


--Estoy escribiendo una carta.


Fels respondió sin detener la pluma carmesí.


El Mago terminó su trabajo sin más explicaciones. En el momento en que se completó, una sombra se precipitó por el viejo pozo, como si Fels hubiera planeado el momento.

Lyd y los demás al instante tomaron posiciones defensivas, pero Fels extendió un brazo y los contuvo.


--Así que finalmente has logrado encontrarnos.


Un búho con un ojo falso había aterrizado en el brazo extendido del Mago. Era un Familiar.


--Si tan solo mi <Occulus> no hubiera sido destruido en esa batalla, te hubiera convocado antes…


Expresando su pesar por el feroz combate contra la <Familia Ikelos> en <Knossos>, Fels ató la carta completa alrededor de la pata del búho.

--Fels, ¿Esa carta quizás es…?


Fels asintió en respuesta a la pregunta de Lyd y soltó al Familiar. El búho estiró sus alas y despegó hacia el cielo lluvioso, esparciendo plumas blancas de sus alas.

--Nuestra última esperanza.


× × ×

Al igual que una temporada de monzón tardía, la lluvia caía incesantemente en Orario. Pero dudaba que incluso esta lluvia pudiera arrastrar el estado de ánimo enredado y sin esperanza que se apoderaba de la ciudad.

Mire por la ventana de mi habitación hacia las calles que se extendían bajo un cielo ceniciento.

 


--…


Aunque había regresado a casa con Kami-sama, todavía no podía escapar de cierta sensacion. Como si estuviera siendo observado.

En el momento en que salí de casa, sentí muchos ojos en mí. Al principio pensé que eran los ciudadanos… pero a medida que me volvía más sensible a las miradas, otra posibilidad comenzó a susurrar en mi oído.

Algo mucho menos orgánico que la ira o burla… ¿Podría ser vigilancia?


¿Estaba siendo vigilado? Si era así, ¿Era yo quien les interesa? ¿O la <Familia Hestia> en su conjunto?


Había estado parado al lado de la ventana para ocultarme, pero ahora incline la mitad de mi cuerpo y examine el área alrededor del edificio. Fuera de la verja de hierro que rodeaba nuestra sede, vislumbre una figura dando vuelta en la esquina de la calle y desapareciendo de la vista.

--Agh.


Me alejé de la ventana y salí de la habitación. Esperaba estar equivocado. Con el corazón palpitando inseguramente en mi pecho, me dirigí al lugar donde estaban reunidos Kami-sama y los demás para contarles lo que había estado sintiendo.

--… ¿…?


Después de precipitarme por el pasillo, me recibió una vista inesperada.


Fuera de una ventana que daba al patio, empapado por la lluvia, pero aparentemente esperando a alguien, había un búho parado en medio del jardín.

El búho miro hacia arriba cuando me detuve en el pasillo y vi su ojo. Me sobresalte por el brillo del orbe de cuarzo.

Giré sobre mis talones y corrí escaleras abajo. Cuando entre al patio y me acerque al búho, revoloteo sobre mi brazo.

--¿Qué demonios…?


Una carta estaba atada a la pata del búho.


× × ×

--Un mensaje secreto de los Xenos…


El reloj en la pared de la sala de estar mostraba que era la ultima hora de la tarde. La totalidad de la <Familia Hestia> se había reunido aquí para mirar la carta que recibí del Familiar de Fels-san.

--El código es increíblemente difícil de descifrar, pero… no hay forma de confundirlo; esta carta es un llamado de ayuda de Fels-sama y los Xenos.

 


Lili sostenía un diccionario sacado de la biblioteca con una mano. Como había dicho, la carta estaba salpicada de palabras demi-humanas y, a primera vista, las frases parecían ser incoherentes. Se podían descifrar solo reorganizando y recombinando palabras de dos idiomas diferentes: el lenguaje de los Hobbits, que incluía la palabra Irregular, y el lenguaje de los Renarts, que incluía la palabra Tonto. Solo alguien que conociera la naturaleza de los Xenos y Fels-san podría leer el código.

Con expresiones serias y tensas en sus rostros, Kami-sama, Lili, Welf, Mikoto-san y Haruhime-san se reunieron alrededor de la mesa y miraban la carta.

--“Intentaremos llegar a la Calle Dedalo mañana por la noche.” Parece que se han visto obligados a tomar medidas extremas…

Dijo Welf, quien acababa de salir de su taller, donde había estado escondido desde el incidente.


--Y, bueno, estoy bastante segura de que, en este momento, la Calle Dedalo…


Haruhime-san dijo presionando su mano contra su pecho. Mikoto-san confirmo sus miedos.


--Sí, Haruhime-dono. Está lleno de Aventureros, sin mencionar que es el campamento de la <Familia Loki>.


La carta, cuya letra roja no se desvaneció a pesar de mojarse en la lluvia, comenzaba con una disculpa, y luego explicaba la situación en la que Fels-san y los Xenos se encontraban actualmente y su plan para regresar al Calabozo. Terminaba con una petición de ayuda. La oración final nos suplicaba que de alguna forma encontráramos una manera de ayudarlos de nuevo.

Al principio, Haruhime-san, Mikoto-san y yo nos sentimos aliviados al leer que Wiene había recuperado la conciencia de forma segura… pero ahora todos estábamos en silencio.

Miramos la carta sobre la mesa.


--… Es como una invitación a la destrucción por parte de algún Dios malvado. Lili murmuro dramáticamente. Pero no era una exageración.

Dada la situación en Orario en este momento, salvar a los Xenos era sinónimo de poner en nuestra contra a cada

<Familia> de la ciudad.


Sentía como si el silencio momentáneo cayendo sobre la habitación aplastaría mi corazón. Kami-sama rompió el silencio.

--Vamos a llegar a una respuesta clara en este momento. ¿Salvaremos a los Xenos o no?


--… ¡…!


Ella no me miro a mí, sino a Welf y a los demás. Antes de que alguien más pudiera abrir la boca, dispare mis palabras ante Kami-sama quien había apartado su rostro.

--¡¡Kami-sama…!! Esto es algo que solo yo—

 


--Bell-kun, este ya no es solo tu problema. En el momento en que tú, nuestro Capitán, tomaste medidas, también se convirtió en el problema de la <Familia>. Así que esa es suficiente charla de tu parte.

Sentí que mi corazón se apretaba ante su aparente crítica de mi comportamiento como líder.


Ella aparto su mirada de mi figura congelada y les planteo su pregunta a Lili y a los demás una vez más.


--Todos, por favor hagan su elección. ¿Seremos aliados de los Xenos y viviremos como marginados? ¿O los abandonaremos y volveremos a nuestras vidas ordinarias?

Esta era la misma elección a la que tambien me enfrenté. Estaba atrapado entre Wiene y la <Familia Loki>, forzado a elegir entre uno de ellos. Ahora Kami-sama estaba dándoles esa elección a los demás.

No quería que eligieran ninguno de los dos caminos. Ese era el verdadero sentimiento en mi deplorable corazón.


Me quede parado allí como un criminal esperando que se dictara su veredicto, y mis recuerdos del Distrito Laberinto se mezclaron con la culpa por actuar de forma inmoral.

--Hestia-sama.


Welf dijo, levantando la mano.


--¿Puedo agregar una opción más?


--¿Cuál sería esa?


--Nos movemos furtivamente para llevar a esos tipos de vuelta al Calabozo. De esa forma no seremos regañados ni ridiculizados.

Al principio, estaba tan aturdido por sus palabras que no las entendí.


Welf estaba sonriendo, y Kami-sama también sonreía como si acabara de entender todo completamente.


--Mira aquí.


Welf saco una Daga de la funda en su cintura, con su cabello rojo fuego rebotando.


--Esta es una Espada Mágica. Tengo tres más en el taller.


--Pensé que eso era lo que estabas haciendo cuando estuviste encerrado allí todo ese tiempo… Lili dijo, lanzando un suspiro. Ella miro la Daga color turquesa como si ya lo supiera todo.

--Sabía lo que teníamos que hacer, y sabía que no teníamos mucho tiempo. Para salvar a los Xenos… Sí, tuve que dejar de lado mi estúpido orgullo. Si no tenemos algo como esto, no podremos evitar a los otros Aventureros.

Todavía estaba congelado en mi lugar—aunque ahora era por pura sorpresa.


No podía creer que Welf haya anunciado tan claramente que tenía la intención de salvar a los Xenos.


--¿Qué pasa con la cara extraña, Bell?

 


Welf dijo con una mirada inquisitiva.


--¿¡Q-Qué quieres decir con “qué”…!? No pude evitar gritar.

--¡¡Los abandoné e hice todas esas cosas sin preguntarle a ninguno de ustedes!! ¡¡Y le causé toda clase de problemas y dolor a nuestra <Familia> como resultado!! Yo… estaba seguro de que todos ustedes me

detestaban…


Todos los sentimientos y dudas que había mantenido encerrados dentro hasta ahora estallaron incontrolablemente.

Lo siento. No es que espere que me perdonen, pero lo siento.


Mientras intentaba desesperadamente sacar esas palabras, Welf se me adelanto.


--Bell, te lo dije antes. No te disculpes. Un recuerdo vino a mi mente.

“Esto es lo que hacen las <Familias>, ¿Verdad? Apoyarse mutuamente.” “Agita todos los problemas que quieras. No tengo lugar para quejarme.”

Eso fue lo que Welf me dijo en esta misma habitación durante la misión de escoltar a Wiene hasta el 20° Piso. Mientras lo recordaba, no pude evitar sentirme conmovido.

--Pero si me dejas regañarte un poco… La próxima vez, no nos dejes atrás, ¿De acuerdo? Welf sonrió. Junto a él, Mikoto-san frunció sus ojos violetas.

--Bell-dono, no hay nada malo contigo. Porque sin importar cuánto lo pensemos, definitivamente hubiéramos tomado la misma decisión que tú… Todo lo que hiciste fue obtener una ventaja sobre el resto de nosotros.

No tenía respuesta para eso. Entonces, Haruhime-san se acercó silenciosamente a mi lado.


--Estuviste sufriendo todo este tiempo, ¿Verdad? Mis más sinceras disculpas. Debería haber hablado contigo antes.

--Haruhime-san…


--Muchas gracias por rescatar a Wiene-sama. Estoy realmente feliz.


Dijo con los ojos húmedos, con su sonrisa y sus palabras floreciendo como flores de cerezo.


Sus expresiones eran un reflejo de las sonrisas llorosas que Lyd y los demás me mostraron mientras sostenían a Wiene dormida en sus brazos y me agradecían.

Lili había estado observando mientras hablaba con Welf y Mikoto-san e intercambiaba miradas sinceras con Haruhime-san.

 


-- —¡Geez, todos son tan compasivos! ¡No me avergüenza decirlo—pienso diferente de ustedes! ¡Todavía estoy completamente en contra de rescatar a los monstruos!

Grito, como si hubiera alcanzado el límite de su tolerancia. Desvió su rostro, pero ahora lentamente abrió los ojos y nos miró.

--Pero… no hay nada que hacer si la mayoría ha decidido lo contrario.


--Lili…


Una sonrisa se extendió como un girasol en el rostro de la chica Hobbit.


--La idea de abandonarte o de que nos abandones a cualquiera de nosotros… Bueno, simplemente no me gusta. De todos modos, estoy acostumbrada a ser una marginada. No le temo a un montón de miradas desilusionadas.

Dijo Lili


--…


No había podido mirarlos directamente desde el día que los deje atrás, y ahora lentamente me gire hacia cada uno. Lili, Welf, Mikoto-san, Haruhime-san.

Seal-san tenía razón.


Había perdido algunas cosas, pero otras cosas permanecían. Una lágrima se deslizo desde mi ojo.

¿Cuántas veces me habían salvado? ¿Cuántas veces me había sentido así?


Estaba muy feliz de haberlos conocido… y de habernos convertido en una <Familia>.


--Lo siento… Gracias.


Les dije con voz ronca, presionando mi brazo contra mi nariz enrojecida.


--… Entonces está decidido. ¡Salvaremos a los Xenos, todos nosotros juntos!


Nuestra Diosa, quien nos había estado mirando con ojos amables, aparto la atmósfera sentimental con su brillante anuncio. Todos asentimos al unísono y sonreímos mientras ella daba voz a su voluntad divina.

--Solo diré, sin embargo, que la situación no es mejor de lo que era antes. Eludir a los otros Aventureros, sin

mencionar a la <Familia Loki>… Bueno, será incluso más difícil que despejar un Piso Profundo en el Calabozo.


--Entonces estás diciendo que, si podemos hacer esto, conquistar los Pisos Profundos será pan comido,

¿Verdad?


Welf dijo con una sonrisa.

--No te dejes llevar ahora. Lili respondió, mirándolo.

 


Y con ese intercambio habitual, la vieja <Familia Hestia> estaba de vuelta.


--Tenemos algunos buenos oponentes, eso es seguro… De hecho, pueden ser un algo demasiado poderosos. Dijo Mikoto-san.

--Cualquier cosa por el bien de Wiene-sama y los Xenos. Haruhime-san respondió.

Ambas se veían resueltas.


Todos ya estaban alineados hacia el mismo objetivo.


--¡Okay, Bell, ponnos de humor! ¡Danos unas palabras y dilo con fuerza cuando lo hagas! Dijo Welf, girándose para mostrarme una sonrisa intrépida.

Montando en su estado de ánimo, Kami-sama de repente se emocionó.


--¡Sí, Welf-kun, buena idea! ¡Todos formemos un círculo!


--Uh, ese tipo de cosas son embarazosas… Dijo Lili.

--Haha, Ayudante-kun. Esta es una orden de tu líder. ¡Debes obedecer!


--¡Por supuesto, ahora de todos los tiempos…!


Mikoto-san y Haruhime-san se rieron al ver a la presumida Kami-sama y a la gruñona Lili.


En cuanto a mí, ya había pasado mi período de llanto. Me limpie el rostro y me apresure a unirme al círculo.


Kami-sama extendió sus brazos hacia el centro, y todos los demás hicieron lo mismo, superponiendo sus manos en el centro. Yo seguí su ejemplo.

--Está bien, entonces… Adelante.


Dudé por un momento antes de decidir que iba a decir, y luego asentí con la cabeza hacia los rostros sonrientes que se giraron hacia mí. Bajo el ojo del búho posado en el respaldo de una silla, mi voz se elevó junto con mis pensamientos.

--¡Salvemos a Wiene y a los Xenos!


--“ “ “ “ “¡¡Sí!!” ” ” ” ”


La lluvia sin fin se había detenido.

 

 

× × ×

--Nos dirigiremos a <Knossos>, donde nos moveremos de acuerdo con Bell Cranel y su <Familia>.


Fels se estaba dirigiendo a los Xenos, quienes estaban reunidos en el desmoronado túnel de alcantarillado que conducía al pozo.

--Los Aventureros… y la <Familia Loki> pueden descubrirnos, pero la única ruta posible es infiltrarse en el legado de Dedalo. Probablemente también podríamos tomar la ruta subterránea que conduce a la salida de la ciudad, pero es muy probable que sea un camino de una sola vía sin bifurcaciones. La <Familia Loki> indudablemente habrá fortalecido sus defensas, y si nos están esperando, estaremos indefensos.

--Dices que nos moveremos de acuerdo con Bell-san, pero, ¿Realmente será posible? No creo que podamos simplemente improvisar…

--Si están de acuerdo con lo que escribí en la carta, tarde o temprano Bell Cranel y su <Familia> se vincularán con nosotros. Por ahora, quiero que confíes en mi decisión y la de ellos.

--¿Y qué hay de aquellos que se separaron de nosotros?


--Todo lo que podemos hacer es enviarles una señal. Los Aventureros ya pueden haber adivinado nuestros planes, pero enviaremos un mensaje y todos avanzarán hacia la Calle Dedalo de inmediato.

Mientras la Siren Rei, la Gárgola Gros y los otros Xenos interrogaban a Fels sobre el plan que determinaría su destino colectivo, el Mago le respondía a cada uno sin dudarlo.

Durante este intercambio, Lyd solo se quedó mirando tristemente a sus pies.


--¿Lyd…? ¿Qué pasa?


Preguntó Wiene, notando su estado de ánimo abatido.


--No es nada; Me siento mal porque dependemos tanto de Bell-chi y su <Familia>… Les estamos causando tantos problemas.

Lyd dijo, y luego agregó en un murmullo entre sus colmillos: “Me siento tan avergonzado”.


--Lyd. Entiendo cómo te sientes, pero mientras Urano no pueda actuar abiertamente, hay muy pocas personas a las que podamos acudir en busca de ayuda. Todo lo que podemos hacer es aferrarnos a la <Familia Hestia>…

Dijo Fels.


--Lo sé, lo sé… pero, aun así.


--Lyd.


Wiene extendió una mano y acarició el brazo del Hombre Lagarto, sus dedos agarraron suavemente las escamas escarlatas.

 


--¿Sabes lo que Haruhime me dijo? En la superficie, hay una historia llamada “La Agradecida Espíritu de la Nieve”.

--¿Agradecida…?


--Sí. Para agradecer a las personas que la salvaron, el Espíritu les dio todo tipo de cosas. Así que un día, tambien nosotros…

La piedra roja, parecida a un granate, brillaba con alegría en su frente.


--... También nosotros podremos darles mucha ayuda a Bell y a los demás que nos ayudaron, ¿No?


Lyd miró con sorpresa a los inocentes ojos que le sonreían. La chica que había llorado incesantemente después de haber sido separada de Bell no estaba por ningún lado.

--Wiene… has cambiado.


--¿…?


Convertirse en cenizas y caer en el abismo de la muerte parecía haberla despertado—aunque inconscientemente—a la crueldad de la humanidad y también a la belleza igualmente poderosa de su potencial para la bondad. Ella había sido sostenida y satisfecha por el humilde sueño en el corazón del chico. Había sido salvada por la bondad—tal vez la bondad insensata—de una sola persona. La <Vouivre> había sido extraída del sueño que había tenido durante muchas vidas y había encontrado un nuevo deseo—un deseo de tomar la bondad que la había envuelto y devolvérselo a alguien que no sea ella misma.

Sí, había cambiado desde que conoció al chico.


Parado ante la desconcertada Wiene, Lyd entrecerró sus brillantes ojos amarillos como si estuvieran cegados por la luz.

--Sí, tienes razón… ¡Si superamos esto, tendremos muchos favores que regresarle a Bell-chi y su <Familia>!


--¡Sí!


Rei, Gros y los otros Xenos observaban gentilmente mientras Lyd y Wiene se sonreían el uno al otro. Incluso la túnica negra de Fels se sacudió, como si el esqueleto dentro se estuviera riendo.

--… Volvamos a hablar sobre cómo llegar a <Knossos>.


Dijo el Mago, retirando un Item Mágico grabado con una D desde las profundidades de su túnica oscura.


--Nuestra única ventaja es que poseemos esta llave.


Fels sostuvo el <Orbe de Dedalo>, incrustado en la esfera de metal y pasado a través del linaje Dedalo. Este orbe les permitiría abrir y cerrar la puerta de Oricalco.

--¿Esa es la que le robé al hombre que maté…?


Preguntó Gros.

 


--Si Asterios está vivo, debería tener la otra…


Dijo Rei.


La llave que sostenía Fels era la que había pertenecido a Gran de la <Familia Ikelos>. Después de que Gran le arrojó la Lanza Maldita a Wiene durante su ataque, Gros lo mató y Fels tomó la llave de su mano. La otra llave—la que Bell había sacado de la bolsa de Ryuu—había regresado al minotauro negro.

--Los Aventureros cazándonos y la <Familia Loki> probablemente no han podido tener acceso a ninguno de estas.

--En otras palabras…


--Sí. Mientras sepamos la ubicación de las entradas, podemos ingresar a <Knossos> desde cualquiera de ellas. Y una vez que cerremos la puerta detrás de nosotros, ni siquiera la <Familia Loki> podrá seguirnos.

En otras palabras, si Fels y los Xenos llegaban a <Knossos>, sería su victoria.


Iluminados por un tenue rayo de luz que atravesó la oscuridad, una Lamia y un Troll aplaudieron con entusiasmo.

--Lo único que queda es hacer lo que dije al principio. Confíar en Bell Cranel y su <Familia> para ayudarnos a llegar a <Knossos>.

--Cuando dices ayudarnos, ¿Quieres decir que se encontrarán con nosotros?


--No—Bell Cranel actuará como nuestro señuelo.


En el instante en que Fels lo dijo, los Xenos—entre quienes la popularidad de Bell actualmente era muy alta— elevaron sus ojos hacia el Mago uno tras otro. Lyd, Rei, e incluso Gros fruncieron el ceño, y lágrimas aparecieron en los ojos de Wiene.

--Fels. ¿Planeas usar a Bell-san y su <Familia> otra vez…?


--Qué escoria.


--Vieja y sucia bolsa de huesos.


--¡Te odio, Fels!


--¡Esperen un momento, dejen de calumniarme! ¡¡Mis huesos no tienen nada que ver con eso!! Y, Wiene, tus lágrimas me están matando, ¿¡Así que podrían escuchar todo lo que tengo que decir primero!?

El esqueleto viviente gritó. El desprecio de la Siren, las duras palabras de la Gárgola y el Hombre Lagarto, y más que nada, la mirada llorosa de la <Vouivre> era demasiado para soportar.

Una explicación más detallada de señuelo pronto siguió.


--Debido a la reciente serie de eventos, Bell Cranel se destaca demasiado. Incluso ahora es blanco de críticas y desprecio en toda la ciudad, y probablemente también sospechas. Pero usaremos eso para nuestra ventaja.

 


--… ¿Creando una distracción?


Murmuró Gros.


--Sí. Al actuar independientemente de nosotros, llamará la atención de los Aventureros.


Los Dioses y algunas de las otras fuerzas de la ciudad probablemente sentían que Bell Cranel estaba en el centro del asunto actual, explicó Fels. Mientras su atención estaba dirigida hacia el joven Aventurero, Fels y los Xenos se moverían sigilosamente hacia <Knossos>.

Lyd y los demás parecían satisfechos con esta explicación, pero Wiene parecía triste.


--Entonces, ¿Eso significa que no podremos ver a Bell?


--Así es. Por favor, encuentra alguna forma de aceptarlo, Wiene. La instó Fels.

El Mago vestido de negro luego explicó el núcleo del plan.


--Cambiaremos la atención de la <Familia Loki> a Bell Cranel.


× × ×

--… Y eso es probablemente lo que nuestro oponente está pensando.


Líderes y miembros de bajo nivel de la <Familia Loki> se habían reunido en su campamento en una esquina del Distrito Laberinto, donde Finn estaba dirigiendo una reunión.

--Los monstruos armados probablemente usarán a Bell Cranel como distracción e intentarán entrar en

<Knossos>, así que fingiremos que hemos caído en su truco y pondremos una trampa en un lugar diferente. Pero lo importante será prestar atención a lo que está sucediendo en la dirección opuesta a Bell Cranel.

Ahora que la lluvia había cesado, la cortina de la noche había caído sobre la Calle Dedalo. Los rostros de los Aventureros estaban iluminados por la fosforescencia de las Lámparas de Piedra Mágica que habían colgado alrededor del campamento. Cuando Finn explicó sus próximos movimientos, un murmullo pasó a través de sus filas.

--Hey, Finn, ¿Ese conejo sarnoso realmente está trabajando con los monstruos? Preguntó el Hombre Lobo Bete con una expresión agria.

--Estas de mal humor, ¿Eh, Bete? Dijo Riveria.

--¡Cierra la boca!


Finn observó a Bete mientras le respondía a la Alto Elfo. Aunque lo estaba mirando, sin embargo, redactó su respuesta con la silenciosa Aizu en mente.

 


--Al menos, Bell Cranel está en una posición de ser utilizado, ya sea por su propia voluntad o porque lo están engañando. En cualquier caso, Bell Cranel no puede ser nuestro aliado esta vez… Por favor, tengan en cuenta eso.

Aizu y Tiona—quienes habían acompañado a Bell durante su entrenamiento especial para el <Juego de guerra>—parecían creer que eso sería difícil. Sentada junto a la <Princesa de la Espada> de ojos y cabello dorado, la ingenua Amazona se llevó las manos a la nuca.

--Uh, realmente no entendí eso, pero, ¿Básicamente estás diciendo que si dejamos que Argonaut-kun nos distraiga, todo se va por el desagüe?

--Sí. Por supuesto, no podemos dejar que haga lo que quiera, asi que en este momento Cruz y un par de otros lo están vigilando.

--Mejor aún, Capitán, ¿Por qué no capturarlo antes de que tenga la oportunidad de hacer algo? Sugirió Tione con su típica inclinación Amazona por las ideas salvajes.

Finn respondió con una sonrisa irónica.


--Bueno, a pesar de que todos tratan a Bell Cranel como un villano en este momento, no hay pruebas definitivas contra él. Si hiciéramos algo así, creo que terminaríamos siendo criticados. El Gremio ya nos está vigilando.

Sería aterrador si nos pusiéramos del lado equivocado de la Diosa Hefesto, ya que ella es amiga de la <Familia Hestia>.

Tione frunció el ceño antes de continuar sin inmutarse.


--Parece un desastre complicado. Pero, Capitán, una pregunta más. Sé que los monstruos armados son muy inteligentes, pero, ¿Son lo suficientemente inteligentes como para idear una estrategia como esa…?

--Tienen un líder de algún tipo… ¿No es así, Gareth?


--En efecto lo tienen. Cuando la batalla tuvo lugar aquí, miré desde la parte superior de un edificio. Vi a alguien vistiendo una túnica negra. No estoy seguro si era un monstruo o una persona… pero parecía ser una especie de domador.

Respondió Gareth a la pregunta de Finn. Esa respuesta dejo satisfecha a Tione. De repente, Tiona habló como si acabara de recordar algo.

--Hablando de eso, ¿Estás seguro de que no necesitamos buscar en las alcantarillas? Los otros Aventureros han visto a los monstruos allí unas cuantas veces, ¿Sabes?

--Eso dividiría nuestras fuerzas. Si nuestras defensas aquí en Orario son demasiado delgadas y los monstruos se abren paso, todo habrá terminado. Probablemente han estado permitiendo que las personas los vean intencionalmente en los últimos días precisamente con ese objetivo en mente.

El prudente líder que lideraba a la <Familia Loki> había analizado correctamente los planes de Fels. Para los monstruos, su poder de intuición era una pesadilla.

 


--Más que nada, debemos ser cautelosos con el minotauro negro… Incluso si ha sido herido, no podemos bajar la guardia.

Finn continuó. Esa era su mayor preocupación.


Al mencionar a la bestia, el ambiente en el lugar se puso tenso. Bete y Tione levantaron sus cejas, e incluso Aizu se puso rígida.

--Bueno, si no hubieras perdido los estribos, Tione, podríamos haberlo acabado muy rápido.


Tiona refunfuñó hacia su hermana, quien había entrado en un frenesí durante la batalla, socavando por completo cualquier intento de trabajar juntos.

--¿¡Qué!?


Tione espeto.


--Sus técnicas no son nada del otro mundo. Si podemos acercarnos lo suficiente, no tendremos problemas para combatirlo. Pero… es mucho más poderoso que cualquier monstruo que hayamos aplastado en el pasado.

Bete ignoró a las hermanas que discutían y habló con irritación.


Él juzgó las estrategias y técnicas del minotauro como subdesarrolladas, pero admitió que su latente poder salvaje excedía por lejos el suyo.

Al monstruo no le importaron ni un poco sus contraataques; de hecho, cuanto más desesperadamente luchaban, más abrumadora había sido su respuesta.

--Tienes razón. Su capacidad para soportar nuestra ofensiva fue increíble. Sin importar cuán duro lo golpearan Tione y los demás, no mostraba señales de estar herido. Solo ese golpe directo del viento de Aizu finalmente hizo algo.

Riveria dijo tranquilamente.


--Si asumimos que es una de esas subespecies de Rinoceronte Negro, entonces su piel será dura, para empezar. Y si ha sido mejorado, bueno, es extraordinariamente peligroso. Creo que deberíamos considerarlo un Jefe de Piso, no solo un monstruo ordinario. Pero si lo manejamos bien, como dice Tione, podemos derrotarlo.

Agregó Gareth en un tono igualmente tranquilo y objetivo. Finn asintió con la cabeza.

--Pero…


Aizu finalmente hablo.


--Ese monstruo… Va a ser aún más fuerte.


Cada uno de los líderes de la <Familia Loki> cerró la boca. Sus palabras expresaban lo que todos los Aventureros de Primera Clase habían sentido intuitivamente: el monstruo negro todavía estaba en medio de su desarrollo.

 


Los otros Aventureros tragaron audiblemente.


--Mataremos a ese minotauro negro ya sea lo ultimo que hagamos. Si todavía está en desarrollo, entonces es bastante peligroso. Tarde o temprano se convertirá en una amenaza.

Finn anunció al grupo antes de lamer la yema de su pulgar derecho.


--Considerando la ruta que tomó el enemigo, desde el 18° Piso hasta la superficie, no cabe duda de que tienen una llave. Defenderemos hasta la muerte todas las entradas a <Knossos> que hemos descubierto.

Ordenó, mirando hacia arriba.


--Los miembros de la <Familia> estarán estacionados en toda la Calle Dedalo. Así es como pondremos nuestra trampa.


× × ×

--… Probablemente es en eso en lo que <El Valiente> y su <Familia> piensan ahora.


En la <Cámara de las Oraciones>, bajo la luz de las antorchas, debajo de la Sede del Gremio, Hermes se dirigía a Urano, quien estaba sentado en el estrado del altar subterráneo.

--Entonces, si hacen los movimientos estándar, no podrán superar a <El Valiente>. Él es algo demasiado inteligente. Si fuera una cuestión de experiencia, entonces el Sabio original ganaría… Pero desafortunadamente, han luchado diferentes tipos de batallas.

Dijo Hermes.


--Fels es un funcionario civil, por así decirlo. La verdad es que, en el campo de batalla, el Sabio es un rival pobre para un líder militar como <El Valiente>.

Respondió Urano.


Hermes acercó la silla a su lado hacia el altar, se sentó y comenzó a cortar un trozo de madera. En cuestión de minutos, el hábil Dios había tallado dos piezas de ajedrez: un Hobbit con una Lanza en la mano y un Mago con túnica. Los colocó en un tablero de ajedrez que estaba sobre un pedestal. Se había tomado la libertad de llevar el tablero con él desde su habitación en casa.

Mientras hablaba con Urano, talló una pieza de ajedrez tras otra.


--El Gremio ha recolectado los restos del Golem, pero <El Valiente> probablemente se dio cuenta de que no era un monstruo.

Dijo Urano.


--Cuando <El Valiente> desarrolle su estrategia, tendrá en cuenta el hecho de que el Mago está ayudando a los Xenos. La intuición de <El Valiente> es tan buena que incluso nos da escalofríos a los Dioses.

 


Junto al Hobbit, Hermes puso un espadachín sosteniendo una espada, un hada blandiendo un largo Báculo y Bersekers levantando Cimitarras y enormes cuchillos. Alrededor del Mago, colocó a un Hombre Lagarto y una Gárgola.

Finalmente, los campamentos de humanos y monstruos en el tablero de ajedrez estaban completos. Como si vieran a sus niños desde los cielos, Hermes y Urano observaron a las fuerzas enemigas y evaluaron sin reservas la situación.

--El Sabio tiene una serie de Ítems Mágicos que van más allá de lo que <El Valiente> esperará… Si hay una salida para los Xenos, es eso.

--Y si hay un elemento impredecible… probablemente sea Freya-sama, ¿No crees?


Después de pensar por un momento, Hermes talló ceremoniosamente a una mujer de pelo largo y la colocó a un lado del tablero.

--Sin embargo…


Cuando el Dios anciano lo miró, Hermes de repente entrecerró sus ojos de color amarillo anaranjado.


--Al final, quien realmente importa es él. Dijo, comenzando a tallar una última pieza.

× × ×

--Hemos discutido muchas cosas, pero al final, todo depende del chico.


En un rincón del túnel de alcantarillas donde ni siquiera la oscuridad de la noche penetraba, las túnicas color negro azabache de un Sabio caído se agitaban.


× × ×

--Si algo va a provocar un Irregular, es él. No bajen la guardia, y no lo pasen por alto. Ese Aventurero saltará mucho más allá de nuestras expectativas. Lo ha hecho en el pasado, y lo hará de nuevo.

En la silenciosa Calle Laberinto, el valiente Hobbit estrechó sus ojos azules.


× × ×

--Todos te están mirando. Así que baila—alegre y humorísticamente como todos esperan. Ahí estaré para ti.


Cuando salieron chispas de las antorchas de pino en el antiguo altar, el Dios depositó el conejo tallado en el centro del tablero de ajedrez.

—Sí, él tenía la llave.

 


En diferentes lugares, pero en el mismo momento, el Tonto, el Héroe y el Dios alzaron sus voces al unísono.


--“ “ “Bell Cranel.” ” ”







Capítulo 03 – La Noche Antes de la Batalla Decisiva


Detrás de las nubes, una brumosa luna brillaba débilmente.


La lluvia se había detenido, pero el cielo permanecía nublado. La ciudad estaba tan oscura como el fondo del mar. Normalmente, las calles brillaban como un joyero derramado, pero esta noche se habían encendido menos de las habituales Lámparas de Piedra Mágica, y el bullicio y ajetreo habituales no se encontraban por ninguna parte.

La Diosa de cabellos plateados miraba hacia abajo a este tranquilo Orario desde Babel, la enorme torre de piedra caliza que se alzaba en el centro de la ciudad. Estaba parada frente a la enorme ventana de cristal en el piso superior.

--Freya-sama. ¿Puedo hacerte una pregunta?


--¿Qué pasa, Ottar?


Dijo, respondiendo a la voz que venía de detrás de ella.


--¿Cuáles son tus puntos de vista sobre la información que nos presentó el Dios Hermes?


--¿Sobre los Xenos? Bueno, coincide con lo que Alfrik y los demás nos dijeron. Me inclino a pensar que podemos confiar en él.

Dos días antes, Hermes había visitado la torre y le había contado a Freya todo lo que sabía sobre los incidentes recientes. Había hablado sobre los Xenos y <Knossos> y dijo que Bell estaría en una gran angustia si no salvaban a los monstruos.

Ella se había sorprendido, pero eso era todo.


La preocupación de la bella Diosa, como siempre, recaía únicamente en el chico. Comparado con él, el destino de los Xenos y las opiniones de Urano le importaban muy poco. No había dicho nada desde que Hermes le había contado la historia completa.

Simplemente había estado observando la situación desde su posición en el punto más alto de Orario, tanto que otras fuerzas en la ciudad comenzaban a encontrarlo ominoso.

--Hermes tenía sus propias razones para decirme todo, por supuesto...


Después de sondear a Freya, el Dios la miró directamente al rostro y le hizo una petición.


--Freya-sama, estoy ansioso por Bell. Tengo algunos planes, por supuesto, pero me gustaría pedir tu ayuda.


--¿Has olvidado lo que me hiciste durante la disputa con Ishtar?


Había respondido, con una sonrisa tan hermosa que podía conquistar los corazones de mil hombres.


Hermes frunció el ceño y levanto las manos en señal de rendición, tal vez porque no había esperado mucho para empezar.

 

 


--Bueno, en cualquier caso, espero que encuentres alguna forma de velar por él.


¿Esto es algo que se le puede dejar a Hermes?


Freya se preguntó.


Bell era el único punto donde sus intereses se superponían con los de Hermes. Por eso había venido a sondearla. Incluso si cometía un error, no permitiría que las cosas se desarrollaran en una dirección que Freya encontrara desagradable. Y si ese era el caso, sentía que sería mejor dejar las cosas como están. Pero al mismo tiempo, ella era la única que debería estar jugando con el chico, y recientemente no había podido prestarle mucha atención. Probablemente lo que estaba sintiendo ahora eran celos hacia el Dios... ¡No, eso no podría ser!

Con su expresión sin cambios, Freya entrelazó un mechón de cabello alrededor de su mano.


--¿Qué piensas hacer sobre Bell Cranel?


Preguntó Ottar de nuevo, adivinando lo que la preocupaba.


--Los ciudadanos se han vuelto contra él, y su fuerza parece desvanecerse. Si las cosas continúan así...


--Considerando que es ese chico, se levantara...


Dijo Freya, interrumpiendo a su sirviente Boarman en un tono de total confianza.


En ese momento, les echó un vistazo a las calles de la ciudad, muy abajo—y vio una figura iluminada por un rayo de sol. Freya sonrió como una niña que había estado anhelando algo.

¿Lo ves? Ha sucedido. He estado esperando.


Había llegado el momento de poner fin a su período de observación silenciosa. Freya cerró sus ojos plateados.


Xenos, los monstruos inteligentes; el chico que se lanzó a la batalla incluso si fue herido; el brillo de la vida que ardía en algún lugar incluso ahora; y—

Emergiendo de la fuente de sus reflexiones, Freya recorrió con la mirada la ciudad y separó sus brillantes labios.


--Ottar, me gustaría decirte algo.


--¿Sí?


--Actuare ahora. Sin embargo, lo que voy a pedirte que hagas puede ser en vano... No puedo prever cómo se desarrollarán los acontecimientos.

--Sea como sea, llevaré a cabo tu voluntad divina.


--Gracias.


Dijo, sonriéndole en el reflejo del cristal. Entonces la bella Diosa transmitió sus órdenes.


--Por favor, comunícale a Allen y a los demás lo que voy a decirte.

 

 

× × ×

A altas horas de la noche del día en que renovamos nuestro compromiso de salvar a Wiene y a los Xenos, silenciosamente comenzamos a actuar.

“Estás siendo observado desde todos los rincones de la ciudad. Nunca lo olvides.”


Fels-san nos advirtió. Grabamos esas palabras en nuestros corazones y, siguiendo las instrucciones de la carta, salimos a las calles oscuras de la ciudad.

Lili y yo salimos de casa y nos dirigimos al noroeste. Al instante, numerosos “observadores” nos siguieron. Podía sentirlos observándonos, pero me esforcé en fingir que no había notado nada mientras nos dirigíamos a la Calle Principal Noroeste, la llamada Calle de los Aventureros.

La Calle Principal estaba llena de tiendas con sus persianas cerradas. Bajamos por un callejón y entramos en varias de las tiendas más cuestionables que estaban abiertas para los negocios como siempre a pesar de las circunstancias, donde compramos varias pociones y otros Ítems. Fingiendo que revisábamos nuestro equipo, nos detuvimos frente a determinada tienda. Estaba al final de un callejón abandonado y bajo un tramo de escaleras, debajo del nivel de la calle. Solo podía distinguir las palabras: <La Casa Secreta de la Bruja> en el letrero que colgaba de la vieja y destartalada puerta.

La carta de Fels-san nos instruyó a venir aquí.


La tienda se encontraba bajo tierra, donde los ojos de los observadores no podían penetrar. Al abrir la chirriante puerta, vi a una anciana humana con una nariz de gancho sentada detrás del mostrador.

--... ¿Y qué tenemos aquí? Pensé que no conocía ese rostro, pero hehe, es el <Pequeño Novato> quien ha estado causando revuelo últimamente. No eres un Hechicero ni un Mago... ¿Qué podría querer un Aventurero como tú en esta tienda?

Dijo.


Desde su túnica hasta su sombrero puntiagudo, se ajustaba perfectamente a mi imagen de una Bruja. Recordé las palabras en la carta de Fels-san.

“Habrá una tendera llamada Lenoa en su destino. Dile esta contraseña a ella.” Hice según lo indicado.

--¿El gato de Altina sueña con la vida eterna?


Funciono de inmediato. La bruja, que parecia tener más que unas pocas peculiaridades, abrió los ojos de par en par y los fijo en Lili y en mí mientras esperábamos nerviosamente.

--... Un recado para Fels-sama, ¿Verdad?


¿Fels-sama...?


No teníamos idea de qué decir en respuesta, porque Fels-san no nos había dicho cómo estaban conectados los dos. Ella negó con la cabeza levemente.

 


--No, no, dejare de curiosear. La verdad es que han venido aquí con esas palabras, y no hay nada más que eso. Vengan.

Lili y yo seguimos a la anciana mientras ella se retiraba a la parte trasera de la tienda. Pasamos jarras con serpientes y escorpiones, ollas extrañas burbujeando con líquido rojo sangre, y hoces y cadenas colgando del techo. Finalmente, llegamos a una estantería gigante.

La Bruja paso su arrugado dedo por la columna blanca de un libro y escuche un *Clic*. Uno de los estantes parecia sobresalir, pero luego se deslizo horizontalmente—revelando un almacén oculto detrás de él.

--E-Esto es...


--¡Lo que mencionó la carta...! Y todos estos son Ítems Mágicos...


Pares de cristales gemelos, una copa plateada hecha de un cuerno de Unicornio, un cofre del tesoro lleno de piedras preciosas de todos los colores, una caja de música decorada con hojas hechas de madera de los Elfos... La habitación cavernosa estaba llena de Ítems Mágicos que nunca había visto antes, cada uno cuidadosamente construido por el Sabio. Lili y yo nos quedamos boquiabiertos ante el almacén oculto, que nos trajo a la mente una casa del tesoro—no, más como la habitación secreta de un Mago del tipo de la que leí en cuentos de hadas infantiles.

La primera petición que Fels-san hizo en la carta fue que visitáramos este almacén oculto, confiado a un guardia para su uso en circunstancias extraordinarias, y recuperáramos varios Ítems Mágicos.

--Fels-sama solo tiene tiempo para esos retorcidos Dioses y Diosas. Ese ser inmortal no tiene amor por aquellos que se marchitan y mueren. En todas las generaciones que mi familia ha estado vigilando este almacén... ustedes son los primeros en venir trayendo palabras suyas.

La dependienta susurro lentamente detrás de nosotros.


Nos hablaba como si fuéramos nobles dignos de la mayor estima y afecto. Sus palabras estaban impregnadas de compasión. Luego se retiró, dejándonos solos en el almacén.

--Tomen lo que deseen... Espero que puedan ayudar a Fels-sama de alguna manera. Dijo al salir, sin darse la vuelta.

Lili y yo asentimos hacia su espalda.


El tiempo era corto. Buscamos a través del almacén, apresurándonos a llenar nuestras mochilas con Ítems Mágicos.


× × ×

--Mikoto-kun, ¿Estás segura de que no nos están siguiendo?


--No temas, Hestia-sama. La mayoría de ellos parecen haber seguido a Bell-dono y Lili-dono.

 


Hestia y Mikoto esperaron un tiempo después de que Bell y Lili se fueran de casa, y luego tambien se escabulleron. Planeaban realizar otra de las peticiones de Fels mientras la mayor parte de la vigilancia se centraba en Bell. Evadiendo a las pocas personas que los seguían con un sigilo que avergonzaría a los ninjas, llegaron a una calle oscura con un cartel que decía: “Cuarta Calle”. Hestia la había visto antes.

--Estoy segura de que me trajeron a algún lugar cercano... y tambien la carta decía que estaba por aquí... ¡Oh!


Mientras Mikoto miraba cautelosamente a su alrededor, Hestia encontró lo que había estado buscando: una cierta pared cerca de un callejón. Manipuló el patrón tallado como la carta lo había instruido y luego empujó. Sin un sonido, apareció una apertura que conducía bajo tierra.

--¡Okay, Mikoto-kun, volveré pronto!


--Muy bien, te estaré esperando.


Tan pronto como Hestia se deslizó a través del agujero, la pared de piedra se cerró detrás de ella. Reconoció tanto el pasadizo de piedra delante de ella como el aire frío que flotaba a través de él.

--Nunca pensé que volvería aquí. Hestia murmuró.

Sosteniendo una Linterna de Piedra Mágica en su mano, avanzo por el pasillo hecho por el hombre como si el Mago la hubiera secuestrado y la estuviera jalando. Al final del pasillo, nuevamente siguió las instrucciones en la carta, entonando sin entusiasmo las palabras “Ábrete sésamo”. Cuando la pared se abrió, vio un gran altar al otro lado.

--... Oh, Hestia, ¿Eh?


--Hola, Urano. Espero que no te importe que haya tomado el pasadizo secreto.


Estaba parada en la <Cámara de las Oraciones> debajo de la Sede del Gremio según las instrucciones de Fels.


--Oh, ¿Alguien ha estado aquí?


Preguntó, al notar la silla y el tablero de ajedrez desplazados.


--… Sí. Hermes Respondió Urano.

Estaba desconcertada, pero, queriendo terminar su tarea rápidamente, no dijo nada más mientras se acercaba a él.

--Tengo un mensaje de Fels-kun. El Mago dice que aceleres la evacuación de los civiles de la Calle Dedalo. Probablemente ya estés haciendo eso, pero aparentemente la batalla va a comenzar muy pronto.

--Entiendo…


--Además, debes darnos el mapa de la Calle Dedalo que Fels-kun elaboró antes... junto con toda la información que tienes actualmente sobre <Knossos>.

 


Urano cerró los ojos. Luego, lentamente, los abrió y sacó un viejo libro. Era el <Diario de Dédalo>, que Hermes le había dado.

--...


Miró hacia abajo a lo que sostenía en sus manos, luego se lo tendió a Hestia.


--Toma esto. Es el <Diario de Dédalo>.


× × ×

--Hey... ¿Estás segura de que estamos haciéndolo bien? Preguntó Welf, sin ocultar su inquietud.

--N-No lo sé, pero... todo lo que podemos hacer es confiar en Fels-sama y esperar... Respondió la nerviosa Haruhime.

Bell, Lili, Hestia y Mikoto habían regresado a casa y en ese momento estaban juntos con Welf y Haruhime alrededor de un conjunto de cristales sobre la mesa. Habían estado esperando con la respiración contenida en una habitación trasera del edificio, sin ningún cambio en el cristal—cuando de repente comenzó a brillar con una tenue luz.

《¿Puedes escucharme, Bell Cranel》


--¡Fels-san!


Ante el sonido de la voz del Mago, Bell dejó escapar un alegre saludo. La imagen en el cristal mostraba a Fels y un grupo de Xenos reunidos en un espacio oscuro que parecía ser una alcantarilla.

《Primero, permítanme expresar nuestra gratitud. Diosa Hestia, apreciamos profundamente tu generosa compasión.》

Dijo Fels.


--Saltémonos las formalidades, Fels-kun. Esta solo es la segunda vez que hablamos, pero no había forma de que pudiera dejar a Wiene-kun y los demás a su propia suerte. De todos modos, fueron Bell-kun y los otros niños quienes decidieron.

De repente, la <Vouivre> asomó su rostro desde un lado del Mago con túnica negra.


《¡Bell! ¡Haruhime!》


--¡Wiene-sama!


Entonces tambien apareció Lyd.


《¡Bellchi! ¡Y tambien Lilichi! Lamento pedir su ayuda de esta manera otra vez...》

 


--Eso es cosa del pasado.


Estaban usando uno de los <Occulus> de Fels, que eran los Ítems Mágicos más importantes de todos, según la carta. Cuando Bell y Lili habían regresado de recuperarlo y muchas otras cosas, le habían entregado uno de los gemelos al búho Familiar para que se lo entregara a su amo.

Mientras Hestia le hablaba a la imagen de Fels en el cristal, Haruhime y Lili hablaron con Wiene y Lyd. Las voces excitadas de los Xenos resonaban en el <Occulus>.

《¡Tranquilícense! ¡Seremos descubiertos!》


Los regaño la Gárgola Gros.


Sin embargo, la emocional reunión a través de los cristales fue breve. Pronto, Bell y los demás comenzaron a discutir sus planes para las próximas horas y días.

《Tenemos seis rutas posibles.》


Dijo Fels, sosteniendo el brillante <Occulus>.


Después de pedirle a Bell que apuntara el cristal al plano de <Knossos> en el <Diario de Dédalo>, Fels lo había copiado cuidadosamente en un pergamino, que se había extendido en el suelo de piedra para que el Mago pudiera usarlo para explicarles el plan a los Xenos y a la <Familia Hestia>.

--De acuerdo con el Diario, hay seis entradas a <Knossos>, que se encuentran debajo de la zona central de la Calle Dedalo: noreste, noroeste, oeste, suroeste, sureste y este.

Dijo el Mago, con uno de sus dedos enguantados de negro trazando un círculo en el mapa a medida que se movía de una puerta de Oricalco a otra. Los Xenos permanecieron inmóviles, mirando el mapa.

《Nos abriremos paso a través de una de estas seis puertas y nos dirigiremos al Calabozo.》


--Por “abrirse paso”, ¿Quieres decir...?


Preguntó Lili, con su voz haciendo eco a través del cristal.


《Sí.》


Respondió Fels.


《La <Familia Loki> está fortaleciendo sus defensas. Probablemente no podamos evitar luchar contra ellos.》Un pesado silencio cayó sobre el grupo en el lado del <Occulus> de Lili.

Los Xenos estaban igualmente silenciosos. Los monstruos y los humanos compartían el mismo terror mientras cada uno imaginaba la próxima batalla en la Calle Dédalo y la terrible destreza de batalla de la facción más fuerte de la ciudad.

--... Si vamos a hacer esto, primero tenemos que sacar a la mayor cantidad posible de guardias de la <Familia Loki> de la ruta—¿Eso es lo que estás pensando?

 


Preguntó Welf.


《Precisamente.》


Dijo Fels. Como Welf había dado a entender, tendrían que mantener la escala del combate lo más pequeña posible.

《Bell Cranel, quiero que distraigas a la <Familia Loki>.》Fels continuó.

--¿Y-Yo?


Respondió Bell, mirando el <Occulus> que brillaba cuando el Mago hablaba.


《Dada tu situación actual, eres el más adecuado para este rol. Me gustaría que atraigas tanta atención como sea posible.》

--Um, perdón, ¿Pero puedo sugerir algo? En ese caso, parece que Bell-sama no tendrá que ir a la Calle Dedalo…

Haruhime interrumpió tímidamente.


《 No, quiero que venga aquí. Si está en un rincón distante de la ciudad, la <Familia Loki> enviará a la menor cantidad de personas posible para perseguirlo. Pero si va directamente al corazón de su posición, será un asunto diferente. Además, si es muy llamativo al hacerlo, no podrán ignorarlo.》

Todas las miradas en ambos lados del cristal se fijaron en Bell. Sus palmas estaban resbaladizas por el sudor.


《¿Podemos contar contigo, Bell Cranel?》


--… Sí. Lo haré. Por favor, permíteme hacerlo.


Exhalo el aire de sus pulmones y asintió. Mientras Hestia, los otros miembros de su <Familia> y los Xenos continuaban observándolo, apretó las palmas de sus manos en apretados puños.

《Bell-san, lo siento… Siempre te estamos lastimando…》


Dijo la Siren.


--Está bien, Rei-san. Ya tomé mi decisión. He decidido ayudarte a ti y a los otros Xenos…


《Bell-san…》


《¿Rei? ¿Por qué tu rostro esta rojo? ¿Te duele algo?》


《¿¡W-Wiene!?》

 


El susurro dolorido de la Siren había provocado una súbita ráfaga de actividad en el lado del cristal de los Xenos, comenzando con la pregunta de Wiene. Ya que un tipo diferente de emoción de antes descendía sobre los monstruos, Gros les gritó por segunda vez.

《¡¡¡Dije que se callen!!!》


La imagen en el <Occulus> oscilaba furiosamente, y Bell sintió que sus manos se humedecían por el sudor.


--¿¡Ouch!?


Bell gritó. Hestia y Lili le habían pellizcado la espalda.


《Bell Cranel, por favor abstente de arrebatos innecesarios.》Dijo Fels.

--Pero eso no fue mi culpa... Oh, no importa. Lo siento…


《Volvamos al tema en cuestión… No todas las noticias son oscuras. Tenemos el plano de <Knossos>. Existe una alta probabilidad de que la <Familia Loki> no tenga conocimiento de las entradas que conocemos.》

Ignorando la expresión ligeramente abatida de Bell, Fels señaló este único rayo de luz para ellos. El <Diario de Dédalo> explicaba a fondo la estructura de <Knossos>; al igual que las señales Ariadne que señalaban el camino a través de la Calle Dedalo, podría mostrarles una ruta de escape.

Mientras Lili, Mikoto y Haruhime escuchaban, expresiones de esperanza se extendieron por sus rostros.


《¡Pero pensar que Urano realmente obtuvo una copia del <Diario de Dedalo>! Es extraordinario… Esperaba que al menos supiera la ubicación de las entradas al laberinto, pero esto nos permitió mejorar nuestro plan de manera significativa.》

Dijo Fels.


--Parece que fue Hermes quien lo obtuvo. Dijo que lo recibió de Ikelos. Hestia relató lo que el Dios anciano le había contado sobre el Diario.

《Ah, ya veo... Recuerdo que el Dios Hermes entró en contacto con el Dios Ikelos en ese momento.》Fels sonaba bastante satisfecho con esa explicación.

《Tambien hay cosas que me gustaría que el resto de ustedes hagan.》


Continuó la figura vestida de negro, exponiendo las estrategias actualmente accesibles para ellos.


--¡Bell-sama estará en peligro, pero parece que el papel de Lili también es bastante arriesgado...! Lili señalo cuando el Mago había terminado, presionando sus manos en su cabeza.

--Haz tu mejor esfuerzo. ¡Contamos contigo, Lili-enana!

 


Welf se rió.


--¡Grr... no actúes como si esto no tuviera nada que ver contigo...!


--Welf-dono, nuestra posición tampoco es fácil... Debemos centrar nuestra atención. Dijo Mikoto.

--Haruhime-kun y yo actuaremos detrás de escena, pero nuestra tarea será difícil a su manera. Dijo Hestia, con los brazos cruzados.

--¡Cierto, pero estoy lista para enfrentar el desafío!


Replicó Haruhime, presionando sus manos contra su pecho.


《Bellchi, todos… lo siento mucho. Y realmente se los agradezco》


--Lyd-san…


《Hay mucho que me gustaría decirte… pero veámonos después de escapar de esto y tengamos una conversación adecuada.》

--¡Sí!


El rostro del monstruo flotaba en el centro del cristal. Por ahora, Bell había aprendido a distinguir si estaba feliz, enojado o triste.

Él sonrió de vuelta a los ojos amarillos y arrugados del Hombre Lagarto.


× × ×

Día y noche, un torbellino de actividad consumía a la Sede del Gremio.


Los miembros del personal corrían constantemente por los pasillos, mientras que las bellas recepcionistas intentaban calmar a los residentes en la recepción. Algunos de estos visitantes incluso estaban tendidos en el suelo en una esquina del vestíbulo que habían tomado, quizás incapaces de controlar su ansiedad. Sin embargo, esta abrumadora multitud incluía a muy pocos de los Aventureros que generalmente poblaban el vestíbulo, aparte de los pocos que acudían para obtener información. En cambio, estaba lleno de ciudadanos comunes, lo que lo convertía en una escena inusual.

Y la situación actual era un momento de calma en la tormenta. El caos y el ruido que siguió a la aparición de los monstruos armados en la superficie habían sido aún peores que las consecuencias de la destrucción de Rivira, la ciudad en el 18° Piso. Cada vez que un Aventurero informaba un avistamiento de monstruos, las noticias alimentaban las llamas que envolvían al Gremio.

Ahora, después de un intervalo de varios días, el personal finalmente tuvo tiempo para conversar. Muchos estaban descontentos con la orden de silencio de la administración acerca de la información sobre la existencia de <Knossos>, y las especulaciones volaban constantemente.

 


Esos comentarios a menudo expresaban críticas o animosidad hacia el <Pequeño Novato>.


-- —¡Es muy raro!


En el momento en que Misha Flott regresó a su escritorio en la oficina, no pudo evitar un frustrado arrebato por una conversación que había escuchado en el pasillo. Algunos de sus compañeros de trabajo habían culpado al chico por la situación actual.

--¡Los miembros de la <Familia Ikelos> son los únicos culpables! ¿¡Por qué están actuando como si el hermano menor de Eina... quiero decir que Bell Cranel... es el criminal aquí!?

Su voz era totalmente desproporcionada a su pequeño cuerpo de 150 cm. Su cabello color melocotón temblaba mientras hablaba. El resto del personal y todas las recepcionistas en descanso que se encontraban en la oficina apretaron los labios incómodamente.

--Flott, cálmate.


Dijo su jefe Beastman. Sin embargo, la paciencia de Misha había llegado a su límite en los últimos días, e ignoró la petición.

--¡Pero Jefe de Sección! ¡Las acciones de Bell Cranel pueden haber sido cuestionables, pero todos saben que fue la <Familia Ikelos> quien estaba capturando a los monstruos!

Su jefe reconoció la verdad en lo que estaba diciendo, pero trató de explicarle el otro punto de vista.


--Si piensas en el <Juego de Guerra>, el <Pequeño Novato> llamo demasiada atención, tanto buena como mala. La actual pérdida de esperanza es una señal de cuánto les gustaba antes a los ciudadanos y probablemente también de su reacción a la traición de sus expectativas. Luego agrega la envidia de los Aventureros además de eso, y obtienes una explosión eventual.

En otras palabras, no fue solo un caso de expectativas defraudadas, sino también de un resentimiento arraigado hacia el “súper novato” que estaba saliendo a la superficie. Ese era el destino de un Aventurero que se hacía famoso rápidamente como poseedor del récord.

--Pero más que nada, la ciudad ha sido dañada. Continuó su jefe.

--…


--Flott, lo viste con tus propios ojos, ¿Verdad? Esa parte de la Calle Dedalo se redujo a un páramo incendiado. Cuando sucede algo así—incluso si Bell Cranel no lo causó él mismo—molestara a las personas. Urano-sama ahora está dirigiendo personalmente la evacuación de civiles y la reparación de las calles, y sin embargo...

De hecho, la visión de esas pilas de escombros humeantes les había dado a las personas muchas razones para albergar oscuros sentimientos.

Y si Misha era sincera consigo misma, tampoco ella había estado segura de cómo se sentía sobre las acciones de Bell. Parecía haber perdido la cabeza y actuado imprudentemente.

 


Pero había visto a su compañera de trabajo y amiga Eina tan desanimada desde ese día, y Misha había comenzado a cuestionarse si él realmente había hecho algo mal. Ahora se encontraba corriendo para defender al chico.

--Eina...


Miró hacia su amiga semielfo. Estaba sentada en su escritorio, con la cabeza inclinada sobre su trabajo. Su flequillo ocultaba un rostro desprovisto de su brillo normal, mientras que la mano que movía la pluma se sacudía como si luchara por soportar algo. Incapaz de soportar la visión de Eina en esta condición por más tiempo, Misha se acercó a ella, mientras el resto del personal observaba.

--Hey, Eina, anímate...


Dijo Misha, mirándola tristemente.


--… no ha…


--¿Qué?


Preguntó Misha, incapaz de distinguir el débil susurro.


--Él no ha venido…


Esta vez, la semielfo formó las palabras con claridad. Levantó la mirada. Su rostro estaba lleno de ira.


--¿Por qué? ¿Por qué no ha venido a verme?


--¿E-Eina?


--¡Lo golpeé, después de todo, y al principio, me sentí miserable por ello! Pero... pero... ¿¡Qué se supone que voy a hacer con el hecho de que no ha mostrado su rostro aquí ni una vez, y mucho menos explicarme lo que sucedió!? Es extraño, ¿No es así? Totalmente extraño. ¿¡Qué cree que soy!?

--¿E-Eina-san?


--¡Y pensar que nunca antes había llorado frente a un chico!


Con sus ojos color esmeralda abiertos de par en par detrás de sus gafas y sus mejillas enrojecidas, Eina expresó toda la indignación e insatisfacción que se había estado acumulando dentro de ella. Parecía una mujer que criticaba a un amante con el que había discutido.

Misha reflexivamente dio un paso atrás. El resto del personal también se sorprendió por el cambio repentino en la semielfo, quien normalmente era amable y sociable.

--Ugh, me está volviendo loca...


Eina garabateó violentamente su nombre en el pergamino en el que había estado trabajando, luego saltó de su silla.

--¡Jefe de Sección, voy a patrullar la ciudad!

 


--“ “ “ “ “ “¿¡...!?” ” ” ” ” ”


Todos reaccionaron con un sobresalto. Todo el personal en la oficina parecía angustiado.


--¡E-Espera un minuto, Tulle! ¿¡Qué hay de esta montaña de papeles...!?


--¡¡Sí, Eina!! ¡No sé qué te pasa, pero cálmate!


--¡Si la ausencia de un empleado pone fin a toda la operación, tenemos un problema en nuestras manos! ¡Tal vez es hora de alguna reorganización!

--L-Lo siento.


Tartamudeó el Beastman abrumado por la intensidad de Eina.


--¡Tienes razón!


Dijo Misha, presionando sus manos a ambos lados de su cabeza.


Lo único que pudieron hacer todos los desconcertados compañeros de trabajo de Eina fue ver cómo la talentosa recepcionista se marchaba. Impulsada por sus emociones, Eina colgó una bolsa que contenía suministros de patrulla sobre su hombro. Luego cruzó el vestíbulo, con sus zapatos de cuero golpeando el suelo. Los ciudadanos sorprendidos abrieron un camino para ella, y un momento después, estaba afuera en la calle.

--¡Si él no viene a mí, entonces iré a él, maldita sea!


× × ×

A través del estrecho abertura en las cortinas, mire hacia el cielo nocturno. Delicadas nubes en forma de abanicos todavía permanecían. En la tenue luz de la luna que se deslizaba a través de la cortina, sentí que la lluvia se había ido.

--... Es hora de irme.


Susurré en la habitación oscura.


Yo era el único que quedaba en casa. Como instruyó Fels-san, Kami-sama y los demás se dirigieron a la Calle Dedalo primero, después de pasar el día haciendo los preparativos. Bloquearé las puertas, pero sin duda alguien irrumpirá mientras no estemos. Sin embargo, no encontrarán pistas sobre nuestras actividades más recientes.

Lili y Kami-sama habían ocultado todo lo valioso en el taller de Welf o en el sótano.


Normalmente, cuando estábamos fuera, le pedíamos a Miach-sama y a su <Familia> que cuidaran el edificio por nosotros, pero en este caso, podrían acabar siendo arrastrados en este asunto. Sería un error confiar en ellos ahora y hacerlos involucrarse.

--…

 


Me levante de la silla y me mire en el espejo de cuerpo entero. Estaba usando mi armadura y mi bolsa habitual, y sobre eso un manto que mezclaría mi figura en la oscuridad. Kami-sama dijo que se veía bien en mí, pero eso probablemente era una exageración.

Estaba armado con la <Daga Hestia> y <Ushiwakamaru>. Lo que me recordó que mi Daga carmesí todavía estaba en <Knossos>, donde la perdí durante la batalla contra los cazadores. Tal vez pueda recuperarla más tarde.

Cuando salí de la habitación, froté el <Occulus> fijado en la parte superior de mi guantelete, donde normalmente estaba el rubí.

El edificio, envuelto en la oscuridad, me despidió mientras pasaba por la puerta. Una figura estaba parada en el otro lado.

--Hermes-sama...


--¿Ya te vas, Bell?


Pregunto con una sonrisa y tocando la punta de su sombrero de viaje. Parecia haber estado esperándome.


--Sí.


Respondí asintiendo.


--Ah, ya veo... Bueno, te estaré apoyando. Haz tu mejor esfuerzo.


--… Gracias.


Después de ese breve intercambio, pasé junto a Hermes-sama. Podía sentir los ojos de los observadores mientras me dirigía hacia la Calle Dedalo.


× × ×

--...


Hermes miraba a Bell mientras desaparecía en el callejón oscuro de la noche, con una sonrisa en los labios.


Cuando se dio vuelta para irse, vio a una figura que se acercaba al hogar de Bell. Este no era un criminal ordinario que se aprovechaba de un edificio deshabitado. La figura golpeó concienzudamente la aldaba metálica de la puerta, luego frunció el ceño hacia la oscura estructura. Distinguió el perfil de una bella semielfo, con las cejas levantadas con ira. Vestida con el uniforme de una empleada del Gremio, se dirigió directamente hacia Hermes.

--Dios Hermes. ¿Sabes a dónde se ha ido Bell-kun... quiero decir Bell Cranel-san?


--¿E-Eina-chan? ¿Qué pasa? Pareces estar de mal humor.

 


Como líder de una <Familia> neutral, a veces Hermes recibía solicitudes del Gremio y conocía a todas las bellas recepcionistas por su nombre. Retrocedió un poco ante la expresión poco familiar en el rostro de la popular recepcionista. Pero luego sus ojos anaranjados se estrecharon.

--Eina-chan, creo que eres la Asesora de Bell, ¿No es así?


--Sí, lo soy. Y es por eso que me gustaría saber a dónde fue.


--Sé a dónde se dirige. Aparentemente, va a la Calle Dedalo.


--Gracias.


Dijo Eina de manera cortante. Hermes la llamó cuando se dio vuelta para irse.


--Espera un momento, Eina-chan. ¿Le darías esto a Bell?


--¿Esto…?


Hermes sacó de su bolsillo un brazalete con una piedra púrpura fijada en ella. Con cuidado de no levantar su ira al tocar su piel, muy despreocupadamente la colocó en la muñeca de Eina.

--Esto se le cayó a Bell. Quería devolvérselo, pero lo perdí cuando salió. Perdón por pedirte un favor, pero,

¿Podrías devolvérselo?


Al principio parecía sospechosa, pero después de escuchar la excusa del Dios, consintió.


--… Muy bien. Lo haré.


Hermes sonrió levemente hacia su espalda mientras se alejaba. Luego él también desapareció en la noche.


× × ×

Desde nuestra sede en la sección suroeste de la ciudad, me dirigí a la Calle Dedalo, en el sureste.


En el instante en que entre en las enredadas calles del Distrito Laberinto, los otros Aventureros me miraron fijamente.

--... ¡...!


Habían estado escudriñando las calles sospechosamente, y ahora dirigieron esas miradas de sospecha hacia mí.


… No, está bien. Esto está bien. No estoy asustado.


Vague sin rumbo por la calle, teniendo éxito en mi objetivo de atraer la atención.


--¡Hey, <Pequeño novato>! Si sabes algo, ¿Qué te parece decirnos?


--... No sé nada.


--Mi Dios no se calla al respecto. Sigue diciendo que debes saber algo sobre los monstruos.

 


Tuve varios intercambios con Aventureros mal educados cuyos nombres no conocía. Mi respuesta a ellos siempre era la misma.

Toda la Calle Dedalo estaba al límite. Tal vez era porque ahora, cinco días después de que aparecieron los monstruos en la superficie, los Aventureros estaban cansados e irritados después de que sus esfuerzos no les hayan permitido un progreso notable.

O tal vez sentían algo.


Tal vez sabían que algo estaba por suceder.


Después de sobrevivir a varias peleas con otros Aventureros sin incidentes, me acerque a un Arquero Elfo.


--Um... ¿Qué está pasando con la evacuación de los civiles?


--... No queda ni un alma por aquí. El Gremio los movió a todos. Aquellos que no han evacuado hoy parecen haberse reunido en el lado noroeste de Calle Dedalo.

Respondió cortésmente, aunque con una expresión incómoda en su rostro. El Distrito Laberinto se encontraba en la tercera sección de la ciudad, comprimida entre las Calles Principales de Este y Sureste. Por lo que podía decir de las respuestas del Elfo, la mayor parte de los residentes habían sido evacuados a una sección de la Calle Principal del Este

Dolor atravesó mi corazón cuando pensé en Lai y en los otros huérfanos, pero al mismo tiempo me sentí aliviado. Lo más probable es que la batalla en la Calle Dedalo tendrá lugar entre sus secciones sur y oeste.

Ahora, ¿Qué hay de la <Familia Loki>...?


Cuidando de no dejar que los otros Aventureros me distrajeran, explore mi entorno. Busque a lo largo de la calle de ladrillos sucios el emblema del <Tramposo>... y allí estaba. Hombres y mujeres semi-humanos estaban parados contra una pared susurrando entre sí, con sus armaduras llevando el emblema. Los miembros de la

<Familia Loki> me miraron y luego se escabulleron de la vista.


--... ¿...?


No sabía qué hacer con ellos. Claramente me habían reconocido antes de irse, pero no podía hablar con ellos ni seguirlos. Fingiendo estar buscando información, poco a poco me dirigí hacia el lado sur del Distrito Laberinto.

Esas personas… ¿Fueron a decirle a alguien? ¿A quién? ¿A Finn-san? O—


Un momento después, la respuesta a mi pregunta cayo desde arriba.


*¡Thud!* *¡Thud!*


El sonido chirriante de botas aterrizando en una superficie dura atrajeron mi mirada hacia arriba.


--… ¿Que demo—?


No podía creer lo que veía. En el techo de un edificio alto en esta calle, un hermoso cabello dorado brillaba contra el negro cielo nocturno.

 


Ojos que coincidían con el cabello que se mecía en el viento miraban directamente hacia mí.


Vestida con una armadura plateada y azul verdoso, la <Princesa de la Espada>, la espadachín más fuerte de la ciudad, apareció sobre mí.

¿¡Aizu-san...!?


× × ×

--…


Aizu vislumbro al chico de entre los muchos Aventureros que iban y venían en la calle. Ella lo miraba hacia abajo mientras él la miraba hacia arriba con asombro.

--Finn. Si ese chico llega a la Calle Dedalo... Lo vigilare.


Antes, cuando los Aventureros se preparaban para tomar sus posiciones después de haber descansado, Aizu le había ofrecido sus servicios a Finn.

--¿En serio…? ¿Puedes hacerlo? Aizu, has apoyado demasiado a Bell Cranel. Hablando honestamente, me temo que a propósito lo perderás de vista.

Finn respondió.


La vigilancia de Bell era lo único que Finn no tenía la intención de entregarle a Aizu.


--Seré sincero contigo, Aizu. Objetivamente hablando, Bell Cranel es una fuerza desestabilizadora en Orario en este momento. Es un factor de riesgo. Teniendo eso en cuenta, tenemos que hacer dos cosas. Primero, estar alerta, y segundo, si surge la necesidad, detenerlo de actuar.

--…


--¿Realmente puedes hacer esas cosas?


Aizu había mirado hacia abajo por un momento desde los ojos de su líder, quien no toleraría deshonestidad. Entonces asintió con firmeza.

--Si intenta algo… lo detendré. Si alguien tiene que detenerlo, quiero ser yo.


--…


--Y si aparece un monstruo... lo eliminare.


Las palabras de Aizu eran un reflejo sin adornos de la mezcla de deber y deseo personal en su corazón. Finn se había asomado a sus ojos desnudos y luego asintió.

--Está bien.


Había dicho.

 


--No confía en mí...


Aizu murmuró, volviendo de su ensoñación y mirando por encima de su hombro.


--Pero no hay nada que hacer al respecto.


La verdad era que Aizu no podía evitar tener una debilidad por el chico.


Ahuyentando esos pensamientos ociosos, Aizu centró su atención en el paisaje urbano debajo de ella.


... Como Olba y los otros miembros de bajo nivel de la <Familia> me dijeron, está solo por ahora...


El chico todavía la estaba mirando. Ella había dejado deliberadamente que la viera para mantenerlo bajo control. Y entonces comenzó su vigilancia.


× × ×

¿Aizu-san está aquí sola, vigilándome ...? Esto era lo peor. Estaba acabado.

Esos pensamientos vinieron a mi mente espontáneamente en el momento en que la vi. Habían soltado el arma más poderosa de su <Familia> en mí, y no tenían la intención de dejarme hacer nada estúpido. Planeaban cortar nuestros pequeños trucos con una oscilación de su espada. La <Familia Loki> le había dejado mi vigilancia completamente a Aizu-san.

Mientras estaba congelado en medio de la calle, los otros Aventureros siguieron mi mirada hacia arriba y notaron a la <Princesa de la Espada>. Un hilo de sudor frío se deslizo por mi mejilla. Fingiendo limpiarlo, le susurre al <Occulus> en el dorso de mi mano izquierda.

--Kami-sama... Aizu-san está aquí.


《Ugh, ¿En serio? 》


La voz agitada de Kami-sama regreso a mí a través del cristal azul, que estaba apagado para no mostrar una imagen.

《Bueno, en cierto sentido, significa que podrás mantener a Wallen-lo-que-sea-kun pegada a ti… Pero si lo necesitas, ¿Crees que podrás librarte de ella?》

--Eso podría ser—No, eso definitivamente no será posible.


Mi papel era atraer la atención y, si era necesario, encontrar a los Xenos que se separaron del grupo. Era una posición de guerrilla que sacaba provecho de mi movilidad. Pero ese plan acababa de convertirse en humo. Se suponía que debía ser una distracción, pero habían asignado una sola persona para que me vigilara—Aizu-san. Y eso significaba que sin importar cuánto me mueva, la formación de batalla de la <Familia Loki> en la Calle Dedalo no cambiará ni un ápice. Esto debía ser el trabajo de Finn-san.

Mientras Aizu-san esté emparejada conmigo, todos nuestros trucos serian frustrados.

 


¿Debería aprovechar la confusión para quitármela de encima?


No, no se podía hacer. Incluso si usaba uno de los Ítems Mágicos de Fels-san…


Talle mi mano contra el bulto de la bolsa escondida debajo de mi manto, conteniendo la respiración. Justo en ese momento…

--¡Hey!


--¿¡Eeeek!?


Dejé escapar un grito de sorpresa cuando unas manos golpearon mis hombros. Mi corazón latía con fuerza, mientras saltaba al aire.

Los Aventureros que nos rodeaban se sobresaltaron por la sorpresa. Nervioso, me di vuelta.


--¿Huh? ¿Naaza-san?


Ojos somnolientos, orejas de perro colgando a los lados de su rostro y mangas irregulares que ocultaban su

<Airgetlám>—su brazo falso—la Capitana de la <Familia Miach> se dirigió a mí con su habitual voz plana y levanto ambas manos.

--Hola…


--¿Q-Qué estás haciendo aquí?


--Um… Bueno, supongo que estoy aquí para ayudarlos chicos.


Las palabras de mi conocida Dogman me sorprendieron una vez más.


--Estás en problemas, ¿Verdad? Seguro que te abstienes. Hubiera estado bien que me pidieras un favor, teniendo en cuenta nuestra relación…

--No, pero… Naaza-san, ¿No sabes… lo que hice?


--No sé los detalles… Pero déjame adivinar, te metiste en problemas nuevamente por perseguir el trasero de una chica. ¿Cierto?

--¡No, eso no es…!


… Pero, ¿Realmente estaba equivocada?


En el sentido de que corrí detrás de Wiene, debo admitir que ella no…


Naaza-san asintió con la cabeza y me dio una palmadita en la espalda. Podía sentir un sudor viniendo.


--De todos modos, esto es lo que Miach-sama me dijo que hiciera…


--¿Qué?


Naaza-san explicó que él le había dicho que yo había causado algunos problemas, pero que ella me iba a ayudar de todos modos sin hacerme ninguna pregunta.

 


--Creo que la <Familia> de Takemikazuchi-sama probablemente tambien esté por aquí. Hermes-sama parece haberles dicho que viniste a la Calle Dedalo… Bell, voy a decirlo una vez más. Eres demasiado reservado.

Miach-sama y Takemikazuchi-sama eligieron salvar… no a los Xenos, sino a mí, quien estaba tratando de salvar a los Xenos. Estaban confiando en mí, a pesar de que había decidido ayudar a los monstruos.

Mi visión se volvió borrosa al pensar en su respuesta y la amabilidad de Naaza-san, quien había confiado en mí en un momento como este.

--… Bell, eres un llorón.


--¡L-Lo siento!


Rápidamente me limpie los ojos para evitar que se derramaran las lágrimas. Aun así, Naaza-san—quien era mayor que yo—acaricio mi cabello cariñosamente. Me sonroje mientras los otros Aventureros me miraban con curiosidad.

--Entonces, ¿Hay algo que pueda hacer? Solo soy yo ahora, con Daphne y Casandra fuera de esto, por supuesto…

--Um, bueno… si insistes…


Consciente de los ojos de Aizu-san observándonos, bajo mi manto sentí la bolsa escondida allí. Cuando retire uno de los Ítems y se lo pase a Naaza-san, murmure unas instrucciones en su oído.

--Okay, lo tengo… y Bell, será mejor que me compres muchas pociones la próxima vez. Dijo con una sonrisa.

--Haha… ¡Lo haré!


Se alejó, agitando su mano mientras se aleja. Me había dado un impulso de energía y coraje.


× × ×

Una mujer… una Dogman…


Desde el techo del edificio, Aizu observaba la reunión de Bell con Naaza.


… Está acariciando su cabello.


Inconscientemente, su propia mano acarició el aire delgado y reconfortante, como una niña pequeña a quien le habían quitado su mascota.

Un instante después, se dio cuenta de lo que estaba haciendo y negó con la cabeza como para aclararla.


¿Le está dando algo? No puedo verlos bien… Será mejor que se lo cuente a Raúl.

Pensó, mientras Bell y Naaza se separaban. Ella continuó monitoreando a Bell.

 

 

× × ×

La ayuda de Naaza-san puede llegar a ser crucial… Me pregunto si debería decírselo a Lili.


Después de despedirme de Naaza-san, me dirigí a la sección más meridional del Distrito Laberinto. Vi a Aizu- san por el rabillo de mi ojo un par de veces—por supuesto estaba siguiéndome—y comencé a llevar el

<Occulus> en mi guantelete a mis labios, con la intención de ponerme en contacto con Kami-sama. Pero antes de que pudiera hacerlo, una femenina voz malhumorada se escuchó en mi oído.

--¡Bell Cranel!


--¿¡Eek!? ¿Aisha-san?


--¿Por qué estás gritando? Suenas como si un monstruo te estuviera persiguiendo. ¿Me confundiste con esa mujer sapo?

--¡L-Lo siento! Y Ryuu-san también—¡Ergh!


Parpadee sorprendido cuando Ryuu-san extendió un dedo y lo presiono contra mis labios. Llevaba una capucha y una máscara que ocultaba su rostro, mientras que Aisha-san estaba vestida como una bailarina.

--Saludos, Cranel-san. Pero por favor, ten la amabilidad de evitar gritar mi nombre.


--¿Q-Qué están haciendo aquí?


Pregunté, repitiendo la pregunta exacta que le hice a Naaza-san.


--Andrómeda nos contó todo. Hemos venido a ayudarte. Dijo Ryuu-san con calma.

--No te lo dije, pero me uní a la <Familia Hermes>. Aparentemente, no existe el poder de veto allí. Aisha-san agrego encogiéndose de hombros.

No había descifrado lo que estaba pasando, pero… ¿Hermes-sama otra vez?


Dado nuestro tema de conversación, estábamos encorvados como si estuviéramos teniendo una conferencia secreta. Los Aventureros masculinos en la calle chasquearon sus lenguas con disgusto al ver mi rostro solo a una pequeña de distancia de la enmascarada Ryuu-san y de la hermosa y encantadora Aisha-san. Sus ojos eran lo suficientemente fríos como para congelarme…

--Andrómeda tenía algunas peticiones…


--Yo me encargo de eso. ¿Hay algo que necesites? Solo dilo.


--Bueno…


Hablar con talentosas aventureras de Segunda Clase me ponía nervioso, pero hice mi solicitud.


--… Es una solicitud bastante difícil.

 


Dijo Ryuu-san. Sin embargo, Aisha-san fue menos moderada.


--¡Tienes algo de agallas!


--¡L-Lo siento! Incluso si pudieran comprarme un poco de tiempo… ¿O es demasiado difícil?


Para ser honesto, sabía muy bien que había pedido demasiado. Pero también sabía que ahora no era el momento de contenerse.

Si no solicitaba su ayuda, no podría hacer nada.


--No, no, lo haremos. Si es lo que quieres. Haremos todo lo que podamos.


--Ryuu-san… lo siento. Muchas gracias.


Una sensación de profunda gratitud surgió en mi pecho mientras miraba los ojos azul cielo en el fondo de su capucha.

La sensación del brazo de Aisha-san rodeando mi cuello me sobresalto de ese estado de ánimo pensativo.


--¡Uh…!


--Te rodean los problemas, chico. ¿O debería decir que no puedes evitar inmiscuirte?


Los brazos de Aisha-san estaban alrededor de mi cuello ahora, y me está atrayendo hacia ella.


Estaba rodeado de una suave piel marrón y olor a almizcle. Me sonroje ante la sensación de sus grandes pechos contra mí mientras ella suspiraba en mi oído.

--Cuando todo esto termine, quiero una recompensa adecuada.


--¿¡Eh!?


Se lamio los labios y me mostro una sonrisa ferozmente coqueta. Podía sentir la sangre drenándose de mis mejillas cuando—

--¡Creo haberte dicho que mantuvieras tus manos alejadas de él!


Ryuu-san oscilo su espada de madera hacia Aisha-san con una fuerza aterradora.


Aisha-san esquivo el ataque como si lo hubiera estado esperando, conmigo aún presionado en su escote. Desde las sombras de su capucha, los ojos de Ryuu-san se llenaron de ira.

Esto no era un farol. ¡Realmente estaba furiosa!


--Deja ir a Cranel-san en este instante. Si no lo haces, te daré una paliza.


--¡Solo inténtalo! ¡No soy del tipo para sentarme mirando a mi presa con la boca cerrada!


¿¡Por qué la situación de repente se volvió violenta!? ¿¡No dijeron que iban a ayudarme!?

 


Desesperadamente intente escabullirme de mis suaves restricciones marrones, pero no podía liberarme de esos brazos Lv. 4. Estaba atrapado entre la ira de una Elfa y el cuerpo de una Amazona. Además de eso, los ojos de los otros Aventureros estaban llenos de una mezcla de resentimiento y malicia… ¡Ahhhhhhhhhh……!

¡Espera, estaba siendo observado en este momento! Mire hacia arriba y justo allí—

¡¡¡¡¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh!!!!!!!


¡Aizu-san me estaba mirando directamente!


× × ×

¿Más mujeres…? Una Amazona y… ¿Quién podría ser?


Aizu miró hacia la Amazona y la figura enmascarada mientras interactuaban con el chico.


Oh, ella acaba de presionar sus dedos contra sus labios.


…... ¡Y él está siendo… abrazado!


Aizu observaba en silencio desde el borde del tejado cómo la Amazona presionaba a Bell contra su pecho. Aparentemente por su propia voluntad, las piernas de Aizu se doblaron y se pusieron en cuclillas para acercarla un poco más a la escena de abajo.

Envolvió sus brazos alrededor de sus rodillas y miró fijamente a Bell. Si la vigilancia de Aizu fuera lluvia, sería un aguacero.

× × ×

¡Esto es malo, esto es malo...! ¡Quiero correr hacia ella y explicarle todo...!

Cuando Ryuu-san, Aisha-san, y su argumento finalmente me dejaron, comencé a sudar como una cascada. Los otros Aventureros parecían estar al borde de una revuelta, y no era muy aficionado a sus miradas asesinas,

¡Pero era Aizu-san y su mirada constante lo que más me molestaba! Y su expresión no había cambiado nada. ¡Ni un poco!

Era como si me estuviera reprendiendo por algo. Mi corazón no paraba de palpitar.


¿¡Esta es otra de tus estrategias para socavarme, Finn-san!?


Grite dentro de mi cabeza, aunque mi temor y admiración por el Aventurero de Primera Clase casi seguro no estaban justificados.

Será mejor que vaya a algún lugar con menos personas...

 


O eso pensé.


--¡¡Ahí estas, Bell-kun!!


El último asesino llego.


--¿¡E-Eina-san!?


--¡Finalmente te encontré! ¡He estado buscándote por todas partes!


Vestida con su uniforme del Gremio, se dirigió directamente hacia mí. Escuche susurros maliciosos de “¿Otra vez?” a mi alrededor. Mi sudor estaba convirtiéndose en una marea alta.

--¿Q-Qué estás haciendo aquí? Pregunte por tercera vez esta noche.

--¡Escuché que estabas en la Calle Dedalo! ¡Y cuando les pregunté a los demás Aventureros, muy amablemente me señalaron en tu dirección!

Eina-san dijo apasionadamente.


Tenía que admitir que dada la cantidad de atención que había atraído, preguntarle a otros Aventureros podría ser una buena forma de encontrarme.

Pero... ¿Eina-san estaba enojada?


Pensé que cuando nos encontráramos sería más... incómodo. Ignorando mi pánico, camino hasta la punta de mi nariz.

--¡Cómo no viniste después tanto tiempo, tuve que venir a ti!


--¡¡L-Lo siento!! ¡¡Um, yo, uh, me sentí avergonzado y apenado de mostrar mi cara, así que...!!


--Apuesto a que sí. ¡Eres justo ese tipo de hombre! ¡Sin importar cuán grave sea la situación, eres un cobarde que me sorprende incluso a mí! Pero, ¿¡No crees que habría sido una buena idea al menos contactarme o verme una vez!?

--¡L-Lo siento...!


Dije, estremeciéndome.


Nunca había visto a Eina-san lucir tan feroz antes.


La culpa recaía enteramente en mi—fui yo quien le causó problemas y la hizo preocuparse—así que todo lo que podía hacer era disculparme profusamente. Estaba enfadada conmigo desde lo más profundo de su corazón, y me regañaba como una hermana reprendiendo a su hermano menor.

--Así que solo soy una mujer que usaste cuando te convenía, ¿¡Huh!?


--¿¡Eina-san, Eina-san!? ¡Alguien podría malinterpretarte...!

 


Le grite cuando dejó caer la bomba más grande de hoy.


Las miradas de los otros Aventureros se habían vuelto aún más agudas. Ya había tocado fondo, pero ahora un pedazo de basura tendría una mejor reputación que yo. Podía escucharlos lanzando insultos y maldiciones en mi dirección.

--Es el peor.


--¡Un enemigo de todas las mujeres!


--¡Vete a la mierda, conejo!


¡¡Ahhhhhhhhh...!!


Estaba demasiado asustado para siquiera mirar en la dirección de Aizu-san.


--¡No te dejaré ir hasta que hayas respondido todas mis preguntas!


--¿Qué? ¡¡Eso es—!!


Eina-san me tomo del brazo y una vez más termine presionado contra el cuerpo de una mujer.


Me puse rojo remolacha, luego blanco—mi codo tocaba el pecho de Eina-san y todos los Aventureros me estaban mirando. Pero también debido a la mirada de la persona que admiraba ardiendo en la parte posterior de mi cabeza.

Era como un tipo de castigo divino. Este debía ser el precio por hacer llorar a Eina-san ese día.


× × ×

¿Es… otra mujer de nuevo…?


Aizu era muy consciente de la reunión de Bell con Eina.


… Todas mujeres, ningún hombre.


Ella se hundió en un silencio que llegó a lo más profundo de su corazón. Mientras estaba sentada con los brazos alrededor de sus rodillas, sus ojos se clavaban implacablemente en la cabeza blanca del chico. Podía distinguir frases como solo una mujer que usaste.

Se puso rojo, luego blanco, tan rápido como un artista de cambio rápido. Parecía inquieto. Aizu ladeó la cabeza hacia un lado, con su cabello dorado cayendo sobre su hombro.

--¿Bell es… un mujeriego? Susurró para sí misma.

Un momento después, el grito de Bell dividió el cielo nocturno.

 

 

× × ×

--He estado escuchando a Bell-sama gritar por un tiempo… Dijo Haruhime con inquietud.

--Lo sé. Quiero advertirle que no haga tanto ruido, pero como estamos separados, no hay nada que pueda hacer. Respondió Hestia, cruzando los brazos sobre su pecho.

Los gemidos del chico provenían del <Occulus>. Hestia y Haruhime quien vestía un kimono estaban en la sección suroeste de la Calle Dedalo, prácticamente en su frontera con el Barrio del Placer. Habían tomado una posición en la cima de una torre vacía con una buena vista de la ciudad.

--Y, Haruhime-kun, ten cuidado con hablar cerca del cristal porque captará el sonido.


--¡Oh, lo siento mucho!


Dijo la chica Renart, presionando ambas manos en la boca y saltando hacia atrás desde el <Occulus>.


Varios <Occulus> estaban alineados en el techo, y junto a ellos se extendía un mapa del tamaño de una alfombra. <El Legado de Dedalo>—su nombre—estaba inscrito en una esquina. El Sabio original había caminado por el área con sus pies huesudos para crear el mapa del Distrito Laberinto. No pude salir mucho, pero logré inspeccionar el área, había dicho el Mago. A pesar de ese modesto reclamo de haber omitido algunos de los callejones y puertas ocultas, el mapa incluía rutas que incluso los residentes de la Calle Dedalo no conocían. Los cientos y miles de anotaciones escritas en la hoja—desde el ancho de las calles hasta el número de posibles obstáculos—hicieron que Hestia se sintiera débil la primera vez que lo vio.

Había un punto más importante sobre el mapa.


Una serie de nombres estaba escrita en él y se movían como si estuvieran vivos.


--Veamos… parece que Bell-kun y Ayudante-kun están en la sección sur como estaba planeado...


--Pero en el oeste, parece que Mikoto-sama y Welf-sama todavía no se han encontrado con los Xenos.


Hestia estaba en cuatro patas encima del mapa, mientras que Haruhime se inclinó sobre el con las manos sobre sus rodillas. Estaban siguiendo los diferentes nombres mientras se movían, y Hestia los seguía con su dedo.

El mapa había sido rociado con <Polvo Buscador>, uno de los Ítems Mágicos de Fels.


El polvo se mantenía en un frasco grande. Para usarlo, se tenía que gotear sangre sobre él y rociar la sustancia enrojecida en el mapa. Si el donante de la sangre estaba en el área que mostraba el mapa, su nombre aparecería, junto con su ubicación. Hestia y todos los miembros de su <Familia> habían vertido su sangre en el frasco antes de dárselo al búho Familiar, junto con los <Occulus>, para que se los entregara a los Xenos. Después de que los monstruos agregaron su sangre, el búho devolvió el frasco a Hestia. Ella roció el polvo sobre el <Legado de Dédalo> que había recibido de Urano, y el Mapa Mágico se completó. Le permitía ver de un solo vistazo dónde se encontraban los miembros de su <Familia> y los Xenos.

 

 


El único inconveniente era que el polvo solo se podía usar con los mapas que Fels había creado con papel especial hecho a mano. En este papel mágico se tenía que dibujar las rutas adecuadamente. Un mapa dibujado descuidadamente no funcionaría.

El enorme mapa del Distrito Laberinto mostraba el nombre de todos en Koine rojo sangre, a excepción de Fels y Gros, quienes no tenían sangre para dar. Tal vez Fels se había sentido juguetón, ya que las palabras parecían haber sido escritas con una pluma y se movían como piezas de ajedrez.

Haruhime recogió el gemelo del <Occulus> de Welf.


--Welf-sama, Mikoto-sama, eh... Por favor, giren en la tercera esquina. Dijo Haruhime.

--Habrá un desagüe de aguas residuales a lo largo del lado izquierdo de la calle. Ahí es donde se esconden los Xenos.

Agregó Hestia.


《Lo tengo.》


《¡Gracias, Haruhime-dono y Hestia-sama!》


El poder del <Polvo Buscador> y los <Occulus>—que juntos les permitían a Hestia y Haruhime determinar instantáneamente la ubicación de todos y comunicarse con ellos—había convertido el tejado en un centro de comando y operaciones de combate al aire libre. Lo que sucediera aquí determinaría el destino de los Xenos, que tendrían que abrirse paso a través del intrincado laberinto de la Calle Dedalo y luego a <Knossos>.

Ya que Hestia no tenía capacidad de combate, estaba a cargo de dirigir la operación desde detrás de las escenas. Haruhime se desempeñaba como su asistente y, en caso de emergencia, se precipitaría para darle un <Impulso de Nivel> a Bell y a sus otros combatientes.

--Ahora bien, si solo esto tambien nos dijera dónde está el enemigo, sería perfecto. Dijo Hestia.

--Es verdad… Si ese fuera el caso, podríamos superar todo esto sin toparnos con la <Familia Loki> en absoluto.


Hestia se apartó del mapa, se sentó con las piernas cruzadas y miró hacia la parte central del Distrito Laberinto, donde sospechaba que se localizaba el cuartel general de la <Familia Loki>.

Por supuesto, no podemos pedirles su sangre…


La imagen del rostro de cierta Diosa flotaba en su mente, y sus pensamientos retrocedieron en el tiempo.

 

 

× × ×

--Loki. Quiero hablar contigo sobre los monstruos armados.


Era el día anterior, y Hestia y Bell acababan de separarse en la Calle Dedalo. Esas fueron las primeras palabras que salieron de su boca después de que él se fue.

--Ahora, y solas.


--…Seguro, como sea. Mientras no tarde demasiado.


Quizás había algo en la expresión seria de Hestia que hizo que Loki estuviera de acuerdo; la siguió hasta un patio ovalado con una fuente.

--Los monstruos que aparecieron en la superficie se llaman Xenos. Son inteligentes. Dijo Hestia.

Pasó a explicar todo lo que sabía sobre los Xenos y la conexión de su <Familia> con ellos. Era una apuesta. Conociendo a Loki, era muy posible que encontrara la información entretenida y la transmitiera a toda la ciudad. Pero si supiera la verdad sobre estos eventos recientes, seguramente tendría algún impacto en la

<Familia Loki>. Hestia habló con la esperanza de que Loki actuara con una apariencia del carácter de una Diosa.

--Wow… Monstruos que pueden comunicarse.


Loki no pareció especialmente sorprendida por las palabras de Hestia. Ella entrecerró sus ojos bermellón.


--Entonces, ahora que has revelado el secreto, ¿Qué quieres de mí?


--… Quiero que nos ayudes a vivir en paz con los Xenos. Tal vez sea demasiado—si simplemente los ignoras por el momento—

Loki la interrumpió con una risa burlona.


--¿Qué eres, una idiota?


Con esas cuatro palabras, destruyó las esperanzas de Hestia.


--… ¡…!


--Niñita. ¿Sabes quién es el Capitán de mi <Familia>?


--… <El Valiente>, Finn Deimne.


--¿Y cómo se llama nuestra facción?


--… <Familia Loki>, la facción más fuerte de la ciudad.

 


--Tienes toda la maldita razón. Finn es la esperanza de los Hobbits y la estrella de Orario. Es un poco molesto, pero somos la mejor <Familia> de la ciudad. ¿Tienes alguna idea de qué harían las personas si nos pusiéramos del lado de los monstruos?

Hestia no pudo encontrar nada que decir.


--Si trato de obligar a mis lindos niños a hacer algo así, me sacarían de la ciudad riéndose. Ellos dirían, “Loki, has llevado tus bromas demasiado lejos. Es hora de dejar tu diversión y tus juegos.” incluso podrían volverse contra mí y marcharse. En cuanto a Finn, ha estado en esto por sus propios intereses desde el principio—no lo pensaría dos veces antes de abandonarme.

Contrariamente a su comentario sobre la actitud fría y calculadora de Finn, Loki parecía estar disfrutándolo.


--Lo que Finn quiere es la fama por revivir a una <Familia>. No hará nada para arruinar su propia reputación. Él no puede. Así que no es posible reconciliarse con los monstruos… Tus niños son una prueba suficiente de lo que sucedería si las personas se enteraran.

--...


--Las ambiciones de Finn nunca coincidirán con lo que quieres.


No había forma de que la <Familia Loki> bajo el liderazgo de Finn y la <Familia Hestia> tratando de proteger a los monstruos llegarían a un acuerdo. Curiosamente, Loki estaba diciendo exactamente lo que Hermes le había dicho a Bell.

--De todos modos, Finn ya tiene una idea bastante buena de lo que son esas cosas Xenos.


--¡…!


--Pero él no les ha dicho mucho a Aizu-tan y a los demás. ¿Sabes por qué? Dado que Hestia vaciló, Loki continuó.

--Porque los retrasará. Podría hacer que sus lindos subordinados vacilen antes de actuar. Y sobre todo… si la verdad sobre los Xenos saliera a la luz, sacudiría las bases de Orario.

Decirles a todos sobre los Xenos podría ser su salvación, pero también representaba un riesgo para las vidas de las personas.

¿Hestia podría decir honestamente que todos los Aventureros que aprendieran sobre los Xenos podrían seguir matando a otros monstruos sin dudarlo un momento? No podía. Y un momento de vacilación pondría sus vidas en riesgo. Eso podría ser fatal para Orario, la ciudad que floreció gracias a la existencia del Calabozo. Finn lo sabía.

Hestia también lo sabía. Cuando la batalla a entre la <Familia Loki> y los Xenos había estallado en el Distrito Laberinto, ni ella ni Fels habían transmitido el hecho de que estos eran monstruos inteligentes. Temían correr el riesgo irrevocable de causar el caos en todo el Mundo Inferior.

 


Fels probablemente tambien sabía que Finn no escucharía ninguna de sus súplicas. Si algún ciudadano estuviera mirando, él mataría sin dudar a los “monstruos”, incluso si sabía que eran inofensivos. Ese era el tipo de espíritu inquebrantable y ambición extrema que tenía.

--Básicamente, es imposible, ¿Verdad? La idea de que nuestros niños vivan en paz con monstruos. Dijo Loki.

--Eso depende…


--Muchos de nosotros, Dioses idiotas, probablemente lo veamos como un misterio o un poco de entretenimiento. Pero los niños son una historia diferente. Odian a los monstruos con sus corazones y almas. Por eso tengo miedo.

Loki suspiró antes de continuar.


--¿Cuál fue esa enfermedad que mató a un montón de niños…? Oh sí, la Peste Negra. Si esa enfermedad causó estragos y luego viniera diciendo: “Hey, quiero ser amiga con la humanidad; Prometo que no mataré a nadie más.” ¿Crees que nuestros niños solo le darían la mano y se harían amigos?

--…


--De ninguna manera. Estarían demasiado asustados. Sabrían que incluso si la enfermedad no quisiera, podría hacer que todos sufran y mueran. Repentinamente, tan fácilmente como respirar.

Los monstruos habían dejado una estela de destrucción en todo el mundo, matando a cientos de millones. Incluso ahora, estaban matando personas. Tenían cuerpos amenazantes, garras y colmillos que eran los mismos símbolos del derramamiento de sangre, llamas que invitaban a la muerte y voces bestiales. Todo sobre ellos encarnaba la matanza. Loki estaba sugiriendo que, para los habitantes del Mundo Inferior, los monstruos eran lo mismo que una enfermedad devastadora o un desastre natural.

En este caso, la “enfermedad que causó estragos” serían los Xenos. Y dejar entrar esta “enfermedad” sin una cura a la mano podría conducir a la autodestrucción.

--Así que no escuchare tus peticiones. Todo depende de Finn—todas nuestras decisiones y todas nuestras acciones.

Dijo Loki.


Hestia había estado mirando hacia abajo y mordiéndose el labio, pero ante las siguientes palabras de Loki levantó la cabeza.

--A cambio, mantendré mi boca cerrada sobre lo que me dijiste hoy.


--¿Huh?


--Estoy diciendo que pretenderé que nunca escuché nada de ti. No le contaré a Finn lo que tu <Familia> planea hacer. Me limitaré a esperar y observar.

--… ¿Cuál es tu objetivo?

 


--Oh, esto y lo otro… supongo que soy uno de esos Dioses que ama un poco de misterio y diversión. Respondió Loki en broma antes de darse la vuelta para alejarse.

--¡Espera, Loki!


--Adiós, enana. Gracias por ayudarme a matar algo de tiempo.


Agitando su mano sin entusiasmo, la Diosa de cabello bermellón desapareció de la vista de Hestia.


× × ×

No sé lo que Loki está pensando… pero parece que no necesitaremos mantener un ojo en ella.


En cierto sentido, ella era la tramposa más molesta de todas, y ahora no tendrían que preocuparse de que se interpusiera en su camino. Al menos algo útil había resultado de la conversación.

Esa fue la conclusión de Hestia mientras volvía su atención al presente.


--El resto depende de Bell-kun y de los demás... Murmuró Hestia.

Levantó la mirada. Nubes desvaneciéndose velaban el cielo nocturno.


El reloj roto que estaba al lado del mapa a su lado, marcó la hora. El tiempo designado había llegado.


× × ×

Lyd miró hacia el cielo azul oscuro.


Ahora libre de nubes, era un interminable mar de estrellas.


--Finalmente puedo ver el cielo que anhelaba... pero solo al andar sigilosamente de esta manera. Tal vez somos criaturas de las sombras después de todo.

Dijo suavemente a través de sus colmillos, burlándose de sí mismo.


Los pies deformados y escamosos del Hombre Lagarto guerrero estaban plantados en el borde de la alcantarilla oscura. Se quedó mirando hacia el cielo.

Estaba buscando una pequeña esperanza, más débil que una estrella, en los infinitos cielos.


--Lamentamos haberlos hecho esperar.


--¡Welf! ¡Mikoto!


--Mucho tiempo sin verte... Bueno, en realidad no ha pasado tanto tiempo... pero me alegro de que te veas bien, Wiene.

 


Lyd se giró al escuchar la feliz voz de Wiene, justo a tiempo para verla reunirse con Welf y Mikoto. Llevaban una gran bolsa lleno de bolsas fétidas para ahuyentar el olor de Lyd y los demás.

Con sus hermanos, él formó un círculo alrededor de la alegre <Vouivre> y los humanos. La visión de sus sonrisas despreocupadas no tenía precio. Eran la esperanza de los Xenos.

Cada vez que Lyd veía sus sonrisas, un deseo insolente aparecía. “¿Qué más puedes pedir que esto?” una voz interior le advirtió... sin embargo, todavía sentía que buscaba algo más.

Quiero un futuro donde caminemos lado a lado.


--… Lyd, es hora. ¡Contamos contigo!


--Ah, sí.


Ante la insistencia de Fels, quien estaba mirando el reloj roto, Lyd salió de la alcantarilla. Entonces, con una agilidad sorprendente para su enorme cuerpo, escaló un edificio y saltó al tejado.

Miró hacia la ciudad sumergida en la oscuridad y se disculpó silenciosamente con todos sus habitantes desconocidos. Entonces tomó su decisión.

Llenó su pecho con aire y, de una sola vez, lo dejó salir todo.


OWOOOoooooooooooooooooo.........


El rugido del monstruo sacudió la oscura noche.


El largo y bajo rugido resonó en todos los rincones del Distrito Laberinto y hasta los límites de la ciudad.


Los Aventureros de todos lados levantaron la cabeza al unísono. Los habitantes de la ciudad se estremecieron de miedo. Todos detuvieron lo que estaban haciendo. Sabían que el momento había llegado.

Una vez más, el grito de guerra de los monstruos resurgiendo sonó la llegada de la agitación en la ciudad.


OHOOooooo.........


--Han respondido.


Dijo Fels, alejándose rápidamente del sonido.


El agudo rugido que rasgo el cielo nocturno justo después de Lyd se asemejaba al grito de una chica joven. La Siren entrecerró los ojos con concentración.

--Puedo escuchar a Fia y Lett, pero no a Aruru…


--Definitivamente la escucharíamos si estuviera aullando. O está guardando silencio o algo le impide hacer ruido...

Dijo la Gárgola.

 


El rugido continuó resonando de un lado a otro en el cielo. Era un lenguaje que solo los monstruos entendían. Los humanos y los Dioses no podían discernir el verdadero significado de esos rugidos. Eran un tipo de informe que comunicaba la ubicación de cada monstruo, el destino del objetivo y toda otra información importante.

--Lo máximo que podemos hacer es confiar en ellos e ir.


Siguiendo las órdenes de Fels, los Xenos se alejaron de la alcantarilla, fundiéndose en la oscuridad.


× × ×

--¡¡Royman-sama!!


--¿Qué es eso? ¿Qué es eso? ¿Va a pasar algo?


El pálido jefe del Gremio salió al último piso del Panteón y se inclinó sobre la barandilla.


--¿Están viniendo? ¿Están viniendo?


--¡Es un festival! ¡Una fiesta!


--¡Quiero ir a la Calle Dedalo! ¡Quiero iiiiiiiiiiir!


Los Dioses y Diosas se habían entregado a la emoción. Mientras sus niños se encogían de miedo, bailaban y saltaban.

--¡Capitán!


--…


El Capitán de las mejores tropas de la ciudad contemplo en silencio el Distrito Laberinto.


--…


La bestia negra azabache miró hacia el cielo y comenzó a caminar, con sus pasos guiados por las estrellas. Hermes entrecerró sus ojos anaranjados y habló en la oscuridad.

--Así que el juego ha comenzado.


Tan silenciosamente como siempre, se levantó el telón de la guerra.







 

Capítulo 04 – Escaramuza Preliminar en la Calle Dedalo


La estrategia comenzó con Lili.


--¿Sobre qué están rugiendo esos monstruos?


--¡Encuentren de dónde vienen esos rugidos!


El rugido había enviado a los Aventureros a la Calle Dedalo en un alboroto. En medio del caos, un joven Hobbit se deslizó por un callejón. Una vez que estuvo fuera de la vista, se acercó a una pared sucia y se llevó la mano a la frente.

--<El eco es la señal de la medianoche.>


Una capa de luz gris envolvió el cuerpo del niño y luego se derritió para revelar a Lili, quien acababa de desactivar la Magia de transformación <Cinder Ella>.

--Ooh, odio esto. Es tan aterrador. Si los Aventureros me atrapan, me matarán en el acto. ¿Por qué tengo que ser yo quien lo haga...?

Murmurando para sí misma dramáticamente, se preparó para lo que tenía que hacer a continuación. Ella bajó sus cejas castañas y cerró los ojos.

--<Tus heridas son mías. Mis heridas son mías.>


Cuando sus pequeños labios pronunciaron el Canto, la Magia una vez más transformó su apariencia.


En un instante, llevaba una voluminosa chaqueta de batalla azul y un reloj roto alrededor de su cuello. Tenía una esponjosa cola redonda, orejas largas y ojos rojos redondos y astutos. Se había convertido en un Al-Miraj, o monstruo conejo.

Mientras que el objetivo en el que se fuera a transformar tuviera su mismo tamaño, Lili tenía el poder de adoptar la apariencia de un monstruo usando <Cinder Ella>. Ahora que era la Al-Miraj Aruru—a quien consideraba que tenía la apariencia menos desagradable de todos los Xenos más pequeños—saltó resueltamente desde las sombras.

¡Kuuuuu! (¡No puedo hacer esto!) Gritó con su voz que ya no era humana.

Los Aventureros la encontraron rápidamente.


--¡V-Veo uno!


--¡Un monstruo! ¡En el callejón!


Gritando salvajemente, salieron de la Calle Principal hacia la calle lateral.


Locos por el deseo de una recompensa, con los ojos inyectados en sangre, y sus espadas y hachas levantadas, persiguieron a su presa mientras saltaba de un lado a otro.

 


¡Esos bastardos codiciosos! ¡No es de extrañar que los Aventureros tengan una pésima reputación!


Dejando a un lado su propia identidad por el momento, Lili pronunció maldiciones de conejo.


Aun así, los Aventureros eran un grupo feroz y rápido. <Cinder Ella> le permitía cambiar su apariencia pero no asumir un <Estado> más alto que el suyo o el potencial de un monstruo. Algunos de los Aventureros que la perseguían eran de Clase Alta, y dado que ella no era más que una Ayudante ordinaria, temía que la atraparan rápidamente. La realidad era que casi la atraparon más de una vez.

Cada vez que eso ocurría, ella huía a un rincón ciego y desactivaba <Cinder Ella> rápidamente.


--<El eco es la señal de la medianoche.>


Una vez que regresó a su propia forma, Lili pasó junto a los demoníacos Aventureros, fingiendo inocencia.


Transformar, desactivar. Transformar, desactivar. La irritación de sus perseguidores aumentaba cada vez que el Al-Miraj desaparecía justo antes de ser atrapado. Cada vez que sus hombros y cuerpos colisionaban cada vez que atravesaban los estrechos callejones, se producía un intercambio de gritos y abuso verbal.

Con el sonido del creciente caos en sus oídos, Lili usó su Magia una y otra vez, jadeando mientras saltaba frenéticamente por del Distrito Laberinto.

--¡Oh, odio a Fels-sama…!


Sin embargo, incluso mientras maldecía al Sabio quien había ideado este plan, Lili vertió todo lo que tenía en su papel designado.


× × ×

--¡Hay un Al-Miraj suelto!


--Se fue en esa dirección. ¡Vayan a buscarlo!


Bell estaba en una parte diferente del lado sur del Distrito Laberinto, pero los frenéticos gritos de los Aventureros se habían extendido hasta donde él estaba.

--… ¡…!


Eina, quien se había quedado atónita debido los rugidos de Lyd y los otros Xenos, todavía sostenía a Bell cerca de ella. Ahora que había llegado el momento oportuno, Bell sacó cuidadosamente su brazo de los suyos.

Cuando ella se dio cuenta, él ya estaba corriendo.


--¡Lo siento, Eina-san!


Gritó, mirando hacia atrás mientras ganaba distancia.


--¿¡Huh!? ¡Bell-kun!


--¡Puedes enojarte conmigo más tarde!

 


--¡Oh, tu…!


Sin embargo, la indignación de Eina era solo para mostrar. En realidad, ella quería correr detrás de él. No— quería evitar que se fuera. Estaba fuera de sí con la preocupación de que corriera directamente al peligro y se lastimara. Pero Bell era un Aventurero y Eina era una empleada del Gremio. Había llegado tan lejos alimentada por sentimientos personales y pasión, pero ahora tenía que cumplir con su deber como trabajadora.

--… Uh, no, me olvidé de darle ese brazalete que perdió, el que Hermes-sama me entrego.


Ella miró hacia abajo al brazalete en su brazo derecho, su expresión cambió de enojo a preocupación. Mientras tanto, Bell corría directamente por la calle lejos de Eina.

《Bell-kun. Parece que dos de los Xenos perdidos están en el lado este de la Calle Dedalo.》


La voz amortiguada de Hestia se filtró a través de su manto desde el guantelete debajo. Fels debió haberle dicho la ubicación de los Xenos que respondieron a la llamada de Lyd, y ahora se lo estaba transmitiendo.

--Hmm… Esa es una buena distancia desde donde estoy en el lado sur. Entonces… Susurró en el <Occulus>.

《Por favor, sigue centrándote en atraer la atención, tal como lo planeamos.》Bell asintió.

Aizu-san todavía me está siguiendo… y justo como queríamos, otros Aventureros también me están siguiendo.


Miró por encima de su hombro a Aizu, quien lo estaba siguiendo corriendo de techo en techo. Mientras miraba hacia atrás, notó que mientras algunos de sus perseguidores se acercaban a él, también podía sentir los ojos de otros que lo seguían a una distancia determinada, que ni se acercaban ni retrocedían, como cazadores. Tal vez por órdenes de sus Dioses principales, no habían corrido para perseguir al Al-Miraj, sino que seguían a Bell, la apuesta más segura. Si incluía aquellos que no podía ver con claridad, parecía haber bastantes persiguiéndolo. Era como si pensaran que Bell los conduciría a una enorme pila de oro.

Pero si los ojos de la <Familia Loki> no están en mí, la distracción no está funcionando. ¡Mi única opción es deshacerme de estas personas de una vez, junto con Aizu-san también!

Aumentó su ritmo y giro en uno de los innumerables callejones que se bifurcaban en la Calle Principal.


--¡…!


--¡Dense prisa, antes de que lo pierdan de vista!


Rodeando a la manada de Aventureros buscando locamente a Lili, Bell se dirigió al vecino distrito del sureste. Los Aventureros lo siguieron. Bell estaba feliz de atraerlos hasta aquí, pero ahora necesitaba alguna forma de inmovilizarlos allí para que se quedaran en el sureste mientras él seguía adelante.

¡Naaza-san y Ryuu-san, cuento con ustedes para el resto!

 


Se deslizó en una sombra donde sus seguidores no podían verlo, sacó una bolsa fétida y roció el contenido sobre su cabeza para ocultar su olor. Luego se quitó el manto negro, lo volteo al revés y se lo puso de nuevo de forma que cubriera todo su cuerpo. Un instante después, desapareció sin dejar rastro.

--¿¡…!?


--¿¡A dónde se fue el <Pequeño Novato>!?


Bell escuchó el alboroto a su alrededor. tambien podía sentir el asombro de Aizu. Había usado el <Velo Reverso>, uno de los Ítems Mágicos de Fels.

Al igual que la <Cabeza de Hades> de Asfi, todo el que lo usaba se volvía invisible. Pero a diferencia de la

<Cabeza de Hades>, que hacía que el usuario fuera invisible sin importar nada, el velo de Bell era reversible, así que el usuario podía beneficiarse de sus poderes según fuera necesario. Un manto ordinario se convertía rápidamente en una herramienta para el secreto y el sigilo.

Dejando atrás a los Aventureros sorprendidos y a Aizu, Bell se alejó, todavía cubierto por el velo.


× × ×

--¿¡Dónde se esconde ese pequeño imbécil…!?


Los Aventureros que buscaban a Bell se irritaban cada vez más por las complicadas calles y numerosos obstáculos. Justo en ese momento, notaron algo.

--¿Qué es ese dulce olor…?


Los Beastman fueron los primeros en darse cuenta, pero pronto otros también olisqueaban con sospecha el débil perfume.

Sin embargo, olvidaron su sospecha cuando un humano del grupo gritó.


--¡Lo vi! ¡El <Pequeño Novato>! ¡Entró en esa casa!


Una expresión enloquecida apareció en los rostros de los Aventureros, y corrieron en la dirección que él señalaba. Maldiciendo a Bell por haberles causado tantos problemas, irrumpieron en grupo en un callejón.

--¡No esa, esta! ¡Por la Calle Principal!


--¿¡Qué!?


--¡U-Un monstruo! ¡Es un monstruo!


En medio de todos los gritos que volaban de un lado a otro, los Aventureros comenzaron a confundirse. ¿Qué deberían hacer con todas las afirmaciones de avistamientos de monstruos o el hecho de que Bell Cranel parecía estar apareciendo en varios lugares? Cada grupo de Aventureros comenzó a desconfiar de todos los demás, sospechando que estaban tratando de engañar al resto y escabullirse.

--¡Hey, no veo nada aquí! ¡Ni un monstruo ni al <Pequeño Novato>!

 


Dijo un Enano que era un Aventurero de Clase Alta.


--¡P-Pero es verdad! ¡Él está allí—detrás de ti!


El Enano giró su cabeza en la dirección que el Beastman—también un Aventurero de Clase Alta—estaba señalando, pero no había ni un alma allí. Enrojecido de furia, le dio un puñetazo en el rostro al Beastman.

--¡Wow… estas cosas realmente hacen que las personas tengan alucinaciones! Murmuró Naaza.

Estaba parada a cierta distancia, escuchando las voces enojadas y confusas dentro del edificio mientras se apretaba una bufanda húmeda en la nariz. En su otra mano, sostenía dos flores marchitas. Sus pétalos eran azules y rojos, y cuando miraba de cerca podía distinguir finos granos de polen dorado flotando en ellos. Eran otro de los Ítems Mágicos de Fels.

Para usar las flores, la persona primero tenía que imprimir una determinada imagen en su memoria. Quienes respiraran el polen después de eso vería visiones de ese objeto o persona. Ciertas Habilidades evitaban las ilusiones, pero en un gran grupo de Aventureros como este, eran bastante efectivas. Aventureros de Clase Baja y Aventureros de Clase Alta que aún no habían obtenido la Habilidad <Resistencia Anormal> gritaban alertas sobre lo que veían. Las flores habían sumido tanto la sección sur, donde se encontraba Lili, así como la sección sureste en el caos.

Sosteniendo las flores mágicas en una mano, Naaza deambulaba por las calles de la noche a su antojo. Bell le había explicado cómo funcionaban las flores y le pidió que simplemente caminara por la parte sur de la Calle Dedalo sosteniéndolas.

--Me pregunto de dónde sacó esto… Me encantaría saberlo. Fascinada por las flores, Naaza inclinó la cabeza con curiosidad.

--¿Qué podrían estar haciendo Bell y su <Familia>…?


× × ×

¿Ha desaparecido?


Aizu había estado corriendo de techo en techo mientras seguía a Bell. Ahora miraba hacia abajo, con asombro en sus ojos dorados.

Por un momento pensó que simplemente se estaba escondiendo en las sombras, pero de repente desapareció. Ella dejó de correr y buscó por los alrededores desde su posición elevada.

No, todavía está aquí.


Ella había sentido su presencia. Sin importar lo bien que borrara su olor y forma, no podía evadir las habilidades de detección de un Aventurero de Primer Clase, quien era capaz de discernir los pasos e indicios de presencia más débiles. Inmediatamente, la espadachín veterana dedujo que se había vuelto invisible.

 


Mientras los confundidos Aventureros debajo de ella perseguían falsos avistamientos del chico, Aizu aceleró a través del Distrito Laberinto buscando al verdadero Bell.

--<Princesa de la Espada>.


--¡…!


Una figura estaba bloqueando el camino de Aizu hacia adelante. La aventurera enmascarada que estaba parada frente a ella llevaba una larga capa con capucha y botas largas parecidas a las de Aizu. Desenvaino una espada de madera de su cadera.

--Te pido un duelo.


Aizu la miró con sorpresa.


--¿Ahora...? ¿Aquí?


Como una de los líderes de la <Familia> más fuerte de la ciudad, Aizu había lidiado con ataques sorpresa muchas veces. Un ataque de un enemigo desconocido no era nada sorprendente. Tampoco era inusual que un guerrero confiado en su habilidad con la espada pidiera un duelo con la <Princesa de la Espada>.

Solo estaba sorprendida de que sucediera en esta situación.


--Soy una criatura de las sombras. Es solo en una situación como esta que puedo unir mi espada con la tuya. Dijo la misteriosa figura.

Su voz tranquila no sonaba como si estuviera mintiendo. Y, curiosamente, esta combatiente tenía un aura no del todo diferente a la de la <Princesa de la Espada>. Aizu sintió una punzada de algo parecido a la empatía.

Pero, ¿El momento realmente podría ser una coincidencia?


Con la mano en la empuñadura de su espada favorita, pensó en el chico que se alejaba a toda velocidad de ella.


--Discúlpame, pero insisto.


Aizu todavía estaba tratando de decidir si ignorar o no la petición cuando la Aventurera enmascarada voló hacia ella con pasos seguros, y su espada cortando el aire.

¡Era increíblemente rápida!


La velocidad de la Espada de Madera de la desconocida sugería que era una Aventurera de Primera Clase. Sin poder elegir, Aizu desenvaino su propia arma. Mientras el sonido de las espadas golpeándose entre sí resonaba en la noche, el impulso de la batalla llevó a ambas combatientes desde el techo hasta el callejón de abajo.

Aizu sabía que incluso si hubiera priorizado la persecución de Bell, la Aventurera enmascarada probablemente la habría seguido. Ya que eso le impediría vigilar al chico correctamente, había decidido devolver el ataque del oponente que tenía ante ella.

Esos puntos de luz…

 


Mientras observaba como puntos brillantes flotaban desde debajo de la capucha de la Aventurera enmascarada, Aizu permanecía bloqueada en un combate de espadas.

× × ×

--Um, ¿Esa Elfa-sama estará bien...?


Con una expresión de preocupación en su rostro, Haruhime miró en la dirección de la Aventurera enmascarada. Hestia, quien estaba mirando el Mapa Mágico, también siguió sus movimientos.

--Todo lo que podemos hacer es confiar en Elfa-kun. Es una combatiente muy capaz, pero juzgando por lo que vi en la Calle Dedalo, esa Wallen-lo-que-sea-kun es increíblemente fuerte...

Poco antes, Ryuu, la Elfa enmascarada, había visitado a Hestia y Haruhime en su puesto en el extremo sur del Distrito Laberinto. Bell le había pedido que evitara que Aizu lo siguiera, y según sus instrucciones, había venido para recibir un <Impulso de Nivel>. La poderosa Hechicería de Haruhime era indispensable si Ryuu iba a ocupar gran parte del tiempo de la <Princesa de la Espada>.

Y así, en la sección sureste del Distrito Laberinto, una batalla demasiado feroz para una escaramuza ordinaria se desarrollaba entre Aventureras Lv. 5 y Lv. 6.

《¡Kami-sama!》


--¿Bell-kun?


《Gracias a Ryuu-san, pude alejarme de Aizu-san... pero no he podido atraer a ninguno de los otros miembros de la <Familia Loki>. ¿Tal vez sería mejor si fuera hacía Wiene y a los demás...?》

Estaba preocupado de que, si no podía atraer la atención hacia él, los Xenos se arriesgarían a ser capturados.


--Espera un segundo, Bell-kun... Dijo Hestia.

--No conocer tu ubicación debe ser aterrador para la <Familia Loki>. Por lo menos, la preocupación estará acechando en el fondo de sus mentes. Ya sabes lo difícil que puede ser un enemigo invisible, ¿Verdad?

《Bueno, sí…》


--¿Todavía tienes algún Item Mágico? Si lo tienes, quiero que te mantengas invisible y provoques disturbios entre los Aventureros. Y no dejes que la <Familia Loki> te encuentre. Ayudante-kun también debería hacer su movimiento pronto.

《... ¡Lo tengo!》


Habiendo convencido a Bell de mantenerse firme, Hestia dejó escapar un suspiro de alivio. Pero un momento después, frunció el ceño.

--Sé que acabo de decirle eso a Bell-kun... pero maldición. La formación de la <Familia Loki> no se ha movido.

 


--Lili-sama y Bell-sama están haciendo lo mejor que pueden... Dijo Haruhime.

Sin embargo, a pesar de los frenéticos movimientos de los símbolos de Bell y Lili en el mapa, la <Familia Loki> todavía rodeaba la zona central del Distrito Laberinto. Al menos las Linternas de Piedra Mágica que podían ver desde el techo no se habían movido.

Levantando sus miradas del Mapa Mágico, la Diosa y la chica miraron con impaciencia a la zona central.


× × ×

--Entonces han hecho su movimiento. Murmuró Finn.

La información había comenzado a llegar después de que los monstruos señalaran el comienzo de la batalla con sus rugidos.

--¡Se informa que un Al-Miraj apareció en el sur! ¡Y también ha habido múltiples avistamientos de monstruos en el sureste!

--¡Bell Cranel también estaba en el sureste! Y, uh, Aizu-san lo ha perdido de vista...


--Como dije antes, Bell Cranel es una distracción. Déjenselo a Aizu y olvídenlo. Todavía no necesitamos hacer nada en el sur o el sureste. El oeste es donde huelo algo sospechoso. Elfie, dile a Tione y a los demás en el noroeste que se muevan al 98° bloque y tomen posiciones allí.

De hecho, la noticia de que Bell había logrado escapar de Aizu sorprendió a Finn, pero no lo dejó ver, mientras rápidamente emitía órdenes. Al ver la actitud calmada del Capitán, los otros miembros de la <Familia> permanecieron serenos, respondiendo con un “¡Sí, Capitán!” antes de ponerse en marcha rápidamente.

Estaban en la zona central de la Calle Dedalo. Como Hestia, Finn se había instalado encima de un edificio alto con una buena vista de todo el distrito. El techo abierto y azotado por el viento recordaba a un antiguo castillo.

La <Familia Loki> se comunicaba haciendo señales con Lámparas de Piedra Mágica. Los miembros de la

<Familia> estaban en modo de espera en varios techos, actualizando continuamente al centro de comando sobre lo que sucedía en el suelo haciendo parpadear las lámparas.

Algo debe haber evitado que Aizu se moviera. ¿Una emboscada? No esperaba que el enemigo fuera tan fuerte... pero está bien. Aizu probablemente volverá a la búsqueda pronto.

Finn había apoyado el eje de su larga Lanza contra su hombro derecho y estaba pensando en la situación.


El grupo enemigo probablemente es bastante grande. El hecho de que nuestros vigías y exploradores no hayan detectado a ninguno de ellos y que no hayan quedado atrapados en ninguna de las redes probablemente significa que uno de ellos está muy familiarizado con el terreno en la Calle Dedalo o que tienen algún tipo de Magia. Tal vez ambos.

 


Finn había deducido que el enemigo estaba agrupado en un grupo principal debido al número probable de llaves para <Knossos>. Según la información de Ikelos, supuso que no habría más de dos. Y no tendría sentido que los monstruos llegaran a <Knossos>, que estaba debajo de la zona que la <Familia Loki> custodiaba actualmente, si no podían abrir la puerta. Contando a los Aventureros de otras <Familias>, el grupo de Finn era claramente superior a los monstruos tanto en número como en poder. Y si ambas partes se encontraban, era muy poco probable que el enemigo se extendiera y atacara desde todas las direcciones. Esa no sería una opción para criaturas tan poco dispuestas a dejar atrás a cualquiera de sus hermanos. Finn había sido testigo de su fuerte camaradería cuando cruzó espadas con ellos antes.

El hecho de que se hubieran arriesgado a revelar su ubicación dejando escapar esos rugidos debía significar que estaban enviándole algún mensaje al minotauro negro azabache y a los otros monstruos que se habían separados durante la batalla varios días antes.

Los movimientos del enemigo son lo que me preocupa... a pesar de lo que dije sobre que el oeste es el más sospechoso.

Finn miró su mano derecha. Su pulgar no estaba palpitando.


Volvió a mirar hacia el Distrito Laberinto, luego se giró hacia un miembro de su <Familia> que había retenido con él.

--¿Alguna noticia sobre el minotauro negro?


--Nada hasta ahora.


--Ya veo... Vamos a mantener la formación. Por ahora, esperare y veré qué pasa. Dijo el Hobbit líder de la <Familia>.

Él reanudó su vigilancia silenciosa.


× × ×

--Wow… el Capitán es increíble. Como dijo, la batalla ha comenzado.


Raúl Nord era un mediocre Aventurero de Segunda Clase en la <Familia Loki>. A pesar de su <Estado> de Lv. 4, no causaba mucha impresión en los miembros de otras <Familias>. Esto se debía principalmente a su personalidad. Era el polo opuesto de Finn y los otros líderes. Según sus propias palabras, había acumulado

<Excelia> tomando sigilosamente las oportunidades que otros dejaban atrás. Esa era una de las razones de su pobre autoestima, cuyo resultado final fue su reputación de ser aburrido. Su apariencia extremadamente promedio—cabello negro y ojos negros, estatura y peso medio, y rasgos faciales que no eran ni demasiado apuestos ni especialmente feos—probablemente no ayudaron. Los Dioses le habían dado el alias <Gran Novato>.

En resumen, los distinguidos líderes de la <Familia>, ante cuya presencia él simplemente se marchitaba, constantemente lo abrumaban.

 


Incluso ahora, el chico humano estaba maravillado de la habilidad de Finn para evaluar con precisión el estado de la batalla, y susurró con asombro mientras miraba hacia las áreas del sur y suroeste, que estaban llenas de actividad.

--¡Raúl!


Se giró, sorprendido por la voz que lo llamaba.


--Um, uh... ¿¡Capitán!?


Era el mismo Capitán Hobbit de quien acababa de maravillarse.


Raúl estaba en la zona occidental del Distrito Laberinto, en una línea de defensa a cierta distancia de la zona central. La visión de Finn caminando a lo largo del frente, no hacia la sede central donde todos esperaban que estuviera, arrojó a otros miembros de la <Familia> presentes a una confusión similar.

--¿Por qué estás aquí, Capitán? ¿No es necesario que dirijas la operación...?


--¡La fuerza principal de los monstruos ha llegado al sureste! ¡Y también el minotauro negro! ¡Reúnete con Aizu allí y aplástenlos! Dile a tu unidad—¡Cambiaremos la formación! ¡Me reuniré con ustedes allí!

--¡Sí, señor!


Dijo Raúl, permaneciendo firme y respondiendo reflexivamente al fuerte tono de Finn mientras mencionaba al minotauro negro.

--Además, Raúl, ¿Recuerdas nuestras posiciones en <Knossos>?


--Uh, ¿Te refieres al <Knossos> bajo tierra? Lo recuerdo, pero—


--Dime cuáles son. Algo me ha estado molestando. Raúl estaba nervioso, pero obedeció la orden de Finn.

--Uh, Gareth-san y su grupo deberían estar vigilando las cuatro puertas que descubrimos—noroeste, noreste, suroeste y sureste...

--Ya veo... Bueno, me iré primero. Reúne a todos en esta área y vengan al sureste.


--¡S-Sí, señor!


Cuando Finn partió en esa dirección, Raúl se puso acción frenéticamente, pasando la orden de su líder a los que estaban cerca de él. Estaba un poco preocupado de que no hubiera habido un orden similar a través del dispositivo de señalización, pero se dijo a sí mismo que todo estaba bien porque lo había escuchado directamente del propio Finn. Cedió su propio juicio a la orden de su superior eminentemente hábil.

Pero, ¿Qué pasó con la Lanza del Capitán...?


El recuerdo de Finn parado allí con las manos vacías le pareció extraño.

 


--¡*Huff, Huff*...!


Finn estaba corriendo a toda velocidad.


Bajó los escalones al final del callejón, miró a su alrededor para asegurarse de que no había nadie cerca y luego, aun corriendo, llevó una mano a su frente.

--<El eco es la señal de la medianoche.>


La forma de Finn se disolvió instantáneamente en el aire. En su lugar estaba Lili.


--¡Lo hice!


Una vez más, ella había usado <Cinder Ella>.


--¡Mis disculpas, Finn-sama, pero ese alboroto sobre la propuesta de matrimonio realmente fue útil!


<Cinder Ella> permitía que Lili transformara su apariencia externa, pero no podía engañar a nadie a menos que imitara la personalidad del objetivo por quien se estaba haciendo pasar. Cuando Finn le propuso matrimonio, había llegado a comprender su personaje y, en ese sentido, la experiencia ahora demostraba ser extremadamente útil. Su aguda perspicacia, perfeccionada en su anterior carrera como ladrona, había analizado de manera eficiente los patrones de expresión, gestos y el carácter de Finn.

No era como si el recuerdo de sus serios sentimientos no le importaran, pero su propia vida y la de los Xenos estaban en juego. No tenía otra opción. Y así, para engañar a la <Familia Loki>, se había transformado en una copia exacta de Finn.

El papel de Lili en el asalto a la Calle Dedalo era crear una distracción, como Bell, y usar sus acciones como una tapadera para espiar.

La mayoría de los miembros de la <Familia Loki> eran Aventureros de Clase Alta, y el Gremio había hecho públicos sus perfiles básicos. Para cumplir con éxito su papel de espía, Lili los había memorizado todos. Su viejo instinto de ladrona le había dicho que el <Gran Novato> sería el más fácil de controlar, y, por lo tanto, había apuntado a él.

--¡Es tan simple como Bell-sama!


Muy complacida consigo misma, insultó a ambos Aventureros al mismo tiempo mientras sacaba un <Occulus> de su bolsillo.

Con sus mejillas sonrojadas, gritó en el cristal la información que había extraído.


--Como sospechábamos, los guardias están apostados en las puertas noroeste, noreste, suroeste y sureste de

<Knossos>.

 


--¡Bien hecho, Ayudante-kun!


--¡Lili-sama, eres increíble!


Después de haber escuchado el informe de Lili a través del <Occulus>, Hestia y Haruhime la alabaron


--¡Con esto, podremos romper sus defensas...!


El as en la manga de la <Familia Hestia> era el <Diario de Dédalo>


Como Fels había señalado, era muy probable que la <Familia Loki> no hubiera descubierto todos los puntos de entrada que se mostraban en los mapas del Diario. El objetivo del espionaje de Lili había sido encontrar una ruta sin obstáculos hacia <Knossos>.

Hestia hojeó las páginas del Diario, que tenía con ella además del mapa extendido en la azotea. Estaba tratando de descubrir cuál de las entradas desprotegidas del piso superior de <Knossos>—en otras palabras, la que estaba justo debajo de la Calle Dedalo—era la más cercana a la ubicación actual de los Xenos.

--¡La del oeste! ¡Fels-kun, la puerta occidental está desprotegida!


《¡Gracias, Diosa Hestia!》


El cristal azul en el otro extremo de la fila de <Occulus>—el que estaba conectado a Fels—brillaba intensamente.


× × ×

El letrero que colgaba a la entrada del callejón en el oeste de la Calle Dedalo decía “98° bloque”.


--Hey, todos están cazando algunos monstruos en el lado sur. ¿No crees que tambien deberíamos ir allí?


--Sí... maldición, estamos en el lugar equivocado otra vez.


El par de Aventureros caminaba por la calle tipo túnel abandonada. Uno era un humano, el otro un Enano. Todos los otros Aventureros que custodiaban el área se habían ido rápidamente al lado sur tan pronto como escucharon sobre los monstruos.

En el techo sobre los dos rezagados, algo estaba escuchando su conversación.


--¿¡...!?


Sin un sonido, la cola escarlata que colgaba detrás de ambos hombres se envolvió alrededor del cuello del Enano.

Incapaz de gritar, lo levantaron de la calle.


--¿Huh? Dónde esta—¿¡Ack!?

 


El Hacha del Enano fue eliminada de su mano por el impacto del ataque y cayó sobre la parte posterior de la cabeza de su compañero.

Al levantar la mirada, vio a un Hombre Lagarto vestido con armadura, con las cuatro patas pegadas al techo. Levantando fácilmente al pesado Enano, el monstruo ahora estaba mirando al hombre con brillantes ojos amarillos.

El aterrorizado humano abrió la boca para gritar, pero antes de que pudiera—


--Perdóname.


Una dulce voz femenina que nadie esperaría escuchar en un lugar así resonó directamente detrás de él. En el siguiente instante, una extraña onda de sonido provino justo desde un lado de su oreja y lo abrumo.

--¡Ah-ah-aahh...!


--¡Agck!


Robado tanto de su equilibrio como de su conciencia, cayó de bruces, con sangre manando de sus oídos. El Enano también se desmayó y cayó del techo, con burbujas saliendo de su boca. Ambos Aventureros yacían tendidos sobre el pavimento de piedra.

--Gracias a Bellchi y a los demás, los Aventureros realmente se han reducido... Pero, por supuesto, todavía hay algunos alrededor.

Dijo Lyd, quien cayó del techo con un *Thud*.


--Es poco probable que las cosas avancen tan fácilmente.


Respondió la Siren Rei.


Una Lamia y un Troll, que habían estado esperando cerca, asomaron sus rostros hacia el túnel y luego corrieron a esconder a los Aventureros inconscientes en las sombras. Wiene, todavía aprendiz, se apresuró a ayudar.

--Seguro que son buenos en esto... Dijo Welf.

--Sí, realmente lo son. Son tan sigilosos como los ninjas en mi ciudad natal...


Respondió Mikoto. Ella y Welf ya habían visto a los Xenos derrotar a unos cuantos Aventureros, pero no pudieron evitar comentar sus habilidades una vez más.

--Tuvimos que hacerlo todo el tiempo en el Calabozo.


Explicó la Gárgola Gros, parado junto a ellos. Poco antes, se había estado escondiendo entre las estatuas de piedra en el Distrito Laberinto y atacando a un confiado Aventurero tras otro.

--Haruhime-dono, ¿Estás segura de que está cerca de aquí? Dijo Mikoto en el <Occulus> que acababa de sacar.

 


《Sí, Mikoto-sama. La más cercana a ella es... Wiene-sama.》


--¿Yo?


Preguntó la chica dragón, ladeando la cabeza. Ella golpeó su mano de color blanco azulado a lo largo de la pared del túnel hasta que una de las piedras se deslizó con un ruido chirriante.

--¡Oh!


Exclamó sorprendida cuando la pared se deslizó a un lado para revelar la entrada a un pasadizo oculto.


--Dense prisa, antes de que la <Familia Loki> llegue aquí. Según Hestia-sama, <El Valiente> está por encima de nosotros.

Fels y los Xenos avanzaban a través de la Calle Dedalo a través de pasadizos secretos y puertas ocultas para evitar a los Aventureros y los exploradores de la <Familia Loki>. Una de las razones por las que Fels le había pedido a Hestia que obtuviera el mapa del <Legado de Dédalo> de Urano era que algunos de los pasadizos secretos en el área eran desconocidos incluso para el Mago.

Éste, como muchos de los otros que habían usado, estaba lleno de polvo.


Lyd sopló llamas para que sirvieran como una antorcha improvisada en el pasadizo de piedra, que estaba completamente desprovisto de Lámparas de Piedra Mágica, y el grupo se internó en él. El Unicornio relinchó como si fuera atrapado por un ataque de tos, sacudiendo su melena plateada.

《Eres Lyd-kun, ¿Verdad? Hay una ramificación en el pasillo allí. Tomen la ruta que desciende hacia la derecha. La próxima salida los llevará justo al lado de la <Familia Loki>.》

--Entendido, Diosa.


Tener a Hestia guiándolos fue una gran ayuda. No solo podían avanzar sin problemas a través de las enredadas calles del Distrito Laberinto mientras los Aventureros estaban ocupados perdiéndose, su apoyo también les permitía usar pasadizos secretos como este. Fue en gran parte gracias al apoyo de comunicación entre ella y Haruhime que la procesión de los Xenos, similar a un desfile, había permanecido sin descubrir.

--Fuiste tú quien mapeó el Distrito Laberinto, ¿Verdad? ¿No recuerdas dónde están los pasadizos ocultos? Welf le preguntó a Fels.

--Bueno, han pasado seiscientos años desde que hice ese mapa. Ciertos puntos son menos claros. Respondió el mago, su túnica negra se movía como si suspirara.

--Hice el mapa a petición de Urano. Solo mapear las calles normales me tomo cinco años, ¿Sabes?


--¿Y no encontraste ninguna calle que llevara a <Knossos>? Preguntó Mikoto.

--No, probablemente porque solo pude mapear la superficie. O tal vez hace seiscientos años la expansión aún no había comenzado.

 


--Eres un mal perdedor.


Dijo Welf. Pero Mikoto sintió algo de verdad en las palabras de Fels. La <Familia> de Dédalo estaba conectada con <Evilus> en la ciudad, y supuso que en ese momento tal vez no tenían suficiente capital ni mano de obra para hacer el trabajo.

--Me… pregunto si Bell está bien.


Murmuró Wiene, sus palabras resonaron entre las largas sombras de los monstruos en el pasillo.


--Wiene, ten fe en él por ahora. ¿Recuerdas lo que dijiste sobre devolver este favor?


Dijo Gros a su lado.


--... Sí.


Respondió ella, asintiendo con firmeza.


--¡Alto!


Dijo Fels.


El final del pasillo estaba a la vista. Antes de salir a la calle, quería tener una reunión final.


--Cuando salgamos por esta puerta, estaremos inmediatamente frente al campamento de la <Familia Loki>. Y no hay más pasillos ocultos que podamos usar.

--¿Entonces eso significa que tendremos que correr hacia nuestro destino sin parar?


Preguntó Rei.


--Sí. Todos los pasadizos subterráneos que conducen a <Knossos> están bajo la zona central, que se encuentra en el corazón del territorio enemigo. Apuntaremos a este que conduce a la puerta oeste.

Dijo Fels mientras extendía el plano copiado de <Knossos> y señalaba la ruta.


--Gracias a Bell Cranel y Liliruca Arde, las actividades de la <Familia Loki> y otros Aventureros han caído en desorden. Ahora es nuestra única oportunidad de abrirnos camino. Welf Crosso y Yamato Mikoto... Cuento con ustedes para interceptar cualquier ataque.

Welf y Mikoto asintieron.


--Déjanoslo a nosotros. Nos encargaremos de ello.


--Protegeremos sus vidas con la nuestra.


Ambos estaban envueltos en el mismo <Velo Reverso> que Bell. En las sombras de los mantos, Mikoto llevaba un cuchillo y una Daga color turquesa en su cintura, mientras que Welf tenía una Daga y una espada similares. Las empuñaduras de las Dagas color turquesa brillaban en el oscuro pasillo.

--... Comenzaré la cuenta regresiva. Por favor prepárense.

 


La línea de Xenos y humanos se movió en una formación de cuña muy adecuada para una carga. El ambiente era tenso.

--Cinco, cuatro…


Lyd, armado con una Espada Larga y una Cimitarra, estaba a la vanguardia, junto con el Unicornio. La guardia del medio estaba formada por la Lamia, un monstruo alado, Fels y Rei, con el rostro untado de sangre como pintura de combate. Aquellos que eran del tamaño de un Troll o más pequeños, junto con los más lentos del grupo y aquellos como Wiene, que tenían malas habilidades de combate, ocuparon la retaguardia. Gros, con sus alas de piedra crujiendo, desempeñó el papel de defensor trasero clave.

--Tres, dos…


En la parte delantera de la formación, Welf y Mikoto arrojaron los <Velos Reversos> sobre sus cuerpos y pusieron sus manos sobre la puerta. Mirando desde el otro lado del <Occulus>, Hestia y Haruhime tragaron ansiosamente, con sus nervios de punta por la tensión en el oscuro callejón. La chica dragón envolvió sus brazos alrededor de su cuerpo cubierto por una túnica y abrazó su esbelto pecho con fuerza.

--Uno—¡Adelante!


En el instante en que Fels dio la orden, abrieron la puerta.


--... ¡¡...!!


Como una flecha liberada de una tensa cuerda de arco, los Xenos de lanzaron hacia la noche oscura.


Se encontraban en una calle tan estrecha que parecía un barranco. Bajo la atenta mirada de los oscuros edificios de ladrillo a cada lado, el grupo corrió hacia adelante.

Las poderosas piernas del Hombre Lagarto golpeaban el pavimento de piedra, mientras que encima de él, las alas doradas de la Siren y las alas grises de la Gárgola golpeaban el aire.

--¡¡A-ATAQUE ENEMIGOOOO!!


Casi tan pronto como salieron, el grito de un Aventurero desgarro el aire. Era un miembro de la <Familia Loki> parado en un techo. El Aventurero de Clase Alta había notado al grupo de monstruos materializándose desde la oscuridad. Él abandonó el dispositivo de señalización y se movió para hacer sonar una campana.

Antes de que pudiera hacerlo, la ahora invisible Mikoto escalo la pared tan hábilmente como un ninja, agarró los tobillos del hombre y lo arrojo desde el techo. Ni siquiera tuvo tiempo de gritar cuando el Unicornio alzó su cuerno y envió al Aventurero dando vueltas por el aire. Su cuerpo se estrelló contra el suelo. Pero ese fue solo el primer oponente en detectarlos.

Otro vigía ya estaba sonando campanas que resonaron a través del Distrito Laberinto.


--¡Nos han visto!


--No importa. ¡Sigan avanzando!


*¡Clang* *¡Clang!* *¡Clang!*

 


Mientras el agudo repicar de las campanas y los furiosos gritos de los Aventureros envolvía el Distrito Laberinto, los Xenos corrían aún más rápido.

El desfile de los monstruos había comenzado.


× × ×

Un poco antes…


-- —¿Raúl?


Finn había notado rápidamente el movimiento en el oeste.


Las tropas abandonaban sus puestos y avanzaban hacia el sur. Desde su posición en el terreno elevado, Finn podía ver los dispositivos de señalización parpadeando, como si estuvieran oscilando.

--¡L-Las tropas occidentales están en camino hacia el sur! ¡Dijo que iban a rodear al grupo de monstruos que aparecían allí!

Dijo el mensajero, mirando a Finn.


--¡No he escuchado nada de eso! Y nunca di una orden, ¿Así que por qué se están moviendo solos?


--P-Pero, uh... Raúl-san dijo que fuiste directamente a él y le diste la orden...


--¿¡Qué!?


Cuando el mensajero le explicó la situación al Capitán, murmullos pasaron a través del campamento central. Finn solo fue atrapado con una sensación de déjà vu.

¡Sí! ¡Es como el <Juego de Guerra> entre la <Familia Hestia> y la <Familia Apolo>!


El Hobbit que había invitado a Bell y su equipo al castillo—asumiendo que no había sido una estratagema—y luego la chica Hobbit que había aparecido solo al final de la batalla—

Finn susurró inconscientemente para sí mismo cuando las piezas se juntaron.


--Así que eso es lo que sucedió…


--¿Capitán?


Finn ignoró al miembro de la <Familia> que lo miraba extrañamente y en su lugar se centró en el rostro que tenía en su mente.

Debió ser esa chica.


Él había sido testigo de la valentía de su compañera Hobbit y supuso que ella era el miembro más agudo de la

<Familia Hestia>. Debía tener algún Item Mágico—no, alguna forma de Magia. Se dio cuenta de que ella lo había engañado.

 


En el mismo momento, se dio cuenta de que había permitido que Bell Cranel monopolizara demasiado su atención.

--Que las tropas retrocedan. Y dile a Narfi que llene la brecha en la formación... No, olvida eso. Es demasiado tarde.

Dijo, sacudiendo la cabeza.


Como para confirmar su conclusión de que era demasiado tarde, el alto sonido de las campanas resonó en el aire. Como el sonido provenía del oeste, solo podía ser una advertencia de que los monstruos habían sido avistados.

En el instante siguiente, una cacofonía de gritos rodeó a Finn.


--¡C-Capitán! Un gran grupo de monstruos apareció de repente desde el oeste. Han roto la brecha donde estaban las tropas de Raúl y se dirigen hacia la zona central.

--Lo sé. Cálmense. La unidad de Tione probablemente notó lo que está sucediendo, pero quiero que los regresen a su posición. Atraparemos al enemigo en un ataque de pinzas usando las fuerzas restantes de la guarnición.

El Capitán parecía tan calmado como siempre. Al ver su reacción, las jóvenes integrantes de la <Familia> también recuperaron la compostura, tomaron las armas y corrieron a realizar sus tareas asignadas.

--Así que era el oeste después de todo.


Finn murmuró para sí mismo. A pesar de la calma con la que había emitido sus órdenes, pidió información adicional con una nueva urgencia.

--¿Qué ruta tomo el enemigo? ¿A qué parte de <Knossos> se dirigen?


--Uh... ¡Directo hacia adelante! ¡Se están moviendo hacia el este desde el punto del oeste desde donde aparecieron!

--¿Hacia adelante? ¿Entonces su ruta los lleva hacia el oeste de <Knossos>? Por primera vez, la compostura de Finn se derrumbó.

Miró al miembro de la <Familia>, quien asentía confusamente, y luego dirigió su mirada al oscuro Distrito Laberinto.

Pensé qué si aparecían en el oeste, se dirigirían hacia el norte o el sur...


La <Familia Loki> había descubierto cuatro entradas a <Knossos>: la entrada noreste, donde había aparecido la chica <Vouivre>, además de las entradas al noroeste, suroeste y sureste. Incluso ahora, las tropas de Finn vigilaban de cerca las puertas de Oricalco de estas entradas dentro de los pasajes subterráneos.

No pueden saber de una ruta hacia <Knossos> que no hemos encontrado, ¿O sí?


En los últimos días, la <Familia Loki> había realizado una búsqueda exhaustiva de los pasajes subterráneos que conducían a <Knossos>. ¿Pero qué pasaría si hubieran omitido una, y el enemigo sabía dónde estaba?

 


De repente, Finn recordó algo.


El Dios Ikelos mencionó la existencia de un libro llamado <Diario de Dédalo>. Dijo que contenía un plano de

<Knossos>... ¿Podría el enemigo tener ese libro?


Cuando interrogaron a Ikelos, él dijo que no lo tenía. Y Finn le había creído. Pero si hubiera sido engañado—

--Esto es malo.


Murmuró Finn, mirando hacia su pulgar derecho.


Los agudos instintos del Capitán estaban directamente relacionados con este pulgar. Cada vez que dolía, sabía que el peligro estaba cerca.

Sin embargo, ese pulgar, que palpitaba al acercarse un insecto, ahora estaba en silencio.


¿Dependo demasiado de mis instintos?


Incluso mientras reflexionaba con vergüenza por su error, Finn rápidamente se recompuso.


Originalmente había anticipado atraer a los monstruos a los pasadizos subterráneos. Ahora dejó de lado ese plan más extremo y miró hacia las calles del Distrito Laberinto donde probablemente estaban los monstruos en este momento. Sus pensamientos se movían tan rápido que el mundo exterior se desvaneció.

--¡Hey, Finn!


El acento de su Diosa Principal rompió su concentración.


--Loki, ¿Dónde estabas?


Preguntó, sin girarse para mirar a la Diosa que había llegado al agitado cuartel general.


--Oh, aquí y allá...


La Diosa de cabello bermellón caminó hacia él desde atrás.


--Estas pensando en algo, ¿Verdad, Finn?


--Sí. Parece que sobreestimé mis propias habilidades un poco. Apreciaría si me dieras un poco de tiempo para mí ahora mismo.

Loki miró a un lado de su rostro, que había desviado mientras hablaba. Luego sonrió levemente y colocó sus manos sobre sus hombros estrechos.

--Finn—llega al fondo de esto. Le susurró al oído.

Él abandonó su tren anterior de pensamiento.


¿Se refería a los monstruos o a Bell Cranel?

 


Sin girar la cabeza, miró a Loki. Sus ojos se estrecharon, y ella estaba sonriendo.


--Con tus propios ojos. No confíes en nadie más.


--...


--En cuanto a las decisiones posteriores, te las dejo a ti. No diré ni una palabra.


Loki se alejó rápidamente de Finn, regresando a su yo habitual. Se rió tontamente. Cuando el Hobbit de ojos azules la miró, ella saludó, luego desapareció como un caprichoso crepúsculo.

--...


Todavía parado en su alta e incesantemente ruidosa posición, Finn suspiró.


Sin embargo, en el momento siguiente adoptó una expresión que correspondía a un Capitán y volvió a centrar su mirada en la oscuridad de la Calle Dedalo.

Sabía lo que tenía que hacer. Llamó a un miembro de la <Familia> hacia él.


--Tráeme a Raúl. Ahora.







Intermedio – Tres Huérfanos, un Grito en la Medianoche y un Laberinto Ensangrentado


Hitachi Chigusa y Kashima Ouka no sabían que hacer.


--¡Por favor! ¡Por favor ayúdennos! ¡Ruu regresó a la iglesia!


Estaban cerca de las afueras del noroeste de la Calle Dedalo. Un gran número de residentes del Distrito Laberinto estaban reunidos en este lugar no lejos de la Calle Principal del Este, una de las arterias centrales de  la ciudad. La orden de evacuación que el Gremio emitió varios días antes les había ordenado reunirse allí. La

<Familia Takemikazuchi> estaba entre esta multitud, rodeada de niños.


--Dijo que tenía un gato sobre el que no le había contado a nadie, y que tenía que buscarlo, y luego se fue, y, y…

--Y los monstruos están fuera ahora…


--Todo estará bien. Solo cálmense… ¿De acuerdo?


Chigusa y los otros miembros de la <Familia Takemikazuchi> se habían dirigido originalmente a la Calle Dedalo porque su Dios principal les pidió que ayudaran a Bell, pero luego el personal del Gremio solicitó su ayuda con la abrumadora cantidad de evacuados, y no pudieron decir que no.

La <Familia Ganesha> y otros Aventureros estaban protegiendo el área circundante mientras el personal del Gremio intentaba desesperadamente conducir a la multitud hacia la Calle Principal del Este. Con el rugido de los monstruos, todo lo que se encontraba al sur de su ubicación se había convertido en una zona de batalla, lo que significaba que la única ruta de evacuación que quedaba estaba al norte, hacia la Calle Principal del Este. Todas las salidas en esa dirección estaban llenas de personas, y la situación se había convertido en un atasco masivo de tráfico humano. Los ciudadanos estaban aterrados de los monstruos.

Los niños frente a Chigusa—Lai, el niño humano, y Fina, la Dogman—no eran la excepción.


--Yo también se los ruego. ¡Por favor, de alguna manera, encuentren a ese chico…! Suplicó la monja anciana, Madre María, y agregó su voz al coro.

--Trata de mantener la cabeza en alto. No sé qué haré si incluso adultos como tu comienzan a llorar.


Dijo Ouka. Estaba demasiado agotado para reunir más que esta respuesta incómoda a la súplica de la delgada mujer de cabello negro. Con la mayoría de los miembros de la <Familia Ganesha> y otros Aventureros ocupados cuidando los grupos de evacuados, María parecía aferrarse a un clavo ardiendo. Aún más teniendo en cuenta que era solo un niño pequeño.

--Está bien, lo buscaremos. Dinos cómo llegar… No, no importa, no sirve de nada. No tengo sentido de dirección por aquí.

Dijo Ouka.


--¡Por favor, déjame ir contigo! ¡Te mostraré el camino a la iglesia!

 


Dijo María.


--¡Yo tambien quiero ir!


--¡También yo!


Las peticiones de Lai y Fina sorprendieron a Chigusa y a Ouka.


--¡Lai!


Gritó María, tratando de detener al niño. Ignorándola, él y Fina se aferraron a Ouka antes de que pudiera decirles que era demasiado peligroso.

--¡Puede que no estemos conectados por sangre… pero somos una familia!


Con esas palabras, Ouka entendió todo. Frunció el ceño mientras trataba de decidir qué hacer.


--Huérfanos… Maldición. Soy una presa fácil.


Tanto Ouka como Chigusa eran huérfanos. También lo era Mikoto, quien se había transferido a la <Familia Hestia>. Cada uno había perdido a su familia bajo diferentes circunstancias, pero todos habían crecido en un hogar gracias a Takemikazuchi y otros Dioses benevolentes.

Lai y los otros niños probablemente pasaron por las mismas cosas que nosotros.


Pensó Ouka, llevando su mano a su musculoso cuello.


--Chigusa… lo siento. ¿Pueden venir? Dijo.

Chigusa sonrió y asintió con la cabeza, revelando su ojo derecho, que normalmente estaba cubierto por su flequillo.

A ella le gustaba el torpe y amable Ouka. Él le devolvió la sonrisa irónicamente.

--¡Okay, llévanos allí!


--¡Por aquí!


Dejando atrás a los otros Aventureros, Chigusa y Ouka se marcharon con María y los niños.


× × ×

Casandra Ilion estaba cargando algo.


--¡Ugh! ¡Esto es pesado…!

 


Sus brazos estaban envueltos hasta donde podían alrededor de una enorme caja de madera mientras se tambaleaba a través del silencioso Distrito Laberinto.

Estaba en la sección noreste, y afortunadamente para ella, no se veía un monstruo o Aventurero. Solo había una luz terrible y tenue. El emblema de la <Familia Miach>, una forma humana abstracta, brillaba sobre el Báculo que había unido apresuradamente en su cadera. Con su largo cabello meciéndose y sus ojos tímidos y caídos, moviéndose más de lo habitual, avanzaba a través de los callejones traseros—cuando de repente, la caja en sus brazos comenzó a temblar y crujir.

--N-No se muevan.


Susurró nerviosamente a su carga.


Después de una exploración rápida de su entorno, se sintió aliviada al ver que no había nadie cerca—o al menos eso pensó.

--¡Aquí estás, Casandra! ¿Por qué estás escabulléndote por ti misma?


--¡Eeek!


Su amiga Daphne Lauros apareció por detrás. Cuando la sorprendida Casandra levanto la mirada hacia ella, la caja se deslizó de sus manos cayendo sobre el pavimento de piedra. Un instante después, un gran gemido se escuchó del interior.

--…


--…


Daphne se congeló.


Casandra se puso pálida.


--Casandra… ¿En serio?


Dijo Daphne con los labios temblorosos mientras miraba fijamente la temblorosa caja.


--¡D-Daph, estás equivocada! ¡Espera—por favor espera!


Casandra estiró sus brazos para bloquear su camino, pero Daphne la empujó a un lado y abrió la caja de madera.


Kyuu… Woof…

Dentro estaba sentado un Hellhound y un Al-Miraj de ojos llorosos presionando una pata sobre su cabeza donde se había golpeado en la caída.

--¿¡Queeeeee!?? ¿¡Qué demonios!?


--¡D-Daph, baja la voz!

 


Ambos monstruos se levantaron al escuchar el grito de Daphne, provocando que Casandra entrara en pánico. Los ojos almendrados de Daphne revelaron una mezcla de ira y confusión bajo su cabello corto, y se acercó a su amiga.

--Casandra. ¡Idiota! ¿¡Qué estás haciendo!? ¿¡No me digas que estás escondiendo a uno de esos monstruos con una recompensa en la cabeza!?

--¡No, no es eso en absoluto! Estoy, bueno… ¡Es porque tuve una visión!


Un poco menos de una semana antes, Casandra había soñado con ser tragada por una ola negra azabache. Justo cuando estaba al borde de la muerte, había sacado un amuleto de conejo que había conseguido y logró escapar. Había sido un sueño extraordinariamente aterrador y, como de costumbre, totalmente inesperado.

Por la experiencia que había adquirido durante sus dieciocho años de vida, la chica sabía que este tipo de sueño premonitorio era extremadamente malo. Confiando en el espantoso mensaje del sueño, se había dirigido a un callejón desolado cinco días antes—en ese día, el día que eso sucedió, cuando realmente hubiera sido mejor no ir. Allí encontró el lugar donde había caído el amuleto… y allí estaba la bola de peluche blanca. Y la bola de pelo negro.

Estaban cubiertos de sangre y completamente agotados. Ambos yacían boca abajo e inconscientes, con sus miembros extendidos. El amuleto de conejo de su sueño, resultó ser un Al-Miraj y un Hellhound.

Casandra casi se había desmayado por la conmoción—pero su obsesión con su visión de la destrucción absoluta la mantuvo enfocada. Con el rostro blanco y las manos y pies temblando, escondió a ambos monstruos en una caja que encontró tirada y los llevo a su habitación ese mismo día. Fue un milagro que ni Miach ni Naaza, ni Daphne, ni ninguno de los otros Aventureros la hubieran descubierto.

Casandra no protegía a los Xenos—monstruos. Por el contrario, estaba aterrorizada de ellos incluso ahora. Pero tenía que mantener el “amuleto de conejo” con ella hasta el fatídico día. No tuvo más remedio que darles de comer pedazos de Jyaga Maru-kun(croquetas de patata fritas) para que no murieran de hambre. Definitivamente no era porque el monstruo blanco hiciera un lloriqueo quejumbroso o porque el negro gruñía tristemente. Por cierto, les gustaron los aperitivos de papas. Después de eso, Casandra siempre alimentaba a las chicas (¿Eran chicas?) con patatas.

Me pregunto si estoy destinada a ser una Domadora.


Se preguntó nerviosamente.


Al final, Miach (quien todavía no se atrevía a contarle a su <Familia> sobre los Xenos) y Casandra (demasiado temerosa de contarle la verdad a Miach) se habían evitado de forma bastante impresionante. Pero a Daphne no le importaban las explicaciones de Casandra.

--¡¡Tus estúpidos sueños otra vez!! Dame un respiro, ¿¡Quieres!? ¡¡Y sal de mi camino!!


Si se corría la voz sobre esto, la <Familia Miach> volvería a cometer el error de Bell. Por el bien de su

<Familia>, y más que nada por el bien de su amiga, Daphne sacó su Daga con forma de bastón de su cadera.


¿¡Kyuu!?

 


--¡N-No, Daphne, no lo hagas!


--¡Suéltalos, Casandra!


Daphne intentó arrebatarle al chirriante Al-Miraj a Casandra, quien estaba agarrándolo por detrás. Su brillante Daga parecía estar gritando que los monstruos debían ser asesinados en el lugar, cuando—

*¡Thud!*


-- ——


-- ——


Justo cuando Daphne y Casandra escucharon algo golpeando ferozmente los adoquines, una enorme sombra las envolvió.

Cuando las chicas petrificadas giraron la cabeza, vieron una enorme forma negra que se alzaba sobre el oscuro cielo nocturno.

Su piel estaba cubierta de ríos de sangre carmesí, que por lo que sabían provenía de enemigos vencidos. Su pata delantera levantada sostenía el Hacha de doble filo conocida como Labrys. La bestia atravesó a las chicas con su aterradora mirada y levantó la enorme arma como una guillotina.

El rostro de Daphne perdió todo rastro de color, y Casandra se desplomó de miedo. Aunque ambas eran aventureras de Clase Alta, la abrumadora fuerza de su oponente era obvia. Estaban seguras de que en el próximo instante serían reducidas a trozos de carne.

Sin embargo, justo cuando habían aceptado que la muerte era inminente, escucharon un sonido.


¡Kyuu!


El Al-Miraj y el Hellhound saltaron de su caja y se interpusieron entre ellas y la bestia. Mientras el Al-Miraj saltaba y chillaba una y otra vez, el silencioso monstruo negro azabache no respondía… entonces lentamente bajo su Hacha. Pasó ante las chicas, quienes aún permanecían inmóviles como estatuas, y desapareció en la noche.

El Al-Miraj miró a Casandra, dejo escapar un kyuu final, y se sentó a horcajadas sobre el Hellhound. Ambos monstruos siguieron a la bestia negra en la oscuridad.

--…


--…


Un silencio como la calma después de una tormenta descendió sobre ambas chicas. Casandra se dejó caer al suelo y envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Daphne.

Daphne apenas se sostenía a sí misma, pero sus rodillas estaban a punto de ceder. Ella miró torpemente a Casandra, quien le devolvió la sonrisa.

--¿V-V-Vez? ¡E-E-E-E-Ellos nos salvaron…!

 


--Haha—y, por supuesto, todo es porque llevaste esas cosas a casa, ¿¡Verdad!? Dijo Daphne, golpeando a Casandra en la cabeza con su puño.

--¡Ouch!


Gritó Casandra, presionando su mano en su cabeza.


× × ×

La chica Beastman palideció.


--¡Rápido, llamen a un Sanador! ¡O consigan una poción—cualquier cosa que puedan encontrar! Alguien gritó.

--Es horrible… Gimió otro.

--¿¡Cuántos de nosotros fueron eliminados!?


Hablando propiamente, era Lili, transformada en un Beastman, quien estaba pálida—pálida por el pandemónium de los Aventureros y por la vista del callejón parecido a un laberinto teñido de rojo de un extremo a otro. Sus orejas de animal temblaban mientras miraba los cuerpos de Aventureros amontonados.

¿Cuál de los Xenos que se separaron hizo esto? ¿O fueron todos ellos? Incluso si fueran todos ellos, esto es…


Se suponía que Lili y Bell se unirían a los Xenos dispersos y, de ser posible, los unirían con Fels y los otros Xenos. Si eso resultaba imposible, el último plan era que usaran la segunda llave—que era la que los Xenos tenían—y que encontraran otra ruta a <Knossos> por su cuenta.

En este momento, Lili estaba en la sección este del Distrito Laberinto, donde un letrero en la pared escrito en Koine decía “277.º Bloque”.

La llamada que Lyd envió al comienzo de la batalla le había ordenado a los Xenos separados que se reunieran en este bloque. Gracias a su carrera anterior como ladrona, Lili había podido escabullirse hasta aquí, pero…

Un grupo de Aventureros debe haberlos encontrado… y supongo que los Xenos acabaron con todos en defensa propia. Por lo que se ve, el equipo era bastante grande, y probablemente no tuvieron otra opción…

Las escaleras subían y bajaban desde el callejón parecido a un laberinto, y una gran cantidad de calles laterales se bifurcaban hacia la izquierda y hacia la derecha. La calle y las paredes estaban manchadas con sangre fresca, convirtiendo todo el callejón en un mundo rojo. Una ensangrentada Amazona yacía desplomada contra una pared en ruinas, con el cuello roto. Un Enano yacía mirando fijamente al cielo, con su preciado martillo y armadura pulverizados. La sangrienta calamidad había llovido igualmente sobre los Aventureros de Clase Alta y Baja.

--¿¡Ugh…!?

 


Incluso para Lili, con su larga experiencia como Ayudante, la brutal imagen de laceraciones profundas, brazos y piernas retorcidos y huesos que sobresalían de la carne era una visión lo suficientemente terrible como para drenar la sangre de su rostro. ¿Realmente podrían estar vivos? Lili se llevó la mano a la boca. No tenía el coraje de entrar en ese círculo de Aventureros que aún gemían y descubrirlo.

Algunos de ellos son miembros de la <Familia Loki>… Me pregunto si Finn-sama supuso el escondite de los monstruos y envió exploradores. Después de todo este alboroto, los Xenos probablemente no regresen aquí…

Entre los Aventureros inconscientes, Lili encontró algunos con el emblema del “Tramposo” y tragó saliva. Las paredes aplastadas y los adoquines de piedra que cubrían las secuelas de la batalla le trajeron a la mente al monstruo que había logrado infligir tanto daño. La imagen era… ese minotauro negro azabache cuyos aullidos feroces había escuchado antes.

¿Un monstruo capaz de tanto daño realmente necesitaba ayuda?


Lilly comenzó a buscar en el callejón señales que pudieran llevarla a los Xenos. Cada vez que encontraba a un Aventurero que aún respiraba, sentía un tremendo alivio y una tremenda inquietud.

× × ×

Ya sea con puños o patadas, él los golpeó. Eso fue todo lo que necesitó.

--¿¡Aaaaaaaahhhhhh!?


Uno de los cazadores arrojó a un lado sus armas e intentó huir, pero fue alcanzado de inmediato y recibió una patada por sus esfuerzos. Al igual que sus compañeros cazadores, se desplomo vomitando sangre.

No era justo llamar a esto una lucha. Ni siquiera podía llamarlo cazar.


Atormentado por el hambre que crecía y crecía fuera de control, regresó con sus hermanos—quienes habían sido separados. Los cazadores los habían atacado y los salvó.

Su hermano conejo saltaba de alegría, diciendo que era realmente alguien con quien se podía contar. Su hermana alada había murmurado lastimosamente, diciendo que tal vez había ido demasiado lejos.

Los hermanos que presenciaron su hambre se dividían en dos categorías. Aquellos que lo elogiaban y aquellos que le temían.

Se dio cuenta de que incluso entre los suyos era un rebelde. Su sueño era fundamentalmente diferente al de ellos. Tenían sentimientos por estos lugares en la superficie y por las personas que los habitaban. Pero él no tenía ninguno. Él solo podría encontrar significado en la lucha.

Debemos separarnos aquí.


Pensó.

 


Vio que su sueño podría destruir el sueño de su familia. Les daría la llave. La llave con el globo ocular enterrado en ella. El objeto que él había estado guardando para ellos hasta ahora. Cuando les dijo que no lo necesitaba, el hermano del sombrero rojo le hizo una pregunta.

--¿Qué harás ahora?


Él les dijo cuáles eran sus intenciones. Luchar. Para abrir un camino.

Y.


Que sentía que el sueño que estaba buscando estaba aquí en la superficie.


--… Entiendo. Te deseo buena suerte en la guerra.


Le dio la espalda a sus hermanos, quienes se lamentaban por su despedida. Quizás sería una separación eterna.

Tenía una premonición de que sería el caso, pero no importaba. No si era capaz de encontrar su sueño aquí en la superficie.

Ocultando su forma y presencia sobredimensionadas en la oscuridad, continuó su viaje de búsqueda. Para volver a encontrarse—y para luchar de nuevo.


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