Prologo – El Ataque del Dios de la Guerra
—El ejército del Reino de Rakia estaba avanzando.
Esa noticia se extendió como un reguero de pólvora por las naciones vecinas.
Guerreros vestidos con gruesas placas de metal, así como miles de caballos blindados, viajaban bajo cielos parcialmente nublados, con relucientes hileras de puntas de lanza. Muchos comerciantes y viajeros los vislumbraron en largas columnas mientras pasaban más allá de los límites exteriores de su territorio.
El Reino de Rakia.
Una monarquía que estaba situada en el lado occidental del continente principal. Se decía que actualmente al menos 600.000 personas vivían bajo su gobierno. Un gran castillo se alzaba en el centro de su asentamiento más grande, completado con su propia ciudad castillo rodeándolo. Exuberante y verde, Rakia poseía una gran cantidad de tierra fértil pero muy poca cultura, su gente vivía bajo constante ley marcial.
Todo iba de acuerdo con los deseos de su rey, que eran una y la misma voluntad divina de su único Dios. Ares, el Dios de la Guerra. Estaba sentado en lo más alto de Rakia y controlaba todas las partes del país.
En última instancia, el Reino de Rakia era en realidad muy similar a las muchas otras <Familias>, pero en una escala completamente diferente de tamaño y complejidad, operando como su propio país.
Todos los soldados Rakianos habían sido bendecidos con la <Falna> de Ares. Los súbditos de Rakia que estaban encargados de dirigir las industrias del reino eran el equivalente de miembros no combatientes de otras
<Familias>. Siendo el único Dios, Ares había elegido a su rey—el líder de la <Familia>—en toda la historia del país.
Una <Familia> que comenzó con Ares y sólo un puñado de dependientes había superado muchas dificultades para convertirse en su propio país y ahora se erigía como una poderosa nación con una rica historia.
Debido al amor de su Dios por la guerra, el Reino de Rakia había sido el agresor en muchas guerras a través de los siglos. Pero la idea de que este conflicto fue causado por el belicismo de Ares era únicamente la opinión de las otras naciones que observaban estos acontecimientos desde el exterior.
Las tropas que avanzaban ascendían a unos 30.000.
Este ejército una vez fue llamado invencible cuando estaba armado con un cierto tipo de <Espada Mágica>, y ahora su objetivo estaba aún más hacia el oeste, en la periferia del continente. Una ciudad que tenía el único Calabozo del mundo y por lo tanto, había llegado a ser conocida como el “Centro del Mundo”: Orario.
Altos muros y una torre blanca que parecía lo suficientemente alta como para perforar los cielos aparecieron en el horizonte. Los fuertes pasos de los guerreros completamente blindados se acercaban cada vez más. La armadura de placas que abarcaba sus cuerpos estaba decorada con un emblema extravagante, más grande que la vida, mientras que las banderas de color rojo carmesí se agitaban en el aire.
No pasó mucho tiempo antes de que el ejército que avanzaba hacia el oeste entrara en las tierras que rodeaban la ciudad.
El ejército de Rakia llegó sin previo aviso a su puerta, pero dentro de la ciudad misma—
--¡No le creerán a sus ojos! ¡Un <Dodobass> entero por sólo dos mil Varisu! ¡Eso es, dos mil Varisu!
--¡De reparaciones de armas a pedidos personalizados, lo hacemos todo!
--¿¡Alguien podría unirse a mi <Familiaaaaaaaaaa>!?
--Disculpa, joven doncella Elfa. Veo que eres una Aventurera. Por favor, acepta esta poción como un regalo de mí parte. Sería trágico que tu bello rostro sea agobiado por una cicatriz.
--¡G-Gracias…!
--¡Miach de nuevo está haciendo que las chicas se enamoren de él sin darse cuenta…!
--“ “ “ “ “ “Es Miach, ¿Qué esperabas?” ” ” ” ” ”
—Nada era diferente.
Ningún ciudadano de Orario mostraba la menor preocupación. El cielo sobre la ciudad era brillante y claro, en oposición a las oscuras nubes que se acercaban desde el este.
En medio de sus días normalmente ocupados, hubo un pensamiento que todos compartieron durante el tiempo antes de la llegada de Rakia: Ahh, está sucediendo de nuevo…
Mientras los ciudadanos continuaban con sus vidas cotidianas dentro de las murallas de la ciudad, los gritos que resonaban desde fuera de la pared señalaban que la batalla había comenzado.
× × ×
Los relinchos de los caballos eran atronadores.
Pero ese sonido fue ahogado casi inmediatamente por miles de cascos estrellándose contra la tierra mientras cargaban por las llanuras.
El campo abierto de hierba se expandía treinta kilómetros al este de Orario. Miles de banderas rojas se agitaban en el aire mientras los soldados que los llevaban corrían hacia adelante.
Se decía que los caballeros eran las rosas del campo de batalla. Armados con lanzas y armaduras brillantes, montados en caballos tan fuertemente blindados como sus jinetes, los caballeros cargaron hacia adelante, pisoteando todo en su camino. Con las puntas de sus armas empujadas hacia adelante, su formación podría abrir un camino a través de cualquier campo de batalla.
Un muro de lanzas plateadas corría por la llanura, las armas brillaban bajo la luz del sol.
Era un espectáculo que haría que a cualquier soldado en el mismo campo de batalla le temblaran las rodillas. Pero—esta unidad de caballería en particular temblaba de terror.
El color se dreno de sus rostros bajo sus cascos.
Cada par de ojos estaba abierto y fijo en el único Enano que estaba en su camino. Cada músculo de su robusta figura sobresalía debajo de capas de gruesa armadura. Una capa colgaba de sus hombros.
Su casco estaba asentado sobre sus ojos. Una increíblemente grande Hacha de Batalla descansaba sobre su hombro, esperando la acción.
El Enano puso el hacha en posición en el momento en que los ecos de los cascos de los caballos llegaron a sus oídos.
Entonces, tan pronto como los caballeros llegaron dentro de diez metros de su posición, cargó para encontrarlos de frente.
Sosteniendo el hacha a su derecha, el Enano tensó cada músculo de su cuerpo para llevarla adelante.
--¡Ngaaah!
Un momento después, la “invencible caballería” fue lanzada hacia el cielo.
--“ “ “ “ “ “ “¡GAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!” ” ” ” ” ” ”
Los caballeros y caballos mandados a volar salpicaron el horizonte. El increíble espectáculo se podía ver desde todos los alrededores de la llanura abierta.
Lágrimas caían de los ojos de los caballeros mientras sus cascos y pedazos de sus armaduras caían de sus cuerpos en el aire. Lo que era peor, las expresiones en sus rostros ahora expuestos revelaban que sabían muy bien que esto iba a suceder. Gritos de agonía llenaron el aire mientras caían al suelo, estrellándose uno tras otro junto a sus caballos y restos de metal roto.
La siguiente oleada de caballeros detuvo su carga ante tal paliza, pero el grupo más atrás no se dio cuenta a tiempo y se estrelló directamente contra ellos. Tanto la segunda como la tercera filas de caballeros cayeron de sus monturas en un aturdido desorden.
El Enano—Gareth Landrock de la <Familia Loki>—observó cómo los soldados enemigos caían sobre el otro y suspiro para sí mismo.
--Maldita sea, Finn… empujando este trabajo en mí.
Otras dos compañías de caballeros llegaron al campo de batalla pero no habían aprendido del error de sus aliados. Gareth ni siquiera se molestó en suspirar de nuevo mientras levantaba su Hacha de Batalla contra su hombro. Los recién llegados cargaron, sólo para sufrir el mismo destino. Una vez más, los cuerpos de caballos y personas decoraron el horizonte, con sus lágrimas brillando a su paso.
Gareth Landrock, el Aventurero de Primera Clase de Orario.
Habiendo alcanzado el Lv. 6, su destreza y habilidad con un hacha eran conocidas en todo el mundo.
Frente a él en la batalla estaban las compañías de caballeros en su mayoría de Lv. 1 del Reino de Rakia. Sus capitanes podrían ser Lv. 2, pero no más alto.
En términos de experiencia en fuerza, tácticas, técnicas y la diferencia en el nivel, Gareth era demasiado poderoso para que pudieran superarlo.
Los Caballeros de Rakia ahora sabían exactamente cuán imprudente había sido su ataque.
—Los días en que los números abrumadores podían ganar en la guerra, especialmente en las batallas entre personas, estaban llegando a su fin.
En la actual Era Divina, “calidad sobre cantidad” reinaba supremamente.
La presencia de un individuo increíblemente fuerte—un guerrero que llevaba la <Falna> de un Dios—tenía la capacidad de cambiar el rumbo de cualquier batalla. Se decía que un pequeño grupo de guerreros con un
<Estado> alto podría enfrentar a cientos, incluso a miles de tropas enemigas y salir victorioso.
Si el <Estado> de una persona con una <Falna> alcanzara el Lv. 6 en el mundo actual, estarían a la altura, o incluso superarían, a los feroces monstruos que habían arrasado el mundo durante la <Antigüedad>.
En otras palabras, este Enano—al menos a los ojos de los Caballeros de Rakia—no era diferente de un dragón de los días antiguos.
También era cierto que un ejército que carecía de un Héroe nunca podría esperar matar a un dragón.
La batalla desarrollándose no era muy diferente de lo que le sucedió a esos ejércitos en las historias de Héroes o cuentos de hadas: El solitario Enano cortó a los desafortunados caballeros con poca resistencia. No había manera de que los soldados montados continuaran la batalla.
× × ×
--Tione, suena el Gong. El batallón en retirada es una finta. Rodéenlos de modo que quede atrapado entre las fuerzas amigas.
--¡Lo tengo!
--También, esa colina de allá… Hay un pelotón de Magos disparando encima de ella. Tiona, dile a la <Familia Ganesha> que los rodee y los elimine sin ser vistos.
--Seguro, seguro… Entregar mensajes es una pesadilla.
Gritos de dolor llegaron a todos los rincones del campo de batalla, incluso al claro a una buena distancia de la escena de pesadilla que se desarrollaba a manos de Gareth Landrock.
El Hobbit Finn Deimne, Capitán de la <Familia Loki>, tenía una lanza en su mano mientras mantenía un ojo agudo en varias batallas que se desarrollaban desde muy por detrás de las líneas delanteras. Rápidamente emitió órdenes.
Orario no tuvo más remedio que enfrentar al ejército invasor de Rakia de 30.000 en el campo de batalla. El Gremio había emitido una misión—una orden general para <Familias> específicas que residían en la ciudad para detener el avance Rakiano antes de que llegara a la muralla de la ciudad.
Su enemigo había elegido abrumarlos con números desde el principio. Por lo tanto, esta alianza improvisada de las fuerzas de Orario había elegido a Finn como su General. Como alguien que estaba a cargo de la <Familia> que lideraba el camino en la exploración del Calabozo, alguien que poseía la perspicacia y el ingenio para lidiar con inesperados monstruos Irregulares y que era famoso por sus habilidades de liderazgo, Finn era ideal para la posición en este campo de batalla. Incluso ahora, estaba analizando los movimientos enemigos y guiando el flujo de la batalla.
--General, algunas <Familias> no nos escuchan… especialmente la <Familia Freya>.
--Nuestras fuerzas solo son una coalición de muchos grupos más pequeños, pero no tenemos que ser los más eficientes de los pastores. Simplemente dales una dirección y déjalos ser. Dudo mucho que valga la pena preocuparse por la <Familia Freya>.
--Finn, hay informes de que más refuerzos enemigos están llegando desde el este. ¿Cuáles son tus órdenes?
--Hmm… Estoy un poco más preocupado por el bosque hacia el norte. Riveria, odio pedírtelo, pero, ¿Llevarías a Aizu y a ese grupo en esa dirección? Probablemente sea el ejército principal.
El Hobbit emitió órdenes a su subordinado ligeramente deprimido y una Maga Alto Elfo. Una rápida lamida de su pulgar derecho permitió que Finn pronosticara lo que estaba a punto de suceder y proporcionó pistas sobre la estrategia del enemigo.
Muchas <Familias> diferentes, no sólo la <Familia Loki>, estaban ocupadas enfrentando a las fuerzas de Rakia en varios frentes diferentes alrededor del campo de batalla. Los Aventureros de Orario estaban acabando rápidamente con sus oponentes. Era como si la mítica Hidra estuviera de pie en el claro, con cada una de sus muchas cabezas trabajando de manera independiente mientras la Alianza de Orario rompía las filas que avanzaban de Rakia.
× × ×
--Qué aburrido…
--Sí, y hay mucho por hacer esperándome en casa…
Más lejos de la estación de comando de Finn, los Dioses y Diosas de las <Familias> convocadas miraban desde lo alto de una colina mientras la batalla se desarrollaba.
Se habían preparado una tienda y una silla para cada uno de ellos. Sentada bajo la tienda más elaborada y bebiendo vino en su igualmente elegante silla estaba Freya. Mientras tanto, Loki estaba sentada con las piernas cruzadas en su propia silla bajo la siguiente tienda. Ambas observaban la increíble batalla unilateral mientras se quejaban de que no tenían nada que hacer.
--Se acabó en el momento en que subieron a sus caballos, ¿No te parece?
--Los niños con <Estados> más altos son aún más rápidos de todos modos. No sé si están tratando de verse bien o algo así, pero es como decirle a todos que sus <Estados> tienen mucho crecimiento restante por hacer.
Ni siquiera había un tono de tensión entre los Dioses que estaban sentados bajo las tiendas. Sus pensamientos sobre esta batalla eran similares a los de sus dependientes.
Los únicos otros seres alrededor de los Dioses y Diosas eran algunos miembros que servían como guardia privada. Las banderas de cada <Familia> se agitaban en la brisa junto a las tiendas de su Dios. Las banderas de la <Familia Loki> y la <Familia Freya>—que también tenían una fuerte presencia en el campo de batalla y entre los Aventureros—se destacaban especialmente. La visión de los emblemas del Tramposo de Loki y la Doncella Guerrera de Freya enviaron oleadas de miedo a través de los soldados de Rakia.
Como resultado, los movimientos coordinados de los soldados se volvieron lentos a medida que su voluntad de luchar desaparecía.
Incluso sus cargas carecían de entusiasmo. La misma presencia de esos emblemas causó un duro golpe a la moral del ejército invasor.
--Poniéndolo de otra manera, si no estuviéramos aquí pondrían un poco más de energía en sus pasos… ¡Haa! Tener el título de “mejor” es un dolor en el culo.
--Es demasiado tarde para quejarse ahora.
Loki se reclinó en su silla con los brazos cruzados detrás de la cabeza. Freya la miró por el rabillo de su ojo, riendo entre dientes.
--Ah, y por cierto… ¿Has escuchado que no ha habido una sola víctima entre las fuerzas de Rakia? ¿Cómo es eso posible?
--No hay mucha elección, no con todos los comerciantes diciéndoles que no maten sus días de pago. Loki sonaba vagamente molesta mientras respondía a la pregunta de Freya.
Mirando a través de la llanura y escuchando el pandemonio de gritos y gemidos, era obvio que los Aventureros de Orario habían estado golpeando con los bordes romos de sus armas.
--Eso y no quiero que los chicos de mi <Familia> ensucien sus manos con esta “guerra” fingida.
--Eso tambien es cierto.
Loki luchó contra un bostezo mientras ambas Diosas tomaban a la ligera la farsa desplegándose ante ellas.
--Ares, idiota, no ataques a un oponente que ya sabes que no puedes vencer. Vas a perder mucho más de lo que esperabas.
La Diosa pelirroja murmuró mientras su línea de visión se movía de batalla a batalla.
× × ×
--¡Hey, buen soldado! ¡Si compras ahora mismo, una poción hecha aquí en Orario puede ser tuya por sólo mil Varisu!
Los soldados heridos fueron llevados al campamento de Rakia uno tras otro, y el negocio estaba en auge.
Se habían levantado innumerables tiendas de campaña en filas rectas. Los gritos de los heridos eran implacables mientras yacían sobre sus espaldas a la sombra de las tiendas de campaña proporcionadas. Al mismo tiempo, demi-humanos no combatientes y Dioses se pavoneaban alrededor del campamento.
Las <Familias> mercantiles de Orario vieron una increíble oportunidad de negocio y se abalanzaron para vender sus mercancías.
--¿No te duele eso? ¿No es insoportable el dolor? ¿No quieres curar esa herida de inmediato?
--S-Sí, sí quiero…
--¡Excelente! ¡Hagamos un trato!
Algunos de los Dioses de Orario se paraban sobre los soldados gravemente heridos, sonriendo y poniendo pociones a la venta fuera del alcance de los soldados.
De hecho, estos Dioses estaban vendiendo no sólo a sus propias fuerzas, sino también a las tropas enemigas. Sus espíritus emprendedores no conocían límites. Habían encontrado un mercado y lo iban a aprovechar.
--¡Nadie puede luchar con un arma rota! ¡Vengan a comprar una nueva!
--¡Acepto una transacción!
--¡Bahahahahaha! ¿Qué te parece, Miach? ¡Mis productos se están vendiendo como si no hubiera mañana! Parece que también gano esta, ¿No es así, Amid?
--No, Dian Cecht-sama. Miach-sama y su <Familia> no están aquí.
--¿¡Qué pasa con eso!? Te acobardaste, ¿Huh, Miaaaaaaaaaaach? Armas, armaduras e incluso <Espadas Mágicas> cambiaban de manos.
Todo era un simple caso de oferta y demanda, y el hecho de que Orario no había tomado el menor daño significaba que la demanda era abrumadora. Los mercaderes estaban mordisqueando el bocado. Los Aventureros de Orario habían destruido por completo las líneas de suministro y los medios de comunicación de Rakia; estos soldados no tenían otra opción más que comprar. Los oficiales al mando no podían ir en contra de la voluntad de su Dios Ares, y así lloraban ríos de lágrimas viendo desaparecer una fortuna.
--Tch, no hay hombres de verdad en ninguna parte… Todos los buenos deben ser oficiales al mando.
--¡Aisha! ¡Hay algunos caballeros realmente guapos a un par de filas más! ¡Es hora de un festín!
--¡E-Espera allí mismo, Samira! ¡Voy justo detrás de ti!
Algunas de las prostitutas del Distrito del Placer también habían acudido al campamento. No perteneciendo a ninguna <Familia>, las bellezas “libres” también llegaron a hacer negocios. Ofrecían servicios a algunos de los guerreros, pero tan pronto como las temibles Amazonas encontraban a un caballero que cumplía con sus normas, lo “devoraban” en el acto. De vez en cuando los gemidos de placer rompían los continuos gemidos de dolor y desesperación.
Sin nada para mantenerlos bajo control, lo que alguna vez fue el campamento de Rakia para el ataque a Orario se había convertido en poco más que un patio de recreo para las ambiciones económicas de los ciudadanos y Dioses de la ciudad.
× × ×
--¡U-Un informe del frente! Los batallones uno a cinco han sido eliminados, y nuestras líneas de frente están retrocediendo en una derrota total a través del campo. El enemigo parece haber predicho todas nuestras maniobras estratégicas, ya que cada una terminó en fracaso…
--¡¡M-Malditos seaaaaaaaan…!!
—Un Dios sentado bajo una tienda en la parte trasera de las fuerzas de Rakia apretó el puño de rabia.
Con cabello dorado tan grueso como la melena de un león, el Dios estaba vestido con una dura armadura roja. Sus rasgos masculinos y robustos rivalizaban con los de un Dios de la Belleza masculino, el epítome de la masculinidad.
No era otro que el instigador de esta guerra, el verdadero líder del Reino de Rakia—y el Dios de la <Familia>: Ares.
Apretó los dientes mientras escuchaba el informe del mensajero, con su inmaculado rostro deformándose en un ceño fruncido.
--¡El campamento delantero ha sido invadido por la escoria codiciosa de Orario! Estafados por las prostitutas Amazonas, la moral de nuestros soldados ha sido echada a un lado… ¡¡La moral está en su punto más bajo de todos los tiempos!!
--¡Orario—! ¡Qué cobarde son, usando tácticas tan sucias!
El rostro de Ares enrojeció tanto que igualo su armadura. Si Loki estuviera allí, rápidamente lo golpearía con una sola línea como, “¿Crees que haríamos algo así, imbécil?”, sólo pensarlo llenó a Ares con una rabia aún mayor.
El propio Dios lo llamaba su impulso innato de luchar, pero las personas que lo rodeaban se referirán a ello como imprudencia.
Otros Dioses lo describían como teniendo 100 por ciento de músculo entre las orejas. El joven que estaba a su lado le echó un vistazo al enfurecido estado de su Dios y dejó escapar un gran suspiro. Sus hombros cayeron mientras movía la cabeza de un lado a otro, obviamente cansado de verlo.
Este era el Dios de los militares, también conocido como el Dios de la Guerra: Ares. Podría ser un Dios de la Guerra, pero no controlaba la victoria.
Un aire de derrota ya había llenado la tienda de campaña de los comandantes. Todos estaban en silencio. Sólo los gritos de ira de Ares resonaban en la distancia.
× × ×
--¿Estás seguro de que no hay ningún plan que quieras poner en movimiento? Mientras un Dios en particular rugía de frustración…
Una capa blanca bailaba en la brisa en la muralla de la ciudad de Orario lejos del campo de batalla, mientras la hermosa joven Asfi, líder de la <Familia Hermes>, le hacía una pregunta a su Dios.
Su Dios estaba apoyado contra la pared protección a la altura del pecho y observaba cómo un pilar de humo, muy probablemente el resultado de la Magia, se alzaba en la distancia. No se movió mientras respondía.
--Incluso si encuentro una manera de presentarle a Bell a Ares…
La brisa agitó el cabello naranja de Hermes mientras su delicada sonrisa se adelgazaba. Tuvo que sujetar su sombrero de viajero para evitar que se lo arrancara de la cabeza.
--Eso no quiere decir que hacerlo no sería un gran espectáculo… pero estoy un poco asustado de cómo reaccionaría Freya-sama, por obvias razones.
--… ¿Ha habido alguna comunicación de su <Familia> desde entonces?
--Vaya, no. Pero eso es lo más aterrador. Su silencio es su manera de advertirme que no habrá una próxima vez. El frenesí tras el incidente que tuvo lugar en el Distrito del Placer comenzaba a morir.
Sin embargo, eso no significaba que el elegante Dios pudiera hacer lo que quisiera solo por un poco de entretenimiento cuando se trataba de la <Familia Freya>. Hermes cerró la boca y se giró hacia su dependiente.
--La aniquilación de una <Familia> no es cuestión de risa. Asfi dijo con una mirada severa.
--Lo sé.
Hermes respondió encogiéndose de hombros.
--Tuve algunas palabras con el Gremio y me aseguré de que no hubiera manera de que la misión llegara a llamar a la puerta de Hestia. Esos niños han sido envueltos en un incidente tras otro recientemente; es momento de que tengan la oportunidad de relajarse y vivir un poco.
Apoyando su espalda contra la pared de protección, Hermes levanto la vista hacia el claro cielo azul.
× × ×
--¿¡L-La <Princesa de la Espada>!?
--¡¡Es la <Princesa de la Espada>!!
--¡¡HUYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN!!
Estaba en el extremo norte de la llanura donde se desarrollaba la batalla. Un espadachín femenino había aparecido en la línea de visión de una pequeña fuerza que organizaba una emboscada en el perímetro del bosque. En ese momento, cada uno de los emboscadores perdió su voluntad de luchar.
Su comandante gritó con todas sus fuerzas, tratando de reunir a sus tropas, pero fue en vano. Los soldados de infantería arrojaron sus armas y regresaron al bosque tan rápido como sus piernas pudieron llevarlos.
--Eso era de esperar.
--Maldita sea, Aizu, por eso te dijimos que te quedaras en la parte posterior de la formación. Ahora tenemos que ir tras ellos. Gaah…
--…
Aizu estaba preparada para una batalla, con su espada en su mano. Pero sus hombros se hundieron y cerró la boca tan pronto como escuchó las palabras de Riveria y el Hombre Lobo Bete.
Con ojos dorados y cabello rubio, Aizu destacaba como un pulgar dolorido y era fácilmente identificable incluso en una gran batalla. Los soldados de Rakia temían a la chica que una vez había matado a un Jefe de Piso en el Calabozo por sí misma. Aizu los vio desaparecer en el bosque con una expresión distante en su rostro, pero en realidad se sentía un poco deprimida.
--Aizu, no te quedes espaciando. Persigámoslos. No podemos permitir que ningún daño llegue a los pueblos circundantes.
--… Sí.
--Terminemos con esto y regresemos a Orario. Estar aquí es una pérdida de tiempo.
Riveria y Bete condujeron a los otros miembros de la <Familia Loki> y se precipitaron hacia el bosque. Aizu se unió a ellos para perseguir a las figuras en pánico que se lanzaban entre los árboles.
Directamente al suroeste, una torre blanca lo suficientemente alta como para perforar los cielos permanecía como lo hacía normalmente cualquier otro día.
Este ataque de las fuerzas Rakianas sería conocido como “La Sexta Invasión de Orario”.
La vida seguía siendo normal para los ciudadanos de la Ciudad Laberinto, a pesar de que esta guerra se prolongaba más de lo habitual. Varias pequeñas y desapercibidas historias se desarrollaron entre Dioses y sus dependientes.
Capítulo 01 – Canción de Amor para un Cierto Dios de la Guerra
--Entonces, aquí está donde estabas, Mikoto. Lo vio en un sueño.
El aire frio golpeaba su piel mientras estaba sentaba en las raíces del árbol marchito.
Su yo más joven abrazaba sus rodillas contra su pecho bajo su sombra. Fue entonces cuando se dio cuenta de que no era un sueño, sino un recuerdo.
--¿Qué pasa? ¿Tienes hambre?
La joven Mikoto enterró su rostro en sus rodillas. Ella no levantó la vista a pesar de que Takemikazuchi—con exactamente el mismo aspecto actual, con su peinado que parecían cuernos que colgaban a cada lado de su rostro como colas de caballo—le hablaba.
Estaban en su ciudad natal en el Lejano Oriente, detrás del santuario en el que solían vivir. Sus voces flotaban en el aire.
--… Takemikazuchi-sama.
La voz de la niña salió de entre sus rodillas; negándose a mirar hacia arriba.
Takemikazuchi se inclinó delante de ella, esperando pacientemente hasta que abrió la boca una vez más.
--¿Por qué no tengo una mamá o papá…?
Porque soy huérfana.
La actual Mikoto podía responder a esa pregunta de inmediato. Desastres, plagas y monstruos.
No era raro que los niños del Lejano Oriente perdieran a sus padres y quedaran solos.
En realidad, Mikoto era una de las afortunadas, ya que había sido tomada por un santuario donde vivían Dioses como Takemikazuchi.
—La habían llevado a ver un animado festival de la ciudad.
—O tal vez había sido un puerto con naves en un muelle seco; tal vez la gran ciudad.
Ella había estado entre amigos como Ouka y Chigusa junto con los Dioses y Diosas, pero todo lo que Mikoto vio en ese momento eran padres que jugaban con niños felices. La dejó con un sentimiento de desolación, y no pudo soportarlo más.
--… La madre y el padre que te dieron a luz, Mikoto, te dejaron bajo nuestro cuidado y emprendieron un viaje al más allá.
--¿Los… volveré a ver…?
--Bueno… Puede que no regresen a este mundo mientras todavía sigas viva.
Podrían pasar decenas, cientos de años antes de que las almas de sus padres renacieran.
Mikoto había sido demasiado joven para comprender el significado completo de las palabras de Takemikazuchi en ese momento.
Lo único que entendía claramente era que nunca volvería a verlos. Ella apretó sus piernas aún más cerca de su cuerpo.
--¿Te sientes sola?
La joven Mikoto no podía mover la cabeza hacia arriba y hacia abajo o hacia la izquierda y hacia la derecha.
Ella sólo apretó sus brazos, con sus dedos hundiéndose profundamente en su piel como si desesperadamente tratara de mantener algo contenido dentro que amenazaba con desbordarse.
Takemikazuchi se arrodilló junto a la chica mientras su cuerpo comenzaba a temblar. De repente, la levantó alto en el aire como si fuera ligera como una pluma.
Mikoto levantó el rostro, sorprendida por la repentina explosión de luz que venía de debajo de sus brazos. Miró al Dios debajo de ella.
--Mikoto, conviértete en mi hija.
El sonriente rostro de Takemikazuchi se reflejaba en los amplios y llorosos ojos de la chica.
--¿Huh...?
--Algún día te daré mi <Falna>. Una vez hecho esto, compartiremos un lazo de sangre como una verdadera familia—una <Familia>.
--Familia… <Familia>.
Sus palabras no sólo sonaban dulces, sino que le proporcionaban calidez a una chica cuya alma estaba llena de nada más que dolor.
Era porque en los ojos de Takemikazuchi podía ver una ternura que estaba reservada para un padre que contemplaba a su hijo. Siguió sosteniéndola por encima de su cabeza como un padre orgulloso haría con su hija.
--El dolor habita en el espíritu, y el espíritu habita en el cuerpo—esa es mi teoría. Así que te enseñaré tantas artes marciales que tu cuerpo y espíritu no tendrán tiempo para sentir soledad. Esta tranquila, Mikoto, y prepárate.
Takemikazuchi le dijo a la atónita joven Mikoto. Entonces, le sonrió con una inocencia infantil.
--Mikoto, ¿Qué querías hacer con tu madre y tu padre?
Luego le dijo que hablara desde su corazón con la misma ternura en sus ojos.
--Yo... quería pasear a caballito en papá.
--Lo haré ahora mismo. ¿Algo más?
--D-Dormir juntos uno al lado del otro en el futón de noche para que no nos sintamos solos.
--Está bien, esta noche lo haremos. ¿Hay algo más?
--¡Quería comer konpeitou1, ese dulce que vimos en la ciudad el otro día!
--E-Esta bien. Déjamelo a mí.
Un pedido sincero de coloridos dulces de alta calidad trajo una sonrisa al rostro de Takemikazuchi.
A pesar de que su santuario era increíblemente pobre, Takemikazuchi la llevaría a ella, a Ouka, a Chigusa y a los otros niños a la ciudad y cumpliría su promesa solo unos días después.
Una niña y un Dios, vestidos con poco más que trapos, intercambiaban miradas de afecto y cariño.
--Pero está bien si prefieres estar en la <Familia> de Tsukuyomi si no quieres estar en la mía—
--¡¡Quiero ser tuya, Takemikazuchi-sama!!
La fuerte voz de la joven Mikoto interrumpió al Dios.
Con sus pequeñas mejillas sonrojadas, mantuvo su mirada violeta fija directamente en él.
--… Está bien entonces.
Takemikazuchi parpadeó unas cuantas veces antes de finalmente sonreírle. Volvió a colocar a la joven en el suelo y revolvió su cabello.
Mikoto apretó los ojos con fuerza mientras sus dedos le hacían cosquillas. Una última lágrima corrió por su mejilla.
Luego subió a su espalda y ambos fueron a reunirse con Ouka, Chigusa y los otros que la habían estado buscando. Tanto el Dios como la chica sonrieron mientras sus amigos venían a su encuentro.
A partir de ese día, Takemikazuchi se convirtió en su padre, y Mikoto fue rodeada de amor. Y en algún momento, su amor por él se convirtió en algo un poco más especial.
1 Es un dulce de azúcar japonés . A menudo son de color, pero sin sabor.
× × ×
--…
Mikoto abrió lentamente los ojos.
Loa suaves rayos de luz que entraban por la ventana y el canto de los pájaros afuera le hicieron saber que la noche había llegado a su fin.
Se quedó mirando el techo por encima, sintiéndose ligeramente nostálgica por el sueño. No tardó mucho en darse cuenta de que tambien estaba sonriendo.
Mientras aún más recuerdos fluían para llenar su mente, comenzó a salir de su futón.
*Zzz. Zzz. Zzz.*
El sonido de otra persona aún dormida llegó a sus oídos.
Mirando a un lado, vio a una chica Renart—Haruhime—durmiendo sobre su espalda en un futón junto al suyo.
Los labios de Mikoto una vez más se curvaron suavemente en una sonrisa. Los acontecimientos que rodeaban a la <Familia Ishtar> habían causado muchas pruebas y tribulaciones, pero fue gracias a ellos que se había reunido con su amiga de la infancia del Lejano Oriente. Teniendo cuidado de no despertarla, Mikoto sacó unos cuantos cabellos dorados de los ojos de la chica dormida y acarició suavemente sus orejas de zorro.
Estaban en una habitación de la sede de la <Familia Hestia>, la <Mansión de la Chimenea>.
Mikoto y Haruhime, ambas habiendo entrado en la <Familia> por <Conversión>, habían recibido una habitación doble para sí mismas en el tercer piso.
No había cama en esta habitación, y la abundancia de objetos del Lejano Oriente se enfrentaba con el estilo del continente y el diseño de la arquitectura. Un armario de marco abierto estaba en la esquina con muchos kimonos coloridos y ropas de batalla al estilo del Lejano Oriente envuelto en ellos.
Dejando atrás su sueño, la atención de Mikoto pasó del conocido santuario que una vez llamó hogar al lugar donde vivía ahora.
Le echo otro vistazo al rostro dormido de la chica con la que había tenido la suerte de reunirse después de todos estos años, antes de regresar su mirada a la ventana que se hacía más brillante a cada momento.
--… ¡Comencemos el día!
Se estiró bajo la luz de la madrugada.
× × ×
--Haruhime-sama, ¿Puedo pedirte que pongas la mesa?
--¡S-Sí, por supuesto!
Deliciosos olores flotaban atraves del comedor de la mansión.
Mikoto, con su largo cabello negro atado atrás y un delantal apretado alrededor de su cintura, estaba trabajando duro en la cocina justo al lado. Varios peces se cocinaban sobre una llama abierta mientras agitaba una olla con una cuchara de madera.
Los sonidos metálicos y crujidos de su preparación para el desayuno se mezclaban con el sonido de los pasos de Haruhime mientras caminaba de un lado a otro entre la cocina y el comedor con comida y utensilios en sus brazos.
--Haruhime-sama, no tienes que esforzarte tanto…
--Oh no, no. He sido aceptada como miembro de esta <Familia>. Por favor, permíteme hacer esto, Mikoto- sama.
Haruhime estaba usando un traje de sirvienta en lugar de su kimono habitual.
Lili había estado deseando un ama de llaves de algún tipo, y Haruhime se apresuró a ofrecerse voluntariamente—“¡Por favor, denme un trabajo que hacer!”—en el momento en que llegó.
Nacida en la nobleza y habiendo pasado cinco años viviendo en un burdel, tenía muy poca experiencia con la limpieza o sirviendo a los demás. Sin embargo, estaba muy ansiosa por aprender, y ahora llevaba una blusa negra con un delantal blanco, con su esponjosa cola dorada sacudiendo su falda de un lado a otro. Mikoto estaba feliz de tener su ayuda.
La Alianza de Orario y las fuerzas del Reino de Rakia se enfrentaban en este mismo momento.
La <Familia Hestia> no había sido convocada al frente porque no tenían suficientes miembros para calificar. Por lo tanto, hoy era un día de paz como cualquier otro.
--Whoa, eso huele bien…
--¿Así que hoy es tu turno, Mikoto-kun? Es por eso que es bueno.
--Ah, Bell-dono, Hestia-sama. Buenos días.
Mikoto probó su sopa mientras saludaba al chico humano y a la Diosa asomando la cabeza en la puerta.
Todos los miembros de la <Familia Hestia> se turnaban para preparar la comida cada día. Mientras nada drástico sucediera, típicamente dos o tres personas, incluyendo a su Diosa, prepararían el comedor para una comida.
Un tipo de carne a la parrilla u otra “comida varonil” asada a la llama típicamente estaba en el menú en los días en que Welf estaba a cargo. Lili, sin embargo, encontraría maneras de poner comida en la mesa mientras ahorraba tanto dinero como fuera posible. Las especialidades y personalidades de todos llegaron a través de su cocina, pero sólo en los días en que Mikoto preparaba la comida toda la <Familia> acordaba unánimemente que era delicioso.
Ella había desarrollado sus habilidades desde una edad temprana junto a Chigusa y las otras chicas en el santuario, convirtiendo cualquier ingrediente que pudiera encontrar en algo delicioso. Su combinación de seriedad y habilidad se unieron para crear platos que incluso Hestia, obsesionada como estaba con las croquetas de patatas fritas, no pudiera evitar disfrutar.
--Um, Mikoto-san, la sopa marrón en esta olla… ¿Qué es?
--Se llama sopa de miso.
Bell se asomó por encima de la olla mientras Mikoto respondía felizmente.
Era una sopa tradicional de su tierra natal que combinaba el caldo de pescado con una especia llamada miso.
Normalmente, Mikoto preparaba comidas usando pan e ingredientes fáciles de encontrar en Orario para que coincidiera con los gustos de sus aliados. Sin embargo, pensó que podría ser divertido hacer sopa de miso por primera vez en mucho tiempo después de encontrar la especia en un mercado unos días antes.
Ella explicó que era una especialidad de su patria, un sabor con el que creció. Luego les dio a ambos una cucharada de la misteriosa “sopa color marrón”. Bell y Hestia volvieron a mirarla, pareciendo agradablemente sorprendidos.
--El sabor es… no lo sé, relajante.
--Sí, esto no es malo. Entonces, ¿Esto es lo que los niños de tu ciudad natal llaman comida del alma? Mikoto no podía estar más feliz de que sus amigos pudieran disfrutar de los sabores de su tierra natal. Bell y Hestia sonrieron, sin dejar de ducharla con elogios.
--Mikoto-san, eres muy buena cocinera.
--Sí, algún tipo va a ser muy afortunado de tenerte como su esposa.
Entonces, todo el color desapareció del rostro de Mikoto en el momento en que Hestia pronunció esas palabras.
--¿¡E-Esposa!?
El blanco fantasmal fue rápidamente reemplazado por el rojo ardiente mientras la chica sacudía sus manos y ferozmente negaba todo.
--¿¡Q-Qué quieres decir, Hestia-sama!? Todavía soy demasiado inmadura para ser considerada digna de ser una esposa—¡Ahahahahahaha!
--¡Mikoto-san, el cuchillo! ¡El cuchillo!
--¡Eso es peligroso!
Roja como remolacha y riéndose, Mikoto se olvidó por completo del afilado utensilio todavía en sus manos mientras rechazaba enérgicamente las palabras de Hestia.
Hestia y Bell entraron en pánico y desesperadamente trataron de evitar su inadvertido ataque.
× × ×
La emoción de la mañana y el desayuno llegó a su fin.
Hestia se fue para ir a su trabajo de medio tiempo mientras los otros terminaban de limpiar. Mikoto guardó los últimos platos y fue a reunirse con sus aliados ya reunidos en la sala de estar.
--A-Aquí tienes…
Las manos de Haruhime temblaban visiblemente mientras colocaba cuidadosamente una taza de té delante de Bell. Él forzó una sonrisa mientras se sentaba a la mesa y su reunión matutina comenzó.
--Hoy, Lili quisiera discutir si llevar o no a Haruhime-sama con nosotros al Calabozo…
Lili se hizo cargo de los procedimientos mientras todos los ojos alrededor de la mesa se movían hacia la Renart sentada junto a Mikoto.
Todavía con su traje de sirvienta, Haruhime enrolló su cola dorada nerviosamente detrás de ella.
--Para ser sincera, a Lili le gustaría que se uniera a nosotros bajo cualquier condición. La increíble fuerza que su Magia nos brinda no necesita ser explicada.
--Pero Lili-dono, no podemos permitir que los efectos de la Magia de Haruhime-sama se revelen a los demás…
--Por supuesto. Pero aun así, la presencia de Haruhime-sama será un valioso activo para nuestro equipo. Cada uno de nosotros estará más seguro por ello. Mientras se tomen medidas para limitar y ocultar el lanzamiento de su Magia, Lili está a favor de llevar a Haruhime-sama al Calabozo.
La Magia de Haruhime, <Uchide no Kozuchi>, aumentaba instantáneamente el Nivel del objetivo.
Aunque no podía lanzarla sobre sí misma, la capacidad de hacer que otro Aventurero aumentara de nivel durante un período de tiempo era muy rara. Esta Hechicería Renart casi le había costado la vida a manos de la
<Familia Ishtar> como parte central de su trama. Si la noticia de su Magia se extendiera, era casi seguro que muchos tratarían de reclutarla para ayudar en sus propias ambiciones oscuras.
Pero al mismo tiempo, una joya que nunca veía la luz del día estaba condenada a acumular polvo. El argumento de Lili era sólido. Mientras fueran cuidadosos, las ventajas de tenerla en el equipo eran demasiado grandes para ser ignoradas. La opinión de Lili tenía un peso considerable porque se había convertido en el “cerebro” de la
<Familia>.
Los hombres en la sala de estar escucharon el argumento de Lili y Mikoto—Bell no estaba seguro de qué lado tomar; Welf decidió un enfoque más directo y le preguntó directamente a Haruhime.
--¿Qué hiciste cuando estabas con Ishtar-sama? ¿Alguna vez te llevaron al Calabozo?
--Estaba entre ellas, participando en actividades de rutina, así como la exploración ocasional en los Pisos Inferiores del Calabozo… Sin embargo, me veía obligada a montar con la carga o estar completamente protegida durante la batalla…
--…
--Nunca he enfrentado a un monstruo en combate…
Con la excepción de Magia, todas las <Habilidades Básicas> en su <Estado> estaban por debajo de las de la Ayudante del equipo, Lili. Ya que nunca tuvo que valerse por sí misma, no se podía contar con que Haruhime se mantendría firme cuando fuera la hora de la verdad. Nadie puso en duda que podría ser una desventaja en la batalla.
Haruhime no podía decir nada en su defensa y miró a la mesa. Welf y Lili miraron con lástima a la chica Renart.
--… ¿Entonces qué hacemos? ¿La mantenemos en la sede mientras estamos fuera?
Welf sugirió que Haruhime se quedara dentro de la mansión, como lo haría una verdadera sirvienta. Mikoto miró a Bell casi por reflejo.
Aunque imperfecto, él era el líder, y Mikoto quería conocer los sentimientos del chico que alguna vez había arriesgado todo para salvar a su amiga.
--… Le hice una promesa a Aisha-san. No sé cuál es la mejor decisión ahora, pero si llevamos a Haruhime-san al Calabozo o no… yo… la protegeré.
Comenzó a sonrojarse mientras sus palabras se desvanecían al final, pero su posición era clara.
Haruhime también se sonrojo mientras Bell se quedaba en silencio. Sin embargo, a Lili no le hizo gracia. En cuanto a Mikoto, su expresión se volvió más brillante por el momento.
El chico humano de cabello blanco no podía mirar a nadie, sus ojos vagaban entre el suelo y el techo. Welf le sonrió y le dio una palmada fraternal en la espalda. No pasó mucho tiempo antes de que todos los ojos volvieran a Haruhime.
A ella le correspondía tomar la decisión final.
--… Yo los acompañaré. Yo, Haruhime, deseo ser un activo para el equipo de batalla. Pasaron unos pesados momentos antes de que la chica hablara y diera a conocer sus deseos. Miró a Mikoto y a Bell, con determinación irradiando de sus ojos verdes.
--P-Porque soy… un miembro de esta <Familia>.
Su mirada volvió a la mesa mientras toda la confianza dejaba su voz.
Bell, Welf y Lili intercambiaron miradas y sonrisas antes de mirar a su último aliado, quien se movía inquietamente junto a la mesa de la sala de estar. Su cola de zorro dorada no paraba de agitarse mientras sus mejillas se volvían de un tono rosa ligeramente más oscuro. Incluso Mikoto sonreía de oreja a oreja y no dijo nada en contra del consenso.
Un equipo de batalla de cinco personas.
Sanjouno Haruhime se había unido al equipo como Ayudante y Hechicera.
× × ×
Los aullidos de los monstruos atravesaban la oscuridad que dominaba las cuevas muy por debajo de la tierra.
Rocas y peñascos color ceniza se alineaban en las paredes de la cueva. Varios murciélagos volaban sobre sus cabezas, viciosas criaturas semejantes a gusanos se abrían paso entre las paredes rocosas, y los fuertes rugidos de los Liger Fang llenos de aire—los Aventureros se llamaban unos a otros mientras se abrían paso a través del pasillo lleno de monstruos.
--¿Todas las armas y armaduras están listas?
--¡No hay problemas aquí!
--¡Lista para el combate!
Las cuchillas de Bell y Mikoto silbaban a través del aire mientras se preparaban para atacar a las bestias que se aproximaban y respondieron a la llamada de Welf.
El Herrero de Clase Alta había reparado y renovado la armadura de Bell, ahora en su quinta encarnación. La mezcla de oro y metales blancos mantenía su brillo incluso en la penumbra. La Armadura Ligera fue diseñada para proteger al portador sin obstaculizar su velocidad o agilidad, y eso fue lo que hizo mientras Bell desataba una ráfaga de ataques con sus Dagas en la bestia más cercana. Mikoto se apresuró a terminarlo con un empuje de su arma secundaria, una Lanza Larga. Atravesó la gruesa piel del Liger Fang como papel de seda. El aullido de muerte de la bestia resonó a través de la cueva.
15º Piso del Calabozo.
El equipo, con Haruhime entre sus filas, había ido directamente al Calabozo después de la reunión de esa mañana en su sede.
Apoyándose fuertemente en el <Estado> del Aventurero de Segunda Clase, Bell, y las armas y armaduras recién forjadas de Welf, rápidamente y eficientemente se abrieron paso a través de los Pisos Superiores y llegaron a uno que aún no habían conquistado completamente: el 15º Piso.
Haruhime, obviamente abrumada, se mantuvo cerca de Lili mientras esta apoyaba las líneas del frente con su Pequeña Ballesta. Mientras tanto, los otros tres miembros luchaban incansablemente para mantener a raya a la incesante cantidad de monstruos.
-- —¡Minotauros aparecerán pronto!
--¡Se acerca un aullido! ¡Lili-enana, cubran sus oídos!
Mikoto detectó la llegada de más monstruos en el campo de batalla gracias a su Habilidad de detección,
<Yatanokurogarasu>. Welf elimino al Gusano del Calabozo con su Gran Espada mientras gritaba una advertencia a la parte posterior de la formación.
La línea del frente, formada por Bell y Welf, y el soporte central, Mikoto, se abalanzaron hacia delante para hacer retroceder la línea de monstruos mientras las siluetas de dos metros de los Minotauros aparecían más profundo en la cueva. Justo como Welf había advertido, los recién llegados se levantaron y lanzaron un torrente de sonido a través de sus gargantas.
¡¡VUOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
El aullido del Minotauro, un sonido amenazador que despertaba el miedo instintivo en criaturas más débiles y las congelaba en su lugar, atravesó el pasillo.
Lili así como Haruhime se apresuraron a cubrir sus oídos para protegerse del aullido. Como Aventureros Lv. 1, las chicas tendrían dificultad para resistir sus efectos. Welf, por el contrario, se encogió de hombros con una sonrisa.
Utilizó la fuerza de su poderoso “recipiente” espiritual para superar el ataque auditivo y se unió a Bell y Mikoto en la contraofensiva.
-- —¡Utilizando la <Espada Mágica>!
Lili se había recuperado de los efectos del aullido y vio a Bell enfrentarse a los Minotauros. Se dio cuenta de que aún más monstruos estaban a pocos minutos de unirse a la batalla, así que gritó una advertencia a sus aliados. Los otros miraron hacia atrás sobre sus hombros a tiempo para ver a Lili sacar una daga escarlata de su enorme mochila. Bell, Welf y Mikoto se alejaron inmediatamente de su camino.
Una rápida oscilación de la brillante daga envió una enorme bola de fuego a toda velocidad a través del campo de batalla.
¡———————————————!
La explosión de ardiente destrucción destruyó a todos los monstruos en su camino.
Incluso los Minotauros, cuya piel era conocida por ser naturalmente resistente al fuego, fueron consumidos junto con sus parientes monstruos mientras cada uno de ellos era borrado del rocoso pasillo carbonizado.
--¡Lili-enana, no seas tan rápida para usar esa cosa! Es sólo para emergencias—¡Confiar en eso no nos ayudara a largo plazo!
--¡La situación era bastante urgente! ¡El Calabozo es impredecible; sólo reaccionar a los cambios es demasiado tarde!
--T-Tómenlo con calma, ¿De acuerdo Welf, Lili?
--P-Por favor, ustedes dos—usar voces tan fuertes ahora solo atraerá más monstruos… Ohh.
--Es exactamente como dijo Haruhime-sama. Tranquilícense.
Con la batalla finalizada, un argumento comenzó entre los restos aún chisporroteantes de sus oponentes. La fuente de la ira de Welf era la prisa de Lili para usar la <Espada Mágica Crosso> en forma de daga.
Welf la había forjado y dejado a su cuidado para que la parte posterior de la formación pudiera protegerse a sí misma, o para ser un as en la manga en caso de un desastre. Está en particular podría ser más débil que la que había utilizado en la batalla contra el Goliat Negro o las que había forjado para el <Juego de Guerra>, pero todavía estaba a la par con el poder destructivo de muchos Magos de alto nivel.
--No dependas de la <Espada Mágica>—te volverás más débil por ello. ¡Habríamos estado bien por nuestra cuenta ahora mismo!
Le gritó airadamente a la Hobbit.
Lili respondió insistiendo en que las conjeturas casuales podrían ser fatales en el Calabozo.
--Es mejor garantizar la seguridad antes de ser abrumados.
Ella no cambiaba su postura. El Calabozo no era conocido por su indulgencia, así que declaró con la máxima confianza que era mejor no arriesgarse.
Ambos puntos de vista eran correctos. No había nada malo en lo que decían. Tanto Welf como Lili estaban pensando en lo que era mejor para el equipo.
Bell y Mikoto sólo pudieron sonreír débilmente en respuesta, y Haruhime tímidamente trato de mediar entre ellos.
Después de controlar la situación, todos volvieron su atención a la tarea en cuestión.
--Así que este es un Botín, y esta es una Piedra Mágica…
--Así es. El Botín entrara en la mochila de Lili, así que por favor recoge las Piedras Mágicas, Haruhime-sama— asegúrate de no dejar caer ninguna.
--¡S-Sí!
Haruhime escuchaba las instrucciones de Lili mientras recorría las cenizas de las víctimas calcinadas por la
<Espada Mágica> y recogía el Botín dejado atrás.
Estaba vestida con una ropa de batalla al estilo del Lejano Oriente que se parecía a la vestimenta de una sacerdotisa, la misma que había usado mientras estaba con la <Familia Ishtar>—forzada en ella por Aisha—y estaba equipada con una mochila tubular. También llevaba un manto de Lana de Salamandra, igual que sus aliados.
Lili había declarado que iba a entrenar a la verdadera no combatiente “en una Ayudante en toda regla” para su equipo de batalla. Haruhime se había inclinado una y otra vez, diciendo: “Me dedico a tus enseñanzas”, y aceptó su nuevo papel sin ninguna duda. Una especie de vínculo entre maestro y aprendiz se había formado entre ellas.
Mikoto y los otros reconocieron este nuevo desarrollo con una suave sonrisa y continuaron avanzando a través del Calabozo, cortando a todos los monstruos en su camino.
--Hemos hecho un buen progreso en el 15º Piso y a un buen ritmo.
--Eso es de esperar, con el nivel de Bell-sama y el equilibrio de nuestro equipo de batalla.
--Eina-san—er, mi asesora nos dio permiso para bajar al 18º Piso mientras no ocurra nada importante. Lili y Bell respondieron al comentario de Mikoto, asintiendo mientras caminaban.
Lili continuó con un comentario que el frente de su formación era casi perfecto.
--La debilidad de este equipo es la falta de poder en la parte trasera donde está Lili. Para ser franca, los dos no coinciden. Para arreglar eso, a Lili le gustaría añadir un Sanador fuerte.
--Y un Mago no haría daño.
Welf añadió con indiferencia, casi como si le advirtiera a Lili contra el uso de la <Espada Mágica> de nuevo.
--Lili es consciente.
Ella respondió con una contracción en la esquina de su boca.
--¿Qué hay de Ryuu-sama de ese bar? También tiene un gran dominio de la Magia Curativa, ¿No es así? Y la Magia que usó durante la batalla en el 18º Piso fue más impresionante… ¿Estaría dispuesta a unirse a nuestro equipo?
--No, lo dudo… y-y Mia-san es realmente aterradora.
Bell sonrió pero rechazó la sugerencia de Lili. Pedirle a Ryuu—una ex-Aventurera que trabajaba como mesera en <La Señora de la Abundancia>—que se uniera a ellos probablemente molestaría a la dueña, Mia. Solo pensar en su enfurecido rostro envió un escalofrió por la columna vertebral de Bell, así que respondió con un no de plano.
Su formación actual consistía en Bell y Welf en la línea del frente, Haruhime y Lili en la parte posterior, y Mikoto que llenaba un versátil papel de soporte en el centro. Los cinco avanzaron más profundamente en el Calabozo, con todos sus sentidos en alerta máxima mientras pasaban por los oscuros y rocosos pasillos.
Aunque tambien era igual para Lili, un golpe directo de un monstruo en la inexperta Lv. 1 Haruhime significaría desastre. Gracias al <Yatanokurogarasu> de Mikoto, podían detectar a los monstruos que se acercaban y responder adecuadamente para defenderla.
--Después de un poco más de exploración, Lili recomienda que volvamos al 14º Piso. Como se discutió, sería un buen momento para encontrar el rincón desierto del Calabozo y probar la Magia de Haruhime-sama uno por uno.
--De acuerdo. No queremos estar confundidos al experimentarlo por primera vez durante una tensa batalla… Haruhime-sama, ¿Está bien?
--Sí. Eso estaría bien.
--Hey, Bell, ya lo has usado antes, ¿Verdad? ¿Cómo es?
--Bueno, um… Hubo un gran destello, y me sentí más fuerte, y podía moverme más rápido…
Mikoto se apresuró a ayudar a todos sus aliados cuando el grupo cayó en formación y continuó viajando a través del Calabozo.
× × ×
Ya casi era de noche cuando Mikoto y los otros regresaron a la superficie.
Después de detenerse para intercambiar su botín por dinero en el Intercambio de Babel, se dirigieron al Parque Central, que ya estaba lleno de otros Aventureros que salían del Calabozo. Mientras hablaban excitadamente y se dirigían a los bares o de regreso a la sede del Gremio, la <Familia Hestia> prefirió ir directamente a su sede en su lugar.
--Oh, han regresado.
--¡Takemikazuchi-sama!
Un Dios con un peinado con forma de cuernos estaba esperando para darles la bienvenida tan pronto como pasaron por la puerta de hierro y la entrada principal.
Takemikazuchi les sonrió. Mikoto estaba tan feliz de verlo que se acercó al Dios con una sonrisa en su rostro lo suficientemente grande como para rivalizar con la suya.
--Lo siento, Takemikazuchi-sama… pidiéndote que te quedaras aquí mientras estábamos fuera.
--No pienses en ello, Bell Cranel. Mis niños se tomaron el día libre de la exploración del Calabozo y me hicieron compañía.
A través de Hestia, Bell le había pedido a la <Familia Takemikazuchi> que se quedara en su sede mientras estaban fuera hoy.
A diferencia de la habitación oculta debajo de la vieja iglesia que Bell y Hestia compartieron una vez, o la choza de un edificio donde residía la <Familia Takemikazuchi>, la <Familia Hestia> ahora poseía una pieza principal de bienes raíces y el estatus de una <Familia> de Clase Media. Si todos los miembros y su Diosa dejaban su sede completamente vacía, existía un peligro muy real de que ladrones entraran para robar Ítems o información. La situación había cambiado desde cuando eran mucho menos conocidos y reconocibles.
Por eso le habían pedido a una <Familia> amistosa que entrara y vigilara mientras estaban fuera. También se lo habían pedido a la <Familia Miach>, y esta situación seguiría en el futuro previsible. Cada miembro de la
<Familia Hestia> estaba extremadamente agradecidos con los cuidadores de su sede, especialmente porque lo hacían de forma gratuita.
--Como dije, no te preocupes. Nos estamos ayudando mutuamente. Cada uno de nosotros aprovechó plenamente las instalaciones de baño como garantía.
Dijo el Dios.
--Estén tranquilos, limpiaron a fondo después.
El grupo entero se rió.
“Muchas gracias”, dijo el grupo de Aventureros una última vez.
Ambas <Familias> planeaban compartir una gran comida más tarde esa noche, así que Bell y sus aliados regresaron a sus habitaciones para quitarse sus armaduras.
--Disculpa, Takemikazuchi-sama… Por favor, toma esto.
Diciéndole a Haruhime, quien compartía una habitación con ella, que la alcanzaría en un momento, Mikoto fue a hablar con Takemikazuchi sola. Le tendió una pequeña bolsa llena de algo pesado.
Cada uno de ellos había recibido su parte del dinero ganado en el Calabozo ese día; esa era la porción de Mikoto.
--Por favor envía esto para apoyar al santuario.
La razón por la que Takemikazuchi y su <Familia> habían viajado a Orario en primer lugar fue recaudar dinero para el santuario en su tierra natal.
Mikoto le rogó que enviara el dinero al santuario que la había criado, pero el Dios sacudió la cabeza.
--Seguramente este es el dinero que ganaste luchando junto a Bell Cranel y los demás. No lo uses para nosotros; úsalo para tus aliados.
Entrar al Calabozo requería mucha preparación, incluyendo reparaciones de armas y una pequeña montaña de Ítems.
Takemikazuchi instó a Mikoto a usar ese dinero para beneficiar a su equipo de batalla.
--P-Pero soy la única que no hace nada para ayudar al santuario…
Mikoto trató de insistir de nuevo en que Takemikazuchi tomara el dinero, pero…
--Mikoto, estás aquí ahora como miembro de la <Familia Hestia>.
--… ¡…!
Esas palabras le pusieron un final abrupto a su argumento.
No había forma de refutar una verdad tan obvia. Poner a sus actuales aliados en riesgo para el beneficio de los antiguos compatriotas iba en contra de la lógica.
Después de todo, se había unido a la <Familia Hestia> para pagarle una deuda a Bell.
Aun así, yo…
Las memorias del sueño de esa mañana flotaron al frente de su mente.
El momento en que Takemikazuchi le pidió que se convirtiera en su hija. La conexión por sangre que una
<Familia> compartía; la palabra familia.
No se arrepentía de convertirse en miembro de la <Familia Hestia>. Estaba orgullosa de ser una de las aliadas de Bell y felizmente luchaba a su lado. Fue gracias a su nueva <Familia> que Haruhime todavía estaba viva.
Pero en el fondo—no quería olvidar que había sido parte de la <Familia Takemikazuchi>. Miró al suelo mientras todos esos pensamientos corrían por su cabeza.
--… Mikoto, ¿Recuerdas el día en que te pedí que fueras mi hija?
--¡…!
Mikoto lo miró con sorpresa. Había usado la frase exacta de su memoria.
Takemikazuchi se paró frente a ella, con sus cejas hundiéndose mientras mostraba una sonrisa entrañable—una tierna sonrisa paternal.
--El primer Ichor que un niño recibe nunca desaparece completamente, incluso si pasan por la <Conversión>. Así como Hestia puede sentirte a través de la <Falna> que te otorgó, yo también puedo sentir cada respiración que tomas.
--…
--Siempre serás mi hija, mi familia. Nunca olvidaré eso. Así que por favor, no hagas esa cara.
Leía sus sentimientos como un libro. Dando un paso adelante, el Dios acarició suavemente su cabello. La chica se puso de color rojo brillante en un abrir y cerrar de ojos.
Su mano se sentía más pequeña de lo que recordaba; ella había crecido mucho desde entonces. Sin embargo, todavía tenía la misma calidez como la tenía todos esos años.
Takemikazuchi no notó el grado en que la chica se sonrojaba mientras pasaba sus dedos por su sedoso cabello negro y se reía levemente.
--Estoy feliz de que todavía te preocupes por el bienestar del santuario. Pero debes saber que Chigusa y Ouka alcanzaron el Lv. 2 durante las escaramuzas con la <Familia Ishtar>. Lo estamos haciendo bien; no hay necesidad de preocuparse.
Takemikazuchi entonces le recordó que ambas <Familias> trabajarán juntas en el Calabozo cuando sus horarios lo permitan, y eso era suficiente.
--Ten fe.
Mikoto levanto el rostro para hacer contacto visual con el Dios. Ella le asintió con la cabeza.
--Bien.
El Dios dijo mientras quitaba la mano de su cabeza, luego se dio la vuelta para alejarse.
Takemikazuchi dijo casualmente que iba a llamar a los otros para la cena y bajó por el pasillo principal. Mikoto lo vio alejarse hasta que desapareció por completo.
… Ahora que estoy separada de su <Familia>, yo…
El tiempo de separación había renovado sus sentimientos de afecto por él, pensó para sí misma con las mejillas todavía sonrojadas.
Su corazón latía salvajemente en su pecho. Apretó el cuello de su ropa de batalla en un intento por controlar su pulso, pero cada latido resonaba a través de todo su cuerpo.
--… Um, ¿Mikoto?
-- —¡Uwah!
Una suave voz desde atrás hizo que Mikoto casi saltara de su piel.
Recuperando su equilibrio y dándose la vuelta, vio a Chigusa parada detrás de ella.
--¡Chigusa-dono! ¿Cuánto tiempo has estado ahí?
--Umm, lo siento… Un buen rato.
Los flequillos de Chigusa normalmente ocultaban sus ojos, pero en este momento se separaron de tal manera que Mikoto podía ver el ojo derecho de la chica y el rosa en sus mejillas. Inmediatamente se dio cuenta de que su amiga lo había visto todo.
Había visto cómo Takemikazuchi había rechazado su donación, cuán roja se había puesto por el toque del Dios, cómo lo había mirado cuando se alejó—todo.
A pesar de que Chigusa sabía de sus sentimientos por su Dios, Mikoto no quería nada más que cavar un agujero y enterrarse en ese momento.
--Realmente lo siento. No quería interrumpir algo…
--¡Te lo suplico, Chigusa-dono, ni una palabra más!
Mikoto normalmente era muy seria y directa, pero los sentimientos latentes de una doncella la abrumaron, lo que le hizo gritar con todas sus fuerzas.
Apretó su cabeza entre sus manos, con sus oídos ardiendo de vergüenza. Ambas chicas habían sido cercanas desde muy jóvenes; había muy poco que no sabían la una de la otra. Sin embargo, las situaciones vergonzosas todavía eran vergonzosas incluso delante de una de sus mejores amigas.
Chigusa parecía arrepentida y le dio a Mikoto unos minutos para recuperar la compostura antes de revelar por qué la estaba buscando en primer lugar.
--Entonces, es un poco tarde, pero Ouka y el resto de nosotros planeamos hacer nuestra habitual celebración para Takemikazuchi-sama…
La normalmente tímida Chigusa podía hablar de cualquier cosa con Mikoto. Sus palabras eran suaves y claras mientras le informaba a su amiga sobre el plan en marcha.
--Nos gustaría invitar a Haruhime-sama y preparar un regalo para él… ¿Qué vas a hacer?
El cambio de tema finalmente sacó a Mikoto de sus sentimientos de vergüenza.
Había un destello de determinación en sus ojos.
× × ×
Dos días habían pasado desde la cena con la <Familia Takemikazuchi>.
Mikoto, quien quería un tiempo libre después de un día en el Calabozo, se dirigió a las calles de Orario bajo el claro cielo de la mañana.
Bell y Welf estaban con ella.
--Entonces, ¿Por qué estamos aquí…?
--Mis disculpas a los dos… ¡¡Pero por favor, préstenme su ayuda para las compras de hoy!!
Welf murmuró mientras el grupo se abría camino a través de una calle alineada con muchas diversas tiendas vibrantes que ramificaban la Calle Principal del Norte.
Mikoto juntó las manos y se inclinó muchas veces, pidiéndole a los dos que tuvieron que renunciar a un tiempo en el Calabozo y la forja para unirse a ella. Bell forzó una sonrisa e hizo una pregunta.
--Bueno, um, dijiste que iríamos de compras, ¿Entones qué quieres comprar?
--La verdad es que… Ouka-dono y los otros han estado planeando una celebración para Takemikazuchi-sama estos últimos días…
Mikoto le dijo a Bell y a Welf más sobre la celebración que Chigusa le había recordado.
Antes de llegar a Orario, los niños del santuario hacían algo especial para los Dioses y Diosas en el aniversario de su llegada al Mundo Inferior—similar a una fiesta de cumpleaños para los Dioses.
Sin embargo, debido al <Juego de Guerra> y los acontecimientos relacionados con Haruhime, habían olvidado hacer algo para Takemikazuchi este año en la fecha real apenas algunos días antes.
Mikoto quería hacer lo mismo que sus amigos de la infancia planeaban hacer: darle regalos a su Dios para conmemorar el día especial.
--Siempre he puesto mucho pensamiento y sinceridad en mis regalos, pero nunca había suficiente dinero para algo realmente grande. Siendo mi segundo año en Orario, y teniendo un ingreso decente, me gustaría darle un regalo adecuado.
--Lo entiendo… ¿Pero por qué nosotros estamos aquí?
--¡Oh, sí! ¡Me gustaría sus opiniones como hombres, justo como él, para encontrar algo que haría feliz a Takemikazuchi-sama…!
Mikoto se acercó a Welf mientras respondía a su pregunta.
La celebración estaba prevista para mañana.
--¡Por favor, préstenme su ayuda…!
--Es más fácil decirlo que hacerlo.
--Yo, um, bueno… realmente me gustaría ayudar.
Mikoto se inclinó aún más bajo delante de ambos jóvenes. Welf se rascó la parte posterior de la cabeza al mismo tiempo que Bell se rascaba la barbilla. Ninguno de los dos parecia preparado para la tarea.
Ambos estaban pensando lo mismo. Básicamente, no pensaban que su consejo sería de alguna utilidad.
Cuando se trataba del Calabozo o una fragua, Bell y Welf estaban muy bien informados. Sin embargo, ninguno de los dos tenía mucho interés en otra cosa. Si se les preguntaba qué era lo que la mayoría de los hombres disfrutaban haciendo o querían como un regalo, a ambos les sería difícil llegar a una respuesta.
--Pero, ya sabes, has conocido a Takemikazuchi-sama mucho más tiempo que nosotros. ¿Tus ideas no serían mejores que cualquiera de las que se nos ocurran?
--¡S-Sí, pero…!
--Hehehe… Mientras estemos aquí, también podríamos echar un vistazo.
Mikoto no podía negar la verdad en las palabras de Welf y momentáneamente perdió la confianza. Bell sonrió torpemente ante la mirada de sorpresa en el rostro de la chica y sugirió que los tres vieran lo que el Distrito Comercial tenía para ofrecer.
La Calle Principal del Norte corría a lo largo del Primer Distrito de Orario. Tiendas que se adaptaban a todas las razas de demi-humanos se destacaban más en el Distrito Comercial, pero había un montón de pequeñas tiendas y puestos callejeros que vendían productos hechos a mano y otros artículos interesantes. Mikoto, siendo tan seria y minuciosa como era generalmente, se tomaba su tiempo en cada lugar y examinaba cada artículo a la venta uno por uno antes de pasar a la tienda siguiente. Al igual que Bell, había vivido en la modesta pobreza hasta hace muy poco y no estaba acostumbrada a tener tantas opciones. Se movía a la izquierda y a la derecha como una abrumada chica de campo en la gran ciudad por primera vez.
Bell y Welf intercambiaron miradas preocupadas mientras la seguían de cerca.
El sol estaba en medio del cielo antes de que se dieran cuenta. Los tres humanos decidieron tomar un descanso a la sombra de un edificio alto después de darle una vuelta completa al Distrito Comercial.
--Mikoto-san, ¿Has visto algo prometedor?
--N-No lo sé…
--Oi.
Mikoto respondió honestamente a la pregunta de Bell, sólo para recibir una réplica de Welf.
Una expresión de disculpa apareció sobre su rostro mientras giraba sus pulgares, sin saber cómo proceder.
--En ese caso, ¿Qué clase de regalos solías darle?
--Mientras estaba en el Lejano Oriente, recogía conchas bonitas, bellotas y semillas para hacer collares y otras cosas pequeñas…
Esa información no hizo mucho para resolver el dilema de Mikoto.
Chigusa le había dicho que todos ellos iban a preparar regalos individuales para Takemikazuchi este año, pero ella no tenía idea de que elegir uno sería tan difícil… Se sentó allí, atormentando su cerebro, cuando los ojos de Bell de repente se iluminaron. Se giró hacia ella y dijo:
--¿Qué hay de comida? ¿Es una opción?
--¿Eh?
--Mikoto-san, eres muy buena cocinera. Entonces, ¿Por qué no hacer algo delicioso para la fiesta…? Es solo una idea.
Debió haber recordado la sopa de miso que comió la otra mañana e hizo la sugerencia. Mikoto reflexionó un poco.
--… Pensando en ello, nunca hubo mucha comida en las celebraciones en el santuario… Por lo menos, nunca habían hecho nada de eso.
Welf podía ver los engranajes girando en la cabeza de Mikoto mientras estaba parado a su lado.
--¿Por qué no intentamos algo en esa línea? Propuso.
--Después de todo, es una fiesta. ¿Qué tal un pastel?
--Pastel…
Sus labios involuntariamente trazaron sus palabras.
No era del Lejano Oriente, pero Mikoto tenía una idea general—una masa suave y esponjosa era horneada en un horno y luego decorada con crema y fruta… Tenía la sensación de que había visto muchos ejemplos de ello cuando asistió al Banquete que fue organizado por Apolo.
Tenía cada vez más sentido cuanto más pensaba en ello. Eso era.
--Lo intentare… hare un pastel.
Welf y Bell pensaron que era una buena idea y estuvieron de acuerdo.
Mikoto se disculpó por las horas de caminar tiradas a la basura y trató de averiguar dónde ir desde aquí.
--Estoy seguro de que quieres hacerlo tú misma, ¿Pero puedes hacerlo?
Preguntó Welf.
--Nunca lo he hecho antes, así que no puedo decirlo con certeza… Pero probablemente, si tengo una receta y pruebo uno primero.
Respondió Mikoto.
--En <La Señora de la Abundancia> venden pastel… ¿Creen que nos darían una receta si se los pedimos? Dijo Bell.
Aunque <La Señora de la Abundancia> servía de bar para los Aventureros en la noche, operaba como una cafeteria durante el día para las personas comunes de la ciudad. Bell había comido pastel allí antes e hizo todo lo posible para explicar. Mikoto escuchó cada palabra y decidió visitar <La Señora de la Abundancia> donde Seal, Ryuu, y muchas otras camareras trabajaban.
× × ×
Era un poco más allá del mediodía.
Mikoto llevó al grupo a la Calle Principal del Oeste y a <La Señora de la Abundancia>.
Ryuu estaba allí para reunirse con ellos en la puerta, y le explicaron la situación. Bell estaba en medio de la negociación cuando las Catman Anya y Chloe, así como el resto de las camareras, detectaron la presencia de una jugosa historia de amor en el aire y se reunieron alrededor con sonrisas en sus rostros. Aceptaron ayudar después de burlarse de Mikoto en otro ataque de rubor. Mia entró y agregó: “Mientras coman el almuerzo, puedo mirar hacia otro lado, seguro”, y les concedió su permiso. Las cocineras Catman que trabajaban en la cocina anotaron la receta y se la dieron a Mikoto.
Después de escuchar a Anya y las otras camareras quejarse de que Seal se había ausentado del trabajo una vez más, los tres Aventureros dejaron <La Señora de la Abundancia>.
--Bueno, definitivamente tenemos lo que vinimos a hacer y algo más… pero, ¿Crees que puedes terminarlo desde aquí?
--Sí, muchas gracias, Welf-dono, Bell-dono.
--Me alegro de que pudimos ayudar.
Con la receta en la mano y los deseos de comenzar, Mikoto les dio un rápido agradecimiento a ambos jóvenes mientras regresaban a casa.
Llevaba una caja que contenía un pastel entero. Mia había insistido bastante en que compraran el pastel entero. Habían comido unas cuantas piezas mientras estaban en el café, pero ahora que tenía el producto terminado y la receta, Mikoto no podía evitar sentirse confiada.
Sus labios se curvaron, se sentía como si estuviera un paso más cerca de su objetivo.
--Oh…
--¿Sucede algo, Bell?
--¿No es ese… Takemikazuchi-sama?
Estaban en medio de una calle lateral cuando Bell de repente dejó de caminar. Welf le preguntó qué sucedía y el señaló más adelante en el camino.
Mikoto se giró para echar un vistazo, y por supuesto, Takemikazuchi estaba muy cerca. Detuvo a una Diosa de cabellos color miel que pasaba por allí.
--Oi, Deméter. Te ves pálida. ¿Te sientes bien?
--… Ara, debo estar un poco enferma y no me di cuenta.
--¿Por qué estás actuando tan despreocupada? Ven ahora, muéstrame tu rostro.
—Con eso, envolvió su brazo alrededor de sus hombros y presionó su mejilla contra la suya sin previo aviso.
--No parece que… tengas fiebre.
--Ararara… N-No puedes, Takemikazuchi. Este tipo de cosas es para alguien importante, no sólo para alguien en la calle.
--No seas estúpida, estoy preocupado porque eres tú.
--…
--Recuerdo bien quién fue la que trajo frutas y verduras frescas cuando mis niños estaban hambrientos. Siempre estaremos en deuda contigo.
--… ¡Haaa! Esta es la razón por la que tú y Miach no deben tener permiso para hablar con las mujeres.
Un pequeño intercambio de palabras con Takemikazuchi fue suficiente para hacer que Demeter se sonrojara. La Diosa ciertamente no parecía enojada cuando se alejó de él y se fue.
--…
--¿M-Mikoto-san?
--H-Hey.
Preocupados, Bell y Welf miraron a Mikoto y trataron de llamar su atención, pero la chica fingió que no podía escucharlos.
--¡T-Takemikazuchi-sama! ¡Muchas gracias por salvarnos de esos Dioses pervertidos el otro día!
--Por favor, por favor acepta esto.
--Esperen, ¿No creen que esto es demasiado para un favor tan pequeño?
Dos chicas humanas corrieron hacia Takemikazuchi un momento después.
Parecían ser ciudadanas comunes que no pertenecían a ninguna <Familia>. Ambas sacaron pequeñas bolsas de galletas, con las mejillas sonrojadas. El Dios trató de desestimar su buena acción como sentido común, riéndose mientras se acercaba a ellas y aceptaba su regalo.
Luego vino el golpe final. Acarició suavemente sus cabellos, y los rostros de ambas niñas se pusieron rojos como remolacha.
--…
*¡Aplastar!*
La caja que contenía el pastel se retorció en el agarre de Mikoto después de ver los eventos desde el principio hasta el final.
--¡Geh!
--¡Oi! ¿Ho-laaa?
Escalofríos de miedo sacudieron las espinas de Bell y Welf mientras los dedos de la chica arrugaban la caja aún más. Pero una vez más, ella no los reconoció.
A partir de ahí, el contacto físico entre Takemikazuchi y otras mujeres en la calle sólo continuó aumentando.
A veces las chicas iniciaban, a veces él lo hacía. Jóvenes o viejos, raza o divinidad no hacían ninguna diferencia, cada interacción implicaba cierto grado de contacto físico. Todas las mujeres reaccionaban muy inocentemente, sonrojándose de varios tonos de rojo y devolviéndole la sonrisa. Lo peor de todo esto era que Takemikazuchi no tenía ni idea de lo que estaba haciendo, ni notaba sus reacciones.
Mikoto observaba todo desde las sombras. Nuevas mujeres llegaban cuando las anteriores se alejaban de él, casi como si él estuviera mostrando lo popular que era con el sexo opuesto.
--…
--¿Mikoto-san? ¡Mikoto-san!
--Hey, di algo—¡Cualquier cosa!
Mikoto se quedó allí como una estatua, su flequillo cubría sus ojos mientras miraba el pavimento de piedra bajo sus pies.
El escalofrío de miedo de antes se convirtió en un torrente de terror cuando Bell y Welf presenciaron un miasma de energía oscura surgir de los hombros de la chica. Sus voces inusualmente agudas resonaron a través de la calle lateral.
Ella no dijo una palabra. Sin embargo, el aura que se formaba alrededor de su cuerpo se hacía más fuerte con cada momento que pasaba.
--¡Takemikazuchi-sama!
--Vaya, pero si eres tú, Haruhime.
—Entonces.
--¡Por fin, las hice bien! ¡Por favor, toma una!
--Andango… Veamos, veamos… ¿Hmm?
Takemikazuchi extendió su mano para tomar uno de los bollos rellenos de mermelada de la bandeja en los brazos de Haruhime cuando notó otra cosa. Su mano se dirigió a su barbilla.
--Haruhime, ya comiste unos cuantos, ¿Verdad?
--¿¡Whaaa!?
--Hay algunas grandes migajas en tus labios… Geez, niña. Ahora quédate quieta. Pellizcó la gran migaja en su labio entre el pulgar y el índice y la comió.
--Sí, es muy dulce.
--Takemikazuchi-sama… Haciendo tal cosa para mí…
--Están deliciosos, Haruhime. Estoy seguro de que estarán muy contentos… Pero sí, tengo la sensación de que serás una maravillosa esposa.
--¿¡Eh…!? ¿Realmente… crees eso?
--En efecto. Tienes un buen carácter y un espíritu laborioso. Eso es exactamente lo que yo querría en una esposa si no fuera un Dios. ¡Hahaha!
*¡Snap!*
Mikoto sin duda escucho que algo se rompía profundamente en su interior.
*Tap, tap, tap*
Ella no levantó la vista, pero sus pies la llevaron hacia adelante. Ni siquiera podía escuchar a Bell y a Welf gritar detrás de ella. Se dirigía a donde la ruborizada Haruhime, con ambas manos presionadas contra sus mejillas por la vergüenza, estaba parada junto al Dios cabeza hueca riendo junto a ella.
--¿Mikoto?
--¿Mikoto-sama?
Ambos la notaron acercarse cuando se detuvo.
Todavía silenciosa y envuelta en una aura, Mikoto arrancó la tapa de la deformada caja en sus brazos con un fuerte *SHHK*.
--¿Oh? ¿Qué es eso…?
Takemikazuchi inclinó la cabeza hacia un lado para intentar ver lo que había en la caja. Mikoto finalmente miro hacia él, con sus labios temblorosos.
-- —Takemikazuchi-sama…
Su cabeza se levantó mientras levantaba la caja alto en el aire y gritaba con toda su rabia:
--¡Takemikazuchi-sama, mujeriego sin cerebro!
--¿¡Bu-UOHH!?
El pastel entero lo golpeó en el rostro, salpicando por todas partes.
--¿¡Takemikazuchi-sama!?
Mikoto saltó lejos de él mientras el grito de Haruhime resonaba a través de la calle.
Eso fue seguido de cerca por el golpe sordo del pastel golpeando el pavimento a sus pies.
--¡Mikoto-chan, buena esa!
--¡Buen trabajo!
--¡Considérenme oficialmente un fan de <Zetsu-Ei>!
Una lluvia de aplausos y ovaciones vino de otros Dioses que se escondían en las sombras, pero ella no escucho nada de eso.
Mikoto le dio la espalda al congelado Takemikazuchi y huyó.
× × ×
--¿¡Qué demonios fue eso!?
--¿¡Por qué hiciste eso!?
Welf y Bell habían alcanzado a Mikoto después de su loca carrera por las calles de Orario, y le gritaron al unísono.
El correr le había dado un momento para poner bajo control el fuego ardiendo en su corazón. Sin embargo, sus ojos se llenaron de pesar mientras se balanceaba de un lado a otro en el acto.
--L-Lo siento… Mi cuerpo se apoderó de mí y solo lo hice…
--¡Lo que “solo hiciste” fue golpear a un Dios en el rostro con un pastel entero!
--¡Es una blasfemia! ¡Completamente profano!
Mikoto parecía encogerse bajo la fuerza de las fuertes voces de Welf y Bell.
Sabía que debía hacer lo que ellos decían y reflexionar sobre la gravedad de sus acciones, pero aun así, el calor que emanaba de su corazón hacía temblar sus brazos y piernas.
--Fue un grave error—mi devoción es insuficiente… ¡Pero mi cuerpo no me escuchaba…!
--…
--…
--¡La única opción que me quedaba era salpicar algo en el rostro de Takemikazuchi-sama…! Es mi culpa por no poder controlar el impulso. ¡Soy completa y absolutamente inútil!
--…
--…
--¡Oh, pude haberme pateado a mí misma!
Se dejó caer de manos y rodillas y repetidamente golpeó su puño cerrado en la superficie del camino de piedra.
Bell y Welf la miraban sin saber qué decir. “¿Qué es eso, qué es eso?” se escucharon las voces de los demi- humanos que pasaban por la calle, tratando de averiguar qué estaba pasando en medio del camino. Muchos pares de ojos estaban pegados en la chica a punto de perder la cabeza.
Mikoto había vislumbrado las interacciones sociales de Takemikazuchi con otras mujeres mientras vivían en el santuario del Lejano Oriente. Sin embargo, no había muchas personas alrededor ya que el santuario estaba bastante aislado, así que nunca vio lo suficiente como para hacerla perderse a sí misma completamente en el momento.
Las cosas eran diferentes en Orario. Más personas significaban más posibilidades de hacer nuevas conexiones. Ahora el único pensamiento en la mente de Mikoto era que mientras ella estaba trabajando duro en el Calabozo, Takemikazuchi estaba caminando por la ciudad haciendo eso… y la estaba desgarrando desde el interior.
Estaba enfadada consigo misma, dándose cuenta de que su ira provenía de la falta de virtud en las palabras y acciones de Takemikazuchi, así como de sus propios celos. Eso sólo agregó más leña al fuego porque había pensado que ella era más tolerante.
Con la vergüenza asentándose; lágrimas brotaron de sus ojos.
--Umm, eh… ¿Mikoto-san?
--¿Qué vas a hacer?
Bell trató de llamar su atención suavemente, pero Welf tomó un enfoque más directo con la chica que había aplastado un pastel contra el rostro de un Dios.
Los llorosos ojos de Mikoto se levantaron del pavimento mientras se ponía de pie con las piernas temblorosas.
--Hacer un pastel, como estaba previsto… y pedir disculpas.
Su voz era débil y abatida, como si pudiera cortarse en cualquier momento. Pero fue capaz de responder a la pregunta.
No había otra opción más que disculparse con Takemikazuchi. Sin embargo, no sabía cómo reaccionaría, casi asustada de lo que podría decir cuando volviera a verlo. Una tormenta de complicadas emociones rabiaba dentro de ella mientras tomaba su primer paso hacia la sede.
*Thump, thump* Bell y Welf la miraron con ojos preocupados mientras se abría paso a través de los callejones sola.
× × ×
El sol se ocultaba detrás de las montañas en el cielo occidental.
A medida que los Aventureros comenzaban a salir de un largo día de trabajo en el Calabozo, el atardecer cayó sobre una casa en una zona deteriorada en uno de los distritos occidentales de Orario.
A una buena distancia de la Calle Principal, los edificios circundantes impedían que la casa obtuviera luz solar directa. Esta casa también vendía Ítems curativos, pero muy pocas personas pasaban por allí. El emblema de una <Familia>, un contorno básico del cuerpo humano, colgaba afuera, sirviendo como cartelera, con las palabras <FARMACIA AZUL> escritas en lenguaje común (Koine). Esta era la sede de la <Familia Miach>.
Un grupo de Aventureros atravesó el pequeño laberinto de estanterías dentro de la tienda, buscando el producto que era la especialidad de esta <Familia>, la Poción Dual. Encontrándola, se dirigieron a una joven Dogman parada detrás de un largo mostrador.
--Gracias…
Dijo con un gesto mientras salían de la tienda.
Un momento después, dos mujeres jóvenes se abrieron paso a través de las puertas dobles de madera en la entrada.
Llevando armas y ropas de combate, ambas Aventureras llamaron a Naaza, la Dogman.
--Estamos de vuelta, en casa desde el Calabozo.
--E-Estamos en casa…
Una con cabello corto, otra con cabello largo. Un par de ojos afilados y enfocados, los otros perezosos y errantes. Al lado de la otra, hacían una pareja interesante. La que tenía cabello corto anuncio claramente su presencia, mientras que la que tenía cabello largo solo hizo un saludo a medias.
Naaza, quien siempre parecía somnolienta con los ojos entrecerrados, sonrió y saludó a las dos mujeres jóvenes que entraron.
--Bienvenidas, Daphne, Casandra…
Las dos mujeres, Daphne y Casandra—ambas Aventureras de Tercera Clase y ex-miembros de la <Familia Apolo>—caminaron por la tienda hasta el mostrador y pusieron un saco de monedas en él.
--Toma. Las ganancias del Calabozo de hoy. Ya tomamos lo que necesitamos para los preparativos.
--Lo siento por el problema—gracias…
--N-No, no. Estamos en la misma <Familia>, después de todo…
Naaza tomó el dinero de Daphne y expresó su gratitud. El largo cabello de Casandra se balanceaba de un lado a otro mientras hablaba.
Naaza, quien hasta hace poco era la única miembro de la <Familia Miach>, felizmente agitaba su cola.
--Que Bell se hiciera famoso en el <Juego de Guerra> fue una gran publicidad… Cada vez son más los clientes que vienen todos los días gracias a él, así que estoy muy contenta de tenerlas aquí para ayudar.
Naaza sonrió, tomó dos frascos llenos de jugo de debajo del mostrador y se los entregó a las dos mujeres.
--¿Están seguras de que nuestra <Familia> fue la mejor opción…? Tenemos una deuda.
--Después de escuchar esa ridícula cifra de doscientos millones de Varisu, todas las otras deudas parecen lindas en comparación.
*Clic, clic* El brazo derecho artificial de Naaza, un <Airgetlám>, hizo sonidos mecánicos mientras se movía. Daphne tomó un sorbo de jugo y se encogió de hombros con una mirada distante en sus ojos.
Tanto Daphne como Casandra habían ido al primer evento de reclutamiento de la <Familia Hestia> con la esperanza de unirse, pero habían reconsiderado después de que se revelara la bomba de 200 millones Varisu de la deuda de la <Familia>. Así que las dos jóvenes Aventureras lo pensaron mejor y viajaron por un largo y sinuoso camino que eventualmente condujo a la puerta de la <Familia Miach>. Habiendo pasado ya por la
<Conversión>, ahora oficialmente tenían a Miach como su Dios, y a Naaza como una amiga y aliada.
El corazón de Casandra estaba dispuesto a unirse a la <Familia Hestia>, así que todavía estaba un poco decepcionada por el resultado.
--Además, Miach-sama es un gran Dios. Con un Dios como él al mando, no teníamos nada que perder al unirnos.
--Aunque me alegra escuchar eso… no te enamores de él.
--Como si quisiera.
--Hehehe…
Después de un rápido intercambio de bromas juguetonas—
--Por cierto…
Daphne dijo mientras miraba más allá de Naaza y más lejos detrás del mostrador.
--¿Qué está pasando ahí dentro?
A través de una puerta abierta, podía ver a dos Dioses sentados a ambos lados de una mesa en la habitación de invitados.
Uno de ellos era un hombre guapo con largo cabello azul marino atado detrás de su cuello—Miach, el Dios de la <Familia> de Naaza, Daphne y Casandra. Llevaba una túnica grisácea que había visto días mejores, un signo de sus dificultades financieras, pero su rostro podía confundirse fácilmente con el de alguien de noble nacimiento.
El otro llevaba su cabello negro en dos colas de caballo a ambos lados de su cabeza—el Dios digno Takemikazuchi.
--La reunión más inútil de la historia…
Con esa nota ligeramente irritada, Naaza dejó a Daphne y a Casandra a cargo de la tienda y caminó hacia la cocina.
Ambos Dioses continuaron su conversación en el cuarto de huéspedes, ignorando los sonidos de Naaza abriéndose paso a través del edificio que servía como su hogar y tienda.
-- —Eso fue lo que pasó hoy.
Takemikazuchi terminó de narrar los acontecimientos de la tarde que involucraron a Mikoto.
Después de recibir un pastel en el rostro, el aturdido Dios había buscado el consejo de un amigo mutuo de Hestia y un compañero Dios que vivía en la pobreza.
Su problema: No podía entender por qué Mikoto estaba enojada.
--…
Miach escuchó atentamente la historia de principio a fin sin interrumpirla. Luego cerró los ojos, respiró hondo y suspiró.
Abriendo los ojos, miró directamente al Dios que no podía entender la causa del estallido de su dependiente y dijo:
-- —No tengo la menor idea.
--Lo sé, ¿Verdad?
*¡Thud!* Un pesado eco vino desde el otro lado de la puerta abierta. Daphne y Casandra, que habían escuchado la conversación, golpearon sus cabezas en el pilar de madera más cercano al mismo tiempo.
Ambos Dioses miraron a su alrededor por un momento, un poco confundidos. Casandra masajeó el lado de su palpitante cabeza mientras Daphne murmuraba: “¿Qué tan densos son…?”, podrían ser Dioses, pero la falta de sensibilidad de Miach y Takemikazuchi les estaba dando dolores de cabeza.
--Por eso los dependientes de Hestia-sama se sienten frustrados…
--¿Naaza?
Llevando en una bandeja dos tazas de té que había preparado en la cocina, Naaza se dirigió a la habitación de invitados.
Ignoró la mirada en el rostro de Miach y colocó una taza delante de cada uno de ellos.
--Lo siento por ella… por Mikoto.
--¿Oh…?
--Si realmente no entiendes… no te diré que tengas cuidado, pero…
Los hombros de Takemikazuchi se movieron incómodamente bajo la mirada de Naaza.
Al mismo tiempo, Miach sintió que la Dogman tambien lo incluía en esto cuando Naaza miró en su dirección. “¿Qué pasa?”, preguntó. Ella no respondió, sólo suspiró frente a su Dios. Cuando terminó, Naaza volvió a hacer contacto visual con Takemikazuchi.
--Piénsalo cuidadosamente, y por favor acepta todo lo que puedas descubrir…
Takemikazuchi permaneció inmóvil mientras las palabras de la mortal resonaban en sus oídos. Luego cruzó los brazos sobre su pecho unos momentos después.
El vapor se elevaba de la taza de té delante de él sobre la mesa, y el manso rostro del Dios se reflejaba en su superficie.
× × ×
El día de la celebración de Takemikazuchi había llegado.
Mikoto comenzó a hornear el pastel en la cocina de la mansión temprano esa mañana.
Ella había hecho algunos intentos ayer después de regresar a casa, pero ninguno resultó como estaba planeado. Incluso le había pedido a Welf y a Bell que probaran sus creaciones, y cada uno pasó el resto de la noche cerca de un lavabo. La penumbra comenzaba a asentarse, pero ella se apresuró a golpear sus mejillas con ambas manos y decirse a sí misma que se concentrara.
Forzó a salir de su cabeza los acontecimientos de ayer y se concentró enteramente en la tarea en cuestión.
--Disculpa la intrusión, Mikoto-sama… Sobre mi reunión con Takemikazuchi-sama ayer, yo, um…
--No es un problema, Haruhime-sama. No me importa en absoluto.
--Eso no es lo que quise decir… Mikoto, eso fue—
--¡Dije que no me importa!
Mikoto ni siquiera miró a Haruhime mientras entraba en la cocina, enfocada enteramente en la masa en sus manos.
Haruhime no estaba segura de cómo responder al tono áspero de Mikoto y se quedó allí con una expresión de disculpa en su rostro. La Renart salió de la cocina un momento después.
Hestia y Lili vieron la breve conversación desde la distancia y estaban muy confundidas hasta que Bell las puso al día. Sus expresiones desconcertadas rápidamente se convirtieron en frustración hacia Takemikazuchi, pero permanecieron en silencio y decidieron mantenerse al margen.
Mikoto ahuyento todos los pensamientos extravagantes fuera de su mente siguiendo la receta del pastel de <La Señora de la Abundancia> lo más cerca posible. Primero fue a hornear la masa en una olla de metal que normalmente se utilizaba para el arroz, sobre una llama abierta, y entonces reunió todos los dulces y frutas… Y luego un impresionante pastel fue completado.
Decorado con muchos tipos de bayas, nadie habría adivinado que el pastel de estilo continental había sido hecho por alguien del Lejano Oriente.
--Está hecho, pero…
Se paró delante de su obra maestra, pero ahora todos esos pensamientos errantes volvieron.
No había nada más que hacer. Mikoto permaneció en la cocina hasta que el cielo comenzó a oscurecer.
El tiempo de la celebración estaba sobre ella, así que puso el pastel, el plato y todo, en una caja y se preparó.
Abandonando la mansión, se abrió paso a través de las tortuosas calles de Orario hacia la sede de la <Familia Takemikazuchi> mientras sostenía cuidadosamente la caja en sus brazos.
Las Lámparas de Piedra Mágica se encendían a medida que el cielo se hacía más oscuro, resonando el estado de su mente. Muchos sentimientos diferentes la atravesaron hasta llegar a su destino.
La vieja y destartalada vivienda comunitaria a la que había llamado hogar estaba ubicada en una estrecha calle en la parte noroeste de la ciudad. En este momento, Takemikazuchi y los cinco miembros restantes de su
<Familia> vivían aquí. Luz irradiaba desde las ventanas de la sala de estar—tal vez las festividades ya estaban en marcha.
--Disculpen la intrusión…
Mikoto dijo mientras abría la puerta y se dirigía hacia el interior con una expresión de incertidumbre en su rostro. Manteniéndose fiel a las tradiciones del Lejano Oriente, se quitó los zapatos.
Estaba un poco nerviosa por el hecho de que nadie salió a recibirla. Sin embargo, caminó a través de la puerta de entrada y por un estrecho pasillo.
Al llegar a la puerta que conducía a la sala de estar, se detuvo, respiró hondo y la abrió. Un segundo más tarde, *¡Pop!*
-- —¿Eh?
Un agradable sonido estalló por encima de su cabeza, y largas y multicolores cintas y confeti cayeron alrededor de ella como nieve antes de que supiera lo que estaba sucediendo. Pétalos de flores reales cayeron sobre sus hombros.
Sólo pudo quedarse allí, luchando por asimilar la vibrante exhibición.
--Ya era hora de que vinieras.
--Bienvenida, Mikoto.
Sus amigos la recibieron con aplausos y palabras amables.
Ouka, Chigusa, los otros tres miembros de la <Familia Takemikazuchi>, e incluso Haruhime estaban riéndose para sí mismos ante la mirada sorprendida de Mikoto. Habían logrado recrear un kusudama del Lejano Oriente—una bola de origami rellena con todo lo que el fabricante quería y que podía abrirse con un tirón de una cuerda—y colgarlo en el techo.
La habitación estaba decorada con Lámparas de Piedra Mágica de muchos colores diferentes y flores artificiales en las paredes. También había una pequeña montaña de comida extendida sobre la mesa. Las croquetas de patatas fritas se destacaban especialmente.
Saludándola como si fuera la estrella del día, Mikoto se quedó parada con el pastel en sus brazos, más confundida que nunca.
--¿Cu-Cuál es el significado de esto…? Hoy es el día de Takemikazuchi-sama, ¿No es así…?
--Por supuesto, eso es cierto… pero la razón principal por la que nos reunimos aquí hoy fue para darte una despedida apropiada.
Mikoto miró a cada uno de sus amigos de la infancia alternadamente hasta que el sonriente Ouka la dejó entrar en el secreto.
Podría irse sólo por un año, pero habían estado planeando tener una fiesta de despedida para Mikoto desde que se fue a la <Familia Hestia>.
Querían que fuera una sorpresa, así que disfrazaron el acontecimiento como la celebración anual de Takemikazuchi e incluso consiguieron involucrar a Haruhime.
La mandíbula de Mikoto cayó en el momento en que todo salió a la luz. Ella volvió a mirar a cada uno de ellos.
--Haruhime nos prestó su ayuda para preparar esta comida… Dijo que tambien quería ayudar a celebrar nuestra reunión.
--… También quería conmemorar tu partida, Mikoto-sama.
Ouka hizo todo lo posible para contener la risa mientras Haruhime le sonreía a Mikoto como una floreciente flor a su lado.
Una mirada a las bolas de masa colocadas en la mesa, y Mikoto finalmente conectó los puntos de por qué se había reunido con Takemikazuchi el día anterior.
--Fue Takemikazuchi-sama quien sugirió que te hiciéramos una fiesta de despedida.
Una oleada de energía nerviosa pasó a través de Mikoto tan pronto como Chigusa dijo esas palabras.
Sus amigos se hicieron a un lado para hacer un camino mientras Takemikazuchi avanzaba.
Tantas emociones asaltaron su corazón al mismo tiempo que Mikoto no podía moverse, mucho menos decir algo.
El Dios se detuvo justo enfrente de ella y suavemente colocó su mano encima de su cabeza.
--Ahh… Mis disculpas por ayer.
Una pequeña sonrisa apareció en sus labios ante la mirada de sorpresa en el rostro de la chica. La expresión de Takemikazuchi se suavizó y sus hombros se hundieron.
--Para ser honesto, todavía no estoy seguro de lo que hice para merecer tal reacción… pero al final, hice algo que te molestó, ¿No es así?
--¡…!
--Incluso en el Lejano Oriente, a menudo hacía cosas que te molestaban.
--¡E-Eso no es así!
Mikoto volvió en sí misma cuando Takemikazuchi comenzó a disculparse, y negó vigorosamente con la cabeza.
--¡Soy yo, todo es culpa mía! Fue mi culpa que me molestara contigo, fue mi culpa que sintiera rabia… ¡¡Que estuviera celosa!!
Su estallido había causado la angustia de Takemikazuchi, trayendo aún más vergüenza y culpa a la tormenta de emociones que se arremolinaban dentro de ella.
Lágrimas comenzaron a derramarse de sus ojos, su rostro estaba ligeramente rojo mientras explicaba que no tenía derecho a sentirse molesta, enojada o celosa.
Pero no tenía el coraje de decirle lo que realmente estaba sucediendo en su corazón. Sentía que tampoco tenía el derecho de hacer eso.
--No, no es tu culpa. Porque yo soy tu Dios, y también tu padre.
La mirada de Mikoto estaba fija en el suelo, pero las palabras de Takemikazuchi la hicieron abrir los ojos.
--Si hay algo que quieras decir, dilo. Aceptaré cualquier cosa y todo. Para eso son las familias, ¿No es así? Luego sonrió y añadió que era la única manera de que él notara las cosas.
Lenta, muy lentamente, Mikoto levantó la cabeza. Sus mejillas se sonrojaban aún más a cada momento, sus labios se separaron y cerraron una y otra vez sin que ningún sonido saliera. Aunque se separó de la <Familia>, se preocupaban lo suficiente por ella para organizar una fiesta de despedida. Seguían siendo su <Familia>, y saber eso calentaba su corazón.
Aceptar lo que ella tenía que decir—¿Realmente lo haría?
Si era verdad, ella quería que lo hiciera. No sólo aceptar sino responder.
Quería escuchar lo que él tenía que decir sobre ir más allá de su relación como padre e hija, como una familia.
Quería conocer los verdaderos pensamientos del Dios con el que había pasado por tantos problemas a lo largo de los años.
Con los labios temblorosos, las orejas de Mikoto se pusieron rojo brillante mientras su corazón latía audiblemente.
Chigusa, Ouka y los otros miembros de la <Familia> se dieron cuenta de lo que eso significaba y esperaron las siguientes palabras de Takemikazuchi con la respiración contenida.
Mikoto pateó su orgullo a un lado y acumuló tanto valor como pudo reunir.
--¡¡Takemikazuchi-sama, yo—!!
--Mikoto, tengo un regalo para ti. Espera aquí mismo.
Había una pizca de satisfacción en la voz de Takemikazuchi cuando se apartó de ella y caminó hacia la esquina de la habitación, ajeno al nivel de determinación de una sola vez en la vida de Mikoto.
Mikoto se congeló, convirtiéndose en una estatua de color rojo oscuro delante de la puerta. Ouka y los demás miraron fijamente a su Dios, decepcionados por su horrible sentido del tiempo.
Un nuevo torrente de lágrimas bajó por las mejillas de Mikoto. Ignorante de las miradas de consternación, Takemikazuchi volvió a ella con una sonrisa satisfecha en su rostro y le entregó su regalo.
--Un regalo de despedida.
--¿Eh…?
Una pequeña espada con la longitud de una daga estaba en su mano derecha extendida. Tenía otra en su mano izquierda, pero de un color diferente.
--… Macho y hembra, una pareja de espadas. La voz de Mikoto temblaba.
--Así es.
Takemikazuchi respondió con un asentimiento satisfecho.
--Usé el dinero ganado en mi trabajo a tiempo parcial sin involucrar a la <Familia>… y, sí, tambien un préstamo.
El asombro lleno el rostro de Mikoto con esa admisión.
Ouka y Chigusa tampoco lo sabían. Estaban tan sorprendidos como Mikoto.
--Escuche que Hestia se endeudó para adquirir una Daga para Bell Cranel. No estoy tratando de competir con ella, pero pensé que tambien debería ser capaz de hacer algo en ese nivel… No considero que un préstamo sea atractivo, pero yo…
Cerró los ojos al final, tropezando con sus palabras. Un débil rubor apareció en el rostro de Takemikazuchi.
Mientras tanto, Mikoto observaba las pequeñas espadas en las manos del Dios mientras admitía su rivalidad con la joven Diosa.
Una negra, una blanca. En forma de katana, incluso sus vainas estaban bien diseñadas y eran de alta calidad. La firma de la <Familia Goibniu> estaba tallada en cada una; ambas eran hechas a la medida.
Los ojos purpura de Mikoto comenzaron a temblar y a humedecerse.
--… Algo para mi hermosa hija, un pequeño símbolo.
La sonrisa que le mostro rompió lo que quedaba de la presa, enviando más lágrimas que nunca a su rostro.
Takemikazuchi vaciló un momento, forzando una sonrisa delante de la llorosa chica. Dio un paso adelante y dobló las rodillas para que sus ojos estuvieran a la altura de Mikoto.
--El macho es Tenka, la hembra Chizan… Te doy esta ahora, y llevaré la otra.
Con la caja en sus brazos, Mikoto no pudo tomar la espada, así que Takemikazuchi deslizó la espada negra del tamaño de una daga—la hembra Chizan—en la faja que rodeaba su cintura.
Después de asegurarse de que estaba asegurada, miró a Mikoto aún con sus ojos derramando lágrimas.
--Y la otra será tuya el día en que vuelvas a nosotros. Dijo.
--Así que asegúrate de volver.
Mostrándole la espada blanca, Tenka, Takemikazuchi sonrió una vez más.
--Esperaré tanto como deba, Mikoto.
Más lágrimas fluyeron mientras Mikoto cerraba los ojos.
Una agradable y cálida sensacion se hinchó en su corazón y creció hasta envolver todo su cuerpo. Con los ojos aún cerrados, le devolvió la sonrisa.
Imaginó el momento en que las dos espadas se reunirían.
Ese sería el día en que revelaría sus verdaderos sentimientos, los que no pudo decir esta noche. Se convertiría en alguien digna de llevar ambas espadas.
La próxima vez, seguramente, diría sus pensamientos.
-- —¡¡Sí!! ¡Por favor, espérame!
Con las mejillas manchadas de lágrimas, una alegría genuina apareció en su expresión. Ella intercambió sonrisas con Takemikazuchi, cara a cara.
Chigusa, Ouka, Haruhime, y el resto del grupo que los rodeaba a ambos no pudieron evitar seguir su ejemplo.
--Um, esto… esto es un pastel… así que, Takemikazuchi-sama, todos juntos…
--¡Oh, gracias, Mikoto! ¡Ahora bien, todos—vamos a comer!
--“ “ “ “ “ “¡Sí!” ” ” ” ” ”
Sus voces se escucharon al unísono.
Takemikazuchi tomó la caja de la todavía llorosa Mikoto mientras la habitación cobraba vida. Los hombres no pudieron esperar otro momento y rodearon la mesa en un abrir y cerrar de ojos, con las manos extendidas.
Chigusa, Haruhime y las otras chicas se reunieron alrededor de Mikoto. Todas intercambiaron abrazos, sonrisas y palmadas en la espalda. La estrella de la noche se secó las lágrimas con su brazo y les sonrió a sus amigas.
La luz de las Lámparas de Piedra Mágica del exterior entraba a través de las ventanas de la sala de estar. Era como volver al santuario. Su pequeña casa rebosaba de risas.
× × ×
La cálida luz del sol brillaba a través del cielo azul claro.
Los primeros signos del verano habían llegado a Orario. Una espada brillaba bajo la luz del sol desde arriba mientras silbaba a través del aire.
Sede de la <Familia Hestia>, jardín de la mansión.
Mikoto estaba sola, derramando gotas de sudor mientras practicaba técnicas de combate entre el exuberante verde del césped, los arbustos y los árboles.
Girando, cayendo y acuchillando como un ninja, sostenía el regalo de Takemikazuchi, Chizan, firmemente.
--Mi opinión de Takemikazuchi-sama ha mejorado… un poco…
Bell y Welf observaban el entrenamiento de Mikoto desde la sombra de un pasillo cercano. Naaza habló junto a ellos.
Había venido a la mansión para entregar los Ítems que la <Familia Hestia> había ordenado. Escuchar sobre lo que había ocurrido ayer pareció ponerla de buen humor. Incluso su cola se movía de un lado a otro con más entusiasmo que de costumbre.
--Estuve un poco preocupado por un tiempo. Sin embargo, no puedo evitar sentir que estamos pasando por alto algo importante.
Welf comento mientras estaba parado con su mano contra un pilar de madera.
--Pero Mikoto-san se reconcilio con Takemikazuchi-sama. Ciertamente parece feliz… Bell, justo a su lado, tenía una alegre sonrisa.
De vez en cuando, Mikoto dejaba de practicar, admiraba la espada en su mano y sonreía.
Parecía estar de muy buen humor. Bell y Welf la miraron y compartieron una alegre e irónica sonrisa. Por otro lado, Naaza entrecerró los ojos hacia la chica. Mientras admiraba a Takemikazuchi por preparar un arma para Mikoto por su cuenta, había otra preocupación.
--Pero saben…
Lenta pero seguramente, la esquina de su boca se curvo hacia arriba.
--… El hace cosas como esa todo el tiempo como si no fuera nada. Creo que por eso lo llaman insensible.
Dividir un par de espada macho y hembra entre el Dios y el dependiente justo como había hecho Takemikazuchi.
La espada hembra a la mujer, y la espada macho al hombre. Era casi como—
-- —Un anillo de compromiso. Los Dioses tienden a llamarlo “propuesta”.
--… Bueno sí.
--A-Ahahahaha…
Welf se frotó el cuello con la mano libre. Una risa vacía escapó de la boca de Bell antes de poder reprimirla.
Era fácil malinterpretarlo como el destinatario de algo cercano a una propuesta de matrimonio. Los tres observadores pensaban lo mismo.
--¡Chicos! ¿Por qué no me acompañan en mi entrenamiento si tienen tiempo—?
Mikoto detuvo sus movimientos de práctica, se dio la vuelta para mirar a los espectadores y agitó su mano.
Con la mitad femenina de la pareja firmemente en su agarre, una sonrisa tan clara como el cielo de arriba florecía en su rostro.
Capítulo 02 – La Propuesta de Matrimonio❤ del Hobbit
Cincuenta kilometros hacia el este de Orario.
Mientras la vida continuaba como de costumbre detrás de la muralla de la ciudad a lo lejos, la Alianza todavía estaba ocupada ocupándose del ejército de Rakia.
--Gaah, estoy muy aburrida. Fiiiinn. Acaba con esto, yaaaa. La batalla había comenzado hace cinco días.
La <Familia Loki> había construido su base de operaciones en un claro en medio de la llanura. Allí tenían una vista imponente, desde la áspera cordillera Alb hasta llegar a los bordes del Profundo Bosque Seoro. Mientras la bandera de la <Familia Loki> se agitaba muy por encima de sus cabezas, mantenían un ojo atento en los movimientos enemigos.
Una Diosa estaba tendida perezosamente sobre varias sillas alineadas lado a lado debajo de la tienda más grande dentro de la base. Finn, mientras tanto, se inclinaba sobre un gran mapa tendido sobre una mesa. Sonrió secamente para sí mismo.
--Eso es lo que más me gustaría hacer…
Solo con su Diosa dentro de la tienda, Finn estudiaba la ubicación de diferentes piezas en la parte superior del mapa.
--Sus movimientos parecen poco entusiastas, demasiado indecisos.
--¿Que se supone que significa eso?
--Causan suficiente conmoción para llamar nuestra atención, pero en realidad nunca van a la ofensiva… Incluso sus generales, igual a nuestros Aventureros de Segundo Clase, se niegan a dar la cara. Sus fuerzas dan un paso adelante y luego tres pasos atrás. Nuestros aliados se están extendiendo demasiado persiguiéndolos. No podemos seguir con esto.
Si Rakia tenía una ventaja sobre la Alianza de poderosos Aventureros, eran números.
No hacía falta decir que muchas <Familias> grandes residían en Orario, pero ninguna tenía la mano de obra para igualar a la de un país entero. Podría ser la era de la calidad sobre la cantidad, pero abrumar a un oponente con números todavía era una estrategia viable.
Incluso si las <Familia> de Orario enviaban a sus fuerzas para eliminar a todos los pequeños batallones que estaban cortando el comercio de Orario y paralizando su economía, inevitablemente terminarían persiguiendo al enemigo demasiado lejos, estirando sus líneas ya delgadas hasta el punto de ruptura.
--¿Entonces el ejército principal está escondido en alguna parte, y los chicos contra los que estamos luchando ahora sólo son distracciones?
--Eso no puede ser completamente descartado, pero…
Finn le respondió a regañadientes a Loki, quien no había mostrado el menor interés ni se molestó en recordar ninguna información entrante desde el comienzo de la guerra. Fue entonces cuando otro miembro de la
<Familia Loki> corrió hacia la base y entró en la tienda.
--General, tengo confirmación.
--Buen trabajo, Raúl. ¿Cuál son las últimas noticias del Puerto Meren?
--Todo parece normal. No hubo avistamientos de una flota ni de barcos sospechosos, desde el lago Lolog hasta los acantilados.
Finn escuchó el informe de su subordinado y se giró hacia el mapa. Sus manos se dirigieron al lado oeste de Orario, al lado opuesto de la ubicación de su base en el mapa, y quitó todas las piedras del lago, todo el camino hasta la costa.
--Así que no hay posibilidad de una incursión por mar…
Loki se levantó de su silla improvisada y se unió a Raúl al lado del mapa. Podían ver que Finn había marcado la ubicación de la primera batalla y señalo la ubicación actual de los muchos batallones de Rakia con piezas rojas. Las tropas que Finn había enviado en su persecución estaban marcadas de azul.
--Parece que nuestro enemigo quiere alargar esta guerra… Quieren esparcir las fuerzas de Orario lo más posible, deshacerse de nuestros suministros y moral, y terminar la mayor parte de los enfrentamientos fuera de la ciudad.
--Ahhh, lo tengo. Así que eso es lo que está pasando.
Loki sonrió mientras Finn desentrañaba la estrategia de Rakia pieza por pieza y llegaba a su objetivo final. El general Hobbit se rió un poco de la gama de expresiones que pasaban sobre el rostro de su Diosa.
--Volvamos a la ciudad por el momento. Sea cual sea el objetivo del enemigo, está ahí.
--¡Música para mis oídos!
Loki aplaudió alegremente, regocijándose de su recién descubierta libertad.
--Raúl, nos retiramos. Corre la voz a todas las unidades. Deja nuestras banderas en su lugar. Rakia no puede saber que nos hemos ido.
--¿E-Estás seguro, General…? Si solo abandonamos el frente…
--Tenemos una buena razón para regresar a la ciudad. Dudo que el Gremio se queje.
Finn ignoró la expresión de shock de su subordinado y comenzó a empacar sus pertenencias.
--La <Familia Freya> puede hacerse cargo del resto.
--¡Hehehe! Ella no puede decirle no al Gremio debido a todo lo que sucedió con Ishtar. Esa zorra cabeza hueca fue abofeteada con una muy fuerte sanción. ¡Ellos pueden ocuparse de todo el trabajo sucio!
Loki no podría parecer más complacida, ya que una cierta Diosa de la Belleza no tendría más remedio que obedecer las órdenes del Gremio. Podía arrojar todos los trabajos aburridos en la <Familia> de esa Diosa. Un pequeño grupo de mensajeros salió corriendo de la base para entregar las órdenes a los comandantes de campo. La <Familia Loki> estaba en plena retirada un poco menos de una hora más tarde.
--¿Hay alguna familia poderosa todavía en Orario?
--Hmm… De las grandes… probablemente sólo los niños de Hefesto-tan.
--¿La <Familia Hefesto>? Eso es perfecto. También les haré ayudar.
Después de repasar algunas cosas más con Loki, Finn se fue a supervisar las etapas finales de su retirada.
Al igual que durante la expedición en el Calabozo, los miembros de menor rango de la <Familia> rápidamente desmontaron la base, la metieron en cajas de carga y lo llevaron todo sin esfuerzo. La única diferencia era que, esta vez, era bajo un cielo azul claro. Se dirigieron a la torre blanca que se alzaba hacia el oeste.
--¡General! ¿Necesitas algo para beber? ¿O tal vez algo de comida? ¡Acabo de atrapar un jabalí! ¿Debo asar algo para ti?
--Oh, um, tendré que declinar, Tione. Si comienzas una fogata, asegúrate de que no haya humo.
--¡Lo hareee!
Con una bronceada piel color trigo y largo cabello negro, la Amazona Tione Hiryute llevaba un diminuta ropa de batalla que apenas cubría su exuberante pecho y su lisa piel. Finn le dio a su comandante de campo Amazona una sonrisa vacía mientras trataba de ligar con él.
Tiona le lanzó una mirada que gritaba, “¿¡Otra vez!?” a su hermana gemela mayor, Tione, quien no hacia ningún intento de esconder sus intenciones. Esto era una ocurrencia común en la <Familia Loki>, así que Aizu y los otros miembros estaban acostumbrados a ello y tuvieron cuidado de no involucrarse.
Finn esperó que pasara la tormenta hasta que alguien más llamo la atención de Tione y se fue.
--Finn, ¿Cuáles son tus planes después de nuestro regreso?
--¿Está bien esperar órdenes nuevas en casa?
Después de que Tione se fue, la Elfa Riveria y el Enano Gareth se acercaron para hablar con él. Finn se giró hacia los otros dos líderes de la <Familia Loki> y abrió la boca para hablar.
--Emitiré órdenes por adelantado, ¿Así que podría tener un poco de tiempo libre, Riveria, Gareth?
--¿Oh?
--Vaya, eso es nuevo. ¿Tienes algo de lo que necesitas encargarte?
Riveria y Gareth lanzaron miradas dudosas al Hobbit, pero él se limitó a sonreírles.
--He pensado en buscar algo por un tiempo ahora…
Los ojos de Finn, azules como la superficie de un lago, se estrecharon mientras miraba las masivas murallas de Orario a la distancia.
--Hay otra “misión” que no ha tenido ningún progreso, a pesar del hecho de que soy un Aventurero y lo comprobaré.
× × ×
--Holaaaa. Lili está aquí—
La Hobbit abrió una puerta que no encajaba adecuadamente en su marco y entro en una pequeña casa. El sol apenas era visible en el horizonte oriental.
Con una mochila de gran tamaño atada a sus hombros, visito la casa de empeño el <Gnomo Comerciante>.
Pasando por el desordenado espacio habitable detrás de la sala de exposición principal, rápidamente descubrió al dueño del establecimiento; apenas estaba despierto y bebiendo agua caliente de una taza como un niño aturdido.
*Glug, glug, glug*
Podía escuchar el agua que pasaba por su blanca barba y entre sus labios.
-Oh, pero si eres tú, Lili… buenos días.
--Buenos días. Pero por favor, lávate y siéntate derecho antes de beber agua caliente. Lili no estará aquí por mucho tiempo.
Sin su habitual gorro rojo, la cabeza calva del Gnomo era completamente visible. “Seguro, seguro” respondió, murmurando para sí mismo mientras salía de su silla. Lili dejó su mochila y comenzó a preparar la tienda para el negocio mientras el dueño se lavaba el rostro.
Lili había vivido aquí en el <Gnomo Comerciante> hasta que la <Familia Hestia> adquirió un nuevo hogar en el
<Juego de Guerra>.
Su situación con la <Familia Soma> había llegado a su punto crítico hace dos meses, y ella necesitaba un lugar para quedarse. Estaba familiarizada con esta tienda desde los días en que frecuentemente robaba Ítems de otros Aventureros y los vendía por dinero. En ese día, sin embargo, había llegado a la tienda y le había dicho: “Por favor, deja que Lili viva aquí a cambio de trabajo”. El propietario nunca había visto su rostro real, pero ella había depositado toda su fe en él como persona.
<Cinder Ella>, la Magia de Lili, le concedía la habilidad de cambiar su apariencia física a voluntad, y esa fue la primera vez que le dejó ver cómo se veía. “Estás de suerte; he estado deseando otro par de manos por aquí”, él dijo, y la contrató en el acto. Había venido a visitarlo todas las mañanas temprano y ayudar en la tienda antes de ir al Calabozo, y luego de nuevo antes de ir a casa cada noche—como una forma de pagar su deuda de gratitud—desde entonces.
--Me siento un poco culpable contigo viniendo cada día de esta forma, incluso cuando tu <Familia> ha crecido tanto.
--No te preocupes por Lili—preocúpate primero por tu salud, Bom-sama. Lili no podrá hacerse cargo de todo si te desplomas del exceso de trabajo como la última vez.
--No sé lo que habría hecho sin ti. Este viejo no es digno. El nombre del propietario de la tienda era Bom Cornwall.
Las razas de las Hadas no eran conocidas por la individualidad, pero tenía una personalidad vibrante. Su magnífica destreza y vista lo hicieron sentirse como en casa en Orario. Cuando Lili le preguntó por qué eligió vivir en la ciudad antes que en la naturaleza, simplemente le respondió: “Este viejo es lo peor de lo peor cuando se trata de Hadas”.
Se ganaba la vida valorando Ítems que entraban en la tienda, comprándolos lo más barato posible y vendiéndolos con fines de lucro.
--Este desayuno fue preparado en la sede de Lili esta mañana—asegúrate de comerlo todo. Además, la lámpara en el almacén estaba rota, así que Lili reemplazó la Piedra Mágica. La cantidad de joyas en la caja fuerte se está agotando, así que podría ser una buena idea poner más.
--Ah, ahhh, gracias…
Ligeramente intimidado por la eficiencia de Lili, el Gnomo se puso su gorra roja. Con su cabeza calva oculta, sus ojos redondos miraron hacia arriba a la chica que era una cabeza más alta que él.
--¿Hoy iras al Calabozo otra vez?
--Sí. ¡Hoy deberíamos llegar al 16º Piso! Como sabes, la <Familia> de Lili ha estado en una buena racha
Una radiante sonrisa apareció en su rostro mientras hablaba. Pensando en sus amigables y confiables aliados, añadió:
--Lili hará todo lo posible para no retenerlos.
Hizo algunas cosas más en la tienda antes de echarle un vistazo al reloj. Ya era hora de que se encontrara con Bell y sus otros aliados en su lugar habitual en la base de la Torre de Babel.
--Bom-sama, por favor no te olvides de comer la comida que trajo Lili.
--No lo haré, no lo haré. Ten un buen día.
--¡Adiós hasta esta noche!
Ella respondió con una sonrisa todavía en su lugar y saludó mientras salía por la puerta.
--… Ahora puede sonreír así, ¿Huh?
El propietario murmuró para sí mismo, con sus ojos en la puerta por la que Lili había salido.
Sin las habilidades que poseían en la Antigüedad, los Gnomos habían caído a las rangos inferiores de las Hadas, pero él seguía siendo miembro de una raza que se consideraba la más cercana a los Dioses mismos.
Lili pensó que su pasado secreto todavía estaba oculto, pero sus ojos vieron a través de sus disfraces.
Un aire de nostalgia llenó su mirada. Los blancos cabellos de su barba se agitaron mientras una sonrisa feliz crecía en sus labios.
× × ×
La luna colgaba por encima de la sede de la <Familia Hestia>, la <Mansión de la Chimenea>.
De regreso del Calabozo, todos habían terminado de cenar juntos. Ahora se turnaban para ir a la habitación de Hestia para recibir una actualización de <Estado>.
Habían acordado que la comprobación de sus <Estados> debía ocurrir semanalmente, como esta noche.
A menos que uno de ellos tuviera circunstancias especiales, Hestia le echaría un vistazo a su <Falna> uno a la vez el día programado.
Era el turno de Lili. Estaba un poco nerviosa al ver cuánto se reduciría su propia <Excelia>, ahora que Haruhime se había unido a la <Familia>, y expuso su espalda.
--Todo listo.
Sentada en una silla con la parte superior de su cuerpo desnuda, Lili volvió a ponerse su blusa mientras Hestia anotaba su <Estado> actualizado en un pedazo de papel.
Lili miró los detalles que su Diosa había traducido a Koine, el lenguaje común de Orario. Liliruca Arde
Lv. 1
Fuerza: I 81 Resistencia: H 123—>124 Destreza: G 232—>236 Agilidad: F 383—>388 Magia: E 402—>404
<Magia> [Cinder Ella]
• Magia de transformación.
• El objetivo de la transformación se basa en la imaginación cuando se canta.
• Cuando se carece de precisión, terminara en fracaso.
• Se recomienda para la imitación.
• Canto de activación: <Tu grabado me pertenece a mí, mis grabados todavía me pertenecen a mi>.
• Canto de liberación: <El eco es la señal de la medianoche>.
<Habilidades> [Héroe Anónimo]
• Se activa cuando el peso del equipo excede un cierto límite.
• La cantidad compensada es proporcional al peso.
--… Haaaaa…
Un largo y lento suspiro de decepción escapó de los labios de Lili.
Una mirada al crecimiento de sus <Habilidades Básicas> era desalentador.
Nunca pensé que medio año de <Excelia> sería suficiente para un <Aumento de Nivel>, pero…
Había habido un período de seis meses cuando, como miembro de la <Familia Soma>, Lili nunca había recibido una actualización de <Estado> debido a las circunstancias dentro de ese grupo.
Después de pasar por la <Conversión> para participar en el <Juego de Guerra>, finalmente había recibido uno. A pesar de que sus expectativas eran bajas, su valor de medio año de <Excelia> lamentablemente equivalía a casi nada. Sus niveles de <Habilidad Básica> la situaban entre las filas inferiores de los Aventureros de Clase Baja. Cada actualización de <Estado> había sido similar a éste.
No tenía sentido que un <Estado> de bajo nivel mejorara a pasos agigantados en sólo seis meses.
--Ayudante-kun, entiendo tu frustración, pero…
--Lili entiende; soy una Ayudante. Es de conocimiento común que el <Estado> de un Ayudante mejora al ritmo más lento.
De hecho, Lili se había convertido en Ayudante en primer lugar porque no le fue bien como Aventurera. Crecer a un ritmo lento ciertamente no ayudaba.
Su respuesta fue bastante fría hacia Hestia, quien había picado su propio dedo para poder usar el Ichor en Lili. Le dio la espalda a la simpática Diosa y salió de la habitación.
Llegó a la sala de estar después de atravesar el vestíbulo del primer piso.
Welf y sus otros aliados se reunieron en un círculo feliz, discutiendo y comparando emocionadamente los
<Estados> escritos en los papeles en sus manos.
Su llegada indicó que era el turno de Bell para una actualización; él era el último. Lili pensó en unirse al círculo tan pronto como Bell se fuera, pero… vio un reflejo de su espalda en la ventana y se detuvo.
Su túnica habitual estaba colgada en su habitación. La blusa que tenía ahora era para relajarse. Parte de su espalda baja no estaba cubierta, y podía ver un poco del Texto Sagrado negro que formaba su <Estado>.
Verlo a simple vista hizo que sus cejas se hundieron en una expresión severa.
--He tenido curiosidad por un tiempo…
Se unió al círculo en la sala de estar tan pronto como vio a Bell y Hestia regresar después de completar su actualización de <Estado>, y rápidamente saco el tema de lo que estaba en su mente.
--¿Por qué nuestros <Estados> son visibles?
--Ah, también me preguntaba sobre eso.
--T-También yo… me pareció extraño que no intentaras ocultarlo Hestia-sama.
--Estaba segura de que era una política en esta <Familia>… ¿Asumí mal?
--¿Huh…? ¿¡Hay una manera de ocultar el <Estado>!?
La pregunta de Lili obtuvo una respuesta inmediata de Welf, Mikoto y Haruhime, cada uno de los cuales había pertenecido a otra <Familia>. Hestia se quedó atónita—Bell también dejo escapar un sorprendió “¿¡Eh!?”— así que Lili explicó que había una manera para que los Dioses “bloquearan” un <Estado>.
Era una técnica que los Dioses usaban para mantener invisible a simple vista el Texto Sagrado en las espaldas de sus niños. Este “bloqueo” se cercioraba de que la valiosa información contenida en un <Estado> fuera protegida contra miradas indiscretas.
Hefesto, Takemikazuchi, Ishtar, e incluso el bueno para nada Soma sabía cómo usar esta técnica de ocultación de <Estado>. Hestia, quien recientemente había descendido al Mundo Inferior, estaba absolutamente aturdida por esta información.
--Así que por eso… nunca he visto un <Estado> en ninguna de las Amazonas caminando por la ciudad… Siempre pensé que usaban pintura corporal.
--A-Ahora que lo mencionas, Eina-san dijo que siempre debería “bloquear” para que otros no pudieran ver mi
<Estado>… Supongo que no estaba hablando de cerrar las puertas de la casa después de todo…
--Le preguntare a Hefesto o a alguien la próxima vez que vea a uno de ellos…
Los otros en la sala de estar sacudieron suavemente la cabeza, mientras que las mentes de Bell y Hestia habían sido sopladas por ese sentido común. Fue entonces cuando Lili finalmente se unió al círculo.
--¿Estaría bien si Lili ve los <Estados> de todos?
--Claro, no hay problema.
--Por supuesto.
--Este es el mío.
Con Lili pidiendo cortésmente, Welf, Mikoto y Haruhime le pasaron sus papeles. Welf Crosso
Lv. 2
Fuerza: I 67—>70 Resistencia: I 50—>53 Destreza: I 78—>82 Agilidad: I 36—>38 Magia: I 57—>61
Herrería: I
Mikoto Yamato Lv. 2
Fuerza: H 133—->134 Resistencia: H 129—>130 Destreza: H 178—>181 Agilidad: H 162—>167 Magia: I 84
Resistencia Anormal: I Haruhime Sanjouno Lv. 1
Fuerza: I 8—>9 Resistencia: I 32 Destreza: I 15 Agilidad: I 23—>26 Magia: E 403—>405
Okay, así que esto es normal…
Al ver que su nivel de crecimiento era lo más normal, pasó su propia hoja alrededor del círculo. Una vez que todos vieron a Lili, todos los ojos se posaron sobre el chico que entró al final.
Sintiendo la presión de ser el centro de atención, Bell se puso nervioso.
Rascándose la cabeza con su mano izquierda, no hizo un alboroto y deslizó su propio papel en el centro del círculo.
Bell Cranel Lv. 3
Fuerza: F 377—>391 Resistencia: F 389—>396 Destreza: F 377—>392 Agilidad: D 583—>594 Magia: F 352—>360 Suerte: H Resistencia Anormal: I
--…
--…
--…
--…
Nadie podía decir una palabra mientras contemplaban el <Estado> de Bell. Sus <Habilidades Básicas> habían mejorado por más de cincuenta puntos. Por supuesto, Bell tenía un Nivel más alto. Sin embargo, había mejorado más que cualquiera de ellos.
Algo extraño estaba sucediendo.
Estaban luchando en el mismo Calabozo contra los mismos monstruos. Era cierto que había asestado más golpes durante el combate y probablemente tenía un mayor número de muertos, pero absolutamente no lo suficiente como para explicar esta disparidad en el crecimiento.
Cada uno de ellos lo había considerado un poco misterioso cada vez que surgía el tema del crecimiento inusualmente rápido de Bell, y hoy estaban unidos en su curiosidad.
--En serio, ¿Qué está pasando contigo?
--N-Ni idea…
Welf sostuvo el pedazo de papel en la mano y presionó el asunto. Sin embargo, a juzgar por la reacción del chico de cabello blanco, él realmente no tenía idea.
Interrogado sobre su inusual velocidad de crecimiento por tantas personas a la vez, Bell estaba claramente incómodo porque no tenía una respuesta para ellos.
--Lili piensa que es menos el talento natural de Bell-sama y más algún tipo de poder especial trabajando…
Asegurándose de que Welf y Bell no pudieran escucharlo, Lili le susurró silenciosamente a Mikoto, Haruhime y a Hestia, mirándolas por el rabillo del ojo.
La joven Diosa cerró los ojos y silbó como un niño tratando desesperadamente de guardar un secreto. Una gota de sudor rodó por su mejilla.
Lili puso los ojos en Hestia antes de hacer un breve contacto visual con todos los demás miembros de la
<Familia>—excepto Bell.
Su intención era simple: hoy, descubriremos la verdad.
--Se está haciendo tarde. Cualquiera que haya terminado el día debería entrar a la bañera. Welf hizo el primer movimiento.
Giro sus hombros y cuello, estirándose mientras se giraba para mirar al chico, y dijo:
--Bell, ¿Por qué no vas primero?
--Yo, um, ya tomé una ducha en Babel…
--Pero ya preparé el baño esta noche. Sería un desperdicio no disfrutarlo, Bell-dono. Las palabras de Mikoto hicieron que Bell sintiera una punzada de culpa.
Hestia intervino para tratar de protegerlo, pero la aguda mirada de Lili la detuvo en seco.
--¿P-Pero está realmente bien que yo vaya primero? Todos han trabajado tan duro… Si va a desperdiciarse, ¿Por qué no te unes a mí, Welf?
--Tengo cosas que hacer en la fragua.
--Tengo que preparar los ingredientes para el desayuno de mañana.
--Y-Yo, um, eso es… ¡Mi cola requiere preparación!
Las excusas de Welf y Mikoto salieron de sus lenguas, casi como si las hubieran planeado. Sin perder un instante, cada uno dejó el círculo y comenzó a dirigirse hacia sus destinos. Por otra parte, la Renart se vio obligada a improvisar. Tan pronto como encontró algo, Haruhime se alejó del círculo mientras sujetaba su cola torpemente con ambas manos, sacando los pelos sueltos.
--Lili tiene algo que discutir con Hestia-sama.
--Eek…
Se escuchó la voz de la Diosa, claramente intimidada por la mirada entrecerrada de Lili. Todos claramente le dijeron a Bell que siguiera adelante.
--Bueno, en ese caso…
Dijo mientras se giraba sobre sus talones y salía de la sala de estar.
Todos volvieron al círculo en el momento en que el chico desapareció, y rodearon a su Diosa.
--Ahora Hestia-sama, si sabes algo sobre el “crecimiento” de Bell-sama, por favor, dilo. Hoy queremos la verdad.
Hestia se quedó sin habla mientras Lili entraba en el papel de liderazgo y comenzaba a interrogarla.
Con su cabeza girando, la Diosa miro en todas direcciones, sólo para ver que estaba completamente rodeada. Aún más gotas de sudor rodaron por su rostro hasta que finalmente cedió. Tomando una respiración profunda, dejo escapar un largo suspiro.
--Supongo que no tiene sentido esconder cosas de los miembros de la misma <Familia>… Bien, se los diré.
Y se apresuró a añadir: “Pero no debe salir de esta habitación, ¿De acuerdo?” antes de revelar los secretos del “crecimiento” de Bell—aunque le doliera hacerlo.
Fue entonces cuando Lili y los demás se enteraron de la Habilidad del chico.
--¿<Deseo… Inquebrantable>…?
La suave y aturdida voz de Lili hizo eco después de la explicación de Hestia sobre la <Habilidad> de Bell,
<Deseo Inquebrantable>.
Todos estaban comprensiblemente sorprendidos por una Habilidad Rara que podría influir en la tasa de crecimiento de un Aventurero. Pero aún más, los detalles más finos de la Habilidad los dejaron sin habla.
—Crecimiento rápido.
—Un deseo continuo produce un crecimiento continuo.
—Un deseo más fuerte resulta en un crecimiento más fuerte.
La Habilidad estaba directamente influenciada por los sentimientos que acechaban en el corazón del chico.
Esos sentimientos—sus sentimientos hacia Aizu—se habían convertido en la fuerza impulsora detrás de su ascensión increíblemente rápida a los rangos superiores de los Aventureros.
--¿Así que básicamente el hecho de que está enamorado perdidamente de esa <Princesa de la Espada> lo hace volverse más fuerte como si no hubiera mañana?
--¿¡Enamorado perdidamente…!? B-Bueno, supongo que eso es cierto…
--Aquella… en el corazón de Bell-sama
Welf estaba confirmando que había entendido la Habilidad <Deseo Inquebrantable> correctamente después de que Hestia se quedara en silencio.
Mientras tanto, Haruhime y Lili no podían ocultar lo sacudidas que estaban por la revelación. Bell Cranel estaba más que interesado en Aizu Wallenstein.
Ese hecho sacó todo el viento de sus velas.
Había una razón por la que se esforzaba tanto. Lo sabía, pero…
Incluso cuando lo conoció, Lili sabía que tenía que haber algo detrás de su motivación para trabajar tan duro en el Calabozo, que había un objetivo.
Sin embargo, pensar que su objetivo había sido alcanzar a esa famosa mujer, la <Princesa de la Espada>…
Teniendo en cuenta su edad, no era extraño para él tener afecto por alguien del sexo opuesto, pero… sabiendo cómo él y Aizu se habían conocido, con ella salvándolo de un Minotauro, estaba haciendo temblar los ojos castaños de Lili.
--¿B-Bell-dono sabe de esto? ¿Le has dicho algo?
--Ese chico no podría guardar un secreto para salvar su vida. Si alguien lo presiona por información sobre su Habilidad Rara, pronto todos lo sabrían. En este caso, es mejor mantenerlos en la oscuridad… ¡Y no es como si alguna vez dijera que es todo gracias a estar acaramelado por Wallen-lo-que-sea!
La conversación de Mikoto y Hestia pasó a través de sus oídos.
Era como si su espíritu estuviera desconectado de su cuerpo. Todo tipo de pensamientos y emociones recorrían su corazón, pero sus brazos y piernas permanecían antinaturalmente inmóviles. Su corazón estaba rasgando su modesto pecho.
Lili tomó una respiración inestable y dijo las palabras que simplemente no podía mantener.
--H-Hestia-sama, ¿P-Puedes aceptar… esto?
Incluso mientras tartamudeaba, le preguntó a su Diosa.
Sabía que Hestia tenía sentimientos por Bell que iban más allá del amor de un Dios por sus niños. ¿Permitiría que esta situación continuara? Esa era su pregunta.
--… Bell-kun mismo dijo que quería ser más fuerte. Tomó su decisión. No pude detenerlo una vez que vi lo mucho que lo quería.
No podía extinguir la determinación de su niño. Lili se sorprendió por las palabras de Hestia.
--¡Pero eso no significa que dejare que lo tenga! ¡Nunca, ni en un millón de años! Uno de estos días me notará;
¡¡Haré que me note…!!
Hestia apretó el puño, temblando.
La declaración pública de su Diosa hizo que Welf y los demás se apartaran por reflejo. Al mismo tiempo, Lili miró a Haruhime.
La Renart podía sentir su mirada aferrada a ella. Haruhime, vestida con su habitual kimono, evitó hacer contacto visual, mirando a la izquierda y a la derecha antes de finalmente mirar al suelo.
Juntó sus manos por encima de la tela ondulada alrededor de su pecho.
--Yo… he vivido como cortesana… no tengo derecho a buscar un romance con Bell-sama.
--…
--… ¡P-Pero como su concubina—no, como una aventura de una noche, seguramente incluso alguien como yo…!
--¡HEY, HEY, HEY!
El rostro de la ex-cortesana se puso rojo mientras involuntariamente soltaba una bomba en el círculo. La Diosa se levantó, bramando con todas sus fuerzas.
--¡M-Mis más profundas disculpas!
Haruhime chilló, ocultando su cabeza detrás de sus brazos.
--¿¡De verdad pensaste que dejaría que se deslizara!?
Hestia continuó, con su resonante voz haciendo eco por toda la habitación.
Mientras las bromas de Hestia y Haruhime continuaban durante algún tiempo, Lili estaba aislada en su pequeño mundo.
Bell tenía a alguien especial.
Ella nunca había pensado seriamente que había una posibilidad de que pudiera estar a su lado, pero aun así la impactante noticia cortó profundamente. Lili estaba sin palabras porque los sentimientos del chico eran lo suficientemente fuertes como para crear una Habilidad.
Sólo podía quedarse allí, apática.
× × ×
Lili regreso a su habitación poco después de los acontecimientos de esa noche, olvidando por completo tomar un baño. Se derrumbó sobre su cama enseguida, pero permaneció completamente despierta, incapaz de dormir.
Miró fijamente el techo de su habitación, con su cerebro trabajando a toda velocidad. Su corazón punzaba cada vez que cerraba los ojos. Incluso rodar a una posición más cómoda no hacía nada más que hacer crujir sus sabanas en el aire de su espaciosa habitación. Aparte de eso, la habitación estaba en silencio.
El tiempo se arrastraba mientras sus pensamientos se enfrentaban con las emociones en su corazón. Finalmente, se levantó de la cama.
La oscuridad de la noche estaba llegando a su fin. Lili salió de su habitación sin haber dormido en las primeras horas de la mañana.
--Que risible…
Con su túnica cubriendo su ropa habitual, cerró la puerta detrás de ella y se reprendió a si misma con una expresión cansada.
Se regañó una y otra vez por haberse molestado con algo tan trivial mientras caminaba por el largo pasillo. Todos los miembros de su <Familia> tenían habitaciones en el tercer piso.
Había momentos en que Welf pasaba la noche encerrado en la fragua, pero en su mayor parte, todos dormían allí.
La habitación de Hestia era la primera en la parte superior de la escalera central, luego estaba la habitación doble de Mikoto y Haruhime. La habitación de Welf estaba a pocas puertas de allí… y finalmente la de Bell. Los pies de Lili se detuvieron por un momento fuera de su puerta, pero lo pensó mejor y decidió tomar un trago de agua en la cocina.
Los primeros indicios de la salida del sol comenzaban a filtrarse por las ventanas mientras Lili caminaba letárgicamente por el pasillo… *¡Whoosh! ¡Whoosh!*
El sonido de algo afilado cortando a través del aire vino desde una ventana sobre el jardín exterior.
--¡…!
Ella aceleró su paso y siguió el sonido hasta la ventana.
Apenas podía ver el alféizar de la ventana cuando se puso de puntillas. Una vez que miró hacia abajo—apareció un chico de cabello blanco.
Entró en pánico y rápidamente se agachó para ocultarse, aunque sabía que no era necesario. Unos momentos pasaron antes de que se aventurara a echar otro vistazo.
Sus ojos volvieron a mirar por encima del alféizar de la ventana y vio las cuchillas violeta y escarlata de Bell dibujando arcos en el aire. Estaba practicando por sí mismo.
*¡Whoosh!*
Sus Dagas cortaron a través del aire, arrastrando rayos de luz y produciendo los sonidos que la habían atraído hacia la ventana.
… ¿Está… luchando contra alguien?
El chico lanzaba su cuerpo, girando y saltando a un vertiginoso ritmo por todo el extenso jardín. Cada movimiento arrojaba gotas de sudor de su cuerpo. Lili podía decir que estaba visualizando a un oponente y luchando tan duro como podía.
Eso, y que su oponente invisible era terriblemente fuerte.
Lili había tenido muchas oportunidades de ver a los Aventureros trabajando de cerca y personalmente. Su perspicacia como Ayudante le dijo todo esto.
El chico ya era un Aventurero de Segunda Clase, y sin embargo no podía mantenerse al día con el oponente en su cabeza.
Ahh… Perdió.
El chico se detuvo repentinamente.
Con sus Dagas en una posición incómoda, casi como si estuviera tratando de bloquear un ataque que se aproximaba, la parte superior de su cuerpo estaba inclinada hacia atrás como si hubiera una espada contra su garganta. Mantuvo esa posición por unos momentos antes de soltar un “¡Gah!” y finalmente tomó un respiro, agachándose.
Con las manos sobre sus rodillas y un pequeño río de sudor fluyendo por su rostro, los hombros de Bell subían y bajaban mientras trataba de recuperar el aliento.
--…
El cabello blanco de Bell se pegaba a sus húmedas mejillas y su camisa estaba empapada. Lili podía decir que el chico había estado practicando durante mucho tiempo antes de que ella apareciera. Continúo observando en silencio.
¿Contra quién estaba luchando ahora mismo? ¿Contra Aizu? ¿Se había levantado temprano para entrenar todos los días para ponerse al día con ella? No había nadie que respondiera a sus preguntas. Lili permaneció allí como una estatua, olvidándose de respirar mientras reflexionaba.
El chico se levantó y comenzó a practicar una vez más.
La intensidad de sus ataques le mostró el nivel de su devoción, de una manera muy contundente y directa. Cuanto más lo observaba Lili, más pensamientos comenzaban a agitarse en el fondo de su mente.
Agitación, incertidumbre, angustia, y una serie de otros sentimientos se mezclaban entre sí. Prácticamente podía escucharlos romperla desde el interior.
× × ×
Ese día, todos se reunieron en la mañana para ir al Calabozo, como de costumbre.
Habiendo despejado el 15º Piso el otro día, decidieron pasar al 16º Piso. La <Familia> estaba en una buena racha y progresando a buen ritmo. El resto del grupo estaba de buen humor, pero una nube oscura se agitaba dentro de quien llevaba una mochila de gran tamaño, y se notaba.
--… Lili, ¿Estás bien?
--¡…!
Antes de que se diera cuenta, Bell se había movido al centro de su formación cuando se dio cuenta de que estaba encorvada y arrastrando los pies. Observaba a Lili con clara preocupación.
--Te ves muy cansada… ¿Estás enferma?
--¡L-Lili se siente bien, Bell-sama! Lili no durmió mucho anoche, pero, ¿Ves? ¡No hay nada de qué preocuparse!
Forzó una sonrisa, haciendo un espectáculo bien ensayado. Era una habilidad que había desarrollado durante su tiempo como ladrona, una sonrisa que podía poner a alguien a gusto. Ahora la utilizaba para convencer a Bell de que no pasaba nada. Parecía que Bell no estaba convencido, pero la aparición de monstruos cortó la conversación y se prepararon para atacar.
¡Eso estuvo demasiado cerca! ¿¡Qué estoy haciendo!?
Lili volvió a regañarse a sí misma.
Estaban en el Calabozo. Incluso el más pequeño lapso en la concentración la pondría a ella y a su equipo en peligro mortal. Manteniendo un ojo atento en el flujo de la batalla entre sus aliados y los monstruos, Lili se concentró en su respiración para mantener su mente clara.
Así es. Lili es… la Ayudante de Bell-sama.
Pero conocer a la persona a la que Bell más adoraba la había sacudido hasta el fondo. Lili comenzaba a preguntarse qué pensaba Bell de ella.
Un Ayudante profesional. El objeto del desprecio no enmascarado. Un simple trabajador para otros Aventureros.
Las habilidades individuales de Lili no ayudaban al equipo. No tenía fuerzas para ponerse en el frente para defender a Bell, como Welf y Mikoto. Dejando de lado estar parada a su lado, ni siquiera podía seguirlo por detrás.
Durante su tiempo como ladrona, los Aventureros a los que les había robado siempre la habían llamado “inútil”, con sonrisas degradantes. Todos esos recuerdos estaban regresando. En la superficie, su voluntad de hierro le permitía ponerse la máscara de la Ayudante siempre fiable. Pero por debajo, las emociones de Lili estaban en caos.
--…
Apretando fuertemente la <Espada Mágica Crosso> en su mano, Lili estaba lista para liberar su poder en cualquier momento. Mirando a su lado, vio a Haruhime temblando nerviosamente mientras miraba a Bell y a los demás luchando.
Haruhime mantenía la misma posición que ella, trabajando como Ayudante. La gran diferencia era que podía usar un poderoso Hechizo.
<Impulso de Nivel>. Un tipo de Magia que sacaba fuerza y velocidad asombrosas de cualquier Aventurero a quien le fuera lanzada. Con ese Hechizo a su entera disposición, ella podría hacer más como Ayudante para ayudar directamente al equipo. Haruhime valía mucho más que Lili.
Sin mencionar que la Renart era hermosa.
Dejando de lado su espesa cola de zorro dorada y su largo y sedoso cabello, Haruhime poseía rasgos suaves y delicados contra los que Lili nunca podría competir. Incluso el aura de pureza que la rodeaba podría competir contra la <Princesa de la Espada>, Aizu Wallenstein.
Y sus pechos eran… impresionantes.
Cuando Haruhime-sama…
Si ganaba más experiencia, ¿Lili sería considerada innecesaria? ¿Perdería su lugar antes de tropezar con el obstáculo de Aizu Wallenstein?
Antes de que eso pase, ¿Debería… dejar de entrenar a Haruhime-sama como Ayudante? ¿O debería seguir como maestra?
Fue entonces cuando Lili se dio cuenta de hacia donde la estaba llevando su tren de pensamiento—y sacudió vigorosamente la cabeza.
--¿Lili-sama?
--… No es… nada.
Haruhime había desviado los ojos de la batalla y ahora se concentraba en ella. Lili apenas consiguió dar una respuesta superficial.
¿¡Por qué soy tan superficial!?
Sentía que se le revolvía el estómago.
Llamándose a sí misma con nombres horribles, Lili cayó aún más en la oscuridad.
En comparación con las otras mujeres alrededor de Bell—estaba lejos de ser tan bella como Hestia, Eina, Seal o Haruhime.
Su corazón estaba sucio. Estaba tan desesperada por verse bien delante de los demás. Ella no era la correcta para Bell, un chico puro e ingenuo que no sabía nada del mundo real.
Al final, este dolor, lo que realmente es…
Así es. Para decirlo sin rodeos, Lili tenía un complejo de inferioridad. No se podía comparar con la chica cuya belleza estaba en la liga de las Diosas y podía hacer sonrojar a Bell con solo hablar con él.
Era hermosa, fuerte, refinada. Muchos Aventureros, no sólo Bell, idolatraban a Aizu Wallenstein. Lili nunca podría ganar contra ella, incluso si el cielo y la tierra cambiaran de lugar. Saber eso le causaba dolor. Un complejo de inferioridad le decía que perdería a cada paso. Su adversaria era una flor floreciendo en la cima de una montaña—el lugar donde Bell siempre estaba mirando. Ella nunca entraría en su línea de visión.
Lili nunca podría convertirse en la única de Bell.
Esa ardiente verdad la había mantenido despierta durante toda la noche y la había llevado al borde de la desesperación.
Atormentada por sus celos y arrojada a un bucle por sus emociones, estaba decepcionada de sí misma.
--…
La batalla había terminado, así que Lili y Haruhime se pusieron a trabajar para recoger las Piedras Mágicas y el Botín de los monstruos asesinados por Bell y los demás. Recogió una Piedra Mágica del suelo del oscuro Calabozo. El reflejo de su pequeño rostro en su superficie hizo que su corazón se encogiera.
× × ×
--En ese caso, ¿Es seguro asumir que hoy llegaste al 16º Piso?
--Sí. Todavía no tenemos una buena comprensión del diseño, pero podemos mantenernos contra los monstruos sin demasiados problemas.
Llegué al Gremio antes de que oscureciera. El cielo azul seguía siendo visible fuera de las ventanas mientras hablaba con mi asesora, Eina-san.
Nuestro grupo regreso a la superficie y visitó el Intercambio en Babel antes de que fuéramos por caminos separados. Estaba seguro de que ya estaban en casa por ahora. Pero decidí venir aquí por mi cuenta y dar un informe sobre cómo fue todo.
Había dos razones por las que regresamos un poco antes de lo habitual. La primera fue que habíamos recogido una cantidad inusualmente alta de Botín en el Calabozo. Las mochilas de Lili y Haruhime-san estaban llenas hasta el punto de desbordarse, así que habría sido difícil traer más a la superficie.
Y la segunda… era que Lili no parecía ser ella misma.
--No podría estar más feliz al escuchar que estás progresando. No te fuerces demasiado, ¿De acuerdo?
--Tendré cuidado, Eina-san.
Ella realmente parecia feliz de saber que estábamos a salvo a pesar de todo nuestro progreso en el Calabozo.
Su cabello castaño corto se balanceaba de un lado a otro alrededor de sus puntiagudas orejas de Elfo mientras me sonreía.
Terminamos de discutir todo en el mostrador en lugar de ir a la sala de consulta, así que nos despedimos, y me dirigí hacia la salida.
--Lili… me pregunto qué pasó.
No fue sólo en el Calabozo. Lili no había sido la misma de siempre desde el desayuno, ahora que lo pienso. Puso un frente fuerte todo el día, y estaba haciéndome preocupar.
Cruce el vestíbulo de mármol blanco del Gremio mientras continuaba pensando en mis compañeros.
-- —Bell Cranel.
--¿Huh?
Alguien llamando mi nombre me saco de mi tren de pensamiento, justo cuando estaba a punto de dejar la sede del Gremio.
Sonaba como un niño de mi edad, tal vez un poco más joven. Me gire para encontrarlo—y mis ojos se abrieron tan pronto como vi a la persona que estaba detrás de mí.
Cabello dorado claro y una pequeña estatura.
Con un rostro como el suyo y un cuerpo de ese tamaño, podría pasar por un niño, pero nada de su apariencia coincidía con el aura madura que emana de él. No, este definitivamente era un Aventurero de Primera Clase.
Me quede sin palabras en el momento en que hice contacto visual con el Hobbit.
--¿¡Finn Deimne!?
No pude ocultar mi sorpresa de que el líder de la <Familia Loki> me estuviera llamando.
--Siento detenerte así. No estoy aquí para causar problemas, así que intenta relajarte.
Finn-san sonrió, completamente tranquilo. Mientras tanto, yo estaba rígido como una tabla y no podía dejar de temblar.
Pero había algo calmante en la sonrisa de Finn-san. Me relaje un poco, pero todavía estaba asustado de este Aventurero de Primera Clase que se encontraba en la cúspide de Orario, básicamente por encima de las nubes.
Temblando, finalmente respondí.
--Umm, ¿Q-Qué puedo hacer por ti…?
--¿Por qué estás tan nervioso? Nos conocimos durante la batalla del Minotauro, y de nuevo en el 18º Piso, así que esta no es la primera vez, ¿Cierto? He estado esperando una oportunidad para hablar contigo correctamente. Desafortunadamente, ponerme en contacto contigo de la manera usual causaría algunos malentendidos inconvenientes… Lo siento, pero no tuve más remedio que esperarte aquí.
La <Familia Hestia> ganó un poco de notoriedad casi de la noche a la mañana gracias al <Juego de Guerra>. Finn-san me explico que nuestro rápido ascenso a la fama llamó mucho la atención, así que llamar a nuestra puerta estaba fuera de cuestión, sin importar cuánto quisiera saludar. Hacerlo como un miembro de la <Familia Loki> habría dado lugar a muchos malentendidos molestos, así que Finn-san estaba tratando de ser discreto.
--En realidad, me escapé de mis subordinados.
Añadió. Sólo entonces me di cuenta de que muchas chicas se habían reunido a nuestro alrededor. Él era el centro de atención.
--¡Es tan pequeño!
--¡Qué guapo!
--¡Qué genial!
Sus voces resonaron en el atestado vestíbulo del Gremio. Forzó una sonrisa y me miro.
--Tengo un pequeño favor que pedirte. Si no estás ocupado, me gustaría sentarme y hablar contigo un rato.
¿Qué dices?
Por supuesto, no tenía ninguna razón para decir que no.
× × ×
Finn-san y yo dejamos la sede del Gremio y tomamos una serie de callejones para llegar a una cafetería llamado
<Deseo> en el suroeste del distrito de Orario.
--Una joven Maga Elfa me contó sobre este lugar.
Finn-san dijo mientras me guiaba a través de una serie de repetidos pasillos estrechos hacia la puerta principal.
Esta era mi segunda vez aquí. Hermes-sama nos trajo a Mikoto-san y a mí no hace mucho tiempo, pero no había vuelto desde entonces. Seguí a Finn-san al interior, y tomamos asientos en los lados opuestos de una mesa en la tranquila cafetería.
--Como se trata de una reunión secreta entre los miembros de más alto rango de dos <Familias>, me gustaría pedir que guardemos lo que se diga confidencialmente. ¿De acuerdo?
--¡Sí…!
Éramos los únicos aquí, con la excepción del dueño de la cafetería, un Elfo detrás del mostrador. Estar solo con un Aventurero tan asombroso haría que cualquiera se sintiera nervioso. Finn-san tomo un sorbo del té que ordenó, ignorando mi ansioso temblor. Comenzó la conversación casualmente.
--Para empezar, quisiera felicitarte por tu victoria en el <Juego de Guerra>. Lo vi todo, y debo decir que me impresionó. También, felicitaciones por la formación de tu <Familia>.
--¡G-Gracias!
Mi cuerpo tomo el control, y me incline involuntariamente en el momento en que escuche su sincera alabanza.
Este Héroe Hobbit acababa de felicitarme… Creo que este era un gran honor. Incluso ser elegido para hablar cara a cara con uno de los Aventureros más famosos en Orario no se sentía real.
Finn-san sonrió y me miro con sus claros ojos azules. Mi corazón trataba de saltar fuera de mi pecho con nerviosismo, pero también estaba muy feliz.
--No debería cambiar de tema, pero, ¿Ha ocurrido algo extraño recientemente?
--¿Extraño?
--Es tranquilo dentro de las murallas, pero podría ser una buena idea mantener los ojos abiertos… Recientemente, se siente que va a haber problemas.
Finn-san dijo con la boca detrás de la taza en sus manos.
Incline la cabeza, preguntándome qué quería decir con eso. ¿Un indicio de algún tipo, tal vez? ¿Se refería a los recientes problemas con Rakia… el ataque de la <Familia Ares>?
Bueno, sabía que su ejército básicamente era un gran grupo de Aventureros de bajo nivel, y que habían estado luchando contra varias de las <Familias> de Orario durante los últimos días.
Espera, ¿Qué no estaba participando la <Familia Loki> en la misión del Gremio? ¿No se les ordenó luchar contra Rakia…? ¿Está bien que su líder esté aquí ahora mismo?
--Eso es suficiente charla; déjame llegar al punto.
Finn-san cambio el tema justo cuando mis pensamientos comenzaban a llegar a un punto crítico.
--Me gustaría que me presentes a tu Ayudante, una Hobbit con ojos castaños.
--…… ¿Huh?
Tarde unos cuantos largos momentos para comprender eso. Pero una vez que lo hice, me golpeo como una tonelada de ladrillos.
Mi Ayudante—él quería conocerla y me pedía que lo preparara. La inesperada petición me dejo sin aliento. Pero Finn-san no había terminado. Fue aún más lejos.
--Bueno, debería ser más directo. Como miembro de su raza, quisiera ofrecerle mi mano en matrimonio. La tonelada de ladrillos explotó.
-- —¿¡E-EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEH!?
Salte de mí silla, casi enviándola al suelo.
Esto no era broma. Mi escandalizada voz seguía resonando dentro de la cafetería vacía, pero Finn-san parecia serio. Esta era por mucho la mayor sorpresa de hoy.
Lili—¿¡Conseguirá una propuesta de matrimonio!?
--¿¡Qu-Qu-Qué estás diciendo…!?
--Primero, quiero que te calmes. Entonces, quisiera que comprendieras que esta no es una proposición por el estímulo del momento.
Estaba a punto de perder la cabeza, pero Finn-san estaba absolutamente tranquilo, nunca se movió de su silla y me pidió que me relajara. Esos increíblemente serenos ojos azules, se fijaron en los míos. Tragando el aire en mi garganta, logre recuperar una apariencia de compostura.
El Elfo en la parte posterior del mostrador miro a través de sus gafas mientras limpiaba una copa recién limpiada en el otro extremo de la habitación. Mientras tanto, me hundí en mi silla. Trate de escuchar lo que Finn-san tenía que decir.
--Para empezar, podrías preguntarte por qué haría tal propuesta a un miembro de mi raza que pertenezca a una
<Familia> diferente… Pero primero tengo que preguntar: Bell Cranel, ¿Sabes de la Diosa Phiana? La Diosa Phiana… He escuchado de ella.
Ella era una Diosa ficticia en la que muchos Hobbits creían.
Había una vez en la Antigüedad un grupo de fuertes y orgullosos caballeros Hobbits que la adoraban.
Tal vez era debido a su pequeño tamaño y apariencia gentil, pero generalmente se considera que los Hobbits tienen la menor cantidad de potencial, comparados con las otras razas como los humanos y demi-humanos. En verdad, muy pocos Hobbits en absoluto habían llegado a ser famosos mundialmente en los miles de años de su historia.
La excepción era ese grupo de caballeros. Logrando un acto Heroico tras otro, fueron conocidos como <Lanzas del Campo de Batalla>. Su gloria se convirtió en el orgullo de la raza Hobbit y también inspiraron una profunda fe en la Diosa Phiana.
Fueron tan aclamados que incluso he leído sobre las hazañas de esos valientes hombres y mujeres en muchos de los Cuentos de Héroes.
—Sin embargo, una vez que terminó la Antigüedad y comenzó la Era Divina, la fe en la Diosa Phiana se secó en un abrir y cerrar de ojos.
Todo fue porque la Diosa venerada por toda la raza Hobbit no estaba entre los Dioses que descendieron al mundo mortal, el Mundo Inferior. Los Hobbits en todas partes perdieron su confianza en su fe, y sus vidas se derrumbaron completamente. Fue un golpe decisivo del que su raza no se había recuperado incluso hoy en día… o eso es lo que había escuchado. Le di un ligero asentimiento a Finn-san, y fue directo al grano.
--Los Hobbits necesitan una luz que puedan llamar suya. Una nueva esperanza que pueda llenar el papel que la fe en Phiana tuvo alguna vez.
--… ¿Y eso sería?
--Así como estás pensando. Vine a Orario a vivir como un Aventurero para poder convertirme en esa esperanza para mi pueblo y reunirlos. Quería que mi nombre fuera legendario, así los otros Hobbits podrían tener a quien aspirar.
La ambición de Finn-san—no, su magnífica causa—me dejo sin palabras.
Estaba luchando para cambiar el destino de toda una raza, llevando el futuro de todos los Hobbits en sus pequeños hombros. Llegó a las puertas de Orario con el objetivo de llegar a ser tan famoso que su propio nombre inspiraría a sus parientes alrededor del mundo.
Y ahora era un Aventurero de Primera Clase—un miembro de los más altos escalones de la Ciudad Laberinto, siendo Lv. 6.
En Orario—un lugar que era llamado el centro del mundo.
Las personas de otras razas como yo, incluso los Dioses y Diosas, conocían su nombre. Me sorprendería si alguien no lo hiciera. Estaba seguro de que las historias de valentía y heroísmo de Finn-san se habían extendido por todo el mundo y ya se habían convertido en una fuente de orgullo para los Hobbits en todas partes.
--Sin embargo—no puede detenerse allí.
Finn-san reforzó su tono aunque yo no podía encadenar ninguna palabra para responder.
--Un momento de gloria es insuficiente para construir un futuro para mi pueblo. La luz de la esperanza debe continuar siendo echada en los Hobbits por los años venideros.
Finn-san declaro que su pueblo no conocería una prosperidad duradera si no tenían esperanza. No intento tapar sus pensamientos sino que hablo clara y directamente.
--Francamente, la luz debe pasar a la siguiente generación. Y la mejor manera de hacerlo sería tener un heredero con mi sangre en sus venas.
--… ¡¡…!!
--Un Medio no funcionara. El orgullo de nuestra raza debe ser un Hobbits de sangre pura.
Alguien tenía que llevar la antorcha y devolver su raza a la gloria—era necesario pasar los genes de un Hobbit con el título de <Valiente> a la próxima generación y más allá. Finn-san insistía en que esos descendientes tuvieran un linaje completamente Hobbit.
Todas las razas de demi-humanos solo podían reproducirse consigo mismas.
Aunque no hacía falta decir que los Espíritus como las Hadas no podían tener descendencia alguna, los Elfos, Enanos y Beastman no podían tener hijos entre sí. Las excepciones serían los humanos, que podían cruzarse con demi-humanos, y las Amazonas, quienes siempre daban a luz a una descendencia femenina de su propia raza.
Así que por supuesto, casarse con una Amazona estaba fuera de cuestión, así como que un humano diera a luz a su heredero—un semi-Hobbit enfrentaría tremendas dificultades para ser reconocido como el salvador de todos los Hobbits.
Finn-san dijo que por el bien de su futuro hijo, debía casarse con otra Hobbit de sangre pura.
--¿Y-Y tú quieres…?
--En efecto. Me gustaría tomar a esa chica como mi esposa y que dé a luz a mis hijos. Así que era por eso. Mi rostro se calentó cuando esas palabras salieron de su boca.
—Va a pedirle a Lili que dé a luz a sus hijos.
Mis mejillas estaban ardiendo. La escala de este “favor” había ido mucho más allá de lo que esperaba, en muchos niveles. Me sentía tan incómodo mientras el shock y la sorpresa rabiaban en mi cabeza, poniendo rojos tambien mis oídos.
Pero Finn-san era todo lo contrario. Ni siquiera había un tartamudeo en su voz, y esa mirada intensa en sus ojos comenzaba a hacerme desesperar por encontrar algo que decir, cualquier cosa.
--Pero ella, um, no está en tu <Familia>. Las personas de diferentes <Familias> no pueden casarse, ¿No es así…?
Esa era una de las cosas que hacía que estar en una <Familia> fuera complicado. Lo mencioné para ver cómo respondía Finn-san.
El simplemente dijo,
--Eso no es un problema. Tengo el permiso de Loki. Bueno, debería. He accedido a unirme a su <Familia> bajo dos condiciones: una, que tendría su cooperación para ayudar a mi gente; Y dos, que no se interpondría en mi camino.
Al parecer, Finn-san fue el primer miembro de la <Familia Loki>, y así fue como se desarrolló la negociación. Fue una compensación justa para Loki-sama y su primer dependiente.
Aseguró a alguien que tenía un gran potencial para su <Familia>, y él recibió los recursos de la Diosa para sus propias necesidades.
Incluso ahora, las condiciones de su acuerdo seguían vigentes.
--Por supuesto, me importa profundamente mi <Familia>. Ha crecido tanto desde el principio, y siento que es mi deber protegerlos.
Pensar que un grupo tan temible como la <Familia Loki> tuvo un comienzo tan humilde. Lo considere un poco, pero él solo se encogió de hombros y me dijo que no lo malinterpretara.
Se veía tan joven, pero llevaba toda la responsabilidad del líder con una sonrisa en su rostro. Podía decir que estaba diciendo la verdad.
--Otra cosa que quiero dejar en claro: incluso si tengo el permiso de Loki, no puedo permitir que este asunto personal haga la vida difícil para mí <Familia>. Si tu Ayudante, Liliruca Arde, se niega, o si la Diosa Hestia se opone a mi propuesta, no la perseguiré más.
Finn-san estaba siendo claro para evitar comenzar cualquier problema entre nuestras <Familias>. Luego sonrió con sequedad y añadió una cosa más.
--Y no soy tan joven como solía ser. Ya no puedo presionar a alguien a un compromiso.
--¿Huh…? Um, n-no quiero ser grosero, pero… ¿Puedo preguntar tu edad?
--Más de cuarenta años por ahora, supongo.
--¿¡C-Cuarenta…!?
--¿Qué? ¿No me digas que no sabes los efectos secundarios de tener un <Estado>?
Finn-san me miro con ese rostro increíblemente joven y comenzó a explicar, mientras claramente disfrutaba de mi sorpresa. Él detallo cómo los Aventureros de alto nivel ganaban la capacidad de retrasar el proceso de envejecimiento.
Básicamente, un contenedor espiritual más fuerte no se desgastaba con la edad, y de hecho tenía una mayor longevidad que la mayoría. El efecto aumentaba cada vez que una persona <Aumentaba de Nivel>.
Cuando se trataba de la vida eterna, con la excepción del creador de la <Piedra Filosofal>, los mortales tenían que desbloquear la <Clave de la Juventud Perpetua> y de la <Verdadera Inmortalidad>. En cambio, durante los últimos mil años, los repetidos <Aumentos de Nivel> de muchos Aventureros había mostrado la posibilidad de conquistar el proceso de envejecimiento en el mundo, o eso dijo Finn-san.
… Si Kami-sama estuviera aquí, probablemente diría: “<Aumentar de Nivel> lleva a un mortal más cerca de la divinidad”. Ganamos más Habilidades mientras más ascendemos. En otras palabras, cuanto más nos acercáramos a los eternos Dioses y Diosas, más nos pareceríamos a ellos de varias maneras… Eso no me era demasiado difícil de entender.
Aunque, realmente llegar a donde estaban los Dioses probablemente era imposible. Finn-san termino su explicación diciendo que no debería asumir nada sobre un Aventurero de alto nivel basado en su apariencia.
--Nos hemos salido del tema un poco, pero… si no tienes ninguna objeción, me gustaría tu ayuda para conocerla.
Ya que las circunstancias le impedían hablar directamente con Kami-sama o Lili, necesitaba hacer su propuesta a través de mí. Ahora que había dicho su parte, declaro sus intenciones una última vez.
Mi cabeza seguía siendo un remolino de confusión, pero estaba lo suficientemente tranquilo para luchar a través de él y reunir mis pensamientos.
No podía preguntar mucho más porque estaba temblando demasiado. Recuperando el control por pura voluntad, logre hacer una pregunta muy importante:
--¿Por qué… estás interesado en Lili?
Una pregunta sencilla. Había tantos Hobbits en el mundo, ¿Así que por qué eligió a Lili? No tenía el coraje para decirlo, pero incluso a su edad, un Aventurero de Primera Clase como Finn-san podría tener a quien quisiera.
Todo lo que tenía que hacer era ponerse disponible el mismo, y tendría más atención de la que podría manejar.
Y no creo que este sea un caso de amor a primera vista.
Había estado tan tranquilo y recogido desde que llegamos. No había ninguna vacilación en su voz.
Yo—no lo sé… Finn-san no parecia estar loco por ella, y no había calidez ni emoción. Era más como la calma de alguien mirando desde un lado.
Finn-san cerró los ojos cuando le pregunte. Entonces sus iris azul profundo aparecieron detrás de sus párpados mientras me miraba directamente.
--¿Hace cuánto tiempo fue, quizás dos meses? El día que derrotaste al Minotauro en el 9º Piso.
La batalla contra un Minotauro que manejaba una Gran Espada; el día de mi primer <Aumento de Nivel>. Luché contra ese monstruo con todo lo que tenía. Dio la casualidad de que Finn-san, Aizu-san y el resto de la
<Familia Loki> estaban en medio de una de sus expediciones y fueron testigos de la batalla. Fue Lili quien los condujo hacia mí en un desesperado intento de encontrar ayuda.
--Estaba tan decidida a salvarte la vida que ignoró sus propias heridas y arrojó su orgullo para convencernos de ayudarte. Verla hacer todo eso… Me causó una gran impresión.
Finn-san puso su mano izquierda sobre su corazón como si dijera que era así como realmente se sentía.
--Ella no es fuerte en todos los sentidos, pero mostró suficiente valentía para rivalizar con cualquiera. Estrecho sus ojos para dar énfasis en esa palabra.
--Es verdad que quiero una pareja, pero no cualquier pareja. En este momento, lo que mi gente necesita es valentía… Estoy buscando a alguien que posea esta arma olvidada de los Hobbits para unirse a mi causa.
Los Hobbits eran considerados como los más débiles de todas las razas.
Carecían de las capacidades físicas de los humanos, no poseían la destreza mágica de los Elfos o la fuerza física de los Enanos, no habían desarrollado la experiencia de combate de las Amazonas, ni tenían los sentidos mejorados de los Beastman.
La única arma que poseía la raza más pequeña que todos los demás—era la valentía.
Al igual que los caballeros Hobbits de la Antigüedad, quienes tenían el valor de enfrentar a enemigos mucho más grandes que ellos mismos en aquellos días de hace mucho tiempo. Desafortunadamente, esa única ventaja había desaparecido con el paso del tiempo.
Y así era como Finn-san planeaba regresar a su gente a su legítimo lugar en el mundo: sacando el valor que todos habían enterrado dentro de ellos. Su pareja necesitaba ser alguien digna de estar junto al hombre al que los dioses llamaron <Valiente>. Alguien que tenía mucho coraje y podría pasarlo a su futuro hijo.
--Entonces, Lili…
Así que esa era la razón por la que quería a Lili.
Reconoció su valor porque, en lugar de huir, decidió intentar salvarme. Finn-san se había conmovido al verla cubierta de sangre y lágrimas, llamando a Aizu-san y a los demás miembros de la <Familia Loki> por ayuda.
--P-Pero… si ese es el caso, ¿Qué no cualquier persona que cumpla con tu estándar podría ser…?
--Sí. Estás absolutamente en lo correcto.
Tuve que recordarme a mí mismo respirar antes de presionar más. El no intentó negar nada y simplemente asintió con la cabeza.
Finn-san no tenía ningún sentimiento especial por Lili.
--Si son dignas, y por lo menos una persona decente, entonces probablemente le ofrecería mi mano en matrimonio a cualquier persona. La idea de tener múltiples parejas no suena mal.
—Mis ojos se abrieron.
Una fuerte sacudida broto a través de mi pecho.
*Gulp*
Eso sonó mucho más fuerte de lo que pensé.
Abierto a la idea de tener múltiples parejas… Así que, en otras palabras…
El sueño de un hombre, del que siempre hablaba mi abuelo, el pináculo de la masculinidad, el romance de un hombre…
--… ¿Un harén?
Exactamente lo que fantaseé en mis estúpidos y ligeramente más jóvenes días…
No pude evitar temblar mientras miraba al Héroe Hobbit frente a mí en la mesa. Mis labios no se quedaban quietos mientras intentaba hablar con él.
--E-Escuche que eso no es más que problemas…
Espere con la respiración contenida sus próximas palabras. Y entonces dijo:
--Soy completamente serio.
Completamente serio…
Mirando sus brillantes y despejados ojos, me di cuenta de la profundidad de su determinación y resolución. Finn-san tenía el coraje de hacer lo que fuera necesario para cumplir su misión sin pensarlo dos veces.
Una repentina oleada de respeto y admiración, de un hombre a otro, me abrumo. Me postraría a sus pies ahora mismo si no hubiera una mesa en el camino.
--… Pero por supuesto, realmente no haría eso.
Finn-san me miro a los ojos y mostro una rápida sonrisa. Añadiendo que no sería capaz de ayudar a los que dependían de él si trataba de mantener múltiples parejas, sonrió irónicamente para sí mismo y cerro un ojo.
--Ahora tengo el rango de Capitán. No puedo darme el lujo de darles la idea equivocada a mis subordinados.
--Ah… B-Buen punto…
Me obligué a reír y asentir con la cabeza.
Me sentía tan estúpido por pensar aleatoriamente en este chico como un Dios entre los hombres por un momento.
--… Dejé todo eso detrás de mí cuando elegí este camino. He dedicado mi vida a servir a mi pueblo. Se sentó con la espalda recta y se quedó en silencio por un momento, su rostro se calmó de nuevo.
Parecia un joven adolescente, pero su voz era estable y clara. Cada palabra resonaba en mis oídos.
--Como dije antes, si ella o la Diosa Hestia rechazan mi oferta, entonces será ahí donde terminara esto. Por otra parte, si mi oferta es aceptada, la tomaré en serio y me dedicare a construir un fuerte vínculo con ella.
Todo lo que podía hacer era escucharlo. El rostro de Finn-san se ilumino con una sonrisa.
--Ella vivirá feliz, eso puedo prometerlo. ¿Le dirías todo lo que te dije hoy, en mi lugar?
Con eso, bebió lo último del té en su taza. Poniéndose de pie, Finn-san saco un trozo de papel del interior de su chaleco y lo coloco sobre la mesa.
--Desafortunadamente, sólo tengo tiempo mañana.
Dijo unas cuantas palabras más y me dejo sentado solo con el pedazo de papel, con un lugar escrito en él. Pago la cuenta completa y me saludo una última vez antes de salir de la cafetería.
--…
—Si tiene una respuesta para mí, dile que vaya allí mañana.
—Si no quiere responder, está perfectamente bien. Estaré allí todo el día de cualquier manera.
Le eche otro vistazo a la hoja de papel. Las instrucciones estaban escritas en Koine, con una muy bonita escritura a mano, junto con un mapa a un lugar de reunión. Mire hacia el techo después de mirar fijamente el papel por unos momentos. No me moví de mi silla, todavía inclinado todo el camino hasta el respaldo.
Honestamente, no quería hacer esto.
Pero le debo a Finn-san, Aizu-san y realmente a toda la <Familia Loki> por todo lo que habían hecho para ayudarme.
¿Cómo reaccionarían si no seguía adelante con esto?
Por lo menos, le debía a él darle el mensaje a Lili. Sentía que era mi deber.
… ¿Qué pasa si…?
¿Qué pasa si Lili acepta su oferta después de escuchar lo que tiene que decir…? ¿Qué voy a hacer?
Este laberinto en el que estaba atrapado no tenía salida. Me quede en la silla, mirando el techo por quien sabe cuánto tiempo, tratando de encontrar una respuesta.
× × ×
Lili seguía en conflicto incluso cuando todos se reunieron para cenar juntos.
Actuó como si todo fuera normal, participando en la conversación como de costumbre. Selló los pesados sentimientos en su corazón para mantener la luz del estado de ánimo alrededor de la mesa, incluso sonriendo y riendo junto con todos los demás.
Mikoto y Haruhime estaban a cargo de preparar la cena de esta noche, y recibieron muchos elogios antes de que se enfocaran profundamente en su propia conversación, disfrutando de la compañía de los demás.
Welf estaba ocupado comiendo y no trato de incluir a Lili en la conversación. Hestia, sin embargo, se dio cuenta de que algo estaba mal. Sus ojos azul oscuro miraban ocasionalmente en la dirección de Lili, pero la Diosa no dijo nada y se unió a la conversación de Mikoto como lo hacía normalmente.
Bell parecia ansioso, y lo descubrió mirando en su dirección más de una vez, pero fingió que no lo había notado.
La cena terminó poco después. Lili no fue a la sala de estar, y en su lugar comenzó a regresar a su propia habitación.
--Um, Lili… ¿Tienes un minuto?
--¡…!
Estaba a punto de subir las escaleras en el pasillo principal cuando escucho la voz de Bell detrás de ella.
Una pequeña sacudida recorrió su cuerpo mientras se congelaba en su lugar. Todas las inquietudes y emociones que se habían acumulado desde la noche anterior llegaron a un punto crítico. Era muy consciente del chico en este momento.
--¿Q-Que pasa, Bell-sama?
Lili respondió con una voz nerviosa y forzada. Se dio la vuelta para ver que Bell parecía avergonzado.
--Hay, um, algo que necesito decirte…
Como no estaba segura de sus propios sentimientos, probablemente debería haberlo rechazado. Pero él le preguntó tan bien que ella hizo un torpe gesto de asentimiento y ambos se fueron a una habitación no utilizada en el segundo piso. Al entrar, encendieron una Lámpara de Piedra Mágica.
Entonces—
--¿Una propuesta de matrimonio para Lili…?
--S-Si…
Lili abrió sus ojos color castaño hasta donde podía. Bell le había hablado de una oferta de matrimonio de otro Hobbit. Más temprano esa tarde, Finn Deimne le había pedido a Bell que organizara una reunión en persona con Lili.
Con una mirada atónita, Lili levantó la vista de la hoja de papel que Bell le entregó. El chico temblaba mientras asentía con la cabeza para confirmar.
¿Por qué el <Valiente> estaría interesado en ella? Esa fue la primera pregunta que apareció en su cabeza, pero no se quedó allí por mucho tiempo.
Había algo más importante. Lili apretó los labios y miró a sus pies.
Como esperaba, a los ojos de Bell-sama, Lili no es más que…
El hecho de que Bell le había entregado esta propuesta de matrimonio la había enviado en picada. El hecho de que Bell le ofreciera la propuesta de otro hombre a Lili, en lugar de la suya, le dio afiladas garras a las emociones que corrían por su corazón. Ya había estado lidiando con el incidente de Aizu desde la noche anterior, y ahora esto. Su mirada no se movió del suelo.
Bell miró a la chica encorvada y tratando de ocultar su reacción, y se dio cuenta de que sus palabras la habían enfadado. Comenzó a entrar en pánico y rápidamente lo intentó de nuevo.
--¡N-No tienes que responder si no quieres! ¡Finn-san dijo que no quería forzar nada, así que puedo decirle que no estás interesada…!
Comprendía la posición de Bell. Lili sabía que el chico nunca podría rechazar una petición. Especialmente si dicha petición venía de Finn, el líder de la <Familia Loki>. Considerando lo que habían hecho por él, Bell nunca los rechazaría.
Pero…
No quería escucharlo.
No quería escuchar esas noticias de Bell. Todo el dolor que la desgarraba en ese mismo momento era porque él entregó el mensaje. Sólo ese pensamiento llenaba su mente.
Presentar la propuesta de otro hombre le mostró a Lili en dónde estaba con él.
Bell la consideraba un aliado, un miembro de la <Familia>. Si la amaba, era como a una familia, no de una manera romántica.
Sus ojos se estremecieron. El dolor, la angustia y la pérdida de su corazón forzaron a sus ojos a llorar. Todos los sentimientos apretados en su pecho estaban a punto de estallar. No había escuchado nada de lo que él había estado diciendo.
Lili no levantó la vista mientras forzaba a salir palabras a través de sus temblorosos labios, superando de algún modo la tormenta de emociones que se arremolinaban dentro de ella.
--¿Tú qué piensas, Bell-sama…?
Quería saber su opinión sobre la oferta y cómo respondería él dependiendo de su respuesta.
El cielo nocturno apenas era visible a través de las cortinas ligeramente abiertas que cubrían las ventanas. La Lámpara de Piedra Mágica de la habitación iluminaba sólo un lado del rostro de Bell. Podía ver la incertidumbre en sus temblorosos ojos.
--Y-Yo, um…
Comenzó a abrir los labios, con su cuerpo balanceándose de lado a lado, pero no salió ninguna palabra.
Verlo nervioso fue la última gota. Una furiosa rabia cobro vida dentro de la tormenta de emociones y todo se precipitó directamente a la cabeza de Lili. Con los dientes apretados y sus puños temblorosos, sentía que sus ojos color castaño brillaban amenazadoramente mientras miraba hacia él.
Su cabeza comenzó a levantarse—y entonces un segundo más tarde, toda la ira acumulada explotó.
--¡Lili odia que nunca puedas decidirte!
Su grito resonó en el interior de la habitación, con cada palabra lloviendo sobre el chico frente a ella como golpes de martillo.
--¡Eso lo resuelve! ¡Lili se reunirá con el <Valiente>!
--¿¡Tú que!?
--¿Una oferta de matrimonio del <Valiente>? ¡¡Lili no solo será la envidia de otras Hobbits sino tambien de cada mujer en la ciudad!! ¡Lo tiene todo—poder, dinero, fama! ¡Sí, es el rico matrimonio que Lili siempre ha soñado!
--L-Lili, ¿No crees que estás sonando un poco desesperada…?
--¡¡Lili no está desesperada!!
Se enfrentaban uno al otro, casi como una pareja peleada. Palabras más duras caían mientras seguían yendo y viniendo.
El rostro de Lili se volvió rojo mientras su diatriba se intensificaba, lo que hacía que Bell se mantuviera más a la defensiva.
--¡Finn Deimne es mucho, mucho, muuuuuuuuucho mejor que un estúpido mujeriego indeciso que ni siquiera puede entender las señales emocionales obvias para un niño, como tu Bell-sama! ¡¡Es de primera clase, el caballero perfecto!!
El último golpe verbal de Lili tuvo el mismo efecto que un golpe de gracia.
--¿¡Ge-hah!?
Bell se tambaleó hacia atrás, inclinado sobre su cintura.
Siendo comparado con Finn, no sólo como Aventurero, sino también como persona, sacudió a Bell hasta el fondo con sentimientos de inferioridad.
Lili giro bruscamente sobre sus talones, pero Bell no fue capaz de hacer un sonido.
--¡¡…!!
Abriendo de golpe la puerta, salió corriendo de la habitación.
--¡Lili!
Bell se adelantó y gritó con todas sus fuerzas, pero no fue suficiente para alcanzarla. La chica ya había salido por la puerta trasera.
Pasando por la puerta trasera de metal, se precipitó hacia la ciudad brillando con farolas. Lili dejó que sus emociones asumieran el control mientras corría justo hacia la ciudad.
× × ×
-- —Riveria, estaré fuera de casa todo el día mañana como estaba planeado. Vigila las cosas por mí. Sede de la <Familia Loki>, <Mansión del Crepúsculo>.
Su residencia estaba compuesta por un grupo de varias torres altas, una de las cuales contenía la oficina del Capitán. La habitación de Finn estaba decorada con una gruesa alfombra que era tan colorida como un jardín, una chimenea de mármol y un alto reloj de péndulo. Cada artículo en la habitación era de alta calidad y apropiado para alguien de su rango. Pero la característica más llamativa de la espaciosa habitación era, sin duda, el tapiz en la pared—una imagen de una Diosa que llevaba una armadura con una lanza en la mano.
Finn estaba sentado en una silla detrás de un escritorio de madera negro que estaba cubierto de pilas de papeles. Los llenaba mientras hablaba del plan de mañana con su segunda al mando, Riveria.
--… Esto es inesperado.
--¿Qué es?
--Soy muy consciente de tu misión personal, ya que me los has dicho en muchas ocasiones desde que nos conocimos. No sería razonable para mí sentir algo diferente después de todo este tiempo. Sin embargo, no pareces estar mostrando mucho interés en el romance. Tu enfoque extremadamente asertivo… me sorprende.
El largo cabello color jade de la elegante Elfa fluía por su espalda debajo de una pequeña cinta que lo ataba a la altura de su nuca. Se quedó en silencio, analizando el rostro de Finn a su lado.
Proponer matrimonio a alguien de su propia raza era mucho más proactivo que cualquier cosa que hubiera hecho.
Al mismo tiempo, ignorando el hecho de que formaba parte de su misión, el Héroe Hobbit parecía estar deseando que llegue.
--… He estado demasiado ocupado para llegar a esta etapa, pero ahora siento que tenerlo en cuenta podría no ser una mala idea. Eso y… podría llegar el día en que de mi vida al servicio de esta <Familia>. Teniendo en cuenta los acontecimientos recientes, no puedo evitar sentir que ese día se acerca.
--…
--Por supuesto, mi voluntad es tan fuerte como siempre.
La pluma de Finn se movía a lo largo de su conversación. Dejó de escribir y levantó la vista de los papeles.
--Podría estar envejeciendo.
Le dijo a Riveria con una sonrisa forzada.
Diciendo que su atrevimiento podría ser su propia forma de tener un seguro para el futuro, el pequeño Aventurero Hobbit agregó una cosa más.
--Pero sobre todo… tuve la suerte de conocer a alguien especial. Ver a uno de mi propia especie hacer lo que esa chica hizo ese día dejó una gran impresión en mi corazón.
Finn cerró los ojos como si recordara el momento en que la vio por primera vez. Recostándose en la silla con una sonrisa en el rostro, lentamente miró por la ventana y hacia la luna que se elevaba sobre la ciudad.
--Ahora, ¿Ella vendrá?
× × ×
La oscuridad de la noche se desvaneció, reemplazada por la luz que apareció en el este. La mañana había llegado.
Muchos Aventureros ya se dirigían hacia el Calabozo. Lili se abría paso entre la multitud en la Calle Principal del Sur.
--¿Qué estoy haciendo…?
Con la cabeza baja, susurró para sí misma mientras miraba el pavimento de piedra bajo sus pies.
Ella fue directamente hacia el <Gnomo Comerciante> después de salir corriendo de su casa anoche. Por supuesto, Bom, el propietario, se sorprendió al verla, pero no la rechazó cuando le pidió que la dejara pasar la noche. Ella se quedó allí hasta la mañana… En cuanto al chico de cabello blanco sin aliento que vino a buscarla, le pidió al propietario que le dijera que no estaba allí y que lo enviara a casa.
Todo fue por desesperación. Qué vergonzoso. ¿Habría querido que Bell se sintiera ansioso, preocupado… o tal vez celoso?
Que superficial.
Lili se regañó a si misma mientras un aire de tristeza la envolvía. Había huido para no escuchar lo que no quería escuchar, para cerrar los ojos a lo que no quería ver.
--…
No debería ser un gran problema, pero ahora no sabía cómo enfrentar a Bell. ¿Qué podía hacer? ¿Cómo podía disculparse? ¿Podría ir a casa?
Sus pies se detuvieron frente a un determinado edificio mientras reflexionaba sobre esas preguntas. Era el lugar descrito en la nota de Finn Deimne; el lugar donde la estaba esperando.
Había recorrido un largo camino desde la Calle Principal, pasando por varios callejones para llegar hasta allí.
Habiendo llegado hasta aquí, podría verlo hasta el final. Había tocado fondo y estaba perfectamente bien con dejar que pasara lo que tuviera que pasar.
¿Por qué no?
Pensó mientras se paraba en el umbral de la puerta.
El edificio indicado en la nota era sorprendentemente pequeño. Situado en la zona oeste-suroeste de la ciudad, estaba en el borde exterior, cerca de la muralla de la ciudad. Casi nadie frecuentaba esta zona, así que la cafetería conocida como la <Casa Oculta de los Hobbits> era muy difícil de encontrar entre los otros edificios altos en esta estrecha calle.
También pasaba a ser un bar, por su aspecto.
--Así que este tipo de lugar tambien se puede encontrar en Orario…
Lili pasó por un gran cartel que decía <¡SOLO HOBBITS!> escrito en grandes letras de Koine, antes de colocar sus manos en la puerta de madera y abrirla con un suave crujido.
Todo dentro estaba construido con Hobbits en mente—en una palabra, pequeño.
No sólo los techos eran más bajos, sino que las mesas y sillas parecían adecuadas para los niños de otras razas. Bastantes clientes ya estaban dentro a pesar de que era antes del mediodía. Los clientes, los camareros en el personal, e incluso el barman detrás del mostrador—cada uno era un Hobbit.
Todos ellos encajaban en el tamaño de la cafetería, y nadie se sentía fuera de lugar. Sin embargo, si alguien de una raza diferente, como un humano, viera lo que sucedía aquí, probablemente estarían bastante sorprendidos. Después de todo, nadie esperaba ver lo que parecía ser un grupo de niños sentados en un bar, bebiendo cerveza. Incluso Lili, una Hobbit ella misma, sentía extraño ver a Hobbits sentados en sillas y que sus pies tocaran el suelo.
A pesar de su ubicación, el bar sólo para Hobbits hacia algunos negocios enérgicos—tal vez era porque muchos de los clientes sentían una sensación de orgullo viniendo aquí por lo exclusivo que era. Lili estaba parada justo en el interior de la puerta principal, observando todo, cuando uno de los camareros Hobbit se acercó a saludarla.
--Bienvenida. Si estás sola, hay un lugar en el mostrador—Espera.
El empleado bastante descontento se congelo en el acto una vez que le dio un buen vistazo a su rostro. La capucha de la túnica de Lili se movió mientras inclinaba la cabeza confundida. Pero entonces—
--¡Ah!
--¿¡Liliruca Arde!? ¿¡De la <Familia Hestia>!?
--Podrías ser… ¿Luan-sama?
Lili reconoció al hombre que había gritado mientras la señalaba.
Con grandes ojos redondos y cabello castaño, parecía un niño a quien los nobles contratarían para ocuparse de trabajos extraños.
Luan Espel.
Un Aventurero y ex-miembro de la <Familia Apolo>, el oponente de la <Familia Hestia> en el <Juego de Guerra>.
Lili y sus amigos habían salido victoriosos de ese encuentro y, como resultado, Apolo había sido exiliado de Orario. Los ex-miembros de la <Familia Apolo> habían sido liberados y se les había dado la oportunidad de unirse a otra <Familia> de su elección… Luan, al parecer, había tomado un trabajo como camarero en este bar y cafetería.
La sorpresa de Luan rápidamente se convirtió en ira. Miró a Lili con un odio hirviente.
--¡E-Es culpa de tu <Familia> que este atascado aquí limpiando mesas en lugar de abajo en el Calabozo como un Aventurero! Entonces, ¿¡Qué vas a hacer al respecto!?
--¿No fueron ustedes quienes cazaron a Bell-sama y declararon el <Juego de Guerra> para empezar? No hay ninguna razón para que Lili haga algo… Pero sí, hubo algunos trucos sucios involucrados.
Por como sonaba, Luan había sido rechazado por todas las otras <Familias> después del <Juego de Guerra>.
Los Hobbits ya estaban sujetos a la discriminación, y él sólo era un Aventurero de Clase Baja que nunca había conseguido un <Aumento de Nivel>. Podría haber sido un ex-miembro de la <Familia Apolo> de Clase Media, pero a diferencia de miembros de Tercera Clase como Daphne y Casandra, nadie vino a él con una oferta.
Incluso cuando fue a ofrecer sus servicios, toda la charla se volvió a su aparente “traición” durante la batalla en el Castillo Shreme. El obstáculo era demasiado para superar, y se le había mostrado la puerta cada vez.
… Su reputación de “Caballo de Troya” se había extendido por toda la ciudad, cuando en realidad había sido Lili, disfrazada de Luan con su Magia, <Cinder Ella>, quien apuñaló a la <Familia Apolo> en la espalda. El verdadero Luan nunca llegó al campo de batalla y pasó todo el tiempo encerrado en un almacén en algún lugar de la ciudad. Al parecer, toda la atención había estado en la batalla que se desarrollaba fuera del castillo, y no hubo testigos de la gran revelación de Lili, cuando desactivó <Cinder Ella>.
Por lo tanto, el dramático cambio en el <Juego de Guerra> fue atribuido a Luan… no podía escapar del estigma.
A pesar de que era una práctica común idear estrategias antes del <Juego de Guerra> para reducir la fuerza de combate de un enemigo antes de la batalla—Welf, Mikoto y Ryuu habían sido obstaculizados por un misterioso ladrón cuando se dirigían al campo de batalla—Lili todavía sentía que le habían hecho daño a Luan en su búsqueda de la victoria.
--Pero Lili escucho que Miach-sama te ofreció un lugar en su <Familia>. Lili también escuchó que su oferta fue rechazada… ¿Por qué no aceptaste?
--W-Wha… Y-Yo era un miembro de la <Familia Apolo>, ¿Sabes? ¿Por qué demonios me uniría a una
<Familia> tan débil que se está ahogando en deudas?
Lili lo miró con los ojos entrecerrados con una mirada mordaz, claramente inducida por las excusas del pequeño Aventurero.
No era como si no entendiera el estrés que venía con un préstamo… pero más que eso, sentía que era el trivial orgullo de Luan lo que lo estaba deteniendo. Como prueba, Daphne y Casandra habían elegido unirse a esa “<Familia> débil que se está ahogando en deudas” por su propia voluntad.
--Bueno entonces, ¿Qué hay de unirte a la <Familia> de Lili? Lili le preguntará a Hestia-sama misma. Sugirió con un toque de simpatía en su voz.
--¡Y un demonio lo haría! ¡Ustedes tienen aún más deudas que el grupo de Miach-sama!
Rechazo la sugerencia. Él planteo el tema de la situación financiera de su propia <Familia>. Lili se dio cuenta de que ya no tenía sentido tratar de ayudar y se dio por vencida.
--… Alguien está esperando a Lili, así que Lili va a entrar.
--Lo que sea.
Le puso fin al infructuoso argumento. Luan le dio la espalda, hirviendo de ira.
Un poco desanimada por su rudeza, Lili pasó por delante de él y se dirigió al piso del comedor. Comenzó a buscar a quien la había invitado a este lugar—y lo encontró de inmediato.
Estaba sentado en una mesa al fondo del bar, junto a una ventana abierta. Iluminado por la luz del sol entrante, era extremadamente fácil de encontrar debido a todos los susurros emocionados y las personas mirando en su dirección.
-- —Oh, decidiste venir.
Finn Deimne había estado leyendo un pequeño libro, uno de tamaño para Hobbits. Al notar la presencia de Lili, levantó la vista de sus páginas mientras se acercaba.
Tal vez para ocultar su identidad, o tal vez como una declaración de moda, Finn llevaba gafas.
Le daban un aire de inteligencia y se adaptaban a su combinación de rostro infantil y aura madura, que era una de las principales razones por las que era tan popular entre las Aventureras de toda la ciudad.
Lili podía verlo de primera mano.
Él le mostro una sonrisa amistosa, agitando a los espectadores en un pequeño frenesí. Nadie habría adivinado que Lili era la persona a quien el famoso Aventurero de Primer Clase, amado por su gente y orgulloso poseedor del título de <Valiente>, estaba esperando.
Lili podía sentir la sorpresa en sus miradas colectivas reuniéndose a su alrededor. Incluso Luan, con la boca abierta y fulminándola, se congeló de incredulidad. Se sentía como un pez fuera del agua, sin saber qué hacer a continuación. Finn, por otro lado, no parecía preocuparse por su audiencia y seguía hablando como si no hubiera nada fuera de lo común.
--Honestamente no pensé que vendrías hoy. Tal vez un mensajero, pero nunca en persona.
--… Si estabas tan inseguro, ¿Entonces por qué hacer la oferta en primer lugar?
Con la situación con Bell todavía pesando en su corazón, la respuesta de Lili estaba fuertemente atada con ironía.
¡Oh no!
Pensó tan pronto como las palabras salieron de su boca. Acababa de dirigirse a un Aventurero de Primera Clase, alguien que era incuestionablemente su superior, con un tono tan grosero. Un estremecimiento le recorrió su columna vertebral mientras esperaba su respuesta, pero él se rió para sí mismo tranquilamente.
Su cabello dorado se agitaba suavemente bajo la suave luz del sol que entraba por la ventana.
--¿Qué te parece si tomas asiento?
--…
Su actitud tranquila permaneció inalterada mientras Lili permanecía en silencio y hacía lo que le decían. Ella no quitó los ojos de su sonrisa mientras se sentaba en la silla del lado opuesto de la mesa de Finn.
--Puesto que esta es la primera vez que ambos tenemos la oportunidad de hablar así, creo que una auto- presentación podría estar bien. Soy Finn Deimne. Gracias por venir hoy.
--… Liliruca Arde.
Ambos conocían los nombres del otro, pero Finn aun así le dio su nombre por cortesía. Lili siguió su ejemplo. Su reunión para discutir la posibilidad de matrimonio estaba oficialmente en marcha. Finn puso sus gafas al lado de una taza que todavía estaba casi llena. Pidió una bebida para Lili y Luan la llevó a la mesa. Él puso un vaso delante de ella, con su expresión siendo un remolino de complicadas emociones. Tan pronto como Luan se alejó, comenzó su conversación.
--¿Es seguro asumir que estás abierta a mi propuesta, ya que viniste aquí tú misma?
Finn no quería hablar ni dar explicaciones. Su voz era suave, y una gentil sonrisa nunca salía de su rostro mientras hablaba. Lo único que Lili podía hacer era mirar hacia su regazo.
—Podría ser una buena idea aceptar su oferta.
Una pequeña voz dijo dentro de su cabeza. Sus sentimientos por el chico nunca conducirían a nada; eso era dolorosamente obvio ahora. Por lo tanto, no podía evitar sentir que aceptar la propuesta del hombre sentado frente a ella era la mejor opción. Finn no solo era un Hobbit como ella, sino el que todos conocían como el
<Valiente>.
Bell había dicho que “viviría feliz”. Eso probablemente era cierto. Sentada frente a frente con él, pudo juzgar la integridad de Finn, así como la fuerza de su carácter. Teniendo en cuenta su posición social y sus recursos, quien se convirtiera en la pareja de Finn Deimne, sin duda viviría en gran comodidad, sin preocupaciones en el mundo.
Este tipo de oferta nunca volvería a ella otra vez. Era una oportunidad única en la vida, su única oportunidad. Sin el permiso de Hestia, Lili no podía dejar la <Familia>, pero si decidía seguir a Finn, probablemente viviría una vida fácil y privilegiada durante el resto de sus días.
Incluso podría llegar un día en que Finn desplazaría al joven chico de cabello blanco en su corazón.
--… Por favor responde una pregunta.
Lili había planteado muchas preguntas y las había contestado dentro de su propia cabeza hasta ese momento. Sus palabras salieron como poco más que susurros. Ella levantó lentamente la cabeza y sus ojos color castaño se encontraron con sus ojos azules.
--¿Por qué fue elegida Lili?
Esa era la pregunta más importante.
Hablando honestamente, no había tenido la mejor educación. Una vida de crimen—su pasado estaba manchado por su tiempo como ladrona.
Lili pensaba que una persona que había caminado por su camino era incapaz de estar con alguien como Finn. Así que quería saber cómo se sentía realmente.
--¿No te lo dijo Bell Cranel? Fue tu valor lo que me impresionó.
--¿Valor? Otros innumerables Hobbits tienen valor. Es más, hay muchos Hobbits mucho más fuertes que Lili.
--Puede que tengas razón. Pero la fuerza y el valor no siempre vienen juntos. Tú te enfrentaste a un increíble peligro y aun así tuviste la voluntad de superarlo mientras conocías tu propia debilidad. Recuerdo lo que hiciste en el 18º Piso. Pusiste tu propia vida en riesgo para ayudar a otros, al igual que la gran Phiana. Eres un brillante ejemplo para todos los Hobbits.
Lili se sonrojó cuando Finn revelo sus pensamientos más íntimos sin ninguna fanfarria. Sorprendida por su honesta alabanza por un momento, sacudió la cabeza tan pronto como reunió sus pensamientos.
--Le das mucho crédito a Lili. Lili no es una gran Hobbit angelical. Como Aventurero, seguramente has escuchado rumores de un Hobbit con “dedos pegajosos”, Finn-sama. Uno que robaba Ítems y dinero de otros Aventureros.
--Así es.
--Lili es ese Hobbit. Atraía a los Aventureros a trampas y robaba todo lo valioso que llevaban. Sí, alguien que no le gustara a Lili sufría el mismo destino. Así que Lili es lo peor, una horrible—
--El hecho de que existan rumores en primer lugar significa que las víctimas vivieron para contar su historia. Yo mismo he examinado estos incidentes, ya que uno de mis subordinados estuvo involucrado. Cada una de las víctimas está viva y bien.
--…
Incluso después de que Lili confesara su oscuro pasado, Finn ni se inmuto y calmadamente señaló que no había matado a nadie.
Lili miró hacia su regazo de nuevo.
Quería refutar sus palabras. Había cometido tantos crímenes a lo largo de los años, y hubo algunas veces que había considerado seriamente quitarle la vida a Aventureros.
Sin embargo, esos Aventureros habían sido muy tenaces.
A pesar de perder todo, se aferraron a la vida con la persistencia de las cucarachas. Ésa era la razón por la que había mantenido sus manos limpias—no valía la pena.
La mejor manera de vengarse era hacerlos sufrir lo más posible. Matarlos rápidamente habría sido demasiado misericordioso y un desperdicio, así que decidió no seguir adelante con tomar sus vidas.
Lili… había sido ingenua.
--He vivido en Orario el tiempo suficiente para saber que robar posesiones en lugar de tomar vidas es muy manso… yo no soy un Dios. No tengo derecho a juzgarte, ni estoy interesado en hacerlo.
Sus palabras eran fuertes y penetrantes como una lanza. Pero su expresión era gentil. Finn sonrió y dijo:
--Todo lo que veo es quien eres ahora.
--…
--Y quien eres ahora posee una cualidad importante que nuestro pueblo ha perdido. Los ojos azules de Finn parpadearon. Miró a Lili con admiración.
× × ×
--Lili… no ha vuelto a casa.
Susurre para mí mismo mientras estaba parado en la sala de estar.
Busque a Lili por toda la ciudad anoche, pero no había rastro de ella, así que volví a nuestra sede con mi cola inexistente entre mis piernas.
El único fragmento de esperanza que todavía tenía, que me repetía una y otra vez, fue que volvería por la mañana… Y ahora el sol se había levantado, pero Lili no estaba.
--¿De verdad… fue a encontrase con Finn-san…? Dijo que lo haría. Y hoy era el día.
Welf y Mikoto-san estaban haciendo el desayuno en la cocina… pensé en ello largo y tendido, pero decidí ir con Kami-sama por consejo.
Después de subir las escaleras, llegue a su habitación en el tercer piso y llame a su puerta. “Adelante” se escuchó su voz desde el otro lado.
--Oh, eres tú, Bell-kun. Escuche de Haruhime-kun que Ayudante-kun se ha ido. ¿Sabes algo al respecto? Yo… no sabía qué decir.
Se estaba preparando para ir a trabajar a su trabajo de medio tiempo en un puesto callejero de croquetas de patatas fritas cuando entre. Me golpeo con esa pregunta de inmediato. Evite hacer contacto visual, mirando alrededor de la habitación por unos momentos antes de divulgar todo lo que pasó anoche con lo que estaba seguro que era una mirada lamentable en mi rostro.
Le di cada detalle, esperando algún consejo. Ella dejo escapar un suspiro. Uno grande, además. Parpadee un par de veces.
--Bell-kun. Tú—Si estás tratando de hacerla feliz, no puedes pensar tanto antes de actuar.
--¡…!
Mi cabeza se levantó para mirar a Kami-sama.
Era verdad. Teniendo en cuenta todo lo que le pasó a Lili mientras estaba con la <Familia Soma>, no quería decir que era por simpatía, pero quería que fuera feliz.
Y después de que Finn-san dijo eso… Finn-san dijo que ella sería “feliz”. Y sabiendo quién era, estaba seguro de que la haría feliz. Ella sería más feliz con él, un Aventurero de Primera Clase mucho más fuerte que yo.
Lili lo dijo ella misma. Que el famoso Héroe Hobbit era mucho mejor que yo, de primera clase, el perfecto caballero.
Sin importar lo que dijera o hiciera, nada cambiará.
--Sólo para hacerte saber, si Ayudante-kun… Liliruca-kun… pide dejar mi <Familia>, no voy a detenerla.
--¿¡…!?
Kami-sama podía ver directamente en mi mente—¿¡Realmente estaba leyendo mis pensamientos!?
Una parte en lo profundo de mí creía que, como nuestra Diosa, Kami-sama le pondría fin a todo esto si llegaba a eso. Bastaba con decir, que esa confianza se había ido ahora.
--Eso sería un rival menos del que preocuparse…
Mi mente iba en demasiadas direcciones a la vez para comprender lo que acababa de decir en voz baja. Luego levanto la cabeza.
--Bell-kun. Desde el punto de vista de Ayudante-kun, tu incapacidad para tomar una decisión de cualquier manera sólo se siente como entrometerse en sus asuntos. Estoy segura de que ella misma lo diría: que decidirá cómo quiere vivir, cómo será más feliz.
--Ah…
--Si yo estuviera en sus zapatos, y fueras tu quien viniera a mí con esa propuesta, sería un verdadero shock.
Ella me miro amablemente y dijo algo que sonaba como una crítica, pero también sonaba como si estuviera disfrutándolo.
--Bell-kun, nuestra Ayudante desaparecerá si no haces algo. ¿Eso es lo que quieres?
--Yo… yo…
--Sabes, deberías ser más egoísta.
Me sonrió con esos ojos azules puros suyos. Me quede quieto por un momento. Mis manos convirtieron en puños un segundo más tarde.
-- —Por favor discúlpame. ¡No necesito el desayuno!
Me le di la espalda a Kami-sama y salí corriendo de la habitación. Vi su gentil sonrisa después de tomar una última mirada sobre mi hombro. Entonces baje las escaleras y salí de la casa sin perder el tiempo.
× × ×
--… Haaa… Los Dioses siempre tienen que sufrir.
Hestia dejó escapar un largo suspiro mientras veía a Bell correr a través de la puerta principal desde su ventana, sabiendo perfectamente que estaba ayudando a su rival.
A pesar de lo que había dicho, la sonrisa no había desaparecido de sus labios.
× × ×
--¡Hey! ¡Hey, Aizu! ¡Escucha esto! ¡Finn se va a comprometer!
Aizu giró su cabeza para hacer frente a la voz y recibió un abrazo por detrás. Estaba en la sede de la <Familia Loki>, en un estrecho pasillo de la mansión.
La Amazona Tiona corrió por muchas puertas mientras corría a toda velocidad por el pasillo hacia Aizu.
Envolvió ambos brazos alrededor de los hombros de la chica humana en un instante y estaba absolutamente llena de energía.
--¿Finn…?
--¡Si, si! ¡Lo escuche hablar de ello con Riveria en el pasillo anoche! ¡Simplemente estaba en el lugar correcto en el momento adecuado!
Los ojos dorados de Aizu estaban abiertos en una rara expresión de sorpresa. Al mismo tiempo, Tiona asintió vigorosamente, apenas capaz de contener su excitación.
--¡Y escucha esto! Finn estaba usando gafas cuando se fue esta mañana—¡Lo vi yo misma! ¡Iba a encontrarse con su novia! ¡Oooooh, me pregunto qué clase de mujer va a traer a casa!
Tiona verbalizó cada pensamiento volando por su cabeza, causando un alboroto en el pasillo.
Aizu hizo todo lo posible para moverse con la exaltada Amazona que actualmente la tenía en un abrazo de oso.
--Hmm…
Dijo en voz baja, levantando la barbilla mientras pensaba en ello. Le parecía extraño que ese Hobbit, su Capitán, estuviera discutiendo el matrimonio. Estaba a punto de mencionarlo cuando—
-- —¿Quieres aclarar de qué estás hablando? Una voz tan fría como el hielo.
--Ah.
--Ah.
Aizu y Tiona se quedaron paralizadas. Sabían quién era la guerrera que estaba detrás de ellas sin mirar.
× × ×
--Sólo recibí el grandioso título de <Valiente> porque presioné a Loki para que lo hiciera. En un rincón en la <Casa Oculta de los Hobbits>.
La conversación de Finn y Lili continuaba con los susurros de los espectadores aun girando a su alrededor.
Finn explicó cómo había negociado con Loki para presionar para que su apodo fuera <Valiente> en su ceremonia de nombramiento durante una sesión del <Denatus>. Era su manera de negarse una ruta de escape de su misión. Estaba obligado y decidido a convertirse en la bandera de lucha de la raza Hobbit.
--Estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por el renacimiento de nuestra gente. Eso tambien va para los Hobbits que aún no han nacido en este mundo. Y para hacer eso… necesito un heredero propio.
Lili se quedó sentada, aturdida, y escuchó a Finn hablar sobre el alcance de su determinación y por qué una pareja adecuada era necesaria para él.
Huérfana desde una edad temprana, Lili había luchado sólo para mantenerse con vida. No tenía tiempo para la fe en Phiana, ni sabía mucho de la Diosa. Sin embargo, sabía que Phiana era importante para los Hobbit, que era justo lo que sabían las otras razas sobre la Diosa de los Hobbits.
A pesar de eso, Finn la ayudó a comprender el importante papel que jugaba el “valor” en proporcionar un faro de esperanza en lugar de Phiana. Así como cuánto se dedicaba a ella.
--… Finn-sama, ¿No hay alguna mujer que ocupe un lugar especial en tu corazón? Esa pregunta salió de la boca de Lili antes de que lo supiera.
Todo lo que había escuchado hasta ese momento le hacía creer que Finn se estaba sacrificando por el bien de su pueblo. No pudo evitar preguntar. Su pregunta sorprendió a Finn, pero él respondió.
--… Hay una chicha odiosa a la que le gustó mucho. Se detuvo un momento y se rió entre dientes.
--Ha llevado a algunos momentos embarazosos y bastantes dolores de cabeza… pero parece como que falta algo cuando no está cerca. A veces me pregunto si hay algo mal conmigo.
Sus labios torpemente se convirtieron en una sonrisa forzada, pero Lili pudo ver la bondad en ella.
-- —Pero no tengo ningún interés en simplemente vivir una vida feliz. No, en el momento en que una simple vida feliz crezca en mí, todo lo que he hecho, todos los obstáculos que he superado hasta ahora habrán sido por nada.
Una nueva oleada de convicción pasó por su rostro. Como un valiente caballero renovando sus votos, los ojos azules de Finn brillaban bajo la luz del sol.
Todo era para su gente. Como una compañera Hobbit, Lili se conmovió por su inspiradora voluntad de dedicarse a esa causa. No pudo evitarlo. Nunca podría poseer una convicción tan fuerte, tal dedicación a un noble objetivo como él tenía por su pueblo.
Ah—
Ver la forma en que Finn vivía su vida inspiró algo dentro de su corazón. No, la hizo recordar. Sus sentimientos por el chico.
Así es…
Quien la había rescatado no fue su compañero Hobbit Finn Deimne, ni tampoco uno de los Dioses. Fue Bell.
Todos siempre habían ignorado a la Hobbit cubierta de lodo a sus pies. La primera persona que miró en su dirección, para verla realmente, fue ese chico de cabello blanco.
Sí, es cierto. Lili es…
Por muy improbable que fuera, incluso si Hestia se apartara de él, Lili nunca lo abandonaría.
Incluso si el mundo lo calificara como un criminal, exiliándolo a algún lugar lejano, Lili estaría a su lado. Seguiría apoyándolo.
El chico avanzaba hacia adelante a un ritmo vertiginoso, pero aun así, Lili viajaría por ese camino con él por el resto de su vida.
Ese día el perdonó, aceptó, sostuvo y se rió con ella—ella había tomado su decisión.
--…
¿Qué es esto?
Lili se rió para sí misma.
Con todo, ella y Finn eran uno y lo mismo. Era casi como mirarse al espejo. Ella tenía algo para dedicar su vida.
En ese momento, una vida feliz garantizada se deslizó a través de los dedos de Lili. Las mismas emociones que le habían causado tanto dolor durante los últimos dos días probablemente volverían a golpear de nuevo.
Sin embargo, ella ya había decidido: sin importar lo que pasara, nunca dejaría el lado de ese chico. No era completamente por expiación—simplemente quería hacerlo. Lili seguiría apoyando a Bell.
Ella dedicaría su vida a su <Familia>, al igual que el hombre delante de ella estaba haciendo.
--Realmente… no importa…
--¿…?
Lili susurró en voz baja. Finn inclinó la cabeza.
En términos negativos, Lili estaba cegada; desde una perspectiva más neutral, era leal. Pero mirándolo de la mejor manera posible, era un amor incondicional.
Ella, una chica de aspecto muy sencillo, estaba compitiendo contra una Diosa, entre otras. Una pequeña parte de ella se sentía de esa manera. Pero ya sea si Aizu Wallenstein estaba en la carrera o no, ya sea si Bell tenía alguien especial o no, nada de eso había importado desde el principio.
--… Lo siento, Finn-sama.
Lili se enderezó y miró a Finn directamente a los ojos.
--Lili rechaza tu oferta.
Ella sonrió suavemente e inclinó la cabeza.
--¿Puedo escuchar la razón?
Finn le devolvió la sonrisa y le preguntó por qué.
--Así como tú has dedicado tu vida a nuestra gente, Lili también… ha dedicado su vida a Bell-sama. Lili se ha decidido.
Lili explicó que los dos eran uno y lo mismo.
La escala de sus compromisos podría ser completamente diferente, pero su nivel de determinación era idéntico. Lili respondió con gratitud al hombre que le había recordado algo que casi había perdido.
--Ya veo.
Dijo Finn con un asentimiento.
--Haaa… Así que no iba a funcionar después de todo.
Finn cerró los ojos y suspiró, con una débil sonrisa en los labios.
--Tenía una idea de que no había mucha esperanza. Incluso mi pulgar me dijo que esto no saldría bien… Llámalo mi intuición.
--Si es así, ¿Por qué hacer la oferta?
Lili estaba confundida por sus comentarios. Finn, sin embargo, cuya expresión juvenil coincidía con su apariencia, le mostro una sonrisa genuina.
--¿No te lo dije? Fue tu valor lo que me llamó la atención.
--Ah…
--De un Hobbit a otro, tu valor me quito el aliento. Dijo.
--¿Cómo no podría intentar hacer un movimiento?
Colocó su mano derecha sobre su pecho, pero parecía realmente feliz. Era su estándar como <Valiente>.
Justo como intentaba inspirar a su gente, buscaba una pareja que pudiera inspirarle.
--Bueno, parece que estoy de vuelta al punto de partida.
Finn se recostó en su silla y miró pensativamente hacia el techo.
Quien estaba sentado frente a Lili en la mesa no era el Capitán de la <Familia Loki>, sino Finn como realmente era como persona. Al ver eso, Lili sonrió.
--Si Lili conoce a alguien especial, te la presentare enseguida.
--Por favor, hazlo. No creo que esté hecho para este tipo de cosas. Siempre he tenido mala suerte. Finn le sonrió de nuevo.
Aunque había rechazado su propuesta, ambos estaban contentos de por lo menos encontrar a alguien que compartiera sus fuertes sentimientos de devoción a una causa, e intercambiaron sonrisas alegres.
Un aire calmante descendió sobre la mesa.
--¡Señor, señor! ¿¡Qué estás haciendo!?
--“ “ “ “ “ “ “¿…?” ” ” ” ” ” ”
Fue ahí cuando sucedió.
La puerta prácticamente fue arrancada de sus bisagras mientras cada cliente miraba hacia el frente con una mezcla de sorpresa y confusión.
Lili y Finn estaban entre ellos. Y lo que saludo a sus ojos, fue un chico humano de cabello blanco extremadamente sin aliento.
--¿¡B-Bell-sama!?
Lili reflexivamente se levantó de un salto cuando el chico hizo una entrada notablemente tardía.
Sus ojos se abrieron de par en par en el momento en que su voz llegó a sus oídos. Abriéndose paso a través del personal del bar tratando de bloquear su camino, Bell se apresuró a su mesa.
El chico se había dirigido hasta la <Casa Oculta de los Hobbits>, ya sea por sus vagos recuerdos del mapa en la nota de Finn o por vagar sin rumbo hasta encontrarlo, y se dirigió directamente a Finn. Lili observaba con un silencio atónito.
--¡Finn-san! Por favor, por favor no te lleves a Lili!
--¿Huh?
Eso fue todo lo que Lili pudo decir.
Finn se quedó sentado con una mirada en blanco en su rostro.
Pero sólo por un momento. Juntando las piezas de lo que estaba pasando instantáneamente, miró a Lili y le guiñó un ojo. Una sonrisa ligeramente maligna apareció en sus labios.
--Qué desafortunado—Ya aceptó mi oferta, Bell Cranel.
Lili se quedó sin habla. El shock fue lo único que le impidió saltar y preguntar qué quería decir con eso.
Solo espera.
Dijo el Hobbit con los ojos, deteniendo a Lili. Su oportunidad de enojarse con él se había ido.
Al mismo tiempo, todo el color había desaparecido del rostro de Bell. Pero no se dio por vencido.
--¡Todavía—todavía quiero estar con Lili! ¡No quiero dejarla ir!
La fuerza detrás del grito de Bell atrapó a Lili por sorpresa, haciendo que se ruborizara.
Un brillo apareció en los ojos de Finn, como si lo estuviera disfrutando. Comenzó a hablar de nuevo, con la malvada sonrisa todavía en sus labios.
--Ambos ya hemos decidido unirnos como uno solo. ¿Realmente vas a pisotear eso?
--¡Sí!
--Bueno, suena como si tuvieras un interés personal. Entonces, ¿Qué es ella para ti?
--¡Ella es parte de mi <Familia>—mi familia!
--¿Eso es todo? No es suficiente.
--… ¡Ella fue mi primer aliada y es una muy, muy importante compañera!
Finn estimuló a Bell a gritar sus verdaderos sentimientos por Lili con todas sus fuerzas.
Ella escucho cada palabra, con su corazón latiendo con cada sílaba. El calor se acumulaba dentro de ella, hasta el punto de que le dolía el pecho.
Fue entonces cuando descubrió su plan. Estaba tratando de mostrarle exactamente cuánto significaba Lili para el chico. Era injusto, casi sucio. ¿Había una manera de parar esta discusión fuera de control?
Este humano que se había forzado a entrar en el piso del comedor estaba intercambiando palabras con el
<Valiente> en el centro de una multitud. Lili se volvía más roja a cada segundo, incapaz de hacer mucho más que mirar a la izquierda y a la derecha entre los dos.
--Al fin encontré a la esposa que he estado buscando. No voy a renunciar a este matrimonio tan fácilmente… ¿O intentarás tomarla por la fuerza? ¿De mí?
*Screeech*
Finn se levantó de la silla, mirando a Bell mientras lanzaba un reto.
Él era Lv. 6, un Aventurero de Primera Clase aún más fuerte que Friné Jamil de la <Familia Ishtar>. Bell trago saliva pero no retrocedió.
Era su turno de ser egoísta, y lo vería hasta el final, sin importar quién se interpusiera en su camino. Bell lo enfrento y miró a Finn directamente.
--Tienes espíritu, y esto podría ser interesante… ¡El ganador de nuestro duelo decidirá su destino!
El <Valiente> estaba atrapado en el momento y divirtiéndose demasiado. Olvidando su edad, Finn señaló al chico de ojos rojo rubí, como si fuera un adolescente arrogante ansioso por una pelea.
Luan se había quedado completamente boquiabierto mientras observaba cómo se desarrollaba todo. El resto del personal y los clientes se reunieron alrededor de la mesa, emocionados de ver lo que sucedería a continuación.
En cuanto a Lili, no podía sonrojarse aún más.
¿¡Qu-Qué esta pasandoooooo!?
¿Bell y Finn estaban a punto de luchar por ella?
Uno de ellos solo podría haber estado bromeando, pero el otro era completamente serio. Podía verlo en los ojos del chico.
Era como una escena de un cuento de hadas—dos caballeros luchando por el derecho a casarse con una joven doncella, o tal vez con la reina. Ése era su papel en la historia, y hacía que su rostro ardiera de vergüenza.
¡No soy apta para este papel! ¡Soy una sirvienta del castillo, a lo sumo!
O así gritó en silencio dentro de su cabeza.
Pareciendo vagamente similar a una manzana hirviendo, Lili observó a Bell reunir cada pizca de valor que poseía y a Finn sonreír con el mismo brillo en sus ojos.
Rodeado por los aplausos de sus parientes, Finn declaró:
--Si por casualidad logras asestar un golpe, desistiré. Sin embargo, si yo gano, ella será mi esposa.
“¡Acabalo!” exclamaron las voces burlonas de los espectadores. Bell asintió lentamente y dio tres pasos atrás lejos de la esquina del piso del comedor antes de girarse para encarar a Finn una vez más.
¡Esto ha ido demasiado lejos!
Lili pensó para sí misma, con la vergüenza tomando su peaje. Tenía que parar esto, correr entre ellos y—
--¿Capitán?
Un escalofrió recorrió el bar.
--“ “ “ “ “ “ “¿¡…!?” ” ” ” ” ” ”
Lili, Finn, Bell—todos se dieron la vuelta para enfrentarse a la aterradora aura asesina que emanaba de la parte delantera.
Al otro lado de la multitud presa del pánico había una Amazona envuelta en un miasma negro.
--T-Tione… ¿Cuánto tiempo llevas parada ahí?
--Capitán, ¿Qué querías decir con eso ahora mismo? Matrimonio… ¿Tu esposa?
Finn se tambaleó hacia atrás. Tione no había estado allí el tiempo suficiente para escucharlo todo.
No había luz en los ojos muertos y vacíos de la Amazona. Sus grandes pechos muy expuestos se balanceaban con cada paso pesado que daba en su dirección. El piso bajo sus pies gemía precariamente.
Su misma presencia abrumó a los otros clientes del bar. Incapaces de soportar la presión de una Aventurera de Primera Clase, muchos se derrumbaron en el piso como moscas, mirando al techo con baba corriendo por sus barbillas.
--¿Cómo supiste que estaba aquí…?
--Seguí tu olor.
--¿Qué eres, una especie de Beastman…?
Aunque podría haber sido una broma, ella era la última persona de la que Finn quería escuchar esas palabras.
Sudor corría por su rostro. Al mismo tiempo, esta Amazona, que estaba perdidamente enamorada del Capitán a un grado alarmante se balanceaba de un lado a otro mientras se abría camino a través de las mesas y más cerca de la esquina del bar.
Tan pronto como Tione llego a unos tres metros de distancia de Finn, su voz explotó:
--¡¡CAPITAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN——!!
--¡Tranquilízate, Tione!
Finn se alejó corriendo para salir de la trayectoria de carga de la Amazona. Empujando su pequeño cuerpo hasta sus límites, se quedó lo más cerca posible del suelo y se echó a correr como un conejo asustado, saltando a pasos agigantados.
Una luz siniestra cobró vida dentro de los ojos de la Amazona. Convirtiéndose en un berseker, se dio la vuelta y persiguió al <Valiente> fuera del bar y en las calles a una velocidad vertiginosa.
*¡Thump, thump, thump, thump, thump!*
Con el último de sus pasos resonando en el bar, un extraño silencio llenó el aire. Lili, Bell, y los Hobbits aun conscientes estaban aturdidos.
--… Um, Lili.
--¡…!
En un momento en que nadie sabía qué decir, Bell rompió el silencio cautelosamente.
El resto de los Hobbits perdieron el interés, volviendo a sus asientos y masajeando sus doloridas cabezas. Los hombros de Lili saltaron hasta sus oídos mientras se daba la vuelta para mirar al chico.
Bell lanzó su cuerpo en un profundo arco justo delante de ella.
--¡Lo siento! Siento no haber podido tomar una decisión, lo siento por no ser claro…
--¡N-No! ¡Esto es un malentendido! ¡Todo eso fue idea de Finn-sama…! ¡Te estaba tomando el pelo!
--¿D-De verdad?
--¡Sí! ¡Lili no aceptó su oferta!
Lili intentó desesperadamente explicar lo que pasó. El alivio se hinchaba dentro del corazón de Bell con cada momento que pasaba.
Con la mano sobre su pecho, la tensión comenzó a desaparecer de los hombros de Bell. Aún tenía una mirada de culpabilidad en su rostro, pero mantuvo el contacto visual con Lili y habló tan claramente como pudo.
--Lo siento—por todo. Pero yo… todavía quiero que estés aquí conmigo.
Bell le desnudo su corazón, con sus mejillas adquirieron un tono ligeramente escarlata.
Lili estaba igual, con los ojos muy abiertos y sonrojándose. Sus labios se extendieron lentamente en una sonrisa.
--… Lili también lo siente. Enojándome de repente, huyendo de casa…
--N-No, todo eso fue por mi culpa…
--No, Bell-sama. Lili tiene la culpa. Dije con ira tantas cosas que no creía sobre ti y te puse en una mala situación.
Ambos permanecieron allí, intercambiando disculpas. Desviaron la mirada al mismo tiempo, lanzando aún más explicaciones. Luego volvieron a hacer contacto visual, ruborizándose de vergüenza y sintiéndose incomodos.
--… ¿Nos vamos a casa?
--¡Sí!
Bell se encogió de hombros y sonrió. Lili sonrió con entusiasmo mientras respondía.
Bell luego fue a disculparse con los Hobbits del personal por todos los problemas que causó, irrumpiendo en su bar, y tambien se disculpó con los clientes poco después. Luan levanto la mirada de uno de ellos que todavía estaba desmayado en el piso y gritó, “¡Nunca vuelvan a mostrar sus rostros aquí!” con toda su rabia. Con eso, Lili y Bell salieron del <Hogar Oculto de los Hobbits>.
Con un claro cielo azul sobre sus cabezas, ambos pasaron por multitudes de demi-humanos mientras caminaban por las calles laterales.
--Um, también, ¿Cómo puedo poner esto…?
Ambos casi estaban en casa. Estaban de tan buen humor que los acontecimientos de la noche anterior ya no se sentían reales, y Bell se sintió lo suficientemente cómodo para decir lo que pensaba.
Lili lo miró y lo vio ruborizarse un poco mientras tropezaba con sus palabras.
--Lili, eres como una hermana menor para mí.
--Mhh…
--S-Sólo he tenido a mi abuelo. Sin hermanos, ni hermanas… Así que no quería perder una.
El chico expuso tímidamente la parte más profunda de su corazón hacia ella. La esquina de la boca de Lili se estremeció. Sabía que pensaba en ella como nada más que una hermana menor, pero escucharlo todavía le dolía.
Había decidido no dejar su lado sin importar lo que pasara, pero esto era algo completamente distinto.
Con sus mejillas temblando mientras la ira comenzaba a tomar fuerza una vez más, Lili de repente pensó en algo y sonrió.
--Bell-sama, oh Bell-sama. Por favor, inclínate más cerca.
--¿…?
Haciendo un rostro apropiado para una hermana menor inocente, se detuvo y Bell hizo lo mismo, aunque confundido. El despistado conejo blanco hizo lo que le dijeron y se inclinó para que la Hobbit pudiera susurrarle al oído.
Lili puso sus labios justo al lado de su oído.
-- —Yo soy mayor que tú, Bell.2
Hablo de la manera más adulta y seductora que conocía.
--¿¡…!?
Una sacudida recorrió la espalda de Bell mientras se enderezaba con un sobresalto. Mientras sostenía su oreja en la que Lili había hablado, el resto de su rostro colgaba sin fuerzas. No pasó mucho tiempo antes de que comenzara a sonrojarse.
2 Para quienes no entiendan, Lili siempre habla en tercera persona, que es la forma en que hablan los niños pequeños, y combinado con su estatura no es de extrañar que Bell piense que ella es menor que el (en realidad Lili tiene 16 años) además de que nunca lo llama directamente por su nombre, siempre agrega el honorifico “–sama”, aquí está hablando normal y seductoramente como una chica de su edad por eso la reacción de Bell.
Lili lo miro de nuevo, apenas abriendo sus brillantes ojos. Sin previo aviso, una sonrisa apareció. La inocente sonrisa de la hermana menor estaba de vuelta.
--Vamos a casa, Bell-sama.
--… ¡E-Espera un segundo, Lili! ¿¡E-Es en serio!?
--Quién sabe.
Caminó a un ritmo acelerado. Bell trató desesperadamente mantener el ritmo.
La túnica de Lili se agitó mientras echaba un vistazo por encima de su hombro y veía que el chico estaba rojo como tomate y prácticamente tropezando sobre sus pies. Otra sonrisa creció en su rostro.
Ya veo, ya veo.
Pensar en ella como una hermana mayor había desencadenado una reacción como esa. Era algo que valía la pena recordar.
Las mejillas de Lili se sonrojaron ligeramente mientras escuchaba las incoherencias del chico detrás de ella y sonreía felizmente.
Sosteniendo sus manos detrás de su espalda, sus pasos eran un poco más animados mientras sus pisadas resonaban en el pavimento de piedra.
La lamentable voz del chico resonó en la concurrida calle.
La chica Hobbit disfrutaba de la calidez de la luz del sol, con hoyuelos formándose en sus mejillas mientras saboreaba el momento.











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